AGLI Recortes de Prensa   Jueves 22 Septiembre  2016

La estafa del nacionalismo
Jorge Vilches www.vozpopuli.com 22 Septiembre 2016

Ganadas las instituciones, con la hegemonía cultural en su territorio, y derrotados los partidos de ámbito nacional, la ruptura de la unidad española es cuestión de tiempo.

La superioridad moral con la que se mueven estos días los catalanistas, que se ríen de la legalidad y de las instituciones, que diseñan un golpe de Estado a cámara lenta mientras los partidos de ámbito nacional intentan alguna componenda, es un buen ejemplo de lo que es nuestra historia contemporánea. Es lo mismo que oír a Urkullu hablar de “conciliar el derecho democrático con el de legalidad”, como si no sucediera ya. Los nacionalismos catalán y vasco siempre han traído en jaque a la libertad en España, desde que sus oligarquías respectivas percibieron que el Estado de la Restauración se fortalecía con un turnismo que funcionaba en torno a una Corona apolítica. La coartada para la reivindicación constante, el victimista “Espanya ons roba”, fue la transformación de un regionalismo cultural en independentismo.

El nacionalismo español no existe
Pero hoy el nacionalismo español no existe. Lo mataron en el siglo XX. Primero fueron los regeneracionistas, aquellos hombres del 98 que despreciaron la idea de España, y dijeron que la nación, decadente, atrasada, de sacristía y azadón, era un fracaso sin casi solución. La española era una raza inferior, incapaz de modernizarse, ni comparación alguna con las europeas. Era necesario un vuelco, decían, a golpe de cirujano de hierro o de dictadura socialista, cualquier cosa menos esa calma chicha. El franquismo dio el segundo mazazo al nacionalismo español al apropiarse de los símbolos y recrear una idea de España atada a Roma, los visigodos, el catolicismo, la “luz de Trento y martillo de herejes”, liderada por un caudillo. El resto, los que no comulgaban con ese relato histórico pergeñado para justificar la dictadura, era la “antiEspaña”.

Tampoco había calado el nacionalismo de Azaña, ese republicanismo cívico impostado e importado de Francia, que quería enlazar con una voluntad nacional inmemorial, tras la cual se escondía la negación de la otra parte de España. Y las izquierdas, tan españolistas durante la Guerra Civil y el exilio, dieron paso a una generación de progres que entendió que rechazar “lo español” era hacer oposición a Franco. Unas izquierdas, además, imbuidas de aquel “derecho de autodeterminación” leninista puesto en boga en la década de los 60, que creía que la liberación de las naciones sin Estado iba unida a la victoria del proletariado. Así lo dijo el PSOE en el Congreso de Suresnes de 1974. Muerto el dictador, otorgaron a los nacionalistas vascos y catalanes la vitola de auténticos demócratas, cuando en realidad no eran más que unos populistas autoritarios que se aprovecharían de la debilidad institucional para sacar el mayor provecho posible. Eso pasó entre 1977 y 1979, como ya sucedió en 1931 y 1932. Las autonomías fueron el falso calmante de unos nacionalistas que solo ansían la independencia.

Las autonomías, su dictadura
Fue entonces, en la Transición, cuando se coló en el Zeitgeist, en el espíritu general del momento, que aquellos nacionalismos debían ser resarcidos por una opresión histórica, y que les tocaba gobernar por derecho. Por eso, cuando en 1978 Ramón Rubial, el histórico del PSOE, fue nombrado presidente del Consejo General Vasco gracias a los votos socialistas y de la UCD, se asustaron. El PNV consideró una agresión a la esencia nacionalista que un socialista hubiera arrebatado un puesto de tanta carga simbólica. El PSOE asumió el “error”, y prometió no volver a hacerlo, adquiriendo desde entonces un papel subsidiario, de invitado. Comenzó así la dictadura nacionalista que ha eliminado la libertad política en Cataluña y en el País Vasco.

El régimen de las autonomías ha concedido el poder a organizaciones que basan sus planteamientos vitales en el esencialismo; es decir, en la conservación de la esencia racial o lingüística frente a las agresiones exteriores, la contaminación de otras culturas, o gentes. Se ha encumbrado a partidos, decía, que dicen tener un “destino en lo universal”, en la consecución de un Estado-nación propio, para la creación de una comunidad homogénea, armoniosa, pacífica y feliz. Venden un “paraíso” futuro fundado en una falsa edad de oro pasada, al que solo se llegará con la lucha y la unidad del “pueblo verdadero”. Para ello, claro, deben deshacerse de los enemigos, que son los maketos o charnegos, o de sus “perros”, los que colaboran con el “Estado español”, los partidos, escritores, artistas, profesores o periodistas que no se declaran nacionalistas. La homogeneidad es la clave, ya sea la de raza, a lo Sabino Arana, o la de lengua, como los catalanistas. La mezcla política, personal o cultural es contaminante, porque su raza o su pueblo, dicen, son superiores, usando los mismos argumentos biológicos de los nacionalsocialistas de los años 20 y 30. Y por si fuera poco, son irredentistas, como los fascistas de principios del XX: quieren un espacio vital, un Lebensraum, la asimilación de aquellas tierras que consideran propias.

Es cuestión de tiempo
El régimen del 78 les ha permitido lo que nunca antes en la Historia de España: dotarse de legitimidad para un régimen exclusivista, tener auctoritas cultural gracias al control de la educación y los medios, y también utilizar un lenguaje democratista, cuando en realidad son enemigos de la democracia y de la libertad política. Por eso caló tan fácilmente el concepto de “derecho a decidir”, impulsado por la Asamblea del PNV en el año 2001, y sustituido por el desgastado “derecho de autodeterminación” que la gente vinculaba con la banda terrorista ETA. Ganadas las instituciones, con la hegemonía cultural en su territorio, y derrotados los partidos de ámbito nacional, la ruptura de la unidad española es cuestión de tiempo.

Flaco favor hizo aquello del “patriotismo constitucional”, concepto progre extendido por el socialdemócrata Jürgen Habermas para no avergonzarse de sentirse alemán por el pasado nazi. Aquella boutade la asumió primero José Luis Rodríguez Zapatero, en 2001, y luego José María Aznar al año siguiente. La verdad, decían, estaba en una Constitución, creadora de valores, moral y sentimientos. Pero ahora que el texto de 1978 es denostado, y todos apelan a su reforma, a darle la vuelta como a un calcetín, ya no hay “verdad”. Solo queda la estafa aquella que crearon las oligarquías regionales y que llamamos “nacionalismo periféricos”, como si esto fuera un tío vivo.

El nuevo cuento de la lechera
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 22 Septiembre 2016

Los programas de las pasadas elecciones, así como el ya agostado pacto entre PP y Ciudadanos, recogían una solución "imaginativa" para reducir nuestro correoso déficit: incrementar los medios humanos y materiales de la Agencia Tributaria y así perseguir con mayor ahínco el fraude fiscal. Loable propósito si no fuera porque… detrás de la propuesta se adivina más el objetivo de aumentar el poder de ciertos sectores burocráticos que la voluntad de cuadrar las cuentas públicas. Al fin y al cabo, la informatización y el avance de la técnica permiten realizar la misma labor inspectora con menos personal.

Al igual que para combatir el delito resulta poco eficiente colocar un policía en cada esquina, no es probable que una brutal acometida, lanza en ristre, contra los molinos del fraude logre incrementar sustancialmente la recaudación; mucho menos eliminar nuestro elevado déficit presupuestario. Máxime cuando el discurso parece la excusa, la coartada, para evitar, por sus enormes costes políticos, la estrategia más eficaz: acondicionar el gasto, adecuar el tamaño de la administración a las necesidades del ciudadano.

Existe una confusión, muchas veces deliberada, entre el monto presuntamente defraudado y la cantidad que se obtendría incrementando la vigilancia y represión. Los políticos señalan que el fraude fiscal en España sería del orden de unos 60.000 millones de euros y sugieren que podrían recuperar una porción sustancial apretando las clavijas a los malvados defraudadores. Pero esta idea se basa en una concepción dudosa de la economía sumergida, en el ingenuo supuesto de que, una vez detectada y castigada, toda actividad sumergida reconocerá su travesura, hará propósito de la enmienda y, manteniendo toda su estructura productiva, se regularizará, devengando en el futuro los impuestos correspondientes. En realidad, ante la abrumadora presión, buena parte de estas actividades simplemente desaparecería... con perjuicio para las arcas públicas.

Excesiva presión menoscaba las reglas éticas
Y es que, aunque los participantes en la economía irregular eludan algunos impuestos, en realidad abonan otros. Quien ingresa en negro, por ejemplo, evita los directos pero paga los indirectos cuando gasta. Quizá por ello, para desanimar la economía sumergida, los estados suelen perseguir el fraude estricta y rigurosamente, pero no de forma implacable, despiadada o draconiana. Un Gran Hermano fiscal provocaría el cese de muchas actividades no declaradas, que dan empleo y generan alguna recaudación por otras vías. Y que, en el futuro, podrían desarrollarse y legalizarse. Entre los blancos y los negros… reconocen los grises.

Además, una ofensiva desmedida contra el fraude, una vigilancia y control extremos, pueden desmotivar a muchos contribuyentes cumplidores, con adicional menoscabo de los ingresos públicos. Los excesos y abusos del poder deterioran ciertas normas éticas y morales en la sociedad. En "A Constitution for Knaves crowds out Civil Virtues" (1997) Bruno Frey muestra que las leyes que tratan a los ciudadanos como bribones... impulsan a éstos a comportarse como tales. La gente no sólo acata las obligaciones fiscales, o el resto de las leyes, por miedo al castigo; también por convicción, honradez, sentido de la justicia. Pero esta motivación intrínseca se debilita, o desaparece, cuando el ciudadano se siente tratado como un presunto delincuente por la administración tributaria.

El asfixiante control y vigilancia hace sentir al individuo que el pago de impuestos es tan sólo una obligación impuesta, no un deber de buen ciudadano. La buena voluntad de la gente, su ánimo para cooperar se reduce drásticamente cuando la Agencia Tributaria ejerce la presunción de culpabilidad con todos los contribuyentes, sean defraudadores o simplemente víctimas de un error. Naturalmente, también se debilita la predisposición a contribuir cuando los sujetos perciben que, en lugar de administrar eficientemente, las autoridades despilfarran el dinero que tanto les costó ganar.

