AGLI Recortes de Prensa   Martes 1 Noviembre  2016

Cambiando la hora y dudando económicamente
José María Gay de Liébana okdiario 1 Noviembre 2016

Cambio de hora y, antes, solo un rato antes, arranque de legislatura tras ser elegido Mariano Rajoy como líder del nuevo, o viejo, gobierno. Arranca, pues, una legislatura que tiene sendos focos del máximos interés en el plano político y en el económico. Es cierto que nuestra economía, en términos macroeconómicos, está mejorando y que entre 2015 y 2016 los vientos soplan a favor y los datos estadísticos son positivos. Es curioso que esa rumbosa marcha no cale entre el respetable. Una cosa es la macroeconomía y su batería de indicadores que nos habla de recuperación, de tendencias favorables, de crecimiento y de toda suerte de rasgos optimistas, y otra cosa, distinta y a veces contradictoria, es la realidad microeconómica, donde entra en juego el día a día de la situación de los hogares, los salarios más o menos ajustados que cada cual percibe, el endurecimiento de la contratación laboral, que haya familiares próximos, amigos y conocidos que, pese a todos efectos bonancibles macroeconómicos, sigan enclavados en las filas del desempleo y, en bastantes casos, así llevan ya varios años.

Algo en lo que no ha tenido poder de convicción ni de seducción Mariano Rajoy, y la formación política gobernante, ha sido en persuadir al españolito medio de que la economía va sobre ruedas, de que la crisis ha acabado y de que el futuro, bajo su égida, será asombroso, sin dificultades, con un ritmo de creación de empleo imparable, con la puesta en marcha de miles de empresas que imprimirán un rumboso porte a la economía española y que nuestras cuentas públicas están en vereda. Las economías familiares no acaban de tragar con un presente fantástico y tampoco están convencidas de que el futuro que nos espera sea esplendoroso. ¿Por qué? La potencia del consumo interno, revitalizado en los últimos meses, no se encuentra plenamente recuperada. Además, los augurios para el próximo año indican algo de contracción y de subida de los precios, poniendo fin a ese IPC que ha ido, sino en caída libre, sí a la baja.

Hay, en general, pérdida de confianza en el ambiente y bastante incertidumbre cara al futuro. La gente, nosotros, somos conscientes de que el descosido de nuestras finanzas públicas no se solventará reduciendo el gasto público, como sería procedente, sino por la vía facilonga: aumentando los impuestos. Los temores, acá, se centran en que se revierta la bajada del IRPF, más que probable, en que se introduzcan aún más retoques en el impuesto sobre sociedades, retorciendo el pescuezo de nuestras pymes, y que el IVA sea objeto, finalmente, de esa revisión tan recomendada, por no decir que obligada, de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional, que si no desemboca en una subida del tipo general sí puede cristalizar en una reubicación de las categorías de bienes que hoy tributan al tipo reducido y que pasarían al general, con el consiguiente perjuicio para el consumo y para el sector de la distribución alimentaria, al que un aumento del IVA en gran parte de los productos que comercializa causaría serios estragos y destrucción de empleo, así como en el sector turístico y hostelero que comportaría un encarecimiento de los precios que frenaría ese auge tan efectivo que ha imprimido un necesitado vigor económico.

Sin duda, en estos últimos años, ha disminuido el poder adquisitivo de las familias y los salarios prácticamente no han aumentado sino más bien se han mantenido cuando no han bajado. En 2014, el salario bruto medio anual fue de 22.858 euros pero el salario más frecuente de 16.491 euros. Por tanto, en asuntos salariales no podemos lanzar las campanas al vuelo. Un detalle que corrobora esa contracción salarial radica en que si en 2010 el salario neto medio mensual era de 1.345 euros, en 2014 se situaba en 1.357 euros, un pírrico aumento de 12 euros en cuatro años. El respetable, o sea, nosotros, somos conscientes de que las cotizaciones sociales son insuficientes para mantener el equilibrio financiero de nuestra seguridad social y, entretanto, las incógnitas sobre las pensiones hacen mella entre los mismos pensionistas y en quienes ven su jubilación a corto o medio plazo. Los jóvenes, malhadadamente, son conscientes de que su futuro tal vez esté exento de pensiones…

Sánchez o el paradigma de la España de los rufianes
Javier Benegas  vozpopuli.com 1 Noviembre 2016

Es la norma, mantener la boca cerrada y maniobrar en la sombra mientras se ocupa el cargo pero, después, una vez caído en desgracia, con todo ya perdido, cantar La traviata. Es el falso arrepentimiento del político oportunista. Nunca antes, siempre cuando ya no hay posibilidad de transacción alguna y se está en trance de ser un paria más de los muchos que hay en España. Este es el signo de los tiempos, el político que sólo busca mantenerse vivo, aferrado a la teta del presupuesto, porque fuera, donde el común se parte la cara, hace frío, demasiado para gente que tiene la piel muy fina, sin un solo callo.

Ya puestos, si se desembucha a destiempo qué menos que contarlo todo, desde el principio. Porque si un golpe de mano ha desalojado a Sánchez de la Secretaría General del PSOE, gracias a otro llegó al cargo: para cerrarle el paso a Madina. Cuando aceptó tan inmerecido ascenso, sabía lo que había y cerró el pico, pensando que podría cumplir su parte del trato sin que le costara la vida. Pero su incompetencia y la voluntad de poder de Pablo Iglesias le llevaron a un callejón sin salida. Y ahora, como mal perdedor, quiere ajustar cuentas con el diablo.

Dicen que detrás del canto del cisne del desesperado Sánchez está la intención última de pasarse con armas y bagajes al verdadero enemigo del PSOE; o sea, al partido-movimiento de los Iglesias y Errejones, que es el producto estrella de esta España material y moralmente desfondada, encallada en una comprensión decimonónica del mundo, tan infantilizada que empuja a sus hijos hacia el nihilismo y la egolatría desde la más tierna infancia, haciéndoles creer que descienden de la pata del caballo del Cid, que están llamados a grandes logros aun sin aprender de la vida dos o tres lecciones indispensables. Y así piensa seguir el tal Pedro, buscando acomodo a cualquier precio. Lo que sea antes que patear las calles en busca de un vulgar trabajo.
Demasiados ungidos

Asusta como está España, hasta la bandera de tipos que buscan un atajo hacia la gloria, gente para quien el fin justifica los medios, porque ellos, al contrario que usted, querido lector, se creen ungidos, tocados por el divino dedo del destino, dueños de la verdad revelada. Y en su caso no rigen las mismas reglas que para el resto de mortales. Se lo han inculcado desde críos. Y al final han terminado oyendo voces, creyendo a pies juntillas que han venido a este mundo para algo más que el rutinario madrugón del currante con una nómina exigua, el insomnio del empresario honrado, que hace malabarismos para no cerrar el chiringuito, o el parado que se desespera porque no encuentra sitio en un engranaje productivo lleno de trabas y parásitos.

