AGLI Recortes de Prensa   Sábado 5  Noviembre  2016

Preocupante continuismo fiscal y autonómico
Todo apunta a que los defectos estructurales del sistema autonómico se enquistarán, mientras que la Generalidad sigue recibiendo una masiva inyección de dinero
EDITORIAL Libertad Digital 5 Noviembre 2016

Los escasos cambios que ha aplicado Mariano Rajoy al área económica del Gobierno hacen temer una perjudicial senda continuista en materia presupuestaria y un más que preocupante tacticismo político para abordar el problema de la financiación autonómica, que, de una u otra forma, se traducirán en una nueva y sustancial subida de impuestos para el conjunto de los españoles.

El pulso que han venido manteniendo a lo largo de la última legislatura el ministro de Economía, Luis de Guindos, y el de Hacienda, Cristóbal Montoro, se ha saldado en favor del primero, puesto que incorpora la cartera de Industria, mientras que el segundo quedará parcialmente supeditado a las directrices que marque la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, pero sin alcanzar, ni de lejos, las pretensiones de De Guindos. No habrá Vicepresidencia económica ni, por tanto, un único mando a la hora de determinar el rumbo de las reformas económicas y la política presupuestaria. Rajoy, en su habitual comportamiento de hacer los mínimos cambios posibles, mantiene esa especie de bicefalia económica a la que, ahora, se sumará además Álvaro Nadal en el Ministerio de Energía.

Más allá de las evidentes interpretaciones políticas que tienen este tipo de enjuagues, la cuestión es que, a la vista del panorama, poco o nada cambiará en materia fiscal. De hecho, es muy posible que incluso empeore. Si ostentando una histórica mayoría absoluta, Montoro, previa autorización de Rajoy, apostó por disparar todas y cada una de las figuras tributarias hasta niveles nunca vistos en democracia, es de esperar que la asfixia fiscal se mantenga en la presente legislatura con el fin de mantener en pie el sobredimensionado e ineficiente sector público. En este sentido, cabe recordar que el pacto alcanzado entre PP y Ciudadanos contempla inicialmente un aumento de gasto próximo a los 28.500 millones de euros a lo largo del presente mandato, a un ritmo medio de unos 8.000 millones al año. Y ello, en base a una previsión de ingresos bastante dudosa.

Por el momento, PP, C’s y el PSOE han coincidido en la necesidad de cambiar el sistema de pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades para que las empresas adelanten dinero al Estado y así poder cumplir el objetivo de déficit este año. Pero, por desgracia, se trata tan sólo del principio. Puesto que todos los partidos coinciden en que el problema del déficit es de falta de ingresos y no de exceso de gastos, al tiempo que defienden la necesidad de incrementar el presupuesto, en mayor o menor medida, los españoles, tanto familias como empresas, seremos víctimas de una nueva oleada de subidas fiscales. Y lo peor es que este previsible aumento de impuestos no solo dañará el consumo, el ahorro y la inversión, sino que supondrá un nuevo obstáculo a la senda de crecimiento y creación de empleo que ha iniciado España.

Por otro lado, el hecho de que Sáenz de Santamaría sea la encargada de tratar y negociar con las Administraciones territoriales, siendo así la principal responsable de lidiar con el órdago separatista de Cataluña, tampoco hace presagiar nada bueno. Una de las grandes reformas pendientes es el de la financiación autonómica, pero al quedar ésta supeditada a la negociación política que emprenderá Santamaría, lejos de buscar la eficiencia y la racionalidad, todo apunta a que los defectos estructurales del sistema autonómico se enquistarán, mientras que la Generalidad sigue recibiendo una masiva inyección de dinero por parte del resto de españoles para tratar de ganar tiempo y, de este modo, no afrontar el problema de fondo. Es decir, la financiación autonómica seguirá siendo un mercado persa destinado a la compra de voluntades políticas. En definitiva, nada nuevo bajo el sol.

Un Gobierno sin futuro.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Noviembre 2016

¿Qué es lo más característico del nuevo Gobierno de Rajoy? En mi opinión dos cosas: continuismo en lo esencial de las políticas del PP y bajo perfil político. Es decir, Rajoy se garantiza mantener la política de su legislatura y el control del Gabinete con la superVice Soraya a la que pone al frente de las negociaciones con los secesionistas. Y no es que no lo avisara el día de su investidura. No iba a ceder en aquello que consideraba importante para la recuperación de la crisis. Diálogo, sí, consensos, depende de lo que se pretenda cambiar. Así que si fracasan las negociaciones y se ve imposibilitado para mantener su programa, será una legislatura muy corta y tendremos elecciones de nuevo a finales de junio. Porque el PSOE sigue descabezado y no veo a la Gestora como un interlocutor sólido, cuando sus componentes no se sienten íntimamente legitimados para llegar a los pactos de Estado que la situación requiere.

Y es que tenemos que reconocer que Rajoy ha mantenido a su núcleo duro en lo esencial, la economía en la que mantiene su gabinete presidencial sobre un Ministro de Economía cuyo papelón en Bruselas no es desde luego envidiable. Deja también a su “poli malo” el Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, fiel transmisor de las órdenes de Rajoy responsable, entre otras cosas, de haber mantenido la financiación del separatismo catalán y permitir el aumento del déficit y el bloqueo de pagos de facturas en servicios esenciales como Sanidad y Farmacia. Una actitud donde la respuesta Mariano Rajoy la ha dejado en manos de los Tribunales, a los que ha cargado con la responsabilidad de juzgar, condenar y ejecutar las sentencias, convirtiendo al Tribunal Constitucional en un Tribunal de la Inquisición política.

¿Y qué decir de la superVice Soraya Sáenz? Si no tenía ya mucho poder estando al mando del CNI, ahora será la interlocutora con las CCAA, especialmente con el Gobierno de la Generalidad apoyado en un Parlamento insumiso gobernado por secesionistas de CDC, ERC y la CUP. Una negociación que hace tiempo que debió solucionarse con la aplicación del artículo 155 de la Constitución, suspendiendo la Autonomía y tomando el control del gasto mientras se juzgaba a los responsables de la desobediencia, malversación de fondos públicos y actos de sedición. Un Estado de Derecho nunca puede negociar ni con terroristas ni con traidores a España. Haberle quitado la portavocía del Consejo de Ministros es solo cosmética política y casi un favor para la relevada tras cinco años de ruedas de prensa.

También persiste la Ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Bañez, que repite con el solo objetivo de mantener las políticas de empleo que objetivamente parecen estar dando resultado, por mucho que el PSOE y sindicatos critiquen. Los datos son abrumadores y, sobre todo, esperanzadores. La única realidad es que durante el último mandato del PSOE se destruyó empleo hasta llegar l récord de parados y mínimo de cotizantes a la seguridad social. Una situación que persistió por inercia durante los dos primeros años del Gobierno del PP. Ahora, se crea empleo y aumenta el número de cotizantes. La calidad del mismo, es algo heredado de la falta de cualificación profesional de esa masa de trabajadores afectados por la burbuja inmobiliaria, cuya reconversión es muy problemática.

No ha causado sorpresa la permanencia del Ministro de Justicia, Rafael Catalá, que como Fátima Báñez, repite para completar el trabajo pendiente acordado con CIUDADANOS de despolitizar a la Justicia y renovar a una Fiscalía dañada en su función por años de injerencia política descarada con casos tan notorios como el juicio de los exDuques de Palma y acabar con las ínsulas periféricas como la de Cataluña, que no aceptan la dependencia jerárquica y cuestionan las órdenes. La Fiscalía debe ser más proactiva a cumplir con su misión de perseguir a os delincuentes y ponerlos a disposición judicial y no convertirse en defensores de ellos.

Han sido notorias las concesiones a CIUDADANOS con la no renovación de Ministros como el de Interior, Fernández Díaz, o el de Exteriores, Margallo. Un peaje obligado no por su incompetencia o falta de lealtad, sino precisamente por todo lo contrario. En el caso de su amigo personal Margallo, no era posible permitir un “pepito grillo” que se entrometiera en todas las salsas y dando publicidad a sus críticas. Porque como es lo normal, los trapos sucios se lavan en casa. Así que nombrando a un diplomático de carrera desconocido para todos, se garantiza la normalidad del desempeño sin sobresaltos.

