AGLI Recortes de Prensa   Jueves 25  Agosto  2016

Ay, Portugal, ¿por qué te quiero tanto?
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 25 Agosto 2016

Cuando en junio de 2014 culminó el duro programa de ajuste pactado con Bruselas, Portugal parecía haber recuperado la senda del crecimiento económico y la creación de empleo. La senda correcta. Las cosas, sin embargo, se torcieron dramáticamente a partir de octubre de 2015, cuando las elecciones parlamentarias colocaron en el Gobierno a un tripartido de izquierdas presidido por el socialista Antonio Costa, con la ayuda del Bloque de Izquierda (el Podemos portugués) y el Partido Comunista de Portugal (PCP), dos fuerzas que están en contra del euro y de la propia Unión Europea, y que se oponen a cualquier tipo de sacrificio presupuestario impuesto por la Unión, ello después de que el Gobierno conservador de Passos Coelho, que había ganado las elecciones con mayoría insuficiente, fuera tumbado en una moción de censura que dio paso a la alianza de la izquierda.

Naturalmente el Gobierno del primer ministro Costa se puso manos a la obra, subiendo las pensiones, el salario mínimo, aboliendo el impuesto del 3,5% que en la declaración de la renta afectaba a una mayoría de familias, y concediendo subsidios a jubilados y ayudas familiares a grupos en situación de extrema pobreza, además de aumentar las vacaciones a los funcionarios públicos. Es verdad que las mejoras tenían en no pocos casos más de propaganda que de ayuda efectiva (la actualización de las pensiones apenas representó unos 80 millones de euros), y que las situaciones de pobreza alcanzan en no pocos casos proporciones dramáticas, pero desde luego ese no era el lenguaje que querían oír unos mercados que un año antes habían empezado a invertir en Portugal, como han hecho en España, y que lamentablemente parecen haber decidido llevarse de nuevo su dinero a otra parte, siempre lejos de un desafortunado país cuya izquierda, como ocurre con la española, nunca jamás habla de crecimiento, de crecer para crear empleo, que es la mejor forma de extender el bienestar general, y solo de abrir las arcas públicas y repartir dinero hasta que se acabe.

Ha ocurrido lo que era de prever: que Portugal, tras unos vigorosos inicios en 2014 y buena parte de 2015, comenzó a caminar hacia atrás como el cangrejo a partir de la segunda mitad de 2015, en parte debido a la mala suerte: el colapso de los precios del petróleo que ha afectado profundamente a Angola, uno de los principales clientes de las ventas portuguesas al exterior, circunstancia que prácticamente ha anulado el aumento de las exportaciones a la eurozona. La parte del león del problema, sin embargo, está en casa. Está en un Gobierno de izquierdas que ha revertido algunas de las reformas más importantes emprendidas por el anterior Ejecutivo de la derecha, y que ha tomado decisiones reñidas con los verdaderos intereses de un país que, como España, necesita imperiosamente del crecimiento. El resultado es que el PIB portugués ha crecido un pobre 0,4% durante al primer semestre de este año, lo que elevaría la tasa anual a un más que modesto 0,8%, ello cuando el consenso del mercado hace menos de un año, justo antes de la llegada al poder de Costa, estimaba un aumento del PIB cercano al 2%, y los propios "expertos" del PS lo elevaban hasta el 2,8%.

Jugar con fuego
Algunas agencias de calificación están ya evaluando la posibilidad de recortar el rating de la deuda portuguesa –del 130% del PIB nada menos-, lo cual colocaría a los bonos del Estado fuera del rango de compras del BCE. Para el banco de negocios alemán Barenberg, "el Gobierno de Lisboa podría verse en la tesitura de tener que pedir de nuevo ayuda a la UE, seguramente bajo la fórmula de una línea de crédito acogida al Mecanismo Europeo de Estabilidad", un dogal que obligaría al país vecino a transitar otra vez el viacrucis del ajuste del gasto y las duras reformas que el populismo izquierdista pretende pasarse por el forro de sus caprichos. De nuevo los sacrificios, con Gobierno izquierdista o sin él. Como escribió Raymond Aron, “el espíritu revolucionario se nutre de la ignorancia del porvenir”, aunque las consecuencias del presente siempre las pagan otros. De nuevo la recesión. Otras vez las paupérrimas cifras de crecimiento económico que desde hace tanto tiempo tienen postrada a una población portuguesa obligada a emigrar, sobre todo a los jóvenes. Todo un aviso a navegantes.

Tres de los cinco países que en lo más duro de la crisis pusieron al euro contra las cuerdas -España, Irlanda y Chipre-, están hoy creciendo a buen ritmo, por encima de la media de la UE. Los tres han acometido reformas capaces de atraer la inversión extranjera. Fundamental ha resultado en España la apertura del crédito a particulares y empresas tras la reconversión bancaria. Grecia, el cuarto de la fila, cayó víctima de los errores cometidos por las políticas de un Gobierno de izquierda radical que cortó en seco la recuperación iniciada en 2014. Portugal, el último del quinteto aludido, se halla en la peligrosa situación que se ha descrito, con pocas o nulas posibilidades de que el tripartito en el poder rectifique. La izquierda, española y portuguesa, sigue al pie de la letra ese aserto del pensador y economista Thomas Sowell, según el cual "la primera enseñanza de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de algo para satisfacer plenamente a todos los que lo quieren. La primera enseñanza de la política consiste en ignorar la primera enseñanza de la economía". España, al contrario que Portugal, parece hallarse en el camino correcto, pero la situación de interinidad actual, que por fortuna parecen ignorar unos mercados que están demostrando una irracionalidad inaudita, podría dar al traste con todo lo logrado. Los españoles llevamos mucho tiempo jugando con fuego.

Frente a la corrupción, ni atrición, ni contrición
Fernando González Urbaneja Republica 25 Agosto 2016

El espectáculo de la política española discurre entre la farsa y el drama, una obra mala en el libreto y en la representación. El desfile de entrada y salida del Congreso de las respectivas cuadrillas, con el jefe al frente y la pandilla y meritorios alrededor, entre una nube de cámaras que producen imágenes inútiles, forma parte de la liturgia estéril que rodea la investidura, los pactos y los rechazos. Una liturgia y una representación lamentables.

El libreto no es mejor, las condiciones exigidas por Ciudadanos son precisas en sus enunciados, pero tienden a desvanecerse a medida que tratan de concretar. Podrían lograr algo importante y regenerador, pero también puede quedar en nada o muy poco, con el paso del tiempo. El problema de fondo es la sinceridad y la voluntad política; muy poco de ambas virtudes.

En el caso de la corrupción el PP consiguió sin coste retirar el nombre de Bárcenas de los documentos, un triunfo menor, pero importante porque ese nombre está prescrito en el partido, es impronunciable. El problema de la corrupción más que Bárcenas es el encubrimiento, la falta de ganas de reconocer los errores, de asumirlos y de comprometerse a no reincidir.

La negociación de hasta dónde las dimisiones, cuándo deben producirse… tiene tinte ridículo, nacional SI, pero autonómico y local, NO, o depende, o ya veremos. Lo que es evidente es que en el PP y Rajoy (ahora son sinónimos) no hay atrición, no hay pesar por las ofensas y faltas, ni tampoco hay contrición, arrepentimiento y propósito de no volver a actuar mal.

No es creíble la actitud del PP ante la corrupción desde el día y hora que no ha reconocido nada, no ha corregido casi nada, solo lo más evidente y no tanto como castigo cuanto ajuste de cuentas entre las tribus del partido que han aprovechado la coyuntura para ganar posiciones y hacer retroceder a algunos adversarios.

No hay atrición porque no hay temor al castigo por las ofensas; tal y como algún magistrado afín al PP ha escrito, el electorado ha asimilado la corrupción como algo no evitable, que forma parte de la naturaleza de las cosas, por lo que no hay que pedir cuentas. Una verdad a medias porque a los dos partidos tradicionales, PP y PSOE, les ha pasado factura con pérdida de votos (entre un tercio y la mitad) pero no suficiente como para amenazar definitivamente su existencia.

En Italia la corrupción se llevó por delante a la democracia cristiana y a los socialistas, que desaparecieron; aquí no parece que vaya a ocurrir algo semejante. De manera que no hay propósito de enmienda, ni siquiera reconocimiento de las ofensas. Los electores no han castigado lo suficiente, mantienen la vida a los partidos, incluso al de Pujol, aunque les han dejado maltrechos. Tanto como al país, una sociedad cada vez más escéptica y descreída, más desconfiada y derrotista, que es el mayor daño.

Teatro, comunicación y política
Vicente Baquero Gaceta.es 25 Agosto 2016

Es decir las cadenas de comunicación y los intérpretes que detentan el protagonismo de los mismos, más que seguir lo que sería la lógica informativa siguen criterios ideológicos o políticos.

Resulta interesante estudiar la relación que existe entre el llamado “interés público” los medios de comunicación y la escenificación de la temática que rige los informativos así como su contenido. No es fácil desenredar esa madeja ya que parece que lo que existe es lo que circula por los medios, en función del denominado interés público, y no se sabe bien si son el tema y el público quienes condicionan el contenido de los medios o es al revés como mucho nos tememos…

Es decir las cadenas de comunicación y los intérpretes que detentan el protagonismo de los mismos, más que seguir lo que sería la lógica informativa siguen criterios ideológicos o políticos, según el poder fáctico que controla esos medios, poniendo y resaltando únicamente aquello que les interesa y desde la óptica deseada. Este fenómeno que se agudiza a medida que los costes de la comunicación ascienden de una manera exponencial a nivel mundial, hace que únicamente alcance al público aquella visión de la realidad social y política que interesa a los diversos y más poderosos “lobbies” o grupos de presión.

