AGLI Recortes de Prensa   Lunes 17  Octubre  2016

Ocho años de mentiras sobre el déficit
El Confidencial 17 Octubre 2016

El déficit público de España se ubicó en el 4,4% del PIB en 2008. El Estado español, por primera vez desde que entráramos en el euro, incumplía el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (que establece un déficit máximo del 3%) y debía someterse a un Protocolo de Déficit Excesivo para reconducirlo en unos pocos ejercicios. La misión no parecía inasequible: al cabo, nuestro país había amasado un superávit del 2,2% apenas un año antes. ¿Tan difícil iba a ser volver a la sostenibilidad presupuestaria? Pues, al parecer, con nuestra casta política adicta al gasto público, sí y mucho.

Así las cosas, el déficit de 2009 se disparó, entre estabilizadores automáticos y políticas de despilfarro discrecionales (Plan E, contratación de empleados públicos, etc.), hasta el 11% del PIB. O dicho de otro modo, el conjunto de las administraciones públicas gastaron en 2009 un 33% más de lo que ingresaron. ¿Cómo íbamos a cerrar semejante brecha? De acuerdo con el Ejecutivo de Zapatero, no había mucho de lo que preocuparse. Su primer plan de ajuste del déficit fue aprobado y validado por la Comisión Europea en 2009 (actualizado posteriormente en 2011): al parecer, todo estaba bien atado para que redujéramos progresivamente el déficit hasta el 9,8% del PIB en 2010, el 6% en 2011, el 4,4% en 2012 y, finalmente, volviéramos a acatar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en 2013 con un déficit del 3%.

Pero en realidad no estaba tan atado. En 2010, tras el famoso tijeretazo de Zapatero en mayo de ese año, sí cumplimos y rebajamos el déficit hasta el 9,5% del PIB. No así en 2011: un nutrido año electoral en el que PSOE (desde el Gobierno central) y PP (desde los gobiernos autonómicos) cooperaron para minimizar todo recorte del gasto y para manipular las cuentas presentadas a Bruselas. Así, pese a que en un primer momento se nos dijo que el desequilibrio de 2011 sí se había ajustado al 6% comprometido, a los pocos meses nos enteramos de que no: en realidad, se había ubicado en el 9,3%... solo dos décimas menos que en 2010.

Evidentemente, el PP tomó tan notable desviación como excusa para, por un lado, castigarnos con una de las mayores subidas tributarias de nuestra historia y, por otro, renunciar a cumplir la senda de ajuste que había sido consensuada por Zapatero y por la Comisión. A su entender, era imposible pasar desde un déficit del 9,3% en 2011 a uno del 4,4% en 2012. Tras varios tiras y aflojas, Rajoy pactó con Bruselas un nuevo calendario: en 2013 ya no íbamos a tener que rebajar el déficit al 3% del PIB, sino solo al 6,3%; en 2014 lo dejaríamos en el 5,5%; en 2015 en el 4,1% y, finalmente, tres años después de lo inicialmente previsto, respetaríamos el Pacto de Estabilidad y Crecimiento en 2016, con un déficit del 2,7% del PIB. Esta vez sí, se nos dijo, íbamos a cumplir nuestros compromisos con sumo rigor y profesionalidad.

No cumplimos ni un solo año: 2013 cerró con un déficit del 6,7% (frente al 6,3% acordado) y 2014 con uno del 5,9% (frente al 5,5%). Sin embargo, en ambos casos la desviación no llegó a ser ni de medio punto del PIB y acaso podría imputarse a la recesión (2013) o a la fragilidad de la recuperación (2014). Distinto fue el caso de 2015 —de nuevo, un nutrido año electoral como ya lo fuera 2011—: a pesar del intenso crecimiento económico que estábamos experimentando, el populismo fiscal del PP nos condujo a un déficit del 5,1% del PIB, esto es, un punto por encima de lo acordado.

Fíjense en el despropósito frente a Bruselas: al concluir la legislatura de Rajoy, el déficit todavía se ubicaba por encima (5,1% en 2015) del que España se había comprometido a alcanzar durante el primer año de gobierno de Rajoy (4,4% en 2012). El voto de confianza en forma de prórroga que Bruselas le había otorgado al PP se disolvía como un azucarillo en su caciquismo electoral: echar mano del presupuesto —rebaja de impuestos sin recorte de gasto y devolución de la paga extra a los empleados públicos— para comprar votos, aun a costa de incumplir gravemente el déficit.

La burda maniobra del PP a punto estuvo de costarle a España una sanción de la Comisión, pero finalmente aceptaron darnos una nueva prórroga: en 2016 deberíamos cerrar con un desequilibrio equivalente al 4,6% del PIB, en 2017 con uno del 3,1% y en 2018, ahora sí, cumpliendo el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, con un déficit del 2,2%. O dicho de otro modo, Zapatero se comprometió a cumplir el Pacto en 2013; Rajoy echó por el desagüe ese compromiso y dio su palabra de acatarlo en 2016, y, tras volver a echar por el desagüe su propia palabra y credibilidad, asumió un nuevo compromiso de respetarlo en 2018.

La progresión de las mentiras de nuestros gobernantes es claramente observable en el siguiente gráfico: prometen aquello que no tienen la más mínima intención de cumplir con el único propósito de ganar tiempo ante Bruselas mientras continúan endeudando masivamente a los españoles.

He ahí precisamente el drama: la irresponsabilidad presupuestaria de Zapatero y de Rajoy ha multiplicado la deuda pública por español desde 8.500 euros en 2007 a 24.000 euros en 2016. Sus mentiras no salen gratis: las pagamos los contribuyentes españoles. Y no esperen que esta huida hacia delante haya tocado fondo: este pasado sábado, apenas dos meses después de renegociar la nueva senda de déficit con Bruselas, el Gobierno de Rajoy acaba de enmendarse la plana a sí mismo pronosticando que el desequilibrio presupuestario de 2017 no será del 3,1% del PIB, sino del 3,6%.

Así que una de dos: o continuaremos incumpliendo el Pacto de Estabilidad y Crecimiento una década después de que comenzáramos a saltárnoslo… o prepárense para nuevos rejonazos fiscales una vez se constituya nuevo Gobierno. O más deuda o más impuestos. La alternativa liberal de menos gasto parece no entrar en los cálculos de unos gobernantes adictos a arrebatarnos y fundirse nuestro dinero. Por eso, llevan ocho años bombardeándonos con sus vergonzosas mentiras sobre el déficit.

Elecciones USA: el 'establishment' contra el pueblo
Donald Trump encara las últimas semanas de campaña como figura 'antiestablishment'. Su discurso bebe de anteriores líderes estadounidenses como Dwight D. Eisenhower o Theodore Roosevelt
El Confidencial 17 Octubre 2016

¿Qué es más relevante para decidir quién debe ser el presidente de la nación más poderosa de la Tierra? ¿Una expresión machista, soez y vulgar pronunciada ante un grupo de amiguetes hace 11 años o los correos —revelados por WikiLeaks— en los que Hillary dice una cosa en público y la contraria en privado, como los dirigidos a las élites de Wall Street, de quienes ha recibido más de 30 millones de dólares por conferencias en los últimos tres años, a los que aseguró defender sus intereses “por encima de los de fuera” —el pueblo norteamericano— o la desastrosa Primavera Árabe que ha sumido a Libia, a Siria y a Irak en el caos absoluto, creado el ISIS y apoyado a Al Nusra, el grupo terrorista de Al Qaeda? Para el 'New York Times', el 'Washington Post', la CNN, la CNBC y todos los medios al servicio de las élites que ostentan el poder, lo único importante es lo primero. El resto lo ocultan.

Como también han ocultado el hecho gravísimo y denunciado el pasado día 8 por el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, alertando de que la confrontación entre EEUU y Rusia es hoy más peligrosa que durante la Guerra Fría. En concreto, afirmó que “la intervención de Rusia en Siria y la congelada, pero aún peligrosa, confrontación sobre Ucrania puede acabar en un enfrentamiento militar entre EEUU y Rusia”, algo que podría tener consecuencias catastróficas. La belicista Hillary Clinton, para quien no hay país en el que no esté dispuesta a intervenir, empieza a hacer saltar todas las alarmas ante las graves tensiones que Obama ha desencadenado en Siria, y el sábado se ha sabido que la CIA está preparando un ciberataque a Rusia en “represalia por su interferencia en las elecciones presidenciales”. Esta es una escalada que solo Trump sería capaz de eliminar, llegando a un acuerdo con Putin y desmantelando la OTAN como ha prometido.

Sin embargo, el que haya cuatro señoras que afirman que Trump les tocó el culo es lo único que destacan los medios. “Hillary ganará en voto femenino blanco e hispano, arrasará en voto afroamericano y perderá en el masculino blanco”, me aseguraban el viernes las personas del equipo de campaña de Trump. Que el 'establishment', con Clinton a la cabeza, se alce con la victoria el próximo 8 de noviembre, es la opción más probable. La mayoría de encuestas recientes la dan vencedora, una media del 44,4% Clinton y 39,1% Trump, con solo una excepción importante: los prestigiosos Rasmussen Reports dan 41% a Clinton y 43% a Trump. Pero hay una segunda derivada, su equipo de campaña me asegura que Trump no se marchará aunque pierda. Volverá a intentar la reelección, porque ni él ni los valores que defiende van a desaparecer. La brecha existente entre la élites que se apropian del grueso de la riqueza creada y el pueblo no cesa de crecer, y la historia demuestra que eso no puede mantenerse indefinidamente.