Al albur de intereses grupales
Otra idea demagógica, implícita en esta línea argumentativa, es que los defraudadores son mayoritariamente ricos. Por ello, en la gran cruzada resuena el espíritu de Robin Hood: una justa lucha en favor de los pobres. Pero el argumento no resulta especialmente convincente. Ciertamente, en España no pagan proporcionalmente más impuestos quienes más tienen o más ganan. Pero no siempre porque evadan, sino porque, debido a la enorme complejidad de la legislación fiscal, existen demasiados recovecos, multitud de agujeros para quien posee influencia o puede pagar un buen asesor fiscal. En efecto, la letra pequeña, tan larga como compleja, contempla numerosas excepciones, deducciones, desgravaciones, casi siempre a medida de ciertos grupos influyentes. Por ello, la carga fiscal depende menos de la capacidad de pago que de la cercanía al poder, de la inclinación a comprar privilegios o de la disposición a ejercer presión. Pero los tipos marginales aparentemente elevados permiten a los políticos vender la ficción de que son los ricos quienes pagan el grueso de impuestos. Ahora bien, estas excepciones podrán ser injustas... pero son legales: quedan fuera de la pretendida lucha contra el fraude.

No obstante, en un ejercicio de ingenuidad, aceptemos por un momento que el incremento del personal y los medios de la Agencia Tributaria condujese a un incremento sustancial de la recaudación. ¿Se enjugaría así el déficit, cuadrarían las cuentas públicas, alcanzarían los ingresos para atender a los cuantiosos gastos? No, en modo alguno. Porque el crecimiento de la recaudación impulsa a nuestros gobernantes a gastar más. Cuando hay abundantes ingresos, los políticos inventan nuevos dispendios, más organismos para colocar a los amigos, nuevas redes clientelares para captar adeptos o más obras faraónicas, casi siempre innecesarias. Establecen estructuras burocráticas rígidas, permanentes, muy resistentes al recorte cuando el ciclo se torna desfavorable. Por ello, las etapas de elevada recaudación son también las de más fuerte crecimiento del gasto y la administración, tal como sucedió en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Así, por definición, los impuestos nunca son suficientes: cuanto más se exprime al contribuyente más dilapidan los gobernantes en conceptos superfluos... y el déficit persiste. Como Alicia al otro lado del espejo, la recaudación debe crecer a toda prisa, tan sólo para mantenerse en el mismo lugar.

Nuestros políticos, sean de partidos nuevos o tradicionales, parecen desconocer -o saben demasiado bien- que la estrategia de impuestos moderados, leyes fiscales simples, regulaciones sencillas y racionalización del gasto, constituye una vía más adecuada para incentivar el cumplimiento fiscal que una pretendida guerra sin cuartel contra el fraude. Por supuesto, esta ofensiva nunca se lleva a cabo pero su preparación sirve de coartada para conceder prebendas, canonjías y cargos a personas y grupos cercanos. Definitivamente, presenciamos una acelerada convergencia... de la política tradicional con la "nueva".

Cuando se confunden palabras y conceptos
Vicente Baquero  www.gaceta.es 22 Septiembre 2016

No es un error inocente, sino una descarada manipulación, con un claro objetivo sociológico y político, el atribuir a determinadas posturas o ideologías calificativos impropios, dando lugar a confusión en la mente del oyente o lector, potencial elector, con objeto de dirigir su voluntad y voto en una determinada dirección y no en otra. Esta ha sido una vieja y permanente táctica empleada por los regímenes totalitarios o ideológicamente condicionados, para investir a los contrarios de un perfil que lleve a descalificarlos mental, social y políticamente ante los ciudadanos.

Dada la escasa formación de las mayorías y el predominio de determinadas ideologías en los medios de comunicación en general, resulta sumamente eficaz utilizar tales prácticas, insistentemente repetidas, para controlar la intención de la ciudadanía a la hora de decidirse por unas alternativas políticas u otras, durante largos períodos de tiempo, ha funcionado, siempre y cuando la bonanza económica o social permanezca dentro de unos límites razonablemente buenos para esa mayoría.

Pero como todo en la vida tiene sus límites, cuando se pretende rebasarlos, utilizando las mismas tácticas manipuladoras, mientras la realidad circundante esta manifestándose en otro sentido, tarde o temprano este sistema revienta y da lugar a un cambio sustancial en la estructura política de una sociedad.

La mayoría resiste tal recurso político, hasta que se descubre palpablemente, que este carece de base, entonces el “establishment” convencional es rebasado por las demandas reales de esa sociedad. Siempre llega el momento en que alguien grita: ¡El rey está desnudo!

No es desde luego ninguna novedad la utilización del lenguaje como medio para manipular, en lugar de comunicar e informar, como tampoco es nuevo ver los peligros que tal tergiversación encierra. Normalmente se suele pendular en sentido contrario, igualmente pernicioso, y con consecuencias poco recomendables.

Pretender incluir en el mismo cesto, como categoría política, de “Populismo” a movimientos tan absolutamente dispares como pueden ser “Podemos” y sus múltiples “Mareas”, “Cups” y “Compromisos”, “Syriza”, “Die Links”, y demás grupos de corte inequívocamente marxista radical unos, y anarquistas, ácratas y libertarios de todo pelaje otros, con el “Frente nacional francés”, “Alternativa por Alemania”, y similares grupos en Holanda, Austria, Hungría, Polonia, y ya para colmo al mismísimo “Trump”, candidato del Partido republicano de los EE.UU. a la presidencia, resultaría ridículo, cuanto menos, si no fuera porque esta relación o definición, se ha generalizado en la mayoría de los medios de comunicación. No sé si por moda, por falta de rigor en el análisis político o intencionadamente para igualar a los posibles adversarios del actual sistema como una panda de radicales sin sentido y fanáticos sin distinción.

Esto es una burda manipulación ideológica sin más, extendida con ánimo de descalificar a los discrepantes de la política seguida en el presente respecto a una serie de situaciones y problemas que son susceptibles de un tratamiento político, económico, social, jurídico y militar diferente. Tanto en EE.UU. como en Europa. Una alternativa que desde luego no gusta a los intereses de los actuales detentadores del poder del “establishment”.

Es evidente, por escoger un solo ejemplo, que el Frente Nacional en Francia no es más que un clásico partido conservador, chauvinista, defensor del orden público, que reverencia tanto la propiedad privada como la libertad individual, que rechaza abiertamente cualquier intromisión que perjudique sus intereses nacionales o altere el esquema de valores tradicionales de la sociedad francesa. Obviamente eso incluye poner freno a la expansión islámica o la presencia de valores contrarios a los dogmas culturales nacionales, y restringir la autoridad de Bruselas en su esquema de orden nacional.

Es anti la Europa que se está montando en Bruselas, desde luego, pero eso no los convierte en “populistas”, aunque entre sus votantes haya muchos simpatizantes pertenecientes a los escalones más modestos de su sociedad, que se sienten amenazados por la globalización. Te podrán gustar o no gustar, en la medida que todo nacionalismo extremo, no es bueno para la evolución pacífica de la humanidad, pero no son “populistas”. ¡Qué tienen que ver con partidos pongamos por ejemplo como “Podemos”o “Syriza”, que amenazan con nacionalizar la banca y los medios de comunicación, desmantelar los grupos económicos más importantes, establecer una estructura de control social por barrios y resucitar la censura en nombre del proletariado, eso es marxismo puro, no populismo, como de izquierdas y no de derechas fueron los regímenes totalitarios de la Europa del siglo XX : el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán” el “Fascio” italiano o el régimen soviético por solo mencionar algunos.

¿Qué tienen que ver Trump y los republicanos norteamericanos, también nacionalistas y liberales clásicos a ultranza, con regímenes como el de Maduro, y los chavistas bolivianos o ecuatorianos? Que se apoyan en ocasiones en los estratos más modestos de sus sociedades para obtener votos, pues bien eso es común a todos los partidos y grupos ideológicos en Europa.

La falta de Gobierno pone en riesgo los logros económicos
EDITORIAL El Mundo 22 Septiembre 2016

LA OCDE alertó ayer sobre el riesgo que corre la economía española de perpetuarse la situación de interinidad del Gobierno actual, que tiene limitada su capacidad de actuación por encontrarse en funciones desde hace más de nueve meses. El organismo internacional matizó que España se encuentra en el «camino correcto», gracias al paquete de reformas impulsado en la anterior legislatura, que lo han llevado a ser el país que más crece y más empleo crea en la UE. Pero esta tendencia podría revertirse por dos razones. La primera, porque aún quedan reformas pendientes para dinamizar la economía. Y la segunda, y más importante, por la alta dependencia de los países de la zona euro que tienen las exportaciones españolas.

Porque según sus estimaciones de crecimiento publicadas ayer, la OCDE considera que la eurozona crecerá este año un 1,5%, una décima menos de lo previsto en el informe de junio, y en 2017, sólo un 1,4%, tres décimas menos. Para evitar los efectos adversos de esta ralentización, España necesitaría urgentemente la formación de un Gobierno que gozara de la suficiente estabilidad como para garantizar el buen ritmo de la economía. Porque si es cierto que la bajada del precio del petróleo y la ayuda que supone la compra de deuda por parte del BCE están jugando a nuestro favor, lo cierto es que si no se implementan nuevas reformas, especialmente la de las administraciones públicas y la del sistema de pensiones, España corre el riesgo de desaprovechar este impulso.

Por eso nos parecen positivas las negociaciones abiertas entre el Gobierno y el PSOE de las que nos hacíamos eco ayer y que hoy todos los grupos, excepto Podemos, han confirmado, encaminadas a sacar adelante medidas económicas urgentes, en previsión de unas terceras elecciones. En la línea de la Proposición no de Ley presentada por el PP en el Congreso el pasado viernes sobre la necesidad de adoptar antes del 15 de octubre las medidas exigidas por Europa para cumplir los objetivos de déficit y evitar posibles sanciones, PSOE y PP pretenden llegar a un acuerdo, al que sería deseable que se sumase Ciudadanos, para suavizar el ajuste de las autonomías, endurecer el impuesto de sociedades y desbloquear la CNMV.

