AGLI Recortes de Prensa   Lunes 15  Agosto  2016

Retrato de la corrupción en España
La corrupción es difícil de erradicar en un solo envite, por lo que hay que asumir que luchar contra ella es un proceso largo que hay que abordar con tenacidad
P. Pablo Mansilla Izquierdo El Confidencial 15 Agosto 2016

Pasadas las segundas elecciones, y atendiendo a la única propuesta para evitar las terceras, convendría hablar de un asunto que esta tan presente en el debate político actual: la corrupción política. No pretendo ser Diógenes el Cínico, buscando con un farol un hombre bueno, ni criticar a los que lo son, que se alarman por cualquier cosa. Me conformo con enfriar un debate que considero tan acalorado unas veces como arbitrario otras.

Para empezar, habría que definir qué se entiende por corrupción, un concepto que engloba desde actos de degeneración moral hasta el intercambio de favores injustos o ilegales. De ahí la necesidad de discriminar si se quiere ser efectivo en atajar la corrupción.

La corrupción que más preocupa socialmente es la mal llamada política. Esta consiste, a grandes rasgos, en el mal uso del poder público para conseguir ventajas ilegítimas. Ni la política ni el poder son en sí mismos corruptos; la primera, una noble actividad humana; y el segundo, una palanca indispensable para mover el mundo. El problema aparece cuando se relacionan ambos en un marco institucional desordenado o cuando la política y el poder lo detentan personas sin escrúpulos que los manipulan para sostener su estatus y riqueza.

La corrupción política tiene dos vertientes: el hecho objetivo calificable como cualquiera de los numerosos tipos de corrupción y la imagen que de ella se transmite a la sociedad.

Para el tratamiento de la corrupción objetiva, es preciso promover normas y comportamientos que la limiten efectivamente. De hecho, en los programas electorales de las pasadas elecciones de todos los partidos se recogen un elenco bien estructurado de ellas, esperando la voluntad y fuerza necesarias para ponerlas en práctica.

Un buen ejemplo de cómo las reglas y actitudes que ordenan una actividad pueden ser plenamente eficaces para sofocar la corrupción es la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Sus pormenorizados protocolos de actuación y sus participativos mecanismos de control hacen imposible que se produzcan fraudes o, ni tan siquiera, la más mínima arbitrariedad. La ONT es el corolario de cómo un sistema regulado puede llegar a ser un ejemplo mundial por su eficacia y limpieza. No veo razones para que estas prácticas no puedan funcionar en otras instanciadas de poder hoy comprometidas. La clave es la institucionalización de procedimientos de actuación claros y mecanismos sencillos de participación que fomenten el diagnóstico y la sanción tempranos de los casos de corrupción.

La transparencia es el antídoto contra la corrupción, ya que el ciudadano conoce por qué, cómo, qué, cuánto y el cuándo de la acción institucional. Para ello, es preciso: una gestión pública que simplifique los procedimientos administrativos para hacerlos más comprensibles, una mayor participación pública en los partidos políticos que los haga más reconocibles como un instrumento al servicio de la sociedad y no como un fin en sí mismos y, también, unos medios de comunicación social que, dentro de su irrenunciable independencia, informen con la mayor objetividad posible.

En 2015, España obtuvo una nota del entorno del seis sobre 10 en los índices de Transparencia Internacional, lo que corresponde al puesto 36º en una lista de 168 países, y al 15º de los 27 miembros de la Unión Europea. Para revertir estos datos, es preciso comprometer a toda la sociedad en un discurso cívico que vaya a la raíz del problema, que promueva la educación ciudadana e incorpore a todos los poderes del Estado moderno, incluido el llamado cuarto poder.

Las diferencias de cómo se percibe la corrupción al norte y al sur de los Pirineos se han tratado de explicar por la acción de la ética protestante calvinista, defensora racional del lucro, en contraposición con la moral católica más subjetiva de la "ganancia legítima". Sea como fuere, es necesario afirmar que los españoles, a pesar de esa suplementaria exigencia ética, no somos más corruptos y no somos más complacientes con estos actos que nuestros vecinos europeos. Tampoco deberíamos caer en la simplificación de sentirnos aliviados pensando que la corrupción es un atributo indeseado solamente de la actividad política, como si esta estuviera al margen de los valores del colectivo humano en que tiene lugar.

La corrupción reduce objetivamente la riqueza nacional porque pervierte las estructuras de mercado justas, distorsiona la competencia y perjudica la inversión. La percepción de la corrupción se ha visto disparada por la crisis económica. La falta de expectativas económicas ha sensibilizado a capas muy numerosas de la población ante los hechos de corrupción. Es insoportable para los más vulnerables ver cómo se roban recursos públicos que deberían aplicarse a paliar el dolor que les ha sobrevenido.

Los españoles no vivimos en un Estado corrupto, como han pretendido algunos, sino en un régimen democrático que es el realmente perjudicado del comportamiento corrupto llevado a cabo por algunas personas. Hay que distinguir el perjuicio de la responsabilidad.

Desde la instauración democrática, ha habido alrededor de 150 casos de corrupción de muy diversa dimensión, contenidos y afectados: desde el caso de la Colza hasta el más reciente de la rama Taula, pasando por el caso Casinos, operación Malaya, caso Forcem, la PSV, Estevill, el caso Dívar, la operación Mengele, el caso Godó, los ERE, la enésima ramificación de la Gürtel o la Púnica. No todos deberían calificarse de corrupción política 'stricto sensu', y la mayoría de los que sí lo son han afectado a las administraciones locales (como ejemplo, la más reciente trama municipal), y particularmente al área de urbanismo. Estos datos obtenidos de internet, que no hay que elevarlos a categoría de nada, sirven para ofrecer una cierta idea de la magnitud del problema.

El ruido político y mediático que ha provocado la justa denuncia de los casos de corrupción ha sido tan relevante como las nueces (menos de cuatro casos al año) realmente contabilizadas desde 1978. No pretendo justificar la corrupción minimizando el problema, ya que promovería su proliferación al acotar la censura. Ni mucho menos. Me aventuro a decir que España tiene, además de la corrupción en sí misma, un problema de percepción de la corrupción, por lo que no estaría de más pararse a "distinguir (...) las voces de los ecos”.

La mayor responsabilidad en ambas derivas de la corrupción corresponde a los partidos políticos mayoritarios por haber sido tibios en la condena de los casos propios, por un lado, y por haberla utilizado sin recato como arma política, por otro. Estas actitudes, la tibieza y la utilización, han mantenido en la primera página de los periódicos no solo casos declarados de corrupción, sino meras insinuaciones que han sido igualmente dañinas.

Respecto al primer aspecto, recuerdo un momento del discurso del presidente Felipe González, en la clausura del XXXII Congreso de su partido: “Si de mí dicen cosas que no son verdad, por qué voy a creer que son verdad las que dicen sobre los demás”. Un canto al Estado de derecho, al priorizar la presunción de inocencia sobre el ruido antes aludido, que acabó siendo depravado por los corruptos y sus voceros.

El uso de la corrupción comenzó con “las auditorías de infarto” frente a la UCD y continuó con el “despilfarro, paro y corrupción” del señor Aznar. Hoy sigue la misma tónica, si cabe con mucha más agresividad, probablemente con más razones, y con unas instituciones políticas cada vez más debilitadas.

Utilizar la denuncia de la corrupción, no solo para calificar un comportamiento sino para determinar la esencia constitutiva del adversario, ha sido un grave error que ha perjudicado el sistema de partidos, al pretender la destrucción del rival. Los portavoces de los partidos han esgrimido hasta la saciedad este argumento cuando se sentían atacados y han reproducido inexorablemente este perverso uso cuando les reportaba la más efímera ventaja.

Según el barómetro del CIS de mayo de 2016, 46,7 de cada 100 encuestados sitúan la corrupción entre los tres primeros problemas de España. Cabe preguntarse si esta grave opinión de los españoles sobre la corrupción ha sido la misma a lo largo del tiempo. Esta encuesta, que arranca en mayo de 1985, revela que los españoles no hemos percibido la corrupción como un problema hasta el año 1993. Esa tendencia se quiebra coincidiendo con la fortísima campaña del PP para acabar con la hegemonía gubernamental del Partido Socialista, por un lado, y con la guerra sucia emprendida por la Asociación de Periodistas Independientes, por otro. En esa legislatura, el barómetro detecta una explosiva subida, del 12,5 al 26,3%, en la percepción de la corrupción. Tras las elecciones del 96, que efectivamente perdió el PSOE, desciende la apreciación de la corrupción tan vertiginosamente como había subido, para reaparecer con relevancia mínima en 2012. Esa línea cambia radicalmente en enero de 2013, pasando los registros al entorno del 20%. Para seguir aumentando hasta el último dato registrado del 46,7%.

Es una evidencia empírica la correlación entre la percepción de la corrupción y la estrategia de los partidos políticos. Que se haya disparado la percepción de la corrupción ahora responde al mismo criterio de lucha partidaria de los años noventa, con algunos elementos propios de esta época. El bipartidismo ha cedido espacio al actual panorama cuadripartito. La aparición del “asindical y apartidista” 15-M, cuyo segundo argumento fue “la denuncia de la corrupción de los políticos, banqueros y grandes empresarios”. Y, por último, la profusa aparición de los programas políticos en televisión que instigan polémicas redentoras en torno a los casos de corrupción, que, salvadas las distancias, recuerdan la estrategia mediática del confeso 'El sindicato del crimen'. Esta estrategia comunicativa ha nutrido las redes sociales, lo que ha provocado una onda expansiva en la percepción de la corrupción.

Estos datos plantean una disyuntiva sobre la corrupción en España. ¿Es un problema estacional (cíclico) que aparece coincidiendo con intereses políticos y mediáticos?, ¿o es un fenómeno más o menos estable tributario de los valores de una sociedad? La respuesta es doble igualmente. La corrupción real está más relacionada con la segunda pregunta, mientras que la percepción de la corrupción es la respuesta automática al primer interrogante.

