AGLI Recortes de Prensa   Jueves 15  Diciembre  2016

La falta de principios del PP y la inobservancia de la ley en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 15 Diciembre 2016

Que desde Génova hayan despachado el reproche de Aznar con un "FAES ya no es del PP" sólo evidencia hasta qué punto ha llegado la corrupción ideológica popular.

Habida cuenta del absoluto fracaso –más bien, absoluta renuencia– del Gobierno de Mariano Rajoy a la hora de hacer cumplir la ley y las sentencias en Cataluña, no es de extrañar que las sediciosas autoridades del Principado se hayan tomado por enésima vez a guasa una resolución del Tribunal Constitucional como la que pretende suspender los preparativos del nuevo e ilegal referéndum secesionista, previsto para el año que viene.

Es de la acomodaticia pasividad del PP de Rajoy a la hora de dar la batalla de las ideas y combatir los delirios históricos e identitarios del nacionalismo, y de su posterior desidia a la hora de hacer cumplir la ley a quienes abiertamente decidieron en 2012 desafiar al Estado de Derecho, de lo que debería arrepentirse Soraya Sáenz de Santamaría, y no de la oposición de su partido al estatuto soberanista catalán, elaborado con la confesa intención de dinamitar la Constitución y marginar al partido de Aznar.

El contraproducente intento de contentar a los que jamás se van a contentar, la asunción del relato del adversario y la absoluta traición a las ideas y posiciones liberal-conservadoras han convertido al PP en un partido irreconocible y decadente, incapaz de frenar los ataques a España y de acometer regeneración alguna. Hace años que el PP de Rajoy sólo aspira a presidir desde el Gobierno un consenso socialdemócrata que, en nuestro país, además nunca se ha caracterizado por combatir al nacionalismo, sino por plegarse él.

No es de extrañar que un think tank liberal-conservador como FAES, fuertemente comprometido con la nación española entendida como Estado de Derecho, haya terminado por romper con un partido que ha renunciado al debate de ideas y al que sólo le preocupa la gestión del día a día de un modelo estructuralmente insostenible y llegar a acuerdos con quienes violan ley. Nada más insostenible que un modelo socialdemócrata sobre el que además pesa un sistema autonómico demencial, al que, para remate, se le exige que se adapte –todavía más– a una insaciable minoría de españoles que no quieren serlo.

Que desde Génova hayan despachado el ajustadísimo reproche de Aznar a Sáenz de Santamaría con un "FAES ya no es del PP" sólo evidencia hasta qué punto ha llegado la corrupción ideológica del partido cuyo líder máximo, lacayunamente obedecido por tanto cobarde y tanto oportunista y tanto inmoral, quería libre de liberales y conservadores, es decir, de quienes le dieron fuelle, sustancia, coraje e integridad.

Con esta clase política, en general, y con este partido al frente del Ejecutivo, es de temer que las resoluciones del Tribunal Constitucional contra el ominoso referéndum del año que viene sirvan para tan poco como aquellas que trataron de impedir que se celebrara el del 9 de noviembre de 2014.

Los españoles tenemos lo que nos merecemos
El Libre Pensador Esdiario 15 Diciembre 2016

Aquí odiamos a los grandes empresarios que generan riqueza, linchamos a los que crean cientos de miles de puestos de trabajo, difamamos a todo aquel que ha cosechado un importante éxito.

La etapa más trágica de nuestra historia reciente, en cuanto al PIB y al PIB per cápita perdido, fue la comprendida entre 2007 y 2014. La mayor destrucción de puestos de trabajo de nuestra historia fue entre 2008 y 2012. Es evidente que con el paso del tiempo, los españoles no han aprendido absolutamente nada de la crisis, que todavía sigue causando estragos en nuestra mermada economía.

Por ello, ayer pudimos presenciar el esperpento de los grupos políticos, escogidos por los españoles, al derogar, o al menos pretenderlo, la reforma laboral que aprobó el PP. El actual gobierno se ha caracterizado por traicionar a sus votantes una y otra vez. No obstante y, para ser justos con la verdad, la reforma laboral que aprobó ha cosechado grandes éxitos, reconocidos, tanto por la Comisión Europea, como copiada por países que sufren de una legislación laboral ineficiente, como es el caso de Francia. Desde su implantación se han creado 1.800.000 puestos de trabajo, la tasa de temporalidad (25%) es la más baja desde 1989, ha batido récords de creación de empleo, tanto en términos estacionalizados, como desestacionalizados.

A pesar de estos datos, parece que este país, con una tasa de paro media del 17,2% y con la tasa de paro media más alta entre los países de la OCDE, sólo superada por Sudáfrica, empieza a echar de menos los errores que se cometieron en el pasado. Los españoles queremos que se siga asfixiando al empresario con tasas impositivas descomunales; queremos legislaciones laborales rígidas e ineficientes; queremos tener la indemnización por despido más alta de toda Europa; queremos poner trabas a los emprendedores; queremos trabajar poco y ganar mucho; queremos que papá Estado nos solucione sus problemas; queremos erradicar la meritocracia; queremos más vacaciones que nadie; queremos vivir por encima de nuestras posibilidades y sobretodo, queremos ser regulados en todos los ámbitos de nuestra vida.

España es un país de cobardes. El espíritu libre que toda sociedad sana debería tener, brilla por su ausencia. Nos negamos a reformar nuestro modelo estructural. Seguimos apostando por papá Estado y desvirtuando el libre mercado, que es sin duda, el mejor garante de la prosperidad y el progreso de un país, como demuestran los cinco países más capitalistas del mundo (Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Australia y Canadá). Sin embargo, aquí odiamos a los grandes empresarios que generan riqueza, linchamos a los que crean cientos de miles de puestos de trabajo, difamamos a todo aquel que ha cosechado un importante éxito profesional, destrozamos a los brillantes, en un ejercicio de desesperación, para igualarlos con los mediocres.

En definitiva, los españoles apuestan por la mediocridad, la mendicidad y el caciquismo. Escogen al Estado, para evitar ser ellos los que tengan que solucionar sus problemas y dejan toda la responsabilidad, en manos de sus manirrotos gobernantes. Por ello, este sistema tiene muchísimos más adeptos en España que en otros países, ya que, cuando has sido incapaz de alcanzar tus metas y tus logros, por tu mediocridad, tu vagancia, tu ignorancia, tu falta de competitividad, tu falta de formación y tu nula capacidad de adaptarte a los tiempos, siempre podrás decir que la culpa no es tuya, siempre será de los políticos, de los banqueros, de los ricos, de las élites financieras, de los empresarios, del gobierno…

Como dijo François de la Rochefoucauld: "Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance".

Blog de José Oneto. Consejero editorial del diario de internet Republica.com
Tensión creciente en Cataluña, tras la decisión del Constitucional
José Oneto Republica  15 Diciembre 2016

La tensión tiende a recrudecerse en Cataluña después de que este miércoles, el Tribunal Constitucional, por unanimidad, haya frenado el proceso independentista, al admitir a trámite el incidente de ejecución, presentado por el abogado del Estado, contra la decisión del Parlamento catalán, del pasado mes de Octubre, de convocar un Referéndum de independencia el próximo mes de Septiembre con el beneplácito o no del Estado. La decisión del Constitucional se produce en uno de los peores momentos políticos de Cataluña, a pesar de los intentos de diálogo del Gobierno central, y cuando la CUP (Candidatura de Unidad Popular), un movimiento anticapitalista y anti sistema, que está condicionando todos los pasos de la Generalitat, ha iniciado una ofensiva contra el Jefe del Estado, instando a la población a quemar fotos del Rey y banderas nacionales, y también contra la guardia civil , exigiendo su marcha de Cataluña.

Anoche mismo, un centenar de manifestantes cercaron el cuartel de la Guardia Civil de Manresa, con nuevas quemas de fotos y banderas españolas, mientras gritaban “sin pistolas no sois nada“ y “fuera fuera, las fuerzas españolas”, sin que los Mossos interviniesen en ningún momento, a pesar del lanzamiento de botes de pintura contra el cuartel. Los incidentes pueden volver a repetirse, después de las detenciones de algunos de los participantes en esa campaña, algunos de los cuales han prestado declaración en la Audiencia Nacional.

Por otra parte, se esperan nuevos incidentes este viernes durante la declaración ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por desobediencia y prevaricación, de Carmen Forcadell, presidenta del Parlamento Catalán, al permitir, a pesar de la advertencia en contra del Constitucional, la votación de las conclusiones de la comisión sobre el llamado “Proceso Constituyente”. Los tres expresidentes del Parlamento han pedido a la “Unión Europea y a la Comunidad internacional para que actúen ante lo que consideran una situación inédita en Europa en un Parlamento, como el catalán, democráticamente elegido. Por si faltara poco y a exigencias de la CUP se celebrará el día 23 de este mes una Cumbre para preparar el Referéndum que precisamente acaba de suspender el Constitucional, en la que se irá precisando el contenido de la pregunta que será sometida a consulta de los catalanes.

Hasta ahora, todos los intentos de internacionalizar el contencioso catalán han fracasado e incluso en ocasiones, ha indignado, por ejemplo, al gobierno francés, o a otros países que tienen también problemas nacionalistas. Tras la adopción, a finales de octubre, por el Parlamento catalán, de una resolución que señalaba que Cataluña, el País Valenciano, las Islas Baleares, la franja de Aragón y Cataluña del Norte (que corresponde al Rosellón), tienen derecho a la autodeterminación, el Quai d‘Orsay ha salido en dos ocasiones a la palestra para protestar contra ese atentado contra la soberanía francesa

En este sentido se presentó una nota oral, hace un mes, en la embajada de España en París. Más recientemente, el representante francés en Madrid, hizo llegar el mensaje al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont de que “Se trata de la soberanía de Francia, respetamos la soberanía de España y pedimos el mismo respeto por nuestra soberanía”, añadió la pasada semana, Jean-Marc Ayrault, ministro de Asuntos Exteriores, durante la visita a París de su nuevo homólogo español, Alfonso Dastis.

