AGLI Recortes de Prensa   Jueves 24 Noviembre  2016

Los caballos de Diómedes
Agapito Maestre Libertad Digital 24 Noviembre 2016

España, la nación democrática, se cae a pedazos. La España constitucional se desliza a ritmo lento, pesado y plomizo, como en las peores épocas de nuestra historia, hacia su final. La España constitucional, que defiende la libertad de los individuos y la igualdad de todos ante la ley, muere por la acción criminal de unos partidos políticos que, lejos de defenderla, buscan a pagano para que corra con los gastos del funeral. Buena parte de esta legislatura se agotará en la discusión de quién será ese pagano. Parece que PP y Ciudadanos han entrado ya en la controversia para hallar un cabeza de turco que pague por todos. Si estos partidos tiran la toalla, o sea, si se dan por vencidos, según nos revelan sus actuaciones en Cataluña y en el Parlamento nacional, entonces ganan los separatistas, Podemos y los socialistas.

Preparémonos, pues, para un futuro sin España. Sin democracia. Un fantasma se ha instalado definitivamente en la sociedad española y nadie se atreve a enfrentarlo. La postulación de un ilusorio, ridículo y, sobre todo, inexistente derecho de decisión, única clave de los separatistas, Podemos y socialistas, empieza a incrustarse en las venas del PP y Ciudadanos. La entelequia gana a la realidad. El derecho de decisión derrota a los derechos de ciudadanía amparados por la Constitución española. La ficción vuelve a derrotar a los españoles de a pie, a los ciudadanos, que se las prometían muy felices con un Gobierno y una oposición que, antes que ocuparse por mejorar la democracia del 78, están repartiéndose el territorio y la riqueza. Sí, queridos lectores, una parte de las negociaciones para repartirse el suculento botín, el Estado-nación, está haciéndose de espaldas a los ciudadanos, pero, por favor, nadie se llame a engaño, porque lo decisivo se está realizando a plena luz del día y se retransmite por todos los medios de comunicación, aunque los canales de TV de La Sexta y la Cuatro van en vanguardia.

Al final del proceso, que durará lo que aguante esta legislatura, cabe imaginar que los separatistas y Podemos serán hegemónicos, qué digo hegemónicos, conseguirán arrasar incluso al PSOE, que quedará como una voz que nos recuerde lo que alguna vez fue. Los socialistas repetirán las actitudes y conductas que tuvieron durante la dictadura de Franco. Pasarán un largo período de vacaciones silenciosas. La derecha, con el nombre del PP u otro similar, seguirá existiendo -¿cómo no?-, aunque solo fuera por instinto de conservación o mera reacción defensiva. Quienes peor lo tienen son los reformistas de Ciudadanos, que nacieron para defender España, para enfrentarse a la fantasmagórica patraña del "derecho de decisión", pero parece que están sucumbiendo ante los cantos de sus sirenas más bellas y malignas. Pobres los que confiamos en Ciudadanos, sí, pobres, y patéticos, porque también desapareceremos con ellos.

Pero hay alguien que lo tiene tan mal, acaso peor que Ciudadanos y el PSOE, me refiero a quien tiene por emblema de su casa la flor de lis. Será el pagano que todos buscan para que corra con la cuenta de sus destrozos. Sí, sí, los partidos políticos quieren salvarse con un sacrificio. Todos los partidos políticos vuelven a actuar como lo hicieron a comienzo de los años veinte y, sobre todo, treinta del siglo pasado. Todos los partidos políticos, "como los caballos de Diómedes", según dijera Ortega y Gasset, se nutren de lirios, y a poco que insistan, "dejarán la pradera sin una flor de lis".

Bancos Centrales y banca sistémica: ¡juegos de tahúres!
Juan Laborda  vozpopuli.com 24 Noviembre 2016

La solidez del sistema bancario europeo y estadounidense no solo no ha mejorado sino que en realidad está en peligro. Nos han tomado el pelo. No ha habido ninguna reforma del capitalismo tras la Gran Recesión. Nos han metido la mano en el bolsillo sin ningún tipo de disimulo para mantener un sistema bancario zombi. ¡Qué rápido aprenden algunos del teatro barroco español!

Cada día se amontona más evidencia que sugiere tanto una supervisión como una regulación laxa e incompetente de los bancos sistémicos, aquellos demasiado grandes para quebrar. Las autoridades económicas y políticas SE conchaban con los grandes banqueros sin solucionar ninguno de los problemas estructurales de la economía occidental. Por un lado, un volumen de deuda que no disminuye, la mayoría generado y esparcido por un sistema bancario desenfrenado en plena orgía de crédito. Por otro, un sistema bancario gripado, zombi.

Dos acontecimientos distintos, en diferentes lugares, apuntan en esta dirección. El 15 de noviembre destacados denunciantes sobre prácticas bancarias internacionales delictivas contaron sus historias en el Parlamento Europeo. Denunciantes, periodistas y expertos, intercambiaron experiencias, recomendaciones y debatieron sobre cómo proteger a los denunciantes, analizando al mismo tiempo todos los aspectos políticos y jurídicos y cómo abordar esta cuestión a nivel europeo. Ese mismo día, al otro lado del charco, la oficina de rendición de cuentas del gobierno estadounidense (GAO, por sus siglas en inglés), se convirtió en la tercera entidad federal, en los dos últimos años, en apuntar que la Reserva Federal no está haciendo su trabajo a la hora de realizar adecuadamente las pruebas de resistencia de los grandes bancos de Wall Street. Vamos que están mirando para otro lado.

Mario Draghi y el banco Unicrédito
Del potente panel de denunciantes bancarios internacionales que contaron sus historias en el Parlamento Europeo, destacó lo relatado por el denunciante irlandés, Jonathan Sugarman. Este denunciante, cuando comprobó que UniCredito Irlanda infringía la ley de manera sistemática, informó al regulador irlandés. Relató no sólo cómo fue ignorado por su banco y el regulador celta, sino, y esto es lo más grave, también por todos los principales partidos políticos irlandeses.

A continuación señaló que según la ley irlandesa el regulador irlandés debe informar al Banco Central del país de origen de los bancos que tienen filiales en Irlanda y que han realizado prácticas fraudulentas o presentan graves problemas. En el caso de UniCredit Irlanda, esto significaría que el Banco Central italiano debería haber sido informado de que el mayor banco de Italia estaba violando gravemente la ley irlandesa, poniendo en peligro a todo el sistema bancario.

El gobernador del Banco Central de Italia en ese momento era Mario Draghi. Si el regulador irlandés no lo hizo, actuó no solo de manera incompetente, podría haber mentido, engañado e incluso violado las leyes irlandesas. En cambio, si trasladó los problemas y prácticas de UniCredit Irlanda al Banco Central de Italia, entonces Mario Draghi debería responder a ciertas preguntas sobre su propia negligencia del deber. Al final, lo que subyace es que los reguladores miraron a otro lado. En definitiva, no cumplieron su deber, protegieron a la superclase, bien por no alarmar -lo dudo-, bien por instinto de clase.

Obama y la reforma financiera Dodd-Frank
Wall Street alimentó, previa derogación de la Glass-Steagall y una política monetaria excesivamente laxa, la mayor burbuja inmobiliaria de la historia de los Estados Unidos. Una vez que ésta pinchó arrastró a la economía global a la Gran Recesión. Al final fueron los contribuyentes, de allá y aquí, quienes acabaron pagando de su bolsillo los platos rotos.