La causa del pueblo frente el 'establishment'

El fenómeno Trump no es nuevo en los EEUU. A finales de siglo XIX, William J. Bryan, candidato por el Partido Demócrata, un ‘populista de derechas’ en términos actuales igual que Trump, se presentó y perdió tres veces las elecciones frente al ‘establishment’ —1896, 1900 y 1908—, aunque su popularidad era tal que el partido le siguió nominando a pesar de sus derrotas. Bryan se enfrentó al gran capitalismo e influyó decisivamente para que el Partido Demócrata abandonase los principios del liberalismo económico, que beneficia escandalosamente a los poderosos en detrimento de la clase media y la clase trabajadora, y a favor del intervencionismo del Estado, se mostró también beligerante para implantar restricciones migratorias (¿les suena?).

En 1901, el asesinato del presidente McKinley convirtió en presidente a Theodore Roosevelt  —era el vicepresidente—, otro ‘populista de derechas’, aunque logró la reelección en 1904. Fue el primer triunfo del ‘pueblo’ contra el ‘establishmnet’, entendiendo por tal las élites y la gente bien colocada. Roosevelt fue manifiestamente hostil hacia los grandes grupos empresariales y responsable de las leyes antimonopolio que acabaron con la todopoderosa Standard Oil de Rockefeller, con el imperio financiero de JP Morgan, o el industrial de Carnegie o Mellon

Otro gran presidente de los EEUU, el general Dwight D. Eisenhower, un conservador nada populista pero un gran demócrata y un gran patriota, en su discurso de despedida al terminar su mandato en enero de 1961, afirmaría proféticamente: “Un inmenso sistema militar y una poderosa industria armamentística es algo nuevo para EEUU. Su influencia total económica y política es aplastante, por lo que debemos estar alerta contra el desarrollo de influencias indebidas del complejo militar-industrial. Existen y existirán circunstancias que harán posible que surjan poderes en lugares indebidos, con efectos desastrosos”. Hoy, estas circunstancias son más visibles que nunca, habiendo convertido la actual campaña electoral en la más agria y sucia de la historia. Hillary, “una malvada conocida”, en palabras del antiguo jefe de la oficina presupuestaria de Reagan, probablemente gane a un “torpe desconocido”. 

Torpe, como me harté de explicar a su equipo de campaña. ¿Qué necesidad tenía de enfatizar hasta el paroxismo lo del muro en la frontera con México?, ¿qué necesidad de descalificar a los inmigrantes hispanos? Me daban la razón, pero “Donald es como es y nada va a hacerle cambiar”, me decían. Tengo que decir, sin embargo, que no entiendo en absoluto el voto afroamericano donde Clinton va a arrasar. El mensaje de Trump a este colectivo era indiscutible, “los demócratas os llevan engañando toda la vida, la policía os mata en las calles, cada vez sois más pobres, yo voy a cambiar ese estado de cosas”, pero van a votar más de lo mismo, ¡que lo disfruten! Como en España, la clase media y trabajadora a quienes va a aplastar a impuestos el nuevo Gobierno votan a su propia ruina en lugar de abstenerse. O Carmena, cuya incompetencia solo es superada por su odio sectario, que ha convertido Madrid en la capital más sucia de Europa, va a subirnos el IBI, poner un impuesto a la utilización de cajeros y sobre todo lo que se le ocurra. 

Como explica el GEES (Grupo de Estudios Estratégicos), el ‘think tank’ más antiguo de España, solo hay una pregunta relevante para las elecciones norteamericanas y para la sucesión de elecciones en Europa en 2017 —Holanda, Francia, Alemania…—. ¿Queremos seguir como estamos o no? ¿Queremos que un 1% de la población se siga llevando el 90% de la riqueza? ¿Queremos seguir como en España con el infierno fiscal a que se ha sometido a la clase media y la clase trabajadora y que irá a peor, para mantener un modelo de Estado infinanciable y corrupto hasta la médula? La arbitrariedad se ha convertido en la segunda naturaleza de los estados burocratizados que nos gobiernan, vestido invariablemente como la solución técnica correcta —la única posible que dice Mariano—, y donde el poder es visto como un fin en sí mismo. Si no que se lo pregunten a Rajoy y también a Sánchez, dispuesto a traicionar a España y a los españoles sin límite alguno.

Lo que se decide el 8-N

Antes de entrar a explicar lo que se decide en EEUU el 8-N, y que afectará al mundo entero —España incluida—, es conveniente que entiendan el mecanismo de elección de presidente en los EEUU. La mayoría de la gente piensa que la elección se realiza mediante el voto directo de los electores, y quien saque más votos es quien resulta elegido presidente, pero no es así, sino que el ganador se dirime por sufragio indirecto a través de los votos de los colegios electorales, que disponen de 538 compromisarios, lo que significa que para ser elegido presidente se necesitan los votos de al menos 270 compromisarios. Un candidato puede ganar en votos populares pero perder en compromisarios, con lo cual no sería elegido presidente. Históricamente, esto ha ocurrido en cuatro ocasiones. Veamos por qué.

Cada estado tiene un número de compromisarios. Así, California tiene 55; Texas, 38; Florida, 29, etc. La clave está en que los compromisarios de cada estado van en bloque a solo un candidato, todos se los lleva el partido más votado y no hay nada para el segundo, ‘the winner takes all’. Imaginemos Florida, si el partido demócrata saca cuatro millones de votos y el republicano 3.999.999, los compromisarios no se reparten proporcionalmenteen , son todos para el ganador, en este caso los 29 para el partido demócrata. Dado que en muchos estados el voto tradicionalmente mayoritario es a un partido (California vota demócrata o Texas republicano), la presidencia se juega en unos nueve estados, donde la mayoría de voto popular puede ir a uno u otro, son los denominados ‘swinging states’, los cuales lógicamente son los objetivos primordiales de los candidatos. 

Según el 'Financial Times' del sábado, Hillary Clinton tenía seguros 256 votos electorales de los 270 necesarios para llegar a la Casa Blanca y Trump 181, con 101 pendientes de los nueve ‘swinger states’ que pueden decantarse a cualquier lado, pero donde la mayoría parece inclinarse por Clinton. Fíjense el detalle de dos de los más importantes: Carolina del Norte (CN) y Ohio (OH). Hombres: CN Trump 48%, Clinton 40%; OH Trump 52%, Clinton 38%. Mujeres: CN Clinton 55%, Trump 39%; OH Clinton 51%, Trump 39%. Blancos: CN Trump 55%, Clinton 36%; OH Trump 52%, Clinton 38%. Afroamericanos: CN Clinton 89%, Trump 4%; OH Clinton 91%, Trump 4%. Las mujeres, y sobre todo los afroamericanos en forma aplastante —parece que no en vano los Obama se han volcado a favor de Hillary—, darán la victoria a Clinton, y todo ello a pesar de decir que los latinos son “unos muertos de hambre”, los católicos “unos obsoletos sin cerebro” o los sureños “unos paletos”.

Y, sin embargo, lo que se decide está muy claro: Trump, que es el candidato 'antiestablisment', propugna, como Reino Unido y los países del Este, una restricción máxima de la inmigración. Cortar de raíz los aspectos más desfavorables de la globalización sobre las deslocalización de empresas y sobre el empleo, y propone para ello denunciar los tratados comerciales en vigor e imponer aranceles de entrada a los productos de países como China, que están utilizando la manipulación de los tipos de cambio para realizar una competencia desleal. Reducir la presión fiscal a la clase media y a la clase trabajadora —actualmente, la presión fiscal a estos colectivos en EEUU es la mitad que en España—, que se reducirían a la tercera parte. Reducción del gasto militar, que es el mayor del mundo —600.000 millones de dólares, siete veces más que el de Rusia, o más del doble que los de Rusia y China juntos—, algo que el complejo militar industrial no está dispuesto a aceptar.

Clinton es la continuidad, solo que a peor. Que todo siga igual, empezando por el reparto de la riqueza, de forma que el 1% de la población siga adueñándose del 90% de la misma, que se incremente el gasto militar, para lo que están fomentando sin ambages el enfrentamiento con Rusia para justificarlo, así como el mantener la inestabilidad permanente en Oriente Medio, donde EEUU es el suministrador principal de armas. Irak incrementó su gasto en defensa un 500% entre 2006 y 2015, y Arabia Saudí, con un presupuesto de defensa de 87.000 millones de euros, tiene el tercer gasto en defensa del mundo. Hillary y sus protectores no tienen el menor interés en resolver los enfrentamientos mundiales o acabar con el Estado Islámico —Arabia Saudí y Qatar, los grandes financiadores del ISIS, han hecho donaciones millonarias para su campaña—, antes al contrario, les interesa estimularlos para impulsar las ventas de armas. ¡Que dios nos coja confesados! Aunque, eso sí, Wall Street pegará un subidón en noviembre y diciembre

Las seis gráficas que desmontan la tesis de la 'austeridad salvaje' en Europa
Varios economistas han estudiado el éxito o fracaso de los planes de austeridad aplicados por la OCDE, llegando a una conclusión unánime. 
Libertad Digital 17 Octubre 2016

Austeridad. No hay debate sobre la crisis económica en el que no surja esa palabra. Desde la izquierda, el relato es claro: si la Gran Recesión ha sido tan larga y dolorosa es por la salvaje austeridad que ha ‘desmantelado’ los programas sociales del Estado del Bienestar. Incluso en las filas de la derecha han aparecido voces como la del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que ha denunciado que "la UE se pasó cuatro pueblos con la austeridad".

