AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 28 Septiembre  2016

El ciervo en fuga
Hermann Tertsch ABC 28 Septiembre 2016

Un ciervo en fuga aparece en las leyendas de fundación de muchas ciudades de la Europa y el Asia medieval. Animal presumido donde los haya, se va a la berrea pretencioso a intimidar a sus rivales y de tanto mirarse desde la roca en el lago no se entera de que está en el punto de mira de la ballesta de un rey cazador, menesteroso y hambriento. Despistado en el disfrute de su buen porte y sus ciervas, nota que tiene un problema cuando siente un dolor en la nalga, la flecha. Huye sorprendido, ofendido y aterrado, y el rey, detrás del guapo animal. Al final el ciervo desaparece porque queda mal que se lo coma el rey antes de fundar la ciudad en aquel glorioso paraje. A Pedro Sánchez tampoco se lo va a comer nadie al final de su escapada. Ya ni siquiera a besos. No va a quedar de él ni trofeo. Presumió de porte y ha quedado en percha. Lo devorará su impotencia ante el fracaso. Pero en su desesperada huida hacia adelante bien puede hacernos a todos un servicio involuntario. Como ciervo herido puede llevar a los políticos españoles a una nueva situación en la que vuelvan a encajar ciertos intereses y voluntades nacionales que habían quedado sin control. Como el valle escondido de abundantes aguas y tierras negras de la leyenda, este desesperado puede acabar orientando a muchos, siempre sin querer, hacia unas bases para la reordenación del mapa político español cuyo trastorno ha causado un bloqueo institucional que, como sigamos así, dinamitará nuestra paz civil y la convivencia.

Quizás nos haga ese gran favor el político menos dispuesto a hacer favores que hemos tenido, el más mal encarado en décadas, el que une en sí la irresponsabilidad dolosa de Zapatero con la hosquedad de ese tal Gabriel Rufián, ese apolítico rufián que entendió que no hay mejor oportunidad laboral en Cataluña que hacerse violentamente separatista. Pedro Sánchez es un lógico producto de la siembra revanchista de odio sectario de Zapatero que llevó de hecho al PSOE a romper con el constitucionalismo. Que carecen de otro concepto político que no sea el del enfrentamiento que refleja y recrea los bandos guerracivilistas. Hoy, todos los dirigentes medianamente sensatos y responsables, que toleraron y participaron en aquella deriva zapateril por cobardía, interés propio o ambas cosas, saben ya bien que ese camino del abrazo a Podemos los convierte en Podemos más pronto que tarde. Eso al ciervo en fuga no le importa porque él es parte del proyecto podemita que lleva a una unión de la izquierda que acata al final la hegemonía de los más radicales. Por primera vez desde el malhadado congreso del año 2000 en que llegó el Atila leonés, los socialistas habrán de decidir si se lanzan a ese abrazo podemita con la desaparición del PSOE a corto/medio o intentan la reconquista de la hegemonía de la izquierda para el constitucionalismo, tarea dura y de incierto final. Sánchez ha hecho ya imposible que el PSOE sobreviva en la agonía que dejó tras de sí Zapatero en 2011. Hoy ya la única posibilidad real de supervivencia del PSOE radica en recuperar una vocación institucional y expulsar a los arrabales políticos a los proyectos totalitarios en alianza con los separatistas. La agonía en la indefinición del PSOE se acaba. Siempre será para bien. Porque una de las partes ha de morir para que no mueran todas. Y si mueren, las dos otras vendrán. Nadie debiera llorarlo mucho. Después se verá qué sucede en la otra pata de nuestro escenario político. Con esa derecha que hoy no es nada más que triste refugio ante la amenaza de los bárbaros.

Cansados de Ciudadanos
Liberal Enfurruñada okdiario 28 Septiembre 2016

El viernes pasado, el último día de la campaña electoral del 25S en Bilbao, durante un desayuno de Nueva Economía Fórum, Albert Rivera dijo que había que “abrir la mano a la convivencia para que no haya líneas divisorias, para que no haya ni buenos ni malos, para que en el País Vasco paséis página…” y se quedó tan ancho. Estas declaraciones, tan parecidas a las que puede hacer otro de los invitados a esos desayunos, el presunto “hombre de paz” Arnaldo Otegi, provocaron inmediatamente tanta polémica que el propio Rivera se vio obligado a tuitear inmediatamente un mensaje que decía: “Pasamos página, pero no olvidamos. Habrá justicia, y no aceptaremos lecciones de quienes apretaron el gatillo”. O sea, que se pasará página sin buenos ni malos pero no se aceptarán lecciones. Ni se desdecía, ni rectificaba, ni aclaraba nada de lo dicho. Así que el portavoz bloqueador, Juan Carlos Girauta, se vio obligado a intervenir también, con el estilo chulesco y tabernario que le caracteriza, contestando lo siguiente a otro tuitero que, escandalizado, exigía explicaciones más concretas: “Ya se lo concreto yo: M.A. Blanco era un hombre bueno; quien lo asesinó, un malnacido. ¿Lo va viendo más claro?”. Tan claro como la noche más oscura.

Hay quienes achacan todo este embrollo a un simple problema de comunicación pero es extraño, porque si algo sabe hacer bien Albert Rivera es comunicar. En realidad, es lo único que hasta el momento ha demostrado que sabe hacer bien. Esa facilidad de discurso es la que le ha permitido convertirse en el más liberal de los socialdemócratas, o el más socialdemócrata de los liberales, según convenga. Rivera es un gran orador, tiene un discurso fluido con el que siempre sabe decirle a cada uno lo que quiere escuchar, y sabe cambiar su discurso radicalmente de un día para otro. Puede perfectamente un día decir que en ningún caso votará sí a Pedro Sánchez y al siguiente votarle y afear la conducta de los que votan no. También es capaz de mantener con desparpajo que se abstendrá en la investidura de Rajoy un día antes de confirmar que votará que sí. Así que debemos pensar que él cree que los vascos quieren escucharle decir que deben pasar página sin que se vuelva a hablar de buenos y malos.

Se le da bien hablar a Rivera, como también se le da bien venderse por mucho más de lo que vale, y rodearse de caras bonitas y sonrientes; de forma que hay quienes comparamos a los candidatos de Ciudadanos con los concursantes de Operación Triunfo: guapos, con buena voz, agradables… pero carentes de formación “musical” y sin “peso en la partitura”. Pura pose. Así, la formación de Albert Rivera ha resultado irrelevante en el País Vasco y Galicia, donde han sido incapaces de sacar un sólo diputado en estas elecciones, lo mismo que les ocurrió en Navarra, Castilla-La Mancha y Canarias. En el País Vasco, Ciudadanos no ha conseguido el escaño que sí consiguió UPyD hace cuatro años, obteniendo 21.362 votos, el 2,02%, casi la mitad de los 40.326 votos el 26-J, mientras que en Galicia ha sacado poco más de 48.103 votos, el 3,38%, frente a los 133.938 votos conseguidos en las elecciones generales del 26J.

En Cataluña, Ciudadanos es otra cosa, allí desempeñan un papel fundamental y su aportación a la regeneración democrática de la Comunidad Autónoma está siendo decisiva. Por eso éramos muchos los que anhelábamos su salto a la política nacional. Pero parece que este salto les ha venido grande, que no lo dieron estando suficientemente preparados, y es una lástima. En España es necesario y hay hueco para un partido liberal importante, que no sea ni de izquierdas ni de derechas. Ciudadanos podría haber ocupado ese hueco, pero no hay sitio para otro partido socialista más, como están comprobando elección tras elección.

¡Resiste, Pedro!
Emilio Campmany Libertad Digital 28 Septiembre 2016

La guerra fría que vivía el PSOE ha pasado a ser caliente. Sendos desastres en País Vasco y Galicia hicieron que los barones la iniciaran con fuego de fusilería a discreción. Sánchez respondió solicitando a su aliado, Pablo Iglesias, que le diera fuego de cobertura contra los barones del PSOE que dependen de Podemos para seguir gobernando sus respectivas regiones. Los rebeldes se enfurecieron al comprobar que Pedro Sánchez, con tal de seguir siendo secretario general del PSOE, está dispuesto a recurrir a unos aliados cuyo objetivo es convertir el partido en una escombrera. Por eso los barones decidieron un asalto final. Viendo lo que venía, Sánchez aplicó la doctrina Bush de la guerra preventiva y recurrió a su última arma, el maletín nuclear, la militancia. No deberían sus enemigos subestimarle.

Porque Sánchez sabe que la militancia del PSOE es mucho más extremista que su electorado. Sabe que en general desaprueban cualquier abstención, técnica, casual o consciente. No sólo la que mantuviera a Rajoy en la Moncloa, sino cualquier otra que diera el Gobierno a nadie que no fuera de izquierdas. Sabe que su mayoría apoya con entusiasmo cualquier alianza, acercamiento, matrimonio o unión con Podemos, hasta el punto de envidiar el rancio hedor revolucionario que despide la formación morada. Sabe que casi toda ella cree que el asesinato político que los barones pretenden llevar a cabo en las escalinatas de Ferraz traerá la derechización del PSOE, convirtiéndolo en un apéndice del PP, a fuer de alejarlo ideológicamente de Podemos. Y como sabe todo eso, está dispuesto a intentar resistir apelando a ella. Sin embargo, esa militancia, en su mayor parte, no entiende que sus extremistas ideas, al ser asumidas, como hasta cierto punto lo han estado siendo en estas últimas elecciones, lo que hacen es alejar al PSOE de su base electoral tradicional. Y es lógico que sea así, porque aquellos electores que comparten con los militantes del PSOE esas ideas tan izquierdistas lo que hacen es votar a Podemos.

