AGLI Recortes de Prensa   Lunes 9  Enero 2017

Homogeneidad: solo en la casta política.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9 Enero 2017

Si el PP sigue fastidiando a los pensionistas, lo pagará caro en las elecciones. España se ha convertido en un país de viejos, algunos diríamos ciudadanos de la tercera edad disfrutando de un merecido retiro laboral. Nadie puede dudar de la importancia de este colectivo, disperso ideológicamente pero muy compacto en cuanto a sus reivindicaciones. Una ingente masa de votantes de aproximadamente ocho millones, que debería ser mucho más respetada de lo que acostumbran a hacerlo los partidos políticos PSOE y PP que han disfrutado hasta ahora de su alternancia en el poder del Gobierno y la mayoría de las autonomías. Y ese respeto, aún debería ser mayor si cabe, teniendo en cuenta que uno de los factores de éxito de la incipiente salida de la crisis se debe precisamente al papel de apoyo en el entorno familiar afectado por el paro de larga duración y la brutal pérdida de ingresos en la estructura de muchas familias.

Así que es una broma de mal gusto que el Gobierno del PP venga de nuevo con el populismo demagógico de querer vender un famélico 0,25% de incremento de las pensiones como una medida real de protección de ese colectivo. Una medida que no se compadece con el discurso de la recuperación de la economía, la creación de empleo y el incremento de afiliados a la Seguridad Social. Porque el hecho incuestionable ha sido que en estos cinco últimos años ha existido una pérdida real del poder adquisitivo de los pensionistas calculada en el entorno del 15%. Porque, aunque sea una falacia, al menos se debería haber mantenido el criterio de actualizar tomando como base el antiguo IPC, algo más real que el nuevo basado en factores de homogeneidad impuestos por la UE. Porque lo que falla es precisamente la falta de homogeneidad en el resto de factores como salarios.

Seguramente sea verdad que España, en función de su renta per cápita, no se puede permitir unos servicios sociales como una Sanidad universal gratuita, incluida la medicación fuertemente subvencionada, o una educación universitaria igualmente subvencionada, en las que los ciudadanos deberían aumentar su participación en los costes. Pero al mismo tiempo, se evidencia que España tampoco puede soportar una Administración tan sobredimensionada, incluso duplicada en algunas autonomías, donde los salarios se disparan hasta límites de auténtico escándalo. Y aquí tampoco se aplica el concepto de homogeneidad. Muy al contrario, existe una absoluta heterogeneidad tanto en derechos como en deberes de los españoles dependiendo de su autonomía de nacimiento o residencia, con una fiscalidad impositiva dispar y discriminatoria como por ejemplo sobre las sucesiones, donaciones, planes de pensiones, etc., por no hablar de los Fueros, Conciertos y reparto del FLA.

La hipocresía y demagogia está ahora en echar la culpa a los pensionistas de ser una carga para el Estado, cuando el sistema de pensiones con aportaciones obligatorias se evidenciaba como piramidal. Un sistema donde la garantía era mantener una base sólida de aportaciones para alimentar a una cúpula de beneficiarios cada vez mayor por el aumento de la esperanza de vida. Un sistema que ha fracasado por la incapacidad de aumentar la base en época de crisis económica y pérdida de empleo. No se pueden cambiar ahora las reglas a quienes se han limitado a contribuir durante toda su vida laboral. No se pueden mantener prebendas discriminatorias tan poco éticas como las que Sus Señorías, Diputados y Senadores, perciben por el simple hecho de haber sido cargos electos en dos legislaturas, aunque estas hayan durado unos pocos meses como ha sucedido en este pasado año de elecciones sucesivas. Aquí tampoco se aplica la homogeneidad en cuanto a años de cotización mínimos necesarios para el resto de trabajadores.

Así que si hay algo de lo que no se puede hablar por parte de ningún partido político ni de este Gobierno es de “homogeneidad”, salvo en sus objetivos sospechosamente coincidentes en lo que se refiere a prebendas y blindajes de todo tipo como el del aforamiento. Y es precisamente la falta de homogeneidad la causante del cada vez mayor abismo social y descontento de colectivos tan numerosos y decisivos como el de los pensionistas, unos 8.000.000. Y si a eso sumamos el de otro colectivo como el de los parados, cuyas cifras oficiales, que no reales, lo sitúan en el entorno de los 3.750.000, tenemos que el colectivo de trabajadores en activo productivos, unos 17.500.000 (incluidos los 3.500.000 funcionarios, contratados y asimilados) difícilmente podrán sostener esa ingente masa social improductiva. Así que todo lo deberemos fiar a la recaudación de impuestos, porque no otra cosa es que dependan de los Presupuestos Generales del Estado (y aquí incluyo a las Autonomías).

Creo que no se puede ni se debe hacer populismo ni demagogia con el tema de las pensiones, porque simplemente no es ético viniendo de una casta política que ha sabido bien salvaguardarse de las posibles contingencias dotándose de prebendas más que generosas en razón a los servicios prestados. La excusa de que todo se dirime en las urnas es simplemente hipócrita, aunque puede que algún día sea verdad si siguen tocando “la gaita” a determinados colectivos.

¡Qué pasen un buen día¡

España 2017: La maldición de los Piqué
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Enero 2017

Antes de que se inventara el tuit, Augusto Monterroso escribió su genial microcuento: "Y cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Pero sin llegar a guatemalteco, Premio Príncipe de Cebrián o Princesa de Prisa, cualquier español medianamente instruido -o sea, por debajo de Albiac, Escohotado o Trevijano y por encima de Sánchez Mato, Pablo y su Troncojín- habrá tropezado este Año Nuevo con dos manifestaciones -o la misma con dos caras- que prueban el ERPC, es decir, el Eterno Retorno del Problema Catalán.

Se trata de los dos Piqué: el del Barça, Piqué I o 'Escupiqué', que se queja después de perder un partido en el que el otro acabó con nueve, de que los árbitros favorecen al Madrid y Piqué II, ministro Portavoz del Gobierno Aznar y hoy ánima pensante y dubitante del Círculo Ecuestre, del Fomento del Foment y de la Coral Separata del Conde de Godó, que dice que 'Madrit' debe hacer política con Piqué I. O sea, que el 'Farça' sigue en el negocio de la queja, y el Catapuente Aéreo en que hay que pagar al que se queja.

Siempre, naturalmente, que el que se queje sea catalán y separatista. Si es aragonés o leonés, que le den, o sea, que no le den ni la hora, porque ni es nacionalidad histórica ni nada. Y si es catalán pero antinacionalista, unionista o simplemente del RCD Español antes de rebautizarse Espanyol P. S. (Perdó, Si us plau), que no le den ni la palabra, porque representa a Cataluña, con ñ de España, y no a Catalunya, con ny de Penya Piquenya, que es con la que hay que hablar. Sólo faltaría que el Gobierno de España hablara con los catalanes que, pese a la campaña totalitaria más despótica que ha vivido Europa desde la Guerra de los Balcanes, sigue negándose a odiar a los españoles y a España, la nación de la que se siente arte y parte.

La lengua no es importante, dice Piqué II
En la entrevista con Emilia Landaluce que publicaba ayer El Mundo, el segundo de los Dos Piqué o Cara B de la Misma Caradura decía que la culpa de que en Cataluña no se cumpla la Ley, se cisquen en el Estado, se forren gracias al FLA que Montoro les regala tras saquearnos y lloren por lo oprimidos que están, siendo tan ricos, por los pobres españoles es del Gobierno de Madrid, mejor dicho, de todos los gobiernos de todos los madrides, incluidos los que tuvieron la fortuna de contar con él, porque no han hecho más pedagogía, que es como llama el piquetismo a la penitencia.

Es verdad que luego, olvidando cuando brindaba con champán con el Tripartito, recuerda que todo viene del Pacto del Tinell que trató de borrar de la democracia al PP, pero de esa fechoría perpetrada conjuntamente por todos los nacionalistas no saca la conclusión de que haya que combatirlos, sino, por el contrario, comprenderlos; hacerse perdonar, hasta el día en que sea normal encontrar en la directiva del FC Barcelona a un dirigente del PP y ser invitado a la paella separatista de Can Rahola como cualquier Rufián.

Naturalmente, el arma que el nacionalismo ha utilizado para segregar de la vida pública a todos los que no comulguen con el odio a España es la imposición del catalán como lengua vehicular en la enseñanza y en toda la vida pública. Para ello se han empleado toda clase de atropellos, desde el atentado a la campaña injuriosa, desde el despido a la marginación social. Pero resulta que eso en lo que insisten los nacionalistas desde hace cuarenta años, sobre todo desde que Pujol llegó al poder en 1980, no es importante. Lo importante no es la lengua, dice Piqué II, sino los contenidos en la educación.

