AGLI Recortes de Prensa    Martes 17  Enero 2017

La Conferencia de Presidentes, un desafuero ilegítimo
EDITORIAL Libertad Digital 17 Enero 2017

Nadie cuestiona la existencia de este ente suplantador que, para colmo, se reúne en una de las sedes de la soberanía nacional.

Este martes se reúne de nuevo la denominada Conferencia de Presidentes de las comunidades autónomas. Una reunión que ha generado tantos titulares por las ausencias –no estarán ni el de Cataluña ni el del País Vasco– como por las decisiones de todo tipo que supuestamente se van a tomar en ella, sobre todo en lo relacionado con la financiación autonómica. Ahora bien, nadie parece destacar lo más importante: un órgano inventado por Zapatero, paralelo, completamente fuera de la Constitución y sin ningún control parlamentario o de cualquier otro tipo se dispone a tomar decisiones de singular importancia para la Nación. Lo más importante y, desde luego, lo más grave e indignante.

Ni los partidos de la nueva política ni los de la vieja cuestionan la existencia de este ente suplantador que, para colmo, se reúne en una de las sedes de la soberanía nacional (el Senado). Es curioso que ni siquiera en los medios de comunicación se llame debidamente la atención sobre este cónclave ilegítimo, tremendo exponente de cómo los políticos se han ido extralimitando en el ejercicio de sus funciones y han creado feudos sobre los que la ciudadanía no tiene el menor control.

Así las cosas, el Rey no debería tener la menor relación con este tipo de aquelarres. Y, por supuesto, el Gobierno debería abstenerse de pedirle que la tuviera: bastante difícil ha de resultarle a Felipe VI cumplir con su papel institucional en el momento político actual como para hacerle cómplice de semejante desafuero.

Por si su evidente anormalidad institucional no fuese suficiente, hay que recordar que la Conferencia de Presidentes nació como concesión –una más– a los nacionalismos, que de nuevo aprovechan las manos tendidas de una manera tremendamente insensata (¿qué se pretende, hacer creer que España es una suerte de confederación?) para volver a exhibir su desprecio a España y a todo lo que representa. El tan cacareado diálogo y el inmoral apaciguamiento con los dinamiteros de la convivencia y el Estado de Derecho no sirve más que para dar satisfacción a los liberticidas. Basta ya de hacer el ridículo y de afrentar a la Nación.

Financiación autonómica: ocho escollos por los que será casi imposible contentar a todos
Rajoy quiere abrir las negociaciones para un nuevo modelo. El acuerdo será complicado. Y los incentivos de los actores no siempre están alineados.
D. Soriano Libertad Digital 17 Enero 2017

A nadie le gusta, pero nadie se atreve a cambiarlo. El sistema de financiación autonómica no tiene demasiados amigos, pero muestra año a año una notable capacidad de resistencia. Los partidos catalanes le echan la culpa de la pérdida de recursos y lo ponen en los primeros puestos del memorial de agravios que, aseguran, les empujan a pedir la independencia. Enfrente, son muchos los que le acusan de lo contrario: de ser un modelo creado por y para contentar al nacionalismo catalán, aún a costa de generar injusticias para el resto de España.

Este martes, se reúne la Conferencia de Presidentes y la reforma del sistema de financiación de las CCAA encabeza la lista de tareas pendientes. No será sencillo, pero flota en el aire la sensación de que es ahora o nunca. La situación política, con un Gobierno en minoría y necesitado del apoyo de otros partidos para aprobar cualquier ley, podría ayudar. Eso sí, que el acuerdo esté más próximo no es sinónimo de que el nuevo sistema vaya a ser mejor que el actual. Entre otras cosas porque en este tema los incentivos individuales de cada uno de los actores no siempre están alineados con las necesidades del conjunto. Las siguientes son las claves de un proceso que se prevé largo y complejo.

El punto de partida
Probablemente, todos los presidentes que esta semana acudirán a la llamada de Mariano Rajoy coincidirán en el punto de partida: hay que cambiar el sistema actual. El modelo que aprobó José Luis Rodríguez Zapatero en 2009 no gusta a casi nadie.

¿Y por qué no gusta? Por muchas razones. En marzo de 2016, en S’Agaró, Fedea reunió a un puñado de expertos de diversas procedencias en unas jornadas bajo el título Elementos para un nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas. En el informe resumen, las conclusiones comenzaban así: "Existe un amplio consenso entre los asistentes en que los principales problemas que presenta el actual modelo son:

Es excesivamente complicado y poco transparente
genera una distribución de la financiación desigual y arbitraria
presenta un déficit de responsabilidad fiscal e incentiva el exceso de gasto
carece de un mecanismo razonable para asegurar que se mantiene un cierto equilibrio en el reparto vertical de recursos"

Arbitrario, complejo, poco transparente, con incentivos perversos… Prácticamente no hay ningún informe sobre el sistema de financiación que no destaque estos problemas. Por eso siempre se habla de su reforma; pero también lo complicado y lo oscuro que es el mecanismo de asignación de recursos a las regiones hace que sea tan difícil abrir el melón.

Se supone que en esta Conferencia de Presidentes se convocará a una comisión de expertos que propondrá un nuevo modelo. Como en otras ocasiones, parece que el Gobierno quiere tener sobre la mesa un diagnóstico técnico que le sirva para iniciar el debate. Eso sí, tanto en lo que hace referencia a la reforma fiscal como en la de las pensiones (sobre todo en la primera) lo finalmente aprobado difería mucho de lo que propusieron los sabios convocados por Cristóbal Montoro y Fátima Báñez. En este sentido, será muy relevante conocer quién forma parte de esta comisión. Se habla de Ángel de la Fuente, de Fedea, para presidirla. Es uno de los expertos en la materia más conocidos. Si finalmente asume esta tarea, en los informes que ha publicado habrá buenas pistas para saber qué propondrán la comisión.
El gran escollo

El primer escollo, quizás el más importante, para llegar a un acuerdo estará no sólo en el contenido de lo que se pacte, sino también en el mensaje que se quiera transmitir a la opinión pública. En este tema, los incentivos de los gobiernos autonómicos no siempre ayudan a encontrar una solución; de hecho, en muchas ocasiones el formato de la negociación impide encontrar la solución.

No hay más que ver, las reuniones del Consejo de Política Fiscal y Financiera que cada poco tiempo tiene en Madrid Cristóbal Montoro con los consejeros de las comunidades autónomas. Casi da igual lo que se apruebe, las declaraciones de unos y otros al final de la reunión son muy parecidas: el ministro dice que el Gobierno vela por el interés general y los consejeros sacan su libreta de quejas para dejar claro que, incluso cuando votan a favor, no les gusta el trato que recibe su región. Los hay más duros y más conciliadores, pero es extraño que alguna autonomía salga y diga "Tengo todo lo que quería".

En realidad, desde un punto de vista político, esta actitud tiene mucho sentido. Si el consejero autonómico de turno se muestra muy complaciente con el Gobierno central, se juega que la oposición regional salga a criticarlo por no defender con contundencia los intereses de su comunidad. Además, parece que también aquí quejarse es casi un rito, el primero paso de la negociación. Por eso, será tan complicado ver una foto llena de caras sonrientes cuando acabe este proceso. Siempre habrá alguno que piense que le renta más quejarse, con razón o sin ella.

Por ejemplo, aunque ahora parezca mentira escuchando las declaraciones de Oriol Junqueras sobre el trato que el Estado da a Cataluña, no hay que olvidar que el actual sistema de financiación autonómica se negoció en una negociación bilateral entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el tripartito de la Generalidad catalana. Siempre se ha dicho que fue un pacto Moncloa-ERC, en un momento en el que el apoyo de este partido en el Congreso era esencial. El ejecutivo catalán defendió el pacto y elogió todo lo bueno que aportaría a la financiación de su región y del resto de España. Pero no duró mucho la alegría. Meses después, ya había vuelto el victimismo y cada año el nacionalismo catalán usa el modelo que tanto le gustó entonces como ariete político contra el Gobierno central.
¿El modelo perfecto?

Los expertos avisan de que no existe el modelo perfecto. No hay una solución cerrada y que sirva para siempre, para cerrar el debate y convencer a todos. Hay demasiadas variables y actores implicados. Quizás a lo máximo que se pueda aspirar es a mejorar el existente y a poner sobre la mesa una serie de principios en los que todos, más o menos, podamos estar de acuerdo.

Por ejemplo, en ese mismo documento consensuedo en S’Agaró en las jornadas organizadas por Fedea se plantean un puñado de cuestiones en las que sí se alcanzó un acuerdo entre "todos los asistentes" al evento:

"Simplificar el sistema"

"Dotarlo de un mecanismo razonable de equilibrio vertical": esto puede conseguirse de muchas formas. La propuesta que más se ha escuchado estos años consiste en agrupar todos los fondos actuales en un único fondo de nivelación, que se organice con unos criterios objetivos de reparto conocidos por todos y relativamente sencillos de calcular y explicar.

