AGLI Recortes de Prensa   Viernes 28  Octubre  2016

Subirá el gasto público
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital  28 Octubre 2016

Prepare la cartera, amigo contribuyente, y bienvenido a un mundo con muchos partidos en el que ninguno es liberal.

Rajoy va ser de nuevo presidente del gobierno español. Ha costado un año y un deterioro evidente del sistema político, forzado al máximo hasta conseguir que el parlamento se ajuste al candidato, en lugar de lo contrario. Ya lo ha conseguido: con los 137 diputados del PP y los 32 de Ciudadanos no alcanza la mayoría parlamentaria absoluta, pero la abstención de los diputados socialistas abre la vía a Rajoy para formar un nuevo gobierno. Se duda ahora si será un gobierno estable, si durará meses o años; todo hace pensar que no. Tampoco es fácil saber qué política hará el nuevo gobierno, con un programa de investidura y un pacto parlamentario escasamente concretos, que llegan poco más allá de la apelación a la necesidad de que España salga del impasse político e institucional. Poco se sabe, por tanto, pero hay algo que podemos dar por seguro: el gasto público aumentará, y probablemente no lo hará en una medida escasa, sino que crecerá mucho. Prepare la cartera, amigo contribuyente, y bienvenido a un mundo con muchos partidos en el que ninguno es liberal.

Más del 44 por ciento del PIB español está en poder del Estado, según datos de la OCDE del 2014. Ahí van las pensiones, los hospitales, las universidades públicas, los funcionarios públicos de todas las administraciones, etc. De cada 100 euros, 44 los maneja el sector público, quien evidentemente los extrae de los impuestos que pagan los ciudadanos. No partimos, por tanto, de un gasto público bajo, sino alto, muy alto. Sobre él va a haber una presión constante al alza. Lo poco que el Congreso le apruebe al gobierno de Rajoy va a costar mucho a todos, porque tanto Ciudadanos como el PSOE van a poner siempre como condición que haya más gasto, más servicios públicos, más subsidios. ¿Alguien imagina al Partido Socialista o a Ciudadanos supeditando su apoyo al gobierno a que éste reduzca subvenciones o elimine gratuidades financiadas con impuestos? El PSOE no lo hará, y menos aún con la extrema izquierda de Podemos vociferando en tono revolucionario a su lado. Ni tampoco lo hará Ciudadanos, que pudo haber sido un partido medianamente liberal, pero que eligió ser un partido socialdemócrata más. Basta ver el pacto que suscribió con el PP para permitir la elección de Rajoy.

Pero el propio PP no tiene en este momento un proyecto político de reducción del gasto público. Desde que Rajoy asumió el liderazgo de su partido se dejó de lado la política de libertad económica y responsabilidad individual. El máximo nivel de gasto público como proporción del PIB se alcanzó precisamente en estos años de gobierno de Rajoy, en 2012, cuando llegó al 48 por ciento.

Si el PP tuviera un proyecto político firmemente anclado a las reformas y a la reducción del gasto, podría en algo aguantar la presión de los demás partidos. En 1996 José María Aznar también arrancó un período de gobierno con una precaria minoría y un incierto apoyo parlamentario. Tenía, sin embargo, un proyecto político liberal sólido y explícitamente defendido: bajar impuestos, privatizar y reformar. Al empezar su gobierno el gasto público era un 43% del PIB. Cuando se marchó lo había reducido a un 38%. Cinco puntos menos de peso del sector público, y cinco millones más de empleos creados en esos mismos años: ese fue el resultado de las reformas y de la austeridad.

Se cierra ahora una legislatura en la que Rajoy ha tenido una amplísima mayoría parlamentaria, suficiente para haber aprobado las profundas reformas que España necesita. No se han hecho, con excepción de la reforma del mercado de trabajo. Se ha perdido el tiempo a la vez que se desdibujaba el proyecto político. Ahora, a merced de una izquierda con capacidad para imponer más intervencionismo estatal y mayor gasto público, ha llegado el momento de ver las consecuencias.

Rajoy, de vergüenza
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  28 Octubre 2016

Ayer fue otro día triste para la democracia en España, preludio de otros peores que, sin duda, llegarán. Anteayer, en un discurso felizmente breve -es absurdo que los parlamentarios sigan hablando porque les queda tiempo, si ya no tienen nada que decir- Rajoy estuvo bien, a ratos muy bien, mostrando los números reales de la economía española y ahorrándose el triunfalismo grotesco que acostumbra. Pero ayer, en el debate propiamente dicho, Rajoy estuvo de vergüenza. Que no se ensañara con Antonio Hernando era natural, ya que le deberá la Presidencia el sábado, pero está claro que Rajoy lamenta no llevarnos de nuevo a votar, para acabar con el PSOE en beneficio de los matones de Podemos y para no lamentar cada sílaba, no diré palabra, que tiene que pronunciar para agradecer el apoyo a Rivera, el único que ayer no mereció un suspenso en expresión oral o la aplicación de la mitad del Código Penal.

Puede discutirse si para España es bueno que desaparezca el PSOE. Lo intolerable es que un matón, cuya harka pretende cercar el Congreso, diga que hay más delincuentes en la Cámara que fuera, lo personalice en casos del PP que ni siquiera están juzgados y Faemino y Mariano hagan chistes de Barrio Sésamo con el matón. Alguien le dijo en la pasada y fallida investidura, cuando llamó organización criminal al PP, que coleguear con el matón es graciosísimo, así que ayer ¡hasta se tomó a broma el SMS a Bárcenas!

Es una vergüenza que ayer tuviera que ser Rivera -otra vez- el que, en un cuarto de hora extraordinario (luego se pasó de faena) defendiera el honor de la Nación, de la Transición, de la democracia y del propio PP, porque a Rajoy sólo le preocupa que le llamen indecente a él. A su partido le pueden llamar lo que sea porque, en el fondo, lo desprecia tanto como lo odia el matón, cuyo programa, recuérdese, es la destrucción del régimen constitucional (no sólo del PSOE) gracias a las televisiones de Soraya y los ayuntamientos de Snchz. Con esas dos bazas, el matón puede ganar.

A veces, en política, hay milagros. La Transición fue uno de ellos. Tal vez Rivera pueda enderezar el rumbo de este calamar con hechuras de percebe, fascinado por Koleta Borroka. Pero si, como ayer, el PSOE se acompleja y el PP se rinde ante Podemos, habrá que ir actualizando el refrán: Por San Juan, las urnas verás.

Imposturas
Emilio Campmany Libertad Digital  28 Octubre 2016

Todos los dirigentes políticos han demostrado que el bien de España no es lo que les mueve.

Hoy, jueves, hemos asistido a una fiesta de disfraces en la que cada cual ha fingido ser lo que cree que nos gustaría a los electores que fueran. Rajoy es ahora el hombre del consenso y el diálogo, ese mínimo común divisor donde todos se pueden encontrar y pactar una política coherente que permita a España seguir siendo el gran país que dicen que es. La realidad es que Mariano Rajoy está dispuesto a firmar el acuerdo que sea, pactar la ley que haga falta, suscribir la transacción que se le proponga con tal de seguir siendo presidente del Gobierno. Que el tal acuerdo, ley o transacción convenga o no a España a la luz de su ideario es irrelevante.

El PSOE dice que se abstiene no por hacer a Rajoy presidente del Gobierno sino por el bien de España. Otra colosal mentira. Lo hace exclusivamente con el fin de evitar seguir perdiendo escaños. Su propósito es, inmediatamente después de haber investido al candidato, oponérsele con todas sus fuerzas para evitar que Podemos le levante la merienda y se convierta en la única alternativa al PP. Viendo lo que está dispuesto a hacer Rajoy con tal de hacerlo como presidente, y viendo la actitud del PSOE, podría darse la paradoja de llegar Rajoy a defender el programa del PSOE y los socialistas votar en contra por ser Rajoy el que pretende ejecutarlo.

Pablo Iglesias se arroga el papel opositor alegando ser el único de entre los cuatro partidos de ámbito nacional que va a votar no, cuando tiene al menos tanta responsabilidad como el PSOE en que sea investido Rajoy, tras haberse negado a hacer lo propio con Pedro Sánchez. Naturalmente, lo que quiere este maestro Ciruela, que se cree un sabio por saber lo que es la cruz de Borgoña, es apoderarse del electorado del PSOE tras forzar a los socialistas a figurar como aliados del PP. Lo gracioso es que, si la oposición que piensa hacer va a consistir en llamar "delincuentes" al resto de los diputados, hará la oposición que quiere Rajoy, una tan atrabiliaria que obligará a los electores de derechas a seguir votando al PP, aunque haga política de izquierdas, con tal de cerrar el paso a este Lenin de pitiminí.

Por último, Albert Rivera ha dicho por enésima vez que no le gusta Rajoy, pero que, dado que es el candidato que legítimamente le ofrecen los del PP, no tiene más remedio que apoyarle por el bien de España y por haber aceptado sus condiciones, un programa de izquierdas que apenas se aleja unos milímetros del de Podemos. Dos mentiras en una. Nada le obligaba a aceptar a Rajoy, ya que legal y legítimamente podía haber exigido otro candidato. Tampoco es cierto que su vergonzante respaldo esté persiguiendo el bien de España. Lo que busca es evitar unas terceras elecciones, donde perdería buena parte de los escaños que hoy tiene.

Los cuatro, pues, tienen dos cosas en común. Que todos han justificado lo que hacen apelando al bien de España y que a los cuatro el bien de España les importa menos que el propio.

La investidura del esperpento
Guillermo Dupuy Libertad Digital  28 Octubre 2016

El único sostén del Gobierno va a ser un partido con el que el Ejecutivo no tiene nada que cumplir porque no ha llegado a ninguna clase de acuerdo.

Erradicada la única posibilidad que se había abierto en España de desatascar de verdad la situación de interinidad que formalmente arrastra desde hace casi un año –la convocatoria de unas terceras elecciones en las que todos los sondeos ya auguraban una mayoría absoluta al PP y a Ciudadanos–, asistiremos este domingo a la investidura del esperpento. No otro calificativo merece un Gobierno que no va a estar en manos de quien lo preside sino en manos del principal partido de la oposición, que, para colmo, actualmente está descabezado y bajo la dirección de una gestora.

Por mucho que la desatada euforia de los partidarios del "Gobierno cuanto antes" nos lo oculte, recordemos que no estamos ante un Gobierno de coalición entre dos partidos incapaces de gobernar pos sí solos, ni siquiera ante un Gobierno fruto de un acuerdo de legislatura o de un simple pacto de estabilidad con algún partido de la oposición. Asistimos a la investidura de un presidente al que sólo apoya una minoría del Legislativo gracias a la abstención de un partido que no quiere llegar a ninguna clase de acuerdo con el Gobierno y que tan sólo ha evitado que exista en España un Gobierno que pueda verdaderamente gobernar.

Se equivoca de plano Albert Rivera cuando le dice a Rajoy: "Si usted no cumple [con Ciudadanos], esto puede durar muy poco". Con la abstención del PSOE a las iniciativas del Gobierno, Rajoy puede gobernar los cuatro años de legislatura aun teniendo en contra al resto de la oposición, incluido Ciudadanos. Pero sin la abstención del PSOE de nada le servirá a Rajoy cumplir a rajatabla todo lo pactado con Ciudadanos, ni el apoyo de esta formación, pues los resultados electorales del 26-J hacen, sencillamente, irrelevante el apoyo o la oposición de este partido al Gobierno.

El esperpento que va a constituir esta legislatura no depende, por tanto, de lo poco o de lo mucho que dure, sino del hecho de que el gran sostén del partido en el Gobierno –en realidad, su único sostén– va a ser un partido con el que el Ejecutivo no tiene nada que cumplir porque no ha llegado a ninguna clase de acuerdo.

No digo yo que el carácter acomodaticio de Rajoy, que algunos ahora quieren hacer pasar por habilidoso maquiavelismo, o que su falta de principios, que algunos presentan como inteligente elasticidad y apego a la realidad, vaya a ser un obstáculo para lograr una larga legislatura. Pero esta legislatura va depender en todo momento de lo que siempre dependió la investidura de Rajoy: de la abstención del PSOE.

Dicen que Dios escribe recto con renglones torcidos, y la misma realidad, ciertamente, está muchas veces plagada de paradojas. Dudo mucho, sin embargo, de que de este "Gobierno cuanto antes" surja algo más que una lamentable y decadente pérdida de tiempo.

Iglesias vive en una guerra civil
OKDIARIO  28 Octubre 2016

Pablo Iglesias es el anacronismo hecho político. Su prédica guerracivilista —cargada de palabras como ‘lucha’, ‘combate’ o ‘miedo’— las maneras faltonas, el tono crispado y la expresión corporal violenta es la cansina retahíla que define cada una de sus comparecencias en el Congreso. Un perfil que, de tan rancio, resulta casi arcaico en pleno siglo XXI. Más propio de los populismos que cercenan la libertad de muchos países latinoamericanos que de una nación que, tras el milagro económico de los últimos cuatro años, es referencia en la Unión Europea. El secretario general de Podemos ha tenido un comportamiento innoble en la sesión de investidura de Mariano Rajoy. Mientras los líderes de las principales formaciones constitucionalistas —PP, PSOE y C’s— se afanaban en un debate crítico pero constructivo, el secretario general de Podemos ha obviado cualquier problemática del día a día para erigirse como protagonista de la escena a base de insultos y ofensas. Recursos que se han vuelto del todo inaceptables cuando ha llamado “delincuentes” a los diputados del resto de fuerzas.

