AGLI Recortes de Prensa   Martes 18  Octubre  2016

El insaciable chiringuito autonómico
Guillermo Dupuy Libertad Digital 18 Octubre 2016

Hace más de seis meses Manuel Llamas advertía en nuestro diario de cómo el gasto de las autonomías en servicios públicos se mantiene en niveles de burbuja y de cómo el 80 por ciento del déficit autonómico es culpa del gasto excesivo y no de una baja recaudación. Este lunes ha sido el diario ABC el que ha denunciado cómo las autonomías han aumentado el gasto, sólo en sueldos de sus empleados públicos, en 4.000 millones de euros en tres años, hasta un total de 72.000 millones.

Aunque Cataluña y Andalucía han sido las dos comunidades que más han disparado el gasto de personal, con 900 y 800 millones respectivamente, lo cierto es que el despilfarro autonómico no conoce de colores políticos, como bien ilustran los indicadores de gasto en relación al número de habitantes. Esta es la razón, junto al compartido deseo de seguir gastando a calzón quitado, por la que la clase política –y, por contagio, la práctica totalidad de los medios de comunicación– guarda silencio ante la insostenibilidad de nuestro demencial sistema autonómico, a pesar de ser, junto a la inobservancia del imperio de la ley y nuestro politizado sistema judicial, el mayor problema que aqueja al país.

De hecho, la falta de control en el gasto público en general, y de las autonomías muy en particular, guarda estrecha relación con la incapacidad del Gobierno de Rajoy a la hora de hacer cumplir la ley a las comunidades autónomas, ya sea para velar por el derecho a estudiar en castellano, ya sea para impedir procesos secesionistas o la creación de ilegales y caras estructuras de Estado a nivel regional.

Y es que de nada sirve otorgar un carácter legislativo al equilibrio presupuestario, ya sea mediante reformas constitucionales, ya sea mediante leyes de estabilidad presupuestaria, si luego nadie las cumple, empezando por el Gbierno de la nación. Pocos fracasos del Gobierno del PP han sido más incontestables –por mucho que ningún partido de la oposición se lo recrimine– como el de imponerse e imponer a las Administraciones autonómicas una auténtica política de austeridad.

Montoro empezó la legislatura advirtiendo a los gobernantes autonómicos de los mecanismos de "vigilancia, sanción e intervención" que contemplaba la Ley de Estabilidad Presupuestaria, pero su única vigilancia ha sido la de dar un aprobado general a las autonomías que todos los años han incumplido sus objetivos de reducción del déficit. Su única sanción ha sido la de premiar a aquellas autonomías más incumplidoras con objetivos menos exigentes para el año siguiente, sin olvidar que la amenazante intervención fue, desde el primer día, la de financiarlas de forma extraordinaria a cargo de los Fondos de Liquidez Autonómica.

Lejos quedan los estudios de FAES –think tank liberal-conservador que acaba de hacer público su entendible divorcio del PP– o de Progreso y Democracia –fundación socialdemócrata asociada a la extinta UPyD– alertando sobre los desmanes de nuestro modelo autonómico y proponiendo profundas reformas para hacerlo sostenible. La desaparición del partido de Rosa Díaz y la todavía más absoluta traición del rajoyismo a todo lo que otrora abanderaba el PP de Aznar han dejado sin representación parlamentaria a esa demanda transversal que pretende poner coto al no menos transversal despilfarro autonómico.

De hecho, el único acuerdo que han alcanzado el PP y el PSOE hace escasos días con el beneplácito del resto de las formaciones ha sido el de suavizar –todavía más– el ajuste de nuestras voraces comunidades autónomas en 2016 y 2017. Ahora sólo falta que la mayoría parlamentaria surgida de las ultimas elecciones generales imponga al "Gobierno cuanto antes" de Rajoy y Rivera una reforma legislativa para liberar también a los ayuntamientos de la necesidad de ajustar sus gastos y sus ingresos, tal y como ya ha amenazado el frente popular/secesionista por boca de Errejón.

Como no lo impida Bruselas, no es de extrañar que terminen aprobándolo hasta con el respaldo de la minoría gobernante.

Deuda inquietante
José María Gay de Liébana okdiario 18 Octubre 2016

No tenemos bien asumidos los peligros del endeudamiento que tiene dos fases: endeudarse, cosa más o menos fácil, sobre todo al calor de euforias crediticias y exuberancias económicas y, después, lo difícil y realmente complicado: pagar la deuda. El Fondo Monetario Internacional acaba de advertir sobre lo peliagudo del endeudamiento en el mundo y la conclusión, eufemísticamente hablando, es que su volumen resulta insostenible. Sin eufemismos, la consecuencia es peor: no se podrá pagar. Casi 136 billones de euros deben los estados —deuda pública—, familias y empresas —sin contar las entidades financieras—, lo que representa el 225% del producto interior bruto mundial. Para entendernos, eso es algo así como que una empresa que ingrese 100 euros al año deba, en el pasivo de su balance, 225 euros.

Panorama nada halagüeño porque se está cociendo una especie de reventón financiero. Las empresas saneadas manejan una deuda total que se sitúa por debajo de su cifra de ventas. Por ejemplo, Inditex, nuestra primera empresa por capitalización del IBEX 35, con más de 100.000 millones de euros, consolidándose como la gran enseña española en el concierto internacional, cerró el ejercicio 2015 con unos ingresos de casi 21.000 millones de euros y con una deuda total de 5.906 millones. La proporción resultante es que por cada euro de deuda se ingresan 3,53 euros. El corolario es evidente: Inditex es una empresa muy saneada cuyos activos al finalizar 2015 sumaban 17.357 millones de euros, su deuda de 5.906 millones equivalía al 34% de sus inversiones totales y sus recursos propios, de 11.451 millones de euros, representaban el 66%.

La deuda empresarial se disparó en los años de precrisis financiera y durante algunos ejercicios se mantuvo en alturas excelsas. Luego, la cordura se fue imponiendo y se inició un proceso de desapalancamiento voluntario, vendiendo activos, dimensionando estructuras excesivas o por la vía forzosa, y algo desagradable, de concursos y quitas, o buscando la reconversión de la deuda con vencimientos más a largo plazo. Las familias frenaron su deuda y se impuso el tino. Las alegrías de la compra de casas, en España, dejó paso a una mayor conciencia financiera y, con dolor y sacrificios, las aguas turbulentas de la deuda vuelven, más o menos, a sus cauces. El problema soterrado, aquel que no damos importancia pero que puede ser una lacra y todo un lastre en nuestras vidas y las de nuestros descendientes y de sus descendientes y de los descendientes de los descendientes… es la deuda pública. Porque esa, a fin de cuentas, constituye el mínimo que en el futuro tendremos que pagar los ciudadanos a través de impuestos para liquidar esos festivales que la clase política y gobernante organiza a costa nuestra.

La deuda pública de los estados presenta un doble perfil. A menudo, es la consecuencia del déficit público. O tienes un buen padrino que te cubra tus excesos de gasto sobre ingresos, o te endeudas. Esto, decíamos, es relativamente sencillo. Siempre hay alguien dispuesto a prestarte dinero que te cobrará un mayor o menor interés atendiendo a tu solvencia y a la capacidad que se tenga para hacer frente a los compromisos de pago. En la Eurozona y, en concreto, en España mientras tengamos a nuestro padrino Mario Draghi, tranquilos… aunque cuando Mario, o sea, el Banco Central Europeo deje de comprar deuda pública, las cosas se torcerán, los intereses —léase, prima de riesgo— irán en aumento y, al final, después de la fiesta habrá lamentos y sufrimientos. El otro perfil de esa deuda pública responde a su origen: ¿Se ha gastado en gasto corriente más de lo que se ha ingresado o viene dada por la financiación de obras e infraestructuras públicas? El gran problema actual es que la deuda pública, especialmente en España, va creciendo por culpa del desfase entre los gastos públicos y los ingresos. Cuando uno gasta más de lo que ingresa, está cavando su propia fosa de endeudamiento. Cuando lo hace el Estado es él quien nos cava sibilinamente nuestra fosa del sufrimiento.

Las Autonomías gastan mucho
Vicente Torres Periodista Digital 18 Octubre 2016

Del dicho al hecho va un trecho. Son numerosas las apelaciones al votante, para hacerle creer que los partidos políticos se preocupan por él. Nosotros estamos ‘con la gente’, no a los recortes, la culpa la tiene el PP.

Si fuera verdad lo que dicen, en aquellos sitios en los que mandan reducirían gastos, para que el Estado tuviera más dinero para atender sus necesidades, que son las de los ciudadanos, a los que algunos llaman ahora plebeyos, en una vuelta de tuerca más de su particular tomadura de pelo a la sociedad española, de la que ya viven muchos. Cuando el Estado tiene poco dinero los principales perjudicados son los más desfavorecidos.

El gasto en personal de las Autonomías crece sin parar, lo que significa que los partidos políticos siguen colocando a los suyos. Mientras que la mayoría de las empresas reduce sus plantillas y si alguna aumenta la suya es porque abre nuevas sucursales, en la Administración ocurre lo contrario.

Es lamentable que en el Reino de Valencia, en el que Fabra había puesto freno al enloquecido derroche de Camps, con el tripartito se vuelva a las andadas y se emplee el dinero para adoctrinar, en lugar de dar servicio a los ciudadanos, que para eso pagan impuestos.

Por supuesto que la palma del derroche se la llevan los nacionalistas, cuya ideología es más devastadora que el caballo de Atila, que por donde pasaba no crecía la hierba. Sin olvidar lo de Andalucía, siempre gobernada por el mismo partido, últimamente con el apoyo de Ciudadanos.

Lógicamente, esta situación requiere un golpe de timón, pero entre los políticos en ejercicio no se vislumbra a ninguno, salvo si se piensa en Gorka Maneiro, que ha demostrado en el País Vasco, lugar en el que habita una contundencia inusitada en contra del disidente, que sabe batirse el cobre en solitario.

ERE, Cursos e IDEA
Fray Josepho Libertad Digital 18 Octubre 2016

Superiores (en cantidad e importancia, aunque no en eco mediático) a los casos de corrupción del PP son sin duda los de la Unta de Andalucía, gobernada por el PSOE desde que hay memoria (Andalucía es la única comunidad autónoma donde nunca ha habido alternancia en el poder).

A los asuntos de los ERE y de los cursos de formación se suma ahora el de IDEA (Agencia de Investigación y Desarrollo de Andalucía), un organismo público que ya está bajo investigación judicial. El montante del fraude es (presuntamente, hay que decir) de 4.315 millones de euros, una cantidad que le otorga el liderato en los casos de corrupción españoles, no solo por delante del fraude de los Cursos y de los ERE, sino incluso por delante del Caso Pujol. No dejen de leer la información que nos proporciona Pedro de Tena sobre este asunto, que es sin duda otro récord para la Unta de Andalucía y para el PSOE.

–¿Qué es lo que al PSOE más hiere?
–ERE.

–¿En qué más están incursos?
–Cursos.

–¿Y qué otro caso se airea?
–IDEA.

La Unta siempre alardea
de política social.
Muy meritoria tarea,
cuya parte principal
son ERE, Cursos e IDEA.

Cinco años de Opinión, cinco años libres
Javier Benegas vozpopuli 18 Octubre 2016

Desde aquí quiero agradecerle a usted, querido y fiel lector, su ayuda, sus excelentes aportaciones, y también su paciencia.

Como se suele decir en estos casos, parece que fue ayer cuando Vozpópuli era sólo una remota posibilidad y había más voluntad o deseo que certeza, pues al fin y al cabo todo proyecto depende de los recursos, de ese dinero que hay que poner sobre la mesa sin demasiadas garantías de que no se evaporará. Y eso es harina de otro costal. Pero, al final, el proyecto se hizo realidad. Y además en un momento especialmente crítico, en el apogeo de una crisis económica que, después del espejismo de 2009, había ganaba impulso en 2011, año en el que Vozpópuli vio la luz.

En estos cinco años, en lo que a Opinión se refiere, hemos intentado que la sección fuera un espacio netamente civil, donde las firmas no tuvieran conflictos de intereses y, por lo tanto, salvo momentos muy puntuales, no fueran políticos en activo. Se trataba de dar voz a profesionales de distinta procedencia con puntos de vista diferentes, no necesariamente periodistas, aunque, como es lógico, también los haya. Pensábamos que sólo desde la independencia, sin intereses inmediatos, era posible hacer los diagnósticos correctos y constituir una comunidad de lectores influyentes, racionales y altruistas. Creo que en alguna medida estos objetivos se han cumplido. Y desde aquí quiero agradecerle a usted, querido y fiel lector, su ayuda, sus excelentes aportaciones, y también su paciencia.

Una sección y una comunidad pionera
Gracias a ustedes, que nos leen, discrepan, comentan, completan y corrigen, hemos podido difundir que aquella crisis económica que dio la cara abruptamente en 2008, era en buena medida reflejo de otra cuya digestión resultaba si cabe aún más complicada: la crisis política. Muchos recordarán que en aquellos días el debate seguía constreñido dentro de los límites de una economía exógena y todopoderosa que, como era lógico, no podía ofrecer soluciones a cuestiones cuya raíz eran en buena medida políticas. Es ahí donde Vozpópuli puso su granito de arena, especialmente Opinión y su comunidad, señalando con el dedo al problema de fondo: la crisis institucional y el agotamiento del modelo político. Aunque, como no podía ser de otra manera, las musas y musos de la Transición, todavía cómodamente instalados en los medios de información tradicionales, desencadenaran un tardío pero enérgico contraataque en defensa del régimen del 78, instalando la falaz idea de que plantear la reforma del modelo político era una suerte de desafío al orden constitucional.

