AGLI Recortes de Prensa   Sábado 15  Octubre  2016

CRISIS POLÍTICA
Nosotros contra ellos o la España política en la edad de piedra
Existen muchas características que diferencian a los países avanzados de los menos desarrollados. Pero hay un rasgo poco conocido, y sin embargo esencial, que ejerce enorme influencia en el buen funcionamiento de la política.
Javier Benegas. Juan M. Blanco  vozpopuli.com 15 Octubre 2016

La reciente declaración de Pablo Iglesias llamando a la radicalización, a regresar a las barricadas para plantar cara a la oligarquía, o la de Juan Carlos Monedero señalando que sigue vigente aquello de que "el miedo tiene que cambiar de bando" no son precisamente buenas noticias en un país en trance de perder nuevamente el tren de la modernidad o algo peor. El discurso del nosotros contra ellos, de “los buenos contra los malos” es una estrategia que encierra un grave peligro. Y no sólo porque en una sociedad compleja la línea que separa a los seres bondadosos de los perversos sea difusa, sino porque el origen del problema no se encuentra en las personas, ni siquiera en los personajes, sino en las instituciones, en las reglas que determinan los cauces políticos y los incentivos sociales.


Por muy deteriorada y corrompida que se encuentre la política española, es ridículo pensar que la solución pudiera consistir simplemente en desalojar a los malvados de arriba y sustituirlos por seres bondadosos, en perfecta sintonía con las aspiraciones del pueblo. Estos nuevos dirigentes reproducirían idénticos males, quizá incluso con mayor intensidad, si no se modifican las normas imperantes. Por ello, no supone avance alguno esa estrategia conducente al enfrentamiento de facciones. Muy al contrario, implicaría una regresión a etapas pretéritas del desarrollo humano.
El crucial papel de la confianza generalizada

Existen muchas características que diferencian a los países avanzados de los menos desarrollados. Pero hay un rasgo poco conocido, y sin embargo esencial, un elemento que ejerce enorme influencia en el buen funcionamiento de la política y la economía, que fomenta la cohesión social: la confianza mutua entre ciudadanos. En efecto, las encuestas señalan de forma inequívoca que en los países con elevado grado de bienestar los individuos mantienen entre sí un elevado nivel de confianza, esto es, se fían bastante de otros sin necesidad de conocerlos personalmente, sin que mantengan vínculo alguno por razón de pertenencia a un colectivo o compartan la misma condición social. Esta confianza generalizada fomenta la cooperación y reduce los costes de transacción en cualquier intercambio entre individuos, favoreciendo el desarrollo, el bienestar, la estabilidad política y la calidad del gobierno.

Por el contrario, los países más atrasados carecen de esta confianza generalizada. Domina, en su lugar otra grupal, particularista. Es decir, la gente sólo se fía de las personas conocidas, o de aquellos que considera cercanos, de familiares, de sujetos pertenecientes a su facción, tribu o clan, pero desconfía intensamente de los extraños, de quienes se encuentran en la órbita de otros grupos. Este es el comportamiento típico en una sociedad antigua y estamental y, desgraciadamente, constituye un equilibrio al que tienden los sujetos cuando están sometidos a incentivos perversos, con graves consecuencias para la paz social.
Comportamientos del Paleolítico

Numerosos estudios y experimentos señalan que los seres humanos muestran cierta tendencia a adscribirse a grupos de forma acrítica, a ver el mundo en términos de “nosotros y ellos”. Y esta particularidad no siempre es racional. En Risk: the Science and Politics of Fear, Dan Gardner sostiene que el cerebro humano, formado en el Paleolítico, posee una morfología dual. La evolución dio lugar a una mente con dos cerebros diferenciados cuyo funcionamiento es distinto. Está, por un lado, el cerebro primitivo, origen del instinto, de las emociones, de los impulsos, que funciona con gran celeridad y de manera inconsciente, procesando la información en términos binarios, de bueno o malo, con fuerte carga emocional y nula reflexión. Y, por otro lado, el cerebro racional, encargado del pensamiento consciente y analítico, que actúa con mucha más lentitud, matizando o corrigiendo los notables sesgos del cerebro primitivo. Desgraciadamente, raramente refuta la primera impresión o neutraliza completamente la emoción, cuyos marcadores implican un fuerte anclaje.

Para el hombre primitivo lo prudente era confiar en los conocidos, en los miembros de su propia tribu, y no fiarse de los forasteros. De ello podía depender su vida. Pero hoy las sociedades son mucho más complejas: la excesiva desconfianza en los extraños no es un elemento necesario, es más bien contraproducente en términos agregados porque dificulta la cooperación. Lamentablemente, el paleolítico acabó hace apenas 12.000 años, un plazo insuficiente para permitir una evolución significativa del cerebro humano. Así pues, a pesar de la racionalidad de la que el hombre actual presume, subsisten en él impulsos típicos del hombre de las cavernas. Y algunos de estos impulsos no son precisamente convenientes para la sociedad moderna. Por ello, ningún dirigente sensato debe azuzarlos, fomentarlos; menos aún exacerbarlos. La dinámica grupal, el nosotros contra ellos, el sectarismo, el racismo, la xenofobia, la discriminación, la llamen positiva o negativa, se desatan fácilmente por el influjo de esa parte primitiva del cerebro, de esos reflejos que se pierden en la noche de los tiempos y que la racionalidad difícilmente puede domeñar.

Cuando se llama al enfrentamiento, al choque de clases o de grupos, se está apelando a esa parte primitiva del cerebro humano, al instinto de pertenencia, a la necesidad de identificación. Esos dirigentes desaprensivos no están estimulando la razón sino las emociones, desencadenando un impulso instintivo que conduce a la confrontación. Incitan a forjar la propia identidad mediante la pertenencia a un clan, asignando así toda suerte de virtudes y cualidades a los propios, mientras se denigra a los ajenos. En el caso concreto de los líderes de Podemos, las oligarquías serían malvadas, y los ciudadanos de a pie muy buenos. Pero esta tajante separación entre bondadosos y malos no es más que una manipulación. En España, las oligarquías políticas y económicas actúan de forma torcida no porque sean crueles y malvadas sino porque se aprovechan de unas reglas inapropiadas, de unas barreras que dificultan la competencia y la movilidad social. Y porque los mecanismos de control del poder son inexistentes o inoperantes.

Recuperar la confianza
La confianza sólo se recupera mejorando las instituciones, las reglas del juego, nunca incentivando la confrontación, creando odios, envidias o resentimientos. No hay una lucha entre malvados y bondadosos, como pregonan los demagogos, sino reglas de funcionamiento incorrectas, incentivos perversos y mecanismos de selección refractarios al mérito. Se trata pues de avanzar hacia un sistema institucional de libre acceso, un entorno en el que prime el imperio de la ley, la igualdad de oportunidades, el trato impersonal, no discriminatorio. Y un sistema político caracterizado por el equilibrio de poderes, que arrincone los privilegios, favoritismos, amiguismos, intercambios de favores y barreras a la participación. En definitiva, un modelo que fomente la confianza del ciudadano en las instituciones y en los demás, sean conocidos o no.

La confianza crea un círculo virtuoso que reduce los costes de transacción entre individuos; la desconfianza, por el contrario, un círculo vicioso donde cada sujeto tiende actuar en reciprocidad, pues piensa que, al estar rodeado de pícaros, ser honrado es hacer el primo. Así, la profecía se cumple a sí misma y acaba explicando la generalizada corrupción y la excesiva tolerancia de una sociedad con la podredumbre.

Así pues, la llamada de Pablo Iglesias a cavar trincheras, lejos de resolver los problemas, abunda en el error. El demagógico “ellos contra nosotros” inocula una dosis todavía mayor del germen que causó la enfermedad, llevando al límite el ya avanzado desquiciamiento institucional, con enormes costes para la sociedad pero sustancial ganancia para unos pocos desaprensivos.

Sin embargo, aunque Iglesias con sus consignas, y otros miembros de su partido, sean quienes mejor evidencien la contraproducente estrategia de la confrontación grupal, ciertamente no se encuentran solos en este viaje. Hay muchos otros agentes, intelectuales y políticos que, de manera más taimada y aderezándolo de racionalidad, le acompañan en este viaje al paleolítico. También ellos actúan apelando a la dinámica de grupos, segregando al extraño y arropando al afín, elaborando relatos que por sesudos que parezcan, apuntan a esa parte del cerebro no racional para imponer su visión y neutralizar al discrepante.


Una sociedad próspera y avanzada se fundamenta en la adecuada combinación de sana competencia y eficaz cooperación entre sus miembros, en la confianza generalizada, nunca en la enemistad, la conspiración, el odio o el enfrentamiento. El progreso solo es compatible con un discurso político dirigido a la parte racional de la mente humana, no a los bajos instintos, a la desconfianza, a esas pulsiones que, aun siendo útiles en el paleolítico, resultan contraproducentes en la sociedad moderna. Atajar las causas de los problemas no implica atacar a personas o grupos sino cambiar las reglas. Desgraciadamente, muchos parecen satisfechos predicando un regreso a la Edad de Piedra... al menos para los demás. Sin embargo, reconstruir el sistema institucional español y restablecer la confianza entre ciudadanos requiere justo lo contrario: enormes dosis de altruismo.

Día de la hispanidad
El antimarketing español
Otro año más, la fiesta se ha politizado en vez de celebrarse, sin faltar el hispanista británico de turno pontificando sobre la identidad española con el paternalismo habitual.
Gabriela Bustelo  vozpopuli.com 15 Octubre 2016

Estos largos meses de parálisis han sacado a la luz una particularidad de los políticos veteranos españoles, que demuestra el extraordinario poder que han tenido durante estos cuarenta años de democracia posfranquista: su conducta no es interactiva. Rajoy es el máximo exponente de este ensimismamiento antitético al de un gran funcionario público. Pero el empecinado “No es No” de Pedro Sánchez ha escenificado durante meses la autoridad omnímoda y unilateral que los políticos veteranos han ejercido sin cortapisas. Los dos líderes del mundo civilizado, Angela Merkel y Barack Obama, son tan sensibles a las reacciones de la ciudadanía que pueden cambiar de conducta casi en cuestión de minutos, dependiendo del runrún popular que haya producido su última actuación.