Del resto con carteras “menores” solo destacar la entrada de María Dolores de Cospedal en el Ministerio de Defensa, que ella espera compaginar con su cargo de Secretaria General del PP, cosa que no creo que esté en la mente de muchos, incluido Rajoy. El tiempo dirá si no vamos a tener un “deja vu” que nos recuerde la insulsa etapa de Carme Chacón y su nulo espíritu militar. En mi opinión, ni PSOE ni PP, en estos últimos años parecen haber dado importancia a un Ministerio que tiene entre manos nada menos que la relación con la OTAN, las misiones de nuestras FFAA en conflictos internacionales y la defensa de España. Una misión desproporcionada y heroica con las dotaciones de medios y humanas actuales. Una vergüenza y una despreocupación que no tienen justificación. Esto no es juego de soldaditos, sino que pone en riesgo vidas de nuestros jóvenes soldados.

Estamos en un tiempo de deriva imprevisible en la que la situación actual del PSOE influye de manera decisiva sobre el normal desarrollo de la legislatura. Preveo una legislatura muy corta que no pasará del tiempo mínimo legal establecido. Las elecciones nos esperan para el próximo año.

¡Que pasen un buen día!

Ficciones
David Gistau ABC 5 Noviembre 2016

Resulta injusto plantear a Podemos las mismas exigencias éticas que a un partido convencional. Hay que entender que Podemos es una obra de ficción y que sus miembros no son personas, sino personajes. Cojamos el ejemplo de Ramón Espinar. Un chico que dice de sí mismo que es hijo de uno de los obreros que escaparon a no sé qué matanza –supongo que a manos de fascistas– y que representa a la juventud "sin": sin futuro, sin piso, sin trabajo, etc. Hay que entender que estas circunstancias existenciales no aluden al Ramón Espinar persona, sino al Ramón Espinar personaje de ficción, que es el que hace vida pública en el gran teatro de Podemos. Si no se entiende esto puede resultarle a uno contradictorio, casi fraudulento, que Ramón Espinar sea en realidad el hijo de un notorio miembro "black" de la casta que no tuvo que escapar de matanza alguna y que dispuso de contactos políticos suficientes como para permitir que su hijo accediera a una VPO sin concurso y especulara con ella. Pero es que todo esto se refiere al Ramón Espinar persona, no al personaje. Vayamos ahora a otro ejemplo. A Richard Gere cuando hizo de vagabundo en una película. Usted sabe que era un papel, una impostura aceptada por el espectador: todo espectador, como todo lector de novelas, paga para ser engañado, si es que paga, que esa es otra. Usted sabe que Richard Gere en realidad no es pobre ni vive en la calle. ¿Se sentiría engañado al enterarse de que Richard Gere vive en Malibú y conduce un deportivo? Pues con los chicos de Podemos ocurre igual, más allá de que ellos estén encasillados en un solo papel y Richard Gere sea versátil.

En Podemos, nada está pensado para ser confrontado con la realidad. Ni sus doctrinas, ni sus fórmulas ni mucho menos sus personas. Todo queda justificado por las licencias que se toman las obras de ficción, cuando no, directamente, por los ejercicios irracionales de fe que son característicos de cualquier discípulo de una secta profética. Hasta la búsqueda frenética de una Némesis, de un malvado exógeno que estos días es el Doctor Cebrián y Su Máquina de Fango, corresponde a un acatamiento de las más sencillas reglas dramáticas que John Ford definió de esta manera: "Una historia es dos personajes y un conflicto". Por eso Rajoy siempre niega a Iglesias ese personaje cuando debaten en el Parlamento. Porque, además, las reglas narrativas de la ficción según Podemos son abrumadoramente maniqueas: frente a ellos, sólo se puede ser un Malo del copón, mientras que la máquina de la autoindulgencia preserva a sus personajes, planos y monolíticos en su pureza, de los desmanes del ser humano, del actor, que es más complejo, más mezquino, y por ello trapichea por veinte mil euros. Esto, un personaje de Podemos no lo haría jamás. Pero ¿y el hombre que sustenta al arquetipo? Ah, ese es víctima de la condición humana. Hasta Chaplin, cuando no era Charlot, tenía tentaciones eróticas de menorero.

Los sanitariosc
Gabriel Albiac ABC 5 Noviembre 2016

TRAZAR un «cordón sanitario» es legítimo en política. Puede llegar a ser imprescindible. Haber puesto esa barrera a tiempo, hubiera podido salvar a Alemania del nazismo. No se hizo. Pasó lo inevitable. Estaría bien no olvidarlo.

Podemos amenaza ahora con cercar al PSOE con el «cordón sanitario» que juzga justo alzar frente a un partido golpista: el que derribó a ese Pedro Sánchez con quien Podemos había ultimado ya un gobierno de coalición junto a los independentistas catalanes. Están en pleno derecho de hacerlo, los dirigentes de Podemos. Es algo incuestionable.

Ese «cordón sanitario» lo había blindado el bloque plebeyista, desde su inicio, en torno a un Partido Popular señalado por Chávez y Maduro como enemigo primero del bolivarismo: el que paga manda. Estaban en su legítimo derecho de guardar las espaldas del Padrino. Es una decisión incuestionable.

En torno a los Ciudadanos de Albert Rivera, el cinturón sanitario de Podemos fue más agresivo. Salía también más barato: Ciudadanos no tenía la raigambre histórica del PSOE ni el peso institucional del PP. Así que, ¡leña! ¡Leña, contra los cómplices del liberalismo genocida! Liarse a botellazos y latazos de cerveza contra un grupo de diputados a la salida del Parlamento, sale en este país gratis. Es una rareza nuestra, ésta de zurrarle la badana al adversario electo. Y, en visión de los linchadores, es legítimo, pues. E incuestionable.

A Izquierda Unida, no han tenido siquiera que construirle paredones higiénicos. Sencillamente, se la zamparon. Precio de saldo: el que corresponde a las firmas en quiebra. Fue una operación legítima. Incuestionablemente legítima. Allá los míseros herederos del honorable partido de quienes arriesgaron sus vidas bajo la dictadura.

A día de hoy, del cordón sanitario de Podemos quedan ya sólo excluidos Esquerra Republicana, como se llame ahora lo que fue CiU, la CUP y acaso el PNV. En el resto, decretan la peste.

En la España no secesionista, el cordón sanitario ha acabado, al fin, por empaquetar al vacío a Podemos. Ellos lo eligieron. No están legitimados para quejarse de sus consecuencias. Con elogiable coherencia lo había venido exigiendo Echenique: ningún contacto puede haber con los contaminados del PSOE; o sea, a estas alturas ya, con nadie. Debe tomar nota de ese axioma el Partido Socialista, que es el último afectado por el contacto con los plebeyistas. Al PSOE buscó Iglesias destruirlo, mediante la consumación del golpe que urdió con Sánchez y los independentistas. Parece de elemental racionalidad que, fracasada la asonada, los socialistas hagan ahora que Podemos pague al contado los cristales rotos en su propiedad privada. Tendrían que haberse vuelto más que locos en el PSOE para no hacerlo. O bien, haber optado por el suicidio.

En Madrid, Podemos no ganó las elecciones municipales. Quedó el segundo. Gobierna –más bien, delira–, desde hace ya más de un año, porque el PSOE rechazó la alcaldía que el ganador le ofreció gratis. Prefirió ceder el ayuntamiento a la banda demente de Carmena. Con consecuencias económicas, hoy ya irreparables. Los de Sánchez esperaban de los populistas algo: ganarlos para su golpe con los de Rufián y Mas.

Ahora que Sánchez perdió el envite, los de Iglesias incluyen en su «desinfección» al PSOE. Es incuestionablemente legítimo. Tanto cuanto que el PSOE los mande solemnemente a hacer puñetas. En el Ayuntamiento de Madrid, para empezar en serio. Y los fuerce a acantonarse tras la línea hermética de su cordón sanitario.

El cinismo, ese mal del tiempo
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo 5 Noviembre 2016

Que nuestra clase política está desacreditada por la corrupción, el tráfico de influencias, el nepotismo, la falta de ejemplaridad y el oportunismo es una constatación que no hace falta argumentar.

Pero hay una conducta que irrita especialmente porque ofende el sentido común: el cinismo con el que reaccionan muchos dirigentes cuando son cogidos con las manos en la masa. Es el caso de Ramón Espinar, senador de Podemos, que se cansó de lanzar soflamas contra la especulación inmobiliaria y cuya conducta está en cuestión por haber incurrido en las prácticas que denunciaba.