La Cámara Baja en particular, y la política en general, no merecen un representante tan obsesionado con la confrontación, dique insalvable para el desarrollo de las sociedades. De alguna manera, parece como si el líder de Podemos estuviera alentando a sus seguidores de cara al asalto del Congreso del próximo sábado. Afortunadamente, y lejos de chantajes callejeros, entre las nuevas fuerzas políticas hay un rincón para el sosiego y el sentido de Estado. Como suele ser habitual, ante los gritos y el show de Iglesias se antepone la mesura de Albert Rivera. Mientras el populista recordaba a las Brigadas Internacionales y apelaba a 1936 —inicio de la Guerra Civil— el presidente de Ciudadanos defendía el imprescindible legado de la Transición y ponía en valor a representantes tan dispares como Adolfo Suárez o Santiago Carrillo. Una forma óptima de marcar la senda por donde debe transitar España: lo mejor de nuestro pasado como base del futuro. Un horizonte donde, en ningún caso, cabe la frivolidad populista y la peligrosa veleidad de sus representantes.

El discurso incendiario que amenaza la legislatura
Si la política es el arte de lo posible, es necesario crear un clima de entendimiento. Justo lo contrario de lo que pretenden quienes quieren convertir el Parlamento en un vodevil
Carlos Sánchez El Confidencial  28 Octubre 2016

Willie Stark, el atrabiliario protagonista de 'Todos los hombres del rey', una célebre película de 1949 que retrata la inmundicia de un gobernador corrupto en la América profunda, sostenía que si un político era capaz de decir algo muy alto y muchas veces, la gente acabaría por creerle. Stark convertía todo lo que tocaba en una trifulca, y eso explica que el personaje haya pasado a la historia del cine como el paradigma del político marrullero.

Parece obvio que esa es la estrategia de Pablo Iglesias: intentar desquiciar al adversario político para convertir el hemiciclo en un ring. O en un vodevil, como se prefiera. Lo intentó en los pasados debates de investidura con algún éxito (la cal viva y otras lindezas dirigidas a la dirección del Partido Socialista para que reventara), y ayer pretendió hacer lo mismo. Pero con menos éxito.

Los partidos con vocación mayoritaria, PP, PSOE y Ciudadanos —esos que él llama de forma despectiva la Triple Alianza— están ya vacunados. Y eso explica que Iglesias forme hoy parte del espectáculo parlamentario. Una especie de personaje del club de la comedia. Como esos chistosos que se invitan a una fiesta para que se luzcan y hagan gracia. Una forma verdaderamente lamentable de malgastar tanta ilusión depositada honestamente por cinco millones de ciudadanos en un grupo parlamentario del que se esperaba una nueva forma de hacer política. Ninguno de los partidos de izquierda que han nacido en Europa en los últimos años —en Portugal, en Alemania, en Grecia…— cumple hoy ese papel de bufón.

La estrategia de Iglesias, sin embargo, puede parecer intelectualmente ridícula. Pero, sin duda, es probable que sea electoralmente eficaz. El PSOE corre el riesgo de quedar atrapado en una especie de pinza entre los partidos del centro derecha —PP y Ciudadanos— y Podemos, lo que llevaría al nuevo secretario general a querer competir con Iglesias en el terreno del lerrouxismo.

Este es, en realidad, el gran riesgo que tiene por delante la política española. La posibilidad de que la actual legislatura (que tanto ha costado arrancar) se convierta en una especie de ensayo general de otras elecciones, lo cual llevaría al país a un estado de incredulidad general. Máxime cuando los vientos de cola de la economía (tipos de interés extraordinariamente bajos, petróleo barato y déficit desbocado autorizado por Bruselas) no van a durar siempre, lo que obligará, en algún momento, a atender cuestiones que hoy están orilladas, como la productividad o el papel de España en la nueva economía digital. En definitiva, el debate que se espera en un Parlamento, y no el arrabalero con tintes casposos.

Rajoy, a la defensiva
Rajoy puede tener la tentación de hacer justo lo contrario que Iglesias. Aparecer ante la opinión pública como el único líder sólido y templado, lo que le llevaría a no asumir riesgos y regodearse en ese carácter marcadamente conservador que forma parte de su ADN político. O dicho de otra manera, su estrategia puede ser actuar a la defensiva sin ofrecer alternativas reales más allá de abanderar lo aprobado en la pasada legislatura con el mantra de su utilidad.

El PP, incluso, puede tener el incentivo de tensar el Congreso —como ayer hizo de forma innecesaria el portavoz Hernando— para que una parte de la opinión pública visualice que Podemos es la auténtica oposición de izquierdas, lo cual sería, igualmente, un desastre.

Iglesias dice que "hay más delincuentes dentro que fuera del Parlamento" y Cospedal le llama "sinvergüenza"

Las consecuencias serían terribles. Entre otras cosas porque no se entiende la política si no es desde la audacia de los cambios, algo que forma parte de los sistemas políticos de las naciones más avanzadas.

Este bloqueo llevaría necesariamente a una especie de 'impasse' político impropio de un país con problemas de vertebración territorial, y que hoy todavía está lejos de superar los desastres económicos y sociales causados por la recesión. La ausencia de propuestas innovadoras sobre qué hacer con el carajal autonómico que se avecina, en este sentido, no es la mejor manera de comenzar una legislatura. De nuevo, el Rajoy más conservador que avanza, como alguien dijo, sin moverse.

España, sin embargo, no está abocada a ese escenario. Dependerá de la madurez de la clase política. Y el PSOE haría mal en intentar competir con Podemos, entre otras cosas, como reconoció ayer el propio Iglesias, porque el partido morado es una consecuencia de la crisis, y en la medida en que la recuperación económica se consolide (y se restauren algunas de las heridas sociales abiertas en los últimos años) las causas que explican la irrupción de Podemos se irán diluyendo.

Y es probable que también su propio discurso incendiario, que tiene poco que ver con la izquierda que intenta resolver los problemas de los ciudadanos. Y que en otros países se compromete con la gobernabilidad del país sin aspavientos. Lenin, después de asaltar el palacio de invierno, lo comparó con una fiebre infantil que tiene mucho en común con un comportamiento ciertamente pequeñoburgués, como apuntaba el líder de la revolución de octubre.

No está todo perdido. La primera legislatura de la democracia (en medio de enormes tensiones sociales, económicas y políticas, incluso con amenaza de golpe de Estado), fue, paradójicamente, la más fértil. Desmontó en apenas dos años buena parte del franquismo y alumbró una nueva Constitución. Es decir, se hizo de la necesidad virtud. Probablemente, por ese carácter intrínseco de la política española que consiste en resolver los problemas al borde del abismo.

Pablo el mitinero follonero.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  28 Octubre 2016

Pablo Iglesias esta mañana ha insultado a todas y cada una de Sus Señorías, incluido él mismo y sus camaradas de escaño, cuando ha dicho que “Hay más delincuentes en esta Cámara que ahí fuera”. Y es que ya nada nos puede asombrar de este radical comunista simpatizante y asesor del régimen bolivariano dictatorial de Venezuela. Su falta de respeto y desprecio por la democracia y sus modos horteras de manifestarse, dan una idea del tipo de persona al que millones de españoles han decidido dar su voto para que despotrique y suelte su bilis y su odio en la sede de la Soberanía Nacional con total impunidad debido a su fuero. Porque de no ser así, este hombre tendría ahora mismo más de 200 denuncias por injurias de cada uno de los que ha insultado. Un esperpento más que añadir a los que llevan escenificando desde su primera aparición por el Congreso de los Diputados, ocupando los primeros escaños con el numerito de Bescansa con su bebé en brazos en plan reivindicativo.

Ha dicho además que PODEMOS es una fuerza política de “orden”, claro que ha añadido a continuación que apoyan las movilizaciones. Y no hay quien lo dude. El orden que defienden es el que ellos impongan, pues así consta en cuantos documentos han realizado en sus diversas asesorías. El mismo orden que su mecenas y alumno Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro impusieron al pueblo, a la oposición política y al Parlamento venezolanos. Y de las movilizaciones qué van a decir si no, cuando ellos mismos son los que encabezan los escraches y coartan la libertad de expresión que reclaman para sí mismos. Eso sí, se ofenden si alguien llega a insinuar siquiera que ellos son los instigadores de esas manifestaciones y escraches, argumentando que son obra de las diversas organizaciones sociales. ¡A otro perro con ese hueso, Pablete!

Lo de esta mañana ha sido un verdadero escándalo que ha debido tener más censura que la simple admonición realizada por la Presidenta del Congreso, Ana Pastor, y los abucheos del resto de parlamentarios. No ha habido retracto de sus palabras, sino que además ha incidido de forma burlesca en un tono cínico de quien ha tomado la tribuna de oradores del Congreso como su púlpito mitinero particular. Su respuesta ha sido “Me debo al honor de mi patria y de los ciudadanos de mi país, no al honor de esta Cámara”. ¿A qué Patria se refiere? ¿A la que quede tras la secesión de las autonomías en las que apoyan la celebración unilateral de referéndums ilegales? ¿A ese pueblo que dice defender de los poderosos pero que no duda en que otros lo subyuguen bajo la dictadura más feroz y criminal como la de Venezuela? ¿A qué país dice deber el Honor?

La mejor respuesta ha venido de Mariano Rajoy que en el turno de réplica le ha dicho que “El problema que tienen ustedes es que ahora la gente ya les va conociendo y por eso, la diferencia entre nuestros votos y número de diputados es mayor en junio que en diciembre. Oyéndole hablar parece que en 6 meses envejecieron más de un millón de jóvenes”. Y es verdad, la gente les va conociendo y desde luego ya saben a dónde pueden llevar estos radicales bolcheviques a España: a retroceder cien años en libertades, implantar su dictadura del proletariado y auparse en su Comité de Partido como auténtica casta de poder. Ese futuro no creo que sea al que aspiren los españoles y renuncien a su futuro y a su libertad sin oponer resistencia. Por eso Mariano Rajoy ha añadido que esperaba no verle gobernar nunca.

Ya solo falta saber si como han anunciado los de PODEMOS van a sumarse a esa manifestación de “rodea el Congreso”, que dicen no haber convocado ni impulsado pero por la que siente profunda simpatía. Si es así, espero que Sus Señorías de PODEMOS se atrevan a pasar las vallas y se pongan, por propia coherencia con sus ideas, en primera línea y sean capaces de contener a los manifestantes cuando la situación, como siempre, termine por descontrolarse y comiencen los enfrentamientos con las FFyCCSE. Creo que se limitarán a saludar con el puño en alto desde lejos y tras esas fuerzas policiales que les protegen de esos manifestantes.

¡Que pasen un buen día!

El día en que Podemos nos dio miedo
Antonio Robles Periodista Digital  28 Octubre 2016

¡No les tengo miedo!, repetía. Nosotros a ti sí, Pablo. Tú y los tuyos nos empezáis a dar mucho miedo.

Un simple chulo de barra de discoteca. Brazos en jarra recreándose satisfecho de la fechoría: "Hay más delincuentes potenciales en esta cámara que allí fuera". Contempla la trastada con una sonrisa satisfecha y alarga en silencio el momento desde la atalaya del hemiciclo. Se le ve pletórico. El Congreso era un inmenso espejo donde el narciso se miraba y se escuchaba satisfecho.

El momento retrata por sí solo la irresponsabilidad de este adolescente presuntuoso, amamantado en una época democrática pacífica y abundante que supo superar las secuelas cainitas de una guerra civil, y sin embargo ha sido incapaz de transmitir a sus hijos las dificultades que apuntalaron el bienestar generado por ella.

El diagnóstico que nos dio en su primera intervención no iba desencaminado. Efectivamente, PP y PSOE han perdido apoyos en Cataluña y País Vasco. Según él, por no entender ni facilitar el derecho de las "naciones sin Estado" a emanciparse de "este país". Ahí está él, para darnos la bronca e iluminarnos con un Estado plurinacional. Confundió la infección con el remedio. Y lo alentó. Cualquier medio para provocar el caos en el orden democrático lo da por bueno. Cree que del caos saldrá el hombre nuevo. Y mientras tanto saca tajada electoral yendo a favor del derecho a la secesión.

No contento con incendiar la nación, desprecia los logros de la Transición y la culpa de todos los males de España. No deja títere con cabeza. En especial contra las vacas sagradas del PSOE, Felipe González y Josep Borrell.

Según esta generación de niños malcriados de la democracia que disfrutan sus frutos sin haber sufrido un segundo por su logro, las nuevas generaciones han perdido el miedo a todos los fantasmas franquistas. Por obra y gracia de este aprendiz de brujo, esos fantasmas siguen encarnados en los padres y herederos de la Transición. O sea, en todos sus adversarios políticos actuales.

¡No les tenemos miedo!, gritaba a sus fantasmas como si estuviera a punto de tomar el Palacio de Invierno bayoneta en mano. ¡Cuánto mal pueden hacer las ficciones en algunos adolescentes! De tanto pegarse a la pantalla de Juego de Tronos, ha perdido la perspectiva de las cosas. ¡Y qué ufano se ha mostrado este revolucionario de celuloide en un Congreso a sabiendas de que nada hará contra él! Me gustaría verle hacer las mismas soflamas contra la homofobia o la sumisión de la mujer en una mezquita iraní.