¿Qué nos dice la ciencia económica? De entrada, si echamos la vista atrás y consultamos los más importantes trabajos académicos sobre esta cuestión, podemos ver que la austeridad sí arroja buenos resultados… cuando se vuelca por el lado del gasto público. Así se desprende de los estudios de Alberto Alesina, de las investigaciones de Paolo Mauro, de las investigaciones de Kevin Hassett, Matthew Jensen y Andrew Biggs o de los informes de Jaime Guajardo, Daniel Leigh y Andrea Pescatori.

Todos estos economistas han estudiado el éxito o fracaso de los planes de austeridad que se han aplicado en la OCDE a lo largo de las últimas décadas. La conclusión es unánime: cuando los ajustes fiscales se concentran en la reducción presupuestaria, la economía crece más y la deuda baja más rápidamente… pero cuando el esfuerzo se vuelca en el bolsillo de los contribuyentes por la vía de las subidas de impuestos, la recuperación pierde fuelle y los déficits se enquistan. Hay, por tanto, una austeridad ‘buena’ y una austeridad ‘mala’.

Sube el gasto

¿Qué tipo de austeridad hemos tenido en Europa desde 2008 hasta hoy? Para evitar interpretaciones sesgadas, podemos acudir a los datos de Eurostat que nos indican de manera clara y certera cuál ha sido la evolución del gasto público y de los ingresos fiscales.

En primer lugar, estudiaremos cuál ha sido el rumbo que ha seguido el gasto en términos nominales. La siguiente gráfica muestra el resultado, con barras azules para el conjunto de la Unión Europea y rojas para la Eurozona. A la vista está que, en ambos casos, el gasto público ha crecido año tras año, con la única salvedad de la Eurozona entre 2010 y 2011. En suma, los presupuestos de la UE en 2015 eran un 19,7% más altos que en 2007 mientras que los de la Eurozona habían crecido un 18,9%.

 

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En segundo lugar, analizaremos la evolución relativa del gasto, ponderando el peso del gasto público sobre el PIB. De esta forma podemos comprobar en qué medida las Administraciones Públicas siguen consumiendo un nivel de recursos equivalente o si han aumentado o disminuido su peso relativo a la capacidad productiva del país.

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La siguiente gráfica muestra que el peso del gasto público en la UE-28 aumentó entre 2007 y 2009, para comenzar después un proceso de lento descenso. Si con el estallido de la Gran Recesión veíamos que las Administraciones Públicas consumían el 45% del PIB, en 2009 se había alcanzado el 50% del PIB. Hoy, se registran niveles comprendidos entre el 47% y el 48%.

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En el caso de la Eurozona, el desarrollo ha sido similar. Si en 2007 encontrábamos que el gasto público rondaba el 45% del PIB, en 2009 y 2010 vemos que superaba el 50% del PIB. Desde entonces, se viene observando una lenta y moderada caída que ha terminado dejando los desembolsos presupuestarios del Estado en un nivel medio cercano al 49% del PIB.

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En tercer lugar, estudiaremos el caso individual de los 28 países de la Unión Europea, comparando el peso del gasto público sobre el PIB en 2015 con los niveles observados en 2007. Haciendo este ejercicio, podemos comprobar que solamente Rumanía, Polonia e Irlanda tienen hoy un gasto público inferior al de 2007.

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En cuarto lugar, nos fijaremos en lo ocurrido en las economías del sur de Europa. En España, el gasto público ha ganado 4,4 puntos sobre el PIB entre 2007 y 2015. En Italia, el aumento ha sido de 3,7. Grecia ha vivido el salto más fuerte: 8,2 puntos más de gasto público sobre PIB. Por último, en Portugal se ha dado una subida de 3,8 puntos.

En la siguiente gráfica se puede comprobar que, lejos de haberse producido un desplome del tamaño del Estado, las estructuras públicas de los países del Club Med se han mantenido más o menos intactas. De hecho, en los cuatro países vemos que el peso del gasto sobre el PIB es hoy mayor que en 2007, por lo que el relato de la austeridad salvaje se antoja del todo equivocado.

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Queda claro, por tanto, que tampoco en los países del sur de Europa se cumple el relato según el cual se ha producido una austeridad 'salvaje' que ha desmantelado los presupuestos públicos. El peso del Estado en estos cuatro países no solo no se ha reducido respecto a 2007, sino que alcanza hoy niveles superiores a los que se daban en el pico de la ‘burbuja’, antes del comienzo de la crisis.

Desagregando el gasto

Ni siquiera, si desagregamos el gasto, observamos datos que soporten la idea de que se ha desmantelado el Estado del Bienestar en Europa. Según Eurostat, los desembolsos públicos en educación se han mantenido en el 4,9% del PIB entre 2007 y 2014, mientras que el gasto en protección social ha pasado del 17,2% al 19,5% del PIB y los presupuestos dedicados al ámbito sanitario han crecido del 6,5% al 7,2% del PIB.

En el caso español, según Eurostat, el peso del gasto público sanitario ha crecido del 5,6% al 6,2% del PIB, mientras que los desembolsos en educación han pasado del 4% al 4,2% del PIB y el presupuesto de protección social ha aumentado del 12,8% al 17,5% del PIB.

El segundo artículo de esta serie, que se publicará mañana en Libre Mercado, evalúa el comportamiento de los impuestos en Europa.

La España enferma
Javier Orrico Periodista Digital 17 Octubre 2016

No hay nación en el mundo capaz de desesperar tanto a sus propios hijos. Ni que haya dado, en los últimos dos siglos tantos hijos desesperantes. Hijos tan buenos e hijos tan malos. Es ya un viejo tópico ese odio que algunos españoles sienten por España. Lo curioso es que se presentan como regeneradores, pero sobre una curiosa idea de la regeneración: la de primero destruirla hasta los huesos, hasta la memoria de sí misma. Odian el pasado y el presente, y odiarán el futuro. Y la verdad es que, escuchándolos, dan ganas de sumarse a ellos: no puede ser buena tierra la que produce a esta gente.

Un fenómeno insólito, por lo demás, en el mundo, único: no hay ningún otro sitio donde haya tanta gente que reniega de su padre y de su madre en cuanto cultura, tradición, herencia. No hay otro país con tantos huérfanos, con tantos hijos de una inclusa sin patria, que expanden la idea de que somos la nación más perversa de la Historia. De una historia que, obviamente, desconocen o que necesitan deformar para resaltar la de las pequeñas patrias sustitutas, que, esas sí, nunca explotaron a nadie ni conquistaron nada. Salvo por el hecho de que participaron, junto a todos los demás, en ese pasado que detestan.

No quiero adentrarme en las sendas noventayochistas que nos tientan siempre. No sé por qué es así. Pero no lo entiendo. Pareciera que ese orgullo con el que dominamos y nos extendimos por el mundo, una vez acabada la aventura, arruinados y denostados por nuestros enemigos como no se ha hecho con ningún otro imperio europeo, nos hubiéramos quedado sin objetivo, con una soberbia muerta, inaplicable, devenida en un veneno interior, entre nosotros y contra cada uno de nosotros mismos. Somos incapaces de vivir en paz, demasiado arriscados para aceptar la dorada medianía de una democracia modesta que podría habernos convertido, de haber sabido aceptarnos, en una nación feliz.

¿Qué puede explicar, si no, tanta estupidez, tanta mentira? Si hay indígenas en América, en la América que somos, es sólo porque fue España quien conquistó y colonizó esas tierras. Con sus muchos errores, vilezas y crímenes. Pero también con una generosidad extrema, que llevó, como no ha pasado en ninguna otra colonización europea, a considerar súbditos iguales a todos los que vivieran en las tierras de la Corona, españoles, mestizos o indios. Y a defenderla con inmenso heroísmo de quienes, Inglaterra, sí pretendían convertir aquellas tierras en simples factorías regidas por su recurrente apartheid racial.

¿Por qué nadie habla de las Leyes de Indias? ¿Por qué nadie explica que los indios, mayoritariamente, combatieron del lado de la Corona durante las guerras de independencia? ¿Alguien sabe que las lenguas indígenas fueron salvadas y codificadas por los misioneros españoles, que así las aprendían para predicar el cristianismo en la lengua de los nativos? Fueron las nuevas repúblicas las que impusieron el español a partir de la independencia.

Pero esto, ¿lo sabe la cohorte de tontos interiores que hoy dirige muchas de nuestras instituciones? ¿Quién recuerda las universidades, las catedrales, las plazas, las obras de ingeniería magníficas que España dejó allí? Sólo hay que pasearse por la Habana. Los más nocivos para los indígenas no fueron los españoles de la metrópoli, sino las burguesías criollas que les sucedieron. Es decir, los padres de los progres americanos de hoy, aliados con los progres de aquí para culpar a España de lo que hicieron ellos. Los verdaderos criminales fueron los Tirano Banderas que produjeron antes y siguen produciendo hoy, sólo que ahora disfrazados de bolivarianos indigenistas.

