AGLI Recortes de Prensa   Lunes 2 Enero 2017

En manos de las generaciones peor formadas
El problema de Cataluña
Fernando Paz gaceta.es 2 Enero 2017

La actitud del gobierno popular durante su etapa en La Moncloa no permite tampoco albergar esperanza alguna con respecto al referéndum “soberanista”. Rajoy tiene por mayor virtud frente a los desafíos la de la inacción.

No se me alcanza así, a bote pronto, un ejemplo comparable al que nos proporciona el nacionalismo catalán de nuestros días: jamás nadie anunció su propósito de dar un golpe de Estado con tanta antelación.

Hasta nuestra época, lo usual era que quienes preparaban tal tipo de acciones procurasen mantenerlas en secreto. De ser descubiertos, contaban con que el Estado caería sobre ellos con todo el rigor que le concede el ejercicio del derecho al servicio público y el monopolio de la violencia.

Pero en esta España de comienzos del siglo XXI, en la que no hay absurdo ni traición que no encuentren acomodo, la certeza de la gratuidad de cualesquiera tentativas contra el Estado se ha convertido en el alimento de sus enemigos. Estos, seguros de que su desafío apenas encontrará respuesta, se muestran prontos para el reto.

Tampoco es un secreto la complicidad que han encontrado en buena parte de la clase periodística, aquella que se permitía invocar –sarcástica- el “España se rompe” en las tertulias televisivas cuando se le advertía de los peligros derivados de las políticas zapateriles; aquella que hoy, ante la contundencia de los acontecimientos, ha acomodado su servil discurso a la idea de que el independentismo es la consecuencia de la dureza (sic) de las políticas ejecutadas desde Madrid.

Por si esto fuera poco, también subraya los errores en la política de gestos; habría sido lo afectivo, lo sentimental, nos dicen, lo que ha fallado. Curioso argumento cuando todo han sido genuflexiones frente a altanería, cuando todo han sido pleitesías frente a desprecio, cuando todo han sido carantoñas frente a rechazo; todo eso ha sido, vaya, expresión de cuatro décadas de política acomplejada, mejor que nada expresada en el memorable episodio de aquel presidente de gobierno que hizo enrojecer hasta la raíz de los cabellos a todo un país cuando, en el afán por despertar un afecto imposible, impostó su intimidad con la lengua de Verdaguer.

Y al hilo de esos gestos es que la vicepresidenta de Rajoy ha querido echar su cuarto a espaldas y se ha abierto bufete en Barcelona. Un traslado prologado por el anuncio de que Sáenz de Santamaría llega con dinero fresco. Parece como si la clase política española fuese incapaz de sacar las consecuencias de lecciones que le han sido repetidas hasta el hastío.

En primer lugar, porque se han terminado los tiempos en los que el catalanismo planteaba sus querellas con un propósito crematístico, en los que permanentemente había en Madrid un nacionalista en alquiler (que siempre solía ser el mismo). Hoy, apenas sirve la interlocución con aquellos hijos de la codiciosa burguesía barcelonesa, porque ahora la política catalana está en manos de las generaciones peor educadas y formadas de la historia de España, ahítas de ignorancia y bajeza moral.

Precisemos algo: el nacionalismo es antipatriótico, porque lo que quiere no es lo mejor para Cataluña –en tal caso la querría española-; el nacionalismo aspira a una Cataluña nacionalista, aunque serlo suponga su ruina económica y moral.

Así que, para un nacionalista, los argumentos que subrayan el coste económico o social de la independencia son irrelevantes. En el problema de Cataluña no hay hechos objetivos que valgan, y por eso es absurdo argüir cifras o datos, porque aunque se demostrase que la independencia conduce a Cataluña a la ruina, tal cosa no les disuadiría de sus propósitos.

El gesto de Sáenz de Santamaría, además, ahonda en la política desarrollada por Margallo durante la legislatura anterior. Tanto que el ex ministro, tampoco esta vez ha podido refrenar su verbosidad y ha puntualizado que “el problema catalán pasa por una reforma constitucional y por un sistema de financiación diferente”. O sea, más de lo mismo.

Aquí se ha jugado durante décadas con lo más sagrado como si fuese una mercadería más de intercambio político. Todos los partidos -y quien más, o como el que más, el Partido Popular- han mercadeado con la unidad de España para conseguir unas tristes ventajas electorales a lo sumo cuatrienales, en lo que es el más crudo retrato de la clase política que padecemos: una casta dispuesta a arriesgar el patrimonio milenario de la familia con tal de seguir apostando a la ruleta.

El que Mariano Rajoy nos asegure que, mientras él sea presidente de gobierno, Cataluña seguirá formando parte de España, es aún otro motivo de intranquilidad; vista su proverbial falta de lealtad a la palabra dada, tal promesa no tiene más valor que el del papel en que esté escrita. En el mejor de los casos, el carácter personal de la salvaguarda es un reflejo de la ausencia de consistencia de un régimen en estado agónico, que por sí mismo ya no garantiza lo esencial.

La actitud del gobierno popular durante su etapa en La Moncloa no permite tampoco albergar esperanza alguna con respecto al referéndum “soberanista” que nos anuncia Puigdemont a toque de trompeta para este año que comienza; vistos los antecedentes, aguardaremos a los inconvenientes de tipo meteorológico u otros que pudieran producirse, porque ya sabemos que Rajoy tiene por mayor virtud frente a los desafíos la de la inacción.

Por eso tuvo a bien comunicarnos que, en realidad, no se celebró referéndum alguno en Cataluña en 2014, ya que el convocado para el 9 de noviembre de ese año fue ilegal; de donde se deduce que, de acuerdo al criterio de este gobierno, lo ilegal no tiene lugar ni, pues, existe; lo cual es un buen retrato de la locura que vivimos.

El gobierno actual poca cosa puede hacer. Y no porque no tenga los medios, que los tiene, y sobrados. Sino porque parte de un análisis equivocado.

Sabe que en Cataluña hay un problema, pero no sabe cuál es. Y cuando trata de hacer un diagnóstico, disparata. Porque, como el resto de las fuerzas políticas desde Suárez hasta hoy, parte de la base de que los únicos interlocutores válidos de Cataluña son los nacionalistas. Por supuesto, tal cosa no es casual; el nacionalismo no es una consecuencia del régimen del 78, sino una de las condiciones de su existencia.

En Cataluña no hay nacionalismo porque exista un problema; existe un problema porque hay nacionalismo: el nacionalismo es el problema de Cataluña.

Y de España, podrá decirse. Cierto; y de España.

