AGLI Recortes de Prensa   Domingo 4  Septiembre  2016

El último chiste de Rajoy y el Igor de Pedrostein
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 4 Septiembre 2016

Y el último chiste fue que el PP proclamara a Rajoy candidato a esas elecciones que había que evitar por vergüenza, por Europa y por caer en Navidad.

Será porque he pasado agosto entre severos claustros románicos y austeras abadías cistercienses o porque hace algunos años que dejó de hacerme gracia Mariano Rajoy, pero el espectáculo del Parlamento en la Investidura del presidente crónico -genial hallazgo de Raúl del Pozo que resume tiempo, cargo y enfermedad- me ha resultado vomitivo. Y ver a los cronistas, sueltos o apesebrados, celebrando la charlotada, nauseabundo.

Por supuesto, hasta el peor discurso de Rajoy, que fue el perpetrado el martes para despreciar a su flamante socio Ciudadanos y mostrar su empeño en obligarnos a votar de nuevo en Navidad queda dignificado y elevado a alturas castelarinas por los trenos de los antropoides podemitas y demás rufianes instalados en el 'Hemicirco'. Y los bramidos de 'Pedronono' convierten a Mariano en Demóstenes, que ensayaba sus discursos con una piedra en la boca. Lástima que a Mariano se le olvidara quitarse la piedra.

Diez meses de secuestro de la democracia
Pero no estábamos ante un torneo oratorio –que habría que declarar desierto- sino ante la tercera oportunidad de que las Cortes funcionaran como lo que son, el ámbito de representación de la soberanía nacional; y no la celda en que yace secuestrada desde hace casi un año el sistema democrático español, una Monarquía Parlamentaria sitiada por la Moncloa y maniatada por dos candidatos fallidos, Sánchez y Rajoy o viceversa, que, con tal de volver a serlo, no vacilan en convertir el voto en una burla a los votantes, las veces que haga falta. Tres elecciones o trescientas.

Conviene recordar lo sucedido en estos diez meses de secuestro del sistema mediante el que los españoles ratificamos o cambiamos gobiernos con el voto y no con la estaca, que esa es la virtud de la democracia. Por dos veces se negó Rajoy a la petición del Rey ir a la investidura pese a ser el PP el partido más votado en las elecciones que Rajoy llevó a Navidad. Lo intentó entonces el candidato del segundo partido, el PSOE, que contó con la colaboración de Ciudadanos tras rechazar la oferta de apoyo de Podemos a cambio de la Vicepresidencia, el CNI, TVE y cinco ministerios. Rajoy se burló del intento de Sánchez por ir a la investidura sin tener los apoyos suficientes y contó con el apoyo de Iglesias para cargárselo.

Seis meses después, Rajoy aceptó el encargo del Rey, de nuevo con el PP como lista más votada -137 escaños- que seguía muy lejos de los 176 escaños de la mayoría absoluta. Para evitar el bloqueo, Ciudadanos ofreció al PP un pacto de investidura previa firma de seis medidas anticorrupción. Rajoy lo aceptó pero, de pronto, se fue ocho días de vacaciones diciendo que antes debía consultarlo con la Ejecutiva del PP. Pero tras oír al senado mudo del PP, Rajoy dijo en rueda de prensa que no habían hablado de las condiciones de C´s para pactar, único y oficial motivo de la convocatoria.

Pero cuando el acuerdo no-nato parecía abortado, Rajoy rectificó y abrió una negociación PP-C´s que desembocó en un rapidísimo pacto de investidura con 150 acciones de Gobierno, 100 de las cuales habían sido ya pactadas por C´s con el PSOE en la fallida investidura anterior. Y pese a que 'Pedronono' repetía calcinándose ora en Marbella ora en Ibiza que no iba a permitirle a Rajoy lo que Rajoy no le había permitido a él, muchos recordaban la frase de Fernández Vara: "Si Rajoy se presenta con 170 votos, a ver quién es el guapo que dice que no". ¿Guapo? ¿Al Majo de Tetuán (otro hallazgo raulpoziano) iba er Mariano a examinarlo de guapo? Por supuesto que iba a ser que no, que no y que requetenó. O sea, que no. ¿Qué habría que votar el día de Navidad –que para eso alargó ocho días Rajoy el pacto con Rivera, con la complicidad de Ana Pastor? ¡Pos vale!

Mariano ningunea a Rivera y resucita a Pablenin
Lo que nadie esperaba es que tras aliñarle Ana Pastor la misma comparecencia en solitario en la tarde del martes que el PP criticó a 'Pdrnn', Rajoy perpetrara un discurso que, básicamente, fue un ninguneo a Rivera, al que ni siquiera nombró, poniendo a Ciudadanos, que había hecho todo el gasto del pacto, al nivel del univoto de CC, Foro Asturias, UPN y el PAR.

La bancada naranjita estaba atónita. La inmensa grey sorayina que puebla y, si toca, despuebla los medios, disculpaba el aburrido palabreo de Rajoy, pero tampoco entendían que una puesta en escena para presionar al PSOE se convirtiera, sin venir a cuento. en un puntapié a C´s. Algo había barruntado Rivera cuando, unos días antes, dijo que Rajoy había "tirado la toalla" en la búsqueda de la abstención del PSOE. Lo que no podía esperar es que la toalla a la cara se la tirase precisamente a él. El tuit de Miguel Gutiérrez criticando a Rajoy avisó de que Rivera tomaba nota del sofión. Y al día siguiente, en la sesión parlamentaria de verdad, se lo devolvió.

Pero antes asistimos a ese espectáculo que a tantos comentaristas les pareció gracioso y que a mí no me hizo gracia alguna. Que 'Pedro-no-no' insistiera, borde como nunca y torpe como siempre, en su 'no-no-ez', podía preverse y despacharlo con el bajonazo de tomarlo a guasa. Yo creo que Rajoy tenía la obligación de pedirle disculpas por su nonoísmo anterior y solicitar, en aras de la urgencia económica y la manida 'responsabilidaz', que le dejara gobernar un año o se aviniera a gobernar con él. No lo hizo y quedó claro que si despreciaba a Rivera y se reía de Sánchez era porque había pactado en vano con C´s y tenía archidecidido ir a nuevas elecciones.

Lo imperdonable fue que Pablo Iglesias se subió a la tribuna como el que sube a una mula y se puso a cocear en la mismísima cara al PP. Le llamó de todo: organización corrupta, asociación criminal, criatura de la dictadura, cuyo candidato en Galicia, al que en sus carteles pintan ahorcado, es, dijo, "el amigo de un narcotraficante", le adjudicó, uno tras otro, todos los crímenes económicos, políticos, sociales y de género.

Pero hete aquí que el azotador "hasta que sangre" de periodistas molestas, el cabecilla de la partida de la 'minga dominga' del defraudador Echenique, de la asaltacapillas Maestre, del asaltatiendas Cañamero, del antisemita Zapata, de la islamista IspanTV, el cofrade de Otegui, el jefe de los mercenarios del tirano Maduro, con Monedero (400.000$) al frente, llamando golpistas a los que ese mismo día se jugaban la vida en Caracas en busca de libertad, con Errejón, tan sancionado como Monedero por cobrar de fuera y no trabajar dentro, con la millonaria Bescansa, que se ha dejado al bebé en el pazo, ese Iglesias que llama al himno nacional "cutre pachanga fachosa", ese politólogo que asegura que Andalucía celebró un referéndum sobre su independencia, ese que defiende referendos al gusto de los separatistas, ese que, caducado el curso de fingimiento en televisión, volvía a aullar en el micrófono como cuando dirigía el escrache a Rosa Díez en la Complutense, no tropezó con el ninguneo de Rivera ni con el sarcasmo de Sánchez, sino con una cariñosísima reprimenda del 'Abueliño'.

En lo que ha quedado el PP
Será porque yo he apoyado al PP desde antes de que Aznar lograra convertirlo en el partido nacional y liberal que derrotara al felipismo. Será porque he vivido la pasión y muerte de Miguel Ángel Blanco. Será porque me ha tocado hasta salir de España por apoyar a un partido a cuyo líder lo dejó el Gobierno indefenso ante la ETA. Será porque tras el 11M yo di voz en la COPE a los diez millones de huérfanos del PP. Será porque frente a los traidores gallardoneros, siervos de Prisa, defendí a Aznar y a su sucesor Rajoy, en la primera y terrible legislatura de Zapatero. Será porque rompí con Rajoy tras el juicio que me puso Gallardón, hoy condenado en Europa, y tras la liquidación en el congreso búlgaro de Valencia de María San Gil, símbolo del PP de Aznar y Miguel Ángel Blanco, precisamente a manos y pies de un tal Soria y una tal Sánchez Camacho, verdugos de la ponencia política, con cierto Lassalle, gallardoncito postmodernín, de verduguillo.

O será porque yo apoyé al PP mientras fue PP pero lo critiqué desde que Rajoy, para sobrevivir al frente del partido, lo derribó desde los cimientos. El caso es que cuando veo a un mercenario de Maduro y amigo de Otegui llamar al partido de Miguel Ángel Blanco y tantas otras víctimas de ETA "asociación criminal" y veo que su jefe no hace siquiera el gesto de defender a sus muertos y a sus vivos, empezando por Núñez Feijóo, al que Iglesias, mercenario del narcochavismo, acusa de narcotraficante, los chistecitos de graciosete de casino de Rajoy no me hacen maldita la gracia. Y menos, cuando el que insulta al PP los agradece con la misma babosería, porque ve que seguirá contando con las telesorayas para pinzar al PSOE. No es que 'Pedronono' no merezcan que lo pincen y que lo aspen. Pero no en favor del partido más siniestramente liberticida y antiespañol que existe.

Triquiñuelas del Majo de Tetuán y del Igor de Pedrostein
La degradación total de las Cortes sólo la evitó, pese a su difícil situación, el dos veces cirineo Albert Rivera. Pero el esperpento necesitaba un último gesto suicida de 'Pedronono' y lo tuvo. Dijo lo que ya le anunció a Ketty Garat, que buscaría un acuerdo de Gobierno con las "Fuerzas del Cambio". En realidad, sólo busca que pase este mes y ser candidato en las elecciones de Navidad, pero el ofrecimiento alumbró la última charlotada del 'Leninín de la Complu', que se ofreció a hacer el papel del jorobado Igor en El Jovencito Frankenstein, que trataba de dar vida a base de descargas eléctricas al puzzle orgánico –cuarenta partidos- del Gobierno del Cambio. "El chepas" llamaban los de Echenique y Teresa Rodríguez a Iglesias tras perder el pulso por el poder, dizque por las trampas del bienpagao Errejón.

Ese Gobierno de las Fuerzas Eléctricas del Cambio no gobernaría, pero sería digno de ver: la cabeza de Snchz, el torso de Pablemos, el brazo diestro del PNV, el siniestro de Tardá, la zona inguinal de Echeminga, la pierna derecha de Tresvergencia y la izquierda, al fin reunida, de Garzón. Le faltaba energía electoral, y va Rajoy y perpetra su penúltimo chiste: nombra a Soria candidato para el Banco Mundial. La horda podemita ya tiene la campaña hecha, con la propina de los juicios de Bárcenas. Y el último chiste, de ayer mismo, fue que el PP proclamara a Rajoy candidato a esas elecciones que había que evitar por vergüenza, por Europa y por caer en Navidad. Pues ya no caen. El 'Amo del Tiempo' las adelanta al 18, así que volveremos a votar con la Extraordinaria y el décimo de lotería en el bolsillo, el turrón en la boca, la botella de Anís del Mono con su tenedor, la clásica zambomba y el tintineante almirez. La fiesta de la democracia, como la llaman, volverá a tener el chispeante detalle de caer en Navidad.

Las dos Españas parecen cansadas de vivir juntas
Jesús Cacho vozpopuli.com 4 Septiembre 2016

Se acabó el trámite, porque de eso se trataba. Lo dijo mejor que nadie, con ese lenguaje suyo descarnado y faltón, Pablo Iglesias, nuestro arrojado Lenine, en el arranque mismo de su discurso del miércoles: “Este debate no va a cambiar lo que vamos a votar las 350 personas que ocupamos estos escaños…” Demoledora sinceridad. Ninguna novedad, con excepción de una quizá no baladí: quienes esperaban una corrida en pelo de Mariano Rajoy a manos de Pedro Sánchez se equivocaron. Ninguna herida de consideración; todo lo más, algún rasguño que el candidato restañó con solvencia en el turno de réplica haciendo uso de la socarronería que le caracteriza. La ironía, no exenta de condescendencia, desarboló un relato plagado de horrores –unos reales, otros supuestos– con el que el socialista pretendió rebasar por la izquierda a Podemos. El humor como arma letal capaz de reducir a escombros la exageración mejor armada. Como tituló José Alejandro Vara en este diario, “Mariano perdió la investidura, pero ganó el debate”. Hizo más. Se dedicó a apuntalar esa tan deteriorada imagen suya después del soporífero discurso del martes, enviando no pocos mensajes de conciliación hacia los electores, propios y ajenos, con vistas a una eventual cita en diciembre. Ese es Mariano, el hombre que ahora pide con vehemencia el respaldo de la oposición para llevar a cabo las reformas que no hizo cuando dispuso de mayoría absoluta.

