AGLI Recortes de Prensa   Jueves 18  Agosto  2016

Andanzas y mistificaciones de una nueva secta
Amando de Miguel Libertad Digital 18 Agosto 2016

Mi amigo José Cuevas anda ahora hurgando en los archivos para completar los datos sobre una misteriosa secta: los onfaloscopios. Literalmente son los que se miran fijamente el ombligo durante horas como una forma de meditación. Aunque originarios de la época helenística, han tenido algunas réplicas posteriores. Ahora mismo los encontramos de nuevo en España, y más influyentes que nunca. Han llegado a la conclusión de que no hay dos ombligos iguales.

Su variante más notoria es la de los nacionalistas, que ahora se hacen llamar soberanistas. Los italianos dicen campanilismo a la querencia por contemplar el mundo desde la altura del campanario de la aldea. En España tenemos muchos aficionados a tal actividad contemplativa. Lo más curioso es que los nacionalistas eran antes más de derechas que la Lola Flores, pero ahora son de izquierdas.

Los ombliguistas reviven por todas partes. Son los que se apasionan por el atleta de su pueblo en las Olimpiadas y no llegan a ver la grandiosidad del conjunto de los Juegos. El equivalente futbolístico es el forofismo.

Ombliguismo por parte de los líderes de los principales partidos es mantener a un país sin Gobierno durante meses con tal de seguir en el machito al frente de sus respectivas huestes.

Ombliguismo por parte de los diputados y senadores es ponerse perfectamente de acuerdo para repartirse el pastel de los sueldos y bicocas durante meses sin nada que hacer.

Ombliguismo es que la reforma electoral se haga para beneficio del partido que la impone como chantaje. Al igual que la reforma educativa se tenga que hacer a gusto de los profesores, la reforma sanitaria según los intereses de las batas blancas, y así sucesivamente. Es el reformismo pro domo sua.

La primitiva secta de los onfaloscopios se extinguió pronto por desidia de sus fieles. Sus sucesores hodiernos, los ombliguistas, gozan de excelente salud. Son capaces de tomarse unas generosas vacaciones después de nueves meses sin trabajar. Se convierten en reclamos para la industria turística.

En España se puede ser jefe de Gobierno sin saber una palabra de inglés, o aspirar a serlo sin haber administrado nunca dineros públicos. No es difícil llegar a catedrático de universidad sin haber escrito ningún libro. Tampoco hace falta haber leído muchos para acceder a un alto cargo y atornillarse en él. Se puede ser diputado en el Congreso y presumir de no sentirse español. Todos andan muy atareados contemplándose el ombligo.

Los ombliguistas de hoy suelen practicar el sano ejercicio del nepotismo. Es decir, no se ocupan de defender la familia como institución, pero colocan en seguida a los parientes y afines en cargos que dicen “de confianza”. Quiere decir que solo se fían de ellos, no de los funcionarios de carrera.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Democracia, estabilidad y representatividad

Aleix Vidal-Quadras Gaceta.es 18 Agosto 2016

No es extraño que una de las seis condiciones exigidas por Ciudadanos al Partido Popular para facilitar la investidura de un candidato que les parece todo menos idóneo, se refiera al sistema electoral. Es conocido, y ha sido comentado y criticado hasta la saciedad, que nuestra ley electoral, que combina listas cerradas y bloqueadas, grandes circunscripciones que pueden llegar a tener censos de varios millones de electores y una muy deficiente democracia interna de los partidos, acaba transformando el Congreso de los Diputados y el Senado en un conjunto de grupos de empleados de los respectivos jefes de filas, cuyo vínculo con los votantes es escaso o nulo y cuya función esencial de control del Gobierno y de elaboración de leyes queda gravemente mediatizada. Los españoles desconocen quiénes son sus diputados y diputadas, salvo contadas excepciones, y en un Parlamento con mayoría absoluta de una determinada formación, las Cortes son un mero apéndice del poder ejecutivo. España no es, pues, una verdadera democracia constitucional, sino una partitocracia corrupta en la que una reducida oligarquía mangonea a su gusto los presupuestos y las instituciones del Estado. Dentro de este insatisfactorio esquema, el sistema electoral juega un papel sin duda clave y es uno de los puntos principales de la gran reforma de la Constitución del 78 que los tiempos demandan.

Las modificaciones propuestas por la organización naranja, listas abiertas y mayor proporcionalidad, van en la línea de dar un más amplio poder a los votantes y de mejorar la representatividad, Con el sistema actual, se elige una lista completa, incluso si algunos de sus integrantes son indignos a acémilas, y por supuesto resulta llamativo que un mismo número de sufragios a escala nacional proporcione un número de escaños completamente diferentes. Sin embargo, estas propuestas, bien intencionadas y, hay que decirlo, algo interesadas, no atacan a fondo los notorios defectos del actual método.

Hay que decir, de entrada, que no existe el sistema electoral perfecto, y que sea cual sea el escogido, siempre existirá una tensión dinámica entre representatividad y estabilidad. Del bipartidismo a la sopa de letras, hay un catálogo largo de posibilidades, Ahora bien, lo que nadie puede discutir es que el sistema español creado por la Transición ofrece inconvenientes tan lacerantes que, incluso reconociendo que en este campo el ideal es inalcanzable, es necesaria una reforma que los mitigue.

El caso extremo de máxima estabilidad y mínima representatividad es el mayoritario a una vuelta, tal como se practica en el Reino Unido y en los Estados Unidos. En estos países significativas franjas de votantes quedan habitualmente fuera del Parlamento, aunque, eso sí, el vínculo entre representante y representado es muy intenso y la independencia de los diputados respecto a sus jefes de partido, considerable. La otra cara de la moneda es la proporcionalidad a ultranza, como sucedía en la Italia de la I República, con un Parlamento en el que bullía una miríada de grupos y donde los Gobiernos duraban pocos meses o incluso semanas. Hay otros dos factores a los que atender, el territorial en los Estados federales, y la autonomía de los representantes respecto a las cúpulas de sus partidos.

Al final, ante una ecuación con tantas variables, es obligada una fórmula de compromiso que alcance un equilibrio aceptable entre estabilidad y representatividad, entre separación de poderes y eficacia del Estado, entre independencia de los diputados y viabilidad orgánica de la representación política y entre territorialidad y unidad nacional. Parece evidente que semejante operación no es factible a partir de la improvisación y de las visiones parciales. Su logro aconseja una reflexión seria, una consideración objetiva de los elementos a armonizar y, ni qué decir tiene, un acuerdo lo más sólido posible de una gran mayoría social y política. No es imposible si se enfoca el problema con rigor, seriedad y sentido del Estado. Un sistema mixto a la alemana que conjugue listas nacionales de partido con representantes elegidos por la regla mayoritaria en circunscripciones manejables es una posibilidad interesante. Lo que es seguro es que nuestra actual ley electoral, fruto de unas circunstancias históricas muy concretas y de unos miedos en aquel entonces justificados, ya no sirve para la España de hoy. Es tarea de los políticos y de la sociedad en general acometer su puesta a punto en beneficio dei interés general.

¡Vete al guano, Mariano!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 18 Agosto 2016

En la comparecencia de Mariano Rajoy tras la reunión de la Ejecutiva del PP, solo podemos constatar la inigualable e insuperable caradura que muestra el sujeto en un alarde de cinismo que merece ser puesto como ejemplo del “choteo” político. Porque sabiendo que la Dirección del Partido comandada por Mariano Rajoy mantiene un férreo control sobre esa Ejecutiva en la que es imposible hallar voces discrepantes, el simple hecho de haber demorado una semana la reunión ya anticipaba que lo único que Rajoy pretendía era, como siempre, ganar tiempo. Resulta que la Ejecutiva ha dado “luz verde” a la dirección para negociar lo que estimen oportuno con CIUDADANOS, incluidos los célebres seis puntos del condicionado que explicó Albert Rivera. Por supuesto que no ha habido ninguna mención a la fecha de investidura, ni que los seis puntos se hayan aceptado. Solo se ha adelantado que Rajoy se pondrá en contacto con Rivera para comenzar las negociaciones. ¿Querrá Rivera comenzarlas si no ha tenido respuesta a sus demandas previas?

