AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 19  Octubre  2016

El gran riesgo de la deuda pública
Daniel Lacalle El Espanol 19 Octubre 2016

“La manera de aplastar a la burguesía es molerla entre las muelas de la inflación y los impuestos” Lenin

Los últimos datos de deuda pública de las administraciones muestran que creció un 0,12% en agosto respecto al mes anterior, hasta un total en 1.102.114 millones. Considerando que el PIB interanual crece a un nivel del 3,2%, la deuda sobre PIB supera el crecimiento de la economía en un 1,4%, aproximadamente. En cuanto a la parte positiva, hay que recordar que las Comunidades Autónomas redujeron su deuda un 0,11% y las corporaciones locales un 1%.

España probablemente cierre 2016 con una reducción del déficit hasta el 4%. Merece resaltarse que esto supone que habremos reducido dicho déficit un 60% desde los niveles de locura a los que llegamos en la anterior legislatura. Que eso se haya conseguido creciendo y creando empleo mientras nuestros principales socios comerciales están en estancamiento o crisis, el crédito vivo de empresas y familias se reduce y el comercio y crecimiento mundial se ralentizan, es una hazaña. Pero no podemos ignorar los riesgos.

Todos estos datos muestran la evidencia de que la deuda no se reduce aumentando el gasto y que, incluso cuando los ingresos fiscales –como en 2015- crecen más que el PIB nominal, los gastos aumentan por encima de esa cifra. No es de extrañar que España haya sido una economía deficitaria todos los años menos en tres ocasiones –el cénit la burbuja inmobiliaria- desde 1980.

Existen muchos mitos sobre la deuda pública y el déficit. El primero, la creencia de que el déficit facilita el crecimiento, cuando ya a estas alturas, viendo el impacto en el crecimiento potencial de las economías más deficitarias, sabemos que lo limita. Estados Unidos crecerá menos de la mitad de la serie histórica, Japón sigue en estancamiento secular y la Unión Europea no sale de su pedestre recuperación. Que España crezca al 3,2% es excelente, que podríamos crecer mucho más sin la hipoteca que es el déficit, también.

Cuando ustedes escuchen “derecho al déficit” cambien la palabra por hipoteca, que es lo que es, y se darán cuenta del efecto depresor sobre el crecimiento.

Pero hablemos de plazos. Porque el gran error de la política de la cigarra que se nos quiere vender desde algunas tribunas es que, como los tipos son bajos, hay que endeudarse.

Europa está aprovechando los bajos tipos y la enorme liquidez para emitir bonos de mayor duración. Eso es lógico. España, Francia, Alemania o Bélgica han aprovechado la demanda y la política del BCE para extender el vencimiento de su deuda. Se han emitido bonos con vencimientos que llegan hasta 2066.

El periodo de vencimiento medio de la deuda de la eurozona ha aumentado en los últimos cuatro años desde 6 años a casi 6,7. Pero nos debe preocupar la acumulación de vencimientos por varias razones:

- Habrá que refinanciarlos, y en 2020 se acumula lo que se llama la “gran muralla de deuda”. A menos que creamos que los tipos van a a mantenerse permanente bajos, el riesgo de tener que refinanciar a un coste superior al menos debe calibrarse. Existen dos opciones, o para entonces se ha reducido las necesidades de financiación netas, o nos podemos encontrar con un susto y un gasto difícil de asumir.

- También nos debe preocupar la razón por la que existe tal demanda de deuda soberana a tipos bajos en el mercado secundario. Puede ser por mejora de confianza –bueno- o por el riesgo de una década de desinflación y caídas de otros activos –bolsa, materias primas-. Que la entrada de capitales en fondos de renta fija se haya disparado otros 23.000 millones de dólares en septiembre mientras sale capital de renta variable es un elemento a analizar, sin alarmas, pero con conocimiento de causa.

- Nos debe preocupar, y mucho, el riesgo de grandes pérdidas nominales y reales si repunta la inflación y no el crecimiento. El gran riesgo de las políticas inflacionistas de los bancos centrales es que lo que generen sea estanflación, al desplomarse la velocidad del dinero pero subir los precios –aunque sea un 1,8-2%-. Cuando se emite a tipos tan bajos, el riesgo aumenta, y con él la volatilidad.

Lo veamos como lo veamos, la política más peligrosa es aumentar los déficits en un entorno de tipos bajos. Ni se genera el crecimiento esperado ni se prepara uno para la subida de tipos. Y el problema es que el desajuste o se cubre con mayores impuestos o con una inflación que destruye el poder adquisitivo de los ciudadanos, y con ello el potencial de crecimiento. Porque el que piense que el repunte de inflación va a venir acompañado de subidas de salarios reales está soñando. Los salarios reales en Japón, por ejemplo, están hoy un 20% por debajo del nivel de 1997 y a mínimos de seis años.

Cuando miramos el riesgo de la deuda debemos analizar dos variables. El stock y el flujo. Si se mantiene la confianza en nuestra solvencia y se introducen mejoras estructurales que hacen la economía más sólida y competitiva, el stock –la deuda emitida- no está en riesgo. Si suben los precios por mejora del consumo y de la productividad, tampoco. Si ponemos en duda la capacidad de repago y los precios suben por intervención monetaria, creando estanflación, el riesgo en el stock de deuda es importante.

Pero el flujo de emisiones es muy importante. El Tesoro español ha hecho un gran trabajo mejorando la vida media de la deuda mientras España pasaba de ser el tercer mayor emisor de deuda neta anual de la UE –una locura- a reducir sus necesidades de financiación netas un 55%. Si volvemos a acelerar el endeudamiento anual aumentando déficits, ponemos en riesgo no solo la capacidad de financiación sino el coste –haya BCE apoyando o no-. Lo hemos visto en Portugal, que tiene el mismo apoyo del BCE y su prima de riesgo triplica a la española.

Prestemos atención al riesgo de acumulación. Que parezca que no pasa nada no evita que entrar en una espiral deficitaria nos generaría muchos mayores recortes cuando los tipos suban. Si cumplimos en 2017, estaremos lejos de ese riesgo. Si volvemos a las políticas de 2010, nos lanzamos a una crisis.

La deuda pública continúa su escalada y se mantiene por encima del 100% del PIB
Lorenzo Ramírez okdiario 19 Octubre 2016

La deuda pública española continúa su escalada y hace peligrar el cumplimiento del objetivo previsto por el Gobierno para el cierre del ejercicio. El pasivo de las Administraciones Públicas creció en casi 1.400 millones de euros durante el pasado agosto, elevando el total hasta los 1,102 billones de euros. Este volumen de deuda pública equivale al 100,5% del PIB y supera en un 4,6% el saldo registrado al cierre de los siete primeros meses de 2015.

Así lo reflejan los datos publicados hoy por el Banco de España, que desglosa el volumen de deuda pública por tipo de administración. En concreto, el Estado elevó un 0,3% su pasivo en agosto, sumando un total de 940.324 millones; mientras que las comunidades autónomas redujeron su deuda un 0,1%, hasta 272.788 millones.

Por su parte, los ayuntamientos rebajaron su pasivo un 1,1%, con un volumen de casi 35.000 millones al cierre de agosto. En cuanto a la deuda de la Seguridad Social, se mantuvo en los 17.173 millones de euros, prácticamente la misma cantidad que la registrada en julio.

La mayor parte de la deuda pública estatal corresponde a emisiones a medio y largo plazo, con casi el 75% del saldo total. Los 1,1 billones de euros de pasivo de las Administraciones Públicas arrojan una cifra escalofriante: cada español debe 23.000 euros como consecuencia de los compromisos de pago del sector público que, más tarde o más temprano, acabará abonando mediante subidas de impuestos o recortes de servicios.