Con el fin aparente de evitar nuevos abusos, la administración Obama aprobó en 2010 la legislación de reforma financiera Dodd-Frank. Pero para hacer operativa tanta legislación era necesario ser valiente y dotar a sus cuerpos reguladores de “policías” que, si hiciera falta, a cara de perro, pusieran los puntos sobre las íes a los distintos bancos, especialmente a aquellos demasiado grandes para quebrar.

Una de las promesas en Dodd-Frank era que la Reserva Federal evaluaría anualmente si los bancos sistémicos tienen, por un lado, el capital adecuado para soportar una recesión severa y, por otro, si disponen de los programas apropiados de gestión de riesgos para evitar que éstos explosionen. En realidad, lo único que se interpone entre el pueblo estadounidense o europeo y otro apocalíptico colapso financiero de los bancos sistémicos de allá y aquí son las pruebas de resistencia de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo, y los requisitos de capital.

Como dice nuestro sabio refranero, ¡obras son amores y no buenas razones! Diversas entidades federales estadounidenses en los últimos dos años han denunciado que la Reserva Federal no está haciendo su trabajo a la hora de realizar adecuadamente las pruebas de resistencia de los grandes bancos de Wall Street. El último, la oficina de rendición de cuentas del gobierno estadounidense (GAO, por sus siglas en inglés), cuyas críticas son similares a las del otrora Director General de Banco de España y persona clave en el diseño del rescate bancario español de la década de los 80, Aristóbulo de Juan.

La GAO, como antes Aristóbulo de Juan, señala aspectos muy jugosos que no hacen otra cosa sino que aumentar la fragilidad de la banca sistémica estadounidense y europea. La estructura organizativa de la Reserva Federal, de cara a implementar las pruebas de resistencia, no incluye un proceso formal a través del cual se pueda implementar la gestión de riesgos a nivel agregado. Pero además, según la GAO, la Reserva Federal tampoco ha determinado si su único escenario de supervisión severo es suficientemente robusto y fiable para analizar la resistencia del sistema bancario frente a una serie de crisis potenciales. Dichos análisis -incluyendo la posibilidad de realizar pruebas de sensibilidad con múltiples escenarios- ayudarían a la Reserva Federal a entender la gama de resultados que podrían producirse bajo diferentes escenarios y explorar las ventajas asociadas frente a la dependencia de un solo escenario supervisor severo.

De esta manera, consciente o inconscientemente, los Bancos Centrales vuelven a proteger a la banca sistémica frente al interés general de la ciudadanía. Un diagnóstico y un tratamiento tardío o equivocado de la insolvencia bancaria encarecería fuertemente la solución, que, al menos en un principio, sería sufragada por el propio sistema financiero y el “bail-in” de los acreedores. Sin embargo, no les quepa ninguna duda que al final, y olvídense de las promesas, acabaremos siendo los contribuyentes quienes paguemos los platos rotos -“bail-out”-. Lo intentarán. La pregunta es si se lo permitiremos otra vez.

Bataclan: Del horror a la sumisión
Yolanda Couceiro Morín latribunadelpaisvasco.com 24 Noviembre 2016

Hace poco más de un año tenía lugar el atentado contra el local parisino Bataclan, reivindicado en nombre del Estado Islámico. Para su reapertura se ha organizado una función especial con la presencia de artistas de renombre internacional. Entre ellos, el británico Sting, adepto de la meditación y del orgasmo tántrico, según propia confesión, defensor del burkini, enemigo jurado de los climatoescépticos y de los que no aman la multiculturalidad. También canta.

Lo ocurrido en esta esperada reapertura se inscribe en el panorama de nuestra indigna época. Es una prueba más de ese espíritu de capitulación que prevalece en Europa. Apenas limpiada la sangre de las víctimas y repintadas las paredes del local, todo ha vuelto a ser como antes: aquí no ha pasado nada que merezca la pena plantearnos si se está yendo por el buen camino. Al contrario, pareciera que la sangre derramada confirmara a este sistema en la justeza de su dirección. El Islam ha sido absuelto una vez más de otra de las innumerables fechorías cometidas en su nombre a mayor gloria de Alá. Ya sabemos que el verdadero enemigo de nuestras sociedades es el fascismo, el racismo y hasta el nazismo. Los crímenes de estas nefastas ideologías inundan a diario en riadas imparables nuestras calles y plazas, es cosa sabida.

Resumiendo: los miembros de la banda norteamericana que actuaba ese fatídico día en el Bataclán no sólo no han sido invitados a la ceremonia de reapertura y al consiguiente homenaje a las víctimas del atentado, sino que han sido literalmente prohibidos de entrada. Los "Eagles of Death Metal" han sido decretados persona non grata en el concierto organizado. ¿El motivo? Las declaraciones que han hecho en diversas ocasiones sus componentes acerca del peligro islámico, o sea su notoria "islamofobia", pecado capital en estos días de sometimiento ovejuno a los dictados de lo política e islámicamente correcto.

El dueño del Bataclan, un tal Jules Frutos, ha declarado, ufano, a la prensa: "Han llegado (los miembros del citado grupo), y los he echado. Hay cosas que no se pueden perdonar". Un perfecto producto de la degeneración de este sistema, un servil peón del orden establecido. Este personaje presume de haberle cerrado el paso a dos miembros de los "Eagles of Death Metal" este sábado 12 de noviembre, con ocasión del concierto en la sala parisina, un año después de la masacre que dejó 90 muertos y cientos de heridos (en total fueron unas 140 víctimas mortales en los diversos atentados de ese día). Ya sabemos que el Islam no tiene nada qué ver con todas esas barbaridades, y que se impone como un deber cívico pararle los pies a los propagadores del odio. Otro que tiene bien aprendida la lección.

El manager del grupo ha desmentido esa versión, ya que según ha declarado, los cantantes no intentaron entrar en el local, sino que simplemente se acercaron a las puertas del mismo para rendir su personal homenaje a las víctimas. Ese detalle marca la verdadera vileza que es la marca más auténtica de estos personajes del Sistema empeñados en cubrirse cada día que pasa con algo más de lodo al servicio de la voz de sus amos. Por su parte, Jesse Hughes, el líder del grupo, ha sido lapidario: "Este cobarde de Jules Frutos no ha tenido empacho en ensuciar la reapertura de su propio local difundiendo falsos rumores ante la prensa". En efecto, el director del Bataclan, siguiendo las directrices del gobierno socialista, trata de impedir que el relato oficial de los acontecimientos se escape del control político. El Islam es una religión de paz, amor y tolerancia, y no es tolerable cualquier disidencia en ese terreno.

Jesse Hughes se había convertido en un "indeseable" (¿tal vez en un "deplorable"?) en el mismo momento en que empezó a relatar lo que él personalmente había presenciado ese día: fallos en el servicio de seguridad de la sala, musulmanes festejando en las calles a los pocos minutos de la masacre, boicot de los musulmanes al minuto de silencio (que silbaron y abuchearon) convocado el día después de los atentados... Además había hecho en diversos momentos sendas llamadas a la toma de conciencia del peligro islámico.

