AGLI Recortes de Prensa   Viernes 11  Noviembre  2016

Gobierno en minoría y objetivo de déficit
Manuel Alejandro Hidalgo  vozpopuli.com 11 Noviembre 2016

De nuevo España se somete a examen por sus cuentas públicas. Nuestros compromisos exteriores han obligado a nuestro país a tener que justificar no sólo el gasto público sino además su recurrente déficit. Por medio, ha tenido que explicar sus decisiones sobre rebajas impositivas cuando era más que evidente que la política fiscal aplicada no debería ir por ese camino. Por este motivo, nuestra reputación, todo hay que decirlo, no pasa por su mejor momento. De hecho, la reciente visita de De Guindos a Bruselas ha tenido en parte por objeto evitar la congelación de los fondos europeos con los que la Comisión nos amenazaba si no tomamos cartas definitivas en este asunto tan espinoso.

En este año de 2016, el objetivo de déficit parece que finalmente se alcanzará, en gran parte ayudado por el excelente comportamiento de la economía española. Sin embargo, para el año que entra, 2017, será necesario un nuevo ajuste de al menos unos 7.000 millones de euros, que finalmente y dependiendo de cuánto sea el crecimiento de nuestra economía para dicho año, podría ascender a los 8.000 millones de euros. Entre 0,7 y 0,8 puntos porcentuales de PIB.

Uno debería pensar que la existencia de un nuevo gobierno después de diez meses de interinidad nos permitirá alcanzar los objetivos marcados siempre que se arremanguen y se pongan manos a la obra. La gran duda, por lo tanto, es conocer cómo se concretarán tales recortes, si serán vía ingresos, como parece que así será en gran parte, en menores gastos o en ambos.

Sin embargo, es mucho suponer que una vez alcanzada la supuesta estabilidad política, la misma estabilización presupuestaria sea factible o posible. Tengo ciertas dudas de que así sea, pues existen vientos de frente que la harán muy trabajada. Y es que al mismo tiempo que acudíamos al examen de Bruselas, la agencia de calificación Moody’s advertía a España que su nueva situación política, con un gobierno en minoría, no es el mejor de los escenarios para cumplir con lo exigido. Según esta agencia, la confianza sobre que el objetivo se alcance es, sencillamente, muy baja.

Si en los últimos dos años fue la incapacidad del gobierno, o simplemente sus preferencias reveladas, lo que impidió unos mayores ajustes en el déficit presupuestario -no se olviden del siempre recurrente ciclo político para explicar este hecho- en lo que sigue, esta incapacidad puede venir motivada por razones muy diferentes. Un nuevo gobierno para los próximos cuatro años que disfrutara de mayoría absoluta en el Parlamento facilitaría la toma de decisiones que de forma indudable asegurasen tal objetivo. En cierto modo esto no ha sido verdad en los últimos dos años. Sin embargo, insisto, debemos reconocer la “necesidad” perentoria de los distintos gobiernos y administraciones adyacentes, ya sean bajo el gobierno del Partido Popular o ya sea bajo el gobierno de otro partidos, de aflojar el nudo sobre la garganta de los presupuestos. La razón última era alcanzar superiores niveles de felicidad de un electorado con varias citas electorales en muy pocos meses. Sin embargo, un nuevo gobierno central con mayoría durante otros cuatro años sí hubiera reanudado una política de consolidación como hiciera antaño, y que sólo se frenó en cuanto se divisaron en el horizonte los diversos compromisos electorales. Más si cabe que es este, y no el nefasto 2011, el año en el cuál los ajustes pueden ser mucho menos dolorosos, especialmente si son tomados con racionalidad y sentido común. Sin embargo, un gobierno como el actual, que debe basar su política en acuerdos y negociaciones, paradójicamente puede llevarnos por una senda peligrosa de aplazamiento de las obligaciones reconocidas.

Existe una sólida evidencia de que una mayor fractura política tanto en los parlamentos como el los gobiernos implica una ralentización o una postergación en la toma de decisiones que conlleven al ajuste de las cuentas públicas. Al parecer, esta evidencia es bastante robusta a través de numerosos trabajos que han estudiado el efecto que sobre la estabilización presupuestaria tiene la solidez de los gobiernos. Una posible explicación es que si el gobierno está muy fraccionado o es débil y necesita del apoyo de otros partidos, los incentivos serán favorecer o beneficiar a dichos apoyos. Esto, en una estructura administrativa como es la española, puede llevar a la permisividad con el gasto no solo de la propia administración central sino con el resto de las administraciones territoriales. Por otro lado, la toma de decisiones que pueden suponer costes a corto plazo para la sociedad, como pueden ser los famosos ajustes presupuestarios, no serán apoyados por los partidos de la oposición. En ambos casos, las consecuencias serán las de postergar la toma de decisiones que puedan ser absolutamente necesarias.

Así, Nouriel Roubini y Jeffry D. Sachs ya encontraron en los años 80 que los gobiernos minoritarios suelen coincidir con periodos de mayores déficit. Kevin Grier, Shu Lin y Haichun Ye observaron que no solo se consiguen mayores déficits, sino que además son gobiernos lentos en tanto en cuanto a la toma de decisiones para atajarlos. Además, esta literatura también ha demostrado que tales aplazamientos en las políticas a aplicar suelen tener consecuencias más acusadas cuando las economías se encuentran en especial dificultad económica. Así, cuanto mayor es el coste percibido para el ciudadano, menos apoyos del resto de partidos encontrará un gobierno en minoría, y más tardarán en llevarse a cabo las medidas necesarias de ajustes presupuestario.

En este caso, los costes a largo plazo pueden ser importantes. Si bien las medidas de austeridad pueden generar costes muy duros en el corto plazo, siendo necesario a veces reconsiderar la toma de las mismas y los períodos en los que se llevan a cabo. No llevar a cabo reformas que estabilicen el presupuesto, especialmente en economías como la española huérfana de política monetaria, puede implicar severos costes en el largo plazo. Todos recordamos el famoso trabajo de Rogoff y Reinhart sobre el efecto en el crecimiento económico a largo plazo de los déficit prolongados y del crecimiento de la deuda.

