AGLI Recortes de Prensa   Martes 3 Enero 2017

Discrepo de Jorge de Esteban
Vicente Torres Periodista Digital  3 Enero 2017

Los nacionalistas, a base de machacar, van imponiendo sus dogmas incluso entre las personas más preparadas. Como prueba, la burrada que ha dicho este señor, sin despeinarse ni nada, tan tranquilo como si hubiera dicho que el Pisuerga pasa por Valladolid. Aquí está

«Con ello, no quiero negar, por supuesto, la existencia de una mayor identidad de Cataluña (y del País Vasco) con respecto a las otras regiones españolas, pues es algo que no se puede negar.»

Supongo que ignora este señor que cuando el Reino de Valencia tuvo su Siglo de Oro Cataluña ni siquiera existía. ¿Qué es eso de la identidad? El cacareado hecho diferencial catalán es el lloriqueo. El hecho de que no se dé entre los valencianos, o entre los manchegos, no significa que tengan menos identidad. Si en los belenes valencianos no se pone ningún cagón, será que el mal gusto no ha llegado, no porque tengan menos identidad que otros. Habría que preguntarle a este señor: ¿Cómo se mide la identidad?

Lo del PNV es otra historia. El PNV es heptamilenario. Eso por lo menos. O sea, desde que ese loco de atar que se llamó Sabino Arana perdió el último gramo de cordura que le quedaba. Al calor de los disparates surgidos del caletre de este tipo surgió el PNV, que se arroga la representación incluso de los vascos cuerdos, y también la banda terrorista encargada de agitar el árbol para que caigan nueces.

La solución que propone Jorge de Esteban, tampoco es correcta. Es entreguista y no conduce a ningún lado bueno, porque los nacionalistas son insaciables. La solución consiste en establecer de una vez por todas la separación efectiva de poderes. Con ello, sin duda se daría el caso de algún o algunos jueces optaran por hacer cumplir las leyes. En el momento en que se metiera en la cárcel a dos o tres, o más, se acabaría todo.

El derecho a decidir
LUIS MARÍA ANSON El Mundo  3 Enero 2017

¿Dónde empieza y dónde termina el derecho a decidir? ¿Tiene derecho la provincia de Tarragona a decidir su escisión de la Comunidad Autónoma de Cataluña? ¿Tiene derecho la ciudad de Jumilla a proclamarse nación soberana? ¿Tiene derecho la provincia de Álava a establecer su separación del País Vasco? ¿Tiene derecho la ciudad de Cartagena a decidir su independencia de España y solicitar su incorporación, como un Estado más, a los EEUU de América? ¿Tienen derecho los ciudadanos empadronados en el madrileño distrito de Chamberí a decidir que se suprima por completo la circulación rodada en ese barrio? ¿Dónde empieza y dónde termina el derecho a decidir?

En uno de los artículos más sagaces que he leído en los últimos años, Jorge Bustos explica cómo Jumilla se declaró en 1873 nación independiente, que "desea la paz con todas las naciones extranjeras y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si ésta se atreve a desconocer nuestra autonomía y a traspasar nuestras fronteras, Jumilla se defenderá como los héroes del 2 de mayo, y triunfará en la demanda, y no dejará en Murcia piedra sobre piedra". El caso de Cartagena es más conocido. Los cartageneros ejercieron el "derecho a decidir" y, aparte de proclamar su independencia como nación, dirigieron cartas al presidente Ulysses Grant solicitando su incorporación a los Estados Unidos de América. Al hacer referencia a los despropósitos decimonónicos, Jorge Bustos cifra en 300 los muertos en la contienda entre las repúblicas de Sevilla y Utrera, guerra que ganó, por cierto, la ciudad más débil.

Todo esto y mucho más no son invenciones ni especulaciones ni fantasías. Ocurrió en España hace solo 140 años, cuando cada región, cada provincia, cada ciudad, ejerció a su antojo el "derecho a decidir". Los secesionistas catalanes pretenden hoy devolvernos al siglo XIX y no parece que Soraya Sáenz de Santamaría sea capaz de lidiar en Barcelona el toro marrajo y decimonónico de los soberanistas catalanes porque ese sector de la clase política tiene, por encima de patriotismos trasnochados, dos objetivos: mandar más para multiplicar sus mamandurrias y zafarse de la Justicia española, que ha puesto ya ante los barrotes carcelarios, por corrupción, a varios de sus más destacados dirigentes.

Desde hace cinco siglos, España disfruta de la unidad nacional. Y no es que la Constitución de 1978 consagre esa unidad sino que deriva de ella. La soberanía nacional reside en el pueblo y, sobre cuestiones que afectan a la unidad de España, corresponde a todos los españoles, y entre ellos claro está a los catalanes, decidir. No se puede fracturar el derecho a decidir si no queremos volver al esperpento de 1873 con el retorno de los reinos de taifas. Todos los ciudadanos españoles, libres e iguales, tienen derecho a decidir sobre Cataluña o sobre Galicia o sobre el País Vasco o sobre Andalucía o sobre La Rioja... Todos. Eso es lo que exige la soberanía nacional, eso es lo que especifica la Constitución en su artículo 168. El sector secesionista de la clase política catalana, si quiere transitar por el camino de la legalidad constitucional, deberá acogerse a ese artículo y cumplir lo que en él se establece para plantear la independencia. Intentarlo por otras vías desembocará antes o después en el artículo 155 que prevé la suspensión parcial o total de la autonomía de Cataluña.

Luis María Anson, de la Real Academia Española.

Los españoles reclaman más regeneración
EDITORIAL El Mundo  3 Enero 2017

En la segunda entrega de la encuesta de EL MUNDO-Sigma Dos sobre el arranque de la legislatura, que publicamos hoy, hay una constante en las respuestas de los ciudadanos: es prácticamente unánime la reclamación de una mayor regeneración ética en la política española para eliminar la corrupción de la vida pública.

El 94% de los entrevistados cree que todavía es necesario un gran pacto entre los partidos sobre la corrupción, lo que hace ver que en este inicio de la legislatura, con demasiados casos que todavía están investigándose o que ya están en fases procesales más avanzadas, los españoles no las tienen todas consigo para considerar que ya se puede pasar página sobre este tema. Casualmente, ese pacto para atajar la corrupción no entra en la lista de acuerdos que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ofreció al PSOE y al resto de partidos de la oposición el pasado 30 de diciembre, en su rueda de prensa de cierre del año.

