AGLI Recortes de Prensa   Domingo 16  Octubre  2016

Rajoy: ¿suicidio o responsabilidad?
EDUARDO INDA okdiario 16 Octubre 2016

El añorado Leopoldo Calvo-Sotelo pudo haber sido un gran presidente, y en cierta medida lo fue, pero a la historia ha pasado como el hombre que llevó al desastre a esa fenomenal maquinaria política que era la Unión de Centro Democrático (UCD). No hay precedentes en la Historia europeo de un descalabro de semejantes dimensiones: los 168 diputados que tenía detrás de sí en 1981, cuando accedió a La Moncloa, quedaron reducidos a la casi nada el 28 de octubre de 1982. Aquella noche Felipe González batía un récord, al asegurarse 202 escaños, y el gallego de Ribadeo otro, al tener que conformarse con 12. Y gracias. Porque el 12 era en realidad compartido con AP en el País Vasco.

Los meses que transcurrieron entre el 25 de enero de 1981 y el domingo del cambio de 1982 fueron un sinvivir. La UCD ya no era un partido compacto sino el ejército de Pancho Villa: había casi tantas facciones como cargos orgánicos. Los azules, los democristianos, los liberales, los socialdemócratas y una tan larga como prolija y felona lista de especies. Cómo serían las cosas que Leopoldo Calvo-Sotelo se tuvo que acostumbrar a que el PSOE de un por aquel entonces imberbe Felipe González le ganase votación tras votación en el Parlamento. Fue el preludio de una tragedia que se consumaría un año y nueve meses después con la fagocitación y posterior desaparición del, ahí es nada, proyecto que condujo pacíficamente a España de la dictadura a la democracia. Un proceso, por cierto, que algunos imbéciles quieren tirar a la basura por estos lares pero que allende los mares (en Harvard o Georgetown, por ejemplo) se estudia con una mix de envidia y admiración.

Mariano no es Leopoldo ni el desaparecido Leopoldo fue nunca Mariano. Por muchas similitudes que tengan: están dotados de una ironía fuera de lo común, nacieron para el consenso, poseen un cuajo tremendo y, consecuentemente, no se ponen nerviosos así los maten, lo cual está muy bien si de llevar las riendas de una nación se trata. También existen numerosas diferencias entre uno y otro personaje. Al de Ribadeo, sin ir más lejos, le hubiera encantado que la UCD operase como el PP actual, manu militari. Frente a aquel panorama de curros jiménez que hacían cada uno la guerra por su cuenta, Génova 13 parece el mismísimo Ejército de los Estados Unidos. Nadie discute las órdenes del comandante en jefe. Nada en público y casi nada en privado. Como decía aquél, donde manda uno, no manda ninguno.

Viene a cuento esta parrafada de la decisión cuasiunilateral de Mariano Rajoy de evitar unas nuevas elecciones. Todos en el PP, seguramente menos el sabio Arriola, que es el que más y mejor controla, tenían meridianamente claro que había que hacer buena la máxima: “A la tercera, va la vencida”. Los sondeos internos y extramuros coinciden a la hora de otorgar no menos de 150 escaños al Partido Popular en una hipotética nueva convocatoria electoral. Algunos demóscopos mantienen que han tocado ese 160 que hace presidente del Gobierno sin ni siquiera haber sido ungido con el don de la mayoría absoluta. Son minoría los que conceden al gran partido del centroderecha español una cifra superior incluso pero, haberlos, haylos. En este último elenco se encuentra El País que, seguramente más por voluntarismo que otra cosa, le concede el 37% de los votos emitidos. Podemos, con un 22%, y el PSOE, con un 18%, quedan a años luz de los Mariano’s boys&girls.

Sea como fuere, es evidente que el gap entre la ingobernabilidad y la gobernabilidad se achica por momentos. Al punto que si el PP fuera a una nueva contienda electoral podría salir de ella gobernando plácidamente con las lógicas chinitas que le iría poniendo Ciudadanos en los zapatos. Constituiría el escenario perfecto para un país que necesita acometer las últimas reformas para situar definitivamente nuestras cuentas en perfecto estado de revista. Eso sí, haría falta darle la vuelta al pacto que cerraron Rajoy y Rivera en el último suspiro de agosto. Una entente cordiale que pasaba por incrementar el gasto en 26.000 millones a cuatro años vista cuando lo que toca, para empezar, es meter un hachazo de 5.000 sólo en 2017 para cumplir el 3,1% de déficit prometido a Bruselas la última vez que nos perdonaron la vida.

Todos en el PP, desde María Dolores de Cospedal hasta Soraya pasando por el último mono de Génova 13, apostaban a una sola carta: la repetición electoral. Que volviéramos a meterla (la papeleta, claro) el 18-D. Lo hacían a escondidas, de boquilla, entre bastidores, porque la consigna global era la de la buscar la formación de Gobierno por tierra, mar y aire. Eran tan conscientes como Pedro Arriola que gracias a un PSOE en descomposición y a unos podemitas que no están más locos porque no se entrenan, el éxito del 26-J aumentaría exponencialmente por mor de la Ley Electoral.

Hasta que llamaron de Bruselas y, obviamente, de Berlín y Francfort, que es donde de verdad se juega el partido UE-Resto del mundo. En ese despacho de Fráncfort en el que mora el jesuítico Mario Draghi y en ese de Berlín desde el que Angela Merkel vende los consejos que para ella no tiene. Los jerarcas comunitarios no se anduvieron con rodeos: “Prorrogar los presupuestos es una tragedia”. Más que nada, porque ello hubiera complicado sobremanera el ajuste necesario para cumplir las metas de déficit, por no decir que lo hubiera hecho imposible.

Mariano Rajoy se ha visto impelido a hacer de la necesidad virtud. Coser y cantar para un personaje que se ruboriza ante la mera posibilidad de llevar a cabo un infinitesimal uso torticero de las instituciones. El gran interrogante es si orgánicamente ha hecho bien. Hace dos martes contemplamos lo que va a ser la marca de la casa de aquí en adelante si antes de final de mes hay fumata blanca: todos, incluidos los ¿socios? de Ciudadanos, votando todo en contra. ¿Le compensa a Mariano Rajoy en particular y al PP en general dar la sensación de estar más solo que la una semana tras semana, pleno tras pleno, votación tras votación? En esta estrategia van todos a una PSOE, Podemos y Ciudadanos. Salvo que el pontevedrés de Santiago haya dado el paso al frente con un solo objetivo: aprobar los Presupuestos Generales del Estado y propiciar los recortes imprescindibles para que no nos tiren de las orejas desde esas tres ciudades (Bruselas-Berlín-Fráncfort) que se antojan la bicha cada vez que se mientan. Y tal vez con una intencionalidad añadida oculta: impedir inteligentemente que el coletudo amigo de los proetarras se convierta por la vía de los hechos en el jefe de la oposición. Si no para de dar el coñazo autoatribuyéndose ese número 2 que de momento le niegan las urnas, imagínense la que nos espera como sus deseos se hagan realidad.

Este cóctel de razones han debido llevar a MR a complicarse la vida. Sólo de esta manera se puede llegar a comprender tanto sentido de la responsabilidad. Que ande con ojo el presidente porque la línea que divide el sentido de Estado del suicidio es muy fina. Y, desde luego, que exija al extraordinario Javier Fernández el “sí” activo o pasivo a los Presupuestos. Porque, de lo contrario, para este viaje no habrán hecho falta semejantes alforjas. O pasan por ese aro, o a elecciones. Que una cosa es poner la otra mejilla un día y otra más próxima al masoquismo exhibirla para que te la dejen hecha un cristo a todas horas lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábados, domingos y fiestas de guardar.

El 'acusado protegido' Correa y 'El Jabato Anticorrupción' Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Octubre 2016

Desde el juicio del 11M, no nos ofrecía la Administración de Justicia un espectáculo tan obsceno como el del pasado 13 de octubre. Un acusado, llámese Correa o Cinturón, puede mentir bajo juramento, es su derecho, pero, de no mediar la experiencia de 2007, cuando el fiscal Zaragoza sustituyó a su subordinada Olga Sánchez "Valeyá" en la tarea más sucia de encubrimiento de la mayor masacre de la historia de España, daríamos por hecho que el Ministerio Público, en forma de fiscal, fiscala o fiscalo, jamás dejaría a un acusado como Correa carcajearse de la Ley. Y vaya si le dejó.

Insistamos, porque, si nos acostumbramos a todo, de todo nos harán: en cualquier país -incluso en el nuestro, pese al 11M y a la protección de la Banda de los Pujol por la Fiscalía General del Estado-, los que cobran para que la Ley se aplique de la forma más severa y favorable a la comunidad deben evitar que el huésped del banquillo se convierta en una especie de acusado protegido al que se protege de lo que se le debería acusar. Y sea por torpeza, en la que pocos creen, sea por órdenes, como creen casi todos, la Sala que juzgaba al cabecilla –que no cabeza- de la trama Gurtel parecía un espectáculo en el que los ciudadanos éramos payasos mudos, los payasos, domadores sin leones y el circo, algo así como el Gran Palacio del Timo.

Porque como en el 11M, el número de Correa vino precedido de una campaña mediática que persuadió a todo el mundo de que, gracias a una astuta estrategia fiscal, el atildado charlatán iba a "tirar de la manta". O sea, que iba a revelar datos que inculparían a Rajoy y a toda la cúpula del PP como responsables de la trama delictiva que se juzga. Me extrañó que La Sexta no avisara de que un comisionista suicida del PP, con tres capas de billetes, iba a dinamitar los siete pisos de Génova 13. Pero cuando vi que Cristina Pardo sustituía a García Ferreras al frente del Parte Rojo Vivo, supuse que el inventor de los islamistas del 11M no quería aparecer de nuevo como el mayor embaucador de la historia audiovisual de España.

De todas formas, el guión estaba claro en el rótulo que aparecía bajo las infinitas y carísimas conexiones que Atresmedia / La Sexta dedica, con no poco fruto, a subvertir el orden constitucional: "Correa tira de la manta". Pero ¿de qué manta tiraba Correa? ¿Y en qué dirección?

Si no estuvieran acostumbrados a creerse sus propias trolas, los sextívoros se habrían dado cuenta desde el principio que Correa tiraba de la manta para tapar al PP en general y a Rajoy en particular, pero muy, muy en particular. Tan en particular, que llegó a decir que al llegar Rajoy a la Presidencia del PP, su banda tuvo que dejar Madrid e irse a Valencia a sembrar cohechos y atenciones para cosechar prevaricaciones y adjudicaciones. ¡A Valencia, donde reinaban Rita y Camps, los mejores aliados de Rajoy! ¡A Valencia, donde Rajoy le decía a Ruz "te quiero un huevo, tío"! ¡A Valencia, capital de Bulgaria, donde Rajoy reinventó un PP anti-Aznar! ¡Así que para huir de Mariano, El Jabato Anticorrupción, Correa tuvo que irse a Valencia! ¡Claro! ¡Y para huir del frío, al Polo! ¡Y para evitar el calor, al Ecuador!

El tío que vivía en Génova y nadie lo veía
Como en el juicio del 11M, la batahola preparatoria de las grandes revelaciones sobre la culpabilidad del PP estaban tan descontadas que al decir Correa que "pasaba más tiempo en Génova que en su casa", todos dijeron: ¡ajá! Pero era ajó. Porque este tío que vivía en Génova dedicado al delito era totalmente invisible. Mejor: todos creían que era el Padre Ángel. Aznar no sabía nada de sus fechorías. Su yerno Agag lo saludaba porque es un tío muy simpático y una vez lo llamó y subió a su yate con López Viejo. Los Secretarios Generales del PP, sobre todo Cascos, el llamado "General Secretario" eran estrictísimos. Vamos, que no toleraban una irregularidad. Él pasaba sus cohechos, sobres, dádivas y atenciones a Bárcenas, Tesorero Segundo al que Rajoy, llegado a la Presidencia, ascendió a Primero. Pero, ojo, Mariano es en verano El Jabato y en invierno, el Capitán Trueno en lucha permanente, insomne, incansable, ferocísimo contra la corrupción.