"Reducir el nivel de desigualdad en términos de financiación por habitante ajustado"
"Dotar a las CCAA de un mayor control sobre sus ingresos"

"Exigirles a cambio una mayor responsabilidad sobre sus decisiones de gasto": ésta ha sido una de las grandes críticas que se ha hecho al sistema de 2009. Antes incluso de entrar en la discusión técnica sobre los criterios de reparto, hay un cierto consenso en que el modelo, que centraliza la recaudación y luego distribuye los fondos con un esquema complejo, incentiva tanto el victimismo de las regiones (que culpan de todos sus males a los recortes de Madrid) como el descontrol en el gasto. Al fin y al cabo, lo que ven los electores es que pagan sus impuestos a Montoro pero reciben los servicios del Ejecutivo autonómico de turno.

"Existe un acuerdo casi general en que el llamado principio de ordinalidad constituye una restricción razonable que el sistema debería respetar": es decir, que tras el reparto, las comunidades estén, en términos de financiación por habitante, en el mismo orden que antes de aportar los fondos a la bolsa común.

Los problemas
Parece claro que esto es más fácil decirlo que hacerlo. No lo tendrán nada fácil Soraya Sáenz de Santamaría (nueva ministra para las Administraciones Territoriales) ni Cristóbal Montoro para alcanzara un acuerdo. Los siguientes son sólo algunos de los problemas más importantes a los que tendrán que hacer frente. Son siete, más el problemon político que apuntamos antes, y resolverlos será un enorme reto:

Todos quieren más que ahora: esto es directamente imposible, pero ningún presidente autonómico se conformará con recibir una parte del pastel inferior a la que recibe en este momento. Y no hablamos sólo de términos absolutos, sino también en términos relativos. Si una comunidad ahora recibe el 1,6% del total y tras el cambio pasa a ganar el 1,5%, aunque ese 1,5% implique más dinero que el anterior 1,6%… esa región protestará. Por eso, el sudoku del que hablaba Pedro Solbes es irresoluble: si cambias algo, alguien saldrá perjudicado y lo hará saber. Probablemente, la solución llegará con más dinero, aumentando el tamaño de la tarta para que todas las regiones tengan más en términos relativos. Pero incluso así, es muy probable que que haya sonoras protestas entre los que ganen menos.

Ordinalidad, balanzas y período transitorio: éste es un terreno abonado a la demagogia. Por ejemplo, con las famosas balanzas fiscales. En España, como en todos los países del mundo, las regiones con habitantes más ricos pagan más impuestos. Y las regiones con ciudades más pobladas, más jóvenes y más densas suelen recibir menos gastos. También en Cataluña, Barcelona paga más a la Generalidad y recibe menos en términos relativos que Lérida, Gerona o Tarragona (si medimos esos gastos o ingresos por territorios y no por contribuyentes, que son los que pagan). Pero eso no evitará que todo el proceso esté dominado por este tipo de argumentos, que tienen mucho tirón en la opinión pública. En los próximos meses, el concepto estrella será el de ordinalidad. ¿Es posible diseñar un modelo que asegure, siempre y en todas las circunstancias, esa condición y que al mismo tiempo permita a todas las CCAA atender sus servicios públicos básicos?

Sistemas forales, el elefante en la habitación: Navarra y País Vasco pretender ponerse de perfil en toda esta discusión. Cataluña quiere cupo vasco, pero sólo para ellos, no para todos. El Gobierno no quiere abrir este melón. Y los expertos hablan de mantener el concierto, mejorar el cálculo del cupo e integrar un poco más el sistema foral con los comunes. Otro sudoku.

¿Y la deuda existente?: las regiones más endeudadas quieren que el Gobierno se haga cargo de la deuda ya emitida. Culpan al actual sistema de financiación de obligarlas a incurrir en los déficits de los últimos años. Las más austeras creen que no puede mutualizarse la deuda sin más, porque eso sería como premiar a los derrochadores.

Competencia fiscal, pero hasta dónde: otro de esos titulares que luego es mucho más complicado poner en práctica. Todos están de acuerdo en el principio general (hay que dar margen a las CCAA para que legislen sobre sus tributos) pero no todos coinciden en cómo hacerlo. Patrimonio y Sucesiones, por ejemplo, están en el punto de mira de muchas regiones y partidos políticos, que quieren limitar la capacidad de algunas regiones, como Madrid, de eliminar en la práctica estos dos impuestos. Pero si lo poco que ahora existe de competencia fiscal nos lo cargamos… ¿de verdad es creíble pensar que se permitirá para el IRPF o en otros impuestos?

¿Mismos servicios para todos?: la otra cara de la moneda de la competencia fiscal es la que tiene que ver con los servicios públicos. Los partidos nacionales (PP, PSOE, C’s) hablan de garantizar unos servicios comunes a todos los españoles sin importar donde vivan. Ahora mismo, en Educación y Sanidad, el Gobierno establece los mínimos (que los nacionalistas creen que son máximos) y en teoría las regiones pueden hacer uso de sus competencias para ampliar el catálogo de servicios prestados. Si hay más margen en política fiscal, lo lógico es que también haya diferencias en cómo se gasta lo recaudado. La clave es cómo asegurar esos mínimos de los que hablábamos antes y no romper el mercado, ni para las empresas ni para los particulares. Por ejemplo, nadie entendería que un madrileño no pudiera ir a la sanidad valenciana (de hecho, ésta es una queja recurrente en la actualidad, las dificultades en el acceso a determinados servicios fuera de la autonomía de residencia).

Criterios objetivos: la madre del cordero. Antes veíamos que los expertos hablan de buscar un modelo que consiga una financiación igualitaria "por habitante ajustado". ¿Y qué quiere decir esto? Pues que no debe usarse la población en términos absolutos, sino en función de las necesidades de la misma. Por ejemplo, una región con muchos ancianos necesitará más dinero en sanidad y otra con más niños, más en educación. Esto suena muy bien, pero, ¿cómo se mide? Y aquí llega el enfrentamiento, porque cada región pone sobre la mesa las variables que mejor le viene a ella. Todas hablan de "criterios objetivos". Pero tan objetivos no serán cuando cada una usa uno diferente. Las posibles reglas a aplicar en este punto son casi infinitas… casi tanto como las posibilidades de enfrentamiento entre las regiones. Lo de los ancianos y los niños que apuntábamos antes es sólo el comienzo. Hay quien pide tener en cuenta la dispersión, la densidad de población, la renta per cápita, la insularidad, la carestía del nivel de vida, la población flotante, el número de inmigrantes… Y los que irán saliendo durante los próximos meses, que serán muchos.

El Gobierno y las CCAA cierran un acuerdo para garantizar la unidad de mercado
Carlos Sánchez El Confidencial 17 Enero 2017

La sexta Conferencia de Presidentes autonómicos ha arrancado este martes. Pero más allá de la relevancia política que tienen este tipo de encuentros, donde los acuerdos se toman por consenso de todos los miembros presentes de la Conferencia, siempre que asistan dos tercios de los presidentes autonómicos (13), lo relevante es que la agenda sigue siendo prácticamente la misma desde la primera, que se celebró en 2004 en tiempos de Rodríguez Zapatero. Es decir, cómo financiar el Estado de bienestar (dependencia, sanidad o educación), que consume las dos terceras partes de los recursos autonómicos.

La única gran novedad es que el Gobierno y la mayoría de las comunidades autónomas tienen especial interés en abordar la coordinación territorial. O lo que es lo mismo, cómo garantizar de forma efectiva la unidad de mercado, puesta en entredicho en numerosas ocasiones debido a las duplicidades administrativas.

La Ley de Unidad de Mercado fue, de hecho, una de las primeras normas que aprobó el primer Gobierno Rajoy en plena recesión, pero en la práctica no ha logrado todos sus objetivos. Probablemente, porque el Senado continúa sin constituirse como una verdadera Cámara territorial, lo que hace más difícil la coordinación entre las diferentes administraciones.

La reforma administrativa está en la mente de todos, pero es este un asunto que trasciende la propia reunión, ya que exige una reforma constitucional, al igual que cómo encajar la propia existencia de la Conferencia de Presidentes en la Carta Magna. Los jefes de Gobierno del País Vasco y Cataluña, como se sabe, no acudirán al encuentro.

Entre los puntos que se aprobarán, con toda seguridad, está la creación de una comisión de expertos que en un mes debe elevar al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFyF) una propuesta de reforma del actual sistema de financiación autonómica. Parece poco tiempo para un asunto tan complejo y con tantas aristas.

El eje de la discusión gira entre quienes pretenden que la financiación se determine en función de la población —hay una enorme divergencia entre regiones— y quienes defienden un reparto acorde con el coste efectivo de los servicios. Por lo tanto, teniendo en cuenta aspectos como la dispersión territorial, que encarece la prestación del mismo servicio.

Lo que se aprobará es la creación de un grupo de trabajo sobre población para determinar cómo afecta esta cuestión al gasto sanitario, que es el capítulo principal del gasto regional. En el caso de la población, hay que tener en cuenta dos realidades muy distintas. Mientras la España del interior y del noroeste se desertiza, con núcleos de población muy diseminados, en la franja del Mediterráneo sucede lo contrario.

Cuando entró en vigor el vigente sistema de financiación, en enero de 2009, la población española ascendía a 46,23 millones, pero hoy la población ha crecido hasta los 46,46 millones, aunque de forma muy divergente. Y a menos población, lógicamente, menos recursos, de ahí que en regiones como Asturias o Galicia preocupe de forma fundamental este asunto. Sobre todo, teniendo en cuenta que el futuro será peor, según las proyecciones que periódicamente realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE). Para abordar este asunto, la Conferencia de Presidentes se comprometerá a elaborar este año una estrategia nacional sobre demografía que, entre otros objetivos, ayude a conseguir más fondos europeos.