Volvemos pues al punto de partida, allí donde lo dejó Rivera la semana pasada. Parece claro que el PP va a la suya y quiere marcar los tiempos sin presiones externas. Por su parte, Pedro Sánchez no ha querido quedarse relegado a un papel secundario. Suspendió sus vacaciones y ha reunido hoy mismo a sus fieles en Ferraz para ratificarse en su postura del NO al PP, a Rajoy y a las políticas de recorte. O sea, hacer creer que, si PP y CIUDADANOS llegan a un pacto de investidura, no cambia nada el que junto a Coalición Canaria presenten 170 diputados como aval. Y la realidad es que el cambio es sustancial y mucho más difícil de vender seguir bloqueando la investidura y postularse como alternativa junto a los ultra izquierdistas y comunistas de PODEMOS con 156 escaños que deberían contar necesariamente con el apoyo de las fuerzas secesionistas. De hacer eso, sería el comienzo del fin del PSOE y no creo que los ausentes de esa reunión de hoy en Ferraz estén por la labor de aceptarlo sin más.

Pienso que el PP no está en condiciones de romper el débil vínculo que mantiene con CIUDADANOS. Sólo no va a ninguna parte y nadie le garantiza que finalmente Pedro Sánchez consiga su objetivo, sobre todo si CIUDADANOS vuelve a su posición abstencionista o lo que es peor al NO inicial que incluye condiciones como el veto a Mariano Rajoy. Creo que el PP puede perder toda la legitimidad y posición de ventaja que estaba adquiriendo ante los ciudadanos, si se certifica que su estrategia pasa por ser refractario a las condiciones de CIUDADANOS e intenta incluirlas en un paquete general de apoyo. Porque la queja de Mariano Rajoy viene precisamente de que Albert Rivera a Pedro Sácnhez le ofreció y firmó un pacto de legislatura, mientras que a él solo le ha ofrecido un pacto de investidura.

Y es verdad, CIUDADANOS no se ha cansado de decir públicamente que este pacto es para la investidura para posteriormente unirse al PSOE en una oposición dura en la que cada nueva Ley o decisión esencial como el techo de gasto y los Presupuestos Generales deberá pasar por el tamiz de los pactos. Es decir, dejar formar Gobierno, pero no gobernar sin supervisión estricta. Y el caso es que algo así no se diferencia mucho de que no se consiga una investidura y se obligue de nuevo a disolver las Cámaras y convocar las terceras elecciones generales en un año. Algo indeseable pero que, dadas las circunstancias, parece inevitable a día de hoy.

No me parece que la intervención de hace unas horas de Mariano Rajoy haya servido para algo más que enfadar a su único apoyo. Es por tanto urgente desmentir esa percepción con una comparecencia pública de los dos actores implicados, Albert Rivera y Mariano Rajoy, en un par de días como máximo, escenificando el avance hacia un acuerdo de investidura y fijando de común acuerdo la fecha como tarde para la semana del 29 de este mes de agosto.

Si no queremos que se nos tome a pitorreo en la UE y que se consolide la opinión de que no somos el tipo de socio ejemplar y que se nos invite al Spainexit,, nuestros dirigentes deberán estar a la altura y demostrar que somos capaces de superar rencillas y ambiciones personales y partidistas en aras de conseguir el bien común de España y de los españoles. Desgraciadamente no veo indicios de que algo así pueda llegar a ser realidad.No al menos con estos drigentes.

Esto huele que apesta a terceras generales
Jesús Cachowww.vozpopuli.com 18 Agosto 2016

Una tomadura de pelo. No se me ocurre otra forma de calificar la rueda de prensa con la que ayer Mariano Rajoy despachó la reunión del comité ejecutivo del PP llamado, en teoría, a analizar las condiciones impuestas por Ciudadanos para apoyar su investidura y obrar en consecuencia, es decir, aceptarlas o rechazarlas. Con Franco y después de Franco, quienes ya peinamos canas hemos asistido a toda clase de espectáculos, a cual más abracadabrante, en la política española como para rasgarnos las vestiduras por uno más de tales episodios. Lo de ayer, sin embargo, supera lo visto hasta ahora. Contemplar al líder del primer partido español, presidente del Gobierno con mayoría absoluta hasta hace menos de un año, presidente en funciones desde el pasado diciembre, pasándose por el arco de sus caprichos la, por él y los suyos, tan cacareada como manida “urgencia” para formar un Gobierno estable “dada la gravedad de los problemas del país”, es sencillamente incomprensible, además de inaceptable, por no decir intolerable. Esto huele que apesta a terceras elecciones generales.

“Le he explicado al señor Rivera que debo someter el documento [las condiciones de Ciudadanos] a la aprobación del Comité Ejecutivo de mi partido. Como ustedes comprenderán, no puedo ni debo tomar esta decisión en solitario”. Es exactamente lo que dijo Mariano la semana pasada, antes de irse a protagonizar una nueva caminata por las riveras del Umia con el marido de Ana Pastor en plan carabina. La verdad es que a quienes conocen el paño que guarda el arca del PP les pareció una deliciosa boutade el que Mariano Rajoy necesitara consultar con el comité ejecutivo de Mariano Rajoy para aprobar o rechazar cualquier cosa que le apetezca a Mariano Rajoy, porque el PP es Mariano Rajoy y punto. No hay más voluntad que la suya. Y como temían los más pesimistas, resulta que, según Mariano Rajoy, ni Ciudadanos ha impuesto condiciones (“Podemos aceptar muchas cosas, o no”), ni él tiene por qué fijar fecha de investidura, que era la exigencia previa impuesta por Ciudadanos para sentarse a negociar. Una tomadura de pelo. Una falta de respeto a los casi 8 millones de votantes del PP y a los millones de ciudadanos que, sin haber votado PP, se sienten concernidos por la dimensión de la crisis política española.

Por si las querellas personales entre líderes, que siguen manteniendo encallado el barco de la formación de Gobierno, no fueran suficientes para hacernos temer la eventualidad de esa tercera consulta, la manifestación de consumado tancredismo protagonizada ayer por Mariano no hace sino confirmar las peores sospechas. ¿Está pensando el PP en esas terceras generales capaces de darle de nuevo, solo o en compañía de otro, esa cómoda mayoría que necesita para gobernar, para lo cual solo necesita marear la perdiz y confundir al personal, es decir, administrar a conveniencia el encargo regio taponando cualquier otra iniciativa que pudiera adoptar el Rey? Porque si sus protestas sobre la urgencia de contar con un Gobierno estable fueran sinceras, a Mariano –y al inane Partido Popular- tendría que haberle faltado tiempo para aceptar, no ayer sino hace más de una semana, las más que asumibles condiciones impuestas por Rivera para tragarse el sapo del donde dije digo digo Diego y del brazo de Mariano nunca jamás.

La comparecencia ayer tarde de José Manuel Villegas, en representación de Ciudadanos, para lidiar el toro que el líder del PP había plantado en la arena apenas tres horas antes resultó, por lo dicho, ciertamente patética. Porque la única respuesta aceptable de Ciudadanos al insólito desplante popular hubiera sido anunciar ayer mismo la retirada de las condiciones de marras y la ruptura de cualquier conato de negociación con Rajoy y su banda, hasta que el PP no se comporte como se espera de una derecha responsable, consciente de su responsabilidad en la encrucijada española actual. Albert Rivera prefirió hacer mutis por el foro, degradando así la respuesta de Ciudadanos, en un ejercicio que, no sin cierta dosis de caridad cristiana, cabría calificar de responsable, al evitar responder a la provocación del PP en caliente.

Encallados en el juego de los intereses personales
Ciudadanos sigue asumiendo riesgos, el más notorio de los cuales dimana de ese intento de nadar y guardar la ropa o quedarse siempre a medio camino entre Pinto y Valdemoro. Apoyar la investidura de Rajoy no tiene sentido si al tiempo no se garantiza una legislatura larga susceptible de hacer posible las reformas que necesita el país en todos los órdenes, incluido, por supuesto, el inaplazable problema catalán que sigue creciendo sin pausa. Y para eso Ciudadanos no tiene más remedio, o así me lo parece, que entrar en un Gobierno de coalición desde el cual vigilar el estricto cumplimiento de los compromisos contraídos por el regente Rajoy, impidiendo el gato por liebre de Rajoy, bajo amenaza de ruptura de la coalición y automática moción de censura. Jugar a todas las barajas (la infumable carta en El País del pasado domingo) no parece de recibo. Apostar de verdad por la estabilidad, desde el punto de partida de esos 169 diputados, supone hacerlo con todas las consecuencias. Asegurar el crecimiento económico y la creación de empleo exige una legislatura de consenso, de pacto, de luz y taquígrafos, no de trampas en el solitario.