La tasa del 100,5% del PIB supera las previsiones del Gobierno, que en su cuadro macroeconómico estima que la deuda pública será del 99,1% del PIB al cierre del presente ejercicio. El Ejecutivo esperaba que se mantuviera la tendencia iniciada en 2015, un año en el que por primera vez bajó el peso relativo del pasivo de las Administraciones Públicas sobre el PIB.

No obstante, el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, asegura que se cumplirá el objetivo para el conjunto del año, debido a las oscilaciones a la baja que se producirán a lo largo del ejercicio por el diferente calendario de amortizaciones y emisiones. De hecho, afirma que, como ya ocurriera en 2015, el ratio deuda pública/PIB volverá a reducirse en la última parte del año.

Este año ha sido el primero desde 1909 en el que la deuda pública ha superado la cota psicológica del 100% del PIB, que implica que las Administraciones españolas deben cada año el equivalente a la totalidad de los bienes y servicios producidos en la economía nacional.

La razón de esta elevada deuda es que las Administraciones Públicas han gastado más de lo que han ingresado todos los años desde 2008, acumulando déficits que han tenido que ser financiados mediante la emisión de bonos, letras y obligaciones del Estado (deuda pública).

A ver cómo explicamos esto
Emilio Campmany Libertad Digital 19 Octubre 2016

Dicen todos los periódicos que los socialistas decidirán abstenerse en la reunión del Comité Federal del próximo domingo y hacer a Rajoy presidente. Ya han comenzado a impartirse las lecciones para explicar a militantes y simpatizantes por qué es necesario dar tan doloroso paso. El argumentario incluirá lo de que la política es la ciencia de lo posible, que a veces hay que elegir entre lo malo y lo peor, que el PSOE siempre ha sido un partido responsable, que para poder aspirar a gobernar a veces hay que dejar gobernar y cosas así. No será fácil que lo entiendan.

El PSOE lleva desde 1977 acusando a la deresha de cavernícola y antidemocrática. De Suárez dijeron que, cuando el caballo de Pavía entrara en el hemiciclo, él se subiría a la grupa. Luego fueron los socialistas los que se enredaron en un golpe de Estado para echarlo del poder. Y cuando el caballo de Pavía finalmente entró en el hemiciclo lo que hizo Suárez fue mantenerse dignamente en su escaño, mientras Alfonso Guerra se escondió debajo del suyo. Llegados al gobierno, ocuparon todos los rincones que olían a poder, destruyeron la independencia de los jueces y pretendieron que la democracia española lo fuera sólo de nombre, en la que unas elecciones regularmente convocadas las ganaran siempre ellos.

Pero cómo sólo se demostraron diestros en robar, perdieron las de 1996 cubiertos de porquería y gracias a que Aznar tuvo el mal gusto de sobrevivir a un atentado. Encima cargan con la responsabilidad de haber fundado una organización terrorista desde el gobierno que, con su legendaria incompetencia, secuestraba y asesinaba a inocentes. Durante los ocho años de Aznar, siguieron acusando al PP de ser la deresha franquista de siempre. E, incapaces de ganar en buena lid, se aprovecharon de un ataque terrorista para volver al poder. Nos colocaron en la Moncloa al tipo más inútil que encontraron, que ya tiene mérito tratándose de ellos, con el crucial objetivo de resucitar a la ETA, negociar con ella y evitar así que Aznar se apuntara el tanto de haberla derrotado con la ley en la mano. Su ineptitud para afrontar la crisis trajo a un Rajoy que se limitó a gestionar tan pavorosa herencia, y como no deja de ser la deresha fascista de siempre, le acusaron de haber hecho unos recortes que en realidad no hizo. Tan sólo puede ser acusado de la muy tibia reforma laboral, indispensable para crear algo de empleo en una economía tan intervenida como la nuestra.

Ahora se ven en la disyuntiva de tener que permitir que la fiera corrupia siga gobernando con el fin de evitar su propia destrucción y, naturalmente, no saben cómo explicarlo. Les bastaría decir la verdad, que a fin de cuentas Rajoy no es más que una alternativa descafeinada a ellos mismos y que nada de malo hay en que gobierne cuatro años más, a ver si ellos son capaces de recuperarse. Pero ¿cómo hacerlo después de lo que han dicho de él y de su partido? Pues, al parecer, lo harán; que a la fuerza ahorcan.

La notable responsabilidad de la prensa
Juan M. Blanco  vozpopuli.com 19 Octubre 2016

A raíz de la crisis económica, la sociedad española tomó conciencia del desastre institucional en el que había desembocado nuestro sistema político. Llovieron críticas a los partidos, no sólo por el deficiente diseño constitucional; también por su desidia, por esa reticencia a rectificar las reglas del juego cuando la disfuncionalidad resultó más que evidente. Pero mucho menos reprimendas ha recibido la prensa por su complicidad, por justificar lo intolerable, ocultar lo obvio, tapar lo escandaloso. Por su connivencia con los partidos, sus poco confesables relaciones con los poderes fácticos. Siempre se reconoce mejor la paja en el ojo ajeno.

Durante los días de vino y rosas surgió en España una prensa convencional con gran dependencia de subvenciones o publicidad institucional. Y el mercado de publicidad privada, alejado de cualquier atisbo de competencia, fue copado por unas pocas empresas cuyo negocio estaba subordinado a alguna línea del BOE. Como consecuencia, el poder y la prensa fueron tejiendo una malsana red de relaciones clientelares, de intercambio de favores y confidencias, una connivencia basada en reglas sobreentendidas, poco transparentes, que determinaban el tipo de información que se difundiría y el tratamiento de las noticias. Así, por ejemplo, los medios presentaron durante décadas a Juan Carlos como modelo de decencia, ética, moralidad y virtud.

El periodismo desarrolló una grave adicción al maná llovido del Olimpo mientras la información se convertía, no en un servicio abierto a los ciudadanos, sino en un recurso de uso privado intercambiable por otras prebendas. No se trataba de informar convenientemente al público sino de utilizar la información para ganar influencia política. La cercana complicidad con los gobernantes, rayana en el compadreo, indujo a ciertos periodistas a sentirse parte de los elegidos, de esa élite al corriente de lo que ignora el ciudadano común. A percibir que la participación en el secreto les confería poder para negociar mayores ventajas. Pero la sensación, salvo en algún caso aislado, era equivocada. En realidad, el político adulaba al informador, acariciaba su lomo, le daba de comer en su mano, haciéndole creer que poseía una influencia muy superior a la real.

La revolución de la prensa digital
Por fortuna, la aparición de la prensa digital desencadenó una revolución en el panorama mediático. Unos costes de entrada y funcionamiento muy inferiores implicaban menos barreras, más competencia y menor dependencia del poder. Aun así, la estrechez del mercado de publicidad privada, su dominio por un puñado de empresas, continuó siendo el principal talón de Aquiles de la prensa libre en España. Pero no el único. Adaptarse a la red de redes requería de los profesionales un cambio de mentalidad, de visión, de enfoque, no siempre sencillo en un sistema tan rígido como el español, donde la inercia empuja a conservar los malos hábitos de siempre. El periodista, como profesional, perdía el monopolio de difundir noticias, difuminándose aquella drástica segmentación entre informador y común que llevó a declarar a Tristán Tzara en 1920, no sin cierta sorna, que su manifiesto dadaista "sería leído simultáneamente por cuatro personas y un periodista".