Otro de los asuntos que saldrán en el acuerdo final será la inclusión de la dependencia en el nuevo sistema de financiación. En la actualidad, existe un auténtico caos debido a que el modelo está muy descentralizado. El Estado aporta más de 3.600 millones, pero es un misterio oficial conocer cuánto aportan por su cuenta las regiones. Sin embargo, la ley prevé que esta prestación se financie al 50% entre CCAA y Administración, pero este objetivo nunca se ha conseguido..

Otro de los asuntos que se acordarán tiene que ver con la creación de una tarjeta social destinada a evitar duplicidades y fraude en el consumo de prestaciones públicas. Se trata de conseguir que en ese documento —con vigencia en todo el territorio nacional— se consignen todas las percepciones que los ciudadanos reciben de cada Administración pública y de las organizaciones privadas. Hasta ahora, no existe esa coordinación administrativa, lo que favorece el fraude y el mal uso de las ayudas públicas.

Además, se discute una norma de carácter general para frenar la existencia de enormes bolsas de trabajadores interinos, cuya gestión es poco eficiente y encarece los costes. Y en esta línea, se pretende impulsar la movilidad geográfica de los empleados públicos, que actualmente es muy reducida. Como se sabe, el último Consejo de Política Fiscal y Financiera decidió, igualmente, crear un grupo de trabajo para establecer una metodología común sobre la regla de gasto público, un asunto que preocupa a muchas comunidades autónomas, que acusan al Gobierno central de asfixiarlas financieramente al no tener en cuenta las singularidades regionales.

Lo que también saldrá de la conferencia es un compromiso de que se alcanzará un Pacto Nacional sobre la Educación (competencia de las CCAA), y la muy probable creación de un Consejo Nacional de Protección Civil que integre todas las regiones.

Esta es la posición inicial de cada comunidad:

Andalucía: al Gobierno de Susana Díaz le preocupa el 'dumping' fiscal. Y en este sentido, reclamará que en el nuevo modelo de financiación se ponga "un tope máximo y un tope mínimo" en impuestos cedidos a las autonomías, como el de patrimonio y el de sucesiones.

Comunidad Valenciana: para el Ejecutivo de Ximo Puig, un nuevo modelo de financiación es urgente. Entre otras cosas, porque la Comunidad Valenciana es una de las que salen peor paradas del actual sistema. De acuerdo con sus propios cálculos, la 'deuda histórica' del Estado asciende a 14.380 millones de euros solo en el periodo 2002-2015. Básicamente, porque está infrafinanciada. De ahí que haya propuesto la puesta en marcha de un instrumento de mutualización de una parte de la deuda que acumulan comunidades autónomas, como la valenciana, que a lo largo de estos años han recibido menos recursos de los debidos. Reclama, igualmente, un impulso al corredor del Mediterráneo, además de más inversiones públicas.

Cantabria: se reclama evaluar de forma correcta el coste efectivo de los servicios públicos que prestan las CCAA. Argumenta que los costes dependen de situaciones particulares: demografía, dispersión o envejecimiento.

Canarias: se reclama que se tengan en cuenta las particularidades de la insularidad y del Régimen Especial Fiscal (REF) de las islas.

Galicia: el presidente Núñez Feijóo pone el acento en la natalidad y sitúa en el centro del debate los problemas derivados de la demografía (envejecimiento). Reclama la aprobación de programas de fomento de la natalidad.

Castilla-La Mancha: lo que que el presidente García-Page ha llamado 'ciclo armonizador' es mayor coordinación administrativa entre regiones. Es decir, avanzar en la unidad de mercado. Critica que se hayan multiplicado por 17 las instituciones en todas las CCAA.

Asturias: al presidente Javier Fernández le preocupa, además del problema de la población, evaluar correctamente el coste efectivo de los servicios públicos, con el objetivo de que sea idéntico en todas las CCAA, teniendo en cuenta sus singularidades. Además, pide incluir la Conferencia de Presidentes en la Constitución.

Castilla y León: aquí preocupa sobre todo la despoblación y la existencia de muchos núcleos urbanos con bajísimas densidades de habitantes. Como el sistema garantiza unos servicios mínimos por unidad poblacional, eso encarece mucho. Casi la cuarta parte de los ayuntamientos españoles están en Castilla y León.

Comunidad de Madrid: el Gobierno de Cristina Cifuentes está especialmente preocupado por el coste efectivo de los servicios públicos. Y en este sentido, ha propuesto —y logrado— que el grupo de expertos analice las principales variables que afectan a la evolución y el coste del gasto sanitario.

Extremadura: la demografía está también en el centro de sus preocupaciones. Exige un nuevo modelo, pero con la premisa de "la solidaridad”, toda vez que se trata de la región con menor renta per cápita.

Murcia: reclama, igualmente, un nuevo modelo de financiación que sustituya al actual, toda vez que la región es una de las peor tratadas. Pide, asimismo, un impulso al eje mediterráneo para dar salida a su producción hortofrutícola con menores costes de transporte.

Aragón: preocupan, fundamentalmente, los criterios para determinar el envejecimiento, la despoblación y la dispersión, y pide que estas cuestiones tengan "una incidencia especial en este sistema". Reclama también atacar los déficits estructurales generados por la pobre financiación de la sanidad y la dependencia.

Ceuta y Melilla: reconocimiento de su singularidad por ser ciudades situadas en el norte de África.

La 'boina de acero' del PP de Rajoy

ESTEBAN URREIZTIETA Madrid El Mundo 17 Enero 2017

Cuenta uno de los grandes barones de la prensa de papel española a empresarios de su confianza que el propio Mariano Rajoy se ha llegado a referir en privado a la financiación ilegal del PP como una «boina de acero» que pesa desde hace años como una losa sobre el partido.

Puede llamar la atención que Rajoy se confiese en esos términos autoinculpatorios y cuasi suicidas ante quien eventualmente puede provocar su caída si acredita su afirmación. Pero es que, siguiendo la estela de Rajoy, la cúpula del PP admite sin tapujos en círculos mucho menos restringidos la existencia de la doble contabilidad que todavía niega en público.

De ahí lo grotesco del teatro que se reproduce cada vez que, como ayer, esta verdad incómoda regresa escupida por la marea informativa. El vergonzante turno de negar lo innegable ha sido ahora para Pablo Casado, pero a él le han seguido y seguirán otros compañeros cada vez que salga a colación este monumental escándalo, que tiene tantos años como el propio partido.

La cúpula del partido admite en privado la losa de la 'caja B' que niega en público

Cinco fueron las fuentes de la dirección popular presente o pasada que relataron con pelos y señales a EL MUNDO la existencia de un reparto sistemático de sobresueldos en negro a los altos cargos. Y cada vez son más los antiguos responsables de la formación política que señalan con el dedo la gigantesca bola de nieve que no para de crecer mientras se desliza por la ladera del encubrimiento.

El ex secretario general del PP Francisco Álvarez-Cascos siempre ha zanjado esta cuestión, también en privado, de una manera más sutil pero no menos contundente. «A mí me dijeron que en la puerta del despacho del tesorero del partido había una calavera y dos tibias y que lo mejor era no entrar», relata con gracia. El primer instructor de los denominados papeles de Bárcenas dejó clara su posición en un auto de marzo de 2015 que en cualquier otro país hubiera provocado el derrumbe de todo un Gobierno [lea el documento en PDF]. Concluyó Pablo Ruz a lo largo de 190 páginas que durante 18 años el PP se ha servido de forma «sistemática» de «diversas fuentes de financiación ajenas al circuito económico legal» que confluían en «la caja B del PP».

Por eso el problema no radica en que Bárcenas recuerde, una vez más, que existía una doble contabilidad, sino en que ésta realmente existió. Una frase suya cargada de sentido común supera cualquier pronunciamiento judicial: «Soy generoso pero no tanto como para pagar de mi bolsillo las obras de reforma de la sede del PP».

No obstante, tan cierta es la existencia de la caja B como que el ex tesorero sigue sin contar toda la verdad de la misma para limitar los daños e intentar salir lo mejor parado posible de este envite.

Sólo él se cree con su dubitante seguridad que los grandes empresarios realizaban entregas de dinero en efectivo sin esperar contratos públicos a cambio y cuesta mucho concebir que los famosos papeles de su puño y letra sean «exhaustivos» como reitera.

¿De verdad los gigantes españoles de la construcción son tan rácanos como para despachar al PP durante años con apenas medio millón de euros en negro tras llevarse miles de millones en adjudicaciones? ¿Y realmente los jerarcas del partido han sido tan indolentes como para darse por satisfechos?

El jefe de la Gürtel, Francisco Correa, siempre presume de que lo gordo no son sus dádivas, sino los «camiones blindados llenos de dinero que las grandes constructoras metían en Génova por el garaje». Parafraseando ayer a Bárcenas, que «aporte las pruebas». Y destape de paso de una vez la pesada boina.

