AGLI Recortes de Prensa   Lunes 12  Diciembre  2016

España 2017: expolio fiscal y cesión ante la sedición
Intereses al alza, fin del desarrollo monetario, déficit en pensiones y una deuda imposible de devolver serán los hitos que pondrán abrupto final a este imperio del despilfarro, la corrupción y la mentira
Roberto Centeno El Confidencial 12 Diciembre 2016

El año pasado por estas fechas, Bloomberg publicó una “guía pesimista para 2016”, después de pedir opinión a los mayores expertos mundiales en cada rama. Este año, lo han repetido, y en ella se muestra un mundo en fuerte proceso de cambio, y justo en sentido contrario al que Mariano Rajoy ha puesto en marcha por segunda vez en nuestro desgraciado país. Todos los gobiernos importantes apuestan por fuertes reducciones de impuestos, grandes recortes de gasto público improductivo y planes masivos de inversión, clave esencial del crecimiento, mayor centralización política, control de la inmigración y coto a la globalización. Y es que se puede odiar, como la mayoría de medios y la casta política española al completo, o se puede estar encantado, pero la victoria de Trump cambiará el mundo, algo que quedará claro a lo largo de 2017.

La política de Rajoy de la mano del PSOE, fruto como siempre de la improvisación sin estrategia ni plan de futuro alguno, es más de lo mismo: expolio fiscal y endeudamiento masivo para financiar el mayor sistema de despilfarro público del mundo occidental. Y lo que es peor, cesión inaudita ante la sedición. Un dislate total lo primero y un delito de traición lo segundo. Y no solo es un expolio fiscal, que recaerá íntegramente sobre la clase media y la clase trabajadora, porque las empresas repercutirán su mayor fiscalidad sobre los bienes y servicios que suministran. Es que estos insensatos, que no han trabajado en su vida y desconocen cómo funciona el mundo real, destruirán miles de pequeñas empresas y autónomos al eliminar los aplazamientos del IVA y del Impuesto de Sociedades.

Las medidas fiscales son lo opuesto a lo que España necesita, mientras mantienen intacto un despilfarro de decenas de miles de millones de euros en duplicidades entre AAPP, en empresas públicas inútiles, o en la desastrosa gestión de la Sanidad y la Educación desde que fueron transferidas a las CCAA. Y el tema catalán rompe ya todos los moldes de la cobardía y de la indignidad. Están dispuestos a conceder cualquier cosa a los sediciosos menos obligarles a cumplir la Ley. Están dispuestos a retirar los recursos de inconstitucionalidad y las querellas contra los responsables, la vicepresidenta abre una oficina en Barcelona para congraciarse con una banda de traidores que solo quieren romper la unidad de España. Jamás ha ocurrido nada semejante en nuestra historia ni en la de Europa.

Hechos más probables para Bloomberg
“La popularidad de Trump subirá exponencialmente en sus primeras semanas, y un congreso republicano aprobará un plan gigantesco de estímulo fiscal”, fuertes reducciones de impuestos y plan masivo de infraestructuras. François Fillon, el casi seguro presidente de Francia, va a hacer lo mismo. Justo lo contrario que acaba de repetir Rajoy después de 52 subidas de impuestos durante su primera legislatura, que ganó prometiendo bajar impuestos —como ahora— y recortar despilfarro político. No solo no recortó ni un euro, es que a las CCAA más despilfarradoras les envió más de 200.000 millones de euros para que siguieran gastando sin límite, y a Cataluña le envió la parte del león para que financiara cómodamente el proceso separatista.

Luego, Bloomberg pronostica “olas de protestas por revertir el legado de Obama”, ¿qué legado? Más o menos como nuestros opinadores, para quienes, ¡horror!, Trump se está rodeando de multimillonarios, de los mejores empresarios de los EEUU, que se han enriquecido con su trabajo y no robando como Pujol, Rato y tantos otros, cuando lo bueno sería rodearse de apóstoles del odio y del guerracivilismo, ignorantes hasta la médula como los de Podemos, o como el héroe de Lehman en España, De Guindos, colocado para vender bonos basura a precio de oro a miles de incautos a los que arruinó, y hoy hazmerreír de Bruselas porque ni da una cifra cierta ni cumple un solo compromiso.

Y ya lo que faltaba: nombra en los puestos clave de inteligencia y defensa a generales expertos forjados en combate y en inteligencia, que además, según nuestra progresía, sostienen que el islam en general y los yihadistas en particular pretenden esclavizar o exterminar al 80% del mundo, cuando esto ya lo había resuelto nuestro premio Nobel Zapatero con la alianza de civilizaciones y la rendición preventiva, y ahora por “la okupa alcaldesa de Barcelona” (FT), que va a financiar la enseñanza religiosa islámica impartida por profesores designados por la comisión islámica, mientras prohíbe la enseñanza de la religión católica, o paganiza la Navidad pero respeta escrupulosamente el Ramadán. Justo al contrario que Trump, que hace frente a los anticristianos y llama a recuperar el sentido religioso de la Navidad.