Sobre este último punto, habrá que buscar fórmulas legales para asegurar un quorum mínimo en la Ejecutiva del organismo de supervisión, ante el cese del mandato de la presidenta, Elvira Rodríguez, y la vicepresidenta, Lourdes Centeno, para que no se paralice el mercado de capitales en España. No obstante, Ciudadanos ya ha adelantado que no suscribirá esta propuesta. En cuanto al Impuesto de Sociedades, la fórmula pasaría por reformar el pago fraccionado para que las empresas anticipen a Hacienda unos 6.000 millones, tal y como exige la Comisión Europea para no suspender el envío de fondos estructurales.

Sin embargo, con la última de las cuestiones, los grupos deberían ser más prudentes. Es cierto que Bruselas ha relajado los objetivos de déficit, pero no hay que olvidar que las CCAA son las responsables de las reiteradas desviaciones del mismo. Ante la eventualidad de unas elecciones, nadie quiere asumir el duro ajuste que tendrían que aplicar los gobiernos autonómicos, pero sería una irresponsabilidad seguir esa senda. O se aplican medidas de reducción drástica del déficit o la Comisión tomará medidas sancionadoras.

Suspense: 25-S
RAÚL DEL POZO El Mundo 22 Septiembre 2016

Hay cierta calma esperando a que llegue y pase el domingo, después de unas semanas de tensión en las que los políticos, muchos de los cuales tienen el hábito del soborno, han paseado a Ritá Barberá y a otros emplumados del saco de lana como se hacía con los condenados del Santo Oficio. Sólo les falta a los perseguidores las velas en las manos o las camionetas de los paseos. Se burlan de los procesados, fingiendo no saber que hay decenas de ritas en sus propios partidos. Los escraches ya no los protagoniza la plebe contra los poderosos sino los propios diputados, alcaldes, presidentes de comunidades, acosando a los que han sido pescados. Mientras las televisiones se han convertido en la plaza de la Bastilla para entretener a las tricotosas de la audiencia, la formación de un Gobierno cada día es más oscura.

"¿Que qué pasará después del domingo?" -se pregunta un escriba, un áulico de La Moncloa. Y se contesta: "No nos hagamos pajas mentales. Si no hay un tío que levante el dedo para echar a Pedro Sánchez, iremos a las urnas. Después de diciembre 'el Coletas' quería elecciones para echar a Sánchez. Ahora es Sánchez el que quiere elecciones para echar a el Coletas". Se espera a una Susana que no llegará nunca aunque Felipe Alcaraz ha escrito un tuit que dice: "Las tropas del susanato están acuarteladas en Despeñaperros a la espera del 25-S» .

Los partidos están expectantes ante lo que pase el domingo, pero cada vez hablan menos. Tanteo a los iniciados en conversaciones furtivas y no sueltan prenda. Los secretos son estos días subterráneos, aunque parece que unos temen y otros desean que después del domingo estallen varias crisis. La del PSOE está cantada. Pero ya no está claro que Pedro sea un cabezón, sino un político duro que sabe que las bases estarían con él. No aspira a ser presidente del Gobierno sino a consolidarse como secretario general del PSOE. Va perdiendo elecciones y en vez de recular, ataca. "En Podemos, Errejón aspira a hacerse fuerte en Madrid para ser uno de los protagonistas de la segunda Transición", me explica un dirigente de la coalición de izquierdas.

Piensan los del laboratorio de analítica que el PP vive más pendiente de los resultados del PNV que de los del PSOE, porque cualquier solución que pase por Sánchez es inviable. "Inviable por la doblez y la cobardía de los barones; cuando Pedro se vea perdido pedirá el apoyo de los militantes que odian al PP". A pesar del escepticismo de los guardianes del Eleusis, el santuario de los secretos, esperan que la hostia que se va a dar el PSOE en Galicia despierte a los barones.

La democracia ha terminado siendo un ritual que esconde hombres que piensan que las convicciones son obstáculos para mandar. Los partidos se preocupan más de sus propios problemas y luchas internas de poder, que del interés general. En la oda al partido, Brecht, aunque refiere al comunista, puede aplicarse a todos los partidos: "El individuo puede ser aniquilado / pero el partido no".

No sólo hay que cambiar la fecha electoral, sino reducir gastos
Editorial La Razon 22 Septiembre 2016

Aunque la prioridad política de España debe ser la formación de un Gobierno estable en el menor plazo posible –cuestión que la mayoría de los ciudadanos, por otra parte, viene exigiendo desde que se conocieron los resultados electorales–, el mantenimiento del bloqueo decidido por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a expensas de un más que hipotético pacto de «progreso» con los radicales y los nacionalistas, aconseja prepararse para la repetición de una nueva convocatoria electoral, la tercera, antes de que finalice el año. La Ley de Régimen Electoral es meridianamente clara a la hora de dictaminar el calendario y, dado que la sesión de investidura fallida del actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se produjo el viernes 2 de septiembre, las urnas tendrían que convocarse en una fecha tan complicada como es el día de Navidad.

Si todo, como se acusa desde el Partido Socialista, fue un designio del PP para ejercer presión sobre los distintos grupos políticos, emplazados a llamar a los electores en un día tan comprometido, o si, por el contrario, el problema surge, precisamente, de la negativa de los socialistas a consensuar el calendario de la investidura –como replican los populares–, el hecho es que el problema está planteado en estos términos y sólo queda abordar la mejor solución posible.

Ayer, UPN registró en el Congreso una propuesta para modificar la Ley Electoral en lo que se refiere a la duración establecida de la campaña, reduciéndola en una semana, con lo que la cita en las urnas se adelantaría al 18 de diciembre. Hay que agradecer al partido navarro que, por lo menos, haya puesto sobre la mesa lo que, en aras del tacticismo político, parecía un tabú. Pero ya que la modificación de una ley orgánica, que incide en el texto constitucional, obliga a un amplio acuerdo parlamentario, tanto en el Congreso como en el Senado podría aprovecharse la oportunidad para extender la reforma legislativa a la cuantía de las subvenciones que reciben partidos y parlamentarios por gastos electorales y que, sólo en la última convocatoria del 26 de junio, supusieron para las arcas del Estado 130 millones de euros.

Si tenemos en cuenta que en el mes de diciembre anterior ya se había gastado otro tanto y que, además, hay que sumar a esas subvenciones los gastos de composición y funcionamiento de unas Cámaras que no llegaron a ejercer, parece lógico que se intente reducir un gasto público que, no lo olvidemos, se paga con los impuestos de los ciudadanos. Lo ideal, sería la autorregulación, pero, a estas alturas del curso político, no queremos caer en ingenuidades. Los principales protagonistas, es decir, los partidos políticos sin distinción, no renunciarán de buena gana a los ingresos extra que les proporciona la repetición electoral, mucho más en un momento de crisis en el que los gastos de organización superan con mucho a los ingresos.

De ahí que sólo sea posible acordar esa reducción del gasto mediante precepto legal, que debería ser acordado con el mayor consenso. Pero si la propuesta no concita el entusiasmo de los nuevos partidos emergentes, que se excusan en que necesitan más dinero público para crecer, bastaría con el acuerdo del PP y del PSOE, al que, de todas formas, acabarían por sumarse los demás, ante el coste político de mantener la posición del máximo gasto posible. Puede que haya que volver a votar, pero, por lo menos, que cueste un poco menos.

De elección en elección, hasta la estupidez final
Libertad MartínezEstrella Digital 22 Septiembre 2016

Han pasado nueve meses desde que estamos sin gobierno. No falta quien sugiere que después de las elecciones vascas y gallegas lo arreglan. ¿Por qué? ¿Por qué van a ser más responsables? ¿Van a hacer dimitir a alguno? ¿O a dos? ¿O a todos? Recuerden que todos son Señores, y así nos va.

Nueve meses y dos elecciones después, el cuarteto sigue sin entender que pluralidad significa pacto, guste o no guste. Significa escudriñar programas para encontrar cosas que puedan compartirse. Si; han pasado nueve meses, siete desde que tuvimos el cambio en la mano y los listos de las esquinas lo impidieron.

Y aquí estamos pensando que hacer para que el país funcione. Porque no es cierto que todo aguante sin gobierno. Ni una obra pública en un país donde flaquea el consumo es un desastre; y es un desastre, cuando los grandes sistemas de protección como la educación y la salud dependen de Comunidades Autónomas, que no tengamos claro como va a funcionar lo del presupuesto prorrogado y que dinero llegará a una y a otra.

La ausencia de gobierno puede molestar más o menos a los que tienen proyectos pendientes pero molesta, sobre todo, al retorno de las políticas sociales y a la creación de empleo.

Los datos sobre la necesidad de políticas educativas para una sociedad más equilibrada y mas justa, pero también más formada y más democrática empiezan a ser tan escandalosos como la desidia con la que se ha tratado en el pasado reciente a un recurso tan transcendental.

La necesidad de revertir algunos recortes sanitarios y evitar la salida del sistema de miles de personas es tan evidente como la de reconstruir el sistema de dependencia.

La no menor necesidad de legislar el final de las políticas de austeridad, empezando por las modalidades de contratación y siguiendo por los salarios es notoria para cualquiera que no sea irresponsable.

La demanda de políticas fiscales que se amparen en la inversión pública revitalizadora de la demanda es clara para quienes dedican un tiempo a mirar como las cifras de desempleo no retroceden y como el crecimiento, a más de desacelerarse, se basa en poca renta y poco empleo.

Pero no, lo nuestro es ir de elecciones en elecciones hasta la estupidez final: las terceras elecciones y, más allá, si el ego político lo requiere. Pocas veces un mapa político fue tan lejano a las necesidades sociales.

Resulta, créanme, escandaloso que los responsables de resolver nuestra situación caminen de mitin en mitin pidiendo votos en unas elecciones autonómicas, en lugar de realizar el mínimo esfuerzo para resolver una endiablada situación.

Fue ya evidente en Junio que el liderazgo político no ha estado a la altura de las circunstancias y que la pluralidad que demandaba la ciudadanía no ha sido entendida como mandato sino como trampa por quien debe administrarla.

Pero se persiste en la irresponsabilidad: aquí estamos esperando a las vascas, a las gallegas, a la dimisión o el abandono de este o de aquel, a que un par de tuits más o menos encendidos decidan si tenemos susto o muerte.

