AGLI Recortes de Prensa   Lunes 7  Noviembre  2016

PIB real vía gasto -17,1%. ¿Y ahora qué?
Roberto Centeno El Confidencial 7 Noviembre 2016

J.C. Barba. J. Laborda. J.C. Bermejo

Hace pocas semanas, el ministro Guindos publicó un inaudito autopanegírico titulado 'España amenazada', que es un insulto a la inteligencia. Explica cómo se 'salvó' España del rescate, cuando fue un error histórico para devolver a las cajas alemanas hasta el último euro a cambio de préstamos ilimitados del BCE, lo que ha elevado en 603.000 millones la deuda total, el mayor crecimiento de deuda de nuestra Historia; cóomo 'cortaron la sangría del déficit', cuando han incumplido cada año todos los objetivos fijados por Bruselas siempre por goleada; o cómo desde entonces no paramos de crecer, ¡un 2% en cinco años!. No explica, entre otras cosas, cómo va a ayudar al crecimiento y a la competitividad que el recibo de la luz, mientras baja en toda Europa, haya subido aquí un 24% en lo que va de año.

España camina firmemente hacia la suspensión de pagos, fruto de un despilfarro público fuera de control, financiado con la mayor burbuja de deuda de nuestra Historia, mantenida gracias al BCE con su disparatada política de expansión monetaria a tipos de interés cero y sin vigilancia alguna, lo que aparte de hacer desaparecer cualquier incentivo de reformas, llevará a la ruina a varias generaciones de españoles durante los próximos 50 años. Y mientras tanto, tenemos un modelo productivo tercermundista (en el nuevo Gobierno hasta se ha eliminado el Ministerio de Industria) de especuladores y camareros, con un mercado laboral donde la mayoría de los empleos creados son temporales y con remuneraciones de 600 euros, la mayor caída salarial que se recuerda, algo que contrasta con la cifra conocida el viernes del mercado laboral en EEUU, con las mayores subidas salariales en siete años y un 4,9% de paro. Y todo ello completado con un sistema de pensiones quebrado y un sistema financiero insolvente

Y es precisamente ante este Himalaya de mentiras que los abajo firmantes, economistas y profesores independientes, autores de numerosos trabajos y textos de enseñanza, pero sobre todo con más predicciones acertadas sobre la evolución de nuestra economía que ningún otro colectivo o institución (desde el FMI a la Comisión o los Servicios de Estudios Bancarios), algo fácilmente comprobable en las hemerotecas, publicamos en junio un cálculo del PIB, en el que se demostraba como el real difería del oficial en un 18,7%, una diferencia enorme que cambia totalmente nuestro futuro económico y que exige drásticas decisiones de recorte del despilfarro público, como el acabar con las duplicidades entre AAPP, los miles de empresas públicas inútiles, los miles de asesores inútiles (Rajoy tiene 2.500 en Moncloa, frente a 600 Obama, 400 Merkel o 250 Theresa May) o la desastrosa gestión de la Sanidad y la Educación, cuyo costo se ha disparado un 60% desde que fueron transferidas a las CCAA mientras la calidad caía en picado, etc, etc.

Estimación del PIB a través del gasto total
En la presentación en Bruselas, hicimos llegar a las personas mas representativas de la Comisión y las instituciones europeas el resultado de nuestros cálculos, y recibiríamos dos respuestas. La primera, de Martin Shultz, presidente del Parlamento, y la segunda firmada simultáneamente por Pierre Moscovici, comisario para Asuntos Económicos, y Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión, lo que significa el punto de vista de la Comisión. Interesadas ambas en una ampliación de los datos aportados para comprobar su veracidad. La ampliación pedida consistía en realizar el cálculo en las tres diferentes maneras de calcular el PIB, vía producción, vía rentas y vía gasto. Nosotros lo habíamos realizado solo por la primera vía. La segunda, terminada hace tres semanas y publicada en estas mismas páginas, arrojaba una diferencia entre PIB real y PIB oficial muy similar a la primera (18,3%), y la tercera, vía gasto, es la que acabamos de completar y ahora resumimos.

El cálculo del PIB a través del gasto (o de la demanda) suma el consumo privado, el público, la formación bruta de capital y el saldo del comercio exterior, y estos son los resultados medidos por indicadores independientes recomendados por su alta correlación con el PIB por el propio Ministerio de Economía.

1.GCFH: gasto en consumo final de los hogares. La evolución informada por la Contabilidad Nacional (CN) es del -13,7%. Este dato se compara con tres indicadores. Excluimos la matriculación de automóviles, ya que su caída ha sido exageradamente grande en el periodo y estimamos que distorsiona a la baja el dato. No obstante, hay que avisar que también puede haberse producido un ligero efecto en dirección opuesta por el gran peso del indicador de ventas de grandes empresas (consumo), ya que hay evidencias de que las empresas pequeñas y medianas sufrieron mucho más la crisis que las grandes.

Indicador 1. VGEC: ventas en grandes empresas de consumo (0,74). Se observa una disminución en el periodo del 22,9% (2007-2013), ponderada el 26,3%.
Indicador 2. DISPC: disponibilidades interiores de manufacturas de consumo (0,61). Se observa una disminución del 31,1%, ponderada el 29,5%.
Indicador 3. IVCM: índice de comercio al por menor deflactado (0,58). La reducción observada es del 26,5%, ponderada el 23,9%.

La media ponderada de los tres indicadores es del 26,6%, que en nuestra opinión debería haber sido, como mínimo, dadas las salvedades anteriormente expuestas, el valor informado en el macroagregado de la CN. Como el dato de GCFH en 2013 son 587.600 millones, el dato corregido son 499.766 millones. La diferencia son 87.834 millones.

2. FBCFE: formación bruta de capital fijo en equipo. La evolución informada en el periodo en la CN fue del -24,6%. En este caso, el Mº de Economía recomienda dos indicadores altamente correlacionados.

Indicador 1. DISPE: disponibilidades interiores de bienes de equipo (0,82). La disminución observada fue del 42,7%, ponderada el 46,4%.
Indicador 2. MVC: matriculaciones de vehículos de carga (0,69). La disminución observada fue del 74%, ponderada el 67,6%.

La media ponderada queda por tanto en el -57%. El dato de 2013 informado por la CN son 60.400 millones y el dato corregido debería ser 34.446 millones. La diferencia para 2013 son 25.954 millones.

3. FBCFC: formación bruta de capital fijo en construcción. La evolución informada en el periodo es del 46,5%. Este dato se compara con tres indicadores recomendados por su alta correlación, como en los otros casos, por el Mº de Economía.

Indicador 1. AFIC: afiliados construcción (0,81). Se observa una reducción del 64,6%, ponderada el 81,4%.
Indicador 2. CEM: consumo aparente de cemento (0,61). La disminución de este indicador es del 80,8%, ponderada el 76,6%.
Indicador 3. VIS: visados dirección obra nueva. Superficie a construir total (0,51). La disminución es del 91,8%, ponderada el 72,8%

La media ponderada de los tres indicadores es del -76,9%. Como el dato informado en la CN en 2013 son 105.800 millones, el dato corregido debería ser 45.682 millones. La diferencia en todo 2013 son 60.118 millones.

4. Saldo exterior. En el comercio exterior de servicios, existe un buen ajuste con los datos ofrecidos por el BdE, sin embargo, en el comercio de bienes, observamos una diferencia sustancial en el saldo comercial informado por la Secretaría de Estado de Comercio y el que reseña el INE en las cifras de la CN, siendo el primero 2.522 millones mas negativo que el segundo

Por tanto, la diferencia total para 2013 son 176.428 millones, es decir, sobre un PIB de 103.1272 millones, da una diferencia del 17,1% del PIB de 2013, que se ajusta aceptablemente bien a nuestros cálculos anteriores desde la perspectiva de la oferta y de las rentas. Como ya hemos comentado, es posible que la diferencia se deba a la deficiente ponderación de la mayor caída de las ventas habida entre las pequeñas empresas, así como a posibles desviaciones al alza del consumo de las AAPP, muy difícil de comprobar si no es con una auditoría completa de la CN.

En todo caso la diferencia observada entre todos los indicadores analizados y la Contabilidad Nacional demuestra que existen graves problemas en la exactitud de la elaboración de esta, que pensamos que son suficientes como para justificar una auditoría independiente de la Contabilidad Nacional española, dadas las enormes implicaciones que tendría semejante corrección de los datos.

