AGLI Recortes de Prensa   Viernes 7 Octubre  2016

Partidos políticos, fuera de la Ley
José Luis González Quirós vozpopuli  7 Octubre 2016

Se dice en el Quijote que la justicia es tan necesaria que ha de regir incluso en las bandas de ladrones, pero los partidos se las han arreglado para prescindir de esa garantía.

Los españoles dicen preocuparse por sus políticos, según afirma el CIS, y eso que no están ni siquiera medianamente informados de lo que ocurre en los partidos que, lisa y llanamente, constituyen un agujero negro de la democracia, un espacio donde, ni están vigentes, ni, en la medida en que lo estén, se respetan, principios cuya violación se consideraría escandalosa en cualquier otro ámbito.

Es una observación muy común entre los teóricos de la política la afirmación de que la democracia interna es un imposible real, casi un concepto contradictorio, y hay mucho de correcto en ese diagnóstico, pero una cosa es que los conceptos sufran una cierta deformación cuando se aplican al ámbito interno de los partidos, porque, por ejemplo, se haya de atender a criterios de eficacia, discreción o de otro tipo, y otra que la vida interna de los partidos, las decisiones que toman en nuestro nombre y que tanto nos afectan, estén completamente al margen de normas elementales de derecho.

Los programas, pura propaganda sin compromiso alguno
Se dice en el Quijote que la justicia es tan necesaria que ha de regir incluso en las bandas de ladrones, pero los partidos se las han arreglado para prescindir de esa garantía y hacer de tal modo que el poder que les otorgamos en la Constitución pueda ejercerse con brutalidad y sin ningún respeto al discrepante, y acabe por ser el único criterio con el que en ellos se ventilan los debates y las alternativas, completamente al margen de cualquier clase de criterios formales o del respeto a las libertades constitucionales que están, en la práctica, severamente reprimidas en el seno de las organizaciones partidarias. En consecuencia, el puro poder, que no la política, que es algo distinto, pues ha de tener en cuenta al adversario y al diferente, acaba siendo la única razón de ser de los partidos tanto hacia afuera como hacia dentro, y eso desvirtúa completamente su función representativa. Las elecciones se ven reducidas a la pura legitimación del poder, que podrá, en adelante, hacer absolutamente lo que le venga en gana, con tal de cuidarse de volver a engañar a los votantes, más bien hacia el final de la legislatura. Sin partidos que respeten la ley y la democracia no hay elecciones políticas, hay un puro refrendo de liderazgos, de modo que, como ha escrito brillantemente Juan Manuel Blanco en Vozpopuli, “los partidos no ganan las elecciones para aplicar un programa: hacen el programa para ganar las elecciones”, es decir que su funcionamiento destruye la democracia del sistema que los legitima.

Democracia asamblearia frente a democracia representativa
La razón principal para preferir la democracia representativa frente a cualquier forma de democracia asamblearia o supuestamente directa, es, precisamente, el que se garantice un alto nivel de respeto a la pureza de los procedimientos para tomar decisiones y, por supuesto, al imperio de la ley común, en todo momento. Pero nuestros partidos se las han arreglado para librarse de esa garantía que coarta ampliamente la libertad de los que mandan, que limita su poder, y lo han hecho para que quienes alcanzan la cumbre puedan actuar como autócratas, olvidando cualquier obligación con los que le dieron la representación y, por supuesto, con cualquier principio legal que consideran una bajeza vigente sólo para ciudadanos vulgares. Es bien claro que esa tendencia a la autocracia es un mal universal, nuestro problema es que no hemos tomado las medidas suficientes y razonables para evitarla, y así nos está yendo. La democracia representativa ha pasado a llevar una existencia espectral en la medida en que su práctica ha cedido el paso a métodos de gobierno de los partidos sin ninguna garantía jurídica, ni en el orden estatutario, ni en los sistemas de elección interna, que se imponen y superponen a la elección ciudadana, ni en el control económico y financiero de sus organizaciones, ni en el respeto a los derechos básicos de sus miembros.

Ejemplos
Por si alguien pudiera pensar que exagero, me remitiré a dos casos muy notorios. En un estupendo artículo reciente, Guillermo Gortázar analizaba el censo del Partido Popular, que según algunas informaciones de prensa alcanza a los 800.000 militantes y que en la práctica es un documento meramente virtual, que sólo pueden emplear quienes dirigen el partido, y lo manejan enteramente a su antojo, haciendo, a su pura conveniencia, que figuren personas inexistentes, y que pervivan difuntos, o que desaparezcan súbitamente los insensatos que pretendan presentar una candidatura alternativa a la que goza del beneplácito oficial, es decir que cuando democracia debiera significar tener posibilidades de destitución pacífica del que ejerce el poder, estamos en un caso de democracia cero. Eso explica que Rajoy se pueda pasar por el arco de triunfo los plazos estatutarios para celebrar el Congreso que le habría de ratificar como presidente del Partido, o que pueda evitar el tener que consultar a nadie si ha de ser o no el candidato del partido en las próximas elecciones, cuando quiera que sean, pues es de suponer que, pese a todo, vuelva a haberlas en alguna ocasión más o menos cercana. Cualquiera que sugiriese que está en la obligación de someterse al escrutinio de todo el partido podría encontrarse, sin la menor duda, con que ni él ni la mayoría de sus adeptos forman ya parte del censo de militantes, un secreto guardado con mayor ahínco que el de la contabilidad de ingresos.

A la vista de todos ha quedado el espectáculo de la destitución, que no dimisión, de Pedro Sánchez, cosa que no puede invocarse como negación de la tesis que aquí se sostiene porque, como una desgracia adicional, el poder en el PSOE ya no se asienta en su órgano nacional, especialmente si carece, como ha sido el caso, de poder público, sino en los poderes de las baronías, nombre informal con el que se designa a una dura realidad, que el PSOE ya no es un partido nacional o español, sino la alianza coyuntural de unos partidos regionales y/o nacionales, una especie de CEDA de la izquierda dinástica, algo que, de no variar el rumbo, pasará aceleradamente, como diría Groucho Marx, “de la nada a la más absoluta miseria”. Pues bien, quien manda en el PSOE decidió prescindir del incómodo valet, y se pasó por salva sea la parte, cualquier principio legal, estatutario y formal para ejecutar su deseo: ni censo, ni orden del día, ni Estatutos, ni zarandajas, que se entere el pendejo de quien manda en esta casa. No se olvide que, lleno de simbolismo, el auténtico aquelarre comenzó cuando Sánchez pretendió sacar las urnas y exigir el voto secreto, ¡hasta ahí podíamos llegar!

Gürtel, un caso clínico
La representación del drama socialista ha sido tan bochornosa y tan deletérea que ha convertido a Rajoy en un hombre nuevo, le ha hecho olvidarse de las urgencias de lograr Gobierno, que para él eran absolutamente perentorias, porque existe el riesgo de que muchos españoles comprendan que, pese a los graznidos interesados, el año que llevamos sin su vigorosa tutela, está siendo de los mejores que se recuerdan, con una economía que crece y sin el agobio de miles de nuevas normas a cada semana. El golpe dado en Ferraz ha conseguido, mérito sin duda memorable, que el caso Gürtel comience a juzgarse en un clima de fantástica irrealidad, dada la sangre caliente que aún se derrama en cada cónclave socialista. Tanto, que el PP ha decidido pasar a la ofensiva y recordar la bella historia de que todo ha sido un montaje, que Correa, Bárcenas y los demás no son del PP, que todo es una pesadilla ideada por el maligno para confundir a los necios.

Es claro el mensaje de fondo: no se metan con un ámbito que es el de nuestra exclusiva responsabilidad, lo que pasa dentro del partido a nadie le incumbe: la democracia es para vosotros, no para el partido que, como tal, está por encima de esas fruslerías, y esa mirada distraída es lo menos que nos merecemos por lo mucho que hacemos por vosotros, panda de desagradecidos, podrá decir en cualquier momento el Hernando de turno.

La reforma posible
Son muchos los que piden resolver todo esto con un cambio de la legislación electoral, petición que puede tomarse a la vez como un deseo piadoso, no en el caso de Ciudadanos para el que representa una inmerecida petición de aumento de sueldo, pero también como ignorancia de lo que está en juego. Si España resulta difícilmente gobernable con un sistema como el presente, excúsese calcular lo que sería un parlamento con 500 o más representantes de pequeños distritos convencidos de que sólo existe Matalascabritillas del Duque, que ha tenido el detalle de elegirlo. Un sistema electoral es como un mapa de carreteras, y sirve para decirnos cómo se va a Oviedo sin que importe ni mucho ni poco lo que no sea aclarar el camino más corto o más atractivo. Pretender un sistema más representativo que el que tenemos sería como dibujar un mapa borgiano en que la escala fuese 1:1, casi un imposible lógico. No está ahí nuestro problema, sino en la cultura autoritaria que impregna, sin que nada lo impida, el funcionamiento de los partidos.

Nuestro sistema electoral tiene defectos, no cabe duda, pero no hay en el mundo entero ninguno que carezca de tachas. La regulación de los partidos es, sin embargo, profundamente hipócrita y chapucera, manifiestamente mejorable, funcionalmente desastrosa y descaradamente autoritaria. Es fácil de mejorar con un par de normas simples y sencillas, y es posible hacerlo porque, aunque favorezca el cinismo a las cúpulas partidarias, no sólo perjudica a los ciudadanos del común, sino que hace intolerablemente indigna la vida de los políticos decentes, que los puede haber en casi todos los partidos. Me parece que el espectáculo que ha dado y está dando nuestro parlamento, hace necesario que muchos reflexionen sobre la necesidad de someter a Rajoy, a quien sea del PSOE, a Rivera, a Iglesias y a unos cuantos más, al suave yugo de la ley común, a ver si así aprenden lo que de su oficio se dice en la Constitución, que deben dedicarse a representarnos y a dar cauce a las demandas plurales de una sociedad que a punto está del mayor hartazgo de todos ellos, por supuesto que sin excepción.

Y que no se me olvide felicitar a ese conjunto de miopes que nos dirigen, y en especial a la laboriosa presidenta del parlamento, por la brillante idea de celebrar unánimemente un triunfo de la supuesta paz en Colombia que resultaba tan impresentable que ni siquiera aquí habríamos tolerado, como brillantemente ha señalado Arcadi Espada. Cuando se olvida la necesidad de un comportamiento digno, y de respetar normas de decencia que son universales, se tiende a cometer el error de presumir de una superioridad moral que, evidentemente, no existe, y se hace el ridículo.

El golpe sigue en marcha
EDITORIAL Libertad Digital 7 Octubre 2016

Aunque las noticias que han llegado este jueves desde Cataluña parezcan contradictorias, la lectura sólo puede ser una: el golpe separatista sigue adelante y, de hecho, la CUP parece tener cada día más fuerza para imponer la versión más radical o urgente del procés.

Las acciones penales que puedan desarrollarse a través de los tribunales para que los hechos indudablemente delictivos que perpetra sin vergüenza el separatismo sean castigados como se merece son de todo punto necesarias. Pero está claro que esa respuesta legal no está resultado suficiente: diga lo que diga el Constitucional, el sedicioso Parlamento catalán sigue adelante con su ataque al Estado de Derecho, espoleado por las necesidades parlamentarias del indigno Puigdemont y el fanatismo miserable de los cupaires.

