AGLI Recortes de Prensa   Domingo 30  Octubre  2016

La alianza PP-Podemos augura una legislatura corta y mala
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Octubre 2016

Lo malo no es que Rajoy no pueda gobernar de otro modo; es que no le da la gana. Y esta fea Investidura ha servido para demostrar en sólo dos días que sin Mariano no podía haber Gobierno, pero con él es imposible tener un Gobierno de España capaz de ser lo primero al servicio leal de la segunda. Si en el primer discurso leído estuvo aseado, en el debate, dueño ya de su discurso y de su payasesca gesticulación se entregó de lleno, con la sórdida colaboración de la Presidenta del Congreso, a lo que ya intentó en la anterior: investir a Iglesias como alternativa no sólo a su gobierno sino al régimen constitucional. Porque si la alternativa a Rajoy es Podemos, la alternativa es de sistema no de Gobierno. Y ese crimen de lesa patria y lesa libertad es lo que muchos se niegan a ver, aunque bien a la vista está.

La absoluta cerrazón marianil
Si en el debate quedó claro que Rajoy sigue apostando por machacar al PSOE y coleguear obscenamente con Podemos, ayer, poco antes de la votación, no perdió la ocasión de desquitarse de su obligada mansedumbre. Tras decir que, por supuesto, iba a dialogar, aclaró, muy campanudo, que eso no implicaba ceder en lo fundamental, que para él es, simplemente, no ceder. Muchos pensamos que Rajoy debería mantener la reforma laboral y plantar cara al separatismo ilegalizando a la ETA y cortando la financiación del separatismo catalán, pero en Rajoy la cerrazón lindante con el autismo no se refiere a nada concreto, porque en nada cree, sino en el simple hecho de tener que contar con alguien para gobernar. Él dejó claro que seguirá en lo mismo y con los mismos, incluso para no hacer nada, pero él y sólo él.

Con una escuálida mayoría de 137 escaños, esa apuesta por sí mismo contra todo y contra todos aseguraría una legislatura de medio año. Sólo una cosa lo impide: que la alternativa sea Podemos. Por eso sus televisiones seguirán al servicio del matonismo podemita y sus aliados, incluido 'Snchz'. Claro que eso coloca a España ante el abismo comunista-separatista, pero como es lo único que le garantiza el poder a Rajoy, el Gobierno del PP va a seguir apostando por Iglesias para destruir al PSOE y aislar a Ciudadanos.

Naturalmente, esta sórdida alianza de Rajoy e Iglesias podría facilitar la resurrección del PSOE y el crecimiento de Ciudadanos. Una mayoría de españoles quiere cambios dentro del campo constitucional y aborrece a los extremistas. Pero los partidos políticos llegan a la opinión pública a través de los medios de comunicación y el control de Soraya y 'Carmenfavó' de la inmensa mayoría es hoy tan apabullante que ni un PSOE decente ni C´s van a tener la menor oportunidad de llevar sus ideas de reforma a la ciudadanía.

Los periodistas, peores que los políticos
Yo estoy convencido -y en esta legislatura recién nacida vamos a tener ocasión de comprobarlo- de que el problema más grave entre los muchos que aquejan a España no son los partidos políticos sino los medios de comunicación, que legitiman y animan al Ejecutivo a atropellar a los demás poderes, del Judicial al Legislativo, y que han convertido lo que debería ser un valladar de la sociedad civil frente a los abusos de Poder político en un gallinero de aclamación del despotismo contra las libertades.

Generalizando un poco, pero sólo un poco, puede decirse que sólo hay un enemigo peor para la libertad que los políticos: los periodistas. Es verdad que los medios de comunicación están enfeudados económicamente de forma casi absoluta a los partidos y/o gobiernos estatales o regionales que los mantienen a flote (PRISA) o los hunden, a voluntad. Pero nunca los periodistas que escriben, hablan y televisean se han mostrado tan serviles y complacientes con el despotismo partidista. Y no sólo con el que ahora padecemos sino con el mucho más salvaje que Podemos quiere implantar.

Y nunca como en este debate de investidura se ha visto con claridad que la corrupción de los partidos sólo es superada por la idiocia y la malicia de los que deberían criticarla. Infame fue la actuación de la Presidenta del Congreso ante la matonería de Iglesias o Rufián, que han podido insultar de forma repugnante a diputados con nombre y apellidos y a partidos enteros sin que la Presidenta les privase del uso de la coz, que no palabra. Y es que esa protección del matonismo obedece al mismo guión graciosiño de Rajoy con Iglesias, respondiendo a las injurias al PP en plan Club de la Comedia.

Pero lo peor, a mi juicio, no es que Mariano empezara tolerando el insulto a los diputados del PP y terminara haciendo chistes con sus sms a Bárcenas, demostrando lo muy en serio que se toma la lucha contra la corrupción. Ni siquiera que Pastor desprotegiera el honor de la Cámara y de los que hace pocos meses se sentaban junto a ella en la bancada del PP. Lo peor es que la mayoría de los periodistas, algunos de ellos jóvenes, listos y con vocación de independencia, no se dieran cuenta de la gravedad del asunto y no abroncasen a Rajoy y a Ana Pastor por hacer chistes o permitir los rebuznos del Rufián o del Matón, aspirante a Gorila de todas las Españas.

Con Podemos no hay estabilidad posible
Por esta politización de los medios, en manos del PP y al servicio de Podemos; y por esa especie de graciosa banalización del mal que está imponiéndose en el periodismo español -la escuela es antiespañola: TV3- la fuerza del PP se mantendrá, pero la de Podemos no dejará de crecer. Y como una fuerza antisistema no puede nunca mantener el sistema y como un partido solo nunca puede ser un sistema político, si no es una dictadura, me temo que esta legislatura será mala y durará poco. Actualizando algo el refrán: Por San Juan a las urnas irás; y si no fueres, a Susana lo debes.

Naturalmente, si Susana Díaz y la parte mayoritaria del PSOE mandara al Grupo mixto a los que ayer rompieron la disciplina de voto y rompiera todos los pactos municipales y regionales con Podemos, forzando al PP a desalojarlos de sus televisiones, la fuerza de los matones podemitas desparecería. Pero como no espero de este PP decencia ni de este PSOE valor, creo que Mariano irá al Congreso en febrero y será entronizado como candidato eterno, disolverá las Cortes en mayo y nos obligará en junio a elegir entre su peste y el cólera podemita. Hasta que gane el cólera.

Los grandes retos del segundo gobierno Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 30 Octubre 2016

El desafío independentista de Cataluña es un problema para el que son necesarias firmeza y profundas convicciones, y la ocasión no puede ser peor.

Si al inicio de la pasada legislatura era obvio que el gran reto de los siguientes años era la crisis económica, en esta ocasión los retos económicos no son despreciables, pero los políticos parecen aún más formidables.

Entre éstos cabe distinguir de dos tipos: en primer lugar aquellos a los que se enfrentará Rajoy como presidente del Gobierno y del PP, que no serán pocos; y además estarán los mayores, los que tendrá que afrontar España y para los que los populares necesitarán del concurso y el apoyo de otras fuerzas políticas.

El más importante de ellos, por supuesto, es el desafío independentista que llega desde Cataluña. Aunque se ha demostrado que el frente independentista no es el club político más eficaz del mundo, nada parece indicar que Puigdemont, Mas o Junqueras estén en disposición de frenar la enloquecida huida hacia delante que han emprendido, así que antes o después el nuevo gobierno -y con él una parte esperemos que muy mayoritaria del Parlamento- tengan que frenar la carrera de un modo u otro.

