AGLI Recortes de Prensa   Domingo 14  Agosto  2016

La erupción populista
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 14 Agosto 2016

El título de esta columna no emplea la palabra “erupción” en el sentido volcánico, sino en el dermatológico. En efecto, Donald Trump, Marine Le Pen o Pablo Iglesias, al igual que otros muchos extremistas de izquierda o de derecha, tan distintos en sus planteamientos ideológicos y en sus propuestas programáticas, son sin excepción pústulas en la piel de las sociedades occidentales en las que han surgido y en las que han escalado rápidamente altos niveles de apoyo electoral. Su discurso está plagado de hipérboles forzadas, de simplificaciones reduccionistas y de recetas económicas o sociales absurdas, pero se basa en hechos incontestables y en críticas con frecuencia justificadas al señalar defectos de sus respectivos sistemas políticos, aunque las soluciones que propugnan sean aberrantes. Por tanto, no basta con descalificarlos mediante artillería de sal gruesa o ridiculizarlos de manera automática, hay que analizar las razones de su éxito y realizar un examen de conciencia profundo en relación al malestar de amplias capas de ciudadanos a ambos lados del Atlántico, que se traduce en votos para estos demagogos tan peligrosos para las libertades y la prosperidad de sus países como eficaces en sus estrategias de comunicación. La toma del poder por un monstruo psicopático en la Alemania de los años treinta del siglo pasado aupado por las urnas obedeció, entre otros motivos, a la falta de una correcta interpretación de los sentimientos, las aspiraciones y los agravios de la población de la gran nación derrotada en la Gran Guerra de 1914-1918 por parte de los propios demócratas alemanes y de los Gobiernos de las potencias victoriosas.

Cuando Trump aboga por la construcción de un muro imposible por su envergadura, su incompatibilidad con el derecho internacional y la sensatez más elemental entre Estados Unidos y Méjico, hurga en la herida abierta en un numeroso sector de la clase media norteamericana por la incapacidad del Gobierno federal para contener el alud de inmigrantes ilegales que cruzan el Río Grande. Si Pablo Iglesias, cuya agenda económica, aparte de irrealizable, hundiría a España en la miseria en un tiempo muy breve, clama contra la “casta” y llama a su derrocamiento, no lo hace en vacío, sino esgrimiendo los innumerables abusos y corruptelas de una clase dirigente que ha saqueado el presupuesto y colonizado las instituciones hasta adulterar gravemente la democracia constitucional y la separación de poderes. Las soflamas grandilocuentes de Le Pen hija, irracionales en su proteccionismo anacrónico y en su xenofobia delirante, encuentran eco en millones de franceses, indignados ante un Estado hipertrófico y su debilidad frente al vandalismo y el odio imperantes en no pocos suburbios de grandes urbes con fuerte presencia de población musulmana, cuya juventud se niega a integrarse en los valores del pluralismo y la sociedad abierta y se entrega a todo tipo de desmanes inspirados por el fundamentalismo yihadista.

Los populistas han llegado para quedarse y se alimentan de errores estructurales y morales de las sociedades abiertas, debilitadas por el hedonismo indolente, el relativismo ético y el aplastamiento de los deberes por los derechos. Un imperialismo torpe y estúpido agitó el avispero de Oriente Medio en la segunda guerra de Iraq creando un caos sangriento que ahora, después de haberlo generado, Occidente es incapaz de controlar porque no está dispuesto a los sacrificios que exigiría una derrota completa del Estado Islámico en su propio territorio. No son casuales las oscuras simpatías y extraños vínculos que enlazan a Podemos, al Frente Nacional o al ala dura del republicanismo estadounidense con regímenes siniestros como la teocracia iraní, el colectivismo chavista o las oligarquías que dominan el Kremlin, enemigos todos ellos declarados de las libertades políticas y económicas características de las democracias avanzadas.

La sociedad abierta y pluralista es un invento frágil y delicado permanentemente amenazado desde fuera por los totalitarismos políticos o religiosos y desde dentro por sus propias renuncias, venalidades y cobardías. La mortificante urticaria populista que cubre la superficie del mundo occidental es un síntoma, pero la enfermedad se encuentra en nuestras mentes, prisioneras del pensamiento políticamente correcto, y en nuestros corazones, postrados ante el becerro de oro de la comodidad y el rechazo de los deberes cívicos. Sólo una decidida reacción de los elementos todavía sanos de nuestras sociedades para impulsar la solidez moral, el coraje en la defensa de los principios democráticos, la competitividad económica y la fortaleza de las instituciones, acabará con la lacra populista y devolverá a la piel de Europa y de América la tersura firme de la civilización.

Trumpconomics
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 14 Agosto 2016

Lleva tres semanas Donald Trump que no da pie con bola, exactamente desde que concluyó la Convención Nacional Republicana en la que fue nominado oficialmente candidato a la presidencia. Tres semanas desastrosas en todos los órdenes que alcanzaron su punto álgido hace unos días cuando invitó a “la gente de la segunda enmienda” a hacer algo si a Clinton se le ocurre prohibir la posesión de armas de fuego. Por esta última le han caído de todos los lados: desde la derecha, desde la izquierda y hasta desde debajo del agua.