Las autoridades francesas han estado presentes en ese acto de reapertura y en el concierto, en el que ha actuado Sting. Éste si es persona grata, ya que ha tenido el acierto de enriquecer sus ocurrencias y excentricidades de artista multimillonario con declaraciones altamente rentables y muy políticamente correctas, al gusto de los que mandan (todavía) en este lado de una realidad en constante movimiento. Nuestro hombre no ha tenido otra idea mejor que empezar su actuación con la invocación de "¡Insh´Allah!", lógica continuación de los gritos de "¡Allahu Akbar!" que abrieron las puertas del infierno. El anunciado homenaje a las víctimas se ha convertido al final en una declaración de amor al Islam. En lugar de una condena al terror islamista se ha llevado a cabo una ceremonia de solidaridad con la ideología que ha provocado la masacre. Los muertos sin duda apreciarán el detalle.

La tragedia se cierra en la farsa. El horror se ha convertido en sumisión. El ciclo está completo.

Presentación en Sevilla de mi libro "La tarima vacía"
Javier Orrico Periodista Digital 24 Noviembre 2016

Mañana se presenta en Sevilla mi nuevo libro "La tarima vacía", editado por la sevillana Alegoría y que estará en todas las librerías a partir de la próxima semana. Con un prólogo de Gregorio Salvador, el gran maestro de los filólogos y dialectólogos españoles de la democracia, vicedirector durante muchos años de la Real Academia Española, el libro es un relato sobre la educación en España de los últimos 30 años, sobre cómo la esperanza de que la instrucción llegara a todos, de que el proyecto y el ideal ilustrados se hicieran realidad, ha sido demolida por la gran impostura que han sido las leyes educativas desde la LOGSE hasta la LOMCE, la cual, contra lo que se publicita, no es más que la consolidación del sistema LOGSE que lleva vigente desde 1990.

En efecto, hoy la escolarización es universal hasta los dieciséis años, pero lo que se ofrece no es enseñanza, sino un sucedáneo, un engaño cubierto de jerga psicopedagógica, destinado al adoctrinamiento y a la creación de un tipo de ciudadano acrítico, invadido por la corrección política, convencido de tener derechos, pero sin deberes, y dispuesto a ser un consumidor compulsivo y masificado.

Para ello, por supuesto, había que acabar con los profesores, degradar sus sistemas de selección hasta la pérdida de su autoridad intelectual, y convertirlos en meros acompañantes de los nuevos paradigmas del aprender a aprender, esa inmensa estupidez, las competencias, los estándares, el aprendizaje autónomo del alumno y las maquinitas TIC-toc para ayudarles en el corta-pega.

La diferencia con otros libros (pocos, porque la corrosión ha calado muy hondo) que también se han atrevido a denunciar las estupideces que se han apoderado de nuestra antaño aseada enseñanza, es que en "La tarima vacía" hay un estudio inicial de cómo las leyes concretas produjeron estos efectos. Es decir, de cómo las ideas que nutrían estas leyes son las que nos han llevado al desastre. Por ejemplo, en cuanto a las políticas sobre los profesores y la tarea de los sindicatos en la aniquilación del viejo prestigio de la profesión.

Por último, se abordan algunas otras cuestiones candentes, como la enseñanza de la Literatura, la engañosa 'educación en valores', pura filfa doctrinaria, o la nueva fascinación tecnológica.

Por lo demás, el libro supone la culminación de la denuncia contra el sistema que inicié hace once años con "La enseñanza destruida", que tuvo una magnífica acogida entonces.

El acto de presentación tendrá lugar en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, en la calle Abades, a las 19 horas. La presentación correrá a cargo de Rafael Valencia, presidente de la Real Academia Sevillana que nos acoge en su sede, y de José Antonio Gómez Marín, periodista, escritor, profesor y conocido tertuliano de la radio española.

Allí nos vemos. Están todos ustedes invitados, queridos lectores, mes semblables, mes frères. Les espero.

EL NOBEL DE LA PAZ DEJA SIN VOZ A LA POBLACIÓN
Así maquilla Santos la rendición ante las FARC
El Gobierno y las FARC firmarán este jueves un nuevo acuerdo de paz sin contar con el aval del expresidente Álvaro Uribe y sin un nuevo plebiscito. Entones, ¿de qué sirvió la victoria del `no` en el referéndum?
Arturo García gaceta.es 24 Noviembre 2016

El proceso de paz en Colombia camina hacia un nuevo episodio de incierto final. El presidente del gobierno, Juan Manuel Santos, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) anunciaron hace apenas unas semanas un nuevo acuerdo de paz que, en teoría, incorporaba gran parte de las propuestas de los promotores del no, la opción que ganó en el plebiscito realizado el pasado dos de octubre a pesar de la importante campaña mediática para desacreditar a los partidarios de no aceptar la rendición frente a la narcoguerrilla.

El expresidente Álvaro Uribe y el resto de la oposición ya han anunciado su rechazo al acuerdo, que será firmado por el Gobierno y las FARC este mismo jueves sin referéndum de por medio. Desde la victoria del 'no', el equipo negociador de Santos y los opositores se reunieron hasta en 10 ocasiones para acordar las nuevas condiciones, pero las diferencias entre ambas partes han sido insalvables.

El comunicado de Uribe responsabilizaba al Gobierno de "negar la posibilidad de este acuerdo nacional sobre temas sustanciales". El hoy senador criticó que las modificaciones no afecten a las sanciones de los guerrilleros. "El Gobierno nos ha dicho que estos temas no son revisables, sin estas reformas, el acuerdo es apenas un retoque del rechazado por los ciudadanos", insistió Uribe.

Las principales terminales mediáticas se han vuelto a posicionar a favor del acuerdo, sin reparar siquiera en la importancia de los cambios introducidos y la opinión del pueblo colombiano, que en esta ocasión no contará con voz para decidir el futuro del país y la posible rendición a una narcoguerrilla que ha causado miles de muertos durante los últimos cincuenta años.

¿Qué ha cambiado?
-Las FARC tendrán que entregar sus bienes para pagar las reparaciones a las miles de víctimas del conflicto-

-Sólo jueces colombianos vigilarán el proceso de transición en la misma calidad de los magistrados de las cortes.

-No se expropiará fuera de la ley vigilante y se respetará el derecho a la propiedad en aquellos territorios entregados a la narcoguerrilla, pero siempre bajo el dominio de los líderes de las FARC.

-En cuanto a la incorporación de las FARC a la vida política, el nuevo partido no podrá inscribir candidatos a las 16 curules transitorias (miembros del parlamento) establecidas para las comunidades y víctimas del conflicto.

-Reducción del 30% de la financiación al nuevo partido de las FARC.

-Los guerrilleros no podrán formar parte de la comisión de protección y garantías de seguridad.

-Los puntos acerca de la ideología de género y la iglesia católica han sido teóricamente eliminados del acuerdo, aunque el presidente Santos no ha sido preciso en este punto.

¿Qué sigue igual?
-Las FARC seguirán contando con importantes ventajas para presentarse a los comicios. Es decir, Santos blanquea el pasado terrorista de los líderes de las FARC y pronto podrán copar las instituciones.

-El modelo agrario tampoco ha sido modificado y pasa por traer a Colombia una agricultura comunista. A pesar de que no se expropiarán nuevos territorios, el Gobierno entregará casi diez millones de hectáreas, que entraran a formar parte de una “economía campesina, familiar y comunitaria” dominada económica, social y políticamente las FARC. El modelo agrario en estos terrenos ha sido tomado de Venezuela, donde el chavismo está matando de hambre a la población y la inflación ha crecido hasta alcanzar máximos históricos.

