AGLI Recortes de Prensa   Viernes 12  Agosto  2016

Rajoy, Rivera y Walt Disney
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 12 Agosto 2016

Si no recuerdo mal, en las historietas de Tom y Jerry, el ratón acababa ganando, pero la política no suele ser tan risueña como los dibujos animados de la posguerra. El gato Rajoy está a punto de comerse al ratón Rivera, y eso que el ratón parecía en condiciones de meter al dominante y lento gatazo en una cacerola a presión.

Rivera le da tiempo a Rajoy cuando parece apremiarle
Como dice un amigo mío, cuyo nombre no desvelo porque está en el ajo, y es bien sabido que, a pesar de Jorge Fernández Díaz, la policía no es tonta, la propuesta de Rivera podría haberla redactado el propio Javier Maroto, porque el ultimátum rivereño resulta ser un bocadito de delicatessen para un paladar tan hecho a los sapos como el de Rajoy. Para que se sepa quién tiene la sartén por el mango, y lo mucho que valora la contribución de Rivera a la gobernabilidad, Rajoy ha respondido de manera inmediata con una dilación, con más de lo que Rivera dice rechazar: se va de vacaciones hasta que un órgano perfectamente inútil decida lo único que no tendría que decidir, si Rajoy responde. A ver si nos fijamos en lo que pasa y no en lo dicen los periódicos: para que no quepan dudas, Rajoy aplaza sin titubear una decisión que atañe a algo que le parece inaplazable, la urgencia de un Gobierno estable, naturalmente presidido por su indispensable persona.

Un par de equívocos de fondo
El mal paso de Rivera, que podría no ser definitivo, pero lo parece, se apoya en un supuesto previo que Rivera ha cedido y que nunca habría debido admitir, rendirse a la tentación de subordinar el debate de investidura al voto posterior, cuando es evidente que es el voto el que debiera condicionarse al debate. Si Rivera hubiese dicho desde el principio que podría votar la investidura, abstenerse o votar en contra, dependiendo de la propuesta de Rajoy, que es lo que la Constitución y el sentido común indican, habría podido aminorar la inaudita presión para mojarse antes de tiempo, para que confiese ser un aliado inevitable de Rajoy, cuando no existe ninguna evidencia de que sus votantes hayan deseado, a cualquier precio, la continuidad de Rajoy.

Este lamentable equívoco es subsidiario de otro tal vez más hondo: el que mitifica la gobernabilidad sin explicar previamente lo que se supone que debería hacer el Gobierno. Uno de los méritos tácticos de Rajoy consiste, precisamente, en haber colocado el debate en esa tesitura, en discutir quién debe gobernar, sin aclarar que tendrá que hacer el Gobierno y cómo pretende hacerlo. Así, consigue ocultar el hecho tremendo de que el nuevo Gobierno, para evitar una multa de seis mil millones, tendrá que administrar un recorte presupuestario de quince mil, y que eso no se debe a ningún capricho europeo, sino a la lamentable circunstancia de que Rajoy ha incumplido, especialmente en su año electoral, los compromisos de estabilidad. El Gobierno de Rajoy ha hecho exactamente lo mismo que el de Rodríguez Zapatero, con la diferencia de que, al menos, el último presidente del PSOE tuvo el coraje de reconocerlo ante el Parlamento, mientras que Rajoy se escuda, con el aplauso de sus secuaces, tras una sarta de interesadas confusiones.

El PP, es decir Rajoy, dará una repuesta condicional
Rajoy ha respondido a la petición de caldo de Rivera con un par de tazas, invocando un órgano tan inane como fantasmal, para legitimar lo que será, sin duda, una respuesta condicionada. Al final, la lógica de Rajoy podrá ser más simple que la de Rivera, porque el inconsistente y contradictorio paquete de medidas de Ciudadanos, le va a permitir otra vuelta de tuerca en el tramposo tornillo en el que Rivera ha metido ya media cabeza, porque ¿cómo se puede investir al que se considera corrupto? ¿cómo se puede llamar corrupto a quien se va a investir? Rajoy sacará pecho a costa de la contradicción en que ha incurrido el bisoño partido, creyendo que podía emplear con el viejo zorro un emplaste todavía más suave que el aplicado a la imberbe Cifuentes, de manera que Rajoy podría ponerse digno frente a la equívoca insinuación de don Alberto, especialmente si no ve signo alguno de que Sánchez pueda aflojar. Rajoy sólo tiene claro que no va a someterse a un debate sin trucos, porque eso es lo que él sabe hacer, y así ha ganado todos los congresos del PP, y los que podrá ganar todavía, si nadie se digna hacer algo para que se quite de en medio.

La ocasión la pintan calva
Sólo Dios sabe si Rivera osará plantarse, o volverá a elegir la engañosa senda de la responsabilidad, a proferir el absurdo de que la regeneración, consiste en mantener al frente al que no es regenerable, que es tanto como pensar que la Transición, con todas sus luces y sus sombras, hubiera podido llevarse a cabo con Franco en el timón y Rodríguez de Valcárcel en el Palacio de las Cortes. Si Rivera se toma en serio a sí mismo, no tendrá otro remedio que rechazar los jeribeques de Rajoy, la contrapropuesta/trampa que Rajoy pueda presentarle, y hacer justamente lo que el poderoso universo de los biempensantes le va a decir que no haga, porque le acusarán de provocar las terceras elecciones y le amenazarán con que, electoralmente, quedará reducido a pavesas.

Claro es que la ocasión, aunque calva, es algo que sólo existirá para quien piense que la política es algo más que quedar bien frente a los coros mayoritarios y oportunistas, siempre dispuestos a apostar por el ganador, hacer algo muy distinto a ser servicial y bien dispuesto, atreverse a hacer una política seria y realmente basada en lo que se afirma. Pero será, seguramente, la última oportunidad que Rivera tenga de no ser digerido por nuestro particular devorador de partidos, de políticas y de instituciones.

El último error de Rajoy
Rajoy pretende agarrarse a un salvavidas solipsista, pero ruinoso para la democracia y para el futuro de España, y le basta con que su afán parezca a todos algo inevitable para llegar al Eldorado de la estabilidad, el techo de gasto, y todas esas condiciones tan aparentemente razonables a las que ha quedado reducida la política en manos de un hechicero en apuros. Las razones que tiene no serán seguramente las que dice tener, pero basta que un número suficiente de electores amedrentados se las compre; así ha sido hasta ahora, pero la gran cuestión es si volverá a serlo en una próxima oportunidad, en una cita que, aunque Rajoy trate de endosar a otros, se deberá a su empeño en algo imposible en España, gobernar en solitario con una minoría tan escasa. Hay dos cosas que no pasan por la cabeza de Rajoy, ni retirarse, ni acudir un debate en el que no puede salir más que muy magullado. Es obvio cuál es la alternativa, y todo el esfuerzo de Rajoy y de su corte es disimular su ineludible responsabilidad personal en que se convoquen unas terceras elecciones.

La trampa en que Rajoy está metido es muy aparatosa, porque aunque le auguren un éxito memorable en comicios venideros, no las debe tener todas consigo, y prefiere que Rivera y Sánchez pasen por el aro de la gobernabilidad. Los sospechosos habituales tienen dos oportunidades, resistir o dejarse llevar, y, de momento, parece que Rivera se apunta al devaneo, tal vez escudado en que un Sánchez más tozudo mantenga el pabellón bien alto, mientras acepta con estoicismo el papel de supermalo en este filme de encargo.

En toda esta tramoya hay más de un gato encerrado, y no me refiero a Tom-Rajoy empeñado en torcer su destino, sino al hecho de que muy bien pudiera ocurrir que los pronósticos de encargo acaben fallando todavía más que las encuestas de junio, y, si no, díganme a dónde van a ir a parar los votos desencantados de un Podemos que no ha conquistado los cielos, y que anda más que perdido por las zahúrdas de Plutón.

Rajoy todavía puede elegir cuál será su último error, pero para evitarlo sólo le queda una opción que acaso se insinué en su semblante, pero que nadie de su entorno se atreve ni a mentarle, una eventualidad que el propio Jerry-Rivera ha creído elegante no mencionar, aunque al precio de incurrir ágilmente en el absurdo de soplar y sorber, de afirmar una cosa y la contraria en un mismo documento.

El poder de las bisagras
Aleix Vidal-Quadras Gaceta.es 12 Agosto 2016

Análogamente a cómo la función crea el órgano, la percepción de la imposibilidad de unas terceras elecciones sin que todos los partidos y probablemente el sistema político mismo pagasen un precio altísimo en términos de rechazo social, de gravísimos perjuicios económicos y de desprestigio internacional, ha generado su propio camino de salida y el encargado de desbloquear la situación ha sido Ciudadanos, la formación que hace bandera del reformismo constructivo y de la lucha contra la corrupción.