El Gobierno español también ha apreciado que el Ministerio francés de Asuntos Exteriores no se haya dirigido directamente al representante en París de la Generalitat, que ha creado una diplomacia paralela para defender su causa independentista, en el extranjero. Con ocho “embajadas” en el mundo (Washington, Londres, Berlín, Bruselas, Roma, Viena, París y Lisboa) el “diplocat”, que dispone de un presupuesto de unos 60 millones de euros, desea llegar a tener unas veinte representaciones en todo el mundo para intentar convencer a la Comunidad internacional de la necesidad de una escisión de Cataluña de España para crear un nuevo país en la Unión Europea.

Separatas: los que se suenan y los que se sorben
Pablo Planas Libertad Digital 15 Diciembre 2016

Más que de la cosmética operación diálogo del Gobierno, el colapso del proceso separatista pende de las contradicciones, broncas y errores de sus impulsores.

El movimiento separatista catalán se divide en dos bloques: ERC y lo que queda de Convergencia en un extremo y la CUP, en el otro. Al parecer, la diferencia es que unos se suenan los mocos con pañuelo y otros se sorben, se los comen, los expelen con los dedos, se los frotan con la manga o todo a la vez. Los primeros consideran, por ejemplo, que la Constitución es papel mojado, de mal arder. Los segundos, por contra, son más de pegar fuego a las cosas, sea una estampa del Rey, una bandera de España, el mobiliario urbano o la dicha Carta Magna. El primer grupo se subdivide en dos, republicanos y convergentes. El segundo es un conglomerado de plataformas anticapitalistas, ateneos antisistema y partidos minúsculos que van de lo bolivariano a lo coreano con el pegamento de la independencia de los países catalanes. A brochazos, los unos son partidarios de hacer la guerra y los otros, de la guerra y de la revolución, como en tiempos pretéritos.

Es difícil que se pongan de acuerdo quienes aún utilizan cubiertos con quienes han adoptado los hábitos y la dieta de los yanomamo del Amazonas, pero esta minoría, diez diputados de un total de 135, tiene en sus manos los burgueses dídimos heteropatriarcales del presidente y del vicepresidente de la Generalidad, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, la aprobación de los presupuestos y la continuidad de la legislatura de la independencia final o, por el contrario, la voladura incontrolada de los puentes que vinculan a los desconectados de americana y a veces corbata con los desobedientes de pendiente y camiseta siempre. La última colisión de ambos sectores es consecuencia de la detención de cinco incendiarios comemocos por parte de los Mossos d'Esquadra para que les tomasen declaración en la Audiencia Nacional, una actuación de la policía autonómica que ha estado a punto de causar un cisma irreparable entre las facciones del bloque.

La CUP pide la cabeza (el cap) del capo de los Mossos, a la sazón el consejero de Interior Jordi Jané, que a instancias de Puigdemont defiende como gato panza arriba que él es un inútil incapaz de dar una orden, que los Mossos actuaron por su cuenta, que es falso, mentira, incierto e injusto que le atribuyan a él, precisamente a él, al que apodan Blandiblup, una operación contra la "izquierda independentista". Se conoce que la culpa es de otro, de algún incontrolado mando de los Mossos con ganas de enmarañar el proceso. El jefe operativo del cuerpo, Josep Lluís Trapero, no sabe dónde meterse. Con lo a gusto que se le veía en la paella de Pilar Rahola en Cadaqués, mano a mano con el president, disfrazado de animador de cruceros y sin galones. Menudo marrón que le va a caer si al final la cupera Anna Gabriel, que ya se cepilló a Mas, se carga la legislatura o a Jané. O se cobra su propia cabeza operativa como pulpo por animal de compañía para limar asperezas y permitir a la CUP mantener un día más con vida política a sus rehenes.

Más que de la cosmética operación diálogo del Gobierno, el colapso del proceso separatista pende de las contradicciones, broncas y errores de sus patrocinadores, impulsores y partidarios, de sus diferencias internas, de sus intereses particulares y cálculos electorales. En el espectro soberanista, gana Junqueras. Si la CUP se carga la legislatura, el PDEcat (Convergencia tuneada) está muerto. Si se aprueban los presupuestos y se mantiene el calendario, es Puigdemont quien asoma la gaita en el parapeto, no Junqueras, por mucho que le encalomen la organización de un referéndum para septiembre del próximo año, un plazo que en política catalana es como hablar del año 3000. Y pase lo que pase, el que mande en la Generalidad siempre tendrá a mano una oferta de Gobierno de turno, el FLAtador (dinero a cascoporro para abrir embajadas) más las beatíficas intenciones del PP, el PSOE y ahora hasta de Ciudadanos de comprender y asimilar la superioridad moral y suprema esencia diferencial implícita en poner la figura de un pastor plantando un pino ante el Niño Jesús recién nacido.

Qué hacer con el catalanismo
Jorge Vilches vozpopuli.com 15 Diciembre 2016

Ya hemos pasado en nuestra historia por varios momentos en los que se pensaba que se podía satisfacer el hambre de los catalanistas. No lo consiguieron Francisco Silvela ni Antonio Maura a principios del siglo XX; ni Manuel Azaña y los republicanos del 31; y tampoco el actual Estado de las Autonomías.

La gran trampa del dogma socialdemócrata de la “lucha contra la desigualdad” es primar las prestaciones sociales del Estado a cambio de la libertad política y de la igualdad civil. A medida que se han ido definiendo los derechos de tercera generación como columna vertebral de una “democracia moderna” han vuelto a escena los sujetos colectivos por encima del individuo. Los socialdemócratas de todos los partidos fueron inoculando en la mentalidad occidental que la legitimidad del Poder estaba en administrar sus bolsillos para conceder derechos sociales que el mismo Poder ponía en la agenda política. Era, y es, un círculo vicioso que ha ido limando relevancia a la individualidad y engordando a los sujetos colectivos, lo que viene a ser el mejor escenario para dictaduras tecnocráticas o para los populismos.

La pretensión de los populistas de reconstruir comunidades imaginarias –el pueblo beatífico, o la nación esencialista y homogénea- se basa en garantizar los derechos sociales “en riesgo” por el abuso del “enemigo”. Así es el catalanismo, ese populismo nacionalista que elimina la libertad política y los derechos individuales en aras de la consecución de la “unidad de destino en lo universal”. La clase política catalanista ha utilizado los recursos institucionales para crear demandas, generar lealtades, comprar voluntades, y moldear mentes para consolidar y ampliar su poder. Al clientelismo se ha unido el relativismo impostado de la mentalidad socialdemócrata, que consiste en restar importancia a aquellos valores y principios que no puede destruir abiertamente o que son un obstáculo para la creación del Hombre Nuevo, o de la Sociedad Nueva. Esto, y la indiferencia propia de una población a la que se ha arrebatado progresivamente su capacidad crítica y su responsabilidad individual, deja el campo abierto a fórmulas autoritarias.

Porque el catalanismo es autoritario. Un proyecto político que quiere laminar la libertad y los derechos individuales en nombre de un “destino histórico” para la creación de una comunidad homogénea no es democrático. Sus argumentos son primarios: quieren dar satisfacción a un sentimiento y garantizar los derechos sociales. Ambas reivindicaciones están trufadas del victimismo habitual de los populismos autoritarios: nadie les comprende, todos les impiden cumplir su deseo, y los demás les roban. Es un discurso político adolescente que llama a las emociones, al integrismo y al rechazo al que no acepta “la salvación”.

Las fases están perfectamente estudiadas. Primero se produce un movimiento cultural, de élites, que pretende convencer al sujeto colectivo de su identidad amenazada. Luego, esa tendencia se convierte en partido político, porque sin la trituradora del Estado no se puede transformar rápidamente la sociedad. Después se utilizan las políticas públicas para crear una red clientelar, visibilizar el “conflicto nacional”, dibujar las diferencias identitarias, y victimizar las reivindicaciones. Las resistencias se van venciendo por la debilidad del gobierno central, el cansancio general, la ausencia de principios democráticos y liberales sólidos, la búsqueda de la protección estatal, el miedo a las consecuencias de la libertad, y la victoria de la sentimentalización de la política.

Ya hemos pasado en nuestra historia por varios momentos en los que se pensaba que se podía satisfacer el hambre de los catalanistas. No lo consiguieron Francisco Silvela ni Antonio Maura a principios del siglo XX; ni Manuel Azaña y los republicanos del 31; y tampoco el actual Estado de las Autonomías. ¿Y qué decir de las componendas de González, Aznar o Zapatero? Tampoco sirvieron de nada. Si la Historia va hacia algún lado, que es una presunción academicista de la que habría mucho que hablar, no debería ser el de consentir que se lamine la libertad de la mitad de la población de una región europea para el cumplimiento de la utopía de unos autoritarios.

No sería legítimo un referéndum de autodeterminación en una población sometida al dictado nacionalista desde hace casi cuarenta años, donde se han ido recortando los derechos individuales y condenando a la muerte civil y social a los disidentes, provocando un auténtico éxodo. De Cáceres, Lugo, Zamora, Sevilla, Oviedo, o Castellón –por no citar Madrid- nadie huye porque se sienta discriminado o ahogado políticamente. La cesión a las aspiraciones catalanistas solamente sirve para certificar la condena que esa gente recibe por no comulgar con la “verdad nacionalista”, y dejarlos desamparados frente al autoritarismo. Si de algo sirve hoy un Estado debería ser el de garantizar en cada región de su territorio que toda persona tiene los mismos derechos, que hay seguridad jurídica y personal, y que las involuciones o a las amenazas encuentran una respuesta inmediata, legal, contundente.

