AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10  Octubre  2016

Acuerdos que ponen en peligro el control de las cuentas públicas
EDITORIAL El Mundo 10 Octubre 2016

Las negociaciones entre el Gobierno y el principal partido de la oposición encaminadas a conseguir una posible investidura de Rajoy, el candidato más votado en las dos últimas elecciones, tienen una doble lectura. Por un lado, es muy positivo que PSOE y PP asuman por fin la necesidad de una colaboración entre ambos para lograr que nuestro país salga del bloqueo institucional en el que está varado desde hace más de 10 meses. Los dos partidos que han regido la vida política de España desde la instauración de la democracia están obligados a potenciar lo que les une y a aparcar sus diferencias en beneficio de todos los ciudadanos, que llevan casi un año demandando que se pongan de acuerdo y comiencen a gobernar. Como ocurre en muchos países de nuestro entorno, cuando está en riesgo la estabilidad del país, amenazada por movimientos populistas y antisistema, es necesario formar alianzas de amplio espectro ideológico.

No obstante, estos acuerdos no pueden hacerse a cualquier precio. El primero de los pactos sellados recientemente se tradujo en la ley que endurece el Impuesto de Sociedades con el objetivo de recaudar alrededor de 8.000 millones de euros adicionales para reducir el déficit, tal y como exige Bruselas. Esta medida podría ser justificable por la urgente necesidad de aumentar los ingresos del Estado para cumplir con el objetivo del 4,6% de déficit del PIB, pero tiene efectos lesivos para el sector productivo. Lo que Montoro ha hecho es recurrir a la ingeniería fiscal para compensar la incapacidad que ha demostrado el Gobierno en estos cinco años para cumplir con los objetivos fijados por la Comisión Europea.

Pero más arriesgadas aún son las negociaciones que ha llevado a cabo el propio ministro de Hacienda con la nueva dirección de Ferraz, de las que informamos hoy. El propósito sería elevar el objetivo de déficit de las comunidades autónomas del 0,3% al 0,7% este año y del 0,1% previsto para 2017, a no menos del 0,5%. La consecuencia es que las CCAA no tendrán que hacer un ajuste tan duro como el que exige Bruselas y podrán seguir gastando más de lo que ingresan. El Ministerio que dirige Montoro, que ha sido incapaz de embridar el déficit de las CCAA en toda la legislatura, justifica esta decisión en que la media del déficit autonómico se sitúa en torno al 0,8% (según los informes de la AIReF) y mantener un listón tan exigente podría llevar a un incumplimiento masivo de los objetivos y la consiguiente retirada de la financiación autonómica prevista a través del FLA. Además, Hacienda argumenta que esta relajación de los objetivos estaría permitida por Bruselas, que habría consentido flexibilizar los porcentajes de déficit.

La reforma de la Ley de Estabilidad que quiere impulsar el Gobierno tendría el visto bueno de los barones del PSOE, cuya voluntad es clave para que los diputados socialistas se abstengan en una inminente votación de investidura que posibilite a Rajoy volver a formar Gobierno. Pero no contentos con esta medida, los presidentes autonómicos pretenden que el Ejecutivo aumente la financiación a las CCAA en 2017. Una iniciativa discutible porque la mayor parte de las autonomías carecen de credibilidad por sus reiterados incumplimientos del techo de déficit. Y porque no pueden pretender una financiación sin límites por parte del Estado cuando son incapaces de reducir sus gastos. Aunque hay que reconocer que algunas CCAA han hecho indudables esfuerzos, el incumplimiento de la mayoría pone en peligro los objetivos que exige Bruselas.

Además, todavía está pendiente una reforma integral de las Administraciones del Estado para reducir una estructura que está sobredimensionada y que no puede seguir cargándose sobre las espaldas de los ciudadanos, únicos perjudicados de los duros ajustes realizados desde el inicio de la crisis.

Los pactos entre PP y PSOE son necesarios para la gobernabilidad del país, pero no pueden hacerse en contra de los intereses a medio plazo de la estabilidad financiera. Los acuerdos de Estado deben contemplar también un ajuste en el gasto público, que ha ido creciendo a lo largo de la crisis y que nos ha llevado a contraer una deuda que ya supera el 100% del PIB.

Con unos tipos de interés que se aproximan a cero, aumentar el endeudamiento no produce efectos visibles sobre las cuentas públicas. Pero si hay un cambio de ciclo y el coste del dinero vuelve a subir, España tendrá serias dificultades para afrontar sus obligaciones de pago.

De cegueras voluntarias e inducidas
AUGUSTO ZAMORA R. El Mundo 10 Octubre 2016

Según el último informe del Banco Mundial (organización poco sospechosa de izquierdista), la región de Asia Pacífico sigue siendo el motor de la economía mundial, con un crecimiento promedio del 6%. China crecerá apenas el 6,7% y Vietnam un 6%. Corea del Sur, la de menor crecimiento, lo hará un 2,7%, a causa -eso sí- de la crisis que arrastran EEUU y la Unión Europea, por ser la surcoreana una economía netamente exportadora. En España se hace alarde de que la economía crecerá en 2017 hasta un 2,3%, casi igual que la de Corea del Sur, pero con notables diferencias. En Corea del Sur el paro ha girado, los últimos diez años, en torno al 3%, por un 20% en España. El endeudamiento del Estado coreano, de 2010 al presente, no llega al 40% de su PIB, en tanto la deuda pública de España, por vez primera en un siglo, supera el 100%. Peor aún, la deuda real española, suprimiendo las consabidas trampas para disfrazar las deudas a que suelen recurrir las administraciones, podría ascender al 140% del PIB nacional. En otras palabras, España está en bancarrota, una bancarrota que seguirá acrecentándose silenciosamente a causa de la dependencia española de Alemania, único país europeo que se ha enriquecido hasta la obscenidad con la miseria de los países del sur, léase Grecia, Portugal, España e Italia.

El embargo informativo que vive el país -mitad inducido, mitad voluntario- en relación a la marcha del mundo lleva a que -casi- todo el mundo viva en la burbuja Europa, creyendo que este subcontinente sigue siendo el ombligo del mundo y no lo que realmente es ahora, una península de Eurasia, geográfica siempre, económica, comercial y técnica ahora. La comparación entre Corea del Sur y España sirve de revelador ejemplo de la realidad en que vivimos, mucho más efectivo que comparar a España con Italia o Irlanda. Estos países viven prisioneros en la jaula en que se ha transformado la UE y, al formar parte de los mismos extravíos, han perdido capacidad para entender el nuevo orden económico internacional existente. Tampoco perciben el creciente declive del modelo europeo y su incapacidad para adaptarse a los retos que plantea ese nuevo orden, capitaneado por países de Asia, con China como epicentro, y por una Rusia cada vez más fuerte y más abocada al enorme mercado asiático.

Corea del Sur ha reaccionado al frenazo del modelo exportador con inversiones multimillonarias en I+D, para reconvertir al país en potencia científico-técnica, que es hacia donde apunta el mercado del siglo XXI. España, como ciertos cangrejos, camina para atrás y, por sumisión al diktat de Bruselas, no sólo ha sacrificado el área de I+D con recortes draconianos, sino que ha obligado a buena parte de la flor y nata de sus científicos a tomar el camino del exilio económico. Corea del Sur, seguramente, se consolidará como potencia tecnológica, mientras España se quedará en una economía de playa y sol, retornando a los años 60 de su arranque económico, cuando el dictador Franco la convirtió en un país de «aperitivos y postre», refiriéndose a sus principales productos de exportación, que eran aceitunas y naranjas y, luego, el turismo.

No está sola España en ese disparatado camino. Hace pocos días, la Agencia Espacial Europea celebraba con bombo y platillo el éxito de la misión Rosetta, que consistía en que una sonda europea se aproximara a un cometa y, finalmente, se estrellara en él. Un logro científico y técnico que no se puede poner en duda, pero un logro menor. Hace pocos días, China lanzó el laboratorio espacial Tiangong 2, como parte del proyecto para establecer su propia estación espacial. Poco después inauguraba el mayor radiotelescopio del mundo, de 500 metros de diámetro, que dejaba atrás al radiotelescopio estadounidense de Arecido, de 350 metros. Mientras tanto, Europa y EEUU siguen dependiendo de los cohetes rusos Soyuz para acceder a la Estación Espacial Internacional, dado que ni EEUU ni la UE tienen cohetes capaces de hacerlo.

La elevación de la UE a dogma de fe y mito de terror ha llevado al disparate de pensar que todo aquello que ponga en duda su viabilidad o la pertenencia de un Estado es la peor de las herejías; pero a eso se ha llegado. Grecia ha sido económica, humana y socialmente calcinada en la pira de Bruselas por haber desafiado el dogma de la UE. No existen precedentes, en la historia, de que un Estado soberano, por el hecho de ser miembro de una asociación económica, sea destruido por desear salir de ella. Las asociaciones o uniones económicas, comerciales y políticas se hacen para mejorar las condiciones de sus miembros, no para convertirlos en galeotes. También se basan en el principio de igualdad soberana de modo que, cuando un miembro desea abandonarla -como hizo Gran Bretaña- negocia su salida en términos de igualdad. La UE es la única asociación internacional que ha convertido a los miembros más débiles en prisioneros, a un punto tal de sumisión que, si desean abandonarla, están amenazados de ruina como castigo por desafiar el dogma. Sólo ese hecho sería suficiente para decretar la defunción de la UE. Como ha pasado otras veces, los británicos han sido los únicos con inteligencia y poder suficientes para abandonar un barco que se hunde, sin verse condenados a la hoguera.