Es evidente que dichos grupos pertenecen a grupos con ideologías o posturas políticas con intereses evidentes, disfrazados de objetividad, regeneracionismo, o “buenismo”, persiguen sus objetivos, cosa por otra parte perfectamente lógica ya que si se juegan su dinero y su esfuerzo no es para favorecer a opiniones contrarias, aunque estas sean objetivamente más justas y lógicas que las suyas.

Este problema tiene especial relevancia en el caso del modelo de democracia que se ha escogido, en que prácticamente el único factor determinante a la hora de asaltar el poder es el número de votos favorables de una mayoría que se define por el teórico principio de “un hombre un voto”. Es por ello evidente que quien mayor control tenga a través de los medios de opinión sobre esa mayoría, fácilmente influenciable, mediante promesas y dádivas, rencores y simpatías, será quien ejerza el poder, para bien o para desgracia de esa misma mayoría.

Estos argumentos son tan evidentes y recurrentes que produce hasta vergüenza el repetirlos, sin embargo debemos volver a plantear el problema pues a diario vemos como tal obviedad es ignorada por las clases rectoras de nuestra sociedad. Todo sistema, independientemente de si se trata de uno monárquico, teóricamente aristocrático o democrático, en la práctica se traduce en un juego de oligarquías, ya que ni uno solo, ni todos juntos pueden gobernar y al final, son unas minorías las que se encargan de conducir a los pueblos en la dirección que estiman conveniente a sus intereses ideales y personales.

Tal dominio de los medios hace que se planteen cuestiones en la dialéctica ciudadana de todo punto absurdas, sin que a nadie le salgan los colores. Por ejemplo: ¿Cómo se puede estar hablando de un pacto contra la corrupción y perder horas hablando de esa cuestión? ¿Es que acaso estaba o está permitida, es que no existe un código penal que prohíbe robar? ¿Es que ahora también vamos a tener que vetar los asesinatos como medio de acceso al poder? Si se ha utilizado el cargo público en beneficio propio, o ilícitamente del partido, existen múltiples figuras tipificadas en los distintos códigos desde hace años o siglos, ¿a que viene esta escenificación de rectitud moral?

Resulta cuanto menos una farsa ¡Para tapar qué! en el fondo para entretener al público, de eso se encargan los medios afines mientras sus actores se rasgan públicamente las vestiduras, cuando se sabe que dicha corrupción ha existido, existe y existirá, pues forma parte de la naturaleza humana y es condición imprescindible para alimentar el modelo de partidos español. Lo único que hay que hacer es castigarla y si no se ha hecho, o se hace, es porque dicha corrupción encierra otros supuestos sin los cuales los partidos políticos no podrían sobrevivir económicamente en su forma actual, y menos aún con la pléyade de gobiernos autonómicos, mini estados, que se han montado.

Otro tema hoy muy presente en todos los medios, acaparando todos los comentarios y discursos sin fin, como si fuera lo más importante: ¿Habrá o no un presidente del gobierno? ¿Tendremos investidura? No cabe duda de que sea una decisión importante, el que se designe a un presidente, sobre todo para el que salga elegido, si bien la clave de ese presidente es si podrá gobernar, lo del nombramiento es lo de menos si a continuación carece de la mayoría suficiente para gobernar… Cada x meses podríamos tener una moción de censura o de confianza que provoquen la caída del gobierno una parálisis legislativa y de gobierno. Un desconcierto político de consecuencias bien conocidas, tanto en nuestro país como entre algunos de nuestros vecinos en el pasado, lo que si sabemos, si la historia se repitiera, aunque no lo fuera literalmente, es como acaban dichas situaciones…

Prevaricación es corrupción.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Agosto 2016

Hay diferentes formas de enfrentarse a los obstáculos, la principal y normal es intentar superarlo, otra es rodeándolo y dejarlo de lado y otra mucho menos efectiva es negar su existencia y proseguir como si nunca hubiera existido. El caso es que CIUDADANOS está haciendo verdaderos ejercicios de creatividad y de imaginación para ir avanzando en las conversaciones con el PP, cuyo objetivo es obtener para antes del 30 de este mes de agosto, un pacto de investidura y poder dar su voto positivo a la candidatura de Mariano Rajoy aportando sus escasos, pero valiosos 32 escaños. Uno de los principales escollos está siendo el punto de la corrupción y definir sus límites siempre algo difusos y a veces confusos cuando se trata de cargos públicos. Y la pregunta del día es la siguiente: ¿Alguien que prevarica es corrupto? Algo que parecería simple de responder al común de los mortales, parece que a los ojos de los negociadores no lo es y, como en la Ley de Einstein de la relatividad, todo depende.

Para aclararnos lo primero que debemos conocer es qué se entiende por prevaricar. Según la RAE prevaricación es: “Delito consistente en que una autoridad, un juez o un funcionario dicte a sabiendas una resolución injusta.” Como podrán comprobar aquí se resalta algo esencial “a sabiendas”, es decir realizado de modo consciente. Eso significaría que un “error administrativo” que conllevase los efectos derivados de una prevaricación, no sería delito al faltar la voluntariedad. Aunque esta parte suele ser normalmente muy difícil de demostrar por la propia naturaleza del error que podría ser tachado de negligencia, temeridad o incompetencia para el cargo. Pero esa dificultad a la hora de demostrar la voluntariedad es la que precisamente mantiene la balanza a favor de no tipificarlo como un delito. Como mucho debería producir una sanción administrativa acorde con la gravedad del error cometido, llegando al cese en el cargo.

En cuanto al imputado, ahora investigado, por prevaricación, lo de corrupto solo es cuestión de semántica. Y aquí vamos al concepto general de corrupción que normalmente se asocia a enriquecimiento ilícito, apropiación indebida, falsedad documental, y un largo etcétera de delitos que pueden estar bajo esa capa genérica. Y aquí creo que vale lo de beneficiar a terceros en perjuicio de otros, los concursos amañados o inexistentes, las subvenciones “a dedo”, etc. Creo que es demasiado amplio el campo donde se puede aplicar ese concepto de corrupción. Así que, en mi humilde y lega opinión, alguien que prevarica es intrínsecamente un corrupto. Y lo es en el sentido de que conscientemente toma decisiones injustas cuya finalidad persigue el beneficio de una parte o partes en perjuicio de otra u otras, de la índole que sea.

Así que cualquier persona, que ha sido investigada (antes imputada) y es acusada formalmente e inmersa en un juicio por el delito de prevaricación, desde luego no puede permanecer en un cargo público ni un minuto más. El matiz de administrativa, solo añade una excusa insostenible ya que el acto no depende de las consecuencias sino de la voluntariedad al ejecutarlo. Otra cosa es si se refieren a lo del “error administrativo”. Creo que CIUDADANOS en este caso, y creo que en otros puntos esenciales de su condicionado al PP previo para sentarse a negociar, ha ido progresivamente cediendo en esa actitud de negar la existencia del obstáculo, en este caso mediante un giro copernicano en su consideración de prevaricación como corrupción.

Es encomiable el espíritu colaborador y flexible que muestra CIUDADANOS a la hora de intentar llegar a un pacto de investidura. Sin embargo, como es conocido, las prisas no son buenas para nada y el vulgo en su saber popular ya lo reconoce con aquello de “vísteme despacio que tengo prisa”. Más que sortear y aparcar los problemas, esto parece un caballo desbocado en una pista de saltos con un jinete a punto de caer de la silla. Cerrar los ojos ante los problemas no hace que estos desaparezcan, es infantil y suicida. La fuerza se evidencia en la firmeza en el sostenimiento de las propias convicciones. Taparse la nariz tampoco evita el que el mal olor de la podredumbre persista y además no nos evita tener que seguir respirando por la boca esos efluvios para poder vivir.

Creo sinceramente que CIUDADANOS está perdiendo fuerza con estas concesiones y justificaciones tan increíbles y que la hemeroteca, esa jueza implacable de esta era de la comunicación, siempre acaba por descubrir ante la opinión pública. Avanzar, sí, pero de modo ordenado y pensando en cómo resolver cada obstáculo sin tener que renunciar al objetivo principal.

¡Que pasen un buen día! Quedan 6 días para la investidura de Rajoy.

Ni vencedores ni vencidos
Necesitamos partidos políticos fuertes que estén dirigidos e integrados por personas competentes y capaces de liderar un complejo país
Rafael Martínez-Campillo* El Confidencial 25 Agosto 2016

Muchos españoles se preguntan sobre la capacidad y valores de los políticos de nuestro país, interrogante que tiene toda su lógica cuando se observan episodios como la ausencia de Gobierno por falta de acuerdos, provocando el rubor de actores y espectadores. No incluyo en este comentario los exabruptos que se dirigen contra la clase política porque esa actitud corresponde al análisis sociológico de la necesidad de identificar culpables para poder predicar la inocencia personal.

Hace pocos artículos, Carlos Sánchez lanzaba una inteligente afirmación sobre las causas de las actitudes obstruccionistas para la formación de mayorías, y las enraizaba con el esquema de vencedores y vencidos, presente en la acción política española.

Hace años, la respuesta a este problema podría haber quedado resuelta apelando a la juventud de nuestra democracia. Hoy ya no sirve, porque nuestro entramado institucional democrático tiene que regir los destinos y la convivencia de la decimosegunda economía del mundo, entrelazada a Europa y al mundo occidental, donde sus errores contaminan al resto y deben ser corregidos por los gobiernos de este entorno por razones de supervivencia común.

Sin dudar, necesitamos partidos políticos fuertes que estén dirigidos e integrados por personas competentes y capaces de liderar un complejo país. Sin embargo, la estructura de los partidos no puede dar los frutos que esperamos porque están afectados por la rigidez, la falta absoluta de formación, la escasez de recursos y la ausencia de meritocracia, que degenera en grupos humanos improductivos, que viven en permanente golpe de Estado, sin capacidad para generar energía/ideas porque el rozamiento interno lo impide.

