AGLI Recortes de Prensa   Martes 23  Agosto  2016

Sin deuda no hay paraíso
Alejandro Inurrieta www.vozpopuli.com 23 Agosto 2016

El grado de sobreendeudamiento que sufre España ha venido para quedarse, ya que salvo una quita global, y no se espera a corto plazo, hemos entrado en la fase de estancamiento a largo plazo típico de economías envejecidas y baja productividad.

En general, hay un cierto consenso en que no se puede pagar la totalidad de la deuda sin estrangular el crecimiento a largo plazo, cifrado según FUNCAS en más de de 2p.p a largo plazo por cada 10% de incremento del pasivo. Siendo estas cifras discutibles, como todas las que se estiman por métodos econométricos convencionales ad hoc, es bastante plausible que la rémora de la deuda sea notable en los próximos años.

Hoy España ha batido el récord histórico y acumula un pasivo de 1,07 bill €, el equivalente al 101% del PIB, a lo que hay que unir la enorme deuda externa, 1,15 bill€, el 106% del PIB, gracias a la propensión de las administraciones públicas y sector financiero a pedir prestado, ante la incapacidad para generar crecimiento y negocio dentro de nuestras fronteras. La mezcla de deuda a largo plazo, crecimiento bajo, baja productividad y envejecimiento es letal, y de nuevo nadie se acuerda de ponerse de acuerdo en poner soluciones a largo plazo.
 
Recientemente, el FMI, cuyos economistas empiezan a ver la luz tras los años oscuros de la obsesión por la austeridad y la consolidación fiscal, han descubierto que los países del Sur de Europa, España, Grecia, Portugal e Italia, aunque también otros, tiene un grave problema de envejecimiento, productividad, y por ende de salarios, desigualdad y estancamiento a largo plazo. Si a esto unimos, la falta de cualificación de una parte muy importante de la población, tenemos un cóctel explosivo, cuyas consecuencias no se están transmitiendo a la población, tal vez porque los que lo deberían hacer ni están preparados, lo cual es malo, o simplemente no les importa.

Lo más llamativo del FMI es que para paliar estos problemas, proponen soluciones como el aumento del número de médicos o la mejora de la formación ocupacional, tanto para empleados, como para desempleados. La pregunta es sencilla. ¿Qué entidades políticas o sociales, economistas o empresas favorecen o participan de este diagnóstico en España? La realidad es que cuasi ninguno.

La mayor parte de los agentes económicos están muy preocupados en la formación de un gobierno, incluso a pasar de que es sabido que durante las últimas décadas no se ha hecho nada para mitigar los problemas de largo plazo de nuestra economía. La transición de una economía agrícola a otra de servicios, no hay que olvidar que la revolución industrial se nos pasó, ha degenerado en un compendio de estructura productiva formada por carteles u oligopolios multiservicios, que viven del BOE en España y de adjudicaciones fuera de España no siempre transparentes y el resto un abismo de PYMES y autónomos, mal llamados emprendedores. Esta estructura, una vez nublado el boom de la construcción, no es capaz de llenar el vacío de la cantidad de trabajadores que se van quedando por el camino, elemento deseado y propiciado, en parte por las grandes coaliciones de intereses económicos y financieros, que observan con nítida satisfacción como el factor trabajo poco cualificado es una garantía de supervivencia de este modelo productivo.

Gracias a la deflación salarial y la escasa formación, somos capaces de impulsar mercados saturados de servicios, el turismo low cost, cuya productividad es ínfima, pero que lucra a una parte no desdeñable de supuestos empresarios que son capaces de pagar 17€ la jornada laboral en Baleares para una camarera de planta en un hotel. Pero también somos capaces de ser las maquilas del sector del automóvil y sacar pecho de ello, aunque hayamos perdido por el camino todos los centros punteros de I+D, a cambio de mantener un empleo que mantiene el pulso bajo de la actividad industrial en el único sector realmente intensivo en mano de obra que nos queda.

Con estas premisas, el envejecimiento avanza a pasos agigantados, la esperanza de vida se alarga, de momento, y los gastos en sanidad se recortan, en un intento, sin duda, de reducir la factura sanitaria que presiona el déficit y la deuda y nos convierte en el paraíso de la jubilación, para los que tengan pensiones británicas o alemanas.

En resumen, si nadie lo remedia, la deuda se podría hacer impagable en un contexto de estancamiento con baja productividad. Sin una mejora significativa de la empleabilidad, algo complicado en un mundo sin producción y sin inversión, nos espera un largo túnel hacia el desempleo crónico, el descenso de la esperanza de vida, y la muerte como sociedad avanzada.

La nueva 'Escopeta Nacional'
Si hay terceras elecciones, viviremos la campaña electoral más depresiva de la historia. Los dirigentes políticos habrán conseguido que votar sea un castigo para los españoles
Ignacio Varela El Confidencial 23 Agosto 2016

Cerril: que se obstina en una actitud o parecer, sin atender trato ni razonamiento. Diccionario de la RAE.

Aparentemente, ya tenemos tres cosas necesarias para que haya Gobierno: un candidato designado por el Rey, una fecha para la investidura y un acuerdo entre dos partidos que suman casi la mitad de la Cámara. En un país normal, con unos gramitos de sentido común, la cosa debería estar hecha. Pero este malhadado año de 2016 ha demostrado sobradamente que España ha dejado de ser un país políticamente normal. A mis amigos extranjeros que me preguntan qué diablos está pasando, les respondo: te lo puedo contar, pero no te lo puedo explicar. Nadie puede.

Vayamos por pasos. La primera pregunta es qué pasará desde hoy al 2 de septiembre, fecha en que se decidirá la investidura de Rajoy. En esta fase, todo se juega en el terreno del PSOE. “No me miren a mí, miren a otros”, repite cobardemente el que tiene la llave escondida en el bolsillo. Pero las cosas son como son: o el PSOE abre el cerrojo, o España seguirá sin Gobierno.

Sánchez y los suyos han hecho pasar de matute la especie de que están atados por una supuesta decisión unánime de su comité federal. Es una falsedad, una más. Ese comité se reunió el 9 de julio y ahí no se votó nada ni se adoptó resolución alguna: fue una conversación que se agotó en sí misma.

Así que este es el día en que el Partido Socialista carece de una decisión formal, tomada por el órgano competente, sobre la investidura de Rajoy o la repetición de las elecciones. Solo consta la cerril determinación personal de Pedro Sánchez de bloquear la investidura a toda costa, negando a su partido la posibilidad de valorar la situación y sus consecuencias. Votará contra un programa que no ha escuchado (y que puede parecerse mucho al que él presentó) y contra unos Presupuestos que no conoce. Eso tiene un nombre en el diccionario.

Sánchez no cambiará de idea. Al parecer, alguien ha introducido en su cabeza la idea peregrina de que al PSOE le iría bien en unas terceras elecciones. Anticipo un síntoma: así como en su momento le disputarán fieramente la secretaría general, en unas nuevas elecciones habrá una clamorosa ausencia de voluntarios para la candidatura socialista. Por algo será.

Si Sánchez se carga la investidura de Rajoy, la segunda pregunta es: ¿qué sucederá entre el 2 de septiembre y el 30 de octubre, fecha de convocatoria electoral?

Teóricamente, serían dos meses para buscar una solución. Pero hay dos tesis al respecto:
La 'tesis Rajoy' es que, tras su intento fallido, no sucederá nada. Esta investidura será la primera y última, como lo fue la de Sánchez. Detrás vendrán dos meses de marasmo hasta las elecciones.

El principal argumento a favor de esta hipótesis es que el PP y su líder apuestan firmemente por ella. Ellos sí tienen buenos motivos para esperar una mejora electoral, así que dejarán pasar el tiempo mientras se lanza la inculpación al PSOE -masiva y concertada por todos-. Alguien tiene que pagar esa factura, y hay uno que ha adquirido todas las papeletas en esa tómbola.