A este grupo de iluminados que se tienen en tan alta estima también pertenece Sánchez. Antes sólo eran sospechas, ahora ya es certeza. Él mismo se ha empeñado en demostrarlo con todo lo dicho, lo hecho y… lo callado. Y, ahora, con su desesperada 'road movie', que no sólo aspira a discurrir por polvorientas carreteras comarcales sino también, y principalmente, por platós televisivos, no deja margen a la duda. Y es que una cosa son los cómicos de la legua y otra muy distinta los políticos divinos que se resisten a bajar a la Tierra.

Sin embargo, lo tremendo no es ya que en España haya tanto personaje viviendo del presupuesto y disfrutando de un nivel de vida tan sospechoso como inmerecido, sino lo numerosa que es la tropa dedicada a insultar a los que les pagan las nóminas; es decir, a los contribuyentes españoles. Demasiado aforado recreando la Historia, faltando a la verdad, generando conflictos, propagando el revanchismo y azuzando los más bajos instintos, en vez de apelando a la razón, al pensamiento elaborado y profundo, que es lo que hace falta. Histriones que se rasgan hipócritamente las vestiduras ante el hecho de que siga gobernando la famiglia Popular, porque, dicen, es la derecha corrupta, pero que no le hacen ascos a las mafias regionales, a esos otros canallas de la mordida que se envuelven en la bandera del patriotismo de provincias. Lo que sea con tal de formar parte del Olimpo y no tener que demostrar a ras de suelo, donde la demagogia no cotiza, cuáles son sus gracias, sus verdaderos méritos. Eso es para los que sudan, para los que pagan tributos.

¿Cómo no va a haber Rajoy para rato si, después de casi una década del estallido de la burbuja, la montaña no ha parido otra cosa que ratones bocazas? ¿Cómo reprochar a lo que queda del PSOE que se inmole para que gobierne el inane Mariano si, a lo que parece, la alternativa la constituyen lunáticos, matones o sinvergüenzas? Lo dijo Voltaire, Pedro, "el que revela secretos de los demás pasa por traidor. El que revela el suyo propio, pasa por idiota".

Contra la demagogia y el populismo
Santiago Navajas  vozpopuli.com 1 Noviembre 2016

“Tienes más peligro que Rufián en la tribuna de oradores del Congreso” podría ser la manera de referirse a la combinación de chulería, vulgaridad, malafollá, idiocia y vileza que caracteriza a la extrema izquierda en su asalto a la razón democrática. Afortunadamente, no contamos en España con un partido de extrema derecha al estilo del Frente Nacional o Amanecer Dorado. Así nos ahorramos una pinza entre radicales compitiendo por el premio Marat a la retórica basada en el odio, la educación en la ignorancia y la servidumbre voluntaria. En un programa de televisión, la líder de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, ni ha condenado las agresiones de los manifestantes del “Rodea el Congreso” a los parlamentarios de Ciudadanos ni ha concedido ninguna legitimidad al gobierno de Rajoy. Ha dicho que no hay que hacer caso a “las formas”. Es sabido el desprecio del fascismo y el comunismo por la “democracia burguesa” y por la libertad “meramente formal”.

Vimos a los sansculottes de Iglesias, Rufián y Otegi elevando su dialéctica de los puños de las barricadas contra la comunicación deliberativa de los que pretendían debatir sin miedo pese a todas las amenazas de Monedero y sus agitadores made in la cheka de la Komplutense. La extrema izquierda ha elegido el escrache violento en lugar de la sosegada reflexión, la consigna y el insulto en vez de la reflexión y la crítica. Pero eso no es motivo, todo lo contrario, para elegir el camino de la confrontación y el guerracivilismo. La guía del consenso marcada por la Constitución del 78 es la que reivindicó la Tercera España heredera de Chaves Nogales y Clara Campoamor, que vino a vencer, tras mucho convencer, a los fantasmas agitadores de la derecha españolista más carpetovetónica y la izquierda revolucionaria más sectaria.

En esa Tercera España militan Alfonso Galindo y Enrique Ujaldón. España es el país donde surgió el término “liberalismo”, pero en ocasiones da la sensación de que encontrar en este país un liberal de ideas y talante es tarea apropiada para un nuevo Diógenes de Sínope que remedase al original en su tarea de buscar hombres honestos. Sin embargo, basta con seguir sus libros para reencontrarse con la mirada lúcida, la escritura clara y la pasión por la libertad en todos los ámbitos, que caracterizan al perfil del liberal que abarca a Hayek y Keynes, a Smith y Berlin, a Madariaga y Ravel.

Su última obra, Diez mitos de la democracia. Contra la demagogia y el populismo, constituye una referencia imprescindible en cualquier biblioteca que pretenda albergar el pensamiento español más vivo y actual al tiempo que reflexivo y profundo. Los “mitos” a los que se refieren los autores son “pueblo”, “manifestaciones”, “participación”, “educación”, “privado-público”, “derecha-izquierda”, “derechos”, “libertad”, “igualdad” y “política”.

“Mitos” todos ellos en el sentido de axiomas que se pretenden indiscutibles en la política de todos los días. Ujaldón y Galindo no tratan tanto de “deconstruir” para llegar a un grado cero de “res publica”, que sería tan vacío como peligroso, como de limpiar, fijar y dar esplendor para pulir conceptos que, de tan manoseados y retorcidos, a veces en boca de todo tipo de gariteros y advenedizos significan lo contrario de lo que deberían. Pero ya Orwell nos advirtió contra la tendencia de los radicales políticos para construir una “neolengua” y un “neopensamiento” en los que las palabras saliesen directamente de la laringe y no del cerebro.

Por el contrario, Galindo y Ujaldón nos dan mucho en qué pensar. Por ejemplo, la distinción “público versus privado” ha degenerado para convertirse en un salvoconducto para la arbitrariedad de la conciencia y un pasaporte para la indigencia intelectual, al reclamarse un presunto derecho al “respeto a todas las opiniones” en cuanto que “Yo pienso así” se considera un escudo contra cualquier crítica.

