AGLI Recortes de Prensa   Lunes 25  Julio  2016

Al soviet de barrio, el dedo corazón
Juan Pina www.vozpopuli.com 25 Julio 2016

Mientras los partidos del sistema dicen reconocer la necesidad de modificar nuestras instituciones (aunque alguno, como el PP, lo haga con la boca pequeña y sin la menor urgencia), la extrema izquierda se apresta abiertamente a la tarea de sustituirlas. En esta lógica se inscribe uno de los últimos movimientos de la alcaldesa de Madrid en su partida de ajedrez con la realidad, conocido a principios de este mes. Difícilmente puede considerarse como una mera ocurrencia más, y por más que después lo hayan semidesmentido… ahí está. Igual que en Venezuela el régimen desautoriza al parlamento elegido por la población y le monta uno alternativo, en Madrid se plantea constituir de golpe un montón de pequeñas instituciones de barrio que podrían invadir competencias de diversas administraciones, sobre todo en áreas como la seguridad ciudadana, la persecución del delito y hasta la administración de justicia.

No hay nada nuevo bajo el sol. Desde los “comités de defensa de la revolución” cubanos hasta sus homólogos sandinistas en Nicaragua, pasando por las más diversas y delirantes organizaciones sociales “de base” habilitadas por regímenes como el de Gaddafi en Libia, son innumerables las estructuras creadas por el totalitarismo populista para generar una falsa apariencia de debido proceso y de participación social. De hecho, la idea que se intenta transmitir es que todas estas estructuras son “más democráticas” que las convencionales, propias de la democracia “burguesa” que ellos cuestionan. Cuando se debate con cualquier defensor de los viejos sistemas comunistas del Este de Europa, siempre te sale con las organizaciones de masas que moldean la sociedad y transforman la realidad, y con el poder ejercido localmente en asambleas del partido único (o asambleas populares de ciudadanos, tanto da). Se enfadan como mandriles si les haces ver que ese sistema se parece mucho al fascismo italiano o a la “democracia orgánica” del franquismo, con sus “tercios” de representación. Recuerdo a algunos de los próceres del régimen anterior defendiéndola a capa y espada, y tratando de convencer al respetable de que la sociedad tenía una enorme capacidad de “influir de forma corporativa” en el rumbo político del país, mediante aquel complejo entramado de cuerpos y de capas de decisión.

Es verdad que la democracia convencional, liberal, representativa, westminsteriana, está bastante superada por la realidad social y, sobre todo, por la tecnológica. Pero no en el sentido que los nuevos populismos de extrema izquierda (y de extrema derecha) alegan. Ellos la atacan por su evidente incapacidad de canalizar la participación colectiva de la gente en las decisiones que hoy se nos sigue forzando innecesariamente a tomar en común, y denuncian que al final terminan tomándolas las élites de siempre. Bien, pero a renglón seguido plantean todo ese alambicado sistema alternativo para mantener colectivizadas esas decisiones, ocultando que la polaridad siempre cambia tan pronto como se pone en funcionamiento: lo que se nos vende como un sistema capilar que suma desde abajo los planteamientos de millones y garantiza que arriba se tomen las decisiones que quiere la mayoría, rápidamente se transforma en un sistema igualmente capilar pero hacia abajo: orientado a la distribución de las decisiones y de las consignas desde la nueva élite hasta el último rincón de la sociedad así gobernada, aplastando tanto al individuo como la formación de alternativas políticas por otros cauces.

Esto es inevitable y, además, intencionado. Ha ocurrido en regímenes con matices ideológicos diferentes, en países con características culturales y niveles educativos distintos, en periodos de bonanza y en épocas de crisis, durante la Guerra Fría y después de su conclusión, etcétera. Y la cúpula populista lo sabe bien. En España, además, su núcleo irradiador está compuesto precisamente por politólogos, por lo que no puede argumentarse un desconocimiento sobre los riesgos del asamblearismo y de la oficialización de micro-órganos de barrio, pseudotribunales populares y todo tipo de comités que serán presa fácil de la arbitrariedad y el abuso de poder. Saben perfectamente lo que hacen, y lo hacen para controlar localmente a la sociedad. Su tiempo y su tempo son diferentes de los que afectan a las demás formaciones políticas, y desde el poder aún menor que ya van adquiriendo articulan esta estructura institucional alternativa y secundaria para, llegado el momento, convertirla en la principal una vez conquistado el cielo y con él La Moncloa.

Los soviets (“asambleas” en ruso) de barrio contrastan con la tendencia que cada día se confirma en la realidad social, y que es la devolución de las decisiones, no a miles de toscas y manipulables asambleas, sino a millones de seres humanos. La tecnología ya hace innecesaria (y por tanto inoportuna y tiránica) la adopción grupal de un camino común que después se imponga a todos. Posibilita, por el contrario, la adopción de innumerables caminos individuales, planes particulares y decisiones personales. Cada vez son menos las cuestiones que, por sus características, exigen necesariamente una decisión grupal. Una es la secesión o unión de territorios. Otra puede ser la circulación (no pueden ir unos coches por la izquierda y otros por la derecha). Son pocas. En casi todos los demás asuntos, para terror de los podemitas pero también de los colectivistas convencionales, los socialdemócratas de todos los colores, ya se puede individualizar las decisiones. El orden espontáneo que configura la interacción de millones de planes y decisiones es mucho más rico y eficiente que cualquier plan colectivo impuesto por una élite, ya sea por las buenas o tras un supuesto proceso de deliberación por parte de las bases reunidas en órganos de barrio convenientemente dirigidos.

Nombrar comisarios políticos —seleccionados desde arriba, por supuesto— para que controlen sus zonas y pastoreen a la población es la otra cara del sistema de asambleas que esboza Ahora Madrid. Hay que oponerse a los dictados de esos comisarios políticos como hay que oponerse, en realidad, a todas las injerencias de los agentes estatales en nuestra inviolable soberanía individual. A los soviets de barrio, el dedo corazón bien alto.

18 de julio

Julio Padilla Carballada Gaceta.es 25 Julio 2016

El pasado lunes 18 de julio se cumplieron ochenta años del alzamiento militar de 1936. Me sorprendió que no fueran más las referencias a ese hecho, porque me pareció que hubo pocas, tanto en la prensa escrita como en los demás medios, aunque no faltó algún anuncio. Concretamente el del Gobierno Provincial de Pontevedra anunciando la retirada de distinciones al General Franco, a Solís, a Nieto Antúnez y a José Calvo Sotelo, en lo que a este respecta su nombramiento como hijo predilecto efectuado en 1950.

Curiosa coincidencia, el Ayuntamiento de Madrid anunciaba estos días que está considerando proponer que se dé el nombre del Teniente Castillo a una de sus calles.

La sorpresa que apunto la origina la actualidad que parece tener, no obstante el trascurso de más de tres cuartos de siglo desde la insurrección militar de 1936, cuanto tiene que ver con tal acontecimiento.

Quienes tenían diez años en 1936 tendrían ahora noventa, de modo que ya los testigos conscientes de los hechos son un pequeño ramillete que vive sus últimos años. Ya no quedará en breve nadie que pueda contar lo que vio o percibió, y por tanto se congelará para siempre la visión y la percepción de los hechos en los testimonios y narraciones de unos y otros recogidos en los distintos soportes.

