AGLI Recortes de Prensa   Sábado 26 Noviembre  2016

Cuando la igualdad es injusta
Jesús Laínz Libertad Digital 26 Noviembre 2016

Aunque eso que se llama izquierda o progresismo se empeñe en levantar su edificio ideológico de espaldas a la realidad, ésta siempre acaba imponiéndose. Por eso el modelo socialista se derrumbó solo: pues su rechazo a la natural aspiración del hombre a disfrutar del resultado de su trabajo sólo podía conducir al fracaso. Aunque a regañadientes, a la izquierda sensata no le ha quedado más remedio que renunciar a cambiar el modelo económico capitalista, que se ha demostrado muy superior al paraíso proletario para procurar el bienestar a la gran mayoría de la población.

Pero a lo que no ha renunciado la izquierda es a cambiar la sociedad, siempre atrasada en su incompleto camino desde la reaccionaria realidad hacia la utopía progresista. Y la clave para conseguirlo se encuentra en ese infinito afán de igualdad que sólo puede surgir del resentimiento. El capaz, el esforzado, el exitoso, no tendrá el menor interés en reclamar mayores dosis de igualdad obligatoria para que cualquiera menos capaz, menos esforzado, menos exitoso alcance los mismos resultados que él.

Para conseguir ese estado de igualdad ya no sirven las revoluciones, ni la dictadura del proletariado, ni ninguno de esos cantos de sirena que anegaron el mundo en sangre. La herramienta actual, de mortífera eficacia, es eso que se llama corrección política, que esconde bajo una superficie casi anecdótica una firme voluntad de cambiar la sociedad mediante la mutación del pensamiento, el comportamiento, la percepción y hasta el modo de hablar. Pues si hay que acabar con cualquier diferencia, hay que empezar por impedir que pueda expresarse con palabras inadecuadas.

La ortodoxia marxista estableció que la propiedad es un robo y fuente de toda desigualdad. Por eso había que expropiarla para ponerla en manos de todos, es decir, del Estado. Todos debían ser iguales, tener la misma consideración, ganar lo mismo y poseer lo mismo. De igual modo, la corrección política –concepto, por cierto, nacido hace un siglo entre comunistas para designar la línea oficial del partido– persigue expropiar las diversas facultades de cada uno para repartirlas entre los que las tengan menores y así conseguir que todos seamos iguales. Los distintos logros y capacidades de cada persona han de ser puestos en segundo plano, tras las cuotas por raza, sexo (perdón, género), religión, orientación sexual o lo que sea. Un ejemplo reciente de esta desquiciada manera de entender la justicia fue la polvareda levantada en los últimos premios Óscar por la ausencia de nominados negros.

Los ciudadanos –ya lo avisó el benemérito Orwell– tienen que ser obligatoriamente iguales. Pero no iguales en oportunidades o ante la ley, sino iguales en condición. Y como la naturaleza se empeña en demostrar que eso es imposible, ya está el Estado para obligarla a aceptarlo. De ahí la idea de las cuotas, injusta para los no beneficiados y humillante para los beneficiados. Porque no hay mejor manera de proclamar la inferioridad de algunas personas que obligarlas a triunfar en un proceso de selección, lo que es lo mismo que admitir que, si no fuese por esa ayuda, no podrían superarlo.

Como en casi todo avance hacia la disolución, los introductores y campeones de esta bolchevique ocurrencia han sido los aparentemente conservadores pero muy revolucionarios Estados Unidos. El primero que usó el concepto affirmative action –que es el eufemismo para sustituir al más feo positive discrimination– fue Kennedy en 1961. Con ello se persiguió el en parte justo objetivo de promover social y laboralmente a personas a las que se tenía por infrarrepresentadas por pertenecer a grupos raciales, religiosos o sexuales considerados tradicionalmente oprimidos por los grupos raciales, religiosos o sexuales considerados dominantes.

Pero las consecuencias de todo ello hace ya mucho que se demostraron nefastas. Y, por cierto, han representado un papel no desdeñable en el mar de fondo que ha llevado a Trump a la presidencia tras los asfixiantemente igualitarios años obamescos, corolario del pensamiento dominante desde por lo menos los años 60. La primera de esas consecuencias consiste en la presunción de inocencia que ampara a los grupos beneficiados y la equivalente presunción de culpabilidad de los supuestamente dominantes. En USA se manifiesta, por ejemplo, en la creciente contratación por parte de empresarios de los llamados seguros procesales en previsión de posibles demandas por acoso sexual por parte de empleadas, pues, al parecer, se ha puesto de moda como medio de chantaje para obtener beneficios salariales o indemnizaciones. Pues la carga de la prueba se invierte: es el empresario, el macho dominante, el que ha de probar que no hubo acoso. En cuanto a España, además del trato discriminatorio que reciben los hombres en los procesos de divorcio, cuando a algún incauto se le ocurre mencionar lo inmencionable sobre el muy resbaladizo asunto de la llamada violencia de género, se arriesga al linchamiento.

La segunda consecuencia consiste en que, como el sistema de cuotas prevalece sobre la valía personal, la autoexigencia ha caído en picado. Se ha conseguido que no se esfuercen ni los incluidos en el grupo de los beneficiados, que conseguirán sus objetivos hagan lo que hagan, ni los incluidos en el de los no beneficiados, que no conseguirán sus objetivos hagan lo que hagan. Échese un vistazo a la enseñanza española si se desean evidencias.

Resultado final: otro paso, y de gigante, hacia el Gran Hormiguero. Mediocres, incapaces, débiles y encadenados. E iguales, muy iguales. Aunque unos más que otros.

www.jesuslainz.es

¡Que pague Rita!
José Luis González Quirós  vozpopuli.com 26 Noviembre 2016

Nuestra vida pública está afectada por una fortísima distorsión de la realidad, casi nada es lo que parece, y por encima de la Constitución y de las leyes escritas, están vigentes otras normas mucho más eficaces pero que nunca se expresan con claridad. Es lo que tiene que ocurrir en una sociedad muy acostumbrada a ser mangoneada por los de arriba y en la que se cumple a la letra aquello de que la política es el arte de conseguir que la gente no se ocupe de lo que le concierne.

El sacrificio de las viejas figuras
Como la muerte se presta poco a convenciones, ha tenido que ser el fallecimiento de la ex alcaldesa de Valencia lo que permita que se atisbe algo de la miseria moral que rige el comportamiento político, desde la inhumanidad estalinista de Podemos a las lágrimas de cocodrilo de quienes no han dudado en sacrificar a Rita en el altar de su impunidad.

Es muy difícil no sentir asco y vergüenza frente al fariseísmo descarado de los dirigentes del PP que fingen lamentar el trato que ellos han infligido a Rita Barberá, cuando hace dos días declaraban oficialmente que nada tenían que decir sobre su testimonio ante el Supremo, alegando que no era militante del PP.

Rita se sintió expulsada del paraíso y ha sido incapaz de resistir los tormentos del infierno, pero no ha ido a parar al averno por culpa de ningún arcángel de espada flamígera, sino a consecuencia de la estrategia de “sálvese quien pueda” que el capitán del barco ha impuesto a una tripulación cómplice y desconcertada. Para tratar de negar lo que han hecho, han permitido que se procese a personas que seguramente no se han quedado con un euro, pero que han sido pilladas en un oportuno descuido, convencidos de que el “Luis se fuerte, hacemos lo que podemos”, no se puede generalizar, que es necesario echar lastre por la borda para que el público se crea eso de “lo mucho que se ha hecho para acabar con la corrupción”.

Una Justicia tan minuciosa como miope
Con la habilísima ayuda de una Justicia capaz de perder meses con minucias sin entrar jamás al fondo de los asuntos, sin repreguntar, sin buscar ni lejanamente el bien común y la ejemplaridad en los procesos, la corrupción del PP se está despachando con el sacrificio de algunos peones ilustres, sin tocar jamás el fondo del asunto.

Se critica con razón a los de Podemos que no han tenido ni siquiera la piedad de guardar el ritual del silencio respetuoso ante la muerte, pero resulta igualmente insoportable esta actitud farisaica que trata de negar su frialdad e indiferencia en el trato a la víctima y se justifica con la condena de quienes se supone que han acosado a Rita, cuando los verdaderos causantes de su desgracia son los que no la socorrieron, quienes la dejaron sola, los que no han tenido la dignidad ni el valor de ponerse a su lado y la privaron de cualquier respetabilidad. Por salvar sus culos, la dejaron a los pies de los caballos, que no vengan ahora con jeremiadas. Respeto y condolencias para su familia, que ha tenido el coraje de no querer ninguna clase de ceremonias oficiales, de negarse a seguir contribuyendo al festival exculpatorio de quienes quieren hacerse pasar por víctimas. Muchos políticos del PP se han convertido en consumados artistas del fingimiento, tanto se han acostumbrado a no hacer otra cosa.

Pornografía política
Asistimos ahora a un fenómeno realmente grave, la ausencia absoluta de representación, la ruptura total de los partidos con su función constitucional, su conversión en bandas, su abandono de cualquier misión nacional para dedicarse desvergonzada y exclusivamente a sus intereses. Me temo que no se trate de un defecto exclusivo de la clase política, porque se da de una u otra forma en toda clase de instituciones, desde la prensa a la administración, desde las empresas a la misma Iglesia. Es lo que algunos llaman la era de la postverdad, una apoteosis del cinismo, la consagración del relato sobre la información, siempre al servicio de una ficción cuyo único fin es la conservación de sus dominios, sin Rita que valga.

No se trata solo del PP. En el seno del PSOE se desarrolla una pugna descarada por mantener los cada vez más escasos sillones, y aunque algunos lo justifiquen pretendiendo servir a grandes principios patrióticos o ideológicos, lo que hay detrás es el empeño por gobernar los restos ruinosos de un edificio que ha olvidado completamente para qué podría servir. Nadie tiene toda la culpa de esa subversión, pero todos son responsables de no contribuir a recuperar el sentido perdido, de no ser capaces de sobreponerse a los efectos de la trampa política en que cayeron tras el doble desconcierto, primero el de Zapatero, y luego el de Rajoy. Por su parte, Podemos ya ha fijado también con claridad el perímetro de los intocables, caiga quien caiga.

El cordón sanitario al revés
El PP se quejaba lastimeramente hace años de la estrategia excluyente que quería aplicarles Zapatero, de su exclusión del terreno de juego, la teoría del cordón sanitario acordada con las fuerzas nacionalistas para aislar al PP y dejarle en una perpetua minoría, sin posibilidad alguna de recuperar su espacio político. Se trató de un plan torpe, porque no hay nada más tonto que anunciar las intenciones para conseguir que los contrarios traten de impedir que las cumplas. Esa es la lección que aprendió el PP de Rajoy que aplicó a los restos del naufragio zapateril el tratamiento que les habían recetado, pero sin que se note.

La destrucción política del PSOE ha sido el gran éxito de don Mariano: le ha robado el programa y el espacio, seguro de la ovejuna sumisión de sus incondicionales, y para ello se valió de una posibilidad más peligrosa todavía que la del apoyo de los nacionalistas, se sirvió de los más radicales para debilitar al PSOE por su flanco izquierdo. Dosis masivas de las televisiones amigas sirvieron para convertir en un fenómeno de masas la sempiterna cantinela de los chicos de la moqueta, ese grupito de radicales ubicado en los arrabales políticos dela Complutense que, hartos de escucharse, querían conquistar nuevos mercados tras su exitosa ocupación de la Puerta del Sol para dejar de ser meros asesores de un gorila exótico.

La jugada ha salido, de momento, poco más que medio bien, pero Rajoy calcula que en unos meses podrá recuperar una mayoría relativamente sólida ante la ausencia de alternativa fiable y el miedo a que los vociferantes demagogos puedan hacerse definitivamente con el poder absoluto que tan descaradamente reclaman.

El Congreso del PP y la destrucción de la política
El próximo congreso del PP certificará la consagración de Rajoy en una determinación tan exitosa para sus propósitos de impunidad política como desastrosa para todos los demás. Que Rajoy pueda gozar de una segunda o una tercera legislatura al precio de haber colaborado en el derribo final de las columnas del sistema, la mutua destrucción del PSOE en su organización y del PP en su significado, constituye un tributo seguramente demasiado alto, pero no está claro que ese pago pueda todavía evitarse.

La muerte en el más completo abandono y en la más abyecta postergación de una alcaldesa que fue símbolo y baluarte de toda una organización puede que sirva para que algunos cobren conciencia del juego al que están contribuyendo, del extraordinario tributo que están pagando al puro miedo y a la ambición desnuda de cualquier propósito moral o patriótico.

La única alternativa a la política, que supone la competencia limpia con el rival ideológico, en beneficio de la nación, en pos del progreso económico y moral de los ciudadanos, es el sometimiento a un líder, el abandono de cualquier protagonismo ciudadano, la conversión de la gestión de los asuntos públicos en una supuesta cirugía experta en manos de sabios imaginarios, y ese es el camino por el que pretende seguir avanzando el PP de Rajoy una vez destruida cualquier alternativa.