Sus explicaciones son inconsistentes y llenas de contradicciones, pero da igual: Pablo Iglesias ha salido en tromba para respaldarle, mientras Podemos recurría a la manida justificación de la conspiración política y del ventilador de basura.

Según la particular teoría de quienes defienden a Espinar, lo importante son las motivaciones de quienes denuncian su proceder y no los hechos que emergen a la opinión pública por muy repudiables que sean.

De la misma forma han actuado en otros casos anteriores, imitando la conducta de partidos como el PP y el PSOE. Ambos han recurrido a las mismas fantasías para justificar escándalos como Gürtel o los ERE de Andalucía, que ha llevado al banquillo a Chaves y Griñán.

En el caso de Gürtel, todos sabemos que Luis Bárcenas cobraba comisiones, de las cuales una parte iba a la caja B del partido. Con ese dinero, por ejemplo, se remodeló la sede de Génova, se pagaron sobresueldos y se costearon actos electorales. Esto es obvio para quien lea los sumarios en los que constan pruebas irrefutables que demuestran que hubo esa financiación irregular. Pero el PP se niega a asumir esa desagradable verdad.

El PSOE tampoco puede jactarse de nada porque hay una docena de altos cargos de la Junta de Andalucía que han sido procesados por delitos de malversación, cohecho y prevaricación. No hay ninguna persona en este mundo con sentido común que se pueda creer que se malversaron más de 500 millones de euros sin que ningún alto cargo del Gobierno andaluz se enterase pese a las reiteradas advertencias de la Intervención de la Junta.

Sencillamente la táctica de los partidos, como la de Espinar, es negar la evidencia, lo cual puede ser humanamente explicable pero ofende cuando se trata de una institución que representa los intereses de los ciudadanos.

Lo diré de otra manera: la corrupción es repudiable y repugnante, pero todavía es peor el cinismo al que recurren muchos dirigentes para negarla a pesar de su evidencia.

Ello demuestra que no hay ninguna voluntad sincera de combatir ese mal, que se considera tan grave cuando lo practican los demás y que se excusa cuando quien incurre en él es un aliado o un compañero de partido.

El doble rasero con el que se mide la corrupción vicia todo el discurso político porque nadie se puede creer la voluntad de regeneración de un nuevo partido como Podemos cuando actúa de una forma tan complaciente con conductas que reproducen miméticamente los viejos hábitos que se critican.

El cinismo es un cáncer que corroe la política y es peor que la corrupción porque supone la destrucción del lenguaje, que es el rasgo más distintivo de las ideologías totalitarias. Empecemos por recuperar la dignidad de las palabras, que es una tarea que nos obliga a todos y sin lo cual será imposible una mínima confianza en los partidos y la política.

Xavier Reyes Matheus Libertad Digital
Manual para fabricar un régimen
¿Cómo se la convierte para que proclame que estamos ante un Estado opresor, inhumano, fascista? Pues yo les cuento lo que funcionó en Venezuela: la sangre.

Sentémonos a pensar qué haría falta para convertir una democracia parlamentaria en eso que se alude cuando se la califica de régimen, esto es, algo sin la autoridad de presentarse ante los ciudadanos como un sistema de gobierno justo y legítimo.

Podríamos, por ejemplo, acusarlo de estar corrompido, no ya en el sentido de los ladrones de cuello blanco sino más bien en el de las frutas, pues lo que debe entenderse es que ese proceso supone una ruina irreversible, y que no hay más remedio que tirar la pieza a la basura. El problema, no obstante, surge cuando nos enteramos de los casos de corrupción por la crónica policial de los telediarios. Pues, aunque entonces salen a la luz todos los compadreos, todo el tráfico de influencias, todas las clientelas, toda la red delictiva que envuelve las instituciones, habrá que reparar en dos cosas: primero, en que, si los periodistas lo cuentan, será porque lo pueden contar; y luego en que, si ya la cosa está en manos de la policía, será probablemente porque subsiste en el Estado la vieja idea de que el delito debe ser castigado para salvaguardar el bien común. Aunque la justicia sea lenta, burocrática o demasiado blanda, puesto que existen instrumentos para activarla resultará imposible acusarla de ausente. Y si hay libertad de expresión es que no estamos condicionados a decir sólo lo que conviene a la autoridad.

Propaguemos, entonces, la especie de que el país ha dejado de ser tal y ahora es un inmenso campo de concentración en el que el Estado tiene a la gente muriéndose de necesidad. Pero yo creo que si el coordinador humanitario de la ONU viniese por aquí, no estaría de acuerdo en declarar ninguna hambruna. Se encontraría con un país, seguramente, en el que se hallan comprometidas muchas de las expectativas propias de gente que pertenece al mundo desarrollado. Se encontraría con instituciones y mecanismos característicos del Estado social, que, con mayores o menores limitaciones, funcionan. E incluso hallaría que las políticas del gobierno, en vez de dirigirse deliberadamente a reproducir el gueto de Varsovia a escala nacional, procuran, aunque con desigual acierto y energía, paliar la crisis.

Si una democracia con problemas es homologable a un régimen tiránico, será necesario concluir que el único sistema democrático digno de tal nombre es el que pueda garantizar la felicidad y el bien totales, perfectos, inmarcesibles. Eso, ya sabemos, es algo que sólo lo prometen los comunistas, y si tienen éxito es porque hay gente dispuesta a creerlo en un simple e interesado acto de fe. Pero, a pesar de ello, todavía hay personas inclinadas a mirar las cosas con los ojos de la cara; gente que quizá tiene ganas de un cambio político; que las está pasando canutas; que desearía que se aplicaran reformas en muchos ámbitos; que teme por el futuro de sus hijos y que, sin embargo, cuando le mientan la palabra no puede por menos de exclamar (como Cristina Losada en un artículo reciente): Pero ¿cuál régimen?

Entonces, ¿qué hay que pueda convencer a esta gente? ¿Cómo se la convierte para que proclame que estamos ante un Estado opresor, inhumano, fascista? Pues yo les cuento lo que funcionó en Venezuela: la sangre. En 1989, cuando Carlos Andrés Pérez aún empezaba a calentar la silla presidencial a la que lo habían llevado los votos de los ciudadanos, una protesta espontánea, del pueblo, estalló con increíble sincronía en varios puntos del país y se entregó al saqueo y a la destrucción indiscriminada. El gobierno sacó las armas a la calle y… ¡hecho! Ya tenía Fidel Castro un régimen sanguinario del que liberar a los venezolanos, como pretendió hacer tres años más tarde, mandando a Hugo Chávez contra el palacio presidencial en un tanque de guerra (y aunque éste no consiguió hacerse entonces con el gobierno, regresó en 1998, travestido de candidato, para derribar aquella brutal dictadura… valiéndose del voto libre y limpio que ella garantizaba). Hay quien asegura que Fidel, que había sido la vedette entre los líderes invitados a la toma de posesión de Carlos Andrés, se había dejado en Caracas un buen contingente destinado a prestar apoyo logístico para la organización de lo que todos los crédulos (y propagandistas del chavismo) califican desde entonces como estallido social.

Que nuestros políticos son asesinos ya nos lo han dicho hasta la saciedad con los recordatorios sobre la cal viva y sobre el No a la guerra. No hacen falta, en cualquier caso, tantos señalamientos, porque sólo con ser fautores del capitalismo (ese que, como el Masiosare de los mexicanos, es un extraño enemigo) ya son incontables los muertos que llevan a las espaldas, da igual que los hayan hecho con marines o con grasas trans. Pero como no todo el mundo sería partidario de llevar al Tribunal de La Haya al autor del Big Mac, ándese el gobierno con pies de plomo, en calles, en centros de internamiento para inmigrantes, en cárceles y en otras dependencias, por si hay quien quiere convencer a los españoles de que no es tan metafórico este fascismo que ahora padecemos.

La gran confrontación pendiente
La izquierda y la derecha no poseen en el mundo moderno planteamientos tan dispares. Tampoco el Estado y el Mercado, lo público y lo privado, son excluyentes hoy en día; sino complementarios. La disyuntiva es más profunda, más compleja, más ligada a la actitud.
Javier Benegas. Juan M. Blanco  vozpopuli.com 5 Noviembre 2016

Alberto tiene 18 años, lo que significa que ha pasado más de la mitad de su vida mediatizado por la crisis económica. Su generación, al contrario que su predecesora, los millennials, no percibe la certeza, todo es cuestionable, especialmente esas fórmulas mágicas que prometen la estabilidad en un mundo acelerado y en permanente cambio. Desde pequeño, Alberto aprendió, al igual que el griego Heráclito, que todo cambia, fluye, pero ahora a gran velocidad, sin que tenga que transcurrir una generación para que el mundo se dé la vuelta. Sabe que la crisis no fue un suceso temporal, pasajero, sino el entorno en el que deberá desenvolverse, un marco donde la prosperidad puede esfumarse al instante, escurrirse como el agua entre los dedos.