Y el viernes, como era de prever, se repitió la comedia, con la derrota en segunda vuelta del candidato. Nos esperan tres semanas en el limbo, las que van desde el sábado 3 al domingo 25 de septiembre, fecha de las elecciones gallegas y vascas. Todo lo que tenga que ocurrir ocurrirá a partir de la noche de ese domingo. Es la única vía potencialmente expedita que queda en el horizonte político, con capacidad para evitar la vuelta a las urnas: el apoyo del PNV a una segunda investidura de Rajoy en octubre, que a los 137 diputados del PP uniera los 32 de Ciudadanos, los 5 del PNV y los 2 canarios: 176 escaños, mayoría absoluta raspada, pero mayoría. Lo ocurrido en el debate entre Rajoy y Aitor Esteban, de guante blanco, puede dar algunas pistas, la más interesante de las cuales es que el portavoz peneuvista no cerró las puertas al diálogo bajo ciertas condiciones. Sí lo hizo, en cambio, a una fórmula de Gobierno de izquierdas encabezada por Sánchez (“Lo que nos vamos a reír si recibimos su llamada para conformar una mayoría alternativa”). La relación entre Rajoy e Iñigo Urkullu es buena, y la eventualidad de que el PNV tuviera que llamar a la puerta del PP vasco para poder gobernar en Vitoria podría facilitar el apoyo del PNV en Madrid, que habría que pagar a precio de oro. Hay que dejar hablar a las urnas el 25 de septiembre en el País Vasco. “El PNV siempre está dispuesto a hablar”, resumió Esteban al final de su intervención.

Las otras potenciales vías parecen cegadas. Desde luego lo está ese “Gobierno Frankenstein” de izquierdas encabezado por Sánchez. Por si el portavoz del PNV no hubiera sido suficientemente claro, el propio Iglesias se encargó el miércoles -volvió a hacerlo el viernes- de dinamitar cualquier posible acuerdo sobre la base de un pacto PSOE-Podemos, con respaldo nacionalista y la abstención de Ciudadanos. Faltón a más no poder, gesticulante en extremo, el coletas se quitó la careta de socialdemócrata que con tanto empeño había venido labrándose en los últimos tiempos para mostrarse tal cual es: un marxista bolivariano cuyas soluciones no solo no resolverían los problemas de España, sino que los agudizarían. Al final, y como sostiene Guillermo Gortázar en El salón de los encuentros, “el populismo es una enfermedad derivada del deficiente funcionamiento de las instituciones democráticas, que florece en las crisis económicas y cuando las elites políticas se burocratizan y caen en la tecnocracia (Rajoy) o en el infantilismo izquierdista (Zapatero)”.

La retirada de los “tapones”
Descartada la “solución monstruo”, cualquier otra pasa por la retirada de la escena política de alguno de los dos tapones –o de ambos a la vez- que han llevado la política española, del brazo del odio mutuo, al callejón sin salida en que se encuentra. Nadie duda de que la decisión de Rajoy de hacerse a un lado podría desatascar la situación y hacer posible la eventual abstención del PSOE, con condiciones, a la investidura de otro candidato popular. Como tantas veces se ha dicho, más que un gesto de grandeza sería un acto de responsabilidad. Haber salvado el escollo de la investidura sin magulladuras de consideración debería animarle a hacerse a un lado con una cierta sensación de dignidad: no sería una salida por la puerta grande, pero tampoco por la de servicio. Por desgracia, y remedando al Dante, debemos abandonar toda esperanza. No hay en el PP nadie con capacidad y arrestos de ponerle ese cascabel al gato. En Génova rechazan el planteamiento como inaceptable después de que el gallego mejorara su posición, en votos y escaños, en las generales de junio pasado. “Desde el punto de vista personal y no digamos ya familiar, sería una muestra de suprema cobardía que abandonara la nave en las actuales circunstancias”, sostienen en el partido. Hay, por lo demás, razones objetivas que dificultan esa eventual despedida: al PP y al propio Mariano les espera a partir de ahora un infierno judicial por culpa de los distintos casos de corrupción -12 juicios solo en Púnica-, que van a empezar a verse en sede judicial. “Es evidente que Mariano está más protegido dentro que fuera del sistema”.

La otra salida, la de que el PSOE termine cepillándose al gran Sánchez, a quien Federico Castaño ha bautizado en este diario como Pedro Nono (no y mil veces no), también debe ser descartada de plano, al menos con los datos de que ahora se disponen. Pedro se ha hecho fuerte con el control del aparato y los barones ya pueden decir misa. Ha hecho más: ha cerrado con candado el futuro del PSOE como partido de Gobierno y ha tirado las llaves al mar. Dicho lo cual, es evidente que el partido socialista es hoy una olla a presión que, más pronto que tarde, terminará por explotar rota en mil pedazos. La posición de Sánchez podría deteriorarse aún más si los resultados del PSOE en Galicia y País Vasco confirmaran las negras expectativas que anuncian las encuestas. Asombra la cortedad de miras del personaje, incapaz de plantear al PP un envite que podría ponerle contra las cuerdas: exigir la retirada de Rajoy como candidato y su sustitución por otro líder popular como imprescindible paso previo para poder abstenerse. Es más que probable que el PP rechazara de plano tal pretensión, en cuyo caso se vería obligado a cargar con parte de la culpa de unas nuevas generales en diciembre. Ha tenido que ser el mismísimo Felipe González quien el viernes apuntara públicamente a la cabeza de Rajoy como objetivo socialista, no sin que antes se lo hayan sugerido algunos de los barones del partido. Es la bomba que el PSOE podría hacer estallar este mismo fin de semana.

Mariano esperaba el miércoles un aplauso. Un torrente de entusiasmo impostado para despedir su performance en el Congreso tras enfrentarse a los 180 diputados de grupos y subgrupos (alguien ha llegado a contar hasta 40!) que le negaron la investidura. No lo hubo. Tampoco el viernes. El silencio se apoderó de las bancadas, como si un extraño pudor hubiera ordenado una retirada callada hacia el pasillo en que desemboca el hemiciclo, ese que los informadores conocen como “la M-30”. Casi apelotonados, iban saliendo los diputados al patio que separa el viejo edificio de la ampliación acometida en tiempo reciente, y allí se pudo ver una escena que captó poderosamente la atención de más de uno: las caras de circunspección que lucían unos y otros, ganadores y perdedores. “Aquello parecía un velatorio”. Corrillos en voz baja y silencio. No había prisa, nadie tenía que salir pitando hacia la estación de Atocha para tomar el AVE, porque todos estaban convocados, 48 horas después, para repetir la ceremonia del “no” a partir de las 7 de la tarde del viernes, y sí, aquello parecía un funeral, el entierro de un régimen partidocrático que ha llegado hasta aquí exhausto por culpa de una corrupción que es apenas un síntoma, muy grave, sí, pero apenas el síntoma de una enfermedad de fondo mucho más alarmante: la deficiente representación política, que hace posible la concentración de poder en unas pocas manos y la ausencia de controles.

Un momento histórico
Es un momento histórico. La política española, la suerte del país, ha entrado definitivamente en un bucle endiablado del que nada bueno cabe esperar. Lo he escrito muchas veces: el régimen de la Transición murió oficialmente en 2014, y lo que tiene que nacer no acaba de ver la luz, el parto de algo nuevo está resultando demasiado doloroso y puede incluso que nazca muerto. Es verdad que hemos atravesado momentos tan graves como el que supuso la muerte de Franco y la necesidad de caminar hacia un régimen de libertad tras la dictadura. Pero entonces había gente de mucho peso, de muchos quilates, al frente del país, tanto dentro de las filas de aquel Movimiento dispuesto a hacerse el harakiri como en las bancadas de la naciente democracia. Ahora no hay nada, o casi nada. El nivel ha caído tanto, que el milagro de paz y prosperidad que han supuesto estos más de 40 años últimos puede estar en peligro. Y una sensación de infinito hartazgo se ha apoderado de los españoles, cansados del espectáculo que estamos presenciando. Parodiando a Alain Finkielkraut en su reciente ensayo (La identidad desdichada) sobre la crisis de identidad de una Francia noqueada por la inmigración, también los españoles estamos atravesando “una crisis de vivir juntos”. Las dos Españas parecen cansadas de vivir juntas. También estamos implicados en lo que nos ocurre. “No lo queremos pero algo ponemos de nuestra parte. Damos la alarma y orquestamos el desastre. Pregonamos la paz y alimentamos los odios. Nos preocupa el aumento de la brutalidad y descalificamos la aidós. Denunciamos los desastres del nihilismo y, habitados por la pasión igualitaria, dirigimos la lucha contra las discriminaciones hasta tal punto que todo termina teniendo el mismo valor”. Y ahora, ¿qué?

En política cualquier tiempo pasado fue mejor
EDUARDO INDA okdiario 4 Septiembre 2016

Si no han sido 300, habrán sido 200, y si no han sido 200, estaremos hablando de no menos de 100. Evidentemente no he contado la de ocasiones que en las últimas semanas me han abordado por la calle lanzando al aire dos preguntas de tan aparente fácil respuesta como en el fondo complicada resolución: “¿Vamos a tener que ir a votar otra vez?”, “¿habrá que meter la papeleta el 25 de diciembre?”. Y hasta el más socialista de los ciudadanos socialistas (esto me ha sorprendido sobremanera) tiene claro que no se puede ni se debe suplantar la voluntad de Juan Español, que le otorgó a Mariano Rajoy 52 escaños más que a un Pedro Sánchez que se ponga como se ponga se pegó una bofetada de aquí no te menees.

Si tradicionalmente la corrupción ha sido el marchamo con el que el imaginario colectivo identificaba al político patrio, ahora son la mediocridad y el egoísmo los rasgos distintivos de la clase pública que para nuestra desgracia rige nuestros destinos. Uno, que tuvo la suerte de conocer personalmente a muchos de los que hicieron la transición de la dictadura a la democracia, se lleva las manos a la cabeza al certificar que desgraciadamente en política cualquier tiempo pasado fue mejor. Comparar a Adolfo Suárez, a Martín Villa, a Pérez Llorca, a Leopoldo, a Torcuato, a Felipe González, a Alfonso Guerra o incluso al mismísimo Carrillo (al de 1978, no al de Paracuellos) con los de ahora es como parangonar a Cristiano Ronaldo con el mejor jugador del Osasuna de mi alma. Sencillamente, un imposible físico o metafísico porque son galaxias distintas.

La aversión guerracivilista al consenso, de pensar más, mucho más, orgánica o personalmente que en España es la marca de la casa de la actual Carrera de San Jerónimo. Lo afirmo en general pero lo suscribo muy en particular por un Pedro Sánchez que no le llega a Felipe González ni a la altura del betún. Al secretario general socialista por antonomasia no se le ocurrió ni por asomo intentar pactar con el diablo para birlarle La Moncloa a un Adolfo Suárez que en 1977 tuvo 165 diputados y en 1979 se tuvo que conformar con una leve mejoría, 168. En ninguno de los dos casos hizo malabarismos: primero, porque tendría que haberse confabulado con Manuel Fraga, que tenía que ver con él lo mismo que Pedro Sánchez con Pablo Iglesias; segundo, porque se metió en el bolsillo 118 y 121 diputados respectivamente. Por cierto, la distancia entre Adolfo y Felipe fue menor en ambos casos (47) que la que en estos momentos separa a Rajoy del todavía secretario general del PSOE (52 escaños ni más ni menos).

Rafa Nadal, que no sería mal candidato a la Presidencia del Gobierno pues acumula más sesera que todos los de ahora juntos, lo pudo decir más alto pero no más clarito en una entrevista en mayo: “Los políticos no se enteran que los españoles hemos votado gris y, por tanto, que tienen que gobernar en gris pactando”. El primero que ha de aplicarse el cuento es un Pedro Sánchez que no ha comprendido que la política ya no es como antaño desgraciadamente (bendito bipartidismo) sino que nos aproximamos desde la realidad a esa ficción que describe magistralmente la serie Borgen. Los gobiernos de coalición son la marca de la casa en toda Europa y a nadie se le caen los anillos. En Alemania, no en Finlandia o en Luxemburgo, es decir en la primera economía de la zona euro, gobiernan en coalición los socios del PP (la CDU de Merkel) en coalición con los sosias del PSOE, el SPD de Sigmar Gabriel. Y aquí paz y después gloria. Y les va de cine.

