AGLI Recortes de Prensa   Jueves 6  Octubre  2016

La mentira al servicio de la inmersión lingüística
Editorial Libertad Digital 6 Octubre 2016

Está visto que los nacionalistas catalanes han hecho suya esa frase de Lenin, que tantos atribuyen a Goebbels, de que una mentira muchas veces repetida se convierte en una gran verdad. Así, el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, ha evacuado este miércoles esa repetida falsedad de que el modelo de inmersión lingüística propicia que los niños catalanes hablen y escriban el castellano mejor que los del resto de España.

Para empezar, las puntuaciones de competencia lectora de los informes PISA, que los separatistas utilizan arteramente como supuesta demostración de sus tesis, carece de validez alguna, habida cuenta de que dichas pruebas se traducen al catalán en Cataluña y, por tanto, no miden en ningún caso el nivel de castellano. Lo cierto es que no existe en la actualidad ninguna evaluación que acredite un nivel de castellano en los alumnos catalanes superior al de sus compatriotas. Las últimas evaluaciones de castellano comunes a todas las autonomías, Cataluña incluida, fueron realizadas por el Ministerio de Educación en los años 2000 y 2003.

Como bien señaló en su día el Convivencia Cívica Catalana, esas evaluaciones constituían una información muy valiosa porque las pruebas de castellano que se pasaron a los alumnos fueron exactamente las mismas en todas las CCAA y, por tanto, sus resultados eran comparables. Y además se evaluaron con detalle ortografía, gramática y literatura. En ellas, lo que se comprobó fue que el alumnado catalán tenía un nivel sensiblemente inferior en el dominio del castellano.

Por otra parte, y habida cuenta de que los alumnos catalanes, gracias al liberticida sistema de inmersión, tienen tan sólo 2 horas semanales en castellano –únicamente la asignatura de este idioma–, mientras que los del resto de España tienen unas diez asignaturas en esa lengua, con 25 horas semanales, ¿sugiere Puigdemont algo tan absurdo como que la exclusión del español como lengua vehicular en la enseñanza favorece que los niños lo hablen y escriban mejor? ¿O es que sugiere en términos racistas, siempre tan recurrentes en el nacionalismo, que los niños catalanes tienen una inteligencia innata superior a la de sus compatriotas?

Lo peor de esta repetida mentira es que, aun cuando fuese verdad, el hecho de que los niños catalanes hablasen y escribiesen mejor el castellano en nada les debería privar de su derecho constitucional a estudiar en español, lengua materna de más de la mitad de los ciudadanos catalanes y tan suya como del resto de los españoles.

La mentira y la coacción siempre han ido de la mano, y si Lenin defendía la mentira como "arma revolucionaria", está visto que los nacionalistas la propagan como instrumento de construcción nacional.

EL muro de las contradicciones
Vicente A. C. M. Periodista Digital 6 Octubre 2016

El PP no está en situación de poner condiciones a una posible abstención técnica del PSOE para facilitar la investidura de Mariano Rajoy para formar Gobierno y salir del bloqueo institucional que llevamos desde hace ya nueve meses. Es verdad que la lógica dice que hay que aprobar unos presupuestos para el 2017 y que no son precisamente expansivos, sino todo lo contrario, debido a las imposiciones que vienen desde la UE. Pero es lo que hay. Lo más que puede hacer el Gobierno del PP es una especie de “pactos de la Moncloa” renovados para implicar a todos en compartir las medidas impopulares de recortes. Y si no es así, que cada uno explique a los españoles su plan de desobediencia y su propuesta para discutir con Bruselas un nuevo incumplimiento de las medidas de control del déficit.

Porque lo evidente es que en estos momentos la demagogia y el populismo no van a convencer a quienes ya llevan transigiendo con sucesivos incumplimientos de control del gasto y aumento del endeudamiento. Las consecuencias son claras, o se cumplen las exigencias o se acabaron los fondos de ayuda y de financiación. El que quiera una fiesta, que se la pague. El PSOE podrá criticar las políticas del PP con toda su verborrea socialistoide, pero no puede esconder que precisamente esas políticas alternativas suyas son las que nos han llevado a esta situación. Su consigna de más gasto social lleva emparejado o más impuestos y empobrecimiento de las clases medias, o más endeudamiento público. Y esto último tiene un coste como ya descubrimos durante los primeros meses de la crisis con la famosa prima de riesgo.

Los presupuestos son algo que requieren el máximo consenso y no admiten enmiendas a la totalidad ni matizaciones en cuanto a la terrible dualidad del HABER y el DEBE contable. La UE no nos va a permitir presentar unos presupuestos que indiquen nuestra perseverancia en aumentar el gasto y el déficit por encima de las exigencias que deben cumplir el resto de socios. Es absurdo pretender cuadrar cifras como hasta ahora haciendo especulaciones optimistas y nada realistas de ingresos. Seguimos en una lenta recuperación de la crisis y se necesita algo más que un incremento de turistas si no tenemos un producto de valor añadido que tire de la economía. No se puede seguir penalizando fiscalmente el ahorro, ni asfixiar a los trabajadores por cuenta ajena y autónomos a una represión fiscal brutal.

El PSOE podrá decir que solo acepta una abstención técnica, pero no podrá evitar tener que pronunciarse en la aprobación de los presupuestos generales. Si no quiere verse retratado, entonces su opción pasa por mantener el veto y esperar un milagro en las próximas elecciones generales de diciembre. Como dije ayer, hay que elegir entre susto o muerte. Nadie ha querido llegar a esta situación límite, pero eso se lo deben agradecer a su Comité Federal y a un ambicioso Secretario General que vio su oportunidad de oro para lograr ser investido Presidente del Gobierno. Solo unas filtraciones, inoportunas para él, hicieron fracasar un plan que ya estaba preparado para someterlo a la aprobación de ese mismo Comité Federal. Un plan que ya todos conocen, fruto de reuniones en la trastienda y pactos de apoyo con los secesionistas que son causa de vergüenza para todos los españoles.