Instalada en el disparate, la UE, en su versión Mr. Hyde -la OTAN- no cesa de ampliar el cerco militar promovido por EEUU en torno a Rusia, como si cada base militar, despliegue de tropas o emplazamiento de misiles fuera juego de niños y Rusia el tonto de la clase. El impresentable embargo informativo oculta que Rusia terminará de modernizar su ejército en 2020 y, más importante aún, que Rusia y China caminan hacia una alianza estratégica que cambiará el curso del mundo. En julio pasado, Xi Jinping afirmó que "Rusia y China pueden crear una alianza ante la cual la OTAN sea débil". De no existir el embargo informativo, esta afirmación hubiera sido noticia de primera plana. Una alianza ruso-china (a la que habría que sumar a Irán, las repúblicas centroasiáticas y unos cuantos países más), efectivamente haría de la OTAN un enano inútil y a Europa una subregión cuyo único destino, en caso de guerra, sería ser abatido campo de batalla, en el que los vivos envidiarán el destino de los muertos.

Sólo bobos y desinformados pueden pensar en una guerra de una Rusia solitaria contra la OTAN. Si estallara ese conflicto, China entraría en guerra, como entrarían Irán y una decena de Estados más, aunque sólo fuera por la simple razón de que no pueden permitirse una derrota de Rusia, que los dejaría solos frente a EEUU. Putin dijo que Rusia tiene sólo 148 millones de habitantes por 700 millones la OTAN. Cifras ciertas, pero ¿cuántos millones sumaría con sus aliados? Más de 2.000 millones en casi 26 millones de kilómetros cuadrados, por cinco millones Europa. ¿Qué gana Europa en su condición de perro faldero de EEUU? En la I Guerra Mundial, EEUU dejó que los europeos se mataran entre ellos, mientras sus empresas hacían pingües negocios, vendiendo a todos los contrincantes. Intervino tres meses antes del fin de esa guerra para actuar como gran director de orquesta. En la II Guerra Mundial su presencia mayor no fue hasta 1944, cuando el Ejército Rojo había quebrado ya el espinazo de la Alemania nazi. Desde Normandía, los aliados se enfrentaron a apenas el 25% del ejército nazi, por un 75% que fue abatido por el Ejército Rojo. ¿Alguien cree, en esta región, que la OTAN derrotará a Rusia? ¿Alguien piensa que EEUU morirá por Europa?

Alemania es punto y aparte. Ha recolonizado Europa central, vampirizado a la Europa mediterránea y, encima, haciendo befa de las sanciones impuestas a Rusia, no cesa de poner en marcha acuerdos estratégicos con Moscú. El último es la construcción del gasoducto Nord Stream 2, que permitirá a Alemania disponer de suficiente gas ruso al margen de los vaivenes -y las guerras-- que puedan originarse en Ucrania. Alemania se guarda las espaldas, garantiza el acceso a la energía y atiborra sus depósitos de riqueza, para no seguir la suerte que corrió en las dos guerras mundiales. Sólo Alemania y Gran Bretaña han entendido que, para salvaguardar sus intereses, deben jugar su juego. Los demás países, España incluida, son llevados por un perverso flautista de Hamelín, al despeñadero y, lo peor, con sus clases políticas convencidas de que así los salvarán.

La Europa social y democrática ha desaparecido. Quizás nada ilustre mejor su defunción que la proliferación de muros y alambradas en su interior, que dejan en ridículo el desaparecido muro de Berlín. Este era un muro político y divisorio entre dos mundos enfrentados, el comunismo y el capitalismo. Los nuevos muros se erigen contra la especie humana y los levantan países tan democráticos como Francia y Gran Bretaña. Ese es el nuevo y real rostro de Europa, donde vuelve el fascismo (¿se había ido?) y con el fascismo las alambradas, la xenofobia, el racismo y el socialdarwinismo. ¿Quiere alguien salvar España? Que siga el camino británico, revierta las políticas económicas y sociales, haga una revolución en I+D y vuelva sus ojos al futuro, que es Asia. Que enganche España a la economía mundial, la verdadera, no la de la burbuja Europa.

Augusto Zamora R. es autor de Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos (Akal, 2016).

El sueño de Mariano
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Octubre 2016

Los sueños, según Freud, suelen ser una manifestación de deseos inconfesables y terrores inconfesados. Todas las civilizaciones antiguas vieron en los sueños algo más que sueños, por eso dieron a su estudio e interpretación categoría de saber real, aunque sujeto a adivinación. En su monumental trilogía La interpretación de los sueños, Freud reúne al modo de un antropólogo de lo oculto la compleja simbología que encierra lo soñado en lo referente a sexo, muerte, dinero, odio y amor. Una suerte de idioma universal que para el deísmo egipcio, el politeísmo romano y los monoteísmos judío, cristiano e islámico, amén del budismo y el hinduismo, siempre significa algo, aunque haga falta talento para entender el qué.

Lo que ahora sabemos de los sueños es que suelen ser muy breves y que casi todos los que recordamos son modos de defensa del sueño para no abandonarlo. No hay soldado que no haya soñado que una sirena anuncia bombardeo cuando lo que suena es el desagradable timbre del despertador. En general, cuantos más problemas nos aguardan en el día que llega, más nos aferramos al sueño para demorar o conjurar la tarea que nos espera.

Si a Rajoy, con la única y poco creíble excepción de Marhuenda, se le considera un vago de siete suelas no es porque creamos que no trabaja sino porque sabemos que hace todo lo posible para no hacerlo. Berlanga decía que él tenía que trabajar muchísimo para vaguear lo que le pedía el cuerpo. No ha habido presidente del Gobierno, ni siquiera Zapatero, que haya diferido, aplazado, camuflado o eludido de forma tan sistemática la ejecución de sus responsabilidades. Nunca un Poder Ejecutivo, o sea, un Gobierno, se ha mostrado tan poco dispuesto a ejecutar, es decir, a asegurar el cumplimiento de la Ley. Y nada lo ejemplifica mejor que su actitud ante el Golpe de Estado de la Generalidad de Cataluña, que se niega a combatir.

El deseo de ir a Elecciones y la necesidad de ocultarlo
Pero su situación actual es particularmente compleja. Él desea ir a nuevas elecciones el 18D, pero no puede expresar públicamente su deseo. Por eso cada mañana, cuando suene el timbre y para defender su amada situación horizontal, Mariano imagina la forma en que ese deseo puede concretarse sin necesidad de exponerlo al desnudo o de desnudarse ante los demás. Por supuesto, sabe que lo que le espera es una sesión de investidura a cara de perro, así que su imaginación debe emplearse a fondo para que el resultado sea alcanzar lo que quiere, que es ir a las urnas en Navidad, sin que parezca que es él, sino otro, el que nos lleva.

Naturalmente, el objeto de su inconfesado pero vehemente deseo es que el PSOE no se abstenga, y que la esperpéntica defenestración de Pedronono jamás se traduzca en no-pero-sí, sí-pero-no-del-todo o sí-y-no. Lo que sueña Mariano mientras trata de retrasar unos segundos –que es lo que dura ese último sueño- es que el PSOE finalmente le dice no, o le dice sí de tal modo que ante la opinión pública él pueda decir: señorías, así, no.

La venganza de Pedro Sánchez
Y como después de tantos años creo adivinar por donde deambula el soñoliento deambular marianil, el sueño de la investidura fallida empezaría por un plúmbeo discurso como el de la pasada, apenas interrumpido por los bostezos de los diputados, salvo Ana Pastor, que se soldaría la mandíbula. A continuación, llegaría el discurso del representante del PSOE, que puede ser Equis. El portavoz sociata enumeraría todas las razones para votar No, explicando luego cómo las necesidades del país, o sea, España, llevan a su partido a una abstención técnica para facilitar la investidura, siempre que se vea que se trata de evitar unas terceras elecciones pero nunca de dar un cheque en blanco a un político que hace tiempo que se quedó sin fondos,

Hasta ahí, bien. Pero llegará el turno de Pablenin. Y tras evocar a todos los fusilados por los Reyes Católicos, aunque entonces no hubiera fusiles, y achacar al franquismo el Cambio Climático, terminará aullando al revés –signo satánico- el célebre dicho de la Bruja Avería: "¡Muera el Mal, /muera el Capital!", añadiendo "¡Y que diga Sánchez / si le parece mal!"

Entonces, por alusiones, se levanta Pedro Sánchez, y con esa voz suya de tonel vacío, tronitonará que, efectivamente, el PSOE tiene que votar no y no y solamente no y mil veces no y archirequetenó a Rajoy. Y pedirá a Susana Sumelzo, si en su noble conciencia baturra, cabe votar otra cosa que no sea no, y ella dirá que no, y emplazará a Oscar Luena a decir si le parece razonable que el PSOE pueda abstenerse, y por alusiones hablará Luena, y dirá que nones, y este apelará a la conciencia de Meritxell, y qué va a decir Meritxell sino que no es no y que en catalán es que mai es mai.

Ese será el momento en que los podemitas, los separatistas y los pedristas se podrán a gritar "¡Fuera, fuera!". El pandemónium en la Cámara será indescriptible. Y cuando Ana Pastor, tras suspender la bronca o sesión, la reanude y le dé la palabra al candidato a la Presidencia del Gobierno, Rajoy dirá que, aunque le duela, no puede gobernar teniendo enfrente a esa jauría. Y que espera que las urnas coloquen el 18D a cada uno donde se merece. Y al PSOE a meditar si un partido así puede aspirar a otra cosa que la irrelevancia. En medio de un follón monumental, con gritos de "¡Fuera, fuera!" de unos contra otros, se levantará la sesión, habrá elecciones, se celebrarán y…

…y Mariano, acariciando una botella de Anís del Mono, la de los villancicos, convertida en Anís del Voto, que se llevó a la cama la noche anterior con tenedor y todo, se despertará.

Pero pensará que, a veces, los sueños se cumplen.

El patriotismo
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 10 Octubre 2016

Si el PSOE se decide a ser un partido español y constitucional en vez de cómplice del separatismo y de Podemos, no tendrá mejor ocasión que la que le ha brindado Pablo Iglesias en su nuevo viraje a la extrema izquierda, o sea, a lo que ha sido siempre, un comunista de los de checa y escrache, no uno de esos socialdemócratas o socialtraidores como el González de la cal viva o la Rosa Díez a la que no dejó hablar en lo que Pitita Reportera llamó en La Tuerka "el soviet de la Complu".

