AGLI Recortes de Prensa   Lunes 28 Noviembre  2016

España no crece al 3,1% sino al 1,5%
Con una deuda imposible de devolver, toda la política de Rajoy consiste en tratar de que Bruselas reduzca la obligación de recortar la ridiculez de 5.500 millones de euros
Roberto Centeno El Confidencial 28 Noviembre 2016

Me comentaba el jueves un alto cargo del nuevo Gobierno la enorme degradación sufrida por la clase política comparada con la de los años ochenta o noventa. Entonces existían personas de nivel intelectual y de preparación homologable a otros países de Europa, frente al ayuno de conocimientos y el sectarismo de los actuales que, incapaces de gestionar una mercería, pretenden nada más y nada menos que gestionar España. Y lo que es infinitamente peor, el odio y la miseria moral, como el que están sembrado en los corazones de nuestros jóvenes los guerracivilistas totalitarios de Podemos y sus asociados, algo que no existe en ningún otro país civilizado. Una degradación que se extiende también a otros ámbitos esenciales de nuestra sociedad, desde las universidades públicas al funcionariado, donde dos tercios han entrado a dedo, algo insólito en Europa y en nuestra historia.

Dentro de ello, y centrándonos en el tema económico, resulta asombroso el grado de ignorancia respecto a las cifras oficiales, que se aceptan ciegamente sin contrastar nada, lo que mantiene engañada a la mayoría de la población respecto a su futuro económico, como la ha mantenido engañada respecto al futuro de las pensiones, que sabiendo que eran insostenibles desde hace años, ni siquiera figura como preocupación de los españoles en las encuestas del CIS. O mucho más serio, que nuestra deuda pública crece cada año más que el PIB, algo de lo que hasta un niño deduciría que España no camina hacia la recuperación sino hacia la suspensión de pagos.

Crecimiento que la mayoría de 'analistas' que no analizan ni siquiera saben cómo se calcula y aceptan como dogma de fe la cifra oficial. Como explica Ángel Laborda, director de Coyuntura de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), en España la contabilidad nacional sigue un procedimiento inverso a la contabilidad de verdad; se empieza la casa por el tejado y luego se colocan los cimientos. Así, la primera cifra de crecimiento la adelanta el Banco de España sin datos para respaldarla, es decir, una cifra conforme con el discurso triunfalista del Gobierno de turno, que para eso les ha dado esos enchufes de oro al gobernador y la primera línea de mando. Poco después, “el INE corrobora, a veces a martillazos”, la cifra del BdE.

Años mas tarde, y ya con todos los datos disponibles —los tienen mucho antes, pero no los publican—, el INE revisa las cifras de crecimiento, que pueden ser los dos tercios o la mitad de la cifra oficial dada en su día. Esto, en los medios, apenas merece una gacetilla, sin explicar que tales modificaciones suponen pura y simplemente una enmienda a la totalidad de nuestra contabilidad nacional. La última revisión publicada antes de verano y referente al crecimiento (decrecimiento, en este caso) de 2012 y 2013, supuso una diferencia del doble en 2012, una caída del PIB del -2,6% frente a la cifra oficial del -1,37%; un tercio en 2013, -1,7% la cifra definitiva frente al -1,2% oficial en su día. Y esto es lo que sucede, siempre y de nuevo, a día de hoy.

El crecimiento 2016
En el año actual, la estimación de crecimiento oficial del PIB es del 3,1%, después de un incremento del 0,8% en el primer trimestre, un 0,7% en el segundo y un 0,7% en el tercero, prácticamente igual al crecimiento oficial de 2015. Y la pregunta que ni medios, ni analistas, ni nadie se hace es, ¿cómo es posible tal cosa cuando todos los indicadores de actividad y demanda se están colapsandonbsp;Estas son las cifras oficiales de aquellos indicadores cuya evolución se encuentra mas correlacionada con el PIB, según el Ministerio de Economía y tal como aparecen en un análisis que maneja la Comisión Europea:

Una evolución de la actividad económica y la demanda demuestra que el crecimiento real en 2016 está siendo menos de la mitad del crecimiento oficial, crecimiento que además se está desacelerando más aún en el tercer trimestre. La Comisión lo sabe, pero lo que diga y haga es otra cosa, porque como denuncia el presidente del Bundesbank, “han renunciado a hacer cumplir las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento”, donde el caso de España es el mas importante.

Desde 2008, jamás se han cumplido los objetivos de déficit, y para 2016 el Gobierno de Rajoy se comprometió con Bruselas a un déficit del 2,8%. A final de abril de este año, el Gobierno solicitó una ampliación al 3,6%, pero, para ayudar a Rajoy a ganar las elecciones, la Comisión no solo lo aceptó si no que lo elevó al 4,6%. En septiembre, el déficit era ya del 3,27%, con lo que incluso el objetivo superampliado no será cumplido. Y la cuestión es, ¿hasta cuándo va a seguir tolerando la Comisión una situación que lleva España a la ruina por un despilfarro público inasumible, financiado con una burbuja de deuda que no podemos devolver y que va a llevar a la eurozona a su disolución, porque somos seis veces Grecia?

La imparable burbuja de deuda
La mayor amenaza económica, y a la vez el mayor engaño a los españoles por parte de Gobierno, Banco de España y demás medios a su servicio, es el ocultar el devastador impacto que sobre las generaciones futuras tendrá el inevitable estallido de la gigantesca burbuja de deuda pública acumulada, ya imposible de devolver. Además, no deja de crecer y presentarse como si fuera la deuda total solo una parte de la misma: la deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo, concepto que la Comisión aplica a aquellos países cuyo déficit publico supera el 3% del PIB, solo recoge del orden del 70% de la deuda total.

La deuda total de las AAPP es la que figura en las 'Cuentas financieras de la economía española' del Banco de España, en su capítulo II, donde figuran tanto la deuda del Estado como la de las CCAA, los ayuntamientos y la Seguridad Social. En el cómputo se incluyen no solo las emisiones de deuda, sino también los créditos y préstamos recibidos por cada uno de ellos. Desde 2008, una de las partidas que más han crecido son los créditos que el Estado central concede a las CCAA y ayuntamientos, y que deben ser computados como deuda porque son deuda de las AAPP y al final será el Estado central quien deberá hacerse cargo de ella.

Esta deuda total, denominada pasivos en circulación, ascendía a junio de 2016 a 1,56 billones de euros, frente a los 1,1 billones de la deuda, según el PDE. Desde enero de 2012, esta deuda se ha incrementado en 602.757 millones de euros, la mayor cifra de nuestra larga historia en términos de PIB. Esta cifra está derivada del disparate de Rajoy de no pedir el rescate en 2012 a petición de Merkel, que le ofreció la financiación sin límite del BCE a cambio de devolver a las cajas alemanas hasta el ultimo euro que tan irresponsablemente prestaron a las españolas para financiar la burbuja inmobiliaria, algo que no ha sucedido en ningún otro país. En el primer semestre de este año, la deuda total se incrementó en 54.000 millones, para un crecimiento oficial de 20.039 millones, 2,7 euros de deuda por cada euro de crecimiento. Si alguien llama a esto salir de la crisis, o es un mentiroso o no sabe lo que dice.

Pero es que, además, el PIB real es un 17,5% inferior al oficial, lo que significa que deuda pública equivale ya al 172% del PIB y no al 100%, como falsamente afirman el Gobierno y sus palmeros. La pasada semana, entregamos al comisario Moscovici, al vicepresidente Dumbrosky, al presidente del Parlamento, Shultz, y al presidente del Eurogrupo, Dijsselbloem, los cálculos adicionales del PIB real que nos habían pedido (vía rentas y vía gasto), en los que se demuestra la exactitud de nuestros cálculos, y esto son matemáticas. Pero esta vez hemos hecho algo mas: solicitar del instituto económico mas prestigioso de Alemania la certificación de la validez del procedimiento y la rigurosidad de los cálculos, certificación que hará muy difícil que nuestras conclusiones sean ignoradas por razones de conveniencia política.

