AGLI Recortes de Prensa    Viernes 27  Enero 2017

Trapicheo para el Constitucional
Emilio Campmany Libertad Digital 27 Enero 2017

Cuentan los periódicos que los ciudadanos perciben un incremento de la corrupción en España. Y eso a pesar de los cientos de medidas que se han tomado contra ella. Cuentan también que toca en estas fechas renovar el tercio de magistrados del Tribunal Constitucional que elige el Senado. Naturalmente, la Cámara Alta como tal no elige a nadie, sino que son el PP y el PSOE los que los eligen. Para ayudar a ocultar la verdad, en su día se introdujo la posibilidad de que los Parlamentos autonómicos hicieran propuestas, con la idea de que remitieran los nombres previamente acordados en secreto por los partidos. Pero les da pereza ocultar lo obvio y en esta ocasión sólo Baleares y Navarra han propuesto a alguien, sin esperanza alguna de ser escuchadas.

Menos aún se han preocupado de esconder la negociación de la que resultará el presidente del TC durante el próximo período. Existe la tradición de que los magistrados los elijan entre los más antiguos, los que tendrán que cesar en la siguiente renovación. Legalmente son efectivamente los magistrados quienes lo hacen, pero en realidad son los partidos los que negocian el nombre y luego ordenan a sus magistrados votar a quien ellos digan. La oprobiosa realidad se ha hecho más patente si cabe cuando, propuesto por el PP el nombre de Andrés Ollero, el PSOE lo ha rechazado por considerar su perfil excesivamente político. Es como para morirse de la risa. Como si los demás no estuvieran tan a órdenes como pueda estarlo el catedrático sevillano. El caso es que el veto socialista ha obligado a pensar en otro nombre y en esas están.

La publicidad del trapicheo ha ofendido a los magistrados, que han puesto el grito en el cielo viendo que los políticos no hacen nada para ocultar que son ellos los que deciden y que los magistrados se limitan a obedecer. No les disgusta recibir órdenes y tener que obedecerlas. Ni que se sepa. Les fastidia que sea tan evidente. Da vergüenza ajena verlos. Toda España sabe que los magistrados del Tribunal Constitucional votan y defienden lo que los partidos que les pusieron allí les dicen que tienen que votar y defender. Ha habido y hay alguna excepción, que sirve para poder negar la evidencia en alguna ocasión en que es necesario hacerlo. Pero el caso es que el Tribunal Constitucional hace lo que los políticos, según las mayorías del momento, quieren que se haga, a veces incluso en contra del Gobierno, cuando éste así lo exige para corregir sus errores sin tener que reconocerlos. Hoy, ser nombrado magistrado del TC es un baldón que señala al elegido como alguien obediente al poder político; salvo que les engañe, les diga que obedecerá y luego, una vez nombrado, se desdiga. Alguna vez ha pasado, pero el valiente ya sabe que, al final de su mandato, no habrá ninguna recompensa para él. Y a todos les extrañará que la gente crea que España es cada vez más corrupta.

El PSOE no quiere salir de su encrucijada
EDITORIAL Libertad Digital 27 Enero 2017

Todo apunta a que la relación entre el PSOE y el PSC seguirá siendo muy similar a como ha sido hasta ahora: el pequeño partido localista, más lejos que nunca del poder, seguirá inmiscuyéndose en la vida interna del gran partido nacional y éste no podrá hacer lo propio en la del pequeño partido localista.

Es un modelo que no sólo supone un grave problema práctico para el PSOE, sino que revela una concepción de España totalmente descabellada: una nación en la que todos deben rendirse a los caprichos y los chantajes de unos pocos por culpa de una relación completamente desigual fuertemente marcada por una ideología profundamente antiespañola como el nacionalismo catalán.

Casi lo único positivo que podría tener el ascenso a la Secretaría General de la tan sobrevalorada Susana Díaz sería, precisamente, una rectificación en clave nacional del filonacionalismo suicida del PSOE, otro componente mortífero de la herencia del infausto Zapatero. Pero parece que no va a ser así y que el PSOE va a seguir siendo un partido sin una idea definida y defendida de España. Seguramente no es casual que su desplome sea especialmente notable en regiones como Valencia, Galicia, el País Vasco o la propia Cataluña.

El PSOE no quiere salir de su encrucijada. El PSOE parece empeñado en seguir siendo parte del problema y no de la solución de una crisis nacional de extraordinaria importancia. En su calamitoso estado, no hace sino cebar a los peores enemigos de la Nación: los nacionalismos secesionistas y sus cómplices de la extrema izquierda antiespañola arracimada en torno a Podemos.

El Constitucional y las patatas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 27 Enero 2017

En pocos lugares el vicio ha rendido tanto homenaje a la virtud como en aquella hipócrita sentencia 108/1986 del Tribunal Constitucional en la que, al tiempo que se daba el visto bueno a que las Cortes Generales pasasen a elegir la totalidad de los miembros del Consejo General del Poder Judicial, se advertía claramente del "riesgo de que las Cámaras atiendan sólo a la división de fuerzas existente en su propio seno y distribuyan los puestos a cubrir entre los distintos partidos, en proporción a la fuerza parlamentaria de éstos".

Un riesgo que, desde entonces, y bajo la satisfecha proclama de Alfonso Guerra de que "Montesquieu ha muerto", se ha convertido en una lamentable realidad cada vez que se ha tenido que renovar el órgano de gobierno del Poder Judicial. Creo, no obstante, que a veces exageramos el golpe que, para la separación de poderes, supusieron aquella bochornosa reforma y la condescendiente sentencia si tenemos en cuenta que Montesquieu ya llevaba años criando malvas, desde el mismo momento en que la propia Constitución había consagrado, en su artículo 159, la designación política de los miembros del Tribunal Constitucional. En este sentido, ¿de qué nos vale que se restablezca el sistema de elección del CGPJ vigente hasta 1985 si no se despolitiza o se suprime el TC, órgano que, sin pertenecer en puridad al Poder Judicial, tiene sin embargo la colosal capacidad de tumbar leyes y sentencias por no ser supuestamente acordes con nuestra Ley de Leyes?

Si cada vez que se renuevan nuestras altas instancias judiciales asistimos a un bochornoso espectáculo de reparto de cromos entre los partidos políticos, más lamentable resulta comprobar cómo de todo ello sacan tajada unas formaciones nacionalistas a las que la independencia de dicho tribunal les importa tan poco como la propia Constitución o la propia nación española. Así, el portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban, ha rechazado de plano que su partido intervenga en las negociaciones para renovar el TC en manos del PP y el PSOE con un elocuente y victimista "Que se coman con patatas el Tribunal Constitucional".

No hace falta recordar la cantidad de veces que los nacionalistas –PNV incluido– han participado en el reparto de las patatas y en la designación de los miembros de nuestras altas instancias judiciales. Es obvio que si ahora se rasgan las vestiduras ya no es tanto por el hecho de que no entren en el reparto sino porque están decididos a desacreditar todo lo que pueda ser obstáculo a sus inconstitucionales pretensiones secesionistas.

En cualquier caso, la designación política de los miembros de nuestros Altos Tribunales pone indebidamente bajo la sombra de la sospecha todas sus sentencias, por muy ajustadas a Derecho que sean. Ahora que tanto se habla de "regeneración" y de llevar a cabo reformas de nuestra Constitución, pocas serían tan convenientes como la destinada a restablecer una clara separación de poderes, sin la cual no creo que sea posible superar la crisis que aqueja a España como nación y como Estado de Derecho.

'Ha claudicado en la defensa de su ideario'
Ortega Lara: 'Los problemas de España se deben a la actitud cobarde del PP'
La Gaceta  27 Enero 2017

El secretario general de VOX, Santiago Abascal, y José Antonio Ortega Lara han impartido este viernes una conferencia en Oviedo titulada "El futuro de España" en la que han criticado la pasividad del Gobierno de Rajoy.

José Antonio Ortega Lara, uno de los fundadores de VOX en 2014, ha afirmado durante el acto que hoy más que nunca son "necesarias las propuestas de esta formación para superar la crisis moral y económica que vive España”. "Nuestro país necesita a VOX para que salgan adelante las propuestas que millones de españoles defienden. Debemos recuperar la libertad para educar a nuestros hijos, promocionar el reconocimiento y la memoria de cuantos dieron su vida por lo demás, inculcar a nuestras generaciones al espíritu de emprendedor, preservar la unidad de la nación, promulgar una justicia independiente, implantar un nuevo modelo electoral y eliminar los privilegios y subvenciones a partidos, sindicatos y organización empresarial".

Además, ha añadido que su formación "no quiere destruir todo lo hecho hasta ahora". "No somos revolucionarios sino que queremos cambiar lo que funciona mal por estar viciado y pervertido, en beneficio de las generaciones futuras y de la supervivencia de España como nación”.