La inercia del pasado, y la débil cultura empresarial, condujo a enfocar demasiado frecuentemente los diarios digitales con los mismos parámetros que regían para la prensa de papel; como si fuese el mismo periódico... solo que no se imprime. Dado que las noticias se publican simultáneamente, al instante, en muchos medios, en las redes sociales, en multitud de páginas y blogs, y debido a que los lectores pueden saltar fácilmente de un dominio a otro, la fortaleza de un diario digital no se encuentra hoy en el volumen de noticias. Mucho menos en el número de periodistas contratados. Se encuentra en la calidad, en ese valor añadido que no puede medirse en metros ni pesarse en kilos. Un diario destaca cuando presenta rigurosamente la información dentro del contexto apropiado, debidamente trabajada y explicada a los lectores. Y, también, cuando posee una sección de opinión consistente, profunda, complementada por una selecta comunidad de lectores que, atraídos por razonados análisis, aportan sus enriquecedores comentarios y matizaciones.

Aunque muchas veces se desprecie, postergue u olvide, la opinión constituye un complemento imprescindible a la información, un puntal crucial que ofrece un valor diferencial, una guía, un marco para interpretar las noticias, un armazón argumental para comprender los hechos. Los simples datos no dicen nada relevante si no existe un entorno analítico, una estructura de pensamiento donde encajar las noticias. Esta búsqueda de significado es la que atrae y fideliza a lectores formados, cultos, con inquietudes e inclinación a participar, a discutir, a expresar sus criterios. A esos mismos que huyen apresuradamente cuando un diario entra en la deriva que Bob Franklin denominó McDonaldización, o McPeriodismo: ofrecer productos de consumo masivo, de baja calidad, trufados de simplezas, cotilleos, anécdotas o escándalos, para clientes poco exigentes.

¿Cómo se consigue la influencia?
Naturalmente, uno de los objetivos de un buen medio es ejercer influencia. Pero no nos equivoquemos: este concepto ha cambiado en los últimos tiempos, ha desviado su foco de los poderes fácticos para centrarse en los ciudadanos. La verdadera influencia no se logra difundiendo más noticias o contando más cuchicheos. Ni publicando información que llame la atención de la oligarquía política o económica. Se obtiene apartándose del camino trillado, de los lugares comunes, de las charlas de vecinos, lanzando ideas novedosas, útiles, que sirvan a la sociedad para profundizar, comprender las causas últimas de los problemas. Requiere, por ello, la estrecha colaboración de periodistas y profesionales cualificados de otras disciplinas.

La prensa influyente no es la que recibe favores de empresas o partidos a cambio de buen trato informativo. Ni la que marcha a remolque de lo políticamente correcto. Es la prensa libre de ataduras, con renovada mentalidad, consciente de su enorme responsabilidad con la sociedad, comprometida con la modernización y la estabilidad de su país. Es ese periodismo que informa con rigor, sin manipular, sin repetir como un loro, que no busca malos o buenos, sino soluciones. Esa prensa que no dice al público lo que quiere escuchar sino aquello que nunca ha escuchado, que no da constantes bandazos porque conoce su rumbo y lo mantiene. En definitiva, la genuina influencia se ejerce hoy con razones y argumentos, esto es, liderando la opinión pública.

Una España con demasiadas inquinas y puños cerrados
“Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos” Mahatma Gandhi
Miguel Massanet diarioalsigloxxi.com 19 Octubre 2016

Muchos pensamos que ya hace demasiado tiempo que acabó la Guerra Civil española y que lo que sucedió entre ambos bandos beligerantes ya debiera de formar parte de la historia, sin que las inevitables heridas propias de cualquier contienda y, en especial, si se trata de una confrontación entre hermanos, debieran de formar parte de ninguna clase de reivindicación, discrepancia, reconcomio o motivo de venganza. Es posible que, en España, como un país mediterráneo que es, la gente sea más propicia a los acaloramientos, a los arranques de ira o al impulso agresivo que, en otros países más septentrionales en los que, la propia naturaleza, se encarga de enfriar los ánimos ante cualquier conato de calentón descontrolado. Pero esta circunstancia no justifica olvidar la Ley.

Tenemos la impresión que, de un tiempo a esta parte, se está produciendo un fenómeno que, a los que tuvimos ocasión de vivir los sucesos que tuvieron lugar en nuestra patria a partir del 18 de julio de 1.936, nos preocupan especialmente. Es posible que las circunstancias sean distintas, que el entorno de naciones del que dependemos y estamos rodeados pudiera llegar a ser un freno para cualquier exceso revolucionario que algunos se propusieran llevar a cabo o, quizá, que los que hoy se hacen los valientes, se presentan como matones o van de sobrados para intentar achantar, humillar, desconcertar o apabullar a los ciudadanos pacíficos, sólo despierten una cierta inquietud en las gentes que no quieren pelea o que piensan que no vale la pena enfrentarse semejantes descerebrados, dando por supuesto que la misión de acabar con semejante lacra de la sociedad les corresponde a aquellos a los que votaron, que mandataron para que, en nombre de la ciudadanía, se ocuparan de pararles los pies y mantener el orden frente a semejantes terroristas de las ideas. No obstante, señores, estamos viendo que, cada día, se van produciendo más ataques a las libertades de los ciudadanos; se exacerban las diferencias políticas; se van distanciando, cada vez más, las personas de una misma familia y se deterioran y recrudecen las relaciones entre personas que, hace apenas unos meses, mantenían entre sí relaciones cordiales.

Lo cierto es que, cuando volvemos la mirada hacia atrás y queremos comparar la vida de los españoles en aquella España del 2007 con la en la que estamos viviendo en este 2016; no nos queda otro remedio que reconocer que parece imposible que, en apenas unos años, hayamos podido tirar por la borda tanto y, a la vez, hayamos sido incapaces de mantener aquellos lazos que nos unían, aunque es cierto que, en todos los momentos, los ha habido que han intentado romper la convivencia, para conseguir sus espurios objetivos. La degradación que ha experimentado nuestra nación no se explica, solamente, por lo que pudiéramos achacar la grave crisis financiera que ha azotado medio mundo, tampoco a los recortes y la congelación de salarios que el Gobierno tuvo necesidad de implantar, a requerimiento de las autoridades comunitarias, porque, sí es cierto que afectaron de una manera muy dura y, en ocasiones, casi insoportable a muchos ciudadanos; lo evidente es que. durante dicho periodo, se puede decir que el comportamiento de los españoles estuvo a la altura de lo que se les pedía, sin que las protestas, manifestaciones o reclamaciones que tuvieron lugar se pudieran considerar más allá de puramente testimoniales.

Contrariamente a lo que se hubiera podido esperar la protesta tuvo lugar cuando, los primeros destellos de esperanza, los débiles signos de una recuperación y las frágiles expectativas de que la crisis empezaba a decaer; el momento aprovechado por las izquierdas, en este caso las más extremas y los nacionalistas, especialmente los catalanes, fueron las que dieron la campanada iniciando una ofensiva sin cuartel contra el PP, especialmente centrada en el acoso y derribo del actual presidente en funciones del Gobierno, don Mariano Rajoy Bei. Lo que comenzaron los nacionalistas, aprovechando el debilitamiento causado en el PP por la ofensiva, preparada con tiempo y toda clase de detalles, capitaneada por el PSOE y apoyada por todas las fuerzas políticas, incluso la más moderada, representada por Ciudadanos; contra los varios casos de corrupción que se iniciaron con el gravísimo caso Gürtel y siguieron, sin solución de continuidad, con una retahíla de sucesivas acusaciones que culminaron con lo que fue la guinda del pastel, la detención de todos los componentes de la alcaldía de Valencia.

