AGLI Recortes de Prensa   Domingo 20  Noviembre  2016

Licencia para cometer errores
Alejo Vidal-Quadras  vozpopuli.com 20 Noviembre 2016

Toda organización que aspire al éxito ha de disponer de mecanismos internos de exigencia de responsabilidades a dirigentes incompetentes cuyas pifias perjudiquen al conjunto y pongan en riesgo los objetivos fijados. En la empresa privada, los ejecutivos que toman decisiones equivocadas o que yerran en su estrategia pagan con el cese su torpeza o, como mínimo, con la pérdida de incentivos, el traslado a un puesto inferior o una rebaja salarial, dependiendo de la magnitud del perjuicio causado a la empresa. Lo mismo le sucede a un funcionario manifiestamente incapaz o a un militar o a un policía que en el desempeño de su cometido vulnera las normas o se excede en sus atribuciones. El nivel de la sanción recibida es función, naturalmente, de la gravedad de la falta cometida y del grado del daño provocado. La misma regla suele aplicarse a otras profesiones y, en general, nadie, o casi nadie, se va de rositas en caso de negligencia o incumplimiento de sus obligaciones en su trabajo, tanto en el sector público como en el privado.

A esta lógica e higiénica práctica hay una excepción inquietante, la de los máximos responsables de los partidos políticos con representación institucional. Los ejemplos de esta anomalía son tantos que podrían llenar decenas de páginas. Veamos tres sucesos recientes que la ilustran a la perfección: la propuesta fallida de Jorge Fernández Díaz como presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, las desafortunadas alusiones de Cristina Cifuentes a los andaluces en su crítica al sistema de financiación autonómica y el empecinamiento de Pablo Iglesias en defender lo indefendible en relación a las operaciones inmobiliarias de su hombre en Podemos Madrid. Cada una de estas maniobras, en el PP las dos primeras y en Podemos la tercera, era evidente que constituía un sonado disparate desde una perspectiva política y que iba a causar, como así ha sido, un serio roto a las respectivas formaciones. No hay que ser un lince ni estar dotado de un coeficiente intelectual espectacular para advertir que impulsar la candidatura para una relevante función parlamentaria de un ex-ministro reprobado por el Congreso, pegar una patada al avispero de los agravios territoriales cuando bulle la ofensiva separatista en Cataluña o elevar al vértice de una fuerza de extrema izquierda que hace del rigor ético su bandera a un individuo que actúa en su vida privada en contradicción flagrante con sus postulados, son tres meteduras de pata monumentales que ninguna persona con algo de discernimiento cometería. Sin embargo, las cúpulas de estos partidos se han lanzado a operaciones tan dañinas como absurdas en contra de la prudencia más elemental y presumiblemente sin un análisis previo de los efectos de las mismas. Cabe la pregunta de si la política es una actividad destructora de cerebros hasta el punto que acaba transformando tarde o temprano a sus practicantes en auténticos negados o si debemos acudir a otra explicación plausible de este tipo de comportamientos aparentemente incomprensibles.

A poco que se reflexione, es fácil llegar a la conclusión de que la impunidad frente a la incompetencia de los núcleos rectores de los partidos políticos en España tiene su origen en la falta de democracia interna y en el sistema electoral. La combinación letal de estos dos factores elimina cualquier temor de los que mandan a una posible asunción de responsabilidades por sus actos, por estúpidos o contraproducentes que sean. Las oligarquías que manejan estas organizaciones están blindadas por procedimientos estatutarios que hacen extraordinariamente difícil un control de los estratos inferiores sobre los superiores. Todo está diseñado para que cualquier intento de solicitar explicaciones o presentar alternativas críticas sea una misión tan ardua y peligrosa que pocos se atreven a tal hazaña. Los líderes, rodeados de guardias de corps formadas por aparatos tan perrunamente leales como despiadados, se sitúan en una posición prácticamente inalcanzable para las quejas, las demandas de rectificación o las protestas de los de abajo y, salvo catástrofes inauditas o flagrante delito, pueden mantenerse al volante del partido a pesar de una ejecutoria escandalosamente insatisfactoria. La segunda fuente de poder absoluto de los jefes es el perverso montaje de las listas cerradas y bloqueadas que elaboran personalmente de manera férreamente dictatorial. El miedo cerval a ser tachado en las próximas elecciones transforma al más fiero opositor en suave corderillo y únicamente los verdaderos héroes, dispuestos a arriesgar su escaño para ser fieles a sus convicciones, vencen este obstáculo y normalmente pagan con el ostracismo su osadía. Incluso en aquellos partidos que han adoptado las primarias para elegir a sus cabezas de filas, el aparato central influye impúdicamente sobre el resultado mediante las ventajas que le da su preeminencia orgánica con total desprecio de la neutralidad que debería mostrar y rara es la vez que no consigue que sea su candidato el que triunfe.

Si no fuera por estas barreras a la dinámica natural de mejora de la calidad de las elites, ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez hubieran sobrevivido a los desastres electorales experimentados por el PP y el PSOE el 20 de Diciembre de 2015, en el caso del ex-Secretario General socialista agravado hasta el bochorno el 26 de Junio de este año. Como siempre, tropezamos con un diseño institucional defectuoso que se salta a la torera en el caso que nos ocupa el mandato del artículo 6 de la Constitución. Cuando se escucha el lamento reiterado sobre el progresivo deterioro que ha sufrido el nivel intelectual y moral de la clase política desde la Transición hasta hoy, hay que insistir en que este decepcionante proceso es el fruto inevitable de los dos elementos que he señalado, la falta de democracia interna de los partidos y un sistema electoral nefasto. Mientras no se acometan las profundas reformas que corrijan tan obvias deficiencias, seguiremos condenados al espectáculo indignante que nos proporciona periódicamente la licencia para cometer errores de la que disfrutan los autócratas pretendidamente democráticos que pilotan nuestros partidos políticos.

La quinta edad
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 20 Noviembre 2016

Los hérculos que depusieron al último emperador romano en el 476 no sabían que con el correr del tiempo ese fecha señalaría el fin de la Edad Antigua y el comienzo del Medievo. Los jenízaros que el 29 de mayo de 1453 entraron en Constantinopla por un portón entornado de su muralla no sabían que en ese instante terminaba la Edad Media y empezaba la Moderna. Los tribunos de la plebe que el 20 de junio de 1789 dieron el golpe del Tercer Estado en el Juego de Pelota de París no sabían que la Revolución Francesa ponía fin con ese viraje a la Edad Moderna y encendía el motor de la Contemporánea. Tampoco los sesenta millones de estadounidenses que han llevado a Trump a la Casa Blanca son conscientes de que sus votos levantan el telón de una nueva Edad, la quinta, que todavía no tiene nombre.

Menos aún lo son quienes patalean desde las tribunas mediáticas, las poltronas del Ancien Régime, los ayuntamientos obamitas, los manifestódromos del callejero y las troneras de la corrección política. Podríamos llamar a la nueva era la del Fin de la Progredumbre generada por los jacobinos, los bolcheviques y los bobos (burgueses bohemios) de la primavera del 68.

La victoria del Brexit en el Reino Unido fue el primer redoble de la marcha triunfal del 9 de noviembre. El órdago de Trump activa un mecanismo de tracción que llevará al poder en Francia, en Alemania, en Italia, en Holanda, en Austria y en otros muchos países europeos a quienes son tildados de ultraderechistas, sin serlo, y de populistas, siéndolo. Todo eso está por ver.