Pero no van por ahí los tiros. Perdamos toda esperanza. Los líderes de los llamados partidos constitucionales, con particular mención para PP y PSOE, siguen aferrados al juego ruin de sus cálculos privados, sus intereses personales, sus odios bíblicos, su innata mezquindad, su escasa altura de miras… Toda la estrategia de Mariano Rajoy parece orientada a cargar en el debe de Pedro Sánchez la responsabilidad de esas terceras generales, mientras que todas las esperanzas de Sánchez parecen puestas en llevarse por delante a Mariano Rajoy aunque sea lo último que haga en su vida política, sin que se sepa qué propuesta formularía a los españoles después de tan histórico logro. Salvando las distancias y el componente trágico de la comparación, la situación actual guarda notables analogías con el grado de hipocresía moral, juego sucio y rebuscados cálculos personales que condujeron al mundo a aquella carnicería que fue la primera Guerra Mundial.

Lo relató como nadie Bárbara Tuchman en “Los Cañones de Agosto”. El cinismo calculado de los líderes, las rencillas personales entre los generales, los odios de índole nacionalista, los deseos de históricas revanchas, empujaron al mundo a una aventura que “iba a durar unas semanas” y terminó en una masacre que nadie supo parar. Todos perdieron, nadie ganó. La Europa que se adentró en el verano de 1914 inmersa en la engañosa placidez de la belle époque, tras décadas de fructífera paz, salió de él convertida en un montón de ruinas, con millones de víctimas. Tuchman termina su obra afirmando que “Los países se vieron acorralados en una trampa, una trampa de la que no hubo y no ha habido salida”. La trampa de Sánchez consiste en creer que en unas terceras generales podría irse hasta los 95 diputados, convirtiéndose en salvador del PSOE; la de Rajoy, en que podría ponerse a tiro de la mayoría absoluta bailando sobre el cadáver humeante de Ciudadanos. De los cañones que este agosto de 2016 tienen a los españoles perplejos ante tanta inaudita estulticia, tanta general mediocridad, tanta extendida cobardía, solo puede derivarse la ruina de España. Lo decía este lunes Fernando García de Cortázar en ABC: “Nos estamos jugando el que España empiece a cansarse de su propia existencia en común, que comience a notar una fatiga que la conduzca a un vertedero de ilusiones perdidas y confianza desmantelada. Estamos en un verdadero estado de excepción”.

Realidad de la política en España y “otros lugares”

Antonio García Fuentes Periodista Digital 18 Agosto 2016

Como en el mundo “lo que de verdad funciona es la panza y el bolsillo”; cuando algún independiente sale “a opinar en los lugares donde le dejan” (que no son todos los que presumen de “libertad de opinión”, que no existe); suelen salir “moscas cojoneras” o “patrullas que comen de lo ya establecido” y te atacan como saben y pueden. Una de “estas moscas” y sobre mi artículo: “Condones y jolgorios o el nuevo pan y circo”; me ataca y me suelta lo que sigue; callando como es normal, las corrupciones que pueda haber en Podemos y el “mar revuelto o de fondo que allí hay” y me dice lo que sigue:

“Podemos puede permitirse regalar lo que le dé la gana a sus votantes que para eso pagamos la financiación de nuestro Partido....el UNICO que no debe ni un céntimo a los bancos, ha quedado claro???????...no nos perdonan deudas porque NO las tenemos...

a..... ver si de una vez, tú que vas dando lecciones a todo el mundo.... cuentas como es la financiación del PP que durante 38 años ha sido ilegal....

han arruinado España vendiéndola a trozos para sacar ellos una tajada… tanto para llevarse a Paraísos fiscales como para financiarse regalando a la gente televisores o lavadores a costa de estar al erario público...

solo Francisco Correa uno de los que recibida subvenciones del PP tiene 55 inmuebles...
suma a todo eso la enorme DEUDA que supone para el estado y empieza a sacar las cuentas de lo que nos cuesta el PP a todos los españoles....
por esos... LAS ELEYS DE EDUCACIÓN QUE HACEN van siempre encaminadas a educar en el borreguismo....

no es culpa de Podemos ni de Pablo Iglesias que los fachas mantengan a gentuza como esa en el poder durante más de 38 años... http://foroseneca.crearforo.com/viewtopic.php?f=1&t=37074&p=432578#p432578

MI RESPUESTA:

Lleva razón y se resume mejor así: Desde que enterraron a Franco la política en general ha sido de SAQUEO DE ESPAÑA (Sálvese el que pueda) y aquí entran todas las "hordas" políticas; por ello España está arruinada; y lo que hay en lontananza, Podemos incluidos, no me merece confianza alguna... seguimos a la deriva y cada político, lo que busca es SENTAR SU CULO PARA COBRAR Y MANGONEAR CADA VEZ MÁS... y ese es el peor de los estados políticos, el no tener ya confianza en ninguno”.

La realidad en los momentos actuales, sigue siendo “más de lo mismo”; los problemas de España, cualquiera que piense un poco los sabe; son… “limpieza de parásitos y depredadores de una o varias castas que son las culpables de todo lo que ha pasado aquí y va a seguir pasando”; leyes duras y que se apliquen, muchísima mejor forma de distribuir los recursos nacionales y “cosillas así”; cosas estas que las castas dominantes ni quieren oír hablar de ellas y por tanto, lo más normal es que “todo siga igual o empeorando cada vez más” y así, hasta que ellos quieran, puesto que el resto, como un “pobre rebaño de borregos”, solo podemos ser meros espectadores y defendernos como podamos y con arreglo a las pocas salidas que dejan, ya que a través de los ordenadores y fuerzas estatales, así como leyes draconianas, no nos van a dejar ni respirar tranquilos; todo lo demás que nos digan… “es como si oyéramos llover”.
España y el mundo van mal, sencillamente por cuanto se domina con la fuerza y no con una mínima razón humana que nos haga tener ilusión en el presente y en el futuro; y así solo se termina “en el caos” tantas veces repetido en la triste historia de “ese animal dicen que humano”, que nació en este planeta, simplemente para destruirlo, incluido su propio género… “repito animal”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php


¡Que pasen un buen día!

Rajoy no aclara y Sánchez no se mueve
EDITORIAL Libertad Digital 18 Agosto 2016

Mariano Rajoy se negó la semana pasada a dar una contestación a las seis condiciones que Ciudadanos había planteado a su partido para iniciar unas negociaciones destinadas a respaldar su investidura alegando, textualmente: “Debo someter el documento a la aprobación del Comité Ejecutivo de mi partido”; lo que haría, según él mismo dijo, este miércoles.

Pues bien, tras reunirse este miércoles el Comité Ejecutivo del PP, Rajoy ha asegurado, faltando clamorosamente a la verdad, que no había sido convocado para aprobar condición alguna de Ciudadanos, sino tan sólo decidir o no si Rajoy podía negociar con Ciudadanos.

Si lo de la semana pasada fue una mala excusa para retrasar los deberes, lo de este miércoles resulta una auténtica tomadura de pelo, no sólo para Ciudadanos sino para todos los españoles. Para colmo, Rajoy sigue también sin aclarar cuando será la sesión de investidura, fecha que debía haber sido comunicada por la presidenta del Congreso el mismo día que Rajoy aceptó el encargo del Rey de presentarse a la reelección.

De esta forma, Mariano Rajoy mantiene vivas dos de las más reiteradas excusas que Pedro Sánchez ha utilizado para justificar su irresponsable obstruccionismo: que Rajoy no ha logrado recabar ningún apoyo fuera de su partido y que tampoco ha aclarado si piensa definitivamente en presentarse a la investidura.

Pedro Sánchez, por su parte, y en una comparecencia ante los medios no menos deprimente, ha vuelto a sacar a colación estos dos hechos y reiterado su irresponsable negativa a evitar, en cualquier caso, unas terceras elecciones por la vía de la abstención en la todavía hipotética investidura de Rajoy. Es evidente que la actitud de Rajoy no excusa la irresponsabilidad del líder socialista, que está dando tremendas muestras de carecer de sentido de Estado y de guiarse por el más pueril sectarismo.