Ahora bien. Con Ley de Memoria Histórica o sin ella, porque el juicio o la apreciación social es algo vivo y espontaneo, la verdad es que, sorprende que a estas alturas se pretenda dedicar una calle al Teniente Castillo, cuya muerte a manos de unos falangistas pretendió ser vengada con la de José Calvo Sotelo, Diputado a Cortes por Orense, representante elegido por el pueblo pues y líder de Renovación Española, pero por agentes del orden y en un vehículo oficial de la Dirección General de Seguridad que, haciendo uso de su condición lo obligaron a salir de su domicilio de madrugada, violando su inmunidad parlamentaria, mientras se retira cualquier distinción u honor a este último. Sorprende y mucho. Y revela que la interpretación que se viene dando a la Ley de Memoria histórica conduce a la exaltación de unos protagonistas de la guerra civil frente a los otros que ahora son, sin excepciones denigrados.

Bueno, con excepciones como la de Calvo Sotelo, porque él no fue protagonista del conflicto bélico, pues fue víctima de la barbarie el día 13 de julio. Acaso, intervino antes en el planteamiento del conflicto, pero en ello, hay que ser sinceros lo hicieron cuantos se movían en el espacio público de una u otra manera, porque era imposible sustraerse a la realidad que se vivía, como relata con precisión José María Gil Robles en su magnífica obra “ No fue posible la Paz”. No obstante se han desprendido de los callejeros de nuestra geografía los rótulos a él dedicados, y son escombros la mayoría de los monumentos alzados en su memoria, en tanto se le priva, como unos más de los rebeldes, de los honores o reconocimientos.

Es verdad que la muerte de Calvo Sotelo pudo precipitar el levantamiento militar, pero lo más importante es que, al menos a mi juicio, la eliminación por un gobierno o su consentimiento al menos al conocer que se iba a producir, y la ejecución a través de agentes suyos, de un adversario que encabezaba la oposición en el parlamento y en buena parte de la escena social, despojó a ese gobierno en muy buena proporción de su legitimidad, porque esta es incompatible con ciertos actos viles del poder. Sencillamente no los resiste.

Pero en todo caso, el saldo de la visión histórica no puede ser y resumirse en la condena al oprobio de Calvo Sotelo en tanto se dedican calles al Teniente Castillo.

Hace años, asistiendo a un debate en el Congreso, escuché a Luis Recoder, un Diputado de Convergencia, que fue también Alcalde de San Cugat del Valles y Consejero de Obras Publicas de la Generalidad habiendo sido previamente líder de la organización juvenil de su partido, le escuche digo, sostener desde la tribuna que Companys era un héroe al coincidir su intervención con algún aniversario del ex presidente de la Generalidad. Dije entonces y sigo sosteniendo ahora, que la transición no habrá terminado hasta que alguien con total libertad pueda referirse por ejemplo a Calvo Sotelo, sin ser objeto de descalificación, con las palabras con las que enfáticamente lo hizo él escritor y académico José Maria Pemán –también beneficiario del ludibrio-: “Nosotros le queríamos como gobernante, Dios lo quiso para mártir”. En el espacio público ¿lo podría decir alguien, si lo piensa así, sin consecuencias y sin ser descalificado?

Esperemos que algún día acabe la transición, pero para todos. Y que así se recupere uno de los pocos espacios de libertad hoy cohibido por la verdad única y oficial. Todo llegará.

Estamos en guerra, pero estamos a tiempo
Desde 2010 ha habido más de 18.000 atentados islamistas, con alrededor de 80.000 muertos.
Pedro de Tena Libertad Digital 25 Julio 2016

Desde 1970 se han cometido 150.000 ataques terroristas, según The Global Terrorism Database. Considerado en su conjunto, desde la propaganda por el hecho de los anarquistas del siglo XIX y XX, al terror del IRA y la ETA, pasando por el Estado Islámico o Al Qaeda, los métodos empleados por los terroristas son los mismos: ataques contra la población civil, especialmente, y/o contra el personal político, religioso, militar o policial mediante la violencia asesina en función de unas ideas o unos propósitos. Seguramente terrorismo ha habido siempre. De Estado –desde Nerón y Calígula a Fidel Castro, a veces Estados como Francia (Mitterrand y su voladura del Rainbow Warrior), o Estados Unidos o URSS, etc… -, o de grupos marginales, desde piratas a pirados o fanáticos de diversa índole. Nuestra guerra civil fue un ejemplo de cómo el terrorismo puede afectar incluso a las trincheras del mismo bando. El despellejamiento del trotskista Andres Nin por torturadores soviéticos fue un ejemplo definitivo. Confesemos, pues, que el terrorismo nunca nos ha sido ajeno.

Sin embargo, es desde hace poco tiempo que estamos percibiendo lo que ocurre como una guerra. Vamos comprendiendo que estamos en guerra, que ésta nos afecta y que, lo queramos o no, la libramos contra un adversario unificado, algo clave en las confrontaciones: las organizaciones terroristas del islamismo radical. Los datos son, empero, sorprendentes. 9 de cada 10 atentados terroristas de fanáticos islamistas desde el año 2000 han tenido lugar en países de mayoría musulmana. Desde un año antes del 11 de septiembre y el atentado a las torres gemelas de Nueva York, ha habido más de 18.000 atentados islamistas, con alrededor de 80.000 muertos. De ellos, más de la mitad en Irak, Afganistán y Pakistán, tres países de religión islámica. Los islamistas han matado mucho también en Filipinas y Kenia, de mayoría cristiana, y otros países. La lista es enorme. Apabullante. Los autores de las acciones terroristas son diversos, en algunos casos no son yihadistas y, en más casos de los deseables, son desconocidos para las fuerzas de seguridad.

Atendiendo al yihadismo, y a pesar de nuestros sentimientos inmediatos, lo que llamamos Occidente - Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia y América del Sur, por resumir- no está entre los más afectados, por ahora. En la Unión Europa, Francia y Bélgica muy recientemente, se han sufrido alrededor de 30 atentados yihadistas desde el año 2000, muy por debajo del 1 por ciento de los que estos grupos cometieron en todo el mundo. Tampoco en número de muertos la situación es comparable.

Pero el prójimo lo es más si es próximo y el mal cercano se ve con mayor claridad y dimensión que el mal lejano. Los políticos sólo toman en consideración, habitualmente, los males cercanos que perciben. Por los datos empíricos, parece indudable que lo que pretenden los yihadistas y sus grupos varios, es hacerse con el control de la población de los países que profesan la religión musulmana para, desde ahí afrontar la guerra definitiva contra Occidente y nuestro modo democrático de vida. Mantenerse unidos, exigir a los musulmanes en todos los frentes que elijan entre civilización o barbarie y adoptar las medidas civiles, policiales y militares que sean menester para impedir que se unifiquen y se hagan con países y medios cualificados, es ya ineludible. Estamos en guerra y lo estaremos cada vez más pero todavía estamos a tiempo.

Otra voz que predice el colapso del islamismo

IslamWatch.eu Daniel Pipes LAGACETA.EU 25 Julio 2016

Moncef Marzuki, presidente de Túnez entre 2011 y 2014, ha escrito un análisis donde predice, como yo, la defunción del islamismo. Cito de un extracto traducido por Middle East Eye de la versión original en árabe que apareció en la web de Al Yazira.

