AGLI Recortes de Prensa   Martes 2 Agosto  2016

El TC suspende (por enésima vez) la hoja de ruta independentista
EDITORIAL Libertad Digital 2 Agosto 2016

No es la primera vez que el TC da orden de suspender una resolución aprobada por el Gobierno o el Parlamento de Cataluña destinada a subvertir el orden constitucional. Tampoco es la primera vez que los separatistas hacen caso omiso. Ya en febrero de este año el Alto Tribunal dictó orden de suspensión contra la no obstante todavía existente Consejería de Exteriores de Cataluña, una de esas ilegales “estructuras de Estado” que los separatistas habían erigido poco después de haber dedicado un ostentoso y burlón desprecio al pronunciamiento del 2 de diciembre del 2015 por el que TC había ordenado suspender la resolución del Parlamento catalán de noviembre del mes anterior por la que se aprobaba la desconexión con el Estado (“especialmente" con "su Tribunal Constitucional”) y se proponía la creación en Cataluña de “un Estado propio en forma de República”.

A todo lo anterior hay que sumar el hecho de que el TC ya se había pronunciado en enero de 2015 contra la no menos golpista resolución de 2013 que proclamaba al pueblo de Cataluña “sujeto político y jurídico soberano”, como también lo había hecho meses antes con dos sentencias casi consecutivas que prohibían expresamente la celebración de la consulta secesionista que, no obstante, se celebraría el 9 de noviembre de 2014.

Lo cierto es que, desde que Artur Mas proclamara, allá por noviembre de 2012, "N nos pararán tribunales ni Constituciones", no ha habido un solo pronunciamiento del TC contrario al proceso separatista que no haya sido clamorosamente desobedecido, de palabra y obra, por los promotores de este golpe de Estado permanente que se perpetra desde Cataluña.

Las advertencias de índole penal que los magistrados del Constitucional hacen en su última resolución pueden ser asumidas por los separatistas con la misma hilaridad y desprecio que ya brindaron a las advertencias penales que también contenía la suspensión del "proceso de desconexión" con el resto de España emitida en noviembre de 2015. Y es que de nada sirven las advertencias, las suspensiones, las sentencias y las leyes que no se cumplen ni se hacen cumplir.

En este sentido, el bochornoso ridículo que están protagonizando nuevamente los magistrados del TC, cuyos pronunciamientos no tardan ni 24 horas en ser desobedecidos, no es responsabilidad del Poder Judicial sino del Gobierno de la Nación, no por nada llamado Poder Ejecutivo, que es el máximo responsable de que los pronunciamientos de los tribunales no queden en papel mojado.

Algunos tratarán de disculpar la irresponsable inhibición del Gobierno de Rajoy, rayana en la felonía, en el hecho de que todavía está en funciones y, en esas circunstancias, poco es lo que puede hacer. Sin embargo, al margen de que el imperio de la ley no admite intermitencias y de que la vigilancia del orden constitucional es una de esas funciones que todo Gobierno tiene legalmente encomendadas, asistimos a este continuado delito de desobediencia desde los tiempos en que el partido de Rajoy gozaba de una holgadísima mayoría absoluta.

Lo más lamentable es que no parece que exista una alternativa a este irreconocible Gobierno del PP, que, por evitarse el deber de intervenir y de hacer cumplir la ley, hasta cubre con los fondos del FLA los agujeros que desde 2012 deja el desvío de fondos públicos que se están destinando al, además de ilegal, oneroso proceso de construcción nacional de Cataluña. A la contraproducente y conocida cantilena del PSOE sobre la reforma de la Constitución se ha sumado el clamoroso silencio de una formación como Ciudadanos que parece haberse acomodado a la estrategia del PP de endosar el asunto repetidamente al Tribunal Constitucional.

Y así seguiremos mientras no haya conciencia de que el epicentro de la crisis nacional se encuentra en Madrid y no en Cataluña, donde sólo afloran sus síntomas.

El Constitucional suspende la hoja de ruta independentista
Nuria Val okdiario 2 Agosto 2016

El Tribunal Constitucional suspende la hoja de ruta independentista. El alto tribunal ha rechazado aprobación de las conclusiones de la comisión de estudio del ‘Proceso constituyente’ para la desconexión votada en el Parlament de Cataluña el miércoles pasado. Ahora se abre un plazo de 20 días para que la Cámara catalana, el Gobierno y el fiscal formulen alegaciones.

El Constitucional no ha resuelto si aplica las medidas de naturaleza coercitiva que había solicitado la Abogacía del Estado: entre ellas, la petición de que Fiscalía inicie una investigación penal por un presunto delito de desobediencia de la presidenta de la Cámara, Carme Forcadell.

El Pleno ha decidido por unanimidad admitir a trámite el incidente de ejecución presentado por el Gobierno central, lo que supone la suspensión inmediata de la resolución por un plazo de cinco meses en cumplimiento del artículo 161.2 de la Constitución.

Avisa a Forcadell y Puigdemont
Asimismo, da veinte días a Forcadell, a los demás miembros de la Mesa y al secretario general del Parlamento para que informen de su actuación sobre la sentencia del 2 de diciembre y sobre el auto del pasado 19 de julio “a efectos de la eventual adopción de las medidas previstas” en el artículo 92 de la ley que regula el funcionamiento del Constitucional.

Ese artículo es el que permite tomar medidas coercitivas como la multa o la suspensión de las funciones e incluso abrir la vía penal, medida que solicitó el Ejecutivo contra Forcadell. El Pleno también ha advertido personalmente a Forcadell y Carles Puigdemont, junto al resto de los miembros de la Mesa y del Gobierno catalán, de su eventual responsabilidad, incluso penal, si ignoran esa suspensión.

Sicarios digitales a sueldo
OKDIARIO 2 Agosto 2016

Las evidencias más claras suelen venir precedidas de una negación. Así ha ocurrido con Pablo Echenique. Rechazar que ‘Guerrilla’ pertenece a Podemos es casi tan estólido como obviar que la unión de los morados con Izquierda Unida ha supuesto un batacazo electoral. Ante la cínica postura del secretario de Organización de Podemos, OKDIARIO pone negro sobre blanco las evidencias que acreditan la realidad de este bélico canal. No sólo trabajan para ellos —su coordinador, Guillermo Paños, es parte de la plantilla— sino que, además, cuentan con parte de un presupuesto que para sí querrían muchas empresas en sus departamentos de redes sociales. El partido dirigido por Pablo Iglesias destina más de 300.000 euros al año a pagar los sueldos de los 11 profesionales que alimentan de contenido tanto a ‘Guerrilla’ como al resto de plataformas que los podemitas utilizan para insultar, amenazar, despreciar, coartar y perseguir a todas aquellas personas, asociaciones o medios de comunicación que no comulgan con un credo populista alejadísimo del lícito ejercicio democrático.
Echenique ya pagaba a su cuidador en negro y sin Seguridad Social desde 2012

El lingüista estadounidense Noam Chomsky dice que uno de los aspectos fundamentales a la hora de manipular a la masa es “utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión”. Es normal que los dirigentes de Podemos se identifiquen con él, ya que siguen este principio como si fuera un axioma de fe, especialmente en redes sociales. Así, les hemos contado cómo estos sicarios digitales han manipulado encuestas y han insultado a personas como Mariló Montero por denunciar que Pablo Iglesias quisiera “azotarla hasta sangrar”. Incluso han intentado amedrentar a periodistas que sólo han trabajado con arreglo a las leyes vigentes. Todo ello basado en el insulto y la descalificación con el objetivo de agitar a sus potenciales votantes. Esta importante partida económica no hace más que reflejar las prioridades reales de Podemos. Principios de actuación que perfilan un sesgo radical inquietante para la ciudadanía.

La única bala del PP
Cristina Losada  Libertad Digital 2 Agosto 2016

No parecerá el PP muy de los Stones, pero el meollo de su estrategia política post 26-J está en un viejo tema que popularizó el grupo de Jagger y Richards, Time is on my side. “El tiempo está de mi parte, ahora dices siempre que quieres ser libre, pero volverás corriendo a mi lado” (Time is on my side, now you always say that you want to be free, but you’ll come running back). Cámbiense un par de detalles, en especial el amor verdadero que ofrece el abandonado de la canción, y tendremos un buen resumen de la actitud del PP hacia los partidos cuyos votos o abstenciones necesita para sacar adelante un Gobierno.

Si algo destila la actitud del partido que, sin duda, salió reforzado de la repetición electoral, aunque no tanto como para arreglárselas solo, es la idea de que el tiempo está de su parte y de que la presión ambiental por evitar unas terceras elecciones es suficiente para alinear a su favor las piezas que le faltan. Hasta ahora, al menos, eso es lo que ha traslucido la conducta de los dirigentes populares después del 26-J. Es como si su euforia de los días siguientes, lógica y natural por haber mejorado sus resultados en votos y escaños, hubiera cementado en una posición de superioridad inapelable, alejada, por tanto, de la flexibilidad necesaria para conseguir sus propios objetivos.

Cuando necesitas a otros, no puedes convocarlos desde el ordeno y mando, como si te debieran su apoyo. De esa manera, lo más probable es que induzcas al rechazo, que acentúes la rigidez de aquellos cuya cooperación precisas. Una cosa es cooperar y otra distinta obedecer. Ningún partido de los que quiere atraer el PP para que permitan la investidura se prestará a aparecer como simple muleta, como mero porteador de un Gobierno de Rajoy que se presume en casi perfecta continuidad con el anterior. Y no me refiero a las personas, al presidente o a los ministros, sino al cuadro general.

