AGLI Recortes de Prensa   Jueves 22 Diciembre  2016

Prefiero una España roja…
Amando de Miguel Libertad Digital 22 Diciembre 2016

"Prefiero una España roja a una España rota". El apóstrofe se atribuye al jefe de la oposición de derechas en 1936, José Calvo Sotelo. El cual fue asesinado por ciertos elementos socialistas. El triste suceso es también parte de la memoria histórica.

De haber ahora algún líder de derechas en el Parlamento, la frase podría ser "Prefiero una España roja o morada a una España rota". Todo para indicar que el gran peligro para la salud colectiva de los españoles es el separatismo (antes se decía "nacionalismo"). Que ya no es solo el vasco o el catalán sino el de otras varias regiones (ahora se dicen "comunidades autónomas"). Es decir, nos amenaza el desmoronamiento de lo que antes llamábamos España; ahora se ha trocado en una realidad deleznable (en su prístino sentido). Bien es verdad que no pensarán los independentistas o separatistas de toda laya que sus respectivas republiquitas van a subsistir mucho tiempo. Los mandamases de cada una de ellas sí van a medrar, pues de eso se trata.

Son variadas las tretas retóricas para romper España. Una muy sutil es pretender un Estado federal. En la práctica significa una república federal, es decir, el viejo sueño de los cantonalistas del siglo XIX. Otra añagaza consiste en pretender la secesión apelando al derecho a decidir, como si no hubiera sido suficiente la decisión implícita de las anteriores generaciones de españoles. Más pedante es todavía la apelación a una España "nación de naciones". Por lo mismo se podría decir que Vasconia o Cataluña son, a su vez, naciones de naciones. El juego de las muñecas rusas podría continuar con sucesivas particiones.

Dejemos las cosas claras. El independentismo de ciertas regiones españolas consiste en asegurar que "aquí siempre vamos a mandar nosotros", excluyendo a "los de fuera". Es un principio asombrosamente retrógrado en una sociedad con muchas personas venidas de otros territorios.

Aunque pueda parecer extraño, lo que distingue verdaderamente a los nacionalismos no es el amor al terruño sino el olvido, el desprecio y el odio a lo foráneo. De ahí la aversión a la monarquía, la lengua castellana, los toros o la conquista de América, entre otros caprichos.

La existencia y creciente presión del separatismo en España hace imposible que pueda convenirse un nuevo texto constitucional. A no ser que su artículo 1º recogiera la vieja fórmula irónica de Antonio Cánovas del Castillo: "Son españoles los que no pueden ser otra cosa".

La nueva Constitución de España solo podría armarse si se encargara su redacción a un comité de personalidades independientes de los partidos políticos. No tendrían por qué ser solo juristas. Es decir, se trata de una propuesta imposible. Luego la nueva Constitución que se avecina va a ser papel mojado. Al menos se podría hacer coincidir su celebración con algún martes o jueves o cerca de alguna fiesta establecida, para conseguir otro grandioso puente. Por lo demás, a la gran masa de españoles le importa un pito que haya o no Constitución, con este texto o con estotro. Se sienten razonablemente satisfechos con la generosa ración diaria de fútbol, alcohol, lotería y similares.

Una nación responde propiamente al sumatorio de las generaciones actuales y las pasadas, una especie de comunión de los santos laica. Pues bien, definida así España, habrá que reconocer humildemente que ha dejado de existir.

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La integración, ese cuento socialdemócrata
Jorge Vilches  vozpopuli.com 22 Diciembre 2016

¿Y si Rita Maestre y los asaltadores de la capilla de la UCM hubieran sido musulmanes? No me refiero a lo que hubiera dictado el juez amigo de Podemos que ha absuelto a la portavoz del ayuntamiento de Madrid, sino a la reacción de los políticos y de los medios de comunicación. Sin duda la corriente mayoritaria sería el tratarlo como una consecuencia más de la guerra de Irak –ahora de Siria y Alepo-, y hablaríamos de que no enfocamos bien “la integración”, y de la necesidad de la convivencia.

El mantra de “la integración” es un cuento socialdemócrata, un elemento más de la mentalidad que se forjó tras 1945, y que se consolidó con la hegemonía cultural de la Nueva Izquierda desde la década de 1960. El paradigma que creó aquella progresía de niños ricos, universitarios, revolucionarios de mesa puesta, de burgueses que acariciaban en el bolsillo de la parca un ejemplar del “Libro Rojo” de Mao, se fundó en la demolición de Occidente. Había que derribar los “cuatro viejos”: el viejo pensamiento, las viejas costumbres, la vieja cultura, y la vieja educación. No hicieron la revolución, claro, sino que imprimieron un giro a la socialdemocracia: no se trataba ya solo de políticas sociales y fiscales para “combatir la desigualdad”, sino de demoler aquellos “cuatro viejos” para la crear el Hombre Nuevo y la Sociedad Nueva.

Esa hegemonía cultural impuso clichés que funcionan automáticamente en la información y en los análisis relativos a la inmigración y a los refugiados: el tercermundismo, el anticapitalismo retórico, y el antiimperialismo. La socialdemocracia construyó así un relato que han asumido todos, incluso buena parte de los liberales: el hombre y la sociedad son entes desordenados a los que hace falta corregir, meter en vereda, y para eso está el Estado. A mayor “desorden”, más necesidad de ingeniería social.

“La integración”, decía, es la moraleja socialdemócrata de un cuento falso. Presupone la culpa de Occidente en la situación política, social o económica de los países del Tercer Mundo, del inmigrante y del refugiado (lo que, por cierto, viene muy bien a los tiranos y mafias que pueblan esos países). Además, señala una responsabilidad colectiva, histórica y futura de la sociedad occidental, lo que es antijurídico y demagógico. Esta culpa general obliga, en consecuencia, a una actuación del Estado para moldear al individuo y a la propia sociedad: planes de estudios para difundir la nueva ciudadanía, refuerzo de los medios de comunicación afines para crear opinión, nuevos impuestos, y más administración que necesita más gastos. Es el paraíso del ingeniero social. El Estado se convierte de nuevo en el instrumento para retorcer la realidad para cumplir un plan político.

En ese plan de demolición y construcción es preciso “hacer pedagogía”; es decir, adoctrinar. Porque en el consenso socialdemócrata hay una enorme carga de paternalismo: el individuo es un niño, y la sociedad un caos. Esto no lo toleran los socialdemócratas de todos los partidos, incluso los inconscientes, porque todo debe estar ordenado; empezando por el pensamiento del contribuyente.

Al cuento de “la integración” se le añade eso de que inmigrantes y refugiados respeten “nuestras costumbres”. Qué bonito. Pero, ¿qué costumbres? La hegemonía cultural de la izquierda lleva décadas cambiando el patrón cultural. Las tradiciones, los usos y las costumbres occidentales han sido denostadas, dicen, porque reflejan actitudes machistas, capitalistas, insolidarias, patriarcales, racistas, o supremacistas. Las creencias tradicionales se despreciaron e insultaron, al tiempo que se definía como “progresista” acoger a otros con una mentalidad y usos imposibles de encajar en una democracia liberal. Hicieron del relativismo de la tradición un signo de modernidad, y apoyaron todo lo que quebrara los “cuatro viejos”. Era una auténtica Revolución Cultural, de lucha por manejar la imagen y la agenda política. Vimos así colgar del balcón municipal de Madrid una “bandera indigenista” en el Día de la Fiesta Nacional; o en Valencia sustituir la cabalgata por el desfile de tres mujeres con atuendos tabernarios del XIX; o cambiar en Barcelona el belén navideño por unas bolas inflables que nadie en su sano juicio pondría ni de fondo de pantalla.

El establishment presentó “la integración” como un plan general basado en una cesión propia, con asunción de culpa, y mucha subvención e intervención estatal. Era, y es, lo progresista. No es solo de las izquierdas: este discurso lo ha comprado la derecha, convertida en el ala conservadora de la socialdemocracia, en una tecnocracia carente de alma.

“La integración” es un camelo. Al otro lado está la realidad. Ayer comenzaron unas obras en mi casa pagadas por el seguro de la vivienda. Se presentó un trabajador de origen rumano. Lleva tres meses en España. No necesita ningún plan estatal para integrarse: está aprendiendo el idioma por su cuenta, trabaja legalmente, paga sus impuestos, coge el metro, tiene su familia y amigos, y lleva la vida privada que quiere y puede. Si le dijera, con ese tono paternalista de ingeniero social, que necesita “integración”, es más que probable que se sintiera primero sorprendido y luego insultado. Y eso porque no hablo de mis numerosos alumnos chinos.

Aznar y Cataluña
Agapito Maestre Libertad Digital 22 Diciembre 2016

Tiene que ser terrible para Aznar ver la deriva de su partido a la hora de defender la unidad nacional. El mayor bien de un país está a punto de desaparecer, dicen los optimistas. Yo soy más realista: tiendo a creer que ha desparecido por completo en los asuntos fundamentales. Me pongo en su piel y siento escalofríos. El hombre que refundó la derecha democrática española, que comenzó hablando catalán en la intimidad para que el secesionismo pujolista le prestara sus votos para ser investido presidente del Gobierno de España, podría pasar a la historia como el primer responsable de la ruptura final de la nación española. Tiene que ser muy duro para una persona aficionada a la historia de España imaginarse en los libros de textos al lado de Zapatero y Rajoy. Mal que bien González, dirán los futuros historiadores de la España desaparecida, consiguió detener la sangría nacionalista, pero luego llegó Zapatero que preparó la ruptura y Rajoy confirmó el desastre. ¿No será necesario que esos historiadores recuerden que Aznar puso a Rajoy en el poder?

El Presidente de Honor del PP no ha podido aguantar "el qué dirán" de él los historiadores. Quizá le importe menos parar la rendición de Rajoy al separatismo que cuidar su paso por la historia de España. En todo caso, estaba obligado a hacer algo que lo distinguiera de Rajoy. Era como cumplir con su deber ciudadano, o sea, de defensor de la ciudadanía española. No esperen mucho más, queridos lectores, del hombre que flirteó con Azaña sin tomarse demasiado en serio lo que era nuestro principal conflicto político e intelectual: el ser de España. Confórmense con la creación de un grupo de presión fuerte para influir sobre el todopoderoso Rajoy. Imagino que el primer objetivo de este grupo liderado por Aznar, conformado en torno a FAES, será enterarse de los planes de Rajoy y Sáenz de Santamaría sobre Cataluña. Quizá sea una tarea inútil y condenada a la melancolía, entre otros motivos, porque acaso no tengan ni plan ni calendario de rendición a los secesionistas.