Es más, y me atrevo a plantear una predicción. La necesidad de estos ajustes, en parte por la imposición desde el exterior, puede comprometer seriamente la estabilidad del mismo Gobierno. Un ejecutivo acuciado por entes externos a llevar a cabo medidas de ajuste necesita de claros y abnegados socios para pasear por su peculiar Calle de la Amargura. Si no dispone de ellos, lo que mucho me temo, podremos asistir antes de lo que pensamos a unas nuevas convocatorias electorales. Es más, cuanto mayor sea la probabilidad de estas, menor apoyo encontrará.

Una recalcitrante realidad
Vicente Baquero gaceta.es 11 Noviembre 2016

La pregunta más obvia en estos momentos debería ser , tras el resultado de las elecciones norteamericanas, en qué medida los gobernantes de Occidente, que se definen como “demócratas”, es decir representantes de la opinión mayoritaria del pueblo, deben gobernar conforme el sentir de las sociedades sobre las que ejercen el poder, o bien desde su posición de privilegio, utilizando todos los medios económicos y mediáticos de que disponen, intentar modificar sustancialmente los esquemas culturales de valores y principios de esa sociedad, en el sentido que dicten las ideologías de moda en cada momento determinado o según los intereses de unos colectivos específicos determinados.

A nadie que no esté sumergido en el universo del pensamiento único, donde durante muchos años se ha estado intentando orientar y dirigir a estas sociedades, mediante la educación, los medios de comunicación, así como a través de los procesos de selección ideológica para los cargos y responsabilidades públicas, le pueden sorprender tales resultados.

Una persona que conserve un ápice de pensamiento no contaminado, libre, crítico, tradicional e independiente, puede entender perfectamente este hecho, otra cosa es que no se atreva a expresarlo, dado el impenetrable cerrojo ideológico que existe en prácticamente todos los medios de opinión.

Este fenómeno no es solo observable en estas elecciones, ya que ha sido un caso descaradamente escandaloso, en cuanto a tergiversación e intento de manipulación de la opinión pública en un sentido partidista, sino en otras varías importantes consultas populares que se han producido estos últimos años.

La primera inmersión en la realidad que debería haber encendido el semáforo en rojo respecto al giro que estaba tomando la política de la Unión Europea, fue el rechazo a la llamada “constitución europea” que tenía poco de europea y mucho de ideología, por dos naciones de la más arraigada tradición cultural occidental tan poco discutibles como Holanda y Francia, que obligó a abandonar dicho proyecto carente de realismo.

La siguiente “sorpresa” (no para muchos ciudadanos desde luego) en orden de importancia, fue el famoso “Brexit” británico, un nuevo toque de atención que debería servir para replantearse seriamente el modelo escogido de proyecto europeo común, sobre todo, cuando en sentido contrario, hacía tan solo un año esos mismo habitantes dijeron “Sí” a mantener el Reino Unido, lo cual es un claro indicio de que en el anterior tema había errores estructurales de planteamiento.

Una vez más vemos a un “establishment volcado en un sentido y que sale corneado por querer llevar las cuestiones conforme a un programa ideológico no compartido por los sujetos pasivos de esas decisiones. No entro en si son buenas o males razones, o si se han tomada con buenas intenciones, lo que es evidente es que tal como fueron planteadas las cosas, por unos y por otros, fue un tremendo error. Una equivocación evitable si se le hubiera dado la debida consideración a una serie de factores, factores que ha determinado la historia de esta Europa, que habría que considerar con la debida profundidad y prioridad, sin dejarse llevar por un optimismo funcionarial que prefiere ignorar aquellos puntos que no coinciden con su visión del programa, y que rechazan como juguetes inservibles como cosas del pasado. ¡Señores el pasado “existe”!

Escuchaba hace poco a un ministro afirmar con rotundidad que conforme a un tratado firmado hace unos pocos años en Budapest con Rusia, aprovechando la debilidad del antiguo imperio soviético, esta no tenía derecho a reclamar Crimea, y daba al susodicho tratado el valor de un “hecho”, y que por tanto no tenían los rusos derecho a considerar dicho territorio parte de su nación… Evidentemente, en su prurito legalista, se olvida de la historia, que geopolítica y demográficamente va bastante más allá de papeles firmados)

El siguiente traspiés del “pensamiento único” ha sido el referéndum llamado de “Paz” en Colombia, que más que paz hubiera sido la rendición de un estado a la presión de las bandas narcotraficantes y terroristas, apoyadas descaradamente por potencias extranjeras y sorprendentemente por muchos medios de comunicación teóricamente liberales, intereses inconfesables, y catedrales de la progresía occidental, dispuestas a desestabilizar a todo un continente, abriendo la puerta a una “feudalización” criminal en América. (México podría ser el siguiente país a colonizar por los cárteles) : la constitución del primer estado pirata y delincuente, al lado de una vieja nación destrozada por la impunidad de sus mandatarios.

En el día a día, en todo Occidente, vemos múltiples ejemplos de esta cruzada para transformar a la sociedad en un sentido que de momento parece ser que una buena parte de la misma se resiste a aceptar incondicionalmente, a pesar de la presión política, social y mediática. La colonización de la docencia por parte del pensamiento único, provoca que una gran parte de las nuevas generaciones tengan una visión sesgada de la realidad, y se vean desbordados cuando las cosas no salen como le han indicado que era lo políticamente correcto, “lo que ha de suceder”. No se ha cultivado en la educación el pensamiento crítico, por más que nos lo digan, en tiempos de Franco, el pensamiento crítico lógicamente como reacción a esa situación, estaba mucho más despierto, ahora hay como un pensamiento unidireccional, una ideología socialdemócrata, progre, políticamente correcta, por todos los canales, como si no hubiera otras formas de interpretar la realidad.

Quien critica esta uniformidad es anatemizado y excluido, causa asombro en casi todos los círculos de opinión, no hay más que constatar como el afirmar ideas divergentes o pensamientos distintos provocan el rechazo, el desprecio, como si fueran unos ignorantes, que no se rinden ante la “superioridad moral” e intelectual de ese pensamiento único: es una nueva y poderosa dictadura… ¡Anatema los que no se convierten a ese criterio único! Como una nueva religión.