El eterno adolescente ignora lo que ha costado superar la guerra civil, los odios infinitos heredados de padres a hijos. El bien que pretende reparar es muy inferior al daño que está causando. Ni siquiera repara en el veneno que está generando en los suyos y provocando en los adversarios.

¡No les tengo miedo!, repetía. Nosotros a ti sí, Pablo. Tú y los tuyos nos empezáis a dar mucho miedo. Hoy has cometido el error de tu vida. Tu revolución de pacotilla ha logrado indignar a muchos. Te has enfrentado a los machos alfa de la manada. Felipe González y Josep Borrell no te perdonaran la chulería, ni te permitirán que destruyas su vida, que es la nuestra, la España de la Transición, la puerta de entrada a un oasis de paz y bienestar que nunca antes había disfrutado España.

Este discurso será tu Waterloo. Jueves, 27 de octubre de 2016. Fíjatelo en la memoria. No te quejes si detrás de cualquier esquina alguien te trata del mismo modo que tratas tú a los demás. Este país, como dices tú, está hasta el moño de caudillos, de caciques, de chulos salvapatrias. Y si son ladinos y manipuladores, aún más. Nos das miedo. A todos. Las urnas te pasarán cuentas.

PS. Ante tanta mugre ideológica, hay que dejar constancia de que nadie, ni siquiera C´s, denunció que en varias comunidades españolas se sigue imponiendo la inmersión lingüística y excluyendo la lengua común de todos los españoles. ¿Tan difícil te era, querido Albert, incluir en el pacto con Rajoy que se cumpla ese derecho y se acaten las sentencias judiciales?

Al Gobierno por errores de la oposición
Sin mérito mayor, perdiendo millones de votos tan desconcertados como hartos, el PP de Rajoy ha sobrevivido y llega de nuevo al Gobierno merced a los errores ajenos.
José Luis González Quirós  vozpopuli.com 28 Octubre 2016

Vista la enorme dificultad para obtener una mayoría suficiente, se impuso, a golpes de una retórica escasamente sutil, la idea de que habría de gobernar el más votado, y así ha acabado sucediendo. ¿Qué ha pasado? En realidad, la mayoría electoral contraria a la continuidad no ha sido capaz de articular ninguna alternativa porque, en el fondo, no cree suficientemente en la democracia representativa, sigue prisionera del síndrome leninista de una manera de entender el liderazgo basada en el todo o nada, o en el cuanto peor, mejor. Por eso, Iglesias no supo ni quiso apoyar una alternativa parlamentaria viable en la anterior legislatura, y, también, por eso mismo, Sánchez, y el PSOE que ya no tiene la llave de nada, ha pasado de las vísperas de todo al infierno de las expectativas más inciertas.

Los errores sin fin del PSOE
Cuando un partido político que lo ha sido todo acaba no siendo sino la muleta de lo supuestamente inevitable es que su energía política se ha acabado por extinguir. Habrá quienes no lo lamenten, pero los socialistas deberían pensar en lo que les ha pasado y nos han hecho, más allá de echarle las culpas al joven Sánchez que, visto lo visto, simplemente pasaba por allí. Es característico de la inaudita mediocridad de la cultura política imperante el que se pueda atribuir la pendiente que les ha llevado a la pérdida de bastante más de la mitad de los votos desde 2008 a errores de una persona. Que el poder político del PSOE haya desaparecido cuando se ha producido el zenit de su ideario, cuando un sistema de creencias socialdemócrata avanzado y absolutamente naif se ha convertido en el denominador común de todo el parlamento, es lo que debiera darles que pensar.

Se puede decir que han muerto de éxito, y lo han hecho porque entregados a la pura búsqueda del poder y de su mantenimiento, no han advertido que su adversario les estaba robando la cartera, que Montoro les pasaba muy por la izquierda, y que a Rajoy no le iba a temblar el pulso ante cualquier iniciativa de las que, hasta no hace mucho, hacían conmoverse a la derecha.

Embobados ante ese mejunje ideológico, y en ese federalismo de todo a cien que los nihilistas que gobiernan el PP no tienen el menor embozo en suscribir, se han olvidado del significado histórico de la izquierda, y, cuando uno de los suyos ha tratado de rescatarlo, han creído ver que se ponía en riesgo su poder, y han procedido a ejecutarlo… para entregar el poder a Rajoy, a alguien que, hasta ahora, ya veremos qué pasa luego, ha demostrado una mayor capacidad de manejo de los resortes del mando.

Lo verdaderamente irritante para quien crea saber qué debiera ser el PSOE, no es que ese partido haya perdido poder, sino que lo haya hecho mientras sus ideas han seguido siendo predominantes, porque han quedado como fosilizadas en la acción política de su principal adversario, ese al que han acabado por darle la patente necesaria para continuar con el sainete.
El PP y el mal menor

La enorme pérdida de votos del PP ha sido relativamente menor que la de su pareja de baile, y ello se debe exclusivamente a lo bien que han sabido manejar el miedo de sus electores, y, en alguna medida, el miedo de los propios socialistas al hacer resplandeciente la pesadilla de unos desharrapados que se recrean en recordarles que son hijos del González que asesora a Slim y cuyas manos no están tan limpias como las de Iglesias, que todavía no ha podido matar a nadie.

La grey del PP es bastante más mansa que la socialista, porque, como buenos pesimistas, creen en el mal menor y les parece que Rajoy encarna esa promesa fatalmente débil, veremos lo que dura el encantamiento. Los líderes rajoyistas, por su parte, ya han comprendido que su misión es mantener el hechizo, la idea de que se puede crecer y mejorar de manera indefinida sacando cada vez más de cada vez menos, apretando las clavijas a los incautos que han pensado que podrían desentenderse del negocio de la política y dedicarse a invertir y a ahorrar, esos que van a ser el objetivo predilecto del nuevo ministro de Hacienda que tendrá que dejar a Montoro convertido en un liberal desorejado, porque tendrán que sacar de ahí el dinero necesario para arreglar el desastre que han recibido por herencia de… ellos mismos, aunque es posible que los socialistas buenos les ayuden a echar la culpa de todo a Sánchez.
Que la realidad no nos estropee una buena política

La creencia en que el PP de Rajoy representa la única solución desesperada, en ausencia de atractivo alguno, se va a ver sometida, no obstante, a fuertes pruebas. ¿Cuánto podrá soportar el contraste entre la llamada creación de empleo y el déficit creciente de la seguridad social? ¿Cómo explicarán que creciendo tanto y con una fiscalidad embravecida nuestros ingresos sean menores? ¿Será Bruselas capaz de reventar el artificio rechazando cuentas y presupuestos por tramposos y fantásticos? Aún más, ¿se bajará Rajoy de la burra o se unirá al coro de las izquierdas reclamando más sensibilidad, más audacia, más poesía, a una realidad tan ingrata como insoportable?

Rajoy ya ha dicho que quitará la reválida, no ha dicho que es franquista porque es hombre moderado, pero la dejará sin efectos, que es lo que se lleva. Nadie le va a ganar en el dominio de las palabras, en librarse de alusiones molestas, en inventar lo que haga falta para que la música suene, hasta ese punto ha convertido Rajoy a la derecha en un disfraz de lo que fuere menester. Pero Rajoy no va a ser infiel a su destino, a su empeño en no hacer nada que perjudique, especialmente cuando el parlamento va a ser, en cierto sentido, más rajoyista que nunca, más partidario que nadie de confiar en que las cosas no son lo que son, sino lo que decimos que son, en arreglarlo todo con meras palabras.

Nuestro Parlamento ya ha dado pruebas suficientes de diligencia en su capacidad de gobernar para sí, olvidándose del resto, como lo hizo al subirse las pensiones a excepción de la austeridad impuesta al personal ajeno. Por eso es difícil poner muchas esperanzas en esta legislatura, pero, al final, hasta las cuerdas más largas acaban teniendo un cabo, y veremos en qué para ésta.
Los límites de una política basada en los errores ajenos

Sin mérito mayor, perdiendo millones de votos tan desconcertados como hartos, el PP de Rajoy ha sobrevivido y llega de nuevo al Gobierno merced a los errores ajenos. Quien espere aciertos deberá hacerlo sentado, y no desesperar si es de los cree que Madrid puede continuar siendo la corte de los milagros. Hasta ahora, sin embargo, el PP ha tenido un desplome paralelo al del PSOE. Lo que hay que preguntarse es qué podría revertir ese proceso, o si el PP habrá de pasar por un trance parecido al del PSOE, que no es el fin de nada, sino el comienzo de lo que no se sabe.

Muy probablemente, la tentación de Rajoy será la de darse más cuerda en el PP con el apoyo entusiasta de quienes viven de su continuidad. Zapatero solía decir, eran otros tiempos, que no importa equivocarse porque ya vendrá el PP a sacarnos del hoyo. Ahora parece que ya no funciona el sistema, apenas lo hace al revés.

Hasta que la política española no vuelva a formularse en términos de propuestas realmente alternativas al consenso imperante, en términos de real confrontación y no de rivalidad fingida, por visceral que sea, la amenaza que se adivina es que sean los errores de unos y de otros los que acaben beneficiando al que todavía no ha podido cometer casi ninguno, y no me refiero a Ciudadanos que ya ha dado muestras suficientes de su grandeza de ánimo allí donde ha podido, sino al riesgo nada improbable de que todo el tinglado se venga abajo mientras los diputados de la mayoría discuten si es aplicable o no la ley de la gravedad, por poner un ejemplo, confiados, con la fe del carbonero, en que la realidad del mundo, en la que no piensan ni medio minuto, no será suficiente para llevárselos a todos por delante.

La idiotez que nos rodea
La estrategia diseñada para forzar cuanto antes nuevas elecciones, y así aprovechar el caos socialista, pasa por no dejar que las aguas se calmen.
Agustín Valladolid  vozpopuli.com 28 Octubre 2016

Llevaba un tiempo pensando en convertir en artículo inteligible unas notas tomadas a vuela pluma, cuando unas declaraciones de Juan Carlos Monedero, en las que hablaba de diputados “idiotas”, llamaron mi atención. Luego descubrí que el ideólogo de Podemos decía referirse a la acepción griega del término, “idiotes”, que describe a los políticos que por delante de los asuntos públicos colocan sus intereses particulares. Bien traído. A Monedero no le faltaba razón. Han sido demasiados los casos de personajes engolfados en actividades no siempre compatibles con la dignidad exigida a un representante del pueblo soberano, y mucho el daño que estos y otros llamativos asuntos han hecho a las instituciones, empezando por el Parlamento.

Pero Monedero no da puntada sin hilo. Podía haber utilizado otra palabra para decir lo mismo, pero no lo hizo. La estrategia diseñada para forzar cuanto antes nuevas elecciones, y así aprovechar el caos socialista, pasa por no dejar que las aguas se calmen, que las instituciones recuperen, al menos en parte, una porción del mucho crédito perdido. Monedero apunta y Pablo Iglesias dispara: “Hay más delincuentes potenciales en esta Cámara que ahí fuera”, ergo, lo que suceda el sábado, “Rodea el Congreso”, sea lo que sea lo que suceda, estará más que justificado. Asegurado el respaldo intelectual, y colocada la venda antes que la herida, Iglesias se cubre ante unos y otros, conocedor como es de la que hay montada en las redes sociales y de las intenciones de algunos. Si hay altercados y son graves, el líder de Podemos hará como que no iban con él, como si sus palabras no hubieran tenido la menor influencia. Los condenará, para a continuación decir aquello de “no digan que no les avisé”.

No recuerdo cuál de los personajes de “El lector”, de Bernhard Schlink, dice esta frase: “Toda generación tiene el deber de rechazar lo que sus padres esperan de ella”. Completamente de acuerdo; por constatación, aunque yo habría añadido: “…y el derecho a conocer lo que pasó”. En el twitter de los promotores de la protesta ante el Parlamento se puede leer: “Somos cualquiera que está sufriendo las condiciones impuestas por el gobierno, somos personas que pensamos que hay otro camino. Vamos a demostrarlo masivamente”. Hasta ahí bien, salvo gramaticalmente. Hay sobradas razones para justificar la queja. Cosa distinta es lo que aparece detrás, lo que parece pretenderse: apuntar como culpable principal de todas las injusticias al Parlamento elegido democráticamente por todos los españoles, reincidiendo en la utilización de la muy arriesgada estrategia del descrédito institucional.

El malvado régimen del 78
Iglesias ha decidido llamar a la movilización, contra lo que llama el régimen del 78, porque tiene prisa. No le ha gustado nada el resultado de las urnas, y sospecha que no va a tener muchas más oportunidades. Necesita desacreditar la Transición entre los más jóvenes porque lo contrario, contar la verdad, con sus luces y sus sombras, sería como dar una nueva oportunidad a la “vieja política”. Iglesias no se puede permitir el lujo de que la alegre muchachada que revienta conferencias en las universidades, insulta en las redes sociales y desprecia por sistema la razón -en su primera acepción académica, facultad de discurrir-, llegue a saber un día que lo suyo de ahora tiene mucho menos mérito de lo que, allá por los años 70 del siglo pasado, protagonizaron aquellas generaciones a las que hoy se quiere apestar; el profesor de Políticas no está dispuesto a reconocer que ahora, si la cosa se pone muy fea, se puede escapar una hostia y tocarte, pero hace unas cuantas décadas, en la España de Franco moribundo, te las llevabas a pares, sí o sí.