Esta hipersensibilidad política no es nada nuevo, más bien al contrario. Julio César entró en política en el año 65 a.C. como edil, es decir, como funcionario encargado de la distribución del grano y de los juegos públicos. Para dejar su temprana impronta en la ciudadanía, el joven patricio romano organizó una sucesión de espectáculos -cacerías de fieras, luchas de gladiadores y obras de teatro- bien organizados y celebrados en fechas relevantes. Julio César no dudó en pagar buena parte de estos festivales con dinero propio, inversión que amortizaría con creces al aportarle lo que todo gran político busca: el amor del pueblo. Cuando llegó a ser cónsul, su popularidad le sirvió como base para consolidar un poder que enfocó durante toda su carrera de modo interactivo: siempre atento a la opinión pública. Con los años y en especial tras la derrota de su rival Pompeyo, los espectáculos auspiciados por Julio César aumentaron en efectismo, con celebraciones en todos los barrios de Roma.

Fiesta Nacional vs. Drama Nacional
En el Occidente actual destacan dos grandes fiestas nacionales, el 14 de julio francés y el 4 de julio estadounidense, que involucran a centenares de miles de ciudadanos en una conmemoración nacional con un marcado carácter popular: fuegos artificiales, desfiles con orquestas municipales, carnavales, ferias campestres, conciertos y competiciones deportivas. En Francia y en Estados Unidos pocos participan en sus respectivas festividades nacionales pensando en la Toma de la Bastilla de 1789 y en la Declaración de la Independencia de 1776. (Reino Unido no tiene Fiesta Nacional propiamente dicha, pero San Jorge y el cumpleaños de la Reina son dos días equivalentes.) ¿Y qué sucede en España, democracia novata pese a ser una de las naciones más antiguas de Europa? La primera vez que se celebró el 12 de octubre como Día de la Hispanidad fue en 1935, aunque legalmente la fiesta no fue regulada hasta 1958, bajo Franco. Según el BOE es “la efeméride histórica en que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”. El 12 de octubre de 1492 la expedición española de Cristóbal Colón arribó a la isla Guanahani, en el archipiélago de las Bahamas, conectando por vez primera el continente europeo y el americano. Fue Ramiro de Maeztu quien propuso celebrar la Fiesta Nacional de España en esta histórica fecha: “El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad”. ¿Y cómo hemos pasado los españoles el 12-O este año 2016 de limbo político? Discutiendo, cómo no.

Otro año más, la fiesta se ha politizado en vez de celebrarse, sin faltar el hispanista británico de turno pontificando sobre la identidad española con el paternalismo habitual. ¿Imaginan a un historiador español explicando a los británicos el Día de San Jorge? Entre broncas e insultos, nadie ha dicho que el 12 de octubre de 1492 fue nada menos que el comienzo de la Edad Moderna y el inicio de la globalización. Sí, de la mundialización que han culminado a finales del siglo XX Bill Gates y Steve Jobs con el ordenador personal y el iPhone. Si los ingleses hubieran descubierto América, nos hubieran vendido la hazaña desde el siglo XV como el gran hito de la historia occidental. No en vano son expertos en marketing histórico, propio y ajeno. Por eso España tiene pensionado a un tropel de hispanistas ingleses: Henry Kamen, Paul Preston, Hugh Thomas, Ian Gibson, entre otros. Pero cautivos de nuestro tortuoso antimarketing, los españoles seguimos sufriendo amargamente el día de la Fiesta Nacional, en vez de salir a ver los fuegos artificiales y a comer palomitas pensando que el país propio es un gran lugar, como hacen los ciudadanos de los países del resto del mundo civilizado.

La estafa de las instituciones inútiles
Fernando Onega La voz 15 Octubre 2016

Mientras los directivos y consejeros de Caja Madrid y Bankia disfrutaban alegremente de sus tarjetas libres de impuestos y comían en caros restaurantes o compraban lencería fina, la entidad que corría con los gastos se arruinaba y se disponía a pedirnos a los contribuyentes un esfuerzo para salvarla. Eso es lo que se desprende de los correos internos de la inspección del Banco de España que obtuvo el letrado Andrés Herzog y que hoy publica este diario. La coincidencia de la difusión de esos correos y el juicio de las tarjetas quizá responda a la estrategia acusatoria del señor Herzog, pero eso no disminuye su simbolismo: es una cruel denuncia de la inutilidad de aquel Banco de España, capaz de detectar los fallos del sistema, pero rigurosamente inútil a la hora de frenar una catástrofe anunciada como la de Bankia; una catástrofe de 21.000 millones de euros.

A la inspección del Banco de España y a su jefe, José Casaus, no le hizo caso nadie. El gobernador, los ministros económicos y el propio presidente del Gobierno, señor Zapatero, probablemente seguían convencidos de que el sistema financiero español era el más sólido del mundo y no les entraba en la cabeza que una entidad grande y fuerte pudiera no ser viable. Quizá había tal respeto al señor Rato, que acababa de regresar de regentar el Fondo Monetario Internacional, que nadie se atrevió a exigirle la verdad de las cuentas y de los riesgos, suponiendo que Rato los conociera. Ni siquiera llamó la atención que se advirtiera del problema de todas las cajas de ahorros: la primacía de los criterios políticos sobre los profesionales.

Y lo tremendo es que con esos informes en la mano -por supuesto, ocultados a la opinión pública- se autorizó la salida a Bolsa de Bankia. El Banco de España conoció los folletos repletos de engaños al inversor y no movió un dedo para retirarlos y evitar esa manipulación masiva. Dejó que siguiese adelante un proyecto del que estaba anunciado que «sus acciones cada día valdrán menos», que «no era viable» y que condenaba a los contribuyentes a pagar las deudas. Y las hemos pagado. Cuando el señor Goirigolzarri llegó a la presidencia de Bankia, ya con Luis de Guindos en el Ministerio de Economía, no había marcha atrás y no tuvo más remedio que pedirle al Estado 21.000 millones de euros. En la sociedad española caló un lamento populista: hay dinero para rescatar a la banca, pero no lo hay para rescatar a los ciudadanos que son expulsados de sus casas precisamente por no poder pagar a la banca.

¿Y no hay quien se haga responsable de estos desastres de gestión y esta política de oídos sordos a los informes técnicos? Pues parece que no. Esperemos que, al menos, no haya vuelto a suceder.

MAFO, culpable
EDITORIAL Libertad Digital 15 Octubre 2016

Mafo es uno de los grandes culpables del desastre financiero acontecido durante la crisis debido a su irresponsable y miope gestión supervisora.

El hecho de que la Inspección del Banco de España (BdE) alertara a la cúpula de dicho organismo de que la salida a Bolsa de Bankia acabaría en fracaso antes de producirse, y, pese a ello, no hiciera nada al respecto, es lo suficientemente grave y escandaloso como para abrir una investigación interna e incluso judicial con el fin de aclarar los hechos y depurar responsabilidades. Sin embargo, más allá de las consecuencias jurídicas que pudieran derivarse de este tipo de actuaciones, conviene recordar que la máxima autoridad del Banco de España por entonces, el socialista Miguel Ángel Fernández Ordóñez (Mafo), es, sin duda, uno de los grandes culpables del desastre financiero acontecido durante la crisis debido a su irresponsable, miope y nefasta gestión supervisora.

La salida a bolsa de Bankia es tan sólo el último del largo y grave listado de despropósitos acometido bajo la dirección de Mafo, cuya deficiente gestión contó con la inestimable connivencia del anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Un inspector del BdE advirtió hasta en cuatro ocasiones a sus superiores de que la división en dos del grupo BFA-Bankia y la salida a bolsa de este último, que aglutinaba el negocio bancario, acabaría en la quiebra y el posterior rescate público de la entidad. Parece que el inspector no puso en duda las cuentas presentadas por el banco, pero denunció que esa solución estaba condenada al fracaso desde el principio, ya que el grupo poseía una escasa rentabilidad y una pesada deuda que, sumada a la cartera de activos tóxicos que había dejado tras de sí el estallido de la burbuja inmobiliaria, acabarían obligando al Estado a acudir al rescate, tal y como, efectivamente, sucedió, con el conocido coste para accionistas y contribuyentes. Además, en su informe lanzaba duras críticas a los antiguos gestores de Bankia, casi todos políticos.

Lo peor, sin embargo, ya no es que el BdE hiciera caso omiso a tales advertencias, autorizando finalmente la operación, sino los numerosos errores y/o negligencias previos que llevaron a esa decisión y en los que, de una u otra forma, participó Mafo. En primer lugar, auspiciando la clamorosa mentira mantenida por Zapatero en 2007 y 2008 sobre la inexistencia de la crisis, pese a existir claros indicadores que avanzaban el desastre que estaba por llegar. En segundo lugar, apostando por un proceso de fusiones frías, consistente en juntar cajas insolventes con otras también insolventes con la esperanza de que la tormenta, finalmente, escampara. En tercer lugar, maquillando el enorme agujero que fueron acumulando las entidades en sus balances mediante todo tipo de artimañas y trucos contables con el fin de no reconocer la realidad, lo cual acabó agravando el problema, además de alargar la crisis. Y, por último, aprovechándose de la ignorancia y confianza de los ahorradores para tratar de cubrir esas pérdidas mediante la emisión de títulos -preferentes, acciones y bonos- cuyo alto riesgo era más que evidente, dada la crítica situación que atravesaba el sistema financiero español.

Mafo es, en definitiva, uno de los mayores culpables de la pésima gestión llevada a cabo durante la crisis para solventar la quiebra de las cajas de ahorro sin tener que pasar su elevada factura al conjunto de los españoles.

Urge depurar la responsabilidad en Bankia del Banco de España
EDITORIAL El Mundo 15 Octubre 2016

Los correos internos del Banco de España sobre la situación patrimonial de Bankia tres meses antes de la salida a Bolsa, que conocimos ayer, tienen una gran importancia en el proceso judicial que se sigue contra los administradores de la entidad y pueden provocar un vuelco en el mismo. Se trata de las comunicaciones que mantuvieron los inspectores de Bankia con la cúpula del banco central -con Miguel Ángel Fernández Ordóñez a la cabeza- en los meses previos a la OPV y se han incorporado a la causa tras ser requeridos por el abogado de la Confederación Intersindical Crédito (CIC), Andrés Herzog, responsable de la querella que abrió este caso.

