AGLI Recortes de Prensa   Martes 10  Enero 2017

Proteger a los jueces de Cataluña
El rugido del león El Espanol 10 Enero 2017

Pese a que jueces y fiscales no tienen la obligación de conocer el catalán, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sancionó a una magistrada por entender que incurrió en "desconsideración" y "escasa sensibilidad hacia el derecho a utilizar la lengua propia" de dos letradas.

En el recurso ante el Consejo General del Poder Judicial, la magistrada expone el "acoso" y el "acorralamiento" al que se vio sometida por las denunciantes. Tras explicarles que no entendía el catalán hablado, aunque sí el escrito, y sugerir la conveniencia de realizar el juicio en castellano o pedir el auxilio de un traductor, las abogadas hicieron casus belli del asunto, hasta el punto de que la denunciaron ante el Colegio de Abogados.
Poder del Estado

Es lógico que el personal de la Administración de Justicia no tenga la obligación de conocer las lenguas autonómicas, por cuanto es un poder del Estado y sus miembros pueden ejercer en cualquier punto del país.

El vídeo con el que acompañamos la información deja bien claro que la jueza se comportó de forma impecable ante la actitud beligerante de las abogadas. La decisión del TSJ catalán de apercibirla está, por tanto, fuera de lugar. Su misión debería de ser la de proteger a los jueces que ejercen su labor con profesionalidad en condiciones no siempre amables, como demuestra este hostigamiento.
Presión política

A un juez debe valorársele por su trabajo y no por su amoldamiento a la presión política o ambiental a lo que pueda considerarse políticamente correcto en un territorio en un momento dado. Por eso el CGPJ deberá ahora poner las cosas en su sitio y amparar a la jueza. La forma de actuar de las abogadas -¿tanto problema había en utilizar la lengua oficial de España?- deja patente que en el fondo no subyace una cuestión idiomática, sino ideológica, con la que se busca poner trabas a la convivencia.

Si se sanciona a esta juez, ¿qué jueces y fiscales querrán ir a desempeñar su profesión a Cataluña? ¿No será eso lo que buscan quienes persiguen a los funcionarios que llegan de otras partes de España y no pasan por el aro catalanista? El hecho de que la jueza en cuestión haya pedido el traslado tras este episodio y se haya marchado de Cataluña permite ver con absoluta claridad dónde está el problema.

Los diputados se siguen riendo de los españoles
Gonzalo Bareño La Voz 10 Enero 2017

En la era de la posverdad, hay noticias que, siendo ciertas, pasan inexplicablemente desapercibidas pese a ser mucho más escandalosas que algunas de esas flagrantes mentiras con las que, según nos asegura Obama, se puede decidir nada menos que la presidencia de Estados Unidos. Aquí en España, sin ir más lejos, suceden cosas que, si recibieran en los medios la atención que merecen, generarían una más que justificada ola de ira ciudadana contra una clase política que sigue riéndose de los españoles en su cara pese a las promesas de regeneración. Es probable que a usted, como a cualquier otro trabajador, le hayan sabido a poco los escasos días que ha tenido libres para poder celebrar las fiestas navideñas junto a sus seres queridos. Pero no será ese el caso de nuestros diputados, porque la Mesa del Congreso decidió el 27 de diciembre, por unanimidad, que sus señorías disfrutaran de 40 días seguidos de vacaciones antes de comenzar la actividad parlamentaria en el 2017.

El último pleno se celebró el pasado 21 de diciembre. Y hasta el 31 de enero el Congreso estará cerrado por vacaciones. En todo ese tiempo no habrá proyectos ni proposiciones de ley, ni sesiones de control al Gobierno. Este escándalo se produce mientras el Ejecutivo insiste en la necesidad acuciante de aprobar unos Presupuestos cuanto antes, y después de un año 2016 tirado entero a la basura en términos parlamentarios. La decisión de cerrar en enero se adopta a pesar de que en la novena legislatura los grupos acordaron que ese mes fuera hábil, en contra de lo que inexplicablemente dice la Constitución. Pero aquel anuncio se hizo solo para aplacar los ánimos de una ciudadanía que empezaba a mostrar un fuerte desapego hacia sus políticos. Pasado aquel trago, sus señorías vuelven a la holganza, aprobándola con nocturnidad y alevosía.

Pero, querido lector, si al leer esto usted ha sentido una punzada de indignación, le aconsejo que se siente, porque ese mismo 27 de diciembre la Mesa del Congreso acordó otra medida aún más indignante, si cabe. No contentos con esos 40 días de asueto navideño, los diputados decidieron que, como el fin de semana del 11 y 12 de febrero se celebran los congresos nacionales del PP y de Podemos, todos los diputados tengan también esa semana entera de vacaciones. Lo pidió el PP y se sumaron a la propuesta con alborozo Podemos y también el PSOE. Solo Ciudadanos se opuso. Esa decisión, que supone condicionar la agenda parlamentaria a los intereses particulares de los partidos, llega después de que en la Semana Santa del 2016 los diputados se concedieran también otros 20 días de vacaciones.

Sus señorías son maestros en el arte de buscar fórmulas que les permitan trabajar menos. Están a la que salta. Bastó que se planteara el debate sobre la conveniencia de reducir las jornadas laborales hasta las 18.00 horas para que los diputados se apuntaran los primeros. «Para dar ejemplo», dijeron. Si no fuera porque todo esto es una desvergüenza, sería para morirse de risa.

La obra pública se desploma un 80% en la última década
La licitación de proyectos ha pasado de 40.354 millones en 2007 a cerca de 9.000 el pasado año. En términos de PIB ha caído del 2,7%
de 1995 hasta el 0,8% de 2016.
R. L. Vargas. La Razon 10 Enero 2017

España cuenta con un ramillete de las mejores constructoras del mundo –ACS, Ferrovial, Acciona, FCC, OHL y Sacyr– pero, paradojas de la vida, la construcción de infraestructuras está en caída libre. Las estrecheces económicas por las que ha atravesado el país en los últimos años, y de las que el déficit sigue siendo una de sus más nítidas secuelas, han llevado a los gobiernos tanto del Partido Socialista como del PP a recortar año tras año de forma drástica la inversión en obra civil para reconducir las cuentas públicas. Si en 2007 la licitación de nuevos proyectos por parte de todas las administraciones alcanzó los 40.354 millones de euros, en 2016 apenas si alcanzará los 9.000 millones si en diciembre se mantiene el ritmo licitador de los meses anteriores, según los datos de la patronal del sector constructor, Seopan.

Todas las administraciones
El Ministerio de Fomento, principal impulsor de obra civil, ha pasado de promover proyectos por valor de 12.122 millones de euros en 2007 a licitar obras por sólo 2.525 millones. En parecidos números se han movido las comunidades autónomas. De licitar obras valoradas en 13.128 millones de euros hace una década han pasado a sólo 2.398 millones. Los ayuntamientos han pasado de los 10.943 millones a los 2.977 millones de euros. Este desplome del 80% ha dejado la inversión en infraestructuras en términos de PIB en alrededor del 0,8%, cuando desde el año 1995 hasta la crisis estuvo entre el 2,7% y el 2,8%, aproximadamente.

A las políticas de recorte del gasto en obra pública que han seguido los gobiernos en los últimos años para reconducir el déficit se han sumado otros factores que han acentuado el desplome de la obra civil. El más notable ha sido la caída en picado de la licitación de obras del AVE. Mientras que en 2007 alcanzó los 3.699 millones de euros y en 2009 los 5.253 millones, hasta noviembre del pasado ejercicio apenas si sumó 236 millones. Adif ha recortado drásticamente la inversión porque la red de alta velocidad proyectada está a punto de ser completada. Además, la parálisis política vivida durante gran parte del año pasado por la falta de Gobierno también ha paralizado las licitaciones de algunos tramos que restan por finalizar. Algo parecido ha sucedido, aunque en menor medida, con AENA. Concluidas las grandes obras como la construcción de la T-4 del aeropuerto de Barajas, en los últimos años, el gestor ha dedicado un volumen de recursos más limitado y más centrado en las tareas de conservación de la red.

El mantenimiento del resto de infraestructuras es, sin embargo, uno de los aspectos que más se está resistiendo por la falta de inversión. «Aunque ha ganado algo de peso en los últimos años, se siguen haciendo sólo los trabajos que son más urgentes», aseguran fuentes del sector, que insisten en que, a la larga, es más costoso reconstruir una infraestructura que mantenerla. En el sector calculan que cada euro que se invierte en conservación supone al final un ahorro de cinco euros a los diez años, que sería lo que costaría reparar deficiencias graves en una infraestructura descuidada.

El mayor déficit de conservación lo acumulan las carreteras, con 6.670 millones, según los cálculos de la Asociación Española de Carreteras (AEC). En términos globales, la falta de recursos para conservación ha provocado que este año, por primera vez en la historia, el «stock» de infraestructuras públicas ya construidas vaya a perder valor. Un 1,25%, unos 10.000 millones, según los cálculos de las patronales de la construcción y fabricantes de materiales de construcción.

El negocio está fuera
Ante la falta de trabajo en España, las compañías siguieron profundizando el año pasado en su estrategia de internacionalización. A mediados de ejercicio, el peso de su negocio exterior batió un nuevo récord, al alcanzar el 73,5% del total de su cartera. La más dependiente del exterior es ACS, cuyas ventas fuera alcanzan ya el 83% del total, seguida de OHL, con un 80,5%. La que menos, FCC, logró el 48,8% de sus ventas.

El sector tiene bastante asumido que buscar trabajo fuera va a seguir siendo su tabla de salvación, pues no prevén grandes cambios para este año. «El problema es que el Gobierno necesita equilibrar el Presupuesto y la sensibilidad no está del lado de las infraestructuras sino del gasto social. La prioridad parece que seguirá siendo el gasto social», insisten las fuentes consultadas, que apuestan porque los presupuestos para obra civil se mantendrán en niveles similares a los de este año. Y eso, según el sector, que restan infraestructuras que construir. «Se ha mejorado mucho en carreteras y ferrocarriles, pero hay grandes olvidados como la sanidad, los servicios sociales o el turismo que necesitan más inversiones», remachan.

España necesita un partido de derechas
Enrique Domínguez Martínez Campos gaceta.es 10 Enero 2017

Quienes ya tenemos muchos años y hemos vivido situaciones en España de todo tipo –desde la invasión de los comunistas por el Valle de Arán para reavivar a tiros en 1944 la recién terminada Guerra Civil, el desarrollismo económico de la década de los años sesenta, la indigestión que sufrió la Iglesia española con el Vaticano II, la famosa y edulcorada Transición, los salvajes asesinatos terroristas de la banda ETA, el felipismo, el aznarismo, el zapaterismo…- hemos podido comprobar a lo largo de los últimos 75 años que en nuestro país siempre existieron dos fuerzas contrapuestas, muchas veces enemigas irreconciliables, pero dos ideologías fundamentales que movieron a unos y a otros a luchar y a trabajar por lo que creían que era lo mejor para España: las derechas y las izquierdas.

Cada una de estas fuerzas, lideradas por sus correspondientes jerarcas políticos, hizo que la sociedad española tomara partido (sobre todo desde la famosa y edulcorada Transición) por unos o por otros. Y, como ya indiqué en mi artículo anterior sobre la posible revisión de la Constitución, a partir de 1978 comenzó un lento pero progresivo descrédito sin paliativos de todos los jerarcas políticos españoles. Con altibajos si se quiere, con matices, pero deterioro y descrédito hasta la situación que hemos tenido que vivir a lo largo de casi todo el año 2016 de un bloqueo político inimaginable.

