AGLI Recortes de Prensa   Viernes 25 Noviembre  2016

¿Por qué la derecha se ha hecho de izquierdas?
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Noviembre 2016

¿Por qué a la derecha que sigue siéndolo se la considera extrema? ¿Por qué en otros países parte de la izquierda se ha hecho de extrema derecha?

Ésta no es la única pregunta. Habría que plantearse también ésta: ¿por qué a la derecha que sigue siéndolo se la considera extrema? Y ésta: ¿por qué en otros países parte de la izquierda se ha hecho de extrema derecha? Creo que hay una única respuesta para las tres: el buenismo. La derecha, por influencia del cristianismo o por lo que sea, quiere ser buena. La izquierda ha socializado la caridad, que ha pasado de ser una virtud teologal a una exigencia social y se llama solidaridad. Gobierne quien gobierne, al Estado compete que la sociedad sea tan solidaria como sea posible. Nadie, y menos la derecha, lo discute. Ya no sólo hay obligación de atender las necesidades mínimas de los más desafortunados. Ahora sólo se es bueno si se persigue cuanta más igualdad, mejor. La idea de una renta mínima garantizada va por ahí.

Sin embargo, todos, incluidos los socialistas, saben que el sistema no puede llegar al punto de que quienes reciben y dan ingresen y paguen tanto que no les compense trabajar. Pero ocurre que, conforme la conciencia buenista se afirma, cada vez se está en condiciones de atender a más necesidades con impuestos cada vez más altos. Y por supuesto, una vez que se ha decidido que es de justicia que el Estado cubra tal o cual necesidad, por extravagante que sea, no hay circunstancia económica adversa que disculpe dejar de satisfacerla.

Naturalmente, lo malo de esta política que busca la máxima igualdad no es que sea de izquierdas, es que es equivocada. Está empíricamente demostrado que ninguna nación ha prosperado a base de subsidios y ayudas. Entonces, ¿por qué la abraza también la derecha? Porque su característica esencial no es ser de izquierdas, sino ser moralmente buena. Y cualquier otra que se oponga a ella es mala. Y por eso no importa que no sea eficaz. La derecha quiere ser tan buena como la izquierda y, para serlo, tiene que dejar de defender que cada cual tenga según su esfuerzo y méritos. Los pocos que hoy defienden eso ya no son liberales, son ultraliberales, o sea, no son malos, son ultramalos y por lo tanto de extrema derecha. Poco importa que la extrema derecha sea en realidad antiliberal.

A base de incrementar una y otra vez los derechos de quienes no contribuyen y subir los impuestos para poder atenderlos, ya no basta esquilmar a los ricos, sino que se ha hecho necesario saquear a la clase media, que en parte es gente que, gracias a su ahorro, a su esfuerzo y a la izquierda a la que en su día votó, logró salir del proletariado. Estos nuevos contribuyentes netos no entienden que tengan que ayudar a satisfacer necesidades que a ellos nadie les cubrió. Ahora que habían logrado acceder a servicios sociales de primer nivel gracias a su esfuerzo, no sólo se ven obligados a contribuir a su sostenimiento, sino tienen que compartirlos con otros que ellos creen se esfuerzan mucho menos de lo que ellos lo hicieron. Maltratados por la izquierda e ignorados por la derecha, la única que se preocupa de ellos es la extrema derecha, que desde luego no es socialista ni liberal, pero sobre todo no es buenista, que es lo crucial aquí.

De estos tres fenómenos de los que es testigo Occidente, aquí tan sólo hemos asistido a los dos primeros. Veremos si nos toca también vivir el tercero.

La muerte de Podemos
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 25 Noviembre 2016

Lo que distingue a la especie humana de las demás es el culto a los muertos. Todas las civilizaciones conocidas se fundan en la diferenciación de humanos y animales y en la elaboración ritual de la despedida del que deja este mundo por causas naturales o violentas, guerra incluida. Ayer, a propósito del alarde de inhumanidad de Podemos, explotando zafiamente la muerte de dos ancianas (una, representante de la soberanía nacional en las Cortes, que incluyen Congreso y Senado; otra, muerta accidentalmente por el incendio de su casa al caer una vela), Gabriel Albiac, profesor sin éxito de uno de esos bárbaros necrófagos, recordaba uno de los momentos más conmovedores y civilizadores de Occidente: el pasaje de la Ilíada en el que Príamo abandona Troya de noche y va a al campamento de Aquiles para implorarle que le deje llevarse el cadáver de su hijo, que ha muerto ante sus ojos, para enterrarlo. Y "la cólera de Aquiles", con la que arranca el propio libro de Homero, se aplaca y cede, porque en eso se distingue el guerrero del asesino: en que entierra o deja enterrar a los muertos. El hombre puede y, a veces, debe hacer la guerra, mata y muere, pero debe respetar a los muertos para que, llegado el blanco día quevediano, le respeten a él.

Cuando el chequista vocacionalPablo Iglesias arreó a su rebaño y lo sacó del Congreso durante el minuto de silencio por Rita Barberá mostró sobre todo un perfil de sociópata, ovejunamente obedecido, eso sí, por el corderito Errejín y esa ovejita lucera cuya aportación a la teoría política -casi media cuartilla- tanto ilumina a EL MUNDO. Claro que el Dherzinsky vallecano se negó a callar un minuto para balar horas y horas en el aprisco de Ferreras, la paridera de Wyoming y otras acogedoras masías sorayinas, pero ese brutal gesto suyo, por venir de lo más profundo de la humanidad o de su inhumana negación, lo retrató más que mil horas de logorrea en Atresmedia/La Cheka.

Me permito sugerir a la filósofa Montero que añada a ese minuto de silencio que pide para cualquier muerto que no esté de cuerpo presente a las puertas de las Cortes, 100 millones de minutos por los 100 millones de muertos víctimas del comunismo, que en 100 días cumple 100 años. Desde Homero -lo verá si lo lee-, el silencio respetuoso ante un cadáver es el primer signo de civilización.

Globalización o etnopatriotismo
Eduardo Arroyo gaceta.es 25 Noviembre 2016

Tras leer el libro de Carlos Rojas “¿Por qué perdimos la guerra?” (Planeta, 2006), uno se da perfecta cuenta que el atajo de mediocres, agitadores y gentucilla diversa de la Segunda República Española no hubiera podido gestionar medianamente bien un quiosco de churros. De haber tenido que hacerlo se hubieran dividido, peleado y asesinado entre ellos, como efectivamente hicieron sin que la “memoria histórica” nos recuerde un solo día su odio cainita. El odio entre ellos se veía acrecentado, naturalmente, cuando del enemigo se trataba. Así, una de las cosas que esa misma memoria histórica oculta es que el Frente Popular estaba convencido de que medio país sobraba y por tanto era inadmisible que ellos pudiera perder las elecciones. Por eso, cuando eso sucedió en noviembre de 1933 las izquierdas no lo admitieron y organizaron -el PSOE y la ERC- el golpe de Estado de 1934, que provocó 1500 muertos en 26 provincias, amén de una propaganda enfermiza e insidiosa por parte de los mismos golpistas, que enturbiaría la mismísima convivencia nacional y precipitó el país en la guerra civil.

Lo peor de esto es que la “revolución”, en sentido tradicional, se ha comportado así en diferentes contextos y en diferentes épocas del convulso siglo XX. Esa idea, alimentada por la arrogancia y por una supuesta –pero falsa- superioridad moral, enciende un odio atroz que se disfraza de todo lo contrario. De ahí que en multitud de países, en nombre de la “tolerancia”, la “libertad”, la “democracia” y otras palabras tótem, se origine una cruenta intolerancia y una represión de las libertades hasta llegar a coartar a la democracia misma. Esta actitud no se circunscribe a la izquierda política dado que un signo de nuestra época es que el eje del debate ha dejado de ser el dilema izquierda-derecha para pasar a ser el conflicto entre globalización y etnopatriotismo. Así, por ejemplo, en España es el Partido Popular desde el gobierno de la Comunidad de Madrid, un partido que entronca con la más rancia y fundamentalista tradición liberal, quién aprueba leyes que teóricamente uno esperaría ver impulsadas por “Podemos”: la “LEY 3/2016, de 22 de julio, de proteccio´n integral contra la LGTBifobia y la discriminacio´n por razo´n de orientacio´n e identidad sexual en la Comunidad de Madrid” o el anteproyecto de ley que prepara el gobierno de Cristina Cifuentes sobre “igualdad de trato, contra la discriminación y los delitos de odio”. El problema de este tipo de leyes es que no dejan resquicio alguno para la discrepancia pacífica o incluso para el pensamiento discordante. Este resultado es la consecuencia de que, intencionadamente, definen delitos vagos e imprecisos de manera que resultan equiparables desde la agresión física hasta la mera divergencia de opiniones.

Pero la consecuencia política más importante de lo dicho aquí es que sitúa a partidos, tradicionalmente enemigos, en el mismo bando. Leyes como estas hacen convierten en aliados al PP, al PSOE, a ERC y a Podemos, que discreparán solamente en el celo y en el fundamentalismo a la hora de aplicar la fatua correspondiente. Este es un ejemplo palpable del cambio en las referencias políticas antes mencionado.

El caso más evidente de esto ha sido -¡cómo no!- la victoria electoral de Donald Trump. Baste leer el cúmulo de majaderías de Carlos Pardo y otros escribientes de “El Mundo” para percatarse de la radical y absurda unilateralidad y sesgo de cuanto ponen en las páginas de ese diario. Ellos, naturalmente, solo repiten como cotorras lo que escuchan fuera que, en el fondo y por otra parte, no es diferente. Pero el caso es que las elecciones norteamericanas han polarizado a aquél país hasta extremos nunca vistos: por un lado, los vencedores y, por otro, los que no aceptan que han perdido. Así, la semana pasada Mike Pence tuvo la ocurrencia de ir en Nueva York al teatro a ver el musical “Hamilton”, basado en el personaje de Alexander Hamilton, uno de los “padres fundadores” de los EEUU. Al final de la obra, el personaje que interpretaba a Aaron Burr –tercer presidente del país- dirigió un alegato al vicepresidente electo para decirle que “señor, nosotros somos la América diversa que se muestra alarmada y ansiosa por el hecho de que su nueva administración deje de protegernos a nosotros, a nuestro planeta, a nuestros niños, a nuestros padres y deje de defender nuestro derechos inalienables. Pero verdaderamente esperamos que este espectáculo le haya inspirado para mantener nuestros valores americanos”. El hecho fue muy jaleado por la prensa cipaya de la plutocracia: The New York Times, The Washington Post, etc.