En política, no importa sólo ni primeramente lo que es: importa mucho qué parece. La actitud y los mensajes del PP dan a entender que todo seguirá igual, salvo por parciales, posibles y aún no aclaradas rectificaciones. Decir que se está dispuesto a negociar ciertas políticas no basta. Lo que demanda la situación es un cambio de registro del discurso político. Y al PP le está resultando extremadamente difícil pasar de la actitud, tantas veces rayana en lo despótico, del partido con mayoría absoluta a la actitud que ha de tener un partido que precisa el concurso de otros.

En lugar de exhibir fortaleza, que es siempre la tendencia partidaria, el PP tendría que haber exhibido debilidad. Debilidad, sí, en el sentido de reconocer que necesita a otros partidos y ofrecer un marco político diferente al de la pura continuidad, un nuevo marco basado en la cooperación, la integración y la renovación. De haberlo hecho pronto, los populares habrían logrado desplazar el problema del candidato, asunto en el que se ha enrocado Ciudadanos, básicamente porque Rajoy viene a simbolizar la continuidad. El PP se podía haber anticipado a esa posición de C’s, que ya era conocida, ofreciendo otros elementos de renovación notables, pero prefirió adoptar la actitud típica del rival, y ninguneó, de entrada, a los de Rivera. Fue un error no tratar primero -y de igual a igual, no de superior a inferior- con C’s, para dedicarse a presionar a un PSOE que no se puede permitir que le quiten el puesto de principal partido de la oposición. Sí, es verdad que el PP no es el único rígido de esta historia, pero, al ser el más fuerte de entre los débiles, su actitud condiciona en gran medida la de los otros.

El PP se equivoca si cree, como el del tema de los Rolling, que el tiempo está a su favor. Entre el 26 de junio y hoy, hasta ha perdido brillo su triunfo relativo y se ha enfriado la sensación de que el único Gobierno posible es el suyo. No es que haya, ciertamente, alternativas muy verosímiles, pero tampoco son del todo imposibles: ¡dales tiempo! Incluso la posibilidad de unas terceras elecciones, que tan disparatada parecía hace un mes y pico, se baraja ya con frecuencia y naturalidad. Y si el fantasma de una nueva repetición electoral deja de ser disuasorio, el PP se queda sin su única bala para convencer de que le dejen gobernar.

El TC se inhibe y primarias de las terceras
Pablo Planas Libertad Digital 2 Agosto 2016

Los magistrados del Tribunal Constitucional (TC) se han tomado la molestia de reunirse este lunes 1 de agosto para comentar a la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, y al presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, que tienen veinte días, arriba o abajo, para pensarse dos veces lo de la desconexión con el resto de España, que tengan buenas vacaciones y que no olviden la protección solar. Todo ello por unanimidad.

La noticia tiene varias caras. Que el TC ha admitido a trámite el papel del Abogado del Estado es una de ellas. Que el TC suspende cautelarmente el golpe de Estado de la semana pasada en el Parlament es otra. Y la última es que el TC pasa de todo y le pide a Forcadell que tenga a bien presentar unas alegaciones, no sea que algún magistrado tiquismiquis se ponga pesado con lo de la desobediencia, el desacato, la ilegalidad, la insubordinación, el amotinamiento y la insurrección con impúdico exhibicionismo.

El destilado de todo ello es que el TC, en su condición arbitral, ha declarado prórroga, tiempo muerto y vuelva usted mañana o pasado. Punto para los desobedientes, a quienes se ruega una versión de unos hechos públicos y notorios, retransmitidos en directo. Aquí mismo está la transcripción de la sesión. El aire acondicionado de las salas del TC debía de estar a tope, casi al punto de la crionización.

En síntesis, que sabemos que Carme Forcadell se va a Etiopía a correr aventuras (Esperáme en Etiopía, vida mía, escribiría Jardiel Poncela) y que los servicios jurídicos del Parlamento y la Generalidad se van a comer el marrón en pleno agosto de elaborar unas alegaciones al gusto de la CUP, que también mete la cuchara. Lo primero es saber si se librarán en plazo o se entregarán fuera del ídem en plan a ver qué pasa y nuevo órdago. Luego, ¿cómo serán?, ¿“No he comprendido la pregunta” o "Esto es un juicio político"? Y después, antes y en medio mitad, la investidura y las elecciones vascas y gallegas para el mismo 25 de septiembre.

Apasionante calendario. Esta semana, Rajoy con Sánchez y Rivera. Movidas, contactos, que parte del “no” no entiendes y tal. A finales de agosto o principios de septiembre, alegaciones si acaso de la Cámara catalana. La CUP estará vigilante por si Forcadell y Puigdemont se rilan, que va a ser que ni de coña. El 11, la Diada, todos/as somos Forcadell. El 25 noche, resultados en el País Vasco y Galicia, previa campaña que empieza ya. El 26, digestión o indigestión de percebes y txangurros. Y el 28, cuestión de confianza de Puigdemont tras todo lo demás. ¿Investidura? No tiene pinta. Más bien parece que las gallegas y las vascas serán unas primarias de las terceras generales. Es una predicción arriesgada, pero si algo puede salir mal... y todo es susceptible de empeorar. Mientras tanto, disfruten de la paella.

Lo que de verdad aterra a Rajoy
Javier Benegas www.vozpopuli.com 2 Agosto 2016
El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.
Edmund Burke

Nunca antes, ni siquiera durante el asfixiante felipismo, un solo político había ostentado un poder tan abrumador, capaz incluso de limitar la capacidad de maniobra de los señores del dinero al recado y al ruego, casi a la súplica, y siempre mediante persona interpuesta. Lo mismo cabe decir de los magnates de los grandes grupos mediáticos, atentos a cualquier directriz que provenga de Moncloa, también los del antaño todopoderoso Grupo PRISA, rescatado in extremis de la bancarrota gracias a la mediación de la cúpula popular. Y a pesar de tanto poder e influencia como acumula el PP de Rajoy, tampoco nunca antes un partido o facción mostró mayor fragilidad ni estuvo más cerca del desastre.

Una bomba de relojería
En efecto, el Partido Popular es en estos días una bomba de relojería, una corporación, más que un partido, con infinidad de cuentas pendientes, y no sólo con la Justicia. Una organización sumida en un estado de permanente ansiedad, corroída por un miedo cerval que fluye desde Mariano Rajoy y su entorno, para desde ahí proyectarse hacia una tupida red de intereses. Ese miedo se hace palpable en los desesperados intentos de los periodistas amigos por controlar el relato de lo que acontece en estos días, salvaguardando a Rajoy y endosando las culpas del atasco institucional a todo el que pase por ahí, incluido el Rey. Situación de estrés permanente que se agrava con la prepotencia de quien se sabe ocupando en exclusiva el espectro conservador, ese vasto territorio en el que confluyen infinidad de intereses, no sólo de “derechas” y no sólo mercantilistas sino también de millones de personas de toda clase y condición que confían en la cúpula pepera y su control del BOE para poder dormir a pierna suelta.

La polémica portada del pasado domingo del diario ABC fue, en efecto, engañosa: ni estaban todos los que son ni eran todos los que están. Funcionarios, pensionistas, contratistas, grandes medios de comunicación, corporaciones, organismos públicos, autonomías… todos quieren un pacto de gobierno por acción u omisión, un parlamento definitivamente convertido ya sin ningún pudor en expresión de un régimen orgánico. Un Estado ni siquiera ya de partidos sino de facciones. La “coalición gobernante” descrita por North desprovista de todo adorno y aditamento. En definitiva, las élites extractivas y los colectivistas, igualmente extractivos, con Rajoy como caudillo so pretexto de salvarnos del Apocalipsis. Está escrito.

Lo piensan, pero no se atreven a decirlo
Hay en el PP quien reconoce en privado que lo mejor sería que Rajoy se marchara, y no es precisamente un militantes de base. Pero no se atreve a expresarlo de viva voz. Así que se mantiene fiel al guion, excusándose en que pedirlo [la marcha de Rajoy] no serviría de nada. Hay que esperar a que se arreglen las cosas y [Mariano] se sienta seguro. Más o menos literal.

Entretanto, la pregunta retórica “¿por qué habría de marcharse Rajoy, cuando es el único que el 26-J no perdió votos sino que los ganó?” es la postura oficial, la última línea defensiva. Según este argumento, que se salta la línea temporal y olvida la debacle popular del 20-D (¿tampoco entonces debió marcharse Rajoy?), son sus adversarios quienes deberían renunciar o… someterse, porque al contrario que él, ellos no tienen derecho a saltarse turno en la partida. A ese argumento se aferran con uñas y dientes frente a la obviedad de que Rajoy es hoy por hoy el problema o, mejor dicho, el primer gran obstáculo que hay que superar para siquiera intentar poner remedio al desastre institucional que amenaza con llevarse a España por delante.

Dicen que es un disparate y que, además, no es democrático que se pida su cabeza. Y es que, igual que los populistas, al PP le conviene vender la democracia como mera expresión popular y nunca como sistema de control del Poder, donde la dimisión manda sobre los votos cuando toca. Una visión interesada que infecta tanto a la izquierda como a la derecha, porque de otra forma no sabrían gobernar; porque, de otra forma, jamás habrían podido pastelear los presupuestos y construir este modelo político, que se sustenta en oscuros acuerdos entre agentes y no en el respeto a las leyes. ¿Cómo si no se explica que, a estas alturas, se siga negociando bajo cuerda con los separatistas?