La tesis opuesta la ha verbalizado Miquel Iceta: es preciso que Rajoy fracase en la investidura porque ello abriría un mundo de posibilidades a explorar durante esos dos meses de espera.

En realidad, ese hipotético abanico de nuevas posibilidades se reduce a dos: o aparece un candidato del centro derecha que no sea Rajoy, o se monta una mayoría alternativa de izquierdas entre Sánchez e Iglesias, con la colaboración necesaria de los nacionalistas.

Olvídense de lo primero. Ya se ha hecho tarde para la operación 'llevarse a Rajoy por delante'. Quizás hubiera sido posible el 21 de diciembre de 2015 mediante una acción concertada de Sánchez y Rivera, pero la ciega ambición del primero arruinó ese camino. El despótico desprecio que Rajoy dispensó entre el miércoles y el jueves a sus subalternos del comité ejecutivo (les he autorizado a que me autoricen a negociar) ha despejado cualquier duda sobre su poder absoluto y sus intenciones.

En cuanto a la 'fórmula Frankenstein', si el PSOE y Podemos no supieron hacerlo con 161 diputados, no se ve cómo lo harían con 156 frente a 170 y los independentistas catalanes aún más echados al monte de la desconexión.

Pero más allá de los números, no hay más que contemplar el lamentable estado de los dos partidos de la izquierda. No solo están mortalmente enfrentados entre sí -un odio mutuo que es aún más agudo entre las bases que en las cúpulas-, sino que tanto el PSOE como Podemos están en plena guerra civil interna, con sus poderes territoriales en rebeldía y ambos líderes sometidos a acoso y derribo desde dentro. Es imposible que de ahí salga nada que se parezca a un proyecto compartido de Gobierno.

Así que, con todas las precauciones del caso, me inclino a pensar que se impondrá la línea de Rajoy: si pierde la investidura, el reloj de la democracia correrá en vano durante dos meses y nos iremos directos a las elecciones.

Eso nos lleva a la tercera pregunta: ¿qué sucederá entre el 30 de octubre y el 25 de diciembre, la surrealista fecha prevista para la votación?

Pues sucederá que viviremos la campaña electoral más depresiva de la historia. Los dirigentes políticos habrán conseguido que votar sea un castigo para los españoles. La 'fiesta de la democracia' se habrá convertido en el infierno de las urnas tres veces frustradas.

La reacción social es imprevisible. No se gasten un euro en pagar encuestas ni un minuto en leerlas: esto será una olla a presión de la que puede salir cualquier cosa. Puede que la sociedad se rinda y nos encontremos con un 50% de abstención o con dos millones de votos en blanco; puede que la indignación estalle y se produzca un apocalipsis electoral que haga volar suelos electorales aparentemente sólidos. Lo que no creo es que los españoles acudan mansamente a refrendar por tercera vez la misma cosa que se ha demostrado contumazmente estéril.

Señor Varela, me dirán ustedes, se le ha olvidado la pregunta más importante: ¿qué le sucederá a España durante todo ese tiempo? Todos lo sabemos: la suma de todos los males sin mezcla de bien alguno. Ellos también lo saben y se fingen preocupados por ello pero, en la práctica, su respuesta es como la de Clark Gable en la escena final de 'Lo que el viento se llevó': francamente, querida, me importa un bledo.

Dice un amigo que esto daría para una serie. Para lo que de verdad daría es para que resuciten Azcona y Berlanga y nos obsequien con una nueva entrega de 'La Escopeta Nacional'.

El rearme de UPyD
Gorka Maneiro La Razon 23 Agosto 2016

UPYD ha decidido no presentarse a las elecciones vascas porque el partido no está lo suficientemente preparado como para afrontar, con las garantías necesarias, un proceso electoral tan importante como el vasco, donde van a jugarse cuestiones esenciales para el futuro del País Vasco y de España. Y, como me decía hace unos días Fernando Savater, no se debe ir a una guerra sin armas. Es mejor y más inteligente coger aire, preparar el Congreso de fin de año y rearmarse, de modo que, pronto, un UPYD renovado, fortalecido y ampliado pueda volver a presentarse con plenas garantías a próximas citas electorales. Porque, si algo demuestra la situación política actual, tanto la vasca como la española, es que UPYD, los principios de UPYD y las ideas de UPYD son necesarios y deben seguir siendo defendidos. Y porque no hay ningún partido como UPYD ni en la política vasca ni en la española. Y porque sigue haciendo falta un partido político nacional, progresista, laico, regenerador y reformista que defienda siempre, y en todos los lugares, los mismos principios y las mismas ideas, que no se case con los poderosos que prefieren controlarlo todo, que no se confunda con el paisaje rancio del bipartidismo, que no diga hoy una cosa y mañana la contraria y que no module sus propuestas, ni en función del territorio desde donde hable ni para lograr un puñado más de votos. Y ese partido político nacional, progresista, laico, regenerador y reformista es UPYD... pero UPYD es un partido que ahora mismo debe ser renovado, fortalecido, ampliado y rearmado.

Por lo demás, nos sentimos muy orgullosos del trabajo realizado durante los últimos siete años y medio en el Parlamento Vasco. Con toda la humildad que se quiera debe decirse que hemos hecho historia. Y que nunca antes se habían escuchado tales ideas en el Parlamento de Vitoria y dichas con tanta coherencia: reforma de la ley electoral vasca, supresión del Concierto Económico, supresión de las diputaciones forales, reforma del entramado institucional vasco, denuncia implacable de las corruptelas, corrupción y redes clientelares del PNV... y defensa inquebrantable de las víctimas del terrorismo frente a los servicios auxiliares proetarras, quienes siguen sin condenar a la banda. Y tantas otras cosas que se podrán o no compartir... pero que hemos sido capaces de defenderlas sin complejos y con valentía.

Esta decisión no es un paso atrás porque queda batalla que llevar a cabo en las próximas semanas, meses y años. Hay que tener paciencia y cierta perspectiva. Hay problemas que enfrentar y problemas que solucionar. Y ni uno de los partidos políticos que hoy pululan mañana, tarde y noche por todas las radios y televisiones ocupa el espacio político que ocupa UPYD. Hay que rearmarse para hacer frente mejor a los corruptos, a los recortadores sociales, a los populistas, a los falsos regeneradores y a los separatistas que quieren romper España. Porque todos ellos son muy poderosos y tienen muchos apoyos. Hay que renovarse y rearmarse y vamos a renovarnos y rearmarnos para llevar a cabo las reformas que España necesita y para seguir defendiendo a los ciudadanos españoles de tantas injusticias.

El vodevil
Fran Carrillo okdiario 23 Agosto 2016

La política, como arte noble de lo posible, ya no es aquel espacio de entendimiento y consenso que hace éticamente virtuosos a los hombres y que Alasdair MacIntyre glosara en su After Virtue, una obra aristótelica de recomendable lectura. La política, decía, se parece hoy más a una trinchera de vanidades, hoguera donde las virtudes se queman y quedan las cenizas de unos egos personales incalificables. Ahora estamos en la era de la política al detalle, la política en minúscula que sobrevive a través de flashes retóricos y mediáticos, a golpe de ingenio de sus líderes. El partido por encima del Estado, el estado de opinión como ágora de pasiones.

Desde hace ocho meses, España respira bajo las arenas movedizas del crédito internacional. Desde fuera no comprenden cómo un país sólido en su arquitectura institucional, a salvo de asonadas y golpes de populismo de extrema derecha (porque de izquierda y extrema izquierda vamos sobraos), camina hacia un precipicio consensuado, en constante esperpento sin causa. Habita en nuestro ADN un dejavú que nos hace repetir con encendida veleidad, errores y horrores pasados. Esta España que hace del término facha sus sostén intelectual -ahora sustituido por el de machista, tótem reduccionista para ocultar la verdad de un problema-, prefiere el frontón al juego de parejas, el solitario al dominó. Todo sea por no compartir espacio con ese vecino al que apenas vemos pero que hemos decidido no soportarlo. Porque preferimos despreciarlo a entenderlo. Cosas del ruedo ibérico.