-Las inversiones en el campo tampoco variarán y superarán el presupuesto anual del país, por lo que el resto de zonas tendrán que esperar para mejorar sus infraestructuras. Las FARC prometieron comida gratuita, alojamientos y pensiones para los nuevos trabajadores.

¿Por qué ‘no’?
El partido opositor Centro Democrático, que lidera Uribe, rechazó en bloque el nuevo acuerdo de paz y aseguró que el Gobierno está engañando a los ciudadanos.

En un comunicado, el movimiento destacó que el hecho de que el Gobierno no aceptara "modificar temas fundamentales para la democracia" del primer acuerdo de paz, rechazado en referéndum, llevó a sus partidarios a "no aceptar" el nuevo pacto, aunque reconoció que en "otras materias hubo avances".

Entre los puntos rechazables, mencionó "elevar los acuerdos al nivel constitucional, con alcance de Bloque de Constitucionalidad; total impunidad o penas simbólicas, que significan lo mismo, para delitos de lesa humanidad, y crear una justicia paralela a la medida de los intereses de la FARC".

Sentencia sin contenidos
Gabriel Moris Libertad Digital 24 Noviembre 2016

El pasado día 31 de octubre se cumplió el noveno aniversario de la sentencia más llamativa del siglo XXI. El sumario 20/04, el juicio de la Casa de Campo –televisado al mundo entero– y la sentencia fueron la puesta en escena realizada para ocultar toda la verdad del crimen más horrendo de nuestra reciente y negra historia. La fecha elegida, pórtico de un puente muy especial, parecía la adecuada para pasar inadvertida. El día de los Santos y el de los Difuntos pueden ser las fechas más adecuadas para recordar a los nuestros. Ellos son no sólo nuestros seres queridos, sino nuestras víctimas de la barbarie, el odio y la violencia. Y, lo que es peor, los olvidados conscientemente por los poderes públicos y por la sociedad civil.

¿Qué pensarían ellos si estuvieran contemplando con sus ojos mortales estos comportamientos? A nosotros, desgraciadamente, parecen dejarnos indiferentes.

Nada me produciría más satisfacción que poder dar por buena esa u otras sentencias que desvelaran totalmente lo ocurrido en los atentados de los trenes de Cercanías. Desgraciadamente, ni a mí ni a muchas personas –medianamente informadas– nos parece que pueda darse por resuelto el caso, transcurridos casi trece años de los hechos. En octubre vi un programa sobre el 11-M emitido hace unos años en Veo 7, y el setenta por ciento de los encuestados en el mismo opinaban que debía reabrirse el caso. Posiblemente sea anecdótico, pero también es indicativo de lo que piensan las personas más o menos conocedoras del tema.

El año 2006, visto que la instrucción seguía cerrada y no se admitían sugerencias de las partes, un grupo de víctimas fuimos recibidas –con nuestro abogado– por el entonces presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Manifestamos nuestra preocupación ante el mutismo de la instrucción, ante las irregularidades desveladas por algunos medios de comunicación y ante la lentitud del proceso.

Intento recordar algunos comentarios de la inolvidable entrevista. Manifestamos nuestra preocupación por la situación del proceso y por la negativa del juez instructor a las peticiones de investigación de las partes. Lo único que conocíamos era el número y el nombre de los detenidos. Nos respondió el juez: "No os preocupéis, la justicia es lenta pero segura". "Es urgente abrir juicio oral ya que si, no es así, habrá que poner en libertad a los detenidos". "Este primer juicio tendrá por objetivo determinar el grado de participación en los hechos de los ciento quince detenidos". "Después seguirán otros juicios hasta el esclarecimiento total de los hechos y las responsabilidades de los autores".

Sobre la autoría, nos comentó: "Olvidaos de los moritos, esos no tienen capacidad para organizar un atentado de esa naturaleza". Y ante nuestra insistencia sobre la autoría nos respondió: eso sólo ha podido ser obra de una mente diabólica.

Esa mente diabólica no se ha identificado aún.
Nueve años después de la sentencia. no podemos hacer un balance más pobre de la misma: un autor material y dos colaboradores. ¿ Alguien puede creer que la matanza de 192 inocentes –por la explosión simultánea de cuatro trenes– puede saldarse de esta forma? La destrucción de los vagones explosionados, las muertes en Leganés, la desaparición de evidencias, las amenazas de artefactos en Alcalá de Henares, el Skoda Favia, los hechos de Mocejón, etc., ¿no podrían contribuir a completar la aclaración de los crímenes?

Ni la Audiencia Nacional ni la Audiencia Provincial de Madrid han admitido y enjuiciado ninguna de las querellas presentadas en ellas después del tristemente famoso juicio. Los premios y ascensos para los responsables de la prevención, investigación y enjuiciamiento no parecen guardar relación con los paupérrimos resultados obtenidos o al menos no han sido debidamente explicados.

No creo que pueda encontrar mejor forma de cerrar esta reflexión que con la transcripción de esta frase: "La peor forma de injusticia es la justicia simulada" (Platón).

Lo que queda del franquismo es el nacionalismo
Ramón de España cronica global 24 Noviembre 2016

Alborotado tenemos el gallinero separatista a raíz de las últimas bofetadas legales repartidas por la justicia española: al juez Vidal le han caído tres años de suspensión de empleo y sueldo por redactar constituciones de países imaginarios (tranquilos, que ya ha sido recolocado en el Senado para que se levante una pasta mensual por hacer lo mismo que el resto de sus señorías: nada); a Carme Forcadell le acaban de dar hora y no precisamente para la peluquería; y last but not least, a Quico Homs, también conocido por su prodigioso cacumen como El Sabio de Taradell, le han retirado el aforamiento y será juzgado como cualquier hijo de vecino por su participación en la cachupinada del 9-N.

Con respecto a este último asunto, los políticos nacionalistas han reaccionado de la manera habitual, desplazándose en masa a Madrid, financiados por el contribuyente, como si fuesen la rama soberanista del clan de los Montoya. La comitiva, encabezada por el patriarca en activo, el tío Cocomocho, y el patriarca emérito, el tío Astut, no se componía exclusivamente de figurones del LQQDC (Lo Que Queda De Convergencia), sino también de espontáneos de mucho fundamento, como ese profesor de historia al que se le han encomendado los asuntos económicos de Cataluña sin que nadie entienda muy bien por qué, ese cantautor quejoso con gorrito que tanto nos recuerda al bardo del poblado de Astérix o el inevitable podemita que confunde el nacionalismo con el progresismo (en este caso, se trataba de ese señor de melena canosa que siempre lleva los pelos de punta, como si le asustaran las burradas que suelen salir de su boca, lo que no sería de extrañar).

Para defender a Quico, se ha recurrido a lo de siempre: tildar de franquista la democracia española. Cuarenta años después de su muerte, Franco sigue sirviendo para un barrido y para un fregado. ¿Qué alguien te lleva la contraria? ¡Llámale franquista! ¿Qué un juez te busca las cosquillas porque has hecho algo que no debías? ¡Franquista! ¿Qué un país se defiende de los que pretenden romperlo? ¡Pandilla de franquistas!