El Estado debe actuar
Ana Velasco Vidal-Abarca Libertad Digital 17 Enero 2017

Los pasados 21 de diciembre, 8 y 14 de enero respectivamente, se han producido tres actos públicos de exaltación terrorista en el País Vasco que han sido observados con displicencia e indiferencia distante por parte de los poderes públicos. Como si fuese normal que los asesinos sean recibidos en loor de multitudes al salir de la cárcel, o se reúnan en actos multitudinarios para reivindicar sus crímenes y exigir que no se cumplan las condenas impuestas por los tribunales y que no se investiguen los crímenes sin resolver, o que encabecen pancartas en manifestaciones a favor de los "presos" y de los "derechos humanos" que ellos no respetan para los demás.

El individuo que fue homenajeado en San Sebastián el 5 de enero es autor material o colaborador necesario de seis asesinatos y es uno más de los que casi semanalmente salen a la calle tras cumplir unas penas que jamás podrán resarcir el daño causado ni los años de vida robados a sus víctimas. Es uno más de esos criminales satisfechos de su maldad, orgullosos de su trayectoria, que no se esconden ni se avergüenzan, que no colaboran con la justicia, y que tienen la osadía de participar en concentraciones para reclamar que los pocos integrantes de la banda que aún quedan en prisión sean excarcelados sin más dilación. El acto del 8 de enero en Usurbil, en el que cientos de asesinos – a los que muchos llaman expresos para ocultar su verdadera condición- exigieron un "acuerdo político" para reclamar la "liberación de los presos" no es libertad de expresión, es apología del terrorismo y se debería haber impedido. Y el no haberlo hecho provoca que las víctimas de esos terroristas hayan tenido que, impotentes e inermes, ver sus caras y escuchar sus soflamas en los medios de comunicación.

La manifestación del pasado sábado en Bilbao en la que miles de personas reclamaron hipócritamente derechos humanos para los que ya los tienen garantizados por el Estado de Derecho, es otra demostración de desprecio hacia quienes verdaderamente han sufrido la vulneración brutal del principal de los derechos humanos que es el de la vida. Encabezaba la bochornosa manifestación una asesina, cuyo nombre no quiero reproducir, que fue condenada a 700 años de cárcel por haber matado a nueve personas y haber cometido un total de 21 actos terroristas.

No puede sorprendernos que ese submundo miserable se alimente de sentimientos de orgullo por haber matado, que considere a sus matarifes héroes y que pretenda para ellos la impunidad, pero no se entiende la renuncia a impedir ese alarde público por parte de quienes tienen la obligación de no tolerarlo. En cualquier país de nuestro entorno sería simplemente inconcebible lo que está ocurriendo aquí, este ominoso pacto de silencio, este dejar hacer, franqueando no solo la más elemental moral social sino incluso permitiendo flagrantes incumplimientos de la ley.

Esa indiferencia de quienes deberían custodiar con gratitud la memoria y la dignidad de las 854 personas asesinadas por Eta y de los miles de amenazados y perseguidos, duele, duele profundamente, y humilla al conjunto de la sociedad española, a la que la pasividad de los gobernantes está conduciendo hacia la atrofia moral y la anestesia colectiva. ¿Conseguirá Eta su objetivo de una situación sin "presos, exiliados, ni deportados"? Si es así, el Estado de Derecho habrá renunciado a la justicia, porque lo que ellos llaman exiliados y deportados, son criminales con causas pendientes que no vuelven para no ser juzgados. Y no olvidemos que existen todavía más de 300 crímenes sin resolver que la justicia debe investigar.

Ya se lo decían en diciembre de 2013 a los familiares de las víctimas cuando acudieron a homenajearlas en las localidades del País Vasco en que habían sido asesinadas "los vuestros en el hoyo y los nuestros en la calle". Tres años después, es aún peor. Los suyos no solo están en la calle, sino que reciben homenajes, convocan concentraciones, participan en manifestaciones reclamando "derechos humanos" y están en las instituciones.

¿Es necesaria tanta vejación para derrotar a Eta? Yo suplico, ruego, imploro al Estado que no nos arrastre a la indignidad, que enarbole con firmeza la bandera de la decencia, de la justicia y de la ley que nos asiste para no tolerar lo intolerable. Y que actúe.

Ana Velasco Vidal-Abarca, hija de Jesús Velasco, asesinado por ETA y de Ana María Vidal-Abarca, fundadora de la AVT. Miembro de Covite y del patronato de la Fundación Villacisneros.

11-M: antes y después
Gabriel Moris Libertad Digital 17 Enero 2017

Me atrevería a someter al juicio de los lectores la posible relación entre los hechos que precedieron y siguieron al tristemente recordado 11-M.

Inevitablemente, cada vez que se perpetra un ataque terrorista evoco –mental y sentimentalmente– nuestros atentados de los trenes de Cercanías.

Soy consciente de que cada atentado es único, a pesar de que haya elementos comunes entre algunos de ellos.

Las víctimas y sus familias, a veces, suelen desaparecer pronto de los informativos, a pesar de ser los sujetos pacientes de los atentados.

El reciente atentado de Berlín me ha creado la necesidad de desahogarme, como víctima, escribiendo estas reflexiones. Mi primer recuerdo y mi empatía van dirigidos a las víctimas y sus familias. La policía, los políticos y la justicia, teniendo un rol importante en estos casos, deben actuar, y suelen hacerlo, de forma profesional y especializada, como es lógico. El perdón es sólo fruto de la relación bilateral entre victimarios y víctimas.

En el caso del 11-M, partimos de una realidad muy diferente a la de otros atentados, sean masivos o personales y selectivos. Es evidente que no sabemos ni quién, ni cómo, ni para qué se explosionaron cuatro trenes. Si desde los poderes públicos nos pueden demostrar lo contrario –pasados casi trece años–, sus rectificaciones serán bien acogidas, si son verdaderas.

Hagamos un paréntesis en los hechos y repasemos las cosas que precedieron a los atentados y lo que se ha derivado de ellos hasta hoy. Desgraciadamente, no podremos ir más allá de la mera reflexión. Tampoco haremos un análisis exhaustivo de los hechos anteriores y posteriores.

En el período 2000-2004, podemos enumerar los siguientes hechos sociopolíticos: España, gobernada en un segundo mandato por el Partido Popular, entra en el euro, contra todo pronóstico. La posición de nuestro país en Europa y en el mundo se fortalece, quizá debido a su posicionamiento junto a EEUU. Todos recordamos aquellas frases de "España es un gran país" y "España va bien". Por cierto, nadie lo discutía, al menos públicamente.

La bonanza económica de este período coincidió con el impulso dado a la lucha contra el terrorismo de ETA. Nadie hablaba de yihadismo en España.

La guerra de Irak, en la que no fuimos un país beligerante, y el incidente del Prestige originaron manifestaciones ciudadanas contra el último Gobierno que hubo antes del 11-M. Justo cuando el presidente del mismo había prometido –y así lo hizo– abandonar la presidencia.

El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Las reuniones secretas de Perpiñán entre ETA y ERC. La detención de sendos convoyes de ETA con explosivos. El de la provincia de Cuenca, al menos, era de Titadyn.

Esta panorámica desembocó en el mayor atentado de España en el siglo XXI. Creo que el pueblo español no podía sospechar que se cometiera esta matanza contra él. Aún hoy, ni el pueblo ni las víctimas del atentado, y menos aún las instituciones- políticas o judiciales-, muestran el mínimo interés por aclarar los hechos y ajusticiar a todos los culpables.

Con el cambio de Gobierno que se produjo tres días después de los atentados comenzó el tiempo nuevo que ya auguraban algunas voces, posiblemente con información privilegiada.

La lucha contra el terrorismo de ETA fue sustituida por una negociación del Gobierno con la banda terrorista, con el beneplácito del Congreso. El chivatazo del Faisán y la excarcelación de conocidos dirigentes de la organización son la prueba evidente del gran giro del Ejecutivo. Ni las víctimas de la AVT, con sus manifestaciones, ni la oposición parlamentaria lograron cambiar la hoja de ruta negociada.

En este tiempo, se suspenden las investigaciones policiales y judiciales sobre los atentados de los trenes de Cercanías. Ello después de la infructuosa comisión parlamentaria de investigación y del no menos infecundo juicio de la Casa de Campo.

Durante este período surgieron frases como "España es un concepto discutido y discutible" y "Aceptaremos cualquier estatuto que venga de Cataluña". Y en ello seguimos, pese al cambio de partido en el Gobierno.

El silencio y el olvido respecto al 11-M parecen la consigna pactada –y cumplida escrupulosamente hasta hoy– por todos los partidos del arco parlamentario, incluidos los nacional-separatistas.

La crisis económica, debida en parte a unas políticas ineficaces; el paro derivado, el déficit, la deuda externa, etc. Los separatismos exacerbados. El odio como norma de convivencia. La desunión y la falta de un proyecto único y negociado de vida en común del conjunto de las Autonomías. La asimetría no es ya un concepto geométrico, parece ser más bien fruto de reivindicaciones y fobias de los grupos separatistas hacia el conjunto de los españoles que sostienen al Estado con su trabajo y su dinero.

Admitiendo un posible error en mi juicio, me atrevería a someter al juicio de los lectores la posible relación entre los hechos que precedieron y siguieron al tristemente recordado 11-M.