Los correos que José Casaus, jefe del equipo de inspectores de Bankia, envía a sus superiores son definitivos. Por un lado, alertaba de la precaria situación de la entidad: «La capacidad del Grupo Bankia de generar recursos de forma recurrente no sólo está muy mermada sino que va menguando a pasos agigantados con el paso del tiempo», se lee en un párrafo. Después, el inspector expresaba sus dudas sobre el equipo gestor, encabezado por Rodrigo Rato: "Viabilidad cuestionable por sus muy graves y crecientes problemas de rentabilidad, liquidez y solvencia. Gobierno mejorable y gestores desalineados entre sí y desacreditados ante el mercado".

El profesional del Banco de España proponía soluciones: «La toma de control del grupo por un banco (a ser posible extranjero) con capacidad financiera suficiente como para convencer al mercado de que puede afrontar los 120.000 millones de euros de financiación mayorista sin mayores problemas. Eso haría viable un grupo que hoy no lo es. Esta sería la solución definitiva y óptima, pues no perdería nadie: ni el contribuyente ni los acreedores». Además, desechaba la salida a Bolsa con toda claridad: "¿Cómo va a hacer BFA frente a los pagos? Vendiendo acciones de Bankia, claro. ¿A qué precio? Pues mientras sigamos sin solucionar el problema, el grupo cada día valdrá menos y las acciones de Bankia también".

Casaus, incluso, cifraba entonces, en abril de 2011, "en torno a 15.000 millones" el coste que tendría para el contribuyente si no se producía "un cambio de control que posibilite una drástica reducción de los costes de financiación (...) y un tijeretazo a los costes de personal". Al final, Bankia ha costado al erario 22.400 millones de euros y los ahorradores particulares que acudieron a la salida a Bolsa perdieron prácticamente toda su inversión, aunque después fueron indemnizados por sentencia judicial.

Son advertencias muy serias y fundamentadas de quien mejor conocía cómo estaba financieramente Bankia. El Banco de España no las tomó en consideración y llevó al banco al abismo y, con él, a cientos de miles de inversores. Tampoco el Ministerio de Economía, dirigido entonces por Elena Salgado, hizo nada por evitar ese desastre que se veía venir. El Gobierno socialista había decidido intentar paliar los efectos de la crisis inmobiliaria en los balances de las cajas de ahorros con aquella huida hacia adelante que fue la ocurrencia de las fusiones frías y sólo demostró que uniendo dos cuerpos infectados únicamente se consigue un enfermo mayor.

Ha llegado el momento de exigir responsabilidades -incluso penales- a Miguel Ángel Fernández Ordóñez por su nefasta gestión durante la quiebra de Bankia. Los hechos han demostrado que los inspectores estaban en lo cierto: la salida a Bolsa fue un fraude, hubo que cambiar al equipo gestor de Rato y, a la postre, tuvo que ser rescatada con dinero público.

La OPV de Bankia se vendió por el Gobierno socialista como el ejemplo de la fortaleza del sistema financiero español en el momento en el que estaba más cuestionado. Por eso, todo indica que fueron motivos políticos los que llevaron al gobernador de entonces a no cumplir con su obligación de supervisor de bancos y, todo lo contrario, permitir una operación enormemente lesiva para los ciudadanos y para los intereses del país. El fiscal del caso se ha opuesto a investigar a Fernández Ordóñez pero las revelaciones que contienen los correos son causa suficiente como para que el juez Fernando Andreu llame a declarar de inmediato al ex gobernador.

El euro contra Europa
Juan Francisco Martín Seco. Republica  15 Octubre 2016

Gracias a la tecnología, el pasado 6 de octubre pude seguir por Internet la presentación en Barcelona del reciente libro de Joseph Stiglitz sobre el euro. El acto se celebró en la Escola Europea d’Humanitats de la Caixa y consistió en un coloquio entre el autor y el ex consejero de Economía y Finanzas del tripartito y militante del PSC, Antoni Castells.

Cualquiera que haya seguido mis artículos y libros comprenderá la satisfacción que sentí al escuchar a un premio Nobel de Economía mantener punto por punto todas las tesis que sobre la Unión Europea, y más concretamente sobre la Unión Monetaria, he venido defendiendo desde hace lo menos 25 años (véase mi libro “Contra el euro”). Es más, mi entusiasmo fue en aumento al comprobar también que un miembro sobresaliente del PSOE, aunque sea del PSC, mostraba su total conformidad con los planteamientos de Stiglitz, lo cual hubiese sido impensable hace años. Sostener tales aseveraciones comportaba el ostracismo y el ser situado extramuros del sistema. Hay que suponer que Castells no siempre ha pensado de la misma manera, de lo contrario, difícilmente hubiera ocupado determinados puestos, entre otros, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo. Sin embargo, más vale tarde que nunca, y hay que ponderar su evolución, sobre todo cuando la mayoría de los políticos y economistas de nuestro país continúan defendiendo aún Maastricht y el euro.

Son ya bastantes los que, al comprobar los nefastos resultados, cuestionan las políticas aplicadas estos años en la Eurozona, pero muy pocos se atreven a llegar al fondo de la cuestión pues, tal como dejó claro el otro día Stiglitz, el problema es más hondo. No hay ninguna duda de que la política de la austeridad ha originado los efectos contrarios a los pretendidos (lo dice ya hasta el FMI) y de que el BCE, principalmente en la época de Trichet, fue a contracorriente de los demás bancos centrales subiendo los tipos de interés cuando ya estaba encima la recesión; incluso, en la etapa de Draghi se actuó con mucho retraso. Pero el análisis debe ir mucho más allá, porque el defecto no se encuentra solo en las políticas aplicadas, sino en el propio diseño de la Unión, afecta a su propia esencia.

De ahí que los planteamientos de Stiglitz, tanto en el acto de Barcelona como en su nuevo libro, sean radicales. No constituyen una enmienda parcial, sino a la totalidad; no es un envite, es un órdago; la flecha se dirige al corazón, muestra la incongruencia del proyecto europeo:

1) Una integración monetaria no se puede realizar sin una integración política.

2) La condición para que una Unión Monetaria pueda subsistir es que no haya desequilibrios en el sector exterior de los países, cosa sumamente difícil, por no decir imposible, o que exista una unión presupuestaria y fiscal capaz de compensar estos desequilibrios mediante una política redistributiva.

3) La crisis en Europa tiene su origen en el euro. Tuvo sus características y causas propias independiente de la de EE.UU, que solo fue su detonante.

4) El euro permitió que el desequilibrio del sector exterior de los países europeos alcanzase niveles antes desconocidos, que de ningún modo se hubiesen producido, al menos en esa cuantía, de no estar en la Unión Monetaria. Unos presentaban superávit y otros déficit. Los excedentarios prestaban a los deficitarios, hasta que con ocasión de las hipotecas subprime cundió la desconfianza, la huida de capitales y con ella la crisis, crisis de la que Europa aún no ha salido, mientras parece que EE.UU. sí lo ha hecho.

5) Ante los desequilibrios del sector exterior, los países de la Eurozona no cuentan con el instrumento de ajuste más lógico, el tipo de cambio. Además, los tratados crean un sistema asimétrico porque, en contra de las enseñanzas de Keynes, el ajuste se impone solo a los deficitarios.

6) Alemania y otros países del Norte no han ajustado sus balanzas de pagos y continúan manteniendo un cuantioso superávit, lo que no solo crea graves problemas al resto de países de la Eurozona, sino a toda la economía mundial.

6) El sistema es insostenible y se encuentra en un equilibrio inestable. O bien se avanza, hacia una unión política, o bien se retrocede y se desmonta la Unión Monetaria.

7) La constitución de la unión política parece imposible. Los países del Norte nunca aceptarán la integración presupuestaria y fiscal y la considerable transferencia de recursos que representaría de unos países a otros. La prueba palpable es la enérgica repulsa que ha suscitado toda medida por pequeña que sea consistente en la socialización de pérdidas o de riesgos, como la mutualización de la deuda.

8) El retroceso puede ser total con la ruptura de la Eurozona o parcial admitiendo ciertos grados de flexibilidad, por ejemplo, la creación de dos euros, uno para los países del Norte y otro para los del Sur. Esta segunda opción, al igual que la salida de Alemania de la moneda única, representaría sin duda un alivio a corto plazo, pero a medio plazo retornarían las contradicciones entre los países que permaneciesen, a no ser que se constituyese la unión política.

9) La desaparición del euro podría realizarse mediante un divorcio amistoso en el que, a la vista de las contradicciones, todos los países acordasen cómo volver a las monedas nacionales de la forma menos traumática posible.

10) Lo más verosímil, sin embargo, es que los mandatarios europeos, bien de las instituciones bien de los gobiernos, adoptando la postura del avestruz, continúen en una huida hacia adelante, colocando parches, hasta que cualquier nuevo detonante imprevisto dé lugar a un estallido catastrófico en la economía que haga saltar por los aires un edificio tan débilmente construido y tan plagado de contradicciones. Con toda probabilidad, las consecuencias para todos los países serán graves.

El título del libro “El euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa” constituye un resumen, creo que acertado, de todos los puntos anteriores, desarrollados por los dos intervinientes en el acto del día 6 en Barcelona. No puedo estar más de acuerdo con ellos. Por lo tanto, no hay mucho que añadir excepto una cierta extrañeza de que alguien como Antoni Castells, que desarrolla un discurso impecable con respecto a la Unión Europea y el euro, incurra en flagrante contradicción en otras ocasiones al referirse a Cataluña y a España.