Pero, por mucho que el Gobierno en funciones se empeñe en lo contrario, ante el desafío independentista senecesita mucho más que una –por otra parte hasta ahora bastante tímida– respuesta legal; es preciso un impulso político que Rajoy no ha querido dar en ningún momento. Respecto a la cuestión catalana, el presidente lleva en funciones desde diciembre… de 2011.

No sólo el Gobierno, el PP al completo parece negarse tozudamente a ver la realidad de un desafío separatista que sus protagonistas parecen decididos a llevar hasta el final. Sólo así se explica que el mismo día en que Junts pel Sí pone fecha a un referéndum que sólo puede ser ilegal los populares les ofrezcan negociar los presupuestos.

Del mismo modo, resulta no sólo contradictorio sino directamente escandaloso que mientras el nacionalismo utiliza todos los recursos del poder para avanzar en su proyecto liberticida, el Gobierno, en lugar de dificultarle la tarea, se la esté facilitando: los miles de millones entregados a la Generalidad sin prácticamente ningún control y sin una mínima fiscalización de su uso han sido la gasolina con la que se ha alimentado un incendio que no va a resultar fácil apagar y cuya extinción, desde luego, no está en manos del Tribunal Constitucional.

Para sofocar este golpe de Estado hay que exhibir firmeza, coraje y una gran determinación. Por desgracia, no son las virtudes que harán pasar a la Historia a Mariano Rajoy.

Alto el paso a los golpistas
OKDIARIO 7 Octubre 2016

Los golpistas catalanes siguen empeñados en prolongar su desafío contra España. De nada sirve, al menos por ahora, que el Tribunal Constitucional (TC) pida la intervención del fiscal para detener en seco el proceso independentista o que el Tribunal Supremo (TS) solicite al Congreso el suplicatorio para actuar contra Francesc Homs. El Parlament menosprecia la justicia española y convoca un referéndum secesionista para septiembre de 2017. Carme Forcadell, segunda autoridad pública en Cataluña, dobla así su apuesta contra la nación. La presidenta de la Cámara autonómica reitera su desafío a pesar de que el TC ha pedido al fiscal que actúe penalmente contra ella. Esta iniciativa sólo puede obedecer a dos causas: o piensan que España se limitará a lanzar meras amenazas o el movimiento separatista está decayendo y necesitan ofrecer un revulsivo a sus feligreses.

Las evidencias contextuales así lo demuestran. Desde que los independentistas se apropiaran de la Diada en 2012, ningún 11 de septiembre había tenido tan poco seguimiento estelado como el de este 2016. Por otra parte, el desencuentro entre los precursores del golpe de Estado es cada día más evidente. A pesar de la crisis económica en Cataluña —sólo aliviada por los 1.600 millones del Fondo de Liquidez Autonómica— Junts Pel Sí y la CUP han sido incapaces de ponerse de acuerdo para aprobar los Presupuestos. Estas desavenencias están calando entre sus acólitos hasta el punto de que la desafección podría situar el procés en punto muerto. De ahí que sus dirigentes vuelvan a aprobar un nuevo chantaje de cara a 2017 con el objetivo de mantener la tensión política durante un largo periodo de tiempo. Una cortina de humo que, además, trata de ocultar una pésima gestión social y económica con un 35,9% de deuda y el descenso de un 60% en las inversiones internacionales.

La reacción del Estado ha de ser contundente ante todos estos ataques y, lo que es peor, la reiteración en los mismos. No vale con amagar ni amenazar en balde. Hay que ser inapelables con riguroso arreglo a la ley y, si es necesario, recurrir al artículo 155 de la Constitución. Es cierto que todo sería mucho más fácil con un Gobierno estable. No obstante, y dado el bloqueo político que carcome la viabilidad del país, los principales partidos constitucionalistas —Podemos no cuenta porque está a favor de los separatistas— deben alcanzar un acuerdo para actuar de manera conjunta y sin fisuras con el objetivo de proteger la unidad de España. Los independentistas no pueden campar a sus anchas y pensar que la parálisis institucional es una suerte de autopista sin obstáculos para su viaje a ninguna parte.

La esfinge sentada
Ignacio Camacho ABC 7 Octubre 2016

Por enésima vez en su carrera, Rajoy ha vuelto a tumbar a un adversario sin moverse. Ha repetido tanto el truco que sorprende su eficacia: se queda quieto ante una crisis, como el eje de un tiovivo, dejando que los demás giren a su alrededor hasta que alguien descarrila. En esta ocasión se da la circunstancia de que el rival eliminado pretendió imitarle la táctica. Pedro Sánchez trató de permanecer inmóvil desafiando al presidente a un duelo de estatuas, pero no contaba con que los suyos se iban a poner nerviosos hasta acabar sacándolo de la pista. La relación de víctimas de la esfinge marianista, incluidas las de su propio bando, daría para un inventario casi completo de la reciente nomenclatura política.

El siguiente en la lista puede ser un partido entero. La destitución de Sánchez ha conducido al PSOE a una alternativa letal entre abstención o elecciones, en la que saldrá malparado con cualquier decisión que tome. A Rajoy le benefician las dos y de nuevo se ha sentado a esperar que el competidor se canse o se equivoque. Los socialistas tienen que elegir entre mal menor o mayor y en ambos casos van a tropezar con su desdichada cadena de errores.


Sin embargo en esta oportunidad el presidente acaso debería renunciar al descabello. Tiene la suficiente experiencia para saber que la estabilidad de España requiere de un antagonista en condiciones de sostener un bipartidismo imperfecto. Aunque la tentación de liquidar a la socialdemocracia podría beneficiar al PP a corto plazo, porque le ayudaría a concentrar un voto de autodefensa contra Podemos, a largo reforzaría la teoría populista de los dos bloques, la del empate catastrófico. Y la derecha no va a gobernar siempre. Quizá todo eso sea mucha responsabilidad para un dirigente al que ni siquiera dejan gobernar pero al fin de cuentas es el único político de Estado que queda en pie tras el desplome de los liderazgos improvisados.

El problema es que el PSOE tampoco se va a dejar ayudar. Necesita generosidad y al mismo tiempo no la puede admitir. Ha derrocado a su jefe sin un plan B y al dictar anatema contra el marianismo renuncia a agarrarse al único cabo que tiene a mano. En tiempos de la política convencional esto se arreglaría con un acuerdo honorable y un enfrentamiento más o menos ritual; ahora en cambio están mal vistos los pactos de caballeros y el consenso parece un vicio estigmatizado. El peor legado de la etapa sanchista es la vuelta al frentepopulismo de los pactos del Tinell, la acomplejada radicalización de un partido dinástico. En sus cortas luces, el líder caído ha dejado a sus sucesores maniatados. El socialismo moderado no volverá al poder mientras no aprenda a distinguir al enemigo del adversario. Al primero lo tiene detrás y al segundo enfrente; les guste a los barones o no, su futuro pasa por el compromiso institucional y un duelo con reglas de guante blanco.

Por qué la derecha quiere liquidar hoy el liberalismo
La globalización ha generado soluciones, pero también problemas. La derecha lo ha entendido, mientras que la socialdemocracia sigue sin discurso. Vuelve el proteccionismo
Carlos Sánchez El Confidencial 7 Octubre 2016

Thatcher ha muerto. Ronald Reagan, también. Y con ellos, 35 años de aquel atropellado capitalismo que significó la defunción de cinco décadas de keynesianismo. Claro vencedor en aquella batalla ideológica frente a Hayek. Lo paradójico, sin embargo, es que ahora son los partidos de centro derecha de los países avanzados quienes se alejan de aquel liberalismo 'salvador' que se enfrentó a los choques petrolíferos de los años setenta y a la atrofia del sistema económico.

Hoy está en marcha otra revolución conservadora. Mucho más silenciosa y sutil. Nacida para proteger el ecosistema electoral clásico de los partidos de derecha: clases medias, pequeños empresarios, núcleos rurales o profesionales hartos de pagar impuestos para sostener el Estado de bienestar. Y que ven en los inmigrantes —como se ha podido comprobar en el Reino Unido— un formidable competidor por los mismo salarios y empleos. Como en Francia o Finlandia o Hungría o Alemania o España.

Un reciente estudio estimaba que entre 2005 y 2014 el ingreso real de dos tercios de los hogares en 25 economías desarrolladas se mantuvo estable. O, incluso, disminuyó. Tan solo después de la agresiva intervención de los respectivos gobiernos, mediante impuestos y transferencias económicas, las familias de algunos países desarrollados han podido mantener su nivel de vida.

Algo que explica por qué hoy los partidos de centro derecha (unos más y otros menos) se han hecho cada vez más 'socialdemócratas'. Hasta el punto de que hoy disputan a la izquierda el discurso sobre la bondad del Estado de bienestar o compiten por ofrecer mayores prestaciones sociales a electores que viven en sociedades muy envejecidas, lo que les hace más dependientes de las políticas sociales. En el caso de España, más de 14 millones de ciudadanos viven de prestaciones públicas.La tercera parte de los electores tiene más de 60 años.

El hecho de que en la última reunión del G-20 en Hangzhou, China, se instara a revitalizar el comercio mundial no es más que el síntoma, el reconocimiento, de un fenómeno que hoy alarma: las transacciones de bienes y servicios y de flujos de capital tienen el menor crecimiento desde la Gran Recesión. Crecen la mitad que en las décadas de los ochenta y noventa.

No parece que el mundo se encuentre ante un fenómeno coyuntural, sino más bien de naturaleza estructural. Vinculado también a los escasos avances de la productividad y a las bajas tasas de inversión empresariales. En lo que influyen de forma decisiva las políticas ultraexpansivas de los bancos centrales. Las empresas no invierten —aunque no es la única razón— porque la tasa de retorno es mínima.

Muerte al liberalismo
Es en este contexto macroeconómico en el que se ha producido una extraña pinza entre la derecha que antes era liberal y mercantilista y los nuevos movimientos de izquierda, que siempre han detestado la globalización o el libre comercio, una especie de símbolo del capitalismo más despiadado. Tratados como el TTIP (EEUU-Unión Europea) o el CETA (Canadá-UE) están hoy congelados y nadie se jugaría un euro en ninguna casa de apuestas por que se vayan a rubricar en un periodo de tiempo razonable. De la Ronda de Doha nunca más se supo, y hasta Hillary Cinton o el vicepresidente alemán, Sigmar Gabriel, recelan de un nuevo desarme arancelario o de la supresión de barreras administrativas.

Recordaba hace unos días Federico Steinberg, investigador del Instituto Elcano, que el economista Dani Rodrik, probablemente quien mejor ha visto venir este proceso hace dos décadas con su famoso trilema, afirma que el capitalismo puede ser el mejor sistema para generar crecimiento e innovación, pero es incapaz de lograr legitimidad política si el Estado no protege a los perdedores y les da oportunidades y alternativas para reinventarse.

Ahora, a la fuerza, y en vistas del auge del populismo y los nacionalismos, la derecha ha entendido que algo hay que hacer con la globalización, lo que explica la desidia de Europa a la hora de acoger refugiados o los escasos acuerdos comerciales firmados en los últimos años. O el Brexit o el neonacionalismo autoritario en algunos países del Este. Un movimiento de pura salvación política, aunque sea a costa de sus principios, y que le ha permitido, en todo caso, ganar por la mano a los socialdemócratas, perdidos en su propio laberinto y atenazados por dos fuerzas centrífugas que empujan hacia los extremos.