Curiosamente, a ninguno de nuestros separatistas se le ocurre pensar que, igual, lo que queda del franquismo es el nacionalismo, sustituto del régimen dictatorial y con bastantes puntos en común. Franco era un nacionalista español. Pujol, un nacionalista catalán. A partir de 1980, en Cataluña cambiaron la patria, el idioma y la bandera, pero seguimos con la misma mierda supremacista basada en el odio al vecino, pues el nacionalismo no es más que eso. Curiosamente, todos coincidimos en que Franco fue un dictador infame, pero algunos --desde la izquierda, encima-- consideran progresistas las iniciativas de Cocomocho, ya sea gratis, como el diputado de los pelos como escarpias, o cobrando, como el ínclito Ramón Cotarelo y demás amigos de Cataluña, ignorantes de que los restos del franquismo son ellos.

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La izquierda y la traición a la nación
Jorge Vilches  vozpopuli.com 24 Noviembre 2016

Al desprenderse de su idea nacional, al PSOE solo les queda competir por ser más nacionalistas que los independentistas o más izquierdista que los populistas de Podemos. A eso jugó Pedro Sánchez es sus últimos meses como Secretario General del PSOE. Y fracasó.

El problema más grave que tiene el PSOE, sin contar el del liderazgo, es su incapacidad para combinar un proyecto nacional con un programa socialdemócrata. El pacto del PSE-EE con el PNV sin que los términos del acuerdo fueran aprobados por la Gestora ni el Comité Federal es una muestra no solo de la descomposición del PSOE, sino de dicha carencia. De hecho, entre la perplejidad y la frustración del equipo de Javier Fernández se pudieron escuchar los aplausos de Miquel Iceta, líder de lo que queda de PSC. Sin embargo, era un pacto que había adelantado Pedro Sánchez tras las elecciones vascas del 25-S, ofreciendo a Urkullu lo mismo que ahora se ha acordado: avanzar en el autogobierno, declaración del estatuto de “nación”, y un debate sobre el “derecho a decidir”, a cambio de consejerías de segundo orden. Era parte del “gobierno del cambio” que estaba pactando Sánchez con Podemos y los independentistas, y que provocó su defenestración. La Gestora no ha podido hacer otra cosa más que aceptar el acuerdo, en aras a no aumentar la imagen de división y debilidad.

La decadencia del PSOE es una de las claves de la crisis de régimen que vivimos. Hace décadas, el gran éxito de González fue unificar las distintas “sensibilidades” socialistas en torno al poder para construir una maquinaria electoral fuerte, donde el votante vinculaba unas siglas con una idea. El gran error lo cometió cuando contrapuso la red de barones territoriales a la estructura guerrista del partido entre 1997 y 2000, lo que dio más peso al discurso localista que al nacional.

Zapatero dio una vuelta de tuerca al error: el proyecto socialista debía pasar por defender la supuesta plurinacionalidad del Estado español, y dijo aquello de “la nación, concepto discutido y discutible” (solo la española, claro), y animó el catalanismo del PSC de Maragall. El PSOE trató entonces de pergeñar un proyecto federal, imposible desde un punto de vista constitucional y político, en un debate absurdo entre simetría y asimetría. Finalmente, llegaron a la “Declaración de Granada” en 2013 donde defienden pasar del Estado de las Autonomías a una Federación sin aclarar el procedimiento ni el contenido competencial o conceptual. Es más; Sánchez, al año siguiente dijo que el federalismo sería el resultado del pacto. La nada con sifón.

El último equilibrio ha sido la afirmación de Antonio Hernando, otrora sanchista, siempre patriota de partido, sobre el reconocimiento de la “nación cultural” vasca, pero no de la “nación política”. En realidad, es una idea que está en el sustrato socialista desde la postrera, y a veces sobrevenida, oposición al franquismo. Los socialistas quisieron entonces conquistar la hegemonía cultural sumando a su discurso las diatribas independentistas y del regeneracionismo arcaico: la nación española era opresora de otros sentimientos nacionales, la castellanización había sido impuesta y empobrecedora, y lo progresista era escuchar la voluntad de las “nacionalidades”.

El PSOE asumió el relato victimista de los nacionalistas, y se hizo así con un buen aliado en ayuntamientos y autonomías para alcanzar y conservar el poder. De esta manera funcionaron en Cataluña con el tripartito de Maragall, y también en el País Vasco. El PSE de Txiqui Benegas ganó las elecciones de 1986, y acordó un gobierno con el PNV y Eusko Alkartasuna –una facción nacionalista liderada por Carlos Garaikoetxea-. A pesar de la victoria, los socialistas dieron la presidencia al peneuvista José Antonio Ardanza a cambio de consejerías secundarias con presupuestos tutelados, como ahora Idoia Mendía.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997 lo cambió todo, aparentemente. El PSE de Redondo Terreros se volvió hacia el PP de Mayor Oreja, plantó cara al Pacto de Estella entre nacionalistas, y abrió una etapa de colaboración. Sin embargo, Zapatero echó a Redondo Terreros, líder del PSE, y colocó a Patxi López, ahora furibundo anti-PP, que llegó a ser lehendakari con los votos populares en 2009. Hoy, los socialistas vuelven a sus fueros, a sumarse al proyecto nacionalista para llegar al poder con la excusa del “progreso” y de impedir un acuerdo con los pro-etarras.

Pero no se confundan: la izquierda no ha traicionado a la nación, sino que la idea de España es para ellos un complemento sustituible del discurso político –véase la foto de Pedro Sánchez con la bandera española, y recuérdese su posterior querencia a los independentistas-, y un elemento moldeable de la estrategia para conseguir el poder. Esa mezcla de oportunismo y tacticismo le ha llevado a perder lo único que le daba identidad: el ser un proyecto nacional, global, o general, con un programa socialista.

Al desprenderse de su idea nacional solo les queda competir por ser más nacionalistas que los independentistas, o más izquierdistas que los populistas de Podemos. A eso jugó Pedro Sánchez es sus últimos meses como Secretario General del PSOE, fracasó, y a partir del sábado volverá a intentarlo. Pero no se puede dar la razón al adversario constantemente y ganar las elecciones. En este consenso socialdemócrata en el que estamos enfangados, donde todos los partidos apuntan a lo mismo, un PSOE sin seña de identidad ni diferenciación solo puede desaparecer.

Vivir al margen del electorado Ramón Pérez-Maura
Ramón Pérez-Maura ABC 22 Noviembre 2016

El único factor relevante para ser aliado del PSOE es no creer en España ni en su Constitución

PEGGY Noonan, antaño redactora de los memorables discursos de Ronald Reagan y hogaño columnista semanal de «The Wall Street Journal.», empezaba su texto del pasado sábado describiendo lo ocurrido en las presidenciales norteamericanas con una metáfora que puede ser aplicada en otros lugares: «Los aparatos de ambos partidos no sabían hace un año que eran árboles de troncos huecos. Se creían robustos porque siempre lo habían sido, y la gente cree que lo que ha sido cierto continuará siéndolo. Pero, de repente, alguien empuja el árbol y se cae...». Esto puede aplicarse a muchas otras cosas. Lo hemos vivido este fin de semana en Francia, con las primarias de Los Republicanos. Sarkozy tenía que estar en la siguiente ronda de la disputa por la candidatura presidencial y su rival iba a ser Juppé. Pues no. Con media docena de candidatos en liza, el 44 por ciento logrado por François Fillon equivale a una victoria arrolladora. Y él representa algo diferente a las dos familias de referencia del gaullismo que encarnan Sarkozy y Juppé, el hijo político de Chirac. Pero lo relevante es que una vez más, cuando se consulta al electorado, sale algo distinto a lo que dicen las encuestas, que situaban a Fillon en tercera posición.