Lo que no lo está, porque ya se ha visto, es el huracán que hace menos de dos semanas se llevó por delante todos los tópicos del discurso político vigente desde que la chiquillería del mayo francés levantó los adoquines del bulevar Saint-Michel para apedrear con ellos a los agentes del orden. Trump se ha hecho con el balón, pero ahora tiene que regatear a sus contrarios y conducir a los suyos hasta la línea de gol.

Una época convulsa se avecina. La de la identidad frente a la inmigración, la de lo alternativo frente a lo sistémico, la de la igualdad de sexos frente a la ideología de género, la de la nación frente a la globalización, la de... Lo dejo. Esta columna no da para más. ¡En pie las gentes de la tierra! El mundo va a cambiar de base. Es el fin de la opresión. ¿Y qué hay de España? Llegó la hora de Vox. Santi, es tu momento. Aprovéchalo.

La España corrupta
Manuel Molares do Val Periodista Digital 20 Noviembre 2016

La percepción de la corrupción que azota España según sus ciudadanos es similar a la de los corruptísimos Moldavia y Kosovo, dice el Barómetro Global 2016 que acaba de hacer público Transparencia Internacional, tras su encuesta anual en 42 países con 60.000 personas.

Ha sido una de las grandes noticias de la semana. Ha acaparado portadas y comentarios autocríticos, “qué vergüenza”, “qué desastre”, “¿a dónde vamos a llegar”.

Pues aplíquese ahora el sentido común a consultas como esta, tras descubrir que señala también que sólo un tres por ciento de los encuestados ha pagado sobornos en uno de los ocho grandes servicios públicos del país, entre los que están la sanidad, los jueces o la policía.

Una cifra similar a la de países nórdicos, que la opinión general considera los más honrados del mundo, aunque en todos aparezca el tres por ciento malhechor.

En esos servicios es donde está la verdadera corrupción, no en el latrocinio fácilmente corregible al estilo Bárcenas.

Es esa corrupción la que de verdad hunde los países, porque si jueces o policías se dejan comprar la mafia se apoderan de todo.

Observemos: esta encuesta basa sus datos principales en la “percepción” ciudadana de la corrupción, de la que en España se habla y habla sin parar.

“Percepción” menos visible en otros países como Francia, Italia o Reino Unido, donde se reduce porque se habla menos de ella, aunque sus corruptos sean más y mayores.

Fiémonos menos de las encuestas: durante una década decían que la nacionalista navarra Uxue Barkos era la política más apreciada de España, igual que señalan hoy al comunista Alberto Garzón.

¿Alguien puede creérselo? Y es que entre conclusiones así debe recordarse una frase histórica de sabio autor desconocido: “Hay verdades, mentiras y estadísticas”.

Un estalinista en nuestras calles: Hadji-Umar Mamsurov
Una crónica de Jorge Martín para La Tribuna del País Vasco 20 Noviembre 2016

A principios de 2015, se erigió en Fuenlabrada, una de las localidades madrileñas con mayor número de habitantes de la Comunidad de Madrid, un monumento al totalitarismo en la figura de Hadji-Umar Mamsurov, militar activo durante el régimen soviético.

Hadji-Umar Mamsurov, nació en 1903 en Osetia del Norte en el seno de una familia campesina. En 1918, en el contexto de la Revolución, se habría unido a las fuerzas bolcheviques y, al finalizar la Guerra Civil que asoló los diversos territorios del Imperio ruso, habría completado un curso de formación política en la doctrina y los dogmas del nuevo régimen. Una década después, le veremos graduarse en la Escuela de Inteligencia.

Dada su experiencia y formación, al estallar la Guerra Civil en España, Mamsurov es enviado a este país, donde operaría bajo el nombre de “Xanti". Según Ilya Ehrenburg, Hadji era teniente coronel del ejército soviético y habría formado parte del Estado Mayor ruso en España, mientras que, por otro lado, se le atribuye, un papel fundamental en la puesta en marcha del XIV Cuerpo Guerrillero republicano.

Según la leyenda, Mamsurov se convirtió en consejero del anarquista Durruti; sin embargo, Abel Paz, en su “Durruti en la revolución española” indica que “Por muchas averiguaciones que hemos intentado llevar a cabo, entre las personas que rodeaban a Durruti en Madrid (José Mira, Antonio Bonilla, Ricardo Rionda, Liberto Ros, Mora, etc.), ninguna de ellas nos da pista alguna de este “Xanti" como consejero militar de Durruti. Todos coinciden en que el único consejero con que contaba Durruti era Manzana, y su propio instinto. […] De todo esto puede intuirse que Koltsov (como en otros casos en su escrito) embrolló un poco la historia, creando personajes ficticios o dando a personajes reales funciones ficticias”.

En la enigmática y nunca esclarecida muerte de Durruti, Mamsurov podría haber jugado un oscuro papel: al enterarse de la muerte del anarquista (con una sospechosa prontitud) habría aseverado que “ellos han matado a Durruti”. Pero, ¿quiénes eran ellos? Abel Paz alerta sobre los intentos estalinistas de atribuir la muerte de Durruti a elementos cercanos a él, a militantes anarquistas que verían con malos ojos que el leonés fuera inclinándose hacia el comunismo soviético, a la par que nos recuerda que la fuerza política que saldría más beneficiadas de la desaparición de Durruti sería, precisamente, el comunismo soviético. También Burnett Bolloten en su “Guerra Civil española: revolución y contrarrevolución” se hace eco de las sospechas que, sobre la muerte de Durruti, se cernían en torno a Hadji-Umar Mamsurov,

La bolchevizada España republicana acabaría siendo derrotada y, en los estertores del régimen, reaparece la figura de Mamsurov a cuyo grupo se le habría encomendado la custodia y extracción de las reservas de oro españolas para embarcarlas hacia la Unión Soviética.

El fracaso de la URSS en España se vería recompensado por la firma de un pacto con la Alemania Nacional-Socialista, que contemplaba el reparto de Europa; así, y con el respaldo alemán, la Unión Soviética procedería a invadir Finlandia dando inicio a la llamada Guerra de Invierno, invasión en la que Mamsurov participaría al mando de un destacamento de trescientos hombres cuya misión sería infiltrarse tras las líneas finlandesas para capturar prisioneros y eliminar opositores. Aunque los archivos finlandeses no recogen ninguna acción destacable del grupo, las actividades de estos destacamentos encuadrados en el OSNAZ, Tropas de Acciones Especiales del NKVD (Voiska Osobovo Naznacheniya NKVD), se consideran el precedente inmediato de los Spetnaz, jugando Mamsurov un papel tan destacado en los orígenes del mismo que ha llegado a ser considerado el padre de estas unidades especiales.

Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, la figura de Hadji-Umar Mamsurov reaparece en uno de los acontecimientos más dramáticos de la Guerra Fría: la Revolución húngara de 1956.

La situación de represión política y deterioro socio económico, unido al ejemplo del levantamiento de los obreros polacos de Poznan de junio de 1956, animaron a los húngaros a emprender un camino al margen de la tiranía soviética, lo cual incluía la salida del país centroeuropeo de las estructuras del Pacto de Varsovia para lograr, al igual que Austria, el estatus de país neutral, reformas y pasos que Moscú no estaba dispuesta a tolerar.

Así, en la madrugada del 4 de noviembre de 1956, las fuerzas soviéticas ponían en marcha la “Operación Tornado”, la invasión de la Hungría revolucionaria que aspiraba a recuperar su soberanía y su libertad. Mamsurov se encontraba al frente 38º Cuerpo de Ejército, unidad radicada en la ciudad ucraniana de Ivano-Frankivsk, enviado a reprimir el levantamiento democrático en la zona transdanubiana (su cuartel general durante la invasión fue instalado en Székesfehérvár, al sur de Budapest). Entre los “logros” de Mamsurov se puede contar la detención de 219 miembros de los consejos revolucionarios locales de la zona y su entrega a la odiada policía secreta húngara, cuya brutal actuación había enervado los ánimos de los ciudadanos húngaros y había contribuido, decisivamente, al estallido de la insurrección magiar.