Por lo tanto, por muy acorralado que vean los barones a Sánchez, no deberían confiarse. El Bruto que sea el encargado de asestar la primera puñalada deberá hacerlo con decisión y sin vacilar, porque éste ha pisado las moquetas y para devolverlo al terrazo no van a bastar un par de empujoncitos, sino que habrá que recurrir a todo. Y con todo, ya veremos. Ya se lo ha dicho Miquel Iceta, ¡resiste, Pedro! Y Pedro va a resistir. A fin de cuentas, ¿qué tiene que perder? Encima, Susana Díaz, la destinada a ser el Marco Antonio de toda esta historia, ya ha dado sobradas pruebas de ser persona medrosa que se arruga ante el primer inconveniente y se acurruca en la trinchera cuando se oyen los primeros tiros, temerosa de perder en el envite lo que ya tiene, la presidencia de la Junta, a cambio de nada. Y además se ve obligada a ir a todas partes con esa pesada mochila que cargaron de piedras Chaves y Griñán.

Para mí que éste aguanta y vamos a unas terceras elecciones.

El PSOE, especie amenazada
Carmelo Jordá Libertad Digital 28 Septiembre 2016

Si desaparece, la culpa será toda del propio PSOE; de sus dirigentes y, por supuesto, también de sus militantes.

Como los indígenas de Rapa Nui o alguna extraña especie animal cuyos individuos se empeñasen en exterminarse unos a otros, el PSOE corre serio peligro de extinguirse. No les negaré que es algo que llevo media vida esperando contemplar con delectación, y ya tendría preparados el güisqui, la bata, las pantuflas y el habano para disfrutar del espectáculo junto al fuego si no fuera porque, al final, lo que viene empujando es mucho peor, o al menos bastante peor, que la peor versión de los socialistas.

Hay que dejar claro que mi sentimiento es puramente egoísta: no tengo un ápice de misericordia para un partido que desde que tengo uso de razón ha sido sinónimo de crimen de Estado, corrupción, paro, catástrofe educativa y, sobre todo, de implantar los valores que están minando la sociedad española: el clientelismo, el igualitarismo, la demonización de la capacidad y el esfuerzo…

A todo esto, en los últimos años el propio PSOE ha unido otro pecado, que es, probablemente, por el que paga una mayor penitencia: el completo vaciado ideológico al que se ha sometido. Ya en los estertores del felipismo la mayor razón de ser de los socialistas era impedir que el PP llegase al poder, pero desde el advenimiento de Zapatero lo que era parte de un todo se ha convertido en el único ingrediente de un menú cada vez más indigesto.

La prueba está en el todavía secretario general de los socialistas, que dedica a Rajoy las tres cuartas partes de cada una de sus intervenciones públicas y que parece estar dispuesto a intentar un Gobierno con una amalgama de docenas de partidos cuyo único punto en común es el rechazo al presidente en funciones. Un rechazo que puede resultar comprensible, pero que no da para pasar más de un mes en Moncloa.

Y es que a día de hoy el PSOE no tiene otra cosa que ofrecer a la sociedad española más allá de no ser un PP al que, para más inri, cada día se parece más, y por ese camino se está condenando a la irrelevancia, para la que sólo le queda arrojarse en brazos de sus peores enemigos y certificar su defunción.

Si no cambian de rumbo pronto –parece que ahora sí puedan hacerlo–, el partido que creó Pablo Iglesias va a acabar su triste historia dentro de no mucho. Y la culpa no la tendrá otro Pablo Iglesias que se está limitando a pasar por allí: la culpa será toda del propio PSOE; de sus dirigentes y, por supuesto, también de sus militantes.

Sabotaje
ANTONIO LUCAS El Mundo 28 Septiembre 2016

La pervivencia política de los candidatos a las elecciones generales se sostiene sobre la tarima flotante de los sabotajes. El grado elemental de sus requiebros impide gestionar ninguna idea audaz que no esté ya repetida o malograda. Resulta poco alentador el futuro de un Gobierno en España, de cualquiera. En esta Edad de Oro de lo infraleve sólo asombra un gesto: el de tener de rehenes a más de 40 millones de ciudadanos, que es una desproporción de la estadística si atendemos a cuántos son los secuestradores.

Es innecesario leerse los miles de artículos que ha generado el bloqueo parlamentario para entender que no quedan fuerzas para contradecir aquellos versos de Gil de Biedma: "De todas las historias de la Historia/ sin duda la más triste es la de España,/ porque termina mal". De aquel fervor político de hace un par de años no queda más que un caldo de sopistant. Y no por desinterés del respetable, sino por la abultada ansiedad de los partidos por deshacerse de la atención de su público. Cada cual del suyo.

El incesante tiroriro de la jerga política actual recuerda a los primeros años de la crisis, cuando sabíamos un huevo de economía y hablábamos de cash flow y de estancamiento secular como en otro tiempo se masticaba alegremente el nombre de Isabel Pantoja en la sobremesa. Así somos.

Nadie puede expresar hoy una idea solvente sobre la actualidad política. Porque no hay nada nuevo que decir y mucho menos que imaginar. Habrá terceras elecciones porque todo dios quiere ganar este bingo moribundo donde los españoles parecen unos anarquistas de plazuela que votan lo imposible, aunque lo imposible sea la perversión de no querer emparentar lo que dicen las papeletas.

Dejemos a los charlatanes de esquina viajar de su ambición a sus asuntos. El desprestigio político es un mérito enteramente suyo. Cobran mucho por hacer de vendepatrias cuando su único oficio cierto es el de cepo de las legislaturas. Muchos creemos que más allá del bipartidismo se puede hacer algo, pero nos están quitando a fuego lento las ganas de saber qué. Esto sí es una amarga victoria. Nos han arrimado a las tablas con un caudillismo de tácticas sucias, de navajeo en prime time, de debilidades concentradas en presuntos poderes de partido, como si fueran un Estado paralelo al Estado. Por cierto, a eso se le suele llamar mafia. Esto tiene el peligro inminente e importante de que va alejando al personal de la democracia, reducida a un juego de sillas mucho peor que el de Ionesco, donde el absurdo se concentraba con su gracia y su denuncia.

La malicia de Rajoy. La incapacidad de Pedro Sánchez, hocicado por la santa compaña de la baronía. Las caras de Bélmez de Pablo Iglesias. El tumbao fenicio de Albert Rivera. Con esto tenemos el otoño armado. Es un pedazo de aguafuerte. Son tan resposables que piden nuestra responsabilidad si se dieran nuevas elecciones. Nos la piden para que los votemos, no para que les rechacemos (que es otra opción electoral). A nosotros, que quizá pensamos abstenernos. O no ir a votar. O decirles que vengan ellos a votarnos a casa, porque a estas alturas hay un cierto cansancio, como un asquito muy fácil de interpretar: esto es un sabotaje.

¿Dejar todo en manos de expertos?
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 28 Septiembre 2016

En el ya fenecido pacto de gobierno entre PP y Ciudadanos, y también en el programa de estos últimos, existía una idea reiterada: garantizar que para ciertos órganos, antiguos o de nueva creación, los nombramientos políticos fueran sustituidos por una designación de auténticos profesionales, técnicos, personas que dominen cada materia. Que el currículum académico y profesional fuera fundamental para ocupar esos cargos. "Escuchad a los expertos, a quienes saben, seguid sus consejos, dejad las cosas en sus manos", era uno de los mensajes que podía traslucirse. Una idea razonable a primera vista pues la politización, la captura de gran parte de la administración por las formaciones políticas, la colocación de sus partidarios en puestos clave, fueron causas fundamentales del deterioro de nuestro sistema político.

Sin embargo, siendo la intención loable, dista de ser un remedio mágico, ese Bálsamo de Fierabrás capaz de transformar radicalmente las instituciones, de garantizar de un plumazo su neutralidad y objetividad. El conocimiento es fundamental... pero insuficiente cuando fallan incentivos y motivaciones: los expertos están sometidos a las mismas tentaciones y debilidades que el resto de los mortales. Para que tal medida surta efecto debe estar acompañada por cambios más profundos en las expectativas y en las percepciones, en esas reglas no escritas que marcan el funcionamiento de un sistema político y social.

Los partidos extendieron sus tentáculos por toda la Administración, acabando con la independencia de muchos órganos que debían haber permanecido neutrales. Socavaron así la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Designaron a sus partidarios para controlar estos órganos y, ciertamente, en ocasiones los elegidos no poseían suficiente formación o conocimientos. Pero la falta de sabiduría no era el principal problema; siempre hubo menos ignorancia que maldad. Por ejemplo, algunos de los nombrados para el Tribunal Constitucional, el Supremo, el CGPJ o los organismos reguladores eran competentes... pero no independientes. Fuera por ambición, afiliación al grupo o porque sus valedores conocían algún secreto inconfesable, estos sujetos mostraron una marcada inclinación a seguir consignas partidistas, anteponiendo así sus objetivos personales sobre los intereses generales de los ciudadanos.

Los omnipresentes conflictos de intereses
Los defensores del imperio de los expertos suelen olvidan la existencia de conflictos de intereses, esos dilemas que surgen cuando los objetivos egoístas del técnico no coinciden con los criterios que dicta su obligación profesional, con los intereses del público al que debe servir. También olvidan que ciertos entornos favorecen la decantación adecuada de estos conflictos... y otros la perversa. Podría pensarse que es una exageración, que aunque en toda profesión haya manzanas podridas, pícaros redomados, la mayoría de los profesionales se atiene estrictamente a criterios éticos y deontológicos. Desgraciadamente no siempre es así. Incluso, a veces, la desviación ni siquiera es deliberada: muchos profesionales no son plenamente conscientes de la acumulación de sutiles presiones para alterar sus criterios, un proceso que algunos autores han denominado "seducción moral". En un ambiente donde la mayoría actúa torcidamente, es fácil perder el Norte, la sensación de hacer algo incorrecto. Si, por ejemplo, los demás miembros del Tribunal Constitucional siguen las directrices del partido que los propuso, si es esa la costumbre, la regla no escrita ¿por qué va a estar mal que yo también lo haga?