Marzuki, activista progresista pro derechos humanos que regresó del exilio tras la revuelta que derrocó al dictador Zine el Abidine ben Alí, se convirtió en presidente mediante un acuerdo para compartir el poder tras las primeras elecciones parlamentarias libres de Túnez, celebradas en octubre de 2011, y encabezó un Gobierno dominado por el partido islamista Ennahda. “No tenemos el mismo punto de vista sobre derechos de las mujeres, derechos humanos y demás”, se lamentaba en la revista Time en 2012.

En este artículo, Marzuki empieza situando al islam en el contexto de otros tres ismos: el nacionalismo, el panarabismo y el comunismo, todos ellos en decadencia. Ahora –escribe– estamos “a punto de ver el declive de una cuarta ola, la islamista, tras asistir a su emergencia, a principios de la década de 1970, y apogeo –a finales de la de 1990”.

Como otros ismos, “el islamismo se expandió como fruto del deseo de la sociedad de resolver todos o algunos de sus problemas”. Hoy se están planteando “preguntas incómodas”: “¿Habéis cumplido todas vuestras promesas? ¿Habéis estado a la altura de las grandes esperanzas que habíamos depositado en vosotros? Al final, ¿qué habéis conseguido?”.

Marzuki alude a los vistosos logros del islamismo en la actualidad, pero los desestima recordando que la Unión Soviética “se veía como una potencia que se mantendría durante mil años” y sin embargo “se vino abajo como el cartón”,

La mayoría de los partidos islamistas pierden el rumbo y “mutan en partidos de derechas que buscan un sitio en el poder”, sin atender a la moralidad o los principios. Los islamistas “utilizan una cobertura ideológica para una tiranía que es (…) represora y corrupta”.

Marzuki dice que la mayoría de las organizaciones islamistas armadas son “el mayor desastre contemporáneo al que se enfrentan los países árabes y musulmanes, incluso el islam. (…) Gracias a ellas, todo el mundo nos considera un país que no tiene nada que aportar salvo el cultivo del terrorismo. El resto del mundo nos percibe como una amenaza”.

En 2013, en este artículo de opinión, señalé que los movimientos islamistas están cada vez más divididos por líneas sectarias, ideológicas, políticas y tácticas (lo que posteriormente traté con más detalle aquí). “Si se mantiene esta tendencia fisípara, el movimiento islamista está condenado al fracaso, como el fascismo y el comunismo”, escribí; “a no ser más que una amenaza para la civilización que inflige un enorme daño pero que jamás prevalece”.

¿Y ahora, qué?
Francisco Albanese LAGACETA.EU 25 Julio 2016

¿Por qué un pensamiento radical? Porque va hasta la raíz de las cosas, es decir “hasta el núcleo”: cuestiona la cosmovisión sustancial de esta civilización, el igualitarismo, porque este último, utópico y obstinado, está conduciendo a la humanidad hasta la barbarie y el horror económico, a través de sus contradicciones internas.

Guillaume Faye, Arqueofuturismo.
Sí, Guillaume Faye tenía razón. En 1998 tenía razón y hoy la sigue teniendo. Fue y es cuestionado, y aún así sigue teniendo razón.

Si en el año 2016 aún no has leído, al menos, los libros L’Archéofuturisme (1998) y La Convergence des catastrophes (2004) de la autoría de Guillaume Faye, pues deberías plantearte la idea de leerlos. Si en el año 2016 aún no sabes quién fue Dominique Venner y cuál fue el motivo que lo llevó a cometer suicidio en la catedral de Notre Dame, en París, deberías comenzar a averiguar. Si en el año 2016 aún no conoces el concepto “Grand Remplacement” (o Gran Reemplazo) acuñado por Renaud Camus, deberías entrar a familiarizarte con el término.

Si en el año 2016 aún no comprendes por qué ocurren atentados de inspiración jihadista en el seno de Europa, es que necesitas urgentemente conocer a los tres autores antes mencionados, y también dejar tu cómoda ignorancia de lado, antes de que la realidad te golpee en la cara de la peor forma. O te explote, literalmente.

Bueno, se dice que la mejor defensa es el ataque, y algunos optarán por defenderse atacando a la violencia e intolerancia fundamentalista mediante el uso de una bandera en sus perfiles de redes sociales. Y demostrar su descontento de forma civilizada, es decir, llorando cibernéticamente y clamando que #todossomos(introducir lugar afectado aquí).

La Toma de la Bastilla marcó el comienzo de una nueva era para Occidente, una nueva era en la cual sus pilares serían Igualdad, Libertad y Fraternidad, primero entre franceses, y luego, como un virus, se expandiría de manera universal, incluso entre aquéllos que no creen en estos lemas llenos de altruismo y esperanza. O que tal vez ni siquiera les importa.

A partir de la Toma de la Bastilla, que es el puntapié inicial de la Revolución Francesa, comienza a fraguarse una nueva “época dorada” (para los adoradores de las ideas progresistas y democráticas), creando el caldo de cultivo espiritual que propiciaría lo que se vive en Europa, y sobre todo en Francia, el día de hoy. Y es que si no imperaran valores –que, con los siglos, se han transformado en obsesiones– como la fraternidad universal, actualmente no existiría la necesidad enfermiza de incluir refugiados por el afán de hacerlo, por darles alguna oportunidad, por demostrar al resto que “nos estamos preocupando de todos”, porque “queremos que nuestro amor vaya a todos los confines del mundo”, y si nuestro amor no llega al mundo, pues que el mundo se acerque a nuestro amor.

Y así nació #WelcomeRefugees.

Esto no es una guerra táctica, no es una guerra de la razón. No hay nada estratégico en llevar el infierno a un lugar del cual no pretendes salir a menos, claro, que tus objetivos vayan más allá de la razón, más allá de la vida cotidiana, que es lo que marca la diferencia entre el tipo que se lanza en una guerra espiritual, y el tipo que se dedica a disfrutar la vida, abrazar refugiados y abrir fronteras mientras el enemigo le declara la guerra en forma absolutamente indiscreta.

¿Y ahora, qué? ¿Qué otra cosa tiene que pasar para que el discurso progresista que propone que la intolerancia y el rechazo a las masas colonizadoras se debe a la ignorancia y el miedo a lo desconocido, choque con la violenta y cruda realidad y deje de ser repetido como un mantra, para que niños dejen de prender velas por víctimas mientras sus cerebros siguen lavados con lo positivo y necesario de la entrada de refugiados? ¿Ignorancia de qué, cuando es obvio el peligro inherente en dichas masas, cuando ni siquiera son un peligro en potencia, sino que un peligro revelado y latente?

¿Qué más quieren, qué más necesitan para comprender de una vez por todas lo altamente suicida de la etnofobia y xenofilia?

Las sociedades europeas, hoy en crisis, están listas para ser traspasadas por unos pensamientos radicales determinados, armados con un proyecto de valores revolucionarios y de una contestación completa, pero pragmática y no utópica de la civilización mundial actual. (Guillaume Faye, Arquefuturismo.)

¿Y ahora qué? Quizás es tiempo que los progresistas dejen la utopía atrás, y pongan atención a las palabras de Faye.