Las astracanadas trumpistas hacen las delicias de la prensa y de los comentaristas televisivos, pero se consumen en sí mismas como el fuego de artificio que son. Quizá para eso, para reenfocar su campaña ha aprovechado un mitin en la decadente pero simbólica Detroit para anunciar las líneas maestras de su programa económico. Estados Unidos aún padece los efectos de la crisis financiera de 2008. El país, ahogado en la expansión monetaria de la era Obama, no ha recuperado ni el pulso ni el brillo de antaño. Los salarios apenas crecen y no se respira el optimismo de otras épocas. Muchos hablan del llamado “economic revival” como una de las prioridades del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Uno de los argumentos que con más energía esgrimen los seguidores de Trump es que su hombre es un empresario exitoso. De otras cosas como diplomacia o, simplemente, geografía, no sabrá, pero de empresas mucho. Eso es al menos lo que dicen. Caen en un error muy común que es creer que los empresarios solo por el hecho de serlo ya saben mucha economía. Lamentablemente no es así. El mismo que ha hecho crecer su empresa puede, y de hecho ha sucedido, hundir la economía de un país. Y viceversa.

Y como empresario lo primero que quiere hacer es bajar el impuesto de Sociedades hasta el 15%. En EEUU Sociedades es altísimo, llega a un 40% combinando los tributos federales y estatales. Es seguramente el más elevado de toda la OCDE. Las cosas, como puede ver, no siempre son lo que parecen. La Meca del capitalismo quizá no lo sea tanto. ¿Es ese el impuesto efectivo, el que realmente pagan las empresas? Obviamente no, de serlo estarían ahogadas. El impuesto real ronda entre el 25% y el 30% dependiendo de quien lo calcule. Con todo, muy alto, por lo que cualquier rebaja es bienvenida y su impacto será positivo.

Otro impuesto que quiere bajar es el de la renta. Propone tres tramos (12%, 25% y 33%) que sustituirían a los siete actuales que van del 10% al 40%. Lo que no detalló fueron las cantidades que delimitarían esos tipos. Ya me gustaría ver algo así en España, siquiera que se hablase de bajar impuestos, cosa no muy común entre nuestros políticos. Trump quiere también eliminar el impuesto de Sucesiones sobre los inmuebles, aunque en EEUU como en España la recaudación por ese concepto es pequeña. Se trata más de un tributo ideológico –en las dos acepciones del término tributo– que de cualquier otra cosa.

Hasta aquí todo perfecto. Bajar impuestos siempre es bueno, al menos para el gobernado. Para el gobernante no tanto porque toda rebaja de impuestos debe ir necesariamente acompañada de una rebaja de gasto y, con ella, una contracción de la clientela. Si no es así el programa económico se cae por su propio peso. Y es aquí donde la trumpconomics empieza a hacer aguas. No pretende gastar ni un centavo menos y si unos cuantos más. Quiere, por ejemplo, crear un macro programa de empleo de corte rooseveltiano para construir y renovar infraestructuras. La idea, de hecho, se la ha robado a Hillary, que lleva meses con la canción de las infraestructuras con parecida insistencia a la que Obama le puso al cuento aquel de la economía verde en las elecciones de 2008.

El plan de Clinton se cifra en gastar 275.000 millones de dólares (un cuarto del PIB español) en obras públicas. Trump lo considera insuficiente. “Necesitamos mucho más” decía tan sobrado como suele ir siempre, “para levantar la próxima generación de carreteras, puentes, líneas férreas, túneles, puertos y aeropuertos”. Solo le faltó añadir que el país necesita un par de puertos espaciales más aunque luego la NASA no disponga de una cápsula para enviar astronautas a la órbita, razón por la que tienen que comprar las plazas en los lanzamientos rusos.

La inconsistencia de su programa está tan a la vista que no me explico como hay quien lo aplaude. Lo único que les puede salvar del despilfarro es que gastar esas cantidades mareantes de dinero no es tan fácil. Tendría que pasar infinidad de partidas por las cámaras y encontraría oposición. No sucedería lo mismo con los aranceles, que puede colar con mayor facilidad. Donald Trump está convencido de que los aranceles son buenos para el crecimiento económico. Un arancel es un impuesto que se liquida en la frontera y se incorpora como coste al producto, por lo que repercute en el consumidor final. Protege a los productores ineficientes pero bien conectados políticamente y castiga a la gente común. Desactiva el pulso competitivo de la economía y ralentiza la innovación. Los aranceles son un desastre completo, sin atenuante posible.¿Cuánto es “mucho más”? Pues no se sabe, como casi todo en el candidato republicano. Lo que si sabemos es que este hombre lleva 30 años construyendo hoteles, casinos, rascacielos y campos de golf. Eso sí, de su bolsillo. ¿Qué no hará con el bolsillo ajeno? El hecho es que si recorta impuestos e incrementa el gasto el déficit se disparará y, con él, su hijo tonto, la deuda. Los Estados Unidos van bien servidos de deuda, la mayor del mundo, no creo que precise de un empuje extra.

