AGLI Recortes de Prensa   Viernes 9  Diciembre  2016

¡No más circo!
Vicente A. C. M. Periodista Digital  9 Diciembre 2016

Si solo un 10% de los diputados pueden obligar al resto a realizar un referéndum, es que hay algo mal en la Constitución que permite que una minoría se imponga sobre la mayoría. Porque no es congruente con que normalmente se precisen los dos tercios para la reforma de cualquier artículo. Desde luego que Pablo Iglesias es capaz de hacer eso y mucho más con tal de desestabilizar un sistema que es demasiado escrupuloso con muchas cosas, pero demuestra una gran debilidad en otras, como esta del artículo 167.3 de la Constitución. Y ¿Cuál es el objetivo de este anti sistema demagogo y populista? ¿mejorar la Constitución? En absoluto que no. Su único objetivo es aprovechar lo que insinúan unas encuestas muy favorables para su partido, ante la debilidad del PSOE y la leve caída del PP y provocar el adelanto de las elecciones generales y ponerse como única oposición y alternativa de gobierno.

Y ya sabemos por experiencia que si nadie le para, este sujeto terminará por imponerse. Eso sí, en primer lugar, deberá hacerlo en el próximo congreso del partido y sofocar las aspiraciones de su camarada Errejón. Una empresa nada complicada si tenemos en cuenta las maneras despóticas que usa este individuo con todo aquél que se atreve a cuestionar su liderazgo. Lo del “macho alfa” clásico confirmado con algunas de sus declaraciones en cuanto a la mujer “cuidadora”, su narcisismo ególatra, su soberbia y su fuerte sentimiento de venganza, emulan la de los típicos dictadorzuelos a los que admira y alaba. Un pequeño burgués ambicioso con ensoñaciones de grandeza donde se ve a sí mismo en lo más alto del poder abanderando una revolución bolchevique.

Creo que el resto de partidos deberían adelantarse a las pretensiones de este “dinamitador del sistema” como le definió Albert Rivera y coartarle toda posibilidad de llevar a cabo sus amenazas. Ya sabemos por la Historia lo que ocurrió en Alemania en los tiempos del ascenso del NSDAP (partido "nazi") de Hitler y como acabó. No podemos permitir que el Congreso de los Diputados sea el circo particular en el que quiere convertirlo Pablo Iglesias y sus hordas comunistas y anti sistema. No podemos permitir que se haga un uso inapropiado de la Constitución para desestabilizar precisamente aquello que la Constitución intenta preservar. Sería un fraude de Ley. Es por eso que lo que se debe impulsar desde el Congreso es que cualquier propuesta de modificación de la Constitución, deba ser obligatoriamente debatida y sometida a la aprobación de los dos tercios de las Cámaras, antes de convocar ningún referéndum a los españoles.

No se trata de una decisión jurídica sino de un acto político que contrarreste un posible intento de bloqueo Institucional que obligue a la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones generales. España no puede permitirse entrar otra vez en esa dinámica de un gobierno en funciones en un momento clave de recuperación de la crisis.No le sigamos el juego a estos impresentables enemigos de España.

¡Que pasen un buen día

Cataluña y PISA: la explicación
EDITORIAL Libertad Digital  9 Diciembre 2016

El sistema educativo catalán no logra grandes resultados porque su principal función no es enseñar, sino adoctrinar. En un repugnante odio a España.

Es cierto, porque los datos no pueden negarse, que los alumnos catalanes han estado por encima de la media de España en las famosas calificaciones del Informe PISA, pero no lo es menos que, dadas las condiciones socioeconómicas de la comunidad autónoma catalana, sus resultados sólo pueden definirse como mediocres.

Cabría preguntarse a qué se debe esa paradoja de que una región que tiene todo para estar a la cabeza de la clasificación se encuentra varada en mitad de la tabla, pero lejos de lo que podría parecer la respuesta es muy sencilla: el sistema educativo catalán no logra grandes resultados porque su principal función no es enseñar, sino adoctrinar.

A eso hay que unir cuestiones cruciales como que un porcentaje altísimo de los estudiantes catalanes no están escolarizados en su lengua materna; pero en el fondo se trata del mismo problema: la inmersión lingüística es, por supuesto, una parte fundamental del programa de adoctrinamiento.

