AGLI Recortes de Prensa   Domingo 24  Julio  2016

El ‘instinto asesino’ de Rajoy que desgarra a la izquierda
Rajoy sigue moviendo los tiempos desesperando a la izquierda. Sin duda, por una concepción presidencialista de la política incompatible con la Constitución española
Carlos Sánchez El Confidencial  24 Julio 2016

Es probable que el comentario más lúcido sobre la campaña electoral en EEUU lo haya hecho el marido de Ruth Bader Ginsburg, la sagaz juez del Tribunal Supremo, quien rompiendo la imparcialidad que se le supone a tan alta magistratura, arremetió hace unas semanas contra el candidato Trump. Hasta el punto de que tuvo que pedir públicas disculpas.

Ginsburg, que representa el ala más liberal del Supremo norteamericano, en el sentido estadounidense del término, recordó en una entrevista con ‘The New York Times’ que su marido -y a la vista de lo que le espera a su país si gana el aspirante republicano-, suele decir: “Quizá haya llegado el momento de mudarnos a Nueva Zelanda”. Se ignora si el equipaje está listo.

Es probable que si en la primera semana de agosto no se celebra el debate de investidura, muchos ciudadanos tengan también razones más que de sobra para coger las maletas (al menos electoralmente) y olvidarse de la mezquina política española, donde se confunde el pacto con la traición. Sin duda, por una concepción binaria -y hasta pedestre- de la política que consiste en afirmarse por negación.

Un partido conforma su identidad ideológica en tanto en cuanto aparece ante la opinión pública, y ante sus electores, como meridianamente distinto al adversario, lo cual genera compartimentos estancos que inevitablemente llevan a absurdas e inútiles confrontaciones (otras son las discrepancias consustanciales con la esencia de la democracia).

En países de larga tradición democrática, esto se resuelve evitando decir estupideces en la campaña electoral y dejando abiertas las puertas al entendimiento para favorecer la gobernabilidad; mientras que en otros, de escaso pedigrí democrático, se hace justo lo contrario. Se ganan votos reproduciendo como papagayos lo que quieren oír los electores: ‘¿Qué parte del no, no ha entendido Rajoy?’, decía Sánchez. ‘Votaremos no’, decía Rivera.

Un ejercicio que recuerda más a la pureza de sangre de tiempos de la Inquisición que a una democracia que necesariamente tiene que ser híbrida y heterogénea. Hoy, la política no se entiende sin tener en cuenta la complejidad de las relaciones sociales, culturales y económicas que habitan en un país. Y ni siquiera el voto se puede vincular de forma mecánica a condicionantes económicos, como sucede en Francia, Austria o, incluso, Madrid y otras grandes ciudades españolas, donde los obreros votan a la derecha y las clases medias-altas, fundamentalmente profesionales, a formaciones como Podemos.

Al Partido Popular le ha ido bien históricamente esta concepción grosera de la política porque la mayoría de su electorado (con un perfil muy homogéneo) es, fundamentalmente, anti-PSOE (el franquismo sociológico sigue ahí), algo que explica su escasa oposición patriótica en los tiempos más duros de Zapatero; mientras que algo muy parecido sucede en el caso del Partido Socialista -el recuerdo de la dictadura sigue también ahí-. Muchos de sus votantes siguen viendo a los conservadores como los herederos naturales de los cien mil hijos de San Luis.

Carné de demócrata
El modelo puede ser útil en periodos de estabilidad política, pero salta por los aires cuando aparecen en el tablero nuevo jugadores con capacidad real de influencia.Y se complica todavía más cuando estos, los nuevos jugadores, reproducen los mismos errores que los viejos partidos repartiendo carnés de demócratas.

El resultado, como no puede ser de otra manera, es un país bloqueado institucionalmente al que sólo la política monetaria ultraexpansiva del BCE da alas. La economía estaría creciendo la mitad si no fuera porque el desplome de los gastos financieros (y el derrumbe de los precios del petróleo) está permitiendo a familias y empresas desendeudarse (otra cosa es el sector público) a una velocidad de vértigo, lo cual incrementa la renta disponible y permite, a su vez, la creación de empleo.

Este margen de maniobra, parece obvio, tenderá a diluirse en el tiempo, pero para entonces es muy probable que España continúe con los viejos problemas que en buena medida explican que la crisis haya sido especialmente intensa.

El más urgente (además de abordar la cuestión territorial), cambiar el irracional sistema de elección de presidente de Gobierno, que no es solo absurdamente lento, burocrático y trasnochado, sino que incentiva el presidencialismo hasta límites no compatibles con el mandato constitucional. Tanto en el partido que gana las elecciones como en el segundo partido más votado, que difícilmente podrá ser oposición si no hay Gobierno.

Incluso, provoca incongruencia en Podemos, cuyos afiliados y electores deberían pedir explicaciones todos los días a Pablo Iglesias por haber propiciado la continuidad de Rajoy. Hoy, se dice en algunos mentideros, el líder de Podemos está algo más que arrepentido de aquel voto ‘no’ al pacto PSOE-Ciudadanos. Pero ya es demasiado tarde. La fuerza del partido morado se irá derritiendo a medida que se estabilice la situación económica y política por no haber aprovechado una oportunidad histórica. ‘Game over’ para el pequeño Robespierre.
Instinto asesino

Aquel error tiene que ver con el tradicional ninguneo que ha practicado la izquierda de este país al ‘instinto asesino’ que Rajoy lleva dentro, como lo califica un veterano dirigente socialista, y que le lleva a ganar batallas manejando los tiempos como nadie explotando las contradicciones de sus adversarios políticos. Y en este sentido, Albert Rivera es muy probable que sea la próxima víctima del presidente en funciones habida cuenta de su incapacidad para llevar la iniciativa en la medida que se lo permiten sus 32 diputados.

Rivera, en su lugar, ha optado por un tacticismo un tanto pueril, ausente de verdadero liderazgo, que consiste en decir ‘no’ en la primera votación y abstenerse en la segunda. En lugar de hacer lo que 'a priori' parece más razonable, que no es otra cosa que presentar a la opinión pública un documento con algunas reivindicaciones muy potentes -con amplio consenso popular- que obliguen a Rajoy a definirse sacándolo de su habitual inacción, el terreno favorito del presidente en funciones. De esta manera, se podría conformar una mayoría muy representativa (170 diputados con el voto de Coalición Canaria) que haría muy difícil que el Partido Socialista (atrapado de pies y manos) votara en contra, total o parcialmente.

Entre otras cosas, porque Rajoy, que carece de una visión estratégica del Estado (los grandes problemas institucionales del país siguen ahí y nunca tendrá el arrojo para enfrentarse a ellos), se mueve como ningún otro político en el día a día, y solo rompiendo esa inercia, se podrá desbloquear el actual 'impasse' político sin que ello suponga renunciar a los principios políticos.

Como decía Henry Kissinger, fogueado en miles de negociaciones, cuando alguien le planteaba una cuestión de principios durante una de esas maratonianas reuniones, dejaba de negociar, porque los principios no se discuten, sostenía.