Insisto, amigas y amigos lectores, en la perplejidad en la que la mayoría social andamos sumidos desde hace nueve meses: no era esto; no era esto,

Los buenos valores de la buena vieja política se han desvanecido en el oportunismo y las promesas de la nueva política se han diluido en el postureo. Lo lamentable es que volver a empezar significaría ahondar en el previsible desastre de unas terceras elecciones.

Llevo proponiendo aquí la búsqueda de soluciones factibles, que no creen más problemas de los que ya tenemos con inviables cuadraturas del círculo, pensadas para abordar las necesidades sociales. Ese es un compromiso que la izquierda de antaño no hubiera desechado, pero estamos a otra cosa. En fin, mucho me temo que esto tiene poco arreglo.

La fractura de Podemos prueba su inmadurez ideológica
EDITORIAL El Mundo 22 Septiembre 2016

PODEMOS surgió hace apenas dos años como un heterogéneo movimiento político capaz de recoger el hartazgo ciudadano por las consecuencias de la crisis y la falta de ejemplaridad de los partidos tradicionales. Aunque no en su totalidad, Podemos aglutinó el grueso de los anhelos del 15-M, y es precisamente este fuerte componente social el que ha macerado su acción política hasta nuestros días, en contraposición con otros partidos en la órbita de la izquierda, ya fuera el PSOE o IU, asimilados a todos los vicios del sistema. Podemos emergió como una organización antisistema pero se ha consolidado, tras las elecciones de diciembre y junio, como la tercera fuerza política del país. Esta paradoja es la clave que explica su fractura interna, aireada públicamente por Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en Twitter.

Cuestiones personales aparte, la agria discusión mantenida por los dos principales dirigentes de la formación morada evidencia una crisis ideológica de difícil resolución. Porque mientras Pablo Iglesias y quienes le apoyan en la cúpula de Podemos apuestan por un modelo y un estilo propios de la vieja izquierda, Errejón se ha mostrado partidario de suavizar el tono para, en sus propias palabras, «seducir a la parte de nuestro pueblo que sufre pero aún no confía en nosotros». El mensaje pablista irradia el rancio perfume de la lucha de clases y las consignas añejas de la doctrina comunista. La retórica errejonista, en cambio, apuesta por tejer una organización política transversal, de corte netamente populista, capaz de transformar una organización de protesta en un partido de gobierno. Para la democracia española, ambas opciones resultarían letales en caso de llevarse a la práctica desde el Gobierno. Pero, en todo caso, tienen la virtud de plantear una controversia de fondo sobre el proyecto que encarna Podemos en una coyuntura de profunda división de la izquierda española.

La formación que lidera Iglesias emana de una ideología simple y maniquea (la «casta», «los de arriba contra los de abajo»), pero anclada en una estructura orgánica de clara orientación leninista, en la que prima el ansia por alcanzar el poder, el culto a un líder carismático y la exclusión del disidente. Aunque disfrazado de debate interno, las disensiones en su seno y la reciente pugna por la dirección en Madrid muestran de forma descarnada el desgaste de un partido que también acusa la polémica gestión de los ayuntamientos que gobierna y el carácter heterogéneo de las facciones que congrega bajo sus siglas. Sin embargo, el principal factor de confrontación en la cúpula de Podemos es la gestión de su relación con el PSOE, tal como ayer insinuó Irene Montero.

Frente a una actitud más pragmática de Errejón, Iglesias defiende una relación de «igual a igual» con el PSOE. La investidura de Pedro Sánchez situó a Podemos en una bifurcación indigesta para un partido que en sus albores preconizaba la salida del euro y de la OTAN. El rechazo a Sánchez en marzo y los gruesos epítetos que Iglesias dirigió contra la bancada socialista dinamitaron cualquier acercamiento entre ambas fuerzas. Y, en la práctica, supuso el triunfo de las tesis de Iglesias, quien siempre ha hecho pivotar su tacticismo en torno al objetivo de dar el sorpasso al PSOE. En cambio, el batacazo de los comicios del 26-J, en los que Unidos Podemos perdió un millón de votos con relación a la suma de Podemos e IU en diciembre, no hizo más que agudizar las tensiones internas que ahora han estallado a ojos de la opinión pública. El error de Iglesias, por tanto, fue doble: no facilitar el Gobierno de Sánchez -lo que le hubiera permitido ejercer en la práctica de líder de la oposición- y, después, fracasar en su intento de desbancar al PSOE en la hegemonía de la izquierda.

En el fondo de la reyerta política entre Iglesias y Errejón subyacen las profundas contradicciones de un partido que, con 71 escaños y cinco millones de votos, encara el dilema de consagrar su espacio en el marco de las instituciones o volver a la agitación callejera. Es evidente que a lo largo de los últimos meses Podemos ha incurrido en algunas de las prácticas que más ha afeado al PP y al PSOE, como el enchufismo o la falta de transparencia. Es evidente también que la dirección de Podemos ha dejado claro su interés en tutelar el poder judicial o controlar los medios. Y esta es precisamente la principal ecuación que debe resolver Podemos. Si porfía en su irresponsabilidad adolescente o si al fin aspira a convertirse en un actor político normalizado capaz de aceptar el juego propio de una democracia parlamentaria.

Los sacamantecas podemitas
Antonio Pérez Henares  Periodista Digital 22 Septiembre 2016

En Podemos ha estallado toda una guerra, por tuit, claro, y luego retransmitida en las teles “afectas”, entre Iglesias y Errejón por la trascendental cuestión si deben parecer los sacamantecas, que es en lo que está Pablo, o aparecer solo como coquitos, un poco traviesos, pero amables y amorosos, que es en lo que se mueve Iñigo y por donde movió la campaña que iba a ser la del sorpasso y fue la de pegársela contra los alambres.

Como se ve y comprueba el nivel intelectual no puede ser más elevado aunque el cruce de frasecitas se jalee por los adláteres, de uno y otro irradiador ideólogo, como la quintaesencia del pensamiento que tras el debate dará lugar a un cuerpo de doctrina que recorrerá con su prístina luz el universo entero. Vamos, ElCapital a su lado, una caduca nadería. De lo que se trata es si la cosa es meter miedo o seducir. Ahí queda compendiado, en un plis-plas, todo el pensamiento zurdo. Pero vamos, que desde Heráclito.

La guerra podemita es la única verdad de todo el atrezzo. Porque ni siquiera estamos ante una cuestión de ideas, que no asoman por lado alguno, sino de lo que sí y en realidad saben: de marketing político. Que les ha empezado a hacer agua después de haber obtenido unos resultados, quien no lo reconozca es simplemente el mayor bobo y peor ciego, increíbles y extraordinarios, sin parangón en su éxito en la historia política de España.

Pero les superó su propia expectativa, llegó el chasco de no pasar el listón que ya parecía superado y empezó lo que siempre empieza en estas izquierdas: ellos andan a vueltas con Juego de Tronos, pero que en realidad es La Vida de Brian y la descarnada lucha por el poder, la pureza de sangre, roja claro, el pedigrí de mejor encaste revolucionario y esas cosas que acaban, y esa es la prueba del nueve, con todos gritando enfervorizados ¡Unidad, Unidad! Que será la señal inequívoca de que están a garrotazo vivo y a navajazo cruzado. Los antecedentes en tal sentido son cuantiosos.

En realidad lo que en estos prólogos tuiteros del combate por el poder interno emerge es la falta de reflexión y autocrítica minima en lo que quizás si haya sido el darse de bruces contra su techo. El miedo, que unos quieren meterlo y otros menos, a los que ellos señalan como los malos, las sabandijas, los sinvergüenzas, los exterminables. O sea, más o menos todos quienes no son “ellos”, los iluminados, y que retratan como los poderosos, los mandamases y los ladrones.

Sin percatarse, que en efecto si dan miedo, pero el miedo y la prevención más razonables y sensatas, a muchas gentes, a millones, de toda condición, mucho mas humildes que muchos de ellos, niños bien que trabajar, lo que se dice hincarla, mas bien poco tirando a nada. No hace falta que lo griten tanto. Lo dan a muchas de las gentes del común, de las de a pie, que trabajan, tienen sus valores, que son tan honrados o bastante mas que ellos, que nunca han pillado becas Black ni cobrado 200.000 por un trabajo ficticio. Lo dan los comportamientos de quienes por calles y pueblos son conocidos por las gentes por su vida y hechos. Pero sobre todo el miedo que dan es a donde pueden llevar a la nación, a sus ciudadanos, a sus economías y a sus trabajos. Lo que muchas gentes perciben y tienen contrastado por de donde vienen y que modelos siguen estos redentores han llevado a los pueblos. ¡Pues claro que es para tener miedo!. Solo los rebaños aterrados se tiran por el precipicio. ¿Quién en su sano juicio no va a temer tirarse de cabeza por el despeñadero?.

Así que tranquilo puede estar Sacamantecas Iglesias. A muchas gentes les da miedo. No se crea que tanto a los que el dice, que a lo mejor es a los que menos, sino a muy buena parte de un pueblo por lo que en el poder y con el poder pueden hacerles. Y, claro, prefieren no darle su voto. Que en su derecho están y ejercen. Lo mismo que los cinco millones, una enormidad con la que ni soñaron, que hoy les votan. Mañana veremos.

Lo que escribía Salvador Sostres en 2005: 'Hablar español es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel'
Redacción www.lagaceta.eu 22 Septiembre 2016

La pieza apareció el 7 de abril de 2005 en Avui, diario que se edita en Cataluña y era propiedad de José Manuel Lara, dueño de la editorial Planeta y accionista mayoritario de La Razón. En la nota, escrita en catalán y firmada por Salvador Sostres, azote hoy del nacionalismo catalán, se dijeron lindezas como que el español “es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel”, motivo por el que el autor sólo lo utiliza con su criada y con empleados.
Por su interés entre lo que Sostres defendía entonces y lo que dice ahora, reproducimos el artículo, cuyo título: todo un ejercicio de chabacanería intelectual desde el titular, “Hablar español es de pobres”, hasta su final:

“En Barcelona queda muy hortera hablar en español, yo solo lo hablo con la criada y con algunos empleados. Es de pobres y de horteras, de analfabetos y de gente de poco nivel hablar un idioma que hace un ruido tan espantoso para pronunciar la jota.