Si mañana, incumpliendo la norma que prohíbe ejercer presión sobre los diputados los días de pleno, un manifestante le lanza una piedra a un agente o a un viandante y le abre la cabeza, papá Estado, en el caso de que el autor sea localizado y detenido, le protegerá, pasará a disposición judicial, lo más probable es que duermas en casa y luego ya se verá. Como debe ser. Tiempo atrás, incluso después de enterrar vergonzantemente al dictador en el Valle de los Caídos, con el régimen resistiéndose a ceder el poder -aquel sí que era un régimen y no esto-, a los estudiantes les detenían por llevar El País bajo el brazo, o la ikurriña, o la señera, o melena, y te iban dando hostias hasta el Land Rover, y muy bien podías pasarte dos o tres noches en los calabozos de la Dirección General de Seguridad. Todo eran obligaciones, y no había un puto derecho. Igual que ahora.

Esas, y otras cosas que tienen que ver con el sacrificio de la mucha gente que arriesgó el trabajo y el pellejo en aquellos años -hasta cuando dábamos saltos de alegría cuando se corría la voz de que “hoy solo llevan pelotas de goma”-, es lo que el nuevo régimen no quiere que se sepa. Antes, la calle era solo de Fraga. Hoy, la calle es de todos. Y así debe seguir siéndolo. Pero convendría que aquellos que decidan ocuparla legítimamente sepan por qué lo hacen, no vaya a ser que alguien les tome por idiotas; en alguna de sus acepciones.

Los ataques de Iglesias a la democracia no se defienden con bromas
EDITORIAL Libertad Digital  28 Octubre 2016

A falta de que el fundador de Podemos llegue, como llegó el del PSOE, a amenazar al presidente del Gobierno, ha hecho prácticamente todo lo demás

Mientras negaba vehementemente estar detrás de las manifestaciones convocadas a las puertas de la Cámara Baja para intimidar a los diputados y los votantes, Podemos desarrollaba su propio Rodea el Congreso desde dentro del mismo Hemiciclo, lo nunca visto desde aquel otro Pablo Iglesias que prometía seguir la legalidad cuando le conviniese y superarla si lo estimaba oportuno.

A falta de que el fundador de Podemos llegue, como llegó el fundador del PSOE, a amenazar al presidente del Gobierno con el atentado personal, Pablo Iglesias Turrión ha hecho prácticamente todo lo demás: ha deslegitimado el resultado electoral y, por tanto, el mismo sistema democrático; ha insultado gravemente a todos los demás diputados llamándoles delincuentes; y ha pretendido hacer uso del Reglamento del Congreso en la mejor tradición de la ley del embudo: la parte ancha para mí y la estrecha para los demás.

Tampoco ha faltado la escenificación teatral tan querida por todos los totalitarios: la salida exprés de todos los diputados de Unidos Podemos, que han estado cinco minutos –sí, cinco- fuera de la cámara, ha sido el broche lamentable a una actuación vergonzosa en la que Iglesias y los suyos han demostrado que no han llegado a las instituciones para servir a los votantes, ni siquiera a los suyos aunque el mandato a los diputados es representar a todos los españoles.

Iglesias y Podemos no han ido al Parlamento para parlamentar, y no hablemos ya de llevar a cabo una labor legislativa: está claro que su intención es organizar todos los numeritos posibles para que se reflejen en las televisiones y fingir que son la oposición, cuando en realidad son la parte grotesca de un juego político del que se van a situar voluntariamente al margen.

Es una estrategia arriesgada y no hay que descartar que ese renovado extremismo sólo sirva en realidad para alejarles más de las posiciones centrales en las que están la mayoría de los españoles y desde las que se puede aspirar a llegar al poder. Pero lo importante no es el rédito que Podemos –o en el caso contrario el PP- puedan obtener, lo importante es que estos números descansarán sobre el prestigio de unas instituciones que ya están bastante estigmatizadas para muchos españoles, y eso es un peligro cierto para el sistema.

Por eso, casi tan grave como la actitud de Iglesias ha sido la del candidato a la presidencia del Gobierno: en ningún momento Rajoy se ha enfrentado a las barbaridades del podemita y, como ya hiciera en la sesión de finales de agosto, se ha limitado a tratar de desbaratar los mensajes de Iglesias con la ironía y la retranca. El tono de compadreo y las risitas entre ambos son una imagen tan o incluso más lamentable que el desprecio hacia la democracia y las instituciones que demuestra el podemita. Ni siquiera tras la espantada de los diputados de Unidos Podemos el presidente en funciones se ha dignado a criticar el espectáculo que estaban ofreciendo.

Es justo reconocer a Rajoy que en ese terreno del sarcasmo se mueve con mucha habilidad y, probablemente, con mucha efectividad desde el punto de vista partidista, pero un presidente en funciones que quiere volver a serlo durante cuatro años más tiene una responsabilidad institucional que no se puede rehuir y, en lugar de pensar en el resultado del debate como si se tratase de un partido de fútbol, debe plantar cara a aquellos que cargan contra la democracia y no dejar que esa defensa en las manos de un parlamentario de tan bajo nivel como Rafael Hernando.

Y si no lo hace el presidente, ¿quién defenderá a las instituciones de Pablo Iglesias?

La cruz de Borgoña, bandera de España
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  28 Octubre 2016

Iglesias ataca al líder de Ciudadanos: “Puede que Albert Rivera tenga que buscar en Google qué es la Cruz de Borgoña”

A las diez y media de la mañana subía al estrado del Congreso de los Diputados el líder de Podemos. Su primera referencia ha sido recordar la efeméride de las Brigadas Internacionales. Afincado en un discurso guerra civilista, Pablo Iglesias daba las "gracias a los que vinieron a España a luchar contra el fascismo".

A reglón seguido Iglesias ha asegurado que "a día de hoy las dos únicas instituciones tradicionales a prueba de crisis son la monarquía y el PNV, bien unidas por la Cruz de Borgoña". Esta última afirmación ha causado gran sorpresa en la bancada peneuvista. Iglesias aprovechaba para tirar una puya al líder de Ciudadanos sobre el significado de este símbolo, "puede que Albert Rivera tenga que buscarlo en Google".

¿Pero sabe Iglesias cuál es el origen de la Cruz de Borgoña? Quizá le faltaba esta referencia histórica.

Antes de la rojigualda hubo otra enseña centenaria que identificaba a los españoles: la cruz de Borgoña. En España, donde se desprecian los estudios académicos sin la característica que el pensamiento dominante considera aplicación práctica, la historia es un campo de batalla.

En otras ocasiones hemos escrito sobre las manipulaciones y las mentiras elaboradas y difundidas por los nacionalistas catalanes, como la supuesta comparación entre Cataluña y Escocia, el veto a la participación catalana en el comercio con las Indias, la falta de adhesión de los catalanes a la Constitución en el referéndum de 1978 y la condición de rey impuesto de Felipe V.

En un reciente artículo (La Vanguardia, 25-I-2015), el escritor nacionalista Albert Sánchez Piñol sostenía que la Nación española y no digamos el Estado existían poco más o menos que desde anteayer, y en ningún caso desde antes que la nación catalana. Entre sus argumentos, daba el siguiente:

Una nación necesita símbolos aglutinadores: bandera, himno y una fiesta nacional; sin símbolos, de hecho, no hay nación. ¿Hay algún símbolo español que tenga 3.000 años, o al menos 500? En absoluto. La bandera española no fue creada hasta una fecha tan tardía como 1785 por orden de Carlos III y sólo como bandera de la flota. Según las fuentes más verosímiles, el diseño –¡qué paradoja!– se basó en el de la bandera de la Corona de Aragón.

El primer símbolo nacional español con 500 años de existencia es la Corona. El primer monarca de toda la España reunificada después de las guerras de Reconquista es Carlos I, proclamado en 1516. Mucho antes, después de la batalla de Vouillé (507), la monarquía goda se había establecido en toda España y en 589, con la conversión al catolicismo del rey Recaredo comenzó la identificación entre España y el catolicismo. Esta monarquía se rompió debido a la invasión sarracena, pero los reyes de la Reconquista, como los primeros asturianos, se consideraron continuadores de la legitimidad goda. Entre tanto, Cataluña, que nace a la historia en el siglo IX como frontera territorial del Imperio carolingio, con el nombre de Marca Hispánica, jamás fue reino independiente.

Sobre la bandera rojigualda, cabe señalar que los Estados modernos, donde los símbolos reales pasan a serlo de la nación, nacen a finales del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX. La bandera tricolor francesa es oficial desde el reinado de Luis Felipe de Orleáns (1830-1848), poco antes de que en España se convirtiese en nacional la bandera rojigualda, en 1843; la mexicana lo es desde 1822; la italiana desde 1848; la del Reino Unido desde 1801; la de la Santa Sede desde 1808; etcétera.
Traída por Juana I y Felipe el Hermoso

Pero antes de la bandera rojigualda hubo otra enseña centenaria que identificaba a los españoles: la cruz de Borgoña. La trajeron a España los reyes Juana I y Felipe el Hermoso, miembro éste de la Casa de Borgoña, y enseguida, en un momento de entusiasmo por el descubrimiento de las Indias, la exaltación de un monarca español a la dignidad del Imperio, las victorias militares en Italia y el florecimiento cultural, fue aceptada y hecha propia.

La cruz en aspa de San Andrés, los bastones cruzados de Borgoña, se convierten en símbolos de la Corona, los Tercios y la Armada españoles. También los usan las tropas no españolas del ejército, desde los portugueses a los alemanes. Y el rojo pasa a ser el color identificativo de soldados y oficiales en el combate, así como de los barcos en el mar.

Como señala el académico Hugo O’Donnell en el libro Símbolos de España, en el siglo XVI la Guardia Real y el personal de servicio de la Casa visten un uniforme del que, por motivos económicos, carecen las tropas: y éste es una mezcla de rojo y amarillo.

La corte donde sirven está en España y tanto soldados como servidores son "naturales destos reinos", por ello, se busca para éstos una combinación cromática que refleje la realidad española y se encuentra en el rojo y amarillo equilibrados, tiñéndose del primer color jubón, calzas y gorra, pero permitiéndose apreciar con generosidad el amarillo la unidad, quien numera según su propio cómputo a los monarcas de España.

Las aspas y el color rojo se mantienen como representativos de España después de la abdicación del emperador Carlos V. A esta bandera le acompañan las de los capitanes que mandan las compañías y los tercios. En ocasiones se incorpora el escudo real, y en el mar los barcos suelen añadir a su bandera imágenes religiosas como la Inmaculada Concepción, el Apóstol Santiago y otras. El fondo blanco empieza a ser el más difundido.

Con el rey Carlos II (1665-1700), según O’Donnell, la bandera ya "es común, general, tradicional y nacional". Con la Casa de Borbón, la bandera se convertirá en "única".

En 1785 Carlos III convocó el célebre concurso para seleccionar un pabellón para sus buques de guerra. El marino Antonio Valdés y Fernández Bazán, ministro de Marina, presentó doce diseños al rey, que escogió el conocido bicolor distribuido en tres franjas. En las décadas siguientes, la bandera de las aspas rojas sobre fondo blanco siguió siendo la que identificaba a España y a sus ejércitos, y así ocurrió en la Guerra de la Independencia frente al invasor francés, aunque la rojigualda también tuvo su bautismo de fuego y ondeó en las Cortes de Cádiz.

La rojigualda era tan popular que la Milicia Nacional, cuerpo reclutado y mantenido por la burguesía progresista contra la Guardia Real, la eligió como su pabellón.

Poco después, a impulsos de la opinión popular, mediante un real-decreto de 1843, la reina Isabel II convirtió la bandera en única para las embarcaciones militares y civiles y para todo las unidades militares.

Obituario
Homenaje a Vidal de Nicolás, un hombre bueno, un hombre justo
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco.com  28 Octubre 2016

Se me agolpan en la memoria recuerdos en tropel, como acuciado por la inquietud de hacer un repaso fugaz de todos los sentimientos encontrados, inquietudes, temores, solidaridad, hermandad entre los perseguidos, fuerte empatía con los asesinados, conturbación del espíritu, ganas de luchar por la libertad… Reflexión, emociones a raudales, ¡Ay, López de Lacalle, nuestro amigo! Resistencia… a la opresión y a la injusticia, a las acometidas de la bestia nacionalista a la ley de leyes, al soberano; por la igualdad y la fraternidad, por la justicia social, por esa España de Unamuno, de Lorca, de Gregorio Marañón, de Azaña, de Ortega y Gasset, de los poetas del 98 y los del 27, por el mismo poeta que ha sido… EL.

Nos ha dejado Vidal de Nicolás, un resistente a la injusticia, una persona sensible, buena hasta los entresijos, compasiva, empática, culta, luchadora…

Tuve el inmenso honor de conocerle cuando me arrimé al Foro Ermua porque vi su faro, vi la luz que alumbraban los pensamientos que había recogido durante años de opresión, de déficit de libertades, de falta de oxígeno en una democracia carcomida por el odio y la exclusión... al que no era de la tribu.