Durante su intervención, ha realizado un análisis de la política actual, centrándose en la deriva del PP al claudicar en la defensa de las ideas del centro-derecha y continuar con las políticas de Zapatero: “Se ha aceptado pasivamente el adoctrinamiento de nuestros hijos por parte de la izquierda, una postura que unida a la actitud patológicamente cobarde del PP ha terminado por regalarle a la izquierda una supuesta supremacía moral e intelectual que ni le corresponde ni merece", ha dicho

Asimismo, ha criticado que en la actualidad se desdeñe a los que se sacrifican diariamente por nosotros -Fuerzas Armadas, policías o guardias civiles- al mismo tiempo que se idolatra a personajes televisivos zafios y soeces.

Ante la amenaza islamista que sufre Europa, Ortega Lara ha afirmado que “es hora de plantar cara". "Dejemos bien claro que vamos a luchar por conservar nuestro país y nuestro modelo de vida. Los grandes poderes políticos, económicos y mediáticos solo quieren cambiar lo superficial no buscan un cambio real por eso nos descalifican e incluso nos llaman populistas. Nuestro trabajo en VOX es ir sumando poco a poco a gente a nuestra causa para ser relevante en el panorama político nacional", ha finalizado.

Abascal: 'Rajoy sólo ofrece pasividad'
El líder de Vox ha señalado que "el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sólo ofrece la pasividad como respuesta a los grandes problemas de España". "No ofrece un solución a la crisis estructural económica, institucional y territorial". Por otra parte, ha asegurado que aunque la situación en nuestro país no es nada halagüeña, “a nivel internacional estamos en un momento muy interesante". "Todo lo imposible pasa. Resulta que los ciudadanos no están haciendo caso a lo que se les dice desde las élites. Los estigmas han terminado en EE.UU, están terminado en Europa y pronto acabarán en España”.

Abascal ha sido noticia esta semana por su participación en la cumbre "Libertad para Europa” de Coblenza (Alemania) junto a los líderes de los partidos integrados en el grupo “Europa de las Naciones y de las Libertades” del Parlamento Europeo, entre los que caben destacar Marine Le Pen, del Frente Nacional francés, Frauke Petry, de Alternativa por Alemania, y Geert Wilders, del partido holandés PVV (Partido de la Libertad).

Trump en España
José Luis González Quirós  vozpopuli.com 27 Enero 2017

Disculpen por el título, que, de dar a entender una próxima visita del presidente americano, podría producir algún sobresalto entre los incontables exaltados españoles que se pasan el día presumiendo de lo listos que son y lo mucho que saben a base de golpear sin piedad a un individuo que ha tenido la osadía de ganar las elecciones presidenciales en los EEUU, sin pedir permiso a nadie.

Casi tan ridículo como esas victorias morales sobre el personaje sería erigirse en defensor de la supuesta víctima de agravios tan contundentes, pero creo que es conveniente examinar el asunto, el escándalo nacional, a izquierda y derecha, por la aparición triunfal del señor Trump, y tratar de sacar de esa lectura alguna reflexión que nos fuera aplicable.

A veces se tiene la sensación de que los españoles, con todo el riesgo que conlleva esta clase de generalizaciones, somos muy sensibles a las críticas sobre nosotros y nuestra historia, cosa que suele importarle un pito, por ejemplo, a cualquier inglés, y que, como para compensar esa dolencia, nos entregamos con facilidad a fustigar al político extranjero que no nos cae, como si esa crítica nuestra sirviera para algo distinto que para mostrar hasta qué punto somos capaces de hablar de lo que fuere, sin demasiado fundamento.

Si Trump leyese la prensa española, especialmente la más conservadora, se trata de un experimento imaginario, estaría al borde del ataque de nervios al caer en la cuenta de qué enormidad de defectos atesora, y seguramente no encontrase psiquiatra capaz de aconsejarle y devolverle una cierta autoestima. No me consta, son embargo, que su personalidad sufra esa clase de afecciones, ni siquiera al leer la prensa americana, que tampoco se anda con remilgos a la hora de juzgarle.

Un tipo estrafalario
Trump es, para empezar, un personaje estrafalario, alguien que actúa sin que parezca importarle ni poco ni mucho el qué dirán, una cualidad que es muy extraño encontrar por estas latitudes. Creo que serían muy pocos los españoles que se atreviesen, por ejemplo, a salir a la calle con una de esas espantosas y larguísimas corbatas que luce sin el menor rebozo.

En paralelo a esa peculiar cualidad y vestimenta, Trump luce un ideario capaz de desconcertar a cualquiera. Por si fuera poco, resulta ser multimillonario, y, al parecer, ha tenido suerte con las mujeres, para decirlo de la manera más suave que se me ocurre, es decir que está destinado de manera inevitable a caer muy mal entre Hendaya y Gibraltar.

Su política personal nos ha tenido sometidos a una pregunta realmente notable, a saber si se atrevería, o no, a hacer algunas de las cosas que dijo en esa campaña que dio lugar a que todos los medios serios y todos los comentaristas capaces, con excepciones rarísimas, le augurasen un fracaso tras otro, no ser elegido candidato de los republicanos y, desde luego, no ganarle las elecciones a una profesional tan acreditada como la señora Clinton, a quien Obama, un dios político para tantos, ha respaldado de manera constante y decidida. Pero lo hizo, ganó, y está empezando a firmar decretos y a organizar un auténtico espectáculo, un terremoto como ha dicho en Madrid el director del Washington Post.

La democracia y sus equívocos
Aquí, donde la democracia se identifica con lo que cada cual considera especialmente sagrado, y se tiene como una auténtica religión política, capaz de justificar, por cierto, cualquier desafuero, se ha olvidado que la democracia es, para empezar, un sistema representativo y un régimen contable, capaz de mover de la poltrona al titular, si el elector encuentra motivos para hacerlo. La cuestión realmente interesante no es que haya triunfado Trump, sino que haya podido hacerlo, y lo que eso significa.

La elección presidencial en los EEUU ha dado un ejemplo particularmente claro de que las urnas sirven para despedir, para desposeer de su cargo y poner en la calle al que ha molestado a demasiados a un tiempo, y aunque eso irrite mucho a sus numerosos spartidarios, tal parece el caso con los demócratas de Obama y su sucesora natural, casi dinástica. Han sido despedidos, “You’re fired” fue uno de las frases características del Trump showman en la TV americana, y lo han sido por buena parte de los olvidados de América, por esos personajes que no parecían capaces de hacer oír su voz en medio de los atronadores mensajes de los grandes medios de comunicación situados en ambas costas. Claro está que no solo por ellos, pero ese tipo de gentes han tenido un papel protagonista en el cambio. Han ido a elegir a alguien que promete algunas cosas absurdas y que puede que resulten muy negativas, para ellos y para todos, como el burdo proteccionismo que preconiza Trump, pero han hecho algo esencial en una democracia, demostrar que son capaces de alterar los planes de quienes, en su nombre, dirigen la nación.

La democracia es, además, un sistema de separación de poderes y de respeto a normas que, hasta la fecha, ha venido funcionando con fortuna en los Estados Unidos, y habrá que ver hasta qué punto será Trump capaz de imponer sus visiones a una amplísima orquesta de representantes elegidos directamente por los electores, que está muy orgullosa de sus competencias y su poder, y que no se deben a nadie sino a esos ciudadanos que acaban de hacer patente su deseo de que cambien muchas cosas consideradas como normales en el sistema político norteamericano. Muchos de ellos, aunque puedan tratar de ponerse a rebufo del trumpismo, no comparten varias de las más sorprendentes ideas del magnate presidente, y puede que decidan dedicar bastantes esfuerzos a demostrarle quién manda realmente en los EEUU. Es algo que se verá y que no va a depender de otra cosa que de la determinación de unos y otros.

Una democracia en acción
Como con el caso del Brexit, en el que el parlamento británico se verá puesto entre la espada y la pared, con Trump en la Casa Blanca vamos a tener abundantes oportunidades de ver hasta qué punto responde el entramado institucional de las democracias o, en caso contrario, cómo se rinde ante mayorías que muy bien pudieran ser efímeras, fruto de un calentón. En un momento en que los sistemas democráticos atraviesan cierta crisis de legitimidad, será del mayor interés asistir a ese enfrentamiento en el que tanto se juega.

Los españoles, más allá de darse el gusto de presumir de lo muy mejores que somos respecto a Trump, de tener ideas superiores, hábitos más educados, y entender más de corbatas, deberíamos fijarnos en la lección de la democracia americana que ha mostrado suficiente energía electoral como para pegarle una patada al tablero de las suposiciones, las encuestas y los valores que se proclaman mayoritarios, sin serlo tanto.