Lo que se negocian son los problemas de los españoles. Y lo primero que debe hacer Albert Rivera es decir ya qué cosas reclama al candidato mejor colocado para dar su apoyo a quien muy probablemente será el próximo presidente del Gobierno, a quien, por cierto, le ha salido ‘gratis total’ la presidencia del Congreso de los Diputados. Hacer política pensando exclusivamente en las siguientes elecciones, y no en las que se acaban de celebrar, es una mala cosa y solo conduce a la frustración, como le ha pasado a Pablo Iglesias.

El ex primer ministro sueco Göran Persson lo describió magistralmente cuando su país estaba atrapado por una espiral de deuda: “Para recortar esa deuda que nos humillaba tenía dos caminos: hacer lo que debía y no ser reelegido o no hacer nada y, seguramente, tampoco ser reelegido; pero, además, perjudicaba con mi inacción a mi país”. Pues eso.

Del miedo a las amenazas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 24 Julio 2016

Cada hora que pasa tengo más claro que va a ser inevitable ir a las terceras elecciones. La clase política española dirigente de los tres partidos que se llaman “constitucionalistas” está demostrando falta de altura de miras y nula voluntad para llegar a pactos, ni siquiera puntuales, que hagan posible desliar la madeja y desbloquear una situación de desgobierno que ya resulta dramática. Solo faltaba el que el PP haya caído tan bajo en su actitud mendicante y haya pasado de la estrategia del miedo con un Mariano apocalíptico de “o yo o el caos”, a la amenaza directa al colectivo de funcionarios públicos y pensionistas poniendo en duda la actualización de sus percepciones por la falta de presupuestos aprobados. Una sórdida forma de chantaje en su intento de convencer a CIUDADANOS de que cambie su abstención por un Sí, condicionado, puntual o patriótico, so pena de quedar como culpable ante nada menos que siete millones de votantes en caso de tener que ir a nuevas elecciones.

Ya hasta algunos altos cargos del PP muestran inquietud por el “hermetismo” de Mariano Rajoy. Es verdad que los nervios afloran cuando se ve que el tiempo se agota y no llegan noticias de ningún tipo, ni positivas ni negativas. Todos estaban alabando la actitud de Rajoy, en estas reuniones “discretas”, pero supongo que esperaban, al menos algunos que se creían formar parte de su círculo de confianza, tener información de primera mano y salirse del guion oficial de un optimismo injustificado por la falta de apoyo real que no garantiza la investidura. Y no sé si es solo una impresión mía, pero me imagino a Mariano Rajoy en esas conversaciones como en la escena de Marlon Brando, en su papel de D. Vito Corleone en la película de “El Padrino”, en el salón de su casa en un ambiente denso y poco iluminado, con su “consigliere” susurrándole la información, recibiendo en audiencia a sus “protegidos”, que acudían respetuosamente a rendirle pleitesía, besarle la mano y pedirle una intercesión o intervención en algún asunto que les preocupaba.

Y es que nada bueno puede deducirse de quien pretende exigir a los demás un apoyo o una abstención, con el simple argumento de ser la fuerza más votada y si no lo hacen, culparles de ser los causantes del nuevo fracaso forzando la disolución de las Cámaras y la convocatoria de unas terceras elecciones. Chantaje al más puro y duro estilo mafioso en el que además se intenta hacer un uso partidista de colectivos, muy importantes y tremendamente dependientes de los Presupuestos Generales, como son los funcionarios y los pensionistas. Otra bajeza que sumar a la desmentida de estar negociando apoyos de los secesionistas catalanes de ERC y CDC, a los que durante su mandato no han dejado de regar con dinero público para tapar los agujeros provocados por una gestión pésima y radicalizada hacia el separatismo.

No parece que esa actitud de Rajoy tan chulesca y poco flexible pueda tener éxito. Al contrario, lo que está provocando es incluso hacer dudar a CIUDADANOS, su principal y diría única baza, de modificar su abstención por un rotundo NO. Tampoco parece creíble el que finalmente Albert Rivera se atreva a insinuar siquiera al Rey D. Felipe su intercesión con Pedro Sánchez para que cambie el NO del PSOE por una abstención indirecta con ausencias en la votación, aunque sea la última de las dos sesiones previstas. Es verdad que soy de los que opinan que el papel del Rey debe ir más allá hasta el límite de lo que la Constitución le tiene marcado. Ser árbitro significa mediar y detener el juego en determinados momentos para sancionar faltas cometidas por los jugadores. No es fácil arbitrar y permanecer neutral, pero su labor siempre será juzgada por los espectadores que no son siempre los mejores críticos, ni los más imparciales.

Lo que parece claro es que nadie en este virtual partido parece jugar limpio y eso no facilita la labor de arbitraje. Quizás esta sí que sea una buena oportunidad, no para como dicen algunos evitar que “se borbonee”, sino para demostrar que esta Monarquía, a pesar de su escasa libertad de movimientos constitucionales, puede equipararse a la figura de un Presidente de una República con mayores poderes ejecutivos.

Solo sé que con esta estrategia de la amenaza lo único que se va a conseguir es arruinar cualquier posibilidad de acuerdo. Se convence con concesiones de entidad y reconociendo la propia debilidad a pesar de tener más escaños que nadie, pero sin haber llegado a la mayoría necesaria. Humildad es el antídoto que el PP necesita en estos momentos tan trascendentales. Sinceramente creo que Mariano Rajoy, aunque no lo parezca, puede transmitir muchas sensaciones, pero ninguna de ellas es la de ser humilde.

¡Que pasen un buen día! Aconsejo a los del PP que abandonen las amenazas , porque ya no dan miedo y sí provocan rechazo y cabreo general.

¡Voglio una donnaaa...!
Pedro J. Ramírez El Espanol 24 Julio 2016

¿Por qué será que cada vez que Rajoy repite eso de "Quiero gobernar, pido que se me deje gobernar, pido que no haya bloqueo..." sale del cajón de los recuerdos mi escena favorita de Amarcord que no es la de las tetas de la estanquera sino la del tío Teo subido a la copa del árbol y gritando como un descosido "¡Voglio una donnaaa...! ¡Voglio una donnaaa...!"?

Pues probablemente porque cuando se estrenó la película en el 73 hice mía la mirada perpleja del niño que camufla al propio Fellini. Mientras el resto de la familia se agita bajo la tupida copa del roble milenario especulando sobre los motivos del encaramado -"Es todo teatro, se hace el enfermo...", "se ha vuelto loco de verdad...", "para mí es normal que a su edad quiera una mujer..."- el niño se fija en lo incomprensible: si su tío quiere una mujer, qué diablos hace ahí arriba, en un lugar en el que no hay ninguna.

Es entonces cuando el hermano mayor aclara la situación sugiriendo, ante la ira de su padre, que podrían ir a por una putilla local llamada "la Volpina". O sea que no es simplemente que el tío Teo quiera una mujer, sino que lo que de verdad quiere es que le busquen, le traigan y le suban una mientras él la espera mano sobre mano, contemplando el paisaje entre los trinos de los pájaros.