La izquierda y el adoctrinamiento
Santiago Navajas  vozpopuli.com 17 Enero 2017

En 1977 ganó Vanessa Redgrave el Oscar por su interpretación en Julia. Aprovechó el minuto de oro de su discurso de aceptación para agradecer el premio a pesar de “las amenazas de un grupo de matones sionistas”. La “matona antisemita” Redgrave, por usar su misma terminología, llevaba su activismo a favor de la causa palestina y contra Israel a un acto cultural. Cuando en la misma ceremonia el guionista Paddy Chayefsky, el único en haber ganado tres Oscar en su categoría (Redgrave diría que apoyado por el “lobby hebreo” dado que Chayefsky era descendiente de ucranianos judíos), iba a presentar el premio al mejor guión que le concederían a Woody Allen (¡otro judío!) por Annie Hall no pudo reprimirse y comentó:

“Me gustaría decir -y es una opinión personal por supuesto- que me siento enfermo y cansado de la gente que explota los premios de la Academia para su propaganda personal. Me gustaría sugerir a la señora Redgrave que su Oscar no es un momento crítico de la historia, que no requiere una proclamación, y que con un simple “gracias” habría sido suficiente”

Iba listo Chayefsky. Porque Redgrave es una representante paradigmática de la sensación que tiene gran parte del establishment cultural “progre” de que en cuanto a ideología y medios de comunicación ellos son, permítanme la expresión, los putos amos. Cuando la cantante española conocida como “Russian Red” se declaró de "derechas", la izquierda cultural desató contra ella una campaña agresiva y falta de respeto porque, al parecer, el rock y el pop son de izquierdas (la música dodecafónica, que no entiende nadie, será entonces cosa de liberales). Nacho Vegas, por ejemplo, dijo que "cualquiera que se declare de derechas ha de ser un cretino o un cabrón". Y, claro, a los cretinos y/o cabrones se les puede amenazar incluso de muerte. Es lo que le ha pasado a Andrea Bocelli que ha renunciado a cantar en la toma de posesión de Donald Trump, al igual que ya antes había hecho Jennifer Holliday, debido a las amenazas de boicot e incluso de muerte.

El origen de este complejo de superioridad cultural proviene de tres chicos alemanes a los que gustaba bailar alrededor de los árboles. Hegel, Schelling y Hölderlin en 1797 escriben al alimón un “Primer programa del idealismo alemán” en el que se establece la superioridad del arte sobre la filosofía y la ciencia. O sea, de los artistas sobre los filósofos y los científicos. Unos artistas que han de construir una “mitología de la razón” para que “los ilustrados” y “el pueblo” lleguen a una armonía en el que reine “una unidad eterna”. Hasta que, en un éxtasis romántico, “un espíritu superior enviado por el cielo fundará entre nosotros esa nueva religión”.

El marxismo, convertido en esa “nueva religión”, pensaba que ese espíritu superior que debía crear la “mitología de la razón” sería “la vanguardia del proletariado” y, más concretamente, Lenin. Heidegger lo vio encarnado en Hitler y sus “maravillosas manos”. Más recientemente, la progresía mundial vio claramente que era Barack Hussein Obama y corrieron a darle el Premio Nobel de la Paz antes de que hubiese hecho nada. ¿Quién necesita pruebas cuando se rebosa fe? De lo que se trata en cualquier caso, y sea quien sea el “Mesías auténtico” que nos traiga la “unidad eterna” en un paraíso socialista, es de establecer una “narrativa”, un “relato”, una “mitología de la razón” en lugar de la dolorosa, difícil y dura aproximación científica y ética a la realidad que proponía la vieja Ilustración de donde surgió el liberalismo.

Sin embargo, algo debe fallar en la teoría cuando la terca “praxis” lleva a las Vanessa Redgrave y Meryl Streep de turno a despertar de sus fantasmagorías pseudo culturales para descubrir que el dinosaurio Donald Trump sigue allí. Por algún extraño motivo, que no alcanzan a comprender las cabezas pensantes de Silicon Valley y la Ivy League, los rústicos y paletos de Indiana y Wisconsin prefieren bailar al son del reaccionario y misógino country en lugar de la feminista y postmoderna Beyoncé. Vete tú a saber el motivo que lleva a alguien a ver la sectaria Fox en vez de la “fact-checking” CNN, o a comer un filete sanguinolento de buey en lugar de ecológicas hamburguesas de tofu. Por enésima vez los “abajo firmantes” juraron que si ganaba el representante republicano se exiliaban del país. Pero, como siempre, no han dejado sus mansiones, sus piscinas y sus restaurantes de cocina “creativa” en Hollywood aunque, eso sí, para algo se auto proclaman “artistas”, han versionado “I will survive” de Gloria Gaynor. “Sobreviviré”, dicen, como si fueran Shostakovich ente Stalin.

Si alguien de la izquierda se sube a un podio, inmediatamente lo convierte en un púlpito. Da igual que sea un mitin en Vistalegre o Masterchef: cualquier discurso terminará siendo un sermón. Para la mentalidad colectivista izquierdista todo ser humano pertenece a un grupo, ya sea la raza o la “identidad de género”, el sexo, la clase social o la “sensibilidad cultural”. Y donde se sitúen ellos, ya sean los radicales marxistas o los tibios socialdemócratas, se sitúa el punto de intersección entre la verdad, el bien y la belleza. El resto somos un hatajo de cretinos y/o cabrones. ¿Quién se atreverá a cantar en la toma de posesión de Donald Trump? Pues el único que tiene el valor necesario para pasar de todo tipo de “cordones sanitarios” es Bob Dylan (¿pero que les dan para desayunar a los judíos?). Lo cual, además, dados su legendarios hermetismo y circunspección, nos ahorraría otro biempensante sermón.

Resistencia Civil Catalana
'Las políticas de Rajoy envalentonan a los separatistas'
Rosalina Moreno gaceta.es 17 Enero 2017

El pasado julio, la sociedad civil catalana contraria al secesionismo pasó a la resistencia. Eduardo García, un histórico en la lucha contra el separatismo, gestó la plataforma Resistencia Civil Catalana, formada por catalanes leales a España hartos de ilegalidades.

Exige aplicar las medidas necesarias con firmeza y fortaleza. “Tenemos que frenarlos y luego pasar nosotros mismos a la ofensiva, y cuando digo nosotros me refiero a todos los españoles”, declaraba hace seis meses Eduardo García a este diario, que dio la exclusiva de la aparición de esta resistencia.

Sus miembros se declaran insumisos ante cualquier decisión adoptada por los separatistas que no respete la Constitución. Pretenden luchar utilizando todos los medios que puedan para resistirse al secesionismo.

Sobre cómo lo hace Rajoy, con su operación diálogo; las salvajadas de la CUP; que ningún miembro del clan Pujol esté en la trena; y de qué cree que pasará con Mas, Homs y Forcadell charla con La Gaceta.

-¿Cómo ve a Cataluña y a quién se le debe esta estampa?
Empujada hacia el abismo de la secesión por el movimiento nacional-separatista, a causa principalmente de la inoperancia o connivencia fáctica de algunas instituciones y poderes del Estado. Nada indica que esto vaya a cambiar en un futuro inmediato. La situación es cada día más explosiva e imprevisible.

-Defina la gestión de Puigdemont.
Pésima y empeora día a día. Sigue sin solucionar los problemas reales que preocupan al común de los ciudadanos, y sólo se dedica a crear problemas artificiales. En la práctica, no se comporta como un presidente de todos los catalanes. Debería estar ya inhabilitado.

-¿Cree que Puigdemont irá a la conferencia de presidentes?
No lo creo, dada su exigencia de una relación bilateral con España, lo cual es su modo de visualizar que en la práctica Cataluña ya está fuera de España, como cualquier otra nación extranjera. Por ello, es imprescindible que el Gobierno de España no consienta ni acepte ninguna clase de bilateralidad Cataluña-España.

-¿Y qué piensan de Rajoy en Resistencia Cívica?
Que se empecina en premiar la deslealtad de los separatistas, y en proseguir políticas de apaciguamiento con los que nunca van apaciguarse ni conformarse. El secesionismo se toma las políticas de apaciguamiento como lo que son: Señales de debilidad. Consecuentemente, no sólo no se calman, sino que aun se envalentonan más.

-¿Qué recado le trasladan desde su plataforma?
Que deje de financiar a la Generalidad separatista de Cataluña. Que ponga en marcha sin más demora el artículo 155 y todas las medidas legales excepcionales que requiere el caso. Que intervenga la Generalitat, como en su día se hizo con el Ayuntamiento de Marbella. También le recordamos que en un Estado de Derecho el presidente del Gobierno está obligado a cumplir y hacer cumplir la ley. No es discrecional ni optativo.

-¿Y qué harán, por su parte, en Resistencia Cívica?
Todo lo que esté en nuestra mano, siempre al servicio de España.
Defendemos el Estado de Derecho y el imperio de la Ley, consecuentemente no aceptaremos ninguna resolución con apariencia legal emanada de un Parlamento regional que está en declarada rebeldía contra la soberanía nacional.

-Por cierto, ¿qué opina de las salvajadas de la CUP y que les salgan gratis?
De los salvajes sólo cabe esperar salvajadas. Si nadie lo impide vamos aceleradamente hacia la confrontación civil. Deberían estar cumpliendo condena en la cárcel. Si no lo están es gracias al buenismo hipócrita tan abundante en España.