No olvidemos que en la URSS la electricidad era “gratis”, al ser considerada un derecho social, y que el sujeto colectivo proletario se encaminaba a marchas forzadas hacia el “paraíso comunista”. No había democracia, ni libertad política, ni individuo. El discurso oficial de la tiranía de los Castro ha sido siempre que lo importante es la sanidad y la educación. Y ni una, ni otra: son hoy más pobres que en 1959. Todos estos proyectos comunitaristas fracasaron estrepitosamente, pero parece que no hemos aprendido nada.

Pedir perdón no es suficiente
Son las 16:35 de la tarde. Está compareciendo el presidente del gobierno, Mariano, debido a los continuos y encadenados escándalos de corrupción que afectan a los partidos políticos.
Juan Carlos Bermejo vozpopuli.com 15 Diciembre 2016

Está siendo una jornada muy intensa en el Congreso. Durante la mañana, se han aprobado las nuevas subidas impositivas propuestas por el Gobierno. Ha habido más que palabras, así como diferentes postureos que han amenizado el debate.

Son las 16:35 de la tarde. Está compareciendo el presidente del gobierno, Mariano, debido a los continuos y encadenados escándalos de corrupción que afectan a los partidos políticos. En el hemiciclo, se aprecia la existencia de asientos vacíos. Corre el rumor de que la ensaladilla rusa del menú de la comida no estaba en buen estado y ello ha provocado que varias de sus señorías se hayan ausentado y dedicado a otros menesteres.

El discurso resulta cansino, y algunos diputados, como Celia o Jesús, optan por jugar a la consola y echar una cabezadita respectivamente. Entretanto, Mariano, pese a que ya está notando retortijones, aguanta el tipo y trata de sodomizar al resto con suaves palabras:

—Señorías. Todos hemos cometido errores, pero la política es una actividad muy noble, incluso con errores. Ustedes saben que no somos peores que otras profesiones. Que la sombra de sospecha no se extienda de manera generalizada sobre todos los políticos, ya que la mayoría están en política para servir a los demás y no para servirse a sí mismos. En lo que a mí respecta, lamento profundamente la situación creada y quiero pedir disculpas a todos los ciudadanos por haber situado en puestos que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos. Aprovecho también para pedir disculpas por la nueva subida de impuestos legislada, aunque bien es sabido, no cabía alternativa posible. Muchas gracias.

Mariano ha concluido su discurso. Sin embargo, hoy es un día especial en el Congreso. Por primera vez va a dirigirse en la Cámara un individuo de la sociedad civil a sus señorías. En la tribuna de invitados ya se encuentra el Ciudadano Desconocido, a quiénla presidenta del Congreso, Ana, le da la bienvenida:

—Apreciado Ciudadano Desconocido. Tenga usted la bondad de subir al estrado y dirigirse a los diputados. Posteriormente a su intervención, el presidente Mariano tendrá la oportunidad de hacer una réplica.

—Muchas gracias señora presidenta. Señorías. Hoy hemos podido comprobar los ciudadanos, a través de las palabras del presidente del gobierno, que ustedes están arrepentidos de los casos de corrupción que les afectan, así como por las continuas subidas fiscales aplicadas, y por ello nos piden perdón. Pues bien, señorías, quisiéramos exponerles otros motivos por los que deberían pedir perdón a los ciudadanos.

—Tienen que pedir perdón por incumplir reiteradamente una Constitución, hecha a medida de los partidos políticos en lugar de para los ciudadanos, de la que más del 70% del censo actual no ha votado, ni ha refrendado, ni tampoco ha tendido la posibilidad de enmendar para adecuarla a la realidad social del país.

—Tienen que pedir perdón por haber propiciado la proliferación de una clase política endogámica, impune y dotada de privilegios injustificados.

—También deben pedir perdón por haber relegado a la sociedad civil y a la iniciativa popular al ostracismo absoluto en la toma de decisiones del Estado.

Un extraño aura que se ha adueñado del Congreso ha despertado a Jesús, y Celia, tras mirar a ambos lados disimuladamente, decide dejar la partida a medias y escuchar atentamente la intervención el Ciudadano Desconocido:

—Tienen que pedir perdón por controlar los medios de comunicación, ponerlos a su servicio y perseguir de forma despiadada a los disidentes.

—Por haber fomentado unos modelos de crecimiento económico basados en especulación en lugar de creación de riqueza. Por haber desindustrializado el país y hacerle desprenderse de sus empresas estratégicas para el beneficio de la clase política y oligarca.

—Tienen que pedir perdón por haber destruido el sistema educativo y convertir a la juventud en marionetas funcionales, con títulos de cartón piedra, que están indefensos durante generaciones ante una herencia desastrosa que les espera gracias a ustedes.

—Por haber convertido el poder judicial en un títere de la clase política y oligarca, gracias a la violación y a la traición cometida por ustedes y amparada por el Tribunal Constitucional nombrado por ustedes, del artículo de la Constitución que determinaba el nombramiento de los miembros del consejo general del poder judicial.

—También por mantener una ley electoral discriminatoria e injusta, que además se traslada con la obediencia sectaria de los elegidos en listas cerradas al jefe político de turno.

Los diputados nuevos, Albert y Pablo, asienten mientras escuchan, se cruzan la mirada uno al otro, seria. En ese momento, descubren que hay un diputado que no les quita la vista de encima, es Mariano. Inmediatamente, los tres se giran a la bancada socialista. El asiento está vacío. Mientras, el Ciudadano Desconocido prosigue:

—Tienen que pedir perdón por haber creado un estado autonómico depredador y saqueador, al que ahora no pueden controlar y prefieren desmembrar el país antes que acabar con él.

—Por financiarse las sedes y las de sus colegas los sindicatos y patronales, con fondos públicos.

—Deben pedir perdón por despilfarrar el dinero de los ciudadanos en proyectos, servicios y asesores injustificados. Por seguir subiendo los impuestos, sabiendo que millones de personas sufren para llegar a final de mes y centenares de miles de enfermos no reciben la ayuda de la dependencia.

—Tienen que pedir perdón por crear un estatuto de la función pública que les permite colocar a centenares de miles de sus parientes, amigos y correligionarios, desangrando a las arcas.

—Por mentir e incumplir reiteradamente sus promesas electorales.

—Tienen que pedir perdón por no ser capaces de acabar con el desmesurado nivel de desempleo y ponerlo, al menos, al nivel de los países de nuestro entorno.

—Por supuesto, por ser conocedores de sus casos de corrupción y mirar para otro lado.

—Y, por último, deben pedir perdón por provocar el derrumbe moral de los ciudadanos y de nuestros valores como país.

—Señorías. Como comprenderán, pedir perdón no es suficiente. Espero haberme expresado con claridad. Muchas gracias.

En el Congreso, ruge un silencio atronador. La presidenta Ana interviene:

—Apreciado Ciudadano Desconocido, le agradecemos mucho su intervención. Creo hablar en nombre de todas sus señorías al decirle que hemos tomado buena nota. A continuación, tiene el turno de réplica el presidente del gobierno, Mariano, si así lo desea…

Mariano, que lleva sin pestañear un par de minutos, contesta:

—Estimada presidenta. Lamento decirle que voy a renunciar a mi turno de réplica. Me siento indispuesto, probablemente debido a la ensaladilla del menú del mediodía. Debo ausentarme de la Cámara urgentemente. Les vuelvo a pedir perdón.

PD: Ciudadanos. Que los árboles nunca os impidan ver el bosque.

La Justicia española necesita una profunda transformación para tener credibilidad y garantizar la seguridad jurídica
Miguel Bernad | Abogado y Secretario General de MANOS LIMPIAS lagaceta.eu 15 Diciembre 2016

Uno de los pilares del Estado de Derecho, y de una auténtica democracia, es la división de poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

En España tenemos un poder judicial que necesita de una profunda transformación.
La independencia del poder judicial y su funcionamiento carece de toda credibilidad.

Los principios que inspiran nuestra Carta Magna quiebran por una legislación que desarrolla la norma suprema, y por el funcionamiento de jueces, magistrados y el ministerio fiscal.

Ni la Ley orgánica del Poder Judicial, ni la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ni la semi derogada Ley de tasas judiciales, ni la composición política del Consejo General del Poder Judicial, ni los Tribunales Superiores de Justicia de las diferentes comunidades autónomas, ni los nombramientos de magistrados en el Tribunal Supremo y en el Tribunal Constitucional garantizan una justicia independiente, ágil, eficaz, donde los ciudadanos encontremos seguridad jurídica.

Describimos una serie de datos objetivos que avalan nuestro análisis:
Se producen constantemente, y de manera habitual. Dilaciones en los procedimientos judiciales.
Esas dilaciones generan indefensión.

No existe presunción de inocencia.
Se aplica la “pena de telediario”, que supone una condena anticipada, y sin sentencia judicial alguna.

Se abusa del derecho y se comete fraude procesal.
Se filtran datos de los sumarios que están bajo secreto, sin que nunca se impune a nadie por tales filtraciones (sean producidos por los jueces, fiscales o funcionarios judiciales).

Se incumplen innumerables sentencias.
No existe unidad jurisdiccional, con la proliferación de Tribunales Superiores en las 17 comunidades autónomas.

Los aforamientos distorsionan nuestro sistema judicial, pues supone hurtarle la competencia al juez natural.