Teniendo presente todo lo anterior, concluyo que:
Promover comportamientos más transparentes en relación al manejo del dinero y con el poder puede ser muy beneficioso en la prevención de las conductas sociopáticas que conducen a la corrupción.

Cuanto más se fortalece el tejido social-institucional donde tienen lugar la actuación pública y privada, más se limitan los comportamientos corruptos.

La corrupción, en tanto que comportamiento humano, es difícil de erradicar en un solo envite, por lo que hay que asumir que luchar contra ella es un proceso largo que hay que abordar con tenacidad.

Ambos perfiles de la corrupción (la real y su percepción) son manifestaciones de una inmadurez institucional de la que se aprovechan individuos inmorales.

En modo alguno constituye un problema del sistema democrático ni una tara ontológica del carácter del español.

P. Pablo Mansilla Izquierdo es médico.

El IS, acorralado en su territorio, pero igual de peligroso fuera
EDITORIAL El Mundo 15 Agosto 2016

Las fuerzas kurdas lanzaron ayer una decisiva ofensiva sobre el noroeste de la ciudad iraquí de Mosul, capital del Estado Islámico. Fue allí donde hace dos años su líder, Al Baghdadi, proclamó el macabro Califato que en poco tiempo se extendería como una balsa de aceite por gran parte de Irak y por un cuarto del territorio sirio, aprovechando el vacío de poder en este país desangrado por la guerra civil. La operación de los peshmergas kurdos está apoyada por los bombardeos de la coalición que lidera EEUU. Y todo apunta a que el IS está cerca de perder el control de Mosul, lo que tendrá un efecto simbólico demoledor para el mayor grupo terrorista de la historia.

La ofensiva coincide con la acelerada descomposición que está sufriendo el Califato tanto en Irak como en Siria. Según el Pentágono, en los últimos meses se ha arrebatado al IS entre el 40 y el 45% del territorio iraquí que controlaba y el 20% del sirio. Ahora bien, pese al claro retroceso de los yihadistas no se puede menoscabar de momento su capacidad mortífera. Y, por el contrario, los expertos alertan de que el Estado Islámico acostumbra a multiplicar sus ataques internacionales para contrarrestar la caída de la moral de sus simpatizantes ante la pérdida de terreno bajo control del Califato.

En este sentido, el pasado julio fue un mes especialmente dramático. El IS mató al menos a 300 personas en una ola de ataques en varios países -Turquía, Bangladesh, Yemen o el Líbano, entre ellos-, dentro de esa estrategia de internacionalización del grupo con la que consigue un enorme efecto propagandístico. Además, habría que añadir otros atentados no protagonizados por células jerárquicamente controladas por el Califato o por redes afines, sino por temidos lobos solitarios, muchos de ellos yihadistas exprés que se han radicalizado con extraordinaria rapidez. Ejemplo de ello han sido los últimos actos de barbarie que han sacudido a Francia, Bélgica o Alemania. El ataque de Niza dejó 84 muertos y supuso un cambio en el modus operandi de los islamistas en suelo europeo al emplear como arma un camión, un modo de atentar que hasta ese momento sólo se había dado en Oriente Próximo, en países como Irak o Afganistán. Estos lobos solitarios actúan por fidelidad al IS aunque en realidad no formen parte de ninguna red. Y eso dificulta notablemente su detección y la labor de prevención de los servicios de Inteligencia. De ahí que resulte tan importante redoblar la coordinación policial y de espionaje en la UE y avanzar en aspectos como la infiltración en redes sociales. En todo caso, no cabe bajar la guardia; todo lo contrario, Europa debe seguir en estado de máxima alerta.

Pero el exitoso combate al IS sobre el terreno tiene unas magníficas consecuencias no sólo para las poblaciones locales que se van viendo progresivamente liberadas del yugo del Califato, sino para la lucha antiyihadista global. Porque su repliegue del territorio se traduce en una sustancial pérdida de combatientes y de muchísimo dinero. Según EEUU, el IS contaba hace un año con unos 33.000 insurgentes armados, reducidos a día de hoy a entre 18.000 y 22.000. En cuanto a la financiación, ha visto muy mermados sus ingresos tanto por tributos como por venta de petróleo. El Estado Islámico ya no controla ninguna gran ciudad salvo Mosul, en Irak, y Raqqa, en Siria. Y la pérdida significativa de población bajo su control supone un importantísimo agujero en la red impositiva creada. También se ha quedado el IS sin acceso a muchas de las áreas petrolíferas que controlaba hace un año en Irak. Y aunque sigue mantiene una cuota del mercado negro del crudo regional, a medida que los ataques de la coalición internacional han logrado bloquear accesos estratégicos, el mercadeo petrolífero se le hace más y más complicado a los yihadistas.

Ahora bien, no todo son buenas noticias. No sólo porque como decimos los servicios de Inteligencia detecten el alto riesgo de nuevos atentados internacionales. También porque los expertos coinciden en que el IS mantiene casi intacto el liderazgo en el terreno ideológico dentro del radicalismo islámico suní. Esto se traduce en que la pérdida de territorio físico aún no ha afectado a la ampliación en la alianza con otros grupos terroristas en cada vez más áreas del mundo: desde el Sahel a Extremo Oriente, donde cada vez preocupa más la fidelidad que algunas redes profesan al IS. Éste sigue siendo, por tanto, el mayor desafío al que se enfrenta Occidente. Combatirlo no es tarea fácil. Pero hoy cabe al menos algo más de optimismo que hace un año.

La solución final
Amando de Miguel Libertad Digital 15 Agosto 2016

Ante la próxima sesión de investidura de Rajoy, Podemos se abstendría sin condiciones, solo con la mira de hacerse respetar como partido constitucional.

Llevo nueve meses platicando un rato largo todos los días con mi amigo Pedro Paredes, analista político. La primera conclusión de nuestras parladas: desde hace algún tiempo no ha hecho más que aumentar nuestra sensación de desencanto respecto a la idiocia de los principales líderes políticos. Lo último es la engañifa de las condiciones de regeneración política para formar Gobierno. Donosa tomadura de pelo a los españoles.

Antes de las segundas elecciones, mi amigo y yo coincidimos en la solución más fácil para salir del laberinto que supone formar Gobierno. Consistía en algo muy ensayado ante situaciones de emergencia: una especie de Gobierno de salvación nacional. Dado que los partidos actuales no saben ceder para formar un Gobierno de coalición, el Rey propondría a una personalidad independiente con ese encargo. Sería una persona capaz de hablar de tú a tú y sin traductor con los gerifaltes de Bruselas y de Frankfurt. Ninguno de los actuales líderes españoles sabría hacerlo. El nuevo jefe de Gobierno incorporaría a su Gabinete a otras personas independientes o de los distintos partidos. La solución era muy bonita, pero impráctica, aunque la personalidad convocada fuera De Guindos.

A mi amigo Pedro se le ha ocurrido ahora la solución final, que dejaría a todos contentos. Ante la próxima sesión de investidura de Rajoy, Podemos se abstendría sin condiciones, solo con la mira de hacerse respetar como partido constitucional, cosa que ahora no es. El gesto precipitaría el sí de C´s, también sin espurias condiciones. Rajoy podría formar Gobierno. La oposición principal pasaría a Podemos y demás ralea.

Ante tal supuesto, el PSOE podría seguir erre que erre con su veto a Rajoy. Sánchez continuaría hasta el final en su lucha contra “el partido de la corrupción”, disimulando así los latrocinios de los socialistas. Sería una estupenda oportunidad para que el PSOE se refundara. Ya no necesita ser obrero, ni siquiera español, pues ya no necesita ser la sucursal española de una inexistente internacional obrera. Sánchez no tiene más remedio que aceptar la propuesta de irse de catedrático a Harvard.

C's no tendría más remedio que desdecirse de las erráticas condiciones que trató de imponer al PSOE y luego al PP. No parece elegante llamar regeneración a una lista de medidas inconexas y caprichosas, que esconden el ansia de sillones que tienen los de C's, en contra de lo que predican.

Los de Podemos quedarían como auténticos estadistas, cosa que no son y que no lograrían ser de otra forma. Quizá les sirviera para constituirse en un auténtico partido de la izquierda, y no la amalgama de desgarramantas resentidos que son ahora.

El PP gobernaría por fin, aunque de modo efímero. Por lo menos sería mejor que nueve meses en funciones (y cobrando). Sus ministros y diputados se ganarían el sueldo. Bien es vedad que la operación terminaría con la salida de Rajoy por el bien del partido y de la nación.

En definitiva, la solución propuesta dejaría contentos a casi todos. Es cosa harto difícil en las pugnas por el poder. Pues de eso se trata, seamos sinceros. Lo que los españoles exigimos es que la operación nos cueste lo menos posible.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

El populismo fiscal del PP, responsable del incumplimiento del déficit
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 15 Agosto 2016

Prácticamente todo el incumplimiento del déficit de 2015 fue consecuencia de las políticas compravotos que articuló el Partido Popular antes de las elecciones.

El Gobierno del Partido Popular incumplió el objetivo de déficit público en el año 2015: en lugar de cerrar con un desequilibrio presupuestario equivalente al 4,2% del PIB, lo elevó hasta el 5%. Un desajuste de 8.500 millones de euros por el que Bruselas a punto de estuvo de sancionarnos —con razón–.

Como es bien sabido, todo déficit público es consecuencia de que los gastos del Estado superan sus ingresos y, por tanto, la desviación anterior necesariamente habrá de deberse a que el Gobierno no fue capaz en 2015 de incrementar sus ingresos o de recortar sus gastos lo suficiente. Acaso uno podría exculpar parcialmente al Ejecutivo si tal fracaso fuera resultado de su omisión, es decir, de no haber sido diligente a la hora de adoptar las medidas pertinentes para asegurarse un incremento de la recaudación o, idealmente, una rebaja de los desembolsos. Pero no, el incumplimiento del objetivo de déficit público de 2015 fue consecuencia del comportamiento doloso del PP a la hora de reducir los ingresos públicos e incrementar los gastos.