Aquí los presidentes pueden permanecer en el puesto sin otros límites que su voluntad y, en ocasiones, hasta designan heredero, una de las cosas que no le han dejado hacer a Obama. Entre nosotros la división de poderes brilla por su ausencia y, consecuentemente, los políticos se dedican a obedecer a sus jefes de filas, en especial si es presidente del gobierno, y con la alianza de poderes amigos, pasan por alto actuaciones que jamás se consentirían en lugares algo más habituados a que la política sea otra cosa que una pura simulación.

Tal vez no estuviera mal que pensásemos hasta qué punto nuestra conformidad política no es síntoma de madurez sino de indolencia, y que los electores conservadores piensen si de verdad están obligados a votar cualquier cosa con tal de evitar lo que más temen, pues ese parece ser el eje del poderío electoral de la derecha. Los electores norteamericanos no han tenido miedo a cambiar, aunque tal vez se arrepientan del camino escogido para hacerlo, pero no puede haber democracia sin que funcione ese mecanismo esencial de la destituibilidad pacífica, sin que se supere el miedo a lo que pueda pasar.

Y un apunte más. El mundo está bastante revuelto, para bien y para mal, pensar que eso no vaya a pasarnos, más pronto que tarde, una pesada factura es tan ingenuo como creer que se le ha dado un disgusto a Trump al escribir un duro alegato contra sus ideas, o al ponerle a caldo en un tweet, formas, en fin, de vivir como si el mundo no existiese, como si nuestras deudas no las fuesen a heredar nuestros escasos herederos, como si todo fuese tan bien como le parece a Rajoy que va.

Las leyes democráticas no están adaptadas a la barbarie islamista
Yolanda Couceiro Morín latribunadelpaisvasco.com 25 Enero 2017

"Gracias a vuestras leyes democráticas os invadiremos. Gracias a nuestras leyes religiosas os dominaremos". Palabras recogidas por al arzobispo de Esmirna Giuseppe Germano Bernardini, de boca de un líder musulmán, del cual no quiso decir su nombre.

"La democracia es como un tranvía. Lo cogemos para ir a donde queremos. Cuando llegamos a destino nos bajamos de él". Recep Tayyip Erdogan, presidente islamista de Turquía.

Todas las doctrinas políticas o religiosas predican, unas más y otras menos (al menos en el "discurso" oficial), la ayuda, el respeto, la solidaridad, la empatía y el amor por los demás. Sin embargo, apreciamos una excepción a esta regla general: el islam. Se podrá responder que entre los musulmanes hay de todo, que la mayoría no son gente animada por malos sentimientos u adeptos de prácticas reprobables en su vida diaria. Nadie en su sano juicio discutirá esa evidencia. Pero eso no cambia nada al hecho indiscutible de que la doctrina islámica está preñada de monstruos y que la aplicación rigurosa de sus principios más discutibles y "extremos" por sus discipulos más fanáticos ha generado una violencia y una destrucción innegables a lo largo de su historia. Lo estamos viendo a diario, en todos los escenarios del planeta donde el islamismo expansionista, agresivo y feroz está ensangrentando el mundo.

También se podrá decir que todas las demás religiones tienen sus extremistas y fanáticos. Eso es discutible en la medida en que los integristas de otras religiones no llaman en sus textos fundamentales al asesinato o la esclavitud de los que no piensan igual que ellos o de algunas categorías humanas consideradas malditas, como los judíos, los infieles, los homosexuales, los "idólatras", etc... Esto está escrito negro sobre blanco en el Corán, no vale la pena discutir eso. El rastro sangriento que ha dejado tras de si esta nefasta ideología llega hasta nuestros días y nuestras puertas.

Otras religiones pueden tener conceptos reprobables, controvertidos y opinables, pero ninguna llega al extremo de incitar al crimen y al exterminio de los demás, y se mantienen en un marco aparentemente civilizado, contrariamente a los seguidores del islam radical que practican alegremente el terrorismo y consideran lícitas todas las barbaridades que cometen, a menudo llevadas a cabo con una escenificación macabra e inhumana para la difusión propagandística de su sórdida y bestial ideología. Alimañas, escoria subhumana, basura zoológica... No hay palabras para describir la inmunda condición de estos monstruos.

El odio del islamista para todos los que no se le parecen, antes de pasar al asesinato por los más fanáticos de ellos, puede traducirse de muchas maneras distintas, siempre con agresividad u violencia. Es lo que experimentan muchos europeos en su vida diaria: esa sorda o manifiesta hostilidad que se expresa cada vez más en actos abiertamente agresivos, que van desde el navajazo por una mirada de reojo o por un cigarillo negado, la quema de coches o propiedades de "infieles", la violación de sus mujeres, el vandalismo constante... Confortados y apoyados por el laxismo de las autoridades y la simpatía de la progresía local, los islamistas que andan por nuestras calles afirman sus creencias sin cortapisas y predican sin temor su discurso de odio y su voluntad de conquista. ¿Por qué se iban a sentir intimidados u obligados a demostrar un mínimo de respeto por los países que los acojen, si en lugar de reprimirlos se les premia a menudo con prebendas y comodidades que por otra parte se les niegan a los ciudadanos autóctonos? Es ya un clásico el que entre los criminales islamistas se de el caso de que éstos reciben dinero y bienes de los servicios sociales de los países que odian y quieren destruir.

Europa y el mundo entero padecen una presión insostenible por parte de individuos y grupos de descerebrados sometidos a una doctrina de odio e incapaces de demostrar el menor sentimiento de humanidad, los seguidores cretinizados de unos textos escritos en el siglo VII en los pedregales de Arabia. Esa presión la padecemos constantemente, en forma de atentados, de ataques y agresiones de todo tipo, pero también a través de la reivindicación cada vez más exigente y arrogante por parte de organizaciones que se han implantando en nuestras sociedades al calor de nuestra inconsciente y suicida tolerancia, y también por medio de la inundación demográfica musulmana que experimentan nuestros países.

Esta situación nos exige una respuesta urgente. Debemos entender que nuestras leyes democráticas no están adaptadas a la realidad de la agresión multiforme que padecemos a manos del islam, y de la agresión recurrente de los islamistas, que está destinada a ir a más. Para contrarrestar esta nueva barbarie que nos ataca desde el interior mismo de nuestras sociedades habrá que adoptar un nuevo arsenal jurídico y legal adecuado a la situación. A grandes males, grandes remedios. En tiempos de guerra, medidas de guerra.

Anatomía de Donald Trump
Luis Olalde (*) latribunadelpaisvasco.com 27 Enero 2017

La campaña electoral ha terminado y ya estamos en el quinto día de su presidencia. Para hacer una resonancia magnética sobre quién es y qué quiere Trump hay que comprar unos kilos de humildad, ya que hasta el ilustre analista político Charles Krathaumer, a quien admiro mucho, ha tenido que corregirse. Y eso que Charles fue psiquiatra y puede hacer unos psicoanálisis mil veces mejores que yo.

Yo escribí a mis amigos hace unos meses diciendo que Trump era un farsante, narcisista y mentiroso, tratando de promocionar su marca, que es su nombre. Y que su campaña iba a destruir totalmente el movimiento conservador que tanto había avanzado en USA a consecuencia de las desastrosa política de Obama.

Aparte del intolerable estilo y acusaciones a rivales políticos, Trump tiene una reputación muy negativa entre los subcontratistas del condado de Palm Beach, donde tiene varios resorts, incluyendo el selecto Club de Mar A Lago, donde residía en invierno. La mala fama es a consecuencia de alegaciones de que no terminaba de pagarles el total del recibo. Uno de Nueva York me dijo que un plomero amigo suyo fue a la bancarrota por haber tenido contratos con Trump. Y la tacañería del manager de su club es algo de lo cual tengo conocimientos por parte de empleados en puestos críticos. Se dedica exclusivamente a lograr ganancias intentando ser el mejor perro del amo. Me figuro que es una filosofía integrada en sus compañías: sacar el máximo jugo como sea. Admito también que no tengo pruebas. Es lo que se dice.

Trump es conocido por ser un pleitista. No ha visto una demanda que no le haya gustado. Y puede ser una forma de negociación: si no te acatas a lo que quiero, te va a costar mucho dinero en abogados.

Por el otro lado, mi experiencia personal con su organización no podía ser mejor. Y hay cosas de Donald Trump que no he tenido en cuenta en mis evaluaciones anteriores. Trump tiene una bandera americana en Mar A Lago que puede cubrir el césped del Bernabeu. Bueno, casi. Y la ciudad de Palm Beach la quiso retirar por códigos de estética. Le pusieron multas de $1,250 por día y él respondió con una demanda. Al final, llegaron a un acuerdo. Bajó la altura del poste tres metros, hasta los 12, y donó $100.000 a los veteranos de guerra. La ciudad le retiró las multas. La bandera y la donación son una indicación de que tiene sentimientos patrióticos que nadie ha mencionado, ni me los imaginaba. Ahora que es presidente puede poner la bandera del tamaño que quiera. Curioso.