Y Bloomberg continúa, “las acciones de bancos, acero y empresas de seguridad en EEUU se dispararán en los primeros meses de Trump”. Los bancos son un recomendación de compra obvia, como cuando a final de enero de este año les recomendé en estas mismas páginas comprar el XME, un ETF de metales y mineras (+116 % desde entonces), y el XOP, otro ETF de petróleo y gas (+81 %), por no hablar de un valor concreto que les recomendé vivamente, Anglo American (+490%). Bien, pues hoy los grandes bancos americanos beneficiarios de las subidas de tipos, de las enormes inversiones en infraestructuras y de las menores regulaciones, a lo que se une que serán los principales beneficiarios de no italiano, son una recomendación segura que de nuevo les hago.

Luego, “el aislacionismo de Trump y la agresividad de Putin ponen a Merkel en un dilema: liderar el rearme europeo contra Rusia o aceptar sus esferas de influencia en Europa del Este”. “Putin dejará de interferir en los asuntos de EEUU y la UE”. “A cambio, Merkel y Trump reconocerán el punto de vista ruso sobre Ucrania, Biolorrusia y Siria”. “Rusia recupera así su prestigio después de 26 años desde el colapso de la Unión Soviética, y Putin dará los primeros pasos para su retirada de la política”. “Las acciones de defensa pierden brillo, la UE no se rearma”. Algo obvio, ni Alemania puede sustituir a EEUU como líder de la OTAN, ni el resto de Europa se va a rearmar. España, por ejemplo, jamás podría cumplir su obligación de elevar al 2% del PIB su gasto en defensa, por lo que saldrá de la OTAN y no podrá formar parte de ningún tipo de rearme europeo.

“Merkel perderá las elecciones en Alemania”, “en Europa del Este, partidos de extrema derecha se acercaran a Rusia y saldrán de la OTAN”, “el área Schengen de libre circulación desaparecerá”, “Grecia estallará de nuevo, pero ahora no habrá rescate”, "la nomenclatura cubana no cumplirá lo pactado con Obama —libertad religiosa, libertad política y liberación de presos políticos—, Trump anulará el acuerdo” y la isla volverá a la economía de miseria en que ha vivido seis décadas, “el turismo se hundirá de nuevo y Cuba se echará en manos de Rusia y de China”, "México se hundirá en la recesión”. “Arabia Saudi se hundirá en Yemen, que es para ellos un nuevo Vietnam”. “Irán gana simpatías en Siria e Irak”, “golpe de Estado en Arabia Saudí”, “cierre del estrecho de Ormuz “ y “el petróleo se va a las estrellas”.

Y España qué
Pues que, para empezar, resulta inaudito el grado de ignorancia y de mentira sobre la evolución económica de España en los últimos 40 años que relatan nuestros grandes medios. Hemos crecido muy por de debajo de nuestro potencial (un 0,9 % anual frente al 7,2% anual en los 16 años anteriores) y mucho menos que nuestro entorno, ante quienes nos hemos empobrecido en términos relativos, única forma en economía de medir la efectividad o no de una política económica. Y finalmente, lo que es mucho peor, los salarios reales son hoy un 4% inferiores a los de 1978, por no hablar del paro, hoy en el 18,9% frente al 4% contando como parados a los emigrantes a Europa.

De tener una renta per cápita relativa a los nueve países de la entonces CEE —los países centrales de Europa— del 83%, después de 40 años de estar gobernados por una oligarquía política y económica, ha caído al 72%. De ser la octava potencia económica del mundo, hemos caído al número 14. De tener un modelo productivo donde la industria representaba el 31% del PIB, hemos pasado a otro de especuladores y camareros con salarios tercermundistas donde la industria representa solo el 14% del PIB. O que una potente clase media que costó décadas de esfuerzo alcanzar, ha quedado reducida a los dos tercios; desde 2008 el 90 % de la población ha perdido el 22 % de su riqueza, y somos el país de Europa con la peor distribución de la renta y la riqueza.

¿Y qué tenemos hoy?, España como país sufre un empobrecimiento y un endeudamiento brutales que gobierno y establishment están ocultando sistemáticamente a los ciudadanos por todos los medios a su alcance, mientras proclaman la falsedad evidente de que España se está recuperando. Evidente, porque aparte del engaño masivo de las cifras de crecimiento que no coinciden con ninguno de los índices de actividad y de demanda, hasta un niño de primaria se daría cuenta que un país que necesita endeudarse en 2,7 euros por cada euro de PIB creado como 2016, ese país no va hacia la recuperación sino hacia la quiebra.

El empresario J. C. Bermejo, el economista más preparado y capaz de Ciudadanos con gran diferencia, explicaría la semana pasada (1) que el informe del Banco de España sobre el balance financiero de las AAPP resulta aterrador. “En junio de 2016 los activos financieros netos presentan un resultado de -941.567 millones de euros. En diciembre del año 2015 cuando Rajoy llegó al gobierno, el resultado neto era de - 514.251 millones, de forma que un balance esencial que ya era lamentable se ha deteriorado con Rajoy en -427.316 millones,es decir el país se ha empobrecido en un 83% con el PP”. “Los préstamos a terceros han pasado de 63.743 millones en 2011, a la escalofriante cifra de 230.085 millones. Los socialistas incrementaron préstamos en solo 28.481 millones, el PP en 166.242 millones, ¿a quién demonios han concedido estos préstamos y para qué fines?