El refuerzo les llegó, a los de la izquierda tradicional española, de donde menos se podía pensar, con la aparición de un nuevo grupo capitaneado por una serie de profesores universitarios españoles, entrenados en Venezuela y financiado por los dos dictadores (Chávez y Maduro) que se sucedieron en la presidencia de aquel país. Los intrusos pronto consiguieron ilusionar a todos aquellos descontentos con la situación del país a los que, individuos como Pablo Iglesias, Iñigo Errejón o Monedero, valiéndose de su preparación académica, oratoria, su breve historial en la política española, carente de manchas que pudieran perjudicarlos; su novedad y, la ventaja de que tanto el PP, desgastado por las duras medidas a las que tuvo que recurrir para sacar al país del abismo en el que lo habían dejado los socialistas de Zapatero y, un PSOE, que no se aclaraba y con la fijación de cargarse, por los medios que fueran, al señor Rajoy, aunque ello costara, a España y los españoles, estarse casi un año sin gobierno.

Los puños en alto se empezaron a convertir en una amenaza para el Estado español y las elecciones siguientes, tanto las autonómicas como las municipales, no hicieron más que corroborar el tirón de aquella extrema izquierda, que se situó a un paso de poder convertirse en el primer partido de la nación española. Un colchón de 5.000.000 de votos se convirtió en un anticipo de lo que podría llegar a conseguir el grupo Podemos, si se le seguía tomando a broma. Se reaccionó y, tanto en la primera convocatoria de diciembre del 2015 como en la de junio del 2016, se comprobó que se habían estancado y que se mantenían en lo que parecía ser su techo como partido político. No obstante, el PSOE y el PSC, en manos de Pedro Sánchez y de su compinche Iceta, decidieron impedir que, el partido vencedor en ambos comicios (sin mayoría absoluta), pudiera gobernar, provocando que hayamos llegado a estas fechas con las dudas de si, el PP, conseguirá que Rajoy sea investido o se deba acudir a unas terceras elecciones.

Sea lo que sea que acabe sucediendo en cuanto a la investidura de Rajoy, aunque consiga ser investido, se enfrentarán a una legislatura con un gobierno en minoría, en manos de lo que decida la oposición en el Parlamento en que tienen mayoría aún que, los de Ciudadanos (que todavía está por ver) lo apoyaran en todas sus propuestas en la cámara baja. Pero no debemos olvidar que, de lo que se puede deducir de las últimas elecciones del 26J, en España existe una mayoría, capitaneada por un decadente PSOE, que amenaza con convertir a este país en ingobernable. Podemos y sus partidos asociados, aunque con evidentes luchas intestinas por el poder, sigue comandando esta izquierda, cada vez más escorada al extremismo y a la radicalización que, visto lo visto en el partido socialista, sería muy posible que muchos de los socialistas más radicalizados, no conformes con apoyar la abstención, decidieran pasarse con todos sus pertrechos a la formación del Pablo Iglesias; algo que, con toda probabilidad, serviría para reforzar su posición y convertirse, por delante del propio PSOE, en la segunda fuerza política por detrás del PP. Lo dicho, señores, demasiados puños cerrados en alto, en un país que ya lleva años sometido a un intenso lavado de cerebro, tanto por parte de los separatistas, tanto vascos como catalanes, que han conseguido, a través del traspaso de la Educación, adoctrinar a las nuevas generaciones, que han sido enseñadas en la creencia de que tienen derecho a reclamar la independencia de ambas autonomías. Companys, en el 34, declaró por su cuenta la independencia de Cataluña y ello le costó ir a la cárcel y el ser fusilado. Era un abogado que se había dedicado a defender a todos los anarquistas que habían cometido atentados y, posteriormente, se convirtió en un nacionalista que pretendió levantarse contra el orden democrático de la II República. Hoy es considerado un héroe y, como tal, recibe homenajes de unos y otros para vergüenza de España y de sus autoridades. Nadie lo discute.

Si no se hace nada, si se sigue permitiendo que las calles sigan dominadas por estos grupos de inadaptados, antisistema y comunistas bolivarianos (el señor Pablo Iglesias ya ha amenazado, sin lugar a dudas, que si hubiera un gobierno de Rajoy lanzaría a los suyos a la calle para obstaculizar con algaradas, manifestaciones y huelgas, incluso la general, al gobierno de la derecha). Ya no hay lugar a engaños ni a que se nos pinten a estas izquierdas como salidas de un convento de ursulinas, porque ellos mismos se han delatado y han enseñado sus armas y sus proyectos si consiguieran, por los medios que fueren, incluso acudir a la fuerza, el poder de gobernar la nación española. Todos sabemos lo que significaría una victoria de esta gente, que no cree en la democracia y sólo usa este término para ocultar sus verdaderas intenciones si, Dios no lo quiera, se hicieran con España.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, hemos llegado a la triste conclusión de que, por extraño e improbable que les pueda aparecer a las nuevas generaciones, que no han tenido conocimiento cabal de los motivos verdaderos del levantamiento del 18 de julio de 1936, y han sido educados mediante los parámetros de los historiadores de este engaño colectivo que es la Ley de la Memoria Histórica; es muy posible que, en pleno Siglo XXI, España vuelva a caer, por segunda vez en menos de cien años, en los graves errores políticos, económicos y sociales que crearon el fermento revolucionario que acabó llevando, a nuestra nación, a la Guerra Civil. Es obvio que, todos estos que siguen amenazando, puño en alto, con llevarnos, al resto de ciudadanos, a la revolución bolivariana, que ellos pretenden hacer en la nación española; están convencidos de que lo van a conseguir, impunemente, lo mismo que los nacionalistas catalanes piensan separase tranquilamente de España, sin que nadie reacciones ante ello. Es peligroso actuar estirando demasiado la cuerda, y esto lo vengo repitiendo ya demasiadas veces, porque no se sabe hasta qué punto los ciudadanos están dispuestos a dejarse avasallar por semejantes sujetos. Tantas veces va el cántaro a la fuente...

Telecinco
'La que se avecina', desternillante parodia al independentismo catalán: 'Referéndum en el rellano'
La serie lleva a su trama una caricatura del proceso con 'Antonio Recio' cual Artur Mas
Redacción La Voz Libre 19 Octubre 2016

Madrid.- Siempre aprovechando temas de actualidad, 'La que se avecina' aprovechó este lunes para hacer una desternillante parodia del independentismo catalán con un "referéndum en el rellano" incluido. Con un 'Antonio Recio' convertido en un casi alter ego de Artur Mas, la serie retrató el proceso desde el punto de vista crítico, con humor y caricaturizando las peticiones de los nacionalistas catalanes, con argumentos incluso oídos de boca de los políticos.

Inmersos en un plan para hacer pagar a los morosos de la comunidad de vecinos más loca de la televisión, los vecinos reciben la convocatoria de una junta urgente por parte de 'Antonio Recio'. Así se iniciaba una trama en la que el pescadero aseguraba que "por las presiones a las que me he visto sometido para pagar las cuotas, anuncio la independencia del rellano del primero". Con esta paródica premisa ararancaba toda una historia capitular que parodiaba al independentismo catalán.

En una primera parte, 'Recio' exponía lso motivos que le llevaban a separarse del resto de la comunidad de vecinos, mientras los otros personajes mostraban las distintas posturas políticas. "Vecinos, en vista de las medidas de presión adoptadas por esta gentuza, me veo en la obligación de anunciar la independencia del rellano del primer piso. No pienso seguir bajo el yugo de un gobierno central que nos sangra y nos acogota", decía el personaje interpretado por Jordi Sánchez.