Uno de seguridad del club del golf, donde juega a menudo, me dijo que después de la elecciones Trump tuvo una enorme cantidad de reuniones. Que duerme cuatro horas diarias. Y, sin duda, sus hoteles, resorts, clubs de golf son una maravilla en un mundo donde la competencia es mortal. Mar A Lago era una propiedad muerta por décadas y Trump la convirtió en un club de primerísima clase. Trump es de los que termina sus proyectos antes de lo previsto y por debajo del presupuesto. ¿Cuándo ocurre eso en proyectos del gobierno? Esto se aplica a la conversión de unas oficinas de correos convertidas en hotel en Washington. Los medios no han podido contradecirle, aunque lo han intentado. Y es como quiere manejar el gobierno. Definitivamente, los primeros días dejan claro que es así. Ya ha firmado por lo menos 12 decretos ejecutivos (de acuerdo con la Constitución) deshaciendo otros decretos de Obama. Y son los siguientes:

1. - Ha iniciado el proceso para deshacer el seguro de sanidad de Obama.
2. - Ha congelado las regulaciones en proceso no aprobadas para su revisión. Intentará reducir las regulaciones un 75%.

3. - Se eliminarán las ayudas federales a agencias internacionales que se dedican al aborto.
4. - Retira a USA del tratado comercial TransPacifico (TPP).

5. - Congela la contratación de empleados federales, excepto militares y puestos críticos de seguridad pública.
6 y 7. - Da permiso para la construcción de los oleoductos Keystone y Acceso a Dakota que trae petróleo de Canadá y Dakota del Norte y acelera el proceso de los permisos.

8.- Acelerar todos los estudios de impacto medioambiental para todas las infraestructuras con prioridad.
9.-Trump ha dirigido un memorándum a la Cámara de Comercio para que las tuberías de los oleoductos sean fabricadas y reparadas en USA al máximo de lo posible.

10.- Y otro memorándum a la Cámara de Comercio para buscar los métodos más rápidos para obtener los permisos federales necesarios.
11.- Sobre deportaciones y ciudades santuarios de ilegales. Contratará a 10.000 agentes de fronteras adicionales. Dará prioridad a las deportaciones de los criminales o con cargos. Bloqueará fondos federales de ayuda a las ciudades que protegen a los ilegales (santuarios). Ordenará que los policías locales colaboren con los guardafronteras y el FBI.

12.- Iniciará la construcción de la Pared.

Si Donald Trump pone el mismo empeño y cuidado en gobernar como el que pone en construir sus torres y resorts, puede ser lo mejor que le ha podido ocurrir a USA desde Reagan.

Siento mucho que algunos de vosotros veáis a Trump (todavía) como a un populista a lo Mussolini o Hitler. Conociendo el Partido Republicano por décadas, lo último que va a hacer es violar la Constitución como lo ha hecho Obama. Y todas las acusaciones de los medios y faranduleros son calumnias. Se le ha acusado de nazi cuando su yerno y asesor en algunos temas es judío. Quiere buenas relaciones con Israel. Y oí a un rabino hablar maravillas de Trump. Pero así son los medios.

No diré que Trump es un santo, pero como dijo un pastor protestante: “No estamos eligiendo al Pastor en Jefe, sino al Comandante en Jefe”. El editor de la revista conservadora “National Review”, que atacó incesantemente a Trump durante las primarias, ahora dice que estamos en un momento increíblemente interesante y esperanzador. Y estoy de acuerdo.

O sea, no hacer tanto caso a los alarmistas.
(*) Artículo publicado inicialmente en plazamoyua.com

según Transparencia Internacional (TI)
Corrupción: España alcanza los peores resultados de su historia
La Gaceta 27 Enero 2017

España tiene un problema de corrupción política "muy serio", según los expertos, que destacan que el país ha llegado a su propio "suelo" y que "más allá no se puede bajar".

España tiene un problema de corrupción política muy serio que debe ser afrontado de manera integral y sin parches, según Transparencia Internacional (TI), que hoy ha pedido a los partidos políticos que se "pongan las pilas" y asuman la lucha contra los corruptos como un asunto de Estado y de interés social.

La organización no gubernamental ha presentado hoy el Índice de Percepción de la Corrupción 2016, en el que España repitió su peor resultado histórico al lograr 58 puntos sobre un máximo de 100 y bajó de la posición 36 a las 41ª de 176 países, entre Costa Rica y Georgia y en el grupo de los países europeos percibidos como más corruptos.

Se trata de la posición más baja de la serie histórica y, si se compara con el resto de vecinos europeos, ocupa el puesto 17 de los 28, una posición "discreta" y "ampliamente mejorable", en opinión del presidente de TI, Jesús Lizcano.

Para la ong la pérdida de cinco puntos, es "bastante grave" y, aunque precisa que la corrupción no es sistémica en España, sí constata que hay múltiples escándalos en los niveles superiores de los partidos y de los gobiernos, lo que hace que su imagen en el mundo vuelva a "enturbiarse". Especialmente, preocupa la comparación con los países del euro, por "la falta de reacción y la aceptación del declive" y porque no se vislumbran indicios de mejora.

La impunidad, la sensación que sobrevuela todos los casos
"A pesar de las tremendas inversiones en la lucha contra la corrupción, no conseguimos que el fenómeno se reduzca", según uno de los autores del informe, el catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, Manuel Vitoria, para quien "se están haciendo muchos esfuerzos, pero todavía no se ven resultados". En su opinión, los ciudadanos aún no perciben los esfuerzos de las distintas administraciones frente a la corrupción que, por otra parte, parecen aún insuficientes.

Según Villoria, aunque hay mayor persecución policial y procesos judiciales contra los corruptos, se mantiene la sospecha de que al final quedarán impunes.

Otras razones que explican los datos de España son la opacidad en la toma de decisiones de sectores como las eléctricas y los bancos, o la politización de la justicia. "Todo esto hace que los ciudadanos estén muy indignados y preocupados y que en las encuestas se dispare la percepción de la corrupción", ha explicado.

Ante una situación catastrófica, estas son las medidas que hay que tomar
España ha llegado así al "suelo", "más allá no podemos bajar", según este experto, para quien "es el momento de reaccionar", porque "el país no acaba de salir del pozo". "La solución, la única o la más importante para resolver esta situación es que los partidos políticos de alguna manera olviden sus diferencias ideológicas y se pongan de acuerdo", ha añadido el presidente de TI.

Deben entender, ha subrayado, que la corrupción es "un tema de Estado y de claro interés social" y promover "un pacto integral de forma urgente" sobre las medidas legales e institucionales más importantes para combatir "este importante problema social que tanto sigue preocupando a los ciudadanos".

Entre esas medidas urgentes, ha apuntado la despolitización de los órganos judiciales, la reducción del número de aforados y de los cargos de libre designación, la prohibición legal de concesión de indultos por corrupción, la mejora de las disposiciones legales, la regulación de los lobbys o la incorporación de un régimen específico de sanciones en la Ley de Transparencia.

El ocaso de los filósofos
Eduardo Arroyo gaceta.es 27 Enero 2017

Muy pocos, posiblemente, en los últimos 2500 años de la historia de Occidente fueron peor tratados por la élite política de un país que Platón en Siracusa. Pese a su constante voluntad de servir a un orden político más justo, por tres veces fue secuestrado, vendido como esclavo o hecho prisionero. A causa de esto, al final de la inmortal carta VII, Platón nos dice que, tras su funesta experiencia con los políticos, se vio obligado “a reconocer, en alabanza de la verdadera filosofía, que de ella depende el obtener una visión perfecta y total de lo que es justo, tanto en el terreno político como en el privado, y que no cesará en sus males el género humano hasta que los que son recta y verdaderamente filósofos ocupen los cargos públicos, o bien los que ejercen el poder en los Estados lleguen, por especial favor divino, a ser filósofos en el auténtico sentido de la palabra".

Desde entonces, en Occidente no solo no hemos avanzado sino que hemos ido justo al revés. Nadie parece entender que la política, el arte de organizar las sociedades, no es una cuestión de sentimiento si no de voluntad, y la voluntad solo puede fundarse en el conocimiento. Es por eso por lo que cualquier acción política tiene que sostenerse en un fondo de verdad, y no en una vil patraña, para poder funcionar. Algo tan sencillo parece casi imposible de comprender para muchos, que prefieren defender sus prejuicios, su ignorancia o sus fobias y filias.