El vídeo que ha circulado estos días por internet, y del que se hacía eco Libertad Digital este miércoles, es demoledor: unos niños de seis años escenifican un sainete en el que se deforman y se sacan de contexto hechos más o menos históricos con un único objetivo: inocular desde la infancia más temprana la visión de España como ente asesino e invasor y, por tanto, merecedor del odio más visceral.

La prioridad está clara y nada podría expresarla mejor que ese profesor que va soplando a los niños frases que no entienden pero con un mensaje que sin duda va calando: lo importante no es que los niños aprendan, sino el bacilo del odio que se les está instilando desde hace un par de generaciones.

El resultado académico es el que los estudios de PISA reflejan; pero lo peor es que eso mismo está pasando en prácticamente cualquier ámbito de una sociedad catalana que está perdiendo o ha perdido ya la pujanza que en tiempos la hizo vanguardia de España en tantos campos: el cultural, el empresarial, el turístico…

La construcción nacional está teniendo un relativo éxito en Cataluña, mucho menor del esperable teniendo en cuenta el volumen ingente de recursos y el esfuerzo político que se la está destinando desde hace años; pero en ese camino se está arruinando al Principado en los terrenos económico, cultural y, por supuesto, educativo.

Cuanto más se profundice, más profundo será el hoyo y más difícil resultará salir de él. El daño que está causando el nacionalismo a Cataluña es tremendo e imperdonable.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El incierto futuro de España
“El problema de la educación en España tiene que ver con la politización de la educación”

www.latribunadelpaisvasco.com 7 Diciembre 2016

El más reciente Informe Pisa, que analiza el nivel educativo de los alumnos de 71 países y territorios de todo el mundo y que, en esta ocasión, también ha estudiado la evolución formativa de los estudiantes según su región de origen, revela que los jóvenes del País Vasco han retrocedido ampliamente en sus competencias educativas en las materias a examen (Matemáticas, Ciencias y Lectura) hasta el punto de que Euskadi se sitúa por debajo de la media de la OCDE y de la media española en Ciencias y Lectura.

Ernesto Ladrón de Guevara, columnista de La Tribuna del País Vasco, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y autor del libro Educación y Nacionalismo, con una larga experiencia en diferentes ámbitos del mundo de la enseñanza, explica en esta entrevista algunas de las razones de estos pésimos resultados obtenidos por el sistema educativo vasco.

¿En su opinión, a qué se deben los malos resultados obtenidos por los estudiantes vascos en el último informe PISA?
No puedo responder de una forma científica a esa pregunta pues habría que analizar de una manera estadísticamente comparada las variables que inciden en los resultados, y me faltan datos objetivos. Pero me arriesgo a hacer una aproximación sobre las posibles causas.

Sorprenden varias cosas. Por ejemplo, que el 67% de los alumnos evaluados pertenecen a la red concertada, es decir casi dos de cada tres alumnos. Hay que tener en cuenta lo siguiente: el extracto socioeconómico de las familias de la red concertada es mejor que el de la pública y, por lo tanto, hay un sesgo en la muestra; el País Vasco tiene, además, mucho más presupuesto dedicado a la educación en relación a la población que el resto de las comunidades autónomas y también más recursos, tanto materiales como de profesorado, y más apoyos a los alumnos con necesidades educativas. Sabiendo todo esto, los resultados nos revelan que algo no funciona. Y eso que no funciona es sistémico. Igual ahora se entiende el por qué de las reválidas y las razones de las resistencias a las mismas por quienes no quieren lograr la excelencia, supeditándola a los logros políticos.

Yo planteo que la inmersión lingüística aplicada de forma generalizada y el filtro del euskera para seleccionar al profesorado no responden a criterios de calidad y excelencia sino a planteamientos estrictamente políticos. Los fines de la educación como concepto hace tiempo que han sido suplantados por las estrategias del nacionalismo, que han impregnado el conjunto de las políticas y contaminado el servicio que se presta a los ciudadanos en los diferentes ámbitos, entre otros los de la educación. Incluso, es paradójico que el resto de los partidos hayan hecho puro “seguidismo" de los paradigmas que caracterizan al “partido guía” del País Vasco. Yo diría que sobre todo en la educación, que es un campo muy invadido por quienes quieren influir en la forma de pensar de la gente y manipular cosmovisiones sobre el mundo y las cosas.

