AGLI Recortes de Prensa   Jueves 15  Septiembre  2016

Nuestros políticos
Aleix Vidal-Quadras  www.gaceta.es  15 Septiembre 2016

La prueba de esta molesta verdad la tenemos en el actual espectáculo de un Gobierno en funciones que dura ya nueve meses, en la corrupción desatada que ha saqueado las arcas públicas durante las últimas tres décadas.

Los políticos manejan el dinero de otros, elaboran leyes y toman decisiones que afectan de manera directa las condiciones de vida de sus semejantes. Una guerra innecesaria, una gestión incompetente del presupuesto, una norma que dificulte la actividad económica, un señalamiento de prioridades inapropiado, pueden causar el sufrimiento, la ruina e incluso la muerte de millones de personas. Cuando acudimos al médico para que nos cure una dolencia, al arquitecto para que nos construya una casa, al cerrajero para que repare una cerradura o al piloto para que nos transporte por aire de manera segura, procuramos que reúnan los conocimientos, la experiencia y las habilidades requeridas para el correcto desempeño de su tarea. Nadie en su sano juicio se pondría en manos de un dentista aficionado, de un cocinero chapucero, de un profesor ignorante o de un mecánico sin idea de motores. Disponemos de un conjunto de controles y verificaciones y de procesos regulados que nos garantizan hasta un punto suficiente que la probabilidad de que nos envenenen en el restaurante, nos receten la píldora equivocada en el ambulatorio, nos conduzcan alocadamente en tren al descarrilamiento o nos dejen hechos un adefesio en la peluquería, sea lo bastante baja como para que nuestra existencia no caiga en un continuo sobresalto.

Pues bien, curiosamente, nuestro sistema democrático no ofrece un grado similar de precaución a la hora de elegir a aquellos que van a fijar los impuestos que hemos de pagar, las infraestructuras públicas que se deben acometer, las normas laborales que van a organizar nuestro trabajo, los medios materiales y humanos de los que dispondrán los jueces que aplican la ley o el número y el equipamiento de los policías que nos protegen. La prueba de esta molesta verdad la tenemos en el actual espectáculo de un Gobierno en funciones que dura ya nueve meses, en la corrupción desatada que ha saqueado las arcas públicas durante las últimas tres décadas, en el continuo desprecio al Estado de Derecho de los separatistas sin que nada ni nadie les pare los pies, en la pasmosa indiferencia ante el anunciado colapso de nuestro sistema de pensiones y en un déficit incontrolado y una deuda gigantesca que compromete a varias generaciones por venir, por citar algunos ejemplos notorios de una lista que es sin duda muy larga. Parece como si paradójicamente pusiésemos en manos de los peor preparados las palancas más vitales de nuestra prosperidad y nuestro bienestar. Gentes a las que hemos confiado los cometidos más cruciales de nuestra convivencia en paz, progreso y libertad operan en función de intereses y objetivos no ya ajenos, sino con frecuencia opuestos a lo que se espera de ellos y para lo que fueron nombrados.

Por tanto, es de una importancia capital entender las razones de semejante anomalía e intentar ponerle remedio con urgencia. Una conclusión evidente es que falla el método de selección con el que escogemos a nuestros políticos. Cuando una empresa busca al profesional idóneo para un cierto puesto examina decenas o centenares de currículos, somete a pruebas exigentes y examina en sucesivas entrevistas a los candidatos hasta encontrar el que considera el mejor. Cualquier comparación de este procedimiento con nuestro sistema electoral y con el funcionamiento interno de nuestros partidos políticos provoca hilaridad o más bien consternación.

Hay quién dice que los políticos reflejan el nivel de la sociedad que los vota y que, por consiguiente, es absurdo pretender que se sitúen en niveles de competencia y probidad superiores a los del español medio. Sin embargo, no aplicamos este esquema exculpatorio cuando acudimos al cirujano, al catedrático, al abogado o al controlador aéreo. Queremos que sepan de lo suyo, que nos resuelvan el problema que les sometemos y, por la cuenta que nos trae, con todas las limitaciones que se quiera, procuramos que sea así.

En definitiva, que mientras no reformemos la ley electoral para que los representantes estén realmente vinculados a los representados y sean responsables ante ellos, y mientras los partidos no practiquen una verdadera democracia interna, seguiremos condenados a que nuestros políticos nos expolien, nos avergüencen y sean un lastre sobre nuestras espaldas en vez de los buenos administradores de nuestro patrimonio común que necesitamos para poder dedicarnos a nuestros propios asuntos con posibilidades de éxito.

El hijo de la tormenta
No hay nadie en el PSOE que pueda ahora mismo presionar a Sánchez para dejar gobernar a un partido estigmatizado
Ignacio Camacho ABC  15 Septiembre 2016

El otoño judicial trae vientos de tormenta para el PP y Pedro Sánchez ha orientado el velamen para aprovecharlos a favor de su propia singladura. Zozobra el Gobierno bajo el temporal que vuelve a soplar desde los tribunales mientras en el partido se oyen voces desesperadas que piden soltar lastre invadidas por el pánico. La mayoría no entiende el empeño del capitán por mantener a bordo a Rita Barberá, cuya presunción de inocencia compromete el pacto con Ciudadanos. El Supremo ha puesto a investigarla al ex fiscal general de Zapatero, decisión que promete un tránsito procesal penoso y afilado. Un regalo para las televisiones que sirven picadillo marianista como aperitivo de cada telediario.

Pero si fuera sólo Barberá... El problema es que Matas se chiva, Rosa Valdeón derrapa y Bárcenas ofrece sospechosos favores envenenados. El caso Soria, que era el sapo de la semana, se ha convertido casi en un alivio porque al fin y al cabo hay un ministro dispuesto a servir de fusible, aun con explicaciones inverosímiles, ante el acoso parlamentario. Cada mañana que abren los juzgados se encienden las luces rojas del sobresalto. En condiciones normales, el presidente esperaría como otras veces que amainara la tempestad encerrado en el puente de mando. Pero ahora está en el aire la investidura y todo este carrusel de imputados afianza a Sánchez en su plan de cerrarle el paso. No hay nadie en el PSOE que pueda ahora mismo presionarle para dejar gobernar a un partido estigmatizado.

Y ya no se trata únicamente del bloqueo. El líder socialista entrevé una oportunidad de ofrecerse como solución y está haciendo algo más que tantear contactos. Se siente fuerte porque con el PP en la picota tiene a los enemigos internos neutralizados. Desde que fracasara en diciembre no veía un panorama tan despejado. En Podemos están locos por pactar y los soberanistas catalanes le mandan guiños para que se acerque a camelarlos. A Puigdemont le encantaría cambiar a las CUP por el PSC como socio. El escollo sigue siendo el Comité Federal, pero su famosa resolución de «líneas rojas» no dice nada de aceptar apoyos no solicitados.

Lo que haga lo tiene que hacer pronto. Antes de las elecciones vascas y gallegas del 25, para anticiparse a las consecuencias de un posible batacazo. Los próximos diez días acaso sean los últimos en los que Sánchez disponga de cierta ventaja sobre sus adversarios. El estigma penal del PP colapsa a Rajoy y de paso levanta un cortafuegos que impide a los barones disidentes aproximarse para acosarlo. Y en la opinión pública ha cuajado el rechazo a la repetición electoral como consecuencia de una excesiva dramatización mediática destinada -el infierno está empedrado de buenas intenciones- a aflojarle la mano. Son las condiciones objetivas perfectas para un golpe de audacia. El relato de Frankenstein surgió de otra tormenta, de una noche gótica de truenos y rayos.