El sondeo ofrece también una opinión casi unánime sobre la eliminación de los aforamientos, ese privilegio que tienen algunos cargos públicos para ser no ser juzgados por los tribunales ordinarios: el 89% de los españoles considera que debe desaparecer. En España hay unos 10.000 aforados, en este periódico compartimos que son demasiados y que hay reducir ese número al mínimo como ocurre en otros países de nuestro entorno. Ni Estados Unidos ni Alemania, por ejemplo, contemplan la figura del aforado en su legislación penal.

No existe tanta unanimidad entre los encuestados al responder cuándo deben ser apartados de sus responsabilidades los políticos implicados en algún caso de corrupción. El 65% piensa que es en el momento de la imputación por un juez -lo que ahora se denomina ser investigado-, mientras que un 9% dice que cuando comience el juicio oral y un 22% considera que sólo deben dimitir o ser cesados si son condenados.

¿Se han vuelto demasiado exigentes los españoles al pedir la renuncia con la simple imputación? Lo primero que hay que decir es que han sido los propios políticos quienes han elevado el listón. El pacto firmado entre Ciudadanos y el PSOE en febrero de 2016, por ejemplo, contemplar la renuncia de los cargos públicos imputados en casos de corrupción o su expulsión del partido si no lo hacían voluntariamente.

Es posible que esa autoexigencia se haya trasladado a la opinión pública, pero ésta es una cuestión sobre la que se debe saber discernir. Antes de tomar decisiones que pueden no tener marcha atrás -tenemos casos concretos- hay que conocer quién plantea la denuncia que da lugar a la imputación o cuál es el motivo por el que decide el juez. Por eso, pensamos que, salvo determinados casos flagrantes, sería más adecuado considerar la renuncia o el cese del cargo público cuando, al término de la instrucción, el juez considere que existen indicios para sentar en el banquillo al investigado por un proceso presuntamente irregular.

Sea como sea, y esa es la conclusión que hay que sacar de esta encuesta, los políticos tienen que ser conscientes de que los españoles son categóricos de forma mayoritaria a la hora de enjuiciar la corrupción y exigen soluciones radicales para erradicarla de la esfera pública.

Soraya, el PNV y el PP vasco
Cayetano González Libertad Digital  3 Enero 2017

Carlos Urquijo ha sido uno de los mejores delegados del Gobierno que ha habido en el País Vasco. Ahora, el PP lo sacrifica para contentar a los nacionalistas.

Con nocturnidad –le llamaron la víspera del Consejo de Ministros– y con alevosía –la llamada la hizo un secretario de Estado–, el Gobierno destituyó el pasado viernes a Carlos Urquijo, delegado del Gobierno en el País Vasco desde 2011.

La operación, comandada por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y por su leal sorayo, el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, tiene el mismo objetivo que lo que se hizo en Cataluña hace unas semanas. Si en el caso catalán se nombró como delegado del Gobierno a Enric Millo, proveniente del mundo nacionalista, en un claro gesto hacia la Generalitat, en el caso vasco, y con el propósito de allanar el camino para tener una buena relación con el PNV, al que Rajoy va a necesitar para aprobar los Presupuestos, se ha procedido al relevo de Carlos Urquijo.

De paso, Alonso ha conseguido desplazar de la presidencia del PP de Álava –el único territorio donde los populares vascos pintan algo– a Javier de Andrés, que ha sido nombrado nuevo delegado del Gobierno, y poner al frente del partido en esa provincia a Iñaki Oyarzabal, uno de los responsables directos –junto al propio Alonso, Semper, Maroto, Damborenea, el exiliado Basagoiti y la desaparecida Quiroga– de la irrelevancia social y política del PP vasco desde que, en 2008, María San Gil decidió, harta de Rajoy y de la deriva que estaba tomando el partido, irse a su casa.

Carlos Urquijo ha sido uno de los mejores delegados del Gobierno que ha habido en el País Vasco, desde que en 1980 Marcelino Oreja fuera el primero, nombrado por el Gobierno de Adolfo Suárez. Urquijo fue durante estos años una persona incómoda, no sólo para el PNV, también para el entorno de ETA, por el simple hecho de velar desde la institución que dirigía por el cumplimiento de la ley y por denunciar ante los tribunales o ante la fiscalía cualquier actuación que supusiera apología del terrorismo u ofensa a las víctimas.

El PNV tiene motivos para estar feliz. El Gobierno de Rajoy le ha entregado en bandeja de plata la cabeza de alguien que le hacía frente, insisto, con el sólo hecho de velar por el cumplimiento de la ley; y al mismo tiempo el Gobierno no disimula nada que está dispuesto a hablar y a negociar lo que haga falta para conseguir el apoyo de los nacionalistas vascos en el Congreso de los Diputados. Eso, en el caso del PNV, siempre se traduce en más dinero, en más inversiones. Y, en segundo lugar, los nacionalistas vascos que siempre juegan a varias bandas, exigirán una nueva política penitenciaria que conlleve el acercamiento de los presos de ETA a las cárceles del País Vasco y pedirán al Gobierno de Rajoy que sea "generoso" a la hora de administrar el escenario del fin de la violencia, petición que, viniendo de quienes nunca han arrimado el hombro para llegar a ese escenario, la convierte en altamente preocupante.

Los nacionalistas en general y el PNV en particular son unos expertos en oler y detectar la debilidad del adversario político y en aprovecharse al máximo de ella. La destitución de Urquijo es una evidente muestra de debilidad del Gobierno de Rajoy, aunque Soraya piense que eso allanará el camino y facilitará las cosas para entenderse con el partido de Urkullu y Ortuzar. Estos entrarán a ese diálogo con el Ejecutivo mientras vean que pueden sacar tajada. Cuando consideren que ya no les conviene seguir sentados a la mesa, se levantarán como han hecho en tantas ocasiones. Y de paso consiguen que el PP vasco siga siendo percibido como algo perfectamente prescindible a la hora de votar, porque lo útil es votarles a ellos. Este es el gran logro de Soraya, de su sorayo Alfonso Alonso y del jefe de ambos.