¿Y ahora qué?
Rajoy lo ha dejado meridianamente claro con su 'nuevo' Gobierno, donde los culpables del desastre económico de su legislatura siguen reforzados en sus puestos: incrementarán la desigualdad, aplastarán más aún a impuestos a los ciudadanos mientras mantienen intacto el despilfarro público, incumplirán todos los objetivos de déficit y seguirán hinchando la burbuja de deuda hasta que estalle, como ocurrió con la inmobiliaria. Y mientras tanto, seguirán haciendo todo para ocultar la verdad y seguir mintiendo hasta el final, empezando por elaborar unos Presupuestos que, como todos los que han realizado, serán mera ciencia ficción, y afirmando que crecemos al 3,1% cuando todos los indicadores de actividad y demanda, y los ingresos fiscales (descontando el efecto de la bajada de tipos), muestran que crecemos menos de la mitad de lo que afirman.

En nuestras cartas de respuesta esta semana a Moscovici, Shultz y Dombrosky, les demostramos a través de los tres procedimientos de cálculo del PIB, tal como nos habían pedido, la falsedad de las cifras oficiales, cuantificadas en tres anexos independientes para mayor facilidad de análisis por sus colaboradores. Los cálculos demuestran definitivamente y mas allá de cualquier duda razonable que el PIB real de España es de unos 893.000 millones de euros en lugar del 1,09 billones oficial. Y las consecuencias son devastadoras: el ratio de deuda/PIB es del 173% y no del 100% oficial calculado con la deuda PDF, que no incluye la totalidad de la misma, y un PIB sobrevalorado. Eso significa que España se encuentra ya en suspensión de pagos. La presión fiscal es del 47% y no del 38% del PIB, casi a la cabeza de la UE, y si hablamos del expolio fiscal a las familias y al trabajo, es ya el más alto no solo de Europa sino de la OCDE.

Adicionalmente, les adjuntamos la evolución de los índices de actividad y demanda más correlacionados con el PIB ( consumo de electricidad, de cemento, de gasóleo automoción, producción industrial, ventas grandes empresas, ingresos fiscales, etc.), que se han desplomado desde 2015, y hacen imposible que estemos creciendo al 3,1%. No será Rajoy quien vaya a cambiar nada, aunque ya no hay margen y es imposible aguantar así otros cuatro años.

Un PSOE sin brújula entre Rajoy e Iglesias
El rugido del león El Espanol 7 Noviembre 2016

El resultado del estudio demoscópico de SocioMétrica para EL ESPAÑOL sobre la situación del PSOE -que publicamos hoy- podría presentarse como la disección de su crisis interna. También como la radiografía de un partido descabezado, dividido, sin rumbo y preso de una engorrosa contradicción sobre cuál debe ser su relación con el Gobierno y con Podemos.

La pugna por el liderazgo del partido, el malestar de dos de cada tres votantes socialistas con la resolución del Comité Federal de permitir gobernar a Rajoy y el rechazo de casi un cuarto a que el PSOE siga conviviendo con el PSC -que acaba de comprometerse en su congreso el reconocimiento de Cataluña como "nación"- complican la resolución del debate estratégico.

Paradoja
La encrucijada sobre qué camino debe tomar el -nominalmente- primer partido de la oposición se ve con nítidez si contrastamos tres datos paradójicamente incongruentes. El 53% de los votantes del PSOE rechaza de antemano facilitar la aprobación de los presupuestos del Estado, pero aún son más -casi un 56%- los que se oponen a trabajar "codo con codo" con Podemos, como pretende Pedro Sánchez. Sin embargo un 38% lo considera el más capacitado para liderar el partido, frente al 21% que prefiere a Susana Díaz.

Para entender cómo es posible que el aspirante favorito del PSOE sea el que defiende la posición política más contestada resulta obligado reparar en el efecto que tuvieron el viaje del no a la abstención y la dimisión del secretario general. La oposición sin ambages de Sánchez a Rajoy y su decisión de dejar el acta antes que secundar la abstención o desobedecer un mandato del Comité Federal han favorecido su imagen, lo cual no debe confundirse con un apoyo a su propuesta de alianza con Podemos.

Liderazgo
Sánchez no puede considerar consolidada su ventaja respecto de la presidenta andaluza en la carrera por el liderazgo, aunque es cierto que el repudio a la abstención ante Rajoy lastra las posibilidades de Susana Díaz, que es vista como la candidata de los barones que optaron por claudicar en la investidura.

El estudio de SocioMétrica demuestra que el PSOE parece sumido en una indefinición estratégica agravada por la orfandad de liderazgo. Ambas carencias se retroalimentan. Asimismo, el compromiso nacionalista del PSC y su disposición a votar lo que le venga en gana, al margen de lo que decidan el Comité Federal o la gestora, constituyen elementos desestabilizadores a tener muy en cuenta. Si el PSOE no corrige rápidamente su deriva, pondrá en bandeja a Podemos la hegemonía de la izquierda.

Lo que va bien
Antonio Burgos ABC 7 Noviembre 2016

HABÍA en Sevilla un veterano gran periodista con artículo diario en el periódico del Movimiento, Celestino Fernández Ortiz, que en sus textos citaba cada dos por tres a don Eugenio d’Ors. Como a pesar de la diferencia de edad e ideología me honraba con una cercana amistad, me atreví un día a preguntarle por derecho:

—Celestino, ¿por qué citas tanto a Eugenio d’Ors?

Y con la verdad en la mano me confesó:
—A ti sí te lo puedo decir, Burguitos. La mayoría de las veces esas frases que pongo entre comillas como de Eugenio d’Ors no son de él, sino mías: me las he inventado yo. Lo que ocurre es que si las digo yo, creen que son pamplinas; pero si las atribuyo a D’Ors, son de geniales para arriba.

Tan socorrido como D’Ors a estos efectos suelen ser Oscar Wilde y Churchill. Si Wilde y Churchill hubieran escrito tordas las frases ocurrentes y certeras que se les atribuyen, como estocadas hasta la bola de la quintaesencia de la sabiduría, sus obras completas no cabían en la Biblioteca Nacional. Atribuciones muchas veces bien intencionadas, pero con autoría no comprobada. Por eso me atrevo a decir que me parece que es de Churchill una frase que compendia la táctica y estrategia con las que Rajoy ha resuelto su investidura: «Lo urgente es esperar». Rajoy ha esperado con franqueo triple de sello de urgencia y sentado a la puerta de su casa, o sea, de La Moncloa, ha visto pasar el cadáver de su enemigo Pedro Sánchez, que, como cuatro duques a María de las Mercedes, cuatro barones del PSOE «lo llevaban por las calles de Madrid».

Al comentar su nuevo Gobierno, Rajoy ha pronunciado una frase que parece de los mentados D’Ors, Wilde o Churchill: «Lo que va bien no se cambia». Y no ha cambiado a los ministros que funcionaban. Y ha quitado, por ejemplo, al que siendo titular de Asuntos Exteriores no había nada que le gustase más que pronunciarse sobre un asunto interiorísimo, cual el separatismo catalán; con lo que otorgaba extraterritorialidad de la Patria y extranjería independentista a una autonomía que forma indisoluble y constitucional parte de España.

La frase del cambio de Gobierno, tan juanramoniana, a lo «no la toques ya más, que así es la rosa», ¿es del mismo Rajoy o la han pasado, tomada de un libro de citas? Si se trata de lo primero, urge pedir una remesa importante de mármol de Macael para grabarla. Es una espléndida norma de gobernación y aguja firme de marear para llevar por estos procelosos mares de la minoría mayoritaria la tópica nave del Estado. Si algo funciona bien, ¿para qué cambiarlo? En caso de que pertenezca al acervo del pensamiento contemporáneo o clásico, tampoco está mal traída la frase. Ay, si en España no se hubiera cambiado lo que iba bien, como que la educación dependiera del Gobierno central y nunca hubiera sido transferida a las autonomías. O que la Sanidad perteneciera al común Territorio Insalud y no a las diecisiete organizaciones hospitalarias y a los diecisiete mil modos de recetar como medicinas dudosos genéricos comprados en subastas que sabe Dios dónde los han fabricado y qué principios activos (o más bien inactivos) llevan. Ojalá se mantenga Rajoy en sus trece y no cambie lo que va bien. Por ejemplo, esa España de la recuperación económica que aquí notamos como ausente, pero de la que en «Financial Times» y en «The Wall Street Journal» hablan maravillas cada día.

Y hasta lo que no iba bien, va divinamente tras esa frase. Verbigracia: toma posesión Zoido como nuevo ministro del Interior y trincan en Francia al Irastorza, diz que el último jefe de la ETA; a ver si de verdad es el último. Vamos, que si Zoido, encima, iguala el sueldo de los policías nacionales con los mozos de escuadra catalanes, es para alargar la afortunada frase de Rajoy: «Lo que va bien no se cambia... salvo para ponerlo de cine.»