En España, la formación en políticas públicas y en parlamentarismo no existe, y el aprendizaje se produce a costa de estar tiempo en las instituciones

Seré más concreto para que nadie pueda decir que son afirmaciones gratuitas. Una vez pasada la fase de la constitución de un partido político, da igual si se constituyeron antes o después de la Transición, se crea una élite de dirección a nivel nacional con un férreo liderazgo unipersonal. A la dirección nacional se incorporarán aquellos que el único jefe desea en sus proximidades, bien por antigüedad, por linaje, por su dominio de las organizaciones territoriales o, en algunos casos, también por sus méritos y conocimientos. En este ámbito de máxima dirección, no suele frecuentarse el debate y solo existe la opinión del líder y la de sus colaboradores más próximos, a los que la organización concede el estatus de sanedrín o núcleo duro nacional. La misión fundamental de este núcleo será crear y mantener la red territorial de lealtades que le ha permitido llegar. Sería lógico y bueno hablar de fidelidad, si no fuera porque no hablamos de la lealtad que nace de la admiración y la 'auctoritas', sino de la mutua complicidad o del principio 'do ut des'.

Así, el líder territorial supramunicipal está obligado a reclutar el mayor número posible de militantes, dominando la estructura territorial con el mismo esquema de devoción que a él le une con la dirección nacional y recibiendo a cambio el privilegio de poder hablar e interpretar las órdenes de la máxima dirección y del líder único, ante las que nadie se atreve a discutir. El líder territorial repetirá este esquema con las agrupaciones o comités locales, todos ellos conocedores de que la gran mayoría de las candidaturas para ser concejales o diputados dependen de la decisión nacional y de la pequeña influencia territorial.

Podrán imaginarse que, con este esquema de lealtades rígidas, el reclutamiento de la militancia de los partidos políticos es de orden familiar, amistosa y casual, pero en modo alguno busca como objetivo a personas competentes, arraigadas por su liderazgo social y contrastadas por sus virtudes en sus respectivos trabajos. Por supuesto que habrá militantes con esas características, pero ni son la mayoría ni esa condición será tenida en cuenta para poder ostentar puestos de responsabilidad interna o en las instituciones.

Más del 80% de los militantes de los partidos políticos no participan en ninguna de las actividades de los partidos, suponiendo que las haya, y desde luego no tienen capacidad de iniciativa para generar propuestas de ninguna clase. El otro 20% se mueve por las legítimas aspiraciones para ser concejal, diputado o senador, pero su agitación no tiene marco de trabajo para desenvolverse, al final su carrera política solo dependerá de que sea capaz de reunir la mayoría del otro 80% de afiliados silenciosos e inactivos para que, al menos, acudan el día de las votaciones internas a darle su respaldo, que está previamente reservado para el jefe de filas que los reclutó. Normalmente, estas mayorías solo las tienen el líder local y sus más próximos colaboradores.

Una vez se constata que no existen suficientes puestos de salida para el 20% de aspirantes, los 'marginados' se dedicarán permanentemente al golpe de Estado interno para subvertir la situación o quedarán inertes a la espera inevitable de un quebranto electoral para encaramarse sobre la nueva capa de cadáveres políticos.

La estructura de los partidos no puede dar los frutos que esperamos porque están afectados por la rigidez, la falta absoluta de formación y la escasez de recursos

Es fácil de entender que, al igual que ocurre en los edificios, las estructuras sociales rígidas cuando se someten a esfuerzos no tienen capacidad de absorción o de modulación sin que se produzca la rotura de todos sus elementos. Por tanto, todo esquema de grupo social basado en un entramado de lealtades mal entendidas, en la ausencia de ideas y meritocracia tiene el riesgo cierto de colapso cuando hay el más mínimo quebranto electoral.

A mayor abundamiento, de una organización con esas características tan opresivas no puede esperarse que dedique un tiempo relevante a la formación. La formación en políticas públicas y en parlamentarismo no existe, y el aprendizaje se produce a costa de estar tiempo en las instituciones. Muchas veces, se confunde el conocimiento y la capacidad de análisis con tener habilidad para manejar algunas trampas organizativas.

Y, como es lógico, sin el análisis de las cuestiones que interesan, sin la generación de propuestas e ideas para enfrentarlas, con la ausencia de actividades internas y externas para tomar el pulso a la sociedad, no hay otra alternativa que el enfrentamiento, donde solo impera el esquema de vencedores y vencidos, lo que se traduce en una continua y cruel desaparición de buenas cabezas con aptitudes para la dirección de los asuntos públicos; y lo que es peor, al ignorar otros métodos de actuación de los grupos sociales, se proyecta este diagrama de triunfadores y perdedores en sus relaciones con las otras formaciones políticas, de tal suerte que es imposible la asociación colaborativa para la dirección de un país en los asuntos más determinantes para los ciudadanos.

*Rafael Martínez-Campillo es exdiputado en las Cortes Generales por Alicante y exsecretario nacional de CDS.

La perversión de culpar a las víctimas
Marcelo Birmajer Libertad Digital 25 Agosto 2016

Los culpables del terrorismo islamista son los terroristas islamistas.

Frente a los interminables ataques terroristas de fundamentalistas islámicos contra civiles occidentales, muchos analistas occidentales buscan culpabilizar a la víctima. Algunos definen el terrorismo como una forma de guerra contra previos ataques occidentales. Van tan lejos como a las Cruzadas de entre el 1000 y el 1200; otros señalan la incursión norteamericana de 2003 en Irak para deponer a Sadam Husein.

No aplican el mismo criterio histórico para reseñar los ataques del fundamentalismo islámico desde sus orígenes. Apenas cien años después de la muerte de Mahoma, en el 632, el islam se expandió, por medio de la yihad armada –una conquista territorial, cultural y religiosa–, por buena parte del África, la mayor parte de España, el centro de Francia y el norte de India. No habían aún sucedido las Cruzadas, mucho menos la incursión norteamericana en Irak.

El ataque terrorista que derribó las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 fue previo, no posterior, al 2003. ISIS no fue una creación occidental, sino un desprendimiento de Al Qaeda, que se destacó de su organización madre por la forma de comunicar sus mismos bestiales objetivos. Al ISIS no lo originaron los insuficientes contraataques de las democracias contra el terrorismo fundamentalista islámico, sino, en buena parte, la muerte de Ben Laden y el consecuente surgimiento de nuevos liderazgos y variables del terror. Hamás, la República Islámica de Irán, Hezbolá, explícitos ejecutores de la yihad de conquista del mundo y elocuentes voceros de la sharia represiva, son previos a las incursiones de los aliados occidentales y árabes en Irak en 1990, y por supuesto a la de 2003.

La evaluación de los analistas que culpabilizan a las democracias occidentales por los asesinos fundamentalistas islámicos no es una deducción lógica de causa y efecto, sino la antigua perversión de hacer pagar a la víctima la culpa del victimario. Apenas triunfante la revolución radical islámica en Irán, Oriana Fallaci entrevistó a su líder supremo, el ayatolá Jomeini, en Teherán.

Le preguntó por qué estaban fusilando homosexuales. Jomeini respondió: "Las cosas que llevan a la corrupción de todo un pueblo deben ser erradicadas (…) Hay sociedades que permiten a hombres entregarse a otros hombres, la sociedad que nosotros queremos construir no lo permite". "¿Qué me dice del jovenzuelo que ayer fue asesinado por sodomía?", preguntó Fallaci. "Hay que eliminar la corrupción", fue la respuesta.

Antes y después de su exilio en París, Jomeini fue adulado y físicamente acompañado por Michel Foucault, un homosexual que supuestamente defendía la libertad sexual y atacaba las conductas represivas en las democracias occidentales. Así siguen actuando intelectuales que son blanco del terrorismo fundamentalista islámico.

La apoteosis del fulanismo
Amando de Miguel Libertad Digital 25 Agosto 2016

El paso por la política, y más si se toca poder, es el camino ideal para ser alguien en la vida sin mucho esfuerzo y con todo pagado.


Los próceres del pensamiento Unamuno y Madariaga lo vieron muy claro. El fracaso de la II República se debió al exceso de personalismo por parte de todos los partidos. Las facciones contaban más que las formaciones políticas. A eso se llamó fulanismo. A veces la Historia se repite de manera contumaz, sobre todo si se desconoce. La democracia española, después de la cuarentena franquista, aunque al principio exitosa, fenece poco a poco por la epidemia fulanista.

Los voceros de los principales partidos apelan continuamente al "sentido de Estado", pero el tal no se muestra por ninguna parte. Dime de qué presumes y te diré cómo eres. Lo que sí se muestra es el sentido de partido, o mejor, el sentido de facción.

No se impone el sentido de Estado porque realmente nos encontramos ante una democracia de partidos, y no de dos sino de varios. Los candidatos a las elecciones los fija autoritariamente el sanedrín de cada partido. Además, no existe nada parecido al voto en conciencia de los diputados. Sería de desear que se estableciera al menos para la sesión de investidura de un nuevo Gobierno. Pero "que si quieres arroz, Catalina". Las llamadas primarias son un embeleco. Hago gracia de la demostración.

El fulanismo actual se acrece porque hoy las noticias son gráficas: debe aparecer siempre el rostro del personaje que representa el partido o la facción dominante. De ahí se deriva el constante divismo de los líderes o portavoces. Las ideas importan menos; se pueden sustituir muy bien por muletillas, letanías, frases aprendidas.