Si los que nos llevaron de la dictadura a la democracia hubieran padecido tanto ombliguismo como nuestros actuales líderes -lo de líderes es un decir- hubiéramos sufrido otra Guerra Civil, los Pactos de La Moncloa no formarían parte de lo mejor de nuestra historia, no se hubiera aprobado una constitución, en la Comunidad Europea nos hubieran mandado a esparragar, no habría pensiones ni educación universales, en fin, que o hubiéramos acabado a palos como 40 años atrás o el franquismo habría continuado con otro patas cortas (que es como llamaban jocosamente al sátrapa).

Del debate de ideas salen siempre mejores ideas. El pacto obliga a renunciar a parte de tus ideales en pos de un ideal mayor que es el bien general. Ésa es la fórmula que, por ejemplo, emplearon los founding fathers (los padres fundadores) de los Estados Unidos de América para construir la mayor y más libre potencia en 2 millones de años de humanidad basada en la pluralidad y la autocrítica. Adams, Hamilton, Jay, Madison, Jefferson, Franklin y el excelso Washington no pensaban igual pero sí coincidían en la necesidad de separarse de Inglaterra y crear una nueva nación en la que la vida, la libertad y la persecución de la felicidad estuvieran garantizadas constitucionalmente. Todos cedieron y todos ganaron y así se lo reconoce monolíticamente la historiografía.

En el fondo de todos nuestros males subyace, como decía, el nivel de nuestros políticos. Que Pablo Iglesias sea la referencia ¡¡¡intelectual!!! y ¡¡¡moral!!! de parte de nuestra izquierda social y mediática es para salir corriendo. Que Pedro Sánchez sea el sucesor de dios (Felipe González) y ostente el bastón de mando en Ferraz es para pellizcarse y pensar si no nos están gastando una broma de mal gusto en un programa de inocentes de ésos que sacan por la tele de vez en cuando. Y qué me dicen de ese Kichi, de Zapata, de Rita o de Ada: si alguien nos cuenta hace 10 años que acabarían siendo ediles de Cádiz, Madrid o Barcelona hubiéramos sospechado que se acababa de meter un tripi. Tres cuartos de lo mismo hubiéramos pensado si alguien nos vaticina hace 15 años que el multimillonario Ignacio González, alias Nachete, terminaría presidiendo la Comunidad de Madrid.

El problema no es sólo Pedro, Pablo, Kichi, Zapata, Rita, Ada o Nachete por poner unos pocos pero llamativos nombres. El drama es que antaño a la vida pública iban los mejores haciendo un hueco temporal o definitivo en sus exitosas carreras profesionales. Renunciaban al dinero por el interés general. Venían a servir y no a servirse. En nuestros días, a la política suelen ir los que no tienen otra cosa que hacer, los que sólo quieren ser importantes y no útiles que diría el gran Winston Churchill, los que proclaman para sus adentros aquello de “a robar, a robar, que el mundo se va a acabar”, en resumidas cuentas, los que no pudieron triunfar en sus respectivas carreras o los que pensaron que lo de la política era una carrera como la de abogado, arquitecto, dentista, médico, historiador, filósofo o economista. Y perdón por la generalización porque toda generalización acarrea injusticias. Fernández Vara, el propio Rajoy, Guindos, Susana, Page, Cospedal, Santamaría, Carmona y Alberto Garzón son algunas de las excepciones que confirman esa regla de que en esto cualquier tiempo pasado fue mejor.

Bastaría con doblar la remuneración de nuestros políticos. A mejores sueldos, mejores cabezas tendremos en la res publica. Tan sencillo como eso. Cualquier profesional de postín se lo piensa 20 veces antes de dar el paso, si es que lo da, porque la mayoría se parapeta en el “virgencita, virgencita…”. No será la primera vez que algún importante profesional liberal me ha pegado un corte importante cuando le he planteado por qué no da el paso: “¿Voy a ganar menos para que encima se cisquen en mi madre día sí, día también?”. Ni la segunda que me han aclarado que no quiere que le identifiquen con una actividad manifiestamente inempeorable en términos de opinión pública: “¿Qué quieres, que me hagan concejal y todo mi entorno piense que soy un chorizo?”.

Pues eso: que hay que dignificar salarialmente a nuestros políticos. Para que podamos aspirar a ese concepto aristotélico y platónico del “gobierno de los mejores” que puso en práctica John Kennedy con sus célebre Camelot. Siento vergüenza como español de lo que ha ocurrido estos días en el Congreso de los Diputados por culpa de ese resultado diabólico que depararon las urnas tanto el 20-D como el 26-J. Lo cual, por cierto, me lleva a colegir que la reforma electoral debe pasar exclusiva e inexorablemente por instaurar la doble vuelta. Desde el 3 de enero ya tendríamos gobierno, de uno u otro signo, y no estaríamos maldiciendo a los 350 padres de la patria. Unos padres de la patria que, como dejen que esto degenere en terceras elecciones, y encima ¡¡¡el día de Navidad!!!, no podrán salir a la calle. Porque les van a decir de todo y por su orden. Y no precisamente guap@s…

Del voto al veto
Luís Herrero Libertad Digital 4 Septiembre 2016

Así vamos desde hace un año de elección en elección: del voto al veto. En la calle se piden acuerdos y en los escaños se ofrecen desacuerdos.

Albert Rivera tenía más razón que un santo cuando dijo el viernes por la tarde, en el segundo acto de la segunda investidura fallida en lo que va de año, que ni Rajoy ni Sánchez, en las actuales circunstancias, son candidatos viables para convertirse en presidentes del Gobierno. No lo son porque, de hecho, no han sido capaces de serlo. A cada uno de los dos, el órgano encargado de otorgar ese título presidencial, la Asamblea de representantes de la soberanía popular, el Congreso de los Diputados, les ha dicho que no reúnen los apoyos suficientes. Hasta aquí, nada de opinión. Me limito a constatar un hecho: ni con mayorías absolutas ni con mayorías simples han superado la prueba. Ni con los resultados del 20-D con los del 26-J. Y eso que ambos lo han intentado en las mismas circunstancias: con los diputados propios que a cada uno les concedieron las urnas más el apoyo explícito de los de Ciudadanos y Coalición Canaria.

Sánchez necesitaba la abstención de Podemos o del PP y no la obtuvo, y Rajoy necesitaba la abstención del PSOE o de Podemos y tampoco la obtuvo. La derecha, desde su trinchera, le sigue gritando a la izquierda que no pasará y la izquierda, desde la suya, hace con la derecha exactamente lo mismo. Si esa no es la foto de un país guerracivilista que no ha superado la marca de Caín, que venga Dios y lo vea.

La primera conclusión deprimente de este bochornoso espectáculo que ya dura más de ocho meses es precisamente esa: que para la clase política de 2016, la Transición sólo fue un modo de conseguir que continuara la guerra sin la molesta incomodidad de tener que disparar escopetas. No se trataba, al parecer, de enterrar el odio para que no tuviéramos que empuñar las armas, sino de enterrar las armas para que pudiéramos seguir empuñando el odio.

En vista de esta tristísima evidencia, el mensaje que los políticos parecen estar enviando a la sociedad española es el siguiente: "dado que somos enemigos irreconciliables y pensamos seguir siéndolo hasta que nos ajusten las cuentas en el valle de Josafat, hagan ustedes el favor, queridos votantes, de declarar en las urnas vencedores y vencidos para que el vencedor pueda vapulear al vencido y España conserve así su idiosincrasia multisecular de cainismo irredento".

De momento, los ciudadanos no están por la labor y siguen empeñados en obligar a los políticos a que, una vez enterradas las armas, aprendan también a enterrar el odio y se entiendan entre sí. "Mézclense, júntense, pacten, sáquennos de una puñetera vez de este infierno maniqueo de buenos y malos, rojos y azules, zurdos y diestros, y reduzcan la polarización social al pugilato deportivo entre merengones y culés", parece ser el mensaje que por dos veces consecutivas han lanzado los electores. "Váyanse ustedes hacer puñetas", parece ser la respuesta que, por dos veces consecutivas, han dado los elegidos.

Y así vamos desde hace un año de elección en elección: del voto al veto. En la calle se piden acuerdos y en los escaños se ofrecen desacuerdos. La segunda conclusión deprimente de este bochornoso espectáculo que ya dura casi ocho meses es precisamente esa: que el duelo ya no es sólo entre PP y PSOE, sino entre electores y elegidos. A Sánchez y a Rajoy el veredicto de las urnas se la sopla. Al parecer, no son ellos los que tienen que acomodarse al deseo de los ciudadanos, sino los ciudadanos los que se tienen que acomodar al suyo. Hasta que el escrutinio electoral no arroje el único mandato que están dispuestos a obedecer, el de todo para uno y nada para el otro, no habrá desbloqueo.

Ahí están, para demostrarlo, los gregarios, borreguiles y vergonzosos ejercicios de adhesión inquebrantable que las élites de ambos partidos han protagonizado en las últimas horas. El comité ejecutivo de los populares ha vuelto a encaramar al escudo de su liderazgo a Mariano Rajoy, como hacían los galos de Astérix con Abraracurcix, y además ha repartido pócimas mágicas entre los cancerberos de Génova para que soporten sin desfallecer el desencanto de sus votantes.

Y en Ferraz, lo mismo: Sánchez ha insinuado una solución de cambio que casi nadie entiende -y algunos de los que la entienden, denuestan- pero nadie se atreve a decirle que se baje ya de la moto por temor a que en las agrupaciones del partido les corran a gorrazos por rendirse ante la derechona. El resultado es que el zombi más longevo de la política española aún sigue dando guerra porque al colegio de barones del PSOE le falta coraje para dirimir la controversia entre militantes y votantes de acuerdo al criterio democrático de la mayoría.

Lo peor que puede pasar, así las cosas, es que los ciudadanos se harten de darse cabezazos contra la pared, cedan a la tozudez de los candidatos y les den lo que ellos piden: fuerza suficiente para machacar al adversario. Si eso sucediera la situación se desbloquearía, desde luego, pero el precio que pagaríamos sería el de volver al rancio paisaje del bipartidismo de acero que nos ha traído hasta aquí. Sería un doloroso regreso al pasado.

¿Hay alguna solución? Yo propongo una: resistir. Los más pueden a los menos. Si no lo entienden a la segunda, que sea a la tercera. Pero eso sí: que la tercera no sea el día de Navidad.

Crisis de secesión, y su salida
ARCADI ESPADA El Mundo 4 Septiembre 2016

Habrás visto que, al filo de su derrota parlamentaria, se han reiniciado las operaciones para forzar al Partido Popular a la sustitución de su líder Mariano Rajoy. Alguno, incluso, las inició antes de la votación, como su aliado Albert Rivera, que con prisa para irse a Galicia y al País Vasco y actuar allí como libérrima puerta de saloon, sugirió que el PP debía cambiar de candidato. Al tiempo se habían conocido unas declaraciones de Felipe González. Aseguraba que el candidato más votado es también el más vetado y que, por tanto, debería actuarse en consecuencia. Graciosilla paronomasia, pero puramente paranormal, a menos que el candidato sánchez no acepte el derecho de autodeterminación que los nacionalistas exigen para levantarle el veto. El ex presidente González sufre ataques de melancolía, recordando el notabilísimo sectario que fue; de ahí que un minuto después de sus ráfagas de lucidez convenga ponerse a cubierto, porque la réplica nunca tarda.

El cuestionamiento de Rajoy solo puede explicarse por el superficial carácter deportivo de la política. Al final, importa el resultado y hoy el presidente es solo un perdedor. Él mismo conoce bien ese carácter y de ahí que se resistiera en la anterior hipolegislatura y también en esta a ir al Congreso sin una mayoría definitiva. Pero al mismo tiempo la sesión ha reforzado de modo notable su figura. No solo es que se haya confirmado la distancia sideral entre Rajoy y el resto de líderes políticos, una distancia basada en el conocimiento, la experiencia y el sentido común. Lo sustancial es hasta qué punto Rajoy ha puesto en evidencia la imposibilidad de que fragüe a su izquierda un gobierno y que, en consecuencia, el más listo de la clase haya pedido de inmediato el gobierno de los 180. Te recomiendo que veas el debate que Rajoy mantuvo con el diputado Tardà, de Esquerra Republicana. Decir debate es una exageración retórica, porque en verdad fue una lección democrática y una paliza parlamentaria. Pero sobre todo, y por encima de todo, una exhibición de las alianzas a que habría de llegar lo que queda de socialismo para poder construir una alternativa. Cuando acabó, Rajoy hizo como si dejara al desmembrado Tardà a los pies de sánchez castejón y le espetara: "Ahí lo tienes. A ver qué haces con él". No fue su única ofrenda. La del diputado Iglesias fue también vistosa. Pasado por Rajoy solo le quedó la posibilidad, ancestral, del lenguaje de gestos: levantar el puño como el que levanta bandera blanca. El diputado Iglesias: el eje de gobierno del jovencito Frankenstein; el veto hecho voto del ex presidente González.