Parecería que estos dos dirigentes –bajo cuyo liderazgo sus respectivos partidos han sufrido históricas pérdidas de respaldo electoral– están empecinados en abocarnos a unas terceras elecciones. En cualquier caso, ya sea para formar un nuevo Gobierno, ya sea para poner en marcha el reloj para la convocatoria de unos nuevos comicios, será necesario que alguien se presente a la investidura. Sea como fuere, si nos arrastrasen a unos terceros comicios, ni Rajoy ni Sánchez merecerían ser nuevamente candidatos a la presidencia del Gobierno.
- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/rajoy-no-aclara-y-sanchez-no-se-mueve-79800/

Sánchez apuesta por unas terceras elecciones porque las encuestas les dan “una gran subida”
Nuria Val okdiario 18 Agosto 2016

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, “está fuerte” y sigue enrocado en su ya famoso “no es no” al PP. Dirigentes socialistas cercanos señalan a OKDIARIO que “se va a mantener así hasta el final y no le importa que haya terceras elecciones”. De hecho, comentan, que unos días atrás Sánchez les dijo a los suyos que las encuestas les “dan bien” y que no teme a unos nuevos comicios porque saldrían “reforzados”. Estos dirigentes aseguran que no se explican qué encuestas son ni si son internas las que ha mirado el líder del PSOE para llegar a este supuesto, pero lo que ellos no desean es que haya nuevos comicios y sea por su formación. “Sería un precio muy alto que pagaríamos en las urnas”, sentencian.

La única encuesta que pone bien a los socialistas de cara a unos terceros comicios es el CIS de julio. Con un 23,1% de votos, suben en el sondeo, que otorga el 32,5% a los populares. De esta manera, el organismo público otorga al partido liderado por Sánchez una estimación de voto del 23,1%, casi cinco décimas más que en la cita con las urnas de hace un mes y medio, cuando lograron el 22,66% de los apoyos. Además, Podemos volverían a ser los terceros perdiendo décimas, del 21,1% pasarían al 19,6%.

Sin embargo, fueron los dirigentes de Ferraz quienes no se creían las encuestas cuando hablaban del ‘sorpasso’ de Podemos a los socialistas. Los sondeos inmediatamente anteriores a esas elecciones sobredimensionaron a Unidos Podemos y colocaron al PSOE por debajo de lo finalmente logrado en las urnas. Una subida del PSOE, por otra parte, podría empujar a Sánchez a volver a intentar su investidura, como hizo sin éxito a principios de marzo, algo que esta vez da muestras de haber descartado. Aunque sigue sin querer pronunciarse respecto a este asunto. En estos momentos, Sánchez está convencido del ‘no’ y se mantiene en su postura hasta el punto de llevar a los populares a la disolución de las Cortes, si hace falta, según apuntan fuentes socialistas.

La cúpula de Podemos Galicia a sus bases: "Si os vais o criticáis a Iglesias beneficiáis a Errejón"
Tras 15 días de silencio, Sánchez hizo un ‘paréntesis’ este miércoles en sus vacaciones para reunir a su Ejecutiva y a la dirección del Grupo Parlamentario. Una reunión donde solo participó su núcleo duro para ratificar el ‘no’ al PP y buscar las primeras pinceladas de cara al discurso de investidura, si finalmente se da. Hasta los suyos piensan que Sánchez busca ir a unas terceras elecciones cuando no les explica a qué ‘no’ podrían renunciar (‘no’ a Rajoy, a unas terceras elecciones o a intentar formar gobierno). “Que fracase Rajoy no implica que España esté abocada a unas terceras elecciones”, dijo el líder socialista en la rueda de prensa. Pero no contestó entonces qué opción baraja para evitar nuevos comicios.

La dirección del PSOE está ‘crecida’ después de escuchar a Rajoy pedir un segundo encuentro con Sánchez para intentar convencerle de la abstención, que se siente a negociar y fijar juntos una fecha de investidura. El líder socialista aseguró en rueda de prensa que está “dispuesto” a reunirse de nuevo con el candidato del PP pero, “ya saben cuál es nuestra postura”, zanjó. A pesar de lo que los populares puedan ofrecerle, los socialistas no se moverán de su postura. Fuentes gubernamentales comentaron a este diario que podrían realizar alguna cesión en sus propias normas, como la LOMCE, si los socialistas se sentaran a la mesa de negociación junto a Ciudadanos.

Sánchez tiene muy presente que Rajoy dijo ‘no’ a su investidura y “esa postura fue definitiva para que no hubiera Gobierno”, recuerda en sus ruedas de prensa. Los dirigentes críticos contemplaron la “abstención negociada” del PP y siguen con esperanza de que, a última hora, Sánchez “se vea acorralado” y gire hacia la abstención como propugnan los históricos Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero o José Bono.

Donde dije digo... o cómo PP y Ciudadanos cambian de criterio en solo unas horas
Las condiciones de Ciudadanos ni siquiera se han debatido en el comité, para sorpresa de propios y extraños, y pese a que Rajoy anunció que así sería
Alberto Pérez Giménez El Confidencial 18 Agosto 2016

"¿Y quién ha dicho eso? Yo nunca lo he dicho". El presidente del Gobierno en funciones -sin corbata desde que negocia con Ciudadanos- interrumpía de manera abrupta a una periodista durante la rueda de prensa para explicar lo sucedido en el comité ejecutivo nacional del PP.

La pregunta era muy sencilla: ¿cómo era posible que el comité del PP no tratara las seis condiciones de Ciudadanos para dar el sí en la investidura ("no se ha dicho ni una sola palabra de las condiciones", ha repetido varias veces Mariano Rajoy) cuando la reunión se convocó precisamente para someter al partido esas condiciones? Esta vez, Rajoy no estuvo ni corto ni perezoso, y dejó a la periodista por mentirosa.

Pues sí, Rajoy sí lo dijo. La hemeroteca es muy tozuda y deja las vergüenzas de los políticos al aire. Hace justo una semana, el presidente del Gobierno en funciones, en su cuenta de Twitter, anunciaba: "Una vez conocidas las condiciones de C's para negociar, las someteré a debate y aprobación por el comité ejecutivo nacional del @PPopular". Meridianamente claro. Ayer, solo una semana después, el comité ejecutivo nacional no debatía ni aprobaba las condiciones de Ciudadanos, y solo se daba 'carta blanca' al presidente del PP para negociarlas.

Y si Rajoy lo dijo y lo dejó por escrito en las redes sociales, muchos fueron los miembros del comité que, como la periodista puesta en evidencia por Rajoy, entendieron que este miércoles debían votar sí a las seis condiciones de Ciudadanos: Pablo Casado, Juan Carlos Floriano, Cristina Cifuentes... Todos aseguraban que iban a "alzar la mano" para "votar sí" a las condiciones que imponía la formación naranja.

Un giro de 180 grados que, a los únicos que pareció no importar fue, curiosamente, a los políticos de Ciudadanos. Albert Rivera, ocupado en Barcelona en asuntos personales, dejó el papelón de contestar a Rajoy a su vicesecretario general, José Manuel Villegas. Tras mostrarse "sorprendido", a lo más que llegó fue a calificar de "malentendido" que el PP no hubiera dedicado un minuto a sus condiciones.

El propio Villegas, 24 horas antes, había proclamado a los cuatro vientos que "no habrá negociación si este miércoles el comité ejecutivo nacional del PP no acepta íntegramente las condiciones que ha puesto Ciudadanos para votar sí a Mariano Rajoy y si no fija ya una fecha para el debate de investidura".

Por si fuera poco, mientras el comité del PP se encontraba reunido en Génova -para no tratar lo que Rajoy anunció que se iba a tratar-, el secretario de Comunicación de Ciudadanos participaba en una entrevista en La Sexta en que insistía en que "lo principal es que se aprueben las seis condiciones, sin matices, por cierto", y emplazaba después a que se pusiera la fecha a la investidura, "si es en el mismo momento en que salga Rajoy, mejor"...

Pues bien, ni fecha de investidura, ni condiciones aprobadas, pero Ciudadanos no ha dudado en volver a reunirse hoy con Rajoy. ¿Qué fiabilidad puede tener lo que salga de una reunión entre los líderes de unos partidos cuyas afirmaciones cambian totalmente en cuestión de siete días o 24 horas?