¿Le parece poco contenido a don Josep no poder escolarizarse en la lengua materna? A los nacionalistas y a los que no lo éramos, allá por la Transición, nos parecía tan importante el cumplimiento de la famosa resolución de la Unesco que considerábamos esencial para la normalización que los niños catalanes se escolarizasen en su lengua materna. Pero resulta que los niños catalanes tienen dos lenguas maternas (aparte del árabe, que como el aranés, seguramente goza de especial respeto y protección) y que en una de ellas, la española, la que tenemos en común los españoles y 450 millones más, no sólo está prohibido dar clase sino rotular los comercios. ¿Y es ese atropello a todos los derechos, humanos y constitucionales, culpa de los gobiernos Madrid y de los políticos no catalanes o de la miserable y abyecta política separatista de atropello a todas las libertades para imponer lo que padece Cataluña desde hace décadas: una dictadura nacionalista?

La prueba del algodón de la sumisión
La "prueba del algodón" del sometimiento al nacionalismo de los catalanes no nacionalistas es que, en un momento dado, dejan de reclamar la escolarización en español, el bilingüismo real en todos los centros de enseñanza. Y en eso coinciden ahora desde Jorge Fernández Díaz a Inés Arrimadas, el que vino después de Piqué y la que aspira a sucederle. O sea, lo que era de temer que nos sucediera a los españoles en Cataluña: ni Piqué I deja la Liga ni Piqué II deja de pedir comprensión arbitral.

El Año Nuevo empieza, pues, como acabó el Año Viejo, y el de antes y el de antes, y así desde que otro Josep dejó la política. Se llamaba Tarradellas. Y antes de retirarse anunció la Dictadura Blanca de Pujol. En ella estamos, y no sólo en Cataluña. Toda España la viene padeciendo, con menoscabo de nuestras libertades y mengua de nuestra prosperidad. Por desgracia, hay infinitos Piqués (I, II, III…) empeñados en mantenerla. Y el Dinosaurio Jordi sigue ahí.

¡Sean políticamente incorrectos!
Luis Escribano latribunadelpaisvasco.com 9 Enero 2017

Estrenamos año, pero todo parece seguir igual. Sin ir más lejos, en el ámbito gubernamental de Andalucía, incluso huele a naftalina y alcanfor. Que mejor forma, pues, de empezar el año nuevo, que con esta arenga: no se dejen amedrentar por aquellos que intentan silenciar las injusticias o la corrupción; no sólo es un derecho el reclamar lo que es justo, sino un deber de todos los ciudadanos. ¡Hablen alto y claro! ¡Despójense del miedo que les bloquea! ¡Con el debido respeto, sean políticamente incorrectos!

Anhelo que los ciudadanos se rebelen contra tanta estulticia, contra esta farsa o sainete carente de gracia, contra tantos buhoneros disfrazados de políticos, y sobre todo, que exijan y luchen por la devolución del protagonismo que les ha sido arrebatado por estos. Es insano seguir soportando tanta demagogia vetusta o putrefacta, tanta falacia instalada en tantos partidos políticos, auténticas corporaciones vendedoras de humo e hipocresía.

Me dirijo a ustedes, estimados compatriotas, quienes deberían ser los verdaderos protagonistas de nuestra sociedad. Lean, escuchen o vean los medio de comunicación y las redes sociales, y observen quiénes ocupan más espacios informativos, quiénes intervienen y ocupan nuestras vidas sin haberles invitado, quiénes nos confiscan los bienes y nuestro dinero sin miramientos, quiénes deciden lo que debemos hacer cada día y a cada hora…quiénes nos han sustraído uno de los valores más preciados que pueda tener un ser humano: la libertad.

No se dejen seducir por los cantos de sirenas o por la música de tantos flautistas hamelineses que ansían poder, notoriedad o riqueza, y cuando intenten convencerles de lo trascendente que es ser correctos en política, manténganse firmes y hagan todo lo contrario: ¡sean lo más políticamente incorrectos que puedan! No hay otro camino para que reluzca la verdad y la justicia.

La “corrección” en política sólo interesa a los pusilánimes y cobardes, a quienes no quieren perder votos, a quienes prometen lo contrario de lo que hacen, a quienes temen quedarse sin su cargo público, a quienes se parapetan en el partido político sostenidos con nuestro dinero, a quienes, abusando del poder prestado, utilizan el miedo como arma bloqueante de los ciudadanos, a quienes venden su ética al mejor postor.

Tengo fe en la creatividad e iniciativa de los ciudadanos libres, en sus posibilidades infinitas de autorregulación, en sus capacidades de organización y de emprender lo que ningún político podrá conseguir nunca con medidas tan intervencionistas e ineficientes como muchas de las que pregonan y ejecutan constantemente. ¿No les resulta deplorable y propio de una hipocresía insultante que tantos políticos nos vendan las ventajas de las autorregulaciones en muchos ámbitos o sectores de la sociedad, como por ejemplo el arbitraje, en las que no intervienen los poderes públicos y los ciudadanos adquieren el protagonismo y, sin embargo, casi toda la política que ejecutan está impregnada de intervencionismo? ¿Se dan cuenta de esa doblez moral y de sus discursos velados?

No creo que sea necesario recordarles lo que cuesta en España a un ciudadano iniciar cualquier empresa: entre la cantidad descomunal de normas que le afecta y los tributos que debe pagar, el ciudadano descubre no sólo el apetito voraz de esos políticos que se jactan de trabajar para nosotros, sino también la falta de libertades en nuestro país. Y si aún no han tenido ocasión de probar tan amarga experiencia, les invito a ello: intenten poner en marcha varias iniciativas y anoten cuantas normas les afecten, así como los costes de ponerlas en marcha y mantener su funcionamiento.

Cuando un político o un partido les venda ustedes el logro de haber conseguido significativos incrementos en los presupuestos públicos, y que esos aumentos de gasto público se traducen en mejores prestaciones y servicios, les están engañando sin pudor alguno. Cualquiera que tenga un mínimo de conocimientos en organizaciones, o quienes dirijan una empresa, sabe que el gasto no es ningún indicador de éxito, sino la eficiencia, es decir, conseguir los objetivos marcados –eficacia- con el menor gasto posible –eficiencia-.

Sin embargo, hay “políticos” y partidos que se enorgullecen de haber conseguido esos aumentos en las partidas presupuestarias, pregonándolo a diestro y siniestro, conociendo –o no- y sin dar ninguna trascendencia a su segura ineficacia e ineficiencia, teniendo en cuenta quién, cómo y para qué se efectuará el gasto. He tenido la ocasión de analizar en Andalucía indicadores –cuando los hay- definidos en la planificación –cuando existe- para medir los logros, y son deplorables. Pero les da igual, pues casi nadie se preocupa de evaluarlos adecuadamente.

Les aseguro que la Junta de Andalucía, por poner un ejemplo que conozco muy bien, es una organización muy ineficiente. Su personal está absolutamente desmoralizado, al comprobar que, desde que ingresan en la mayor “empresa” de Andalucía, el mérito, la capacidad, la igualdad de oportunidades y la transparencia están ausentes en su funcionamiento, y que casi siempre promociona el que se vende a las desviaciones del poder. Y curiosamente, son los recursos humanos una de las variables que más peso suele tener en todos los modelos de calidad de las organizaciones públicas (por ejemplo, EFQM).

En cuanto a las duplicidades de órganos y funciones, a la corrupción imperante en la administración andaluza, disponen de pruebas suficientes en estas páginas de El Demócrata Liberal. Sin embargo, ¿qué poder público o partido político está luchando con mano de hierro contra ello, proponiendo las medidas oportunas para acabar con tanto clientelismo, nepotismo y demás tipos de corrupción?

Tengan en cuenta que un mayor gasto público supone incrementar los ingresos, es decir, los impuestos, tasas y demás cánones que pagamos los contribuyentes, y que los políticos siempre ansían aumentar esos importes porque se traduce en poder, al ser ellos quienes deciden en qué gastarlo, hurtándoles a los ciudadanos su protagonismo y su libertad de acción. No es lo mismo que el dinero circule en base a las libres iniciativas de los ciudadanos que a iniciativas dirigidas desde el poder político.