Los anaranjados partieron de un rechazo, más que justificado, a Rajoy, por inmovilista y por presidente de una organización imputada por notorios delitos, y los acontecimientos les han ido conduciendo gradualmente a un cambio de enfoque de esta contundente posición. Es cierto que a la hora de negociar una investidura el candidato en sí es en ocasiones tan relevante como su programa, pero el grupo parlamentario de Rivera tropezó con el hecho insoslayable de que los escaños del Partido Popular en el Congreso, al igual que los del PSOE, no están ocupados por verdaderos representantes del pueblo español, sino por empleados del jefe de sus siglas al que todos le deben la poltrona, circunstancia que hace a éste intocable.

Asumido este molesto obstáculo, se trataba de evitar la irritación de la gente, harta del espectáculo bochornoso de la incapacidad de aquellos a los que habían votado para entenderse mediante un acuerdo de mínimos sensato, y de avanzar a la vez en el objetivo de saneamiento de las instituciones. Al fin y al cabo, como vio Lord Keynes, cuando las cosas cambian resulta conveniente modificar, si no las convicciones, por lo menos las opiniones.

La fórmula urdida por Ciudadanos consiste en exigir al PP una serie de condiciones referidas a la mejora del sistema político y en expresar, si bien sutilmente, su oposición a la persona del Presidente en funciones. Las condiciones son todas ellas muy razonables y responden a evidentes defectos de nuestra normativa, el abuso de los aforamientos, la falta de respuesta ejemplarizante ante casos judiciales que afectan a concejales, consejeros, alcaldes, ministros, diputados o senadores, los desajustes de la ley electoral, la excesiva permanencia en el cargo y el escandaloso recurso a los indultos. El punto concreto de la limitación a dos mandatos o a ocho años la función de Jefe del Ejecutivo es la forma suave de señalarle a Rajoy la puerta de salida.

Dejando sentado que este movimiento de Ciudadanos sirve al interés general del país y que merece por ello el elogio, cabe preguntarse si en la lista de requerimientos al PP no hubiera sido adecuado introducir otros asuntos de mucha mayor trascendencia que algunos de los propuestos. Vienen de inmediato dos a la mente que han sido objeto de reiterados comentarios por todos los analistas que se han ocupado en los últimos tiempos de la cuestión de la reforma del llamado régimen del 78. El primero es el déficit endémico del Estado que está enquistado en nuestra vida colectiva y que parece carecer de solución. Ciudadanos podría haber incluido en su lista la obligación de una auditoría general de las Administraciones públicas en sus tres niveles, local, autonómico y estatal, con criterios objetivos coste-beneficio para eliminar los miles de entes y chiringuitos diversos que implican gasto sin efecto económico o social positivo de ninguna clase. Y el segundo es la imposición por ley a los partidos de democracia interna en su funcionamiento, dando así cumplimiento real al artículo 6 de la Constitución.

En cualquier caso, este episodio ilustra el enorme poder que los votantes otorgan a los partidos bisagra en determinadas configuraciones del mapa parlamentario. Si esta fuerza es bien empleada, abre la senda por la que los que empiezan siendo complementarios pueden acabar siendo mayoritarios o también, en sentido contrario, si yerran en su aplicación, ser precipitados a la irrelevancia. El resultado del 26J fue un primer aviso de este fenómeno que Ciudadanos parece haber comprendido para su fortuna y esperemos que para la del conjunto de España.

Gustavo Bueno va a irradiar durante mucho, mucho tiempo
Felicísimo Valbuena La voz libre 12 Agosto 2016

Consultor y Periodista

DE LA VISIÓN PSICOLOGISTA SOBRE GUSTAVO BUENO...
El pasado día 8 asistí, en Santo Domingo de la Calzada, ciudad natal de Gustavo Bueno, al homenaje que recibió en el Ayuntamiento. La asistencia desbordó la capacidad del salón de Plenos y fueron muchos los que esperaron durante hora y media hasta que acabó el Acto. Después, le acompañamos muchos amigos para despedirle en el cementerio. Gustavo Bueno había muerto el día 7, dos días después de su mujer, Carmen.

En 'La Nueva España', de Oviedo, que me pidió una necrológica, escribí que la muerte de este gran filósofo plantea el muy interesante asunto de los hombres que no saben vivir sin sus mujeres. Ponía los ejemplos de Severo Ochoa, Julián Marías y Fernando Savater. Podría haber puesto muchos más.

Desde hace diez años, en que su mujer había sufrido un ataque en el Área de Broca, que le había dejado sin poder hablar y postrada en una silla de ruedas, Gustavo Bueno había decidido dedicar todo el tiempo que fuera necesario a atender a la compañera de su vida. Y cuando ella dormía o descansaba, él trabajaba. Esta dedicación le llevó a renunciar a su faceta de conferenciante o de polemista en televisión. Hasta entonces, había sido el conferenciante más solicitado. “Bueno llena los salones”, me dijo el organizador de un Congreso de Historia.

Sin embargo, no quiero entrar en un estudio psicológico de Bueno, porque quizá me podría salir un escrito psicologista. Ahora, predominan las salidas emotivas al dar el parecer sobre alguien. Por ejemplo, no pocas personas dicen que Bueno tenía mucho genio en algunos momentos y que no dudaba en aplicar adjetivos muy duros a algunos contrincantes durante un debate. A la vez, se les olvida decir que Gustavo Bueno ha tenido los mejores golpes de humor en sus escritos o intervenciones orales. Ese humor que tanto falta actualmente en el mundo. Sólo hay que ver las malas comedias que nos obligan a soportar las distribuidoras norteamericanas. Y aquí en España, desde que desapareció Rafael Azcona, el humor ha pegado un bajón demasiado grande. Chabacanería, demasiada, pero ¿humor?. Que lo muestren.

Si nos fijamos en los políticos, todos los días comprobamos que su lenguaje es limitadísimo y psicologista. ¿Qué dicen cuando salen de ver al Rey? No si han hablado algo de sustancia, sobre planes y programas. Dan su impresión sobre el estado de ánimo del Rey. ¿Adónde quieren ir a parar con eso? ¿A hablar para las televisiones, que tanto buscan el lado pseudosentimental?

...A OBSERVAR EL PANORAMA TOTAL DE SU SISTEMA
A Bueno le gustaba hablar, sobre todo, de las cosas importantes. Se reía o atacaba a los profesionales que no sabían definir aquello a lo que se estaban dedicando. Y se empezaba a reír pronto al comprobar que, por muy comedidos que fueran en su comportamiento, sin decir una palabra más alta que otra, de la pluma o de la boca de esos profesionales salían auténticas gansadas o perogrulladas. Ya tendré tiempo, en los próximos meses, de ocuparme de algunos de estos filósofos; incluso, de algún historiador.

Bueno construye su sistema filosófico dominando las principales ciencias. Sabía Matemáticas, Física, Química, Biología, Medicina... Historia, Literatura, Política, Sociología, Música… y por supuesto, toda la Historia de la Filosofía. No se consideró un “especialista” en alguna rama de la Filosofía. Por eso, escribió a fondo sobre todos los asuntos filosóficos importantes. Y de una manera muy profunda. Quien desee comprobarlo, que lea sus libros, que no son pocos.

LOS DOS ESTILOS DE BUENO
Bueno ofrece dos estilos. El riguroso, muchas de cuyas expresiones crea Bueno basándose en su conocimiento total del Griego y del Latín, que exige esfuerzo al lector, pero que éste después agradece, pues cuanto más elevado es un edificio -en este caso, una construcción filosófica- tantos más cimientos exige. Gran parte de los que van por el mundo como filósofos son “doxógrafos”, es decir, se limitan a amontonar opiniones de otros filósofos, pero sin construir algo sólido. Bueno está en otra dimensión, muy por encima de todos ellos. Y quien estudia a Bueno llega siempre al “eureka”, cuando descubre un panorama conceptual en el que encajan muchas cosas del mundo.

Bueno ha seguido con su estilo riguroso hasta el final de sus días. Sin embargo, hace alrededor de veinte años, se dio cuenta de que los votantes y políticos necesitaban una actualización vigorosa de los conceptos que pasaban por moneda corriente y que no estaban dando el juego que la vida española necesitaba. Y escribió una serie de libros con un estilo más accesible. Empleaba un estilo, en muchas ocasiones, parecido al de Unamuno cuando se veía a sí mismo como “excitator Hispniae”. Con su libro “España frente a Europa”, demostró su gran conocimiento de la Historia de España y clasificó todas las maneras en que los españoles actuales conciben España. Nadie lo había hecho antes. Como tampoco disponíamos de un estudio sistemático de las diversas izquierdas y derechas. Él lo hizo en “El mito de la izquierda” y “El mito de la derecha”. Volvió a ocuparse de España en “España no es un mito”. También escribió, para facilitar la comprensión de la vida política española, “Panfleto contra la democracia realmente existente”, “El fundamentalismo democrático”, “El pensamiento Alicia”, “El mito de la felicidad”, “La fe del ateo”... Y todos esos libros a partir de los setenta años. Son muestra de la gran energía de este filósofo español, que hasta su muerte ha estado lleno de actividad.