Dicen también que Rajoy, en comparación con la inanidad de sus adversarios, es cuando menos una garantía. Que nadie mejor que él para darle gato por liebre a Bruselas en materia de ajustes. Que con un gobierno suyo, al menos, no habrá sobresaltos y todo seguirá por donde suele. En definitiva, que Rajoy es lo malo conocido, mucho mejor que lo bueno por conocer. Y no les falta razón, pero sólo desde una perspectiva interesada. Por eso todo estos ¿argumentos? se refuerzan de forma artificial con la habitual polarización partidaria, donde ir contra el PP de Rajoy es ir a favor de Ciudadanos, el PSOE o Podemos, y donde criticar el inmovilismo es ser antisistema o simplemente memo. Pero no es verdad. La mayoría no quiere a Rajoy y, sin embargo, muchos no tienen una especial afinidad hacia sus adversarios. Y por supuesto, no son antisistema.

El PP ha tocado fondo
Sin embargo, volviendo a la paradoja inicial, todos los “recados” que cada día copan las portadas de los diarios y los globos sonda que se lanzan desde el PP tienen como único objetivo sostener a Rajoy a toda costa. Sólo así se pueden interpretar los ofrecimientos de Pablo Casado, afirmando que “en los programas de Partido Popular, PSOE y Ciudadanos hay coincidencias que pueden sustentar un acuerdo de Gobierno” y, para remate, que “apoyaríamos al PSOE en municipios y autonomías donde gobierna con Ahora Podemos si se abstiene en la investidura”. Tocar fondo es poco.

No, no son las “ganas de gobernar”, tampoco es la soberbia de Rajoy que, en comparación con unos “adversarios mindundis”, se cree un ser superior. Y mucho menos patriotismo. La razón es más pedestre: es el miedo a lo que le pueda pasar si abandona el poder. Demasiadas cuentas pendientes y otras muchas aún por aflorar. En eso consiste la investidura, en salvar a Rajoy. Nunca antes un político tuvo tanto poder y, sin embargo, evidenció mayor fragilidad.

Margarita Robles exige a Rajoy que cumpla la Constitución: "¿Qué autoridad tendría si no con los separatistas?"
En Es la mañana de Federico, la socialista critica la falta de "voluntad política" del PP y lamenta que las "negociaciones de verdad" no han empezado.
esRadio Libertad Digital 2 Agosto 2016

La diputada socialista Margarita Robles ha declarado en una entrevista concedida a Es la mañana de Federico de esRadio que el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, debe cumplir el encargo del Jefe del Estado "y presentarse a la investidura": "Si a todos se nos exige cumplir la Constitución, el primero que debiera cumplirla es el presidente del Gobierno. ¿Qué autoridad moral tendría para decirle a los nacionalistas que la cumplan?".

Robles ha dicho que "quien tiene la iniciativa es Mariano Rajoy" y que "cuando hay voluntad política de hacer algo, las cosas se hacen". En cambio, "ha pasado todavía un mes y no han empezado las negociaciones de verdad. El propio Rajoy habló de tener un Gobierno urgentemente. Yo no concibo unas negociaciones de esta manera".

Robles ha insistido en que “hay que trabajar en serio” y que “si Rajoy de verdad tuviera voluntad de negociar hubiera empezado el 27 de junio y nadie se hubiese levantado de una mesa hasta intentar llegar a un acuerdo”.

Por ello, Margarita Robles ha subrayado en que “no se puede poner el foco en el PSOE cuando quién tiene la responsabilidad es el señor Rajoy”. En cuanto a las opiniones discordantes en el seno del PSOE como la de Felipe González que pide a Sánchez la abstención ha dicho que “son opiniones personales” pero “cada partido tiene su órgano de dirección que marca la estrategia y el comité federal del PSOE ya se ha pronunciado”.

Además, la diputada socialista ha señalado que "cuando C’s y PSOE firmaron el acuerdo, llovieron todo tipo de críticas y descalificaciones del PP; ahora se basan en este documento". "Yo creo que eso no es serio", ha apostillado. De hecho, ha añadido que “cuando en marzo había un acuerdo entre PSOE y C’s, el PP ni se planteó esa abstención y el PSOE tenía un encargo del Rey”.

Robles ha trasladado la responsabilidad de cumplir con la ley a la presidenta del Congreso Ana Pastor ya que “ha recibido un encargo claro del Rey y tiene que convocar el pleno de investidura, jurídicamente no tiene escapatoria posible”. Si no lo hace, ha dicho, “Ana Pastor se pondría a la altura de Forcadell ya que estaría incumpliendo un encargo formal del jefe del Estado”. No obstante, ha apuntado que “no concibo que Ana Pastor se pueda equiparar a la presidenta del parlamento de Cataluña”.

Unas terceras elecciones “sería una burla para la ciudadanía”. Para evitarlas ha pedido a Rajoy que “si no es capaz de conseguir un acuerdo debería tener un gesto de generosidad y no ser un obstáculo”.

Robles ha dicho que en caso de que Rajoy no se presentara a la investidura, "si alguien después de haber recibido el encargo del Jefe del Estado, dice que sí, que no y que todo lo contrario, y luego no va, eso sólo tiene una salida digna, y es irse". Acto seguido, ha criticado que buscara apoyos en los nacionalistas catalanes de la antigua CDC: "Parece que tras la votación de los 179 diputados, las cosas han cambiado radicalmente. No podemos olvidar que en noviembre hubo un referéndum en Cataluña, y que Homs está imputado ante el Tribunal Supremo".

El bucle interminable
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco 2 Agosto 2016

Estamos de nuevo en el deshoje de la margarita. Tras la ronda de conversaciones entre el presidente en funciones y los partidos de la oposición no sabemos si va a ser posible un gobierno viable o no; si Rajoy va a formar una mayoría suficiente para poder hacer algo de provecho.

Aparte de apoyos testimoniales de partidos irrelevantes en la política nacional, que no resuelven la encrucijada de lograr un gobierno sólido, todos los demás se van por los cerros de Úbeda; si bien, al menos, el partido Ciudadanos manifiesta una posición algo constructiva comprometiendo su abstención sin cerrar del todo las puertas a un apoyo de legislatura, con esa ambigüedad calculada que caracteriza a Rivera.

El más caótico, por mucho que quiera vestir el santo con argumentos de coherencia, parece ser, a mi entender, Pedro Sánchez, en ese vivir sin vivir en mí en el que ha instalado a su partido. Dice que los electores le han votado para ejercer la oposición a las políticas de Rajoy, y no deja de ser cierto; pero sin definir cuál es la fórmula alternativa. Si se refiere a las políticas de austeridad, bueno sería que diga cómo se puede abrir el escenario de gasto sin alterar las condiciones de ajuste del déficit exigidas desde Bruselas, y que son imprescindibles para unas políticas presupuestarias viables a corto-medio plazo. Si se refiere a la lucha contra la corrupción, bueno sería que en coherencia se mirara al espejo pues su partido no es el más ejemplar precisamente. Si se refiere a las políticas territoriales, sería exigible que nos aclare cómo se frena al independentismo y cómo se estructura un Estado federal con desigualdad entre las partes y desequilibrios insostenibles. Es decir, no se puede ir en contra sin fijar alternativas que es lo que caracteriza al Partido Socialista, del que no hemos oído ni una propuesta programática que se pueda definir como tal, y si la tienen la conservan en el refrigerador sin hacerla pública.

Por tanto, nos es admisible la política del tancredismo que es la de quedarse quieto a ver cómo le pilla el toro al contrario y así salvarse por el burladero. La política de responsabilidad de Estado exige mojarse, y resolver las situaciones de estancamiento para abordar situaciones como las que tenemos en un año perdido a efectos de marcar las pautas o líneas principales de estrategia para resolver los problemas que tenemos los ciudadanos.

Sánchez ya lo intentó y fracasó con más diputados y menos distancia con el partido más votado. Los ciudadanos han decidido por mayoría minoritaria que quieren estabilidad y continuidad. Si Sánchez quiere cambiar las políticas lo más coherente es que permita gobernar a Rajoy y que condicione las políticas con la acción constructiva. Pero bloquear la posibilidad de formar gobierno sin ofrecer una vía alternativa salvo la convocatoria de unas terceras elecciones no solamente es censurable sino que le descalifica para dirigir un país y para gobernar su propia opción a la que deja en territorio de nadie.

El líder del Partido Socialista emula a Largo Caballero pero sin la definición ideológica del catastrófico dirigente socialista en la II República, que llevó a España a enfrentamiento y a una división irreversible entre españoles que nos abocó indefectiblemente a la guerra. Por el contrario, el alter ego de aquel, Julián Besteiro, representaba el patriotismo, el rigor y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, hasta el punto de su inmolación cuando el resto salvaba los trastos escapando de la hecatombe.

Este decía en momentos de consternación:
“Estamos derrotados por nuestras propias culpas (claro que hacer mías tales culpas es pura retórica). Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizá los siglos […] La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique, la representa genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que han batido en la gran cruzada anticomitern. Pero la grande o pequeña cantidad de personas que hemos sufrido las consecuencias del contagio bolchevique de la República, no solamente tenemos un derecho que no es cosa de reclamar, sino que poseemos un caudal de experiencia, triste y trágica, si se quiere, pero por eso mismo muy valiosa. Y esa experiencia no se puede despreciar sin grave daño para la construcción de la España del porvenir”

Lamentablemente no aprendemos nada de la historia y tendemos a repetirla cíclicamente, con el descrédito que vamos acumulando en la esfera internacional donde se nos mira como una comunidad desastrosa que tendemos a la autodestrucción. Y el Partido Socialista está preso de las fuerzas centrífugas y de la vuelta al filocomunismo, intentando tapar las vías de agua que lo desangran por una idea equivocada de la socialdemocracia en el siglo XXI. De ahí que una persona con pocos mimbres intelectuales y menos capacidad de sacrificio, lastrado por el zapaterismo, sea incapaz de mostrar un mínimo gesto de generosidad y de abnegación a favor de la mayoría social, que exige, irreversiblemente, pactos para formar un gobierno de salvación nacional. Es menester que los tres grandes partidos, excluyendo al comunista, alcancen un acuerdo programático de mínimos que nos saque de este estancamiento suicida.