Estos que no hablan catalán, a menudo tampoco saben inglés, ni francés, ni quién es monsieur Paccaud. Pero no solo en Cataluña el español es un síntoma de clase baja. El amigo Riera me facilita estos datos de la ONU del 2002.

Renta per cápita de Noruega, 36.600 dólares; Dinamarca, 30940; Islandia, 29.750. Tres países riquísimos, con economías internacionalizadas y lenguas más pequeñas que la nuestra pero que las hablan sin complejos. Contra esta absurda creencia de que el catalán nos cierra puertas, estos datos sobradamente elocuentes de si sirve o no sirve una lengua minoritaria.

En cambio en el maravilloso mundo hispánico la pobreza es el único dato. La media de los 13 principales países americanos que tienen el español como lengua, desde Argentina, Chile y Méjico hasta Nicaragua, Honduras y Ecuador, es de 6.209 maltrechos, dólares de renta per cápita.

Cataluña hablando catalán y a pesar del espolio fiscal infringido por una España que no tiene ni la decencia de publicar las cifras del robo tiene una renta de 26.420 dolares.
Hemos de escoger modelo: Noruega o unirnos a la caravana de la miseria. El independentismo en Cataluña esta absolutamente justificado aunque solo sea para huir de la caspa y el polvo, de la tristeza de ser español”.

El 50% de los musulmanes franceses “moderados” rechaza la cultura, las tradiciones y los valores republicanos de este país
El estudio sobre el Islam que ha conmocionado a los franceses
www.latribunadelpaisvasco.com 22 Septiembre 2016

Como una bomba. Así han caído los resultados de un estudio elaborado por el Institut Montaigne sobre la sociología actual del Islam en Francia. Las conclusiones, avanzadas por el periódico parisino “Le Journal du Dimache”, revelan los numerosos y extensos agujeros por los que se vacían las posibilidades de construir una sociedad multicultural pacífica y presentan cómo el país que se enorgullece de la Ilustración, la razón, el positivismo y el pensamiento científico está enfrentado a una parte importante de su población que solamente se mueve por convencimientos étnicos-religiosos. Y esto crea, según esta investigación, tensiones cada vez más fuertes y una absoluta desconexión entre una población permanentemente confrontada con la realidad y unas élites políticas que reniegan de esta verdad bajo el pretexto de preservar la paz civil.

Los resultados del estudio, titulado “Un Islam francés es posible” (nuestros suscriptores recibirán un ejemplar gratuito en el envío de documentos de este mes de septiembre), han tenido un impacto máximo porque el Institut Montaigne ha tenido mucho cuidado en no mezclar Islam e islamismo terrorista y, de hecho, la investigación, basada en múltiples encuestas, ha tomado como protagonistas a lo que genéricamente, y desde sectores ligados a la izquierda política, se define como “musulmanes moderados”.

Pues bien, casi un tercio de estos “musulmanes franceses moderados”, que no dudan en criticar las actividades terroristas que se cometen en nombre de Islam, creen que la Ley Islámica (“sharia”) es más importante que la Ley de la República Francesa. Este dato, que según un analista de “Le Figaro” es una bofetada a todos los intelectuales, analistas e ideólogos que han apostado por la vía del “apaciguamiento” con el Islam durante los últimos años, completa su dramatismo con este otro: el 25% de los hombres musulmanes pretendidamente moderados, y el 40% de las mujeres musulmanas, rechazan ir a una piscina pública, mientras que porcentajes similares se niegan a besar a sus parejas en público.

Otros índices que revelan la escasa “moderación” del Islam francés: el 60% de los musulmanes cree que las niñas deben tener el derecho a llevar el velo en la escuela y otro 60% considera que la laicidad es algo que va en contra de la inclinación natural de las personas. La mayor parte de los musulmanes franceses, en una valoración que se extiende al resto de Europa, no desea integrarse en las sociedades occidentales, a las que consideran como pecaminosas y depravadas.

El ensayista, escritor e investigador Hakim El Karoui, autor del estudio, explica que es imposible mantener el mito “de la inmensa mayoría de los musulmanes respetuosos con los valores de la República”. Es mentira. “Es mejor considerar la distribución de los musulmanes en Francia en tres categorías: seculares, moderados y ortodoxos. Y en esta última categoría entrarían quienes creen que, de una forma u otra, han de exteriorizar públicamente su fe.

El Institut Montaigne se atreve a poner porcentajes a los diferentes grupos: el grupo de los musulmanes seculares, donde se incluiría también el grupo de musulmanes “moderados”, se estima, en Francia, en el 46%.

Por otro lado, los musulmanes “ortodoxos” pueden dividirse en dos subgrupos: quienes se sienten “orgullosos de su religión islámica”, que serían el 25%, y los “ultras”, que serían el 28%.

Por otro lado, la mayor parte de los musulmanes, y en una conclusión que es absolutamente contraria a lo que la mayor parte de los medios de comunicación han transmitido hasta el momento, reafirman la importancia que tiene para ellos reivindicar su fe en los espacios públicos, a pesar de que esto sea algo absolutamente ajeno y contrario a los valores seculares de la tradición francesa.

“Un Islam francés es posible” demuestra que el problema con el Islam es, en esencia, un problema de integración cultural. “Hasta un 53% de los musulmanes considera que su cultura es contraria a los valores de la cultura francesa”. Y esto pone de manifiesto también que el rechazo al Islam por los franceses, conocido como “islamofobia”, apenas es una anécdotaen relación al rechazo de Francia, de su cultura, de sus tradiciones y de la Ley Republicana, por más de la mitad de los musulmanes que viven en este país.

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Subtitular 'Terminator' en euskera, veto al castellano... Los locos planes para ETB
EH Bildu se compromete a “evitar que los vascoparlantes hagan sus declaraciones en castellano” y a actuar para que el euskera sea “el idioma de trabajo” en el ente público
José Mari Alonso. San Sebastián El Confidencial 22 Septiembre 2016

El diagnóstico es compartido salvo para quien gobierna: ETB va a la deriva. La televisión pública vasca es un barco ruinoso al servicio del nacionalismo, que lo reflota a costa de dilapidar más de 100 millones de euros largos al año del dinero público para preservar sus intereses. Poco importa que esta empresa pública se encuentre en el peor momento de su historia desde su creación en 1983. A todos los niveles. En audiencias ha tocado fondo, con cuatro canales que apenas llegan al 10% de 'share'. ETB se desangra especialmente por su primer canal, en euskera, un saco sin fondos con un insignificante 2% de espectadores que se sustenta gracias a las retransmisiones deportivas del fin de semana y a las misas dominicales. Y nadie se rasga las vestiduras por el hecho de que algún informativo haya llegado a tener una audiencia cero este año. Todo sea por el país que defiende el poder dominante, a pesar de no cumplir con el objetivo fundacional de defender la lengua vasca. La caída ha sido brutal a lo largo de esta legislatura en ETB-2, que apenas concentra a siete de cada 100 espectadores, convertida ahora en la quinta preferencia para los vascos. Pero la hemorragia también es interna, con una conflictividad laboral nunca antes vista y con polémicas adjudicaciones a dedo.

Pero esto poco importa para una televisión que apenas genera una décima parte de lo que dilapida en ingresos propios, con tal de preservar un modelo intocable para el nacionalismo. Con estos síntomas que presenta el enfermo, hasta la izquierda 'abertzale', que ha situado a dos periodistas al frente de sus listas electorales de cara a los comicios vascos de este domingo (el rostro de los informativos en ETB-1 Maddalen Iriarte por Guipúzcoa y Jasone Agirre por Vizcaya) comparte la urgencia de acudir a la sala de operaciones para “repensar” la televisión pública. Ahora bien, con el paciente en la camilla, se trata de saber qué bisturí utilizar y qué tratamiento recetar una vez salga del quirúrgico. El gran reto es cómo reflotar una televisión pública ruinosa y que agoniza consumida por los intereses políticos.

Pero el nacionalismo cuenta a su favor con la disparidad de recetas de los que aspiran a liderar la operación, algunas de ellas inverosímiles, y que dificultan la pretendida buena recuperación. La teoría es de manual para todos, un ente público independiente y transparente. Por todos es compartida la necesidad de que el Parlamento vasco ejerza un mayor control en la labor de la televisión pública, a través de diferentes barreras tendentes a eliminar el carácter gubernamental de ETB. Casi todas las propuestas van encaminadas en este sentido. Pero ¿y en la práctica? Más allá de los mecanismos de control internos, a nivel de propuestas concretas, en el apartado de diseño y programación, hay planteamientos que resultan sorprendentes, inverosímiles y hasta sectarios.

Podemos, el principal aspirante a desalojar al PNV de la sala de operaciones, plantea dos canales de ETB frente a los cuatro actuales, ambos bilingües, pero con un mayor peso del euskera. Así, apuesta por potenciar la producción de programas y ficción en lengua vasca, hasta garantizar un mínimo del 60% en ambos. Y plantea utilizar subtítulos en castellano para ficción y para programas en euskera. Asimismo, promovería la emisión en VO con subtítulos en la lengua vasca, según refleja en su programa electoral. Su modelo reserva el primera canal para “contenido general” y el segundo para emisiones “culturales”, enfocado a la promoción de "las disciplinas escénicas, plásticas, visuales, la literatura, el cine o la música”, así como un “canal digital a la carta”. Al mismo tiempo, apuesta por la ficción audiovisual, al ser “una cuestión estratégica” por lo que “supone de valor para el imaginario colectivo de la sociedad”.
Bildu quiere una "agencia vasca de doblaje"

Algunas de sus propuestas son compartidas por EH Bildu, el más que seguro socio de Podemos en el Parlamento vasco la próxima legislatura, y que plantea crear una “agencia vasca de doblaje” y “revisar los criterios de la publicidad de las instituciones públicas” para dar una mayor presencia el euskera no solo en los contenidos. Incluso, dentro de su sectaria propuesta en materia lingüística, la coalición 'abertzale' plantea que “se evitará que los vascoparlantes hagan sus declaraciones en castellano” a la hora de comunicarse con la audiencia, así como actuar para que el euskera sea “el idioma de trabajo” dentro del ente público. Igualmente, en el ámbito audiovisual, su programa recoge que "todas las licencias de emisión tendrán una oferta digna en euskera en función del índice de vascoparlantes del territorio". A nivel interno, también propone “dar la vuelta a la política de personal que se ha llevado durante años para acabar con la situaciones ingestionables y a menudo injustas que ha creado”. En materia de “tratamiento de la información”, la antigua Batasuna aspira a crear una “agencia de información propia” para dar unas noticias “neutras y plurales”. Lo propone quien a día de hoy sigue sin calificar a ETA de organización terrorista y sin condenar ninguna de sus acciones.
El PP, reducir a dos canales

Limitar la parrilla de ETB es algo que comparte con Podemos el PP, que plantea reducir a dos el número de canales, con vistas a ofrecer un servicio en euskera y otro en castellano, despojándose del resto de oferta. En la pasada legislatura, según constata, el ente público autonómico ha costado a los vascos cerca de 500 millones de euros. El gasto es cada año más elevado y, por el contrario, la audiencia es cada vez más reducida. Por ello, el candidato a lendakari, Alfonso Alonso, se plantea acabar con este “lastre” que representa para las financias del Gobierno vasco, y en especial para los presupuestos de Cultura, que “se hacen ya insostenibles”. En materia económica, aboga por suprimir el actual modelo de doble financiación pública y privada porque “representa una competencia desleal hacia otros medios, además de contravenir los objetivos europeos sobre libre competencia”. Todas las recetas de los populares van encaminadas a que el paciente se “oriente hacia el servicio público y abandone el proyecto identitario y de proselitismo social que pretende”.