La mitomanía ha llevado a una institución municipal a erigir un monumento conmemorativo a uno de los brazos ejecutores de los designios estalinistas y soviéticos, que incluían, desde la eliminación de enemigos políticos a la invasión de dos naciones y la represión de los que lucharon por la libertad de sus pueblos.

¿Será capaz de rectificar el Ayuntamiento de Fuenlabrada o las pulsiones totalitarias que subyacen en la izquierda española se impondrán al respeto a la dignidad y la libertad?

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Del Aragón que Echenique no conoce y la España que no merece
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Noviembre 2016

Nunca pensé que mi improvisada diatriba contra Echenique o Echeminga-dominga, flamante teórico del neoseparatismo baturro, tuviera tanta repercusión: 330.000 descargas en YouTube llevaba ayer. Muy mal anda España para que a un simple aficionado a enterarse de dónde ha nacido, que eso es la Historia, lo atiendan tantos.

Pero en toda improvisación se cuelan errores, así que aclararé tres que los escuchantes me han señalado: 1/ el Compromiso de Caspe fue en 1412 y no 1420. 2/ Rosario, ciudad natal de los defraudadores Messi y Echenique, que cuando hace años estuve dando una conferencia tanto me recordó la Zaragoza de 1969-70 donde estudié Filosofía dos años, no es la capital de la provincia de Santa Fe, aunque sí la ciudad mayor, con 1.300.000 habitantes. La capital es Santa Fe (450.000), fundada por Juan de Garay sobre el solar de Cayastá, muy anterior a la Villa de Rosario y a la propia Buenos Aires. Dije que Rosario era la capital porque vi su empaque y porque, cuna de liberales clásicos y de estafadores modernos, Pujol Ferrusola compró su puerto hace unos años, con dinero robado, supongo que pensé que semejante capitalón merecía una capitalita. Erré.

Recuerdos de una Zaragoza olvidada
El tercer error fue decir, más enfadado que despierto, que Caesar Augusta (Saraqusta-Zaragoza) fue fundada por Julio César y no por su sobrino Octavio. Hoy creen los historiadores que la ciudad, base del Conventum, existía antes de César y cambió después de Augusto. Qué más da. Todo lo que fundó o reformó Julio César en Hispania, que fue muchísimo, lo mejoró Octavio Augusto, Pero el error tiene una explicación zaragozana y divertida que tal vez valga la pena recordar.

Cuando viví allí, Labordeta me animó a hacer una antología de la excelente poesía aragonesa de posguerra, libro que terminé y no publiqué porque me fui a Barcelona y lo perdí de vista. Estará entre los papelotes de José Antonio o perdido del todo. Para hablar de su parte en esa antología, una tarde de domingo fui a casa de Julio Antonio Gómez, uno de los dos grandes malditos de la cultura aragonesa moderna (el otro fue el cineasta turolense José Antonio Maenza), excelente poeta e inocultable aunque ocultón gay que murió en Marruecos regentando una especie de pensión dizque de chaperos. Era El Gordo un tipo estrepitoso y genial, en el estilo de la generación del Niké cuya gran figura fue Miguel Labordeta, hoy semiolvidado y seguro que desconocido por el pibe Echenique, Sobre él publiqué, hace mucho, un ensayo malo y, hace menos, un pastiche bastante bueno en Poesía perdida. No creo que Echenique lea poesía, pero sobre la más antigua de mis tareas literarias le remito a Antón Castro en El Heraldo de Aragón.

Total, que esa tarde, Julio, tras enjabonar, secar y perfumar a un descargador del mercado, me dijo, en confianza:
Mira, niño: aquí hay que decir que nos fundó Julio César porque era más guapo y porque César Augusta da Zaragoza. Si decimos que nos fundó Octavio nos llamaríamos Octaviaza, que ya es lo que nos faltaba.

¿Sabrá algo Echenique de la generación del Niké, del Miguel de Sumido 25, del José Antonio de Las Sonatas, del Julio Antonio Gómez del título interminable: Al oeste del lago Kiwú los gorilas se suicidaban en manadas numerosísimas? ¿Sabrá de los borrachos líricos de El Pozal, de Ciordia, de Luciano el impresor -me editó tres poemas y logró cobrarlos-, de aquellos personajes extraordinarios de la Zaragoza gusanera, siempre quitándose importancia, en cuya Universidad enseñaron Blecua (ah, sus Clásicos Ebro), Ynduráin, Mainer, Díaz Borque, Sanz Villanueva…. ¡Y eso, sólo en Literatura!

¿Sabrá algo de las formidables librerías zaragozanas, boticas de todas las novedades? Recuerdo ir a Hesperia a comprar los libros prohibidos del exilio, que estaban en un cuarto disimulado tras un panel giratorio. Y mirar sin cansarme los escaparates con lo último de lo último del 68 francés en la Universitaria, la mayor de las de los Alcrudo, cuyo hijo José Miguel fue el editor y uno de los fundadores, con los aragoneses Rubio, Broto, Tena y yo mismo, de la revista Diwan?¿Sabrá Echenique que lo que un podemita instruido –alguno hay- llama lunfardo pirenaico y él pretende usar ahora como bandera de la soberanía aragonesa, es la fabla de toda la vida, que el rebautizado Anchel Conte (Ángel antes de suspender las oposiciones e ir de maestro al Pirineo), oyó a sus alumnos y editó Batlló en El Bardo? ¿Sabe algo Echenique de lo que hace cuarenta años era la actividad intelectual en Zaragoza? ¿Sabe que Andalán, origen no sólo de tantos disparates nazionalistas que presenta como suyos, fue concebido por el beato Eloy Fernández Clemente, Labordeta y los arrecogíos del colegio San Pablo de Teruel, donde tanto aprendimos y tantísimo disfrutamos los becarios de nuestra provincia?

Recuerdo de un Teruel más que ilustrado
Él no lo sabe, porque es de Rosario y no ha estudiado. Yo sí, porque soy de Teruel y, gracias a una beca, estudié en ese hogar del aragonesismo moderno, con mentores como Jesús Oliver, en aquel Instituto loco dirigido por Eduardo Valdivia, con pupitres de a cuatro, al lado de Jaime Caruana (hijo), Virto (tío de Cristina Pardo), Manuel Pizarro o los Trillo. Allí enseñaban Caruana (padre), Saro Garcés, Juana de Grandes, Duhalde, Novella, Amparo Benaches o Marie-Claude Grélier, que nos enamoró del francés. Allí leíamos las novelas del Boom, escribimos poesía, nació (perdonadnos) la canción aragonesa, con Labordeta, Carbonell y Cesáreo Hernández, se creó el cineclub Luis Buñuel y La balumba, dirigida por Labordeta y Sanchís -cuya entonces esposa Magüi Mira había dejado el teatro y nos daba té y simpatía-. Entre los actores, mi vecino Pedro Espinosa, mis amigos Fernando Sarrais, Gonzalo Tena y Maria Pilar Navarrete, Carmen Magallón… y yo.