En cualquier caso, es necesario felicitar a Aznar por su decisión. Su problema de conciencia era grave y ojalá lo haya solucionado con su dimisión de la honorífica presidencia del PP. La cuestión de fondo, sin embargo, no tiene solución, porque una inmensa mayoría de catalanes no quieren, o peor, no pueden entenderla. Es algo que los supera. ¿Qué es ser catalán al margen de España? Nada. Es su tragedia. ¿Dónde mirar para definirse como catalanes? Intentémoslo por el camino de la poesía. ¿Miremos, por ejemplo, a Jacinto Verdaguer, el padre de la poesía catalana? No, no, imposible, Verdarguer no vale, porque dijo que la patria chica era Cataluña y la grande España. ¿Miremos la vida y la obra de Joan Maragall? Cuidado, cuidado, nos dirá cualquier secesionista, que este hombre hablaba solo castellano en su casa; su esposa, su amada esposa, no hablaba catalán; un hijo del poeta lo recordó en un libro y contó que, cuando murió el cívico pensador, su madre fue tratada con cierta deferencia por los secesionistas que le dieron el pésame en castellano. ¿Miramos a Salvador Espriu? Miremos pero no nos fiemos, dirá el catalanista, porque tampoco Espriu llena. No es completo… ¿O es que acaso olvidamos que Espriu siempre mantuvo que su poeta, su modelo poético, nació en Valladolid y se llamaba Jorge Guillén?

En fin, ese complejo de distinción, me cuesta mucho llamarle de inferioridad, del nacionalismo catalán no tiene solución. Es una condena sin redención posible. Es el gran problema que tienen los españoles de Cataluña. Sin duda alguna, es un problema social y colectivo, pero también es personal, individual y psicológico. Terrible.

Sosiegue, pues, su ánimo, señor Aznar, mirándose en las obras de Gaudí y Dalí, de Balmes y Ramón y Cajal, de Cervantes y Quevedo, Unamuno y Ortega, etcétera… Ahí siempre pervivirá España. Eso jamás se lo podrá sustraer su sucesor en el poder del PP.

Europa se desangra
El Libre Pensador Esdiario 22 Diciembre 2016

A medida que pasa el tiempo y el terrorismo islámico nos azota con sus atentados, uno empieza a ver que la guerra en la que está sumida Europa sólo tiene una solución.

Los orígenes del Estado Islámico, se remontan a finales del año 2007. Aunque no fue hasta la retirada de las tropas estadounidenses en el año 2012, cuando pasó a convertirse en un grupo terrorista perfectamente organizado, al unificar las decenas de células que, por aquel entonces, asolaban el territorio iraquí. El Estado Islámico está organizado económicamente, políticamente, militarmente, socialmente e incluso, legislativamente. No es un grupo de descerebrados que actúan como lobos solitarios en el territorio europeo. Muchos de sus principales líderes, son antiguos comandantes y generales del extinto ejército de Saddam Hussein. Sus atentados son organizados como ataque bélicos, con un trabajo de inteligencia pocas veces visto y con unos resultados muy exitosos. Prueba de ello, es ver como un sólo soldado fue capaz de acabar con la vida de más de 80 personas en Niza o como el atentado de París fue plenamente organizado en territorio sirio.

La retirada de las tropas estadounidenses de Iraq, dejando de la mano de Dios, nunca mejor dicho, un territorio tan bélico y conflictivo, como es el polvorín que actualmente representa Oriente Medio, ha sido el mayor error que se ha cometido. Pero los inteligentes europeos, presos de un mundo irreal y que ahora empiezan a pagar la soberbia y el desprecio con el que han tratado a los Estados Unidos, creían que lo que ocurría a miles de kilómetros de distancia, no les iba a afectar en lo más mínimo. A todo ello, en un ejercicio de buenismo estúpido, han permitido que se construyan mezquitas wahabíes en nuestro territorio, para que fomenten el odio a Occidente y pedir la muerte de los "perros cristianos", en muchos casos han subvencionado la construcción de dichas mezquitas con nuestro dinero, permitiendo que se creen guetos en las principales ciudades europeas, en los cuales impera la Ley islámica (donde ni siquiera la policía se atreve a entrar), al tiempo que permitían la entrada de millones de personas de manera descontrolada, regalando pasaportes europeos sin ningún tipo de trabas y otorgando permisos de residencia a discreción. Y para más inri, ahora los ineptos que con tanto amor han tratado a los musulmanes y con tanto odio a los cristianos, salen con su Refugees Welcome, calificando de hechos aislados las violaciones masivas y los atentados que hemos sufrido en nuestro territorio.

A mayor abundamiento, Estados Unidos, ese perverso país que aporta el 75% del presupuesto de la OTAN; ese perverso país que nos ha tenido que venir a salvar el culo en dos ocasiones; ese perverso país que ha puesto encima de la mesa miles de muertos; ese perverso país que aporta más del 28% del presupuesto para las misiones de paz en el mundo, ya se ha cansado de aguantar a los estúpidos europeos, que en un alarde de superioridad moral, se han dedicado a insultarlos continuamente. Prueba de ello es el secretario de Estado (Rex Tillerson) que ha nombrado Donald Trump. El futuro presidente de Estados Unidos ha dejado muy claro que la seguridad de Europa y los conflictos bélicos internacionales que nos afectan, no contarán con la ayuda del país norteamericano. Los europeos ya no podrán disfrutar de la seguridad, que nos otorgaba saber que ya vendrían los yanquis a hacer el trabajo sucio, mientras nosotros salíamos a la calle a manifestarnos ante sus embajadas tildándolos de terroristas.

Pero lo peor de todo, el lado más siniestro y macabro de esta situación, es la negligencia que muestran nuestros políticos para hacer frente a esta situación. Lejos de sentar las bases para la creación de un ejército europeo, de unificar servicios de inteligencia, de actuar como en lo que estamos, en guerra, siguen haciendo el ridículo más espantosos encendiendo velitas, colocando placas conmemorativas y alardeando de una superioridad ética, que está autodestruyendo nuestra libertad y convivencia. Que nadie dude de que el triunfo de esta patulea antiestadounidense, que estúpidamente se aferran al discurso de "nos atacan porque nosotros les atacamos", discurso zafio, de una ignorancia absoluta y de una bajeza moral insuperable, es un arma muy poderosa que tienen a su favor los yihadistas, que nos matan como a perros en nuestra propia casa. Hemos olvidado la esencia del ser humano, su maldad, su bajeza moral y lo más importante, hemos olvidado que el mundo es un lugar hostil y bélico. Pero no se preocupen, ya se encargaran de recordárnoslo los yihadistas, mientras amontonamos cadáveres y limpiamos la sangre de nuestros compatriotas.

En definitiva, como decían en la antigua Roma: "Si quieres la paz, prepara la guerra".

Otras consideraciones (sobre Aznar)
Aleix Vidal-Quadras gaceta.es 22 Diciembre 2016

En la escueta carta en la que Aznar oficializa por escrito lo que previamente había comunicado a Mariano Rajoy por teléfono, su renuncia a la Presidencia de Honor del Partido Popular, hay un párrafo rebosante de recuerdos y presagios. Son las líneas en las que dice que no desea alargar en exceso su misiva con “otras consideraciones”. Aznar lleva tiempo desde su atalaya de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales haciendo “otras consideraciones” porque constata con irritación que su legado se está malogrando en manos de su sucesor y que el PP rajoyita y sorayesco ha desnaturalizado el gran proyecto liberal-conservador que él forjó desde que fue designado por Manuel Fraga para tal fin en 1989. No cabe duda de que el ex-Presidente del Gobierno acierta en sus críticas y que el PP actual es una organización carente de alma conceptual y de pasión ética, una fría máquina de conquista, preservación, aprovechamiento y ejercicio del poder, ideológicamente deshuesada, sosamente pragmática y parsimoniosamente adaptativa, cuyo único horizonte es ir sobreviviendo sin otra ambición que cumplir desganadamente las instrucciones que llegan de Bruselas y capear las dificultades propias de un Ejecutivo en minoría mediante arreglos y parches coyunturales. Si el general de Gaulle definió la política como “la acción al servicio de una idea fuerte y sencilla”, es obvio que un liderazgo inclinado genéticamente a la inacción y desprovisto de interés por las ideas, está lejos de cumplir las expectativas que Aznar puso en su heredero hace ahora doce años.

Sin embargo, los planteamientos del Aznar de hoy por bien fundamentados que estén, tienen un punto débil: los errores del Aznar de ayer durante su largo mandato, algunos de los cuales especialmente flagrantes ha señalado recientemente Xavier Vidal-Folch desde una perspectiva de izquierdas, aunque también hay otros que se podrían poner de relieve desde una óptica de centro-derecha. Si el Presidente de FAES desea dotar de credibilidad a su justa indignación actual por el desviacionismo de los que ahora administran el patrimonio que el acumuló con innegable mérito, debe acompañar su duro juicio a otros de una exigente autocrítica, de lo contrario los reproches que siempre desata el que ataca en el atacado pueden ahogar la verdad de sus recriminaciones. En el nuevo Patronato de FAES no se han incluido voces capaces de cumplir esta necesaria tarea de examen retrospectivo objetivo y sin complacencias, lo que indica que lamentablemente no hay voluntad de enmendar el presente partiendo de una reflexión seria sobre el pasado.

Lo interesante de la situación abierta por esta cortante dimisión radica en las desconocidas por el momento intenciones del dimisionario de cara a los próximos meses y años. ¿Estamos ante el primer paso indispensable para la construcción de una opción política que llene el vacío creado en el espacio electoral de centro-derecha por la inanidad de los que teóricamente deberían representarlo? ¿O se trata simplemente de ocupar una posición más cómoda para pronunciamientos públicos estrictamente testimoniales y para un desempeño sin trabas en la esfera privada? Todo apunta a que la evolución de los acontecimientos dependerá del desenlace del conflicto con los independentistas catalanes. Si Rajoy claudica frente al separatismo y alcanza un acuerdo con Puigdemont que transforme a España de jure o de facto en un Estado plurinacional de corte confederal o se rinde bajo el embate de una declaración unilateral de independencia, es probable que Aznar salte a la palestra enarbolando el estandarte de la unidad nacional y de la igualdad de derechos de todos los españoles. Si tal calamidad no sucede, es posible que mantenga la espada en alto, pero sin descargar el mandoble.

Ojalá este gesto contundente de Aznar haga reaccionar al Presidente del Gobierno y acelere algo su pulso habitualmente lento evitando así males mayores. En cualquier caso, el panorama se presenta incierto y pase lo que pase nada puede salvar ya al sistema político e institucional nacido en 1978 de una reforma profunda que está todavía por definir y que según se formule puede poner a nuestro país en el camino del éxito o del fracaso. Por desgracia, la Historia como maestra de la vida no es una asignatura de moda entre nuestros responsables públicos. Y se nota.