"Desde este momento, ejerzo mi derecho a la autodeterminación", terminaba el personaje, justo antes de que el de 'Nines' se sumase "al pulso independentista". "No es legalmente posible la secesión de un rellano. Los estatutos son intocables. La comunidad de propietarios es única e indivisible", le explicaba por su parte el personaje de 'Enrique Pastor'. "Porque tú lo digas", replicaba 'Antonio'. "No, yo no. La ley", respondía su vecino.

Tras asegurarse que había "un vacío legal" porque "a nadie se le habrá ocurrido semejante tontería", el personaje interpretado por Luis Merlo se quejaba y aseguraba que "yo no me quiero independizar", mientras 'Maite' dejaba claro que "eso tendríamos que votarlo entre todos los propietarios". Algo que se hace a continuación, votando todos los vecinos en contra. "Brote independentista sofocado", anunciaba el conserje.

Sin embargo, 'Antonio', cual Artur Mas, seguía empeñado en su idea. "Me la suda. Ya no reconozco la autoridad de esta Cámara", decía, apoyado por 'Nines'. "Yo sí, y también vivo en el primero", replicaba 'Bruno'. Por eso, 'Antonio' decidía convocar a sus vecinos de rellano a un referéndum independentista para "hacer las cosas bien". Mientras, 'Enrique' le avisaba otra vez que no tenía poder para convocar nada y 'Recio' explicaba que no lo querían porque "tenéis miedo". "Esto no tiene ni pies ni cabeza. Exijo que caiga todo el peso de los estatutos sobre él", pedía 'Enrique' mientras el personaje de 'Javi' proponía reformar los estatutos "para protegernos de chifladuras como ésta". 'Enrique' explicaba entonces que para hacer eso se necesitaba unanimidad de todos los vecinos.

El personaje de 'Doña Fina' encarnaba entonces otra de las posturas reales ante el independentismo catalán. "No hay que reformar nada. Ni p*** caso al pescadero", decía muy enfadada.

La parodia sobre el independentismo catalán continuaba poco después en el capítulo con la celebración del referéndum en el rellano. Con una mesa en la que 'Berta' y 'Coque' recogían los votos, leían los DNI de los vecinos del rellano y repasaban "el censo" del mismo, 'Antonio Recio' proclamaba que "el plebiscito ha sido todo un éxito" y que "la independencia ha ganado por unanimidad" después de que los tres vecinos del rellano votaran en la urna.

Mientras 'Enrique' avisaba de nuevo que no tenía validez alguna, 'Antonio' amenazaba al resto de vecinos, asegurando que estaban traspasando "mis fronteras" y que podría "utilizar la fuerza". "Por fin a gobernar. Si es que he nacido para mandar", decía 'Recio'.

La parodia continuaba cuando, ya independizados, el rellano del primero pedía al resto de vecinos el pasaporte para pasar "por mis dominios". El personaje de 'Recio' preguntaba a su vecina si pasaba por ahí "por negocios o vacaciones" y pedía 15 euros a modo de pase.

'Antonio' denunciaba después en el juzgado de primera instancia que quería independendizarse. Ante la noticia, los vecinos comenzaban a plantearse la posibilidad de separar el resto de rellanos para tampoco pagar las cuotas de la comunidad. Era otro de los momentos en los que las diferentes posturas políticas quedaban plasmadas en 'La que se avecina'. "Pero, ¿cómo nos vamos a independizar todos? Cundiría la anarquía y el desgobierno", replicaba 'Enrique'. "Podemos constituirnos como una federación de rellanos independientes. Habría un senado de presidentes de rellano, con un diputado por piso y se pagaría una cuota proporcional por los servicios comunes ", contestaba 'Judith'. "Es que eso ya existe. Se llama comunidad de propietarios", respondía el concejal.

Maite entonces argumentaba que "no es lo mismo porque se estaría respetando el hecho diferencial de cada rellano". "Hombre, si a uno le gusta el gotelé y a otro a no... eso ya es un hecho diferencial", apuntaba 'Coque'. "Lo que tenemos que hacer es hablar con 'Antonio'. Igual refinanciándole la deuda, abre sus fronteras", proponía 'Enrique', lo que hacía enfadar al resto de vecinos, que se mostraban en contra. "No se refinancia nada. A los independentistas lo que hay que hacer es aislarles, hacerles la vida imposible hasta que se rindan", decía 'Doña Fina' mientras 'Bruno' la animaba a presentarse a presidenta de la comunidad.

Así, minutos después, en el capítulo, el primer rellano se veía encerrado con una verja. "El portal es una zona común", decía 'Antonio'. "Para vosotros no. Os habéis independizado de la comunidad. Ahora sois inmigrantes. La independencia tiene su precio. Ahora, si queréis negociar, estamos dispuestos a escuchar", decía 'Enrique', que parodiaba así la situación que podría tener Cataluña en Europa en caso de conseguir la separación.

La trama terminaba cuando los independentistas pedían una pizza para cenar y el resto de vecinos no dejaban pasar al repartidor, al que pedían el pasaporte. 'Enrique' explicaba que los independentistas estaban en bloqueo comercial y decía a 'Antonio' que abriera las fronteras para llevarle la pizza. 'Berta' aseguraba que era hora de quitar la verja porque estaban haciendo el ridículo mientras 'Recio' se empeñaba en continuar el proceso "porque tengo una responsabilidad con mis votantes y con la historia". "¿Qué votantes? Si solo te ha votado Nines y porque le has pagado", replicaba su mujer. "Así funcionan las cosas en política", decía 'Antonio', que finalmente se decidía a negociar al ver que no tenía nada que comer.

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Pido demasiado
Gabriel Albiac ABC 19 Octubre 2016

El callejón sin salida en que agoniza el PSOE se llama Cataluña. Que es el nombre del callejón sin salida en el que está atrapada España. Ni el PSOE sobrevivirá a la escisión del PSC, ni España saldrá viva de la secesión -de aquí a un año- de la región catalana. No es bueno hacerse fantasías. Ni hay mal menor al que apostar en los posibles desenlaces de este juego. Una declaración unilateral de independencia, bajo el impulso de la ex-Convergencia, Esquerra, CUP y la complicidad de PSC y Podemos, abriría una dinámica implosiva de la que ningún territorio en España quedará al abrigo.

No hay toreo de salón aquí. En el siglo XX existen tan sólo dos precedentes: el desmembramiento del Imperio Austrohúngaro tras la Gran Guerra y la voladura de Yugoslavia tras el fin de la Guerra Fría. En la primera, germinaron las semillas del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial. La segunda nos devolvió a una lógica del genocidio que creíamos irrepetible. Quienes sueñan con la muerte apacible de una nación, sólo pueden ser o imbéciles u homicidas. El PSOE es hoy la clave de ese juego: un tablero de masacre que interioriza en sí la quiebra del Estado en Cataluña y la prolonga en los ayuntamientos y comunidades autónomas españoles que la imbecilidad (mejor que sea eso) de la difunta dirección sanchista entregó a un populismo sin más objetivo que el de hacer saltar el Estado sin estrategia alguna de recambio.

La tenaza era, entonces, tan suicida como verosímil. Se trataba de sustraerle al Estado el mayor número posible de dispositivos institucionales. Sin ni siquiera tomar su control: se delegaba eso en manos vicarias. El carácter minoritario de estas daba un plus táctico: no podrían operar sin beneplácito del PSOE. Ni los populistas colocados en Madrid y Barcelona, ni los independentistas de la Generalidad harían nada que desagradara a Sánchez. Si lo que éste quería era ser presidente, no era una táctica mala. Tenía un precio -todo lo tiene-: la extinción de la nación española. Un golpe de partido frustró el golpe de Estado. Pero ni el uno ni el otro se han resuelto todavía.