Quienes han sido educados en ese pensamiento son totalmente inconscientes de su falta de perspectiva, por eso cuando surgen resultados, como las elecciones americanas, el Brexit, la constitución europea, la paz en Colombia y tantas otras cuestiones, que implican pensar con criterio independiente, se sorprenden ¿Cómo es que hay personas que no quieren participar de este festival “buenista” a nivel mundial se preguntan asombrados? Porque esa es la idea que les han inculcado. Estamos ante una ciudadanía ingenua al servicio de los arcanos resortes del poder.

Trump, entre el desconcierto y la esperanza
José Luis González Quirós  vozpopuli.com 11 Noviembre 2016

Quienes creen estar en posesión de la verdad, siempre piensan que las alternativas son perversas, pero la democracia existe para que las opciones diferentes puedan ejercer su influencia, tener su oportunidad, y eso debiera servir para que dejemos de dar por ciertas algunas de las cosas que con más insistencia se repiten como si fueran un retrato neutro de lo obvio. Existe una sabiduría de la muchedumbre que, en ocasiones, tiene el saludable efecto de desnudar al rey, de poner en ridículo a los pretenciosos.

El triunfo de Trump es el tercer gran bofetón que recibe la mayoría bienpensante que gobierna con soltura este mundo, aunque, no estará de más recordarlo, sin demasiado éxito. El Brexit, el no colombiano a la paz con gorilas en el Parlamento, y el triunfo incontestable de un outsider contra todos y contra todo pronóstico, han puesto patas arriba las verdades convencionales acerca del caso, y eso quiere decir algo que tal vez todavía no entendamos del todo bien, por muchas veces que repitamos fórmulas de apaño, como populismo, globalización, y otros mantras semejantes.

El porvenir de la política
Cada cierto tiempo aparecen por los cuatro puntos cardinales una especie de profetas que anuncian el fin de la política, el paraíso en la tierra. Marx fue, acaso, el primero, al pretender que el mundo se encaminaba de manera inevitable y moralmente valiosa hacia una sociedad en la que no existiese dominación del hombre por el hombre. Otros han visto llegar el crepúsculo de las ideologías, el final de la historia, la era de las máquinas que decidirán, se supone que mejor, por nosotros. Se trata de ensoñaciones, casi siempre piadosas, porque las realidades sociales han seguido su marcha imperturbable a través de conflictos que no tienen solución científica, que necesitan política, una mezcla de paciencia y mano izquierda con ciertas dosis de adormidera utópica.

Desde el final de la segunda guerra mundial, especialmente en Europa, pero, cada vez más, también en Estados Unidos, se ha venido instalando un determinado tipo de actitud común entre los agentes políticos, lo que se suele conocer como el consenso socialdemócrata, que ha producido una enorme separación entre las iniciativas típicas de los grupos políticos, por la izquierda y por la derecha, y la situación real de las economías y el empleo, de las vidas del común, entre otras cosas, porque los dirigentes políticos han pactado con poderosas minorías económicas buena parte de sus estrategias, sin que sus supuestas soluciones hayan significado gran cosa para los ciudadanos de a píe. El extendidísimo desafecto hacia los partidos tradicionales, del que tal vez veamos otro nuevo ejemplo muy pronto en Italia, se basa en un análisis muy elemental, pero muy efectivo, puesto que las soluciones no llegan: la convicción de que los políticos mienten más que hablan.

Trump ha triunfado, en buena medida, porque ha conseguido transmitir la idea de que hablaba desde fuera de la política, de forma que no ha conseguido solo el apoyo de quienes encontraban atractivas sus propuestas, sino el de quienes estaban hartos de todas las demás. La política de los no políticos puede tener riesgos enormes, pero su atractivo reside en que los políticos de oficio vienen prefiriendo su propia continuidad al reconocimiento de verdades poco agradables que puedan poner en riesgo su hegemonía, y eso tiene un límite, aunque en algunas partes parece que tarda en llegar.

El miedo español y la esperanza americana
Los españoles llevamos tiempo padeciendo una política que se presenta como la única, y eso no se debe solo a deficiencias de nuestros líderes, sino al hecho de que formamos parte de una Unión Europea, apoteosis de una política que confunde medios y fines, y cree poder prescindir de dar explicaciones de fondo a los electores. El déficit democrático de la UE no reside únicamente en que sus instituciones no dependan directamente de los ciudadanos, sino en que se comporta como un club ilustrado en el que se supone que lo que dicen los sabios no puede ser discutido por nadie.

Aunque las políticas que se propugnan puedan ser defendibles, pierden todo atractivo cuando sus alternativas se demonizan como el retrato del desastre y el caos, la ruptura de la UE, la salida del euro, y, en el caso español, con la amenaza de una extrema izquierda aventada y chulesca. El miedo pasa a ser entonces el fundamento principal del voto, y se apuesta, de forma muy nuestra, por el conformismo y el “que me quede como estoy”. Este es el miedo que no han tenido los electores norteamericanos, no se han visto obligados a elegir entre lo que les parece que no funciona y el mal absoluto, porque están acostumbrados a la democracia, a quitarse de en medio lo que no les gusta, por mucho que el mainstream media e incontables gurús les repitan que, aunque les parezca que les duele, el zapato, en realidad, no les aprieta y les queda a las mil maravillas. Trump ha acertado a representar esa alternativa que tantos deseaban y que siempre parece preferible a seguir como se está en un electorado que no tiene miedo, que sabe que las alternativas son buenas y que no siempre se ha de apostar por lo que hay, porque cabe la esperanza.

La energía de un país todavía joven
El sistema americano se encargará ahora de diluir los excesos de una campaña más impropia de lo habitual. La mayoría republicana, por ejemplo, matizará el proteccionismo electoral del presidente, pero lo decisivo ha sido la voluntad de cambiar y eso se acaba notando, lo notaremos todos. Atreverse, experimentar, probar nuevas fórmulas está en la tradición del sueño americano que no encaja en el credo liberal y suavemente de izquierda de los Obama y los Clinton. Esa vieja cultura política, opuesta a más Estado, a subidas de impuestos, tiene suficiente espacio en el continente, y cree que se puede seguir siendo el gendarme del mundo, pero no al precio de llenar el país de delincuentes y morir absurdamente en guerras muy lejanas.