En medio, como se ha dicho, se han quedado los viejos partidos socialdemócratas y los antiguos liberales centristas. Reivindicando para sus nacionales elevados sistemas de protección social difícilmente sostenibles si no se crea empleo suficiente. Algo extremadamente complicado en un contexto de progresiva robotización de los procesos industriales que afecta de manera intensa a actividades relacionadas con el sector servicios que hasta hace bien poco se consideraban inmunes a la competencia tecnológica.

Esos mismos partidos socialdemócratas que, paradójicamente, como sostenía un reciente comentario de FAES, son acusados de ser cómplices del capitalismo por sus hermanos menores (los Podemos o Syriza), y que no han sido capaces de reconfigurar su espacio ideológico.

El fracaso de la Tercera Vía
El último intento serio fue el de la Tercera Vía de Anthony Giddens, y hoy, dos décadas después de que la lanzara, el Partido Laborista es un hervidero sin esperanzas de volver al Gobierno a corto plazo. Por eso, y solo por eso, están hundidos los partidos socialdemócratas, porque se han quedado al margen de las nuevas inquietudes de las clases medias, que antes les votaban en la medida en que el centro izquierda era capaz de garantizar la construcción de un Estado de bienestar con sistemas fiscales equitativos.

Hay evidencias científicas, sin embargo, de que la respuesta proteccionista que se dio en los años treinta fue un inmenso error del que han aprendido los gobiernos. De hecho, no ha habido guerras comerciales significativas desde 2008, pero también es un fracaso dramático permitir que después de los sacrificios derivados de la Gran Recesión de 2009 —y en medio del auge de la globalización—, no haya réditos para millones de ciudadanos que se sienten desprotegidos por un proceso cruel con los viejos derechos: el derecho a tener un trabajo digno o a procrear. Hoy, las relaciones laborales son una jungla que arrincona incluso valores tan tradicionales como la familia.

Como ha recordado la profesora Ngaire Woods, de la Universidad de Oxford, tras 1945 los gobiernos aprendieron la lección de 1929 e invirtieron en educación, atención médica y sistemas de asistencia social de buena calidad que beneficiaron a la mayoría. Pero en 2016, como sostiene Woods, lo relevante es ser conscientes de que, desde un punto de vista político, la globalización tiene que estar controlada, ordenada, no solo para permitir que los ganadores ganen, sino también para asegurar que los gobiernos no hagan trampa o ignoren sus responsabilidades ante la sociedad. No hay lugar para políticos ideológicamente corruptos que consientan todo a empresarios corruptos con la ayuda de anarco-liberales que, en realidad, son una rémora para el libre comercio.

Gordon Brown, el 'expremier' británico, lo expresó con lucidez hace algún tiempo: “Debemos comenzar por reconocer que en un mundo cada vez más integrado e interdependiente, cada país debe encontrar el equilibrio adecuado entre la autonomía nacional que desea y la cooperación internacional que necesita”. Las manifestaciones de Seattle en 1999, en este sentido, fueron la primera advertencia de que algo se estaba haciendo mal con un alocado proceso de globalización carente de gobernanza y de instituciones capaces de ordenar un fenómeno que supone una ingente transferencia de rentas de unas regiones a otras.

Donald Trump, en realidad, ya ha ganado. Aunque es muy probable que un majadero como él nunca sea presidente (los padres fundadores de EEUU fueron sabios cuando diseñaron el sistema de colegios electorales para elegir presidente), lo cierto es que, tras el triunfo del Brexit, las fuerzas contra la globalización emergen. Pero ahora no son los antisistema de Seattle o de Praga, durante la asamblea anual del FMI, quienes hostigan el comercio mundial, sino las clases medias burguesas que recelan de la inmigración y de la apertura del comercio mundial mediante tratados multilaterales que dejan desarmados a los pequeños negocios y a las pymes.

Hoy, las calles del centro de las grandes ciudades se han llenado de marcas planetarias que han homogeneizado la cultura y desplazado al extrarradio a los viejos tenderos y al pequeño comercio que antes garantizaban un sistema homogéneo de clases medias. También los asalariados son hoy extremadamente vulnerables a los ciclos económicos y a la competencia exterior, lo que explica el éxito electoral de Le Pen en regiones que antes votaban al PCF. El caldo de cultivo está asegurado.

Y son esos sectores más vulnerables a la globalización los que abrazan, con serias razones, los cantos de sirena populistas o del nacionalismo. Máxime cuando el Estado-nación sucumbe ante el empuje de enormes corporaciones que hoy disponen de una capitalización bursátil superior al PIB de muchos países medianos.

Paradójicamente, aprovechándose de las líneas de liquidez de los bancos centrales, lo que contribuye a ensanchar las desigualdades, algo que ha abierto un vivo debate en Alemania, donde se acusa al BCE de apoyar a los ricos frente a esas clases medias ahorradores que viven, por ejemplo, de un seguro. El mundo al revés. Y la derecha ha entendido el mensaje. Por eso gana elecciones.

Rajoy, el Pródigo
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Octubre 2016

Ahora va a resultar que el presidente en funciones es la mejor encarnación del desprendimiento... ¡en beneficio de los socialistas!

Es una pena que los presidentes de república o de gobierno o los primeros ministros no pasen a la Historia con sobrenombres como se hacía con los reyes. Si fuera así, Suárez sería conocido como el Hermoso; Calvo Sotelo, como el Breve; González, como el Tontiastuto; Aznar, como el Serio y Rajoy… Bueno, Rajoy tiene muchos sobrenombres posibles, el Apoltronado, por cómo se aferra al cargo; el Bizco, por cómo se finge de derechas y hace política de izquierdas; el Papandujo, por lo flojo, y mil más. Sin embargo, hoy mismo se le ha descubierto una cualidad que hasta el mismísimo Marhuenda nos ha mantenido oculta, la generosidad.

De Rajoy podrían decirse muchas cosas, que controla magistralmente los tiempos, que es amigo de sus amigos, que es humilde y sabe reconocer sus errores, que tiene sentido del humor y gracejo, pero nunca habríamos dicho que le adornaba la virtud de la magnificencia. Es verdad que ha hecho a ministros a muchos de sus amigos a pesar de su obvia incompetencia para el cargo, pero eso es más nepotismo que caridad. Es cierto que ha derrochado cargos entre sus fieles, pero no siendo a costa de su peculio, no puede hablarse propiamente de liberalidad. Es cierto que distribuye con largueza subvenciones, ayudas y prebendas, pero amén de que es cosa que todos han hecho con igual desprendimiento, sigue siendo altruismo ejercido con el dinero de otros.

Sin embargo, hoy sí ha sido dadivoso con algo enteramente suyo, que sólo a él pertenece y cuyo despilfarro sólo a él perjudica. No se recuerda en la política española gesto de tamaño desinterés. El propio PSOE, por lo común cicatero y mezquino con los demás, no podía creer que fuera él el destinatario de la dadivosidad habiendo hecho tan poco para merecerla. De hecho, en los países de nuestro entorno, no hay precedente de algo igual. ¿Se imaginan a Sarkozy ofreciéndose a Hollande para ser presidente de la República Francesa con los votos de los socialistas? ¿Qué pensarían si Theresa May accediera, siquiera a regañadientes, a ser primera ministra con los votos de Jeremy Corbyn? ¿Qué escándalo se produciría en Estados Unidos si Clinton consintiera que los votos republicanos la llevaran a la Casa Blanca? Ante tal demostración de generosidad por parte de Rajoy, que abnegadamente se aviene a ser investido presidente con la indeseable abstención de los socialistas, nuestro presidente ha de pasar a la Historia con el sobrenombre de el Pródigo.

Cómo será nuestro sistema político, incluidos nosotros, los electores, que éste es el caso en que nos hallamos: los socialistas se dan con los talones en el culo para ir corriendo a abstenerse, hacer a Rajoy presidente y evitar unas terceras elecciones en las que se darían un batacazo, y, frente a ellos, un Rajoy condescendiente se inclina finalmente, contra su conveniencia, a dejarse investir y renuncia a esas terceras elecciones en las que tantos votos cosecharía. Política de florete en una democracia mágica. Lo nunca visto.

La inmersión política
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 7 Octubre 2016

Anteayer fue uno de los días más tristes de la democracia española en sede parlamentaria. Fuera de ella, los peores han sido el 13-M y el 23-F. Dentro, De Juana en una Comisión de Derechos Humanos y Puigdemont diciendo "que hay datos que demuestran" que los niños catalanes, con dos horas semanales de español en la escuela pública y concertada, dominan el español mejor que los niños del resto de España, con 25 horas semanales de y en español.

Era la ocasión para que C's y PP pusieran en su sitio a Vileda I y su mamarrachada racista. Esos dizque datos los manipuló la Generalidad traduciendo al catalán el informe PISA y no hay ninguna encuesta sobre el conocimiento de la lengua común en todo el alumnado español incluido el catalán, desde la del Ministerio de Educación en 2003, que mostró que el conocimiento de lengua y literatura españolas era muchísimo más bajo en Cataluña que en la media española.

Obviamente, si con dos horas semanales los niños catalanes hablan y escriben en español mejor que los que reciben 25 horas, estamos ante una raza superior que no necesita estudiar algo para saberlo. Que los catalanes "comparten más ADN con los franceses que con los españoles" lo diría Junqueras para presumir de su parecido con Alain Delon. Pero que el representante del Estado Español en Cataluña insulte así a la inteligencia y a los españoles era la ocasión perfecta para que C's y PP pidieran su destitución por racista o su reclusión psiquiátrica. Porque si la mejor forma de aprender una lengua es no estudiarla, la raza catalana, muy superior a la aria, aprenderá chino y japonés en cinco minutos diarios, inglés y alemán en dos horas al mes, ruso y polaco en tres.

Pues bien, ni PP ni C's pusieron a Cocomocho a caer del burro que habita. Albiol dijo que está a favor de la libertad de elegir de los padres, esa que, gracias a PP y PSOE, no pueden ejercer. Arrimadas, que ojalá «todos los niños catalanes hablaran cuatro lenguas con la soltura de Mas" y que "tenían de otros temas" para "un debate de política general". ¿Hay en Cataluña algo más general y atroz que el uso de la lengua como herramienta política? La inmersión lingüística busca que los niños rompan sus vínculos con España, la inmersión política que ese atropello no se discuta jamás. La primera va lenta, la segunda ha triunfado.

Cataluña: ¡Suspensión ya!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Octubre 2016

Si hay algo que ya cansa es la tozudez de los líderes separatistas catalanes en mantener su desafío a la legalidad vigente y despreciar las sentencias de los Altos Tribunales de España, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Su actitud es incompatible con la responsabilidad que algunos de ellos tienen como representantes en el Parlamento de la Comunidad Autónoma, en la que actúan conscientemente en clara rebeldía y desobediencia. No es admisible el que estas personas sigan desempeñando cargos de representación y deben ser apartados y juzgados. Nadie puede estar por encima de la Ley. Ni tampoco ampararse en inexistentes legitimidades.

No se puede transmitir a la opinión pública la sensación de total impunidad e inmunidad para estos delincuentes. La Justicia debe actuar y exigir la agilización de las respuestas a los suplicatorios obligados al Parlamento, que está dominado por las fuerzas separatistas incitadoras de estas actitudes de rebeldía e insumisión. El Gobierno, por su parte no puede mirar para otro lado y no ver que ese Parlamento sigue secuestrado por las fuerzas secesionistas y aprobando resoluciones encaminadas a dar cobertura a su plan de independencia unilateral mediante la creación y dotación de estructuras de Estado en una Administración paralela financiada por el resto de España y la convocatoria de un referéndum inconstitucional.