Todo esto lo he contado, con más detalle y humor, en el prólogo que me pidió Labordeta para uno de sus libros de memorias, Tierra sin mar. Si lo recuerdo ahora es para que se entere Echenique de que Aragón, incluso en su provincia más pobre, Teruel, incluso los más pobres de esa provincia, los becarios del Instituto, de la Escuela de Maestría Industrial y la Escuela Sindical (FP, mucho mejor que la de hoy) y de Magisterio, incluso los que dejamos nuestros pueblos a los 10 años para estudiar el Bachillerato con sus révalidas y Preu, en el internado del Frente de Juventudes (luego en el privado y autogestionado San Pablo), y las chicas, que en igualdad de condiciones estudiaban en las Teresianas, las Terciarias o el Sagrado Corazón, nosotros, los pobres, ni fuimos ni nos hicieron sentir jamás cabecitas negras, criaturas tercermundistas o descamisaditos de Evita a los que acogían por lástima.

Al contrario: gracias a la política educativa del tardofranquismo y al esfuerzo de los profesores, tuvimos acceso a una excelente educación, comparable a la mejor de entonces y mejor que cualquiera de las de ahora. Porque ni Aragón ni España eran el Tercer Mundo ni nosotros esclavos de las colonias esperando que un Echenique nos autodeterminara. Nosotros éramos, sencillamente, niños españoles que tuvimos el apoyo de la Nación para poder estudiar una carrera y ganarnos la vida honradamente, mejorando las circunstancias familiares de pobreza, aislamiento u orfandad que por la Guerra Civil o cualquier otra desgracia hubiéramos heredado. No nos educó nadie en el rencor. Sencillamente, nos educó. Nadie nos dijo que nos regalaba nada, aunque nos dieron lo que tenían. España necesitaba "que ninguna inteligencia se pierda por falta de medios". Ese era el lema del PIO (Patronato de Igualdad de Oportunidades), el de las becas que se renovaban con media de 7 pero gracias a las que pudimos estudiar miles de niños venidos de cualquier rincón de Teruel.

Podemos se abona al separatismo
Si cuento esta historia que no es simplemente mía sino la de toda una generación que, por primera vez en nuestra larga Historia, pudo estudiar solamente en función de su talento y esfuerzo, no de su cuna y su dinero, es porque ningún español debería tolerar por más tiempo que se nos niegue lo que hemos vivido para alterar lo que somos y destruir lo que podríamos ser. Nadie debería callarse mientras vemos a la izquierda populista de Podemos proporcionar la dinamita que necesitan el separatismo catalán y vasco para volar nuestra nación, aquella España generosa que nos pagó los estudios.

Lo de menos es el espectáculo grotesco de un argentino nazionalista propugnando la liberazión de Aragón. Nada superará su interpretación de la delicada jota feminista de La minga Dominga, mientras los Iglesias, beodos, le llaman "¡Presidente, Presidente!".Pero, aunque infame, la patulea no es tonta. Y esta semana, Teresa Rodríguez y Echenique han anunciado el plan podemita para emprender un proceso paralelo al catalán de rebelión contra el Estado y de negación de la nación española, en dos regiones clave para su fracaso: Andalucía y Aragón. Este audaz movimiento cambia la estrategia de comunistas y separatistas y les otorga la iniciativa política ante un Gobierno, el del PP, recién nacido y casi muerto, abonado a la eterna subvención del separatismo catalán; y ante un PSOE que es incapaz de aclararse con la P y con la E.

Rodríguez y Echenique se han limitado a repetir el mantra que ZP convirtió en oficialmente progre: España como nación es "un concepto discutido y discutible". A cambio, es indiscutible cualquier nación no española que, por esclavitud de la historia, siempre fue España: Cataluña, Aragón, Andalucía, etc. La de los Clinton de Cádiz dice que Andalucía es "una nacionalidad histórica" y pide ejercer su soberanía, léase autodeterminación, independencia o algo. El jotero pampero cambia la letra pero no la música. Tras cinco píldoras de Laclau, el fascioleninista que hizo de Errejón un Valdanágoras, Echeminga presenta al separatismo aragonés como "alud ciudadano", "sujeto constituyente" o "soberanía de la gente". Tanto da. Se trata de negar a España, de convertir a Aragón en un "país" más, como cualquiera de los "Països Catalans" y desarmar la resistencia que, por legitimidad y fuerza electoral, suponen Aragón y Andalucía.

Por eso, en lo referido a Aragón, empecé la improvisada prédica matutina con esta afirmación: "España es anterior a Aragón". Lo es, pero eso es lo que resulta inaceptable para el separatismo catalán, que pretende imponer la idea contraria: Cataluña es anterior a España, creación artificial.

Volviendo a la historia del nacimiento de Aragón: el condado dependiente de Pamplona que hace poderoso Aznar I Galíndez, y que recibe a título de Reino aunque sin derecho a titularse rey, porque no era primogénito, Ramiro I hace mil años, pero lo recibe de Sancho III el Mayor, que se titulaba "Rex totius Hispaniae". Porque Aragón, como Castilla tras León y Asturias, fueron siempre piezas de un proyecto político cuyo fin último, apoyado desde Europa por Carlomagno y, de forma más fértil por el Camino de Santiago, siempre fue el de reconquistar la Hispania/España de Roma y de la Cruz.

Tras la caída del Imperio Romano, Hispania se convirtió en un reino independiente bajo el dominio militar de los visigodos, que finalmente se mezclaron con los hispanorromanos, abrumadora mayoría, renunciaron al arrianismo y con Leovigildo y Recaredo asumieron la idea que ya rige en tiempos de Teodosio, en el Siglo IV, que desarrolla rasgos culturales y religiosos que algunos llaman pre-nacionales y que, al margen del nombre, definen desde el principio lo hispano como hijo de la civilización romana y cristiana, Espada de Roma o Roma después de Roma. Siempre fue así.

La historia de Aragón se resume en dos tumbas
La doctrina del nacionalismo aragonés, calcada del catalán y que ahora copia Podemos, pretende que un minúsculo rincón pirenaico, que dependía del pequeño reino pamplonés, que a su vez dependía militarmente de los francos cuando apretaba el Islam, pudo desarrollar espíritu nacional y crear una estructura de Estado. En cambio, ocho siglos de civilización romana y gótico-romana no pudieron desarrollar absolutamente nada. El problema del nacionalismo en fabla que simiescamente imita Echenique es que se olvida de casi todo el Aragón real, que llega hasta Teruel, mientras sueña con un Aragón nunca existente y cuya reciedumbre es pura filfa. No obstante, podríamos olvidar las gansadas de estos okupas del nacionalismo aragonés si no desembocaran en la petición de una soberanía nacional que, por lo visto, nos fue hurtada estos últimos mil años. En los mil anteriores, de saber algo, Echenique podría haber incluido el Estado romano que con capital en Osca (Huesca) creó Sertorio, que dominó casi media Hispania. Y en los dos siglos de Estado visigodo, de no ser asaltacapillas, podría haber señalado la figura de Braulio, comparable a la de San Isidoro de Sevilla, que en Zaragoza consiguió un respetado y respetable lugar de civilización. Claro que, como el autor del Laudes Hispaniae, el gran canto a la nación española, Braulio no creía que Aragón y España estuvieran por emancipar.

¿Lo creían Alfonso I El Batallador, conquistador de Zaragoza, Jaime I El Conquistador, que tomó Valencia, perdida desde la muerte del Cid, en cuya conquista, por cierto, ayudó Pedro I? ¿Y los compromisarios de Caspe que eligieron a Fernando de Antequera, un Trastámara, cuando siguiendo la costumbre regional de morir sin descendencia lo eligieron rey de Aragón? ¿Lo creía nuestro mejor rey, Fernando El Católico, que lo fue también de Castilla - consorte y regente tras morir Isabel- cuando incorporó a Navarra definitivamente a la Corona de España (vía Castilla) desbaratando el plan borgoñón y antiaragonés de pactar con su enemiga secular, Francia que es lo que quería su yerno, Felipe el Hermoso?

