AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 21 Diciembre  2016

Deriva del PP: Aznar dice basta
EDITORIAL Libertad Digital 21 Diciembre 2016

Es lógico que el expresidente del Gobierno, tras años de comedidas advertencias, haya terminado por renunciar a la Presidencia de Honor del partido que refundó.

Hay un tipo de corrupción política, que nada tiene que ver con la corrupción económica, pero que vicia y altera no menos negativamente el funcionamiento de la democracia, que consiste en la falta de honradez intelectual y en la radical deslealtad de los representantes de un partido político a su programa, a sus principios, a su ideario y, por tanto, a sus votantes. Desde que el Gobierno de Rajoy, en su primer Consejo de Ministros de 2011, decidió afrontar el déficit dejado por Zapatero no con un mayor recorte del gasto público –tal y como hubiera sido predecible en quienes se habían opuesto a las subidas de impuestos con déficits aún mayores que el de 2011–, sino con un asfixiante incremento de la presión fiscal, el Partido Popular ha llevado una acción de gobierno absolutamente contraria al ideario liberal-conservador que otrora abanderaba, y no sólo en el ámbito económico.

Lo cierto es que Mariano Rajoy, bien por falta de principios o de lecturas, bien por su carácter y su acomodaticia pasividad a la hora de dar la batalla de las ideas, bien por carecer de un modelo alternativo de sociedad, bien por una suma de todo lo anterior, sólo ha aspirado a ser el buen gestor de un modelo estructuralmente insostenible, como el que le dejó en herencia Rodríguez Zapatero. Y lo cierto es que, ya sea en política fiscal, antiterrorista, hídrica, autonómica, social o cultural, el Gobierno de Rajoy ha representado en cierto sentido una tercera legislatura de Zapatero bajo siglas del PP.

Especialmente grave por su condescendencia ha sido la insensata política de intentar contentar a los nacionalistas catalanes aun después de haber protagonizado estos el mayor golpe al ordenamiento constitucional desde el 23-F, ordenamiento cuya observancia todavía no ha sido restablecida en el Principado. Las intenciones del Gobierno de Rajoy podrán ser otras, pero lo cierto es que su política, lejos de debilitarla, ha fortalecido la convicción de los secesionistas de que no les va a faltar ni financiación ni impunidad a la hora erradicar a España y al Estado de Derecho de Cataluña.

Ante esta histórica pero, al tiempo, silenciosa y silenciada deriva del Partido Popular, es lógico que José María Aznar, tras hacer en estos años comedidas pero claras advertencias, haya terminado por presentar su renuncia a la Presidencia de Honor del PP y por anunciar que no va a acudir al próximo Congreso popular.

Es lógico que Aznar, en su carta a Rajoy, no entre en "otras consideraciones" y elegantemente justifique su dimisión en el hecho de que FAES ya no está vinculada al PP. La cuestión, sin embargo, es por qué FAES, un laboratorio de ideas que nació para estar vinculado al PP hasta el extremo de absorber otras fundaciones del partido, como la Cánovas del Castillo o el Instituto de Formación Política, ha querido ahora romper con el PP. Y la respuesta no puede ser otra que su radical divergencia de planteamientos con una formación como la de Rajoy, que tanto ha hecho por no ser el partido de José María Aznar.

La Derecha, sin partido
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 21 Diciembre 2016

La renuncia a la presidencia de honor del PP por parte de Aznar, su verdadero creador desde 1989 aunque el título de presidente fundador lo ostentase hasta su muerte Manuel Fraga (que en cambio sí fundó Alianza Popular) significará poco para los que no creen que un partido político ha de representar unas ideas determinadas y contraer con los ciudadanos el compromiso de defenderlas en la oposición y plasmarlas si llega al poder. En rigor, para los que no creen en la política, sea porque la ven como un obstáculo en el camino hacia el poder absoluto, como Podemos y los nacionalistas, sea porque la entienden como una variante delictiva del asociacionismo, a medio camino entre el sindicato de intereses y la mafia, como muchos escépticos, la renuncia de Aznar no significa realmente nada.

En cambio, para los que creemos que la política es necesaria -no suficiente- para alcanzar un Estado de Derecho y que sin partidos no hay ni puede haber democracia, la renuncia de Aznar significa muchas cosas. La esencial, constatar que en España ya no hay un partido liberal-conservador que represente a esa amplia clase media, espina dorsal de nuestra nación, creada en el segundo franquismo, que se consolidó con UCD, sobrevivió al PSOE y alcanzó su plenitud con Aznar en el poder, cuando el peso del sector público pasó de casi el 60% del PIB a menos del 40%, se crearon cinco millones de empleos bien pagados, se recortó el gasto público y se alcanzó en sólo dos años el equilibrio presupuestario para entrar en el euro.

También el carismático González, en 13 años de Gobierno, supo capitalizar el éxito de la Transición y hasta atribuirse el mérito del Rey y Suárez en la llegada de la democracia. Pero su política interior fue de enorme corrupción y la exterior demasiado panameña, entre el franquismo y el PRI. Con Aznar, por primera y temo que última vez, España tuvo una política exterior occidental que sacó partido de nuestro éxito económico y logró ayudas de la UE para crear una moderna red de infraestructuras. Bajó tres veces el IRPF, así que ya no pintaba nada en el partido socialdemócrata de Rajoy, que va por su segunda masacre fiscal.