En fin. Qué se puede decir. No queda saliva para seguir impugnando el rebuzno antiespañol, la villanía de esos antitaurinos a los que los animales les importan un pimiento, mientras se ahogan en su propia bilis. Todo contra España. A mí ya sólo me reconforta, porque allí está mi lengua, sentirme hispanoamericano. Acaso cada día más que español.

El 'acusado protegido' Correa y 'El Jabato Anticorrupción' Rajoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 17 Octubre 2016

Desde el juicio del 11M, no nos ofrecía la Administración de Justicia un espectáculo tan obsceno como el del pasado 13 de octubre. Un acusado, llámese Correa o Cinturón, puede mentir bajo juramento, es su derecho, pero, de no mediar la experiencia de 2007, cuando el fiscal Zaragoza sustituyó a su subordinada Olga Sánchez "Valeyá" en la tarea más sucia de encubrimiento de la mayor masacre de la historia de España, daríamos por hecho que el Ministerio Público, en forma de fiscal, fiscala o fiscalo, jamás dejaría a un acusado como Correa carcajearse de la Ley. Y vaya si le dejó.

Insistamos, porque, si nos acostumbramos a todo, de todo nos harán: en cualquier país -incluso en el nuestro, pese al 11M y a la protección de la Banda de los Pujol por la Fiscalía General del Estado-, los que cobran para que la Ley se aplique de la forma más severa y favorable a la comunidad deben evitar que el huésped del banquillo se convierta en una especie de acusado protegido al que se protege de lo que se le debería acusar. Y sea por torpeza, en la que pocos creen, sea por órdenes, como creen casi todos, la Sala que juzgaba al cabecilla –que no cabeza- de la trama Gurtel parecía un espectáculo en el que los ciudadanos éramos payasos mudos, los payasos, domadores sin leones y el circo, algo así como el Gran Palacio del Timo.

Porque como en el 11M, el número de Correa vino precedido de una campaña mediática que persuadió a todo el mundo de que, gracias a una astuta estrategia fiscal, el atildado charlatán iba a "tirar de la manta". O sea, que iba a revelar datos que inculparían a Rajoy y a toda la cúpula del PP como responsables de la trama delictiva que se juzga. Me extrañó que La Sexta no avisara de que un comisionista suicida del PP, con tres capas de billetes, iba a dinamitar los siete pisos de Génova 13. Pero cuando vi que Cristina Pardo sustituía a García Ferreras al frente del Parte Rojo Vivo, supuse que el inventor de los islamistas del 11M no quería aparecer de nuevo como el mayor embaucador de la historia audiovisual de España.

De todas formas, el guión estaba claro en el rótulo que aparecía bajo las infinitas y carísimas conexiones que Atresmedia / La Sexta dedica, con no poco fruto, a subvertir el orden constitucional: "Correa tira de la manta". Pero ¿de qué manta tiraba Correa? ¿Y en qué dirección?

Si no estuvieran acostumbrados a creerse sus propias trolas, los sextívoros se habrían dado cuenta desde el principio que Correa tiraba de la manta para tapar al PP en general y a Rajoy en particular, pero muy, muy en particular. Tan en particular, que llegó a decir que al llegar Rajoy a la Presidencia del PP, su banda tuvo que dejar Madrid e irse a Valencia a sembrar cohechos y atenciones para cosechar prevaricaciones y adjudicaciones. ¡A Valencia, donde reinaban Rita y Camps, los mejores aliados de Rajoy! ¡A Valencia, donde Rajoy le decía a Ruz "te quiero un huevo, tío"! ¡A Valencia, capital de Bulgaria, donde Rajoy reinventó un PP anti-Aznar! ¡Así que para huir de Mariano, El Jabato Anticorrupción, Correa tuvo que irse a Valencia! ¡Claro! ¡Y para huir del frío, al Polo! ¡Y para evitar el calor, al Ecuador!

El tío que vivía en Génova y nadie lo veía
Como en el juicio del 11M, la batahola preparatoria de las grandes revelaciones sobre la culpabilidad del PP estaban tan descontadas que al decir Correa que "pasaba más tiempo en Génova que en su casa", todos dijeron: ¡ajá! Pero era ajó. Porque este tío que vivía en Génova dedicado al delito era totalmente invisible. Mejor: todos creían que era el Padre Ángel. Aznar no sabía nada de sus fechorías. Su yerno Agag lo saludaba porque es un tío muy simpático y una vez lo llamó y subió a su yate con López Viejo. Los Secretarios Generales del PP, sobre todo Cascos, el llamado "General Secretario" eran estrictísimos. Vamos, que no toleraban una irregularidad. Él pasaba sus cohechos, sobres, dádivas y atenciones a Bárcenas, Tesorero Segundo al que Rajoy, llegado a la Presidencia, ascendió a Primero. Pero, ojo, Mariano es en verano El Jabato y en invierno, el Capitán Trueno en lucha permanente, insomne, incansable, ferocísimo contra la corrupción.

"¿Y cómo" -habría preguntado cualquier fiscal de cualquier otro país- "es posible que usted, con el tesorero del PP, se dedicara a corromper políticos en la propia sede del partido para que éstos concedieran obras ilegalmente, sin que ni Presidentes, ni Secretarios Generales, ni nadie, absolutamente nadie, se diera cuenta? ¿A quién quiere encubrir usted?"

Yo creo que si una de esas fiscales listísimas que iban a poner contra las cuerdas a Correa le hace esa pregunta, el tío sobrado va y le contesta:

- Pues a Rajoy, señora fiscal. ¿A quién quiere usted que encubra?A ver, ¿quién me puede garantizar que usted no me pinche, que el juez no me queme, que conserve lo robado en el extranjero y en pocos años esté libre? ¿Cómo ascienden muchos fiscales, todos honrados, al Supremo? ¿Cómo se promocionan jueces, todos honradísimos, para el CGPJ, los Tribunales Superiores Autonómicos, el Tribunal Supremo y hasta el Constitucional? ¿Delatando al Gobierno o ayudándole? ¿Persiguiendo la financiación ilegal de los partidos o quitándole importancia? ¿Ha oído usted rumores de que asciendan a la Juez Alaya? ¿No, verdad? ¿Sabe cómo llegó al Supremo su colega Olga Sánchez, mal llamada Valeyá? Por sus méritos, evidentemente. Pues yo quiero hacer los mismos méritos. Y ya que no me dejan pasar por bueno, seguir siendo rico. ¿Me he explicado bien, señora fiscal, señorías?

-Muy bien, señor Correa, muy bien. Se suspende la sesión hasta la formación de Gobierno… digo, hasta la tarde. ¡En qué estaría pensando!

La noche en que Correa vio la luz
Con lo que contó Correa sobre la existencia en la sede del PP de una oficina delictiva en la que participaba Bárcenas, 28 años tesorero del PP, cualquier fiscal, cualquier juez, cualquier medio de comunicación hubiera puesto el grito en le cielo. Pero, como en el juicio del 11M, la información estaba ya tan mediatizada, bastardeada, manoseada y escuchimizada que ni siquiera ha suscitado atención, molestia o indignación. Muchos no vieron o no quisieron ver el juego de Correa, pero quedó clarísimo cuando al día siguiente dijo, con cuajo de picador, que había pasado la noche sin dormir porque se le había olvidado decirle al juez que Agag le pidió, por orden de Aznar, que colocara a Antonio Cámara, y que era con éste con el que no tenía química el vicepresidente Rajoy, el Jabato Anticorrupción. Y nadie, ni fiscal ni juez, le preguntó cuánto tiempo trabajó con él.

Y por qué se fue.
Hubiera estado bien, pero en este caso todo está horrorosamente mal. Resulta que Cámara, un discreto del estilo de Jaime Alfonsín, a los cuatro meses de trato con Correa se peleó públicamente con él por las chapuzas que veía y se largó. Tal vez por los cuatro coches que a los Sepúlveda-Mato, íntimos pero lo que se dice íntimos de los Rajoy, les regaló Correa. Y nadie preguntó. Y Rajoy no sabía. Y Correa negociaba con Fomento pero el ministro Cascos, cuyas iniciales FAC aparecen en los papeles de Gurtel, nada sabía. ¡Cómo iba a saber, si como secretario general era estrictísimo!

Un fiscal de los de la tele, de esos americanos que se presentan a las elecciones, le hubiera preguntado a Correa el segundo día, el del desvelo:

-¿Y con quién ha hablado usted para acordarse hoy de que ayer se le olvidó inculpar a Aznar, porque su yerno le recomendó a un señor, que no se llevaba bien con Rajoy, el enemigo de la corrupción en el PP? ¿No habrá recibido usted el mensaje "Correa, sé fuerte"? Porque parece que, en plena noche, usted ha visto la luz.

-Y usted también la verá, señor fiscal. En poco tiempo, el que tarde en salir la sentencia, la verá. ¡Y suerte en su carrera. Le va a hacer falta!

En el siglo XVII, Francisco de Quevedo escribió un soneto titulado A un juez mercadería con un terceto que parece redactado anteanteayer:

No sabes escuchar ruegos baratos,
y sólo quien te da te quita dudas;
no te gobiernan textos, sino tratos.