Era una persona en tiempo de descanso, un jubilado al que le tocaban tiempos de placidez, de compensación por una vida dura, injusta; incluso de este aburrimiento que lleva a la melancolía. Pero no… NO… decidió presentar batalla a la intolerancia, a los criminales de lesa humanidad, a aquellos que de nuevo se le aparecían como opresores, como exterminadores de la libertad. Ya había cruzado varias líneas entre la vida y la muerte, entre las rejas y las aceras. Estuvo preso en un campo de concentración francés. Y al volver a España militó en el Partido Comunista en la clandestinidad lo que le valió compartir reclusión en las cárceles de Franco con Agustín Ibarrola, su compañero y amigo, así como con Enrique Múgica.

Parecía que eran tiempos de democracia y libertad, pero no fue así, porque estuvo después señalado como objetivo de ETA por ponerse al frente del Foro Ermua cuando hacerlo no conllevaba más que sinsabores y riesgos. Compartí muchos desasosiegos y esperanzas.

Fueron muchos los premios y reconocimientos que se le concedieron por su nobleza y coraje en la lucha sin desmayo por las libertades.

En su honor voy a reproducir uno de sus poemas, que es como transmitía los ecos de sus entrañas más profundas, de sus desgarros del alma:

IMPRECACIÓN A LOS HIJASTROS DE AITOR
Cuánta patria de sangre
nos estáis legando, qué banderas de luto enarboláis,
qué tenebroso mundo habéis desenterrado
desde las brumas de la prehistoria,
qué carcomido credo
alimenta vuestra ira;
cómo habéis mancillado
la luz de nuestro idioma
al convertir la lengua
en hacha de verdugo.

Habéis resucitado la dialéctica atroz, de origen falangista:
El puño airado
Y la letal pistola,
Nos habéis trocado la paz en violencia.

Hasta habéis inventado
perversos enemigos en hombres de otras tierras
y fantasmas históricos que nunca han existido.

Profetas de la nada,
oráculos del miedo,
nunca podréis vencernos
porque amamos la vida.

Sacerdotes del odio,
jamás aceptaremos
vuestra cerril doctrina,
ni pondréis vuestro yugo
en nuestras libertades.

No queremos que advenga
vuestra patria terrible,
ni que sobre los muertos
erijáis vuestro reino
de sangre y violencia.

Parad, parad las armas,
Detened vuestra furia, dejadnos que vivamos
Nuestra paz, nuestra vida.
Y vosotros, quedaos con vuestro fanatismo,
Con vuestra intolerancia,
Con vuestra necrofilia y con vuestro universo de mitos y mentiras.
Javea, 1997
ViIDAL DE NICOLÁS

¿Refugiados, o ejército de ocupación?
Maria Polizoidou | Vía: Gatestone Institute latribunadelpaisvasco.com 28  Octubre 2016

¿Qué hace un ejército de ocupación cuando está instalado en un país? Ocupa el territorio, obligando a sus habitantes a seguir su estilo de vida. Aplica medidas contra los habitantes del país, hace propaganda de sus propias creencias y utiliza la fuerza para imponerlas.

Esto es, lamentablemente, lo que ha estado ocurriendo en Grecia por parte de los migrantes que parecen "olvidar" que han sido acogidos en Grecia y que obligan a los griegos a sentirse huéspedes en su propio país.

Si alguien es un refugiado de guerra, o su vida está en peligro en su país de origen, lo apropiado sería que, cuando llega al país que le ofrece asilo, esté agradecido al país, respete su historia, su gente, sus valores y sus leyes. Lo mismo ocurriría con un inmigrante que quisiera ir a un país donde espera encontrar un futuro mejor.

En Grecia, en cambio, los inmigrantes ilegales –todos referidos como "refugiados" en los medios, supuestamente para tratar de legalizarlos artificialmente en la conciencia moral de los ciudadanos– han estado ocupando espacios que no les pertenecen, empleando la violencia, bloqueando carreteras, delinquiendo contra la propiedad pública, comportándose con agresividad hacia los residentes y la policía, y diciendo que se sienten ofendidos cuando ven símbolos que representan el cristianismo. Los invitados parecen estar tratando de hacerse con la casa.

Hace pocas semanas, 200 norteafricanos y paquistaníes iniciaron una revuelta en mitad de la noche, exigiendo salir de la isla Mitilene. Coreaban: "¡Yihad, yihad!", destrozando los coches de los vecinos del centro de la isla y perturbando a la comunidad local. Los migrantes alegaban que alguien les había contado que siete migrantes habían muerto en un barco, así que se alzaron contra las autoridades. La policía y los trabajadores de las ONG explicaron que era una información errónea, pero claramente los 200 migrantes no tenían ningún interés en escucharlo. Los migrantes estaban dispuestos a librar la yihad porque se habían creído un rumor sobre un suceso sobre el que, de haber sido cierto, el Estado griego y sus habitantes no tenían ninguna responsabilidad. Las autoridades no lograron calmarlos y trataron de hacerles volver a la zona en que vivían.

Resultó que no había muerto ningún migrante; la revuelta había sido un "error", pero la policía y los residentes tuvieron que pasar la noche localizando a refugiados y migrantes por las calles de Mitilene.
Los inmigrantes ilegales dijeron que la información sobre los siete migrantes muertos les había llegado mediante llamadas de teléfono durante la noche. Fuentes policiales dicen, de manera extraoficial, que este incidente tiene todas las marcas de una "operación encubierta".

Unos pocos días después, el 19 de septiembre de este año, de nuevo en la isla de Mitilene, hubo un nuevo estallido de los migrantes del distrito de Moria. Esta vez, la información que les había llegado a los migrantes, y que de nuevo resultó ser falsa, es que iban a ser devueltos a Turquía.

Inmediatamente prendieron fuego a casi siete hectáreas de olivos, y también al campo en el que estaban viviendo.

Ahora, 300 migrantes, que habían escapado en una ocasión anterior de su campo y trataron de protestar en el centro de la isla, estaban quemando todo lo que se encontraron en el campo y los alrededores, hasta que la policía los frenó y los hizo volver al campo, donde otra vez intentaron quemarlo todo.

Los residentes vieron sus arboledas de olivos reducidas a cenizas y también gran parte del campo de migrantes, tres contenedores de carga, ropa y calzado.

Algunos de los inmigrantes ilegales se tomaron fotos durante el incendio, y coreaban: "Alá Akbar" ["Alá es el más grande"].

El puerto de la isla de Mitilene se convirtió en un campo de batalla, donde los migrantes, y muchos griegos "izquierdistas", intentaron evitar que el contingente militar arriara la bandera griega frente al viejo puerto de la ciudad. Muchos griegos odian la bandera nacional. Al parecer prefieren los Estados multinacionales sin ninguna referencia a los cimientos nacionales del Estado. Coreaban lemas y lanzaban provocaciones tanto al contingente militar como a la población de la isla Mitilene, que los contemplaba atónita desde el otro lado de la carretera. Era una demostración de poder de los "izquierdistas" y los inmigrantes ilegales. Muchos ciudadanos de la isla de Mitilene, lógicamente, no podía soportar ver cómo los inmigrantes ilegales y otros griegos les provocaban y trataban de impedir el arriado de la bandera. Así que algunos ciudadanos se lanzaron agresivamente hacia ellos y se enzarzaron en peleas callejeras.

En la isla de Mitilene, cada domingo por la mañana, los soldados izan la bandera y, por la noche, una hora antes de la puesta de sol, arrían la bandera. Una semana después de este incidente, miles de griegos se congregaron en torno a los soldados y la bandera del Puerto de Mitilene, y cantaron el himno nacional griego, demostrando su fe y honrando el símbolo nacional. La gente está asustada. Se congrega en torno a la bandera y el ejército porque aparentemente sienten que están perdiendo su patria y su soberanía a manos de los miles de inmigrantes ilegales que han ocupado su isla.

El pasado 26 de septiembre, en la región de Tympaki de la isla de Creta, la gente se encontró por las calles citas del Corán. El texto, firmado por los "Hermanos Musulmanes de la Isla de Creta", decía, entre otras cosas:

"Sois el pueblo más antiguo del mundo entero, sólo cuenta vuestra fe, y nadie más tiene derecho a la vida, la muerte y la propiedad de cualquier otra persona que se atreva a cuestionar vuestro liderazgo y que no acepte vuestra fe".
"Alá exige a los creyentes que sean los dueños de la tierra donde viven, y sólo ellos pueden tener propiedades, y sólo ellos podrán poseer la tierra".
"Alá dijo que debemos conquistar todo el planeta, y los creyentes deben poseer la tierra y los cultivos".
"Los no creyentes no pueden poseer la tierra y los cultivos porque nos pertenece sólo a nosotros: los creyentes".
"Los no creyentes sólo obtendrán de nosotros –como el sagrado Corán nos asegura– limosnas".

El mismo día, 26 de septiembre, en la región de Asprovalta, cerca de la ciudad de Tesalónica, un hombre de 49 años de origen francés que había llegado a Grecia a través de Turquía fue seguido por agentes de la policía porque se sospechaba que era un yihadista. En el momento en que vio el coche de policía, lo embistió con el coche, exclamando: "Alá Akbar" ["Alá es el más grande"]. El atacante fue detenido y el fiscal del distrito ordenó su deportación.

Hace un mes, los habitantes de Vavilon, un pequeño pueblo de Quíos, otra isla que ha recibido un gran número de inmigrantes ilegales, decidieron tomarse la ley por su mano, porque, al parecer, el Estado no les estaba protegiendo. Los habitantes formaron una milicia para proteger a sus familias y propiedades de los inmigrantes ilegales. Al cabo de una semana, se habían registrado más de diez robos y graves daños contra la propiedad.

Los medios sólo cubren estos incidentes cuando son como los terremotos, cuando uno grande causa grandes desastres; los pequeños, claramente, no son de interés. También se puede observar la misma indiferencia de los medios respecto a los problemas diarios causados por los inmigrantes ilegales. Los medios cubren el tráfico de drogas, los conflictos entre migrantes de diferentes doctrinas islámicas, las rebeliones en los centros de acogida, los conflictos entre países y razas, y las violaciones a niños y niñas menores. El 24 de septiembre, en la zona de Moria de la isla Mitilene, cuatro migrantes de 17 años y de origen paquistaní violaron a un migrante paquistaní menor de edad (de 16 años), y grabaron la violación con sus teléfonos. La policía detuvo a los agresores, que habían estado chantajeando al muchacho antes de violarlo.

Los inmigrantes ilegales también han estado bloqueando carreteras en muchas ciudades, paralizando el tráfico durante horas. Ocupan las carreteras cuando les apetece; la policía no les frena y no se practican detenciones.

El Gobierno griego ha sido amistoso con los migrantes. Los inmigrantes ilegales, en una presunta demostración de poder, han estado pidiendo a los conductores griegos que les mostraran sus carnets de identidad y sus permisos de conducir. Han establecido puntos de control, como hace un ejército de ocupación. El Gobierno y la policía no hizo nada para detenerles. La gente enseñaba sus documentos a causa del gran número de migrantes; los conductores temían evidentemente por su vida y por sus coches, y no querían que las cosas se pusieran más feas. Si se tiene en cuenta que la policía se limitaba a observar pasivamente, los conductores no podían hacer mucho más.

Otro día, los inmigrantes ilegales bloquearon una carretera porque, al parecer, no tenían una conexión a internet lo suficientemente buena en el "centro de acogida para refugiados".

¿Cómo se sentirían los americanos si los migrantes musulmanes ilegales que viven en Estados Unidos dijeran sentirse ofendidos por la Estatua de la Libertad porque no lleva burka?

El arzobispo de Atenas y de toda Grecia, Jerónimo, se quitó el pasado marzo el crucifijo, el símbolo del cristianismo, de sus vestiduras durante su visita al puerto del Pireo, con el fin –dijo– de no "ofender" a los migrantes musulmanes.

El arzobispo Jerónimo de Atenas y toda Grecia distribuye comida a migrantes en el puerto del Pireo. El arzobispo se quitó el crucifijo durante su visita al Pireo, para, dijo, no "ofender" a los migrantes musulmanes. (Imagen: pantallazo de un vídeo de Hellas News TV)
¿Quién le advirtió de que los migrantes musulmanes se ofenderían por su crucifijo? ¿Qué harían si el arzobispo les visitara con el crucifijo puesto? ¿Lo matarían? ¿Prenderían fuego a la ciudad del Pireo? ¿Librarían la yihad contra la población griega?

¿Por qué estamos escondiendo los símbolos de nuestra fe delante de personas que vienen ilegalmente y sin ser invitadas a nuestros países? ¿Qué poder haría a un arzobispo a quitarse el símbolo de su fe, si no es el poder político del país?

El problema en Grecia no es sólo el Gobierno o la mala gestión de la inmigración ilegal. Todos los principales partidos políticos tradicionales de Grecia han estado alentando, directa o indirectamente, la inmigración ilegal y la transferencia de grandes poblaciones musulmanas a la sociedad griega. Obedecen las autodestructivas políticas migratorias de la UE que podrían acabar provocando el fin de los valores helénico-judeocristianos de Europa, como la libertad individual, el pensamiento crítico y la investigación honesta.

Los griegos ya hemos sido aplastados por el islam, por el genocidio del siglo XX en Turquía –que incluso en este momento se dirige contra cualquiera que no sea musulmán, como los cristianos, los alevíes, los kurdos– y la ocupación turca, más reciente, de Chipre, de nuevo con la complicidad internacional.