A la luz de estas corrientes tan claras en todo Occidente, sorprende en España el caso del Partido Socialista de Euskadi. Siguiendo la línea de decadencia del PSOE desde hace algo más de una década, demuestran una vez más que están dispuestos a pactar con cualquier nacionalista antes que con un partido defensor de la Constitución como es el Partido Popular. Ahora pactan con el PNV reformar el estatuto de autonomía para poder debatir la «nación» vasca. Como no tenían suficiente problema con el PSC, ahora irrumpe el PSE. Al margen queda la auctoritas del comité federal, que se ha enterado de lo que van a hacer los suyos por los papeles. Así escuchan algunos en el PSOE la voz de la calle. No se quieren enterar de que su imparable decadencia se origina en sus sucesivas alianzas con prácticamente todos los partidos nacionalistas, independentistas y anticonstitucionales. A Esquerra Republicana de Catalunya y Bloque Nacionalista Galego –por mencionar algunos– se suma ahora el Partido Nacionalista Vasco, demostrando así que el único factor relevante para ser aliado del PSOE es no creer en España ni en su constitución. Da igual que seas republicano independentista de izquierdas que nacionalista conservador de derechas. Lo importante es querer romper España. El que el electorado haya castigado una y otra vez a los socialistas por preferir formar Gobierno con ese tipo de aliados no parece relevante para quienes disputan la autoridad transitoria de Javier Fernández en el PSOE. Y de lo que no se están dando cuenta es de que están regando un árbol al que cada día hacen más hueco por dentro.

Tanto dolor por tres consejerías
Andrés Herzog  vozpopuli.com 24 Noviembre 2016

Estos días ando yo un poco atribulado, como abrumado. En parte creo que es por la lectura del magnífico libro de Fernando Aramburu, titulado “Patria”. Y es que cada vez que lo cojo me sumerge en el tenebroso territorio de la reciente historia de mi tierra natal, el País Vasco, marcada a sangre y fuego por el terrorismo de ETA. Es un lúcido retrato, seco, austero, no exento de ironía, de las cicatrices de toda una sociedad: de las familias destrozadas por los asesinatos, reventadas por dentro, de las amistades rotas para siempre, de la lacra social de ser víctima (apestados sociales a quienes sus vecinos les esquivan, les retiran el saludo), del sufrimiento de las familias de los propios asesinos, arrastradas al siniestro mundo de la violencia por sus seres queridos. Va más allá del drama íntimo y personal de los protagonistas de la novela, es una radiografía de la corrupción moral de toda una sociedad. El terrorismo es un disolvente de los valores democráticos, que lleva inexorablemente a una degradación moral colectiva, que es la herencia que hemos recibido del fin (si es que puede hablarse de un fin) de ETA.

Tenía que ser alguien como Aramburu, que vive en Alemania, quién pudiera coger la distancia suficiente para narrar tanto sufrimiento, con un estilo que me recuerda al también memorable libro “cinco horas con Mario” de Miguel Delibes o al mejor Pío Baroja. Este relato tiene más Verdad (con mayúsculas) y autenticidad que mil estudios sociológicos, barómetros sociales o encuestas de opinión que se vaya podido realizar en todo esta historia reciente. Esa es precisamente la grandeza de la literatura.

Pero hete aquí que, estando yo un poco tocado con mis esporádicas inmersiones en el sufrimiento vasco (olvidado en mi vida cotidiana madrileña, uno de los pocos lugares de España todavía libre de la lacra del regionalismo identitario), me encuentro de repente con el pacto de gobierno PNV-PSE, que es precisamente la plasmación de una gran parte de esa degradación moral que tan bien describe Aranburu.

Vaya por delante que nada tengo que objetar a la existencia de un acuerdo de gobierno entre ambos partidos, que teniendo en cuenta el resultado electoral se presentaba como una opción razonable, más respetuosa que otras con la tan cacareada (pero nunca respetada) pluralidad de la sociedad vasca. Pero una cosa es esa y otra es firmar una infamia como la de ese acuerdo, en el que directamente se claudica ante las tesis del nacionalismo, cuyo fanatismo tanta sangre ha vertido por las aceras de toda España.

Hay muchas formas de corrupción. La corrupción económica es la más conocida y denostada en nuestros días. Pero está también la corrupción moral (la que practica Podemos, p.e., cuando se ausenta airadamente de un acto de pésame a un político fallecido), a la que normalmente se llega previamente por la corrupción del lenguaje. El pacto firmado es un buen ejemplo de eso.

Para empezar, para nuestros nuevos jeltzales (entre los que incluyo a los reconvertidos socialistas) el único fenómeno que merece el calificativo de “terrorismo” es el “islamista” o el “internacional”. Nuestro terrorismo vasco, el de aquí, no es tal, es mejor llamarlo “violencia” o “actividad armada” que, por supuesto, ha generado víctimas de todo tipo, cuyo reconocimiento ha de estar basado en el “principio de igualdad y no discriminación”. No vayamos a generar desigualdad entre un etarra fallecido durante la manipulación de una bomba lapa o una víctima de accidente de circulación camino de la cárcel de Estremera y una persona asesinada de un tiro en la nuca delante de sus hijos, precisamente por defender la democracia.

Todas las víctimas son iguales, pero unas más que otras, como se suele decir. La prueba es que ese impulso igualitarista no alcanza a las “víctimas de la violencia contra las mujeres”, que curiosamente sí se identifican claramente, sin ambigüedades. ¿Se imaginan que el documento extendiera el concepto de víctima de la violencia género al cónyuge que se suicida tras el asesinato de su pareja? O que conminara a ambas partes (asesinos y asesinados) a una pacífica convivencia (en este caso supongo que familiar), dedicando varias páginas a proponer medidas para garantizar el bienestar carcelario de los agresores… No ¿verdad?

El documento, cómo no, consagra el milenario agravio sufrido por el pueblo vasco que requiere inmediatamente una “Ponencia de Autogobierno” para discutir a fondo el “reconocimiento de Euskadi como nación” y “del derecho a decidir del Pueblo Vasco”. Todo ello, por supuesto, aderezado con toda la retórica nacionalista respecto al euskera, la lengua “propia” de Euskadi. A continuación, en un alarde de generosidad, se afirma que “el euskera convive con la otra lengua que también es de Euskadi: el castellano”. La diferencia no es baladí: el euskera es propio de Euskadi, el castellano un incómodo inquilino que está por allí….hasta que el propietario lo desahucie, claro.

Como no podía ser de otra manera el pacto está lleno de bienintencionadas propuestas económicas y sociales. Pero, más allá de las habituales promesas, si destaca por algo es por su desconfianza hacía España (perdón, hacia el Estado español). “Constatamos con preocupación la existencia en el Estado de un fuerte impulso recentralizador”, afirma lapidariamente. Y, tras ello, se conjuran para “poner especial celo en denunciar y evitar las actuaciones del Estado que supongan una intromisión”, denunciando “la activación de las competencias de coordinación” o que “el Estado ha promulgado numeras Leyes Básicas que han afectado negativamente al autogobierno vasco”. De la solidaridad, la igualdad y otros principios hablamos casi otro día.