La CUP es el Estado en Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 22 Diciembre 2016

Desvanecido el efecto mediático y la relativa sorpresa de la operación Diálogo del Gobierno, la política catalana torna a arrojar los inquietantes síntomas de la desobediencia, la desconexión y el descontrol. Los autos, requerimientos y notificaciones del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña reposan, en el mejor de los casos, hechos un buñuelo en las papeleras de los más insignes despachos.

Este miércoles, el presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, y sus consejeros han recibido el aviso por escrito de la anulación del acuerdo del Parlamento que fija la celebración de un nuevo referéndum separatista para el próximo septiembre. Aún se oyen las carcajadas en los pasillos del Palacio de la Generalidad y en los distintos departamentos autonómicos.

Los consejeros más decorosos se han abstenido de montar el habitual número insumiso, a pesar de que cada incidencia judicial en relación al proceso se la toman como una condecoración a su valentía, coherencia y acendrado catalanismo. Otros, como Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras, han aprovechado la tesitura de la entrega en mano del parte a cargo de un funcionario del TSJC para hacerse una foto con mensajero incluido y subirla al twitter. En la cuenta de Puigdemont, el president escribe sobre la patética imagen: "Notificados y advertidos por tercera vez; quien quiere dialogar lo hace con política y no con los tribunales por medio". Cabe aclarar que diálogo para Puigdemont es determinar si el referéndum es consentido o forzado.

Causa cierto desasosiego el modo con el que los líderes separatistas despachan los trámites judiciales, pero aún más el trato preferente que la justicia dispensa a quienes pretenden erradicar todo rastro de legalidad y respeto a las leyes en Cataluña. Por un lado, aseguran que el anónimo funcionario, un señor con una carpeta morada de papel, es la encarnación del brutal aparato represivo del Estado, los tanques por la Diagonal y los tricornios en la plaza de San Jaime. Por otro, firman el acuse de recibo como quien estampa un garabato en el comprobante de entrega de una cesta navideña, entre jujús y jajás.

Se saben impunes y ni en sueños se imaginaban haber llegado hasta donde lo han hecho sin más inconveniente que los caprichos de la CUP, cuya actuación ha sido más dañina para el proceso que toda la papelería jurídica destilada por los tribunales. El caso de Artur Mas ejemplifica a las claras que lo que no pudo (ni quiso) el Gobierno con la ley de su parte lo consiguió el grupo parlamentario antisistema. En semejante contexto, no es de extrañar que a Puigdemont le preocupe más quedar bien con la diputada de la CUP Anna Gabriel que con el fiscal superior de Cataluña, José María Romero de Tejada, a quien ni saluda en los actos públicos.

En sus buenos tiempos, Jordi Pujol decía que él era el máximo representante del Estado en Cataluña. Ningún Gobierno, ni del PSOE ni del PP, entendió el juego de palabras. Ahora, el Estado es la CUP, que ha decidido dar el visto bueno temporal a los presupuestos autonómicos a la espera del veredicto final en febrero, cuando decidirán si precipitan unas elecciones a mayor gloria de Junqueras o queman a Puigdemont en la pira del 9-N bis.

Aznar también ha caído
Vicente Torres Periodista Digital 22 Diciembre 2016

Aznar se ha ido dando un portazo, sin darse cuenta de que, en realidad, es a él a quien corresponde el papel de víctima.

La lista de quienes han representado alguna molestia para Rajoy y han ido cayendo ya es larga. Aparentemente, Rajoy no mueve ni pelo del bigote ni de la barba, pero sus enemigos sucumben.

Aznar se las da de autoritario y de inteligente, pero no demuestra ser ni una cosa ni otra. Ni se dio cuenta de que era una burrada que su mujer fuera en las listas electorales y que pasara a ser alcaldesa después, ni lo pudo impedir. Tampoco pudo impedir que participara en aquel programa de televisión en el que dio a conocer a todo el mundo su ‘preparación intelectual’, con aquello de ‘mujer mujer’, o el hallazgo de ‘las peras y las manzanas’. ¿Dónde estaba Aznar? Claro que más gordas las está diciendo y haciendo Carmena, pero eso no cambia las cosas.

Aznar fue autoritario con Alejo Vidal-Quadras y torpe con Jorge Pujol, que le sacó todo lo que quiso, como también fue el caso de Eduardo Zaplana, a cambio de vendernos a los valencianos a los impresentables nacionalistas catalanes.

Se conoce que Aznar se consideraba el guardián de las esencias del PP y ahora las ha cogido para llevárselas a otra parte, pero el caso es que como nadie las había visto anteriormente no es no las van a echar de menos, es que ni siquiera se van a dar cuenta de que faltan.

Ese gesto insolente debe de haber pillado a Rajoy leyendo el Marca, y seguramente le habrá arrancado una sonrisa de contento, pero a continuación habrá seguido leyendo alguna noticia deportiva, porque sin duda alguna tendrá más interés para él. Lo que le gusta es encender un puro, aspirar el humo, exhalarlo a continuación y sólo con eso sus rivales caen.

Decálogo para reformar la Constitución
DAVID ORTEGA El Mundo 22 Diciembre 2016

La reforma de la Constitución de 1978 probablemente sea el reto político más relevante de la presente legislatura y quién sabe si de las siguientes. Nos jugamos todos mucho y por eso es responsabilidad de todos llevarla, en el supuesto que se produzca, a buen puerto. El siguiente decálogo sobre la reforma constitucional pretende acotar y aclarar algunas ideas sobre la misma.

Primera. Por lógica, la primera cuestión a abordar es la necesidad de la reforma. En este sentido creo que la Constitución precisa de su actualización. No es políticamente sano su carácter pétreo e inamovible. Sólo se ha reformado en dos ocasiones (año 1992, artículo 13.2; y año 2011, artículo 135) y por obligación de la Unión Europea. Si miramos a la práctica unanimidad de los países democráticos y desarrollados, todos ellos han reformado, actualizado y, en principio, mejorado, sus textos constitucionales. Somos una rareza constitucional. La Carta Magna precisa ajustes, como ahora indicaremos, y es preciso llevarlos a cabo.

Segunda. Oportunidad de la reforma. Esta XII Legislatura tiene a favor que es una legislatura abierta, no hay mayorías absolutas y precisa de una praxis política basada en el consenso y en el acercamiento. Lo acabamos de comprobar con la aprobación del techo del gasto no financiero para los Presupuestos Generales del Estado de 2017 con el apoyo del PP, PSOE, Ciudadanos y PNV. En este sentido es un buen momento para comenzar a hablar, acordar las bases de la reforma y fortalecer lo que nos une, disminuyendo lo que nos separa. Los acuerdos entre fuerzas heterogéneas, cuando se logran, son más fuertes y duraderos. Por el contrario, no es bueno para la reforma la situación interna que vive el PSOE, el radicalismo adoptado por el nacionalismo catalán y la falta de madurez política y sentido de Estado que está demostrando Podemos.

Tercera. La reforma no se puede afrontar desde la partitocracia, es esencial que los partidos políticos piensen a partir del interés general y el bien común. Como nos diría Melquiades Álvarez en la elaboración de la Constitución de 1931: "El reflejo de un criterio más amplio, mirando al porvenir y a la evolución total de la vida... el reflejo de un partido político siempre sería mezquino y deleznable". Los principios de igualdad y libertad deben regir la reforma. Hay que ceder y pensar a largo plazo. En estos últimos lustros la política española ha sido demasiado partidista y cortoplacista. Tiene que ser una legislatura de cierta grandeza política, de sentido de la Historia, como en la legislatura constituyente de 1977. Hay que volver a construir y crear. El proyecto político para la España de los próximos decenios precisa de un nuevo impulso. De sumar, en vez de restar, de compartir en vez de separar, de crear en vez de destruir.

Cuarta. En política, y en la vida, hay que saber priorizar, distinguir lo decisivo de lo secundario. La Constitución de 1978 ha funcionado razonablemente bien en la mayor parte de sus 10 Títulos, más el preliminar. Sin embargo, es mayoritariamente reconocido, que a nivel institucional, el Título VIII -la organización territorial del Estado o la España de las Comunidades Autónomas- no ha logrado el objetivo deseado y buscado, baste con mirar a Cataluña y su Parlamento. Hay que centrar la reforma y la clave de la misma se enfoca en este punto, por encima de todos los demás. Es preciso acabar con la mentira del independentismo catalán. Basta de complejos. La democracia nace del imperio de la ley, al margen del Estado de Derecho no hay democracias. Eso es lo que está pisando el nacionalismo radical. Además, hay que explicar a catalanes y al resto de españoles que España y Cataluña no progresarán por separado. Siempre sería un resultado de suma negativa. Pierden ambos.

Quinta. Localizada la prioridad, que no es otra que la mejor convivencia de los 46 millones de españoles en un proyecto común y compartido, hay que tener claro los principios de esa organización territorial del Estado. En este sentido considero básico: 1. Cerrar y aclarar la distribución de competencias en el nuevo Estado federal que contemple la reforma. Qué competencias son del Estado y cuáles asumen las comunidades autónomas. Hay que terminar con la apertura del sistema y el principio dispositivo. Me parece útil recuperar, para ésta y otras materias, el muy sensato y argumentado Informe del Consejo de Estado sobre las modificaciones en la Constitución española de febrero de 2006. 2. Articular el principio de igualdad y solidaridad, nadie va a aceptar -ni debe hacerlo- ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Y 3. Los senadores provinciales no tienen sentido, como tampoco las diputaciones provinciales en el nuevo diseño territorial.

Sexta. El nuevo diseño territorial tiene que ser ilusionante y mayoritariamente compartido, tiene que demostrar su mejor servicio a los españoles en los tres pilares del Estado del Bienestar (Sanidad, Educación y Justicia). Entiendo que éste es el criterio, que el Estado dé mejores servicios a los ciudadanos. Hay que explicar a los españoles en qué y cómo el nuevo diseño territorial va a mejorar su calidad de vida. Tenemos que afrontar la reforma con criterios objetivos y racionales.

Es imprescindible medir y evaluar los diferentes servicios esenciales del Estado autonómico. Por dar un dato de una encuesta reciente contestada por más de 1.200 jueces españoles -la mayor hasta la fecha-, el 85% de los pertenecientes a los juzgados contencioso-administrativo piensa que la asunción de competencias en materia de Justicia por parte de las comunidades autónomas ha sido perjudicial para la administración de justicia. El 68% del resto de jurisdicciones piensa lo mismo. En materia sanitaria, el Informe Europeo del Health Consumer Powerhouse de 2016 nos situaba en el puesto 19 de entre 37 países, apuntando que "los políticos y burócratas están alejados de las decisiones de salud, que las toman autoridades sanitarias, médicos y representantes del sector". En esta reforma constitucional hay que escuchar a los profesionales, para tomar las decisiones más beneficiosas para los españoles.