Una lectura española
A diferencia de Estados Unidos, somos un país viejo, más cercano a Sancho que a Quijote, sumiso y escaldado de mil aventuras con poco provecho. Al menos desde Franco, se nos ha gobernado con facilidad, más con el palo del miedo que con la zanahoria de la aventura. Padecemos unas administraciones abrumadoras e ineficientes, y soportamos una política monótona y uniforme, pero gritona y que deifica al gobierno.

No tenemos ningún Trump a la vista, porque nuestros partidos se encargarían de impedirlo con absoluta celeridad y eficacia, ya que disfrutan de un sistema de bloqueo a la iniciativa y a la renovación digno de estudio, todo se hace desde arriba y sin miramiento alguno a lo que le respetable pudiere desear. Nos ha surgido una alternativa que es más de lo mismo, con Errejones que investigan en Málaga, viviendo en Madrid y sin dar palo al agua, y Espinares que obtienen el piso que todo joven quisiera por un procedimiento indescriptiblemente arbitrario, imaginado por nuestros Bárcenas y Pepiños, para destinar un porcentaje de esos pisos que pagamos entre todos al disfrute de los elegidos, o sea que nada que esperar por ese lado.

Somos mayoría los que no estamos en circuitos de privilegio, los que sufrimos la tutela engorrosa de unas administraciones kafkianas, los que pagamos cada vez más para obtener menos, los que no esperamos nada de una política que parece hecha a nuestra contra: alguna vez daremos la campanada, cada vez queda menos.

Trump: No es nada personal… son negocios
La Verdad Ofende latribunadelpaisvasco.com 11 Noviembre 2016

Contra todo pronóstico, contra toda la prensa oficial, contra el poderoso establishment americano y contra absolutamente todas las encuestas, el recelo de gobiernos aliados y los menos aliados (vean qué naciones financiaron a Hillary), Trump ha ganado la presidencia de los Estados Unidos de América con un regalo extra: el ataque de bilis progre que ya asalta las calles disfrazada de libertad de expresión.

Sí, a nadie le gusta su tosco estilo Berluscónico, su bronca jactancia, su manifiesta prepotencia y horteras mansiones, aunque es bien cierto que con su mujer cambiamos de opinión; ella nos gusta más, así como la fortuna que ganó el solito y de la nada. Si se detienen un poco a pensar, su “marichulo" estilo recuerda algo -salvo por su aseado aspecto, el bellezón de su mujer e hija, y su ropa bien cortada- a nuestra nueva y petulante cohorte de "machos alfas ibéricos" (Pablo Iglesias, Echenique, Rita, etc..), latigadores de periodistas, lamedores de mingas, incendiarias de iglesias con gusto por las bolas chinas y no sé cuántas barbaridades más, sin olvidar el espantapájaros de Colau que se “coló” en Barcelona, donde ya ruedan películas porno en plena calle y ante la mirada de los niños. Es la cínica progresía que en aras de la libertad exige respeto a sus más atrevidos disparates o asaltos a la legalidad, pero si te quejas o se te ocurre molar más… ¡Fascista!! Populismo del peor, obsceno.. y rojo.

La tiránica coacción de lo “políticamente correcto” toca a su fin y Trump es el puntal. Nóbeles de la paz que no cierran Guantánamos, crean el caos con primaveras árabes, disparan la deuda pública, apoyan industrias que comercian con fetos humanos (miles de millones) o permiten que en la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU renueve mandato Arabia Saudi, mientras en aras de la multiculturalidad promueven que Europa asimile 50 millones de musulmanes que ni se integran ni se quieren integrar, tocan a su fin.

Europa se enfrenta al colapso, dirigida por una burocracia dilapidadora, corrupta, cobarde y corto-pactista, responsables de una deuda pública impagable. El precio lo pagamos los europeos con impuestos, falta de libertad, pobreza, inseguridad, dispersión cultural y destrucción de nuestras raíces y pasado en común ante la imposición "chupi-guay" de culturas ajenas.

La reacción ante tanta irresponsabilidad promovida por políticos con el complejo de Alicia son los populismos. Trump es un ejemplo clarísimo, en una nación donde los complejos que aquí nos atenazan apenas existen… Aun.

Frente al populismo “progre” de corte socialdemócrata malcriado con el eterno chapoteo de subvenciones gratuitas, Trump ejemplifica el sueño americano de verdadero progreso, esfuerzo personal en libertad y éxito que a todo ser humano ilusiona. Se financió la campaña solo, su capacidad de trasmitir seguridad y falta de complejos gusta en quienes saben qué es ganarse un jornal y no que te regalen un PER; las clases obreras y medias, sin distinciones raciales, hartas de pagar impuestos para comprar productos chinos (o de Apple) fabricados en China.

Pero Trump no es ningún loco sino un hombre de negocios que busca y quiere el éxito. Ya dirige la empresa más importante de su vida, la americana, y a fe mía que lo hará bien. Sabe negociar y llegado el caso sabrá también aparcar sus populistas y proteccionistas bravatas económicas patrioteras, el “dólar es el dólar", ya lo verán. ¿El muro en la frontera con México, me pregunta? Ya existe, tiene miles de kilómetros y lo construyó Bill Clinton. Como lo leen.

Los americanos que ambicionan poder trabajar y lograr con su esfuerzo el éxito, son todos Trump; yo también quiero ser Trump. Su mujer (45 años) es inmigrante “pero integrada” y un cañón; sus empresas son un éxito y su discurso político una hábil y populista adaptación comercial de cómo lograr el poder y reírse de la demoscopia.

Movió conciencias con frases populares, nada que no hiciese Hillary, o nuestros envidiosos espantapájaros comunistas de Podemos Venezuela, delegación España. Pero frente a éstos que se habían repartido los ministerios y se negaron a negociar, Trump es un hombre duro, pero pragmático, y sabe negociar.