A pesar de eso, es obvio que a los principales partidos políticos no les interesa proteger a la nación, su identidad o la seguridad de sus ciudadanos.

El establishment de Grecia es una miniatura del establishment estadounidense: políticos e instituciones del Gobierno corruptas hasta los huesos, grandes medios de comunicación y una oligarquía entusiasmada con la globalización. Lo cierto es que a Grecia se le están pagando 198 millones de euros por los refugiados.

El establishment griego padece los mismos síntomas que los regímenes de la Europa Occidental y Estados Unidos. Ya no creen en las bases de la República: "Vox Populi, Vox Dei": la voz del pueblo es la voz de Dios.

El establishment político, cuando la opinión pública no está de acuerdo con sus políticas sobre la inmigración ilegal y la protección de la identidad nacional, prefiere culpar a los votantes por su inmadurez, su estupidez o su fascismo. Así que, mientras los votantes insisten en conservar su punto de vista sobre la identidad nacional y contra la inmigración ilegal, las élites de Grecia están sustituyendo a la población nativa dándole la ciudadanía a los inmigrantes ilegales.

Esta es su solución a la crisis migratoria y al colapso económico de Grecia, a partir de unas autoritarias políticas fallidas de una UE ni electa, ni a la que se le pueden pedir cuentas, ni transparente. Lo que está ocurriendo en Grecia, como en gran parte de Europa, es un verdadero reemplazo masivo de su población, sus valores y su estilo de vida. Sólo hay un camino para salvar lo que queda de Grecia: el camino británico. Salgamos. Ya.


Los tres grandes errores económicos que repite Albert Rivera en todos sus discursos
El discurso económico que defiende el líder de Ciudadanos cae en varias falacias muy extendidas.
Libertad Digital  28 Octubre 2016

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, suele caer en varios errores económicos de bulto cuando interviene en el Congreso, y el debate de investidura que ha tenido lugar este jueves no ha sido una excepción.

Así, durante su comparecencia, ha vuelto a insistir en la necesidad de incrementar la recaudación fiscal, especialmente a través del Impuesto de Sociedades, para financiar gastos, al tiempo que se intentan cumplir los nuevos objetivos de déficit acordados con Bruselas. Por otro lado, ha insistido en la necesidad de abordar el problema de la temporalidad en el mercado de trabajo, así como en la importancia de fomentar las energías renovables.

En este sentido, no sólo sorprende que C’s no aporte nada nuevo al debate político en estas materias, sino que caiga en los habituales mantras que repiten, una y otra vez, el resto de partidos políticos, pese a autodefinirse como una fuerza renovadora que, en teoría, aspira a implantar en España el exitoso modelo económico de los países nórdicos.

1. El déficit es un problema de ingresos

El primer gran error de Rivera consiste en pensar que el elevado déficit que padece España, y el consiguiente aumento de la deuda pública, se debe al desplome de la recaudación fiscal y no al insostenible nivel de gasto que siguen presentando las Administraciones.

Olvida el líder de C’s –al igual que el del PP, PSOE o Podemos, entre otros– que, durante los años de burbuja, cuando el conjunto del país creía nadar en la abundancia, incluidos los políticos, el gasto público se disparó en casi 170.000 millones de euros, al pasar de 290.000 millones en 2002 a 460.000 en 2008, gracias a un incremento de la recaudación que era irreal –fruto de la burbuja–.

Pero, cuando ésta pincha, la recaudación se desploma hasta niveles de preburbuja, mientras que el gasto, lejos de retroceder, aumenta en los primeros años de la crisis para luego estabilizarse, manteniéndose hoy en niveles próximos a los registrados en 2006 y 2007, es decir, en el pico de la burbuja.

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El problema del déficit, por tanto, no es de escasos ingresos, sino de gastos excesivos. De hecho, los recortes durante la pasada legislatura brillan por su ausencia, tal y como muestra el siguiente gráfico, elaborado por el economista Juan Ramón Rallo.

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Pese a ello, Rivera le echó en cara a Rajoy que la recaudación del Impuesto de Sociedades se ha desplomado en casi 25.000 millones de euros durante la crisis.

Ése dato es cierto, tal y como refleja el siguiente gráfico (vía @perpe)...

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…Pero no lo es menos que ello se debe al desplome de ganancias que han sufrido las empresas españolas como consecuencia de la crisis. No en vano, los beneficios empresariales llegaron a caer cerca de un 60% desde el nivel máximo alcanzado en 2007, en plena burbuja, tal y como recuerda Rallo.

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Pese a ello, Rivera parece culpar a las grandes empresas de esta caída, dando por bueno el extendido mito de que las multinacionales pagan menos impuestos que las pymes, lo cual, simplemente, no es cierto. Tanto compañías cotizadas como pymes pagan, en realidad, entre el 17% y el 19% de su base imponible en impuestos.

2. Contratos temporales

Algo similar sucede con el tema de la precariedad laboral, en alusión al elevado volumen de contratos temporales que existe en España, cuyo problema también suele repetir el líder de C’s en sus intervenciones.

Sin embargo, esa percepción de que el empleo temporal es algo generalizado en España también es un grave error de bulto. Tal y como refleja el siguiente gráfico, elaborado por Daniel Nagore, el porcentaje de contratos indefinidos rozaba el 75% de la población ocupada a mediados de 2015 -excluyendo empleo público-, muy por encima del nivel existente antes del estallido de la crisis, y ha seguido creciendo en el último año.

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Por otro lado, aunque es cierto que España presenta un nivel de temporalidad más alto que otros países europeos -que dependen menos del turismo, por cierto-, la solución no radica en volver al fracasado modelo previo de convenios colectivos ni en encarecer la contratación -ni temporal ni indefinida-, sino que consiste en liberalizar el mercado de trabajo, tal y como sucede en Dinamarca, por ejemplo, cuyo porcentaje de indefinidos supera el 90%.

3. Fomento de las renovables

Por último, Rivera también suele defender la necesidad de impulsar y apoyar las energías renovables, en lugar de centrar su discurso en la eficiencia energética y el necesario abaratamiento de la luz. El problema aquí es doble, ya que si por algo se ha caracterizado España en los últimos años ha sido por su enorme burbuja verde a base de subvenciones públicas, cuyo coste no sólo se ha demostrado insostenible, sino ruinoso para el conjunto de las empresas y familias.

España es uno de los países europeos que más ha invertido en energías renovables, tan sólo por detrás de Alemania y Dinamarca. Y, como consecuencia, España también es, junto a estos países, el que soporta uno de los precios de la electricidad más caros de Europa.

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A diferencia de lo que piensan muchos, el coste real de la energía en el mercado apenas representan el 35% de la factura de la luz, mientras que el 65% restante son costes políticos.

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Los llamados costes regulados, que dependen directamente de la Administración y en donde se incluyen las primas renovables, se triplicaron desde 2004, hasta rondar los 21.000 millones de euros en 2012. Esto y no otra cosa es lo que explica la histórica subida de la luz en España

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El oso y el bisoño
JORGE BUSTOS El Mundo  28 Octubre 2016

Nos tenía prometido Antonio Hernando un numerito de transformismo. Del no a la abstención y del Hollywood pedrista a la asunción de la realidad. Bajo la mirada tutora de Javier Fernández lo ejecutó con tanta profesionalidad que acuñó un neologismo: la «perseveración». Dícese de la rebeldía contra la asimilación (y contra el diccionario) con que el PSOE buscará zafarse del abrazo osuno de Rajoy, sin dejar de aparecer como oposición constructiva. ¿Quién se colgará ahora las medallas legislativas? El consenso beneficia al gobernado y no al gobernante porque reparte el éxito y afloja la adhesión de la tribu. Las urnas han importado al fin la fragmentación de Europa, y con ella la coalición, que aquí llega con retraso como todos los avances ilustrados desde Felipe V.

Ahora reina Felipe VI y en Euskadi el PNV, los dos únicos vestigios del 78 según Pablo Iglesias, guionista de mockumentaries. Con el carcaj petado de tuits y vacío de propuestas salió don Pablo a cazar no la piel del oso, sino la del PSOE. Hernando lo había anticipado cuando habló de la «izquierda pura que acusó de gradualismo traidor» a los socialistas por abandonar el marxismo o hacer la reconversión industrial. Busca el PSOE el arca perdida socialdemócrata, sin darse cuenta de que la administra el PP hace años. El elefante llevaba décadas en la habitación y ya era hora de nombrarlo. «Tengo más que ver con ustedes que con otros, lo siento», dijo Rajoy, que recordó los recortes de ZP cuando Hernando afectó distinción como una marquesa agraviada. «Nosotros sí somos diferentes», afirmó Iglesias. Vaya si lo son.

La función de ayer distribuyó los papeles para la temporada: el constitucionalismo a un lado, preocupado por el equilibrio presupuestario, y la revolución pendiente al otro, esperando a que Negrín les revele por ouija en el Patio Maravillas adónde fue a parar el oro de Moscú. Ya es paradójico que el obsesivo revisionismo de Iglesias haga de Rajoy un progresista. Pero al muchacho no hay forma de sacarle de los 70, y bastante tuvo con abdicar del rap e inaugurar una prosodia sosegada de mano en el bolsillo y vista al frente. Por momentos parecía un líder de la oposición, pero pronto se vio que no está dispuesto a que el presente le estropee su mitografía de pana y achicoria, ni perdona haber nacido en una democracia primermundista edificada sin su ayuda. Acusar de delincuentes potenciales a sus señorías no fue leal con el camarada Bódalo, impreso en la camiseta de Cañamero, ni tampoco exacto: Bódalo pasó de la potencia al acto. Pero don Mariano le profesa afecto y le brindó su pedagogía: le avisó de que la realidad es implacable, de que quizá su perfección era infundada, de que sus votantes envejecieron de súbito entre diciembre y junio. Iglesias saca arte de Rajoy. Podrían formar una compañía ambulante, castiza y paternofilial: el oso y el bisoño.

Rivera también echó la vista atrás, al Suárez de sus entretelas. Los nuevos buscan legitimarse en el pasado, pero él enseguida se pone a vender utilidad, reformismo, centro. La mercancía es más aburrida que la de Iglesias, pero al menos existe. Rajoy recuperó el lenguaje adulto para replicarle a él y al PNV -otra clave de la geometría variable- y pronunció la frase definitiva: «El techo de gasto nos hará más libres». Con ese estandarte de hoja de Excel quiere reinventarse como pastor del acuerdo. Y hubo momentos fugaces en que vislumbramos galaxias, unicornios, reformas de Estado. Pero alguien se encargará de despertarnos. Y de llevarnos a votar.

... ¡Y no hubo nada!
La Verdad Ofende latribunadelpaisvasco.com 28 Octubre 2016

La contradicción, esa incongruencia que define la estupidez humana, no lo es tanto cuando se practica desde el cinismo ideológico que los consagrados actores del denostado #grouchomarxismo tienen a bien regalarnos cada vez con más generosidad.

La escena política actual no es para menos. Parlamentarios de izquierda se rodearán a sí mismos, en una nueva pantomima marxista que pretende vender como golpismo legítimos acuerdos de partidos políticos votados en unas limpísimas elecciones democráticas por el pueblo español, único soberano. Un retrueque fascista que ni el mismísimo conde Ciano. No es una exageración, hasta Lenin lo anticipo: "Si hay alguien capaz de hacer la revolucion en Italia, ese es Benito Mussolini". Y ya ven, acabó el antes número 3 del PSOE italiano colgado boca abajo cual monigote en una plaza de Milán.

No se alteren, no será (aun) el asalto que vimos ayer en la asamblea nacional venezolana, un país ya en criminal dictadura marxista podemita, aunque euskoetarras y algún que otro mal nacido de seguro nos la lía parda, y nos cuesta otro riñón en destrozos impunes.

La política española es quizás la más cara de todo el orbe civilizado occidental. 10.000 políticos aforados es la otra cifra de la impunidad. Leyes "ad-hoc" que obligan al ciudadano a dejarse la vida en trabajar y pagar impuestos para regar unas insaciables arcas públicas permitieron el saqueo de todo.

Adjudicaciones de obras sin sentido y cajas públicas hundidas en manos de políticos fueron el ultimo desolladero donde se torturó a esta vieja y asaeteada piel de toro aun sangrante; la última quiebra nacional. La consecuencia siempre es la misma: el asco más absoluto, ese donde chapotea y florece con prosperidad todo populismo. Merecido está, les votamos.

En la labor de saqueo no hubo diferencias de color político ni ideología, pero tampoco las habrá hoy. Y aunque "estas gentes" prometan apoderamiento, transparencia y regeneración, olvidamos que se financiaron sin escrúpulo alguno con espurios dineros de sanguinarias dictaduras extranjeras. Hoy ya asignan, del dinero de todos y a discreción, contratos "púbicos" a dedo, colocan a familiares, el coche oficial viste el seudónimo de "coches de incidencias", baten récords en las listas de asesores, cancelan proyectos de inversión y progreso millonarios y otros mil disparates más, como la gomina del de Zaragoza que también se ha de pagar.