Se trata de un propósito que exige la sumisión de los representantes ciudadanos a la condición de siervos, convertir la disciplina de partido y la defensa de sus intereses en el único y supremo argumento: lo ha dicho con toda claridad en un ejemplar ejercicio de cinismo el portavoz Hernando: quisimos apartar a Rita del escándalo, y por eso la enviamos al grupo mixto, para protegerla de las hienas. Semejante ejemplo de lo que le puede pasar al que no haga lo que conviene es el que se pretende ilumine a la sumisa grey de compromisarios elegidos para la ocasión por el mando mariano: la letra con sangre entra.

El supuesto linchamiento mediático
No contentos con controlar férreamente un alto porcentaje de los medios de comunicación, los apóstoles del rajoyismo, de la política convertida en simulación, se atreven a hablar de linchamiento mediático, pretenden al parecer que la prensa silencie del todo lo poco que llega a saberse de sus continuas artimañas. No es que tengamos una prensa ejemplar, pero pretender que los medios silencien lo que es un clamor da buena prueba del grado de impunidad al que aspiran. En el caso de Rita se les ha ido la mano, porque cualquiera puede ver hasta qué punto han preferido el sacrificio de un peón de reina ante el riesgo de que desde el bunker hubiese que dar explicaciones. ¿Aprenderán algunos la lección? Entre las guardias pretorianas no lo creo, pero la exhibición de la ley del embudo ha sido tan obscena, que es seguro que muchos estarán pensando si merece la pena formar parte de una milicia en la que nadie auxilia al herido, en la que unos se reparten las prebendas y los demás ya saben que pueden caer en una trampa sin que vayan a recibir otro consuelo que el de unas cínicas lágrimas de cocodrilo, porque la dignidad de todos es un bien enteramente prescindible si llega a estar en riesgo la impunidad del único que importa.

Gary Cooper y el diluvio que viene de América
Javier Benegas. Juan M. Blanco  vozpopuli.com 26 Noviembre 2016

Durante la pasada campaña electoral americana, numerosos detractores acusaron a Donald Trump de apoyarse en todas las facciones ideológicas moralmente cuestionables, desde los supremacistas blancos, pasando por los antisemitas, hasta los grupos neofascistas o de la “derecha alternativa”. Le tacharon de narcisista, racista, machista. También de misógino, algo intensamente utilizado por Hillary Clinton para poner a las mujeres en su contra. Otros vaticinaron que una victoria del canditado republicano implicaría una reedición, corregida y aumentada, del macarthismo. Algunos fueron todavía más allá, afirmando que su posible elección implicaría un fracaso del sistema democrático norteamericano, al igual que la república de Weimar había fallado cuando eligió a Hitler. No faltaron las acusaciones de empresario mediocre; más aún, de burdo especulador que, en el colmo de la desfachatez, no pagaba sus impuestos. Según este relato, Trump sería un capitalista de la peor especie, megalómano, profundamente insolidario, insensible y carente de toda empatía. Prácticamente un sociópata.
Estos juicios no sólo venían desde sectores afines al partido Demócrata. Eran también compartidos por muchos republicanos. Según recordaba Ezra Klein, Ted Cruz calificó a Trump de "mentiroso patológico", "completamente amoral", y "narcisista a un nivel que este país jamás ha visto". Para Rick Perrysu candidatura era "un cáncer para el conservadurismo, que debía ser diagnosticado y extirpado." Según Rand Paul, Trump era un "narcisista delirante", y añadía que una mota de polvo estaba más cualificada para ser presidente que él. Marco Rubio advirtió que no había que dejar en manos de un tipo tan inestable "los códigos nucleares de los Estados Unidos." Sin embargo, cuando el magnate fue elegido candidato, muchos se tragaron sus palabras y decidieron apoyarle. Pero su contribución quedó ahí, indeleble.

Con todas estas acusaciones, y otras muchas que sería imposible glosar aquí, políticos, analistas, intelectuales, periodistas y articulistas convirtieron a Trump en un villano comparable al malvado Ernst Blofeld, el cinematográfico líder de Spectra. Si ganaba, no sólo estarían amenazados los afroamericanos, latinos, asiáticos, árabes, judíos, mujeres, homosexuales, periodistas; también sucumbirían los sagrados derechos civiles, junto a la propia democracia. Un cataclismo de proporciones bíblicas que se llevaría por delante la nación americana. Sin embargo, a pesar la abrumadora y agresiva campaña en su contra, Trump resultó elegido. ¿Cómo pudo suceder?

El Demonio Público
Desde que Donald Trump anunció su candidatura, el establisment creó en torno a su figura lo que el sociólogo Stanley Cohen denominó un Pánico Moral; esto es, una reacción sobredimensionada de miedo y hostilidad, un impulso en el que no existe proporción entre el peligro real y la reacción. El Pánico Moral es inducido generalmente por el poder, o por ciertos grupos de presión bien situados. Para ello señalan a un villano, un Demonio Público (Folks Devil), al que atribuyen todo tipo de intenciones malévolas y culpas. Donald Trump no era un dechado de virtudes, ni un líder atractivo, ni se había mostrado cortés, educado o simpático, pero, a pesar de ello, no existían elementos objetivos que permitieran asegurar que fuera más malvado que el resto de los políticos americanos.

Lo que resulta más llamativo es que, a pesar del abrumador seguidismo mediático, este Pánico Moral no sólo no ha evitado la victoria de Trump sino que, incluso, podría habría reforzado su candidatura. Varios factores explicarían esta anomalía. En primer lugar, el hartazgo del público por la infinidad de miedos, pánicos inoculados durante las últimas décadas que, finalmente, resultaron falsos y, en muchas ocasiones, interesados. La gente acaba por inmunizarse ante las constantes alarmas que proyecta la prensa.

En segundo, el propio carácter irracional, exagerado, del pánico moral lo hace susceptible de ser revertido con cierta facilidad, cambiada su polaridad y devuelto como un boomerang contra sus instigadores, convirtiendo al demonio en héroe. El intenso ataque recibido permitió a Trump conectar con un amplio sector del público americano presentándose como un tipo rudo, un Gary Cooper que se enfrenta, solo ante el peligro, al poderoso y detestado establishment. De algún modo, Trump usó ese principio de las artes marciales orientales que consiste en derribar al contrario utilizando su propia fuerza. Y, por último, el pánico original quedó eclipsado por otro miedo distinto, el temor a la globalización, un fenómeno que el candidato republicano supo utilizar hábilmente lanzando un mensaje proteccionista que, si bien aplaca ciertos miedos, difícilmente será llevado a la práctica sin generar, a su vez, nuevas y peligrosas tensiones.

El pánico moral contra Trump estaba instigado por esa constelación de grupos de presión, de minorías organizadas que veían en el recién llegado Donald una potencial amenaza a su statu quo. Como afirmó Maquiavelo: "los hombres olvidan antes la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio". En EEUU, cada grupo había generado su propio pánico moral en el pasado con el objetivo de obtener legislaciones favorables a sus intereses, lo que con el tiempo estableció una política más orientada a la identidad, a la pertenencia a un colectivo, que a los derechos intrínsecos de cada persona. Así, el terreno estaba perfectamente abonado para el éxito de una campaña que pusiera en cuestión el statu quo, aglutinando a una buena parte de la mayoría silenciosa, no organizada, una bolsa de votantes que se sentían agraviados por tantas diferencias y privilegios, y estaban convencidos, a su manera, de que América debía volver a sus raíces.

Ante esta nueva dinámica, la insistencia del partido Demócrata de que cada individuo votaría según su pertenencia a un grupo, a una identidad colectiva pero minoritaria, no hizo sino enervar y exasperar los ánimos de ese amplio conjunto de votantes, no siempre conservadores ni afines al partido Republicano, convencidos de que había que poner punto final a esa política basada en las identidades y en otros irritantes clichés políticamente correctos. Esa masa de votantes vio en Donald Trump el enfant terrible, el agente externo que podría erradicarla.

¿Quién ha perdido realmente la cabeza?
En cuanto se tuvo la certeza de la victoria de Trump, se sucedieron reacciones de estupor en los medios de información y en las redes sociales. Decenas de miles de personas se movilizaron para protestar en las calles, clamando que nunca lo aceptarían como presidente. Tal como mostraron las televisiones, muchos manifestantes estaban rabiosos pero otros lloraban desconsolados, como si el resultado de las urnas anticipara la llegada del diluvio universal o de las sietes plagas de Egipto. Un tal Elijah Berg puso en marcha una iniciativa en Change.org para que el Colegio Electoral se inclinase por Hillary Clinton saltándose las normas que rigen para la elección del Presidente. “Trump no es apto para gobernar. Su intención de convertir a muchos norteamericanos en chivos expiatorios, su impulsividad, la intimidación, la mentira, su demostrada agresión sexual y la absoluta falta de experiencia, le convierten en un peligro para la República”, afirma esta petición que ha sido apoyada por 4.600.000 personas. Algunas universidades, como la Northwestern de Illinois, ofrecieron ayuda psicológica a sus alumnos para sobreponerse al trauma del resultado electoral. Incluso, un psiquiatra dijo haber atendido a pacientes con ataques de ansiedad tan fuertes que, en algunos casos, habían llegado a plantearse el suicidio.

Aunque todavía faltan dos meses para que Trump asuma la presidencia, sus detractores mantienen una agresiva tensión crítica, atentos a cada gesto, declaración o adelanto que el magnate haga de su futuro gabinete y les permita reafirmarse en sus vaticinios del fin del mundo. Lejos de entender, o querer entender, lo que ha sucedido y hacer autocrítica, insisten en hacer pasar al camello por el ojo de su aguja. Incluso, caen en la paradoja de dar pábulo a teorías zombies para explicar, a su vez, cómo las teorías conspirativas, los bulos, las falsas informaciones, siempre presentes en las redes sociales, y especialmente en Facebook, habrían determinado la victoria del candidato republicano. Mensaje que tiene un aroma tanto o más desagradable que el que emana del personaje demonizado. Sea aduciendo ignorancia, escasa formación, color de la piel, sectarismo o torpeza para distinguir el bien del mal, la verdad de la falsedad, estos sectores insinúan que los ciudadanos no están capacitados para elegir a sus gobernantes. Y estas son ya palabras mayores. "Cuando estás convencido de que todos los demás han perdido la cabeza, tal vez debas plantearte que eres tú quien la ha perdido".

El hecho cierto es que se ha producido un desplazamiento social hacia posturas distintas, un movimiento que no puede explicarse de forma sencilla, mucho menos con argumentos, carentes de objetividad, marcadamente partidistas. No es tan difícil de entender: muchos norteamericanos se muestran inquietos con la actual política. Pero, en vez de escucharles, se les abronca y sermonea. Víctimas de la miopía de sus propios intereses, de su predilección por las políticas identitarias, las élites y los grupos de presión americanos se resisten a aceptar que el gigantesco boomerang lanzado contra el desafiante Trump ha impactado contra una gran masa de gente exasperada, ha rebotado, continuado su vuelo circular y, finalmente, les ha golpeado violentamente en la cara. Ahora, lejos de detenerse, vuela sobre el Atlántico en dirección a la vieja Europa, donde ya hace tiempo comenzó a calar la muy americana moda de la identidad por grupos, la fijación por la corrección política. Así pues, quizá Trump sea parte del principio, el segundo gran chaparrón, después del Brexit, que anticipa el diluvio que viene.

El Bundesbank desacredita a Bruselas como vigilante del déficit

Alemania pide que sea un ente autónomo el que supervise los presupuestos de los Estados miembro
ROSALÍA SÁNCHEZ Berlín ABC 26 Noviembre 2016

La tensión entre Bruselas y Berlín sigue aumentando. El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, ya se había enfrentado a la Comisión Europea por las competencias sobre supervisión presupuestaria y ahora es el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, quien advierte que «no creo que la Comisión Europea, cuyo mandato es interpretado políticamente, sea la más indicada para supervisar y hacer cumplir los presupuestos». En su opinión, esa tarea debería recaer sobre una institución que se ocupe de examinar los presupuestos de acuerdo a normas transparentes y comprensibles, en lugar de «dar la impresión de que encuentra en el tira y afloja político excusas para las desviaciones».

En una entrevista publicada por el diario salmón alemán «Handelsbaltt», Weidmann afirma que «tanto Schäuble como yo estamos convencidos de que esa tarea debería recaer en una institución independiente que no sufra ningún conflicto de intereses», tomando como modelo el banco central alemán que él mismo preside y en referencia a declaraciones del ministro de Finanzas, que ha sugerido que sea el fondo de rescate quien se encargue de hacer cumplir la disciplina fiscal de los países del euro.

De trasfondo a estas declaraciones está la manga ancha mostrada con España y Portugal, pero también los llamamientos de Bruselas al Gobierno alemán, sugiriendo que debe aumentar el gasto para evitar que el crecimiento económico se estanque, tal y como ocurrirá en 2017 según los últimos estudios, y un profundo descontento en Berlín con la reforma prevista de la regulación bancaria, que incluye un estándar internacional para abordar las quiebras considerado insuficiente por las autoridades alemanas.