Se trata de que el Gobierno de España no puede seguir consintiendo que por estar “en funciones” se siga violando en esa comunidad autónoma el Estado de Derecho y la Constitución. Los responsables de la Mesa del Parlamento de Cataluña deben ser procesados y apartados, y la Autonomía, suspendida aplicando el artículo 155 de la Constitución para salvaguardar los derechos de todos los españoles catalanes y no catalanes que somos depositarios de algo tan esencial como es la Soberanía Nacional, y que estos sediciosos quieren arrebatarnos. No se puede permitir que por el aparente vacío de poder derivado de esta situación de transitoriedad del Gobierno de España, sea aprovechada por los secesionistas para dar pasos de gigante en su Hoja de ruta hacia la independencia.

EL TC ha mandado a la Fiscalía que actúe penalmente contra la Presidenta de la Mesa del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell. Eso es totalmente insuficiente si como resultado no se consigue parar la tramitación de resoluciones inconstitucionales al persistir en la desobediencia. Solo la suspensión temporal de la Autonomía puede devolver la legalidad a una Institución con mayoría de diputados dispuestos a desobedecer. No hay otra alternativa. Y aunque otros apelen al diálogo, este solo se puede iniciar cuando se haya devuelto la legalidad y se garanticen los derechos de los españoles, especialmente a aquellos que no comparten la imposición de la independencia.

Ha llegado la hora de actuar y si este Gobierno no se considera que está en disposición de acometer las medidas que la gravedad requiere, deberá someterlo a la aprobación de las Cámaras, donde los partidos deberán pronunciarse y explicar su posición ante los ciudadanos.

¡Que pasen un buen día! Quedan 24 días para la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales.

El TC o lo que se torea en Cataluña
Guillermo Dupuy Libertad Digital 7 Octubre 2016

Es la clase política española la responsable de que en Cataluña lo único que se toree y se vaya seguir toreando sean las leyes y las sentencias judiciales.

Ignoro a qué se ha debido que el Tribunal Constitucional optara este miércoles por aplazar hasta una próxima reunión la resolución sobre el recurso contra la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, que, según varios medios de comunicación, ha quedado, no obstante, acordada en sentido favorable al levantamiento de la prohibición. Supongo que será para no hacerlo coincidir con la noticia de este jueves, según la cual el TC ha ordenado a la Fiscalía que proceda penalmente contra la presidenta del Parlamento regional de Cataluña, Carme Forcadell, por delito de desobediencia.

Sea como fuere, los golpistas que rigen las instituciones autonómicas catalanas, con la puntualidad que les caracteriza a la hora de hacer caso omiso a nuestros Altos Tribunales, no han perdido un minuto en reiterar de palabra la desobediencia que desde hace tantos años perpetran impunemente. Así, sin siquiera esperar a que se hiciera público el fallo del Constitucional sobre los toros, el Gobierno del golpista Puigdemont, por boca de su consejera de Presidencia y portavoz, Neus Munté, ya anunciaba en rueda de presa el pasado martes que el Ejecutivo catalán no piensa obedecer el previsible –y seguro que estéril– levantamiento de la prohibición de los toros.

En cuanto a lo de Forcadell, ha sido la propia presidenta del Parlamento regional en rebeldía la que ha comparecido este mismo jueves ante los medios de comunicación para advertir a los magistrados del Constitucional: "Hice lo que tocaba y lo volvería a hacer"; al tiempo que proclamaba: "No van a conseguir pararnos, no conseguirán atemorizarnos, no conseguirán coartar la libertad de expresión en este Parlamento, se seguirá hablando de todo".

La verdad es que poco ha tardado Forcadell en cumplir sus nuevas amenazas al Constitucional, pues, pocas horas después de pronunciarlas, reincidía en su delito de desobediencia al autorizar que la Mesa del Parlamento regional tramitase las ilegales propuestas de resolución independentistas impulsadas por JxS y la CUP, entre ellas, una nueva consulta secesionista que se habría de perpetrar el próximo mes de septiembre.

El otro día, con ocasión del llamamiento en forma de encuesta que hacía una de las radios en manos de los golpistas y financiadas por el contribuyente para "impedir físicamente" el enjuiciamiento de Mas, Ortega y Rigao –encuesta que, por si quedaba alguna duda, el propio Puigdemont ha respaldado este jueves–, el editorial de nuestro periódico se preguntaba si los separatistas se habían creído "intocables".

La verdad es que, dada la impunidad y la financiación de que han venido gozando hasta la fecha, todos tenemos derecho a pensar –empezando por los golpistas– que, ciertamente, son "intocables". Personalmente, hasta que no vea a ninguno de ellos ingresar en prisión, seguiré convencido de su impunidad. Recordemos que ha sido la Fiscalía española la que, escandalosamente, ha retirado la acusación por malversación de fondos contra Mas, único delito de los que se le acusa penado con cárcel. Hasta la fecha, la única inhabilitación para cargo público que ha sufrido Mas fue la que le impuso la CUP o la que voluntariamente asumió en su día el único fiscal general del Estado que se atrevió a procesar a los golpistas por la consulta del 9-N, el dimitido Eduardo Torres-Dulce.

No sé lo que tardarán tantos en darse cuenta de que el cáncer de la unidad de España no radica en Cataluña, sino en Madrid. Son esas élites políticas, judiciales y mediáticas españolas las responsables de que los golpistas gocen de financiación e impunidad a la hora de borrar las fronteras más preciosas de nuestra nación, aquellas que la configuran como Estado de Derecho. Ellas son las auténticas responsables de que en Cataluña lo único que se toree y se vaya seguir toreando sean las leyes y las sentencias. Ellas son también las únicas que lo silencian.

Tartarines de Cataluña
JORGE BUSTOS El Mundo 7 Octubre 2016

El Tribunal Constitucional se parece a ese alcohólico anónimo capaz de aguantar varios años de abstinencia pero que, una vez que recae, recae a lo grande y de corrido, sacándose sentencias de las puñetas como si fueran petacas de clarete. El desparrame resolutivo que atraviesa el TC bebe de fuentes catalanas, donde hoy por hoy se ubica el manantial de la infracción y el mediterráneo de la desobediencia. Cargados de tan indigesto mosto, los señores magistrados se han puesto a proteger la igualdad de los ciudadanos -incluidos, escándalo, aquellos nacidos al norte del Ebro, que ya no serían más iguales que los del sur- con una desinhibición impropia de tan altos salones. Mi ingenua fe en los restos de Montesquieu no me permite sospechar que este arranque de celo venga influido por la muy previsible reválida en el cargo de Rajoy: me limito a participar del jolgorio jurídico-festivo que se ha desatado en defensa de la ley de leyes que llamamos Constitución.

En la misma semana la Justicia española ha anulado la prohibición autonómica de la tauromaquia, ha cursado el suplicatorio para proceder contra Homs y acaba de brindarle a doña Carme Forcadell la soñada oportunidad de convertirse en la Juana de Arco de Xerta, provincia de Tarragona. Especialmente conmovedora resulta esta línea de la resolución: "Las disposiciones reglamentarias de las Cámaras no pueden contradecir el imperio de la Constitución como norma suprema". ¿Reivindicar el orden constitucional frente a los afanes desconectores del Parlament, que ya parece una convención de electricistas? Se les ha ido la mano con el cariñena.

Ahora escucharemos el llanto de los corazones oprimidos que protestan por la judicialización de un conflicto político. De nada servirá recordarles que en democracia la ley precede a la política, que conducen en sentido contrario a la norma -por no hablar de la razón, de la historia, de la ética y de la estética- y que ningún agente que nos multe por hacer el kamikaze se ablanda porque le advirtamos que está judicializando nuestra conducción. Sentir algo muy fuerte todavía no es fuente de derecho, queridos tardorrománticos. De momento la ola de política desiderativa que padece la meningítica Europa no ha conseguido equiparar change.org al BOE.

Pero lo más decepcionante del tabarrón catalán es la volubilidad de sus héroes o heroínas. Homs se hace acompañar hasta el Supremo de una fervorosa delegación de su volk, pero una vez dentro declara que no ha hecho nada malo, señoría. Hombre, don Francesc, con semejante arrojo no nos independizamos en la vida. Forcadell se apresura a especificar que ella solo fomentaba el debate, y para qué están las cámaras sino para debatir, oiga. Por no hablar de que la Generalitat golea al Gobierno en recursos al TC, que no es la manera más elocuente de exhibir que no reconoces su española autoridad.

Todo esto tiene un nombre y se llama tartarinismo. Ustedes se acordarán de Tartarín de Tarascón, el antihéroe de Daudet que cazaba leones en los pasillos de su casa. O del enano camorrista que pide que le sujeten porque no responde de lo que le haga al bigardo que lo mira entre curioso y cansado. Exactamente esta es la relación entre los tartarines separatistas y el tamaño del Estado cuando se decide a incorporarse.

- Ordénale a Critón que devuelva un gallo a Asclepio y bebe la cicuta. No te riles, Carme- tuiteó ayer Girauta.
Más Platón y menos Daudet.

PARTIDOS POLÍTICOS
El PSOE en tres dimensiones
el episodio final de Sánchez en el PSOE nos ilustra sobre lo que es realmente la política, los cálculos por propio interés y las acciones de los gobernantes son las fuerzas motrices de la política.
Adrià Pérez Martì  vozpopuli.com 7 Octubre 2016

La crisis del PSOE es un ejemplo de las estrategias e incentivos que los líderes y, en general, todas aquellas personas que quieren acceder al poder, deben implementar para alcanzarlo y mantenerse en él.

El "We, the people" de la constitución de EEUU, o las innumerables y bonitas referencias en nuestra constitución a la fraternidad, el interés general y la justicia social, no es lo que explica los comportamientos de los seres humanos cuando se organizan para tomar el poder y los recursos públicos, ya sea en forma de partidos políticos en una democracia o dinastías en una monarquía absolutista.

De hecho, el episodio final (por ahora) de Sánchez en el PSOE nos ilustra sobre lo que es realmente la política, los cálculos por propio interés y las acciones de los gobernantes (dentro de un partido o en el Gobierno del Estado) son las fuerzas motrices de la política. Y los líderes buscan sobrevivir una vez alcanzado el poder. Dado que el liderazgo y el poder no se ejercen individualmente, no hay líderes monolíticos (nadie tiene un poder absoluto de manera individual, ni siquiera en Corea del Norte o en Cuba, y, obviamente, todavía menos en países democráticos), éstos deben rodearse y valerse de más personas para mantener su poder.

El hecho de que en una democracia, o en los partidos políticos, existan normas, estatutos o leyes que limiten y ordenen, de algún modo, el poder que sus dirigentes disfrutan, no significa que Pedro Sánchez, o cualquier otro líder, no necesite de colaboradores leales, electores o partidarios que le respalden de alguna manera.

Las tres dimensiones en la política
Los autores Bueno de Mesquita y Alastair Smithanalizan por qué el mal comportamiento de los políticos en realidad casi siempre es buena política, hacen una clasificación del entorno político que envuelve al líder en tres dimensiones, en tres grupos de personas: los electores nominales (aquellos quienes potencialmente tienen algún papel en la elección del líder); los electores reales (quienes realmente pueden elegirlo y por ello son influyentes); y una parte de estos últimos, la coalición ganadora (cuya unión es esencial para nombrar al líder, sin la cual sería imposible hacerlo).