Exactamente así es como Rajoy aguarda que le entreguen la investidura, a modo de tributo a su tozudez, ya que no a su carisma o sex-appeal. Sin bajar a la arena, sin mojarse el culo en el río donde están los peces, el líder del PP sigue ahí, subido a la parra -el refranero lo explica todo- esperando a que los medios de comunicación, el poder económico o el Rey convenzan a Pedro Sánchez de que le permita continuar en la Moncloa.

En su intervención del lunes ante la ejecutiva del PP, Rajoy descartó la gran coalición que hoy por hoy necesitaría España, descargando la responsabilidad en el PSOE con aire sentencioso: "Si no se quiere, no se quiere". Y es verdad que los socialistas siempre han estado formalmente cerrados a explorar ese camino, pero él tampoco ha hecho nada para hacerles cambiar de actitud con argumentos como los plasmados aquí en el discurso imaginario que hasta yo tendría que apoyar.

¿O acaso ha pasado horas y horas en reuniones discretas con Sánchez y otros dirigentes socialistas? ¿Acaso ha abierto, a falta de ello, canales de interlocución indirecta? ¿Acaso ha intercambiado documentos de trabajo, al margen del insípido vademecum de su propio programa, remitido al resto de partidos como quien cumple con total galbana una formalidad? El mero hecho de que ni siquiera haya sacado a la palestra la hipótesis de la reforma constitucional -principal justificación aritmética de la gran coalición- ya lo dice todo.

Tampoco puede decirse que Rajoy esté haciendo gran cosa por incorporar a Ciudadanos a ese "gobierno de amplia base parlamentaria" que dice buscar como segunda opción, lo cual no deja de ser una suerte desde la óptica de quienes creemos que Rivera jamás debe vincular su destino al de este zombie político. Ni la reforma electoral, ni la de la justicia o la de la financiación de los partidos están sobre la mesa y por la vía de la coacción mediática el jefe del PP no llegará a ningún sitio.

Si nos fijamos en el precedente de la negociación de la Mesa del Congreso, Rajoy tan sólo parece dispuesto a otorgar a Ciudadanos unas cuantas poltronas y, en el caso de que no se dejen seducir por ellas -que no se dejarán-, una especie de derecho de veto para depurar el gabinete de los personajes más tóxicos del PP, con tal de que la purga no le alcance a él mismo. Y a fuer de ser sinceros, ¿en qué se diferencia la relación de Cospedal con la corrupción de Génova 13 de la del propio Rajoy, sino en que las anotaciones de sobresueldos ilegales del presidente del partido abarcan muchos más años que las de la secretaria general?

En el fondo es el empecinamiento de Rajoy en que su candidatura sea incuestionable, para perpetuarse de paso en el PP mediante un congreso aclamatorio tan pronto como logre formar gobierno, lo que excluye esas fórmulas que darían estabilidad a la legislatura. Porque, tal y como explicó Albert Rivera en el seminario de El Escorial, sólo una agenda regeneracionista suturaría la brecha de la desafección pública hacia las instituciones y ese empeño no sería creíble bajo el liderazgo de quien ha encarnado el conformismo, cuando no la putrefacción. Parece lógico que si el PP sigue presionándole para que cambie la abstención por el "sí", el líder de Ciudadanos reabra en canal el debate en torno a la figura de Rajoy.

Porque Rajoy no sólo no está dispuesto a que le cambien a él, sino que ni siquiera quiere cambiar ni de programa ni de línea de conducta. Por eso ha vuelto la burra oportunista al trigo de los pactos secretos con los nacionalistas que ahora ya son abiertamente separatistas. Esquerra ha preferido por dos veces -Tardá y Rufián con el presidente, Junqueras con la vice y Montoro- la luz blanqueadora de la publicidad; la antigua Convergencia ha optado, como de costumbre, por las maniobras orquestales en la oscuridad. El caso es que al encaramado le han subido a la Volpina, pues no en vano en la política israelí se conoce como "partidos prostituta" a aquellos siempre dispuestos a venderse al mejor postor.

Todavía no sabemos si el mercadeo terminará en coyunda pero una y otra parte han comenzado a desnudarse e intercambiado algunas prendas como en esas modalidades de póquer orientadas a que al final todos terminen en pelotas: yo me quito la malversación del escrito del fiscal para que no vayáis a la cárcel; yo me quito los votos, ahí los tienes, en la elección de la Mesa para que puedas fardar de mayoría; yo me quito la legalidad del reglamento para que podáis tener grupo propio en el Congreso; yo me quito las prisas en el Parlament y aparco el debate sobre el referéndum unilateral para que el TC no nos coja in fraganti; yo me quito el veto a que podáis emitir deuda... y así sucesivamente hasta que el primer desnudo integral sea el de la decencia.

Por obsceno que parezca, esto es lo que está en marcha. ¿Para demostrarle al PSOE que existen otras alternativas de formar Gobierno que no pasan por su abstención? ¿Par dar celos a Ciudadanos y forzarle a pasar por la vicaría del "sí, quiero"? Cuesta imaginar a los separatistas haciendo presidente a aquel que lleva presentándose poco menos que como garantía unipersonal de la unidad de España, pero en la trayectoria de Rajoy ya hay las suficientes traiciones a su sedicente credo como para que resulte verosímil, en cambio, su aceptación.

¿Va el encaramado de farol en su apertura al separatismo? Eso es lo que creen los familiares del tío Teo cuando fingen abandonarle para que se baje del árbol. A eso juega probablemente el PSOE cuando se empeña en quitarse de en medio para que el PP se entienda con sus "aliados naturales". Pero el tío Teo responde a la estratagema a pedradas y se reafirma en sus trece: "¡Voglio una donnaaa...! ¡Voglio una donnaaa...!". El quiere una mujer, no importa cual, la que sea, de igual forma que Rajoy quiere ser investido como sea y por quien sea.

"¡Esto es un sainete!", clama aburrido uno de los familiares congregados bajo el árbol y nada más preciso podría decirse para definir el bloqueo de la política española, al cabo ya de siete meses de encaramamiento de Rajoy. ¿Qué hacer si esta próxima semana las posiciones se mantienen inamovibles y el líder del PP vuelve a jugar al escaqueo ante el rey?

En la película de Fellini la atribulada familia se pone en contacto con el manicomio que envía, junto al camión de los loqueros, a un personaje providencial que resolverá la crisis: la monja enana. Nunca se le ve la cara y eso acrecienta el impacto de su autoridad. Cual remedo de la Hormiga Atómica, la diminuta religiosa se dirige resuelta al pie del árbol, sube por la escalera de mano que otros intentaron utilizar en vano y en un pispás baja al tío Teo de su nube y lo deja en manos de los agentes de la casa. Ha bastado su comparecencia con hechuras de menina para que el áspero troglodita se haya trocado en dócil cervatillo. "¡Mamá, cómo manda la monja enana!", exclama fascinado el niño. Pues eso. Todos sabemos quién desempeña ese papel en la política española.

Irónico Savater
Vicente Torres Periodista Digital 24 Julio 2016

Le hicieron una entrevista a Fernando Savater, una de las pocas personas dignas y desinteresadas que hay en España, en la que mostró su lado más tierno, bondadoso e inteligente y enseguida se le echaron los desalmados al cuello, que incluso le trataron de torpe, por no entender las causas por las que surgió ETA.