Tanto desde el punto de vista técnico que representa Weidmann como desde la difícil posición de Schäuble en año electoral, la Comisión Europea está apretando las tuercas hasta niveles que las autoridades alemanas no pueden soportar.

Memoria de un criminal
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 26 Noviembre 2016

Acaba de darse a conocer el fallecimiento de Fidel Castro. Su muerte no me produce alegría. Lo que me produce horror es recordar su vida. Es la vida de un criminal hambriento de poder e hinchado de arrogancia. El más antiguo tirano del mundo, con un reguero de dolor, de sangre y de miseria que se ha prolongado por más de 57 años ininterrumpidos, aunque en los diez últimos hubiera dado en herencia ese poder tiránico a su hermano.

Conquistó al poder gracias a la mentira, más que a las armas. Mintió a los cubanos y al mundo entero haciéndoles creer que su revolución daría más libertad. No llevaba ni semanas en el poder y ya estaba asesinando rivales políticos. No habían pasado muchos meses y ya estaba declarando abiertamente que Cuba se había hundido en la negrura del comunismo, del que sigue sin salir.

Habrá a partir de hoy quienes le rindan homenaje. No solo los que ven en Pablo Iglesias una reencarnación barata del tirano con barbas. También todos aquellos, como los ministros de Felipe González, que fueron en peregrinación a La Habana a dejarse humillar por un engreído que se divertía teniéndolos hasta la madrugada en la ansiedad de la espera, a ver si el comandante se dignaba pasarse un rato a reírse de ellos.

Fidel Castro no merece un homenaje, ni tampoco el olvido. Habrá que recordar siempre su maldad, para que su régimen se entierre con él, y para que Cuba sea al fin libre.

Merecen un homenaje millones de cubanos. Merece un homenaje Huber Matos, que combatió en Sierra Maestra y padeció luego décadas de prisión por negarse a aceptar a Castro como autócrata comunista. Merecen el recuerdo Armando Valladares, justamente reivindicado en un impresionante video del Becket Fund, como también todos los fusilados en los primeros años del castrismo, de los que casi nunca se habla. Merecen un homenaje quienes creyeron inicialmente en Fidel, pero tuvieron la decencia de decir en voz alta que era un criminal: Heberto Padilla, Guillermo Cabrera Infante, Martha Frayde, y muchos más. Lo merecen los que sufrieron una persecución cruel, capaz de hacer arrodillar en medio de una multitud vociferante a María Elena Cruz Varela, y obligarle literalmente a tragarse los poemas que había escrito. Como justo sería hoy recordar, no al macho alfa asesino, sino al poeta Reinaldo Arenas, en visto de lo poco que de él se acuerdan los movimientos de reivindicación LGTB.

Hoy es el día de recordar a Oswaldo Payá, el valiente que tuvo el talento de agarrar la propia legislación castrista para forzar un cambio imposible, y que pagó con su vida la osadía. Vaya hoy nuestro homenaje a todos los encarcelados en la cacería de la Primavera Negra de 2003: el escritor Raúl Rivero, Alejandro González Raga, Omar Pernet, Regis Iglesias, Héctor Maseda, Martha Beatriz Roque, y un largo etcétera de hombres y mujeres valientes.

Homenaje lo merecen Blanca Reyes, Berta Soler, Laura Pollán y todas las Damas de Blanco, insólito testimonio de coraje y de inteligencia. Hoy es un día para homenajear, en fin, a Carlos Alberto Montaner, símbolo de la integridad, de la tenacidad y del talento, que no ha dejado ni un solo día de los últimos 57 años de hacer algo útil en favor de la libertad de su patria cubana.

Han sido muchas personas las que han muerto por culpa de Fidel Castro. Por culpa de un comunismo que a tantos europeos les ha servido para divertirse con una revolución que, vista de lejos, les daba una alegría al cuerpo. ¿Por qué tantos hablan del exilio cubano como si los culpables fueran los exiliados, y no quienes han convertido la maravillosa isla en un lugar invivible?

Yoani Sánchez, otra de las personas a las que debemos hoy recordar con respeto, hablaba de forma emocionante hace pocos meses de una historia triste. Triste y multitudinaria, porque es la historia de las últimas tres generaciones de cubanos. Millones de personas a las que el vanidoso Fidel Castro les ha dejado muy pocas alternativas: sufrir la represión, tirarse al mar, o aguantarse con una existencia estrecha de oportunidades y ausente de libertad.

Libertad para Cuba.

La Historia no lo absolverá
Carlos Alberto Montaner Libertad Digital 26 Noviembre 2016

Fidel Castro ha muerto. ¿Qué leyenda de 10 palabras hay que poner en su lápida? "Aquí yacen los restos de un infatigable revolucionario-internacionalista nacido en Cuba". Me niego a repetir los detalles conocidos de su biografía. Pueden leerse en cualquier parte. Me parece más interesante responder cuatro preguntas clave.

¿Qué rasgos psicológicos dieron forma y sentido a su vida, motivando su conducta de conquistador revolucionario, cruce caribeño entre Napoleón y Lenin?
Era inteligente, pero más estratega que teórico. Más hombre de acción que de pensamiento. Quería acabar con el colonialismo y con las democracias, sustituyéndolas por dictaduras estalinistas. Fue perseverante. Voluntarioso. Audaz. Bien informado. Memorioso. Intolerante. Inflexible. Mesiánico. Paranoide. Violento. Manipulador. Competitivo al extremo de convertir el enfrentamiento con Estados Unidos en su leitmotiv. Narcisista, lo que incluye histrionismo, falta total de empatía, elementos paranoides, mendacidad, grandiosidad, locuacidad incontenible, incapacidad para admitir errores o aceptar frustraciones, junto a una necesidad patológica de ser admirado, temido o respetado, expresiones de la pleitesía transformadas en alimentos de los que se nutría su insaciable ego. Padecía, además, de una fatal y absoluta arrogancia. Lo sabía todo sobre todo. Prescribía y proscribía a su antojo. Impulsaba las más delirantes iniciativas, desde el desarrollo de vacas enanas caseras hasta la siembra abrumadora de moringa, un milagroso vegetal. Era un cubano extraordinariamente emprendedor. El único permitido en el país.

¿Cómo era el mundo en que se formó?
Revolución y violencia en estado puro. Fidel creció en un universo convulso, estremecido por el internacionalismo, que no tomaba en cuenta las instituciones ni la ley. Su infancia (n. 1926) tuvo como telón de fondo las bombas, la represión y la caída del dictador cubano Gerardo Machado (1933). Poco después le llegaron los ecos de la guerra civil española (1936-1939), episodio que sacudió a los cubanos, especialmente a alguien, como él, hijo de gallego. La adolescencia, internado en un colegio jesuita dirigido por curas españoles, fue paralela a la Segunda Guerra (1940-1945). El joven Fidel, buen atleta, buen estudiante, seguía ilusionado en un mapa europeo las victorias alemanas. El universitario (1945-1950) vivió y participó en las luchas a tiros de los pistoleros habaneros. Fue un gangstercillo. Hirió a tiros a compañeros de aula desprevenidos. Tal vez mató alguno. Participó en frustradas aventuras guerreras internacionalistas. Se enroló en una expedición (Cayo Confites, 1947) para derrocar al dominicano Trujillo. Era la época de la aventurera Legión del Caribe. Durante el Bogotazo (1948), en Colombia, trató de sublevar una comisaría de policía. Los cubanos no tenían conciencia de que el suyo era un país pequeño y subdesarrollado. Como Llave de las Indias y plataforma de España en el Nuevo Mundo, los cubanos no conocían sus propios límites. Esa impronta resultaría imborrable el resto de su vida. Sería, para siempre, un impetuoso conspirador dispuesto a cambiar el mundo a tiros. No en balde, cuando llegó a la mayoría de edad se cambió su segundo nombre, Hipólito, por el de Alejandro.

¿En qué creía?
Fidel aseguró que se convirtió en marxista-leninista en la universidad. Probablemente. Es la edad y el sitio para esos ritos de paso. El marxismo-leninismo es un disparate perfecto para explicarlo todo. Es la pomada china de las ideologías. Fidel tomó un cursillo elemental. Le bastaba. Le impresionó mucho ¿Qué hacer?, el librito de Lenin. Incluso los escritos de Benito Mussolini y de José Antonio Primo de Rivera. No hay grandes contradicciones entre fascismo y comunismo. Por eso Stalin y Hitler, llegado el momento, cogiditos de mano, pactaron el desguace de Polonia. Los comunistas cubanos, como todos, eran antiyanquis y estaban convencidos de que los problemas del país derivaban del régimen de propiedad y de la explotación imperialista auxiliada por los lacayos locales. Fidel se lo creyó. Sus padrinos ideológicos fueron otros jóvenes comunistas: Flavio Bravo y Alfredo Guevara. Fidel no militó públicamente en el pequeño Partido Socialista Popular (comunista), pero su hermano Raúl, apéndice obediente, sí lo hizo. Allí se quedó en prenda hasta el ataque al cuartel Moncada (1953). Fidel se reservó para el Partido Ortodoxo, una formación socialdemócrata con opciones reales de llegar al poder que lo postuló para congresista. Batista dio un golpe (1952) y Fidel se reinventó para siempre, con barba y uniforme verde oliva encaramado en una montaña. Era su oportunidad. Había nacido el Comandante. El Máximo Líder. Sólo se quitó el disfraz cuando lo sustituyó por un extravagante mameluco deportivo marca Adidas.

¿Cuál es el balance de su gestión?
Desastroso. Prometió libertades a los cubanos, los traicionó y calcó el modelo soviético de gobierno. Acabó con uno de los países más prósperos de América Latina y diezmó y dispersó a la clase empresarial, pulverizando el aparato productivo. Tres generaciones de cubanos no han conocido otros gobernantes durante cincuenta y tantos años de partido único y terror. Extendió la educación pública y la salud, pero ese dato lo incrimina aún más. Confirma el fracaso de un sistema con mucha gente educada y saludable incapaz de producir, hambrienta y entristecida por no poder vivir siquiera como clase media, lo que los precipita a las balsas. Fusiló a miles de adversarios. Mantuvo en las cárceles a decenas de miles de presos políticos durante muchos años. Persiguió y acosó a los homosexuales, a los cultivadores del jazz o el rock, a los jóvenes de pelo largo, a quienes escuchaban emisoras extranjeras o leían libros prohibidos. Impuso un macho feroz y rural como estereotipo revolucionario. El 20% de la sociedad acabó exiliada. Creó una sociedad coral dedicada públicamente a las alabanzas del Jefe y de su régimen. Por su enfermiza búsqueda de protagonismo, miles de soldados cubanos resultaron muertos en guerras y guerrillas extranjeras dedicadas a crear paraísos estalinistas o a destruir democracias como la uruguaya, la venezolana o la peruana de los años sesenta. Carecía de escrúpulos políticos. Se alió a Corea del Norte y a la teocracia iraní. Apoyó la invasión soviética a Checoslovaquia. Defendió a los gorilas argentinos en los foros internacionales. El 90% de su tiempo lo dedicó a jugar a la revolución planetaria. Deja un país mucho peor del que lo recibió como a un héroe. La historia lo condenará. Es cuestión de tiempo.

Fidel Castro, el revolucionario victorioso del siglo XX
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 26 Noviembre 2016

Sin duda en sus últimos instantes de conciencia antes de morir, Fidel Castro, nacido en Birán en 1926, pudo despedirse de este mundo con una sonrisa de desprecio y superioridad. Ha sido, sin duda, el revolucionario de mayor éxito del siglo XX. Ha evitado ser destituido o purgado por sus camaradas; ha sobrevivido a todos sus enemigos internos y externos; junto con el norcoreano Kim Il-sung, ha establecido una monarquía comunista; ha alcanzado el siglo XXI; y ha muerto en loor de multitudes.

Castro es un hijo del siglo de las revoluciones y los genocidios. Como Lenin, mamó ideología y vivió para la ideología. Su militancia comunista comenzó en la Universidad de La Habana, en la que ingresó en 1945. En 1947 participó en una patética invasión de la República Dominicana para derrocar al general Trujillo, pero ésta fracasó y él tuvo que huir.

Amante de la violencia
En abril de 1948, en Bogotá, mientras se desarrollaba una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OEA, se produjo el asesinato del político liberal Jorge Eliécer Gaitán, que causó una sublevación popular contra el Gobierno colombiano (el Bogotazo) y una larga guerra civil cuyos estertores duran hasta hoy. Castro se encontraba en la ciudad en su condición de líder estudiantil y se había reunido con Gaitán. Muchos colombianos aseguran que participó en el complot que causó el magnicidio, todavía sin resolver.

En 1950 se graduó y en 1952 el general Fulgencio Batista, que había gobernado en los años 40 mediante elecciones plurales, dio un golpe de Estado. Ahí comenzó Fidel su combate. Dirigió un asalto al cuartel de Moncada, que también fracasó, pero que a cambio le concedió su aura. En el juicio posterior pronunció su frase célebre: "La Historia me absolverá". Batista le indultó y le envió a México.