Por ello, Alberto piensa que es necesario esforzarse, aprovechar el tiempo, contraponerse a los que continúan flotando a la deriva, aferrados a viejos estereotipos, como náufragos abrazados a los restos del Titanic. Ahora se trata de nadar con fuerza para alcanzar la orilla. Porque el viejo mundo que conocieron sus padres, y especialmente sus abuelos, aparentemente ordenado, con un centro de gravedad permanente, desapareció y no volverá jamás, por mucho que los políticos prometan que es posible retroceder en el tiempo.

Alberto no gasta sus energías con polémicas porque ha visto a sus mayores discutir hasta la extenuación sin resultados. No confía demasiado en los gobernantes, ni en ninguna organización con pretensiones omniscientes, porque no cree que dispongan de la información y la inteligencia suficiente como para prever el futuro, menos aún –lleva años leyéndolo y escuchándolo en los medios de información– el altruismo para sacrificarse en beneficio de la comunidad. La suya es una generación independiente, crecida a la sombra de un nuevo mundo donde lo sólido se disolvió en un poderoso remolino que engulle al que se deja llevar por la corriente, pero ofrece nuevas oportunidades al que nada con energía.

El espíritu de frontera
Así contado, parecería que Alberto no cree en nada, pero es justo lo contrario. Tiene poderosas convicciones. Cree en sí mismo, un cambio sustancial respecto a sus predecesores, que eligieron diluirse en la colectividad sin comprender que el ideal de igualdad era un señuelo, un mecanismo en favor de grupos de intereses que desincentiva la iniciativa y la responsabilidad individual, precisamente los dos elementos que permiten prosperar a las personas y proyectar las sociedades hacia el futuro.

A pesar de su corta edad, ya ha vivido en el extranjero, ha conocido entornos donde uno es valorado por lo que es, por lo que hace, no por sus contactos o por la facción a la que se adscribe. Y ha decidido que, una vez finalizados sus estudios, marchará al extranjero si no encuentra en España oportunidades que compensen su esfuerzo. Su enfoque también es nuevo ahí porque dar ese salto no le causará trauma alguno; será una decisión natural, lógica, incluso gratificante. Si percibe que la mentalidad de esta sociedad, con sus barreras y tabúes, con su falsa y permanente confrontación entre rojos y azules, le impide desarrollar todo su potencial, no perderá el tiempo pataleando, no hará política; votará con los pies, tratará de encontrar su camino en otra parte. No está dispuesto a renunciar a sus legítimas aspiraciones por una visión del mundo que no comparte. Tampoco malgastará sus energías en defender estas nuevas ideas que pocos aceptan por culpa de un implante cerebral heredado. Mientras las fronteras sigan abiertas, las cruzará una y otra vez hasta encontrar su lugar.

La falsa confrontación
Alberto todavía no lo sabe, pero se encuentra en medio de una gran confrontación entre dos visiones opuestas para asumir este nuevo mundo que no es que esté llegando; es que ya está aquí aunque la mayoría no se dé por enterada. Pero la disyuntiva no consiste, tal como se ha venido contando a lo largo del siglo XX, en una contraposición entre izquierda y derecha, entre lo público y lo privado, entre el Estado y el Mercado. Ninguno de estos antagonismos tiene hoy día fundamento sólido, más allá de fanatismos, sectarismos, creencias, dogmas e… intereses. La izquierda y la derecha no poseen en el mundo moderno planteamientos tan dispares. Tampoco el Estado y el Mercado, lo público y lo privado, son excluyentes hoy en día; sino complementarios. La disyuntiva es más profunda, más compleja, más ligada a la actitud ante la vida.

Lo que se contrapone es una concepción paternalista y dirigista de la política frente a la libertad y la responsabilidad de cada persona. Un Estado intrusivo, que interfiere hasta en los más mínimos detalles de la vida privada, que impone innumerables trabas y restricciones, frente a un Estado posibilitador, que facilita la vida, que ofrece todas las ventajas y abre todos los espacios a la iniciativa privada. Un Estado clientelar que crea multitud de puestos para colocar a los partidarios frente a otro que provee servicios útiles a la sociedad, a las empresas. En definitiva, un sistema de acceso restringido, con trabas, privilegios y corrupción a mansalva, que pregona la igualdad, cuando en realidad la discriminación es su esencia, frente a un sistema de libre acceso, que garantiza la igualdad de oportunidades.

Los gobiernos occidentales aprovecharon el final de la Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción para proyectar Estados poderosos, que poco a poco fueron inmiscuyéndose en el ámbito privado de los individuos, hasta que en los años 80 y 90 surgieron visiones discrepantes que, en determinados lugares, lograron revertir la situación, dando lugar a un nuevo enfoque. Así, algunos países se adaptaron al cambio de los tiempos, mostrando con nitidez que no se trataba de un conflicto izquierda-derecha o Estado-Mercado.

Las profundas reformas suecas en la década de 1990 son un ejemplo paradigmático. De un Estado de bienestar dirigista, paternalista, intrusivo, asfixiante y, sobre todo, insostenible, Suecia pasó a otro que primaba la responsabilidad individual, la libre elección del ciudadano, la orientación hacia la igualdad de oportunidades; en definitiva, los gobernantes suecos devolvieron a las personas numerosas competencias que tenían secuestradas. Hoy, Suecia sigue teniendo un sector público extenso e impuestos relativamente elevados, pero también un mercado competitivo y pujante, con pocas barreras. Lo que demuestra, al menos en gran parte, que el dilema no es más o menos Estado sino más o menos dirigismo, más o menos libertad y responsabilidad. Pero Suecia ya no es un caso aislado: otros países han seguido su estela recientemente, como Nueva Zelanda, que no sólo ha recuperado la prosperidad perdida durante la crisis sino que avanza a un ritmo increíble.

Aquí, por el contrario, los demagogos de mayor o menor gradación ocultan la realidad, tras la niebla de esas soluciones mágicas, que van desde el vacuo “sentido común”, hasta las expediciones a Ítaca, pasando por la vuelta a la comuna de París. Y es que, en España, los gobernantes se atribuyeron la facultad de cuidar, guiar y proteger al ciudadano, incluso de sí mismo. Fomentaronel infantilismo social, el miedo a la libertad, transformaron la sociedad en un organismo blando, dependiente, quejica pero muy poco crítico, propenso a despotricar, a gritar, pero no a usar el cerebro. Laminaron la responsabilidad individual para crear rebaños, facciones, no ciudadanos. Una masa manipulable en interés de gobernantes que se llenaron la boca de falsos derechos sin mencionar los correspondientes deberes.

Menos dogmas
Más allá de intereses corporativos, en nuestro país carece de fundamento la contraposición entre público y privado, por mucho que los fundamentalistas de uno y otro lado lo pregonen de forma estentórea. Gran parte de las empresas privadas funciona con criterios muy alejados de la eficiencia, pues su supervivencia depende más de las relaciones con el poder político, del intercambio de favores, que del buen servicio al consumidor. Las tremendas barreras impiden la libre competencia, evitan que las corporaciones ineficientes desaparezcan y sean reemplazadas por otras más capaces.

Por eso, al contrario que en otros países, la privatización de servicios públicos ineficientes raramente es la solución porque tal proceso se enmarca en un perverso esquema de intercambio de favores, donde las contratas y los servicios se asignan a los amigos en condiciones ventajosas. En definitiva, importa poco que sea público o privado porque ninguno de los dos suele funcionar correctamente. Es más, tampoco existe una nítida frontera que los separe porque ambos responden a similares intereses corporativos, refractarios a la competencia, dominados por la picaresca y alejados de los intereses de la sociedad.