Una sociedad que dependa en exceso de lo que ordenen, digan o hagan sus políticos acaba necesariamente enfermando, y el ciudadano acaba siendo un ser “dependiente”, como el hijo que teme aventurarse fuera de la casa de sus padres y/o se ha acomodado a ella, o del enfermo que para subsistir necesita de otra persona.

Cuando la propaganda política repite tanto que nuestros males se deben a los recortes del gasto, por algo es: están jugando con la ignorancia de muchos ciudadanos, sus sentimientos, su dependencia... Les insisto en lo dicho: gastar menos no necesariamente conlleva peores prestaciones si se pusiera el dedo en el verdadero problema de las Administraciones, que no es otro que su pésima organización y, por ende, su ineficiente funcionamiento. El nepotismo, la corrupción, las elefantiásicas e ineficientes Administraciones y el intervencionismo excesivo son algunas de las grandes causas de que nuestra economía no sea boyante y el empleo mejore. ¿Y por qué no se corrije todo eso? ¿A quiénes interesa que todo siga igual o peor incluso?

Si ustedes se creen tanta mentira es porque quieren, porque se benefician de ella o porque admiten resignadamente su statu quo. No hay más.

Por tanto, no dejen que los incompetentes que pululan en la política sigan tomándoles el pelo, y exijan que abandonen sus políticas intervencionistas y de tanto gasto público, que nos dejen respirar, que los ciudadanos sabemos que hacer con nuestro dinero, que sabemos organizarnos para mejorar nuestras vidas, que con casi 200.000 normas vigentes en España (estatales y autonómicas aprobadas desde el año 1978, sin contar las ordenanzas municipales) y unos tributos desmedidos, no puede construirse un país con una economía fuerte y un bajo desempleo, base para crear riqueza y mejorar el nivel de vida de los españoles. Y si algún político dice lo contrario, miente como un bellaco.

Por todo ello, no hay mejor forma de comenzar este año nuevo que exigiendo la anhelada libertad y actuando para conseguirla. Los deseos sin acción no se cumplen. Y no hacen falta grandes proezas: en sus pequeñas parcelas de vida, hay sucesivos lugares y momentos para luchar por lo que es suyo. En Andalucía no conocemos aún el color que tiene la libertad. Como dice Nox&Vel en su rap sobre el susanismo: ¡andaluces, no abandonen!

En 2017, y más allá del infinito, ¡sean todo lo políticamente incorrectos que puedan llegar a ser!

Vivir en el conflicto
FERNANDO PALMERO El Mundo 9 Enero 2017

Recordaba hace unos días el profesor Álvarez Junco en estas páginas la invención mitológica que se esconde detrás de cualquier relato nacionalista. Y la paradoja de su constante repetición, no sólo en discursos políticos; también en algunos libros de Historia. Es obvio que ni Cataluña se forjó como nación en 1714, ni los Reyes Católicos pensaron jamás en algo parecido a una unidad nacional española. Las fantasías vascongadas han generado delirios risibles si no fuera por los mortales efectos de un terrorismo que los creyó ciertos. No son sino proyecciones que falsean el pasado para reforzar identidades del presente preparadas para el combate: la delimitación entre el yo y el otro, lo propio y lo ajeno. Nacionalismo o pulsión de guerra, instinto latente a lo largo de la historia humana. Es más auténtico vivir en el conflicto, dicen algunos: la refriega es más épica que el aburrido parlamentarismo. Pero no deberían los políticos que alimentan identidades olvidar Sarajevo. Ni Srebrenica. El nacionalismo mostró allí su verdadero rostro no hace muchos años.

Andalucía como "ejemplo" a no seguir
Antonio García Fuentes Periodista Digital 9 Enero 2017

En “el muladar político español”; tristemente el que más destaca como sistema político dominante, es curiosamente el hoy muy decadente, denominado “socialista”; el que situado hoy en su peor etapa desde que ya organizado, pudo significarse en la política española; cuando ya transformado, lo liquidó “el avispa” de Felipe González y su equipo sevillano, conocidos como “los de la tortilla campera”; los que previamente eliminaron lo que quedaba de “los huidos o escondidos socialistas”, que dejara la nefasta II República.

Fue con el nuevo socialismo (“u lo que este sea”) cómo llegaron a mandar en toda España y en especial en Andalucía, la que dicho en idioma entendible; pasó de ser “el cortijo de los que ganaron la guerra civil” (Franco, monárquicos y franquistas); pasó a ser (reitero) “el cortijo del nuevo socialismo”, el que lo gobiernan desde que murió Franco hasta el día de hoy, mediante un sistema “clientelar” que aquí resulta eficacísimo, puesto que como en Roma; sobra “el pan y circo o fútbol”, para comprar el voto necesario, puesto que aquí y las estadísticas “lo dicen”, “el caletre del pueblo”, lo han sabido mantener, al estilo o peor aún, de la época en que fueron echados “los moros de Alá”; y por si fuera poco, las últimas elecciones, “han sabido comprar la mínima parte necesaria para seguir mangoneando y arruinando “al cortijo y mayoría de habitantes”, puesto que en la actualidad, nos cargan con aún más impuestos de la ya sobrecargada España, puesto que hasta gravan las herencias a tan alto grado, que ya muchos renuncian a ellas por el brutal impuesto que les imponen a los herederos; so pretexto de que lo que hacen, “es obligar a pagar a los que más tienen”. Todo ello repercute en una mayor pobreza y penurias mil, puesto que impide que muchos que podrían emprender nuevos negocios, prefieran no hacerlo, “y así no trabajar para un sistema político tan voraz y ruinoso como ya es el español en general”.

Y no, no crean que me excedo o que escribo a favor de otro partido, ya que hoy por hoy, todos son despreciables y no merecen nada más que ese desprecio. Les copio unos párrafos de otro trabajo intelectual que profundiza mucho más y cuyo texto podrán leer en el siguiente sitio: Andalucía, ejemplo mundial de la vieja política que los ciudadanos deben erradicar: http://www.votoenblanco.com/Andalucia-ejemplo-mundial-de-la-vieja-politica-que-los-ciudadanos-deben-erradicar_a6610.html

“Es casi imposible encontrar en el mundo un modelo mejor que Andalucía para analizar esa política que los ciudadanos repudian en todo el mundo y contra la que votan en las urnas para erradicarla. Es una política injusta, falsamente democrática, abusiva y vetusta, que permanece estancada en el pasado mientras el mundo cambia y se hace cosmopolita, globalizado, tecnológicamente avanzado e intensamente comunicado.

Gobiernos como el que tiene Andalucía son hoy inimaginables en cualquier país democrático de Europa.
En Andalucía no hay muchos pensadores, ni demasiados demócratas de verdad y los intelectuales y periodistas libres y lúcidos son escasos, pero los que existen están hartos de políticastros, periodistas sometidos al poder, manipuladores, parásitos, burócratas, aprovechados, truhanes, partidocratas, ideólogos, progretas, asesores, militantes, demagogos y rufianes.

Algo debe funcionar mal en Andalucía cuando las decenas de miles de millones de euros recibidos de Europa como ayudas para el desarrollo sólo han servido para que la región, después de un cuarto de siglo lloviéndole dinero, siga siendo una de las más atrasadas de Europa y de las que soportan mayores índices de desempleo, paga más impuestos, padece peores servicios públicos, es la campeona en clientelismo, en falta de espíritu emprendedor y la que cuenta con más políticos y empleados públicos viviendo a costa del Estado.

La única explicación lógica y racional que cualquier pensador o analista encuentra a la hora de "comprender" qué le ocurre a Andalucía es que la región es víctima del mal gobierno, de la corrupción, de la incapacidad de sus dirigentes y de esa política vieja, socialdemócrata e injusta, que los ciudadanos rechazan y quieren erradicar en todo el mundo.

Andalucía lleva cuatro décadas con gobiernos socialistas, sin interrupción ni alternancia. El poder, durante ese larguísimo tiempo, se ha hecho viejo, corrupto, torpe y obtuso, incapaz de renovarse, deteriorando el nivel técnico y profesional de sus altos cargos y sometiendo a sus ciudadanos a un liderazgo que, cansado y envuelto en una madeja de compromisos, intereses y trabas, carece de la imaginación, las iniciativas y la lucidez necesarias para que Andalucía, una de las tierras potencialmente más ricas de Europa, escape del foso y despegue hacia la prosperidad, la justicia y el verdadero progreso.