En diciembre de 1956, Fidel, su hermano Raúl (nacido en 1931) y otros miembros del Movimiento 26 de Julio se embarcaron en el yate Granma y cruzaron el Caribe para desembarcar en Cuba. En los años siguientes se hicieron fuertes en Sierra Maestra, en el centro del país. El régimen de Batista fracasó en sus intentos de capturar a los guerrilleros. En la Nochevieja de diciembre de 1958, Batista y sus acólitos huyeron de La Habana vestidos de fiesta a la República Dominicana.

La victoria de los barbudos fue celebrada por muchos cubanos de clase media y alta, ya que la dictadura de Batista se había convertido en un pozo negro de corrupción e incompetencia. También sectores de la Iglesia católica cubana y del Gobierno y la prensa de Estados Unidos recibieron con alegría a los guerrilleros. Incluso el régimen franquista se mostró favorable a ellos, ya que una de las primeras medidas del nuevo régimen fue mutilar el memorial construido a las víctimas de la voladura del acorazado norteamericano Maine, la excusa para el comienzo de la guerra hispano-yanqui de 1898. En junio de 1959, el Che Guevara se paseó por Madrid con su boina y su uniforme verde oliva, y hasta acudió a una corrida de toros.

Siempre queda la sospecha de que estuviese detrás del asesinato del presidente John Kennedy en Dallas en 1963, ya que éste y su hermano Robert habían aprobado varios proyectos de la CIA para matarle a él; antes, en abril de 1961, Kennedy había permitido el desembarco en Bahía de Cochinos.

En cuanto se hicieron con el poder Fidel y su hermano, empezaron a fusilar a exaltos cargos del régimen de Batista, a miembros relevantes de la sociedad civil que podrían encabezar la resistencia y, característico de los socialistas, a sus propios camaradas. Huber Matos fue detenido y encarcelado durante 20 años, Camilo Cienfuegos murió en un accidente aéreo y el Che realizó turismo guerrillero hasta que en 1967 los militares bolivianos le capturaron y fusilaron.

La testarudez de Fidel estuvo a punto de causar la Tercera Guerra Mundial en la Crisis de los Misiles, ya que se oponía a cualquier acuerdo entre Moscú y Washington.
Imperialismo cubano en América

Al aplicar las fórmulas socialistas, la economía cubana se hundió y sólo ha sobrevivido, hasta que el venezolano Hugo Chávez envió tal cantidad de petróleo que parte de éste se revende en el mercado internacional para obtener dólares, gracias a que el bloque socialista (el Comecon) compraba el azúcar a un precio superior al internacional y a los transferencias de fondos de la URSS.

Cuba se convirtió en uno de los satélites más fieles de Moscú. A cambio de la protección y el dinero soviéticos, Fidel pagó con sangre cubana. Bajo el mantra de la solidaridad internacionalista, envió carne de cañón no sólo a todos los puntos calientes del hemisferio occidental, como Nicaragua y Colombia, también a Angola, Etiopía y Siria. Además, La Habana cayó en el pecado que reprochaba a Estados Unidos: el imperialismo. A partir de los años 60, Fidel aprobó la injerencia cubana en los demás países del hemisferio mediante vías secretas y subversivas: instauró el Departamento América, a cuyo frente colocó a Manuel Piñeiro, alias Barbarroja. Éste y su departamento se encargaban de dar instrucción, cobijo, asilo, inteligencia y lo que hiciese falta a los camaradas revolucionarios. Parte de la guardia personal del socialista chileno Salvador Allende era cubana, como lo es el círculo íntimo de Chávez.

La caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética dejaron a Cuba más aislada y empobrecida que nunca. Pero los Castro reforzaron la represión interna. El caso más despiadado fue el juicio farsa al general Arnaldo Ochoa (otro veterano de Sierra Maestra), al coronel Antonio de la Guardia (asesor de Allende) y otros oficiales acusados de narcotráfico con un cártel colombiano. De esta manera, los hermanos Castro disiparon cualquier tentación de golpe palaciego estilo rumano. A partir de este momento, Raúl, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias entre 1959 y 2008 y jefe de los servicios secretos, empezó a aumentar su poder.

El yayo de la revolución
En 2001 aparecieron sus achaques de edad, que le llevaron a renunciar al caudillaje revolucionario a favor de su hermano en 2008, después de haber ejercido la tiranía más larga de las padecidas por cualquier país americano: 49 años. Mucho más tiempo que los reinados de Anastasio Somoza en Nicaragua (19 años), Juan Vicente Gómez en Venezuela (27 años), Rafael Trujillo en la República Dominicana (31 años) y Porfirio Díaz de México (35 años).

Sus últimos años los ha pasado como un viejo duque inglés que se hace fotos con los visitantes de su castillo. Recibió a Chávez, que pretendió ser su heredero político; a la argentina Cristina Fernández, al brasileño Lula da Silva, al boliviano Evo Morales, al nicaragüense Daniel Ortega y a todo el que buscaba un souvenir revolucionario. En sus años de madurez triunfadora ya recibió y agasajó a los españoles Manuel Fraga, conservador, y Felipe González, socialista.

Fidel deja un régimen comunista fortalecido en torno a su hermano y una Cuba que ha superado el aislamiento y el desastre económico posterior a la caída del bloque socialista en Europa. La revolución cubana vuelve a tener admiradores y protectores en las Américas, desde Oliver Stone a Morales. Éste ha llegado a celebrar la irrupción del Che en Bolivia, que iba a matar bolivianos, otra manera de levantar obstáculos contrarrevolucionarios.

La pervivencia del comunismo en Cuba, así como su prestigio renacido, son dos de los grandes fracasos de las elites gobernantes y universitarias de América y Europa.

Castro I: la Historia lo disolverá
Zoé Valdés  Libertad Digital 26 Noviembre 2016

Castro I se ha muerto otra vez. Aunque esta será la definitiva, puesto que su hermano Castro II lo ha anunciado con ese tono tan melodramático de telenovela trasnochada y esa voz gangosa de alcohólico empedernido. Se acabó la presencia opresiva, físicamente apabullante en la mentalidad de los cubanos, pero sólo nos daremos cuenta cuando haya pasado algún tiempo, años quizás.

Sí, porque el mundo se empeña hoy en revendernos una vez más aquel producto ya tan vencido. Podrido y maloliente. Ese producto de marketing inventado malévolamente por Castro I y comprado por el planeta entero: Él y su Revolución en un solo envase. Los compradores, por supuesto, confundieron a Castro con Cuba, y creyeron y creen todavía que la fiesta la inventó el tirano, y cuando hablan de Cuba sólo se refieren a la isla envuelta en esa especie de fiesta ridícula y bullanguera con la que los izquierdistas internacionales etiquetaron a mi país. No, Cuba no es Castro. Ni Castro entendió jamás lo que es Cuba. Ni los compradores del producto tampoco se podrán empatar con la verdadera cultura cubana, que sólo tiene de festivo aquella frase lúgubre y hermética de José Lezama Lima: "Nacer es aquí una fiesta innombrable".

Murió Castro I, y aquí en Francia, François Hollande intenta una suerte de maroma lamentable, y vuelve a citar el malvado embargo de Estados Unidos. No se entera de nada Hollande, pero ya es habitual en él que no se entere de nada. Ha muerto el tirano y el presidente encuentra la más patética de las bifurcaciones: el embargo. Por supuesto que no se ha referido al embargo que el castrismo le ha impuesto a los cubanos durante 57 años, pronto 58, campos de concentración incluidos, las UMAP; no, Hollande se refiere al embargo norteamericano que nunca impidió que Cuba fuera invadida por más de treinta años por los soviéticos y que comerciara, por otra parte, con el mundo occidental, con Francia también. Tampoco explica el origen de ese embargo, que nunca llegó a ser embargo, sino boicot comercial. Y así tendremos que quedarnos.

Pero Hollande no ha sido el único, ha seguido la comparsa de elogiosos, sobre todo de políticos, y la inercia ignorante de la mayoría de los periodistas de los miedos de comunicación que cuentan la historia de Cuba a conveniencia del tirano, a su imagen y semejanza, versión Comité Central.

Pensé que la muerte de Castro me iba a poner muy feliz, y que podría por fin aquí en Francia explayarme contando la verdad acerca de la dictadura castrista. Pues no. Sólo siento un gran asco. Un inmenso asco. Es todo. Por supuesto, archivo rostros y palabras, como las de Justin Trudeau en Canadá, y otros tantos, que algún día pagarán por sus ofensas al pueblo cubano.

Recuerdo ahora a mis padres, muertos en el exilio. Recuerdo a tantos hombres y mujeres ejecutados masivamente en los campos de fusilamiento, y evoco a los escritores, pintores, músicos, exiliados y muertos antes de poder vivir este gran instante de liberación personal que ninguno de estos lamebotas del Dictador Predilecto podrá entender.

Sí, muertes y más muertes. Doce niños masacrados en el año 1993, en el remolcador Trece de Marzo, líderes de la oposición asesinados, fusilamientos de los colaboradores más cercanos del dictador, entre los que se encuentran generales y antiguos esbirros.

Pero no. Así y todo lo llaman aquí el Gran Líder, Máximo Revolucionario, cuando lo único que ha sido es el peor de los gángsteres, el matón en jefe, el que ha vendido a Cuba primero a los soviéticos y ahora a los americanos. El indeseable que inoculó el veneno del comunismo en África, que usó armas químicas en aldeas africanas, el inventor de la guerra de guerrillas, el inspirador de las narcoguerrillas y de los terroristas de la ETA, el traficante de drogas que ha sabido escapar siempre, amparado por la complicidad internacional, de cualquier tribunal y enjuiciamiento, con sus mañas seductoras de revoltoso eterno. El que destruyó un gran país como Venezuela, le chupó el petróleo, le robó el oro, se apoderó de todas sus riquezas. Lo que hizo primero con Cuba, instaurando una de las peores dictaduras militares que han existido en el mundo.

Vuelvo a oír en la radio que si antes de 1959 Cuba era el burdel de los americanos, que si la burguesía huyó de la isla a la llegada del Gran Comandante de la Revolución. Cuántas necedades. Cuba es ahora el burdel del mundo, sobre todo de los europeos. Cuánto insulto a las mujeres cubanas, a las trabajadoras y a los trabajadores que contribuyeron a hacer de mi país uno de los más desarrollados países del continente en el año 1957. Cuánta mentira. La burguesía no escapó de Cuba. Los burgueses racistas y clasistas fueron los que pusieron en el poder a Fidel Castro, blanco y burgués, hijo de gallego terrateniente. Su amante burguesa, Natalia Revuelta, reunió dinero y joyas entre sus amigas para esa revolución de churrupieros inmorales. Su esposa burguesa, Mirtha Díaz-Balart, le consiguió con su cuñado, ministro de Fulgencio Batista, una típica botella, un salario fijo mensual sin hacer nada, o sí, para que hiciera de las suyas, para que pusiera bombas y se convirtiera en el terrorista que fue, que no se detuvo a la hora de asaltar un hospital de un cuartel militar y de hacer estallar bombas en los cines y en los comercios habaneros.

Sí, estamos hablando del padre de Osama ben Laden. Del mismo que cuando fue juzgado y condenado solamente a un año de prisión tras el asalto al hospital militar se le permitió defenderse como abogado, y pronunció aquella célebre frase copiada a Adolf Hitler: "La Historia me absolverá". No, la Historia no lo absolverá. La Historia lo disolverá. Basta ya de creerse Carlos Manuel de Céspedes, y de apropiarse de los versos de José Martí.

Mientras tanto, en Cuba, el pueblo finge como que llora mientras festeja por dentro, y en Miami los exiliados de diversas generaciones, sobre todo jóvenes, festejan mientras lloran por dentro. En Francia, en París, los cubanos tenemos que soportar las mentiras repugnantes de los admiradores del Sanguinario de Las Antillas. Pero yo me niego, me sigo negando. Colgué mi bandera cubana en el balcón, y junto a mi hija he gritado a todo pulmón: "¡Viva Cuba Libre!".

Por el único que he sentido pena es por el Diablo, se quedará sin empleo en el Infierno.


La Cataluña de los olvidados
Carles Enric López cronica global 26 Noviembre 2016

El título de la columna de hoy puede recordar a los lectores más cinéfilos aquella película de los primeros tiempos de Luis Buñuel, Los olvidados (1950). Como la cultura del cine de uno es la que es, reconozco que he pensado más en otro título más literario. Cuando escribo estas líneas sobre la Cataluña de los olvidados pienso en algo un poco más moderno (1981), del colombiano Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada.

Aquí, en Cataluña, los olvidados somos los de siempre. Aquellos que nunca hemos pertenecido a la gran familia catalana. Aquellos que nunca hemos vivido del dinero público. Aquellos que un día sumamos más del 50% en contra de un supuesto referendum vinculante que nunca lo fue. Aquellos, en definitiva, que nos levantamos cada mañana sin la colchoneta del catalanismo esperando nuestro salto. Aquellos que hemos levantado Cataluña para que ellos vivan comódamente.