Decía Indalecio Prieto en 1932:
“Yo no concibo la política como una carrera personal y, ni siquiera, como una profesión en la cual se haya de ir ocupando posiciones por el simple transcurso del tiempo y que se ejerza unas veces en el poder y unas veces en la oposición, pasando por los turnos de adversidad o prosperidad que los vaivenes de la política traen consigo. Yo no lo concibo así. La concibo como una ascensión cada vez más fuerte y difícil hacia el mando, hacia la dirección del país, hacia la imposición por la convicción ante la opinión pública de las ideas que a nosotros nos mueven y nos parecen mejores, siempre que la opinión las acepte, las apruebe y las sostenga. Y en esta ascensión […] lo que hay que hacer es agotarse, rendir la máxima utilidad, y cuando el partido o uno mismo está agotado o esterilizado, lo mejor es marcharse a acabar la vida donde uno no estorbe, dejando que otros ocupen el puesto”.

Pues ni más ni menos. Si Sánchez es incapaz de hacer algo positivo para el país, y su única función es estorbar a quien tiene el encargo de formar gobierno por voluntad de una mayoría minoritaria de los ciudadanos, sin que se pueda constituir otra posibilidad alternativa, lo mejor que puede hacer por el bien de sus conciudadanos es dejar que otro, con más altura de miras o, simplemente, con más capacidad para ver su misión en la coyuntura, logre lo mejor para que sus compatriotas vean encaminada la resolución de sus problemas colectivos.

El ejemplo del TC frente al desafío separatista
El rugido del león El Espanol 2 Agosto 2016

La belicosidad con que las fuerzas independentistas han reaccionado a la decisión adoptada este lunes por el Tribunal Constitucional de suspender la última resolución separatista del Parlament indica que estamos abocados al choque de trenes. Para Joan Tardà, de Esquerra Republicana, suspender cautelarmente los pasos dados hacia la desconexión de España es "violencia judicial". Tardà ha avisado además de cuáles son las intenciones de su partido: "si hay que desacatar, desacataremos".

Sin embargo, quien más lejos fue en su respuesta al Constitucional fue Anna Gabriel. Según la dirigente de la CUP, en el caso probable de que se acabe inhabilitando a la presidenta del Parlament por tramitar iniciativas encaminadas a lograr la independencia, habrá "una respuesta de país".

Si la colisión entre las instituciones catalanas con las del resto del Estado se limitara a la esfera institucional, como ocurrió con el plan Ibarretxe, la situación podría abordarse por los cauces establecidos y sin mayores sobresaltos. Sin embargo, de las palabras de los dirigentes independentistas se deduce que su plan b consiste en echarse al monte y agitar a las masas.
El mundo al revés

De entrada, y llegados a este punto, no es ocioso subrayar que los separatistas insisten en ver el mundo al revés: hablan de las "amenazas" que sufren por parte del Estado y aseguran que se les trata de "infundir miedo", cuando son ellos quienes intimidan a los tribunales y a las instituciones del Estado de Derecho agitando el fantasma del conflicto en la calle.

Dicho lo cual, y dado que parece que los separatistas están dispuestos a llegar hasta el final en su desafío, ni al Estado ni al Gobierno al que le toque afrontarlo les puede temblar el pulso. Quienes más tienen que perder son los independentistas, que no sólo se exponen ahora a la imposición de multas, a la inhabilitación y tal vez a penas de cárcel, sino a algo peor para sus intereses: el ridículo internacional.
Ridículo internacional

Porque nadie va a creer que los once magistrados del Constitucional que han venido pronunciándose con absoluta moderación y por unanimidad sean peligrosos facinerosos que responden a intereses espurios. Como nadie se va a tomar en serio que trate de presentarse a Cataluña como una comunidad oprimida, cuando cuenta con una de las mayores rentas per cápita de Europa y disfruta de unos niveles de autogobierno desconocidos en el continente. Por no hablar de la pretensión del Parlament de intentar romper un país de la UE con más del 50% de la población de Cataluña en contra.

Este lunes el TC ha vuelto a dar una lección de seriedad y compromiso institucional al reunirse en agosto y fuera del calendario ordinario para suspender cautelarmente la última resolución de la Cámara catalana, sólo tres días después de que la Abogacía del Estado solicitase su intervención. Si el resto de poderes están a su altura no habrá nada que temer

Con el odio en la mochila
Gabriel Moris Libertad Digital 2 Agosto 2016

Hace unos días, en plena Costa Azul, en Niza concretamente, Europa, Francia y todas las personas de bien hemos sufrido una masacre terrorista. En menos de dos años Francia y Bélgica han sido objeto de atentados de esta naturaleza. En Asia y África este tipo de noticias se suceden sin tregua, pero a nosotros nos parece que ocurren en otra galaxia. Todos los atentados europeos han producido reacciones a nivel oficial y a nivel popular. Hemos visto y oído declaraciones, incluso hemos sentido envidia al oír entonar, a los políticos y al pueblo, himnos y mensajes contra el terrorismo. Pero ¿es esto necesario y suficiente para combatir la lacra que nos golpea sin cesar?

Yo echo en falta muchas ausencias en casi todos los ataques terroristas; la primera y principal es la de las víctimas. Efectivamente, cualquiera que sea la cifra de bajas o afectados, no van más allá de ser sólo números. Pasan a engrosar las listas que cada país ha elaborado para el recuerdo. Por supuesto que temporal. Pronto se sucederán cambios de dirigentes y el mártir para unos se convierte en objeto de olvido urgente para otros. Eso sí, el argumento no puede ser más racional, para acallar odios, por la reconciliación y la paz, o razones más peregrinas. La desfachatez llega a veces a su grado sumo al reemplazarse el nombre de la víctima por el del victimario. A todos nos vienen a la mente ejemplos de cualquier época o país. Creo que sería pertinente una reflexión sobre el papel de las víctimas en la política y la lucha contra el terrorismo.

Los colectivos de víctimas, si mi información es veraz, jamás han respondido con venganzas o violencias contra sus agresores. Siempre han mantenido su confianza en la justicia y el Estado de Derecho. ¿Son merecedoras estas instituciones de la confianza depositada en ellas? Mi experiencia personal me hace responder negativamente. En el trinomio víctimas-terroristas-Estado de Derecho, siempre son las víctimas los perdedores máximos, pese a no ser portadoras de odio y deseos de venganza. ¿No resulta injusto e ilógico el balance? Máxime cuando las inocentes víctimas sólo responden a los criterios de los terroristas, para sembrar el terror en la población o minar la aparente fortaleza del Estado de Derecho.

Si recordamos a víctimas como las de los accidentes ferroviarios del metro de Valencia o del tren Alvia de Santiago, podemos verificar que, aun tratándose de accidentes, sienten haber recibido un trato inadecuado por parte de las instituciones. Respecto al tratamiento de los hechos, los vagones afectados fueron conservados mientras la autoridad judicial lo consideró necesario. En el caso de los trenes de Cercanías, ataque terrorista, los vagones fueron desguazados en cuarenta y ocho horas, sin autorización judicial, y ni el juez instructor, ni el tribunal ni el Supremo advirtieron el delito cometido por los autores; es más, las partes -acusaciones y defensas- nos enteramos extraoficialmente durante el juicio. La prensa -con alguna excepción- ha silenciado los hechos sin rubor. Este ejemplo sirve para ilustrar mi afirmación sobre el papel de las víctimas en los atentados. ¿No habría que reabrir el 11-M como se ha hecho con los otros dos casos?

Todos los seres humanos venimos al mundo con una mochila vacía. Nuestras obras -buenas, malas o regulares- van llenándola hasta que morimos. Casi todos hacemos un balance de nuestras obras en algún momento de la vida. Las personas normales suelen intentar que su balance sea positivo. En el caso de los victimarios, sólo caben dos posibilidades: se trata de personas enfermas o de personas en cuya mochila predomina el odio. La libertad individual nos permite elegir el camino a todos y cada uno de nosotros. Yo desearía que mi elección fuera la mejor para mis semejantes y por ende para mí.

La yihad global: contra todos
Elías Cohen Libertad Digital 2 Agosto 2016

La ola de ataques terroristas que asuela Europa no es algo novedoso. Es una dura realidad que los israelíes llevan padeciendo durante décadas.

Atentados suicidas como el de Ansbach, asesinatos con cuchillos como el de Normandía, atropellos masivos como el de Niza o tiroteos indiscriminados como los de París o Bruselas han tenido lugar en las calles de Jerusalén y Tel Aviv. Y los han perpetrado terroristas con una misma ideología: el yihadismo.

Los mismos que entraron a sangre y fuego en la sede de Charlie Hebdo rendían pleitesía a la misma ideología que llevó a dos miembros de Hamás a disparar a quienes se encontraban pasando su tiempo libre en el centro comercial Sarona de Tel Aviv el pasado mes de junio. La pulsión asesina del seguidor del ISIS que degolló al sacerdote católico Jacques Hamel es la misma que llevó a un palestino a acuchillar a la niña israelí de 13 años Hilel Yafe Ariel en su cama mientras dormía a finales de junio.