"¿Y cómo" -habría preguntado cualquier fiscal de cualquier otro país- "es posible que usted, con el tesorero del PP, se dedicara a corromper políticos en la propia sede del partido para que éstos concedieran obras ilegalmente, sin que ni Presidentes, ni Secretarios Generales, ni nadie, absolutamente nadie, se diera cuenta? ¿A quién quiere encubrir usted?"

Yo creo que si una de esas fiscales listísimas que iban a poner contra las cuerdas a Correa le hace esa pregunta, el tío sobrado va y le contesta:

- Pues a Rajoy, señora fiscal. ¿A quién quiere usted que encubra?A ver, ¿quién me puede garantizar que usted no me pinche, que el juez no me queme, que conserve lo robado en el extranjero y en pocos años esté libre? ¿Cómo ascienden muchos fiscales, todos honrados, al Supremo? ¿Cómo se promocionan jueces, todos honradísimos, para el CGPJ, los Tribunales Superiores Autonómicos, el Tribunal Supremo y hasta el Constitucional? ¿Delatando al Gobierno o ayudándole? ¿Persiguiendo la financiación ilegal de los partidos o quitándole importancia? ¿Ha oído usted rumores de que asciendan a la Juez Alaya? ¿No, verdad? ¿Sabe cómo llegó al Supremo su colega Olga Sánchez, mal llamada Valeyá? Por sus méritos, evidentemente. Pues yo quiero hacer los mismos méritos. Y ya que no me dejan pasar por bueno, seguir siendo rico. ¿Me he explicado bien, señora fiscal, señorías?

-Muy bien, señor Correa, muy bien. Se suspende la sesión hasta la formación de Gobierno… digo, hasta la tarde. ¡En qué estaría pensando!

La noche en que Correa vio la luz
Con lo que contó Correa sobre la existencia en la sede del PP de una oficina delictiva en la que participaba Bárcenas, 28 años tesorero del PP, cualquier fiscal, cualquier juez, cualquier medio de comunicación hubiera puesto el grito en le cielo. Pero, como en el juicio del 11M, la información estaba ya tan mediatizada, bastardeada, manoseada y escuchimizada que ni siquiera ha suscitado atención, molestia o indignación. Muchos no vieron o no quisieron ver el juego de Correa, pero quedó clarísimo cuando al día siguiente dijo, con cuajo de picador, que había pasado la noche sin dormir porque se le había olvidado decirle al juez que Agag le pidió, por orden de Aznar, que colocara a Antonio Cámara, y que era con éste con el que no tenía química el vicepresidente Rajoy, el Jabato Anticorrupción. Y nadie, ni fiscal ni juez, le preguntó cuánto tiempo trabajó con él. Y por qué se fue.

Hubiera estado bien, pero en este caso todo está horrorosamente mal. Resulta que Cámara, un discreto del estilo de Jaime Alfonsín, a los cuatro meses de trato con Correa se peleó públicamente con él por las chapuzas que veía y se largó. Tal vez por los cuatro coches que a los Sepúlveda-Mato, íntimos pero lo que se dice íntimos de los Rajoy, les regaló Correa. Y nadie preguntó. Y Rajoy no sabía. Y Correa negociaba con Fomento pero el ministro Cascos, cuyas iniciales FAC aparecen en los papeles de Gurtel, nada sabía. ¡Cómo iba a saber, si como secretario general era estrictísimo!

Un fiscal de los de la tele, de esos americanos que se presentan a las elecciones, le hubiera preguntado a Correa el segundo día, el del desvelo:

-¿Y con quién ha hablado usted para acordarse hoy de que ayer se le olvidó inculpar a Aznar, porque su yerno le recomendó a un señor, que no se llevaba bien con Rajoy, el enemigo de la corrupción en el PP? ¿No habrá recibido usted el mensaje "Correa, sé fuerte"? Porque parece que, en plena noche, usted ha visto la luz.

-Y usted también la verá, señor fiscal. En poco tiempo, el que tarde en salir la sentencia, la verá. ¡Y suerte en su carrera. Le va a hacer falta!

En el siglo XVII, Francisco de Quevedo escribió un soneto titulado A un juez mercadería con un terceto que parece redactado anteanteayer:

No sabes escuchar ruegos baratos,
y sólo quien te da te quita dudas;
no te gobiernan textos, sino tratos.

Nunca le hubieran dado el Premio Nobel.

La política del resentimiento
Alejo Vidal-Quadras  vozpopuli.com 16 Octubre 2016

A lo largo de la historia de las sociedades humanas los hombres han buscado, a veces desesperadamente, en ocasiones al alto precio de su vida, la verdad, la libertad, la justicia y la belleza, expresiones todas ellas de esa pulsión profunda e incontenible hacia la perfección que anida en el interior de todos los integrantes de nuestra especie desde que emergimos de la oscura bruma del humanoide al estadio superior de la conciencia moral y la razón. Pero también es cierto que otra fuerza oscura nos arrastra indomable hacia el odio, el afán de poder, la satisfacción a cualquier precio de nuestros deseos, la envidia y la codicia. En cada uno de nosotros, como en la célebre alegoría platónica, dos cuadrigas de caballos, blancos en la una, negros en la otra, pugnan por llevarnos en la dirección de la luz o de las tinieblas en una clara demostración de que de una forma misteriosa e indefinible late en nosotros una llama que rebasa lo estrictamente material y que nos condena a una contingencia torturada por la sed de trascendencia.

En una dimensión política, todos sabemos cuáles son las cuestiones básicas a preservar en la buena sociedad, todos aceptamos, salvo esnobismo intelectual de poeta maldito, que hemos de organizar nuestra convivencia de tal manera que la dignidad intrínseca de nuestros semejantes sea preservada, que puedan vivir sin coacción ni violencia, que dispongan de lo necesario para subsistir sin estrecheces, que se respete su capacidad de elegir sus creencias, que nadie coarte sus opiniones y que las conductas correctas sean recompensadas y las delictivas castigadas. Con este fin se han creado instituciones y leyes que pretenden que este marco de vida en común discurra por los cauces que consideramos deseables. Sin embargo, no se ha alcanzado todavía un acuerdo sobre la estructura institucional y normativa que cumpla tan benéfico fin y los enfrentamientos sobre tan decisivo asunto han provocado guerras, revoluciones y millones de muertos durante decenas de siglos.

En España, tras una guerra fratricida en la que por mucho que el sectarismo se empeñe aún en mantenerla viva, no hubo ni buenos ni malos, sino que los españoles de entonces fueron sin excepción simultáneamente buenos y malos, y tras cuarenta años de dictadura para purgar los pecados de aquella tragedia, pareció que nuestro agitado devenir colectivo nos daría una tregua y que, con sus enormes defectos que ahora afloran inocultables, el sistema constitucional de 1978 abriría un período largo de paz, orden, armonía y prosperidad. Por desgracia, no ha sido así y hoy la Nación, asqueada por décadas de corrupción e indignada por el sufrimiento creado por una crisis económica cuyos responsables no han pagado todavía por sus abusos, se desgarra bajo los embates del separatismo y se encrespa movilizada por un populismo que ofrece una regeneración consistente en arrasar lo que hemos conseguido para implantar coactivamente la igualdad en la miseria.

Esta llamada nueva política, encarnada por Podemos y sus alborotadas confluencias y franquicias, predica básicamente la destrucción y lo que su líder autoreferencial ha denominado, en expresión copiada de los terroristas, la “politización del dolor”. La manifestación tangible de este movimiento pretendidamente redentor consiste en prodigar la blasfemia, la amenaza, los signos de apoyo a ETA y al secesionismo, los ataques obsesivos a los sentimientos religiosos, el desprecio a la tradición, la exaltación de la transgresión en sus diversas variantes, la iconoclastia continua sin respetar ninguna autoridad, el cultivo de una apariencia desarrapada y deliberadamente antiestética, el desprecio al Estado de Derecho y el recurso inquietante a la técnica del miedo, práctica esta última de la que Pablo Iglesia se muestra particularmente ufano. Tampoco es extraño que desde los centros de decisión a los que han accedido aprovechando la miopía ideológica y el cortoplacismo de la izquierda clásica, bloqueen cualquier proyecto que pueda generar crecimiento y crear empleo porque en la medida que más gente salga de la precariedad, menos votos alimentarán su engañosa utopía.

Y al igual que en los sectores sociales y políticos que Podemos proclama combatir, la tan manida “casta” y sus ramificaciones, se ha prodigado el saqueo del presupuesto, la invasión del Estado por los partidos y los comportamientos insolidarios, en las filas de esas pretendidas huestes salvadoras anida un peligro todavía mayor porque se alimenta del rencor, el resentimiento y la frustración. Iglesias y su camarilla nos dicen que han venido a limpiar las cloacas, a castigar a los desaprensivos de arriba y a mejorar la situación de los oprimidos de abajo, pero en realidad lo que hacen es dar suelta a sus frustraciones y a su aversión a todo lo que sea superior, exquisito o sublime. Incapaces de abrirse camino en un entorno de libertad que exige, pese a sus múltiples limitaciones, el reconocimiento del mérito y la búsqueda de la excelencia -basta examinar sus mediocres biografías- se amparan en el pretexto justiciero para aplanar la imprevisible y rica orografía de la sociedad abierta e intentar imponer un totalitarismo ferozmente igualitario en el que aquellos a los que supuestamente han de sacar de la pobreza seguirán en ella, eso sí, acompañados en su escasez por el conjunto de sus conciudadanos, mientras ellos, la vanguardia revolucionaria, serán orwellianamente más iguales que los demás.

Podemos y sus compañeros de viaje, los separatistas, son sin duda la penitencia por las escandalosas conductas de una clase dirigente venal y egoísta, pero no representan en absoluto nada que sea moralmente mejor, con el inconveniente añadido de que la partitocracia podrida que hemos padecido tiene arreglo mediante las reformas adecuadas, pero del montón de escombros en el que esta turba rencorosa transformaría España no nos recuperaríamos sin sufrir traumas de extrema gravedad. Cuando se piensa que en el Partido Socialista han estado a punto de soltar esta jauría destructora para que devorara a nuestro país y de paso a ellos mismos, se adquiere conciencia de la necesidad de regresar a la senda de la firmeza en la defensa de los valores perennes que el tiempo ha demostrado que ofrecen el refugio seguro contra la barbarie y el caos.

El PSOE debe solucionar cuanto antes su problema catalán
Editorial La Razon 16 Octubre 2016

Entre los problemas que aquejan al socialismo patrio no es el menor la brecha abierta entre el PSOE nacional y su partido «hermano» en Cataluña, el PSC, cuya indefinición sobrevenida sobre el modelo territorial que consagra la Constitución no es sólo un foco de tensiones internas con el resto de las federaciones, sino que se ha convertido en uno de los factores que explican su fuerte declive electoral. En efecto, es en el socialismo catalán donde más se acusa ese deterioro del apoyo popular, sin duda porque allí confluyen los dos errores más gruesos cometidos por la otrora poderosa socialdemocracia española: la radicalización del mensaje al rebufo del populismo de raíz marxista, que representa Podemos, y la mímesis con el paisaje político nacionalista.