La inconsistencia de su programa está tan a la vista que no me explico como hay quien lo aplaude. Lo único que les puede salvar del despilfarro es que gastar esas cantidades mareantes de dinero no es tan fácil. Tendría que pasar infinidad de partidas por las cámaras y encontraría oposición. No sucedería lo mismo con los aranceles, que puede colar con mayor facilidad. Donald Trump está convencido de que los aranceles son buenos para el crecimiento económico. Un arancel es un impuesto que se liquida en la frontera y se incorpora como coste al producto, por lo que repercute en el consumidor final. Protege a los productores ineficientes pero bien conectados políticamente y castiga a la gente común. Desactiva el pulso competitivo de la economía y ralentiza la innovación. Los aranceles son un desastre completo, sin atenuante posible.

El propio Trump lo entiende a la perfección para sus negocios privados. ¿Dónde están fabricados los televisores que hay en las habitaciones de sus hoteles? ¿En China o en Ohio? O, acercándonos más al Trump candidato, ¿dónde está hecho el material promocional de campaña: las gorras, las camisetas, las corbatas…? ¿En Asia o en Norteamérica? En Asia lógicamente. Pero para sus negocios políticos lo ve de otra manera. Quiere derogar el NAFTA (tratado de libre comercio entre Canadá, EEUU y México) porque lo considera un acuerdo pésimo. De hacerlo las consecuencias serían catastróficas para los tres países y los problemas en la frontera sur se multiplicarían.

Con gasto público y proteccionismo no hay “economic revival” posible. Hay ruina a cámara lenta. Pero lo más preocupante de todo no es eso, lo más preocupante de todo es que quizá lo sabe.

Savater propone una coalición Ciudadanos-UPyD para multiplicar escaños en el País Vasco
Cree que "nunca debieron ser partidos distintos". Califica la candidatura de Arnaldo Otegi como "una burla".
Agencias Libertad Digital 14 Agosto 2016

El filósofo y cofundador de UPyD Fernando Savater ha llamado este viernes a negociar una candidatura electoral conjunta entre su formación política y Ciudadanos para las próximas elecciones autonómicas en el País Vasco, con el objetivo no sólo de blindar el escaño que en estos momentos tiene en la Cámara de Vitoria el secretario general del partido magenta, Gorka Maneiro, sino incluso para multiplicar resultados "hasta los dos o tres escaños".

Durante una entrevista en el programa Es la Tarde de Dieter de esRadio, no ha especificado de dónde sacan las previsiones de obtener tan importante representación en la región, ya que las encuestas pronostican un diputado por los pelos a Ciudadanos por Álava y la desaparición del Parlamento vasco con una resultados pobrísimos de UPyD, pero ha considerado que "las desuniones constitucionalistas son negativas".

Fernando Savater ha dicho que "la labor de un constitucionalista activo como Gorka Maneiro es muy importante" en el País Vasco y ha destacado que "ha llevado a cabo una labor muy importante aunque fuera en solitario" y ha asegurado que "UPyD y Ciudadanos nunca debieron ser dos partidos distintos". "Primero habría que pensar cuándo se tendría que haber hecho esa unión", algo que ha situado después en el momento en el que "UPyD se consolidó" en todo el territorio nacional.

Sobre la posible candidatura de Arnaldo Otegi a la Lehendakaritza, ha asegura que "es una burla" porque "si a alguien se le dice que no puede optar a cargos políticos no hace falta que se detalle toda la lista de cargos políticos" y ha recordado que la formación política de la que forma parte va a impugnar su candidatura, algo que también han anunciado desde el PP vasco y Ciudadanos.

La iniciativa para una candidatura conjunta UPyD-Ciudadanos ha sido expuesta este viernes por el filósofo Fernando Savater, el periodista Arcadi Espada y la exdiputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo en un artículo de opinión publicado en un diario impreso en el que consideran que "la reagrupación del constitucionalismo no es una opción" sino "una necesidad, una obligación y una oportunidad".

LA ESTRATEGIA DEL PARTIDO EN 40 DÍAS
La metamorfosis de Rivera: del no al (posible) sí pasando por la abstención
C's no cambió tras el 26-J: Rajoy no era su candidato. Ante la persistencia del bloqueo, la ejecutiva decidió moverse a la abstención. Hace días, Rivera revolucionó el escenario con la nueva postura
Paloma Esteban El Confidencial 14 Agosto 2016

El partido dirigido por Albert Rivera revolucionó el escenario de bloqueo político actual cuando esta semana anunció algo que desde hace tiempo muchos esperaban: la formación negociará con el PP el sí de sus 32 diputados si aceptan una serie de condiciones previas para regenerar la vida pública y luchar contra la corrupción. El cambio de postura llegó tras más de 40 días desde las elecciones generales del 26 de junio. El partido de centro aseguró que esta solución "es la menos mala" dentro de las que hay, insistiendo en no compartir el proyecto de los conservadores y, sobre todo, en que tampoco quieren al jefe PP. "No es nuestro candidato".