Sin duda es un problema para el que son necesarias firmeza y profundas convicciones, y la ocasión no puede ser peor: con un PP ideológicamente desaparecido y políticamente disminuido, un PSOE descompuesto y un Podemos capaz de cualquier cosa con tal de debilitar el Estado que quieren tomar al asalto.

Un reto no menos importante es, precisamente, la amenaza del populismo, que en España no es otra que la amenaza de Podemos. Tras su desastroso resultado del 26J podría haberse dado por conjurada, pero tanto PP como PSOE parecen empeñados en mantenerlo con vida. Esta legislatura debe ser la del final político de los de Iglesias o, al menos, la de su retorno al espacio natural de una formación tan radical y tóxica: el de ser como mucho una anécdota parlamentaria.

Un empeño en el que deberían colaborar los dos grandes partidos, porque a ambos les conviene –también al PP aunque Rajoy crea que es mejor usarlos para dividir a la izquierda- pero sobre todo porque le conviene a España.

En el terreno legislativo los retos también son mayúsculos: materias como la educación demandan soluciones que son impostergables tras un deterioro de décadas, pero sin duda el gran tema de esta legislatura será la reforma de una justicia que a día de hoy es ineficiente y, sobre todo, que no puede abordar de verdad la corrupción política sin solucionar su dependencia de los partidos. El modelo instaurado con la reforma felipista y el asesinato de Montesquieu debe ser liquidado en virtud de unos organismos judiciales independientes y propios del siglo XXI. Puesto que es la única fuerza política que defiende sin dudas esta independencia, en este aspecto será todavía más importante lo que pueda aportar Ciudadanos.

Respecto a los retos más personales de Rajoy, hay que decir que éstos tampoco son nimios: en primer lugar tendrá que garantizar la estabilidad parlamentaria –si es que es eso lo que realmente quiere tal y como ha afirmado en sus intervenciones durante esta investidura- desde una mayoría exigua como no la ha habido nunca en nuestro país.

No parece claro que el presidente sea el más adecuado para ello no ya por su historia política personal, sino por el rechazo que genera en todo el arco parlamentario e incluso en no pocos de los que lo votan a pesar de ello dada la inconsistencia de las restantes opciones. Si lo es o no quedará claro, en primer lugar, por cómo sea capaz de gestionar su pacto con los de Albert Rivera, lo único que puede darle un número suficiente de diputados para no ser machacado pleno tras pleno.

Por otro lado y al mismo tiempo que todo lo demás, el presidente que también lo es del PP tendrá que reconstruir y regenerar un partido que está literalmente deshecho no sólo por los abrumadores casos de corrupción, sino también por un vaciamiento ideológico que hace que a día de hoy los populares sean sólo una opción socialdemócrata más en el Parlamento.

Afianzar un ideario en el que durante los últimos años se ha renunciado a todo, dar mayor cabida a la democracia interna en un partido que se ha limitado a ser su chiringuito personal, y dar cabida a nuevos valores que no sea fácil identificar ni con bárcenas ni con gúrteles y permitan a muchos ciudadanos asqueados mirar de nuevo con confianza a la calle Génova, son tareas que deberían quedar realizadas antes de que los españoles vuelvan a enfrentarse a las urnas si el PP quiere volver a ser votado con ilusión y no como un triste mal menor. Porque en caso contrario corremos el riesgo de que el mal mayor empiece a no parecer tan malo.

Sólo queda saber si Rajoy quiere de verdad afrontar todos estos problemas y que la legislatura no sea un mero trámite hasta unas nuevas elecciones el próximo año. Sería un error histórico y una verdadera temeridad, pero lamentablemente -y más después de escuchar este sábado al ya presidente- no es algo que podamos descartar.

Susto o muerte
Alejo Vidal-Quadras  vozpopuli.com 30 Octubre 2016

El debate de investidura no ha ofrecido demasiadas sorpresas porque estamos ya habituados al alto nivel sintáctico y dialéctico de nuestros parlamentarios. Ha quedado claro que Rajoy va a ser Presidente del Gobierno, pero con una incógnita aleteando sobre el hemiciclo: una vez jurado su cargo y nombrados sus ministros, ¿podrá gobernar? Este es un tema crucial porque de nada habrán servido los diez meses de parálisis absurda ni el aquelarre interno del Partido Socialista ni la agilidad de cintura de Ciudadanos si al final no se aprueban los presupuestos en tiempo y forma y la máquina de tomar decisiones y aplicar medidas se encalla todas las semanas en la Carrera de San Jerónimo.

Hay precedentes de Gobiernos en minoría; Felipe Gonzáles se vio obligado a ello en su postrer mandato, José María Aznar en su primero y Zapatero en los dos que perpetró, por no hablar de los Ejecutivos encabezados por Adolfo Suárez, pero las circunstancias en todos estos casos fueron más llevaderas que las de hoy para los inquilinos de La Moncloa porque el número de sus escaños les permitió cerrar pactos de legislatura con uno o dos socios razonables -¡qué tiempos aquellos en los que Pujol era un hombre de Estado!-. Para nuestra desgracia, el Congreso actual es una olla de grillos inestable e imprevisible, en la que pululan levantiscos comandos variopintos de separatistas, chavistas, socialistas sensatos, socialistas infantiloides, novatos bienintencionados, algún elemento suelto debidamente preparado y con las ideas claras y profesionales de la cosa con más conchas que un galápago. En semejante barullo, Rajoy se verá forzado, como le han explicado sus dos eventuales apoyos, a negociar cada ley, cada decreto y cada designación. Como España no es Dinamarca, ni Alemania ni Suecia, lo que se avecina es una pesadilla de maniobras partidistas y pequeñas ambiciones personales en la que el Gobierno puede naufragar en breve.

Lo curioso es que un programa de Gobierno acordado entre PP, PSOE y Ciudadanos que dure hasta 2020 es manifiestamente viable. Los tres se han instalado en el llamado consenso socialdemócrata y se encuentran cómodos en un Estado que acapara el 43% del PIB. De hecho, sus discrepancias, que ellos magnifican para justificar su teatro, son de matiz. Una vez aceptado que las Administraciones manejen 483000 millones de euros, que nuestra estructura territorial sea disfuncional, ineficiente y disparatada, que el vínculo entre representantes y representados sea inexistente, que la separación de poderes permanezca diluida, que el modelo educativo huya de principios como mérito, esfuerzo, excelencia, autoridad y competencia para ser igualitario, geográficamente disgregado, sindicalizado y permisivo, y que la subversión secesionista requiere una solución “política” y más dinero para los separatistas, ponerse de acuerdo en los detalles no debería ser demasiado difícil. Además, si lo que Iglesias en su inescrupuloso manejo de los términos ha bautizado como Triple Alianza, tiene como alternativa el colectivismo marxistoide a lo Maduro, es decir, calles incendiadas, expropiaciones en masa, medios amordazados, opositores entre rejas, supermercados vacíos y miseria generalizada, el porvenir de un Gobierno intervencionista, pero de gente aceptablemente cuerda y civilizada, parece asegurado. Bastaría, pues, que las tres formaciones denominadas constitucionalistas se sentasen a poner negro sobre blanco una agenda política que establezca un marco que garantice la unidad nacional, el cumplimiento de los compromisos presupuestarios europeos, un mercado laboral capaz de crear empleo, el final de la corrupción, la incorporación de una cierta dosis de eficiencia en el funcionamiento del Estado, una ley de Educación que sin ser la ideal proporcione por lo menos un horizonte de varias décadas sin sobresaltos y, aunque manteniendo un sector público elefantiásico, la eliminación de los despilfarros más escandalosos, para que pudiéramos beneficiarnos de cuatro años de tranquilidad y relativa prosperidad.