Rajoy ha cometido errores en la gestión de los años más difíciles de la democracia española. El principal, el de Cataluña, que es el de permitir que en una parte del Estado no se cumpla la ley. Ningún partido, ni siquiera C's, ha hecho de este reproche la base de su oposición política. El reproche por antonomasia ha sido el de la corrupción. Tiene poco sentido. La corrupción es un problema absolutamente menor comparado con la rebelión del gobierno de Cataluña. Esa rebelión ha bloqueado España y Rajoy no ha sabido impedirlo. No solo eso. Como demuestran las sórdidas conspiraciones del ministro Fernández ha pretendido combatir a los desleales de modo subterráneo, a la manera -moral, no técnica- con que el felipismo combatió a ETA. El fracaso ronda el sainete. Y lo peor: disemina una sospecha de debilidad sobre el funcionamiento del Estado absolutamente desmoralizadora.

No han de buscarse sofisticadas interpretaciones de este fracaso de Rajoy. El problema, simplemente, ha sido más grande que él. Su descargo es que no ha tenido a su lado a los socialistas. Más allá de la apariencia, la actitud del PSOE ha sido de una gran irresponsabilidad. Ha flirteado estúpidamente con la falsa solución de la reforma constitucional -ninguna que no suponga la autodeterminación satisfará a los nacionalistas- y permite que sea un gobierno en funciones, maltrecho y sin base parlamentaria el que vaya a hacer frente a las próximas patadas nacionalistas a la ley. La unidad ante la rebelión debió ser la misma que ante el terrorismo de ETA, pero el socialismo nunca lo ha entendido así. El socialismo proclama la necesidad de "una solución política para Cataluña". Pero solo lo hace para disponer de un arma más contra la derecha. Rajoy no puede formar gobierno a causa de Cataluña. Pero tampoco puede hacerlo sánchez, y a causa de lo mismo. La única manera de superar el bloqueo pasa por el acuerdo -y por un acuerdo a la larga, no meramente circunstancial- entre los dos partidos mayoritarios. Pero los dos no son igualmente responsables de su inexistencia: uno lo reclama y el otro se niega.

De esta crisis solo se sale de un modo, y es por la articulación de un nuevo gran partido español a la izquierda del PP. Este partido aún puede ser el PSOE: bastará que pedro sánchez castejón, su núcleo de dirigentes y su política sean derogados. Si la solución no la dan los militantes socialistas habrán de darla los que hasta ahora han sido sus votantes, empezando por los gallegos y vascos. Vista la inutilidad del actual partido para la práctica de ninguna política real deberán ceder, según carácter, sus votos al partido Podemos y tumultos asociados, y a C's. Eso es lo que ya ha pasado en Cataluña, vanguardia siempre, y lo que debe pasar en España, si el PSOE dimite de sí mismo.

Ni que decir tiene que semejante pulverización de la burocracia socialista aumentaría la posibilidad de que C's, ya beneficiado por la corrompida política de los fernández y los moragas del PP, daría a Ciudadanos la posibilidad de convertirse en un decisivo partido español, no solo capaz de lubricar la razón, sino de imponerla. Para ello sería interesante que, más allá de malabarismos, se dedicara a fijar con precisión quién es ahora el responsable de la catastrófica situación española, es decir, quién es el principal aliado objetivo de los que trabajan activa, y exitosamente, por la destrucción del Estado de derecho. Un heroico mainstream, que fue de Álvarez de Miranda a Fernández Ordóñez, permitió salir de la crisis del franquismo. De la crisis de la secesión no se saldrá de otra manera.

Pero sigue ciega tu camino. A.

¿Y la democracia? ¡A la democracia que le den!
Roberto L. Blanco Valdés La voz 4 Septiembre 2016

Para acompañar en su soledad a mi querido amigo y colega Xosé Luis Barreiro Rivas, yo también creo, como él, que, vista la demencia a que ha llegado el bloqueo político en España, muy probablemente ya no quede otro remedio que ir a unas terceras elecciones. Mi temor es que, además de político, el bloqueo sea social y que de las urnas no salgan novedades sustanciales capaces de sacarnos del formidable atolladero en el que estamos.

En cualquier caso, el trágico reconocimiento de que la repetición de las elecciones puede ser ya, por desgracia, el menos malo de los riesgos que hoy nos amenazan, no debe impedirnos denunciar la actitud de los dos partidos (el PSOE y, aunque menos, C’s) que podrían hacer inevitable una nueva convocatoria electoral tras despreciar como irrelevante el dato que debe considerarse esencial tras unas elecciones: lo decidido en ellas por el pueblo.

Y es que, primero en diciembre y luego en junio, aún con mayor claridad, el PP ganó las elecciones con Rajoy como candidato a presidente. Es verdad que el vencedor no obtuvo mayoría absoluta (como ocurre tantas veces en los comicios europeos con sistema electoral proporcional) y que el nuestro es un sistema parlamentario y no presidencial. Pero, siendo cierto todo ello, es también obvio lo que Sánchez y Rivera desprecian con pasmosa desvergüenza, de un lado, que la distancia entre PP y PSOE (52 diputados y dos millones y medio de votos) convierten en una burla a la democracia la pretensión de Sánchez de ser presidente en lugar de quien le ha ganado por goleada dos veces en seis meses; del otro, que nuestro sistema parlamentario está tan fuertemente presidencializado que ignorar que los ocho millones de electores del PP han votado a Rajoy como candidato a la Moncloa es tanto como desconocer que dos y dos son cuatro.

Por eso constituye una verdadera bufonada la renovada pretensión de Sánchez de juntar el agua y el aceite (C’s y Podemos) para tratar, pese al desastroso resultado de su primer frustrado intento, de arrebatarle el Gobierno en mala lid al partido que le irrogó en dos ocasiones sendas derrotas espantosas, que dejaron al PSOE en los peores resultados de su historia, dándole un número de diputados con los que constituye una absoluta temeridad tratar de gobernar. Y por eso supone una farsa el ilimitado oportunismo de Rivera, quien cambia de posición con más facilidad que de camisa: ahora resulta que el pacto firmado con el PP ya se extinguió y que renovarlo exige la renuncia de Rajoy a ser investido presidente. A tan curiosa forma de entender la democracia se ha unido Felipe González, quien ha pasado de defender la abstención de su partido a plantear ahora como salida la marcha del ganador de los comicios, opción que seguro aplaudirá el sector del PSOE que está dispuesto a defender la abstención socialista para evitar unas terceras elecciones.

Ambas pretensiones abochornan a cualquiera que crea que la democracia consiste en respetar la voluntad del pueblo y no en que unos políticos trapisondistas hagan con ella mangas y capirotes para tratar de salirse a todo trance con la suya.

Jerarquía de prioridades
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.com 4 Septiembre 2016

En la vida todos tenemos una visión de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que es relevante y de lo que es accesorio, de lo que nos conviene y de lo que no nos conviene, de lo que debemos hacer y de lo que nos gusta hacer. Hay una palabra alemana muy sonora, Weltanschauung, que significa eso, la forma en la que vemos la realidad del mundo, el conjunto consolidado de conocimientos, creencias, convicciones e intuiciones que determina nuestras decisiones y nuestra jerarquía de valores y prioridades. Esta manera de abarcar los acontecimientos que se suceden, de interpretarlos, de juzgar a nuestros semejantes, de marcar nuestras opciones personales, familiares y políticas, de articular nuestra armazón intelectual, fruto de un esquema mental concreto construido mediante la información que recibimos y la experiencia que acumulamos, sobre las que opera sin duda nuestro propio criterio, no es la misma en cada lugar, cada época y cada sociedad, ni por supuesto en cada individuo. Un indígena amazónico está equipado con una Weltanschauung distinta a la de un profesor de matemáticas avanzadas de Harvard, un indigente de las favelas de Río no contempla el universo con un ángulo semejante al de un trader de la City y el prisma bajo el que veía su tiempo Voltaire dista infinitamente del enfoque con el que manejaba el suyo Confucio en la China de hace veinticinco siglos. La Weltanschauung que nos orienta y nos conduce cuando enfrentamos un problema o una encrucijada es clave porque señala ineludiblemente el camino que vamos a tomar o la acción que vamos a emprender.

Desde hace diez meses España se encuentra sometida a una parálisis política que empieza a ser tan llamativa que ya merece editoriales de The New York Times. Por dos veces sucesivas en pocos meses los españoles hemos sido llamados a las urnas sin que hasta el momento las diferentes formaciones presentes en el Parlamento hayan sido capaces de lograr un acuerdo que se traduzca en una mayoría capaz de investir un Presidente de Gobierno. Es cierto que la composición de la Cámara no facilita esta tarea porque de una parte el partido más votado está imputado por graves delitos de corrupción y por otra existen grupos en el hemiciclo que cuestionan los fundamentos del orden constitucional vigente, lo que unido a una aritmética de escaños muy difícil de cuadrar, dibuja un panorama de notoria complejidad. Sin embargo, salta también a la vista que hay algunas posibles soluciones que, sin violentar hasta lo intolerable las cosas, abrirían una salida para este impasse en el que nos encontramos estancados. Pues bien, los máximos responsables que mueven los hilos que han de sacarnos del atolladero se han negado hasta la fecha a realizar el esfuerzo necesario.

Este prolongado período en el que la nave del Estado ha permanecido con los motores parados amarrada al puerto de la inoperancia no nos está saliendo en absoluto gratis. Se ha cuantificado el coste de la interinidad y una estimación bastante prudente sitúa en mil millones mensuales el lucro cesante que los políticos cargan sobre nuestras espaldas. La suspensión de inversiones por el clima de incertidumbre, las licitaciones públicas no realizadas, el temor de los empresarios a la inseguridad jurídica, el freno al aumento del consumo, todo ello crea un entorno negativo para la actividad económica y en consecuencia para la recuperación y el empleo, por no mencionar el descrédito de España en el ámbito internacional.

Cabe preguntarse las razones por las que aquellos que han sido elegidos democráticamente para mejorar las expectativas y las oportunidades de los ciudadanos paradójicamente se dedican conscientemente a deteriorarlas. La gente no entiende por qué los que cobran de los contribuyentes para legislar y gobernar en beneficio de la comunidad nacional se valen de sus prerrogativas y atribuciones para causar un daño considerable a sus representados. La respuesta es evidente: la jerarquía de prioridades de los jefes de partido no coincide con la deseable ni con la que esperan de ellos la inmensa mayoría de sus compatriotas. Sus respectivas Weltanschauung son absolutamente discrepantes. Rajoy, Sánchez, Iglesias y compañía no perciben sus obligaciones como lo hacen los que les han votado, tienen su propia agenda, que es diferente cuando no opuesta a la que aconseja el interés general. Su permanencia en el cargo, el ensanchamiento de su poder, la satisfacción de su vanidad, son para ellos las cuestiones a atender por encima de otras necesidades o urgencias y actúan en consecuencia sin ningún escrúpulo. Desde esta óptica, tenemos unos políticos que no se asemejan a la sociedad que administran, por el contrario, se colocan en un plano ajeno a las inquietudes, deseos y aspiraciones de sus seguidores y simpatizantes, únicamente atentos a su mezquino y particular microcosmos de intrigas, supervivencia política y logro de sus metas personales. Es como si una vez aupados a la poltrona parlamentaria o gubernamental pasasen a otra dimensión, a otra métrica, a un planeta remoto sin relación comprensible con el que habitamos el resto de los mortales.

Entre las muchas y serias reformas que hay que acometer, cuatro décadas después de la Transición, destaca la del mecanismo de selección de nuestras elites políticas con el fin de evitar que habiten una región conceptual y moral en la que lo que consideran bueno para ellos es nefasto para todos los demás.