Pero sin el PP de Aznar el centro-derecha español se queda, por primera vez, sin partido político que lo defienda, porque La Sexta no lo hará. Y esa es una pésima noticia.

Paisaje para una batalla
CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO El Mundo 21 Diciembre 2016

La decisión de José María Aznar de renunciar a la Presidencia de honor del Partido Popular incorpora un nuevo actor a la política española en un momento crítico. Nunca, desde la restauración de la democracia, han sido tantos los desafíos del país. Y nunca tan angustioso el vacío de voces claras, veraces y valientes, dispuestas a encarar la realidad, sin cálculos tácticos ni servidumbres electoralistas. Voces dispuestas a decir, en Cataluña y en Madrid, que el apaciguamiento del nacionalismo ha fracasado como fórmula de convivencia y que ahora sólo queda su derrota política, jurídica y moral.

Dispuestas a defender, con entusiasmo, la Constitución como la auténtica tercera vía española, sin caer en la puerilidad de los adanistas ni en el arbitrismo de la resignación. A afirmar la vigencia de la ley sin excepciones, sin nueve-enes, sin adversativas, porque la ley es la verdadera expresión del «pueblo» que invocan los que la agreden. Voces dispuestas a explicar, como hacía Félix Ovejero el lunes en El País, que la responsabilidad de los ciudadanos es condición necesaria no sólo para el ejercicio de la libertad, sino también para la propia democracia y el progreso social. Líderes políticos que defiendan una economía abierta y una fiscalidad ligera, no como fórmula retórica, cuando toca salir de campaña, sino siempre: porque funciona, porque es el instrumento para recuperar el crecimiento y generar empleo.

Europeos que digan que Europa es un proyecto de civilización, que merece ser defendido de los que matan en nombre del Islam, y que esa defensa tiene un coste. Voces dispuestas, en fin, a demostrar que España no está condenada a la repetición de sus errores, el aislamiento, la inestabilidad, la decadencia, sino todo lo contrario: como nunca en su Historia, está capacitada para liderar la más importante batalla del mundo de hoy. La batalla contra la involución populista y tribal, a favor de una nueva Ilustración.

Aznar sigue militando en el Partido Popular, pero es evidente que ya nada será igual. Ya no podrá ser acusado de dar a su sucesor pellizcos de monja sin más efecto que el de un par de titulares. Tampoco podrá ser sometido al pueril ping-pong precongresual: lo invitan, no lo invitan... Pero, sobre todo, a partir de ahora dispondrá de un margen mucho más amplio, limitado sólo por su criterio y voluntad, para intervenir en el debate público.

La libertad de Aznar tendrá consecuencias. Las tendrá para el Partido Popular que, sin un buen candidato y sin un proyecto, ha sobrevivido a la desafección de parte de su electorado únicamente gracias al miedo legítimo a Podemos y a la ausencia de una alternativa. Las tendrá también para Ciudadanos, que hace un año, por algún motivo misterioso, asociado a los viejos atavismos españoles, desperdició la oportunidad de convertirse en referente limpio y moderno también de los votantes del PP, y que ahora reivindica un extraño liberalismo comercial. Y puede tenerlas, también, más allá.

En su día, Aznar llamó a la movilización de «todo lo que está a la derecha de la izquierda». Hoy el gran objetivo político español es la reconstrucción -mejor aún, la reagrupación- de la centralidad. Desde la formación del nuevo Gobierno la política ha entrado en un inevitable ciclo de pactos. Pero el signo de esos pactos es inquietante. Hay el riesgo de una derogación sistemática que llevaría al PP a gobernar contra sí mismo; y hay la realidad de un ofrecimiento de negociación al separatismo que solo puede conducir al debilitamiento del Estado. Frente a la irresuelta crisis española, la libertad de Aznar no debe presagiar una nueva extrema derecha como las que hoy siembran el odio y la división en Estados Unidos y Europa. El espectro del último Sarkozy, el que sucumbió a su caricatura y a la histeria lepenista, no es modelo para nadie.

Un nuevo centro derecha español debería tener los atributos del primer Sarkozy, el de la ouverture, el que tan emocionadamente describe Henri Guaino en La nuit et le jour. Reconciliado consigo mismo, expansivo y dispuesto a eliminar de su palabra y de sus hechos la posverdad política.

Rivera Rey
José María Albert de Paco Libertad Digital 21 Diciembre 2016

En el I Congreso de Ciudadanos, celebrado en julio de 2007 en el hotel Hesperia, el profesor Francesc de Carreras presentó una enmienda a la ponencia de ideario que, tras ser aprobada por la mínima, supuso la definición del partido como de "centro-izquierda". Al punto, un grupo de militantes (los mal llamados "derechistas" o "liberales") entendimos que semejante etiquetaje conculcaba uno de los rasgos que conferían sentido a Ciudadanos, cual era la primacía de las ideas sobre las ideologías, y causamos baja. A nuestro juicio (si bien, en verdad, nunca hubo un nosotros mínimamente articulado), se trataba de una acotación disolvente, que no tenía otro fin que el de servir de lenitivo moral a aquellos izquierdistas que, como De Carreras, temían la posibilidad de que Ciudadanos (y, sobre todo, ellos mismos) fueran confundidos con derechistas o algo peor.