Todo ello con un objetivo: reclamar a continuación la transferencia de todas las competencias imaginables (algunas que incluso desconocía que existieran), inclusive todas las relativas a la Seguridad Social (esa de la que tanto han alardeado los socialistas precisamente como instrumento de vertebración de nuestro país). Por transferir proponen hasta la cesión de la competencia sobre “meteorología”, no vaya a ser que desde Madrid nos cambien nuestro soleado tiempo por alguno más brumoso que retraiga el turismo de fin de semana.

¿Cuándo el socialismo asumió como propios todos los postulados del nacionalismo? ¿Dónde quedan la igualdad, la solidaridad o el internacionalismo que alumbró en su origen dicho movimiento político? ¿Para qué dieron su vida tantos socialistas valientes si no fue para defender la Constitución, la Ley y la igualdad de todos los españoles?

Tanto sufrimiento baldío. Moneda de cambio de tres consejerías.

Alsasua: infierno de cobardes
Queda por ver si somos capaces de impedir su progresivo triunfo, o si seguiremos consolándonos con el dogma casi religioso de “la derrota de ETA”.
Óscar Elía gaceta.es 24 Noviembre 2016

“El enemigo quiere la paz, pero también quiere nuestra provincia”, afirmó en su día Clausewitz, en una expresión que es menos irónica de lo que parece: “si por el fuese -continúa- se quedaría con nuestra provincia pacíficamente”. Es nuestra oposición la que le hace utilizar la violencia para el fin perseguido. En efecto, la violencia es el medio empleado para la consecución de objetivos, y esto es tan válido para un Estado como para un grupo terrorista: los atentados, los crímenes son un instrumento destinado a lograr imponer un objetivo político. A imponérnoslo. Eso significa que en determinadas circunstancias, los medios cambian, se ajustan, sin afectar al fin político o, mejor, para lograrlo con más garantías.

Eso es lo que ha ocurrido con ETA en la última década y media. De los golpes policiales, de la derrota “militar”, ha sacado el MVLN (Movimiento Vasco de Liberación Nacional) la oportuna e inteligente consecuencia: encauzar los esfuerzos y energías hacia una estrategia distinta: la sustitución del terrorismo caliente, de los atentados y asesinatos, por un terrorismo frío: la violencia de baja intensidad, estructural y sostenida en el tiempo, que desde las instituciones y las calles permite avanzar en la construcción nacionalista. Alsasua es un buen ejemplo de ello: agentes linchados, periodistas expulsados del pueblo, políticos acosados, empresarios extorsionado, población sometida al dictado y la arbitrariedad nacionalista. Este pueblo, como decenas más en el País Vasco y Navarra son, por un lado, testimonio de la Euskalherría que están construyendo; por otro lado, su posesión es parte de la estrategia para conseguir construirla.

¿Cómo es posible que tras los golpes policiales, las detenciones, el MVLN sea capaz de contraolar territorios tan amplios? ¿Cómo es posible que el proyecto terrorista, con la banda vencida, se esté imponiendo con tanta facilidad? ¿Cómo, a imagen y semejanza de los barbudos de Raqqa, bandas abertzales se paseen por las calles, amenazando, obligando, pegando impunemente? Para llegar aquí han sido necesarios varios factores, de entre los que podemos subrayar los siguientes:

En primer lugar, el cambio abrupto de política antiterrorista iniciado en 2004 por Zapatero y continuado por los sucesivos gobiernos del PP. La época dorada de la lucha contra ETA, la iniciada en 1996, se caracterizó por una aproximación global: policial, institucional, penal, internacional y moral a través de las víctimas. En la actualidad, sólo el frente policial continúa funcionando a pleno rendimiento. Los tribunales, la Audiencia Nacional, dan una de cal y otra de arena; las exigencias proetarras vuelven a llegar a Estrasburgo y a Bruselas; y las víctimas se encuentran en una situación de aislamiento, desactivación y encapsulamiento político. Pero es la legalización de Bildu primero, y la renuncia a ilegalizar las listas contaminadas después, la que ha proporcionado al brazo político etarra recursos económicos, estructuras de poder institucional, territorios donde asentarse y visibilidad social para actuar con garantías.

Presionado policialmente hasta la extenuación, el MVLN ha derivado sus esfuerzos hacia la lucha política y la búsqueda del poder a través del sistema, ayudado por el puente de plata que desde 2004 le han tendido los distintos gobiernos: está logrando así éxitos que hace década y media no podía siquiera soñar, y ha encauzado su actividad hacia el control social, a través de la calle y las instituciones que controla. Ante esto los gobiernos, limitados a actuar en el plano policial de desarticulación de comandos, se muestran paralizados, incapaces de actuar.

El segundo factor es el podemismo político y mediático, que está proporcionando oxígeno al entramado terrorista. En los últimos años, los medios de comunicación de nuestro país han legitimado una forma de hacer política esencialmente violenta: los escraches, los “rodea el Congreso”, las “marchas por la dignidad”, el 15M, las ocupaciones y todo tipo de manifestaciones antiparlamentarias y violentas encuentran publicidad y acomodo en los media españoles, que han acabado por normalizar una forma de hacer política que es, en democracia, anormal. De hecho, hoy vivimos una extensión de los métodos batasunos de presión y coacción a diversas ciudades españolas -singularmente Barcelona y Madrid- de la mano de Podemos y sus marcas. El efecto de esta normalización del borrokismo ha provocado una resurrección natural en los tradicionales feudos de ETA, y su extensión a otros municipios antes socialistas o “simplemente” nacionalistas. No sólo eso: el mundo proetarra ha encontrado en los parlamentos y ayuntamientos de toda España aliados antes inexistentes en defensa de sus ideas clásicas: así, resulta habitual ya que en el Congreso de los Diputados, de la mano de Podemos, las Confluencias y otros grupos “progresistas” se defienda de manera habitual el contenido de la Alternativa KAS, antes reducida al ámbito etarra.

En tercer lugar, el desplome de los partidos constitucionalistas en el País Vasco y Navarra ha eliminado cualquier alternativa democrática al imperio nacionalista. PP y PSOE tienen en País Vasco y Navarra una triple carencia: de ideas, de líderes, de electores. Primero son incapaces de ofrecer una alternativa constitucional, socialista o liberal, al despotismo nacionalista: eso explica que Saénz de Santamaría sólo sepa ofrecer diálogo y más diálogo a un PNV embarcado en la independencia. Segundo, el PP en el País Vasco y Navarra se caracteriza por unos dirigentes tan escasos de liderazgo como sobrados de ambición personal y política, que han desmoralizado a militantes y votantes. En consecuencia, en tercer lugar, se ha producido el lógico desplome de votos, que convierte a PP y PSOE en poco más que en testimoniales. En el caso de UPN, el partido milagrosamente aún resiste, más por el miedo de sus electores a una amenaza evidente que por un partido anticuado, anquilosado, y con dificultad para encontrar cuadros dirigentes. UPyD y Ciudadanos ni existen.

La consecuencia de esta crisis de los partidos constitucionales es la ausencia de un bloque social, articulado y coherente, capaz de ofrecer resistencia al dominio cada vez mayor que ejerce el bilduetarrismo en las calles de pequeñas y no tan pequeñas localidades.