Es tan poderoso, denso y agobiante el gobierno socialista andaluz que para encontrar otro similar habría que remontarse a los tiempos de la antigua Unión Soviética y estudiar regiones como Bielorusia, Georgia y otras, todas dominadas por el también denso y agobiante Partido Comunista (PCUS), que terminó siendo derrotado por sus propios ciudadanos y por el fracaso cuando cayó derribado el Muro de Berlín, en 1989”.
Con todos estos antecedentes esta organización, no sólo aspira a seguir gobernando en Andalucía, sino que quiere ser “la levadura” del ya casi muerto partido de “Felipe González” (que en la sombra sigue siendo el jefe y siguen mandando) para tratar de recuperar lo mucho que perdieron, para aspirar de nuevo, al partido que fue, que en connivencia con “los otros avispas” del denominado Partido Popular, volver al denominado “bipartidismo”, que tan bien les fue a ambos, puesto que en realidad y como ya los denominé, simplemente fueron “el partido A y el partido B”, y así en una alternancia magnífica para la casta que se formó, entre ambos arruinaron España y la han dejado como cuando a… “una estera se la muele a palos”, o sea en la ruina y herida de muerte… Ese es el porvenir que les espera a varias generaciones españoles, si no saben de verdad, organizarse políticamente y librarse de las plagas que soportan. Yo ya me considero fuera de ellas, puesto que soy ya muy viejo y espero marchar pronto e irme de este muladar que al principio digo; sencillamente no merece ya vivir aquí.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y
http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

Hacer y convencer
Alejo Vidal-Quadras  vozpopuli.com 9 Enero 2017

La política en sociedades democráticas, se ha repetido hasta la saciedad, es en buena parte comunicación. La razón es simple y también es de sobras conocida: cuando los gobiernos dependen de la opinión, hay que conseguir que ésta se encuentre a favor del gobierno o de lo contrario las elecciones se pierden y el poder cambia de manos. Por consiguiente, la capacidad de comunicar eficazmente es una cualidad altamente apreciada en los candidatos a puestos de responsabilidad pública que han de pasar la prueba de las urnas. Se ha visto incluso como gobernantes dotados del suficiente carisma y dotes para la seducción de las audiencias compensan con estas virtudes una gestión deficiente y el Presidente Obama ha sido un arquetipo de este fenómeno. Un desconocido senador de Illinois, sin apenas experiencia en puestos relevantes y ajeno al establishment de Washington, consigue con su encanto personal y sus dotes oratorias convertirse en el hombre más poderoso de la tierra durante dos mandatos consecutivos contra todo pronóstico inicial. Después, las grandes expectativas levantadas por semejante derroche de magnetismo y de discurso inspirado han quedado en muy poco, pero se ha demostrado una vez más que el arte escénico puede compensar la ineficacia o la carencia de proyecto a la hora de alcanzar la cúspide de la pirámide institucional.

En sentido inverso, una ejecutoria acertada y fructífera al frente de una Administración puede resultar empequeñecida o insuficientemente apreciada si el mandatario que la ha llevado a cabo no pone el suficiente esfuerzo en darla a conocer o no sabe explicar con carácter previo a su aplicación las bondades de su propuesta para conseguir el respaldo social necesario. Es por eso que con frecuencia oímos a ministros, alcaldes o presidentes de gobierno quejarse amargamente de que una hoja de servicios brillante no ha sido reconocida por no haber sido correctamente comunicada a los ciudadanos. Esta vertiente de la acción política ha adquirido tal relevancia que ha generado un número considerable de especialistas en el asunto, modernos taumaturgos de la imagen y las redes, supuestamente equipados con los conocimientos técnicos requeridos para transformar al más nulo de los aspirantes a un escaño, a una alcaldía o a la misma jefatura del Ejecutivo, en un imán irresistible de papeletas.

Cuando se juntan una manifiesta incapacidad para la acción y una escasa habilidad de comunicación, entonces el desastre está asegurado. Por supuesto, hay otros factores que juegan en el terreno de ganar o perder elecciones, la altura y fuerza del adversario, las circunstancias imprevisibles, la astucia a la hora de manejar el tiempo, la pericia para la intriga, que pueden influir de manera decisiva en determinados contextos. En la España de hoy y dejando aparte que nuestro sistema político y nuestra estructura territorial han demostrado probadamente su fracaso y piden a gritos una reforma en profundidad, si nos ceñimos a cuestiones muy prácticas que no exigen mayores ambiciones, advertimos las nefastas consecuencias de un Gobierno que no pone interés en la comunicación, bien sea por indolencia o por incompetencia en la materia.

Consideremos, por ejemplo, el tema de la legislación laboral. La izquierda, tanto la extrema de Podemos como la nebulosa del PSOE, reclaman insistentemente la derogación de la actual, fruto de dos reformas sucesivas, una de Zapatero y otra de Rajoy, que, aunque tímidas y cortas, se han movido en la dirección adecuada y han aflojado algo el dogal de rigidez que impide por una parte crear empleo a las empresas y que por otra genera demasiada precariedad entre nuestros trabajadores. La muestra evidente de que hemos progresado en este terreno es que de los tres millones y medio de empleos destruidos por la crisis hemos recuperado en los últimos tres años casi la mitad. Los que claman por recuperar derechos de los trabajadores se refieren a incrementar las trabas para una ágil entrada y salida del mercado de trabajo, condición indispensable para que éste sea dinámico, y a dar prioridad a los convenios sectoriales sobre los de empresa, medida que imposibilita la adaptación rápida, sobre todo a las PYMES, a las fluctuaciones de la economía y las obliga por consiguiente y muy a su pesar a prescindir de personal cuando vienen mal dadas. Pues bien, una causa tan fácil en principio de defender ante la sociedad no es objeto de una campaña explicativa del Gobierno que aporte cifras detalladas, exhiba ejemplos concretos y elabore argumentos para poner de su lado a la opinión. Imaginemos lo que un Presidente o una ministra de Trabajo podrían hacer saliendo por la televisión en prime time para convencer a la sociedad española de las notorias bondades de un mercado de trabajo eficiente, descentralizado, flexible y en posición de responder velozmente a los cambios del entorno productivo. Frente a las soflamas emocionales de la oposición agitando el espantajo de las maldades del capitalismo explotador del indefenso asalariado, el estilo funcionarial, tedioso y rutinario y la parquedad empática de los encargados en el Gobierno, empezando por su cabeza, de abogar por medidas objetivamente beneficiosas para el conjunto de un país con una tasa de paro ofensivamente elevada y un desempleo juvenil descorazonador, resultan impotentes y decepcionantes.

Gobernar consiste, en efecto, en hacer y en convencer y tan importante es el primer elemento como el segundo. El problema que tenemos en España es que para convencer a los demás hay que partir del propio convencimiento y si los llamados a movilizar al resto de la ciudadanía en favor de los principios y valores de la sociedad abierta, oscilan entre la indiferencia, la indolencia, la insuficiencia expresiva y el pragmatismo ramplón, el cuerpo electoral queda a merced del demagogo de turno que, carente de escrúpulos y sediento de púrpura, esté dispuesto a inventar, mentir e ignorar la realidad con tal de conseguir sus objetivos.

El independentismo, a la defensiva
Francesc MorenoCronica Global 9 Enero 2017

No ha empezado bien el año para el secesionismo catalán. Ni en Cataluña, ni en Europa. No es una buena noticia, para quienes acusan a la Constitución española de liberticida, la declaración del Tribunal Constitucional alemán estableciendo que la soberanía reside en el conjunto del pueblo alemán y negando el derecho a la secesión de sus regiones. El pronunciamiento del TC alemán contiene los mismos fundamentos de derecho que las de nuestro TC sobre el denominado derecho a decidir y la pretensión secesionista de celebrar un referéndum en Cataluña. España no es la excepción, como pretende el nacionalismo catalán, sino la regla.

Tampoco lo es el artículo de Politico con la inclusión de Puigdemont en el top 12 de quienes quieren hacer la vida desagradable a Europa, en compañía de Geert Wilders o los hackers rusos. El autor del artículo ha denunciado el acoso en las redes por parte de los hooligans del movimiento nacional catalán, en esa actitud tan poco democrática de tratar de acallar a quien no comulga con sus ideas.

Por si fuera poco, en The Economist podemos leer que los catalanes independentistas pueden parecerse a los brexiteers pero que "en una región plagada de corrupción y desempleo los nacionalistas no pueden ganar".

El problema del secesionismo en Europa no es sólo de legalidad. Es una bomba de relojería que dinamitaría los fundamentos de la Unión. No pueden esperar comprensión de las fuerzas políticas mayoritarias en Europa, pero tampoco de los emergentes nacionalismos de Estado.