“Gracias a la barra libre del BCE y el blindaje de la prima de riesgo, en 4 años han emitido deuda por valor de 421.249 millones de euros, ¡casi el doble que su antecesor en el gobierno! La deuda por bonos emitidos es nada menos que de 1.094 millones”. “¿Y que ocurre con la deuda real ( pasivos en circulación) de las AAPP? A junio de 2016, se situó en 1,56 billones, ¡madre mía! Han incrementado la deuda en cuatro años en 602.787 millones”, la cifra más alta de la Historia en términos de PIB en tan corto periodo. “Claro que, mientras la opinión pública siga confundiendo la deuda real con la deuda según Protocolo de Déficit Excesivo (PDE) que excluye del computo un 30% de la deuda, todo perfecto”. “La deuda se sitúa en el entorno del 100%”, dicen estos mentirosos, cuando la deuda real del país es del 144% del PIB. Y eso si hacemos como que nos creemos la cifra de PIB oficial”, porque si ponemos el PIB real la cifra es del 173%.
“Espero que Mariano mire con lupa las cifras de los presupuestos y verifique bien las cifras de déficit antes de enviarlas a Bruselas, que esperan que no les vuelvan a engañar por quinto año consecutivo con una cifras irrealizables”. Nada más lejos. Garantizada la barra libre del BCE durante todo 2017, Mariano presentará de nuevo unos presupuestos de ciencia ficción, más deuda, más impuestos y cero recortes de despilfarro público, con cero mejora de la desastrosa gestión de la Sanidad y de la Educación. Las pensiones entrarán en quiebra, algo que paliarán momentáneamente con más expolio fiscal y más deuda. 2017 será para España el año de transición a la suspensión de pagos. Intereses al alza, fin de la expansión monetaria, frenazo al crecimiento, déficit creciente de las pensiones, y una burbuja de deuda imposible de devolver serán los hitos que pondrán abrupto final a este imperio del despilfarro, la corrupción y la mentira.

Cómo defender (de una vez) la Constitución
José García Domínguez Libertad Digital 12 Diciembre 2016

Solo haría falta dotar a los jueces ordinarios de la potestad para no aplicar las leyes que, a su juicio, consideren contrarias a la Constitución.

El Tribunal Constitucional, institución que pese a su engañoso nombre no forma parte del Poder Judicial, vuelve estos días a las páginas de la prensa. Aunque, como es costumbre, se gasta tinta en lo que menos importa, el nombre del candidato a presidirlo, orillando todo debate sobre su inanidad ya clamorosa. Y es que, cuando resulta del dominio público que ni los tribunales ordinarios ni el Gobierno semejan capaces de garantizar que los derechos amparados por la Carta Magna gocen de alguna protección mínimamente eficaz en la realidad cotidiana, cuestionar el modelo de justicia constitucional vigente se antoja una obligación imperiosa. Cuando, como en España sucede a diario, una ley contraria a la letra de la Carta Magna puede continuar en vigor durante lustros sin que pase nada, pero nada de nada, el problema no es la ley en cuestión sino el órgano causante de tal estado de cosas. Cuando el Gobierno de España facilita de grado que se margine y persiga la lengua común en una parte del territorio al abstenerse de interponer el preceptivo recurso contra la ley autonómica causante de tal desafuero, el problema ya no es el oportunista de turno que ocupe en ese instante La Moncloa sino el necio límite que restringe a cuatro actores –el presidente del Gobierno, el Defensor del Pueblo, cincuenta diputados y cincuenta senadores– la legitimación para promover tales recursos.

Cuando cualquier juez renuncia, de entrada, a presentar una cuestión de inconstitucionalidad porque sabe de sobras que, en caso de hacerlo, alargaría la resolución final del caso ad calendas graecas (el siempre atascado Constitucional tiene por norma demorar años y años las sentencias), el problema no es el fatalista escepticismo del juez ordinario sino el propio Tribunal Constitucional. Cuando la textual literalidad de nada menos que una ley orgánica puede seguir siendo contraria a la Constitución por los siglos de los siglos, pues los magistrados, careciendo de valor necesario para borrar del ordenamiento esos enunciados tóxicos, dan en emitir sentencias interpretativas que llaman blanco a lo negro y viceversa, el problema ya no es la cobardía personal e intransferible de los señores magistrados del Constitucional, sino el órgano mismo. Pero las soluciones existen. Sin ir más lejos, la permanente invasión competencial de los parlamentos regionales en materias de titularidad exclusiva del Estado, vicio al que tan adictas se muestran las diecisiete cámaras regionales, podría bloquearse mañana mismo. Para ello solo haría falta dotar a los jueces ordinarios de la potestad para no aplicar las leyes que, a su juicio, consideren contrarias a la Constitución.