El bloqueo político aboca a la intervención fiscal del modelo autonómico en España
La ley prohíbe al Gobierno en funciones aprobar un nuevo Presupuesto para 2017, lo que aboca a las autonomías a la práctica intervención fiscal, congelando el 90% de sus gastos
José Antonio Navas El Confidencial 4 Septiembre 2016

La imposibilidad de aprobar unos nuevos Presupuestos del Estado para 2017 supondrá la congelación de entre un 80 a un 90% de los gastos de las comunidades autónomas, de acuerdo con los datos fiscales que manejan distintos miembros del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Los responsables económicos de los Gobiernos regionales han empezado a echar cuentas sobre los efectos de una inexorable prórroga presupuestaria, cuyas consecuencias pueden resultar demoledoras no solo para la agenda fiscal de España y sus compromisos con la Unión Europea sino también y principalmente en las expectativas de servicio público y social de los distintos responsables territoriales y autonómicos.

Las acusaciones de chantaje político contra el actual Gobierno en funciones se han convertido en el arma arrojadiza con la que el PSOE intenta trasladar al Partido Popular la carga de la prueba derivada del desastre económico que producirá en España la convocatoria de unas terceras elecciones. Mariano Rajoy ha situado a Pedro Sánchez como responsable en primera persona del bloqueo político que sufre el país y los socialistas tratan ahora de devolver el golpe culpando al Ministerio de Hacienda de los 'males del infierno' que implicará la necesidad de gestionar las cuentas públicas en 2017 con el socorrido recurso de una prórroga presupuestaria.

Desde el grupo parlamentario del PSOE se insiste en la disponibilidad legal del Gobierno en funciones para aprobar el techo de gasto como piedra angular para que las comunidades autónomas puedan, acto seguido, desarrollar sus respectivos presupuestos. Por desgracia, la realidad contraviene la retórica política porque el techo de gasto en sí mismo no es más que una pieza del ciclo presupuestario que el Estado suele poner en marcha todos los años en el mes de julio y que en este ejercicio ha quedado paralizado por la propia normativa que establece las atribuciones y también las prohibiciones expresas que ha de contemplar un Gobierno en funciones.

La Ley del Gobierno aprobada en 1997 desarrolla el artículo 101 de la Constitución que regula el tránsito de un Ejecutivo a otro. Esta es la situación en la que se encuentra España desde el pasado mes de diciembre, provocando una excepcionalidad que condiciona la capacidad tanto del presidente del Gobierno como del Consejo de Ministros para tomar decisiones políticas. El artículo 21 de la citada disposición limita la actuación a lo que se define como “el despacho ordinario de los asuntos públicos” con las únicas excepciones que se deriven de “casos de urgencia debidamente acreditados o por razones de interés general cuya acreditación expresa así lo justifique”.

La ley prohíbe de manera expresa desde 1997 la aprobación de un proyecto de Presupuestos del Estado por parte de un Gobierno en funciones

A partir de esta vía los más posibilistas podrían pensar que Rajoy y sus ministros tienen capacidad de sobra para apelar a una situación de emergencia y abrir la mano. Craso error, porque el apartado cinco del mismo artículo 21 precisa que “el Gobierno en funciones no podrá ejercer facultades para aprobar el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado”. En definitiva, y como en la entrada en el infierno que canta Dante en su 'Divina comedia', los barones territoriales deberían ir abandonando toda esperanza de recomponer sus cuentas si no hay Gobierno antes del 15 de octubre.

La necesidad de recurrir a una prórroga presupuestaria o, por decirlo de otra forma, la incapacidad legal para aprobar una nueva Ley de Presupuestos de cara a 2017 impide establecer los objetivos de estabilidad económica y financiera de cada una de las Administraciones Públicas, incluidas las autonomías. Además tampoco permite fijar el límite de endeudamiento de las propias comunidades autónomas. En este caso, el techo de gasto es lo de menos porque no se debe olvidar que los presupuestos de los gobiernos regionales provienen en cuatro quintas partes de los ingresos del Estado. Lo que está en juego, ni más ni menos, es el reparto entre las autonomías del margen del 3,1% de déficit público para el año próximo impuesto por Bruselas y esta es una operación que la ley tiene terminantemente prohibida a un Gobierno en funciones.

La estratagema de recurrir a decretos leyes para liberar determinadas partidas de gasto es una tentación que empieza a cundir en las reclamaciones esbozadas por determinados dirigentes autonómicos. La situación de urgencia o interés general podría justificarse en este supuesto a partir de los consabidos dictámenes legales, pero eso sería lo mismo que hacerse trampas en el solitario, pervirtiendo el espíritu de la ley que marca la hoja de ruta en un proceso de tránsito electoral. La aprobación de medidas puntuales tendría un claro carácter arbitrario y provocaría de manera automática acusaciones de déficit democrático procedentes de aquellos gobiernos regionales que no se vieran favorecidos por la varita mágica de un Gobierno en funciones convertido en hada madrina.

Las autonomías incumplirán el déficit, por lo que tendrán que financiarse exclusivamente con el FLA y no podrán endeudarse sin autorización de Hacienda

La prórroga presupuestaria actúa como una espada de Damocles que caerá por su propio peso a menos que el Gobierno pueda asegurar la eficacia de sus actuaciones ante la Comisión Europea. La fecha límite es el 15 de octubre, cuando todos los Estados miembros tienen que presentar ante las autoridades comunitarias sus planes presupuestarios. Si llegado el fatídico día no hay acuerdo parlamentario de investidura, Rajoy y los responsables económicos en funciones bajarán la cerviz en Bruselas expresando la imposibilidad de cumplir la senda fiscal, lo que reactivará el procedimiento por déficit excesivo con la consiguiente multa contra el Reino de España.

Será entonces cuando exista una acreditación sobradamente fundada para invocar una situación de urgencia o de interés general. En definitiva, el bloqueo político induce a una cruel paradoja que puede resumirse lisa y llanamente en el hecho de que es preciso que ocurra un grave accidente para abordar la puesta en marcha de un paso a nivel. Entretanto, durante todo el ejercicio de 2017 las comunidades deberán prepararse para funcionar en la indigencia de unas cuentas públicas que abocan a una pérdida de independencia económica y financiera porque el Gobierno en funciones tampoco tiene capacidad para aumentar y corregir los márgenes de déficit autonómico previstos en los Presupuestos de este año.

El Gobierno entregará otros 9.042 millones del FLA a CCAA y Ayuntamientos
Carlos Sánchez El Confidencial 4 Septiembre 2016

De ese dinero, 8.816 millones serán para pagar las facturas de la Comunidades Autónomas. El resto quedará en manos de los Ayuntamientos

El conjunto de las autonomías estará obligado a apretarse el cinturón hasta el 0,3% de déficit que fue acordado para 2016 y que, en un principio, iba a ser ampliado hasta el 0,7% de cara al próximo año. En la práctica, este listón dará lugar a un incumplimiento generalizado de los objetivos de estabilidad y los gobiernos regionales entrarán en lo que se conoce como ‘la zona de aplicación’ de la Ley Presupuestaria. A saber; los barones territoriales y sus consejeros económicos estarán incapacitados para acudir a cualquier mecanismo de financiación que no sea el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) manejado por el Gobierno central. Las autonomías tendrán que abordar además programas económicos y financieros de reequilibrio fiscal, no podrán endeudarse sin autorización expresa de Hacienda y cualquier convenio que pretendan suscribir con el Estado deberá ser aprobado por el Consejo de Ministros.

En otras palabras, la intervención fiscal de las autonomías empieza a tomar cuerpo a medida que transcurren los días sin Gobierno y sin Presupuesto del Estado. No es extraño que los barones del PSOE se hagan cruces después del reiterado ‘no’ de Pedro Sánchez a la investidura de Rajoy. El presidente en funciones aseguró ante su rival político que había entendido perfectamente el mensaje de rechazo. La clave ahora reside en conocer qué parte del ‘no’ rotundo a un nuevo Presupuesto del Estado van a ser capaces de entender y cómo lo van a asumir los responsables políticos que gobiernan los distintos territorios de España.

Yo me declaro islamófobo
David R www.latribunadelpaisvasco.com 4 Septiembre 2016

Lo digo muy consciente de que no es una postura políticamente correcta y, por lo tanto, voy a argumentar con detalle esta pregunta el titular. Pero también lo digo sabiendo que es la postura que cada vez más ciudadanos estamos adoptando en Occidente, y les aseguro que no tiene nada que ver con cuestiones racistas.

Estoy harto de que en Occidente me digan que tenemos que entender a personas que profesan una fe que se basa en uno de los libros más violentos que jamás se han escrito: El Corán. Si alguien duda de esta afirmación, le pido por favor que se lea detenidamente las 6236 aleyas que se organizan en sus 114 azoras; ya sé que en Occidente no es un libro que se suela leer habitualmente, pero les aseguro que su lectura es reveladora.

Una religión que en base a un texto escrito en el siglo VII de nuestra era (612-632 d.C.) maneja planteamientos absurdos e inaceptables en el siglo XXI. Su dios hizo descender esta revelación a un árabe, de la tribu Coraix, un tal Mahoma, quien la recibió en una visión de conjunto y luego en detalle y por entregas, mediante la recitación que le hacía Gabriel, que era un ángel o un arcángel. Los más estudiosos, y con mucha precaución, reconocen que Mahoma era un analfabeto y por eso lo dicto a escribanos.

En base a ese texto, que no puede modificarse, esta religión depara para las mujeres un rol de segunda categoría en la especie humana, siempre inferior a la del hombre. Me parece una barbaridad inaceptable cada vez que veo por la calle a una mujer tapada caminando dos pasos detrás de su propietario. No está bien que defendamos la igualdad entre sexos, y toleremos la increíble diferencia que estos sátrapas machistas nos ponen delante de las narices cada minuto que pasa. ¿Estamos asumiendo que existen mujeres de primera y de segunda?

Pero es que también están en el punto de mira los homosexuales, y de manera muy especial los judíos, colectivos ambos que deben ser eliminados físicamente porque son peores que los infieles.

Ellos agrupan la sociedad en dos grupos, los creyentes y los no creyentes, y los no creyentes somos infieles. Y a mí no me da la gana que nadie en la superficie del mi planeta me califique de esa manera, y se me acabo la paciencia de respetar a los que no me respetan.

Me parece absolutamente inaceptable el ataque sistemático que supone a nuestra democracia, a nuestro ordenamiento jurídico, que para ellos es de categoría inferior a su Ley (El Corán), y que por lo tanto es un ataque constante y ya milenario a nuestra forma de entender la civilización, y una patada tremenda a nuestra concepción de las libertades.

Tampoco creo que sea aceptable su tendencia a evitar el progreso, que por otra parte es coherente con el hecho de seguir utilizando una norma absoluta que está escrita en lo que los historiadores alemanes estudiosos de la Edad Media llaman “frühmittelater” (entre siglos V y IX). Si te has quedado en la Edad Media tienes un serio problema, pero no es culpa mía y no tengo porque aguantar tus lesivas tonterías. Ya entiendo que el progreso les perjudica, porque no solo son monoteístas, son monolíticos, ancestrales, caducos y con menos capacidad de movimiento que un percebe.

Creo que no tengo la culpa de que estas personas piensen de otra manera, pero estoy absolutamente seguro de que no tengo porque aguantarles, y mucho menos tolerar la vulneración de derechos hacia las mujeres, los homosexuales y los judíos. Yo no les quiero en mi sociedad.

Hace ya muchos meses escribí cual es la "prueba del algodón", yo la puse en práctica, y como funcionaba, me atreví a contarla, y hoy la recuerdo, es muy fácil de practicar. Lleve a un musulmán a una discusión donde lo que esté en juego sean las legitimidades legales y la aceptación de las normas, y en el fragor dialéctico pregúntele qué es más importante y principal para él: ¿la Constitución Española de 1978 o El Corán? Verá el resultado. Por supuesto, esta prueba no se la puede hacer a una mujer musulmana, porque entre sus muchísimas prohibiciones tiene prohibido contestar a esa fundamental cuestión.

Europa: La sustitución de una población
Giulio Meotti (*) www.latribunadelpaisvasco.com 4 Septiembre 2016

Que el número de muertes supere al de nacimientos podría parecer ciencia-ficción, pero se trata de la realidad actual de Europa. Simplemente ha ocurrido. Durante 2015, nacieron 5.100.000 niños en la UE, mientras que murieron 5.200.000, lo que significa que la UE ha registrado, por primera vez en su historia moderna, un cambio natural de la población negativo. Las cifras provienen de Eurostat (la oficina de estadística de la Unión Europea), que viene contando la población europea desde 1961. Es oficial.

Hay, sin embargo, otra cifra sorprendente: la población europea aumentó globalmente desde los 508.300 millones hasta los 510.100. ¿Se figuran por qué? La población inmigrante creció en torno a los dos millones en un año, mientras que la población nativa europea ha ido en descenso. Es la sustitución de la población. Europa ha perdido la voluntad de mantener o aumentar su población. Esta situación es demográficamente tan trascendental como la de la gran peste del siglo XIV.