Un considerable número de resoluciones judiciales no están suficientemente motivadas, y se acude con demasiada frecuencia al uso de formularios estereotipados de sentencias, autos y no digamos providencias…

Los errores judiciales se cuentan por centenares, pero difícilmente se sanciona a un juez o fiscal.

Se masacra la acción popular, criminalizándola y poniéndole todo tipo de trabas, destinadas a establecer, de facto, un monopolio de la acusación en manos del ministerio fiscal, que dicho sea de paso, está totalmente controlado por el gobierno de turno.

Ese Ministerio Público está totalmente politizado, y aspira a hacerse con la defensa de la legalidad, con carácter exclusivo y excluyente de los ciudadanos, asociaciones destinadas a mejorar la acción de la justicia, como MANOS LIMPIAS, etc., ya que no quieren competencia, ni que nadie pueda revisar, controlar u oponerse a sus actuaciones, en muchas ocasiones demasiada discrecionales, por no decir claramente arbitrarias.

La justicia gratuita funciona con excesiva lentitud, y se benefician de ella más los extranjeros que los españoles, que somos quienes la mantenemos con nuestros impuestos.

Hay una justicia no con dos varas de medir, sino con doscientas… Los casos de Rodrigo Rato, Miguel Blesa, Urdangarín, familia Pujol, Messi, Neymar, de Aristegui, Chaves, Griñán, y un largo sinfín de varas distintas de medir, se producen a diario. (Algunos no han sido detenidos ni pisado la cárcel, y a otros no nos dejan salir de ella por el “peligro público” que suponemos, a nuestros 74 años de edad…).

En definitiva, nos encontramos ante un sistema judicial con más de cinco mil jueces, y los intentos fallidos de una digitalización de los diversos procedimientos, que no garantizan la seguridad jurídica de los ciudadanos, y que además permiten a los poderes políticos autonómicos acceder fácilmente a las causas judiciales…

De ahí que la percepción real que la sociedad española tiene de la justicia es de UNA TOTAL FALTA DE CREDIBILIDAD.

Incomprensible silencio de partidos y justicia
OKDIARIO 15 Diciembre 2016

Resulta incomprensible que tanto los partidos políticos como la justicia permanezcan silentes ante el ignominioso artículo escrito por Pablo Iglesias en 2009 sobre el Holocausto. En esa publicación, el líder de la tercera fuerza política española —conviene recordarlo porque a veces no parecemos conscientes— redujo el exterminio de seis millones de judíos a un “mero problema burocrático”. Desde que OKDIARIO publicara en exclusiva este grave caso el pasado lunes, en España no ha habido más reacción que el silencio. Salvo honrosas excepciones, ni una sola condena pública. Es inadmisible que las distintas formaciones políticas guarden silencio ante tamaña aberración. Sobre todo si tenemos en cuenta que Iglesias es reincidente en este tipo de declaraciones y, por lo tanto, lleva inoculado el odio en cada uno de sus postulados ideológicos. Suya fue la frase por la que “azotaría a Mariló Montero hasta que sangrase” y suya también aquella otra por la que “le rompería la boca” a un hombre para mostrarse “como un macho alfa”. Afortunadamente, no todos se limitan a mirar para otro lado ante las palabras de Iglesias. El embajador de Israel en nuestro país, Daniel Kutner, ha calificado de “inaceptables” y de “falta de sensibilidad con las víctimas” las palabras del secretario general de Podemos.

Una postura en la que también ha abundado la Comunidad Judía de Madrid al reprocharle la “banalización del Holocausto” y advertirle de que podrían tomar medidas legales contra él. Sería lo menos que se merecería el podemita. La clara evidencia de que era plenamente consciente de la radicalidad antisemita que llevaban implícitas sus palabras es que intentó borrar el contenido de su blog días antes de que Podemos se constituyera oficialmente como partido político. Además, y coincidiendo con la publicación de la noticia en este medio, ha recuperado una carta que le escribió Obama con el objetivo de limpiar su imagen. No obstante, y como bien apuntaba Esperanza Aguirre, la única política que ha tenido la valentía de pronunciarse al respecto, “en este país no pasará nada”. Al igual que no pasó nada con los tuits en los que Guillermo Zapata decía que la mejor manera de “meter a cinco millones de judíos en un 600” era el cenicero. En cualquier nación de Europa, manifestaciones de este tipo, aunque pertenezcan al pasado, harían dimitir a un cargo público. En España, sin embargo, la bula con los podemitas extiende su manto protector hasta el punto de hacerlos intocables. He ahí nuestro drama.

¿Está Europa condenada?
No es posible construir una identidad europea sobre el asesinato de las identidades nacionales, ni es posible generar valores europeos sobre la base de que lo material es lo único que vale.
Rafael Bardají gaceta.es 15 Diciembre 2016

Esta semana se cumplen 25 años de la desaparición de la Unión Soviética. A la caída del muro de Berlín en 1989 y la posterior descomposición del bloque soviético, le siguió la fragmentación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y su final reconversión en las Comunidades de Estados Independientes en la que Rusia jugaría el rol predominante. Por aquel entonces Europa era una fiesta en la que se hablaba del "final de la Historia" y se jugaba a reconvertir las bases militares en campos de golf para los yuppies. Se hablaba de un continente unido y se avanzaba hacia una nunca antes conocida integración de los miembros de la UE, dotándose incluso de una moneda única, el euro. Pero los sueños, sueños son. Y ni el final de la URSS trajo la paz al continente, ni la UE ha conseguido darnos el paraíso terrenal que crecíamos que nos merecíamos.

Es más, lo que fue un canto a la libertad ha acabado por convertirse en una Europa cínica que siempre tiende a anteponer las ganancias materiales a sus propios ideales. No hay otra explicación al cambio de política respecto a Cuba, propiciada por el gobierno español del PP, y que básicamente supone renunciar a impulsar una transición democrática en la Isla de los Castro, y abandonar a su suerte a la oposición y al pueblo cubano por un plato de lentejas. En boca de uno de nuestros dirigentes: "no podríamos consentir que Francia nos desplazaría comercialmente de Cuba". Desgraciadamente Cuba no es un país cualquiera. Como tampoco es un país normal. Es uno de esos pocos sitios -aparte de las Facultades de Ciencias Políticas- donde pervive aún el comunismo, donde se encarcela por sostener ideas distintas a las de su totalitario régimen, donde se condena a sus ciudadanos a perder la moral para poder subsistir y donde los negocios de los extranjeros se aprueban en función de las ganancias de la Nomenklatura. Porque conviene recordar que antes de la casta, fue Mijail Volenski quien popularizó la definición de la casta soviética bajo ese término en uno de esos panfletos que corrían por la URSS a comienzos de los años 70. Luego escribiría un libro tras escapar de la URSS, con traducción al castellano en los años 80, motivo por el que tuve el privilegio de conocerle personalmente. Pero esa es otra historia.

La supeditación de los valores democráticos a los intereses comerciales también se ha plasmado en otras decisiones del ejecutivo de Mariano Rajoy, especialmente de la mano de su anterior ministro de exteriores, para quien todo se reducía a Marca España y negocios. Así se explica la carrera por entrar en el mercado iraní, por ejemplo. Un régimen, como el de los ayatolas, que siguen colgando de grúas a los homosexuales y que sigue ejecutando a sus condenados a un ritmo de uno cada 72 minutos. Por no hablar de la presencia desestabilizadora y sectaria en países como Irak o Siria, donde sus soldados y guerrilleros luchan para apuntalar al carnicero de damasco, Bashir el Assad. Un régimen que paga programas de televisión a los anti-occidentales y antisistemas, españoles, europeos y latinoamericanos. Pero al que ahora se consiente todo en aras a colocarse comercialmente en la línea de salida.

Cuando uno está dispuesto a perder el alma por un contrato, se está condenando a no creer en nada más que en sí mismo y sus disfrutes materiales. Lo sorprende en que los ilustres europeístas no hayan sido conscientes del peligro de su propia lógica. No es posible construir una identidad europea sobre el asesinato de las identidades nacionales, ni es posible generar valores europeos sobre la base de que lo material es lo único que vale.

Dos eran los pilares sobre los que se ha querido construir Europa tras la Segunda Guerra Mundial: paz y prosperidad perpetua para sus ciudadanos. Y ambos han quedado en entredicho en los últimos años. La prosperidad en tanto que perspectiva de una vida progresivamente mejor para nosotros y para nuestros descendientes, se ha hecho añicos con la crisis, gran depresión o como quiera llamársela. Pero es indiscutible que los salarios hoy están por debajo de lo se ganaba hace 7 u 8 años, que el empleo es precario y que las perspectivas de nuestros hijos, por primera vez en décadas, no son mejores que las nuestras. Lo único que han sabido hacer los líderes de Europa ha sido poner parches y bunquerizar los intereses del aparato de Estado. Sobre o contra los ciudadanos, en especial las clases medias. Basta con mirar las políticas fiscales.

En segundo lugar, la paz. En términos de guerras fratricidas es cierto que, de momento, el Viejo Continente parece escaldado, y para bien. Cuando ha habido que ir a la guerra, los ejércitos ya eran profesionales, y los conflictos se libraban por cuestiones que no eran de vida o muerte para la nación, sino para ayudar a otros. Eran, como suele decirse ahora, "guerras de elección". Y aunque algunas guerras tendían más sentido que otras, la percepción generalizada entre nosotros es que a España no se le había perdido nada en ellas. Y muchos europeos compartían ese mismo sentimiento de las participaciones en operaciones en el exterior de sus fuerzas armadas.