Que pueda haber elecciones (terceras en un año) el 25 de diciembre es lo de menos. Es la sensación de menudeo personal que se traen entre manos los artistas de este sobrevenido circo del sol. La mezquina indignidad de quien considera España su patio de Monipodio, su autopista sin peaje. En este vodevil en sesión continua, los que solicitaban hace unos meses sentido de Estado y pedían que el contrario desbloqueara la encallecida situación, hoy se tuestan al sol bajo el soberbio “No” que da lustre a su ceguera política y su inanidad intelectual. Por su parte, aquellos que en febrero afirmaban henchidos de prepotencia que no pueden facilitar un gobierno del PSOE simplemente porque habían ganado, ahora suplican altura de miras al oponente. Un sistema parlamentario como el nuestro no está exento de incomprensiones ni de lagunas jurídicas, pero paralizar las instituciones de un país por conveniencia (táctica) y no por posicionamiento (estrategia) denota que hoy, a la política, a esta política, le faltan hechuras de estadismo y nociones de historia.

Ni siquiera aspiramos a ser una nación de pluralidad majestuosa, sino un mosaico de individuos asilados unos de otros. Un mundo de voluntades que se conectan por inercia. Reunirse frente al televisor o la barra de un bar para discutir es hoy una quimera. Si acaso para insultar o descalificar, verbos que cotizan al alza en el parqué de las costumbres patrias. Sánchez llegará el próximo 30 de agosto a escenificar lo que cada día anuncia en Twitter, en una cansina representación del despropósito. Pablo Iglesias, con su formación cerrada por derribo estival, seguirá denunciando incoherencias por doquier, mientras en Ciudadanos no dejan de preguntarse cómo puede ser que el único partido que no se ha ido de vacaciones y que lleva un año con el pico y pala del entusiasmo -novel- por bandera, siga cayendo en aprecio público. En diez días asistiremos a un nuevo entremés tragicómico en el Congreso. Nihil novum sub sole. Como si Lampedusa escribiera los torcidos reglones de un esperpento que a la plebe ya no le divierte. De momento sobrevive porque el pan y circo de agosto sirve de cloroformo. Cuando llegue septiembre, la broma ya no se sostendrá. Demasiado vodevil ha soportado ya este teatro.

Colau, al asalto de la Generalidad
Pablo Planas Libertad Digital 23 Agosto 2016

La alcaldesa de Barcelona irá al 11-S. Prepara así la 'okupación' de la casa de enfrente.

El titular de Justicia de la Generalidad de Cataluña, Carles Mundó, ha afirmado que la independencia de Cataluña se llevará a cabo sin que haya "vacío legal". Se trata de una promesa en firme, un compromiso solemne, palabra de consejero. La proposición de Mundó es nula de partida, puesto que para alcanzar el fin separatista de la hoja de ruta se tienen que perpetrar ilegalidades aún más gruesas y groseras que el referéndum del 9-N o la proclama separatista del Parlamento regional del mes pasado.

La obstinación de los dirigentes separatistas en prometer la creación de una república catalana de hoy para mañana topa con el muro de la realidad. Y no sólo las leyes, el marco constitucional, la lógica política y más de la mitad de la población catalana están en contra. La incapacidad financiera, la propensión al ridículo, la afición a la chapuza, el gusto por lo grotesco y la tendencia al disparate también lastran la ascensión separatista a la cumbre prometida.

Aún así, el Gobierno autonómico, los partidos separatistas, el tejido asociativo subvencionado y la urdimbre caciquil untada no bajan la guardia y ya va para cinco años que se repite el milagro de la multiplicación de los manifestantes y el tren que no llega. En 2012, el lema de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) para el 11-S fue rotundo: "Cataluña, nuevo estado de Europa". En 2013: "Vía catalana hacia la independencia; reserva un lugar en la historia". En el 14: "Ahora es la hora, unidos por un país nuevo". El año pasado: "Donde todo comienza". Y este: "A punto". Pudiera ser que el Onze de Setembre de 2017 se inscribiera bajo leyendas del tipo "De este año no pasa" o "A la sexta va la vencida". La imaginación de los propagandistas del proceso es florida, entusiasta y desbordante.

En ese contexto, encontrar una muestra de sensatez es un hallazgo extraordinario que pasa de tarde en tarde. El autor de la última reflexión digna de tal calificativo es Jordi Sànchez, jefe supremo de la ANC, quien en un arrebato de sinceridad, fatiga y hartazgo ha manifestado: "O acabamos el proceso de una vez o el proceso acabará con nosotros". Es obvio que van con retraso, pero van, como si llevaran las pilas del conejo. La novedad es que ahora se les ha subido al carro Ada Colau, que es la invitada sorpresa que faltaba en el guateque de Rahola, Laporta, Puigdemont y el comisario Trapero en Cadaqués. La alcaldesa de Barcelona irá al 11-S. Prepara así la okupación de la casa de enfrente.

Los españoles pagan cada año 233 millones de euros a los sindicalistas a través del IRPF
Lorenzo Ramírez okdiario 23 Agosto 2016

La Audiencia Nacional tumba el monopolio de CCOO y UGT en los cursos de formación

Los afiliados sindicales se benefician de unas deducciones fiscales de 233 millones de euros anuales por el simple hecho de financiar las distintas organizaciones creadas en España para, en teoría, defender los derechos de los trabajadores. Según datos de la Agencia Tributaria a los que ha tenido acceso OKDIARIO la desgravación media que se aplicaron estos sindicalistas en el IRPF de la pasada Campaña de la Renta asciende a 128 euros.

Las cifras de Hacienda revelan que hay 1,8 millones de ciudadanos que declararon el pasado año haber pagado cuotas sindicales para poder acceder a las deducciones fiscales, una cifra inferior a la oficial que publican las organizaciones, lo que supone que los sindicatos engordan su volumen de afiliados para lograr una mayor legitimidad social.

La Ley del IRPF establece que las cuotas satisfechas a los sindicatos tienen la consideración de gastos deducibles. La cuantía total pagada por las cuotas se desgrava reduciendo la base imponible de los rendimientos del trabajo y, según las fuentes laborales consultadas, no suelen estar incluidas en el borrador de la Renta que envía la Agencia Tributaria. Esto implica que los afiliados que quieran deducirse sus cuotas deben marcarlo manualmente o, en su defecto, realizar la declaración completa indicando el pago de las mismas.

El ahorro medio que supone para un afiliado este beneficio fiscal se sitúa entre el 20% y el 35% de las cuotas, según datos los cálculos realizados por CCOO y UGT, dependiendo de la base imponible que tenga cada trabajador. Los abonos deben justificarse mediante recibos bancarios o el recibo físico de nómina donde viene reflejado el concepto y su importe.

“No es necesario disponer del certificado de cuotas pagadas en el momento de hacer la declaración, es suficiente con indicar el importe anual. En el caso de que la Agencia Tributaria lo solicite, podéis contactar con vuestras respectivas Federaciones Provinciales y os proporcionaran un Certificado Oficial”, indica UGT a sus afiliados en su web.
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Esto supone que, además de las subvenciones directas, los españoles también financian a los sindicatos por esta vía fiscal indirecta, ya que una deducción implica que hay menos recursos para financiar otras partidas de gasto público. A pesar de que este tipo de desgravaciones incentivan la actividad sindical, las dos mayores organizaciones, CCOO y UGT, han perdido casi la mitad de sus afiliados desde el inicio de la crisis, pasando de 3,2 millones en 2008 a los 1,9 millones que figuraban en los registros de estas organizaciones a finales de 2014.