En cierto momento de su intervención hizo una observación sumamente aguda. Indicó que los creadores del euro cometieron el error de creer que los desequilibrios en las balanzas de pagos de los países no tendrían importancia, al igual que no la tienen los de las regiones dentro de un Estado. Castells sabe perfectamente a qué se debe tal diferencia: las regiones cuentan con una hacienda pública común (capaz de compensar mediante una política redistributiva los desequilibrios territoriales) de la que carece la Unión Monetaria. Él mismo en otro instante afirmó rotundamente que “una moneda necesita un Estado”, lo que es totalmente cierto; pero precisa de un Estado, entre otras razones, porque necesita un presupuesto fiscal y presupuestario unitario que sea capaz de corregir los desequilibrios que la moneda única origina entre sus miembros. Cabe entonces preguntarse por qué Castells quiere para España (ruptura de la hacienda pública) lo que critica de Europa.

www.martinseco.es

El felipismo, o cómo echar a perder una democraciaF
ederico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Octubre 2016

Para emprender la regeneración hay que reconocer que se ha degenerado y para restaurar las libertades hay que admitir que se han perdido.

Durante el mandato del PSOE a través de los diversos gobiernos presididos por Felipe González, en España se ha producido un auténtico cambio de régimen político. Sin romper con la forma de Estado, sin cambiar apenas la Constitución, conservando en apariencia las instituciones consagradas por la Ley y la costumbre, nuestro país ha sufrido cambios tan sustanciales con respecto a lo previsto y pactado por las fuerzas políticas que hicieron la Transición que, en rigor, los efectos de la letra han desaparecido con el espíritu. Puede discutirse si España sigue siendo una democracia o si se ha convertido en una dictadura silenciosa, en un régimen autoritario matizado por la corrupción. En cualquier caso, de la criatura alumbrada con tanto esfuerzo y no poca fortuna tras la muerte de Franco, apenas queda el recuerdo.

Cabe la regeneración, sin duda; cabe desear que la sociedad española, si es capaz de encontrar algunos dirigentes con el patriotismo y la visión histórica que demostraron los enterradores del régimen franquista, pueda volver a poner en pie el edificio constitucional y la costumbre de la libertad. Pero, naturalmente, para emprender la regeneración hay que reconocer que se ha degenerado, para restaurar las libertades hay que admitir que se han perdido y para poner en funcionamiento las instituciones hay que saber que instituciones no funcionan y por qué.

En los últimos tiempos, desde el propio Partido Socialista se alzan voces propugnando la regeneración de la vida pública. Extraña propuesta en quienes nunca han advertido de su deterioro. Como han sido los medios de comunicación críticos con el poder y, a ratos, la oposición de izquierda o de derecha los que han denunciado el pésimo funcionamiento del sistema, cabe temer que el Partido Socialista se adjudique también a dedo la contrata de limpieza de lo que el propio Partido Socialista ha ensuciado.

Cuando un partido ha conducido a un país a una situación políticamente insostenible, la higiene democrática recomienda su inmediata sustitución en las tareas de Gobierno. En el caso del PSOE, es tan grave el daño, tan extensa la autoría y tan difícil la reparación, que sólo un desalojo masivo de los cargos puede permitir alguna esperanza de que desaparezcan los malos hábitos. No es seguro que el partido o partidos que los sustituyan puedan cambiar las cosas para mejor, pero es indudable que si no lo intentan todo seguirá empeorando.

Cada país tiene lo que se merece, dicen los menos piadosos. En el caso de España, este axioma podría ser cierto, porque lo que el PSOE ha hecho, no lo ha hecho solo. En su decenio de poder omnímodo le han sobrado ayudantes, meritorios, secretarios, abogados, párrocos, verdugos y enterradores. En el entierro de la libertad el cortejo ha sido imponente, la representación social, de lo más brillante, el acompañamiento popular, numerosísimo.

Por eso, si la responsabilidad del partido de Felipe González es la más grave, desde luego no es la única. Puede incluso discutirse hasta qué punto el felipismo es producto de la voracidad política de los de arriba más que de la codicia de los de abajo. Sería cómodo imputar al laborista sevillano casi todos los males de la patria; sería además estupendo, porque con echarlo de La Moncloa nuestros males terminarían. Pero no es políticamente cierto ni intelectualmente justo. Un régimen cambia de naturaleza como fruto de muchos esfuerzos y de pocas resistencias, pero cuando realmente ha cambiado, no basta renovar la cúpula sino todo el edificio.

Nota: Este texto es un pasaje editado de "El felipismo. Cómo echar a perder una democracia", segunda parte de La dictadura silenciosa, de Federico Jiménez Losantos, publicado en 1993 en la editorial Temas de Hoy.

Ciudadanos y el relato político
Fran Carrillo okdiario 15 Octubre 2016

El relato es el mapa visual sobre el que se construye el liderazgo político, la visión que el candidato o gobernante proyecta sobre su persona y valores. Es la carta narrativa emocional que recubre de ropaje ideológico a una organización política con pasado reconocible pero sobre todo con necesidad de futuro creíble. Una fabulosa herramienta de comunicación con capacidad para construir redes emocionales compartidas. Todo partido necesita vestirse ideológicamente para definir su existencia como formación. Debe explicarse a través de una doctrina que enmarque su esencia política, sus referentes éticos y morales, su razón de ser. Es decir, requiere de un relato que cuente y detalle, que narre y comunique quién eres y qué representas, a qué ideas te debes y por qué éstas son más útiles y necesarias para la sociedad que vas a representar que otras. Un relato que potencie en formato multicanal tus mensajes, que conecte y acelere la interacción entre ciudadano y representante. El profesor de la Carlos III, Javier Redondo, define esto como la imposición de la necesaria pedagogía política que supere a la peligrosa seducción mediática, propia de la actual videopolítica. Pasar del cuentacuentos al narrador para recuperar la credibilidad y afectos perdidos.

Eso le pasa actualmente a Ciudadanos. No tiene relato. Y lo necesita. Porque como subraya Stanley Greenberg, asesor del Partido Demócrata, el relato es la llave de todo. Nadie sabe cuál es su ideología. Ni sus referentes pasados o actuales. Ni por qué abraza el libre mercado (derecha) y la política de protección social de la izquierda (Educación, Sanidad, Estado del Bienestar) como ejes fundamentales de todo progreso. El pueblo, confuso, le otorga su confianza de forma coyuntural, meros apoyos endebles que se perderán si no hay asidero moral al que agarrarse. Un ejemplo de por qué PP y PSOE, siguen contando, a pesar de todo, con tantos apoyos, es porque tienen detrás una historia, una trayectoria y una pertenencia a una comunidad de valores reconocible y compartida. Tienen, en definitiva, un relato.

En Ciudadanos quizá sigan encontrándose puertas cerradas en muchos ámbitos y territorios por esa ausencia de mecanismos narrativos con los que la gente pueda identificarse. Como apuntara Wittgenstein en su momento, toda acción política, todo movimiento de cambio o resistencia debe su éxito a la construcción cohesionada de secuencias discursivas, actualmente ausentes en el partido de Rivera, más allá del magnetismo de su líder. El centro no existe si no se explica. No puede vivir si no se define. No puede crecer si primero no cuenta cómo nació ni a qué se debe su existencia. Pensemos: cuando uno escucha a una persona presumir de ser o estar centrada, dicho concepto evoca equilibrio, conocedora de lo que se quiere y moderada en su puesta en práctica. Ahora, el centro político en España navega en la nebulosa de la nada, en un incierto limbo que empieza a tambalearse de tanto mirar arriba y abajo.

Hoy en día, la política de lo inevitable debe sustentarse en la política de lo explicable. Sin que el marketing sustituya al mesurado pensamiento que enfoca toda idea. Lord Acton, de forma acertada, defendía que “las ideas son la causa de los acontecimientos públicos, y por tanto políticos, no su efecto”. El relato, la narrativa política se inserta en ese mercado de la conversación, donde se conversa para escuchar y se escucha para entender, todo ello como clave para conformar una historia que hable de problemas y soluciones, de valores y costumbres, de buenos y malos. Toda nación, todo pueblo, todo movimiento, ha necesitado de la épica de una narración, del desarrollo de una historia para conformarse y desarrollarse como tal. Ciudadanos debe su futuro a la construcción de un relato presente, con líder y narrador, con historia y marcos de valores compartibles. Y luego debe saber contarlo, detallarlo y reproducirlo para que se comparta sin filtros ni fisuras. El centro es posible sólo si crees realmente que estás en él.

Un auténtico desastre.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Octubre 2016

SI quisiéramos analizar, de un modo aséptico y libre de prejuicios aparcando nuestra ideología y bajo un prisma de absoluta imparcialidad, la situación que atraviesa España en la actualidad, estoy seguro de que casi todos coincidiríamos en el resultado final: un auténtico desastre, tanto en lo social, en lo económico como en lo político. Nunca antes habían convergido tantos elementos para lograr lo que es esa tormenta perfecta que arrasa con todo y que deja tras de sí un panorama yermo y desolador. Y que hemos sido nosotros mismos una parte importante de que esa situación haya sido posible al dejarnos llevar precisamente por las vísceras y no por la razón a la hora de decidir a quienes otorgábamos nuestro valioso voto en las urnas. Y sí, cada uno tiene, entre otras cosas, el Gobierno que se merece. Y si no que se lo digan a los millones de barceloneses y madrileños bajo la bota del totalitarismo del Frente Popular PS(OE), PSM, PSC Y demás siglas federativas regionales que mantienen a los ultra izquierdistas de PODEMOS.

En este largo año y medio de gobierno municipal, las dos capitales más importantes de España han sufrido el despotismo de una auténtica jauría de perroflautas, demagogos, revanchistas y sectarios dispuestos a usar y abusar del poder en su propio beneficio, en el de sus coleguillas y en perjuicio de los intereses de los ciudadanos. Por un lado, la vetusta ex jueza, consorte comprensiva con los defectillos de su pareja y sus “affaires poco ejemplares” con los derechos de los trabajadores que ella dice defender, azote póstumo de franquistas y perfecto ejemplo del sectarismo más rancio y casposo, que olvida que es Alcaldesa de todos los madrileños, que los representa y debe comportarse con la dignidad, educación y dedicación que es inherente a su alto cargo. No puede ausentarse, como ha hecho, de estar en el palco de autoridades durante el día más importante de España, su fiesta nacional, que se celebraba precisamente en su ciudad. Pero es que esta anciana no se reprime en su desprecio por el protocolo y no es la primera vez que declina o excusa su presencia con justicaciones extrafalarias e inadmisibles. Y es que lo tiene muy fácil, si no le gusta ser Alcaldesa, que se vaya. O mejor, que los de la federación madrileña del PSOE, el PSM, dejen de ser cómplices de esta ultra comunista.