Rivera, que solía proclamarse liberal, consideró la enmienda De Carreras una minucia, una suerte de nota al pie más o menos orientativa que, en todo caso, no debía desviar a Ciudadanos de su principal cometido, esto es, el de irse perfilando como una maquinaria electoral con hechuras de empresa franquiciadora. De acuerdo con su concepción del partido como artefacto puramente instrumental, que uno de los padres fundadores se empecinara en un adjetivo no dejaba de ser anecdótico. Tanto se lo parecía que apenas dos años después Ciudadanos, una formación con carnet de centro-izquierda, se presentó a las europeas de la mano de Libertas.

Sirva el dato para refutar que la enmienda liberal que hoy plantea Rivera exprese convicción alguna o sea el fruto de un debate en el seno del partido. Antes bien, obedece, como tantas otras medidas en Ciudadanos, a un cálculo electoral. El objetivo, en este caso, es entrar en liza con el Partido Popular, disputarle el voto en cada rincón de España y, a medio plazo, reemplazarlo en el papel de partido alfa del centro-derecha. Obviamente, C's llega tarde. Hace dos años, o incluso un año y medio, habría sido posible. Ahora, después de que el PP haya capeado mil y un temporales, empezando por la crisis y acabando por el pitufeo, se antoja complicado, por no decir ilusorio. Mas la reformulación del ideario encierra otro propósito: liquidar definitivamente el legado del grupo de intelectuales, cuya labor oracular siempre ha despertado en Rivera toda clase de recelos. A ello apuntan, asimismo, la supresión de la frase que alude al origen catalán del partido ("C's es el fruto maduro de una reacción ciudadana que tiene su origen en Cataluña y que posteriormente se proyecta en toda España") y la expurgación del concepto laicismo identitario, en el que la Ejecutiva ve una muesca del pensamiento de la eurodiputada de UPyD Teresa Giménez Barbat, asimismo fundadora de Ciudadanos, y por quien Rivera y su guardia pretoriana sienten una hostilidad rayana en lo patológico.

El afán de que nada en el partido escape al control del líder se manifiesta igualmente en la propuesta que prevé la expulsión de quienes participen en "corrientes de opinión que sean contrarias a los intereses del partido" o efectúen "manifestaciones públicas que puedan ser consideradas desleales o contrarias a los intereses del partido". Y donde los intereses del partido se confunden cada vez más nítidamente (valga la paradoja) con los de Rivera.

Entre las razones que éste aduce para promover dichos retoques se halla la expansión del partido. "Hace diez años", arguye, "éramos una plataforma civil y autonómica y ahora somos un partido nacional y europeo". Se trata, obviamente, de una falsedad. Ciudadanos germinó en Cataluña, es cierto, pero desde primera hora fue un proyecto de vocación nacional, y de ello no sólo dan fe las presentaciones de la asociación por toda España, o el hecho de que la consejera más votada en el Congreso Constituyente, celebrado en Bellaterra en julio de 2006, fuera Verónica Puertollano, que lideraba la primigenia agrupación de Madrid; de ello también da fe el propio Rivera, que solía reivindicar esa misma condición frente a los dirigentes de UPyD cuando éstos tildaban despreciativamente a Ciudadanos de "partido catalán". ¿Llevaban razón entonces Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán? Eso se desprende, cuando menos, de las alegaciones del presidente de Ciudadanos.

La vigencia del aforismo de Victor Hugo que Rivera ha adoptado como lema del partido, "No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su tiempo", tiene una insólita plasmación en Ciudadanos, que ha salido indemne de todos y cada uno de sus errores por tratarse, precisamente, de una magnífica idea, aunque no sé si tan buena como para seguir errando hasta el fin de los tiempos.

Un aguafiestas
OKDIARIO 21 Diciembre 2016

José María Aznar ha decidido escribir un epílogo abrupto y precipitado a su constante crónica de desencuentros con Mariano Rajoy. El momento elegido ha sido inoportuno, justo el día en el que el PP, en pleno esfuerzo por asentar su escuálida gobernabilidad, ha avanzado los próximos estatutos para el congreso nacional de febrero. El hombre que fue padre, hijo y espíritu santo para los populares ejecuta así el divorcio para quedarse en FAES, esa fábrica de pensamiento —ahora independiente por obligación— que ha dejado de glosar los cuadernos azules y los folios en blanco de Génova 13. La santísima trinidad del pasado Partido Popular toma cuerpo en un “simple militante”. Un militante, eso sí, cuya hoja de servicio aún haría cuadrarse a gran parte de la derecha política de este país: 38 años en su partido de referencia, 14 como presidente nacional de la formación y 8 al frente del Ejecutivo. En una España parlamentaria que ya no existe, cuando los líderes de la nueva política todavía cursaban el año anterior a preescolar, el transatlántico del PP nunca pudo tanto como cuando lo tripuló Aznar. Una verdad histórica innegable que, sin embargo, a veces lo ha llevado a actuar de un modo egoísta, pensando más en sus sensaciones particulares que en el bien general del partido.