No ya los diputados o senadores, muchos comentaristas y tertulianos repiten también lo que tienen que decir según su implícita adscripción política. Digamos que casi todos esperan el favor correspondiente del partido al que sirven. Los artículos de opinión, los debates de los tertulianos, todo se monta en torno a los gerifaltes de los partidos o las partidas. Se exploran sus deseos, se analizan sus palabras, se interpretan sus silencios. De ahí que las diatribas políticas se tornen muchas veces en sesiones públicas de psicoterapia.

La clave del fulanismo reside en que el paso por la política, y más si se toca poder, es el camino ideal para ser alguien en la vida sin mucho esfuerzo y con todo pagado. Son innúmeros y valiosos los contactos que se adquieren en la política para luego situarse cómodamente. El riesgo es que, en ocasiones, alguien puede pasar por la cárcel, pero siempre es pequeño. Los verdaderamente listos se libran del duro trago. Con un poco de astucia, el político que se enriquece después del último cargo puede ostentar el triunfo como producto de la suerte o de su sola inteligencia. Sus herederos lo tendrán en alta estima.

El premio final es tan valioso que los políticos se mantienen fieles al equipo directivo que les toque. Para lo cual conviene no destacar con ideas propias. Al contrario, hay que repetir incesantemente los lugares comunes que dicta el partido de cada uno. Mucho cuidado con cambiar abruptamente de bando. Uno sería entonces un tránsfuga, la caricatura del régimen fulanista. Uno debe hacer suya la vieja devotio ibérica: servir al caudillo hasta morir. Bueno, ahora es solo hasta enriquecerse y colmar a sus fieles con todo tipo de favores. Esa es la verdadera Constitución real del país, aunque nunca se escribirá. Solo en esto los españoles somos muy ingleses.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Por qué es inevitable que España vaya mal
La ventaja tecnológica en la mayoría de sectores exportadores es decisiva, y España va en ese sentido retrocediendo sin parar
El Confidencial 25 Agosto 2016

Muchas personas creen que la situación está mejorando poco a poco y que en unos años volveremos a la 'normalidad', si por normalidad se puede entender lo que fue España entre 1986 y 2007.

El año 1986 fue importante. La gigantesca crisis bancaria iniciada en 1977 había quedado atrás. Una crisis de la que aquí se habla poco, pero que estudiosos extranjeros consideraban hasta la hecatombre iniciada en 2007 una de las cinco grandes crisis financieras acontecidas a nivel mundial desde 1945. España, por otra parte, ese mismo año entró en la Comunidad Económica Europea y riadas de dinero comenzaron a acudir a un país que durante años había sufrido niveles muy elevados de desconfianza por su inestabilidad, una situación que causó una fuerte escasez de capital y altísimos tipos de interés, y que paró en seco el proceso de industrialización acelerada iniciado a raíz del plan de estabilización de 1959, que se caracterizó por una planificación muy notable de la economía y fuertes inversiones públicas.

Pero lejos de iniciar un nuevo ciclo de aparición de nuevas empresas de sectores adaptados a nuestra realidad social (un país de renta media-alta, con amplias capas de población bien formada e infraestructuras a un nivel suficiente como para no penalizar de forma grave el funcionamiento de la economía), lo que se iniciaron fueron sucesivos ciclos en que la mayor parte del capital se dirigió hacia el inmobiliario primero y luego también hacia una inversión inadecuada en infraestructuras. Todo esto fue consecuencia de los males de nuestro sistema político, de los cuales he hablado desde esta columna en multitud de ocasiones: una hiperregulación maliciosa, encaminada a crear mercados cautivos, una corrupción galopante en los altos niveles, que se traduce en inversiones inadecuadas y sobrecostes tremendos, y una clase dirigente despreocupada totalmente de elementos básicos, como una política industrial adecuada, y que ha pensado y piensa solo en sus clientelas políticas. El hecho de que haya países que estén mucho peor, que son legión, no debe servirnos de consuelo, ya que debemos fijarnos en los países de características similares al nuestro, y de esos, los que están peor se cuentan con los dedos de una mano, y sobran dedos.

Como vemos en el siguiente gráfico, la situación, lejos de arreglarse, no ha hecho sino empeorar en los últimos años. Lo que vemos es el gasto por países en I+D. La teoría económica nos dice que la relación entre este parámetro y las perspectivas económicas es sumamente alta. Esta correlación parece estar aumentando cada vez más, conforme se van incorporando más y más países a la economía globalizada y solo los sectores punteros son capaces de generar mucho valor añadido. Puede que a muchos no nos guste el mundo en el que vivimos y nos gustaría que muchas cosas cambiaran, pero el hecho es que hay que adaptarse a lo que hay, si no queremos vernos enfrentados a largo plazo a la decadencia. Y el gráfico nos dice que no lo estamos haciendo.

Pinche en la imagen para ampliar. (Fuente: OCDE)

Pinche en la imagen para ampliar. (Fuente: OCDE)

En 1986, la situación de España en cuanto a I+D era patética (0,56% del PIB). De toda la OCDE, solo, y de forma muy poco sorprendente, Grecia y Portugal invertían menos que nosotros. Ese mismo año, Alemania estaba invirtiendo el 2,6% del PIB, casi cinco veces más en términos relativos. El gráfico nos aporta información sumamente interesante. Se ve cómo países que se han incorporado al grupo de los punteros, como Corea, Israel o Finlandia, han progresado hasta situarse a la cabeza de la lista. En datos de 2014, el orden es Corea (4,3%), Israel (4,1%), Japón (3,6%), Finlandia (3,1%) y Suecia (3,1%). Encontramos por ahí arriba también a Alemania, EEUU, Eslovenia, Taiwán, Austria, Bélgica y Dinamarca. ¿Han oído ustedes hablar de problemas económicos en ese pequeño país llamado Eslovenia? Yo tampoco, pero sorprende poco a la vista de esto.

¿Y quiénes estamos en 2014 a la cola? Dentro de la zona euro, solo Grecia está peor que nosotros, una situación para nosotros todavía más desfavorable que en 1986, y en la UE, además, Polonia, Eslovaquia y Rumanía. Un auténtico desastre. Y lo peor de todo es que desde 2009 no hemos hecho más que ir para atrás como los cangrejos, pasando del 1,35% al 1,23%. Nos han superado desde entonces Chequia, Italia y Hungría.

Aquí nadie se preocupa de la I+D, y la poca que se hace tiene unos rendimientos bastante escasos. En 2014, registramos solo el 2,6% de las patentes de la UE, cuando nuestra población es el 9%. Y eso que Europa no es ni mucho menos la región del mundo que más patenta (solo Corea patenta más que toda la UE). Cierto que en publicaciones científicas estamos mejor, pero si eso no se traduce en una mejora de la estructura económica, es que algo está fallando.

Dentro de unos años vendrán los lamentos, cuando veamos cómo nuestra situación se va deteriorando cada vez más comparados con otros países que lo están haciendo mucho mejor que nosotros.

Está claro por qué los políticos que gobiernan no aplican políticas que preparen nuestra economía para el difícil mundo que nos ha tocado vivir. Por qué la población no valora que se apliquen es más complicado de analizar. Entran muchos factores en juego, desde los propios intereses de la clase dirigente que manipula a conciencia a la población hasta la tradición cultural española de desprecio por la innovación. No sabemos cómo romper este círculo vicioso en el que estamos metidos, pero sabemos que si no sabemos hacerlo, las consecuencias serán nefastas para nosotros y las generaciones futuras.


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Caso Otegi: victoria pírrica del Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital 25 Agosto 2016

Tal y como era previsible –al menos desde un punto de vista estrictamente jurídico–, la Junta Electoral de Guipúzcoa ha anulado este martes la candidatura de Arnaldo Otegi como cabeza de lista de EH Bildu para las próximas elecciones vascas por no reunir los requisitos de eligibilidad, al haber sido condenado en su día a una pena de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo y para empleo o cargo público que no concluirá hasta el 28 de febrero de 2021.

Aunque la confirmación de la inhabilitación de Otegi suponga, naturalmente, una buena noticia que debe alegrar a todas las víctimas del terrorismo tanto como a todos los partidarios de la libertad y del imperio de la ley, no hay que lanzar las campanas al vuelo ante lo que bien puede considerarse una victoria pírrica del Estado de Derecho. Y no sólo por las infames críticas que están perpetrando desde la peor izquierda y el nacionalismo, volcados en ignorar leyes y sentencias y en ignorar la memoria, la dignidad y la demanda de justicia de las víctimas del terrorismo. Ni por que el Juzgado de lo Contencioso de San Sebastián o el Tribunal Constitucional puedan tumbar más adelante una decisión de la Junta Electoral de Vizcaya que no ha sido más que el reconocimiento de una inhabilitación por sentencia firme que en su día ni siquiera fue recurrida por la defensa del propio Otegi. Sino porque los proetarras podrán seguir presentándose a las elecciones, y esto es una vergüenza que no borra el hecho de que tengan que hacerlo sin el condenado Otegi.

En este sentido, hay que recordar que la inhabilitación que pesa sobre este sujeto fue parte de la pena a la que fue condenado por su intento de burlar la ilegalización de Batasuna a través de la plataforma Bateragune, que sirvió de embrión y punto de encuentro entre batasunos, sectores de EA, Aralar y el sindicato ELA para poner en marcha lo que luego se plasmaría en diferentes partidos, como Sortu, Bildu y Amaiur, posteriormente legalizados por el TC.

Fue el propio Constitucional, de forma absolutamente contraria a Derecho, el que, dejando en papel mojado la Ley de Partidos, tumbó la sentencia del Supremo que había justamente ilegalizado la formación por la que ahora se van a presentar los Otegis pero sin el condenado Arnaldo.