La insoportable necedad del ser
Fran Carrillo okdiario  3 Enero 2017

Hagamos un ejercicio imaginativo de historia-ficción: nos situamos en 2033. Un concejal del PP, de Ciudadanos o de cualquier partido que esté situado dentro de la órbita del centro derecha o derecha liberal, escribe un tuit que reza: “Hoy se cumplen cien años de la llegada al poder de un líder excepcional que capitaneó un maravilloso cambio en la historia de Alemania”. De inmediato las hordas digitales que provocan cada día el ruido irreal de una burbuja convertida en oráculo de la realidad, atacan sin piedad, pero con razón, ante tamaño dislate histórico y moral. La izquierda mediática del futuro haría sucesivos programas utilizando el tuit en cuestión para pedir la dimisión y pena de cárcel del ínclito concejal de derecha que osó catapultar a Hitler al Olimpo de líderes de la humanidad consagrada. La oposición política convocaría manifas de repulsa y petición de combate “a la extrema derecha”, término aplicable a todo aquello que no es aceptado por la RAP (Real Academia Progre). El tribunal de opinión publica condenaría por fascista al autor de la ignominia. Y todo volvería a la normalidad.

Regresamos al pasado, al momento actual, 2017. No habían pasado ni veinticuatro horas del comienzo de nuevo año cuando el concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, publicó el siguiente tuit: “Feliz 2017. Que el centenario de la más hermosa revolución de la historia sea estímulo para la construcción de fraternidad internacional”, cerrando su alegato nostálgico con el habitual puño cerrado que simboliza exactamente lo que es y lo que dejó por el camino.

Ni una alusión de la RAP (Real Academia Progre) mediática y política sobre esa exaltación extremista a una ideología y una guerra que propició el inicio de la mayor masacre ideológica en la historia. Los tuits y mensajes de quienes se alarmaron ante la facilidad obscena con la que el concejal Mato honraba la memoria bolchevique, no pasaron de crítica emocionales y condenas políticamente correctas.

Cuenta el profesor Pardo en su obra Estudios del malestar (Premio Anagrama de Ensayo), que el comunismo es ese significante vacío que ha sido llenado de romántico contenido por sus fieles simpatizantes, en contraposición al demonio capitalista, núcleo de todos los males que hay sobre la Tierra. Todavía hay quienes ven utópica la miseria, que consideran alcanzable el silencio de la igualdad. El señor Mato, predestinado por su apellido, debería informarse mejor sobre lo que sucedió en aquella guerra civil, como la definieron historiadores como Beevor o Figes, quién habló en La revolución rusa: 1891-1924 de “la tragedia de un pueblo”. Una contienda bélica que se saldó con el triunfo bolchevique acaudillado por Lenin, el teórico que puso los cimientos prácticos de la ideología más mortífera para esa humanidad que sigue en buena parte enamorada por esos efluvios de liberación fingida. Incluso Trostsky escribió La revolución traicionada (1937) para contar, desde su retiro forzado, las mentiras de la propaganda que sus camaradas soviéticos perpetraron. Obras de recomendable lectura, por cierto.

El estímulo al que quizá haga referencia Mato en su perverso tuit es la Nueva Política Económica (NEP en sus siglas en inglés) con la que Lenin incautó sus propiedades a miles de campesinos en aldeas, saqueando sus escasas reservas y expropiándoles de sus únicas posesiones a golpe de hoz y martillo pilón. O el estímulo posiblemente resida en los cientos de mencheviques y compañeros de partido asesinados por la bondad del amado líder al que venera con fruición. Sea como fuere, aquel acontecimiento surgió de una guerra catastrófica, fruto de la decadencia en el liderazgo de un zar sometido por bloques de presión internos y por grupos políticos liberales incapaces de realizar con éxito una transición correcta hacia una democracia de corte occidental. Los bolcheviques, más que representar los legítimos intereses de las masas y de ver colmadas sus peticiones de mejora social y económica con el triunfo, se aprovecharon fanáticamente de los deseos de cambio de la mayoría del pueblo ruso. Como dijo Plejánov, fundador del marxismo ruso, se ha instaurado en Moscú “la dictadura, no del pueblo trabajador, sino de una pandilla”.

Pedir que sepa de Historia a quien no sabe ni ejercer con dignidad su cargo quizá sea mucho pedir. Populismo fue la palabra de moda en 2016. Necedad ya es la que simboliza el comienzo de 2017. Sentado el camarada Mato, en pie, famélica legión

Islam y resto del mundo
Antonio García Fuentes Periodista Digital  3 Enero 2017

Recientemente he publicado mi artículo, “Arreglar lo no arreglable” (está en mi Web en “Artículos: más de 3200 al final”) y cuyo preámbulo es el que sigue:
“Lo que no tiene solución o al menos no la va a tener en muchos años venideros, lo quieren solucionar “deprisa y corriendo” y sin que nos expliquen con claridad el cómo piensan hacerlo exponiendo igualmente los medios con que cuentan. El día que esto escribo están en Roma convocados por el Papa, para solucionar el drama de las invasiones humanas que están padeciendo muchas partes del mundo, unas docenas de alcaldes de importantes ciudades del mundo y entre ellas las más importantes de España. Asombra oír la cantidad de disparates que desde el Papa para abajo dicen muchos de los asistentes; que en realidad no arriesgan nada suyo en esas soluciones imposibles que tratan de preconizar”. Después ha sido realizada la nueva masacre en el centro de Berlín y tras ella, el nuevo “diluvio de llantos y lamentos de los mismos”; después vendrá “el silencio de siempre hasta que vuelva otra nueva masacre y seguir igual en uno de los más grandes problemas que tiene hoy la humanidad viviente”. Notemos los atentados que han ocurrido tras lo de Berlín, lo que demuestra que “habrá muchos más”.

Ya no vale (en absoluto) el que nos digan que hay un Islam pacífico y otro más que violento, asesino sin piedad alguna; y digo sin piedad, por cuanto la mayor mortandad y los mayores daños en bienes y haciendas, los están padeciendo en inmensa mayoría los musulmanes no violentos, que los están asesinando en rebaños o manadas de “borregos”, que como tales sólo les queda “el poner el cuello como tales”.