Desde el inicio del conflicto entre israelíes y palestinos, tanto Occidente como Israel identificaron el terrorismo palestino como nacionalista e ideológicamente ligado a movimientos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX. A mediados de los años 70, en el Valle de la Bekaa, en el Líbano, grupos terroristas europeos como ETA se entrenaban con los militantes palestinos. Arafat y los grupos que conformaban la OLP no eran yihadistas, sino líderes nacionalistas y corruptos, vinculados a regímenes laicos como el de Sadam Husein en Irak, el de Naser en Egipto o el de los Asad en Siria. Además, el terrorismo palestino de la OLP tenía como objetivo principal a israelíes y a judíos. La comunidad internacional asumió que era un conflicto regional más de la Guerra Fría, aunque Arafat y los otros grupos de la OLP, inteligentemente, se empeñaron en internacionalizarlo, ya fuera mediante la violencia o mediante la política.

Mientras tanto, los Hermanos Musulmanes, una organización suní y salafista, nacida en 1928 en Egipto e históricamente reprimida por el panarabismo –un movimiento político laico apadrinado por la URSS y liderado por Gamal Abdel Naser–, crecía paulatinamente en los países árabes de Oriente Medio. Con una agenda política centrada en la religión, la lucha contra la corrupción y los servicios sociales para ganar adeptos en las poblaciones olvidadas por los déspotas árabes, llevaron su guerra más allá de las capitales de Oriente Medio y la ampliaron a todo Occidente. En 1964, el teólogo de los Hermanos Musulmanes Sayid Qutb, encarcelado por el Gobierno de Naser, escribió uno de los textos fundacionales del yihadismo moderno, Hitos, en el cual llamaba a una guerra total contra el orden mundial existente. Paralelamente, un grupo de revolucionarios islámicos tomó el poder en Irán 1979 y plantó cara a los EEUU. Pese a que salafistas (movimiento ultraconservador, regresivo y purista, de donde nace la doctrina yihadista) y radicales chiíes de Irán, seguidores de las ideas de Jomeini, tenían grandes diferencias teológicas, la gesta de estos últimos sirvió como revulsivo poderoso para los yihadistas, que vieron que era posible tomar el poder y medir fuerzas con Occidente. Por eso no es extraño que salafistas suníes y radicales chiíes colaboren estrechamente contra el enemigo común. Irán financia y envía armas a Hamás y a la Yihad Islámica, así como en el Líbano Hezbolá entrena a militantes palestinos de ambas facciones. En cambio, en Siria, salafistas suníes del ISIS y del Frente Al Nusra se enfrentan a las tropas de las Guardia Revolucionaria Iraní y a los efectivos de Hezbolá.

En los años 80, los grupos yihadistas aún combatían en conflictos regionales, como en Filipinas, Argelia o Afganistán, y los ataques aún no se había globalizado. Es el 23 de febrero de 1998 cuando varias organizaciones yihadistas, entre ellas Al Qaeda, el Movimiento por la Yihad en Bangladesh y Al Gamaa al Islamiya, emiten una fetua, denominada Yihad contra los judíos y los cruzados, en la que se autoriza el asesinato de civiles.

Muchos de los grupos terroristas, influidos por la idea del salafismo, cambian de objetivos nacionales y posteriormente, a principios de los noventa, comienza la yihad global; y comienza también la radicalización de los grupos palestinos, que da paso a la hegemonía de Hamás.

Incluso después del 11-S, nadie quería creerse que esta guerra era indiscriminada, contra todos los que los yihadistas consideran infieles, y no sólo contra judíos y americanos. Como en el caso de Israel, se buscó la culpa o la excusa, y se quiso reducir el problema a la implicación norteamericana en Oriente Medio.

Durante la progresiva extensión del yihadismo en los países árabes, los palestinos no permanecieron al margen. En 1981 se estableció formalmente la Yihad Islámica Palestina como el brazo local de la Yihad Islámica de Egipto, y llevó a cabo el primer atentado suicida en Israel –en Kiriat Nearim– el 6 de julio 1989. En 1987 nace Hamás, organización perteneciente a los Hermanos Musulmanes. Durante la Segunda Intifada, Hamás sembró cafeterías, autobuses y lugares públicos israelíes de terroristas suicidas; hoy gobierna en la Franja de Gaza, desde donde lanza cohetes indiscriminadamente a las ciudades del sur de Israel, lo que ha llevado en los últimos años a tres operaciones a gran escala del Ejército israelí. En su carta fundacional, no sólo tiene como objetivo la destrucción de Israel, sino la expansión de la yihad a todas las tierras que fueron musulmanas (artículo 5), tal y como predica el ISIS o Al Qaeda.

Hezbolá, el otro gran enemigo de Israel, que utiliza los mismos métodos que Hamás y la Yihad Islámica para destruir el Estado judío, es el brazo desestabilizador de Irán en el mundo, se somete a la Constitución revolucionaria de 1979, que establece la expansión de la revolución islámica a todo el mundo, y sitúa al líder supremo de la República Islámica como guardián de la fe. Aunque el salafismo y el chiismo están enfrentados, ambos abrazan la yihad global como método. Y ambos la aplican.

El yihadismo tiene los mismos objetivos y aplica los mismos métodos, ya sea en Francia, Bélgica, Alemania o EEUU. Durante años le ha tocado a Israel, que a día de hoy sigue resistiendo los constantes zarpazos de una forma de terror indiscriminada e inesperada. Hay razones estratégicas de por qué el yihadismo se ha ensañado especialmente con Francia, es cierto, pero el Hexágono es sólo una de las piezas en una guerra global y santa. Ahora el yihadismo se ha fijado en Europa, porque es el siguiente capítulo en su plan de dominación mundial.

El yihadismo no distingue entre judíos, cristianos, ateos, occidentales, blancos o negros: todos son infieles, vivan en París o en Jerusalén.

© Revista El Medio

La AVT presenta ‘La voz de las víctimas’ para difundir testimonios de quien sufrió el terrorismo
OKDIARIO 2 Agosto 2016

La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT), han presentado el proyecto audiovisual ‘La Voz de las Víctimas’,en el que víctimas de diferentes grupos terroristas, desde ETA al autodenominado Estado Islámico, pasando por los GRAPO, dan testimonio en vídeo de sus vivencias en primera persona.

“Las víctimas ofrecen relatos marcados por el terror y el sufrimiento, pero también por la valentía y el coraje”, ha explicado la AVT en un comunicado. Con el proyecto audiovisual pretende llegar a ser “fuente de inspiración y ayuda para otras personas” e impulsar la “concienciación social sobre las secuelas del terrorismo”.

Además, la AVT ha explicado que lo que intentan es “dar a conocer y sacar a la luz las historias de superación que se esconden detrás de cada víctima” porque a menudo las historias “se viven en silencio y soledad, quedando relegadas al ámbito personal, y no trascienden más allá de las fronteras de cada familia”.

Los relatos se basan en entrevistas de la psicóloga y coordinadora del departamento psicosocial de la AVT, Natalia Moreno, y se pueden encontrar en el canal oficial de Youtube de la AVT. Entre ellas está el testimonio de Cristina Garrido, la madre de Juan Alberto González, el único español asesinado en la sala Bataclán de París en los atentados yihadistas del pasado 13 de noviembre.

Un proyecto audiovisual y literario
El presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, y la presidenta de honor de la asociación, Ángeles Pedraza, habían presentado unos días antes en Pinto los dos volúmenes de Testimonios, la voz de las víctimas, unos libros editados por la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT) en colaboración con la AVT, que significaban el adelanto literario de una iniciativa que pretende preservar el relato de quienes tuvieron que sufrir los efectos del terrorismo.


Al acto, en el Centro Cultural Casa de la Cadena y en el que también participaron Miguel Folguera, presidente de APAVT, Miriam Rabaneda, Directora General de Administración Local de la Comunidad de Madrid y presidenta del Partido Popular de Pinto, y Natalia Moreno, coordinadora del departamento psicosocial de la AVT, asistieron un centenar de personas.

Tras el emotivo minuto de silencio inicial, Miguel Folguera señaló que con el proyecto quisieron dar voz a las víctimas anónimas y mostrar a la ciudadanía y “dar visibilidad a sus historias de superación”. En ese sentido, lamentó que los libros de texto no incluyan entre sus temas el terrorismo, “ya que es importante que la gente joven sepa qué ha ocurrido en España en estos 50 años”.

Posteriormente, y antes de dar paso a la proyección de ’11 de enero, 11 historias’, el programa de televisión con el que Cake Minuesa se hizo eco del proyecto de testimonios, Natalia Moreno, coordinadora del departamento psicosocial de la AVT, señaló que el proyecto pretende mantener vivo “el legado de las víctimas” y conseguir que la sociedad “no las olvide” y que “dejen de ser un número”.

“Donde no esté el Estado ni la Justicia, estaremos nosotros”
Por su parte, el presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, destacó que para las víctimas que han participado en el proyecto hasta la fecha éste ha supuesto “un bálsamo”, ya que “las heridas físicas se curan, pero las secuelas psicológicas nos acompañan siempre”. Sánchez, además, lamentó que se dé voz a los terroristas y que la asociación tenga que hacer el trabajo que muchas veces corresponde a otras instituciones. Aun así, no dudó en afirmar que “allá donde no llegue el Estado ni la Justicia, estará la AVT”.

Ángeles Pedraza, por su parte, agradeció el trabajo realizado en el proyecto de testimonios y lamentó, pese a todo lo conseguido en sus ocho años al frente de la AVT, no haber logrado “que en los libros de textos se afronte el terrorismo”. La presidenta de honor afirmó que el tema del terrorismo “no es de izquierdas o de derechas”, pero añadió que “si defiendes a un asesino eres tan asesino como ellos”.