Pero con la salvedad de que, paradójicamente, mientras que el nacionalismo ha dividido corrosivamente a los catalanes, actúa como elemento de unión del resto de los españoles

El yihadismo ataca Turquía para forzar su islamización
Editorial La Razon 2 Enero 2017

Mientras los países europeos extremaban las medidas de seguridad durante los días de Navidad y, de manera especial, ante las aglomeraciones de Fin de Año, el terrorismo (aunque todavía no se han identificado a los autores, por el método y objetivo todo indica que estamos ante un nuevo ataque yihadista) ha golpeado a Turquía, que se ha convertido en un blanco prioritario. La elección de una discoteca de Estambul para perpetrar el último atentado de los yihadistas puede tener una explicación muy sencilla, pero hay que tener cuidado con los diagnósticos simplones y las soluciones aún más básicas, que son las que suelen emplear los populistas que se abren paso ahora en Europa. De lo que sí podemos estar seguros es de que se ha repetido el mismo «modus operandi» que en el ataque a la sala de conciertos Bataclan en París, la noche del 13 de noviembre de 2015, en el que murieron 89 personas. Como en este caso, en la discoteca Reina, situada a orillas del Bósforo, el ataque se produjo con armas largas de asalto y las víctimas se encontraron sin escapatoria. La elección de un local de ocio, además de ser un objetivo fácil en el que se puede causar un alto número de víctimas indefensas, encierra un mensaje simbólico: es un ataque a un espacio de libertad y tolerancia frente a las prohibiciones impuestas por las lecturas más fundamentalistas de la «sharia». Si algo quiere destruir el yihadismo es el modo de vida de las sociedades abiertas y sus expresiones de libertad. Con el atentado de Estambul en una sala frecuentada por los sectores sociales más liberales y laicos, se lanza una clara advertencia contra los intentos de apertura del país ante el influjo radical. De hecho, las autoridades religiosas turcas habían prohibido celebrar el nuevo año por tratarse de una fiesta no musulmana. La elección de Turquía es clave en estos momentos. Se trata de un país fronterizo con Siria, donde se está librando una cruenta guerra con diversos actores entrecruzados: la lucha de los rebeldes contra el régimen dictatorial de Bachar al Asad y de éste contra el Estado Islámico, que aspira a instaurar un califato. En este avispero, donde intervienen las potencias internacionales, especialmente Rusia y los aliados encabezados por Estados Unidos, Turquía ocupa un papel central. Los países occidentales han expresado con rotundidad que hay que defender el sistema de libertades democráticas frente a los ataques de la yihad, como así lo ratificó Angela Merkel tras el atentado en el centro de Berlín que costó la vida a 12 personas que fueron atropelladas por un camión en un mercadillo navideño el pasado 19 de diciembre. Sin embargo, es una incógnita la reacción del régimen de Recep Tayyip Erdogan ante una escalada de atentados como el reciente y el que acabó con la vida del embajador ruso en Ankara, o ante actos tan siniestros como la difusión por parte del Estado Islámico de un vídeo de dos soldados turcos quemados vivos. El año que acaba de terminar es el que ha presentado peor balance en Turquía de víctimas a manos de grupos terroristas, sean kurdos o islamistas, con 300 muertos. Como siempre, la estrategia del terrorismo no es otra que la de cuanto peor, mejor. Todos los países europeos y el conjunto de las sociedades democráticas somos un objetivo del yihadismo y es tanto necesario mantener la unidad entre todos los países como frenar las soluciones populistas de cierre de fronteras y de recortar los derechos civiles dentro de la UE. La clave está en saber si Erdogan sabrá mantenerse en el islamismo moderado que preconiza.

Entrevista a Jesús A. Rojo Pinilla
'El indigenismo es la reivindicación del horror'
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 2 Enero 2017

El autor de los exitosos 'Cuando éramos invencibles' y 'Los invencibles de América' y analista habitual de El Gato al Agua concede una entrevista a La Gaceta en la que analiza el pasado de nuestro país y cómo el presente está condicionado por nuestra historia y, sobre todo, por cómo nos la contaron.

- Tus libros son una relación de gestas españolas, ¿cuál es la que más te impresiona a ti? No hablo de la más importante, ni la que pueda suponer la cumbre del expansionismo militare español, ni nada parecido, hablo de la más espectacular, la más emocionante.
Una de ellas es la gesta de Hernán Cortés, que es una cosa impresionante. Cómo con un ejército minúsculo logra vencer a un imperio como era el imperio azteca. Sobre todo utilizando su inteligencia, su diplomacia y sus habilidades militares pare erigirse como el líder de una rebelión indígena contra la opresión azteca.

Y otro personaje que yo creo que ha sido el peor tratado por la historiografía no ya nacional sino mundial, es Francisco Pizarro. Su hazaña supera incluso a la de Hernán Cortés porque fue el que más territorios incorporó a la Corona. Además Pizarro tuvo que intentarlo en tres ocasiones, en la primera y en la segunda fracasó y en la tercera venció, de nuevo con un ejército minúsculo. Además hay que tener en cuenta que Pizarro era analfabeto, y sin embargo fue capa de dirigir ejércitos, fue capaz de vencer al imperio inca, también de ser diplomático y de unirse a los hombres que estaban bajo la bota militar de Atahualpa. Pero sobre todo Pizarro fue alguien que creó ciudades, que legisló, y que trató muchísimo mejor a los indios de lo que habla la historiografía mundial. De hecho su hija Francisca Pizarro Yupanqui fue la primera noble mestiza. Porque Pizarro sabía que iba a nacer un país mestizo y supo unirse con la aristocracia inca. Esto lo hace Pizarro y es malo malísimo, lo hace Alejandro Magno y lo ponen por las nubes. Lo que hicieron los españoles es algo muy parecido a lo que hizo Alejandro Magno pero con muchísimos menos recursos. ?

Y saltando un poco de época, hay un hombre que ahora se está dando mucho a conocer. Lo que hizo Blas de Lezo es impresionante. Esa gesta en Cartagena de Indias, cómo humilla al totalitarismo anglosajón de aquella época. Cómo con tan escasos recursos humilla a la mayor flota de desembarco que hasta entonces se había creado y que sólo sería superada en la II Guerra Mundial por el desembarco de Normandía.