Lejos de ello, nuestros contemporáneos parecen meditar y razonar con lo más primario de su sistema hormonal. Me viene esta reflexión al hilo de un artículo mío anterior sobre los nubarrones que parecen formarse en Oriente Medio. El argumentario, por llamarlo de algún modo, a pie de artículo o bien no tenía nada que ver con lo dicho o los opinadores se limitaban a insultarse entre sí. Esta actitud es mucho más representativa de lo que cabría pensar. Muchos –especialmente en la izquierda- utilizan su mucha o poca capacidad de ironía para zaherir, no ya adversario, si no al enemigo mortal. Este afán de herir al otro cae hasta el nivel del insulto y de ahí corrompe los razonamientos del que intenta argumentar. En la célebre marcha de mujeres de Washington, con motivo de las protestas contra la toma de posesión de Donald Trump y a causa de la supuesta actitud del presidente hacia las mujeres, podía verse multitud de pancartas en absoluto respetuosas con las propias mujeres: desde una pancarta que decía, en español, “viva mi vulva”, hasta “my pussy, my rules” (mi coño, mis reglas) o “pussy power” (el poder del coño). Toda esta vulgarización, en el peor sentido, de las opiniones y argumentarios hace la discusión absolutamente imposible. Era Gustavo Bueno a quién escuché una vez quejarse del grado de imposibilidad de cualquier tipo de diálogo en nuestros días y fue también él quién hizo de mi un escéptico del diálogo.

Nada de esto es de extrañar. Una mujer es brutalmente agredida en Murcia por doce hombres y unos cuantos sujetos se dedican a justificar el hecho solo por la razón de que, según ellos, ella hacía lo mismo. Toda esta comprensión se coloca, naturalmente, bajo el paraguas del “antifascismo”, una palabra que nadie sabe muy bien qué significa –ni el uno por ciento de la población daría cuenta cabal de qué es el “fascismo”- pero que es capaz de explicar casi cualquier comportamiento, por mezquino que éste sea. Estamos en un momento en el que una proporción creciente de nuestros conciudadanos piensa que, o estás de acuerdo con ellos o eres un “fascista”. De ahí que los resultados de las urnas sean cada vez más cuestionables porque la victoria en las urnas no justifica la “legitimación del fascismo”. El término “fascista” es tremendamente vago, impreciso a más no poder en sus límites y, en realidad, abarca lo que el que manda quiere que abarque. Tras él van “el odio” y “la discriminación”, que solo tienen por origen, naturalmente, el “fascismo”. Así se cierra el círculo, un círculo que es, como se dice en alemán, realmente diabólico porque conectando cualquier comportamiento o actitud con la premisa universal del “fascismo”, se permite la exclusión absoluta de toda opinión, actitud o comportamiento, no importa si es verdad o mentira sencillamente por la razón de que nadie –so pena de ser él también acusado- va a molestarse en contrastar la opinión. Poco a poco va construyéndose un totalitarismo de nuevo cuño en el que cada uno es su propio censor y tácitamente van poniéndose los límites de lo que ni siquiera es lícito pensar. La patología se consuma con “fiscales” que funcionarizan la enfermedad persiguiendo de oficio “odios” y “discriminaciones”, a diestro y siniestro.

El monstruo toma muchas formas, no solo la de la brutalidad de australopitecinos como los que justificaban la paliza a una mujer entre doce. Desde el que se niega a discutir o a amparar opiniones que no le gustan para recibir el favor del ahora poderoso hasta la sospechosísima unanimidad de una prensa que, divergente en teoría, alcanza un aplastante acuerdo y repite monocorde las mismas consignas. Este es el caso de la reciente elección de Donald Trump sobre el que, desde “La Razón” hasta “Podemos”, desde “Der Spiegel” hasta el “The Washington Post”, se repiten las mismas ideas y las mismas banalidades, cuya fuerza argumental radica precisamente en el silencio de los discrepantes.

Todo esto demuestra una vez más lo que ha retrocedido la humanidad desde dos milenios a esta parte. Los filósofos están hoy más lejos que nunca del poder en todas partes. Hace años Julián Marías expuso lo siniestro de aquellos que se habían consagrado a vivir “contra la verdad”. Hoy, lo que el creía una actitud residual, es ya una tendencia en auge. Esperemos pues que “los que ejercen el poder en los Estados lleguen, por especial favor divino, a ser filósofos en el auténtico sentido de la palabra”.

Hacer de Cataluña un delincuente
María Jamardo okdiario 27 Enero 2017

No. No se puede coquetear con independentistas. Frente a ellos se tiene que ser Gobierno. Porque de lo contrario, se corre el riesgo y la no menor responsabilidad de acabar convertido en cooperador necesario. Cataluña es España. Sí. Los datos del pasado demuestran que jamás ha sido un Estado independiente. Claro. El referéndum es ilegal. Vale. Las consultas plebiscitarias no son vinculantes. Bueno. La teoría la tenemos todos muy clara, pero la práctica… la práctica abunda tanto en la incongruencia que terminará por explotarnos en la cara. A los hechos concretos me remito, no vaya a ser que piensen que divago. Y debo confesarles que no sé ya si me parecen más obscenas y preocupantes las fabulaciones más recientes de Puigdemont haciendo apología de lo suyo —ante los suyos, menores incluidos para rellenar la sala anexa a la cámara del Parlamento Europeo hace un par de días— o la idiocia previamente confirmada de un gobierno que ante semejante acto cutre de propaganda se limitó a declarar vía ministro de ¡Exteriores! que le parece “perfectamente legítimo” y respetable.

Hace mucho tiempo que los independentistas han abandonado el ideal de la independencia en exclusiva. De lo contrario, podrían perfectamente haberla declarado unilateralmente. La verdad es que hoy por hoy resulta mucho más rentable para ellos seguir alargando el negocio de la amenaza separatista. Cataluña es un adolescente caprichoso y malcriado. Y ya se sabe que cuando un hijo se tuerce, suele tener algo que ver la educación que le hayan dado —o no— sus padres. Por eso, recordando el delicioso decálogo —irónico— de Emilio Calatayud para hacer de los hijos delincuentes, no he podido evitarlo.

Señores -don Mariano Rajoy al mando- si lo que quieren conseguir es perpetuar el esperpento constante, el ridículo internacional, el pulso que desde Barcelona mantienen con el resto del Estado y acelerar el desmembramiento de eso que hasta hace no mucho era el concepto de España, la receta es muy fácil:

Dadles todo cuanto deseen, así seguirán convencidos de que España —como les roba— les debe todo.
Reídles todas sus impertinencias, advertencias, provocaciones y salidas de tono: así reafirmarán su percepción de que están en lo correcto y no entenderán cuando los tribunales les condenen por los mismos hechos que no encuentran políticamente reprimenda.

No les deis ningún argumento emocional para recuperar la cordura. ¡Ya se buscarán motivaciones viscerales para alimentar su identidad propia!
Nunca le digáis que lo que hace está mal. No vaya a ser que se frustren… Primero dirán que les tenéis manía y más tarde dirán que la culpa es vuestra.

Arreglad todo lo que vayan estropeando con mensajes condescendientes: así seguirán pensando que toda España está a su servicio. Vosotros, los primeros.
Dejadles falsear más y más la historia. Pronto dejarán de tener criterio nítido y riguroso de la veracidad de los hechos probados frente a los deseos irrealizables.

Partidos políticos constitucionalistas, discutid delante de ellos, tiraos los trastos en lugar de alinearos. Cuando el daño sea ya irreparable, os lo agradecerán y no os habréis dado ni cuenta.

Dadles todo el dinero que quieran. Faltaría más. ¿Para qué está, por ejemplo, el FLA? Así seguirán explotando su chantaje sine die y pensando que para tener dinero no deben gestionar, basta con pedir, más y más.

Que todos sus deseos encuentren satisfacción política inmediata. No vaya a ser que os tachen de antidemocráticos por no dejarles votar.
Dadles la razón, como a los locos. Y aunque lo estén. Dádsela. Alimentad sus ínfulas. Al fin y al cabo sois vosotros que les tenéis manía…

Y cuando se vayan. Cuando hagan barbaridades todavía peores de las que habéis consentido hasta la fecha, proclamad que no pudisteis hacer nada más por evitarlo.

No entregará la medalla de oro de Palencia
La FNFF se rebela ante la 'revanchista' ley de Memoria Histórica
La Gaceta 27 Enero 2017

La Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) ha informado al Ayuntamiento de Palencia de que no devolverá la Medalla de Oro de la ciudad concedida a Francisco Franco y que le fue retirada el pasado mes de diciembre tras el acuerdo alcanzado por PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos en el pleno del Ayuntamiento.

Ha rechazado, a través de un escrito remitido a la Secretaria General, la solicitud realizada por el Ayuntamiento de Palencia para que se devolviera la Medalla de Oro que le fue concedida en 1941 y entregada el 4 de julio de 1962 en el Palacio de El Pardo en Madrid.

La FNFC no ha confirmado si esta distinción está en su poder, pero sí ha asegurado que, aunque formara parte de sus fondos, no procedería a su devolución. Ha aseverado que la petición es "ilegal" y una "ofensa".