Hay sobrados ejemplos –desde Badalona a Gerona– de cómo esa absurda estrategia de subordinación a la llamada izquierda emergente –que, además, se desenvuelve con soltura en la ambivalencia del derecho a decidir– no ha hecho más que dar alas al adversario directo, con consecuencias desastrosas para las opciones socialistas. Un partido como el PSC, que hace una década dominaba los principales ayuntamientos catalanes, con Barcelona a la cabeza, las diputaciones y la propia Generalitat, desempeña hoy un papel de mero comparsa del populismo. Con un problema añadido: haberse convertido en un lastre para el PSOE en el resto de España. Los socialistas no volverán a ser una alternativa de Gobierno creíble si no recuperan el voto perdido en Cataluña –han pasado de los 25 escaños al Congreso conseguidos en 2008 a los 7 obtenidos en 2016– y, también, en Madrid. Llegados a este punto, era evidente que las elecciones a primer secretario del PSC, tal y como estaban planteadas, no iban a contribuir a la solución del problema. Si la hipótesis de una victoria de la candidata Núria Parlon significaba una vuelta de tuerca en el enfrentamiento con la actual dirección del PSOE –a la que ni siquiera reconocía la alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet como interlocutor válido–, el triunfo, apretado, de Miquel Iceta tampoco abre vías claras de diálogo con la actual gestora de Javier Fernández, una vez que el reelegido líder del PSC mantiene su postura de rechazo a mantener la disciplina de voto en el grupo parlamentario y apuesta por una vía consultiva en la cuestión separatista, aunque se declare partidario de mantener el actual modelo de relación con el PSOE.

En cualquier caso, estamos ante un intento de deslegitimación de uno de los instrumentos de gestión del partido, que no dejaría, en principio, más camino que la ruptura con la nueva dirección catalana, dispuesta a mantenerse al margen de las decisiones colegiadas, en las que ella misma toma parte. Y sin embargo, se equivocarían quienes centrasen exclusivamente la raíz de la discusión en la previsible abstención del PSOE en la próxima investidura de Mariano Rajoy –si es que ésta se produce–, asunto que tiene detractores y defensores en casi todas las federaciones socialistas, porque de lo que se trata es de constatar si la marca representa la misma posición ideológica, los mismos principios generales, en Cataluña y en el resto de España, incluso dejando al margen el tipo de relación orgánica. En caso contrario, la peor opción es la que se ha seguido hasta ahora, que ha arrastrado al partido a la confusión en asuntos tan delicados para sus votantes como es el modelo constitucional. Por lo pronto, en Cataluña, la falta de coherencia le ha ido muy mal.

Un caso tan grave como el 'Faisán' no debe quedar impune
EDITORIAL El Mundo 16 Octubre 2016

El conocido como caso Faisán es uno de los episodios más vergonzosos de la reciente etapa democrática española. El chivatazo a ETA el 4 de mayo de 2006 en un bar de Irún con ese nombre sirvió a la banda terrorista para evitar una inminente redada contra su aparato de extorsión. Recordemos que estaba en marcha una negociación entre el Gobierno de Zapatero y ETA y, tal como publicamos en este diario, el chivatazo llegó a ser esgrimido por alguno de los emisarios de Moncloa como demostración de que el Ejecutivo cumplía sus "compromisos" en el proceso. Fue un asunto infame que provocó un enorme escándalo político y judicial cuando medios como este diario logramos sacarlo a la luz. Y, sin embargo, hoy, más de 10 años después, causa tristeza e indignación ver que un delito tan grave está camino de quedar impune y sepultado por un interesado velo de olvido. Hasta la sentencia del caso duerme en el limbo sin haber sido aún ejecutada.

Los hechos fueron juzgados en la Audiencia Nacional tras una investigación policial plagada de obstáculos e irregularidades. En 2013, se dictó una condena a un año y medio de prisión y a cuatro de inhabilitación para ejercer cargo público contra los únicos dos mandos policiales que se sentaron en el banquillo:el inspector jefe José María Ballesteros y el comisario Enrique Pamiés. Ninguno admitió su culpabilidad y se negaron a contar de dónde había partido la orden del chivatazo, lo que dejó a salvo a la cúpula del Ministerio del Interior que dirigía Rubalcaba, quien nunca asumió responsabilidades pese a que el fallo judicial demostró que había existido soplo a ETA, que había tenido una motivación política y causó un evidente perjuicio a la seguridad del Estado.

Y aunque, como decimos, Ballesteros y Pamiés fueron declarados culpables de revelación de secretos, se libraron de la condena por colaboración con banda armada -pese a la evidencia de la cadena de hechos que quedaron probados ante el tribunal-, lo que rebajó considerablemente su pena. Antes de que el juicio pudiera celebrarse en la Audiencia Nacional -cuya sentencia fue después ratificada por el Supremo-, el caso sufrió un sinfín de interferencias destinadas a impedir o dificultar su esclarecimiento, incluidos los casi tres años que permaneció convenientemente olvidado en el cajón del entonces juez instructor, Baltasar Garzón. Fue su sucesor, Pablo Ruz, quien reactivó el asunto atendiendo la demanda de organizaciones de víctimas.

La sentencia contra Ballesteros y Pamiés fue decepcionante, por laxa, igual que lo fue la falta de asunción de responsabilidades políticas por parte del Gobierno de Zapatero. Pero lo que ya resulta intolerable es que ni siquiera se haya ejecutado el fallo judicial. Hace dos años, los dos condenados solicitaron el indulto al Gobierno. Tanto el tribunal que juzgó el caso como la Fiscalía de la Audiencia Nacional se manifestaron en contra de esta medida de gracia. Aun así, en octubre de 2014 se acordó la suspensión de la ejecución de la condena mientras se tramitara el indulto. Lo que ha pasado desde entonces es que primero el Ejecutivo dio largas a un asunto que ya le resultaba incómodo y, después, la situación política de desgobierno en España, con un Ejecutivo en funciones que ayer cumplió 300 días en esta anómala situación, ha paralizado también la resolución de expedientes de gracia como éste, aunque según el reglamento debía resolverse en el plazo máximo de un año.

En todo caso, supondría una vergüenza que se acabara concediendo el indulto. Desde que el Partido Popular volvió a la Moncloa en 2011, optó por cubrir con un manto de silencio aquellos hechos. A pesar de que en la oposición los populares fueron especialmente beligerantes con el PSOE en general, y con Rubalcaba en particular, por este caso. Y de que su empeño resultó decisivo para lograr que se judicializara.

Nada se ha avanzado oficialmente para esclarecer la X del caso Faisán, por más que la ciudadanía albergue pocas dudas de qué sucedió realmente en aquel bar de Irún, puesto que gracias al periodismo de investigación se conocieron los entresijos de este episodio propio de las peores cloacas del Estado. Lo menos que cabe exigir ahora es que se cumpla la sentencia contra Ballesteros y Pamiés. Albergamos la esperanza de que algún día tengan la decencia y la dignidad de contar toda la verdad. La ayuda que se prestó nada menos que desde Interior a ETA fue una ignominia, independientemente de las razones esgrimidas. Y sólo podemos lamentar que no se esté haciendo justicia.

Gürtel, voladura controlada
Fernando Díaz Villanueva  vozpopuli.com 16 Octubre 2016

Tirar de la manta, así, como frase hecha, se puso muy de moda a mediados de los noventa tras la fuga y captura (previo pago) de Luis Roldán. Se decía que el antiguo director de la Benemérita iba a tirar de la manta y el Gobierno en pleno caería como un castillo de naipes: primero el secretario de Estado de Seguridad, luego el ministro de Interior, y finalmente el presidente del Gobierno. No pasó nada, claro. Roldán se comió un montón de años de cárcel y hoy vive como un humilde pensionista setentón en un pisito de Zaragoza. Algo similar sucedió con el subcomisario Amedo en el asunto aquel de los GAL. Nunca se llegó a saber quién era el señor X aunque, esta vez sí, el ministro dio con sus huesos en la trena, pero por poco tiempo y, además, cuando entró en el penal de Guadalajara ya a nadie le importaba, porque el Gobierno de Felipe González había pasado a mejor vida.

Ahora estamos en las mismas. Todos ponen el ojo en Rajoy, esperando algunos que su nombre ni se pronuncie en la sala de audiencias y otros que por fin se sepa toda la verdad y al presidente no le quede otra que presentar la dimisión. Pero no, como con Roldán, como con Amedo, no va a pasar nada. Nada grave quiero decir, o al menos grave para el inquilino de la Moncloa, porque al final por la cuenta que les trae ninguno tira de la manta. El caso Gürtel, que lleva siglos instruyéndose, no interesa demasiado al respetable y su juicio llega en un momento en el que nadie quiere hacerse más daño del estrictamente necesario.

Esa es la razón por la que la declaración de Correa de estos dos últimos días ha sido esencialmente un J'accuse contra el aznarismo de hace tres lustros. Correa supo mantener al margen a quien tiene que estar al margen, léase Mariano Rajoy y todo el entorno de Moncloa, que calienta motores ya para una segunda y definitiva sesión de investidura que inaugure su segundo mandato. Las ventajas de cargar contra quien ya no está en la pomada son muchas, es lo más parecido a echarle la culpa al muerto. El muerto se llama Luis Bárcenas, que, además de ser y parecer malo, tiene cara de malo.

Claro, que Bárcenas no llegó a tesorero del PP en tiempos de Aznar. Tan alta distinción la alcanzó con su sucesor, bajo cuya férula hizo y deshizo a su antojo en Génova. El célebre “Luis, se fuerte” no lo envió Aznar, lo hizo Rajoy. La ilustre condición del senador del Reino la alcanzó dos veces seguidas con Rajoy elaborando las listas y se encaramó en la ejecutiva del PP con la aprobación también de Rajoy, que para entonces disfrutaba de un poder omnímodo dentro del partido. Los años dorados de Bárcenas comienzan con el asalto de Rajoy a la torre del homenaje del castillo genovés, no antes.

Pero cargar sobre Bárcenas es sencillo, se ajusta al relato de que los enjuagues gurtelíes y todas sus estribaciones levantinas fueron desafortunados incidentes, turbios, sin duda, pero con pocos y reconocibles protagonistas que casi se diría que operaban por su cuenta. Nos falta la versión barcenita que, visto lo visto con lo de los ordenadores, es poco probable que constituya un bombazo. Rajoy ha tenido tiempo para dejarlo todo atado y bien atado para que tras esta cadena de juicios las aguas vuelvan a su cauce. A buena parte de su electorado no le importan y la otra hace tiempo que se fue. Como cuando se quiere derribar un edificio sin que los colindantes sufran daño alguno, todo es cuestión de dedicarle tiempo y de saber colocar las cargas explosivas en su punto exacto.

CON EL BENEPLÁCITO DEL REY BALDUINO
Así implantó Arabia Saudí el salafismo en Bélgica
La tradición musulmana del país, proveniente del norte de África, estaba muy lejos de los principios que defiende la dictadura islámica de Riad. Unos acuerdos para la transacción de petroleo facilitaron la creación de un Gran Mezquita saudí en el centro de Bruselas.
Arturo García gaceta.es 16 Octubre 2016

La realidad actual es que Bélgica se ha convertido en el foco del islamismo europeo. Un razonamiento que ha quedado atestiguado tras los últimos atentados yihadistas, organizados por células activas en el país que gozan del respaldo ciudadano en barrios como Molenbeek, donde la sharia se hace presente en muchas instituciones y la enseñanza financiada por el Estado está basada en modelos islámicos.