En la Fundación Gustavo Bueno, quedan cientos y cientos de horas de grabaciones en Youtube de Bueno explicando algunos conceptos en intervenciones breves o exposiciones sistemáticas que exigían mucho más tiempo. Esta Fundación, y más en concreto, Gustavo Bueno Sánchez, tuvo la visión, desde hace años, de grabar todas las intervenciones de Bueno. Creo que es la Fundación que desarrolla una actividad más potente en Filosofía.

BUENO VA A SEGUIR IRRADIANDO DURANTE MUCHOS, MUCHOS AÑOS
Pues bien, con sus libros y con sus intervenciones orales, Gustavo Bueno va a estar irradiando durante años y años. Él ya ha cumplido con su parte. Ahora, lo que el sistema de Bueno necesita son receptores activos que difundan su pensamiento, que es muy grande. Coincidiendo con la muerte de Bueno, ha comenzado en León, estado mexicano de Guanajuato, la actividad de una Facultad de Filosofía, cuyo impulsor, Juan María García Ramírez, un mecenas importante, quiere convertirla en la más importante de habla hispana. Como armazón fundamental, el sistema de Bueno. ¡Que tenga éxito!

Incluso, con ocasión de la muerte de Bueno, y aunque ha habido muchos mensajes insultantes en Twitter, de quienes parecen disfrutar odiando, también he observado un cambio muy importante. En 2006, José María Calleja e Ignacio Sánchez-

Cuenca escribieron un gran libro: “La derrota de eta. De la primera a la última víctima”. Los dos habían escrito varios libros sobre terrorismo. Dirigí la Tesis Doctoral de Calleja, que luego publicó como libro. En 2016, Sánchez-Cuenca ha escrito una obra que está teniendo un gran éxito: “La desfachatez intelectual”. Durante más de doscientas páginas, se dedica a criticar la falta de rigor de la mayoría de quienes pontifican en los periódicos. Y, ya al final del libro, dedica diecisiete líneas a reconocer que Bueno ofrece un gran sistema, pero que es mejor olvidar sus últimos libros. Incluso, se permite emplear exactamente los mismos procedimientos él mismo ha criticado en los demás. Sin aportar ni una prueba, empleando únicamente el lenguaje en su función expresiva, como diría Karl Bühler. Me pregunto cómo el perspicaz Sánchez-Cuenca ha podido caer en semejante contradicción.

Pues bien, al día siguiente de morir Bueno, Sánchez-Cuenca ha escrito una semblanza sobre el filósofo español, que aquí ofrezco:

Es como pasar de la noche al día. Preguntaba Beaumarchais en “Las bocas de Fígaro”: ¿Por qué estas cosas y no las otras?”. Eso me gustaría saber en el caso de Sánchez-Cuenca y de otros. Tampoco hay que hacer un gran esfuerzo para deducir que casi todos los personajes de los que se ocupa el autor en su libro caerán en el olvido, mientras que la figura de Bueno seguirá influyendo más y más, incluso con sus libros más recientes.

Cataluña ante el desafío secesionista
Las amenazas de ruptura llevan a Cataluña a 'déficit' de empresas
Se marchan de la comunidad más de las que llegan a ella
Europa Press La voz libre 12 Agosto 2016

Madrid.- Las amenazas de ruptura en Cataluña siguen provocando estragos en la economía catalana. El último dato que se ha conocido es que Cataluña está en 'déficit' de empresas entre las que se marchan y las que llegan.

Así, un total de 3.143 empresas abandonaron la Comunidad de Madrid en el último año, frente a 2.019 que cambiaron su domicilio fuera de Cataluña, según el Estudio sobre Comparativa de Madrid y Cataluña, publicado por Informa D&B. No obstante, aunque el número de empresas que abandona Madrid supera al de Cataluña, su saldo es positivo, ya que 3.738 llegaron a la capital en el mismo periodo, frente a las 1.226 que aterrizaron en Cataluña.Además, el número de nuevas empresas en Madrid creció en 595 compañías, mientras que en el caso de Cataluña se produjo un retroceso de 793 empresas.

Por otro lado, el principal destino de las sociedades que salen de Madrid es, sin embargo, Cataluña (15%), seguida de Andalucía (15%) y Valencia (14%), mientras que el 44% de las que dejan Cataluña se instalan en Madrid, por delante de Valencia (12%). Cataluña tiene 650.188 empresas activas, el 18% del total nacional, la cifra más elevada del país, superando a Andalucía y Madrid. Sin embargo, las 495.579 compañías de la comunidad madrileña, el 14% del conjunto, alcanzan una cifra de venta agregada que sobrepasa los 650.000 millones de euros, mientras que las catalanas se quedan en 313.000 millones.

Las empresas medianas y grandes suponen el 1% del tejido empresarial madrileño y el 0,7% catalán, mientras que en ambas comunidades las microempresas son las más numerosas, con porcentajes que rondan el 95%. Por su parte, Madrid supera a Cataluña en número de empresas con capital extranjero, con 4.432 sociedades frente a 3.378, que representan el 40% y el 30% de las establecidas en España, respectivamente. En paralelo, el número de autónomos extranjeros es más elevado en Cataluña (28.419) que en Madrid (27.303).

LAS EMPRESAS QUE MÁS RÁPIDO CRECEN, EN MADRID
El informe señala también que la cantidad de empresas de alto crecimiento -aquellas que han incrementado sus ventas o empleados un 20% anual en los últimos tres años- alcanzó en el último año las 677 en Cataluña, por encima de las 583 de Madrid, que, sin embargo alberga a más compañías 'gacela' -que además tienen menos de cinco años de vida-, con 112, frente a las 95 de Cataluña. Los sectores de actividad con más empresas coinciden en ambas autonomías, con la construcción y las actividades inmobiliarias a la cabeza, ya que el 29% de las sociedades en Cataluña y el 27% en Madrid se dedican a estas actividades. Le siguen el comercio, los servicios empresariales, la industria y la intermediación financiera.

En cuanto a la creación de empresas, Cataluña lidera las estadísticas con 11.973 nuevas sociedades en el primer semestre de este año, frente a las 11.105 de Madrid, con incrementos del 19% y el 7%, respectivamente. El capital invertido en estas constituciones es, sin embargo, notablemente superior en Madrid, con 1.038 millones, frente a los 456 millones de Cataluña. Otra de las conclusiones del informe es que en Cataluña hay más empresas en concursos (465), que en Madrid (325), aunque la capital es la primera en disoluciones -3.166 frente a 1.292-.

Por último, las empresas catalanas pagan mejor que las madrileñas. En el segundo trimestre de 2016, la media de días de retraso en los pagos sobre la fecha acordada es de 12,19 en Cataluña, inferior a la media española, que es de 13,47 días. Madrid está por encima, con 15,55 días de demora. Además, el 48% de los pagos en Cataluña se hace puntualmente, mientras que la proporción es menor, un 40%, en Madrid.

¿Queremos un Estado emprendedor?
Adrià Pérez Martí www.vozpopuli.com 12 Agosto 2016

Entre las muchas conclusiones que arroja el último barómetro que el CIS ha publicado hace unos días destaca el que la mayoría de españoles consultados considera que los servicios públicos más importantes están infrafinanciados. En opinión de los encuestados, la sanidad, la educación o la investigación en ciencia y tecnología, deberían recibir más recursos recaudados por las Administraciones Públicas vía impuestos.

Considerar que se gasta poco en estas partidas necesariamente implica pensar que es positivo que el Estado deba gastar en esta importante área de la economía y de la sociedad. Una idea que en el terreno académico ha sido defendida con creciente popularidad por la economista italiana Mariana Mazzucato en su influyente libro El Estado emprendedor. La tesis fundamental de la economista italiana es que el Estado debe invertir en investigación básica, para que luego pueda haber desarrollo, debido a que tal inversión sufre una enorme incertidumbre y su éxito es sumamente aleatorio.

Sostiene la economista, con la que probablemente estarán de acuerdo la mayoría de los consultados por el CIS, que los grandes avances tecnológicos han sido posible gracias a la intervención del Estado, motivo por el cual propone crear bancos públicos que financien este tipo de inversiones o que el Estado participe en el capital de las empresas beneficiadas por las ayudas públicas a la I+D+i. Es decir, tota una justificación para subir impuestos y que el Estado controle cada vez más la economía y nuestra vidas.

Sin embargo, el Instituto Juan de Mariana acaba de publicar un informe, Mitos y Realidades del Estado emprendedor: ¿realmente es el Estado el impulsor de la investigación básica y la innovación?, en el que se refuta y pone en tela de juicio los argumentos que da la economista italiana, con abundante bibliografía y una meticulosa labor de rastreo y detección de las inconsistencias y falta de evidencias de los argumentos y ejemplos utilizados en el libro de Mazzucato. Las ideas que justifican la intervención Estatal expuestas en el libro están erradas Tanto desde un punto de vista histórico, teórico como empírico.

Mazzucato toma como ejemplo de éxito de banco de desarrollo público el brasileño. Examinando los datos e indicadores en detalle se halla que, en realidad, este banco ha tenido una rentabilidad inferior a la media del sector bancario, sin contar con que, en general, según la diversa bibliografía existente sobre la materia, los bancos de desarrollo perjudican el desarrollo del sector financiero, contribuyendo a un menor crecimiento económico.