Y lo que para mí asombroso, es el que los dirigentes de unos y otros (“clérigos del único dios verdadero y el que en el primer (capítulo) o sura del libro de Mahoma se afirma como primer mensaje, lo siguiente: “En nombre del Dios clemente y misericordioso”)… Se supone el que esos maestros religiosos, ya hace mucho tiempo, han debido reunirse, estudiar de nuevo “su libro” y actualizarse y actualizar a sus seguidores, que ya hace más de catorce siglos que fue escrito y que hoy, los más poderosos islamistas no van en camello cómo fue su profeta, sino que vuelan en maravillosos y costosísimos aviones modernos, muchos de ellos privados, por “la gracia de Alá o su profeta”; y aunque “la Luna” siga siendo la misma, el planeta Tierra no es el mismo y las religiones, cambiaron mucho, aunque aún tengan que hacerlo mucho más, a tenor con lo que dejara dicho Cristo (otro de los profetas que han de respetar los musulmanes, ya que así lo dijo el propio Mahoma)… Pero todos estos nuevos y relevantes “creyente” callan en el mejor de los casos, puesto que en el peor es que siguen predicando el “despreciable cree o muere”; no respetando la libertad que nos diera el propio Dios/Alá, para que cada cual fuera hacia Él por el camino que eligiera. ¿Cuándo pues, van a empezar los concilios/congresos/asambleas o como se quieran denominar, para que de verdad, empecemos a respetar al otro e incluso aprender a respetarnos a nosotros mismos? ¿No sienten remordimiento de lo que estimo son los principales culpables? No lo entiendo.
Recuerden lo que dijera el segundo profeta (según afirman los musulmanes) Cristo… “LA VIOLENCIA SÓLO ENGENDRA VIOLENCIA” .

Escribo lo que antecede por cuanto acabo de leer lo que les copio a continuación:
ATENTADO EN BERLÍN
Europa, entre el terrorismo y la integración
No es cuestión de buscar en este acto terrorista la oposición secular de dos civilizaciones contrapuestas, pero sí debemos reconocer que la base cultural y las expectativas que genera tiene consecuencias.

En el invierno de 1434, Federico II, elector de Sajonia, inauguró un mercado de Navidad en Dresden. Desde entonces, al menos, Alemania ha celebrado las Navidades con la civilizada costumbre de congregarse para intercambiar bienes y dinero. El mercado es un lugar de encuentro, de pequeñas celebraciones personales y de vida en la ciudad, que es la creación más perfecta de la civilización humana. Y la Navidad, junto con la Semana Santa, es la celebración religiosa más importante de Europa.

Un hombre ha estrellado un enorme camión negro contra la muchedumbre arremolinada en el mercado de Navidad de Breitscheidplatz, en Berlín. Ha matado a 12 personas y herido a 48. No hace falta pedirle que conozca la historia de las tradiciones europeas para darse cuenta de que sabía que estaba atacando la tradición cristiana en el centro de Europa. No es cuestión de buscar en este acto terrorista la oposición secular de dos civilizaciones contrapuestas, pero sí debemos reconocer que la base cultural y las expectativas que genera tiene consecuencias, y que la convivencia en Europa con millones de musulmanes es un problema; muy probablemente el más grave al que se enfrenta nuestro continente.

El pasado 5 de diciembre, un niño iraquí de 12 años colocó una bomba en el mercado navideño de Ludwigshafen

En el caso del atentado de Berlín, a esta hora no está clara su autoría, pero alcemos un poco la mirada sobre esa plaza de la capital alemana. El pasado 5 de diciembre, un niño iraquí de 12 años colocó una bomba en el mercado navideño de Ludwigshafen, un recipiente lleno de pólvora y clavos y adornado con motivos de esta época. Las sospechas de los transeúntes alertaron a la Policía, que logró neutralizar el explosivo. El 26 de noviembre ya lo había intentado, pero su artefacto no estalló.

El 30 de octubre, un menor fue apuñalado hasta morir en Hamburgo. Y dos semanas antes una estudiante de medicina, de 19 años, fue violada y asesinada por un refugiado de 17 años, del centro en el que ella colaboraba. En julio, en el plazo de tres días, un iraní mató a nueve personas en Munich, un refugiado sirio mató con un machete a una mujer embarazada en Reutlingen y otro del mismo origen detonó una bomba en un festival al aire libre en Ansbach. Hirió a 12 personas. El 18 del mismo mes un inmigrante afgano entró en un tren en Wuerzburgo e hirió a cinco personas con un machete.

El caso de Omar Mateen. Cliente habitual de Pulse, el bar de ambiente homosexual de Orlando, acabó matando a sus clientes en nombre de Alá, y denunciando la degradación moral de Occidente. ¿Quién podría asegurar que no se van a dar casos como este, en los que la Yihad sea la vía de escape de jóvenes musulmanes desubicados o fracasados? Puede que no sean muy frecuentes, pero con una población de 44 millones de musulmanes en nuestro continente (y son datos de 2010), tenemos que asumir que vamos a convivir con el peligro de sufrir un número creciente de atentados.

La abrumadora mayoría de los musulmanes europeos son, en la práctica, pacíficos. Pero muchos no lo son en sus ideas. Un informe de la Oficina Nacional de Estadística (ONS) del Reino Unido recoge que el 80 por ciento de los mahometanos que viven en Londres y tienen menos de 25 años muestran simpatías hacia el ISIS. El gatillo de la Yihad puede pasar del mundo de las ideas al de los hechos en cualquier momento.

La crisis en Siria ha creado un éxodo masivo que, en parte, ha recalado en Europa. Si asumir con éxito la instalación en nuestros países de una población musulmana no es fácil, abrir nuestras fronteras a centenares de miles, a millones de personas procedentes de una guerra, y esperar que no empeore nuestra seguridad, es un absurdo.

Así las cosas, ¿qué podemos hacer? Nosotros hemos asumido que hay que ofrecer todo tipo de facilidades legales, administrativas y morales para que refugiados e inmigrantes, y me refiero en particular a ellos, se integren más fácilmente en nuestra sociedad. Creo que deberíamos ir en el sentido opuesto. La experiencia de los Estados Unidos muestra que allí los inmigrantes cumplen más la ley y los preceptos de la moral ciudadana más que los nativos. ¿Por qué? Porque están deseando formar parte de aquélla sociedad y saben que tienen que hacer un esfuerzo extra. Si queremos integración, en primer lugar tenemos que ser una sociedad atractiva y con oportunidades. En segundo lugar, tenemos que estar orgullosos de nuestra forma de vida, si queremos que la asuman otros. Y, en tercer lugar, tanto las leyes como la propia sociedad tiene que someter a los inmigrantes, especialmente si son de otra cultura, a un escrutinio inteligente.