La respuesta a la situación del país, además de las desacertadas políticas comunitarias, hay que buscarla más atrás en el tiempo, concretamente en la década de 1960. En aquellos años, los predicadores salafistas llegaron al país tras unos encuentros diplomáticos. El rey Balduino realizó una oferta a su homólogo saudí Faisal, que estaba de visita en Bruselas, para, a cambio de petroleo, permitir la construcción de una Gran Mezquita en el centro de Bruselas.

El esplendor económico que vivía Bélgica impulsaba entonces a muchos marroquíes y turcos a viajar al país. El acuerdo entre los dos reyes haría que la mezquita fuera el principal lugar de culto. Los saudíes lograron el alquiler del pabellón oriental de Bruselas por 99 años, a coste cero. Tan sólo un año después, el régimen de Riad abría la Gran Mezquita y el Centro Cultural Islámico de Bélgica, uno de sus primeros bastiones en el interior de Europa.

En un principio, la nueva mezquita fue considerada como “la voz oficial” de los musulmanes en Bélgica. Nada más lejos de la realidad. Las enseñanzas salafistas que se ofrecían en su interior estaban muy alejadas de la versión del islam que seguía la mayoría del país. A pesar de la crisis económica que ha obligado que muchas personas hayan abandonado el país, hay alrededor de 600.000 personas de origen turco y marroquí en un estado de apenas 11 millones de habitantes.

“La comunidad marroquí proviene de las regiones montañosas y del valle del Rift, no del desierto. Pertenecen a la escuela Maliki del Islam y son bastante más moderados que los musulmanes de Arabia Saudí”, asegura George Dallemagne, diputado del parlamento belga, que recuerda: “Gracias al acuerdo con Riad, muchos de estos hombres moderados se radicalizaron y algunos llegaron a viajar a Medina para continuar su formación”.

La falta de integración es uno de los argumentos utilizados por las élites europeas para justificar el islamismo radical y los atentados en suelo europeo. Dallemagne explica cómo, tras la apertura de la Gran Mezquita, los clérigos sauditas incitaban a todos los inmigrantes a “alejarse” de los ciudadanos del país. “Siempre pensamos en Arabia Saudí como un aliado, pero pero los saudíes mantienen un doble discurso: quieren una alianza con Occidente cuando se trata de la lucha contra los chiítas en Irán, pero quieren conquistar el resto del mundo con su religión”, sentencia.

El parlamento belga ha rechazado varias mociones para aflojar los lazos con Arabia Saudí y, especialmente, reducir la presencia salafista. Sin embargo, la mayor parte han sido rechazadas. El miedo a ser tachados de islamófobos, en un país que ha sido golpeado duramente por los yihadistas, sigue siendo muy elevado. Dallemagne, por su parte, recuerda que “no podemos tener un diálogo con países que nos quieren desestabilizar”.

El pasado mes de agosto, Wikileaks revelaba la expulsión del director general de la Gran Mezquita por sus conexiones con el yihadismo. "Sus discursos eran salafistas, antiisraelíes y antioccidentales. Su máxima suprema era la primacía del salafismo sobre todo lo demás", informó entonces un testigo a la emisora ??belga RTBF. Las palabras de Alabri eran tan extremistas que cruzaron las líneas rojas de la tolerancia belga.

"Hoy en día, el 95% de los cursos para musulmanes sobre el islam que ofrecen en Bruselas los imparten predicadores jóvenes formados en Arabia Saudita", confirma Michael Privot, director de la Red Europea Contra el Racismo, con sede en la capital belga. "Dentro de las comunidades musulmanas, existe una gran demanda por conocer su religión, pero casi toda la oferta formativa consiste en un tipo de islam conservador salafista patrocinado por Arabia Saudita" porque "otros países musulmanes no han podido ofrecer tantas becas a estudiantes", denuncia Privot.

Madrid, otro epicentro saudí
A una escala inferior que la belga, España también cuenta con presencia de la dictadura islámica en, por ejemplo, Madrid. La conocida como 'mezquita de la M-30 es un lujoso complejo de más de 12.000 m2 y 6 plantas construidos íntegramente con dinero saudí. De hecho, el país árabe entregó unos 12 millones de euros para erigir un templo al wahabismo en España con muros de mármol, un enorme minarete y exposiciones acerca de la vida del profeta Mahoma.

La Brigada Al Ándalus encontró en el centro saudí el lugar ideal donde lograr financiación para sus acciones terroristas. Sorprendentemente, los dirigentes de la mezquita no alertaron a las autoridades españolas sobre lo que allí estaba ocurriendo. Los yihadistas utilizaban las horas de culto para recaudar dinero en favor de la guerra santa.

En casa de uno de los miembros de esta célula, el marroquí Mohamed Khalouk, fueron hallados 1.460 euros escondidos "en un jarrón, que se encontraba en el mueble del salón" que procedían de las recaudaciones que obtenía en diferentes mezquitas de Madrid, fundamentalmente en la de la M-30.

La Audiencia Nacional condenó a los acusados a penas de entre 8 y once años y medio de prisión. La célula estuvo operativa desde comienzos de 2011 hasta su desarticulación en junio de 2014. Durante ese tiempo, los yihadistas lograron radicalizar a varios jóvenes y enviarlos a Siria para enrolarlos en las filas del Estado Islámico.

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Hablando sobre España
Antonio Elorza: "Rajoy es una desgracia colectiva: un protector de la corrupción"
"En Cataluña o eres independentista o te toca callarte: eso se llama totalitarismo horizontal" / "El derecho a decidir es un eufemismo siniestro inventado por los nacionalistas vascos" / "
Mariano Gasparet El Espanol 16 Octubre 2016

Antonio Elorza (vasco nacido en Madrid en 1943) es uno de los intelectuales más preclaros del país. Ha escrito decenas de libros de historia y pensamiento político y sus ensayos sobre los nacionalismos y el integrismo islámico le han generado tantos admiradores como detractores.

Se ha convertido en flagelo de Podemos quizá por mala conciencia -fue profesor de sus fundadores-, o acaso porque su pasado comunista y el estudio de la historia lo previnieron contra los totalitarismos y las máscaras del odio.

Es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense, donde ocupa un pequeño despacho decorado con fetiches de sus años rojos: por aquí una serigrafía de Juan Genovés, por acá un estandarte con caracteres cirílicos (“¡Lenin vive!”), allí un cartel alusivo a la Alemania del Este (“Trabajadores del mundo… arrepentíos”) y allá otro de su querido PCI: “Antonio Elorza -escribieron cuando lo expulsaron del PCE-, el más italiano de los comunistas españoles”. En EL ESPAÑOL lo hemos requerido y perseguido para entrevistarle con una constancia rayana en el fastidio, pero valió la pena.

“Ahí esta el despacho de Juan Carlos Monedero, ahí el de Bescansa… Me llevo muy bien con Monedero, que tiene que estar harto de mí porque me meto mucho con él. Teníamos una pequeña broma. Él siempre me saludaba: "¿Qué hay socialdemócrata?" Y yo le contestaba: "¿Qué hay: has comprado ya plátanos para tu gorila?".

[Un modo como cualquier otro de romper el hielo].

Usted ha comparado la crisis en España con el desmembramiento de la URSS.
Sí, sí, y no hay que jugar con estas cosas. ¿Era imposible que se fuera Reino Unido de Europa? Pues se va a ir. ¿Es imposible que Cataluña se independice? Pues se va a independizar.

¿No hay algo de tremendismo en ese diagnóstico?
El problema territorial es muy grave porque nadie hace nada por evitarlo. Estamos en una situación muy difícil porque hemos vivido felices en el paraíso... Recuerdo mis discusiones en televisión con Antonio Carmona en 2008, cuando él, que es economista, decía que no había crisis sino "desaceleración" porque las economías española y europea eran sanas y tal y tal... Yo le recordaba que el crash del 29 tuvo elementos comunes: un crecimiento enorme con un soporte de loca especulación. El PSOE se ha merecido que lo corran a boinazos.

Hubo quien avisó.
Yo lo escribí en 2008. Decirlo en 2009 y 2010 no tenía mérito. Creo que la crisis del socialismo tuvo en parte su origen ahí, en que se impuso ese miedo a la realidad, a la verdad, y la imposición de un discurso uniforme.

¿Qué crisis le preocupa más: la económica, la política, la institucional o la territorial?
A mí me preocupa Cataluña. El independentismo catalán es de anteayer, es un calentón. En 2010 eran independentistas el 19%, en el año 29 y el año 30 era del 6%, ahora quizá el 48%. Es decir, ha habido un proceso de radicalización enorme, rapidísimo. El problema es la falta de democracia porque en Cataluña o eres independentista o te toca callarte: eso se llama totalitarismo horizontal, y es muy eficaz. Bastaba seguir la televisión catalana para ver cómo se había formado un mundo unidimensional.

¿Qué pudo o debió hacer el Gobierno?
Primero pensar la situación y luego introducir reformas. Hay países en Europa que funcionan peor que el nuestro y que no tienen nuestros problemas de gobernabilidad porque el partido que suma el 35% de los votos tiene un plus que le permite gobernar con estabilidad: ahí están Tsipras y Renzi. Pues con Cataluña igual. Tenían que haber previsto qué hacer ante una sedición y haber reaccionado. Y yo defiendo la autodeterminación como salida intraconstitucional.

¿Autodeterminación es derecho a decidir?
El derecho a decidir es un eufemismo siniestro, inventado por los nacionalistas vascos que, como buenos jesuitas, encontraron esta fórmula. Derecho a decidir suena muy bien pero: ¿qué es eso? ¿Que si tengo pleno derecho a decidir me puedo saltar los semáforos? El derecho a decidir tiene que estar regulado. Yo defiendo un sistema legal que, desde la Constitución, permita la autodeterminación.

¿A qué se refiere?
Yo creo que debe ser recogido pero con cláusulas muy precisas. La autodeterminación, cuando existe una situación estable, en la que la mayoría de la población tiene la voluntad de constituirse en Estado independiente, cosa que hoy en día no ocurre en Cataluña, hay que canalizarla. Para que haya autodeterminación debe existir voluntad inequívoca, objetiva. Yo por eso estoy desesperado con Podemos: ¡es que han hecho esta carrera rematadamente mal! El derecho de autodeterminación hay que administrarlo con sumo cuidado porque romper un Estado es muy fácil pero recomponerlo es muy complicado...

...No somos Yugoslavia. No nos hemos unido después de 1919. Llevamos más de 500 años de malvivencia juntos. Yo en clase comparo el derecho de autodeterminación con el matrimonio: todo el mundo, si es soltero, tiene derecho a casarse, pero tiene que haber una presunción razonable de que la otra parte va a aceptar. No hay un derecho de autodeterminación de Andalucía, eso es una locura, eso es convertir la autodeterminación en consigna de provocación, que es a lo que juega Podemos. Los gallegos no son independentistas de forma mayoritaria, así que no hace falta, querido Pablo, o querido Errejón, que los hagas independentistas para sacar un puñado de votos.

¿Y en el País Vasco?
En Euskadi había muchos independentistas, pero cesó ETA, los vascos se dieron cuenta de que con el concierto todos los años reciben 7.000 millones de euros del resto de españoles... y, sí, más poder, más nación vasca y tal, pero al concierto nadie quiere renunciar. Luego llega el amigo Iglesias y dice que no, que el derecho a decidir es lo más importante: con eso se dirige a los nacionalistas que tienen mala conciencia por no ser independentistas y, al mismo, tiempo permite a los independentistas disfrazarse de sociales, de más sensibles ante el tema social...

...Podemos es un partido atrapalotodo, que no tiene más objeto que llevar a Pablo Iglesias al poder. Allí se ha visto: pusieron a Pili Zabala, que funcionó muy bien, y nada más terminar las elecciones colocan a otro. Podemos es una oficina de compra-venta y dentro de ese siniestro marketing político juegan con la supervivencia de un Estado democrático. Venden independentismo disfrazado de autodeterminación, disfrazado de derecho a decidir, disfrazado de derechos sociales.