Séptima. Una reforma de calado, como la que precisamos para superar el desafío de los nacionalismos radiales, necesita del refrendo mayoritario del pueblo español. Son los 46 millones de españoles los que tienen que trabajar por su proyecto común, expresar sus prioridades, movilizarse, comprometerse. Ése es el sentido profundo de la democracia, darnos el proyecto político que trabajemos y apoyemos la mayoría. No es tiempo de pasividad.

Octava. Obviamente, una reforma constitucional precisa de liderazgo político compartido, como apuntaba antes, de sentido de la Historia. Tiene que haber acuerdo en el qué y en el para qué. Entiendo que el cómo, siendo importante, es más instrumental y procedimental. Hay que escuchar mucho a los diferentes colectivos representativos de la vida económica, social y cultural española. Debe ser un proyecto participativo, a mayor grado de participación, mayor posibilidad de éxito.

Novena. Creo que no hay que tocar en la Constitución lo que ha funcionado razonablemente bien. En materia de derechos fundamentales, nuestra Constitución está a un nivel parecido al de nuestro entorno europeo. Es más terreno de política legislativa y parlamentaria que de materia constituyente. La reforma del artículo 57.1 respecto de la discriminación por razón de sexo en la sucesión a la Corona es comúnmente aceptada. Más polémico es el sistema electoral. Entiendo que si hay un nuevo diseño territorial y reforma del Senado, se verá necesariamente afectado. La clave para su mayor proporcionalidad, por encima del resto de elementos -representación mínima inicial, número de diputados y fórmula electoral D'hondt- es el tamaño de circunscripción, poco sentido tendría seguir manteniendo la provincia.

Décima. Por último, debemos recuperar el sentido de Pacto de Estado. Me parece algo decisivo; sólo desde esta perspectiva la reforma puede llegar a buen puerto, de no ser así, mejor quedarnos como estamos.

David Ortega es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos.

Acabar con tantos aforamientos, una exigencia ineludible
EDITORIAL El Mundo 22 Diciembre 2016

Hay cuestiones políticas que, a fuerza de repetirse en cada legislatura sin que nadie se atreva en serio a abordarlas, se convierten en mantras en los que la ciudadanía deja de creer. Es lo que ocurre con los aforamientos de los políticos y otras autoridades del Estado. Hemos perdido ya la cuenta de las veces que hemos escuchado a portavoces de todos los partidos prometer que se va a acabar con esta anomalía democrática. Porque no es de recibo que en nuestro país existan unos 2.000 aforados entre cargos públicos y electos -amén de otros 15.000 entre jueces y fiscales-, mientras que, por ejemplo, en Francia sólo hay una veintena -los miembros del Gobierno y el presidente de la República- y en Alemania, ninguno. En el caso de EEUU, desde el presidente hasta el último de los jueces, todos son procesados llegado el caso en tribunales ordinarios. Cuando hablamos de aforados nos estamos refiriendo a eso: a personalidades que, en razón de su cargo, tienen una protección jurídica especial ya que si se ven inmersos en un procedimiento como investigados -antes imputados-, el asunto es dirimido en un tribunal distinto al que le correspondería a un ciudadano cualquiera. Y en el caso de los parlamentarios incluso hace falta que la Cámara a la que pertenezcan -Congreso o Senado- apruebe un suplicatorio para que el instructor pueda investigarles. Y no sólo por asuntos relacionados con sus funciones políticas, sino incluso ante posibles delitos completamente ajenos a sus cargos. Ya hemos visto las situaciones tan kafkianas que esto produce. Y redunda en el descrédito de las instituciones puesto que son privilegios sin justificación.

El Partido Popular se comprometió en verano a abordar cómo acabar con esta inflación de figuras aforadas. Fue una de las condiciones que impuso Ciudadanos para votar a favor de la investidura de Rajoy. Pero la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría enfrió mucho el asunto ayer en una intervención parlamentaria. Se mostró en contra de una reforma exprés de la Constitución, que sería imprescindible para eliminar los aforamientos de los diputados y senadores. La vicepresidenta considera que los hipotéticos cambios en la Carta Magna no pueden hacerse mediante parches. Y, además, señaló que haría falta cambiar los estatutos de autonomía de las diferentes comunidades, así como varias leyes, para contemplar a todos los cargos aforados. Largo fió así la cosa.

Tiene razón Sáenz de Santamaría en que el asunto es complejo. Pero, por su enorme simbolismo, no estaría mal empezar por despojar de este privilegio a los parlamentarios nacionales. Y ello sólo exige que de una vez haya voluntad política, porque, a priori, es una cuestión sobre la que se han manifestado a favor en alguna ocasión todos los partidos: desde el PP hasta Podemos, incluyendo a PSOE y Ciudadanos. De modo que sería fácil alcanzar un acuerdo por unanimidad. Y sería un gesto muy bien recibido por los españoles en aras de la pretendida regeneración democrática.

Este periódico siempre ha defendido que el aforamiento debe restringirse al Gobierno, presidentes autonómicos, presidentes del Congreso y el Senado, magistrados de altos tribunales y algunos otros altos cargos, para garantizar el libre ejercicio de sus responsabilidades sin la amenaza de falsas o injustificadas querellas. Y esta legislatura debe ser la ocasión para lograrlo.

El fracaso de la diplomacia preventiva
Óscar Elía gaceta.es 22 Diciembre 2016

El uso de la expresión “diplomacia preventiva” tiene su origen en la impotencia de algunas organizaciones internacionales para gestionar crisis adecuadamente. Ante la incapacidad a la hora de solucionar conflictos cuando ya han surgido, organizaciones como la UE o la ONU tratarían de evitar las condiciones en las que aparecen: generalmente condiciones socioeconómicas, de corte globalista e intervencionista. Por eso en la mayor parte de los casos, la diplomacia preventiva implica actuaciones que suelen entenderse en clave netamente progresista: la “diplomacia preventiva” esconde una agenda internacional en clave izquierdista.

Quizá por eso no sea casualidad que el Presidente del Gobierno haya elegido el diario El País para hacer balance de la presidencia española del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sigue así la costumbre actual de su partido de utilizar al diario de PRISA como órgano oficioso de expresión gubernamental, al tiempo que fuente de inspiración para la socialdemocracia orgánica monclovita, que se expresa bien en la política exterior del gobierno.

Al margen de este encanallamiento ideológico, el desinterés de Rajoy por la política exterior es bien conocido: su atención se centra exclusivamente en aquellos aspectos con repercusiones comerciales y económicas inmediatas, así como en evitar que las crisis del exterior repercutan en sus problemas políticos internos que desestabilicen el omnipresente pero inestable poder del presidente.

El resultado han sido cinco años de continuidad básica en la política exterior de Zapatero, incluso, especialmente, en Naciones Unidas. La pertenencia estos años al Consejo de Seguridad ha profundizado en esta continuidad. Bien es cierto que la pertenencia temporal al Consejo de Seguridad da para poco. Pero también lo es que los países con las ideas claras, aún los de segundo nivel, pueden usar la presidencia de manera ambiciosa: es el caso de Aznar, tan detestado ahora por Moncloa, que durante la presidencia del año 2003 convirtió a España en país protagonista indispensable gracias a su agenda de lucha contra el terrorismo.

Pero cuando eso no ocurre, las iniciativas se sustituyen por la inercia, la política por la burocracia y el discurso por la propaganda. Es lo que ocurre ahora cuando Rajoy trata de mostrar un balance positivo de la presencia española en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: una mezcla de buenas intenciones, lenguaje tecnocrático y expresiones grandilocuentes. Es verdad que en algo acierta Rajoy cuando afirma que estos años han sido de enorme complejidad internacional. Pero más allá de eso, cuesta diferenciar su discurso del de Rodríguez Zapatero o Moratinos: sin resultados pero con enorme parafernalia retórica.

Lo cierto es que durante la presidencia española, tanto el papel de Naciones Unidas como el de España han seguido languideciendo: Naciones Unidas ha sido incapaz de jugar un papel relevante en las grandes crisis internacionales, y España, pese a repetirse una y otra vez que la estabilidad es un factor de prestigio exterior, sigue jugando un papel secundario en el concierto de las grandes potencias.

Durante la presidencia española, Aleppo se ha reducido a escombros, y con ella la distinción clásica del derecho internacional entre combatientes y no combatientes: la ONU ha sido incapaz de frenarlos o suavizarlos. Tampoco de terminarlos: los bombardeos sólo han acabado cuando los rusos han terminado con todo lo bombardeable en los barrios en poder de los rebeldes: ha sido la apoteosis del “planchado ruso” sobre la ciudad la que ha puesto fin a los bombardeos, no Naciones Unidas. Éstas, bajo presidencia española del Consejo de Seguridad o sin ella, son exclusivamente convidados de piedra, sin nadie capaz de hacer frente a la voluntad rusa de mantener a Assad a toda costa. Un ejemplo: la última aportación del Consejo de Seguridad bajo presidencia española, hace unos días, es la Resolución 2330 dirigida a pedir moderación…en el Golán…a Israel.

Al margen de Siria e Irak, la agenda antiyihadista de Naciones Unidas tampoco está resultando: la trata de seres humanos asociada a este fenómeno -otra de las preocupaciones de la presidencia española citadas por Rajoy- no se ha detenido en el Sahel, donde nuestro país opera militarmente. Cero resultados. En el mismo área, el yihadismo avanza imparable hacia el África Negra, amenazando la integridad territorial y la estabilidad de Nigeria: el Consejo de Seguridad evacúa informes, denuncias y alertas con el mismo ritmo con el que Boko Haram avanza en su estrategia: a toda velocidad.

En cuanto a la proliferación de armas de destrucción masiva, pocos dudan de la incapacidad de la AIEA para monitorizar lo que los Acuerdos de Viena le permiten monitorizar, que no es todo el programa nuclear de Irán. El régimen de los ayatolás, futuro miembro del club atómico, continúa siendo el país más exportador de terrorismo, y con los éxitos militares en Siria e Irán aspira a convertirse en la gran potencia musulmana de Oriente Medio. También aquí la “diplomacia preventiva” de Rajoy ha consistido en ceder a las pretensiones iraníes. No iniciativas, no avances, no resultados reales sobre la proliferación atómica.