Ese reproche es ridículo. La banda terrorista surgió porque hay asesinos y hay canallas dispuestos a apoyar a los asesinos. ¿Cómo no va saber eso Savater?

De todos modos, lo sucedido es lógico. La entrevista fue publicada en un medio que puede considerarse metafóricamente como una cuadra y los asiduos están acostumbrados a que se les suministren algarrobas, heno, alfalfa y similares. En cuanto se les coloca una exquisitez la rechazan, como es lógico.
De todos modos, al filósofo todo eso le resbala, puesto que siendo fiel a su vocación se ha dedicado a vivir según sus ideas, incluso a costa de su comodidad y de su currículum académico y a riesgo de su vida. Vio claramente que el terror inficionaba la vida pública en la parte de España en la que vivía y también la del resto y dedicó gran parte de sus energías y de sus saberes, que son muchos, a intentar frenar este veneno. Esto le ha valido para que los canallas y los cobardes lo señalen como enemigo y, como consecuencia de eso, mientras él se engrandece como ser humano ellos se empequeñecen en este aspecto.

O sea que para Fernando Savater todo esto es como el ruido de las excavadoras. Acelera el paso cuando las oye, para que la distancia amortigüe la molestia que causan, y mientras tanto ha escrito otro artículo lleno de ironía y buen humor, titulado Mortales, y se agradece que en sus circunstancias haya hecho ese esfuerzo y sembrado, una vez más, sabiduría.
Para que la recojan los que pueden (que no son los de Podemos, qué más quisieran).

Solo era envidia y revanchismo, mentira histórica
La Verdad Ofende latribunadelpaisvasco 24 Julio 2016

En la defensa y justificación de la innecesaria Ley de Memoria Histórica, el primer presidente del Gobierno de España que se autodefinió como “rojo” (término usado en la Guerra civil) se empeñó en que su redactado dijese así. Cito:

- Fomentar el espíritu de reconciliación y concordia.
- El legislador considera de justicia hacer un doble reconocimiento singularizad a los voluntarios integrantes de las Brigadas internacionales.

- La Ley sienta las bases para que los poderes públicos lleven a cabo políticas públicas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática.

- Nadie puede sentirse legitimado para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática.

- Fomentar los valores constitucionales y promover el conocimiento y la reflexión sobre nuestro pasado, para evitar que se repitan situaciones de intolerancia y violación de derechos humanos como las entonces vividas.

Es evidente que poca memoria y nada democrática es la Comisión que ha creado Carmena, presidida por una hija del dictador Fidel Castro. Las Brigadas Internacionales, a las que tanto quieren honrar, fueron creadas desde el Komintern dirigido por Stalin para apoyar en España su soviético régimen del Frente Popular: 26 millones de asesinatos como aval democrático.

Si como enuncia la ley, lo que se persigue es deslegitimar la violencia como arma política, bien haría esa Comisión en retirar con carácter inmediato la estatua de Largo Caballero, criminal y golpista, y la de Prieto, cuyos sicarios asesinaron al jefe de la oposición, Calvo Sotelo.

Democracia es el término que más ha prostituido la izquierda. Y en esa eterna prostitución, ayer conocimos los nuevos nombres del callejero de Madrid, que pervierten el mismo enunciado de esa Ley y la Memoria Histórica. Una calle honrará nada menos que al teniente Castillo, ensalzando como democrático el crimen y el asesinato marxista a políticos de la oposición. A ganar la Guerra Civil 80 años después, lo llaman reconciliación.

¿Quién fue el teniente Castillo?
Castillo pertenecía a la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista), desde donde instruía a las milicias de las Juventudes Socialistas (vean el decálogo del joven socialista que redactó Carrillo) "los chibiris". ¿recuerdan? Aquellos mocetes que se dedicaban a perseguir, golpear y asesinar opositores políticos de Acción Católica o Falange, quienes durante los dos primeros años no respondieron, hasta que se hartaron.

Castillo participó de forma clandestina en el transporte y distribución de armas para las milicias que darían el golpe de Estado de 1934, orquestado y dirigido desde el PSOE y UGT por Largo Caballero y Prieto, procesados ambos por semejante hito democrático y amnistiados por el Frente Popular.

Castillo se negó a reprimir dicho golpe de Estado alegando que “el no disparaba contra el pueblo”. Fue procesado por su participación en el golpe, y también amnistiado por el gobierno del Frente Popular. Como narraré a continuación, jamás le tembló el pulso a la hora de asesinar a quien consideró enemigo político.

Entre las más elementales herramientas de las revoluciones marxistas está el atentado personal, reivindicado por Pablo Iglesias, fundador del PSOE y UGT. Se trata de la acción-reacción / atentado-represión, para, tras ser reprimidos, erigirse como víctimas, enervar a las masas y justificar la ambicionada revolución. La campaña electoral del Frente Popular fue en esencia eso, amnistía para los golpistas.

Vean la proeza:
Continuando con la espiral de violencia que venían desarrollando “los chibiris”, el día 16 de abril de 1936 se daba cristiana sepultura al alférez de los Reyes, guardia civil asesinado dos días antes en las manifestaciones por el aniversario de la República. Castillo y sus sicarios están allí, decididos a poner en práctica la acción-reacción.

Ante los primeros gritos contra el gobierno marxista del Frente Popular, Castillo y los hombres de su sección disparan y asesinan a Andrés Sáenz de Heredia, primo de José Antonio Primo de Rivera, y hieren también a un joven carlista estudiante de medicina llamado José Llaguno Acha. Jose Antonio está preso y Falange ilegalizada por el gobierno marxista del Frente Popular; las libertades de prensa y manifestación, prohibidas.

Aunque hay varias teorías, la más congruente (hay testimonios) es la culpabilidad de los carlistas. El 12 de julio, a las 9 de la noche, en la céntrica calle de Fuencarral, se produce la represalia. Varios individuos tirotean y asesinan al teniente Castillo. Envuelto en la bandera del PCE, la francmasonería y los comunistas le darán entierro.

24 horas después, desde el cuartel del teniente Castillo en Pontejos (Cantabria), guardaespaldas de Prieto y guardias de asalto de la sección de Castillo, tras intentar secuestrar a Gil Robles, apresan, violando su domicilio y su inmunidad parlamentaria, al diputado y líder de la oposición Calvo Sotelo, asesinándole de dos tiros en la nuca.

Tras el crimen se esconderán en la casa de la diputada Margarita Nelken y de Prieto. El sumario del asesinato será secuestrado por milicianos en agosto de 1936 y hecho desaparecer. Cuatro días después, estallará la guerra civil.

¿Reconciliación? “Ay, Carmena”… ¡Memoria histórica!

Cuando se usa el callejero para hacer revisión de la Historia
EDITORIAL El Mundo 24 Julio 2016

Causa estupor y fatiga que la misma semana del 80º aniversario del golpe que dio lugar a la Guerra Civil que sumió a España en una lúgubre Dictadura durante cuatro décadas, en Madrid se vuelva a poner el foco sobre un plan para eliminar el callejero franquista. Si por un lado el tiempo transcurrido desde la contienda fratricida permite subrayar con orgullo lo mucho que ha avanzado nuestro país y lo cicatrizadas que están aquellas terribles heridas, la obsesión revisionista del Ayuntamiento que dirige Manuela Carmena provoca justo lo contrario: reabre artificialmente polémicas sobre el dramático pasado y aviva estériles debates simbólicos que dividen a la sociedad.