La gran cacería en el coto político español
Xosé Luis Barreiro Rivas La Voz  15 Septiembre 2016

Si la política fuese una montería, como la caza y despedazamiento del zorro en las campiñas inglesas, esta España de mis amores estaría disfrutando -en los dos últimos años- del mejor momento social y político posterior a la transición. Lo malo es que en la hipótesis muy plausible de que la política no sea una cacería, y de que debamos medir su utilidad y su éxito en función del orden económico y jurídico que sustenta, del bienestar social y personal que genera, y de la capacidad de transformación y modernización del país que le están encomendadas, la política española de hoy es un asco, y no solo por su parálisis institucional y su esterilidad social, sino porque estamos acabando con la credibilidad y fiabilidad del sistema y con la cultura política, ejemplar y exitosa, heredada de la transición.

Como cazadores -digámoslo pronto- no tenemos precio. Y en poquísimo tiempo hemos cepillado alimañas tan peligrosas como Chaves, Griñán, Besteiro, la infanta Cristina, media Valencia, el concello popular de Santiago, Pujol, el obispo de Mallorca, el alcalde de Granada, la vicepresidenta de Castilla y León, Soria, y una infinidad de alcaldes, concejales y ejecutivos técnicos de nivel intermedio cuyo nombre no recordamos y cuyos delitos fueron ya borrados por la brisa mediática. También hemos cazado, con toda seguridad, algunas piezas venenosas -Bárcenas, Granados, Gürtel, Pokémon, Palau, y cosas así-, que han asentado sus efectos ya irreversibles sobre presunciones reversibles, y que, por su propia y diversa naturaleza, definen un batiburrillo de asuntos gravísimos y puñeteras banalidades, o de grandes delincuentes y grandes pardillos que, sirviendo eficazmente a la tarea de acumular trofeos no comestibles, no aportan nada a la regeneración de un país -gente incluida- que utiliza la lucha contra la corrupción para la competición política, pero no para lavarse.

Mientras tanto, el Gobierno está en funciones. Y el Parlamento se está convirtiendo en una cueva de vagos impresentables que en el plazo de un año y dos legislaturas no han servido para nada, y que, más allá de ser una institución estéril -que sería un mal menor-, son un fato de inútiles haciendo el payaso. Ni presupuestos, ni compromisos con la Unión Europea, ni planes para fortalecer las pensiones, ni abordaje de la secesión catalana, ni poner en orden el modelo educativo, ni hablar del paro, ni participar en el debate de las políticas internacionales. De política nada de nada. Pero en solo una semana hemos cazado tres piezas mayores -Soria, Barberá y la vicepresidenta de Castilla y León-, y hemos dejado malherido al casi imprescindible ministro De Guindos. Un balance maravilloso para quien piensa que la felicidad crece en el yermo, y que la especie de los políticos tiene que ser controlada como las avispas asiáticas. ¡Qué desgracia!

Hechos diferenciales
Vicente Baquero  www.gaceta.es  15 Septiembre 2016

Con excesiva frecuencia nos referimos al concepto de “hechos diferenciales” de una manera muy superficial, destacando como tales ciertos aspectos de las idiosincrasias locales, que no van más allá de disparidades evidentes en la forma de ser, carácter y costumbres que existen entre los pueblos, que no van más allá de las que puedan existir entre una y otra persona individualmente consideradas. En realidad, en estos casos, si somos sinceros, y no estamos viciados por “nacionalismos excluyentes”, debemos reconocer que no son diferencias significativas a la hora de intentar estructurar en torno a las mismas realidades históricas y culturales, tan amplias o complejas, como son las diferentes naciones o de manera más evidente las civilizaciones.

Por el contrario cuando de hecho existen enormes diferencias, de fondo, en la forma de entender la vida, la relación colectiva entre los seres humanos, la cultura, las costumbres, la ideología, la religión, y el concepto mismo de sociedad, nos escudamos en ciertas similitudes externas para librarnos del difícil y arduo problema de tener que tratar de entender dichas variaciones en el comportamiento humano para poder mantener unas relaciones estables y pacificas entre formas tan distintas de entender el mundo.

¿A qué vienen en este momento estas consideraciones tan evidentes? - se preguntará el lector - Pues vienen a cuento por ciertos hechos producidos en la reciente conferencia del G 20 en Hangzhou, a los que, en mi opinión, no se les ha dado el suficiente relieve, conductas que reflejan, las enormes diferencias que existen entre los varios centros de poder en el mundo y su forma de entender la sociedad y la vida, que se corresponden “groso modo” con las líneas culturales divisorias de las clásicas civilizaciones.

Nadie en Occidente se atrevería prácticamente a vaciar una ciudad de 9 millones de habitantes con objeto de mantener la seguridad dentro de su perímetro, para garantizar la falta absoluta y total de manifestaciones o cualquier expresión o manifestación popular que pudiera incomodar al poder, o a los visitantes ilustres, como ha venido ocurriendo en todas las capitales donde se ha celebrado dicha conferencia hasta ahora.

No solo ningún gobierno lo intentaría siquiera, sino que la ciudadanía no lo toleraría, una vulneración de los derechos individuales de tal magnitud, sería motivo de una sublevación en toda regla, no importa el procedimiento escogido por los mandatarios, aunque se les convidara a todos a “tomar unas vacaciones”.

Si tal hecho se ha producido en China, no es únicamente por el carácter represivo de su policía o sus fuerzas armadas, como ya hemos visto en el pasado, sino por una aceptación por parte de la población china de tales prácticas y de un código de convivencia social que nada tiene que ver con el occidental. No es solo por la fuerza se consigue tal uniformidad y aquiescencia a los resortes del poder. Tal situación me recordó lo que se comentó también a raíz de la olimpiadas, en que prácticamente todos los universitarios estuvieron dedicados al tema, en posición de firmes, un año entero, antes de tal acontecimiento. Ese grado de conformidad solo puede obedecer a una forma diferente de entender las relaciones entre gobernantes y gobernados que se corresponde con una filosofía y a un distinto sentido del destino del hombre individual con respecto a la colectividad. La sumisión al estado como ente supremo que gobierna y la ciudadanía que obedece y comparte su grandeza y orgullo, como forma de compensación a cambio de la paz y el orden.

El régimen chino es fruto de su cultura y su historia y traduce una mentalidad y la aceptación de unas normas y comportamientos sociales intolerables para un hombre occidental, que se debe más a la tradición que a la fácil explicación de que se trata de una “dictadura comunista”, la cual no deja de ser más que un sistema muy reciente en la trayectoria de una civilización milenaria.

Tratándose de diferencias sustanciales entre nuestras visiones del hombre y del orden mundial, debemos tenerlas en cuenta y respetarlas en consecuencia, pero teniendo buen cuidado de no confundir sus manifestaciones externas de desarrollo y consumo, con un cambio en su mentalidad, como demuestran hechos como los mencionados.