Aunque se confirme la inhabilitación de Otegi, en las listas de su partido se podrán presentar, y de hecho lo van a hacer, sujetos iguales o peores que él, por mucho que no sean tan conocidos, como Iker Casanova, condenado en su día a siete años y medio de prisión por pertenencia a banda armada, o Elena Beloki, condenada a 13 años de prisión también por pertenencia a ETA.

Así las cosas, aunque esta inhabilitación les deje sin su aparente prima donna, los proetarras van a seguir en las instituciones, en abierta burla de la supuestamente vigente Ley de Partidos.

Complicidad inmoral con un terrorista
Editorial La Razon 25 Agosto 2016

Como era de esperar, y sabía hasta el propio interesado, la Junta Electoral de Guipúzcoa acordó por unanimidad que el candidato de EH Bildu, Arnaldo Otegi, es «inelegible» y no puede concurrir a los comicios vascos. El recorrido de esta farsa proetarra no se acabará aquí y la estirarán hasta el Tribunal Constitucional, con la intención de reforzar la imagen victimista de Otegi.

Esta lectura delirante no se sostiene, aunque hay quien desde posiciones ideológicas concretas se afana en que así sea. Desde el nacionalismo, el independentismo, el populismo y la extrema izquierda en general se reaccionó ayer en apoyo de Otegi con argumentos que no caben en democracia. Todos ellos, desde Bildu a IU pasando por Podemos y la propia Generalitat de Cataluña, coincidieron en que la Justicia no es nadie para tomar una decisión que le corresponde al «pueblo vasco» en las urnas, que las sentencias son papel mojado cuando ellos creen conveniente y que el principio de legalidad debe estar supeditado al de oportunidad.

Otegi y sus cómplices nos sitúan en un modelo de convivencia contrario a la libertad y la igualdad que garantiza la Ley. Pero también está la vertiente moral. Los avalistas del etarra condenado se convierten en colaboradores del personaje y de su trayectoria, justifican un historial y pisotean todo principio ético cuando le aplauden y dan la espalda a las víctimas. Afortunadamente, la inmensa mayoría de españoles quiere vivir con justicia, memoria y dignidad y los tribunales funcionan y ponen a cada uno donde se merece.

Homenaje a Otegi en Cataluña
Arnaldo Otegi está inhabilitado, es inelegible y además se trata de un impresentable. ¿Será la gran atracción de la próxima Diada?
Pablo Planas Libertad Digital 25 Agosto 2016

Arnaldo Otegi está inhabilitado, es inelegible y además se trata de un impresentable, tanto en términos jurídicos como políticos y morales. No cabe más interpretación de las sentencias que pesan sobre El Gordo, uno de sus alias en la banda terrorista ETA. Los juristas que componen la Junta Electoral de Guipúzcoa (tres magistrados de la Audiencia Provincial: Carmen Bildarraz, Jone Unanue y Felipe Pañalba; la decana de los abogados de San Sebastián, Lurdes Maiztegi, y el catedrático de la Universidad del País Vasco Iñaki Agirrezkuenaga) han determinado por unanimidad que el sujeto no está en condiciones de ser candidato.

Estos señores y señoras no han dudado lo más mínimo al valorar los deméritos legales del personaje. Si hubieran cedido a las presiones mediáticas, a las pretensiones políticas de la izquierda y a las advertencias del separatismo, a estas horas podrían estar tan tranquilos tomándose un txakoli con berberechos, pero han optado por aplicar al asunto la letra y el espíritu del marco constitucional.

La organización que ampara a Otegi, la Batasuna de siempre transformada ahora en EH-Bildu, ha anunciado que recurrirá, por lo que el expediente acabará en manos del Tribunal Constitucional, donde se espera que los magistrados tengan el cuajo de ratificar la difícil decisión de la Junta Electoral.

Puede que el recorrido judicial de la candidatura anime y agite la campaña de los separatistas vascos, pero no es de esperar la más leve reacción popular. Desde la ilegalización de Batasuna a consecuencia de la Ley de Partidos, en tiempos de Aznar, se sabe que el apoyo en la calle a la causa abertzale no es en absoluto relevante. Si en aquella ocasión no ardió el País Vasco, tal como amenazaba ETA y temían los pusilánimes, ahora menos.

Mucho más efecto tiene la peripecia de Otegi en Cataluña, donde es considerado un héroe por el bloque separatista, los palmeros del derecho a decidir y la izquierda acomplejada. La portavoz socialista Meritxell Batet cree que se debería permitir que Otegi se presente, mientras que la ANC, la CUP, ERC y la Convergencia de siempre aprovechan la inhabilitación para hacer ruido y hacerle la pelota al expresidiario, un fenómeno adoptado por el catalanismo para enseñar el colmillo a España. En el ambiente del Cadaqués de Puigdemont, Otegi es un freedom fighter que pone al descubierto el carácter totalitario del Estado.

Otegi, para su desgracia, es más importante y querido en Cataluña que en su propia tierra, donde conocen su trayectoria y procedimientos. En Cataluña, a pesar de las huellas dejadas por ETA, El Gordo es un tipo admirado por el nacionalismo, de la CUP a los mojigatos neoconvergentes. De ahí que las reacciones sean más contundentes y alborotadas en el Principado y que en la ANC debatan homenajear a Otegi el 11 de septiembre, como si el sujeto fuera víctima de la misma represión que las cloacas de Interior ejercen, en teoría, sobre los Pujol, Mas y Forcadell. Una vez le abrieron las puertas del Parlament. Ahora puede ser la estrella invitada en la próxima Diada.

Festival de la incompetencia
Grandes éxitos de un Ayuntamiento populista«de progreso»
Luis Ventoso ABC 25 Agosto 2016

Voy a contar una historia local, porque de lo particular se extraen enseñanzas universales. He pasado unos excelentes días chapoteando en el Atlántico en mi maravillosa ciudad natal, La Coruña (no, no llovía). Desde hace un año disfrutamos de la dicha de ser uno de los laboratorios de los Gobiernos municipales «de progreso». Manda en el Ayuntamiento -perdón, «concello»- una agrupación populista, A Marea, pilotada por desertores del BNG, partido nacionalista-comunista en caída libre, porque a diferencia de los catalanes, los sagaces gallegos pasan de las sectas del propio ombligo. Encubiertos bajo la marca de Marea quedaron de segundos en las municipales, pero el visionario estratega apellidado Sánchez les regaló el poder.

La Marea está haciendo historia. Nunca he visto mi ciudad tan guarra, con tantas pintadas y roña en las aceras, y con los servicios públicos peor atendidos (por ejemplo, tuve que recorrer tres contenedores de reciclaje hasta encontrar uno que no rebosase). También puedo hacer un resumen sencillo de los proyectos nuevos de calado que han impulsado: ninguno. El festival de la incompetencia. Eso sí: son guays, van en camiseta, falan galego. Pero su gestión de la vida pública es como si pones a mi intrépido sobrino de ocho años a conducir un Ferrari. Heredaron del alcalde anterior la extraordinaria obra de peatonalización de La Marina y han necesitando meses y meses para reordenar -fatal- el tráfico. Abandono de las empresas, mugre en las calles, lacerante falta de ideas, resabios sectarios contra quienes piensan diferente («feixistas», fascistas). La calle Real, la vía comercial histórica de la ciudad, se ha convertido en la Pasarela Top Manta. Da igual. Visten camiseta y están revisando la guerra civil de hace 80 años, sin duda el asunto más urgente para los coruñeses del siglo XXI.

Me cuentan conocidos en el Ayuntamiento que llegaron retirando asesores. Arribaba la nueva política. Pero ya han superado la cifra anterior. Los coruñeses, a los que adorna una ironía fina y revirada, los apodan Jane Austen, la novelista de «Sentido y sensibilidad». ¿La razón? Cada vez que son incapaces de solventar en plazo una gestión elemental, que es siempre, se acogen al siguiente mantra-excusa, que debe pronunciarse con voz queda y meditabunda: «As cousas hai que facelas con sentidiño e sensibilidade».

Pero estoy siendo mendaz. Sí han hecho cosas. Se cargaron los toros nada más llegar (por españolistas). Han laminado el Festival de la Ópera de La Coruña, uno de los más antiguos de España (arte de señoritos). Han cambiando el nombre a las calles, tocándoles la zanfoña a vecinos como mi madre, que llevaban 40 años viviendo encantados, sin reparar en que su vecindario llevaba el nombre de un peligroso «feixista». Han iniciado un pleito psicodélico contra el arzobispado para hacerse con la titularidad de los atrios de dos iglesias románicas, que ya son de uso público, con lo que nada cambiará (pero un toque de anticlericalismo mola). A través de una concejala energúmena han puesto a parir a Ortega e Inditex, de cuya milagrosa empresa vive media ciudad. Pero tal vez lo más grave de todo es que han iniciado un revanchismo absurdo e imposible contra la burguesía liberal que supo hacer de la ciudad la mejor de Galicia, pionera incluso en la recuperación de la lengua gallega.

No hay por donde cogerlos, y como coruñés bien que lo siento. La basura, «amiguiños», no es de derechas ni de izquierdas. Simplemente o se recoge o no. Pero ya sé lo que me van a contestar: «Feixista».

¿Exterminando el castellano en la futura Cataluña?
Carles Enric LópezCronica Global 25 Agosto 2016

En una de las mesas redondas de la Universitat Catalana d'Estiu (UCE) unos filólogos --ojo, algunos, catedráticos de universidad-- han abogado por la eliminación del castellano en la “futura república catalana”. Ese nuevo acto de radicalismo no ha sido bien aceptado por todos los políticos independentistas. Bueno, al menos, por uno. El diputado de ERC Gabriel Rufián, según algunas fuentes, abandonó como protesta el acto.