¿Qué papel juega la política lingüística que ha llevado a cabo el Gobierno Vasco durante los últimos años en esta situación?
A mi juicio, este aspecto es clave. No se puede aplicar una política de inmersión lingüística forzada contraviniendo el contexto de la realidad social y cultural, solamente por razones de estrategia política, pues la propia Ley de Normalización del Uso del Euskera ponía restricciones en ese sentido. Más del 80 % de la población vasca tiene como lengua materna el castellano, y la lengua de uso es la misma que la materna. Todo el derroche de gasto que se ha hecho en la construcción nacional, que es la euskaldunización, con un coste elefantisiáco, no ha surtido apenas efecto, y seguimos con un uso social del euskera sin grandes variaciones respecto a hace 35 años. Y nadie se plantea evaluar la rentabilidad social de esas políticas y sus costes, mientras que existen otras necesidades sociales sin abordar en un contexto de crisis económica. Es asombroso.

En las competencias educativas, los factores cognitivos y del aprendizaje de contenidos curriculares tienen un papel preponderante. No se puede achacar a las pruebas hechas por vía digital el factor desencadenante en la caída de resultados como ha hecho la consejera de Educación. Puesto que, además, esa es una competencia evaluable y a lograr. Convendría analizar la incidencia de esa inmersión en una lengua tan minoritaria como el euskera en el descenso de los egresos educativos, en lo que se refiere a la caída en la comprensión verbal y lectora y, en consecuencia, en aquellas materias que tienen una gran incidencia en el razonamiento, que está intrínsecamente ligado a la competencia verbal, tal como describe Vigotsky en su teoría del aprendizaje.

Una comunidad tan próxima como Castilla León nos saca una ventaja de 30 puntos en comprensión lectora mientras que entre los resultados del País Vasco y el último de la escala solamente hay 15 puntos de diferencia. ¿Parece obvio, no?

¿Cómo describiría el actual estado de la educación en el País Vasco? ¿Y en el resto de España?
El problema de la educación en España tiene que ver con la politización de la educación. La evidencia de esto es que en estos años de democracia han existido ocho leyes educativas y no ha sido posible pactar ninguna de ellas con el resto de las fuerzas políticas operantes, pues se ha utilizado la educación como plataforma para modelar la mente de las gentes, no para producir un desenvolvimiento de las potencialidades humanas de los ciudadanos. La ideologización de la educación ha sido nefasta. No hay más que ver que la Ley Moyano que en su tiempo, 1857, fue innovadora y avanzada, y duró una centuria gracias a que ningún partido y todos a la vez fueron sus artífices.

Partiendo de este paradigma, con este caos legislativo vigente en, al menos estos veinte últimos años, no ha sido posible dar continuidad a ningún plan con un mínimo recorrido temporal, sin favorecer, por tanto, los proyectos educativos de los centros ni darlos una proyección en el tiempo. A eso debemos añadir el alto grado de inestabilidad de las plantillas del profesorado, con un alto índice de interinidad que no ha favorecido el desarrollo de esos planes educativos. Habría que preguntarse sobre las razones de fondo de esa interinidad (>40 %). Y a esto se suma la alta ideologización política del profesorado en el País Vasco, que no ayuda a plantear soluciones realmente pedagógicas, sin contaminación.

¿Qué responsabilidad tiene el profesorado en estos pobres resultados? ¿Tienen los adolescentes vascos los mejores profesores?
A esto respondo con una idea muy gráfica. ¿Qué educación puede dar un profesorado que ha apoyado o condescendido, en muchos casos, con el terrorismo y la extorsión de ETA? Es verdad que no es mayoría, pero hay un alto componente de subversión de valores en una parte del profesorado vasco. Y en ello tienen que ver mucho los sistemas de selección por la vía de una euskaldunización politizada. Ha habido una criba indudable en la selección el profesorado, pues los partidos políticos dominantes han considerado que un profesorado identificado con el proyecto nacionalista es un instrumento de adoctrinamiento, no de educación. Veamos lo que está ocurriendo ahora mismo en Navarra. ¿Por qué las prisas en la euskaldunización del sistema? Quieren a toda costa dar una vuelta completa a la situación del sistema educativo navarro.

Analicemos qué sindicatos son los más votados por el profesorado vasco y saquemos consecuencias. Un profesorado sin formación humanística es como un cirujano sin bisturí.