Ahora bien, si a la paz añadimos la palabra seguridad, la cosa cambia. Y radicalmente. Es verdad que nos hemos acostumbrado a la atrocidad del mes perpetrada por jihadistas en suelo europeo, desde el 11M a Bataclán, Bruselas o Niza. Pero cuando la seguridad personal se ve amenazada, las personas reaccionan. Por ejemplo, puede que muchos consideren al terrorismo como al tiempo, una fuerza de la naturaleza imposible de controlar. Pero casi nadie cree que los miles de crímenes y abusos sexuales cometidos por "refugiados" venidos a Europa en los dos últimos años, tengan que aceptarse como algo inevitable. De hecho, es fácil dar con el culpable último: una Europa cuyos dirigentes han elegido una política de puertas abiertas, movidos por un falso sentimiento de solidaridad y una gran dosis de buenismo, sobre los intereses directos de millones de sus ciudadanos. Que Estocolmo sea hoy la capital de la violaciones, es un capricho de sus dirigentes políticos. Y un peligro real para las suecas. Honestamente, quien tanto se opone y muchas contra las agresiones sexistas, son los mismo que están dispuestos a mirar para otro lado cundo el agresor es un "joven" refugiado de 26 años que ha violado a una niña de 14. Fenómenos como cristianizar los nombres de los criminales musulmanes para evitar reacciones de odio o racistas, son un grave error. Suicida, de hecho.

La reciente condena de Geert Wilders, el político holandés que se atrevió a decir que Holanda necesitaba "menos marroquíes", no es un atentado contra la libertad de expresión, es la negación de la realidad. Afortunadamente algo está cambiando en Europa. Tras su condena, Wilders ha ganado en apoyos populares y puede que llegue a convertirse en la fuerza capaz de formar gobierno. Los europeos se están cansando de lo políticamente correcto y están apostando por líderes que hablan su mismo lenguaje y que no se cortan a la hora de decir lo que piensan. No es otra cosa el fenómeno de la Alt-right o derecha alternativa y la grave crisis que amenaza a los partidos tradicionales y que lleva a experimentos imposibles como querer revivir el bipartidismo PP-PSOE. Muchos preferiríamos ver su fusión a seguir viendo un espectáculo de falsedades.

El problema último es saber si esta nueva derecha, basada sobre todo en la identidad judeo-cristiana occidental, llegará a tiempo de provocar un cambio real o si sólo será testigo de un lento languidecer. A corto plazo sólo el escenario de una victoria de Marie Le Pen en Francia, un elemento central del destino de Europa, podría acelerar la catarsis, pero habida cuenta del sistema electoral galo, no parece que 2017 vaya a ser su año. Habrá que esperar a 2022. La UE puede saltar por lo aires, no obstante, por otras muchas causas, incluida una guerra de divisas que, hoy por hoy, no es una locura. Pero una Europa de despojos posiblemente no permitiera un liderazgo como el que se requiere para hacer frente a su peor fantasma: hundido el comunismo, es la islamización la principal amenaza. Lamentablemente, para hacerle frente se necesitan más niños cristianos en Europa. un continente donde hoy ni se hacen suficientes niños, ni a los pocos que se hacen se les educa en los valores que han dado forma a nuestra civilización.

Italia: más de lo mismo y peor que nunca
Euprepio Padula okdiario 15 Diciembre 2016

Como cada vez que se forma un nuevo Gobierno en Italia, en las calles de mi país siempre se respira un aire que huele a resignación, resentimiento, odio y otras emociones negativas que tienen el poso atávico de lo inevitable. No, no se trata de la sensación de que la política no sirva para nada y de que los políticos sean, todos ellos, corruptos. Es simplemente que en el ADN del país se ha instalado el convencimiento de que esta lacra representada por la mala política es parte ya de nuestro destino, de que el hartazgo ha dejado paso a la sensación de que no hay más alternativas.

Mirándolo con perspectiva y desde fuera al menos uno tiene la oportunidad de poder criticar e incluso de enfadarse sin la sensación de estar cegado por la inercia y la sumisión que podría alterar nuestro foco si viviera todavía en Italia. Los italianos, una vez más, tienen muy claro que tendrán que buscarse la vida como puedan. El Gobierno y los políticos piensan en sobrevivir y guardar sus sillones. En ganar unos sueldos que están entre los más altos de Europa y en rodearse de amiguitos de confianza que puedan ayudarles a mantener su statu quo.
Un ejecutivo fotocopiado

Con el nombramiento del nuevo primer ministro Paolo Gentiloni, y tras la formación de su nuevo Gobierno, la sensación es de que esta vez el cabreo irá más allá de la simple resignación. Sólo cuatro de los 18 mosqueteros elegidos son nuevos. El resto forma parte del pasado. Matteo Renzi ha dejado su puesto pero se ha cuidado bien de que en el nuevo ejecutivo no haya voces discrepantes con su ideología y con sus objetivos. Una vergüenza difícil de aceptar tras un año de campaña electoral que ha dividido al país y que ha llevado, más que nunca, a la confrontación entre los italianos. Como si de un equipo ‘Renzi bis’ se tratara, este nuevo Gobierno quizás agrade a Bruselas por ese aire de continuidad que siempre gusta en los pasillos de la Unión Europea.

Sin embargo, en las calles ha caído como un jarro de agua fría. Cunde la sensación de que se trata de una tomadura de pelo que dejará huella. Lo más patético es que la mayoría de los nuevos-viejos ministros se habían comprometido públicamente a dejar la política si perdían el referéndum, una de las muchas supuestas amenazas escuchadas a lo largo de una sucia campaña orquestada para que se abriera camino entre los ciudadanos la idea de que, en el caso de ganar el ‘no’, en Italia hubiera llegado el Apocalipsis disfrazada de populismo. Sí, porqué en Italia, como en otros países, la palabra populismo se usa como un enorme basurero donde los supuestos alférez de la política tradicional tiran todas las ideas o los planteamientos que no gustan.

De repente, populistas son los que piensan de forma diferente, una deriva peligrosa que reduce la política a la nada. Como consecuencia de todo ello, la oposición está más cabreada y más unida que nunca pidiendo elecciones anticipadas y la corriente del PD enemiga de Renzi ha hecho ya una llamada a la rebelión. Dicho lo cual, Italia se encuentra con su cuarto gobierno seguido NO elegido por los ciudadanos y siendo, una vez más, un problema para la ya inestable economía y política comunitaria. Un gabinete, en suma, que para el Movimiento 5 Stelle y la Liga Norte es una ofensa a los ciudadanos honestos y la fotocopia fea de un equipo gubernamental sin meritocracia alguna, donde se ha premiado únicamente la amistad y la fidelidad al decapitado políticamente Matteo Renzi.
Economía de mal en peor

En Bruselas preocupa mucho que la recuperación económica de Europa dependa en gran medida de la situación en Italia. El país transalpino es la tercera nación más importante del continente pero su economía se ha estancado y, después de algunos meses de una leve mejoría, en los dos últimos trimestres se ha registrado un crecimiento cero. La razón principal del estancamiento está en la industria, que retrocedió un 1% con respecto al año anterior. Una tendencia absolutamente contraria a la de la mayoría de las economías comunitarias y que sonroja a un pueblo con una tradición industrial y emprenditorial única en Europa. Incluso, el tan aclamado ‘Made in Italy’ y la exportaciones que han mantenido con vida al país dan señales de estancamiento.
El colapso bancario

A esto hay que unir los problemas del sistema bancario, enfermo desde hace muchos años. Una situación que se ha hecho dramática durante el último año y que hace casi inevitable pensar en la necesidad de un rescate bancario. En la cumbre de este tipo de desastres está Monte dei Paschi di Siena. En otro momento uno de los buques insignes de la Banca italiana.

Tras la debacle electoral de Matteo Renzi, en Europa parecen resignados a la necesidad de salvar el sistema bancario italiano antes de su colapso y aceptar la vuelta a la inestabilidad después de dos años de una supuesta estabilidad política que no ha sido nunca tal, sino solo cosmética. Y es que el ya exprimer ministro no cumplió con casi ninguna de sus promesas de recuperación económica. Tampoco el paro han registrado mejoras importantes. Todos los indicadores económicos nos dicen que el país seguirá estando a la cola del crecimiento en los próximos meses, quizás años.
Resignación letal y rebeldía

Se acerca la Navidad y en Italia, como desde hace ya demasiados años, la sensación es de un claro empobrecimiento de la clase media. Una mayor brecha entre el rico norte y un mezzogiorno cada vez más resignado a seguir formando parte del grupo de las zonas más pobres y deprimidas de Europa.

Un sentimiento de precariedad inoculado como un virus letal en el modus vivendi de un pueblo que no renuncia a comerse un amargo panettone, versión de nuestro navideño turrón español, pero que al menos promete mayor rebeldía que antes. 2017 será un año caliente en el país transalpino. La oposición empujará hacía elecciones anticipadas, la UE buscará trabajar junto al nuevo ejecutivo para dar estabilidad y el nuevo Gobierno intentará sobrevivir… ¡El deporte nacional entre los políticos italianos!

Democracia en los partidos
Aleix Vidal-Quadras gaceta.es 15 Diciembre 2016

Tanto en el Partido Popular, en el que existe un vivo debate interno sobre la forma de garantizar una mayor y mejor participación de los militantes en la elección de los dirigentes y en la elaboración de la estrategia y los programas, como en el Partido Socialista, sacudido por la aparición creciente de plataformas de afiliados que exigen la celebración inmediata de un Congreso, aflora en estos días la insatisfacción de las bases, que se sienten marginadas de las decisiones y utilizadas como carne de cañón en las batallas electorales sin que su voz sea escuchada desde la cúpula. Este no es un problema nuevo y existe desde que surgieron los partidos de masas a principios del siglo XX, habiendo sido objeto de amplio análisis por la ciencia política y por la teoría de las organizaciones. Aunque nuestra vigente Constitución establece en su artículo sexto que los partidos han de funcionar de manera democrática, no ha sido esta la tónica imperante desde la Transición hasta hoy, sino más bien la contraria.