Caso Pujol: Sin novedad dos años después
Sin avances judiciales en el segundo aniversario del “mea culpa” del presidente de la Generalidad por antonomasia.
Pablo Planas Libertad Digital 25 Julio 2016

El 25 de julio de 2014, viernes, Jordi Pujol i Soley, 23 años presidente de la Generalidad de Cataluña, preso del franquismo por redactar la octavilla "Us presentem al general Franco" y político con fama de "hombre de Estado" emitía un comunicado en el que confesaba la posesión de una fortuna sin declarar en el extranjero.

Su hijo mayor, Jordi Pujol i Ferrusola, ya estaba en el punto de mira judicial por las denuncias de su exnovia, Victoria Álvarez. Oriol Pujol, el predestinado a suceder a Mas y forjar una dinastía republicana, era investigado por la adjudicación irregular de estaciones de Inspección Técnica de Vehículos. Algo más que sospechas se cernían sobre la familia más poderosa de Cataluña, sobre el cacique de toda una región española, sobre el hombre que había sostenido gobiernos nacionales mientras imponía en su virreinato una educación totalitaria para desterrar el español, un relato de la actualidad nacionalista, los cimientos del España roba y mata, y el cobro de comisiones en favor de la construcción de la nación catalana.

Al comunicado siguió el silencio. Era un viernes por la tarde en el que quien menos había desconectado. Fuera del círculo familiar y de Artur Mas, Pujol no informó de sus intenciones. Las investigaciones sobre las irregularidades del clan habían eliminado ya a Oriol, que dos semanas antes había dimitido de todos sus cargos por su implicación el mentado caso ITV. Lo de Jordi y Oleguer, el menor de la saga, eran escándalos a voces en manos de la Audiencia Nacional y ni su esposa, Marta Ferrusola, se salvaba de las pesquisas. Más bien todo lo contrario. La gestión del tesoro andorrano, la herencia paralela del abuelo Florenci, era uno de sus puntos flacos.

En cuestión de horas, Pujol pasó de héroe a villano mientras los periodistas hacían guardia frente a su domicilio de Barcelona y las casas del clan en la Cerdaña. Mayúsculo escándalo, revuelo de fotógrafos y plumillas, impacto pleno en el proceso separatista y estupor generalizado. El moralista de Cataluña era un farsante. Convergencia, una comedia al servicio de un defraudador. La "nación" catalana, una tapadera.

Dos años después y tras múltiples errores por parte de Pujol, como la comedia familiar en el parlamento catalán, los múltiples casos que afectan al clan están parados o envarados en derivadas como la concesión del contrato de basuras de Lloret de Mar, la operación Trueno, última hasta el momento relativa a la corrupción convergente en Cataluña.

En dos años, Pujol ha pasado del calvario a la recuperación y una cierta normalidad. Se deja ver en actos religiosos o en citas de los muy afines. Mantiene línea directa con Artur Mas, presidente de la nueva versión de Convergència. Se le pretende alejado de la política pero su sombra y la de sus hijos planean sobre el espectro nacionalista.

El patriarca acaba de crear una fundación, llamada Serviol y de la que pende una página en internet en la que Pujol padre ya ha colgado una "reflexión" sobre el malestar europeo. De su caso, una leve alusión, "un comentario referente a que me resulta difícil superar el estado de ánimo en el que me encuentro. (...) El sentimiento de culpabilidad me viene no por codicia, pero sí por miedo, por desidia, por ligereza, por debilidad, he cometido una falta que no debía haber cometido. Que creo que en su momento se reconducirá".

Pujol ya no escribe en la casa del portero, que ocupaban sus escoltas. Se ha trasladado a un despacho en el número 255 de la calle Calabria, más modesto que el del Paseo de Gracia pero de fuste, típico de notarios y abogados de amplia agenda. Confía que en su caso opere el efecto Palau, un asunto (corrupción a gran escala y comisiones a las fundaciones de Convergencia) que comenzó a investigarse hace siete años y que todavía no tiene fecha de juicio. Igual que el caso Pretoria, con Alavedra, Prenafeta y el exalcalde socialista de Santa Coloma de Gramenet, Bartomeu Muñoz.

Se acumulan los expedientes de corrupción en los juzgados y en los despachos policiales, pero la filtración de las conversaciones entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y el exdirector de la oficina Antifraude catalana, Daniel de Alfonso, sirven al nacionalismo para atribuir cualquier acción judicial y policial a las cloacas del Estado.

Que Pujol, su señora y su prole comparecieran ante el "Parlament" fue un error que les ha convertido en culpables de antemano. Pero pero fue la confesión del patriarca. Si hubiera resistido un poco más, hoy sería una víctima de la cloacas y mantendría su categoría moral.

En cuanto a los efectos colaterales, Convergencia se ha disuelto, pero no sólo por la corrupción vinculada a los Pujol. El cobro de comisiones era una práctica extendida más allá de la familia alfa del nacionalismo. El proceso, por su parte, sigue otras dinámicas y dirigió lo del clan sin problemas. Ese año, el 11-S fue un éxito. La fatiga en el separatismo tiene otras causas, entre ellas el incumplimiento de los plazos.

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Justicia cósmica: Rajoy recogerá lo que ha sembrado
Roberto Centeno 25 Julio 2016

Con la clase política más irresponsable, ignorante y holgazana de occidente, España ha dejado de existir internacionalmente. El sistema de pensiones no aguantará un año más, la burbuja de deuda no deja de crecer -y es imposible de devolver- y el expolio impositivo alcanza límites intolerables, mientras se mantiene sin freno el despilfarro político a todos los niveles (36.000 millones en duplicidades entre AAPP, 20.000 millones en la desastrosa gestión en Sanidad y Educación 15.000 millones empresas públicas inútiles, 48.000 millones de coste extra para las AAPP por los precios de monopolio que paga a sus proveedores). Si Rajoy es investido presidente, será un caso claro de justicia cósmica: deberá recoger lo que ha sembrado.

El comportamiento de Rajoy es claramente patológico. Una ambición enfermiza por el poder unida a una dejación absoluta ante los graves problemas de los gobernados. El gran maestro de ciencia política Antonio García Trevijano lo explica así: “Rajoy necesita el poder para no ser ser procesado por corrupción y por haber financiado con dinero público y dejado sin perseguir el gravísimo delito de sedición que vienen cometiendo todas las autoridades de la Generalitat, el Parlament y de las demás instituciones autonómicas catalanas. Nunca en la historia de España ha habido un presidente de gobierno tan irresponsable y tan indiferente ante el destino de la patria”.

La legislatura Rajoy: un desastre sin paliativos
Que las demás alternativas sean peores o infinitamente peores, como la de los bolcheviques bolivarianos de Podemos que aparte de un programa político abiertamente estalinista, el económico es absolutamente demencial, no puede hacernos olvidar quién es Mariano Rajoy. Después de ocho años de gobierno de un tonto malo y apátrida, Rajoy arrasó en las urnas consiguiendo la mayor cuota de poder obtenida por un presidente de Gobierno desde la infausta Transición. Podía haber hecho todo lo que España necesitaba para superar la crisis y acabar con la corrupción de partido pero ahondó más la primera e impulsó dentro del PP y en todas sus autonomías la segunda.