El PSC no tiene remedio
EDITORIAL Libertad Digital 7 Noviembre 2016

El líder del PSC, Miquet Iceta, ha proclamado que Cataluña es una nación y asegurado que el reconocimiento como tal del Principado no supone riesgo "ni para la unidad de España ni para la fraternidad entre españoles". Asimismo, ha dicho que "el compromiso del PSC con Cataluña es también un compromiso con España" y llamado a tender "puentes" para "no poner fronteras".

El discurso que dio ante sus conmilitones el estrafalario personaje este domingo es muy representativo del estado en que se encuentra el PSC, un partido en el que campan por sus respetos la insensatez, la hipocresía, el oportunismo y la esquizofrenia. Un partido que no es de fiar, que se merece la sangría electoral que padece desde hace tanto tiempo y que no encuentra su lugar en la política catalana.

Cuando no es el avergonzante Iceta, tan dado en convertir el discurso público en una parodia grotesca, es la fracasada Parlón, a la que se le descuelga la bandera nacional del ayuntamiento en el momento más oportuno para el separatismo golpista que está socavando las instituciones del Estado de Derecho: el PSC, está visto, no tiene remedio.

En lo relacionado con el PSC, en Libertad Digital estamos donde estábamos: en considerarlo un problema, una rémora, un lastre del que el PSOE debe desprenderse cuanto antes. Es un partido oprobioso, una vergüenza, al que hay que dejar librado a sus escuálidas, deleznables fuerzas.

ELOGIO A MILLONES DE CRÍMENES EN LA URSS
La Historia que oculta Garzón cuando ensalza la figura de Lenin
El diputado comunista ha publicado un tuit en el que vincula la Revolución Rusa con la paz, el pan y la tierra. Irónico cuando generó una guerra civil y una brutal represión, mató de hambre y acabó con la propiedad de la tierra.
Juan E. Pflüger gaceta.es 7 Noviembre 2016

Los comunistas que quedan en España siguen intentando vendernos la mentira del paraíso socialista. Ese que, iniciado por Lenin, acabó con el régimen más criminal de la historia y que durante más de setenta años se impuso sobre los cadáveres de millones de inocentes, la mayoría niños, ancianos y mujeres. Pero para Alberto Garzón, el comunista español que pasará a la posteridad por desmontar los restos de IU y el PCE, los crímenes del comunsimo significan todo lo contrario.

Hoy, para los comunistas, es un día de celebración, como demuestra el tuit publicado por Garzón en su cuenta de la red social Twitter en el que asegura: “Hoy es el 99 aniversario de la revolución rusa de 1917; una revolución contra ‘El Capital’. #RevolucionEs Paz, Pan y Tierra”.

La referencia al golpe de Estado que dieron los bolcheviques el 7 de noviembre de 1917 es, cuanto menos, macabra. Y justificarlo diciendo que la revolución es “Paz, Pan y Tierra”, cuando la que dirigió Lenin -uno de cuyos retratos propagandístico ilustra el tuit del político- trajo una guerra civil que provocó millones de muertos, una posguerra con una economía impuesta que mató de hambre a otros tantos millones y una requisa de tierras que empobreció a los trabajadores agrarios, es un insulto a la memoria de las víctimas del comunismo.
Un golpe de Estado orgnizado por Lenin

Tras la revolución de febrero de 1917 se impuso un Gobierno formado por mayoría de socialistas moderados de los partidos Socialista Revolucionario y Constitucional Demócrata. Su presidente era Kerensky, que no quería permitir la entrada de los bolcheviques de Lenin en el Ejecutivo porque eran radicales, porque no tenían más del 15% de los votos y porque solamente tenían presencia en Moscú y Petrogrado.

Pese a su escasa representación electoral, Lenin ordenó en el mes de julio un primer golpe de Estado que fracasó, pero que le mostró los errores que no debería cometer nuevamente en la segunda intentona. Finalmente entre los meses de octubre y noviembre dieron el golpe definitivo con el que impusieron la dictadura del proletariado que asoló la Rusia soviética durante más de siete décadas.

El 24 de octubre la capital de Rusia, Petrogrado, amaneció ocupada por los milicianos de la Guardia Roja. Un día después tomaban el Palacio de Invierno, antigua residencia de los zares y en ese momento sede del Gobierno y el Parlamento ruso, forzando la huída de Kerensky y de todos sus ministros que fueron sustituídos por un gabinete presidido por Lenin y formado por ministros bolcheviques.

Ese es el golpe de Estado que para Garzón debemos tomar como ejemplo. Para intentar dar una apariencia de legitimidad a la situación, en plena euforia revolucionaria, Lenin convocó unas elecciones. Pero las perdió, obteniendo el 24% de los votos frente al 40% de los eseritas. Pero dio igual, porque no respetó los resultados y mantuvo el Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), que fue inmediatamente reforzado por un servicio de Policía política secreta denominada ChK y a cuyo frente puso al siniestro Feliks Dzerzhinski.

Uno de los primeros decretos tras este segundo golpe de Estado fue el que modificaba el Código Penal e introducía la figura de “enemigo del pueblo”, es decir: “todos los individuos sospechosos de sabotaje, especulación, oportunismo...” que podrían ser detenidos inmediatamente y puestos a disposición de la nueva Policía política, no de los jueces.

En diciembre ilegalizó el Partido Constitucional Demócrata (KD) y sus principales dirigentes fueron detenidos, pero los Socialistas Revolucionarios (SR) -que seguían siendo la principal fuerza política en Rusia- se oponían a los brutales métodos de control social que pretendía imponer Lenin, en esa revolución que tanto anhela Garzón.

Acto seguido desplazó a importantes contingentes de la Guardia Roja a Petrogrado con la única misión de detener a los miembros del SR acusándolos de ser enemigos del pueblo. Una ironía cuando eran los miembros del partido que más apoyo popular tenían, especialmente entre los trabajadores no cualificados.

Cuando el 18 de julio se iniciaban las sesiones de la nueva Asamblea, diputados y simpatizantes del SR y de los comunistas críticos con Lenin, los mencheviques, organizaron una marcha pacífica hacia la sede de la Asamblea, pero la Guardia Roja abrió fuego contra ellos causando un centenar de víctimas, en su mayoría mujeres y ancianos.

Pese a los disturbios que se multiplicaban por todo Petrogrado, los diputados acudieron a la Asamblea, en la que los bolcheviques eran una minoría pese a controlar el poder, y se eligió una Cámara presididda por Víktor Chernov, miembro del SR. En protesta los bolcheviques abandonaron la Asamblea, que quedó disuelta. De esta manera el Gobierno de Lenin quedaba sin control.
El control de la sociedad por medio del terror

Los bolcheviques tenían fuerza en las dos principales ciudades rusas: Moscú y Petrogrado, pero apenas eran representativos en el resto del inmenso territorio del país. Por eso, la ChK recibió órdenes de imponer allí la dictadura del proletariado usando el terror como método de sometimiento. Las acciones más siniestras se registraron en Ucrania, Crimea, Kubán y el Don. Alli se asesinó a miles de personas por los métodos más brutales: decapitaciones, gaseamientos, fusilamientos, castraciones, cremaciones en vivo,…

Una vez instaurado el terror en esas zonas tocó el turno de limpiar Moscú. Como Lenin había explicado unos meses antes: “A menos que apliquemos el terror a los especuladores -una bala en la cabeza en el momento- no llegaremos a nada”. En abril de 1918 se produjeron las primeras grandes redadas y ejecuciones en Moscú: 520 políticos opositores fueron detenidos, la mayoría ejecutados. Al mes siguiente se cerraron más de 200 periódicos en toda Rusia.

La ChK tenía ya 12.000 agentes repartidos por toda Rusia, estaban en franca expansión. Un año después superarían los 200.000 agentes con sedes propias -con salas de tortura y celdas- en las principales ciudades del país.

El mes de julio Lenin ordenó el asesinato de toda la familia real rusa: el Zar Nicolás II, la zarina, su hijo, el príncipe heredero, las cuatro hijas y cinco empleados. Durante muchos años se negó el crimen, que la sociedad no iba a aceptar, y se explicó que se encontraban detenidos en un lugar seguro y secreto.

El 9 de agosto Lenin daba la orden de formar una troika dictatorial para “implantar el terror de masas, fusilar o deportar a las prostitutas que hacen beber a los soldados, a todos los antiguos oficiales (…), requisas masivas (…), deportaciones en masa...”. Seis días después firmaba órdenes de detención de todos los líderes del resto de partidos políticos. Los pocos restos de la democracia implantada en la revolución de febrero eran borrados de un plumazo.