¿Le preocupa más el independentismo catalán que el vasco?
Tal como va sí. Aunque Podemos ya ha dicho que en algunas cuestiones colaborará con el PNV: es obvio en qué y el PNV no quiere pero no puede decirlo, no puede decir: “Oye, que estamos a gusto, queremos alguna mejora pero estamos bien”. Podemos ha impuesto una estrategia de puja. Luego dicen que quieren que España no se rompa: pues impulsa una reforma federal con una puerta abierta a una autodeterminación cualificada.

¿No llegamos tarde a una propuesta federal, que se basa siempre en la lealtad de las partes al conjunto?
Quien perdió ese tren fue el PSOE. Desde la Declaración de Granada, donde hubo una buena oportunidad para impulsar el debate federalista, están que no saben, no contestan. Ésta es una de las razones que me llevaron a criticar a Pedro Sánchez: fue incapaz de decir nada sobre nada salvo aquello de "Gobierno de cambio". No puedes decir "no al PP" sin ofrecer nada a cambio. Podemos sí ofrece cosas, aunque a mí no me gustan. Fue incapaz de explicar bien el acuerdo estupendo al que llegó con Ciudadanos. Esta incapacidad es producto de una herencia negativa que tiene el PSOE desde los tiempo de Alfonso Guerra: el partido se construyó monolíticamente y, claro, los monolitos no piensan.

¿Qué le parece que aquellos partidos que más sufrieron la violencia de ETA sean los que menos crecen en las urnas ahora que la banda ha dejado de matar?
Yo ya le dije a Patxi López que había que pensar que en Euskadi estábamos en un proceso de construcción nacional dominado por el nacionalismo y que esto tenía unos costes. Había que intentar crear un nacionalismo autonomista: una nación dentro del conjunto de España, que además es lo que quieren la mayoría de los vascos de acuerdo con su doble identidad. Pero no se hizo nada. Creo que siempre tuvo miedo de ofender al PNV. Luego tuvo mala suerte porque Zapatero necesitaba al PNV. En cuanto a la memoria, hay algo esencial: el País Vasco no hizo resistencia antietarra.

¿A qué se refiere?
No es cierto que los vascos apoyaran a ETA masivamente, pero sí la apoyaron muchos. Y otros fueron, no sé si llamarles cómplices, pero fueron pasivos. Les molestaba la violencia pero no hicieron nada y se enfadaban, te consideraban... Claro, es que tropiezas con una opinión pública que lo que quiere es olvidar, que no acepta el término terrorismo y sólo habla de violencia de las dos partes... Así se vende muy bien la pócima del PNV, los monumentos a la memoria, las ayudas de 300 millones a las víctimas de la violencia policial, lo cual me parece muy bien. Todo se convierte en un ungüento para sanar una herida que hay que olvidar. El PSOE ya ni se sabe, pero si el PP mantiene la herida abierta, pues le pasa lo que me pasó a mí: "¿Y a usted quién le ha pedido que redima al País Vasco?" Eso me lo dijeron en mi pueblo.

¿Cómo fue?
Yo escribí un artículo, Azkoitia, Azkoitia [8 de febrero de 2006] en el que comparaba la solidaridad del pueblo que permitió a mi padre [oficial republicano] pasar tres años de topo en un pueblo lleno de carlistas, con el caso del concejal Ramón Baglietto, asesinado por ETA y rematado por un pistolero al que había salvado la vida cuando era niño. Mis 22 primos de Azkoitia escribieron una carta de condena declarándome persona non grata...

...¡Pero si destrozaron la tumba de Ordóñez! El nacionalismo vasco tiene un origen totalitario y biológico, a diferencia de otros que son sólo étnicos. Ahora ya es étnico, pero en su origen, y en ETA, era biológico. De ahí los crímenes, la ausencia de perdón, el recordar siempre lo otro. Y lo otro existió y hay que recordarlo, pero también hay que ponderar: ETA cometió más de 857 crímenes y los GAL 27. Yo condeno lo dos. Felipe González me lo recordó hace tres años en Colombia: "¡Cómo te metías conmigo!", me dijo.

¿Se impondrá el relato de la equidistancia que quieren los independentistas?
No, porque hay estupendos historiadores que lo están dejando todo claro, pero los otros funcionan por libre... Y gran parte de la sociedad vasca lo que quiere es el olvido y vivir como Dios.

¿Se imagina a Otegi de lehendakari?
Si cambia, sí. El ha cometido un error tremendo al asumir excesivamente la herencia de ETA. Podía haber copiado a las Brigadas Rojas en Italia: hacer un elogio de la ideología y una crítica radical de los procedimientos y, en segundo lugar, añadir la crítica a la violencia policial y todo eso. Es decir, ya que hablan de Mandela, darle un giro mandeliano. Sin embargo, se ha quedado en la continuidad. Tenía que haber rectificado, no lo ha hecho y eso deja fuera a gran parte de la opinión pública que puede sentir simpatía hacia él.

Respecto a la crisis institucional en España, ¿iremos a terceras elecciones?
Creo que la gestora socialista va a querer abstenerse, pero es muy difíci girar del no a la abstención en tan poco tiempo. El PSOE está entre la espada y la pared, porque terceras elecciones sería el hundimiento total y la supremacía de Podemos, pero votar abstención en una investidura de Rajoy es fragmentar el partido; de hecho el PSC ya ha dicho que votará no.

¿Y qué es peor: arriesgarse al sorpasso de Podemos en terceras elecciones o convertir a Podemos en referente de la oposición permitiendo que gobierne el PP?
El PSOE debe olvidarse de Podemos, y decirle que es un estúpido: las barbaridades que está sembrando Pablo Iglesias desde las elecciones son más que suficientes. Lo que pasa es que el PSOE se ha convertido en el 'puching ball' de Podemos. Podemos ataca y el PSOE no contesta. Podemos es como un virus para el PSOE y actúa con derecho de injerencia. Le dan lecciones a los barones, amenazan… Ni 'sorpasso' ni nada. El PSOE debería pensar lo que le ha pasado a IU. Estamos en la Tercera Internacional: me alío contigo para absorberte y destruirte.

¿Merece Rajoy un cheque en blanco?
Rajoy es una desgracia colectiva, un personaje abyecto, ha perdido la dignidad, y no es una cuestión de derechas ni de izquierdas, es un señor que se ha convertido en un mentiroso y en un protector de la corrupción y, por tanto, merecedor de no ejercer el Gobierno. Pero, desde mi punto de vista, es que abordar lo de Cataluña es una exigencia prioritaria… El PSOE tendrá que reformular su discurso y luego, aliándose con otras fuerzas de izquierda, forzar la caída del Gobierno en el Congreso o en la calle y volver con una posición sólida. Es que ahora mismo el PSOE no existe.

¿La aparición de Podemos y la crisis del PSOE no forman parte de la crisis de la socialdemocracia en Europa?
Como telón de fondo sí. ¿Pero por qué el PSOE no ha sido capaz nunca de afrontar las situaciones de crisis? Y pensemos en las cosas que ha hecho. A mí me extraña que el periodismo de investigación no haya reparado en la huida hacia adelante de Zapatero con su Plan Económico y los intereses de grupos económicos del PSOE vinculados a Miguel Sebastián. Empujaron a Zapatero por la línea keynnesiana cuando se beneficiaban de ella, y al final tuvo que rectificar. En 2008 estaban la línea Solbes y la línea Sebastián. Solbes les ganó las elecciones, pero había una dictadura interna en el plano económico que impuso Miguel Sebastián.

¿Usted invitó a Rosa Díez a dar la conferencia en la que fue boicotedada por Podemos?
No, no. Yo entonces escribía contra Rosa Díez y estaba con Patxi López. Estuve en un acto prefundacional de UPyD en Bilbao. Rosa me invitó a formar parte del Consejo Político, pero yo le dije que no porque la España que yo defiendo es federal y la que defendía ella era el modelo de España del PP. Aquí anunció una conferencia y Podemos, que se llevaba muy bien con los simpatizantes de ETA en la Universidad, le armó un bochinche tremendo: le pusieron dianas y todo. Yo le dije al decano que se iba a armar, y que me parecía muy bien defender la libertad de expresión y hacía la presentación pero que yo me iba porque no tenía nada que ver con esa conferencia...

...Luego dijeron que le había invitado yo. Fuera había gente intentando entrar a puñetazos. El rector Carlos Berzosa, que se llevaba muy bien con Podemos, como luego José Carrillo, me llamó y me preguntó que por qué había defendido a esa señora. Yo le dije que no, que había estado porque la libertad de expresión me parece importante, pero que no estaba detrás del acto.

¿Y qué le pareció el escrache?
Fascismo rojo lo llamé entonces y fascismo rojo lo llamo ahora. Por eso no me fío nada de ellos, porque volverían a hacerlo. Esa fue mi primera polémica con Pablo Iglesias.

¿Desde entonces odia usted a Pablo Iglesias?
¡Yo que voy a odiar a Pablo Iglesias! ¡No le odio! Si además yo era amigo de su abuelo. El abuelo era un gran tipo, pero el nieto es siniestro. Estoy en desacuerdo total con Juan Carlos Monedero y Errejón pero puedo convivir social y políticamente con ellos. Con alguien que monta cirios como esos, y se esconde y solapa, con alguien que envilece el discurso político como ha hecho Pablo Iglesias, yo no puedo estar.

¿El avance de los populismos en el resto de Europa es principalmente xenófobo y fascista?
¿Y quien le ha dicho a usted que Podemos es de izquierdas? Una cosa es que ellos digan que son de izquierdas, otra que les vote gente de izquierdas… Podemos es un partido antisistema. Es como si decimos que Solchaga, que estaba en el PSOE y fue ministro del PSOE, era socialista. Pues no. Cada uno es lo que es. Cayo Lara era comunista, Pablo Iglesias es antisistema. Es un obseso del poder, en eso se diferencia de Errejón, y además lo dice. En 'La disputa de la democracia' insiste en que el poder está en la punta de los fusiles. Es un maquiavelo de baratillo. Le sale la ambición y el decisionismo por todos los poros, yo no le considero un demócrata, le considero un peligro para la democracia.

¿Está España vacunada contra la xenofobia y el racismo?
No, no, hay un racismo encubierto, se ve en los estadios de fútbol, pero hemos conseguido algo muy importante, y es que está mal visto. Hemos tenido suerte porque el PP es una gran esponja que recoge a toda la derecha, la fascista, la demócrata, la conservadora, la liberal…

¿Cuáles son las grandes amenazas de Europa?
La decadencia económica. Europa ya no es competitiva, como hace 50 años. He estado en la India y, claro, ese modelo ahora es imbatible: las multinacionales en torres sobre gentes que viven en el suelo sin aceras, en la miseria. Allí la religión hace un papel cauterizador... Es un mundo asqueroso.

¿Qué opinión le merece la gestión de la crisis de los refugiados?
Pues mal, porque aunque no tenga solución hay que acoger al máximo de refugiados.

¿Qué modelo de integración le parece mejor: el asimilacionista o el integracionista?
Lo esencial es reconocer la diferencia, que existe, pero el islam tiene unos elementos que, si los agitas, se convierte en muy peligroso: para el propio islam y para nosotros. Estoy por la integración con el reconocimiento de la diferencia. Hay que actuar en defensa del Estado de Derecho frente a la diferencia, lo cual no quiere decir que haya que prohibir todo lo que no coincide con el Estado de Derecho: el burkini puede molestar, es un símbolo de diferencia, de aislamiento, ¿pero por qué prohibirlo? Luego, hay que ver si es acorde con la propia realidad islámica, hay que respetar el islam en todo lo que sea posible respetar. El burka no es asumible porque tapa la visibilidad y además, no es islámico, el velo es islámico pero el burka no y la ablación tampoco. La poligamia sí es islámica, pero no la podemos aceptar.