Hay tres factores que han hecho de los partidos políticos españoles un caso flagrante de democracia interna altamente deficiente durante los últimos cuarenta años: 1) un sistema electoral proporcional con listas cerradas y bloqueadas elaboradas manu militari por la dirección 2) la selección de los líderes por cooptación en el seno de oligarquías cerradas y 3) la ausencia de mecanismos de participación directa de los miembros de la organización en la elección de los cargos orgánicos y de los candidatos a las elecciones. Algunos partidos, como el PSOE o los nuevos, Ciudadanos y Podemos, han introducido el método de las primarias para elegir a sus dirigentes y a sus candidatos, pero han olvidado que una condición necesaria para que éstas sean limpias es la total neutralidad del aparato y la igualdad de oportunidades de los aspirantes a los puestos de mando o de representación, requisito que no están respetando, lo que invalida en buena medida sus esfuerzos democratizadores. Si los que se presentan frente a los que están ya instalados no disponen de los mismos medios, acceso a la información y tiempo suficiente para prepararse, que sus rivales encastillados en los despachos del poder, todo el procedimiento queda viciado y las primarias se convierten en un simulacro legitimador de los de arriba.

Mi experiencia personal es inequívoca al respecto. Cuando fui presidente del PP de Cataluña fue porque Aznar así lo decidió y los dos Congresos en los que se me elevó a tal desempeño fueron debidamente orientados desde Génova 13. Después mi dudosa legitimidad de origen fue revalidada por una clara legitimidad de ejercicio, con unos resultados en las urnas más que satisfactorios a nivel municipal, autonómico y nacional, éxito que paradójicamente me costó la cabeza debido al pacto PP-CiU en 1996 para formar una mayoría en el Congreso. Ni mi nombramiento ni mi decapitación fueron consecuencia del apoyo o la pérdida de confianza de las bases. Llegué venciendo su resistencia y salí en contra de sus deseos. En ambos casos, la dirección nacional impuso su voluntad irresistible e indiscutible. Más adelante, ocupé por tres veces consecutivas el número cuatro de la lista europea del PP, en 1999, 2004 y 2009. En cada ocasión supe de mi presencia y mi lugar en la misma por una llamada brevísima, de menos de un minuto, del Presidente o del Secretario General nacional, realizada pocos días antes de que se acabase el plazo legal para formalizar la candidatura ante la Junta Electoral,

trámite aplicado por supuesto al resto de candidatos, del primero al último. En los Congresos nacionales, los compromisarios eran casi todos cargos electos u orgánicos, cuyo único cometido consistía en aclamar al líder previamente cooptado en el vértice del minarete dirigente. De hecho, la costumbre establecía que el saliente designase al entrante, práctica de simpático sabor mejicano.

En la pugna que sostienen Pedro Sánchez y Susana Díaz por la púrpura socialista, serán al final los llamados barones los que señalarán al afortunado junto con los venerables jarrones chinos. La tumultuosa militancia hará mucho ruido, pero no tocará las nueces.

Se ha dicho que las primarias no garantizan la calidad del elegido y es verdad, al igual que tampoco la aseguran las elecciones a concejales, diputados y senadores. Sin embargo, un sistema electoral reformado que proporcionase un auténtico vínculo entre representante y representados y unos procedimientos internos de selección de líderes y candidatos que fuesen auténticamente democráticos, al obligar a una sana competencia, incrementarían la probabilidad de que llegasen a las responsabilidades más altas los más aptos y no, como sucede por desgracia en la actualidad, los intelectualmente y moralmente más frágiles.

Como siempre sucede en política, se sabe lo que hay que hacer, pero no se hará. El zoon politikon aristotélico es una especie difícil de domesticar y por eso resulta crucial un buen diseño institucional que le defienda de sí mismo y de aquellos a los que confía el gobierno. Sí. efectivamente, la solución está en los clásicos. Lástima que los hayamos olvidado.

Arreglar lo no arreglable
Antonio García Fuentes Periodista Digital 14 Diciembre 2016

Lo que no tiene solución o al menos no la va a tener en muchos años venideros, lo quieren solucionar “deprisa y corriendo” y sin que nos expliquen con claridad el cómo piensan hacerlo exponiendo igualmente los medios con que cuentan.

El día que esto escribo están en Roma convocados por el Papa, para solucionar el drama de las invasiones humanas que están padeciendo muchas partes del mundo, unas docenas de alcaldes de importantes ciudades del mundo y entre ellas las más importantes de España. Asombra oír la cantidad de disparates que desde el Papa para abajo dicen muchos de los asistentes; que en realidad no arriesgan nada suyo en esas soluciones imposibles que tratan de preconizar.

Entre ellas destaco la solución que aporta la alcaldesa de Madrid… “Tenemos viviendas, hospitales, escuelas, etc. esperándolos - Podemos (representa a este partido), considera fundamental que el emigrante obtenga un trabajo digno en la tierra que lo recibe”. En general se han dicho muchas cosas absurdas o disparatadas, seguro que para hacerse todos una propaganda mundial y gratuita, al propio tiempo que se costean un opíparo viaje que les paga el muy explotado contribuyente, que los oye ya como el que oye llover o peor aún; por que veamos.

¿Todos los lugares que dicen representar estos políticos tienen de verdad todos los recursos que dicen y ello no afecta a quienes los mantienen en el puesto? ¡No en absoluto! En España, lo que aumenta cada vez más es todo lo contrario; la pobreza llega ya a millones de españoles, muchos de ellos les llegan a cortar la electricidad incluso y se alumbran con velas de sebo, se alimentan de caridad y viven como pueden, muchos ya en plena indigencia. Trabajo es que no hay ya para nadie como lo demuestra la brutal emigración que de nuevo sufre España.

Y si nos vamos a otro extremo, es en Alemania donde ya hay una política de ocultación de los grandes problemas que se ocultan y que producen los emigrantes que han llegado en “la invasión” que sufren debido a los temas que existen y que trata de solucionar “el Papa y los alcaldes citados”; lo denunciaba en un preocupante artículo en ABC días pasados, el habitual columnista Herman Tertsch y donde cuenta violaciones y otros hechos delictivos, que las autoridades alemanas ocultan por miedo a “remover fangos a los que no se atreven a enfrentar”; búsquenlo en la red, puesto que ese periódico nacional de España, lo inserta todo en la red y juzguen a la vista del mismo.

Por otra parte si hay solución a todo ello, que yo insisto que no… el Papa a quién tiene que reunir es al presidente norteamericano, al ruso, al chino y a otros interesados, en las guerras que han provocado ese movimiento y desplazamiento de masas de inocentes, que los que no han muerto asesinados, lo que querrían es estar en sus países de nacimiento y allí poder desarrollarse como seres humanos y no haber emprendido ese éxodo que reitero, ya no tiene solución; la solución vendría y con cierta lentitud, si de verdad son eliminados los problemas que lo han provocado y la infinidad de tiranos locales, que no han dejado vivir a sus poblaciones, esquilmándolas de todos los bienes que de verdad necesita el ser humano para vivir allí donde nació.

La última tragedia ha sido el asalto de la frontera española en Ceuta, donde medio millar de negros africanos, asaltando las vallas blindadas y a riesgo de morir en el intento, han entrado a la fuerza en dicha ciudad española, hiriendo de paso a dos guardias civiles y colapsando el pequeño reducto que allí existe para retenerlos y luego expulsarlos.

Meter a la fuerza en Europa a esa ya incontrolable invasión, aparte de imposible es crear nuevos problemas que crearán problemas mayores y cada vez más virulentos; así es que no nos mientan; que no nos engañen, que hablen claro y que como mínimo reconozcan la imposibilidad de solucionar lo que no tiene solución ni de momento ni en el transcurso de muchos años… “todos los hechos sangrientos y violentos que han ocurrido y los que están larvados y seguirán ocurriendo lo demuestran y lo demostrarán, si no se buscan soluciones más lentas pero más efectivas a lo que no puede solucionarse de otra forma… sencillamente por cuanto es imposible”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

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¿Hay un 'plan B' para Cataluña?
SERGIO FIDALGO El Mundo 15 Diciembre 2016

Distensión es la palabra clave en esta nueva etapa que el Gobierno de Mariano Rajoy ha emprendido para afrontar el llamado problema catalán, que más bien deberíamos llamar problema nacionalista. Gestos, muchos gestos para que los secesionistas se tranquilicen y poder llegar así a un acuerdo. Soraya Sáenz de Santamaría se ha montado un despacho en la Delegación del Gobierno en Cataluña; el lenguaje y las formas del nuevo delegado del Gobierno en esta comunidad, Enric Millo, buscan facilitar el "diálogo", y las portadas de los diarios se llenan con promesas de «respeto» a la lengua, la cultura y, no menos importante, a las finanzas autonómicas para que los separatistas acepten evitar el choque de trenes.

Todo huele a pacto. Como dijo el periodista Carles Francino en un programa de televisión, conviene un reset en la situación política catalana. "Tengo miedo de que los catalanes nos acabemos haciendo daño" tras las "discusiones últimamente en Cataluña con un tono y sobre unas cosas que no había discutido nunca", dijo. Cada vez se ve más claro que el desafío secesionista no es una disputa entre Cataluña y Madrid, sino entre los propios catalanes, y muchos quieren tranquilizar las aguas de un proceso que algunos denominaron como "la revolución de las sonrisas" y cuya visibilidad pública ha acabado en manos de los sectores más radicales que se dedican a actos de algarada como desplantes a la Justicia, quemar símbolos de esa España que odian o intentar reventar actos en defensa de la Constitución, como pasó el pasado 6 de diciembre en la localidad barcelonesa de Rubí.