Y así las cosas, con una deuda imposible de devolver que será la ruina de varias generaciones de españoles durante los próximos 50 años, toda la política de Rajoy consiste en tratar de que Bruselas reduzca la obligación de recortar la ridiculez de 5.500 millones de euros, al objeto de no tomar medidas que le impidan conseguir una mayoría absoluta en mayo. Nada de recortar un euro de los 36.000 millones de despilfarro que suponen las duplicidades entre AAPP, nada de cerrar ni una sola de las 3.000 empresas públicas inútiles que despilfarran 15.000 millones año, nada de recuperar y enderezar la desastrosa gestión de la Sanidad y la Educación, cuyo costo se ha incrementado en un 60% desde que fueron transferidas a las CCAA y su calidad bajado.

Nada de despedir a 500.000 empleados públicos, como hará Fillon cuando llegue a la presidencia de Francia, y aquí sobran tres veces más. Nada de nada. Solo no recortar nada y seguir financiando con más deuda todo lo que sea menester. Esperamos que Bruselas, que ya tiene los datos encima de la mesa, no siga colaborando por más tiempo en la ruina de esta gran nación

La demagogia de las pensiones. “Destopar”, pegarse un tiro en el pie
Daniel Lacalle El Espanol 28 Noviembre 2016

“I’ve got to play some one-night stands, six for the taxman, one for the band”, John Entwistle

Uno de los aspectos más tristes del debate económico en España es que aquellos que se vanaglorian de defender “lo público” son precisamente los que lo hacen insostenibles y lo llevan a la quiebra. Pensar en partidas de gasto público desde la perspectiva del que nunca ha creado una empresa ni generado un puesto de trabajo, desde la visión cortoplacista del Sheriff de Nottingham.

En las pensiones, de las que hemos hablado en varias ocasiones aquí (lean “¿Quién pone en peligro las pensiones?”), se une la demagogia política con las soluciones mágicas que harían al sistema insostenible.

En España un pensionista medio cobra unos 970 euros al mes, más que en Finlandia (495 euros), Dinamarca (538 con un complemento que incluso así la hace inferior a la española), Irlanda (589) o Reino Unido (587 euros), incluso que Austria (953 euros), Francia (entre 700 y 800 euros), Holanda (900) o Bélgica (878). La media del conjunto de países europeos es 812 euros mensuales. No solo en media, sino en mínima, que supera también a Austria, Dinamarca, Reino Unido y Portugal. Con costes de vida, en todos los casos mencionados, muy superiores a España.

Tenemos un sistema de pensiones generoso. Las nuevas pensiones de jubilación del Régimen General han alcanzado los 1.500 euros, lo que significa el 93% del salario medio en España. España tiene la segunda mayor tasa de reemplazo de la OCDE (el porcentaje del último sueldo cobrado que se convierte en pensión). Superior al 80%, frente al 52% de media de la OCDE, el 55% de Francia o el 37% de Alemania. Así que, sepan Vds. que los que quieren “equiparar” a Europa lo que esconden es un recorte de las pensiones con el cuento social.

El sistema de pensiones en España se hace insostenible con la destrucción de empleo, y ese destrozo no se cubre con impuestos. La principal causa del déficit actual de la Seguridad Social son los 3,3 millones de empleo destruidos. Casi el 70% del deterioro neto del sistema durante los años 2009-2013, se debió exclusivamente a la reducción de ingresos por cotizaciones derivada del aumento del paro negando la crisis.

Ese deterioro, que dejó un déficit en 2011 de 7.705 millones de euros y que ya es de 17.000 millones no se cubre con impuestos. El efecto recaudatorio de las medidas que proponen los intervencionistas no llegaría ni de lejos a un 30% del déficit. Eso si nos creyéramos las estimaciones de ciencia ficción y que no tuviera un efecto negativo en inversión, empleo y crecimiento.

La reforma laboral no es la causante del déficit, es la solución. En 2011, por cada nueva pensión se perdían 3 afiliados. En lo que llevamos de 2016, por cada nueva pensión se crean 7 empleos. El sistema ya era deficitario en 2010-2011. Se han recuperado 1.660.000 de los afilados destruidos durante la crisis, la mitad del empleo perdido.

Además, los ingresos por cotizaciones efectivas han aumentado entre 2013 y 2016. Lo que ha caído en los ingresos de la Seguridad Social es la partida de “otros ingresos” (fuente IGAE vía Ángel Martínez Jorge). -La recaudación líquida total de la Seguridad Social ya crece a una tasa anual acumulada del 3,82%, superior a la tasa de afiliación y al PIB nominal.

En eso llegaron los genios de redistribuir la Nada y se les ocurre la brillante idea -que a nadie se le había ocurrido- de “destopar” las cotizaciones máximas.¿Qué significa esto? Subir impuestos.

Las aportaciones que se realizan a la Seguridad Social por cada trabajador se fijan fundamentalmente por dos conceptos. Los tipos de cotización y las bases de cotización. Los tipos son un 28,30% por contingencias comunes, de los cuales el 4,7% lo aporta el trabajador y el 23,6% a cargo de la empresa. Y las bases (que se encuentran entre una base mínima y una máxima) van evolucionando cada año, dependiendo del salario.

Si se decidiera, como piden los sindicatos o Unidos Podemos, subir los tipos de cotización, tendría un doble efecto negativo. Subir impuestos y costes de contratación, es decir, atacar el consumo y el empleo para conseguir una supuesta recaudación adicional -que ellos estiman en 7.500 millones- que ni soluciona el déficit del Sistema ni apoya el crecimiento y la reducción del paro.

Para empezar, España ya tiene uno de los impuestos al trabajo más altos de la OCDE y de las cuotas sociales más altas. Eso, identificado por Olivier Blanchard y decenas de economistas, es uno de los grandes escollos a la contratación. Estudios del International Labour Review (Alain Euzeby) o la OCDE muestran que el aumento de las cuotas sociales tiene un efecto negativo tanto en crecimiento como en recaudación. No tenemos que rompernos la cabeza con estudios. Tenemos el ejemplo en casa. España es uno de los países con unas cotizaciones sociales más altas y sufrimos una tasa de desempleo media del 17,5% desde 1980.

Subir esas cotizaciones es un coste adicional al empleador y hace que el sueldo bruto del ciudadano llegue a ser más del doble de lo que ve en la nómina. Vamos, que encarece la contratación y pone en riesgo el empleo, mientras el ciudadano ve menos dinero en su cuenta.

Subir los tipos tiene efectos sobre el coste del trabajador contratado, y puede incidir negativamente -y está demostrado- en el empleo y el consumo.

Pero lo que ya es una broma de mal gusto es proponer que se quite el tope de las bases máximas (que suban las cotizaciones, es decir, los impuestos) y encima que no aumenten las pensiones máximas. Vamos, un efecto confiscatorio de libro.

Cotiza usted más pero no tiene derecho a una mejor pensión.
Si se “destoparan” las bases máximas, tendrían que aportar algo más los sueldos superiores a 3.642 euros, pero si eso fuera así, lo justo es que también se incrementara la pensión máxima, porque en un sistema contributivo no se puede exigir contribuir a cambio de nada. Y eso es lo que proponen algunos. Contribuir a cambio de nada -lo que pervierte el concepto de sistema de reparto- y además, poner una bomba en los cimientos de la economía atacando al empleo y el crecimiento que soportan dicho sistema.