Y somos catalanes. Algunos sin heráldica, otros con dos apellidos, tantos con ocho, y muchos con 16 ó 32. Nada --en ese sentido-- que el tiempo no corrija con los años. Nosotros, estos catalanes que silenciosamente hemos dicho no a la ruptura, vemos cómo esos partidos que han aprovechado nuestro voto se integran lentamente en la familia. Vuelven a olvidar para qué se les voto. El PSC, con ese nuevo giro catalanista, ha olvidado el origen de sus votos. Ciudadanos, con ese nuevo aire perdonavidas de Arrimadas, quiere ser más catalana que la Virgen de Montserrat. Podemos con ese espítritu de no haber pegado un palo al agua como Colau en su vida. Y el PP --y el PP, quién lo diría--, que ensalza a Millo a los altares, olvidando que fue expulsado de Unió por independentista. Que no fue aceptado por Puigcercós en ERC, y que, como la mayoría, le da igual el partido mientras la política le mantenga un plato caliente en la cena.

En Cataluña, al final, no hay política válida. No existe esa Cataluña transversal de izquierdas y derechas tan cacareda, sino una Cataluña transversal dividida en cobrar dinero público o no cobrarlo. Esa es la gran diferencia entre catalanes. Eso da pie a personajes acomplejados que necesitan de la política para integrar su vida en los sueldos de las familias dirigentes. ¿Alguien imagina a Albiol, sin carrera, ni oficio, amasando más de un millón de euros en su vida privada después de 20 años? Pues, eso lo ha hecho gracias a la política. Y así son todos. Personajes que han aprovechado su sueldo público para instalarse como acomplejados en el entorno de las familias que dirigen Cataluña. Arrimadas, Colau, Iceta, Albiol, Millo, personajes sin historia que han estado o estarán decenas de años viviendo de todos los catalanes. De unos y otros. Ya verán como ninguno deja la política activa. Fíjense el marido de Arrimadas, la dejó y en meses ya quiere volver.

Lo más triste es que pedirán el voto a esos catalanes que han olvidado, mientras ellos se rodean de los catalanes que han querido olvidarnos. Todo por la pasta, las fiestas, el glamour, la foto en TV3. Triste realidad la de Cataluña. Ni una mala novela negra nos redimirá. Como decíamos, perfilamos la crónica de una muerte anunciada. La de más del 50% que son abandonados por esos personajillos acomplejados cuya única vida y fin es chupar del erario público. Un día bailan, un día se casan, un día chillan, pero al siguiente se reúnen con quienes han querido romper todo como si nada. Simplemente quieren cobrar su paga y olvidar su vergüenza.

Cataluña siempre ha sido más que una panda. Ahora gobiernan las familias. Si levantarán la cabeza catalanes como Lara, el padre de Sol Daurella u otros pegarían un golpe a la mesa y pondrían las cosas claras. Por desgracia, esos políticos de tercera sólo pueden engancharse a la política porque no tienen capacidad para nada más. Mientras la Cataluña de los olvidados, más de un 50%, volverá a desaparecer. A la familia catalana se la salido bien la jugada, siempre supieron que delante tenían unos políticos/as acomplejados como los citados. Es estos, su poco orgullo catalán, su sinvergüenza adolescente, les hizo creer que ser catalán era simplemente decirlo más alto. Tienen tan poco nivel que nunca entendieron que ser catalán es algo que no hay que demostrar cada día. Simplemente ejercerlo viviendo con honradez, esfuerzo y trabajo. Algo que ellos no conciben mientras abren grande, muy grande, su boca para ser regados con lo público.

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Es imposible, y punto
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 26 Noviembre 2016

Artur Mas sueña todavía con hacer posible la imposible secesión de Cataluña. Después de especular durante todo su mandato con una "mayoría excepcional" para practicar la dolorosa amputación, desplomándose de fracaso en fracaso, ahora se aferra a la sorpresiva elección del atrabiliario Donald Trump para repescar las consignas triunfalistas.
Descamisados extorsionadores

La táctica demagógica, mentirosa y saturada de odio que le dio el triunfo (no en votos sino en el colegio electoral) a Trump debe provocar rechazo en todo demócrata, pero en el caso de Mas parece haber alimentado la envidia y el espíritu de emulación. Tampoco está solo. Y quien le hace compañía en su reflexión sobre la posibilidad de materializar lo imposible es la gemela del flamante embrión de déspota: Marine Le Pen. Lo detectó Rafael Jorba ("Un fantasma recorre Europa", LV, 18/11):

El problema de fondo no es lo que pueda hacer a partir de ahora Trump, el problema es por qué ha llegado hasta donde está. La propia Le Pen lo verbalizó así: "En todo caso, ha hecho posible lo que era presentado como imposible", en una frase calcada de la reacción del expresident Mas tras la victoria de Trump. "Parecía imposible que ganase, pero ha ganado, y digo esto porque a ojos de muchos, aquello que a veces parece imposible (…) acaba resultando posible".

En lugar de buscar en el éxito del populismo más escandaloso la clave de la transformación de lo imposible en posible, Mas podría haberse tomado como ejemplo a sí mismo: parecía imposible que quien había sido instalado en la poltrona de la Generalitat por el dedazo del hoy innombrable Jordi Pujol, y se perfilaba como el líder de la cruzada secesionista, fuera despojado de sus privilegios. Pero lo imposible se hizo posible cuando sus correligionarios lo defenestraron sin pestañear para complacer a una secta de descamisados extorsionadores. El ayer todopoderoso jerarca es hoy un don nadie que, rodeado por un puñado menguante de cortesanos, hace papelones alabando la "hazaña" de Trump. Parecía imposible que lo arrojaran al contenedor de residuos y se ha trocado en cruda realidad

El destino del proceso secesionista no admite transformaciones. Es imposible, y punto.

Marcha atrás
La imposibilidad del proceso secesionista la corrobora Valentí Puig ("Escapes de gas secesionista", El País, 18/11) con un análisis implacable de los despropósitos de Carles Puigdemont, complementado con los datos objetivos de un sondeo del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma. Opina Puig:

El actual deterioro conceptual y social del independentismo tiene que ver con factores múltiples, y uno de los fundamentales es la desvinculación de las clases medias. Otro factor, mayor o menor, es la insustancialidad intelectual de sus formuladores más visibles, algunos de los cuales están dando marcha atrás aunque, evidentemente, obvian su responsabilidad y atribuyen la crisis secesionista a errores políticos que en el pasado merecieron su adhesión total.

Uno de los formuladores más visibles que parecen dar marcha atrás es Francesc-Marc Álvaro, quien advierte, con recién estrenada prudencia ("El día que se gusta", LV, 14/11):

Comparto la opinión del profesor Andrew Dowling, según el cual "la época mágica del independentismo se acabó la noche de 27 de septiembre del 2015, más o menos". Hay que escuchar a este estudioso, entrevistado por los colegas de El Punt-Avui, cuando explica que "la manera de vender los resultados del 27-S tendría que haber sido ‘hemos ganado, hemos tenido un resultado buenísimo para el independentismo, hemos tenido más votos que nunca, pero no hemos llegado al 50 %’. (…) Con el 48% de la población, sin apoyo internacional, con un Estado en contra, es imposible". Imposible es una palabra quizás excesiva, pero esta tesis debe ser considerada seriamente. Por cierto, me gusta que eso lo exponga un extranjero, puede que le hagan más caso que a los indígenas que avisamos de ciertas debilidades.

La retórica del timo
Mientras tanto, Carles Puigdemont, que ocupó la poltrona de Mas obedeciendo el ordeno y mando de los cuperos campeones de la desobediencia, continúa vocalizando, erre que erre, la retórica del timo que heredó de su humillado predecesor. Durante la ceremonia de entrega de la Medalla de Honor de Foment del Treball al maleable conde de Godó –comprometido, quién lo diría, "con una Catalunya abierta y una España plural, con la Corona y la democracia"–, Puigdemont montó uno de sus numeritos en presencia del Rey. Tuvo la osadía de protestar porque el Estado "neglige" la ayuda económica a Cataluña, cuando el diario del premiado conde informa (LV, 16/11) de lo siguiente:

El secretario de Hacienda [de la Generalitat], Lluís Salvadó, aseguró que, siempre que se aprueben finalmente los números, la consulta de septiembre se hará sí o sí, "poniendo imaginación en la gestión de los presupuestos". Y acto seguido añadió, en declaraciones en TV3, que el referéndum tendrá financiación "estemos en el escenario que estemos", porque el Govern tiene un "compromiso unívoco" para sacarlo adelante.

Nunca se anunció con tanta desfachatez el propósito de poner "imaginación" para que organismos oficiales desvíen fondos con la expresa intención de ejecutar, con trampa, un acto prohibido por la ley. La malversación no cesa, con mucha experiencia acumulada.

Confesión sin rodeos
No acabó ahí la patochada ante el Rey. Puigdemont denunció en esa misma ceremonia la "fiscalización" de la acción internacional de la Generalitat. ¿Cómo no fiscalizarla si el politburó secesionista no sólo envía emisarios a países aliados de España para sembrar difamaciones, sino que además se propone subvertir en ellos el orden, contagiando a sus regiones el virus de la secesión? Puigdemont lo confesó sin rodeos en las presentación del libro L´Europa que han fet fracassar, del eurodiputado Ramon Tremosa y su asistente Aleix Sarri. Los autores atribuyen ese fracaso al centralismo ineficiente de los estados, con Francia, España y Reino Unido a la cabeza. Informa "La Europa de las Catalunyas" (LV, 17/11):

Una realidad que Carles Puigdemont apuesta por revertir a partir de las distintas Catalunyas –las naciones sin Estado y las personas que las integran– que existen en Europa y que no se resignan a que Europa no sea justamente la de los pueblos y las personas."Sin las Catalunyas de Europa, Europa no funcionará. Si Europa prescinde de las Catalunyas, si no las acepta, no será un proyecto completo y no podrá competir con Asia y Estados Unidos".

Caudillo de provincias
¿Este es el delirio desdeñable de un pobre caudillo de provincias con ínfulas de estadista? Los gobernantes de Europa no lo creen. Recuerdan que Alemania nazi invocó el Anschluss para engullir Austria y saben que fueron las falanges de la irredentista CUP las que auparon a Puigdemont, le renovaron el voto de confianza y hablan por su boca.

Pruebas al canto. "Francia protesta por un acuerdo del Parlament sobre la Catalunya Nord" (LV, 9/11):
Una propuesta de resolución aprobada por Junts pel Sí y la CUP en la que se apoyaba el derecho de autodeterminación de los territorios de habla catalana ha enojado al Gobierno de Francia. El Ministerio de Exteriores galo envió ayer un escrito de protesta a la embajada española en París en el que subraya que el Parlament "no puede inmiscuirse en asuntos internos" de Francia.

La resolución aprobada (…) señala que "los territorios de los Països Catalans tienen derecho a la autodeterminación" y cita explícitamente a la Catalunya Nord en territorio francés. (…) Francia expresó su descontento a la embajada española y no directamente a la Generalitat porque todas las relaciones institucionales las mantiene con el Gobierno español, y no con las comunidades autónomas.

Sólo faltaría que Raül Romeva se ensoberbeciera pensando que alguien le reconoce, fuera del ámbito comarcal, el pomposo título de consejero de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia de la Generalitat de Cataluña. Por si acaso, la misma información recuerda que hace justo tres semanas el president de la Generalitat viajó al país galo para recabar apoyos al proceso de independencia, aunque en su visita no fue recibido por ningún miembro del Gobierno de Francia.

Finalmente, tanto el sondeo del Centre d’Estudis d’Opinió (LV, 19/11) como el del Institut de Ciències Politiques i Socials (LV, 21/11) confirman que menos del 50% de los encuestados son partidarios de la secesión. ¿Cuándo dejarán de mentir los mandamases secesionistas que dicen hablar en nombre de "los catalanes" o de "el pueblo de Cataluña"? Los más realistas de su propio bando los están poniendo sobre aviso: la secesión es imposible, y punto.

Alsasua: infierno de cobardes
Óscar Elía gaceta.es 26 Noviembre 2016

Queda por ver si somos capaces de impedir su progresivo triunfo, o si seguiremos consolándonos con el dogma casi religioso de “la derrota de ETA”.

“El enemigo quiere la paz, pero también quiere nuestra provincia”, afirmó en su día Clausewitz, en una expresión que es menos irónica de lo que parece: “si por el fuese -continúa- se quedaría con nuestra provincia pacíficamente”. Es nuestra oposición la que le hace utilizar la violencia para el fin perseguido. En efecto, la violencia es el medio empleado para la consecución de objetivos, y esto es tan válido para un Estado como para un grupo terrorista: los atentados, los crímenes son un instrumento destinado a lograr imponer un objetivo político. A imponérnoslo. Eso significa que en determinadas circunstancias, los medios cambian, se ajustan, sin afectar al fin político o, mejor, para lograrlo con más garantías.