No. Los reyes de la Corona de Aragón, como los de la de Castilla, tenían el mandato histórico de recuperar la España romana y cristiana. Y lo hicieron. La historia de la Corona de Aragón se resume en dos tumbas: la de los antiguos reyes en San Juan de la Peña y la de Fernando en Granada. Lo que empieza como reducto de resistencia al Islam termina en el lugar de su derrota. La gloria de Aragón es forjar, con Castilla, la Corona Española. Si Echenique quiere empezar a alfabetizarse en Historia de Aragón debería ver esos dos lugares. ¿Cómo reducir a mísero "país" a uno de los grandes actores de la recuperación de la España antigua y la creación de la nueva?

Otro día me extenderé –hoy ya lo he hecho en demasía- sobre lo que los aragoneses del Siglo de Oro, la Ilustración, los Sitios de Zaragoza o las Cortes de Cádiz entendían que era su nación. Si Echenique fuera algo más que un oportunista al soviético modo, que busca romper España mediante taifas nacionalistas que, asociadas al separatismo etarra y catalán, le lleven al Poder de lo que quede, estaría dispuesto a servirle de guía en los Pirineos y Sierra Nevada. Mientras, seguiré combatiendo pacíficamente ese sórdido proyecto de liquidar mis dos patrias, la chica y la grande. Claro que podría volverse a la suya de nacimiento y los dos nos ahorraríamos el esfuerzo.

Soraya en el entierro del PP catalán
Jesús Cacho  vozpopuli.com 20 Noviembre 2016

“Mis condolencias a la familia de Jorge Fernández Díaz por la muerte de su madre. Que las diferencias no nos hagan perder los sentimientos de respeto”. El diputado de ERC Joan Tardá mostraba el lunes 17 de octubre, a través de un mensaje en Twitter, su pesar por el fallecimiento, ocurrido el fin de semana anterior, de la madre del hasta hace poco ministro del Interior. “Mi más sincero agradecimiento por tus condolencias. Más allá de las discrepancias políticas está el valor de la amistad”, respondía horas después, vía tuit y también en catalán, el propio Fernández Díaz. Cuenta gente cercana a su entorno que el exministro, confortado por sus adversarios políticos en ocasión tan señalada, se ha sentido, en cambio, abandonado por los suyos, porque ningún miembro del Gobierno entonces en funciones, desde luego no su amigo el presidente Rajoy, ni ningún representante de peso del partido, le acompañó durante el sepelio de su progenitora en la localidad navarra de Fitero. De modo que Fernández está muy dolido. Y ahora también frustrado, tras el humillante episodio que ha supuesto el rechazo de su candidatura para presidir la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, primero, y del Tribunal de Cuentas, después. Al final, el PP ha terminado aparcándolo en una irrelevante Comisión de Peticiones, regalo que el aludido ha aceptado gustoso. A cambio, 1.431 euros mensuales a sumar a los 4.736 del sueldo de diputado, más la posibilidad de contar con asistente y coche oficial de la Cámara.

El episodio vivido estos días por el exministro, ciertamente alejado de los estándares habituales en lo que a dignidad personal se refiere, viene a ilustrar en perfecta metáfora la situación por la que atraviesa un Partido Popular de Cataluña (PPC) en el que Fernández Díaz sigue siendo, junto a su hermano Alberto, un auténtico poder fáctico, el hombre que hace y deshace en la sombra de una organización hoy irrelevante en Cataluña en términos políticos, apenas una sombra de lo que fue, carcomida por intrigas sin cuento de los de dentro, los responsables del partido en Barcelona, y por la desidia, la dejación casi criminal con la que desde Madrid se ha permitido la deriva hacia la inanidad de un partido llamado a defender la idea de la unidad de España y de los valores constitucionales justo cuando más arreciaba la presión del nacionalismo independentista. Una historia tan larga como triste que tuvo su prólogo el día en que José María Aznar decidió servir en bandeja de plata a Jordi Pujol la cabeza de un Alejo Vidal-Quadras que se había convertido en un obstáculo para el nefando comercio al que habían llegado, corrupción mediante, los partidos del turno en Madrid con el nacionalismo de derechas catalán.

A principios de esta semana, mientras Fernández Díaz comenzaba su viacrucis por el Congreso de los Diputados, en Barcelona se daba por hecho que Xavier García Albiol, coordinador general del PPC, sería nombrado secretario de Estado para el Deporte, dando así cumplimiento a los deseos de un hombre que se manifestaba ansioso por abandonar el avispero catalán. Algo pasó, probablemente alguna zancadilla de conmilitón, las más dañinas, para que semejante aspiración, que abría la puerta a la nominación de un nuevo liderazgo en el partido, se fuera finalmente al traste. La candidatura de Dolors Monserrat había quedado aparcada tras su nombramiento como nueva ministra de Sanidad, de modo que sobre las aguas estancadas del PPC empezaron a asomar tímidamente los nombres de Enric Millo y de Alejandro Fernándezcomo candidatos a suceder a Albiol. Millo, hombre inteligente y con sustancia, podría ser ese mirlo blanco que Génova lleva tiempo buscando capaz de conectar al partido con la sociedad catalana, y de alguna forma él mismo, un superviviente nato, se ha vendido como hombre puente entre Barcelona y Madrid. Fernández es seguramente el político con discurso mejor elaborado del PPC, con las ideas claras sobre lo que habría que hacer, aunque tiene el hándicap de ser de Tarragona, que no de la elitista Barcelona, y de haberse quemado en no pocas refriegas internas.

Sobre este clima de recelo mutuo aterriza de vez en cuando una Alicia Sánchez-Camacho que prácticamente vive en Madrid, que sigue siendo presidenta del partido y que cuenta con una extraordinaria capacidad para generar toxinas cada vez que pone pie en la sede de la calle Urgell. Un puro desastre. Lo cierto y verdad es que desde el famoso incidente del restaurante La Camarga, el PPC paga las consecuencias de la ausencia total de liderazgo, dominado como está por camarillas, en realidad capillitas feudales, que se mueven como compartimentos estancos muy capaces de anularse mutuamente y reducir a la inanidad a un partido que debería estar jugando un papel clave en el actual momento por el que traviesa Cataluña. Son banderías imposibles de clasificar en términos ideológicos: ahí no hay liberales, ni conservadores, ni catalanistas, ni nada que se le parezca; son solo suspicacias a flor de piel, odios cruzados, resentimientos viejos. En tales circunstancias, es fácil imaginar que cualquier recién llegado con una idea nueva y mínimamente brillante corre el riesgo de ser tratado como un peligroso delincuente.
El "feudalismo débil" de Fernández Díaz

Partido desprestigiado, sin presencia territorial significativa y con militancia exigua y envejecida. Casi todos sus prebostes viven desde hace años del sueldo del partido, lo que explica que nadie ose levantar la voz y pedir un cambio radical -algo que debería empezar por acabar de una vez con el "feudalismo débil" (sic) de los Fernández Díaz- en este estado de cosas: nadie quiere arriesgarse a perder su condumio. El círculo se cierra con un Albiol poco dado a sutilezas dialécticas que, arropado por su pequeña cohorte badalonesa, ha renunciado a mover pieza para no poner en peligro su liderazgo. Hasta aquí, y muy a grandes rasgos, el estado comatoso de un PPC cuya situación no dista gran cosa de la que sufren otras ramas del árbol de un Partido Popular seriamente carcomido por la pavorosa desidia de un Rajoy interesado en otras cosas, vaya usted a saber cuáles. Y en esto llegó Soraya. En Barcelona aterrizó la poderosa vicepresidenta del Gobierno acompañando al rey Felipe VI, encargado de presidir la entrega de unas 'Medallas de Honor y Premios Carles Ferrer Salat', que anualmente concede la patronal Fomento del Trabajo Nacional (nacional de España, se entiende), hoy simplemente Fomento del Trabajo.