No es una tarea tan difícil y una persona tan reacia a los cambios y tan amante de la contemplación abúlica del correr de las hojas del calendario como el actual Presidente del Gobierno responde perfectamente al perfil psicológico adecuado no para impulsarla, porque el impulso de cualquier empresa va en contra de su naturaleza, pero sí para dejarla discurrir plácidamente. Tampoco es pedir demasiado que, dentro de las estrechas limitaciones impuestas por un Estado Autonómico invasivo y financieramente ruinoso y un sistema de partidos extractivo y oligárquico, se nos permita tener un Estado de Derecho en el que los ciudadanos puedan acceder a un estrecho margen para desarrollar sus iniciativas, ganar algo de dinero para mantener dignamente a sus familias y ahorrar un poco, circular sin trabas por todo el territorio nacional y pasear seguros por la vía pública. Los tres integrantes de ese hipotético proyecto de continuidad insatisfactoria pero indolora han de saber que los españoles a estas alturas de la película de los hermanos Cohen en la que han vivido a lo largo de la última década, están completamente dispuestos a elegir entre susto o muerte. Y a elegir susto, por supuesto. Alguno se preguntará: ¿y no sería posible elegir vida? Pues, francamente, salvo que Albert Rivera adquiriese auténtica conciencia de su misión histórica y se decidiera a romper el corsé del statu quo y exigir las ambiciosas reformas estructurales que transformarían España en un país competitivo y de éxito, habrá que conformarse con lo menos para salvarnos de la catástrofe.

Rajoy y el ornitorrinco
Pedro J. Ramírez El Espanol 30 Octubre 2016

El gran José Antonio Marina pronunció la frase más impactante de los cinco días del simposio que EL ESPAÑOL ha dedicado a las reformas que necesita España: "La ideología es a la educación lo que la mixomatosis a los conejos". Es decir una plaga que acaba con cualquier camada de proyectos y empeños modernizadores.

Marina es un pedagogo idealista, en la estela de Giner de los Ríos, empeñado como nadie en promover un gran pacto nacional por la calidad de la enseñanza. Y su reflexión no era una "boutade", pues una y otra vez ha comprobado con desesperación cómo los partidos convertían la escuela y la universidad en sectario campo de batalla. La izquierda abogaba por una enseñanza "laica y progresista"; la derecha, por una educación "en valores" -conservadores, por supuesto-; los nacionalistas, por un instrumento para moldear buenos catalanes mediante la inmersión lingüística, concepto perverso donde los haya, por muy amortizado que parezca, tal y como le hice ver a Josep Cuní en la parte no emitida de nuestra charla en TV3.

La entrada en liza de Ciudadanos, con la competente Marta Martín como portavoz, ha proporcionado a Marina un aliado de primer orden y ahora se muestra moderadamente optimista de que, oído el compromiso de investidura de Rajoy, el pacto educativo se fragüe en los próximos seis meses. "Es cuestión de decirles a los políticos 'de aquí no salís hasta que lleguéis al acuerdo' porque las soluciones reales a los problemas reales están todas pensadas".

Tiene razón Marina. Tras haber repasado durante cinco días la "agenda regeneracionista" en áreas tan dispares como las que hemos tocado nosotros, lo más sorprendente es que podría llegarse a una conclusión similar respecto a la reforma constitucional, la de la justicia o la del empleo y las pensiones. Los catedráticos y politólogos, los jueces, fiscales y abogados, los grandes economistas o los agentes sociales tienen ya "todo pensado".

En España existe un alto nivel de consenso sobre lo que habría que hacer por parte de quienes se saben las materias. Los políticos se han ocupado sin embargo de convertir cada solución en un problema, al filtrarla por el tamiz de la ideología, casi siempre de forma cerrada y doctrinaria.

Esa es la mixomatosis que con tanta virulencia viene afectando a las colonias conejiles de nuestra política, especialmente en los terrenos de la izquierda y el separatismo. No en vano, el síntoma de esta enfermedad, de origen australiano, que de forma más aguda afecta a los roedores es la ulceración de sus párpados hasta desembocar en la ceguera.

Sin esos ataques de "ideologitis" no se explicaría el desquiciamiento del PSOE. Pedro Sánchez habría aprovechado la aritmética para trasladar su crisis al PP, ofreciéndose a negociar con un candidato distinto a Rajoy, y ahora no tendría que vagar cual Holandés Errante en pos del puerto del Congreso del partido tras su coherente renuncia al acta. Por su parte, Antonio Hernando, en nombre de la Gestora, habría aprovechado el debate de investidura para formular un catálogo de exigencias de cara a los Presupuestos.

Sin esos encarcelamientos voluntarios en las celdas del estereotipo tampoco se entenderían las ocasiones desperdiciadas por Podemos para sustituir al PSOE como una nueva izquierda a la vez firme y posibilista. O la automarginación de la ex Convergencia y Esquerra de toda combinación parlamentaria cuando constituyen el fiel de la balanza entre la izquierda y la derecha.

Pero, como hemos vuelto a ver en el Congreso, Tardá, Homs o Rufián -ay, Rufián, rufián-, al igual que Iglesias, Errejón o Garzón, no hacen lo que les conviene sino lo que les pide el cuerpo. De ahí su previsibilidad. Hasta el extremo de haber fraguado los moldes que determinan la categoría que engloba a sus afines: un podemita es alguien que llama "delincuentes potenciales" a sus vecinos de hemiciclo -lo que, por cierto, convierte a Rafa Hernando y asimilados en recurrentes podemitas de derechas- y un "indepe", alguien que no deja de acudir a ninguna cita para decir "nos vamos".

Como también cabe el estereotipo virtuoso, no me quedaré sin añadir que un diputado de Ciudadanos es alguien que, como hizo Felisuco, admite llamarse Diego -por "donde dije digo..."-, propone una reforma cada vez que ve una colilla por el suelo y se especializa en separar a quienes se enzarzan en riñas callejeras.

El problema para el entomólogo llega cuando, como explica Umberto Eco en Kant y el ornitorrinco, no hay manera de "entender lo que se ve, encuadrando la experiencia en un sistema categórico previo" porque "los hechos vencen a las teorías". Es decir cuando, como acaba de ocurrir con la conducta de Rajoy durante el nuevo debate de investidura, topamos con un "objeto dinámico" que no encaja en el esquematismo cognitivo de los relatos convencionales.

"¿Qué tiene que ver Kant con el ornitorrinco? Nada". Podríamos discutir si es más provocadora la pregunta o la respuesta, pero Eco nos despereza con ambas del sopor de los guiñoles televisivos. Sobre todo si, como sostiene el añorado semiólogo y agitador cultural italiano, "pase que Kant no supiera nada del ornitorrinco, pero el ornitorrinco -o sea nuestro reinventado Rajoy-, debería saber algo de Kant para resolver la propia crisis de identidad".