Curiosamente, todos los sistemas que han acudido a las subidas de impuestos en la Eurozona para “garantizar las pensiones” han conseguido lo contrario. Francia tiene un déficit superior a 10.000 millones de euros y lleva recortando pensiones desde que instauró la subida de cotizaciones sociales y el “impuesto solidario”. La última, el año pasado. Francia tiene una pensión mínima, media y máxima inferior a la española y una tasa de reemplazo mucho más baja. Y, por supuesto, lleva más de dos décadas en estancamiento.

Al final, los mismos que se arrogan la etiqueta de “social” y de defensores “de lo público” son los que lo hacen insostenible y lo destruyen.

Orientar el sistema español a un sistema mixto de reparto y capitalización, como tienen en Suecia y los países nórdicos y de Centroeuropa, no es “liberal”, es lógico. El impacto demográfico -vivimos más, tenemos menos hijos- no se solventa subiendo impuestos, sino aumentando el empleo, atrayendo más empresas e inversión y mejorando la productividad. A impuestazos y políticas inflacionistas solo perpetuamos el desempleo y hundimos el poder adquisitivo de las pensiones. Luego, eso sí, le echarán la culpa a cualquier enemigo exterior.

El disparate autonómico por bulerías
La Biblioteca Nacional incurre en una grave invasión de las competencias estatutarias por organizar una exposición sobre flamenco, cuya competencia cae en exclusiva sobre la Junta de Andalucía
Javier Caraballo El Confidencial 28 Noviembre 2016

Con la aplicación estricta de las leyes que se aprueban en España, el flamenco tendría que estar todo los días en los tribunales de Justicia. En el Tribunal Constitucional se crearía una sala especial, dedicada exclusivamente a resolver los conflictos competenciales del Flamenco, tanto los nacionales, entre las comunidades autónomas y el Estado, como los internacionales, por las continuas interferencias de otros países en la legislación española. Tendría que ser así pero, por fortuna, el vicio español de aprobar leyes y normas que jamás se cumplen tiene de bueno que determinados disparates legales nunca dan problemas porque, aunque estén aprobados, nadie los cumple y jamás se exigen. Eso es exactamente lo que ocurre con el flamenco, que legalmente es “competencia exclusiva” de la Junta de Andalucía pero por fortuna, desde que se aprobó la norma, nadie le presta atención.

De hecho, se trata de una polémica olvidada que sólo puede volver tangencialmente a la actualidad cuando se anuncia, como en estos días, una gran exposición en la Biblioteca Nacional, con sede en Madrid, sobre el flamenco y alguien repara en aquel artículo que se incluyó en el Estatuto de Andalucía. Con la literalidad del Estatuto de Autonomía, la Biblioteca Nacional está incurriendo en una grave invasión de las competencias estatutarias por organizar, sin permiso ni autorización de la Junta de Andalucía una exposición que lleva por nombre ‘Patrimonio Flamenco’ y que, según reza en la propia página web de la Biblioteca Nacional, “realiza un viaje de 400 años a través de libros, manuscritos, grabaciones, partituras, dibujos y pinturas, fragmentos de cine, fotografías o portadas de discos y carteles”.

Para colmo de intromisiones competenciales, en el detalle de la exposición, que se celebrará desde enero hasta mayo de 2013, los fondos que se expondrán proceden de varias fuentes y ninguna de ellas tiene que ver con la administración andaluza: “Colecciones de la Biblioteca Nacional, del Museo Picasso de Barcelona, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de La Fundación Cante de las Minas de La Unión y de diferentes colecciones particulares”.

¿Cómo es posible algo así? El Estatuto de Autonomía de Andalucía es contundente al respecto. En el artículo 68.1, dedicado a la Cultura y el Patrimonio, se dice literalmente: “Corresponde asimismo a la Comunidad Autónoma de Andalucía la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco como elemento singular del patrimonio cultural andaluz”. Parece evidente que, si nos atenemos a la literalidad de ese artículo, una exposición como la que anuncia la Biblioteca Nacional invade las competencias exclusivas de la Junta de Andalucía sobre el flamenco, pero como se decía antes, para algunas cosas, es una suerte que en España no se cumplan las leyes, ni siquiera este tipo de leyes que son las de mayor rango constitucional, las leyes orgánicas.

Para lo que sí sirve todo este disparate es para mirar atrás y contemplar las batallas estériles en las que se ha empeñado en el pasado reciente la clase política española, los años perdidos en naderías como la oleada de reformas de los estatutos autonómicos que se emprendió en España a principios del nuevo siglo y que, a la vista de lo ocurrido sólo ha servido para crispar y destartalar aún más el siempre difícil equilibrio territorial de España o para introducir en las leyes algunos absurdos irrealizables, como el mencionado del Estatuto andaluz. Fue, en concreto, durante la segunda legislatura de Aznar en la Moncloa, cuando los entonces barones territoriales del PSOE, esencialmente Manuel Chaves desde Andalucía y Pasqual Maragall desde Cataluña, encontraron en la exigencia de reformas estatutarias un elemento esencial de confrontación y desgaste del Gobierno del Partido Popular. Pusieron en marcha esa maquinaria y, cuando Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa en 2008, se abrieron de par en par las puertas del Estado Autonómico: todas las comunidades autónomas se embarcaron en proyectos parecidos.

De aquella época se conserva una afirmación de Rodríguez Zapatero que explica todo lo que ha venido después. Ante las protestas que surgían por lo disparatado de aquellas reformas, que en muchos casos eran claramente inconstitucionales o a todas luces irrealizables, el entonces presidente Zapatero afirmó: “Las palabras han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras”. Con esa inexplicable e irresponsable laxitud se aprobaban las reformas, leyes orgánicas, que cuando, como en el caso catalán, las recortó el Tribunal Constitucional provocó un problema mucho mayor del que existía originalmente. Como dijo uno de los magistrados que intervino en aquella sentencia, el cordobés Manuel Aragón: “El grave error fue la reforma estatutaria, no la sentencia. Cuando la Constitución no se cumple no vienen más que males”.

Más de una década ha pasado ya de aquella oleada de reformas estatutarias en toda España y ahí siguen, en el articulado de los Estatutos, todos aquellos excesos, como testigos mudos de lo mucho que se destruye en España por la incapacidad de la clase política y el conformismo de los pueblos. Una década que, en el caso andaluz, abarca desde Bibiana Aído, que era directora de flamenco de Andalucía, hasta Susana Díaz, que ha llegado hasta la presidencia andaluza. De la competencia exclusiva del Flamenco que el Estatuto andaluz le otorga a la Junta de Andalucía hay un concepto que, por muchas vueltas que se le dé, nunca se le encuentra explicación: Pongamos que se puede regular la conservación, la investigación, la formación, la promoción y la difusión de un arte, pero ¿qué querrá decir que el “conocimiento” del flamenco es una competencia que le pertenece “en exclusiva” a la Junta de Andalucía? Nunca lo he sabido…

La revolución fracasada
Editorial La Razon 28 Noviembre 2016

Sabemos por experiencia que la muerte de un dictador resuelve una parte importante del problema, pero no todo el problema. La desaparición, a los 90 años de edad, de Fidel Castro era una condición necesaria para que Cuba conquistase un futuro democrático y plenamente libre, pero las dictaduras se sostienen sobre una casta burocrática y estamental, incapaz de reformarse. El «hecho biológico» ha tenido lugar en el momento en el que el régimen castrista daba sus últimas bocanadas, exhausto tras el fracaso de una revolución que ha condenado a los cubanos a la pobreza y que, al final, ha tenido que buscar el acuerdo en el denostado mundo capitalista para subsistir. Castro representaba los restos de las aventuras totalitarias del siglo XX, de un comunismo que ha evidenciado su incapacidad para crear sociedades prósperas, abiertas y libres, pues los hechos han demostrado que sólo la democracia puede traer el bienestar. Tras el desmoronamiento de la Rusia soviética, Cuba quedó como una anomalía histórica que buscaba perpetuarse a toda costa pidiendo un sacrificio más a su pueblo en aras de un comunismo que lo redimiría de la penuria.