Básicamente, todo aquel que ha ocupado el poder ha tratado de moldear estos tres grupos estratégicamente con el fin de que los dos primeros (los intercambiables y los influyentes) fueran muy amplios y los esenciales, muy pocos. ¿Por qué? En primer lugar, porque para mantenerse en el poder se necesita contar con la lealtad de los esenciales, y para ello se necesita beneficarlos. Cualquier persona de las esenciales es un potencial sustituto para el líder, por eso es necesario recompensar su lealtad para que no elijan a otro líder o se postulen ellos mismos. En el caso de los gobiernos democráticos, los esenciales pueden ser los grupos organizados (funcionarios, sindicatos y patronal, etc.) o bien "los trabajadores", "los pensionistas", "la clase media", etc. De ahí que el poder en un sistema democrático siempre tenga incentivos a engrandecer el Estado de bienestar y el intervencionismo (o a no reducirlo ni aunque estemos prácticamente un quiebra soberana) para la compra de votos (para recompensar la lealtad de los votantes). En el caso de los partidos, del PSOE, por ejemplo, pueden ser los barones o sus representantes en el Comité Federal. Una manera de mantenerlos leales explicaría asociaciones tan raras como los pactos con Podemos a nivel regional o local: darles poder territorial (además de la cooptación política, es decir, restar influencia de un rival).

Por otra parte, tener muchos electores influyentes (en el caso del PSOE u otros partidos: mandos intermedios o los miembros del Comité Federal) le permite al líder aprovecharse de que haya más competencia entre estos por ascender en la estructura de poder y ser parte del grupo de esenciales (es decir, ser determinantes y por ello obtener mayores beneficios).

El problema de Sánchez y el PSOE
El problema con Sánchez ha sido variado y no se resume de manera un tanto simplista a su mayor o menor bagaje intelectual o firmeza de convicciones o mediocridad, sino a los comportamientos que deben adoptar los políticos para conservar el poder combinado con una situación difícil para el PSOE.

Por una parte, el PP ha dado un fuerte viraje a la izquierda con su política de subir impuestos y no tocar el gasto público (incluso aumentarlo). El propio interés en conservar el poder le empuja a no reducir el gasto públicas ni a reformar el statu quo, puesto que de lo contrario se les reduciría el número de esenciales y perderían el poder. Por otra, la irrupción de dos partidos que le disputan el centro y la izquierda. Ante esta tesitura, el breve Secretario General de los socialistas no ha podido repartir beneficios ni poder territorial al grupo de esenciales que le puso en el poder (las primarias no dejan de ser, más o menos, en votaciones en bloque por federaciones que también se explican por los beneficios que pueden obtener los militantes de hacer caso a sus líderes regionales).

Esto, a su vez, le ha impedido ir renovando y reduciendo ese grupo de leales necesario para mantenerse como líder del partido y que propiciara que hubiera cierta competencia entre ellos para ganarse los favores del líder (como hizo, en definitiva, Rajoy en el Congreso de Valencia tras perder las primeras elecciones). De hecho, qué favores va a haber si la pinza PP-Podemos ha propiciado su fracaso electoral y sentenciado a muerte política. Y en cuanto se percibe el ocaso de un líder, los leales ven peligrar sus beneficios y privilegios, y buscan otro.

Pero no sólo han sido los fracasos electorales. La amenaza de un pacto de Sánchez con Podemos e independentistas era lo mismo que amenazar los beneficios y privilegios que disfrutan autonomías, como la andaluza, que perciben más recursos públicos de los que aportan (hay más consideraciones y aristas que contemplar en estos temas). Algo que dificultaría mantenerse en el poder no sólo a algunos barones sino incluso al PSOE como partido nacional (Andalucía gana importancia una vez se ha perdido mucho terreno en Cataluña donde se coqueteaba con el nacionalismo pero no con el independentismo más extremo).

Por tanto, si no se puede dar beneficios a la coalición del grupo de esenciales que le catapultó en el poder del PSOE y, encima, amenaza a esos mismos "leales", lo normal es que se pierda el poder. No importa tanto la gestión eficiente, las ideas o integridad, sino la compra de voluntades e intereses.

Conclusión
Dicho lo anterior, ¿cómo éstas mismas personas van a velar por el interés general cuando toman el control de los recursos públicos? ¿Acaso se convierten en ángeles una vez llegan a la Moncloa? Una lástima que estos partidos todavía dispongan de electores tan leales.

El flipante cinismo del PP
Si alguien te engaña, la primera vez la culpa es suya. Pero si te vuelve a engañar, la culpa es tuya
Mario López diarioalsigloxxi.com 7 Octubre 2016

Es probable que Mariano Rajoy y sus compañeros del PP no hayan oído nunca hablar del recto proceder, de que obras son amores y no buenas razones, que un hombre es hijo de sus actos, que la vida se nos da y la merecemos dando, que la enmienda es hija de la asunción del mal causado, que no hay mal que cien años dure, que por hablar más alto no se tiene razón, que la vanidad es yuyo malo que envenena toda huerta, que cuando la falacia es compartida el falaz no es el individuo sino el grupo, que cuando el cocido sale negro no es por un solo garbanzo, que es más fácil pillar a un mentiroso que a un cojo, que el movimiento se demuestra andando, que no es lo mismo ser tonto que hacerse el tonto, que no se debe presumir de la inferioridad intelectual del otro, que el vencer no es lo mismo que el convencer, que hay vicios privados que (bien gestionados) pueden parecer públicas virtudes.

Bien, si esto fuera así, exculpo a Mariano Rajoy y a sus colegas de partido por todo el mal causado y el lamentable espectáculo que nos están ofreciendo a los españoles que aún tenemos la cabeza para algo más que para peinarnos. No tienen la culpa, seguramente han recibido una educación deficiente y son víctimas de una sociedad injusta o doloridos miembros de familias desestructuradas. Hay que ser condescendientes con ellos.

Pero el caso es que durante décadas los miembros cupulares del PP se han portado como una banda organizada para el crimen. Cuando se les acusó de ello, les faltó tiempo para reclamar un respeto y poner en funcionamiento el ventilador. Y ahora ellos, los que se erigieron en adalides de la lucha contra la corrupción (supongo que en un amanecer de resaca), vuelven a recaer en sus prácticas mafiosas, exigiendo la nulidad del juicio contra la trama Gürtel (sí, esa que destapó Esperanza Aguirre).

Y es que si alguien te engaña, la primera vez la culpa es suya. Pero si te vuelve a engañar, la culpa es tuya. Y esto último lo digo dirigiéndome al electorado del PP.

El cinismo de Mariano Rajoy es patológico. Ahora nos viene con que no va a contraponer ninguna exigencia a la abstención del PSOE. Vamos, ni que fuéramos tontos. Es evidente, porque así se ha constatado en esta última y ocultada legislatura, que el PP es incapaz de ganar una sola votación en el Parlamento, aun con la ayuda de C`s. Es más que obvio que si Mariano Rajoy va a la investidura y es nombrado presidente del Gobierno, con este Parlamento no va a sacar adelante ni una sola iniciativa legislativa y, por el contrario, se va a tener que tragar todas y cada una de las que provengan de la oposición. Mariano Rajoy confía en los datos demoscópicos que manejan en su partido y que le dan una mayoría absoluta con C`s, caso de que se celebren unos nuevos comicios. Por consiguiente, iremos a unas terceras elecciones, y Mariano Rajoy lo sabe y lo apoya. Otra cosa es minar a su directo rival, el PSOE, con cantos de sirena.

Claro que, también es posible que los datos demoscópicos que maneja el PP no le sean tan favorables y estén ensombrecidos por la previsible y amenazante pujanza de Unidos Podemos.

CRISIS EUROPEA
La supervivencia del euro
Manuel Alejandro Hidalgo  vozpopuli.com 7 Octubre 2016

El economista Joseph Stiglitz presentó el pasado miércoles ante una platea abarrotada y a veces entregada, su último libro en el que disecciona el euro, sus virtudes y, desde luego, sus defectos. Vienen a ser sus últimas conferencias una epitafio adelantado de un euro que, tal y como está definido en la actualidad, este gran economista considera muerto. Para Stiglitz, el euro puede que siga existiendo dentro de diez años, pero lo realmente importante es que muy probablemente el euro de hoy no tenga mucho que ver con el que conozcamos (¿?) dentro de una década.

En mi opinión el economista norteamericano acierta en muchos de sus análisis. Es correcto considerar que el euro nació viciado. No es algo que ahora se sepa. Hace más de dos décadas que algunas voces se elevaban desde los más recónditos despachos académicos para señalar los problemas que acarrearía una moneda única que atara las economías de sociedades y países tan diferentes. Entonces, algunos, tacharon a estos agoreros de envidiosos, de quintacolumnistas norteamericanos y británicos cuyo único y profundo deseo era evitar un paso más, y quizás el más significativo para la gente de a pie, de un proceso de integración que se iniciara cuatro décadas antes.

Pero muchos tenían razón. Solamente era necesario acudir a modelos económicos que nacieran mucho antes incluso de la misma idea del euro. Ya por los años sesenta se daba por buena la idea de que una moneda única era una cuestión compleja y muy exigente. Que la integración monetaria es un paso que sólo las economías más avanzadas y equilibradas pueden dar. Y evidentemente este no era el caso de una parte considerable de los países que finalmente el 1 de enero de 2002 pudieron disfrutar de una moneda común.

Entonces, si muchos dudaron y los modelos así lo preveían, ¿por qué se dio el paso? Existen por supuesto numerosas explicaciones. Muchas son de carácter político. Otras se basan en teorías de la conspiración donde se asocia la moneda única a oscuros deseos inconfesables de lobbies económicos o financieros. Otras, jocosas, asocian el euro a relatos extraños, compartiendo párrafos con otras ideas sobre extraterrestres o triángulos de energía. No voy a entrar en ninguna de ellas. No me corresponde, en especial en las últimas. Pero permítanme que les diga que la explicación que más encaja en mi visión del proceso es la que argumenta que la moneda única era un paso natural en un proceso de integración que había llegado a cotas ya elevadas en los años noventa. El nacimiento de la Unión Europea el 7 de febrero de 1992, buscaba la integración de los mercados, es decir, la eliminación de barreras comerciales y regulatorias para reducir los costes de transacción y los riesgos implícitos en el comercio internacional. El objetivo de la unión es la fuerza, y en este caso observamos un claro ejemplo de ello. Las razones eran económicas, de bienestar, de mera supervivencia en un mundo donde la competencia y la emergencia de nuevas economías amenazaban con engullir definitivamente al continente europeo. Y la moneda única era el siguiente paso. Su nacimiento está justificado por muchas razones.

Sin embargo una moneda única exige mucho. Ya hemos hablado de esto en numerosas ocasiones, pero creo que siempre es necesario recordarlo. En un mundo tan integrado como el actual, no solo por monedas únicas, sino por sistemas financieros globales, por canales comerciales profundos, los países pierden soberanía a marchas forzadas. Los grandes equilibrios nacionales se ponen al servicio de la estructura económica mundial, y con el euro, más aún. Integrar en una misma moneda a países como España, Grecia o Portugal, además de Italia e Irlanda, con países como Alemania, Países Bajos o Bélgica tiene muchos inconvenientes. Los equilibrios de unos son los desequilibrios de otros, y si no terminan por encajar, y cancelarse, el futuro de la moneda única penderá de un hilo además de crear excesivos costes.