Nunca le hubieran dado el Premio Nobel.

Un apaño infecto
Luis Herrero Libertad Digital 17 Octubre 2016

Algún día conoceremos los detalles del apaño infecto con el que la Fiscalía Anticorrupción se dispone a controlar los daños que el juicio del caso Gürtel puede provocar en el casco del Sistema. Hace un par de semanas, el abogado de Francisco Correa filtró la noticia de que había llegado un pacto con el ministerio público para que su cliente, a cambio de confesar por escrito todo lo que sabe, pudiera beneficiarse de las ventajas que otorga la colaboración con la justicia. Dado que manteniendo el pico cerrado no iba a librarse de una condena apabullante, estaba dispuesto a cantar La Traviata con tal de sacar alguna ventaja. El sumario incluye pruebas lo suficientemente tumbativas como para que le caigan encima, uno tras uno, la mayor parte de los ciento veinticinco años de cárcel que piden para él las fiscales Concepción Sabadell y Concepción Nicolás. Por si fuera poco, alguno de los empresarios que pagaron comisiones al entramado societario de Correa ha reconocido los hechos. De modo que a la abundantísima munición documental hay que sumar ahora la testifical.

El horizonte penal del hombre que amasó tanto dinero sucio que ni se molestaba en contarlo -eso dijo él mismo el pasado viernes- es más negro que el carbón. La única manera de blanquearlo un poco era ofreciéndose a tirar de la manta. Las fiscales, más contentas que unas castañuelas, dijeron que adelante con los faroles. Pero sus jefes, evacuadas las consultas pertinentes, dijeron que no. No sólo lo dijeron, lo bramaron. ¿Una confesión por escrito? ¿Un desahogo espontáneo en el que el jefe de la mafia contara todo lo que sabe? ¿Absolutamente todo? ¿Incluso lo que no ha trascendido después del exhaustivo rastreo de la policía judicial?Ésa era la idea, sí. "Me los voy a follar a todos", llegó a decir el susodicho cuando su nuevo abogado, Juan Carlos Navarro, elevó la propuesta a la instancia correspondiente. "¡Eso es una barbaridad!", dijeron los teóricos guardianes del Sistema llevándose las manos a la cabeza. La idea, en efecto, se parecía mucho a la de darle a un mono una pistola. Si Correa disparaba en todas direcciones, sin la tutela de alguien que estuviera en condiciones de orientar la dirección del tiro, la lista de víctimas podía ser demoledora. El escándalo golpearía de nuevo las paredes ya ruinosas del Estado y todo el edificio podría venirse abajo. Así que la cadena de mando se puso en acción y a las fiscales les llegó la orden de que refrenaran la locuacidad literaria del acusado. Si había sido ágrafo hasta ahora, muy bien podía seguir siéndolo el resto de su vida.

Sin embargo, al mismo tiempo que Anticorrupción negaba la existencia del pacto en la prensa, en las dependencias de la Audiencia Nacional pasaban cosas elocuentísimas: Correa abonaba voluntariamente los más de 2 millones de euros que la Fiscalía reclama en concepto de responsabilidad civil y su abogado renunciaba a recusar al magistrado José Ricardo de Prada y a solicitar la nulidad del procedimiento. ¿Alguien puede pensar que tanta amabilidad se produce a cambio de nada? ¡Ni el más incauto de los santos inocentes! Era evidente que el pacto se había suscrito, pero en condiciones distintas a las de la oferta primitiva. Lo que Correa tenía que hacer -le fue dicho- era contestar a las preguntas de las fiscales y reconocer la autoría de los delitos que ellas le imputaban. Pero sin ir más allá. Sin abrir nuevos frentes. Sin dar más nombres (al menos, de postín). Sin poner el foco en mangancias desconocidas. Con eso bastaba. Los cuchicheos cómplices que han intercambiado estos días el reo y las dos togadas representantes del ministerio público no pueden ser demostraciones más convincentes del compadreo que hay entre las partes. Correa ha llegado agradecerles en voz alta lo cómodo que le hacen sentir en el banquillo. ¡Tierra, trágame!

Espero que por el bien del Estado de Derecho, por la salud democrática española y por el prestigio de la carrera fiscal, se nos explique algún día, con pelos y señales, qué suerte de impúdicas transacciones se han llevado a cabo en la trastienda del estrado. Que los fiscales hagan política, amparándose en el patriotismo que anida en sus Ilustrísimas cabezas, y que la custodia de la ley adquiera para ellos un rango subalterno, es deplorable. Habrá quien diga que, al pertenecer a una estructura jerárquica, su obligación es cumplir las órdenes que reciben. Pero no es verdad. Y menos si las órdenes proceden del poder político. No hay nada que obligue al Fiscal General del Estado a poner en circulación por la cadena de mando ninguna orden que no proceda del dictado de su conciencia profesional. Si se cuadra ante los políticos y da curso a sus instrucciones no es por imperativo legal. Es por otra cosa.

En otras condiciones, el escándalo que sugiere la conducta de Correa durante su declaración judicial tal vez hubiera movido a la clase política a poner el grito en el cielo. Pero bastante tienen PSOE y Ciudadanos con salir vivos de la encrucijada política que habitamos como para esperar de ellos comportamientos heroicos. Ambos partidos necesitan que la legislatura arranque cuanto antes para frenar su proceso de lenta disolución existencial y eso pasa por investir a Rajoy al precio que sea. Si ahora afloraran revelaciones nuevas que tiznaran al PP más de lo que ya lo está, sería imposible que Javier Fernández ganara la batalla del Comité Federal del día 23 o que Rivera siguiera reclamando para sí, amarrado aún al acuerdo de investidura, el título de azote de los corruptos. Por eso Javier Fernández no deja de repetir que en el juicio de Gürtel "no hay nada nuevo" y Rivera que "un mafioso no puede marcar el ritmo de la vida política del país". Creíamos que a Rajoy la actividad judicial le iba a amargar la investidura y resulta que ha sido la investidura la que le ha amargado la vida a la actividad judicial. A Podemos se lo estamos poniendo a huevo.

Prohibido dudar
Pedro de Tena Libertad Digital 17 Octubre 2016

En efecto, aquí no duda ni el potito. Las creencias previas, los prejuicios, están tan cimentados en la mayoría de nosotros que los hechos no importan. Si los hechos no encajan con ellos, peor para los hechos. Pongamos por ejemplo el caso de la Gürtel. Se ha escuchado al principal de sus cabecillas explicar cómo entregaba los sobres con billetes a los dirigentes del PP y que vivía más tiempo en la calle Génova que en su casa. Bueno, ¿y qué? Dentro de unos meses, de haber elecciones, se comprobará cómo estos hechos nada tienen que ver con el voto de los electores de la derecha española. Tampoco conducirá a la exigencia forzosa de renovación en el interior de su partido de referencia. Nadie moverá un dedo. De lo que no se puede dudar, no se puede dudar y además es indudable.

Por el otro lado, vemos cómo la Junta de Andalucía, que debería haber ejercido como acusación particular por ser la Administración andaluza la que se ha visto quebrantada por los asombrosos robos y dispendios organizados para gloria y loor del socialismo andaluz, está ejerciendo de hecho como abogada defensora de los responsables, Chaves, Griñán y el resto de la banda. ¿Alguien cree que la contundencia de estos hechos provocará alguna duda en los votantes socialistas acerca de la idoneidad del socialismo andaluz para liderar el socialismo nacional? ¿Alguien propondrá una reflexión sobre la socialdemocracia? No, Susana Díaz se hará finalmente con las riendas del socialismo nacional sin examen de conciencia ni dolor de corazón.

Además, saltando sobre los nacionalismos enfermizos que nunca dudan nada y lo inventan casi todo, ¿hay alguien en el universo comunista español, desde IU a Podemos, que haya dudado de la idoneidad de sus comportamientos? Desde la guerra civil a la actualidad, tienen motivos de sobra para dudar de casi todas sus creencias y conductas. Pues nada. El comunismo –ahora nos acordamos de Hungría y su aplastamiento en 1956– ha aportado muchísimo sufrimiento y muy pocas soluciones reales. En su seno, se han reproducido la pobreza, la desigualdad y la tiranía. ¿Y qué?

Nada, en España parece que está prohibido dudar. La mejor Europa, la mejor Humanidad, es la que hizo de la duda un método que conduce a fijar la veracidad de los hechos y obliga a las explicaciones a ajustarse a ellos. Ese es el fermento de la democracia y el diálogo sobre el fundamento de una racionalidad compartida. Hasta la Iglesia lo aceptó por fin. Cuando el totalitarismo, del signo que sea, se apodera de la conciencia, la duda desaparece y sobreviene el dogma, la imposición violenta, la aceptación de la mentira y la extensión de la estupidez lanar como modo preferente de expresión de la ciudadanía.

En la España de hoy no se duda y la inteligencia honrada e insobornable parece haber muerto. Por ello, no es que estemos viviendo el aprendizaje de una decepción. Estamos ante una apoteosis de la decepción que conduce a poner en tela de juicio incluso los pilares de la democracia. El ciudadano está siendo sustituido por el sectario que no duda. Esto no va bien.