En cuanto “al papel de la mujer como agente de paz”, la expresión recuerda demasiado al zapaterismo del que el propio Rajoy se burlaba hace unos años. Pero hoy en día lo cómico ha dejado paso a lo trágico: por primera vez en la historia, las mujeres han pasado a vanguardia del islamismo, cometiendo atentados, suicidándose y asesinando utilizando precisamente la condición femenina para sortear controles. Esta repulsiva estrategia islamista no depende de las decisiones onusinas: pero alardear de las medidas tomadas en esta cuestión muestra hasta qué punto el Presidente y su entorno parecen leer los papeles de la burocracia ministerial sin interés, sin comprenderlos, o sin interés en comprenderlos.

En fin: tampoco respecto a Iberoamérica -foco de especial atención- puede Rajoy presentar un balance siquiera mediocre tras su paso por el Consejo de Seguridad: el régimen castrista no ha hecho concesión alguna a la más que generosa política de Obama. Ni Naciones Unidas ha sido capaz de jugar un papel activo en una transición que nunca llega, ni en la agenda española en el Consejo de Seguridad se ha incluido un tema tan cercano para nuestro país: bien es verdad que en consonancia con la propia diplomacia española. El caso de Venezuela es aún más sangrante: más allá de utilizar las conexiones chavistas de Podemos para sacar partido electoral, el desinterés de Rajoy por el deterioro de la situación en el país, por la violencia y por la represión resulta escandaloso. La presidencia del Consejo de Seguridad hubiese sido un buen instrumento para impulsar la democratización y la estabilidad institucional en Iberoamérica. Rajoy ni lo ha intentado ni le ha interesado.

Lo cierto es que España ha pasado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con más pena que gloria: ni ha logrado influir en la agenda del Consejo de Seguridad, ni ha logrado satisfacer ningún interés español. Paradójicamente, una agenda semejante en manos del PSOE habría sido criticada ferozmente por el Partido Popular hace algunos años. Hoy la diplomacia de principios o de intereses ya no existe. La enorme campaña desplegada por el Gobierno hasta 2015, que incluyó acercamiento a regímenes repulsivos, tenía como objetivo simplemente el “estar” en el Consejo: sin ideas claras, sin principios sólidos, sin una visión de España en el mundo, el intento sólo podía quedar en un continuismo apático, inerte, catatónico. Que bien pensado es en lo que consiste la “diplomacia preventiva” a la que se apunta Rajoy.

La inversión extranjera en Cataluña se desploma un 58,1% en el tercer trimestr
larazón.es.  22 Diciembre 2016

La deriva independentista del Gobierno catalán se está haciendo notar en la confianza de los empresarios extranjeros a la hora de invertir. Durante el tercer trimestre, la inversión extranjera se ha desplomado un 58% respecto al trimestre anterior.

Durante este periodo del año, Cataluña recibió 552,4 millones de euros, el 14,5 por ciento de la inversión extranjera en España, lo que supone cinco veces menos que la Comunidad de Madrid.

Madrid es destino del 68,5 por ciento de todas las inversiones que ha recibido la economía española en el tercer trimestre de 2016, uno de los niveles más altos en los últimos años, según los datos del Ministerio, centrados en la inversión extranjera recibida por la Comunidad de Madrid ya que no están desglosados por municipios.

Por comunidades, Cataluña y Andalucía han recibido un 19,1 y un 58,1 por ciento menos de inversiones extranjeras directas, respectivamente, que el trimestre anterior, mientras que el País Vasco consigue un 61,3 por ciento más. Este tercer trimestre destacan las Islas Baleares al alcanzar los 242.049 millones de euros.

DE DONDE VIENEN LAS INVERSIONES
Estados Unidos es el país de donde más inversiones extranjeras ha llegado a Madrid, con el 23,6 por ciento de todo el flujo recibido. Le siguen los Países Bajos (21,5 por ciento), Luxemburgo (16,6), Francia (11), Uruguay (10), Reino Unido (5,3), Alemania (3,2), Suiza (1,2) y Corea del Sur (1 por ciento). La procedente del resto de países aglutina el restante 5,2 por ciento.

Los sectores en los que se ha concentrado la inversión extranjera directa en el segundo trimestre de 2016 son, por orden, la metalurgia, la fabricación de productos de hierro, acero (con un destacado peso del 22,6 por ciento), actividades inmobiliarias (19,1 por ciento); actividades auxiliares a los servicios financieros (15,3 por ciento), agricultura, ganadería, caza y servicios relacionados (9,1), construcción de edificios (9,1), servicios financieros (7,2); comercio al por mayor e intermediarios comerciales (3). El resto de sectores ha copado el restante 14,6 por ciento.

El flirteo independentista de Codorniú le aboca a la bancarrota
Borja Jiménez okdiario 22 Diciembre 2016

Las noticias que en los últimos tiempos se han ido sucediendo y que fijaban determinados enlaces entre el movimiento independentista catalán y el fabricante de cavas y vinos Codorniú ha lastrado las ventas del grupo, que cerró el pasado año con unos número rojos de 5,4 millones de euros y cuyo año 2017 no es nada esperanzador.

La primera noticia que empezó a ‘mosquear’ a los consumidores de cava, entre otros, fue una publicación de el diario El Mundo, en 2014, en el que contaban cómo la empresa de mensajería Unipost, cuyos accionistas mayoritarios pertenecen a la familia que controla Codorniú, los Raventós, distribuyeron buzón por buzón la propaganda electoral con la que Artur Mas pretendía animar a los “catalanes y catalanas” a pronunciarse “sobre el futuro político de nuestro país” el 9-N.

Aunque a nadie pilla por sorpresa que la familia Raventós simpatice con el movimiento independentista, lo cierto es que este caso dejó claras las preferencias de los dirigentes de Codorniú. Y las redes sociales, como siempre, actuaron en consecuencia iniciando un boicot a la compañía que todavía perdura y que les ha hecho perder millones de euros.

En este sentido, además de los malos datos del negocio, hay que añadir que el grupo cerró el pasado ejercicio con una deuda próxima a los 160 millones de euros, de los cuales cerca de 90 millones se deben a entidades de crédito.

Otro dato que hace pensar que Codorniú tiene claros tintes independentistas es el boicot fallido que puso en marcha el independentismo catalán contra Freixenet por no apoyar el plan secesionista. Curiosamente, se hizo boicot a la principal competidora de Codorniú, pero no a otras tantas empresas que tampoco apoyaron el movimiento nacionalista.

Freixenet, por cierto, estudia una oferta de los alemanes Henkell & Co. El consejo del grupo se ha reunido este miércoles y, donde antes había un consejero delegado, Pedro Ferrer Noguer, ahora hay un triunvirato familiar que configurará lo que denominan Comisión Directiva Ejecutiva, que ha de buscar un socio para el grupo catalán.

En este sentido, Freixenet sigue dominando en España y se mantiene como primer fabricante de cava en España, muy por delante de Codorniú.

'Toda la Ley Cifuentes es un despropósito'
Podemos, contra una escritora por advertir sobre el adoctrinamiento LGTB
La Gaceta 22 Diciembre 2016

El grupo municipal 'San Fernando Sí Se Puede' insta a que se reconozca públicamente que la autora del libro ‘Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres’ hace “apología del machismo y la lgtbifobia, incitando al odio y vulnerando los derechos fundamentales de mujeres y personas LGBTI”.

Podemos y asociaciones y plataformas feministas han iniciado una campaña persecutoria contra Alicia Rubio, vicesecretaria de movilización de VOX, a raíz de la publicación de su libro ‘Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres’, publicación que desmonta la ideología de género desde el punto de vista académico y científico.

El último episodio vivido por Alicia Rubio ha sido en San Fernando (Cádiz) tras la presentación de su libro en el Centro de Congresos de la localidad gaditana. Este jueves, Ernesto Díaz, portavoz del grupo municipal San Fernando Sí Se Puede y secretario general de Podemos de dicha localidad, ha presentado una moción en el ayuntamiento para que se reconozca públicamente en el pleno que el libro de Alicia Rubio hace “apología del machismo y la lgtbifobia, incitando al odio y vulnerando los derechos fundamentales de mujeres y personas LGBTI”. Unas descalificaciones que la autora afirma que "son gravísimas" y que solo demuestra "que Podemos es un grupo totalitario que impide la libertad de expresión y opinión como han hecho los regímenes de más triste recuerdo".

La vicesecretaria de VOX también advierte que si esto sucede es "porque el PP protege este movimiento" con leyes influidas por el lobby de la ideología de género: "Estas persecuciones del pensamiento libre pueden funcionar gracias a las leyes que ha promovido el PP (“Ley Cifuentes”, entre otras) en el que se instaura un presunto "delito de homofobia" sin presunción de inocencia, ya que se invierte la carga de la prueba: el acusado ha de demostrar su inocencia frente a una acusación sin pruebas ya que la culpabilidad del heterosexual está asumida a priori". Y concluye "la persecución matonil del disidente proviene de Podemos, pero el caldo de cultivo que la va a hacer eficaz proviene del PP y de otros partidos que han colaborado en la indefensión jurídica".

La autora se defiende señalando que ni en San Fernando, ni los vetos anteriores a la presentación, ni los posteriores, cuentan con un solo dato de tales "delitos" ya que los acusadores, "no se han leído el libro y carecen de un solo argumento".

Alicia Rubio añade la "sorprendente negativa a ceder salones de uso público -donde, por ejemplo, algunos terroristas han dado charlas- para dar a conocer las investigaciones sobre las leyes de género, sus intenciones y sus consecuencias".

Rocio Monasterio, presidenta de VOX Madrid, ha apoyado a Alicia Rubio afirmando que "desde VOX defendemos a Alicia, la libertad de expresión y denunciamos la persecución y la indefensión jurídica de unas leyes anticonstitucionales, emitidas por organismos públicos sin capacidad para hacerlo. Por todo ello, exigimos su inmediata derogación".
'Es una dictadura encubierta'

En declaraciones a La Gaceta, Alicia Rubio ha lamentado que "no se puede decir lo contrario a lo que ellos piensan que es correcto". La autora del libro "Cuando nos prohibieron ser mujeres... y os persiguieron por ser hombres" ha denunciado que se trata de "una dictadura encubierta" que califica cualquier discernimiento a su doctrina de "machista y homófobo" antes de "leer o informarse".

Asimismo, Alicia ha recordado la ausencia de presunción de inocencia. "Ahora tengo que demostrar que mi libro y el acto en el que lo presenté no dije nada que pudiera ser -según considere el lobby LGTB- homófobo o machista".

'Toda la Ley Cifuentes es un despropósito'
En una entrevista concedida a La Gaceta, Alicia Rubio señaló que la Ley Cifuentes es "es un despropósito que se fundamenta en una presunta discriminación de un colectivo (perfectamente amparado por las legislaciones como el resto de la ciudadanía) que faculta para “discriminarlo positivamente”, lo que implica en la práctica generar un grupo privilegiado y “discriminar negativamente” al resto.