En España la gravísima crisis económica que se inició en el año 2007, que fue desmentida y ocultada por aquel presidente socialista llamado José Luis Rodríguez y que llevó a nuestro país a una situación crítica de imprevisibles consecuencias, fue combatida por sus adversarios políticos más importantes: los del Partido Popular, al frente del cual situó el señor Aznar a Mariano Rajoy a partir del año 2004, tras el mayor atentado terrorista sufrido jamás por nuestro país y que se convirtió en un trampolín para que el PSOE se hiciese con el poder a través de un “golpe de timón” apoyado por determinados medios “progresistas”.

Pero, tanto en 2004 como en 2007, seguían existiendo esas dos grandes fuerzas supuestamente ideológicas que movían a unos españoles y a otros a decantarse por unos jerarcas políticos u otros en virtud de las siglas que, también supuestamente, representaban: el socialismo cada vez más radical de izquierdas del PSOE, y el centroderecha español representado por el Partido Popular.

Ese centroderecha español comenzó a desdibujarse, a diluirse como el azúcar en un vaso de agua, cuando, en el Congreso de Valencia del PP en el año 2008, el máximo jerarca de ese partido, Mariano Rajoy, indicó la puerta de salida del partido para todos aquellos militantes del mismo que se consideraran conservadores o liberales. Naturalmente, no sólo para los militantes sino también para los posibles votantes. Porque, a partir de ese momento el PP, que había convocado manifestaciones masivas en la calle contra la ideología de género aplicada a rajatabla por el PSOE de Rodríguez desde el año 2004, decidió cambiar de ideología para pasar a ser un partido de “centro reformista”. ¿Qué era eso? En realidad nadie lo sabía, nadie quiso darle importancia, el PP era de derechas, ¡faltaría más!, y los españoles le votaron masivamente para echar a Rodríguez del poder, hartos de su indigencia política, en el año 2011.

Fue a partir de este momento cuando todos los españoles comenzaron a darse cuenta de lo que realmente era el PP, de que el PP ya no era un partido de centroderecha sino un partido de centro y reformista, que asumía todas la leyes de género y todas las políticas de izquierdas impuestas por el PSOE de Rodríguez excepto las políticas económicas socialistas (por supuesto desastrosas para España). En definitiva, abandonando el PSOE una cierta moderación política para dirigirse hacia la radicalidad del PSOE marxista revolucionario de antes de 1979, el PP aprovechaba ese espacio que dejaba el socialismo para ocuparlo él.

Cuando los españoles fueron llamados a las urnas en diciembre de 2015, además de tener que competir el PP con un PSOE completamente desnortado y radical, tuvo que hacerlo con otras dos fuerzas políticas emergentes: Podemos (de ultraizquierda y antisistema) y Ciudadanos (antiseparatista en Cataluña y supuestamente de centroizquierda en toda España). ¿Qué podía ofrecer el PP de centro reformista de Rajoy a los españoles como reclamo para ser votado con ilusión? ¿Haber salvado a España de la quiebra económica gracias al sacrificio impuesto a todos ellos a base de una brutal subida de impuestos y la creación de otros nuevos como jamás se había conocido en nuestro país? ¿Sólo eso?

Así, los españoles sólo tenían ya la posibilidad de votar a un partido supuestamente de derechas pero que ocupaba una franja enormemente amplia que llegaba, ideológicamente, hasta ocupar el espacio socialdemócrata que abandonaba el PSOE más moderado. Y ocurrió a lo largo de los cuatro años de la legislatura de Rajoy (2011/2015), con una superioridad legislativa en todas las Administraciones abrumadora que, a su término, el PP perdió casi cuatro millones de votantes.

Muchos, muchísimos de los que le votaron lo hicieron tapándose la nariz, mirando para otro lado, o pensando que votaban “el mal menor”. Porque, ¿qué había hecho el PP que mereciera la pena para el votante que se considera de derechas?

¿Había acabado con la insufrible politización de la Justicia y que ésta fuera igual para todos los españoles, fuesen éstos quienes fueran?
¿Había reasumido el gobierno la educación y la sanidad para no dejarlas en manos de los cantones autonómicos y frenar así la hispanofobia en algunos de ellos y el gasto desmesurado y las desigualdades sanitarias regionales?

¿Había modificado una ley electoral desastrosa?
¿Había consensuado o estudiado a fondo una Ley de Educación que impusiera la meritocracia y no el “aprobado para todos” socialista?

¿Había derogado o revisado sin revanchismos ni manipulación una Ley de Memoria Histórica guerracivilista como la de Rodríguez?
¿Había derogado o revisado científicamente una bestial ley del aborto (ley Aído) como “derecho de la mujer” a acabar con la vida del ser humano creado en su seno?

¿Había puesto límites al “lobby” de homosexuales que están imponiendo en diversos cantones autonómicos su ideología totalitaria a niños y adolescentes?
¿Había frenado en seco, sin complejos y sin miedos, a los jerarcas nacionalseparatistas de Cataluña aplicando la Ley y no poniendo como escudo sólo a la Justicia?

Y, como éstas, podríamos seguir poniendo otras muchas reivindicaciones que el votante de derechas esperaba de ese desconocido PP de centro reformista. ¿Fue una sorpresa que el PP, en diciembre de 2015, perdiera casi 4 millones de votantes?

Hoy, cuando ya gobierna el PP con el apoyo condicionado de Ciudadanos y con la esperanza de ser también “ayudado” por el PSOE menos radicalizado así como con la ayuda del nacionalseparatismo del PNV, ¿hasta dónde va a estar dispuesto este PP de Rajoy a transigir, a ceder, a compadrear y a intercambiar “favores” con unos y con otros para mantenerse en el poder? ¿A costa de qué y de cuánto nos van a costar a los españoles los cambalaches políticos del PP con unos y con otros? Un partido con ideas firmes, asentadas, de derechas, sin miedos ni complejos, sin lastres de corrupción a sus espaldas, ¿es el PP de Rajoy?

Si cuando dispuso de una mayoría aplastante debido a que los españoles confiaban en ese partido como un bastión frente a los desmanes políticos y económicos de un PSOE radicalizado y revanchista como en sus mejores tiempos decimonónicos, no fue capaz de dar satisfacción a los millones de ellos que le votaron, ¿qué puede esperarse hoy de ese PP mediatizado no sólo por un PSOE descabezado y roto sino por otras fuerzas políticas que le llevarán a concesiones que pueden ser letales para España? Hoy más de la mitad de los periodistas, comentaristas políticos, contertulios y oras gentes que “crean opinión” no es que sirvan a sus amos sino que están convencidos por su buenismo, relativismo y progresismo, que es buenísimo este clima de obligados acuerdos para gobernar. Incluso ya hay quien está invocando determinados artículos de la Constitución como algo fantástico para que toda la partitocracia española se ponga de acuerdo para que pueda llegarse a convocar en Cataluña un referéndum aprobado por el gobierno para dar satisfacción a los sediciosos jerarcas nacionalseparatistas catalanes. Hasta ese extremo llega la estulticia y los intereses de muchos para ver una España rota, deshecha, irreconocible.

¿Es todo esto lo que esperaban los votantes de derechas del PP en el año 2011? ¿Es todo esto lo que creen que es buenísimo los votantes de derechas del PP en el umbral del 2017? Tengo para mí que de ninguna manera. Esta situación me recuerda algo de lo que sucedió desde el año 1973 a 1996. Mientras que las izquierdas iban organizándose (el PCE estaba perfectamente organizado) para ocupar cada vez más parcelas de poder, como sucedió con aquel PSOE felipista, las derechas, divididas y con numerosos gallos en su corral, en lugar de unirse fomentaron las capillitas y se escindieron. La UCD de Suárez, teledirigida desde la cúspide del poder, terminó desapareciendo y la Alianza Popular de Fraga tuvo que refundarse en el Partido Popular para pasar un larguísimo invierno político de 21 años hasta que logró desbancar al felipismo socialista. Pero, al menos, era una derecha que defendía unos valores democráticos no reñidos con la moral y la ética.

¿Qué derecha política existe hoy en España? ¿Quién o quiénes la representan? ¿A qué partido pueden acudir los votantes de derechas de nuestro país en el caso de que se adelanten las elecciones una vez más? Creo sinceramente que es imprescindible la creación de ese partido. Creo sinceramente que España lo necesita. Creo sinceramente que el actual PP no es un partido de derechas. Y creo sinceramente que el hueco dejado por este partido escorado por completo hacia el centroizquierda debe ser ocupado por quienes sin prejuicios, sin miedos y sin complejos, defienden de verdad los intereses no sólo económicos sino también morales y éticos que los votantes de derechas reclaman. Una derecha, en fin, que acabe con este régimen políticamente ingobernable y económicamente insostenible.

Empezando por acabar con quienes, por sedición y traición y sin complejos ni remilgos, proclaman a fecha fija un golpe de Estado para implantar su voluntad alr esto del pueblo español para acabar con la unidad de nuestro país.

La solidez de la decadencia española
Guillermo Dupuy Libertad Digital 10 Enero 2017

Que la socialdemocracia, condescendiente con los nacionalismos, rija en España a través del PP nos garantiza una larga, silenciosa y sólida decadencia.

No creo que las críticas de Aznar –siempre comprensiblemente tardías, parciales y moderadas– a lo que hace cuatro años denominé la "corrupción ideológica" del PP vayan a desembocar a corto plazo en la creación de un nuevo partido, tal y como algunos aventuran a raíz de una interesante encuesta que publica El Español centrada en el considerable apoyo ciudadano que obtendría un hipotético partido liderado por el expresidente del Gobierno.

En cualquier caso, la actividad de Aznar y de FAES en el terreno de las ideas va a ser fundamental para que la derecha liberal-conservadora de este país vuelva a tener algún día representación parlamentaria, bien a través de la reconversión del propio Partido Popular, bien a través de la irrupción de un nuevo partido. Desgraciadamente, sigo pensando que sólo la derrota puede traer la cura a este partido irreconocible y envilecido, pues desde el poder nadie va a proponer en su seno un cambio que sigue siendo posible sin Aznar pero imposible con Rajoy o gente de su nihilista y acomodaticia cuerda.

Lo malo es que, a día de hoy, a la derecha liberal le podrá ir peor que nunca, pero al PP de Rajoy le va muy bien, por muy minoritaria que sea su mayoría parlamentaria. Por el contrario, la socialdemocracia domina la escena política española, por mucho que al PSOE le vaya rematadamente mal. Que la socialdemocracia, condescendiente con los nacionalismos, rija en España a través del PP y con el apoyo de Ciudadanos y el PSOE nos garantiza una larga, silenciosa y diría que sólida decadencia.

Rajoy y Arriola han conseguido que, por temor a la revolución, muchos renuncien a la regeneración. Y ahora el envilecido e irreconocible PP está a salvo de una cosa y de la otra. Por mucho que España necesite urgentemente profundas reformas estructurales, destinadas a liberalizar su economía y reducir el peso del sector público, nadie las reclamará en el Parlamento. Por mucha necesidad que haya de someter la Administración autonómica catalana al imperio de la ley, nadie lo reclamará en el Parlamento. Por mucha necesidad que haya de trasvases entre la España húmeda y la seca, o de división de poderes, nadie los echará en falta. Por muy disfuncional y gravoso que sea nuestro Estado autonómico, nadie va a señalar siquiera la existencia del problema.