Esta última iniciativa ha sido recibida con rechazo por numerosos componentes de la formación. Aznaristas y no aznaristas no entienden una determinación tan visceral justo ahora, cuando la nación se juega su futuro y cualquier apoyo interno es siempre necesario. Lo cierto es que Aznar nunca ha tenido remilgos a la hora de atacar el modus operandi de Mariano Rajoy, ni siquiera a pesar de sus tres victorias electorales consecutivas. Las críticas han ido desde las medidas económicas a la relación del PP con la Cataluña independentista. Esta última cuestión lo ha llevado a enfrentarse, a través de FAES, con la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría. De manera inevitable, esta renuncia protagonizará el próximo congreso nacional y marcará su agenda. Allí, la ausencia de Aznar —la primera desde 1979— se convertirá en presencia, ya que, por mucho que se vaya, no dejará de estar por ahora. Eso lo sabe la actual dirección del Partido Popular, que deberá reflexionar sobre el nuevo rumbo de una formación a medio camino entre lo que fue y lo que, aún ostentando el poder, deberá ser para no perder protagonismo en el futuro de España.

¿Islamofobia?
Carmelo Jordá Libertad Digital 21 Diciembre 2016

Con cada nuevo atentado del islamismo radical, el cuerpo de guardia de la corrección política nos dice con grandes aspavientos en los medios y las redes sociales que no podemos decir que se trata de un atentado del islamismo radical para no generar la peligrosísima islamofobia, ese fantasma que parece recorrer Europa pero que, si he de serles sincero, yo todavía no me he encontrado, excepto en situaciones muy particulares y minoritarias.

Pero la realidad es tozuda: un camión irrumpe en el lugar ocupado por una multitud y causa numerosos muertos y aún más heridos, podríamos tener dudas la primera vez aun a pesar de que los atropellos han sido una forma de terrorismo relativamente habitual en Israel desde hace tiempo, pero en la segunda ocasión las dudas son poco menos que ridículas.

En otras ocasiones, el miedo a la islamofobia parece obligarles a mentir o a ocultar la parte más relevante de la verdad: un asesino que grita "¡Alá es grande!" justo después de su crimen. Unas palabras que son lo único que la mayoría de nosotros podremos distinguir en un vídeo escalofriante, pero muchos medios europeos las esconden tras un discurso justificador sobre Alepo que nunca jamás habríamos comprando –y nos habría indignado que otros comprasen- si se hubiese referido a algún lugar del norte de España y otro tipo de terrorismo.

¿Generan los atentados islamofobia? Es obvio que no crean simpatía, pero no creo que cambien la percepción sobre los musulmanes de la mayor parte de los españoles: sabemos distinguir entre la ideología fanática y enloquecida de unos pocos y un grupo mucho mayor de gente que, a pesar de las diferencias, es básicamente como nosotros.

¿Qué es lo que genera rechazo de verdad? Desde mi punto de vista, varias cosas: por ejemplo, las mentiras con las que todo el mundo –y especialmente los políticos- parece querer engañarnos de una forma tan grosera; por ejemplo, la falta de reacción de esa inmensa mayoría de musulmanes que no puede, no logra o no quiere marcar distancias con el terrorismo y la radicalidad; o, por poner un último ejemplo, los que en virtud de una malentendida tolerancia nos piden que renunciemos a lo que somos para adaptarnos nosotros a los que llegan, en lugar de los que llegan a nosotros.

Lo que más islamofobia genera es, en suma, que con la excusa del islam pretendan arrebatarnos nuestra libertad por uno u otro lado.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter


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El portazo de Aznar certifica la brecha ideológica en el PP
EDITORIAL El Mundo 21 Diciembre 2016

A menos de dos meses de la celebración del próximo congreso del PP y tras una disputa ostensible entre su partido y la fundación Faes, que preside, José María Aznar anunció ayer que deja de ser el presidente de honor del partido que comandó durante casi tres lustros. El ex presidente del Gobierno comunicó su decisión a Mariano Rajoy y después hizo público un comunicado en su página web, donde matizó que no se ha dado de baja como militante. Y ello significa dos cosas. Primero, que Aznar ha querido dejar claro que su compromiso con la formación que contribuyó a llevar a La Moncloa sigue siendo nítido. Y, segundo, que los motivos que le han movido a esta renuncia se deben, básicamente, a la distancia personal y política tanto con Mariano Rajoy como con el PPque éste ha moldeado.

La renuncia de Aznar, por tanto, supone fundamentalmente la ruptura con Rajoy. Pero a nadie que no sea ajeno a este partido le puede sorprender esta decisión. No sólo por la evidente lejanía que se había larvado entre ambos dirigentes, sino por el divorcio entre el PP y Faes, materializado hace dos meses. Precisamente, la independencia de la fundación que lidera Aznar ha liberado de ataduras su discurso hasta el punto que, tal como publicó EL MUNDO el pasado lunes, fuentes de la entidad explotaron contra el PP para remarcar la intransigencia de la dirección popular con las críticas de think tank de Aznar en cuestiones como Cataluña, la presión fiscal o Cuba. En este sentido, su portazo a Rajoy puede ser calificado de coherente, aunque -tal como ayer recordó Moncloa- no ha aclarado los motivos de este paso.

Aznar fue elegido presidente de honor hace cinco años, en el último congreso del PP. A pesar de que fue él quien designó a Rajoy para tomar las riendas del PP, y pese a su ascendencia entre las bases y los cuadros de este partido, Aznar nunca dio muestras de asumir con comodidad un cargo que, forzosamente, exige disciplina hacia el presidente ejecutivo. Los reproches a la estrategia fijada por Rajoy, de manera más o menos velada, han sido constantes hasta consumar la separación.