Rajoy se retrata al desairar a Rivera
El rugido del león El Espanol 18 Agosto 2016

La que estaba llamada a ser una reunión crucial para superar el bloqueo de la legislatura ha servido para constatar que Rajoy no parece dispuesto a hacer gestos que lleven a Ciudadanos o al PSOE a reconsiderar su voto en una eventual sesión de investidura. Una semana después de comprometerse a "someter a debate y aprobación" del comité ejecutivo del PP las seis condiciones contra la corrupción planteadas por Rivera, e intentar así procurarse su apoyo, el presidente en funciones ha comparecido con las manos vacías.

El PP no ha debatido ni una sola de las medidas del paquete de reformas que plantea Ciudadanos, ni Rajoy ha desvelado si se presentará a la investidura. La aceptación sine qua non de sus propuestas y el anuncio de la fecha del pleno eran dos premisas para Ciudadanos, pero Rajoy ha optado por mostrarse desdeñoso. Le habría bastado comprometerse con aceptar las reformas de regeneración y aclarar si piensa solicitar la confianza de la Cámara -como establece la Constitución- para allanar el camino hacia su reelección. Sin embargo, ha preferido desairar a su potencial aliado antes que dar la impresión de que cede ante él.

Mentira clamorosa
El presidente ha mentido de forma clamorosa a la opinión pública al asegurar que nunca prometió que sometería a la dirección del PP las reformas de Ciudadanos. Si algo añade este nuevo embuste al personaje, es que perfila con más nitidez su retrato de hombre apoltronado y reacio a pactar.

Rajoy no necesita a nadie que, como ha vuelto a hacer el presidente de Castilla y León, le diga que está desnudo. Ha quedado claro que se sobra y basta para mostrarse tal y como es. Juan Vicente Herrera reclamó la celebración del congreso del PP, y que éste sirva de "revulsivo", ante el mismo comité ejecutivo que cerró en falso el debate de las reformas de Ciudadanos. Es evidente que poco o nada evolucionará el PP con Rajoy al frente

El presidente se ha limitado a volver a exigir la abstención del PSOE y el voto favorable de Rivera sin contrapartida. Luego ha anunciado que este jueves volverá a reunirse con el líder de Ciudadanos. Intenta trasladar la impresión de que el voto de Rivera es gratis y poner el foco en Pedro Sánchez. Pero con esta demostración de intransigencia sólo demuestra que su único afán es perpetuarse y que sus promesas de regeneración son instrumentales. Con su actitud, Rajoy dificulta el posible acuerdo de investidura con Ciudadanos mientras da razones a la dirección socialista para no ceder a la presión de la vieja guardia y abstenerse.

Inflexible
Si Rajoy es tan inflexible como para no hacer nada con tal de atar los votos que casi tenía garantizados no puede ser tampoco el presidente idóneo para gobernar sin mayoría absoluta. Si Rajoy no concreta este jueves en su reunión con Rivera la fecha de su investidura, el líder de Ciudadanos deberá apoyar cuantas resoluciones parlamentarias insten a la presidenta de la Cámara a convocar el pleno. El PSOE ya ha anunciado que este viernes registrará una iniciativa en este sentido y Ciudadanos debería sumarse. Es insólito que Ana Pastor se preste a una estrategia de dilación que sólo puede incomodar a la Corona.

Al consentir reunirse con Rajoy sin que el presidente se haya dignado todavía contestar a uno sólo de sus requerimientos, Rivera se arriesga a parecer débil. Pero cuanto más muerda Rajoy la mano tendida de Ciudadanos, menos credibilidad tendrá su discurso victimista y más claro quedará que es un problema para España y para su partido.

Ciudadanos: “Nos sentimos ninguneados”
Nuria Val okdiario 18 Agosto 2016

“Nos sentimos ninguneados”, responden dirigentes de Ciudadanos tras las palabras este miércoles del candidato del PP, Mariano Rajoy. “Han tenido 7 días para debatir y analizar nuestras propuestas y se ha perdido el tiempo”, añaden. Sorpresa, asombro y estupefacción son algunas de las palabras que han manifestado. Los dirigentes de Ciudadanos se quedaron sorprendidos al escuchar que Rajoy no discutió con los suyos el contenido de estas exigencias sino que se limitó, tal y como explicó, a pedir su “autorización”. “Podían haber adelantado esas conversaciones desde su playa o paseo”, comentó el secretario general de la formación naranja, José Manuel Villegas.

A la formación naranja le sentó mal que Rajoy apuntase que consultará la fecha de investidura con el líder socialista Pedro Sánchez, siendo que llevan semanas con contactos y sienten que no avanzan. Los de Rivera temen que en la cita de este jueves en el Congreso acuda Rajoy sin fijar fecha de investidura y quede a la espera de los socialistas, cuando fueron ellos los que pusieron este requisito como condición indispensable para el ‘sí’. “Si vemos que no hay resolución, es posible que replanteemos nuestra posición”, señaló Villegas y añadió que “en la reunión no esperamos que se negocien las condiciones que hemos dicho que son innegociables”.

“Mientras no dé el sí, la negociación no arranca”
Villegas subrayó que Ciudadanos espera que Rajoy firme el denominado “pacto anticorrupción”, y una fecha de debate en el Congreso. “Mientras no aclare ambos puntos no hay negociación”, indicó. Tampoco se romperá nada, porque de momento nada ha comenzado, puntualizó.

Pero Rajoy ha subrayado que sin el PSOE no habrá investidura ni gobierno. Aunque llegue a buen puerto con Ciudadanos y sume 169 ‘síes’ a su favor (170 si se añade Coalición Canaria), seguirá teniendo 180 votos en contra y necesita que al menos once se conviertan en abstenciones. Por ello, insiste una y otra vez en que necesita al PSOE. Mientras Ciudadanos espera de Rajoy que señale en el calendario la investidura, el presidente ha dicho a su vez que “lo que procede” es esa conversación con Sánchez para preguntarle su criterio sobre esa fecha o si “prefiere la repetición de las elecciones”.

Y Rajoy sigue sin asegurar que vaya a acudir al Congreso sin tener seguras esas abstenciones que necesita: “Tengo que hablar con el señor Sánchez y después lo pongo en su conocimiento”, respondió.

Su primer encuentro tuvo lugar el 12 de julio y ahí Albert Rivera anunció que no apoyaría la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno, pero abrió ya la puerta a la abstención. El 28 de julio, el candidato del PP aceptó el encargo del Rey de intentar ser de nuevo presidente del Gobierno y volvió a encontrarse con Rivera el 3 de agosto, día en que ambas partes decidieron abrir un canal de comunicación. Una semana después, el 10 de agosto, el líder de Ciudadanos entregó a Rajoy las seis condiciones de regeneración y contra la corrupción que su partido pone por delante para sentarse a negociar. Reclamó ya entonces un sí a estas exigencias y una fecha de investidura, que espera obtener en su reunión de este jueves.

El peligro de bajar la guardia con la Deuda
Primo González Republica 18 Agosto 2016

Este martes, el Tesoro Público español colocó más de 5.000 millones de euros de Deuda Pública entre los inversores a tipos negativos. Lo viene haciendo así desde hace algo más de un año de forma creciente y sistemática. Creciente porque a medida que pasa el tiempo son más las clases de Deuda Pública que se incorporan a los tipos negativos y sistemática porque desde el 20 de octubre pasado, todas las emisiones de Letras a plazos de un año o inferiores se emiten con tipos negativos. Desde el día 21 de julio de este año de 2016, también los Bonos a tres años se están colocando con tipos negativos, es decir, los compradores de los títulos públicos españoles tienen que pagar por suscribirlos, lo que constituye un cierto negocio para el emisor, el Estado español Desde tres años para abajo, toda la Deuda Pública emitida en España se está colocando con tipos negativos, incluso de forma esporádica se ha hecho con una emisión a 5 años.

Cualquiera diría que vivimos en el mejor de los mundos en cuanto a endeudamiento público se refiere ya que todo el mundo, de dentro y de fuera de España, se pega de bofetadas por prestar dinero al Estado español, incluso pagando. Una situación similar, aunque con alguna ventaja en el tiempo, está sucediendo en otros países de la zona euro, sobre todo en Alemania, que ya está emitiendo en negativo incluso a 10 año0s de plazo. Esta situación tiene su explicación en la agresiva política de compras que está realizando el BCE desde hace un año, retirando del mercado títulos públicos, y ahora también algunos privados, para inyectar liquidez a la economía con objeto de reanimarla. La solvencia de los Estados también importa, pero menos. La diferencia de tipos discrimina a los más solventes de los que no lo son tanto. España está en una situación intermedia dentro de los Estados europeos.