Incuestionados e idealizados, convertidos en dogmas y arrasados por una indefinición dolosa, los diez “mitos” analizados por Ujaldón y Galindo, podrían extenderse, en una segunda parte del libro, a muchos más. Como, por ejemplo, el gran mito de la “democracia”, agitado y mezclado en un totum revolutum donde cabe la democracia orgánica de los fascistas, la democracia liberal de los constitucionalistas y la popular de los, valga la redundancia, populistas. Todos reclaman la democracia, pero mientras que aquellos reivindican a Hitler, los segundos tienen a Churchill como su héroe mientras que los de más allá sueñan con un remake de La Momia con Lenin de protagonista.

Liberal como soy empecé por el capítulo dedicado a la “libertad”, el concepto más fundamental tanto desde una perspectiva política como ética, antropológica e, incluso, teológica, al que incluso los neurólogos, como Benjamin Libet, han tratado de capturar en sus teorías y experimentos.Pero, como siempre, la libertad se escabulle como un chanquete entre redes siempre demasiado amplias. La estrategia de Ujaldón y Galindo es provocativa: “la idea de libertad es contradictoria y carece de fundamento”. O, lo que es lo que mismo, que no hay que considerarla una propiedad del universo o del ser humano sino un “presupuesto y una expectativa” que los seres humanos se atribuyen entre sí. Que es una “realidad social”, como diría John Searle, o un “constructo social” en jerga postmoderna. Y la justificación de la creencia viene dado, por tanto, no por una investigación sobre el ser de la libertad sino sobre su función social. Este es un ejemplo, entre otros que se repiten en el libro, de la aproximación entre pragmática y utilitarista ya que “el funcionamiento de nuestras sociedades depende esencialmente de tal presuposición y sin ella se viene abajo”. Es decir, tiene una “funcionalidad sostenedora del sistema” ya que sería, por ejemplo, inviable firmar pactos ni habría fundamento para hacer promesas. Liberales wittgenstenianos, Ujaldón y Galindo, llevan a cabo en general esta tarea de “desmetafisicar” los conceptos políticos y antropológicos para explicarlos desde una “mera praxis social”

A un libro siempre es bueno echarle un vistazo a la bibliografía usada/recomendada. En este caso tenemos a (entre otros) Bruce Ackerman, Pascal Bruckner, Benjamín Constant, Arcadi Espada, Judith R. Harris, Robert Hughes, John Stuart Mill, George Orwell, Steven Pinker, Jean Revel, Richard Rorty, Tocqueville, Vargas Llosa y José Luis Villacañas, lo que daría para una selección liberal de fútbol que oponer a un Mundial de fútbol intelectual organizado por los Monty Python.

Intelectuales y sofisticados a la vez que persuasivos, Galindo y Ujaldón han escrito un libro wittgensteniano en el sentido de que nos enseñan a nosotros, moscas atrapadas en la botella del populismo y la demagogia, a salir por nosotros mismos de la trampa retórica y conceptual en la que hemos caído. Pero Wittgenstein no cayó en la cuenta de que quizás la mosca no quisiera salir de la botella, al fin y al cabo resguardada en un safe space, que dicen ahora los consentidos universitarios norteamericanos, a salvo de la luz cegadora del conocimiento, como una nueva versión de la caverna platónica. Ujaldón y Galindo, sin embargo, filósofos al fin y al cabo, nos sirven de guías para salir de la jaula de acero de la mitología dogmática de la democracia populista en la que quisiera encerrarnos tanto la banalidad periodística habitual como la perversión de los emergentes extremistas.

Una España de ciudadanos libres e iguales
Gorka Maneiro La Razon 1 Noviembre 2016

Hubo un tiempo durante el cual se consideró que la actual legislatura, una vez se iniciase, sería una legislatura breve pero quizás al menos en parte productiva, es decir, breve como consecuencia de la debilidad en la que se encontraría el Gobierno de España y del fraccionamiento parlamentario... pero productiva en parte por ese mismo motivo: porque la diversidad partidaria presente en la Cámara empujaría en la dirección de los cambios que España necesita (o al menos del debate inicial de algunos de ellos). Se consideró que, consecuencia de la aparición de nuevos actores políticos, se haría más política que nunca... y que eso provocaría producción legislativa y reformas. Hoy pienso aproximadamente lo contrario.

Creo que la legislatura no será tan corta como dicen pero que, extendiéndose al menos un par de años o tres en el tiempo, no servirá para gran cosa. Y que cuando se convoquen nuevas elecciones generales seguiremos reclamando las mismas reformas que hoy reclamamos... y que las pulsiones nacionalistas o populistas no se habrán atemperado sino más bien todo lo contrario. Y, escuchados a algunos portavoces parlamentarios de la extrema izquierda radical y reaccionaria, podemos encontrarnos ante un verdadero problema de orden público y de multiplicación de los actos violentos y de desprestigio de las Instituciones. Escuchados a Rufián y a Matute y los aplausos podemitas que recibieron, concluyo que tenemos ya de hecho un serio problema: la semilla del odio político y el sectarismo que llevan a la división y al enfrentamiento.

Creo que la legislatura no será tan breve como pensábamos muchos porque bastantes partidos necesitan tiempo para supuestamente rearmarse o al menos intentarlo, más allá de que algunos de ellos ya han iniciado su caída quizás irremediable. Y no será productiva por cosa parecida. Así, el PP tratará de mantener la senda iniciada durante el tiempo de su mayoría absoluta, tiempo caracterizado por la ausencia total de reformas políticas, institucionales y constitucionales del tipo que España necesita; el PSOE ni siquiera tiene una estrategia diseñada que llevar y defender en el Congreso de los Diputados y dudo que tenga siquiera fuerzas suficientes como para condicionar demasiado al PP, al menos en el corto plazo; el Podemos de Iglesias no quiere construir nada sino destruirlo casi todo y erosionar las instituciones democráticas; y Ciudadanos no creo que pueda y tampoco quiera impulsar los cambios auténticos que España necesita, teniendo en cuenta las reivindicaciones que ya ha abandonado. Quizás alguna medida menor se tome y algún parche legal salga adelante, todo subordinado a los intereses particulares de los partidos que, junto al IBEX y el capital, es lo que de verdad condiciona todo. Quizás tengan tiempo de otorgar un Pacto fiscal a Cataluña para contentar temporalmente a los independentistas... lo cual provocaría pan para hoy y hambre (y más desigualdad) para mañana.

Así que toca rearmarse y buscar aliados en la batalla indispensable que pretende mejorar España. Ya nos vemos dentro de tres o cuatro años reclamando las mismas reformas que llevamos reclamando casi una década: reformas para rescatar a los españoles de la crisis económica que siguen padeciendo, medidas de regeneración democrática y lucha contra la corrupción política, cambios en las leyes electorales, medidas para despolitizar la Justicia, la reforma del Estado Autonómico para garantizar más igualdad y más bienestar para todos y cambios políticos, institucionales y constitucionales para mejorar España. Y ese objetivo que mantenemos presente a todas horas: una nación de ciudadanos libres e iguales donde la igualdad no sea un sueño sino una realidad palpable.