Ante la menor duda razonable por parte del juez ordinario, la ley en cuestión no se aplica. Simplemente, no se aplica y punto. Ya resolverá cuando corresponda la instancia superior. Instancia superior que podría ser, huelga decirlo, el propio Tribunal Constitucional. Y es que, acotada y matizada por todas las restricciones garantistas que aconsejen la prudencia y el sentido común, una medida tan eficaz para poner coto al asalto de los nacionalistas contra el ordenamiento jurídico apenas requeriría de una simple reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Ni siquiera una coma de la Constitución haría falta tocar. Por cierto, y para los muy rendidos devotos de los Estados Unidos que tanto abundan entre los partidos de la derecha, justamente eso, paralizar la eficacia de una ley, es lo que hacen todos los jueces norteamericanos cada vez que creen amenazada la Constitución por alguna norma legal emitida por cualquiera de los estados federados. Y aquí también se puede hacer. Claro que se puede. ¿Alguien se atreverá a proponerlo en las Cortes?

El golpe fiscal
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 12 Diciembre 2016

EN 2008, Cándido Conde Pumpido, fiscal general del Estado y vivo ejemplo de la degradación política del Ministerio Público, porque hasta él nadie se había atrevido a decir que en el apaño de ZP con la ETA había que "mancharse las togas con el polvo del camino", y vaya si se las manchó, proclamó la necesidad de que el fiscal se convirtiera en juez instructor. La respuesta del PP en la oposición y de las organizaciones profesionales no identificadas con el Derecho sectario y el embarramiento de togas fue clara: mientras no se reforzase y asegurase la independencia de la Fiscalía, ese cambio sería una calamidad para los ciudadanos, que quedarían a merced del poder Ejecutivo sin posibilidad de defenderse con la Ley, en el Judicial.

En 2010, Francisco Caamaño, ministro de Justicia de ZP y que aún escondía su nacionalismo gallego y su condición de masón, volvió a insistir en la necesidad progresista de entregar la instrucción de los casos a los fiscales, amén de la conveniencia de acabar con la acusación popular y otros obstáculos que se interponían entre la Alianza de Civilizaciones y la Justicia Perpetua que el Gran Arquitecto depara a los iniciados en la Cosa. El PP volvió a negarse y las asociaciones mayoritarias volvieron a decir lo mismo: mientras no se refuerce la autonomía fiscal, lo que el Ejecutivo busca es anular la independencia judicial y controlar ab initio los casos de corrupción que le afecten. Un golpe de Estado entre poderes.

En 2013, Alberto Ruiz Gallardón, recién traicionado su compromiso de despolitizar el CGPJ ("vamos a acabar con el obsceno espectáculo de los políticos que nombran a los jueces que pueden juzgar a esos políticos"), no tuvo el decoro de dimitir y, en su línea Philby, asumió el viejo proyecto del PSOE, que, desde la LOPJ/85, es liquidar la autonomía del poder Judicial. Y contra lo dicho por el PP a Pumpido y Caamaño, anunció la entrega de la instrucción a los fiscales -él estudió eso y lo fue un rato, aunque su carrera se la debe al secuestro de Cambio 16 como abogado de Fraga-. El PSOE le dijo que quería tapar Gürtel; las asociaciones profesionales, atrocidades.

En 2016, Catalá anuncia lo mismo que Pumpido, Caamaño y Gallardón. Sigue pareciendo un golpe de Estado del Ejecutivo contra el Judicial. Y nadie dice nada. ¿Habremos muerto?

Seis meses después del atentado del Hipercor
29 años de la matanza de ETA en la casa cuartel de Zaragoza
La banda terrorista de ultraizquierda asesinó a 11 personas, entre ellas cinco niños y un adolescente, mediante la explosión de un coche-bomba con 250 kilos de amonal.
La Gaceta 12 Diciembre 2016

El 11 de diciembre de 1987 la banda terrorista de ultraizquierda ETA llevó a cabo uno de sus peores atentados. Mediante la explosión de un coche-bomba con 250 kilos de amonal frente a la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, la banda asesinó a 11 personas, entre ellas cinco niños y un adolescente -Silvia Pino, de 7 años; Silvia Ballarín, de 6; Rocío Capilla, de 12; Pedro Alcaraz, de 17; Ester Barrera, de 3; y Miriam Barrera, de 3-.

Las víctimas pertenecían a cuatro familias distintas. Además, hubo 88 heridos que presentaron lesiones de diversa consideración y dos mujeres, embarazadas en el momento del atentado, perdieron a sus hijos a consecuencia de la explosión. La onda expansiva derribó los muros laterales del cuartel y dejó un agujero de más de diez metros de largo. Este hecho provocó el derrumbamiento de las cuatro plantas del edificio. Desde el primer momento se sucedieron escenas de gran angustia entre los agentes y las familias que luchaban por salir de los escombros.

El atentado se produjo sólo seis meses después de que, el 19 de junio anterior, ETA materializara la mayor masacre de su historia, al colocar un coche bomba en el aparcamiento de un centro comercial de Hipercor en Barcelona que ocasionó la muerte de 21 personas.