No es ni mucho menos excepcional que tal civilización, encarnada hoy en la Republica Popular China, quiera volver a ocupar el puesto de preeminencia que ha detentado siglos en su zona de influencia, pero habrá que no olvidar el otro aspecto de la ecuación, y no rendirnos a sus deseos a cambio de los beneficios económicos derivados de tales relaciones comerciales, pues es evidente que si su hegemonía se consolidase, no me cabe duda de que querrían de nuevo ejercer su poder, con menor o mayor disimulo, e imponer a todos tal dependencia y sumisión a su forma de entender el mundo. “El Reino del Centro” es como se definen a sí mismos.

Elecciones en el País Vasco, ¿y qué?...
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo  15 Septiembre 2016

Los políticos españoles están dibujando, y no sólo por su incapacidad para los acuerdos, uno de los frescos más lamentables de nuestra historia reciente. El sectarismo de unos, la cerrazón de los otros y la incapacidad para ver por encima de sus campanarios respectivos los intereses más generales nos muestran una clase dirigente superficial y soberbia, egoísta y vanidosa; dispuesta a devolver a los ciudadanos la responsabilidad de solucionar armónicamente la voluntad plural de éstos, expresada repetidamente en las urnas. Los que en el futuro escriban sin pasión ni favoritos esta página de nuestra historia, verán en un primer plano una lucha grotesca con argumentos pueriles entre políticos profesionales, exclusivamente preocupados por dar argumentos, mejor diría munición, a los más cercanos, a los más convencidos, sin preocuparse por todo lo que no se pueda encerrar en las fronteras partidarias.

En un segundo plano de ese lamentable y vergonzoso punto central verán muy nítidamente a los políticos independentistas catalanes, dando pasos, probablemente irreversibles, hacia la independencia, sin ninguna oposición política de la envergadura que requiere el pulso. Mientras tanto, la sociedad, sin mucha esperanza y con un gran enfado que puede expresarse con la desesperanza del ¡todos son iguales!, se ocupa de satisfacer sus necesidades más cercanas e imperiosas, sin un proyecto nacional que les reclame y les tranquilice. Si todo lo que sucede, que vivimos con la apatía que impone la rutina y la desesperanza, no es la expresión de una crisis profunda y grave, sinceramente no sé a qué conflictos podemos calificar como tales (en realidad las crisis se definen por acumular problemas sin soluciones razonables, desistimiento de la sociedad o reacción violenta ante la falta de soluciones y una negación obstinada por desconocimiento, miedo o cálculo egoísta de los agentes encargados de enfrentarse a la situación y a sus consecuencias).

La falta de rumbo en la política española es tan evidente que algunos dirigentes nacionales, implícita o explícitamente, lo han expresado, y los líderes de los dos grandes partidos nacionales han terminado creyendo que la solución a la crisis política española la tienen los nacionalistas vascos. No niego que, apeados los nacionalistas vascos de sus posiciones más intransigentes, el pacto sea posible y hasta conveniente para la política nacional; pero de esta posibilidad, necesidad si quieren, a darles la llave de la solución a nuestros problemas y erigirles en el factor determinante y virtuoso de la crisis política española, va un abismo, que nuestros representantes han recorrido despreocupadamente. Es una expresión más de la ligereza y de la banalidad de nuestros representantes políticos. El nacionalismo vasco desea encontrar interlocutores en la política nacional para reflexionar sobre una nueva relación entre el País Vasco y el resto de España dentro de la Constitución del 78 y, por otro lado, pretende que se defina una nueva política penitenciaria para los presos de ETA, una vez derrotada la banda terrorista.

No me cabe duda de que ambas negociaciones son posibles y, según cómo se desarrollen, positivas para la sociedad española. "Dentro de la ley todo es posible", hemos dicho a los independentistas catalanes y el PNV nos da la oportunidad de demostrarlo; pero el margen de posibilidad para el acuerdo es muy pequeño, las dificultades para encontrar un punto común entre los intereses de los nacionalistas vascos y las necesidades actuales de la sociedad española son tan escasas que el éxito de la negociación roza lo imposible. Sin embargo, creo que la situación que vivimos nos obliga a todos a un ejercicio de responsabilidad que impida que ambas partes terminen perdiendo; ahora bien, a una negociación de ese tipo no se puede ir sin tener solucionada la crisis política que vivimos y menos dando a los nacionalistas el papel de salvadores del entuerto nacional.

Algo parecido podemos decir sobre la pretensión de los nacionalistas sobre una nueva política penitenciaria para los presos de ETA. No me cabe duda que la política de dispersión de los presos de ETA fue exitosa y legítima, pero también excepcional, en tanto que era una acción provocada por la necesidad de defender la democracia española de los embates del terrorismo (sobre la legitimidad y excepcionalidad de los instrumentos para combatir al terrorismo remito a los diferentes escritos de Michael Ignatieff sobre los medios de las democracias para defenderse cuando son atacadas por el terrorismo, sea éste de naturaleza religiosa, ideológica o identitaria). Pero una vez derrotada ETA es razonable pensar en la conveniencia de otra política penitenciaria, dirigida ahora a evitar excepciones que siempre debilitan al derecho, aunque en ocasiones sean inevitables, y a crear un marco adecuado para que los reclusos de la banda terrorista, divididos entre los que quieren salir cuanto antes, aun aceptando la legislación del Estado que combatieron y los que se empecinan en convertirse en los zelotes de una herencia macabra, puedan contrastar sus diferencias. Pero ese cambio de política penitenciaria debe conllevar la confección de un relato histórico veraz de lo sucedido en el País Vasco en los últimos 50 años y no estaría de más que las nuevas políticas penitenciarias fueran acompañadas por la disolución completa de la banda terrorista. Si ellos pretenden que sus presos se beneficien de todas las garantías que la democracia ofrece, nosotros necesitamos la seguridad fehaciente y formal de que no queda rescoldo alguno que pueda reproducir el pasado. Sus pretensiones y nuestras necesidades pueden encontrar un punto común, pero para que esto suceda necesitamos no sólo un gobierno, necesitamos un gobierno con amplio apoyo parlamentario y con voluntad de enfrentarse a los nuevos tiempos, con ánimo positivo, sin complejos e interpretando los intereses generales.

Son posibles los acuerdos, pero hoy los políticos españoles no tienen la templanza y la inteligencia suficientes para enhebrarlos. Buen ejemplo de ello es cómo contemplan las elecciones autonómicas vascas; en vez de sentirse preocupados por el escaso papel que les reserva la ciudadanía vasca a los partidos nacionales de corte tradicional, esperan con angustia unos resultados que les permitan maniobrar en la política española. Sin embargo, el resultado adverso del PSOE y del PP en la Comunidad Autónoma Vasca, que no se puede achacar a dos meritorios candidatos, Idoia Mendía y Alfonso Alonso, pone en jaque la viabilidad de una futura negociación política con los nacionalistas en igualdad de condiciones, por lo menos.