Y al contrario. Allí donde lo habitual es seguir normas éticas, todos se sienten vigilados por sus compañeros y empujados a vencer la tentación. Así, aunque todos los sujetos posean una parte clara y otra oscura, hay entornos que favorecen la solución adecuada... y otros la perversa. Dado que la mayoría se deja llevar por la corriente, se adaptan a aquello que, piensan, harán los demás, los sistemas, sean corrompidos o sanos, poseen una inercia muy potente; constituyen un círculo vicioso, o virtuoso, una profecía autocumplida con fuerte resistencia al cambio. Si las condiciones son desfavorables, de poco sirve colocar a buenos expertos, a cualificados profesionales pues seguramente serán engullidos por el maléfico torbellino. Por el contrario, si las condiciones son favorables, el ambiente los empujará a actuar correctamente, aunque no sean tan competentes. Naturalmente, hay personas capaces de ir a contracorriente, de resistir todas y cada una de las presiones, de actuar siguiendo su conciencia con independencia de lo que haga el resto... pero no son tantas.

Entonces ¿cuáles son las condiciones que determinan que domine un ambiente u otro? Cualquier episodio o accidente histórico puede empujar el péndulo en un sentido o en otro y la propia inercia mantenerlo ahí. Pero la actuación de los dirigentes políticos influye de manera determinante en las expectativas de los individuos: el ejemplo público proporciona una información crucial con la que los sujetos forjan sus estrategias. Una política corrupta, dominada por el clientelismo y el intercambio de favores, acaba contaminando a la sociedad, a los profesionales, a los expertos y al ciudadano de la calle: "si los dirigentes no son de fiar ¿por qué van a serlo mis conciudadanos o mis compañeros de profesión?"

Hacer lo que veo en los demás
Las ocupaciones más deterioradas suelen ser las que mantienen contactos más estrechos con la política, fomentándose una dinámica de grupos y bandas, un sistema restringido que se lleva por delante la objetividad, la neutralidad incluso en personas que, en otros ambientes, actuarían de forma ecuánime. El sujeto experimenta cierta tendencia a la picaresca cuando percibe que los demás, especialmente su clase política, se comportan de manera tramposa. Por ello, la inclinación al juego sucio no es una característica grabada a fuego en la naturaleza de los de los pueblos, ni tiene su origen en los genes o la cultura: está determinada por ciertos usos y costumbres, por un equilibrio de expectativas bastante correoso pero no irreversible.

Ciertamente hay que despolitizar la justicia, evitar que los partidos controlen su cúpula, impedir que nombren caprichosamente los más altos magistrados para ponerlos a su servicio. Pero quizá no sea medida suficiente para garantizar su fiabilidad. Una vez independiente, a su libre albedrío, ¿la justicia será neutral, objetiva, puramente profesional o, por el contrario, perseguirá intereses corporativos? Si dejamos que sean los jueces, los teóricamente expertos en la materia, quienes propongan las reformas de la justicia ¿las medidas irán dirigidas a proporcionar un mejor servicio a los ciudadanos o, más bien, a incrementar el bienestar, el poder y la comodidad de los propios jueces y magistrados?

Contemplar la segunda opción implica perder la ingenuidad, entender que el conocimiento no hace necesariamente a las personas más honradas, desprendidas, íntegras o bondadosas. Hay que aceptar que los conflictos de intereses existen y que, en el ejemplo propuesto, la justicia, aun siendo independiente, debe estar sometida a ciertos controles y contrapesos, como cualquier otro poder. Y sospechar que quienes proponen tales cambios se consideran a sí mismos expertos: "somos listos y sabios, dejadnos manos libres y enmendaremos los desaguisados". Pero no es prudente dejar ciegamente la solución a los problemas en manos de profesionales, sean éstos economistas, abogados, jueces, profesores, médicos o, naturalmente, periodistas. Hace falta cierta supervisión, y otras reformas, lo suficientemente profundas y radicales para cambiar la percepción, las expectativas, las normas informales.

Ciertamente, los ajustes puntuales, incrementales, timoratos suelen fracasar a la larga en un sistema tan deteriorado como el nuestro. Sin modificar esas reglas informales, la corriente acaba revirtiendo las pequeñas reformas. Desgraciadamente, esos que se consideran la élite del conocimiento también poseen una mentalidad extremadamente corporativa y gregaria, ese enfoque tan español del "nosotros y ellos", actitudes propias de un sistema de acceso restringido donde impera la desconfianza... hacia quien no pertenece al clan.

Colombia, ante la historia
GUSTAVO PALOMARES El Mundo 28 Septiembre 2016

La historia de la humanidad ha demostrado que la mejor guerra es la que no se hace. Sin embargo, una vez hecha, incluso por más de medio siglo como ocurre en Colombia, ¿cómo se pueden cerrar las heridas con una simple firma que, probablemente, lo que busca ante todo es no vivir permanente en el rencor? Puede servir por actual y oportuna, la réplica de Tácito en sus Annales cuando, recordando la paz de Augusto, escribía: "Hacen una carnicería como la que han hecho, firman un acuerdo y a eso le llaman paz". Sabio pensamiento que subraya la idea de que la paz sólo existe de verdad cuando se crean las condiciones que la hacen posible y logra enraizar en el corazón de los miembros de la civitas, los ciudadanos. Lo más fácil, por lo tanto, incluso después de más de tres años de negociación entre las FARC y el Gobierno colombiano, es firmar y lo más difícil es cumplir lo rubricado y que todos los colombianos asuman el proceso como un reto personal y colectivo. Aún con las dificultades que vienen, la de la pasada madrugada es una rúbrica para la historia y un día grande para Colombia que deja atrás 50 años de barbarie, más de 200.000 muertos y cinco millones de desplazados; un momento histórico para ese país y, me atrevería a decir, para América Latina y para toda la condición humana.

El día después se inicia un proceso largo y complejo que tendrá un recorrido largo de varias generaciones -al menos dos- como demuestran los diversos acuerdos y procesos que cierran enfrentamientos armados, pero que exige desde el principio arrancar con paso firme y, sobre todo, aprender de los errores en los que otros cayeron para no repetirlos. Es por ello que, supeditado a la imprescindible refrendación en el plebiscito del próximo 2 de octubre, la aplicación de lo pactado en un escenario del postacuerdo debe suponer una verdadera refundación del Estado y, por ende, de algunas de sus políticas públicas estratégicas para que este paso histórico cumpla el papel transformador en la sociedad colombiana que impida un cierre en falso del proceso de superación histórico de la violencia. Y para ello, la necesaria reforma del Estado colombiano no puede plantearse como hacía el príncipe de Salina en la novela El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, cuando decía: "...cambiémoslo todo para que todo siga igual". Ante este temor de que lo suscrito fuera un mero maquillaje es necesario señalar que el acuerdo es valiente y ambicioso en su afán reformador. Plantea la necesidad de un acuerdo nacional para poner en marcha un verdadero totum revolutum en la estructura y funcionamiento del Estado, sobre todo al plantear una reforma rural integral que incide en la propiedad de la tierra y también en la modificación de algunas de las principales leyes que, como la propia ley electoral, son fundamentales para facilitar un verdadero cambio en las principales dinámicas históricas que sentaron las bases del conflicto y del enfrentamiento en ese país.

Los negociadores en el Preámbulo y en el punto segundo del acuerdo, de forma acertada, han consagrado la participación ciudadana como el verdadero punto de bóveda en la estructuración de las nuevas políticas públicas de paz y desarrollo con el objetivo de propiciar un mayor pluralismo político, social y electoral capaz de abrir y limpiar una sociedad históricamente desigual, clasista exclusiva y excluyente en la que pocas familias han detentado el poder social, económico y territorial; esos mismos apellidos que han sido y siguen siendo verdaderas castas políticas que han detentado por siempre el dominio y han asumido históricamente el "Estado como botín". Aún con todo, el éxito o fracaso en la construcción del escenario superador de la violencia y de estas políticas transformadoras del Estado dependerá, en buena medida, de la capacidad para fortalecer la estructura territorial en una decidida dinámica descentralizadora en lo político y en lo presupuestario. En resumen, construir un Estado presente y activo en el territorio, capaz de gestionar las políticas públicas del postconflicto armado. A fin de cuentas, esos departamentos, alcaldías y veredas serán los encargados de aplicar los acuerdos y los responsables últimos de su éxito y/o de su fracaso.

Por este motivo, es imprescindible una apuesta firme gubernamental y de toda la sociedad colombiana, con el acompañamiento de la comunidad internacional, en ámbitos estratégicos de los acuerdos de paz que inciden en la gestión del postconflicto armado priorizando el desarrollo de las políticas sociales más endebles o inexistentes pero, sobre todo, en la reparación integral a las víctimas -tal como establece el punto cuarto del acuerdo-, y también en la protección y goce efectivo de los derechos fundamentales de la población, especialmente la más vulnerable o en situación de desplazamiento forzoso. Sin embargo, para que este acuerdo pueda transformar a Colombia en una realidad diaria de paz es esencial introducir cambios profundos en su cultura democrática. Para empezar, aquella práctica repetida históricamente de la eliminación física de todas aquellas opciones electorales -como ocurrió con la Unión Patriótica- que son consideradas un peligro para seguir manteniendo sine die el histórico equilibrio de poder. Por ello, este acuerdo establece un estatuto para el ejercicio de la oposición política y abre un camino real de participación política y electoral de las FARC o del movimiento en el que transforme. Para lo cual, contará con una representación limitada "con voz" pero "sin voto" antes de 2018 y con una representación plena de 10 curules en el Congreso de la República después de esa fecha. A nadie se le oculta que este controvertido punto sobre la participación política de los ex guerrilleros será determinante en la toma de postura de cada elector en el próximo plebiscito para refrendar o no el acuerdo, pero es claro que esta excepción en el principio de la representación pretende impedir el riesgo de marginalización y criminalización de los actores desmovilizados que, si aspiran a tener un papel protagonista en el escenario político, antes o después, deberán ganarse el derecho para ejercer la representación con otras legitimidades. No es apropiada la idea de que es mejor tener al enemigo cerca para controlarlo porque ya ha dejado de serlo, pero esta controvertida concesión en la mesa de negociación facilita la normalización progresiva de los que fueron actores armados, intentando impedir su peligrosa exclusión política y social.