El PSOE, partido que la pasada legislatura apoyó al PNV para poner al frente de ETB a su cuestionada directora general, Maite Iturbe, es el más crítico con el actual modelo de la televisión pública. Habla de “fracaso”, de un ente “al borde del abismo” y “cuestionado desde los sectores más diversos de la sociedad vasca”, siempre con la “imprescindible colaboración” de EH Bildu. Dentro de la reforma “integral” que plantean, los socialistas proponen una estructura empresarial “más ágil” y una “dirección profesional que no pierda el sentido de lo público y la necesidad de la rendición de cuentas permanentes ante la sociedad”. La propuesta de los socialistas incluye poner en marcha “una mesa de expertos en comunicación y miembros de la industria audiovisual vasca para que intercambien reflexiones y planteen conclusiones sobre el alcance de la reforma”.
Navarra acuerda que ETB se vea en su territorio

Las diferentes y contradictorias recetas que plantean quienes aspiran a salvar de la muerte a ETB llegan cuando el ente público acaba de finalizar con éxito la primera operación a la que ha sido sometido desde el nacionalismo. Y es que ha logrado que el Gobierno de Navarra dé cobertura legal a la televisión pública vasca a las puertas de las elecciones de este domingo. El Ejecutivo de Uxue Barkos ha otorgado la habilitación administrativa para que las emisiones de ETB comiencen este mismo jueves en territorio navarro, a tres días de la cita con las urnas. Todo un éxito para quien plantea la anexión de Navarra a Euskadi.

El mayor caso de corrupción de Convergencia borra la sonrisa al independentismo
ESdiario 22 Septiembre 2016

Al partido va a hacerle falta mucho más que un cambio de nombre para salir indemne del juicio en el que está acusado de financiación ilegal y que por fin, tras más de siete años, tiene fecha

La Justicia se lo ha tomado con calma, pero todo llega. Y a Convergencia le va a hacer falta mucho más que un cambio de nombre (ahora ha pedido registrarse como Partit Demòcrata Europeu Català) para librarse de ésta.

El caso Palau, el mayor caso de corrupción del partido de Artur Mas, por fin tiene fecha, más de siete años después de que estallara el escándalo allá por el verano de 2009. La Sección Décima de la Audiencia de Barcelona ha propuesto este miércoles a las partes que el juicio oral se celebre entre enero y abril de 2017. No obstante el 3 de octubre se reunirán todas ellas con el juez Julio Hernández Pascual para cerrar el calendario de comparecencias.

2017 es precisamente el año que la CUP, aliado del president Carles Puigdemont, ha fijado como el de la independencia de Cataluña. Previa convocatoria de un referéndum unilateral, dicen. Aunque es difícil prever qué efectos tendrá el juicio para Convergencia y su procés, seguro que no serán buenos. De ahí que el partido contribuyera a dilatar la instrucción (varios cambios de magistrado instructor, numerosos recursos...).

No en vano CDC está acusado de financiación ilegal por haber recibido, presuntamente, 6,6 millones de euros del Palau de la Música como comisión por la adjudicación de una obra pública a la constructora Ferrovial cuando Jordi Pujol era presidente. Como consecuencia de su supuesta responsabilidad civil a título lucrativo el partido sigue teniendo embargadas 15 sedes. Y en el juicio su extesorero Daniel Osàcar se sentará en el banquillo acusado de blanqueo de capitales y tráfico de influencias.

En el epicentro del escándalo se sitúan el expresidente del Palau, Fèlix Millet, y Jordi Montull, que presuntamente saquearon 30 millones de euros de la institución.

Es de prever que Convergencia intente desviar la atención del juicio envolviéndose como siempre en la estelada. Pero no parece que esta vez vaya a salirle bien.

¿Es Podemos independentista?
Podemos exige lo mismo que los independentistas, cuestiona la ley de la misma manera, repite sus mismos mensajes y acude a sus manifestaciones
Edurne Uriarte ABC 22 Septiembre 2016

Según Ramón Espinar, senador y uno de los líderes de Podemos, la sola pregunta sobra, porque, así me lo dijo ayer durante la entrevista que le hizo Carlos Herrera en COPE, "una catedrática de Ciencia Política debería saber que Podemos defiende la unidad de España". Y me lo dijo porque puse en cuestión la existencia de diferencias relevantes entre Podemos y Bildu en el País Vasco y Podemos y BNG en Galicia. Repitió con tal contundencia la anterior afirmación, "Podemos defiende la unidad de España", que le imaginé por un momento recibiendo descalificaciones de "facha", que es lo que nos llaman habitualmente a quienes decimos defender la unidad de España, desagradable ataque que no creo llegue a ocurrirle ni a él ni a otros líderes de Podemos, porque la extrema izquierda no tiene tan clara la afirmación de Espinar.

Y tampoco la tenemos los analistas, politólogos incluidos, por una serie de datos relevantes que ponen en entredicho la afirmación de Espìnar o la posibilidad de aplicársela a la mayoría de los líderes de Podemos. Primero, Podemos exige la celebración de un referéndum independentista allí donde lo reivindican los partidos nacionalistas. Segundo, apoya a los líderes nacionalistas que incumplen las leyes y la Constitución y se enfrenta con dureza a cualquier acción de las instituciones y de los tribunales en defensa de la ley. Tercero, culpa al PP, a Ciudadanos y a la derecha en general de la insatisfacción de los independentistas y de cualquiera de sus acciones fuera de la ley. Cuarto, apoya y reivindica algunas de las exigencias contra la unidad nacional de los nacionalistas, como el rechazo al Ejército y a sus símbolos, la mera presencia en una feria educativa, por ejemplo, como lo hizo Ada Colau. Y quinto, acude a las manifestaciones pro-independentistas, como Ada Colau a la Diada.

En otras palabras, Podemos exige lo mismo que los independentistas, cuestiona la ley de la misma manera, repite sus mismos mensajes y acude a sus manifestaciones. Todo lo cual no sólo nos remite a aquello de "si parece un pato, nada como un pato y grazna como un pato, entonces, probablemente sea un pato", sino que también hace pertinente la pregunta que titula este artículo, aunque le pareciera superflua a Ramón Espinar. Estoy segura de que él mismo y la gran mayoría tendrían menos dudas si, pongamos, hubiera un movimiento pro-eliminación del Estado autonómico y en favor de un Estado centralizado, para parecernos a nuestros vecinos de Portugal y Francia, por ejemplo, y que tal movimiento siguiera los derroteros de los independentistas vascos y catalanes, es decir, se saltara las leyes y la Constitución y amenazara con una proclamación unilateral del Estado centralizado con la eliminación de las autonomías. Y pongamos también que, por ejemplo, PP y C’s apoyaran todas sus acciones y mensajes y hasta acudieran a sus manifestaciones. Tengo la impresión de que la inmensa mayoría dirían que están por la eliminación del Estado descentralizado.

Y, ciertamente, no estamos ante un debate meramente teórico, sino ante una cuestión de enorme trascendencia política. Basta echar una ojeada al resultado augurado por las encuestas a Podemos en Galicia y el País Vasco, además de su representación en Cataluña o en el Parlamento nacional. Podemos pisa los talones al PSOE o lo va a aventajar en lugares como Galicia y País Vasco y, lamentablemente, se puede convertir en el referente de la izquierda sobre el independentismo en lugar del PSOE.

La catalanización de la Justicia tensiona a los funcionarios
La Generalitat intenta reducir la alta movilidad con la convocatoria de menos plazas, pero los trabajadores niegan que exista esa inestabilidad
María Jesús Cañizares El Espanol 22 Septiembre 2016

Bajo la premisa de que la Justicia es una “estructura de Estado”, el Gobierno catalán se ha marcado como objetivo reducir la movilidad en su administración, donde hay un importante volumen de funcionarios procedentes del resto de España. La escasa tradición opositora existente en Cataluña es una de las causas. Todo ello se traduce en un uso de la lengua catalana por debajo de los índices deseados por la Generalitat. Pero las medidas para catalanizar la Justicia han encendido a los trabajadores judiciales, que cuestionan las cifras de movilidad que maneja el departamento y la suspensión de los concursos, que abocan a los interinos que ya prestan servicio a opositar en otras comunidades. Los sueldos, inferiores a la media --recortes de las pagas extra no retornados--, también son motivo de deserción. Para los funcionarios, la reciente creación de una unidad que gestiona los procesos de selección y provisión de personal --¿qué procesos?, se preguntan-- es la gota que colma el vaso.

El consejero de Justicia de la Generalitat, Carles Mundó, aseguró, en una nota publicada en la intranet de su departamento, que tres de cada cuatro opositores a funcionarios de Justicia que ganan una plaza en Cataluña proceden del resto de España. Según el Gobierno catalán, dos tercios de los nuevos funcionarios piden el traslado dos años después de ganar el puesto. Las cifras fueron corroboradas por el consejero propuesto por ERC en una comparecencia parlamentaria.