Otro de los sectores usados por los defensores del gasto estatal en I+D es el de las energías renovables. Se dice, y así lo expone la italiana en su libro, que el Estado ha liderado esta inversión y gracias a ello está habiendo una transición a las energías verdes. El informe, sin embargo, rastrea las fuentes en las que se basa la autora y detecta errores en los cálculos que, tras su corrección, se obtiene una conclusión diametralmente opuesta: es el sector privado y no el Estado quien más recursos ha invertido en este importante sector, tanto en EEUU como a nivel mundial.

Otro de los sectores que Mazzucato pone de ejemplo de acción estatal es el de la nanotecnología. Un campo creado por el Estado, en opinión de la economista, cuando en realidad el sector privado ya había iniciado sus inversiones en él y además es su principal inversor, de acuerdo con la investigación del informe.

Otros ejemplos de tecnologías revolucionarias como el avión, el ordenador, internet, son también áreas creadas e iniciadas por los agentes privados, inventores o empresas, y que hubieran seguido un desarrollo como en tantas otras áreas de una manera privada de no ser por la irrupción del Estado, que obviamente tuvo su influencia. Pero de ahí a afirmar que sin el Estado no hubieran existido, "hay un abismo que requiere de unas solidas evidencias que no existen".

De hecho, en múltiples ocasiones el sector privado se ha organizado para cooperar entre los agentes de una industria y llevar a cabo grandes y complejos proyectos (sobre todo cuando la propia normativa estatal no impide dicha colaboración). Por lo que otro de los argumentos de los defensores del gasto público en I+D y del Estado como creador de grandes consorcios también resulta innecesario por cuanto ya puede ser desarrollado por la sociedad civil, empresas o individuos de relevancia en las distintas industrias.

De hecho, también suele criticarse el cortoplacismo del sector privado que impide la investigación a largo plazo que sí proporciona el Estado. De acuerdo con el informe, no existe evidencia que muestre un cortoplacismo inversor y una miopía empresarial. De hecho, ocurre todo lo contrario: cuando el negocio de las grandes empresas depende de su actividad investigadora, la realizan. Y si dejan de hacerlo es porque prefieren adquirir las Pymes o startups que sí investigan. Aun así el informe también reivindica lo deseable de las inversiones a corto plazo y las mejoras incrementales por cuanto aportan más información relevante, rebajan los costes fijos haciendo factible (rentable) la I+D.

Quizá el ejemplo más pintoresco que esgrima Mazzucato para defender el gasto público en I+D es que sin éste el iPhone y Google no existirían. El informe estudia detalladamente las invenciones detrás de estos dos productos y llega a la conclusión de que el progreso en estos ámbitos ya se había iniciado antes de la intervención estatal, o que la financiación estatal que hubo no fue determinante y los inversores privados ya habían hecho acto de presencia.

Nosotros, el Estado
Con todo, parte del respaldo e interés en que el Estado capitanee la inversión en I+D no es tanto de naturaleza económica sino desde un carácter democrático, en el sentido grupal. La representación de la sociedad en la forma del Estado, su identificación total, hace posible que se destinen y despilfarren ingentes cantidades de recursos porque con ello se cree que el sujeto "nosotros", la "sociedad", está invirtiendo en este área fundamental. Una inversión innecesaria y perjudicial de la que nos consolamos pensando que es un coste más para el contribuyente, cuando en realidad no son recursos fácilmente reemplazables sino todo lo contrario, son difícilmente sustituibles y extremadamente específicos (científicos muy especializados en proyectos concretos de investigación y desarrollo).

Con esta premisa es difícil llegar a concebir que la sociedad sea quien lleve a cabo la importantísima labor de investigación y desarrollo, a través de las acciones de múltiples individuos a lo largo del tiempo, de manera descentralizada, sin obedecer a una única voz ni mandato (sea de la agencia gubernamental o empresa pública que sea), y coordinados por mecanismos que no se aprueban en los parlamentos (precios, intereses de los investigadores -no impuestos por la autoridad-, necesidades de la sociedad, pasiones, rentabilidad...).

La violencia de nuestro tiempo
HENRY KAMEN El Mundo 12 Agosto 2016

En su último libro, La guerra del mundo, el británico Niall Ferguson adopta como tema 'la pregunta más interesante que cualquier historiador podría hacer sobre este pasado siglo: ¿cómo pudo una época que se caracterizó por tanto progreso económico y científico ser tan asombrosamente sedienta de sangre?'. Como es de imaginar, la explicación de Ferguson para este fenómeno es compleja y de gran alcance. Mi preocupación está más bien relacionada con una pregunta que muy pocas veces se presenta en nuestra prensa: '¿quién es el responsable de esas muertes, ellos (es decir, el llamado enemigo) o nosotros?'.

En vista de los acontecimientos de los últimos meses y años, muchos no dudarían en echar la culpa al auge del yihadismo. Desde lo ocurrido el 11-S, la actitud oficial ha sido siempre de acusar al islam ideológico. Pero hay razones para cuestionar este punto de vista. Mientras escribo, la Universidad de Texas en Austin ha dado permiso para que los estudiantes lleven armas en el campus, y de esta manera ha dado apoyo a la filosofía de violencia que reina en EEUU. En cuanto a España, ha sido uno de los principales proveedores de armas en los últimos 50 años. Partir de los casos texano y español puede ayudarnos a pensar con más claridad sobre quién fue realmente responsable del culto a la muerte durante el pasado siglo. Gracias a nuestros gobiernos y nuestra prensa, tenemos costumbre de señalar con el dedo acusador a los terroristas y extremistas religiosos, como si fueran ellos los únicos culpables y nosotros sólo las víctimas. Sin embargo, no se puede pasar por alto la responsabilidad de los gobiernos como fomentadores reales de la muerte y la violencia.

Las estadísticas de las ventas españolas de armas son impresionantes: sólo en 2015 se exportaron material armamentístico y aviones militares por un valor de 10.000 millones de euros, con Alemania y Arabia Saudí entre los principales clientes. La razón que se ofrece siempre se resume en una palabra: 'defensa', una palabra que en todos los idiomas es el sinónimo preferido para la 'guerra'. Sería, por supuesto, difícil demostrar que España fuera de alguna manera responsable, a través de esta venta de armas, de la mortalidad en Oriente Próximo o América Latina. Pero, en todo caso, ¿pueden las 80 millones de armas ligeras y granadas de mortero vendidas al Gobierno de Irak por parte de España considerarse defensivas o agresivas? Los Ejecutivos españoles -tanto del PSOE como del PP-, todo hay que decirlo, en general han sido moderados en sus políticas militares, y el culto a la violencia nunca ha sido fuerte en la vida pública española.

Lo contrario de lo que sucede en Estados Unidos, donde una actitud francamente hipócrita sobre la violencia está arraigada en el discurso público. Es una práctica habitual en EEUU condenar todo tipo de violencia como algo externo a su propia filosofía. Sin embargo, este país, actuando bajo la cobertura de protector de la libertad, es el mayor promotor de la muerte y la violencia. El grado de muerte infligida por Washington es increíble. En venganza por las 3.000 muertes causadas por Al Qaeda el 11-S de hace 15 años, las armas estadounidenses se han utilizado para sembrar la muerte entre las poblaciones no americanas. Tomemos un ejemplo crucial. El registro de las muertes violentas tras la invasión estadounidense de Irak en el año 2003, una invasión justificada en su momento por la afirmación falsa de que el régimen de Sadam Husein poseía 'armas de destrucción masiva', ha llegado ahora a un total de más de 250.000 personas.

Durante los últimos 10 años, Estados Unidos ha utilizado regularmente aviones no tripulados (drones) para atacar a presuntos terroristas. En un solo país, Pakistán, en ese periodo esos drones han matado a más de 2.600 personas. Hace seis semanas, el presidente Obama justificó su utilización, alegando que se han registrado pocas víctimas no terroristas. Obama admitió que durante su mandato como presidente pudo haber habido 116 muertes inocentes. La verdad es que nadie, fuera de Estados Unidos, cree esas bajas cifras. Hay otras cifras alternativas que sugieren que el número de muertos inocentes es mucho mayor, incluyendo, por supuesto, cientos de niños. Y ¿qué pasa con el número real de muertos totales en otros países donde se utilizan drones? ¿Y con el total de personas muertas por drones también en Irak, en Siria, en Afganistán, en países islámicos que ahora son zonas de guerra constante? Sólo en Siria, las estimaciones indican que más de 11.000 niños han muerto en una guerra en la que los autores han sido principalmente tres: el Gobierno sirio, el Gobierno ruso y el Gobierno de EEUU. En un artículo anterior en este periódico (Crímenes de Guerra y daños colaterales, octubre de 2015), hice hincapié en el aspecto criminal de estas masacres, cometidas en nuestro nombre y en la causa de la libertad.