Evidentemente no era el caso; es más, nunca lo fue. De hecho, unos años más tarde, Luis Garicano, nada sospechoso de ser antisistema, declaraba lo siguiente: “los economistas empezamos pensando que lo que España necesitaba eran reformas económicas para salir adelante, y a medida que avanzaba la crisis nos dimos cuenta de que el problema era más profundo, porque había muchas resistencias al cambio en un sistema político muy rígido y jerárquico”. Desgraciadamente, el propio Garicano pronto bajaría el diapasón y, desde Ciudadanos, terminaría recayendo en la política arbitrista, que consiste en redactar una ley para cada problema, aparcando la siempre temible política constitucional.

Desde entonces hasta hoy ha llovido lo suyo; en ocasiones, jarreado. Pero desde aquí hemos mantenido abierto el debate, evitando aceptar como normal lo anormal, advirtiendo que la corrupción no eran sólo casos aislados, o que el problema no era una cuestión de “buenos y malos” sino de incentivos, y denunciando que la política arbitrista está contraindicada cuando las reglas del juego y las normas informales imperantes son perversas. En unas ocasiones, el punto de vista de los autores de Opinión habrá agradado a los lectores, en otras no tanto. Sin embargo, sea cual sea la orientación ideológica de cada cual, sus creencias, convicciones, tabúes o fetiches, a estas alturas en una cosa deberíamos estar de acuerdo: no se puede jugar un partido si antes no se acondiciona el terreno de juego. Sin embargo, casi 10 años después del inicio de la crisis, unos y otros agentes políticos siguen empeñados en disputar su particular partido en un campo que parece un lodazal, en el que las líneas que marcan los límites del terreno de juego no se ven, donde cada jugador pretende imponer sus reglas y los árbitros parecen no estar o, si lo están, miran para otro lado.

Entender, aplicar y respetar las reglas del juego
Dicen que la democracia es un sistema de gobierno que deja mucho que desear… si excluimos todos los demás, claro está. Es verdad que tiende a reflejar fielmente nuestras propias imperfecciones o aflorar las carencias de toda una sociedad y, en ocasiones, puede parecer más un problema que la solución. Sin embargo, cuando la democracia cumple todos sus requisitos, también proporciona mecanismos de seguridad, salvaguardias que son tan importantes o más que el derecho a votar. Estas salvaguardias suponen no sólo que la acción de gobernante deba estar fiscalizada, sino que cuando una parte de la sociedad se constituye en mayoría eso no la legitima per sé para imponer cualquier medida política, aun cuando tal medida pueda parecer bienintencionada. La democracia está para salvaguardar los derechos individuales, los inherentes a cada persona, no para transgredirlos en favor de supuestos derechos colectivos. Y es que la democracia debe proporcionar un equilibrio entre demandas y límites del poder. Por lo tanto, ni el gobernante debe entender el respaldo que le proporcionan los votantes como un salvoconducto para traspasar esos límites, ni los votantes deben caer en el error de que el fin justifica los medios y exigir al gobernante que traspase esos límites.

Explicado lo anterior, a nuestro juicio, la crisis española es en buena medida fruto del mal entendimiento por parte de la sociedad de lo que es la democracia y, en particular, de la incompleta traslación de esos principios por parte del régimen del 78. Mientras ambas carencias no se subsanen, la política arbitrista en la que recaen de continuo todos los partidos con representación parlamentaria, lejos de proporcionar soluciones, seguirá agravando los problemas y, lo que es peor, exacerbando las diferencias entre españoles. Así pues, desde aquí seguiremos conminando a todos los políticos a que dejen de velar por sus propios intereses y trabajen por un gran acuerdo nacional, pero no sólo para sellar la paz con Bruselas, parchear las pensiones o abordar el problema de una hipotética secesión, sino para que, de una vez por todas, la democracia española sea una completa realidad. Es nuestra convicción que sólo así podremos ver la luz al final del túnel.

En ello seguimos. Gracias por leernos, comentar, aportar e, incluso, regañarnos a lo largo de estos apasionantes cinco años.

En España, el Estado de Derecho peligra
“Seamos esclavos de las leyes para que podamos ser libres” Cicerón
Miguel Massanet diarioalsigloxxi.com 18 Octubre 2016

No creo que, en todos los años que los españoles nos creemos estar en democracia, haya habido un periodo más peligroso para nuestro Estado de Derecho que el que estamos viviendo. Quizá convenga recordar a nuestros paisanos lo que entendemos por Estado de Derecho y las consecuencias que pueden traer a nuestra nación el haber entrado en una etapa en la que parece ser que, los españoles o una parte importante de ellos, hayan decidido ponerse las leyes por montera para, al menos intentarlo, actuar como les venga en gana, sin que les importe un bledo si, con esta actitud egoísta y libertaria, puedan poner en peligro la misma esencia del concepto democracia aunque, en una clara perversión del término, en algunas partes de España se pretenda que, ejerciendo su santa voluntad, están cumpliendo con las reglas de la democracia, naturalmente entendida según su particular idea de lo que a ellos les convendría que fuera y no lo que, en realidad, es. Podríamos decir que, una definición bastante exacta y comprimida de lo que se entiende por Estado de Derecho podría ser la siguiente: “Estado cuyo poder y cuya actividad están regulados y garantizados por la Ley”. De aquí viene que, si se desarrolla el Estado de Derecho, llegaremos a las conclusiones de Montesquieu, donde aparece definida la división de los poderes del Estado en: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial (anteriormente, se reunían los tres en la figura del Rey, cuando el Estado era del modelo absolutista).

El pueblo, en democracia, es quien tiene el poder y lo ejerce eligiendo a quienes serán sus representantes, mediante las elecciones. Lo que no cabe es entenderlo como si, la verdadera democracia, fuera como las muñecas rusas, de modo que dentro de una nación se pretendiera que convivieran, independientemente unas de otras, varias formas de gobierno, con sus particulares e independientes sistemas legislativos, en base a su “derecho democrático” a actuar de forma distinta al aceptado para todo el Estado (mediante un referéndum votado masivamente por todas las autonomías del país y plasmado en la Constitución del propio país) Algo así es lo que vienen pretendiendo, los catalanes y los vascos, cuando hablan de que ejercen la democracia al imponer la voluntad de unos cuantos de los habitantes de sus autonomías, que ellos consideran que constituyen la mayoría dentro de su territorio, apoya sus ambiciones independentistas y, los demás catalanes y vascos que no admiten semejante imposición, lo mismo que los españoles del resto de España, aunque tengan todo el derecho a oponerse, tuvieran que claudicar ante una minoría que se atribuye ilegalmente tales facultades.

Lo cierto es que, en España, se están notando evidentes síntomas de rebeldía contra las normas; de peligrosos intentos de imponer la voluntad de la “calle” a la de las mayorías; de intentos de limitar la actuación de las fuerzas encargadas de mantener el orden en base a los supuestos “derechos humanos” de los infractores, delincuentes, activistas antisistema, vándalos incendiarios o presuntos “justicieros”, que se atribuyen el derecho a infringir las leyes sólo porque, desde su punto de vista, no les parecen justas. ¿El legislativo y el judicial, entonces están de sobras? Pues para estos individuos, como es el caso de la señora Colau, la alcaldesa de Barcelona, parece que sí, si es que, como también sucede con la alcaldesa de Madrid, señora Carmena, y el grupo que las respaldan, Podemos, han decidido que son ellos los que han de establecer el sistema soviético en su demarcación, olvidándose que, en España, hasta ahora, tenemos un Estado de Derecho al que han de ajustarse quieran o no.

Cada día existen más muestras de este deterioro de la convivencia, del desmadre en las redes sociales, donde verdaderos energúmenos se atreven a desbarrar deseando la muerte a un niño o insultando, a diestro y siniestro, sin la menor continencia, como si el hecho de hacerlo por las redes sociales les confiriera impunidad para expresar sus más abyectos sentimientos. Hace unos días dos oficiales de la Guardia Civil y sus parejas fueron, miserablemente, atacados por un grupo de 50 descerebrados radicales separatistas de izquierdas, uno de ellos ha tenido que ser operado a causa de las lesiones recibidas y, señores, aquí no pasa nada, ninguna autoridad se siente concernida, todos tiene un irracional miedo a estas izquierdas agresivas, destructoras, y envalentonadas, que sólo esperan la ocasión para hacerse con el poder para llevarnos a aquellos “paraísos” que prometen aquellos que se atribuyen ser los redentores de una humanidad que, según ellos, está sojuzgada por los “ricos” pero que, cuando se escarba un poco en sus verdaderos propósitos, en los lugares donde han conseguido sus ambiciosos proyectos, resulta que no existen las maravillas que prometen, impera la pobreza, la falta de alimentos y medicinas, se impide la democracia, se imponen a la fuerza las restricciones de las libertades individuales y se coarta la actividad del Parlamento, sojuzgado por una justicia corrupta y un Ejército al que se le ha conferido el imponer su poder en todos los ámbitos del país, naturalmente para sacar provecho de ello.

Hay que reconocer que la mojigatería de los encargados de mantener el orden, el miedo irracional de los políticos a indisponerse con esta horda de “moralistas” de la más dañina inmoralidad, han contribuido a que se haya creado un clima de impunidad, de sensación de que todo está permitido, de que se puede cometer toda clase de desmanes contra las personas, la propiedad, la convivencia, las instituciones, los ideales políticos y todos aquellos que no están de acuerdo con este nuevo rumbo que, estos frente populistas, le quieren imprimir a la nación española.

Los últimos años se han caracterizado por la falta de la decisión necesaria por parte de los gobernantes, que han estado más dedicados a no perder votos ( por supuesto de forma equivocada como se ha demostrado en los últimos comicios), que a impedir que, determinados comportamientos subversivos, separatistas, antisociales e ilegales, se hayan ido prodigando a lo largo y ancho de nuestra península, a lo que, sin duda, han contribuido de una forma harto eficaz, toda esta nueva hornada de jueces que, encabezados por el inhabilitado Garzón, han decidido por su cuenta que, desde la judicatura, se podría contribuir eficazmente a darle un giro de ciento ochenta grados a nuestro sistema de gobierno. La politización de jueces y magistrados es un hecho y la falta de confianza de los ciudadanos en la eficacia de la justicia y en su parcialidad, en más ocasiones que las que sería conveniente, han sido una constante que se ha ido agrandando a medida que jueces, como la de Andalucía, vienen permitiendo que encausados por la juez Alaya, se vayan de rositas o prescriban las causas por la falta de celo de quienes debieran ocuparse de que ello no ocurriera.

Hoy en día, entre unos y otros, han conseguido que la ciudadanía ya no crea en nada, no se fíe de ningún político, abomine de todos los que se dedican a este oficio y crean que la Justicia se ha convertido en un medio para favorecer a determinados grupos políticos y, por otra parte, en una institución que no cumple eficazmente con su labor jurisdiccional, desde el momento en que se ha convertido en práctica habitual que los juicios se eternicen, las instrucciones de los expedientes se conviertan en verdaderas acumulaciones de legajos, con el peligro de que, muchas de aquellas causas, se acaben cerrando en falso y su sustanciación, por los motivos que fueren, que nunca podrán estar justificados si ello supone mantener a las partes, durante años, esperando que su caso sea juzgado. Como decía Jean de la Bruyere: “Una cualidad de la Justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia”.

España está pasando por una verdadera crisis en la que la parte económica no es la menor pero, sin duda alguna, las carencias en cuanto a ética y moralidad, la trasformación que, en unos pocos años, se ha producido en algunos sectores de nuestra sociedad, la llegada de la filosofía relativista que tanto ha influido en una parte importante de nuestra juventud, la degradación del concepto de familia y el grave error de haber trasferido, a través de los estatutos de autonomía, la enseñanza y otras materias, han ido creando un sentimiento, en algunas autonomías, junto a la aparición de estos grupos comunistas bolivarianos, que ha causado una conmoción que, mucho nos tememos, han influido de forma negativa en muchos que, seguramente, nunca pensaron llegar a profesar este tipo de opiniones y, sin embargo, la presión de la prensa, la TV y la radio, grandes propagandistas de estas nuevas ideologías importadas, han conseguido atraerlos a estas nuevas teorías que, bien analizadas con un sentido práctico de la realidad y dentro de una economía de libre mercado y oferta y demanda ( hasta ahora la única que ha demostrado ser capaz de traer bienestar a la gente y un buen nivel de vida) es evidente que, lo único que llegan a reportar a quienes caen en ellas, es acabar, como ocurre ya en los países bolivarianos de Suramérica, en verdaderos fracasos donde, quienes son los únicos en enriquecerse, son los dictadores que las están gobernando.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos el amargo convencimiento de que, si seguimos por el camino emprendido, es muy probable que se vayan deteriorando cada vez más, como ya ha empezado a suceder, las instituciones; especialmente aquellas que parece que han dejado de considerar como prioritarios el restablecer la seguridad; el evitar la ocupación de las calles por arribistas y antisistema; el regenerar con urgencia la aplicación de la Justicia, mejorando y reformando a los encargados de aplicarla; el impedir que los nacionalismos se conviertan en uno de los peores cánceres que afecten a España, sin seguir manteniendo esta actitud expectante, timorata, dubitativa , falta de energía y, evidentemente, demasiado prolongada que, lo único que ha conseguido hasta ahora, ha sido darles alas, reafirmarlos en sus ambiciones, infundirles esperanza y seguir captando más adeptos para su causa, precisamente como consecuencia de la impunidad con la que nuestras autoridades permiten que se sigan desenvolviendo quienes intentan destrozar a nuestra nación. O esta es la forma con la que vemos este triste panorama actual.