Eso es lo que ha ocurrido con ETA en la última década y media. De los golpes policiales, de la derrota “militar”, ha sacado el MVLN (Movimiento Vasco de Liberación Nacional) la oportuna e inteligente consecuencia: encauzar los esfuerzos y energías hacia una estrategia distinta: la sustitución del terrorismo caliente, de los atentados y asesinatos, por un terrorismo frío: la violencia de baja intensidad, estructural y sostenida en el tiempo, que desde las instituciones y las calles permite avanzar en la construcción nacionalista. Alsasua es un buen ejemplo de ello: agentes linchados, periodistas expulsados del pueblo, políticos acosados, empresarios extorsionado, población sometida al dictado y la arbitrariedad nacionalista. Este pueblo, como decenas más en el País Vasco y Navarra son, por un lado, testimonio de la Euskalherría que están construyendo; por otro lado, su posesión es parte de la estrategia para conseguir construirla.

¿Cómo es posible que tras los golpes policiales, las detenciones, el MVLN sea capaz de contraolar territorios tan amplios? ¿Cómo es posible que el proyecto terrorista, con la banda vencida, se esté imponiendo con tanta facilidad? ¿Cómo, a imagen y semejanza de los barbudos de Raqqa, bandas abertzales se paseen por las calles, amenazando, obligando, pegando impunemente? Para llegar aquí han sido necesarios varios factores, de entre los que podemos subrayar los siguientes:

En primer lugar, el cambio abrupto de política antiterrorista iniciado en 2004 por Zapatero y continuado por los sucesivos gobiernos del PP. La época dorada de la lucha contra ETA, la iniciada en 1996, se caracterizó por una aproximación global: policial, institucional, penal, internacional y moral a través de las víctimas. En la actualidad, sólo el frente policial continúa funcionando a pleno rendimiento. Los tribunales, la Audiencia Nacional, dan una de cal y otra de arena; las exigencias proetarras vuelven a llegar a Estrasburgo y a Bruselas; y las víctimas se encuentran en una situación de aislamiento, desactivación y encapsulamiento político. Pero es la legalización de Bildu primero, y la renuncia a ilegalizar las listas contaminadas después, la que ha proporcionado al brazo político etarra recursos económicos, estructuras de poder institucional, territorios donde asentarse y visibilidad social para actuar con garantías.

Presionado policialmente hasta la extenuación, el MVLN ha derivado sus esfuerzos hacia la lucha política y la búsqueda del poder a través del sistema, ayudado por el puente de plata que desde 2004 le han tendido los distintos gobiernos: está logrando así éxitos que hace década y media no podía siquiera soñar, y ha encauzado su actividad hacia el control social, a través de la calle y las instituciones que controla. Ante esto los gobiernos, limitados a actuar en el plano policial de desarticulación de comandos, se muestran paralizados, incapaces de actuar.

El segundo factor es el podemismo político y mediático, que está proporcionando oxígeno al entramado terrorista. En los últimos años, los medios de comunicación de nuestro país han legitimado una forma de hacer política esencialmente violenta: los escraches, los “rodea el Congreso”, las “marchas por la dignidad”, el 15M, las ocupaciones y todo tipo de manifestaciones antiparlamentarias y violentas encuentran publicidad y acomodo en los media españoles, que han acabado por normalizar una forma de hacer política que es, en democracia, anormal. De hecho, hoy vivimos una extensión de los métodos batasunos de presión y coacción a diversas ciudades españolas -singularmente Barcelona y Madrid- de la mano de Podemos y sus marcas. El efecto de esta normalización del borrokismo ha provocado una resurrección natural en los tradicionales feudos de ETA, y su extensión a otros municipios antes socialistas o “simplemente” nacionalistas. No sólo eso: el mundo proetarra ha encontrado en los parlamentos y ayuntamientos de toda España aliados antes inexistentes en defensa de sus ideas clásicas: así, resulta habitual ya que en el Congreso de los Diputados, de la mano de Podemos, las Confluencias y otros grupos “progresistas” se defienda de manera habitual el contenido de la Alternativa KAS, antes reducida al ámbito etarra.

En tercer lugar, el desplome de los partidos constitucionalistas en el País Vasco y Navarra ha eliminado cualquier alternativa democrática al imperio nacionalista. PP y PSOE tienen en País Vasco y Navarra una triple carencia: de ideas, de líderes, de electores. Primero son incapaces de ofrecer una alternativa constitucional, socialista o liberal, al despotismo nacionalista: eso explica que Saénz de Santamaría sólo sepa ofrecer diálogo y más diálogo a un PNV embarcado en la independencia. Segundo, el PP en el País Vasco y Navarra se caracteriza por unos dirigentes tan escasos de liderazgo como sobrados de ambición personal y política, que han desmoralizado a militantes y votantes. En consecuencia, en tercer lugar, se ha producido el lógico desplome de votos, que convierte a PP y PSOE en poco más que en testimoniales. En el caso de UPN, el partido milagrosamente aún resiste, más por el miedo de sus electores a una amenaza evidente que por un partido anticuado, anquilosado, y con dificultad para encontrar cuadros dirigentes. UPyD y Ciudadanos ni existen.

La consecuencia de esta crisis de los partidos constitucionales es la ausencia de un bloque social, articulado y coherente, capaz de ofrecer resistencia al dominio cada vez mayor que ejerce el bilduetarrismo en las calles de pequeñas y no tan pequeñas localidades.

El cuarto factor que favorece el repunte de la violencia es el acceso al gobierno de Navarra de la marca blanca del PNV, Geroa-Bai. Apoyada en Podemos y en Bildu, Uxúe Barkos ha creado un bloque político unido en torno a la destrucción del sistema democrático: el objetivo es empujar a Navarra hacia el País Vasco, y para ello desnaturaliza las instituciones forales y socava la Constitución española. En consecuencia se ha creado un continuum político y social que va desde las Herriko Tabernas hasta el Palacio de Navarra, una unidad de acción caracterizada por la defensa, ocultación o justificación de las actividades terroristas y por el deterioro de la seguridad en diversas localidades. Así es como las razzias abertzales en Alsasua contra la Guardia Civil se completan con denuncias de asociaciones contra la tortura; estas denuncias, con las iniciativas y las comisiones parlamentarias impulsadas por el bloque nacionalista contra el Estado; esto, con con la dirección de la Policía Foral por parte de Bildu; y por fin, con la propia Uxúe Barkos afirmando que “evidentemente” linchar a unos agentes no es terrorismo, sino una pelea de borrachos. Así se cierra el círculo.

Esto significa que la lucha policial, judicial y política contra el terrorismo frío que el MVLN ejerce en algunas localidades navarras se encuentre cortocircuitada por las instituciones y por el propio Gobierno de la Comunidad Foral, cuyos responsables están hoy más cerca de los agresores de Alsasua que de la legalidad y la legitimad que representa la Guardia Civil.

En fin: Relajación de la lucha antiterrorista; extensión del podemismo por toda España; desaparición de una alternativa democrática; y el bloque nacionalista que Gobierna Navarra, dan como resultado la aparición y consolidación de espacios de impunidad en los que el terrorismo caliente de ETA ha mutado en un terrorismo frío, de carácter estructural, sordo y de baja intensidad que impregna el día a día en la calle. Y que se caracteriza por tres aspectos: en primer lugar, por la ocupación del espacio público para el régimen del miedo: la exaltación de presos de ETA, el escarnio público de políticos de otros partidos, y la deshumanización de las fuerzas del orden son las únicas manifestaciones permitidas: Alsasua es hoy, desde la entrada del pueblo, una suerte de Nüremberg abertzale basado en el miedo y la propaganda. En segundo lugar, este terrorismo frío, régimen de Poder, pugna por asentar espacios de impunidad donde la Guardia Civil no puede actuar, o encuentra dificultades para hacer cumplir la ley y el Estado de derecho: se trata de crear espacios donde instaurar una “legalidad” propia, al margen de la constitucional, que es y debe ser el origen del futuro Estado vasco. Para ello, el “alde hemendik” es una condición necesaria: la eliminación de un orden legal para construir otro encima.

Por último, se ha instaurado en esas calles la ley del más fuerte, de aquel dispuesto a la agresión y a la violencia. En Alsasua, en otras localidades vascas y navarras, y cada vez más en ambas Comunidades Autónomas, ha crecido una mayoría silenciosa que se esconde, se pone de medio lado, disimula: si se lincha a un guardia civil, ¡qué no se hará con un vecino anónimo!. La figura del doble-pensador, aquel que según Sharansky se adapta para sobrevivir evitándose problemas, bascula hacia el entorno de ETA, ante la ausencia de resistencia y de alternativa real al terror frío. Incluso se revuelve contra las víctimas, porque son testimonio vivo de un problema que se niega. Por la parálisis del miedo, por el desinterés en meterse en líos gratuitos, o por ganas de evitarse problemas, el pluralismo se está así volatilizando: los concejales socialistas se rinden ante la presión nacionalista, los periodistas son amenazados y expulsados de sus calles y los hosteleros y los empresarios colaboran en las campañas oficiales bilduetarras: es fácil vivir bien en Alsasua, un magnífico pueblo, si uno no se mete en líos y se mantiene la ley del silencio.

Infierno de cobardes -la expresión pertenece al periodista Dieter Brandau- que muestra cómo la estrategia de adaptación del MVLN está dando buenos resultados, proporcionando unas cuotas de poder y un margen de actuación que durante décadas los etarras sólo habían soñado: queda por ver si somos capaces de impedir su progresivo triunfo, o si seguiremos consolándonos con el dogma casi religioso de “la derrota de ETA”.

Libertad de expresión, esa montaña rusa

Victor de la Serna Libertad Digital 26 Noviembre 2016

Al principio fue la ley, y hoy son la política y las finanzas: los obstáculos para el ejercicio de la libertad de prensa en España han ido cambiando de naturaleza, pero han existido, existen y existirán. Y lo menos alentador es que estamos más bien en peores circunstancias que justo después de la muerte de Franco.

Hace 40 años salimos de la dictadura tras disfrutar de un anticipo, de un remedo de libertad que nos había regalado Manuel Fraga con su Ley de Prensa de 1966, en plena renovación desarrollista: al reconocer la libertad de expresión y suprimir la censura previa alentaba a los periodistas a ganar metros al Régimen en la carrera entre la información y la represión. Pero quien hizo la ley hizo la trampa, como siempre, y ésta tomaba la forma de un artículo 2 que anulaba preventivamente todas las provisiones liberalizadoras de la ley en cuanto a un juez o un capitoste se le ocurriese.
Menos influyentes, con menos ingresos y menos recursos humanos y materiales, los medios verdaderamente informativos pueden ser hoy formalmente libres, libérrimos incluso, pero están mucho más expuestos a las presiones de los poderes públicos y privados

En efecto, el famoso artículo 2 decía esencialmente que esa libertad sólo estaba limitada por las leyes y añadía: "Son limitaciones: el respeto a la verdad y a la moral; el acatamiento a la Ley de Principios del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales; las exigencias de la defensa Nacional, de la seguridad del Estado y del mantenimiento del orden público interior y la paz exterior". Pues para ese viaje pocas alforjas se necesitaban...

La lucha por la libertad se centró primero en la batalla contra ese artículo 2 y luego en introducir un concepto mucho más amplio y liberal en el texto constitucional. El veterano periodista de la Editorial Católica Luis Apostua, diputado por UCD en las Cortes Constituyentes, pergeñó con primor ese artículo 20 que supone uno de los más completos reconocimientos legales de la libertad de expresión y opinión en todo el mundo.

Hubo algún escarceo jurídico posterior, sobre todo a principios de los años 80, con la campaña de Luis María Anson, entonces presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, por imponer la colegiación obligatoria de periodistas, bajo el eslogan de "Del chico de la prensa al doctor en Ciencias de la Información".

Defendía Anson la dignificación de la profesión a través de un colegio cerrado, como los de abogados, para licenciados en las escuelas de periodismo. El Instituto Internacional de Prensa y la revista de la patronal de Prensa, Aede, dirigida por Pedro Crespo de Lara, llevaron esta vez la batalla del libre acceso a la profesión, sobre la base de que las profesiones nacidas de un derecho fundamental de todos, como esa libertad de expresión del artículo 20, no podían quedar restringidas a unos pocos: ni el periodismo, ni la política. Y la acometida de Anson decayó.

Decía Crespo de Lara, que en 2016 se ha convertido en el único especialista en Derecho de la Comunicación en la Real Academia de Jurisprudencia, en un artículo de la época:
La revisión del concepto del periodista que nos inoculó el régimen político anterior nos lleva a establecer las consideraciones que siguen. Para escribir en los periódicos se requieren principalmente tres cosas: saber, hacerlo y que se lo publiquen a uno. Aquel que consigue el efecto de estos tres verbos combinados y hace de ello ocupación principal y medio de vida es llamado periodista.