Cabe recordar que el Ayuntamiento de Palencia recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León la sentencia que en virtud de la sectaria Ley de Memoria Histórica impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y mantenida en su totalidad por el Ejecutivo de Mariano Rajoy obliga a "retirar escudos, insignias, placas y símbolos franquistas del callejero de la ciudad al entender que hay calles, en el listado que se facilita en la sentencia, que no incumplen la Ley de Memoria Histórica, como es el caso de la Plaza Abilio Calderón o la calle Obispo Manuel González, por lo que considera que sus nombres no deberían ser retirados.

Asimismo, la FNFF ha exigido que el medallón de Francisco Franco que está situado en la Plaza Mayor de Salamanca se mantenga puesto que la Ley en su artículo 15.2, considera como exenciones para la retirada de símbolos, la razones artísticas, arquitectónicas o artístico religiosas. "La historia son los hechos, las circunstancias, los testimonios y el resultado de todo ello. Su relato no se compadece con los términos temporales y físicos de justicia. Lo justo es no manipular la historia con fines partidistas, en una suerte de buenos y malos, en la que los buenos siempre son los que lo promueven, izquierda y separatistas, entonces y ahora", ha dicho el expresidente de la Fundación, Jaime Alonso.

En este sentido, ha censurado que nuestro país vuelva a "reabrir" heridas. "Se está volviendo a encanallar la convivencia. Volver a revivir, como si fuera real, una guerra civil, ocurrida hace ochenta años, es levantar muros de incomprensión, de enemistad cainita y de odios ancestrales".

Con motivo del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el autor defiende que evocar el exterminio judío es imprescindible para evitar nuevas transgresiones de la idea de humanidad.

Holocausto y los demonios de la Razón
ROBERTO BLATT El Mundo 27 Enero 2017

La indiscutible singularidad del Holocausto no radica ni en su brutalidad ni en sus números, por extremos que hayan sido. Al fin y al cabo las hambrunas intencionales provocadas por Stalin y la Revolución Cultural de Mao, para citar hecatombes más o menos contemporáneas, fueron responsables de la muerte, esencialmente indiferenciada, de decenas de millones de seres humanos, genérica y ambiguamente señalados como "enemigos de clase" o "del pueblo". Bajo esta categoría sucumbieron kulaks o pequeños propietarios rurales, como también sus campesinos, funcionarios de todos los niveles, verdaderos opositores, pero también forzados reclutas de monumentales proyectos fallidos, entusiasmados artistas incomprendidos .... y la mayoría de los fundadores de esas mismas revoluciones a cuyos principios se mantuvieron demasiado fieles según el juicio acertado u erróneo del dictador supremo. Diría que, para mejor afirmar la irracionalidad inapelable del Poder Absoluto, era preferible sacrificarlos por equivocación o por mero capricho que por razones aceptables como válidas para los demás. Esas multitudes anónimas han sido desde entonces reducidas a meras estadísticas como hoy lo son las muertes en carretera, epidemias o catástrofes naturales, apenas efectos secundarios, residuales, en la historia de los sucesivos y delirantes proyectos imperiales de la humanidad. Su recuerdo se limita a la rememoración íntima, privada, a menudo secreta, de las familias de los derrotados en contraste con la espectacular celebración institucional de los victoriosos héroes caídos. Y esta distinción ni siquiera es definitiva: vaivenes históricos hacen posible pasar del olvido a la épica y viceversa.

Desde Atila y Gengis Kan, impelidos por los instintos propios de una naturaleza que está lejos de ser inocente y prístina, y de la que está ausente todo principio de justicia, los fuertes han arrollado siempre a los débiles. En Occidente, inspirada en la Biblia, y para contrarrestar esa violencia ciega, surgió una vocación utópica que confiaba a los humanos la construcción de un camino hacia la redención, para acceder en esta o en otra vida al estado en que "el lobo y el cordero pacerán juntos, y el león, como el buey, comerá paja, y para la serpiente el polvo será su alimento" (Isaías 65:25).

Dado su muy discutible éxito, la modernidad fue sustituyendo al proyecto religioso por su versión secular -la Ilustración-, con la intención de abolir de una vez por todas el demoníaco movimiento pendular de la humanidad entre luces y sombras, mediante el acceso riguroso, ya no sobrenatural, a la Razón, con la máxima aspiración de instaurar una Paz Eterna. En este contexto histórico ocurrió el Holocausto, el máximo revés a dicha utopía humanista, pocos años después de que la Gran Guerra, de comienzo festivo y horrenda continuación, para muchos significó el fin de todas las guerras dado que esa era la enseñanza sin duda irrefutable de la Historia.

En la Alemania orgullosa de los ilustrados Goethe, Schiller y el judío Heine, que a la sazón era tal vez el país más avanzado del mundo, se fundó el Tercer Reich, componiendo de forma insólita una narrativa de barbarie y civilización con el entusiasta apoyo de las masas, junto a buena parte de sus premios Nobel. Tal aberrante y novedosa combinación tuvo como consecuencia el estallido de las costuras de un lenguaje abocado al delirio como nueva forma de normalidad, mientras que la correspondiente mezcla de horror gótico y fría eficiencia eludía la imaginación y, por tanto, todo sentido de responsabilidad. Quizá la dimensión de semejante engendro explique, incluso entre los bien intencionados, la perenne tentación negacionista. Mi propia madre vienesa, de familia completamente asimilada, descubrió su identidad racial judía, cuando las que hasta hacía poco eran sus amigas del barrio, después del Anschluss -la anexión de Austria por parte de Alemania-, visitaban su casa para ver cómo repartirse el botín que contenía, gracias a la aplicación inminente de las nuevas leyes de expolio antisemita. Muchos años después, sin embargo, a salvo en un Uruguay laico, tolerante y respetuoso con los Derechos Humanos, me confesó que en su fuero interno, como algún historiador revisionista, seguía tentada de pensar que el nazismo fue un mero accidente en la historia de su admirada cultura alemana, un acceso febril.

Seis millones de judíos fueron exterminados sin salir del todo de su incredulidad hasta que fue demasiado tarde. Sólo eso explica la escasa y puntual resistencia, excepto, por ejemplo, la rebelión del gueto de Varsovia. Ese levantamiento en armas paralizó a una división alemana lista para invadir la URSS. Los habitantes hacinados en el gueto, ya vagamente informados sobre la existencia de los campos de concentración, disponían por lo menos de la opción de decidir cómo morir. En cambio, los que fueron llevados ordenadamente a las cámaras de gas, creyeron más en los principios redentores del progreso racional que en la perversión de esos mismos principios por parte de sus ejecutores.

Un superviviente de Auschwitz, después de dudarlo mucho, volvió de visita al cabo de años a su ciudad natal en Hungría. Los antiguos vecinos lo recibieron cariñosamente: "sabemos que has sufrido mucho, pero también nosotros sufrimos lo nuestro: escaseaban los alimentos, la leña, la gasolina..." Dado tan abismal malentendido, comprobó que no había comunicación posible. Yo también me abstendré de hacer graduaciones entre las manifestaciones de la infamia. Basta señalar que el Holocausto no marcó un récord de maldad sino una perversa y no siempre obvia actualización de ese concepto. Frente a la tradicional y caótica violencia cíclica e indiferenciada de la Historia entre enemigos circunstanciales, los diseñadores del Holocausto idearon una moderna industria dedicada a la producción racional de muerte, entendida como producto de valor social. De ahí que se sustituyeran las sanciones habituales aplicadas al adversario derrotado, como tradicionalmente fueron la conversión forzada, la sumisión o incluso la esclavitud, por la deshumanización. Los judíos, excluidos de un orden humano por lo demás jerarquizado y encabezado por arios, debían ser exterminados, ni siquiera como castigo, sino en nombre de la sanidad y el progreso. Himmler se vanaglorió de ello en una arenga secreta a sus oficiales en Poznan: "Había que adoptar la difícil decisión de conseguir que esa gente desapareciera de la faz de la Tierra".

Las arbitrarias y disparatadas pero muy elaboradas definiciones y pruebas formales que inventaron para identificar objetivamente al Judío Eterno fueron inicialmente consideradas de segura validez científica, aunque se correspondían muy poco con los variados perfiles físicos y confesionales de los israelitas. Al final, aplicaron un criterio maximalista e impreciso: tener algún antepasado judío en las últimas tres generaciones.