¿El velo en la escuela?
Yo soy partidario de que no haya símbolos religiosos ni políticos ni en la Universidad. En Francia unos se ponen el velo, otros la quipá y, ya de entrada, tienes a los alumnos separados entre sí. Soy contrario al velo, no me gusta, es un símbolo de sumisión y degradación de la mujer, pero si dejas que los militares vengan vestidos de militares y las monjas de monjas, pues tienes que dejar el velo. No se puede discriminar.

¿Es islam es compatible con la democracia?
Es difícil, pero también lo fue para el cristianismo. Hay dos islam, dos coranes: el Corán predicador de la Meca, que es la construcción teológica, donde la yihad es esfuerzo hacia Dios, que no discrimina a las mujeres. Ya cuando entras en el profeta armado, la entrada en Medina, con las matanzas de judíos, la cosa se fastidia definitivamente. Pero la construcción teológica es anterior, es un monoteísmo duro, como el judaísmo, pero admite el pluralismo y no lleva necesariamente a la guerra. Hay musulmanes progresistas de los que no se ocupa nadie y es una pena.

¿El Estado, dado que son muchas veces ciudadanos españoles y contribuyentes, debe legislar protegiendo su singularidad?
El problema es que exijan no dar a Darwin porque Mahoma es creacionista, o no llevar a la niña a gimnasia, o que no les atienda un médico porque es hombre. Pues si puedes ponérselo fácil y que le atienda una mujer, bien, y si no, que cada cual se quede con su propia muerte.

Inés Arrimadas y la encrucijada de Ciudadanos
Jesús Cacho  vozpopuli.com 16 Octubre 2016

La división se ha instalado en Ciudadanos en su bastión catalán, santo y seña del partido naranja, la comunidad que lanzó a la fama a escala nacional a la organización que dirige Albert Rivera. El germen, la cabeza de la serpiente, parece encontrarse ni más ni menos que en Inés Arrimadas, esa valiente mujer que ha defendido la unidad de España en solitario, casi a cara de perro, en un Parlament dominado por una mayoría independentista. Una entrevista publicada el sábado 24 de septiembre en La Vanguardia (“Arrimadas: `Gobierno y Generalitat han estado alimentando la confrontación´”) apuntaba al cambio de rumbo de la bella Inés, la cara guapa de una política como la española tan plagada de cosas feas. El simple enunciado del titular ya situaba a la jerezana en esa ambigua posición de equidistancia que tan a menudo ha servido de cobijo para cobardes y acomplejados incapaces de denunciar a cara descubierta los abusos del independentismo. “Considero indispensable que haya cuanto antes un nuevo Gobierno en España dispuesto a dialogar y a buscar espacios de encuentro. Ahora mismo no hay nadie al otro lado para hacer política”.

-¿A qué se refiere cuando habla de “hacer política”? –preguntaba el entrevistador.
-“A venir a Catalunya para sentarse a dialogar, rebatir aquellos argumentos falaces del independentismo, y reconocer también aquellas reivindicaciones que son legítimas (…) No podemos cerrar los ojos al hecho de que una parte de los catalanes ha desconectado ya sentimentalmente de España. Y en ese proceso el principal responsable es la Generalitat, que ha alimentado el discurso del victimismo y la confrontación con el “España nos roba”, pero también ha contribuido el Gobierno central al no querer ver lo que estaba pasando en Catalunya”, respondía la presidenta del Grupo Parlamentario de C’s en el Parlamento catalán.

La entrevista de marras provocó una auténtica conmoción entre los seguidores de Rivera. “Ciudadanos ha abandonado a su tradicional votante en Cataluña”, se oyó decir a muchos de ellos. Desde la defensa cerrada de las posiciones de quienes se sienten a la vez catalanes y españoles más allá del Ebro, Arrimadas parece haber evolucionado lentamente hacia una especie de catalanismo integrador, un catalanismo light no independentista, equidistante entre el secesionismo a palo seco y el supuesto “inmovilismo” de Madrid. Semejante viraje coincide con los albores de un nuevo partido que en Cataluña intenta ver la luz sobre los restos del naufragio de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), el partido del democristiano Duran i Lleida, socio desde 1978 de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) en Convergència i Unió (CiU), bloque hegemónico catalán hasta que la corrupción y la deriva independentista provocaron su disolución el año pasado. Al frente del nuevo proyecto figura Antoni Fernández Teixidó, ex conseller durante la última etapa de Jordi Pujol como presidente de la Generalitat, además del propio Duran, del incombustible Roca Junyent moviendo los hilos, y del dinero del Banco Sabadell –interesante el papel de la entidad que preside Josep Oliu en el campo de minas de la política catalana, que habrá que contar algún día-, y con gente dando la cara como Xavier Cima, marido desde hace un par de meses de Arrimadas.

Cherchez l’homme. El hombre, en efecto, es Cima, un independentista radical que ha virado hacia posiciones templadas para acabar en la ensenada de Lliures, que así se llama el intento de recrear la aventura de un partido bisagra entre el independentismo y el constitucionalismo en Cataluña. Puede que por aquello de que dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición, o por simple milagro a lo Pablo de Tarso, el caso es que Cima fue abandonando sus cargos en CDC hasta renunciar finalmente a su acta de diputado pocos días antes de su boda con la lideresa de C’s, celebrada en Jerez el pasado 31 de julio. La ruptura con el secesionismo fue tal que Cima llevó su discrepancia a su cuenta de Twitter donde, a la vista de todos, arremetió contra sus antiguos conmilitones rechazando la vía unilateral y reclamando respeto a las leyes. Como no podía ser de otro modo, también Arrimadas inició su propio viaje ideológico aunque en dirección contraria, abandonando los firmes postulados de primera hora para acercarse a posiciones cercanas a las de la extinta Unió. Tras el episodio de La Vanguardia, Arcadi Espada, uno de los fundadores de C’s, denunció la “inmoral equidistancia entre el presidente Rajoy y el jefe del gobierno desleal, a la hora de distribuir responsabilidades por la situación catalana”, de una Arrimadas a la que acusaba de “hablar ya como una catalanista”.

Un viraje peligroso para el futuro
Los mal pensados se malician que el Ciudadanos desteñido de Arrimadas y el futuro partido de Cima podrían acabar encamados en algún tipo de proyecto, una tercera vía, un catalanismo dispuesto a “desbloquear” (sic) la situación catalana, algo que desde luego encajaría malamente con la defensa cerrada de la españolidad de Cataluña que ha venido siendo el santo y seña de C’s en la región. Muchos de los fundadores y dirigentes de primera hora no están obviamente de acuerdo con un viraje que pretende moderar el discurso de denuncia contra el secesionismo para intentar seducir a los votantes de CiU, en general, y de Unió, en particular, que han huido espantados ante el salto al vacío independentista. Como era de esperar, el malestar, cuando no el simple cabreo, se han instalado en el partido en Barcelona. De momento, Rivera guarda silencio: “No comento ni mi vida privada, ni la de Inés Arrimadas, ni los artículos de Arcadi Espada, aunque sea un fundador de Ciudadanos”. Una encuesta del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat que hay que coger con pinzas (apenas 800 entrevistas) aparecida este viernes, situaba a C’s como cuarta fuerza política catalana con el 6,4% del voto directo, muy lejos del 17,9% logrado en las autonómicas del 27 de septiembre de 2015. Albert Rivera debería tomar nota: Dejar en la estacada al votante tradicional de Ciudadanos en Cataluña podría no salirle gratis.

La pérdida de identidad de Ciudadanos en Cataluña supondría, de confirmarse, un duro golpe no solo para los afiliados y votantes del partido naranja al otro lado del Ebro, sino para todos los que en el resto de España saludaron con entusiasmo al partido encabezado por Rivera como un proyecto regenerador que, partiendo de su capacidad para denunciar la corrupción, la manipulación de los sentimientos y la tergiversación de la Historia del nacionalismo separatista, iba a ser también capaz de rescatar a la democracia española de su pobre condición actual. Hasta ahora, su éxito en Cataluña ha sido indudable, un éxito que ha corrido en paralelo con su fracaso como proyecto globalizador español. La razón está clara: las huestes de Rivera acertaron con el diagnóstico en Cataluña, mientras parecen haber fracasado en el conjunto de España. En Cataluña decidieron combatir la impostura nacionalista a cara descubierta, denuncia tras denuncia, bajo la premisa de que con el nacionalismo no se puede transar nada como ideología supremacista y enemiga de las libertades que es, condición que le ha llevado al baúl de los recuerdos en todo el mundo civilizado. Ante la renuncia de PSC y PPC, forzados por sus centrales madrileñas, a defender derechos y libertades de todos los catalanes, Ciudadanos se convirtió en la única alternativa creíble como valladar capaz de oponerse al totalitarismo nacionalista. ¿Hasta ahora?

Fallo en el diagnóstico español
Ciudadanos dio forma en Cataluña al diagnóstico que de manera tan audaz como tosca, a pesar de su brillantez intelectual, había formulado Alejo Vidal Quadras antes de ser purgado por José María Aznar, según el cual en la región era imprescindible proceder a diluir los perfiles del eje izquierda/derecha para centrarse en el combate de una ideología que basa su fortaleza en la primacía de la emoción sobre la razón, ello como única forma de consolidar con el paso del tiempo una alternativa a maquinaria tan potencialmente devastadora para el progreso y las libertades personales. Ciudadanos ha errado en su análisis del momento histórico español, se ha equivocado al elegir su camino para rescatar España del marasmo al que le ha conducido la Transición: víctima de sus veleidades izquierdistas, ha renunciado a sustituir al PP como el partido de la derecha democrática española, lo cual hubiera implicado, no solo perseverar en la lucha contra la corrupción sino abandonar esa ridícula pretensión de jugar al centro derecha por la mañana y al centro izquierda por la tarde; lo cual hubiera exigido, además, repescar los valores liberales del esfuerzo y del mérito como escalera para la realización personal, con desprecio de la agenda social de Zapatero, el personaje más nefasto por disolvente que ha conocido la España contemporánea. La pérdida de su tradicional bastión catalán, hoy aquejado de Arrimaditis en fase avanzada, podría suponer el principio del fin de un Ciudadanos también infectado, como el resto de partidos españoles, por el virus Podemos, el final del sueño que muchos pusimos en un partido capaz de convertirse en pilar sobre el que edificar el gran proyecto de regeneración nacional que España está demandando.

29 razones por las que Bildu-ETA manda en Urkullu, y mucho más en Barkos
Pascual Tamburri latribunadelpaisvasco.com 16 Octubre 2016

El PNV de Andoni Ortuzar necesita apoyos en el Parlamento. Pero los sumisos habituales, PP y PSOE, no le bastan. ¿Se someterá Podemos? Improbable. ¿Acatará las imposiciones de Bildu? En Pamplona lo hacen con mucho gusto.

El valor de un voto, aparte de retórica democrática cuasi-religiosa, puede ser infinito, o casi. En el recuento definitivo de las elecciones regionales vascas, el último escaño de Vizcaya correspondió tras la revisión y tras el recuento de los votos del extranjero a EH Bildu por 483 votos. Fue una pelea hasta el último segundo, con votos anulados y una discusión a cara de perro. Así, los batasunos se quedaron con cinco y el PNV con 11 en esa provincia.