Desafiando las leyes del positivismo que enlazan a Platón con el filósofo alemán -tan mal citado por Pablo Iglesias hace un año en la Carlos III-, el primer ornitorrinco disecado llegó, como la mixomatosis, de Australia en 1798. Parecía un conejo grande al que le hubieran injertado las membranas de un anfibio y el pico de un pato. Hasta tal extremo desconcertó su singularidad que los biólogos del British Museum sospecharon que se trataba de una falsificación de los mismos "diabólicos" taxidermistas chinos que habían fabricado cuerpos sirenoides, a base de unir troncos de mono y colas de pez.

Por supuesto que Rajoy no sabe nada ni de Kant ni del ornitorrinco, pero podría ilustrar mucho al uno sobre el otro. De hecho, lo que, a medida que iba siendo estudiada, hacía más inclasificable a la criatura de las antípodas eran sus características morfológicas aparentemente contradictorias. Se trataba de un bicho de pelo suave y mullido pero estaba dotado de garras venenosas. Tenía pico pero era capaz de vivir sumergido bajo el agua. Ponía huevos pero amamantaba a sus hijos. Tenía ubres pero no pezones.

Todo en el ornitorrinco era un contradiós, tal y como ha resultado serlo, en su extrapolación política, el fénix de Pontevedra, renacido esta semana de sus cenizas. De repente, el cuerpo rígido del estafermo ha cobrado vida flexible. Del monótono opositor perpetuo, epítome del aburrimiento, ha brotado un duelista punzante con ponzoña en la punta del florete. La soberbia displicente de la mayoría absoluta ha dado paso a un humilde candidato a interlocutor válido, dispuesto a "negociar todas las decisiones". El abúlico guardián de las esencias sale ahora obsequiosamente al encuentro del otro -es decir, del PSOE- advirtiéndole, cual vendedor de biblias para californianos fornicadores, que ni siquiera tiene que "renunciar a sus principios". El altanero senador vitalicio parece someterse con gusto al control de credibilidad de un jovenzuelo con cuellos de camisa pequeños. El negacionista que sólo admitía haber elegido mal a Bárcenas, reconoce de repente que hizo lo que no debía con los SMS.

La melancolía que produce comprobar cómo al cabo de un año de tanto azacaneo, tras la interinidad de Rajoy, un Rajoy sucede a otro Rajoy -en España ya nos hemos bañado dos veces en el mismo río-, no puede impedirnos ver su aparente transformación proteica en un animal híbrido o más bien compuesto a partes iguales por el hombre que era y el que pretende ser. Decir que ha hecho de la necesidad virtud es tan expeditivo y perezoso como alegar que el hábitat hizo al ornitorrinco.

La cuestión clave es por qué Rajoy ha sobrevivido a tantas plagas de mixomatosis. Para mí que el jeroglífico dentro del enigma, encerrado en el misterio, se resuelve de forma bien bobalicona: a nadie se le inflama aquello de lo que carece. Los conejos tienen convicciones, el ornitorrinco no.

La primera denominación de la que echaron mano los biólogos que no lograban clasificar a aquel pájaro sumergible que mamaba y ponía huevos a la vez fue la de Ornytorrinchus Paradoxus. Tendría bemoles que quien resultó tan inepto para contentar a sus electores desde la abundancia de la mayoría absoluta fuera un eficiente gestor de la sobrevenida escasez parlamentaria.

Borges se refirió una vez al ornitorrinco como "ese animal horrible hecho con pedazos de otros animales". Es patente que un bicho así nunca ganará un concurso de belleza en la pasarela de la biodiversidad pero hay que ver cómo se las apaña por tierra, mar y aire, a base de asimilar prestaciones de las demás especies. Ese es el punto de vista de los maruéndidos: de repente Rajoy regresa al lugar del que nunca se fue, ungido por la audacia de Suárez, la ambición de González, la profundidad de Aznar y el talante de Zapatero, amén del idealismo de Rivera y el instinto asesino de Iglesias.

Pero Eco refuta a Borges y, dinamitando el orden de la categorización, alega que en realidad hay algo del ornitorrinco -algo de chapuza mal ensamblada, algo de timo de corta y pega, algo de oportunista confusión con el paisaje- en todos los demás especímenes. Ese pequeño Rajoy que casi cualquier político y tantos españoles del vuelva usted mañana llevan dentro.

Tratándose de un mamífero ovíparo la duda sobre si fue primero el huevo o la gallina -el pragmatismo o la coyuntura- se convierte ahora en pleonasmo. Ese es Rajoy: el ornitorrinco de sí mismo, el hombre que siempre desea que las circunstancias le impidan honrar sus promesas. Atornillado al sillón pero liberado al fin de tantos escaños comprometedores, esta vez tiene muchos visos de conseguirlo pues ha logrado ser investido para seguir en funciones.

¿Estamos alumbrando una desconcertante nueva modalidad de liderazgo en el que la propia mengua sería el primer requisito para llevar a cabo ese "estiramiento" de las capacidades de la colectividad que, según nos explicó Cesar Molinas, debe ser el propósito de todo buen jefe?

No quiero aguarle la fiesta a nadie pero, sin dejar de reconocer las mutaciones camaleónicas del aún líder del PP, yo más bien creo que pronto nos pasará como en el chiste final de Platón y un ornitorrinco entran en un bar... de Cathcart y Klein -quién pudiera resucitar a Eugenio para que nos lo contara- cuando el camarero mira con una mezcla de asco y aprensión al bicho y el filósofo le aclara que "en la caverna tenía mejor aspecto".

Es verdad que en el desfile de sombras proyectadas desde la caverna parlamentaria, Rajoy nunca ha tenido mejor aspecto que estos días. Pero el mito de su reinvención bien podría ser el último MacGuffin de lo que Iglesias define como el "régimen del 78". Y como ningún cinéfilo discutirá que el MacGuffin es a Hitchcock lo que el ornitorrinco a Kant, bueno será recordar aquella escena imaginaria en la que un fulano dice que "un MacGuffin es un aparato para cazar leones en las montañas de Escocia" y cuando el otro le recuerda que en Escocia no hay leones, admite que entonces el bulto que acaba de subir al tren tampoco debe ser un MacGuffin.

El MacGuffin, como el ornitorrinco, no es nada y es mucho a la vez, porque el MacGuffin es el suspense, lo previsiblemente inesperado, eso que nos aguarda día a día en esta legislatura en la que, como dice Albert Rivera, "puede suceder de todo".

¿Conseguirá el ornitorrinco llegar con la cesta de sus presupuestos a casa de su abuelita europea, atravesando sano y salvo el bosque de los gazapos cegatos? Como escribió un tal Boscoe Pertwee, al que Umberto Eco amaba citar, "hace tiempo no lo veía claro, pero ahora ya no estoy tan seguro". Permanezcan atentos a la pantalla.

El mapa
Ignacio Ruiz-Quintano ABC 30 Octubre 2016

Cartagena amenaza con dejar Murcia si no la dejan ser provincia. Cuando Villadiego haga lo propio con Burgos, se habrá completado el «mapa federal» de España

La noticia es que el alcalde de Cartagena amenaza con dejar Murcia si no les dejan ser provincia. Cuando el alcalde de Villadiego haga lo propio con Burgos, se habrá completado el «mapa federal» de España diseñado por el Estado de Partidos que nos desangra.