Pasados más de 70 años desde el Holocausto, la universalidad de los valores bíblicos absolutos -una universalidad concebida para unificar a la humanidad-, está siendo abolida por muchas naciones, para restringir esos valores en exclusiva a los suyos, considerados ontológicamente superiores, tal como hicieron los nazis. Mas allá del homenaje que merecen todos los muertos provocados por la sinrazón humana, las víctimas del Holocausto, por indecible que haya sido su vivencia, y que junto a los judíos incluyen a todos los colectivos que fueron considerados meros agentes tóxicos como los romaníes, los homosexuales, los de capacidad física limitada o los afroalemanes, deberían ser considerados héroes caídos en nombre de la esperanza utópica que no podemos darnos el lujo de abandonar. Rememorar el Holocausto es imprescindible para evitar nuevas transgresiones del concepto de humanidad en su peligrosa relación con la Razón. Sus consecuencias siguen vigentes. El rechazo ideológico del otro, como se manifiesta en el reemergente racismo y antisemitismo, nos empuja hacia una renovada caída bíblica. Quienes se empeñan en disolver la empatía para dejar paso a la exclusión, contribuyen al colapso de las condiciones mínimas que sostienen la fe en un referente moral absoluto, que algunos prefieren llamar Dios.

Roberto Blatt es filósofo y escritor uruguayo.

España, sin corregir los viejos problemas, volverá a hundirse
Unos datos macro aparentemente buenos encubren una preocupante realidad
El Confidencial 27 Enero 2017

Muchos analistas económicos, ante la evolución de la economía española en los últimos tres años, están ya lanzando las campanas al vuelo y proclaman que por fin hemos entrado en un círculo virtuoso, superando las antiguas dinámicas presentes desde los años ochenta del siglo pasado, basadas en ciclos de endeudamiento público-endeudamiento exterior-aumento de la demanda interna-'boom' de la construcción y colapso económico cuando los inversores extranjeros empezaban a desconfiar. Dio igual que estuviéramos en el euro. El ciclo fue más largo, pero el colapso económico se produjo igualmente y fue mucho más intenso y prolongado. ¿En qué se basan estos analistas para tener esta positiva opinión de la actual recuperación?

En el primer gráfico, vemos el primer indicador que sustenta tal afirmación, que es la evolución de balanza por cuenta corriente. Como vemos en el gráfico (que recoge además la cuenta de capital), y al contrario que en ciclos de recuperación anteriores, la balanza por cuenta corriente no solo no se ha deteriorado sino que presumiblemente acabará 2016 con el dato más positivo de la historia.

El segundo dato es posiblemente contraintuitivo para muchos, pero lejos de ser negativo en la actual coyuntura de fuerte creación de empleo, es muy positivo. Este dato es el consumo de cemento, que vemos en el siguiente gráfico. Como se ve, a pesar del leve repunte de 2014 y 2015, durante la mayor parte de 2016 ha permanecido en negativo, con consumos sobre la quinta parte del máximo de la burbuja y a niveles de los primeros años sesenta del siglo XX. Esto contradice escandalosamente las noticias que aparecen con frecuencia en los medios sobre que “la construcción vuelve a ser el motor de la economía” o “que la construcción levanta el vuelo”. Los analistas de los que hablamos saben perfectamente que esto no son más que publirreportajes pagados por la banca, ansiosa de deshacerse de sus activos tóxicos. Por lo tanto, interpretan que la activación económica que vivimos no es del mismo tipo que en ciclos anteriores. Y tienen razón. Pero en lo que no tienen razón, como veremos, es en que esto signifique que hemos entrado en una dinámica virtuosa. Uno puede superar un cáncer y luego morir de un infarto, y algo parecido es lo que lleva camino de pasarle a la economía española, como veremos a continuación.

El primer dato que desentona de la sinfonía oficialista del círculo virtuoso es la inversión en equipo. Supuestamente, habría que esperar que la economía española estuviera haciendo una transición hacia un sistema productivo más intensivo en capital y por lo tanto más competitivo y de mayor valor añadido. Tras unas caídas impresionantes de la inversión en equipo en el periodo 2008-2013, la recuperación ha sido tibia y parcial, estando en el último dato disponible (noviembre de 2016) un 29% por debajo de la de noviembre de 2007. Más preocupante todavía, vemos cómo ha dejado de crecer en el tramo final del año

Un segundo dato que desmonta la interpretación favorable del actual ciclo alcista es la medida de la posición competitiva española en precios de producción. Como se ve, la ligera mejoría frente a los países desarrollados que vimos a partir de 2013 se ha truncado, y otra vez vuelven a subir los precios de producción, además en un periodo en que el IPC ha estado muy contenido.

Un tercer indicador que capta una instantánea demoledora de nuestra auténtica situación es el comercio internacional de productos de alta tecnología que publica el INE. Tras unos años relativamente favorables, en 2014 (último dato disponible) se rompió la tendencia y descendieron estas exportaciones mientras aumentaban las importaciones. Por supuesto, esto es totalmente incompatible con la pretensión de que estamos cambiando el modelo productivo hacia uno de alto valor añadido.

 

La interpretación más plausible sobre lo que está pasando es que vivimos un periodo de incremento de la demanda interna causado por una disminución del ahorro —que confirma el INE— y que se ha situado casi en mínimos desde que estalló la crisis, unido a una expansión del gasto público y una favorable posición exterior gracias a los bajos precios del petróleo. La fortaleza de la demanda externa también ha contribuido a este buen comportamiento de la economía.

Pero falta explicar por qué este incremento en la demanda interna no está repercutiendo en un deterioro rápido de la balanza comercial, como ha venido siempre siendo habitual en la economía española en los ciclos alcistas. De hecho, la mayor parte de la responsabilidad, como he dicho, es de los bajos precios del petróleo, pero existe otro factor importante que creo que se está dando, y son los bajísimos salarios del nuevo empleo creado, algo que vemos en la encuesta de costes laborales. En ella, se ve cómo, a pesar de que la negociación salarial se ha materializado en pequeñas subidas de sueldos en 2016 respecto a 2015, el coste salarial global disminuye. La única explicación a esta paradoja es que los nuevos empleos se ofertan con salarios muy bajos aprovechando las facilidades de la reforma laboral en este sentido. Es sabido que los niveles más bajos de renta tienen una propensión menor a consumir productos importados que el resto de la población, lo que daría una explicación a que las importaciones no estén aumentando más rápido todavía de lo que lo están haciendo (+4,3% en volumen en lo que va de 2016 frente a un 4,1% las exportaciones)

La conclusión que podemos sacar de la situación actual es que no existe absolutamente ningún indicio de que la estructura productiva española esté cambiando. Antes bien, parece que incluso se está fomentando con la reforma laboral que se aumente la producción en sectores de bajo valor añadido. El único punto favorable es que resulta evidente que la construcción no está remontando y que no se está fraguando ningún nuevo 'boom' inmobiliario, lo que ya sería el colmo de los despropósitos.

Pero en un mundo que está cambiando a toda velocidad, con una cuarta revolución industrial en marcha, esta situación dibuja un futuro bastante tenebroso para la economía española, que está quedando evidentemente descolgada de este proceso, al igual que quedamos descolgados de la tercera oleada de cambio tecnológico. La cantidad de países cuya estructura productiva está pasando a ser competidora directa nuestra es cada vez mayor, y nos vamos situando rápidamente en el peor nicho de mercado dentro de la estructura económica mundial. El Gobierno español no parece entender ni media palabra de todo esto y sigue con un obtuso 'laissez faire' respecto a nuestro sistema productivo que muchos países predican, pero solo los más tontos entre los tontos practican. Y entre ese ominoso grupo de gobiernos estúpidos, destaca sin duda alguna el nuestro


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Mensaje a Europa

Ignacio Camacho 27 Enero 2017

Europa está advertida. Lo ha dicho Puigdemont en el corazón de Bruselas: no es demócrata el que no apoye su referéndum para la independencia. Ya lo saben Merkel, Hollande, Valls, Renzi, Schulz, Juncker y demás patulea socioliberal, a los que un señor de Gerona va a examinar para expedirles el carné de homologación democrática. La consulta se va a hacer sí o sí, y sí o sí las naciones de la UE están obligadas a aceptarla. Entre el no-es-no y el sí-o-sí estamos acuñando en España una noción muy peculiar de la democracia.

Para enviar su mensaje al continente, la Generalitat se gastó 127.000 euros entre anuncios de prensa y la charleta bruselesa, a la que asistieron una veintena de eurodiputados, cuatrocientos acarreados de confianza, entre estudiantes, funcionarios y amiguetes, un señor húngaro y una líder independendista flamenca. Flamenca de Flandes. Hablaron el citado Puigdemont, su vicepresidente Oriol Junqueras y el «ministro de Exteriores» Raúl Romeva, la santísima trinidad de la secesión catalana; brillante tripleta. El muy cosmopolita president se expresó en tres idiomas, ninguno de ellos el castellano, lengua de pobres que ha dejado de estar de moda hasta en la Casa Blanca. Junqueras, el hombre de las finanzas, de profesión historiador de la Iglesia, se cachondeó de la solvencia del Estado español, única institución que aún le fía para evitarle la quiebra. Sacó el prócer un papelillo muy sobado sobre las bancarrotas españolas –trece desde Felipe II, la última hace ochenta años– para demostrar que a Cataluña no le conviene una compañía tan poco fiable que le sigue sosteniendo la deuda. Este es el tipo de cosas al que Montoro, siempre tan celoso de sus cuentas, debería responder de alguna manera, tal vez con un leve retrasillo administrativo en las liquidaciones del FLA, a ver qué pasaba con la factura de la luz y las nóminas. Más o menos lo que Rajoy llamó despectivamente «tratar como se merece». Pero España, odiosa madrastra, sí cumple sus obligaciones, aunque salga de los lances cornuda y apaleada.