Si nos avergonzamos de nuestra cultura y nuestra sociedad y le abrimos las puertas a todo el mundo, sin control, acabaremos por destruirnos nosotros mismos.
http://www.vozpopuli.com/opinion/Europa-terrorismo-integracion_0_982702963.html

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Historia de la Guerra Civil
Pío Moa desenmascara las mentiras de la matanza de Badajoz
La Gaceta  3 Enero 2017

La "matanza" de Badajoz como obra culminante de la estupidez y la canallería

El autor de Los mitos de la Guerra Civil (2003) dedica la más reciente entrada de su blog Presente y Pasado a destapar las mentiras en torno a la tristemente célebre “matanza de Badajoz” rescatando lo que escribió hace más de 13 años y que, recuerda, sigue "sin ser refutado en ningún aspecto significativo". "Aunque nuestra izquierda y separatismos siempre han mostrado auténtico virtuosismo en lo que cabría llamar arte del embuste, quizá con dicha “matanza” han alcanzado el Everest de su particular Himalaya. Algo así como “la joya de la corona” de su historia-propaganda".

Así lo explica Pío Moa:
El diario madrileño La Voz, publicó al respecto, en 1936 esta versión, difundida masivamente por la zona roja y también considerablemente fuera de España. El suceso habría ocurrido el 15 de agosto: “Cuando Yagüe se apoderó de Badajoz... hizo concentrar en la plaza de toros a todos los prisioneros milicianos y a quienes, sin haber empuñado las armas, pasaban por gente de izquierda. Y organizó una fiesta. Y convidó a esa fiesta a los cavernícolas de la ciudad, cuyas vidas habían sido respetadas por el pueblo y la autoridad legítima. Ocuparon los tendidos caballeros respetables, piadosas damas, lindas señoritas, jovencitos de San Luis y San Estanislao de Kotska, afiliados a Falange y Renovación, venerables eclesiásticos, virtuosos frailes y monjas de albas tocas y mirada humilde. Y entre tan brillante concurrencia, fueron montadas algunas ametralladoras. Dada la señal –suponemos que mediante clarines--, se abrieron los chiqueros y salieron a la arena, que abrasaba el sol de agosto, los humanos rebaños de los liberales, republicanos, socialistas, comunistas y sindicalistas de Badajoz. Confundíanse los viejos y los niños. También figuraban mujeres: jóvenes algunas, ancianas otras; gritaban, gemían maldecían, increpaban, miraban con terror y odio hacia las gradas repletas de espectadores. ¿Qué iban a hacer con ellos? ¿Exhibirlos? ¿Contarlos? ¿Vejarlos? Pero pronto, al ver las máquinas de matar con los servidores al lado, comprendieron. Iban a ametrallarlos. Quisieron retroceder, penetrar de nuevo en los chiqueros. Pero fueron rechazados a golpes de bayoneta y de gumía por los legionarios y cabileños que estaban a su espalda (...) Yagüe estaba en el palco, acompañado de su segundón, Castejón. Le rodeaban, obsequiosos y rendidos, terratenientes, presidentes de cofradías, religiosos, canónigos, señoras, damiselas vestidas con provinciana elegancia. Levantó un brazo y sacó un pañuelo. Y las ametralladoras comenzaron a disparar”.

El minucioso relato parece escrito por un testigo de los hechos, pero, desde luego, no era así. Su objetivo era inducir a los madrileños a una resistencia a ultranza: “Quieren matar a cien mil madrileños (...) Por otra parte han prometido a los moros y a los del Tercio dos días de saqueo, para indemnizarles de sus fatigas y peligros actuales. En el botín, como es natural, entran las mujeres (...) Ya sabe el pueblo de Madrid lo que le aguarda, si no quisiera defenderse (...) La muerte para muchos. La esclavitud para los demás (...) Ya dejaron en Badajoz las pruebas sangrientas de que sus amenazas no son vanas”. Esta última parte se debía a que la masa de los madrileños mostraba poco entusiasmo por “defenderse”, es decir, por defender al Frente Popular; y en la batalla de Madrid, librada en noviembre del 36, participaron pocos voluntarios madrileños. De modo que había que hacerles sentirse ante una amenaza monstruosa. Las versiones por el estilo se multiplicaron, incluyendo la del toreo de milicianos en la plaza (algo que sí hicieron las izquierdas con algunos curas).

El observador escéptico puede pensar que, aunque se exagere, algo de verdad tiene que haber en el relato. Y sin embargo no hay prácticamente nada. El periodista portugués de izquierda, Mario Neves, escribía para O Seculo el día 15: “Nos dirigimos enseguida a la plaza de toros, donde se concentran los camiones de las milicias populares. Muchos de ellos están destruidos (...) Este lugar ha sido bombardeado varias veces. Sobre la arena aún se ven algunos cadáveres (...). Todavía hay, aquí y allá, algunas bombas que no han explotado, lo que hace difícil y peligrosa una visita más pormenorizada”. No obstante, corrió el rumor de que allí se estaba fusilando gente (hubo algunas ejecuciones en días posteriores) por lo que Neves volvió al día siguiente, “pero la plaza no tiene un aspecto diferente del que observamos ayer, lo que nos lleva a suponer que el rumor es infundado. Los mismos automóviles destruidos y los mismos cadáveres, que tanto me impresionaron y que no han sido retirados”.

Este mero testimonio ya echa por tierra la invención. No hace falta más.Sin embargo la leyenda no salió de la minerva de los propagandistas españoles sino del useño Jay Allen, un periodista de izquierda muy comprometido con el PSOE. En su apartamento de Madrid había escondido en octubre de 1934 a Negrín, Araquistáin y otros miembros del comité revolucionario, y había participado en la campaña de denuncia de la represión de Asturias con motivo de aquellos sucesos. Dicha campaña fue un fraude muy por el estilo del de la matanza de Badajoz, como he examinado en El derrumbe de la República, pero tuvo gran importancia política para envenenar de odio el ambiente social. Pues bien, Allen publicó un sensacional reportaje en el Chicago Tribune titulado “Carnicería de 4.000 en Badajoz, ciudad de los horrores”, que alcanzó inmensa repercusión internacional. Afirmaba haber llegado a Badajoz unos días después de los hechos, los cuales conoció por haber tratado a oficiales del ejército franquista, que le habrían contado las mayores atrocidades, como el “fusilamiento ceremonial” de miles de milicianos con banda de música y toda la parafernalia y ante 3.000 espectadores. Los mismos oficiales le habrían comentado que “la sangre empapaba más de un palmo de arena en el lado más alejado del ruedo”. “No lo dudo”, remata Allen.