Justo cuando la crisis del PSOE le permitía a Podemos ofrecerse como partido de repuesto, Pablenin ha vuelto a lo suyo, a meter miedo a la gente. Aunque finja que ataca a Errejón, el trotskito de ese stalinín, obedece a lo que su colega de claustro Antonio Elorza llamó, cuando Soraya le premió con el telecupón de La Sexta, "su irrefrenable propensión a la violencia".

Pero la mayoría de los votantes pasados y todos los que le quedan al PSOE no quieren un partido amigo de las herriko tabernas, asociado a los narcos de las FARC o a Venezuela y socio de los separatistas con los que comparte su odio a todo lo español.

Porque en su vuelta a la oratoria de matasiete al discurso del odio y de la "politización del dolor" (calcado de la ETA) Pablenin, empeñado en oteguizarse o rufianecerse ha despreciado la Fiesta Nacional, el día en el que el país en que nació y aspira a gobernar conmemora nada menos que el descubrimiento del Nuevo Mundo.

Ahora dice que "no encajaría en su discurso" ir a la recepción que el Jefe del Estado -como llamaba al Rey- ofrece a políticos, empresarios, famosos y titirirrojos como los que él cultiva, disfrazado del Rockefeller de Moreno, en los Premios Goya.

Tal vez temía que el Rey le devolviera aquel ridículo regalo de Juego de Tronos con una copia de Narcos o Los años de Pablo Escobar, en los que las guerrillas comunistas aparecen como cómplices y luego sucesores de Escobar, cuyos coches-bomba asesinos le enseñó a montar la ETA.

En plan Gorila Rojo o Gran Simio Bolivariano, Iglesias ha dicho que en Palacio habrá muchos "antipatriotas". ¡Casi como en el Parlamento! Total, que, tras el acto más obsceno de culto a la personalidad que se ha rendido a sí mismo un líder comunista en España, tenemos a un Iglesias Comandantísimo y Patriotísimo. Si el PSOE no lo derrota, le obedecerá.

Todo va a cambiar
Corren malos tiempos para los conservadores, para los estatistas, para los totalitarios, para los socialdemócratas. Todo está a punto de cambiar.
Juan Pina  vozpopuli.com 10 Octubre 2016

Hace un par de semanas estuvo nuevamente en Madrid quien, a mi juicio, es uno de los visionarios más importantes de nuestro tiempo, José Luis Cordeiro. Su conferencia no fue grabada esta vez pero aquí comparto el enlace a otra muy parecida. Este venezolano universal, a caballo entre las ideas del transhumanismo, y las de la Libertad tanto económica como personal, comparte su conocimiento en varias de las más prestigiosas instituciones académicas del mundo, desde el IDE de Tokio al prestigioso MIT de Massachusetts o el MIPT de Moscú, y en centros de estudios e institutos de pensamiento de Asia, Europa, Norteamérica y América Latina. Pero la principal tarjeta de visita del profesor Cordeiro es su condición de cofundador de la Singularity University, la gran casa de estudios impulsada por Google y otros gigantes de Silicon Valley para afrontar los retos del futuro inminente: aquellos que el resto de la comunidad académica, ensimismada en las inercias del mundo previo a la inteligencia artificial, no ve o no quiere ver. Tuve la suerte de conocer al profesor Cordeiro hace más de quince años, y de que coordinara un especial sobre libertad monetaria para la revista de economía y ciencias sociales que entonces dirigía, Perfiles Liberales. El factor clave que, en mi opinión, le diferencia de tantos otros pensadores liberales clásicos y libertarios de nuestro tiempo, es su capacidad de dejar atrás las nefastas herencias intelectuales que con frecuencia lastran a las ideas de la Libertad. Cordeiro las ha superado y exuda pasión por el futuro, la Razón, la ciencia y la tecnología, justamente lo que más le falta a buena parte de la intelectualidad liberal-libertaria de hoy.

Si en la arena política acabar con el fusionismo es esencial para que la contrapolítica libertaria tenga coherencia y pueda ser entendida y valorada por la sociedad, en el terreno académico se necesita, y de forma todavía más perentoria, seguir el mismo camino de Cordeiro y desechar esas pesadas herencias. Entre los lastres que refrenan el avance de nuestras ideas, al procurar una espuria hibridación con las mismas, se encuentran los mitos colectivistas, ya vengan con sabor de “izquierda” (pueblo, clase) o de “derecha” (nación, patria). El nacionalismo, tan obsoleto en nuestro tiempo, sigue siendo una de las gasolinas que aún alimentan el fuego del estatismo para reprimir al individuo humano y usurpar su soberanía. Los Estados se justifican principalmente mediante dos combates que supuestamente libran en nuestro nombre: contra los enemigos de la nación y contra la pobreza. Y por lo tanto necesitan hacer patria y hacer pobres, o su falsa legitimación quedaría en evidencia.

Otra de las herencias que los teóricos y académicos de las ideas de la Libertad deben superar cuanto antes es el mito de la jerarquía social, hecho añicos por el empoderamiento tecnológico del individuo. Y otra es el tradicionalismo cultural, con frecuencia basado en los miedos conservadores y en los mitos arcaicos de inspiración mística. Esos mitos, como bien señaló Ayn Rand, son atajos para no pensar, para llegar a conclusiones comfortables de forma instantánea eludiendo la realidad. “Se puede evadir la realidad pero no las consecuencias de haberla evadido”, escribió la filósofa ruso-americana. Si es toda la sociedad, toda la humanidad, quien de forma masiva e irreflexiva, malaconsejada por sus líderes de opinión y por las estructuras estatales, opta por evadir la realidad, nuestra especie sufrirá las consecuencas de esa evasión como los pasajeros de primera clase bailaban en el Titanic minutos antes de estrellarse contra el iceberg. Y la voz de José Luis Cordeiro es una de las principales que hoy nos avisan de los peligros inminentes y, a la vez, nos anuncian con entusiasmo las oportunidades inéditas, igualmente inminentes, que la revolución tecnológica está a punto de hacer realidad. Los cambios que vamos a experimentar como individuos y como especie son tan radicales que eliminan todo atisbo de exageración en el concepto de transhumanismo.

“El ser humano no es el fin de la evolución sino el inicio de la evolución consciente”. “Vamos a pasar de la manufactura a la mentefactura”. “Vamos a diseñar la materia átomo a átomo”. “En los próximos treinta a cuarenta años vamos a acabar con todas las enfermedades”. “La vida nació para vivir, no para morir”. Estas son algunas de las ideas seminales que José Luis Cordeiro lleva en la maleta, y que llenan una y otra vez los salones de grados y las aulas magnas, también de profesores pero sobre todo de estudiantes, de jóvenes que inevitablemente van a presenciar la singularidad —el momento, de aquí a unos quince o veinte años, en el que la inteligencia artificial superará a la humana— con los correspondientes retos a asumir, riesgos a gestionar y oportunidades a aprovechar. Por otro lado, la revolución de la longevidad ya es un hecho y además se prevé que hacia 2045 la biotecnología haya derrotado a la mismísima muerte por causas naturales, y ello también implica retos que no podemos eludir.

Como explicó Hayek, lo que carecteriza al conservador es su terror irracional a la innovación, al progreso. El conservador siempre estará dispuesto a pagar cualquier precio por preservar el statu quo, y no tendrá el menor reparo ético en hacerlo por la fuerza, obligándonos a todos. Ya se lo justificará a sí mismo con algún mandato divino o con su propia visión del “interés general”. El conservador siempre empleará las inercias de la tradición y las creencias místicas para que nada cambie. Conservadores, por supuesto, los hay por igual en la “izquierda” y en la “derecha”. Y ambos son lo diametralmente opuesto a la gente de la Libertad: a los liberales sin hibridar y a los libertarios. Corren malos tiempos para los conservadores, para los estatistas, para los totalitarios, para los socialdemócratas. Todo está a punto de cambiar, y es muy conveniente darse cuenta y prepararse (para bien y para mal). Como dice José Luis Cordeiro, “no hay que tenerle miedo a la inteligencia artificial sino a la estupidez humana”.

Los revolucionarios por cuenta ajena y el basurero de la Historia
EDITORIAL Libertad Digital 10 Octubre 2016

Menudo espectáculo execrable han dado este domingo los líderes de nuevo cuño de la vieja izquierda a cuenta del 49º aniversario de la ejecución del Che.

Menudo espectáculo execrable han dado este domingo en las redes sociales los líderes de nuevo cuño de la vieja izquierda de siempre a cuenta del 49º aniversario de la ejecución de Ernesto Che Guevara.

El cabecilla de Podemos, Pablo Iglesias, ha evacuado un tuit de auténtico analfabeto funcional, indigno de un profesor universitario al que la Complutense ha tenido incluso la desvergüenza de distinguir: "'Dispara cobarde, solo vas a matar a un hombre' A 49 años de ser asesinado, los que llaman criminal al Che, ni siquiera llegan a cobardes". En el suyo, el también revolucionario por cuenta ajena Alberto Garzón ha optado por aventar el célebre "¡Hasta la victoria siempre!" que suelen llevar sus semejantes en camisetas y banderolas que rinden homenaje al sanguinario criminal rosarino. Por lo que hace al igualmente descalificable Rufián, ha optado por la cursilería sentida y como bravucona: "'Seamos la pesadilla de los que pretenden arrebatarnos los sueños'. Ernesto Che Guevara. Eterno".

Aquí están los adalides de la nueva izquierda, llorando sobre sus estampitas a los siniestros asesinos de la vieja izquierda de siempre. Asesinos como el Che, homófobos, machistas, racistas, que de buena gana exterminarían a buena parte de quienes dicen defender Garzón, Rufián, el propio Iglesias y demás ralea charlatana. Por supuesto, no se les cae la cara de vergüenza, cabalgan estas contradicciones tremendas de la mejor de las maneras. Que se lo digan si no al esbirro de los ayatolás que detentan el poder en Irán, tan homófobos, machistas y racistas como el pseudomédico argentino metido a guerrillero que no murió de pie sino que por supuesto se rindió y por supuesto acabó pidiendo clemencia.