De hecho, la decisión de negociar el voto afirmativo se conoció el pasado martes en una declaración institucional que Rivera protagonizó en el Congreso de los Diputados tras reunirse con su ejecutiva nacional esa misma mañana en un clima de máxima discreción. No hubo pistas ni filtraciones. Solo el instinto podía llevar a pensar que el líder barcelonés haría un anuncio de tal calado un día antes de reunirse con el presidente en funciones y después de que los dirigentes de su partido reiteraran hasta la saciedad que los 32 diputados naranjas no pasarían de la abstención. Para entender la estrategia trazada por Rivera hace falta remontarse, como mínimo, al 27 de junio.

Un día después de conocerse los resultados electorales el presidente de Ciudadanos afirmaba ante decenas de medios de comunicación "nosotros no vamos a apoyar al Gobierno de Mariano Rajoy". En realidad, Rivera daba continuidad a la hoja de ruta establecida por la cúpula del partido ya tras el 20-D de vetar -palabra negada por los centristas- a Rajoy. Ciudadanos no vetaba al PP pero sí a su líder. Tras los comicios, los dirigentes y portavoces de la formación lanzaron el mensaje unánime de que el jefe de los conservadores no era "la persona que podía regenerar España" por ser "el responsable político" de los capítulos más negros del partido en materia de corrupción.

El empeño en que Ciudadanos jamás apoyaría al Partido Popular mientras Rajoy fuera su candidato se prolongó tras el 26-J, pese a que los populares obtuvieron 14 escaños más que en diciembre coronándose definitivamente como la primera fuerza política en España. Aquello fue en realidad un triunfo particular de Rajoy, líder cuestionado por todos sus rivales. La formación naranja no cambió su estrategia ni mostró mayor contundencia que en los meses anteriores a las segundas generales en apenas seis meses, pero el simple hecho de seguir rechazando al candidato de Génova les pasó factura en la opinión pública porque muchos de sus votantes no entendieron el veto implícito.

Ante la evidencia del bloqueo político -cualquier acuerdo de investidura pasaba por el entendimiento de PP, PSOE y C's para no depender de los nacionalistas y la alternativa de la izquierda salió peor parada en junio, siendo incluso desechada por el propio Pablo Iglesias- Ciudadanos convocó a su ejecutiva nacional para que tomara la decisión de abstenerse en la segunda votación de una futura investidura de Rajoy. Rivera anunció triunfante el movimiento dado por su formación: no votarían en contra del popular, pero se limitirían a la abstención.

Por segunda vez, la formación de centro tomaba una decisión que no convencía a la sociedad. ¿Por qué se abstenían gratis? Los principales dirigentes de centro apelaban al "sentido de Estado" y a la "responsabilidad", al permitir que el partido ganador pusiera en marcha un Gobierno en minoría. Pero entre los ciudadanos no calaba ese argumento por dos motivos: no era suficiente puesto que con la abstención de los 32 diputados naranjas, el PSOE no iba a reaccionar -"no estaremos en la misma posición que ellos", decían los dirigentes de Ferraz- y no comprendían por qué Rivera no pedía reformas a cambio.

Desde el no rotundo hasta la abstención pasaron diecisiete días. Y de esa anunciada abstención en la sede madrileña de Ventas hasta la declaración institucional en el Congreso en la que el líder de centro afirmó que negociarían para pasar al sí transcrurrió un mes justo. Cuatro semanas. El debate llevaba tiempo sobrevolando los despachos del cuartel general naranja, cuyos mandatarios intentaban establecer las pautas por las que su formación se desmarcaría de su postura para iniciar conversaciones y dar el 'sí quiero' a Rajoy. La única vía pasaba por establecer una serie de exigencias que pusieran contra las cuerdas al candidato conservador que tanto habían rechazado -y que siguen haciéndolo- imponiendo, entre otras cosas, la creación de una comisión de investigación parlamentaria por el caso Bárcenas.

El PP vacila ahora con matizar alguna de estas exigencias pero, con toda seguridad, su comité ejecutivo las aprobará el próximo miércoles. Y todo para que empiecen las verdaderas negociaciones entre ambas formaciones, que deberán producirse en un tiempo exprés de apenas dos semanas para que, a finales de agosto, Rajoy tenga garantizado el apoyo de los 32 diputados de centro. En ese periodo de conversaciones, Rivera se enfrentará a la tercera prueba de fuego de cara a la opinión pública y en la que no podrá fallar: llegará la hora de la verdad y deberá trasladar a la sociedad las reformas y cesiones que obtendrán de los conservadores para sellar su pacto. Más allá de los seis puntos de regeneración democrática y lucha contra la corrupción, ajenas al día a día de los ciudadanos de a pie, Ciudadanos deberá hacerles entender las medidas concretas que exija al PP en materia de empleo y políticas sociales. Algo que despierte interés y retenga a sus votantes.