El PSOE y la dictadura de las mayorías
Fran Carrillo okdiario 18 Octubre 2016

La encuesta de Metroscopia que publicó este pasado domingo El País —el 47% de los militantes socialistas opta por una abstención a la investidura de Rajoy frente al 49% que prefiere la aventura de terceros comicios— confirma lo que durante el último año y medio ha sido el PSOE: un partido dividido y descosido entre votantes, base de cuota, cuadros y mandos. Una histórica formación cuyo rumbo actual parece ser dictado por los caprichosos vientos del ego baronil de turno. Entre lo conveniente y lo correcto hay una amplia frontera de interpretaciones que en Ferraz llaman principios o fidelidad al militante. Entre Susana Díaz e Iceta hay el mismo feeling que entre un seguidor de Trump y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Vayamos al meollo del asunto. Los socialistas tienen claro el transporte: cabalgar a lomos de la base. Pero no el destino: diciembre o la semana que viene. Y aquí, la demoscopia ayuda, pero no determina. Su relato es: nadie nos quitará ser el verdadero partido de la izquierda y los trabajadores. La realidad dice: los votantes de menos de 35 años han perdido toda ilusión por esas siglas y sus valores. Conclusión: en unas terceras elecciones lo peor no sería perder la bandera de la izquierda a manos de Podemos, sino la sensación de que recomponer un puzzle roto obligaría a una transición por el desierto electoral de varias legislaturas. En esta línea se deben entender los movimientos de Felipe González y afines de las últimas semanas.

El problema del PSOE se llama dictadura de las mayorías, que en clave interna denominan democracia de base. Uno de los Padres Fundadores de EEUU, John Adams, avisó hace más de dos siglos del peligro que un régimen de mayorías encerraba como fiebre plural, algo que corroboraría después Tocqueville en la democracia en América. Criticaba esa suerte de plebiscito continuo en el que un grupo se imponía a otro sólo por la cuestión numérica. El pensador liberal francés advirtió, como también hizo Jefferson, de la falacia que escondía que una parte —mayoritaria— de la plebe más contaminada que informada, controlara al resto de la población. Madison llegó a escribir que “cuando una mayoría se une por su propio interés, la minoría y sus derechos estarán desprotegidos”. En Ferraz, la aguja sigue sin posicionarse entre la sensatez que conviene y el impulso de lo que satisface. La mayoría de cuota socialista quiere lo que más puede perjudicar en un futuro y a efectos de representación, al partido. Paradojas del tablero político.

El PSOE sigue sin interiorizar ni digerir qué ha pasado entre 2011 y 2016. Por qué ha perdido esa base social joven. Aún no han asumido esa transición del voto clientelar al voto activista. Continua ponderando sus decisiones en base a una militancia dividida, unos cuadros enfrentados y una base social menguante, que observa con vergüenza el desprestigio a unas siglas de las que hasta no hace mucho sentían pertenencia, orgullo y vínculo emocional. Mientras al PP le conviene unas terceras elecciones porque así gobernaría con más holgura parlamentaria, menos sujeto a vaivenes de acuerdos puntuales, al PSOE le favorece abstenerse y, desde un perfil más institucional, que controla y domina por experiencia y trayectoria, intentar hacer una oposición dura y perseverante. Por dos razones: la primera es que ahí tiene un espacio en el que arrebataría a Podemos su tradicional habilidad para el foco mediático. El Parlamento no es un plató de televisión y las hechuras socialistas le permiten fajarse entre escaños, algo que la imberbe formación morada aún debe aprender. Y en segundo lugar, porque tras dos legislaturas de Rajoy, la ciudadanía española sería más proclive a un cambio de gestión (digo de gestión, no tiene por qué incluir de partido) que podrían abanderar si recuperan la tradicional alianza de clases medias y populares, como sostiene Borrell. Pero antes de todo eso, que tengan clara la brújula de lo que quieren ser y representar. Tanto federalismo en el pasado ha terminado por descoser de verdad a un partido que nació para ser jacobino.

escenas apocalípticas’
Los estragos de la crisis migratoria: ‘El París de las postales ya no existe’
El vídeo ‘París 2016’ refleja el estado en el que ha quedado el centro de la capital francesa después de que los inmigrantes hacinados en una especia de ‘minigueto’ hayan sido expulsados por la Policía. Todo un reflejo del fracaso de la política migratoria impuesta por Bruselas.
Pepe G.-Saavedra gaceta.es 18 Octubre 2016

Un ciudadano anónimo ha filmado la devastación del centro de París después de que los inmigrantes y refugiados acampados en una calle de la capital fueran obligados por la Policía a abandonar el lugar. El vídeo, titulado ‘París 2016: Escenas del Apocalipsis’, se ha convertido en viral y ya supera las 200.000 visitas.

En las imágenes, tomadas desde un coche que pasaba por la avenida de Flandes, se puede observar una gran cantidad de basura, colchones, cartones, sofás y otros muebles que los refugiados habían utilizado para resguardarse de la intemperie. A pesar de la acción policial, aún son muchos los inmigrantes que han decidido atrincherarse en el lugar.

La grabación contiene también fragmentos de los disturbios que tuvieron lugar en esa zona, cerca de la estación de metro Stalingrad, el pasado 14 de abril, cuando cientos de jóvenes africanos, principalmente de Sudán y Eritrea, se enfrentaron con los antidisturbios incendiando la ciudad.

"Ninguna parte de París se parece ya al cliché romántico de las películas de Hollywood, pero algunos distritos parecen sacados de escenas postapocalípticas de una película de terror distópica", comentan la situación los activistas del proyecto Generation Europe. ‘’El París de los anuncios y las postales ya no existe’’, enfatizan.

'’Escenas como ésta podrían extenderse a las zonas frecuentadas por los turistas, cambiando para siempre las últimas partes románticos de París que coinciden con lo que la mayoría de la gente tiene en mente cuando piensan en esta ciudad icónica’’, resaltan.

Las personas allí hacinadas viven entre basura, duermen en piezas de cartón y atesoran las escasas posesiones que les quedan en bolsas de plástico.

El efecto llamada
Son miles los inmigrantes que se dejan la vida en el Mediterráneo. Los que finalmente llegan a Europa sueñan con un destino lleno de oportunidades alejados de la pobreza o, en el peor de los casos, de la guerra. ‘Welcome refugees’ o los mensajes de esperanza lanzados por algunos líderes, especialmente por la canciller alemana, han servido de imán para atraer a cientos de miles de personas.

¿Para qué? Simplemente para que todas estas personas terminen hacinadas en guetos improvisados, atrapadas en islas griegas o siendo devueltas a Turquía. Viktor Orbán siempre ha optado por controlar la inmigración mediante la resolución de los conflictos en los lugares de origen, y evitar así la saturación en los países de acogida. El primer ministro húngaro no ha movido en una coma sus tesis, a las que poco a poco muchos otros líderes europeos, tomando conciencia en primera mano de las graves consecuencias que ha acarreado la crisis de refugiados, se han ido sumando.

Bruselas y sus principales representantes han conseguido crear en Europa dos diferentes problemas. Por un lado está la inseguridad que genera la acogida indiscriminada de demandantes de asilo: varios de los terroristas de París emplearon la ruta de los Balcanes para acceder al continente, el afgano que se lió a hachazos en un tren en Alemania era refugiado, al igual que el sirio que se inmoló en un festival de música en este último país. Qué decir ya de los actos que no son estrictamente terroristas, como las violaciones masivas en Colonia o Suecia, las reyertas continuas entre demandantes de asilo en los centros habilitados, las quejas de ciudadanos locales que denuncian la imposibilidad de acceder a determinados barrios de su propia localidad, o los duros enfrentamientos con la Policía que el anterior vídeo refleja.

Por otro lado está la propia seguridad de los llegados. Cientos de personas hacinadas en las calles, niños que desaparecen, violaciones a menores en centros de refugiados, la explotación a manos de las mafias...

Las imágenes de París no son más que un reflejo de lo que ocurre en otros lugares europeos. Hungría, Suecia, Austria… todos ellos están sufriendo la crisis migratoria en sus propias carnes y las consecuencias de integrar a miles de personas en una sociedad que parece comenzar a hartarse.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
La jurisdicción acaba en el Ebro

JORGE DE ESTEBAN El Mundo 18 Octubre 2016

Hace unos días Julio Llamazares comenzaba un esclarecedor artículo con estas palabras: "Este es el panorama de la política española a fecha de hoy: un partido -el que gobierna el país en funciones- que tiene a la mitad de sus dirigentes sentados en los banquillos de los juzgados acusados de corrupción (a pesar de lo cual sigue siendo el más votado); un segundo partido -el que encabeza la oposición, también en funciones- que parece un patio de vecindad, con todos sus responsables a la gresca; un tercero, que a lo que aspira según su líder es a dar miedo; un cuarto, que va y viene ofreciendo sus votos al mejor postor y cinco o seis más pequeños, pero no por ello menos decisivos, que van desde los que piden la independencia para Cataluña y el País Vasco hasta los que se conforman con inversiones extras en sus territorios de implantación importándoles un rábano el resto de los españoles. ¿Alguien puede creer que esto es un país normal?".

Pero hay más, porque esta singularidad política afecta también a un grupo numeroso de intelectuales, profesores, artistas y otras categorías que recientemente firmaron un manifiesto bienintencionado para que se crease un "Gobierno de progreso" con el PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos, lo que era una ingenua utopía. Pues bien, en esta situación nos encontramos precisamente en un momento decisivo para el futuro de España como nación, es decir, cuando la llamada "desconexión" de Cataluña, ha entrado en su recta final si antes no se encuentra una solución válida. No se piense, sin embargo, que esta amenaza separatista ha surgido ahora aprovechando el desbarajuste político e institucional que padecemos desde hace un año. Viene de antiguo, esto es, viene desde el mismo momento del proceso constituyente, en el que los partidos nacionalistas vascos y catalanes no admitieron un diseño definitivo del Estado descentralizado que ellos preconizaban.

La consecuencia fue, por un lado, que se aprobó un Título VIII CE que dejaba todo en el aire, estableciéndose una Constitución inacabada. Y, por otro, que se incluyese en la misma unas disposiciones que "amparaban y respetaban los derechos históricos de los territorios forales". Ambas cuestiones supusieron una clara anomalía constitucional, puesto que normalmente los procesos constituyentes empiezan de cero y finalizan cuando se aprueba la Constitución. En cambio, la CE admite derechos territoriales propios de otras épocas y no definía cuáles eran los territorios descentralizados que componen España, sin aclarar qué territorios eran nacionalidades y cuáles regiones, según su artículo segundo. Dos errores que estamos pagando en la actualidad, cuando el peligro de desintegración de nuestro país es ya algo que comienza a ser visible.

Semejante aberración que conducía inexorablemente a la confusión nacional es lo que justificó para muchos el frustrado golpe de Estado de Armada y seguidores. Muchos piensan también que ésta fue la causa de que Calvo-Sotelo intentase racionalizar un proceso autonómico que no se sabía cómo podía acabar. Sin embargo, algunos ya habíamos denunciado esa locura jurídica y, concretamente en mi caso, el 16 de febrero de 1981, en un simposio en Madrid -es decir, siete días antes de la entrada de Tejero en el Congreso-, propuse la creación de un grupo de expertos que redactasen una Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico. Por lo demás, este proyecto fue premonitorio del que llevó a cabo el profesor García de Enterría con un grupo de administrativistas que redactaron la Loapa, la cual intentaba racionalizar el proceso autonómico, por lo que sería recurrida ante el Tribunal Constitucional por los nacionalistas vascos y catalanes. La consecuencia fue que éste la neutralizó anulando varios artículos, sin haber comprendido la intención clarificadora que contenía dicha norma. Surgió así una peligrosa orientación de la jurisprudencia constitucional que iba a ser oscilante respecto de las tesis nacionalistas, especialmente, en lo que se refiere a la enseñanza del castellano en Cataluña, relegado a un papel secundario.

Con todo, numerosas sentencias del Tribunal Constitucional, y también del Tribunal Supremo, han insistido en que debe cumplirse el artículo 3 CE, pero da la impresión de que la jurisdicción de ambos tribunales no rige más allá del Ebro. Hasta el punto de que hemos podido presenciar el pasado día 12, Fiesta Nacional de España, que el Ayuntamiento de Badalona se negó a celebrarla, incumpliendo incluso la prohibición de abrir las oficinas municipales que había decretado un juez. Sin embargo, no solo se cometió un delito de desobediencia, sino que los ediles demostraron paradójicamente con su provocación algo peor: su total ignorancia de la Historia. Porque fue en el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra, precisamente en Badalona, donde los Reyes Católicos recibieron en abril de 1493 a Cristóbal Colón después de su descubrimiento. Hoy se puede decir todo género de estupideces sobre ese acontecimiento histórico, pero en el contexto de la época fue algo extraordinario que envidió toda Europa.

Pero dicho esto, creo empero que fue un error situar la Fiesta Nacional en el 12 de octubre por dos motivos esenciales. En primer lugar, porque esa fecha no solo posee connotaciones históricas, sino también religiosas, que desvirtúan su naturaleza democrática. Y, en segundo lugar, porque es una fecha muy controvertida por los nacionalistas vascos y catalanes. De ahí que hace años reivindicase en estas páginas que la Fiesta Nacional, en tanto que uno de los símbolos básicos del Estado, debería ser aceptada por todos sin excepción y en consecuencia la mejor fecha para conseguirlo hubiera sido el 15 de junio, aniversario de las primeras elecciones democráticas después de los 40 años de dictadura.