Este cambio lo explica el demógrafo británico David Coleman en su estudio Immigration and Ethnic Change in Low-Fertility Countries: A Third Demographic Transition (Inmigración y cambio étnico en países de baja fertilidad: una tercera transición demográfica). La suicida tasa de nacimientos, unida a la rápida multiplicación de los migrantes, transformará la cultura europea. Este descenso de la tasa de fertilidad de los nativos europeos coincide, en efecto, con la institucionalización del islam en Europa y la "reislamización" de sus musulmanes.

En 2015, Portugal registró la segunda tasa de nacimientos más baja de la Unión Europea (8,3 por cada 1.000 habitantes), y un crecimiento natural negativo de -2,2 por cada 1.000 habitantes. ¿Qué país tenía la tasa de nacimientos más baja? Italia. Desde el "baby boom" de los años sesenta, en el país famoso por sus grandes familias, la tasa de nacimientos se ha reducido a menos de la mitad. En 2015, la cifra de nacimientos cayó hasta los 485.000, menos que en cualquier otro año desde la fundación de la Italia moderna en 1861.

Europa del Este tiene ahora "la mayor pérdida de población de la historia moderna", mientras que Alemania superó a Japón al tener la tasa media de nacimientos más baja del mundo en los últimos cinco años. En Alemania e Italia los descensos fueron particularmente acusados: -2,3 % y -2,7 %, respectivamente.

Algunas empresas ya no están interesadas siquiera en los mercados europeos. Kimberly-Clark, que fabrica los pañales Huggies, se ha retirado de la mayor parte de Europa. Simplemente, el mercado ya no es rentable. Entretanto, Procter & Gamble, que fabrica pañales Pampers, ha invertido en el negocio del futuro: pañales para personas mayores.

Europa está encaneciendo; se siente la tristeza de un mundo que agota. En 2008, los países de la Unión Europa vieron el nacimiento de 5.469.000 niños. Cinco años más tarde, fueron casi medio millón menos, 5.075.000, lo que supone un descenso del 7 %. Las tasas de fertilidad no sólo han descendido en los países con economías resentidas, como Grecia, sino también en países como Noruega, que logró sortear la crisis económica.

Como dijo hace poco lord Sacks, "el descenso de la tasa de nacimientos podría conjurar el fin de Occidente". Como Europa está envejeciendo, ya no renueva sus generaciones, y en su lugar acoge a cantidades masivas de migrantes de Oriente Medio, África y Asia, que están reemplazando a los nativos europeos, y que traen consigo culturas cuyos valores son radicalmente distintos sobre el sexo, la ciencia, el poder político, la cultura, la economía y la relación entre Dios y el hombre.

Los progresistas y laicistas tienden a soslayar la importancia de los asuntos demográficos y culturales. Por eso, las advertencias más importantes han provenido de algunos líderes cristianos. El primero que denunció esta pronunciada tendencia fue un gran misionero italiano, el padre Piero Gheddo, que explicó que, a causa del descenso de la tasa de nacimientos y la apatía religiosa, "El islam podría tarde o temprano conquistar la mayoría de Europa". Le siguieron otros, como el cardenal libanés Bechara Rai, que dirige a los católicos orientales alineados con El Vaticano. Rai advirtió de que "el islam conquistará Europa mediante la fe y la tasa de nacimientos". Parecidas advertencias hizo otro cardenal, Raymond Leo Burke.

En una generación, Europa será irreconocible. Los europeos parecen sentir en su mayoría que la identidad de su civilización se encuentra amenazada, fundamentalmente por un libertarismo frívolo, una ideología disfrazada de libertad, que quiere destruir todos los lazos que vinculan al hombre con su familia, su linaje, su trabajo, su historia, su religión, su lengua, su país y su libertad. Parece provenir de una inercia a la que no le importa si Europa prevalece o sucumbe; si nuestra civilización desaparece subsumida en el caos étnico o sustituida por una nueva religión del desierto.

Como explica un artículo en la Washington Quaterly, la conjunción fatal del descenso de la natalidad europea y el auge del islam ya ha tenido importantes consecuencias: Europa se ha convertido en una incubadora de terrorismo; ha dado lugar a un tóxico antisemitismo; ha visto un giro político hacia la extrema derecha; ha sufrido la mayor crisis de autoridad europea y un reenfoque de la política exterior tras la retirada europea de Oriente Medio.

No sólo se está experimentando un suicidio demográfico: parece ser lo que se busca. La burguesía xenófila, que hoy controla la política y los medios, parece imbuida de un racismo esnob y masoquista. Le ha dado la espalda a los valores de su propia cultura judeocristiana y los ha mezclado con una visión alucinada y romantizada de los valores de otras culturas. La triste paradoja es que los europeos están importando grandes cifras de jóvenes de Oriente Medio para compensar las consecuencias del estilo de vida que han elegido.

Un continente agnóstico y estéril, privado de sus dioses y niños porque los ha proscrito, ya no tendrá la fuerza para luchar contra –o asimilar – una civilización de jóvenes y devotos. No haber hecho nada para contrarrestar esa transformación parece haber favorecido al islam. ¿Es eso lo que estamos viendo en estos últimos días de verano?

(*) Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute Traducción elmedio.com


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Las raíces de Bildu: Del chapoteo en Santoña a profanar sepulturas
La Verdad Ofende www.latribunadelpaisvasco.com 4 Septiembre 2016

La historia que narraré se explica en tres actos. Me explico:

Se entierra en el guerra-civilismo marxista que ochenta años después de perder una guerra que anunciaron y reclamaron, glorifica a quienes intentaron aquella revolución marxista travestida de democracia. Sus protagonistas - Caballero, Ibárruri, Negrín o Carrillo - son hoy ensalzados con calles, monumentos, plazas y colegios, como "demócratas", ocultando su responsabilidad en el planificado genocidio cristiano (lean cómo lo cuenta Andrés Nin) y los golpes de Estado de izquierdas entre 1930-1936 - hasta cinco golpes de Estado -, previos al de los generales que impidió culminar su revolución roja.

Paralelamente, esta historia se desentierra hoy en Pamplona, de la mano de una ley cainita y "roja" (así se calificó Zapatero) que cuenta solo parte de lo que pasó, permitida gracias a la cobardía del PP y ejecutada por los sucesores políticos del crimen marxista leninista que padeció España en plena democracia, finalmente metidos a políticos bajo la marca EH-Bildu. Como leerán a continuación, el slogan leninista “tu odio mi sonrisa” ya se practica también con las tumbas.

ACTO I
Todo se precipita en 48 horas. Elecciones municipales, mediados de abril de 1931: “¿Les parece a ustedes poco lo que ha ocurrido ayer, que España se había acostado monárquica y se levantó republicana?”, exclamó el jefe de gobierno Aznar al Conde de Romanones, según narra Francisco Cambó.

La sentenciosa frase del almirante Aznar corrió como la pólvora entre socialistas y republicanos que toman las calles (lo que repetirán en febrero del 36) ayudando a pervertir la aplastante victoria electoral monárquica. Una victoria que no se dio en las ciudades - centros del poder - donde la gran masa obrera reclamó una victoria que no fue. El catastrófico telegrama de Berenguer, dando por buena la victoria republicana remataría la faena. Pero estamos en Madrid y las claves son el Rey y el Ejército.

Tras las presiones de Maura, Largo Caballero y De los Ríos, los ministros del Rey y Romanones se reúnen con el militar de convicciones republicanas José Sanjurjo Sacanell, a la sazón general de la Guardia Civil que él manda, y responsable de la seguridad de la capital, a quien el Conde pregunta si podrá contarse con la Benemérita. Sanjurjo, lacónico, respondió: “Hasta ayer por la noche podía contarse con ella”. Romanones exclamó: “Todo está perdido”. Para no derramar sangre, el Rey se exiliaba días después y la II Republica era un hecho consumado. El mismo régimen que el republicano Sanjurjo ayudó a traer, fue contra el que se pronunció, tras constatar su perversión marxista hacia la revolución bolchevique que Rusia había vivido solo 15 años atrás.

Su cuerpo, inhumado en Pamplona, será exhumado por el alcalde Joseba Asirón de EH-Bildu, en aplicación de la cainita Ley de Memoria Histórica.

ACTO II
La misiva que recibe el capitán Fermín Galán - presto a iniciar la revolución y sublevarse en Jaca, a las órdenes del complot urdido por el pacto de San Sebastián - la remite Emilio Mola, su compañero de armas de África. La intención no es otra que evitar el planeado golpe revolucionario acompañado de la huelga general que al bolchevique Lenin le llevo al poder. La carta, que va fechada el 27 de noviembre de 1930, de nada sirve. El golpe se produce, es rápidamente reprimido (previa traición del pacto de San Sebastián) y Galán fusilado al día siguiente.

Muy pocos años después, ante el cariz revolucionario que adquiere la II República pervertida por los "rojos" (así se hacían llamar), todo se desmorona: dos declaraciones de independencia de Cataluña; la huelga revolucionaria anarquista (Casas Viejas); el golpe de 1934; la revolución del PSOE en Asturias; el puchero de las elecciones del Frente Popular (que Alcalá Zamora narra con precisión en sus memorias secuestradas) y el genocidio cristiano iniciado desde mayo de 1931, convierten a Mola en el “director” del “complot de los generales” (julio de 1936) que detendrá el horror rojo. El asesinato del líder de la oposición por el PSOE, Jose Calvo Sotelo, precipitará todo. Historia.

Su cuerpo, inhumado en Pamplona, será exhumado por el alcalde Joseba Asirón de EH-BILDU, en aplicación de la cainita Ley de Memoria Histórica.

ACTO III
El 24 de agosto de 1937, una ingente masa de 80.000 soldados bien armados se rinde sin pegar un solo tiro - los “Gudaris / héroes" del PNV” - en las playas de Laredo y Santoña ante las fuerzas italianas del fascio, con quienes Juan de Ajuriagurra, presidente del “Bizkai Buru Batzar” (PNV) ha negociado su rendición a través de la Santa Sede y a espaldas de la Republica, traicionándola. El telegrama que el criminal Largo Caballero intercepta, descubriendo el traidor complot a la Republica de rendición, empieza en estos términos:

“11126 sss CIn A DEL Vaticano 1 200 - 199 8 1340 ETAT — Su Excelencia Aguirre, Bilbao — tengo el honor de comunicar a vuestra excelencia que los generales Franco y Mola, interrogados expresamente acerca del asunto, han hecho conocer ahora a la Santa Sede las condiciones de una eventual rendición inmediata […] Cardenal Pacelli.

23 años después, el asesinato marxista que provocó la guerra civil reaparece con ETA, esos reivindicados hijos de los “gudaris” de una patria que noveló el racista Arana, y que alegando una Dictadura, iniciaron una tímida carrera de terror, que ya en democracia y sin pena de muerte pudieron hacer política y extendieron en casi total impunidad, asesinando a casi mil personas, dejando más de 35.000 afectados, mutilados y heridos y ocasionando una diáspora de 240.000 vascos (cifra similar a los huidos tras la ‘Guerra Incivil’, aunque en ese caso el 80% regresó en los siguientes cinco años).

España, en 1978, se había dotado de una amnistía reclamada insistentemente por la izquierda para sellar la reconciliación final, que una comisión formada por marxistas, socialistas, comunistas, sindicalistas y nacionalistas resolvió. Esta amnistía no solo perdonó los crímenes marxistas de asesinos como Carrillo, Ibárruri o Alberti, incluyó también los más recientes asesinatos marxistas del GRAPO, FRAP o ETA, los de bandas de ultraderecha y todo crimen imputable al bando nacional antes, durante o después de la ‘Guerra Incivil’ que Largo Caballero reivindicó hasta lograr. Fue el perdón definitivo de reconciliación casi terminada que logró la Transición, también para quienes no luchamos allí, y que algunos insensatos pretenden desmantelar hoy.

Este Acto III culmina aquí. ETA, “amnistiada de facto” por segunda vez gracias al PP-PSOE, legalizados sus refundados partidos políticos (según el Supremo) Sortu y EH-Bildu donde ingresan sus militantes y sicarios que perciben dinero público, en aplicación de la cainita Ley de Memoria Histórica de Zapatero, “violará” el descanso de los restos de Sanjurjo y Mola que reposan en Pamplona.