Algunos analistas acusan al sistema educativo vasco se ser una gigantesca herramienta de adoctrinamiento nacionalista, ¿cree usted que esta apreciación es correcta?
Sin duda. Lo dicen los mismos programas y textos nacionalistas en su axiología educativa. El adoctrinamiento forma parte del ADN nacionalista. Sin esa siembra de material cognitivo que va conformando y modelando la cosmovisión de las generaciones, tergiversando la historia, mediante el currículo oculto, la utilización sentimental para impregnar el ideario nacionalista en los niños, con las interacciones personales profesor-alumno y una sutil, y, a veces burda, transmisión de ideas que nada tienen que ver con la educación y sí con el adoctrinamiento; sin esa lluvia fina que lo impregna todo en los contextos educativos, no sería posible la expansión de la idea secesionista.

No hay más que ver el empeño que están poniendo en ciertas comunidades, sobre todo en Navarra, por dar un cambio copernicano a los paradigmas educativos. Si la educación fuera un servicio público aséptico y neutral, todo iría mejor.

¿Qué futuro educativo espera a los jóvenes vascos?
Partiendo de las respuestas anteriores, yo diría que los jóvenes vascos tienen un mal futuro educativo. La educación tiene como uno de sus objetos principales el de formar ciudadanos libres, capaces de tener sentido crítico de las cosas y de analizar sus realidades envolventes, emancipados como personas capaces de forjar un proyecto de vida de forma constructiva y responsable para contribuir al desarrollo de las sociedades sin romper con su pasado. Si esto no existe, los individuos se convierten en personas manipulables y alienadas.

En su opinión, ¿qué cambios deberían hacerse en el sistema educativo vasco para corregir la actual situación?
Solo se pueden producir cambios en el sentido de dar a la educación lo que le pertenece si se despolitiza la educación, si los agentes educativos se desideologizan y el profesorado se selecciona con criterios de excelencia y no de instrumentalización política. Miremos hacia Finlandia, donde el profesorado es el factor casi exclusivo de la excelencia de la educación, o a Japón o Singapur. Solamente si se deja que el sistema educativo cumpla su función sin intromisiones sectarias de interés político, éste cumplirá su objeto y propósito. Y en ese sentido habría que reforzar el criterio de utilizar la lengua materna como vehículo, aunque solamente sea en el aprendizaje de la lecto-escritura y el afianzamiento de esa lengua de forma culta. La lengua no solo es un vehículo de comunicación sino una herramienta de transmisión cultural, y, en este sentido, hay que elegir no solamente la lengua materna sino aquel canal que forma nuestra capacidad cognitiva de mejor forma. El pensamiento y la capacidad para aprender tienen mucho que ver con el mecanismo para formar conceptos que utilicemos. Cuanto más pobre sea esa herramienta más deficitaria será nuestra capacidad para desarrollar construcciones hipotético-deductivas. La UNESCO y otros organismos internacionales y expertos internacionales nos dicen que la lengua materna ha de respetarse en el ámbito educativo. Incluso los nacionalistas, antes de llegar al poder reivindicaban, este concepto.

Cuidado con el fuego catalán
Pablo Sebastián Republica  9 Diciembre 2016

Tenemos la impresión que el Gobierno de Rajoy está jugando con el fuego del desafío catalán con cierta ligereza, salvo que el Ejecutivo tenga indicios concretos de que la instituciones catalanas, empezando por la Generalitat, van a aceptar sin reserva alguna la legalidad y el marco constitucional español en un proceso de reconducción de la crisis secesionista, o de que estemos ante una campaña de imagen de la España dialogante con el conjunto del pueblo catalán.

De lo contrario, cualquier concesión que se haga a los independentistas y bajo amenaza de celebrar un referéndum ilegal constituiría un error de gran magnitud. Y no digamos si entre esas condiciones se incluye, como están anunciando algunos medios, que el Gobierno retirará los recursos de inconstitucionalidad y las demandas a los dirigentes que han conculcado la ley porque ello sería considerar a Cataluña fuera del marco legal español e incluso un posible delito imputable al gobierno de la nación.

Otra cosa muy distinta es que los esfuerzos del Gobierno de Rajoy por recuperar una relación franca con toda Cataluña tengan como primer objetivo lanzar una campaña de imagen para convencer a los catalanes de la verdad de las relaciones de Cataluña con España y la UE, así como de la disposición al diálogo y la búsqueda de ámbitos de entendimiento dentro de la legalidad, que permitan acuerdos fructíferos frente a los que viven del victimismo y acusan al gobierno central de discriminar a Cataluña y no querer dialogar.