¿Qué puede hacer Iceta ahora? Romper el PSOE. Emancipando al PSC. Tiene todo a su favor: el PSC es un partido independiente, federado al PSOE. La disciplina del grupo socialista en el Parlamento no lo concierne. Así, el Comité Federal del domingo habrá de elegir entre dos trances letales: si Iceta gana, los socialistas españoles serán agentes de la secesión catalana. Si pierde, estallarán en la votación de investidura. Y sólo quedará PSOE al sur de Despeñaperros.

¿Hay alguna alternativa a eso? Sólo una, que el egoísmo de partido hace inviable. Un gobierno en coalición de PP, PSOE y Ciudadanos podría poner fin a la balcanización en curso. Dar la esperanza de sobrevivir a esta terminal crisis de Estado y de nación que la Generalidad promueve. Poner en marcha, al fin, un Estado europeo moderno, sin forales residuos feudalistas. Parece algo elemental. Pero sí, ya sé que pido demasiado.

El entorno social de ETA sigue sin repudiar la violencia
EDITORIAL El Mundo 19 Octubre 2016

La brutal agresión a dos guardias civiles y a sus parejas en Alsasua (Navarra) ha puesto de manifiesto que algunos de los peores hábitos que durante cuatro décadas alimentaron el caldo de cultivo para el terrorismo siguen aún presentes. Primero, por el matonismo y la cobardía con la que medio centenar de individuos -que la Delegación del Gobierno identificó con la izquierda abertzale- asestaron la paliza a los cuatro mientras disfrutaban de su tiempo libre. Sólo desde una atmósfera de aceptación de la violencia y de monopolio del espacio público puede entenderse un comportamiento similar. Segundo, por la reacción pueril e inadmisible de Bildu y de Sortu, brazos políticos del abertzalismo, incapaces a estas alturas de condenar los hechos sin paliativos ni subterfugios. Y, tercero, por la cobertura social que han encontrado los agresores a través no sólo del independentismo político radical sino de las personas que se concentraron en los juzgados de la localidad navarra para pedir la absolución de los arrestados.

Los hechos ocurrieron la madrugada del sábado pasado en las inmediaciones del bar Koska, en Alsasua. Un teniente y un sargento de la Guardia Civil fueron identificados como miembros de este Cuerpo por varios individuos. Primero les increparon y después les propinaron una paliza en plena calle y ante la pasividad del resto de personas. Como consecuencia de la agresión, uno de los agentes fue intervenido quirúrgicamente por una fractura en el tobillo. Y tanto él como las dos mujeres quedaron hospitalizados. El ministro del Interior descartó un eventual retorno de la kale borroka y atribuyó la agresión a un delito de odio.

Pero, con independencia de las consecuencias penales que se deriven, lo cierto es que los hechos acreditan que el consentimiento social que permitió a ETA extender su terror durante 42 años continúa sin ser erradicado. Esto explica, tal como contamos hoy en nuestras páginas, las trabas que en la práctica encuentran las fuerzas de seguridad del Estado para realizar su labor en municipios como Alsasua. El rechazo de una parte de sus ciudadanos a la Guardia Civil indica hasta qué punto la patología social y el odio en los que ETA ancló su delirio aún no han sido laminados.

La agresión a los dos efectivos del instituto armado es un residuo de la kale borroka que antaño permitió a la banda terrorista amedrentar a la sociedad vasca y navarra a través de sus satélites callejeros. Es, además, una prueba fehaciente del ambiente de intolerancia que aún anida en estos territorios. Y ello fruto de dos factores: la mitificación de ETA por parte de los grupúsculos que tratan de blanquear la execrable ejecutoria de ETA y el amparo que aún hoy reciben de las formaciones herederas de Batasuna. Es cierto que Geroa Bai -la rama navarra del PNV- ha condenado los hechos. Sin embargo, Bildu no quiso sumarse a la condena del Ayuntamiento de Alsasua. Un escrito que sí rubricó el edil socialista, aunque fue desautorizado por su partido porque el escrito incluía una crítica a la "presencia masiva" de la Guardia Civil en esta población. Además, el Congreso aprobó ayer una declaración de apoyo a los guardias civiles con los votos en contra de Bildu y ERC, y la abstención de la antigua Convergència.

Dejando a un lado el preocupante contagio del independentismo catalán de las posiciones más extremas del nacionalismo vasco, la realidad es que mientras los líderes abertzales no envíen un mensaje claro de repudio, su entorno social seguirá sin rechazar la violencia. Este jueves se cumplirán cinco años desde que ETA anunció el cese definitivo de la actividad terrorista. La banda criminal ha sido derrotada por la acción del Estado de Derecho. Pero quedan rescoldos sin sofocar. Y uno de los más repugnantes se traduce en la fanática conducta de aquellos sujetos que, aupados en la onda expansiva del chantaje de ETA, siguen practicando y justificando la violencia física.

Culpables por acción y omisión
Editorial OKDIARIO 19 Octubre 2016

La verdadera categoría de los representantes políticos se pondera mejor que nunca en los contextos de división, violencia y dificultad. Es entonces cuando los líderes, aquéllos que poseen la naturaleza precisa y la formación necesaria, dan un paso adelante y se enfrentan a los problemas de la realidad tratando de cambiarlos a base de ejemplo y valentía. Algo así cabría esperar tras los graves hechos del pasado sábado en Alsasua, cuando 60 abertzales agredieron de manera salvaje a dos guardias civiles y a sus respectivas parejas con los agravantes de la premeditación y la cobarde superioridad numérica. No obstante, y por desgracia para Navarra y España, toda esta infamia no ha sido suficiente para que las distintas formaciones se hayan unido en una condena sin matices. Salvo excepciones, la connivencia parcial o total con lo sucedido ha colonizado discursos y reacciones. Esa ambigüedad convierte a sus protagonistas en culpables por acción u omisión.

Resulta especialmente execrable el comportamiento del PSN-PSOE en Alsasua. Un partido que debería imponer cordura constitucional y sentido de Estado ha firmado una declaración en contra de “la presencia de la Guardia Civil” en la localidad y, lo que es peor, en alianza con los proetarras de Geroa Bai y los podemitas de Goazen Altsasu. Una prueba más de que el Partido Socialista necesita cuanto antes una dirección fuerte y estable a nivel nacional que impida este tipo de dislates. Decepcionante también es la postura de la presidenta de Navarra. Uxue Barkos ha sido incapaz de rechazar la vileza de sus socios de Bildu, que han calificado este atentado civil como una mera “pelea de madrugada”. Lejos de romper cualquier tipo de relación política con ellos, Barkos les echa un capote en forma de silencio e incluso se atreve a decir que “no es un ataque a la Guardia Civil como institución”. Algo totalmente falso si tenemos en cuenta el documento de la vergüenza firmado por PSN-PSOE, Geroa Bai y Goazen Altsasu contra la presencia de la Benemérita en el lugar de los hechos.

El Partido Popular de Navarra hace muy bien en reclamar la comparecencia de Uxue Barkos en el Parlamento regional para que valore lo ocurrido este pasado fin de semana en Alsasua. Resulta imprescindible saber quiénes están del lado de la democracia y quiénes son incapaces de desmarcarse de los violentos y sus maneras represivas. Un carro, al que por cierto, también se han subido los catalanes de ERC, incapaces, junto a Bildu, de condenar en el Congreso de los Diputados el ataque radical de la localidad navarra. La división es uno de los peores males para un país. Políticos y jueces tienen la responsabilidad de hacer valer de un modo riguroso tanto la razón como la ley para fortalecer así la unidad del Estado que representan.