Con todo, lo políticamente más ilustrativo, y con más repercusión mediática, no ha venido de Europa. Ha sido la voluntad del secesionismo de utilizar un evento infantil como la Cabalgata de Reyes para tratar de hacer proselitismo entre los más pequeños, ensanchar la base social del secesionismo, según los términos de los convocantes a exhibir farolillos con la estelada.

Lo novedoso no es que se quiera impartir formación del espíritu nacional entre los más pequeños, esto se hace desde hace años en las escuelas, y, como ha manifestado el presidente de la ANC, era práctica habitual en las cabalgatas de otros años. Lo destacable ha sido que la amplitud de la reacción ha motivado que Òmnium y Rufián se hayan sentido obligados a desmarcarse públicamente de la llamada a llevar los ya famosos farolillos estelados. Y que la convocatoria se haya saldado con un fracaso. Y es significativo porque quiebra el "prietas las filas" habitual cuando la ANC lanza cualquier campaña. Eso significa que los secesionistas están perdiendo la patente de corso que les otorgaba su absoluto predominio ideológico, producto de muchos años de agitación y propaganda sin respuesta adecuada por parte de quienes en el conjunto de España y en Cataluña no pensamos igual.

Todo ello ha provocado que, por primera vez de forma significativa, el secesionismo se ha puesto a la defensiva. Puede apreciarse en la respuesta de sus voceros mediáticos y sus activistas en las redes sociales y, también, en algunos silencios significativos de destacados líderes políticos nacionalistas. Este es el camino. Desenmascarar la falacia del carácter democrático del secesionismo unilateral. El secesionismo deja de ser cool. En Cataluña y en Europa.

Violaciones masivas: arma islámica de conquista y dominación
Yolanda Couceiro Morín latribunadelpaisvasco.com 9 Enero 2017

Desde el sórdido episodio de las violaciones masivas de la Nochevieja de 2015 en Colonia y otras ciudades alemanas (más de un millar de denuncias), los casos de agresiones sexuales contra mujeres europeas a manos de inmigrantes y "refugiados", en su inmensa mayoría musulmanes, se han multiplicado a lo largo de toda Europa, especialmente en Alemania y lo países nórdicos.

Viendo lo sucedido en las últimas celebraciones de cambio de año, las violaciones se están convirtiendo en parte del folclore europeo de estas fechas: junto con los belenes, los mercadillos de Navidad y las cabalgatas de Reyes Magos, ahora tendremos de aquí en adelante las violaciones masivas de Nochevieja. Las costumbres cambian: del habitual regalo de ropa interior roja a los cinturones de castidad de última generación. Ésta es la marcha hacia el progreso de nuestra maltrecha Europa.

Europa se hunde en la noche de la regresión cultural, en el horror de una nueva barbarie. Asistimos a un retroceso de la civilización, al declive de una sociedad entera, a una ruptura de las bases antropológicas de nuestras sociedades. Es el regreso a la caverna. Este derrumbe social, esta degradación de las normas de convivencia, no es solamente un cambio de cultura, sino la implantación de un salvajismo que podríamos calificar de prehistórico. Todos tenemos en mente la clásica caricatura de las relaciones entre los sexos de esas antediluvianas épocas en la escena de un troglodita, con un garrote al hombro, arrastrando por los pelos a su pareja. Esa típica imagen de historietas o dibujos animados representa en clave cómica la terrible situación a la que vamos a marchas forzadas con la importación de unas poblaciones manifiestamente inadaptadas a la sociedad moderna y civilizada. Desde las cimas de la más alta y refinada civilización que la Tierra ha portado sobre su superficie, hemos caído a un estado de semibestialidad que causa espanto.

Tenemos que tener claro que no se trata de simples hechos criminales, por muy reprobables que sean. Entre la población europea, de raza y cultura autóctonas, también se dan este tipo de agresiones, aunque en términos cuantitativos muy inferiores a esta oleada de salvajismo que nos ha invadido. Pero es el carácter cualitativo de esas violaciones lo que debe constituir el objeto de una especial atención. En estos casos no estamos ante hechos criminales habituales, sino ante hechos culturales. Entre nosotros, los abusos y agresiones sexuales contra las mujeres están considerados una lacra social, un comportamiento altamente reprobable, una indignidad impropia de personas decentes, una vulneración extrema de la libertad y la dignidad de las personas. En el mundo islámico, donde las mujeres somos consideradas inferiores a los hombres, los malos tratos y las agresiones de todo tipo contra las mujeres no merecen la misma reprobación y condena que entre las naciones civilizadas europeas, cristianas y modernas: son hechos aceptado y justificados. Aquí reside la diferencia.

Al hablar de las violaciones sucedidas en Colonia y otros muchos lugares, ese nuevo paradigma cultural y de civilización que se nos quiere imponer, no falta el canalla malintencionado de turno que sale con aquello de "no estigmaticemos ni generalicemos, también hay violadores entre nosotros". Aquí nos enfrentamos a lo que parece ser un doble signo de los tiempos que corren: la estupidez absoluta y la total ignorancia de quien tal cosa argumenta.

Ignorancia, e incluso soberbia complacida, es la que tienen aquellos que dicen que "somos iguales, pero con ropa diferente". El escaso intelecto de estos lerdos que, efectivamente, creen que todos somos "seres humanos", y que la cultura es algo que se pone y se quita, como si de un vestido o unos zapatos se tratara, les basta para justificar estos sucesos como algo inherente al género humano. En concreto, el culpable es el hombre: allá donde haya hombres, habrá violaciones. Con esta estratagema pretenden cerrar el caso y escamotear todo debate serio sobre la cuestión.

Esta manera reduccionista y estúpida de explicar la realidad implica una verdadera falta de conocimiento. Y la ignorancia es peligrosa cuando nos impide ver la verdad. La cultura es mucho más que un "vestido de civilización" diferente en la forma pero similar en el fondo. (Obviamente, cultura entendida como el conjunto de ideas, costumbres y tradiciones que caracterizan a un pueblo). La cultura determina en una gran medida el esquema de nuestro comportamiento, nuestra forma de pensar y entender la vida, y por tanto, nuestra forma de reaccionar y explicar cualquier situación. No solo es simplista, sino estúpido, pretender que si a un individuo le arrancas de su cultura y lo llevas a otra diferente no va a tener problema en adaptarse y en asimilar como propia la nueva realidad: sus patrones de pensamiento, de interpretación de los acontecimientos, su manera de reaccionar ante la misma, siempre vendrán marcadas por la cultura original que le formó. Por eso, argumentar que "también hay violadores entre nosotros" demuestra una falta de conocimiento, o mejor dicho, un conocimiento adoctrinado por el marxismo cultural. Los violadores que están "entre nosotros" saben que la violación es un delito y el violador un delincuente, aunque su delito proceda de problemas psiquiátricos. Pero en otras culturas, la violación de mujeres ajenas a su círculo no es sólo un hecho aceptado, sino recomendable incluso. La profesora egipcia de estudios islámicos Suad Saleh, de la Universidad Al-Azhar de El Cairo, afirmó en un programa de televisión que el Islam permite la violación de las mujeres no musulmanas en la guerra con los "enemigos del Islam".

"Las prisioneras de guerra son de su propiedad (de sus captores). Se puede humillarlas y deben ser propiedad de un señor de la guerra o de un musulmán que pueda disfrutar de ellas como de sus esposas".

En definitiva: para otras culturas, la violación de mujeres no pertenecientes a ella no es un hecho aberrante ni criminal, sino algo completamente normal. No hay, pues, posibilidad de comparar estas violaciones masivas con las que pueda llevar a cabo cualquier perturbado occidental. El hecho de que la cultura condiciona la interpretación de lo sucedido podemos verlo en algunas sentencias judiciales en las que delincuentes extranjeros se han visto absueltos por este motivo: porque en su cultura es algo normal hacerlo (las hemerotecas están llenas de estos casos). Y en el fondo, esto es lo que predican los iluminados de la multiculturalidad: que hay que entender, disculpar y a la postre permitir las violaciones porque en su cultura es normal. Por lo tanto también habrá que permitir la poligamia, la pedofilia, el canibalismo, el sacrificio humano... si en su cultura es normal. Pronto llegaremos a eso.

Por otro lado, no hay que olvidar que dentro de esos parámetros culturales, el concepto de dominación y de invasión está subyacente en la mentalidad de los recién llegados a nuestros países. Debemos tener en cuenta que, desde su punto de vista, Alá les ha entregado nuestra tierra, y es cuestión de tiempo que tomen posesión de ella. Lo que nosotros interpretamos como tolerancia, diálogo, acercamiento al otro, para ellos es recibido como sumisión, entrega, cesión de nuestros derechos ante los suyos. Para esta gente, nuestra actitud hacia ellos no es generosidad, sino sumisión, no es humanidad, sino cobardía, no es altruismo, sino debilidad.