"Para conseguir la percepción social de maltrato y discriminación se necesita la manipulación de estadísticas y encuestas creando una 'alarma social' que justifique la ley: la forma de conseguirlo es, como establece la 'Ley Cifuentes', entregar todo estudio y estadística sobre el maltrato a las personas LGBTI, a los lobbies homosexualistas, parte interesada que con la demostración de ese maltrato van a obtener cuantiosísimos fondos", sentenció.

miembro DE AFD
'No queremos que la sharia determine el destino de Alemania'
RT gaceta.es 22 Diciembre 2016

Frank Hansel, miembro de Alternativa por Alemania (AfD), en una entrevista con RT ha comentado que el atentado ocurrido este lunes en Berlín es producto de la política migratoria de la canciller alemana Angela Merkel, por lo que exige un control exhaustivo de las fronteras de ese país.

"Claro que sería fantástico poder ayudar a todo el mundo, pero también somos un Estado de bienestar. Si los más de un millón de refugiados que ya se encuentran en Alemania se multiplican por tres o cinco al traer a los miembros de su familia, nuestro Estado del bienestar va a caer en unos cinco años y no podemos permitir que eso ocurra", ha dicho Hansel.

"La gran mayoría de turcos, libaneses que residen aquí desde hace años aceptan nuestros valores y no tienen problema con el islam, pero la gente que viene quiere un islam más conservador, imponer un Estado islámico político: la sharia. Nosotros no queremos que la sharia en 10 o 20 años por el desarrollo demográfico determine el destino de este país", ha agregado.

El político también está seguro de que en las elecciones parlamentarias a celebrarse en Alemania el próximo año, el partido de Merkel "no obtendrá mayoría, y nunca la obtendrá". "Tiene que pactar con otro partido y el problema es que no se sabe en qué constelación va a seguir Merkel. Nuestro partido va a seguir creciendo y el nuevo Bundestag (Parlamento alemán) no va a perdurar 5 años, tiene muchos problemas en cuanto al euro, en cuanto a la integración y desintegración europea y hay mucha incertidumbre", ha finalizado.


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Cómplices de los separatistas
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 22 Diciembre 2016

El PSOE se convirtió el martes y en el Parlamento en el cómplice necesario e imprescindible del separatismo para dejar indefenso al Tribunal Constitucional. Los socialistas votaron junto con los secesionistas catalanes, Bildu y Podemos una proposición de ley del PNV para derogar la vigente ahora, y aprobada por el PP, que permite la inhabilitación por el Tribunal de los políticos que no acaten sus sentencias. La propuesta ahora es cambiarla por una ridícula multa de un máximo de 3000 euros. Ese es el precio de violar y ciscarse en las sentencias del Tribunal encargado de velar por el cumplimento de nuestra ley de leyes que bien han demostrado quieren convertir en escombros y reducir a cenizas. Algo que puede, en efecto, esperarse de los separatistas pero, aunque tienen penosos precedentes en el ínclito Zapatero al que ahora andan en trance de beatificar, que no deja de estremecer cuando la deslealtad, pues lo es y en grado muy grave, proviene de un partido que ha sido quien más tiempo ha gobernando a España y que aspira, a pesar de sus miserias actuales, a volverlo a hacer de nuevo.

Difícil será, desde luego, que se puedan conseguirlo y ni siquiera presentarse como alternativa si sus credenciales son estas, y si se consuma, una verdadera traición a España, y su senda es el pacto con quienes quieren destruirla. O sea, lo mismo que se suponía era la razón por la que habían defenestrado a Sánchez. Pues bien, ayer fue exactamente la hoja de ruta que aplicaron en el Parlamento.

Lo sucedido es lo más grave de este inicio de legislatura. Tanto que puede dar al traste con ella. La preocupación en el Gobierno es altísima y esta una de las líneas rojas que de atravesarse podría llevar a que Rajoy pasado mayo convocara elecciones anticipadas si entiende que el PSOE está dispuesto no solo a dinamitar todas las leyes aprobadas en la anterior sino que pactando con los Podemitas y los separatistas afectar a la propia unidad de la Nación dejando en la indefensión e inutilizadas sus defensas, que son las de la Constitución y de la Ley. Porque lo sucedido fue que por derrotar al PP, objetivo esencial, dejaban inerme al Tribunal Constitucional y se aliaron con quienes tienen como meta destruir a la Nación. Pues si esa va a ser la base y tónica de su acción de oposición, esperemos que no, pues será para apagar y vámonos. A las urnas claro y entonces ya darán cuenta de ellos los votos y los podemitas. Que el PSOE juega con ascuas y si se reaviva la hoguera esta vez acaban socarrados del todo. Si alguien necesita del tiempo y la prudencia son ellos que por no tener no tienen ni cabeza de cartel con la que competir

La argumentación socialista fue tan peregrina como vergonzante. Que lo hacían porque el PP lo había hecho por su cuenta y solos cuando tenían mayoría absoluta y que en el caso de eliminar, que también figuraba en la propuesta, el recurso previo de inconstitucionalidad, ¡que ellos mismos habían rehabilitado en este caso de común acuerdo con el PP y para enmendar otro de los rotos de ZP!, eso luego en la tramitación de la ley lo rectificarían. Y también hubo balbuceos posteriores en torno al asunto central, que bueno que luego verían de arreglarlo y buscarían acuerdos, cuando comenzaron a percibir la gravedad de su acción y aún más cuando al día siguiente la alarma creció y se extendió por los medios de comunicación llegando a donde más teme que llegue: a las gentes de a pie. Porque ¿Cómo puede entender ese votante suyo socialista y español, sus mismas siglas vamos, semejante barbaridad?. Porque lo que es claro y diáfano y cada vez más directa y provocadora es la amenaza continua y el desafío cotidiano, insultante y bravucón de los Rufián y Cia . Pues con ellos se conjuraron y votaron los socialistas en el Congreso.

Cabe la rectificación. La toma en consideración de la proposición de ley supone luego su tramitación y en ella puede reconsiderarse y restablecerse la cordura y el bloque constitucional que ayer rompieron, pues Ciudadanos votó con el PP, y no privar al Tribunal el instrumento, lo que resultaba inaudito es que careciera de el, de tener la capacidad coercitiva de poder aplicar sus sentencias. Lo contrario es la invitación al choteo, a pasárselas, como han hecho y pretenden seguir haciendo, por sus pudendas partes y esa es la gravísima responsabilidad en que ha incurrido el PSOE. Ayer, en su errática deriva, retornaron a su peor cara en un asunto crucial. Cómplices del separatismo y tontos útiles y peones de los secesionistas catalanes. Ellos sabrán y verán a donde les han llevado y llevan semejantes compañías y aliados. Porque esto se acaba sabiendo en la calle, señores diputados socialistas.

Los restos enloquecidos de ETA
José Muñoz Clares Periodista Digital 22 Diciembre 2016

Sostiene Marian Beitialarrangoitia, la impresentable e impronunciable portavoz de Bildu en el Congreso, que las acciones de los Estados francés y español para desarmar a ETA impiden el desarme de ETA. Necios vocacionales como son, han heredado de la banda asesina la perversión del razonamiento que hacía responsable al Estado español por la bomba que explotaba matando a quien la estaba preparando para matar a otros: en la medida en que era la propia existencia de España la que provocaba la acción justiciera terrorista, nosotros, los españoles, éramos responsables de toda acción liberadora de la oprimida nación vasca, incluida la impericia de los dinamiteros que, en un instant karma tranquilizador, acababan hechos pedazos.

La serpiente que presidía el emblema de la banda se acaba por morder la cola en asuntos del pensar y conduce a un círculo vicioso infinito: desarmar a ETA impide el desarme de ETA; sí, decimos nosotros, en la misma medida en que desratizar una ciudad impide que las ratas se arrepientan de sus pecados – se comen un 10% de las cosechas mundiales – y pasen a una dieta respetuosa con los agricultores. Los ejemplos son infinitos como infinita es la estupidez que los alienta. Se trata del asalto a la razón, la negación de la capacidad de pensar que tanto nos costó instaurar como norma básica de la acción humana.

Es un camino iniciado hace tiempo que, muerta ETA a manos del Estado, sigue dando sus frutos: también sostuvo otra iluminada que si se autorizaban los toros en el País Vasco entonces que no le hablaran más de las víctimas de ETA, en una asimilación toro/humano propia de una sociedad rural que a base de no salir de su valle había terminado por valorar más al animal que a los vecinos. Y mucho más sutil pero igualmente estúpido fue aquel esperpéntico plan Ibarretxe, el extraterrestre que gobernó el territorio durante demasiado tiempo como para no haber dejado su huella de sinrazón en la sociedad a la que adoctrinaba: el País vasco no podía ser una entidad subordinada a España, y eso lo decía, como hace ahora Rufián y su banda, desde la institución española de la palabra y de la razón, actuando bajo ley española, con euros con la efigie del Rey y pagando los pocos impuestos que pagan según la fiscalidad española.

Aceptado universalmente que no se pueden permitir las tonterías en la esperanza de que no surtan efecto alguno, la escuela de pensamiento retorcido plenamente instaurada en la izquierda independentista vasca no puede conducirnos, por puro cansancio, a dejar de sostener lo que tanto nos costó erradicar: la violencia etarra apoyada por un pueblo vergonzosamente silente y ciego ante la ejecución sumaria. Lo que hay detrás de esa sinrazón es el posibilitamiento de que alguna vez los pocos etarras que quedan en libertad escenifiquen un fin voluntario a décadas de horror. Y no: a ETA le puso fin el Estado de Derecho, singularmente representado por la Guardia civil, el Cuerpo Nacional de Policía, los jueces y los fiscales, todos ellos bajo mandato constitucional. No hubo arrepentimiento, ninguna reconsideración de lo equivocados que estuvieron y están quienes pretendían cimentar la paz a base de muertos y más muertos y la libertad a base de secuestros atroces. Los cinco años sin muertos que recientemente celebramos no se deben a iniciativa etarra alguna, al igual que el fin de los crímenes del “solitario” no se debe a su voluntad de no matar más. El Estado ha actuado implacable y debe seguir desarmando a ETA allá donde pueda para propiciar que si alguna vez quieren escenificar el desarme lo hagan entregando tirachinas. No es otra la imagen patética que deben dejar para la historia.