El Estado pone la educación en su punto de mira
La radicalización yihadista, un reto para las escuelas francesas

La creciente aparición en Francia de simpatizantes yihadistas jóvenes o menores de edad se presenta como una bomba de relojería contra la que el país, marcado por la oleada de atentados de los últimos meses, otorga a la escuela y a la familia un papel fundamental.
 Gaceta.es 14 Agosto 2016

El asesinato de un cura francés en Normandía el 26 de julio por parte de dos jóvenes de 19 años y la detención este pasado lunes cerca de París de una adolescente de 16, que decía estar lista para cometer un ataque, han llevado al Estado a poner especialmente la educación en su punto de mira.

Un sondeo de la Universidad de Ciencias Políticas de la Sorbona refleja que un 20% del total de los musulmanes franceses aprueban las ideologías salafistas, de los cuales más de la mitad son jóvenes.

"Se debe a que, en ciertos barrios, niños de origen musulmán tienen dificultades para adherirse a los valores del colegio" ya que "existe un conflicto entre los valores republicanos y los islámicos, como por ejemplo la igualdad entre hombres y mujeres", explica a EFE el politólogo Sébastian Roché.

El director de la asociación de psicoanalistas Entr'autres, Patrick Amoyel, lo confirma: "Para ellos la única realidad está en la religión".

La primera generación de inmigrantes que llegó a Francia quería integrarse sin perder sus raíces. Pero ahora, indica este experto a EFE, la tercera y la cuarta creen que las dos primeras traicionaron la transmisión de sus tradiciones y han decidido hacer su propio y "verdadero islam".

Aquellos que se han radicalizado, en su opinión, quieren "restaurar una identidad que se ha sentido herida, adoptando una postura de supermusulmanes".

La escuela en Francia, según defiende Amoyel, ha descuidado su función integradora.

No ayuda que muchas "familias pensaban en un principio que una radicalización puntual sería una buena manera de evitar el mundo de la delincuencia. Pero no pensaron que esta radicalización cultural acabaría siendo política".

Consciente de la amenaza, la voluntad del Estado de combatir el islam radical se ha visto reflejada en la baraja de propuestas formuladas este mes sobre el colegio, que se pondrán en marcha en septiembre con el inicio de los cursos.

Sus medidas incluyen implantar psicólogos especializados en radicalización de menores e informar a los directores de los centros de las situaciones "más sensibles", para examinar las condiciones de escolarización y el seguimiento de esos jóvenes.

Entre las propuestas paralelas se incluye la del vicepresidente del partido conservador Los Republicanos en Île-de-France, Geoffroy Didier, candidato a las primarias de esa formación, que sugiere imponer en los institutos un "test de radicalización".

"¿Se niega a participar en actividades deportivas porque son mixtas? o ¿Consulta o ha consultado alguna vez vídeos o webs sobre la yihad?", son algunas de las preguntas que cree que podrían detectar señales de interés por el yihadismo.

Si el test diera positivo o si el alumno se negara a hacerlo, este último propone contactar con los padres del adolescente para que pase a estar controlado por un psicólogo.

La formación del personal educativo, según el psicoanalista Amoyel, es prioritaria: se deben "formar profesores con la capacidad de responder a las preguntas que tengan sobre ese tema y que despierten en los jóvenes un espíritu crítico, para que vean la religión como algo filosófico y no como una realidad absoluta".

En un país donde la inmigración está tan implantada, otros como Roché abogan por soluciones de cohabitación pacíficas y duraderas desde el seno familiar y educativo, que vayan al encuentro "de los valores que tenemos en común".

'Europa Occidental está prácticamente muerta'
Es 'el fin' para la UE, asegura un experto polaco, Jacek Wrona
Este ex oficial de la Oficina Central de Investigación y experto en contraterrorismo afirma que la política migratoria es un completo desastre que está rompiendo la cohesión europea, facilitando el terrorismo yijadista y dando alas a los partidos extremistas.
Carlos Esteban Gaceta.es 14 Agosto 2016

Europa está llegando al "fin de su existencia" como consecuencia de un verano marcado por el terror tras un curso protagonizado por una avalancha sin precedentes de emigrantes precedentes del mundo islámico, ha advertido Jacek Wrona, ex oficial de la Oficina Central de Investigación y experto en contraterrorismo.

Wrona, que hizo estas declaraciones en la televisión polaca, asegura que la gente ha perdido totalmente la confianza en el sistema político y que el peor problema al que se enfrentan las fuerzas del orden a la hora de combatir el terrorismo y la nueva ola de delincuencia común es la corrección política.