Pero, en fin, esta es otra canción. El hecho es que la Generalitat de Cataluña ha venido adoptando una política de petits pas para lograr la desconexión con la ayuda equivocada de alguna sentencia del Constitucional (STC 337/94) y ante la pasividad irresponsable de los Gobiernos sucesivos de Madrid. Así llegamos al gran paso que significó la aprobación del nuevo Estatuto catalán que era en sí mismo una derogación encubierta de la Constitución. La sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 no arregló nada, sino que más bien lo empeoró todo.

Desde entonces no ha cejado la reivindicación del llamado "derecho a decidir" y el consiguiente referéndum para separarse de España, incumpliendo continuamente las decisiones judiciales que han tratado de suplir últimamente la ausencia de decisiones políticas del Gobierno del PP. Sea lo que fuere, ha llegado el momento, a pesar de la confusión reinante, de evitar que el presidente de la Generalitat y el Parlamento catalán lleven a cabo sus medidas separatistas. Pero ya no vale que los tribunales sigan dictando sentencias, sino que es necesaria una decisión política de envergadura. Evidentemente, es cierto que se debía haber aplicado el tan mentado artículo 155 de la Constitución hace años. Sin embargo, aplicarlo hoy sería igual que luchar contra el cáncer tomando una aspirina.

Si no queremos entrar en un proceso conflictivo en el que nadie ganaría y todos perderíamos, no hay más camino que el del convencimiento y la negociación. Si los nacionalistas catalanes (y vascos) se empeñan en ejercer el "derecho a decidir" a través de un referéndum unilateral, hay que exponerles que ese derecho es igual al ejercicio de la soberanía nacional y el único sujeto que la encarna es el conjunto del pueblo español. Por lo tanto, es urgente que se convoque un referéndum nacional planteando a todos los españoles una pregunta más o menos como esta: "¿Está usted de acuerdo con que España continúe siendo un Estado descentralizado, pero con las reformas pertinentes?"

La convocatoria de ese referéndum debería hacerse tras la reforma de la insuficiente Ley del referéndum de 1980, claramente incompleta. Porque debería señalarse que para que sea válida la consulta hay que establecer un mínimo de participación y una mayoría cualificada para su aprobación. En caso de que venciera el sí habría que modificar el Título VIII para establecer las competencias del Estado y las de las comunidades, distinguiendo las propias de las nacionalidades y las de las regiones, modificando también el Senado para que por fin reflejase la estructura definitiva del Estado.

En el mismo sentido, sería necesario aplicar una política de deshielo a efectos de lograr apoyos en Cataluña y en el País Vasco, descentralizando algunos de los órganos constitucionales que confirmasen que realmente España es una Estado compuesto. En efecto, por un lado, siguiendo el modelo alemán, sería beneficioso para Cataluña y España, que el TC se mudase por ejemplo a Lérida, como ocurre con el TC alemán, que tiene su sede en Karlsruhe. Y, por otro lado, el Consejo Económico y Social se podría trasladar a Bilbao. De este modo, sin necesidad de reconocer que el País Vasco y Cataluña sean naciones en sentido político, lo serían en su sentido práctico.

Ya no vale la política intransigente del Estado y de los Gobiernos nacionalistas, sino que es fundamental lograr un acuerdo que puede permitir que España siga siendo, con sus diferentes nacionalidades y regiones, uno de los grandes países que todavía cuentan en el mundo. El problema sería entonces preguntarse si un Gobierno exclusivo del PP está capacitado para esa misión. Pero si se formase un Gobierno de coalición con Ciudadanos y con algún independiente, se podría lograr ese objetivo. En todo caso, hay que evitar que no haya Gobiernos sectarios, porque lo realmente peligroso es que nos quieran gobernar o separar un hatajo de ignorantes que desconocen la historia de su país.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

La vergüenza de Alsasua

EDITORIAL Libertad Digital 18 Octubre 2016

Si alguien está de más en esa localidad navarra son los cobardes indeseables proetarras, no quienes tratan de que no impongan su ley de la jungla antiespañola.

La salvaje agresión que sufrieron este fin de semana dos miembros de la Guardia Civil y sus parejas en un local de la localidad navarra de Alsasua es otra prueba más de que la banda terrorista ETA, su entorno y lo que representan, en contra de lo que afirman los partidos políticos y la gran mayoría de los medios de comunicación, están muy lejos de haber sido derrotados.

El ataque de medio centenar de proetarras a cuatro jóvenes desarmados no fue un encontronazo fortuito de los que se suelen producir a altas horas de la noche en una zona de copas. Por el contrario, se trató de una agresión típica de la jauría abertzale, que hace y deshace a su antojo en lugares como Alsasua, tomado por el nacionalismo vasco y que ya en ocasiones anteriores ha sido escenario de repugnantes despliegues de odio a España. En Alsasua y en tantas otras localidades del País Vasco y Navarra, los matones proetarras actúan como la canalla miserable que son porque se sienten impunes; y se sienten así porque así les hacen sentirse las autoridades, unas por complicidad y otras por dejadez.

Por otra parte, este último caso de terrorismo callejero ha vuelto a poner sobre el tapete la infame sintonía de Podemos con el mundo abertzale y su pésima relación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La franquicia foral de la formación de Pablo Iglesias, el hombre que predicaba en las herriko tabernas, ha salido del paso con un mero mensaje de circunstancias en una red social, mientras que los cabecillas nacionales han utilizado ese ejemplo grotesco de falsa equidistancia para desactivar las críticas de que podrían ser objeto.

Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos, ha llegado a afirmar que cualquier duda sobre la condena de su partido en este asunto "ofende a la inteligencia". Lo que ofende a la inteligencia de los españoles y afrenta a las víctimas del terrorismo es el conchabeo podemoso con los partidos preferidos de ETA y su blanqueamiento de criminales como Arnaldo Otegi.

Sea como fuere, es de desear que la investigación de lo sucedido en Alsasua este fin de semana avance con celeridad y se aplique un castigo ejemplar a los cobardes indeseables que atacaron en manada a los inermes miembros de la Benemérita y a sus parejas. Si alguien está de más en esa localidad navarra son los referidos cobardes indeseables, no quienes tratan de que no impongan su ley de la jungla antiespañola.

Alsasua: autores y cómplices
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 18 Octubre 2016

El hecho en sí mismo es ya definitorio . Una cincuentena de “valientes” agreden salvajemente a dos jóvenes y sus novias. El motivo resulta también revelador: los agredidos, golpeados con saña y encarnizamiento, lo fueron por ser guardias civiles, un teniente y un sargento, y sus novias por ser sus parejas. Al ser reconocidos cuando se encontraban fuera de servicio y de paisano en un bar se les molestó y amenazó hasta que salieron a la calle y allí en tumulto se produjo el ataque que no cejó ni cuando las victimas estaban en el suelo y sangrando abundantemente. Nota también de interés: nadie acudió en su ayuda, nadie tampoco se atrevió a afear la conducta de los matones, vinculados a los tentáculos políticos, legalizados en aquella sentencia del Constitucional zapateril. Sucedió en Alsasua(Navarra).

Las reacciones de quienes se negaron y se niegan a condenar los asesinatos de ETA, no podía ser de otra manera dados los antecedentes, de criminalizar a las victimas, loar a los agresores y exigir la libertad inmediata de los dos “gudaris” que hasta el momento han sido detenidos. Si jaleaban el tiro en la nuca, aplaudían las bombas y brindaban por los secuestros no iba a parecer repudiable esta “nimiedad”. Y el “detalle” de que fuera una turba, por muy abertzales que se proclamen, que actuaron cobardemente y amparados en la absoluta desproporción del número no impedirá que sean considerados como héroes. Al fin y al cabo eran los mismos que llamaban asesinos precisamente a los que era n los asesinados.

Pero no creo que en el análisis podamos quedarnos únicamente en la procaz y repulsiva justificación y enaltecimiento de la barbarie que han protagonizado Sortu o Bildu o como se quieran llamar según lugar y circunstancias. Hay algo que incluso es peor por lo que descubre y por lo que oculta. Es esa sociedad corroida por el miedo y la conveniencia y en perpetua busqueda de excusas exculpatorias para los verdugos e inculpatorias contra las víctimas, que vuelve a dar muestras de una enfermedad crónica: la cobardía moral. Con la que contaron siempre los matarifes de ayer y siguen contando los matones de hoy.

Y no están tan solos como pudiera parecer. Porque de inmediato surge también esa corriente de pensamiento mendaz y débil, ese del doble y tóxico doble rasero que de inmediato intenta minimizar y mirar para otro lado al grito de “no pasa nada”, “no hay que dramatizar”, es “mejor no darle importancia” y sale con lo del hecho aislado y los rescoldos de un odio que hay que ir superando. Por lo visto a base de callar. Pero siempre por un lado. Porque el hecho será aislado, pero el clima y el caldo de cultivo es general en algunas zonas donde los filoetarras siguen campando a sus anchas. Y si, el odio está ahí, pero es unilateral como fueron los actos terroristas y la utilización de la violencia por mucho que ahora se quiera hacer revoltijo de los que mataban con quienes morían. En un estado democrático, garantista donde los haya y donde podía defender cualquier idea a través de la palabra y el voto. Pero donde ellos eligieron la bala y la metralla. Y estos, sus sucesores y herederos, la coacción pandillera y la paliza brutal.

El odio etarra continúa, las instituciones se ponen de perfil

Consuelo Ordóñez El Espanol 18 Octubre 2016

Esta semana los cachorros de la banda terrorista ETA han eclipsado a sus mentores. Cuando todo indicaba que las noticias se centrarían en el quinto aniversario del “cese definitivo de la violencia”, los radicales se han pasado de frenada. Habíamos visto los homenajes a los terroristas en la calle, la celebración de jornadas pidiendo la salida de las Fuerzas de Seguridad del País Vasco y Navarra y hasta la contaminación de las fiestas populares con carteles y brindis en honor a los terroristas, pero todo quedaba ahí. Hasta ahora.

La madrugada del pasado sábado, dos agentes y sus parejas fueron agredidos en un bar de Alsasua. El relato de los hechos es la crónica de una emboscada. Los radicales y sus medios afines se han apresurado a negar la “versión oficial”, pero hay extremos que son incuestionables: cuatro personas fueron hospitalizadas con diversas heridas y una de ellas, el teniente de 24 años, fue operado del tobillo y tiene por delante una larga recuperación. Esto no es una versión sino, simplemente, el parte del linchamiento.

El escenario, en cualquier caso, no es casualidad. Alsasua es un pueblo de la comarca de la Barranca, fronteriza con Guipúzcoa, en el que viven cerca de 8.000 personas. La zona reúne a algunos de los pueblos más radicalizados de Navarra, como Etxarri-Aranatz, donde en septiembre el grupo ATA, formado por disidentes de ETA, trató de celebrar una manifestación ilegal a favor de la amnistía; o Lakuntza, donde el Ayuntamiento gobernado en solitario por EH Bildu incluyó en su programa de fiestas del año pasado una comida a favor de los presos de ETA.

La propia Alsasua acogió en 2014 una reunión de etarras huidos en la que nos plantamos tres mujeres del Covite para exigirles que colaboraran para aclarar los asesinatos sin resolver. Que los etarras escogieran este pueblo como sede no era casualidad: para entonces, Alsasua ya se había convertido en un feudo de los radicales.

En 2011 el Ayuntamiento había autorizado la creación de un movimiento llamado Ospa (Huida) que, para su puesta de largo, realizó una parodia sobre el Rey que le costó a la entonces alcaldesa de EH Bildu la imputación por un delito contra la corona. Más tarde, sus miembros decidieron enfocar su actividad a organizar jornadas pidiendo la salida de las Fuerzas de Seguridad de Navarra y el País Vasco, por lo que la profusión de eventos festivos estaba asegurada: en 2013 se formó una cadena humana en una plaza de la localidad y sus miembros eligieron una fachada con un imponente anagrama de ETA para colocar una pancarta pidiendo la marcha de los agentes; en 2014 unas 300 personas participaron en un pasacalles que terminó con la quema de un tricornio gigante y de un muñeco vestido de uniforme; en 2015 los radicales amedrentaron a agentes de la Guardia Civil durante una manifestación pidiendo su “expulsión”; y este año teatralizaron la salida de los agentes en la plaza del pueblo. En todos los actos se repetía un lema veterano en el entorno radical abertzale: Alde Hemendik (Fuera de aquí).

Lejos de limitarse a una consigna, Alde Hemendik es el título de una campaña. La ideó la cúpula de ETA en los años noventa, la puso por escrito en un libro de instrucciones llamado Manual práctico de Alde Hemendik —que guardaba el etarra Kantauri hasta que fue detenido— y se la encargó a la izquierda abertzale. La idea consistía en perpetrar una cadencia de ataques e intimidaciones contra miembros de las fuerzas de seguridad y sus familias a base de “amenazas, coacciones y presiones” para lograr “la precarización de las condiciones de su trabajo y de su vida personal y familia” y, en definitiva, su marcha.

Durante años, los cachorros de la banda han tomado la consigna al pie de la letra y se han dedicado a propagar ese odio que va calando hasta que, por acumulación, estalla. “Alde hemendik” le gritaron los radicales a los guardias civiles y a sus novias en Alsasua antes de agredirles.

Pensar que lo ocurrido es una simple pelea de bar es una ingenuidad e implica ignorar el caldo de cultivo ideológico que hay detrás. Por ello, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) va a interponer una denuncia contra los agresores y sus colaboradores por un delito de terrorismo en conexidad con delito de odio, porque es del proyecto político totalitario y excluyente de ETA de donde emana este sentimiento. Es imposible calibrar la medida de la animadversión que los radicales llevan años insuflando, pero al menos podemos empujar a la Audiencia Nacional a que la tenga en cuenta para juzgar los hechos.