Por otro lado, en otros procesos similares, dentro y fuera del continente, estos grupos desmovilizados incorporados a la institucionalidad han tardado más o menos dos lustros en asentar un buen resultado electoral e, incluso, ganar la presidencia por la fuerza de los votos y no de las armas. Esta firma es sólo un primer paso en una apuesta a medio o largo plazo en donde será necesario un ejercicio colectivo e individual de toda la ciudadanía colombiana para asentar nuevas bases y métodos en la resolución de los conflictos. Una nueva cultura ciudadana en donde será imprescindible una adecuada pedagogía de paz para las actuales generaciones, pero centrando nuestros esfuerzos en las venideras. Y de forma muy especial en la gestión de una memoria histórica fruto del acuerdo y no de la imposición para que sea verdaderamente reparadora; una auténtica cátedra de paz en la que todos estamos implicados. Somos muchos los que deseamos con vehemencia que este acuerdo tan valiente y ambicioso, no sea parte esa práctica tan colombiana en donde nos decimos mentiras, haciéndonos promesas con total seguridad y sin ningún género de dudas, pero ya sabemos, incluso cuando las estamos diciendo, que nunca vamos a cumplirlas.

SEGÚN DESVELA LA PROPIA ORGANIZACIÓN TERRORISTA
Obama continúa entregando armamento a los yihadistas de Al Nusra
El premio Nobel de la Paz alentó las Primaveras Árabes que terminaron en estallidos violentos y se alió con los “rebeldes moderados” para derrocar a Al Assad. Ahora esos grupos han mutado en organizaciones terroristas similares al Estado Islámico, pero eso no parece importarle demasiado a Obama en su intento por imponerse a Rusia.
Arturo García  www.gaceta.es 28 Septiembre 2016

Cinco años después de que la inmolación del joven tunecino Mohamed Buazizi desencadenara una oleada de protestas en todos los regímenes autocráticos del mundo árabe, la situación de cada país ha seguido caminos muy diferentes que han llevado a una pequeña democratización en algunos de ellos y a la guerra, el yihadismo y el caos del Estado en la inmensa mayoría.

200.000 muertos y diez millones desplazados en la guerra de Siria no parecen un buen saldo para el proceso revolucionario. El régimen de Bashar al Assad, que se ha convertido en un actor clave en el futuro del país, sufrió el levantamiento popular más feroz que tardó poco meses en convertirse en una guerra civil en la que los bandos todavía no están claros.

Estados Unido financió aún entonces a un sinfín de “rebeldes moderados” para derrocar a Al Assad. Las tropas norteamericanas entrenaron a los combatientes, entregaron armamento y les instruyeron en el arte de la guerra.

Pronto esos grupos derivaron en facciones islamistas muy similares al Estado Islámico, el grupo terrorista objetivo prioritario para los americanos, que aplicaban la misma legislación (sharia) y los mismos castigos. Estados Unidos trató entonces de esconder su apoyo y se ciñó a las informaciones sesgadas acerca de Al Assad, con el objetivo de convencer a la opinión internacional de que los crímenes islamistas estaban justificados.

Una de esas facciones rebeldes resulto ser Al Nusra, la rama en Siria e Irak de Al Qaeda. El grupo tardó poco en desvelar sus verdaderas intenciones, tomar el poder para imponer un califato islámico, y comenzó una campaña de secuestros y atentados muy lejos del objetivo inicial: vencer a las tropas sirias para iniciar un proceso democrático sobre el país.

Con las cartas sobre la mesa, podría esperarse que Barack Obama cesara en su empeño de derrocar a Al Assad por todos los medios, más aún cuando sus índices de popularidad han crecido durante los últimos meses, pero no ha sido así. El Nobel de la Paz ha continuado armando a los rebeldes con el objetivo de vencer al ejército sirio y, por ende, a la aviación rusa que colabora en la lucha contra los radicales islámicos.

Han sido los propios yihadistas los que han decidido tirar de la manta. Un comandante de Al Nusra, que hace unos meses se declaró grupo independiente de Al Qaeda y pasó a denominarse Frente Fath al-Sham, ha desvelado que Estados Unidos continúa suministrando misiles guiados TOW y asesoramiento militar en Siria para tratar de desnivelar el tablero geoestratégico con respecto, ya no al Ejército Sirio, sino a Rusia y Vladimir Putin.

Abu Al Ezz, así se hace llamar este muyahidín, ha explicado que Washington financia la “causa” de forma indirecta, a través de países que sí apoyan abiertamente la labor de Al Nusra. Aunque el armamento supone un balón de oxígeno para los yihadistas, que han visto como la aviación rusa ha mermado su capacidad militar, todavía quieren más. “Si queremos acabar con las fuerzas sirias, es necesario recibir armas más sofisticadas”, ha sentenciado.

“Hemos ganado batallas gracias a los misiles antitanque TOW. Sin la ayuda norteamericana sería imposible continuar luchando”, ha explicado Al Ezz, que cree que el equilibro de fuerzas frente al Ejército sirio sólo se logrará con “más colaboración”. El armamento, siempre según el yihadista, fue proporcionado a la organización por orden directa del Pentágono.

"Las fuerzas gubernamentales tienen una ventaja porque cuentan con aviación y lanzadores de misiles, pero nosotros tenemos los sistemas TOW fabricados en EE.UU., y la situación en algunas zonas está bajo control", ha subrayado.

No es solamente EE.UU.
Aunque el apoyo norteamericano resulta fundamental para la supervivencia del Frente Al Nusra, los terroristas también han recibido apoyo de otros países como Turquía, Qatar o Arabia Saudí. La tibieza del régimen de Riad durante la crisis de refugiados, se negó a acoger migrantes en su territorio a pesar de contar con grandes instalaciones para ello, fue premiada con un puesto de honor en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Al Ezz ha reconocido que la financiación llega de forma directa desde Washington, Arabia Saudí y Qatar: “El dinero proviene de los Gobiernos de esos estados, no de individuos privados”, ha aseverado.

Por su parte, Estados Unidos ha negado que esté prestando apoyo a ese grupo terrorista. "Nunca hemos proporcionado al Frente al Nusra ninguna ayuda. Lo consideramos como una organización terrorista internacional, filial de Al Qaeda, y buscamos su destrucción", ha sentenciado el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner.
‘Estamos preocupados’

El propio Toner admitía hace unos meses “cierta preocupación” con las acciones de estos grupos. A finales de julio, los combatientes de Nuredin al Zinki, el enésimo grupo islamista que recibió la inestimable ayuda de Obama, se convirtieron en los tristes protagonistas de uno de los vídeos más crueles y despreciables del conflicto sirio.

Varios militantes de este grupo cortaron la cabeza a un niño de 12 años, al que habían acusado de apoyar al régimen de Al Assad. El pequeño fue ejecutado en una calle del barrio de Al Mashhad, en la ciudad de Alepo, por los rebeldes que lo acusaron de combatir en las filas de las brigadas Al Quds, un grupo palestino que lucha en favor del gobierno sirio.

‘Obama se alió con Al Qaeda’
En este sentido, el exembajador del Reino Unido en Siria, afirmó que las tropas norteamericanas trabajan con los yihadistas como parte de su "obsesión" de utilizar "los llamados grupos de oposición moderada" para derrocar al Gobierno sirio.

Ford criticó duramente a Washington por su "obsesión de deshacerse de Al Assad y el gobierno secular de Siria", que les lleva a la alianza con "su archienemigos" y a la pérdida de "toda competencia moral y práctica".
El siguiente problema de Oriente Próximo

En el mes de febrero, el grupo de pensamiento Centro para la Religión y la Geopolítica desvelaba que al menos al menos 15 grupos rebeldes sirios, que comprenden a cerca de 65.000 combatientes, compartían la ideología del Estado Islámico y lucharán por sus mismos objetivos si es derrotado

Este "think tank", ligado al ex primer ministro británico Tony Blair, señalaba en su informe que el 60 % de los rebeldes que participan en el conflicto pueden ser clasificados como islamistas.

"Occidente se arriesga a cometer un error estratégico centrándose solamente en el Estado Islámico. Derrotarlo militarmente no acabará con el yihadismo global. No podemos bombardear una ideología", afirmaba el documento.

‘Las etiquetas no tienen validez’
Las decisiones de Obama en Oriente Próximo han alterado el panorama político, pero también han alentado a las organizaciones yihadistas de todo el mundo. Sin embargo, para el presidente norteamericano la etiqueta "islam radical" es una mera distracción política. Estas palabras fueron pronunciadas días después del ataque de un "lobo solitario", que había jurado lealtad al Estado Islámico, que se llevó por delante la vida de 49 personas.

El demócrata optó por la corrección política para no levantar ampollas y se negó a llamar a las cosas por su nombre. Es más, el propio líder del ‘mundo libre’ ha evitado el uso de términos como ‘terrorismo islamista’, ‘musulmán’ o ‘islam’ en su rueda de prensa televisada.