Y casi en paralelo supimos que Sáenz de Santamaría había elegido a Millo como nuevo delegado del Gobierno para Cataluña, un nombramiento que apunta bastante más alto de lo que tradicionalmente se le supone al cargo para inscribirse en la reciente y trascendental, en principio, decisión adoptada por el presidente Rajoy de hincarle el diente en esta legislatura al problema del separatismo catalán después de haberle dado la espalda durante años, cuatro de ellos con mayoría absoluta. Encargada de llevar a cabo la política de “acercamiento”, Millo, hasta ahora portavoz popular en el Parlament, será el hombre de Soraya sobre el terreno, una especie de embajador plenipotenciario obligado a tender puentes con un nacionalismo cerril que por “negociación” no entiende otra cosa que no sea la rendición del Estado a sus pretensiones. El gerundense, que siempre ha considerado el proceso secesionista un auténtico disparate, parece la persona adecuada para tan complicada tarea. Democristiano convencido (antiguo militante de Unió), se trata de un tipo hábil y dialogante, un profesional de la política que, pese a sus más de 20 años en el PPC, no provoca en la fina pituitaria de Convergencia y ERC el rechazo radical que otros personajes del partido, tal vez porque no se ha visto nunca contaminado por Fernández Díaz.

¿Qué tipo de tareas va a encargar Soraya a su go-between en Barcelona? ¿Qué es lo que lleva la señora en las alforjas, aparte del ya comentado “principio de ordinalidad” a la alemana manera? ¿Qué es lo que quiere hacer Rajoy? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar? Estas son las preguntas cuya respuesta aún no conocemos. Las señales de humo emitidas por Sáenz de Santamaría en el primer envite, el viaje a Barcelona acompañando al Rey del jueves, no invitan al optimismo. En la sede de Fomento del Trabajo, el titular de la Corona, que en las Cortes Generales había realizado por la mañana un ajustado discurso instando al nacionalismo a cumplir la ley, tuvo que tragarse el habitual discurso victimista y falsario de un Carles Puigdemont que llegó a acusar al Estado de “negligir” en sus deberes respecto a Catalunya y de no hacer caso a la voz de los catalanes –de los catalanes separatistas, claro está, porque los otros, que son mayoría, no cuentan-, algo que debe ser “condición indispensable para un diálogo fructífero”. Y la señora vicepresidente, la segunda autoridad tras el Rey presente en el acto, tragó salida y no dijo ni mu, no fuera a ser que le acusaran de “españolista”. Es lo bueno que tiene ser independentista catalán: que los desplantes a la unidad y las ofensas a la ley salen gratis, ya sea uno empresario de postín (Rodés, Carulla, Grifols y por ahí) o político de pro, empezando por Artur Mas y siguiendo por Francesc Homs y un largo etcétera.
El arreón negociador del Gobierno Soraya

Ahora no queremos más tribunales, y por eso hemos mandado a casa a Llanos de Luna, caída en combate tras haber cumplido escrupulosamente las órdenes que en su día le dimos desde Madrid, como en el 90 hicimos con Fernández Díaz, y en el 96 con Vidal-Quadras, y en 2007 con Josep Piqué, y como dentro de nada haremos con García Albiol. Es el drama del PPC: no haber pasado nunca de ser un mero instrumento al servicio de las políticas coyunturales del partido en Madrid. “La conciencia nos condena,/ No hallando en ella disculpa,/ Que respecto de la culpa,/ Es muy liviana la pena”. Nuestro hombre en La Habana se apellida ahora Millo, un tipo llamado a tener mucho protagonismo en la sombra, lo que indefectiblemente supondrá el ocaso definitivo de un PPC obligado a sumergirse, por mor de no molestar, en la noche de los tiempos, hasta ver qué da de sí el súbito arreón negociador de este Gobierno Soraya presidido por Rajoy. ¿Esperanzas? Casi todas puestas en la ensalada de siglas que malviven en el movimiento independentista. Casi ninguna, en el tándem de Moncloa. Sin salida aparente al callejón en que habitan, y asustados por la creciente agresividad de la CUP -los que hoy parten el bacalao-, el nivel de resistencia de la elite convergente se acerca peligrosamente a cero. Y no conozco a nadie que esté dispuesto a dar una sola gota de sudor, no ya de sangre, por el prusés. Así están las cosas.

Tres tristes trileros, o tres abertzales proterroristas
Pascual Tamburri latribunadelpaisvasco.com 20 Noviembre 2016

Del Burgo, Aizpún y Arbeloa acaban de ser llamados “trileros políticos”. Lo mejor del caso es que el ataque viene de los ex batasunos Floren Aoiz y Patxi Zabaleta en la editorial del abertzale José María Esparza. Que no pueden dar muchas lecciones.

Txalaparta acaba de editar un libro humorístico, algo que la editorial abertzale hace con cierta frecuencia. En este caso, las risas y las sonrisas no son todas las pretendidas por los autores, y se reparten casi a la par entre los ya nada juveniles escritores y sus supuestas víctimas. En "Tres tristes trileros. Arbeloa, Del Burgo y Aizpun, franquismo, transición y territorialidad" quedan retratados, más que el intelectual y socialista Víctor Manuel Arbeloa, el centrista hijo del franquismo Jaime Ignacio Del Burgo y el no menos centrista y fundador de UPN Jesús Aizpún. Los pretendidos jueces: el ex batasuno y apologeta de etarras Floren Aoiz; el ex batasuno, conspirador eterno, abogado y empleador de etarras Patxi Zabaleta, y el tafallica José María Esparza Zabalegui, ese faro que alumbra nuestra vida intelectual -o más bien ayuda a que desde fuera se pueda evaluar sin piedad la situación intelectual de Navarra en estas décadas-.

"En busca del requeté perdido" es un perfecto retrato más del autor que del biografiado. ¿Quién ha dado a Esparza, el empleado que fue de Luzuriaga, derecho y conocimientos para poner nota a la vida pública de los demás? Desde luego él no se lo ha ganado por sus méritos; no creo que haber publicado los libros del asesino -etarra, valga la redundancia- Iñaki de Juana Chaos o haber ido a recoger a su salida de la cárcel a la asesina Inés Del Río, después refugiada en su propia patria tafallesa, aumente su prestancia intelectual. Y desde luego nada de todo eso, ni de su trabajo como editor, ni de sus cargos públicos, ni de sus campañas mediáticas, le pone por encima de don Víctor Manuel Arbeloa. Podremos discutir muchas más cosas de los otros dos ‘trileros’, pero ciertamente este caso es el más evidente: ni Esparza es quién para juzgarle, ni Arbeloa tiene de qué preocuparse del capítulo que en este simpático panfleto se le dedica. Su cultura personal, su educación y saber estar, su trabajo y sacrificio por la vida pública (incluso al servicio de algo tan poco agradecido como el PSOE navarro), dicen de él mucho más de lo que pueda decir o escribir un amigo de criminales y difusor de ideas soviéticas, magro erudito local y sectario como tantos por desgracia sigue habiendo en la provincia 31. ¡Y que un Esparza reproche a un Arbeloa sus orígenes familiares en el carlismo… qué placer sórdido para los que le leemos desde el liberalismo familiar!