Es muestra de inmadurez política la obsesión trasnochada de una parte de la izquierda por agitar permanentemente la llamada memoria histórica como arma arrojadiza. Sin ir más lejos, desde que la filial de Podemos llegó al Ayuntamiento madrileño hace poco más de un año ya ha planteado en varias ocasiones modificaciones en el callejero o retiradas de símbolos que causan mucho ruido mediático y, lo que es más grave, desvían la atención de asuntos prioritarios a los que el equipo de Carmena no acaba de atender. Con tantas urgencias como tiene la gestión de una ciudad con más de 3.100.000 habitantes, que es visitada cada año por 11 millones de turistas, entristece toda la energía gastada en debatir de forma interminable cómo poner patas arriba la nomenclatura vial. Un divertimento al que, además, siempre se suman ocurrentes como los que hace sólo unos meses abogaban por expulsar del callejero a personajes como Salvador Dalí, Santiago Bernabéu, Josep Pla o Miguel Mihura. Un disparate mayúsculo que dejó al descubierto el sectarismo con el que algunos abordan esta cuestión.

Cabe subrayar que la nueva propuesta que estudia el Ayuntamiento, y que presumiblemente saldrá adelante en los próximos meses con el apoyo de Ahora Madrid y el PSOE, es bastante más mesurada. Se ha restringido el cambio a una treintena de calles y plazas y se propone como sustitución un listado muy sensato de nombres que, en su inmensa mayoría, nos parece que debieran contar con una placa en su honor desde hace muchísimo tiempo. ¿A quién puede parecer mal que se rememore con una calle al poeta y novelista Max Aub, al periodista Chaves Nogales, al dramaturgo y cineasta Edgar Neville o a quien fuera presidente del PSOE Julián Besteiro? Desde luego, nosotros suscribimos la iniciativa. Pero lo que no tiene sentido es que se reabran las heridas guerracivilistas quitando unas calles -lo que inevitablemente siempre va a ser polémico- para dárselas a otros. Muchas de las que se pretenden cambiar recuerdan a militares que participaron en la Guerra Civil en el bando franquista, sí, pero cuya actuación no fue reprobable y respondió, sencillamente, a la coyuntura histórica. Libre es el juicio que cada cual puede tener sobre esas personas. Pero arrancar su nombre de unas placas casi 80 años después en un ejercicio sin fin de revisionismo es pueril, por no hablar de que algunos lo que pretenden es hacer una relectura de la Historia para falsearla, algo que sí comporta peligro. En ese sentido, creemos que sólo casos muy concretos y excepcionales justifican la eliminación del honor que representa dar nombre a una plaza o avenida. Pero esa operación, en un clima excepcional de concordia, ya se hizo en Madrid con la gran revisión del callejero madrileño en tiempos del alcalde Tierno Galván, en 1980.

Con sus luces y sus sombras, la Ley para la Memoria Histórica que en 2007 aprobó el Gobierno de Zapatero pudo tener algún sentido para reparar algunas omisiones e injusticias. Pero, a partir de ahí, es inadmisible el uso partidista de la ley que hacen algunos dirigentes empeñados en el permanente revisionismo sobre una etapa felizmente superada y cerrada, tanto por parte de los historiadores -a los que les compete hacerlo en el plano investigador- como de la ciudadanía, mucho más interesada desde luego en mirar al futuro que al pasado de las dos Españas que persiguen algunos.

El fin de la fe en el Estado alemán
HERMANN TERTSCH ABC 24 Julio 2016

No hay motivación política ni religiosa en la matanza del centro Olimpia en Munich. El autor, David S, un joven de origen iraní nacido en Alemania, tenía problemas psiquiátricos. Las autoridades lo repetían y resaltaban ayer una y otra vez en sus intervenciones desde primera hora de la mañana. Los medios alemanes convirtieron muy pronto ya esta información en la certeza de máxima relevancia de la cobertura de la tragedia de Munich. El mensaje es claro: no ha sido un militante de Daesh, no es un atentado islamista, no han participado refugiados. Conclusión: nos hallamos ante un trágico y doloroso accidente. La investigación ha sido veloz y contundente. Diez horas después del tiroteo no permitía ya ningún margen a la duda. Lo cual contrasta con las muy recientes experiencias que demostraron graves errores iniciales de valoración en actos similares. En el atentado de Niza, 24 horas después aun se hablaba de un «lobo solitario». Hoy se sabe que contaba con toda una célula de apoyo. Y su vínculo con el IS es manifiesto. Sucedió algo parecido con el atentado de Würzburg, también en Baviera, hace solo una semana. Los medios se apresuraron a hablar de la depresión e inestabilidad psicológica del autor, el joven afgano de 17 años que atacó con un hacha y un cuchillo e hirió a muchos pasajeros del tren en Würzburg antes de ser abatido por la policía. Después se encontró el video en el que explicaba su acción y martirio religioso con aquellas frases de amenazas quienes le habían acogido. «He dormido en vuestras casas y os cortaré el cuello», venía a decir. Daesh también reivindicó esta acción. Como hizo con la del camionero de Niza.

Ayer, en el caso de Munich se descartó la conexión islámica, se aludió al tratamiento psiquiátrico y se negó todo móvil política. Se añadió que David S. había estudiado matanzas pero, cuidado, no las islamistas, sí de la de un colegial alemán en Winnenden en 2009 y la del ultraderechista noruego Breivik hace un lustro. Con esa información. todos, desde los portavoces de la policía a los fiscales, los ministros del Interior bávaro y federal y la propia canciller Angela Merkel, todos estaban ayer tan aliviados que no podían evitar que se les notara. De haber sabido de un esclarecimiento tan veloz que excluye el escenario de pesadilla, el atentado de refugiado islamista, quizás Angela Merkel y su ministro del Interior Thomas De Maiziere, no habrían regresado de EEUU donde acababan de aterrizar cuando se produjo la matanza. Merkel compareció ante los medios para intentar transmitir calma a una sociedad que, sea como fuere este caso, ha sido despojada del inmenso privilegio de la seguridad del que han gozado desde la posguerra. Merkel tiene razones para temer que muchos alemanes la relacionen para siempre a ella directamente con esa pérdida del paraíso. Casi dos millones de nuevos inmigrantes casi todos musulmanes han cambiado ya profundamente Alemania. Han dividido a los alemanes como nunca desde la guerra. Y han hundido la credibilidad del gobierno y las instituciones. Cuando minimizan los riesgos y aunque tengan razón, a Merkel y a su gobierno ya no los creen ni los suyos. Es el fin de la fe en el Estado. Esta es la parte del legado de Merkel que muchos alemanes nunca perdonarán por buenas que fueran sus intenciones. .