Es bien sabido que "para no ofender al islam" nos están obligando a renunciar a nuestras costumbres y tradiciones. Lo que no está tan claro para muchos es que, mientras nosotros ponemos esta sumisión en positivo, como un acto de empatía y acercamiento, ellos lo interpretan como lo que es: un acto de sometimiento a los que pronto serán señores de esta tierra. No hace falta más que hacer una simple búsqueda en Internet para comprobar hasta qué punto esta idea está extendida entre los llegados a nuestro país. Los símbolos de victoria que muchas veces realizan al pisar nuestra tierra no suelen ser un "¡Conseguí llegar!", sino más bien un "¡He ganado!", y sobre todo un "¡Alá está de mi parte!". Estamos viendo ya cómo llegan a nuestras fronteras y nuestras playas al grito de "¡Allah Akbar!". No se comportan como rescatados de las garras de la muerte, agradecidos por la acogida de sus salvadores, sino como belicosos conquistadores que vienen a tomar posesión de lo que su dios les otorga: los bienes, los cuerpos y las vidas de los infieles. Violar mujeres de pueblos sometidos es, desde el principio de los tiempos, la señal de que el vencedor ha logrado conquistar esa tierra.

No seamos ingenuas ni caigamos en la trampa edulcorada del sistema: aquí hay violadores, sí. Pero no llevan ni mucho menos ese trasfondo que sí podemos encontrar en los que vienen de fuera. Los violadores de nuestra cultura son criminales, los violadores invasores son soldados de Alá. El sometimiento de la mujer a los bajos instintos del hombre es entre nosotros motivo de reproche y vergüenza. Entre los invasores musulmanes es un arma de conquista y sometimiento. La violación islámica es un arma de dominación masiva.



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Holocausto, solo burocracia. Terrorismo, comprensible

Para Iglesias, lo expresado en el título del artículo es la consideración moral y política que le merecen estas dos manifestaciones extremas del MAL
Roberto Centeno El Confidencial 9 Enero 2017

Poco antes de Navidad, saltaron a los medios unas declaraciones del líder de Podemos, que las fiestas han hecho olvidar, pero que no pueden ser pasadas por alto por su gravedad y trascendencia. Para D. Pablo Iglesias, lo expresado en el título del artículo es la consideración moral y política que le merecen estas dos manifestaciones extremas del MAL. Algo tan monstruoso que ningún líder político en Occidente lo compartiría, y sin embargo nada menos que cinco millones de españoles han votado a un político que defiende tesis tan repugnantes —totalitarias, antisemitas, anticristianas y guerracivilistas— que habría sido excluido del juego político en todo el mundo civilizado.

Afirma Antonio García Trevijano, el mas importante pensador político español de todo el siglo XX, que “la historia de la humanidad, desde el punto de vista moral, había ascendido con altibajos desde la Prehistoria hasta Hitler, quien con su decisión de exterminar fría y científicamente a todo un pueblo, demostró que cualquier sociedad, por culta que sea, puede retroceder a la barbarie más absoluta. El Holocausto es la prueba de ello”. Sin embargo, para Iglesias, el Holocausto fue solo “un mero problema burocrático”, y en el colmo de la aberración añade que “no hay tanta diferencia entre los policías que detienen emigrantes en nuestras metrópolis y los guardias de las SS [en los campos de exterminio]”. ¿Hay alguien decente en el mundo capaz de suscribir estas palabras?

Para Trevijano, “un político que banalice el exterminio genocida de todo un pueblo, como ha hecho Pablo Iglesias, sería excluido inmediatamente de todo círculo humano en cualquier rincón de la tierra”. Además, Iglesias sostiene también que “el derecho no es mas que la voluntad racionalizada de los vencedores”, frase que encierra un grado de perversión moral sencillamente inaudito, ya que el derecho es lo que nos separa del desorden moral y de la barbarie social. Y lo ilustra con un ejemplo: “Mi abuelo, que presidió un tribunal militar durante nuestra Guerra Civil, lo vivió en sus carnes cuando fue condenado a muerte por un tribunal franquista”.

Con la mendacidad que le caracteriza, Iglesias oculta que su abuelo no fue condenado por presidir un tribunal militar, sino por participar en sacas de civiles en Madrid y en particular de un paisano suyo de Villafranca de los Barros en Extremadura, el marques de San Fernando, a quien identificó y sacó de su casa y que fue asesinado poco después. Y lo que tampoco dice es que la pena de muerte le fue conmutada por la de 30 años, que salió en libertad a los cinco años, y se colocó en un puesto relevante en la Administración franquista. ¿Cuántas sentencias de muerte no conmutadas pronunció el tribunal de su abuelo?

Y en la misma línea está su reiterada negativa no solo a condenar el terrorismo islámico sino a encontrar razones para el mismo. “No es hora de venganzas”, afirmó después de un sonado atentado, es decir, no se debe perseguir y juzgar a los asesinos. En la misma línea, se negó a suscribir el pacto antiyihadista, o cuando el Congreso en pleno se levantó para aplaudir y homenajear a la víctimas de ETA, toda la bancada de Podemos no solamente permaneció sentada, es que además se mofó de ello. En el último atentado en Berlín, habló de “acontecimientos en Europa”, sin emplear la palabra 'atentado' o 'yihadismo', algo que haría estallar de indignación a las redes sociales.

Una opción política antidemocrática e intolerante
Antonio García Trevijano, que ha analizado su escrito en profundidad, lo califica de “batiburrillo de presunción y de ignorancia, pues es obvio que no ha leído y menos entendido ni a uno solo de los autores que cita, las referencias que hace de ellos están fuera de contexto para significar lo contrario de la intencionalidad de los mismos”. Ignorancia presuntuosa, totalitarismo y sectarismo sin límite son las grandes señas de identidad de Iglesias, como cuando equipara sin más “la política criminal del Estado de Israel” con el horror de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki.

No es de extrañar que el presidente de la Federación de Comunidades Judías en España, Isaac Querub, haya exigido a Pablo Iglesias a través de una carta abierta que aclare su posición actual sobre el Holocausto. Para la federación, “resulta totalmente desconcertante que Iglesias afirme que la instrumentación legislativa y burocrática pueda convertir a un ser humano en el ejecutor del peor crimen de la historia”, “sus afirmaciones son aberrantes e impropias de un representante de la soberanía popular de los españoles comprometido con la democracia y los derechos humanos”.

Y continúa, “frente al Holocausto, a la incitación al odio y a la lucha contra el antisemitismo no cabe la ambivalencia intelectual ni los razonamientos peregrinos”. Un escrito que al representar el sentir de toda una comunidad, habría sido contestado de inmediato por cualquier político occidental, pero que Iglesias ni se ha molestado en responder, añadiendo así un desprecio inaudito por el pueblo judío y el Holocausto. ¿Habría reaccionado así a un escrito de la comunidad musulmana?, jamás, se hubiera arrodillado, besado el suelo y pedido perdón.

Iglesias, que ha recibido 2,4 millones de euros a través de varias sociedades instrumentales con sede en Dubái para financiar Podemos, del régimen teocrático iraní, que ahorca a los homosexuales, esclaviza a las mujeres y que ha jurado borrar del mapa al Estado de Israel, ha creado un programa para la televisión de este país con el nombre de 'Fuerte Apache', violentamente antijudío, radicalmente opuesto a los principios fundamentales de la civilización europea, propugnando la implantación de una dictadura chavista venezolana en España.

Hay que pensar que cinco millones de votantes españoles no pueden tener los mismos sentimientos antihumanos, anticatólicos, antijudíos y guerracivilistas de Pablo Iglesias. Lo votan porque ha tenido la habilidad, propulsado por La Sexta y 'Público', de presentarse ante la opinión como la espada flamígera contra la oligarquía de partidos que ha convertido España desde la Transición en un escándalo de despilfarro, nepotismo, ineficiencia y corrupción, y prometiéndoles el paraíso en la tierra, como Chaves y Maduro ( sus referentes políticos) a los venezolanos, a los que solo han llevado a la miseria y al hambre.