El PSOE, tras los desgraciados episodios del pasado fin de semana, no está en condiciones de mostrarse radical y mantener un discurso del no. Los presupuestos generales son algo esencial y necesario que no pueden usarse como arma política en unos momentos en que la UE nos mira con lupa y mantiene una natural desconfianza, no exenta de temor, por el lamentable espectáculo que la clase política española está dando.

Es evidente que el PSOE ha quedado muy dañado y que ha evidenciado una fragmentación que muestra una profunda división ideológica en un sector radicalizado y unas federaciones como la de Cataluña, en franca rebeldía y alineación con las posturas separatistas. Esa división no será fácil de recomponer y puede que finalmente el PSOE deba decidir si en esas autonomías se presenta con sus siglas expulsando a esas federaciones que solo son una rémora de insolidaridad y de nulo sentido de Estado. Apátridas virtuales y algunos incluso reales que ni sienten ni padecen nada que suene a España.

El PSOE podrá dilapidar el escaso tiempo que tiene, antes de provocar unas terceras elecciones, en que si son galgos o podencos, pero en diciembre deberán tener preparado un buen discurso para convencer de que hicieron lo correcto empecinándose en el NO y ofreciendo las viejas políticas fracasadas. Lo malo es que todo predice que va a chocar contra el muro de sus propias contradicciones y cosechará un rotundo fracaso.

¡Que pasen un buen día! Quedan 25 días para la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales.

Guerra abierta en España
Agapito Maestre Libertad Digital 6 Octubre 2016

Se han puesto muy finos, incluso han guardado silencio, los políticos de los otros partidos, incluido el tropel de periodistas que trabaja para ellos, ante el espectáculo dado por el PSOE en su último Comité Federal. Es como si estuvieran rezando para que ellos no tengan que pasar por ese trance. Pero tengo la sensación de que también ellos, el día menos pensado, pueden saltar por los aires como ha sucedido con el PSOE. Estamos ante el final de una etapa política. Histórica. Y porque la historia tiene futuro, ningún partido estará libre de no verse sometido a turbulencias parecidas a las de los socialistas. Esto afecta a todos. El PSOE agoniza y el sistema se agota. Aquí no se salvará nadie.

Los animales políticos, que moran en el Parlamento, no quieren hacerse cargo del asunto, sencillamente, porque sólo están preparados para eliminar al contrario. Apenas hay políticos de fuste en el palacio de la carrera de San Jerónimo o, como diría un cursi, de la soberanía nacional. Estoy convencido de que un altísimo porcentaje de parlamentarios españoles darían hasta la última gota de su sangre por eliminar a cualquiera de sus competidores, empezando por sus correligionarios y compañeros de partido, si alguno de ellos tratara de arrebatarle su parcela de poder. El político español no confunde la ética con la política, porque desconoce por completo el significado de la palabra moral. Eso, en principio, no está ni mal ni bien. Eso es realismo. Eso es política. Los problemas empiezan a ser graves, cuando esa gente trata de vendernos la política como moral, y viceversa. Entonces resultan patéticos. Ridículos. Insoportables.

Los nuevos impostores, esos finolis ante la guerra abierta en el interior del PSOE, tratan de vendernos humo, especialmente cuando hablan de democratizar la vida de los partidos. Eso es imposible. El partido político nunca será una institución democrática. En el interior de los partidos políticos sólo rigen las leyes de la táctica, y la fundamental de entre todas esas leyes, como nos enseñara Robert Michels en la primera década del siglo pasado, es la disposición para el ataque: el político es un animal entrenado para eliminar a su correligionario, cuando lo requiera la situación. La democracia en el interior de los partidos es imposible, precisamente, porque es incompatible con tal disposición. Las organizaciones políticas son martillos, repetía Michels una y otra vez, en manos de su presidente. La democracia es inservible, por lo tanto, para el uso doméstico de los partidos políticos. La democracia en el interior de los partidos es una ingenuidad.

No obstante, aunque solo sea por motivaciones morales, debemos persistir en esa ingenuidad. Es la sal de la vida, pero nadie espere resultados inmediatos y eficaces. Es tan loable, desde el punto de vista moral, la persistencia en la democracia interna de los partidos como inviable políticamente. Es la tragedia de la política contemporánea. De la democracia. Sánchez conocía bien la lección de Michels, pero su torpeza no le ha permitido sobrevivir, aunque tengo la sensación de que ha conseguido lo fundamental: eliminar todo posible competidor en la jefatura de su partido. Es la peor consecuencia de la guerra entre los socialistas. Lo pagaremos caro todos los españoles. El comportamiento de Sánchez ha respondido a la frialdad del burócrata que está dispuesto a llevar hasta sus últimas consecuencias, o sea, la destrucción del propio martillo, el partido político, la ley fundamental de la táctica que rigen en todos los partidos políticos: la disposición para el ataque, es decir, matar a todo posible competidor en la jefatura del partido, empezando por el jefe que le nombró. Sánchez ha terminado con todos sus competidores, incluida la persona que lo aupó a la Secretaría General del PSOE: Susana Díaz. Ha seguido al pie de la letra el guión de los manuales de los años treinta sobre el funcionamiento de los partidos políticos. El jefe elimina cualquier disidencia, naturalmente, sin importarle el precio que pague la organización, aunque en este caso puede ser, insisto, la fragmentación, incluso la desaparición, del partido.