Nadie podía imaginar que alguien podría empeora la caótica gestión de Zapatero, el hazmerreir de Europa y, sin embargo, Rajoy lo ha conseguido. No cumpliría ni una sola de las promesas realizadas durante su campaña electoral empezando por la de que bajaría los impuestos (exactamente igual que ahora), y lo primero que hizo al tomar posesión de su cargo fue subirlos. “No he tenido más remedio”, diría sin inmutarse. Es decir, de un presupuesto de gastos de 450.000 millones de euros, de los cuales 100.000 de puro despilfarro, Rajoy no tenía un solo sitio, ni uno solo, de donde recortar 10.000 millones de euros, que fue su primer expolio fiscal realizado esencialmente sobre la clase media que le había llevado al poder.

Lo siguiente, por boca de Cristóbal Montoro, su ministro de Hacienda: “Vamos a controlar el gasto autonómico rigurosamente y enviaremos a los hombres de negro (intervendremos) todas aquellas CCAA que no cumplan los objetivos de déficit”. En lugar de ello en marzo 2012 este insensato haría lo contrario: “No intervendré ninguna CCAA”, afirmaría Rajoy. Y para que las CCAA, empezando por las más golfas y corruptas, pudieran seguir gastando sin límite, puso a su disposición diversos mecanismos de financiación para cubrir sus gigantescos agujeros presupuestarios generados por la irresponsabilidad de sus gestores y por la falta de control total por parte del Gobierno.

La dos más importantes fueron el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y el Plan de Pago a Proveedores, un robo a los españoles de más de 185.000 millones de euros. Pero en el caso de Cataluña, que se ha llevado la parte del león con más del doble de lo que representa su PIB en el conjunto de España, es un caso inaudito de irresponsabilidad absoluta, ya que Rajoy ha estado financiando la sedición de Cataluña mientras miraba para otro lado ante la burla de los secesionistas de la ley, de las sentencias del Constitucional y de los derechos humanos de no los secesionistas. Su delito de no perseguir este gravísimo delito de sedición lo convierte en colaborador necesario cayendo de este modo en la responsabilidad penal inherente a los llamados “promotores de la sedición” en el art. 548 del Código Penal.

Rajoy no solo se negó a recortar el despilfarro político sino que lo mantuvo fuera de control y lo financió elevando la presión tributaria sobre las familias y sobre el trabajo al mayor nivel de nuestra historia y al cuarto más alto de los 34 países de la OCDE, aparte de arruinar a las generaciones futuras con una deuda brutal que jamás podrán devolver. Pero lo peor sería a mediados de 2012, cuando la prima de riesgo española superó los 500 puntos y el rescate era nuestra mejor opción, como hizo Grecia, a la que la condonaron el 70% de su deuda a cambio de una serie de recortes de gasto que nunca realizó. En ese momento, la deuda publica española total ascendía a 900.000 millones de euros, una quita de solo el 50% la habría reducido en 450.000 de euros, sin embargo, Rajoy presionado por la Sra Merkel cometió el mayor error de la historia económica de España.

La Sra Merkel convencería a este insensato de que a cambio de devolver hasta el último euro (algo que no ha ocurrido en ningún lugar del planeta) a las cajas alemanas que tan irresponsablemente habían prestado cientos de miles de millones euros a los delincuentes al frente de las cajas de ahorro españolas, el BCE abriría una barra libre que le permitiría financiarse sin problemas y, además, le blindarían la prima de riesgo para reducirla a la quinta parte. Rajoy aceptó encantado y endeudo a los españoles en 478.000 millones de euros adicionales, el mayor crecimiento en términos de PIB de la historia, llevando la deuda total hasta 1,3 billones equivalentes al 122% del PIB oficial y al 150% del real, lo que nos llevará al 'default' en la próxima legislatura.

En el colmo de la mendacidad que caracteriza al personaje presumiría de lo contrario: salvó a España del rescate, “lo que hubiera supuesto la reducción de las pensiones y de los salarios públicos”. Nada más lejos, la única condición era reducir el déficit que podría haberse hecho con toda facilidad, al igual que hoy, cortando el despilfarro político y los precios de monopolio. Lo que sí recortaría sería los salarios privados, el mayor de toda la UE, y más deuda y más enchufados públicos. El desastre y la corrupción de nuestro modelo de Estado es inimaginable. Finalmente Rajoy ha colocado a España en el segundo lugar de la UE en desigualdad en el reparto de la renta y la riqueza; un tercio de los niños españoles vive por debajo del umbral de la pobreza.

La quiebra del sistema de pensiones
Partiendo de un déficit cero en 2011, durante la legislatura de Rajoy este se escalaría casi exponencialmente: de 5.813 millones a 16.707 en 2015. Pero este no es todo el problema, además de este crecimiento exponencial del déficit que continuará en 2016 y siguientes, la Seguridad Social tiene un déficit oculto de 17.169 millones heredado de la década de los 90, cuando las aportaciones adicionales de Hacienda a la Seguridad Social se hicieron vía préstamos para no incrementar el déficit. Y para 2016 la situación empeorará considerablemente. La ejecución presupuestaria de los cinco primeros meses del año extrapolada a fin de año nos lleva a un déficit de la Seguridad Social 2016 de unos 19.000 millones y de 21.000 en 2017.

Respecto a un déficit público, y también extrapolando a todo el año lo ocurrido en los cinco primeros meses este, superará el 6% del PIB, 26.000 millones de euros más que el objetivo ampliado de déficit por Bruselas hasta el 3,6%, y aquí hay algo que cada vez se entiende menos. Me refiero a los datos que suministra la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), que se supone que está para controlar la estabilidad presupuestaria. Hace solo dos meses pronosticaban un déficit “ligeramente por debajo del 4%”, y ahora resulta que será del 4,7% sin que se haya producido un solo hecho nuevo que lo justifique. Hablan de un agujero de poco más de 11.000 millones menos de la mitad del que indican todos los datos conocidos.

¿A qué juega la Airefnbsp;¿A tratar de convencer a la Comisión y al BCE cada vez más cabreados con este gobierno de tramposos que tampoco es para tantonbsp;¿Cómo pueden mantener tal patraña cuando saben que, tanto si Rajoy es investido como si no, España será ingobernable e imposible consensuar medida alguna de recorte de gastonbsp;Y la Airef ni siquiera ha denunciado la falsedad de las cuentas públicas, ¿cómo va a controlar la estabilidad presupuestaria si da por veraces las cifras oficiales? Como tampoco ha señalado las enorme partidas de despilfarro de dinero público que deberían ser recortadas. En septiembre analizaré en detalle el incomprensible papel del Airef que de momento solo realiza críticas light mientras contribuye a mantener los grandes engaños macroeconómicos.

¡Feliz verano a todos!

La corrupción de Convergència no la borra cambiar de nombre
EDITORIAL El Mundo 25 Julio 2016

La dirección de Convergència ha dado un paso más este fin de semana en la huida hacia adelante en la que lleva ya años instalado el otrora nacionalismo moderado catalán. Dos semanas después del congreso de presentación del nuevo partido con el que buscan refundar su proyecto, el Partit Demòcrata Català (PDC), Artur Mas ha sido encumbrado presidente con un 95% de votos a favor. Ya lo dice el refrán cervantino, para ese viaje no es menester tantas alforjas. Porque, más allá del lío de siglas que representa cambiar de nombre, el PDC es indudablemente lo mismo que Convergència. Y el pretendido lavado de cara ni cuenta con un mensaje distinto -lo más que se ha escuchado este fin de semana es que seguirán adelante con su hoja de ruta independentista hacia ninguna parte- ni ofrece siquiera como novedad rostros diferentes. Sin embargo, sí hay una clara intencionalidad por parte de Mas y los suyos con esta estrategia: la de intentar que las nuevas siglas les sirvan de cortafuego ante los pufos económicos que acumulan y ante el cerco judicial cada vez más estrecho por toda clase de escándalos de corrupción y presunta financiación ilegal.