Y lo que es peor todavía, en España va desapareciendo el pensamiento crítico, la reflexión, el razonamiento, la apertura al debate de ideas, la disposición a cambiar de criterio cuando los datos refutan las creencias. En su lugar prolifera el sectarismo ideológico, los dogmas. Los que atribuyen la culpa a la escuela, o a la universidad, tienen razón, pero solo en parte. El problema es mucho más complejo y profundo: nuestra organización socioeconómica desincentiva la excelencia académica y profesional pues elmérito y el esfuerzo no resultan suficientes para ascender en la escala social. Como régimen de acceso restringido, nuestro sistema prima menos el talento o la eficiencia que la pertenencia al grupo, los contactos, las relaciones personales. ¿Para qué esforzarse si la buena formación, el cultivo del pensamiento tienen poca utilidad en un mundo de amiguismo, enchufe y trapisonda? Mucho más rentable es conectarse a la red oportuna, afiliarse al partido apropiado, introducirse en la camarilla, adular al capo y, en las antípodas de la objetividad, descalificar sistemáticamente a la facción rival, tenga o no razón.

Y en ese bucle sigue España, gira y gira sin parar, ofuscando, aturdiendo a las mentes que cayeron en la trampa. Pero mucho menos a quienes vienen detrás de nosotros, a esos que se criaron en la constante incertidumbre. Para ellos, el futuro no está escrito en los dogmas, ni en los posos del té: puede y debe construirse cada día. Quizá por ello, y a pesar de la traición de sus mayores, que les han legado un país institucionalmente destartalado, se encuentran libres de resentimiento, no pierden el tiempo adjudicando culpas a unos o a otros. Viajan veloces, sin equipaje; en palabras de Steve Jobs, siempre hambrientos, siempre alocados… aunque estén mucho más cuerdos que el resto. En nuestra mano está retenerlos y aprovecharlos como merecen, porque son el futuro. Pero para lograrlo necesitamos más generosidad, intentar cambiar nuestra forma de pensar; ser más libres, desde luego, pero también más responsables.

Los pioneritos de Manuela Carmena
Alicia Delibes Libertad Digital 5 Noviembre 2016

Todos los regímenes totalitarios se han apoderado de la educación. Todos crean y miman a sus pioneritos. Manuela Carmena ya tiene a los suyos.

La Educación Infantil, para niños de 0 a 6 años, está regulada por la Ley Orgánica de Educación (LOE) y comprende dos etapas: desde el nacimiento hasta los 3 años y desde los 3 a los 6 años. La etapa de 3 a 6 años es gratuita pero no obligatoria y se imparte, mayoritariamente, en los colegios de Primaria. La primera etapa, de 0 a 3 años, se imparte en las que la propia ley llama "escuelas infantiles".

En Madrid capital hay empadronados cerca de 90.000 niños de 0 a 3 años. Algo más de la mitad acuden a alguna de las casi 700 escuelas infantiles de la ciudad. La mayoría de estas escuelas, alrededor del 70%, son privadas. La Comunidad de Madrid dispone cada año de una partida presupuestaria destinada a ayudas individuales para los niños que asisten a estas escuelas privadas.

Existe también una Red Pública de Escuelas Infantiles, con 120 escuelas en la ciudad de Madrid, la mayoría de ellas de gestión indirecta. La Comunidad de Madrid fija los contenidos pedagógicos, la titulación que han de tener los profesionales, los requisitos exigibles a los centros, los módulos de financiación y las cuotas que deben pagar las familias. La gestión de cada una de las escuelas se concede por concurso entre las empresas del sector.

Los Ayuntamientos pueden construir escuelas infantiles e incorporarlas a la red pública de la Comunidad. En ese caso, el Ayuntamiento correspondiente es el titular de la escuela y es él quien contrata a la empresa que se ocupará de la gestión, siempre según la normativa autonómica. En cuanto a la financiación, el gasto se divide dos partes: un 40% a cuenta de las arcas municipales y el 60% restante para la Comunidad de Madrid. De las 120 escuelas de la red pública que hay en la ciudad de Madrid, 57 son de titularidad municipal.

Pues bien, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido sacar sus 57 escuelas de la red pública y crear una nueva Red de Escuelas Municipales. El pasado 26 de octubre el Pleno, con el voto en contra del PP y el voto a favor de PSOE y Ciudadanos, aprobó la ordenanza por la que se regirá esta nueva red.

Es cierto que la nueva ordenanza municipal contempla algunas mejoras en cuanto a la atención de los niños, como poner más personal para atenderlos y tener menos niños en las aulas. Mejoras que, dada la buena disposición al diálogo que ha mostrado siempre la presidenta de la Comunidad, no hubiera habido ningún problema para que se introdujeran, siempre y cuando se hubiera hecho cargo el Ayuntamiento de costearlas.

La creación de una nueva Red de Escuelas Municipales supone no solo duplicar competencias, algo que siempre se dice querer evitar, sino también la ruptura del acuerdo entre Comunidad y Ayuntamiento sobre la educación de los más pequeños. Y eso, cuando no pasa un solo día sin que alguien reclame a los partidos políticos un pacto por la educación.

El Ayuntamiento se justifica porque dice querer unas escuelas de calidad, pero que nadie se llame a engaño, la verdadera intención del Gobierno municipal es tomar el control de la educación. Para eso han elaborado un Plan de la Infancia y de la Adolescencia y para eso han creado su propia Red de Escuelas Infantiles. En el fondo, lo que quiere el Gobierno municipal es educar a los niños según su propio ideario político. El ideario del partido Podemos.

En la ordenanza aprobada el otro día se dice que el objetivo no es satisfacer las necesidades de los padres, como cualquier persona normal diría guiada por su sentido común, sino "potenciar una nueva cultura de la infancia positiva y propia, que representa el modo de ser y de estar en el mundo de los niños y niñas". Y para potenciar esa "nueva cultura de la infancia" es necesaria, dice la ordenanza, "una concepción de la escuela como espacio participativo, transparente y democrático". Toda la Red tendrá el mismo proyecto pedagógico, que establecerá el equipo de gobierno del Ayuntamiento. Si esto no es intencionalidad política, que venga Dios y lo vea.

En 1956 un aristócrata laborista británico, Anthony Crosland, escribió un libro titulado El futuro del socialismo en el que decía que, para asegurar su supervivencia, el socialismo debía dejar de lado el objetivo de nacionalizar las industrias y hacerse con el dominio de la educación. Desde entonces la izquierda ha ido apoderándose (o empoderándose, como dicen ahora) poco a poco de la educación en casi todo el mundo occidental.

El socialismo del siglo XXI, el de Hugo Chávez, ha sido más claro, y directamente ha tomado como modelo al comunista italiano Antonio Gramsci, para quien pedagogía era sinónimo de política. Hugo Chávez creó una red de escuelas infantiles a la que llamó Proyecto Simoncito, en claro homenaje a Simón Bolívar. Por supuesto que los elaboradores de este proyecto dicen querer ofrecer una educación "integral y de calidad" a los niños desde su nacimiento, pero también dicen que su objetivo es educar al ser humano como ser social, capaz de responder y participar activamente en la transformación de la sociedad.

Esta concepción política de la educación es también propia del nacionalismo. Hablar de educar es para los nacionalistas, al igual que para la izquierda, la de toda la vida o la de ahora, hablar de política; por eso todos ellos, los tradicionales y los nuevos, están llamados a entenderse en ese terreno. Lo sorprendente es que Ciudadanos, un partido que nació y creció para defender la libertad de los padres catalanes a elegir la lengua en la que educar a sus hijos, se deje engañar en este asunto.

Más maestros, menos niños por aula, cuotas más bajas y todo eso a cargo del presupuesto municipal supondrá sin duda un incremento notable del gasto para las arcas del Ayuntamiento. Sin embargo, hay en esa ordenanza una disposición transitoria en la que se dice que el presupuesto destinado a las ayudas a escuelas privadas que tenía el Ayuntamiento se irá suprimiendo para costear la nueva red. Ya se sabe, según la manera de entender la política de las izquierdas españolas, el que quiera caprichos que se los pague, aunque ese capricho sea la libertad de los padres para decidir en manos de quién dejan la educación de sus hijos.

Todos los regímenes totalitarios se han apoderado de la educación. Todos crean y miman a sus pioneritos. Manuela Carmena ya tiene a los suyos.

Prisión preventiva y presunción de inocencia
Miguel Bernad Remón, abogado y secretario general de Manos Limpias latribunadelpaisvasco.com 5 Noviembre 2016

Miguel Bernad Remón, abogado y secretario general de Manos Limpias, se encuentra en prisión desde el pasado 15 de abril, según él mismo recuerda, "por orden del juez Santiago Pedraz, íntimo amigo de Baltasar Garzón, expulsado de la carrera judicial por una querella de Manos Limpias". Este artículo constituye su primera intervención pública desde entonces.