- Héroes de verdad, de carne y hueso, no como los de los cómics o el cine.
Si a la gente, cuando iba a la escuela, les hubieran enseñado quién era Blas de Lezo, seguramente no tendrían ningún complejo de sentirse español como actualmente sucede en este país.
Y luego, ya por terminar, hay otro héroe totalmente desconocido: Bernardo de Gálvez. Gálvez es alguien que se adelanta a los acontecimientos, el gran héroe de la independencia de los EEUU, reconocido allí y totalmente olvidado en España, que con muy escasos recursos y con un ejército muy pequeño fue capaz de ir asaltando prácticamente todos los bastiones británicos en el sur de los EEUU y que demostró, una vez más, que los ingleses nunca han sido invencibles por mucha propaganda que desgraciadamente nos hagan. Porque aquí lo que parece es que la pérfida albión ha sido siempre invencible, y es totalmente falso. De hecho si vemos los enfrentamientos directos que ha tenido con la propia España en la mayoría de las guerras siempre ha ganado España, y los mayores desastres que han tenido siempre los anglosajones han sido siempre frente a los españoles y concretamente en el mar. Sin embargo lo que tenemos en la memoria y lo que nos han enseñado en el colegio son tres cosas: una de ellas es la Armada invencible, que eso lo sabemos de memoria, sin embargo no sabemos que la Contraamada española en 1589 venció a una armada muy superior a la que mandaron los españoles a Inglaterra. Como tampoco sabemos una mayoría de los españoles que Blas de Lezo venció a los ingleses en Cartagena de Indias, que eran 195 barcos ingleses contra seis barcos españoles, y no sabemos que Bernardo de Gálvez venció a los británicos en todo el sureste de los EEUU, entre otras grandes victorias que en el libro se relatan.

- Hablas de los ingleses, ¿qué diferencias existen entre su colonización americana y la nuestra?
En Hispanoamérica existe el mestizaje. La mayoría de la población, el 60% de la población es mestiza. En Hispanoamérica existe población indígena. El 30% de la población de Hispanoamérica es indígena. En los EEUU sólo el 0,5% de la población es indígena y sólo el 1% es mestizo y además los tienen en reservas, como si fuera un circo, como si fueran animales salvajes. Pero la principal diferencia entre Inglaterra y España es que nosotros llevamos nuestro mundo a Hispanoamérica, pero no para exterminar el mundo que allí existía.

Fueron para mezclarse, para dar lo mejor que tenía España. Creó un mundo donde se tuviera en cuenta al indio, al mestizo, al negro. Cuando los anglosajones llegaron al norte lo que hicieron fue exterminar todo lo que no se asemejaba al Reino Unido. Y no sólo lo hicieron en las trece colonias, donde el indio, a su juicio, no tenía lugar y tenía que ser exterminado, como así fue. Lo hicieron también en Australia, donde no existe ningún tipo de mestizaje y el exterminio casi acaba con la totalidad de la población autóctona. O la propia Nueva Zelanda. Siempre han hecho lo mismo. Hay una diferencia: la religión católica, que es mucho más humanista en el sentido de tratar a todos como hijos de Dios, versus la religión protestante. De hecho, cuando llegan los primeros puritanos a Norteamérica se basan en un principio de superioridad de la raza blanca. Y de hecho aún hay un legado de aquellos protestantes, lo vemos por ejemplo en el Ku Klux Klan. Ellos llevan en su ADN, en sus ideas religiosas, un principio racista. Y España, a diferencia de ellos, crean la Hispanidad, que no sólo es una unión biológica entre razas sino que es una unión espiritual; a nosotros nos une, no sólo nuestra sangre, también nuestra forma de comportarnos, nuestras tradiciones, nuestra forma de actuar, nuestra forma de vivir la vida, de vivir, de morir. El anglosajón no ha creado ni nunca creará esa base que es la Hispanidad, una unión biológica y espiritual.

- ¿Y por qué después de todas estas diferencias a nuestro favor entre la colonización británica y la española, somos los españoles los que salimos peor parados del juicio de la historia?
Empecemos por la actualidad: cuando hay 17 sistemas educativos en España, cuando hay zonas de España donde se estudia el odio a lo español, cuando el niño de Castilla-La Mancha no estudia lo mismo que el que estudia en Extremadura, pues lógicamente se puede entender todo. Cuando tu abres un libro de texto de historia de la Comunidad de Madrid, de chavales de 15 ó 16 años, y te están enseñando pura Leyenda Negra... Cuando a la Conquista de América, por ejemplo, le dedican dos páginas y en una hablan un poquito de Pizarro y Cortés y en la otra piden perdón por haber llevado a cabo la Conquista, lógicamente se entiende por qué los anglosajones se han quedado con la historia rosa y nosotros con la historia negra. Porque no sólo la han traído de fuera sino que la hemos comprado dentro. La población española da por buena la Leyenda Negra.

- Siempre la Leyenda Negra...
Una Leyenda Negra que fue inventada en el Siglo XV por El Taciturno, Guillermo de Orleans, que era un traidor en toda regla a su rey, a su religión y a su propio pueblo, y sin embargo es el padre libertador de Holanda. En aquella época no había concepto de nación, no había lealtades a las naciones, había lealtad al rey, a la religión o al señor de turno. Ese hombre rompió todos los principios de una persona honorable de aquella época. Y para justificar todas sus felonías se inventó una historia negra y totalmente destructiva contra Felipe II y contra los españoles. Exageró y tergiversó todo hasta términos grotescos. Él inventó la guerra de propaganda. Lo que es lamentable es que después de cinco siglos eso llegue hasta nosotros. La Leyenda Negra se acentúa incluso en el siglo XX, sobre todo por la pérdida de las provincias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En nuestros días el relevo lo ha tomado la ultraizquierda española, que se siente muy cómoda reivindicándola.

- Dices en tus libros que "tanto la historiografía mundial como la española o la hispanoamericana han distorsionado nuestra realidad...". ¿Todos han distorsionado la realidad histórica de España? Suena a complot mundial contra España, ¿somos tan importantes?
¡Claro (ríe)! ¡Es que lo que ha hecho España no lo ha hecho nadie! España creó la mayor nación mestiza que existe sobre la faz de la Tierra, y una nación en todo su contexto. No sólo desde el punto de vista territorial, también desde un punto de vista espiritual y cultural. Los lazos eran tales que los ingleses nunca pudieron romper el imperio. Somos importantes en el sentido de que mandamos un mensaje espiritual. Nuestra forma de ser está ligada a la religión católica. Eso no interesa a determinados países con una religión protestante, en continua guerra con la religión católica. (16:40).

Hay una historiografía universal controlada por anglosajones según la cual, todo lo que hace España es malo o malísimo. Además los ingleses no son tontos: las mayores derrotas suyas son a manos de los españoles, y eso lo va a ocultar y además van a exaltar sus éxitos. Además hay una historiografía hispanoamericana que está reflejando esa situación de los pueblos emancipados en el sentido de que para justificar la independencia tenemos que manipular la historia. Y además, en España, después del 98, y ya en el siglo XX con las nuevas ideologías destructivas, la izquierda parece que reivindicar nuestra historia y nuestros logros está mal visto y hay que reivindicar en cambio una Leyenda Negra que es totalmente falsa. Y en España, hay que recordarlo, la historiografía está controlada por la izquierda y la ultraizquierda, que no se entiende porque tienen esa vocación destructiva con nuestro pasado, cuando nuestro pasado es el más importante de entre todos los países.