El militante Sánchez se quita la careta
Cayetano González Libertad Digital 1 Noviembre 2016

¿Alguien duda de que, si no se hubiera producido la rebelión de los barones, a estas horas habría un Gobierno PSOE-Podemos con el apoyo de los independentistas?

Tras la entrevista del domingo con Jordi Évole en La Sexta, en la que Pedro Sánchez no hizo la más mínima autocrítica por sus nefastos resultados electorales, se han confirmado algunas sospechas que mucha gente tenía y que ahora el propio interesado se ha encargado de aclarar. Y no precisamente sobre temas menores.

La primera, y más importante, tiene que ver con la idea de España de Sánchez. Si para Zapatero el de nación era un concepto "discutido y discutible", para quien fue el sucesor del sucesor –por medio estuvo Rubalcaba– esa duda no existe. "España es una nación de naciones. Cataluña es una nación dentro de otra nación que es España, como también lo es el País Vasco, y esto es algo de lo que tenemos que hablar y tenemos que reconocer, y por supuesto tenemos que articular una reforma constitucional para que Cataluña, como nación que es, se sienta integrada dentro de España", dijo textualmente el exlíder de los socialistas.

De un plumazo, y sin mover un músculo, Sánchez se cargó el artículo 2 de la Constitución, que señala que esta se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre ellas.

Quien estuvo a punto de ser presidente del Gobierno del Reino de España concede nada más y nada menos que el estatus político de nación a dos comunidades autónomas, regiones o nacionalidades y aboga por una reforma constitucional con el objetivo de que Cataluña como nación se sienta integrada en España. Habrá que reconocer que lo de Zapatero, con su polémica frase sobre el concepto de nación, al final se quedó en un pellizco de monja comparado con lo de Sánchez.

Tras saber todo esto, ¿alguien duda todavía de que, si no se hubiera producido la rebelión de los barones socialistas encabezados por Susana Díaz, a estas horas habría un Gobierno PSOE-Podemos presidido por Sánchez, con el apoyo de los independentistas catalanes y de los nacionalistas, también independentistas, del PNV? Un Gobierno que hubiera impulsado todas las reformas constitucionales necesarias para facilitar el derecho a decidir, primero de los catalanes y después de los vascos.

La segunda cuestión en importancia de la entrevista de Sánchez fue su declaración explícita de amor a Podemos. Después de afirmar que cometió un error al tachar de "populistas" a los de Pablo Iglesias, ya no tuvo rubor alguno y se lanzó en plancha: "Si el PSOE quiere seguir siendo alternativa de Gobierno, tiene que comprender que tiene que mirar de tú a tú y trabajar codo con codo con Podemos para lograr el cambio político que necesita este país". Me imaginé en ese momento a Manuel Carmena aplaudiendo con la orejas y agradeciendo de nuevo a Sánchez estar donde está, pues fue él quien dio la orden para que los concejales socialistas apoyaran a quien se ha convertido en una auténtica pesadilla para muchos madrileños.

Sánchez dejó claro lo que quiere para España y para su partido. A partir de ahí, serán los militantes socialistas los que tendrán que decidir dentro de unos meses si eso es lo que también desean ellos. Este domingo, el militante Sánchez se quitó la careta con dos mensajes letales: 1) España está integrada por varias naciones y hay que reformar la Constitución para dar satisfacción a los independentistas, y 2) el PSOE tiene que entenderse con esa izquierda radical y casposa, en el fondo y en la forma, que representa Podemos, y por supuesto con todos los rufianes de turno que hagan falta. Es evidente que, con estas propuestas del militante Sánchez, el PSOE tiene un grave problema.

Podemos es Sánchez, Sánchez es Podemos
OKDIARIO 1 Noviembre 2016

El militante Pedro Sánchez ha desenmascarado a Pedro Sánchez secretario general: siempre fue de Podemos. El hombre que amenaza con recorrer España para evangelizar a las bases socialistas con la palabra de la nueva izquierda tendrá que explicar a sus prosélitos cómo se pasa en menos de dos años del “no pactaremos con el populismo” de 2014 al “me equivoqué cuando taché a Podemos de populista” de este pasado domingo. Una soterrada dicotomía que, de haber vivido en esta época, le habría dado al escocés Robert Louis Stevenson para construir en torno a él un doctor Jekyll y el señor Hyde versión política. Sánchez no sólo ha rendido pleitesía a los morados. Además, ha traicionado públicamente al partido del que ha sido máximo dirigente. Se acerca a ellos porque, después de no haber podido pactar un gobierno, es su única manera de seguir vivo en política. Desde Podemos, sobre todo a través del verbo incendiario de Pablo Iglesias, no se han cansado de menospreciar la historia y el indiscutible patrimonio político del Partido Socialista. Hasta el punto, incluso, de jalear a personajes como Gabriel Rufián, que en la última sesión de investidura hizo de su discurso una diatriba contra ellos.

La confesión de Sánchez llega en el momento más violento de Podemos, patrocinadores del escrache ‘Rodea el Congreso’ donde los participantes agredieron física y verbalmente a las diputadas de Ciudadanos. Ya que en política —como en casi todos los órdenes de la vida— las casualidades no existen o se dan muy de vez en cuando, llama poderosamente la atención que esa misma turba se infiltrara entre los seguidores socialistas el pasado 1 de octubre para acosar a los dirigentes abstencionistas que salían del Comité Federal. Hechos que fueron desmentidos pero que ahora OKDIARIO les desvela en exclusiva. En ambos casos, debido a la virulencia de las protestas, tuvo que intervenir la Policía. Ésa es la gente de la que se sirvió Pedro Sánchez para tratar de torpedear la responsable abstención del Partido Socialista en la investidura de Mariano Rajoy. Ahora se entienden sus loas televisivas, su cambio de criterio. Siempre ha sido un lobo populista escondido bajo la piel de cordero socialdemócrata.