La pregunta que se podría hacer mucha gente es si esto tiene sentido y si va a durar mucho tiempo. Pregunta de difícil respuesta, aunque todo el andamiaje monetario y financiero que se ha ido construyendo en la Eurozona inspira más dudas que certezas y provoca más incertidumbres de futuro que tranquilidad. Se podría decir que la laxitud con la que se están moviendo las condiciones de financiación en la Eurozona puede ser un mal augurio para la lucha contra los desequilibrios fiscales que proliferan en toda Europa y de los cuales España es un botón bastante representativo, ya que es el sexto país con más Deuda Pública de la zona euro.

Esta mismo miércoles hemos sabido que, de acuerdo con la contabilización del Banco de España, la Deuda Pública española ha vuelto a máximos históricos. Los datos son de cierre del mes de junio pero tienen vigencia actual, aunque quizás se puedan corregir algo, cuestión de décimas, de aquí a finales de este año 2016. De momento estamos algo por encima del 100% del PIB, es decir, con una Deuda Pública equivalente a todo el trabajo del país en un año entero.

La coincidencia de estas dos circunstancias (deuda en niveles históricos máximos y tipos en cotas históricamente bajas) puede llevar a arraigar una actitud de laxitud peligrosa a la hora de reducir este nivel de Deuda Pública que, se mire como se mire, puede ser una auténtica bomba de relojería para el futuro, cuando los tipos de interés empiecen a subir y el coste de la financiación se normalice y se haga insoportable para el conjunto de la economía.

El gobierno pulveriza el récord de deuda pública
El merodeador El Espanol 18 Agosto 2016

Según los últimos datos del Banco de España, la deuda pública de nuestro país ascendió en junio hasta los 1,107 billones de euros, lo que supone un 100,9 % con respecto al PIB; esto es, el máximo histórico desde 1909. Una realidad preocupante: implica que el sector público español debe cada año más del equivalente a la totalidad de los bienes y servicios producidos.

La gravedad de las cifras contrasta con el optimismo del Gobierno en funciones, que cree mantener el control de la situación a pesar de que el ratio de la deuda no se ajuste a lo acordado en el último Programa de Estabilidad, que lo situaba en el 99,14 % del PIB.

Que España se haya endeudado a razón de 6.495 millones mensuales durante los 56 meses de Cristóbal Montoro y Luis de Gunidos al frente de las cuentas públicas demuestra que el Ejecutivo no ha hecho sus deberes en cuanto al control de déficit. Unas pérdidas que se llevan produciendo desde 2008 y que han sido financiadas exclusivamente mediante la emisión de bonos, letras y obligaciones del Estado.

Ante la prolongada ausencia de un gobierno con capacidad legislativa, todo parece indicar que el Ministerio de Hacienda será incapaz, a menos a corto plazo, de realizar las reformas estructurales necesarias para rebajar la brecha entre ingresos y gastos. Esto significa que el porvenir de las generaciones venideras ya ha sido hipotecado, al tener que asumir toda la carga de la deuda.

El Ejecutivo del PP no debería presumir de músculo por el crecimiento. Si no fuera por la asistencia externa del Banco Central Europeo y la caída de los tipos de interés, la situación económica de nuestro país no tardaría en volverse insostenible.

España sufre el mayor nivel de deuda y déficit de los dos últimos siglos
La deuda roza el 101% del PIB y el déficit supera el 5%. Con estos niveles, España siempre ha terminado quebrando o con alta inflación.
Libertad Digital

España entró en la crisis económica internacional con un problema de deuda privada, pero hoy buena parte de las preocupaciones que reflejan inversores y analistas se centra en la abultada deuda que acumula el sector público.

La deuda del conjunto de las administraciones subió en junio en 18.549 millones de euros, hasta situarse en un total de 1,107 billones de euros, por encima del umbral del 100% del PIB, registrando así un nuevo máximo histórico, según los últimos datos del Banco de España. En concreto, según las estimaciones del Ministerio de Economía, la deuda pública alcanzó en junio el 100,9% del PIB, ratio que se encuentra por encima del objetivo del Gobierno para todo el año, situado en el 99,14%, de acuerdo con el último Programa de Estabilidad.

¿Mucho o poco? En el caso de España, se trata de una cifra récord. Si se amplía la perspectiva temporal, habría que retroceder hasta principios del siglo XX para encontrar un nivel más alto. En concreto, la deuda registra hoy su punto más elevado desde 1910.

La serie histórica consultada por la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), que se inicia en 1850, sitúa el punto más alto de la deuda pública en 1875, con un nivel cercano al 170% del PIB. A partir de ese año, se produjo una gran reducción hasta niveles inferiores al 80% del PIB. Pero, posteriormente, en la última década del siglo XIX, se produjo un nuevo rally alcista hasta volver a superar el 120% del PIB una vez estrenado el siglo XX.

La deuda más alta desde 1910

La serie histórica consultada por la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), que se inicia en 1850, sitúa el punto más alto de la deuda pública en 1875, con un nivel cercano al 170% del PIB. A partir de ese año, se produjo una gran reducción hasta niveles inferiores al 80% del PIB, pero, posteriormente, en la última década del siglo XIX, se inició un nuevo rally alcista hasta volver a superar el 120% del PIB una vez estrenado el siglo XX.

“La actual dinámica de deuda se encuentra todavía lejos de los peores episodios de nuestra reciente historia económica -asociados a la I Guerra de Cuba de 1868-1878 en el reinado de Alfonso XII y a la II Guerra de Cuba-Crisis de 1898 durante la regencia-reinado de su hijo Alfonso XIII-, presenta una inquietante pendiente de crecimiento, muy por encima del promedio del siglo pasado”, tal y como advierten los analistas de Funcas.

deupu-de1.jpg

En este sentido, cabe recordar que la deuda pública rondaba el 35% del PIB en 2007 y hoy supera el 100%, con lo que ha aumentado en más de 65 puntos porcentuales, una cifra equivalente a casi 700.000 millones de euros. Este elevado stock de deuda implica, además, “serios problemas” para la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Por un lado, genera elevadas necesidades de refinanciación en los mercados de capitales, incrementando con ello la “vulnerabilidad de la economía española, tal y como se hizo patente durante la crisis de deuda soberana de la zona euro a partir de 2010”. No en vano, el Tesoro español tiene que pedir fondos por valor de más de 200.000 millones de euros (20% del PIB) cada año para cubrir los abultados vencimientos de deuda. Y , por otro, aunque los tipos de interés son muy bajos, el pago de intereses supera el 3% del PIB, más de 35.000 millones de euros al año, debido al elevado volumen de deuda.

Y el déficit más elevado desde 1850

Pero es que a este histórico nivel de deuda se suma, además, un inédito agujero fiscal. Tomando como referencia esa misma serie histórica, nunca se había visto tal magnitud de déficit público desde 1850. Como consecuencia, España sufre hoy el mayor desequilibrio de las cuentas públicas de los dos últimos siglos.

deupu-de2.jpg

Así pues, según Funcas, “no cabe duda de que las finanzas públicas caminan en una senda temporal difícilmente sostenible si no se profundiza en el proceso de consolidación fiscal”. Lo más preocupante, sin embargo, es que, ante situaciones similares, la vía escogida por el poder político ha sido otra muy distinta. En lugar de corregir el déficit y estabilizar el nivel de deuda, España presenta una “interminable” lista de episodios, desde 1500 hasta la Guerra Civil, que ha terminado en “quiebras, impagos del servicios de la deuda, quitas, canjes y reestructuración de la deuda pública soberana, y utilización del impuestos inflacionario”.

Es decir, hasta ahora, la historia demuestra que España ha optado de forma recurrente al impago de la deuda (quiebra) o a una elevada inflación -con el consiguiente empobrecimiento de la población- para reequilibrar sus cuentas públicas en lugar de aplicar impopulares ajustes en materia de gasto y/o impuestos. ¿Será esta vez diferente?