Todo ello, concluye la Generalitat, provoca una gran movilidad. Por ello, el consejero busca fórmulas para reducir esa inestabilidad y una de ellas es pedir al Ministerio de Justicia que aplace las oposiciones. De ahí que la Generalitat renunciara a convocar un concurso de 503 plazas otorgadas por el Gobierno español.

"Los funcionarios son catalanes"
Por el contrario, los funcionarios niegan que exista tanta movilidad. El Sindicato de Trabajadores de la Administración de Justicia (STAJ) contrastó las listas de los aprobados de las oposiciones de Justicia en Cataluña de los años 2008 y 2010 con la base de datos actual de empleados públicos en activo. El porcentaje de funcionarios del cuerpo de Auxilio admitidos en 2008 que ya no prestan servicio en Cataluña es un 43%, cifra que en el caso del Cuerpo de Tramitación Procesal y Administrativa se reduce a un 20%, mientras que en el del cuerpo de Gestión Procesal asciende a un 50%.

Asimismo, el porcentaje de funcionarios del cuerpo de Auxilio aprobados en 2010 que ya no prestan servicio en Cataluña es un 23%; en el Cuerpo de Tramitación Procesal y Administrativa, un 35%, y en Gestión Procesal, un 27%.

“Diga lo que diga el consejero, muchos funcionarios que aprueban las oposiciones son catalanes”, asegura el STAJ. En 2015, la ratio de opositores por plaza para acceder al Cuerpo de Auxilio fue de 42 en Cataluña mientras que en Madrid fue de 95 y en Andalucía, de 205. Para el cuerpo de Tramitación Procesal, la ratio en Cataluña fue de 76 opositores por plaza, 164 en Madrid y 502 en Andalucía. Cifras que permiten a los sindicatos concluir que Cataluña no es el principal lugar de preferencia de los opositores.

La reestructuración del departamento de Justicia, acordada recientemente y que incluye una unidad orgánica para gestionar los procesos de selección y provisión del personal de la Administración de Justicia, ha crispado aún más la situación. Los trabajadores critican la creación de esa unidad precisamente en un momento en el que no se están convocando plazas y porque, desde 1996, la Generalitat ha desarrollado ocho procesos selectivos sin necesidad de ese servicio.

Fuentes del departamento de Justicia han explicado a Crónica Global que esa unidad “había existido siempre, pero hace dos años se eliminó y se situó dentro de la unidad central de selección del Departamento de Justicia”.

"Ineficiencias"
Con la reestructuración, ese área vuelve a la secretaría de Relaciones con la Administración de Justicia “porque hasta ahora se habían detectado ineficiencias”. Las mismas fuentes aseguran que “hay procesos de provisión (concursos) cada año para atender a los cambios de destino. Hay mucha movilidad en la plantilla”. Todavía no se ha nombrado al jefe de esta unidad, que se encargará de estudiar “las cargas de trabajo y la creación de nuevas plantillas”. Por ejemplo, tutelará la puesta en marcha de las oficinas judiciales y la creación de nuevos juzgados (en breve se crearán nueve juzgados que ya están acordados con el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña). Esta unidad también planificará las políticas de recursos humanos.

Cataluña, ante el desafío secesionista
La Generalitat destina 9 millones de euros a preparar un 'DNI' de la 'República catalana'
Sigue su huída hacia adelante y, sin dinero para farmacias ni guarderías, dilapida el dinero en una tarjeta de identificación
 www.lavozlibre.com 22 Septiembre 2016

Barcelona.- La Generalitat de Cataluña sigue su huída hacia adelante con el proceso separatista sin imporle leyes, ni sentencias judiciales ni siquiera la opinión de la mayor parte de los catalanes. Mientras no hay dinero para las farmacias ni para las guarderías, el Gobierno de Carles Puigdemont ha decidido destinar 9 millones de euros en preparar el 'DNI' de la futura 'República catalana'.

El objetivo es elaborar un documento de identificación que a su vez sea una carta de derechos políticos, civiles y sociales. En este sentido, tal y como informa 'La Vanguardia', el núcleo que coordina la articulación de la "desconexión", el Institut d’Estudis de l’Autogovern, que dirige el exvicepresidente del Tribunal Constitucional y expresidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional, Carles Viver Pi-Sunyer, tiene entre manos un proyecto "muy avanzado" para integrar en un mismo documento desde el número de identificación fiscal hasta el número de asistencia sanitaria.

Los informes que preparan este 'DNI' o "tarjeta ciudadana de acceso a los servicios públicos" calculan que el coste de esta identificación para los nuevos ciudadanos podría rondar los 9 millones de euros. Un presupuesto todavía abierto después de sondear diversas empresas responsables de este tipo de procesos así como la garantía de seguridad en la protección de datos que necesita esta "estructura de Estado".

¿QUIÉN TENDRÁ NACIONALIDAD CATALANA?
La cuestión de la nacionalidad será determinante para poder ostentar un virtual DNI catalán y, políticamente, decidirá quien podría votar en el proceso constituyente. Los informes del Institut d’Estudis de l’Autogovern parten de la regla de ciudadanía incluida en el Estatut, según la cual "son ciudadanos catalanes los nacionales españoles con vecindad administrativa en un municipio de Cataluña".

A este criterio se añaden otros. En primer lugar, aquellos "nacionales españoles residentes en España que hayan nacido o hayan tenido residencia en Cataluña por el tiempo mínimo que se considere oportuno o tengan padre o madre catalanes". Y en segundo término, los "nacionales españoles residentes en el extranjero que hayan tenido en Cataluña su última residencia administrativa (o una residencia superior a un tiempo mínimo) y en sus descendientes, si han conservado la nacionalidad española".

Entre los elementos de trabajo los preparativos del Govern contemplan que la adquisición de la nacionalidad catalana no estará condicionada a la renuncia de la nacionalidad española.

El suelo ético de ETA
Así torturó la banda terrorista ETA (II)

Francisco López www.latribunadelpaisvasco.com 22 Septiembre 2016

El terrorismo secesionista vasco ha generado un volumen ingente de información. Durante estas décadas, además de ocupar buena parte de la información de la prensa vasca y nacional, los libros, documentales, tesis doctorales, estudios, artículos especializados, películas, etc., se cuentan por miles. A pesar de ello, o precisamente por eso, aunque parezca mentira hay aspectos del “conflicto” que han pasado completamente desapercibidos, no han sido objeto de estudio y análisis detallado y en aquellos casos e nlos que finalmente se ha valorado su importancia, lo ha sido tras pasar demasiados años de indiferencia. Un buen ejemplo de esto es lo ocurrido con la incidencia y efectos reales de la violencia callejera o comprender que tras las amenazas había un cuidado y planificado mecanismo de limpieza ideológica a fin de acabar con la presencia en el territorio vasco de ciudadanos que no creían en el credo sabiniano.

Una de esas asignaturas pendientes y cuya importancia e incidencia real no ha sido suficientemente valorada, es el tema de cómo ETA y su entorno han utilizado el tema de la tortura y cuál ha sido en realidad la actitud de sus militantes y simpatizantes, ante esta lacra.

Para la organización criminal y toda la Izquierda Patriótica ha sido el elemento propagandístico en el que más se han volcado, tanto a nivel nacional como internacional. Echando la vista atrás, asombra el enorme esfuerzo que han realizado con este tema, sin que paradójicamente se haya dado una respuesta por parte del Estado y de las fuerzas y organizaciones democráticas. Durante décadas han mantenido un nivel constante de presión en lo relativo a la denuncia de los malos tratos y torturas que habrían cometido los cuerpos policiales e incluso los funcionarios penitenciarios. Así han multiplicado las asociaciones y grupos dedicados a su estudio y denuncia (médicos, juristas, familiares, etc.), realizando constantes ruedas de prensa, patrocinado congresos, estudios, encuestas y libros, realizando documentales y películas, multiplicado las iniciativas ante organismos internacionales, etc…

Todo este esfuerzo publicitario, se ha realizado con una cuidada ambigüedad. Por un lado, dan al asunto una extraordinaria importancia, colocándolo como una de sus máximas preocupaciones. Pero, por otro lado, se cuidan mucho de evitar que quede en primer plano una realidad: la tortura y malos tratos policiales no tienen absolutamente nada que ver con las causas del “conflicto”. ETA, tal como se puede comprobar en sus propios documentos, nace para recuperar las “esencias sabinianas” y lograr la secesión y anexión de aquellos territorios que consideran “suyos”. Ellos no vuelan la cabeza a la gente ni ponen bombas por injusticias sociales, policiales o judiciales. Por tanto, aun recibiendo sus militantes y simpatizantes el trato más exquisito en materia de derechos humanos, la banda ni hubiera variado un ápice su estrategia y modo de actuación.

Tradicionalmente, el trabajo que han realizado en esta materia tenía una doble vertiente. A nivel interno, un primer objetivo utilitario, el conseguir un trato mejor para detenidos y presos y la esperanza de que acumulando medidas garantistas se dificultaran las labores de investigación policial y judicial. Un segundo objetivo, posiblemente aun más importante, es usarlo como un factor aglutinador donde al jugar con la sensibilidad de familiares, amigos, vecinos y conmilitones, se facilita la unión de toda su base social, en torno a los designios de la banda y se minimizan las discrepancias.

Cara al exterior, el proceso de “victimización” de los supuestamente afectados por las torturas, ha servido para dar cuerpo a lo que han sido los “intentos equiparadores”: en el conflicto habría habido dos violencias similares, donde los crímenes etarras se podrían homologar a las torturas y malos tratos a los detenidos, a las que sumar la lista de víctimas de la “violencia policial”. Esto se complementa con una minusvaloración de los asesinatos de ETA mientras se inflan artificialmente, hasta el delirio, las víctimas de la policía, la extrema derecha e incontrolados. Es decir, se plantea que mientras ETA “sólo” ha matado en el curso de un “conflicto”, la policía, además de matar o consentir que “incontrolados” mataran, habría reprimido, perseguido y sobre todo torturado de manera masiva y generalizada a los todos los detenidos. Una balanza aparentemente equilibrada, que gracias a la tortura, cuya realidad y efectos se magnifican, queda finalmente desequilibrada a favor de ETA.