Esperar que la Historia juzgue a Castro es concederle una prerrogativa especial: las dictaduras son siempre un retroceso. Él formará parte por derecho propio de la lista de tiranos que han marcado el siglo pasado, su nombre será sin duda recordado en las heroicas crónicas del comunismo y en los anales de Cuba, un país al que ha marcado y que se merece un futuro mejor; pero no estará entre los líderes que han luchado por un mundo libre y mejor. Castro ha sido un liberticida que consideró que la libertad se podía sacrificar en nombre de una sociedad «justa», pero el tiempo ha pasado y los dramas épicos construidos en nombre del marxismo-leninismo, del fascismo o de la más quimérica de las ideologías son solo dramas humanos. Ninguna causa política merece el sufrimiento y la muerte de un sólo inocente. Castro administró hasta sus últimos días en el poder absoluto la represión de sus opositores con el barroquismo de los caudillos latinoamericanos al grito de «¡patria o muerte!» y gracias también a esa complicidad que tan generosamente encontró en una izquierda acomodada y biempensante. En los orígenes de la Revolución está la semilla de un régimen totalitario que pronto renunció a los principios democráticos y a la restauración de la Constitución de 1940, que abolió el dictador Fulgencio Batista –muy inspirada, por cierto, en la española de 1931– y optó por el partido único, siguiendo el modelo comunista más ortodoxo. Como tantas veces han recordado los viejos y generosos revolucionarios cubanos –y luego defenestrados–, Castró liquidó aquellos principios y se puso al servicio de la URSS como un peón más dentro de la Guerra Fría. Para entonces, la Revolución cubana no tenía más objetivo que mantener el hiperliderazgo de Castro, basado en la idea de que el comunismo obligaba al hundimiento económico de Cuba, un país totalmente dependiente de los soviéticos y convertido en un «parque temático» para el ocio revolucionario internacional. De los 47 años que estuvo al mando de Cuba, desde el 1 de enero de 1959 hasta el 31 de julio de 2006, cuando cedió el poder a su hermano Raúl, no ha habido ni un solo cambio en su posición política: ni el bloqueo ni las severas restricciones en los productos de alimentación básicos ni la humillante ola de ciudadanos que se vieron obligados a abandonar la isla en balsas en busca de un futuro mejor le obligaron a rectificar.

La muerte de Fidel Castro despeja definitivamente el futuro, que no puede ser otro que la restitución plena de las libertades democráticas. La agenda del cambio político está marcada por la normalización de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Cuba, según el acuerdo en el que se empeñó Barack Obama. La Unión Europea debe tener un papel activo y cerrar el tratado de cooperación con la isla que tiene en cartera, algo por lo que España, dado nuestro vínculo histórico, debe velar. Es la hora de la oposición democrática cubana, de forjar su unidad y saber estar a la altura de las circunstancias y encontrar su lugar con el objetivo de fraguar una verdadera reconciliación entre los cubanos. Sabemos también por experiencia que la transición hacia la democracia sólo puede asegurar su éxito si el objetivo final son las libertades públicas.

Cuba libre
Pedro de Tena Libertad Digital 28 Noviembre 2016

Hace once años organizamos en Sevilla una exposición homenaje a los desaparecidos y fusilados por el régimen castrista. Poco antes Manuel Chaves, presidente de todos los andaluces, había reconocido sentir "fascinación" por la personalidad del dictador Castro. Era un síntoma más de la obsesión "castrista" que padece algún PSOE, según el bueno de Orlando Fondevila, expreso y poeta cubano ya muerto –de muerte natural, precisemos, porque es necesario en casos de disidencia–.

Se trataba de poner cara y expresión a las más de 10.000 víctimas mortales del castrismo en la Isla. Se habían recuperado las fotos de la mayoría de ellas. Allí resucitaron sobre pancartas, colgando como acusaciones inmortales del inmenso patíbulo que el comunismo dictatorial erigió en Cuba sobre las ilusiones de 1959. De esa memoria histórica el PSOE –de Podemos e IU ni hablamos– nunca quiso saber nada. Contamos con la presencia de Rigoberto Carceller, su esposa y Orlando. Intentamos que estuviera presente Zoe Valdés, pero no fue posible. Sí se contó con el apoyo del PP andaluz, el de entonces.

La izquierda española, socialista y, sobre todo, comunista, ha propagado una imagen benéfica de la Revolución Cubana y de sus líderes, presuntos libertadores de su pueblo y prueba de cómo una patria "digna" se enfrentaba a un imperio vecino y hostil. Vamos, que la isla caribeña era poco menos que un paraíso.

Los que nos enfrentamos con el franquismo nos creíamos casi todo cuando provenía de sus enemigos, y así ocurrió con la patraña de Cuba. Luego fuimos conociendo algo más y aún resuenan en nuestros oídos aquellas palabras del Che Guevara en la Asamblea General de la ONU, sí, de la ONU:

Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando.

Esto, al menos, no tiene discusión. Lo que añadía el argentino, distinguiendo entre fusilamiento y asesinatos, algo que, afirmaba, ellos no cometían, es el cruel sarcasmo de alguien indiferente hacia el valor de la vida y su libertad.

Ha muerto Fidel Castro, pero no su dictadura, que ha impedido los proyectos personales de vida en libertad a los millones de cubanos que han sobrevivido a los paredones. Cayó el Muro de Berlín y cayeron otros muros, pero Cuba tarda. En aquel encuentro de Sevilla algunos nos hicimos la promesa de viajar a La Habana si algún día la libertad estallaba en Cuba. Otros se comprometieron a pagar un almuerzo. Ojo, no lo olvido. La promesa sigue pendiente, a la espera de que la inspiración democrática del José Martí del equilibrio, no su caricatura castrista, sustituya a la tiranía de los ángeles exterminadores.

Lo escribió Orlando: La República –decía Martí– no será el predominio injusto de una clase de cubanos sobre las demás, sino el equilibrio abierto y sincero de todas las fuerzas reales del país, y del pensamiento y deseo libres de los cubanos todos (…) No queremos redimirnos de una tiranía para entrar en otra (…) Equilibrio, concordia, tolerancia, diálogo, amor. Sin esto no hay república ni independencia deseables. Su ideal es el equilibrio para poner en el centro al hombre.

Dios, y los cubanos, le oigan, para que puedan salir de los escombros/ volando las mariposas.

Fidel en el pudridero
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 28 Noviembre 2016

Fidel Castro ya estaba en el pudridero de la Historia desde hace mucho tiempo. Desde que, pocos días después de haber instalado en la presidencia de Cuba, tras el triunfo de la revolución, a Manuel Urrutia Lleó, un político liberal que había sido su abogado defensor durante el juicio por el asalto al cuartel Moncada, lo destituyó y lo envió al exilio. Fue un fugaz simulacro de tránsito a la democracia que duró un suspiro.

Vínculos con el narcotráfico
Fidel Castro empuñó acto seguido el timón de la autocracia comunista acompañado por su hermano Raúl, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos. Cienfuegos fue el primero que desapareció en un sospechoso accidente. El caudillo supremo inauguró el periodo macabro del paredón, envió a presidio a los comandantes de la guerrilla que no se sometieron a sus caprichos, estimuló los delirios psicopáticos de su competidor el Che para que fuera a morir en la selva, persiguió sin tregua a los intelectuales con criterio propio, a los homosexuales y a los viejos comunistas como Aníbal Escalante que le conocían las mañas.