Solo desde este supuesto se puede entender la apertura en Barcelona de un despacho oficial de la vicepresidencia del Gobierno como el que años atrás abrió Alfonso Guerra en Sevilla en beneficio de su hermano Juan, lo que le costó el cargo de vicepresidente.

Porque si esto no fuera así habría motivos para estar preocupados porque dicha delegación de la vicepresidencia será un error, como otros anteriores de este y otros gobiernos (del PSOE y del PP) que incluyeron concesiones de soberanía y autogobierno al secesionismo catalán que, insaciable, acabó por convertir esas concesiones simples escalones hacia la independencia de Cataluña.

También es importante, en esta pretendida apertura hacia Cataluña, que los secesionistas responden con una ‘cumbre pro referéndum’ porque ellos solo quiere hablar de la independencia, que el Gobierno del PP consulte y coordine sus iniciativas catalanas con el PSOE y Ciudadanos para contar con el mayor apoyo político y social. Sin que se pierda de vista en todo ello el respeto estricto de la legalidad y la no discriminación con respecto a las otras Comunidades Autónomas que podrían ver en estas deferencias un claro trato de favor para quienes amenazan con romper la unidad de España y el marco constitucional.

La marca de Caín en Alsasua
Juanfer F. Calderín El Espanol  9 Diciembre 2016

Caín no era un buen tipo. Nació en el seno de una familia estigmatizada por el pecado, pero célebre. Quizá por eso tuvo una relación especial con el poder divino, una relación que no supo gestionar. Presa de la envidia y los celos, mató a su hermano al comprobar que la ofrenda que Abel le hacía a Dios ensombrecía la suya, al constatar que otro se llevaba el rédito. Las consecuencias, reza la Biblia, generaron lo que hoy se conoce como la marca de Caín, explicada así en el Génesis: “Ahora quedarás bajo la maldición de la tierra, la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has derramado. Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos, y en el mundo serás un fugitivo errante”.

Mucho ha llovido desde que se redactaron esas palabras hasta que un secretario de Estado de Seguridad del Gobierno de España escribió el libro que inspiraría una serie con título homónimo. Rafael Vera publicó El padre de Caín en 2009 para novelar la dura y agria vida de la Guardia Civil en la Euskadi de plomo. No obstante, en sus páginas no citó a Segundo Marey, a José Antonio Lasa o a José Ignacio Zabala, por poner tres ejemplos.

El primero era un vendedor al que mercenarios de los GAL pagados con fondos reservados del Ministerio del Interior secuestraron al confundirle con el dirigente de ETA Mikel Lujua. Lasa y Zabala eran terroristas de ETA a los que varios guardias civiles integrados en el GAL verde secuestraron, torturaron, asesinaron y enterraron en cal viva. Esto es importante destacarlo porque Rafael Vera fue condenado en 1988 a diez años de prisión y a doce de inhabilitación absoluta por su relación con los GAL.

La Guardia Civil de los años 80 se desenvolvió en un contexto marcado por la historia de España. La dictadura franquista dio paso a un Estado democrático en el que ETA contaba con un importante apoyo social. Aquella circunstancia, unida a la brutal embestida del terrorismo en el País Vasco –un asesinato cada 72 horas–, llevó a algunos miembros del Instituto Armado a llevar a cabo acciones siniestras y deleznables, más aún si cabe al estar estas amparadas por miembros de un Gobierno como el de Felipe González. Más aún al constatar hoy la impunidad que empapa a las altas esferas de los GAL.

Eloy, uno de los personajes de la miniserie El padre de Caín, recién estrenada, dice esto en tono de reproche cuando compañeros suyos de la Guardia Civil se disponen a torturar a dos miembros de ETA que acaban de ser arrestados: “Eso es lo que quiere ETA, que les deis de hostias”. Puede que no lo parezca, pero Eloy, encarnado por el actor Quim Gutiérrez, está alertando de los peligros de la marca de Caín, esa que convirtió al hijo de Adán en “fugitivo errante” de por vida. Eloy acierta porque el tiempo le ha dado la razón.

Hoy los miembros de la Guardia Civil en el País Vasco y en Navarra son tratados como fugitivos errantes injustamente marcados por la barbarie de un grupo de desalmados que decidieron abandonar la senda del Estado de derecho para ejercer el terrorismo de Estado. Los GAL han sido y son el balón de oxígeno del que respira la propaganda radical en muchos pueblos vascos y navarros. Allí, ser guardia civil equivale a no poder comprar el pan, a que no te vendan leche o a que los amigos de tus hijos les acusen de tener un padre torturador.