Tres condiciones para reducir la deuda

Para estabilizar y reducir la deuda sin caer en la quiebra o en la trampa inflacionaria, España tendría que cumplir tres condiciones:

1. La tasa de crecimiento nominal de la economía tiene que ser superior al tipo de interés nominal de la deuda pública, para evitar el denominado efecto 'bola de nieve', lo cual acaba de empezar a suceder gracias a la paulatina recuperación del PIB.

deupu-de3.jpg

2. Se tienen que generar superávits públicos primarios (descontando el pago de intereses de la deuda). Aunque España ha mejorado este indicador desde 2009, cuando el déficit primario se situó en el 9,3% del PIB, siguió presentando un agujero del 1,6% en 2015.

deupu-de4.jpg

3. Y, por último, se deben eliminar aquellas emisiones de deuda que no computan como déficit público y, por tanto, no se deben a la diferencia existente entre ingresos y gasto público. España también se encuentra hoy en una situación delicada en esta materia, ya que emite un elevado volumen de deuda para para financiar ciertas partidas ajenas al presupuesto público, como, por ejemplo, los distintos mecanismos de rescate europeo para asistir a otros países del euro, el fondo de rescate bancario (FROB) o las herramientas financieras para auxiliar a CCAA y ayuntamientos, entre otros.

Mientras estos tres factores no se produzcan, será muy difícil que España lograr estabilizar el nivel de deuda, aumentando con ello la vulnerabilidad del país ante el surgimiento de nuevas tormentas económicas y financieras.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Otegi y la indefinición judicial

En este lío que ofende a las víctimas, la responsabilidad primera es exclusivamente de los magistrados de la Audiencia Nacional que redactaron aquella sentencia
Javier Caraballo El Confidencial 18 Agosto 2016

Arnaldo Otegi es un indeseable, primer punto. Arnaldo Otegi es un ciudadano español, segundo punto. Arnaldo Otegi es un indeseable pero, como ciudadano español, tiene derechos, conclusión final. Hilvanar esos tres conceptos elementales en cualquier parte no debería ser objeto de controversia, pero en España, a lo que se ve, es del todo imposible.

Por eso estamos de nuevo en medio de una enorme polvareda política, provocada por la decisión de Otegi de presentarse a las elecciones del Parlamento vasco del próximo otoño; sencillamente, parece que quien recorra esos peldaños de lógica se convierte de forma simultánea en un indeseable más. Pero no así, y lo peor es que, como ocurre cada vez que se presenta una polémica similar, al final las bilis acaban cegando el entendimiento.

En este caso, lo que se está obviando es la pregunta principal de esta polémica y que nada tiene que ver con Otegi, sino con quienes le procesaron: ¿por qué la Audiencia Nacional dicta sentencias que no cumplen el Código Penal? Ese debería ser, a mi entender, el único debate porque, con una sentencia rigurosa, no habría dudas en este momento y Arnaldo Otegi no podría presentarse a las elecciones. La Audiencia Nacional, en más de una ocasión, es la que nos ha metido en este lío por su forma inexplicable de redactar sentencias ambiguas. Vayamos por partes.

La condena de Otegi por el intento de reconstruir Batasuna (el conocido caso Bateragune), dictada el 16 de septiembre de 2011 por tres magistrados de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, decía literalmente: “Que debemos condenar y condenamos a Arnaldo Otegi Mondragón y Rafael Díez Usubiaga como responsables en concepto de autores, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, de un delito de pertenencia a organización terrorista, en grado de dirigentes, a las penas de diez años de prisión, inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por igual tiempo, e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez años”.

La sentencia fue revisada a la baja con posterioridad por el Tribunal Supremo y lo que sucedió es que los 10 años de prisión se quedaron en solo seis años de cárcel. Fue una sentencia en la que el Supremo libró un intenso debate interno sobre si lo sucedido era una actividad terrorista o debía encuadrarse en los derechos fundamentales de todo ciudadano.

Al final, por un solo voto, se decidió que tanto Otegi como Usubiaga habían “traspasado los límites de la libertad de expresión u opinión y del derecho a la participación política contribuyendo y consintiendo de forma imprescindible a que otros miembros de la misma estructura o de otras afines con los que comparten ideas, utilicen medios violentos e intimidatorios destinados a imponer sus tesis radicales y amparadoras de la lucha armada, mereciendo por ello el calificativo de grupo u organización terrorista, como es la organización terrorista ETA".

Otegi fue a la cárcel y en marzo pasado quedó en libertad, tras cumplir los seis años y medio a los que fue condenado. Es ahí donde nace la polémica. En la sentencia inicial de la Audiencia Nacional, se precisaba que se le condenaba a dos inhabilitaciones, una de sufragio pasivo y otra de inhabilitación especial.

La primera inhabilitación, según la sentencia, debía durar el mismo tiempo que la condena de cárcel (“por igual tiempo”), mientras que la segunda no estaba ligada a nada y debía durar 10 años. Pero, por segunda vez, la sentencia de la Audiencia Nacional estaba redactada de forma que los abogados del etarra Otegi aprovecharon los resquicios inexplicables que contenía para sostener que era inaplicable. ¿Por qué? Pues porque lo que dice, también literalmente, el Código Penal, en el artículo 42, es que “en la sentencia habrán de especificarse los empleos, cargos y honores sobre los que recae la inhabilitación". Y la sentencia, como se veía antes, no los especificaba.

Se puede volver a leer la literalidad de ese artículo del Código Penal porque, cada vez que se lee, aumenta la estupefacción. En el Código Penal también existe otro tipo de inhabilitación, la absoluta, y, como la inhabilitación especial, determina la pérdida de empleos, cargos y honores. La diferencia entre una y otra radica en que la primera se refiere a todos ellos, mientras que la segunda se extiende solamente a los concretos y determinados que se expresen en la sentencia. Por eso deben especificarse.

Hace bien la Fiscalía de la Audiencia Nacional en intentar impedir que Otegi se salga con la suya, y por eso mantiene que el espíritu de la sentencia es claro y se le debe considerar inelegible. Pero esa no es la cuestión, porque la cosa es la de antes: que nadie tendría que interpretar nada si la Audiencia Nacional hubiera hecho bien su trabajo. La batalla jurídica que se está dando en la actualidad no existiría y, lo que es más importante, se hubiera impedido que ese tipo estuviera utilizando ahora los intentos por forzar su inhabilitación, a pesar de los vacíos de la sentencia, para presentarse como víctima. “Si alguien quiere inhabilitarme, tiene que hacer trampa y cargarse la jurisprudencia del Supremo y del Constitucional. Si quieren hacerlo, será una carrera hacia una trampa”, dice Otegi, y hasta el fiscal superior del País Vasco, Juan Calparsoro, ha dicho que se trata de “argumentos legítimos” porque el Código Penal dice lo que dice.

Por lo que se decía al principio, los peldaños de lógica judicial que se deben recorrer en un Estado de derecho. Que sí, que sí, que Arnaldo Otegi es un indeseable y no debería poder presentarse a las elecciones vascas, pero ni ha sido él quien ha aprobado el Código Penal ni ha redactado tampoco la sentencia. En este lío que ofende a las víctimas, que solivianta a tantas personas porque una vez más se ríen de la Justicia, la responsabilidad primera es exclusivamente de los magistrados de la Audiencia Nacional que redactaron aquella sentencia.

Góngora ocupa la mano que apretaba el gatillo
Cristina Seguí okdiario 18 Agosto 2016

El 22 de mayo de 2011 EH Bildu se hizo con el ayuntamiento de San Sebastián. Bastión batasuno desde el cual promoverían toda suerte de prodigios sociales para mejorar la vida de sus vecinos. Sobre todo, la de aquellos a los que habían dejado vivos. Purificar la ciudad de vestigios inquisitoriales españoles con las danzas tribales del Gudari Eguna, eclipsar aún más a los turistas de la bella easo con las argollas insertadas en los lóbulos de los Borrokas que las afanaban al ganado bovino del Gorbeia, y a pociones oníricas para lograr quimeras de emancipación. Sin embargo, los sueños de independentzia se diluían en el sopor, y los anhelos batasunos se conformaron con obligar a los donostiarras a dividir su basura cada noche en cinco grupos: el grupo orgánico para las uñas, el pelo, y la memoria a los 100 asesinados por ETA tan sólo en San Sebastián. El grupo del rechazo, para las cenizas. Las del cigarrito, claro. Y los pertinentes tachos para el vidrio, plástico, y papel-cartón. La paradoja la de la Euskadi batasuna. Clasificar buena parte de la basura y reverenciar por decreto al montón de mierda que Odón Elorza había dejado en el ayuntamiento de San Sebastián.