Esta izquierda ominosa, liberticida hasta la repugnancia, ha existido siempre; pero en los últimos lustros –sobre todo a raíz de la destrucción del Muro de Berlín– estaba justamente marginada. Ahora no, ahora pisa fuerte y proclama sus ideas criminógenas a plena luz del día y con bastante éxito de convocatoria. La sociedad, por ello, debería estar avergonzada. Por su propio bien y en memoria de los millones de personas que han perdido la vida por culpa de la barbarie comunista, debería ponerse manos a la obra y devolverla al basurero de la Historia.

La riqueza no se distribuye sola
Alejandro Inurrieta  vozpopuli.com 10 Octubre 2016

La Asamblea del FMI de otoño de 2016 ha sido algo más divertida que las últimas, donde apenas se dejaba caer alguna brizna de sentido común y vida inteligente. Tras lustros de errores de previsión significativos y análisis tan ortodoxos, la realidad les ha estallado en la cara y se enfrentan a un escenario nuevo y que apenas saben cómo introducirlo en sus modelos.

El Mundo Feliz de Huxley en el que vivían los gestores de la esencia neoclásica les hacía presagiar que era fácil llegar al pleno empleo, crecimiento robusto y equilibrios presupuestarios sin que fuese necesaria la intervención pública. El mercado libre y los estabilizadores automáticos eran suficientes para restablecer el mantra de Hayek. Los ciudadanos tendrían todos las mismas posibilidades de acceso a bienes y servicios, esto por decreto natural, y el que no alcanzase la gloria es simplemente porque no lo desea o es un vago. El mercado y la globalización, por supuesto, se encargarían de corregir cualquier discriminación por razón de sexo, raza o condición física o psíquica, por lo que los discapacitados, mujeres o negros o personas pobres no deberían temer nada en el mundo LET.

El mundo feliz de la autorregulación y equilibrio perfecto sin desigualdad se ha caído definitivamente
Este ha sido el paradigma recurrente que ha impregnado todo el acerbo cultural e ideológico que, generación tras generación, ha ido saliendo de las Universidades anglosajonas y que se ha filtrado al resto de la metrópoli gracias a los diversos programas Erasmus para profesores que han sucumbido a la verdad revelada por la cuna del liberalismo académico y político. Así, la UE en esta crisis ha implementado toda la batería de instrumentos procíclicos que tanto pregonan sus pastores en la Tierra, lo que sin duda ha tenido un éxito rotundo, como se puede observar en la boyante situación de las economías periféricas, pero también, incluso, en las economías tractoras como Alemania o Italia. Cierto es que algunas decisiones de la UE no responden a la verdad suprema, por ejemplo la política monetaria o la inyección de dinero público en las entidades bancarias, pero eso es una anomalía causada por el miedo a la reacción social en caso de pérdida masiva de ahorro, como algunos liberales insignes proponían.

Pero el mundo ha evolucionado de otra manera a la película que nos habían contado. Esta crisis sistémica, que no financiera, ha traído una destrucción de riqueza sin parangón, lo que unido a factores estructurales de debilidad en la producción y el empleo, ha despertado lo que el FMI y la caverna mediática en España, denomina el populismo. El aumento dramático de la pobreza, muy discutido por el mundo LET, la desigualdad, la reducción de salarios y las amenazas de vuelta al proteccionismo, han despertado el alma social de las entrañas del FMI y sus socios más afines, como EEUU, Reino Unido o incluso Alemania.

El nacimiento de movimientos mal llamados populistas ha despertado el alma social de la ortodoxia económica
Según los más puros, el FMI no nació para preocuparse de banalidades como la desigualdad de la renta o la pobreza, sino para guardar las esencias de la estabilidad macroeconómica guardando y haciendo guardar las esencias del manifiesto LET. Así, en el Informe anual de 2016, la desigualdad es un área prioritaria, estando en el mismo nivel de análisis al sector financiero o los riesgos fiscales.

La gran pregunta que surge es ¿qué ha podido sembrar esta semilla en mentes preparadas únicamente para cumplir reglas de déficit, baja inflación o superávit corriente?Es complejo responder a esta cuestión sin mezclar la economía con la política. El detonante, más allá del auge de Podemos en España, tal vez haya sido el Brexit en el reino Unido y la posibilidad real que un personaje como Trump en EEUU pudiera llegar a ser Presidente de EEUU. Esto era impensable hace simplemente ocho años, por lo que parte del éxito de este giro ideológico, haya que atribuírselo en el haber de estos partidos que han despertado a las clases medias y trabajadoras del letargo en el que habían caído al ser cómplices de las diferentes burbujas. Pero además de la deriva política, impulsada por el miedo, existe un factor determinante y es que, a pesar del dogmatismo del mundo LET, la desigualdad lastra el crecimiento y mina toda la confianza en este sistema de acumulación que se ha demostrado inútil para albergar en su seno a todas las criaturas con los mismos derechos.

La desigualdad y los bajos salarios ahora pasan a ser elementos claves de análisis para el FMI
La duda que albergan los puristas es si esta fiebre por la igualdad, tachada de bolivariana, comunista o bolchevique por los más fieles a la causa, es pasajera o ha venido para quedarse. Los análisis más sensatos nos indican que nada será igual a partir de ahora, por lo que las huestes más ortodoxas pueden empezar a reconvertirse y hacerse fan del igualitarismo o no podrán seguir vendiendo humo y libros de texto tan obsoletos, como dañinos para el sentido común de los nuevos valientes que se acerquen a las Facultades de Económicas. Si uno mira con distancia, por ejemplo, el legado de Obama en EEUU observa cómo deja una sociedad más pobre, más desigual, con menos crecimiento, menor crecimiento de la productividad, menos participación en el mercado laboral y con un salario incapaz de satisfacer las mínimas condiciones de vida dignas. Y estas frías cifras se engarzan con una supuesta política de corte socialdemócrata que ahora partidos zombis como el PSOE persisten en reivindicar para diferenciarse del otro partido socialdemócrata en España, como es el PP.

La gran conclusión a la que han llegado es que la riqueza no se distribuye sola
La conclusión de todo esto es que, por fin, el mundo LET que dirigía el FMI ha reconocido en sede parlamentaria que la riqueza no se distribuye sola, que hay muchos colectivos desfavorecidos, que no son vagos, sino en algunos casos discapacitados, por ejemplo, y que se necesita una acción pública para corregir esta disfunción. Como en cada reconversión llevada a cabo por la humanidad, loe mecanismos de impulso a este nuevo paradigma tardarán tiempo en filtrarse al lóbulo izquierdo del cerebro de tantos que han despreciado y negado la intervención para corregir desigualdades, pero al menos el primer paso está dado. Ahora, falta que nuevos actores políticos y económicos tomen el testigo y muten el status quo alcanzado en Washington por un nuevo contrato social que reconozca que la desigualdad social existe, que la pobreza es un lastre y que el mercado ya no es el mejor instrumento para equilibrar y distribuir la riqueza entre diferentes. El gran problema es que muchos de los actores políticos que se han puesto a la cabeza de la manifestación, Trump, LePen, Orban, o May en el Reino Unido, no son precisamente un ejemplo para liderar este nuevo mundo, como tampoco lo son algunos que han intentado asaltar los cielos antes de poner orden en su convulsa casa. La orfandad de liderazgo intelectual y político puede hacer fracasar esta revolución pendiente y hacernos volver, por hartazgo, al bipartidismo inútil, infantil y corrupto que nos ha llevado hasta aquí.

“Cine por la Tolerancia” en Pamplona
www.latribunadelpaisvasco.com  10 Octubre 2016

Los próximos días 15 y 22 de octubre, la Asociación por la Tolerancia presentará en Pamplona una nueva edición de su prestigioso ciclo de “Cine por la Tolerancia”, que cumple ya su XV edición.

La primera jornada que tendrá lugar en la capital navarra, el 15 de octubre, contará con la presencia de Felipe Hernández Cava, uno de los más prestigiosos autores españoles de novela gráfica y responsable también de numerosas obras audiovisuales.

En su intervención, Hernández Cava reflexionará sobre su obra “Las oscuras manos del olvido”, el primer cómic español en indagar en el mundo de las víctimas del terrorismo. El sábado día 15 se proyectarán, además, las películas “Negociador”, de Borja Cobeaga, y “De dioses y hombres”, del realizador Xavier Beaubois.

El sábado 22 de octubre, el Ciclo de Cine de la Asociación por la Tolerancia proyectará el documental “Las voces de Antígona” (Pedro Arjona), en el que se muestran los testimonios de diferentes víctimas del terrorismo, y la película “El muro”, de Alain Berliner. La conferencia de esta jornada, dedicada a estudiar “La radicalización violenta en Navarra”, será impartida por Consuelo Ordóñez y María Jiménez, del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE).

Tanto las charlas como las proyecciones tendrán lugar en el Planetario de Pamplona.

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Los afines
Javier Orrico Periodista Digital 10 Octubre 2016

Ayer mismo todavía podía escucharse a un destacado dirigente socialista, y de los llamados críticos, reiterar el que ha sido el lema de Sánchez desde las pasadas elecciones de junio hasta su caída: el PP tiene que buscar el pacto con sus afines y no con nosotros. Durante todo el verano anduve preguntándome si es que estos payos habían perdido por completo el sentido de la realidad, si ignoraban en qué partido estaban, o si, ciertamente, eran capaces de simular hasta la náusea que son lo que no son, rasgo general de quienes se afanan por el poder político desde, al menos, los australopitecos. Con los afines al PP se referían a los llamados nacionalistas de derechas vascos y catalanes. Y digo llamados porque los nacionalistas son todos de extrema derecha, empezando por ERC, la CUP y Bildu-Batasuna, y acabando en el PNV y Convergencia.

Recordemos que la extrema derecha en Europa fue siempre la xenofobia, el racismo, el odio al otro, que en España, en las regiones entregadas a esta infamia, es el forastero, el español, el charnego, el maqueto, y hasta el churro, que es como llamaban –no sé si sigue siendo así- en Valencia a los valencianos que no hablan valenciano, los castellanos de Requena y Utiel.