En este sentido, quien neutraliza el discurso de la derecha en España no es otro partido que el de Rajoy. Sólo la pérdida del poder y la subsiguiente catarsis en los bancos de la oposición hubiera llevado a este partido a retomar sus traicionadas señas de identidad liberal-conservadoras, fuertemente comprometidas con la unidad de la nación española entendida como Estado de Derecho. Entonces el discurso de FAES y la auctoritas de Aznar sí hubieran desempeñado un papel determinante. Pero mientras el PP siga en el poder, mucho me temo que la auctoritas de Aznar poco tendrá que hacer frente a la potestas de Rajoy.

AYUNTAMIENTO DE MADRID
Coches, ciudades, ideologías y puñetas
Javier Benegas  vozpopuli.com 10 Enero 2017

Cualquiera puede verlo, salta a la vista: la ciudad de Madrid se deteriora. Otra cosa es que cada cual defienda lo que le place. Limpieza deficiente, vías cada vez más deterioradas, socavones, baches, grietas interminables, aceras sin apenas mantenimiento que se vuelven peligrosas para quienes caminan con alguna dificultad o tiene una vista deficiente, árboles en mal estado… pero, sobre todo, una sensación de provisionalidad, de ciudad tomada, donde en cualquier momento cualquier cosa puede prohibirse.

Así, de pronto, de un día para otro, te encuentras jugando a la lotería de las matrículas, esperando tener el número agraciado que te evite prolongar la jornada laboral con dos o tres horas de transporte público. En el centro, vías de primer orden cerradas al tráfico donde no hay matrícula que valga. Los coches particulares están prohibidos, pero se habilitan carriles especiales para el transporte público, los vehículos de servicios esenciales y los coches de un puñado de residentes. Este tráfico restringido se acota con vallas de obra, cintas de plástico, cualquier cosa que sirva para delimitar la frontera entre dos mundos: el de los motorizados y los caminantes, el viejo concepto de progreso y un nuevo orden donde lo que deseamos ya no es un bonito SUV sino unos zapatos confortables.

Visto desapasionadamente, con una cierta mirada cinéfila, es como si se hubiera cernido alguna calamidad sobre esta ciudad bulliciosa, una especie de day after, un extraño periodo de posguerra. Pero nadie protesta. Demasiados años con un sistema donde quienes llegan al gobierno municipal, más que gestionar, quieren dejar su impronta, que se note su paso por el ayuntamiento. Y los votantes callan, quizá dando por cierto que su calidad de vida mejorará de alguna forma misteriosa.

Así han transcurrido estas fiestas en Madrid. Bajo la pálida iluminación navideña, los presuntos ganadores, los peatones, la gente que por gusto o por ordenanza iba y venía a pie, caminando como autómatas entre el nuevo orden proyectado, haciendo sus compras navideñas, mientras otros buscaban la manera de volver al salvífico extrarradio. Todos con la extraña sensación de que en cualquier momento alguien haría sonar un silbato y el experimento concluiría súbitamente.

Y así ha sido. De pronto, las vallas desparecieron, las cintas de acotamiento quedaron hechas ovillos en los márgenes de las aceras, esperando a que alguien se encargara de recogerlas. La ciudad volvió a estar como al principio, sin que la contaminación hubiera bajado un microgramo. Sin embargo, el deterioro físico ha permanecido o, mejor dicho, sigue progresando silencioso, como una carcoma indiferente. Y la sensación de provisionalidad se ha convertido en un sentimiento cotidiano, la gran novedad de un tiempo nuevo… o viejo, según se mire.

Argumentan que otras ciudades muy respetables ya hacen estos apaños, aunque sea de manera bastante más planificada, ordenada y estéticamente aceptable. Pero sospecho que la salud no es tanto como el negocio por doble vía: cobrar a los ciudadanos por usar una ciudad que es suya y convertir a las grandes urbes en museos inanimados, “espacios seguros” para ese turismo de calidad con el que hacer caja. Sea como fuere, el refranero es sabio: mal de muchos, consuelo de idiotas. Ya es mala suerte que los españoles, por ejemplo, de Suecia copiemos las delirantes políticas de género pero, sin embargo, de su reforma de las pensiones pasemos olímpicamente. Y así todo.

La saludable prohibición del automóvil, dicen, es resultado de la magia de la política, la negociación de las ideologías en busca de soluciones Pero tiene truco, porque no hay ideología más inasequible al razonamiento que aquella que se atrinchera en lo moralmente correcto, aunque sea mentira. Dicho de forma más gráfica: “la contaminación mata, así que cierra el pico”.

No importa si la diferencia entre un aire respirable y otro menos respirable lo definen más las calefacciones comunitarias que los coches particulares, o si los autobuses del Consorcio de Transportes, que circulan sin descanso, y muchos no superan la norma Euro 4, emiten por sí solos tantas partículas venenosas como decenas de miles de automóviles, quizá cientos de miles, ya que los vehículos particulares, al contrario que los autobuses municipales, sólo realizan desplazamientos puntuales y, por lo tanto, no están combustionando a todas horas. O si un coche que se ve obligado a dar vueltas y vueltas porque no puede aparcar, contamina mucho más que otro que esté estacionado y sin el motor en marcha.

Tampoco es relevante si existen remedios contra la contaminación que la tecnología hoy por hoy ya puede proporcionarnos. O si, con un calendario y unos plazos adecuados, los vehículos mucho menos contaminantes acapararán el parque automovilístico... si tenemos, claro está, un poco de paciencia y atendemos a la realidad de unos bolsillos exhaustos. Desgraciadamente, el progreso, a lo que parece, sólo es posible a base de prohibiciones, sin transición alguna.

No hace falta ser muy perspicaz para constatar que la búsqueda de soluciones es lo de menos. El marxismo cultural está para cambiarnos, para convertirnos en peatones, para feminizarnos, para igualarnos a golpe de ordenanza. Gracias a la complicidad de un PSOE terminal, a los madrileños les gobierna una coalición de minorías cuyo acuerdo tiene mucho más que ver con los prejuicios, y los intereses particulares, que con el servicio público. Gracias a ellos, la ingeniería social que agrava los problemas, cuando no los crea directamente, puede mortificar no ya al presunto ciudadano acomodado, que también, sino muy especialmente al que menos posibles tiene.

Quizá algún día haya quien tenga el coraje de estudiar esa otra polución que aumenta sin tasa: la de la política. Tal vez algún día podamos saber de forma empírica cuánto nos acorta la vida el estrés y la incertidumbre provocados por un puñado de aprendices de brujo. Hasta entonces, a los que aplauden, ojalá los dioses les recompensen con una vida esforzada y convencional, donde la movilidad sea un factor crítico que el transporte público no resuelva. Ojalá, también, les privilegien con el amor, los hijos y las sanas obligaciones. Y, como guinda del pastel, les acomoden en alguna vivienda del sur de Madrid, para que descubran en carne propia quiénes son realmente los que más dependen del automóvil. Quizá así desarrollarían alguna empatía y dejarían de inflamar el sentimiento de hartazgo. Un día la tortilla se dará la vuelta sin que alcancen a comprender, como empieza ya a ser costumbre, qué demonios sucedió para que su estrechísima visión del progreso terminara siendo tan detestada.

Podemitas viejorros
Antonio Burgos ABC 10 Enero 2017

Antes había dos grandes sorteos en España: el del la Lotería de Navidad y el de la del Niño. También había un tercero, pero su recuerdo es altamente incorrecto políticamente: el de los quintos para la mili, que lo mismo te tocaba ir al Regimiento Inmemorial, junto a tu casa, que a Regulares de Melilla, a Artillería de Ceuta o cuando aún existía el Protectorado de Marruecos, a Larache o Tetuán. Destinos extrapeninsulares que eran llamados «África». Palabra que los desafortunados con ellos se escribían con tiza en la espalda cuando salían del sorteo la Caja de Reclutas, pintando bajo la palabra continental tópicos camellos y palmeras.

-Vaya «Cultura de Defensa» que tiene usted, mi cabo.

Tenga en cuenta que la ahora tópica Cultura de Defensa que tanto se cacarea y cuya existencia se reclama debe partir de algo fundamental: del amor por la Patria y del conocimiento de su Historia... y de las banderas de España izadas cada día en los colegios.

Como uno, dos y tres, los tres banderilleros en el redondel de Benítez Carrasco que recitaba Gabriela Ortega, existían, pues, en España estos tres tradicionales sorteos. Pero ahora existe un cuarto, peligrosísimo, del que nadie habla: el sorteo de la Justicia. Si estás de pleitos o «investigado», andas como los quintos que sorteaban en las cajas de reclutas. Igual que a los quintos les podía tocar África, a ti, si eres conservador, te puede tocar un juez progresista; o, si progre, un juez conservador. Con lo que vas dado. Peor que la mili en Larache. Pero hay algo peor todavía que esta lamentable división de quienes imparten la sagrada Justicia según ideología conservadora o progresista: los jueces podemitas. Si eres del PP o islas adyacentes y en un asunto con la Justicia te toca un juez podemita, vas dado. O, por el contrario, si eres podemita y te toca uno de los tuyos con puñetas de encaje, ve descorchando la botella de cava. A la absolución de la que asaltaba capillas de la Complutense a pezón pelado me remito: le tocó un juez de su cuerda, podemita, y se fue de rositas, que rima. ¿Qué hubiera pasado si le llega a tocar un juez conservador? ¿Ah, pero quedan conservadores en la Administración? Es mi duda. No hablo ya sólo de los medios públicos de comunicación o de instituciones fundamentales como la Policía o la Judicatura: en España el poder real está en manos de la progresía, el Gobierno tiene a los enemigos en nómina. Y eso que han estado y están en el Gobierno los fachas, o sea, el PP. No se atrevieron ni a tocarle a las garras de este pulpo que todo lo atrapa ni cuando tenían la mayoría absoluta; así que ahora, ni les cuento.

Comprendo que un perroflauta, un niñato, un nini o incluso un joven soñador idealista sean de Podemos. Pero no me explico que haya gente ya puretona, jueces, catedráticos, jefes policiales o militares podemitas. Y haberlos haylos. Me recuerdan al genial Jaime de Mora, que me encontré un día por Marbella vestido de motero con bandana en una concentración de Harley Davison, y al preguntare por su atuendo, me dijo: «Ten en cuenta que yo siempre he sido un jipi y ahora soy un jipi viejorro». Pues igual que Jimmy Mora en su moto con los chavales, existen los podemitas viejorros. Peligrosísimos. Como el juez que no ha hallado ni siquiera falta en el ataque a los sentimientos religiosos de la asaltacapillas. O como ese alto militar retirado que aspiraba a ministro de Defensa, que con las canas que peina y los trienios que devenga anda por ahí haciéndose fotos con un capullo puesto en el cañón de su pistola, el muy ídem. Todo esto ya lo barruntó Sir Winston Churchil: «Quien a los 20 años no sea revolucionario, no tiene corazón; y quien a los 40 lo siga siendo, no tiene cabeza». Las cabezas, ese es el problema de España: las Cabezas. (Pero no las del levantamiento constitucional de Riego, sino las faltas de riego sanguíneo...)