Créanme, Trump será bueno para los americanos, para sus votantes y sus paisanos. Pero yerran si creyeron que ha venido a resolver los problemas y falta de responsabilidad de Europa. El siglo XX, las guerras mundiales, la política de bloques, pagar la defensa europea y mantener el gasto de la guerra fría son parte de un pasado, aun presente, que Trump también ha venido a finiquitar. Empieza una nueva partida que Trump parece sabrá jugar con mano maestra - como las elecciones - y viene a recordarnos también que la seguridad europea toca que nos la paguemos ya. No es nada personal… son negocios.

“Uno de los más grandes errores es juzgar a los políticos por sus frases en vez de por sus resultados” (M. Friedman)

Trump y el fracaso de la élites
Roger Senserrich  vozpopuli.com 11 Noviembre 2016

Este es un artículo difícil de escribir. El sistema político americano, clave de bóveda de las democracias occidentales, el país que ha sido el centro del sistema internacional desde 1945, ha sido arrollado por la victoria de un hombre al que nadie, hace dos años, creía capaz de ganar unas elecciones.

Donald Trump es un hombre que entró en la campaña electoral lanzando insultos racistas y prometiendo deportar a 11 millones de personas. Es alguien que ha amenazado con meter en la cárcel a su oponente, prohibir la entrada a Estados Unidos a las personas según su religión, alabado y profesado admiración por dictadores, insultado todo lo insultable y demostrado, una y otra vez, tener un temperamento petulante, narcisista y vengativo. Es alguien que ha sido repetidamente acusado de fraude, discriminación, abusos sexuales y evasión fiscal. Su mensaje es incoherente, ruin y zafio. Trump ha mentido constantemente, sin descanso, toda la campaña. Sus planes económicos son entre ridículos e inexistentes. Es alguien que desprecia a los expertos, la evidencia empírica y que tiene un total desprecio por las instituciones. Su retórica es autoritaria, antielitista, descarnada. Es un tipo que no se prepara nada, que perdió los tres debates por goleada, al que su equipo de campaña le ha tenido que quitar el móvil para que no dijera tonterías en Twitter.

Y ha ganado las elecciones igual.
Los sondeos, casi sin excepción, han fallado espectacularmente; los expertos, también. Casi sin excepción, se han equivocado por completo. Esta tarde (en EEUU), antes de que empezara el recuento, yo estaba escribiendo un borrador para este mismo diario sobre Hillary Clinton, "primera mujer en alcanzar la presidencia de Estados Unidos". Decir que ha sido una sorpresa mayúscula es poco. Las élites americanas, desde la izquierda hasta el centro derecha, han sido arrolladas por un tipo al que despreciaban abiertamente. Un bufón amateur, inútil y grosero, que será, a partir de enero, el hombre más poderoso de la tierra.

¿Qué ha pasado? La verdad, es muy temprano para decirlo. Debo confesar que estoy aturdido por los acontecimientos; el motivo por el que adoro Estados Unidos, mi país de adopción, es por su vocación de ser un país basado en valores e ideas, no en cultura o nación. Uno es americano porque respeta y defiende la constitución y los valores de una sociedad abierta, libre e integradora. Estos ideales, estos valores, es lo que han permitido que pueda vivir aquí, y participar en la sociedad del país más rico y poderoso de la tierra. Donald Trump ha hecho una campaña basada en repudiar estos ideales: nacionalista, anticosmopólita, aliberal.

Toda una idea de Estados Unidos se desmorona.
Los motivos no son económicos. Los votantes de Trump ganan más dinero que la media. El comercio internacional, el gran mensaje económico de Trump, ha destruido puestos de trabajo en industria y minería, pero estos son un porcentaje muy pequeño de una economía cada vez más basada en servicios. Este mensaje ha sido importante, pero no por sí mismo. Las críticas a la globalización eran, en el fondo, una forma más de hablar sobre el miedo a los efectos de esa sociedad abierta americana.

La sociedad abierta, el contrato social liberal en el centro de Estados Unidos, tiene una tensión implícita entre sus propios valores de respeto y tolerancia y la capacidad del grupo cultural dominante de absorber cambios. Esta cultura dominante, en Estados Unidos, son las clases medias suburbanas y rurales. Son cristianos, amigables y trabajadores, valoran la familia, las buenas costumbres y la tarta de manzana. Están viendo el país cambiar rápidamente, con una intensidad y ferocidad sólo comparable a la era de las grandes migraciones a principios del siglo XX. Las ciudades americanas, largo tiempo durmientes, se han convertido en centros vitales, vibrantes e innovadores, cada vez más diversos, tolerantes, creativos y abiertos al mundo. Son el motor del cambio de un país que se ha recuperado de la crisis financiera con energía, con esa actividad frenética y ganas de comerse el mundo que uno sólo ve en Estados Unidos, el país del eterno optimismo. Es el nuevo mundo, la aldea global, de derechos civiles, cultura mestiza, costumbres cambiantes.

Esto es lo que la coalición de votantes de Trump ha rechazado. No es racismo; los sondeos a pie de urna señalan que un porcentaje pequeño pero no irrelevante de votantes de Obama ha apoyado a Trump. Es un voto anti-urbano, anti-establishment, contra unas élites convencidas que lo único que merece atención en este mundo sucede en Boston, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Austin o Seattle, donde el resto del país sólo importa como incubadoras de ciudades de moda (“Denver está haciendo cosas interesantes”) y lugares donde ir de acampada. No es la globalización entendida como comercio, ganadores y perdedores. Es la globalización entendida como disrupción, cambio de costumbres, nuevas ideas, nuevos valores y gente del otro lado del mundo que viene a vivir al lado de tu casa, te guste la idea o no. El mundo ha cambiado. Ellos no quieren que ese cambio haga que sus valores, ideas y costumbres dejen de ser vistos como los cimientos del país en el que viven.