El ministro de Interior anuncia la expulsión de 80 imanes del país
Nadine Morano: “Francia padece una masiva invasión árabe-musulmana”
www.latribunadelpaisvasco.com 2 Agosto 2016

Nadine Morano, una de las candidatas más destacadas que se presentará a las primarias del partido Los Republicanos de Nicholas Sarkozy que tendrán lugar el próximo año, ha asegurado en una entrevista que, no tiene duda de que en Europa “hay una invasión árabe-musulmán masiva (...) No quiero que Francia sea musulmán".

En su opinión, y para protegerse de esta “invasión que pondría en peligro nuestra cohesión cultural y nuestro equilibrio", es necesario "reequilibrar nuestra inmigración".

Para Nadine Morano, el problema es que, en Francia, se ha permitido la instalación de un Islam político desde hace muchos años, que es el que, en su opinión, está sustentando las conductas terroristas y el que está promoviendo la expansión del velo integral en muchos barrios del país. Para Morano, es necesario intervenir en la financiación del Islam. “Hay que prohibir la financiación extranjera de las mezquitas y hay que demoler las mezquitas salfistas”.

En otro orden de cosas, el ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, ha afirmado que se van a seguir cerrando mezquitas y centros de rezo musulmán, como ya se ha hecho con una veintena donde se profieren discursos radicales y, cuando sus imanes sean extranjeros, serán expulsados de Francia.

"No hay lugar en Francia (...) para los que provocan al odio", subrayó Cazeneuve a la prensa al término de un encuentro con los responsables del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) en el marco de la lucha contra el yihadismo tras los últimos atentados perpetrados en Francia. Recordó que ya había decidido el cierre de una veintena de mezquitas o centros de rezo y anunció que "habrá otros".

En la misma línea, señaló que se han dictado 80 órdenes de expulsión contra imanes extranjeros por sus discursos radicales, que hay "varias decenas" de expedientes que se están examinando y que va a continuar "esa política". Más allá de esa dimensión punitiva, el ministro que tiene las competencias de las relaciones con las religiones también anticipó que en octubre debería estar listo el nuevo marco institucional con el que se quiere dotar el culto musulmán.

Eso pasa por la creación de una "fundación" para financiar centros de culto, que ahora reciben en muchos casos fondos de países extranjeros (como Arabia Saudí) a los que se reprocha introducir una concepción religiosa oscurantista alejada de las prácticas francesas. Cazeneuve insistió en su voluntad de "garantizar la plena transparencia en la financiación de las mezquitas", después de que la semana pasada el primer ministro, Manuel Valls, hubiera dicho que hay que cortar el flujo de fondos del extranjero.

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El Parlament ha de ser intervenido
Amando de Miguel Libertad Digital 2 Agosto 2016

En cualquier democracia consolidada, si un Parlamento regional se declara fuera de la Constitución y avanza hacia la independencia queda intervenido. Pero en España somos así, señores. Seguiremos con la ficción del Estado de las Autonomías, que nadie sabe ya lo que significa.

En Cataluña se acaba de perpetrar el equivalente incruento de un golpe de Estado y no pasa nada. Sus fautores deberían estar “caminito de Jerez”, acompañados gentilmente de la Guardia Civil. No lo verán nuestros ojos, aunque se pueda citar un caso similar durante la II República. El castigo no pasará ahora de un recurso más ante el Tribunal Constitucional y quizá alguna destitución simbólica, que también será recurrida. Esto es el paraíso de los abogados.

El asunto viene de lejos. Ahora sabemos que el Estado de las Autonomías (un gracioso oxímoron) fue una chapuza en toda regla. Como había que contar con los nacionalistas vascos y catalanes para el famoso consenso que había de superar el franquismo, se les dejó toda suerte de asombrosos privilegios. El primero, que podían estar representados en las Cortes Generales. Esa es la incongruencia mayor que es necesario hacer saltar cortando el nudo gordiano de nuestra Constitución anquilosada.

El principio democrático esencial es que todos los partidos que concurren a las elecciones generales deben tratar de representar al conjunto del pueblo español, no a un parte. Los partidos nacionalistas que hoy se sientan en las Cortes son realmente grupos de presión. Es evidente que sus diputados y senadores actúan con “mandato imperativo”, contrariando el precepto constitucional. Es más, algunos de ellos ni siquiera se consideran españoles, pero no les importa cobrar del Estado español. Más parece un gesto rufianesco. Antes de ponernos a cambiar la Constitución, menester sería cumplir el espíritu de la vigente. Si así no se hiciera, el Estado de Derecho corre peligro de saltar por los aires.

Las incongruencias del Estado de las Autonomías se podrían resolver en la nueva Constitución si ahora el Gobierno gobernara. Pero, ay, después de un año desarbolado, carece de condiciones para navegar, menos aún con una mar tan agitada. Todo depende, no ya del Gobierno, sino de la decisión de los partidos dizque nacionales o constitucionalistas. En los cuales, de momento, domina la retórica, la componenda, la cobardía. La prueba es que se pueden pasar un año cobrando lustroso sueldos y gabelas sin haber hecho su trabajo principal, que es el de formar un Gobierno estable. Vergüenza ajena da tal prueba de incompetencia.

Se comprenderá la ocasión tan propicia que han sabido aprovechar los nacionalistas catalanes para iniciar la desconexión con el Estado español. Como si tal cosa fuera tan fácil. Lo será si los partidos nacionales vacilan o bacilan. En ello estamos.

En definitiva, la independencia de Cataluña se puede precipitar, no por la voluntad de los partidos nacionalistas sino por la incapacidad del Gobierno. Es evidente que aquí sobran políticos y faltan estadistas. Son dos especies diferentes; no se pueden fecundar entre ellas.

Legálitas
ARCADI ESPADA El Mundo 2 Agosto 2016

Cada vez que leo la palabra multas acoplada a Carmen Forcadell y asimilados entro en un estado de gran ilegalidad interna. Multas son las de tráfico o las de hacienda. Aplicar multas a una conducta sediciosa supone una intolerable humillación de la democracia. Pero entra dentro de lo posible, de lo constitucionalmente posible, que la última y afrentosa sesión del parlamento de Cataluña se resuelva con multas. Sería coherente con la estrategia que parece haber adoptado el Tc. Parece convencido de que, por la vía de la laxitud, puede hacer que Cataluña regrese a la dependencia.

Poco después de la maniobra del pasado miércoles, la posibilidad de que la Fiscalía empezara a distribuir citaciones era un inquieto comentario común entre los diputados sediciosos, porque lo sedicioso no quita lo valiente, según. Para ello habría bastado que el Tc hubiese apreciado lo que cualquiera. La evidencia de que en el Parlamento se había cometido un delito. Pero el Tc no mandó a la Fiscalía que investigara esa posibilidad -ni el Tc ni nadie-, dejó pasar el fin de semana y ayer dio 20 días para la presentación de alegaciones. Es mejor enfriar las cosas, sobre todo en agosto. El Tc confía en que esas alegaciones se presenten. Los nacionalistas han declarado que no reconocen la autoridad del Tribunal, pero hasta ahora esa declaración no ha ido acompañada de los hechos correlativos. Al contrario de los etarras, que enmudecían tras proclamar su falta de reconocimiento al tribunal que iba a juzgarles, los nacionalistas alegan ¡su desacato! Pero sería sorprendente que el Tc viera en esta maniobra otra virtud que la de mantener la fachada de seriedad institucional del proyecto.

La estrategia de lentitud y apaciguamiento del Tc, que de momento comparte todo el establishment institucional, puede defenderse por las tortuosas necesidades del Estado de derecho e incluso como pedagógico contraste de las gritonas vejaciones que los nacionalistas catalanes infligen al sistema. Pero tiene sus contrapartidas. Da inesperadas y desmoralizantes razones para insistir en el descrédito de la política y de su escenario principal: un parlamento local puede ilegalizarse y si, en realidad, no ocurre nada, quizá sea porque la política ya es nada. Otra contrapartida es más clásica y alude al curso que sigue una infección no tratada. La última, y la más inquietante, es admitir que la Cataluña sediciosa es un poder fáctico: es decir, una reserva que se extiende sobre la democracia.

Un Pacto Liberal por la Educación
Santiago Navajas www.vozpopuli.com 2 Agosto 2016

Ciudadanos suele insistir, en sus reclamaciones de regeneración de la vida social española por un “Pacto Nacional por la Educación”. Mientras, la controvertida “Ley Wert” sigue adelante, aunque descafeinada, una vez que se acaba de aprobar la implantación de las “reválidas” tanto en la ESO como en el Bachillerato. Una ley tan controvertida como las anteriores, tanto del PSOE como del PP, lo que nos lleva a plantear si el susodicho “Pacto Nacional por la Educación” no es más que una quimera. Tanto como un gobierno tripartito entre el PP, PSOE y Ciudadanos. Algo así como el conjunto de todos los conjuntos que no se pertenecen a sí mismos.

En su novela Sumisión, Houellebecq plantea el ascenso de un partido islámico, la Hermandad Musulmana, al poder en Francia. ¿Qué prefiere este partido musulmán la cartera de Economía o la de Educación? Como los jesuitas, piensan estos musulmanes houellebcquianos que quien tenga la mano que domine la educación controlará la sociedad.

“Para ello lo esencial es la demografía y la educación; la subpoblación que cuenta con el mejor índice de reproducción y que logra transmitir sus valores triunfa; a sus ojos es así de fácil, la economía o incluso la geopolítica no son más que cortinas de humo: quien controla a los niños controla el futuro, punto final.”