La respetabilidad del susodicho actorcillo nace del sofisma de que pertenecer “al mundo de la cultura” automáticamente le da a uno autoridad y criterio para pronunciarse sobre cuestiones de las que muy probablemente no tiene ni idea. Eso lo hemos vivido aquí cuando, con motivo de la guerra de Iraq, nuestros castizos “intelectuales”, todos ellos del “mundo de la cultura pero en realidad actores, escritores y cantantes, escribieron un manifiesto lleno de sandeces, en el que, en palabras de Gustavo Bueno, en vez de formar “un conjunto distributivo de cien sabios” optaron por formar un “conjunto atributivo de un único idiota”.

Volviendo al musical “Hamilton”, es realmente un misterio qué criterio tendría el citado personaje para endosarle al vicepresidente Pence tal ristra de fechorías, todas ellas, claro está, en el plano de las intenciones y de la propaganda de los mismos que jalearon tan estúpida declaración.

Pero la cosa no queda ahí: ya en marzo, el “casting” para el citado musical puso un anuncio en el que buscaban “NON-WHITE men and women” (hombres y mujeres que no sean blancos). Lógicamente, cualquier otro color hubiera suscitado un clamor contra el “racismo”.

Los alcaldes Rahm Emmanuel, de Chicago, y Bill de Blasio, de Nueva York, se han apresurado a declarar sus ciudades como “santuarios” y se han negado a prestar cooperación con las autoridades federales que busquen deportar a los inmigrantes en situación ilegal. Esto es especialmente curioso en el caso de Emmanuel, un intrigante internacional, sospechoso de connivencia con cierta potencia extranjera de Oriente Medio. Pero hay más: el pasado día 18, las páginas del infecto “The New York Times” dieron cabida a Daniel Duane, que escribió un artículo titulado “I Wish We All Could Be Californian” (Ojalá todos pudiéramos ser californianos), donde pide la secesión de California para no tener que obedecer al presidente elegido democráticamente. Ya se sabe: solo hay democracia si gano yo.

Los enemigos del recién elegido presidente han prometido una guerra desde el minuto cero, demostrando que la retórica democrática es solo la tramoya de un poder que dice –no explica- cómo deben ser las cosas sí o sí. Por eso para el día del traspaso de poderes –el 20 de enero- hay convocadas dos manifestaciones en Washington DC: una de ANSWER (Act Now to Stop War and End Racism o Actuar ahora para detener la guerra y el racismo) y otra pro-Hillary denominada “Million Woman March ” (la marcha del millón de mujeres). Suponemos que las arcas de George Soros y demás estarán trabajando a tope para agitar el país, dado que es difícil de creer que una archicorrupta como Hillary Clinton goce del apoyo de “un millón de mujeres”.

¿Qué puede hacerse ante esto? Independientemente de que se crea esto o aquello de Donald Trump, hay que tomar conciencia de que esta será una presidencia a la que se quiere poner un cerco inmisericorde por las ideas que los estadounidenses han votado en la persona de Trump, no por la imagen que los medios dan del presidente electo. Estas ideas, que muchos defendemos, son básicamente tres: primero, la defensa de los intereses vitales de la nación en el exterior; segundo, la defensa de la identidad nacional y el rechazo a la inmigración masiva e ilegal y, por último, el patriotismo económico. Nada de esto es admisible para la plutocracia. Por otro lado, llamar a la rebelión suele acabar mal. Es bueno que se sepa que ninguna sociedad puede sobrevivir poniendo en entredicho sus propios mecanismos legales. Cuando en 1956, once gobernadores de la vieja confederación del sur se negaron a “desegregar” los colegios, “Ike” mandó a la Guardia Nacional y al ejército, algo que aplaudió toda la progresía planetaria. Ahora son ellos los que se sublevan contra el orden. No creo que haya que llegar a este tipo de medidas pero lo importante es que los que han ganado se apresten a defender lo que han conseguido legítimamente. Luchar, dar la batalla y nunca salir corriendo. Eso es lo que importa.

AL Andalus y otras "naciones" ibéricas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Noviembre 2016

¿Qué es España? Esa pregunta viene a colación porque en los últimos tiempos estamos siendo bombardeados machaconamente por una idea, la de que España es una Nación de naciones. Algo que creíamos exclusivo de unos partidos políticos de ideología nacionalista y reivindicaciones cada vez más contundentes respecto a la soberanía, el auto gobierno, el derecho a decidir y la independencia, se ha visto secundado por las federaciones autonómicas del PSOE: PSC, PSE, PSG y últimamente también el PSA. Y aquí resulta necesario acudir a la Historia y recordar los acontecimientos que sucedieron durante la primera República y el esperpento al que se llegó con la declaración unilateral de independencia del Cantón de Cartagena, que llegó incluso a emitir una moneda propia (los famosos duros de plata) y que fue sofocada por las fuerzas armadas bajo el mando del Gobierno de España.

Y la verdad es que, a este paso de descomposición del PSOE sin un liderazgo firme ni un mensaje homogéneo, estamos corriendo un serio peligro de que finalmente triunfen las tesis secesionistas y España se vea abocada a una balcanización con un sinfín de repúblicas siguiendo los pasos de la extinta Yugoeslavia. Y la verdad es que ese escenario no es nada deseable ni creo que sea lo que prefieren la mayoría de los españoles. Y aquí permítanme que no incluya a los apátridas de partidos como PODEMOS, ni tampoco a los partidos nacionalistas de izquierdas y derechas de esas comunidades autónomas empeñados en enfrentar a la sociedad española robándonos a todos el derecho a decidir que se atribuyen para ellos de modo exclusivo.

Porque seamos sinceros, el sistema autonómico actual definido en la Constitución, nació con serias taras y, sobre todo, con desigualdades de derechos y obligaciones donde se reconocían el ambiguo término de “nacionalidades” y “regiones” y se diferenciaba a las llamadas comunidades históricas como Galicia, El País Vasco y Navarra con el “Concierto vasco” y los Fueros, bajo el pretexto de que habían plebiscitado su autonomía durante el mandato de la II República. Así que, además de lo contemplado en la disposición adicional primera de la Constitución respecto a los derechos forales, estas comunidades se constituyeron vía artículo 155. A este grupo se unió Andalucía que además realizó un referéndum en el que no se respetó el resultado individual de cada provincia, como fue el caso de Granada y Almería, geográfica y culturalmente más coincidentes con la provincia de Murcia.

El caso es que lo de la solidaridad entre las autonomías y la igualdad de derechos es en la práctica inexistente debido al espíritu ultra conservador y proteccionista fomentado desde las diferentes administraciones autonómicas y locales. Un verdadero reino de taifas donde se ha promovido el clientelismo más obsceno, se han creado estructuras de gestión paralela, se ha favorecido a organizaciones afines mediante subvenciones públicas y se han relajado o anulado los controles de la gestión favoreciendo el desarrollo de una corrupción institucionalizada y generalizada ligadas al poder. En todas tenemos graves casos que afectan a los principales partidos políticos y cargos de los Gobiernos autonómicos y Administraciones locales. Una lacra que aún sigue instalada y cuyo control se ve dificultado por la alta politización de la Justicia, que ha seguido el grado de descomposición paralelo a la constitución de las autonomías.

No podemos seguir poniendo parches a lo que ha sido un absoluto fracaso consecuencia de una Constitución que los redactores no pudieron cerrar y blindar en los principales artículos contemplados en el Título preliminar. El texto debió acabar sin dejar esa puerta abierta a lo de las nacionalidades, reconocer unos derechos históricos y permitir diferentes formas de conseguir una descentralización de la Administración del Estado. Un profundo error que nos ha traído a este desbarajuste social y territorial que amenaza gravemente a la propia esencia de España con su destrucción.

Urge hacer un debate que ni será sereno, ni será fácil pero que es inevitable. Hay que tomar una firme determinación y optar entre si queremos mantener la Unidad donde se respete la Igualdad y la solidaridad, o preferimos la fragmentación en una nueva reedición de lo que se vivió en la I República y se fomentó en la II. Lo que no puede ser es seguir parcheando y cediendo a los desafíos de los secesionistas, que además usan de forma delictiva las propias Instituciones autonómicas para conseguir sus objetivos.

¡Que pasen un buen día!

Homs, igual que todos
Gabriel Albiac ABC 25 Noviembre 2016

De los tres principios constituyentes de la revolución burguesa –y de las sociedades modernas–, libertad, igualdad y fraternidad, es el tercero el que mayores problemas conceptuales plantea. Con seguridad, es por eso por lo que el Abad de Sieyès le dedica los pasajes más complejos de su contribución al debate constitucional en el verano de 1789.

La paradoja es obvia. Su primera formulación está en Platón, quien le da forma de axioma: en toda realidad, lo igual se dice sólo de lo distinto. «Igualdad» es una categoría formal, a la cual recurre la matemática, en donde todo se juega entre formalidades. Desplazada a la realidad material, no hay igualdad que sea más que metafórica. Aunque esa metáfora sea necesaria. No hay dos vasos iguales, ni dos piedras, ni dos hombres, ni dos motas de polvo. Pero, sin la metáfora que iguala sus diversidades, no podríamos decir «vaso», ni «piedra», ni «hombre», ni «mota de polvo». Lo que es lo mismo: no podríamos hablar. Lo que es lo mismo: no pensaríamos.

¿Qué dicen los revolucionarios de 1789, cuando erigen la igualdad en fundamento de la ciudadanía? Sieyès era demasiado sabio para jugar a demagogias aproximativas. Claro que no hay dos ciudadanos iguales. Como no hay dos cosas que lo sean. La igualdad de las sociedades libres es una ficción. Una ficción muy precisa. Una ficción, sin la cual la democracia se iría a pique. Una ficción –digámoslo– jurídica. Que no supone igualdad real entre individuos. Sino todo lo contrario. Los individuos son desiguales. Y es por eso, precisamente por eso, por lo que está exigido que la fuerza mayor –la del Estado– imponga una relación de igualdad ante la ley. Quienes a su criterio son sometidos podrán ser el hombre más débil del mundo o el más fuerte. Pero la ley caerá con la misma fuerza sobre uno y otro. «La naturaleza –concluye Sieyès– hace fuertes o débiles, da a unos la inteligencia que a otros niega. De ello se seguirá desigualdad en el trabajo, desigualdad en el producto, desigualdad en el consumo o el goce. Pero nunca desigualdad en el derecho».