A nivel internacional, ha sido este el principal argumento utilizado, dejando en un segundo plano otros, como las exigencias secesionistas. De este modo, en esos foros, se han concentrado en presentar a los “pobres vascos” como unas víctimas de un “horrible proceso de persecución y torturas”.

No sorprende que el mundo de ETA y su entorno actuara así. Lo sorprendente es la pasividad del Estado y de fuerzas políticas y asociaciones ante esta realidad. Josu Puelles ha relatado cómo cuando él y representantes de la Fundación por la Libertad acudieron a los foros sobre derechos humanos y contra la tortura de la ONU con sede en Ginebra, se llevaron la sorpresa de comprobar que eran los primeros en acudir a contar la auténtica realidad vasca, rompiendo con el monopolio que durante más de treinta años habían ejercido las organizaciones simpatizantes y defensoras del terrorismo etarra. Esa impunidad absoluta a la hora de realizar un uso torticero y falsario de las torturas y malos tratos es la que ha explicado la tolerancia, cuando no connivencia, que han gozado en numerosos países.

Esta pasividad a la hora de hacer frente a la permanente ofensiva realizada sobre este tema, permite explicar que haya pasado desapercibida y hasta ahora no haya sido objeto de estudio ni análisis una sorprendente, o quizá no tan sorprendente, realidad: ETA también ha practicado la tortura y malos tratos a sus “detenidos”. A lo largo del sangriento historial de la banda nos encontramos que el caso de Valentín Parra Tostado no ha sido una excepción, sino se inscribe en una serie de casos violación de derechos humanos en esta materia y que además dentro de cada categoría, son los más graves y atroces, de lo que eufemísticamente muchos han dado en llamar “el conflicto”.

Aunque todavía hay algunos casos pendientes de estudio e informes adicionales, este es la primera visión de conjunto realizada sobre esta realidad que hasta ahora ha permanecido desconocida por la opinión pública.

La Diputación de Lérida difunde en Aragón una agenda escolar pancatalanista
Álvaro Sierra El Espanol 22 Septiembre 2016

El Gobierno de Aragón ha implantado el catalán como lengua vehicular en las comarcas orientales.

No es un inicio de curso escolar típico en los centros educativos del Aragón oriental. El nuevo curso se ha iniciado con la implantación del catalán, por parte del Gobierno de Aragón (PSOE-CHA), como lengua vehicular en los centros escolares de las comarcas orientales. Algo que ha suscitado la crítica de los partidos de la oposición (PP, PAR y Ciudadanos) y de distintas asociaciones culturales y educativas aragonesas.

Recientemente, el Gobierno de Aragón ha impulsado una nueva línea de subvenciones a entidades que pretendan rotular en catalán o la promoción de premios literarios en lengua catalana. Intentando institucionalizar el catalán antes de la aprobación de una Ley de Lenguas que contemple Aragón como un territorio trilingüe (castellano, aragonés y catalán).
Una agenda escolar para "un país nuevo"

La última polémica ha surgido tras una denuncia del grupo parlamentario de Ciudadanos en las Cortes de Aragón. El partido naranja critica el reparto en varios colegios de las comarcas orientales de Aragón de una agenda escolar con contenido ideológico y nacionalista catalán.

La “Agenda de La Terra”, se publicita como "escrita en catalán, occitano y esperanto" y es, según se cita en la agenda, “una guía activista para pasar de la indignación a la autogestión de un país nuevo". La difusión de la agenda escolar corresponde a la Diputación de Lérida y está elaborada por colectivos de la órbita independentista como El Casal Jaume I de Fraga, la asociación de padres y madres Clarió del Matarranya y la Plataforma por la Lengua.

"Puro adoctrinamiento"
En la agenda escolar se hace referencia al “Àrea Idiomàtica del Català" o se aportan contenidos con carácter ideológico, determinado enfoque social y una manipulación de fechas relevantes. La “Agenda de la Terra” cita el 11 de septiembre como el "aniversario de la caída de Barcelona", o el 25 de abril como la "Diada del País Valencià". A su vez, se omite el día 23 de abril como “Día de Aragón” y se excluye también el día 12 de octubre del calendario escolar como día nacional de España o día de la Constitución.

El diputado de Ciudadanos en las Cortes de Aragón, Jesús Sanso, explica que “la agenda cuenta a niños de 6 años la celebración del día del Esperanto, el 15 de diciembre, y también se refiere al ilustre personaje Miguel Servet como un habitante de la Franja de Ponent". Precisamente, el termino de la “Franja de Ponent” es utilizado por los partidos independentistas para referirse a las comarcas orientales, el 10% del territorio aragonés, como parte de su idea de países catalanes.

Ciudadanos entiende que “es puro adoctrinamiento” y le pide explicaciones a la Consejera de Educación del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez. Insiste el diputado de Ciudadanos en que "originalmente se desautorizó el reparto de la agenda y parece ser que ahora han dejado la responsabilidad en manos de los directores", explica Sanso.

El reparto de la agenda escolar fue denunciado por el Partido Aragonés (PAR) hace escasos meses. La diputada del PAR, María Herrero, defiende “el toque de atención” que dio su partido en el mes de julio y explica que “otros grupos parlamentarios no nos han apoyado cuando denunciamos este tipo de acciones y nos tachan de ver fantasmas donde no los hay”.

"El Gobierno de Aragón prohibe su reparto"
Los centros educativos de las comarcas orientales aseguran que desde el inicio del curso escolar han recibido llamadas alertando del reparto. La agenda se está repartiendo, según ha podido conocer EL ESPAÑOL, a través de las AMPAS (asociación de madres y padres).

La Consejería de Educación ya prohibió su reparto tras la denuncia del PAR el pasado mes de julio. Sin embargo, pese a la prohibición se ha seguido repartiendo. Fuentes de la Consejería de Educación explican a este periódico que “no es material oficial, ni de los centros educativos públicos ni del propio departamento de Educación”. Consideran desde la Consejería de Educación que “al estar repartido por las AMPAS, la prohibición de su reparto excede las competencias del Gobierno de Aragón”.

EN PLENA TRANSICIÓN, EN EL SUR DE FRANCIA
Torturas y asesinatos cometidos por ETA, hasta ahora desconocidos
Los terroristas llevan décadas acusando de tortura a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ahora, un informe demuestra que los terroristas emplearon la tortura antes de asesinar a sus víctimas.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 22 Septiembre 2016

Eran los últimos meses del franquismo y los primeros de la Transición. Unas fechas en las que el engaño de la banda terrorista de ultraizquierda ETA estaba quedando patente. Ya no podían justificar sus asesinatos vendiéndose como luchadores contra el franquismo, como pretendía la izquierda española de entonces -y en gran medida la de ahora-. Seguían asesinando, porque su finalidad era la separación de un territorio español, las tres provincias vascas, del resto del territorio nacional.

En aquellos años, los últimos setenta y los ochenta, el sur de Francia era un refugio seguro para los criminales etarras y allí campaban a sus anchas. Por eso, las Fuerzas de Seguridad del Estado que se encargaban de la lucha contra el terrorismo se desplazaban al norte de los Pirineos para intentar localizar a los criminales.

Los asesinos no dudaron en actuar, la impunidad que les brindaba Francia así se lo permitía, con toda la crueldad de la que eran capaces. Fruto de aquellas actuaciones, estamos a punto de conocer un informe en el que se recoge, al menos, media docena de casos de torturas cometidas por los terroristas. Sus víctimas eran españoles a los que consideraban agentes de la Policía o confidentes de ella.

El primer caso conocido de esta serie de torturas es el de Valentín Parras Tostado. Un caso de esos que en la prensa española se despachaba con una breve mención, en esa política de ocultamiento que tanto benefició a la banda terrorista a la vez que perjudicaba a sus víctimas y a toda España.

El 25 de julio de 1975, un pescador que faenaba en el río Neville en San Juan de Luz encontró un cadáver medio flotando. Al hacerse cargo del cuerpo, la policía francesa descubró que con un objeto punzante le habían grabado en el pecho cuatro letras: “ETA-V”. El grupo escindido de la VI asamblea que mantuvo la insistencia en el uso del terror para intentar la separación vasca de España. En ese sector, cuya denominación era askatasuna ala hil (libertad o muerte), se agrupaban los pistoleros más sanguinarios y contaban con el apoyo de EGI, las juventudes radicalizadas del PNV, que por aquel entonces apoyaban el terrorismo. Este grupo acabaría haciéndose con el control absoluto del grupo terrorista.

¿Quién era Parras Tostado?
El cuerpo de la víctima, según la autopsia que le fue realizada en Francia, presentaba lesiones producidas mediante técnicas de tortura. Entre ellas, como recogió la prensa francesa en su momento aunque no apareció en la prensa española, fracturas múltiples en varias falanges de los dedos, quemaduras en varias parte del cuerpo, uñas extraídas, cortes en varias partes del cuerpo y lesiones oculares con objetos punzantes.

El mismo informe forense establecía como causa de la muerte el estrangulamiento, que había sido previo a ser trasladado y arrojado al río Neville con lastre atado a los piés. Tardó mucho en conocerse la identidad de la víctima. Finalmente, un año más tarde, se supo que era Valentín Parras Tostado, un ciudadano español nacido en la localidad cacereña de Miajadas que había sido identificado por la banda terrorista como miembro de los servicios de información de la Policía española.

Años después, el etarra Javier Zumalde recogería este hecho en su libro de memorias “Las botas de la guerrilla” donde explica: “otro individuo (este perteneciente al Servicio de Información del Ejército Español) es cazado en San Juan de Luz, interrogado y ajusticiado. Su cadáver aparece el 26 de julio en la ría de La Nivelle. Según la Policía, estaba maniatado y tenía sujetos sus pies a un bloque de cemento”.

La banda terrorista de ultraizquierda no dudó en torturar y asesinar a un miembro de los servicios secretos españoles en un momento en el que la situación política española se encontraba en pleno cambio y en el que no se había producido ni una sola acción contraterrorista en suelo francés. La guerra sucia había empezado, y era ETA quien fijaba las condiciones del juego. Curiosamente, todavía hoy, ellos denuncian falsamente como torturadores a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Segurida del Estado que velan en nuestro país por el imperio de la Ley. Y lo malo es que la izquierda española les sigue haciendo el juego.


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