Así, los jefes nacionales en la ciudad se habrían prestado generosamente a abonar la propaganda más perjudicial para ellos con un periodista extranjero que ya había publicado una entrevista al propio Franco, en la cual le trataba de “enano con aspiraciones de dictador” y le hacía decir que estaba dispuesto a matar a la mitad de los españoles (cosa que Martínez Reverte reproduce como si fuera una afirmación veraz del propio Franco). Comenté en Los mitos de la guerra civil: “Realmente Allen era un periodista afortunado: Franco y los suyos parecían encantados de hablarle como él y los revolucionarios deseaban”. Lógicamente, supuse que en realidad Allen no se habría atrevido a volver a la España nacional después de aquella entrevista, y que todo lo que cuenta de Badajoz eran invenciones, ya que en la España nacional podía haber sido acogido más calurosamente de lo que hubiera deseado. Y he aquí que tres estudiosos concienzudos, Francisco Pilo, Moisés Domínguez y Fernando de la Iglesia, en su libro La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, han seguido las andanzas de Allen, corroborando que, en efecto, no cruzó la frontera portuguesa.

El trabajo de Allen, propaganda bajo disfraz informativo, debe entenderse en la situación del momento. Las noticias sobre el terror izquierdista, a menudo de un sadismo extremado, y especialmente la reciente matanza de la cárcel Modelo de Madrid, se habían extendido por el mundo y desacreditado profundamente al Frente Popular. Contrarrestar aquellas noticias exigía una invención realmente “fuerte”, que demostrase que los nacionales eran mucho más bestiales en su lucha contra “el pueblo trabajador y su gobierno legítimo”.

El mito recibió un refrendo posterior, para consumo de historiadores y periodistas incautos, por parte de John Whitaker periodista amigo de Allen, y del mismo estilo. Según Whitaker, Yagüe le habría confesado en una entrevista: Claro que los fusilamos. ¿Qué esperaba? ¿Suponía que iba a llevar cuatro mil rojos conmigo mientras mi columna avanzaba contra reloj? ¿Suponía que iba a dejarlos sueltos a mi espalda y dejar que Badajoz volviera a ser roja? Estas frases, mil veces repetidas, no tienen pies ni cabeza en términos militares, y supuse que serían algo parecido a la “confesión” de Franco de estar dispuesto a exterminar a media España. Pero el libro de Pilo, Domínguez y La Iglesia termina de aclararlo: la confesión de Yagüe, ciertamente sensacional si fuera veraz, no apareció en ninguna entrevista de Whitaker por entonces, sino que el sagaz periodista la “recordó” seis años después en la revista Foreign Affairs. Y no hay constancia de que Whitaker hubiera entrevistado a Yagüe.

Después, el mito siguió rodando... ¡hasta hoy mismo! Se atribuye a Goebbels el dicho de que una mentira tiene que ser muy grande para ser creída. La de la matanza de Badajoz viene a ser un modelo. Un historiador himalayesco local, Justo Vila, aporta sus particulares adornos: Hubo moros y falangistas que bajaron a la arena para jalear a los prisioneros, como si de reses bravas se tratase. Las bayonetas, a modo de estoque, eran clavadas en los cuerpos indefensos de los campesinos (...) Luego abrían juego las ametralladoras. “Se calcula” que más de 4.000 personas perecieron en las tristemente famosas matanzas de la plaza de toros. Esto, escrito en 1983. Otros, como Reig Tapia, hablan de 1.200 así asesinados. Preston cuenta 2.000, otros “matan” solo a 500, etc. Está claro que la izquierda no quiere desprenderse bajo ningún concepto de la supuesta matanza, tan útil para impresionar a incautos y ganar ascendiente de efectos políticos como “representante del pueblo trabajador”, tan horriblemente ultrajado por los “criminales y cavernícolas explotadores”. El odio es una gran arma en política, y estos saben explotarla a fondo, también con su repugnante campaña de “fosas y cunetas”.

Después de libros como Los mitos, el citado de Pilo..., de los trabajos de A. D. Martín Rubio y otros, ya no es tan fácil hablar con tanta desenvoltura de la plaza de toros, por lo que, sin reconocer abiertamente su falsedad, se trata de desviar la atención sobre los cadáveres tendidos en las calles o quemados en el cementerio (para evitar epidemias, en aquellos calurosos días), etc. Así, nuestro amigo Martínez Reverte habla con cierta vaguedad de “2.000 personas asesinadas en 24 horas”. El propio Neves, quizá arrepentido de no haber aprovechado la ocasión en 1936, diría medio siglo más tarde “como alivio a su conciencia”, que él y otros corresponsales extranjeros “quedaron profundamente agraviados por la visión atroz de los cuerpos tendidos en la plaza de toros” y de los que aguardaban en los chiqueros (donde caben muy pocas personas) para ser fusilados, así como “del elevado número de milicianos fusilados en muchos lugares dispersos de la ciudad”. Todo esto es una verdad a medias: la toma de la ciudad costó numerosas bajas a las tropas de Yagüe, y por supuesto, también a los milicianos, por lo que varias calles quedaron sembradas de cadáveres, lo que tiene muy poco que ver con la masacre que se pretende.

Y hubo además fusilamientos. Debe señalarse que los milicianos no eran considerados combatientes regulares sino algo parecido a bandidos. Los nacionales recogieron un aluvión de voluntarios y los integraron rápidamente en el ejército, mientras que los voluntarios opuestos funcionaban como milicias irregulares de partidos y sindicatos. Combatientes de este tipo solían ser ejecutados sobre la marcha en las intentonas comunistas de Alemania, y Azaña había ordenado fusilar a los anarquistas a quienes se pillasen con armas en la insurrección del Alto Llobregat. No quiere decir que en la guerra civil todos fueran fusilados, ni mucho menos, pero bastantes sí lo fueron. Según avanzaban desde Sevilla, las tropas nacionales iban comprobando atrocidades espeluznantes, como familias enteras quemadas vivas, crucifixiones, castraciones, etc. Y la justicia era drástica, sobre la marcha: se ponía a los prisioneros ante la gente y se preguntaba: “Este, ¿bueno o malo?” Si los testigos le acusaban de haber participado en los asesinatos, era ejecutado, de otro modo salvaba la vida. Los crímenes cometidos por las milicias en Badajoz y aledaños fueron desde luego muy graves.

Entre los cadáveres de Badajoz es imposible distinguir los que cayeron en la lucha y los fusilados. Un corresponsal presente por aquellos días, el francés J. Berthet, habló de 1.500 ejecuciones, cifra repetida el corresponsal M. Dany y otros, aunque desde luego ninguno los contó y en algún punto concreto uno habla de “unas decenas” y otro de varios centenares. Berthet estaba ligado al servicio de propaganda comunista dirigido por el célebre Willi Münzenberg, que influía en una variedad de medios de información o deformación de tinte “progresista”, por lo que sus crónicas eran vastamente reproducidas, y aun exageradas por muchos periódicos. Los Angeles Times citaba “2.500 cuerpos apilados en las calles de la ciudad”. Según otra crónica transmitida por la Associated Press de Lisboa, “corrieron torrentes de sangre en la ciudad, de la cual no queda piedra sobre piedra”, con relatos truculentos al estilo de los de Allen. A raíz de unos datos demasiado claramente manipulados, Berthet sería expulsado de Portugal.