Pujol, el apellido mágico Isabel San Sebastián
Isabel San Sebastián ABC 10 Enero 2017

CONFIESO mi estupefacción renovada. Tal vez me falten conocimientos jurídicos, pero no alcanzo a comprender cómo es posible que los nueve miembros de la familia Pujol-Ferrusola estén imputados por la Justicia, algunos desde hace ya cinco años, y ninguno de ellos haya pisado la cárcel. Corrijo. Comprender, comprendo perfectamente. Solo hay una explicación posible. Pero resulta tan incompatible con lo que entendemos como «Estado de Derecho», tan frontalmente opuesta a las reglas de juego democráticas, que razón y voluntad se resisten a aceptarla

Ayer mismo daba cuenta ABC de un nuevo informe de la UDEF (esa unidad policial especializada en delitos económicos relacionados con la corrupción, cuya existencia ignoraba o fingía ignorar el ex «molt honorable president» al ser preguntado por ella en el Parlamento de Cataluña) que acreditaría el origen ilegal de la fortuna multimillonaria amasada por su primogénito, Jordi Pujol Ferrusola. Es difícil llevar la cuenta exacta de las causas abiertas contra el clan, y casi imposible calcular el importe exacto de las cantidades obtenidas de forma presuntamente fraudulenta por sus integrantes, toda vez que son cuatro los juzgados implicados en una macroinvestigación que mantiene ocupadas a la Policía, la Guardia Civil y la Fiscalía desde 2012. Con distintos grados y modalidades de participación en el «negocio», se les imputa cohecho, delito fiscal, tráfico de influencias, blanqueo y falsedad documental, entre otros crímenes vinculados al cobro y posterior «lavado» de comisiones ilícitas, obtenidas a cambio de favores políticos durante el largo mandato del patriarca absoluto. Audiencia Nacional, UCO, UDEF, Ministerio Público, medios de comunicación, opinión pública y publicada tras el rastro hediondo de sus andanzas… y ni un solo día entre rejas. ¿Ustedes lo entienden? Yo no. O sí, lamentablemente.

Los españoles hemos visto detener y entrar en prisión a notables de toda condición. Desde Rodrigo Rato a José Barrionuevo y Rafael Vera, desde Mariano Rubio a Francisco Granados, pasando por Miguel Blesa o Gerardo Díaz Ferrán. En algunos casos invocando alarma social, en otros con el empeño de impedirles destruir pruebas, esos y otros ángeles caídos de la política o la empresa han desfilado ante nuestros ojos esposados, cubiertos de vergüenza, como chivos expiatorios del latrocinio colectivo expuestos al escarnio del pueblo. Ellos no. El apellido mágico Pujol, una especie de «detente bala» con poderes sobrenaturales, ha obrado hasta hoy el milagro de librar a sus portadores de las desagradables consecuencias inherentes a sus actos. Le ha protegido cual talismán capaz de conjurar el peligro. De modo y manera que todos y cada uno de ellos siguen en la calle, disfrutando del botín, con medios sobrados para ocultar o hacer desaparecer cualquier rastro de la maraña societaria empleada para perpetrar su gigantesco fraude. Todos permanecen impunes, riéndose a mandíbula batiente de los esfuerzos desplegados por la Policía y la Guardia Civil para hacerles pagar por sus fechorías. Al más duramente castigado, hasta la fecha, se le ha retirado el pasaporte…

Decía que sólo existe una explicación posible para esta sinrazón indignante, aunque en realidad hay dos. O bien estamos ante una manta de proporciones atómicas, que el «padre-padrone» amenazó abiertamente con destapar al decir aquello de «si se toca la rama de un árbol caerán todas», o bien la amenaza es política y autoimpuesta. Dicho de otro modo. O hay miedo a la información de la que pueda disponer Jordi Pujol Soley, o bien el miedo es al fantasma de la «catalanofobia», sabiamente agitado por las huestes nacionalistas. Sea como sea, es inaceptable.

Podemos, PSE y los presos de ETA
Cayetano González Libertad Digital 10 Enero 2017

Los socialistas vascos hace ya bastante tiempo que perdieron el norte en muchos aspectos relacionados con la lucha por la libertad y la derrota de ETA

Podemos y los socialistas vascos, por boca de sus dirigentes Rafael Mayoral e Idoia Mendía, han coincidido en las últimas horas en reclamar el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco. A la hora de argumentar esta petición han coincidido también en otro punto, este mucho más doloroso y sensible para la inmensa mayoría de la sociedad: ni una palabra de apoyo, de reconocimiento, de recuerdo para las víctimas causadas, de forma directa o indirecta, por esos presos de la banda terrorista por los que tanta preocupación muestran.

Iba a añadir que no debe sorprender nada esta reclamación en el caso de Podemos pero sí en el del PSE. Pero realmente no es así. Los socialistas vascos hace ya bastante tiempo que perdieron el norte en muchos aspectos relacionados con la lucha por la libertad y la derrota de ETA. El punto de inflexión, para mal, empezó con el apoyo incondicional que dieron al proceso de negociación política con la banda terrorista llevado a cabo por Zapatero y en el que el entonces presidente del PSE, Jesús Eguiguren, jugó un papel fundamental como interlocutor directo con la banda.

Tampoco hay que olvidar la sórdida reunión mantenida durante aquellas negociaciones, en el hotel Amara de San Sebastián, entre el que ahora se quiere presentar como tercera vía dentro del PSOE, Patxi López, y Arnaldo Otegui y otros dirigentes de la entonces ilegalizada Batasuna, y que le costó al primero un reproche de gran fuerza moral por parte de Pilar Ruiz Albizu, la madre de los Pagazaurtundúa, cuando a las puertas del propio hotel donde se estaba llevando a cabo la reunión clamó: "Patxi, harás y dirás cosas que nos helarán la sangre".

Y ahora, después de que el PSE haya obtenido en las elecciones autonómicas de setiembre el peor resultado de su historia, su secretaria general, Idoia Mendía, uno de los apoyos más firmes de Pedro Sánchez, no tiene otra ocurrencia que decir:

Sería bueno que el Gobierno de España hiciera una política penitenciaria como la que reivindica el PSOE, con altura de miras y un poco de visión de Estado; por ejemplo, el acercamiento de los presos a zonas más próximas al País Vasco para facilitar su relación con los familiares, con su entorno y que vieran la realidad que se vive en Euskadi hoy.

Que apele a la altura de miras y a la visión de Estado la dirigente de un partido político como el PSOE, que en su historial de lucha contra ETA tiene episodios tan negros y repugnantes como los GAL, la malversación de los fondos reservados destinados a esa lucha o la negociación política de tú a tú con la banda como hizo Zapatero, es inaudito. Hace falta echarle mucha cara y tener muy poca vergüenza.

El PSE acaba de formalizar un acuerdo de gobierno con el PNV por el que se han hecho con tres consejerías del Ejecutivo autonómico. Mendía debería consultar a los dirigentes de su partido que protagonizaron en un pasado reciente Gobiernos de coalición con el PNV, para que tenga claro que la lealtad a un acuerdo de gobierno no está reñida con que cada partido mantenga su propio perfil en cuestiones importantes. El problema es que, en la actualidad, es muy probable que el PSE coincida más con el PNV en lo que los nacionalistas llaman el "plan de convivencia", una vez que ETA ha dejado de matar, que en estar alineados con lo que en esta materia decida el Gobierno de España.

Uno de los argumentos utilizados por Mayoral, al igual que las direcciones de Podemos en el País Vasco y Navarra, a la hora de justificar su petición de acercamiento de los presos de ETA es que no hay que penalizar a las familias con viajes largos y con alejamientos de sus seres queridos que están presos por ser terroristas. Y uno se pregunta qué deben de pensar las víctimas de ETA al leer este tipo de razonamientos, cuando el único viaje que ellas pueden hacer, el único acercamiento posible que tienen a su alcance es ir al cementerio donde están enterrados sus seres queridos asesinados, para depositar unas flores y rezar una oración.

La Deuda y los riesgos del euro
Primo González Republica 10 Enero 2017

La Deuda Pública española cerró el pasado año un ejercicio que puede calificarse de histórico si se considera el coste medio de emisión a lo largo del año. La inestimable ayuda del Banco Central Europeo (BCE), creando las condiciones adecuadas para que los Estados de la UE pudiesen financiarse a tipos históricamente bajos, se reflejó en un coste medio de la deuda emitida durante el ejercicio del 0,63%, lo que ha permitido un ahorro de unos 2.000 millones de euros de gastos financieros. La proyección de este coste financiero al conjunto de la Deuda Pública en circulación, incorporando el stock histórico del endeudamiento, refleja un coste medio para todo el volumen de deuda del 2,79%.

Las cifras dan a entender la delicada situación financiera en la que viven varios países europeos, España entre ellos. La capacidad para devolver la deuda contraída por los Estados, dejando de lado el caso de Grecia, cuya deuda se considera incobrable en un elevado porcentaje, resulta bastante escasa y ofrece un horizonte cargado de incertidumbre. La vulnerabilidad de las Haciendas Públicas europeas al endeudamiento es uno de los talones de Aquiles del euro. Ni siquiera con los actuales niveles de tipos de interés, con algunos países emitiendo a tipos negativos parte de su Deuda Pública (sobre todo en los plazos cortos, de tres años para abajo), se puede hablar de viabilidad financiera para algunas economías de la zona euro.

España estaría en una situación posiblemente intermedia, desde luego no tan bien como Alemania pero mucho mejor que países como Bélgica, Portugal o Italia. El año que acaba de comenzar exigirá a España una amortización de unos 170.000 millones de euros que vencen en este periodo anual, cifra que representa más del 15% del PIB. En Alemania, los vencimientos representan un 6%, lo que ofrece una gestión mucho más cómoda del endeudamiento, pero en Bélgica llegan al 16% y en Italia suben hasta el 21%. La altura de estos porcentajes muestra las dificultades a las que están enfrentándose algunos países importantes dela zona euro, como Italia y España, más grave en el caso de Italia, que tiene que afrontar en el año 2017 unos vencimientos que casi duplican los españoles.

El papel del BCE en este delicado escenario resulta, por lo tanto crucial, aunque la prolongación del actual estado de cosas en la gestión de la Política Monetaria europea no parece que cuente con plenas garantías de continuidad. En algún momento, y no debe estar lejano, el BCE tendrá que iniciar su cambio de rumbo y empezar a subir tipos.

De hecho, los alemanes ya lo están reclamando en cada ocasión que se presenta, aunque su horizonte político posiblemente les obliga a mantener una cierta cautela hasta que se despejen las incógnitas de gobernabilidad el próximo otoño. La delicada posición de varios países que han recurrido a la emisión masiva de Deuda Pública en los años más duros de la crisis económica reciente requiere de la complicidad del BCE para obtener financiación barata, una permisividad quer tiene ,os días contados.

Revisar la Constitución sería abrir la caja de Pandora
“Cuando soplan vientos de cambio algunos construyen muros; otros, castillos” Proverbio chino
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 10 Enero 2017

Cuando escuchamos a tantos políticos empeñados en efectuar cambios en nuestra Constitución del año 1978, no podemos menos de pensar cuáles serán los verdaderos motivos de tanto empeño en cambiar nuestra Carta Magna y los ocultos intereses que se ocultarán detrás de semejante obcecación. Una ley de leyes que lleva tantos años sirviendo para que España haya gozado de un periodo tan largo de paz y prosperidad, no debe ser tan mala ni requerir tantos apaños como pretenden quienes están buscando recovecos legales, interpretaciones favorables y escapatorias interesadas para poder colar sus propios intereses, aunque sean bastardos y egoístas, so pretexto de limar algunas asperezas que se puedan encontrar en la normativa constitucional.