Entre septiembre y octubre, la ChK asesinó a más de 15.000 personas, el triple de las ejecuciones cometidas por el zarismo en el último siglo.

Llegados a este extremo, sin posibilidad de una vía política, todas las fuerzas de la oposición contra los bolcheviques se unieron en una guerra civil para poner fin al terror rojo que ya se había impuesto en el país.

La guerra civil terminó con casi 12 millones de víctimas. Tres de ellos corresponden a muertos en acciones de guerra, cinco millones de muertos por hambre, dos millones de muertos por represión tras las conquistas del Ejército Rojo de ciudades y otros tantos muertos por enfermedades infecciosas, especialmente por una epidemia de tifus.

Mientras que el Ejército Rojo cometía todo tipo de atrocidades sobre las poblaciones conquistadas, la ChK desarrollaba archivos sobre todos los habitantes de las ciudades, a la vez que se construían los primeros campos de concentración, que en 1922 albergaban a más de un millón de presos.

Mientras todo esto ocurría, los pequeños propietarios agrarios habían sido masacrados. Los kulaks estaban siendo asesinados, bien por la ChK o por una lenta condena a muerte por hambre. Son muy significativas las palabras de felicitación que envía Lenin a Semashko, comisario de Salud, el 20 de agosto de 1919: “Le felicito por la exterminación enérgica de los kulaks”.

Esta es la figura de Lenin, un personaje político al que admira el dirigente comunista español Alberto Garzón. Un personaje que acabó con la joven democracia rusa nacida de la revolución de febrero de 1917, que acabó con la pequeña propiedad agraria y mató de hambre a millones de campesinos y sus familias, que creó la Policía política, la ChK y que durante su mandato ordenó el asesinato de, al menos, tres millones de personas, además de los 12 millones de víctimas de la guerra civil que causó.
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La virreina Soraya y su misión imposible

La vicepresidenta Sáenz de Santamaría tiene una oportunidad histórica. Embridar el Estado autonómico. Hacer más política sin agotar la vía de los recursos e impugnaciones
Carlos Sánchez El Confidencial 7 Noviembre 2016

La figura del adelantado ha sido muy estudiada en la historiografía medieval. En síntesis, era la persona que realizaba un encargo en nombre del rey dentro de sus territorios. Esta función era habitualmente encomendada a las clases privilegiadas de la sociedad medieval. En particular, la alta nobleza castellana y los miembros de la familia real en razón de su sangre.

Soraya Sáenz de Santamaría (1971) es castellana, de Valladolid, pero, no tiene sangre real. Sin embargo, tiene para sí algo más relevante. La soberanía reside en el pueblo, y es el pueblo, a través del Parlamento, quien elige al presidente del Gobierno. Y Rajoy –guste o no– la ha designado para gestionar la política territorial en unos momentos especialmente convulsos. El sistema autonómico y las pensiones, de hecho, serán los asuntos centrales de la nueva legislatura que ya ha echado a andar.

Sáenz de Santamaría, como los adelantados del siglo XIII, tiene relevancia no tanto por el cargo que ostenta, vicepresidenta única, sino por el cúmulo de competencias que le han sido atribuidas por el ‘monarca’ en cuestión. Una especie de virrey -o virreina- que representa los intereses de la soberanía popular por mandato del presidente del Gobierno. Conviene no olvidarlo en unos tiempos en los que se pretende deslegitimar la democracia representativa para volver al vasallaje anclado en el territorio o en la asamblea. Como si uno de los logros del Estado-nación surgido después de la Revolución francesa no hubiera sido, precisamente, la libertad individual (donde descansan los derechos) no sujeta a ningún territorio concreto.

El hecho de que Sáenz de Santamaría haya asumido todas las competencias en materia de política territorial tiene una doble lectura. El ministro Montoro –a quien nunca le han gustado los temas autonómicos y se ha centrado más en los hacendísticos– ha perdido poder. Y aunque seguirá presidiendo el Consejo de Política Fiscal y Financiera, será la vicepresidenta quien maneje la Conferencia de Presidentes, y, sobre todo, la coordinación de las competencias de las administraciones territoriales.

O lo que es lo mismo, el mapa autonómico deja de ser un problema contable (la pasada semana admitía en privado el ministro Montoro que no entendía por qué su departamento debía resolver cuestiones jurídicas como los recursos de inconstitucionalidad) y se convierten en un problema político. Sin duda, una buena decisión.

Nación de naciones
Entre otras cosas, porque en los últimos años la renuncia del Estado a ejercer sus competencias en algunas comunidades autónomas ha alimentado sandeces como que España es una ‘nación de naciones’. El profesor Tortella ha sostenido que esta idea nació en ‘La Nacionalitat Catalana’, un opúsculo publicado en 1906 por Prat de la Riba en el que niega la unidad de España y pone los cimientos de lo que a la postre sería el nacionalismo catalán.

Sin embargo, ha sido el ensayista Anselmo Carretero, referente del expresidente Zapatero, quien más ha teorizado sobre el concepto de ‘nación de naciones’, mercancía que ahora ha comprado Pedro Sánchez para acercarse a Podemos, y que la nueva dirección del PSOE, con buen criterio, ha despreciado.

Asegura Carretero que en España nunca hubo una sola Reconquista, sino que convivieron varias sin ninguna conexión entre ellas, destrozando así el mito de un Don Pelayo victorioso. Sostiene que en paralelo con la batalla de Covadonga se inició otra revuelta en los Pirineos Orientales, dando origen a la actual Cataluña –la Marca Hispánica del Imperio carolingio–. Al mismo tiempo, se habrían producido otras tres reconquistas: la vasco-castellana, la navarra y la aragonesa, en zonas escasamente romanizadas y no conquistadas por los musulmanes. Este sería el origen de esas nacionalidades. Es decir, todo lo contrario a una España uniforme y cristianizada como habría pretendido la Historia oficial. Carretero reivindica a Ortega, quien advertía que “el secreto de los grandes problemas españoles está en la Edad Media”.

Y recuerda que ya en 1962 los socialistas españoles exiliados en México -él era miembro de la dirección en el exilio- utilizaban con asiduidad la locución ‘nación de naciones’. El propio Carretero acredita que en 1976 -muerto ya el dictador- el XXVII Congreso del PSOE discutió una propuesta de la Agrupación socialista de México en la que entre otras cosas, y habida cuenta de que España no era más que “una comunidad de pueblos o nación de naciones”. En coherencia con este argumento, la Federación (española) debería estar formada por quince regiones históricas: Galicia, Asturias, León, Castilla, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Extremadura, Toledo y La Mancha, Murcia, Valencia, Baleares, Andalucía y Canarias.

Sáenz de Santamaría deberá enfrentarse en su nuevo mandato a esta concepción medieval de la España contemporánea, y acierta Rajoy cuando se acerca a la cuestión autonómica desde la política y no solo desde la solvencia de las cuentas públicas o desde el litigio permanente. Justo lo contrario de lo que ha practicado en los últimos años.

Ausencia de política
Uno de los grandes errores del presidente en la anterior legislatura fue enfrentarse a la complejidad territorial únicamente desde el conflicto legal, judicializando cuestiones que son de naturaleza política. Algo que explica la proliferación de litigios entre el Estado y sus territorios (en ambas direcciones). Nada menos que el 86% de los 144 recursos y conflictos todavía pendientes de sentencia del Tribunal Constitucional se han generado entre 2012 y 2016, lo que da idea de la ausencia de política en favor del conflicto legal.

Sin duda, porque la apelación a la ‘cuestión nacional’ sigue siendo un buen caladero de votos. Ya sea cuando algunos gobiernos nacionalistas reivindican una patria fantasmagórica que ni existe ni se la espera, o cuando el Gobierno central pretende aparecer como el guardián de las esencias, lo que alimenta el inmovilismo político en busca del voto más conservador. Siempre receloso a los cambios. Es en este contexto en el que han florecido las posiciones más radicales, que han acabado por orillar a los discursos matizados y constructivos.

La ausencia de espacios de negociación para embridar el carajal autonómico, ni siquiera han funcionado en muchos casos las comisiones bilaterales, es clamorosa. Probablemente, porque ningún Gobierno de la democracia ha sido capaz de enfrentarse a una cuestión fundamental, como es la reinvención del Senado como una cámara territorial y no de segunda lectura.