Hace algo más de un siglo, en los albores de la democracia representativa, una de las divisiones partidistas fue la división entre campo y ciudad. Durante la primera globalización, este cambio acabó pasando a segundo plano, cuando la rápida despoblación del campo dio paso a las divisiones de clase y el familiar eje izquierda-derecha. En estas elecciones los hombres blancos sin estudios superiores ha sido la base principal de Trump. Son los que no se creen esto de la economía del conocimiento ni el mundo de intelectuales, esnobs, tecnófilos, abogados y periodistas que les miran por encima del hombro y desprecian su pequeña aldea como un lugar anclado en el pasado, estancado y aburrido donde nunca sucede nada.

Los demócratas, con Clinton a la cabeza, creyeron que el futuro era suyo. Estados Unidos era cada vez más una sociedad urbana, diversa, multicultural y tolerante, con minorías étnicas viviendo y compartiendo los valores del país. La demografía estaba de su lado. Apostaron por abrazar la cultura del nuevo mundo, y los universitarios blancos, los habitantes de estas ciudades les siguieron. Su problema es que Trump entendió instintivamente esta guerra cultural, y entendió que los blancos del resto del país podían reaccionar a ella. La menguante mayoría blanca votó como una minoría cultural, en bloque, y le dio la victoria.

Dos comentarios finales. Primero, es difícil recalcar suficientemente la enorme involución en políticas sociales, derechos civiles, política medioambiental o políticas públicas que la victoria de Trump va a traer consigo. Los republicanos controlan ambas cámaras en el congreso y la presidencia. El legado de Obama, extenso, admirable en muchos aspectos, será en gran parte destruido.

Segundo, hay motivos para creer que los cambios sociales y culturales de Estados Unidos durante los últimos años no van a frenarse. El futuro realmente es global, y la vitalidad, crecimiento y riqueza del país viene cada vez más de la vitalidad de las ciudades. La administración Trump quizás vaya a intentar implementar políticas públicas y medidas para cambiar esta tendencia, pero la tecnología, la economía americana van en esa dirección. La coalición cosmopolita de los demócratas quizás no está ahí aún, o quizás Clinton no era la candidata adecuada para movilizarla como hizo Obama. Pero el mundo se mueve en esa dirección; los demócratas deben ser capaces de abrir la puerta al futuro sin dejar a esos votantes atrás.

La gran ironía, en todo caso, será el voto popular. A estas horas de la noche, Trump ha ganado el colegio electoral, pero seguramente sacará menos votos en total que Clinton. Otra vez.

El hijo de Obama
Emilio Campmany Libertad Digital 11 Noviembre 2016

Cuando los periódicos europeos logren superar el estado de estupefacción en el que los resultados les han sumido, les explicarán por qué ha ganado Trump. Les dirán que Clinton era una mala candidata, que el escándalo de los emails y la carta del director del FBI le han hecho mucho daño; que los cubanos de Florida no se han decantado en suficiente número por ella debido a su enfado por haber Obama restablecido relaciones diplomáticas con el régimen de los hermanos Castro; que los obreros blancos, que votaban demócrata, se han pasado a Trump irritados por la pérdida de capacidad adquisitiva; que algunos de los que han votado a Trump a pesar de aborrecerlo lo han hecho para evitar que fuera Clinton quien eligiera al nuevo magistrado del Tribunal Supremo. Y todas son verdad.

Pero también les dirán otras que son mentira. Les dirán que en Estados Unidos todavía hay muchos blancos que son racistas, misóginos, homófobos y antiinmigración. Y es mentira porque esas taras afectan igualmente a las minorías, que a veces no quieren que los ilegales les disputen sus empleos, o que maltratan a sus mujeres o desdeñan a los homosexuales tanto como puedan hacerlo los blancos. También les dirán que el pésimo sistema educativo norteamericano da lugar a que los menos ilustrados voten a Trump. Y es mentira porque los votantes con estudios universitarios han preferido al republicano. Les dirán que Trump se ha beneficiado de su tirón en televisión cuando lo que le ha dado la victoria es su oposición al establishment, que no al sistema, del que Clinton es una representante quintaesenciada.

También se quejarán los editoriales de una nueva victoria del populismo, olvidando que es un arma a la que recurren todos. Lo harán sin preguntarse si no hay populismo en este mundo de corrección política donde un programa dirigido al crecimiento en vez de al gasto es intolerablemente ultraliberal o neoconservador; donde cualquier política dirigida a proteger a la familia es tachada de reaccionaria o ultracatólica; o en el que otra dirigida a premiar el esfuerzo o el mérito es inaceptable porque promociona las desigualdades sociales. No sólo Trump es populista.

Y, sobre todo, les ocultarán que la victoria de Trump es hija del fracaso de Obama. Es el actual presidente quien ha conducido a su país a este estado de frustración y desazón, que ha empujado al electorado a votar por una opción tan arriesgada como la de Trump. Obama ha convertido una economía liberal y dinámica en otra esclerótica y socializada. Obama ha cargado el descomunal presupuesto norteamericano con una deuda todavía más grande, lastrando el potencial crecimiento económico de los próximos años. Obama incumplió su promesa de cerrar Guantánamo. Obama ha sido blando y cobarde con los enemigos de los Estados Unidos, algo que deberíamos intentar comprender puede irritar a los norteamericanos. Obama ha vuelto a un aislacionismo que el país no conocía desde antes de la Segunda Guerra Mundial, renunciando a ser la guía del mundo libre. Y Clinton se ha presentado como la heredera de Obama. Lo definitivo de la victoria de Trump es que el responsable de ella es Barack Obama.

Europa ante el espejo
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 11 Noviembre 2016

Mientras la progrez periodística española sigue haciendo el ridículo en América y abroncando a los votantes republicanos en vivo y en directo, pese a que Trump no ha dicho que "azotaría hasta sangrar" a periodistas incómodas, ni ha asaltado centros de culto amenazando de muerte a curas y feligreses, ni ha respaldado a terroristas, ni ha robado pisos de protección oficial a los que los necesitan, ni ha estafado a Hacienda y a la Universidad, como la Banda de la Tuerka que adoran estos peritos en democracia, ayer la web del presidente electo anunció un amplísimo paquete de medidas de Gobierno de las que, como Washington no es Caracas, quedará sólo una parte, la que logre la aprobación de Congreso y Senado y refrende el Supremo.