-¿Y cómo acoge que el juez haya dejado libre a Oleguer Pujol y ningún miembro del clan esté entre rejas?
No soy jurista y desconozco las razones en que fundamenta su sentencia. La figura alegórica de la justicia es una dama con los ojos vendados, pero en este caso parece que se ha levantado la venta y ha mirado a quien juzgaba. Aunque, por respeto a su oficio, prefiero creer que el juez no está prevaricando. Pero recordemos cómo el “padre de la patria catalana” ya se libró injustamente de la cárcel cuando su multimillonario desfalco en Banca Catalana. Tampoco debemos olvidar que el exhonorable ejerció, a modo de “Virrey”, su poder omnímodo sobre Cataluña. Al parecer, como si tuviese “patente de corso” para enriquecerse desmedidamente a costa de los catalanes. Es muy probable y bastante verosímil que Jordi Pujol atesore a buen recaudo muy valiosa documentación que de salir a la luz pública tendría efectos demoledores para muy poderosos y antiguos socios; socios que aun están en disposición de evitarle cárcel, a él y a su “famiglia”.

-¿Qué cree que pasará con Mas, Homs y Forcadell?
Lamentablemente, les pasara muy poca cosa para lo que se merecen, si es que finalmente les llega a pasar algo. Hasta la fecha les va muy bien. El separatismo es el mayor negocio en Cataluña. No produce nada bueno, pero muchos malos viven estupendamente de él.

-¿Confía en algún partido catalán?
Ya me gustaría, pero el conocimiento y la observación me obligan a desconfiar de todos los partidos que actualmente configuran el Parlamento de Cataluña. Pero hay grados de desconfianza. Soy uno más de los cientos de miles de ciudadanos que cuando vamos a votar no elegimos al mejor, elegimos el que nos parece menos malo. En cualquier caso, mi único partido es España.

-¿Cuál es la solución en Cataluña?
El daño ya está hecho. Muchos de los máximos responsables políticos de España han dejado que el secesionismo crezca hasta alcanzar proporciones alarmantes y amenazadoras. Si seguimos haciendo lo mismo -respondiendo acomplejadamente y con miedo a irritar a los enemigos de España-, seguiremos perdiendo terreno y el secesionismo llegará algún día a romper en trozos nuestra patria. Las líneas de fractura ya están a punto y cada día que pasa los secesionistas están más cerca de alcanzar su gran objetivo. La infección separatista se ha extendido por todo el cuerpo social y ya no responde al tratamiento ordinario.

-¿Requiere con urgencia de una intervención excepcional?
Sí. Pasemos decididamente a la ofensiva contra el secesionismo en Cataluña. Seamos proactivos, no reactivos. Mantengamos la firme voluntad de empujarlo sin parar hasta reducirlo a la marginalidad de la que nunca debió salir.

Debemos derruir los cimientos del nacionalismo-separatista. Empezando por derogar las leyes de discriminación lingüística contra los español hablantes.

No toleremos ni un día más la instrumentalización política del catalán en contra de nuestro mayor tesoro y patrimonio cultural: La lengua oficial y común de todos los españoles. Para ello, es imprescindible garantizar el derecho a usarlo libremente como lengua vehicular en la escuela pública.

En el debate de las ideas no demos por buena su terminología.

-No son independentistas...
No. No les llamemos así. Cataluña no es una colonia, y consecuentemente no tiene derecho de autodeterminación. España es la nación de los catalanes, pero en Cataluña el Estado Español se ha ausentado y la ha dejado en manos del nacional separatismo. Esa es la raíz, y debemos cortarla. Los españoles que amamos a nuestra patria nos debemos dotar de un amplio proyecto nacional que genere entusiasmo y movilice a las nuevas generaciones. ¿Aún estamos a tiempo? No podemos saberlo. El futuro nadie lo conoce, pero tenemos el deber patriótico y cívico de intentarlo.

La faceta sexual de la invasión islámica
Yolanda Couceiro Morín latribunadelpaisvasco.com 17 Enero 2017

Europa está descubriendo, entre el asombro y el espanto, que la libertad de poder desplazarse, hablarse y relacionarse, no es una conquista definitiva de la Civilización Occidental.

Las violaciones masivas de Colonia del año pasado y los distintos pogromos sexuales que se repiten con una frecuencia cada vez mayor en todo el continente constituyen la prueba irrefutable de la debilidad de nuestras sociedades, peor aún, del fracaso de un sistema que parece incapaz de garantizar los derechos y libertades que proclama de manera tan ufana como vana.

Nuestras sociedades europeas sufren una formidable regresión en el terreno de las libertades y la moral. Este retroceso no es el fruto del fracaso de la política de acogida de inmigrantes y demás "refugiados", por el contrario es el éxito de las políticas oficiales impuestas por la UE en materia de inmigración y de multiculturalismo. Si la cultura de los recién llegados vale lo mismo que la de los que los acogen, y por lo tanto no hay que tomar ningún recaudo, entonces no hay que extrañarse de lo que está ocurriendo. La inmigración masiva no aporta únicamente una fuerza de trabajo (que ya nadie necesita en una Europa aquejada de un paro galopante), sino trozos de sociedades ajenas con sus tradiciones y sus costumbres, muchas veces incompatibles con las de los países de acogida.

Nuestros gobernantes o están en pánico unos, o totalmente en Babia los otros, ante la situación que han creado. Tratan por todos los medios de minimizar la gravedad del problema que nos han impuesto: medios, intelectuales, artistas, políticos, “oenegeros”, policías, jueces... El ejército de la mentira y la represión se prodiga con todas sus fuerzas para escamotear la verdad y reprimir a los que la difunden. La única respuesta de nuestras autoridades es invertir los papeles, cargar las culpas sobre las víctimas y aconsejarnos a las mujeres que renunciemos a nuestros derechos o nos tendremos que atener a las consecuencias. Unos ejemplos:

- Una diputada sueca afirma que "es mejor que las mujeres de su país sean violadas por refugiados que por compatriotas suyos".
- El alcalde de Colonia aconseja a las mujeres mantenerse "a una distancia de un brazo de los hombres".

- En algunas escuelas, la Dirección sugiere a las alumnas vestirse "de manera discreta".
- El jefe de la Policía de Viena opina que "las mujeres no deberían salir solas de noche".

- El imán de una ciudad francesa declara: "Si la mujer sale sin honor, no hay que extrañarse de que los hombres abusen de ella".
- El mufti (autoridad religiosa musulmana) de otra ciudad nos alecciona: "Si colocáis un trozo de carne al aire libre, y viene un gato y se la come, ¿a quién hay que culpar: al gato o la carne?"

Podríamos seguir...

El sexo es una cuestión omnipresente en la crisis de civilización que estamos viviendo. Algunos simulan considerar esta cuestión como accesoria, cuando en realidad es básica. Es fundamental, ya que la motivación de los islamistas está apoyada por las promesas sexuales contenidas en sus escritos coránicos. Las promesas de pillaje y de conquista violenta de las mujeres son una constante en todas las guerras. Pero el Corán santifica esas promesas y esas prácticas. Las migraciones masivas son una forma de guerra. Eso ha sido así desde siempre. En las guerras se buscan las riquezas ajenas y sus mujeres.

Los agentes de la destrucción de nuestras sociedades hacen su trabajo. Nada es debido al azar, las cosas no están yendo por un camino errado, al contrario, todo va como ha sido diseñado, previsto y deseado. Teníamos un orden familiar: lo han destruido. Teníamos un orden nacional: lo han destruido. Teníamos un orden internacional: lo han destruido. Teníamos un orden moral: lo han destruido. Teníamos un orden sexual: lo han destruido. Teníamos un orden social: lo han destruido. Teníamos un orden religioso: lo han destruido.

Esos agentes de destrucción emplean también el arma definitiva de la sustitución étnica, racial, cultural y civilizacional, lo que se ha dado en llamar la "Gran Sustitución", enunciada y teorizada por el escritor francés Renaud Camus. Les han abierto de par en par las fronteras de nuestros países, creando las condiciones favorables a la llegada masiva de inmigrantes y "refugiados" totalmente inadaptados a las exigencias de nuestras sociedades de un mínimo de civilización, de cultura política y de consciencia social.

Lo que está ocurriendo en toda Europa, con una incidencia particularmente alarmante en Alemania y los países nórdicos (los que más "refugiados" han acogido), es la contestación frontal y brutal de todos nuestros valores, ideales y logros. El verdadero problema reside ahí: en el rol de la mujer en nuestra sociedad. Es un punto esencial, un pilar básico de nuestra moral social, de nuestro concepto de la persona, de nuestra idea de la vida y de nuestra visión del mundo.

En Occidente hemos alcanzado, aparentemente, la liberación sexual completa. Aparentemente, porque en realidad lo que hay es un código que rige los comportamientos y las relaciones, que hemos interiorizado, aceptado y llevamos (en términos generales) a la práctica, pero que ellos, los inmigrantes y "refugiados" musulmanes, ignoran totalmente. En nuestra sociedad no se copula de cualquier manera: hay reglas para conquistar a las mujeres, para ser aceptadas por ellas, para ser amadas por ellas. La regla principal de la que derivan todas las demás es la igualdad moral, entre hombres y mujeres, situados en un mismo nivel de dignidad reconocida y respeto mutuo. Estas reglas son completamente desconocidas entre la inmensa mayoría de esos invasores musulmanes, porque en sus sociedades el estatus de la mujer es un estatus inferior. La mujer pertenece al hombre, al igual que sus posesiones materiales.