Ninguno de sus diseñadores conoce el significado de «lo federal», pero intuyen que con eso pueden extraer más dinero del contribuyente, que es de lo que se trata, y lo defienden como fieras, desde el socialismo obispal de Borrell, el del «modelo federal de país sin connivencias soberanistas» (átenme esa mosca por el rabo), hasta el centrismo panoli de Rivera, el nadador de la insultante juventud y los trajes de tres piezas, dos cosas al estilo de un ministro secretario general del Movimiento que lo hacen parecer, en el tiempo, el abuelo de Pablemos, el de la «plurinacionalidad del Estado», a quien llama «capullo» y «gilipollas», algo que Suárez, el del «café para todos» (tenía que acabar dando nombre a un aeropuerto), nunca hubiera llamado a Carrillo, el del «ruido de sables», que así, frasecilla a frasecilla, es como hemos llegado a la España federal que soluciona el problema del Condado de Treviño, que se convierte en Estado Libre Asociado, fruto del diálogo de la derecha parlante (hablar por hablar), pero con su Derecho A Decidir, que es el derecho que la Onu reconoce a las colonias.

Con los prosistas cipotudos desplazando a Hobbes y Bodin de la Mesa de Diálogo, todos los Estados de España tienen, con su derecho de autodeterminación, consideración de excolonia, de manera que, parafraseando al anarquista que decía que la Historia era una p… y los episodios sus clientes, podría decirse que la Nación es lo que era la Historia, y lo que eran sus episodios, sus Estados.

Son caros, los estadistas: nos van a poner a todos a recoger cartones por la calle, pero lo que nos van a divertir con sus arbitrios y disparates no nos lo quitará nadie.

Pero, primero, terceras elecciones.

Mariano pierde credibilidad.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Octubre 2016

Por fin lo ha conseguido, Mariano Rajoy deja de ser Presidente de un Gobierno en funciones, para serlo de modo total en la que será su segunda y última legislatura. Otra cosa es cuánto le va a durar el cargo. Porque su mayoría relativa no sirve para nada sin la colaboración de CIUDADANOS, UPN, CC, y sobre todo del PSOE o del PNV y algún otro canario. Y desde luego, su discurso de ayer tarde es todo menos esperanzador. Es verdad que se ha conseguido virar esta pesada nave que es España y evitar que se estrellara contra el acantilado y se hundiera, Pero la tormenta sigue y todos deben colaborar a llevarla a mar abierta. Su obstinación en no querer rectificar lo que él llama “fundamental” no deja muchas alternativas y presagia la ingobernabilidad y la convocatoria de elecciones una vez cumplido el plazo mínimo legal previsto, esto es, a partir de mayo del año próximo.

Mariano Rajoy no debe empecinarse en su postura y sí cumplir con su afirmación de que llegará a pactos y consensos. Y eso no incluye el blindaje de asuntos que discrecionalmente él considere “fundamentales”. Porque todo es negociable, como ya se hizo durante la etapa previa de la redacción de la Constitución. Ahora se tiene la oportunidad de corregir aquellos errores y ambigüedades reconocidas por los hechos. Es verdad que debe primar la defensa de la Unidad de España y de los derechos de todos los españoles y de la Soberanía Nacional. Eso nadie puede discutirlo ni ponerlo en cuestión. Sin embargo, todo lo demás, puede ser objeto de debate y de consensuar entre todos la redacción más justa.

De no actuar así, Mariano va a ser recordado como “Marianico el corto”, no por su estatura, ni por su intelecto, sino por su brevedad en el cargo por deméritos propios. Su descarado intento de aprovechar la debilidad del PSOE puede rápidamente volverse en su contra y perder mucho del apoyo que hasta ahora ha ido cosechando al presentarse como la alternativa moderada y conservadora que el pueblo español prefería en una situación de crisis en proceso de recuperación y rechazando la radicalidad de una extrema izquierda, cuyo objetivo es imponer su régimen dictatorial a imagen del régimen bolivariano de Venezuela.

Más vale que rectifiquen y muestren esa voluntad de consenso y un mucho de humildad. Menos PSOE y más PODEMOS es un error que puede salir a España y a los españoles muy caro.

¡Que pasen un buen día!

Rajoy y el primer bromazo de la legislatura
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 30 Octubre 2016

Durante diez meses y más de trescientos días España ha estado gobernada por un Ejecutivo en funciones. Durante diez meses y más de trescientos días el Gobierno no se ha sometido al control del Parlamento elegido el 20-D de 2015 y el 26-J y el Congreso ha promovido un conflicto de atribuciones ante el Tribunal Constitucional que aún no ha resuelto. Durante diez meses y más de trescientos días, el Gobierno presidido en funciones por el reelegido Mariano Rajoy nos ha angustiado con los inconvenientes, desventajas, disfunciones e incumplimientos en los que incurría nuestro país por el bloqueo político.

Mariano Rajoy se presenta en el Congreso como candidato a la presidencia. Inicia su intervención tendiendo lazos al resto de partidos de la cámara. El diputado de ERC, Gabriel Rufián, pronuncia el discurso más polémico

No ha podido nombrar a los sustitutos de ministros dimitidos; ni a embajadores, ni a responsables de órganos reguladores. De ser cierto lo que nos relataba la vicepresidenta en sus ruedas de prensa de los viernes, España estaba atenazada por una parálisis de la que había que salir de manera urgente. Estábamos, según el Gobierno, en una tesitura casi de emergencia. No teníamos tampoco techo de gasto, ni Presupuestos, y la Unión Europea nos amenazaba con gravísimos males.

El PP y Mariano Rajoy lograron sus objetivos: el político gallego ya es presidente del Gobierno otra vez. Se creía que el líder popular había entendido cabalmente en qué circunstancias accedía –legítimamente, por cierto– a esa importante magistratura del Estado. Es decir, suponíamos que sabía que en el Congreso le apoyaban –y le apoyarán incondicionalmente– 137 diputados de 350; que acabó el compromiso de Ciudadanos que se firmó en agosto pasado solo para la investidura y que desde mañana el PSOE no tiene más alternativa que lanzarse a hacer una oposición severísima después de que se rompiese su grupo parlamentario y el PSC disintiera del Comité Federal. Pareció que Rajoy era consciente de todo eso a tenor de sus intervenciones en las dos sesiones de su investidura. Se ha llegado a hablar de “otro Rajoy”, de un hombre no solo resistente, sino también resiliente. Parece que no.

Pues bien, como diez meses sin Gobierno en plenitud y más de 300 días en funciones eran un desastre para el país, Mariano Rajoy vuelve por donde solía –a procrastinar– y soltó en la M-30 del Congreso la perla de que esperará un poco más: concretamente, anunciará su equipo de Gobierno el jueves para que tome posesión el viernes y luego celebre su primer Consejo de Ministros. Como la provisionalidad era escasa, le añade cinco días de propina.

Un bromazo si no fuera algo presumiblemente peor: la dificultad idiosincrásica de Rajoy en la toma de decisiones, los aplazamientos constantes en citarse con la dificultad de ejercer sus facultades, el regreso a la espera, al manejo de los tiempos. Rajoy tiene que quitar a unos y poner a otros. Para el Rajoy de siempre, a lo que se ve, le rompe los esquemas comunicar la marcha a los amigos-ministros y fiarse de otros nuevos. No ha tenido tiempo (diez meses y más de trescientos días) para pensárselo, madurarlo y mañana mismo notificarlo a los que se van y a los que vienen. Aquellas terribles urgencias de antaño son tranquilidades hogaño.