Por desgracia, lo que hoy ocupa portadas no nos pilla por sorpresa. Covite ha denunciado por activa y por pasiva que el País Vasco y Navarra concentran los mayores índices de radicalismo violento de Europa; que las instituciones se ponen de perfil mientras en las calles, el culto al asesino se ha convertido en norma; que ningún gobierno, ni local, ni regional, tiene una estrategia para frenar el avance del extremismo abertzale.

Porque, claro, ETA ya no mata y esto ahora no interesa. Hasta que ocurre algo como lo de Alsasua y caemos en la cuenta de que los comandos pueden desarticularse, pero que el odio, ese que lleva calando más de cuatro décadas, no se desactiva tan fácilmente.

*** Consuelo Ordóñez, presidenta de COVITE.

Alsasua como síntoma
Cayetano González Libertad Digital 18 Octubre 2016

El odio generado por ETA a todo lo que signifique España ha prendido desde hace tiempo en importantes capas de las sociedades vasca y navarra

Los acérrimos defensores del mal llamado proceso de paz, eufemismo utilizado para designar la negociación política que Zapatero llevó a cabo con ETA y que Rajoy heredó sin rechistar, dirán que la brutal agresión de este fin de semana en Alsasua a dos guardias civiles y a sus novias por parte de cincuenta energúmenos del llamado entorno de ETA es simplemente un episodio aislado, que no conviene no exagerar ni dramatizar.

Para otros, entre los que me encuentro, lo sucedido en esta localidad navarra –donde en las elecciones municipales de 2015 Geroa Bai y EH-Bildu consiguieron el 58,22% de los votos, lo cual da una idea de la composición sociopolítica del lugar– no es más que la consecuencia lógica de lo que ETA y su mundo han sembrado durante tantos años con sus crímenes y con la justificación de los mismos.

Hace ya bastantes años –al comienzo de la década de los 80, cuando ETA cometía un asesinato cada tres días–, una persona perfectamente conocedora de la realidad sociológica vasca, proveniente de la Guipúzcoa profunda, me comentó que cuando la banda terrorista acabase con sus asesinatos haría falta que pasasen al menos dos generaciones para que la sociedad vasca pudiese empezar a salir del pozo de podredumbre y ruina moral en que ETA la había hundido. Y en esas estamos.

El odio generado por ETA a todo lo que signifique España –da lo mismo que sean cargos públicos de partidos constitucionalistas, servidores públicos que visten un uniforme como el de la Guardia Civil, la Policía Nacional o el Ejército, la bandera nacional, etc.– ha prendido desde hace tiempo en importantes capas de las sociedades vasca y navarra, sobre todo en los jóvenes, que además han sido convenientemente adoctrinados en determinados centros de enseñanza en ese odio a España.

ETA ha sido derrotada por el Estado de Derecho, repiten como papagayos no sólo los hooligans rubalcabistas o zapateristas, también, lo que es más triste, los rajoyistas, empezando por su ministro de Interior, que, por cierto, en lugar de desplazarse a Alsasua, visitar a los heridos y acompañar a la Guardia Civil, prefirió delegar esa misión en el director general de la Benemérita, con la excusa de que tenía que asistir este domingo a la canonización de un santo español en la Plaza de San Pedro, en representación del Gobierno.

Es verdad que ETA ya no mata y eso, claro, supone un gran alivio, sobre todo para quienes eran objetivos de la banda terrorista, entre ellos los guardias civiles. Es verdad que la gente que tenía que llevar permanentemente escolta puede en su mayor parte vivir en la actualidad prescindiendo de esa medida de seguridad. Pero tan cierto es eso como que una parte nada desdeñable de la sociedad vasca –y, a estos efectos, hay zonas de Navarra totalmente equiparables– padece una enfermedad moral muy grave, consecuencia de tantos años de terrorismo de ETA; pero también de haber, como mínimo, mirado para otro lado cuando los que eran asesinados eran guardias civiles, policías nacionales o militares. Cuánta miseria y degradación moral encerraba el "algo habrá hecho" que durante bastante tiempo se decía o se pensaba por parte de algunos tras los crímenes de ETA.

Por eso, qué razón tenía esa persona a la que antes me he referido y que pronosticaba la necesidad de que pasaran dos generaciones para que el pueblo vasco se recuperara del daño moral causado por el terrorismo. ETA no mata desde 2009, y si no lo hace es, entre otras causas, por la valerosa y eficaz acción de una institución tan querida y apreciada por los españoles como la Benemérita. Ya lo dijo hace años el difunto Mario Onaindía, que por su trayectoria sabía de lo que hablaba: "Menos mal que en la lucha contra ETA siempre nos quedará la Guardia Civil".

La segunda agresión de los proetarras
EL MERODEADOR El Espanol 18 Octubre 2016

El cobarde apaleamiento de los dos guardias civiles y de sus parejas a cargo de una turba de proetarras en Alsasua no ha merecido la condena de EH Bildu en el Parlamento navarro. Al contrario, en lo que supone una burla intolerable, su portavoz, Adolfo Araiz, ha asegurado que el suceso hay que enmarcarlo "en el contexto de la madrugada", como si estuviéramos ante una simple pelea de bar.

Para mayor escarnio, la estrategia de los violentos consiste en atribuir el incidente a los guardias, algo absolutamente inverosímil que desmiente el propio parte de lesiones de las víctimas, entre las que se incluye una fractura de tobillo que precisó de intervención quirúrgica.

Los dos agresores identificados hasta ahora, que han quedado en libertad con cargos, han negado su participación; uno de ellos con la estrambótica versión de que estaba en el lugar de los hechos pero que no se enteró de nada. Este lunes, a la salida del juzgado, los esperaban otros radicales con pancartas en las que se podían leer mensajes del tipo "no a los montajes policiales".

El linchamiento de Alsasua ha servido para mostrarnos la verdadera cara de de la izquierda abertzale y de su líder, Arnaldo Otegi. Dicen apostar por la paz y por la normalización de la situación en el País Vasco y Navarra, pero no pierden ocasión de hostigar y agredir a quienes siguen teniendo marcados como enemigos.

Como hoy denuncia en EL ESPAÑOL Consuelo Ordóñez, el odio permanece y sigue alimentándose, pero las instituciones prefieren ponerse de perfil, sólo porque ETA ha dejado de asesinar. Es un error. No combatir a los proetarras equivale a legitimarles y, en el caso de Alsasua, consentir que consumen su segunda agresión a las víctimas.

Estos animales no pueden estar sueltos
OKDIARIO 18 Octubre 2016

Políticos, jueces y fuerzas de seguridad no pueden permitir que a los abertzales les salga gratis convertir un momento cualquiera en un escenario de terror. Hasta que las leyes del Código Penal no se apliquen de un modo riguroso, estos aprendices de terroristas, auspiciados por la cobarde superioridad numérica y una amplia connivencia social, machacarán sin piedad la integridad física y psicológica de cualquier ciudadano, hombre o mujer, que no profese sus violentos postulados. Resulta indignante, a la vez que incomprensible, que tres días después del ataque de 60 proetarras contra dos guardias civiles y sus respectivas parejas en Alsasua, tan sólo dos de ellos hayan rendido cuentas de sus abyectas acciones ante un juez, saliendo a la postre en libertad con cargos.

Ambos han abandonado la sede judicial con la cara tapada y jaleados por un grupo de partidarios que, con total impunidad, exhibían dos pancartas donde se podía leer ‘No a los montajes policiales’ y ‘ Dejaz en paz Alsasua’. Un intento ruin de convertir a las víctimas en verdugos además de una amenaza velada contra dos empleados públicos cuyo único crimen es trabajar por los intereses y la seguridad del Estado. En todo este caso, las acciones de los representantes políticos son fundamentales para erradicar la violencia en las calles. Desgraciadamente, y aunque no cabía esperar otra cosa, la abstención de EH Bildu a la hora de rechazar el suceso denota el nulo sentido democrático de una formación creada a imagen y semejanza de Arnaldo Otegi.

Hasta tal punto llega el desprecio de este partido por la paz social que su portavoz en el Parlamento navarro, Adolfo Araiz, ha calificado este atentado civil de “pelea de madrugada”. Lamentable definición para la brutal paliza que 60 radicales propinaron a cuatro personas. Ataques que mandaron directamente al hospital a uno de los agentes, víctima de una fractura en el tobillo, y que provocaron policontusiones y numerosas magulladuras al otro hombre y a las dos mujeres. Además, claro está, de las secuelas psicológicas por sentirse acosados y agredidos en el entorno social donde intentan desarrollar una vida normal. Si la presidenta del Gobierno foral, Uxue Barkos, quiere demostrar que la democracia es la forma real de gobierno que rige Navarra, debe romper su pacto político con aquéllos que son incapaces de condenar un acto de odio visceral como el del pasado sábado.

Odio, «omertá» y cultura etarra
Fernando Onega La voz 18 Octubre 2016

La brutal agresión a dos guardias civiles y sus novias en Alsasua es el incidente de violencia más grave desde que ETA abandonó las armas hace ahora cinco años. No es solo que haya fracturado la convivencia, como dijo la presidenta navarra, Uxúe Barkos. Es que el ambiente y los acontecimientos que rodearon el suceso lo agravan todavía más.

Desde el punto de vista social, rompen una racha de tranquilidad cívica muy celebrada, porque los amenazados ya podían salir a la calle sin escoltas y sin miedo al tiro en la nuca o a la bomba lapa en su coche.

Desde el punto de vista de la paz asentada en el respeto a los demás, muestran la vigencia del odio a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a los que siguen considerando autores de represiones y torturas.

Desde el punto de vista de la pérdida del miedo, asombra la supervivencia de una ley del silencio que hace que nadie haya visto la agresión, nadie tenga nada que decir e ignoramos si esta omertá es fruto de la simpatía con los agresores, de complicidad con ese ataque concreto o del miedo a ser identificados como colaboradores de «los españoles».

Y desde la perspectiva política, el partido Sortu, que aspira a gobernar el País Vasco y Navarra, y tiene organizaciones delegadas para reclamar la expulsión de la Guardia Civil, sigue el mismo estilo que su antecesora Batasuna, brazo político de ETA: justifica los ataques de sus afiliados o simpatizantes con el método irracional, también criminal, de hacer culpables a los agredidos, como antes hacía culpables a los asesinados y considera invasores «de su espacio» a unos servidores públicos cuyo desafío consistía en tomar una copa en un bar. «Molestáis por el hecho de existir», les dijeron, en una evidente confesión de deseo de hacerles desaparecer físicamente.

Estas son, a mi juicio, las lecciones de este suceso, que no me atrevo a calificar como atentado, pero lo es, aunque no haya sido planificado ni efectuado por un comando. ¿Y qué significa para el futuro? Significa que todavía queda mucha ETA residual, mucha cultura etarra, con las mismas filias y con las mismas fobias que cuando la banda terrorista asesinaba.

Se derrotó a los que empuñaban las pistolas y accionaban las bombas, pero siguen ahí quienes les amparaban y se negaban a condenar sus crímenes. Sus organizaciones sociales y políticas ya no se atreven a defender la lucha armada, pero están al lado de quien practica la violencia, si es contra agentes del Estado español. ¿Y esa tropa puede llegar a gobernar en Euskadi y en Navarra? Dios nos libre, pero puede. De hecho, ahora mismo son la segunda fuerza política en el Parlamento vasco. Y lo malo, lo inquietante, es que aún tienen mucho público detrás.

Impagable Guardia Civil española
Editorial La Razon 18 Octubre 2016

No hay elogio capaz de valorar la actuación serena y profesional el valor físico de los dos guardias civiles atacados por una jauría de proetarras en la localidad navarra de Alsasua, cuando se encontraban acompañados de sus parejas, que evitó que se produjera una tragedia mayor. Es, sin embargo, el reflejo de lo que es y significa la Guardia Civil para la inmensa mayoría de la sociedad española. Un cuerpo benemérito siempre dispuesto al sacrificio en defensa de la Ley, que es lo mismo que decir de los ciudadanos, sin distinción de ningún tipo. Un cuerpo de Seguridad que es ejemplo de profesionalidad en el mundo y que ha sabido adaptarse a los tiempos y colocarse a la vanguardia de todos los avances tecnológicos que la ciencia ha puesto a disposición de la humanidad.

Pero son sus hombres y mujeres, los guardias civiles –no importan grados– quienes marcan la diferencia. Los mismos que a costa de enormes sacrificios defendieron la libertad y la democracia frente al terrorismo infame de ETA y se mantienen en primera línea frente a cualquier amenaza a la paz y la seguridad de todos. Por ello, cuando dos de estos hombres han sido cobardemente agredidos desde el odio más sectario, conviene que no olvidemos su impagable contribución a la sociedad española.

EL COLECTIVO 'OSPA MUGIMENDUA' APOYA A LOS AGRESORES
Carta abierta de un guardia civil a los batasunos de Alsasua
Antonio Mancera ha mostrado su repulsa e indignación ante la agresión a dos guardias civiles y sus parejas y ha advertido a los "cachorros de ETA" que la Guardia Civil "seguirá en Navarra y en el País Vasco".
S.T. gaceta.es 18 Octubre 2016

Tras la salvaje agresión sufrida por dos guardias civiles y sus respectivas parejas a manos de medio centenar de abertzales en la localidad navarra de Alsasua, el presidente del Círculo Ahumada de Amigos de la Guardia Civil y agente retirado de la Benemérita, Antonio Mancera Cárdenas, no ha dudado en mostrar públicamente su repulsa e indignación ante esta agresión fruto del odio y el extremismo que sufren las Fuerzas de Seguridad en Navarra.