No más gasto y más liquidez: más libertad y menos Estado
Un enorme número de empresas y bancos zombis han sobrevivido, y ahora mismo están bloqueando a los potenciales competidores que estarían impulsando el crecimiento

Las medidas de expansión monetaria están zombieficando la economía. (EFE)
El Confidencial 28 Septiembre 2016

El rotundo fracaso de los QE europeo y japonés ha dejado desconcertados a muchos economistas que habían venido exigiéndole al BCE y al Banco de Japón la puesta en marcha de esta política monetaria heterodoxa desde que se desató la recesión de 2009. La eurozona y Japón siguen tan estancados como antes de la implementación de sus respectivos QE, y ya no queda mucha más carne monetaria que echar al asador. Por eso, los defensores de los estímulos estatales han terminado replegándose en el flanco de la política fiscal: “La política monetaria es por sí sola estéril para fomentar la recuperación: necesitamos combinarla con una política fiscal expansiva que multiplique el empleo y la actividad”.

Sin ir más lejos, hace un par de días, el Dr. Doom Nouriel Roubini nos hablaba del regreso de la política fiscal:

"En el contexto actual, la única herramienta eficaz de política macroeconómica que nos queda es la fiscal, y por tanto debe ser ella la responsable de contrarrestar las presiones recesivas. No hay necesidad de esperar a que los bancos centrales se queden sin munición. Debemos empezar a activarla ahora mismo".

La justificación básica de las políticas fiscales expansivas es que el volumen de gasto agregado (consumo + inversión) es insuficiente para dar ocupación a todos los factores productivos que podrían emplearse de manera rentable, de modo que nuestro crecimiento potencial es muy inferior al que podría llegar a ser en caso de que nos contuviéramos menos en nuestros desembolsos. La cuestión es por qué nuestros desembolsos son tan moderados como para no aprovechar plenamente nuestras capacidades productivas. Y, de acuerdo con Keynes, los motivos pueden reducirse a dos: tipos de interés demasiado altos y tasas de retorno esperadas demasiado bajas.

A día de hoy, parece disparatado hablar de tipos de interés demasiado altos, dado que muchos de ellos se hallan cercanos al 0%. Sin embargo, numerosos economistas argumentan que unos tipos del 0% pueden seguir siendo demasiado altos cuando el volumen de ahorro deseado es muy superior al de inversiones rentables disponibles. Si los tipos de interés fueran negativos, muchas menos personas desearían ahorrar y muchas más invertir (un empresario que se financia a tipos negativos puede obtener ganancias, aun cuando su resultado operativo arroje pérdidas): por tanto, a tipos de interés negativos, tanto el consumo como la inversión se incrementarían, relanzando la demanda agregada. Quienes insisten en la necesidad de avanzar hacia tipos de interés negativos —por ejemplo, suprimiendo el dinero en efectivo para impedir el atesoramiento privado— son quienes consideran que la clave de la resolución de la crisis sigue pasando por la política monetaria y no por la política fiscal.

Sin embargo, el problema de concentrarse en la necesidad de implantar tipos de interés negativos es que, en última instancia, no estamos siendo capaces de explicar por qué a día de hoy no existen proyectos de inversión con rendimiento superior al 0% que sean capaces de absorber todo el ahorro deseado por las familias. ¿Tan mal está nuestra economía que no podemos organizar los factores productivos desempleados como para generar valor para los consumidores a lo largo del tiempo? Es aquí donde regresamos a la causa que, a juicio de Keynes, explicaba en última instancia la depresión secular: las bajas tasas de retorno esperadas. Y es aquí, además, donde los defensores de la política fiscal expansiva sacan pecho: necesitamos de más gasto público para que este, en primer lugar, aumente el consumo agregado de la sociedad (el famoso efecto multiplicador de Keynes) y para que, en segundo lugar, este incremento del consumo agregado aumente la rentabilidad de las empresas y, por tanto, la inversión agregada (el efecto acelerador de Hansen).

Pero, de nuevo, los defensores de las políticas fiscales expansivas son incapaces de explicar por qué la rentabilidad esperada de las inversiones es tan sumamente baja en la actualidad. Que el consumo sea bajo hoy no explica que la rentabilidad de inversiones para el muy largo plazo sea igualmente baja… sobre todo cuando, siguiendo la poskeynesiana ecuación de Kalecki, los beneficios empresariales pueden mantenerse muy elevados siempre que la reinversión empresarial se mantenga muy elevada. En otras palabras, la explicación del estancamiento se vuelve totalmente circular: “–¿Por qué no invierten los capitalistas? –Porque los beneficios esperados son muy bajos. –¿Y por qué los beneficios esperados son muy bajos? –Porque los capitalistas no invierten”. Circularidad que algunos pretenden romper apelando a esa suerte de (pobre) comodín que eran los 'animal spirits' de Keynes —el 'optimismo espontáneo' que nos impulsa a invertir—: no invertimos porque nos falta una dosis de ?alegría? para lanzarnos a hacerlo.

No me cabe duda de que los economistas marxistas intentarán meter baza en este debate afirmando que el estancamiento se debe a la caída secular de la tasa de ganancias: como cada vez se hace necesario reinvertir un mayor volumen de capital para mantener los beneficios a flote, la tasa de retorno de ese capital se termina hundiendo. Sin embargo, mientras esa tasa sea positiva (baja, pero positiva) y los tipos de interés estén atados al 0%, seguimos sin explicar por qué el gasto agregado —y muy en particular, la inversión agregada— es insuficiente para movilizar todos los recursos que es potencialmente rentable movilizar. Siempre que la tasa de retorno esperada supere el coste del capital (o, mejor, siempre que el valor actual neto sea positivo), no hay razón para que la inversión no crezca.

Es en este punto donde debemos abandonar las tradicionales doctrinas económicas que explican el estancamiento recurriendo a la insuficiencia de demanda agregada y pasar a las que lo analizan a partir de una defectuosa configuración de la oferta agregada. ¿Por qué la inversión agregada es insuficiente? En esencia, porque las intervenciones de los estados a lo largo de la crisis han mantenido a flote empresas ruinosas que deberían haberse reestructurado o liquidado y que, al desaparecer, habrían dejado espacio a nuevas empresas pujantes y rentables que ahora mismo estarían arrastrando inversión complementaria del resto de capitalistas. En otras palabras, puede que los estímulos estatales hayan frenado temporalmente la caída, pero lo han hecho a costa de lastrar la recuperación, tal como sugería el RBS hace unos meses con respecto al QE.

Fuente: RBS.

Fuente: RBS.

Ayer mismo, el economista alemán Hans Werner Sinn insistía en esta cuestión:

"[Los estímulos estatales] han evitado que el precio de los activos cayera mucho más y, por tanto, han protegido mucha riqueza. Pero también han obstaculizado que un número suficiente de nuevos empresarios e inversores se arriesgara a volver a empezar. En cambio, las empresas ya establecidas se han consolidado en el espacio que ocupaban, sobreviviendo sin incentivos para acometer nuevas inversiones. En Japón y en Europa, un enorme número de empresas y bancos zombis han sobrevivido, y ahora mismo están bloqueando a los potenciales competidores que estarían impulsando el crecimiento. Estamos viviendo una osificación económica que se parece al estancamiento secular que fue inicialmente descrito por Hansen; pero se trata de una enfermedad que nos hemos causado nosotros mismos".

La teoría no es nueva. Claudio Borio y otros economistas del Banco de Pagos Internacionales de Basilea ya denunciaron hace meses que las cortapisas estatales al reajuste productivo estaban lastrando el crecimiento de nuestra productividad. Y ya con anterioridad, el economista del MIT Ricardo Caballero había explicado cómo la zombificación de la economía japonesa durante las últimas dos décadas explicaba buena parte de su estancamiento presente.

En este contexto, más estímulos estatales, ya sean monetarios o fiscales, no contribuirían a impulsar sostenidamente el crecimiento económico, sino a falsear la situación real de unas economías, como la europea o la japonesa, que necesitan de una profunda reestructuración de su modelo productivo después de que la burbuja financiera lo distorsionara por entero y de que las intervenciones estatales frenaran su radical reajuste. No más gasto público y más inyecciones de liquidez: necesitamos mucha más libertad económica y un sector público mucho más pequeño. Ese es el marco institucional que permitirá el florecimiento de una pujante inversión a largo plazo que mejore sostenidamente nuestra calidad de vida. La alternativa es seguir huyendo hacia adelante: parasitar el nuevo emprendimiento para ocultar los agujeros de nuestros zombis.

El déficit público aumenta un 8% hasta julio y roza el 3,3% del PIB
El agujero del sector público se sitúa en 36.443 millones de euros en julio, casi 4.000 millones más que un año antes.
Libertad Digital 28 Septiembre 2016

El desequilibrio de las cuentas públicas sigue creciendo a pesar de la buena marcha de la economía y la creación de empleo El déficit público, excluyendo las corporaciones locales, se situó en 36.443 millones de euros hasta el pasado mes de julio, un 7,9% más que en el mismo período de 2015. Esta cifra equivale al 3,27% del PIB, ratio superior en 0,13 puntos porcentuales al nivel del año anterior.

De este modo, el agujero de las cuentas públicas sigue creciendo y amenaza con traducirse en un nuevo incumplimiento del objetivo acordado con Bruselas, del 4,6% en 2016, pudiendo incluso superar el déficit registrado el pasado año (5% del PIB) en caso de que no se apliquen nuevos ajustes. Además, el déficit primario, une vez eliminado el pago de intereses de la deuda, también aumenta, alcanzando los 18.429 millones, un 24,5% más elevado que hace un año, con una ratio del 1,65% sobre el PIB (0,27 puntos más que en el mismo período de 2015).

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Los ingresos acumulados hasta julio ascienden a 214.676 millones, un 0,8% más, mientras que los gastos crecen hasta los 251.119 millones, un 1,8% más que un año antes.

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Si se analiza por administraciones, el Gobierno central incrementa su déficit un 29%, con un total de 29.750 millones (2,67% del PIB). Las CCAA, por el contrario, reducen su agujero en un 90,3%, con un resultado negativo de 830 millones (0,07% del PIB), frente a un déficit de 8.580 millones en 2015, debido a la liquidación definitiva del sistema de financiación regional de 2014, que resultó favorable a las Comunidades en 7.666 millones.