Por no alargarnos, quien quiera informarse con veracidad de lo ocurrido en Badajoz debe leer obligatoriamente el libro de Pilo, Domínguez y La Iglesia, que dudo pueda ser superado. En cuanto a los fusilamientos, las cifras más aproximadas las da A. D. Martín Rubio, recurriendo al registro civil de Badajoz. El total en diez años, hasta 1945, asciende a 1.080 muertes, de las que algo menos de 500 corresponden al verano y otoño de 1936. Hoy por hoy, son las cifras más fiables y comprobables. Por lo demás, los del Frente Popular asesinaban prisioneros con gran liberalidad, aparte del terror de retaguardia, cuya culminación cuantitativa lleva el nombre de Paracuellos.

En suma: la famosísima matanza de la plaza de toros no existió, la toma de la ciudad fue cruenta para ambos bandos y dejó bastantes muertos en las calles, los milicianos y otros izquierdistas habían cometido numerosas atrocidades, y los fusilados en aquel verano-otoño ascienden a medio millar aproximadamente. Y, sobre todo, no se trató de una lucha entre fascistas y demócratas, entre golpistas y defensores de un gobierno legítimo, entre “el pueblo trabajador” y los parásitos que pretendían mantener sus privilegios. Fue una lucha entre a los partidarios de disgregar España y arrasar su cultura cristiana y tantos otros aspectos de la civilización europea y los que defendían precisamente esas cosas. Lucha entre los que habían asaltado en 1934 y destruido en 1936 la legalidad republicana y los que no se resignaban a la tiranía revolucionaria.

Es evidente que falsedades como las de la matanza de Badajoz no son inocentes ni producto de una indignación moral mal informada. Se difunden calculadamente porque suponen beneficios políticos y a veces también económicos para determinados partidos y personas. Pero el coste social es enorme. La opinión pública es emponzoñada con odios y la propia política se convierte en una farsa siniestra que vuelve a amenazar nuestro porvenir. La estupidez y la canallería, como diagnosticó el liberal Marañón.

Las obras de Lorca, Valle-Inclán o Unamuno ya son de dominio público
Agencia DPA latribunadelpaisvasco.com  3 Enero 2017

A partir de hoy, cualquiera podrá acceder libremente a las obras de autores como Federico García Lorca, Ramón María del Valle-Inclán o Miguel de Unamuno a través de la web de la Biblioteca Nacional de España (BNE).

Según la Ley de Propiedad Intelectual, con la llegada de 2017 las creaciones de los autores fallecidos en 1936, el año en que estalló la Guerra Civil, pasan a ser de dominio público.

Así, además de los mencionados escritores, también se podrá acceder a la obra de Ramiro de Maeztu, Pedro Muñoz Seca o Apeles Mestres en la Biblioteca Nacional Hispánica, donde se encuentran los fondos digitalizados de la BNE.

La institución trabajó durante un año en la selección y digitalización de la obra de estos escritores fallecidos en aquel trágico año. Además, a lo largo de este año presentará un portal dedicado a escritores relacionados con la literatura española, con un espacio sobre los fallecidos en 1936.

La Biblioteca Nacional Hispánica permite acceder libre y gratuitamente a miles de documentos digitalizados, desde libros impresos entre los siglos XV y XIX a manuscritos, dibujos, grabados, folletos, carteles, fotografías, mapas, atlas, partituras, prensa histórica y grabaciones sonoras.

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Año nuevo, España entera
Isabel San Sebastián ABC  3 Enero 2017

SOMOS la única nación del mundo occidental que se plantea como principal propósito de Año Nuevo el empeño de mantenerse intacta. Fuera de este mullido entorno algunas, como Siria, sufren guerras atroces. Si miramos a Turquía o Venezuela, golpes de Estado más o menos encubiertos. Más cerca, Gran Bretaña se dispone a consumar su divorcio de la Europa comunitaria y los Estados Unidos van a darse un atracón de populismo bajo el tupé de Donald Trump. Todos estamos en el punto de mira fanático de la horda islamista. Pero nosotros, «Spain is different», padecemos además el martillo pilón incansable del separatismo. Ese azote cansino, ese Día de la Marmota que son las amenazas constantes proferidas desde la Generalidad de Cataluña, institución que debe su ser a la Constitución española.

Año Nuevo, nueva murga. El «molt honorable» Puigdemont no podía desaprovechar la oportunidad de pronunciar un discurso solemne sin incluir en él el anuncio de un acto de sedición, disfrazado de «consulta legal», para septiembre de este 2017. Un robo a mano armada de victimismo a la soberanía de los españoles, hartos ya de estar hartos de tanta chulería impune. Porque toda esta labor de zapa tiene su coste, que es alto, y no se carga en la cuenta de los promotores de la «fiesta», sino en nuestros bolsillos exhaustos. Los de todos los contribuyentes obligados a ser «solidarios».

Nos tranquiliza Mariano Rajoy asegurando que no habrá aventuras al margen del orden constitucional vigente. Sería muy de agradecer que aclarara cuanto antes también cómo piensa él impedirlo, porque lo cierto es que, hasta la fecha, todo han sido palabras amables, actos de apaciguamiento, despacho de la vicepresidenta en Barcelona y «buen rollito». Nada susceptible de parar los pies a los que se han echado al monte y caminan hacia el precipicio.

Hace pocas semanas el portavoz del Gobierno afeaba al «president» su actitud, tildándola de «unilateral», lo que se antoja muy blando para calificar actos y palabras abiertamente sediciosos, repetidos una y otra vez. Blandito e incluso susceptible de inducir a engaño, porque decir «unilateralidad» da a entender que existe una «bilateralidad» posible, lo que evidentemente no es el caso. Eso exactamente exigen, de forma más educada, los independentistas del PNV, empeñados en hablar de tú a tú con el Ejecutivo de la nación cuando les separa un abismo de representatividad y soberanía.