Por sus fueros
España no es independiente ni soberana. Ceuta lo demuestra
Margallo presiona a Rusia para que su flota no ancle en Ceuta. Porque España es miembro de la OTAN. Pero la OTAN se negó, desde el principio, a defender Ceuta. Innecesaria e infructuosamente serviles.
Pascual Tamburri gaceta.es 1 Noviembre 2016

Una poderosa flota rusa de combate ha atravesado el Estrecho de Gibraltar, proveniente del Mar del Norte, y cruza ahora el Mar Mediterráneo. En torno al portaaviones Almirante Kuznetsov, el crucero nuclear lanzamisiles Pedro el Grande y sus unidades de escolta y apoyo son la mayor exhibición de fuerza naval rusa desde la Guerra Fría. Todo parece indicar que van a hacer uso de sus derechos de anclaje en las costas de Siria –única base naval rusa en aguas cálidas- y que usarán tanto su presión como su indudable fuerza en apoyo a Bashar Al Asad, cuyo régimen se enfrenta en guerra civil a la amenaza yihadista.

Rusia solicitó, conforme a las normas internacionales, permiso para que al menos algunos de sus buques hiciesen escala en Ceuta entre el 28 de octubre y el de noviembre. Ninguna sorpresa, porque no es la primera vez y porque el permiso se solicitó con todos los requisitos, ya en septiembre. El Ministerio de Asuntos Exteriores concedió en septiembre el permiso para esa escala, como es costumbre en tiempos de paz. Sin embargo, en los últimos días, el departamento de José Manuel García-Margallo pidió aclaraciones a Rusia sobre el destino final de esos barcos. De modo inmediato, la Embajada de la Federación de Rusia en Madrid comunicó a Exteriores que retiraba la petición de permisos de escala para esos buques, escalas que quedaron por lo tanto canceladas. No parece que nuestras relaciones con Rusia salgan beneficiadas.

¿Y por qué? Porque esa flota está siendo seguida, desde su salida de Murmansk, Severomorsk y Arkangelsk, por los medios navales y aéreos de la OTAN. Lo han hecho en el Atlántico y luego en el Mediterráneo las propias Fuerzas Armadas españoles, cuyo Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima tiene la tarea de conocer qué sucede en todo momento en nuestras aguas de soberanía. Tampoco se han desplegado medios equivalentes a los rusos, sino modestamente primero el Patrullero de Altura P-74 Atalaya, y luego el Patrullero de Altura P-78 Cazadora, con el apoyo de aviones del Ejército del Aire. La OTAN percibe la renovada presencia naval y aérea rusa lejos de sus costas como una posible amenaza, o más bien una desagradable sorpresa después de las décadas de dominio sin alternativas. Y para algunos países de la OTAN, en especial estados Unidos, el yihadismo y las fuerzas rebeldes sirias son incluso menos enemigos de sus intereses –creen sus dirigentes- que el Gobierno legítimo de aquel país y sus aliados de Moscú. Así que en nombre de nuestra pertenencia a la OTAN seguimos y presionamos a los rusos.

La pregunta es sobre todo si debemos hacerlo, y si nos conviene hacerlo. Y más aún ante Ceuta.
Entre 1981 y 1982 España se convirtió en parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Tras su solicitud, y tras una negociación discreta, España es el miembro número 16 de la OTAN desde el 30 de mayo de 1982. Pero no en las mejores condiciones. No me refiero aquí a las condiciones impuestas ante el referéndum de 1986 por Felipe González, evitando la estructura militar integrada y las armas nucleares en territorio español; todo eso ya es sólo historia. En cambio hay condiciones impuestas antes por los Aliados, y en definitiva por Estados Unidos y Francia, que siguen en vigor y siguen condicionando nuestra Defensa nacional: Ceuta, Melilla y los territorios de soberanía española al sur del Estrecho no están cubiertos por la Alianza. ¿En nombre de nuestra pertenencia a la OTAN condicionamos el uso por Rusia de un puerto que la OTAN no defendería de un ataque? Es cuando menos paradójico.

Si el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, Estados Unidos y Francia quieren que España someta a sus intereses sus relaciones con Rusia, tendrán que pagar el precio justo. Y éste no puede ser otro que el compromiso de los Aliados en la defensa de Ceuta y Melilla de cualquier ataque. Obviamente en 1982 la excusa de que las ciudades estaban “fuera de área” no fue más que la manera elegante de no garantizar la soberanía española frente a Marruecos y sus agresiones. Un Marruecos que sólo siete años antes había ocupado por la fuerza el Sahara Occidental y estaba por ello en guerra. Pero la integridad territorial de España incluye la soberanía sobre Ceuta, Melilla y Gibraltar.

Mal está que España tenga que mantener sólo con sus propios medios la defensa de Ceuta y Melilla, como ya se demostró en el caso de Perejil, y menos mientras nuestras fuerzas se emplean en nombre de la OTAN en los lugares más dispares y, por cierto, mucho más “fuera de área”. Peor aún está que un aliado, el Reino Unido, mantenga una base militar y un régimen colonial sobre un territorio español. ¡Pero lo último que nos quedaba por ver es que, además de no defender la Ceuta española –no hay otra desde 1415-, los Aliados decidan qué podemos o no podemos hacer en Ceuta!

Rusia, con cierta elegancia diplomática, ha renunciado al uso de Ceuta ante las “dudas” de Margallo. El hecho es sencillo: España actúa como sus aliados prefieren, sin nada a cambio. Ceuta y Melilla no son territorio OTAN. Si Marruecos ataca, hoy o mañana, nosotros estamos solos. Y las fuerzas OTAN combaten hace mucho muy lejos “fuera de zona”. Quien no exija a la OTAN cobertura total para las dos ciudades revela una sumisión patológica e innecesaria a los Aliados. Quien no exija Gibraltar a cambio de nuestra entrega a la OTAN no entiende el concepto de soberanía nacional.

En Ceuta se evidencia algo sencillo: si obedecemos a nuestros aliados sin contrapartidas, somos simplemente siervos, no un Estado soberano. Sólo garantizando la plena soberanía de España en las tres ciudades, contra todos los enemigos, podrá la OTAN pretender que España sea leal a todos sus socios. Salvo que aceptemos ser un socio desigual o un protectorado. ¿O es que Alepo o Yibuti son más OTAN que Ceuta?

La administración paralela aumenta en 389 millones desde que Díaz llegó al cargo
Una de las medidas del pacto PSOE-Ciudadanos recoge la reducción «al mínimo» de entes instrumentales y cargos directivos. Las transferencias y subvenciones para el anillo empresarial ascienden a 3.311 millones.
A. Muriel. Sevilla.  La Razon 1 Noviembre 2016

Los Presupuestos de la Junta iniciaron ayer la tramitación parlamentaria. La consejera de Hacienda, María Jesús Montero, entregó el Proyecto de Ley al presidente de la Cámara, Juan Pablo Durán, después de que el Consejo de Gobierno le diera luz verde en una sesión extraordinaria el pasado viernes. La comunidad es la primera región a nivel nacional en tener listas sus cuentas. El PSOE tiene el apoyo de Ciudadanos, por lo que cabe poca incertidumbre en la fase que se inicia ahora. Lo que está por ver es si la norma se nutre también de aportaciones del resto de grupos. Las cuentas del año pasado, que fueron las primeras pactadas entre PSOE y C’s, no incluyeron ninguna de las 776 enmiendas de PP, Podemos e Izquierda Unida. El debate final del Presupuesto tendrá lugar en diciembre, como es tradicional, aunque este año previsiblemente no será a principios de mes. En 2015 se cruzaron las elecciones generales del día 20.