Sobre la antigua CiU pesan más que sospechas de malversación desde que en un arrebato de desahogo Pasqual Maragall acusara a la coalición nacionalista de cobrar comisiones ilegales del 3% procedentes de adjudicaciones de obra pública a empresas más o menos afines. Desde que se produjo aquella tormenta política en el Parlament en 2005 se han sabido muchas cosas. Entre otras, el llamado caso Palau por el que Convergéncia está procesada por haber recibido unos 6,6 millones de euros desde el Palau de la Música barcelonés como presunta comisión por la adjudicación de obras durante los gobiernos de Jordi Pujol a la constructora Ferrovial. El partido tiene nada menos que 15 sedes embargadas para asegurar su eventual responsabilidad civil por este proceso. Y no es el único caso judicial en marcha. Poco a poco ha ido saliendo a la luz un rosario de asuntos que implican a los máximos dirigentes del nacionalismo catalán desde la Transición y que muestra una tela de araña al servicio de la financiación irregular de Convergència, tal como sostiene la Fiscalía. La corrupción de esta formación acumula ya seis procedimientos abiertos.

Esa realidad es el gran baldón que ha minado toda la credibilidad del proyecto político que durante décadas han encabezado Jordi Pujol y su delfín, Artur Mas. Y que explica también en buena medida la alocada deriva independentista del partido, para lo que no ha dudado ni siquiera en renunciar a sus principios ideológicos en cuestiones nucleares de la economía o del modelo social, arrojándose en brazos tanto de formaciones de izquierda radical como ERC o los antisistemas de la CUP. Pero la operación de blanqueamiento que supone la nueva formación, PDC, está destinada al fracaso, ya que ni los casos referidos están cerrados ni los dirigentes del partido han reconocido los hechos y pedido perdón a la sociedad, lo mínimo exigible antes de acometer cualquier proceso de regeneración.

Arrojamos hoy en nuestras páginas algo más de luz sobre el modus operandis de la antigua CiU con la primera entrevista a Gustavo Buesa -conocido como el rey de la basura de Cataluña-, desde su detención por la presunta financiación a la coalición a cambio de contratos en ayuntamientos gobernados por el nacionalismo. Buesa no admite, claro, las denuncias de corrupción; pero sí reconoce abiertamente por ejemplo que financió con 550.000 euros a CDC entre 2007 y 2009 -lo justifica cargado de cinismo en la responsabilidad que tienen las personas con unos ideales políticos y sociales determinados-. Y también asegura que dio dinero a Unió, por petición expresa de Sánchez Llibre y Duran Lleida, después de que éstos le dijeran que no tenían ni para pagar las nóminas.

Recordemos que durante los registros policiales se localizó en el domicilio de este empresario del sector del tratamiento de residuos un manuscrito que alude al famoso tres por ciento. La Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil acumulan indicios que le acusan de realizar cuantiosas donaciones a cambio de concursos de adjudicación amañados en su favor.

Así pues, se llame CDC, o ahora PDC, el partido gobernante en Cataluña está internamente corroído por la corrupción. Mientras dirigentes como Mas sigan al frente y no se acometa una verdadera limpieza interna, ninguna argucia borrará un historial que huele a podrido.

Maquillaje y postureo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Julio 2016

Que CDC votó a favor de la opción PP – CIUDADANOS para la formación de la Mesa del Congreso, casi nadie lo duda porque los votos fantasmas no existen, al igual que tampoco los favores gratuitos en política. El caso es que, a pesar de la posible nulidad de inscripción del Partit Demòcrata Catalá por preexistencia del nombre, Artur Mas ha sido elegido el primer Presidente de esa formación formada por los mismos de la extinta CDC. Un ejemplo de lo que los políticos entienden por “renovación”: Un simple cambio de nombre, de sedes (por estar las antiguas embargadas) y de logotipo, porque al fin y al cabo pagamos todos los contribuyentes con las generosas subvenciones que reciben. Como vicepresidenta en otro ejemplo de renovación manifiesta, le acompaña la imputada insumisa y nacionalista radical Neus Munté.

Su primera aclaración ha sido para desmentir ese apoyo fantasma y asegurar que “ni por activa ni por pasiva ni la CDC de antes ni la PDC de ahora votarán a favor de la investidura de Rajoy, ni llegarán a ningún pacto de estabilidad con el PP, lo veréis por la vía de los hechos”. Una declaración innecesaria cuando durante su legislatura si se ha contribuido en algo ha sido a dar una absoluta inestabilidad al sistema democrático de España con su delictiva insumisión por la que está siendo, junto a su vicepresidenta, juzgado. Eso sí, con un descarado trato de favor por parte de la Fiscalía, esa que depende de una controvertida y anodina letrada como Consuelo Madrigal, al eliminar el único delito que conllevaría pena de prisión, el de malversación de fondos públicos. Una Fiscalía que nos ha regalado otra perla de su especial forma de entender la libertad de expresión al declarar sobre el contenido mezquino, cobarde y delictivo de quienes esconden su sectarismo anti taurino mofándose y alegrándose de la muerte del diestro en la plaza de toros con: “que es difícil calificar los tweets sobre Víctor Barrio como delito de odio”.

Si a esto sumamos que el Gobierno de Mariano Rajoy ha estado subvencionando con dinero público extra al separatismo catalán, permitiendo el despilfarro de fondos públicos en toda clase de actos, asociaciones secesionistas,etc., mientras tapaba de forma discriminatoria los pufos de gestión de CDC y ERC, veremos que lo que realmente le conviene al secesionismo,- que quiere coliderar la anteriormente calificada de “nacionalismo moderado” CiU (coalición de CDC e Unió democrática)-, es que gobierne el PP, este de Rajoy, de Montoro, de Madrigal, al que deberían apoyar por pasiva o por activa para seguir en el momio durante otra legislatura estirando la cuerda hacia el final del proceso soberanista. Y eso además con la tranquilidad de que sus pecadillos le serán perdonados y sus deudas pagadas por el papá Estado con el dinero de todos los odiados españoles. ¿Dónde mejor que con esta pandilla?

Solo falta el que la Justicia, con la agilidad de reflejos a la que nos tiene acostumbrados, comience una ronda de consultas para corroborar que el nuevo partido es el mismo perro con distinto collar a los efectos de ser legalmente subsidiario de todos los delitos de los diferentes casos abiertos. Y que la mayoría de sus dirigentes lo eran también como máximos responsables del desaparecido CDC. Más que nada, porque no suceda lo que normalmente ocurre con los cambios de identidad de empresas, domicilios sociales y baile de cargos de dirección administrativa, que se convierten en auténticos laberintos de difícil seguimiento donde pueden quedar diluidas las responsabilidades y se permite, por incapacidad manifiesta, que se alcance la impunidad real por la prescripción de los delitos.