Floren Aoiz, también hijo de la genética tafallesa, merecería igualmente que hablásemos de su familia para negar sus méritos como analista histórico y político. Pero no hace falta. Sus "notas para una biografía a mala leche" sobre Jaime Ignacio Del Burgo, aunque hijas del rencor, de la envidia y de la remota conciencia de no tener razón, sí merecen algo más de consideración. La negociación constitucional, la Transitoria Cuarta y aquellos años vergonzosos de tolerancia de hecho con lo más sucio de las alcantarillas de la extrema izquierda y abertzales deben por supuesto mucho a las miserias humanas e intelectuales de la UCD en general y de Adolfo Suárez en particular. De esto aún queda mucho por saber, y sin duda sería bueno que Del Burgo dijese la parte que él sabe, o al menos la dejase escrita para que dentro de unas décadas se sepa. Del Burgo no ha conseguido todos los objetivos de su carrera política; pero tampoco los consiguió su padre, y tampoco es una cosa extraña o vergonzosa. Es la vida, sin más. Afortunadamente Florencio Aoiz ha conseguido una parte aún menor de sus objetivos… y menos mal, puesto que si el navarrismo familiar y democristiano de Del Burgo puede gustar bien poco menos aún gustaría un Estado soviético à la Krutwig – Aoiz.

Zabaleta hace, por su parte, un "ensayo crítico de su legado político" hablando de Jesús Aizpún. Bien, bien; no digo que no sea interesante, incluso más interesante de lo que el leizarra cree. ¿Y quién hará un ensayo crítico del legado político de éste, desde su infancia de monaguillo hasta ser cofundador de Bildu, pasando por Herri Batasuna, por la alistad de la ETA, por los insultos a las víctimas, por Aralar y por… los buenos negocios a diestra y siniestra? Aizpún, como Del Burgo, quería una carrera política; además, él tenía medios de familia y oficio para no necesitar especialmente beneficios materiales. Si el franquismo hubiese seguido él habría seguido en su rol de suave crítica desde un suave y no muy teorizado navarrismo; abierto un nuevo tiempo político, decidió cabalgarlo también. En la UCD jugó sus cartas, y perdió (a corto plazo). Contra la UCD, y contra la Transitoria de la UCD y de Del Burgo, Aizpún hizo la jugada de su vida, que fue la campaña contra la Constitución, y la fundación de la UPN aprovechándose en buena medida de las simpatías, recursos y trabajo previo de los antiabertzales locales que eran, en realidad, y en sus puntos fuertes, más patriotas españoles que provincianos foralistas. Dando seguridad a corto plazo a la red local de huérfanos del franquismo, construyó otra cosa; otra cosa que luego le fue quitada por jóvenes ambiciosos y sin sus ideas o ideales, como Juan Cruz Alli, pero esa es otra historia. Las cosas que realmente pueden reprochársele a Aizpún no son las que hieren a Zabaleta; ni en todo caso sería el poeta Zabaleta el más indicado para ser fiscal en una causa póstuma contra don Jesús.

No escribe mal Zabaleta, aunque los versos y prosa de Arbeloa son mejores objetivamente. El que más ha publicado de todos ellos ha sido seguramente Esparza, seguido de Del Burgo, pero cantidad no implica, ni mucho menos, calidad -ni ética ni literaria. Aoiz, la verdad, considerando no ya su pasado sino su presente, merece adjetivos que no voy a publicar en la red, y de Aizpún poco más diremos puesto que merece el respeto debido a los muertos (aunque al Cuatripartito, a su mal llamada oposición y al Arzobispado esto haya que volvérselo a explicar, a la luz de sus hechos). ¿Trileros? No creo que Arbeloa quisiese engañar a nadie; Del Burgo ha hecho creer a muchos durante mucho tiempo, es bien cierto, cosas que no eran, pero no a todos ni todo el tiempo; Aizpún recibió en los 90 mucho de la misma medicina que él aplicó, con mejores formas eso sí, en los 70. Pero si vamos a hablar de engañadores, propagandistas perfectamente conscientes de su falsedad, hemos de mirar antes a los autores de la obra.

Decía hace años el pobre Anasagasti que ‘lo del "Amejoramiento Foral" es la historia del oscurantismo, de la marginación y desprecio por parte de UCD, PSOE y UPN a un sector importante de navarros…’ Porque Anasagasti, como los otros abertzales incluidos los autores, cree que la voluntad de su escaso 5% de navarros ha de imponerse al resto y, además, a la mucho más importante realidad nacional española. En la Transición hubo muchos más engaños de los denunciados por los autores, de hecho en parte falsos en sí mismos. Y los tres retratados merecían otra cosa, no necesariamente mejor, pero sí con retratistas más cualificados.

No olvidemos el trasfondo de todo esto. Con o sin autonomía, el nacionalismo sigue existiendo. No ha pedido perdón por matar, torturar y expulsar de sus casas a la gente. Sigue golpeando; el diputado de EH Bildu Óscar Matute ha calificado de "desproporcionado y bestial" imputar por terrorismo a unos batasunos agresores de dos guardias. Tal es la realidad. Aoiz, Zabaleta y Esparza ven a sus tres víctimas como culpables de la situación actual de Navarra; yo diría más bien que en parte culpables de lo que de malo tiene (pero no de todo) y en parte responsables de lo que de bueno tiene (y tampoco de todo). Los autores en cambio no nos legan nada bueno.

¿Qué hacer con un libro así? No comprarlo, no regalarlo, qué duda cabe; pero sí es bueno que exista. Conservado en las bibliotecas, donde el Cuatripartito sin duda comprará muchos ejemplares a Esparza, dentro de una o dos generaciones servirá para comprender la Navarra miope y sectaria del siglo XXI, mucho más que la historia del siglo XX. Que sin ser perfectos estos tres protagonistas, tiene méritos que hoy se echan de menos.

Medio centenar de asesinatos de ETA, en riesgo de prescribir en la Audiencia Nacional
Muchos casos fueron archivados meses después del atentado y la Fiscalía no ha ordenado diligencias a pesar de habérselo pedido la Fundación de Víctimas del Terrorismo
Roberto R. Ballesteros El Confidencial 20 Noviembre 2016

A finales de 2011, la Fundación Víctimas del Terrorismo remitió a la Fiscalía de la Audiencia Nacional un listado de asesinatos cometidos por la banda terrorista ETA que aún no habían sido enjuiciados. Todos ellos se habían quedado atascados en el alto tribunal apenas unos pocos meses después los atentados. Los juzgados centrales abrieron entonces diligencias, pero estas no sirvieron para nada debido fundamentalmente a que la Policía y la Guardia Civil no encontró pistas para avanzar.

La iniciativa de la fundación era la primera que se hacía con el fin de volver a impulsar unos casos que, en el caso de no volverse a retomar, corrían el riesgo de prescribir, cosa que ocurre a los 20 años de la comisión de los asesinatos. La práctica de diligencias interrumpe estos tiempos, pero el problema es precisamente ese, que en la mayoría de los procedimientos sobre los que advirtió la fundación apenas se han llevado a cabo nuevas pesquisas. La Fiscalía, encabezada por Javier Zaragoza, acogió el listado con aparente interés inicial, pero la realidad es que al final casi no ha actuado.

La instrucción lleva un año parada, los juzgados no responden a la petición de diligencias, no comunican a los procesados su situación ni colaboran con la causa abierta en Argentina

En concreto, en relación con los atentados cometidos entre 1986 y 1996, más de medio centenar han prescrito o se encuentran en riesgo de hacerlo en las próximas fechas, ya que no han sido objeto de diligencia alguna desde que fueron cerrados, ya sea provisional o definitivamente a los pocos meses de abrirse. Es el caso, por ejemplo, del asesinato de Luis Reina Mesonero, un pescadero de Bilbao que el 12 de septiembre de 1989 recibió un paquete bomba a su nombre. El hombre cogió el bulto del buzón de su portal, pero no veía ni oía bien debido a las secuelas que le había dejado una embolia previa, por lo que lo acercó a sus ojos con el fin de leer quién lo remitía. En ese momento, explotaron los 200 gramos de explosivo, que le arrasaron la cabeza y destrozaron incluso parte del portal.