Algunos dirán que esta escala de la violencia, perpetrada en un periodo en que el mundo está teóricamente en paz, es la consecuencia de aquéllos que han puesto en marcha el terrorismo. Es un argumento potente, pero que nos debería hacer considerar algunas comparaciones sencillas. Las pequeñas sociedades que recientemente han producido los fanáticos yihadistas son sociedades sumidas en el tradicionalismo y de ninguna manera dadas a la violencia como un aspecto fundamental de su vida. Son sociedades afligidas por la pobreza, la mala salud y la baja esperanza de vida. No hay punto de comparación con la sociedad estadounidense, la más rica del mundo, con inmensos recursos y la mayor esperanza de vida. Sin embargo, es EEUU el mayor generador de violencia en el mundo, no sólo por su inmensa industria de armamentos, sino también por su agresiva búsqueda de la riqueza.

Estados Unidos acepta la violencia como una parte integral de su defensa de la libertad. Libros enteros se han escrito sobre el fenómeno. Lo más sorprendente es que esta violencia se emplea también en contra de la población de EEUU, especialmente contra los negros. No pasa una semana en la que no haya noticias de ciudadanos de esta minoría étnica no armadas asesinadas por disparos de agentes de policía. Las matanzas frecuentes de negros han dado lugar a protestas en todo el mundo. Pero eso es sólo una pequeña parte de la triste historia de la violencia. En 2015, más de 1.000 ciudadanos de EEUU fueron asesinados por la policía, un promedio de más de tres personas cada día. El mismo nivel se produjo en los años anteriores. De ahí podemos calcular que cada tres años la policía estadounidense mata a más personas de las que mataron los terroristas de Al Qaeda en 2001 en Nueva York. El FBI llama a estos casos 'homicidios justificables', una descripción interesante si se tiene en cuenta que la mayoría de los muertos son de raza negra y alrededor de un tercio de ellos estaban desarmados. Ése es un nivel de violencia desconocida en cualquier país fuera de Estados Unidos.

Las cifras deben hacernos parar a pensar acerca de la violencia, que es un rasgo fundamental de muchos países en el mundo. El Instituto para la Economía y la Paz (IEP) acaba de emitir un comunicado diciendo que 'el mundo continúa gastando enormes recursos en crear violencia, pero muy pocos en la paz'. Detrás de cada acto de violencia personal hay por supuesto explicaciones y motivos. La violencia de las ideologías como los yihadistas, sin embargo, es sólo una pequeña fracción de la violencia que domina hoy en muchas sociedades que dicen ser civilizadas, pero que llevan dentro de sí mismas un cáncer profundo de violencia que está minando a la Humanidad.

Por qué en España no cabe un empleado público más
Juan R. Rallo www.vozpopuli.com 12 Agosto 2016

Algunos economistas y políticos, como los organizados en torno a Izquierda Unida, aspiran a implantar un modelo económico estatalizado que nos acerque a un país de funcionarios con condiciones laborales peores que las de los actuales camareros

A raíz de la muy extendida demagogia sobre la progresiva conversión de España en un país de camareros, se me ocurrió comentar sarcásticamente en Twitter que sería más acertado calificarlo de “país de funcionarios” habida cuenta de que el número de empleados públicos duplica al de trabajadores en el sector de la hostelería. Como cualquier persona con dos dedos de frente puede entender, se trataba de un simple chascarrillo que no pretendía sentar cátedra alguna, sino únicamente resaltar en pocas palabras y ante una audiencia muy concreta —aquella que ve fatal ser camarero pero extremadamente dignificante ser funcionario— el pésimo uso que se estaba haciendo de la expresión de “país de camareros”: si la existencia de un colectivo que representa a menos del 3% de la población española —trabajadores en el sector de servicios de comidas y bebidas— nos permite calificar a España de “país de camareros”, ¿acaso la existencia de un colectivo que representa a más del 6% de los españoles —empleados públicos— no debería permitirnos calificarlo, con mucha más razón, de “país de funcionarios”?

¿Hay demasiados empleados públicos en España o, por el contrario, sigue existiendo mucho margen para incrementar las contrataciones estatales?

Como es obvio, España ni es un país de camareros —pues ni siquiera son el colectivo profesional más numeroso— ni tampoco un país de funcionarios —pues no somos un país socialista y el volumen de empleo en el sector privado sigue siendo, afortunadamente, predominante—. Ahora bien, el tuit sí daba provocadoramente pie a un debate más de fondo: ¿hay demasiados empleados públicos en España o, por el contrario, sigue existiendo mucho margen para incrementar las contrataciones estatales?

En este contexto, el economista Eduardo Garzón, hermano del coordinador federal de Izquierda Unida y asesor del área de Economía y Hacienda en el Ayuntamiento de Madrid, decidió sumarse al debate para criticar “el falso tópico de que en España hay muchos empleados públicos”. A su entender, los datos son rotundos a la hora de desmentir que en nuestro país “no quepa ni un empleado público más”. ¿A qué rotundos datos se refiere Garzón? Pues a que España es uno de los países desarrollados con un menor peso del empleo público sobre su población activa: apenas un 12,7% de los trabajadores en activo están ocupados por el Estado, mientras que casi todas las economías de nuestro entorno superan ampliamente tal cifra (los nórdicos la cuasi triplican).



 

Fuente: OCDE. Los datos de Alemania y la República Checa son de 2009.

Por mi parte, le indiqué a Eduardo Garzón que le echara un vistazo no al número total de empleados públicos, sino al gasto en nóminas públicas, pues ello le daría una imagen mucho más aproximada de si el volumen de empleo público ya es excesivo o si, en cambio, puede continuar aumentando con holgura apenas emulando a nuestros vecinos. Al cabo, un Estado podría optar por duplicar su plantilla reduciendo las jornadas (y los sueldos) de sus trabajadores incumbentes a la mitad y cubriendo la otra mitad de la jornada con nuevas contrataciones a tiempo parcial: por ejemplo, si España tuviera tantos empleados a tiempo parcial como Dinamarca, el empleo público no equivaldría al 12,7% de la población activa, sino a más del 18,5%, bastante por encima de la media de la UE. 

Si estudiamos cuánto gasta España en nóminas públicas, descubriremos que estamos por encima de la mayoría de países de nuestro entorno y, a su vez, por encima de la media de la UE

Y, en efecto, si estudiamos cuánto gasta España en nóminas públicas, descubriremos que estamos por encima de la mayoría de países de nuestro entorno y, a su vez, por encima de la media de la UE: en 2013, destinamos a tal rúbrica el 11,1% del PIB (en 2014 y 2015, el 11%). Sin embargo, para Eduardo Garzón esta métrica no demuestra nada, dado que todavía gastamos mucho menos que Dinamarca, Noruega, Francia y bastantes otros países vecinos.

Fuente: Eurostat. Los datos de Alemania y la República Checa son de 2009.

Sin embargo, el ejercicio verdaderamente interesante consiste en poner en relación ambas variables: ¿cómo es posible que España posea muchos menos empleados públicos que la media de la UE y, en cambio, gaste en ellos por encima de la media? La conclusión parece clara: porque nuestro gasto por empleado público es de los más altos del mundo.

En este sentido, Eduardo efectuó una regresión entre empleo público y gasto en nóminas públicas para terminar concluyendo que, en efecto, el gasto por empleado público se ubica en España por encima de la media: nada, de nuevo, de lo que preocuparse, pues “la mayoría de las economías más desarrolladas de la muestra pagan mejor a sus empleados públicos y que la mayoría de las menos desarrolladas les pagan peor”. Pero esta conclusión es muy precipitada, como a continuación vamos a comprobar.

Así, para conocer si es verdad que los países más desarrollados pagan relativamente mejor a sus empleados públicos, deberemos calcular cuál es el coste medio por empleado público (cuánto gasta cada Estado en nóminas públicas dividido entre el número de sus empleados públicos) y, a su vez, comparar ese coste medio con la renta per cápita de cada país. De este modo obtendremos una estimación de cuánto cobra de más el empleado público medio en relación con los ingresos medios de su país.

Si efectuamos este ejercicio, llegaremos a la siguiente tabla:

Es fácil constatar que España es, después de Portugal, el país que mejor paga a los empleados públicos en relación con su renta per cápita: un 79% más. En cambio, los países nórdicos pagan a sus empleados públicos bastante mal: la remuneración de los daneses es un 3% superior a la renta per cápita del país, la de los suecos un 5% inferior y la de los noruegos, un 18% menor.

De hecho, incluso con las enormes diferencias de renta per cápita que existen entre España y los países nórdicos, el empleado público español medio cobra más que el empleado público medio danés, sueco o noruego (una vez consideradas las diferencias en poder adquisitivo). En general, se constata que aquellos países con un mayor número de empleados públicos abonan salarios bastante moderados (en relación con los ingresos medios de su país) y, en cambio, los países con pocos empleados públicos les pagan altas remuneraciones (en relación con los ingresos medios de su país): la relación no es entre grado de desarrollo y de sobrerremuneración del empleo público, sino entre volumen de empleo público y sobrerremuneración.