Los sindicatos atribuyen la caída de los afiliados al aumento del desempleo y a lo que denominan el “efecto de tramitación”, por el cual los trabajadores inmersos en Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) se afilian a una organización para gestionar sus indemnizaciones y, una vez cobradas y pagado el correspondiente porcentaje al sindicato, causan baja en el mismo.

Todo ello se enmarca en un proceso de descrédito de las principales organizaciones sindicales, que se han visto salpicadas por casos de corrupción y por la eterna sospecha de su financiación irregular a través de partidas de dinero público, como la destinada a la formación de trabajadores y parados. De hecho, el Ministerio de Empleo ha decidido excluir a CCOO y UGT de la gestión de los fondos, junto con la patronal CEOE, y a partir de ahora será más importante que nunca que los ingresos provengan de sus afiliados.

Una vez retirado el maquillaje estadístico, los 1,8 millones de afiliados que pagan sus cuotas sindicales representan un 10,3% del volumen total de trabajadores que están dados de alta en la Seguridad Social. Es decir, que tan sólo uno de cada diez empleados españoles pertenece a un sindicato. Esta cifra queda muy lejos del porcentaje del 15% o del 20% que suelen publicitar los responsables de CCOO y UGT para justificar su posición a la hora de negociar con el sector público y las empresas.

La matanza de la cárcel Modelo, la izquierda asesina a quien piensa diferente
Juan E. Pflüger Gaceta.es 23 Agosto 2016

Tras el inicio de la Guerra Civil, la ciudad de Madrid, en manos de las milicias del Frente Popular que habían sido armadas por el Gobierno republicano, era la localidad más peligrosa de España. Todo aquel que no pertenecía a los partidos revolucionarios -PCE, PSOE, CNT, IR,…- tenían motivos para temer por sus vidas. Incluso los republicanos moderados, que para nada apoyaban el levantamiento militar, tenían motivos para temer por sus vidas.

Desde mediados de agosto de 1936, la cárcel Modelo de Madrid se encontraba saturada por los “presos políticos” que las autoridades detenían en masa. La prisión tenía capacidad para 1.800 personas, pero había más de 5.000 presos de los que la mayoría eran personas detenidas por su forma de pensar, no por haber cometido ningún delito.

Esta saturación causaba malestar a los presos comunes, en su mayor parte condenados por robos y por delitos de sangre, que amenazaron con amotinarse si no se les dejaba en libertad y se les apartaba de los “políticos”.

El día 15 de agosto las celdas de los dirigentes de partidos políticos de derechas, de sacerdotes y militares fueron registradas por milicianos anarquistas de la CNT que procedieron a robar todo tipo de enseres a estas personas. Mientras tanto, un grupo de estos anarquistas reunió a los presos comunes prometiéndoles la libertad si se afiliaban a su organización y se alistaban como milicianos.

Poco después, el destacado lider anarquista Felipe Sandoval, acompañado de otros cuarenta miembros de la CNT que gestionaban la checa del Cine Europa, se presentaron en la cárcel Modelo para realizar otro registro. Su entrada fue posible gracias a la presencia en el turno de aquel día, el 22 de agosto, de varios funcionarios de la prisión afiliados a esa organización.

Con la excusa de realizar el registro, muchos de los “presos políticos” fueron encerrados en uno de los patios, mientras que a los que no cabían allí fueron confinados a sus celdas. Mientras tanto, los presos comunes se hicieron dueños de la prisión y empezaron a amenazar a los foncionarios, apoyados por los anarquistas, con prender fuego a la prisión si no eran puestos en libertad.

En ese momento se inició el incendio de la leñera en la que se almacenaba el combustible y los presos comunes culparon a los “políticos”, a pesar de que se encontraban encerrados y fuertemente vigilados.

Varios de los anarquistas ametrallaron el patio en el que se encontraban los presos derechistas. Murieron 6 y otros 20 resultaron heridos.

Mientras esto ocurría, en el exterior de la cárcel se aglomeraban cada vez más miembros de los partidos revolucionarios que amenazaban con asaltar el edificio si no se liberaba a los presos comunes y se daba un escarmiento a los “políticos”. Cuando llegaron las dotaciones de bomberos desplazadas para apagar el fuego de la leñera, varias decenas de estos radicales lograron entrar y se sumaron a los hombres de Sandoval, que se habían apoderado de los archivos de la cárcel y estaban realizando listas de sus posibles víctimas.

A las siete de la tarde de aquel 22 de agosto, los milicianos anarquistas con el apoyo del socialista Enrique Puente, obligaron a los funcionarios a abandonar la cárcel. Los anarquistas, con el pleno control de la prisión, hicieron una selección de 32 presos derechistas, republicanos moderados, militares y sacerdotes, que fueron apartados del resto.

Durante la madrugada del 22 al 23 de agosto, sin que mediase ningún tipo de juicio, fueron fusilados en los sótanos de la quinta galería de la cárcel.

Entre las víctimas se encontraban:
Melquiades Álvarez González, Decano del Colegio de Abogados de Madrid, insigne jurista y orador, Diputado durante varias legislaturas, Jefe del Partido Republicano Liberal Demócrata y ex Presidente del Parlamento.

José Maritinez de Velasco, Jefe del Partido Agrario, ex Ministro de la República.
Julio Ruiz de Alda, aviador militar, tripulante del glorioso avión Plus-Ultra, fundador de la Falange Española, en la que acompañó desde un principio a José Antonio Primo de Rivera.

Fernando Primo de Rivera, Oficial del Ejército y Médico, hermano del Jefe de la Falange Española.
Rafael Esparza, diputado en Cortes.

Manuel Rico Avello, ex Ministro y ex Alto Comisario de España en Marruecos durante la República y Diputado a Cortes en 1936. Como Ministro de la Gobernación, en 1933, siendo entonces Jefe del Gobierno Martínez Barrio, garantizó personalmente la sinceridad de aquellas elecciones que dieron el triunfo a las derechas.

Francisco Javier Jiménez de la Puente, Conde de Santa Engracia, que había actuado en política como liberal monárquico.
Ramón Álvarez Valdés y Castañón, ex Ministro de Justicia de la República, miembro del Partido Republicano Liberal Demócrata y Diputado a Cortes en 1936.

José María Albiñana, Abogado, Médico y Diputado a Cortes en 1936.
Oswaldo Fernando Capaz, General del Ejército y colonizador de Ifni durante la República.

Rafael Villegas Montesinos, General del Ejército.
Santiago Martín Báguenas, Comisario de Policía.

Enrique Matorras Páez, falangista, procedente de las filas del comunismo, y autor del libro “El comunismo en España”, en el que contaba su cambio de criterio político. Tenía veintitrés años al ser asesinado.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf o en la página de Facebook Los Crímenes del Comunismo.

“Gracias a vuestras leyes democráticas, os invadiremos. Gracias a nuestras leyes religiosas, os dominaremos”
Jesus Asiain. islamwatch.eu latribunadelpaisvasco 23 Agosto 2016

La cantidad total de mezquitas en Francia ya se ha duplicado, superando las dos mil en los últimos diez años, según una investigación titulada: Construir mezquitas: El gobierno del islam en Francia y en Holanda. El líder islámico francés más conocido, Dalil Boubakeur, rector de la Gran Mezquita de París, recientemente hipotetizaba que, para satisfacer la creciente demanda, la cantidad total de mezquitas deberá duplicarse hasta llegar a cuatro mil.

Por el contrario, la Iglesia católica ha construido en Francia sólo veinte nuevas iglesias en los últimos diez años, y ha cerrado formalmente más de sesenta, muchas de las cuales podrían convertirse en mezquitas, según una investigación llevada a cabo por el periódico católico francés La Croix.

Sólo un 4,5% de católicos practicantes
Si bien el 64 % de la población francesa (41,6 millones de personas sobre 65 millones de habitantes) se define católica romana, sólo el 4,5 % (aproximadamente 1.900.000 personas) es católica practicante, según el Instituto Francés de la Opinión Pública (IFOP).