La mujer es su sirviente, la mujer está para servirlo, para satisfacerlo.
Esto es así desde hace siglos y siglos. En la cultura islámica, el sistema es coherente: la mujer se tapa, no muestra su cuerpo, no se relaciona con hombres, no es libre de elegir, obedece y padece. ¿Cómo podemos imaginar que esta gente, que ha vivido en ese sistema en el cual la excitación de los deseos, la provocación, la seducción, el "flirteo", etc, están prohibidos, pueda comprender nuestro comportamiento y nuestro tipo de relación entre los sexos? Imposible.

Para estos inmigrantes y "refugiados" musulmanes hay dos categorías de mujeres: las suyas, con las que se casan, y las otras, las putas que están para que las usen. Para ellos, todas las mujeres occidentales somos unas putas. Su obsesión con el tema, fruto de su eterna frustración sexual, genera los desequilibrados que corren actualmente por nuestras calles. El martirio les promete la más dulce de las recompensas: 72 vírgenes en el paraíso de Alá. Mientras tanto, aquí en la tierra, pueden desahogarse con las mujeres europeas: unas putas que deben someterse a sus apetitos insatisfechos de eternos reprimidos y trastornados sexuales.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Bruselas ignora a Puigdemont
Guillermo Dupuy Libertad Digital 17 Enero 2017

El desprecio de Bruselas a los separatistas es casi tan grande como el que la Generalidad brinda al Parlamento, a la ley y a los tribunales españoles.

Parece ser que ninguna autoridad o representante del Parlamento ni de la Comisión europeos va a recibir al presidente de la Generalidad y a sus consejeros de Economía y Asuntos Exteriores, Oriol Junqueras y Raül Romeva, respectivamente, cuando acudan el próximo martes a Bruselas para dar una conferencia sobre "El referéndum catalán".

Invitados por los eurodiputados Josep-Maria Terricabras, Ramón Tremosa y Jordi Solé, con los recursos de sus grupos, pero no por la Eurocámara en sí, ignoro si el "referéndum catalán" al que se van a referir es el celebrado el 9 de noviembre de 2014 o el que pretenden perpetrar este otoño. Lo que está claro es que, por mucho que los separatistas quieran "internacionalizar el conflicto" –inolvidable expresión etarra que Artur Mas no tuvo empacho en hacer suya–, el periplo bruselense de los separatistas catalanes va a quedar reducido a una charla de amigos y correligionarios a celebrar en una de las muchas salas del edificio que el Parlamento Europeo tiene en la capital comunitaria.

Ahora bien, por mucho que nos consuele algo tan lógico y previsible como que las instituciones europeas hagan caso omiso a los pretensiones soberanistas de unos mandatarios regionales, el ridículo separatista en Bruselas no nos debería llevar a olvidar ni a quitar importancia al caso omiso que la Generalidad brinda al Parlamento, a la ley y a los tribunales españoles. Porque aquí el ridículo por culpa del Ejecutivo lo está haciendo el Tribunal Constitucional, con sentencias como las que pretendían impedir la celebración de consultas ilegales como la del 9-N, suspender la Consejería de Asuntos Exteriores de la Generalidad o abortar la creación de muchas otras ilegales estructuras de Estado como las que desde hace años se están erigiendo impunemente en Cataluña. Y eso por no recordar el más prolongado ridículo de las numerosísimas sentencias contrarias a la coactiva erradicación del castellano en la enseñanza.

Aquí el ridículo lo protagoniza una vicepresidenta del Gobierno como Soraya Sáenz de Santamaría, cuando ni siquiera se atreve a mentar los instrumentos con los que cuenta para impedir esa nueva consulta secesionista, que, según ella, y como también dijo de la anterior, "no se va a celebrar".

Las pretenciosas ínfulas de los separatistas catalanes serán todo lo ridículas que se quieran, pero maldita la gracia que tienen para el sufrido contribuyente, empezando por el catalán.

Hay sin embargo quienes fijan la atención en la imposibilidad de un futuro, hipotético y, si se quiere, ridículo Estado independiente en forma de república en Cataluña para que no veamos la real y presente desaparición de nuestro Estado de Derecho en esa parte de España.

¿Quién es Patxi López?
Cayetano González Libertad Digital 17 Enero 2017

Francisco Javier López Álvarez (Baracaldo, Vizcaya, 1959), más conocido como Patxi López, ha dado el primer golpe en el tablero de las primarias que el PSOE celebrará en mayo para elegir nuevo secretario general. Es obvio que este paso de López, alentado y dirigido por el tándem Rubalcaba-Ares, tiene como objetivo principal acabar, políticamente hablando, con Pedro Sánchez, convencidos los poderes fácticos del PSOE del peligro que tendría una vuelta de este al frente del partido, al que ya dejó bastante maltrecho.

Pero ¿quién es Patxi López? Y, sobre todo, ¿qué méritos acumula para aspirar a liderar el partido fundado por el genuino Pablo Iglesias? En el Madrid político y mediático –que es una manera de referirse a los conciliábulos, desayunos, cenas y tertulias capitalinos– es muy frecuente ensalzar o vituperar a los personajes que aparecen en el horizonte político en base a unas primeras impresiones, normalmente superficiales, pero que sirven para emitir un dictamen.

En el caso de López, goza de una imagen de persona seria, tolerante, respetada dentro y fuera de su partido. A su favor juega el hecho de haber hecho política en el País Vasco durante unos años muy duros a causa del terrorismo de ETA. Sobre todo, se destaca el hecho de que fue el primer lehendakari no nacionalista: gracias al apoyo gratuito del PP vasco, alcanzó en el 2009 el sillón de Ajuria-Enea. Incluso sus más incondicionales le señalan, junto a Zapatero y Rubalcaba, como uno de los principales artífices de que ETA anunciara en octubre de 2011 el cese definitivo de lo que ellos llamaron "actividad armada".

Lo que sus aduladores omiten es que su paso por la Lehendakaritza fue un tiempo perdido por alguien que desde el constitucionalismo tendría que haber aprovechado para acabar con algunos de los excesos cometidos por el PNV en la construcción del régimen nacionalista durante los veintinueve años anteriores en que había estado gobernando el País Vasco, algunos de ellos en coalición con el PSE.

Tampoco recuerdan los que ensalzan la figura política de López la abyecta reunión que mantuvo en julio de 2006 con la entonces ilegalizada Batasuna, con el único propósito de apuntalar el proceso de negociación política con ETA que estaba llevando a cabo Zapatero, y en el que López fue una pieza esencial. Como tampoco recuerdan el comportamiento indigno que tuvo el día en que ETA asesinó, a cuarenta y ocho horas de las elecciones generales de marzo de 2008, al concejal del PSE de Mondragón Isaías Carrasco, cuando echó literalmente de la capilla ardiente al líder de la oposición y del PP, Mariano Rajoy, que junto a la entonces presidenta del PP vasco, María San Gil, había ido a acompañar a los familiares del concejal asesinado y a los dirigentes del PSE y se encontraron con el exabrupto de López: "¿Qué hacéis vosotros aquí? Idos porque no sois bien recibidos".

López ha sido siempre lo que se denomina en términos coloquiales un aparatero. Hijo de un histórico dirigente del socialismo vasco, Lalo López Albizu, vio de niño, en los últimos años del franquismo, desfilar por su casa a personajes como Ramón Rubial, Felipe González, Alfonso Guerra o Nicolás Redondo Urbieta. Desde muy joven –a los 19 años ya fue diputado en el Congreso, abandonando en el primer curso la carrera de Ingeniería, que estaba haciendo en Bilbao–, ha estado en la política y en la cocina de su partido. Se hizo con la Secretaría General del PSE en 2002, cuando Felipe González, Cebrián y Prisa se cargaron a Nicolás Redondo Terreros por el entendimiento que había mostrado con el PP y con Jaime Mayor en las elecciones vascas de 2001.

Sin entrar a juzgar la idoneidad o no de López para asumir el liderazgo del PSOE, es bueno que se conozcan todos los rasgos y comportamientos de su trayectoria, también los que puedan resultar más controvertidos para su figura, o que pongan en evidencia que no es oro todo lo que reluce en alguien que aspira a dirigir el PSOE a partir de junio.

Las víctimas del terrorismo y la “normalización” democrática (abrazos, banderas y otros detalles relevantes)
Fernando José Vaquero Orouieta http://www.navarraresiste.com 17 Enero 2017

El 13 de enero se dieron cita, frente al monumento a las víctimas del terrorismo de Pamplona, un buen número de representantes de la mayoría de sus asociaciones, unas decenas de ciudadanos sin adscripción partidaria y –no podía ser de otro modo- cualificados representantes de la política navarra: desde la propia Uxue Barkos y otros exponentes del cuatripartito gobernante, a dirigentes de la oposición (de UPN y PPN especialmente).

Allí tuvo lugar una ofrenda de flores y unas breves declaraciones ante los periodistas que en buen número, junto a fotógrafos y cámaras, cubrían el acto.