Las inmunidades de las que gozan ciertos cargos públicos son una irregularidad en esa norma constituyente. Y, como tal, deben ser acotadas en cifra mínima y codificación estricta. Parece razonable eximir al vértice del Ejecutivo de su inmediata comparecencia judicial, para evitar bloqueos del Estado; pero esa exención sólo debe durar el tiempo de su permanencia en el cargo. Así se ha practicado en la Francia moderna. Pero, al día siguiente de salir de la presidencia, Chirac o Sarkozy tenían a los jueces en la puerta de su casa. Y ambos han pagado pesadamente sus irregularidades.

Más allá de ese vértice del Ejecutivo, no tiene el menor sentido que ningún cargo público se beneficie del privilegio de ser un «no-igual», un «no-ciudadano» ante la ley. Y una de las más urgentes reformas que el modelo español exige, por respeto a la igualdad jurídica de todos, es la abolición del blindaje de los políticos ante los jueces. Mientras esa reforma no llegue a puerto, una cautela básica debería consensuar la automática aceptación de cualquier suplicatorio que un juez solicite al Parlamento. Con la única posposición de Jefe del Estado y presidente del Gobierno.

Lo de Homs es sólo cómico. Que una autoridad regional pretenda quedar al margen de derecho y jueces daría risa en una democracia menos estrafalaria que la nuestra. Que un grupo que a sí mismo se proclama «revolucionario» defienda eso está más allá de calificativos.

Estado Islámico: terroristas y traficantes de órganos
Pablo Molina Libertad Digital 25 Noviembre 2016

Una televisión iraquí dice que está haciendo extracciones en un hospital de Nínive.

La ofensiva internacional contra el Estado Islámico (EI) ha hecho que la organización terrorista pierda gran parte de sus fuentes de financiación. En especial cabe hablar del petróleo: los hombres del califa Bagdadi han perdido el control sobre prácticamente todos los pozos que controlaban en Irak, lo que supone una merma del 80% de sus ingresos habituales según los expertos.

Esto hace que hayan comenzado las deserciones y, en consecuencia, las ejecuciones de los traidores, hasta el punto de que el propio califa ha salido a la palestra personalmente a exigir a los terroristas que defiendan sus posiciones a cualquier precio y eviten la tentación de salir huyendo ante el avance de las tropas enemigas.

Esta situación de penuria económica está haciendo que el califato haya decidido recurrir a cualquier posible fuente de ingresos, incluido, al parecer, el tráfico de órganos de seres humanos, procedentes incluso de sus propios hombres.

Es la denuncia que acaba de formular la televisión iraquí Alsumaria TV, recogiendo testimonios obtenidos en la ciudad de Mosul, el último bastión del EI en Irak, donde están centradas ahora las operaciones del Ejército iraquí y de las fuerzas internacionales enemigas del EI.

Según Alsumaria TV, el grupo terrorista está extrayendo órganos de combatientes y civiles para trasladarlos a Siria y venderlos a mafias internacionales que se dedicarían a este negocio. Las extracciones se estarían realizando en un hospital de Nínive, donde habría una unidad especializada compuesta por médicos extranjeros. Allí, hasta la fecha, se habría procedido a la intervención de al menos 85 personas.

Ninguno de los líderes terroristas islamistas sugirió jamás la posibilidad de recurrir al tráfico de órganos. Sin embargo, la organización del califa Bagdadi emitió una fetua a comienzos del año pasado que cayó en manos de las fuerzas especiales de EEUU en una redada practicada en Siria. En ella se autorizaba a extraer las vísceras de un prisionero infiel para salvar la vida de un musulmán, puesto que "la vida y los órganos de los apóstatas no tienen por qué ser respetados, y pueden ser extraídos con impunidad". El documento hace referencia a diversos pasajes coránicos para justificar el comercio de órganos en el que está embarcada la organización terrorista para remediar la situación de sus quebrantadas arcas.

En Mosul se han recogido testimonios de familiares de personas ejecutadas por el Estado Islámico que dicen que los cadáveres de sus seres queridos mostraban las cicatrices pre mortem típicas de las extracciones de riñón e hígado.

La otrora poderosa organización terrorista, que se había adueñado de casi la mitad de Irak y Siria y pagaba enormes salarios gracias al mercado negro del petróleo, hoy tendría que sobrevivir recurriendo al sórdido comercio de órganos humanos, según esa televisión iraquí. La agonía financiera, las deserciones en su seno y la falta de escrúpulos de sus dirigentes explicarían esta ominosa práctica.

© Revista El Medio

CAMBIO DE DISCURSO ANTE LAS ELECCIONES
Fillon alerta ahora de la islamización de Europa para competir con Le Pen
El candidato de las primaras de Los Republicanos plagia parte del discurso de Marine Le Pen y apuesta por aumentar la seguridad de las fronteras para frenar la crisis de refugiados. En 2010 inauguró la mezquita más grande de Europa.
Fátima G. Manzano gaceta.es 25 Noviembre 2016

Los partidos políticos se encuentran en pleno proceso de elección de su candidato. La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, ya ha presentado su candidatura y su imagen de campaña, Los Republicanos continúan con las primarias y los socialistas sólo cuentan con la candidatura del exministro de Economía, Emmanuel Macron, a la espera de que François Hollande confirme si se presentará para optar a la reelección o si dará un paso a un lado.

Los conservadores conocerán en diciembre quién será el elegido para luchar en abril y en mayo por llegar al Elíseo. Alain Juppé y François Fillon se enfrentarán este jueves a su primer debate después de que Nicolás Sarkozy se quedara fuera de la carrera presidencial.

Fillon parte como el gran favorito para obtener la nominación tras adherirse a los principios de La Manif Pour Tous y combinar un programa liberal en términos económicos y conservador en lo moral. Además, el que fuera primer ministro de Francia durante la era de Sarkozy apuesta,-con tintes electoralistas y plasmando las líneas esenciales del discurso del Frente Nacional-, por endurecer las condiciones de reagrupación para los inmigrantes, establecer cuotas de entrada en el país, aumentar la seguridad en las fronteras y retirar la nacionalidad a los condenados por terrorismo.

Sin embargo, el 28 de junio de 2010 inauguró por primera vez la mezquita Al Ihsan,-controlada por Argelia y con una superficie de 3.000 metros cuadrados-, en un acto en el que alababa la llegada del islam a Europa y el incremento del número de fieles en Francia. "En un espacio de 40 años vuestra movilización ha permitido responder a muchos fieles. El número de lugares de culto ha pasado de una centena en 1970 a en torno a 2.000 en la actualidad", aseguraba ante los asistentes.

El vídeo ha sido rescatado por la representante del Frenta Nacional, Marion Le Pen. "François Fillon, el primer ministro que inaugura la mezquita más grande de Europa al lado de una niña que porta el hijab y felicitándose de la islamización de Francia".

SEGUNDO DEBATE TELEVISADO
El presidente del FPÖ: 'Tenemos que perseguir el islamismo radical'
Heinz-Christian Strache insiste en que "el bienestar de los ciudadanos austríacos tiene que estar siempre en el centro". "Donald Trump decía: 'los americanos, lo primero'. Nosotros decimos lo mismo pero con Austria", ha asegurado.
Fátima G. Manzano gaceta.es 25 Noviembre 2016

Expectación máxima a menos de dos semanas de que se celebren la repetición de elecciones presidenciales en Austria. El próximo 4 de diciembre los ciudadanos tendrán una nueva cita con las urnas en la que tendrán que decantarse por el líder de la derecha alternativa en el país y candidato por el FPÖ, Norbert Hofer, o el aspirante a la presidencia de Los Verdes, Alexander Van der Bellen. El presidente de la formación de derecha y líder de la oposición en el Parlamento, Heinz-Christian Strache, ha sido el responsable de plasmar el programa de su partido y de su candidato en un duelo televisivo con el actual canciller socialista, Christian Kern.

Sin preguntas pactadas ni líneas rojas. Esa fue la única condición de un debate que duró más de dos horas y en el que se vislumbró el abismo entre las políticas defendidas por el canciller socialista y por el representante hegemónico de la derecha en el país.

"Nunca he hablado de un OXIT pero sí defendemos que la Unión Europea tiene que volver a sus orígenes, a la idea de sus padres fundadores e instaurarse como una simple comunidad comercial", ha asegurado Strache sobre la posición del FPÖ con respecto a la necesaria renovación del modelo de Bruselas, -una iniciativa a la que también se acogen otros partidos de Europa con un discurso euroescéptico como el Frente Nacional o Fidesz-.

"El centro de la UE tiene que ser un proyecto de valores aceptado por todos los Estados miembro. Necesitamos un cambio rotundo", ha insistido el presidente del partido de derecha en Austria tras señalar que el país tiene que reforzar su identidad nacional y cultural: "Donald Trump decía: 'los americanos, lo primero'. Nosotros decimos lo mismo pero con Austria. El bienestar de nuestros ciudadanos tiene que ser la prioridad de nuestras políticas", ha advertido.

El líder de la oposición ha querido combatir la propuesta de puertas abiertas abanderada por los socialistas en Austria y ha recalcado que es necesario reforzar las fronteras para frenar la llegada masiva de refugiados. "Ya se ha demostrado que junto a ellos llegan islamistas radicales y terroristas", ha advertido Strache.

En esta línea, el presidente del FPÖ ha asegurado que uno de sus propósitos es frenar la islamización de Europa: "Tenemos que ir pensando en prohibir y perseguir el islamismo radical", ha matizado.

Por su parte, el canciller ha intentado hundir las pretensiones del FPÖ y les ha augurado una derrota en los comicios que se celebrarán en menos de dos semanas. "Soy consciente de que está bastante preocupado pero las encuestas están en lo cierto", ha remarcado Strache.

TRAS SERLE RETIRADA UNA CONDECORACIÓN
Utrera Molina desmonta la Memoria Histórica en un escrito a la Diputación de Sevilla
El que fuera gobernador Civil y dos veces ministro durante el franquismo expone, con datos, la obra social realizada en esa época que desde la actual izquierda española se pretende borrar.
Juan E. Pflüger gaceta.es 25 Noviembre 2016

La Diputación de Sevilla ha decidido retirar la medalla de oro de la provincia a José Utrera Molina, que fue gobernador Civil entre 1962 y 1969. El órgano provincial ha decidido que por el mero hecho de heber formado parte de la administración durante el franquismo tiene vetado todo tipo de reconocimiento.