En una carta abierta difundida a través del diario digital que él mismo dirige, Benemeritaaldia.org, este guardia civil retirado ha calificado como "matones" a los miembros del colectivo Ospa Mugimendua -contrario a la presencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Navarra- que el pasado sábado se concentraron en Alsasua exhibiendo carteles y coreando consignas contra el Instituto Armado. Los "cachorros de ETA" -así los define Mancera- llegaron incluso a leer un manifiesto en apoyo a los dos detenidos por la brutal agresión.

"La Guardia Civil seguirá en Alsasua, seguirá en Navarra y seguirá en el País Vasco pese a que vosotros os moleste su presencia", les ha advertido Mancera. A continuación puede leer la misiva íntegra:

"No habéis tardado ni un día, ya lo había pronosticado y no es premonición, es que os conozco, sabía que no sólo no ibais a condenar el salvaje atentado que entre cincuenta de vuestros cachorros propinaron a dos guardias civiles y a sus parejas, es que sabía que ibais a tergiversar la historia, ibais a cambiar los hechos. Sois mentirosos por naturaleza y lo lleváis en el ADN, ese del que tanto presumís y bajo el cual excluís a todo aquel que no piensa, que no se parece, no viste o no se peina como vosotros, sois la viva imagen del nazismo.

Tenéis atemorizada a la población hasta tal punto que en Alsasua habéis conseguido que impere el miedo y el temor, que nadie se atreva a hablar de los hechos. Los vecinos no se atreven a hablar y dicen no saber nada de lo ocurrido unas horas antes, cuando en el bar Koxka un grupo de animales agredieron a dos miembros de la Guardia Civil y a sus parejas, habéis conseguido que casi todo el mundo diga que estaba en su casa durmiendo en el momento del linchamiento. Es la misma táctica del miedo que practicaba ETA y que practicáis vosotros. Antes el entorno etarra señalaba y ETA asesinaba, hoy vosotros señaláis y lincháis, es el miedo a ser señalado y posiblemente linchado por decir la verdad, lo que obliga a vuestros vecinos a callar.

Tampoco es premonición, pero es un hecho constatado en infinidad de ocasiones que los políticos abertzales suelen negar la mayor para estar bien con el entorno etarra y con asociaciones violentas como la vuestra, y en este caso el alcalde de Alsasua, aunque ha condenado el ataque -no le quedaba más remedio-, pone en duda que hayáis sido cincuenta los atacantes.

«Tenemos mucho escarmiento frente a situaciones como esta, ya que son muchas las ocasiones en las que han tratado de ensuciar el nombre de este pueblo», en principio no sabéis ni construir una frase, y lo que os hace falta en realidad es eso, escarmiento por vuestras mentiras, que la justicia actuase ante quienes promueven desde una asociación cualquiera la incitación al odio, ante quienes respaldan el ataque a una parte de la sociedad que no piensa como vosotros. Sois igual de cobardes que los agresores, os escondéis en la asociación para difundir vuestros bulos y vuestras mentiras sobre la Guardia Civil, como ayer se escondieron los hijos de pu** que agredieron a los guardias civiles en la seguridad del grupo, porque ahí os sentís impunes.

Negáis en un comunicado que fuesen cincuenta los agresores y negáis que fuese una emboscada, como si tuvieseis información de primera mano, como si hubieseis estado presentes en la agresión.

Y atacáis nuevamente a los agredidos, adjudicándoles calificativos que os califican únicamente a vosotros, es la táctica de poner al mismo nivel a la víctima y al victimario, la misma que usáis con las víctimas de ETA, la de querer poner al mismo nivel a la víctima y al verdugo.

Llamáis a los guardias civiles “borrachos y chulescos”, cuando todo el que os conoce sabe cómo vais a las manifestaciones para echar a la Guardia Civil de Alsasua, porque es a lo único que os dedicáis como asociación, cuál es vuestra actitud y cómo acabáis al finalizar la jornada: “borrachos y chulescos”, y algo más.

Negáis la provocación y se la atribuís a los guardias civiles, les achacáis una impunidad de la que sólo vosotros disfrutáis, porque ellos, nosotros, estamos sujetos al Estado de Derecho y vosotros el Estado de Derecho os lo pasáis por el forro. No reconocéis a la autoridad ni a la justicia, a la que sin embargo acudís cuando se vulneran vuestros derechos, sólo conocéis la justicia de los violentos y la practicáis, al parecer solo tenéis derechos y los reclamáis pero no obligaciones.

Pero además el subconsciente os delata, manifestáis textualmente “... haciéndose eco de la impunidad con la que cuentan (los guardias civiles) en nuestros lugares”, y demostráis vuestra demagogia barata y vuestra intolerancia cuando habláis de “vuestros lugares”. Lo hacéis de unos lugares que son de todos, un territorio que es España y con esa frase, con ese pensamiento ya prevenís, ya amenazáis, ya inculcáis el miedo a aquellos otros vecinos de esos “lugares” que no os pertenecen, que no piensan ni actúan como vosotros, les advertís como matones que sois y les demostráis que allí mandáis vosotros, los violentos, los cachorros de ETA, los radicales y por eso os estorba y odiáis a la Guardia Civil, porque la tenéis enfrente, protegiendo a esos vecinos de vuestro odio, posiblemente de algún linchamiento e incluso de algo más.

Les queréis achacar a los guardias civiles expresiones de matones, amenazas que tan sólo son y salen de vuestro entorno, volvéis a intentar equiparar a la Guardia con el grupo de matones que agredieron a los guardias civiles y que posiblemente formaran parte de la asociación, si nos atenemos a la defensa que de los mismos hacéis en este comunicado; “te voy a matar”, “te voy a meter un tiro entre ceja y ceja”, es cierto que son expresiones que nos suenan, porque es vuestro lenguaje, el mismo del que os servís cuando enviáis una bala en un sobre, dibujáis una diana en la pared con un nombre dentro, o señaláis con el dedo a quien no es igual que vosotros, lenguaje de matones. Lo que eran y lo que sois.

A mí personalmente no me extraña “toda vuestra solidaridad” con los matones detenidos, habláis de personas, pero ni siquiera merecen ese calificativo, porque no son humanos y por lo tanto no son personas, ya que su pretensión esa noche era acabar con la vida de los dos guardias civiles. Su actitud, su falta de humanidad demuestra que así fue, ya que siguieron pegándoles, pateándoles, tirándoles objetos a pesar de que uno de ellos permanecía semiinconsciente en el suelo. Incluso habéis organizado, con una rapidez asombrosa, una concentración solidaria con los detenidos, creo, según la foto, que os habéis concentrado unas cincuenta personas, o erais ¿cuarenta y ocho?, mucho cartel, mucha cara tapada y poca gente.

Os quejáis de que la mayoría de los medios de comunicación e instituciones hayan dado toda credibilidad a la versión de los agredidos y por tanto a la versión de las “fuentes policiales”, pero de verdad creéis que alguien va a hacer caso a la versión de unos asesinos, de una organización que se dedica a acosar a los guardias civiles de Alsasua y a sus familiares, esposas e hijos incluidos, y de forma violenta, antes que a unos guardias civiles que como tales han demostrado con creces su credibilidad, su solidaridad, sus valores y sus principios y que se encuentran heridos gracias a vosotros y a vuestro entorno.

Por último habláis de tener “experiencia en estas situaciones, en las que se mezclan deformaciones y mentiras en el nombre de nuestro pueblo”, y es cierto que la tenéis y este comunicado que habéis emitido es una muestra de ello, es la misma táctica que usa ETA cuando detienen a algunos de sus asesinos, negar la mayor y denunciar, sobre todo denunciar, bien a quien cumple con su deber o a las propias víctimas, es mentir por mentir para justificar vuestras "hazañas", para justificar, en el caso de Alsasua la agresión, en otros casos el asesinato.

Termináis con unas palabras muy del gusto de vuestro entorno, “seguiremos luchando porque no les queremos ni les necesitamos” en alusión a la Guardia Civil, pero pocos comunicados emitisteis cuando hace tan sólo unos meses, uno de esos guardias civiles, al mando de un equipo, salvó de morir congelados a los ocupantes de un autocar en el que iban expresos de la banda asesina ETA, poca solidaridad con los salvadores, poco eco por el agradecimiento de TODAS aquellas personas, expresos de ETA incluidos, que al ver llegar a la Guardia Civil ya se sabían salvados y que gritaron ¡VIVA LA GUARDIA CIVIL!

La Guardia Civil seguirá en Alsasua, pese a que vosotros los integrantes de la asociación “Celebrar el Movimiento” no los queráis, seguirá en Navarra y seguirá en el País Vasco, pese a que a vuestro entorno le moleste su presencia, porque gracias a ellos, a los destinados en Alsasua y a los destinados en Navarra y el País Vasco, los españoles de bien no sufren más agresiones, mas linchamientos como los sufridos por los dos compañeros y sus parejas".

Antonio Mancera Cárdenas

LOS AGENTES ALERTAN DE QUE 'ETA SIGUE VIVA'
'Si no amedrentaron a la Guardia Civil cuando ETA nos mataba, ahora menos'
Las organizaciones sindicales del Instituto Armado coinciden en afirmar que "la Benemérita no se va a ir ni de Navarra ni del País Vasco", a la vez que advierten que "vivimos en una sociedad anestesiada por el miedo y la imposición de la mafia abertzale".
Sandra Toro gaceta.es 18 Octubre 2016

Las muestras de solidaridad y apoyo a las víctimas de la agresión en Alsasua y a la Guardia Civil -una institución garante de los derechos y libertades de los españoles- no cesan. Los agentes del Instituto Armado se emplean a diario de manera impecable -desde su papel vocacional de servidores públicos- en garantizar la seguridad del conjunto de la sociedad española, a menudo con muchas dificultades.

Por ello cientos de personas se concentraron la noche de este lunes ante las puertas de la Comandancia de la Benemérita en Pamplona en apoyo al Cuerpo y su presencia en la Comunidad Foral. Tras una pancarta en la que se leía el lema "Navarra por la libertad, con la Guardia Civil", los manifestantes lanzaron consignas a favor de la libertad, la justicia y la presencia de la Guardia Civil en Navarra. La portavoz de la asociación Vecinos de Paz, Maribel Vals, reivindicó que lo ocurrido en Alsasua "es un acto terrorista" y subrayó que "aquí no sobra nadie, ni nuestra Guardia Civil, ni nuestra Policía Nacional ni la Foral". También se preguntó: "A ver, las feministas, dónde están".

Uno de los agentes, un teniente de la Guardia Civil, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por las lesiones sufridas en una pierna y en la cara, y ya ha recibido el alta hospitalaria. La otra víctima, que es sargento, y las mujeres presentan lesiones, magulladuras y hematomas. Los dos detenidos por la agresión han quedado en libertad con cargos de lesiones y atentado a la autoridad, tras prestar declaración ante el juez por unos hechos que han merecido la repulsa, aunque no ha sido unánime, del Parlamento foral. La investigación en curso ha permitido la identificación de al menos ocho testigos de la paliza que los batasunos propinaron a los dos miembros de la Benemérita.

Los agentes del Instituto Armado -Cuerpo en el que más víctimas ha provocado ETA: 230- han derramado su sangre y las lágrimas de sus seres queridos en la lucha contra el terrorismo etarra y son, junto con la Policía Nacional y el Ejército, "los causantes principales de que la banda terrorista haya dejado de aniquilar seres inocentes" -así lo han reivindicado recientemente-. Ahora, sin embargo, son víctimas del hostigamiento público e impune de la izquierda abertzale ante la inacción de las instituciones. Todos esos hombres y mujeres guardias civiles han dedicado su vida y las de sus familias a conseguir la paz que los verdaderos enemigos de la patria vasca y navarra llevan décadas tratando de romper. Sin éxito, eso sí, porque las asociaciones del Cuerpo mantienen una posición unánime: “no van a conseguir echar a la Guardia Civil”.

Una vez más, los amigos de los terroristas han pretendido amedrentar y hostigar a los guardias civiles que viven y trabajan en Alsasua, pero el presidente de la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC), Fernando Ramírez, advierte que “los agentes no van a dar ni un sólo paso atrás”. La agresión y la forma en la que se produjo, denuncia, "debería ser suficiente para que los agresores permanecieran en prisión", porque "cometieron el ataque en superioridad y movidos por el odio".

En la concentración de apoyo a los dos guardias civiles atacados no han participado representantes ni de EH Bildu ni de Podemos, algo que Ramírez califica como "espantoso, asqueroso y lamentable". "Que haya personas que justifiquen esta agresión es totalmente deleznable y lo único que consiguen es posicionarse a la misma altura que los agresores", ha reiterado en declaraciones a Gaceta.es.

A los batasunos que cometieron la agresión y a los proetarras que le han mostrado su apoyo, APROGC les lanza un mensaje claro: "ya hemos sufrido mucho y al final hemos resistido". "En Navarra y en el País Vasco no sólo nos han agredido, también nos han matado. Pero los ánimos no decaen... ni nos amedrentaron cuando nos mataban ni nos van a amedrentar ahora", ha advertido, a la vez que ha recordado que "no nos vamos a ir de Alsasua ni de ningún lugar del territorio español".