Empecemos por los ingresos: la semana pasada, la Agencia Tributaria publicó su Informe Anual de Recaudación Tributaria correspondiente al año 2015. En ese informe se estima que la reforma fiscal que aprobó el PP durante ese ejercicio se tradujo en una pérdida de recaudación de 5.900 millones de euros: 4.800 millones imputables a la rebaja del IRPF y 1.100 millones a la de Sociedades. Es decir, a pesar del gigantesco déficit que todavía arrastrábamos, los populares optaron por desprenderse de casi 6.000 millones de euros antes de las elecciones generales.

Sigamos con los gastos: el año pasado, el Gobierno del PP decidió devolver a los empleados públicos la paga extra que les había sido suprimida en 2012. Esta medida absolutamente innecesaria y caprichosa conllevó un aumento bruto del gasto de 4.000 millones de euros; pero dado que la Agencia Tributaria estima en su informe que contribuyó a incrementar la recaudación por IRPF en 300 millones, podemos cuantificar su coste en 3.700 millones.

En definitiva, las medidas electoralistas adoptadas por el PP en 2015 incrementaron directamente el déficit público en 9.600 millones de euros. Aun cuando quisiéramos considerar efectos keynesianos de segunda ronda (o sea, el aumento de la recaudación en otras figuras tributarias como consecuencia del impulso al crecimiento impreso por el déficit), probablemente nos moveríamos en un coste neto de las medidas electoralistas del PP de entre 7.000 y 8.000 millones. Dicho de otro modo: prácticamente todo el incumplimiento del déficit de 2015 fue consecuencia de las políticas compravotos que articuló el Partido Popular antes de las elecciones: bajar impuestos no recortando los gastos sino aumentándolos, esto es, endeudándonos a todos.

El partido del rigor presupuestario apostó decididamente por el populismo fiscal: usaron nuestro dinero y el de nuestros hijos para perpetuarse en el poder. Parece, eso sí, que les ha salido bien. Reincidirán.

El mundo cumple 45 años sin patrón oro: inflación, déficit público y mucho más riesgo

El 15 de agosto de 1971, hace hoy 45 años, Nixon rompió el último vínculo del sistema monetario mundial con el oro.
Daniel Fernández Libertad Digital 15 Agosto 2016

Cuando se inicia la Primera Guerra Mundial, el patrón oro estaba tan incrustado en las realidades económicas y en el imaginario colectivo que la mayoría de analistas consideraba que sería una guerra relámpago.

Una guerra de desgaste no era posible, puesto que se esperaba que el efecto disciplinador del patrón oro (en forma de huidas de capitales y salidas de oro) pusiera freno a la capacidad de movilizar recursos de los Estados en tiempo de guerra. Básicamente, se pensaba que el Estado se quedaría sin dinero para pagar soldados y recursos. Nadie siquiera podía llegar a imaginar que la guerra duraría cuatro largos años y que la mayoría de países suspenderían el patrón oro para pagar con deuda e inflación los esfuerzos bélicos.

A pesar de que el patrón oro nunca volvió a ser lo mismo después de la Gran Guerra, lo cierto es que, aunque de forma imperfecta, perdura hasta que un 15 de agosto de 1971, hace hoy 45 años, el presidente norteamericano Richard Nixon decidiera cortar el último vínculo que tenía el sistema monetario mundial con el metal dorado.

La idea inicial era la de suspender temporalmente la convertibilidad limitada que existía (sólo los gobiernos podían pedir reembolso de oro contra dólares). Sin embargo, por desgracia, no hay nada más permanente que las medidas de urgencia temporales, de modo que llevamos ya 45 años de experimento monetario en el que los billetes de los bancos centrales no tienen vinculación directa con el oro.

¿Por qué se suspende el patrón oro?
El mecanismo de la convertibilidad actúa como un freno a la arbitrariedad de la autoridad monetaria. El dólar no era más que una promesa del Gobierno norteamericano (o de su banco central) a entregar una cantidad de oro concreta (una onza de oro por cada 35$).

Si los gobiernos pretenden gastar más de lo que ingresan se ven forzados a emitir deuda. Si el nivel de deuda es alto, existe la posibilidad de que el mercado rehúse seguir prestando a un gobierno muy endeudado (o que lo haga a interés muy alto).

Si éste es el caso, los gobiernos pueden acudir a su banco central para que moneticen dicha deuda, es decir, para que se emita nueva moneda contra la deuda que el mercado no quiso comprar. Si la monetización de deuda alcanza niveles altos, la inflación no tarda en aparecer. Pero el mecanismo inflacionario es distinto en función de si existe o no convertibilidad de moneda en oro:

Con convertibilidad: el precio del oro también empieza a subir. Si el precio del oro subiera a 40$ y el banco central se comprometió a entregar una onza por 35$, entonces los agentes económicos acuden al banco central en busca de oro (a 35$) y lo venden en el mercado (a 40$) embolsándose la diferencia. Esto hace que el banco central pierda oro de forma constante. La preocupación de la dirección del banco central hace presión para dejar de monetizar tanta deuda pública. La pérdida de oro es un mecanismo de presión en contra del gasto excesivo del gobierno y de su monetización en el banco central. Si la monetización de deuda cesa, también lo hace la inflación y con ello el precio del oro en el mercado volvería a 35$.

Sin convertibilidad: el precio del oro puede subir, pero el banco central no está obligado a entregar oro (ni otra mercancía). La monetización de deuda (causa de la práctica totalidad de las hiperinflaciones en el mundo) puede continuar sin problemas para la dirección del banco central. La monetización de deuda, en realidad, funciona como una forma de endosar monetariamente a la población una deuda que nunca quiso asumir o comprar.

Así pues, la monetización de deuda sin convertibilidad es una forma de introducir la deuda rechazada por el mercado en forma monetaria. El gobierno gasta por encima de sus ingresos, emite deuda, no la acepta el mercado, la compra el banco central que, a su vez, extiende nueva moneda. Esta nueva moneda es, en realidad, el nuevo recipiente de la deuda rechazada. La inflación no es más que el exceso de gasto público hecho moneda.

Récord inflacionario y de déficit público
Si, efectivamente, el patrón oro o la convertibilidad eran un freno al gasto público y a la inflación, esto debería observarse en las cifras pre-71 y post-71 de ambas rúbricas. En el periodo que va desde 1951 hasta 1971, el déficit federal de EEUU sobre PIB fue de 0,6% de media, mientras que el periodo 1972 a 2015 fue del 3%, lo cual indica que el patrón oro ejercía de freno a la deuda pública al evitar monetizaciones, debido al riesgo de pérdida de oro del banco central.

De igual forma, las cifras de inflación después de 1971 muestran un incremento importante. La inflación desde 1951 hasta 1971 avanzó a un ritmo medio del 2,2%, pero desde 1971 hasta 2015 la media casi se ha duplicado, subiendo hasta el 4,1%.

Se observa, por tanto, cómo el récord del patrón monetario actual (tipos fluctuantes) tiene un pésimo historial en comparación con el último patrón oro.

El ahorrador está desprotegido frente al riesgo
Especialmente importante es reseñar que los datos aquí analizados corresponden al "último patrón oro". Y es que, el patrón oro nunca fue el mismo después de la Primera Guerra Mundial. El patrón oro clásico (antes de 1914) permitía al público en general retirar su oro del banco central si así lo deseaba (la moneda era convertible en oro en todo momento).

Esta posibilidad, sin embargo, se fue restringiendo poco a poco hasta que después de la Segunda Guerra Mundial tan sólo los Estados podían pedir a otros Estados redimir las monedas en oro (básicamente todo quedó reducido a dólares y a cambiar oro contra dólares por parte de terceros Estados). Desde 1971, el oro desaparece completamente del panorama monetario.

Para el común de los mortales esto implica la imposibilidad de mantener su riqueza sin riesgo. Con existencia de oro como base monetaria, el ahorrador tiene tres posibilidades:

Si confía en la estabilidad de la economía y de la moneda, puede invertir su dinero en un proyecto de inversión y sacar una rentabilidad, de modo que mantiene su patrimonio en una forma no líquida, pero a cambio de una rentabilidad esperada. Existe un riesgo de pérdida de patrimonio si la inversión es errónea.

Si no confía en la estabilidad de la economía, pero si en la estabilidad de la moneda, puede mantener su patrimonio en una cuenta bancaria y mantenerse líquido conservando el valor del patrimonio sin arriesgarlo.

Si no confía en la estabilidad de la economía ni en la de la moneda, puede mantener su patrimonio en forma de oro y mantenerse líquido (el oro es la moneda base). Esto es, puede protegerse frente a las turbulencias económicas y monetarias sin necesidad de arriesgar el valor de su patrimonio.

En un sistema en el que no hay convertibilidad, como sucede desde 1971, la última de las posibilidades desaparece. Es decir, si una persona piensa que la economía va a entrar en recesión (inestabilidad económica) y que la autoridad monetaria se está comportando de forma irresponsable, por ejemplo monetizando demasiada deuda (inestabilidad monetaria), entonces se ve obligado a elegir entre perder patrimonio con un proyecto de inversión o perderlo manteniendo saldos líquidos que serán depreciados por la irresponsable política monetaria (inflación).

En otras palabras, los agentes económicos que quieran protegerse frente a la inflación deberán por fuerza ir a comprar bienes reales no líquidos (ya sea bienes de capital o bienes raíces), con el riesgo de pérdida de patrimonio que ello conlleva (por crisis económicas o crisis inmobiliarias), o a mantener una moneda que va a perder valor por las irresponsables políticas de bancos centrales (inflación). Salirse del sistema manteniéndose líquido no es un opción. Se convierte a la fuerza a todo hijo de vecino en un especulador, aunque no pretenda serlo.
El oro, una garantía frente al abuso político

En definitiva, el oro actúa de protección frente a abusos fiscales y monetarios por parte de los políticos. La prueba de ello es que tanto el déficit público como la inflación se disparan desde que el patrón oro desaparece del mapa.