ETA: palizas y referéndums
RAÚL DEL POZO El Mundo 19 Octubre 2016

La atrocidad de Alsasua confirma, una vez más, que los jindones del separatismo siempre atacan por la espalda, ya sea con pipas, con hostiones o con referéndums ilegales. El intento de linchamiento del Bar Koxka a dos txakurras y a sus compañeras prueba que sigue incubándose el huevo de la serpiente en las ensoñaciones de los gudaris. Crece el miedo, nadie se movió en la resaca para parar la paliza; quizás por ese convencimiento de que avanza la insurrección separatista coincidiendo con el bloqueo de los partidos en la formación de una mayoría, en vísperas de un Gobierno decrépito: situación ideal para que sigan atacando la Constitución por las paletillas.

Con una nación en almoneda y la cursilería cantonalista, pintoresca y suicida de cuatro o cinco regiones de España, el ciempiés del separatismo se ha metido ya en el Gran Palacio de San Jerónimo y ha estado a punto de formar Gobierno con el cobarde silencio de los felones. Madrid, la ciudad otra vez más bombardeada, donde colocaron 44 coches-bomba cuando la muerte nos espiaba desde las equinas, descubre ahora que asesinaban para ser concejales o diputados o para que se les pague una pensión.

Como recuerda Miguel Ángel Mellado en su riguroso y espléndido libro El hijo de todos, es urgente reavivar el espíritu de Ermua y cita a Cicerón para afirmar que "la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio y el olvido". Escribir de ETA da náuseas, pero no hay más huevos que hacerlo porque cada palabra tiene su repercusión y cada silencio, también. Sartre consideraba a Flaubert responsable de la represión que siguió a la Comuna porque no escribió un sola palabra para impedirla. "Se dirá -escribe el bisojo- que no era asunto suyo. Pero, ¿es que el proceso de Calas era asunto de Voltaire? ¿Es que la condena de Dreyfus era asunto de Zola?". Como se deduce por el libro de Mellado, los muertos de ETA no han hecho más que escribirnos cada día. El porvenir también está hecho con lo que escriben los contemporáneos. Una época, como un hombre, es ante todo un futuro y hay que avisar cada día que las pistolas pueden volver si sigue la frivolidad y el oportunismo de algunos partidos.

En la presentación de El hijo de todos, Mayor Oreja -ha pasado a la clandestinidad del poder popular- declaró que no cree que hayamos derrotado a ETA y que la ruptura de España avanza sin control. Habría que preguntarse que, si odian tanto a esta nación, para qué defenderla, pero enseguida surge la respuesta. El etnicismo de campanario, la peste del chauvinismo, el provincianismo fatuo, no sólo quiere acabar con la idea de España, sino con la idea de Europa. El nacionalismo que devoró el continente se apoya ahora en la fragmentación socialista y en la ascensión populista. La historia de El hijo de todos nos recuerda que la de Miguel Ángel Blanco fue la muerte número 791 de las 858 causadas por ETA, muchas de ellas en Madrid. Para ellos, el enemigo.

Historias de Alsasua
Liberal Enfurruñada okdiario 19 Octubre 2016

Alsasua es un pequeño municipio navarro, de poco más de 7.000 habitantes, ubicado en el valle de la Burunda, a menos de 6 kilómetros de la provincia de Guipúzcoa, los mismos que les separan de la de Álava; más cerca de Vitoria que de Pamplona. Hasta mediados del siglo XX Alsasua apenas llegaba a los 3.500 habitantes, pero en 1956 se trasladaron allí, desde Irún, los talleres del vasco Sunsundegui, dedicados al mantenimiento de trenes de Renfe, y eso duplicó su población, básicamente por la llegada de extremeños que transformaron su economía rural en industrial. Hoy muchos de los habitantes del pueblo son hijos y nietos de aquellos esforzados trabajadores extremeños. En los años 80 su alcalde era del PSOE, en los 90 cambió al PNV y ya a partir de 1999 ha sido gobernada por independentistas vascos de Euskal Herritarrok, Aralar, Nafarroa Bai y Bildu, siendo desde hace un par de años regida por Geroa Bai con el apoyo de EH-Bildu. Los abuelos extremeños del PSOE, los hijos del PNV y los nietos… los nietos se dedican a dar palizas a guardias civiles y a sus novias.

La novedad de estas palizas a guardias civiles y a sus novias es que ahora, gracias a Dios, y al esfuerzo de años de exitosa lucha contra el terrorismo de nuestros policías y guardias civiles, no los asesinan. Como cuando el 9 de enero de 1980 ametrallaron en Alsasua al ex guardia civil Sebastián Arroyo. O cuando, en diciembre de 1988, lanzaron cuatro granadas contra el cuartel de la guardia civil de Alsasua, arrancando una pierna con una trampa bomba al cabo José Aguilar García, mientras rastreaba los alrededores. También es novedad que han pasado de las agresiones “virtuales” de los últimos años, a las agresiones reales. Porque de agresiones deben calificarse las que se producen cada año en ese aquelarre al que llaman ‘Ospa Eguna’, con el visto bueno, y supongo que hasta la sonrisa cómplice, de nuestros jueces más progres.

El ‘Ospa Eguna’, que se traduce del vascuence como ‘El día de la huida’, es un acto organizado cada año por los independentistas alsasuarras –entre ellos los dos detenidos por la paliza a los guardias civiles- la semana antes de sus fiestas patronales. En él exigen la expulsión de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado del País Vasco y Navarra. Y lo hacen pateando, quemando y ahorcando a muñecos que representan a guardias civiles, y parodiando a S.M. el Rey, desde el balcón del ayuntamiento, con distintivos nazis, amparados por los dirigentes consistoriales. En uno de esos aquelarres, la entonces alcaldesa, Garazi Urrestarazu de Bildu, se dirigió a los miembros de la Benemérita, diciendo: “Hijos de puta, me cago en vuestra calavera”. Y todos sabemos que cuando los de Bildu hablan de calaveras no lo hacen metafóricamente. Pero el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz –qué guapo y qué moderno- archivó la causa contra la alcaldesa abertzale al considerar que pudo ser de “mal gusto” pero “inocua”. Tan “inocua” era la amenaza, que sus cachorros de fieras sarnosas la han llevado a la práctica. Unos señalan y amenazan y otros actúan y golpean; como han hecho siempre.

Todos tenemos amigos o familiares guardias civiles, los conocemos y por eso los queremos y respetamos. Sabemos cómo se sacrifican hasta límites inhumanos por nuestro bienestar y seguridad. Y también todos conocemos a los perros abertzales; esos nietos de extremeños, avergonzados de unos orígenes “maquetos” de los que deberían estar más que orgullosos. Todos sabemos distinguir la verdad de la mentira y el bien del mal. Yo estaré siempre del lado del bien y de la verdad y por eso, sin la menor duda, condeno el odio que amarga las entrañas de esos malnacidos hijos del diablo, a los que algunos jueces, guapos y modernos, permiten total impunidad.