Mi estupefacción, ya muy relativa, sobre todo tras este año en que todos hemos perdido la poca inocencia que pudiera quedarnos, provenía de la constatación de un hecho: el partido que más ha pactado con los nacionalistas, que ha incluso gobernado con ellos, que ha pactado reformas de estatutos y, por supuesto, la llamada paz con la ETA, ha sido el PSOE. Quienes han gobernado con el PNV han sido ellos. Quienes compartieron un tripartito sectario hasta la hez con ERC y la IU catalana fueron ellos, el gobierno, por cierto, que comenzó a aplicar las multas por no rotular en catalán que ni siquiera Pujol se había atrevido a llevar a cabo. Quien, al fin, hace unos días gritaba desesperado en el parlamento catalán pidiendo ayuda a los nacional-golpistas para hacer a Sánchez presidente del Gobierno era Iceta, su hombre en la tierra del gran Josep Pla, que, si está viendo el espectáculo desde algún cielo catalán (debe ser terrible para los católicos nacionalistas pensar que en la otra vida van a tener que mezclarse otra vez con españoles), habrá pedido sin duda marcharse al cielo de París. O al de Madrid, como han hecho ya tantos catalanes durante estos últimos años.

Nunca entendí (bueno sí, pero la retórica tiene sus leyes) que Sánchez se negara desde el primer momento a formar un gobierno de coalición con Rajoy y Rivera. Lo terrible era pensar que no fueran esos sus afines, con los que comparten, precisamente, lo que dicen que no comparten: el modelo económico y social, que es, en lo básico, y para los tres, la socialdemocracia, con más menos matices, y la continuidad de España. ¿O no?

Y que sí fueran sus afines quienes pedían salir del euro, entrar en el pacto de los bolivarianos, prohibirnos los toros, inundar de bicicletas España y dejarnos sin procesiones. Que para otra cosa no dan. O aquellos otros, mucho peores, que se pasaban la ley por sus partes, nos habían llamado ladrones y habían hecho de la independencia un salvavidas para un régimen corrupto hasta un extremo que dejaba a la Gürtel, y hasta a los ‘Eres’, en un chiste.

El PSOE perdió la cabeza desde que apareció Podemos y colocó en su cúspide a un hombre sin talento. Lo que había sido una gran maquinaria de poder cayó en la histeria cuando se dio cuenta de que, sin duda, nunca volvería a él en solitario. Eso es lo que no aceptan. Pero cuando lo acepten, tendrán que preguntarse, en efecto, quiénes son sus afines. Todo lo que hoy les pasa es eso: que no lo saben o no quieren saberlo.

El juego sibilino de los separatistas catalanes
“La villanía, envuelta en las sombras de la ciega noche, es tanto más tiránica cuanto más invisible” W. Shakespeare
Miguel Massanet diarioalsigloxxi.com 10 Octubre 2016

Que los separatistas catalanes siguen encabezonados en perseguir su objetivo y continuar desafiando al Gobierno, utilizando nuevos trucos mediante los cuales intentan obligarle a tomar decisiones que, a ellos creen que les benefician, obsesionados en obtener argumentos y razones con las que poder motivar a los catalanes que todavía siguen dudosos en cuanto al tema independentista; pensando que, si se produjeran lo que ellos consideran represalias del Estado español o sentencias que perjudicaran a sus miembros o a su causa, emitidas por los tribunales del Estado español; podrían influir en los más tibios de los ciudadanos de Cataluña, para inducirles a unirse a la causa independentista.

Se trata, evidentemente, de trabajar el ya clásico victimismo que siempre les ha dado tan buenos resultados, de explotar la falsa creencia de que “España nos roba” y de utilizar el idioma catalán como arma arrojadiza para vetar el castellano en la enseñanza, en la rotulación de comercios e, incluso, intentan que deje de utilizarse como idioma vehicular en los hogares, en las calles o en los recreos de los colegios. Todo forma parte de un plan de ataque a España y al resto de autonomías, perfectamente calculado y profundamente interiorizado por los promotores de esta gran utopía. Saben perfectamente que la Constitución, los tribunales del Estado, la opinión pública del resto de la nación (con la posible exclusión de una parte de los vascos y gallegos), en nada los favorece en esta peregrina idea de una Cataluña independiente y separada del estado español y, por ello, buscan lograr sus objetivos convirtiendo a alguno de los suyos, de los más destacados, de los más belicosos, de los que se han expresado con mayor soltura y se han mostrado más desafiantes contra lo que, para ellos, es opresión de España, ataque a la supuesta democracia que ellos se atribuyen, olvidando que están dentro de un sistema democrático, con sus propias leyes, obligaciones y deberes, sostenido por una Constitución aprobada en un referéndum nacional por todos los españoles y, en consecuencia, sólo a través de otra consulta a toda la nación, puede ser modificado en su totalidad o en una parte de ella.

A sabiendas, el señor Artur Más (después de perder unas elecciones autonómicas en las que se dejó 12 diputados), para salvarse de las críticas que le llegaban de propios y extraños, se lanzó al abismo de la insensatez, afirmando que lo que buscaban los catalanes era una Cataluña libre e independiente. Desde entonces se puede decir que, la rueda del independentismo, ha ido rodando de bulo en bulo, de trola en trola y de infundio en infundio, corroyendo la habitual sensatez del pueblo catalán de modo que, en unos pocos años, se ha conseguido que cerca del 50% de la población de esta autonomía, esté convencida de que los españoles nos aprovechamos de ellos, de su trabajo y de sus impuestos, llegando a la certeza ( sin base alguna para ello) de que, fuera de la tutela del Estado español, vivirían mejor, serían más libres y cobrarían mejores pensiones; disfrutando de una atención sanitaria mejor que la actual.

Las varias instituciones que se han convertido en los adalides de la reclamación independentista, como el Omnium Cultural, la ANC, Convergencia y la ERC, etc., han venido pretendiendo, a través de intentos infructuosos ante el Parlamento español; de declaraciones y acuerdos tomados en el propio Parlamento catalán; del uso de la prensa que les es adicta (el 90% de la catalana) y de las TV, a las que subvencionan generosamente para que se conviertan en mensajeros privilegiados de los comunicados, acuerdos, reuniones parlamentarias y encuentros de los distintos organismos ( oficiales o no) que colaboran en la elaboración de lo que ellos definen como: una “estructura para la nueva nación catalana” que, pese a los avisos del TC y del Gobierno, siguen adelante, desoyendo los requerimientos, avisos y amenazas que, desde los tribunales y la propia Administración del Estado, se les vienen haciendo, sin ningún éxito, por cierto.

Una de las bazas con las que cuentan es la imputación A.Mas y Homs en procedimientos abiertos en el TC, el TSJC y el mismo tribunal Supremo. Piensan que los resultados, previsiblemente condenatorios, que pudieran producir inhabilitaciones o, en el caso de la señora Carme Forcadell, actualmente en manos de la fiscalía, que parece que sigue en el procedimiento penal, lo cual puede concluir en sentencias por desobediencia y prevaricación, van a servir para revolucionar las masas y de revulsivo para que los ciudadanos que siguen dubitativos se decidan a apoyar la causa independentista.

Tienen sus esperanzas puestas en la posible debilidad del próximo gobierno del Estado, que prefiera negociar con ellos a aplicar las leyes que acabarían con sus ambiciones separatistas. Es por ello que han intensificado su campaña en el Parlamento catalán, tanto para ir trabajando en las llamadas leyes de “desconexión”, transitoriedad jurídica y proceso de participación para la elaboración de la nueva Constitución catalana. La estrella de la pasada reunión del Parlamento catalán fue el anuncio (regalo de los de la CUP a cambio de su sí a los presupuestos catalanes), por el señor Puigdemont, de que el “referéndum vinculante” será convocado antes de finales del mes de diciembre del año 2017, en el que se formulará la siguiente pregunta: ¿Quiere usted que Cataluña sea un estado independiente?

Está por ver cuál va a ser la reacción del nuevo gobierno español, si es que ya tenemos alguno, y cuáles van a ser los proyectos de la, cada vez más afianzada, Ada Colau, últimamente afiliada a las filas del nacionalismo independentista sólo que, en su caso, con el añadido de “comunista”. Mucho nos tememos que, lo que queda de una Convergencia disminuida y descafeinada, después de los resultados de los últimos comicios, atacada por el mal endémico de la corrupción, específicamente de la situación extremadamente delicada del otrora “honorable” señor Pujol y su espabilada familia, no tiene visos de, a pesar del cambio de nombre, remontar y cortarles el camino a los comunistas de la Colau, que llevan el rumbo de (con el apoyo del PSC de este intrigante y marrullero personajillo, señor Izeta) intentar avanzar en la conquista de toda Cataluña por el típico procedimiento de prescindir de las leyes, apoyarse en los hechos consumados e ir progresando en su proyecto, aplicando toda clase de normas municipales que vayan restringiendo, cada vez más, las libertades de los ciudadanos privándoles paulatinamente de sus derechos de propiedad, empezando por el uso y alquileres de los inmuebles, sobre los que ya ha puesto la zarpa municipal mediante impuestos y gravámenes que, de seguir por este camino, van a convertir el negocio de la construcción en ruinoso y prohibitivo.

Lo que parece que va a ser el resultado de esta República Catalana, cuyas elecciones constituyentes se esperan para el mes de marzo del 2018, mucho nos tememos que, en el improbable caso de que los gobernantes españoles se hubieran vuelto locos y los militares decidieran mirar hacia otro lado, tuviera alguna posibilidad de celebrarse, no será ni mucho menos el que el señor Puigdemont o el señor Mas y su séquito de nacionalistas de derechas catalanes prevén, sino que, quienes van a salir beneficiados de todo este trabajo preparatorio que ahora están desempeñando, con tanto ahínco, los nacionalistas de todos los grupos afines al proyecto separatista, no van a ser, no obstante, premiados con el fruto de tantos desvelos, sino que, con toda probabilidad, los recogerían los, cada vez más boyantes integrantes de Barcelona en Comú, segregados e independizados de sus raíces en Podemos y con la particularidad de ser los que mejor encajan dentro del conocido proletariado catalán que, si es cierto que no tiene nada que hacer en las clases altas catalanas, en cambio, sí tiene mucho predicamento en aquella parte de la sociedad más afectada por la crisis, en los parados, en algunos grupos desengañados de universitarios y entre muchos de los inmigrantes de otras autonomías que, hoy en día, forman una parte importante de los residentes en esta autonomía catalana.