Asimismo, obliga a los agentes económicos a buscar formas de riqueza no monetaria en la que guardar el patrimonio. Aquéllos que son menos amantes del riesgo serán los más perjudicados, ya que en vez de mantener su patrimonio en dinero, la inflación les empuja a especular en la compra de activos tomando riesgos que nunca quisieron tomar. El mundo acumula ya 45 años de experimentos con gaseosa monetaria y, como era de esperar, no han salido nada bien.

El colapso de Estado Islámico
Enrique Navarro Libertad Digital 15 Agosto 2016

Apenas dos años le ha durado al líder del Daesh, Al Baghdadi su cacareado califato. Los conflictos internos en Siria e Irak y la desidia de las potencias occidentales ocupadas en otros frentes, especialmente Rusia, permitieron un rápido crecimiento del grupo terrorista hasta ocupar casi la mitad del territorio sirio e iraquí, con acceso a sus fuentes de riqueza, entre ellos los más de mil millones de dólares que sacaron del Banco Central de Mosul, y con una población bajo su control que excedía de los diez millones de habitantes.

Entre combatientes llegados de fuera sin apenas experiencia, pero fascinados por la estrategia del ISIS de iniciar una segunda islamización del mundo, y los antiguos seguidores de Sadam Hussein, formaron un ejército de unos cien mil hombres con recursos, experiencia en el combate y con el tradicional uso de la violencia extrema que tan famosas haría a las fuerzas especiales del ex dictador iraquí.

El Daesh se transformó en una amenaza global, y éste fue su gran error estratégico, cuando pasó a liderar el terrorismo en Occidente y se convirtió en una amenaza a la seguridad no sólo regional, sino global. El mayor y quizás único activo diferenciador del Daesh como organización terrorista era disponer de un estado con territorio, población y recursos, lo que siempre quiso tener Bin Laden en Afganistán, hoy apenas queda nada de esa pesadilla.

La situación actual no tiene ningún parecido con aquella realidad. La caída de Manbij en el norte de Siria en la ribera oeste del Eufrates, en manos de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF, formadas mayoritariamente por kurdos), y sobre todo la fuga masiva de la ciudad de todos los miembros del Estado Islámico después de un acuerdo con los atacantes, muestran que el Daesh está colapsado y que sus fuerzas y recursos apenas suponen el 15% de lo que eran hace apenas un año. De aquellos violentos hombres de negro que infundían miedo a través de sus acciones y de las redes no queda casi nada, ahora los radicales han puesto pies en polvorosa dejando en el camino armas y sobre todo un reguero de odio contra el radicalismo.

En la guerra contra el Estado Islámico, Occidente y sus aliados más o menos sinceros, han abierto cuatro frentes simultáneos que tienen dos objetivos evidentes. El primero, ocupar todos los territorios en poder del Estado Islámico en Siria e Irak; y en segundo lugar y éste cobra ahora más importancia, evitar que Al Baghdadi y sus terroristas encuentren acomodo en otro territorio desde donde continuar su particular guerra contra el mundo, y los dos candidatos eran Libia y Afganistán, sin descuidar el Sinaí, aunque aquí entre el ejército egipcio y el de Israel, lo tienen casi imposible y Yemen, donde Arabia Saudita está luchando con numerosas fuerzas para acabar con los grupos terroristas.

En Afganistán, donde las fuerzas regulares y el ejército norteamericano tienen un nivel de unidad y de preparación muy superior, se ha conseguido detener el posible avance de los aliados del Daesh, apoyado sobre todo en el hecho de que lo último que quieren los talibanes o señores de la guerra es que venga un califa iraquí a decirles cómo deben gobernarse.

El pasado 26 de Julio el líder de Jurasán (filial del Daesh en Afganistán), Hafiz Saed Khan, y sus comandantes, cayeron muertos en un bombardeo de un "drone" de Estados Unidos en el distrito de Kot, en la provincia afgana de Nangarhar. No hay que olvidar que Khan era considerado el emir de la provincia de Levante-Jorasán, el área de operaciones de la organización Estado Islámico en Afganistán, Pakistán y Bangladesh, de manera que este descabezamiento de la organización en Asia Meridional supone un golpe casi mortal a las aspiraciones del grupo terrorista de asentarse en la región.

El Daesh irrumpió a principios de 2015 en Afganistán, donde llegó a contar con unos 3.000 combatientes, la mayoría procedentes de las facciones talibanes que rompieron con la matriz de la insurgencia afgana. De las más de 400 aldeas que dominaban hace un año apenas controlan en la actualidad cuatro y los combatientes no llegan al medio millar. Más de veinte líderes han sido eliminados por las fuerzas de Afganistán y Estados Unidos en los últimos seis meses, a pesar de que la actividad terrorista se ha incrementado en la capital, Kabul, por la existencia de algunos grupos aislados

El segundo frente es Libia. La caída de Sirte supone un punto de inflexión definitivo en el desalojo del Estado Islámico de sus posiciones en Libia. El apoyo de aviones norteamericanos unido a las operaciones en tierra de los grupos de operaciones especiales británicos y americanos junto a las fuerzas del gobierno de Trípoli, han conseguido reducir los más de 300 kilómetros de longitud de los territorios del Daesh a apenas unos pocos barrios alrededor de Sirte donde se asientan unos mil combatientes que resisten mientras negocian con las mafias locales su salida del país, principalmente rumbo a las costas europeas. Esta es ahora la mayor preocupación de la inteligencia europea ya que en las próximas semanas podrían llegar decenas de terroristas del Daesh en las embarcaciones de refugiados que salen a diario de las costas cercanas a Sirte.

El frente sirio iraquí debe ser analizarse de forma conjunta, ya que la estrategia de Estados Unidos aboga por la caída simultánea de Raqqa la capital del Daesh en Siria, y de Mosul, la capital del califato y donde seguramente no queda ni el califa Al Baghdadi. Fuentes de la inteligencia iraquí aseguran que en Mosul quedan apenas unos tres mil combatientes y que a diario cabecillas abandonan la ciudad rumbo a Raqqa con todos sus ordenadores, recursos, armas etc. Los caminos que conducen de Mosul hacia Siria son ahora los más vigilados del mundo por satélites y drones que como aves de presa están a la espera de golosas piezas que capturar.

En este sentido se ha manifestado el teniente general Harrigan de la US Air Force indicando la conveniencia de realizar las dos operaciones de forma coordinada para una victoria definitiva sobre el ISIS y evitar que todas las fuerzas remanentes pudieran agruparse en Siria, dificultando el avance de las distintas fuerzas aliadas en el complejo escenario sirio. En la actualidad, el objetivo de las fuerzas norteamericanas, que tuvieron una actuación directa en la toma de la aldea de Al Qayyarah, a 35 kilómetros al sureste de Mosul, es crear un hub en esta aldea con unos 30.000 combatientes que estarían dispuestos para el asalto final a mediados de septiembre. En Mosul todavía viven más de un millón de personas y apenas quedan unos 3.000 combatientes; fuentes de la inteligencia iraquí estiman que más de cinco mil combatientes y decenas de cabecillas han dejado la ciudad en las últimas semanas rumbo a Siria.

La Fuerza Aérea iraquí ya dispone de los primeros cuatro F-16 con sus tripulaciones entrenadas, que junto a la Fuerza Aérea de Estados Unidos, comenzarán sus operaciones contra la retirada de combatientes de ISIS desde Mosul mientras que preparan el ataque final contra la ciudad. Aunque el escenario más probable es que la ciudad sea abandonada por los escasos combatientes que quedan en las próximas semanas. Con tan escasas fuerzas controlar una ciudad tan populosa es tarea imposible y los yihadistas podrían quedar encerrados en una ratonera que sería su tumba.

El comandante de las Fuerza norteamericana en Siria, General Mc Farland declaró hace unos días que en los últimos doce meses el Estado Islámico había tenido más de 25.000 bajas, una cifra que supone la cuarta parte de todas las fuerzas que llegó a sumar el grupo terrorista y que explica el colapso del Daesh mientras que las fuerzas aliadas han alcanzado su máximo nivel de organización y recursos.

Los Peshmergas ante el empuje de las fuerzas regulares iraquíes contra el Daesh y una vez que ya retienen todo su territorio bajo control en el norte de Irak, están concentrando toda su fuerza en Siria, donde hay en juego mucho más que la guerra contra el terrorismo del ISIS.

En Siria, los movimientos militares han sido mucho mas tradicionales. La caída de Manbij ha cerrado la principal puerta que tenía el Estado Islámico hacia Turquía de donde proceden gran parte de sus recursos por la venta de combustible ilegal, aunque en las últimas semanas el flujo de ventas había caído un 90% respecto de los meses anteriores y por donde se movían sus combatientes con cierta libertad. Los sirios de Manbij que durante más de un año vivieron bajo el terror del Daesh y que fueron usados como escudos humanos, salieron a la calle para celebrar su liberación afeitándose sus barbas y quemando los burkas, todo una señal de hastío frente al fundamentalismo y un mensaje a otros muchos grupos radicales.

La conquista de la estratégica ciudad representa uno de los mayores avances militares contra el Estado Islámico desde el comienzo del conflicto que se une a la reciente caída de Palmira en manos del ejército sirio, y abre la puerta a la batalla final para desalojar a los yihadistas de Raqqa, desde donde controlan todas sus operaciones en Siria.