- ¿Es Jesús Ángel Rojo Pinilla un nacionalista español?
(Rápido) No.

- ¿Por qué?
Hay dos cosas que sólo han traído guerras y destrucción, que son los nacionalismos y los comunismos. El nacionalismo es excluyente, mientras que el patriotismo es querer lo tuyo pero sin excluir a los demás. Por lo tanto, todo lo que sea nacionalismo y que excluya a los demás me parece que no trae ningún bien a la Humanidad ni a ninguna sociedad. Los nacionalismos son cosas sobre todo del siglo XIX, y ahí se tendrían que haber quedado, porque sólo han traído guerras, como la I y II guerra mundiales o la Guerra de los Balcanes, problemas como en Cataluña y en el País Vasco. Y en cuanto al comunismo, ha sido la peste del siglo XX y esperemos que no lo sea del XXI.

- Tengo un amigo argentino, rubio, de ojos claros y apellidos europeos, que es un indigenista furibundo. Le pedí que me hiciera llegar preguntas que pudieran meterte en aprietos. Y me dice: "Pregúntale si no fue significativo el uso del nativo (americano) como objeto. Como un objeto más de entre todos los que saquearon. Al mismo nivel que el oro o la plata. También como objeto sexual, como objeto-esclavo, como objeto, en fin, descartable. Objeto, incluso, sin existencia ontológica, porque se los llamó "indios" y se les supuso condición subhumana.

(22:00)
Le diría que en el testamento de Isabel de Castilla es la primera vez en la Historia Universal que un rey prohíbe la esclavitud de un país conquistado. Y en 1511 se redactan las bases de las Leyes de Burgos, que es la base de la actual Declaración de los Derechos del Hombre. Es el primer texto normativo de la historia que prohibe la esclavización de los nativos de una zona conquistada. En aquella época aquello era revolucionario y lo más progresista que pudiera haber. Es más, en 1542 se hacen las Leyes Nuevas, la gran Constitución americana, que es una constitución para el gobierno de Las Indias, que todavía refuerzan más todos esos derechos que se les conceden a los indígenas. Y precisamente esas leyes se tuvieron que aplicar a sangre y fuego porque eran leyes contra los propios españoles. ¿Te imaginas a los ingleses haciendo leyes contra los colonos de las trece colonias? Pero todavía más, está la Controversia de Valladolid, que es donde Sepúlveda, Victoria y de Las Casas debaten si los indios tenían alma. ¿Te imaginas a Napoleón reuniéndose con un conjunto de sabios para ver si su conquista era justa o no? Pues eso hizo el Emperador.

Y hay que decir que cuando llegan los españoles a la América precolombina, los nativos se comían los unos a los otros, se sacrificaban seres humanos, se peleaban las tribus entre ellas. La mayoría de las mujeres eran esclavas sexuales, y si no que se lo pregunten a La Malinche. Había caciques con concubinas oficiales pero luego tenían las concubinas extraoficiales y los niños que nacían de esa relación, cuando cumplían diez u once años, se los comían. Por eso yo no sé qué está reivindicado el indigenismo, porque antes de llegar los españoles había una situación de horror, de terror y de injusticia brutal. Incluso esos conquistadores fieros, hombres hechos de hierro que creían haber visto de todo, se sorprendían de esas aberraciones. En la Controversia de Valladolid se habló incluso de no aplicar el derecho natural a los nativos porque ellos lo vulneraban desde todo punto de vista, ¿dónde se ha visto que alguien se coma a su hijo?, ¿dónde que se sacrifique a una persona para satisfacer a un dios de sangre? ?La reivindicación indigenista es tan absurda y tan fuera de lugar que hacerlo es reivindicar el horror.

25:00
- Pregunta también si son falsas "las torturas, las matanzas y las atrocidades descritas por los propios españoles (no solo por Bartolomé de Las Casas)".
De todas las muertes que se produjeron en América, el 96% fueron por un choque microbiano, por enfermedades. Sólo el 1% se produjo por las espadas españolas… y las flechas indias. Porque hay que recordarle a tu amigo que la Conquista la hacen hispanos y americanos que se unen a ellos para acabar con el imperio de terror de los incas o los aztecas. Del año 1500 al 1550 no llegaron más de 30.000 españoles a América.

En cuatro días los indígenas llegaron a sacrificar a 20.000 personas en la consagración de una pirámide en Tenochtitlán. Los ejércitos españoles eran incapaces de hacer eso, eran ejércitos muy pequeños. Algunos hablan de los ejércitos españoles como si fueran la Wehrmacht, con tanques y aviones, y no. Llevaban a lo sumo un arcabuz, que si tu amigo ha visto uno alguna vez sabrá que se tarda prácticamente cinco minutos en cargarlo y la mayoría de las veces no funcionaba. Había espadas y no rifles de repetición y los cañones eran pequeños falconetes con una capacidad destructiva mínima.

- Pero hubo excesos.
Por supuesto, pero fueron muchas más las luces que las sombras. El resultado es la mayor nación mestiza que ha creado el hombre, que es Hispanoamérica. ¿Dónde están todas las ciudades Patrimonio de la Humanidad en América? Donde han estado los españoles. Ninguna donde estuvieron los ingleses. ¿Dónde se fundaron las primeras universidades?, ¿dónde se fundaron las primeras escuelas para los indígenas?, ¿dónde se editaron los primeros libros? (28:00), ¿dónde se traducía la lengua de los indígenas? En fin, por acabar, dos argumentos que creo capitales: los españoles acaban con el canibalismo y los sacrificios humanos. Creo que con eso ya está todo dicho.

- Por decir estas cosas has recibido incluso amenazas de muerte en México.
El indigenismo radical mexicano está muy acostumbrado a decir las tres grandes mentiras, que son que hubo un genocidio, lo vemos cada 12 de Octubre, algo que repiten como loros. Que los españoles mataron a cien millones de personas es algo totalmente absurdo. También dicen que el mestizaje se produjo por medio de las violaciones masivas, algo igualmente absurdo. Porque yo no he visto nunca un violador que le de sus apellidos a sus hijos y que forme una familia. Y dicen también que la situación precaria que se vive en Hispanoamérica es porque España robó todo el oro. Son tres puntos que repiten constantemente. La verdad es que sólo el 20% del oro que se extraía se traía a España -era el llamado quinto real-, el 80% restante se quedaba en América. Un ejemplo: en la zona de Guanajuato, que es la zona minera de México, las grandes compañías mineras canadienses, en diez años han extraído más oro y más plata que España en 300 años. Y yo no les veo quejarse. Son tantas las mentiras y falsedades que hay que plantarse y decir ¡basta ya! Yo no voy a permitir que a mi patria, a mi país, que es donde he nacido, que es donde he vivido, donde han vivido mis antepasados, y donde he amado, vengan constantemente a insultarla, porque me están insultando a mi y a todos mis compatriotas.