Y ahora, cuando termino la columna, me pregunto: ¿habrá sido Sánchez más fiel a Rajoy que a Michels? Dudo un instante, pero no puedo dejar de afirmar: Sánchez ha seguido al pie de la letra la política de Rajoy: yo o el caos. Yo o el Partido. Yo o la guerra civil en el interior del partido. El resultado ya lo sabemos… ¿Para cuándo el turno de Rajoy?

Locomotora implacable
ANTONIO LUCAS El Mundo 6 Octubre 2016

Las dos fotografías dan cuenta, una vez más, de la extravagante historia reciente de la distribución de la riqueza en España. Los sujetos que se sientan en las sillas de los acusados del juicio Gürtel y los del caso de las tarjetas black se forjaron al amparo de la derecha, en el Enterprise del PP, y allí se masajeaban el cuerpo y el bolsillo robando, traicionando, defraudando. Son el músculo de la corrupción nacional (también la mafia de los ERE, que no se me olvide). Son los tramposos de la democracia, su lepra siniestra.

En medio del naufragio, sin Gobierno, lo más exacto que existe como referente político ahora mismo es lo que la política genera de basura. La misma que luego ampara y blanquea. Y disimula. El PP manifiesta una atronadora tolerancia (el silencio es otro modo de aceptar) con estos que fueron sus mirlos y, más aún, con los que aún le vuelan por dentro. Unos y otros han convertido el Estado, escalonadamente, en una ventanilla de cobros ilegales. Lo recuerdo por si vienen elecciones, que nunca se sabe.

La corrupción patria no ha desaparecido, sino que se ha reorientado. Pienso en Rato, en Blesa, en Bárcenas, en toretes horteras y colaterales como Correa y 'El Bigotes'. En tantos otros. Resulta inquietante que no se pueda acertar con la confección de un Gobierno pero sí haya acierto pleno para desalojar del discurso y la memoria inmediata las propias tramas de corrupción generadas, ese vertiginoso fervor por el saqueo. Esa locomotora implacable del pufo. Lo hablaba ayer con el filósofo Francisco Jarauta, uno de los tipos mejor articulado de ideas que tenemos aquí cerca: "Detecto una suerte de terapia a favor del olvido de la corrupción. Algo inexplicable, ilegítimo y obsceno. Vienen como a decir que eso no es el PP... Hablemos de una vez en serio".

En los banquillos de Gürtel y las tarjetas black hay políticos. Muchos políticos. Superministros, alcaldes, concejales, consejeros. Pajariteaban alrededor de un mismo partido. Nadie se ha regenerado, ni se regenerará. Aún queda dinero en juego, tantos silencios canjeables a millón. Tantos favores debidos.

La elección de los mejores
Aleix Vidal-Quadras gaceta.es 6 Octubre 2016

El aguijonazo de Joaqín Leguina contra Susana Díaz: “No podemos seguir con líderes que no trabajaron nunca” revive un debate de gran interés para la salud de nuestra democracia, el de hallar la fórmula idónea para que la probabilidad de que los votantes elijan a representantes capaces, intelectualmente bien equipados y de probada honradez, sea netamente superior a la de que las urnas eleven a la púrpura municipal, autonómica o nacional a iletrados incompetentes y desaprensivos. La envenenada alusión del ex-Presidente de la Comunidad de Madrid, hombre culto, profesionalmente acreditado y de extensa obra publicada, a la que se perfila en todas las quinielas como la próxima Secretaria General del PSOE, podría aplicarse, por desgracia, a una buena parte de nuestra clase política. Si se examinan los curricula de alcaldes, consejeros, diputados y jerarcas varios, los verdaderos naturalmente, porque tampoco escasean las biografías inventadas, las conclusiones son desoladoras. El número de los que nunca o solamente en tramos muy cortos de su vida han tributado a la Seguridad Social en alguna actividad empresarial, profesional, académica o funcionarial distinta de la puramente política es sin duda demasiado abultado y no resulta tranquilizador.

Tomemos, por ejemplo, para empezar por los casos más relevantes, a los cuatro cabezas de filas de los cuatro principales Grupos Parlamentarios en el Congreso. Ninguno de ellos, incluyendo a Pedro Sánchez dado que todavía no tiene sucesor(a), ha ejercido durante un tiempo que se pueda considerar significativo labores de tipo productivo en contacto directo con el mundo real. Los cuatro, sin excepción, tras un paso fugaz por otros menesteres, han entrado de lleno en la política, sus abundantes miserias y sus magras grandezas. Y, sobre todo, nadie en este actual cuarteto de la fama ha desempeñado apenas responsabilidades en el sector privado, ese vasto y proceloso océano asediado por los impuestos, las regulaciones y los vaivenes de los mercados en el que únicamente se mantienen a flote los que más se esfuerzan, los más creativos, los más preparados, los más innovadores y los más audaces, sometidos permanentemente a una competencia feroz. Las angustias de pagar todos los meses las nóminas y las cotizaciones sociales, de buscar financiación, de conseguir nuevos clientes a la vez que se mantiene satisfechos a los ya existentes, o, si se trabaja como asalariado, de demostrar eficiencia, de alcanzar los objetivos, de estudiar en profundidad los asuntos, de formarse sin tregua, les son desconocidas. Su universo es el de la intriga, el engaño, la comunicación entendida como falseamiento de la verdad, el incumplimiento de las promesas al electorado, la destrucción del adversario y la movilización de las pasiones más oscuras de la gente para obtener su adhesión acrítica.