Horas más tarde, el propio Rufián dejo caer un tuit. Fue su respuesta a mi pregunta sobre la veracidad de la anulación del castellano en una hipotética Cataluña independiente. Una frase clara y contundente: “De cuanto decís, que en Catalunya (sic) se 'anula' un idioma hablado por 500.000.000 de personas, diría q es lo más falaz y ridículo”. Malos tiempos para la lírica independentista, que diría la canción.

Cuando el independentismo no ha cuajado y la mentira se ha adueñado de una parte de la sociedad, entran con fuerza los radicales. Gabriel Rufián, a su pesar, no es un radical. Es el típico buen chaval de barrio que va a su rollo. Es alguien gracioso, con argumentos ciertamente a veces hilarantes, pero al menos habla. Se le debe reconocer que ha sido el único líder de ERC en criticar, sin tapujos, la propuesta de esos radicales filólogos.

Y no hay que ser político para darse cuenta de la atrocidad de la propuesta de la UCE. Si algo necesita el independentismo es aglutinar una base social más amplia. Hacer una independencia desde un idioma es un error grave. No sólo de concepto sino incluso de inteligencia. Las independencias se montan a través de la economía, jamás de los sentimientos. Y ese detalle nimio fue el germen del procés. Cuando quedó claro que la economía no generaba argumentos se ha tirado de sentimientos e idioma. Y ahí los números cantan. El procés se desinfla.

Y a pesar de la ocultación por parte de los medios públicos y privados catalanes, las cifras no mienten. Desde la aparición de la democracia Cataluña ha pasado de ser cabeza de España a finales de los 70 a ser una pequeña cola de ratón en Europa. Un índice demoledor es el índice de progreso social de la Unión Europea. Una versión adaptada del PIB con base social. Una versión donde más cifras son sumadas como nuevas variables para estimar la realidad de cada territorio.

En el caso de Cataluña, somos la 165ª de 272 regiones en Europa. Les voy a ahorrar que comprueben, por sí mismos, que no somos la primera de España, tampoco la segunda, ni la tercera. Somos la comunidad número 12 en España. Detrás de nosotros sólo están Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Baleares y Canarias. Pero, además, pisándonos los talones. Extremadura es, por ejemplo, la 167ª, sólo dos puestos por debajo. Por su parte, Madrid esta en el lugar 87ª, y el País Vasco, por citar otra comunidad histórica, referente para muchos catalanes, en el 102º. Galicia, la tercera comunidad histórica de España, esta en el 157º. También por delante.

Siempre hemos dicho que lo peor del procés es la falta de autocrítica. Ahora alguno dirá que el descenso a los infiernos de Cataluña en el Índice de Progreso Social es fruto de la política de Madrid. Pero curiosamente el País Vasco, con muchas más diferencias, en estos 35 años de democracia está donde está. Hasta Galicia nos supera. Quizás el oasis catalán ha sido la perdición de Cataluña. Mientras unos creían trabajar por el bien de todos, otros se forraban a su costa. Cataluña se ha hundido mientras algunos han robado. Resultado: Cataluña no es lo que era, y en manos de radicales nunca volverá a serlo.

Porque los radicales no son sólo malos personajes, sino que son, sobretodo, pésimos gestores. No gestionan por conocimiento sino por sentimiento. No hablan de economía sino de idioma. No suman, sino restan. Y el gran problema catalán es que, como un cáncer, se han adueñado de la mayoría de las instancias públicas y privadas de Cataluña. Que llamemos intelectuales en Cataluña a gente como Rahola, Soler o Culla tiene su gracia. La desgracia es que en Europa no miran, ríen. ¿Qué cara se le pone a cualquiera que sepa leer un dato? En TV3 no saldrán, tranquilos, cuando nos llenamos la boca con que somos una potencia económica y aparecemos en un patético lugar 165 de las 272 regiones de Europa.

La realidad es la que es. Como hemos escrito muchas veces, al independentismo no se le vence con chillidos, con sentimientos; se le gana con datos. Explicando cada día una historia real. Desmintiendo cada día una mentira. La economía jamás ha sido la base de esta supuesta independencia catalana. Aunque algunos imberbes como Gabriel Rufián se lo hayan creído. Siempre ha sido el idioma. El problema es que hemos llegado muy lejos, y desactivar sentimientos basados en un idioma llevan a cualquier territorio simplemente al conflicto.

Los políticos independentistas --como Junqueras, Mas o Puigdemont-- son tan cobardes y negados que se han visto superados por los radicales. Su silencio ahora simplemente ridiculiza más sus actos. Exterminar el castellano como pretenden algunos es ciertamente un dato que todos los catalanes debemos conocer. Es ese plan B escondido que nunca explican. Pero curiosamente un plan B que ha hecho a algunos vivir, y vivir muy bien, del cuento, durante 30 años. Lástima que tipos como Rufián, con su verborrea infantil, sean también temerosos de reconfirmar que esos de la UCE son simplemente unos tarados. Su fin no es la independencia, sino el exterminio del que no hable nuestro idioma. Porque el catalán es tanto suyo como nuestro. No seremos filólogos pero no dejamos de ser catalanes por ello. Porque, no lo duden, mucho independentista empieza a tener miedo de sus radicales. Y una sociedad con miedo es una sociedad indigna. Cataluña ya no tiene vergüenza de personas como Rufián. El diputado Gabriel Rufián al lado de los exterminadores es un alma cándida.

Cataluña ante el desafío secesionista
Artur Mas y su desastrosa gestión que duplicó la deuda de la Generalitat
El pasivo catalán será un 115% mayor al cierre de 2016
 La voz libre 25 Agosto 2016

Madrid.- Seis años después de que Artur Mas ganara las elecciones autonómicas, y tras tres elecciones donde Convergència siempre ha acabado gobernando (como CiU entre 2010 y 2015, y junto con ERC en JxSí en 2016), la deuda de la Generalitat se ha desbocado, quedando patente la desastrosa gestión del expresidente catalán, que llegó a duplicar la deuda de la Generalitat.

El pasivo que soporta la tesorería catalana se ha más que duplicado desde la llegada de CDC (ahora Partit Demòcrata Català) a la presidencia en 2010 de la mano de Artur Mas. La Generalitat estaba endeudada en 35.616 millones de euros, y en 2016 se cerrará con un pasivo total de 76.610 millones, un 115% más, según las previsiones que maneja el Departamento de la Vicepresidencia y de Economía y Hacienda. El volumen en relación al PIB catalán también ha subido 18,5 puntos, del 17,5% del total que acaparaba en 2010, al 36% con el que finalizará el ejercicio, según informa 'El Economista'.

La evolución de la deuda ha sido muy similar tanto en el primer Ejecutivo de Mas entre 2010 y 2012, cuando se autodenominaban 'el Gobierno de los mejores', como en el segundo durante los tres años posteriores, cuando el ya expresident tomó la senda independentista y acabó aliándose con ERC. Entonces, la tesorería catalana tuvo que cargar con 16.739 millones más en la primera legislatura y con 19.919 millones en la segunda. Si bien el ritmo parece haberse moderado, con la llegada al Palau de la Generalitat de Carles Puigdemont en 2016, el pasivo aumentará otros 4.335 millones.

El Gobierno tripartito dejó una losa importante a Artur Mas, que no es menor, con un aumento de la deuda entre 2003 y 2010 de 24.678 millones de euros. En todo caso, el Govern convergente superará todos los registros. Al cierre del ejercicio, el pasivo gestionado por Mas en una primera etapa y Puigdemont en esta segunda habrá aumentado en 40.994 millones.

Las razones son muy diversas, pero las principales son el descenso de los ingresos por la crisis económica y el sobreendeudamiento al que se ha sometido la Generalitat tanto con el tripartito como con el Gobierno convergente.

Ambos decidieron subsistir a crédito mediante la emisión de los llamados bonos patrióticos, un mecanismo con el que Cataluña colocaba deuda pública entre los pequeños ahorradores a un interés de entre el 4,5% y el 5%.

A la primera emisión de Montilla se sumaron otras tres rondas con las que Mas asistió al mercado a la desesperada. Pero esta vía de financiación que sacó de un apuro en las dos primeras emisiones a los dos consellers de Economía (Castells y Mas-Colell) formó una pelota que dejó secas las cuentas catalanas. En 2012, el Gobierno de Mas reconoció que no podía afrontar los vencimientos de 13.477 millones de euros que adeudaba (1.999 millones en intereses).

Víctimas de ETA sobre la candidatura de Otegui: «No debería ni haberse cuestionado, es un terrorista»
Alfonso Sánchez, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo celebra la decisión de la Junta Electoral
L. P. A Madrid ABC 25 Agosto 2016

Las víctimas del terrorismo celebraron ayer la exclusión de Arnaldo Otegui de las elecciones vascas, pero no podían imaginar otra decisión. «Las víctimas, y todos los ciudadanos, estamos de enhorabuena por algo que no debería ni haberse cuestionado», expresó a ABC Alfonso Sánchez, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Su mensaje era de alivio contenido y de confianza en el Estado de Derecho. «La inhabilitación es parte de la condena y, como cualquier ciudadano, tiene que cumplirla», añadió Sánchez, quien apuntilló que Otegui no deja de ser «un terrorista que está inhabilitado hasta el año 2021».

Sánchez recordó que el líder abertzale «ha sido condenado en varias ocasiones», tanto por pertenencia a ETA como por enaltecimiento del terrorismo», y que «se ha ido de rositas» en otras ocasiones por falta de pruebas, señalando su historial terrorista.

La esperanza del presidente de la AVT es que la decisión resista los posibles recursos que el líder abertzale pueda interponer: primero ante el Juzgado de lo Contencioso de San Sebastián, después ante el Tribunal Constitucional (TC), quien tomará la decisión final sobre la candidatura del antiguo preso etarra.