El que fuera ministro de Vivienda y ministro-secretario general del Movimiento en los años finales de esa etapa histórica ha recibido la comunicación de la resolución del pleno de la corporación provincial en la que se le concede un plazo de quince días para presentar sus alegaciones contra ese acto de la administración.

Utrera Molina ha aprovechado el escrito para desmontar todas esas mentiras con las que, aprovechándose de la Memoria Histórica, se está adoctrinando continuamente a la población española. Asegura que no se le está enjuiciando por su labor, sino por la pertenencia a la administración pública durante un periodo determinado, como si eso fuera por sí sólo un delito. De esta manera asegura que: “ jamás habría expuesto estas alegaciones si esta propuesta viniese motivada por una censura objetiva de mi labor como gobernador civil de la provincia durante los años 1962 a 1969 o de mi conducta posterior que de alguna manera pudiera desacreditar o desmerecer el honor concedido. Pero a la vista está que, siendo estrictamente políticos los argumentos que se vierten en la citada proposición, lo único que se pretende con esta medida es denigrar y borrar de la historia de Sevilla cuatro décadas de su historia dictando una verdadera damnatio memoriae sobre todo aquél que tuvo responsabilidades en el régimen nacido el 18 de julio de 1936”.

Para el exministro no cabe ninguna duda de que la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, lejos de perseguir supuestos crímenes, se está usando para juzgar una época en la que se hicieron muchas cosas positivas. Es más, en el texto que se le envía se le relaciona con represiones y violencia contra la “oposición democrática”, pero no se le explica un solo caso en el que eso haya sucedido. En su respuesta, Utrera da varios ejemplos y nombres de personas de la oposición política al franquismo con las que mantuvo reuniones en su despacho. Así cita a responsables de la entonces ilegal Comisiones Obreras o a antiguos dirigentes milicianos que fueron condenados tras la Guerra Civil. Personas con las que se reunía al considerarles luchadores e idealistas: “Existió también otra oposición, de carácter minoritario, pero la que protagonizaron los comunistas fue la que acudió a la calle más activamente para proclamar sus objetivos y reivindicaciones. Siempre he creído que los hombres capaces de luchar con valor por una idea, aunque yo la conceptuara equivocada, merecen el mayor respeto y yo jamás se lo regateé”.

Especial importancia da a la acuasción en la que se le achaca ser falangista y de franquista. Al respecto, lejos de ocultar su ideología como hicieron otros tras la transición, asegura que siempre será falangista porque considera a José Antonio como el político que más claro ha explicado el concepto de justicia social: “No creo que haya existido un ejemplo más limpio de nobleza en la política que la de José Antonio Primo de Rivera, que hizo de la justicia social una bandera superadora de las hemiplejias de una derecha montaraz e insolidaria y de una izquierda marxista y revolucionaria”. Respecto de Franco, asegura que es de justicia reconocer que dejó una españa fuerte y unida tras haberse encontrado una de las situaciones más complicadas de toda la historia de España.

Finalmente, frente a lo que considera una decisión motivada por el odio, Utrera Molina asegura que perdona a quienes han tomado la decisión de retirarle la medalla de oro de la provincia y recuerda que mantiene de los casi ocho años que pasó en la provincia un recuerdo imborrable que esta decisión no será capaz de empañar.

Por su interés, reproducimos íntegro el escrito enviado a la Diputación de Sevilla por Don José Utrera Molina:

A LA DIPUTACIÓN DE SEVILLA
José Utrera Molina, mayor de edad, con domicilio a efectos de notificaciones en Madrid, ante la Diputación Provincial de Sevilla comparezco y como mejor proceda en Derecho DIGO:

Que con fecha 15 de noviembre de 2016 se me ha notificado el acuerdo plenario de esa Corporación en sesión ordinaria de 29 de septiembre referida a la proposición conjunta de los Grupos IU-LV-CA y Participa Sevilla de 26 de septiembre de 2016, sobre el inicio del expediente para la retirada de la medalla de Oro de la Provincia a mi persona, confiriéndome el traslado por quince días para que, de considerarlo oportuno efectúe las alegaciones que estime pertinentes, por lo que mediante el presente escrito paso a evacuar el traslado conferido en tiempo y forma de conformidad con las siguientes

ALEGACIONES
Primera y única.- Resulta casi imposible el empeño de tratar de rebatir una proposición como la que se me comunica y atañe, que lejos de ser el resultado de una reflexión serena y cabal, basada en argumentos jurídicos, rezuma un odio visceral hacia mi persona, hacia mi trayectoria política y hacia mis propias creencias ideológicas. Me atrevo incluso a aventurar que muchos de los que han votado a favor de esa proposición no pueden compartir el torrente de odio y de intolerancia que destila. Y debo confesar que me duele profundamente que ni uno solo de los miembros de esa diputación haya tenido el coraje y la dignidad de denunciar con su voto discrepante lo que constituye una actuación sectaria por motivos estrictamente políticos. Allá cada cual con su propia conciencia.

Pero tengo una deuda moral, en primer lugar con los miembros de la Diputación Provincial que tuvieron a bien concederme esta entrañable distinción en el año 1969 y con los que fueron mis colaboradores en el Gobierno civil, que ya no están aquí para poder defenderse; en segundo lugar, con los miles de sevillanos que aún hoy siguen ofreciéndome innumerables y emocionantes muestras de gratitud que compensan con creces los ataques de los que soy objeto y, finalmente, con mi propia familia, que no merece que quede sin respuesta un ataque tan brutal, injusto y sectario, ni que mi silencio reste un ápice de aprecio a una de las distinciones que he ostentado con mayor orgullo en toda mi vida.

Quiero comenzar proclamando que el mayor honor que Sevilla me ha dado es el afecto y cariño probado de muchos sevillanos de bien, del pasado y del presente, pobres y pudientes, de izquierda y de derecha, que fueron testigos de mi labor al frente de la provincia. No creo que pueda haber mayor recompensa para una labor de servicio y espero que algún día alguien reivindique lo que fue una etapa limpia y esforzada, con aciertos y errores, pero siempre llena de un amor inconmensurable a todo lo que Sevilla representa.

A mi edad sería ridícula vanidad aferrarme a mundanas distinciones, pues como decía San Juan de la Cruz, al atardecer de la vida tan sólo nos examinarán de amor. Por ello, jamás habría expuesto estas alegaciones si esta propuesta viniese motivada por una censura objetiva de mi labor como gobernador civil de la provincia durante los años 1962 a 1969 o de mi conducta posterior que de alguna manera pudiera desacreditar o desmerecer el honor concedido. Pero a la vista está que, siendo estrictamente políticos los argumentos que se vierten en la citada proposición, lo único que se pretende con esta medida es denigrar y borrar de la historia de Sevilla cuatro décadas de su historia dictando una verdadera damnatio memoriae sobre todo aquél que tuvo responsabilidades en el régimen nacido el 18 de julio de 1936, a quienes se insulta, calumnia y ofende de forma gratuita y con pavorosa impunidad.

Acaso Dios ha querido que yo permanezca aún en el mundo de los vivos, para defender la memoria de quienes ya no pueden hacerlo de los injustos ataques de quienes, diciendo representar al pueblo, han decidido erigirse en sanedrín de la historia de su tierra repartiendo credenciales de buenos y malos a cuantos les han precedido, sin legitimidad alguna para ello.

Resulta paradójico que quienes se erigen en defensores de derechos y libertades fundamentales y reparten credenciales de demócrata, se manifiesten ante el pueblo calumniando, como lo hacen de forma grave en la proposición aprobada por esa Diputación. Albert Camus afirmó con lucidez que “la libertad consiste en primer lugar, en no mentir”. Y mal se defienden la libertad y los derechos si bajo su invocación se miente clamorosamente.

Miente quien afirme que durante mi etapa como gobernador civil de la provincia se torturase, denigrase o detuviese impunemente a ningún sevillano por el hecho de ser demócrata o por motivos políticos o ideológicos. No puedo responder de lo que sucediese antes o después, pero puedo asegurar que jamás ordené o toleré tal cosa y resultaría bien fácil a los proponentes, de haberse producido, poner nombres y apellidos, fechas y circunstancias a cada caso. Dicha acusación, por consiguiente, no es más que una afirmación calumniosa sin base o evidencia alguna. Por el contrario, sí recuerdo que con motivo de una visita del entonces Jefe del Estado a la provincia, el jefe de policía me preguntó si debían proceder a la detención temporal de determinados individuos que, habiendo cumplido graves condenas de cárcel se habían destacado por su oposición al régimen. Debo confesar que me sorprendió la propuesta, que rechacé de plano por cuanto todos ellos eran personas que habían cumplido con sus responsabilidades penales, ordenando que en lo sucesivo no se molestase a esas personas. Días después, uno de aquellos ex convictos, el célebre militante socialista Urbano Orad de la Torre –aquél que repartió por primera vez las armas a las milicias el 19 de julio de 1936 en Madrid y dirigió el asalto al cuartel de la montaña- solicitó audiencia en el Gobierno civil para agradecerme personalmente dicho gesto. Jamás olvidaré aquella entrevista que fue el germen de una entrañable amistad que sólo la muerte pudo romper. Podría poner muchos ejemplos parecidos, y no me dejarán mentir quienes desde el mundo sindical en la clandestinidad fueron mis oponentes más tenaces a quienes recibí en mi despacho en diversas ocasiones sin que nadie les pusiese una mano encima.

Desde el 14 de agosto de 1962 en que tomé posesión del Gobierno civil de Sevilla hasta el 29 de octubre de 1969 en el que se publicó mi cese, tuve el honor de servir a los sevillanos con mayor o menor acierto, pero siempre con absoluta entrega. Y en vista de que en el alegato que se me ha notificado se realizan gruesas acusaciones con carácter genérico y de forma gratuita, sin aportar prueba alguna que las sustente, me veo en la obligación de aportar a esa Diputación algunos datos que sin duda sí debieron ser considerados por quienes en el año 1969 ocupaban los mismos sillones desde los que ahora se me insulta.

Permítanme, por tanto, que me remonte a mi memoria para que quede para la posteridad este pliego de descargos que no es sólo mío, sino de todos aquellos que conmigo sirvieron a la provincia de Sevilla durante una etapa ciertamente fructífera.