Es ya un secreto a voces, que los medios 'de prestigio', en colusión abierta con las autoridades, intentan en vano disimular, que la política migratoria es un completo desastre que está rompiendo la cohesión europea, facilitando el terrorismo yijadista y dando alas a los partidos extremistas.

“Europa Occidental está prácticamente muerta", señaló Wrona. "Esta gente vive en un vacío, sin ideas".
Y al coste social, político y de seguridad hay que sumarle el económico, en absoluto menor. Los políticos alemanes han admitido que la reciente entrada de más de un millón de inmigrantes costará al contribuyente al menos 30.000 millones de euros al año. Además de subvenir a las necesidades vitales diarias de los refugiados actuales y los que sigan llegando, el Gobierno alemán aumentará sensiblemente el gasto de su policía y servicios de seguridad.

La mayor partida irá destinada a la integración de los recién llegados, según informa el diario Bild, dos tercios del total: profesores, guarderías, escuelas, cursos de alemán y vivienda, entro otros gastos.

La Federación de Ciudades y Municipios Alemanes advierte, además, que para 2018 habrá que sumar otros 2.600 millones adicionales para alojamiento permanente. Gerd Landsbeg, responsable de la Federación, ha declarado a Bild: "La integración de los refugiados es una tarea hercúlea, que afecta especialmente a los ayuntamientos".

Para acabar de arreglar las cosas, el 'contragolpe' de Erdogan ha provocado un notable aumento de las peticiones de asilo de ese país en Alemania, especialmente de las zonas kurdas más castigadas por la represión. El número de ciudadanos turcos que solicitaron asilo en Alemania en la primera mitad de 2016 fue prácticamente el mismo que el de todo el año anterior, según datos facilitados por el diario Tagesspiegel.

¿Volverán a subir los impuestos?
El Espanol 14 Agosto 2016

“We could take the money home, sit around the family throne, my old dog could chew his bone and for two weeks we could appease the Almighty” Richard Palmer-James, John Wetton

Una semana como la pasada nos puede parecer tranquila, pero se han generado más noticias relevantes de lo que las merecidas vacaciones de muchos pueden sugerir. La llamada a una reunión de la OPEP para tratar el “problema” de los precios del crudo se muestra, como es habitual, más una cuestión de imagen que de verdadero compromiso. La OPEP ha registrado en julio un nivel récord de producción, y entre ellos, Arabia Saudí a máximos. Pero lo que es relevante es que la Agencia Internacional ha vuelto a revisar a la baja las expectativas de demanda de 2017. Nos muestra que la ralentización global es evidente.

Los datos de crecimiento de la eurozona también muestran debilitamiento. Italia vuelve al estancamiento con crecimiento cero, y el crecimiento de la eurozona en el segundo trimestre se situó en un pobre 0,3%, la mitad que en el primer trimestre.

Mientras, en España se mueven las negociaciones para acabar con un bloqueo político que ya resta al crecimiento y la creación de empleo potencial, a pesar de que nuestras cifras son mejores a las de los socios comunitarios.

El asalto Intervencionista

La semana arrancaba con el asalto de los intervencionistas a las bajadas de impuestos. Es cuando menos hilarante que los economistas que se llenan la boca de atacar los argumentos contrafactuales sean los primeros en usar esos mismos argumentos con los ingresos fiscales.

La realidad. Bajar Impuestos Funciona

Gracias a la recuperación económica y a reducir el esfuerzo fiscal de los españoles, que sufrieron la subida de impuestos y merecían una bajada, la Administración ingresó por tributos un 5,2% más que en 2014 hasta llegar a los 242.265 millones de euros, una cifra que no recaudaban las arcas públicas desde 2007.

En plena burbuja inmobiliaria, con ingresos extraordinarios por ese concepto superiores a los 40.000 millones de euros anuales, se recaudaron 267.610 millones de euros. Es decir, que a pesar de que los beneficios empresariales en España siguen por debajo de los niveles de 2007 y que hemos perdido esos ingresos ficticios de burbuja, recaudamos a nivel récord.

Los intervencionistas dicen que bajaron los ingresos porque se bajaron los impuestos. Aunque el año pasado el Gobierno bajó el Impuesto sobre la Renta y el de Sociedades, se recaudaron por estos conceptos 105.570 millones, un aumento del 4% respecto a 2014. Más que el crecimiento del PIB nominal, más que el aumento de salarios reales y más que la subida de beneficios en España de las empresas no financieras.

En los primeros seis meses de 2016, las empresas del Ibex han registrado una reducción de beneficios del 20%... Y se mesan los cabellos por una caída de la recaudación de menos del 2%.

Decir que no se pueden bajar impuestos porque hay déficit es una falacia. España ha sido deficitaria todos los años desde 1980 menos tres, los de la burbuja inmobiliaria, porque cuando suben los ingresos, se gasta más de lo ingresado, y cuando bajan, también.