Sin embargo la toma de Manbij ha tenido un alto coste en vidas humanas. Casi quinientos civiles, unos 300 combatientes de las fuerzas aliadas y casi mil yihadistas, un golpe enorme para el ISIS en estos momentos de desbandada, han caído en los combates. Los que lograron salir tras el acuerdo se han desplazado hacia la ciudad fronteriza de Jarablus al norte, a orillas del Eúfrates, la única vía importante para el suministro de armas y víveres desde Turquía que mantiene aún abierta. Más de tres meses ha supuesto cerrar el bolsillo de Manjib, en un área con un diámetro de más de cincuenta kilómetros.

La caída de Raqqa, la capital del EI en Siria, va a requerir de más tiempo. Mientras que los kurdos están a unos 50 kilómetros al norte de la ciudad, en el sur y oeste las tropas del ejército sirio y de las fuerzas de oposición se hallan a más de cien kilómetros lo que obliga a esperar movimientos en otros frentes antes de iniciar un ataque definitivo.

El primer objetivo de los kurdos es avanzar hacia Jarablus por el Eufrates y hacia Al Bab en el norte del país y cerrar al ISIS en una bolsa sin frontera directa con Turquía. Además esta acción permitiría unir a las fuerzas del ejército sirio y de los kurdos en el norte. Sin embargo esta estrategia sólo tienen un gran problema, que en Aleppo luchan en su particular guerra las tropas regulares sirias y los denominados islamistas moderados, lo que hace imposible una coordinación militar entre los dos o tres frentes. Desde el punto de vista de los kurdos, la victoria del ejército sirio en Alepo frente a la oposición islamista reforzaría la lucha contra el ISIS y permitiría una acción coordinada. Pero a su vez supondría la consolidación de Asad en el poder y un golpe enorme a las aspiraciones de Turquía y Arabia Saudita, los promotores de la guerra civil en Siria contra la dictadura de Asad.

En esta línea de acción, parecía que la reunión entre Erdogan y Putin de la semana pasada en San Petersburgo buscaba algún tipo de entente para terminar con las luchas internas y dedicar los esfuerzos a terminar con el ISIS, pero los resultados no son tan evidentes ya que las posiciones siguen muy distantes.

En cualquier caso hay un resultado nuevo e inesperado para Erdogan que le obligaría a ser más flexible con Putin y con Asad. Mientras que las distintas oposiciones luchaban entre si en una guerra de desgaste, Estados Unidos ha encontrado un socio fiable y bien preparado para la guerra, los kurdos.

Hoy la fuerza militar más activa y potente de Siria es el Frente Kurdo integrado en las Fuerzas Democráticas de Siria, (SDF) que cuando concluya su operación sobre Jarablus y Al Bab controlará más del 80% de la frontera turca del sur, incluyendo a Irak. Una vez termine el conflicto, los kurdos querrán una recompensa proporcional a su fidelidad y éxitos y aquí Erdogan y su partido islamista neo-otomanista van a encontrar la horma de su zapato, los quince millones de kurdos que viven en Anatolia y que ante el empuje de sus paisanos del sur encontrarán renovados ánimos para reivindicar derechos que Erdogan no está dispuesto a ceder.

Lo que es evidente es que la milicia kurda siria de las Fuerzas de Protección de Pueblo (YPG) que ha derrotado al ISIS en Manbij, sale reforzada de la batalla, en la que ha vuelto a mostrarse como el principal aliado de EE UU sobre el terreno y el único fiable. Sin duda puede ser la mejor fuerza de estabilización que Estados Unidos puede tener en la región a futuro.

Pero aquí es donde comienzan los problemas. Para impedir el avance de los combatientes del YPG que Turquía asocia a la guerrilla separatista turca del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, el gobierno de Ankara había fijado la ribera occidental del Eúfrates como una línea roja infranqueable. Hoy esa barrera ha sido franqueada por las SDF, mayoritariamente kurdas. Turquía había amenazado con una intervención directa si los kurdos traspasaban el histórico río, de manera que Estados Unidos tiene un dilema: frenar a los kurdos y que sea Asad quien derrote finalmente al ISIS o bien confiar en que podrá controlar a Erdogan, que bastantes problemas tiene ya en casa, y mantener su calendario de operaciones.

Si Obama quiere llegar a las elecciones con la guerra terminada a finales de octubre, necesita que los kurdos continúen su liderazgo militar en Siria. Rusia se ha dado cuenta a su vez de esta posición y quiere redoblar su participación contra el Daesh con el fin de fortalecer a Asad en esta estrategia de pinza junto a los kurdos.

Quizás para Erdogan comience a ser mas positivo para sus intereses que Asad continúe en el poder para frenar a los kurdos, que son su principal enemigo, en contra de los intereses de Arabia Saudita, que continuar desgastándose en una oposición que no termina de organizarse para derrotar militarmente al ejército sirio. Las cartas ya están echadas y la partida parece que llega a su final, aunque todavía algún jugador podría salir con una nueva sorpresa que hiciera cambiar el rumbo de los acontecimientos.

El Pol Pot del siglo XXI
Juan Pina www.vozpopuli.com 15 Agosto 2016

El 17 de abril de 1975 la guerrilla comunista de los jemeres rojos tomó la capital camboyana, Phnom Penh, consolidando así su régimen de terror y, con él, uno de los genocidios más atroces de la historia. La motivación del exterminio no fue étnica ni religiosa sino netamente ideológica. Cerca de un millón y medio de personas, incluyendo a infinidad de niños, fueron asesinados sin juicio simplemente por ser “enemigos de clase” a los ojos del nuevo gobierno encabezado por Saloth Sar, el criminal sanguinario que ha pasado a la historia por su nombre de guerra, Pol Pot.

Muchos regímenes comunistas, en el paroxismo de la ingeniería social combinada con la ordenación del territorio, han ejecutado masivas migraciones forzosas hasta el punto de reubicar a etnias enteras, como los tártaros de Crimea, e incluso crear nuevas repúblicas en medio de la nada para asentar a quienes no se deseaba tener cerca —caso, por ejemplo, de los judíos rusos enviados a una “tierra prometida” alternativa… en Siberia—. Pero hasta la fecha no consta que otra dictadura haya igualado el logro socialista de los jemeres rojos: vaciar todas las ciudades en menos de una semana y transformar a todos sus habitantes en agricultores. La brutalidad comunista costó al país la muerte de la cuarta parte de su población. Se cerró las escuelas porque para trabajar el campo no hacía falta estudiar, y los estudiantes eran enemigos a exterminar. Se abolió la moneda porque la economía del comunismo agrícola debía basarse en la mera subsistencia de los cultivadores. Se destruyó deliberadamente toda infraestructura moderna porque estorbaba a la utopía agraria del régimen. Y se decretó la abolición del mercado, imposible de culminar porque el mercado subsiste siempre, hasta en las condiciones más adversas, ya que es un conjunto de relaciones de intercambio naturales, consustancial a la condición humana.

Las comparaciones serán odiosas pero con frecuencia resultan certeras. Cuarenta años después y en un contexto cultural tan diferente como el venezolano, el régimen del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) apunta maneras a pasos agigantados. Llamar a Nicolás Maduro el Pol Pot del siglo XXI es, por ahora, una licencia. Pero el delfín de Chávez ha demostrado sobradamente que podemos esperar de él una trayectoria similar a la de los peores dictadores comunistas. Los regímenes como el de Maduro, acosados por el lógico resultado económico de su ciega incompetencia, suelen caer en una deriva irracional que les lleva a ser cada vez menos respetuosos del Derecho e incluso de las normas e instituciones que ellos mismos se dan al principio, cuando instauran su feliz paraíso y paren el hombre nuevo socialista. Primero caen los derechos políticos bajo la apisonadora del nuevo régimen, luego los derechos civiles y en seguida los derechos humanos, cada vez los más básicos. Todos los Estados, incluidos los de corte socialdemócrata de la Europa actual, consideran a la población como una suerte de cabaña humana administrable, pero los regímenes comunistas ni siquiera se esfuerzan en ocultarlo. Si Maduro considera que el desabastecimiento requiere brazos para trabajar el campo, pues dispone a su antojo de los ciudadanos, los saca de las empresas y les pone a arar. Y se queda tan ancho.

El socialismo del siglo XXI era esto. Recibir un día la orden de no ir al trabajo porque en una potencia energética como Venezuela no hay electricidad y se ha ordenado a las empresas cerrar parte del tiempo para no hacer gasto. O, unos meses después, enterarte de que sí vas a trabajar, pero no exactamente en tu empresa sino en la explotación agrícola que el régimen ordene. Eso sí, tu empresa tiene que seguir pagando tu seguridad social durante los sesenta días prorrogables en los que el Estado dispondrá de tu mente y de tu cuerpo porque, como todo lo que hay bajo el cielo, le pertenecen.

Obligar a la población a hacer trabajos forzados no es nada nuevo en el sistema comunista. Incluso en Europa, varios países del bloque soviético lo impusieron en diversos periodos, y destaca especialmente la Rumanía del zapatero cuasi-analfabeto Nicolae Ceau?escu, enamorado de los regímenes comunistas asiáticos y particularmente del de Corea del Norte. A veces los niños rumanos a los que se sacaba de las escuelas para participar en las labores agrarias se encontraban con sus padres, forzados a abandonar su trabajo para hacer patria sembrando o recolectando. Los inevitables accidentes de la gente de ciudad, inexperta en el uso de los aperos, eran un mal menor que ya atendería después la sanidad estatal.