Cientos de guardias civiles que murieron presa de una serpiente son estigmatizados de forma consciente por algunos y de forma inconsciente por otros. El padre de Caín ficciona la realidad de los años de plomo y presenta a un colectivo asediado, pero lo hace en un momento en el que gobiernos como el vasco delinean sus políticas públicas de memoria deslizando a las nuevas generaciones que en Euskadi dos actores ejercieron la violencia ilegítima de forma sistemática: ETA y el Estado.

Todo sucede en un momento en el que, pese la ausencia de asesinatos terroristas, la Guardia Civil es acosada de forma sistemática en pueblos del País Vasco o Navarra. Pueblos como Oñate, en el que cientos de personas rodean una vez al año el cuartel del Instituto Armado donde viven hombres, mujeres y niños para amedrentarles y forzarles a irse de allí. Pueblos como Alsasua, donde hace escasas semanas decenas de radicales propinaron una paliza a dos guardias civiles y a sus novias. De nuevo, la marca de Caín estuvo presente en la boca de uno de los agresores, que decidió golpear al grito de “¡Al sargento torturador hay que matarlo!”.

*** Juanfer F. Calderín es periodista.

Dos banderas para todos los navarros. Pero ninguna ikurriña, a ningún precio

Pascual Tamburri latribunadelpaisvasco.com 9 Diciembre 2016

Dos banderas representan a todos los navarros, les gusten o no, lo sepan o no. Y todo lo demás es propaganda política, ignorancia histórica, egoísmo materialista… o las tres cosas.
Decía el otro día Inés Artajo, directora del Diario de Navarra y por tanto la mujer más influyente de la provincia hasta la presidencia de Uxue Barkos, que para ella es “Navarra, la marca a potenciar”. Y se explicaba, abundantemente, en editorial y coincidiendo con el otrora Día de Navarra. Para Artajo, y para muchos con ella, tras ella y sobre ella, la clave de la identidad de Navarra y también de su defensa es… la prosperidad y el éxito económico.

Cree Artajo que “Navarra mudó de piel económica hace 50 años. De agrícola a industrial y emergió entonces una sociedad nueva, más dinámica, avanzada, justa, preocupada por los demás y donde el bienestar se extendió a la mayoría de una comunidad de clases medias. Hoy, tras la crisis que nos sumergió en el pozo, Navarra se encuentra de nuevo en otro momento tan clave como decisivo”. Lo que es verdad; pero no toda la verdad, ni la verdad hoy decisiva, ni lo que los enemigos de Navarra ponen en discusión.

Es un error, del que la directora del antes omnipotente Diario no es ni la primera ni la más significada responsable, creer que Navarra es lo que su economía sea. Es un error considerar que las cosas van mal si la posición económica de la provincia va mal, y viceversa. Sobre todo porque, aunque en la opinión pública educada por estos medios, por estos políticos y por esta escuela en estas décadas importan ante todo la abundancia y la comodidad nadie quiere, porque sí, negar ni una ni otra. Los enemigos de Navarra quieren que deje de ser; y por supuesto que su meta no es empobrecerla, sino negar su identidad y sustituirla por otra.

A la inversa, si se quiere defender Navarra habrá que defender lo que de Navarra es puesto en discusión, sus raíces, su personalidad comunitaria, y no precisamente su “marca”, que lejos de negar otros quieren, sencillamente, conquistar. Hoy, como ayer, es importante que los navarros vivan lo mejor posible, qué duda cabe; pero nadie dirá que no a eso. Los políticos y los gestores -conocidos u ocultos- serán más o menos hábiles en su tarea económica, pero seguro que, orientaciones aparte, todos están de acuerdo en querer riqueza, visibilidad y excelencia. Lo que sí está en discusión es que Navarra sea una comunidad de hombres y mujeres libres, consciente de su identidad pasada y de su radical pertenencia a España, una Patria para los hoy navarros desde mucho antes de que hubiese ningún grupo humano con el nombre de Navarra.

Es imposible vencer una batalla en defensa de Navarra si no identificamos con precisión qué amenaza a Navarra. Esto sería como tratar de convertir en símbolo de nuestra defensa de Navarra una bandera que ni los más furibundos anexionistas vascos rechazan; ellos quieren Navarra, con su bandera y con todos los arreos, para quedársela. Lo que está en discusión es en cambio la participación de Navarra, no desde su inicio sino desde antes de él, en ese proyecto milenario de gloria y de dolor, de miserias y de grandezas, que se llama España y que nunca ha existido sin los navarros de hoy ni sin sus antepasados de siempre.