El presidente de Voces contra el Terrorismo, José Alcaraz Martos, perdió a su hermano y a dos sobrinas. En una reciente entrevista concedida a La Gaceta señaló era "lamentable que en España no se diera un tratamiento a las víctimas de ETA como se merecen” y consideró que la gestión de Mariano Rajoy al frente del Ejecutivo se resumía en la palabra “traición”. “El Gobierno blanquea a los terroristas al no aplicar la ley de partidos para expulsarlos de las instituciones y por no perseguir todos los actos de enaltecimiento y de homenaje que hay”, dijo.

Aseveró que si ETA no ha asesinado es estos años "no es fruto de la derrota policial y política de la banda terrorista, sino de haber conseguido gran parte de sus objetivos a través de un proceso de negociación” y sentenció que “ETA ni mucho menos está acabada”. Asimismo, recordó que denunciar la "traición" ha hecho que su organización haya sido excluida de todos los actos. "Es la única a la que dejan fuera".

Muerte de un asesino
FERNANDO PALMERO El Mundo 12 Diciembre 2016

Tiene razón Zoé Valdés al llamar sanguinario al que tantos otros han llamado símbolo. Desde su obligado exilio, se quejaba la escritora de la condescendencia con la que se ha tratado aquí al asesino Castro.

En este país se ha querido difuminar la complicidad con la homicida dictadura ocultándola bajo las rígidas normas que rigen la cortesía diplomática. Pero gentes como Franco, Juan Carlos I, Fraga o Felipe González admiraban al gángster. Porque no fue más que eso: "Desde 1959, más de 100.000 cubanos han pasado por los campos, cárceles o frentes abiertos. De 15.000 a 17.000 personas han sido fusiladas (...) En 30 años", los datos son de 1997, "unos 100.000 cubanos han intentado evadirse". Gran parte de ellos murió en el mar. Aun así, "el 20% de sus ciudadanos está en el exilio".

Los citas son de El libro negro del comunismo. Tras leer el capítulo dedicado al largo y salvaje régimen militar de Cuba, es una indecencia hablar de Castro en otros términos que los que utiliza Valdés. No ha muerto un símbolo. Sí, un asesino. Bien está.

RÁPIDA EVOLUCIÓN DEL IPC
Tan esperada como peligrosa: la inflación podría despedazar el euro y la economía
Los actuales desequilibrios macroeconómicos, entre los que está una enorme burbuja de deuda, se sustentan en la descarga monetaria del BCE, que a su vez se sustenta en la búsqueda de inflación. Cuando el IPC se acerque a ese guarismo los estímulos monetarios cesarán precipitando las perturbaciones. El pacto de la OPEP podría aumentar un ritmo que de momento ha multiplicado los precios por cinco en la eurozona y por ocho en Alemania
Pedro Ruiz  Estrella Digital 12 Diciembre 2016

Sigilosa y desigual. Tras años de búsqueda exhaustiva la inflación aparece de manera lenta en Europa. Al calor del aumento de los precios energéticos el IPC, principal indicador que se toma como referencia, ha encadenado varios meses de aumento. Más ahora, con el pacto alcanzado por la OPEP que elevará el precio del crudo. Su llegada podría parecer una bendición después de buscarla con tanto ahínco, pero podría no serlo. Su llegada podría hacer estallar por los aires el euro y con ello la economía mundial

Lo que parece una profecía de una película de acción tiene su base real. En la actualidad coexisten una serie de elementos de alto riesgo que se mantienen ‘bajo control’ por la actuación de los bancos centrales: una burbuja de deuda con diez billones en bonos negativos.  La deuda corporativa ‘high yield’ –esto es, deuda corporativa de mucho riesgo- en mínimos históricos. China y los emergentes se tambalean. Y el abono para que florezca la inflación en ciernes con los mercados inundados de liquidez y los tipos de interés al 0%.

Es un escenario económico insostenible. Un cambio en la política monetaria, podría precipitar la situación hacía una nueva crisis en un tiempo récord.

¿Qué podría hacer cambiar la política de los bancos centrales?
El primero y más obvió es la mejora de la economía. Estados Unidos es un ejemplo claro, la caída del paro a mínimos ya llevó a la Reserva Federal a subir los tipos un tímido 0,25% y en diciembre podría subir al 0,5%. Si la economía entra en dinamismo los bancos centrales estarían obligados a cambiar la política para no acentuar posibles burbujas.

Pero no solo la mejora de la economía, otro elemento podría desencadenar el cambio de política: La inflación. El único mandato al que obedece el BCE –al contrario de la FED que tiene la estabilidad de la economía entre sus principios básicos- es el de controlar la inflación en un entorno cercano al 2%. Esto es, actuar para incrementarla o reducirla. Ahora está en la primera, pero no dudará en actuar para reducirla si sube.

En el entorno de baja inflación de los últimos años, el BCE ha descargado toda su artillería sobre la economía de la zona euro. Los miles de millones de expansión monetaria están ya muy presentes en la economía. Es cierto que el IPC de la zona euro es todavía bajo, por culpa de los productos energéticos, pero ya crece casi a doble digito por mes.