Con frecuencia vemos en los telediarios imágenes de personajes públicos que son detenidos e ingresados en prisión.

La denominación “pena del telediario” con la criminalización del personaje público, produce la primera y más flagrante violación de la presunción de inocencia.

Conjuntamente y de manera simultánea, el derecho fundamental a la propia imagen es transgredido.

Otros derechos fundamentales son también violados, tal es el caso de la tutela judicial efectiva, al no garantizarse un justicia rápida, ágil, sin dilaciones indebidas que producen indefensión. El tiempo de 2 años, prorrogable por otros 2, de la duración de esta medida, la convierten de hecho en una condena anticipada. (Pero sin haber sido ni siquiera juzgado, y mucho menos, condenado).

El principio de igualdad de todos los españoles ante la ley, es otro de los derechos fundamentales transgredidos.

Vemos claramente no dos varas de medir, sino doscientas varas de medir de la “justicia” española.

Por poner unos ejemplos, los casos Pujol-Ferrusola, Imanol Arias, Gustavo de Aristegui-de la Serna, Urdangarín, Messi, Neymar, Rodrigo Rato, Miguel Blesa, etc., representan esas distintas varas de medir. Sobre ninguno de ellos se les ha aplicado la prisión preventiva…

Una circunstancia a destacar es la referencia a la nula motivación que tanto el juez como el fiscal decretan e informan la aplicación de la prisión preventiva, de forma genérica, sin motivar suficientemente el “riesgo de fuga” o la posible “destrucción de pruebas”.

La ley es taxativa y exige que en las resoluciones privativas de libertad, la motivación debe ser bastante y suficiente. Por supuesto en los casos de “fragante delito”, o en casos de terrorismo y delitos violentos, asesinatos, violaciones, etc., la motivación se produce por el propio hecho, y la continuidad de la prisión preventiva está más que justificada.

Dentro de este contexto, la excepcionalidad de la medida de prisión preventiva, no es respetada por todos los jueces. Hay jueces menos garantistas que actúan con demasiada “alegría”, saltándose la excepcionalidad de la misma.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya ha llamado la atención a España en este sentido, al limitar en exceso el derecho a la libertad, al utilizar de forma desproporcionada la prisión preventiva. ¿Cuántos miles de jueces solamente se dedican a “copiar y pegar” en su Auto de prisión preventiva los informes de la inmensa mayoría de los Fiscales…?

Y una última reflexión es la referente a los informes de la UCO y de la UDEF. Mi experiencia me permite hacer la siguiente afirmación: los informes de la UDEF son mucho menos rigurosos que los que emite la UCO.

Los informes deben limitarse a relatar los hechos, nunca a efectuar conjeturas o suposiciones, insinuaciones, valoraciones subjetivas, etc., con lo cuál pierden todo valor probatorio.

Para finalizar, otro aspecto desconocido y nunca reivindicado, es el hecho de una laguna legal en el Reglamento Penitenciario, y que supone un agravio comparativo para los presos preventivos, y es el relativo a su situación penitenciaria. No se les clasifica hasta que sean juzgados y condenados, por lo que no pueden acceder a los beneficios penitenciarios, como es el tercer grado, que supone una situación de semilibertad.

Aunque tal vez de lo que se trate, sobre todo para personas que hemos sido auténticos tábanos contra la corrupción y el despilfarro del gobierno, es de encerrarnos y tirar la llave, para que dejemos de molestar… ¡Y si morimos en prisión, tanto mejor!

Durante el puente de Todos los Santos
Facebook censura a VOX por criticar las ayudas de Cifuentes a los musulmanes
La formación que lidera Santiago Abascal se hizo eco de las desmedidas ayudas que la Comunidad de Madrid da a la población musulmana y la red social bloqueó su página.
Gaceta.es 5 Noviembre 2016

Facebook bloqueó durante el puente de Todos los Santos la página de VOX y advirtió a sus administradores de su cierre definitivo si no retiraban un post de su perfil con el documento que demuestra que la Comunidad de Madrid concede la mayoría de las ayudas para el alquiler, que en algunos casos sobrepasan los más de 2.000 euros, no a madrileños ni españoles sino, principalmente, a personas procedentes de países musulmanes.

VOX ha manifestado que quiso difundir esa lista para que los madrileños sepan con total transparencia y sin obstáculos a quienes está destinando el Gobierno de Cristina Cifuentes las ayudas para el alquiler de viviendas.

La formación ha señalado que no ha difundido un documento reservado sino que es la propia Comunidad de Madrid la que permite que todos los internautas puedan verlo, sin necesidad de registrarse, a través de este enlace.

Esta red social Facebook ya no acepta críticas a lo "políticamente correcto" y lo demostró cerrando la cuenta del historiador y colaborador de Intereconomía Pío Moa por "no cumplir las normas". El articulista aseguró que estas normas son "evitar amenazas" o un "lenguaje que incide al odio" y que en su caso "no había la menor amenaza, de modo que hay que pensar que mis intervenciones incitaban al odio", ha dicho.

En su blog, Pío Moa justificó algunas de las afirmaciones contra el "homosexualismo" por las que según él le cerraron la cuenta y llamó a sus lectores a la movilización "contra los nuevos totalitarios que, poco a poco, van imponiendo en la sociedad una tiranía nueva, la más vil que se recuerde".


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La nariz te delata, Pinotxo
Una mentira trae la otra y la nariz del Pinotxo secesionista sigue creciendo.
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 5 Noviembre 2016

Pinotxo podría ser el hermano gemelo catalán del muñeco Pinocho. Si lo fuera, y si la magia de los cuentos infantiles lo situara en el equipo de gobierno de Cataluña o en su aparato de propaganda, la nariz le iría creciendo palmo a palmo y día a día, acompañando el entramado de mentiras del proceso secesionista, hasta que dejaría de ser un simpático protagonista de fantasías oníricas para convertirse en un grotesco monstruo de pesadilla. Mentiras a espuertas.

Triquiñuelas tácticas
El diplomático Carles Casajuana retrata con nitidez en "La erosión de la verdad" (El País, 28/10) el papel mistificador que desempeñan actualmente las redes sociales y los medios de comunicación que han abandonado la función informativa para consagrarse a la propaganda tendenciosa. Pero omite denunciar que la mentira es el instrumento del que se valen, hasta ahora impunemente, determinados pinotxos autoritarios, abusando del poder conquistado mediante turbios maridajes, para cargarse las leyes, la convivencia entre conciudadanos y la cohesión del país donde vivimos. La nariz los delata y no para de crecer a medida que se multiplican sus mentiras.

Cosa curiosa, Salvador Cardús, uno de los más sobrios intelectuales orgánicos del secesionismo, desmenuza las triquiñuelas tácticas de su pupilo Pinotxo con frío rigor clínico ("Cuando se desconfía de los hechos", LV, 26/10), y al hacerlo miente, a su vez, porque oculta a sabiendas que son Pinotxo y sus cofrades quienes embaucan al rebaño utilizando los métodos torticeros que él describe. Las mentiras que él atribuye, con razón, a Donald Trump y a los promotores del Brexit son de la misma envergadura y toxicidad que las que profieren el muñeco Puigdemont y sus ventrílocuos cuperos, con el agravante de que aquí estos demagogos cometen el fraude de silenciar arteramente que la desconexión de España acarrea automáticamente el Catexit, la salida de Cataluña de la Unión Europea y de los organismos internacionales. Diagnostica acertadamente Cardùs, sin darse cuenta de que retrata la nariz descomunal de sus pinotxos favoritos:

Según [Ralph] Keyes, en la era de la posverdad, las fronteras entre verdad y mentira, honestidad y disimulo, ficción y no ficción, se borran. Engañar se convierte en un desafío, después en un juego, y acaba siendo un hábito. (…) Ni que decir tiene que el periodismo tiene (sic) una gran responsabilidad en esta industria de los ‘hechos’, que, eufemismos aparte, podríamos calificar como fábricas de mentiras. (…) También contribuyen a la desconfianza ciertos estudios de opinión y muchos informes supuestamente académicos a los que nadie exige garantías, y que venden falsedades lo bastante sofisticadas como para no ser fácilmente descubiertas.

(…)
Se trata de si la verdad todavía importa, de si interesan los hechos y de qué capacidad tenemos para discernirlos de las falsedades. Despreciar la posibilidad de acercarnos a la verdad y conocerla podría ser el peor desastre para el futuro de la humanidad. Un riesgo que de momento ya podemos comprobar en cómo está debilitando la democracia.