Formalmente, a mediados de los años 80 la situación de la libertad de expresión y de prensa era ejemplar. Pero desde el primer momento los obstáculos crecieron por doquier. Así, aunque desapareció la prohibición de trabajar en un medio a quien no estuviese inscrito en el Registro Oficial de Periodistas, las iniciativas de Anson fructificaron en una serie de colegios profesionales regionales, limitados a los licenciados en CCII, encabezados por el de Cataluña. En la otrora liberal Barcelona también nació un Consell Audiovisual de Catalunya (CAC), controlado por el Parlamento catalán, que es esencialmente un órgano de censura política de las ondas.

La libertad de expresión varía, pues, por zonas geográficas en la España de 2016, lo cual es sencillamente una aberración.

Pero más allá de los órganos claramente censores relacionados con el poder político, la situación general ha empeorado a lo largo del último cuarto de siglo por un motivo socioeconómico evidente y abrumador: los medios verdaderamente informativos –esencialmente, los escritos, primero en papel y luego unidos a los digitales– no son ya los principales proveedores de noticias, sino que lo son los medios audiovisuales, para los cuales la información no es sino una fuente menor de sus importantes ingresos y, por ello mismo, la tratan con desahogo, y si hace falta mezclarla con el espectáculo hasta retorcerla y desvirtuarla, pues lo hacen sin remilgos. Y ahí tenemos al espurio infotainment triunfando.

Menos influyentes, con menos ingresos y menos recursos humanos y materiales, los medios verdaderamente informativos pueden ser hoy formalmente libres, libérrimos incluso, pero están mucho más expuestos a las presiones de los poderes públicos y privados. Y por ello en la práctica la libertad está hoy asediada.

Entrevista a Javier Barraycoa
'ERC tenía su propia checa y para eliminar los cadáveres, los lanzaban a los hornos'
Rosalina Moreno gaceta.es 26 Noviembre 2016

Tras ‘Historias ocultadas del nacionalismo catalán’ y ‘Cataluña Hispana’ vuelve a la carga con un nuevo libro que desmonta los mitos nacionalistas: ‘Los (des)controlados de Companys’ (LibrosLibres), la obra más completa sobre el terror que implantó Lluís Companys (ERC) como presidente de la Generalitat.

Javier Barraycoa Martínez (Barcelona, 1963) es sociólogo y politólogo, da clases en la Universidad Abad Oliva de Barcelona, y es promotor de la plataforma Somatemps. Ha hecho un gran esfuerzo por redescubrir la complicada personalidad de Lluís Companys (El Pajarito), su responsabilidad en el genocidio de más de 9.000 catalanes que la izquierda y los nacionalistas prefieren olvidar, y cómo se aplicó la lógica del terror revolucionario entre julio de 1936 y mayo de 1937. ¿Fue Companys un mártir o un verdugo? Barraycoa lo revela en Los (des)controlados de Companys, que acaba de publicar.

El sociólogo catalán conversa con LA GACETA sobre su nueva obra, que sabe que será silenciada por las terminales mediáticas de Carles Puigdemont. Detalla algunas de las espeluznantes torturas que tuvieron lugar bajo el mandato de Companys y cómo hacían desaparecer los cuerpos. Además, analiza la actuación del Gobierno frente al procés, y explica cuál es, a su juicio, el verdadero dique de contención contra el separatismo.

-Los separatistas tienen a Companys por un mártir, pero ¿‘El Pajaratito’ está salpicado por la sangre de las checas?
Sí. Es imposible negar que Companys no supiera nada. Desde el principio los Comités de Milicias Antifascistas, compuestos por miembros de los partidos dominantes, especialmente de la CNT, hasta mayo de 37, se organizaron centros de detención y tortura. El nombre de checas les vino posteriormente cuando Companys se alió con los estalinistas y apartó del poder a los anarquistas. Todos los partidos tenían estos centros que funcionaban con autonomía total. Incluso ERC tenía su checa. Esta se caracterizó porque para eliminar los cuerpos de los asesinados los lanzaban a los hornos de la cementera de Montcada i Reixac.

-¿Companys firmó sentencias de muerte?
Sí, firmó personalmente penas de muerte y otras las firmaron por delegación suya. De los más de 8.000 asesinados en Cataluña casi 400 fueron sometidos a juicio bajo la autoridad de Companys. El resto fueron asesinados sin juicios o pasando por burlescos tribunales populares. Nada más producirse el Alzamiento militar, la República emitó un decreto donde se suprimía el Ejército (en las zonas donde había triunfado la sublevación). Esto fue aprovechado por Companys para asumir funciones, como los tribunales militares, que no le correspondían.

-Recuerde algunas de las perrerías más espeluznantes que se llevaron a cabo bajo su mandato.
Hay tantas... En Barcelona, al fracasar el alzamiento, el último lugar de resistencia fueron militares atrincherados en un convento de capuchinos. Las autoridades dejaron que la turba linchara a todos. Les cortaron la cabeza a los oficiales y las colocaron en picas; aserraron cuerpo y los llevaron al zoo y los echaron literalmente a los leones. Companys permitió la checa más terrible de todas, la de San Elías, un convento convertido en el foco del terror de la CNT y la FAI. Una monja fue aserrada en cuatro trozos y echada a comer a los cerdos, y no solo ella, sino que así se deshacían de muchos cuerpos. El primer mes tras la victoria en Cataluña de las fuerzas republicanas y revolucionarias se dio instrucciones a las patrullas de que no asesinaran en las calles de Barcelona. El Hospital Clínico se llenaba de cadáveres y en agosto, con el hedor, se hacía insoportable. Fue entonces cuando empezaron a asesinar a gente a las afueras, como en el cementerio de Montcada. Sólo ahí mataron a más de 1.600 personas. Algunos testigos aseguran que muchos sacerdotes asesinados llegaban al Hospital Clínico, con los testículos cortados y metidos en la boca.

-¿Y Companys promovió la persecución religiosa?, ¿se asesinaron a católicos sólo por serlo?
Desde el primer momento. Los anarquistas llevaban años calentando el ambiente contra la Iglesia. Se hicieron censos de todas las Iglesias y Conventos de Cataluña en espera de una previsible revolución. En diócesis como la de Tortosa se asesinó al 69% del clero regular. Sólo en la Diócesis de Barcelona murieron asesinados casi 1.000 sacerdotes religiosos y religiosas.

-¿Cuantos templos se destruyeron?
De 500 templos y conventos de la provincia de Barcelona sólo quedaron en pie 10. Companys lo sabía, evidentemente. Él mismo se contagió del espíritu revolucionario antirreligioso de los anarquistas y hay recogidas cientos de frases de Companys dando por finiquitada la Iglesia en Cataluña. Se puede afirmar, sin lugar a dudas, que la Cataluña sufrió en pocos meses una de las grandes persecuciones religiosas de la Historia.

-¿Había campos de concentración?
No los llamaban así, pero sí que los había. Los llamaban campos de trabajo. Hubo seis en Cataluña, con otros campos subsidiarios y móviles. Al principio de la Guerra como casi todos los detenidos eran católicos y de derechas, se ayudaban entre ellos. Los campos de trabajo fueron establecidos por los comunistas. Ahí había anarquistas represaliados, brigadistas internacionales desertores... Por eso los católicos tenían enemigos fuera y dentro. Lo pasaron incluso peor. Muchas gente murió ahí por hambre, enfermedad y agotamiento.

-Además de echar los cadáveres a los hornos de la cementera, ¿de qué otras formas se deshacían de esos miles de cuerpos?
Otros, muchos, se quemaban, o se dejaban simplemente en las cunetas. Otros se dejaban mal enterrados. En caso de asesinatos masivos en cementerios se echaban en fosas comunes y se cubrían con cal.

-¿Qué pruebas aporta de todo esto?
Tenemos infinidad de testimonios de la época. En el libro se trabajan fuentes catalanistas y de izquierdas, para evitar que se me acuse de parcialidad. A parte, tenemos la Causa General y cada vez más están saliendo estudios locales basados en documentación hasta ahora oculta y testimonios de las gentes que vivieron esas épocas. También han ayudado mucho las causas de beatificación que han permitido recoger una documentación muy valiosa. En Barcelona la Asociación Hispania Martyr lleva décadas recogiendo datos martiriales.

-Los nacionalistas venden estos hechos como una fase de descontrol revolucionario y libran a Companys de responsabilidad alguna ¿Por qué sabiendo estos sucesos que ponen los pelos de punta tienen al expresident como uno de sus mayores referentes? ¿Por haber proclamado el Estado catalán? ¿Porque necesitan construir un mito para su relato victimista?

El separatismo necesita un mito y sólo tienen a Companys. El libro desmonta la tesis de que Companys no era responsable. Él fue jugando con todos, pactó con todos y traicionó a todos. Amigos íntimos como Rebertés o Casanova (presidente del Parlamento autonómico) los vendió a la CNT. Hemos de pensar que el terror fue "legal" pues las acciones quedaban respaldadas por leyes y decretos. De hecho, Companys el 4 de agosto de 1936 consiguió que el Parlamento autonómico se hiciera el Harakiri. Aprobaron un Decreto conforme todas sus atribuciones pasaban al Gobierno autonómico. Companys se hacía así responsable directo de todo lo que pasaba en Cataluña. Fue un auténtico "golpe de estado" del que nadie habla. En la transición, ni siquiera los catalanistas querían reivindicar su figura. Tarradellas siempre quiso que lo identificaran con Companys. Él sabía que en todos los pueblos de Cataluña aún levantaba ampollas. También hay innumerables escritos y autobiografías de protagonistas de la época que afirman que Companys fue un hombre desastroso para Cataluña, pero que su fusilamiento le convertía en un mártir.

-Le rinden homenaje, guardan minutos de silencio en su recuerdo, incluso ERC ha puesto su nombre a un premio. Por cierto, en esta edición entre los galardonados está la ‘payasa’ Empar Moliner.
Este es el misterio del mito, cuanto más se aleja su imagen de la realidad, más entusiasmo despierta. Es una ley antropológica infalible. ERC va ahora de un partido honesto y democrático, pero sus militantes patrullaron junto a anarquistas y participaron en crímenes. Y no olvidemos que él fue el partido gobernante durante los tres años de Guerra Civil. Por tanto, reconocer que son responsables de más de 8.000 asesinatos no se lo pueden permitir. Para ellos no existe más pasado que un idílico personaje, Companys, contra el que la mayoría de militantes de ERC habían conspirado para derrocarle.

-¿Y cómo era Companys? ¿Qué aficiones tenía este sujeto?
Era un personaje histriónico. Le daban ataques de ira cuando no se hacía su voluntad. Terriblemente celoso, hasta tal punto que se sospecha que dio visto bueno a los hermanos Badía, líderes natos de ERC, porque uno de ellos estaba enamorado de la misma mujer que él. Se sabe que era mujeriego empedernido. Rebertés, al que traicionó y le asesinaron los anarquistas, le conseguía mujeres. También le gustaba el espiritismo, hasta que comunistas y militantes se lo desaconsejaron. Cuando se encontraba pletórico era con un micro en la boca y las masas aplaudiéndole en las plazas de toros. Tenía altibajos. Cuando fue detenido por la Gestapo y deportado a España entró en una fase mística y antes de ser fusilado confesó y comulgó. Misterios de la vida.

-¿Nos puede contar alguna anécdota más para que entendamos mejor su personalidad?
Cuando era joven y militó en el republicanismo lerrouxista, se dedicaba a disolver en las fiestas -a base de golpes de cinturón- a los catalanistas que bailaban sardas. Por aquel tiempo sólo los catalanistas de derechas bailaban sardanas. También, tras un ataque de celos obligó a su mujer, sobre la cama que había ocupado Companys, a jurarle eterna fidelidad. El historiador Ucelay-Da Cal, a este episodio le llamó la Misa negra de Companys.

-¿Y cómo lo veían los catalanistas?
Los más radicales desconfiaban de él. Pensaban que no era plenamente catalanista. Por eso él tenía que esforzarse en demostrar que era más catalanista y radical que nadie. Era tremendamente desconfiado y acabó peleado con muchísimos catalanistas. Los hombres más fuertes del catalanismo siempre le tuvieron por un oportunista y para ellos -según sus memorias- era inimaginable que este hombre pudiera suceder a Macià.

-¿Cuánto tiempo le ha llevado esta obra?
Este libro ha supuesto un esfuerzo largo de investigación, recopilación, de cotejar datos y sobre todo ante tanto aparente caos, descubrir que en el trasfondo de todo lo que aconteció había una lógica revolucionaria.

-¿Qué aporta para un historiador este libro?
Muchos datos y una tesis totalmente diferente a la oficial. Pero quizá haya que resaltar lo siguiente: por primera vez se publica la lista de casi 1.400 patrulleros que estaban perfectamente organizados por distritos en Barcelona. Tenían chóferes, cocineras, mecanógrafas…, se especifica lo que cobraban por día. Los "descontrolados" estaban perfectamente organizados.

-¿Este trabajo es un homenaje a esas miles de víctimas y sus familias?
Evidentemente es un homenaje a los mártires, pues la mayoría de asesinados lo fueron sin lugar a dudas. Por eso quise acabar el libro con epílogo titulado el ‘Amor triunfó sobre el terror’. A modo de ejemplo se recogen cartas y misivas de los que iban a morir. En ninguna de ellas hay la más mínima sombra de odio o rencor; sólo perdón y amor. Por desgracia la Generalitat, amparada en la ley de memoria histórica de Zapatero, está destruyendo muchísimos monolitos y placas de recuerdos de los asesinados. Este libro pretende demostrar que muchos catalanes perdonamos, pero no podemos olvidar la historia.