El PSOE tampoco se toma en serio la corrupción
EDITORIAL El Mundo 17 Octubre 2016

Por impúdico que resulte, la Junta de Andalucía ha solicitado al juez que archive la causa contra los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán y otros 24 ex altos cargos por el caso ERE. El Ejecutivo de Susana Díaz, erigiéndose así en abogado defensor, fiscal e instructor a la vez, pretende que ni siquiera se celebre el juicio porque dice que no se cometió delito alguno. Lo cierto es que la Fiscalía pide seis años de cárcel para Griñán por sólidos indicios de prevaricación y malversación y 10 años de inhabilitación para Chaves por prevaricación. Por su parte, hace tan sólo 10 días el representante del PP en el juicio por caso Gürtel reclamó la nulidad por supuestas «ilegalidades» en el proceso. El tribunal no tardó en rechazar su petición.

Estas conductas demuestran que tanto el PSOE como el PP obran de una manera simétrica respecto a la corrupción. Ambos partidos se ponen de perfil cuando los casos les salpican a ellos y sólo ven la viga en el ojo ajeno, es decir, en la formación rival. Sus intentos de poner palos en las ruedas de la Justicia no favorecen en absoluto su deteriorada imagen.

Estamos ante los dos casos de corrupción que más han minado la credibilidad del PSOE y del PP en los últimos años. Así lo han evidenciado los españoles en las urnas. Tras el caso Bárcenas, los populares perdieron la mayoría absoluta y, desde que en 2011 se destapó el caso ERE, los socialistas han asistido a su caída paulatina en Andalucía. A la vista está que ninguno ha recogido el guante que le lanzaron sus votantes pese a que ambos enarbolaron la bandera de la regeneración durante las recientes campañas electorales. En su lugar, PP y PSOE han emprendido una especie de huida hacia delante deseosos de que los procesos judiciales propios caigan en el olvido o se paralicen mientras aprovechan políticamente los ajenos.

La reacción del socialismo andaluz ante el reciente carpetazo de la juez Núñez Bolaños a la conocida como pieza política del fraude de los cursos de formación subvencionados por la Junta es otro ejemplo de ello. "Los cursos de formación son una falsa trama corrupta", han llegado a exclamar sus dirigentes tras el archivo. Nada más lejos de la realidad: hoy publicamos que todavía restan abiertas medio centenar de causas relacionadas con dicha trama. Entre ellas, la que atañe al que fuera número dos del PSOE en la Comunidad y hombre de confianza de Griñán, Rafael Velasco. Investigan las ayudas por 730.000 euros entregadas a la academia de su mujer, con las que llegó a pagar recibos de la luz de su domicilio. Un comportamiento que da muestras de su desfachatez.

Los partidos, especialmente los dos mayoritarios, deben tomarse en serio de una vez por todas su compromiso con la regeneración. Pues mientras no muestren una verdadera actitud combativa contra la corrupción, que tanto lastra su imagen, serán incapaces de recuperar algo tan fundamental como la credibilidad. Una de las causas que nos ha llevado a la situación de bloqueo político en la que vivimos.

Podemizando una nación descompuesta
Matthew Bennett  vozpopuli.com 17 Octubre 2016

La semana pasada, varios lectores tuvieron a bien acordarse de mi señora madre en los comentarios al escribir que Podemos hace bien en centrarse de nuevo en un discurso más revolucionario tras la implosión del PSOE porque cede el centro electoral, y que de ahí les tiene que salir todo lo demás. Otros recomendaron en términos no demasiado finos que me volviera para la Gran Bretaña y que me dejara de experimentos de ultra izquierda que iban a hundir el país. Se ve que toqué una fibra sensible y conceptos cercanos a la identidad, las creencias y los valores nacionales—que pueden ser muy personales—y, mira por dónde, España va y celebra su Fiesta Nacional unos días después, con mascota nueva para la Legión y todo.

He observado al menos cuatro opciones para esa identidad nacional esta semana: está la versión oficial, con los Reyes y los ministros, la bandera y las marchas militares, seguido de canapés, risitas y selfies en palacio; luego hay la propuesta de las izquierdas alternativas, este año con una bandera-edredón multicolor indígena colgada de una Junta del Ayuntamiento de Madrid; en tercer lugar tenemos la visión de los separatistas catalanes, que proponen directamente la escisión de la quinta parte de la economía y un mapa nuevo, es decir, hay varios millones de españoles que quieren dejar de serlo; y por último y gracias al show de Correa en la Audiencia Nacional—entiendo que le resulte complicado condensar décadas de fraude por todo el reino en unas cuantas respuestas ante el juez—tenemos la descripción de la España corrupta, desde "Génova era mi casa" hasta "esto es una práctica habitual del país, del sistema, existen muchos Francisco Correa".

Si el lector tiene una visión limpia de España—la opción bandera, país unido y vivas al Rey—las otras tres opciones le pueden resultar hirientes y hasta sucias, produciendo una reacción personal de fuerte disgusto porque discrepan cada una de un aspecto fundamental distinto de ese concepto tan querido: una por su rechazo a la bandera y las marchas, la otra porque ofrece un discurso anti-español y pretende crear otro Estado, y la tercera porque el mangueo rancio a escala nacional no es compatible con la honradez y eso de "la gente de bien".

Pero ahí están, y alguna relación parecen guardar entre sí. La cuarta visión, por ejemplo, desde las cloacas hediondas del reino, habría contribuido, guste o no, a sustentar o reforzar la primera desde hace 30, 40 o más años: forma una parte inherente de la misma; por eso provocaría una reacción casi de asco personal si un español la contempla de cerca durante demasiado tiempo. El segundo y el tercer conceptos van de la mano en el sentido de que ambos rechazan la opción hegemónica reinante, bien con un concepto de patriotismo distinto o bien siendo directamente anti-patrióticos, o pro patria catalana. Es de notar que ambos conceptos alternativos hacen uso en su discurso de esa corrupción sistémica para argumentar que se necesitan opciones nuevas y que no todo va bien con España.

Habrá que ver qué hace el PSOE con su abstención la semana que viene cuando Gürtel está en todos los telediarios. «¿Cómo va a apoyar eso?» no es una pregunta menor. De momento el gestor jefe, Javier Fernandez, se hace el avestruz: «No hay nada nuevo que haya escuchado en el proceso y nada nuevo tengo que decir». Nada nuevo bajo este sol, que es lo que le estaba diciendo Correa al juez. Porque, claro, Andalucía y los EREs y los cursos de formación y todo eso. Mejor seguir como si nada y aguantar todos un par de años más hasta nuevas elecciones, que como las convoquen para diciembre igual el sistema se vuelve más inestable aún.

Y es que las debilidades y carencias de esa visión de la nación española—la putrefacción si quiere—de ese primer concepto de país, han contribuido en gran medida, opino, a reforzar en los últimos años la apariencia y el crecimiento de las otras dos opciones. No ha sido sólo la crisis económica. Según me han confirmado todos los españoles con los que he hablado que vivieron la Transición, a nivel sistémico durante aquellos años no sólo hubo un deseo colectivo de evitar volver hacia atrás sino también un modelo a seguir hacia un futuro mejor para todos (aproximadamente un país europeo democrático con una economía de mercado). Esa versión de España, la del 78, dejó de servirles a todos los españoles, dejó de ofrecerles un futuro digno de tal nombre, a raíz de la crisis económica. De momento, nueve años después de que comenzara, sus máximos responsables siguen prefiriendo mantener un perfil bajo o callar en vez de lanzar alguna idea nueva para mejorarlo. No han reconstruido el relato nacional, no han podido adaptar la identidad y el proyecto españoles al nuevo siglo, y eso ha facilitado el fortalecimiento de los proyectos de la izquierda alternativa y de la independencia de Cataluña.

El 'número dos' de Clinton pronuncia un discurso íntegramente en español
Se trata de un hecho inédito en la historia de la política norteamericana
 cronica global 17 Octubre 2016

El candidato del Partido Demócrata a la Vicepresidencia de Estados Unidos, Tim Kaine, hizo campaña el domingo en Florida con un discurso pronunciado íntegramente en español, un hecho inédito en la historia de la política norteamericana.

Hasta ahora, ningún integrante de una gran candidatura a la Casa Blanca había pasado de unas pocas frases en este idioma. Kaine, presidente de la Fundación Consejo España-EEUU, ha hablado más de cinco mintuos durante un servicio religioso en una iglesia hispana de Miami.

"Estoy bien contento de estar aquí con ustedes", comenzó el 'número dos' de la candidatura que lidera Hillary Clinton ante los feligreses de la Pneuma Church de Miami.

Kaine recordó su experiencia como misionero en Honduras y cómo entonces no se podía votar en el país centroamericano. "Es importante votar", ha destacado, en un llamamiento a los ciudadanos para que se registren como electores, según la cadena Univisión.
Clinton encabeza los sondeos

Kaine ya hizo historia en 2013 al pronunciar el primer discurso de un senador en español y ahora, junto a Clinton, aspira a aglutinar la mayoría del voto hispano, clave para lograr un buen resultado en los comicios presidenciales del 8 de noviembre.

La candidatura del Partido Demócrata encabeza los sondeos en Florida, donde una cuarta parte del electorado corresponde a la comunidad hispana. Clinton obtendría el 45,8 por ciento de los votos, tres puntos y medio por encima del republicano Donald Trump, según un sondeo divulgado por 'Politico'.