Confieso que no fue fácil para un malagueño penetrar en el alma de Sevilla y ser aceptado por los sevillanos. Pero puedo decir con legítimo orgullo que, a pesar de todos mis miedos, Sevilla me acogió primero y me hizo sentir después parte inseparable de esta tierra. Aquí hicimos posible durante ocho años la transformación de una ciudad que adolecía aún de muchas y graves diferencias sociales. Eran años en los que había tanto por hacer, que le faltaban horas al día y a la noche para lograrlo, pero todo reto puede alcanzarse con entrega e ilusión. Se crearon barriadas enteras y en los años que duró mi etapa en el gobierno civil se entregaron 10.491 viviendas sociales a gentes necesitadas. Conseguimos que miles de familias que vivían en infraviviendas o en corrales de vecindad en situaciones lamentables, pudieran tener por fin un hogar digno. Construimos más de 400 nuevas escuelas en toda la provincia y se erradicaron un total de 34 núcleos chabolistas. Mientras tanto, en los pueblos de la provincia y a través del Patronato para la Vivienda Rural, conseguimos erradicar multitud de insalubres chabolas y se construyeron modestos hogares luminosos. Durante este mismo mandato, se construyeron más de 2.000 unidades escolares (incluyendo 52 unidades de dedicación especial y 70 escuelas hogar), con más de 80.000 puestos escolares (cuarenta alumnos por unidad escolar). Todo esto exigió un inmenso esfuerzo personal por la dificultad de encontrar medios materiales para cumplir estos objetivos que parecían casi inalcanzables. Pero mis colaboradores y yo estábamos muy lejos de dejarnos ganar por el desencanto y, afortunadamente, siempre mantuvimos como meta la verdadera justicia social.

Todos estos datos sí son fácilmente contrastables para cualquier miembro de esa Diputación que tenga interés en conocer la verdad por encima de manipulaciones y calumnias alentadas por motivaciones políticas escasamente ilustres. Ahí está la hemeroteca y los archivos de la propia Diputación, que no me dejarán mentir.

Recuerdo con especial cariño y satisfacción cómo conseguimos salvar in extremis los puestos de trabajo de la empresa Los Certales, consiguiendo del Director General de Renfe los pedidos necesarios para asegurar la continuidad de una empresa en trance de cerrar. Presumo también que los señores diputados desconocen la repercusión que tuvo la primera sanción que conseguí imponer a un rancio aristócrata sevillano que mantenía sus tierras incultas en el mismo Aljarafe, con el daño social que ello suponía. Y seguro que si bucean en las hemerotecas, podrán conocer la sanción que impuse a un conocido empresario sevillano (250.000 pesetas de entonces) que se permitía el lujo o el capricho de no pagar a sus trabajadores con el grave conflicto social que ello creaba. Pero tampoco puedo olvidarme de aquellas noches que mis colaboradores y yo pasamos a la intemperie junto a familias que se habían quedado sin hogar tras las inundaciones de 1962 hasta que conseguimos del Ministerio de la Vivienda su realojo en viviendas de nueva construcción. Esta era la clase de “represión” que ejercíamos sobre los sevillanos los que teníamos entonces la responsabilidad de su gobierno.

Se me acusa también de “totalitario” durante el desempeño de mis funciones, acusación que no se compadece en modo alguno con la realidad. Sobre esto, también voy a contarles algo. Durante mi etapa como gobernador civil mantuve frecuentes contactos con los líderes sindicales que representaban la oposición al régimen. Dichos contactos solían prolongarse durante muchas horas. Intenté afanosamente concretar acuerdos y fomentar conciliaciones, pero las posibilidades de entendimiento eran sistemáticamente abortadas por quienes, más allá de sus aspiraciones laborales, no estaban dispuestos a conceder nada a quienes representábamos al sistema. Soporté con decepción y no poca amargura reacciones que mostraban un ímpetu de rencor y de revancha de quienes inequívocamente delataban una voluntad decidida de derribar el régimen político, pero jamás interrumpí la vía del diálogo, a pesar de que con frecuencia me encontré con posturas maximalistas que no respondían a la defensa de los intereses de los trabajadores, sino a una motivación fundamentalmente política.

He de reconocer que muchos de los líderes de Comisiones Obreras actuaron a cara descubierta, con coraje y plena convicción. Recuerdo entre ellos a Eduardo Saborido Galán, a Fernando Soto Martín y a Francisco Acosta Orge. Nunca los vi arredrarse ante las dificultades de sus empeños ni abatidos ante los riesgos que soportaban. A ellos podía asistirles el derecho a combatir aquél sistema, pero yo tenía el deber ineludible de defenderlo.

Existió también otra oposición, de carácter minoritario, pero la que protagonizaron los comunistas fue la que acudió a la calle más activamente para proclamar sus objetivos y reivindicaciones. Siempre he creído que los hombres capaces de luchar con valor por una idea, aunque yo la conceptuara equivocada, merecen el mayor respeto y yo jamás se lo regateé.

Se me acusa también de falangista, como si el hecho de serlo me desacreditara públicamente. Pero en este caso no puedo ni voy a defenderme porque quiero afirmar con orgullo y la cabeza bien alta, que he sido, soy y seré mientras viva, falangista. No creo que haya existido un ejemplo más limpio de nobleza en la política que la de José Antonio Primo de Rivera, que hizo de la justicia social una bandera superadora de las hemiplejias de una derecha montaraz e insolidaria y de una izquierda marxista y revolucionaria. Debo proclamar en este momento que quien más ha agradecido el empeño de mi vida política no han sido los poderosos de mi tiempo, sino gentes sencillas: banderilleros, vendedores en puestos de la calle, presos de origen político o no a los que tuve la fortuna de poder ayudar. Capataces de fincas, hombres de campo, gentes sencillas que testimonian sin alharacas que el ideal joseantoniano de justicia social y reconciliación nacional por el que ahora se me trata de condenar, fue nuestro verdadero afán.

Y finalmente se me acusa con especial crudeza de ser leal a la memoria del anterior Jefe del Estado, Francisco Franco Bahamonde, a quien se le dirigen toda clase de insultos, pese a que ya está desde hace más de 41 años sometido al juicio de Dios y de la historia. Que la lealtad y la coherencia política sean consideradas un descrédito, dice mucho del talante democrático de quien formula la acusación. Pero no me arrepiento ni me arrepentiré jamás de haber servido a España y en este caso, al pueblo de Sevilla, bajo el mandato de un hombre excepcional al que algún día, cuando el tiempo deje pasar la tormenta de las pasiones y la objetividad se abra paso entre las nubes del odio y del rencor, se reconocerá como uno de los mejores gobernantes que ha tenido España, dejando a su muerte una nación mucho mejor, más fuerte, justa y cohesionada que la España rota de la que tuvo que hacerse cargo en una de las horas más trágicas de su historia.

Finalmente se hace referencia a un supuesto proceso contra mí instruido por una juez argentina del que hasta la fecha no he tenido conocimiento alguno salvo por la prensa, pues es inmensamente mayor el empeño publicitario que han puesto sus promotores que su rigor jurídico - que es ninguno-, urdiendo una iniciativa política dirigida en la sombra por quienes en España no pudieron llevar a término su inicua y prevaricadora instrucción penal, por carecer a todas luces de fundamento legal alguno. Pero por no rehuir ninguno de los aspectos que tan apasionadamente se vierten en esa proposición, reitero en este momento que entre mis responsabilidades públicas en el gobierno de la nación jamás estuvo la de dictar sentencias o condenas de ninguna clase, ni siquiera la de su validación o consentimiento, pues tales competencias estaban claramente delimitadas por la legalidad vigente.

En definitiva, la proposición aprobada, lejos de ofrecer argumentos relativos a cualquier circunstancia de mi persona que pudiera desacreditar el honor o distinción concedida, se basa en mi propia biografía política, en las responsabilidades que ostenté y fundamentalmente, en el hecho de haberme mantenido fiel a mis principios, es decir, que no he renegado de mis ideas, ni de mis lealtades, pese a que éstas se encuentren hoy a años luz de lo políticamente correcto.

El acuerdo de la Diputación no discute en modo alguno los méritos que pudieron tenerse en cuenta por la Diputación al tiempo de concederme la medalla. Ni siquiera se molesta en tomarlos en consideración, sino que parte de la premisa absolutamente mendaz y aberrante de que ni yo ni ninguna de las personas que sirvieron a España desde cualquier cargo público entre el 18 de julio de 1936 y el 20 de noviembre de 1975 pudo realizar labor positiva alguna por su pueblo, ciudad o su nación ya que todos ellos participaban de la supuesta maldad de aquél sistema, salvo claro está, aquellos que decidieran posteriormente abjurar de sus principios y creencias. Es tal el desafuero, es tan grande la injusticia que ello supone para muchos de aquellos alcaldes y cargos públicos de aquella época, muchos de los cuales no querían serlo por las cargas que implicaba su servicio, que no podría yo dormir tranquilo si permaneciese en silencio mientras se ofende de esta forma tan cruel e injusta su memoria y el recuerdo de su buen hacer.

Si los miembros de la Diputación deciden con la fuerza de sus votos –que no de la ley- retirarme la medalla que hace más de 40 años tuve el honor de recibir, lo harán por odio, ignorancia y animadversión política a las ideas que represento y a la España en la que tuve el honor de servir, en un ejercicio sublime de sectarismo histórico, pero no podrán decir jamás que con mis palabras o mis hechos haya podido yo desacreditar jamás el honor que me concedieron sus predecesores. Podrán decir que no he cambiado de bandera y tendrán razón, pero yo siempre podré mirar atrás con la íntima satisfacción del deber cumplido, sobre todo, con aquellos sevillanos que más lo necesitaban.

Hasta el último aliento de mi vida, con medalla o sin ella, llevaré a Sevilla en mi corazón y pido a Dios que derrame su bendición sobre esta tierra a la que entregué los mejores años de mi vida y sobre todos y cada uno de los miembros de esa Diputación, especialmente a los que me odian sin conocerme, a quienes de todo corazón perdono.

Termino invocando de nuevo a Camus y haciendo mía su afirmación de que “existe una filiación biológica entre el odio y la mentira” y advirtiendo con él a todos y cada uno de ustedes que “allí donde prolifere la mentira, se anuncia la tiranía.” Con esta advertencia y el ferviente deseo de concordia para todos, me despido con este soneto que es expresión viva de mi más profundo sentimiento hacia esa tierra.