Mientras, los Fondos de la Seguridad Social han obtenido un déficit de 5.863 millones (0,53%), 3.741 millones más que en el mismo periodo de 2015, casi tres veces más que un año antes. Esta diferencia se debe, por un lado, a que los ingresos han bajado un 2,8%, hasta los 85.826 millones, debido, en gran medida, al descenso de las transferencias corrientes recibidas del Estado, que han pasado de 17.106 millones en 2015 a 12.685 millones en 2016, 4.421 millones menos. Por otro, los gastos suben un 1,4%, hasta los 91.689 millones.

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El déficit sigue creciendo en agosto

Y lejos de corregir, el desequilibrio sigue en aumento. El déficit del Gobierno central ascendió a 31.091 millones de euros hasta agosto, el 2,79% del PIB, y un 16,1% más (4.313 millones) que en el mismo periodo de 2015.

Y la Seguridad Social registró un déficit de 6.128 millones de euros en los ocho primeros meses del año, cifra que equivale al 0,55% del PIB, un 14,5% superior a la del mismo periodo del año pasado (déficit de 5.352,8 millones de euros).


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Los españoles enfrentados
Enrique Domínguez Martínez Campos  www.gaceta.es 28 Septiembre 2016

No se trataba sólo de resolver una gravísima crisis económica...también, de enmendar algunos de los desastres políticos promovidos por aquel presidente resentido, incapaz y nefasto que tuvimos que padecer los españoles

Lo han conseguido, señor Rajoy. A pesar de su encendida defensa de la unidad de España expuesta en su Debate de Investidura para ser presidente del gobierno que hizo el pasado día 30 de agosto, martes, en el Congreso de los Diputados, entre todos ustedes, es decir, toda la partitocracia española, han logrado lo que era totalmente impensable hace algunos años y, menos, durante el franquismo: volver a dividir en bandos irreconciliables a los españoles en el ámbito político.

Han sido muchas las causas de estas divisiones que, por cierto, usted está pasando y sufriendo en primea persona. Porque en el pecado va la penitencia. El peculiar sistema democrático español, que se convirtió en peculiar sobre todo a partir de 1985, cuando el felipismo decidió enterrar a Montesquieu para acabar con la separación de poderes; los egoísmos personales de políticos, politiquillos y gentes aledañas al poder para amasar verdaderas fortunas a base de una corrupción transversal disparatada y jamás antes conocida; la actitud benévola, complaciente y sumamente interesada de PP y PSOE para que el nacionalseparatismo lograra que en sus virreinatos el gobierno de la nación quedara como una diminuta fuerza residual para ellos ganar, una tras otra, sus batallitas separatistas sin práctica respuesta contundente del Estado; las disputas, exigencias y, sobre todo, el gasto brutal que supone mantener este Estado cantonal autonómico, gasto que los españoles, todos, no son suficientemente conscientes de lo que les cuesta a cada uno de ellos; y, para no cansar más al respetable, mantener –porque usted lo ha querido- una Ley de Memoria Histórica que es todo menos histórica, con una memoria selectiva y sesgada, revanchista y, por ello, elaborada con el único propósito de dividir más aún a los españoles en banderías políticas, que es lo que les conviene, precisamente, a quienes están deseando descuartizar nuestro país.

Tiene bemoles, por no decir algo mucho más contundente que, a estas alturas de esta peculiar democracia tengamos la mitad de los españoles –o, si quiere usted, un cuarto de la población española- que soportar la humillación de que, por iniciativa de unos proterroristas de BILDU en Navarra, apoyados por los proseparatistas de Nafarroa Bai y por unos socialistas que no saben por dónde les da el aire ni allí ni en ninguna parte, se exhumen los restos de unos militares de un panteón en el que descansan desde hace 80 años, ¡80 años! Y todo como consecuencia, dicen, para cumplir una ley cuya finalidad esencial, repito, es el revanchismo y la antihistoria con la que la división entre españoles aumenta. Pero, ¿no es gracias a usted, señor Rajoy, que pudo suprimirla en sus cuatro años de mayoría absoluta?

Los proterroristas, ahora desde las instituciones, imparten justicia. Estamos en un gran país que lo han convertido ustedes –la partitocracia- en un estercolero político. Estos elementos, además, presumen de saber Historia. Dicen que el general don Emilio Mola fue “uno de los tres principales militares” que se sublevaron contra la República. Y yo les preguntaría: ¿quiénes fueron los otros dos?; ¿qué República existía en julio de 1936?; ¿acaso don José María Gil Robles no dijo que, evidentemente, media España no está dispuesta a morir a manos de la otra media?

La ley que el zapaterismo aprobó y usted, señor Rajoy, ni siquiera se dignó por lo menos modificar o suavizar en alguna parte su articulado, se hizo contra esa media España de que habló Gil Robles en 1936. Por eso, 80 años después estamos viviendo el enfrentamiento en otros términos socioeconómicos totalmente diferentes que vivían los españoles en aquel Frente Popular inspirado por Stalin y el comunismo internacional. Y, además, promovido en esta ocasión por los proterroristas de ETA que se llaman BILDU.

Le ley no recogió, por supuesto, que los “golpistas” militares de 1936 fueron tratados de igual manera que los golpistas socialistas, por ejemplo. Es lógico, habida cuenta que sus redactores fueron socialistas y su inspirador un presidente resentido y un auténtico desastre como gestor de los asuntos del Estado. ¿O es que esos redactores y el inspirador de la Ley no sabían que todos los madrileños nos tenemos que tragar, nos guste o no, las estatuas dedicadas al “lenin español” –Largo Caballero- y a su acólito, Indalecio Prieto, en los Nuevos Ministerios?; ¿desconocían que ambos fueron golpistas, revolucionarios y antisistema en 1917, 1930 y 1934?; ¿por qué estos elementos tienen bula y quienes se resistieron a morir a manos de aquella media España enloquecida y bolchevizada son unos indeseables a los que no hay que dejar ni siquiera que sus restos descansen en paz?

¿Qué va a hacer usted, señor Rajoy, para que una nada despreciable masa de españoles esté enfrentada ética y moralmente contra aquellos elementos de Navarra que lo que buscan es la venganza, el revanchismo y ganar ahora lo que perdieron hace 80 años? Perdón, no ellos, ¡pobres desgraciados!, sino quienes políticamente fueron sus antecesores en aquella tremenda división que impusieron a nuestro país. Fíjese, señor Rajoy, lo bien que lo ha hecho usted en sus cuatro años de supermayoría absoluta. Comprobará, digo yo, que no se trataba sólo de resolver una gravísima crisis económica como no había conocido España desde que Stalin y Roosevelt decidieron bloquear nuestro país económica y políticamente a partir de 1946. Porque se trataba, también, de enmendar algunos de los desastres políticos promovidos por aquel presidente resentido, incapaz y nefasto que tuvimos que padecer los españoles ya que, con sus votos y los de la “ceja”, los socialistas nos lo impusieron a todos durante casi ocho insoportables años.

Frente a la pasividad de un gobierno en funciones y políticamente prozapatero, como lo fue el suyo, señor Rajoy, los españoles que hemos aguantado estoicamente la presencia de las estatuas en Madrid de los marxistas revolucionarios, antisistema y golpistas que he indicado, esperamos la reacción de quienes pueden oponerse a este acto vergonzoso, inédito en Europa y que demuestra el raquitismo de una clase política, la española, que, cuando se suelta la melena, le encanta promover el enfrentamiento de unos españoles contra otros, ya sea por motivos ideológicos, por el cantonalismo autonómico políticamente ingobernable y económicamente insostenible y, como consecuencia, porque el sistema se ha podrido, le ha dejado la partitocracia que se pudra en virtud de la mezquindad de sus jerarcas más relevantes.

Así, espero –aunque con muy vaga esperanza- que la Asociación de Víctimas del Terrorismo proteste enérgicamente en virtud de que hayan sido los proetarras de BILDU, defensores de los asesinatos de ETA y de los asesinos encarcelados, los promotores de semejante aberración basándose en una ley cuya existencia es para ellos fundamental para lograr lo que desean: el enfrentamiento entre españoles para así alcanzar con más facilidad sus objetivos.

Espero –aunque con muy vaga esperanza- que intelectuales, historiadores, jueces, abogados y personas de cierta relevancia social y política, emitan un comunicado para poner las cosas en su lugar y exigir del gobierno en funciones no que incumpla la ley sino que evite este desafuero –como otros muchos ya ejecutados en nombre de esta sectaria norma- para evitar discriminaciones entre unos supuestos golpistas y los golpistas de verdad que hoy presiden el paseo de la Castellana de Madrid.

Espero –aunque con muy vaga esperanza- que los Consejos Superiores de los tres Ejércitos exijan del ministro de Defensa en funciones que los restos mortales de los militares españoles, sean los que sean y estén donde estén, puedan descansar en paz. Y que los enfrentamientos políticos de hoy entre la partitocracia española –en realidad entre sus máximos jerarcas- no los paguen quienes, guste o no, ofrendaron sus vidas a España, por su unidad y su engrandecimiento que, dicho sea de paso, consiguieron.

Espero –aunque con muy vaga esperanza- que la Abogacía del Estado y la Fiscalía General trabajen, se movilicen y se esfuercen por evitar legalmente que una propuesta de esta categoría promovida por los proetarras pueda ser puesta en práctica sin la más mínima oposición de un gobierno en funciones cuyo líder, también en funciones, reclama unidad para España y la defiende enérgicamente en el Debate de su Investidura. Quizás demasiado tarde.