- Hablando de gestas y héroes españoles, ¿has visto la película de los Últimos de Filipinas?
Sí. Y ha sido una ocasión perdida para que el cine español, de una vez por todas, reivindicara las gestas de nuestros antepasados. Una vez más se hace una caricatura de nuestros héroes. Una humillación inmerecida. Una gesta en la que los españoles demostraron que eran capaces de resistir en las condiciones más difíciles. Como siempre. El director de la película decía que la gesta de los Últimos de Filipinas había sido “absurda”. Es lamentable que una película en la que se insulta a nuestros héroes, se insulta a nuestra historia, esté financiada con dinero de nuestros impuestos. Al final el mensaje es que España siempre ha sido un país perdedor, un país donde todo se ha hecho mal, cuando es totalmente falso. Un imperio que ha durado 400 años ha tenido que tener muchísimas cosas buenas.

- Últimamente, desde que se ha hecho popular el personaje, mucha gente pide una película de Blas de Lezo.
Me preguntaban que por qué no se hace una película de Blas de Lezo o de Bernardo de Gálvez, y yo digo que si esta gente hace una película de Blas de Lezo le van a sacar como un loco, como un psicópata. De hecho en la serie Carlos, Rey Emperador, cuando sale Hernán Cortés le sacan como un psicópata, cuando era un humanista del Renacimiento con una inteligencia fuera de lo normal y muy avanzado para su época desde el punto de vista del pensamiento. En definitiva, el mundo del cine tiene que quitarse esos complejos de la anti España y de lanzar mensajes distorsionados de nuestra historia y hacer un homenaje como Dios manda a esas gentes que hicieron cosas excepcionales por todos nosotros. Porque gracias a esos héroes vivimos en un país como ahora es España. Sin esa gente no viviríamos en un país muy superior a la mayoría de los países del mundo, un país en el que a la mayoría le gustaría vivir, y en definitiva un país maravilloso que tenemos que cuidar, porque como no lo cuidemos lo lamentaremos.

- ¿Qué tienen que ver los brotes separatistas, y en particular el catalán, con todo lo que hemos hablado durante la entrevista? Es decir, ¿ellos son el resultado de la Leyenda Negra?, ¿es el separatismo consecuencia de todo esto que vienes denunciando?
El separatismo catalán o vasco nace exactamente igual que el separatismo de Guillermo de Orleans. ¿Qué hizo el Taciturno? Lo primero inventarse la historia, que es lo que está ocurriendo en Cataluña y el País Vasco. Luego buscar un enemigo que no existe para echarle la culpa de todos los problemas. Lo mismo hizo el Taciturno en Holanda. La gran diferencia es que cuando el Taciturno manipulaba la historia y se rebelaba contra su rey, éste mandaba al Duque de Alba. Ahora Rajoy manda a Soraya Sáenz de Santamaría para ofrecerle más cosas a los separatistas. Hay muchas similitudes, la diferencia es la reacción que se estuvo entonces y la que se tiene ahora. Y hay que decirle al Gobierno que Cataluña va a declarar la independencia, eso que lo tengan claro. Lo que no sabemos es cómo va a a reaccionar el Gobierno español.

- ¿Y cómo está reaccionando por el momento?
El Gobierno está reaccionando de una forma dantesca, porque están financiando la independencia. Ya tenía que haber intervenido la comunidad autónoma. Mientras están anunciando que se van a separar y que van a dar un golpe de Estado, vemos que no hay ninguna reacción del Gobierno

Libertad en 2017
Juan Pina  vozpopuli.com 2 Enero 2017

Recién comenzado el nuevo año, lo primero es desear a los lectores que sean más libres en 2017. Lo segundo, por desgracia, es mirar alrededor y constatar que ese deseo difícilmente podrá cumplirse. Después de siglos de aislamiento, oscurantismo y refracción al cambio, y después de unas décadas de eso mismo en clave franquista, a partir de 1975 la sociedad española llegó a resituar en general el valor Libertad en el lugar que le corresponde, es decir, en la cúspide de la jerarquía de valores. A buen ritmo recuperamos las libertades personales, sobre todo en las cuestiones morales, y por ello hoy disfrutamos de un lugar privilegiado en el Índice Mundial de Libertad Moral, aunque todavía bastantes puntos por debajo de los Países Bajos, que lideran la clasificación. Sin embargo, este buen desempeño en materia de libertad personal coincidió con una tendencia contraria: el aumento de la pulsión colectivizadora, sobre todo en materia de libertad económica y particularmente inducida por su beneficiario evidente, el Estado en todas sus formas y niveles territoriales.

Durante más de cuarenta años, el Estado ha proliferado por las más diversas vías. La tensión territorial ha favorecido esa proliferación, pero el factor determinante es la convicción estatista de nuestras élites, y esa convicción es transversal a sus diversos sentimientos nacionales. La exacerbada estatolatría que se da de los Pirineos para abajo es un factor autóctono cuyas raíces se hunden en nuestra historia y en nuestra cultura. Por orgullosos que podamos estar de la Escuela de Salamanca, hay que reconocer que no fue profeta en su tierra. Aquí, más que en el resto de los países occidentales, las diversas formas de la “derecha” y de la “izquierda”, por más que se odien y se crean diametralmente opuestas entre sí, comparten la creencia en el papel director de la Administración estatal. Si en países similares a España es habitual encontrar temporalmente a empresarios y altos directivos de empresa en la conducción de los asuntos públicos, aquí llevamos desde la Transición gobernados por un funcionario tras otro. Si en los países con los que nos gusta compararnos hay un respeto básico por la soberanía del individuo, aquí se afea como insolidaria la toma individual de decisiones y se nos exige indignadamente acatar lo que disponga el colectivo (o, en realidad, lo que dispongan quienes lo dirigen).

Por si fuera poco, el liberticidio a pequeña escala pero sostenido década a década coincide ya con una tendencia mundial en esa misma dirección. Muchas de las medidas de control e ingeniería sociales que nos hacen llevarnos las manos a la cabeza ni siquiera son ideadas por nuestros perversos mandatarios, sino que vienen de fuera y nos usan como banco de pruebas.

La batalla de la libertad moral parece ganada, aunque debemos estar muy alerta ante el revival del más rancio conservadurismo, siempre nacionalista y tradicionalista, en varios países principales. Ahora el problema lo tenemos, sobre todo, con la libertad económica. La estamos perdiendo y la sociedad no es consciente de ello. En el caso español, vamos a ver en 2017 un sensible recrudecimiento de la carga tributaria, como ya anuncian las primeras medidas del tripartito socialdemócrata que nos gobierna sin necesidad de constituirse formalmente en coalición. Pero, sobre todo, vamos a soportar el perfeccionamiento de los mecanismos de control y vigilancia. Solemos personificar en Cristóbal Montoro una pasión malvada y orwelliana por el espionaje fiscal al ciudadano, pero, como digo, la tendencia es internacional aunque él la encarne con una ejecutoria tan perfecta como hiriente.