Los padrinos políticos del tiro en la nuca por la espalda como Valentín Lasarte se ensuciaban encima cuando les detenía la Guardia Civil, continuando la tradición de Santoña. Pero su aciaga victoria no será retorcer la historia que muchos recordamos. Se quedará en la bajeza de profanar dos tumbas como hacían ayer con la de Ordoñez, asesinado por el cobarde etarra Valentín Lasarte (hoy, en libertad) de dos tiros por la espalda y en la nuca. Sus "gestas" serán violentar los restos de un general que facilitó la República hacia una democracia que otros, los “rojos”, no quisieron.

Abrir heridas de ochenta años atrás es a lo que dedica sus esfuerzos el gobierno marxista navarro con el dinero de todos. Y lo más patético de su enferma ignominia es la certeza de que en su sectarismo e ignorancia creen que eso… mola.

“La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento”.

NUEVOS DATOS SOBRE EL ASESINATO
Historia de una bala: mató a Miguel Ángel Blanco pero hirió de muerte a la propia ETA
'El hijo de todos', el libro que reconstruye por primera vez la vida y muerte del mártir de nuestra democracia. Habla el forense que hizo la autopsia.
Miguel Ángel Mellado El Espanol 4 Septiembre 2016

(Cuando comienza la cuenta atrás para la conmemoración del 20 aniversario de la muerte de Miguel Ángel Blanco, sucedida el 13 de julio de 1997, el periodista Miguel Ángel Mellado, director adjunto de EL ESPAÑOL, publica el libro El hijo de todos. Vida y asesinato del mártir que venció a ETA. El concejal del Partido Popular en Ermua fue secuestrado el día 10.

Como se recordará, sus secuestradores dieron 48 horas para que el Gobierno de Aznar trasladara a cárceles del País Vasco a los 600 etarras distribuidos por centros penitenciarios del territorio nacional. Una petición imposible de cumplir en tan corto plazo, tras la cual se escondía la firme decisión de la organización terrorista de asesinar a un concejal del PP en el inicio de su política conocida más tarde como “socialización del dolor”. Pero el tiro le salió a ETA por la culata porque la muerte de Blanco supuso el principio del fin de la banda.

A continuación, reproducimos una parte del capítulo Autopsia al mártir, en el que el médico forense que la realizó, Luis Miguel Querejeta, aporta información sobre cómo sucedieron los hechos. Fue él quien extrajo del cadáver las dos balas que tenía alojadas en la cabeza. Las fotos de los proyectiles aparecen publicadas por primera vez.

El libro El hijo de todos, expresión pronunciada en aquellas horas dolorosísimas por Consuelo Garrido, madre del concejal, contiene datos inéditos sobre la vida de Blanco y sobre aquellos cuatro días que conmocionaron España y convirtieron a Miguel Ángel en mártir a la fuerza y revolucionario frente al miedo de la sociedad a ETA, en una catarsis nacional sin precedentes.

El asesinado, que deseaba tener dos hijos, justo los que tuvieron sus asesinos, Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote, y Irantzu Gallastegui, alias Amaia, guardó en un bolsillo del pantalón sus lentillas de miope horas antes de recibir los dos disparos.)

Autopsia al mártir
—¿Sufrió mucho Miguel Ángel Blanco en el momento de morir?
—No. Los dos disparos fueron muy seguidos. El segundo le produjo una conmoción que le dejó inconsciente en el momento. Algo parecido a cuando uno se marea y pierde el conocimiento plenamente.

'La primera bala no le habría causado la muerte. El segundo disparo fue el tiro mortal', dice el forense
—¿Fueron los disparos que recibió igualmente lesivos?
—No, en absoluto. Las balas eran del calibre 22, disparadas por una pistola pequeña. La primera bala, de hecho, no le habría causado la muerte. Dolor sí, pero nada más. ¿Cuánto dolor? Es de suponer que bastante, pero hay muchas heridas dolorosas que no te causan la muerte. En los hospitales hay muchos pacientes así y salen al poco tiempo. La víctima tenía la primera bala alojada en el hueso mastoideo, detrás del pabellón auricular derecho.

—Fue, por tanto, la segunda bala la que causó la muerte a Miguel Ángel...
—Efectivamente. El segundo disparo es el tiro de la muerte, el llamado disparo de ajusticiamiento. Es de suponer que con el primer disparo, que le causa dolor, le estalla el oído, y la víctima se queda medio paralizada. Es cuando se inclina más y el asesino vuelve a disparar, ahora en la zona occipital, en el centro de la nuca. Esa es la marca de 'Txapote'.

El doctor Luis Miguel Querejeta Casares tenía entonces 35 años. Extremadamente educado, este médico forense destila profesionalidad por todos los poros. Calcula que habrá realizado cerca de 5.000 autopsias. Todas las víctimas del Comando Donosti desde que aprobó las oposiciones, en 1990, pasaron por su mesa de autopsias. A veces tuvo que analizar a asesinados por ETA con los que había tenido relación personal, como el abogado Fernando Múgica Herzog, otra víctima de Txapote. El trabajo de este médico y de sus compañeros de especialidad es impagable. Si no fuera por ellos, por la minuciosidad en la obtención de las pruebas causantes del daño, los terroristas difícilmente podrían ser luego encausados y condenados.

Sólo porque un pueblo que olvida corre el peligro de volver a cometer los mismos errores trágicos, está justificado preguntar al forense si Miguel Ángel sufrió o no sufrió, aunque pudiera ser entendido como morbo innecesario, como dejar el dedo puesto en la herida impidiendo que cicatrice. Así que pasen veinte años del asesinato (se cumplirán el 13 de julio de 2017), 30 años o 100 años, siempre estará justificado recordar el sacrificio involuntario de alguien como Blanco que murió por defender unas ideas sin violencia.

—¿Doctor, qué recuerda de aquellos días?
—Aquellos dos días, 12 y 13 de julio de 1997, los recuerdo como si fueran una película. En realidad la película comenzó el día 10, con el inicio del secuestro, pero cobró intensidad el sábado 12. Yo estaba en casa viendo la televisión, con un reloj en la pantalla que iba marcando, minuto a minuto, cómo se acercaba a las 4 de la tarde, hora del ultimátum. Daba vértigo contemplar el minutero recorriendo la esfera. Sobre las 4.20 de la tarde (posiblemente fue algo después), sonó el busca. Llamaba la secretaria del juzgado para comunicarnos que habían encontrado a alguien que podía ser Miguel Ángel Blanco, con un tiro en la cabeza. Cogí el coche e infringí todas las normas de circulación en cuanto a la velocidad. Necesitaba descargar.

La etarra 'Amaia' se quedó en el coche. 'Oker' lo sujetó y 'Txapote', a cañón tocante, con silenciador, apretó el gatillo

El forense Luis Querejeta relata con la misma minuciosidad con la que realiza sus informes qué le sucedió en las siguientes horas.

—Al día siguiente, 13 de julio, cuando acabé de hacer aquella autopsia, me derrumbé. Es el trabajo que recuerdo de manera más intensa y nítida. Y he hecho muchas autopsias en mi vida profesional.
La primera bala que Txapote disparó contra Miguel Ángel Blanco no lo habría matado.

Su informe preliminar de la autopsia, con fecha de entrada en el registro general del Instituto Anatómico Forense del 15 de julio de 1997, describe al detalle el examen externo del cadáver. “Un varón de edad adulta joven, hábito constitucional atlético y aparente buen estado de nutrición”, así como los signos de violencia que presenta el mismo, “herida inciso-contusa, que se identifica como el n.1 (primer proyectil), situado en región mastoidea derecha, de 4,4 x 3,5 mm…” y “herida inciso-contusa, de 4x4 mm, identificada con el n. 2 (segundo proyectil), situada en región occipital derecha, paramedial y alta…”. “Con un hematoma orbicular bilateral, erosiones superficiales en región frontal, otra en la nariz, tres en la muñeca izquierda…”. “No se aprecia –aclara el informe- signo alguno de lucha o defensa”.

—¿La autopsia fue complicada?
—No, fue muy rápida. Comenzamos, aproximadamente, a las 11.30 de la mañana y finalizamos una hora y cuarto después. Tenga en cuenta que sólo tenía dos disparos. No como otras víctimas de ETA. Recuerdo que el empresario Usabiaga presentaba entre 12 y 15 heridas de bala. Además, poseíamos los escáneres del hospital, con lo que sabíamos perfectamente dónde teníamos que entrar limpiamente.

El forense no quiere hacer especulaciones sobre cómo sucedieron los hechos en los minutos finales de Miguel Ángel. Se atiene al informe entregado en el Juzgado de Instrucción n. 4 de San Sebastián, incorporado al sumario del caso. El informe describe así las lesiones:

“En el contexto de las lesiones, las heridas correspondientes a uno de los proyectiles, herida identificada con el número 1, no provoca lesiones significativas, ni desde el punto de vista de la vitalidad de la víctima, como tampoco desde la consideración de su capacidad o nivel de conciencia y de movimiento”.

“La herida identificada como n. 2 permite una valoración, a nuestro entender, mucho más completa y determinante. (…) La presencia de dichos elementos y la ausencia de una herida cutánea estrellada nos permiten afirmar una distancia de disparo muy corta, que podría asumirse como escasamente superior al cañón tocante, es decir, que la boca del arma no se encontraba en contacto con la piel en el momento del disparo, pero sí a muy escasos centímetros”.

Esta segunda bala dejó herido de muerte a Miguel Ángel, por los destrozos internos que causó. “Un cono truncado de base más amplia interna”, dice el estudio. Un cono como la orografía del pueblo empozado de Ermua. También sirvió para establecer el arma desde la que se realizó el disparo, utilizada por ETA en otras acciones. La pistola no ha sido encontrada.

La autopsia recoge que la víctima, en el momento en el que fue hallada, estaba maniatada, lo cual “permite afirmar con claridad una muerte de etiología médico legal homicida”.

¿Cómo sucedieron, pues, los hechos, según relata el cuerpo mudo y desnudo del concejal tendido en la mesa de autopsia de 2.60x0.80x0.85 centímetros de largo, ancho y alto, respectivamente? El doctor Querejeta no trabaja sobre hipótesis, solo relata los signos latentes en el cuerpo inerte. Las especulaciones, basadas en datos, corresponden más a policías y a periodistas, dos profesiones en las que la imaginación vuela.

Así sucederían los hechos:
El vehículo con los cuatro pasajeros llega al lugar de los hechos sobre las 16.10 del 12 de julio de 1997, a un paraje nada concurrido, a pocos minutos del centro de Lasarte (Guipúzcoa). De los tres terroristas, ella, Irantzu Gallastegui Sodupe (alias Amaia), nacida en Bilbao en 1973, se queda dentro, al volante. El turismo está estacionado a un lado del camino terroso y estrecho, por donde solo puede transitar un vehículo a la vez. Los otros dos etarras, Francisco Javier García Gaztelu (Txapote), nacido en Bilbao en 1966, y José Luis Gueresta Mújica (Oker), nacido en Cizúrquil (Guipúzcoa) en 1970, quien apareció muerto años después con un disparo en la sien, se bajan del turismo y sacan al rehén del maletero.

Miguel Ángel Blanco (Ermua, 1968) tiene las manos atadas con un cable por la parte delantera del cuerpo. Bajan caminando unos 20 metros por una pequeña senda. El reo, a trompicones. Al llegar a una explanada, ante la previsible resistencia de la víctima (se le detectan arañazos en los brazos), Oker la sujeta como puede y Txapote, acostumbrado a matar con la precisión de quien pilla desprevenido a sus condenados, no logra hacer el primer disparo como sabe. El primer disparo, por su trayectoria, parece realizado en un plano donde víctima y agresor se encuentran a la misma altura, según el recorrido de la bala.

Esa es la bala número 1. Se incrusta en el hueso mastoideo del pabellón auditivo derecho, el que sobresale y se percibe con el mero tacto de la mano detrás de la oreja.

Medio conmocionado y dolorido, Blanco pierde la verticalidad y baja la cabeza. Es cuando Txapote, según indica la trayectoria del segundo disparo, vuelve a apretar rápidamente el gatillo de su pistola Beretta, con silenciador, a escasos centímetros del cuero cabelludo. La segunda bala es la mortal. La bala número 2 entra limpiamente por la zona occipital de la cabeza y causa destrozos en el cerebro, imposibles de reparar. Las dos balas, alojadas en la cabeza de la víctima, serán extraídas en la autopsia del día 13. Las lesiones son tan graves que no pueden ser operadas.

Se sabe que fue Txapote quien disparó por la declaración, años después, de otro colaborador de ETA, Gregorio Escudero Balerdi. Es éste quien da todos los detalles, incluido que el día del asesinato, a la hora fatídica, Escudero se divertía alegremente en los sanfermines. Porque la vida son dos días y hay que aprovecharlos. La vida dura 48 horas, el tiempo dado por los secuestradores para matar a Miguel Ángel Blanco.