Siempre en el campo de las comparaciones, el 75 % (4,5 millones) de los alrededor de 6 millones de musulmanes norteafricanos y subsaharianos en Francia se identifica como «creyente”, y el 41 % (aproximadamente 2,5 millones) sostiene ser «practicante”, según un informe sobre el islam en Francia publicado por el IFOP el 1.º de agosto pasado. La investigación afirma que más del 70 % de los musulmanes franceses dice cumplir con el Ramadán en el 2011.

Los musulmanes piden usar templos católicos vacíos
Reuniendo estos elementos, estos datos proporcionan una evidencia empírica de la tesis según la cual el islam se encuentra en vías de superar al catolicismo romano como religión dominante en Francia. Desde el momento en que los números crecen, los musulmanes en Francia se están volviendo más afirmativos que antes. Un caso a modo de ejemplo: grupos musulmanes en Francia están pidiendo a la Iglesia católica el permiso para utilizar sus iglesias vacías como instrumento para resolver los problemas de tránsito provocados por los miles de musulmanes que rezan en las calles.

En un comunicado del 11 de marzo pasado, dirigido a la Iglesia en Francia, la Federación Nacional de la Gran Mezquita de París, el Consejo de Musulmanes Democráticos de Francia y un grupo islámico llamado Collectif Banlieues Respect pidieron a la Iglesia católica, con espíritu de solidaridad interreligiosa, que permitiera que las iglesias vacías fueran utilizadas por los musulmanes para la oración del viernes, de modo que “no se vean obligados a rezar en la calle” o “sean tenidos como rehenes por los políticos”.

Cada viernes, miles de musulmanes en París y en otras ciudades francesas bloquean calles y aceras (y, como consecuencia, bloquean el comercio local y dejan atrapados a los residentes no islámicos en las casas y en las oficinas) para ubicar a los fieles que no logran entrar en la mezquita para la oración del viernes. Algunas mezquitas han comenzado a transmitir sermones y cantos de “Allahu Akbar” en las calles. Estos inconvenientes han provocado ira y reacciones contrarias, pero a pesar de muchas quejas oficiales, las autoridades no han intervenido hasta ahora, por temor a generar incidentes.

Le Pen se opone radicalmente
La cuestión de las oraciones callejeras alcanzó el lugar de prioridad de la agenda política francesa cuando, en diciembre del 2010, Marine Le Pen, la nueva líder carismática del Frente Nacional, las denunció como “una ocupación sin soldados ni tanques de guerra”.

Durante una reunión en la ciudad de Lyon, Le Pen comparó las oraciones islámicas callejeras con la ocupación nazi. Dijo: “Para aquellos que aman hablar tanto de la Segunda Guerra Mundial, podemos también hablar de este problema (NdR. las oraciones islámicas callejeras), porque se trata de una ocupación de territorio. Es una ocupación de secciones de territorio, de distritos en los cuales la ley religiosa entra en vigor. Es una ocupación. Naturalmente, no hay tanques de guerra ni soldados, pero no por eso deja de ser una ocupación que pesa fuertemente sobre los residentes”.

Muchos franceses están de acuerdo. De hecho, la cuestión de las oraciones islámicas callejeras —y la cuestión más amplia del rol del islam en la sociedad francesa— se ha convertido en un problema de primer orden, en vista de las elecciones presidenciales del 2012. Según un sondeo del IFOP, el 40 % de los franceses está de acuerdo con Le Pen en el hecho de que las oraciones callejeras parecen una ocupación. Otro sondeo publicado por Le Parisien demuestra que los votantes ven a Le Pen, que sostiene que Francia ha sido invadida por los musulmanes y traicionada por sus élites, como la mejor candidata para enfrentar el problema de la inmigración musulmana.

Algunas declaraciones de líderes musulmanes no parecen destinadas a adormecer las preocupaciones de los franceses (y no sólo de los franceses). El primer ministro turco, Tayyp Erdogan, por ejemplo, dio a entender que la construcción de las mezquitas y la inmigración forman parte de una estrategia de islamización de Europa. Y repitió públicamente las palabras de una poesía turca, escrita en 1912, por el poeta nacionalista turco Ziya Gökalp: “Las mezquitas son nuestros cuarteles, los alminares, nuestras bayonetas, y los fieles, nuestros soldados”. El arzobispo emérito de Smirne, Giuseppe Germano Bernardini, narra la conversación que tuvo con un líder islámico: “Gracias a vuestras leyes democráticas, os invadiremos. Gracias a nuestras leyes religiosas, os dominaremos”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

'Mi lucha contra ETA', una enmienda al Estado
El rugido del león El Espanol 23 Agosto 2016

La serie Mi lucha contra ETA, en la que el responsable de la sección de Ciencia de EL ESPAÑOL, Pablo Romero, relata en primera persona cómo después de tres años de investigación ha logrado llevar a los tribunales al presunto asesino de su padre, no puede dejar indiferente a nadie.

El próximo lunes 29 de agosto, el terrorista legalmente reinsertado Jesús García Corporales declarará en la Audiencia Nacional por el atentado con coche bomba que hace 23 años segó la vida del teniente coronel Juan Romero Álvarez y otras seis personas en la Glorieta de López de Hoyos de Madrid. La imputación de este etarra acogido a la vía Nanclares, a quien las pesquisas de oficio no habían relacionado con aquella masacre, ha sido posible gracias exclusivamente al tesón y pundonor personal de nuestro compañero, que cuando se produjo el atentado sólo tenía 17 años.

"Pasar página"
Pablo comenzó a investigar el asesinato de su padre en 2013 tras escuchar por casualidad cómo alguien decía que para afianzar el proceso de paz era importante "pasar página". La causa judicial estaba a punto de prescribir, pero nuestro compañero logró que la Justicia no diera carpetazo al caso, se personó como acusación particular y se embarcó en una aventura escalofriante.

Habló con testigos, policías, abogados, jueces, funcionarios y altos cargos de Instituciones Penitenciarias y de los ministerios del Interior y Justicia, buceó en el sumario, pasó días enteros recabando posibles pistas y cruzando datos a partir de las noticias sobre ETA de aquellos terribles años de plomo. Es más, no dudó en entrevistarse cara a cara con el mismísimo Corporales, antes de sospechar que él era el presunto asesino de su padre, y con otros etarras excarcelados y acogidos a medidas de gracia como Aitor Bores e Iñaki Recarte.

Los pistoleros
Si el relato de estas entrevistas, tal como se puede comprobar en la entrega de hoy, resulta estremecedor por la frialdad de los pistoleros -"Todos fuimos un poco responsables de todo", le llega a decir Corporales"-, en próximos capítulos dará cuenta de testimonios muy distintos pero no menos indignantes: la de cargos públicos y responsables de la lucha contra ETA que le conminaron poco menos que a abandonar.

Además del relato de una odisea personal vibrante, la investigación de Pablo Romero constituye una enmienda al Estado, un mensaje de esperanza a las víctimas de los cerca de 400 atentados que aún quedan por resolver y un antídoto contra el olvido y la indiferencia. Nadie pone en duda el esfuerzo y la valía de las fuerzas de seguridad, pero algo falla estrepitosamente cuando son las víctimas quienes se ven obligados a investigar para encontrar las respuestas a los crímenes de ETA.

El desafío independentista
Colau insulta la inteligencia de los ciudadanos de Barcelona
Editorial La Razon 23 Agosto 2016

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha hecho pública ayer su disposición a acudir a la manifestación separatista del 11 de septiembre, convocada en la Ciudad Condal por Omnium Cultural y la ANC, las dos plataformas que los partidos independentistas catalanes vienen utilizando para dar «cobertura civil» a su desafío al orden constitucional. En la entrevista que ha concedido a la televisión oficial de la Generalitat, la alcaldesa se justifica en la conveniencia de mostrar su apoyo a las instituciones de Cataluña, ante la deriva «recentralizadora y autoritaria del Gobierno», y en su doble cualidad de «autoridad del país» y primera edil de la ciudad anfitriona.