Al general Arnaldo Ochoa, héroe de la revolución, y al coronel De la Guardia los hizo fusilar porque conocían mucho más que sus mañas: sus vínculos con el narcotráfico.

Cúmulo de infamias
El cúmulo de infamias –entre las que no fueron las menores el someter a los cubanos a un estricto régimen de privaciones y el colocar el mundo al filo de la guerra nuclear para complacer a los colonizadores soviéticos– no disuadió a una pléyade de intelectuales latinoamericanos –y europeos y estadounidenses– de rendir humillante pleitesía a quien las perpetraba. A la cabeza de ellos se colocó Gabriel García Márquez, huésped privilegiado del dictador.

No menos serviles fueron dos uruguayos: el ideólogo de los tupamaros Eduardo Galeano y el poeta proselitista Mario Benedetti, aunque este último no soportó vivir mucho tiempo en la isla, donde el régimen le había reservado un puesto de amanuense. El poeta argentino multipremiado Juan Gelman no se conformó con cantar las excelencias de la dictadura castrista y se convirtió en oficial de la guerrilla montonera, financiada, entrenada y armada por especialistas cubanos. Gelman salvó el pellejo aunque sus camaradas lo condenaron a muerte por indisciplina, pero fueron miles los jóvenes que dieron la vida engañados por los falsarios y deslumbrados por el mito que hoy descansa donde merece estar: en el pudridero.

Atmósfera truculenta
Y para rematar, el diario argentino Página 12, receptáculo de la nostalgia montonera, publica un panegírico del sátrapa firmado por la enjuiciada cleptócrata Cristina Fernández de Kirchner. En él evoca sus encuentros y los de su difunto esposo con el finado, y esa suma de conversaciones sigilosas le llega al lector, una vez más, envuelta en la atmósfera truculenta del pudridero.

El invierno sangriento de 1936 del Frente Popular
En los primeros meses de la Guerra Civil española, aprovechando el desorden y el caos que se adueñaron de Madrid, se procedió a matar cientos de militares, civiles y muchachos. Varios documentan apuntan a quiénes fueron los responsables de aquellas célebres «sacas».
Luis Togores. La Razon 28 Noviembre 2016

El 18 de octubre de 1936, el presidente de la II República española, Manuel Azaña, abandonaba Ma-drid ante las noticias de que el Ejército de África avanzaba sobre la ciudad. El 3 de noviembre, legionarios y regulares estaban en la Cuesta de Las Perdices junto a las vallas de la Casa de Campo. El 6 de noviembre, Largo Caballero y sus ministros huían convencidos de que la ciudad caería en pocas horas. En Madrid, las milicias anarquistas desfilaban gritando «¡Viva Madrid sin Gobierno!», mientras los comunistas se preparaban para tomar el poder. El general Miaja quedó encargado de la defensa de la capital. Nacía la Junta de Defensa que, contra todo pronóstico, logrará defender la ciudad hasta casi el último día de la guerra, en la primavera de 1939. El Madrid del años 1936 era una ciudad en la que primero el gobierno había perdido el control. Las milicias del Frente Popular imponían su propia ley por medio de la violencia indiscriminada. Proliferaban las «checas», cárceles privadas en las que se cometían todo tipo de tropelías y que convivían con las grandes prisiones en un ambiente de alegalidad.

Primeros «paseos»
Cuando el Ejército de África aún no amenazaba Madrid, ya se cometieron numerosos asesinatos de los madrileños que no se mostraban partidarios del Frente Popular. Tras el asesinato de los defensores del Cuartel de la Montaña comienzan las primeras sacas y paseos que se llevarán por delante la vida del diputado Melquiades Álvarez, el héroe de la aviación y falangista Ruiz de Alda y el hijo del dictador y hermano del fundador de FE de las JONS Fernando Primo de Rivera. Criminales por delitos comunes como García Atadell fundarán checas y pequeñas milicias que se dedicaran a robar y asesinar a cualquiera que pudiera proporcionales un buen botín o tenga aspecto de fascista. La llegada a los arrabales de Madrid de los militares sublevados, llevó a que el responsable como Consejero de Orden Publico de la Junta Defensa, el antiguo socialista y recién afiliado al partido comunista Santiago Carrillo y su más directo colaborador, el director general de Seguridad Segundo Serrano Poncela y el taciturno y cruel, también comunista, José Cazorla planificasen la eliminación de una enorme masa de presos políticos detenidos desde antes del 18 de julio. Coordinándose con las milicias anarquistas de Madrid llevaron adelante el asesinato, primero en las tapias del cementerio de Aravaca, luego en Torrejón de Ardoz y, finalmente, en Paracuellos del Jarama, de varios miles de españoles.

En una entrevista de 1986, citada por Paul Preston, el agente soviético en el Madrid de 1936 Grigulevich cuenta cómo estuvo al mando de una brigada a las órdenes de Carrillo. Más de 20.000 madrileños fueron asesinados en estos meses. En Paracuellos se produjo el fusilamiento de más de 4.500 hombres, de los que un 25% eran militares, entre el 50 y 60% civiles y el resto frailes y curas. Entre esos asesinatos más de 300 eran adolescentes. Entre estos muertos existen 105 beatos pendientes de su canonización por no renunciar a su fe católica. Los asesinatos fueron una operación en la que el general Miaja dejó hacer, dado que si quería defender Madrid no podía enfrentarse a comunistas y anarquistas. El historiador Jorge Martínez Reverte ha encontrado las actas de una reunión entre el Partido Comunista y los responsables de las milicias anarquistas en la que se acuerda el modo de realizar las «sacas» y el traslado hasta Paracuellos de presos. Las actas van firmadas por Ricardo Amor Nuño, uno de los anarquistas más importantes de Madrid. En ellas se cuenta cómo se acordó que los comunistas sacasen a los presos de las grandes cárceles y que los anarquistas facilitarían el viaje.

Todo esto ocurría ante los ojos de los madrileños, que veían cruzar los convoyes por la calle de Alcalá. El cónsul noruego Félix Schlayer fue testigo. Amigo del ex ministro de Alfonso XIII Ricardo de la Cierva, se fue a interesar por su situación, ya que había sido detenido. Habló con Miaja y poco después con Santiago Carrillo, garantizándole ambos que De la Cierva estaba bien. Mientras mantenía una charla con Carrillo, De la Cierva estaba siendo enterrado en una fosa común en Paracuellos. Había sido asesinado unas horas antes, ya que su nombre se encontraba en una de las listas en las que constaban los presos que iban a ser asesinados. El anarquista Melchor Rodríguez, responsable de prisiones durante unos días, puso freno a sus compañeros de la CNT-FAI e impidió que Carrillo y Serrano Poncela continuasen con su plan. Pero en el Madrid de 1936 imperaba la ley del más fuerte, y las sacas a Paracuellos volvieron a reanudarse. Rodríguez salvo muchas vidas. Al acabar la guerra salió de la cárcel y a su entierro en 1972 asistieron generales y políticos falangistas como Muñoz Grandes. Su muerte parecía indicar que las heridas de la guerra se comenzaban a cerrar, pero no era cierto.

La lógica del exterminio
Desde la Revolución Rusa, Lenin y sus colaboradores formularon la necesidad de eliminar a los enemigos de la revolución. Sobre esta premisa los comunistas, desde 1917 y hasta muy avanzado el siglo XX, procedieron de forma fría a la eliminación de sus enemigos. En 1939, en Katyn asesinaron a más de 22.000 polacos. En la URSS, Stalin asesinó a 20 millones de rusos mientras que Mao eliminó a 65 millones de sus compatriotas. El Che Guevara tiene sobre su conciencia el asesinato directo de más de 2.000 personas. En menos de cien años, los comunistas han masacrado en nombre de la libertad a 100 millones de seres humanos.