Si vamos bajando en la escala jerárquica nos encontraremos con alarmante frecuencia con este perfil, el de un joven que entra tempranamente en la rueda de los tejemanejes de partido para después escalar puestos públicos en el ayuntamiento, en la asamblea autonómica, en el Parlamento nacional, en los gobiernos regionales o en el Ejecutivo nacional, o en la miríada de entidades de todo pelaje que constituye la llamada Administración paralela, campo inagotable de nepotismo, amiguismo, enchufismo y despilfarro. Lo grave es que estas características típicas de nuestros políticos -hemos tenido ministros y ministras que si hubieran tenido que encontrar empleo fuera de la política no hubieran rebasado el nivel conocido como “baja cualificación”- tienen efectos deletéreos sobre el resto de los españoles. De entrada, la gestión de las instituciones se confía a manos inexpertas o ignorantes, con lo que eso conlleva respecto a las decisiones y medidas que se toman para resolver problemas que afectan sustancialmente a la calidad de los servicios y, además, personas de tan ligero bagaje son particularmente vulnerables ante las tentaciones de la corrupción. Conscientes de que en ámbitos ajenos a la política las oportunidades que les brindan sus conocimientos o su experiencia son muy limitadas, se lanzan a una carrera frenética de enriquecimiento rápido, aunque sea ilícito, por temor a la intemperie que les espera si caen en desgracia o si un rival más hábil o mejor adulador del líder les reemplaza sin misericordia.

Cuando yo ocupé por primera vez un escaño en el Parlamento de Cataluña en 1988, tenía a mis espaldas veinte años de docencia e investigación en la Universidad, había creado, organizado y dotado mi propio laboratorio, había dirigido cinco tesis doctorales, acababa de ganar una cátedra y contaba con sesenta publicaciones científicas, casi todas en revistas internacionales. Había demostrado que podía impulsar un proyecto gracias al cual hospitales, universidades o empresas industriales en España y en otros países pudieron contar con expertos en Radiactividad Ambiental y en Radioprotección competentes y fiables. Ahora, que ya estoy jubilado, miro atrás y me siento legítimamente satisfecho de aquellas dos décadas dedicadas a tareas que fueron útiles a la sociedad. Sobre mis logros en mi ulterior y también larga etapa política no soy por supuesto el más indicado para valorarlos, pero al menos tengo la satisfacción de haber sido invariablemente coherente y no haber traicionado nunca mis convicciones.

Joaquín Leguina, que es como yo veterano y como tal un poco sabio, acierta plenamente al señalar la conveniencia de que elijamos para cargos públicos si es posible a los mejores o, como mínimo, que no encumbremos a los que no lo merecen. Es obvio en este contexto que una trayectoria previa lo bastante larga que demuestre que el aspirante a manejar los recursos de todos y a tomar en sus manos las palancas del Estado ha sido capaz de hacer algo que valga la pena al servicio de los demás, aporta una garantía no desdeñable para este propósito. En cualquier caso, la última palabra en este tema la pronuncian los ciudadanos con su sufragio, no en vano se ha dicho que la democracia no es el sistema político óptimo, sino modestamente el menos malo.

El mundo que fue
Gabriel Albiac ABC 6 Octubre 2016

El mundo de la transición ha caducado. Quien diga saber lo que viene ahora miente

No acaba el mundo en «un estallido». No. Ni en un «sollozo». Eso son sólo licencias poéticas. El mundo, nuestro mundo, acaba siempre en una carcajada. Ni Ezra Pound ni T. S. Eliot tienen su lugar aquí. No hay un átomo de poesía en este fin de ciclo -o de circo- nuestro. Hay navajas que arrancan más que cortan, y pisoteadas vísceras de sicario poco pulcro. Pero acaba. Así. Nuestro mundo. Y nos reímos. No hay manera de evitar eso: ni la carnicería ni la risa. Carnicería y risa son atributos del animal humano. El mundo que fue el nuestro era muy poco consistente. Existe desde hace cuatro días y anuncia ya la ruina.

En ese mundo que se desmoronó el sábado no hay un átomo de grandeza. La escena ponía sólo a dos tribus frente a frente. Nadie fantasee aquí acerca de ideologías; no va de eso esta refriega. Va de algo tan prosaico como despojar un cadáver, adornado todavía con perifollos que alguien sueña valiosos. No, no es el épico mundo que Pound y Eliot cruzaban, entre violencia y nostalgia, por igual desmedidas. Las cuchilladas del domingo daban risa. Ni enfado ni tristeza. Ni compasión siquiera por quienes ni aun la esgrima elemental del navajazo fulminante dominaban e iban fallando, uno tras otro, cada golpe. Daban risa. Demasiado ha soportado el ciudadano, en cuarenta años de esta gente, como para apiadarse de su grotesco ridículo de ahora. La carcajada en la calle ha sido homérica. Aunque no nos engañemos, aunque todos sepamos que el precio de esa sucia degollina habremos de pagarlo todos, aunque en la carcajada suene un tintineo helado.

¿Ha sido un golpe? Sí, claro. Golpe, sin cuya ejecución el PSOE se habría convertido en el motor parlamentario de la fractura de España en un mínimo de tres países. Y que hubiera abierto, de par en par, las puertas al golpe de Estado populista con el cual los bolivarianos nos guiarían, por fin, al luminoso puerto del Tercer Mundo. Fue un golpe de partido que se antepuso al inminente golpe de Estado, que hubiera sido puesto en marcha tras la llegada al gobierno de un Sánchez aupado sobre Convergencia, Esquerra y Podemos. No tengo demasiadas sospechas de que nadie en la dirección actual del PSOE haya leído Marx. Pero lo de que «entre dos derechos iguales decide la fuerza» les hubiera puesto al abrigo de ciertas chapuzas operativas y del más estridente ridículo de la España contemporánea. Del Comité Federal del 1 de octubre, el PSOE sale muerto. Y una era se cierra: la que se abrió, a golpe de talonario alemán y americano, en 1974 en Suresnes.