Por tanto, la llegada de la inflación –medida como IPC-  a su nivel más o menos normal cambiará inequívocamente la política económica del BCE. Y está llegando: El IPC de la zona euro se ha multiplicado por cinco en cuatro meses, en Alemania es aún peor y se ha multiplicado por ocho y ha pasado del 0,1% casi al 1% en apenas cinco meses

Gráfico IPC

Un primer impacto certero
El primer impacto de la inflación será a los bonos de tipos negativos. Ya sea, por que se produzca un aumento de tipos, por el efecto de inflación sobre esos bonos o por la retirada de estímulos. No al mismo nivel pero todos pueden provocar un caos en los inversores.

Para ver cómo podría darse un colapso, sirve un pequeño ejemplo: cualquier gestor con una cartera de bonos negativos, no solo ve como dichos bonos pierden un importante valor -ya sea por efecto de la inflación, de una subida de tipos o por ambas-  sino que además no va a recibir todo el dinero invertido, al ser negativos.

La reacción lógica es deshacerse de esos bonos lo antes posible. Ahora, si se ponen en el mercado los diez billones de bonos negativos para deshacerse lo antes posible de ellos se produciría un colapso. “Diez billones de dólares de bonos en tasas negativas. Esto es, una supernova que explotará”, así describe el gurú de la renta fija, Bill Gross, que ocurriría con el mercado.

La burbuja de deuda hará de acelerador
El cambio de política monetaria y el colapso de bonos con rentabilidad negativa tendría su primera víctima en los países periféricos. La actuación del BCE, a través de la compra de deuda, ha permitido a los países financiarse a mínimos históricos. Subir tipos o dejar de comprar deuda provocaría un aumento de los intereses exigidos a la deuda disparando el gasto.

En condiciones normales dicho cambio no tendría por qué ser catastrófico, pero no es una situación normal debido a que existe una fuerte burbuja de deuda. Pero, ¿Hay burbuja? Es difícil de decir con exactitud pero las burbujas tienen una peculiaridad característica: Un incremento de precio irracional del activo. En la actualidad, los bonos han sufrido una importante subida. Asimismo, los expertos señalan una y otra vez que no hay nada más irracional que los tipos negativos.

Además, los bonos con rentabilidad negativa se concentran en especial en el corto plazo disparando la rentabilidad exigida para nueva deuda. España debe refinanciar al año cerca de 250.000 millones y tiene en los mercados más de 500.000 millones de deuda viva, además de un fuerte déficit. Un coctel explosivo que podría llevar al país a un nuevo shock de deuda como en 2012, aunque menos virulento gracias a la mejora de la economía.

Por el momento, son solo suposiciones pero si los precios energéticos prosiguen medianamente altos la inflación retornará a sus fueros antes o después y el cambio de política se hará patente. Entonces, se conocerá la verdadera dimensión de la burbuja de deuda pública creada. 

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Diálogo de moluscos
Luis Herrero Libertad Digital 12 Diciembre 2016

Los independentistas no pueden hacer el referéndum que reclaman porque la soberanía no es sólo suya, es de todos, y el Gobierno no puede permitir que lo hagan por la misma razón.

Ahora que se están poniendo de moda las divagaciones polisémicas en torno al significado de la palabra "nación", no estaría de más que hiciéremos alguna con la palabra "diálogo". Ambas expresiones están incluidas en el catálogo de reclamaciones independentistas. En concreto, lo que ellos quieren es que se les reconozca como nación, en el sentido más universal del término, el que abarca todas sus acepciones, etimológicas, sociales y jurídicas, y que además se haga de manera dialogada, de tal modo que puedan recibir aquello a lo que no tienen derecho con la anuencia de quienes no están autorizados a dárselo. Eso es lo que significa para ellos la palabra diálogo: modo cordial de conseguir que te den la razón, aunque no la tengas, o que te den lo que no pueden darte.

El concepto "diálogo", consideraciones literarias aparte, sólo puede ser una de estas dos cosas: o intercambio de ideas o afectos entre dos o más personas, o discusión en busca de avenencia. En el primer caso ya hemos tenido bastante diálogo sobre el asunto catalán. Las ideas y los afectos de los independentistas han sido expuestos hasta la saciedad y son de sobra conocidos por la totalidad de los españoles que han querido enterarse. Y los de los no independentistas, también. Bueno, más o menos. En el segundo caso, ya sabemos todos que la consecución del acuerdo que ellos pretenden es imposible. Fuera de esos dos casos, el significado de la expresión "diálogo" no da más de sí.

Sirva lo escrito hasta ahora para decirle a la alta comisionada del enredo catalán, la no tan alta Soraya Sáenz de Santamaría, que haría bien en buscar una excusa distinta para justificar su llegada al despacho que se ha hecho instalar en Barcelona. Ir a Barcelona está bien. Debería ser obligatorio, por muchos y variados motivos. Tal vez el único que no cabe esgrimir, sin embargo, es precisamente el de buscar el diálogo en una materia en la que ninguna de las partes que dialogan tienen jurisdicción suficiente. Los independentistas no pueden hacer el referéndum que reclaman porque la soberanía no es sólo suya, es de todos, y el Gobierno no puede permitir que lo hagan por la misma razón. Es lo que dice la ley de leyes. La diferencia es que unos se la quieren saltar y los otros, no. Al menos, eso espero.