* Historiador. Universidad CEU San Pablo

80 años de paracuellos
Más de 4.000 personas fueron asesinadas en Paracuellos del Jarama por designio del Partido Comunista, que quería limpiar la retaguardia de Madrid de enemigos de la revolución. De las cárceles fueron sacados los presos y llevados a la muerte en expediciones perfectamente organizadas. Entre ellos, Pedro Muñoz Seca, abuelo de Alfonso Ussía, dramaturgo ilustre, español cabal, que está camino de la beatificación.
Alfredo Semprún. La Razon 28 Noviembre 2016

«Nos matan, nos matan». Pedro Muñoz Seca acaba de tener una breve entrevista con el director de la Cárcel de San Antón, el antiguo caserón del colegio de los Escolapios, reconvertido en prisión, que le confirma lo que ya todos sospechan. Que las órdenes de traslado a Chinchilla o a San Miguel de los Reyes son la contraseña que cubre la palabra «paredón». Es el 27 de noviembre de 1936, su juicio, farsa en realidad, había tenido lugar el día anterior. «Me lo podéis quitar todo, menos el miedo que os tengo», se le escucha decir al comediógrafo en la sala donde se celebra la vista. Pero, al final, al oír la sentencia, rectifica «No. Hasta el miedo habéis conseguido quitarme...».

Muñoz Seca afronta la muerte, que intuye próxima, como lo que es: un católico sin estridencias, padre de nueve hijos y marido enamorado. Su delito, ser monárquico, de derechas y ese inigualable sentido del humor que levanta ampollas en los soberbios marxistas, constructores del «hombre nuevo», ése que Muñoz Seca sabe, y lo cuenta, siempre será el mismo. No quiere, por supuesto, morir. Pero se resigna y se prepara. Esos días, con la maquinaria de asesinar puesta a toda marcha por la Junta de Defensa de Madrid, menudean las confesiones en las galerías, en el patio donde una vez gritaron y rieron los escolares y en las propias aulas, reconvertidas en celdas. Sacerdotes, desde luego, no faltan. Allí, con Muñoz Seca, están presos, entre otros religiosos, los hermanos de San Juan de Dios y los 55 frailes agustinos de El Escorial, los que fueron profesores de Manuel Azaña y por quienes el presidente de la República no ha movido un dedo.

Alfonso Ussía, su nieto, que ha investigado a fondo la vida y, sobre todo, la muerte de su abuelo, supo de su serenidad y hombría de bien por quienes compartieron con él la prisión.
– La leyenda tan extendida –nos dice– de que murió haciendo chistes es completamente falsa. Sufrió mucho en la cárcel, pero mantuvo la dignidad y la bonhomía de su carácter. Siempre trató de levantar el ánimo de sus compañeros y, eso sí, tuvo que sufrir bromas rastreras de sus carceleros.Y es que detrás de esa leyenda –creemos nosotros– del humorista que ejerce como tal hasta en el borde de la fosa hay una especie de descargo moral, como de quitarle importancia al hecho de que se había asesinado a un hombre y, además, inocente. Pero no. Si prospera la causa de su beatificación, Muñoz Seca será un buen abogado del bien morir, de la conciencia plenamente asumida y de la fe en la Resurrección. «Cuando recibas esta carta –escribe apresurado a su esposa– estaré fuera de Madrid. Voy resignado y contento. Dios sobre todo».

Su último texto nos dice que el reo tiene la certeza de su suerte, pero que, aun así, brinda al amor de su vida, a su «ángel bueno», una brizna de esperanza: «Y si Dios tiene dispuesto que no volvamos a vernos, mi último pensamiento será siempre para ti». Y la posdata: «Como comprenderás, voy muy bien preparado y limpio de culpas».

Había que prepararse. Si la matanza había querido ser discreta, los rumores sobre los falsos traslados de presos, sobre lo que de verdad significaban las órdenes de «libertad» que venían en las fichas amarillas, hacía tiempo que los habían confirmado la jactancia cruel de los milicianos comunistas, el maltrato sobre los que salían, maniatados, camino de los autobuses, y la ausencia vergonzante, en esas horas, de los pocos funcionarios de prisiones que permanecían en sus puestos.

Sí, prepararse... «Había una larga galería, y en una parte de ella estaba la mitad de la expedición, en tres filas, con las manos atadas atrás con un cordel. Entre otros, estaban el padre superior Fray Guillermo Llop, y otros hermanos jóvenes; me llamó con gran tranquilidad al pasar delante de ellos y me dijo: “Vea cémo estamos. Nos van a fusilar a todos y además tienen el propósito de sacar a todos los presos. Dígaselo al padre provincial para que los hermanos que quedan se preparen bien». El testigo es Antonio González, uno de los frailes de San Juan de Dios, que también ve, al otro lado de la galería, al resto de la expedición. Allí está, maniatado, Muñoz Seca. Otro testigo, Buenaventura González de Lara, relatará a los jueces de la Causa General cómo uno de los milicianos, se ensaña con el dramaturgo y le tira de los legendarios bigotes. Don Pedro aguanta, impertérrito, la humillación cobarde.

El control anarquista
Horas antes, la tarde del 27 de noviembre, ha partido otro convoy. En él viajan los hermanos Rafael y Cayetano Luca de Tena, y Julián Cortés Cavanillas, que han compartido celda con Muñoz Seca. Tendrán suerte. La salida se ha demorado y la noche se echa encima. Según una versión, la de Cayetano, el chófer se pierde camino de Paracuellos y, tras muchas vueltas, da con un control anarquista, de esos que, según Santiago Carrillo, pululaban por la retaguardia y estaban sedientos de sangre. Pero no parece.

«Traemos una cuadrilla de fascistas para fusilar», se escucha decir al miliciano jefe del autobús.
«Nosotros no sabemos nada», contestan desde el control.

«La contraseña es el “Papa es un cabrón”», insisten desde el autobús.
«Que el Papa es un cabrón estamos de acuerdo, pero nosotros de contraseña no sabemos nada. Acercaos a la cárcel de Alcalá y preguntad».

Los presos llegaron a la prisión de la ciudad complutense y se salvaron. Pero Muñoz Seca estaba en otra fila, formando parte de otra «saca», la que iba a partir en la mañana del 28. En el mismo convoy, iban 10 agustinos y 17 hermanos de San Juan de Dios, y un hombre, ya mayor, vestido de luto y acompañado de sus dos hijos, muy jóvenes. Muñoz Seca se sentó al lado del padre Llop. Hay que imaginarse la escena. Los autobuses del Ayuntamiento de Madrid, unos, de dos pisos; otros, de uno, van llegando a la vieja carretera de Belvís, al pie de Paracuellos del Jarama. Ya es de día. Detrás de una arboleda de pinos, cerca del arroyo seco de San José, aún se está enterrando a los fusilados de la madrugada anterior. Algunos cadáveres están casi desnudos, despojados de sus ropas de valor y de los zapatos. En unas mantas, se acumulan relojes, anillos, pulseras, plumas... Muchos hombres gritan órdenes. Las puertas de los autobuses se abren y en grupos de veinte o veinticinco se hace bajar a los presos. Muñoz Seca no tiene mucha suerte. Saldrá en el penúltimo grupo, testigo directo de la muerte de quienes le han precedido.