Una moneda única implica que los países abdican de sus privilegios cambiarios. No se pueden utilizar los tipos de cambio para ajustar sus economías. Para que lo entendamos, los tipos de cambio son como un parachoques flexible que permite a las economías absorber los shocks cíclicos con menores daños para quienes habitan el interior del vehículo. Cuando el tipo de cambio desaparece, los golpes se trasmiten con toda su crudeza y dureza a los pasajeros, que terminan por resultar gravemente lesionados.

Para compensar la pérdida del tipo de cambio, lo que se pide es que las economías sean lo suficientemente flexibles para absorber adecuadamente los ciclos. Es por esta razón que las reformas dentro de moneda única son absolutamente imprescindibles. Sin embargo esto no es suficiente. Además, necesitamos que los perdedores de los ciclos asimétricos puedan movilizarse para acudir allí donde el ciclo es más benigno, lo que termine por rebajar la presión en aquellas zonas de una moneda única donde la herida es más sangrante. Ocurre por ejemplo en los Estados Unidos, donde los ciclos asimétricos entre estados se minimizan por la elevada movilidad de la mano de obra.

Sin embargo permitir la movilidad de las personas no es aún suficiente. Además hay que tener consciencia de que se vive en un entorno integrado con una sola moneda y actuar en consecuencia. Los estabilizadores económicos de los ciclos deben a su vez estar integrados. No es posible sostener una moneda con 19 políticas fiscales separadas. Necesitamos instrumentos comunes, como gastos sociales integrados, por ejemplo de desempleo o de asistencia, con regulaciones laborales similares, con políticas de infraestructuras comunes. No es necesario más Estado, sino menos estados. Necesitamos compromiso de los países periféricos para controlar el gasto cuando sea posible. Necesitamos compromiso de los países centrales para expandir el gasto cuando sea posible y necesario. Necesitamos realmente una única política común, tanto en lo que concierne a la moneda como al gasto público.

Sólo así seremos capaces de seguir avanzando en la construcción de Europa. Seremos capaces de crear eso que ahora llamamos crecimiento “inclusivo”, que espante populismos xenófobos de derechas en el centro y de izquierda en el sur. Sólo de esa manera podremos alcanzar el anhelo de una Europa verdaderamente integrada. Yo apuesto por ello.

Los charlatanes occidentales que justifican la yihad
Giulio Meotti (*)  latribunadelpaisvasco.com 7 Octubre 2016

Tras el 11 de septiembre de 2001, la crema de los intelectuales europeos empezó inmediatamente a buscar justificaciones para la yihad. Estaban obviamente fascinados por el rifle de asalto Kaláshnikov, "el arma de los pobres". Para ellos, lo que habíamos visto en Nueva York era una quimera, una ilusión. Los asesinatos masivos eran supuestamente el suicidio de la democracia capitalista, y el terrorismo la cólera de los desempleados, el arma desesperada de un lumpemproletariado agraviado por la arrogancia de la globalización occidental.

Esos intelectuales han sembrado la semilla de la desesperación en una gran caja de resonancia occidental. Desde el 11-S hasta las más recientes matanzas en suelo europeo, los occidentales asesinados son presentados como simples víctimas colaterales de una guerra entre "el sistema" y los parias de la Tierra, que sólo están reclamando su lugar en la mesa.

Uno de esos intelectuales es Michel Onfray. Hace algún tiempo ya que conocemos la cínica expresión tonto útil, que se suele atribuir a Lenin y se utilizaba para denominar a los occidentales que justificaban los horrores del comunismo. La revista francesa L'Express lo ha utilizado para describir a Onfray: "El tonto útil del islamismo".

Cuando, en 2005, se publicó su Tratado de ateología, Onfray jamás se hubiese imaginado que diez años después se convertiría en la niña bonita de la organización islamista Estado Islámico (ISIS). Sin embargo, el 21 de noviembre de 2015, una semana después de las matanzas de París, Onfray apareció en un vídeo de propaganda del Estado Islámico. Pocos días después, Onfray, ese ídolo de la reflexiva clase media europea, dijo: "El ISIS y Francia podrían firmar una tregua".

Onfray dio otra entrevista, a la revista Famille Chrétienne, donde explicaba que no hay diferencias morales entre "matar vidas inocentes de mujeres, niños y ancianos" y el "terrorismo de Estado": entre el ISIS y la guerra occidental contra el terrorismo.

Onfray es el filósofo francés más leído del mundo, y ha destronado a Michel Serres, Michel Foucault y Jean-Paul Sartre. Este filósofo embriagado por la Ilustración ha escrito 80 libros, que se han traducido a casi 30 idiomas. No es marxista, sino un hedonista libertario. Según Onfray, la herencia judeocristiana impide el goce libre del amor. De ahí su insistencia, en definitiva, en que la civilización occidental está "muerta".

Peter Sloterdijk
¿Cómo pudo este gran hedonista, teórico del materialismo y el ateísmo, convertirse en la niña bonita de los degolladores islamistas? El primer ministro Manuel Valls lo acusó de haber "perdido el norte".

Si Onfray pide una tregua con el Estado Islámico es porque cree que Francia es responsable de lo que le ha ocurrido. En su libro Pensar el islam, Onfray escribió: "Si nos atenemos a los hechos históricos y no a las emociones, Occidente atacó primero". Al parecer, Francia está recogiendo lo que ha sembrado. Por supuesto que los islamistas matan y masacran, pero no es por su culpa, ya que Occidente, a juicio de Onfray, atacó primero.

También parecía dar más excusas al ISIS al hablar de la "islamofobia" francesa.

¿Por qué se ha vuelto Onfray tan popular entre los yihadistas franceses que luchan en Siria e Irak? El periodista David Thomson, especialista en movimientos yihadistas, explicó: "Onfray es traducido al árabe y sus textos se comparten en todas las webs pro ISIS". Hablando con Jean-Jacques Bourdin en 2013, Onfray defendió incluso el derecho de los islamistas a aplicar la sharia en Mali.

Onfray reconoce que estamos en guerra. Pero esta guerra, según él, la empezó George W. Bush. Se olvida de que 3.000 americanos fueron asesinados el 11 de septiembre de 2001. Si se le recuerda que el "ISIS mata a gente inocente", Onfray responderá: "Nosotros también hemos matado a gente inocente". Es la equivalencia moral perfecta entre el ISIS y Occidente. ¡Bárbaros contra bárbaros! Los 130 franceses asesinados el 13 de noviembre de 2015 son simples marionetas de Occidente. Con su relativismo moral, Onfray abre la puerta al degüello islamista.

Onfray pertenece a una larga lista de charlatanes que pululan en la intelectualidad europea. En un artículo en Le Monde, el filósofo alemán vivo más famoso, Jürgen Habermas, afirmaba: "El yihadismo es una forma moderna de reacción a las condiciones de vida que caracterizan el desarraigo". Alguien debería haberle explicado que todos los terroristas estaban bien integrados en las democracias francesa y belga, y que vivían de prestaciones sociales.

Slavoj Zizek
Otro celebridad del mundo de la filosofía, el gurú neomarxista esloveno Slavoj Zizek, decía que el islamismo podría parecer reaccionario; pero “en un curioso giro, la religión es uno de los posibles lugares desde los que se pueden plantear dudas críticas sobre la sociedad de hoy. Se ha convertido en uno de los lugares de resistencia”.

Zizek también afirmaba que los "islamofascistas" y los "racistas europeos antiinmigración" son "las dos caras de la misma moneda".

Tras las matanzas de París, el intelectual francés Thomas Piketty apuntó a la "desigualdad" como origen del éxito del ISIS. Otro filósofo alemán muy conocido, Peter Sloterdijk, dijo que los atentados del 11 de Septiembre fueron sólo "unos pequeños incidentes".

José Saramago, Premio Nobel de Literatura, afirmó que estrellar dos aviones contra las Torres Gemelas era "una venganza contra la humillación".

Están también los que, como el pensador francés Jean Baudrillard, dijeron que los ataques contra las Torres Gemelas era lo que Estados Unidos quería en realidad. En resumen: lo hicieron los terroristas islámicos, pero nosotros lo queríamos. O por citar al famoso compositor alemán Karlheinz Stockhausen, el atentado contra el World Trade Center fue "la mayor obra de arte posible en todo el Cosmos".

La cumbre del cinismo la alcanzó Dario Fo, el ganador del Premio Nobel de Literatura en 1997, que tras el 11-S declaró:

“Los grandes especuladores se regodean en una economía que mata de miseria a decenas de millones de personas cada año, así que ¿qué son 20.000 muertos en Nueva York? Independientemente de quién haya llevado a cabo la masacre [del 11-S], esta violencia es hija legítima de la cultura de la violencia, del hambre y de la explotación humana”.

Esto ya pasó antes. Filósofos como Martin Heidegger y Carl Schmitt, escritores como Knut Hamsun y Louis Ferdinand Céline, músicos como Wilhelm Furtwangler y Ernst von Karajan son sólo algunos de los representantes más famosos de la cultura europea que abrazaron el sueño de Adolf Hitler. Sus herederos justifican ahora la yihad como el castigo definitivo a las libertades y la democracia occidentales.
(*) Artículo publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute. Traducción elmedio.com

82 AÑOS DEL SEMÁFORO ROJO
Octubre de 1934, el golpe de Estado que admira la izquierda
La izquierda española sigue haciendo gala de una hipocresía muy significativa: la de criticar el golpe del 18 de julio por “antidemocrático” mientras admiran los sucesos de Asturias.
Juan E. Pflüger gaceta.es 7 Octubre 2016

En 1933 las urnas habían hablado. La mayoría de los españoles había elegido un Gobierno de centro derecha que pusiera coto a los desmanes de la conjunción republicano-socialista del primer bienio. Además, era la primera vez que votaba la mujer en unas elecciones generales y habían apoyado mayoritariamente a la CEDA,

El partido dirigido por el abogado José María Gil Robles había sido la fuerza más votada, obtuvo 115 diputados, como segunda fuerza se encontraban los centristas de Alejandro Lerroux, el Partido Republicano Radical (PRR), con 102; el PSOE se había quedado con 59 tras el cambio de Besteiro por Largo Caballero. El resto de partidos con representación eran todos de derechas: agrarios, carlistas, la Lliga, Renovación Española. Los comunistas solamente habían obtenido un diputado.

Pese a esta aplastante victoria del centro derecha y la derecha, los menguados partidos de izquierda presionaron al timorato y acomplejado presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora, para que no encargase la formación de Gobierno a Gil Robles. Amenazaban con una revolución en caso de que la CEDA entrase en el Gobierno. La izquierda, una vez más y como ocurrión en abril de 1931, no aceptaba los resultados electorales.

Sorprendentemente, en lugar de aplicar la legalidad y encargar la constitución del Ejecutivo a la fuerza más votada, corrió el turno y nombró Jefe de Gobierno a Lerroux, lider de la segunda fuerza más votada.

A pesar de ello, Gil Robles colaboró durante un año con el líder del PRR. Finalmente solicitó a Alacalá Zamora la entrada en el Gobierno de tres diputados de la CEDA. Para evitar conflictos, el propio Gil Robles no pidió ninguna cartera para él.

Los socialistas llevaban meses comprando armas e instrullendo a milicias por si ocurría esto. La clave era la frase “¡Atención al disco rojo!”. Y el diario del PSOE, El Socialista, lo publicó. Las milicias del PSOE, las anarquistas y las comunistas se lanzaron a la revolución contra un Gobierno que se había ceñido a la legalidad.