Puede que, al final de todo este largo proceso, si ocurriera lo imposible y Cataluña se separara de España, el nombre que se le aplicaría a esta tierra ingrata y endeudada hasta sus mismas entrañas - tanto con el Estado español, como con los bancos que le prestaron dinero comprando aquellos bonos, con intereses extraordinarios que, ahora, las tres agencias de rating han calificado de “bonos basura” y es el Estado español el que, a través del FLA, tiene que ayudar a renovar y pagar los intereses devengados, porque la Generalitat de Cataluña no dispones de fondos suficientes para hacerse cargo de ello – que los catalanistas se han inventado para su utópico nuevo país, acabara por quedar modificado con un añadido que la iba a calificar mejor que el de los nacionalistas, “República Comunista de Cataluña” y que, en lugar de un Parlamento como dispone en la actualidad, lo que reuniera la representación popular fuera un soviet, al más puro estilo y con las características de lo que fue aquel que presidió con toda su autoridad dictatorial don José Stalin, de la URRS.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie y como ciudadano español, empezamos a pensar que, cuando el señor Puigdemont amenaza a los ciudadanos que residimos en Cataluña, para que paguemos los impuestos a la Hacienda catalana y que, si no lo hacemos, se nos va a requerir para hacerlo bajo amenaza de multas y embargos; tenemos que preguntarnos ¿quién va a ser que nos defienda de semejante acoso? O es que ¿vamos a tener que pagar a los separatistas en lugar de a la Hacienda Pública española? Porque, si hay algo que tenemos claro es que, nuestra magnanimidad, nuestro aguante y nuestra generosidad, no va a ser tan espléndidos como para acomodarnos a pagar dos veces nuestras deudas tributarias. No tenemos claro lo que va a suceder dentro de unos meses, cuando todos estos planes, tan bien pergeñados, de los rupturistas catalanes, sean puestos en marcha y nos encontremos entre la espada y la pared, sin saber realmente si vamos a estar debidamente protegidos por el Estado español o si, por el contrario, vamos a tener que claudicar ante la realidad, por mucho que nuestros sentimientos sigan, como va a ser, de ciudadanos españoles y de derechas residentes en un país que nos repudia.

La Guardia Civil: recuerdo y homenaje
Pablo Mosquera latribunadelpaisvasco.com 10 Octubre 2016

El día que me llamó el entonces Teniente Coronel, Emiliano Gimeno, al acuartelamiento de la Benemérita en el barrio vitoriano de Sansomendi, no sabía la razón o pensaba que una vez más, algún comando de ETA estaba preparando un atentado contra mi persona. Por aquellos años, en una Euskadi de plomo, me había convertido en objetivo compulsivo para los dirigentes de ETA, ya que mis planteamientos eran perversos contra la construcción nacional del Estado vasco. Tal como rezaba uno de aquellos comics- de los que siempre fui inventor y autor intelectual-, la Euskadi nacionalista tenía cuatro patas: Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra y Álava.

Navarra se la habían arrebatado nuestros colegas Foralistas de UPN. Álava, con Unidad Alavesa, pretendía sacar al Territorio con Derechos Históricos y Forales, de la nación de los vasquitos y nesquitas, para convertirla en una Comunidad Foral del Estado español de las Autonomías. "No hay ninguna mesa que se sostenga en tan sólo dos patas". Tal pretensión me condenó a muerte al declararme enemigo de Euskal Herría -pueblo vasco-.

Al llegar con mis escoltas y coche oficial al recinto de Sansomendi, no tuve ninguna dificultad para entrar. Era sobradamente conocido por mis asiduas visitas. Llegué hasta el bar de jefes y oficiales, y allí estaba aquel aragonés recio y directo que mostraba las dos estrellas de Teniente Coronel. Con gesto serio me rogó que le acompañara a su despacho. Aquello tenía pinta de grave, podía ser hasta una reprimenda por haber hecho algo contrario a las ordenanzas o a la confianza depositada en mi persona. Se puso frente a mí y sacó un objeto de un estuche. Me impuso en la solapa de mi americana, la insignia de oro de la Guardia Civil, y pronunció aquellas palabras que nunca olvidaré. “Espero que la lleves con honor". Y me dio un fuerte abrazo. "Esto es por tus méritos, a petición mía".

Volvimos al bar dónde tantas veces me reunía con aquellos hombres que servían a España. Recordaba, tantos momentos buenos y malos, especialmente dos. El día que asesinaron a Fernando Buesa, con la explosión de un coche bomba, cerca de mi casa. El ruido y la columna de humo negro me indicó de lo que se trataba. Desde una de mis terrazas y tras ver el panorama que suponía un atentado en el campus universitario alavés, llamé a Emiliano Gimeno para darle la novedad con toda suerte de detalles. Me dijo que me dirigiera al lugar y que allí nos encontraríamos. Así lo hice, sin escoltas, con mi propia arma. Se trataba de llegar y conocer los pormenores de lo que iba a ser el asesinato de Buesa y mi escolta habitual Jorge Díaz Elorza. Por cierto, tras el macabro encuentro, me tocó darle la noticia a los padres de Jorge, que vivían en la misma calle que yo.

Otra vez, se produce el atentado contra el subteniente Parada. Gallego y amigo personal de Gimeno. Acompañé a mi amigo Emiliano al recinto hospitalario dónde estaba el cuerpo del guardia. Uno más. Pero esta vez, nos propusimos y logramos que no fuera como otras. Las exequias se celebraron en la iglesia central de Vitoria -Las Desamparadas- con toda la gente de uniforme, sacando el féretro a hombros, y a propuesta de UA, se le dedicó una plaza de Vitoria, en el barrio de Lakua, en su memoria.

Nunca olvidaremos, tanto mi hijo Antón, como yo mismo, un operativo de la Guardia Civil en Vitoria, que logra detener a un informador del comando de ETA que estaba en Vitoria, con su lista de atentados, entre los que -como de costumbre- estaba yo. Esta vez la "ekintza" iba a tener lugar a la salida de mi domicilio. Un capitán del servicio de información, amigo mío, me llama y me pone al corriente, no debo salir de mi domicilio hasta que me autoricen. Me ofrezco para actuar como señuelo. No se autoriza. Cuando me dicen que salga, con mis escoltas de la policía vasca -berrozis- lo hago, muy temprano y con dirección a mi pueblo de la costa en Galicia, lugar habitual autorizado como piso de seguridad. Detienen a parte del comando. Pero les quedan dudas, por lo que no puedo regresar. Comunico a mis escoltas cuál es la situación. Pero también los dirigentes de Interior del Gobierno Vasco saben del comando. Tengo una fortísima discusión con un político del PNV, responsable de Interior. Me acusa de deslealtad, por no haberlo puesto, desde el primer momento, en su conocimiento- ni me debía, ni aceptaba órdenes del Gobierno Vasco-. Y me retira la escolta, ordenándoles regresar a Vitoria. Todo concluye con éxito, ya que capturan a todo el comando y me autorizan para regresar. En la frontera de Alava, me espera la escolta, que me acompaña hasta mi domicilio. Luego mis amigos de la Benemérita me informan: habían colocado un explosivo en el subsuelo del trayecto que debía recorrer para salir de mi domicilio. Evidentemente, las pesquisas logran saberlo y retirarlo.

Puedo relatar un sinfín de momentos en los que el trabajo de la Guardia Civil protege mi vida y la de los míos. Había una relación muy especial. Incluso con actitudes por ambas partes, fuera del contexto de lo que podía ser políticamente correcto. Tengo que señalar que la amistad de Gimeno me salvo la vida varias veces. Que hubo de enfrentarse con el Delegado del Gobierno del PP, quien no toleraba las informaciones que Guardia Civil y Pablo Mosquera compartíamos. Aquello supuso enormes dificultades para el ascenso a Coronel de mi amigo, quedando disponible hasta que finalmente le dieron la jefatura en Navarra, dónde una vez más, desarrolló un magnífico trabajo.

Mi capacidad para controlar espectáculos deportivos públicos permitió que los servicios de información pudieran trabajar entre grupos radicales. Lo mismo podría afirmar sobre espacios relacionados con mi capacidad como responsable foral de la Juventud. Fueron actividades en las que los resultados, de alguna manera, salvaron vidas humanas que de otra forma el denominado "Comando Alava" habría segado.

Estoy en disposición de asegurar que la paz llegó a Euskadi, en buena parte, gracias al trabajo continuo, arriesgado y metódico de los servicios operativos de la Guardia Civil, que dejaron numerosas víctimas por el camino, y que en cierta manera nunca fueron suficientemente señalados como los grandes héroes de una lucha por los derechos fundamentales en un pequeño país de algo más de dos millones de habitantes, con un gravísimo conflicto, en el que siempre mataban los mismos y siempre morían los mismos.

Me tocó vivir muy cerca de aquellos hombres y sus familias. La austeridad y el sacrificio de sus historias profesionales. La disponibilidad para todo momento, sin horarios, sin quejas. En algunos momentos, con mucha menos capacidad de "herramientas" que las que disponían ETA o la policía vasca, pero con una entrega y un valor que sólo los mejores paisanos españoles pueden ofrecer.

Si el Duque de Alba estaba orgulloso de los Tercios de Flandes, en aquel momento histórico del Imperio, los que hemos tenido el honor de trabajar, codo con codo con la Guardia Civil, por la libertad, nos sentimos orgullosos de su labor.

Cada año, al llegar la "Pilarica" y acudir a celebrarla en algún lugar donde lo hacen mis hermanos de la Benemérita, siempre tengo en mi mente el recuerdo de aquellos años en el País Vasco, cuando nuestras vidas estaban en peligro y al servicio de la dignidad de ser españoles.