Como bien señala Eduardo, que en España los empleados públicos estén mucho mejor pagados que en el resto del mundo puede deberse a que, al ser menos en número, pueden poseer un nivel de cualificación medio más alto que en el resto del planeta. A saber, otros Estados pueden combinar la contratación de personal cualificado con personal poco cualificado, de modo que su remuneración media cae. Y, ciertamente, ésa es una parte de la explicación, pero no es toda la explicación: por ejemplo, los países nórdicos se preocupan de articular mecanismos para que los salarios del sector público no se ubiquen sistemáticamente por encima de los del sector privado (en España, en cambio, los salarios públicos se ubican sistemáticamente por encima de los privados). Tomemos el caso del sector público danés, donde “se ha establecido un procedimiento de ajuste salarial que asegura que las remuneraciones en el salario público evolucionan en paralelo a las del sector privado. En caso de que se abran diferencias entre ambas, el 80% de esa diferencia será ajustada por el gobierno central en el siguiente acuerdo salarial. Este procedimiento convierte al sector privado en la referencia a largo plazo para los salarios del sector público”. Igualito que en España, vaya.

De hecho, podemos plantearnos la siguiente pregunta: si en España quisiéramos alcanzar el peso del empleo público de Dinamarca (32,2% de la población activa) pero, a su vez, no quisiéramos gastar más en nóminas públicas de lo que gasta Dinamarca (16,7% del PIB: más que ningún otro país desarrollado), ¿cuánto deberíamos pagarles a los nuevos empleados públicos para no tener que rebajar los salarios de los empleados públicos incumbentes?

La tan denostada “España de los camareros” es capaz de proporcionar mejores salarios que cualquier futura “España de los funcionarios” que queramos imaginar

Para alcanzar la proporción de empleo público danés, el Estado español debería contratar a 4,44 millones de personas más, pero no podría destinar a su contratación más del 5,7% del PIB (pues ya estamos gastando el 11% del PIB en los 2,9 millones de empleados públicos actuales): es decir, apenas podríamos destinar 62.000 millones de euros para contratar a 4,44 millones de personas. Por consiguiente, la remuneración media de cada nuevo empleado público tan sólo alcanzaría los 13.900 euros anuales. Y si en lugar de emular a Dinamarca quisiéramos emular a Noruega, los nuevos empleados públicos apenas cobrarían 7.000 euros anuales; y en caso de emular a Suecia, únicamente 5.800 euros.

Pero seamos generosos y quedémonos con la cifra danesa: 4,44 millones de empleos adicionales en el sector público con una remuneración de 13.900 euros anuales. Si a ese coste salarial le descontamos la cotización a la Seguridad Social a cargo del empleador, el sueldo bruto de los nuevos empleados públicos apenas alcanzaría los 10.700 euros anuales: 890 euros al mes.

Actualmente, los salarios medios en el sector de la hostelería ascienden a 1.174 euros mensuales (1.471 euros por jornada completa y 578 euros por jornada a tiempo parcial). Por consiguiente, la tan denostada “España de los camareros” es capaz de proporcionar mejores salarios que cualquier futura “España de los funcionarios” que queramos imaginar. Cuando muchas personas como Eduardo Garzón sostienen que en España todavía existe margen para incrementar el empleo público, lo que a continuación se callan es que ése sería un margen para crear empleo público basura con salarios de miseria. ¿Es esto lo que defienden?

Pues probablemente sí. Acaso el lector piense que estoy forzando mis argumentos para construir un muñeco de paja sobre el programa político de mi interlocutor (y de su partido). Pero nada más lejos de la realidad. La propuesta estrella de la Izquierda Unida de Alberto Garzón en las elecciones generales del 20 de diciembre fue la de instaurar un “plan de empleo garantizado” dirigido a crear un millón de empleos públicos mediante la inversión de 15.000 millones de euros: es decir, el coste mensual medio de cada nuevo empleo público ascendería a 1.250 euros, el cual, tras deducir las cotizaciones sociales a cargo del empleador, quedaría reducido a 962 euros mensuales como media (es decir, los habría superiores pero también inferiores). Una remuneración que se halla por debajo de la media del tan denostado puesto de camarero: debe de ser que cuando el sector público paga salarios bajos con cargo al bolsillo del contribuyente lo hace por el bien común pero que cuando el sector privado paga salarios algo superiores con cargo al bolsillo del empresario lo hace para explotar vergonzosamente al obrero.

En definitiva, España no es strictu sensu un país de funcionarios, como tampoco lo es de camareros. Pero sí es un país donde los empleados públicos están muy bien pagados y donde, en consecuencia, no cabe un solo funcionario más salvo a remuneraciones de miseria. Dado que, en esta situación límite, algunos economistas y políticos, como los organizados en torno a Izquierda Unida, perseveran en darse cabezazos con la realidad defendiendo nuevas contrataciones públicas, será que aspiran a implantar un modelo económico estatalizado que nos acerque a un país de funcionarios con unas condiciones laborales peores a las de los actuales camareros.

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Hacia dónde nos llevan... "O ya estamos"

Antonio García Fuentes Periodista Digital 12 Agosto 2016

Dicen y parece ser cierto que… “ninguna situación mala no pueda empeorarse aún más”; y eso es lo que está ocurriendo en este territorio denominado aún España; la que viene dando tumbos cada vez peores hasta llegar al actual que padecemos y que por los antecedentes, no será el último, sino el “antepenúltimo”; ya hay que afirmar con toda rotundidad, que padecemos los políticos peores y más irresponsables de los de toda nación que fuese constituida hace siglos como ocurre con la Española, que siendo la primera de Europa, en este siglo cumplirá el sexto de su integración como tal, con el conglomerado de reinos que supieron conquistar o asimilar los denominados “Reyes Católicos” allá por el muy lejano S. XV y en cuyas fechas también supieron inteligentemente, ordenar un solo idioma, para todos sus reinos, que fue EL ESPAÑOL (desde entonces se denominó así) y que hoy y por su propio impulso, es la segunda lengua mundial que internacionalmente se emplea en todo el mundo, donde ya hay hispano hablantes; entendiendo que EL ESPAÑOL; no es “hijo sólo de España”, sino que muchos otros países, civilizaciones o lenguas vernáculas, pusieron “sus palabras” para conformar lo que hoy es el segundo idioma internacional y que es mestizo, como casi todo lo español; cosa esta que se olvida y por lo visto no interesa recordar con lo interesante que ello es.

Con toda esta carga positiva y que enorgullecería a todos los nativos de “patria e idioma”; España sigue siendo un país dividido, ingobernable por muchos motivos, el principal de ellos es la rapacidad de los gobernantes y las leyes injustas que aquí se aplican y que distinguen a unos territorios de otros y por tanto a quienes habitan en ellos. Y que incumplen el mandato de la Constitución actual, que según ella, todos debemos ser iguales en el trato gubernamental; tal es la situación que ya mucha gente lo que quisiera es “que se vayan todos” y que vengan nuevos gobernantes, incluso que los presida un individuo no adscrito a ningún partido y que no esté ligado a intereses partidistas (D. Roberto Centeno por ejemplo); o sea “un grajo blanco en esta españa de cuervos negros”: veamos lo que sobre todo ello dice en su último artículo el Sr. Centeno, considerado por mí, como uno de los mejores cerebros que hoy tiene España.

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“Con la clase política más irresponsable, ignorante y holgazana de occidente, España ha dejado de existir internacionalmente. El sistema de pensiones no aguantará un año más, la burbuja de deuda no deja de crecer -y es imposible de devolver- y el expolio impositivo alcanza límites intolerables, mientras se mantiene sin freno el despilfarro político a todos los niveles (36.000 millones en duplicidades entre AAPP, 20.000 millones en la desastrosa gestión en Sanidad y Educación 15.000 millones empresas públicas inútiles, 48.000 millones de coste extra para las AAPP por los precios de monopolio que paga a sus proveedores). Si Rajoy es investido presidente, será un caso claro de justicia cósmica: deberá recoger lo que ha sembrado.

El comportamiento de Rajoy es claramente patológico. Una ambición enfermiza por el poder unida a una dejación absoluta ante los graves problemas de los gobernados. El gran maestro de ciencia política Antonio García Trevijano lo explica así: “Rajoy necesita el poder para no ser procesado por corrupción y por haber financiado con dinero público y dejado sin perseguir el gravísimo delito de sedición que vienen cometiendo todas las autoridades de la Generalitat, el Parlament y de las demás instituciones autonómicas catalanas. Nunca en la historia de España ha habido un presidente de gobierno tan irresponsable y tan indiferente ante el destino de la patria”.