El objetivo era dar un golpe de Estado que derrocase el régimen que ellos mismos habían traído. La izquierda no respetaba las reglas del juego cuando no corrían a su favor, aunque las hubieran redactado ellos.

Hoy, 82 años después, quienes se empeñan en una revanchista Memoria Histórica, tienen la osadía de reivindicar aquel golpe de Estado que pretendía instaurar una dictadura, la del proletariado. Un régimen copiado del soviético. Un régimen basado en una ideología que ha sido la más criminal de la historia. Pero les da igual. Siempre colocan el lado grueso del embudo mirando hacia ellos.

Les da igual que la revolución que desencadenaron causase más de mil muertos, que fueran asesinados inocentes, se quemasen edificios religiosos y culturales. Son los suyos, y eso, para ellos, es lo único que cuenta. Aunque se trate de criminales y centenares de víctimas.

en Reino unido
El Consejo de Europa intenta silenciar el origen islamista de la violencia
El Comité de Racismo e Intolerancia europeo recomienda al Gobierno británico y a los medios de comunicación omitir si los criminales son musulmanes o refugiados y consultar a la comunidad islámica todas las leyes que les afecten.
Pepe G.-Saavedra gaceta.es 7 Octubre 2016

Se van conociendo nuevos detalles de las recomendaciones del Consejo de Europa al Gobierno de Reino Unido sobre los ‘’comportamientos xenófobos’’ de políticos y prensa del país. Varios medios de comunicación británicos y el propio Ejecutivo han criticado el informe del Comité de Racismo e Intolerancia (ECRI). Una de las peticiones más polémicas, de un total de 23, es la relativa a la información de crímenes y ataques cometidos por musulmanes, que pretenden vetar.

El Daily Mail, uno de los medios que han salido al paso de las críticas, habla directamente de ‘’intromisión del Gobierno de Theresa May sobre cómo manejar los medios de comunicación en una alarmante amenaza a la libertad de expresión’’.

Las recomendaciones de la justicia europea afectan a la legislación penal, la libertad de prensa, los informes sobre la criminalidad y las leyes LGTB y de igualdad y sugieren a los ministros dar ‘’un riguroso entrenamiento’’ a los periodistas. El informe ha atribuido el reciente aumento de los crímenes de odio y de racismo en Reino Unido a los ‘’ejemplos preocupantes de intolerancia y expresiones de odio en los periódicos, incluso entre los políticos’’. Además, señalan al ‘brexit’ como principal detonante de estos casos, aunque en las fechas por las que se realizó el estudio, entre 2009 y principios de 2016, ni siquiera la campaña sobre el referéndum había comenzado.
Los puntos más polémicos

Entre las recomendaciones más criticadas se encuentra la que solicita a los medios de comunicación la omisión de la religión que practican los criminales, aludiendo directamente a la comunidad musulmana, y la publicación de sus antecedentes. Europa vive en la actualidad una amenaza constante de los islamistas radicales, con diferentes ataques que han golpeado París, Bruselas, Múnich… El último, este miércoles en la capital belga, donde un musulmán, vinculado con retornados de Siria e Iraq, ha apuñalado a dos agentes de Policía.

"La ECRI considera que, a la luz del hecho de que los musulmanes están cada vez más bajo el punto de mira como resultado de los recientes actos terroristas relacionados con ISIS, alimentar los prejuicios contra los musulmanes puede resultar peligroso, no sólo para la dignidad de la gran mayoría de los musulmanes en el Reino Unido, sino también por su seguridad’’, sostiene el informe.

"En este contexto, llama la atención un estudio reciente de la Universidad de Teeside que sugiere que cuando los medios de comunicación hacen hincapié en que los autores de actos terroristas son musulmanes y dedican una importante cobertura a ellos, la reacción violenta contra la comunidad islámica es probablemente mayor que en los casos donde la motivación de los autores es rechazada en favor de explicaciones alternativas’’.

Sugieren así desde Estrasburgo que se siga el ejemplo de Suecia y Colonia, donde no sólo se ocultaron los miles de casos de agresiones cometidas a manos de inmigrantes, sino que se obvió su religión. En el país escandinavo, incluso, se tapó deliberadamente que los atacantes eran musulmanes para evitar que la derecha identitaria obtuviera el respaldo de los ciudadanos por su contundentes medidas en cuanto a inmigración.

‘’ECRI recomienda que la estrategia para la integración de los refugiados a desarrollar en Inglaterra e Irlanda del Norte debe buscar la asistencia de los demandantes de asilo recién llegados, en particular lo que concierne a la vivienda, el empleo, asistencia social y al aprendizaje del inglés’’. También urge al Gobierno británico a ‘’revisar las ayudas y el régimen fiscal de los inmigrantes y garantizarles el acceso a la justicia en caso de discriminación laboral’’.

‘’ECRI recomienda a las autoridades establecer un diálogo real con los musulmanes para combatir la islamofobia. Deberían consultarles sobre todas las políticas que afecten directamente a su comunidad’’, advierten.
La respuesta

Varios medios británicos se han sentido directamente aludidos por este informe y han respondido hablando de censura y de boicot a la libertad de expresión. Entre ellos se encuentran el Express y el Daily Mail.

Pero además el Ejecutivo del país ha enviado un comunicado a la entidad europea en la que asegura que ‘’el Gobierno está comprometido con la prensa libre y abierta, y no interfiere en lo que se publica o no siempre y cuando se ajuste a la legalidad’’.

ECRI es un organismo dependiente del Comité de Derechos Humanos del Consejo de Europa, compuesto por expertos y que trata temas relacionados con el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la intolerancia y la discriminación. El Consejo de Europa está integrado por 28 países de la UE y el Reino Unido ya barajó en varias ocasiones salir del organismo.

El gráfico que demuestra que el objetivo de déficit del Gobierno es una burla
La AIReF afirma que es "probable" que este año se cumpla con el objetivo de déficit… pero esto tiene una segunda parte.
Libertad Digital 7 Octubre 2016

Probabilidad de saldo menor que el objetivo para 2016. | AIReF

El Gobierno español quizás cumpla este año con el objetivo de déficit. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha publicado este jueves una nota de prensa en la que asegura que es "probable" que el conjunto de las administraciones públicas alcance este año la meta marcada: el equivalente al 4,6% del PIB.

Parece una gran noticia. Por primera vez, la AIReF habla de un cumplimiento "probable". En abril de este mismo año, su diagnóstico era "improbable" y en su anterior estudio era "muy improbable".

La AIReF es un órgano de control que el Gobierno creó hace un par de años a petición de Bruselas. El objetivo era que un organismo independiente vigilase las cuentas públicas y emitiese informes al respecto. Y lo cierto es que hasta el momento está cumpliendo muy bien su labor. Muchos de los informes que ha publicado han demostrado la inexactitud de las previsiones del Gobierno. Por ejemplo, el documento que publicó en julio era demoledor con las cuentas de Hacienda.

Por eso, que hayan cambiado su pronóstico tiene una enorme relevancia. Pero hay un pero. Y también está muy bien explicado en el propio informe de la AIReF. En realidad, está resumido en el gráfico que puede verse a continuación. Es cierto que cada vez el cumplimiento es más probable… pero es que el objetivo también va cambiando según pasan las semanas.

Claro que es más sencillo cumplir con el 4,6% que España pactó en el Consejo Europeo del 2 de agosto. Hay que tener en cuenta que el objetivo inicial para este año era del 2,8%. Luego pasó al 3,6% tras una dura negociación entre el Gobierno y Bruselas. Y ahora tenemos un punto más del PIB de margen. Bueno, pues ni siquiera así es seguro que cumplamos, sólo "probable".

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Y aquí hay al menos tres consideraciones que hacer: en primer lugar, España lleva desde 2008 con un déficit público superior al 3% del PIB que marca el Pacto de Estabilidad de la UE. Si también incumplimos este año, serán nueve ejercicios seguidos de incumplimiento, los tres últimos incluso aunque estamos teniendo un fuerte crecimiento económico. No se sabe cuándo, pero puede que en algún momento el resto de los países de la UE se cansen de esta situación. No hay que olvidar que la deuda española está avalada, explícita o implícitamente, por la Eurozona y la política del BCE: sin el respaldo alemán nuestra posición ante los mercados y los precios a los que colocamos la deuda serían muy diferentes.

En segundo lugar, ese déficit lo tendremos que pagar los contribuyentes españoles antes o después. La negociación con Bruselas es un tema político. Pero consigamos más o menos margen en la UE (y hay que reconocerle a Luis de Guindos que es capaz de sacarle unas buenas condiciones al resto de países de la Eurozona año tras año, aunque no cumplamos nunca) para el ciudadano que paga impuestos eso no es ningún alivio. Y para la salud de la economía española es igual de preocupante.

Por último, queda claro que al Gobierno de Mariano Rajoy el equilibrio de las cuentas públicas no le importa en exceso. Sí, hacen muchas declaraciones al respecto, pero esas palabras no están respaldadas por los hechos. La realidad es que lo único que parece relevante para el ministro de Hacienda y el presidente del Gobierno es poder decir que han cumplido con el objetivo pactado con otros políticos en Bruselas y mantener así el respaldo de los gobiernos europeos. Desde fuera, este proceso (cumplir sólo cuando cambian el objetivo inicial) parece como hacerse trampas al solitario, como el mal estudiante al que los padres bajan cada día el nivel de exigencia para no enfrentarse a la realidad de su fracaso (luego hay algunos que incluso le hacen un regalo a final de curso por haber suspendido sólo 6). Pero eso a los políticos españoles parece no preocuparles.

Pues bien, si eso es lo importante, hay que reconocerles un logro: hoy es más "probable" cumplir que hace cuatro meses. También es cierto que si el objetivo fuera el 7% seguro que lo lográbamos, por lo que ahora sólo hay que conseguir que Bruselas nos lo firme. O mejor aún, si fuera del 15% podríamos presumir de quedarnos 10 puntos por debajo... Eso sí, también hay que decir que este Ejecutivo es especialista en ir subiendo los objetivos de déficit e ir incumpliendo los nuevos límites. A comienzos de 2017 habrá que ver si esta vez, por fin, el 4,6% sí es definitivo.

Las conclusiones de la AIReF

En cualquier caso, más allá de la cifra concreta, las principales conclusiones del informe de la AIReF son las siguientes:

"La previsible reducción de los gastos en casi un punto del PIB y la ampliación del objetivo de déficit hacen probable su cumplimiento"

"La evolución de los ingresos, menos favorable que lo esperado, parece deberse a un mayor efecto negativo en la recaudación de la reforma de los impuestos sobre la renta"

"Los recientes cambios normativos en el Impuesto sobre Sociedades dirigidos a la reducción del déficit público permitirán una evolución positiva de este impuesto en el segundo semestre del año, invirtiendo la tendencia registrada hasta la fecha; sin embargo, no sería suficiente para alcanzar la previsión presupuestaria"

******************* Sección "bilingüe" ***********************

No es un suflé, es la carcoma
Los gurús políticos de la meseta dicen ahora que el procés català está en declive. Se equivocaron antes y se equivocan ahora.
Antonio Robles Libertad Digital 7 Octubre 2016

Los gurús políticos de la meseta dicen ahora que el procés català está en declive. Se equivocaron antes y se equivocan ahora. Por partida doble.