Entre tanto Arnaldo Otegi, dejado en el barbecho carcelario por intento de organización y pertenencia a ETA en calidad de dirigente, contemplaba con impotencia el fracaso de aquellos aprendices. Su ETA político militar convertida en una subcontrata de banalidad y estiércol. Se recicló estudiando derecho, se sometió a huelgas de hambre que asombrosamente le han engordado como un lechón, y, sobre todo, ensayó frente al espejo del trullo aquella falacia con la que le condecoraron Eguiguren, López y Zapatero. El primero, compañero de txacolís con Otegi y Ternera, era devoto amateur en eso de alabar la idoneidad de su colega como candidato a la Lehendakaritza cuando no partía la escoba sobre el espinazo de la señora Eguiguren. López anunció en su día que, “en aras de la correcta convivencia, convenía integrar a los autores del horror”, y Zapatero fue el que le dio la pátina pública de hombre de paz ante las generaciones vírgenes en eso del horror de la Parabellum y el Amonal.

El PSOE ni puede ni debe abstenerse para investir a Rajoy
Nadie puede extrañarse de la negativa del PSE a impugnar la candidatura de Otegi. Ya es tradicional el discurso y la teoría del empate entre víctimas y asesinos en el argumentario socialista. La derrota operativa de ETA conlleva la reverencia a los Milikis que brindaron por cada asesinato. Aunque la progresía orgánica sepa que, en el fondo no es igual aplicar la ley al sicario que dar servilmente las gracias por perdonarnos la vida. Eso sí, los socialistas languidecen en la demoscopia vasca como castigo. Porque nosotros nunca les dimos permiso para convertir un “alto el fuego” en un ejercicio de misericordia.

Gracias a ellos, los Otegis han descubierto que con el discurso de éter y la nada se puede vivir de la subvención pública. Y los “demócratas” del PSE nos ha convencido de algo infame. De que, mientras el criminal disponga la carga de moralidad en una mano y la primavera de Góngora en la otra, no tendrá ninguna mano libre para apretar el gatillo ni ninguna mano libre para empujar a ningún inocente al interior de un coche.

El asesino etarra, la ignominia del PSOE, una sociedad enferma moralmente y el perdón de Dios
ALFONSO ROJO Periodista Digital 18 Agosto 2016

El mantra que hay que repetir si te dedicas a la política o el periodismo es que es necesario pasar página, mirar hacia el futuro y confiar en la Justicia.

Te echan a la cara, que es mejor que los que antes se dedicaban a matar hagan política y que la integración de los malvados sirve de bálsamo a una sociedad traumatizada por la tragedia del terrorismo.

Vuelven a pasear el pringoso argumento, a propósito de Otegi, obviando que en un país con memoria, a semejante facineroso sólo le correspondería ser candidato a la vergüenza y al olvido (Las víctimas de ETA exigen a los partidos que dinamiten la candidatura del terrorista Otegi).

Yo no perdonaría jamás al asesino de mi hermano y odiaría hasta la muerte al homicida de mi padre.

Por eso me ha conmovido leer la carta de Teresa Jiménez-Becerril, como me emociona la firme entereza de Rubén Múgica (Otegi, ¿quién te crees que eres?).

Ya sabíamos que para parte de los habitantes del País Vasco, aquejados de esa enfermedad moral que generan la mezcla de fanatismo y estupidez, secuestrar, torturar, participar en atentados y reconstruir una organización terrorista es un buen currículum para ser lehendakari (El doloroso artículo de Irene Villa contra Otegi por ensuciar el Parlamento catalán y mofarse de las víctimas).

También éramos conscientes de que los de Podemos y otros zarrapastrosos iban a sintonizar con ellos, porque ni hace cuatro meses que Pablo Iglesias se felicitó por la salida de la cárcel del etarra y escribió que sin él no sería posible la paz.

Sin Otegi y otros compinches lo que no hubiera sido posible en España son más de 800 asesinatos infames. Las manos del dirigente de Bildu están manchadas de sangre y la ignominia no se lava en las urnas (El 'Kichi' blanquea a la ETA: "No está tan claro que el señor Otegi matase a nadie, ¿no?").

Tampoco en los tribunales, tras los que se parapeta el PSOE para no definirse. Idoia Mendía, la secretaria general del PSE-EE a quien no tengo el disgusto de conocer, ha dicho que partir de las próximas autonómicas "se abre un eje muy interesante de políticas de izquierdas entre EH Bildu, Podemos y el PSE-EE" y quizá haya que buscar ahí la explicación a la puesta de perfil de los socialistas ("Fui abducido por unos enanillos verdes").

En cualquier caso, es una actitud mezquina y miserable. Ni el País Vasco es diferente, ni hay que evitar el victimismo de la izquierda abertzale, ni son sólo los jueces quienes deben pronunciarse. Nadie que no haya extraviado la dignidad puede permanecer indiferente ante la ofensa que entraña ver el nombre de ese forajido en las papeletas electorales.

Si los crímenes de ETA no tienen perdón de Dios, como mascullábamos cada vez que mataban a un inocente, quiénes somos notros para ponernos ahora a perdonarlos.

Para los camareros que no hablan catalán
Pablo Planas Libertad Digital 18 Agosto 2016

El ardor patriótico de Jordi Turull, que es el jefecito de la parte convergente de Junts pel Sí, es de naturaleza mística, propensa al martirio, postureo manso. Turull aspiraba a mandar en el nuevo partido de Artur Mas, pero tiró la toalla antes del corte. Sufrió en carne propia los efectos de la distancia entre el dicho y hecho. Es decir, una lección práctica de realismo. Sin embargo, el modosito y levítico Jordi Turull ha vencido la adversidad y porta ahora la antorcha que alumbra la senda de los héroes en un arrebato de trance sobrenatural.

"En las fiestas de Gracia de 2017 ya habremos proclamado la independencia", ha sentenciado, entre robótico y solemne, en un debate organizado por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) en el citado barrio de Barcelona. Se las tenía con el teniente de alcalde Gerardo Pisarello, de la cuerda de los comunes podemitas, mano derecha y hemisferio izquierdo del cerebro de Ada Colau. El choque entre el racionalismo de Pisarello (el justo, tampoco mucho) y el romanticismo de Turull dio pie a una frase antológica del prócer convergente: "Antes que las causas de la justicia social se debe conseguir la causa más noble, la independencia".

La desnudez argumental es escalofriante. La causa más noble, dice Turull, con su inmutable rostro de niño encabronado en modo latente. Este empleado del mes del proceso es el prototipo del oficinista con demasiada vida interior, estilo William Foster (Michael Douglas) en Un día de furia, del director Joel Schumacher. El tipo de corbata y camisa de manga corta que no necesita decir: "Cuidado conmigo, que estoy muy loco".

El proceso separatista es una fábrica de frustración que pone a prueba cada día el sentido práctico del ciudadano catalán. Hace un lustro ya que el 11 de septiembre es el último 11 de Septiembre bajo el yugo hispánico, borbónico y carpetovetónico. Y sale Turull con que el año que viene ya, sí, fijo. Turull, que no está ni procesado por el TSJC. Turull, señoras y señores. No olviden ese apellido.

En esa especie de internet profundo que es el separatismo catalán, Turull es un héroe para el varón nacionalista que habla con la tele y sienta cátedra en el bar de la esquina. Al ingenio anónimo de este catalán cabreado se debe un pasquín buzoneado en Moyá, localidad de unos seis mil habitantes enclavada en el interior de la provincia de Barcelona. Se trata de cuatro reglas cuya virtud es recoger con fidelidad absoluta el lenguaje y las creencias populares del catalanismo contemporáneo sobre lengua e inmigración sin la camisa de fuerza de lo correcto.

Traducimos al español:
Primero: Rumanos, chinos y negros no son castellanos. Son rumanos, chinos y negros. Por tanto, se les debe hablar en catalán y no en castellano.
Segundo: A los castellanos que hace años que están aquí y no quieren hablar catalán se les debe hablar en catalán.
Tercero: A los sudamericanos que pasan olímpicamente del catalán se les debe hablar en catalán.
Cuarto: Sólo se debe hablar en castellano a la gente que hace poco que está aquí y quiere aprender el catalán.

Firma el pregón una ignota Comissió pel Català tras esta frase de despedida:

Confiamos en usted. Si no nos hacemos respetar, nadie nos respetará.
Es el verano de los camareros que no saben catalán.

Recortes de Prensa   Página Inicial