En el congreso del PP en Valencia, en 2008, tras la segunda derrota electoral de Rajoy, Aznar pronunció un durísimo discurso que pudo leerse como una enmienda a la totalidad de la acción política de su sucesor. Saludó fríamente a Rajoy a su entrada al plenario donde se celebró este cónclave y, tras advertir de los riesgos de un giro al centro, exigió a su partido recuperar la contundencia con un discurso firme en cuestiones como el terrorismo de ETA o la reforma del Estatuto catalán.

Ahí comenzó a abrirse una brecha que, lejos de taparse, fue creciendo con la llegada de Rajoy a la Presidencia del Gobierno. En plena tormenta por el caso Bárcenas, Aznar llegó a dejar en el aire su vuelta a la política, reveló que hablaba poco con Rajoy y pidió al Gobierno "un proyecto claro". La realidad es que nunca ha ocultado su malestar con la línea ideológica de Rajoy, tanto en el partido como en el Gobierno. Con especial virulencia rechazó la subida de impuestos en 2011, así como el giro emprendido con Cataluña. De hecho, las recientes declaraciones de Sáenz de Santamaría, en las que tachó de error la estrategia del PP con el Estatut, pueden considerarse el detonante del adiós de Aznar.

El PP, con ocho millones de votantes y 800.000 afiliados, es el principal partido de España. Tanto Aznar como Rajoy, dos líderes sólidos al margen de sus estilos personales opuestos, han contribuido a la consolidación del centroderecha como primera fuerza política en nuestro país. La renuncia de Aznar hace un flaco favor a su partido en un momento en el que la oposición se encuentra desnortada y dividida. Sin embargo, lo cierto es que el gesto de una figura del peso del ex presidente subraya la necesidad que tiene el PP en el congreso de febrero de cerrar las heridas internas. Para lograrlo, resulta imprescindible que fije una posición política nítida, con un cuerpo ideológico capaz de satisfacer al centro pero también a aquellas facciones que exigen una mayor determinación en asuntos estratégicos como el desafío soberanista, la reforma fiscal y la política exterior.

La sentencia
Ignacio Ruiz-Quintano ABC 21 Diciembre 2016

Lo dice María Soraya, que es nuestro pequeño Sieyès, que ahora (previa reforma ojalá que de Foster, que lo convertiría en una preciosa caja de zapatos) se va a trasladar al despacho del almirante Carrero, cosa que impresionará mucho en Valladolid:

–La ley es un producto del pueblo.

Esto, desde luego, no viene en mi Schmitt, y le doy vueltas al «dictum» mientras miro la foto del etarra Lasarte (diez asesinatos) sujetando la barra de un bar de pinchos en su pueblo.

Entre que la ley es un producto del pueblo, como dice María Soraya, y que las profanaciones de templos pueden ser virtuales o físicas, como escribe el ponente de la sentencia absolutoria de Rita Maestre, la Nueva España (una «nación federal» al decir del periódico global con la sedición del «derecho de a decidir» como «derecho constitucional») será de Derecho o no será.

Ese ponente, de nombre Cubero, juez sin apelación, es otro Emilio Betti, como el Pedraz de la pieza sobre el humor negro de Zapata, gagman municipal de la Shoah.

–En una sociedad democrática avanzada como la nuestra, que dos jóvenes se desnuden no debe ya escandalizar a nadie –escribe Cubero, cuya ponencia no son las «Relecciones» del dominico Vitoria, que siguen impresionando al mundo por su imparcialidad, objetividad y neutralidad.

«Democracia avanzada» es una muletilla treintañona del comunista venezolano José Pío Tamayo, aunque lo asombroso es el empeño de nuestros juristas en asociar democracia, no a la representación del elector y la separación de los poderes, trampantojos que no importan a nadie, sino al gamberrismo. Somos «demócratas avanzados» porque nuestros chicos se desnudan en los altares.

–Imaginemos que un grupo de mujeres accede a una mezquita… desprovistas del correspondiente velo –añade, a modo de bucle jurídico, el ponente, que se ve que tampoco ha leído a Tocqueville, el otro autor subversivo en España (el primero es Montesquieu), pero que, por eso mismo, llegará lejos en España.

La gota que colmó el vaso fue el multazo de 269.500€ que le metió Montoro y que desveló OKDIARIO
Alberto López Marín okdiario 21 Diciembre 2016

José María Aznar comunicó este martes que abandona la presidencia de honor del Partido Popular, decisión que llevaba meditando largos meses y motivada por lo que él considera una deriva equivocada con Mariano Rajoy al frente y por disputas con distintos miembros de su equipo.

Pero sin duda hay un hecho que definitivamente agotó su paciencia y es la multa de 269.500 euros que le metió Cristóbal Montoro por utilizar una sociedad instrumental para ahorrarse el pago de la mitad de los impuestos y de la que informó puntualmente y con todo detalle OKDIARIO el pasado abril.

La Agencia Tributaria, a raíz de una investigación, decidió sancionarle con 70.403,96 euros y a abonar una liquidación complementaria de 199.052,19 por diversas irregularidades fiscales cometidas en los ejercicios 2011 y 2012.

Como dio cuenta este medio, el episodio -que truncó sin retorno la ya de por sí débil relación entre Génova y el ex mandatario– contó además con una sonada discusión en el despacho del ministro. “¡No me puedo creer que los míos me hagan algo así!”, se quejó el afectado, a lo que el titular de Hacienda respondió: “¡Yo no me puedo creer que uno de los nuestros haya hecho algo así!”.