Ambas razones, en el fondo meras excusas, parten de supuestos completamente falsos y, por lo tanto, suponen un insulto a la inteligencia de los ciudadanos a los que tiene el honor de representar, que son todos los barceloneses, con independencia de la opción política elegida en las municipales de mayo de 2015. Si ya es grave de por sí que un representante institucional se deje ver en un acto esencialmente sectario, las justificaciones de la alcaldesa son un monumento a la incoherencia y a la confusión. La manifestación que se prepara en Barcelona para el próximo 11 de septiembre tiene un objetivo de una claridad meridiana: promover la separación de Cataluña del resto de España.

Ése es el núcleo de la cuestión y nadie puede llamarse a engaño sobre lo que significa apoyar la iniciativa de las plataformas convocantes. Si Ada Colau asiste a la manifestación en calidad de representante institucional, estará implicando políticamente al Ayuntamiento de Barcelona en el proceso independentista, pese a que la mayoría de los ciudadanos –resultados electorales cantan– no votó por partidos del ámbito secesionista. De hecho, ni la propia formación en la que milita la alcaldesa apoyaba la independencia de Cataluña. Tampoco sería admisible su presencia en la marcha a título individual, puesto que su función institucional le obliga a respetar y hacer respetar el ordenamiento jurídico establecido por nuestra Constitución, lo que se compadece mal con prestarse a marchar junto a quienes pretenden saltárselo.

Ni están en cuestión las instituciones catalanas ni están en peligro los derechos de los ciudadanos de Cataluña –amparados por la Carta Magna como los de todos los españoles– ni las actuaciones del Tribunal Constitucional significan ataque alguno a la soberanía, puesto que ésta corresponde al conjunto del pueblo español. Ni siquiera se pueden discutir desde la más mínima seriedad las alegaciones a esa supuesta «deriva recentralizadora y autoritaria» del Gobierno, que sólo existen en el argumentario partidista del separatismo y en quienes se escudan en la fácil equidistancia, a la búsqueda del voto populista.

Si Ada Colau quiere la ruptura de Cataluña con España no tiene más que decirlo y actuar en consecuencia. Es el respeto debido a los electores, que tienen derecho a saber a quién entregan sus confianza. Más ahora, cuando la alcaldesa de Barcelona pretende impulsar un proyecto de izquierdas en el que se agrupen formaciones no independentistas como Catalunya Si que es Pot, cuyo líder, Lluís Rabell, ya ha anunciado que no estará en la marcha de la Diada. Coherencia se llama.

Mi lucha contra ETA (III). Cara a cara con el presunto asesino de mi padre
Pablo Romero El Espanol 23 Agosto 2016

La decisión de entrevistar a etarras no fue fácil. Existían varios riesgos evidentes; al fin y al cabo no dejaban de ser terroristas. Tampoco olvidaba que ETA no se había disuelto, sino que mantenía una "tregua indefinida". Lo que más me preocupaba era la posibilidad de que esta iniciativa se hiciera pública de alguna forma. Que una víctima fuera a visitar a presos de la banda solía ser noticia entonces, y esa publicidad podía ser contraproducente para mi objetivo.

Sin embargo, no veía otra alternativa para seguir investigando el asesinato de mi padre. Cualquier pista, por remota o inverosímil que pareciera, era más de lo que tenía hasta aquel momento.
Jesús García Corporales

El encuentro con Jesús García Corporales, alias Gitanillo y Legionario, tuvo lugar el 3 de septiembre de 2013 en una celda de la cárcel de Zaballa, en presencia del director de la prisión. Me preparé esa entrevista a conciencia, dado que Corporales era el único etarra que aparecía en el sumario del caso señalado como posible miembro del comando Madrid en el momento del atentado. Concretamente, en el folio 379, junto a Soledad Iparraguirre Anboto (o Marisol) y José Javier Arizkuren Kantauri.

Por supuesto, entonces no tenía ni idea de que este etarra era, casi con seguridad, uno de los asesinos de mi padre.

Para documentarme, contacté con fuentes policiales -siempre de forma secreta, extraoficial, bajo cuerda- que me proporcionaron un informe completo, aunque no aportaba mucho más que lo que ya aparecía en el sumario. Desde finales de julio de 2013 conocía su situación penitenciaria: 11 permisos, el primero concedido en diciembre de 2010. En enero de 2013 había pedido acogerse al artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite la incorporación progresiva al Medio Abierto de penados clasificados en segundo grado de tratamiento: en definitiva, poder salir de prisión.

Estudié las fechas y lugares de su periplo terrorista, desde su época de legal -no fichado por la Policía- como colaborador con el comando Araba hasta su huida a Francia y su supuesto retorno como liberado -fichado, pero en libertad- e integrante del comando Madrid, que siempre ha negado. Me fijé bien en las fotos. Reservé hotel en Bilbao y un coche de alquiler. La entrevista estaba fijada a las 10:00 horas.

La llegada a la prisión, situada en la falda del monte San Miguel, se realiza por una carretera sinuosa entre praderas verdes. Al final del camino hay un amplio aparcamiento construido sobre terrazas. Llegué a la entrada y me recibió el propio director, Juan Antonio Pérez Zárate, acompañado por parte de su equipo. Me explicaron que existía un protocolo para preparar a las víctimas del terrorismo de modo que se minimizase el posible impacto emocional que supone sentarse cara a cara con un etarra, por muy arrepentido que estuviera éste. También se suele preparar al reo para este tipo de encuentros, no para condicionar las posibles respuestas sino para aprender a gestionar sus propias emociones.

Yo les comenté que llevaba un cuestionario muy preparado y detallado. Simplemente quería que García Corporales me contase todo lo que él pudiera saber sobre el caso del asesinato de mi padre: fechas, nombres, lugares, estructura de comandos, sistema de fugas y paso de frontera entre Francia y España... Les agradecí a los funcionarios el trato amable, pero les dije que no necesitaba preparación alguna.

Cuando llegamos a la celda en donde iba a tener lugar el encuentro -paredes de cemento, tres sillas, una mesa baja-, García Corporales entró justo antes que yo. No le reconocí. Las fotos policiales que había visto de él eran muy antiguas, en blanco y negro, poco nítidas, tomadas en los años noventa. Me encontré cara a cara con un hombre de corta estatura, vestido con camisa y jersey de lana, el pelo muy corto, gafas y bien afeitado. Recuerdo que pensé: "¡Coño, qué pequeño es!".

Comenzó el diálogo, que fue casi un interrogatorio, con una simple cuestión: si tenía algo que decir, aquél era el momento. García Corporales se encogió de hombros y murmuró la razón por la que había decidido abandonar ETA: se sentía "decepcionado". "Somos todos un poco responsables de todo", comentó. Reconoció que ninguna víctima de ETA le había preguntado jamás por los dos atentados por los que cumplía condena: un total de 112 años, refundidos a 30. Fue detenido en Francia en 1994 y su salida de prisión estaba prevista para 2019.

A las múltiples preguntas que yo le hacía, él sólo reconocía que había huido a Francia en 1989, que nunca había estado en Madrid; sólo una vez "pasó" por la capital camino de Melilla, donde hizo la mili, y por eso le llamaban Legionario. Jamás le habían llamado Gitanillo. Durante su estancia en Francia su enlace con la banda terrorista era un tal Juanpi.

Le pregunté directamente dónde se encontraba durante el mes de junio de 1993, en fechas anteriores y posteriores al atentado. Sus respuestas reflejaron varias contradicciones y vaguedades. Afirmó que andaba escondido en San Juan de Luz en mayo del 93, y que desde el año anterior no recibía ayuda. Luego le trasladaron a Chaudes-Aigües "durante el verano". A finales de agosto le llevaron a Hendaya.