SEVILLA
Toda la luz del mundo derramada
en la bóveda azul de tu ancho cielo.
Sevilla es lumbre, manantial y suelo
de una esperanza en el dolor labrada.

Yo te llevo por dentro de mis venas
en brazos de mi afán enamorado.
Mi corazón en vilo, alborotado,
palpitando en el borde de tus penas.

Parece que fue ayer y ya es mañana.
Mi tiempo en las orillas de tu río
se ha dormido detrás de mi ventana.

Empañada con gotas de rocío,
tu imagen entre estrellas se desgrana
con ramos de azahar en mi albedrío.

Antony Beevor: «La Guerra Civil es de las pocas en la que los perdedores escribieron la historia»
El historiador británico es uno de los asesores de la serie de DMax «La guerra civil en color»
H. CORTÉS Madrid ABC 25 Noviembre 2016

Antony Beevor, antiguo oficial del ejército británico, es uno de los historiadores que más conoce la Segunda Guerra Mundial. «Stalingrado» y «Berlín 1945» se convirtieron en superventas no solo por su contenido, que incluía el estudio de material ruso recientemente desclasificado, sino también por su estilo. Beevor es capaz de narrar cada batalla como si la hubiese vivido. Su fascinación por el último gran conflicto del siglo XX le llevó a estudiar también la Guerra Civil española, que muchos consideran su prólogo. Por eso no podía faltar como experto asesor en «La Guerra Civil en color», el ambicioso proyecto de DMax que, cada jueves (22.30), emite un capítulo del documental que saca del blanco y negro esta brecha histórica.

-¿Es más fácil para un historiador extranjero hablar sobre la Guerra Civil?
-Sí, porque está menos implicado personalmente en el conflicto y puede hablar de forma menos pasional. Aunque ahora hay generaciones de británicos y españoles más capacitados

-¿Cuál ha sido exactamente su papel en el documental?
-Soy asesor histórico, básicamente corrijo errores. En tres episodios de una hora todo lo que puedes hacer es una narrativa objetiva sobre lo que pasó, pero para eso hay que ser capaces de explicar cómo surgió todo y el círculo vicioso en el que entró la sociedad, que creó una brecha enorme. Más que ir al detalle, este documental lo que puede hacer es dar una idea general y amena sobre el conflicto con una audiencia muy amplia. Y ahí lo importante es encontrar el equilibrio

-¿Cuáles son los errores más comunes cuando hablamos de este conflicto?
-Hay muchas ausencias, pero una de las cosas más fascinantes de la Guerra Civil es que es de las pocas guerras en la que los que perdieron contaron la historia, en parte gracias a la versión escrita por los extranjeros y los corresponsales que estuvieron allí.

-¿Aún hay cosas que no sabemos de un conflicto tan estudiado como la Guerra Civil?
-Hay muchas cosas que no supimos durante mucho tiempo. Ahora se está desclasificando mucho material de la Segunda Guerra Mundial, y también muchos historiadores locales están descubriendo nuevos archivos. Juntando todos estos documentos tendremos una idea más completa sobre la guerra. En cualquier batalla, el ganador mata a más gente, es casi una de las reglas de la historia. Pero en este caso no lo sabemos. No estoy de acuerdo con Paul Preston cuando habla del «holocausto español», no sabemos cuántos murieron del lado republicano. En una guerra civil siempre hay miedo y represión; en el lado nacional mataron más republicanos y viceversa.

-¿Ser militar ayuda a interpretar la historia?
-Lo político y lo militar está muy relacionado, especialmente en el caso de la guerra. Las tropas republicanas estaban dominadas por los comunistas, que tenían un ejército convencional y adoptaron técnicas muy convencionales. Los resultados fueron muy desastrosos: Segovia, Brunete, Teruel, Ebro... La izquierda prefería la defensa a los ataques, la derecha era especialista precisamente en lo contrario. La mala técnica militar de la república fue una de las causas de la caída del ejército popular.

-¿La ficción actual es un reflejo fiel de la historia?
-Algunas películas sí. El problema es cuando algunas producciones dan apariencia de verdad y en realidad no lo son. Hay que diferenciar la realidad y la ficción y no mezclarlo, pese a que a veces la línea es muy delgada. Este documental va a ayudar a los jóvenes a conocer la historia mejor. El blanco y negro nos separa del momento histórico. Verlo en color y en buena calidad es una experiencia.

El clima hostil en Alsasua: «Escupieron a la mujer de un compañero al recoger a los hijos»
Los guardias civiles y sus parejas relataron a la juez el clima hostil en el que viven día a día
Luis P. Arechederra.  Pablo Muñoz. Madrid ABC 25 Noviembre 2016

El relato ante la juez de los dos guardias civiles y sus respectivas parejas agredidos en Alsasua (Navarra) desvela el clima de tensión que viven los agentes en su día a día y el acoso sufrido desde el ataque que tuvo lugar el pasado 15 de octubre en un bar. Las grabaciones de las declaraciones de las víctimas, a las que accedió la Cadena Ser, exponen estas coacciones.

La juez Carmen Lamela -que ha procesado a nueve agresores por delitos de terrorismo, lesiones, atentado y odio- considera que que los atacantes buscaban alterar la paz pública y atemorizar a un sector de la población. Siete de ellos se encuentra en prisión preventiva para evitar que se fuguen. Los guardias fueron golpeados cuando tomaban una copa con sus parejas pasadas las tres de la madrugada.

Uno de los dos agentes, el sargento, narró a la juez varios ejemplos cotidianos de las hostilidades sufridas. Según su declaración, otro agente fue arrinconado en el gimnasio por el monitor y cinco personas. «Le dijeron que las cosas que ellos enseñan ahí son para pegar a los guardias, no para que los guardias sepan», recoge la grabación. El mismo agente declaró que una persona «del entorno abertzale escupió a la mujer de un compañero cuando fue a recoger a los hijos» al colegio.

El sargento también explicó a la magistrada que investiga lo que sucedió que cuando llegó al municipio navarro, en el que vive desde hace menos de un mes, le contaron que Alsasua está dividido en dos por «una avenida que cruza el pueblo de norte a sur». «El lado izquierdo es la zona de ellos, entre comillas. La derecha es la zona nacional. Yo con mi novia he procurado no ir a la zona de ellos, no porque tuviera miedo, para evitar situaciones», narró en su comparecencia ante la juez el pasado 17 de noviembre.

Ante la magistrada, los guardias civiles y sus parejas identificaron a los agresores y describieron su participación en el ataque, que provocó la fractura abierta del tobillo derecho de uno de los agentes, el teniente. Los señalados colaboran con el movimiento Ospa Mugimendua de Alsusa, un colectivo que reclama la expulsión de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado con diferentes actos. Dos de los promotores de este movimiento, Jokin Unamuno y Adur Ramírez, fueron algunos de los atacantes más agresivos.

«Miedo a quedarse sola»
La pareja del teniente, de nombre María José, también relató en la Audiencia Nacional las coacciones ordinarias, que en su caso afectan también a su familia al ser natural de Alsasua.

Ella relató que, cuando comenzó a salir con su pareja, el guardia civil, «la gente me retiró el saludo, me advirtieron». También colocaron «una pancarta que decía "Fuera de aquí" en la puerta» del bar que regentan sus padres en la localidad navarra, y en el portal de su casa. A sus padres «les insultan por lo bajo, han cancelado reservas... Mi madre tiene miedo de quedarse sola en el bar pos si le puede pasar algo», aseguró también María José.

Además, María José señaló que personas del entorno abertzale le dijeron que «si decía que no me acordaba, terminaría el acoso y me dejarían en paz».

La juez del caso y la Fiscalía han encuadrado la agresión en la campaña hostil que sufre la Guardia Civil en municipios del País Vasco y Navarra, una actividad que iniciaron organizaciones satélites de la banda terrorista ETA. El sargento agredido explicó esta situación. «Viven coaccionados. Dicen no puedo manifestarme abiertamente, porque tenemos establecimientos, hijos en el colegio, el coche en la calle...» «Impera desde hace mucho tiempo la ley del silencio», concluyó el agente.

El teniente calificó este ambiente de «clima peculiar». «Hay gente que no te quiere allí y te lo hacen saber». Este agente también relató algunas actividades del movimiento Ospa, como las pintadas con anagramas de ETA o las pancartas contra los agentes.

La mujer del sargento, Pilar, temió que les mataran en la paliza. «No medían dónde daban, daban en la cabeza». Añadió ante la juez: «Si lo que dicen es "perro vete al monte", yo no puedo salir a comprar el pan. Me da miedo, me provoca ansiedad. Estamos dentro de España y esto no debería pasar».

Los testimonios recogidos en Alsasua por ABC de guardias civiles poco después del brutal ataque precisaban que la vida allí había mejorado mucho respecto a años antes y circunscribían los problemas a «50 descerebrados». Ayer, el coronel jefe de la Comanancia de Navarra, Javier Hernández, se mostró en desacuerdo con «la manera en que se ha presentado a la población de Alsasua, porque no es así; la Guardia Civil no se siente especialmente incómoda allí», precisó.

El PSE, el palmero del PNV
Gorka Maneiro. Portavoz de UPyD en el Parlamento Vasco TBN 25 Noviembre 2016

El PSE se ha convertido definitivamente en el palmero del PNV. En realidad, ya lo era: yo mismo lo he comprobado durante 7 años y medio de trabajo diario en el Parlamento Vasco. Ahora, con su pacto con el PNV (y, en concreto, con este pacto), se confirma lo que ya sabíamos: el PSE permanece en los brazos del nacionalismo vasco, sin otro objetivo que obtener cierto protagonismo mediático durante varios días (y unos cuantos cargos, tampoco demasiados), en lugar de hacer lo que debe hacer frente al nacionalismo un partido político de larga tradición democrática y antaño constitucionalista: disputarle el poder, desmontar sus mentiras, ganarle la batalla de las ideas y hacer posible la alternativa política en el País Vasco. Porque además no puede haber nada más satisfactorio para un progresista que pelear contra todas las injusticias… y contra todos los nacionalismos.

Tanto el pacto finalmente firmado como la coalición de gobierno estaban cantados: era cuestión de tiempo porque ambas formaciones se necesitan. De este modo, el PNV anula al PSE y consigue la necesaria calma chicha parlamentaria… y el PSE obtiene cierto protagonismo, aunque a costa de que se le vea como lo que es: la muletilla del PNV, incapaz de impugnar las mentiras del nacionalismo y de proponer un proyecto alternativo.