-¿Cree que será silenciado por las terminales mediáticas de Puigdemont?
Sí, por supuesto. Pero este libro ya empieza a causar mucha expectación y el boca-oído romperá la espiral del silencio de los nacionalistas.

-En su día denunció que los Mossos incitaron a que no se presentara un cómic no nacionalista…
Sí. Esta es la calidad democrática que vivimos en Cataluña. Pero este libro se presentará en todos los puntos de Cataluña donde se me llame. Supongo que habrá escraches, pero eso ya es normal. Comparado con los que fueron asesinados salvajemente y dieron todo por sus ideales, que te griten es una tontería. Aunque sí duele el sectarismo de los medios de comunicación catalanes.

-Los separatistas venden que la reivindicación secesionista se ha hecho sin ninguna agresión verbal, ni mucho menos física, ni romper un solo cristal, pero numerosos casos desmontan este procés pacífico, ¿usted ha sufrido insultos o ataques?
Hoy los insultos y ataques corren por las redes. Afortunadamente, parece que mi ángel de la guarda está en forma. Pero nadie sabe lo que puede pasar en Cataluña. Es cierto que muchos actos públicos no pasa nada porque los Mossos d’Esquadra despliegan impresionantes dispositivos. Algo falla en una democracia si cada vez que quieres expresar libremente tus ideas necesitas un cordón policial.

-Con este libro cierra una trilogía contra la manipulación, pero su cruzada continúa en Somatemps. ¿Qué iniciativas tienen entre manos?
En poco tiempo saldrá un libro sobre la transición española y su fracaso. Otro librito que intenta explicar las trasmutaciones del catalanismo desde posicionamientos muy parecidos al tradicionalismo hasta llegar al marxismo. También sueño con poder sacar una pequeña historia de España para niños. En fin, hay otros proyectos, pero ya son análisis sociológicos, formas de control social (con un equipo de profesores franceses), y bueno, otras investigaciones que de momento están paradas por falta de tiempo.

-¿Qué espera del nuevo Gobierno frente al separatismo?
De lo gobiernos hace décadas que no espero nada. Todos han vendido a los catalanes no nacionalistas por un plato de lentejas. La clase política está esclerotizada. Europa está atascada y el mundo, revuelto. Ante este panorama todo es posible. Lo más probable es que el nacionalismo no le eche un pulso de verdad al Estado, pero el Estado será incapaz de vencer culturalmente al nacionalismo. Eso es evidente. El Estado ha perdido totalmente el control educativo en Cataluña. Por tanto, sólo espero que la sociedad reaccione. Y eso le da miedo tanto al nacionalismo como al Estado. No pueden soportar que la sociedad se organice por sí misma y dé síntomas de que palpita sin necesidad de subvenciones. Les entra terror.

-Ha dicho que las plataformas civiles son el verdadero dique de contención contra el separatismo...
Pues sí. Y si los partidos llamados constitucionalistas hacen algo es porque empiezan a percatarse de que la sociedad va por otro lado, entonces hacen ver que escuchan a la sociedad civil y regalan los oídos a estas asociaciones. Personalmente sólo creo en las organizaciones que son capaces de salir adelante gracias al sacrificio de sus militantes. Si criticamos que la Generalitat subvenciona a los movimientos separatistas, su prensa, sus organizaciones culturales... sería contradictorio caer en lo que criticamos. Las asociaciones civiles no pueden ser correas de transmisión de los partidos políticos. Por suerte, en Cataluña cada vez hay más gente que se está dando cuenta de esta realidad. Esta es mi esperanza.

Cayetana Álvarez de Toledo:
‘Hay que dejar el apaciguamiento y hacer política de derrota en Cataluña’
La exdiputada popular, portavoz de Libres e Iguales, advierte de que seguir avanzando en una estrategia errónea y estéril es una irresponsabilidad.
R. Moreno gaceta.es 26 Noviembre 2016

“No hace falta persistir en el apaciguamiento, sino rectificar e ir hacia una política de derrota intelectual, moral y política del nacionalimo, y eso pasa por la reafirmación de las convicciones y la reagrupación de quienes podemos compartir un suelo trasversal de valores comunes”. Así lo ha manifestado a LA GACETA Cayetana Álvarez de Toledo, exdiputada del PP, portavoz de la plataforma antiindependentista Libres e Iguales, preguntada acerca de la nueva estrategia del Gobierno de Mariano Rajoy frente al separatismo: abrir una "nueva etapa" de "diálogo" y "acercamiento".

“Todo lo que suponga seguir avanzando en una estrategia errónea y estéril me parece una irresponsabilidad”, indica Álvarez de Toledo, y añade que no lo dice solamente "por la línea que pueda estar empezando a marcar el PP, sino también por el PSOE con el PNV y la aceptación del derecho a decidir".

Cabe recordar que en octubre de 2015 Cayetana Álvarez de Toledo comunicó a Mariano Rajoy que no deseaba formar parte de la candidatura para las elecciones del 20 de diciembre. Lo hizo por carta. En un artículo publicado entonces en ‘El Mundo’ afirmaba no tener "argumentos suficientes para defender la gestión de Rajoy" y que en los cuatro años en los que el PP ha tenido mayoría absoluta "la democracia ni se ha regenerado ni se ha defendido".

Afeaba a Rajoy que no haya combatido el nacionalismo y su "incapacidad para erigirse en principal garante de la libertad, la igualdad y la ley". También, que haya respondido con "tecnocracia y plasma" a quienes reclamaban sensibilidad con los afectados por la crisis y contundencia contra la corrupción y politización de la Justicia, además de un amparo inequívoco a las víctimas del terrorismo".

A su juicio, el Gobierno "abdicó de su responsabilidad" ante la consulta del 9-N y propició una erosión del partido y de las instituciones.

Álvarez de Toledo dijo adiós, pero advirtió que seguiría trabajando “para que España tenga el partido moderno, valiente, adulto y central que merece y necesita".

En la actualidad es patrona y directora del área internacional de FAES, la fundación que lidera el expresidente José María Aznar, y portavoz de la plataforma Libres e Iguales, que nació en julio de 2014 y se gestó para denunciar, entre otras cosas, que el "desafío secesionista no ha recibido la respuesta que se merece".

Este viernes Álvarez de Toledo clausurará junto a Juan Fernández-Miranda, redactor jefe de España en ABC, un debate titulado 'El nacionalismo y el populismo. Los grandes retos de España y la Unión Europea’, que tendrá lugar a las siete y media de la tarde el Círculo de Bellas artes de Madrid.

El acto está organizado por la eurodiputada y exportavoz de Ciudadanos en Les Corts, Carolina Punset, quien destaca que durante los últimos 200 años los nacionalismos y populismos han moldeado la configuración de los estados a través de conflictos sociales y bélicos, y hace hincapié en que en un contexto de democracia en pleno siglo XXI lo que garantiza la libertad y la igualdad de los ciudadanos en Europa es el marco del Estado de derecho y no las ensoñaciones de los nacionalistas.

En él participarán el dramaturgo y polifacético artista Albert Boadella, el presidente extremeño Juan CarlosRodríguez Ibarra, la eurodiputada de Unión, Progreso y Democracia (UpyD), Maite Pagazaurtundúa, el parlamentario del PP Borja Semper y el periodista Arcadi Espada.

Punset tecordará que España y Europa viven hoy en día una ola de nacionalismos y populismos que se manifiestan de diferentes formas e invitará a reflexionar y consultar a los ponentes sobre estos dos fenómenos.

Por su parte, Álvarez de Toledo ha avanzado a LA GACETA que en su intervención hará hincapié en que la modernidad española es el sistema constitucional nacido en la Transición con la ley de reforma política de la que se acaban de cumplir 40 años. También incidirá en que “hay dos fuerzas que son reaccionarias, antimodernas, que atacan todos lo valores de la modernidad política, que son el nacionalismo y el populismo” y abogará por “la necesidad de hacerles frente con toda convicción y también con la reagrupación de las diferentes fuerzas políticas que representan el espacio de la racionalidad en España”.

“Reafirmación de la convicción democrática frente al populismo y el nacionalismo, y reagrupación de las fuerzas políticas y los individuos. En lugar de estar pactando con populistas y nacionalistas, pactar entre nosotros”, recalca Álvarez de Toledo, que lleva tiempo pidiendo a los grandes que se blinden contra Podemos.

el auto de la audiencia nacional
‘Me da miedo. Estamos dentro de España y esto no debería pasar’
Es el testimonio ante la juez de la novia de uno de los guardias civiles agredidos en Alsasua, que relata el salvaje ataque de los encapuchados que desde la izquierda abertzale se tilda de pelea de bar.
La Gaceta 26 Noviembre 2016

Día a día va quedando más patente que la agresión de Alsasua, lejos de ser una pelea de bar como aseguran desde la izquierda abertzale, ha sido un claro ejemplo de odio. Ese es el clima que se respira en la localidad navarra, o al menos eso se desprende de la declaración de la novia de uno de los agentes apaleado.

"Lo que dicen es: 'Perro, vete al monte'. Yo no puedo salir ni a comprar una barra de pan. Me da miedo, me provoca ansiedad y me cago, y estamos dentro de España y eso no debería de pasar", explicó la joven a la juez en su declaración.

Durante su relato, Pilar detalla la violencia empleada por los encapuchado contra los guardias civiles: "Que yo dije: 'Como nos quedemos aquí, nos matan'. Si Álvaro no llega a coger al teniente, allí lo matan. Daban en la cabeza, es que una patada mal dada en la cabeza...", detalla la joven.

"Han puesto una pancarta en la puerta por donde entran mis padres al bar que ponía: 'Fuera de aquí, no más detenciones'", indica. Y es que la agresión no es un hecho aislado ya que Pilar denuncia las amenazas y el terror con el que vive en Alsasua.

"Dicen: 'Mira, yo no puede manifestar públicamente en contra de la gente que va en contra vuestra porque tenemos niños en el colegio, establecimientos, tiendas, coches en la calle...'. Aquí lo que impera desde hace muchos años es la ley del silencio", sostiene por su parte uno de los agentes agredidos.

Asiste Soraya Sáenz de Santamaría
Urkullu jura su cargo sin mención a Dios y sólo en euskera
Hace cuatro años, Urkullu cambió la expresión "ante Dios humillado" del juramento tradicional por la palabra "humilde", e incluyó una referencia a "la sociedad", que antes no estaba. Este sábado ha hecho lo mismo.
La Gaceta 26 Noviembre 2016

Iñigo Urkullu ha jurado este sábado como lehendakari ante el árbol de Gernika con la misma fórmula -similar a la utilizada por los nacionalistas desde José Antonio Agirre-, y el mismo rito que hace cuatro años. Así, prestará el juramento tradicional, con las ligeras modificaciones que introdujo hace cuatro años, usado en 1936 por el primer lehendakari, José Antonio Agirre, y lo hará únicamente en euskera y sobre sendos ejemplares del Estatuto de Gernika y del Fuero Viejo de Vizcaya.

Ha jurado bajo el nuevo árbol de Gernika, plantado en 2005, y posteriormente ha tomado posesión en el interior de la Casa de Juntas.

La frase usada por Agirre, y posteriormente por Garaikoetxea, Ardanza e Ibarretxe, dice literalmente: "Jainkoaren aurrean apalik, Euzko lurganean zutunik, azaben gomutaz, Gernikako Arbolaren azpian, herri ordezkarion aitzinan, nire aginbidea ondo betetia zin dagit" (Ante Dios humillado, en pie sobre tierra vasca, en recuerdo de los antepasados, bajo el Árbol de Gernika, ante vosotros, representantes del pueblo, juro desempeñar fielmente mi cargo).

Hace cuatro años, Urkullu cambió la expresión "ante Dios humillado" por la palabra "humilde", e incluyó una referencia a "la sociedad", que antes no estaba, y hoy ha hecho lo mismo. Urkullu ha jurado sobre el ejemplar del Parlamento del Estatuto de Autonomía, con el que prometen su cargo los consejeros del Gobierno Vasco, y el Fuero Viejo de Vizcaya. El Fuero Viejo, aprobado el 21 de julio de 1452 en Gernika, es el primer texto que recoge el conjunto de instituciones del Señorío de Vizcaya, las garantías individuales de los vizcaínos y la forma de participación en la vida pública.

También era el texto sobre el que los Reyes de España juraban y se comprometían a respetar los fueros vizcaínos. Otra diferencia respecto a la tradición antigua es que no habrá Biblia ni crucifijo en la mesa del juramento, que ya no se usaron hace cuatro años.

Al acto han asistido, entre otros, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, y los presidentes de Cataluña, Carles Puigdemiont, y Canarias, Fernando Clavijo, así como las autoridades de las instituciones vascas.

 


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