Y eso que la canciller cuenta con la entregada cooperación de los medios y la clase política. Es absoluto el conformismo con las versiones oficiales en todo lo que tenga que ver la violencia y el delito relacionados con extranjeros y sobre todo con refugiados. Ahí está la Nochevieja de Colonia en la que los medios alemanes compitieron con las autoridades en sus esfuerzos por ocultar los hechos reales de aquella agresión sexual multitudinaria por bandas de refugiados e inmigrantes ilegales. Colonia en enero fue la quiebra rotunda del periodismo alemán, prisionero de una corrección política que cada vez es más censura inquisitorial. En aquel inmenso escándalo y al saberse que la agresión sexual masiva de Colonia había tenido réplicas en decenas de ciudades, surgieron -de forma efímera- verdades mucho tiempo ocultas. Policías afectados revelaron la sistemática ocultación de delitos y agresiones de refugiados e inmigrantes ilegales. Todo ello en aras de impedir que la extrema derecha utilice la realidad para fomentar el racismo. La verdad es políticamente incorrecta y por eso hay orden de ocultarla por el bien de la armonía civil y multicultural de la sociedad alemana. Muchas verdades se ocultan con tan bondadosas intenciones. Casos que quedan en ese limbo que convierte todo suceso e n accidente. Sin culpables más allá de algún enajenado. Y sin responsables políticos, por supuesto. Pocos recuerdan ya al joven de 27 años que mató a cuchilladas a un pasajero de 57 años e hirió gravemente a tres más en la estación de Grafing cerca de Munich el 10 de mayo. Se insistió mucho en que el asesino era «de nacionalidad alemana» pero la prensa nunca reveló su origen. Lo cierto es que acuchilló a los pasajeros como el afgano de la semana pasada en Würzburg, al grito de Alahu Akbar (Alá es grande). Grito que por cierto también lanzó en viernes en Munich David S. cuando salió del aseo del McDonalds y comenzó a disparar contra un grupo de chicos. Lo escuchó nítidamente una albanesa musulmana que estaba allí mismo. Y que sabía lo que oía. Pues ayer ese testimonio, una vez todo tan claro, ya había caído en el olvido.

Europa ante el terror
Editorial La Razon 24 Julio 2016

Debemos admitir que el terrorismo yihadista puesto en marcha por el Estado Islámico en Europa ha alcanzado uno de sus primeros objetivos: imponer un estado de psicosis colectiva. Es decir, vivir en una situación de miedo permanente y, lo que es peor, convivir con él como un mal irremediable con el que será difícil acabar. Es lo más parecido a una epidemia, con la diferencia de que ahora no existe un foco concreto que neutralizar, sino la diseminación del terror en miles de potenciales combatientes-psicópatas anónimos dispuestos a convertir sus dramas y demencias personales en motivos para atacar al conjunto de los ciudadanos y culpabilizarlos de su vesania.

Estamos ante un nuevo fenómeno en el que se han sobrepasado las líneas que separan la contradicción entre enemigos: ya no se eligen a los muertos en función de su valor simbólico. Ahora todos somos potenciales víctimas y, sin exagerar, la propia vida es la víctima, igual que el gas mostaza o la guerra bactereológica fueron utilizados para acabar con cualquier ser viviente como una forma de limpieza colectiva, este terrorismo lo hace en nombre de Alá. El Estado Islámico corresponde a un estado evolucionado hacia las formas más destructivas del yihadismo, incluso podemos decir que es la forma posmoderna de un terrorismo que no tiene límites, que está más allá de cualquier tipo de moral y que puede llegar a imitar formas de destrucción que sólo aplicables en la realidad virtual y otros juegos informáticos. Que un joven de 18 años ponga en jaque al Estado alemán sólo puede explicase desde la implantación de una «psicosis real», en la que terror más execrable puede hacerse realidad. En los últimos tiempos se ha hablado de «lobos solitarios» y, tras la masacre de Niza, de «combatientes exprés», pero, en todos los casos, se inscriben en una pluralidad de expresiones propias del terrorismo global.

La última tragedia de Múnich, si se confirma que el atacante no mantenía vínculos con el islamismo radical, como así parece, sigue siendo igualmente preocupante porque se trata de casos en los que se desarrollan demencias puramente clínicas con métodos copiados del terrorismo. Existe, además, un contexto internacional donde inscribir este nuevo tipo de guerra sin soldados, como demuestra el ataque suicida de ayer contra una manifestación en Kabul, que ha causado al menos 80 muertos y 231 heridos. El atentado ha sido reivindicado por Isis. Podemos decir que el conflicto tiene lugar en dos escenarios: el que corresponde a la expansión territorial en el mundo musulmán y el que tiene lugar en el conjunto de las sociedades occidentales y democráticas.

Ambas forman parte de la misma guerra, de manera que los ataques en Europa tienen la función de contrarrestar las derrotas que el Isis está sufriendo en Oriente Medio. Sin embargo, la indefensión que puede provocar un solo terrorista armado –incluso un psicópata– en un centro comercial es directamente proporcional a la libertad y la tolerancia que se practican en nuestra sociedad. El objetivo del Isis no es otro que estigmatizar a la comunidad islamista en Europa, conseguir su aislamiento, segregarla del conjunto y convertirla en un ejército interior al servicio de la yihad. A raíz del suceso de Múnich, se ha llegado a plantear –sin duda, precipitadamente– que los accesos a los centros comerciales estén protegidos por arcos de seguridad. No cedamos nuestros espacios de libertad y convivencia a la barbarie. El ataque frontal que el Estado Islámico ha planteado debe ser repelido tanto en el escenario propio del conflicto por el conjunto de las fuerzas aliadas como, en nuestro propio territorio, con formas de seguridad inteligente que neutralicen a potenciales terroristas. La libertad se defiende, pero no se fortifica.

Frente al auge de los populismos
¿No hemos aprendido que cuando nos negamos a hablar de un problema este se convierte en munición para los populistas?
Ramón Pérez-Maura ABC 24 Julio 2016

Aquella mañana del 23 de julio de 2002 participábamos en Lima en un seminario de la Fundación Euroamérica, el organismo creado por mi llorada Flora Peña. Me tocaba debatir con Valentín Paniagua, que había sido presidente transitorio de Perú entre la huida de Alberto Fujimori en noviembre de 2000 y la toma de posesión de Alejandro Toledo en julio de 2001. El tema de discusión era las transiciones y el veterano Paniagua hizo una afirmación muy básica que estos días recuerdo con frecuencia. Explicaba el expresidente cuántas veces se encontraba con peruanos que criticaban las bajezas a las que había llegado la "democracia" peruana en la presidencia de Alberto Fujimori (y Vladimiro Montesinos) y defendían la instauración de algún tipo de régimen no democrático que impidiese la llegada al poder de gente como Fujimori. Y Paniagua predicaba siempre la misma verdad: "La alternativa a un Gobierno surgido en democracia y que deviene corrupto e irrespetuoso de los Derechos Humanos no es un Gobierno no democrático, no es una dictadura. La alternativa es un Gobierno democrático con políticas diferentes". Amén.

En estos días vemos y vivimos el auge de la contestación y de una cascada de críticas "a Europa", la mayor parte de las veces muy genéricas, sin apenas concreción. Y yo me acuerdo del presidente Paniagua porque creo que el credo que hay que predicar es el de que cualquier política en la que Europa se haya equivocado debe ser sustituida por otra política mejor, más efectiva, pero dentro del marco europeo. Creer que puede haber una vida mejor fuera de Europa es, simplemente, para suicidas de Eton y Oxbridge.