El PSE ha ido por libre y no comunicó el contenido del acuerdo a la Gestora que actualmente dirige el PSOE hasta que todo estuvo cerrado, lo que certifica la muerte del PSOE como partido nacional y de Estado, algo que, por otro lado, viene de lejos y explica perfectamente la situación en la que se encuentra el partido que fundó Pablo Iglesias. Este hecho es de extraordinaria gravedad. Es como si trasladaran a lo interno el modelo federal asimétrico que los socialistas pretenden para España: la ejecutiva federal no se entera de lo que firman sus ejecutivas “nacionales”.

El PNV, paso a paso, logra que todos vayan asumiendo su programa político, como quien no quiere la cosa e incluso con el aplauso de demasiados despistados: frente a ello, pienso que es mejor desmontar sus falacias y ofrecer algo distinto que conformarse con confundirse con el paisaje nacionalista y pasar desapercibidos. Sin embargo, es obvio que todos han abandonado ese empeño y son capaces de vender como éxito lo que es un absoluto ridículo: que se acuerde una reforma “legal” del Estatuto no es un éxito del socialismo vasco sino una obligación constitucional que el PNV no podría en ningún caso saltarse. Y en lugar de desmontar la falacia del “derecho a decidir” que defienden los nacionalistas, da rienda suelta a sus argumentos falaces. O, al menos, no los impugna.

En ese acuerdo, no hay ninguna medida que vaya en la línea de defender la igualdad en el conjunto del Estado… como si el País Vasco fuera un país extranjero y el PSE no tuviera nada que ver con España; ningún compromiso para reformar el disparatado entramado institucional vasco; ninguna medida para reducir el sobredimensionado Sector Público societario donde están colocados los partidarios de unos y de otros; nada para que EiTB deje de ser un instrumento al servicio del independentismo y sea de verdad un medio de comunicación objetivo, plural, veraz, profesional y que represente de verdad a todos los vascos; cero en relación a cambiar la política de imposición lingüística que tantas injusticias sigue provocando; y ninguna medida de para regenerar la democracia (reforma de la ley electoral o supresión de aforamientos, entre otros) y abrir las instituciones a toda la ciudadanía. Es decir, nada de lo fundamental que debe defenderse en el País Vasco. Porque de las medidas sociales y económicas que se incorporan al acuerdo tampoco hay nada relevante ni compromisos concretos. Salvo que el billete único, que está muy bien, pueda ser considerado cuestión de Estado.

El PSE asume la idea nacionalista de que cuantas más competencias se trasladen a las Comunidades Autónomas, mejor, por lo que se avanza en la parcelación del Estado, los reinos de taifas, la nación de naciones, el federalismo asimétrico y las desigualdades fiscales. En relación a las víctimas del terrorismo, la derrota definitiva de ETA y la batalla del relato, ni siquiera se cuestiona a Jonan Fernández y no hay nada en relación a la clarificación de los más de 300 crímenes cometidos por ETA que siguen sin estar resueltos. Tras reunirse oficialmente con los servicios auxiliares de ETA, es como si los socialistas dieran la batalla por perdida.

Lo dicho: el PSE se afianza como palmero del PNV y, con su pacto, abunda en la desigualdad en España. Y no sé qué es peor: la sonrisa que este acuerdo provoca entre los nacionalistas vascos… o el aplauso ingenuo de quienes no lo son.

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Nación y dinero
Cristina Losada Libertad Digital 25 Noviembre 2016

Digan lo que digan los nacionalistas, el PP y el PSOE los han tratado siempre muy bien.

El pacto de gobierno entre el PNV y los socialistas vascos dejó fuera de foco, muy oportunamente, la negociación de los presupuestos entre el Partido Popular y el PNV. La rúbrica del PSE a una reforma del estatuto de autonomía vasco dentro de los parámetros del nacionalismo, con el posible "reconocimiento de Euskadi como nación" y del "derecho a decidir", es ciertamente llamativa. Y una prueba más de que los socialistas no están tan desorientados como se dice. Si las cosas les van mal en las autonomías donde las corrientes nacionalistas son fuertes, no se ponen a nadar contracorriente, cosa que requiere mucho esfuerzo, sino a favor. Suelen hacerlo, sí, agarrados a algún salvavidas, que en el acuerdo suscrito con el PNV se llama "dentro del ordenamiento jurídico vigente en cada momento". Interesante caución, la de "en cada momento". No se sabe si expresa un deseo o lanza un presagio de cambios constantes.

Los socialistas vascos se disponen, pues, a debatir en los próximos tiempos si Euskadi es o no es una nación y tiene o no tiene "derecho a decidir". En el peor de los casos esto indica una aceptación del relato nacionalista, y en el mejor es el precio que ha decidido pagar por estar en el gobierno autonómico y no a la intemperie, que es donde lo dejaron los votantes. Lo más probable es que sea ambas cosas, y que una lleve a la otra como la otra lleva a la una. Pero hablar de precio en el País Vasco nos lleva al asunto que quedó piadosamente tapado por ese singular acuerdo de gobierno: el precio que el PNV pondrá a su apoyo a los presupuestos generales. Y el precio que está dispuesto a pagar el gobierno de Rajoy.

Por ahora sólo tenemos la voluntad. La buena voluntad. La que manifestó la vicepresidenta Saénz de Santamaría con las palabras mágicas "sensibilidad foral". Son tan mágicas que significan más dinero para la autonomía vasca, vía el cálculo del cupo. Como ha explicado muchas veces Mikel Buesa, el cálculo del cupo se ha amañado continuamente, con gobiernos tanto del PP como del PSOE. Gracias a esa estafa contable, el País Vasco (y Navarra) disponen del doble de recursos por habitante que el promedio de las comunidades autónomas de régimen común. Buesa, que lo llama "el pufo vasco", ha constatado que cada renovación del cupo, y por tanto de la estafa, coincide con momentos en los que el Gobierno de España precisa de los votos del PNV para algún proyecto.

El cupo no se renueva desde 2011, y parece que ha llegado la hora. El Gobierno necesita al PNV para aprobar los presupuestos. Eso dice: necesita, no hay otra, no le queda más remedio, vaya por Dios, porque el PSOE está en el no. De modo que en lugar de priorizar la negociación con los socialistas, va a priorizar la renovación de la estafa, como es costumbre. Y justo porque es costumbre, será más fácil de hacer y de colar. A fin de cuentas, se dirán, no se trata de ceder en la cuestión nacional, sino de ceder en la cuestión de la pasta, y esto es algo tan habitual que el PP no tiene que temer que se levanten voces en contra.

Digan lo que digan los nacionalistas, el PP y el PSOE los han tratado siempre muy bien. Les han dado lo que han pedido, salvo cuando han pedido, como en Cataluña, un referéndum de autodeterminación. Hay quien dice que esa generosidad de los Gobiernos centrales con los nacionalistas catalanes y vascos tenía la buena intención de mantenerlos integrados. Yo lo dudo, pero si la tenía, el efecto ha sido el contrario. Han conseguido dotar a los nacionalistas de un poder negociador imbatible, capaz de arrancar privilegios como los del cupo vasco, y así han contribuido a crear las condiciones para que subieran la apuesta. Por la pasta, hacia la nación. De un modo o de otro, los nacionalistas han salido ganando.

Cuando se prostituye el lenguaje

ROSA DÍEZ El Mundo 25 Noviembre 2016

"Haréis y diréis cosas que nos helarán la sangre". Palabras dirigidas por Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagaza, a Patxi López tras el asesinato de su hijo y a la vista de las primeras traiciones del socialismo vasco a la memoria de las víctimas.

Confieso que me resulta tremendamente doloroso analizar el contenido del acuerdo de gobierno alcanzado entre el Partido Socialista de Euskadi y el Partido Nacionalista Vasco. No porque no resultara previsible que el deterioro del socialismo en España pudiera caer tan bajo, sino porque una nunca está preparada para aceptar que no haya servido para nada todo el dolor, toda la lucha lucha, todo el sufrimiento de tanta buenísima gente que defendió desde Euskadi la España plural y democrática.

Estoy desolada desde que leí los papeles del acuerdo. Y siento una enorme impotencia pues temo que no hay nada que yo pueda hacer para corregir el rumbo de una avalancha que arrastra y embadurna de lodo la gesta de los mejores vascos, de todos los que lucharon contra el brutal terrorismo para defender la democracia y los derechos de ciudadanía que acabábamos de recuperar tras la larga dictadura.

Pero no me resigno y vuelvo a utilizar este espacio en el que puedo poner negro sobre blanco lo que siento y lo que pienso de este innoble acuerdo en el que los socialistas vascos han renunciado a defender la justicia y la igualdad optando por blanquear la historia del terrorismo, a la vez que asumían el modelo histórico del nacionalismo que aspira a mantener y reforzar los privilegios de los vascos frente a los derechos del resto de españoles.

Sé que remo contra corriente porque los más ya han decidido que el contenido de esas 70 páginas es un "buen acuerdo para España". Incluso aquellos que lo critican ferozmente en privado han optado por decir en público que es mejor un acuerdo del PNV con el PSE que uno con Bildu o con Podemos... Como si eso fuera lo que estamos juzgando... O como si alguien puede creer a estas alturas que el PSE se ha sentido obligado a sumarse a las tesis nacionalistas del PNV para «salvarle» de sí mismo; o, como ha declarado Idoia Mendia "para frenar a los que sólo quieren humillar a los nacionalistas". Creo que la verdad es otra: el PSE ha sido salvado por el PNV de la debacle electoral y del invierno en el que iba a vivir desde la oposición marginal a la que le condenaron sus electores: nueve diputados, el peor resultado de su historia, y empatado a escaños con el PP.

Por otra parte, no llego a comprender por qué es mejor para los españoles, vascos incluidos, que el PSE blanquee el discurso y los objetivos políticos -que ahora son comunes con el PNV- prostituyendo el lenguaje para engañar a la gente llamando a las cosas por los nombres que no son. ¿Qué significa que el acuerdo proclame el derecho a decidir o el reconocimiento de que Euskadi es una nación? Los socialistas dicen que sólo han acordado que hablarán de ello en la ponencia... Pero el PNV ya ha explicado que no han renunciado a la consulta habilitante y la defenderán en la ponencia en cuanto se constituya; y que el resto de propuestas serán presentadas por ambos partidos. Urkullu también ha querido ayudar: "Exigiremos mecanismos de bilateralidad efectiva con el Estado que garanticen el cumplimiento de lo pactado". Está claro, ¿no?