Sirva este artículo, como una pequeña muestra objetiva del sentimiento que me embarga cada vez que veo una patrulla de la Guardia Civil, o visito, con motivo de su Patrona, una de sus sedes.

Buscando el origen de la crisis de la socialdemocracia
Luis I. Gómez latribunadelpaisvasco.com 6 de octubre

Es el tema de moda. La socialdemocracia europea está en crisis profunda y nadie parece otear en el horizonte signos de recuperación. La anámnesis realizada por Manuel A. Hidalgo para Letras Libres sobre el auge de los “populismos” me parece acertada en líneas generales. Digo que su “Más allá de la globalización. Otras causas económicas del auge del populismo” es una buena anámnesis porque describe con acierto los síntomas que padece la socialdemocracia de nuestros días, fruto de los cuales nacen los neopopulismos. Pero creo que no atina en el diagnóstico final. Efectivamente, los populismos ganan adeptos, y lo hacen siguiendo los mecanismos descritos por Hidalgo, no de forma lineal sino sistémica, con diferentes causas para diferentes realidades sociales. Sin embargo, a los humanos nos cuesta pensar en clave sistémica, preferimos el relato lineal y nos empecinamos en la búsqueda de una causa capaz de explicar diferentes fenómenos con similar resultado. Tal vez exista, tal vez no.

En ninguna parte del mundo encontramos un partido socialdemócrata que realmente lleve las riendas de gobierno. Por supuesto, en algunos sitios los encontraremos solos o en coalición dentro del gobierno, véanse Dinamarca, Suecia, Alemania y Francia, pero esto sucede casi por casualidad y es por lo general más debido al fracaso de los partidos conservadores. Además, los socialdemócratas gobernantes tienden a plasmar políticas de austeridad, aunque sea en sus formas más light. Ningún partido socialdemócrata tiene una agenda intelectual y organizativa capaz de generar confianza en el militante, y sus proyectos políticos son incapaces de generar alternativas significativas. El futuro se presenta muy sombrío. ¿Por qué?

Las causas no son difíciles de identificar. La socialdemocracia es una construcción del siglo XIX. Pudo protagonizar algunos éxitos en el siglo XX, pero en el siglo XXI se muestra irremediablemente obsoleta. La razón es la desaparición paulatina de todas las fuerzas que una vez hicieron fuerte a la socialdemocracia. La experiencia colectiva de la guerra, la todavía creciente, bien organizada y unida clase obrera y la presencia sombría de la Unión Soviética – una amenaza a los mercados libres occidentales, temerosos de una revolución en casa, y que arrancó del empresariado importantes concesiones – forjaron el caldo de cultivo necesario para que las estructuras capitalistas alcanzaran temporalmente compromisos históricos con los partidos socialdemócratas. Por otro lado, la socialdemocracia reconocía finalmente que la promesa de igualdad debía ser reformulada teniendo en cuenta los efectos de la desigualdad generados por una economía dinámica y no maniatada. Se concreta el marco moderno de las leyes redistributivas y nacen los “estados de bienestar social”. La única variable resultante fué la relación entre regulación y libertad económica; un modelo que los europeos han terminado por asumir como “de todos” (gracias también a décadas de invasión de los sistemas educativos) y que en manos de los conservadores convierte a éstos en no tan conservadores, provocando que la socialdemocracia pierda la exclusividad en una de sus características elementales.

Hoy los partidos socialdemócratas pretenden ganar nuevo lustro decorando sus programas con proclamas dedicadas a los movimientos de emancipación, al nuevo centro, al movimiento ecologista y la sostenibilidad, al feminismo post-feminista de la clase media intelectual, a los moralistas de la vida cotidiana predicadores de lo políticamente correcto – todos ellos pertenecientes a la sociedad acomodada. Los principios de la socialdemocracia del siglo XIX o del siglo XX no se pueden aplicar a una generación que ya no los considera plausibles, por innecesarios. Los partidos socialdemócratas son incapaces de alcanzar programáticamente a los votantes del medio urbano, una sociedad más femenina y más educada, una generación que no se quiere organizar (ni quiere que la organicen), y cuyas necesidades elementales están más cerca de la seguridad, el bienestar individual y la perspectiva de poder alcanzar las metas personales que de la lucha de clases, la redistribución y la eleminación de la pobreza. Argumentos estos últimos, ocupados ya por los populismos de izquierdas, por cierto.

Jose María Marco escribe hoy también sobre el tema (La socialdemocracia en crisis). Y da en el clavo:
“El problema consiste más bien en que la perspectiva redistributiva que es la propia de la socialdemocracia tropieza con una realidad que los socialistas se niegan a tener en cuenta. Y es que hemos llegado al punto que la “redistribución” impide el crecimiento. ¿Qué se puede redistribuir si no se crece?”

Un alcalde que no quiere que se lea a José Antonio
Josele Sánchez latribunadelpaisvasco.com 10 Octubre 2016

"Kichi" y su fervor antifascista
Hace días, un grupo de violentos ultraizquierdistas, intentaba reventar en Cádiz la presentación del libro sobre José Antonio Primo de Rivera, El hombre que todos convirtieron en mito, del que es autor el cineasta Pepe de las Heras: botellazos, lanzamiento de piedras, destrozo de mobiliario urbano y agresiones al más puro estilo de la repugnante kale borroka que tanto ha sufrido, y todavía padece, la sociedad vasca. Al final, ocho detenidos que, a su llegada al juzgado, contaban con el entusiasta recibimiento de un nutrido grupo de compañeros de fechorías que impedía, mediante la violencia, la labor informativa de los periodistas congregados para cubrir la noticia, hasta el punto que la Asociación de la Prensa de Cádiz y el propio Colegio de Periodistas de Andalucía, han condenado los hechos.

Hasta aquí todo más o menos normal, si por normalidad aceptamos que la presentación de un libro, sea cual fuere su protagonista o su mensaje ideológico, sufra la violencia de quienes no comparten su contenido. Es más, todo esto no hace sino aumentar la promoción y, en consecuencia las ventas, de la novela, de lo cual me alegro muchísimo por mi amigo Pepe de las Heras porque, a diferencia de la mayoría de los compañeros de oficio, no soy de los que pretenden números clausus en la literatura; pienso que hay Olimpo para todos y me congratulo de los éxitos de mis colegas, sobre todo, si se trata de escritores valientes y políticamente incorrectos, como es el caso del autor de la novela sobre el fundador de la Falange de la que les estoy contando. Y algo de violencia contra el discrepante sé: hace un par de años publiqué Con la piel de cordero, una novela sobre Santiago Carrillo que fue ampliamente boicoteada y que, cuantos más ataques e insultos recibía, más aumentaba las ventas, hasta llegar a situarse como el libro más vendido en la plataforma Amazon.

Les decía que hasta aquí normal porque en España, tristemente, ya se ha convertido en algo habitual el ataque, incluso violento, a toda forma de discrepancia política o literaria del discurso único al que nos obliga una democracia absolutamente prostituida.

Lo que ya se sale de toda normalidad es la justificación de los hechos por parte del alcalde de Cádiz.

Así las cosas, el excelentísimo señor don José María González, primer edil gaditano, conocido en los ambientes perroflauteros como Kichi, declaraba que “la verdadera agresión supone la presentación de este libro, que es lo que da alas a la violencia”; y por si no quedara suficientemente clara su justificación del violento ataque recibido por quienes tan sólo asistían a la presentación de un libro, el señor alcalde añadía: “es que no se puede ser demócrata sin ser antifascista”

Yo no sé si es posible, o no, ser demócrata sin ser antifascista pero, ¿se puede ser más imbécil, o ser más miserable que la máxima autoridad gaditana?

Amparar, proteger, mirar hacia otro lado, justificar o no condenar un ataque violento, es algo de lo que la sociedad vasca sabe bastante. Y también de soportar la violencia callejera de grupos perfectamente organizados. Lo que ocurrió en Cádiz no fue un hecho casual. La presentación de un libro sobre José Antonio movilizó a grupos radicales gaditanos que, al grito de “¡Eta mátalos”, dieron cuenta de sus bastardas habilidades en el manejo de tácticas de guerrilla urbana que no se improvisan en un instante. Esta caterva de hijos de mala madre, que sólo actúa en grupo porque ni siquiera posee las agallas necesarias para la pelea de hombre contra hombre, está siendo pupilada –cuando no subvencionada- por la primera autoridad municipal que considera, a tan execrables individuos, como sus “colegas”.

Qué lástima que esto esté ocurriendo en este país y qué grima que, a mayor abundamiento, suceda siempre que emerge la figura de José Antonio Primo de Rivera, de quien Miguel de Unamuno dijo que era “la mente más privilegiada de la Europa contemporánea”, un hombre que fue fusilado a los treinta y tres años entre la saña de un lado y la antipatía del otro.

Quiero mostrar, pues, toda mi solidaridad con el autor Pepe de Las Heras y con su interesante novela (que aprovecho para recomendar) El hombre que todos convirtieron en mito. Quiero mostrar mi absoluto desprecio a quienes actúan con violencia desde la impunidad. Quiero denunciar la falta de decencia de la autoridad municipal que los ampara, que los patrocina y que los alienta. Y quiero reivindicar la memoria y el buen nombre de José Antonio Primo de Rivera, un pensador que sufrió la tergiversación y la manipulación durante los cuarenta años de la dictadura y que ahora, en esto que llaman democracia, padece de la incomprensión, la censura y la violencia.

Carta a Pedro el Traidor
Antonio R. Naranjo okdiario  10 Octubre 2016

Te hago en Los Ángeles persiguiendo el sol que tanto disfrutaste ya en un largo y cálido verano de vacaciones y festivales, seguramente en homenaje a toda esa gente que no pudo disfrutar de tan generoso asueto: aunque haya quien crea que cada vez que un socialista o sindicalista de tu estirpe disfruta como tú lo haces es un privilegiado hipócrita; yo sé que tú lo haces para abrir un camino por el que luego transitará en su conjunto la clase trabajadora.