Cataluña y las subidas de impuestos
Con este como principal desencuentro, lo cierto es que en los últimos años la cuerda se ha ido tensando hasta el extremo de poder preverse esta resolución, a la que sólo faltaba poner fecha. La discrepancia ha continuado hasta el último minuto, con la estrategia de diálogo emprendida con la Generalitat como motivo fundamental. Entiende el político que no se puede negociar nada y menos ceder ante quien pretende romper España.

Hace una semana, FAES, la fundación que preside Aznar -también desligada del PP-, criticó en un artículo con más dureza de la habitual la senda del partido -“ha asumido el relato que hacen sus adversarios”, se puede leer- y en particular a la número 2 del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, encargada de limar asperezas con el Ejecutivo catalán.

Otro factor que ha dinamitado la comunión son las subidas de impuestos -la última anunciada hace escasas semanas, sobre alcohol, tabaco y bebidas azucaradas-, a las que se oponen tradicionalmente otros dirigentes en activo como Esperanza Aguirre, una de las mayores valedoras de Aznar en el seno de la formación.

El laboratorio de ideas de Aznar no ha tenido apenas reflejo en el camino emprendido por Rajoy, a quien dio el relevo en 2003 y por quien a partir de ahora será un militante más de las siglas en las que lo ha sido todo.

Aznar renuncia por las nuevas subidas de impuestos y las “cesiones a los independentistas catalanes”
Luz Sela Okdiario 21 Diciembre 2016

Aunque el historial de desencuentros entre el expresidente Aznar y la actual dirección del PP-incluido Mariano Rajoy-viene de lejos, su renuncia a la presidencia de honor del partido responde a dos de las últimas decisiones del Gobierno: las nuevas subidas de impuestos y la política de diálogo emprendida con la Generalitat.

Este último asunto ha sido el que ha acabado por dinamitar las relaciones y, según ha podido saber OKDIARIO, Aznar se mostraba especialmente indignado por lo que consideraba “cesiones a los independentistas” catalanes por parte del Ejecutivo.

Hace apenas una semana, un artículo de FAES- la fundación que preside el exdirigente popular- sirvió ya de anticipo al anuncio de este martes. En él, se atacaba con dureza al partido y, en concreto, a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, encargada de dirigir la nueva estrategia con Cataluña. La fundación consideraba que el partido había “asumido el relato que hacen sus adversarios políticos”, cayendo en un exceso conciliador con los partidos independentistas. Unas críticas que llegaban apenas un día después de que Sáenz de Santamaría afirmase que el partido pudo haberse equivocado recurrir ante el Tribunal Constitucional el Estatuto de Cataluña sin haber intentado una respuesta conjunta con el PSOE.

“La buena idea, apurar las posibilidades de diálogo en Cataluña, no debería llevarse al extremo de prescindir de una historia reciente en detrimento de las posiciones que el PP adoptó en su compromiso con la Constitución”, se podía leer en el artículo. Un ejemplo claro de la irritación que los gestos hacia la Generalitat provocaban al expresidente.

Ese episodio fue el cúlmen de una historia de desacuerdos y de un nunca disimulado enfado de Aznar con el actual rumbo del PP. Las palabras enfadaron a Génova y a Moncloa, y el partido salió en tromba en defensa de la hoja de ruta. En palabras de la dirección, las críticas no se consideraron “ni mucho menos compartidas”. El mensaje unánime fue que FAES ya no estaba vinculada al partido- en octubre, su patronato decidió romper todo lazo con el PP- y sobre todo que el Gobierno seguiría adelante para intentar “acercar posturas” con Cataluña mediante una hoja de ruta que, entre otros, incluye reducir la carga jurídica contra la Generalitat.

Contrario a la subida de impuestos
El expresidente se mostraba además contrariado con otra de las primeras medidas de legislatura: la subida de impuestos especiales (alcohol, tabaco y bebidas azucaradas), pactada con el PSOE.

Aznar siempre ha renegado de aumentar la fiscalidad al considerar que las subidas de impuestos provocan un impacto tremendamente dañino en las posibilidades de recuperación económica y generan más paro.

De hecho, en 2013 el enfado con la decisión de subir impuestos fue monumental y Aznar llegó a reclamar públicamente un sistema “eficiente y que mejore las condiciones competitivas de la economía”, poniendo como ejemplo las reformas fiscales realizadas durante sus mandatos.

Entonces, Aznar llegó a presentar una propuesta de reforma fiscal, coordinada, entre otros, por el diputado Gabriel Elorriaga, en la que en 200 folios, explicaba a Rajoy una política de “pocos impuestos, bajos y sencillos”. “Cualquier paso que se dé hacia impuestos más reducidos y hacia bases imponibles más amplias es un paso en la buena dirección”, resumía el informe.

El expresidente acusaba entonces al líder del PP de haber concentrado la carga fiscal en las clases medias y de mantener una política de ingresos ineficaz. En su lugar, defendía “descontar las ganancias nominales gravando solo los rendimientos reales; revisar los beneficios fiscales en el IRPF, y reducir el número actual de tramos de la tarifa de este impuesto, así como los tipos marginales de gravamen”.