El profesor Luis Javier Fortún Pérez de Ciriza contribuyó el pasado día 2 a la previa del Día de Navarra con un estudio, denso y enjundioso como suele, a que no haya excusas para conocer el origen y significado de la actual bandera de Navarra. “Aunque la bandera de Navarra se hizo oficial en 1910, tiene su origen en el siglo XVI. En 1558, soldados navarros atacaron San Juan de Luz con una bandera roja con el escudo, que dos años antes había sido la usada en la proclamación de Felipe II como rey”, dice. Y conviene que esto se sepa, se recuerde y se entienda.

Conviene que los navarros sepan, superando la vulgata navarrera, que la bandera de Navarra tal y como es no se diseñó ni oficializó hasta entrado el siglo XX, no por casualidad en vísperas del centenario de las Navas de Tolosa y no por casualidad en una España vacilante en la que habían surgido regionalismos identitarios, uno de ellos con una voluntad definida de reescribir el pasado de Navarra y de quedársela; y con una bandera nacionalista que querían extender también a Navarra. Así que, efectivamente, Navarra tiene bandera desde 1910, antes que muchas regiones en todo caso. Y después que España.

Lo que oportunamente explica Fortún es que los reyes de Navarra y sus ejércitos, a menudo reyes de otras partes de la España cristiana o de toda ella, usaron con frecuencia banderas y estandartes rojos y púrpuras, que es el color heráldico propio de los reyes de España desde el reino de Toledo. Así que la elección de 1910 fue acertada, tanto si se tomó a partir del escudo como si se tuvieron en cuenta los antecedentes vexilológicos. Pero no es esa bandera la que niegan o discuten los enemigos de Navarra, sino la bandera nacional bicolor, diseñada para la Armada de Carlos III, extendida en la práctica durante la Guerra de Independencia y fijada para todos y sobre todos por las Cortes liberales en el siglo XIX. Una bandera, por eso mismo, propia de vascos, de navarros, de aragoneses, de andaluces y de todos.

Por supuesto, son sólo banderas, símbolos. Lo que está amenazado es lo que esos símbolos representan hoy, que es la participación de esta tierra y de sus gentes en la empresa española; una identidad anterior a toda bandera e incluso a los nombres, guste o no saberlo, duela o no reconocerlo. Y por eso mismo es prioritario ver, en actos y en balcones, en sedes y en eventos, no la bandera y el escudo que, mejor o peor contados, los agresores no niegan, sino la bandera que representa lo que ellos odian, la bandera contra la que no duraron ayer en matar y no niegan hoy en mentir. Eso sí es “marca”.

Poco haríamos abrazándonos a una bandera roja que no está en peligro y ocultando al mismo tiempo la que representa todo lo que ellos atacan y nosotros defendemos. Ante la manifestación de 2007 ya pudimos escuchar auténticas explosiones de cobardía política y de gallardía popular al respecto. Sería como hacer bandera de la prosperidad económica que todos queremos y mientras dejar que los sucesivos gestores públicos de todos los palos deriven ingentes recursos a la promoción de la lengua y la cultura que -falazmente, pero con éxito- ellos identifican con su proyecto de ruptura de España y de incorporación de Navarra. Hay que hacer “marca” de Navarra, sí, y empezando por las cosas como fueron y son, una comunidad genéticamente española, con dos banderas que la representan y nos representan a todos, con una lengua común a todos, con una historia de milenios y con unas raíces que han asombrado ya al mundo.

Puigdemont busca el choque de trenes y no el diálogo
Editorial La Razon  9 Diciembre 2016

Los gestos en política son importantes. En muchas ocasiones determinan la voluntad o la ausencia de la misma de los actores en litigio en la búsqueda de salidas aceptables ante encrucijadas que parecen imposibles. En la situación de Cataluña, estas diferencias son cristalinas y los papeles aparecen definidos. Desde el debate de investidura, y aun mucho antes, el presidente del Gobierno ha mantenido la mano tendida al diálogo con los responsables de la Generalitat. Ya en plenitud de funciones, el Ejecutivo ha manifestado con rotundidad su apuesta por la transacción y la comprensión para superar entre todos los problemas que aquejan a los ciudadanos de aquella comunidad. Este miércoles, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría arrancó su ronda de contactos con los líderes políticos del territorio con encuentros con Miquel Iceta e Inés Arrimadas.