"Vivimos en una sociedad anestesiada por el miedo y la imposición de la mafia abertzale". Así se ha pronunciado en Gaceta.es el secretario general de la Unión de Guardias Civiles (UNIONGC), Ramón Rodríguez, que ha calificado como "lamentable" que "los autores de este linchamiento estén en libertad". "Es una falta de respeto hacia la Benemérita y hacia los ciudadanos que los agresores hayan llegado a su domicilio antes que las propias víctimas", ha lamentado.

Lo sucedido, advierte Rodríguez, "es propio de una sociedad víctima de un odio permanente y de una diarrea mental" y asegura que "la locura de ETA no ha llegado a su fin: hay ciudadanos y guardias civiles que viven en verdaderos guetos mientras el resto de la sociedad cree que la actividad de ETA ha cesado simplemente porque ya no mata". "Pero ETA no ha muerto", ha insistido.

Rodríguez, consciente de las limitaciones de una asociación profesional a la hora de expresar abiertamente el sentir del Cuerpo, ha mostrado su repulsa ante la falta de apoyo de EH Bildu y de Podemos y, aunque rechaza posicionarse políticamente, ha lamentado que "hay realidades que son verdaderamente repugnantes y que haya partidos que no condenen un hecho tan grave como este nos da asco".

Desde UNIONGC se han mostrado "apenados" por el hecho de que "a día de hoy todavía existan personas con unos principios tan ruines y un comportamiento tan mezquino con ciudadanos que creen en la democracia, trabajan en ella y respetan el Estado de Derecho" y han exigido a la Justicia que "ponga a los agresores en su sitio". "Le pese a quien le pese", han advertido, "la Guardia Civil continuará desempeñando su trabajo de forma impecable en Navarra, el País Vasco y en toda España".

Para "despertar" a esa parte de la sociedad que piensa que ETA ha desaparecido y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ya no corren peligro en las calles de las regiones vasca y navarra, UNIONGC ha convocado una concentración en Santander para este miércoles 19 de octubre (calle Alta, 31-33, a partir de las 12:00 horas). La Benemérita, reivindican, desempeñan una labor diaria como "pilar básico de la democracia española y de la convivencia ciudadana".

'La justicia hace creer que agredir a la Guardia Civil es gratis'
José Cobo García, secretario nacional de Prensa de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha alertado en declaraciones a Gaceta.es que lo sucedido "es una muestra más de lo sufrido por los guardias civiles y sus familias en el País Vasco y Navarra". Desde los años del "plomo", cuando -explica- "diariamente se enterraba a escondidas a algún servidor público", hasta la actualidad. Las familias, insiste, "han sufrido y continúan sufriendo el desprecio, los insultos y las amenazas por parte de los radicales abertzales a mujeres y niños que no pueden disfrutar de una convivencia normal en el lugar de trabajo de sus maridos y padres".

Cobo ha lamentado además la puesta en libertad con cargos de los agresores y ha denunciado que esta actuación de la Justicia "da alas a los radicales y les hace creer que agredir a la Guardia Civil es gratis". No obstante, desde AEGC coinciden en afirmar que -a pesar de que diariamente se ridiculiza a los agentes y a la institución y se hace escarnio de la bandera de España- "la Guardia Civil va a seguir prestando servicio en Alsasua".

"Que los guardias civiles no podamos disfrutar de un momento de ocio y que veamos limitada nuestra libertad de movimiento por el simple hecho de ser agentes de la Benemérita es muy triste y muy duro". Así ha calificado el presidente de la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC-Profesional), José Antonio Méndez, la situación que sufren los agentes del Instituto Armado en el País Vasco y Navarra. En declaraciones a Gaceta.es, Méndez ha lamentado que las instituciones no salgan en defensa de los agentes y de sus familias y ha insistido en que “esto es una muestra del abandono al que nos tienen sometidos hace muchos años”, a la vez que ha recordado que "no estamos sorprendidos", porque actos de "acoso y derribo" como este se producen también en otros municipios como Oñate (Guipúzcoa).

"Se está poniendo de moda manifestarse a favor de proetarras que cometen delitos... esto es algo ofensivo e insultante", ha denunciado después de que sobre las 20:00 horas del pasado sábado un centenar de personas se concentrara en Alsasua exhibiendo carteles, coreando consignas contra la Benemérita y reclamando su salida de la localidad. Llegaron, incluso, a leer un manifiesto en apoyo a los dos detenidos por la brutal agresión. También este lunes ante la sede del Ayuntamiento, un centenar de vecinos abertzales no ha tenido reparos en expresar su solidaridad con los agresores y ha pedido el archivo judicial de la causa abierta por estos hechos.

Ante este ataque las asociaciones no pueden hacer más que “mostrar nuestro apoyo a los compañeros que lo han sufrido” y, eso sí, pedir “a las personas que representan a la Guardia Civil que digan ¡basta!”. Méndez, tras 32 años sirviendo al Cuerpo, lamenta el "odio de los proetarras a las Fuerzas de Seguridad" y les advierte que "no van a conseguir echarnos ni de Navarra ni del País Vasco", porque "nosotros trabajamos para velar y proteger los derechos de los ciudadanos".

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), que denunciará a los autores de la agresión, considera que lo ocurrido en Alsasua es "un delito de terrorismo en conexidad con un delito de odio" y ha denunciado que "el juzgado de Pamplona en el que han declarado los detenidos no es competente: estos delitos los tiene que que juzgar la Audiencia Nacional y por eso vamos a presentar una denuncia". "No podemos valorar las decisiones que el juzgado de Pamplona ha tomado porque no conocemos los detalles de la investigación ya que la Policía Foral, encargada del caso, no los ha hecho públicos. La opacidad hasta ahora es total", ha explicado

Que EH Bildu no haya condenado lo ocurrido no es ninguna sorpresa para COVITE. "Primero, porque si no condenan los asesinatos de ETA, tampoco van a condenar una agresión, por grave que sea; y segundo, porque muchos de los que hoy integran EH Bildu pertenecían a organizaciones de la izquierda abertzale similares a las que pertenecen los detenidos por la agresión de Alsasua", ha denunciado el colectivo de víctimas.

COVITE lleva mucho tiempo denunciando que Navarra y el País Vasco ostentan los índices de radicalización más elevados de Europa. Ha asegurado asimismo que la agresión a los guardias civiles y sus novias, o la manifestación a favor de los detenidos horas después, "son consecuencia del intento de ETA durante más de cuarenta años de imponer un proyecto político totalitario y excluyente". "Ahora esos territorios son ollas a presión que pueden estallar en cualquier momento, como ha ocurrido en Alsasua, mientras las autoridades no tienen ningún plan para frenar el radicalismo", advierte.

Ahora los investigadores tratan de determinar si los radicales que atacaron a los dos agentes el pasado sábado gritaron consignas como 'Alde Hemendik' -'fuera de aquí'-, lema enmarcado en la campaña que ETA encargó a movimientos de la izquierda abertzale para coaccionar a las Fuerzas de Seguridad obligando a que abandonaran el País Vasco y Navarra. Esta campaña se ha mantenido en municipios como Alsasua, donde cada año se organizan pasacalles con este tipo de lemas para ofender a la Guardia Civil y a las instituciones del Estado. De esta forma, los autores de la agresión del sábado se enfrentarían a un delito de lesiones y de atentado contra la autoridad que podría verse agravado por un delito de odio por razón de ideología e incluso por otro de terrorismo. En este último caso, la investigación pasaría del juzgado de Navarra a la Audiencia Nacional.

Batasunos acosaron a la Benemérita en Alsasua en agosto
Cabe recordar que el pasado sábado 27 de agosto un centenar de personas participó en un acto abertzale contra la Guardia Civil en Alsasua bajo el lema 'Alde Hemendik' -fuera de aquí- enmarcado en el 'Ospa eguna' -día de la huida-. Los asistentes, convocados por asociaciones batasunas en la plaza de los Fueros, portaban un cartel que mostraba a miembros del Instituto Armado montados en una barca de camino a España y ridiculizaron a la institución con la connivencia del Gobierno navarro y la desidia del Gobierno de Mariano Rajoy y de la Fiscalía.

"El veneno sigue ahí, ETA nació aquí": así vive la Guardia Civil en Alsasua
Mientras unos enmarcan la brutal agresión en las “copas de más” de una fiesta, guardias civiles denuncian que "no soportan que tengamos relación normal con la ciudadanía”
Jose Mari Alonso. Alsasua (Navarra) El Confidencial 18 Octubre 2016

El dueño del bar mira de reojo y al percatarse de la existencia de un cuaderno, un bolígrafo y una cámara fotográfica, protesta con los ojos. “Otros periodistas”, se resigna mientras agacha la cabeza. Y enseguida corta cualquier interrogatorio: “Yo no estaba. Y encima he tenido que ir a prestar declaración”, replica a modo de protesta ante la primera pregunta. El bar Koxka de Alsasua (Navarra) se ha convertido en las últimas horas en centro de peregrinación de medios de comunicación, vecinos y curiosos. En su interior se gestó la brutal agresión que tuvo lugar en la madrugada del sábado fuera del establecimiento contra dos guardias civiles, un teniente y un sargento fuera de servicio, y sus parejas por parte de un grupo compuesto por medio centenar de radicales, según las estimaciones de este cuerpo.

“Eran las cinco de la mañana y a esas horas los morros están calientes”. Desde el otro lado de la barra se intenta desvincular lo sucedido con el odio a la Guardia Civil. “No hay movidas con la Guardia Civil. De ser así, esto hubiera ocurrido mucho antes”, sostiene. Es el sentir general. Los vecinos de esta localidad navarra de unos 7.600 habitantes, donde impera el sentimiento nacionalista vasco, se esfuerzan en enmarcar la agresión a “las copas de más” de un día de fiesta a altas horas de la madrugada. Se impone la versión del alcohol. “Con dos tragos de más, todo el mundo hace tonterías”, señala una vecina, quien a sus 61 años ha visto “de todo” en el municipio. “Es la típica bronca de un fin de semana de fiesta a esas horas”, justifica el dueño de un bar próximo. Él llegó al lugar de los hechos una vez finalizada la agresión y asegura que “no fue para tanto”. Lo dice pese a reconocer abiertamente que al teniente “le dieron bien”, por lo que ha tenido que ser operado de la rotura del tobillo.

Eso que “no fue para tanto” no solo ha acabado con cuatro personas con lesiones de diferente gravedad en una cobarde agresión, sino que ha resucitado la difícil convivencia de la Guardia Civil con una población que, en su mayoría, ansía su salida del pueblo. “Mira, mira qué despliegue. Es que vienen envalentonados”, protesta una vecina mientras muestra en su móvil un vídeo del amplio operativo de la Guardia Civil la noche de la agresión por las calles del municipio, que se ha hecho viral entre los vecinos. Esther condena “sin paliativos” una agresión que limita a que los autores estaban “mamados”, aunque a renglón seguido muestra la misma contundencia a la hora de criticar la actuación de este cuerpo policial. “Es que incordian mucho”, denuncia. ¿De qué manera? “Tienen una actitud prepotente, montan muchos controles policiales…”, se apresura a responder, para dejar constancia de que “esto no pasa en otros pueblos” de alrededor. Por ello, “invita” a la Guardia Civil a que “se vaya” del pueblo. “Con los [policías] forales ya nos basta”, asevera.

Ospa Eguna: día que se queman guardias civiles
Alsasua es, año tras año, escenario de un vergonzoso día de acoso a la Guardia Civil, el denominado Ospa Eguna, en el que el entorno radical ha llegado a quemar muñecos con tricornio para exigir la marcha de este cuerpo policial. Nadie se rasga las vestiduras por estos hechos. Pero sí molesta que Alsasua sea ahora noticia por la agresión a dos agentes de la Benemérita y sus parejas. “Lo peor es la imagen para el pueblo”, asegura un vecino. “Se está intentado remover la mierda de antes”, protesta una persona que se suma a la conversación. Como ella, otras exhiben su “indignación” por la etiqueta de “terroristas” que se está colgando a la población.

Hay miradas que denotan que los medios de comunicación no somos bienvenidos. Y no solo miradas. “Nuestro pueblo no es vuestro circo mediático. Aski da! (¡basta ya!)”, censura una pancarta colocada junto al ayuntamiento, gobernado por Geroa Bai, la marca del PNV en Navarra. Por la mañana, Alsasua es una ciudad limpia de proclamas radicales. Todo cambia con el paso de las horas. Poco a poco, a medida que cae el día y se aproxima la junta de portavoces que va a tratar la respuesta a dar a la agresión, el municipio se va 'engalanando' con carteles del entorno radical. Hay pancartas que piden la libertad de los dos detenidos por la agresión —ambos, de 22 años, fueron puestos en libertad provisional este lunes con cargos—, denuncian la “represión” policial que vive Alsasua y critican el “montaje policial”. Porque si nadie pone en duda la versión del cóctel madrugada-alcohol para explicar lo sucedido, muchos, la mayoría, niega el relato oficial de la Guardia Civil. “¿50 personas en la agresión? Si eso llega a ser así, no sale vivo ninguno de los dos agentes”, resalta un vecino para tratar de desmontar la tesis oficial.

El teniente agredido no se escondía
Hace cinco años que ETA depuso la actividad armada. Con el paso del tiempo, la presión que existía sobre la Guardia Civil en este pueblo no es la misma y ha posibilitado que el cuerpo policial ‘baje a la calle’. “Los agentes hacen vida normal en el pueblo”, coinciden en señalar desde los establecimientos hosteleros del centro urbano. De hecho, el teniente agredido es “muy conocido” y es “habitual” verle de “poteo” por el municipio acompañado de su novia, una mujer sudamericana que lleva muchos años en el municipio y que se llegó a tirar encima de él para protegerle de más golpes de los radicales. Pero en la casa cuartel niegan que la situación esté “normalizada”. “El veneno sigue ahí. ETA nació aquí y el odio está enquistado”, resume de forma gráfica un agente.