'El procés seguirá pese a las resoluciones judiciales'
Gerona, Badalona, Barcelona… La impunidad da alas a la desobediencia
La decisión de abrir los ayuntamientos el 12 de octubre, la negativa a declarar ante un juez por colgar una 'estelada' en el consistorio o a responder a una petición de información de la subdelegación del Gobierno son sólo algunos de los ejemplos de la desobediencia que se ha desatado en Cataluña ante el inmovilismo de Mariano Rajoy.
R. Moreno gaceta.es 19 Octubre 2016

“El procés seguirá adelante pese a las resoluciones judiciales”. Así lo han advertido este martes la portavoz de Junts pel Sí, Marta Rovira, y la presidenta del grupo de la CUP, Mireia Boya, un día después de que la fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, ordenara a la fiscalía catalana que se querelle contra la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, por prevaricación y desobediencia al Tribunal Constitucional (TC).

Lo han hecho en un acto en los jardines frente al Parlament, flanqueadas por diputados de ambos partidos, donde se han reafirmado en la defensa de las instituciones catalanas y de todos los políticos "perseguidos" por la justicia a causa del procés, en el que algunos diputado ‘cuperos’ han exhibían camisetas con el lema Sense por (Sin miedo).

Boya ha enfatizado que "ningún tribunal o fiscalía podrá parar la hoja de ruta" separatista y ha señalado que "la desobediencia es el único camino real" para lograr la secesión frente a "prácticas oscuras" del Estado que, ha dicho, "remiten a regímenes totalitarios". "No tenemos miedo", ha subrayado.

Por su parte, Rovira, ha evitado la palabra desobediencia porque "cada uno pone el nombre que quiere", pero ha dejado claro que los diputados de JxSí "seguirán haciendo el trabajo" porque se deben "al mandato democrático" de llevar a Cataluña a la independencia.

"Pese a querellas de fiscalías, pese a los tribunales, pese al Gobierno del PP cumpliremos con el mandato democrático", ha avisado la secretaria general de ERC.

Crítica con que el Gobierno haya adoptado la "rutina" de convertir un asunto "político" en un "expediente judicial", Rovira ha remarcado que "no hay otra alternativa que no pase por el referendo para construir la república catalana".

Lo cierto es que el Gobierno de Mariano Rajoy no ha hecho otra cosa que esconderse tras el TC frente al desafío separatista, pese a que podría aplicar el artículo 155 de la Carta Magna, como reclama VOX, que considera que 'el único gobierno legítimo será el que detenga a Puigdemont'. Entre los últimos episodios de inmovilismo destaca, por ejemplo, cuando el Parlament catalán aprobó que el referéndum, con o sin el aval del Estado, se celebrara, como muy tarde, en septiembre de 2017, y el desafío no recibió respuesta alguna desde el Gobierno aunque conocía las intenciones de los separatistas.

Así las cosas, el president catalán se plantó el pasado 10 de octubre en Madrid para desafiar esta vez con la ruptura de España desde la capital y mofarse de la inoperancia de Mariano Rajoy, que precisamente ha sido la que ha normalizado la rebelión.

A que los diputados de la Junts pel Sí y la CUP se hayan conjurado para seguir adelante con el procés, se suma también que este martes el pleno de la Diputación de Girona ha aprobado por unanimidad respaldar a los encausados por la consulta del 9N. Cabe destacar que la iniciativa ha contado con el voto favorable del PSC, que ha sido elogiado por representantes de otros grupos por su postura.

La moción, presentada por CiU, ERC, IdS y CUP expresa su rechazo a las penas propuestas para el expresidente de la Generalitat Artur Mas y para las exconselleras Irene Rigau y Joana Ortega por el 9-N. El apoyo se ha hecho extensivo al también exconseller y actual diputado en el Congreso Francesc Homs, así como a Carme Forcadell, y a otros implicados en casos relacionados con el procés separatista como el concejal Joan Coma (Vic) o la alcaldesa de Berga, Montse Venturós.

Durante el turno de palabra, los diferentes portavoces han aludido también al respaldo a los ayuntamientos que han recibido un requerimiento de la Subdelegación del Gobierno por haber abierto durante la festividad del pasado 12 de octubre.

Entre ellos está el de Badalona, donde seis de los concejales del actual equipo de Gobierno -integrado por una coalición de CUP y Podemos, ICV-EUiA y ERC desobedecieron al juez y abrieron sus puertas el día de la Fiesta Nacional.

Además, ese día el concejal José Antonio Téllez escenificó a las puertas del Ayuntamiento cómo rompía en pedazos el auto judicial del juez de lo contencioso, en un gesto desafiante con el que oficializaban la decisión del consistorio de desoír la orden judicial.

Los seis ediles -Guanyem Badalona en Comú y ERC- han sido citados a declarar los días 25 y 26 de octubre como investigados por un delito de desobediencia, a raíz de la denuncia que presentó el PP badalonés. han sido citados a declarar los días 25 y 26 de octubre como investigados por un delito de desobediencia, a raíz de la denuncia que presentó el PP badalonés.

Aunque el caso más mediático ha sido el de Badalona, los subdelegados del Gobierno en Barcelona, Tarragona, Lleida y Gerona han enviado una solicitud de información a 58 ayuntamientos para tener la confirmación oficial sobre si abrieron sus puertas el pasado 12 de octubre. Hubo decenas de consistorios que no cerraron durante la Fiesta Nacional.

Por su parte, los alcaldes de Celrà, Verges, Mieres y Viladamat, cuatro municipios de Gerona gobernados por la CUP, ya han anunciado que no atenderán a esta petición. La consideran “absurda” porque es de “dominio público” que el día 12 no hicieron fiesta.

Además, el Ayuntamiento de Viladamat ha decidido enviar la bandera de España a la delegada del gobierno en Cataluña, María de los Llanos de Luna, “en vista del poco uso” que le dan.

En una carta dirigida a la política del PP, el Consistorio ha sentenciado que “nunca más” volverá a ondear en el municipio.

La alcaldesa de Berga humilla a la justicia 'españolista'
Por su parte, la alcaldesa de Berga (Barcelona), Montse Venturós (CUP), ha plantado este lunes por segunda vez al juez que le había citado como investigada por mantener la 'estelada' en la fachada del Consistorio durante las elecciones catalanas del 27S y las generales del 20D, en un acto que ella misma califica de "desobediente".

El titular del juzgado de instrucción número 1 de Berga la había citado, después de que el pasado 5 de abril la alcaldesa también plantase al magistrado y no se presentase a declarar cuando la citó por primera vez como investigada por un delito electoral, por no haber hecho caso de los requerimientos de la Junta Electoral Central de retirar la bandera independentista del balcón del Ayuntamiento.

"Hoy volveré a desobedecer y no iré al juzgado, sino que declararé ante el pueblo, que es a quien me debo", había anunciado a través de un comunicado del Ayuntamiento.
"Como representante del equipo de gobierno de la CUP de Berga, reitero mi voluntad de no esquivar el desafío del Estado. La independencia la conquistaremos demostrando que la legitimidad de las urnas quiere ser silenciada por una legalidad que ya solo acepta una minoría y, por lo tanto, yo como alcaldesa, me debo al pueblo y esto es lo que haré, respetar la decisión del pueblo", ha alegado.

El próximo 9 de noviembre se cumplirá un año desde que el Parlament consumase su sedición y Moncloa se escondiera en el TC. Aquel día, con los votos de Junts pel Sí y la CUP, la cámara catalana aprobó la resolución que marcaba el inicio del proceso de ruptura de Cataluña con el Estado. En aquella declaración ya se hacía hincapié en "no supeditarse a las decisiones de las instituciones del Estado", pero, claro, el Gobierno se limitó a anunciar un recurso de inconstitucionalidad y ahora estas instituciones sufren las consecuencias de su inacción.
 


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