No concretó fechas, a pesar de ETA le movió de escondite nada menos que tres veces en un solo verano. Según él, tenía muy poco contacto con ETA, sólo a través del tal Juanpi. "No me llegaban ni los zutabes (boletines internos de la banda terrorista)", comentó. Negó rotundamente toda relación con el atentado del 21 de junio de 1993, y negó conocer a Ignacio Gracia Arregui, o Gorosti.

Terminó la conversación con un apretón de manos.

Instituciones Penitenciarias impidió entonces el acceso a la charla mantenida con García Corporales, que quedó grabada tal y como obliga la Ley General Penitenciaria. Alegaba la obligación institucional de proteger los derechos del preso.

Toda la conversación, resumida anteriormente, quedó reflejada en varias notas garabateadas en una minúscula libreta apoyada sobre mis rodillas durante el encuentro.
Aitor Bores

Los siguientes etarras con los que quería reunirme eran Aitor Bores e Iñaki Rekarte. El primero estaba cumpliendo condena en Zaballa, el segundo se encontraba en la cárcel de Martutene, en San Sebastián. En esa ocasión, el Ministerio del Interior tardó más de mes y medio en tramitar la solicitud de ambos encuentros.

Según el historial oficial de Bores, había pertenecido al talde legal (grupo no fichado) de manguis -robaba coches para atentados- y tuvo relación directa con el comando Vizcaya. Tras pasar una temporada en Francia volvió a España en noviembre del 96 y fue detenido el 19 de marzo del 98. Sobre él, de hecho, recaen seis sentencias condenatorias y un total de 107 años, seis meses y un día de prisión, refundidos a 30 años. Suponía que, por las fechas en los que estuvo activo como terrorista de ETA, quizá supiera decir quién era el jefe de la banda, y así poder vincular a Gorosti siquiera mediante una declaración suya.

El encuentro con Bores -un hombre corpulento y rubicundo, vestido con ropa de trabajo- tuvo lugar en la misma celda de la entrevista con García Corporales tres meses antes. Tras un apretón de manos, nos sentamos frente a frente. Bores contó que él no se había acogido a la "vía Nanclares", que su caso era una "decisión personal" que tomó en un traslado a la prisión de Burgos en abril de 2010. Se arrepintió a cambio de su acercamiento. No dio más explicaciones. Según sus palabras, se acumulan "muchas gotas en el vaso" hasta que uno decide salir de la banda. "Uno se mete sin dar explicaciones y sale igual", comentó.

Su mote en la banda era Ezkur, bellota en vasco. Contó una historia sobre unas bellotas que llevaba con él cuando huyó a Francia en 1994. Le habían dicho que eran del árbol de Guernica. Como le gustaba la jardinería, decidió plantar una y brotó.

Bores huyó de España después de ver caer al comando Vizcaya: Ángel Irazabalbeitia (muerto durante un tiroteo en la detención del comando), Lourdes Txurruka (herida) y José Luis Carmona Koldo (detenido ileso).

Durante el encuentro negó cualquier acción armada como legal. Sólo reconoció hacer trabajos de infraestructura: robar coches, buscar lonjas, cosas así. Por tanto, insistió en que no había participado directamente en ningún atentado antes de huir a Francia. En concreto, negó expresamente cualquier acción en Irún o en Hondarribia.

Lo que sí contó fue que, como legal, tenía contacto con varios liberados. Era a través de éstos como llegaban las órdenes "de arriba", los objetivos y las tareas que le encomendaban. "Aparecían y desaparecían". Mencionó a Iñaki Bilbao y a Gorka Martínez. No dio más nombres.

Nadie le ayudó a escapar a Francia, según él. La historia de su huida que narró era como de película, un poco increíble. Dijo que esperó en una buhardilla en rehabilitación en el casco viejo de Bilbao durante un par de semanas. Sólo salía "lo necesario". Como nadie iba a buscarle ("Esperé al contacto pero no venía", dijo), decidió tomar un autobús hasta la frontera. Desde allí consiguió llegar hasta Bayona él solo, aunque no contó cómo. Una vez cruzada la frontera le acogió un refugiado, Iñaki Goroikoetxea.

Le llevaron a entrenar a un sitio secreto, con los ojos vendados y en un vehículo cerrado, aunque dijo que no sabía dónde estaba ese lugar. Allí mantuvo contacto con Jon Bienzobas Arreche, alias Karaka y José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri.

En un momento dado, cuando le pregunté si fueron ellos quienes le entrenaron en la fabricación de bombas, Bores se rió de la cuestión. "Yo les enseñé a ellos", afirmó, refiriéndose a Bienzobas. En ese momento me tensé: "A mí nada de esto me hace ni puta gracia, ¿ves que no me río?", le dije. El etarra se disculpó con un murmullo y prosiguió la entrevista.

El preso comentó que por la época (93 ó 94) "andaban" por Madrid Macario, Kantauri y Anboto, aunque no lo dijo muy convencido. Recordó que en el 93 él era aún legal y que este tipo de datos, si acaso, lo saben los liberados. Mencionó también a Joseba Koldo Martín Carmona como alguien que "posiblemente" estuvo en Madrid. Sobre el atentado del 21 de junio del 93 aseguró que no sabía absolutamente nada.

En un momento dado la conversación giró en torno a cómo se realizaban atentados con coche bomba, una actividad en la que Bores era tristemente un especialista: qué se necesitaba, cuánta gente, qué infraestructura... El etarra contó que un equipo solía controlar a pie de calle los recorridos posibles de los "objetivos". Luego el propio comando elegía un lugar "idóneo". "La consigna de la banda, de los jefes, era que siempre estuviera enfocado a los objetivos", comentó. Ante el hecho de que en la historia de ETA ha habido atentados que han sido especialmente crueles e indiscriminados (Hipercor en 1987, por ejemplo), respondió encogiéndose de hombros.

Bores nunca se cuestionó las órdenes de "los de arriba", de la cúpula de ETA. Pero a continuación se contradijo. "ETA no era un ejército, si lo fuera seguiría funcionando", afirmó. "Siempre he estado en contra de matar a concejales y a funcionarios de prisiones", dijo, y añadió: "Había objetivos claros". Sin más.

Esa misma noche, el director de la prisión de Zaballa y su mujer quedaron conmigo para tomar unos pinchos en la Plaza Nueva de Bilbao. En un ambiente más relajado, explicaron muchos detalles de la situación que se vive como responsable de una cárcel particular, en la que un pequeño grupo de funcionarios cree en la reinserción de los presos etarras. Me ayudaron a comprender la situación en el País Vasco.

Ambos aportaron contexto en un momento extraño en el que ETA prácticamente estaba muerta y su base social, dividida por el alivio tras años de violencia, por el aislamiento hipócrita de quienes no hacía mucho callaban y aceptaban esa violencia, y por el discreto -pero constante- reconocimiento a los gudaris asesinos.
Iñaki Rekarte

A la mañana siguiente al encuentro con Aitor Bores, me puse en marcha camino a San Sebastián para encontrarme con Iñaki Rekarte. Curiosamente, él había salido definitivamente de la cárcel de Martutene una semana antes de la visita a raíz de la anulación de la aplicación de la doctrina Parot de forma retroactiva, tal y como estableció el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en octubre de 2013. Sin embargo, había accedido a mantener el encuentro en el despacho del director de la prisión.

Aquel día, mientras conducía por la AP-8 y a 10 kilómetros de San Sebastián, sonó el teléfono. Era el director de la cárcel donostiarra, preocupado por darme una noticia inesperada: finalmente Iñaki Rekarte iba a faltar a su cita. Dos días antes, el propio Rekarte había participado en un seminario público en homenaje a Fernando Buesa. El hecho de que un etarra recién salido de la cárcel participase en un acto con víctimas del terrorismo levantó tanta expectación mediática que se sintió "abrumado, superado", según su entorno. Gracias a un contacto, que hacía de puente entre la mujer de Rekarte y yo, supe que el exetarra se "había ido al monte".