El Gobierno andaluz vuelve este año a aumentar las transferencias y subvenciones a los entes instrumentales, el anillo de agencias, empresas, fundaciones y consorcios que sindicatos críticos renombraron hace años como «administración paralela», porque opera de manera externa a la Administración central que se articula en torno a las consejerías. Esta externalización supone también un menor control por parte de la Intervención General de la Junta –como quedó patente en el «caso de los ERE» con los pagos vehiculados a través de la agencia IDEA– y una mayor opacidad. El Portal de la Transparencia no ofrece información exhaustiva ni del número exacto de trabajadores ni de los altos cargos que componen estos entes. La asignación de 2017 para transferencias de financiación y subvenciones es de 3.311 millones euros de euros. En los Presupuestos de 2016, este montante ascendió a 3.040 euros y ya aumentó un 3 por ciento en relación con el ejercicio anterior. Desde que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, llegó al cargo, en septiembre de 2013, las transferencias y asignaciones a los entes instrumentales han aumentado en 389 millones de euros. El primer presupuesto elaborado con Díaz al frente de la Junta fue el de 2014. Entonces el PSOE mantenía un pacto de Gobierno con Izquierda Unida. Para ese ejercicio la asignación sí se redujo, al pasar de 3.064 millones de euros a 2.922, por tanto 142 millones de euros menos. Fue el único intento reciente de contención. A partir de ahí, las subvenciones y transferencias a la denominada administración parlalela no han dejado de subir, ya que en el Presupuesto de 2015 la asignación, aunque tímidamente (29 millones de euros), también subió. Y eso que PSOE y Ciudadanos, en el acuerdo de 72 medidas que firmaron ambos partidos en junio del año pasado para la investidura de Susana Díaz ,apostaban precisamente por una sensible reducción.

La medida se incluyó en el paquete de regeneración democrática debido a las implicaciones de gestión que tienen los fondos de este anillo instrumental. En el punto 22 se apuesta por «una reducción y transparencia de los entes públicos. Reducción del mínimo de entes públicos y número de cargos directivos de los mismos. Se harán públicos los altos directivos de estas empresas y las remuneraciones de los mismos». Ciudadanos ha deslizado en más de una ocasión el compromiso de una reducción del 25 por ciento de la administración paralela a lo largo de la legislatura.

Precisamente la intervención más crítica del líder regional de Ciudadanos, Juan Marín, en el Parlamento ha sido a cuenta de los entes instrumentales. Fue el 12 de mayo en una sesión de control al Gobierno. Recurrió a varias comparaciones. «Hay un momento en que la nave, el Halcón Milenario, entra por un agujero negro y sale a una constelación inmensa donde lo que se ven son meteoritos. Pues ésa ha sido la sensación que a mí me ha producido cuando nos hemos puesto a intentar un poco destripar cómo están estructurados los entes instrumentales», le reprochó a Díaz. Estos Presupuestos recogen el compromiso de suprimir 13 entes. Más de la mitad ya están en proceso de liquidación.

Deuda pública
Así llegó España a acumular más deuda pública de lo que produce en un año
El pasivo de las Administraciones se ha disparado en 700.000 millones durante la crisis
1 Noviembre 2016

Cuando estalló la crisis económica, España era uno de los países europeos con las finanzas públicas más saneadas. La ratio de deuda pública sobre el PIB cerró el año 2007 en el 35,5%, esto es, por cada euro de producción del país se acumulaban 35 céntimos de deuda. Una situación muy cómoda en apariencia, pero que escondía detrás una gran crisis de deuda.

Desde entonces han pasado casi ocho años y España ha disparado su deuda en 720.000 millones de euros, lo que en porcentaje del PIB se traduce en 65 puntos más. Esta subida casi en vertical de la deuda durante la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero y la primera de Mariano Rajoy (con la prórroga en funciones incluida) han llevado a España a acumular más deuda de lo que produce en un año. Esto es el pasivo ha superado el 100% del PIB, hasta el 101% en el segundo trimestre del año, según los datos del Banco de España.

¿A qué se ha destinado todo este dinero? La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha calculado la procedencia de toda esta deuda, unos datos de los que se extrae que ya en 2007 los problemas estaban latentes, pero existían. En esos años la burbuja inmobiliaria disparó los ingresos de las Administraciones Públicas y así quedó camuflado el grave riesgo que tenía el país. Cuando desaparecieron, simplemente cayó el castillo de naipes que eran las cuentas públicas.

Un error común es pensar que todo este dinero ha ido a parar a bolsillos corruptos, pero la magnitud de las cifras derriba este argumento. Otra cuestión distinta es si la corrupción influyó en la mala gestión política y terminó provocando este agujero. Por ejemplo, el caso de los ERE de Andalucía, uno de los mayores que ha habido nunca en España, la fiscalía lo valora en 700 millones de euros, apenas el 0,1% de toda la deuda acumulada durante la crisis.

Esta mala gestión se aprecia en el coste de las ayudas al sector financiero, en especial a las antiguas cajas de ahorro. Según los cálculos de la AIReF, 7 puntos de la deuda se corresponden al rescate de las distintas entidades, algo más de 75.000 millones de euros. Bruselas obligó a que el rescate se canalizara a través del Estado, por lo que se contabilizó directamente como deuda pública. En torno al 10% de los pasivos acumulados durante la crisis se corresponden a las ayudas al sector financiero. ¿De dónde procede el resto?

Cuatro puntos de deuda proceden de otro rescate, pero esta vez no es el del sistema financiero, sino de la aportación de España a los paquetes para ayudar a Grecia, Portugal, Irlanda y Chipre. En total, algo más de 40.000 millones de euros aportados a los socios europeos que han ido directamente a engrosar la deuda pública. De hecho, España ha aportado más a los rescates europeos de lo que recibió en el rescate financiero, que fueron 41.300 millones de euros.

¡Ay, el ciclo!