Espero- aunque con muy vaga esperanza- que la españolísima Navarra y quienes siempre defendieron con una bravura inigualable su tierra y la de toda España del totalitarismo marxista, fuese este socialista, comunista o anarquista, así como su independencia del nacionalsepartismo vasco, promuevan las manifestaciones que consideren necesarias para oponerse a que los restos mortales de dos de sus más representativos hijos sean removidos del lugar en que descansan porque así lo exigen, 80 años después, proetarras, proseparatistas y los hijos y nietos de quienes, en su día, fueron revolucionarios marxistas, antisistema y más golpistas que nadie.

Soy plenamente consciente de que lo que estoy pidiendo es casi una quimera en los tiempos que vivimos. Pero no se puede perder la fe en la sociedad española y en determinadas instituciones. Por supuesto, no tengo ninguna en usted, señor Rajoy, que tuvo el cuajo del inmovilismo más absoluto para suprimir o mitigar todo lo posible esa ingeniería política y social urdida por un individuo como el socialista Rodríguez, último presidente del gobierno de un PSOE del que ya hoy puede esperarse cualquier cosa. Por muy letal y perjudicial que pueda ser para los intereses de España y de los españoles. Como lo fue desde su nacimiento en 1879.

¡Tendría bemoles que unos individuos que son proetarras, proseparatistas y socialistas, con un historial de golpismo a sus espaldas inigualable, se salieran con la suya! Si así fuera, ¿a cuento de qué vino su mitin de la unidad de España y de los españoles, señor Rajoy? ¿Piensa que, admitiendo y asumiendo la barbaridad que se desea cometer en Navarra en el próximo mes de noviembre, es creíble su ardor guerrero en defensa de la unidad?

Hay quienes dicen en el ámbito partitocrático que no se fían de usted. A lo mejor tienen razón.

Feijóo y el capitalismo de amiguiños
José García Domínguez Libertad Digital  28 Septiembre 2016

La derecha sociológica ha vuelto al redil de lo malo conocido. No hay más misterio que ese para explicar el tropezón de Albert Rivera en Galicia. Feijóo, el pretendido gran gestor de quien nadie acierta a recordar gestión sobresaliente en materia alguna, ha arrasado en las urnas no por esa imaginaria pericia gerencial suya, sino porque la derecha de a pie anda ya más que irritada con el limbo gubernamental del país. Y la derecha, cuando se irrita, no está para echar canitas regeneracionistas al aire. La dimensión cuantitativa del fiasco gallego de Ciudadanos a apenas un trimestre de las generales solo resulta susceptible de ser explicada en esa clave, la nacional. A fin de cuentas, el tan cacareado gran gestor, el híbrido entre Churchill y Adenauer que se acaban de inventar en las salas de redacción de Madrid, no es más que un político conservador vulgar y corriente, como hay tantos. Feijóo, amén de componer en público esa grave expresión reconcentrada que tanto recuerda a la del José Montilla más existencialista, no ha sido capaz de presentar nada en su parca hoja de servicios, absolutamente nada de nada, que justifique tamaña reputación mediática.

Y, sin embargo, ahí tienen al gran gestor de lo ignoto convertido en suprema esperanza blanca del Partido Popular. Ciertamente, y desde la honestidad intelectual, no procede identificar al presidente gallego con la sórdida cutrez arcaizante de esas redes clientelares que manejan tipos como Baltar, el otro gran gestor de la Diputación de Orense. Demarcación electoral, por cierto, donde el PP acaba de mejorar sus resultados de hace cuatro años, para escarnio de todos los optimistas antropológicos que en el mundo han sido. Feijóo no es un personaje sacado de Mazurca para dos muertos, pero tampoco pasa de ser mucho más que un discreto administrador de los intereses de los grandes lobbies regionales. La indisimulada hostilidad con que fue recibido Ciudadanos por el establishment local, con la prensa subsidiada por la Xunta (que es toda) volcada desde el primer minuto en las labores de acoso y derribo contra Cristina Losada, dejó bien a las claras que nadie importante desea que el capitalismo de amiguiños, ese que arbitra y modera el Gran Gestor desde su despacho oficial en Santiago, se vea amenazado por el capitalismo de verdad.

Mucho más que a las mareas y a los separatistas, temen a la meritocracia, a la igualdad de oportunidades y a la libre concurrencia. En puridad, nada les da más miedo que eso, de ahí la cascada de adhesiones incondicionales a Feijóo que marcó los quince días de campaña. Ciudadanos, no se olvide, representa en Galicia lo mismo que en el resto de España: un proyecto de modernidad ilustrada y burguesa que se compadece mal con los instintos corporativos que siguen dominando la mentalidad profunda de las elites gallegas, puro reflejo mimético de las hispanas. Por eso su inquina de ayer y su alegría de hoy. Pero esas sutilezas conceptuales la derecha de la calle no las entiende. La derecha de la calle, que es refractaria al riesgo por naturaleza y errática en sus humores por tradición, ha llegado al hartazgo ante la expectativa cierta de unas terceras elecciones consecutivas. Y alguna razón no le falta, procede admitir. Por eso, y solo por eso, ha vuelto al redil. Mal asunto para Ciudadanos. Mal, muy mal asunto. Porque nadie va a reconocer sus esfuerzos reiterados en pos de hacer posible la gobernabilidad de España. No hay, de antiguo es sabido, justicia poética en la política. Galicia únicamente fue el entremés amargo de una cena que se le puede atragantar a Rivera. Esperemos que no sea la última.

ETA sigue, las FARC, también
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 28 Septiembre 2016

Lo más importante, a mi juicio, de las campañas electorales vasca y gallega ha sido el asalto a un mitin de VOX en el que hablaba Ortega Lara por 200 etarras, filoetarras o hijotarras, que gritaban "¡Españoles, hijos de puta! ¡Tiro en la nuca!", ante la clásica pasividad euskopolicial. Los periodistarras que han hecho su fortuna -sobre todo en la quebrada y sorayisalvada PRISA- vendiendo la mentira del fin de la ETA han callado como sepulcros de dinero blanqueado ante un hecho que no es la simple interrupción de un acto de partido -algo que el extraviado Abascal perpetra ahora imitando a Ruiz Mateos- sino la demostración de que ni la ETA ha entregado las armas ni ha cambiado su condición de asesinos y liberticidas satisfechos. Eso que ahora llaman el relato (antiguamente, el cuento) que los Eguiguren-Aizpiolea Cebrián-Rubalcaba, ZP-PNV, Atresmedia / La sexta, Mediaset / Cuatro, La Vanguardia /El Correo y RTVE /PPOE repiten sobre el fin de la violencia ni ha acabado con la ETA ni supone otro fin que el del apoyo mediático, léase político, a los que la combatieron.

No hay un héroe vivo de la lucha contra el terrorismo como Ortega Lara. Acudir a insultarle, regodearse en su dolor y contar con el silencio de la prensa pancista y asorayada prueba que la España oficial se ha rendido ante la ETA y además está imponiendo a la España real un silencio olvidadizo o un olvido silencioso de los mil muertos, los miles de heridos y los doscientos mil exiliados por la ETA, llamada ahora "parte del conflicto". El verdadero conflicto en la España actual es el del periodismo con la verdad. Se impone el eufemismo de lo políticamente correcto y triunfa, con aplausos de lata, el culebrón de la trola. Para el duopolio audiovisual, la mula ciega es el animal más vendible de la feria.

El canon prisaico sobre el fin de la violencia simiescamente imitado por el sorayastream, se repite sobre la rendición del Gobierno de Colombia a las FARC. El País gimoteaba ayer que los narcoasesinos, violadores y secuestradores de niños durante 40 años "estaban aprendiendo a usar los ordenadores" ¿De Eductrade? ¡Pobrecillos! Estaban tan ocupados matando que no se alfabetizaron y hay que mejorar la contabilidad del cártel. Pero si la trola la bendicen Obama, Campechano y el Papa, ¿quién la desmentirá?

El guerracivilismo desmemoriado, indigno e injusto de Pablo Iglesias
Editorial Libertad Digital 28 Septiembre 2016

El primer pleno de la legislatura, celebrado este martes, estaba convocado para que Luis de Guindos diera explicaciones de la designación de José Manuel Soria para cubrir un puesto directivo del Banco Mundial. Sin embargo, ante la incomparecencia del ministro de Economía en funciones –criticable, por otra parte–, al cabecilla de Podemos no se le ha ocurrido nada mejor que iniciar su intervención con una arenga en defensa de la "memoria, dignidad y justicia" de los "fusilados de la dictadura franquista".

El desmemoriado, indigno e injusto guerracivilismo que ha secretado nuevamente Pablo Iglesias es nauseabundo por varios motivos. Para empezar, utiliza un lema –"memoria, dignidad y justicia"– que, como todo el mundo sabe, han popularizado las víctimas del terrorismo de ETA, con las que el alabardero del condenado Otegi nunca se ha solidarizado. Por el contrario, Iglesias no ha hecho otra cosa que pedir impunidad para los asesinos etarras, con cuyos voceros ha pactado en numerosos lugares del País Vasco y Navarra. Además, el neocomunista evoca a los fusilados por el franquismo sin hacer mención alguna de los fusilados por aquel Frente Popular pavorosamente liberticida que pugnó por instaurar en España una dictadura del proletariadocomo las que impuso su llorada URSS en media Europa.

Puestos a honrar a fusilados, ya podría Iglesias –el amigo de los fanáticos sanguinarios que detentan el poder en Irán y Venezuela– honrar a los fusilados de todas las dictaduras, empezando por las comunistas, que son las que, de lejos, más gente han asesinado en los tiempos modernos. Pero su sectarismo le ha llevado a hacer un alegato que puede resultar desmemoriado, indigno e injusto incluso para con muchos de los "fusilados del franquismo", pues Iglesias mete en el mismo saco tanto a personas absolutamente inocentes como a un número nada desdeñable de chequistas, criminales de guerra y terroristas.