Hay de todo en ellas, bueno y malo, legal e ilegal: una dosis notable de liberalismo fiscal que copia el de Stockman en el primer mandato de Reagan y el típico estatalismo keynesiano que quiere estimular la demanda invirtiendo en grandes infraestructuras (deterioradas, cierto, en los USA), algo que hicieron dictatorialmente Stalin, Mussolini, Hitler, Primo de Rivera o Franco; y democráticamente, con éxito, Roosevelt, Adenauer, De Gaulle o Aznar. Hay cosas interesantes en materia educativa y familiar y otras, laborales y migratorias, tan anticonstitucionales que, si no se reforman en el Congreso y el Senado, las tumbará el Supremo. Trump puede caer derrotado o negociarlas. Si quiere durar, tendrá que negociar.

Lo único claro, aparte de que grandes obras públicas con un 4,5% de paro necesitarán más inmigrantes, es que, en política exterior, USA se alejará de la UE, que tendrá que crear su ejército o subarrendarlo a Rusia. Ha sido repugnante ver a Merkel -o sea, Alemania- y Hollande -o sea, Francia-, que deben su libertad y prosperidad a los USA, ponerse moralistas con Trump. ¿En nombre del III Reich, de Pétain o de Gazprom? No habrá más "primaveras" yihadistas, pero si América opta por el azogue, Europa se queda sola ante el espejo. El antiamericanismo que politicastros y periodistastros exhiben desde el 11-S quedará satisfecho con Trump, pero la satisfacción saldrá cara. ¿"Yankees go home", "Osama, mátanos"? Pues se ha acabado el ir de farol. Toda Europa, incluida Gran Brexitania, deberá pagar su seguridad militar. O islamizarse. O putinizarse.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Elección telemática del tam tam.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 11 Noviembre 2016

Que PODEMOS es un partido extremista radical de izquierdas nadie lo puede ya poner en duda tras la victoria del candidato oficial “pablista”, el descarado especulador precoz, Ramón Espinar Jr. Y este es el partido al que las encuestas del CIS concede nada menos que el segundo puesto en intención de voto por delante del PSOE. ¿Significa eso que una parte de la sociedad española también ha decidido radicalizarse y dejarse llevar por la demagogia y los mensajes populistas? Al parecer la respuesta es obvia. ¿Y a dónde nos puede conducir esto? Desde luego que a nada bueno si el PSOE no recupera el sentido común, perdido tras años de coquetear con posicionamientos radicales y frentistas con el PP, tras las desgraciadas legislaturas de Zapatero y la oposición visceral de Pedro Sánchez.

No deja de ser curioso el que los resultados de las elecciones de PODEMOS en Madrid, aun siendo telemáticas, esto es, mediante escrutinio vía internet en una página web, se hayan hecho públicos nada menos que dos días después de haberse cerrado la votación. Un sistema informatizado que como tal es muy susceptible de ser manipulado por aquellos que lo controlan. Y es que esa tardanza en hacerlo público y sabiendo lo mucho que había en juego, echa un manto de suspicacia y de dudas sobre la pulcritud del proceso y del recuento. Aunque conociendo qué tipo de tropa milita en esa formación, el resultado haya sido bastante creíble. Desde luego, la alternativa de la candidatura formada por Rita Maestre y Tania Sánchez, no era especialmente ejemplarizante.

Los militantes madrileños tenían que optar entre la lealtad al líder aceptando a su candidato Espinar, el joven emprendedor dependiente y bien arropado por la familia, u optar por la asalta capillas descocada y la paracaidista ex del “no punto”. Y, salvo sospechas perversas de posible pucherazo, han tenido que escoger entre “susto o truco”. Han preferido al del truco del pelotazo inmobiliario, que además tiene las "tablas" suficientes para justificarse sin pestañear ni mostrar ningún tipo de arrepentimiento. Una postura que el propio líder justifica como normal. Y es que lo que es normal en ese partido algunos lo consideramos reprobable ética e incluso penalmente, si la Ley fuera menos laxa con ciertas prácticas como las que se dieron en la promoción inmobiliaria de pisos de protección oficial. Lo que es una sinvergozonería se quiere hacer pasar por una práctica habitual. Y es que ellos deben de ser los espabilados y los demás tontos del haba. Quieren destruir el sistema, pero no dudan en aprovecharse de él.

El caso es que los resultados de PODEMOS en su círculo, óvalo o agujero de Madrid, es solo la consolidación de una política radical que su jefe de filas, Pablo Iglesias, ya comenzó en el Congreso de los Diputados y con el apoyo a las manifestaciones callejeras, escraches y demás actos de intimidación de una renacida “kale borroka” que quiere dar legitimidad a unos miles y cuestionar la legitimidad de los 350 Diputados que representan a millones de españoles en el Congreso. Y creo que va siendo hora de que el resto de fuerzas políticas formen un frente común ante estos anti sistema que quieren robarnos la libertad.

Sería deseable que, al menos, los dos principales partidos PSOE y PP lideren al resto de fuerzas democráticas y aíslen a quienes solo pretenden la destrucción de España y del Estado del bienestar imponiéndonos la secesión y fragmentación de España, y del solar que quede, construir un régimen de corte extremista bolivariano importado de las dictaduras de Cuba y Venezuela. Somos más y nosotros SÍ QUE PODEMOS frente a esta jarca.

¡Que pasen un buen día!

Alsasua confirma que sigue el terror
EDITORIAL Libertad Digital 11 Noviembre 2016

Doce personas han sido identificadas ya como supuestas autoras de la agresión contra dos guardias civiles -fuera de servicio- y sus parejas en la localidad navarra de Alsasua el pasado octubre. Además, la juez de la Audiencia Nacional que lleva el caso dejó claro ayer en un auto que todo apunta a que estamos ante un delito de terrorismo, razón por la que la instrucción se seguirá en este tribunal. El escrito de la magistrada es contundente. El ataque estuvo perfectamente planificado. Los agresores conocían con anterioridad que las víctimas son miembros del instituto armado, siendo ésta la única causa de los insultos y la paliza. Y considera que se insertan en una estrategia más amplia para "influir ostensiblemente y de manera negativa en la calidad de los miembros de la Guardia Civil". Al atacar la integridad física de estos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se busca crear "un continuo miedo a colectivos que no comparten sus ideas y generar una grave alteración para la paz".