CDC parece que va a conseguir cambiarse el traje y aplicar un poco de maquillaje y postureo, por mucho que diga lo contrario su imbatible líder Artur Mas. Queda en manos de una Justicia salpicada por la duda sobre su celo a la hora de calificar y perseguir delitos, el que esta vez no se les escape la presa a la que ya tenían acorralada. Un nuevo traspiés sería una losa de iniquidad difícil de levantar ante una opinión pública harta de ver escapar de la Ley a delincuentes por razones puramente estratégicas de conveniencia política. Favor con favor se paga es característico de la mafia.

Lo primero y no solo por sus declaraciones sobre los comentarios en las redes sociales, creo necesario exigir el cese inmediato de la Fiscal General del Estado en funciones Consuelo Madrigal. Un acto que considero de Justicia y un signo de voluntad de regeneración política de un sistema corrupto hasta la médula.

¡Que pasen un buen día!

Libertad 'en rebaixes' en Baleares
JOSÉ RAMÓN BAUZÁ El Mundo 25 Julio 2016

Imagínese usted que es un turista que viaja a un país europeo y cuando va a entrar a una tienda a comprar uno de los artículos que allí se venden tiene la suerte de que le atiendan en español. Pues la verdad es que es un detalle que se agradece.

Imagínese usted que es un turista que viaja a Estados Unidos o Australia y cuando va a entrar a una tienda a comprar un artículo también le atienden en español. Se agradece y mucho.

Ahora imagínese, por un momento, que es un turista europeo o norteamericano, o de cualquier otro lugar del mundo que entra en una tienda cualquiera de Baleares y no sólo no le atienden en inglés, alemán o francés, ni en español tan siquiera, sino que le atienden en catalán.

Y vuelva usted a imaginarse, no que es un turista extranjero, sino que es un turista español y cuando va a comprar un artículo en una tienda española y balear le atienden exclusivamente en catalán.

Pues bien, querido lector, ya no tendrá que imaginarse nada de esto, porque esta circunstancia que acabo de describirle va a ser realidad en Baleares en cuanto sea aprobada la ley, ya anunciada por la socialista Armengol y su Gobierno, en cuestión de días o semanas.

Esta es sólo una de las 136 medidas aprobadas por unanimidad por el Consejo Social de la Lengua Catalana contenidas en un plan quinquenal para fomentar el uso del catalán en el periodo 2016-2021.

Ingenuo de mí, que pensaba que los principales problemas que tenían los ciudadanos eran poder conseguir un puesto de trabajo, mantener el que uno tiene e incluso poder mejorar profesional y salarialmente, poder llegar a final de mes, poder pagar la hipoteca, esforzarse y sacrificarse los padres para conseguir una buena educación para sus hijos, acceder al primer empleo los más jóvenes, poder recuperar el suyo los mayores de 50 años, que son los que más dificultades tienen.

Y no nos olvidemos de los autónomos y los pequeños empresarios, cuyos principales problemas son acceder al crédito, igual que las familias, prosperar y pensar en contratar a un empleado más, poder cancelar préstamos o conseguir una póliza de crédito.

Esos son, a mi juicio, los principales problemas que tiene la sociedad.

Bien es cierto que para una persona como yo, que se define como de pensamiento centroderecha, reformista y liberal, jamás se hubiera planteado que el problema fuera intervenir lingüísticamente en la sociedad civil, y mucho menos en el ámbito comercial y empresarial.

Pero quizá para el Gobierno multipartito radical de Armengol esta última sea su prioridad y el resto simplemente cosas que hay que arreglar con el tiempo. O que se arreglarán solas o incluso que ya nos las han dejado arregladas los gobiernos del Partido Popular que nos han precedido en la legislatura anterior.

La excusa o argumento esgrimido en el susodicho plan es que hay que defender los derechos de los catalanoparlantes, cosa que defiendo al 100%. Pero no sólo los de ellos, sino que hay que defender los derechos de todos los ciudadanos, procedan de donde procedan. Esa es una de las premisas de nuestra Constitución y de los que creemos en la libertad.

¿Pero dónde refleja o defiende este Govern el derecho a la libertad de los que no piensan como los independentistas catalanistas? Y aclaro: no digo catalanes, sino independentistas catalanistas.

Siempre he defendido la libertad como premisa básica en las relaciones entre seres humanos, como base del respeto y la diversidad, y mucho más en el ejercicio de la actividad política.

Las lenguas tienen que servir de herramienta de comunicación, no de argumento político para dividir.

En Baleares recibimos al año a 12 millones de turistas y nuestros empresarios y comerciantes hacen todo lo posible para identificar y adaptarse a las necesidades de todos ellos porque piensan que, además de ser más atractivos, competitivos y abiertos, obviamente podrán mejorar sus ingresos.

En Baleares seis de cada 10 puestos de trabajo exigen el inglés y hay muchos establecimientos donde sólo se habla el inglés, alemán, ruso, etc. Cualquiera menos el español o el catalán.

¿Alguien cree que el empresario no va a adaptarse como mejor considere para poder vender sus productos a cuantos más clientes mejor? De esta forma, los empleados que están de cara al público les hablarán en todos los idiomas que consideren más oportunos o de uso mayoritario.

Eso que parece que les cuesta entender a los actuales dirigentes políticos de Baleares es algo tan simple como la ley de la oferta y la demanda.

No es la opinión de un liberal convencido, como quien escribe estas líneas, sino que es el proceder de cualquier tendero, comerciante y pequeño y gran empresario, cotizante en bolsa, que tiene su puerta abierta a la calle para que entre un cliente, venga de donde venga, haya nacido donde haya nacido y hable el idioma que hable. Es, simplemente, sentido común.

Todo este despropósito es el propósito de un Govern extremista, que prioriza la intervención de la sociedad civil, que les dice a los empresarios -que son quieres generan los puestos de trabajo- a quién tienen que contratar, bajo qué criterios, como rotular sus establecimientos, condicionando las licencias de apertura y actividad a que en su negocio se hable un idioma, cosa que supervisarán.

Asegurando que los empresarios y los trabajadores tienen poca conciencia sobre su responsabilidad social a la hora de garantizar los derechos lingüísticos de los consumidores catalanoparlantes.

Un Govern que utiliza el dinero público para llevar a cabo sus obsesiones lingüísticas mientras, como publicaban varios medios esta misma semana, se conoce que una de las asociaciones más importantes de enfermos de las islas lleva más de medio año sin cobrar, y atienden a todos sus asociados independientemente del idioma que hablen. Porque lo importante es la profesionalidad, el buen hacer, la dedicación y el compromiso.

Y de eso Baleares puede presumir, de tener a los mejores empresarios, comerciantes y profesionales que se entregan a sus dedicaciones y a solventar los problemas del día a día, que no son pocos, para que vengan algunos a crearles más en su propia casa, en su propios negocios. Algo que es propio, desgraciadamente, de otros países que no son el espejo donde se quiere mirar una sociedad tan competitiva y desarrollada como es la balear.

Mi apoyo y admiración a todos los que cada día suben la barrera de su negocio, muchos de ellos con varias generaciones a sus espaldas. Yo seguiré comprando en los que mejor servicio, mejores productos, mayores atenciones y calidad me ofrezcan, estén donde estén, se llamen como se llamen y hablen el idioma que hablen. Es, simplemente, mi reconocimiento a esos grandes profesionales del comercio en Baleares.