Escuchar a los líderes separatistas criticar al Estado español, por empeñarse en mantener el estatus constitucional que impide que puedan llevar a cabo sus propuestas soberanistas o, por otro lado, ver los esfuerzos que este comunismo bolivariano, de reciente aparición en las tierras patrias, cuando pide insistentemente un cambio en nuestras instituciones, una revisión de nuestra legislación o una reforma a fondo de nuestros preceptos constitucionales, para adaptar la norma de normas a sus propios intereses e ideología marxista, de manera que quedasen eliminadas aquellas partes de su contenido, capaces de obstaculizar o impedir que, libremente y sin obstáculo alguno, pudieran cambiar por entero la fisonomía política de nuestra nación, de modo que se les diera carta blanca para poder implantar su modelo político, que tantas vidas y tantas economías han sido capaces de segar y de hundir a lo largo de la historia, desde que la Revolución Rusa de 1917 acabó con el imperio zarista en la nación Rusa.

El gran temor que nos asalta, el miedo que sentimos cuando observamos cómo, cada día que pasa, los actuales dirigentes del PP se muestran más flexibles, menos firmes, más propicios y menos convencidos cuando se habla de la necesidad, presunta necesidad, de cambiar algunos aspectos que, a las izquierdas particularmente, les parece que debieran ser objeto de una revisión a fondo. Lo que sucede es que si entráramos dentro de la dinámica revisionista que intentan imponernos, sucedería que, abierto el melón y removidas sus partes internas, el resultado sería la desaparición de todas nuestras garantías constitucionales, conservando únicamente la piel superficial para rellenarla de un contenido en el que, difícilmente, podríamos reconocer como la expresión de una verdadera legislación democrática, una norma que resaltase los valores de la libertad, la independencia y el derecho a la libre expresión de los ciudadanos, como sujetos individuales de derechos y libres para poder escoger el tipo de Estado en el que deseen vivir.

Si los dirigentes del PP caen en la trampa absurda que supone abrir el portalón por el que se les puedan colar los partidos de la izquierda revolucionaria, en unos momentos de nuestra Historia en el que, los partidos constitucionalistas, que podrían, en principio, ser los que pusieran sensatez en una empresa semejante, no están en situación, los unos, como el PSOE por su falta de liderazgo, su lucha interna por imponer sus distintas sensibilidades políticas que, sin duda, van a ser motivo de grandes batallas dentro del próximo congreso que se celebrará en mayo o junio y, su situación electoral, que no les permite tomar según qué decisiones, que pudieran ser mal interpretadas por sus presuntos votantes. El PP, aunque sigue manteniendo mayoría absoluta en el Senado, tampoco se puede permitir según qué desahogos debido a la inestabilidad de su gobierno en minoría, a la falta de los apoyos necesarios en el Parlamento y a que, en el mes de febrero también deberá enfrentarse a un congreso que, en un principio se supone controlado por las huestes de Rajoy, pero que nadie sabe si puede salir alguna sorpresa, en forma de disidente, que pueda enrarecer el presunto clima de bonanza que está programado.

No obstante, el inmovible bastión del no a la modificación de la Constitución, parece que ya se está dispuesto a hacer concesiones en este tema. Cuando se empieza a ceder respecto a cuestiones que, en un principio, se limitan a materias muy concretas es fácil que, sin darse cuenta, sea preciso tratar de otros aspectos no previstos y, de ahí, a abrir en canal todo el entramado legislativo de la Carta Magna, no hay más que un paso. Venimos hablando, desde hace tiempo, de la influencia nefasta que tiene sobre Rajoy la pizpireta y creída señora vicepresidenta del Gobierno, Sáez de Santamaría; que se las da de entendida en el tema catalán y ha comenzado por meter la pata hasta el corvejón, creyéndose que, abriendo una oficina para ella sola, en Barcelona, ya se metería en el bolsillo a los catalanes. Sólo una persona de su inexperiencia y de su desmesurado ego podría caer en tan burda y descerebrada idea. Mariano Rajoy ya no es aquella columna de mármol dura, fría y resistente, que afrontaba los obstáculos, impertérrito; mucho no tememos que, en su nueva imagen de personaje negociador, de propicio a las cesiones y de estar dispuesto a tragarse todos los sapos que se le ofrezcan, en la convicción de que así va a conseguir hacer la travesía de esta legislatura sin que, en el camino, algún torpedo o bomba de profundidad, dé al traste con sus esperanzas.

Y es que, señores, el hacer de Don Tancredo, de quien es ajeno a todo lo que ocurre a su alrededor o ha decidido seguir impertérrito su objetivo, sin admitir que nadie lo incline fuera de su ruta; a transformarse en un afable contertulio, un simpático colega, un carismático conquistador de multitudes y un irresistible negociador capaz de convencer con sus zalamerías al más rudo e intratable adversario, existe un abismo brutal que, a muchos, se nos antoja muy difícil de entender y, aún más, de aceptar como algo factible. Sabemos de las múltiples cualidades de Rajoy, hemos aceptado a pies juntillas el hecho, innegable, de que ha salvado al país de caer en manos de los rescatadores de Bruselas y le hemos apoyado en los recortes, algo necesario para que Europa colaborara con nosotros y nos ayudara en el rescate de nuestros bancos. Sin embargo, ahora estamos ante una coyuntura nueva, una circunstancia que nos parece muy peligrosa y, aún más, considerando los personajes que hoy en día están al frente de los distintos partidos existentes en España, la fuerza electoral de algunos de ellos, precisamente, los más antisistema, los menos de fiar y los que llevan en su ADN el virus revolucionario que, desde que han llegado, han intentado propalar entre la población española.

La Constitución española es, hoy por hoy, la mayor garantía de nuestro Estado de Derecho; el mayor obstáculo para aquellos que pretenden romper la unidad de nuestra nación; el seguro que garantiza que la democracia estará defendida contra aquellos que pretendan destruirla para implantar regímenes absolutistas o dictatoriales; la que contiene los medios y preceptos necesarios para salir al paso y acabar con cualquier intento golpista por parte de alguno de los gobiernos autonómicos y la que, en fin, sería capaz de movilizar a aquellas instituciones que, cuando ya han fracaso todos los medios legales y políticos para evitar que una situación revolucionaria pudiera alterar la paz y la seguridad de los españoles, tienen la misión y el deber de salir en defensa del orden, la legalidad y la justicia, utilizando los medios de que disponen para restablecer el orden constitucional.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie denunciamos, una vez más, la falta de autoridad, la flojedad, la concomitancia y las conversaciones off de record del Ejecutivo, que se vienen manteniendo con los nacionalistas catalanes, cuando lo único que se puede deducir de ellas es que el Gobierno parece dispuesto a destinar a Cataluña miles de millones, en detrimento del resto de comunidades; cuando, de todos es sabido, que una parte de ellos van a estar destinados a los preparativos que, pese a todo, se están llevando a cabo, para la puesta en marcha de un futuro “gobierno independiente catalán”. La señora vicepresidenta pronto se va a dar cuenta de lo difícil que es luchar contra una parte importante del pueblo catalán que, gracias a la falta de energía del gobierno del PP, han conseguido llegar a la barrera del 50% de los votantes, lo que ata de pies y manos a quienes han inducido, por medio de la propaganda, las escuelas y la mentira y patraña en contra de los españoles y España, crear un ambiente separatista que ya no está en la mano de quienes ayudaron a que se produjera y, en consecuencia, si ahora quisieran volverse atrás, renunciando al referéndum o pretendiendo darles gato por liebre en lo que, con tanto interés y pasión, han ayudado a crear, seguramente se iban a encontrar en una situación harto difícil. Hay momentos en la Historia de un pueblo en el que los paños calientes ya no sirven y es preciso utilizar otros medios más efectivos, aunque, eso sí, menos populares.

Cuando Jerusalén no es Niza
EDITORIAL Libertad Digital 10 Enero 2017

A Israel se le aplica un doble rasero moralmente infecto además de suicida, que corre en beneficio de los peores enemigos de un Occidente saturado de cobardes, lacayos y antisemitas.

El atentado islamista perpetrado este domingo en Jerusalén, en el que fueron asesinados cuatro soldados israelíes y resultaron heridas otras quince personas, en nada difiere de otros ataques terroristas registrados en suelo europeo en los últimos años. En todos los casos, los criminales se sirvieron de vehículos para arremeter contra gente inocente y sembrar el pánico.

Israel es el país que más ha sufrido esta clase de ataques, mucho más difíciles de prevenir que los que tienen por arma un explosivo, por ejemplo.

En Niza, Berlín y Jerusalén, los terroristas islamistas hicieron lo que mejor saben: asesinar indiscriminadamente a todos los infieles que les fue posible. Sin embargo, mientras los crímenes perpetrados en las ciudades europeas suscitaron indignación y enérgicas condenas, el que sacudió este fin de semana la capital de Israel ha sido objeto de indiferencia o, lo que es más repugnante, de una contextualización prácticamente exculpatoria.

Ni que decir tiene que los canallas que entienden el asesinato de judíos enmarcan los atentados en el denominado conflicto israelo-palestino y que consideran a los terroristas palestinos una suerte de luchadores por la libertad que prácticamente no tienen más opción que empaparse las manos de sangre en su combate desigual contra el Estado de Israel, al que culpan de todos los males de la región y de más allá. Estos sujetos descalificables, profundamente despreciables, hacen el caldo gordo a unas alimañas que los exterminarían o someterían a feroz servidumbre sin dudar un segundo en cuanto consideraran llegado el momento de poner fin a la alianza non sancta que los une contra el enemigo común, no por casualidad la única democracia de Oriente Medio. Democracia a la que recientemente España asestó una puñalada por la espalda al votar a favor de la resolución israelófoba del Consejo de Seguridad que considera ilegítima la presencia de Israel en su mera capital y que salió adelante por la felonía de la saliente Administración norteamericana, que rehusó vetar un texto patrocinado por la execrable tiranía que detenta el poder en Venezuela.

Una vez más, a Israel se le aplica un doble rasero moralmente infecto además de suicida, que corre en beneficio de los peores enemigos de un Occidente saturado de cobardes, lacayos y antisemitas.

observatorio sobre el terrorismo
El islamismo radical asesinó a 823 personas en diciembre
La Gaceta 10 Enero 2017

Hasta veintidós países sufrieron el pasado mes de diciembre las consecuencias del islamismo radical. Un total de 823 personas murieron en 113 ataques de grupos yihadistas o de individuos inspirados en su ideología.

Son las conclusiones de un estudio pilotado por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), en las que se destaca la fijación de los islamistas por destacadas fechas del cristianismo, como la Navidad, cuando seis atentados fueron perpetrados en seis puntos distintos.

¿Dónde y quién?
Veintidós fueron los Estados donde los yihadistas han cometido atentados: Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Yemen, Líbano, Jordania, Egipto, Libia, Mali, Nigeria, Chad, Burkina Faso, Camerún, Somalia, Kenia, Filipinas, Malasia, Indonesia, Rusia, Turquía y Alemania.

Sin embargo, Irak -y concretamente Bagdad- ha sido el lugar más golpeado por el terrorismo islamista, donde ha habido al menos nueve ataques en apenas un mes. En Yemen también se viven momentos muy convulsos, dada la lucha que protagonizan ISIS y Al Qaeda por el control de la lucha yihadista armada en el país.

Irak, Siria y Afganistán han sido los países con más número de atentados. Además, el 9 de diciembre se producía el ataque más mortífero cuando dos niñas con explosivos -enviadas por Boko Haram- asesinaban a 56 personas.