Varios de los agresores son cabecillas del movimiento Ospa Mugimendua en Alsasua. Se trata de una plataforma que dinamiza las acciones del colectivo Alde Hemendik -¡Fuera de aquí!-, promovido por las ilegalizadas Gestoras Pro Amnistía, y apoyado por partidos abertzales como Bildu, que desde hace tiempo buscan intimidar en todo el País Vasco y Navarra a la Guardia Civil y la Policía Nacional. Son grupúsculos radicales que convocan actos de protesta y manifestaciones, hacen pintadas o carteles, e incluso cometen directamente agresiones como en este caso, todo con la finalidad de "expulsar" a las fuerzas de Seguridad que tachan de "españolistas".

No olvidemos que ésta ha sido la gran obsesión de la izquierda abertzale desde el final del franquismo. En plena Transición, cuando las dos ramas de entonces de ETA y sus incipientes partidos satélites se agruparon en la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS), ya reclamaban a los sucesivos Gobiernos la retirada de las policías estatales del País Vasco y Navarra como una de las exigencias para el cese del terrorismo. La izquierda abertzale no ha cejado desde entonces en ese objetivo. Y de ahí que un número altísimo de víctimas de ETA hayan sido justamente guardias civiles y policías nacionales.

Lo sucedido en Alsasua, además de extraordinariamente grave, no es en absoluto un hecho aislado. Ataques de este tipo se unen a toda una asfixiante estrategia de intimidación que siguen sufriendo de forma cotidiana muchos ciudadanos por el mero hecho de no abrazar las tesis independentistas. Es cierto que ETA está derrotada y que, casi con absoluta seguridad, las acciones perpetradas directamente por la banda ya son cosa del pasado. Desde que anunció el "cese definitivo de la actividad armada", han pasado cinco años sin sus execrables crímenes, y ese proceso parece por fortuna irreversible. Sin embargo, en el País Vasco y Navarra se mantiene un terrorismo de baja intensidad, jaleado por formaciones como Sortu, liderada por Arnaldo Otegi, presentes hoy en todas las instituciones.

Es ésta una realidad insoslayable, que impide una convivencia social plenamente normalizada y, más aún, que hace irrespirable la vida cotidiana del mismo sector de la población que durante más de cuatro décadas ha vivido con el miedo en el cuerpo por sentirse en la diana macabra de ETA. Por ello es tan importante que la Justicia actúe con toda la fuerza de la ley ante este tipo de episodios. Pero también es necesaria una total concienciación ciudadana y que ningún partido político se ponga de perfil cuando se producen. La postura equidistante que adoptaron PNV y Podemos tras la agresión terrorista de Alsasua volvió a reflejar cuán lejos estamos aún del día en que no haya una sola fisura en la lucha contra quienes tanto dolor han causado y siguen provocando.

Convocatoria ilegal: el TSJN anula las 100 plazas de la OPE de Educación que el cuatripartito convocó sólo en euskera
Afapna pide al consejero que "asuma sus consecuencias" e instan al Gobierno a mantener de manera "urgente" una reunión bilateral.
Navarra.com El Espanol 11 Noviembre 2016

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha anulado las plazas para euskera contempladas en la Oferta de Empleo Público (OPE) de personal no docente universitario aprobada por el Gobierno foral para el año 2016.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJN asegura que cualquier OPE del departamento de Educación para puestos de trabajo que incluya una referencia a cualquier idioma que no sea el castellano estará ofertando puestos de trabajo distintos a los recogidos en la plantilla orgánica del departamento y, por tanto, serán contrarios de derecho.

En la sentencia, que puede ser recurrida, el TSJN estima el recurso presentado por el sindicato Afapna contra el decreto foral de 10 de febrero de 2016 por el que se aprobaba una OPE que contenía diversas plazas de maestro en euskera: 10 de ecuación física, 10 de música, 20 de pedagogía terapéutica, 25 de inglés y 35 de vascuence.

Según el sindicato recurrente, el departamento de Educación incumplió los criterios establecidos en la plantilla orgánica, puesto que la misma no especifica en qué puestos de trabajo es preceptivo el conocimiento del euskera para acceder a los mismos.

Las vacantes, según Afapna, figuran desde hace años en una sola bolsa de trabajo sin adscripción a ningún centro con la única indicación de si son plazas de maestros (nivel B) o de profesor de Secundaria (nivel A). El decreto foral, en cambio, contenía una relación de vacantes que recogía la diferencia entre castellano o euskera que no existe en la plantilla orgánica.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJN expone que, según el artículo 18.1 del decreto foral 29/2003 para el uso del vascuence en la administración foral, las administraciones públicas, mediante resolución motivada, indicarán en sus respectivas plantillas orgánicas los puestos de trabajo para los que el conocimiento del euskera sea preceptivo para poder acceder a los mismos en función del contenido competencial y de la demanda.

En el caso enjuiciado, el TSJN parte de un hecho básico: las plazas contenidas en la OPE de Educación en euskera “no vienen previstas en la plantilla orgánica correspondiente con tal especificación”.

AFAPNA PIDE QUE EL CONSEJERO ASUMA LAS CONSECUENCIAS
El sindicato Afapna, que fue la entidad que denunció la OPE de Educación ahora anulada por el TSJN, ha afirmado que "tiende la mano" al Gobierno de Navarra para solucionar el problema y le exige "una reunión inmediata para buscar una solución".

Afapna explica que denunció la convocatoria al entender que el Gobierno de Navarra "estaba cometiendo una ilegalidad" y "las consecuencias podrían ser fatales", pero "desatendiendo" sus advertencias, el Ejecutivo mantuvo la OPE.

"Desde el sindicato queremos volver a tender la mano al Gobierno de Navarra a fin de solucionar el problema sin perjudicar a los opositores", destaca Afapna, que insta al Ejecutivo, de manera urgente, a mantener "una reunión bilateral entre ambas entidades

 


Recortes de Prensa   Página Inicial