El interés por mantener ese encuentro era especial. Sabía, por algunos contactos en Prisiones, que era uno de los presos que más abiertamente había renunciado a su pertenencia a ETA. Por tanto, tenía la esperanza de que me pudiera facilitar más información sobre quién era quién en la banda justo antes de la detención de la cúpula de la banda terrorista en Bidart (Francia) el 29 de abril de 1992. Rekarte había sido detenido poco antes, el 18 de marzo de ese mismo año, tras cometer un sangriento atentado con coche bomba en Santander en el que murieron tres personas. Fue condenado entre el 91 y el 92 a un total de 144 años y 5 meses de cárcel, refundidos a una pena de 30 años.

Pasaron varias semanas y se restableció el contacto con él, siempre de forma indirecta y a través de Mónica, su mujer. Rekarte seguía dispuesto a reunirse. En esta ocasión sería fuera de la cárcel, en una cafetería en los bajos de un edificio del barrio de Loiola de San Sebastián. Se fijó una fecha: el 13 de marzo de 2014. Acto seguido, reservé billetes de avión de ida y vuelta para ese mismo día.

Aquel iba a ser el tercer y último viaje al País Vasco durante esta investigación.

La entrevista arrancó justo después de comer. El contacto que había facilitado el encuentro nos dejó solos un rato, cara a cara, sentados alrededor de una mesa de madera oscura en el ruidoso bar. Alrededor nos envolvía el bullicio de la gente que almorzaba en el local y del televisor encendido sobre la barra.

Rekarte hablaba muy despacio, con pausas interminables. Sus palabras surgían poco a poco, muy medidas. "De los encuentros con otras víctimas recuerdo nerviosismo. Ahora no estoy nervioso", dijo. "La primera vez sí. Luego, pues normalidad. Reflexionas, maduras, conoces otra parte que no conocías, o que pensabas que conocías pero no". Después comentó que estas reuniones las fueron planteando los propios presos. "Salían muchas ideas, esto, aquello, conversaciones informales... Se fue cuajando esa idea... Juan Antonio -el director de la cárcel de Zaballa- tiene mucho que ver", afirmó.

Contó su experiencia. "La otra persona tiene que haber evolucionado mentalmente", me dijo. "La lógica que se vive aquí [entre la mayoría de los etarras] es la lógica de la guerra, todo se hace muy impersonal, ¿no? 'Yo no he matado, ha matado ETA'. Es como si vas a la guerra y disparas, y a alguien habrás matado, pero no has sido tú, ha sido el batallón... Luego la vida te enseña, al menos en mi caso, que no puedes hacerlo tan impersonal. Pero para aguantar eso es lo que hace la mente, lo convierte en impersonal. Ni te lo planteas. Y yo creo que a todos los que matan, también a los soldados que al final matan, les pasa algo así". "Luego claro, algunos volvían a casa locos, dependiendo de la trayectoria mental que lleves en tu vida, si se ponen a personalizar lo que han hecho. Hay mucha gente que está loca en ETA, pero muchísima", agregó.

Rekarte comentó que estuvo muy poco en ETA. "Desde mayo o junio del 91 a febrero del 92", dijo. Entró de legal en el comando Donosti con un colega, Juanra Rojo. Prosiguió su relato: "¿Sabes cómo eran antes las cosas? Mira, conocimos a un comando satélite del comando Donosti y nos dieron amonal, material, etc... y nosotros hacíamos lo que nos daba la gana, podíamos matar a quien quisiéramos: policías, guardias civiles, militares... Hicimos un atentado en Irún, pusimos una bomba en un bar, a un coche en Fuenterrabía le pusimos una bomba lapa que se cayó. Y todo eso decidido por nosotros, fíjate, con 18 años y 19 años. Recuerdo que cuando nos escapamos y nos fuimos a Francia uno de los que estaba allí nos pidió un informe para Hasi [uno de los brazos políticos de ETA entonces], de no sé qué, para ver qué tal en Irún... No teníamos ni idea de qué era nada de eso. Estuvimos una semana escondidos en una casa y pensando qué cojones le decíamos a ese. Es que no teníamos ni puta idea de nada. Y así éramos las personas que habíamos hecho eso y las que habíamos entrado en ETA. Imagínate".

"A lo largo de los años te vas empapando del tema, pero entonces no teníamos ni idea. Podíamos haber hecho cualquier cosa", confesó.

Volvió a mencionar durante la charla a Juanra Rojo. Le envió una nota cuando decidió salir de ETA y en ella le invitaba a abandonar también la banda. Rojo le contestó que estaba "muy apenado" con lo que había leído, que si no se acordaba de "aquellos chavales" que habían sido cuando entraron. "El que no se acordaba era él”, me dijo Rekarte. "Yo me acuerdo perfectamente de todo, incluso cuando me dijo que no sabía si se había metido en ETA por las ideas o porque le gustaban las armas, o sea que...".

Cuando huyó a Francia en el 91 lo hizo por sus propios medios, comentó. Estuvo dos días por el monte. "Entonces era muy fácil contactar con ETA, no era como ahora... Ibas a cualquier casa de cualquier cura y siempre conocía a gente de ETA. Y no sabíamos a dónde ir", dijo. Estuvo en una casa escondido, luego les movían cada poco. Del sur de Francia a Bretaña. "En muchas casas, en familias, ¿eh?". Al frente de la banda estaba Francisco Múgika Garmendia, Pakito.

Arrancaba el año 1992, año olímpico y clave para la imagen internacional de España. "Todo el mundo pensaba que esto estaba acabado, se daba por finiquitado, así que la lógica era mandar un montón de comandos y hacer todos los atentados que se pudiera, como de hecho hicieron, porque se estaba negociando". Rekarte aseguró que parecía ser que ETA lo tenía todo bastante hablado con el Gobierno español "y uno venía aquí casi, casi, a estar un rato y largarse". "Te decían: 'Tú mata todo lo que puedas, matad todo lo que podáis'. Eso es lo que decía Santacristina (Txelis) en sus cartas".

A Iñaki de Rentería no le conocía, comentó. El alias Gorosti no le sonaba nada más que de oídas. A Félix Alberto López de la Calle Gauna, Mobutu, le conoció en Francia, era el que llevaba a los etarras a ver a Pakito. A otros terroristas por los que le pregunté y que pudieron haber estado en Madrid, sólo por los juicios y por lo que escuchaba en la cárcel. En un momento dado, mientras le preguntaba sobre nombres y fechas, puse sobre la mesa un informe policial con una fotografía de su cara en blanco y negro, muy borrosa, muy antigua. "¿A ver qué foto tenían?", preguntó. Una foto policial de hacía más de 20 años. Un chaval. "Joder...", murmuró.

En un momento de la conversación, Rekarte me dio una de las claves más importantes de esta investigación. "Nadie habla nada en prisiones", confesó. "Nada de nada. Y mucho menos de casos sin resolver".

Pese a todo, intenté mantener un cuarto encuentro con un etarra, Juan Luis Aguirre Lete, que se encontraba cumpliendo condena en Zaragoza. Su ex pareja Petra Elser, de origen alemán, aparecía en las investigaciones policiales vinculadas al sumario del caso como colaboradora con ETA. Solicité esa entrevista formalmente el día siguiente de hablar con Rekarte, el 14 de marzo de 2014.

La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias jamás contestó a esa petición.

A partir de ese momento, decidí dejar de hablar con etarras -presos o no- ya que había comprobado en primera persona lo que en ese momento Rekarte me había confirmado: era una pérdida de tiempo.

(Mañana, parte IV. "Creo que sé algo de lo que pasó en el atentado en el que murió tu padre").


 


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