Y esta muerte empezó en marzo de 2004. Como casi todo. Cuando, tras su enigmático ascenso, un Zapatero aupado por las bombas y por los piquetes germinales del populismo, apostó por resucitar anacrónicos fantasmas guerracivilistas. Al cabo de doce años, el PSOE es su primera víctima. No va a perecer solo. Nuestro mundo, el de la transición, ha caducado. Quien diga saber lo que viene ahora miente. Ni sollozo ni estallido. Carcajada. Lo que es igual: desasosiego.

El pecado de Susanita y el chantaje de Rajoy
Eladio Del Prado cronica global 6 Octubre 2016

Es el tema de la semana. El golpe de Estado en el PSOE. Pues hablemos del tema. Porque tras los lagrimones de Susanita el sábado pasado hemos ido a parar al chantaje de Mariano Rajoy. Este Mariano... Los años de la anterior legislatura, la del 11, toda la culpa la tenía Zapatero. Este último año la culpa ha sido de Sánchez con el "no es no". Y ahora que se lo han cargado (¿algo que ver el PP?) se despacha a toda plana con el chantaje a la Gestora. Utilizar al PSOE. Y destrozarlo para siempre. ¡Qué garantía de futuro! Aceptar la investidura siempre que el PSOE garantice la aprobación de los presupuestos de los próximos tres años. ¡Toma Mariano! Eso es democracia. Te cargas al PSOE, absorbes el poder legislativo y controlas el judicial. Pide más. Presidencia perpetua para ti y tus descendientes. ¡Ahí le has dado Mariano! En toda la cresta a lo poco que quedaba de democracia, si queda algo.

Cuando empiezan estas guerrillas políticas uno no sabe con qué quedarse. Si con el pasado, con el presente, con el futuro o con nada y mandarlos a todos a freír monas. Desesperante la situación. Y sin salida. Como las encuestas dan mejoría al PP, pues forcemos las terceras elecciones. Las que no querían la semana pasada. Falso. Las llevan queriendo desde el 26 de junio. Mariano sólo sabe gobernar, y mal, con mayoría absoluta. Y la busca. Y se guarda en esas "razones de Estado" para buscar su seguridad. ¿Qué "razones de Estado"? Las tramas Gürtel, Púnica y Taula, Bárcenas y sus papeles, sobresueldos, sobres, cajas B, recortes, cuentas en paraísos fiscales, financiación ilegal del PP, la derecha más corrupta de Europa, el saqueo de España... ¿Qué "razones" son esas? No nos vaciles Mariano.

Temblores. Fuertes calambres recorrieron al PP y a la derecha financiera cuando Pedro Sánchez insinuó que iba a intentar hacer un gobierno alternativo con Unidos Podemos. Fuertes temblores. ¡Dios, la izquierda! Y, claro, esos poderes económicos ya contaban hace quince días lo que hemos presenciado el pasado sábado. Estos poderes no han entendido que Podemos ha venido para quedarse. Que tienen a la juventud. Tienen el futuro. Como el PSOE en el 78-80. También temblaban los poderes. Y ese temblor han querido superarlo llamando a Susanita para que les dé tranquilidad.

¡Ay Susana! No vengas a Madrid, no conoces sus calles, ni su gente. Tú merodea por Benavente y organiza cenas de complots. Conjuras con tu amigo Zapatero, otro perdido para la causa de las izquierdas. ¡Qué les darán en el poder, que tras disfrutarlo se van a la derecha! Haz todas las conjuras alrededor de una mesa que quieras, pero no vengas a Madrid. No cruces DespeñaPedros. Porque ya está claro tu nivel y tus preferencias. Porque no te preocupa la clase trabajadora, ni los militantes socialistas, ni los ciudadanos. Y eso Madrid no lo perdona. Has demostrado que sólo te preocupan las grandes empresas y las grandes fortunas, como a tus protectores Griñán y Felipe. Sigue presidiendo la Feria de Sevilla y ve de costalera en las procesiones de Semana Santa. Ahí está tu lugar.

'Por favor ayudadme'
Víctima de la Ley Cifuentes: ‘A mi hija la quieren dejar sin colegio por ser cristiana’
Una madre del colegio Juan Pablo II de Alcorcón pide a través de una sincera carta que el Gobierno autonómico de Madrid no retire el concierto educativo al colegio donde estudia su hija.
Gaceta.es 6 Octubre 2016

“Nos castigan por ser cristianos y nos amenazan con retirarnos el concierto educativo si no asumimos una ideología que afirma cosas contrarias a nuestros fundamentos más íntimos”. Son las palabras de Lucía, una madre del colegio Juan Pablo II de Alcorcón que pide que el Gobierno autonómico de Madrid no retire el concierto educativo al centro donde estudia su hija.

Cabe recordar que el director del colegio Juan Pablo II de Alcorcón había sido denunciado por la asociación Arcópoli tras enviar una carta a los padres del centro en la que arremetía contra el islam y la Ley de Cifuentes, la que comparaba con el “fanatismo terrorista”.
A continuación, la carta íntegra de la madre del colegio:

“Me llamo Lucía y llevo una semana en la incertidumbre más absoluta sobre el futuro escolar de mi hija Carla. Siento que la están amenazando, que están amenazando a mi familia. Y nuestra única culpa es ser cristianos y querer para ella una educación acorde con nuestros valores.

No sé si te habrás enterado por la prensa, pero el Gobierno autonómico de Madrid quiere enviar inspectores al colegio de Carla, el Juan Pablo II de Alcorcón, y quitarle el concierto educativo.

Por favor ayudadme. Quiero pedirle al consejero de Educación de Madrid, Rafael van Grieken que no condene a mi hija Carla, a los niños, a las familias y al colegio a quedarse sin el concierto educativo por ser coherentes con nuestras creencias.

