AGLI Recortes de Prensa    Domingo 29  Enero 2017

Autonomías y partidocracia, el camino hacia la quiebra
Alejo Vidal-Quadras  vozpopuli.com 29 Enero 2017

Hay noticias que, agotada nuestra capacidad de indignación, despiertan sobre todo incredulidad. ¿En qué cabeza cabe que con una deuda acumulada del 25% del PIB y tras el incumplimiento reiterado de los objetivos de déficit derivados de nuestras obligaciones europeas, las Comunidades Autónomas se planten ante el Gobierno central y exijan la vuelta a la jornada de 35 horas para sus empleados y la eliminación de la tasa de reposición para cubrir vacantes que impide desde 2011 aumentar las plantillas de funcionarios más allá de las producidas por jubilación?

Tras el derrumbe de nuestra economía a partir de 2008 y el siguiente quinquenio negro con la destrucción de tres millones y medio de empleos en el sector privado hasta alcanzar la pavorosa tasa de paro del 26% en 2013, ha bastado que asome una ligera recuperación y un leve repunte de la ocupación, aunque de trabajo principalmente precario y mileurista, para que los sindicatos de la función pública y los gobiernos autonómicos se apresuren a pedir lo que ellos denominan “la devolución de sus derechos” a los tres millones de españoles que cobran su sueldo del erario. De hecho, la presidenta andaluza y futura Secretaria General del PSOE, ya ha implantado unilateralmente la medida en su territorio, sin que aparentemente el Gobierno de la Nación vaya a poner coto a tal desmán, y el presidente de Castilla y León, un político con reputación de sensato y encima del PP, se ha apuntado también a la fiesta, si bien por el momento se ha limitado a solicitar un cambio normativo a nivel estatal que le permita reducir la jornada laboral de su personal.

En la Unión Europea, los empleados públicos alemanes y británicos trabajan 41 horas semanales y de los veintiséis Estados-Miembros restantes, en quince son 40 las horas que los integrantes de las Administraciones dedican semanalmente a sus tareas. Las famosas 35 horas sólo existen en Francia y Portugal y en Francia van a durar muy poco, lo que demuestra que estamos ante una reivindicación que, además de irresponsable en el actual contexto de nuestra economía, es una excepción en el conjunto comunitario. La razón por la cual nuestras esclarecidas elites políticas autonómicas y los no menos sabios dirigentes de CCOO y UGT consideran que los trabajadores públicos españoles han de trabajar menos horas que los suecos, los belgas, los daneses y los italianos, es realmente misteriosa.

En un período especialmente difícil para amplísimas capas de nuestra sociedad, en el que se necesitan urgentemente recursos para atender a tantas situaciones dramáticas de numerosos compatriotas arrojados a la cuneta por una crisis de la que apenas y muy lentamente estamos saliendo malheridos, esta pretensión de gentes que tienen empleo estable y vitalicio, con remuneración media por encima de la nacional, chirría desde una perspectiva tanto racional como ética y demuestra hasta qué punto en España hemos perdido el norte después de décadas de abandono progresivo de los valores que sustentan la fortaleza y la prosperidad de los países serios, a saber, el esfuerzo, el ahorro, la austeridad, la honradez, el patriotismo, la búsqueda de la excelencia y el reconocimiento del mérito. Resulta desoladora al respecto la debilidad de la reacción del ministro de Hacienda ante semejante exceso declarando que “por ahora” se mantendrá la regla vigente, preámbulo sin duda a la claudicación.

La evidencia de que la combinación de Estado autonómico y partidocracia nos está llevando a la disgregación nacional y a la ruina es ya tan clamorosa como la resistencia numantina de la clase política a reconocerlo y a actuar en consecuencia. Estamos prisioneros de una estructura territorial ineficiente y disfuncional que no podemos pagar y de unos partidos políticos que han colonizado el presupuesto y las instituciones del Estado poniéndolos a su servicio y no al de los ciudadanos. Si los gobiernos autonómicos pugnan por que se les autorice a volver a abrir la mano de la contratación de más personal no es, como alegan falsamente, para cumplir mejor sus obligaciones, que podrían ser perfectamente atendidas incluso con menos puestos de los que ahora disponen si eliminasen la cantidad de organismos y entidades inútiles que pueblan su Administración paralela, sino para seguir colocando a correligionarios, amigos y parientes y continuar engordando sus clientelas electoralmente cautivas.