«Ahí fumó su último cigarrillo. Fueron apenas unas caladas», nos relata Ussía. «Mi abuelo había sufrido de úlcera de estómago, que empeoró en 1918 y le obligó a guardar reposo. Aprovechó para escribir, con tranquilidad, “La Venganza de Don Mendo”, que es su obra más conocida y de las más representadas en la historia de España. Y dejó de fumar. Pero, en la espera, un miliciano, con algo de humanidad, le ofreció un cigarrillo y mi abuelo lo aceptó. Un par de caladas. Dijo: “Qué bueno está”, y “vamos ya”.

Testigo de su muerte
Esa mañana, en la zanja del arroyo de San José, trabaja Gregorio Muñoz Juan, uno de los vecinos de Paracuellos a los que el comité de milicias local ha reclutado forzosamente para enterrar a las víctimas. Desde el 7 de noviembre, cuando empezó a cavar la primera fosa, hasta el 4 de diciembre, cuando dejaron lista la última, la número seis, Gregorio ha sido testigo del horror de las matanzas. Su declaración ante la causa general, sencilla en su sordidez, nos interesa porque se dice testigo directo de la muerte de Muñoz Seca, al que reconoció junto al autobús, algo nada extraño en un hombre tan popular, personaje habitual en periódicos y revistas. De hecho, la Prensa de Barcelona, al dar nota breve de su detención en la plaza de Cataluña, señaló que Pedro Muñoz Seca había sido reconocido por dos policías, cuando estaba en compañía de su mujer. Era el 30 de julio de 1936. Alfonso Ussía guarda el recorte de «La Libertad», con la noticia de la detención, que nos lee: «Pedro Muñoz Seca, detenido en la plaza de Cataluña, cuando paseaba en mangas de camisa, seguramente a causa del calor. El ex jefe de Administración de Hacienda ha sido trasladado a la Comisaría de Orden Público».

Le comento a Ussía mis dudas sobre si en la referencia a las mangas de camisa sólo hay una intención malévola, la de denigrar a un hombre que siempre cuidaba su atuendo, o una acusación nada velada a que hubiera participado en la rebelión, y se hubiera desprendido de cualquier prenda que pudiera comprometerle. Ussía se inclina por la maldad primera y creemos que tiene razón. Por aquellas fechas, 30 de julio, la persecución de los militares, falangistas y requetés sublevados estaba prácticamente acabada. Los «paseos», sin embargo, estaban en sus peores momentos. «La Vanguardia» daba cuenta ese día de que en el cementerio nuevo y en el Depósito Judicial habían ingresado más de 400 cadáveres, la mitad de ellos sin identificar. El matrimonio Muñoz Seca estaba en Barcelona desde el 15 de julio, hospedados en una pensión de la calle de Lauria, que regentaba la madre de la actriz Lina Santamaría, para preparar el estreno de su obra «La Tonta del Rizo». Se dijo en esa época que otro actor había denunciado al dramaturgo y conducido a la Policía hasta la pensión. Pero los periódicos señalaron la plaza de Cataluña, uno de los lugares donde habían sido más duros los combates, como lugar de la detención, lo que no quiere decir que sea verdad. Por cierto, Muñoz Seca, al que no siempre la literatura le dio para criar a su numerosa familia, era, en efecto, funcionario de Hacienda. Apelando a esa condición, consiguió que, una vez detenido, lo trasladaran a Madrid, donde creía que podría defenderse mejor. Su presencia en Paracuellos nos dice que se equivocó.

Gregorio ha reconocido al escritor, aguardando su turno, sereno. Las tandas de fusilados se suceden. El padre de luto y sus dos hijos consiguen mantener unas palabras a solas, apenas dos minutos. Cogidos por los hombros, de frente al pelotón, el padre grita «Fuego» y caen los tres. Gregorio sigue a Muñoz Seca sin perderle de vista. Declara: «Le vio caminar con ademán tranquilo los veinte metros que le separaban desde el autobús al punto donde fue muerto, y al pasar junto a los cadáveres de los recién asesinados, decía: “Ahí va el último actor de la escena; hasta al morir, con la sonrisa en los labios. Este es el último epílogo de mi vida”». Y luego, ahogados por las descargas, los gritos de «Viva Cristo Rey».
A los que con el dolor todavía vivo hicieron la Transición

La familia Escribano perdió a todos sus varones el 5 de noviembre de 1936. Padre, cuatro hijos y un yerno. Tenían una empresa de autocares y ayudaron a huir de Madrid a un grupo de monjas, entre las que se encontraba la madre Maravillas. Su hija, que aún vive y a la que conozco desde que yo era niño, nunca nos transmitió el menor sentimiento de odio o revancha. Tan solo, cuando Santiago Carrillo volvió a España, se le ensombrecía la mirada si se le tropezaba en la tele. Natividad, a quien Dios conserve muchos años su elegancia, alegría y lucidez, es uno de esos españoles a quienes se refirió el Rey en su discurso de apertura de las Cortes: «Aquellos que con el dolor y la memoria todavía vivos en su alma» hicieron posible la Transición. De los dos bandos.

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La izquierda llora a su tirano
EDITORIAL Libertad Digital 28 Noviembre 2016

El espectáculo que está dando la izquierda a raíz del fallecimiento de su Gran Dictador, Fidel Castro Ruz, es tan vomitivo como terriblemente elocuente: baste decir que la portada que perpetró este domingo el diario de referencia de la organización terrorista ETA, Gara, pareció reflejar no sólo los sentimientos de personajes como el condenado criminal Arnaldo Otegi y sus palmeros Pablo Iglesias y Alberto Garzón, también los del socialista Guillermo Fernández Vara, que aprovechó la ocasión para ensalzar, ya no al tirano que sojuzgó Cuba durante más de medio siglo, sino al ominoso asesino Ernesto Guevara: "Tuve la suerte de conocer a Fidel (sic). Hoy acabó el siglo XX. DEP. El que nunca morirá se llama Ernesto. Le llamaban Che y era médico", evacuó con la mayor desvergüenza el presidente de Extremadura en su cuenta de Twitter.

No se está quedando atrás en vileza la izquierda mediática, cuya cobertura de la muerte de uno de los peores enemigos que haya tenido la Prensa en la edad contemporánea merece ser objeto de estudio tanto en las facultades de Ciencias de la Información como, por insidiosamente obscena, en las zahúrdas de la industria pornográfica. Mención especial merecen en este infame punto los medios de comunicación públicos, con TVE a la cabeza: cuando, como está siendo el caso, se dedican a blanquear a dictadores despiadados y a sus regímenes atroces, su muy onerosa existencia no es que se torne difícil de justificar: es que resulta una afrenta.

En la segunda década del siglo XXI, la izquierda piafante llora desconsolada por la desaparición de un sujeto que durante su por desgracia muy larga vida dio sobradas muestras de ser un redomado machista, racista, homófobo, explotador, imperialista, militarista, nacionalista; un enemigo jurado de la libertad y de la igualdad no miserable, para qué hablar de la fraternidad. La izquierda piafante es, por emplear la descalificación del llorado Horacio Vázquez-Rial, una izquierda profundamente reaccionaria: como al sátrapa execrable al que anda estos días lamiéndole las manos empapadas en sangre, la Historia no la absolverá.

Otegi y Bildu, socios de Barkos, creen que detener a un criminal es un acto de guerra
Pascual Tamburri latribunadelpaisvasco.com 28 Noviembre 2016

Guerra, guerra. Si la policía detiene a un delincuente es porque “quiere guerra”. Si es el jefe de una banda de asesinos, la culpa es de la policía que no quiere “paz”. Si el precio de la paz es aplaudir el crimen, no la queremos.

La policía francesa detuvo el día 4, con información y apoyo de la Guardia Civil, al actual líder de la banda abertzale ETA, Mikel Irastorza. Irastorza sustituyó en 2015 al frente de la organización criminal a David Pla e Iratxe Sorzabal, que fueron detenidos. Irastorza estaba escondido en Francia, como supuestamente los etarras que quedan ahora mismo armados, y junto a él se detuvo a la pareja que lo alojaba. Pero ETA existe, y el terrorismo existe, como vemos en Alsasua mal que le pese al Gobierno de Bildu, Geroa Bai y Podemos.