Escucho a la presidenta de la Comunidad hablar de que somos muy radicales, que poco más o menos vamos contra los valores constitucionales, que hemos vulnerado no sé qué derechos. Y todo porque el director del cole, un hombre a quien valoramos y respetamos, ha escrito una carta a todos los padres criticando las leyes de identidad de género y su intento de imponer una ideología mediante sanciones.

¿Por qué no puede hacerlo? ¿Es que no puede opinar una persona libremente en este país sin ser coaccionada?

Sólo soy una madre, que no entiende bien de política ni de leyes, y lo único que deseo es que mi hija reciba una buena educación basada en valores cristianos. Elegimos este colegio porque sabíamos que Carla estaría en las manos de profesores que le inculcarían el amor por el Bien, la Verdad y harían de ella una persona responsable y libre.

Y ahora veo que las palabras del director no podían ser más ciertas: pretenden imponer una visión del mundo por la fuerza, con amenazas, como si viviéramos en una dictadura.

Nos castigan por ser cristianos y nos amenazan con retirarnos el concierto educativo si no asumimos una ideología que afirma cosas contrarias a nuestros fundamentos más íntimos.

Yo no quiero que me arrebaten el derecho a educar a mi hija. No quiero que me persigan por decirle que para mí una familia es la formada por un papá, una mamá y los hijos que puedan venir al mundo fruto del amor consagrado en el matrimonio. No quiero que me castiguen por ser fiel a mis convicciones morales y religiosas.

¿Quién es Cristina Cifuentes para decidir lo que es bueno para Carla? ¿Por qué, tanto que hablan de respeto, no respetan las libertades de los papás y mamás que llevamos a nuestros hijos a colegios católicos?

Por favor, ayúdame a pedirle al consejero de Educación de Madrid que no retire el concierto educativo al colegio de mi hija.

Necesito de verdad vuestra ayuda, porque si cumplen su amenaza y suspenden el concierto, Carla no podrá seguir siendo alumna de este colegio, y como ella, muchos alumnos más.

¡Muchas gracias por todo! Lucía M.”.

Puede firmar esta petición y ayudar a Lucía y a su hija Carla a conseguir que no sancionen al colegio Juan Pablo II de Alcorcón con la retirada del concierto educativo a través de HazteOir.org pinchando aquí.
http://www.hazteoir.org/educacion/alerta/91015-un-colegio-castigado

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¿Terceras elecciones? Ya están tardando

Jorge Vilches  vozpopuli.com 6 Octubre 2016

El parlamentarismo español ha consagrado la dictadura de las minorías. El 4 de octubre el Congreso apoyó derogar la prisión permanente revisable con el voto en contra del PP. Era una proposición no de ley del PNV –sí, ese que prefiere pactar con EH Bildu y el PSE-, que contó con la abstención de Ciudadanos. Se trataba de una reforma del Código Penal incluida por el gobierno de Rajoy, y que la oposición tenía recurrida ante el Tribunal Constitucional. La presentaron en la legislatura anterior, pero ahora los nacionalistas vascos, y el resto, han visto la debilidad numérica del Ejecutivo y han decidido recuperarla. A esa iniciativa el PSOE había sumado otra para introducir una reforma que contemplara la “reeducación y reinserción social”.

Ahí no acaba la cosa. La mayoría del Congreso aprobó paralizar las “reválidas” y derogar la LOMCE, también con el voto en contra del PP y la abstención de Ciudadanos. La iniciativa partió del “Partit Demòcrata Català” (en el grupo mixto), la antigua Convergencia. La independentista Miriam Nogueras fue la encargada de defender la propuesta. A pesar de esto, el grupo de Albert Rivera, que había presentado una enmienda a favor de un pacto educativo, se abstuvo.

El resultado de ambas votaciones ha sido una muestra de lo que puede ser una legislatura con un gobierno parlamentario tan débil: 175 síes a favor de las proposiciones contra la labor del gobierno, 133 noes del PP, y 34 abstenciones. Así sería la vida política si gobernara Rajoy con su exiguo grupo, con un apoyo de investidura de Ciudadanos, y una abstención técnica o completa del PSOE. Los de la formación naranja, a quienes espanta el fantasma de unas nuevas elecciones, como a los socialistas, se convertirían en el verdadero factótum del Congreso. Ciudadanos sería un socio semileal e insuficiente; es decir, además de votar a veces con el gobierno y otras con la oposición –como en la Asamblea de la Comunidad de Madrid-, haría falta otro socio. La política quedaría en manos de la decisión e interés de pequeños grupos.

El PSOE, por otro lado, no será un aliado fiable porque estará inmerso en dos batallas: una interna para decidir el liderazgo, la costura o la ruptura, y otra con Podemos por la hegemonía política en la izquierda. En ambos casos, sus decisiones estarán al dictado del interés personal del jefe socialista de turno, o de la táctica ante los populistas.

Este es el verdadero bloqueo, no la falta de parlamentarios para una investidura circunstancial. Hemos conseguido así reunir todos los defectos de un régimen de convención, con este parlamentarismo filibustero que genera inseguridad e ingobernabilidad. Pero ahí no acaba el mal. Estas prácticas y discurso encanallan la política, convirtiendo la participación en lo que queda de democracia en una empresa de derribo sin proyecto. Nuestro parlamentarismo solo funcionaba cuando el Ejecutivo y el Legislativo respondían al mismo partido, o había un pacto de legislatura sólido. Es lógico, en consecuencia, que el PP pida ahora a la gestora del PSOE que no solo se abstenga en la investidura de Rajoy, sino que se comprometa a aceptar los presupuestos. La desconfianza en este caso no sobra: Pedro Sánchez anunció en su día que al “no” sumarían la oposición a la Ley de Presupuestos.