Y no contenta con eso, junto a su grupo podemita del que ella dice no pertenecer y ser independiente, se han dedicado de modo obsesivo en borrar y eliminar cualquier vestigio de lo que ellos creen, en su incultura y desconocimiento de la Historia, que suena o se parece lejanamente que proviene del franquismo. Eso sí, no dudan en apoyar a movimientos Okupas, a ceder de modo ilegal propiedades públicas a determinados colectivos, a contratar para los festejos a otros especímenes anti sistema, a querer instaurar una checa popular con una policía de barrio a modo de comisarios políticos y sobre todo, a congelar, suspender o anular cuantas inversiones económicas consideren heredadas del anterior consistorio del PP. Una actitud que les ha llevado a despreciar proyectos creadores de riqueza y de empleo como el de Madrid Norte, Operación Campamento o el del edificio España.

Y en Barcelona, tenemos a la del runrún, la lideresa del movimiento anti desahucios que jamás sufrió tal situación, Ada Colau. Un mujer que gobierna también con el apoyo de la federación catalana del PSOE, el PSC, ese del showman bailongo y karakoista Miquel Iceta que parece estar a punto de ser destronado por su segunda de abordo, una desconocida pero a la vez sectaria, nacionalista ultra, Nuria Porlan. Y Ada Colau desde que cogió el bastón de mando y se sentó en su sillón de alcaldesa, no ha parado en estos largos 18 meses de dar titulares de lo que para muchos está siendo una pesadilla que va a llevar a Barcelona al desastre económico. La actitud prepotente, sectaria y lesiva de esta aprendiz de dictadorzuela, va a causar un daño irreparable en la imagen de una de las ciudades mediterráneas más cosmopolitas, incidiendo en lo que es uno de sus principales recursos, el turismo.

Sí, es verdad, tenemos lo que nos merecemos por no estar un día sí y otro también denunciando estos abusos y la complicidad ruin, mezquina y sectaria de un PSOE que ahora ha llegado al máximo en su descomposición tras el vergonzoso espectáculo de hace un par de semanas en su sede central de Ferraz. Un PSOE incapaz de mantener un discurso coherente y único en toda España, bajo la falaz excusa de ser un partido de corte federal, donde cada federación va por libre y a veces a la contra de la opinión mayoritaria. Pero eso solo es un exponente más de un proyecto fracasado que está dando sus últimos estertores en un intento desesperado por sobrevivir. Unos dirigentes que solo apelan a la militancia a su propia conveniencia. Dudo mucho de que esta vez consigan recomponer algo tan podrido.

Y esto, como dije al principio, es un auténtico desastre, no solo para el PSOE y para el sistema democrático, sino también para España.
¡Que pasen un buen día! Quedan 16 días para la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales.

Bajo el manto de la ignorancia
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 15 Octubre 2016

La verdadera memoria histórica será implacable con los farsantes cainitas que fomentan la ignorancia de las masas desde el parvulario para poder manejarlas a su antojo.

Cuando se escriba la historia del proceso secesionista que uncontubernio activo pero minoritario intentó llevar a cabo en Cataluña en las dos primeras décadas del siglo XXI llamará la atención de los investigadores el hecho de que aquel fenómeno pudiera desarrollarse durante tanto tiempo bajo el manto de la ignorancia. Las hemerotecas y los archivos digitales les mostrarán que toda la campaña descansó sobre un cúmulo inagotable de mentiras que implicaban un desconocimiento abrumador no sólo de la realidad inmediata sino también del pasado tanto lejano como próximo. La tergiversación abarcaba por igual los acontecimientos cotidianos y las perspectivas para el futuro. Esto lo verán con claridad meridiana los investigadores dentro de equis años, probablemente no muchos porque la farsa se agota. ¿Pero por qué no lo ven nuestros conciudadanos víctimas del engaño si lo tienen delante de las narices?

Mistificación descomunal
La mistificación es descomunal. Vaya si lo es: el partido político que sirve de mascarón de proa a la insurrección y que pone al servicio de los nihilistas cuperos un títere que simula gobernar mientras estos llevan la batuta entre bambalinas… ese partido, repito, tuvo la desfachatez de acuñarse un nuevo nombre en el que figura nada menos que la palabra europeo. Europeo, cuando hasta el más burro sabe, o debería saber, que la hoja de ruta de dicho partido y de los que lo extorsionan conduce inevitablemente a la ruptura con la Unión Europea y con los organismos internacionales. Precavidos, sus aliados más astutos, los podemitas y comunes, ponen como condición el "reconocimiento internacional" para sumarse al juego (LV, 8/10). Imposible.

Una de las víctimas del enjuague, tal vez la mayor, es la historia. Y no me refiero sólo a la Historia con mayúscula –que también– sino a la de menor calado, que los secesionistas han falsificado hasta el punto de hacerla irreconocible, en razón de lo cual a los estudiosos serios les ha resultado muy fácil desmontar el trampantojo. Un trampantojo que sólo siguen explotando los falsarios incorregibles y aceptando los ignorantes irrecuperables. Me refiero a la historia próxima, esa que el bufón Rodríguez Zapatero, lacayo servicial de Nicolás Maduro, asoció a la memoria.

La memoria de los guerracivilistas encaramados en el poder se parece a la amnesia, cuando no a la fobia. ¿No es fóbico su empeño en borrar todo vestigio de los Borbones, de España y de la hispanidad? Fobia patológica que abarca desde Cristóbal Colón hasta Juan Antonio Samaranch y la Sagrada Familia.

Recuerdo que en mis tiempos de idiota útil, en 1960, visité la URSS de Jruschov con un grupo de dirigentes políticos jóvenes: cinco comunistas ortodoxos y cinco idiotas útiles. En Leningrado, frente a una monumental estatua ecuestre de Pedro el Grande, uno de los comunistas se asombró de que el monumento hubiera seguido en pie, incluso en tiempos de Stalin. La guía, una mujer culta y bien entrenada para sus funciones, le respondió recitando todo lo que ese zar había hecho por Rusia. Ada Colau y Gerardo Pisarello reaccionan ante don Juan de Borbón y Juan Carlos I como aquel comunista dogmático lo hizo frente a la estatua del zar, sin reconocer que ellos ocupan sus poltronas gracias a que fueron los dos Borbones y los protagonistas de la Transición, y no las minúsculas e impotentes formaciones rupturistas, quienes allanaron el camino para que en España se iniciara una etapa de paz, libertad y progreso sin precedentes.

Pero llegó el dictador
Podríamos remontarnos, para tapar la boca a los sembradores de odio contra España, a finales del siglo XVIII, cuando se constituyó en Barcelona la Comisión de Hilados, Tejidos y Estampados de Algodón del Principado de Cataluña, un lobby que consiguió, en 1802, que una Real Orden prohibiera la libre importación de esos tejidos.

La industria textil catalana se puso en marcha. En 1832 el ministro de Hacienda, Luis López Ballesteros, anticipa 350.000 pesetas y otorga exenciones fiscales a la sociedad Bonaplata, Vilaregut, Rull y Cía. para montar la primera fábrica textil con máquinas de vapor. La industria textil catalana avanza a marcha forzada, con ayuda de la legislación proteccionista española.

Pero llegó el dictador y mandó a parar. Por poco tiempo. Muy poco tiempo, hasta que se recompusieron gradualmente los seculares vínculos económicos y culturales de España con la sociedad catalana, siempre pragmática, emprendedora y pactista. Lo relata, sin renegar de su óptica nacionalista, Ferran Soldevila en la enciclopédica Que cal saber de Catalunya: en 1942 aparecieron 4 libros en catalán; en 1946, 12; en 1947, 53; y así sucesivamente hasta llegar a 208 en 1963, 294 en 1964 y 453 en 1965.

En 1960, "cinco patricios catalanes", como los define Josep Maria Soria (LV, 10/7/2011), encabezados por Félix Millet i Maristany, crearon el premio de novela catalana Sant Jordi, dotado de 150.000 pesetas, para competir con el Nadal, aunque llegaron tarde: en 1948 Maria Aurelia Capmany ya había recibido el premio Joan Martorell de novela catalana por El cel no és transparent. En 1960 Joan Maria de Sagarra recibe del Estado la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio por la publicación de sus Memories en catalán. Y se prolonga una larga lista de premios y distinciones oficiales en el terreno de la literatura y el teatro catalanes, aunque no en el de la política disidente, vedada a castellanohablantes y catalanohablantes por igual.

Vasos comunicantes
La sociedad abierta que germinaba en los subterráneos de la dictadura enlazaba, con sutiles vasos comunicantes, a lo mejor y más fecundo de la sociedad catalana con zonas muy próximas a la cúpula del poder franquista. Un caso típico fue el de Fabián Estapé, socialista convicto y confeso que ocupaba un despacho muy próximo al del almirante Carrero Blanco. Estapé, estrecho colaborador del ministro opusdeísta Laureano López Rodó, con quien "siempre hablaba en catalán", contó en su libro autobiográfico Sin acuse de recibo (Plaza & Janés, 2000):

Cuando se decidió que había que elaborar el Plan de Estabilización, Alberto Ullastres constituyó una comisión de tres asesores, silenciosos y discretos, formada por Joan Sardá, Enrique Fuentes Quintana y yo. La Comisión empezó a funcionar en 1959, pero quiero aclarar que la autoría de aquel plan debe atribuirse únicamente a Joan Sardá, y hoy, en 1999, sigue siendo la operación político-económica mejor imaginada y estructurada que ha vivido la economía de este país durante el presente siglo.

El socialista Estapé fue decano de la Facultad de Ciencias Económicas (1962-1965) y rector de la Universidad de Barcelona (1969-1971) y (1974-1976). Recuerda en su autobiografía que durante su primer decanato, cuando se celebraba algún acto reivindicativo en la universidad, recibía una llamada del gobernador civil, Tomás Garicano, "al que además me unía una gran amistad":

Me llamaba y me decía: "Eh, rector, óyeme, que en el patio de ciencias hay una bandera republicana que cuelga de extremo a extremo". "¿Y qué quieres que haga? ¿Crees que tengo algún bedel funambulista para que salte encima de las cabezas de los estudiantes? ¿Qué te parece si lo dejamos correr hasta las dos y cinco?"."¿Por qué a las dos y cinco?". "Coño, porque es la hora en que los estudiantes se van a sus casas, a sus pensiones, a sus bares, a comer. Entonces es el momento de subir, tranquilamente, se descuelga la bandera y todos contentos".