En Europa, Alemania fue el país más golpeado por el islamismo radical. Un terrorista irrumpió en un mercadillo navideño del centro de Berlín llevándose por delante la vida de doce personas. En Rusia, el Estado Islámico mató a un policía y el 19 de diciembre, un terrorista del grupo Jaish al Fatah -integrado por grupos rebeldes sirios, incluyendo yihadistas salafistas- asesinaba a disparos al embajador de Putin en Ankara.

Estado Islámico, Al Qaeda y Boko Haram son los grupos que más muertos tienen a sus espaldas.

‘’La caída de Alepo ha provocado un traslado masivo tanto de rebeldes como de grupos islamistas, especialmente Fatah al Sham, hacia Idlib. Existe el riesgo de que pueda convertirse en la nueva Alepo’’, advierten desde el OIET.

‘’Boko Haram ha perdido su principal santuario en el bosque de Sambisa, considerado como su último gran refugio. Su actividad se ha visto reducida considerablemente ante la enorme presión militar. Aun así, el uso de niños y mujeres en sus atentados suicidas sigue siendo uno de sus elementos más característicos’’, subrayan.

Europa ilegaliza la crítica al islam
Judith Bergman latribunadelpaisvasco.com 10 Enero 2017

Artículo Vía Gatestone Institue

En Finlandia, Terhi Kiemunki, del Partido Finlandés, ha sido condenada por un tribunal por "calumniar e insultar a los adeptos a la fe islámica" (Imagen: captura de un vídeo de YouTube)

Varios gobiernos europeos han dejado claro a sus ciudadanos que criticar las políticas europeas migratorias o a los migrantes es penalmente inadmisible y puede acarrear una detención, un enjuiciamiento e incluso una condena. Aunque estas prácticas son constitutivas de un Estado policial, los gobiernos europeos no se detienen ahí. Van aún más lejos asegurándose de que el islam, en general, tampoco sea criticado.

Finlandia ha sido el último país europeo en adoptar la manera de las autoridades europeas de sancionar a quienes critican el islam. Según la agencia finesa YLE, el Tribunal del Distrito de Pirkanmaa declaró culpable a Terhi Kiemunki, miembro del Partido de los Finlandeses, por "calumniar e insultar a los adeptos de la confesión islámica" en una nota en el blog Uusi Suomi. En ella, Kiemunki decía que todos los terroristas que están en Europa son musulmanes. El tribunal concluyó que cuando Kiemunki escribió sobre "una cultura y religión represora, intolerante y violenta", se refería a la confesión islámica.

En el juicio, se le preguntó a Kiemunki por qué no distinguió entre el islam y el islam radical. Respondió que ella se estaba refiriendo a la expansión de la cultura y la religión islámicas, y que "probablemente debería" haber hablado de elementos radicalizados de la religión, en vez de la religión en su conjunto. Recibió una multa de 450 euros. Su abogado ha apelado el veredicto.

Kiemunki emitió un comunicado tras el veredicto, en el que decía:
Sigo pensando que afirmar datos estadísticos o incluso compartir una opinión no es un delito porque a alguien no le guste (...). Yo escribí que no quiero que nuestro país sea absorbido por una cultura y una ley que se basan en una religión violenta, intolerante y opresora.

Según YLE, Kiemunki añadía que en su artículo no generalizaba sobre los musulmanes, sino que señalaba que no todos los musulmanes son terroristas. "En estos tiempos, y en concreto en el pasado reciente y ayer, todos los autores de actos terroristas han resultado ser musulmanes", dijo.

Así que en Finlandia, a partir de esa sentencia judicial, los ciudadanos tienen la obligación de hacer una distinción, totalmente ficticia, entre el "islam" y el "islam radical", o de lo contrario se verán procesados y multados por "calumniar e insultar a los adeptos de la confesión islámica". Como dijo el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan: "Estas descripciones son muy desagradables, son una ofensa y un insulto a nuestra religión. No hay un islam no moderado o inmoderado. El islam es el islam y ya está". Hay musulmanes extremistas y musulmanes no extremistas, pero sólo hay un islam.

Es una lástima que Kiemunki no se presentara en el juzgado con citas del Corán, como "Mata a los no creyentes allá donde los encuentres" (9:5) o "Combátelos hasta que no haya más fitna [lucha] y se sometan todos a la religión de Alá" (8:39). Tal vez, entonces, el tribunal habría intentado al menos explicar a la opinión pública con más específico detalle las diferencias entre el "islam" y el "islam radical".

En los Países Bajos, un servicio de asistencia telefónica financiado públicamente, dirigido por la oficina contra la discriminación MiND, dijo que no podía atender una queja por unas amenazas de muerte vertidas contra homosexuales en un foro en internet, donde el autor musulmán de las amenazas pedía que "se quemara, decapitara y sacrificara" a los homosexuales. El motivo de que este observatorio contra la discriminación no pudiera actuar sobre la reclamación era que "los comentarios deben entenderse en el contexto de las creencias religiosas del islam, que eliminan jurídicamente el carácter ofensivo". MiND concluyó que los comentarios se habían hecho

en el contexto de un debate público sobre cómo interpretar el Corán (...) y algunos musulmanes interpretan que el Corán dice que hay que matar a los gais (...). En el contexto de expresión religiosa existente en los Países Bajos hay un amplio grado de libertad de expresión. Además, las expresiones se utilizaron en el contexto del debate público (cómo interpretar el Corán), lo que también elimina el carácter delictivo.

Así que, mientras Geert Wilders era juzgado en los Países Bajos por hablar sobre "menos marroquíes" durante una campaña electoral, un observatorio pagado por el Estado dice que no pasa nada por amenazar a los homosexuales con quemarlos, decapitarlos y sacrificarlos, siempre y cuando sean los musulmanes quienes profieran esas amenazas, ya que el Corán dice que esa conducta es la exigida. Este podría ser hasta ahora uno de los ejemplos más asombrosos de sumisión voluntaria a la ley de la sharia en Occidente.

Un portavoz del servicio de asistencia telefónica MiND admitió posteriormente que "tras una mayor investigación" sobre el asunto, se había llegado a la conclusión de que la reclamación no se había "valorado justamente", después de que varios diputados holandeses pidieran que el servicio telefónico dejara de financiarse con dinero público.

En febrero de 2016, una corte de distrito danesa declaró culpable a un hombre por hacer comentarios en Facebook que el tribunal consideró "insultantes y despectivos hacia los adeptos del islam". El hombre había escrito:

La ideología del islam es repugnante, repulsiva, opresora y tan misántropa como el nazismo. La inmigración masiva de islamistas a Dinamarca es lo más devastador que le ha ocurrido a la sociedad danesa en la historia reciente.

Fue multado por "racismo". El Tribunal Superior revocó después la sentencia, en mayo de 2016. El tribunal concluyó que el hombre era en realidad inocente de la acusación de racismo, y que sus palabras iban "dirigidas a la ideología del islam y el islamismo".

Es inquietante que los gobiernos occidentales estén tan ansiosos por acabar con cualquier cosa que guarde un vago parecido con lo que han acuñado erróneamente como "islamofobia", que significa literalmente "miedo irracional al islam". Considerando la violencia que hemos presenciado, lo irracional sería no temer sus amenazas. Como Shabnam Asadolahi señaló recientemente en una carta abierta a los miembros del Parlamento de Canadá, hay unas cuantas cosas en el islam por las que sentir un legítimo miedo.

Lo único que tienen que hacer todos esos gobiernos es consultar los discursos de uno de los eruditos islámicos vivos más influyentes sobre el islam suní: Yusuf al Qaradawi, líder espiritual de los Hermanos Musulmanes. Qaradawi presenta uno de los programas más populares de Al Yazira, "Sharia y Vida", que se calcula que llega a unos 60 millones de espectadores en todo el mundo. Ya en 1995, Qaradawi dijo en un congreso de la Asociación de Jóvenes Árabes Musulmanes en Toledo (Ohio): "¡Conquistaremos Europa, conquistaremos América! No mediante la espada, sino mediante la dawa [llamamiento]".

La dawa, la llamada islámica a la conversión, es la citación islámica a la conquista no violenta de las tierras no musulmanas, incluida Europa. Como explicaba Qaradawi en una grabación de 2007, el propósito de la conquista consiste principalmente en la introducción de la ley de la sharia. Según Qaradawi, la ley de la sharia se debe insertar gradualmente, en un periodo de cinco años en un nuevo país, antes de ser implementada íntegramente. Esta ley de la sharia incluye la amputación de las manos por robar; matar a apóstatas y homosexuales; denigrar y oprimir a las mujeres, como en la poligamia; y darles palizas como medio de "disciplinarlas", y así sucesivamente. Para aquellos occidentales que han estudiado el islam y han escuchado la opinión de los expertos islámicos más influyentes, hay unos pocos motivos para sentir "fobia" al respecto. Sería tonificante escuchar las opiniones de los líderes y tribunales europeos sobre estos aspectos de la ley de la sharia, en lugar de sus condenas casi rituales de quienes han estudiado realmente las fuentes islámicas y tratan de generar conciencia sobre la naturaleza de la ley de la sharia.

Mientras que enjuiciar y multar a las personas que critican el islam se está volviendo cada vez más habitual en Europa, esta práctica estaba antes reservada únicamente a los países musulmanes gobernados oficialmente por la ley de la sharia, como Arabia Saudí y Pakistán, donde está prohibido insultar al islam.

Es una lástima que los tribunales europeos y otros organismos estatales hayan empezado a seguir los pasos de la ley islámica. Aparentemente, los jueces y políticos europeos ya no son capaces de apreciar las inmensas libertades que antes eran la norma en el continente, y que parecen demasiado dispuestos, por voluntad propia, a abolir.

La jueza sancionada por no entender el catalán denuncia el "acoso" de las abogadas
La magistrada, que estuvo destinada en Olot, pide al CGPJ que anule la sanción que le impuso el Tribunal Superior de Cataluña.
María Peral El Espanol 10 Enero 2017

La magistrada Ana María Caballero, ex titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Olot (Gerona), ha pedido a la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial que anule las dos sanciones de advertencia que le impuso la sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por trato desconsiderado a una letrada durante un juicio y por las expresiones que la jueza vertió en un escrito dirigido a la propia sala de gobierno.

El recurso de Caballero, defendida por el letrado Enrique Arnaldo, pone de manifiesto la vulneración de su derecho a la defensa y a un proceso disciplinario con garantías y afirma que, lejos de haber impedido el uso del catalán por la letrada, cumplió con el ordenamiento jurídico al señalar la posibilidad de nombrar a un intérprete.

La magistrada sostiene que fue la abogada la que, en una actitud "arrogante", "forzó una situación de tensión" que nunca antes había vivido en ninguno de sus destinos en Cataluña, "viéndome sometida a un acoso continuo" por esa letrada y otra compañera abogada por su limitado conocimiento del catalán oral.

El procedimiento disciplinario se inició el pasado mayo por el Tribunal Superior de Cataluña, que recibió un escrito del decano del Colegio de Abogados de Gerona tras la queja presentada contra Caballero por dos de las letradas que actuaron en un juicio de faltas celebrado en el Juzgado 2 de Olot el 15 de marzo de 2016.

Durante la vista oral, una de las letradas se dirigió a la magistrada en catalán y siguió utilizando esta lengua pese a que Caballero le manifestó en varias ocasiones que podía entender el catalán escrito pero tenía dificultades para la plena comprensión del catalán hablado. Ni la Constitución ni la ley imponen a los jueces o a los fiscales el deber de conocer la lengua propia de una comunidad autónoma y el Tribunal Constitucional ha avalado en una reiterada jurisprudencia la utilización de intérpretes.