'Understanding Podemos'
'Comprender a Podemos' es el título de un extenso artículo de Pablo Iglesias publicado en junio de 2015 en una revista izquierdista británica, donde expone su estrategia para tomar el poder y no abandonarlo. El escrito está dividido en tres partes, en la primera 'describe' con una ignorancia pavorosa la 'historia de Europa' desde la revolución bolchevique hasta la derrota de la izquierda. “Nuestro punto de partida es el reconocimiento de la derrota de la izquierda en el siglo XX, pero se trata de un realismo intransigente, que rechaza cualquier tipo de complacencia o de acuerdo con el sistema gobernante”.

Sus alternativas son los regímenes de Bolivia, Ecuador y Venezuela. “Nuestro pensamiento se basa en una serie de experiencias políticas de la 'década ganada' en Latinoamérica, que nos ha dado las herramientas para interpretar la realidad de la crisis española (sic) en el contexto de la Europa periférica”, “experiencias que en condiciones de severa crisis política y económica, permitieron formaciones populares y progresistas, consiguieron victorias electorales que transformaron en proyectos de recuperación de soberanía”. Una recuperación de soberanía que choca frontalmente con su apoyo al separatismo y la destrucción de la nación mas antigua de Europa, lo que sus referentes políticos bolivarianos no tolerarían jamás.

Y una política económica —que pretende imponer en España— igual a la de estos países, donde se ha pasado una “severa crisis económica”, el hundimiento más absoluto llevando a sus pueblos a la miseria y al hambre, que carecen de los bienes y servicios más básicos. Y todo ello engañando a los ciudadanos con promesas económicas disparatadas, como ha hecho en Grecia su amigo Txipras, que ha bajado pensiones, cobertura del paro y salarios públicos a niveles de miseria, justo lo contrario a lo que prometió.

En la segunda parte, describe su pintoresca visión de la 'realidad' político-económica española, y dedica un apartado completo a describir la importancia de la televisión —en lo que tiene razón— en la conquista del poder. “La televisión influye en lo que la gente piensa —en las estructuras mentales y sus valores asociados— en un nivel de intensidad mayor que en los lugares tradicionales de construcción ideológica: familia, escuela y religión”, y detalla cómo la han utilizado con las entrevistas y los debates en su propio beneficio. Los apoyos decididos de La Sexta, 'Público' y otros medios, con la bendición de Rajoy y del 'establishment' para reducir al PSOE a la irrelevancia, han sido la clave de su éxito electoral, cuando podía haber sido cortado de raíz sin más que devolver la publicidad a TVE y boicotear los anuncios en las cadenas que le ayudan sin recato.

Finalmente, en la tercera parte afirma que el poder se conquista al asalto —el asalto a los cielos, según sus propias palabras—, repitiendo la tesis de la conquista del Estado formulada en Italia por el Duce y en España por Ramiro Ledesma Ramos en 'La conquista del Estado', aunque, eso sí, en versión cutre al estilo Maduro, ya que Iglesias no les llega intelectualmente a ninguno de los dos a la suela de los zapatos. El primer paso es agrupar a todas las organizaciones izquierdistas bajo su mando, IU se ha vendido gratis y con el PSOE “nuestro objetivo es traerlo a nuestras posiciones, y bien o acepta el liderazgo de Podemos o se suicida políticamente aliándose con el PP”.

Pero lo verdaderamente aterrador es lo que se propone hacer si llega al poder. Cuando estuvo a punto de llegar a un acuerdo con Sánchez y tocaba el poder con los dedos, explicó que una de sus primeras medidas sería obligar a los jueces a jurar “fidelidad al Gobierno del cambio”. Prohibir la enseñanza privada y convertir las universidades en centros de adoctrinamiento, como viene haciendo en la Complutense de Madrid y ahora en la universidad del País Vasco de la mano de los proetarras, donde se impide por la fuerza cualquier conferencia o expresión que no sea conforme a su ideario totalitario.

Explica también con el más absoluto de los cinismos que el hecho de no entrar en debates “sobre forma de Estado, memoria histórica [vuelta al odio y al guerracivilisno], política educativa, Fuerzas Armadas, etc., no significa en absoluto que hayamos moderado nuestra posición, sino que asumimos que sin controlar la maquinaria institucional del poder, no tiene sentido focalizar la lucha en estos temas y alejarnos de la mayoría que no estaría conforme con ellos, y sin contar con esta mayoría [es decir, engañando al pueblo español sobre sus verdaderas intenciones] no es posible el acceso a la maquinaria administrativa que nos permitiría librar estas batallas en otras condiciones”, es decir, imponer sus criterios contra la voluntad mayoritaria. ¿A ver si se enteran los votantes de Podemos y sobre todo los jóvenes de como están labrando su propia ruina?

ETA: de terroristas a "refugiados"
EDITORIAL Libertad Digital 9 Enero 2017

Gran parte de la izquierda anda embarcada en una campaña infame de blanqueamiento de la peor organización terrorista que haya padecido España.

Entre las habilidades características de la izquierda y el nacionalismo figura el uso de una terminología que tiende a justificar y blanquear el terrorismo, califica de "lucha armada" un asesinato por la espalda o el efecto de un coche bomba accionado a distancia y considera a los criminales como "guerrilleros", "activistas" o "luchadores" en vez de lo que en realidad son: asesinos, secuestradores, chantajistas, delincuentes de la peor especie.

En la lucha contra el terrorismo etarra ha habido muchos frentes, desde el policial al internacional, y algunas batallas perdidas. Los terroristas encontraron cobijo y amparo primero en el sur de Francia y luego en Hispanoamérica, donde tiranías socialistas como la castrista y la chavista convirtieron sus países en santuarios para los criminales de la banda. También encontraron la complicidad de una izquierda siempre dispuesta a edulcorar y justificar las atrocidades cometidas en su nombre, ya fueran de signo internacionalista, nacionalista, ácrata o anticapitalista.

En el frente del lenguaje, la determinación de la izquierda y una mezcla de complejos y estulticia de todo lo que no es la izquierda han inclinado la balanza a favor de los asesinos y de sus cómplices. Casi siete años después del último asesinato de ETA y cinco del anuncio de que ésta cesaba sus "acciones", la banda criminal ha conseguido que una buena parte de la izquierda española, desde los partidos a sus terminales mediáticas, asuma el perverso lenguaje de la "lucha armada". Ahora, los terroristas expatriados son "refugiados" para periódicos como Público, Podemos agita el fantasma de los GAL contra el PSOE en el Congreso como coartada para el asesinato de cerca de un millar de personas, el PSOE asume y el PP mete la cabeza debajo del ala.

Las víctimas de los etarras, de los "refugiados" en Hispanoamérica, de los "gudaris" que han soportado el exilio en el Caribe, yacen en los cementerios de toda España y sus deudos son despreciados por un relato que ensalza a los verdugos y esconde las matanzas tras el velo de una reconciliación en la que los asesinos son los héroes y sus víctimas, daños colaterales en el mejor de los casos, carne de cañón que no merece ni siquiera una cita a pie de página en la nueva historia de la paz y la reconciliación.

Resulta estremecedor por otra parte contemplar cómo quienes abogan por el olvido de los crímenes de ETA se afanan en escarbar las cunetas para rescatar los cadáveres del franquismo, la manera de eludir la historia reciente de España en favor de la pasada, el rasero moral de una izquierda que asciende a los terroristas de criminales a "refugiados" sin que casi nadie enarque una ceja ante semejante manipulación de los hechos y desprecio a las víctimas.

El año en el que la Generalitat desconectó de la realidad
Editorial La Razon 9 Enero 2017

Carles Puigdemont llegó hace un año a la presidencia de la Generalitat como pieza de repuesto tras la defenestración de Artur Mas, condición exigida por la CUP –un grupo de extrema izquierda y clónicas formas abertzales– para que Junts pel Sí –formado por la ex Convergència y ERC– pudiese gobernar.

El discurso nacionalista ortodoxo del nuevo mandatario debía ayudar a borrar la imagen de aquella CiU atrapada en los negocios inconfesables de la familia Pujol. La CUP, que quieren pasar por unos franciscanos políticos –aunque mantengan el credo chavista–, sólo podía dar su apoyo al alguien que se pareciese lo menos posible a la derecha nacionalista que mandaría a la hoguera y que convocase el referéndum final de independencia y aprobase las leyes de desconexión. Ésa ha sido la función de Puigdemont, que está cumpliendo fielmente, aunque en todo cuanto atañe al «proceso», está velado por la pérdida del sentido de la realidad y la «voluntad del pueblo», como si ésta no debiera dar cuenta ante los tribunales. Ahí está el caso del 9-N y otras iniciativas parlamentarias ilegales, que cuando les conviene a Mas, Homs, Rigau, Ortega y Forcadell alardean de desafiar al Estado y al Tribunal Constitucional, pero cuando son llamados a declarar, ellos sólo «dieron voz a los catalanes».