Cuando estalló la crisis la aparente solidez de la economía española mostró su verdadera cara. El superávit de 21.000 millones de euros del que presumía Zapatero durante la campaña electoral no era más que el resultado de la burbuja de ingresos insostenible. En dos años la recaudación del conjunto de las Administraciones Públicas se desplomó en 69.500 millones de euros. Por cada cuatro euros que ingresaba perdió uno. Además, la Seguridad Social redujo sus ingresos por cotizaciones en 2.500 millones de euros.

Al mismo tiempo, aumentaron los gastos, ya fuesen discrecionales, como el famoso Plan E, o automáticos, como el gasto en desempleo. En esos dos años de la crisis, las transferencias sociales aumentaron en 37.000 millones de euros, según los datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE). El resultado es que en 2009 las transferencias sociales eran un 25% de las que fueron en 2007.

El aumento del gasto y la reducción de los ingresos provocaron que el déficit público se disparara y se acumulara como deuda hasta superar el tamaño del PIB. Una parte de este efecto fue meramente cíclico. Por ejemplo, cuando aumenta el paro se eleva el gasto en prestaciones, o cuando caen los beneficios de las empresas, se reduce la recaudación con el Impuesto de Sociedades.

La AIReF estima que el efecto del ciclo económico ha elevado la deuda pública en 21 puntos del PIB, esto es, en torno a 230.000 millones de euros. En conjunto, el efecto de la crisis económica (déficit cíclico, crisis bancaria y crisis de deuda europea) ha provocado que la deuda aumentase en 32 puntos del PIB, la mitad de todo el incremento.

¿Y la otra mitad?

En la segunda mitad de toda la nueva deuda se ven reflejados los defectos de la economía española y europea. El factor principal es la debilidad estructural de las cuentas públicas que hacen que aunque la economía alcance su crecimiento potencial, los gastos sigan siendo superiores a los ingresos. En otras palabras: España necesita que la economía se recaliente y así generar unos recursos mayores a lo que sería su nivel de equilibrio para equilibrar el presupuesto de las distintas Administraciones.

La AIReF estima que la debilidad estructural de las cuentas públicas, con déficit primarios acumulados, ha provocado un incremento de la deuda de 25 puntos del PIB desde 2008. En otras palabras, el desfase estructural de las cuentas públicas ha tenido un coste mayor que el efecto cíclico de la crisis (que fueron 21 puntos del PIB).

De hecho, según la AIReF, España tiene una brecha estructural de 2,5 puntos del PIB. Esto es, que gasta unos 25.000 millones más de lo que recauda. Para cerrar esta brecha no hay que confiar en el ciclo económico, porque como señala la Autoridad, es estructural. Unos ingresos extraordinarios podrían reducir el déficit, o incluso llevar al país a superávit (como ocurrió durante la burbuja inmobiliaria), pero cuando la economía vuelva a su nivel de equilibrio, el déficit volverá a aparecer.

Los 8 puntos de déficit que faltan son los correspondientes al coste de los intereses. A medida que aumenta la deuda, se tienen que emitir más bonos (y otros instrumentos), lo que incrementa la factura de los intereses. Según los cálculos de la AIReF, para pagar a los acreedores hemos tenido que elevar la deuda en unos 85.000 millones de euros.

La factura de los intereses se ha reducido en los últimos años a pesar de que el montante de deuda no ha hecho más que aumentar. El principal motivo de este cambio ha sido la actuación del Banco Central Europeo (BCE), cuyos estímulos monetarios ha rebajado los tipos de interés que paga el Tesoro a mínimos históricos. Sin embargo, esta política expansiva del BCE no empezó a producirse hasta 2012, lo que condenó a España a pagar intereses muy elevados durante cuatro años y, por lo tanto, a asumir un coste mayor por su deuda.


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De Antonio a Eduardo Maura, o el envilecimiento de la política
EDITORIAL Libertad Digital 1 Noviembre 2016

Podemos no aporta más que odio y matonería. Es una auténtica lacra.

"Girauta, mucho cuidado con lo que dices", le dijo matonesco este domingo el diputado de Podemos Eduardo Maura al portavoz de Ciudadanos en el Congreso nada más acabar la sesión de investidura, en la que los parlamentarios del partido neocomunista jalearon a los proetarras de Bildu, lo que mereció la denuncia del político catalán. Maura, vallisoletano de nacimiento y diputado electo por Vizcaya pese a que reside en Madrid desde hace ya diez años, acusó de indignidad a Juan Carlos Girauta, frecuentemente acosado por liberticidas de extrema izquierda y separatistas, e insistió en advertirle de que tuviera cuidado "con insultar a quienes de ETA sabemos mucho más".

Se da la circunstancia de que el podemita vallisoletano residente en Madrid desde hace una década pero flamante diputado por Vizcaya es tataranieto de Antonio Maura, una de las grandes personalidades políticas del primer tercio del siglo XX. Presidente del Consejo de Ministros en cinco ocasiones, Antonio Maura fue objeto del odio feroz de la extrema izquierda del momento, encarnada en sujetos como el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, que incluso lo amenazó de muerte en sede parlamentaria. Don Antonio, de hecho, fue víctima de dos intentos de asesinato.

Evidentemente, este Eduardo Maura que lanza advertencias a representantes de partidos democráticos no tiene nada que ver con aquel prohombre. Este Eduardo Maura de hecho es conmilitón de otro Pablo Iglesias, el Pablo Iglesias tan bien acogido en las herriko tabernas en que ensalzaba la claridad con que la banda terrorista ETA supo ver los males del "régimen del 78", como con ominoso desprecio suelen referirse al sistema de libertades plasmado en la Constitución quienes jalean a regímenes criminales como el que padecen en Venezuela.

En los antípodas de Eduardo Maura se encuentra su tío Fernando, también diputado, pero no por el partido que jalea a los bildutarras sino por Ciudadanos, como el advertido Girauta. Fernando ha dedicado a Eduardo un artículo demoledor, cuyo título, "La injuria tiene su escaño", lo dice todo sobre la opinión que le merece su sobrino tras este episodio de matonismo parlamentario.

Podemos tiene unas relaciones excelentes con todos los grupos e individuos distinguidos por su odio a España, empezando por los que conforman el nauseabundo mundo de la izquierda abertzale y proetarra. No es de extrañar, pues tienen ideas políticas muy similares. Lejos de regenerar la democracia o dignificar el sistema, el partido de Iglesias y Eduardo Maura no aporta más que envilecimiento y virulencia al panorama político. El deber de los medios y de los partidos firmemente comprometidos con la democracia es denunciarlos sin descanso y condenar sus dichos y hechos execrables, como hicieron Girauta y sus compañeros de partido en la sesión de investidura. Y cuando rabien o se revuelvan, tocará denunciarlos con aún más contundencia y ponerlos en su sitio como ha hecho Fernando Maura con su sobrino Eduardo.