La Conferencia de Presidentes, en este sentido, corre el riesgo de ser un simple parche propagandístico sino se acompaña de medidas efectivas y duraderas en el tiempo que Sáenz de Santamaría debe diseñar, y que deben plasmarse en una nueva cámara legislativa a partir del dictamen que hizo hace algunos años el Consejo de Estado en tiempos de Rubio Llorente. Llevar los conflictos autonómicos al Congreso es un despropósito que solo ayuda a enfangar la vida política, como de forma palmaria demuestran los diputados de ERC o de Bildu. El Congreso no es una cámara territorial aunque sus miembros sean elegidos en circunscripciones provinciales.

En todo caso, lo que es evidente es que las nuevas competencias de la vicepresidenta suponen un cambio transcendental en su trayectoria política. Si en la pasada legislatura, ejerció de gestora de las políticas públicas mediante una labor de coordinación de los distintos ministerios, ahora tiene la oportunidad de hacer 'su' política. No solo con recursos e impugnaciones se defiende la Constitución. Es su oportunidad.

Un nuevo Suresnes
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo 7 Noviembre 2016

He dejado escrito que Pedro Sánchez tiene una responsabilidad evidente en lo que ha sucedido en el PSOE, pero siendo suya la mayor no es la única. Sánchez habría tenido que dimitir después de las elecciones del 20 de diciembre del año pasado si le hubiera empujado el móvil de la dignidad que reclama ahora. Ni lo hizo, ni ningún dirigente significado del PSOE le impulsó a que lo hiciera. Tendrían que haberse dado cuenta de que si bien era imprescindible un cambio en determinados ayuntamientos y comunidades autónomas, impulsar, justo después de las últimas elecciones municipales y autonómicas, un cambio general apoyado en Podemos era un error mayúsculo que ponía al partido del segundo Pablo Iglesias en una posición ventajosa para arrebatar la primogenitura de la izquierda a los socialistas o, por lo menos, para competir por ella con posibilidades de éxito.

Las apetencias personales y la necesidad de ocultar un mal resultado impidieron que se comportaran con inteligencia y prudencia, olvidando la máxima que dice que el éxito o el fracaso dependen del grado, del punto en el que se renuncia a conseguir todo. Y de este modo, por no enfrentarse a una crisis evidente, todos los dirigentes socialistas, no sólo Sánchez, evitaron afrontar sus responsabilidades políticas.

De aquel exceso de prudencia mezclado con vanidades personales y ambiciones inexplicables proviene el agravamiento de la crisis que vive la socialdemocracia española. Ahora no se trata sólo de encontrar un líder, aunque sería conveniente que cuando llegue el caso no elijan al menos conocido; se trata de encontrar para el PSOE unas señas de identidad reconocibles. Es inevitable una renovación ideológica (que se enfrente también a los requerimientos de la revolución tecnológica), una renovación política (que haga reconocible y fiable al PSOE en España), y una renovación orgánica (que tenga en cuenta las nuevas relaciones entre los ciudadanos y la política)... y todas a la vez.

Pedro Sánchez, en su declaración testamentaria ante Jordi Évole, habló de una refundación del PSOE, pero dio la impresión de estar más decidido a un ajuste de cuentas con quienes le ayudaron de una manera muy poco elegante a dimitir. Decía antes que la socialdemocracia necesita adaptarse a los efectos de una revolución sólo comparable a la que hizo de Atenas la más digna y honorable referencia de nuestra historia o la que provocó la aparición de la imprenta allá por la mitad del milenio anterior. Como vivimos en el vórtice de esta tercera gran revolución, no nos damos cuenta cabal de los cambios a los que estamos asistiendo y sólo nos percatamos de algunas de sus consecuencias epidérmicas: por ejemplo, que ideologías sin las que no es posible entender el periodo más largo de prosperidad y libertad del ser humano han caído en una crisis evidente. La globalización, consecuencia de esta revolución tecnológica, se puede combatir como hacen los populismos de origen nacionalista o de naturaleza ideológica mirando hacia el pasado o se puede aprender a convivir con sus consecuencias, solución que podemos denominar conservadora. Pero la socialdemocracia, definida más por sus medios que por sus fines, tiene que aspirar a liderar el proceso, a condicionar, a disminuir sus efectos negativos y reforzar los positivos, y para ello debe dejar atrás clichés y lugares comunes que servían para una sociedad más homogénea y más vertebrada por necesidades, reivindicaciones y soluciones (la clase trabajadora del siglo pasado, producto de un tiempo industrial que llega a su fin, fue a la vez un motor para la igualdad y un factor fundamental de vertebración de la sociedad en el siglo XX, características ambas en las que se fundamentó el éxito de la socialdemocracia). Hoy corremos el peligro de volvernos conservadores si nos oponemos a algunos de los efectos de la globalización o defendemos algunas posiciones, que si bien 50 años atrás tenían todo el sentido, hoy no son más que una rémora. El problema es cómo nos enfrentamos a este mundo nuevo desde el punto de equilibrio entre la lucha por la igualdad y la libertad individual.

El reto para los socialistas consiste en la definición de un proyecto nacional que transmita ilusión y confianza a la sociedad española. Primero debe ser nacional, y no me refiero sólo a la voluntad con la que elaboren el proyecto, sino a que los ciudadanos no tengan dudas sobre la cuestión. Pedro Sánchez, como otros muchos socialistas, dijo en el programa de Évole que España es una nación de naciones. Pero si España es una nación de naciones, la pregunta es evidente: ¿Todas, España y las partes, Cataluña y Euskadi, son soberanas? Desde esa premisa, si todas las partes son soberanas y la soberanía es el atributo que desde la Revolución Francesa hace distinguible a las naciones desde un punto de vista político, el derecho a que las partes se autodeterminen es innegable. Entonces, ¿Qué papel tiene la Constitución del 78? No creo necesario argumentar que la soberanía española tiene en el derecho objetivo y positivo de la Carta Magna del 78 su razón de ser; pero, ¿y la de las partes en cuál, en derechos históricos? Las preguntas se van amontonando para las personas con un poco de sentido común: ¿Cuándo se originaron esos derechos? ¿De quiénes son? ¿A qué territorios afecta, a los establecidos por la Constitución o a los que pretenden los nacionalistas?... El concepto de soberanía es obra de la razón humana, por lo tanto no es un concepto sagrado ni eterno que no pueda ser modificado por la voluntad de los ciudadanos, pero todo debe hacerse conforme al derecho positivo y a la razón. Mientras la soberanía nacional española se define por una Constitución aprobada por los españoles, las reivindicaciones de los nacionalistas y de los populistas de nuevo cuño se aposentan en volátiles sentimientos o en etéreas voluntades. Los socialdemócratas no podemos caer prisioneros de sentimientos, nebulosas reivindicaciones, cuentos que tienen sentido al calor de la chimenea o leyendas con pretensión de convertirse en historia. Nosotros nos guiamos por la razón, por el sentido común, por los principios de igualdad y libertad individual que se contraponen a los privilegios y a la sustitución de la voluntad individual por el pueblo o por una ideología; frente a las visiones religiosas de las cuestiones terrenales contraponemos la razón, en ocasiones perdiendo y en otras alzándonos con la victoria, pero sin sucumbir a pretensiones de muy distinta naturaleza.

Si es prioritario que tengamos claro cuál es nuestro ámbito, igualmente tenemos que tener claro qué defendemos. Los socialistas somos protagonistas indiscutibles del éxito que supuso la Transición del 78. Los nuevos populismos impugnan la Constitución del 78 y estos 40 años de prosperidad y libertad. Podemos aceptar que son necesarios cambios y reformas para adaptar y mejorar el sistema del 78, ¡claro que son necesarios!, pero precisamente esta herencia sin testamento de la que nos sentimos orgullosos debe ser un impedimento grande para mantener relaciones con quienes la impugnan en base a una hipotética conspiración de poderes oscuros que, según ellos, dominan España desde los reyes godos por lo menos; poderes que hicieron sucumbir o compraron a los que, con riesgo de sus vidas, a costa de cárcel y en ocasiones de pobreza y escarnio social, lucharon por la libertad durante los 40 años que duró el franquismo. No es razonable querer convertir al centro derecha, colaborador imprescindible en esta historia de éxito, en enemigo, contraviniendo así el espíritu que inspiró la Transición, y es un error ponernos a los pies de quienes quieren volver a empezar de cero. En el ámbito nacional y defendiendo la España constitucional podemos confeccionar una agenda de reformas que ilusione a los jóvenes y dé seguridad a los mayores, podemos pasar de competir por el liderazgo de la izquierda a ser la alternativa de gobierno a un partido que es más votado que querido.