Obligación política
Para que la inhabilitación se mantenga, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) instó a los partidos políticos a que no dejen de impugar la candidatura de Otegui, un guante que recogieron el Partido Popular y Ciudadanos. El candidato del PP a lendakari, Alfonso Alonso, confirmó que su formación presentará este jueves un escrito ante la Junta Electoral contra la presencia del líder abertzale en las listas de Bildu, con la intención de «reforzar jurídicamente» su exclusión.

El candidato de C’s, Nicolás de Miguel, celebró que «las normas legales, sociales y el sentido común» hayan prevalecido y anunció que su formación también impugnará la lista. El nombre de Otegui consta ahora mismo en la candidatura de EH Bildu, pero será modificado cuando se proclamen las listas definitivas el 30 de agosto.

Estas acciones se encuadran dentro de las alegaciones que los partidos políticos, igual que la defensa de Otegui, pueden realizar antes de que la Junta proclame las listas definitivas, en las que no incluirá al abertzale. EH Bildu impugnará antes la decisión.

COVITE, en su comunicado, expresó que «los partidos políticos tienen la obligación de defender la democracia» y perseguir por ello a los condenados por terrorismo «con todas las herramientas que tienen en su mano». También señaló que la decisión de la Junta no puede ser en ningún caso una sorpresa, ya que el órgano electoral solo podía «respetar» una consecuencia firme de una sentencia judicial.

El presidente de Dignidad y Justicia, Daniel Portero, destacó la labor de su asociación, que alertó del agujero por el que se colaban los condenados a inhabilitación para saltar a las instituciones, informa Europa Press.

Mi lucha contra ETA (IV).El 'garganta profunda': "Sé algo del atentado en el que murió tu padre"
Pablo Romero El Espanol 25 Agosto 2016

Para las navidades de 2013 había tratado sin éxito de encontrar testigos nuevos y visitado a etarras en prisiones que no me habían proporcionado siquiera una pista. No había logrado encontrar nada que pudiera mantener la causa viva.

La ausencia de actividad iba a desembocar, inevitablemente, en el archivo provisional del sumario. En resumen, la investigación se encontraba en una nueva "vía muerta". Pero una llamada anónima iba a cambiarlo todo.

'Andrés'
El 23 de diciembre de 2013, lunes, estaba en la redacción trabajando. Era mediodía. Sonó el teléfono y descolgué el aparato. Alguien preguntaba por mí, habían pasado la llamada desde la centralita de EL MUNDO. Una voz aguda, nasal, me dijo: "Tú no sabes quién soy yo, pero yo creo saber algo de lo que pasó en el atentado en el que murió tu padre".

El corazón se me puso a mil por hora. Pregunté con quién estaba hablando, pero no quiso identificarse. El número de la llamada, que anoté rápidamente en una libreta, resultó ser el de una cabina pública.

"He leído una y otra vez el articulo que escribiste en EL MUNDO, el del folio [El folio 825], me lo sé de memoria”, afirmó la voz. "Has tenido algo de suerte, pero ¿ahora qué?".

La conversación duró muy poco. La voz, que titubeaba de vez en cuando, medía los silencios, buscaba las palabras precisas. "¿Quieres saber qué pasó de verdad?". "Por supuesto", contesté.

Le pedí torpemente un nombre, un número de teléfono o alguna forma de contacto. Insistí en saber con quién hablaba. La voz se identificó como Andrés: "Ya volveré a ponerme en contacto contigo". Entonces le di mi propio número de móvil. "Volveré a llamar". Colgó.

No sería hasta tres meses más tarde cuando volví a escuchar la voz. Llamó una mañana a mediados de marzo, otra vez desde una cabina. Quedamos una semana después en unos grandes almacenes, puesto que necesitaba cierto tiempo para poder trasladarse, según me comentó. Era un sitio concreto, público y concurrido, curiosamente muy cerca de donde había tenido lugar el atentado hacía 20 años.

El primer encuentro resultó extraño. Ambos medíamos mucho lo que decíamos. No me fiaba de Andrés. Éste tampoco se fiaba de mí. Entre otras razones, por mi condición de periodista. Él era un hombre relativamente joven, bajo y grueso, con unas gafas que aumentaban sus ojos y le daban aspecto de estar permanentemente asustado.

Establecimos una rutina en los siguientes encuentros, de modo que él tuviera tiempo suficiente para poder desplazarse. Las conversaciones que mantuvimos tenían lugar mientras dábamos vueltas y vueltas a una manzana: quedábamos en sitios concurridos y caminábamos sin parar, mientras intercambiábamos datos.

Entre los años 2014 y 2016 estuve reuniéndome con Andrés periódicamente. El sendero que indicó para continuar con la investigación era, en realidad, muy frágil. Lo sustentó en fragmentos de informaciones ya publicados, en un trabajo muy fino de investigación. Ya entonces deduje que Andrés era un ratón de hemeroteca, obsesionado por la historia reciente de este país.

De esta forma, casi por casualidad, entré en contacto con una de las personas más importantes en este caso, alguien que había leído absolutamente todo lo publicado sobre ETA y que tenía una extraña capacidad para bucear en los archivos de los principales periódicos y atar cabos. Alguien, en definitiva, que me hizo leer y revisar la historia de la banda terrorista como nunca antes lo había hecho.

Paseo de Extremadura, 71
La segunda vez que nos encontramos, Andrés me pidió que me llevara un portátil. Ya sentados en una cafetería, volcó en el ordenador unos documentos que él traía en su propio pincho de memoria: varios archivos, enlaces y artículos de prensa. Muchos de ellos yo ya los había leído, pero se ve que no con la debida atención.

Andrés insistía en una tesis fundamental: a pesar de que la banda contaba con otros pisos francos en la capital por aquel entonces (uno en la calle Doctor Fleming, otro en Bravo Murillo), la clave de este caso estaba en uno situado en el Paseo de Extremadura de Madrid, que había sido investigado por la Policía Nacional durante el verano de 1992 como parte de la infraestructura crítica de ETA en Madrid.

Yo conocía la existencia de aquel inmueble. Poco antes había realizado algunas búsquedas en hemerotecas online sin mucho tino -no sabía lo que estaba buscando en concreto- y había indagado a algunos compañeros. Por ejemplo, en una ocasión pregunté a mi compañero periodista Fernando Lázaro, que llevaba asuntos policiales en EL MUNDO, si le sonaba de algo este piso. "Hay muy poca cosa, prácticamente nada", me dijo en su momento.

A través de los documentos facilitados en la carpeta copiada en el portátil, todos ellos referencias de noticias de los años 1992 a 1996, Andrés se había dado cuenta de la importancia que tenía la investigación que se realizó a dicho inmueble y sus ocupantes.

La vivienda en cuestión estuvo alquilada entre 1990 y 1992 por una mujer llamada María Jesús Arriaga Arruabarrena. La clave del descubrimiento de este piso franco de ETA surgió a raíz de una investigación policial a fondo llevada a cabo, sobre todo, desde el País Vasco.

Ésta arranca el 5 de junio de 1992, cuando se produjo la detención en París de Miguel Gil Cervera, Kurika. Este etarra era responsable de infraestructura de ETA por aquellos días. Cayó tras contactar, tres meses antes, con Sabino Euba Cenarruzabeitia, Pelopintxo, detenido el 28 de abril de ese año en el aeropuerto de Orly en París cuando estaba a punto de volar hacia México.

Kurika, en el momento de su detención, tenía en su poder mucha documentación. De hecho, su arresto fue una especie de mina de oro de información sobre la propia infraestructura y la red de pisos de la banda terrorista. Entre los papeles encontrados se hallaron varios DNI falsificados y supuestamente expedidos en Madrid, Barcelona y ciudades del País Vasco.

Uno de esos DNI falsos estaba a nombre de T. D. G. aunque la foto estaba cambiada y aparecía una del propio Kurika. Otro estaba a nombre de J. E. V. F. La Policía en el País Vasco se puso en contacto con los titulares reales de los DNI falsos y buscó cualquier punto en común. Uno de ellos "recordó que en una ocasión le había facilitado su DNI a una joven que trabajaba en una tienda de fotocopiadoras y que se lo pidió para hacer una demostración del funcionamiento de la máquina". El otro también había prestado su DNI para lo mismo.

Precisamente gracias a esa conexión se pudo localizar a María Jesús Arriaga Arruabarrena, de origen vasco, que había trabajado para la multinacional Canon en Madrid y que vivía desde octubre de 1990 en un piso de alquiler en el Paseo de Extremadura, 71.

Todos estos datos fueron publicados en el diario ABC del 31 de enero de 1996, en mitad de una noticia sobre Elkarri y los contactos entre el Gobierno y ETA. Reconozco que difícilmente hubiera llegado a esos datos sin que Andrés me los hubiera puesto delante de mis narices.

El seguimiento en Madrid
A lo largo de los encuentros que manteníamos, Andrés y yo íbamos descubriendo detalles en torno a la actividad etarra de aquellos años. El relato solía saltar hacia adelante o hacia atrás en el tiempo, entre los años 92 y 93.

Entre sus teorías, por ejemplo, me llamó la atención que él consideraba la caída de la cúpula de la banda en la localidad francesa de Bidart en 1992 una operación "políticamente sobredimensionada". El 29 de marzo de ese año fueron detenidos Francisco Múgika Garmendia (Pakito), José Luis Álvarez Santacristina (Txelis), y José María Arregui Erostarbe (Fitti), el llamado colectivo Artapalo y considerados los máximos responsables de ETA, junto con media docena de personas.

"Fíjate que, a pesar de la detención del colectivo Artapalo, ETA siguió atentando y matando durante la campaña posterior", observó. Y tenía razón. La banda terrorista, efectivamente, siguió asesinando y aquélla fue una de sus épocas más violentas. De hecho, era Kurika quien realmente manejaba el operativo terrorista de la banda, como demostró la valiosa documentación que aportó su detención.