Obsesiones guerracivilistas
Los jerarcas que planifican la campaña del odio saben, por supuesto, que esta descansa sobre bases falsas, pero han aprendido las técnicas totalitarias para convencer a las masas de que sus torpes postureos son el producto de imperativos históricos. Así, justifican los cambios arbitrarios en el nomenclátor urbano y las arremetidas contra monumentos y espacios públicos que no ofenden a los ciudadanos normales, pero sí a los que padecen obsesiones guerracivilistas. El último hallazgo de estos obsesos son "las placas del Patronato de la Vivienda, la mayoría -pero no todas- con el yugo y las flechas que aún lucen las fachadas de los edificios" ("Más de 160 edificios de Gràcia tienen todavía símbolos franquistas", LV, 3/10). La noticia se completa con el dato de que en Nou Barris "se inventariaron 232 placas franquistas". Y la acompaña la foto de una placa donde se lee:

MINISTERIO DE TRABAJO. Esta casa goza de los beneficios de la ley de 25 de noviembre de 1944 y es de renta limitada.

No se ve por ninguna parte un símbolo franquista, a menos que la mezquindad de los inquisidores los lleve a considerar que la fecha basta para descalificar la placa. ¿Y los edificios que la ostentaban? ¿No son también testimonio de los vicios del régimen que ayudó a construirlos? ¿Habrá que demolerlos? En cuanto a la limitación de la renta, corre el rumor de que una idea parecida ronda por la cabeza de la señora Colau. ¿Aires franquistas en este Ayuntamiento hostil al derecho de propiedad?

Cuidado con los comisarios políticos que practican la exorcización laica de los edificios anatematizados que no se ciñen a sus dogmas. La Residencia Sanitaria Francisco Franco fue inaugurada el 5 de octubre de 1955, con la presencia del dictador y su séquito civil, militar y eclesiástico. Hoy se la conoce por el nombre de Hospital Universitario Vall d´Hebron de Barcelona. ¿Corre peligro si se divulga su pecado original?

La verdadera memoria histórica será implacable con los farsantes cainitas que fomentan la ignorancia de las masas desde el parvulario para poder manejarlas a su antojo.

El PSOE, del ministerio a la cheka
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 15 Octubre 2016

El PSOE y la UGT eran las únicas formaciones políticas organizadas en toda España entre 1930 y 1931, una época siniestra con un único socialista al que todos los españoles pueden honrar: Julian Besteiro.

Cuando se eligieron las Cortes Constituyentes de la II República, en junio de 1931, el PSOE era el principal partido de España: 115 diputados y tres ministros en el Gobierno (Indalecio Prieto en Hacienda, Francisco Largo Caballero en Trabajo y Fernando los Ríos en Justicia).

La hegemonía socialista no era sólo en las instituciones, sino también en las calles y las fábricas. El PSOE y la UGT (mucho más importante el sindicato que el partido) habían sido colaboradores entregados de la Dictadura de Primo de Rivera, que quería usarles para debilitar a la CNT anarquista, de la misma manera (¡ah, los estrategas políticos de Madrid!) que empleó el sindicato del PNV, Solidaridad de Trabajadores Vascos, contra los carlistas. Gracias al monopolio sindical de la UGT impuesto por la Dictadura, los socialistas se apoderaron de los puestos de la burocracia sindical.

La protección de la Dictadura tuvo como consecuencias la legislación laboral y el establecimiento del PSOE y la UGT como únicas formaciones políticas organizadas en toda España entre 1930 y 1931.

Al caer la Monarquía, muchos españoles, con un oportunismo que se repitió en la Transición, acudieron en auxilio de los vencedores. El historiador cercano al socialismo Santos Juliá da los siguientes datos de afiliación (Los socialistas en la política española, 1879-1982). El PSOE tenía en octubre de 1928 algo más de 8.000 afiliados; a finales de 1930, cerca de 18.000; unos 20.000 en abril de 1931; y 75.000 en abril de 1932. La UGT osciló entre 220.000 y 230.000 afiliados en la Dictadura; al proclamarse la República subió a 300.000: y en octubre de 1931, a 654.403. El sindicato contaba además con el atractivo de ser una agencia de colocación para sus afiliados (Santos Juliá, en Madrid, 1931-1934. De la fiesta popular a la lucha de clases).

Pérdida de afiliados y de diputados
Los dos años de Gobiernos presididos por Manuel Azaña provocaron el descontento en los dirigentes y militantes del PSOE y la UGT. En el primer bienio, hubo más tumultos, huelgas y muertos que en la Monarquía y la Dictadura, y tanto en el campo en las ciudades la economía empeoraba. Y lo más irritante: la CNT en Madrid crecía a pesar de los privilegios legales de la UGT. El parteaguas fue la huelga de la construcción en Madrid convocada por los anarquistas en junio de 1933 e impuesta a punta de pistola.

El último factor que les condujo a la violencia era su tradicional tacticismo. En el XIII congreso, de 1932, lo repitió Largo Caballero (El Socialista, 13-X-1932):

Ahí está la historia de nuestro partido para demostrar que la legalidad se ha roto cuando ha convenido a nuestras ideas (…) se trata únicamente de una cuestión de táctica.

Para los socialistas, valía todo para implantar el socialismo: el atentado personal, la colaboración con una dictadura militar, la conspiración con unos burgueses y ahora otra contra esos burgueses.

Como reconoce Juliá, los socialistas elaboraron "su discurso de la conquista del poder inmediatamente después de que fueran excluidos del Gobierno" en septiembre de 1933. Se produjo así lo que Juliá llama "radicalización" y otros historiadores (Ricardo de la Cierva, Pío Moa, Fernando Paz) llaman "bolchevización". Se postergaba la vía parlamentaria al socialismo por la vía insurreccional.

Desde la celebración de su congreso de febrero de 1932, las Juventudes optaron por esa bolchevización, al colocar en su comisión ejecutiva a partidarios del extremismo, como Juan Simeón Vidarte y Santiago Carrillo. Éste, con 17 años de edad, pasó a dirigir el periódico de las JJSS, Renovación, desde el que se adoctrinaba en la violencia. Las JJSS se retiraron de la Internacional de Juventudes Socialistas por ser ¡reformista! De las JJSS, en el que según Fernando Paz (El libro negro de la izquierda española) había agentes comunistas para desplazarlo a posiciones revolucionarias, salió el apodo del ‘Lenin español’ para Largo Caballero.

La victoria electoral de la CEDA y el hundimiento del PSOE (cayó a una cincuentena de diputados) en noviembre de 1933 encolerizó a los socialistas. La facción de Largo, que ya controlaba el PSOE, fue desplazando a los moderados, dirigidos por Julián Besteiro, de la ejecutiva de la UGT, que dimitieron en enero de 1934.

El comité revolucionario de Largo Caballero
En febrero para justificar su violencia, los socialistas se inventaron el "peligro fascista", que unas veces era la minúscula Falange y otras la comedida CEDA. España vivió así, dice Fernando Paz, "la paradoja de que el antifascismo precedió a la existencia del fascismo", cuando las únicas bandas de pistoleros capaces de paralizar Madrid o Barcelona eran las de los socialistas y los anarquistas.

Para justificar su violencia, los socialistas se inventaron el "peligro fascista", que unas veces era la minúscula Falange y otras la comedida CEDA

Con las tres organizaciones socialistas bajo su control, los golpistas montaron un comité mixto, presidido por Largo y con dos miembros del PSOE, dos de la UGT y dos de las Juventudes (uno de éstos era Carrillo). El comité ordenó a las agrupaciones que buscasen fondos y preparasen listas de afiliados dispuestos a matar. Prieto y los socialistas masones (Vidarte) se encargaron de los contactos con militares. Las Juventudes buscaron instructores entre los uniformados.

Prieto, tan adicto a la violencia que llevaba pistola y al menos una vez la sacó en las Cortes, compró armas para matar a otros españoles con fondos del sindicato minero asturiano. Una pareja de carabineros le sorprendió en julio supervisando la descarga del alijo en la playa de San Esteban de Pravia.

Irónicamente, los socialistas pregonaban sus planes terroristas en discursos y artículos, como el famoso ‘No puede haber concordia. ¡Atención al disco rojo!’ (El Socialista, 3-I-1934).

En muchas sedes de la UGT se guardaban armas, se elaboraban listas negras y se entrenaban los matones. Por ejemplo, el comunista Manuel Tagüeña cogió por primera vez un fusil Máuser en la casa del pueblo de Madrid (Testimonio de dos guerras); en esa sede, pocas semanas antes de la Revolución de Octubre, la Policía descubrió "un pequeño arsenal escondido tras unas paredes" (Santos Juliá). Otro ejemplo, el 5 de octubre de 1934, unos pistoleros socialistas secuestraron en Mondragón al diputado Marcelino Oreja Elósegui; le mantuvieron preso en la casa del pueblo local; y luego le llevaron a una huerta y le mataron a tiros.

La entrada de tres ministros de la CEDA en el Gobierno fue el detonante de la insurrección ‘preventiva’, que comenzó el 5 de octubre.

El empleo de la violencia es "objetivamente positivo"
Después de 1.400 muertos y de una sublevación contra un Gobierno parlamentario, ni el PSOE ni la UGT aprendieron nada. En el año siguiente fomentaron el odio con las supuestas atrocidades de la represión de su golpe de Estado. En la campaña para las elecciones de febrero de 1936, las invocaciones a la guerra civil fueron constantes. Largo Caballero aulló (El Socialista, 14-I-1936):

No vengo aquí arrepentido de nada, absolutamente de nada. Yo declaro paladinamente que, antes de la República, nuestro deber era traerla; pero, establecida la República, nuestro deber es traer el Socialismo, no hablo de socialismo a secas: hablo del Socialismo revolucionario. Lo que hace falta es voluntad para ir a la lucha, ocurra entre nosotros lo que ocurra, que ya lo resolveremos; pero al enemigo común hay que vencerle en la próxima lucha. Nuestra aspiración es la conquista del Poder político. ¿Procedimientos? ¡El que podamos emplear!