En estas elecciones vascas el PP no debería tener como primer adversario al PSOE y lo mismo podemos decir al revés; en el País Vasco necesitamos expresiones de la política constitucional diversas y fuertes a la vez que recojan y mantengan el recuerdo veraz de lo que ha sucedido, desde luego sin un ímpetu vengativo para golpear al contrario, sino con la voluntad de que no vuelva a repetirse el pasado y también, razón de suma importancia, para cualquier negociación con los nacionalistas que será de política con mayúsculas. Cada uno de los muchos nombres que tenemos en el recuerdo y desgraciadamente no están con nosotros sería un motivo suficiente para apoyar, desde nuestras diferentes perspectivas, a los representantes del PSOE y del PP vasco en estas elecciones autonómicas y olvidarnos de las mezquinas diferencias que, originadas fundamentalmente en la política nacional, les han debilitado hasta situarles en una posición adjetiva en sus respectivas organizaciones (al fin y al cabo el número de diputados para el Congreso es muy reducido) y en una posición ancilar respecto al nacionalismo, primero en la comunidad autónoma y ahora en la política nacional.

La política positiva no existe en el campo de lo inevitable, sólo aparece cuando es posible tomar varias decisiones, unas mejores y otras peores según quien las juzgue, y corremos el peligro de que en el País Vasco, como está a punto de suceder en Cataluña, se nos planteen en el futuro situaciones en las que las posibilidades se reduzcan a la aplicación de la ley o a cesiones que hoy nos parecen muy lejanas. Por todo ello, tal vez hoy más que nunca, el PP vasco y los socialistas vascos merecen tener todo el apoyo que necesitan los que deberían ser protagonistas del futuro próximo, evitando que se conviertan en objeto de especulaciones, que sólo tienen que ver con la pequeña política y con ambiciones personales sin la grandeza que requieren los grandes retos. Creo que el situar al PP vasco y a los socialistas vascos exclusivamente como acompañantes acomodaticios del PNV ha sido el gran error de cálculo de esta campaña electoral. No era ni necesario, ni conveniente, ni se ajustaba a su noble trayectoria, pero cuando la crisis es de tal envergadura, se extiende a todos los ámbitos, también a aquellos que la valentía y la dignidad reservaban como las mejores referencias de una sociedad... ¡Es una pena!

La ruina de los Estados
FERNANDO PALMERO El Mundo  15 Septiembre 2016

"Nada más hay más cierto que el hecho de que todas las cosas del mundo tienen un final». Pero no está escrito en parte alguna, dirá el Maquiavelo de los Discorsi, cuándo ha de llegarle a un Estado el suyo. Cuando éste corre peligro de descomposición, recomienda el diplomático volver a sus principios fundacionales para tratar de encontrar en ellos la reputación y legitimidad que tuvieron. Algo que puede lograrse a través de una intervención exterior, la reforma de algunas leyes que se muestran ya ineficaces o gracias a la acción de un "hombre virtuoso". De estos últimos hay pocos en nuestro país y los que creyeron serlo derivaron en espadones y caudillos. Es obvio cuáles son las debilidades legislativas de nuestro ordenamiento, la primera de ellas, la renuncia a una jefatura del Estado democrática. Y sobre la ayuda exterior, sorprende que siendo España un país intervenido que ha cedido parte de su soberanía a la UE, nuestros socios no muevan un dedo para evitar nuestra ruina. Parece como si todos dieran por imposible la vuelta a la estabilidad. O acaso, lo que se busca es la quiebra de España.

El ocaso del oligopolio de las grandes empresas “concertadas”
Andrés Herzog www.vozpopuli.com  15 Septiembre 2016

Cuando me embarque en el proyecto de UPyD lo hice con gran optimismo e inconsciencia. Con temeridad manifiesta que se diría en jerga legal. Pensé que era cuestión de poco tiempo que todo el mundo se diera cuenta que sus principios eran incuestionables y sus ideas de puro sentido común, suficientes para dar la vuelta como un calcetín a nuestro país. El partido crecía en cada contienda electoral, pero nunca en la magnitud esperada por mí, lo cual me llevo a pensar (sin perder mi patológico optimismo) que la cosa era un poco más difícil de lo que imaginaba al principio pero en todo caso impepinable y que acabaría cayendo cual fruta madura. Finalmente, cuando empezó una orquestada campaña de furibundos ataques contra su líder comprendí que dicho partido luchaba contra todo un Sistema (lo pongo en mayúsculas) y que solo podría ganar si vencía a eso que se llama el establishment, al cual había llegado a amenazar con su lucha contra la politización, la corrupción y las inmensas redes clientelares. Aunque el Sistema parecía debilitado (en estado casi de putrefacción), minusvaloré sus todavía poderosos resortes de poder y, a la que me descuidé, destrozó dicho proyecto de un zarpazo. Aunque algunos pelos se dejaron en la gatera, que se lo pregunten sino al centenar largo de imputados del caso Bankia, las tarjetas black y las preferentes, entre otros.

Cuando hablo del “Sistema” o del “establishment” no me refiero sólo a los partidos políticos de toda la vida (o a los nuevos que en seguida se han adaptado a nuestro peculiar ecosistema) y sus tentáculos (mancomunidades, empresas públicas, asociaciones, sindicatos, patronales), sino a las grandes empresas “concertadas” de los distintos sectores económicos: las eléctricas (como Endesa, Iberdrola o Gas Natural), las empresas de telecomunicaciones (con Telefónica a la cabeza), hidrocarburos (Repsol), construcción (OHL, ACS, Sacyr…, etc.), bancos (Santander, Bankia, Caixabank, Sabadell…, etc.). A estas alturas no creo que nadie se vaya a escandalizar si digo que el sueldo de cada político que entra en los consejos de administración de estas empresas lo pagamos todos los españoles, vía reducción de la competencia y aumento de precios de todas sus obras y servicios. Un especial capítulo de la economía “concertada” española sería el de los medios de comunicación, que no lo incluyo en dicha categoría simplemente porque, con carácter general, hace tiempo que dejaron de ser empresas. Con la crisis del sector la mayor parte de los medios (salvo algunos digitales) pierden dinero a espuertas y, en última instancia, sobreviven por obra y gracia de sus acreedores (algunas de esas mismas empresas concertadas) y las Administraciones Públicas (vía publicidad institucional), que no los mantienen precisamente por amor a la prensa libre sino más bien por lo contrario: por ser todavía un inestimable instrumento de propaganda, necesario para el mantenimiento del statu quo.

Los políticos tienen, por supuesto, gran responsabilidad en todo ello, pero no podemos olvidar que es la empresa “concertada” la que se beneficia del déficit de tarifa, de las infraestructuras y obras públicas innecesarias, de los tarifazos, de la falta de competencia audiovisual y digital o de las trabas a la economía colaborativa, por poner algunos ejemplos. Por mantener el cortijo son capaces de matar, aunque por ahora les ha bastado con el 3%, las puertas giratorias o la condonación de créditos a los partidos.

Pues bien, lo que no consiguió UPyD (terminar con esta lacra que hunde nuestra productividad y competitividad como país), puede que acabe extinguiéndose por el propio sino de los tiempos, como le ocurrió a los dinosaurios. Y es que, sin necesidad de esperar a una nueva glaciación, hay un veneno que (como la luz solar a los vampiros) directamente fulmina a la empresa “concertada”: la competencia. En particular, la que se abre camino gracias a la integración en la Unión Europea.