Mientras, en la poca información publicada aparecían insistentemente María Jesús Arriaga Arruabarrena, el piso que había alquilado y su relación con miembros de ETA.

Más adelante, en un informe policial -que me filtraron antes de su remisión al juzgado- firmado por el actual comisario general de información, Enrique Barón Castaño, y entregado al juez instructor el 25 de junio de 2015, queda reflejado que Arriaga Arruabarrena mantenía incluso una "relación sentimental" con el etarra Jesús García Corporales.

Yo estaba asombrado, apenas podía creerlo. García Corporales era el primer etarra al que había visitado en la cárcel. El mismo que había negado una y otra vez cualquier contacto directo con miembros de ETA después de huir a Francia en 1989.

Ese documento iba a proporcionar más datos cuya confirmación posterior superaría cualquier expectativa, y todos ellos quedarían confirmados por otro documento policial también filtrado, mucho más detallado, y que se incorporó al sumario en febrero de 2016.

Naturalmente, de los informes policiales se desprende inequívocamente que hubo un seguimiento exhaustivo a María Jesús Arriaga Arruabarrena en Madrid. Parecía que aquel piso del Paseo de Extremadura iba a ser de importancia trascendental durante la campaña 92/93.

Precisamente, un tercer informe policial reafirmaba que el piso estaba sometido a vigilancia y "tras obtener una autorización judicial para intervenir el teléfono del citado domicilio, se comprobarían las sospechas de que María Jesús Arriaga Arruabarrena en relación con su posible colaboración con ETA tenían fundamento". "Al parecer", prosigue el informe, "la misma recibía llamadas telefónicas de miembros de la banda terrorista integrantes del comando Madrid".

Esta vigilancia, a través de la cual se podrían haber controlado los movimientos del comando Madrid que iba a operar durante esa campaña, se mantuvo durante casi todo el verano de 1992. Hasta que se produjo un factor inesperado: María Jesús Arriaga huye de repente a Francia.

La huida de María Jesús
El contexto de la lucha antiterrorista de aquel año olímpico y tan importante para la imagen exterior de España, 1992, vino marcado por la caída de la cúpula de ETA en Bidart y por las sucesivas detenciones de responsables de la banda: Sabino Euba -Pelopintxo- a finales de abril; Ignacio Bilbao -Iñaki de Lemona- y Rosario Picabea -Ereka-, a finales de mayo; Miguel Gil Cervera -Kurika-, el 5 de junio; Faustino Estanislao Villanueva Herrera -Txapu-, el 3 de agosto; Jesús Amantes Arnaiz -Txirlas-, el 10 de agosto.

Todas las detenciones se produjeron en Francia: París, Bayona, Burdeos, Nantes... Y las actuaciones policiales no se detuvieron hasta mediados de otoño. Una de ellas fue crucial para los acontecimientos posteriores. Se trataba del arresto de Alberto Aldana Barrena, en Ciboure, el 3 de octubre de 1992, justo un día después de la festividad de la Policía Nacional, por cierto.

Aldana Barrena fue descrito en el momento de su arresto como "uno de los dirigentes de ETA más buscados", aunque las informaciones recogidas entonces no llegaban a atinar si su cometido era el de responsable del aparato de información de la banda, una voz relevante en el aparato político o alguien con un papel en el aparato logístico, como sostenía la policía francesa.

Este etarra, en realidad, sólo estaba procesado por "pertenencia a banda armada". De hecho, pocos días después de su arresto fuentes de la Audiencia Nacional reconocían que era "difícil" que pudiera ser juzgado en España dado que Francia no concedía la extradición por el delito que se le imputaba. Es decir, el arresto de Aldaba Barrena no sirvió para nada más que para generar titulares en la prensa.

Su detención, sin embargo, condenó el dispositivo de vigilancia del piso del Paseo de Extremadura. Aldana Barrena era, en realidad, el contacto de María Jesús Arriaga Arruabarrena en Francia. La operación policial, convenientemente ventilada en forma de titulares, puso en alerta a María Jesús.

En aquel momento, ella había viajado a Villafranca de Ordizia, en Guipúzcoa, y pasaba unos días con su familia. Nadie consideró realizar un seguimiento más allá, debido a que el grupo policial que la vigilaba contaba con que volvería a tiempo de recibir al comando Madrid. María Jesús jamás volvería al piso, sino que huyó desde su pueblo a Francia cuando se hizo pública la detención de Aldana Barrena.

La huida de María Jesús siempre fue considerada un "fallo" de la Policía española. A raíz de la detención en Orleans de ella y su hermano, en 1997, El País afirmaba textualmente: "Con la detención de María Jesús Arriaga Arruabarrena, exmiembro del comando Madrid de ETA, la policía francesa enmendó ayer un fallo cometido por sus colegas españoles hace cuatro años. Entonces la activista logró eludir la vigilancia a que estaba sometida en torno a su piso de Madrid y huir a Francia con su hermano Rufino, relacionado con el mismo comando".

El piso del Paseo de Extremadura, 71 quedó abandonado a principios de octubre de 1992, por tanto. Y debido al propio funcionamiento interno de ETA, en donde los comandos eran independientes de los responsables de infraestructura -todo estaba montado como una serie de compartimentos estancos, por seguridad ante posibles detenciones-, nadie del comando Madrid podía saberlo.

Por consiguiente, la pista de los terroristas del comando Madrid, cuyo piso franco estaba hasta ese momento perfectamente localizado, se perdió irremediablemente en el momento de la detención de Aldana Barrena.

Fuente policiales de la lucha antiterrorista consideran, "sin ningún género de dudas", que el arresto de Aldana Barrena tuvo como objetivo impedir la detención del comando Madrid. "Cuando está a punto de llevarse a cabo una operación antiterrorista de gran calado", afirman, "es de manual suspender todas las aquellas colaterales de carácter secundario que pudieran obstaculizar o frustrar la operación importante". En el caso de Aldana Barrena con mayor razón todavía; éste fue puesto en libertad poco después de haber sido detenido, lo que demuestra su nula relevancia a nivel judicial.

Llegados a este punto, surgían algunas preguntas inevitables: ¿quién tomó la decisión de ese arresto? Y lo que era más importante: los responsables que dieron la orden, ¿sabían realmente que podía pasar lo que realmente pasó, es decir, la desaparición de la única pista sólida para tener localizados y controlados a los terroristas en la capital?

Llamadas sin respuesta
Mientras, sin saber que María Jesús Arriaga Arruabarrena no había vuelto a su piso de Madrid, el grupo terrorista que operaba en la capital trató de ponerse en contacto con ella pocos días después de la detención de Aldana Barrena.

Siguiendo la lógica dinámica de la banda terrorista, miembros del comando Madrid tuvieron que intentar comunicarse con María Jesús, en este caso a mediados de octubre del 92. Todo fue inútil porque ella ya había huido.

A esas alturas, para mí ya casi no quedaba ninguna duda: uno de los que llamaron tenía que ser Jesús García Corporales, con quien la propia María Jesús se había encontrado meses atrás y "mantenía una relación sentimental". No sólo había sido identificado en algunos informes policiales -con el apodo de Carlos-, sino que era sospechoso ya desde principios de los años 90 de haber pertenecido al comando Madrid de ETA. Informaciones periodísticas de entonces apuntaban a su pertenencia a la banda terrorista como miembro de dicho comando (junto con Anboto y Kantauri).

Incluso algunos informes policiales de la época, ya mencionados anteriormente, situaban a este etarra en Madrid en enero de 1993, dentro de un Ford Fiesta rojo matrícula M-0050-IX: el segundo coche que estalló en el atentado en el que mi padre murió asesinado.

Nuevamente aparecía el nombre de Jesús García Corporales, e incluso la propia Policía Nacional sospechaba que él era uno de los autores materiales del atentado que acabó con la vida de siete personas en una masacre que, además, dejó más de 20 heridos. En el informe del 22 de junio de 2015 que me filtraron se puede leer textualmente: "En base a los indicios obtenidos en aquella investigación, podría afirmarse que el citado Jesús García Corporales pudiera ser uno de los integrantes del comando Madrid el 21 de junio de 1993, fecha de perpetración del atentado objeto de este informe".

García Corporales, el primer preso de ETA con quien mantuve contacto en la cárcel de Zaballa. El mismo que negó toda relación con ETA desde el año 1989. El mismo que aseguró que jamás había pisado Madrid. El mismo hombre bajito, afeitado y con gafas, vestido con un jersey de lana, de voz suave. El mismo que se había arrepentido de su pertenencia a ETA, que había pedido perdón a las víctimas del terrorismo.

El mismo que había salido de la cárcel definitivamente el día 28 de diciembre de 2014 tras pasar en prisión casi 20 años por dos condenas: una de 64 años por el intento de asesinato de tres guardias civiles en 1989 y otra, de 19 años, por su participación en uno de los atentados contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Llodio (Álava), ese mismo año.

Su salida de prisión, cinco años antes de lo previsto en un principio (2019), fue decisión de la Sección Tercera de la Audiencia Nacional, que descontó de su condena máxima -30 años- la pena purgada en Francia. Esta reducción fue solicitada por el propio García Corporales en abril de 2014.

En definitiva, el mismo García Corporales que a pesar de los indicios de su actividad en los años 90, reflejados en informes policiales incluso a día de hoy, únicamente fue juzgado por atentados cometidos en un etapa como legal -no fichado por la Policía- vinculado al comando Araba de ETA, pero jamás por sus presuntas actividades como liberado -fichado, pero aún en libertad- en el comando Madrid de la banda terrorista.

(El sábado, parte V. Cuando investigar el asesinato se volvió un pulso con el Estado).


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