La mayor expectación entre los populares está en comprobar si Soraya Sáenz de Santamaría mantiene todos sus poderes o si María Dolores de Cospedal entra en una cartera de peso

No empieza bien Rajoy la legislatura tomándose un innecesario tiempo para nombrar a su equipo de Gobierno. Y no lo hace porque es incoherente con las perentoriedades con que tanto nos amenazaban. Aquí hay un doble problema: el del carácter del presidente, que procrastina sin terapia política que le haga superar ese hándicap personal y político y el de la falta de consideración a sus socios circunstanciales pero, sobre todo, a la opinión pública. Cinco días como cinco soles se va a tomar Rajoy para ejecutar lo que en la política es la operación más fulminante de todas: comunicar un cese y ofrecer un nombramiento. Claro que cabe una suposición todavía peor que la del regreso de Rajoy a sus mañas y que consiste en que no tenga candidatos. Pero ¿de cuándo acá un españolito no ha querido ser ministro? Que se tenga certeza, uno o dos. Por eso, es mejor que Rajoy se reinvente. Porque el horno no está para bollos y como él nos advirtió, tampoco para esperas innecesarias. Si no fuera un error político tomarse cinco días de reflexión, parecería un bromazo. El primero de esta XII legislatura.

Presenta ‘Contra la impunidad’
Iñaki Arteta: ‘En el País Vasco sigue sin haber la libertad que se presupone’
El cineasta vasco conversa con Gaceta.es de su nuevo documental, analiza la actualidad política y social y da un recado al nuevo Gobierno.
Rosalina Moreno gaceta.es 30 Octubre 2016

Pasados cinco años del cese de la actividad armada de ETA, que ha dejado casi 1000 muertos y 43 años de violencia, el cineasta vasco Iñaki Arteta (Bilbao, 1959) cree que el momento merece una revisión y ver qué ha pasado.

Advierte de que existen todavía muchas cosas por contar, lagunas y zonas de oscuridad. Y precisamente su lucha es ponerles la lupa y dejarlo todo claro. Y en esta cruzada da ahora la batalla con una nueva película, Contra la impunidad -la tercera que lanza sobre la banda asesina-, que se ha estrenado este jueves en el Festival de Cine de Valladolid. En ella, Arteta da voz a familiares de asesinados y a expertos juristas con la esperanza de que algún día se pueda saber el nombre de los autores de decenas de crímenes sin resolver.

Sobre su último documental y la actualidad política y social charla con GACETA.ES, donde, entre otras cosas, dice que no tiene la percepción de que Otegi se haya arrepentido, denuncia que haya políticos haciéndole la ola, y ciudadanos fotografiándose con él, y, además, recuerda que hacer memoria y homenajear a las víctimas no consiste sólo en descubrir placas ni tampoco el separatismo se combate abriendo la chequera y soltando pasta.

-El título ya es toda una declaración de principios. ¿Qué pretende con esta película y en un momento como el actual?
Que se sepa cómo está el asunto de la justicia con las víctimas de ETA y hasta qué punto ha llegado la impunidad. Hay más de 300 asesinatos de ETA sin resolver, y muchos de sus autores se han valido de recovecos legales para eludir la acción de la justicia. La película atiende a los dos aspectos de la cuestión: la reclamación por parte de las víctimas de la justicia que no han tenido por muchas razones, y la impunidad que eso ha generado entre los terroristas.

-¿Y qué culpa tienen los gobiernos españoles de las últimas décadas de esa impunidad?
Creo que entre mucha y toda y, por supuesto, unos gobiernos más que otros. Hay muchas responsabilidades cruzadas. No se ha estado a la altura de combatir un terrorismo vinculado a la izquierda y al nacionalismo. Hemos sido excesivamente complacientes y muy débiles con todo lo terrorista, mientras no se ha amparado debidamente a las víctimas.

-¿Ha sido injusto el tratamiento?
Absolutamente. Ha habido épocas en las que se las ha dejado en el absoluto olvido, como en los ochenta, que se las ignoró absolutamente. Se podía haber hecho mucho más. Se podían haber hecho otras cosas diferentes. Hacer memoria y homenajear a las víctimas no consiste sólo en descubrir placas. La primera injusticia es que sean víctimas. La segunda, el haberlas condenado socialmente al ostracismo durante tanto tiempo. También ha sido injusto el trato de las instituciones hasta cerca del año 2000. Han sufrido muchos tipos de injusticia, y el que tratamos en esta película tiene que ver con un reparto de justicia que no ha correspondido con lo que se merecería cualquier ciudadano español inocente atacado por el terrorismo.

-¿Qué espera del próximo Ejecutivo? ¿Qué haría usted si fuera el presidente o el ministro del Interior?
No sé qué puedo esperar… Que haya una preocupación real porque el País Vasco sea una provincia normal en España, como Zamora, Guadalajara, Asturias, Murcia… en términos de igualdad. Tenemos una sociedad vasca que no distingue con nitidez el bien del mal. Nuestro pasado se presenta como algo confuso y da la impresión de que esa no es una preocupación de los gobiernos de España, simplemente se dice ¿Ya no matan? ¿Está todo bien, no? De acuerdo, venga, pues ya está, los problemas terminaron. Y es noticia lo de los guardias civiles de Alsasua, pero pasan muchas más cosas que se dan por perdidas. Un Gobierno ideal sería el que prestara atención al País Vasco, pero no sólo para ver qué piden los nacionalistas (sacar la chequera y dar la pasta a cambio de apoyos políticos estratégicos), sino para que la igualdad de los ciudadanos se acercara más a la del resto de España.

-¿Qué piensa de las políticas de supuesta reconciliación?
Lo de la reconciliación no lo entiendo en este contexto de lo vasco, del terrorismo. No entiendo a qué viene. Hay que pensar en las víctimas, en los heridos, en cómo ha faltado justicia y si hay alguna manera de repararlo aún. Hay una parte de la sociedad vasca que no se tiene que reconciliar con nadie, sino al revés. Los asesinos son los que tendrían que provocar iniciativas para mostrar su arrepentimiento y solicitar la reconciliación.

-¿Cree que Otegi se ha arrepentido y ha saldado su cuenta?
No tengo la percepción de que se haya arrepentido. Cuando se anunció el cese de la actividad armada tampoco tuve la impresión de que aquello significaba que iban a reconocer que habían hecho mal y que iban a pedir perdón a la sociedad vasca por todo el daño que han hecho. Pensé que era una cuestión más bien estratégica, de salvar los muebles y de cambiar de postura con respecto a su lucha por sus objetivos ideológicos, y en eso están. Es evidente. No sólo no bajan la cabeza ni están compungidos por lo que han hecho, sino que sacan pecho y exhiben su discurso de reclamar el acercamiento de los presos o su salida de la cárcel… Viven con una tranquilidad tremenda respecto a lo que han hecho, no parece que se arrepientan y lo que pretenden ahora es que los demás nos lo vayamos creyendo su interpretación del pasado.

-Hay quienes les dan voz en desayunos informativos y les dejan la puerta abierta en nuestras instituciones, como ocurrió en la gira catalana de Otegi... Hay políticos que le hacen la ola y ciudadanos que se fotografían con ellos ¿Qué opina de esto?
Que cómo se van a arrepentir o tomarse la molestia de hacerlo si la sociedad les ha abierto las puertas.