Es grave que nuestro país haya vuelto a perder posiciones en el Índice Mundial de Libertad Humana (que mide tanto los aspectos personales como los económicos), porque significa que vamos más deprisa que el resto del mundo occidental por este mal camino de todos hacia menos libertad. Es un camino trazado por las élites estatales, y la nuestra es de las peores.

En 2017 y en los años siguientes vamos a ver una intensificación del ritmo con el que se recorre la senda hacia un Estado totalitario encubierto, disfrazado… pero cada vez peor, cada vez más burdo y evidente. Esa intensificación se debe a que las élites estatales han comprendido cabalmente que están amenazadas por la tendencia contraria, la de la atomización del poder y la individualización de las decisiones, inducida por la revolución de las tecnologías de la información. Lo que vamos a ver formarse ante nuestros ojos es una guerra abierta entre el individuo de hoy y un Estado arcaico e incapaz, pero cada día más voraz y feroz. Sabe que su proyecto colectivista está moralmente agotado y económicamente fracasado, pero se resiste a morir y da coletazos brutales mientras se aferra al poder y se le van cayendo las bondadosas caretas que nos había mostrado.

Ya hay un conflicto generacional soterrado en Occidente. Los jóvenes intuyen que la hiperregulación les oprime, y cabalgan la ola tecnológica cuya libertad, inmediatez y simplicidad se contraponen a la encorsetada parsimonia y a las trabas ridículas del estatismo que les asfixia y les roba. ¿Cómo no van a preferir el libre intercambio directo al encarecimiento y la normativización del consumo por cauces oficiales? ¿Cómo no van a preferir emprender aunque sea precariamente, cuando el trabajo asalariado consiste en darle la mitad al Estado para que, en gran medida, pueda seguir malcumpliendo sus obligaciones con los millones de ex trabajadores a los que estafó durante toda su vida laboral? ¿Cómo no van a preferir monedas alternativas y sistemas de crédito participativo, de crowdfunding o de inversión colectiva a escala micro, cuando el sistema financiero convencional es un tentáculo más del Estado y la moneda es papel mojado?

La serpiente tiene que mudar la piel para sobrevivir, pero al Estado actual, sobrepasado por la evolución tecnológica y cultural, ya sólo le queda bunquerizarse. Y en 2017 lo seguirá haciendo. Asediar el bunker estatal para ganar esta guerra es responsabilidad de cuantos no nos resignamos a perder aún más libertad. Feliz y libre año nuevo para todos.

ThinkCat
Francesc MorenoCronica Global 2 Enero 2017

Josep Piqué, Josep Borrell y Francesc de Carreras liderarán un think tank constitucionalista dirigido a combatir el independentismo con argumentos académicos, enfatizando la racionalidad y promoviendo debates y estudios sobre los temas más candentes de la economía, la sociedad y la política catalanes y sus relaciones con el conjunto de España.

La noticia, de concretarse, merece un aplauso. La causa principal de la situación política que vive Cataluña han sido las décadas de inacción frente al nacionalismo tanto por parte de los gobiernos del Estado como de los catalanes no nacionalistas. Ello ha permitido al nacionalismo construir un relato basado en una mezcla de victimismo y supremacismo que por muchos es visto como algo natural, como una verdad irrebatible.

En los últimos años han nacido diversas plataformas para combatir al nacionalismo. La más activa y ambiciosa, precisamente por su vocación de transversalidad e independencia de los partidos, ha sido Societat Civil Catalana. La actividad de estas plataformas ha hecho, por ejemplo, que las redes hayan dejado de ser territorio exclusivo del secesionismo. Que la universidad no sea zona vedada a los constitucionalistas a pesar de las coacciones. O que las banderas secesionistas sean vistas como lo que son, banderas de partido que no pueden ondear en los edificios públicos. En esta línea tambien ha sido positivo el nombramiento de un político como Enric Millo como delegado del Gobierno en sustitución de una funcionaria de perfil exclusivamente técnico. Millo es capaz de articular un discurso inteligible para muchos catalanes, de rebatir argumentos de los secesionistas sin complejos pero con sensibilidad catalana, aunque sea desde la perspectiva parcial de una persona vinculada al partido del Gobierno.

Harán falta muchos años de perseverancia y trabajo continuado y coordinado para conseguir que el nacionalismo secesionista sea visto por los catalanes que han comprado el producto averiado como lo que es: una ideología que siempre acaba en fundamentalismo

Pero los marcos mentales creados por décadas de propaganda y agitación no se cambian ni rápida ni fácilmente. Sobre todo si el secesionismo continúa disponiendo de un multimillonario presupuesto público a su servicio, el control de la escuela y el de los medios de comunicación públicos catalanes y la mayoría de los privados bien regados por los impuestos de todos.

Harán falta muchos años de perseverancia y trabajo continuado y coordinado para conseguir que el nacionalismo secesionista sea visto por los catalanes que han comprado el producto averiado como lo que es: una ideología que siempre acaba en fundamentalismo, que promete paraísos imaginarios, peligrosa para la convivencia y la paz, justificación de algunas de las mayores barbaries de la historia.

Por todo lo dicho, que se genere, y sobre todo que se divulgue, pensamiento en esta línea desde una plataforma solvente y transversal es una buena noticia. Que lo haga colaborando con las entidades ya existentes y que cubren parcelas complementarias. Que deje a los partidos las confrontaciones sobre el modelo de Estado y de sociedad y se centre en combatir la hegemonía ideológica del nacionalismo. Esperemos que goce de recursos económicos suficientes y que sepa combinar las actuaciones a corto, imprescindibles en un año como el que entramos, con el imprescindible trabajo a medio y largo plazo. Que esto va para largo.

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Referéndum o referéndum

JORGE DE ESTEBAN El Mundo 2 Enero 2017

¿Qué es lo que sucedería a un inconsciente cuando se le acaba el camino que desemboca en un precipicio y continúa andando? No hace falta decirlo, porque es de cajón. Pues bien, si recurro a este ejemplo es porque me parece un buen símil para entender lo que podría suceder a la Generalitat catalana si persiste en llevar adelante el Pacto Nacional por el Referéndum a favor de una consulta acordada con el Estado para la independencia o un referéndum decidido de forma unilateral. En cualquiera de los dos casos, nos encontramos ante una tautología: "Referéndum o referéndum", cuyo fin previsto naturalmente es lograr de forma pacífica y definitiva la separación de España. El presidente Puigdemont no se cansa de afirmar que "habrá referéndum indefectiblemente", para lo cual se ha reservado una partida en los próximos presupuestos de la Generalitat para organizar el referéndum de independencia.