Ésa fue la medida que indicó Caballero cuando la letrada, con el apoyo de su compañera, insistió en su derecho a expresarse en catalán (derecho que la jueza no cuestionó). El nombramiento de un traductor, no obstante, hubiera conllevado la suspensión del juicio, por lo que las abogadas accedieron a expresarse en castellano, eso sí, dejando constancia de su protesta.

"Dado que constan sus protestas", señaló la magistrada, "va a ser esta juez la que habilite un intérprete para que ustedes puedan entenderse en su idioma, así que va a ser al contrario, voy a ser yo la que habilite un intérprete para que me traduzca de su catalán al castellano, un idioma muy universal".

"Escasa sensibilidad"
La sala de gobierno del TSJC entendió, por unanimidad, que la jueza había utilizado expresiones "fuera de tono", "con un reiterado reproche de descortesía" que, a su parecer, "patentizó una ausencia de equilibrio reflexivo a la hora de dirigir un acto procesal", una "escasa sensibilidad y compromiso activo hacia lo que significa el derecho a utilizar la lengua propia" y una "falta de consideración personal hacia la profesional afectada".

Una segunda sanción fue impuesta en la misma resolución porque la sala de gobierno del TSJC estimó desconsiderado hacia ella misma que la magistrada calificara de "impresentable" y "muy, muy injusto" que se le solicitara un informe sobre el incidente ocurrido.

En el recurso que tendrá que examinar la Comisión Disciplinaria del CGPJ, la jueza -que tras las decisiones del TSJC pidió un cambio de destino y ha vuelto a su tierra de origen, Extremadura- sostiene que la resolución de la sala de gobierno "se encuentra viciada de nulidad" porque nunca se le informó de las infracciones disciplinarias que se le atribuían y, por tanto, no se le dio la oportunidad de defenderse.

"En el caso de la segunda sanción", argumenta, "esto es aún más grave y patente, por cuanto se me impone una sanción no sólo sin haber podido pronunciarme sobre la existencia de la misma, sino, en puridad, sin haber sido oída en absoluto sobre los hechos imputados y presuntamente calificables de infracción".

La magistrada también reprocha a la sala de gobierno del Tribunal catalán que la haya sancionado sobre la base de una prueba -la grabación del juicio- que no fue pedida al Juzgado sino aportada por las denunciantes y, por tanto, sin garantías de autenticidad.

"Escaso respeto" a la jueza
Pero, sobre todo, Caballero niega que incurriera en trato desconsiderado alguno. La magistrada alude al tono "irrespetuoso, arrogante e incluso desafiante" de la letrada, un actitud que "denotó un escaso respeto por la función jurisdiccional y la dignidad de los que integramos el Poder Judicial, precipitando una situación de tensión que esta juzgadora nunca ha vivido en sus tres años de ejercicio" en Cataluña.

El recurso subraya que "del visionado completo de la grabación oficial" (que, llamativamente, no consta en el expediente) "se infiere un contexto muy distinto del narrado en el cuerpo del acuerdo de la sala de gobierno" y "se comprueba que la actitud de la letrada fuerza una situación de tensión que en ningún momento busqué, viéndome sometida a un acoso continuo por parte de dos letradas que pusieron de manifiesto una más que palmaria falta de respeto hacia la función jurisdiccional".

La magistrada explica que "la descortesía denunciada no es otra que la de haber transcurrido varios minutos alegando la letrada en catalán a pesar de conocer mis dificultades con el catalán oral, pudiendo sencillamente haber acatado mi decisión y haber intervenido cuanto deseare, en catalán, una vez se hubiera nombrado un intérprete".

La jueza señala que se refirió a la "descortesía" de la letrada "en mi defensa, viéndome acorralada en un continuo –conjunto, junto a la otra letrada- reproche a mi limitado conocimiento del catalán oral, entre alusiones a su indefensión –cuando precisamente les había trasladado la posibilidad de nombrar a un intérprete-, reproche que continúa en varias de sus intervenciones en catalán".

Respeto al catalán
El recurso también muestra el "estupor" de la magistrada ante la afirmación de su "escasa sensibilidad" hacia el uso del catalán, algo que, a su juicio, "carece del mínimo fundamento y se desliza hacia el ámbito de lo personal".

Ana María Caballero afirma que "de la visualización íntegra de la grabación se deduce a la perfección mi verdadera actitud para con el catalán y su legítimo uso: el respeto y la consideración. Tanto es así que he aprendido en gran medida este idioma en mis destinos en Cataluña".

"Desde que tomé posesión de mi primer destino en Figueres, en abril de 2013", explica, "he hecho el mayor esfuerzo por ejercer mi función de modo plenamente acorde con la Constitución y la ley. Y aunque no entiendo con fluidez el catalán hablado, sí he resuelto muchos procedimientos cuyos documentos estaban redactados en catalán (...). En todo caso, considero que una juzgadora debe tener una impecable comprensión sobre aquello que debe instruir o decidir. Por todo ello no puede inferirse (no debería inferirse) por la resolución que impugno (y, más que gratuitamente, debo añadir) que carezco de sensibilidad y respeto hacia la lengua catalana".

225 asesinatos consentidos por el Gobierno republicano en Bilbao
Juan E. Pflüger gaceta.es 10 Enero 2017

El 4 de enero de 1937, 225 presos “derechistas” que se encontraban en cuatro cárceles de Bilbao fueron asesinados por una multitud de miembros de partidos de izquierdas a los que se unió un batallón de milicianos enviado por las autoridades vascas supuestamente para parar la matanza. Los asesinos justificaron la masacre en que era una respuesta a un bombardeo de la aviación alemana sobre un barrio de Bilbao en el que murieron cinco personas.

Las defensas de la ciudad lograron derribar uno de los aviones Junker y la población logró capturar al piloto que fue linchado por una turba que después exhibió el cadáver mutilado por las calles y que fue llevado hasta lan sede de Gobernación. Allí, Telesforo Monzón, consejero de Orden Público, dirigió una arenga a la multitud que decidió dirigirse a las cárceles a dar un “escarmiento” a los derechistas que se encontraban en las cárceles de Bilbao.

Pese a que Monzón, y el consejero de Justicia, Jesús Leizaola, que se encontraba junto a él en la sede de Gobernación conocían la intención de la turba, no pusieron ninguna medida para impedir los asesinatos que habían sido anunciados.

La masa, compuesta por milicianos y militantes de los partidos de izquierdas pertenecientes al Frene Popular y del Partido Nacionalista Vasco, se dirigieron al barrio de Begoña. En este distrito se encontraban cuatro cárceles: la Prisión Provincial de Larrínaga y las “cárceles habilitadas”, que funcionaban como checas, que estaban en la Casa Galera, y en los conventos de los Ángeles Custodios y El Carmelo.

A las cinco de la tarde las cuatro cárceles fueron asaltadas y los izquierdistas comenzaron a seleccionar los presos que iban a ser asesinados. El Gobierno Vasco no envió, en ningún momento, a fuerzas del orden para contener la situación. A las cinco de la tarde, un batallón de milicianos de UGT se ofreció voluntario para intentar poner orden en las cárceles, pero cuando llegaron, se sumaron a los asesinatos.

Eran las cinco de la tarde, y los asesinatos continuaron hasta las ocho de la tarde, momento en el que el nacionalista Monzón, junto al socialista Juan Gracia y el comunista Juan Astigarrabía, se personaron en las cárceles para intentar parar los asesinatos que llevaban produciéndose casi tres horas.

El resultado fue de 225 muertos y cerca de 300 heridos. En la Cárel de Los Ángeles Custodios asesinaron a 112 presos, en Larrínaga 19, en Casa Galera 18 y en El Carmelo 76. En algunos casos los propios internos se enfrentaron a la turba que asaltó la cárcel y lograron parar los asesinatos.

Cuando se retiraron los cadáveres, muchos de ellos se encontraban mutilados. Algunos fueron fusilados contra los muros de los patios de las prisiones, otros fueron linchados y asesinados a golpes.

La matanza fue indiscriminada. Murieron presos de todas las edades, desde menores de edad a ancianos. Socialmente, fueron asesinados desde campesinos a nobles y financieros, pasando por empleados, sacerdotes, políticos, militares,… Y políticamente había tanto falangistas como carlistas y monárquicos.

Lista de fallecidos:
En los Ángeles Custodios:
Ángel Allende Castaños, Fidel Arríen Guerequiz, Zoilo Aguirre Elorduy, Carlos Acha Aldecoa, Julián Azcárraga Barrutieta, Gabriel Arístegui Múgíca, Antonio Azpiri Iriondo, J. Antonio Arámbarrí Arístimuño, Juan Arroyo Medina, Esteban Abasólo Ibarguchia, Primitivo Alvarez, Leto Andéchaga Bilbao, Rafael Alvarez Espejo, Luis Astrain Mongelos, Domingo Aldecoa Apoita, Ignacio Arístezábal Echevarría, Eusebio Arruabarrena Azcue, José María Arellano Dihínix, Javier Arellano Dihinix, Joaquín Adán Satuc, Fabián Basozábal Arruzazabala, Félix Basozábal Arruzazabala, Francisco Bascaran Arríllaga, Julián Castro Landaida, Carmelo Camacho Parrilla, Francisco Carrere Azcarreta, Antonio Castrillo Urruticoechea, Ramón Comas Pérez, Jose Cubillas Urruticoechea, Pedro Cortés Temiño, Carmelo Castillo Unda, Ángel Cortés Temiño, Martín Carballo Michelena, Doroteo Douto Irujo, Martin Echévarri Olavaria, J. Martín Escurdia Lizaso, Bernardo Elío Elío, Domingo Alonso Rueda, Juan Arrióla Beristáin, Joaquín Breña Ortiz, Rafael Camaño Touchard, Francisco Camino Aguirre, Eligió Calleja González, José Antonio Canda Landábrru, Luis Checa TaraI, Emilio Diego Merino, Ignacio Echevarría Elorza, Primitivo Espejo Osante, Marcos Echeita, Antonio Galíndez Eguillor, José García Cobo, Manuel García Temiño, José Goicoechea Aguirrechu, Luis Goicoechea Latasa, José Gómez Obregón, Francisco González Camino Aguirre, Ángel Andrés Pérez, Argimiro Aparicio Contrera, Teodoro Arin Valencia, Víctor Aspiazu Aguruza, Félix Balza Camilo, Blas Márquez, Valeriano Calzada Peña, Jesús Casado Iturrate, Juan Ciría Navarro, Aureliano Cenicero, Gabriel Goterón Gándara, Ángel Chaves Aguirregoitia, Ismael Díaz Hidalgo, Lorenzo Gil Vides, Antonio Gómez Arce, Pedro González, Llaguno Manuel, Gregorio Urquijo, Miguel Gutiérrez Bayo, José Bermúdez Bermúdez, Joaquín Díaz Romero, Saturio Eyarza Casio, Francisco Estenoz García, Ignacio Emparan Arteaga, Pedro Eguillor Atteridge, Nicolás Escoriaza Fabro, Néstor Fernández Manzanos, Pío Gárate Aguirregomezcorta, Eugenio González Piqueras, Ramón Gómez Pérez, J. Miguel Gavillan Pla, Mariano Gómez, Máximo Gutiérrez Gutiérrez, Jose García Aznar, Cesáreo Gárate Urizar, Fernando García Ugalde, Antonio Garmendía Amenabarra, J. Ramón González Olaso, Rafael Gayarralde Lecuona, Julio Gallego Sánchez, Adolfo G. de Careaga Urquijo, José Gabilan Diez, Fernando Gómez Arteche, Benito Inchaurreta Isasa, José Inchaurreta Isasa, Antonio Ibáñez Ongáiz, José María Isasmendi Egaña, Ignacio Isaso Isaso, Fernando Jalón Garcés, José María Juaristi Landaida, Simón Landa Prestamero, Benito Landa San Pelayo, Juan Landecho Salcedo, Miguel Leoz Reta, José María Lámbarri Iparraguirre, Alfredo Muñoz Chao, Francisco Moran González.