La legislatura Rajoy: un desastre sin paliativos
Que las demás alternativas sean peores o infinitamente peores, como la de los bolcheviques bolivarianos de Podemos que aparte de un programa político abiertamente estalinista, el económico es absolutamente demencial, no puede hacernos olvidar quién es Mariano Rajoy. Después de ocho años de gobierno de un tonto malo y apátrida, Rajoy arrasó en las urnas consiguiendo la mayor cuota de poder obtenida por un presidente de Gobierno desde la infausta Transición. Podía haber hecho todo lo que España necesitaba para superar la crisis y acabar con la corrupción de partido pero ahondó más la primera e impulsó dentro del PP y en todas sus autonomías la segunda. http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-07-25/justicia-mariano-rajoy-economia-comunidades-autonomas_1238317/ Vean aquí el resto que es de gran interés.
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Por todo ello he titulado hoy tal como han visto; puesto que ya viejo y cansado “de tanta lucha inútil en un país imposible como el nuestro”; muchas veces dan ganas de dejarlo todo y continuar “hablando con Aníbal, mi ya viejo yorkshire y como ni el habla ni yo sé su idioma (que lo tiene) nos entendemos perfectamente y cuando no, simplemente mirando a la naturaleza entre el día y a las estrellas por la noche, mientras me fumo plácidamente mi único cigarro puro diario”; llego a esa gran tranquilidad que pienso es la máxima a que puede llegar el pensador y que es más o menos la siguiente… “Bueno al final yo no me he creado a mí mismo, por tanto no soy responsable de mí, Lo que me creara sabrá el qué y el porqué, que él me ayude o me envíe pronto la muerte y que sea rápida… este mundo es incomprensible y mucho más y si uno marcha de él poco va a perder”. Amén.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Las fuerzas vivas

Esta semana Pilar Rahola nos ha deleitado por Twitter con una farra de las Fuerzas Vivas de Cataluña en pleno éxtasis veraniego.
Antonio Robles Libertad Digital 12 Agosto 2016

¡Qué previsibles somos los humanos! ¿Se acuerdan de las Fuerzas Vivas del Régimen? Solían salir en el NODO bajo palio, de cacería, o adornando palcos deportivos y celebraciones de coros y danzas. Los que somos de pueblo nos teníamos que conformar con la presencia del cura, el alcalde y el sargento de la Guardia Civil.

No crean que han cambiado tanto las cosas. Esta semana Pilar Rahola nos ha deleitado por Twitter con una farra de las Fuerzas Vivas de Cataluña en pleno éxtasis veraniego. De anfitriona y sin rubor alguno, allí se amontonaban insignes prohombres del régimen como el expresidente del Barça Joan Laporta (el independentista que ya apuntaba maneras de adolescente con un saludo de “puta Espanya” cada vez que llegaba a una reunión de amigos); periodistas de TV3, RAC1 y 8tv como Helena García Melero, Vehils, el jefe de comunicación del Grupo Z, Alba Tous, de la joyería Tous, Bonaventura Clotet, de sanidad pública, el presidente golpista Carles Puigdemont o el mismísimo jefe de los Mossos d’Escuadra, Josep Lluís Trapero. Dolça Catalunya los ha retratado juntos para preguntarse con estupefacción:

¿Uds. creen que este hombre puede dirigir alguna operación contra la corrupción de la Generalitat, de CDC, del 3-5-10%, del Palau o de lo que sea?

Esa reunión de amiguetes refleja mejor que mil reflexiones el carácter bananero de esta gran comedida guionada y retransmitida en directo cada día por TV3.

Pero no nos pongamos trágicos, es verano y la sangría de porrón calienta. Técnica y maldad, a partes iguales, en Dolça Catalunya han logrado un solo del president Puigdemont cantando "¡Viva España!" con cierto recochineo. Y encima le han añadido los coros y danzas de los periodistas, políticos y policías que le acompañaban. Cosas del verano. No hagan caso de todo lo que oyen y lean. Aunque sea tan difícil distinguirlo de la realidad en este oasis bananero.

Mientras tanto, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha emprendido una cruzada contra los pisos turísticos. Después de quitarle toda la autoridad a la Policía Municipal, quiere ahora que sean los vecinos de Barcelona quienes delaten estos pisos piratas.

Resulta curioso que se empeñe en facilitar a los okupas la ocupación por las bravas de propiedades privadas sin pagar alquiler ni impuestos y ponga tantos medios para acojonar, perseguir y multar a empresas de alquiler por internet y a los propietarios que no tengan licencia municipal.

Bien está que se regularice el sector, se paguen impuestos y se cuide el silencio de la noche, pero resulta curioso que sea la Ada madrina de la arbitrariedad quien lo impulse. ¿Y los del top manta pagan impuestos? Otras contradicciones de la señora: "Ada Colau y el pato de Voltaire". Cosas del verano.

Y la última serpiente de verano: ¿por qué Albert Rivera no ha incluido en las 6 condiciones previas a una negociación de investidura la eliminación de la inmersión lingüística y el respeto a los derechos de los hispanohablantes en todas las comunidades donde no se respetan? ¿O medidas ejecutivas para hacer cumplir inmediatamente las sentencias de los tribunales en Cataluña?

Sé que Albert es el único que está dispuesto a ceder para que España tenga Gobierno. Pero ¿por qué ha de ceder de entrada en aquello que inspiró el nacimiento de C’s?

Deben de ser cosas del verano.

La candidatura de Otegi, una burla inadmisible
EDITORIAL El Mundo 12 Agosto 2016

Tal como se esperaba, la izquierda abertzale pretende echar un pulso al Estado de Derecho con la designación de Arnaldo Otegi como cabeza de lista de Sortu por Guipúzcoa. La coalición integrada entre otros por la antigua Batasuna y Eusko Alkartasuna quiere que sea candidato a lehendakari en las elecciones autonómicas vascas del próximo 25 de septiembre. Y en cuanto Iñigo Urkullu anunció la convocatoria, los abertzales, como el resto de fuerzas políticas, pusieron la maquinaria en marcha.

Por más que se supiera que ésta era la intención de Sortu desde que Otegi salió de la cárcel el pasado marzo, provoca antes que nada una profunda repugnancia que alguien con un historial de secuestros y recién condenado por sus vínculos con ETA aspire a convertirse en representante de los ciudadanos. Pero lo menos importante ahora es el sentimiento que despierta la estrategia de la izquierda abertzale. Lo sustancial es que Otegi no puede ser candidato bajo ningún concepto, porque va contra la legalidad. Y por ello sólo cabe esperar que todas las instituciones cumplan con su deber y que la candidatura de Otegi sea rechazada.

Esta semana, el Partido Popular, Ciudadanos y UPyD han anunciado que impugnarán la lista de Sortu. Podrán hacerlo los próximos 25 y 26 de agosto ante la Junta Electoral Provincial de Guipúzcoa. Pero, afortunadamente, los poderes del Estado ya están demostrando la diligencia que el caso exige y, como hoy publicamos, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional ya ha trasladado un informe a la Sección 4ª de la Sala Penal para que remita con urgencia tanto a la Junta Electoral de la Comunidad Autónoma Vasca como a las Juntas Electorales de los Territorios Históricos las alegaciones por las que Otegi debe ser declarado inelegible. Y negro sobre blanco, no deja el más mínimo resquicio a la duda.

Recordemos que Otegi fue condenado en 2011 por la Audiencia Nacional, sentencia después ratificada -aunque con una reducción de pena- por el Tribunal Supremo, en el marco del conocido como caso Bateragune, un intento de Otegi y otros líderes de la izquierda abertzale de reconstruir la ilegalizada Batasuna. El destacado dirigente ha cumplido la condena de seis años y medio de cárcel por pertenencia a organización terrorista. Pero sobre él pesan todavía dos penas más: la de inhabilitación especial para empleo o cargo público y la de inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo, ambas hasta 2021.

Pese a que la sentencia del Supremo no especificó para qué cargos concretos está inhabilitado Otegi -un supuesto lapsus al que se agarran los abertzales para decir que en algún caso similar el condenado ha podido concurrir a las urnas-, el escrito del fiscal al que ha tenido acceso este periódico indica que la inhabilitación 'le impide ejercer cualesquiera cargos públicos'. Pero, por si eso no bastara, como decíamos también está inhabilitado para el derecho de sufragio pasivo, lo que sin margen de ningún tipo de interpretación torticera, 'le impide ser elegido en cualquier proceso electoral'. Blanco y en botella, Sortu pretende por tanto cometer fraude de ley, amén de perpetuar con esta candidatura una burla insoportable para todas las víctimas del terrorismo.

Con una chulería tan desafiante como repulsiva, Otegi declaraba días atrás que 'no va a haber tribunal, ni Estado, ni Guardia Civil, ni Ejército español que vayan a impedir que concurra a las elecciones'. Por suerte, su bravata no es más que eso y no nos cabe duda de que los órganos electorales y jurisdiccionales competentes frenarán su intentona. La Junta Electoral Provincial de Guipúzcoa habrá de pronunciarse a finales de agosto -el 29 se proclaman las listas- y, si hay recursos por cualquiera de las partes, como es previsible, corresponderá a la jurisdicción contencioso-administrativa y, en último término, al Constitucional poner las cosas en su sitio.

No caben en este asunto los tacticismos. Ni el del PNV, que ha optado por mirar hacia otro lado, ni el de los socialistas, que anunciaron ayer que no impugnarán la candidatura para no convertir a Otegi en una víctima y no hacerle la campaña a la izquierda abertzale. En este caso, no importa si Sortu agita el espantajo del mártir para arañar votos. Lo que importa es que se aplique la ley, con igualdad para todos. Y al menos reconforta a los demócratas saber que Otegi cumple sus condenas hasta el final. Porque no estamos ante un hombre de paz ni falsificaciones semejantes, sino ante alguien condenado por pertenencia a ETA, una banda criminal con más de 800 muertos en su historial. Algo de lo que Otegi sigue siquiera sin arrepentirse.