No me queda suficiente espacio para tratar la refundación orgánica, sólo diré que ni el socialismo democrático es una religión ni el PSOE una iglesia. El PSOE es de los afiliados pero para los ciudadanos -no es un fin, sino un medio para conseguir una sociedad más justa y más libre-. Hoy, el nivel cultural, los nuevos modos de vida, las distintas formas que tiene la juventud de relacionarse con la política y las nuevas tecnologías permiten un partido más abierto, más participativo y transparente, alejado de los que quieren manipularlo recurriendo a las bases o a la historia. En ocasiones las primarias enriquecen la democracia y en ocasiones sirven para hacer caudillos. Gran parte de los problemas internos del socialismo español se solventarían con unos dirigentes responsables, capaces de decidir y enfrentarse a las consecuencias de sus decisiones. ¡Cuánto mejoraría el PSOE y todos los partidos si muchos de sus dirigentes no vieran la política como un cómodo estándar de vida sino como una posibilidad de solucionar los problemas que genera una sociedad como la nuestra!

Nicolás Redondo Terreros es miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

El futuro del PSOE pasa por frenar la deriva del PSC
EDITORIAL El Mundo 7 Noviembre 2016

Lastrado por su declive electoral y la creciente polarización de la política catalana, el PSC sigue sin encontrar la fórmula que le permita volver a ocupar la centralidad política en Cataluña. Durante el congreso celebrado este fin de semana, el PSC ha evitado cuestionar su relación con el PSOE, que se remonta al protocolo de unidad rubricado entre ambas formaciones en 1978. Sin embargo, la ponencia política que han sacado adelante los socialistas catalanes contiene varios puntos de difícil digestión para Ferraz. Especialmente, dos de ellos: el reconocimiento de Cataluña como nación y la estrategia de pacto con Ada Colau.

Miquel Iceta, que fue proclamado primer secretario del PSC tras imponerse en las primarias del 15 de octubre, llamó a los dirigentes de su partido a "coser" la formación. Es el mismo verbo que utilizó Susana Díaz después de la defenestración de Pedro Sánchez, quien siempre contó con el apoyo del líder de los socialistas catalanes. Esta apelación a la unidad del PSC llega en un momento en el que se ha vuelto a agitar el fantasma de su escisión o incluso la ruptura con el PSOE.

Acierta Iceta cuando aboga por un PSOE "más próximo" a los jóvenes y cuando reclama un proyecto nacional que permita dar cabida a las distintas sensibilidades del territorio español. Sin embargo, ésto último es incompatible con cualquier proyecto que pase por reconocer a Cataluña como "una nación dentro de un Estado plurinacional", tal como exige el PSC. La resolución aprobada defiende la construcción de una "República federal, democrática y social que agrupe al conjunto de los pueblos de España". Es un brindis al sol impropio de un partido maduro y con vocación de gobierno como el PSC. Y es precisamente esta semántica ambigua la que ilustra la indefinición del proyecto político del socialismo catalán, lo que constituye uno de los principales lastres del PSOE. Tal falta de determinación no está a la altura de las actuales circunstancias. El desafío soberanista en Cataluña, extraordinariamente grave en la medida que aboca a la Generalitat a una colisión frontal con la legalidad, exige la cohesión de los partidos catalanes ajenos a la órbita nacionalista. Y los socialistas catalanes, pese a sus veleidades, aún están a tiempo de sumarse a un dique de contención frente a las fuerzas independentistas, cuya declarada voluntad de desobedecer la ley no puede esperar una respuesta tibia.

La renuncia a la celebración de una consulta a la canadiense -algo que los socialistas catalanes sí aceptaron en el pasado-, y la elección de Nuria Marín, alcaldesa de L'Hospitalet -la segunda ciudad de Cataluña- como número dos del partido pueden interpretarse como dos guiños inequívocos al sector menos catalanista del PSC. En todo caso, su propuesta central a la hora de articular una salida al atolladero catalán sigue siendo la reforma federal, una noción tan difusa como inconsistente. Porque ni el PSC ni tampoco la dirección federal socialista han sido capaces nunca de concretar exactamente en qué consistiría esta reforma, ni tampoco qué avances supondría con relación al actual Estado autonómico, que es el marco que aspiran a desbordar los secesionistas.

El PSC ha pasado de 42 diputados autonómicos en 2003 a los 16 que conserva en la actualidad. El colofón a esta deriva sería trazar una alianza con Colau y la extrema izquierda de cara a los próximos comicios catalanes. Que el PSC apueste por esta confluencia, además de erosionar la autonomía de su perfil político, supondría alimentar el populismo. Justo lo contrario de lo que pretende la nueva dirección del PSOE. De ahí que en estos momentos se imponga más que nunca la necesidad de tender puentes entre el PSOE y su partido gemelo en Cataluña, en aras de evitar un divorcio que perjudicaría a ambas partes.

Susana, líbranos de Patxi López
Pedro de Tena Libertad Digital 7 Noviembre 2016

Vivimos en un tiempo donde, como es sabido, si una noticia es buena, no es noticia. Es decir, una noticia, para serlo, ha de ser esencialmente mala. Pero ninguna tan mala como la protagonizada por este viscoso personaje que es Patxi López, Francisco Javier López Álvarez, que se llama realmente. Recuerden que ya nos dio heladas de sangre durante su mandato en el País Vasco. Por decir algo, recordemos su comportamiento en el entierro de Isaías Carrasco, en 2008, cuando increpó en voz alta a Mariano Rajoy y a María San Gil ante la familia del asesinado. Precisamente él, que luego llegó a ser lehendakari con el apoyo del PP. Precisamente él, que había humillado a las víctimas del terrorismo, incluso a las de su propio partido, jugando al dialogo con la ETA y sus lacayos políticos. Se lo recordaron al menos dos, Mapi de las Heras, viuda de Fernando Múgica Herzog, asesinado por ETA el 6 de febrero de 1996, y Pilar Ruiz Albisu, madre de Joxeba Pagazaurtundua Ruiz, asesinado por ETA el 8 de febrero de 2003, que hablaron de su traición en voz bien alta y clara.

Pero es que este López es otro aficionado a batir los récords históricos de malos resultados para su partido –así lo hizo en el País Vasco, aunque dimitió, no como sus amigos Pedro Sánchez y otros–, y, además, es otro experto en ascender por la vida política sin disponer de otra cosa que su licenciatura en pesoelogía. Hijo de un socialista del exilio, intentó sin éxito culminar los estudios de peritaje industrial y pasó, como tantos, a realizar estudios en la academia partidista. Y a escalar. Y escaló. En 1985 ya era diputado y así sucesivamente hasta su esperpéntica presidencia del Congreso de los Diputados tras las elecciones de diciembre de 2015, apoyada indirectamente asimismo por el PP, que no quiso presentar candidatos alternativos. No se recuerda una actuación tan sectaria y, al tiempo, tan bodoque y lamentable.

La mala noticia, ya se habrá adivinado, es que López pretende regir los destinos del PSOE tras haber apoyado a Pedro Sánchez. Independiente de sus mezquinos comportamientos personales y políticos, lo gravísimo es que mientras habla de la necesidad de un PSOE capaz de vertebrar España niega la existencia de la nación llamada España, con lo que ya puede dejar de ser una y soberana. Luego, naturalmente, nos irrita con una soflama sobre la maldad habitual de la derecha y así en adelante, de tópicos arracionales para sus parroquianos. Peaso de proyecto, funeral, para el PSOE.

Cómo habrá sido mi sobresalto, que me he puesto a rezar, políticamente, claro, implorando que Susana Díaz coja de una puñetera vez las riendas de este PSOE desbocado y enloquecido. Te lo pido con todo el fervor que me permite mi escepticismo político. Por favor, Susana, líbranos de López, por Dios. Y, cómo no, si quieres, por San Fernando de los Ríos, que dejó dicho que en los momentos en que históricamente se ha creado el Estado moderno, siglo XVI y siglo XIX, España estuvo participativamente presente. O sea, que España, a la que amaba, existió y existe. Por lo que más quieras, Susana, líbranos de él.

Desvarío catalán
Melchor Miralles Republica 7 Noviembre 2016

El catalán es, así en general, personal solvente, de nivel. Pero sucede que desde hace tiempo algunos se han instalado en el desvarío, la insensatez y el dislate en la política, manipulando historia, realidades y sentimientos, golfeando con la pasta de todos, y quienes en el Gobierno de España tenían la responsabilidad de estar al tanto y contrarrestar jurídica, y sobre todo, políticamente a los responsables, se convirtieron en cómplices del desaguisado, y así está el patio.