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España
Las autonomías se gastan en sueldos 4.000 millones más que hace tres años
Cataluña ha disparado el gasto de personal en mil millones, y Andalucía en 800
ROBERTO PÉREZ ABC 17 Octubre 2016

Las autonomías se gastarán este año unos 72.000 millones de euros en pagar a sus empleados públicos -entre sueldos y cotizaciones a la Seguridad Social-. Serán unos 4.000 millones más que en 2013, cuando entre las 17 comunidades autónomas sumaron unos gastos de personal de 68.046 millones de euros. La cifra incluye tanto los sueldos del personal de plantilla de las administraciones públicas como los correspondientes al resto de organismos, consorcios, empresas públicas y universidades que dependen del sector público de cada gobierno regional.

Cataluña y Andalucía son las que más han aumentado los costes de sus nutridas plantillas de empleados públicos. Así lo indican los datos oficiales de contabilidad de las 17 comunidades autónomas, certificados por el Ministerio de Hacienda.

La Generalitat, sin freno
La Generalitat ha disparado el gasto de personal en prácticamente mil millones de euros desde el año 2013. Esta escalada se ha producido a la par que el nacionalismo ha ido endureciendo su desafío secesionista desde el Gobierno catalán.

En 2013, a la Generalitat se le fueron 10.226 millones de euros en sueldos de su extenso sector público autonómico; en 2015 la cifra se había elevado en casi 900 millones de euros más, hasta los 11.118 millones; y de enero a julio del presente año, la «factura» de personal del sector público que se nutre de las arcas de la Generalitat ha seguido creciendo: se ja incrementado en unos 30 millones de euros en comparación con el mismo período del año pasado.
Las cuentas de Andalucía

La Junta de Andalucía, por su parte, de los 11.949 millones que se gastó en 2013 para pagar a sus empleados públicos, pasó en 2015 a 12.502 millones de euros. Y de enero a julio del presente año ha acumulado otro incremento añadido de 283 millones de euros en comparación con los siete primeros meses de 2015.

Salvo que en esta segunda mitad del año redujera sustancialmente su gasto en nóminas -algo que parece más que improbable visto el ritmo de aumentos que lleva acumulando desde hace tres años-, este 2016 la Junta de Andalucía acabará el ejercicio con un coste de personal que rondará los 12.800 millones de euros. Es decir, unos 800 millones más de lo que se gastó en 2013 en pagar las nóminas y cotizaciones de sus empleados públicos.

Entre la Generalitat y la Junta de Andalucía concentran casi la mitad de todo lo que se ha disparado el gasto de personal de las 17 comunidades autónomas durante los tres últimos años.
Aumentos generalizados

Las persistentes exortos del Gobierno central a las comunidaes autónomas para que redujeran -o al menos no aumentaran- sus costes estructurales solo surtieron efecto de forma pasajera. De 2013 a 2015, en solo dos años, el sector público autonómico en su conjunto aumentó sus gastos de personal en 3.300 millones de euros. Y durante el presente año aumentará en alrededor de 1.000 millones más. Solo en los siete primeros meses, de enero a julio, las autonomías se han gastado en sueldos 1.013 millones más que en el mismo periodo del pasado ejercicio.

Aunque el grueso de este aumento se concentra en Cataluña y en Andalucía -son las autonomías que tienen estructuralmente los mayores costes de personal-, el aumento ha sido generalizado en todas las comunidades, en mayor o menor medida. Ni una sola de las 17 autonomías ha logrado contener los costes de personal en los tres últimos años. Todas los han aumentado, y -con más o menos ímpetu- todas siguen en la misma línea durante el presente año.

200 millones cada día
Casi cuatro de cada diez euros que las comunidades autónomas gastaron en total durante los siete primeros meses de este año se fueron en pagar los sueldos y las cotizaciones de sus empleados públicos. Cada día que pasa, al entramado autonómico se le van 200 millones de euros en gastos de personal. Son 12 millones más de los que se le iban a diario hace solo tres años.

Una parte sustancial de este coste corresponde a las plantillas de la Sanidad y la Educación públicas. Son las competencias más costosas, y están transferidas a las comunidades autónomas.

Alto coste estructural
El gasto estructural de los gobiernos regionales sigue creciendo, pese a que en los últimos años se ha reducido significativamente uno de los costes fijos de calado, el pago de intereses por la deuda -gracias a las fórmulas especiales de financiación dispuestas y asumidas por el Estado-.

De enero a julio del presente año, de los 89.877 millones de euros que se gastaron entre los 17 gobiernos autonómicos, más de la mitad -el 57,5%- se les fue en gastos fijos de funcionamiento, en coste estructural: personal, gasto corriente y pago de intereses por el endeudamiento que acumulan. Si a ello se añaden los 10.779 millones de euros que en estos siete meses tuvieron que desembolsar por vencimientos de la deuda pública autonómica, el porcentaje de costes fijos asciende al 70% de todo el gasto público de los gobiernos regionales.

Más gasto, más deuda
Este elevado coste estructural del entramado autonómico está detrás del creciente endeudamiento que acumula. Incapaces de cuadrar ingresos y gastos, el déficit se digiere a base de pedir cada vez más dinero prestado.

En diez años, la deuda de las autonomías prácticamente se ha quintuplicado. Ascendía a 59.126 millones de euros al terminar el año 2006, y el último dato publicado por el Banco de España -con datos de junio del presente año- ya situaba el endeudamiento autonómico en 273.199 millones de euros -cifra a la que hay que añadir los 4.420 millones de euros de deuda acumulada por las empresas públicas que dependen de los gobiernos regionales-. Solo durante los dos últimos años -de junio de 2014 a junio del presente año- el endeudamiento del entramado autonómico ha aumentado en 45.000 millones de euros.

Financiación autonómica
El espinoso panorama de las cuentas de las comunidades autónomas está detrás de la insistencia con la que, desde un buen número de gobiernos regionales, se está exigiendo la revisión del actual modelo de financiación. Entre las que lo reclaman con más vigor figura Aragón. El presidente del Ejecutivo aragonés, el socialista Javier Lambán -en este asunto con el apoyo de todos los grupos parlamentarios regionales, incluido el PP-, lleva meses insistiendo en que es preciso revisar con urgencia el sistema de financiación, para que el Estado dé más dinero a Aragón. Lambán advierte que, de lo contrario, el modelo autonómico corre riesgo de colapsar.

Firmeza judicial frente al rebrote de la «kale borroka»
Editorial La Razon 17 Octubre 2016

Aunque entendemos perfectamente que desde la dirección de la Guardia Civil se trate de no magnificar el suceso de Alsasua (Navarra), donde fueron golpeados por una banda de proetarras dos miembros del Benemérito Instituto que se hallaban disfrutando de las fiestas locales en compañía de sus respectivas parejas, se equivoca Arsenio Fernández de Mesa cuando atribuye lo ocurrido a la «irracionalidad» de unos pocos individuos. Ciertamente, se trata de los actos de una minoría dentro de la sociedad navarra, pero ni actúan irracionalmente ni han surgido por generación espontánea.

Lo sucedido en Alsasua es el inevitable colofón de una acción enmarcada en el terrorismo callejero –la vieja «kale borroka» impulsada por ETA en la década final del pasado siglo– que parece haber prendido de nuevo en el norte de Navarra ante la pasividad complaciente de las actuales autoridades forales. Sólo la serenidad, la preparación profesional y el valor físico demostrado por los guardias agredidos impidieron que los hechos derivaran en una tragedia. Porque, a expensas de lo que determine la investigación judicial abierta a partir de las diligencias incoadas por la Policía Foral, lo ocurrido en Alsasua responde a una acción premeditada por parte de uno de los grupos abertzales que han puesto en marcha la campaña «día de la huida», que, con una estrategia de intimidación y acoso a la Guardia Civil, pretende que las Fuerzas de Seguridad del Estado se retiren, es decir «huyan», del territorio foral.

Alsasua, donde gobierna una coalición de Geroa Bai y Bildu, es precisamente uno de los puntos calientes de esta campaña, con frecuentes marchas burlescas contra la Benemérita y las instituciones del Estado, y exhibición de pancartas, «ninots» y esculturas que no sólo ridiculizan a la Guardia Civil, al Ejército y a la Jefatura del Estado, sino que suponen una clara política de intimidación que se extiende al resto de los ciudadanos.

Por lo que sabemos hasta ahora, los autores de la agresión, alrededor de medio centenar de individuos, se fueron reuniendo en la puerta del bar donde se hallaban con sus parejas los dos guardias –el teniente del puesto de Alsasua y un sargento que acababa de llegar a su destino en la localidad–, avisados telefónicamente por uno de los líderes del movimiento abertzale contra la Guardia Civil, que había reconocido al teniente aunque iba de paisano. Fue, pues, una acción planeada y no un encuentro fortuito, como quieren dar a entender los portavoces de Bildu, conscientes de que los hechos caen de lleno en las previsiones de la misma legislación antiterrorista que consiguió acabar con la «kale borroka» en el País Vasco.