En la cárcel de Larrínaga:
Constantino González Llanos, Eduardo Gordoa Arrázola, Leoncio Goyenaga Butrón, Lino Guantes Miguel, Víctor Imaz Usategui, José Ramón Isasi Aldama, Ángel Jara Carrillc, Ricardo Lorenzo Crespo, Fernando Liasera Adán de Vana, Isaac Lorente Eciotaza, José Martin Sagrado, Francisco Martínez Aguílar, José Ramón Martro Centenera, Luis Michelena García, José Luis Mogrovejo Rebollo, Pedro Motínuevo Izaguirre, Paulino Muñoz López, Juan Olavarrieta Bengoechea, Rafael Olazabal Yhon.

En Casa Galera:
Juan Salvador Huertas Villanueva, José Ipiña Otamendi, Víctor I turbe Aldama, Juan Landa Pérez, Víctor Larrazábal, Cayetano Linaza Eguiarte, Melchor Lizárraga, José María Lizarralde Epalza, Amador Maestre, Antonio Mediañez, José Mejuto Aulestia, Ángel Ochoa de Alda y R. de Quincoces, Silverio Qchoa de Alda y R. de Quincoces, Eugenio Ochoa de Alda y Veriain, Juan Ochoa de Alda y Veriain, José Miguel Oregui Bediaga, Emiliano Pérez Huertas, José María Pérez Aldecoa.

En El Carmelo:
José Joaquín Loínaz, Andrés Razquín Marín, Ramon Mondragón Iruacegui, Mariano Menéndez, Eduardo Molino Aso, J. Manuel Marco Ichaurza, Anastasio Martínez Aragón, Roque Mendia Ruíz de Asúa, Juan Miota Garitaonandía, Ignacio Nava Aguirre, J. Manuel Olavarrieta López de Calle, Luis Orbea Gorostiaga, Carlos Ochotorena Laborda, José Orueta Rivero, Juan Olazábal Ramery, José Prado Ruiz de Gámíz, Mariano Palenzuela Arias, Francisco Padura, Juan Quintana Morell, Vicente Rivas Gómez, José Rodríguez Espina, Miguel Rubio Las leras, Gabino Ruiz Paces, Miguel Salcedo Rico, Luis Alberto Soto Gómez-Calderon, Graciano Sáez Zubia, Miguel Balaverri Arizconeta, Emilio Sáinz Barco, Daniel Seto Casado, Félix Torcal Albizu, Rafael Taberna Rótela, J. Bautista Tejada Saez Prado, Andrés Uríbarrí Ibáñez, Guillermo limaran Llano, Alvaro Villota Baquiola, Sebastián Yarzábal Irazo, Juan Zaragozano Guisasol, Justo Zabala Guillerna, Santiago Perez Garcia, Rogelio Puente San Juan, Juan Bautista Rodel Villa, Sotero Rodríguez Rodríguez, Ramón San Emeterio Herrero, Pedro San Martín Salazar, Modesto Santos Achurra, Ramón Sebastián Iranzo, Félix Segóvía Galán, Silvino Tarrero Gutiérrez, Eugenio Torresagasti Rodríguez, Miguel Unamuno Ereñaga, Ramón Urbistondo Zalvide, Felipe Ve lasco Sáez, Juan Zabala Erleaga, José Zabalza Urbe, Lázaro Zubiaurre Eleustondo, Juan Zubízarreta Unamuno, Evaristo Zuriaga Ibarne, José Marin Perez Perez, Juan Plagaro Guinea, Francisco Posada Martínez, Juan José Puras de la Resilla, Francisco Quijano Giz. Camino, Aurelio Quintanal Suárez, Joaquín Rada Larman, Constantino Reigadas Villato, Juan José Rívas, Ulpiano Rodríguez Garcia, Juan Román Gil, Lucas Santamaría Gámiz, José Uceda Valderrama, Manuel Ulloa González, Pablo Urquiza Bea, Luis Villanueva, Juan José Villafabeitia Miguel, José María Sasieta Luis Uría Sasieta.

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El balance de Puigdemont: 500 millones más de deuda cada mes
La Generalitat tendrá que pedir otros 7.000 millones al Gobierno en 2017 para poder financiarse.
David J. Fernández. Barcelona. La Razon 10 Enero 2017

De un tiempo a esta parte, resulta muy habitual escuchar al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, y al conseller de Economía, Oriol Junqueras, sacar pecho de la situación económica de Cataluña. Razón no les falta, las exportaciones van sobre ruedas, el PIB crece y el paro prosigue su lenta reducción. La mejora de estos indicadores, sin embargo, responde en buena medida al empuje del sector privado catalán, y no tanto a la gestión de la Generalitat. No en vano, mientras la economía catalana sale del pozo, la deuda acumulada por el Govern no ha dejado de crecer y al cierre del tercer trimestre de 2015 alcanzó los 68.456 millones de euros, la más alta de todas las autonomías. Un año más tarde, en el tercer trimestre de 2016, la deuda había aumentado hasta 74.400 millones. Lo que significa 5.944 millones de euros más, un 8,68 por ciento. Es decir, un incremento de prácticamente 500 millones de euros más cada mes. Lo que equivale a decir que, desde que Puigdemont se hizo con las riendas de la Generalitat, la deuda se ha incrementado a razón de 16,5 millones diarios.

Las dificultades de pago se resienten en el día a día de la Administración, las farmacias catalanas dan buena cuenta de ello, y obligan a buscar subterfugios para sacar adelante cualquier tipo de proyecto. A título de ejemplo, para ahorrar, la Generalitat está trasladando buena parte de sus dependencias a barrios periféricos de Barcelona y así poner a la venta los inmuebles más céntricos. Sucede, sin embargo, que alguno de estos barrios sigue sin metro, precisamente, porque la Generalitat ha tenido que abandonar infraestructuras como la línea 9 del metro. Ante esta situación, el Govern ha tenido que convencer al Ayuntamiento de Barcelona de hacerse cargo de la financiación a cambio del pago en especias. O, lo que es lo mismo, a cambio de varios inmuebles. Si bien es cierto que el paro ha caído, en términos de EPA, del 16,7 por ciento de la población activa en 2015 al 14,6 del tercer trimestre de 2016 –unos 453.000 parados–, los problemas de la Generalitat van más allá de la deuda. Al fin y al cabo, la deuda es un problema cuando no se puede pagar. Y ahí la Administración catalana también cojea.

De hecho, mientras la Generalitat enreda con la organización del referéndum independentista, su dependencia del Estado está fuera de toda duda y en 2017 solicitará 7.392 millones de euros al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), el mecanismo implementado por el Gobierno para financiar a las autonomías a un interés del 0 por ciento. Esta cifra se desprende de una presentación dirigida a inversores internacionales realizada por la propia Generalitat. De los 7.392 millones que prevé pedir prestados, 1.314 millones corresponden a la financiación del déficit autorizado, que es del 0,6 por ciento. No obstante, el grueso de los fondos, 5.953 millones de euros, servirá para atender vencimientos de deuda, mientras que se solicitarán otros 125 millones para otros fines.

En cualquier caso, en el periodo 2012-2015 Cataluña ha recibido del Estado 46.400 millones de euros, según los datos del Ministerio de Economía. O lo que es lo mismo, el 33 por ciento de los cerca de 140.600 millones que el Gobierno ha inyectado a las comunidades autónomas. Cataluña, por lo tanto, es la CC AA que más liquidez ha recibido a través de este programa, la segunda en términos de PIB. El propio conseller de Economía, Oriol Junqueras, reconocía en el mencionado folleto de presentación a los potenciales inversores internacionales que la Generalitat necesitará de la financiación de FLA hasta al menos el año 2026, es decir, casi una década.

Cumbre de sindicatos de profesores contra el ‘acoso’ al catalán
La Diputación de Barcelona acoge unas jornadas para denunciar que el modelo trilingüe es ‘el caballo de Troya’ con el que se pretende imponer el castellano como lengua vehicular
María Jesús Cañizares ESP 10 Enero 2017

Catalán, aranés, gallego, vasco, asturiano… Lenguas “minorizadas” y “acosadas” por un modelo trilingüe que, a modo de caballo de Troya, pretende imponer el castellano como lengua vehicular en los llamados "países catalanes". Bajo esta premisa, los días 13 y 14 de enero se celebrará el congreso Lenguas acosadas. Jornadas sobre trilingüismo, organizado por el sindicato catalán de profesores USTEC, con la participación de la Diputación de Barcelona y el Consorcio del Patrimonio de Sitges.

A modo de preámbulo, los impulsores de este cónclave explican que, a finales de los años 70 y comienzos de los 80, el "debate sobre la educación en la lengua materna y el bilingüismo quedó superado por el modelo de escuela catalana y los programas de inmersión". Sin embargo, añaden en el material de divulgación del cónclave, "nos encontramos con una permanente ofensiva en los órdenes políticos y judiciales. En el Estado español hay fuerzas poderosas hostiles a las lenguas minorizadas y que ahora alzan una pretendida propuesta de modernidad: el trilingüismo". Este modelo, advierten, "utiliza el prestigio del inglés como verdadero caballo de Troya que esconde el propósito del retorno del castellano como lengua vehicular y el arrinconamiento de las lenguas minorizadas en las aulas y, más grave aún, como lengua de convivencia y relación en los centros educativos".

La Carta Europea de Lenguas Regionales
Las sesiones se celebrarán en el Palau Maricel de Sitges (Barcelona). Participarán otras plataformas sindicales homólogas a la catalana, como Suatea, STEG, STEI Intersindical, STEPV y Steilas.
El primer día se presentará la ponencia Las clases populares y la pervivencia de la lengua y, a continuación, tendrá lugar una mesa redonda en la que intervendrán Antoni Tortajada, periodista e historiador; Magí Suner, filólogo y profesor de la Universidad Rovira i Virgili, y Narcís Iglesias, lingüista y profesor de la Universidad de Girona.

Al día siguiente, tras una sesión de trabajo interna sobre las "diversas situaciones de acoso lingüístico en cada territorio", y su relación con el trilingüismo, el profesor y lingüista de la Universidad Pompeu Fabra, Lluís de Yzaguirre i Maura, abordará una panorámica de lo que los estados europeos han aceptado para sus lenguas en la Carta Europea de Lenguas Regionales o Minoritarias.

A modo de clausura, los profesores Francesc Foguet y Joan Melcion, miembros del Col.lectiu Joan Oliver explicarán la “problemática de la Literatura en ESO y Bachillerato".

Cumbre de estupidez
Nota del Editor  10 Enero 2017

La ventaja de esta cumbre de estupidez es que no necesitarán megafonía si consiguen ponerse de acuerdo en utilizar el silbo gomero como lengua común de la cumbre y especialmemte formulada para las cumbres.


 


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