Por señalar tan solo alguno de cambios que se aproximan: hay en curso en el seno de la Unión un ambicioso proyecto que busca construir una verdadera “Unión de los Mercados de Capitales”, con el objetivo facilitar la movilidad financiera y, por ende, la competencia. En un tiempo no muy lejano (menos en Cataluña que habrán consumado ya su suicida proyecto aislacionista) podremos abrir una cuenta corriente en cualquier país de la UE de la misma manera en que lo hacemos en España (por Internet), podremos comparar las comisiones que nos cobran todas las entidades europeas o mover nuestra hipoteca o una simple cuenta de ahorro a cualquiera de estas entidades. ¿Creen que entonces le seguirá compensando al Santander fichar al Rodrigo Rato de turno para su “Consejo Asesor Internacional”? Que se agarren las entidades financieras españolas (no así los consumidores, principales beneficiarios de la competencia) que vienen curvas.

Si lo que digo les parece una exageración echen un vistazo a la conocida como “Directiva PAD” (Payment Accounts Directive), que por cierto debería estar traspuesta en nuestro ordenamiento esta misma semana, antes del próximo día 18 (huy, no, espera, que en España no tenemos Gobierno…). Lean también el Libro Verde de la Comisión Europea “Construir una Unión de los Mercados de Capitales”, desconocido para la opinión pública española (como casi todo lo importante), que da unas cuantas pistas de la revolución que se está gestando a nivel financiero.

Por poner otro ejemplo, el 27 de julio la Comisión Europea publicó una consulta sobre un posible marco europeo de planes individuales de pensiones (todavía abierta), cuyo objetivo es “crear un mercado europeo sencillo, eficiente y competitivo de planes individuales de pensiones” y que provocará también importantes cambios en dicho mercado, que ya no dependerán de mi amigo, el ministro del ramo de turno.

Las resistencias al cambio son, obviamente, importantes. Hoy mismo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pedía un plan para acabar con el recargo por "roaming" (itinerancia de datos) en el sector de la telefonía, reclamando la conexión inalámbrica a Internet en las ciudades de toda la Unión Europea a través de WiFi. Con ello salía al paso de las últimas protestas de las asociaciones de consumidores por haber comunicado ciertas limitaciones (un máximo de 30 días seguidos y 90 días al año) al anunciado fin del "roaming" en toda Europa. Es cuestión de tiempo, pero llegará también el mercado único digital y, con ello, el ocaso de la empresa “concertada” española que no sólo lastra nuestra competitividad, sino que lleva tiempo jugando a manejar nuestros designios políticos, provocando la lamentable situación de corrupción, amiguismo y, finalmente, bloqueo institucional a la que hemos llegado. No sé si se dan cuenta, pero todos los caminos llevan al IBEX.

¡741 millones de euros! Saqueo récord de fondos públicos en el caso de los ERE
En su escrito de acusación, la Fiscalía ha calculado la indemnización por responsabilidad civil a la que se enfrentan Griñán y otros.
Fernando Lorente Libertad Digital 15 Septiembre 2016

La Fiscalía ha hecho sus cálculos para concluir que, euro a euro, los presuntos malversadores del caso de los ERE sangraron de las arcas públicas 741 millones y medio. Lo hicieron entre 2000 y 2010 a base de ayudas sociolaborales desde la Consejería de Empleo concedidas a dedo en beneficios de sus amigos.

Es la indemnización que reclama la Fiscalía y que los acusados deberían depositar en la Hacienda Pública andaluza. Se reclama en concepto de responsabilidad civil, una figura cuyo objetivo es la reparación del patrimonio dañado. En otras palabras, la devolución del dinero a sus dueños, en este caso, a los ciudadanos españoles.

Para entender la magnitud de esta cantidad con perspectiva cabe la comparación. Se trata de una cifra muy superior a la media de las macrotramas más importantes de España e inmensamente llamativa en relación a los 50.000 euros que, según la investigación, habría blanqueado en total el Ayuntamiento de Valencia en la Operación Taula. De ellos, a Rita Barberá le corresponderían solo mil euros. Aun estaría lejos, eso sí, de los 1.800 millones de euros que, según el ministerio del Interior, habrían amasado los Pujol en paraísos fiscales presuntamente a golpe de comisión.
Griñán, entre los supuestos malversadores

La acusación de la Fiscalía detalla por años las cantidades del fraude. El ejercicio con una malversación más elevada se corresponde con 2008, cuando estaba al frente de la Junta de Andalucía el expresidente José Antonio Griñán, exconsejeros como Francisco Vallejo, Antonio Fernández o Carmen Martínez Aguayo o el ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero, con un total de 102,7 millones escamoteados.

Pero es que Griñán, Vallejo y Martínez Aguayo habrían participado en total del fraude de 483,9 millones de euros por la cuantía entre los años 2005 y 2010. De los exconsejeros, es Antonio Fernández el que está encausado por el saqueo durante todo el periodo 2000-2010 y, por lo tanto, en la devolución solidaria de los 741 millones de euros totales; mientras que a José Antonio Viera le reclama, junto a otros procesados, 257,6 millones del lustro entre 2005 y 2010.

Una Europa frágil y dividida se enfrenta a sus propios límites
EDITORIAL El Mundo  15 Septiembre 2016

El discurso de Jean-Claude Juncker en la apertura del debate sobre el Estado de la Unión ha dejado en los miembros del Parlamento Europeo sensaciones encontradas. El presidente de la Comisión Europea, es cierto, ha abordado con mayor o menor extensión los principales problemas a los que se enfrentan los países comunitarios, que van desde las heridas abiertas que ha dejado la recesión económica hasta la crisis de identidad y de valores producto, en parte, de la llegada masiva de inmigrantes y refugiados. Sin embargo, se han echado en falta medidas concretas y factibles para solucionarlos, porque para muchos de ellos la UE se ha mostrado hasta ahora impotente.

En el aspecto económico, por ejemplo, Juncker ha anunciado la ampliación del plan de inversiones que lleva su propio nombre hasta 2022, fecha en la que espera que se puedan generar 630.000 millones de euros. Y aunque es cierto que el plan ha sido un éxito a la hora de movilizar el capital privado, lo cierto es que el crecimiento y la estabilidad de la UE no pueden depender exclusivamente de políticas impulsadas desde los poderes públicos o del apoyo financiero del Banco Central Europeo. Porque como recordó el propio Juncker, el crecimiento está estancado, lo que demuestra el poco dinamismo de la economía comunitaria, y el paro se ha convertido ya en la principal preocupación de los jóvenes.

En el aspecto fiscal, el presidente de la Comisión ha puesto como ejemplo el caso de Apple en Irlanda, asegurando que se "luchará" contra todo tipo de exenciones tributarias para que las grandes empresas paguen impuestos en relación a los beneficios obtenidos en cada país de la UE, pero a nadie se le escapa que mientras no se profundice en la armonización fiscal entre todos los países comunitarios será muy difícil impedir que los Estados apliquen los criterios que más le beneficien.