El asunto es, sin embargo, tan grave, que sobrepasa cualquier consideración benevolente que tienda a quitarle hierro en aras de una supuesta normalidad. La experiencia de muchos años de lucha contra la maquinaria del terror de ETA nos enseña que sólo desde la firmeza en la aplicación de las leyes se pudo terminar con la lacra y recuperar las calles del País Vasco y Navarra para la ciudadanía. No puede permitirse que rebroten las mismas tácticas de intimidación, los mismos usos mafiosos con los que los proetarras conseguían dominar el espacio público. Si las autoridades de Navarra no están dispuestas, por las razones que sean, a acabar con la impunidad de esos grupos, tendrá que ser la Fiscalía del Estado quien dé la respuesta adecuada: la aplicación de las leyes antiterroristas.

ETA no mata, pero el matonismo sigue en la calle
El Merodeador El Espanol 17 Octubre 2016

La brutal agresión sufrida por dos guardias civiles de paisano y sus parejas en la localidad navarra de Alsasua demuestra que aún no se ha ganado la batalla a ETA y a lo que ésta representa. Es cierto que la banda ya no mata, pero el odio y la violencia siguen presentes en la calle. También el miedo.

La única manifestación que ha habido en Alsasua tras este abyecto episodio ha sido una concentración para exigir la puesta en libertad de los dos únicos detenidos. Ambos pertenecen a una organización sucesora de las asociaciones juveniles etarras cuyo objetivo es coaccionar a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para que abandonen el País Vasco y Navarra.

Entre las actividades de este colectivo se incluye una fiesta en la que, impunemente, se queman muñecos que representan a agentes de la Guardia Civil. Hoy desvelamos que también han hecho figuras de políticos locales destinadas al fuego, tal y como denuncia un ex concejal del PP. Es repugnante que esta asociación encuentre cobijo en ayuntamientos abertzales pero también resulta alarmante que los guardias agredidos hayan optado por declarar ante la Guardia Civil porque no se fían de la Policía Foral .

Desde luego, la frialdad con la que ha respondido a los hechos el Gobierno navarro que preside Uxue Barkos no alimenta la confianza. El Ejecutivo se ha limitado a publicar un comunicado de condena. Su respuesta al matonismo de los proetarras debería ser mucho más convincente.

ETA, cinco años
JORGE BUSTOS El Mundo 17 Octubre 2016

Dentro de tres días se cumplirá el primer lustro del anuncio de ETA. "Cese definitivo de la violencia", dijeron ellos; derrota policial, decimos nosotros. De esta derrota sólo esperamos que se ciña al viejo adagio según el cual la historia la escriben los vencedores. No siempre ganan los buenos pero esta vez sí, y hay que escribirlo claro para poder seguir celebrándolo. ¿Maniqueísmo? Que la complejidad psicológica no riñe con la contundencia moral lo acaba de demostrar brillantemente Aramburu en Patria.

Sé que la épica del perdedor causa estragos en el bobarismo ambiental, por no hablar de los tiernos mileniales para los que ETA sólo es ya un término lúdico de comparación tuitera: "La paella con chorizo es ETA". Y así. Pero no. ETA es una niña sin piernas, un marido que convive año y medio con sus heces en un zulo y generaciones de vascos atados al terror de la última dictadura marxista-leninista de Europa, que ha sido la etarra. ¿Será por ese color ideológico por lo que Podemos tardó tanto en condenar la paliza cobarde que una jauría tribal propinó a dos guardias civiles y a sus novias en Alsasua? ¿Expresa esa demora un cálculo político o una vacilación ética de la que ni siquiera el feminismo militante -patearon a dos mujeres- acertó a sacarles con la inmediatez debida? Dejémoslo ahí.

El caso es que el desenlace de la batalla por el relato resulta aún incierto. Cada vez que el jesuitismo del PNV o de la izquierda menos romanizada ejecuta un melindre retórico de equidistancia e impersonalidad -condenamos todas las violencias, se ha sufrido mucho, el conflicto, es lo que tiene-, la nuca de Miguel Ángel Blanco vuelve a estallar.

Pero hay signos de esperanza. Como la valentía de Marta Etura, actriz, en Papel: "Con Otegi no hay debate. No puede presentarse. Ha formado parte de ETA. He crecido rodeada de muertos, de secuestros, de extorsiones. Una cosa es avanzar y otra, la impunidad". Decía Oriana Fallaci que las dictaduras encarcelan el cuerpo pero a veces las democracias el alma. Mientras haya espíritus libres, la historia se escribirá como se debe.

LAS CUENTAS DE PODEMOS (y III)
Podemos ya ha colocado a 144 asesores con sueldo público en las instituciones
M.A. Ruiz Coll okdiario 17 Octubre 2016

En apenas dos años de vida, Podemos ya ha adquirido los peores vicios de la casta. Entre ellos, colocar a amigos y militantes en las instituciones como asesores con un sueldo público.

Podemos tenía a finales de 2015 a 144 personas colocadas como personal de apoyo y asesores en las instituciones: tanto en los parlamentos autonómicos y ayuntamientos (tras las elecciones autonómicas y municipales del 24M) como en el Parlamento europeo. Según las cuentas auditadas de Podemos, este personal con cargo al presupuesto público tiene un coste de 1,5 millones de euros, incluyendo sus nóminas y cotizaciones a la Seguridad Social.

La mayoría de los parlamentos autonómicos y los ayuntamientos de las principales capitales permiten a los grupos políticos colocar a un determinado número de asesores, en función de los escaños obtenidos en las elecciones. Esta función está destinada a personal especializado que respalda la labor de los diputados y concejales de su partido. Aunque con demasiada frecuencia sirve para colocar a familiares o simpatizantes del partido, con el fin de recompensar con un sueldo público la labor que han hecho durante la campaña electoral.

El negocio de las dietas de Bruselas
En cuanto al Parlamento de Bruselas, cada uno de los cinco eurodiputados de Podemos dispone de un presupuesto de 21.209 euros brutos al mes para contratar a asistentes personales, intérpretes, servicios externos y material de oficina.

Los eurodiputados de Podemos donan al partido una parte de su sueldo, que asciende a 7.956 euros brutos al mes. Pero no han renunciado a sus dietas (304 euros diarios para alojamiento y una asignación fija de 4.300 euros al mes para gastos generales), ni a la partida de 21.209 euros al mes para contratar a asistentes. De este modo, los cinco eurodiputados de Podemos (Pablo Iglesias lo fue hasta noviembre de 2015) pueden tener a su cargo al menos 15 personas en total, con un sueldo público del Parlamento europeo.

Tras su participación en las elecciones europeas de 2014 y las autonómicas y municipales del 24M, Podemos se ha apresurado a colocar a personal de confianza en las principales instituciones en las que está presente. El concejal del PP Percival Manglano ha denunciado que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, tiene previsto contratar a otros 20 asesores con un sueldo de 50.000 euros al año.

Los ‘enchufes’ de Carmena
Sin olvidar casos ya conocidos como el de la ex novia del concejal antisemita Guillermo Zapata (Nuria Sánchez Díaz ha pasado a cobra un sueldo de 50.000 euros al año como cargo de confianza en el distrito de Fuencarral), el hermano del líder de IU Alberto Garzón (Eduardo Garzón cobra otros 50.000 euros como asesor en el área de Economía del Ayuntamiento), el funcionario Luis Maestre (padre de la edil Rita Maestre, ahora convertido en director de la oficina municipal de recaudación) o Samuel Romero, hijo de una dirigente de Podemos y hoy convertido en máximo responsable de la M-30, con un sueldo anual de 105.000 euros.

Lo mismo ocurre en el Ayuntamiento de Barcelona, donde la alcaldesa Ada Colau ha colocado a su pareja, Adrià Alemany, como responsable de Relaciones Institucionales. Por su parte, el concejal Gerardo Pisarello ha colocado a su esposa como asesora en el área de Vivienda con un sueldo de 40.000 euros. Podemos ha hecho suyo con una gran naturalidad el vicio del enchufismo propio de la casta.

Como ha informado OKDIARIO, Podemos y Compromís también han utilizado una empresa pública del Ayuntamiento de Valencia, la Fundación InnDEA, para enchufar a dirigentes políticos afines y familiares. Ahora, tras su participación en las elecciones generales, Podemos también ha comenzado a colocar a asesores con sueldo público en sus grupos parlamentarios del Congreso y el Senado.

Más de 300 personas en plantilla
Según su contabilidad auditada remitida al Tribunal de Cuentas, Podemos tenía a finales de 2015 una plantilla de 367 personas. De ellas, 163 trabajan en la organización estatal, 53 en los círculos autonómicos (ambos grupos, con un coste total de 1,7 millones de euros), siete en su fundación Instituto 25M para la Democracia (con un coste anual de 62.291 euros) y 144 colocadas como personal de apoyo y asesores en los grupos parlamentarios (cuyas nóminas suman otros 1,5 millones de euros).

Además, en las elecciones autonómicas del 24M Podemos contrató a otras 133 personas a tiempo parcial, para desarrollar labores de apoyo a la campaña. En aquellos comicios, Podemos recibió una subvención de 1,9 millones de euros por los resultados obtenidos en los distintos parlamentos autonómicos.

Por último, en las elecciones generales del 20D el partido de Pablo Iglesias recibió una subvención de 2,8 millones de euros y contrató a 77 personas a tiempo parcial para desarrollar labores en la campaña electoral. Esta cifra de 2,8 millones no incluye la subvención que recibieron las distintas “candidaturas de confluencia” en las que participó Podemos (como En Marea o Catalunya sí que es pot)


 


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