En su carta a Mariano Rajoy, Aznar basa su decisión en la intención de mantener su “independencia”. Su renuncia ha provocado “alivio relativo” en Génova, ya que se entiende que el expresidente “nunca será un militante más” y que, precisamente, su nueva situación le da aún más libertad para las críticas.

En numerosas ocasiones, el exdirigente del PP ha dejado claro que no le gusta la actual política del partido. En los últimos meses, ese rechazo se había recrudecido. Su renuncia coincide precisamente con el aniversario de las generales del 20-D.Un día después de aquellos comicios, Aznar apareció por sorpresa en el Comité Ejecutivo del PP para reclamar una reflexión seria de por qué se habían perdido casi 4 millones de votos.

Ciudadanos, o la contenta irrelevancia
Guillermo Dupuy Libertad Digital 21 Diciembre 2016

Por mucho que casi nadie quiera reconocerlo, hace años que la tímida derecha liberal que llegó a ser el PP de Aznar dejó de tener representación parlamentaria en nuestro país, y ese hueco no lo va a ocupa una formación socialdemócrata como es Ciudadanos, por mucho que en sus estatutos pase a considerarse liberal. Mientras Ciudadanos siga respaldando la asfixiante presión fiscal que padecemos y el insostenible gasto público de nuestro demencial y disgregador modelo autonómico, la formación de Albert Rivera tendrá mucho de "progresista" pero de liberal tendrá lo poco que tienen UPyD, Convergència y muchos otros partidos de ALDE.

Lo peor, sin embargo, no es eso. Lo peor es que Ciudadanos se haya olvidado de para qué nació. Y no lo hizo para ser una alternativa liberal al consenso socialdemócrata que, con distintos matices, y tras la felonía del PP rajoyesco, ha terminado por acaparar la escena política española. Ni siquiera el leit motiv de Ciudadanos fue el de combatir la corrupción económica de los dos grandes partidos, aunque lógicamente haya hecho suya esta bandera. Ciudadanos nació para combatir la deriva y la condescendencia de los dos grandes partidos nacionales hacia el nacionalismo. Y hace mucho tiempo que la posición de Ciudadanos no se distingue en modo alguno de la desidia con la que el PP y el PSOE se enfrentan a la que es sin duda la más grave crisis que padece nuestro país.

Se quejaba con toda razón este lunes Cayetana Álvarez de Toledo del papelón que está haciendo Sáenz de Santamaría ante el secesionismo catalán y de que la ponencia territorial que va a presentar en el Congreso de febrero se resuma en que "el PP quiere restar poder a las diputaciones". Sin embargo, ¿qué pedagogía ha hecho y está haciendo Ciudadanos a favor de la aplicación del articulo 155 de nuestra Constitución, o a favor de que el FLA no dé un solo euro más a los gobernantes autonómicos catalanes mientras sigan sin acatar el orden constitucional y desviando fondos públicos al ilegal proceso de secesión? Sencillamente, ninguna.

No voy a entrar ahora en si la democracia interna y la regeneración por la que abogaba Ciudadanos pasa por los castigos que acaba de anunciar para la disidencia interna, pero ¿qué decir de su mucho más grave silencio ante el último atropello a la independencia del poder judicial que ha perpetrado el PP de Rajoy por el que serán los fiscales –y no lo jueces– los que pasarán a instruir las causas judiciales?

Ciudadanos se ha convertido en un tiempo récord en un partido irrelevante. Y no lo digo sólo por algo que muchos olvidan, como es el hecho de que el desgobierno del PP sólo depende de la abstención del PSOE, sino también por su escaso interés en unas nuevas elecciones en las que sus escaños podrían tener el poder de influencia que ahora no tienen. Lo peor es que no ofrecen una política alternativa al desgobierno al que nos abocaron las ultimas elecciones. Y que parecen estar contentos con ello.

Carta abierta al preso etarra Otaño Labaka
El Colectivo de Presos Políticos Vascos ha enviado una carta al Grupo Parlamentario de Ciudadanos solicitando la liberación de varios presos de ETA por motivos de salud
Francisco Igea Arisqueta El Confidencial 21 Diciembre 2016

D. Juan Ignacio Otaño Labaka:
Durante unos instantes, he dudado si contestarle a su atenta carta de 24 de noviembre al referirse a usted mismo como preso político vasco. Usted está condenado, según mi información, por proporcionar información necesaria para cometer el asesinato a sangre fría de Joseba Pagazaurtundua. Este hecho hace que sea imposible calificarle como preso político o preso de conciencia. Como usted muy bien sabe, la definición de preso político o preso de conciencia que originó el manifiesto 'Forgotten prisoners' que acabaría desembocando en la creación de Amnistía Internacional es la siguiente: "Cualquier persona a la que se le impide físicamente (por prisión u otras causas) expresar (en cualquier forma de palabras o símbolos) cualquier opinión que mantiene honestamente y que no defiende ni justifica la violencia personal". Por todo ello, no es posible calificarle ni a usted, ni a ninguno de los presos que usted se refiere, como presos políticos.