En este ánimo por conseguir el «deshielo catalán», este periódico informó también de que Mariano Rajoy se implicará a fondo en ese propósito y que para ello se buscarán complicidades en todo el tejido económico, cultural y social. El discurso frente a la clase política, pero, sobre todo, a la sociedad civil, será en positivo, constructivo, de generar empatías y complicidades, para promover soluciones desde el convencimiento de que la unidad es un bien superior capaz de crear prosperidad y bienestar. La respuesta de Carles Puigdemont a esa actitud conciliadora ha sido la habitual: una vuelta de tuerca más en el desafío. Unas horas después de las reuniones de Sáenz de Santamaría en Barcelona, el presidente de la Generalitat convocó ayer una cumbre para preparar el referéndum de independencia de 2017 el próximo 23 de diciembre, a la que invitó a todos los partidos y entidades que formaban parte del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir.

El encuentro en el Parlamento estará presidido por el propio Puigdemont y la presidenta de la Cámara, Carme Forcadell. Se realizará un día después de que la CUP garantice la admisión a trámite de los Presupuestos –los mismos que incluyen una partida para financiar la consulta ilegal– y un día antes del discurso navideño del Rey, lo que no puede ser casualidad y habla por sí solo del talante provocador de la convocatoria. Pese a todo, hay tiempo y espacios para el acuerdo y la concordia. No son pocas las insuficiencias y las deficiencias que la gente soporta en la Cataluña real que pueden ser paliadas si la Generalitat prioriza el bien común a los intereses particulares de la nomenclatura separatista. Sin embargo, será imposible si Puigdemont, Junqueras, Forcadell y compañía se obstinan en negar la ley que sostiene su legitimidad y en atacar la democracia con actuaciones unilaterales. No se podrá decir hoy que el Gobierno es un obstáculo para que Cataluña progrese, sino al contrario, quiere ser el conductor para un tiempo nuevo en una España unida y mejor.

Nunca es tarde para que algunos decidan virar el rumbo hacia esa mano tendida del Gobierno y, de paso, hacia la lealtad que requeríamos ayer en estas mismas páginas y sin la cual el diálogo, amén de inoperante y estéril, será frustrante. Ojalá lo hagan, y ese acto de responsabilidad y de fidelidad con el pueblo al que dicen representar sirva para paliar los daños de esa monumental estafa moral e histórica que ha representado y todavía representa el independentismo. Cataluña necesita diálogo, y no un choque de trenes.

y respeto a su orden constitucional'
El Gobierno de Francia, al separatismo catalán: 'Queremos una España unida'
El ministro de Exteriores de Francia, junto a Alfonso Dastis, ha insistido en que su país respeta ''la soberanía de España y solicitamos el mismo respeto", en referencia al Parlamento catalán y su deriva separatista.
La Gaceta 7 Diciembre 2016

El ministro francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, ha reclamado respeto a la soberanía de su país, en relación con la declaración del Parlamento catalán sobre el derecho a la autodeterminación de todos los territorios de habla catalana, incluido el Rosellón en Francia.

Ayrault, en una comparecencia ante la prensa en París junto a su homólogo español, Alfonso Dastis, ha insistido en que "nosotros respetamos la soberanía de España y solicitamos el mismo respeto", en respuesta a una pregunta sobre esa declaración del Parlamento catalán en octubre pasado.

Ha explicado que lamentaban ese pronunciamiento, y ha recordado que así se lo habían hecho saber "al presidente del Gobierno regional catalán" y al embajador español, pero también ha asegurado que no querían ir más allá ni generar ningún incidente.

El jefe de la diplomacia francesa ha contado que siguen "con interés" la actualidad política española "en su complejidad, en su diversidad y su riqueza", pero que no se entrometen en las decisiones sobre el futuro del país, que corresponden al Gobierno, al Parlamento y al pueblo español.

En cualquier caso, ha subrayado que "queremos una España unida en el respeto de su orden constitucional", antes de reiterar que es a los españoles a quienes corresponde decidir su futuro a través de sus instituciones.

El pasado 8 de noviembre, el ministerio francés de Exteriores protestó a través de una nota verbal dirigida a la embajada de España en París por lo que consideró una intromisión en su soberanía por la reciente resolución del Parlament regional catalán.


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