A los problemas de seguridad le dedicó Juncker una parte importante de su discurso, recordando que desde 2004 se han producido 30 ataques en suelo europeo, e insinuando que la UE necesitaría un fondo permanente y una fuerza militar común para hacer frente a estas agresiones. Algo muy lejos de ser realizable ya que presupuestariamente sería hoy insostenible. Quizá sería más realista apostar por una mayor cooperación y coordinación entre las policías, los ejércitos y los servicios de información de los países miembros, y una implicación de la OTAN si fuese necesario. Igualmente, del control de las fronteras no puede hacerse responsable a cada uno de los países, sino que ha de tomarse conciencia de la necesidad de fijar una frontera exterior de cuya custodia se responsabilicen todos los Estados. De esta forma sería más eficaz detectar a los potenciales terroristas que pretenden llegar a suelo europeo.

Al Brexit apenas le dedicó atención, pero quiso recordar que el populismo no es la solución a los problemas sino el origen de nuevas contradicciones. Es preocupante el auge de los partidos racistas y xenófobos y la posición de algunos países de la UE, dispuestos a renunciar a los valores fundacionales de solidaridad y respeto a los Derechos Humanos para no hacer frente a sus responsabilidades con las personas que llegan a Europa huyendo de la guerra y pidiendo asilo político. Tiene razón Juncker en que la seguridad es el mayor reto al que se enfrenta hoy la UE, pero no debe olvidar que no se puede dar la espalda a los refugiados y que la solución no es externalizar el problema como se pretende hacer utilizando a Turquía como Estado tapón. Sólo desde el respeto a los valores democráticos es legítimo buscar soluciones a los difíciles desafíos a los que se enfrenta la UE.

Marine le pen augura el fin de la era comunitaria
Bienvenidos al 'funeral por la Unión Europea'

Pepe G.-Saavedra  www.gaceta.es  15 Septiembre 2016

Durante el debate de la UE, la líder del Frente Nacional ha denunciado que Bruselas centra sus políticas en salvar al euro y no a la gente, ha anunciado que si gana habrá 'Frexit' y Juncker, por su parte, ha planteado la creación de un Ejército europeo como un paso más hacia el ‘macroEstado comunitario’.

Debate del Estado de la Unión Europea. Recuerda mucho a los que se celebran en España y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a Mariano Rajoy. Mejora de la economía, necesidad de implementar medidas para garantizar que se siga la senda del crecimiento, duplicar la capacidad financiera del plan de inversiones y, ¡sorpresa!, la creación de un Ejército europeo. ¿Algo de terrorismo, refugiados o la acuciantes crisis migratoria que sufre Europa? No, eso es sólo populismo. Juncker se ha limitado a llamar a la cooperación y a la cesión de soberanía nacional, por si quedan sobras, como receta para los males comunitarios.

La UE de la gente, no del euro
La eurodiputada del Frente Nacional le ha recordado los problemas que realmente preocupan a los ciudadanos, según los estudios y las encuestas en aquellos países que se enfrentan este año a elecciones. En esos lugares los partidos apodados como populistas, entre ellos la formación de Le Pen o el FPO austriaco, parten como favoritos en todas las encuestas y otros muchos como Alternativa para Alemania crecen como la espuma.

''Señor Juncker, rara vez hemos asistido a un discurso tan insípido y defectuoso. Esto es casi como un funeral por la Unión Europea'', ha comenzado su discurso Marine Le Pen. ''No ha prestado atención a las demandas de la gente que quiere retomar su soberanía y su independencia'', ha reclamado la líder gala, para añadir que ''el Brexit realmente ha roto un tabú. Los británicos nos han demostrado que se puede salir de la Unión Europea y que se puede salir mejor''.

''Las visiones catastróficas eran sólo una mentira. El Reino Unido lo está haciendo bastante bien, el shock que quería hacernos ver ahora se ha convertido en confianza. Todo el mundo pensaba que iba a ser el apocalipsis, pero eso no ha sucedido'', ha explicado.

''Usted ha demostrado un desprecio por el referéndum, ¿de qué nos quiere proteger?, ¿de la libertad?, ¿de la democracia?'', ha esgrimido. ''Usted ha impuesto una política económica destructiva para los países del sur con el único fin de salvar el euro, no a la gente'', ha enfatizado.

Le Pen ha insistido en que sea el pueblo quien decida el futuro de la Unión, y no un grupo de burócratas o un presidente (Juncker) que se erige como panacea de la democracia sin haber pasado por las urnas, el mismo que se negó hace unos meses a dialogar con aquellos gobiernos nacionales que a su juicio fuesen extremistas.

Y a continuación llegaba el momento. La eurodiputada anunciaba que si el Frente Nacional resultaba vencedor en Francia va a someter a referéndum la permanencia del país en la UE, el temido 'Frexit'. Así pues, si los de Sarkozy no se unen con los socialistas como han venido haciendo durante las últimos comicios, los galos tendrán su propia consulta.

El Ejército europeo
Quizá sea este punto el que más conflicto ha generado, escondido tras el discurso de la economía y la bonanza ha estallado la bomba. ¿No les resulta familiar? Juncker ha pedido la creación de ''un cuartel general único'' y ‘’un fondo europeo de defensa’’ para ''proteger nuestros intereses y el estilo de vida europeo''. Resulta llamativo que el presidente de la Comisión apele a la creación de un 'megaEjército' para defender los valores europeos y se tome el lujo de tildar de extremistas a aquellos países que pretenden hacerlo por sí solos, sin necesidad de que Bruselas intervenga. O ha tenido un lápsus o directamente sus valores no son los compartidos por la mayoría de ciudadanos.

''Europa ya no puede permitirse ir a caballito del poder militar de otros, o dejar que Francia defienda sola su honor en Mali'', ha enfatizado. Otro paso más en contra de la soberanía estatal que, junto a los populismos, son para el presidente de la CE los problemas más acuciantes que amenazan a la Unión. ''Ha llegado el momento de tener un cuartel general único para estas operaciones'', ha señalado. En opinión de Juncker, Europa debe avanzar hacia unas "bazas militares comunes, en algunos casos en posesión de la UE", y en "total complementariedad con la OTAN".

Las primeras críticas no se han hecho esperar y Dinamarca ya ha rechazado por complemento la ocurrencia de Bruselas: ''La UE debe centrarse en la creación de puestos de trabajo, la seguridad y la lucha contra la inmigración ilegal. Ésa es la dirección por la que apuesta Dinamarca, y creo que tiene más apoyo que el plan de Juncker''. El ministro de Exteriores danés, Kristian Jensen, ha afirmado sentirse ‘’seguro’’ de que su sueño del Ejército único no será bien recibido por los líderes europeos en la próxima cumbre de Bratislava. "Tenemos una cooperación fantástica entre la OTAN y la UE, por eso queremos profundizarla en vez de crear estructuras paralelas que no benefician a nadie. Eso es derrochar el dinero de los contribuyentes", ha dicho.

Y como el que avisa no es traidor, Nigel Farage ha confirmado sus presagios sobre el tema (y los de Gaceta.es). El eurodiputado de UKIP lleva tiempo destapando los intereses de Bruselas por alumbrar un ‘megaEstado europeo’ desterrando cualquier atisbo de soberanía y, como él mismo recuerda en el siguiente vídeo, todo el mundo decía que esto nunca iba a ocurrir. ‘’Lo que resulta más interesante es que muchos políticos europeos dijeron que no podemos seguir dependiendo de EEUU. Básicamente lo que se está haciendo aquí es decirle adiós a la OTAN y establecer sus propias misiones militares. Es interesante porque cuando introduje este argumento en el debate del referéndum todos me decían que esto era imposible.’’, ha advertido.