Si algo se acreditó en los breves minutos que duró el evento es que la “normalización” democrática de la que tanto se habla no pasa de ser una engañosa aspiración. Y ello incluso si la dejamos en “normalización” a secas. No en vano las heridas del terrorismo tardan mucho en curar. Y sus múltiples efectos, devastadores para la moral individual y colectiva, persisten hoy y lo seguirán haciendo mañana. Más si se pretende cerrar tantas heridas sangrantes en falso, prescindiendo la verdad.

Antes que nada hay que recordar que, siempre que se hable o escriba acerca de víctimas del terrorismo, nunca se hará lo suficiente por ellas; pues sus pérdidas y dolor son inconmensurables. También que durante mucho tiempo fueron auténticas apestadas en una inmadura sociedad democrática acomplejada y cobarde. Incluso hoy siguen siendo objeto de prejuicios de orden mediático, ideológico y moral.

Las víctimas lo dieron todo: sus vidas, o las de sus familiares, que fueron segadas abruptamente. Es más, los perversos impactos de cada atentado alcanzaron a sus supervivientes en el plano físico, psicológico, moral, social y patrimonial; desplazando sus pilares para siempre.

Se les ignoró primero, después empezó a reconocérseles sus derechos poco a poco, para repararles gradual pero agónicamente.

De manera oportunista hubo momentos en los que se les instaló en el primer plano de contiendas políticas que, mediante la movilización social y callejera, perseguían otros réditos de carácter político no necesariamente inocentes. Otros políticos pretendieron, por el contrario, marcarles desde fuera una “agenda” imprecisa y semisecreta más orientada hacia su división interna, mediante una exposición sentimental superficial. Y los más cínicos –los próximos a los verdugos- tras conseguir su invisibilidad inicial, exigieron después, al igual que hoy, que “su opinión no sea empleada como un veto”.

Pero volvamos al pasado 13 de enero. A muchos ha sorprendido e indignado el abrazo entre Uxue Barkos y Mari Mar Blanco. Y es que es inevitable preguntarse: ¿dónde estaba Uxue Barkos los días 10 a 13 de julio de 1997? Un interrogante que podemos extender a Álvaro Baraibar, director general de Paz y Convivencia del Gobierno de Navarra, presente igualmente, cuyo rostro barbado y tenso reflejaba inequívocamente un notable malestar: ¿por algún reproche que escuchara?, ¿por sentirse situado en el lugar equivocado dado su alquímico ejercicio de equidistancia moral entre víctimas y verdugos?, ¿por la exhibición de dos banderas españolas?

También escuchó alguna exclamación poco amistosa la propia Mari Mar Blanco, no en vano, su fusión sonriente con Barkos no era fácil de asimilar por tantos de los allí presentes cuyas heridas abiertas jamás serán cerradas del todo; pues es imposible y, sobre todo, porque ello no se les puede exigir. Pero ya se sabe, la política hace extraños compañeros de cama. Y ambas lo son. Y tiene que jugar el papel que se espera de ellas. No seremos nosotros quienes juzguen a Mari Mar Blanco en esta tesitura; pues como víctima ya ha dado demasiado. Pero sí a Uxue Barkos, Ana Ollo y Álvaro Baraibar, pues son públicos y voluntarios compañeros de viaje –pese a todo su palabrería autojustificativa- de unas organizaciones maridadas (Sortu, especialmente) con el terrorismo perpetrado durante décadas.

No es posible cerrar las heridas y dramas provocados en tantas personas y en la misma sociedad por el terrorismo y sus amigos de la noche a la mañana; y menos con maniobras falaces. E imposible cuando persisten graves incógnitas sin resolverse: ¿por qué no se han esclarecido todos los asesinatos?, ¿cuándo se recuperarán todos los cuerpos?, ¿ha existido algún diálogo de cualquier tipo del que se haya hurtado su conocimiento a la sociedad, al contrario de lo escenificado en Irlanda del Norte?, ¿se han beneficiado de algún fuero determinados dirigentes etarras en este opaco contexto de medias verdades y silencios clamorosos?

Ciertamente, la más sangrante e incomprensible de tales interrogantes es la siguiente: ¡siguen pendientes de esclarecimiento casi 300 asesinatos de la banda ETA! El fruto insoportable de la inacción que salpica a todos los gobiernos bajo cuyos mandatos los diversos grupos terroristas eclosionaron sus dosis letales de violencia en múltiples ámbitos de la vida personal y social, alcanzando la intimidad y sosiego de miles de hogares.

Se ha hecho público, días atrás, que por medio del “Proyecto Dignidad”, la Fundación Villacisneros ha facilitado que el asesinato del guardia civil Antonio Ramírez y su novia Hortensia González en 1979, que nunca se investigó, no prescribiera penalmente merced la oportuna actuación judicial de sus abogados. Pero, ¿cuántos casos más se encontrarán en semejante tesitura? La sola idea de ello es insoportable.

Es innegable: las víctimas del terrorismo –sufrientes, pacientes, acaso desesperanzadas, heroicas sin pretenderlo- tienen derecho a ser escuchadas, a exigir sus derechos, a gritar la verdad y, si es preciso, a patalear manifestando sus legítimos e insobornables desacuerdos.

Tampoco puede negarse otro hecho objetivo: sus familiares fueron torturados y asesinados por su común condición de españoles. No fueron asesinados por un ciego azar (alguna excepción hubo por fatal error de los verdugos), ni por defender la proporcionalidad representativa, ni el sistema métrico decimal. Tampoco por defender la paz o la libertad ni otras grandilocuentes expresiones alegadas por quienes condenaban la violencia “viniere de donde viniere”. Eran españoles, y para esos verdugos deshumanizados que decidían vida y muerte de sus semejantes, encarnaban la “bestia opresora” que había que extirpar de la Euskal Herria de los sueños y pesadillas de los Arana, Krutwig, de los mafiosos de ETA y sus amigos. Por esa elemental causa les asesinaron inmisericordemente. Eran un supuesto freno, una molesta dificultad, una inusual resistencia a su programa totalitario. Para mayor escarnio, los asesinos e ideólogos afines añadieron a esa común condición diversos epítetos de intencionalidad despectiva –a la vez que los deshumanizaban como previo paso para exterminarlos- lo que consiguió transmutar esos crímenes y sus intenciones reales en el perverso “algo habrá hecho”: guardias civiles, policías, ultraderechistas, chivatos, explotadores, traficantes de drogas, carceleros…

Las banderas españolas que esa lluviosa mañana fueron desplegadas en el corazón de Pamplona no estaba de más; tal y como se escuchó de labios de algún representante de la oposición. ¿Qué pintan esas banderas?, se preguntó en voz lo suficientemente perceptible como para ser escuchado por algunos presentes? Una pregunta desconcertante y dañina a oídos y corazones. No en vano, si algo unía a tantas víctimas allí presentes y representadas -además del propio monumento, esas flores, las oraciones y las sentidas palabras- es su común sentimiento de pertenencia a España. Eran personas, y españoles: ni suecos, ni indonesios, ni ciudadanos del mundo. Y si alguien se siente napartarra o poco o nada español, pues es su problema y su complejo. O su excusa. Sí que comprendemos, por el contrario, el comportamiento de un sujeto trajeado, malencarado y con barba que, situado en tercera fila, exigió que no llegara a rozar la tela de una bandera los rubios cabellos de Ana Ollo; si bien ella nunca perdió su sonrisa, incluso cuando observó que esos colores rojigualdas la coronaban acaso de manera inesperada. El precitado estaría cumpliendo lo que entendía era su deber de protección, o tal vez, el vano intento de conjurar unos colores que nada bueno despertarían en su ser o en los de sus allegados. No hace falta ser un avezado psicólogo para comprender la situación. Pero es lamentable que tengamos que hablar de esos detalles, no obstante su importancia, en lugar der rememorar exclusivamente lo decisivo que allí se convocaba. Pero es así: las ideologías, y más cuanto más totalitarias sean, dividen a la sociedad y a las personas, de modo que los separatistas panvasquistas, en lugar de percibir en un simple bandera española el símbolo de la normalidad democrática, redescubren agravios y supuestas agresiones.

Este cuadro quebrado y distorsionado que venimos narrando hoy, presenta, no obstante, a toda la sociedad navarra una asignatura pendiente: la del reconocimiento del dolor de las víctimas, su reparación, el esclarecimiento y castigo de todos los asesinatos y la elaboración de un “relato” veraz y no bastardeado. Y que sean escuchadas… con atención, seriedad y sin prejuicios: con el objetivo siempre de que sean tenidas en cuenta; y no como un mero trámite para el cierre en falso.

Los breves minutos que duró la ceremonia certificó que queda mucho por recorrer en la senda de la “normalización”, pues también se pretende introducir mucha mercancía de contrabando para reconducirla hacia otros lares. Y es que a estas alturas, las víctimas del terrorismo, y con ellas toda la sociedad, se siguen jugando la paz interior y la pública, e inseparables de ambas, la justicia. Y con las anteriores, la verdad. Una verdad que algunos tratan de sepultar desde el cálculo personal y político, el prejuicio y, en todo caso, desde la dureza de un corazón embrutecido que destila maniobras dialécticas retorciendo el lenguaje.

José Basaburua
 


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