Y cómo no, felices ante el exitazo de practicar el cinismo nacional, los leninistas se aprestan a celebrar su aniversario bajo #RodeaElCongreso a cargo del erario público. Será una alegoría de cómo secuestraron el dignísimo 15M, del que se "apoderaron" hábilmente. Un giro copernicano de aquella estrategia diabólica y permisiva que un PSOE en manos de quienes retorcidamente manipularon el 11M con terroristas suicidas previamente depilados por el propio Ferreras y Gabilondo desde la Cadena SER. Aquel criadero de buitres socialistas hoy lo pagan desde el PSOE con la demolición del propio partido. Un éxito de Rub-al-cabah y Zapatero, depuestos nada menos que un 20-N.

Desde las bambalinas de Ferraz, "Rubi" intenta que los "buitres criados" no despedacen lo poco que queda del PE (diría PSOE, pero ni es obrero, ni socialista y muy poco español), mientras "Bambi" hace negocios desangrando lo poco que queda del pueblo venezolano, travestido de "hombre de paz" a sueldo del régimen hereditario de los Castro y su criatura el chavismo, ese que refugia a decenas de etarras cuya extradición no reclamará.

Es el estrambote cervantino de votantes que por olvidar el pasado de todos comprometen nuestro futuro. La última parodia marxista no será en el puente de Triana Sevillano. Las carreras de los nuevos bolcheviques se las quedará San Jerónimo. Los nuevos padres de la patria, gracias a pegar a policías o a asaltar capillas, tras ser gentilmente rodeados por sus sicarios asalta-universidades, se dejarán ver entre "Daoiz y Velarde" y tras las populistas fotos de rigor, puño en alto, volverán al caliente y bien pagado escaño nacional a hablarnos de democracia, esa prostituida dama griega, que dudo resida ya en S. Jerónimo; a la pobre dama la han visto salir corriendo de "la Carrera" a "la Ballesta", donde al menos cobrará.

La opereta está servida. No deje de verla, conciudadano; esta última extravagancia grouchomarxista también la paga usted, como siempre... y si se queja, ya sabe… Le llamarán graciosamente ¡fascista!

Pues no faltaba más.

"Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo,
... fuese y no hubo nada."

(Miguel de Cervantes)

Palmeros

Manuel Peña Díaz cronica global  28 Octubre 2016

Los palmeros no son monaguillos, ni siquiera son acólitos, tampoco son cómplices silenciosos. Los palmeros y las palmeras --es justo reconocer que hay de todo género y condición-- no son un acompañaniento sin más, lo hacen con ritmo y cierto compás, incluso cuando son varios se atreven a hacer variaciones con contratiempos.

Aunque existen especies autóctonas, estas figuras siempre aceptan estar condicionadas por el clima dominante. Detrás del eufemismo "ciudadanía organizada" se esconden bandadas de palmeros. Sus actuaciones suelen ser telegramáticas pero muy intensas, con la excusa de que su táctica coincide con la estrategia política hegemónica, también llamada "mandato popular". Por ejemplo, si el Milenario Movimiento Nacional (MMN) dice que la cultura de la desobediencia es condición incuestionable para alcanzar un clímax concreto, allá que van y actúan los palmeros para goce --entre gemidos y risitas-- de los militantes con pedrigrí. Sin un directivo del MMN delinque a sabiendas, para ocultar el hedor de sus legendarias cloacas, allá que aparecen los palmeros para regocijo del primero y sus monaguillos.

En ocasiones, el líder o la lideresa de este gremio del espectáculo reitera su compromiso con la reivindicación de un miembro del MMN, sea por el ansiado referéndum del sí o sí, por el incumplimiento de una sentencia de un tribunal, etc. El argumento compartido es siempre el mismo: un ataque a la democracia (sic), un ataque a Cataluña (doble sic). La posición del gran palmero o de la gran palmera está asentada en la superioridad moral que les otorga ser defensores de la gente. Da igual que sus apoyos vayan a quienes han desviado millones y millones de euros de dinero público de las necesidades y urgencias sociales, nada se cuestiona porque esa encubierta corrupción ha sido en beneficio de la liberación de un ente superior liderado por las élites: el pueblo, para unos; la nación para otros.

Otros que comenzaron como palmeros han aceptado ser organizados e integrados en el MMN, con una sencilla y primera operación matemática (Súmate), cuyo objetivo es que el resultado sea general, universal y que lo aglutine todo, todo. Luego aquél que es contrario a esa suma es calificado y tratado como un neofascista, sea cual sea su ideología.

Después de tantos años de palmas al compás, ha arraigado otro tipo: el palmero inmanente. Se trata de aquél que ha interiorizado con íntima convicción la semántica del MMN. Son una inmensa mayoría que se extiende más allá de las fronteras nacionales, convencidos de que sus palmas son las únicas progres, de izquierda se autodenominan. En lugar de España dicen Estado español, da igual el idioma que empleen. Pero si hablan en castellano dicen Girona y si lo hacen en catalán dicen Saragossa, etc.

Sin todos estos palmeros, nada hubiera sido posible durante las casi cuatro décadas de imposición graduada del ideario nacionalcatalán. Los palmeros han otorgado plena credibilidad a una parte muy considerable de las representaciones, de los preceptos y de las prácticas del glorioso MMN. Es admirable el éxito de esta estrategia, los palmeros así se lo han reconocido, y los que callan otorgan.

Los bárbaros de la cultura
José Blasco del Álamo El Espanol 28 Octubre 2'016

Si los nacionalistas españoles celebraban el Día de la Victoria el 1 de abril, los nacionalistas catalanes, como buenos victimistas, celebran el Día de la Derrota cada 11 de septiembre. El historiador Vicens Vives confesaba: “En más de 3.000 documentos inéditos que llevamos recogidos, no hemos encontrado ni uno que hable de una emoción colectiva catalanesca, que nos revele un estado de conciencia nacional. Lo sentimos como catalanes”. Daba igual; que la verdad no te estropee una exclusividad.

A principios del XIX, con la Renaixença, empezaría la manipulación: Próspero de Bofarull, director del archivo de la Corona de Aragón, reescribió el Llibre del Repartiment del Regne de Valencia, suprimiendo apellidos aragoneses, navarros y castellanos para realzar la importancia de los catalanes en la conquista del reino de Valencia; y aunque Joanot Martorell dijera en el prólogo del Tirant lo Blanch que lo había escrito en “valenciano vulgar”, se ha eliminado dicha referencia en varias ediciones publicadas en Cataluña.

Me inquieta sobremanera el saber que nos roban o, simplemente, el saber que se pierde, desde los primeros relatos contados por cazadores en las cavernas del Paleolítico hasta las últimas manipulaciones nacionalistas. Ya nos advirtió Flaubert que la Historia es como el mar, grande por lo que borra. Como aquellos cazadores, Buda, Confucio, Sócrates y Jesús vivían en el reino de la oralidad, nada escribieron, con lo cual siempre tendremos la duda de si sus enseñanzas nos han llegado distorsionadas. En Fedro, Platón toma la palabra transmutado en Sócrates para criticar la escritura como enemiga de la memoria.

Bergamín, en La decadencia del analfabetismo, se pregunta qué hemos perdido aprendiendo a leer, qué formas de conocimiento poseían los hombres de la Prehistoria o los pueblos sin escritos, que nosotros siempre ignoraremos. Para Marshall McLuhan, el paso del habla a la escritura supuso una “destribalización” de la humanidad con tintes esquizofrénicos.

Como si fuera el último eslabón, Aristóteles menciona en la Poética veinte tragedias que ya no conocemos. Y Cicerón escribe sobre algunos autores griegos cuyas obras se perdieron, debido, en parte, a que en muchos monasterios los monjes cogían los pergaminos de los griegos paganos y escribían encima. Así, obras clásicas se convirtieron en anodinas vidas de santos. Otras veces, el fuego exterminaba los libros al quemar la madera de las catedrales y las bibliotecas. ¿Cuánto saber desapareció en los miles y miles de rollos de papiro que se quemaron en la Biblioteca de Alejandría?

Aparte del fuego, o en connivencia con él, los mayores exterminadores de libros han sido los cristianos españoles (Cisneros ordenó quemar todos los libros musulmanes de Granada, excepto alguno de medicina; en el Nuevo Mundo, se enviaron al fuego por maléficos los códices mexicanos); los cristianos europeos (en Tierra Santa destruyeron tres millones de libros musulmanes); los mongoles que tomaron Bagdad, los turcos que tomaron Constantinopla…

De las cien tragedias que escribió Sófocles se conservan solamente siete. La mayoría de escritos de Leonardo da Vinci ha desaparecido. El teólogo Francisco de Vitoria, llamado el Sócrates español, nada escribió: "Conocemos sus ideas gracias a los apuntes que tomaban en clase los discípulos"; los libros que llevan su nombre son, pues, meras aproximaciones estudiantiles, incluso tergiversaciones.

De las mil ochocientas comedias de Lope de Vega, sólo han llegado a nuestros días cuatrocientas. Y Lorca les contaba a sus compañeros del 27 el argumento de una tragedia griega que nunca escribió: “En Córdoba vivía un rico labrador con su hijo, mozo solitario, que estaba enamorado de su jaca. El padre, para contrariar estos amores, se llevó al animal a una feria vecina para venderlo. El hijo se enteró y fue por su jaca al mercado. Su jaca blanca, al verle, saltó de alegría la empalizada en donde estaba presa. Volvieron jaca y mozo hasta el pueblo. El padre que los vio fue por su escopeta y disparando contra el animal lo dejó muerto. El mozo, enloquecido, con un hacha, furiosamente, mató a su propio padre”.

Otro de los pilares en que se asienta el saber perdido es la traducción: algunos tratados del sánscrito tienen tal profundidad psicológica que no es posible traducirlos fidedignamente a los lenguajes del siglo XXI. Uno de los traductores de Kundera no sabía ni una palabra de checo: “¿Cómo tradujo mi libro?”. “Con el corazón”. Y el traductor sacó de la cartera una foto del escritor. “Era tan simpático que estuve a punto de creer que se podía traducir gracias a una telepatía del corazón. Naturalmente, la cosa era más simple: había hecho la traducción a partir del refrito francés”. Nabokov advertía de que, al principio de Ana Karenina, deliberadamente, Tolstói repetía ocho veces en seis frases la palabra “casa”, pero en la traducción francesa sólo aparecía una vez.

En sueco no existe el vocablo párpado, hay que usar tres palabras para definirlo; en la lengua de los esquimales existen más de veinte palabras para designar las calidades del hielo y la nieve; en francés no se te cae el alma a los pies, sino los brazos…

El dramaturgo Jean-Claude Carrière sugiere con lucidez: “Quizá el escritor más grande es aquel del que no hemos leído nada”. Carrière añade otro motivo de saberes perdidos: la negligencia. A propósito de una visita que hizo a la directora de los Archivos Nacionales de Francia: “Diariamente un camión va a los Archivos para cargar montones de papeles viejos cuya destrucción se ha decretado porque hay que hacer sitio para poder acoger todo lo nuevo que llega. La directora me contó que un día llegó al trabajo y se disponía a entrar en el recinto justo cuando salía uno de esos camiones. Vio que de una bala enorme sobresalía un trozo de papel de color amarillento. Hizo que pararan inmediatamente el camión… Encontraron uno de los raros carteles del Illustre Théâtre de Molière, de cuando todavía trabajaba en provincias. Los negligentes quizá hayan causado más daños que los destructores”.

La imprenta primero, las nuevas tecnologías después, parecían las sagradas hornacinas que preservaban todos los saberes. Sin embargo, Umberto Eco se lamentaba de que ningún ordenador podía leer ya los primeros disquetes: “He intentado desesperadamente recuperar una primera versión de El péndulo de Foucault que debí de salvar en un disquete en 1984, pero sin éxito”.

Y volvemos al origen del lenguaje. El propio Eco, cuando trabajaba en un libro sobre la lengua perfecta, descubrió las disparatadas teorías de lingüistas nacionalistas, convencidos de que la lengua de su país era la lengua de Adán. En enero de 1900, La Veu de Catalunya publicó un artículo que aseguraba que el catalán era “la madre de todas las lenguas y hay quienes dicen que es la única que se hablaba en el mundo antes de la confusión de la Torre de Babel”.

Burlándose de esos delirios lingüísticos, el joven Unamuno escribió un aforismo: “Dice que Adán hablaba vascuence, y otros hebreo. Sí, traducidos”. Ya anciano, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, se enfrentó a otro fanático, Millán Astray, en un discurso del que no hubo grabación ni versión taquigráfica; lo que conocemos es una mezcla de los recuerdos de varios estudiantes y de una hija, Felisa. ¿Se perdería en la noche de los tiempos el destello de alguna frase, el resplandor de algún pensamiento?

Estando en la Academia de España en Roma, situada en un antiguo convento, Joaquín Leguina escuchaba las explicaciones del secretario sobre una inscripción del altar subterráneo: “Ferdinand hispaniae rex et Helisabe 1502". Le decía que el deseo de Fernando de Aragón había sido que se inscribiera sobre la piedra su condición de Rey de España. De repente, una mujer de mediana edad y acento catalán, con actitud agresiva, le espetó al secretario: “Eso de que Fernando de Aragón era Rey de España se lo acaba de inventar usted”. “Señora, lea usted la inscripción…”.