No obstante todo ello, desde el grupo político Ciudadanos somos firmes partidarios de la igualdad de trato ante la ley de todos los ciudadanos. Incluso aquellos que han cometido los más abyectos crímenes contra la humanidad son poseedores de todos aquellos derechos que no les hayan sido limitados por sentencia judicial. En el caso de los presos españoles, el derecho a la asistencia sanitaria en términos de igualdad ha sido defendido por nuestro grupo recientemente al solicitar en el Parlamento nacional la transferencia de la sanidad penitenciaria a las comunidades autónomas, a fin de que no se produzcan discriminaciones fruto de su condición de reclusos.

Refiere usted en su nota acusaciones generales sobre las condiciones de la vida en prisión, refiriéndose al aislamiento, la insalubridad y el alejamiento del entorno familiar. Afortunadamente, nuestro sistema penitenciario, aunque defectuoso, está muy alejado de las abominables prácticas que usted sugiere. Solo recuerdo, en el pasado reciente de nuestra nación, un grupo político que justificase el aislamiento de presos de opinión en celdas individuales de dos metros cuadrados, aislados de la luz del sol y de la ventilación natural, sin ningún contacto con el mundo exterior, enterrados bajo tierra y con una alimentación insalubre. Ese grupo político es, como usted muy bien sabe, el que daba sustento a su organización asesina. Recuerdo bien los comentarios de aquella organización el día de la liberación de Ortega Lara. Pueden ustedes estar seguros de que nunca encontrarán ese grado de crueldad en nuestra organización.

En la lista de penados que usted nos remite, se encuentran presos con patologías diversas que, sin conocer más detalladamente su historial, no podemos determinar que se hallen en situación de desigualdad respecto a otros presos encarcelados por delitos de homicidio. Si dispusiésemos de dichos datos y ejemplos comparativos, podríamos emitir una opinión más formada, por lo que le ruego nos proporcione dicha información, que al ser de carácter personal solo puede llegarnos con el consentimiento expreso de las personas referidas.

No deja de llamarme la atención que invoque usted principios constitucionales de una Constitución a la que reiteradamente han negado legitimidad. Por otra parte, en el final de su misiva, se refiere usted a la existencia de un conflicto político como causa de su encarcelamiento, lo que simplemente negamos a la vista de las evidencias judiciales que les llevaron a prisión.

Su llamamiento a una política y una legalidad basada en la justicia no puede si no encontrar apoyo en nuestras filas. Le ruego haga extensivo este llamamiento a los miembros de su organización a fin de que definitivamente entren por el sendero de la legalidad y la justicia que nunca debieron abandonar.

Atentamente,
*Francisco Igea Arisqueta es diputado de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados. Esta carta es la respuesta a una misiva enviada por el autodenominado Colectivo de Presos Políticos Vascos de Monterroso al Grupo Parlamentario de Ciudadanos.

Malestar en el Santander con su consejera Sol Daurella por apoyar una iniciativa independentista)
Borja Jiménez OKdiario 21 Diciembre 2016

La presidenta de la macro embotelladora europea de Coca-Cola y, entre otras cosas, consejera de Banco Santander, Sol Daurella, ha estampado su firma en un órgano 100% independentista como es Diplocat. Un acto que Banco Santander públicamente no comenta, pero cuyos dirigentes critican en privado. Y es que no ha sentado nada bien el posicionamiento nacionalista de una de las consejeras del banco más grande de España en el seno de la entidad.

Fuentes próximas a Daurella, sin embargo, no se han mostrado sorprendidos ante la noticia, toda vez que su marido, el vicepresidente del Barcelona Carles Vilarrubí, es amigo personal de Artur Mas y nunca ha escondido su tendencia independentista.

De este modo, la presidenta de Coca-Cola European Partners y consejera externa (independiente) desde 2015 de Banco Santander, se ha unido a una plataforma impulsada por el gobierno catalán en la que ya se encuentran reconocidos independentistas como la chef Carme Ruscalleda o la monja argentina Lucía Caram.

El objetivo del consejo consultivo de Diplocat, que es el nombre que le han dado al consorcio público-privado vinculado al gobierno catalán que ejerce de brazo diplomático, no es otro que el de proyectar la región catalana internacionalmente, en pleno proceso de secesión de España. Por si alguien tuviera dudas del sentimiento nacionalista del órgano, basta con llamar a su teléfono -el que aparece en su página Web-, ya que la información que aporta su contestador (nadie nos ha cogido el teléfono), es únicamente en catalán y en inglés; ni rastro del castellano.

En total, es una lista de 39 personalidades en la que aparecen, además de Sol Daurella, el extenista Alex Corretja, el tenor Josep Carreras, el músico Jordi Savall, el ex futbolista Xavi Hernández, así como empresarios, economistas, políticos o investigadores.

“El objetivo es tener un grupo de personas con prestigio internacional que nos ayuden a identificar oportunidades para Cataluña en economía, cultura o política y nos ayuden a abrir puertas y presentar a Cataluña como un actor internacional serio y responsable”, dijo a la AFP el director del Diplocat, Albert Royo. Dentro de su plan se incluye una ofensiva diplomática para conseguir aliados internacionalmente aunque, de momento, los resultados son escasos.

Desde este órgano desvinculan, eso sí, la creación de este consejo del momento político de la región, cuyo gobierno presidido por Carles Puigdemont lanzó un proceso de secesión del resto de España que quiere culminar con un referéndum de autodeterminación en septiembre de 2017. Al igual que Coca-Cola European Partners, que también explica a este periódico que nada tiene que ver la presencia de su presidente en esta plataforma con el proceso de secesión de Cataluña.


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