¿Es de verdad importante si el PNV, con Urkullu como candidato, va a tener 28 o 29 parlamentarios en Vitoria? En cualquier caso, no le basta para una mayoría absoluta, puesto que no llega a los 38 de 75. Y de todos modos Urkullu será presidente, porque tiene un mecanismo de seguridad y estabilidad en el Estatuto que garantiza un cierto automatismo en su investidura a menos que una difícil coalición de partidos juntase más votos.

Pero no todo es ser investido. En el día a día, un Gobierno necesita el respaldo de la Cámara para poder legislar. Y con 29 escaños el PNV estaba en la posición más cómoda posible: cualquiera de los otros cuatro partidos representados le bastaba para llegar a la mayoría absoluta, con lo cual podía pensar en una legislatura de geometría variable, contando con el PP para temas económicos, con Bildu para su bienamada construcción nacional, con el tambaleante PSOE a coste cero y con ocasionales caramelos incluso a Podemos. Con 28 eso ya no vale: PP y PSOE, por separado, ya no le valen al PNV para legislar. Con Podemos no hay, en realidad, mucho encuentro. Así que en muchas cosas Urkullu se va a encontrar con la difícil disyuntiva de apelar a Bildu (y pagar el precio) o buscar un consenso "constitucionalista" que ni les gusta ni es seguro que no beneficie a la larga a los batasunos en las urnas. Todo esto por un puñado de votos "equivocados" en la querida patria vizcaína de todos ellos.

Que no suenen las alarmas: el PNV se ha visto en situaciones peores y como sabe que no tiene enemigos serios por el lado de Madrid va a jugar toda la legislatura. Alfonso Alonso, que electoralmente y políticamente ha fracasado con el PP pero que se las prometía muy felices, se encuentra finalmente con lo que todas las encuestas anunciaban: sus escasos 9 escaños (obtenidos gracias al hundimiento del PSOE y no precisamente en alza por el asesoramiento estético o moral de los Javier Maroto e Iñaki Oyarzábal, Borja Sémper y José María Lasalle) no tienen ningún peso político. Dejan el partido a un tercio de lo que fue con Jaime Mayor Oreja; y bajando, porque ya se ve que la posición de alfombra ante los jeltzales y de acatamiento de todas las correcciones políticas no da ni un solo voto a Rajoy en el País Vasco.

¿Y qué va a hacer Urkullu? Lo lógico, por supuesto. Sabe que el PP será sumiso y no pedirá nada, o como mucho algún favor en Madrid. Sabe que el PSOE no está para exigir nada. Sabe que Podemos puede pedir imposibles en temas económicos y sociales, y que en temas nacionales estará con el separatismo. Sabe, en suma, que la única posible oposición va a estar en Bildu. Con lo cual está claro el objetivo de la legislatura, una vez investido: tener tranquilos a los batasunos, si se da la ocasión avanzar en la "construcción nacional" sin darles nada serio y además usarlos ante el electorado de los demás para conseguir por miedo el "voto útil" que tanto les gusta y que tan fácil ha puesto Alonso a Urkullu. ¿Qué para eso hay que hacer gestos independentistas? Sarna con gusto no pica.

Además, PNV y Bildu ya gobiernan juntos en Pamplona. Sabiendo cómo están las encuestas, Barkos pone la cara y poco más. En la gestión económica no hay mucho que hacer, y todos los gestos ultraizquierdistas y separatistas que Bildu quiere el Gobierno los hace. No hay una mayoría alternativa, pero sólo con Bildu tienen poder, y pagarán por él.

Hay que tener presentes dos errores históricos de UPN-PP en Navarra que el PNV no ha cometido en el País Vasco, y que son los que han colocado a los constitucionalistas en la oposición navarra y a Barkos en el poder, con un 3% de intención de voto y sólo gracias a la ultraizquierda. El error más reciente, ante las elecciones de 2015, fue por supuesto la moderación centrista patológica y la condena de Ciudadanos desde un fuerismo que quería ser rentable. Siendo así que, de todos modos, Ciudadanos estuvo más allá de los 20.000 votos y con poco más podría haber tenido su primer escaño... escaño que habría cambiado por completo la geometría parlamentaria y habría impedido este gobierno de Barkos. ¿Se quejan del cuatripartito? No olvidemos que por ellos gobierna; y es que un solo voto puede ser decisivo, a ambos lados de Aralar.

Además hay un error de hace década y media, también marcado con el número 29 en la frente. Antes de 2001 había en Navarra una fórmula de elección automática del presidente del Gobierno, en caso de falta de mayoría. El Amejoramiento de 1982 establecía en su artículo 29 un automatismo en favor del candidato que tuviera mayor número de escaños, si ninguno de los candidatos propuestos obtenía mayoría simple en las sucesivas votaciones. Una ventaja a la que Urkullu no ha renunciado pero Miguel Sanz sí -cosa que no hizo Urralburu- para tener contentos a los pequeños.

¿Y cuál es el resultado? Que el PNV gobierna pese a no tener mayoría absoluta tanto en Vitoria como en Pamplona. Que en el centroderecha, con parte de la responsabilidad en la conquista abertzale del poder, carece de un rumbo a largo plazo salvo volver al poder para hacer lo mismo y no cambiar nada. Que en ambos sitios Bildu puede marcar condiciones al PNV, y que sin duda irán ligadas al separatismo, a la reivindicación de ETA y a la condena retrospectiva de los verdaderos enemigos históricos de la banda. Y que en ambas regiones son posibles espectáculos como el de ese Instituto de Hernani con homenaje público e impune a ETA. 29 razones, o más, para exigir que las cosas cambien.

Se cumplen cinco años del 'cese definitivo' de la violencia
Lo que queda de ETA
Una veintena de militantes en la clandestinidad en Francia, un centenar de huidos en otros países, un arsenal de armas seriamente dañado y un número 1 sin experiencia ‘militar’ es el escaso bagaje que le queda a ETA al cumplirse cinco años desde que anunciara el 'cese definitivo' de la violencia.
Carlos Fonseca  vozpopuli.com 16 Octubre 2016

El desmantelamiento este miércoles en Francia de uno de los zulos estratégicos de ETA con la incautación de 145 armas cortas, prácticamente la mitad de las que la banda terrorista sustrajo en la empresa Sidam de la localidad francesa de Vauvert en 2006, ha dejado a la organización sin bazas para negociar. El desarme unilateral formaba parte de la estrategia de ETA como paso previo a la disolución. Una entrega que pretendía voluntaria y con mediadores internacionales y no, como ha ocurrido, producto de una operación policial.

La banda llevaba años intentando sin éxito encontrar un interlocutor oficial para escenificar la entrega de las armas pero la negativa del Gobierno de Mariano Rajoy a dar ningún paso en esa dirección había decidido a la dirección de ETA a intentar la implicación del Ejecutivo francés en la operación con la ayuda de la Comisión Internacional de Verificación, que en 2014 ya participó en una entrega simbólica. Un intento condenado al fracaso por la estrecha colaboración de los ejecutivos español y galo, que descarta cualquier paso de éste sin el beneplácito del primero. Otro intento similar, el protagonizado por el Gobierno vasco en 2014, cuando se ofreció a hacer de intermediario entre el Gobierno y ETA para el desmantelamiento de los zulos que la organización tenía en su poder, acabó también en fracaso.

El zulo desmantelado en un paraje forestal de la localidad francesa de Carlepont, a unos 100 kilómetros al noreste de París, en el departamento de Oise, supone la incautación de armamento más importante desde la realizada en 2004 con la detención de los dirigentes Mikel Albizu Mikel Antza y Soledad Iparraguirre Anboto, que vivían en una casona en mitad del campo en el término de Salis-de-Béarn, a 50 kilómetros de Pau. Entonces se intervino también más de un centenar de armas cortas y 400 kilos de explosivo Titadyne. Un golpe del que la banda se rehízo dos años más tarde con el robo de más de 300 armas de la fábrica Sidam de la localidad francesa de Vauvert, una parte de las cuales ha sido recuperada ahora.

“Lo que tiene que hacer ETA es entregar todas las armas –manifestó a este diario un mando del Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC)-. El sellado que ellos pretenden no vale porque supone inutilizar material que ha sido empleado en la comisión de atentados y que nos puede permitir esclarecer algunos de los que aún están pendientes de ello. En este momento es imposible saber las armas y explosivos de que disponen, aunque una referencia es el robo de Vauvert. En cuanto al explosivo, en sus últimos atentados empleó material de fabricación casera, como el amonal, que se puede elaborar con fertilizantes y productos que se pueden adquirir en droguerías sin ningún problema, pero dado que ya han pasado cinco años desde que anunciaron que dejaban las armas su estado de conservación no puede ser bueno”.

El golpe ahora asestado es uno más de los sufridos desde que el 20 de octubre de 2011 ETA hiciera público que dejaba las armas. Paradójicamente, las tres personas que hicieron el anuncio están hoy detenidas. Un final de la violencia en el que la banda se ratificó hace menos de un mes, el pasado 27 de septiembre, con un comunicado difundido con motivo de la celebración del Gudari Eguna (Día del combatiente vasco), en el que censuraba el impasse impuesto por el Gobierno en los cinco años transcurridos y se lamentaba de que, a diferencia de lo ocurrido en Colombia entre las FARC y el Gobierno, no hubiese sido posible llegar a un acuerdo con el Ejecutivo de Rajoy.

Cinco años después, los servicios antiterroristas creen que la banda no dispone en la actualidad de más de una veintena de militantes en Francia, encargados de gestionar la disolución de la misma, a ser posible de manera pactada. Otro centenar lleva años instalado en países como México, Venezuela, Uruguay y Cuba, alejados de la actividad de la banda y a la espera de una resolución del conflicto que les permita volver a España, y 355 están encarcelados en prisiones de España, Francia, Portugal y Suiza, según datos de la asociación Etxerat de familiares y allegados de presos de ETA.

La Policía y la Guardia Civil recogen en sus páginas web las identidades de los siete militantes más buscados. Se trata de los ‘históricos’ Ignacio de Juana Chaos y José Luis Eciolaza Galán, Dienteputo, que se sospecha están en Venezuela, y José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, de quien se lleva años sin noticias y se especula con la posibilidad, nunca confirmada, de que sufra una grave enfermedad. El resto de buscados son Mikel Barrios Santamaría, Oier Eguidazu Bernas, Eneko Aguirresarobe Olagoy y Anartz Arambarri Echaniz. Dos huidos más, Miren Nekate Txapartegi e Hilario Urbizu, fueron detenidos el pasado año en Suiza y México, respectivamente.

“Pese al cese definitivo de la violencia no hemos dejado de perseguir a ETA, como demuestran las numerosas detenciones practicadas desde entonces –dicen fuentes de los servicios anti-ETA consultados por Vozpópuli-. En esa tarea persistimos, al tiempo que intentamos localizar a los huidos para reclamar su entrega a los países en los que permanecen ocultos”. Un ejemplo de esta batalla policial son las detenciones de Izaskun Lesaka en 2012, cuando se encontraba al frente del Aparato Logístico de la organización, y, tres años después, de sus sucesores, Iñaki Reta y Xabier Goienetxea. También en 2015 fueron detenidos los entonces considerados máximos responsables de ETA, David Pla e Iratxe Sorzábal. Ambos y Lesaka fueron los tres encapuchados que en octubre de 2011 anunciaron en un vídeo el final de la actividad armada de la banda.