Una vez conquistado el poder por la fuerza debido a la cobardía de los republicanos burgueses de Alcalá Zamora y amañada una mayoría parlamentaria con la colaboración del PNV, las bandas de pistoleros socialistas trataron de imponer su ley por toda España. La complicidad del Gobierno llevó a que, como había ocurrido en la Alemania nazi, se nombrara delegados policiales a los pistoleros.

Esto escribía Julio Álvarez del Vayo, uno de los ideólogos del PSOE, en el número de 22 de marzo de la revista intelectual del partido, Leviatán:
El empleo de la violencia es objetivamente positivo, por cuanto en España el fascismo es aún débil y la victoria habrá de ser para el socialismo.

Tan poseídos estaban los socialistas por el discurso de la guerra civil de sus caudillos y agitadores que los caballeristas y los prietistas se tiroteaban entre ellos por la mayor o menor velocidad revolucionaria de cada bando.

El comando terrorista que fue al domicilio de José Calvo Sotelo para vengarse por el asesinato del teniente Castillo (militar traidor que adiestraba en el uso de armas a las juventudes socialistas, tiroteado por desconocidos), lo formaban socialistas, algunos de los cuales ya eran experimentados matones. Cuatro días después del asesinato del diputado monárquico, los socialistas se encontraron con la guerra civil que deseaban.

Por fortuna para todos nosotros, la perdieron.

El peor Gobierno de la historia de España
En esa guerra un socialista, Juan Negrín, dirigió la entrega a Stalin del oro del banco de España (al morir en 1956 ordenó a su familia que entregase los documentos que guardaba sobre este expolio al régimen franquista) y permitió sin escrúpulos (estuvo en el Gobierno del Frente Popular como ministro y presidente entre septiembre de 1936 y marzo de 1939) las chekas y la desaparición y el asesinato de miles de personas.

Araquistain escribió a Martínez Barrios (carta del 4-IV1939), el de Negrín había sido el Gobierno más inepto, más despótico y más desaprensivo que ha padecido España, incluso en los tiempos más ominosos de las dinastías austríaca y borbónica.

Prieto se vengó de Negrín: primero en 1939 le quitó parte del botín que robó y mandó a México y luego hizo que en 1946 se le expulsase del PSOE en 1946 por haberse sometido al PCE y a la URSS. Sin embargo, otro secretario general, Zapatero, le reintegró a él y, como de costumbre en el partido, sin dar explicaciones.
Besteiro avergüenza a los socialistas

En los años 30, el único acto de dignidad que hubo entre los socialistas lo realizaron algunos de ellos dirigidos por Julián Besteiro, que, en unión con el coronel Segismundo Casado y los anarquistas de Cipriano Mera, se sublevaron en marzo de 1939 contra el plan de los comunistas y su títere Negrín de mantener una resistencia a sangre (ajena, claro) y fuego hasta el estallido de la guerra europea.

La honradez y la decencia de Besteiro fue tal que esperó a las tropas nacionales en Madrid, mientras los Prieto, Negrín, Largo, Vidarte, Araquistain y Carrillo ya habían huido. El régimen franquista le castigó de manera tan severa como absurda: fue condenado a treinta años de cárcel y murió en 1940.

Es Besteiro el único socialista de esa época siniestra al que todos los españoles pueden honrar. Pero de él sus compañeros del siglo XXI no quieren saber nada. Porque les recuerda su pasado golpista, ladrón y violento.

El auténtico Che Guevara, en diez frases
Lo grave no es que los comunistas rememoren a sus sanguinarios héroes, sino que tal bandera sea blandida hoy por la tercera fuerza política en España.
Manuel Llamas Libertad Digital 15 Octubre 2016

El 9 de octubre de 1967, Ernesto Che Guevara fue ejecutado en la selva de Bolivia tras ser capturado por el ejército después de varios meses de infructuosa actividad guerrillera en el país andino con el fin de extender su ansiado infierno comunista por el continente americano. Y lo más paradójico es que, según apuntan algunos expertos, el Che fue traicionado por el propio Fidel –cosas de camaradas–. Han pasado casi 50 años desde entonces y el mito que rodea al Che sigue, por desgracia, muy vivo.

De hecho, su vida y obra es rememorada año tras año por destacados líderes políticos en España, como es el caso de Pablo Iglesias, otrora falso adalid de la socialdemocracia nórdica, pero que desde las pasadas elecciones generales de junio ha optado por quitarse la careta para mostrarse tal cual es: un radical de extrema izquierda, amante del comunismo trasnochado y fiel defensor del bolivarianismo que tanto daño está haciendo a los venezolanos.

Lo grave del asunto, sin embargo, no radica en que los comunistas recuerden a uno de sus héroes -reconocidos dictadores y genocidas muchos de ellos, convencidos totalitarios el resto-, sino que tal bandera sea blandida hoy por la tercera fuerza política en España. No en vano, ¿cómo reaccionarían ustedes si uno de los partidos con opciones de gobierno llorara el suicidio de Hitler, la muerte de Stalin o el linchamiento público de Mussolini?; ¿qué pensarían si destacados líderes políticos alabaran a los mandatarios nazis y exhibieran con orgullo sus banderas y símbolos?

La sensación que inspiraría semejante barbaridad en el imaginario colectivo sería, sin duda, una combinación de repugnancia, pánico y desasosiego. Pero, por desgracia, no sucede lo mismo si la imagen en cuestión es la de Iglesias cantando la Internacional con el puño en alto o la de su socio Alberto Garzón celebrando que las ideas del Che "no murieron" para, a continuación, gritar "¡Hasta la victoria siempre!"

Ya es triste tener que recordar, una vez más, que el comunismo ha causado 100 millones de muertos e incontables damnificados a lo largo del siglo XX o que 11 millones de cubanos sufren desde hace más de 50 años la abominable dictadura de los hermanos Castro, con un nivel de miseria tan solo equiparable al de los países del África subsahariana, habiendo sido, como fue, una de las economías más ricas del continente americano a principios del pasado siglo, pero no lo es menos que la extrema izquierda española alabe una figura tan aberrante y vomitiva como la del Che.

Su benévola y heroica imagen publicitaria, convertida hoy en icono, continúa viva en camisetas, gorras, carteles y productos de todo tipo cuya muy capitalista venta causa sensación a lo largo y ancho del globo, pero no deja de ser un mito ideado por la izquierda para ocultar sus macabros crímenes, aprovechándose de la profunda ignorancia e ingenuidad de todos aquellos que reivindican su obra o exhiben con orgullo su rostro sin saber muy bien qué representa en realidad.

El auténtico Che no fue más que un frío asesino, un miserable criminal y un convencido genocida, tal y como reflejó él mismo, a modo de resumen, en las siguientes diez frases:

1. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo (…) Es la dictadura del proletariado ejerciéndose no sólo sobre la clase derrotada, sino también individualmente, sobre la clase vencedora.

Carta al editor del semanario uruguayo Marcha, publicada en marzo de 1965 con el titulo de El Socialismo y el hombre en Cuba.

2. Como marxistas, hemos mantenido quela coexistencia pacífica entre naciones no engloba la coexistencia entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos.

Intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1964.

3. El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal (…) Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total

Artículo publicado el 16 de abril de 1967 en un suplemento especial de la revista Tricontinental.

4. El camino pacífico está eliminado y la violencia es inevitable. Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre y debe continuarse la ruta de la liberación, aunque sea a costa de millones de victimas atómicas

Táctica y Estrategia de la Revolución Cubana. Revista Verde Olivo, Prensa Latina 8-10-68.

5. Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la Ciudad de Nueva York

Entrevista concedida a Sam Russell del periódico London Daily Worker, recogida por la prestigiosa revista Time, en su edición del 21 de diciembre de 1962, a raíz de la Crisis de los Misiles entre EEUU y la antigua Unión Soviética.

6. Pertenezco por mi formación ideológica a los que creen que la solución de los problemas del mundo está detrás de la llamada Cortina de Hierro.

Carta que escribió el Che en diciembre de 1957 a René Ramos Latour (Daniel), Coordinador Nacional del Movimiento 26 de Julio.

7. Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo:fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba

Intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en uso del derecho de réplica el 11 de diciembre de 1964.

8. No demoren las causas, esto es una revolución, no usen métodos legales burgueses; el mundo cambia, las pruebas son secundarias. Hay que proceder por convicción. Sabemos para qué estamos aquí. Estos son una pandilla de criminales, asesinos, esbirros... Yo los pondría a todos en el paredón y con una cincuenta ratatatatata…

Relato de José Vilasuso, abogado y profesor de la Universidad Interamericana de Bayamón (Puerto Rico), que perteneció al organismo encargado de los procesos judiciales sumarios en La Cabaña.

9. Los trabajadores cubanos tienen que irse acostumbrando a vivir en un régimen de colectivismo y de ninguna manera pueden ir a la huelga

Alocución por televisión el 26 de junio 1961, cuando era Ministro de Industrias.

10. Hay que acabar con todos los periódicos, pues no se puede hacer una revolución con libertad de prensa. Los periódicos son instrumentos de la oligarquía.

Frase recogida en el libro Fidel y el Che, de José Pardo Llada (1923-2009), periodista, político y ex revolucionario cubano. Acompañó al Che en sus viajes a Egipto y a la Unión Soviética.

Monumento al terrorista Che Guevara
Nota del Editor 15 Octubre 2016

Pues si, cerca de La Coruña, a dos mil metros en línea recta del Dique de Abrigo, un alcalde que ya ronda los cuarenta años de dictadura populista (incluyendo cinco años de alcalde a la sombra al haber sido condenado por prevaricación, aunque siguió como "asesor" de una alcalde a su antojo), amigo íntimo de los dictadores cubanos, filocomunista de boquilla y antisemita le ha construído un monumento al terrorista Che Guevara. En la rotonda de Nirvana, en Perillo, Oleiros. Al principio algunos ciudadanos intentaron boicotearlo, pero utilizó todos los medios públicos para mantener el disparate que aún persiste.