Es cierto que el bien común no existe, por la sencilla razón de que ha de significar cosas distintas para individuos y grupos diferentes. Y que la “voluntad general” es la coartada para imponer una verdad, un pensamiento o un proyecto de ingeniería social. Del mismo modo, no es aconsejable que en una democracia parlamentaria –y ésta dice serlo, aunque su encaje no es el adecuado- las minorías bloqueen el funcionamiento institucional. El problema se agrava cuando la Jefatura del Estado tiene un poder supuestamente arbitral que no puede ni debe usar.

La abstención técnica del PSOE es la opción más probable; quizá con condiciones. Tendremos entonces un gobierno débil, dependiente de minorías, que se asegurará la aprobación de la Ley de Presupuestos a cambio de que socialdemócratas, populistas y nacionalistas nos inunden de legislación destinada a la ingeniería social. Son justamente esas minorías las que no quieren la repetición de las elecciones, una tercera convocatoria, porque ven peligrar su posición predominante. Ya escribió James Madison, uno de los Padres Fundadores de Estados Unidos, que es importante que una república resguarde a la minoría de la opresión de una mayoría, pero más importante es que se preserve a la sociedad de la injusticia de la otra parte.

¿Puede el concierto vasco ser común?
Jesús Royo Arpón La Voz Libre 6 Octubre 2016

Lingüista

La semana pasada daba cuenta de una carta de Jordi Puig a 'La Vanguardia' en la que señalaba que el final de la demanda de independencia para Cataluña, sin romper la solidaridad de todos los ciudadanos, era generalizar el sistema de concierto a todas las autonomías. ¿Es eso posible? ¿Y es conveniente?

Primero habría que actualizar los datos. Para el profesor Ángel de la Fuente (intervención ante el Parlamento de Cataluña, 7.10.2011) el concierto suponía una rebaja de 4500 M€ anuales solo para Euskadi. Los vascos y navarros esán disfrutando de una financiación un 60% superior al del resto de españoles, y pagada por los españoles, claro. Además no participan en el fondo de compensación para equilibrar los desequilibrios existentes entre regiones. Esto contradice la Constitución española: el valor superior de la igualdad (artículo 1.1), la igualdad ante la ley (art.14), iguales derechos y obligaciones de todos los españoles (art.139.1), el sistema tributario se inspira en la igualdad y la progresividad (art.31.1), según el principio de solidaridad (art. 158.2), y los Estatutos no podrán implicar privilegios económicos o sociales (art. 138.2). Es decir, que mediante “la adicional primera” se ha colado nada menos que el privilegio de hidalguía (que comportaba la exención de pagar tributos) con que fueron premiados todos los vascongados por haber ayudado a Castilla a conquistar Navarra (1527). No se rían, no hace puñetera gracia.

El problema no es que se reconozcan dudosos o inexistentes “derechos históricos”: en realidad, los títulos de la nobleza, la misma monarquía, son derechos históricos. Pero los títulos de nobleza son retóricos: el problema es que los fueros no son retóricos, comportan una desigualdad real y contraria a la Constitución. Es como si el Rey se pusiera a dictar leyes como “señor natural de los reinos, por la gracia de Dios”: aberrante. Los fueros son un chollo, un chollo obsceno. Pero no lo son por naturaleza, sino porque se usan para que los vascos coticen menos que los demás. Si fueran derechos retóricos, si al final todos pagásemos lo mismo, no problem. Pero los mangoneos de los políticos, los favores para lograr mayorías -o las amenazas de ETA, todo hay que decirlo- han ido cebando al monstruo.

Pero eso se arregla pronto: igual que a los aristócratas el tener un título de marqués o duque no les exime de pagar impuestos como todos (al revés, les supone un impuesto especial), a los territorios forales el mantener el concierto debería ser algo retórico, puramente nominal. En la práctica, todos deberíamos cotizar igual. Y en todo caso, si tiene que haber desigualdad, que sea a favor del sistema común: porque el taxi no puede salir más barato que el autobús. Si el concierto vasconavarro supusiera pagar más, verían ustedes qué pronto reclamaban pasarse al sistema común.

Con esta premisa, a nadie le dolería que los vascos tengan su sistema especial de cobrar impuestos. El TC debería pronunciarse explícitamente para proteger el valor superior de la igualdad de todos los ciudadanos, y condenar taxativamente cualquier desigualdad en el terreno fiscal. Incluso podría abrirse la posibl¡ilidad a cualquier autonomía de tener su propio concierto: siempre dejando claro que el concierto será a pagar igual o más, y el sistema común será a pagar igual o menos. Así se acabaría el cuento este del concierto vasco y navarro, una burla, una afrenta al resto de españoles y una vergüenza que ya hace demasiado que dura. Ah, y si “amenazan” con la independencia, nada, ni caso: fuera de Europa se pasa muy mal, no hay calefacción.

Cataluña, ante el desafío secesionista
Puigdemont dice que los niños catalanes hablan español mejor que el resto
Defiende la imposición lingüística frente a los "ataques y propaganda"
Europa Press La Voz Libre 6 Octubre 2016

Barcelona.- El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha defendido este miércoles el modelo de inmersión lingüística frente a "los ataques y la propaganda" contra el catalán, al asegurar que es garantía de cohesión social y que permite al alumnado dominar las dos lenguas oficiales.

"No entendemos ciertos ataques a un modelo que da buenos resultados, y más cuando Cataluña se sitúa por encima de la media del Estado en conocimiento de la lengua castellana", ha recalcado en su discurso durante el Debate de Política General, lo que ha provocado el enfado de los diputados de C's.

Puigdemont les ha retado a contrastar con datos sus afirmaciones sobre el catalán en su turno de réplica, pero les ha advertido de que la inmersión deshace su discurso: "La realidad es la realidad y la propaganda es otra cosa, y aquí no se viene a hacer propagada y sí política de país".