Algo semejante a lo que llevan practicando los nacionalistas con las escuelas en Cataluña, País Vasco y Galicia, donde la inmersión lingüística es sólo la punta del iceberg del waterboarding nacionalista al que someten a los alumnos. O los socialistas en el resto de España a través del quintacolumnismo de ONGs y demás grupos sin ánimo de lucro pero con mucho ánimo adoctrinador (también advierte Houellebecq de que el sistema educativo es campo de batalla entre musulmanes y socialistas).

La imposibilidad de facto de un Pacto Nacional por la Educación reside tanto en la dificultad del “Pacto” como en la alergia a eso de lo “Nacional” y la indeterminación de lo que sea “Educación”. Como muestran las negociaciones para llegar a un pacto de gobierno, las consideraciones tácticas y cortoplacistas de los distintos partidos hace que el bien común y los intereses particulares diverjan hasta el infinito. De lo “Nacional” casi ni hablamos. Dado que todavía estamos disputando si hay una nación o cuatro o ninguna o infinitas, sería un choque de trenes cualquier intento de tratar de legislar sobre un marco común mínimo de educación. Por supuesto, la Generalitat se ha declarado en rebeldía respecto de la implantación de las “reválidas” este curso. En España, el que no es ministro es insumiso.

Pero es en la misma cuestión de la “Educación” donde los disensos son más grandes. Desde que Michael Young publicó su “El ascenso de la meritocracia” la confusión sobre si la meritocracia debe ser el núcleo vertebrador de los sistemas educativos ha ido creciendo. Young planteaba una distopía sarcástica sobre los méritos de la meritocracia, valga la redundancia, para regir al sistema educativo (desde su punto de vista, la meritocracia no sería sino un filtro de la clase dominante para dejar fuera del gran pastel a aquellos que por su origen social no tuviesen la herencia, de todo tipo, necesaria para pasar los distintos exámenes, a cada cual más arbitrario y caprichoso). Sin embargo, lo que para Young era un término despectivo pasó a ser en la derecha educativa y gran parte de la izquierda (véase Tony Blair y Obama), el criterio decisivo para articular sociedad abiertas en las que la movilidad social fuese un hecho.

Estamos ante una situación de elefantiasis tanto educativa como legislativa. Uno de los ideólogos de la reforma educativa de Ciudadanos es José Antonio Marina que ha escrito un libro sobre la cuestión titulado “¡Despertad el diplodocus!”. Lo que nos lleva a pensar en aquel relato breve que escribió Augusto Monterroso sobre la pesadilla que son los dinosaurios y que en determinadas situaciones ser más grande, más bello y más de todo no es una ventaja ni mucho menos. Por el contrario, en tiempos de velocidad exponencial en los cambios tecnológicos y sociales quizás el único Pacto pase porque no haya ningún Pacto, permitiéndose desde las autoridades políticas todo tipo de experiencias y modelos educativos, con el único requisito al final de una reválida, sí, pero lo más abierta de manera que lo único que haya que demostrar es que se saben resolver una serie de problemas generales relacionados con distintas materias. Como en el examen de Filosofía para entrar en la Facultad de Teología de Oxford, donde sólo hay que demostrar competencias complejas y profundas en leer y escribir (con sentido y sensibilidad, además de lógica, claro).

A una sociedad abierta y crítica le corresponde un sistema educativo también abierto y crítico, es decir, descentralizado, experimentador, múltiple, adaptado a las circunstancias del contexto, evaluable, en el que quepan tanto las propuestas de gurús “progresistas” como Sir Ken Robinson o Roger Schank y “reaccionarios” como Alberto Royo o Ricardo Moreno Castillo, escuelas mixtas y diferenciadas, laicos y religiosos, homeschooling e internados. En el que la clave de todo el sistema sean profesores motivado(re)s, que combinen lo vocacional con lo profesional y sean capaces de ayudar a sacar a cada alumno lo mejor que tengan dentro de ellos, tanto en lo intelectual como en lo emocional, no importa la metodología que usen, ya sean escolásticas clases magistrales y/o “learn-by-doing” made in Google. Porque hemos transitando de una sociedad unidimensional a otra multicultural pero sin darnos cuenta nos estamos instalando en otra pluriindividual, donde el ciudadano será el que decida de una manera autónoma sobre sus decisiones, más allá de religiones, raza, culturas, naciones y demás compartimentos estancos por los que hasta ahora se definían a los individuos (“y tú, ¿de quién eres?” me espetaban cuando iba al pueblo de mi padre) que, por fin, y gracias a una competencia educativa plural, más allá de jesuitas, socialistas y musulmanes, puedan responder únicamente por su nombre propio: “Call me Ishmael”.

La Justicia, ¿es una lotería?
Felicísimo Valbuena La voz libre 2 Agosto 2016

Consultor y Periodista

UN PERIODISTA Y UN POLICÍA, METIDOS A NOVELISTAS, DAN A ENTENDER QUE LA JUSTICIA ES UNA LOTERÍA
Escribo esta columna después de haber leído dos entrevistas que Carlos Berbell, gran periodista y director de 'Confilegal', ha hecho a dos profesionales que se estrenan como novelistas. Nacho Abad, periodista muy conocido por su trabajo en televisión, ha escrito 'La verdad está equivocada'.

Damián J. Fuentes, que ha sido policía científico y policía investigador, se ha lanzado a la 'Literatura con Matallana'.

Una de las preguntas de Carlos Berbell a Abad fue ésta: ¿Es la justicia una lotería? Y la respuesta del periodista-novelista fue:
“Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, dijo que era un cachondeo y le condenaron. Así que seré prudente. La justicia depende en gran medida del abogado que defienda tus intereses. Si lo planteamos desde ese punto de vista, ya tiene algo de lotería porque ¿cómo selecciona un ciudadano normal a un abogado de garantía? ¿Por su fama? ¿Por lo que cobra? ¿Por dónde esté su despacho? ¿Por recomendación? He conocido a tanta gente cabreada y defraudada con sus abogados que, desde ese punto de vista, sí es una lotería. Esta terrible elección de la que puede depender tu vida también se aborda en “La Verdad está Equivocada” y lo hago desde mi experiencia personal. Pero también depende de que los medios de comunicación focalicen su interés sobre un delito, que sea jurado popular que es más influenciable, de lo garantista que sea el juez, etc.”

A Damián J. Fuentes le pregunta Berbell: ¿La Justicia es una lotería, para incluso la policía, entonces? ¿Depende del juez que te toque?

He aquí su respuesta:
Pues desgraciadamente así es. Para la policía la justicia también es una lotería. Si todo funcionase como tiene que funcionar, dos hechos calcados en juzgados diferentes tendrían que tener el mismo resultado. Y tienen resultados diametralmente opuestos. Con lo cual entra en la percepción subjetiva del juzgador, que tiene que interpretar la ley. En ocasiones no es nada afortunada.

A Nacho Abad le pregunta también: La descripción que hace de los jueces de instrucción da miedo. ¿Hay jueces que son anti-policía y jueces pro-policía y dependiendo de quién esté de guardia una investigación sale adelante o no?

Es una pregunta de difícil respuesta, pero la experiencia me dice que sí, que hay jueces que son anti-policía y jueces pro-policía. Que esas especies existen.

Y a Damián J. Fuentes: Decía recientemente un conocido periodista en este diario que había jueces pro-policías y jueces anti-policías. ¿Está de acuerdo?

En el caso del asesino del naipe, el Grupo V de la Policía Judicial de Madrid, fue a pedir un mandamiento de entrada y registro para coger el arma de la casa del sospechoso. Estaba de guardia un juez determinado que lo denegó. Y tuvieron que esperar hasta el día siguiente. Las cosas son así. Hay jueces y fiscales extremadamente buenos y otros que no lo son tanto.

Estoy deseando leer las dos novelas porque sólo con estas afirmaciones, podía acabar aquí la columna. Los dos no se contentan con las palabras lejanas – Justicia, Jurisprudencia, Juzgado, Audiencia Nacional, etc., - sino que avanzan hacia las palabras intermedias –jueces pro-policía, jueces anti-policía- y dejan la puerta abierta a las palabras inmediatas: las identidades de los jueces que obran mal.

El filósofo inglés Stuart Mill, sistematizó sistematizó la llamada “cinegética causal”. Es decir, la búsqueda de causas para explicar los fenómenos. Seguro que los personajes que estos dos novelistas han creado, aun sin conocer ni nombrar a este filósofo, aplican sus cinco cánones o reglas, porque él descubrió cómo trabajaba la mente humana: concordancias, diferencias, concordancias y diferencias, residuos y variaciones concomitantes. Pues bien, lo que ellos vienen a decir es que hay jueces que no se atienen a esas normas o cánones.

Partiendo de lo que dicen los dos entrevistados, quiero ampliar el panorama con otros factores que pueden contribuir a que en amplios sectores de la opinión pública pueda cristalizar la idea de que la justicia es una lotería. Desde luego, las opiniones que arrojan las encuestas sobre los fiscales y jueces no resultan muy alentadoras para su prestigio.

EL FACTOR ALEATORIO EN ALGUNAS SENTENCIAS JUDICIALES CON GRAN REPERCUSIÓN EN LOS MEDIOS
Tomemos el caso de las esteladas. El titular del Juzgado de lo Contencioso- Administrativo nº 11 de Madrid, Jesús Torres Martínez, el 20-5-2016, fundamentaba que los aficionados del Barcelona pudieran llevar esa banderas al estadio Vicente Calderón basándose en dos puntos: en 1º) el amparo de la libertad de expresión y 2º) una cuestión de hecho: que no existe prueba de que la exhibición de esteladas genere violencia ni intolerancia.