La madre de todas las mentiras
Si un observador imparcial aplica el criterio que defiende Cardús y coteja la realidad con los argumentos sobre los que se sustenta la hoja de ruta secesionista, le resultará fácil discernir los hechos de las falsedades y verá crecer la nariz del Pinotxo de turno. Y sentirá el impacto del encuentro con la madre de todas las mentiras.

Tal vez ahora me ponga pesado. Pero no entiendo cómo es posible que los secesionistas hayan mareado la perdiz hasta el punto de tenernos a todos discutiendo si es posible o no la convocatoria de un referéndum de desconexión entre Cataluña y España. Esta es la madre de todas las mentiras, desconectada, ella sí, de los hechos. Entrar en este debate en los términos en que lo plantean los secesionistas es hacerles el juego y convalidar sus falacias. El ciudadano catalán que comulga con ese cuento chino vive de espaldas a la realidad. Y el español que pierde el tiempo en rebatirlo desperdicia el arma dialéctica que tiene para disuadirlo.

¿Quieres referéndum? Antes de convocarlo, entérate de que te han hecho tragar la madre de todas las mentiras. Te han ocultado todas las privaciones que acarreará la desconexión con la Unión Europea. Porque de eso se trata: de la desconexión con la Unión Europea que acompañará automáticamente a la ruptura con España. Este debería ser el tema central de la discusión.

Y la encargada de explicar los beneficios de esa ruptura debería ser Anna Gabriel, que la lleva explícitamente en el programa de la CUP, y no Carles Puigdemont, que distrae al personal con promesas quiméricas, ni Raül Romeva, que tiene como únicos interlocutores a los capos ultraderechistas de Padania, Flandes y Finlandia. Ambos apelan al "pragmatismo" de la UE cuando les contradicen con pruebas irrefutables de que Cataluña independiente quedará aislada dentro de sus flamantes fronteras. Ya se ve con cuanto pragmatismo trata Bruselas a los listillos del Brexit. De pragmatismo, nada. Dura lex, sed lex.

Tribu anticapitalista
Precisamente ahora se divulga la grabación de una audiencia secreta que la entonces ministra del Interior y hoy primera ministra del Reino Unido, Theresa May, mantuvo con un grupo de inversores un mes antes del referéndum para explicarles todas las consecuencias adversas que tendría el Brexit (LV, 26/10). E hizo hincapié en los beneficios económicos de la permanencia en la UE:

"Formar parte de un bloque comercial de 500 millones de personas es importante para nosotros". También aludió a que muchas inversiones de las que recibe el Reino Unido llegan porque es parte de Europa y advirtió: "Si no estuviéramos en Europa no habría tantas empresas en la City, ya que muchas lo que buscan es tener presencia en toda Europa y no sólo en el Reino Unido". Asimismo mencionó la seguridad como una de las ventajas de la UE, con herramientas como la orden de detención europea y el intercambio de información entre policías.

Inversiones, empresas, seguridad, orden de detención, policías. Cuestiones todas estas que importan muy poco a Anna Gabriel y su tribu anticapitalista, o más bien les provocan repelús, pero que deberían cohesionar a la clase culta y emprendedora catalana contra la secesión, que se transformaría automáticamente en el Catexit.

Almas cándidas
Es revelador, en el contexto de esta campaña de reclutamiento de almas cándidas, un anuncio destacado que publicó la Generalitat, con la apostilla "La força d'un gran país" y el hashtag #granpaís (LV, 26/10). Pagándolo con el dinero de todos los españoles, extraído del Fondo de Financiación Autonómico, se jactaba de que (traduzco del catalán):

En Cataluña se halla el 60 % de las empresas norteamericanas, el 62 % de las francesas y el 61 % de las alemanas con sede en el Estado.

Los engañabobos que redactaron el texto omitieron especificar, taimadamente, que el Estado es España y que las empresas tienen su sede en Cataluña porque esta es parte de España. Si dejara de serlo se mudarían, como Theresa May previó, en la audiencia secreta, que lo harían las radicadas en la City después del Brexit. La república catalana gobernada por los Oriol Junqueras, Ada Colau y Anna Gabriel, y desvinculada de Europa y Occidente, retornaría a la autarquía franquista y sólo atraería a los especuladores chinos que explotan esclavos en los bantustanes de África y a los cataríes que los explotan en su propio territorio.

Una mentira trae la otra y la nariz del Pinotxo secesionista sigue creciendo. Como diagnostica acertadamente Cardús, "engañar se convierte en un desafío, después en un juego, y acaba siendo un hábito".

Los timadores barajan las cifras y con un 47,8 por ciento de votos (el 36 por ciento del censo) se atribuyen mayorías imperativas y se arrogan el derecho a hablar en nombre de "los catalanes" y de "el pueblo catalán". Mienten cuando tergiversan la historia lejana y próxima. Mienten cuando inventan tradiciones y convierten leyendas en hechos. Mienten cuando alimentan odios cainitas desde el parvulario. Mienten cuando justifican la proscripción del castellano en el sistema de enseñanza. Mienten cuando dividen desde el púlpito a los feligreses en nosotros y ellos. Mienten cuando cuentan manifestantes. Mienten cuando fingen compartir proyectos de futuro mientras intercambian puñaladas traperas.

Mienten, mienten y no paran de mentir. Al pobre Pinotxo secesionista lo delata la nariz, que pesa más que el resto del cuerpo.

Berga muestra el riesgo de alimentar la desobediencia
EDITORIAL El Mundo 5 Noviembre 2016

La política catalana parece atrapada entre el surrealismo y un humor burlesco que tendría algo de gracia si no fuera por la gravedad del desafío soberanista. La alcaldesa de Berga, Montse Venturós, fue detenida ayer por los Mossos d'Esquadra por orden judicial. La edil de la CUP, que incumplió dos citaciones ante el juez de esta localidad barcelonesa por dos delitos electorales, está siendo investigada por negarse a retirar la estelada de la fachada del consistorio en las autonómicas de 2015 y en las generales del 20 de diciembre, pese a que la Junta Electoral se lo exigió.

Después de su arresto, la regidora de Berga accedió a declarar. Calificó de "antidemocrática" la actuación de la policía autonómica catalana y no tuvo empacho en asegurar que su detención no sólo le afecta a ella, sino a "todo el pueblo catalán". Sus palabras simbolizan la obsesión del soberanismo de hablar en nombre del conjunto de la ciudadanía de Cataluña. Pero también muestran las consecuencias de cebar la quimera secesionista por la vía de la desobediencia y la unilateralidad. De hecho, la CUP ha exigido a la Generalitat que los Mossos no acaten las órdenes de los tribunales.

Este periódico ya publicó en vísperas de los comicios autonómicos catalanes de 2015 un amplio reportaje en el que la alcaldesa de Berga, en línea con el resto de munícipes de la CUP, alardeaba de su intención de promover la desobediencia generalizada, además de no cumplir las leyes que no eran de su agrado y no entregar los impuestos al Estado. Una posición disparatada que contó con la complicidad de las autoridades catalanas, lo que es aún más lacerante.

La Generalitat adoptó ayer un posición hipócrita y ambigua que radiografía su falta de coherencia. Puigdemont, cuyo gobierno depende del apoyo de la CUP, afirmó que hay "persecución de ideas". Y la portavoz del Govern pidió a la regidora de Berga que no se deje engañar por "las trampas del PP". No deja de ser asombrosa la pendiente de irresponsabilidad por la que sigue deslizándose la extinta Convergència. Resulta inadmisible sostener a estas alturas, tras más de cuatro décadas de democracia, que en España hay cargos públicos perseguidos por sus ideas. Lo que sí existe es un Estado de Derecho que actúa ante las actuaciones irregulares o el desacato a las instancias judiciales de cualquier responsable político. Pero ello no es una anomalía, sino el síntoma de una democracia madura. La alcaldesa de Berga no fue arrestada por los Mossos por sus ideas políticas, sino por no presentarse ante la citación de un juez. Es inconcebible que haya que recordar estas obviedades a los líderes secesionistas.