El PSC, con un Iceta bailongo y animado que no da una, insiste en dar pasos de aproximación a los independentistas y soberanistas, y a la vez trata de evitar que el PSOE rompa amarras con ellos, aprovechando la severa crisis interna del socialismo español. No es asunto baladí, dado el peso que tienen en las votaciones internas, y conocidas las ganas que les tiene Susana Díaz, la señora baronesa andaluza que no termina de dar el paso, hasta que le den el “sorpasso” a ella Patxi López o cualquier otro de los aspirantes.

Y la CUP insiste en presentarse como víctima del imperio español, con actuaciones como la de la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, patéticas hasta la náusea, pero que tienen su público. El viernes fue detenida por los Mossos de Esquadra no pos sus ideas políticas, como dicen ella y sus socios de Gobierno. No. Tampoco la trincaron por sus sentimientos, ni siquiera por alguna actuación de carácter político. Fue capturada porque había desobedecido por cuarta vez una citación judicial por haber hecho utilización de un espacio público para la exhibición de una opinión particular suya y de sus colegas. O sea, por colocar la estelada en la fachada del Ayuntamiento en las elecciones autonómicas y las generales del pasado año. Y la estelada no es la bandera oficial catalana, ni siquiera expresa una identidad, como ellos dicen. Se trata de una bandera cuyo origen está en los inicios del Siglo pasado, que nació de la fusión de las cuatro barras tradicionales de la bandera catalana con el triángulo estrellado copiado de las banderas de Cuba y Puerto Rico, en alusión al desastre del 98. Ninguna bandera representa el sentimiento de todos, pero ésta en particular fue creada y utilizada con la clara intención de incordiar a España, a los españoles y de paso a todos los catalanes no independentistas, que son unos cuantos.

Los regímenes dictatoriales y totalitarios tienen por costumbre adueñarse del sentimiento de todos y, en nombre de su ideología y de una patria, violan los derechos de los demás y persiguen a los discrepantes con saña.

La alcaldesa detenida, tras prestar declaración, calificó de antidemocrática la actuación de los Mossos y dijo que su detención afectaba a “todo el pueblo catalán”, y pidió a la Generalitat que la Policía catalana no acate las ordenes de los Tribunales españoles. Vaya con la alcaldesa. Que facilidad tienen los independentistas para hablar en nombre de todos, para apropiarse del corazón y el cerebro ajenos. Lo fuerte es la reacción del Gobierno catalán. Puigdemont, cuyo Gobierno depende del apoyo que le preste la CUP, y está cogido con alfileres, insistió en que hay “persecución de ideas”. En vez de apoyar a la Policía que depende de él, el presidente hace juegos malabares para no cabrear a quien viola la ley. Claro que tampoco tiene autoridad moral el periodista presidente para criticar a la alcaldesa cuando su Gobierno desobedece hasta al Tribunal Constitucional.

Es insólito defender a estas alturas que en España se persigue a nadie por sus ideas en los tribunales. El independentismo y el nacionalismo burgués catalán pretenden apropiarse de los sentimientos de todos, se envuelven en la estelada y sigue su camino a ninguna parte. Saben que no van a conseguir su objetivo. Veremos lo que dura la gracia, pero por el camino han dejado tiesas la caja del dinero público, la crisis ha golpeado duro a la peña y ellos siguen a lo suyo. Lo jodido es que cuando se acabe su sueño Cataluña será más pobre y la población estará más divida.

La agenda vasca
Los cinco votos nacionalistas valen su peso en oro. La agenda vasca se ha colocado así en la primera línea de la política nacional.
Libertad Digital 7 Noviembre 2016

Ahora que ya tenemos gobierno y que éste va a empezar a desarrollar una actividad normalizada, ha llegado el momento de la agenda vasca. El PNV está en todas las combinaciones que, con dificultad pero con posibilidades, pueden dar lugar a la aprobación de los presupuestos del Estado. Y como ha sabido esperar pacientemente, recordando en cuanta ocasión ha tenido su memorial de agravios a la vez que mostraba su voluntad pactista, no se encuentra constreñido por vetos ideológicos ni por revanchas insatisfechas. Su portavoz en el debate de investidura, Aitor Esteban, se lo dejó muy claro a Mariano Rajoy: "Cuando estén dispuestos al acuerdo, (…) entonces llámenos". Claro que Esteban no lo dijo a humo de pajas, pues explicitó meridianamente que, para su partido, eso de disponerse al acuerdo significa no recurrir a los tribunales, no diluir las competencias autonómicas y cumplir el Estatuto cabalmente, y llegar a un nuevo acuerdo bilateral en las relaciones Euskadi-Estado reconociendo que los vascos somos una nación con voluntad mayoritaria de ser así considerados.

Todo un programa político y económico que, al parecer, encuentra ahora la oportunidad de someterse al trasiego de la acción parlamentaria, con una intensa y seguramente opaca negociación previa, en la que los cinco votos nacionalistas valen su peso en oro. La agenda vasca se ha colocado así en la primera línea de la política nacional.

En las primeras páginas de esa agenda están los asuntos económicos, singularmente los que atañen a la privilegiada financiación de las haciendas forales, fruto de una singular lectura del Concierto económico según la cual se hace una retorcida y falsificadora aplicación de su metodología para el cálculo del Cupo vasco. La historia ha mostrado, desde 1877, la tenacidad de los vascos para pagar lo menos posible al Estado por los servicios que éste presta en su territorio, así como su éxito al lograrlo. Por cierto que, en esto, vascos y navarros son iguales, aunque en las últimas décadas los del viejo reino se hayan agazapado detrás de los nacionalistas para reclamar siempre lo mismo que se les ha dado a ellos. Y como puede verse en el gráfico que acompaña a estas páginas, los tiempos recientes no han sido para menos. En efecto, en los siete años anteriores a la crisis, el Cupo vasco se cifró en un promedio algo mayor de 1.300 millones de euros anuales. Y esta cuantía se redujo en más de un cuarenta por ciento, hasta 778 millones, en los siete años siguientes. Las medias para Navarra son, respectivamente, de 546 y 442 millones de euros, de manera que la rebaja se quedó en sólo un veinte por ciento.

Pero en esos datos no se contemplan las reclamaciones que, de manera reiterada, han presentado las Diputaciones Forales por su disconformidad con la liquidación presentada por el Estado, debida tanto al cálculo del IVA y los impuestos especiales como a la valoración de las competencias educativas, sanitarias y de dependencia. Total, que en la cuenta vasca faltan 1.400 millones según los tesoreros de allende el Ebro, quienes al parecer quieren dejar el Cupo en una cifra similar a la pagada por Navarra por su Aportación. Y esos millones van a estar en el preámbulo de la negociación presupuestaria entre Rajoy y el PNV. El pufo vasco ataca con renovada energía.

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Otros asuntos de dinero son, además, los que atañen a las inversiones del Estado. De manera especial al Tren de Alta Velocidad –que, en Euskadi, se llama así: TAV y no AVE–. Este ferrocarril, que los vascos han convertido en una insólita especie de tren de cercanías, se encuentra inacabado. Las obras le corresponden al Estado por ser de su competencia las líneas ferroviarias que discurren por más de una comunidad autónoma, aunque el Gobierno vasco, para aparentar, prefiere ser él quien las ejecute descontándoselas del Cupo. Pero hay un elemento conflictivo –que, por cierto, es el mismo que en otros lugares de España, mostrando así que también en esto la singularidad vasca es inexistente–, y no es otro que el de que los alcaldes de Vitoria, Bilbao y San Sebastián quieren que el tren llegue sin hacer ruido, soterrando las vías. Una obra demasiado cara para tan pocos viajeros, pues por muchos vascos que se suban al trenecito la población disponible no da más de sí. Pero ahí está el tema, en la agenda vasca.

No crea el lector que, para los nacionalistas, todo se resuelve con dinero. No es así; y en la tan nombrada agenda hay también asuntos políticos de gran envergadura. Están, por una parte, los competenciales que van desde la exigencia de que el Estado retire la treintena de recursos de inconstitucionalidad sobre las leyes emanadas del Parlamento vasco hasta la petición de que se cumpla el Estatuto de Guernica con la transferencia de la gestión de la Seguridad Social –poniendo en riesgo el principio de unidad de caja– o de la política penitenciaria. Se añaden a éstos los derivados de la herencia del terrorismo, como la reclamación del final para la dispersión de los presos de ETA, la reducción de las fuerzas policiales del Estado en el País Vasco o el apoyo del Gobierno al Plan de Paz y Convivencia pergeñado por los nacionalistas. Siguen los de tipo simbólico, como el reconocimiento oficial de las selecciones nacionales vascas. Y todo ello culmina con la negociación de un nuevo estatus jurídico-político para Euskadi, de naturaleza pactada y sometido a aprobación por parte de los ciudadanos, signifique esto lo que signifique.