Sémper: “Hoy siguen existiendo espacios de odio, no todos tenemos la misma libertad en Euskadi”

OKDIARIO 22 Diciembre 2016

El cese de las acciones terroristas implica el final de ETA. Rotundamente no. La banda terrorista decidió dejar de matar en octubre de 2011 pero eso no ha significado, ni mucho menos, el fin del terrorismo etarra. Los terroristas no han entregado las armas, tampoco han pedido perdón a las víctimas ni ha colaborado con la Justicia.

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Alfonso Sánchez, asegura que “no hay un fin de ETA” como así lo demuestran las últimas operaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. “Que nadie se cuelgue la medallita, porque ETA no se ha terminado”, asegura.

Para la periodista Isabel San Sebastián, hablar del fin de ETA implica lograr unos objetivos que todavía no se han cumplido. “Esclarecimiento de todos sus atentados, cumplimientos íntegro de las penas, encarcelamiento de todos los terroristas, justicia para las víctimas y desaparición de Bildu de las instituciones”, asegura San Sebastián que hasta que no se dieran estas condiciones no se puede hablar del fin de ETA.

Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de Vox, asegura que lo que tiene que cambiar es el “relato” de lo que ha acontecido en este país durante décadas. “Tiene que haber un relato de buenos y malos” porque no caben segundas interpretaciones, “el Estado de derecho estuvo durante 45 años bajo la amenaza del terrorismo”. Espinosa de los Monteros recuerda que cuando Ortega Lara fue recibido en Vitoria al grito de “¡fascista!” cuando iba a participar en un acto de Vox, “eso todavía está pasando en el País Vasco”, apostilla.

Borja Sémper, portavoz del PP en el Parlamento Vasco, cree que la batalla hoy en día “no es contra las pistolas, que también” sino por el relato veraz de lo que ha sucedido en este país. “Unos mataron y otros fueron asesinados, unos amenazaban y otros éramos los amenazados y sólo sobre un relato veraz construiremos un futuro inmunizado contra la violencia”, asegura Sémper. “Hoy siguen existiendo espacios de odio, no todos tenemos la misma libertad en Euskadi” porque todavía hay gente que está dispuesta “a insultarnos, a amenazarnos y a decir que lo que hizo ETA estuvo bien y que no les pase nada”.
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¿revolución de las sonrisas?
Violencia, insultos, agresiones: El vídeo que desmonta el 'buen rollo' del procés
La Gaceta 22 Diciembre 2016

https://youtu.be/_LUD2ZQXsSU
Explica LaContra.TV que el separatismo hace gala de una gran capacidad léxico semántica para crear marcos mentales. Y pone como ejemplo construcciones como 'proceso pacífico y democrático', 'revolución de las sonrisas', 'derecho a decidir'. Sin embargo, tras la apariencia delicada se esconde una pulsión no siempre pacífica. El vídeo muestra al diputado de ERC Joan Tardà ofreciendo un discurso en el Congreso, una plática que se contradice con las imágenes que le salen al paso.

Qué fue el franquismo, en pocas palabras
Pío Moa gaceta.es 22 Diciembre 2016

El conocimiento de Europa es una asignatura pendiente no solo para políticos y periodistas, sino para la mayoría de los españoles: https://www.amazon.es/Europa-P%C3%ADo-Moa-ebook/dp/B01M28JKGS/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1478110398&sr=8-1&keywords=pio+moa+europa … …

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El franquismo nació de una profunda crisis histórica de los años 30, en la que fue posible una revolución totalitaria, la destrucción de la herencia cristiana y la disgregación del país en varios estaditos. La crisis española se inscribía, con rasgos propios, dentro de una crisis general europea.

La consecuencia de aquella situación fue una guerra civil, planeada literalmente como tal por gran parte de la izquierda y el separatismo catalán (ver Los orígenes de la guerra civil). La derecha derrotó la primera fase de la guerra en 1934, pero en 1936 el bando nacional se encontró en completa inferioridad inicial ante el mal llamado bando republicano (más propiamente rojo o frentepopulista). El Frente Popular se componía, de facto, de revolucionarios totalitarios, republicanos golpistas y separatistas racistas. Pese a dicha inferioridad inicial, los nacionales lograron la victoria después de casi tres años de lucha. El Frente Popular tenía su mayor fuente de debilidad en la división entre sus partidos y grupos, que prácticamente solo estaban de acuerdo en el exterminio de la cultura católica y sus representantes, por lo que, al margen del genocidio religioso se pelearon por el poder y se asesinaron también entre ellos. La victoria de Franco supuso la permanencia de la unidad nacional, de la cultura cristiana, de la propiedad privada y la familia tradicional, la libertad personal (aunque se restringiera la política) entre otras cosas.

Apenas terminada la guerra de España en abril de 1939 estalló la europea, en septiembre, incomparablemente más sangrienta, y la década de los años 40 se volvería extremadamente peligrosa para el país. El peligro de verse arrastrado a contienda mundial era ciertamente gravísimo, pero Franco, preocupado ante todo por la reconstrucción, consiguió mantener una neutralidad o no beligerancia que salvó a la nación de devastaciones seguramente mucho peores que las de la guerra civil. Esta fue una victoria de otra clase que la de la obtenida sobre el Frente Popular, pero no menos transcendental.

Pese a no haber entrado en la guerra europea, los vencedores parecían dispuestos a borrar al franquismo del mapa, pero hubieron de recular ante la gran probabilidad de generar en España una guerra civil que se extendería al resto de una Europa en ruinas, con partidos comunistas potentes y armados en Francia e Italia. La posición firme de Franco ante cualquier injerencia volvió a librar a España de una probable invasión y contienda interna. Los vencedores pensaron que el pueblo español deseaba eliminar al régimen de Franco, pero, como ello no ocurría, decidieron el aislamiento del país, una medida criminal destinada a provocar hambre masiva. No obstante, el régimen ya se había adelantado negociando con Argentina la compra a crédito de trigo y carne, por lo que los peores efectos se evitaron.

Simultáneamente, el régimen hubo de afrontar el “maquis”, una guerrilla comunista que pretendía reanudar la contienda civil. Este tipo de acción subversiva era muy difícil de derrotar, como se demostró en Grecia, donde tuvieron que intervenir Inglaterra y Usa. Pero en España el maquis fue vencido y no ya sin ayuda exterior, sino en medio de un aislamiento e intento de hambrear al país por parte de la ONU.

Dada el hambre que sufrió la mayor parte de Europa en aquella década y el estancamiento de posguerra, Usa ayudó a los países europeos con el Plan Marshall, también ofrecido a los países comunistas pero negado a España. Así, España tuvo que reconstruirse con sus propias fuerzas en condiciones especialmente difíciles. Pero lo consiguió, y daré un solo índice revelador: en la república, la esperanza media de vida al nacer era de 50 años, una de las menores en Europa occidental. Al terminar los difíciles años 40 llegaba a los 62, ya cerca de la media europea (al morir Franco, en 1975, superaba a todos los países de Europa exceptuando a Suecia y quizá algún otro). Ese simple índice resume otros muchos. Al mismo tiempo, ya en aquella dura época las tasas de escolarización en enseñanza media aumentaron muy por encima de las de la república, sobre todo en alumnado femenino, y lo mismo ocurrió con la enseñanza superior. La ciencia y la técnica permitieron entre otras cosas la construcción de pantanos y una producción sin precedentes de energía eléctrica y de diversas industrias.

En los años 50 el aislamiento fue definitivamente derrotado y España ingresó en la ONU, incluso con el voto de la URSS. El crecimiento económico fue muy fuerte con un régimen de autarquía, en parte querido, en parte impuesto por el aislamiento. Pero su posibilidad de expansión se agotó a finales de la década, por lo que fue preciso, cambiar de sistema, liberalizándolo a la par que el aislamiento caía por tierra. Y en los años 60 los ritmos de crecimiento españoles fueron espectaculares, de los más altos del mundo junto con Japón o Corea del Sur.

Al acabar el franquismo, España estaba en el reducido club de los países con alta renta per cápita y, más importante aún, los odios que habían destrozado a la república estaban olvidados para la inmensa mayoría de la población, exceptuando los grupos comunistas y el terrorista etarra.

Por otra parte, el régimen que había alcanzado tales éxitos sobre la revolución, los separatismos, las guerrillas, el aislamiento, sobre la miseria y el atraso de república, estaba a su vez agotado, e importa saber por qué. Aunque se insiste en pintar al franquismo como “fascista”, en realidad se componía de varios partidos o familias, como los monárquicos, los carlistas, los falangistas y sobre todo los católicos políticos, que oscilaban entre la democracia cristiana y el integrismo. Mantener la armonía entre ellos exigía un talento político excepcional, desde luego, y el franquismo se definió como católico, siendo reconocido así por el Vaticano. Pues el catolicismo era el elemento común a todas las familias mencionadas. Esta decisión sellaría el destino del régimen después del Vaticano II, cuando Roma dio un giro radical a su política, abriéndose, por ejemplo, al marxismo y cerrándose al franquismo (el cual, por cierto, había salvado a la Iglesia, muy literalmente, del exterminio físico). Y el régimen quedó así sin discurso ideológico. Ya antes de la muerte de Franco se planteaba una evolución que solo podía ir en sentido democratizador al modo de Europa occidental, y ello se hizo finalmente “de la ley a la ley”, desde la legitimidad franquista, basada en sus trascendentales logros, a una legitimidad democrática, que varios decenios después ha sido invertida mediante la totalitaria y evidentemente falsaria “ley de memoria histórica”.

El franquismo intentó crear, sin éxito final, un sistema que superase tanto al comunismo como al liberalismo. Este último se hallaba en profunda crisis en la Europa de los años 30, y precisó remozarse profundamente con elementos contrarios al dogma, dando lugar a una masiva expansión del estado, después de la II Guerra Mundial. Pero exceptuando los años 40, marcados por un extremo acoso exterior y el maquis, el franquismo distó mucho de ser el régimen tiránico, totalitario y sanguinario que suelen pintar los defensores de regímenes efectivamente tiránicos, totalitarios y sanguinarios como los comunistas. Casi toda la literatura antifranquista procede de la propaganda comunista, pues fueron los comunistas los que nutrieron el 90% de la oposición al régimen. Esa propaganda ha tenido gran éxito, baste decir que ha sido aceptada acríticamente también por sectores liberales o que se dicen demócratas, y por muchos personajes procedentes del franquismo, como Cebrián o Ansón.