También se han comprometido a "profundizar" el autogobierno para blindar los ancestrales privilegios del "pueblo vasco". Pero, para tranquilizarnos, nos dicen que todo será dentro de la ley, "no como en Cataluña...". Luego hemos de entender que los socialistas van a proponer una reforma de la Constitución que legalice la desigualdad de derechos entre ciudadanos y reconozca que una parte de ellos puede pronunciarse en solitario sobre algo que compete y afecta a todos los españoles. Pues qué quieren que les diga: esto no me tranquiliza nada.

Pero lo más duro y lo más penoso del acuerdo está en el capítulo que llaman La convivencia y los derechos humanos. Sabido es que se empieza pervirtiendo el lenguaje y se termina pervirtiendo la democracia y a las instituciones que la representan. Toda corrupción comienza prostituyendo el lenguaje, degradándolo y deshonrándolo con el único objetivo de utilizarlo para engañar a la gente sobre el genuino sentido de las palabras. En ese juego de engaños, las palabras no dichas también tienen su significado. Fíjense en dos ejemplos: en las 70 páginas del acuerdo se ha escrito cinco veces la palabra "terrorismo"; sólo una vez al lado de la palabra "víctimas"; dos al lado de "y/o violencia" y otras dos veces junto con "internacional" o "islámico". No es casual que la palabra "violencia" haya sido escrita en ese texto hasta 15 veces. Porque es indudable que todo esto forma parte de un proceso en el que se pretende reescribir la historia diluyendo la existencia de ETA en un contexto de violencia y en el que se difuminaría la gravedad y singularidad del terrorismo que ha sembrado de víctimas nuestra sociedad. Víctimas, todas ellas inocentes, convertidas en objetivo de ETA porque suponían un estorbo para su proyecto totalitario de sociedad.

Hagan un esfuerzo, repasen esas páginas. Díganme si no es infame que se hable de reparar la "injusticia que padecieron todas las víctimas". ¿Injusticia? Injusticia es la que sufren hoy las victimas de ETA cuando observan cómo pretenden diluirlas como victimas de actos violentos e injustos. Injusticia es que existan aún más de 300 crímenes de ETA sin autor conocido ni juzgado; injusticia es que PSE y PNV se preocupen de los presos terroristas y no les exijan colaborar con la justicia para esclarecer esos crímenes antes de pedir su acercamiento o reinserción.

Es un crimen que dos fuerzas políticas califiquen como una injusticia las consecuencias del terrorismo, un delito de lesa humanidad, de los más horrendos que existen. Es un crimen porque ambos partidos eligen las palabras para confundir nuestra memoria. Nombran violencia porque llevan mucho tiempo queriendo convertir en tabú la frase "terrorismo de ETA". Por eso digo que el lenguaje utilizado no es inocente. Y por eso denuncio como indigno el auxilio prestado por el PSE a quienes quieren reescribir la historia de ETA y devaluar el honor, el valor y el sacrificio de los ciudadanos que sufrieron y resistieron ante el terror para defender las libertades de todos los españoles, los vascos en particular.

En fin, que el panorama no puede ser más desolador. Porque, con todo, lo peor no son las concesiones del Partido Socialista al Partido Nacionalista Vasco. El verdadero problema es que la izquierda no tiene una propuesta seria de España. Por eso triunfan las tesis de los nacionalistas y populistas en general ,mientras se nos va por el desagüe la incipiente ciudadanía española que veníamos construyendo desde la Transición. Pero esta última reflexión, que aborda el origen del problema, requiere otro artículo. Cierro éste con una reiterada llamada de atención: Ojo, el pacto entre socialistas y nacionalistas vascos proclama la desigualdad de derechos y maquilla la historia de ETA. Eso no es bueno para España. Ni decente.

Rosa Díez es cofundadora de Basta Ya y de UPyD.

La feria de las nacionalidades
Manuel Peña Díaz cronica global 25 Noviembre 2016

El nuevo pacto entre el catolicismo tradicionalista vasco --pero moderado-- y un grupo socialista --también vasco-- ha inaugurado la remozada feria otoñal de las nacionalidades. Idoia Mendia lo ha resumido muy bien: "[Euskadi como] nación en sentido cultural es un término perfectamente aceptado" y el acuerdo es "una buena hoja de ruta para España". Son legión en el PSOE los que consideran que el pacto PNV-PSE es muy útil, sobre todo para seguir iluminados aunque sea por focos externos, mientras la mayoría de las bombillas del partido estén fundidas y los técnicos de la gestora se desesperan por localizar el fallo electroideológico que les ha dejado sin luz.

No hay duda que esta renovada feria otoñal está siendo todo un éxito. No es casualidad que el estand andaluz sea uno de los más concurridos. El pacto vasco ha ilusionado aún más a una parte del nacionalismo sureño, otro grupo que espera ansioso el triunfo definitivo del nacionalcatalanismo que como potencia extranjera liberará a los andaluces de la pesadilla franquista y del colonialismo español. Esperan la vuelta victoriosa de los nietos de aquellos emigrantes, encabezados por Rufián, al son alegre de la paz.

Se acerca el 4 de diciembre --el primer y original día-- y la temperatura andalucista está subiendo muchos grados. Los debates, muy intensos, se están centrando no sólo en la reivindicación del reelaborado hecho diferencial, también en la recuperación de los vínculos entre municipalismo y soberanía, y en la crítica de la incuestionable realidad de Andalucía como una economía extractiva y periférica.

La nueva líder andalucista, antes solo podemita, Teresa Rodríguez ha afirmado que Andalucía "de alguna manera también es una nación". Inquietante, descorazonador ha sido para muchos el acomplejado y dubitativo "de alguna manera". El antropólogo y tertuliano Javier Aroca ha impulsado la refundación del PA con el nombre de Andalucía por Sí, en busca de la centralidad política autonómica, ahora ocupada por Ciudadanos. En el estand también hay folletos de activas organizaciones como Asamblea Andaluza, Somos Andaluces o Nación Andaluza. Esta última se ha hermanado con Súmate y la CUP que la arroparán en un nostálgico y reaccionario ejercicio de travestismo lerrouxista el próximo 4 de diciembre en el Nou Barris barcelonés.

Todo se quedaría en fuegos artificiales y en débiles y pasajeras iniciativas, sino fuese porque entre los impulsores de este otoñal evento se encuentra un selecto grupo de náufragos socialistas. ¿Es acaso la recuperación del metafísico término constitucional de nacionalidad y del germanófilo de nación cultural una huida hacia delante? Se abre un camino peligroso con emociones fuertes, quizás en la línea de Thelma & Louise y su trágico final, el posible parecido de Mendia con Louise es pura casualidad. Y mientras el PSC se asoma al mismo precipicio.

Periodistas y políticos constitucionalistas:
'TV3 siembra el odio en Cataluña'

Representantes del PPC, C's y el PSC denuncian en un coloquio del grupo Pi i Margall que los medios públicos catalanes están en permanente campaña política separatista.
R. Moreno gaceta.es 25 Noviembre 2016

El grupo de periodistas Pi i Margall ha celebrado este martes una mesa redonda titulada 3+1, más de 4 contra 1 para denunciar queen las tertulias políticas suele haber tres tertulianos separatistas y sólo uno constitucionalista, un desequilibrio evidente, al que se suma, generalmente, el presentador o moderador. La asociación se gestó el pasado enero para defender la convivencia entre los catalanes y el resto de españoles y promover un periodismo plural.

En el Centro Cívico del Fort Pienc de Barcelona ha juntado a cuatro analistas políticos que acuden a tertulias en los medios de comunicación de Cataluña, Esperanza García, Joan Ferran, Jordi Cañas y Andrea Mármol. El moderador ha sido el presidente de esta entidad, Sergio Fidalgo, que en una entrevista en LA GACETA.ES ha informado de que "no ser separatista sale caro laboralmente" y ha advertido de que “los medios de comunicación públicos en Cataluña están mediatizados por el poder político y, al servicio del independentismo” y "son medios de propaganda del Gobierno”.

Esperanza García, diputada del PP en el Parlamento de Cataluña y analista política en distintos medios de comunicación durante más de tres años, ha lamentado en su intervención tener que participar en coloquios donde ella era "la cuota no separatista" y que debía debatir frente a "cinco tertulianos secesionistas y la ayuda del presentador".

Además, ha señalado que es “molesto” el “desprecio” que establecen hacia los que se oponen a que se rompa España, y ha dicho que no es “vergüenza” lo que siente, por lo que no cabe la “resignación cristiana”, sino lástima porque “lo que va a quedar es el odio sembrado”.

Por su parte, Joan Ferran, exdiputado autonómico del PSC y durante años responsable de los socialistas en los temas de medios de comunicación en el Parlament, ha denunciado la existencia de un “discurso separatista sectario”, y ha advertido de que “la gente que denuncia esta atmósfera” nacionalista en los medios “tiene problemas” y se les presiona advirtiéndoles de que puede que no vuelvan a las tertulias. También ha apuntado que los socialistas invitados "son los más próximos a las tesis soberanistas" de dentro del PSC.

El exdiputado de Ciudadanos Jordi Cañas, que es habitual en tertulias políticas, ha hecho hincapié en que TV3 y Catalunya Ràdio, sobre todo, pero también “los medios subvencionados de Cataluña, están en permanente campaña política”. Ha destacado que “siguen una estrategia diseñada por Jordi Pujol por lo menos desde los años 80, tal y como quedó recogido en un documento de CiU, con el objetivo de difundir la denominada “construcción nacional catalana".

Desde el Grup de Periodistes Pi i Margall, Andrea Mármol, miembro de la Junta Directiva de la entidad y tertuliana en distintos medios de comunicación catalanes, ha apostado por ser “suave en las formas pero contundente en el contenido” a la hora de defender sus posiciones, y ha reivindicado la tranquilidad y no el show para las tertulias.

El pasado octubre la asociación también celebró un debate sobre el periodismo que se realiza en Cataluña, en el que participaron el periodista y escritor Ramón de España; el director de El Món, Salvador Cot; la periodista Iva Anguera de Sojo, de El Independiente, y Xavier Rius, director de e-notícies.

En aquella ocasión departieron sobre las dificultades que los profesionales de la comunicación tienen “para ejercer libremente” y los “controles políticos que, sobre todo en los medios públicos, se intentan llevar a cabo”.
 


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