El Gobierno de Rajoy busca una tregua para ganar tiempo y evitar que la agenda secesionista marque la ejecutoria en minoría parlamentaria. Por otra parte, el Ejecutivo secesionista de Puigdemont y Junqueras tiene claro que el llamado procés ha entrado en un callejón sin salida y que es necesario encontrar algo digno que puedan vender a su electorado como un triunfo sobre el Madrid opresor. Un avance en su viaje hacia su deseada Ítaca, hacia esa fantasmagórica República catalana en la que los votantes catalanes de C's, PP y PSC son vistos como adversarios del pueblo catalán.

La CUP, tan útil en un momento concreto del proceso independentista, comienza a ser molesta. Poco a poco, tanto la antigua CDC (ahora PDC) como ERC la irán arrinconando para que al final todo quede en un duelo a dos. Entre Junqueras y el candidato que designen las huestes del ex presidente Artur Mas. Una vez que el PSC ha sido reducido a un papel de fuerza política menor, el sueño húmedo de los dirigentes de ERC está al alcance de su mano. Disputarle de tú a tú, y ganarle, la partida al actual PDC. El líder republicano quiere ser lo que fue Jordi Pujol en los 80 y los 90, el pal de paller, el eje alrededor del cual gire la política catalana. Y para eso necesita tranquilidad, venderse como el hombre necesario, como la persona que soluciona problemas, no el que los crea. De ahí que su perfil en los últimos meses se haya diluido y haya pasado de ser la reencarnación de Braveheart a transformarse en el Gran Negociador.

Está claro que tampoco pueden retirar del todo el soma independentista a los centenares de miles de catalanes a los que han convencido que la secesión estaba al caer y sin esfuerzo. Las negociaciones que, sin duda, se están produciendo tras las bambalinas se alternan con los excesos de la auténtica infantería del procés, los medios de comunicación de la Generalitat y los medios privados adictos que han sido generosamente regados con dinero público. Así podemos ver cómo Junqueras se digna a asistir a un organismo autonómico (aunque ya habían pasado esa pantalla de su videojuego particular) como el Consejo de Política Fiscal y Financiera, mientras en TV3 y en Catalunya Ràdio se miente sobre la detención en su domicilio de la alcaldesa de Berga. Afirmaron que fue por colgar una bandera estelada en el Ayuntamiento, pero el motivo fue que se había negado a comparecer delante de los tribunales a pesar de los múltiples requerimientos que recibió durante meses. La televisión pública de la Generalitat convirtió un delito de desobediencia a una autoridad legítima, en un ataque a la libertad de expresión y de pensamiento.

No es un hecho aislado. Cualquier concentración de 20 secesionistas hiperventilados gritando consignas de odio a los símbolos comunes de todos los españoles recibe una generosa cobertura en este sector de la prensa. Y personajes como Empar Moliner son premiados con más minutaje en los medios públicos por incitar al odio y por quemar un ejemplar de la Constitución en directo.

Todos están locos por pactar, y se verá mucha escenificación entre el Gobierno de Rajoy y el de Puigdemont/Junqueras. Y mucha gesticulación para calmar a las respectivas parroquias mientras bajo mano se busca una solución. Hay catalanes defensores del proyecto común español que están muy preocupados, temen que se reedite el caso de Aleix Vidal-Quadras de 1996. Que los constitucionalistas catalanes vuelvan a ser la moneda de cambio para apaciguar a los secesionistas. Que se siga avanzando en el atropello a los derechos de los castellanohablantes en las escuelas públicas catalanas y en todos los niveles de la administración. Que se siga regando a tertulianos, periodistas y columnistas adictos con el dinero que se niega a la sanidad. Que los académicos y profesores de Universidad que creen en la convivencia entre todos los españoles sean arrinconados mientras los que difunden la ruptura de lazos son premiados.

No es un temor infundado. El ejemplo de los medios de comunicación públicos de la Generalitat es un buen espejo de como los secesionistas consideran que debe ser su Cataluña. Tertulias de cuatro separatistas, con el apoyo del moderador, contra un osado comunicador que cumple el papel de constitucionalista de guardia al que sacudir. Un antiguo showman metido a periodista que masajea a uno de los asesinos del empresario Bultó y le acaba definiendo como "un gran reserva del independentismo". Programas en el que se falta al respeto a los votantes, militantes y dirigentes de partidos constitucionalistas sin que nadie dimita. Por lo tanto, es normal que muchos piensen que si hay pacto entre el Gobierno de Rajoy y la Generalitat, y por lo tanto todo el desafío secesionista y su huida hacia adelante les sale gratis, a partir de ahora se va a instalar una especie de barra libre en el que todo aquel catalán que discrepe del pensamiento único separatista va a ser obsequiado con la muerte civil.

Pero soy optimista. No me preocupa el posible pacto entre Rajoy y el dúo Puigdemont/Junqueras si es un paso atrás para conseguir impulso. Si Moncloa y los cuerpos superiores de la Administración General del Estado tienen una hoja de ruta para reconquistar los corazones de los catalanes que han sido envenenados por la manipulación de los líderes secesionistas, no me importaría que se llegara, a corto plazo, a cierto nivel de pasteleo entre ambos Gobiernos.

Los separatistas han ganado la primera parte del encuentro. Han impuesto su lenguaje, han conseguido que millones de catalanes se crean un relato falso, el de que Cataluña es maltratada (sobre todo fiscalmente) por el resto de España y que con la secesión ser viviría mejor y habría más libertad. También han copado los principales lugares de poder y prestigio de las administraciones públicas, las universidades y la sociedad civil. Pero no han ganado el partido. Todavía somos millones los catalanes que creemos que España vale la pena. Necesitamos que nos apoyen, que no nos sintamos solos cuando tenemos que enfrentarnos a una maquinaria de propaganda muy eficaz y muy bien engrasada. Y, sobre todo, el Gobierno de todos los españoles ha de desmontar una a una las mentiras que los separatistas difunden. Hace falta un plan B. Yo quiero creer que sí lo hay, que España no se puede permitir el lujo de que Cataluña se acabe separando por desidia de sus gobernantes. De ahí que espero que mis esperanzas sean una realidad. Las mías lo son por razones sentimentales y cívicas, de querer pertenecer a una gran democracia como la española. Pero espero que, al menos, aunque solo sea para que 200.000 millones del PIB español no se evaporen, en Madrid alguien tenga una hoja de ruta para revertir los 35 años que nos llevan de ventaja los secesionistas desde que en 1980 Jordi Pujol accedió a la Presidencia de la Generalitat y comenzó su plan de "construcción nacional".

Sergio Fidalgo es periodista. Es presidente del Grup de Periodistes Pi i Margall.

Cataluña, ante el desafío secesionista
Antonio Robles (CNIC): 'Mientras el PSOE no se quite de en medio al PSC, no hacemos nada'
El fundador del partido Centro Izquierda Nacional cree que "o se ataja la hegemonía de los nacionalistas sobre la izquierda o España se rompe"
Europa Press lavozlibre.es 15 Diciembre 2016

Madrid.- El fundador del partido Centro Izquierda Nacional (CNIC), Antonio Robles, ha avisado este miércoles de que "si no se logra atajar la hegemonía moral del nacionalismo sobre todos los partidos de izquierda, España se rompe un día u otro".

En una entrevista en la Cadena COPE, el que fuera también cofundador de Ciudadanos -se marchó en 2009 cuando los 'naranjas' se presentaron a las europeas con la ultraconservadora Libertas- ha opinado que la izquierda española debe "tomar conciencia" de que tiene que defender la igualdad de los españoles o el país está "en quiebra".

QUE EL PSOE "SE QUITE DE EN MEDIO AL PSC"
Preguntado por qué cree que el PSOE no asume ese papel, ha dicho que la razón es "porque existe el PSC" que, a su juicio, es un partido "que se titula catalanista pero es nacionalista". "Mientras el PSOE no se quite de en medio al PSC, no hacemos nada", ha señalado.

Robles ha dicho que Javier Fernández -presidente de la gestora del PSOE- "ha puesto determinado sentido común" pero que el "populismo de Pedro Sánchez sembrado por Zapatero ha hecho mucho mal" y que no va a ser fácil que el partido se recupere.

AZNAR TIENE RAZÓN
Preguntado también por las palabras del presidente de honor del PP, Jose María Aznar, sobre la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por su papel en Cataluña, Robles ha dicho que el que fuera jefe del Ejecutivo "tiene razón" porque el PP "no ha hecho otra cosa que perderse en el paisaje".

"Lo que está haciendo Santamaría es más de lo mismo, como ha hecho el PSOE de Cataluña, que es hacer de mamporrero para que el nacionalismo se impusiese. Es desesperante seguir con las políticas de los mismos que nos han traído aquí", ha apostillado.

Advierte de responsabilidades penales
El Constitucional suspende el referéndum separatista de Puigdemont
Rosalina Moreno gaceta.es

El Tribunal Constitucional ha suspendido cautelarmente la resolución del Parlament de Cataluña que prevé un referéndum en septiembre de 2017, al haber admitido a trámite el incidente de ejecución de sentencia presentado por el Gobierno en contra de aquella decisión.

La suspensión será notificada personalmente a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell; al resto de miembros de la Mesa; al secretario general de la cámara; al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a los demás integrantes del Ejecutivo catalán.