ETA confesó a través de un comunicado publicado en el diario Egin 11 días después que había sido la autora del asesinato, pero lo calificó de una "equivocación" y un "error irreparable", ya que la víctima no era objetivo de los terroristas, que –según dijeron– se habían confundido con un policía nacional que tenía el mismo nombre que el pescadero. El atentado provocó la apertura de unas diligencias en la Audiencia Nacional que fueron archivadas mediante un sobreseimiento provisional apenas cinco meses después. Hoy por hoy, por lo tanto, la Fiscalía no tiene la más mínima idea de quién pudo cometer aquella tropelía ni ha practicado diligencia alguna durante estos últimos cinco años (desde que la Fundación de Víctimas le presentó la mencionada lista) para resolver el caso.

Con el fin de conocer con exactitud el número de procedimientos que se encuentran en esta situación, la asociación Dignidad y Justicia solicitó este viernes –tanto a través del Portal de Transparencia como mediante un envío por correo al Ministerio de Justicia– información oficial sobre el número exacto de casos que la Fiscalía ha dejado prescribir "por falta de impulso procesal" durante estos últimos años. Además, la plataforma de víctimas ha reclamado información sobre en cuántos de esos procedimientos el Ministerio Público ha presentado algún escrito durante el último año para activar la investigación.

Dignidad y Justicia estima que puede haber hasta 75 casos prescritos o en riesgo de prescribir por la inacción de la fiscalía y a pesar de la llamada de atención de la Fundación de Víctimas y que existen bastantes posibilidades de que en alrededor de medio centenar ya haya pasado el plazo y estén extinguidos sin posibilidad de reactivarlos. Entre esta lista de casos que podrían no resolverse jamás, que la asociación ha adjuntado a su petición administrativa, se encuentra el asesinato del guardia civil jubilado Juvenal Villafañe García, que murió el 16 de septiembre de 1993 después de que explotara una bomba instalada por ETA en los bajos de su coche en cuanto el subteniente activó la llave de contacto.

La explosión lanzó al hombre, de 78 años, fuera del vehículo y con las dos piernas completamente destrozadas. Villafañe García dejó tres hijas huérfanas, vivía desde hacía 30 años en el cuartel de la Guardia Civil en Andoáin (Guipúzcoa) y, tras su jubilación, se dedicó a gestionar licencias de caza y pesca a los vecinos del pueblo, que le conocían como el Sargento. El caso fue archivado definitivamente el 13 de abril del año pasado porque había prescrito. Algo similar a lo que ocurrió en el procedimiento abierto para resolver el caso de los dos guardias civiles asesinados a tiros en el 'parking' de un supermercado de Oiartzun (Guipúzcoa) el 17 de agosto de 1992, Juan Manuel Martínez Gil y José Manuel Fernández Lozano, de 25 y 23 años respectivamente. Un auto del 25 de noviembre de 2013 decretó la prescripción del asunto respecto al etarra miembro del comando Donosti Juan Antonio Olarra Guridi, del que se sospechaba.

En situaciones parecidas se encuentran las investigaciones abiertas para esclarecer la muerte del vendedor ambulante Manuel Echevarría Echevarría, un hombre de 44 años que murió el 21 de marzo de 1991 tras el estallido de una bomba que había sido adosada a su furgoneta cuando esta se encontraba aparcada junto a una guardería. El caso fue cerrado apenas unos días después, ese mismo mes, por falta de pruebas. Dignidad y Justicia pretende conocer si la Fiscalía ha presentado algún escrito para impulsar este y otros 75 procedimientos, entre los que también está el atentado que hirió a Irene Villa el 17 de octubre de 1991.

Ese día, ETA colocó tres bombas en el barrio madrileño de Aluche. Una mató al teniente Francisco Carballar Muñoz; la segunda hirió a la funcionaria de la comisaría de Policía de Los Cármenes María Jesús González Gutiérrez y a su hija Irene, que perdió las piernas; y la tercera casi acaba con la vida del comandante del Ejército Rafael Villalobos y de su hermana. Las diligencias abiertas por la Audiencia Nacional ese mismo día apenas duraron un mes activas, ya que fueron archivadas en noviembre de ese mismo año.

La muerte de la mujer de 73 años que perdió la vida durante el atentado contra José María Aznar el 19 de abril de 1995 Margarita González Mansilla, la del empleado de una subcontrata de Telefónica José Luis Luengo Martínez el 29 de septiembre de 1992, el asesinato del policía Ricardo González Colino el 14 de septiembre del mismo año, el de Coro Villamudira –hija de un policía– el 15 de abril de 1991 o el de decenas de empresarios, policías, guardias civiles, políticos y militares que dejaron este mundo por culpa de ETA entre 1986 y 1996 se encuentran en la lista de 75 casos sin resolver con riesgo de prescribir o prescritos presentada por Dignidad y Justicia que pone en evidencia el trabajo de la Fiscalía de la Audiencia Nacional en este campo.

Un grupo de abertzales agrede a un matrimonio que los recriminaba por hacer pintadas en Bilbao
OKDIARIO 20 Noviembre 2016

Las calles del País Vasco y Navarra vuelven a ser el frente de batalla. Así lo ven los radicales proetarras, que atacaron en octubre a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua a puñetazos y patadas, y que este sábado han agredido a un matrimonio que les recriminaba las pintadas que estaban haciendo en el Casco Viejo de Bilbao. El grupo de radicales ha reaccionado de esta manera contra la pareja que, en compañía de su hija, les había afeado su conducta cuando estaban llenando las calles de carteles pegados y de pintadas, según ha informado el Ayuntamiento.

Según han informado el Departamento de Seguridad y el Ayuntamiento de Bilbao, el suceso se ha producido alrededor de las 11.00 horas en la calle Belosticalle de la capital vizcaína.

El alcalde de la capital vizcaína, Juan María Aburto (PNV), ha condenado “enérgicamente” la agresión a la pareja, que ha ocurrido en la mañana de este sábado en el Casco Viejo. En un comunicado, Aburto ha expresado su “más absoluta repulsa a esos energúmenos que, faltando al respeto de estos dos vecinos del Casco Viejo, han sido cobardemente capaces de agredirles, sólo por el hecho de recriminarles por ensuciar las fachadas de esa zona con carteles y pintadas”.

El regidor ha mostrado su “cercanía y solidaridad” con la familia agredida y ha indicado que la Policía Municipal ya está trabajando para identificar a los agresores. “En Bilbao sobran estas actitudes que creíamos ya olvidadas, y sobran quienes las llevan a cabo”, ha señalado el primer edil peneuvista.

Ha añadido que “el respeto, la educación y las conductas cívicas deben prevalecer frente a estos salvapatrias que no hacen más que molestar, violentar y fastidiar a una ciudad y una ciudadanía que sólo quiere vivir tranquila y en paz”.
“Repulsa absoluta” del lehendakari

Por su parte, el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha mostrado hoy su “repulsa más absoluta” a esta agresión. En su cuenta de Twitter, el máximo mandatario vasco rechaza “este tipo de actitudes” que “nada tienen que ver con el sentir de la inmensa mayoría de la sociedad y, sobre todo, de la juventud vasca, que “creen y defienden los valores de la paz, el respeto y la convivencia”, concluye Urkullu.
 


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