Venezuela se enfrenta a una gravísima emergencia alimentaria que afecta al conjunto de su población, pero, mientras el parlamento venezolano —flagrantemente desobedecido por el Ejecutivo— y las organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional le piden que solicite la ayuda urgente del resto del mundo, y mientras miles de personas cruzan desesperadamente a Colombia para comprar lo que pueden, Maduro da otra vuelta de tuerca a la bunquerización del régimen y deja el control de la producción y distribución de alimentos en manos del narcoejército que, de momento, le mantiene en el Palacio de Miraflores. La lenta deriva tiránica de los regímenes comunistas se convierte en espiral vertiginosa cuando las deudas se acumulan y nadie se atreve a prestarles más, cuando la planificación centralizada fracasa estrepitosamente por no haber comprendido absolutamente nada de la economía, y cuando la misma gente que un día apoyó con entusiasmo la revolución sale a las calles para arriesgar y a veces perder la vida protestando contra el tirano. Después de decretar los trabajos forzados agrícolas, cabe preguntarse cuál será el siguiente peldaño en la escalera por la que Nicolás Maduro está ascendiendo, ya a buen ritmo, hacia el nivel de Pol Pot.

Animan a los musulmanes a venir a España y vivir de las ayudas públicas
IslamWatch.eu  LAGACETA.EU 15 Agosto 2016

El portal se llama “Alandalusislamica.com” y difunden sus mensajes también a través de una página en Facebook: “Restituir la Santidad en el Al-Andalus”. Desde estas dos plataformas se está realizando un llamamiento a los musulmanes de todo el mundo para que se establezcan en ciudades concretas de España.

(17) Restituir la santidad en Al-Ándalus
La más citada, con gran diferencia, es Barcelona. Se alude a la capital catalana destacando cómo el ayuntamiento de Ada Colau está trabajando ahora en habilitar 31.000 viviendas desocupadas que irán destinadas al alquiler social.

(17) Restituir la santidad en Al-Ándalus (1)
Aseguran que las nuevas medidas municipales promueven la incorporación de la comunidad musulmana en la sociedad barcelonesa. Vestir hiyab, orar en la mezquita y contar con menús halal, forman parte del día a día en Barcelona.

(1) Restituir la santidad en Al-Ándalus
También se dan consejos sobre cómo conseguir el visado y permisos de trabajo en España. Se hace referencia al derecho histórico de la nacionalidad, y afirman textualmente: “nuestros hermanos, expulsados, podrán volver a España en su derecho histórico”.

Y añaden: “Nos hemos establecido en nuestro país, a trabajar a favor de nuestros hermanos, para que ellos también, al igual que nosotros, puedan reclamar su derecho de retorno”.

Aseguran que Al-Ándalus “es el mejor lugar para los musulmanes hoy en día, especialmente para el que quiera un nuevo comienzo y el que aspira a realizarse. Al-Ándalus tiene un patrimonio islámico magnifico. Y así como en el pasado, también hoy en día es un símbolo de convivencia, tolerancia y armonía”.

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La mancha de la sangre

PEDRO G.CUARTANGO El Mundo 15 Agosto 2016

La tiranía no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios, sino sobre la pasividad de los demócratas. Cito de memoria esta frase de Albert Camus, que juzgo esencial para comprender lo que ha sucedido estos últimos años en el País Vasco.

Lo que quiero decir es que me parece increíble que una persona como Arnaldo Otegi no sólo siga disfrutando de una alta valoración como líder en un sector de la sociedad vasca, sino que además tenga la osadía de dar lecciones de ética y de democracia.

Hay que recordar que Otegi perteneció a ETA, participó en varios secuestros y luego fue encarcelado por pretender reconstruir Batasuna, el brazo político de una banda que asesinó a 800 personas. Jamás ha condenado con sinceridad estas muertes y, por el contrario, justificó durante décadas el uso de la violencia para fines políticos.

Digámoslo sin rodeos: las manos del dirigente de la izquierda abertzale están manchadas de sangre. Y pese a sus juegos de palabras sobre la primavera y las flores, él es cómplice y responsable de 800 crímenes perfectamente innecesarios e injustificables. ¿O acaso las ideas de los nacionalistas vascos valen más que las vidas de sus víctimas?

Otegi y sus compañeros siguen sin asumir el terrible daño que provocaron en el pasado y eso no lo pueden borrar los cientos de miles de votos que reciban Sortu, Bildu o sus otras marcas. La ignominia no se lava en las urnas y sólo se puede perdonar cuando existe un reconocimiento sincero de la culpa.

Por mucho que ahora quieran reescribir la historia, ETA y sus apéndices como Batasuna desencadenaron una guerra contra civiles indefensos y asesinaron a niños y mujeres cuando la democracia española intentaba consolidarse tras la terrible etapa del franquismo. En lugar de ayudar a asentar las libertades y los derechos humanos, sembraron el terror con sus bombas y sus pistolas y desestabilizaron la convivencia pacífica.

Como no tenían suficiente apoyo democrático para lograr la independencia, decidieron llevarse por delante todos los obstáculos que impedían la consecución de sus objetivos sin importarles el coste. Y pisotearon todos los valores que constituyen la esencia de cualquier ser humano. Pero lo peor es que lo hicieron con la complicidad de un amplio sector de la sociedad vasca, que ahora finge ignorar lo que sucedió. Otegi es la encarnación de ese pasado oprobioso, de una etapa de terror y de matonismo que destruyeron los cimientos de la convivencia y forzaron el éxodo de cientos de miles de vascos. No tiene nada de que enorgullecerse y sí mucho de lo que avergonzarse.

Seré sincero: me da igual si le dejan presentarse o no a las elecciones vascas porque el juicio de la historia sobre Hitler no varía por haber ganado las elecciones en 1933. Aquellos votos no sirvieron para justificar lo que pasó después.

Otegi no tiene futuro. Siempre será un personaje siniestro y abyecto que no hizo nada para evitar el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Si no fuera patético, sus esfuerzos para presentarse como un líder político producirían hilaridad. La única cosa digna que podría hacer en la vida es enclaustarse en el monasterio de Silos y pedir perdón hasta el resto de los días. Ni siquiera así podría mirarse en el espejo este malvado que tanto dolor ha provocado.

Otegi, ¿quién te crees que eres?
TERESA JIMÉNEZ-BECERRIL* El Mundo 15 Agosto 2016

Pero vamos a ver. Si Otegi está inhabilitado para cargo público, por sentencia firme, hasta el 2021, ¿cómo puede ser candidato a las próximas elecciones en el País Vasco? ¿Qué broma es ésta? Esto es una afrenta no sólo a las víctimas de ETA, sino a todos los españoles que creemos en la justicia. Esa justicia que definía Aristóteles como 'dar a cada uno lo que le corresponde'. Y, evidentemente, a un terrorista como Otegi, en un país con memoria, sólo le correspondería ser candidato a la vergüenza y al olvido; pero en una parte de esta tierra nuestra, que no anda sobrada de dignidad, secuestrar, torturar, participar en atentados y reconstruir una organización terrorista es un buen currículum para poder ser elegido lehendakari.

Pero quienes no hemos perdido la memoria ni la dignidad no podemos permanecer indiferentes ante la ofensa de ver el nombre de un terrorista en las papeletas electorales, ya sea del País Vasco o de cualquier otra región de España, no sólo porque es indigno e inmoral, sino porque en el caso de Otegi es ilegal, ya que existe una sentencia que lo inhabilita especialmente para el derecho de sufragio pasivo, por lo que debe ser excluido de cualquier candidatura.

Quizá en estos cinco años de inhabilitación para empleo y cargo público tenga tiempo para reflexionar sobre el dolor causado durante esos muchos años en los que su trabajo consistía en dar apoyo a una organización terrorista que se entretenía en matar a inocentes, niños incluidos, con ese macabro plan, llamado, 'socialización del sufrimiento'. En vez de envalentonarse ahora diciendo que no va a haber 'ni Estado, ni tribunal, ni Guardia Civil , ni Ejército' que vaya a impedir que él se presente, sería mejor que acepte que en España nadie esta por encima de la ley, y menos un terrorista cobarde que sólo se crece entre los que son de su calaña y que no aguantaría mas de dos segundos la mirada limpia de una víctima de ETA. En vez de tanto lloriquear pidiendo un amparo que no merece, váyase al rincón de pensar, unos cuantos añitos; quizá logre hasta arrepentirse, cosa de la que aún no ha sido capaz de hacer y seguramente nunca lo sea, ya que tanto él como la mayoría sus compañeros saben que son esas hazañas terroristas las que le han aupado en su eterna campaña política, donde Otegi ha jugado con las dos barajas, dentro y fuera del terrorismo, según le convenía. Y le ha ido relativamente bien.

¡Fíjense, hasta se pasea por el Parlamento Europeo dando lecciones de paz! ! El mundo al revés. O mejor dicho, la corrección política llevada al más humillante de sus extremos. Y ahora, después de blanquearse por moquetas internacionales, le toca hacerlo en suelo patrio con la bendición de ese engendro etarra, llamado Bildu, que lógicamente le idolatra, por ser eso, uno de los suyos, y saltándose la legalidad le presenta como candidato a las elecciones vascas del 25 de septiembre.

No tenemos mucho tiempo de reacción. Por fortuna, y respondiendo a la petición de las víctimas, el PP, Ciudadanos y UPyD van a impugnar la candidatura de Otegi, por ser una vejación a las víctimas y a todos los españoles que han sufrido con ellas. Y, además, por ser la suya una candidatura ilegal. Inexplicablemente, no se han sumado todos los partidos a esa impugnación que cuantos más apoyos tenga mas fuerte será. Era de esperar que algunos como Podemos no lo hicieran, porque en algunos casos son el mismo perro con distinto collar que quienes llevan a Otegi en su lista. Pero que el PSOE no se haya unido a ese clamor popular que se rebela ante la injusticia de que un terrorista se chulee de nuestros tribunales y diga que el va a ser candidato por voluntad popular, es algo inexplicable. No sé qué les pasa a los socialistas que van siempre un pasito atrás, cuando deberían ser los primeros, junto al PP y demás partidos constitucionalistas, a la hora de poner en su sitio a tipos como este Otegi. Y ahora, a escuchar las excusas de siempre; que el País Vasco es diferente, que hay que evitar el victimismo de la izquierda abertzale, que si son los jueces y no los políticos los que tienen que hablar... ¡Venga ya! Aquí estamos hablando de dignidad, de justicia, de moral, de valores... Aquí estamos hablando de España y de un pasado que no se puede olvidar, y del que Otegi forma parte junto a los que sembraron el terror. Y, por ello, no puede ser hoy por hoy, la solución.