La organización terrorista de ultraizquierda ha quedado una vez más decapitada. Además, hace poco se capturó un zulo con 145 armas de la banda. Si los sucesivos Gobiernos españoles se hubiesen empleado a fondo contra ellos en los últimos años, la banda habría reconocido aún más claramente la realidad: han sido derrotados policialmente, y no hay tregua que valga. Sus únicas bazas existen porque se les tolera capitalizar el miedo y controlar una parte de la sociedad vasca y navarra. Y a esa lógica -lógica de terror y coacción- responde el ambiente creado en Alsasua, que tanto gusta a Uxue Barkos.

ETA tiene ahora mismo mucha más capacidad propagandística (gracias a los que no se han atrevido a disolver sus brazos políticos, mediáticos, culturales y sindicales) que medios para matar. Esto no es una “guerra”, y no lo es porque uno de los bandos no deja de ser un conjunto de asesinos además ya derrotado frente a dos Estados, con sus leyes, sus tribunales y sus fuerzas policiales.

Mikel Irastorza no es por tanto un “prisionero de guerra”, sino un criminal común que no debe obtener ningún beneficio por los objetivos políticos de sus delitos y los de su banda. Juan Ignacio Zoido se ha estrenado con una buena noticia en el Ministerio del Interior, y en cambio el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, condenado por pertenencia a la banda terrorista, ha opinado que cuestiones como la detención de Mikel Irastorza, demuestran que en España "hay un Gobierno al que no le interesa la paz". Será eso: que la paz sólo puede ser dándoles a ellos lo que intentaron conseguir matando. ¿O se refieren al Gobierno alsasuarra de Navarra?

El líder batasuno dice que "hay un gobierno que sigue en la lógica de guerra, al que no le interesa la paz y que trata permanentemente de obstaculizar los avances que se puedan producir en pacificación y convivencia en Euskadi". Como si la paz tuviese que venir o pudiese venir premiando a los terroristas, suavizando sus castigos o no digamos concediéndoles en todo o en parte sus objetivos.

¿Lógica de guerra? Ojalá la hubiese habido, porque el Estado habría usado toda su potencia para liquidar a la banda y a sus apoyos y se habría conseguido mucho antes. Pero no ha habido guerra, pues unos fueron simples criminales y bandidos y los otros compitieron con las manos atadas y sin poder utilizar todos los medios. Aun así, ETA fue derrotada sin “lógica de guerra”, y sólo en las partes de la sociedad bajo dominio abertzale se vive una “lógica de guerra” que genera aún más dolor.

Bildu y Otegi quieren sacar el máximo provecho de su derrota policial y del amplio espacio de poder social que se les deja tener -sólo porque el Estado español no ha llevado hasta sus últimas consecuencias el Estado de Derecho. Policialmente ETA está de rodillas, y lo que va a tener muy dudosa gracia es que sus acólitos “civiles” logren en alguna medida sus objetivos sólo porque no ha habido valor para reducirlos a la nada absoluta. Por supuesto, los abertzales estarían aún más acorralados si los partidos “constitucionalistas” no tuviesen complejos. En pura lógica, al no haber habido ninguna “guerra”, no debería haber ningún “tratado de paz”, sino simplemente una aplicación implacable de las leyes. Cualquier concesión que se salga de eso corre el riesgo de defraudar a los que han puesto el trabajo, la sangre y el dolor para vencer, sin por ello conseguir nada de los criminales, enemigos de la unidad nacional. De la única nación que hay aquí, por ahora. ¿Van ustedes a dar la razón a Otegi o a sus víctimas? El Gobierno indigno de Navarra ya lo hace, manifestándose con y por criminales en Alsasua.

El 'procés' digital: ratas imbéciles
Pablo Planas Libertad Digital 28 Noviembre 201

Para variar, por aburrimiento de insultar siempre a España y a los españoles y con inquina, articulistas habituales del procés han dado en cantarse las cuarenta en bastos por twitter, blog y aire. El enfrentamiento es mayúsculo, dada la agudeza de los clanes en liza y el asco que se tienen a pesar de compartir tribunas, tertulias y mamandurrias en los medios afectos a la causa separata.

Demiurgos todos del proceso soberanista, Agustí Colomines (director de la escuela de administración pública de Cataluña, otra estructura de Estado), más los columnistas Enric Vila, Francesc Marc Álvaro y Salvador Sostres, están en guerra. Barcelona es muy pequeña y el riesgo de colisión, elevado. Esto puede acabar en un par de guantazos en algún garito gourmet por encima de la Diagonal o en algún tugurio coctelería del Borne.

Todo empezó el pasado 21 de noviembre con un tuit de Enric Vila en el que afirmaba: "Observad cómo el presidente Mas, gran héroe del 9-N, mártir den pan untado en aceite, sigue el discurso de El Periódico y La Vanguardia". Agustí Colomines replicó en la misma red social: "Y cómo tú defiendes fascistas simplemente por imbecilidad". La bronca siguió. Vila dijo defender la "inteligencia". Colomines insistió: "Tú y todos los que estabais bajo el ala de Prenafeta sois unos corruptos, al menos morales". La cita a Prenafeta dio pie a que Sostres afilara su pluma bloguera y dedicara un sentido artículo, titulado "Mi amigo Prenafeta", en el que tachaba a Colomines de "sórdido alambre de remover las heces" y "rata de todas las causas".

Entre medias, Vila acusaba a Colomines de vivir del cuento de Convergencia y de la Generalidad. El aludido, a quien se atribuye la autoría del eufemismo derecho a decidir, volvía a la carga con otro tuit acompañado de las fotos de Vila, Jordi Graupera y Bernat Dedéu: "Mientras los hiperventilados quintacolumnistas critican el 9-N con entusiasmo unionista, el Estado continúa persiguiendo a los organizadores". Graupera respondió: "Sad!" ("¡patético!"). Dedéu no entró al trapo en Twitter, pero escribía en su blog un comentario en el que arremetía contra Francesc Homs en los siguientes términos:

Quico Homs, como parte de la antigua Convergencia, pretende ser héroe sin pagar el precio, intenta fabricar un martirologio de escudella donde no haya que pagar por las acciones que se hacen.

Ante tamaña afrenta contra Homs, a quien Sostres tachó en su día de "jabalí", Francesc Marc Álvaro se unía al combate de pressing catch y se refería implícitamente al grupo de "quintacolumnistas" en otro trino:

Leyendo ciertos comentarios de supuestos indepes del tea party contra Francesc Homs pienso en un concepto escrito por Joan Sales: el filldeputisme.

Todo muy edificante: imbéciles contra ratas, quintacolumnistas y tea party catalanista, alambres de hurgar en la caca frente a hiperventilados, héroes de escudella, corruptos morales, filldeputisme y el definitivo "unionistas", que significa traidores, fascistas e infrahumanos en un mismo insulto. Los ánimos están caldeados en el frente nacionalista, sus teóricos y propagandistas discrepan sobre los plazos de la hoja de ruta y se maltratan en las redes. ¿Divertido? Que nadie se equivoque. Corre la teoría de que el proceso está en fase terminal y la sospecha de que se cuece un pacto Gobierno/Govern. Lo último es tan cierto como falso lo primero. El manido procés comenzó con Pujol y es un movimiento perpetuo. Ni en el caso de que se consume la independencia dejarán de quejarse. Ya sea de España, de Europa, de nosotros o de los otros, de aquellos y de los de las cinco columnas.
 


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