Para cerrar la controversia, faltó el fundador de la Legión gritando como un poseso: “¡Muera la inteligencia!”. Y Unamuno: “Hagamos a un lado la afrenta personal implicada en el súbito exabrupto, lleno de vituperios, contra los vascos y los catalanes en general… Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis, porque tenéis en vuestras manos sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para poder persuadir necesitaríais lo que no tenéis —la razón y el derecho en la lucha—. Considero fútil exhortaros a pensar en España. He terminado”. Suponiendo que estas fueran las palabras exactas que pronunció en su último discurso...

*** José Blasco del Álamo es periodista y escritor.

Vidal de Nicolás, in memoriam
Santiago González El Mundo  28 Octubre 2016

Era poeta, se llamaba Vidal de Nicolás Moreno y se nos murió ayer a los 94 años de edad. Formaba parte de lo que en el lenguaje de la época se llamaba la alianza de las fuerzas del trabajo y de la cultura. Quizá la expresión más acabada de aquella pléyade se reunió en 'La tertulia de La Concordia y formaron parte de ella los poetas Vidal de Nicolás, Blas de Otero, Sabina de la Cruz, Gabriel Aresti y Gregorio San Juan, el periodista Luciano Rincón, Rafael Ortiz Alfau y el abogado Antonio Giménez Pericás, los pintores Ciriaco Párraga, Dionisio Blanco, Agustín Ibarrola. También formaron parte de la misma Jesús Leciñana y su esposa Raquel, que una década más tarde fundaron una institución cultural de primer orden en Bilbao durante las décadas siguientes, la librería Herriak, de la que eran socios otros habituales, como el ensayista libertario Emiliano Serna y el médico Carlos Fuertes. Igualmente asistía a las sesiones de la tertulia Mari Luz Bellido, pintora y nexo con el mundo material de su marido, Agustín Ibarrola.

En 1962 fue detenido y sometido a un consejo de guerra que presidía el célebre coronel Eymar junto a otros militantes del PCE: Ramón Ormazábal, Enrique Múgica Herzog, Agustín Ibarrola y su hermano José María, Antonio Pericás, la pintora María Dapena y otros. Vidal fue condenado a seis años de prisión, de los cuales cumplió algo más de dos en el Penal de Burgos.

Perteneció a unas generaciones de españoles que pasaron de ser detenidos por la policía franquista a ser protegidos por escolta policial del terrorismo etarra. Vidal vivió la mayor parte de su vida sin libertad. Sólo la tuvo estos cinco años desde que ETA cesó su actividad criminal, aunque su libertad de movimientos estaba ya muy limitada por su salud, principalmente por el estado de sus piernas.

Recuerdo uno de los encuentros que en tanto que Foro Ermua mantuvimos con distintos partidos vascos durante los años en que el nacionalismo se empeñó en el Plan Ibarretxe. Durante un almuerzo que mantuvimos en el Hotel Ercilla con representantes del PSE, la que luego había de ser consejera de Educación en el Gobierno de Patxi López, Isabel Celáa mostró cierta impaciencia al urgir al Foro Ermua a que apoyara al Partido Socialista para hacer rentable su trabajo.

Con tono de voz amable y sosegado, respondió: "Mire, señora, yo ya tengo muchos años y no espero nada especial de la vida, salvo que el espejo, al afeitarme por las mañanas no me devuelva la imagen de un hijo de puta". Vidal, querido amigo, que la tierra te sea leve.

A debate en una jornada
El periodismo catalán, cautivo del separatismo
El presidente del 'Grup de Periodistes Pi i Margall' advierte en GACETA.ES de que “hay bastante temor entre muchos periodistas que no son separatistas a levantar la voz” porque “saben que puede tener consecuencias laborales”.
Rosalina Moreno gaceta.es  28 Octubre 2016

El Grup de Periodistes Pi i Margall ha celebrado un debate sobre el periodismo que se realiza en Cataluña. En el acto, que ha tenido lugar este miércoles en el Colegio de Periodistas, en Barcelona, han participado el periodista y escritor Ramón de España; el director de El Món, Salvador Cot; la periodista Iva Anguera de Sojo, de El Independiente, y Xavier Rius, director de e-notícies. Ha estado moderado por Manel Manchón, director de Economía Digital, y por Sergio Fidalgo, presidente de esta entidad, que se gestó el pasado enero para "defender la convivencia" entre los catalanes y el resto de españoles" y "promover un periodismo plural".

Según han desgranado desde el Grup de Periodistes Pi i Margall a GACETA.ES, en el evento han departido sobre las dificultades que los profesionales de la comunicación tienen “para ejercer libremente” y los “controles políticos que, sobre todo en los medios públicos, se intentan llevar a cabo”.

Sergio Fidalgo denuncia en este diario que “los medios de comunicación públicos en Cataluña están mediatizados por el poder político y, al servicio del independentismo” y que "en vez de ser medios de servicio público son medios de propaganda del Govern”, que reflejan una Cataluña en la que parece que todos son independentistas. Hace hincapié en que "es necesario un contrapunto" y trabajar para que "todos podamos hacer oír nuestra voz".

En este sentido, advierte de la muerte civil de todo aquel que no esté por el procés, y de que sobre todo en prensa “hay bastante temor entre muchos periodistas que no son separatistas a levantar la voz” porque “saben que pueden tener consecuencias laborales”.

Cuenta que el objetivo del acto era debatir sobre el estado de la profesión en Cataluña porque “con el tema del procés se han enconado las posturas, y hay una especie de guerra de trincheras en la que por parte de los nacionalistas se ha utilizado a la prensa, ya no como arma de comunicación, sino de propaganda”. El Grup de Periodistes Pi i Margall quería que se “debatiera esa falla, lo profunda que era, y qué soluciones podía haber”.

Fidalgo explica que hubo matices porque algunos de los tertulianos también consideraban que “la utilización de los medios públicos como arma de propaganda no solamente es exclusiva de TV3 y los medios de la Generalitat, sino que también ocurre con los medios dependientes del Gobierno central”.

“Se hizo cierta autocrítica sobre el papel de TV3 y Catalunya Radio como medios de comunicación públicos; se recordó incluso que los mismos profesionales de TV3 denunciaron hace meses el tema de la injerencia gubernamental, y que pase lo que pase de aquí a cinco años, cuando Cataluña siga siendo España, en opinión de algunos como yo, o sea otra cosa, una república, como otro opinaba, los mismos que estábamos en la mesa nos seguiremos viendo las caras y seguiremos siendo periodistas, con lo cual habrá que llegar a algún tipo de convivencia”, detalla.

Asimismo, destaca que en Catalunya Radio y en TV3 “generalmente hay cinco periodistas independentistas y uno que no lo es” y que también abogaron porque hubiera más equilibrio.

El periodista y escritor Ramón de España ha hecho un elogio de "la primera TV3, cuando había programas de Manuel Huerga, que eran para todos los catalanes, y no como ahora, que se ha convertido en una herramienta solamente al servicio de unos pocos, en un aparato de agitación y propaganda de la Generalitat que se mira el ombligo”.

Además, ha denunciado la falta de sentido crítico de la profesión periodística a la hora de informar sobre la relación Cataluña-España. "Se ha dedicado mucho dinero a fomentar la desafección, la manía o el odio contra el vecino", ha asegurado.

Cabe también destacar que este escritor barcelonés ha sido silenciado por escribir sobre el delirio secesionista. Según ha contado él mismo a este diario, le ocurrió, por ejemplo, con su obra El manicomio catalán, que a pesar de alcanzar cinco ediciones “fue prácticamente silenciado" en su tierra. Y destaca que también le sucedió en otros medios españoles porque “es un tema sobre el que a la izquierda le da como cosita meterse a opinar por miedo a que les digan que son unos fachas o algo así”.

Asimismo, otra de las denuncias de Ramón de España es que ha producido un control social entre la educación infantil y los medios de comunicación. Preguntado sobre cómo se puede combatir ese adoctrinamiento asegura que no se le ocurre forma alguna. “Veo que es más eficaz que el adoctrinamiento franquista, que sufrimos muchos, que simplemente no nos lo creíamos y sabíamos que lo que se nos decía era al revés. Por eso, quieren que voten los chavales de 16 años, que salen del cole más independentistas que nadie. gran parte de la culpa la tienen los gobiernos centrales, que se han dedicado 30 años a mirar hacia otro lado”, explica.

Xavier Rius, director de e-Notícies, también ha criticado especialmente durante su intervención el periodismo que se realiza en algunos programas de TV3 y Catalunya Ràdio, y ha puesto de ejemplo la “invisible separación de Mònica Terribas con algunos de los políticos que pasan por su programa matinal y con los que coincide ideológicamente”.

Por su parte, el director de El Món, Salvador Cot, ha dicho que el problema del periodismo está generalizado en toda España, y no sólo en Cataluña, y ha lamentado la “interferencia” política a los medios de comunicación públicos por el hecho de que el nombramiento de los cargos directivos en las televisiones y radios públicas “se hacen por confianza política”. Considera que “hemos fracasado” en la construcción de los medios de información públicos. Por otra parte, ha puesto el acento en que uno de los principales males que sufre la profesión es que “es muy cara para hacer periodismo de investigación”.

Iva Anguera de Sojo, corresponsal en Barcelona de El Independiente, ha destacado que a los periodistas les gusta poner etiquetas y que “este es uno de los problemas de la profesión -cuando hablamos de bandos o trincheras en la misma-”. Esto supone, en su opinión, que “algunos periodistas no hagan periodismo, sino que escriban por unos ideales”. Ha señalado que “hace un año no había periodismo de trincheras”, pero que ahora, en cambio, impera el "eres de los míos o estás contra mí”.

Para el moderador del debate, Manel Manchón, director de Economía Digital, “los periodistas no hemos hecho la reflexión sobre los términos unionista y derecho a decidir”. Ha denunciado que la influencia política en los periodistas actuales es muy grande, y que el lenguaje y su terminología son determinante.

El acto ha contado con la presencia de Tomás Guasch, presidente de honor del Grup de Periodistes Pi i Margall; los diputados en el Parlamento de Cataluña Enric Millo, David Mejía y Sergio Sanz; el concejal en el Ayuntamiento de Barcelona Alberto Fernández Díaz; otros políticos como Antonio Robles; el miembro del Consejo del Audiovisual de Cataluña Daniel Sirera; el recientemente nombrado presidente de Societat Civil Catalana, Mariano Gomá; la presidenta del Centro Libre. Arte y Cultura, Teresa Freixes; y, entre otros, el empresario de medios de comunicación Eloi Martín.

Anuncia 'cambio de tono' en 13tv
El presidente de la COPE se disculpa con el separatismo catalán
Fernando Giménez Barriocanal apuesta por tender puentes en Cataluña y no dedicarse a "buscar lo que nos separa". "Las cosas se hicieron mal y ahora estamos en una nueva etapa", ha asegurado en un acto del Consejo Audiovisual de Cataluña.
INFOVATICANA gaceta.es  28 Octubre 2016

En un acto del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), el presidente de la Cadena COPE, Fernando Giménez Barriocanal, ha apostado por un "cambio de tono" de la emisora en Cataluña para tender a buscar puentes de encuentro en vez de, tal y como ha dicho que se había hecho en el pasado, "dedicarse a buscar lo que nos separa".

Giménez Barriocanal ha recordado que en su momento se reunió con el Gobierno de la Generalitat para pedir disculpas por el malestar que hubieran podido generar en Cataluña algunos comentarios hechos desde la emisora y ha asegurado que ahora se ha entrado en una nueva etapa.

"Pedimos disculpas por todos aquellos comentarios que podían haber causado malestar en algunos catalanes. No estoy cuestionando los contenidos, sino el tono con que fueron hechos. Las cosas se hicieron mal y ahora estamos en una nueva etapa", ha asegurado.

Giménez Barriocanal, que pronto entrará en el consejo de administración de 13 TV, tiene la intención de suavizar la línea editorial de los medios de la Conferencia Episcopal respecto a Cataluña. "El camino que se ha hecho en la COPE también debe hacerse en 13TV", ha señalado.

Esta intervención del presidente de la emisora de los obispos ha sido contestada desde esRadio por Federico Jiménez Losantos, que ha recordado "la campaña del separatismo catalán" para cerrar la COPE hace unos años y las 700.000 firmas que se recogieron "a petición de la propia COPE, de los obispos y de Fernando Giménez Barriocanal".

Jiménez Losantos ha criticado que Giménez Barriocanal pidiera disculpas por el tono anterior de la COPE a Joana Ortega, "que está imputada por sedición, por golpe de Estado con Artur Mas". "Es decir, que cuando nos felicitaba, que bien se ha portado Luis me decía, 700.000 firmas y el Parlamento europeo ha frenado a Pujol, que ahora resulta que pide perdón", ha señalado Jiménez Losantos.

"Hablamos de una Administración entera, la Generalidad de Cataluña, que está en abierta rebelión contra el Estado y a estos golpistas traidores, a estos déspotas, es a los que les pide perdón por las virtudes pasadas de la COPE", ha afirmado.

Durante la tertulia dirigida por Jiménez Losantos también se ha criticado que Giménez Barriocanal "se jactó públicamente de haberle puesto un bozal a la COPE" y se ha señalado que hace muchos años que los obispos no dicen nada respecto al nacionalismo catalán.

Jiménez Losantos ha criticado, asimismo, la "sumisión de los que tendrían que estar defendiendo España, no solo en el Gobierno, en la sociedad civil, los cuerpos intermedios, las instituciones que siempre han defendido España".


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