La bilateralidad se da entre iguales. Los gobiernos autonómicos catalán y vasco están un escalón por debajo del Gobierno de España, por la sencilla razón de que gestionan un ámbito competencial que no incluye ni puede incluir decisiones que afecten al conjunto de los españoles, empezando por su propio futuro. Ni siquiera el Gobierno, con mayúscula, alcanza cotas de poder tan altas. Le compete, eso sí, velar por que la ley se cumpla y defender la Carta Magna de quienes tratan de burlarse de ella y, con ella, de todos nosotros. Es su obligación garantizar que no habrá reformas al margen de los cauces establecidos en el propio texto y que tampoco se establecerán más privilegios que los ya existentes con el fin de aplazar el problema. Porque privilegios son los sistemas fiscales vasco y navarro (eufemísticamente denominados «peculiaridades forales», cuando en realidad fueron fruto del chantaje separatista apoyado en una banda asesina) y privilegio sería otorgar un sistema parecido a Cataluña para callar la boca a los que amenazan.

El propósito de Año Nuevo anunciado por Puigdemont fue romper la unidad de España. El del Gobierno de la nación no puede ser otro que mantenerla. A cualquier precio.

Josep Bou, presidente de Empresarios de Cataluña, en declaraciones a OKDIARIO
“El independentismo ha provocado que un 44% de empresas se hayan ido de Cataluña en 2016”
Borja Jiménez okdiario  3 Enero 2017

Empresaris de Catalunya (EC), organización empresarial que agrupa a más de 400 empresarios favorables a que Catalunya forme parte de España y Europa, ha pedido al Gobierno de la Generalitat que sus servicios de estudio calculen qué coste en términos de menor crecimiento tienen sus propuestas políticas radicales destinadas al impulso del proceso soberanista.

En un comunicado, el presidente de EC, José Bou, denuncia que “es obvio que las propuestas de celebración de referéndums ilegales, el apoyo a la obstrucción de la justicia o el incumplimiento flagrante de sentencias provoca temor en los inversores y el replanteamiento de acciones empresariales que implica un menor crecimiento del PIB y en consecuencia un menor crecimiento del empleo para 2017?.

Por ello, desde OKDIARIO hemos querido preguntarle directamente sobre las cuestiones que más les preocupa. José Bou, ha atendido a nuestra llamada con total amabilidad.

Pregunta: ¿Qué es exactamente lo que habéis solicitado a la Generalitat?
Respuesta: Algo muy sencillo. Que digan la verdad a los catalanes y les cuenten cuáles son las consecuencias negativas que comporta en estos momentos el proceso y esas tres leyes de desconexión. Lo resultante que ya tenemos en la economía catalana. Esto lo tienen que contar y explicar y ya después, que la ciudadanía de Cataluña elija si les parece que el separarse de España es algo interesante o es perjudicial. Pero es que los catalanes no tienen la información, se les niega esa información.

P: Y a vosotros también se os niega?
R: Nosotros, evidentemente, nos nutrimos de los sitios en los que tenemos confianza. Nosotros y todas las asociaciones empresariales. Sólo tenemos la información del ministerio de Economía. Y nosotros, sabiendo cómo está el tema de la información en Cataluña, intentamos ir pasando las noticias, los datos. Las letras se pueden cuestionar, pero los números no tanto. Y a partir de ahí, que los catalanes vean si conviene o no emprender ese camino que ha tomado nuestro presidente Puigdemont.

P: ¿Tenéis estimaciones?
Sí. Esto es algo que nos inquieta muchísimo. Desde 2010, la deslocalización de empresas ha sido continua. Cada año ha habido un saldo negativo. Las empresas fluctúan, vienen y se van. Pero lo importante es el saldo, no mirar las que han entrado o las que han salido. Y el saldo, desde el año 2010 hasta el tercer trimestre de 2016 (el último del que tenemos datos) siempre ha sido negativo. Todos los años.

En cambio, Madrid, que es una autonomía que se parece muchísimo a Cataluña en el PIB, tiene un saldo positivo. Ellos crecen siempre, y nosotros caemos. Los datos más sangrantes, además, han venido en 2016. De 2015 a 2016, el flujo de empresas ha caído un 44%, es decir, que ha habido un 44% más de deslocalizaciones. Es un dato sangrante.

Además, en los tres primeros trimestres de 2016, la inversión extranjera en Cataluña ha caído un 53%, siempre comparándolo con el 2015. Todos los años se van más empresas que llegan, y eso nunca ha pasado en Cataluña. Cataluña siempre crecía en empresas, y ahora no. Desde 2010 nada. Este año 2016 ha sido un drama, ha habido una caída enorme. Y en este caso el PIB catalán lo va a notar.

P: Vosotros representáis a más de 400 empresas catalanas. ¿Se percibe miedo?
R: Mucho. En la economía todo son vasos comunicantes. Preocupa a todos, al autónomo y al pequeño tendero. Porque si la economía se va enfriando, hay menos dinero en circulación y menos consumo interior, que son las dos terceras partes del PIB, y si esto ocurre, lo van a notar todos. Y realmente, se ha creado una sensación, que es real, de inseguridad jurídica. Por todo ello, las empresas se están deslocalizando, y esto afecta directamente a los catalanes. Sería importante que desde la Consejería de Empresas o desde la propia Generalitat contaran todo esto. Y después, con los datos en la mano, los catalanes decidiera si continuar con la separación de Cataluña de España, o no, porque es un error. Siempre hablando en clave económica.

P: ¿Os habéis puesto en contacto con el Gobierno o con la CEOE?
R: Tuvimos en su momento una entrevista con el Consejero de Empresas, ya que el señor Puigdemont, nuestro presidente, no ha querido recibirnos nunca. Pero de esa reunión no salió nada porque nos encontramos con una persona con claves políticas, con un idioma rarísimo, porque parecía que nos estaba haciendo un mitin, y por tanto no hemos podido hacer nada. La Generalitat está en manos de un Gobierno que está por lo que está, y a nosotros nos parece un error gravísimo porque es una pérdida de tiempo, de esfuerzo y de todo lo que están haciendo, porque no va a servir para nada. No llegarán a nada, no conseguirán nada. Es totalmente imposible este cuento que dicen de pactar el referéndum, ya saben que jamás se pactará. Lo saben ellos y lo sabe todo el mundo. Y, por otro lado, hacer un referéndum no consentido tampoco va a pasar, porque no se va a permitir.

Deberían dejar de crear falsas expectativas, porque crea frustración, sobre todo a los jóvenes, que les han prometido el Nirvana, y eso no va a ser. Catalaña siempre será España, lo demás es una aventura dramática.


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