El que la clase política nacionalista en Cataluña haya llegado a esta drástica decisión no es algo que derive de lo casual. Es el fin del camino de una larga escalada que comenzó, por supuesto, con la redacción del Título VIII de la Constitución, según he escrito tantas veces aquí. Pero es algo que después se fue incrementando a causa de las reivindicaciones nacionalistas y, sobre todo, por la falta de previsión de los distintos gobiernos de Madrid que dejaron actuar a los separatistas y se desentendieron del tema catalán. Especialmente grave fue la inoperancia de los gobiernos socialistas y populares, con la complicidad del Tribunal Constitucional, para permitir la inmersión lingüística en Cataluña marginando a la lengua castellana, así como dejar que los diferentes grados de la enseñanza y los medios de comunicación fuesen monopolizados con tendencias o contenidos nacionalistas. Semejante situación no sólo violaba la Constitución en su artículo 3, sino que fomentaba un caldo de cultivo para que los jóvenes catalanes fuesen en gran parte partidarios del independentismo. Sea como sea, el hecho es que en 1996 se podía haber llegado a estabilizar el Estado de las Autonomías con una cierta racionalidad como consecuencia de los pactos de 1981 y 1995, respetándose las singularidades vasca y catalana.

Sin embargo, todo cambió con la política autonómica del presidente Rodríguez Zapatero que concedió absurdamente la posibilidad de romper el equilibrio autonómico con la aprobación de un nuevo Estatuto de Autonomía que nadie, excepto Pascual Maragall y sus congéneres, habían solicitado para Cataluña. A partir de aquí el edificio del Estado autonómico se vino abajo, porque en una parte importante de España, como es Cataluña, la Constitución dejó de ser vinculante. Como es sabido, el nuevo Estatuto, incluso limado en su paso por las Cortes, seguía siendo claramente inconstitucional y, sobre todo, rompía la solidaridad que establece nuestra Constitución entre los territorios que forman España. Con ello, no quiero negar, por supuesto, la existencia de una mayor identidad de Cataluña (y del País Vasco) con respecto a las otras regiones españolas, pues es algo que no se puede negar.

Por consiguiente, desde 2006, fecha de entrada en vigor del Estatuto y del correspondiente recurso de inconstitucionalidad elaborado por el PP, los nacionalistas catalanes han ido subiendo puestos en la escalada hacia la independencia. Y, en consecuencia, el instrumento que van a utilizar para dar el último paso, esto es, para conseguir la llamada "desconexión" con España, consiste en el referéndum en una de esas dos modalidades que he señalado. De ahí que sea necesario insistir en que ambos referéndums son inviables, porque son ilegales y constituyen un desafío al Estado que ninguna democracia del mundo podría tolerar. Es más: cuando los nacionalistas alegan que el principio democrático está por encima del principio de legalidad -lo cual no es cierto- hay que recordarles que oponerse al referéndum de independencia es lógico, porque se hace tanto en nombre del principio democrático, como del principio de legalidad, pues la Constitución fue votada mayoritariamente por los ciudadanos catalanes.

Por lo demás, vamos a ver cuáles son las razones de la inconstitucionalidad de dicho referéndum en cualquiera de sus dos versiones. En primer lugar, porque el artículo 2 CE señala que la Constitución se fundamenta "en la indisoluble unidad de la Nación española", luego un referéndum que tiene como objetivo la secesión de un territorio es inconstitucional. Sólo mediante la reforma de este artículo, lo cual es utópico, se podría realizar un referéndum secesionista. En segundo lugar, porque el artículo 92 de la Constitución establece que "las decisiones políticas de especial transcendencia pueden ser sometidas a consulta de todos los ciudadanos", de donde se deduce, como señala el artículo 1, que la soberanía nacional reside en todo el pueblo español. Por tanto, un referéndum de tal clase que afecte a este sujeto no puede convocarse únicamente en una comunidad autónoma.

En tercer lugar, porque sería incongruente, según el artículo 92.2, que la convocatoria del referéndum la haga el Rey, que es precisamente, según el artículo 56.1 CE, el Jefe del Estado y el símbolo de su unidad y permanencia. Por consiguiente, no es posible que el símbolo máximo de la unidad de España convoque un acto que se dirige a destruir y no a mantener la unidad del Estado. En cuarto lugar, porque el presidente del Gobierno no sólo debe refrendar la convocatoria que hace el Rey, sino que además la propuesta de ese referéndum es realmente suya, acordada en Consejo de Ministros. Circunstancia que convertiría la actuación del presidente del Gobierno en un delito de traición contemplado en el artículo 102 CE y en los artículos respectivos del Código Penal. En quinto lugar, el reiterado artículo 92 establece, asimismo, como requisito indispensable para celebrar el referéndum que sea autorizado por el Congreso de los Diputados a través de una mayoría absoluta. Ya en abril de 2014 el Congreso rechazó abiertamente la autorización de un referéndum en Cataluña.

En sexto lugar, aunque el referéndum que regula el artículo 92 sea de carácter consultivo, es evidente que se trata de un eufemismo, porque si sale positivo automáticamente se convierte en vinculante, ya que ningún Gobierno se atrevería a contradecir lo que ha aprobado el pueblo. Y, por último, porque la deficiente Ley Orgánica de las diferentes Modalidades del Referéndum no contempla la posibilidad de un referéndum constituyente como sería este supuesto, sino simplemente el referéndum ordinario y algunas otras modalidades. Es más: si fuese legal un referéndum así, la ley debería dejar muy claro unos requisitos que consistirían en establecer el quorum de participación, la mayoría necesaria para aprobarse, quienes son los que podrían votar, si la circunscripción es provincial o única y, finalmente, cuál sería el procedimiento a seguir en caso de que fuese aprobado. Pero lo que es inadmisible es que estas condiciones las señale quien convoca el referéndum.

En consecuencia, se deduce de todo lo dicho que un referéndum que tenga como objetivo la independencia de Cataluña no se puede convocar porque es ilegal. Sin embargo, algún intelectual catalán, como, por ejemplo, Salvador Cardús, afirma que "el conflicto entre España y Cataluña ya no puede resolverse con diálogo. Se llega tarde. No está en las manos de los líderes políticos catalanes el retroceder en la celebración del referéndum que pide la gran mayoría de los catalanes. Si tuvieran la tentación de echarse atrás, fulminarían la legitimidad democrática de su liderazgo".