-¿Y cómo se le queda al cuerpo al ver que abertzales se pasean por platós y radios y se les pone el marchamo de comunicadores?
Es un insulto, pero con esto nos va a tocar vivir ya que tienen un partido legal. ¿Cómo me puede hacer gracia a mí un partido totalitario que ha cometido asesinato para imponer su ideología y que se le trate como normal? Si van a EiTB y se sientan al lado de gente que incluso estuvo a punto de morir…No voy a decir que ya no me extrañe nada, pero me parece demencial y si le doy muchas vueltas me pongo malo, pero al final es la sociedad la que lo va permitiendo. Nadie llama a Amedo para un debate de índole política, nadie querría sentarse a su lado. Si se presentase para concejal en Pancorbo sería un escándalo nacional.

-Líderes políticos como Pablo Iglesias dicen que sin Otegi no había paz en el País Vasco y la izquierda ha impedido en numerosos municipios que sea declarado persona non grata… ¿Qué opina de estos partidos que con estas acciones dan la espalda a 829 asesinados a manos de la banda terrorista ETA?
Es más de lo mismo. Una comprensión de un pasado terrorista que me parece de otra galaxia, de otro mundo o de otra civilización, impresentable, incomprensible, pero está a la orden del día. Tampoco debe de ser tan raro, porque gente de la extrema izquierda española echa un vistazo al pasado y al terrorismo y no encuentra ningún problema en darse abrazos con ellos… Así debe estar el país o la gente que les vota, les parece correcto esa especie de premio a los exterroristas.

-También hemos visto la foto de un dirigente del PP, Iñaki Oyarzábal, riéndose en el Parlamento Vasco con Arnaldo Otegi.
También habría que ver el contexto. También uno a veces uno se ríe a la salida de los funerales... Hay que esperar a ver cómo van variando las actitudes frente al mundo ultranacionalista y qué se les va exigiendo a cambio.

-También unos días después de eso el PP vasco celebró un homenaje a las víctimas del terrorismo en Vitoria con motivo del aniversario del Estatuto de Guernica y no invitó a la AVT…
Pasan muchas cosas. Esto es bastante desastroso en muchos detalles. Estamos en un proceso raro debido a que al terrorismo no se le derrotó debidamente porque sino, no los tendríamos como partido político, y ellos tendrían otra actitud porque cuando a alguien se le derrota le cuesta levantar la cabeza o por lo menos la misma derrota hace que uno asuma las cosas que ha hecho mal, eso da para reflexionar. Pero si no se les exige nada… Sería mejor que salieran todos los presos mañana mismo y nos evitaríamos que lo hagan de uno en uno, con todos esos homenajes… Vivir ese goteo de infamia es terrible, y para las víctimas aún más. Eso tiene que ver con esa falta de derrota al terrorismo, no digo policial, pero sí ideológica, que no se ha producido.

-Según las encuestas, hay menos separatismo, pero también está ahí la reciente agresión en Alsasua hacia dos guardias civiles y sus parejas, sigue habiendo gritos de ‘españoles, hijos de puta’, como los que se vociferaron en un acto de Otegi en Bilbao, así como lanzamiento de botellas y piedras, como ocurrió en un mitin de Ortega Lara en Álava… Cinco años después del anuncio de ETA de que dejaba las armas, ¿cuál es la verdadera situación en el País Vasco?
Es contradictorio que haya descendido el independentismo y ese odio que se palpa en el sector más radical. Me da la impresión de que a la mayoría de la gente el separatismo le da un poco igual, que aspiran únicamente a que aquello tenga un control nacionalista. Calculan que separarse de España es un poquito incómodo, y ya les vale con que no se les quite el control de aquello, y ojo con que la guardia civil salga a tomar vinos incordiando la paz abertzale. Ojo. Lo que ha conseguido ETA es más nacionalismo, más presencia, más fuerza institucional, cuestiones que ya son irreversibles

-¿Entonces no hay tiros, pero sigue la soga y no existe verdaderamente la libertad que se presupone en el País Vasco?
Sí. Ahora hay seguridad, pero la libertad es la misma que hace unos años, muy relativa. No la que se presupone. La política lingüística es demencial, la exclusión de los no nacionalistas es evidente, el sectarismo que existe en los ambientes dominados por el nacionalismo todo el mundo lo asume. Lógicamente la violencia daba un matiz dramático a todo, pero ahora desaparecida la violencia, lo demás queda igual. Puedes salir a la calle y no te van a tirar un tiro, pero ojo, tampoco te metas en mucho líos, que te pueden pasar factura… Puedes no caer bien en algunos sitios y se pueden enfadar, como en Alsasua. Eso en el País Vasco lo sabe todo el mundo. Sigue habiendo precauciones para exponer en círculos sociales o en privados ciertas formas de pensar. La gente se protege haciendo como que no existió el terrorismo y evitando hablar de ello ahora.

-¿A usted alguien ha intentado disuadirle de hacer este documental o los anteriores?
-No. De ninguno. Para hacer cualquiera de las películas tienes que presentarla en numerosos sitios y pedir dinero en sitios diferentes, que conozcan el guion y la propuesta, y nadie me ha dicho nunca que por qué no pongo quito tal cosa.

-¿A qué achaca que esos más de 300 atentados mortales no hayan llegado a los tribunales?
Hay muchas circunstancias. Unas tienen que ver con la época; otras, con las negociaciones políticas que se han intentado a lo largo de la historia de la democracia con la banda terrorista. También tiene que ver el proceso de amnistía en su momento, y la posterior reincorporación de los terroristas en la banda, así como a los defectos judiciales o de investigación…

-Para las víctimas aún no se ha cerrado el capítulo. La memoria no prescribe... ¿Protestan porque creen que si no lo hacen nadie lo hará en su nombre?
Sí. Con el tiempo se han ido dando cuenta de que tenían que tomar la iniciativa en muchas actuaciones y protestas de cuestiones muy importantes para ellas que se han ido haciendo mal. Lo que pasa es que la reclamación de justicia no la puede hacer uno si no es abogado, y ahí se han quedado a la espera de que se les iba a dar algo que luego no se les ha dado o ha pasado el tiempo, ha prescrito el caso y ya no pueden hacer nada.

-¿Qué testimonios recoge el documental y sobre qué alzan la voz?
Aparece Daniel Portero, de la asociación Dignidad y Justicia, creada en 2005 y partidaria de que los crímenes de ETA no prescriban, que sean considerados como de lesa humanidad. El periodista Juanfer Calderín y la abogada de la Asociación Víctimas del Terrorismo Carmen Ladrón de Guevara investigan qué causas no están resueltas. Joseba Arregi, exconsejero de Cultura del Gobierno Vasco analiza por qué razones no fuimos humanitarios con las víctimas del terrorismo y durante muchos años no se protegieron los derechos humanos.

También aparece el testimonio de una persona que lleva casi 24 años peleando porque se reconozca que hay pruebas para que se juzgue a un asesino y no hay manera, el de una familia que ha tenido que pagar las costas de una reclamación que hizo para que no prescribiera el asesinato de su padre… Se habla de los sumarios que se perdieron y de los que contienen información policial que luego no se utilizó contra los asesinos, sobre irregularidades de pruebas, de balística, de pruebas que luego no sirvieron para detener al autor de una persona… Hay cuestiones muy variadas y todas juntas son, por una parte incomprensibles, pero por otra reveladoras de unas actitudes sociales y políticas absolutamente indignantes.