El único pacto o avenencia posible sería el de cambiar la Constitución para que pase a permitir lo que ahora prohíbe. ¿Está Soraya dispuesta a hacer tal cosa? Y si no lo está, ¿para qué va a Cataluña con tanta trompetería? Sus interlocutores entienden el diálogo de forma equivocada y ventajista. Sólo acceden a él si se les garantiza de antemano que al final se van a salir con la suya. Su postura, sobradamente conocida, es que el referéndum se hará en cualquier caso, ya sea con las bendiciones gubernamentales o sin ellas. ¿Es a ese diálogo al que quiere prestarse Soraya? Si es así, adjetivemos bien la clase de diálogo a la que nos referimos. Es de sordos si los interlocutores no están dispuestos a prestarse atención, y de besugos si sus argumentos carecen de coherencia. En este caso habría que acuñar un término nuevo que englobe a ambos. Propongo diálogo de moluscos. Los moluscos también viven en el mar y son muy duros de oído.

El recibimiento que los del otro lado de la mesa le brindaron a la vicepresidenta, sin duda como gesto de una voluntad que es de todo menos buena, queda descrito en estas tres noticias que saludaron su aterrizaje en El Prat: la Asociación de Municipios por la Independencia envía cartas a más de cuatrocientos municipios de todo el mundo, incluidos varios del Kurdistán, Burkina Faso y Senegal, para mantenerles informados de la marcha del "procés". Los cinco miembros de la CUP acusados de haber quemado fotos del Rey durante la última Diada dejan plantado al juez que les investiga. Puigdemont convoca para el 23 de diciembre una cumbre con todos los integrantes del Pacte Nacional del Dret a Decidir para tejer un consenso político y social en torno a la celebración del Referéndum. Su disposición al diálogo, como se ve, es digna de museo.

Estoy seguro de dos cosas. Una buena y otra mala. La buena es que el Gobierno no cometerá la felonía de permitir que Puigdemont y su cuadrilla perpetren la ilegalidad que están maquinando. La mala es que tratará de impedirlo con el estúpido convencimiento de que los independentistas han puesto precio a su claudicación y que basta con pagar ese precio -más dinero, más competencias, menos Estado- para conseguir que se den por satisfechos. No sólo es una estupidez creerse semejante patraña, sino que además supone una injusticia mayúscula para los catalanes que aspiran a sentirse protegidos por el Estado al que pertenecen, y del que no se quieren separar, en el ámbito de sus libertades individuales. El fortalecimiento del catalanismo separador no es en absoluto inocuo. Tiene terribles consecuencias.

Debilitar el Estado significa agravar la orfandad de quienes buscan su cobijo. Hay muchos españoles, de nación catalana, que aspiran a educar a sus hijos en castellano, a rotular sus negocios como quieran, a hablar con la Administración en su lengua materna, a experimentar la eficacia de las decisiones judiciales dictadas para su amparo, a exhibir las señas de identidad que la Constitución les reconoce como propias, e incluso a aplaudir al Madrid en el Nou Camp, cuando Sergio Ramos empata un partido en el último minuto, sin que salgan los mamarrachos de turno a decir que eso es una afrenta que pone en riesgo la convivencia pacífica.

¿Cuánto tiempo hace que el Gobierno no dicta una sola norma en esa dirección? ¿Y cuánto desde que Inés Arrimadas no lleva esa clase de iniciativas al Parlament, aunque las sepa derrotadas de antemano? ¿Y cuánto desde que el PSC se desentendió de esa causa? Tal vez si el diálogo empezara por ahí, y no nos dejáramos enredar por la perversión del lenguaje, podríamos hablar de un estilo nuevo de hacer política en Cataluña. Mientras tanto sólo habrá, con toda la apariencia novedosa que se quiera, más de lo siempre.

Epístola bilduitarra al Emperador
Iván Vélez gaceta.es 12 Diciembre 2016

La carta parece estar destinada no al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sino a la propia parroquia bilduitarra, necesitada de este tipo de voluntaristas espejismos internacionalistas.

Gracias al diario El Mundo, se ha conocido esta semana el contenido de una carta de felicitación enviada por EH Bildu al nuevo Gobierno de los Estados Unidos de América encabezado por Donald Trump, destinatario último de una epístola dirigida al Embajador de los Estados Unidos en España, James Costos. Al pie de la misiva figura el nombre de Marian Beitialarrangoitia Lizarralde, portavoz del aludido grupo en el Congreso de los Diputados, ex alcaldesa de Hernani, y periodista radiofónica condenada a un año de cárcel por enaltecimiento del terrorismo, pena que le fue impuesta por pedir un aplauso para los etarras detenidos por el Atentado de la T-4 de Barajas, que habían denunciado, siguiendo el prontuario de la banda terrorista, torturas por parte de la Guardia Civil.