Europa enfrenta muy serias amenazas en esta hora. Es imperativo reivindicar nuestra condición europea y nuestros valores. Luchar por ellos. Turquía nos ha demostrado en la última semana que no puede ser parte de la UE porque no comparte nuestros principios como sociedad de una cultura de raíz musulmana que es, radicalmente distinta de la de Occidente. No comparte ni el respeto a Carta de Derechos Humanos, cuyo artículo 2 condena la pena de muerte.

¿Por qué estamos descalificando todo intento de debatir sobre la inmigración en Europa? ¿No hemos aprendido que cuando nos negamos a hablar de un problema este se convierte en munición para los populistas de todo jaez?

Los británicos se van de la UE tras un debate lleno de falsedades y distorsiones sobre la inmigración, que fue el nucleo del referendo del Brexit. Los húngaros van a votar sobre ello el 2 de octubre y a algunos se les ocurre acusarles de racistas –lo que no se atrevieron a hacer con los británicos– en lugar de preguntarse por qué es un asunto polémico. El mismo 2 de octubre en Austria se repiten las elecciones presidenciales, después de que el Tribunal Constitucional confirmara que la derrota del candidato populista –y antiinmigración– fue gestada en la manipulación del voto por correo. La inmigración ha dado tal auge al Frente Nacional que hoy es el primer partido de Francia... Pero los políticamente correctos creen que es inaceptable hablar de un problema que asola Europa. Sigan así. Les va a ir muy bien.

Europa tiene muchos problemas, pero el problema no es Europa. Los innumerables logros del último medio siglo hubieran sido imposibles fuera de las Comunidades Europeas. No ya para España, para los 27 miembros de la hora presente. Reino Unido incluido.

Campaña en EEU
El número dos de Hillary Clinton se presenta en castellano
efe / miami (eeuu) La opinion 24 Julio 2016

El senador Tim Kaine resaltó este sábado en su primera aparición como fórmula a la Vicepresidencia de la demócrata Hillary Clinton un mensaje optimista y de acogida a la diversidad e inmigración en contraposición al "discurso oscuro" del oponente republicano, Donald Trump.

Para el senador Kaine, quien se declaró católico, fue además la oportunidad ideal para presentarse ante los hispanos de Estados Unidos y mostrar no sólo su dominio del español, sino su cercanía con los valores religiosos y morales de esta comunidad.

"Bienvenidos a todos a nuestro país, porque todos somos estadounidenses", subrayó en castellano el exgobernador de Virginia ante un público mayoritariamente latino en la Universidad Internacional de Florida (FIU), en las primeras palabras de su intervención

"Juntos vamos a ganar las elecciones y a hacer avanzar este país", expresó por su parte la exsecretaria de Estado, quien calificó a Kaine como "un optimista implacable".

Con este carismático abogado de 58 años, la exprimera dama busca derrotar a Trump, a quien criticó en Florida por su discurso "oscuro y divisorio".

Para Clinton su mitin fue como "un soplo de aire fresco" tras el mensaje de "miedo, ira y resentimiento" de la Convención Nacional Republicana, que terminó este jueves en Cleveland (Ohio) y que proclamó a Trump como su candidato oficial.

En contraste, Kaine se presentó como un detractor de muros y partidario de puentes, en una alocución en la que alabó la diversidad de género, raza y preferencias sexuales.

El exgobernador de Virginia dijo que "Estados Unidos no se construye con miedo, sino con valor, imaginación y determinación".

"Somos compañeros del alma", dijo además en español Kaine al referirse a Clinton, quien por su parte, lo elogió como un "progresista" con una gran capacidad para escuchar a sus electores y ejecutar como gobernante.

El senador habló a ratos en un fluido español, idioma que aprendió en sus tiempos como misionero en Honduras, y elogió a la comunidad latina, de la que, según dijo, aprendió sus valores: "fe, trabajo y familia".

Kaine criticó que la Cámara de Representantes, dominada por el Partido Republicano, no diera luz verde en 2013 a una reforma migratoria cuando el Senado había aprobado un proyecto bipartidista que regularizaba a cerca de once millones de indocumentados.

El senador por Virginia, quien de joven interrumpió sus estudios de leyes en Harvard para irse como misionero a Honduras, aseguró que los inmigrantes son gente que quiere a Estados Unidos y por tanto "merece estar aquí".

En ese sentido, recordó que su viaje a Centroamérica, donde aprendió español y se concienció de las problemáticas latinoamericanas, "le había cambiado la vida".

"Estoy encantada de anunciar a mi compañero de fórmula, Tim Kaine, un hombre que ha dedicado su vida a luchar por los demás", fue la forma como Clinton presentó a Kaine este viernes en un mensaje en su cuenta de Twitter.

Ambos realizaron su primer mitin oficial conjunto de campaña en Florida, uno de los estados más diversos y clave en las elecciones de noviembre próximo, en las que podrán votar a nivel nacional más de 13 millones de latinos.

Florida es el tercer estado del país con un mayor potencial de electorado latino, que representa el 18 % de los votantes elegibles, y al mismo tiempo es uno de los más diversos e indecisos.

El voto de unos 2,6 millones de hispanos en el Estados del Sol será clave para Clinton y Trump en su competencia por la Casa Blanca el próximo 8 de noviembre.

Clinton y Kaine serán proclamados oficialmente candidatos a la presidencia y vicepresidencia por la Convención Nacional Demócrata que se celebrará la semana próxima en Filadelfia.

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Las inmaculadas calles
ARCADI ESPADA El Mundo 24 Julio 2016

Mi liberada:

Hace unos días fui a visitar los jardines de la casa Muñoz, en nuestro barrio. Han recuperado la traza original que les dio Forestier y resultan un espacio acogedor, aunque encajonado entre los edificios colindantes. En la puerta puede leerse Fundació Julio Muñoz Ramonet. Ajuntament de Barcelona. El franquista y estraperlista de aúpa: En el cielo manda Dios y en la tierra los Muñoz se cantaba en los tiempos del cuplé y la penicilina. Muñoz donó su casa y su colección de arte al ayuntamiento y éste la exhibe hoy con énfasis.

Este mismo viernes, y por medio de su pisarello, la alcaldesa Colau anunció su intención de llevar al trastero una escultura que Juan Antonio Samaranch donó al Ayuntamiento, porque está contaminada de su dador. El pisarello detalló que de Samaranch había aflorado su "cara declaradamente franquista" y que su lugar no estaba "en los espacios representativos de este Ayuntamiento".

Ada Colau condena la memoria de Samaranch porque solo les dejó una escultura en forma de bolsa de deportes: otro gallo le hubiera hecho cantar al pisarello si el gran hombre hubiese donado su colección de dibujos. Los regidores no advierten contaminación alguna en Muñoz. La lección está clara. La condena de la memoria (la damnatio memoriae) puede eludirse: sólo depende de lo que estés dispuesto a pagar. Aunque Muñoz no deja de ser un ejemplo modesto. El gran reto de la astringente memoria Colau será ver qué hace con los honores exhibidos en Barcelona a Francesc Cambó: monumentos, avenidas y su gran legado artístico. Cambó fue, naturalmente, uno de los grandes patricios del catalanismo. Pero lo que debía interesarle a Colau y a su condenada memoria es el dinero que, como catalanista y sin dejar un solo momento de ser catalanista, puso a disposición de Franco para ayudarle a ganar la guerra civil.