El partido de 'los Otegis', pero sin Arnaldo
Guillermo Dupuy Libertad Digital 12 Agosto 2016

De todos es sabido –o debería serlo– que la plataforma Bateragune, por cuya decisiva participación en la creación de la misma fue condenado Arnaldo Otegi,sólo fue un embrión, un punto de encuentro entre los batasunos, sectores de EA, Aralar y el sindicato ELA para poner en marcha lo que luego se plasmaría en diferentes siglas, como Sortu, Bildu y Amaiur.

Es público y notorio que ninguno de los magistrados del Tribunal Constitucional que, más tarde y de forma contraria a Derecho, tumbaron la sentencia de ilegalización de Bildu dictada por el Tribunal Supremo han sido condenados a penas de prisión o de suspensión de cargo público. Ni siquiera han sido juzgados.

Gracias a ese atropello jurídico, ETA pudo celebrar públicamente el haber "ganado la batalla de la ilegalización" y colar sus brazos políticos en las instituciones, donde se sientan y se podrán seguir sentando proetarras iguales o peores que Arnaldo Otegi, incluidos los pistoleros excarcelados por la indebida aplicación a todos ellos de la sentencia de Estrasburgo referida a la terrorista Inés del Río.

A pesar de que se sabe –o se debería saber– que en Derecho no se ha de especificar a qué cargo público afecta una pena de inhabilitación, salvo que el legislador o sentenciador pretenda que no afecte a todo cargo público, tampoco ha sido juzgado por presunta prevaricación el fiscal del caso Iker Casanova, que permitió a este etarra ocupar su escaño por Bildu alegando tamaña barbaridad jurídica como que la sentencia contra Casanova no especificaba para qué cargo público lo inhabilitaba.

Con estos precedentes, que deberían conducir nuestra indignación contra buena parte de nuestra clase política, judicial y hasta mediática, no me extraña que el proetarra Arnaldo Otegi –expresidente de Sortu y aspirante a candidato de Bildu a lehendakari– trate de burlar la hipócrita sentencia de inhabilitación que todavía pesa sobre él por tratar de sortear una ilegalización de Batasuna que terminó de ser burlada con la decisiva colaboración del mismo tribunal que a él lo condenó.

Decía Sófocles que “ocasiones hay en que la justicia misma produce entuertos”. En este caso no es la Justicia, sino una vergonzosa y politizada administración de la misma la que los está creando, por ser correa de transmisión de una clase política sumida en un envilecido proceso de apaciguamiento en el que la candidatura de Arnaldo Otegi no es más que un elemental corolario lógico.

Ya veremos lo que pasa. Pero sólo desde la estupidez –o desde la complicidad– podrá considerarse una victoria para el Estado de Derecho y para nuestra democracia que los Otegis puedan presentarse a las elecciones sólo por el hecho de tener que hacerlo sin Arnaldo.

Las tretas del indepe-business
OKDIARIO 12 Agosto 2016

El independentismo siempre ha sido una buena excusa para hacer negocios entre la élite secesionista catalana. Desde los tiempos en los que el ‘Clan Pujol’ campaba a sus anchas y hacía del latrocinio una actividad a gran escala a través de paraísos fiscales y sociedades opacas, hasta el actual menudeo de camisetas, bolis y prendas de ropa interior con motivo del Día de Cataluña, más conocido como Diada. Los secesionistas, agazapados bajo el falso parapeto del “España nos roba” que promulgara en 2013 el entonces president Artur Mas, han hinchado sus cuentas personales con el argumento falaz de la patria catalana. Todo ello a costa de los contribuyentes y de las propias arcas estatales. Un mantra falso, tal y como ha demostrado el informe fiscal difundido por el Ministerio de Hacienda.

Durante aquel ejercicio fiscal de hace tres años, cada madrileño aportó 2.717 euros a las arcas públicas, un 150% más que cada catalán. No pretendemos crear un enfrentamiento fútil entre ciudadanos de distintas regiones, ya que todos somos víctimas de la deriva nacionalista. No obstante, es importante poner de relieve el verdadero contexto que sufren los catalanes y, por ende, el resto de españoles. Una realidad que sitúa el déficit con la administración central del Estado en 14.623 millones de euros, más del 7,5% del Producto Interior Bruto catalán. Ése y no otro es el balance real que la gestión separatista deja como legado. Ése, y no otro, el futuro de miseria y precariedad que tendrían por delante los catalanes de producirse la escisión con España.

Si el pasado miércoles les contábamos en OKDIARIO la juerga publicitada en redes sociales por parte de Puigdemont, Rahola y el resto de la élite nacionalista, ahora la ocurrencia consiste en vender camisetas a 15 euros para sacarle beneficios económicos a la Diada. Mientras las inversiones huyen de Cataluña ante este contexto delirante y la crisis política paraliza la región, los impulsores del procés se entregan al sector textil para intentar que cuadren los números… al menos, los suyos. Los promotores de esta iniciativa, Òmnium y ANC, ya recaudaron 2,7 millones de euros en forma de “donaciones y patrocinios” por apoyar a la consulta soberanista. Al tiempo que los catalanes sufren las deficiencias provocadas por una gestión pública calamitosa, los impulsores de ese viaje a ninguna parte hacen de los mítines viscerales el medio para embotar las mentes del electorado y llenarse los bolsillos.

El separatismo calienta el 11-S para maquillar su falta de apoyos
Editorial La Razon 12 Agosto 2016

Recordemos en qué punto estamos en la hoja de ruta del proceso secesionista catalán. Tras las elecciones autonómicas del 27 de septiembre de 2015, en las que Convergència quiso maquillar su debacle asociándose con la oposición, esto es, con ERC –cosas del nacionalismo integral–, bajo el nombre de Junts pel Sí, aunque a duras penas sumaron los votos que tienen por separado –perdieron 14.331–, se pactó una hoja de ruta a cumplir en 18 meses. Un mes después, el 27 de octubre, el Parlament aprobó una «solemne» declaración: el inicio de «un proceso de creación del Estado catalán independiente en forma de república». Fue recurrida y suspendida por el Tribunal Constitucional. Dicha declaración fue la condición para que los antisistema de la CUP apoyaran al actual presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El pasado 27 de julio, la Cámara catalana aprobó la vía unilateral hacia la independencia y, de paso, desobedeció al TC. Hay que decir que estas resoluciones salieron adelante sólo con la mayoría simple, proporción que responde a la realidad social catalana: el independentismo nunca ha superado el 50%. Si se cumplen los plazos de la hoja de ruta y la ejecución en 18 meses de la «desconexión», el 27 de marzo de 2017, Cataluña se habrá separado del resto de España a través de un mecanismo claramente insurgente.

Ésa es la realidad política que el independentismo, instalado en la Generalitat –y haciendo un uso desleal de ella– ha construido; otra realidad bien diferente es que la vida social y la economía catalanas están inmersas en el conjunto de las del país, como los servicios públicos, la hacienda, la Seguridad Social y todo lo que hace que una nación funcione día a día. El independentismo no crece y necesita del agravio constante, de la propaganda –con la colaboración necesaria de TV3– y de las coreografías intimidatorias del 11 de septiembre, conmemoración que ya se prepara sin escatimar recursos públicos.

De convocarse elecciones –no hay que descartarlo: Puigdemont depende de los diez diputados de la CUP– las fuerzas nacionalistas a favor de la ruptura unilateral no ganarían apoyos. Junts pel Sí perdería cinco escaños y, si ERC se presentara por separada a los comicios, conseguiría un diputado más que el nuevo PDC y el 20,3% de los votos, lo que le permitirá aspirar a la presidencia de la Generalitat. Recordemos que en las elecciones de 2010 ERC sólo tenía el 7%. La radicalización facilitada por el «timonel» Artur Mas es evidente. Catalunya Sí que es Pot (CSP), la franquicia de Podemos –aunque ahora bajo el influjo de Ada Colau–, es uno de los partidos beneficiados del populismo justiciero que el «proceso» ha impuesto en la vida política catalana. Se situaría como tercera fuerza, por detrás de Ciudadanos, que pierde dos diputados pero sigue siendo la cabeza de la oposición en el Parlament. La subida de los de Colau-Iglesias sería a costa del PSC, que continúa su caída. El PP mejora en votos, la CUP desciende levemente y podría volver a entrar en la Cámara el catalanismo moderado de la mano de Unió. Si cristaliza, éste será un factor a tener en cuenta en el futuro. En resumen, el independentismo sigue sin sumar y sólo se afianza la tendencia a la radicalidad y la caía de Convergència, que, pese a cambiarse el nombre por PDC, es imposible desvincular de Mas, responsable máximo del desastre. La degradación de la política catalana se explica por un presidente de la Generalitat dispuesto a declarar la independencia unilateral de Cataluña dedicado a tocar la guitarra con unos amigos y sin mostrar sentirse abrumando por la responsabilidad.

 


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