SE REAFIRMA EN QUE PONDRÁ LAS URNAS
Por otra parte, Puigdemont se ha reafirmado en que su Govern pondrá "las urnas" para que Cataluña se convierta en un Estado y tenga voz propia internacionalmente. "A diferencia de otras épocas y de otros momentos destacados, hoy las decisiones se toman votando. Y el futuro de Cataluña lo deben decidir los catalanes con su voto, por nuestro bien y el de nuestro hijos", ha destacado.

Ha aludido así en su discurso a su intención de convocar un referéndum de independencia para septiembre de 2017 con o sin el aval del Estado, y ha advertido de las consecuencias de no ser independientes: "Seguir como estamos tiene un impacto directo en nuestras empresas y en sus trabajadores".

También ha lamentado la actitud que ha tenido el Estado con el proceso soberanista, asegurando que, lejos del enfrentamiento actual entre Generalitat y Gobierno central, "en un Estado normal se buscarían soluciones, las personas se sentarían a negociar y se tejerían complicidades".

"En cambio, lo que nos encontramos es la voluntad de silenciar memorias, utilizar los tribunales, retocar la historia en los libros de texto y, a veces, volver a tiempos pasado", ha criticado.

En un discurso de una hora y 45 minutos, se ha centrado más en aspectos de gestión que en los propiamente relacionados con el referéndum, pero la conclusión final ha sido siempre que a Cataluña le irá mejor con dos elementos: unos Presupuestos en vigor --no prorrogados como hasta ahora-- y un Estado propio.

Puigdemont ha defendido que el proyecto independentista también tiene incidencia en el bienestar colectivo: "Nuestra singularidad cultural y nuestro Estado del bienestar dependen de eso", y ha concluido que es un momento trascendental.

'EMBAJADAS' CATALANAS
También ha defendido la presencia de Cataluña en el extranjero y ha recordado que, si logran aprobarse los Presupuestos 2016, las delegaciones podrían ascender a 17: "La acción exterior es necesaria para explicar con voz propia la situación de Cataluña".

Ha acusado al Gobierno central de presionar contra la acción exterior de la Generalitat, "primero a través del Tribunal Constitucional, y después con un intento de bloqueo" de las iniciativas de la Generalitat en el extranjero.

"INCUMPLIMIENTOS" DEL ESTADO
Para justificar el proyecto soberanista, también ha cargado contra varios "incumplimientos" del Estado con Cataluña, como que abona el 18% de las ayudas públicas a la dependencia cuando debería abonar el 50%.

Ha criticado además "la dejadez y las promesas incumplidas" del Gobierno central en infraestructuras clave para Cataluña, como los trenes de Rodalies y el Corredor Mediterráneo, lo que afecta a la competitividad a la economía catalana, ha alegado.

"NO HAY FUGA DE EMPRESAS"
Puigdemont asegura que el proceso soberanista no está ahuyentando empresas, y ha ofrecido algunos datos, como que de enero a agosto de 2016 se han creado "16.000 empresas", siendo por cuarto año la comunidad que más empresas crea.

En el último año se han ido 949 empresas, "menos de las que se fueron de la Comunidad de Madrid", y ha reivindicado que la Generalitat considera prioritarios la creación de empleo y la atracción de inversión.

Ha destacado las 36 oficinas comerciales que la Generalitat tiene en el extranjero, argumentando que son el "catalizador" de la internacionalización de las empresas catalanes, y ha explicado que han ayudado a más de 23.000 a expandirse por el mundo.

En cuanto a transparencia, ha prometido trabajar para que la administración sea un edificio transparente como el "cristal" hasta llegar a la corrupción cero y, sobre seguridad, ha lamentado que los Mossos d'Esquadra no tenga acceso a organismos internacionales de lucha contra el terrorismo por culpa del veto del Estado.

Cataluña, ante el desafío secesionista
Santi Vila solivianta al separatismo: 'La cultura catalana es españolísima'
El consejero de Cultura de la Generalitat también considera que los toros son "una gran expresión mediterránea, española y también catalana"
 La Voz Libre 6 Octubre 2016

Barcelona.- El consejero de Cultura de la Generalitat, Santi Vila, está empeñado en que le expulsen de su partido. Hace unos días reconocía que los catalanes partidarios de la independencia "no son mayoría" y que durante el proceso separatista "se han cometido errores que no ayudan". Unos días después lanzó un 'dardo' a Carles Puigdemont celebrando el triunfo de Alberto Núñez Feijóo e Iñigo Urkullu en las elecciones gallegas y vascas porque, a su juicio, "el electorado premia perfiles centristas". Y ahora se ha vuelto a salir del redil y ha puesto en pie de guerra a los secesionistas con su opinión sobre la cultura catalana.

Según Santi Vila, es "evidente" que la cultura catalana "siempre será españolísima" y espera que cada vez "más mestiza, abierta y plural”" porque sería un "error" construir una cultura propia. "No imagino ningún escenario político con un posicionamiento monocolor con relación a la lengua, la historia, las tradiciones", señala en una entrevista en 'El País'.

Además, considera que Parlamento catalán se extralimitó con la prohibición de los toros e insiste en que, más que protaurino, siempre se ha mostrado contrario al considerar que las corridas debían "morir" de manera "natural".

Ante una posible anulación por parte del TC a la prohibición de las corridas aprobada por la Generalitat, afirma que estarán "atentos" al argumentario "si es cultural", porque se trata de la fiesta nacional y prevalece este criterio "sobre cualquier otro". "Yo, más que protaurino, siempre he sido contrario a la prohibición, que no es lo mismo", remachó. Y concluye: "Los toros son una gran expresión mediterránea, española y también catalana".
 


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