Al estar más tiempo tumbado en la playa que la propia arena, en fin, lo que haces además es defender lo público, asumiendo el sacrificio de ausentarte de la España plurinacional que tanto adoras o de recorrerla entera de chiringuito en chiringuito para lanzar un mensaje inequívoco a los desfavorecidos: contigo el Estado de Bienestar no peligra, y nada mejor que encarnarlo en primera persona.

Hablemos ya en serio, Pedro. Tus vacaciones eternas tienen tanto que ver con el derecho al descanso como tus intentos de conformar Gobierno con la democracia, el sentido común e incluso la decencia. Que en estos tiempos casi todo se pueda colar como animal de compañía te da una ventaja escénica entre quienes compran tu mercancía aunque esté escacharrada o precisamente por estar escacharrada; pues cualquier exceso, abuso y barbaridad la ven justificada si con ello se derroca a Rajoy, al IBEX y a los poderes ocultos.

Pero alguien tiene que decírtelo claro, y ese alguien –humilde-, voy a ser yo, sin las zarandajas retóricas que tus pacientes compañeros del PSOE utilizan para decir lo mismo sin decirlo del todo, por razones que se me escapan pero seguramente tienen que ver con no incrementar el derramamiento de sangre y otros fluidos hasta que no quede más remedio.

Lo que tú has intentado es una traición, amén de un despropósito kamikaze, que nacía de una concepción predemocrática de la política española: nada menos que alcanzar la presidencia del Gobierno sin tener los votos para ello, y completando la adversa aritmética con los diputados de quienes sólo te iban a hacer presidente del país para tener más sencillo acabar con él.

Sánchez ha mentido a sus militantes
Si plantearse llegar a la Moncloa con 85 diputados es en sí mismo un bochorno equivalente a exigir el puesto de rector en Oxford tras suspender seis asignaturas en junio; hacerlo de la mano de Podemos, de Convergencia, de ERC y de Bildu o PNV es además un atraco que perfilabas mintiendo a todo el mundo, empezando por esos militantes a quienes tanto dices querer y a quienes sólo utilizas perversamente.

Dado que Podemos y Ciudadanos jamás se hubieran juntado contigo a la vez por mucho que insistieras en ello para despistar al respetable, tu única manera de llegar a la presidencia era juntando en el mismo autobús a personas que buscaban destinos distintos e incluso opuestos: para empezar a Podemos, ese partido que antes de cada votación tú mismo decías que aspiraba a implantar al chavismo en España; y para terminar a buena parte de los que debían encontrar en ti un muro de contención pero se topaban con una alfombra dispuesta, entre eufemismos y por fases, a conceder las reformas que hasta hora resultaban imposibles.

¿O acaso crees que la hiena se va a poner a comer brócoli porque tú se lo pidas? ¿De verdad te atreves a sostener que lo que no han dejado ni de intentar frente a Gobiernos fuertes del PP y del PSOE –unidos en esto siempre- lo iban a olvidar con un Ejecutivo que existiría gracias a ellos y tendría menos recursos que Spiderman en el desierto? ¿Cómo tú, Iceta y otros bailarines osáis sostener que se puede gobernar un país con menos diputados que la suma de todos tus socios sin ser el mayordomo y la chacha de todos ellos?

Un mantra ideológico
Te hago la cuenta yo, que veo en demasiadas tertulias y debates que pocos la hacen desbordados por un mantra ideológico que no atiende a razones ni a leyes ni a números: con Iglesias juntabais 156 diputados; con ERC y la vieja CiU llegabais a 173 y los tres restantes sólo podían salir de Bildu y Coalición Canaria o del PNV. No es una opinión, es un hecho, y la vergüenza que a ti mismo debe darte haber estado dispuesto a ello explica tu resistencia a confesarlo en público antes y después de una matanza que o es total o te convertirá en un alocado mártir con deseos de resurrección.

Porque todo el mundo sabe, incluso los que viven de tus barrabasadas y ahora merecen idéntico trato interno, que la primera obligación del líder de un partido de Gobierno, cuando llega a él y cuando se queda como referente de la oposición, es ayudar a su país a contener a quienes lo desafían: no sólo tenías que haber despreciado cualquier fórmula de entendimiento con ERC o CiU; sino que tenías que haber coliderado la implantación de un cordón constitucional frente a esos partidos; dejando de alimentar la vomitiva idea de que defender la ley, la democracia y la Constitución de quienes la asaltan con métodos ilegales y actitudes xenófobas es cosa de postfranquistas antiguos y de rancios españolazos.

Cuando en política uno sólo haría determinadas cosas por razones coyunturales, ha de dejar de hacerlas siempre por razones estructurales: con 140 diputados ni hablarías con Podemos ni, mucho menos, te entregarías a Puigdemont y Junqueras.

Esa certeza incontestable es la misma cuando se tienen 85; y el hecho de que acomodes tus principios esenciales –o al menos los de tu partido- a tus necesidades individuales, termina de dibujarte como lo que eres: un cantamañanas peligroso, un irresponsable interesado y un traidor a tu patria, ese concepto que también consideras obsoleto porque tampoco has debido leer nunca a Azaña, a Indalecio Prieto, a Besteiro y a tantos otros socialistas que hoy te correrían a boinazos.

Eso es lo que felizmente hicieron Felipe González -¡gracias, presidente!-, El País –de nuevo su portada decía ‘Con la Constitución’ como aquel lejano 23F- y tus compañeros del PSOE cuando supieron hasta dónde estabas dispuesto a llegar para alcanzar como fuera un objetivo que no te correspondía.

Fue un acto de patriotismo que debería culminar con tu expulsión del PSOE sin miramiento alguno y con el oprobio público que merece un acto de traición conceptual tan evidente: en lugar de servirte de los 19 diputados independentistas para justificar la abstención sin parecer un socio del PP –hubiese valido con que dijeras que descuentas a cada uno de ellos de la cualquier votación y que los 170 de PP, C´s y CC eran por tanto suficientes-, los usaste a escondidas de todo el mundo para subirte al burro de un poder que jamás hubieras podido ostentar más allá de nominalmente.

Has sido un Fausto de medio pelo, un Dorian Gray de mercadillo, vendiendo tu alma a Mefistófeles para lograr una presidencia y una juventud eterna cuya factura le ibas a pasar al conjunto de los españoles mientras tú tocabas la lira en alguna playa, todo lo demás ardía y tú jugabas con tu esposa a los Obama.

No es una elucubración, y no sólo porque lo digan tus amigos y enemigos internos; ni porque lo suelten en público Alberto Garzón –que al menos tiene la honestidad de apoyarlo sin ambages-, medio Podemos y otro medio PSOE. No lo es porque tu “cambio” sólo era posible así, porque ésa era la única fórmula para lograrlo, por mucho que la combinación de tu evanescencia retórica, del apoyo de ciertos medios y la laxitud intelectual de no pocos ciudadanos te haya permitido ocultarlo hasta el último segundo y esconderlo a medias tras tu dimisión.

Tu propio partido ha tenido que confesarlo –es de esperar que lo haga con más intensidad en breve-, en un ejercicio de decencia que ha sonado a inmolación por tu deleznable actitud conspiradora: cuando Javier Fernández dijo que no se podía gobernar con secesionistas, estaba explicando por qué tuvieron que movilizar a sus ‘cascos azules’ en la Ejecutiva y en el Comité Federal que terminó en carnicería por tus intentos de bloquearlo y presentarte días después con el infame pacto cerrado. A ver si alguien tenía bemoles a derribarlo.

En una semana, el PSOE ha hecho más por sí mismo y por su país que tú en dos años lamentables de huidas hacia delante en los que no te ha importado entregar ciudades y autonomías a Podemos con tal de simular un poder territorial que no era tuyo pero frenaba a tus críticos; ni contradecir la norma elemental del derrotado consistente en dimitir en el instante ni, por último, entregarte al golpismo catalán y fracturar a tu partido presentando a sus mejores cabezas como mera muleta del odiado Rajoy.

El nuevo PSOE ya dialoga con el PP
En estos diez días, el nuevo PSOE ha dialogado con el PP como deben hacerlo dos partidos de Gobierno siempre; se ha enfrentado a Podemos y ha dado un portazo a los soberanistas; tres plausibles actitudes que tú y los tuyos han presentado durante demasiado tiempo como una vergüenza incompatible con ser de “auténticamente izquierdas”, con un discurso sectario e infantil a partes iguales que sólo atendía a tus cochambrosos intereses personales.

No sé si la herida causada cicatrizará y el PSOE volverá a ser alguna vez partido de Gobierno o referente en la oposición –eso dependerá de que ahora cuente bien lo que ha sucedido y de que el PP sea institucionalmente generoso e intelectualmente decente y entienda la necesidad de dejarle recuperarse-; pero con tu penosa hoja de ruta hubiera muerto igualmente pero arrastrando en el viaje al conjunto del país.

Tu única contribución a la política española, si tienes a bien detenerte en los hechos desde la intimidad de tu enésima cala en Los Ángeles, de tu chill out político de niño bien sin riesgos; ha sido alimentar como nadie a tu enemigo –Podemos-, legitimar al enemigo de todos –CiU, ERC y Bildu-; facilitar las cosas a tu rival –el PP- y dejar malherido a tu propio partido.

Sólo te faltaba por hundir a España en la misma semana en que tus socios secesionistas elevaban el desafío hasta concretarlo en un referéndum ilegal de secesión en 2017. Y aunque lo has intentado también con denuedo, te han parado los pies, no sin dejar la cocina perdida de sangre. Si hubiera algo de justicia, en lugar de en Beverly Hills estarías tú ahora con un mandil y un estropajo limpiando los restos de tu estropicio.

Buen viaje, Pedro, no tengas prisa por volver salvo que sea para dimitir de diputado: el “No es No” a todo sólo tiene un mínimo sentido si se defiende ya en la calle. Aunque pierdas ese sueldo tan generoso que por alguna extraña razón aún te siguen pagando los mismos ciudadanos a los que escondías en qué consistía realmente tu abyecto “cambio”: en bajarse los pantalones todos para que tú marcaras paquete en Moncloa unas semanas.


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