EU now pushing for full army, just as I warned it would. A dangerous development. pic.twitter.com/Vv4kHqQzvO
— Nigel Farage (@Nigel_Farage) 14 de septiembre de 2016

El 'zasca' de Farage a Juncker
El líder de UKIP comenzaba su discurso con un mensaje acompañado del aplauso de los miembros de la Cámara. ''Creo que esta es una buena oportunidad, y seguro que toda la Cámara está conmigo, para felicitar al Sr. Durao Barroso por su nuevo y altamente remunerado trabajo en Goldman Sachs, ¿no es maravilloso?’’, ha ironizado para a continuación dirigirse al presidente de la Comisión: ‘’Pase lo que pase Sr. Juncker, estoy seguro de que los peces gordos irán a buscarle''.

Congratulations to former EU Commission President @JMDBarroso, now over at Goldman Sachs. Global corporatism! pic.twitter.com/Gh9HBijPbM
— Nigel Farage (@Nigel_Farage) 14 de septiembre de 2016

Los planes económicos de Bruselas
El presidente de la Comisión Europea ha intentado devolver a los ciudadanos la confianza en la Unión Europea con propuestas centradas en la inversión y el crecimiento y con una apuesta por reforzar la seguridad y la defensa a nivel supranacional.

En su discurso ante el Parlamento Europeo sobre el estado de la Unión, sobre el que había una gran expectación, Juncker ha afirmado que la economía sigue siendo una importante prioridad para el Ejecutivo al centrar su propuesta más concreta en duplicar la capacidad financiera de su plan de inversiones, el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas.

El objetivo, ha explicado, es alcanzar al menos 500.000 millones de euros de aquí a 2020 y tratar de movilizar 630.000 millones en 2022. Según Juncker, el plan de inversiones, que partió de un presupuesto de 21.000 millones de euros en 2014, ha movilizado ya 116.000 millones de inversión en 26 Estados miembros y beneficiado a más de 200.000 pymes.

"Europa tiene que invertir en su juventud, sus ciudadanos que buscan empleo, sus pequeñas empresas", ha subrayado.

Las próximas acciones de la Comisión, ha anunciado Juncker, se centrarán también en la conectividad -ha prometido wifi público en todas las ciudades de aquí a 2020 y 5G en 2025-, la defensa del "Copyright" europeo -"Quiero que los creadores reciban un pago justo por su trabajo", ha afirmado y la creación de empleo juvenil.

EL 25 DE SEPTIEMBRE
La AVT organiza la carrera por las víctimas del terrorismo
Además de las víctimas y aficionados al deporte se espera que también participen en la carrera miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, políticos y ciudadanos.
Gaceta.es 15 Septiembre 2016

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) organiza el próximo domingo 25 de septiembre la tradicional Carrera Popular por el distrito de Moratalaz que dará comienzo a las 09:00 horas de la mañana.

Los aficionados al running, al igual que todos aquellos mayores de 16 años que quieran rendir homenaje a las víctimas del terrorismo, están invitados a participar en esta prueba deportiva de 10km. La salida y la meta estarán situadas en la pista de atletismo del polideportivo de Moratalaz (c/ Valdebernardo s/n Madrid). El recorrido sobre pista, asfalto y tierra contará con un punto de control de tiempo intermedio localizado en el kilómetro 5, donde también habrá un puesto de avituallamiento.

Como en ediciones anteriores, además de las víctimas del terrorismo y aficionados al deporte se espera que también participen en la carrera miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, políticos y ciudadanos.

Las inscripciones se pueden llevar a cabo a través de la web www.mychip.es/, en las tiendas Deportes Evolution y Laister y en la sede de la AVT situada en Camino de los Vinateros, 51. Este año se contará además con la asistencia de un equipo de fisioterapeutas que atenderán a todos los participantes que lo requieran. Estos profesionales estarán disponibles tanto antes como después de la carrera para tratar la preparación y recuperación de la musculatura.

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La deuda pública supera los 1,1 billones de euros y sigue por encima del 100% del PIB
El Espanol  15 Septiembre 2016

El pasivo de las Administraciones se situó en el 100,5% del PIB en el segundo trimestre, una décima menos que en el primero gracias al mayor crecimiento de la economía.

 

La deuda de las Administraciones Públicas superó por primera vez los 1,1 billones de euros en el segundo trimestre del año, una subida del 1% respecto al trimestre anterior, según los datos publicados por el Banco de España. Sin embargo, el mayor avance del PIB permitió que la ratio de deuda sobre PIB cayese en una décima, hasta el 100,5% del PIB. A pesar de este descenso, las Administraciones todavía deben más de lo que produce España en todo un año. Hace un año, la deuda pública estaba en el 99,8% del PIB.

Entre abril y junio las Administraciones elevaron su pasivo en 10.500 millones de euros. Esto es,116 millones más de deuda cada día. Este aumento sin freno del endeudamiento provocó que, por primera vez en la serie histórica, el volumen del pasivo haya superado los 1,1 billones de euros. De este modo, el ritmo anual de crecimiento de la deuda casi alcanza los 50.000 millones de euros.

La mayor parte de esta deuda corresponde a la Administración Central, con 965.000 millones, casi 3.000 millones más que en el primer trimestre del año. Las comunidades autónomas son quienes más deuda acumularon en el segundo trimestre del año. La falta de control de las finanzas de las regiones, unido al problema de la insuficiente financiación autonómica, provocaron que la deuda autonómica aumentara en casi 8.000 millones de euros, hasta superar los 273.000 millones de euros.

El desfase autonómico se concentra principalmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana, a la postre, las dos comunidades con mayor deuda pública sobre su PIB. Entre las dos casi copan la mitad de la deuda nueva acumulada por las regiones. La Generalitat elevó su pasivo en algo más de 2.000 millones de euros a lo largo del segundo trimestre, mientras que la Comunidad Valenciana elevó su endeudamiento en casi 1.200 millones de euros.

El resultado es que el pasivo de Cataluña alcanza ya el 35,9% de su PIB, con lo que supera a Castilla-La Mancha (con una deuda del 35,8%). Pero la Comunidad Valenciana sigue batiendo todos los récords y lleva su deuda hasta el 41,7% de su PIB, siete décimas más que en el primer trimestre.



  • Un andaluz en la campaña vasca

    Hoy, ayer y antes de ayer, en un bar de Lekeitio, los paisanos evitan al extraño y eluden toda conversación sobre política, como una bicha que se hubiera colado por la ventana
    Javier Caraballo El Confidencial  15 Septiembre 2016

    A un andaluz siempre le podrá extrañar el sentido de normalidad que se respira en el País Vasco. Y le costará trabajo entenderlo y tendrá dificultad para poder definirlo. Porque no sabrá si se trata de pragmatismo o de cinismo. No sabrá si esa sensación de normalidad que tanto le cuesta entender es sincera o impostada, si es hipócrita o es obligada, si es impuesta o es elegida. La sensación extraña de caminar por pueblos y ciudades, por caminos y carreteras, entre pancartas de apoyo a los presos de ETA, pintadas de independencia, denuncias de tortura que escriben los torturadores. Cuesta trabajo creer que la vida cotidiana se desenvuelva entre esas pancartas que destilan odio y que no suponga para los vascos ninguna incomodidad. Al menos en apariencia, porque nada se altera, porque esa escenografía de terror tardío parece ya asimilada, interiorizada, tan del paisaje como los bellísimos bosques de robles, hayas y nogales con los que se vestirán las montañas de verdes y ocres en otoño.