De modo que con el dinero avalado por el Estado opresor, los representantes del pueblo cautivo le exigieron a la UE que respalde su inminente emancipación y además los admita de inmediato como nuevos socios comunitarios. Como no había ningún jerarca de relieve escuchándolos prometieron volver con cita pedida y dejaron allí, entre las paredes del Europarlamento, su requisitoria democrática. Derecho de autodeterminación por sus santos bemoles, y fascista el que se atreva a llevarles la contraria.

Ya lo saben en Europa. El proceso histórico es imparable: en el noreste de la Península Ibérica hay una pequeña nación levantada que se va a independizar sí-o-sí de la España pobretona, triste y autoritaria. Esto dijeron los evangelistas y a continuación, como en el soneto del «catalán» Sirvent, léase Cervantes, fuéronse y no hubo nada

El ex juez Vidal desvela que el Govern «roba» datos fiscales de los catalanes

Asegura que un gobierno extranjero forma a los Mossos en materia de contraespionaje
M.P.. Barcelona. La Razon 27 Enero 2017

El senador de ERC Santiago Vidal, a quien el Tribunal Supremo suspendió de la carrera judicial durante tres años por participar en la redacción de una constitución catalana, ha hecho públicas una serie de maniobras de la Generalitat reconociendo explícitamente su ilegalidad. Estas revelaciones, destapadas ayer por elpais.cat, se produjeron durante un ciclo de conferencias que Vidal ha protagonizado durante los últimos tres meses.

Entre otras cosas, aseguró que la Administración catalana maneja la información fiscal de todos los contribuyentes pese a no tener permiso. «La Generalitat tiene todos vuestros datos fiscales. Esto es ilegal porque están protegidos por la ley de bases de datos del Gobierno español. Pero tontos no somos, porque ya sabemos que no nos las facilitarán de manera voluntaria. Y esto sirve para el censo electoral y sirve para tantas, tantas cosas», dijo en una de sus charlas.

Y añade: «En estos momentos, y no diré cómo lo hemos logrado porque lo hemos conseguido de manera absolutamente ilegal, tenemos todos vuestros datos tributarios. Todos estáis fichados, todos. En el nuevo Estado no se escapará nadie. A cambio, os damos nuestra palabra de honor que sabréis dónde va cada euro».

Vidal también revela que el Govern maneja una lista de la totalidad de jueces con plaza en Cataluña y ha identificado incluso a los afines a la independencia: «De los 801 jueces españoles en Cataluña sabemos perfectamente cuáles comparten nuestros sueños e ideales. Sabemos perfectamente quiénes se quedarán y cuáles se irán. Tenemos perfectamente diseñada la estructura judicial de la República. Para el día siguiente ya sabemos con qué jueces podemos contar. Sabemos exactamente con nombres y apellidos cuáles de los 801 jueces se quedarán, cuáles marcharán», dice.

A lo largo de estas conferencias, el senador de ERC también asegura que en los Presupuestos de la Generalitat hay una partida de «casi 400 millones de euros debidamente camuflados» con el propósito de tener a punto a las estructuras de Estado necesarias para la independencia. Vidal asegura que la Generalitat podrá contar con una línea de crédito de 200.000 millones de euros de dos fondos internacionales.

Por su parte, el Govern desmintió ayer las afirmaciones del senador de ERC y subrayó que el ex juez «no tiene autoridad» para hablar en nombre del Ejecutivo.

En este contexto, el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, escribió dos mensajes en Twitter en los que afirma: «Nuestro trabajo es siempre escrupulosamente legal, extremadamente eficaz y absolutamente transparente, que nadie lo dude». «Lo que hace el Govern se expresa a través de sus consellers y la portavoz (Neus Munté). En ningún caso la opinión de personas externas al Govern es vinculante», afirmó Sabrià, en una desautorización implícita al senador Santi Vidal.

Por su parte, el coordinador general del PPC, Xavier García Albiol, instó al senador de ERC a denunciar ante la Fiscalía «las ilegalidades que él mismo explica que comete la Generalitat con el fin cumplir su hoja de ruta independentista». «Decir que está actuando de manera ilegal para preparar un referéndum y que han robado datos fiscales de los catalanes es muy grave», recalca el popular Albiol en un comunicado.

Mientras, la portavoz del PSC en el Parlament, Eva Granados, pidió al Govern «explicaciones al máximo nivel». Igual que la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, que reclamó a Carles Puigdemont, «explicaciones urgentes» respecto a las afirmaciones de Santi Vidal. Catalunya Sí que es Pot impulsó una iniciativa parlamentaria idéntica con el vicepresidente Oriol Junqueras.

Las claves
? Robo de datos
En una conferencia, el ex juez dijo que «el Govern tiene todos vuestros datos fiscales». Según él, «esto sirve para el censo electoral y tantas y tantas cosas. Estáis todos fichados».

? Espionaje
En palabras de Vidal, «un Estado no europeo está asesorando la formación, que ya se está realizando, de una unidad de los Mossos d’Esquadra en materia antiterrorista y de contraespionaje».

?400 millones «camuflados»
Afirma que existe «una partida en los Presupuestos de la Generalitat, aún en trámite, destinada a la celebración del referéndum y a la creación de estructuras de Estado».

Según le habría confesado Ardanza
Pujol consideraba a ETA como un activo para el nacionalismo
Rafael Núñez Huesca gaceta.es 27 Enero 2017

El exlehendakari José Antonio Ardanza ha revelado una conversación con Jordi Pujol en la que el catalán reconocía que, a su juicio, ETA operaba como un activo para el nacionalismo. Ardanza responde: "president: no te deseo nunca tener a ETA".

El diario La Vanguardia entrevistó el pasado día 25 al exlendakari José Antonio Ardanza. La pieza repasa los días del presidente en Ajuria Enea y la relación del País Vasco con el Gobierno central y el resto de España.

“España ha ido a posiciones cada vez más jacobinas y centralistas desde 1978” es el título de la entrevista. La pieza, sin embargo, ignora entre sus destacados una controvertida confesión de Ardanza sobre el expresident de la Generalitat Jordi Pujol.

Se produce cuando el entrevistador pregunta por las diferencias y similitudes entre el nacionalismo vasco y catalán, particularmente en el aspecto de la financiación. Ardanza responde que “los catalanes tuvieron la opción de la vía vasca en 1978” y renunciaron a ella. Y es entonces cuando revela unas palabras del viejo líder convergente en las que Pujol le hacía ver cierta posición ventajosa del nacionalismo vasco:

“Pujol alguna vez me dijo: ‘Es que los vascos tenéis derechos históricos, concierto económico y ETA’”.

José Antonio Ardanza responde intentando hacerle ver al líder catalán que ETA no era un activo para el nacionalismo sino todo lo contrario:
“Vamos a ver, president: no te deseo nunca tener a ETA, porque eso mata a toda la sociedad”.

Después explica que el nacionalismo catalán tuvo la oportunidad de recaudar sus propios impuestos y lo rechazó porque, según le dijo a Pujol, “que os parecieron antiguallas que no tenían sentido avanzado el siglo XX”.

El reguero de sangre de ETA en Cataluña
Casi 80 acciones criminales llegó a cometer la banda terrorista ETA desde el primer asesinato, en 1982, hasta 2004, año en el que se decretó el cese de su actividad en la región, consecuencia, para muchos de la oscura negociación entre el entonces conseller en cap de la Generalitat y líder de ERC, Josep Lluís Carod Rovira, con varios miembros de la cúpula etarra.

En total, ETA mató a 54 personas e hirió a 224 en Cataluña, la inmensa mayoría siendo Jordi Pujol presidente del gobierno autonómico.

El episodio más salvaje fue sin duda la masacre de Hipercor, donde el 19 de junio de 1987 los etarras estallaron un coche bomba cargado de amonal en el parking del hipermercado. El resultado fueron 21 cadáveres y 45 heridos, muchos de ellos muy graves.

El asesinato de Ernest Lluch supuso otro gran conmoción en el principado y en toda España: el 21 de noviembre del año 2000, los etarras García Jodrá y Krutxaga descerrajaron dos tiros al ministro de Sanidad del primer gobierno de Felipe González.


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