Quizá lo más repulsivo del alegato de Iglesias haya sido su utilización de los fusilados por uno de los dos bandos que se enfrentaron en la última guerra civil para generar nuevos odios, una nueva división fratricida para sacar provecho político. El cabecilla necomunista, nacido dos años después de la muerte de Franco, abomina del espíritu de concordia que hizo posible la Transición y la instauración de la democracia y se afana en el cuanto peor, mejor. Sus cainitas y maniqueas palabras son una afrenta, una más, para ese pueblo al que pretende subyugar, en la peor tradición de la izquierda más siniestra.

Un separatista infiltrado en el Gobierno
El rugido del león El Espanol 28 Septiembre 2016

La decisión de Fernández Díaz de condecorar al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña es de una torpeza ciclópea que hace un daño enorme al Estado. Tal y como hoy informamos, con motivo de la concesión de medallas que todos los años organiza Interior para celebrar la festividad de los Ángeles Custodios, el ministro no ha tenido mejor idea que reconocer a Jesús Barrientos. Este juez, junto con sus compañeros de Sala, acaba de confirmar que hay motivos jurídicos para que el ex presidente de la Generalitat sea juzgado por celebrar la consulta soberanista que suspendió el Constitucional.

La tradición de premiar desde el Gobierno -a veces incluso con retribución económica- a personas que tienen que investigar delitos cometidos por el poder, resulta escandalosa y debería acabar de una vez, pues deja en entredicho el principio de independencia de la Justicia. Ya hemos asistido antes a impudicias como la de ver a Rubalcaba, cuando era ministro, homenajear al juez Gómez Bermúdez, que con sus decisiones le echó una mano al Gobierno socialista en casos clave como el del 11-M o el Faisán.
Daño a la Justicia

Pero volviendo a Fernández Díaz, ahora ya sabemos cuál es el patriotismo y el sentido de Estado de los que tanto presume. Si al ministro le preocupara de verdad que Cataluña rompa con España, nunca habría teñido de politización el proceso judicial por el 9-N. Al hacerlo, da argumentos a los imputados para que recusen al presidente del TSJ catalán.

La condecoración del juez coincide además con la cuestión de confianza a Puigdemont en el Parlament, un asunto que los independentistas pretenden utilizar para redoblar su desafío. Ni que decir tiene que el gesto del ministro alimentará su victimismo. Y llueve sobre mojado con Fernández Díaz, que ya nos regaló las conversaciones de sus vergonzosos manejos con el ex jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña.

Cualquiera diría que Fernández Díaz es un agente del independentismo infiltrado en el Gobierno. Tanta estulticia es difícilmente contrarrestable. Lo único que cabe esperar ahora es que Barrientos rechace esa condecoración trampa. Sólo así podrá, acaso, restañarse la mancha que el ministro acaba de causarle a la Justicia.

La bicoca de la independencia: los sueldos de Puigdemont por romper con España
La Generalitat ha creado todo un entramado de despachos y cargos para el referéndum, con algunos sueldos mayores que los de un consejero
Antonio Fernández. Barcelona El Confidencial 28 Septiembre 2016

El Gobierno catalán ha creado en los últimos meses un entramado de oficinas para el desarrollo y la mejora del autogobierno en el que ha dado cabida a algunos de los ideólogos de la ‘transición nacional’. Este entramado está físicamente al servicio de Carles Viver i Pi-Sunyer, que había sido presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN), órgano autónomo creado por Artur Mas en su tiempo. Ahora, el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, ha maniobrado para crear órganos paralelos en su departamento y disputar el liderazgo del ‘procés’ al actual ‘president’, Carles Puigdemont. Ahora, hay altos cargos con sustanciosos sueldos que trabajan exclusivamente para estudiar al milímetro cómo romper con España.

La fijación de la cúpula política catalana con la independencia es total. Tanto que, a comienzos de 2015, el Instituto de Estudios Autonómicos (IEA) pasó a encuadrarse en el departamento de Presidencia y, en marzo de 2016, cambió su nombre. Fue apenas una ligera variación, pensada para quedarse con las mismas siglas. Pero la carga ideológica es profunda: pasó a llamarse Instituto de Estudios del Autogobierno (IEA). Su cometido, sin embargo, seguirá siendo el de un instrumento al servicio del ‘procés’.

Al servicio del ‘procés’
Tanto es así que en la memoria del año pasado, el propio instituto reconocía que “ha dado apoyo jurídico al proceso del derecho a decidir mediante la elaboración de informes y notas sobre diferentes aspectos relacionados, como la celebración y los resultados de las elecciones al Parlamento de Cataluña del 27 de septiembre”. Otro de sus cometidos fue “dar el apoyo requerido por el director del Instituto en diversos ámbitos, como en sus comparecencias parlamentarias, intervenciones públicas, elaboración de artículos y, en general, en todo aquello relacionado con el proceso del derecho a decidir”. En el IEA trabajan 14 personas aparte de su director, de las que siete son responsables de áreas y dos son asesores en distintas materias. Viver cobra 109.314,30 euros anuales brutos como director del IEA, un salario superior incluso al de un consejero de la Generalitat.

El IEA es el organismo encargado de llevar a la práctica los informes que anteriormente había elaborado el CATN, aunque con la salvedad de que trabaja también en la implementación de un referéndum unilateral de independencia, una de las opciones que Viver i Pi-Sunyer desechaba en sus anteriores informes. Las nuevas circunstancias del ‘procés’ y las condiciones de la CUP, pues, son las causantes del desvío radical que ha impreso la Administración catalana a sus intenciones.

La maniobra de Junqueras
Pero el cambio de nombre de este organismo no es el único cambio del Gobierno catalán en los últimos meses. Tras asumir la presidencia Carles Puigdemont, y con el republicano Oriol Junqueras en la vicepresidencia y en el departamento de Economía, la Generalitat ha desplegado una intensa actividad para impulsar la hoja de ruta rupturista. Y mientras se mantenían los recortes en Sanidad o en servicios sociales, Puigdemont creó también una Secretaría para el Desarrollo del Autogobierno, otro ente encuadrado en la estructura de Presidencia, lo mismo que el IEA. Este órgano fue puesto en marcha el 3 de marzo de este año, y a su frente está Víctor Cullell, con un salario de 84.919,56 euros. Cullell había sido secretario del CATN y también cobraba como asesor de Artur Mas cuando este era presidente de la Generalitat. En abril de 2013, fue nombrado director general de Análisis y Prospectiva, un cargo que había ocupado con anterioridad el controvertido Xavier Martorell (que a la postre tuvo que dimitir por sus relaciones con la agencia Método 3).

Ante ello, Junqueras no iba a ser menos: amplió su consejería con la creación de la Oficina para la Mejora del Autogobierno y forzó la creación de una Comisión Interdepartamental para el Desarrollo del Autogobierno (CIDA), que habría de presidir él. De este modo, pensaba llevar las riendas de la aplicación de la hoja de ruta independentista y restaría el protagonismo de la batuta del liderazgo del ‘procés’ a sus socios/rivales de Convergència. En el propio programa electoral de ERC para las últimas elecciones legislativas, se hacía referencia a la CIDA señalando que “funciona a pleno rendimiento” y su cometido es “coordinar, validar e impulsar la ejecución de las estrategias políticas que han de regir el proceso de desarrollo del autogobierno, que cuenta con el apoyo técnico de la nueva Oficina para la Mejora de las Instituciones de Autogobierno”.

Pero para tener controlado políticamente el ‘procés’, Junqueras forzó presidir esta comisión, cuyos vicepresidentes son su secretario general, Josep Maria Jové, y el propio Carles Viver i Pi-Sunyer. El resto de miembros de la misma son los secretarios generales de los distintos departamentos de la Generalitat.

Lo curioso del caso es que para hacer funcionar este mecanismo, se ha tenido que crear también la figura de la Oficina para la Mejora de las Instituciones de Autogobierno. Teniendo el apoyo de esta oficina, además, resta peso al IEA, que depende de Puigdemont. Josep Maria Reniu fue nombrado director de este nuevo órgano, cargo creado el 3 de marzo pasado (dos días después de que se creara la CIDA) y por el que se embolsa 84.919,56 euros anuales. Reniu era también miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional. En abril de este año, Reniu pudo nombrar a un adjunto en su oficina, Guillem Clapés, con un salario de 55.106,28 euros. Clapés, licenciado en Biología, había sido técnico en la Coordinadora de Asociaciones por la Lengua Catalana, asesor técnico en el grupo municipal de ERC en Barcelona y responsable de imagen y comunicación de ERC. Con ello, los republicanos se aseguraban el control político de los organismos de ‘autogobierno’.

Comparecencia de Viver
El grupo parlamentario de Ciutadans ya pidió oficialmente el pasado 8 de junio la comparecencia de Carles Viver en la Comisión de Asuntos Institucionales, pero dicha comparecencia todavía no se ha producido. “Lo que queremos es conocer el cometido de ciertos órganos en el ‘procés’, porque nos da la impresión de que los organismos creados no tienen el cometido de servicio a la ciudadanía. Nosotros ya detectamos que las estructuras creadas son un comedero para utilizarlo en favor de las pulsiones partidistas y separatistas”, dice a El Confidencial Carlos Carrizosa, portavoz de Ciutadans en el Parlamento catalán. El dirigente de C’s subraya que, “en su momento, ya pedimos al Gobierno central que impugnase la creación del CATN, pero no hizo nada. Pero con la creación de estos nuevos órganos, se ha dado un salto cualitativo: Artur Mas había asegurado que el CATN no generaría gastos. Ahora eso está superado y vemos con sorpresa cómo se crean nuevos órganos y, encima, los encuadran dentro de la estructura del Gobierno" y va creciendo paralelamente la nómina de altos cargos y de asesores que viven del ‘procés’ o del ‘autogobierno’.
 


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