El año que Puigdemont lleva en la plaza de Sant Jaume ha consistido fundamentalmente en desentenderse de los asuntos que atañen al buen gobierno de las cosas terrenales, para dedicarse sólo y exclusivamente a las celestiales, que son las que tienen que ver con el «proceso». Por lo tanto, es imposible hacer un balance serio de su gestión tal y como se hace con otros gobernantes digamos que «normales», en consonancia con la política catalana en estos momentos.

Sobra decir que, afortunadamente, las constantes económicas de Cataluña son inseparables de las del resto de España (nivel de paro y previsiones de crecimiento), pero baste recordar una de ellas como ejemplo del absoluto desinterés por la política real: durante su mandato, la deuda de Cataluña se ha incrementado en 5.994 millones de euros más, un 8,68%. El hecho de que al frente de la Consejería de Economía esté el líder del ERC, Oriol Junqueras, un absoluto desconocedor de materia tan compleja, explica que el gobierno que preside Puigdemont sea un brazo ejecutor, que cuenta con todos los medios de la Generalitat, para aplicar la hoja de ruta secesionista.

Durante este año, Puigdemont no ha encarrilado ningún diálogo con el Gobierno, ni ha buscado fórmulas de acuerdo y, ni mucho menos, corregir la gran dependencia que la Generalitat tiene del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), algo de lo que se ha desentendido; de hecho, los Presupuestos Generales de 2017 –muy «sociales» para que se visualicen las demandas de la CUP– no han escondido el capítulo destinado a costear el referéndum y a desarrollar la «política internacional» de los soberanistas. No hay que perder de vista que la llegada de Puigdemont a la primera responsabilidad política de Cataluña tiene que ver con el pacto con la CUP, que es la última gran anomalía del «proceso». El presidente de la Generalitat ya ha anunciado que no se presentará a la reelección, lo que supone en la práctica la aceptación de la derrota para el nuevo PDECat, que, según todos los sondeos, cederá la Generalitat a ERC, un partido históricamente independentista. Si Puigdemont nos quisiera sorprender con una «agenda oculta», ésta sería la de haber ayudado al tránsito sin dolor de los republicanos al poder con la ayuda de toda la administración catalana.

Editorial: Cataluña, el negocio de los Pujol
ABC 9 Enero 2017

El expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall lanzó a Artur Mas en febrero de 2005 una sentencia política de lo que hoy es una masiva certeza judicial sobre el nacionalismo catalán representado por la extinta Convergencia i Unió: «Ustedes tienen un problema y ese problema se llama 3 por ciento». De la tupida red de investigaciones judiciales sobre los casos de corrupción que afectan a los dirigentes de aquella formación política y sus aledaños sociales, destaca la abierta por el Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional sobre la familia Pujol. Los hechos que se van conociendo a través de los informes policiales y de las declaraciones de testigos trazan la historia de una etapa corrupta en Cataluña, de la que aún faltan por conocer nuevos capítulos. El último de ellos lo ha puesto de manifiesto la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) en un informe remitido al juez José de la Mata, en el que la unidad policial vincula por vez primera y de manera directa los ingresos ilícitos de Jordi Pujol Ferrusola con el período en que su padre, Jordi Pujol Soley, fue presidente de la Generalidad catalana. En concreto, el mencionado informe desgrana pagos de empresas a Pujol hijo entre 1998 y 2003, por más de cinco millones de euros, coincidiendo algunos de esos pagos con la etapa en que Artur Mas ostentaba el cargo de «conseller en cap», es decir, el número dos del presidente Pujol. Las empresas identificadas por la Policía en su informe habrían pagado comisiones a Pujol hijo a cambio de que este mediara en adjudicaciones de contratos públicos dependientes de la Generalidad.

Estos datos policiales que, obviamente, tienen que ser valorados y refrendados judicialmente, demuestran dos rasgos intolerables de la etapa Pujol. El primero es la absoluta confusión entre lo público y lo privado cuando se trataba de los intereses de la gran familia del nacionalismo catalán, como si el liderazgo nacionalista de Jordi Pujol Soley fuera causa suficiente para justificar el enriquecimiento de sus miembros por cualquier medio. El segundo es la impunidad de la que han gozado no sólo la familia Pujol -sobre la que no recae una sola medida cautelar personal, a diferencia de otros ciudadanos investigados por corrupción, destinatarios de un rigor preventivo extremo-, sino el nacionalismo catalán en su conjunto, por su método corrupto de gobernar y de crear servidumbres. Para muchos nacionalistas, empezando por la propia familia Pujol, Cataluña ha sido un gran negocio; y el nacionalismo, una burda defensa de los corruptos para esconderse tras el pueblo catalán.

Las autonomías tienen 37.557 funcionarios más que en 2007
Navarra (+17,6%) y Aragón (+14%) son las regiones que más han ampliado sus plantillas en términos porcentuales
R. L. Vargas. La Razon 9 Enero 2017

Adelgazar la administración ha sido una de las promesas electorales recurrentes para reducir el gasto público durante los años más duros de la crisis de casi todos los partidos, ya fuera en comicios regionales, municipales o nacionales. Pero la realidad es que el componente más oneroso de las corporaciones públicas, el humano, no ha menguado, aunque sí lo hayan hecho sus sueldos. Según el Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, en junio había 2.522.819 trabajadores al servicio de las administraciones públicas, 10.000 más que en 2007, el año previo al inicio de la recesión. Cierto es que no todas han obrado del mismo modo. Mientras que la Administración General del Estado ha recortado sus empleados en 28.892 y las corporaciones locales lo han hecho en 54.176, el personal de las comunidades autónomas se ha incrementado en 37.557 personas durante el periodo pese a las dificultades económicas por las que han atravesado estas corporaciones.

En porcentaje, la que más ha incrementado su plantilla ha sido Navarra, un 17,6%. A pesar del difícil entorno, la Comunidad Foral ha sido de las pocas que no han recurrido al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), articulado por el Gobierno central para ayudar a las autonomías con problemas de solvencia. Le ha seguido Aragón, con un 14%. El podio lo completa una de las autonomías que más apuros económicos ha pasado durante la crisis y sigue pasando todavía, Cataluña. Su administración autonómica contaba en junio con 166.088 trabajadores, frente a los 147.793 de 2007, lo que representa un incremento del plantilla del 12,3% y 18.295 empleados más en términos absolutos. Al contrario que Navarra, la región gobernada por el nacionalismo de corte independentista ha sobrevivido a los peores años de la crisis gracias a la ayuda del Estado. Sin capacidad para financiarse de forma autónoma en los mercados, ha logrado la liquidez necesaria para mantener en funcionamiento sus servicios públicos gracias al FLA. Desde 2012, la Generalitat ha pedido prestados al FLA 41.816 millones de euros. De esta cantidad, 5.132 millones corresponden a 2016. De cara al año próximo, prevé solicitar otros 7.392 millones, según las necesidades de financiación recogidas en una presentación para inversores.

En las dos campañas electorales previas al nombramiento de Rajoy como presidente del Gobierno, el papel de las diputaciones provinciales ha sido objeto de intenso debate. Partidos como Ciudadanos abogaron por su eliminación, mientras que otros como el PP defendieron su utilidad por su proximidad a los ciudadanos en aquellas provincias con mayor dispersión de la población. De momento, las diputaciones siguen en pie, aunque su personal ha mermado un 25%. Mientras que a principios de 2007 las diputaciones, los cabildos y los consejos insulares contaban con un total de 80.425 empleados, a mediados de año esta plantilla había menguado hasta los 60.863 efectivos.

La plantilla al servicio de las administraciones públicas españolas representa aproximadamente el 14% de los 18,5 millones de ocupados registrados en la última Encuesta de Población Activa (EPA). Según Eurostat, estaría en la media de países del entorno europeo de similar peso económico como Alemania (13%), Italia (11%), Reino Unido (16%) o Francia (16%). Lejos quedan los países nórdicos, cuyas plantillas de empleados públicos rondan el 25%.

Leer más: Las autonomías tienen 37.557 funcionarios más que en 2007 http://www.larazon.es/economia/las-autonomias-tienen-37-557-funcionarios-mas-que-en-2007-EB14264880?sky=Sky-Enero-2017#Ttt1os7adfibjb9l
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Las autonomías tienen 37.557 funcionarios más que en 2007
 


 


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