Más allá de las palabras, la evidencia de que aún hay un largo camino por recorrer hasta llegar a la normalización es una imagen: la de las propias instalaciones exteriores de este cuerpo. Una gran valla se alza sobre los muros para evitar ataques. “Se vive mal. El día a día es complicado”, afirma el agente. Y lo achaca a que los radicales “no soportan que tengamos relación normal con la ciudadanía”. La Guardia Civil ha llegado a los colegios con actividades, ha tratado de acercarse a la población, y “eso es algo que les supera, les duele mucho”. Por ello, cree que no es casual que hayan ido a por el teniente. “Ha hecho más relación en el pueblo de lo que pueden digerir”, remarca. No obstante, quiere dejar constancia de que “la mayoría de la gente del pueblo es noble”.

Llega el teniente con su novia al cuartel
Pasan unos minutos de las tres de la tarde y la puerta del cuartel se abre. En el coche llega el teniente acompañado de su novia tras ser dado de alta en el hospital de Pamplona en el que fue operado. Al poco, un familiar de su pareja trae unas muletas y una bolsa con enseres personales de los dos. Un agente consulta nuestra petición de hablar con el teniente y, al poco tiempo, se disculpa en su nombre. “Lo siente, pero no puede hablar. Farfulla más que habla porque aún tiene dolorida la boca”, nos comenta. En todo caso, quiere agradecer las “numerosas” muestras de solidaridad recibidas, incluso de otros pueblos conflictivos como Echarri Aranaz. “La gente se ha podido dar cuenta de la realidad, de que esto sigue enquistado”, resalta.

Nadie habla de “tensión” en las relaciones entre los agentes y los ciudadanos. Tampoco de “miedo” a hablar por lo que pueda pasar. “La gente no tiene miedo a abrir la boca”, señala un vecino. Pero pocos quieren dar su nombre y nadie se presta a ser fotografiado. Y mucho menos se señala a los agresores. Todos saben quiénes son pero todos callan. “¡Pero si fue una pelea de un día de fiesta a las cinco de la mañana!”, se insiste. Pero esto no es ninguna “justificación”. Una trabajadora de un bar próximo al Koxka, muy frecuentado por el teniente agredido, habla sin ‘peros’. “Es muy fuerte lo que les han hecho. Es cierto que a esas horas todos están con muchas copas encima, pero esto no justifica la agresión. No es justo”, afirma quien habla de una convivencia “tranquila”. Y se remite al hecho de que es habitual ver en el establecimiento a guardias civiles. “No es verdad que haya follones. Hay más paz y tranquilidad que nunca”, constata, para apuntar a un “grupo de radicales” que añoran a ETA.

Tensión en Alsasua tras la agresión a dos guardias civiles y sus parejas
Pero, frente a su testimonio, hay palabras en el pueblo que no invitan a esa normalidad. Todo lo contrario. Y apuntan a la Guardia Civil. “¡Es que nos provocan!”, denuncia un vecino, “harto” de “la imagen que se quiere vender” del pueblo. “Parece que todos somos terroristas y no es así”, censura. Hay quien, incluso, culpa en cierto modo de la agresión a los propios agentes por estar a altas horas de la madrugada de copas. “¿Qué hacían a esas horas en el bar?”, se pregunta una mujer jubilada que rechaza que exista “odio” a la Guardia Civil en el pueblo. “Las relaciones son malas, pero parecía que la situación estaba más normalizada”.

Abundando en los problemas del PSOE
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco.com 18 Octubre 2016

Hace unas semanas escribía yo un artículo que mencionaba al desastre del Partido Socialista en estos términos:

“Lo del PSOE era una muerte anunciada, pero no ahora, por lo de Sánchez, que es simplemente aberrante, sino desde que el PSOE dejó de mantener sus elementos identificadores que son los de la moderación socialdemócrata y se echó al ruedo nacionalista a competir con los de la pata negra independentista.

Desde ese momento los socialistas dejaron de serlo en sentido estricto para convertirse en una especie de espantapájaros formado por indumentarias de diferente color y forma.”

Afortunadamente para España y los españoles el Partido Socialista ha sufrido una catarsis de la que, al menos, se prevé la superación del actual bloqueo, que tanto nos perjudica a los ciudadanos, en la formación del nuevo gobierno, aunque sea por egoísmo partidario. Unas nuevas elecciones, las terceras, serán consagrar, de nuevo, una mayoría absoluta del PP y otra debacle del PSOE de la que algunos exacerbados socialistas parecen ser ajenos, con su incapacidad de pensar más allá de lo que mandan sus vísceras.

De todas formas, aun rectificando el rumbo errático de ese partido centenario, no se sale de la grave crisis de identidad que afecta a un partido que era socialdemócrata, obrero y español. De estos tres atributos, como mucho queda el primero, si bien Zapatero sesgó esa socialdemocracia hacia el socialismo puro y duro y de estos barros llegaron los actuales lodos. Lo de obrero está cargado de connotaciones peyorativas en este momento en el que los estados nacionales han cedido la soberanía a instancias supranacionales, y casi todo se fabrica mediante robótica. Y lo de español pasó a mejor vida. Y a esto voy a referirme a continuación.

Como digo, casi ningún aspecto de la planificación económica y fiscal pertenece ya a los ámbitos nacionales, para bien o para mal, según se mire. Quien piense que puede aplicar teorías de regulación económica en los ámbitos regionales, menos aún la regulación monetaria, o el reparto de la riqueza, o bien un intervencionismo económico sobre los mercados a la vieja usanza, lo mejor que podría hacer es mirar hacia Grecia para ver el resultado.

A sabiendas de esto, y tras la crisis de identidad sufrida por las nuevas condiciones del mercado, que nada tienen que ver con el pequeño terruño, con la boina y el tamboril; y sobre todo, tras la caída de los regímenes del ámbito soviético, la izquierda ha buscado frenéticamente nuevos ámbitos de diferenciación y de identificación ideológica, y así ha derivado hacia la ideología de género, las teorías autodeterministas, los nacionalismos de pequeño ámbito, y el revolver los cadáveres, con una memoria histórica sesgada y sectaria.

El Partido Socialista que yo dejé al abandonarlo tras casi dos décadas de militancia activa, en el año 1999, había tenido éxitos y fracasos con sus aproximaciones al nacionalismo. Éxitos, en aquel gobierno de Ardanza en comandita con el PSOE de Txiki Benegas, el cual, pese a haber ganado las elecciones, cedió el mando al PNV, ya que se atemperó un nacionalismo bastante cómplice del mundo abertzale radical, y se apostó por la unidad de acción contra ETA. Fracasos, porque el PSOE desde entonces se impregnó de la ideología nacionalista para no ser menos, y tragó sapos, tal como me lo advirtió un viceconsejero de educación al proponerme ser delegado territorial de Educación de Alava: “Ernesto, olvídate de lo que has hecho hasta ahora y prepárate para tragar ‘sapos’”” ¡Y vaya que los tragué! Al tercer año de mi gestión la indigestión de batracios me llevó a la dimisión, aunque más que dimisión fue cese, pues según el entonces viceconsejero socialista yo era poco flexible, tenía que relajar más el esófago porque se me habían atragantado los anfibios.

Desde ese momento -o antes- para el partido socialista era una prioridad mantener las líneas de entendimiento con el PNV, incluso cuando Ibarretxe pactó con los proetarras -y hasta con los propios etarras- en el Pacto de Lizarra, y después de la colocación de las gloriosas sienes de los dirigentes socialistas de la época de sendos cuernos por las continuas deslealtades y humillaciones de los de Sabino Arana.

El elemento más característico de aquel “postnacionalismo”, según palabras de Ramón Jauregui en el congreso de convergencia con Euskadiko Ezkerra, fue la contumaz insistencia por superar en las políticas lingüísticas a los propios nacionalistas, obligando al ostracismo a cientos de profesores transferidos en el 84 por el Gobierno de la nación porque no eran asimilables por la ideología nacionalista que propugnaba una “Escuela Pública Vasca”, entendiendo lo de vasca como euskaldun (los famosos “n.a.s” o “no asimilables al sistema).

Tanto fue así que un día que estaba yo en la sede socialista de Alava veo entrar a una reunión a una dirigente de LAB (el sindicato proetarra) de enseñanza que me había organizado numerosas movidas nada conciliables frente a la Delegación de Educación. Preguntada la responsable correspondiente sobre lo qué hacía una persona como aquella en un lugar como la sede socialista me respondió simplemente una perogrullada: “Hay que ampliar espacios”.

Pero para no extenderme en demasía en este artículo voy a referirme a las anotaciones que hice antes de decidir romper el carnet del partido en diciembre de 1999 tras una entrevista con el secretario general de la Agrupación Socialista de Álava; para que se vea el meollo de la cuestión de lo que estoy escribiendo. Nada mejor que ceñirme literalmente a lo anotado entonces aunque tenga defectos de sintaxis, tras varios lustros de aquello, pues da reflejo exacto de la situación y no está adulterado por mi pensamiento político actual:

Voy a evitar poner los nombres propios para respetar el anonimato de las personas que fueron protagonistas de aquel encuentro:

14 de diciembre 1999
“Hemos tenido una reunión con [------]. Hemos estado [ -------] y yo.

Le hemos dejado patente, por un lado la posición del Foro [Ermua] de defender el Estado de Derecho, las libertades, los derechos individuales, la Constitución y el Estatuto, contra lo que propugnan los del bloque de Lizarra, que es la Independencia a cambio de paz, que consiste en sobreponer los llamados “derechos colectivos” sobre los individuos, es decir, sobre el concepto pleno de carta de derechos civiles y políticos del ciudadano; es por otro, que el Foro va a seguir su camino al margen de los partidos y con total independencia de criterio. No obstante, le hemos dicho:

‘Queremos tener buenas relaciones con el PSOE, incluso privilegiadas, y es incómodo tener una mayor afinidad con el PP por identidad de criterio y de estrategia, lo cual no es culpa nuestra sino del propio PSOE. Pero para tener buena comunicación se hace necesario comunicarse y poner interés en conjuntar ideas y proyectos, todo lo contrario de lo que se ha hecho por “enviados espaciales” del PSOE que han intentado bombardear desde dentro al Foro, evidentemente sin éxito. El Foro va a funcionar pese a quien pese y contra viento y marea, si podemos ponernos de acuerdo mejor, pero si no, allá quien lo impida’.

Él ha manifestado que el PP se está equivocando no haciendo gestos de distensión y de resolución del problema, sin tratar de tener buenas relaciones con el nacionalismo democrático y sin cambiar la política penitenciaria (acercamiento de presos) y que el Foro ha contribuido con su discurso a prestigiar y a legitimar la política -para él- nefasta del PP.

Yo le digo que no hay nacionalismo democrático y que ya ha quedado patente que todo es lo mismo (ETA-PNV-EA) y que comparten los objetivos también con la estrategia (Lizarra), y, por tanto, no cabe hacer la política del avestruz y esconder la verdad de la realidad y afrontarla. Y que en eso se equivoca el PSOE no el Foro ni el PP, y que, en cualquier caso, se puede discutir las razones, sin tratar de imponerlas con tácticas de entrismo y dinamitadoras hacia los que comparten otro tipo de ideas.

Parece estar perfectamente enterado de todo. Las gestiones del Foro, nuestras visitas, los correos y agentes dobles del PSOE y sus nombres, etc. Trata de dar alguna justificación al comportamiento de [----] diciendo que es como es, pero que tiene razón, mientras nosotros catalogamos como, sencillamente, de dinamitero. Queda claro que el PSDOE ha estado maniobrando contra el Foro y que están en una posición de evitar que el PP se soporte en las posiciones del Foro para legitimar sus posiciones.

No obstante todo lo anterior, y pese a la desvergüenza de los argumentos y de la inmoralidad de la posición de la dirección socialista, yo le ofrezco vías de entendimiento y de comunicación, y la necesidad de alcanzar acuerdos y de estrechar relaciones. Él me promete tener una reunión con la “organización del Foro”

De esta forma se termina la reunión.

Acto seguido comienza el Comité Provincial. En él yo increpo a [-----] para que asuma la responsabilidad de plantear una campaña sobre la base de defender el Estado democrático y de derecho y de movilizar el voto para combatir los peligros que se ciernen caso de que la abstención supere el 50 % por causa de la coacción violenta de los “fascistas”. Él asegura que va a hacer una campaña a favor de los principios democráticos y del Estado de Derecho aunque a mí me quedan dudas de la sinceridad de su afirmación.

Curiosamente solo interviene en ese turno [-------], lo que deja patente el anquilosamiento ideológico y ético del Partido, que solo busca opciones de poder y de poltrona, al margen de cualquier principio ético. Resulta triste y lamentable.

Los de [------] han conseguido meter en listas [electorales] a él mismo, y ellos mismos apuntan que están en fase de disolución. Parece que entre ellos hay follón y, por ejemplo [----] no comparte el reparto del pastel. Puede que se abra de nuevo el melón de la discordancia y que se pueda reorganizar el movimiento crítico.”

En aquel movimiento crítico estaba yo, pretendiendo que los socialistas recuperaran sus señas de identidad genuinas y se desligaran de los prejuicios nacionalistas.

No solamente no se rectificó aquella tendencia sino que se ha agudizado, y en éstas estamos ahora mismo.

Ya que he abierto este melón de mis apuntes de la época seguiré transcribiendo en sucesivos artículos lo que ocurrió en el Foro Ermua, y las intromisiones de algunos partidos en aquella digna pero precaria institución cívica.


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