José Ramón Bauzá es senador del PP y ex presidente de las Islas Baleares.

Manual para pactar con los nacionalistas
Así negociaron Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero con partidos catalanes y vascos para garantizarse el Gobierno
Todos los diputados de Convergència excepto Homs votaron al PP
RODRIGO TERRASA Madrid El Mundo 25 Julio 2016

Pujol siempre estaba incómodo. Lo contó Aznar en sus memorias. "Se quejaba de manera permanente. Nada era suficiente. Nada le satisfacía. Ni siquiera cuando desde su propio partido se reconocía que los acuerdos alcanzados con el PP eran buenos para Cataluña".

La primera vez que José María Aznar y Jordi Pujol se reunieron fue en un molino que tenía Rodrigo Rato en Carabaña. La segunda, en casa del empresario Pedro Ballvé, amigo común. El Partido Popular acababa de ganar las elecciones generales de 1996 con 15 escaños más que el PSOE, cifra insuficiente para mandar en solitario. "Aznar gana las elecciones pero necesita a Pujol para gobernar", titulaba EL MUNDO a cinco columnas el 4 de marzo de hace 20 años.

Felipe González trasladó en aquellos días la presión de formar gobierno al partido más votado, con la esperanza disimulada de que el PP no lograse cerrar ningún acuerdo. "En ese caso, claro está, se abrirán nuevas posibilidades", dijo. ¿Les suena? El PSOE garantizó que votaría en contra de la investidura de Aznar mientras Felipe avisaba: "No es bueno contemplar la hipótesis de un nuevo proceso electoral".

Y entonces los nacionalistas se sentaron a negociar. Otra vez. "Pujol se tomó su tiempo", rememoró Aznar años después. "Venía de apoyar al Partido Socialista incluso contra el viento de la corrupción y la marea de la crisis económica. Y ahora tenía la posibilidad de prestar su apoyo decisivo a un Gobierno del PP. Decidió prolongar la negociación, un poco por necesidad, otro poco por regodeo, para demostrar que era imprescindible".

Los contenidos del pacto los gestionó Rato mientras Pujol y el candidato del PP debatían sobre "cuestiones generales". Eran los tiempos, ya saben, en los que Aznar hablaba catalán en la intimidad ("en círculos reducidos", dijo él en realidad). En los que se había pasado de corear bajo el balcón de Génova "Pujol, enano, habla castellano" a "Pujol, guaperas, habla lo que quieras".

Archivado el 'caso Banca Catalana' y sin atisbo entonces de desafíos independentistas desde Cataluña, Convergència i Unió comprometió sus votos para investir a Aznar a cambio, entre cosas, de la supresión del servicio militar obligatorio, la sustitución de los gobernadores civiles, la transferencia de la gestión de los Puertos o las políticas del INEM y, sobre todo, la cesión del 30% de la recaudación del IRPF. El acuerdo se firmó en el Hotel Majestic de Barcelona con Rajoy en una esquina de la foto. "No es admisible que Aznar compense con dinero los votos que no obtuvo para gobernar en solitario", criticó públicamente José Bono. Años después, también en sus memorias, Jordi Pujol, confesó que hasta el propio Felipe González le había animado a pactar con el PP. "Alguien tiene que gobernar. No se puede hurtar la victoria de quién ha ganado en España. Por consiguiente, convendrá que vosotros apoyéis a Aznar con las condiciones que, imagino, le vais a imponer", le recomendó el líder del PSOE. "Además, yo no quiero pactar con los comunistas", añadió.

Pujol y González tenían buena relación. No en vano, el líder de CiU ya había pactado con el PSOE antes de hacerlo con el PP. En 1993 Felipe ganó las elecciones por cuarta vez consecutiva pero las cuentas tampoco le daban. Dieciocho días después de las generales, González citó a Pujol en La Moncloa. El PSOE llegó a ofrecer a CiU que entrara en el gobierno. Pujol se negó "pese a la insistencia del PSOE y también de diez empresarios catalanes" que fueron a verle, pero consiguió por primera vez la cesión del 15% del IRPF, los fondos europeos de cohesión, más autogobierno e inaugurar el debate sobre la financiación autonómica.
Viñeta de Ricardo y Nacho publicada por EL MUNDO el 23 de junio de 1993.

El PNV tampoco quiso entrar en el Consejo de Ministros pero sí garantizó su apoyo al Gobierno a cambio de un calendario de transferencias para el País Vasco. El PSOE presumía entonces de ser "el único partido capaz de dirigir la complicadísima operación de integrar al nacionalismo vasco y catalán en el sistema político español" mientras en paralelo PP e Izquierda Unida le acusaban de poner en venta el estado.

"Pujol es responsable en la grave crisis política, moral y económica que afecta a España", sentenció Aznar dos años después, meses antes de que el propio Pujol precipitase la convocatoria de elecciones anticipadas y el fin del felipismo y meses antes de que el mismo Aznar se sentase a negociar con CiU. "Pujol suele acertar en las cosas pequeñas y equivocarse en las grandes", escribió el ex presidente del PP en sus memorias cuando hablaba sobre la negativa de Convergència a participar del gobierno popular.

En 1996 Aznar también reclutó el apoyo del PNV. "Por elección, no por necesidad", explicó el presidente. Los nacionalistas vascos consiguieron quedarse la recaudación de los impuestos por el alcohol, el tabaco y la gasolina y recuperaron el patrimonio incautado por Franco durante la Guerra Civil.

Durante su segunda legislatura, la de la mayoría absoluta, José María Aznar se olvidó del favor de los nacionalistas (los "guetos culturales e identitarios", decía ya en 2003) pese a que seguía contando con el apoyo de CiU. "O hay un Gobierno del PP, o hay una coalición de pancarteros, de Zapatero, de comunistas e independentistas que todas las mañanas desayunan galletas de rencor o de odio", declaraba en marzo de 2004, días antes de que Mariano Rajoy perdiera por primera vez las elecciones generales y el PSOE regresase a la Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero al frente y un nuevo pacto con los nacionalistas bajo el mantel.

Zapatero fue investido con los votos a favor de Esquerra Republicana de Cataluña y el BNG y la abstención de CiU, PNV, Eusko Alkartasuna y Nafarroa Bai. "No nos defraude", le pidió ERC a Zapatero. Este hizo pública desde la tribuna del Congreso su condición de culé, se comprometió a defender que el catalán fuese lengua oficial en la Unión Europea y Joan Puigcercós le recordó su promesa electoral: "Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán", había asegurado Zapatero cuando era ZP en un mitin a finales de 2003.

"Es verdad que la frase no fue muy afortunada", admitió el ex presidente en la tele una década después. "Intenté rectificar". El Constitucional tumbó en 2010 buena parte del texto. Para entonces, Zapatero había revalidado su mandato, esta vez con mayoría simple, el voto en contra de ERC, pero la abstención de CiU, PNV y BNG.

A Convergència le prometió el trasvase del Ródano y la publicación de las balanzas fiscales. Al PNV sólo le prometió dialogar y el PNV le advirtió: "El dilema es entendimiento o caos". Zapatero se preguntó por qué el mismo Partido Nacionalista Vasco que había apoyado a Aznar no le apoyaba a él y Josu Erkoreka se lo explicó: "Nadie da créditos sin garantías y apoyar a un candidato a presidir el Gobierno tiene un precio".


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