Los especialistas del SIGC sospechan que al frente de la misma se encuentra desde hace un año Mikel Irastorza, un militante sin experiencia ‘militar’ que pasó a la clandestinidad en 2013 pese a que la Policía no tenía ningún procedimiento abierto contra él. Hasta ese momento había sido portavoz del Foro de Debate Nacional, una plataforma impulsada por EA y Batasuna. “Tras el cese de la violencia ETA modificó su estructura con la desaparición del Aparato Militar, la creación de otro Técnico-Logístico, encargado de la custodia del armamento y de dar cobertura a los huidos, y el reforzamiento del Aparato Político, encargado de gestionar el final de la organización”, señalan fuentes de la lucha antiterrorista.

Todo ello con una estructura muy limitada, pero que forzosamente requiere de medios materiales para mantenerse. “Si ya no hay ‘impuesto revolucionario’ lo lógico es preguntarse, ¿de qué viven? –dicen los expertos en lucha antiterrorista-, y aún no hemos conseguido respondernos, aunque lo más razonable es que estén recibiendo ayudas económicas cuya procedencia desconocemos”.

ETA pierde, la izquierda abertzale gana
Si en el apartado ‘militar’ nadie duda de la derrota de ETA, tampoco hay dudas sobre la relevancia política que ha ganado la izquierda abertzale durante los cinco últimos años, coincidiendo con la desaparición de la banda terrorista de la escena política. Como en etapas anteriores con las treguas, el ‘cese definitivo’ de la violencia ha supuesto un revulsivo electoral para el entorno de la banda, que desde entonces no ha dejado de cosechar excelentes resultados en las urnas, hasta el extremo de pasar de ser un partido ilegal a convertirse en la segunda fuerza política vasca tras el PNV.

El 20 de noviembre de 2011, justo un mes después del anuncio de ETA, Amaiur, la marca electoral de la izquierda abertzale para las elecciones generales que se celebraban ese día, se convirtió en la primera fuerza política vasca, superando en número de escaños a los peneuvistas. Siete meses más tarde, el 20 de junio de 2012, el Tribunal Constitucional (TC) autorizó la inscripción de Sortu en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior tras recoger sus estatutos el rechazo a la violencia. El nuevo partido concurrió a las elecciones autonómicas de 2012 en coalición con Eusko Alkartasuna (EA) y Alternatiba bajo las siglas de EH Bildu, logrando convertirse en la segunda fuerza política vasca tras el PNV. Posición que revalidó en las elecciones municipales y forales de mayo de 2015 y que ha vuelto a confirmar en los comicios del pasado 25 de septiembre, aunque ha perdido apoyos.

Salvaje agresión de un grupo de abertzales a dos guardias civiles fuera de servicio y sus parejas
OKDIARIO 16 Octubre 2016

Dos personas han sido detenidas por la Policía Foral de Navarra acusadas de un delito de lesiones en relación con la agresión que en la madrugada de este sábado han sufrido en Alsasua dos guardia civiles fuera de servicio y sus respectivas parejas. La investigación sobre lo sucedido está abierta y los agentes autonómicos no descartan que puedan producirse nuevos arrestos y que al delito ya imputado se sumen otros.

Los hechos, han precisado, han ocurrido a las 05:00 de la madrugada en el bar Koxka cuando, por causas sin concretar, un “grupo numeroso” de personas, que “parece” vinculado con la izquierda abertzale, ha comenzado una pelea. Para prestar apoya a la Guardia Civil, se han movilizado hasta el lugar efectivos de la Policía Foral tanto de la comisaría de Alsasua como desde Pamplona, que han practicado las detenciones.

Por su parte, la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) afirma en un comunicado que los agentes “han sido salvajemente agredidos por aproximadamente 50 personas pertenecientes a la izquierda radical vasca al ser reconocidos como miembros de la Guardia Civil”.

“Una vez más los valientes gudaris, haciendo gala de una cobardía sin parangón, valiéndose de una superioridad manifiesta, se han lanzado cual jauría de perros rabiosos contra unos servidores públicos por el simple pecado de ser guardia civil”, dice esta asociación, que muestra su “repulsa e indignación ante estas agresiones fruto del odio y el extremismo”.

Tras afirmar que “interpretaciones laxas y tibias del código penal por parte de algunos jueces alimentan esta jauría de despojos humanos, incitando por dejadez al odio”, la AEGC subraya que “espera y desea” una pena “acorde con la gravedad de los hechos, aplicando la ley con toda firmeza, demostrando valentía en la condena judicial, la misma demostrada por los dos guardias civiles y sus mujeres”.

La violencia abertzale vuelve a tomar las calles de Navarra bajo la indiferencia de Barkos y su gobierno con Bildu y Podemos
El cuatripartito contempla impasible como los radicales vuelven a ser protagonistas: pintadas, toma de edificios y palizas son su manera de actuar.
Ignacio Murillo El Espanol 16 Octubre 2016

La llegada de los radicales a las instituciones de Navarra no ha servido para detener la acción violenta de la calle. Después de varios años de "tregua" hasta conseguir llegar al poder, la izquierda abertzale ha reactivado la intransigencia en las calles mediante el control de colectivos populares siempre dirigidos bajo la misma estrategia.

El último episodio se ha vivido este fin de semana en Alsasua, durante las fiestas de la localidad. Una horda de 50 abertzales ha apalizado a dos agentes de la Guardia Civil que disfrutaban de la noche junto a sus parejas. La sensación de impunidad y el visto bueno de los dirigentes para volver a las agresiones y a la violencia son el caldo de cultivo que ha reactivado una 'kale borroka' con distintos grados e intensidad.

La presidenta del Gobierno de Navarra desde 2015, Uxue Barkos, ha acudido al hospital a visitar a uno de los guardias civiles y a su pareja agredidos en Alsasua. Según ha informado el Ejecutivo, sustentado en acuerdo firmado entre Geroa Bai-PNV, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra, Barkos ha afirmado ponerse a disposición de los afectados "en todo lo que esté en manos del Gobierno de Navarra".


Los sindicatos policiales ya apuntan a que lo ocurrido "no es casual", sino que denuncian todo tipo de actos y actividades promovidas por sectores de la izquierda abertzale y el nacionalismo vasco para "atacarles y amedrentarles". De hecho, Alsasua acoge cada año el el Ospa Eguna, donde los radicales se conjuran para echar a la Guardia Civil de Navarra.

El portavoz de Uxue Barkos, Koldo Martínez, alentó también nada más llegar a poder el mismo mensaje de odio contra la Guardia Civil y señaló que coincidía con ETA en su objetivo final: "Que se vaya la Guardia Civil es una reivindicación de ETA y mía".

Mientras la violencia se recrudece, el Gobierno de Uxue Barkos con el apoyo de Bildu y Podemos, contempla impasible el resultado de la nueva ofensiva radical que busca tomar de nuevo el control de la sociedad, para volver a llevar el miedo a quien piensa diferente. Como muestra de su radicalismo, Podemos y Bildu se han negado recientemente a condenar en el Parlamento de Navarra el ataque con pintadas al arzobispado de Pamplona por ejercer su derecho legal a oponerse a las exhumaciones de Mola y Sanjurjo de una cripta que cumple con todos los requisitos de la memoria histórica.

Hace sólo unas semanas, Bildu, que gobierna en Pamplona a su vez con el apoyo de Uxue Barkos, convirtió las fiestas pequeñas de San Fermín Chiquito en un aquelarre proetarra. Los niños que acudieron al Chupinazo de inicio de las fiestas tuvieron que ver bailar a los gigantes entre carteles de presos de ETA, mientras que la ciudad amaneció el sábado tras la primera noche festiva repleta de pancartas con asesinos terroristas convertidos en héroes. Pintadas y emblemas de la banda asesina por las paredes convirtieron el barrio de Navarrería en un gueto de la izquierda abertzale, que marca así las distancias con su modelo de ciudad.

Joseba Asirón, alcalde de Pamplona, se negó en rotundo a convocar una junta de portavoces ante lo ocurrido y minimizó lo ocurrido. Es algo similar a lo ocurrido hace una semana, cuando los agentes municipales de la capital navarra reconocieron que tenían orden de "no actuar" ante la toma violenta de un edificio en el centro de Pamplona. De hecho, Bildu trató de culpar al juez de los incidentes con los okupas, todos ellos, a su vez, de otro colectivo controlado por la izquierda abertzale.

Parlamentarios y concejales de Bildu y Podemos salieron entonces en tromba para criticar que la Policía Municipal actuara contra los delincuentes y dieron su apoyo al grupo que tomó el edificio y se enfrentó a la policía.

A sólo unos metros de Pamplona, en Berriozar, Bildu y sus tentáculos también convirtieron las fiestas patronales en un alegato terrorista, con decenas de carteles en favor de los asesinos de Tomás Caballero y Francisco Casanova, concejal de UPN y militar vecino del pueblo respectivamente. Nadie movió un dedo. Ninguna institución se preocupó en retirar esos carteles. Tuvo que ser Covite, el colectivo de víctimas liderado por Consuelo Ordóñez, el que actuará con fotos de los asesinados para contrarrestar la nueva humillación a las víctimas de ETA.

Los episodios en la calle se repiten: pintadas, carteles, edificios públicos entregados a grupos afines para hacer apología terroristas, etc. Pero lo más sangrante llega también a las instituciones. Bildu aún no ha condenado los más de 850 asesinatos de ETA, algo que no es molestia para el PNV de Uxue Barkos, Podemos e Izquierda Unida para gobernar con ellos y repartirse ayuntamientos e instituciones de Navarra.

Barkos (PNV) se quedó con el Gobierno de Navarra, Ainhoa Aznárez (Podemos), se hizo con el Parlamento foral, mientras que Joseba Asirón (Bildu) controla el Ayuntamiento de Pamplona.

Precisamente hasta las instituciones han llevado los tres partidos junto a Izquierda Unida el terror de ETA tratando de convertir en víctima a los verdugos. El cuatripartito nacionalista llevó a la institución a Maite Laborda, madre del etarra Mikel Ayensa, asesino de Tomás Caballero y de Francisco Casanova.

En su intervención, que contó con todo el apoyo de los partidos que sustentan a Uxue Barkos, no hubo ni una sola palabra de cariño, comprensión o perdón para los asesinados y sus familiares y trató de mostrar a su hijo y su familia como una víctima del sistema. Maite Laborda se refirió a su hijo no como condenado, sino como "encarcelado",y lamentó que tenga coger el coche para visitarlo.

Podemos Navarra se une a los proetarras de Bildu: los únicos que no condenan la salvaje agresión
OKDIARIO 16 Octubre 2016

Podemos se ha convertido en la única formación con representación en el Parlamento de Navarra que se ha negado a condenar la salvaje agresión a dos guardias civiles y sus parejas en la localidad de Alsasua junto a la formación proetarra EH Bildu u el único diputado que tiene Izquierda-Ezkerra.

La filial navarra de la formación que lidera Pablo Iglesias ha quedado de esta forma retratada al no querer sumarse a la condena común que sí han suscrito las principales formaciones políticas en la Comunidad foral. Sí que condenaron la agresión el Gobierno foral, la delegada del Gobierno en Navarra, UPN, Geroa Bai, el Partido Socialista de Navarra y el Partido Popular de Navarra.

De esta forma la formación morada, que en Navarra dirige su líder Laura Pérez, han vuelto a sumarse a los proetarras a la hora de negarse a condenar la violencia. Hay que recordar que ya el pasado mes de marzo Podemos Navarra volvió a hacer equipo con EH Bildu para negare a formar la declaración de condena por los atentados de Bruselas donde murieron 35 personas a manos del Estado Islámico porque en dicha declaración aparecía una bandera española.

Sí que es cierto que, preguntado por su posición al respecto de la agresión, el dirigente de Podemos Pablo Echenique sí que pronunció su condena en el plató de LaSexta Noche, en contraste con el rechazo a reprobar la violencia en el que reincide la formación morada en Navarra.
 


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