El Impuesto de Sociedades. Atacar a las empresas

En toda la negociación sobre la investidura, se le ha dado poca relevancia a la propuesta -equivocada donde las haya- de atacar al Impuesto de Sociedades eliminando deducciones. Fíjense qué curioso, España es un país donde los intervencionistas claman contra las deducciones, pero no dicen una palabra sobre las subvenciones (casi 10.000 millones de euros anuales).

¿Y qué se va a conseguir eliminando deducciones del Impuesto de Sociedades?

Argumentan que se recaudarían 4.500 millones más. Por supuesto, un cálculo extra-optimista que asume que nada cambiaría en la inversión y la entrada y creación de empresas. En España, la media de error en el cálculo de ingresos por cambios tributarios es de un 1% del PIB hasta un 1,7%. Casi nada. Para creérselo. Eso sí, de las subvenciones, ni palabra.

¿Por qué se demonizan las deducciones y se calla sobre las subvenciones? Porque las primeras no dan poder al político y las segundas son fuente de favores y prebendas.

Todo esto viene de la falacia de que las grandes empresas no pagan casi impuestos. Si uno hace la media entre empresas en pérdidas y otras en beneficios, la media sale muy baja. Cuando en España metes en ese cálculo a bancos (que acumulan DTAs, activos fiscales diferidos) y empresas con pérdidas en España, la tasa efectiva sale tramposamente baja. La media de tipo efectivo corregido sale un 22%. Pero vamos a ver qué van a “eliminar” cuando dicen que el Impuesto de Sociedades es un “coladero”:

Empecemos por lo que no van a tocar. No van a tocar al sector del automóvil, agrícola, constructor, renovable o industriales subvencionados, cuya tasa efectiva es más baja que la media. Y, por supuesto, no van a tocar a los bancos, ya que eliminar los DTAs mencionados supondría su quiebra en cadena.  Con ello el espejismo de los 4.500 millones de supuestos ingresos ya desaparece. Pero la evidencia de los casi 10.000 millones de subvenciones permanece.

Entonces, ¿qué deducciones van a eliminar?

Deducción por I+D+i, que permite desgravar el 17% de los gastos del personal investigador y un 8% de las inversiones realizadas menos la compra de inmuebles.

Deducción por inversión de beneficios en nuevo equipamiento e inmovilizado, que permite deducir entre el 5% y el 10% de la cuota íntegra.

Deducción por gastos de formación profesional, o por creación de empleo para trabajadores con discapacidad, que son mínimas.

Deducciones por creación de empleo indefinido.

Es decir, con la mentalidad de Sheriff de Nottingham de recaudar la siguiente moneda de lo que quede, sus señorías van a cargarse la inversión en investigación y la mejora de la calidad del empleo, pero no el agujero de estudios inútiles y entes deficitarios, que son públicos y sacrosantos.

Nos habíamos olvidado de la deducción por inversiones en producciones cinematográficas y series audiovisuales, que ha conseguido reavivar el moribundo sector audiovisual plagado de subvenciones a películas que nadie ve, y ha conseguido ocho de cada diez éxitos de taquilla.

Pues da igual, se ha decidido que son muy malas y se pondrá, de nuevo, palos al cambio de patrón de crecimiento y la investigación productiva en aras del afán recaudatorio. Seguro que lo solucionan aumentando presupuesto en alguna partida.

El problema de la recaudación en España no es de deducciones, ni de subir impuestos. Es de tener más y mejores empresas que generen mayores beneficios. El problema de España es que la inmensa mayoría de las empresas son pequeñas y medianas, de hecho, la mayoría son microempresas, que sus beneficios son ultra cíclicos y muy frágiles, y que las grandes empresas no han conseguido recuperar su cifra de beneficio en España.

Evolución de ventas y beneficios.

Evolución de ventas y beneficios.

España recauda menos por Impuesto de Sociedades con respecto al PIB porque los grandes contribuyentes a ese impuesto llevan años de pobres resultados en nuestro país, y porque nos faltan más empresas y que crezcan mucho más. Solo empezamos a sacar la cabeza.

Cuando tienes una economía cíclica y de pequeñas empresas, y las grandes industrias siguen en proceso de recuperación, no puedes cargar al sistema de costes fijos y echar la culpa a los ingresos. Es la receta para nunca salir del agujero.

Eliminando deducciones no solo no se va a recaudar la cifra antes mencionada de 4.500 millones, que encima ni soluciona el déficit, sino que pone mayores palos aún al cambio de patrón de crecimiento. Tiene un impacto doble de incidencia económica: desincentiva la inversión productiva y con rentabilidad real, y supone perpetuar la ineficiente asignación de recursos a los sectores de baja productividad. En definitiva, eliminar las deducciones para perpetuar las subvenciones simplemente nos lleva a seguir donde estamos desde 1980. Y a echarle la culpa a los ingresos del gasto improductivo.

El riesgo de que los acuerdos de gobierno vuelvan a centrarse en subir impuestos, sea eliminando deducciones o subiendo cuotas, es alto. Lo que no podemos olvidar es que el resultado sería el mismo que en el pasado. Empeorar.