Eso si, si da la casualidad, frecuente por otro lado, de que si es Vd. español hablante, en tal ayuntamiento será despojado de todos sus derechos constitucionales y humanos. Si quiere saber en qué consiste la xenofobia antiespañola, eche un vistazo por allí.


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Javier Barraycoa:
‘Imponer la educación transexual en los colegios fomenta el cambio de sexo’
Este sociólogo critica en GACETA.ES que “la ideología de género esté fomentando su ideario desde un Estado liberal, apóstata de la moral católica”, y que la Iglesia, por su parte, por miedo a incomodar demasiado al establishment no denuncie estos hechos con la contundencia que debiera”.
R. Moreno gaceta.es 15 Octubre 2016

“Si la transexualidad se presenta como normal en los sistemas educativos y en los medios de comunicación, habrá más casos”. Así lo denuncia en GACETA.ES el sociólogo Javier Barraycoa, preguntado acerca de que la ideología de género más radical se esté introduciendo en las aulas y se adoctrine a los pequeños diciéndoles con que "hay niñas con pene y niños con vulva", normalizando así la transexualidad. Una tesis que también la ha condenado en este diario el Centro Jurídico Tomás Moro.

Este profesor de sociología en la Universidad Abad Oliba, de Barcelona, argumenta que la educación en la transexualidad no provoca la reafirmación en la propia naturaleza sexual, sino que “siembra dudas e inestabilidades en la formación de la identidad y por eso causa más transexualidad”.

Apunta que la promoción de la educación sexual y anticonceptiva se justificó diciendo que así habría menos abortos, pero que cuánta más educación sexual y anticonceptiva hay, las estadísticas del aborto van aumentando. "Lo mismo ocurrirá con la educación sobre la transexualidad".

Barraycoa considera que no estamos ante una educación en la transexualidad en las escuelas, sino ante una “incitación” a la transexualidad. Cabe recordar que pretenden adoctrinar a los pequeños con las fichas de Chrysallis Euskal Herria, una asociación de familias de menores transexuales que ha creado el primer material didáctico sobre transexualidad. Estas fichas ya se están difundiendo en centros escolares, públicos y privados, del País Vasco y Navarra, en Educación Infantil y en Primaria.

A continuación, un ejemplo de su material:
El pasado 17 de marzo la Asamblea de Madrid también aprobó una ley de transexualidad que impone la inclusión en los currículos y programas de todos los centros educativos de contenidos pedagógicos que enseñen la diversidad sexual, es decir, los postulados de la ideología de género. Las medidas previstas en dicho plan se aplicarán en todos los niveles y etapas formativas y serán de obligado cumplimiento para todos los centros educativos, según advierte la norma.

Respecto a si está habiendo la reacción debida por parte de asociaciones de padres y de la Iglesia o si la ciudadanía se va acostumbrando a estas imposiciones, Barraycoa afirma que “por desgracia, ya nos hemos acostumbrado a todo”.

Denuncia que los ejecutores de estas políticas se han encontrado, además, con el beneplácito de los padres que lo “único que quieren es que sus hijos sean felices”. Pone como ejemplo que hace unos años los padres católicos sufrían muchísimo si sus hijos se divorciaban o se amancebaban, pero ahora padres creyentes lo justifican porque quieren que sus hijos sean felices. “Los sociólogos lo llamamos la ‘dictadura de la felicidad’ que puede llegar a justificar cualquier cosa”, añade.

Respecto a la Iglesia dice que “el perverso ideario de la ideología de género se fomenta desde un Estado liberal, apóstata de la moral católica”, y que “la Iglesia, por miedo a incomodar demasiado al ‘establishment’ no denuncia estos hechos con la contundencia que debiera, resignándose ante las inicuas ‘libertades’ que imponen los nuevos tiempos”. “A lo largo de historia su única fuerza ha sido proclamar la verdad, y su máxima, caridad con el pecador e intolerancia con el pecado”, destaca.

Cabe recordar que a principios de este mes, el Vaticano ha criticado la ley LGTB de Cristina Cifuentes. Giuseppe Versaldi, prefecto de la Congregación para la Educación Católica, interrogado acerca de la denominada Ley contra la LGTBfobia impulsada por el Gobierno de la ‘popular’ y aprobada por unanimidad en la Asamblea de la Comunidad Madrid, ha advertido de que "imponer, como parece que hace esta ley, la teoría de género en todas las escuelas significa no tolerar el pluralismo y la libertad de elección de todas las familias que quieren educar a sus hijos según su propias convicciones”.

“Si esto es así, el Estado infringe su función que no es otra que la de ayudar a las familias a que eduquen según sus convicciones, porque las familias son los únicos titulares de los derechos de la educación de los hijos”, ha señalado el responsable de Educación del Vaticano.

Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha tratado de desautorizar a los obispos y colectivos católicos críticos con las imposiciones ideológicas de su ley LGTB presentándoles como una voz minoritaria dentro de la Iglesia. Como ha informado Infovaticana, Cifuentes amenaza con retirar el concierto al Colegio Juan Pablo II por las críticas de su director al dogmatismo de las leyes LGTB madrileñas.

El sociólogo catalán recuerda que “la última trinchera que asaltará el diablo, antes de la Eucaristía, será la familia” e indica que el mal sólo puede sustentarse fagocitando el bien y que este es un bien que clama por ser difusivo, transmitido y recogido. Destaca que estamos como en las tentaciones del Paraíso, “lo que pasa es que la pequeña serpiente se ha convertido el gran dragón y ante esto las mejores armas son la humildad, la confianza, la fidelidad y la perseverancia”.

“Lo triste del asunto es que son los propios maestros los que enseñan a los niños que no hay que obedecer a los mayores, y eso es un ataque directo contra el derecho de los padres a la educación de sus hijos y el intento de arrebatarles su legítima autoridad”, añade.

"Complicidad de los medios de comunicación"
Por otro lado, también critica que la “dictadura del relativismo se imponga desde el poder una ‘educación’ paganizante y anticristiana, con la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación”, y que la incursión de la esta ideología en el sistema educativo español sólo haya provocado “tímidas reacciones de protesta, que encima pronto se desploman en el saco roto de la ineficacia”.

En este sentido, Barraycoa destaca que nuestra sociedad vive una profunda contradicción y que, por ejemplo, mientras los niños son considerados los seres más preciados a los que se les protege con todo tipo de derechos, -fuera del útero materno, claro-, y la ley obliga a pixelar las imágenes de menores para proteger su intimidad, por otro lado, “la publicidad los convierta en reclamos vergonzantes”.

A Barraycoa le preocupa la “esquizofrenia de una parte de la intelectualidad occidental”. Indica que es imposible mantener una discusión seria sobre la homosexualidad ya que sólo planteándolo eres una especie de “genocida en potencia”, pero “cuando hemos visto cómo los yihadistas ejecutan a homosexuales lanzándolos desde lo alto de edificios no hay forma de que lo saquen en un telediario o lo denuncien ciertos intelectuales”.

A su juicio, les importan poco los homosexuales porque si no pondrían el grito en el cielo. “La falsa defensa de la homosexualidad esconde un ataque a las entrañas de una civilización que desprecian”, subraya.

También critica que se quiera vivir una existencia sin más límites que la propia voluntad de uno. Apunta que los catálogos de parafilias en psicología superan más de 200 tipificaciones, y que si está permitida la transexualidad por qué debemos considerar una patología que a alguien le guste que se le orinen encima o que intente tener relaciones sexuales con árboles. “Ya no ha límite. Aparecen asociaciones que defienden la legalización del poliamor y otras que quieren la aprobación del incesto”, señala.

A Barraycoa no le extraña que una sociedad que se escandaliza con la pedofilia, quiera consagrar como un acto democrático y de libertad la incitación a la transexualidad. “No es lo mismo, argumentará alguno, pero en el fondo sí que lo es”, sentencia Barraycoa, al tiempo que señala que se aplaude, regula y anima a que los heterosexuales se transformen en homosexuales, pero que cuando un homosexual sufre y quiere libremente ayuda para reconciliarse con su heterosexualidad, entonces esto es casi un delito.

Advierte de que ninguna sociedad puede sobrevivir con un alto nivel de contradicciones y que la nuestra está llegando al límite.

¿Quién está detrás y cómo hacerle frente?
Preguntado sobre quién está detrás y cómo hacer frente a este poderoso lobby, advierte de que “no sólo estamos ante un lobby realmente poderoso como es el lobby gay”, y que aunque “cuenta con muchos recursos y ocupa lugares muy privilegiados a altos niveles políticos, ese no es el tema”.

Explica que la reivindicación homosexualista de los años 70 tenía un carácter de transgresión, la emoción de ser perseguidos y que cualquier homosexual serio de los 70 vería como un absurdo la reivindicación del matrimonio gay ya que todos los gay de esa época, al igual que los hippies, estaban contra el matrimonio y ni querían adoptar, ni visibilizarse, ni normalizarse.

Barraycoa pone el foco en que la transformación de la estrategia y del discurso gay, llegando a negar lo que afirmaban -antes se defendía que era genético, ahora que es una decisión personal-, se debe a “otro tipo de grupos que tienen una cosmovisión más amplia a los que en el fondo la homosexualidad poco les importa, y que lo que desean es una transformación social propia de una gran diseño de ingeniería social”. “Ya se está cumpliendo lo que pronosticaron: sexo sin reproducción, y reproducción sin sexo”, sentencia.

El sociólogo explica que “este modelo como ideal, profundamente antihumano, nos retrotrae a la gnosis. Por tanto, estamos ante fenómenos sólo explicables por la supervivencia de ideas pseudorreligiosas anticristianas que han perdurado en el tiempo y han influido en la masonería y en otros niveles de poder que superan con mucho al lobby gay”.

Preguntado sobre si hay miedo a enfrentarse a ellos, especialmente si las leyes les amparan insta a que la ciudadanía asuma esa sentencia de San Agustín de que “una ley injusta, no es ley”. Afirma que no les ampara ninguna ley de verdad, sino la fuerza coercitiva del Estado, que a su vez se somete a las directrices que imponen unas comisiones europeas que nadie ha votado democráticamente, y que los Estados y los centros de poder económico destinan cantidades de dinero a subvencionar grupos que “presionen” a las propias instituciones para que impongan estas directrices. “A esto algunos lo llaman democracia”, condena.
 


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