En realidad el franquismo fue poco sanguinario si lo comparamos con las represalias de la guerra y la posguerra europeas. Y no fue en absoluto totalitario. Si medimos el totalitarismo por la potencia del estado y su capacidad para entrometerse incluso en la intimidad de las personas, el estado actual, en España y en el resto de Europa, es mucho más totalitario. Es cierto que había pocas libertades políticas para comunistas, etarras, etc., pero las había para sus contrarios, e incluso circulaba legalmente mucha literatura y bibliografía marxista, anarquista o liberal. Las lenguas regionales no eran oficiales o cooficiales (tampoco lo eran en Francia o Reino Unido), pero eran protegidas de diversos modos. Y, aparte de los éxitos económicos, sin precedentes antes o después, España era probablemente el país europeo con mayor salud social, medida por índices de delincuencia, alcoholismo juvenil, droga, suicidios y homicidios, población penal, violencia doméstica, fracaso matrimonial, violaciones, embarazo de adolescentes, etc.

Importa señalar que toda esta serie impresionante de éxitos habría sido de todo punto imposible sin el consentimiento y apoyo de la gran mayoría de la población, pese a la insistencia en presentarnos a un pueblo español en permanente rebeldía sorda o abierta frente a una opresión horripilante. Otro tópico habla de un "páramo cultural". Ciertamente no hubo nada de ello, y sí puede decirse con justicia que es hoy cuando sufrimos tal páramo, una de cuyas características es el falseamiento sistemático del pasado.

Estas y otras cuestiones las he tratado con mucho más detalle en Los mitos del franquismo, e indican algo: ciertamente el franquismo no puede volver, pero es mucho lo que podemos aprender de él, y debemos planteárnoslo en lugar de insistir machaconamente en la torpe, tópica y falsaria retórica antifranquista al uso, que envenena el presente e intenta resucitar odios que habían desaparecido. Los odios que desgarraron a la república, precisamente.

En un próximo artículo explicaré, también en pocas palabras, qué fue y es el antifranquismo.

Qué fue y qué es el antifranquismo, en pocas palabras
Pío Moa gaceta.es 22 Diciembre 2016

“Quien solo conoce la historia de Inglaterra, no conoce la historia de Inglaterra” (Chesterton) Idem la de España:https://www.amazon.es/Europa-P%C3%ADo-Moa-ebook/dp/B01M28JKGS/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1478110398&sr=8-1&keywords=pio+moa+europa … …
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En el antifranquismo hay que distinguir tres etapas: la guerra, la época de Franco y la democracia.

Durante la guerra, los contrarios al bando nacional se componían, como suele olvidarse, de revolucionarios marxistas, anarquistas, racistas separatistas y republicanos de izquierda golpistas. Esto basta para entender la guerra y su sentido. De todos ellos, los únicos que contaron con una estrategia política y militar clara, elaborada por la Komintern, fueron los comunistas. Si no hubiera sido por ellos y por la ayuda soviética, el Frente Popular habría sido vencido en cinco o seis meses, a pesar de haber comenzado con abrumadora superioridad material, ya que los partidos no comunistas correspondían a la descripción hecha por Azaña: botarates y “loquinarios” “de poca chaveta”. Los comunistas fueron, desde luego, mucho más organizados y disciplinados, y con una estrategia real, como dije. Por ello se convirtieron pronto en la fuerza decisiva del Frente Popular, y pese a comenzar la contienda como un partido menor fueron capaces de hacerse hegemónicos e ir desplazando sucesivamente a los aliados que le hacían sombra (Largo Caballero, CNT-FAI, Prieto…).

Así como el franquismo fue poco hábil en la propaganda, los comunistas descollaron en ella. Buscando atraer a las democracia al choque con Alemania, insistieron en presentar al Frente Popular como régimen republicano democrático asaltado por las fuerzas del fascismo y los más feroces reaccionarios. Para impresionar a la opinión pública, afirmaban que los “fascistas” exterminaban a los obreros y violaban a sus mujeres, bombardeaban sistemáticamente a la población civil y cometían todos los crímenes imaginables por puro odio a la libertad y al pueblo trabajador. Para su propaganda contaban no solo con el enorme aparato internacional de la Komintern, sino también con el de la II Internacional socialista y con la masonería, que ya habían colaborado en los inventos y exageraciones de la campaña sobre la represión de Asturias en 1934. Campaña que había envenenado el ambiente social de España y preparado la crueldad con que se reanudó el conflicto en 1936. En suma, el Frente Popular defendía los intereses “del pueblo” o de “la clase obrera” y la democracia, y los nacionales los privilegios de una ínfima oligarquía explotadora, opresora y oscurantista.

Al terminar la guerra mundial con el aplastamiento de la Alemania nazi por la alianza de las democracias anglosajonas y el totalitarismo soviético, aquella propaganda se intensificó: la guerra civil se explicaba como una lucha contra las fuerzas de la “democracia” y del “pueblo” por parte del fascismo español auspiciado por Hitler. Obviamente se olvidaba que entonces Hitler no había cometido ningún genocidio, mientras que sí lo había hecho Stalin, y a gran escala. O que Hitler había influido sobre los nacionales muchísimo menos que Stalin sobre el Frente Popular, etc.
En el interior, volvieron a ser los comunistas los que mantuvieron en todo momento, la lucha contra el franquismo. Su maquis fue derrotado, y su éxito posterior escaso, pero no cejaron en su acción. Su propaganda era eficaz fuera de España pero mucho menos dentro, porque la memoria de lo ocurrido en la guerra continuaba viva. Los demás antifranquistas carecieron de valor o de convicción para imitar a los indomables comunistas, exceptuando algunos atentados anarquistas sin continuidad. Las cosas comenzaron a cambiar después del Concilio Vaticano II, cuando la Iglesia se desvinculó del régimen y sectores clericales influyentes comenzaron a arropar a comunistas y favorecer a los pocos separatistas y al terrorismo etarra, llegando a pedir perdón por su actitud en la guerra: es decir, pedían perdón a sus verdugos y renegaban de sus salvadores, algo sencillamente asombroso moral y políticamente.

La retórica contra Franco, por ser de origen marxista, remitía directa o indirectamente a la lucha de clases, pero los crímenes del Frente Popular no podían (todavía) ocultarse, de modo que al lado de la versión comunista surgió otra, que he llamado moralista-sentimental en La guerra civil y los problemas de la democracia en España: “Sí, los “republicanos” habían perpetrado muchos crímenes, pero ¿y los nacionales? También habían cometido atrocidades, así que eran tan culpables como los otros. En realidad más culpables, por haberse rebelado contra un régimen supuestamente legal y democrático y por haber aplicado una represión de posguerra terrorífica, con 200.000, o 100.000 fusilados (las cifras podían bailar bastante, ninguna de ellas con base real).

Si la versión “lucha de clases” falseaba las causas de la guerra y los intereses en juego en ella, la versión moralista-sentimental simplemente prescindía de las causas y los intereses. Para sus sostenedores, un buen día unos grupos de “sádicos sayones” de un lado y otro se enzarzaron en una pelea salvaje a la que arrastraron a millones de personas que simplemente “pasaban por allí” como ha “analizado” Pedro J. Esta interpretación, aunque realmente estúpida (la de la lucha de clases es intelectualmente muy superior), tenía la doble ventaja de parecer más “imparcial” y de hacer creerse a sus sostenedores una especie de jueces morales de la historia por encima de cualquier circunstancia. Este punto de vista ha cundido mucho en una derecha que realmente nunca fue democrática pero que le gusta pasar por tal: ni el Frente Popular ni los nacionales eran demócratas, por tanto, todos malos, aparte de los crímenes. El análisis de la realidad histórica queda sustituido por una vanidosa autovaloración supuestamente moral y unas pretensiones de reconciliación basadas en simplezas, y en la denigración de quienes lucharon por unas u otras ideas.

Reconciliación por lo demás innecesaria, pues estaba ampliamente conseguida en el franquismo. En la transición solo se reconciliaron los políticos, y sobre bases falsas o ambiguas.

Como es sabido, el franquismo creó una sociedad próspera y libre de los odios que caotizaron y arrasaron la república, apta para una democracia estable. La transición se hizo “de la ley a la ley”, porque los irreconciliables antifranquistas que exigían una “ruptura” eran entonces pocos y débiles. Después, la derecha tipo Suárez cedió el campo de las ideas, la propaganda y la interpretación del pasado a los antifranquistas, hasta el punto de entregarles la enseñanza, dinero y poderosos medios de propaganda. El comunismo soviético terminó hundiéndose en 1991, pero sus interpretaciones históricas siguen muy boyantes y han terminado imponiéndose totalitariamente (no podía ser de otra forma) por la ley llamada de memoria histórica, que reivindica a los asesinos y chekistas como “víctimas”, despreciando a las víctimas reales y a los inocentes, seguramente no mucho, fusilados en la posguerra. Los moralistas-sentimentales o emotivos, faltos de toda sustancia intelectual o racional, por supuesto, se han sumado a esa ley, así como la derecha más directamente descendiente del franquismo, en una inversión histórica asombrosa.

Otra corriente antifranquista insiste en que no puede justificar ni aprobar aquel régimen porque “no era una democracia, sino una dictadura”. Su sensibles fibras democráticas se horrorizan ante tanto horror. Otros admiten que el franquismo pudo ser necesario, pero no debió durar cuarenta años sin dar paso a una democracia. Estas ideas parten de un desconocimiento radical de la historia y de la democracia y sus problemas. Semejantes “demócratas” vacuos y vanidosos, que en la república fueron totalmente incpaces de oponerse a la revolución y la disgregación del país, allanarían fácilmente el terreno al totalitarismo, de hecho está volviendo a ocurrir, y no solo en España. Como reconoció el liberal Marañón, no tenían el menor derecho a quejarse del franquismo quienes, como él, Ortega y tantos otros, allanaron el camino con su frívola retórica al caos republicano y luego al Frente Popular. Una democracia no puede mantenerse en un país tan empobrecido y cargado de odios como fue la república, ni con un sistema basado en la mentira y la corrupción a todos los niveles como ocurre ahora. Cuarenta años fueron necesarios para crear una sociedad nueva que pudiera sustentar una convivencia en libertad y no traumática. Y ahora el antifranquismo la está poniendo de nuevo en serio peligro.

El antifranquismo ha fundamentado hechos tan aberrantes como la mencionada ley de “memoria”, el rescate de la ETA, que se hallaba al borde del abismo, y la recompensa a sus crímenes convirtiéndola en una potencia política, la financiación y apoyo a los separatismos y la vulneración sistemática de la ley por ellos, y por tanto también de unos gobiernos cuyo deber es hacerla cumplir, etc. Así, en nombre de la democracia se ha destruido el estado de derecho y se han atacado las bases mismas de la convivencia y de la propia subsistencia de la nación. El antifranquismo es, por tanto, el mayor cáncer que está corroyendo la democracia española, convirtiéndola en una farsa cada vez más siniestra y de orientación totalitaria. Como lo fue el Frente Popular, un régimen criminal que sirve de modelo abierto o implícito a todos los antifranquistas.

 


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