Semejante actitud, compartida también por otros intelectuales catalanes y por políticos extremistas como los de la CUP, demuestra que no son conscientes de que el Estado dispone de argumentos jurídicamente válidos para impedir semejante locura. Sea como sea, es posible que la mitad más o menos de la sociedad catalana quiera la independencia, mientras que la otra mitad la rechace. Ahora bien, cuando en una cuestión tan decisiva como es ésta, la discrepancia social aparece de forma tan nítida, cualquier intento de imponer la voluntad de una parte sobre la otra, es seguro que acabe en una confrontación violenta.

Por consiguiente, creo que la única solución posible para resolver el conflicto consiste, por una parte, en que España reconozca la identidad propia de Cataluña, respetando la cooficialidad de las dos lenguas, la enseñanza bilingüe y la cultura propia catalana, estableciendo también una aportación al principio de solidaridad de acuerdo con el principio de ordinalidad y, por último, trasladando a Cataluña algún órgano importante del Estado como sería el Tribunal Constitucional, además de convertir al Senado en una verdadera Cámara territorial decisoria. Y, por otra parte, Cataluña tendría que renunciar a la independencia y a mantener una relación bilateral especial con el Estado, en lugar de la normal como sucede con las demás comunidades autónomas. De este modo, coincido con López Burniol, cuando afirma que Cataluña mantendría así una relación funcional simétrica a la de las otras comunidades autónomas, mientras que, en cambio, podría tener una relación competencial mayor que las otras, como también puede ocurrir en el País Vasco. En definitiva, una propuesta de este tipo debería ser sometida a referéndum de todos los españoles, desechando de una vez ese inexistente "derecho a decidir", para implantar en su lugar un auténtico derecho a convivir.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Dos impresentables para empezar el año
Vicente Torres Periodista Digital 2 Enero 2017

El asunto ya tiene algún tiempo pero yo me he enterado hoy y se da el caso de que persiste, porque el imperialismo catalán, como todos los imperialismos, sólo parará cuando se dé de bruces contra un muro sólido, como puede ser el de que algunos de sus representantes vayan a parar donde merecen, que es la cárcel.

En este caso se trata de Nart y Vidal-Quadras, que le hacen el juego a ese imperialismo del que son víctimas. He sabido de su impertinencia, por no decir algo peor, gracias a que en este artículo https://www.dolcacatalunya.com/2016/12/annexionistes-ataquen-la-seu-la-fundacio-jaume-iii-mallorca/ un comentarista ha dado a conocer este vídeo https://www.youtube.com/watch?v=OeSTe_2Ihrg en el que los dos sujetos antes citados demuestran que la vergüenza no forma parte de sus virtudes, porque es evidente que no tienen. Otro comentarista, aporta algunos datos que vienen a poner las cosas claras:
Primera gramática valenciana: 1546
Primera gramática mallorquina: 1835
Primera gramática catalana: 1918

Cabe añadir que el 2 de noviembre de 1992 el Padre Batllori dijo textualmente que “el catalán de Barcelona que se intenta imponer en Valencia es un dialecto infame e infecto”.

Lo de Vidal-Quadras es de risa, porque precisamente perdió su cargo en el PP porque este partido necesitaba los votos de Pujol para poder gobernar y el ladino pidió a cambio su cabeza, más colaboración del PP para imponer ese dialecto infame e infecto en Valencia.

Por su parte, Nart no tuvo ningún inconveniente en formar trío en una mesa con Maura y Sosa Wagner, dos personajes que traicionaron clamorosamente a UPyD. Todas las personas a las que he preguntado, y no han votado nunca a UPyD ni a Ciudadanos, ven claramente que lo de estos dos es traición. Los votantes de Ciudadanos, en cambio, dicen que no lo es. Nart, además de integrante de Ciudadanos, es profesional del Derecho y debería saber que lo que hicieron esos dos tiene el nombre citado anteriormente.

El Govern admite que ninguna norma europea avala exigir el catalán a las ‘start ups’
La Generalitat obliga a cumplir la ley de política lingüística a las empresas que quieren acceder a los fondos FEDER, a pesar de que la UE prohíbe la discriminación por razón de lengua
María Jesús CañizaresCronica Global 2 Enero 2017

El Gobierno catalán admite que la exigencia del catalán a las start ups que se acogen a los fondos FEDER no viene avalada por ninguna normativa europea. Tal como publicó Crónica Global, la Generalitat exige el cumplimiento de la Ley de Política Lingüística a las empresas que quieren acogerse a los préstamos gestionados por IFEM (Instrumentos Financieros para Empresa innovadoras, SLU), sociedad filial del Instituto Catalán de Finanzas, dependiente de la Consejería de Economía de la Generalitat. IFEM tramita los recursos procedentes de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER) que la Unión Europea concede a los estados miembros, en este caso, al Gobierno español.

En respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por la diputada de Ciudadanos Laura Vílchez, el consejero de Empresa de la Generalitat, Jordi Baiget, explica que, efectivamente, en 2015 se impulsó una línea de ayudas con fondos europeos a proyectos de emprendimiento corporativo por un máximo de 10 millones de euros. “La inclusión de requisitos lingüísticos para el acceso a ayudas públicas en esta convocatoria no viene dada por ninguna normaeuropea; los beneficiarios de ayudas financiadas con fondos FEDER no deben cumplir únicamente con la normativa europea, sino también con toda aquella normativa sobre acceso a subvenciones que existe a nivel autonómico y estatal”.

Preguntas a la Comisión Europea
Tras el artículo publicado por este diario, la eurodiputada de ALDE Beatriz Becerra presentó una serie de preguntas a la Comisión Europea, tras constatar que ese requisito lingüístico que impone el Gobierno catalán no aparece en las condiciones para acceder a los fondos FEDER que administran las comunidades autónomas en España. Es más, la Unión Europea prohíbe la discriminación por razón de lengua en sus normas comunitarias, tanto en su Carta de Derechos Fundamentales como en el Reglamento 1083/2006, que regula las condiciones generales relativas al FEDER, al Fondo Social Europeo y al Fondo de Cohesión.

La llamada ley del catalán establece que las empresas que desarrollan su actividad en Cataluña “deben estar en condiciones de poder atender a los consumidores y consumidoras cuando se expresen en cualquiera de las lenguas oficiales en Cataluña”.

También los rótulos
Asimismo, “la señalización y los carteles de información general de carácter fijo y los documentos de oferta de servicios para las personas usuarias y consumidoras de los establecimientos abiertos al público deben estar redactados, al menos, en catalán. Esta norma no se aplica a las marcas, los nombres comerciales y los rótulos amparados por la legislación de la propiedad industrial”.

“Los rótulos e informaciones de carácter fijo --añade la citada ley-- y que contengan texto que han de constar en el interior de los centros laborales dirigidos a las personas que trabajen en los mismos deben figurar, al menos, en catalán”.
 


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