Este héroe de pacotilla necesita bajarse de esa gloria que no merece. Debe pedir perdón por sus crímenes, cumplir su pena de inhabilitación, colaborar con la Justicia de verdad y parar de venderse como aquel que nos traerá la paz. Primero, porque en España no ha habido guerra; y, segundo, porque él no era ningún soldado, sino un terrorista que nunca se enfrentó a ejército alguno ni a nadie que pudiera defenderse. Así que véndale a los mediadores internacionales que andan cortos de legitimidad y a sus aliados políticos que siguen defendiendo a Maduro, mientras Venezuela se desintegra por los cuatro costados, sus dotes de pacificador, pero no menosprecie la inteligencia de los españoles que aún sabemos distinguir que alguien capaz de privar de libertad a un ser humano y de apoyar a asesinos no puede ser jamás un hombre de paz.

No sé si reír o llorar cuando leo lo que ha escrito Otegi para responder a quienes le recuerdan que no puede ser elegido parafraseando a Neruda -'cortarán todas las flores pero no detendrán la primavera'-. De momento, no creo que el poeta chileno escribiera sus versos pensando en un tipo con tan bajos ideales como éste, porque si alguien segaba no flores sino vidas eran los terroristas de la organización a la que él pertenecía. Así que, de aquí a las elecciones vascas, veremos un escenario de confusión, donde las víctimas serán los de Sortu, Bildu y todo el universo que empatiza con ETA, mientras que quienes nos oponemos a la candidatura de Otegi seremos los que ponemos palos a los nuevos tiempos de paz y libertad (léase paz y libertad para ellos, es decir, para los que quieren reescribir la historia de ETA con un reparto de culpas).

Vamos a ver, lo voy a decir alto y claro. La candidatura de Otegi no es sólo cosa del País Vasco, es algo de toda España porque la banda terrorista de la que él fue miembro asesinó, secuestró e hirió a muchísimos españoles de todos los rincones del país, de todos los colores políticos y de todas las clases sociales. Por ello somos muchísimos los que tenemos la obligación de apoyar a nuestros máximos tribunales y a nuestros representantes políticos cuando exigen que se cumpla la ley y que Otegi no aparezca en ninguna lista, ni en el País Vasco ni en ningún lugar de España. Y pido a quienes tienen la facultad de hacerlo que no den alas a quienes quieren saltarse la ley diciendo que 'en Derecho nada es blanco, ni negro'. Yo espero que esa ambigüedad a la que se refiere el fiscal Calparsoro no beneficie a Otegi, porque ello sería una nueva humillación a las víctimas de ETA, que son quienes realmente merecen el apoyo y la defensa del Estado, ya que ellas siempre confiaron en él, dando un ejemplo de coraje cívico.

No necesitamos en estos momentos dar argumentos a Otegi y a su gente, ni a los partidos políticos que se ponen de perfil en el País Vasco, pero ello no significa que la opinión pública española tenga que callar ante quienes vociferan en la calle que será candidato, se pongan como se pongan. Ni ante un terrorista que, en vez de agachar la cabeza y asumir su inhabilitación mil veces merecida, dice que ni la Guardia Civil, ni el Ejército, ni el Gobierno le van a parar. Ya sé que ellos lo que quieren es provocarnos, pero yo al menos no les voy a regalar mi silencio. Porque la voz de sus víctimas es la mejor arma contra el terrorismo. Y agradezco y agradeceré a todos los españoles, vengan de donde vengan, que sumen sus voces a la mía para impedir que él, un terrorista condenado e inhabilitado, pueda burlarse de la mayoría de los españoles presentándose como candidato de un partido que tiene poco de lo que enorgullecerse. Triste día el que fue legalizado, como triste sería que pudiera presentar a Otegi de candidato. Son siempre victorias de ETA y derrotas de sus víctimas.

Teresa Jiménez-Becerriles eurodiputada por el PP y presidenta de la Fundación Jiménez-Becerril

Un fiscal liante
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo 15 Agosto 2016

El fiscal superior del País Vasco, Juan Calparsoro, es un hombre singular a partir de dos características: la primera es una pertinaz vocación por meterse donde no le llaman. La segunda le viene de una afición por el micrófono que guarda paralelismo con la del tonto por la tiza. Mal comparado y sin ánimo de molestar. Cuando Inés del Río Prada fue la primera beneficiaria de la reinterpretación que el Tribunal de Estrasburgo hizo de la doctrina Parot, Calparsoro demostró que incluso las cabezas más dotadas del Derecho pueden llegar a obnubilarse y confundir el cumplimiento de una pena con la gracia santificante que los creyentes hallan mediante el sacramento de la penitencia. Declaró que Inés había sido una asesina, pero ya no, porque había cumplido su condena.

Ahora ha venido a terciar en la inhabilitación especial que pesa sobre Otegi y le declara inelegible hasta 2021. La defensa alega el precedente de Iker Casanova cuya inhabilitación se quedó en nada por no especificarse en la sentencia para qué cargo público se le inhabilitaba. Uno, lego en Derecho penal, pero no en sentido común tiende a entender que 'inhabilitación para cargo público' significa 'para todo cargo público'. Carece en absoluto de lógica que la falta de concreción quiera decir 'para ningún'. Pero la Audiencia Nacional rechazó el recurso de Otegi por protección a cosa juzgada: la resolución es firme y consentida en varios autos que así lo establecen y que no fueron recurridos por la defensa del dirigente batasuno.

La cuestión es que el fiscal Calparsoro ha vuelto a desautorizar el criterio de la Fiscalía de la A. N. en cuanto le han puesto un micrófono delante. ¿Qué se hizo de los criterios de dependencia jerárquica y unidad de actuación que recoge el artículo 124.2 de la Constitución? Misterio. Pero es que, además, el TSJ y su fiscal superior son perfectamente incompetentes en el caso Otegi. El frondoso jardín en el que se ha metido Calparsoro va a ser empleado por Bildu para exaltarlo a la gloria jurídica y explotar el propio victimismo. Esta polémica, por otra parte, es un tanto banal. Las encuestas sitúan a EH Bildu en horas bajas, no sólo por detrás del PNV, como es tradición, sino también detrás de Podemos, una marca que sigue en horas bajas en toda España desde el 26-J y cuya candidata a lehendakari no sabe si es independentista o no, como aquel personaje buñueliano: 'Yo quiero ser artista, pero todavía no sé si quiero ser cinemática o me interesa más ser cabaretófila'. Dicho sea con todos los respetos a Pili Zabala, una de las pocas personas que ha superado una prueba difícil en Euskadi: ser hermana de un terrorista torturado y asesinado por servidores del Estado y no albergar simpatía alguna por la banda.

He contado alguna vez que me sorprendió mucho una encuesta de ETB que declaraba a Otegi personaje más sexy del año. Para gustos están los colores, pensé, mientras imaginaba qué podían encontrar de atractivo en él las votantas y quizá los votantes: su flequillo entresacado o quizá sus ojillos maliciosos y crueles. Su atractivo estaba en lo que él mismo llamó 'la disuasión armada', la banda terrorista. El terrorismo ha sido durante medio siglo una misa negra en la que los fieles comulgaban bajo la especie de la sangre de las víctimas. Desde que ETA renunció a la actividad terrorista toda liturgia amenaza irrelevancia. Eros pierde mucho si no va acompañado de Tánatos. 'Piensa en la muerte', aconsejaba Resines en una película de Trueba para retrasar el orgasmo. Sin la muerte, la izquierda abertzale es puro gatillazo.

El fin de CDC y de su sucedáneo
EDITORIAL Libertad Digital 15 Agosto 2016

La división de la sociedad, la inestabilidad, la inseguridad jurídica y la fuga de empresas es el precio que se ha pagado y se pagará.

El proceso separatista es una trituradora política que se ha llevado por delante a uno de sus principales promotores. La vieja Convergencia, antaño un partido que aglutinó a una mayoría del electorado mientras sembraba las bases de la actual situación y del sistema del tres por ciento, no ha resistido la combinación de la corrupción generalizada y el caso Pujol con la del sesgo separatista impreso por Artur Mas y los cachorros del pujolismo.

En la defunción del movimiento hay mucho de escándalo económico, con la complicidad de los partidos nacionales ante la posición de bisagra de un partido sobredimensionado en Madrid por la ley electoral y una condición que dotaba de un particular sentido de Estado y de la caja a Pujol. Y la apuesta separatista de Mas no se puede explicar sin la concurrencia de una corrupción que había que tapar o atribuir a las cloacas de Interior como una suerte de guerra sucia con dispositivo mediático para luchar contra la libertad de Cataluña. El aliño del tradicional victimismo nacionalista acabó con la poca sensatez que pudiera haber podido mostrar antes CDC.

Con la perspectiva de los cinco años que lleva en marcha el proceso, el resultado de la apuesta de Mas y sus consejeros es un desastre social y un reguero de víctimas políticas que pasa por todos los partidos, salvo por ERC, la CUP y Ciudadanos, que se ha convertido en el segundo de la Cámara catalana ante las dudas y complejos de socialistas y populares frente al reto separatista.

El fin de Convergencia es una herencia insoportable para el nuevo partido de Mas, el sucedáneo convergente denominado Partido Demócrata Catalán (PDC), que parte sin grupos propios en el Congreso y el Senado y en una irrelevancia cada vez mayor en Cataluña, que le lleva a una posición subordinada a la CUP, diez diputados de un partido cuyo referente exterior es EH-Bildu.