Demasiado para un solo presupuesto. Pero en la legislatura puede haber hasta cuatro y, además, no faltarán otras ocasiones para que la agenda vasca adquiera valor de cambio. Así que, resignémonos, los vascos van a seguir siendo de más valer que los demás españoles. Don Julio Caro Baroja escribió en cierta ocasión que "en el más valer está el quid de toda la actividad de los hombres libres", para añadir a continuación, citando una crónica de Alonso de Palencia, que esos hombres no eran sino los "navarros, vizcaínos y vascos que viven desgarrados por sangrientas banderías, (…) que se entregan al robo y tratan de engrosar las fuerzas de sus partidos en juntas y convites entre sus parciales (…) y que ni obedecen leyes ni son capaces de regular gobierno". Sus herederos esperan hoy, pertrechados de agenda, una nueva oportunidad.

La acción-reacción nacionalista
Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 7 Noviembre 2016

Los catalanes vivimos en una realidad social y política difusa, tras más de treinta años de ingeniería social se ha forjado una sociedad en la que la percepción de la cotidianeidad está profundamente marcada por el artificial imaginario colectivo nacionalista y, como no podía ser de otra manera, por la ingente cantidad de propaganda que nos regala la Generalitat, naturalmente, el objetivo no es otro que dibujar en las mentes de la ciudadanía un escenario irreal en el que el debate político está amañado, dónde se invierte la realidad y se conculcan los principios básicos de cualquier democracia liberal.

Esta irrealidad la podemos ver en dos episodios sucedidos este mes de septiembre, por un lado, la manifestación del 11 de septiembre ha vuelto a ser utilizada como acto de exaltación nacionalista, deformada y utilizada hasta la náusea por los medios de comunicación públicos catalanes, se ha vuelto a inflar la cifra de asistentes sin ningún tipo de rubor, haciendo creer que el encuadramiento voluntario de menos de trescientos mil catalanes son la “voluntad de un pueblo”, que la élite política nacionalista sigue el “mandato democrático” de la calle, que la democracia se reduce a la “revolución (institucionalizada) de las sonrisas”.

Naturalmente, esta teatralización sirve para evitar el debate racional y auténticamente democrático, impidiendo a la población el acceso a datos reales con los que poder tomar decisiones políticas no condicionadas por la arbitrariedad de los próceres del nacionalismo, afortunadamente, en Cataluña existen organizaciones con el OEC (Observatorio Electoral de Cataluña, al cual tengo el orgullo de pertenecer y colaboré en su puesta en marcha) que trata de ofrecer elementos veraces al debate político, aunque tanto el grupo y como sus estudios son sistemáticamente silenciados por el cordón sanitario informativo creado desde las instituciones públicas catalanas.

Pero ¿realmente estamos ante un proceso político tan pacífico y democrático como presume el nacionalismo?, ¿qué lógica subyace tras esa elaborada puesta en escena nacionalista?, ¿hasta dónde estarán dispuestos a llegar para alcanzar sus decimonónicos sueños?, hay respuestas implícitas pero evidentes que deben ser argumentadas, hablo de datos incontestables como la paupérrima participación en la esperpéntica consulta del 9N o el resultado de las elecciones autonómicas seudoplebiscitarias del 27S, pero aun así, se sigue insistiendo en que hay un mandato democrático basado en una inequívoca voluntad popular y la Generalitat sigue su hoja de ruta hacia un escenario de hechos consumados en el que los catalanes solo podremos refrendar lo que ya será un Estado de facto.

Estos argumentos que destapan un plan cuyos fundamentos son preilustrados, basados en creencias y prenociones culturalistas y etnicistas, que el segundo episodio del que hablaba más arriba, es tan ilustrativo, tan explícito, tan directo, tan poco taimado que hasta hizo saltar las alarmas en el Govern que intentó que fuese obviado por la sociedad catalana, siendo condenado al ostracismo en las pantallas de la TV pública y en la radio pública catalana, me refiero a las declaraciones del exdiputado de las CUP Quim Arrufat en la que afirmaba:

“Nosotros proponemos la convocatoria del referéndum unilateral de independencia, sí o no, con todas las de la ley, hasta el final, como mínimo para hacer entrar en contradicción antidemocrática al Estado español y que tena que recorrer a algún tipo de fuerza legal o incluso de fuerza bruta.”

“Es necesaria la convocatoria de un referéndum unilateral de independencia para demostrar las contradicciones antidemocráticas del Estado, no solo a nuestra población sino para mostrarlas internacionalmente; que reprima, si quiere reprimir hasta las últimas consecuencias, la convocatoria de un referéndum.”

Estamos ante el sinceramiento de uno de los principales actores del plan secesionista –de las CUP depende la estabilidad del gobierno del Puigdemont y condiciona el relato del “prusés”- vemos que se explicita el esquema y la lógica del 9N, una lógica de la acción-reacción con la que aumentar la sensación de anomia y hacer creer a la opinión pública internacional que, efectivamente, existe un “pueblo” oprimido por un Estado… parece que siguiese el estructura utilizada por el UCK en Kosovo (Kosovo, “casualmente”, es un referente habitual en las ensoñaciones de Puigdemont y los suyos).

La gran diferencia es que España es una democracia consolidada, un Estado de Derecho que garantiza nuestros derechos y libertades, un sistema legal garantista, en el que pueden prosperar hasta los que quieren acabar con la democracia y el país mismo. Ante la provocación como herramienta política, el Estado debe actuar con inteligencia, con la proporcionalidad debida, defendiendo los derechos y libertades de la ciudadanía, ahora bien, el Gobierno debe hacer un diagnóstico certero de lo que ocurre, la paradoja es que el peligro de movimientos rupturistas aumenta a medida que el apoyo social al independentismo disminuye, la ventana de oportunidad será aprovechada por una casta nacionalista cada vez más radicalizada, esto no acabará con una reedición de la entente política de los años ochenta y noventa del siglo pasado, tenemos que afrontar la situación, elaborar un plan que revierta los estragos democráticos, emocionales y simbólicos provocados por el nacionalismo, y lograr una perdurable isonomia, donde la convivencia y la unión en la diversidad sean el lema y la meta de todos los españoles.

Publicado en ABC el día 01/10/2016

El escritor y filósofo le da con toda la mano abierta a Iglesias y su tropa en El País
El artículo de Fernando Savater que produce sarpullidos en Podemos
"Les vote quien les vote, allá cada cual con su conciencia, su queja sobra"
Antonio Rodríguez. Periodista Digital 7 Noviembre 2016

Fernando Savater le ha metido las cabras en el corral a los podemitas con un brutal artículo en El País -Ofensas- en el que deja bien a las claras que a la tropa de Pablo Iglesias le pone y mucho la relación con los proetarras.

Empieza Savater su reflexión de esta guisa:
Los apellidos -Rufián, Fachín, Tardá...- son mala suerte, claro: pero ciertos comportamientos no ayudan. Después de la diatriba de Rufián en el Parlamento, con recitado de mal cómico de la telebasura, los de Podemos se enfadaron porque desde Ciudadanos se les acusó de apoyar a los terroristas y no a sus víctimas. Errejón pidió a Villegas que se excusara "porque ellos tenían cinco millones de votos". Qué tendrá que ver, eso es una desgracia, no un argumento.

Recuerda que:
Si vamos a los hechos ("el hecho cruel y vengativo, / brutal engendro de la ciencia atea", clamaba Núñez de Arce), Errejón e Iglesias dirigieron el escrache contra Rosa Díez, luchadora antiterrorista en el País Vasco; Iglesias aparece en la web fraternizando con los batasunos y elogia la perspicacia política de ETA; al primer líder de Podemos en Euskadi le cesaron porque se negó a suscribir que Otegi es un hombre de paz, dogma oficial del partido; y en el Parlamento aplauden al de Bildu, pero no a quien recuerda a los socialistas asesinados y ofendidos... Además, nunca se les vio en ningún acto a favor de las víctimas en los tiempos difíciles. Les vote quien les vote, allá cada cual con su conciencia, su queja sobra.

Y sentencia de manera contundente:
Como les gusta apelar a sus abuelos heroicos, mencionaré otro más cercano. Hace días murió nonagenario Vidal de Nicolás, primer presidente del Foro de Ermua. Fue un republicano exiliado en Francia, estuvo allí en un campo de concentración, volvió a España y se afilió al PCE, se pasó dos años en la cárcel, fue poeta social del grupo de Blas de Otero y Gabriel Aresti... Esa es la izquierda de verdad, la que se enfrentó al terrorismo y apoyó a las víctimas. ¿Ven? De Vidal nadie podrá decir que se portó como un rufián.
 


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