La víctima queda tendida, con las manos atadas hacia adelante, apoyado ligeramente sobre sus rodillas, e inconsciente. Se calcula que perdió entre un litro y litro medio de sangre. Es encontrado por una pareja que ha sacado a pasear a sus perros.

Dicen los expertos que todos los disparos de Txapote son siempre iguales: limpios, inconfundibles, traicioneros, realizados en la base de la nuca.

—Doctor, finalizo por donde empecé, por el dolor. Querría saber si Miguel Ángel al menos no sufrió tras el momento final. ¿Puede apreciarse el dolor en el rostro de un cadáver?
—Sí, puede verse. En el caso de Miguel Ángel, su cara era de estar plácidamente dormido. Muy diferente es la muerte de un ahorcado. La desesperación queda reflejada en el rostro. No, no sufrió. No sé si antes, durante el secuestro. Definitivamente, la autopsia de Miguel Ángel Blanco es la peor experiencia que he tenido. Tuve una sensación de derrumbe al acabar. Tantos muertos, Dios mío, me decía a mí mismo, ¿para qué sirve que haya tantos jóvenes asesinados prematuramente? Uno piensa en sus hijos, en el futuro del País Vasco... El día siguiente, 14 de julio, acudí a la manifestación convocada en la Plaza de Guipúzcoa de San Sebastián con mi hijo sobre los hombros.

El médico forense transmite confianza en su apretón de manos. Amable hasta el último detalle, pese a su gesto circunspecto, contesta a una pregunta que parece no venir a cuento. O sí, porque seguramente el creyente Miguel Ángel Blanco se la habría hecho al doctor en otras circunstancias, tan interesado como estaba siempre con todo lo relacionado con la religión y con la Biblia.

—Me decía que ha hecho cerca de 5.000 autopsias. A niños, adolescentes, jóvenes, padres, madres, ancianos... Perdóneme por hacerle una pregunta tan íntima: ¿los forenses creen en Dios?
—...En mi círculo prácticamente nadie cree... O al menos, yo no los he tratado.

La hermana de Miguel Ángel Blanco confiesa que no ha querido leer la autopsia, ni lo hará, redactada, como decimos, con la asepsia del profesional. En Medicina no hay un oficio más duro que el del forense. No por tener que tratar con los muertos, que a todo se acostumbra uno. Ellos están ahí, en la mesa de la autopsia, pero ya no están aquí: ajenos al enterotomo, al cincel del cráneo, al bisturí o la sierra vibradora, instrumental necesario para llegar hasta el fondo, buscar pruebas y valorar daños. Lo duro no es trabajar con los muertos, sino aguantar la mirada de los familiares. Porque, como confiesan los profesionales de esta especialidad, “si el familiar sabe quién eres, y en las ciudades pequeñas todos nos conoceos, al cruzarse con nosotros nos relacionan con la tragedia, con el peor y más doloroso momento vivido”.

Mayor Oreja, increpado en el hospital
El doctor Francisco García Urra, Patxi para los amigos, comenzó a trabajar en 1979 en la UVI del Hospital Universitario Donosti, entonces llamado Nuestra de Aranzazu. Y ahí sigue. Con los años fue ascendiendo hasta convertirse en el actual jefe del servicio. Aquel día, a las 17.30 del 12 de julio, estaba de guardia. Su actuación no pudo salvar la vida del joven concejal herido de muerte. Habría necesitado una facultad divina ajena al galeno.

“En realidad Miguel Ángel llegó prácticamente muerto”, admite 20 años después. En la Unidad de Cuidados Intensivos lo tenían todo preparado por si se producía la previsible desgracia. Tras el escáner y la radiografía del cráneo, se descartó la operación. Era imposible intervenir.

“A las 18.30 de la tarde, una hora después de llegar la víctima al hospital, ya sabemos que no hay nada que hacer. Tenía midriasis pupilar, las pupilas muy dilatas sin que respondieran a ningún estímulo de luz”. Este era un síntoma claro de lesión cerebral irreversible. “Había entrado en un coma profundo; sólo permanecía conectado a la vida por un pequeño hilo de respiración”. Tras sucesivos electroencefalogramas, a las 3 de la madrugada del día siguiente, queda constancia de que el paciente carece de vida cerebral.

Todas estas horas en las que Blanco permaneció en Cuidados Intensivos, desahuciado ya, sirven a los familiares para recordar anécdotas sobre el herido de muerte. Aquellos tics incontrolables de Miguel Ángel (parecidos a los de Gregorio Ordóñez, también asesinado por ETA), especialmente en el cuello, con su movimiento espasmódico hacia el lado izquierdo, con el que seguramente Txapote no contó al apretar por primera vez el gatillo y alojar la bala en el mastoideo derecho.

Sirven para hablar del carácter alegre, bromista, bailarín, familiar, empático, sensible, amigo de sus amigos, chistoso, hasta reírse de sí mismo, como le recuerda Nerea, prima pequeña de Miguel Ángel Blanco, ahora policía municipal en un pueblo de Guipúzcoa.

Aquellas horas finales en la UVI sirven, también, para que el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que ese día cumple 46 años, sea increpado en un pasillo del Hospital por la portavoz de la familia Blanco Garrido y jefa de Miguel Ángel Blanco en Eman Consulting, acusando al Gobierno de no haber hecho lo suficiente para impedir el asesinato. Todas esas horas finales dan de sí para que el vicepresidente Francisco Álvarez Cascos, un político duro, representado por el PSOE en una campaña electoral como el dóberman de la derecha, vuelva a creer en la generosidad del ser humano. Y, por ende, en la política. Al menos eso recuerda dos décadas después: “Me impresionó cuando escuchaba al padre de Miguel Ángel, en aquellas circunstancias, exhortándome para que continuáramos luchando contra ETA y me decía que cada día iba a apoyarnos más, porque no les tenía miedo. Aquellos días yo también me reconcilié un poco con la actividad política y se me cargaron las pilas”.

El corazón, el sirviente fiel, sigue latiendo. Dicen que el corazón de una persona bombea tanta sangre en una vida como expelen en unas horas las cataratas del lago Victoria. Dependerá, claro está, de los años de vida del corazón, ese músculo amoroso que empieza a latir en el trigésimo primer día del feto. Y del caudal de agua, según la climatología.

El corazón, nuestro último héroe, como escribe Heining Mankel en su obra póstuma Arenas movedizas, continúa latiendo ayudado por un respirador entubado a Miguel Ángel. Como la madre se opone a desconectarlo, los médicos, con un punto de desesperación ante la prolongación estéril de mantenerlo vivo solo a través del ritmo cardiaco, acuden a dirigentes del PP presentes en la UVI para que convenzan a Consuelo. Álvarez Cascos, acompañado por Carlos Iturgaiz y requerido por un médico le contesta: “Doctor, como vicepresidente del Gobierno y secretario general del partido tengo muchas responsabilidades, pero hablar con la madre para que desconecten a su hijo no es una de ellas”. Sobre las 4 de la madrugada del 13 de julio, el corazón del batería del grupo Póker pierde progresivamente su ritmo y se queda en silencio.

Txapote ponía así otra muesca en la culata de su pistola. Pero este asesinato va a ser diferente: desata una tempestad en la sociedad española que barre durante semanas el miedo de la faz del País Vasco.

Ahí está el cuerpo con dos balas en la mesa de autopsias. “Esta bala es antigua. Antes la bala fue otras cosas. Fue fusilería, bayonetas, cuchillas, clavos en cruces, venenos. En el alba del tiempo fue la piedra que Caín lanzó contra Abel y será muchas cosas más que hoy ni siquiera imaginamos”, escribió Borges. Los proyectiles se conservan en el Gabinete de la Policía Científica de Madrid.
La novia de Miguel Ángel llevó al funeral las baquetas con las que el concejal tocaba la batería en el grupo Póker. A su lado, Mari Mar blanco y sus padres junto al entonces príncipe Felipe, en la iglesia de Ermua el 14 de julio.

La novia de Miguel Ángel llevó al funeral las baquetas con las que el concejal tocaba la batería en el grupo Póker. A su lado, Mari Mar blanco y sus padres junto al entonces príncipe Felipe, en la iglesia de Ermua el 14 de julio.

Los hijos que no tuvo y sí sus asesinos
Nervioso, alegre, bromista, coqueto, perfumado... Ahí está Miguel Ángel, pero no es él. Relajado, serio, estático, solo, distante, aséptico, indoloro, inodoro... Ahí está Miguel Ángel; es él, aunque no lo parezca. Es la distancia sideral que hay entre el Miguel Ángel vivo del 8 de julio, cuando salió del último pleno y contó a su compañera sus planes extraordinarios para los próximos días, y el Miguel Ángel muerto que entra en la tarde del 13 de julio por la puerta grande del ayuntamiento de Ermua, tras realizar su faena, tras realizársela a él, y es instalado en el antiguo salón de bailes de los marqueses del Valdespina.

Un Miguel Ángel deja sitió a otro Miguel Ángel en el salón de plenos. El alcalde de Ermua, Carlos Totorica, del PSOE, días después improvisó un largo y muy ajustado epitafio para describir al muerto: “Era un buen chaval, sin duda. No tenía ansias de poder ni complicadas intenciones políticas, ni ambiciones. Sin embargo, decía grandes verdades sobre ETA. Decía cosas que quizás no se atrevía a decir nadie, o casi nadie en 1996 y 1997. Siempre tuve la impresión de que Miguel Ángel llevaba la actividad política como un ciudadano concienciado”.

Cuatro lustros después, todo sigue parecido en el salón de plenos. Sigue tan casi igual que ha vuelto al ayuntamiento el ex concejal de HB, Jon Cano, ahora en representación de Bildu. Un par de meses después del asesinato de Blanco, Cano, funcionario de Correos destinado entonces en Ermua, ahora director de la oficina en Eibar, renunció a su acta, no se sabe si más por la presión popular que por resultarle inaguantable seguir apoyando los postulados políticos de ETA. Si fue esto último, el arrepentimiento le duró lo justo.

El asesinato de Miguel Ángel no fue accidental. Como decía Carlos Totorica, Blanco, pese a no ser el líder del PP en Ermua, tenía el atrevimiento de romper la ley del silencio, la omertá, y llamar asesinos a los etarras y malas personas a quienes les defendían.

Pues ahí está, presidiendo el salón de plenos. Más callado que nunca. Inmóvil. Sin un tic. Solemne. A ETA, no se sabe si por la maldición del baobab (aquel que corta una flor del árbol, será devorado por un león), madera utilizada en el suelo del salón de plenos, le salió el tiro por la culata. Mató a un concejal, pero alumbró el espíritu de Ermua.

Aquella noche del 13 al 14 de julio diluvió en Ermua como si fuera abril. Por la tarde, también había llovido. Nunca tanta gente había llorado junta tanto tiempo. Sobre todo, impresionaba ver gemir arrodillados a cientos de jóvenes. El pueblo entero entró en éxtasis emocional tras la tensión acumulada desde el 10. El caudal del río Ego, entre lluvias y lágrimas, a punto estuvo de desbordarse. Como los ánimos, espoleados con gritos de “HB, lo tienes que pagar”, “ETA, aquí tienes mi nuca”, “No es agua, es su sangre”, “No nos vamos aunque llueva”, “Los asesinos no son vascos” o “Basta ya, queremos paz”, salpicados todos los lemas con un “Míguel, Míguel”, con acento prosódico en í, que es así como los gallegos maquetos llaman a sus migueles.

El 14 no faltó nadie que pudiera ser considerado autoridad al funeral en la iglesia de Santiago. El más alto de todos los asistentes, el príncipe don Felipe, empezó a ser rey ese día. Don Felipe y Miguel Ángel compartían, al menos, dos circunstancias: ambos nacieron en 1968 y ambos eran los príncipes de su casa. Porque Chelo y Miguel trataban al hijo como un verdadero príncipe. Don Felipe consiguió algo con lo que soñaba Miguel Ángel. No con ser rey de España, como lo fue don Felipe en 2014, 17 años después del asesinato. Miguel Ángel lo que quería ser era padre y tener dos hijos, como los ha tenido Felipe VI, y tuvieron también los etarras que le pegaron dos tiros, Txapote y su compañera de secuestro, Amaia, en 2002 y 2007. Un niño y una niña, en los hospitales de Getafe y en el Gregorio Marañón de la capital. Dos hijos madrileños.

Portada del libro El hijo de todos. Vida y asesinato del mártir que venció a ETA

-El hijo de todos. Vida y asesinato del mártir que venció a ETA, editado por La Esfera de los Libros, se pone a la venta el martes 6 de septiembre.
 


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