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Diez años del chivatazo del Faisán y cinco de la legalización de Bildu
EDITORIAL Libertad Digital 14 Agosto 2016

Este jueves se cumplen diez años de uno de los capítulos más infames del deplorable proceso de negociación política mantenido por el Gobierno de España con la organización terrorista ETA: el chivatazo policial perpetrado en el bar Faisán de Irún el 4 de mayo de 2006.

Aquel día el jefe superior de policía en el País Vasco, Enrique Pamiés, y el inspector José María Ballestero alertaron a los recaudadores del mal llamado impuesto revolucionario de que iban a ser detenidos, gracias a lo cual, además de frustrarse las detenciones previstas, se arruinaron varios años de investigación y se permitió a la organización terrorista "ocultar datos esenciales sobre la estructura, composición y operativa" de su red de extorsión, tal y como claramente señaló el informe final de conclusiones que el juez instructor del caso, Pablo Ruz, encargó al equipo policial que había llevado a cabo la investigación.

Ni que decir tiene que en cualquier país respetuoso con su Estado de Derecho un hecho de tal envergadura se hubiera saldado con una profunda investigación destinada a averiguar quién dio la orden de perpetrar semejante delito de colaboración con banda armada, lo que hubiera hecho caer al Gobierno. Pero en España no se hizo indagación judicial alguna sobre cuál pudiera ser el grado de implicación de los superiores de Ballesteros y Pamiés en los hechos, al tiempo que se condenó a estos únicamente por un delito de revelación de secretos, castigados únicamente con una pena de un año y medio de cárcel, lo que les evitó el ingreso en prisión.

Por infame que resulte el caso y, sobre todo, la forma con que se le dio carpetazo, hay que entender que todo ello encontraba perfecto acomodo en la perversa lógica de una negociación entre los representantes del Estado y los dirigentes de una banda terrorista que se llevaba al margen –y, en buena medida, en contra– del Estado de Derecho, y que, como tal, conllevaba dejar en suspenso el imperativo legal de perseguir delitos y apresar a sus autores, así como hacer ofertas de impunidad y de participación política a todos aquellos criminales que habían perseguido sus objetivos políticos mediante la extorsión y el derramamiento de sangre.

El caso Faisán fue una infamia, pero no mayor que la que perpetraría poco después el entonces emisario del Gobierno de Zapatero –y posteriormente vocal del CGPJ– Manuel Gómez Benitez al poner en valor ante los dirigentes de ETA la comisión de ese chivatazo como gesto de buena voluntad y como muestra de la disposición del Gobierno de querer proseguir sus envilecidas negociaciones. ¿Y qué decir del compromiso adquirido por este y otros emisarios del Gobierno ante la ETA de hacer todo lo posible por derogar o dejar en papel mojado la llamada Doctrina Parot?

Lo del Faisán fue, sin duda, un delito de omisión del deber de perseguir delitos y a sus responsables, tipificado en el artículo 408 del supuestamente vigente Código Penal. Pero no mayor que el cometido por el mismísimo presidente del Gobierno de entonces, José Luis Rodríguez Zapatero, quien, en lugar de dar orden de detención contra Josu Ternera, le hacía llegar mensajes a través de Jesús Eguiguren, tal y como confesó el propio presidente del PSE. ¿Y qué decir de la infame sentencia, de la que hoy se cumplen cinco años, contraria a Derecho y a otra del Supremo, por la que el Tribunal Constitucional legalizó Bildu y permitió a ETA celebrar públicamente el haber ganado "la batalla de la ilegalización"?

La paz sucia derivada de episodios como el del bar Faisán no supone evidentemente la victoria de la ETA, pero menos aún la victoria del Estado de Derecho. Es cierto que los etarras ya no matan ni han logrado su objetivo de una Euskal Herria socialista e independiente. Pero no es menos cierto que quedan muchos etarras por detener, que muchos más han sido injustamente excarcelados, que la organización terrorista no se ha disuelto y mantiene sus brazos políticos en las instituciones.

Para la clase política y la mayor parte de los medios de comunicación, que tan acomodados parecen estar a esta paz envilecida, rememorar todos estos hechos será como evocar agua pasada que no mueve molino. Sin embargo, no es agua pasada sino agua estancada y podrida que sigue dejando en papel mojado la supuestamente vigente Ley de Partidos, que permite a personas como Arnaldo Otegi ocupar las instituciones, cuando no regirlas; que mantiene en libertad a criminales supuestamente en búsqueda y captura, como De Juana Chaos o Josu Ternera, y numerosos crímenes de ETA sin esclarecer. Todo ello no es agua pasada sino una persistente ofensa a la memoria, a la dignidad y a la justicia que merecen las víctimas del terrorismo. A esa desmemoria, a esa indignidad y a esa injusticia, Libertad Digital no se sumará jamás.

 


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