El Alto Tribunal les advierte del deber de "impedir o paralizar" cualquier iniciativa que suponga ignorar o eludir la suspensión acordada y les apercibe de las "eventuales responsabilidades, incluida la penal, en las que pudieran incurrir".

No es la primera advertencia de esas características que hace el Constitucional. Como consecuencia de la anterior, el mismo 6 de octubre emplazó al fiscal a actuar contra Forcadell por desobedecer sus resoluciones que anulaban la hoja de ruta hacia la secesión. Poco después, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acordó investigarla.

Cabe recordar que el president catalán, Carles Puigdemont, dice estar dispuesto a "ir a la cárcel" por el hecho de haber convocado un referéndum separatista, aunque considera que sería una "barbaridad democrática inexplicable".

Para el próximo 23 de diciembre ha convocado una ‘Cumbre por el referéndum’ en el Parlament. Puigdemont respondió con el anuncio de esta reunión a la 'operación diálogo' desplegada por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Juan Arza, abanderado de la causa antisecesionista, denuncia en LA GACETA que "a cualquier gesto amistoso, los separatistas responden con una bofetada". Considera que "si a Artur Mas y a Francesc Homs los hubieran acusado por malversación de caudales públicos, que es lo que hicieron en el famoso proceso del 9N, ahora, por ejemplo, no habría una partida en los presupuestos de la Generalitat destinada a organizar un nuevo referéndum”.

"Si los secesionistas siguen manos a la obra para intentar proclamar la República independiente es porque les sale gratis”, afirma también en este diario Francisco Caja, presidente de Convivencia Cívica Catalana. Denuncia que Puigdemont "está perpetrando lo que es a todas luces un golpe de Estado", y hace hincapié en que “por supuesto, un golpe de Estado no se detiene simplemente recurriendo al Tribunal Constitucional".

Insta a Mariano Rajoy a que de una vez “transmita que estamos en una situación de emergencia nacional, que exige también de medidas excepcionales, como la aplicación del artículo 155 y la declaración del Estado de excepción o de alarma”. También le recuerda que su deber es “requerir al presidente de la Generalitat que cumpla con sus obligaciones” y lamenta que “hasta ahora sólo ha habido concesiones y prevaricaciones”.

Para VOX, el único Gobierno con legitimidad también es aquel que aplique el artículo 155 para acabar con la crisis separatista y detener a los 'golpistas'. El líder de VOX en Barcelona, Carlos Garcés, hace hincapié en que “los secesionistas están perpetrando un golpe de Estado con la pasividad cobarde del Gobierno del PP y del resto de partidos que se dicen constitucionalistas”. "Rajoy tiene la culpa de lo que pasa en Cataluña, por no aplicar el 155", sentencia.
El separatismo sigue adelante

Por su parte, el presidente de Junts pel Sí, Jordi Turull, ha asegurado que mantienen el compromiso firme de convocar un referéndum el año que viene, independientemente de las resoluciones del Alto Tribunal.

"No nos distraerán", ha advertido el portavoz parlamentario del grupo del gobierno catalán, y ha asegurado que no ve "motivos" para que no celebrar la 'Cumbre' del 23 de diciembre.

Entrevista a Josep Bou, presidente de 'Empresaris de Catalunya'
La Cataluña separatista ha perdido hasta 30.000 empresas en ocho años
'Empresaris de Catalunya' exige a Puigdemont que recapacite y no siga con el referéndum, desconvoque la Cumbre del 23 de diciembre y asista a la Conferencia de Presidentes Autonómicos.
Rosalina Moreno gaceta.es 15 Diciembre 2016

Cataluña ha perdido cerca de 30.000 empresas entre 2008 y 2016, lo que representa el 4,8 % de su tejido productivo, según datos de la patronal Foment del Treball, que reclama más incentivos para impulsar el crecimiento y la consolidación de las compañías. Los sectores que más han sufrido han sido el de las pequeñas y medianas empresas, que han visto desaparecer el 31 y el 19% de su grueso, respectivamente, en estos ocho años.

La plataforma Empresaris de Catalunya, compuesta por más de 400 empresarios y directivos catalanes, estalla tras conocer que el president catalán, Carles Puigdemont, continúa desafiando al Tribunal Constitucional, al decir que “independientemente de sus resoluciones” seguirá adelante con el referéndum y que mantendrá la "cumbre" en la Cámara catalana del próximo día 23. La entidad reclama una actuación firme de las instituciones del Estado contra el procés, y desde su creación -hace justo dos años- trabaja en contrarrestar la manipulación nacionalista y en abrir los ojos a algunos de sus paisanos.

“El delincuente tiene que ser reprimido”. Josep Bou, presidente de Empresaris de Catalunya celebra que el Poder Judicial esté actuando en consecuencia: “creemos que ese es el camino porque sino se actúa de esta manera, desde luego en Cataluña las cosas se pueden poner muy difíciles”. El empresario ve “esperanzador que el Gobierno pretenda entablar una conversación con el Govern e incluso llegar a pactos con él", y exige a Puigdemont que no desperdicie esta oportunidad.

Cree que el president sigue adelante con el desafío secesionista porque “Junts pel Sí es rehén de la CUP”. “Ellos sabrán el porqué”, añade. No obstante, Bou confiesa que en la plataforma a veces tienen dudas de si el presidente actúa “con afrentas porque le obligan o porque le place”.

“Realmente nos tiene muy confundidos, pero entendemos que están sujetos a los mandatos de la CUP, porque les tienen que aprobar los presupuestos y dar camino para la gobernabilidad. Veremos qué ocurre, pero en principio nada bueno tal y como esta todo establecido”, expresa.

Bou traslada a Puigdemont que celebrar un ‘Pacte Nacional pel Dret a Decidir’ en este “momento de deshielo de las relaciones entre el Gobierno central y el de la Generalitat, frena de forma unilateral cualquier opción de acuerdo”.

Le advierte de que “la sociedad y en concreto el mundo de la empresa piden diálogo y cerrar acuerdos, no propuestas aislacionistas y autárquicas”. “En este momento, cuando se abre la puerta a la negociación de la nueva financiación autonómica y reformas en el campo de la educación y la fiscalidad, tomar la senda de la unilateralidad es un error estratégico que provoca incertidumbre política, pérdida de influencia, peso en España y Europa y, por lo tanto, perjudica a la marcha de la economía catalana”.

Reclama al president que “deje de usar a la CUP como excusa para dejar de lado sus obligaciones”. Le insta a que desconvoque esta "Cumbre por el referéndum" y a que admita de una vez por todas que el acuerdo del Parlament del 9N que proponía la secesión unilateral y la desconexión “fue un error”. La plataforma considera que “sólo así se podrá iniciar un camino de normalidad que potencie la recuperación económica y la recuperación del liderazgo empresarial de Cataluña en España y Europa”.

Bou también critica que el president se niegue a ir a la reunión de presidentes autonómicos, prevista para el 17 de enero. Ve otro “gravísimo error que se cierre al diálogo y a la colaboración con el resto de comunidades autónomas de España”. “Ya no sólo mantenemos lazos culturales y sociales muy estrechos, sino también económicos de gran relevancia para la economía catalana, y no asistir es negar la palabra y la cooperación. Un grave error”, sentencia indignado.

Además, Empresaris de Catalunya rechaza las propuestas fiscales pactadas entre el Govern y la CUP de cara a la aprobación de los presupuestos de la Generalitat por considerar que perjudicarán a las pymes y a las clases medias. Alerta de que suponen “un abandono definitivo de la moderación, una cesión a la radicalidad y un error que será cuantificable en empleos y menor actividad económica”.

Cabe recordar que Cataluña ha perdido cerca de 30.000 empresas entre 2008 y 2016, lo que representa el 4,8 % de su tejido productivo, según datos de la patronal Foment del Treball, que reclama más incentivos para impulsar el crecimiento y la consolidación de las compañías. Los sectores que más han sufrido han sido el de las pequeñas y medianas empresas, que han visto desaparecer el 31 y el 19% de su grueso, respectivamente, en estos ocho años.

Bou informa de que, según una encuesta realizada entre sus socios y simpatizantes, “hasta el 87% de los empresarios se plantearía trasladar su negocio fuera de Cataluña si el Govern continúa con su proceso de ruptura del resto de España”.

También recuerda que la inversión extranjera ha caído hasta junio un 62% en Cataluña y ha crecido en Madrid; y que en el primer trimestre del año Cataluña apenas consiguió atraer uno de cada seis euros de inversión extranjera en España.

Además, avisa de que ningún empresario, nacional o extranjero, invertirá en Cataluña en los próximos meses o años, a no ser de que vuelva la cordura, el sentido común y el respeto a la legalidad.

“Los datos de fuga de empresas son claros: Según datos del Registro Mercantil, entre los años 2012 y 2015 el saldo en Cataluña es de -1.121 y de +1.543 en Madrid”, resalta Bou.

Empresaris de Catalunya celebrará una serie de actos por toda Cataluña a lo largo de 2017 con el objetivo de hablar de "las ventajas de la unidad de mercado y la estabilidad jurídica frente a la propuesta de ruptura unilateral". La primera de ellas tuvo lugar en Berga (Barcelona), donde Bou sostuvo, entre otras cosas, que "el prestigio y sentido común catalán se pierde embajada tras embajada que se abre por parte de la Generalitat".

"Cataluña hubiera prosperado mucho más en los últimos años y hubiese consolidado su liderazgo en España y Europa si el procés no hubiese generado incertidumbre tanto económica como jurídica, que lo único que han provocado es un freno en la inversión", reprocha Bou a Puigdemont.
 


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