    Hace unos años, cuando un andaluz visitaba Euskadi, le podía parecer lógico que muchos vascos mirasen para otra parte, porque la profusa propaganda 'borroka' escondía pistolas detrás, porque hasta los muros de piedra, cuajados de musgo, parece que miran, que oyen, que hablan; porque el terror, en fin, es compartido y han sido tantos los andaluces asesinados aquí que era fácil entender el silencio del miedo. Lo extraño es esta normalidad de ahora y la terrible duda de que la equidistancia se haya enquistado, se haya convertido en hábito, que sea verdad el abandono y la marginación de quienes nunca se han conformado. Que haya dejado víctimas civiles en las cunetas porque incomodan cuando se mira atrás.

    Como Pilar Elías, a la que le mataron el marido, cuando decía el otro día en El Confidencial que “la banda terrorista ya no mata, pero las miradas siguen descargando muchas balas, balas cargadas de profundo odio". Ya no hay tiros en la nuca, ni bombas, ni atentados, pero a nivel social “nada ha cambiado”. Todavía hoy, ayer y antes de ayer, en un bar de Lekeitio, los paisanos evitan al extraño y eluden toda conversación sobre política, como una bicha que se hubiera colado por la ventana. La normalización, que es necesaria, que es conveniente, que debe emprenderse, nunca puede significar la perpetuación del miedo. Porque eso no es normalidad.

    Amanece un domingo de campaña electoral en San Sebastián, y el casco histórico, algunas calles del casco histórico, inquieta porque son inevitables los recuerdos y, acaso, porque aparecen las pintadas como una inquietante olla a presión que puede volver a estallar en algún momento. “La independencia es más una cuestión mental que legal”, reza una de las pancartas de esas calles de la capital donostiarra, y entonces es cuando estalla completamente el desconcierto. ¿Qué quiere decir? ¿A dónde pretende llegar? La frase surgió en una jornada de Alderdi Eguna, cuando el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, lo expresó así en el mitin.

    Hace un par de años le hicieron la misma pregunta al lendakari, Iñigo Urkullu, qué quiere decir. Y respondió: “Hoy en día, más independencia es menor dependencia. El debate no es tanto derecho a decidir o no. El debate debe ser el del autogobierno, cómo se respeta el autogobierno, cómo entendemos más autogobierno y mayor bienestar para los ciudadanos. Vivimos en un mundo globalizado. Hay un espacio que es el de la UE. Somos europeístas y conscientes de que la UE está basada en los estados-nación y que estos estados-nación pierden peso ante unidades subestatales”.

    A un andaluz siempre le podrá extrañar el sentimiento de agravio que tienen muchos vascos, como si fuera este el pueblo más oprimido y olvidado de la historia. Desde hace años —todavía más hace unos años— a un andaluz le sorprendía la calidad de las obras públicas en el País Vasco, la sucesión de túneles que horadan las montañas y las convierten en cómodas autopistas. Nada que ver con las obras públicas de otras regiones españolas, como las vecinas del Cantábrico. Y a pesar de todo ello, en el ambiente hay un gesto permanente de agravio, de deuda por pagar, de asignatura pendiente que nunca se aprueba, de favor por compensar.

    En esta misma campaña electoral de las elecciones al Parlamento vasco del próximo 25 de septiembre, a un andaluz le puede sorprender que lo único en lo que están de acuerdo todas las fuerzas políticas sea en la consagración del cupo y del concierto vasco. Desde Bildu hasta el Partido Popular, la única unanimidad está en el mantenimiento del privilegio medieval sobre el resto de los territorios de España. La única diferencia es que el PNV lo define como "un punto de soldadura con España" mientras que Bildu lo considera “un punto de partida hacia la construcción de un Estado vasco”. Solo Ciudadanos, como ocurría antes con UPYD, se opone al mantenimiento del concierto vasco, porque saben que no es justo con el resto de España, pero también ellos son conscientes de que se trata de una batalla perdida, que nadie se atreverá a modificarlo. Tema tabú.

    Por eso, a un andaluz siempre le sorprende en el País Vasco que ni siquiera eso se reconozca como un privilegio, sino que las cuentas falsas del concierto vasco se hayan asimilado como un derecho propio. Dice Floren, en uno de los bares de la Plaza Nueva de Bilbao, que el concierto vasco no es problema, sino la solución a todos los problemas autonómicos. Y el razonamiento sería aceptable, más autogobierno y más responsabilidad para todos, si no fuera porque el concierto vasco conviene al Gobierno vasco porque es mentira, porque las cuentas no son reales y siempre benefician a las arcas públicas vascas. Pero Floren dice que no es así, que el concierto con solidaridad es un sistema sostenible.

    En San Sebastián, un día soleado de campaña electoral, para una charanga por la calle, bajo una pancarta que habla de estados opresores y de independencia, y la gente, divertida, se pone a bailar. Una joven estalla y grita el 'irrintzi' al compás de la música bullanguera. A un andaluz siempre le sorprende el sentido de pueblo, de identidad, del pueblo vasco, y la sublimación permanente de su historia, de sus costumbres. A un andaluz siempre le podrá extrañar el sentido de normalidad que se respira en el País Vasco. Acaso solo espera que no sea miedo camuflado.

    Cataluña, ante el desafío secesionista
    Mireia Belmonte saca los colores a los independentistas por las 'esteladas' del Camp Nou
    La nadadora catalana critica la iniciativa de repartir 'esteladas' en el Camp Nou porque, según afirma, "no se debe mezclar la política y el deporte"
     www.lavozlibre.com 15 Septiembre 2016

    Barcelona.- Mireia Belmonte, doble medallista en los recientes Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, ha criticado que el separtismo catalán utilice un partido de fútbol y un escenario como el Camp Nou para hacer apología de la independencia.

    La nadadora catalana, que fue invitada el martes a presenciar en el palco el partido de Champions League entre el FC Barcelona y el Celtic de Glasgow, no ve bien la iniciativa que llevaron a cabo en ese encuentro cuatro entidades independentistas -Asamblea Nacional Catalana, Òmnium, Plataforma Proseleccions Catalanes y Drets- consistente en repartir 30.000 'esteladas' para protestar por contra la UEFA, que ha multado al club azulgrana en dos ocasiones por exhibir estas banderas independentistas.

    "Cada uno es libre de expresarse como quiera, pero creo que no se debe mezclar nunca el deporte con la política porque no tienen nada que ver. Cada uno tiene su forma de expresarse, pero no veo que cuadren esas dos cosas", señañó en delcaraciones a Antena 3.

    Mireia Belmonte, que también realizó hace poco el saque de honor en el Santiago Bernabéu justo antes del Real Madrid-Celta, dijo, además, no sentir los colores de ningún equipo en particular, pero sí disfrutar con el espectáculo del deporte.
     


     


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