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No tiene desperdicio
Así desmonta Javier Cárdenas al separatismo
Por explicar lo que pasa en Cataluña “sin miedo, con frescura y espontaneidad” ha recibido un nuevo galardón del digital ‘Dolça Catalunya’. Ya es el tercero.
R. Moreno gaceta.es 30 Octubre 2016

Javier Cárdenas ha sido premiado por Dolca Catalunya por explicar lo que pasa en Cataluña “sin miedo, con frescura y espontaneidad”. Y no es el primero que el prestigioso digital le otorga, sino el tercero. Y es que el periodista catalán libra desde hace tiempo una batalla para desmontar el desafío secesionista de Carles Puigdemont y denunciar la "falta de huevos" del recién investido presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y del ya exlíder PSOE y exdiputado, Pedro Sánchez, para plantar cara a los separatistas. Y encima, se toma las molestias de explicar cómo lo arreglaría él.

En esta ocasión, el “libérrimo periodista que no tiene prusés en la lengua” se ha alzado con un Dolço de Bronce por destapar “el timo del 9-N”. Se suma a un Dolço de Oro “por explicar lo que pasa en Cataluña y nadie dice”, y a otro de bronce al alimón con Xavier Sardá “por colocar a Pilar Rahola, la bacallenera del Règim, en su puesto del mercado prusesista”.

Su “brillante somanta al fracaso nacionalista del 9-N” que le ha merecido el último premio fue en respuesta al actor de la exitosa película Ocho apellidos vascos, Dani Rovira, que se sinceró con Calleja sobre los toros y sobre Cataluña y dijo que "si los catalanes quieren independizarse, ¿por qué no?". https://youtu.be/uXxmPmkiVHw

Cárdenas dice a Rovira que no dé por hecho que la mayoría de catalanes quieren la independencia porque no es verdad, y le recuerda que con una campaña masiva y multitudinaria para el 9-N, “la mayoría de catalanes no fueron a votar, no quisieron participar, y de los que fueron, una parte importante dijeron que no, que eso tampoco se ha dicho”. Además, apunta que le hace mucha gracia que algún catalán le diga en Twitter que todo esto lo diga “por quedar bien con el resto de España”. “Mira, te falta un hervor”, replica él, y cuenta que su familia es cordobesa, y por parte de padre, de Albacete, y que se siente “tan catalán como español”.

“Yo no necesito quedar bien con el resto de España porque en Cataluña el resto piensan como yo. La prueba está en que soy líder en Cataluña”, destaca el presentador de Lévantate y Cárdenas, de Europa FM.

Por otra parte, dice que tiene dos hermanas y que una de ellas es totalmente independentista, de ERC, que la respeta mucho, pero que ésta le recriminaba que dijera según que cosas en la radio. "Yo le decía que no podía decir o prohibir lo que yo puedo o no decir en un medio de comunicación. Igual que a yo a ella no le prohíbo que piense de una forma como no pensabas hace unos años, no me puede prohibir que diga que me siento muy catalán y muy español. Pero es que, además, no estoy sólo, y por más campaña que hayan hecho desde Cataluña un montón de medios de comunicación, pagados por el Gobierno catalán, este programa que estás oyendo y a mi diciendo lo que digo, que ya lo decía cuando iba contra corriente, cuando era complicado decir en Cataluña esto -porque aquí había mucha crispación y recibías insultos-, lo repetiré una vez más, es líder en Cataluña. Por tanto, una mayor parte de catalanes piensan como nosotros”, argumenta Cárdenas, entre otras muchas más cosas que recoge el audio.

El periodista ganó su Dolço de Oro “por contar en 5 minutos lo que usted no ha oído en 30 años”. Cárdenas dice que tiene la sensación desde hace muchísimo tiempo que en Cataluña “está todo el pescado vendido” y “no hay nada que hacer”. Pregunta si es normal "que nadie vea o que ningún medio de comunicación resalte que ahora Artur Mas haya iniciado todo este camino de no retorno" o "que nadie diga que lo ha hecho para enmascarar su pésima gestión al mando de la Generalitat". "Cuando ves las subvenciones que Artur Mas a dedo a dado a los principales medios de comunicación en Cataluña entiendes todo”, sentencia.

Lamenta que “ningún medio” apoye a ese 40 por ciento de catalanes que no quieren la independencia ni hable de ese elevado porcentaje de ciudadanos que quiere pertenecer a Cataluña y España como si no existieran. “Somos muchos los que creemos que en el momento en que Cataluña fuera independiente nos van a seguir robando, sólo que desde aquí, cómo llevan haciéndolo muchos años. ¿Es normal que durante la gestión de Mas hayan cerrado 16.000 empresas catalanas? ¿Y que ningún medio de comunicación hable sobre el enorme boquete que ha dejado Artur Mas a pesar de todos los recortes? ¿Es normal que aparezca Pilar Rahola en Telecinco alzándose como la voz de los catalanes cuando a mi ella no me representa lo más mínimo?”. Aquí puede escucharlo. No tiene desperdicio:   https://youtu.be/eEQmJw0qoLY

Y Cárdenas fue reconocido con otro premio, al alimón con Xavier Sardá, por 'destapar' a Rahola. El locutor comenta que ha habido un momento en Cataluña en el que ha dado miedo decir lo que uno pensaba. “Nosotros lo hemos hecho, pero veréis que nadie más, por miedo a las reprimendas, a las consecuencias políticas, al ahora te veto en esta tele o en esta radio o en este periódico”, dice Cárdenas, y agradece a Sardá que siendo tan catalanista haya denunciado que se utilice “sistemáticamente el discurso del miedo”, y denunciara que determinados medios de comunicación catalanes llamen “facha españolista” al que no está por el ‘procés’.

Cárdenas indica que “Pilar Rahola se ha erigido en el verdugo de cualquier persona que no piensa como ella, que tiene que ser independencia sí o sí, y o eres un facha”. “Oiga no, señora. Lo que usted hace es manipular a la gente y manipular el discurso. Se puede ser muy catalán como me siento yo, y muy español también, pero ustedes están dando una imagen y condicionan a la gente con el miedo de que si dices que también te sientes español tienes que ser facha. Ya estamos hasta las narices de eso, de que nos obliguen a elegir entre papá y mamá”, explica Cárdenas.

Y el presentador de Levántate y Cárdenas prosigue su relato haciendo hincapié en que no quiere elegir entre Cataluña y España: “No quiero estar excluido del resto de españoles porque me siento muy español. Y tú, Pilar Rahola, no eres nadie, no eres nadie, para condicionar. Ojo, ni tú ni los que en los medios de comunicación habéis utilizado el discurso del miedo. Y me alegro mucho de que Sardá te haya parado los pies (…) porque a Sardá no hay narices a que le digas que es un facha, porque evidentemente no hay duda de que es muy catalanista”.

Cárdenas señala también que al que no es separatista se le tilda, además, de “mal agradecido” o “vendido”. Asimismo, vuelve a recordar que una de sus hermanas piensa diametralmente opuesto a él, pero que no tiene el discurso de Rahola, “sino el de la comprensión, de intentar que entienda sus razones, sus valores, y escucha”.

Aquí está cómo tumba a Rahola:  https://youtu.be/vVooRdmghTo
 


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