La aceleración en la pendiente separatista se debe a la moción de confianza que debe superar Carles Puigdemont el próximo 28 de septiembre, y el president no parece tener dudas a la hora de satisfacer los deseos de desobediencia y enfrentamiento frontal de los antisistema. Un anticipo electoral sería una prueba imposible de superar para el tierno PDC, que pretende competir con una ERC al alza y que jamás repetirá coalición con los convergentes porque son un lastre, tal como se ha demostrado con las caídas en las dos últimas generales.

De ahí que lo que queda de Convergencia esté dispuesta a complacer a la CUP para evitar unas elecciones que darían el primer puesto a ERC. La división de la sociedad, la inestabilidad, la inseguridad jurídica y la fuga de empresas es el precio que se ha pagado y se pagará. Resulta barato, al parecer, para los socios del club de la paella de Cadaqués.


Timorata Dolca Cataluña
Vicente Torres Periodista Digital 15 Agosto 2016

La señora Munté, a pesar de su indigencia intelectual, posee un cargo importante en la Generalidad Catalana. Este dato sirve para confirmar la presunción de que los cargos se dan a quienes hacen mejor la pelota, y hay muchos más ejemplos como este.

Esta señora, cada vez que habla las dice bien gordas y los catalanes que se precien deberían tener vergüenza de los que presente una persona así, pero no sólo es ella. El ejército de Pancho Villa les podría dar muchas lecciones de Urbanidad, conocimientos legales y sentido del honor a estos.

Ahora ha llamado a la gente a participar en manifestaciones contundentes si el Tribunal Constitucional inhabilita a Forcadell, otra que tal baila. O sea, la señora Munté pide a la gente que actúe en contra de sus propios intereses, porque el interés de todos y cada uno de los ciudadanos es que se cumpla la ley. Si no es así, el país se convierte en una selva y prevalece la ley del más fuerte. Es la ley la que permite que los ciudadanos puedan vivir tranquilos y defenderse si consideran que su dignidad ha sido pisoteada.

Pero llega Dolca Cataluña y ante tanta desfachatez dice lo siguiente:
«El nacionalismo nos lanza al conflicto. ¿Cómo evitarlo? Ni cárcel, ni tanques, ni las exageraciones que busca el nacionalismo. Inhabilitación, multas, legalidad, serenidad, unidad, oportunidad y comunicación.».

Pues no. Si la ley dice cárcel, pues cárcel. El traje a rayas seguramente les sienta muy bien a Puigdemont, Forcadell y a la misma Munté. Lo de los tanques no es que sea una exageración, sino que sencillamente es innecesario. Lo de las multas sería realmente disuasorio si las pagaran ellos, pero me temo que las tendría que pagar yo a través de Montoro.
Si los nacionalistas son capaces de disfrazar de héroe a Companys, también serían capaces de hacerlo con algunos otros, pero no por eso debería dejarse a nadie en la calle.

Iglesia, clases de Religión, castellano y toros, en la diana del gobierno balear
El Ejecutivo de la socialista Francina Armengol muestra un perfil de radicalidad inédito en los anteriores «pactos de progreso»
Josep María Aguiló. Palma De Mallorca ABC 15 Agosto 2016

El denominado «pacto de progreso» que en la actualidad preside la socialista Francina Armengol en Baleares es el tercero de esas características que ha habido en la Comunidad. El Archipiélago había contado ya previamente con dos Ejecutivos similares, liderados por el también socialista Francesc Antich, el primero en la legislatura 1999-2003 y el segundo en el periodo 2007-2011. Frente a la imagen de moderación que solía ofrecer Antich, algunos de los posicionamientos defendidos hasta ahora por Armengol están resultando sin duda más extremos. La única excepción en ese sentido serían, paradójicamente, las decisiones tomadas por Armengol en materia de política lingüística, pues se ha limitado a recuperar o actualizar las principales medidas aplicadas ya en su momento por su mentor.

Ya con Antich el catalán era un requisito para acceder a la Administración, que en los colegios había de facto inmersión en detrimento del castellano y que en el canal autonómico IB3 se utilizaba solo el catalán estándar. También con Antich, el Govern y la Generalitat colaboraban en el Instituto Ramón Llull (IRL) y a nivel institucional se realizaban en las Islas campañas para promocionar el uso de la lengua catalana en todos los ámbitos de la sociedad. Es decir, prácticamente lo mismo que ha defendido o aprobado Armengol en el último año.

La principal diferencia entre ambos políticos socialistas es que Armengol y las formaciones que ahora la apoyan —la coalición econacionalista MÉS y Podemos— dejan traslucir día a día, a nivel global, un perfil de radicalidad muy alejado de la templanza que solían mostrar Antich y sus antiguos socios, los precursores de MÉS y la hoy extinta Unió Mallorquina.

Corrupción
El gran lastre del segundo y último pacto de «progreso» que lideró Antich no fue ideológico, sino de corrupción. En cambio, lo más significativo de la situación política actual es que la Comunidad se encuentra regida, por vez primera en su historia, por unos partidos bastante alejados del centro político, incluido a veces el propio PSOE.

En sentido estricto, en el Govern no hay un tripartito como tal, pues si bien MÉS sí tiene consejeros autonómicos en el Ejecutivo de Armengol, Podemos decidió hace un año no integrarse en dicho Ejecutivo y solo darle su apoyo externo. Aun así, las proposiciones más relevantes son presentadas siempre conjuntamente por los tres. El impulsor de MÉS, Biel Barceló, es el actual vicepresidente balear y también consejero de Turismo, mientras que el líder de Podemos en las Islas, Alberto Jarabo, es solo diputado regional.

En ese contexto de un cierto rupturismo cabe situar varias de las últimas iniciativas promovidas por el tripartito, como su deseo de prohibir los toros en Baleares, algunos recientes cambios legislativos en materia medioambiental, el propósito de limitar las horas lectivas de los profesores de Religión, la petición de que el nombre oficial de los tres aeropuertos isleños sea solo en catalán, los recelos cada vez mayores ante el constante incremento en la afluencia de turistas o el enfrentamiento con la Iglesia a causa de los bienes inmatriculados.

A ello hay que añadir, aunque sean cuestiones algo menores, que Armengol defiende aún hoy para España un Ejecutivo de izquierdas, con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias al frente, o que tanto Podemos como MÉS se negaron a acudir a la recepción que los Reyes ofrecieron el día 7 en el Palacio de la Almudaina de Palma para hacer gala de republicanismo.

Por otra parte, hay que reconocer que la realidad política que vivió Antich a nivel estatal y la que vive ahora Armengol son diferentes. Entonces era inimaginable que Cataluña pudiera iniciar el camino al margen de la ley que acaba de emprender recientemente rumbo a la independencia. Por fortuna, ese camino no lo prevé seguir en Baleares el actual tripartito, ya que ni el PSOE, ni MÉS ni Podemos abogan por ningún tipo de «desconexión» con respecto al resto de España.

Los coqueteos políticos —o culturales— con Cataluña han sido recurrentes cuando en Baleares ha gobernado un tripartito. Ha sido también en esos momentos cuando desde los sectores intelectuales o educativos nacionalistas se ha defendido con mayor fuerza la idea unos supuestos «Países Catalanes», de los que también formaría parte la Comunidad Valenciana. En el Archipiélago, esa idea cuenta sobre todo con el apoyo de la Obra Cultural Balear (OCB), entidad que en el pasado fue un referente democrático y que hoy es ya casi solo una mera asociación soberanista más.

Preocupación
Así lo han venido denunciando el primer presidente de la Fundació Jaume III, José Zaforteza, o el presidente del Círculo Balear, Jorge Campos, entidades que se oponen al citado nacionalismo de carácter filocatalanista. Ambos coinciden a la hora de señalar que si bien están en contra de la política lingüística de Armengol, ven con mucha mayor preocupación otras iniciativas del actual tripartito. «En general, este Ejecutivo es mucho más extremista y radicalizado que los de Antich», sintetiza Campos.

Viendo cómo se está desarrollando hasta ahora la actual legislatura, los amantes de la moderación y del seny balear tienen buenas razones para empezar a sentirse, cuando menos, un poco preocupados.

Hitos de una política sectaria
Dificultades para impartir Religión en los colegiosEl propósito del Govern es que los profesores que imparten Religión sólo puedan dar una hora de clase a la semana a partir del próximo curso, en lugar de la hora y media que se da actualmente, y también que dichos profesores no puedan enseñar otras materias, a diferencia de lo que había venido sucediendo hasta ahora.

El catalán como requisito para ser funcionarioCon Armengol ha vuelto la inmersión lingüística a los colegios y además el conocimiento del catalán vuelve a ser un requisito –y ya no solo un mérito– para poder ser funcionario en la Administración. Sin embargo, hay que recordar que ambas medidas fueron aplicadas ya en su momento por Antich.

Una ley para prohibir las corridas de toros El tripartito prevé aprobar el próximo otoño en el Parlamento regional una modificación de la Ley de protección de los animales que viven en el entorno humano, aprobada por el PP. Dicha modificación supondrá en la práctica que no se puedan celebrar más corridas de toros en Baleares.

Contradicciones respecto al turismoEl Govern está ofreciendo mensajes contradictorios con respecto al turismo, ya que por una parte insiste en que la llegada de visitantes es esencial para la economía balear, mientras que al mismo tiempo reitera una y otra vez que Baleares está ya al límite de su capacidad para recibir turistas.

Contra la Iglesia por los bienes inmatriculados Los dos socios de Armengol, MÉS y Podemos, han pedido que se estudie quiénes serían los titulares reales de algunos bienes que la Iglesia hoy considera suyos, los bienes inmatriculados. La formación morada ha acusado a la Iglesia de «robar» inmuebles que no serían suyos.

Existencia de unos supuestos «Países Catalanes»Armengol quiere que Cataluña siga en España y no aboga por el soberanismo en Baleares, algo que sólo defiende MÉS y con matices. Aun así, a nivel cultural se ha reforzado la colaboración con la Generalitat, en el marco de la supuesta existencia de unos hipotéticos «Países Catalanes».
 


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