Entonces, ¿cabe inferir que en cuanto hubiere algún incidente de violencia la resolución cambiaría de permisiva a prohibitiva?; en serio, ¿ése sería el detonante? Porque entonces nos encontramos ante una resolución expresa y abiertamente inestable. Un hincha de un equipo contrario al Barcelona podría provocar un incidente de violencia con ocasión de no soportar su visión en un campo. Y entonces, la resolución de este juez quedaría hecha añicos. Entonces, ¿es una tómbola la justicia, que depende de un suceso aparentemente fortuito, aunque realmente provocado? O dicho de otra manera, el juez Jesús Torres no aplica el canon de las variaciones concomitantes: "Todo fenómeno que varía de alguna manera, cuando otro fenómeno varía de una cierta manera particular, es o una causa, o un efecto de ese fenómeno, o se liga con él por algún lazo causal". Ya lo he dicho en varias ocasiones: Lo que necesitan los jueces es estudiar filosofía. Así se evitarán quedar en ridículo.

LAS SENTENCIAS JUDICIALES SOBRE LIBERTAD DE EXPRESIÓN. EL MANTRA DE "ALARMA SOCIAL"
Eso de que hay que confiar en la Justicia queda muy bien en el papel, que todo lo soporta. Pero en la vida real hay muchas sentencias judiciales que hay que someter a un examen serio. Y ese examen descubriría tales inconsistencias que, al menos, proporcionarían muchas situaciones humorísticas. De humor negro, claro está. Porque al que sufre las consecuencias de una resolución mal fundamentada, maldita la gracia que le hace el asunto.

Una propuesta de investigación o de Tesis Doctoral que presento: Comparar las sentencias sobre libertad de expresión de Xavier O´Callaghan Muñoz y de José Antonio Xiol Ríos, magistrados del Supremo. Así podríamos comprobar si ante un caso prácticamente idéntico, las sentencias diferían profundamente. O dicho de otra manera, si un determinado juicio puede tener un componente nada desdeñable de lotería.

Lo mismo podríamos hacer con el otro sintagma favorito de muchos jueces: “alarma social”. Entre otras cosas, porque hay comportamientos judiciales que producen auténtica alarma social. Dos ejemplos: Los magistrados Carlos Cezón, Juan José López Ortega y Carlos Ollero constituían aquel tribunal que en la Navidad de 2001 dejó escapar al narcotraficante “El Negro”. Ha sido uno de los mayores escándalos de la Justicia en España. A consecuencia de aquel flagrante error, los tres perdieron su destino en la Audiencia Nacional. Pues bien, Juan José López Ortega, junto con Mario Pestana Pérez y José Joaquín Hervás Ortiz, dejaron en libertad al “clan de las bosnias”, las mayores y más recalcitrantes ladronas en toda la historia del metro de Madrid. Y en unas condiciones que ya quisieran para sí los delincuentes habituales. ¡Lo que habrían hecho los tres guionistas de la gran comedia judicial Roxie Hart si les hubieran proporcionado los materiales de esa sentencia! También, desde una perspectiva filosófica sería muy útil analizar esta sentencia de López Ortega, en foros bien informados, que no se limiten a una función expresiva del lenguaje, sino referencial, para plantear si López Ortega y otros jueces, en ésta y en otras sentencias, sabe distinguir entre ética, moral y política. Ética es el conjunto de normas que rigen la conducta individual; la Moral abarca las normas a la que se atienen los grupos y la Política acoge los planes y programas que una sociedad ha de realizar si quiere seguir manteniendo un orden justo o “eutaxia”. Resulta que las actuaciones o sentencias de López Ortega representan lo que en Ciencias Sociales se denomina “incidente crítico”. ¿Por qué no dedicar tiempo a las sentencias de López Ortega? El filósofo presocrático Parménides distinguía entre la vía del ser, que hemos de practicar, y la del no-ser, que hem os de evitar. No es mala base para estudiar las sentencias de los jueces “pánfilos”, es decir, de los que quieren contentar a todos. Y la gran pregunta puede ser: “Es que los contribuyentes hemos de pagar las nóminas de los jueces pánfilos?

EL FACTOR SUERTE SEGÚN UN JUEZ IMPRIMA CELERIDAD A UNA INSTRUCCIÓN O LA ETERNICE
También resulta de auténtica tómbola saber la celeridad o lentitud que un juez puede dar a un caso. Parece ser que, entre los jueces famosos, se lleva la palma Juan del Olmo. ¿Y si la instrucción del 11 M hubiera caído en manos de otro juez, que hubiera sido más competente, fiable y dinámico?

El último caso de lentitud de un proceso importante lo descubría hace unos días el ya citado Carlos Berbell, director de Confilegal. Se trata del juez Miguel Ángel Gimeno, ex-Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. El Consejo General del Poder Judicial le cesó en su puesto, al parecer, por su “tibieza” a la hora de imprimirle velocidad a la instrucción sobre la seudoconsulta popular del 9N, que tuvo lugar el 9 de noviembre de 2014.

¿A quién tenía que investigar? Al entonces Presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, la vicepresidenta, Joana Ortega, y la consejera de Educación, Irene Rigau, miembros de la desaparecida coalición Convergencia i Unió, hoy en Junts Pel Sí.

Han pasado 17 meses y todavía no está cerrada la instrucción. Y eso que la carga del trabajo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña estaba al 50%. La pregunta obligada es qué hubiera ocurrido si, en lugar de estar Gimeno de Presidente hubiera ocupado el puesto un Presidente más eficaz. Por cierto, Gimeno acaba de ser nombrado por Puigdemont, Presidente de la Oficina Antifraude de Cataluña. Es lo que Chesterton llamaba “una tremenda insignificancia”. Más material para los guionistas del cine español, si no estuvieran tan preocupados por las subvenciones. Sólo hace falta que pensemos en lo que hizo el, a mi entender y estoy dispuesto a demostrarlo, personaje más decisivo en el cine español durante cincuenta años: el guionista Rafael Azcona. ¿Qué tal si el juez Gimeno se imagina que puede llegar a ser uno de los personajes principales parecidos a los de 'La escopeta nacional', 'Patrimonio Nacional' y 'Nacional III'? Lo que más debería temer el juez Gimeno es la imagen que los humoristas van a dejar de él.

EL FACTOR SORPRESA CUANDO UN JUEZ OPINA, SIN DAR PRUEBAS, DE UNA MANERA QUE LOS CONTRIBUYENTES NO ESPERAN DE ÉL
Los chistes y las situaciones cómicas contienen un elemento esencial: La sorpresa desconcertante. Un Magistrado de la Audiencia Nacional, Ricardo Vázquez de Prada, ha hecho unas declaraciones en Tolosa, dentro de unas Jornadas organizadas por la izquierda abertzale, en la que se ha expresado como nadie espera de un Magistrado al que le pagamos el sueldo todos los contribuyentes. Y lo peor de todo: Sin aportar pruebas y sin querer aportarlas, según van pasando los meses. ¿O es que podíamos imaginarnos, quienes le pagamos su sueldo, que iba a alinearse con las tesis de la extrema izquierda abertzale?

Quien desee enterarse más de este escabroso asunto, puede leer mi extenso artículo.

LA TRADICIÓN CINEMATOGRÁFICA DE LOS JUECES COMO PERSONAJES QUE SUSCITAN LA HILARIDAD
Lo de Vázquez de Prada es un ejemplo, pero no pasa una semana sin que tengamos noticias de los jueces. Son variadas y van de lo increíble a lo insoportable. En cine, uno de los procedimientos para conseguir el humor es la técnica de la “la doble toma”. Un personaje pasa ante otro o en medio de una multitud y sigue su marcha. De pronto, la cámara vuelve a enfocarlo en el momento en que se da cuenta de lo que verdaderamente ocurre. Es la técnica que mejor refleja ese caer en la cuenta que los contribuyentes vamos consiguiendo, cada vez más, cuando leemos las sentencias, reflexionamos sobre ellas y las discutimos. Lo peor que les puede ocurrir a muchos jueces es lo que ponía de manifiesto 'El rey desnudo', de Hans Christian Andersen: el niño acertó cuando dijo que el rey no iba vestido. Es decir, que hay sentencias que no tienen fundamento y hace falta que los contribuyentes lo descubramos.

Los jueces tienen una larga historia de personajes cómicos en las películas norteamericanas e italianas. En las francesas, menos, aunque hay una excepcional, 'La Verité', de Henry-Georges Clouzot. En España, Fernando Fernán Gómez supo presentar humorísticamente el mundo de la Justicia en La vida por delante. Con el material que los jueces ofrecen, un guionista inteligente podría escribir comedias extraordinarias.

El asunto de los jueces está adquiriendo unas dimensiones de auténtica preocupación. En la entrevista con Nacho Abad, éste se atreve a decir:

Soy partidario de los exámenes psiquiátricos regulares a jueces. Simplemente por una cuestión estadística debe existir algún juez que esté desequilibrado. Son personas con una gran responsabilidad pues tienen en sus manos algo tan preciado como es nuestra libertad. Yo abogo porque se les someta a exámenes psiquiátricos anuales.

Como decían en las comedias americanas: “Lo importante es conseguir el “topper”, el colmo. Aquí, está. Ignacio Abad lo ha logrado. No me queda más salida que callarme y abandonar esta columna.

Sin embargo, no quiero hacerlo sin recordar el modelo de juez ideal: El Juez Weaver, de la película 'Anatomía de un asesinato'. ¡Qué gran modelo de sensatez y sentido del humor!. Lo interpretó Joseph N. Welch, que había sido juez.

Conclusión: Si queremos confiar en los jueces españoles, éstos pueden fijarse en la estrategia, habilidades y atributos de este personaje real. Si no, ellos están muy expuestos a seguir sufriendo las consecuencias del ridículo.


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