El dinero a disposición de los golpistas de Franco resurge con irónica belleza en la última operación de condena decretada en Madrid por la alcaldesa Carmena. La comisión ad hoc que preside Francisca Sauquillo ha propuesto 27 cambios en el callejero. En la relación hay muchos asuntos interesantes. La historia es difícil. La historia moral es dificilísima. Fíjate, mi liberada, si es que has conseguido llegar hasta aquí, en el nombre de Juan Pujol. Fue un periodista importante, un gran corresponsal de guerra en Abc, al que Fernández Flórez, que era un agudísimo crítico, puso como ejemplo de narrador. De Pujol habla también Augusto Assía en el capítulo Los corresponsales en el extranjero de la Enciclopedia del periodismo. Este párrafo: "Julio Camba, Gaziel, Ramiro de Maeztu, Salvador de Madariaga, Eugenio Xammar, Ramón Pérez de Ayala, Juan Pujol, Corpus Barga, Manuel Aznar, José Pla, Fernando Ortiz Echagüe constituyeron el más extraordinario plantel de corresponsales que, a la vuelta de la primera guerra mundial, poseía país europeo alguno». Observa al lado de quién está Pujol en el párrafo de Assía. Sí, Corpus Barga, otro gran periodista y autor de unas memorias, en especial su primer volumen, maravillosas. Corpus tomará posesión de la que hoy es la pintoresca plaza Juan Pujol, en Malasaña. Está bien así. Un rato cada uno. Se me ocurre que la comisión podría haber inventado el lapidario rotativo. Diez años, o mejor los 15 de la generación orteguiana, para cada uno. Ahora todo es digital y ya no hay que hacer tarjetas ni tarjetones ni sobres ni los Saluda que tanto gustan en Madrid. Ahora 15 años Corpus. Luego Gaziel. Luego Aznar. Luego Camba.

El castigo a Pujol es interesante, sobre todo, por otra cuestión. La cuestión es Juan March, el financiador principal de la rebelión franquista. Pujol trabajó para él, estrechamente. March no tiene calle en Madrid. Pero tiene una fundación. A diferencia de otras fundaciones de onomástica delicada, la Fundación Francisco Franco, sin ir más lejos, la Fundación March está honorablemente cosida al establishment. He visto que un Ernesto Moreno rescata en la web Drugstore un párrafo pasmoso (bueno, pasmoso: meramente socialdemócrata) de un editorial de 1980 del diario El País: "Esta fundación, que ahora vuelve la vista atrás, hace balance y puede enaltecerse de la densidad y calidad del trabajo realizado, que con toda seguridad hará pervivir el nombre de su fundador más allá de cualquier leyenda, de cualquier mito o polémica". Eso es. Repítelo conmigo despacito, el sic ya lo pongo yo: «...hará pervivir el nombre de su fundador más allá de cualquier leyenda [sic], de cualquier mito [sic], de cualquier polémica [sic, sic]. El País atina. Solo se trata de eso. De comprar la memoria. A Juan Pujol, el cortesano, no le alcanza.

En la lista de la comisión hay muchos más intersticios en los que fijarse. Te gustará saber que el teniente Castillo tendrá calle. Es pedagógico observar que si esa víctima del terrorismo fascista ha pasado las aduanas de la memoria se debe al asesinato que se ha interpretado como su réplica: el de José Calvo Sotelo, diputado de la derecha, víctima del terrorismo socialista pocas horas después del asesinato del teniente. Esta secuencia especular de la historia española la quebró el franquismo cuando llenó las calles de placas alusivas a Calvo Sotelo (la de Barcelona la sustituyó el alcalde Serra por la de Francesc Macià, golpista delirante, y por esas dos razones presidente de la Generalidad), sin que la memoria del teniente se evocara en lugar público. Ahora hay en Madrid una oportunidad de corregir la práctica simétrica. Si bien es verdad que Tierno Galván mandó quitar el Paseo Calvo Sotelo, sobrevive una mínima calle Calvo Sotelo (producto de la incorporación de Aravaca a la municipalidad de Madrid) en un margen de la carretera de La Coruña. Será interesante ver qué hacen con la calle la comisión y la alcaldesa. Otro añico del mismo espejo está en la propuesta de quitarle calle a Millán Astray y dársela a la Inteligencia, una tierna pompa que recuerda los días prometeicos en que se daban honores a la Electricidad. Se le quita la calle al militarote para que su faz feroz y tuerta no asuste a los niños, pero ahí queda oblicua su invectiva: el ¡Muera la inteligencia! que le espetó al viejo, valiente y digno Miguel de Unamuno. En ese caso la operación Castillo no ha podido practicarse, porque al parecer, con la ley de Memoria Histórica en la mano, ¡Unamuno no puede tener una calle! por su apoyo de primera hora al golpe militar.

La farsa principal de este cuento lapidario, tan hipócrita, es que se haga en nombre de La Memoria. Cuando se hace en nombre de La Bondad. De lo que se entendía por La Bondad en las primeras décadas españolas del siglo veintiuno después de Cristo.

Y tú, tú sigue ciega tu camino.  A.

El alcalde de Cardona (ERC) exige a su policía no multar a independentistas
OKDIARIO 24 Julio 2016

El alcalde de la localidad barcelonesa de Cardona Ferrán Estruch ha protagonizado un sorprendente incidente al abroncar a su propia policía y exigirle que retirase una multa a una mujer independista por el mero hecho de serlo. Según ha relatado Crónica Global, los hechos se produjeron el pasado 12 de julio. Aquel día un agente de la Policía Municipal sancionó a una vecina que había manipulado la matrícula de su vehículo para cambiar el distintivo que señala a España como miembro de la Unión Europea por las letras CAT.

La infractora mostró su enfado con el agente insistiéndole en que había hecho personalmente ese cambio porque es independentista, siendo un acto de desobediencia por “no sentirse española”. La infractora llamó por teléfono al alcalde de la localidad Ferrán Estruch, quien acudió al lugar de los hechos encarándose con el policía municipal. Según el relato de los hechos, exigió a gritos la retirada de la denuncia afirmando que él mismo también lleva una pegatina similar.

Una independentista de la CUP denuncia a los policías que le atendieron en castellano
En lógica coherencia el agente se negó a retirar la multa explicando que se había “limitado a cumplir con la ley”, respondiendo alterado Estruch que el policía trataba de hundir la alcaldía porque la sanción iba contra la “política” aplicada. El agente puso el caso en manos del delegado sindical del cuerpo.

A continuación el alcalde recurrió al Servei Català de Trànsit para presionar de cara a la retirada de la denuncia anunciando que se reuniría “con la concejal de Gobernación para analizar este tema y para ver qué pasa con el agente 1.019”. Al agente no se le ha habierto expediente por esta actuación.
 


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