La carta al Emperador Trump, aunque breve, incorpora una serie de afirmaciones que llaman la atención y piden un cierto análisis. Veamos:

El primer párrafo hace extensivas las felicitaciones al Gobierno al «pueblo americano» por las «democráticas y vibrantes elecciones celebradas». El redactor vascongado evita el término nación, pues no en vano, las sectas vasquistas, pese a su anhelo de construir una nación política basada en componentes étnicos, racismo y altas dosis de hispanofobia, siempre han apelado a un concepto más borroso, el de pueblo. Parece pertinente recordar aquellos deseos: «Queremos una iglesia pobre, con el pueblo humillado y despojado libre de servilismos al poder y al dinero. Indígena con pastores nacidos del pueblo y encarnada íntegramente en el pueblo trabajador vasco», que dejaron escritos los sesenta sacerdotes vascos encerrados en el Seminario de Derio en 1968. Hablando de pueblo a pueblo, el texto actual elogia el democratismo norteamericano, enalteciendo las urnas que la formación representada por Beitialarrangoitia, apelando al célebre «derecho a decidir» -a decidir unilateralmente la secesión, aclaramos-, pretende emplear, tras décadas de asesinatos y violencia, para mutilar la nación española.

Prosigue el texto con una afirmación que ha causado extrañeza: «queremos trasladarle nuestra absoluta disposición, tal y como lo hemos hecho durante estos últimos años», palabras que, teñidas de cierta altanería, al tiempo que sugieren cierto equilibrio y continuidad en las relaciones entre nada menos que el Gobierno de los Estados Unidos y el entramado filoetarra, establecen una suerte de bilateralidad entre la nación norteamericana y la nación vasca, recreando de este modo la habitual petición de principio que distingue a los sediciosos españoles, tan dados a presuponer la realidad de una nación política para la que reclaman el derecho de autodeterminación. En este aspecto colaborativo, existen también lejanos precedentes atlantistas. Tras la Guerra Civil, en el contexto de la Guerra Fría, una aristócrata vasca, Carmen de Gurtubay Alzola, y un clérigo jesuíta, Alberto de Onaindía Zuloaga, el radiofónico «Sacerdote doctor Olaso», trabajaron a favor de los intereses norteamericanos, pero también de los del PNV de los que surgirían los precedentes de Bildu.

El siguiente pasaje recuerda «los lazos históricos que a través de la numerosa diáspora vasca unen a nuestros respectivos países», palabras que remiten de inmediato a la colonia de pastores de origen vasco que se afincaron en Idaho, lugar donde han conservado un costumbrismo muy apreciado por el esencialista aparato propagandista nacionalista mientras hacían guiños al Partido Republicano. Existe otra diáspora sin duda olvidada por los redactores de la carta, la de los cientos de miles de vascos que hubieron de abandonar las tres provincias huyendo del terrorismo etarra.

Patético brindis al Sol, la carta parece estar destinada no a Trump, sino a la propia parroquia bilduitarra, necesitada de este tipo de voluntaristas espejismos internacionalistas. Sin embargo, la realidad de las mentadas relaciones entre ambas partes es muy otra, como se ha podido comprobar recientemente cuando el hombre de paz –Zapatero dixit- que responde al nombre de Arnaldo Otegui, no ha podido acudir a los funerales de Fidel Castro, pues para comparecer en tan largas e itinerantes exequias, su batasuno cuerpo debía penetrar en el espacio aéreo de los Estados Unidos, ámbito vetado para el de Elgóibar, incluido en una lista internacional de terroristas. Al cabo, y si de imperios y zonas periféricas a estos se trata, parece obligada la paráfrasis: Estados Unidos no paga traidores.

Las Autonomías han despedido a 3000 médicos
Vicente Torres Periodista Digital 12 Diciembre 2016

Puig, con el peluquín que le disimula la bandera catalana que lleva en la sesera, dijo que la Constitución hay que cambiarla. Este señor es un peligro público desde el momento en que su intención manifiesta no es servir a los ciudadanos, sino llevarlos a un despeñadero y empujarlos cuando estén al borde.

Lo prueba el hecho de que vaya a gastarse una lujuria de millones del dinero de los impuestos para reabrir la Televisión Valenciana, porque la necesita para enseñar a todos a hablar en catalán. Este señor se gasta mi dinero para que yo aprenda una lengua que no necesito para nada, ni me interesa en modo alguno. Que ponga escuelas de catalán pagadas por la Generalidad Catalana y que se apunte quien quiera.

Paralelamente, las Autonomías han despedido a más de tres mil médicos interinos, porque si no lo hubieran hecho se habrían convertido en fijos. Si a los dirigentes autonómicos les importaran los ciudadanos suprimirían gastos innecesarios e improductivos para los ciudadanos, como el de esa Televisión Valenciana y muchos otros, y mantendrían a los médicos, porque la salud es lo primero.

Lo que habría que cambiar de la Constitución es, precisamente, esa capacidad de las Autonomías para hacer de su capa un sayo y derrochar sin freno. Habría que cambiar más cosas, como la de no permitir partidos antisistema y establecer la independencia efectiva de poderes de una vez por todas.

Pero estas no son las reformas que quiere este elemento que esconde su catalanismo, como sus socios de Compromís y los otros.
El sistema autonómico español estuvo muy bien concebido y muy mal desarrollado. Como consecuencia de ello ha dado lugar a este desastre actual, en el que los que tienen la cara más dura son los que consiguen más beneficios.


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