El PSOE desmayado
El pleno de investidura fue un retrato moral. El PSOE merece gratitud por haber impedido un Gobierno de Rufianes
Ignacio Camacho ABC 1 Noviembre 2016

ESTA legislatura arranca con un daño estructural grave. La avería del PSOE es un problema sistémico que afecta a todo el mecanismo de equilibrios institucionales. Los socialistas arrastran desde el zapaterismo –«contigo empezó todo, ZP»– el peso de muchas cosas mal hechas, pero su papel estabilizador es imprescindible para una democracia que necesita en la izquierda un partido fiable; uno que se equivoque como todos pero que no lleve a los españoles a dormir con miedo cuando gane. Los gestos cómplices de Pablo Iglesias a Gabriel Rufián y su solidaridad con el infame discurso batasuno convirtieron el pleno de investidura en un retrato moral inquietante: el de una alternativa de poder a punto de bascular hacia una coalición de enemigos de las libertades. La que quería encabezar Pedro Sánchez.

En este momento el PSOE no sólo es una organización dividida, achicada y rodeada de dudas, sino sitiada y literalmente infiltrada por la afiliación de jóvenes radicales, próximos al populismo, bajo el mandato de Sánchez. El líder derrocado, que fue elegido por su perfil de aparente moderación, terminó empujando al partido hacia una convergencia extremista para proteger sus aspiraciones personales. Su lacrimógena pretensión de dar batalla tiene pocas posibilidades pero estorbará la perentoria reorganización del liderazgo y va a otorgar a Podemos tiempo para erigirse en cabecera de la oposición. Esa posibilidad, aunque cómoda para Rajoy, que encarnaría en solitario a la España sensata, es la antesala de un desastre. Consolidaría la confrontación de bloques a que aspira Iglesias –el «empate catastrófico»– y lo situaría a la expectativa para cuando, más tarde o más temprano, el mandato del centro-derecha acabe por desgastarse.

Sin embargo, aunque el desmayo socialista sea una cuestión de Estado, lo tiene que resolver el propio PSOE a solas. Nadie puede ni va a ayudarlo; el presidente tendrá bastante con tratar de sostenerse en minoría absoluta. Además, bajo la presión populista los socialdemócratas no pueden aceptar ni un cable. La semana pasada sus diputados rogaban a los del PP que no aplaudiesen al portavoz Hernando. Están aterrorizados. Han perdido la autoestima y su antigua capacidad de comunicación. Se sienten inseguros, flotando a merced del oleaje de la calle.

El sanchismo, incapaz de aportar una sola idea en dos años, ha inoculado entre los suyos el virus de la banalidad. Sólo algunos barones y los dirigentes del llamado Antiguo Testamento, los herederos del felipismo, mantienen cierta cordura en medio de un fortísimo ciclón de propaganda que los etiqueta de traidores. A ellos, con todos sus errores y defectos, tiene el país que agradecerles el coraje de haber descarrilado el plan rupturista de Sánchez. Su tragedia consiste en que para encontrar un rumbo y una autoridad nuevos les sirve de poco el mérito de impedir un Gobierno de rufianes.

Luz del lumpen
Gabriel Albiac ABC 1 Noviembre 2016

Si quieren hacerse una idea de lo que lumpen significa, no tienen más que pasarse en bucle el vídeo del diputado Rufián

Haber leído a Marx muy joven, haberlo hecho bajo la dirección del más grande de sus intérpretes en los años sesenta, ha sido un don que no acabaré de agradecer nunca. Me hace inmune a ciertas tentaciones, en cuya estupidez veo naufragar hoy a una generación iletrada. De los bellos sentimientos de quienes no han pasado por la biblioteca, sólo puede aguardarse la caída en lo más sórdido. Lo que está ya de camino. Los pizpiretos penenes de Podemos lo llaman plebeyismo. Y lo anhelan.

El sábado por la tarde, yo escuchaba a un tal Gabriel Rufián, diputado impensable en un Parlamento civilizado. Me vino, de inmediato, lo leído en Marx y Engels hace medio siglo. No me fue difícil dar con los pasajes. Hay hallazgos que quedan en la memoria para siempre. Este de Engels en 1870, por ejemplo: «El lumpen-proletariado, esa escoria integrada por los elementos desmoralizados de todas las capas sociales… Ese desecho absolutamente venal… Todo líder obrero que utiliza a elementos del lumpen-proletariado para su guardia personal y que se apoya en ellos demuestra con este solo hecho que es un traidor al movimiento». Rufián es el deseo inconfeso de Iglesias.

El de Esquerra fue la voz bronca de un lumpen, a cuyo analfabetismo suple la agresión bestial y sin remordimiento. Habrá a quienes les dé risa. Pero no, su ignaro plebeyismo no tiene ninguna gracia. Detrás del lumpen, acecha siempre lo peor, lo más indescriptiblemente reaccionario: el retorno a las cavernas, en donde no hay racionalidad, sólo desprecio a la palabra y a la inteligencia; culto del garrotazo.

Marx, 1850: «El lumpen-proletariado es un centro de reclutamiento para rateros y delincuentes de todas clases, que viven de los despojos de la sociedad, gentes sin profesión, sin hogar ni creencia, que difieren según el grado de cultura de la nación a que pertenecen, pero que nunca renuncian de su carácter de lazzaroni». Al cultivo de esa ultrarreaccionaria especie, llaman los jóvenes penenes de Podemos «plebeyismo». Con entusiasmo y léxico nacido para designar a las hordas de hampones, sobre las cuales Perón y su angélica dama contaban para linchar oponentes. De aquel culto al navajero, nació la Argentina contemporánea. Que culmina en Kirchner.

Pero, para ser un acabado lumpen plebeyo, no basta con desearlo. Ni Iglesias ni su corte de niños y niñas bien, con madriguera paterna en el barrio de Salamanca, saben del lumpen-proletariado más que las exaltadoras leyendas que fantasean en tibias tertulias de sobremesa. Si quieren hacerse una idea de lo que lumpen significa, y si leer a Marx les resulta demasiado pesado, no tienen más que pasarse en bucle el vídeo del diputado Rufián. Porque ese sí sabe muy bien de qué habla. Y a qué mugrienta violencia conduce todo lo dicho. Es la lógica del lumpen: «la hez, el desecho, la escoria de todas las clases». Y la única, escribe Marx, sobre la cual un despotismo total puede asentarse. Ese despotismo habría de venir, tres cuartos de siglo luego. Se llamó fascismo.
 


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