La lógica que alimenta el nacionalismo en Cataluña ha permitido crear una atmósfera en la que se plantea como una opción admisible desobedecer a los tribunales. El comportamiento de la edil de la CUP refleja el clima urdido por el independentismo. No se puede agitar la Ítaca de la independencia haya o no acuerdo con el Estado, tal como alientan Puigdemont y ERC -y antes Artur Mas-, y luego pretender que ese comportamiento no sea replicado en otros cargos públicos. La CUP, que es un partido antisistema y anticapitalista, ya advirtió de que la desobediencia no pasaba solo por articular un discurso más o menos duro ante Madrid, sino que implicaba llevarla a efecto. ¿Qué autoridad tiene Puigdemont para exigir a la alcaldesa de Berga que no dé plantones a la Justicia si la propia Generalitat está obcecada en abanderar la desobediencia al Tribunal Constitucional?

Oriol Junqueras alertó ayer del peligro de "judicializar" la política. Es una afirmación cargada de cinismo porque el presidente de ERC y vicepresidente de la Generalitat sabe perfectamente que el Estado no puede permanecer impasible ante el continuo atropello a la ley por parte de las fuerzas soberanistas. Por supuesto que las reivindicaciones políticas tienen su cauce al margen de la acción de la Justicia, pero siempre que se respete el marco constitucional vigente. Y, por desgracia, el Gobierno catalán lleva años instalado no sólo en el incumplimiento de sentencias, sino en una hoja de ruta separatista que rebasa por completo la legalidad.

La actitud desafiante de la alcaldesa de Berga es fruto de esta deriva. Así que tanto Puigdemont como ERC deberían dejar de esconderse en el victimismo. Pero, sobre todo, lo urgente es que reconduzcan su desvarío político. Ello supondría avanzar hacia posiciones moderadas que permitirían buscar una salida razonable al atolladero del llamado proceso soberanista.

¿Por qué tienen prisa Bildu, Geroa y Podemos con el Amejoramiento?
Pascual Tamburri latribunadelpaisvasco.com 5 Noviembre 2016

Rajoy presidente, veremos para cuánto. Y en Navarra Cuatripartito, puede que para menos. Ellos quieren dejar hecha una parte del ‘kambio’, que luego UPN, PP y PSOE no se atrevan a derogar...

No es casualidad que a la vez que Mariano Rajoy era reelegido presidente, el Parlamento foral navarro pidiese “reformar el Amejoramiento para definir el estatus político de Navarra”. No por unanimidad, ciertamente, sino por la mayoría gubernamental que respalda a Uxue Barkos: una iniciativa presentada por los batasunos de EH Bildu en el Debate sobre el Estado de la Comunidad y con el apoyo del resto de socios del cuatripartito (Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra). En suma, una propuesta de reforma institucional navarra a propuesta de los defensores de los etarras y con el voto en contra de UPN, PSN y PP.

¿Por qué estas prisas de Bildu, y por qué tiene el apoyo de los otros socios? El contexto lo explica.

Bildu, como Geroa y sustancialmente el Podemos navarro y vasco, quiere la anexión al País Vasco, el Anschluss que está en su código genético desde la sangrienta “alternativa KAS”. Para ellos una reforma del Amejoramiento, “definir el estatus político de Navarra, partiendo de un estudio jurídico y económico del marco competencial actual” quiere decir exactamente eso: rehacer el ‘estatuto’ navarro, abriendo todas las puertas al País Vasco e instaurando dentro de Navarra las señales distintivas del nacionalismo, con los previsibles privilegios educativos, culturales, lingüísticos, administrativos y demás. Y además, “a realizar en el plazo de seis meses”. ¿Por qué un plazo, y por qué ese plazo?

La respuesta, en buena parte, está en Madrid, en sus mentideros y en sus juegos de políticos profesionales.

El Cuatripartito gobierna Navarra desde 2015 por un puñado de votos. Y tiene muchas y fundadas dudas de poderlo hacer en 2019, si llegamos a 2019. Bildu no va a bajar previsiblemente de este nivel, salvo decepción de unos o escisión armada de otros. Geroa Bai del nivel de las actuales encuestas ya no puede bajar más. IU socialmente aquí no existe. Y Podemos es, en el mejor de los casos, imprevisible. Es ahora o nunca: o reformar el Amejoramiento con esta mayoría en Pamplona y plantárselo delante a un gobierno débil de Rajoy o dejarlo sin tocar.

Por eso todos se agrupan en torno a Bildu, el grupo más sólido y coherente: Koldo Martínez, de Geroa Bai, aplaude y habla de “participación ciudadana”. Por Podemos, Carlos Couso dice que “cada cual tiene que ser soberano para decidir”. Por IE, Marisa de Simón habla de una “república federal que incorpore el derecho a decidir”. Pero dejando antes cambiado el Amejoramiento.

Visto desde fuera, no tiene sentido: una previsible mayoría alternativa en torno a UPN, con PSOE y PP, y quizá Ciudadanos, podría deshacer esta reforma después. ¿Para qué reformar lo reformable? Porque todos ellos, y Bildu más que nadie, conocen a sus supuestos rivales.

Si el Parlamento “exige al Estado”, “planta cara a Rajoy” y demás palabrería, los chicos de Bildu saben muy bien su jugada. Con un PSOE débil, apuestan por sembrar el desconcierto y la división entre los socialistas. Que aunque no carecen de gente sensata tienen la base y las tradiciones que tienen, y saben que sus afiliados antes los ven votando “contra la derecha” que con ella. Y qué decir de nuestros débiles y acomplejados centros, que no derechas: no faltarán, si los de Uxue juegan bien este juego, los que voten “lo que sea por Navarrrra”, así, con cuatro o cinco erres. Gracias a la torpeza de los supuestamente buenos tendremos división en el campo no-vasquista y a una Uxue nuevamente beatificada en “la defensa del Convenio Económico” y de “los Fueros”.

No olvidemos que Navarra es antes española que foral, y foral sólo porque española; no olvidemos, pues se suele ocultar, que de lo primero que habla el Fuero es de Covadonga. No olvidemos, en suma, que jamás un par de partidos marxistas y soviéticos y uno clerical vizcaíno podrán etiquetarse como defensores de Navarra, salvo que falsifiquen Navarra. Ahora bien, si lo hacen, y si se les deja por cobardía, por ignorancia o por palurdez, nuestro aplauso a ETA y Bildu, que habrán aprovechado perfectamente las debilidades congénitas del PSOE y el PP navarros y las de la UPN. El PSOE tendrá la tentación de votar con ellos, y el centrito tendrá miedo luego, aunque recupere el poder como compulsivamente desea, de deshacer lo mal hecho y de enderezar las cosas. Eso sí, alguien tendrá que detenerlos.

La Policía francesa y la Guardia Civil asestan un golpe casi definitivo a ETA
ESdiario 5 Noviembre 2016

La policía francesa ha detenido al dirigente etarra Mikel Irastorza, jefe de aparato logístico militar de la banda terrorista, en la localidad de Ascain. La operación sigue abierta.

La policía francesa ha detenido este sábado al dirigente de ETA Mikel Irastorza, jefe de aparato logístico militar de la banda terrorista, en la localidad de Ascain (Francia), según han informado diversas fuentes. Los agentes han detenido al etarra en una vivienda de esta zona de los Pirineos.

La operación ha contado con la colaboración de la Guardia Civil. Según las misma fuente se podrían producir más detenciones en las próximas horas, ya que la operación sigue abierta.

Irastorza fue la persona que asumió la dirección de los restos de ETA tras la caída de lo que sería su última cúpula, desarticulada por la Guardia Civil y las fuerzas de seguridad francesas hace apenas un año con la captura de David Pla e Iratxe Sorzabal.

El detenido era un gran desconocido con escasa experiencia terrorista cuando se alzó con la jefatura de la banda. Irastorza no tiene un historial sangriento a sus espaldas y fue portavoz del Foro de Debate Nacional, una plataforma impulsada por Eusko Alkartasuna (EA) y Batasuna.

Precisamente, este año se cumple un lustro desde que ETA anunciara el cese de la violencia. En los últimos tiempos, una casi eliminada ETA ha llamado recientemente al timbre del Elíseo francés en forma de misivas para intentar negociar. De hecho, el Ministerio de Justicia francés ha mantenido varias reuniones con el entorno de ETA.

Durante estas negociaciones, la banda estaba dispuesta a entregar uno de sus zulos. Sin embargo, la Policía francesa localizó el pasado mes de ocubre un zulo de ETA un paraje forestal de la localidad francesa de Carlepont, con 145 armas cortas, el mayor arsenal encontrado después de 2004. De esta forma, el Ejecutivo galo daba portazo al intento de los etarras de acercarse a Francia para entablar una mesa de diálogo.
 


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