El cuarto factor que favorece el repunte de la violencia es el acceso al gobierno de Navarra de la marca blanca del PNV, Geroa-Bai. Apoyada en Podemos y en Bildu, Uxúe Barkos ha creado un bloque político unido en torno a la destrucción del sistema democrático: el objetivo es empujar a Navarra hacia el País Vasco, y para ello desnaturaliza las instituciones forales y socava la Constitución española. En consecuencia se ha creado un continuum político y social que va desde las Herriko Tabernas hasta el Palacio de Navarra, una unidad de acción caracterizada por la defensa, ocultación o justificación de las actividades terroristas y por el deterioro de la seguridad en diversas localidades. Así es como las razzias abertzales en Alsasua contra la Guardia Civil se completan con denuncias de asociaciones contra la tortura; estas denuncias, con las iniciativas y las comisiones parlamentarias impulsadas por el bloque nacionalista contra el Estado; esto, con con la dirección de la Policía Foral por parte de Bildu; y por fin, con la propia Uxúe Barkos afirmando que “evidentemente” linchar a unos agentes no es terrorismo, sino una pelea de borrachos. Así se cierra el círculo.

Esto significa que la lucha policial, judicial y política contra el terrorismo frío que el MVLN ejerce en algunas localidades navarras se encuentre cortocircuitada por las instituciones y por el propio Gobierno de la Comunidad Foral, cuyos responsables están hoy más cerca de los agresores de Alsasua que de la legalidad y la legitimad que representa la Guardia Civil.

En fin: Relajación de la lucha antiterrorista; extensión del podemismo por toda España; desaparición de una alternativa democrática; y el bloque nacionalista que Gobierna Navarra, dan como resultado la aparición y consolidación de espacios de impunidad en los que el terrorismo caliente de ETA ha mutado en un terrorismo frío, de carácter estructural, sordo y de baja intensidad que impregna el día a día en la calle. Y que se caracteriza por tres aspectos: en primer lugar, por la ocupación del espacio público para el régimen del miedo: la exaltación de presos de ETA, el escarnio público de políticos de otros partidos, y la deshumanización de las fuerzas del orden son las únicas manifestaciones permitidas: Alsasua es hoy, desde la entrada del pueblo, una suerte de Nüremberg abertzale basado en el miedo y la propaganda. En segundo lugar, este terrorismo frío, régimen de Poder, pugna por asentar espacios de impunidad donde la Guardia Civil no puede actuar, o encuentra dificultades para hacer cumplir la ley y el Estado de derecho: se trata de crear espacios donde instaurar una “legalidad” propia, al margen de la constitucional, que es y debe ser el origen del futuro Estado vasco. Para ello, el “alde hemendik” es una condición necesaria: la eliminación de un orden legal para construir otro encima.

Por último, se ha instaurado en esas calles la ley del más fuerte, de aquel dispuesto a la agresión y a la violencia. En Alsasua, en otras localidades vascas y navarras, y cada vez más en ambas Comunidades Autónomas, ha crecido una mayoría silenciosa que se esconde, se pone de medio lado, disimula: si se lincha a un guardia civil, ¡qué no se hará con un vecino anónimo!. La figura del doble-pensador, aquel que según Sharansky se adapta para sobrevivir evitándose problemas, bascula hacia el entorno de ETA, ante la ausencia de resistencia y de alternativa real al terror frío. Incluso se revuelve contra las víctimas, porque son testimonio vivo de un problema que se niega. Por la parálisis del miedo, por el desinterés en meterse en líos gratuitos, o por ganas de evitarse problemas, el pluralismo se está así volatilizando: los concejales socialistas se rinden ante la presión nacionalista, los periodistas son amenazados y expulsados de sus calles y los hosteleros y los empresarios colaboran en las campañas oficiales bilduetarras: es fácil vivir bien en Alsasua, un magnífico pueblo, si uno no se mete en líos y se mantiene la ley del silencio.

Infierno de cobardes -la expresión pertenece al periodista Dieter Brandau- que muestra cómo la estrategia de adaptación del MVLN está dando buenos resultados, proporcionando unas cuotas de poder y un margen de actuación que durante décadas los etaras sólo habían soñado: queda por ver si somos capaces de impedir su progresivo triunfo, o si seguiremos consolándonos con el dogma casi religioso de “la derrota de ETA”.

Escuela de funcionarios independentistas
El Gobierno de Carles Puigdemont admite que la Escuela de Administración Pública de Cataluña, contribuye a la creación de un "Estado propio catalán"
María Jesús Cañizares cronica global 24 Noviembre 2016

Sin paños calientes, el Gobierno catalán admite que la Escuela de Administración Pública de Cataluña (EAPC), que forma a los futuros funcionarios y altos cargos de la Generalitat, quiere contribuir a la creación de un Estado propio catalán. Más presión para un colectivo de empleados públicos, en el punto de mira del proceso independentista y que sufre severamente los recortes de la administración catalana. La Generalitat no solo avala el sesgo ideológico de la Escuela, sino que ha rediseñado concienzudamente la organización del centro, separando las funciones políticas de su director, Agustí Colomines, del comité técnico encargado de elaborar los planes de estudio.

Creada en 1912 por Prat de la Riba como forma de combatir el caciquismo de aquella época, la EAPC quiso compararse con la selecta École Nationale d'Administration (ENA), de la que han salido grandes personalidades políticas como el actual presidente francés Francois Hollande; el exmandatario Jacques Chirac, y los políticos Dominique de Villepin, Lionel Jospin, Segolene Royal y Martine Aubry.

La Escuela catalana es, actualmente, una "estructura de Estado" por decisión del presidente de la Generalitat Carles Puigdemont. En febrero pasado, el dirigente convergente fichó a Colomines, exresponsable de la Fundación Trias Fargas, vinculada a CDC e investigada por el expolio del Palau de la Música. Según manifestó en diversos foros, su objetivo es dotar a los empleados públicos de los conocimientos necesarios para llevar a cabo las funciones y competencias del nuevo Estado catalán. Esa declaración de principios generó un vivo de debate en el Parlamento catalán, donde la consejera de Gobernación de la Generalitat, Meritxell Borràs --de ella depende la escuela--, tuvo que dar explicaciones sobre las intenciones del nuevo director del centro. "Colomines responde a la voluntad de este Gobierno de mirar de construir un Estado nuevo. Por tanto, estamos en absoluta armonía con lo que propone el director de la escuela", dijo Borràs.
El "comisario político"

En respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por el diputado de Ciudadanos Joan García, la consejera abunda en ese reparto de papeles en la dirección de la escuela. Según explica, Colomines delegó la presidencia de la Comisión Técnica de la EAPC a Eulàlia Pla, jefa del Área de Procesos de Selección, con la finalidad de "garantizar el correcto funcionamiento de la comisión y con la finalidad de dar flexibilidad su composición, y que sus reuniones se puedan realizar con agilidad y eficiencia". A juicio del diputado Joan García, ese reparto de papeles da vía libre a Colomines para ejercer de "comisario político" de la consejera Borràs.

La dirigente convergente justificó la charla que el periodista Miquel Calçada, conocido como Mikimoto, comisario de los actos del Tricententario y miembro de la candidatura de Junts pel Sí, hizo en el centro con el título "Cataluña y las relaciones internacionales".
 


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