Ni era un tsunami a punto de romper España hace dos días, ni ahora es un suflé. Y digo por partida doble porque los mismos que se equivocan ahora ya se habían equivocado hace años cuando consideraban al nacionalismo un mero recurso del catalanismo para lograr arrancar tajadas económicas con cualquier pretexto. Y no era así, o no era sólo así. En el chantaje, además de la búsqueda del privilegio, latía un impulso supremacista arraigado en un largo resentimiento hacia España. Sin la fuerza de ese inconsciente colectivo alimentado permanentemente por la propaganda catalanista nunca se habría llegado al delirio de cientos de miles de personas tabuladas en los parchís de las últimas Diadas.

Se equivocaron en los ochenta y noventa cuando le negaron capacidad para convertirse en una amenaza, se equivocaron ante las Diadas de 2012 y siguientes cuando lo vieron capaz de romper España, y se equivocan ahora cuando, ante las muestras de fatiga de la última Diada, vuelven a desestimar capacidad para imponer sus objetivos. El suflé ha bajado, aseguran.

Vuelven a errar. Ni son tan poderosos como publicitan ni tan inconsistentes como desea la desidia de nuestros gobernantes, intelectuales orgánicos y prensa afín.

Si hubieran reparado en la ingeniería social alimentada con 20.000.000 millones de euros a lo largo de estos últimos 40 años para recrear el relato de una Cataluña expoliada y humillada por España durante los últimos trescientos años, se hubieran dado cuenta de que el esperpento ha calado en la mente de dos generaciones de escolares como el agua en la esponja.

Sí, la fuerza del nacionalismo no es tanta como quieren hacernos creer, sí, el tumulto de las últimas Diadas empieza a remitir; pero permanecen ahí, están para quedarse esas dos generaciones sin capacidad para metabolizar la frustración que les produciría no alcanzar el sueño de la independencia. El mal ya está hecho.

Ellos no mienten, ellos están convencidos de la bondad del procés, ellos han mamado las patrañas de sus mayores, ellos han sentido las emociones del paraíso, y carecen de capacidad para cuestionar todo lo interiorizado. Para su mundo, la verdad está de su parte. No son culpables de sentir tales emociones, de sostener con pasión mentiras históricas, de considerar intrusa, incluso odiosa, la lengua española que les rodea por doquier como una amenaza a su adorada lengua propia. Ellos no se conformarán ahora con la imposibilidad del sueño. Al final del túnel espera la violencia. Aunque de momento, eso no será posible. ¿Por qué?

El procés está basado en una revolución de sonrisas; un simple envoltorio hilado con los mejores valores de nuestro tiempo y los más populistas: la tolerancia, la no violencia, la democracia directa, el derecho a decidir... Todo impecable, de ellos depende su hegemonía moral. Seda en las formas e impostura en las acciones reales. La engañifa les obliga, sin embargo, a no hacer excepción alguna. Saben, que el primer tiro en la nuca contra el invasor, sería el fin del procés. Al día siguiente dos tercios del catalanismo biempensante que les sigue les abandonaría. Pero…

¿Quién podría frenar los daños colaterales de la frustración de dos generaciones de jóvenes convencidos de que España es el mal? Hoy eso parece impensable, pero quien conozca esa Cataluña construida de emociones sabe que un tanto por ciento no se resignará. Sus convicciones son profundas, sus dudas inexistentes y el fanatismo supremacista les lleva a la ceguera. Los huevos ya están incubados, lo peor está por llegar.

PD. Sólo hay una solución, poner todo el dinero y la inteligencia del mundo para revertir con cultura, información e ilustración la hegemonía moral que ostentan. Mientras no los desenmascaremos políticamente y les obliguemos a mirarse en el espejo de su propio racismo cultural, el futuro es inquietante.

Forcadell, Mas y Homs deben ser inhabilitados por su desafío
Editorial La Razon 7 Octubre 2016

Hacen bien los magistrados del Tribunal Constitucional al recalcar que, con independencia de la reforma del artículo 92 de la Ley Orgánica que regula su funcionamiento, todos los poderes públicos estaban ya obligados a cumplir sus resoluciones, pero lo cierto es que, gracias a esa modificación normativa –impulsada por el Gobierno del Partido Popular–, hoy el Alto Tribunal dispone de mejores instrumentos para la defensa de los principios constitucionales y, como no podía ser de otra forma, los ha puesto en funcionamiento.

Asimismo, quienes acusaban a Mariano Rajoy de pasividad ante el comportamiento desleal de la Generalitat y el Parlament de Cataluña tendrían que reconocer su error y aceptar que la decisión tomada por el Gobierno de ceñirse estrictamente a los caminos que marcan nuestras leyes se está revelando acertada y, sobre todo, ha servido para evitar que los separatistas tomaran de rehén al conjunto de la sociedad catalana, que rechaza mayoritariamente el aventurerismo soberanista.

Con estas consideraciones no queremos rebajar en un ápice la trascendencia de la unánime resolución adoptada hecha pública ayer por el Tribunal Constitucional, que no sólo deduce testimonio a la Fiscalía de la actuación de la presidenta de la Cámara catalana, Carme Forcadell, por desobediencia, sino que resuelve sobre el fondo del recurso presentado por el Ejecutivo contra el proceso separatista. Y no puede ser más claro al determinar que la decisión adoptada por el Parlament el pasado 28 de julio –que había sido cautelarmente suspendida por el mismo Tribunal– tiene «efectos jurídicos propios y no meramente políticos», implica la atribución de poderes superiores a los que se derivan del autogobierno reconocido por la Carta Magna y se arroga la potestad de vulnerar el orden constitucional.

Ni la legitimidad democrática del Parlament de Cataluña ni la autonomía parlamentaria sirven de pretexto para saltarse la Ley. En definitiva, que el comportamiento de la presidenta de la Cámara contraviene la Constitución y el propio Estatuto de Autonomía, por lo que debe hacer frente a la responsabilidad penal contraída, para lo que se insta a actuar a la Fiscalía. Poco a poco, la Justicia va cercando a quienes, desde el más absoluto desprecio a las leyes e, incluso, a la lógica política, tratan de llevar a la ruptura a una parte de España. Los procesos abiertos se sustancian –ya se ha pedido desde el Tribunal Supremo la autorización al Congreso para investigar al diputado Francesc Homs por el referéndum separatista– y, tal vez, habría que reprochar a los jueces que sus tiempos no coinciden demasiadas veces con los de una opinión pública que asiste atónita y desconcertada al espectáculo de la desobediencia, las falsedades y el desafío abierto de quienes más obligados están, por razón de su cargo, al respeto a la Ley.

De hecho, ayer la Cámara de Cataluña, y con ella su presidenta, Carme Forcadell, demostró contumacia en el delito al aprobar una nueva resolución anticonstitucional, pese a todas las advertencias de la oposición. También a quienes, sin duda desde la buena voluntad, tratan de contemporizar con los separatistas y hablan de evitar un «choque de trenes», que sólo está en el imaginario nacionalista, habría que recordarles que el imperio de la Ley en un Estado social y democrático de Derecho, como es España, no puede ser conculcado ni trasgredido por nadie. Y que quien lo haga pagará las consecuencias.

La relación con el PSC, daño colateral de la crisis del PSOE
EDITORIAL El Mundo 7 Octubre 2016

Ha tenido que llegar una situación límite en el socialismo para que estallara la tensión sostenida en el tiempo entre el PSOE y el PSC. La espoleta ha sido la crisis generada por los barones al derribar a Pedro Sánchez de la secretaría general, que desembocó en el vergonzoso episodio del Comité Federal del sábado pasado. Sánchez tenía avanzados los acuerdos para la formación de un "Gobierno alternativo" con Podemos y los separatistas y a espaldas de la dirección del PSOE.

Cuando Sánchez comunicó a la opinión pública su dimisión, repitió que tenía el mandato del Comité Federal de "no permitir el Gobierno de Rajoy", pero en esa comparecencia no se refirió a que la dirección socialista también le había dicho que no podía apoyarse en los independentistas catalanes para lograr la investidura. No lo mencionó porque los necesitaba, y los quería, para alcanzar el Gobierno. El PSC iba a resultar clave para atraerse a Junts pel Sí y por eso Miquel Iceta, secretario general de los socialistas catalanes, ha sido el barón que con más contundencia ha defendido a Sánchez. Se entiende ahora aquel "¡Pedro mantente firme, líbranos de Rajoy y del PP", de un sobreactuado Iceta en la jornada de reflexión de las elecciones vascas y gallegas.

El PSC tiene -ha tenido desde el principio- un alma independentista y otra constitucionalista. Sánchez se alió con la primera para ganarse a Junts pel Sí e intentar llegar al Gobierno y lo hizo a la espalda de la cúpula del PSOE. Algo que los dirigentes del partido en el resto de España no podían permitir. Ahora, lejos de amainar tras la salida de Sánchez, el conflicto entre el PSOE y el PSC puede recrudecerse en los próximos días si ambas facciones mantienen sus posiciones. Y no parece que vaya a ser así.

Los socialistas catalanes presentaron ayer en el Parlament una propuesta que rebasa con mucho los postulados del PSOE respecto a la configuración territorial del Estado. El documento difiere de medio a medio de la Declaración de Granada de 2013, firmada también por el PSC, que resume la doctrina oficial socialista sobre la territorialidad de España. Era parte del acuerdo con Puigdemont a cambio de ese apoyo a la investidura de Pedro Sánchez.

El texto defiende un "pacto constituyente" que tenga como objetivo la creación de "un Estado federal integrado por diversos entes federados que adoptarán la denominación e instituciones que prefieran". La propuesta sitúa al mismo nivel al Estado central y a los "entes" autónomos a la hora de la resolución de conflictos y pide que en una futura Constitución se reconozcan "las opciones políticas y legislativas propias de cada uno de los entes federados". Para Cataluña, los socialistas quieren que quede constancia de que los "derechos históricos son el fundamento de su autogobierno". Todo este proceso debería concluir con la convocatoria de un referéndum en todo el país.

Javier Fernández, presidente de la gestora y máxima autoridad ahora del partido fue ayer muy claro en su respuesta a la propuesta del PSC: "Yo estoy en Granada y el partido está en Granada". Sugirió así que las seculares grietas que existen en la relación entre el PSC y el PSOE continúan agrandándose. Y lo harán aún más si, como ayer mismo manifestaron distintos dirigentes de los socialistas catalanes, los diputados del partido no obedecerán las instrucciones del Comité Federal si éste decide abstenerse y conceder la investidura a Rajoy.

El tensionamiento de las relaciones entre el PSC y el PSOE es el gran daño colateral de la crisis socialista. El Partit dels Socialites de Catalunya nace de la unión de distintas formaciones de izquierda -una encabezada por Joan Reventós y Raimon Obiols y otra por Josep Pallach- que se unieron a la federación catalana del PSOE. Desde entonces, han convivido en su seno dos concepciones, una nacionalista y otra centralista.

La primera fue derivando hacia posturas cada vez más radicales, que se manifestaron claramente en los gobiernos tripartitos -con ERC y la izquierda radical- de Pascual Maragall y de José Montilla. Aunque en ese tiempo el PSC ha ido perdiendo peso en la política catalana -de los 52 diputados que obtuvo Maragall en 1999 a los 16 de Iceta en 2015-, el alma soberanista se ha consolidado frente a la concepción integradora del Estado. El sábado, Iceta y Núria Parlon, partidaria del derecho a decidir, se disputan la secretaría general del partido. Gane quien gane, todo indica que el PSOE seguirá teniendo un grave problema con el PSC.


 


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