Esta perversidad estructural de nuestro sistema político es la que debiera ser objeto de los afanes prioritarios de los nuevos partidos, en vez de andar entretenidos con sus rifirrafes internos, perdidos en cuestiones secundarias o empeñados, en el caso de Podemos, en implantar mediante la agitación y la violencia un proyecto liberticida de generalización de la miseria.

Repetimos: qué tiene que pasar para aplicar el 155
EDITORIAL Libertad Digital 29 Enero 2017

El proceso separatista de Cataluña cuenta con la participación destacada de numerosos personajes, a cual más peculiar, cuyas manifestaciones públicas demuestran de manera insistente que ya han roto todo contacto con la realidad. Una de las figuras más características de la operación secesionista es el ex magistrado Santiago Vidal, autor del texto constitucional destinado a alumbrar la futura república catalana, cuya locuacidad nos ha permitido entender hasta qué extremos de felonía individual y traición colectiva ha llegado ya el famoso proceso de desconexión de las instituciones catalanas.

Vidal ha realizado pública y repetidamente diversas afirmaciones de extraordinaria gravedad, entre las que destaca su referencia a la posesión por parte de la Generalidad de los datos fiscales de todos los residentes en la comunidad autónoma catalana. La existencia de ese censo en manos de los nacionalistas es un atentado directo contra el derecho a la privacidad de la información tributaria a que tiene derecho todo ciudadano, pero también un nuevo aviso a todas las instituciones del Estado de que la operación separatista va absolutamente en serio.

El partido del ex magistrado lo ha obligado a dimitir como senador, pretendiendo zanjar así un escándalo que atribuyen exclusivamente a los delirios de un personaje de sainete. Ahora bien, por más que se empeñen los separatistas, este asunto no puede saldarse simplemente como el exceso dialéctico de un fanático especialmente lenguaraz.

En primer lugar, Santiago Vidal no es un figurante estrambótico sin más al que su pasión nacionalista le ha jugado una mala pasada. Él es, como hemos señalado y resulta conocido, el redactor del proyecto de la constitución independentista catalana y es evidente que tal encargo no se le hace a alguien que no goce de la plena confianza de las fuerzas nacionalistas. Pero es que las palabras de Vidal simplemente corroboran toda una sucesión de hechos preocupantes, que tienen que ver con el proyecto separatista de contar con una futura Hacienda propia como paso imprescindible para vertebrar sus finanzas.

¿O es que acaso no existe ya una Agencia Tributaria Catalana, con 19 edificios públicos, todo tipo de medios materiales y un número creciente de funcionarios? ¿A qué se debe si no el trasvase constante de personal de los registros de la propiedad a este organismo de recentísima creación? ¿Para qué iba a intentar el Gobierno catalán hacerse con los funcionarios de mayor nivel del ministerio de Hacienda en Cataluña? Lo más lacerantes es que esos órganos, creados fundamentalmente para cometer todo tipo de delitos al amparo de la Generalidad, los estamos financiando todos los españoles a través de las continuas entregas de fondos con que el Gobierno de Rajoy viene manteniendo a flote las cuentas públicas de Cataluña.

Es hora de poner fin a este auténtico despropósito, que en ningún otro país habría llegado a los extremos protagonizados por los separatistas catalanes. Vidal, al que expulsan de su partido no por mentiroso, sino por demasiado locuaz, ha hecho unas revelaciones de tal gravedad que ni siquiera Rajoy debería poder dejarlas pasar.

El Gobierno de España tenía ya más que suficientes motivos para intervenir la comunidad catalana, tal y como establece la Constitución en casos flagrantes de rebeldía institucional como los protagonizados por la casta separatista catalana. El escándalo desatado por las revelaciones de Santiago Vidal es de tal magnitud que ya no admite ninguna otra opción.

España, con miedo y sin futuro
Juan Laborda  vozpopuli.com  29 Enero 2017

España no es un país para jóvenes, pero, además, bajo la actual súper-estructura, es un país sin futuro. Los datos que hemos conocido esta semana -Encuesta Financiera de las Familias y Encuesta de Población Activa (EPA)- contradicen profundamente la imagen que de nuestro país transmiten las élites políticas y económicas dominantes. Hay una intensa crisis del factor trabajo. Encontrar un empleo no garantiza sortear la pobreza y tampoco permite a los jóvenes emanciparse. Como consecuencia se disparan los índices de exclusión social. La última reforma laboral tenía como objetivo final repartir la miseria, y así dar una imagen distorsionada de la realidad laboral.

El empleo que se crea es temporal y precario, inestable y de bajos salarios. Todo es humo, no hay nada, ningún cambio de modelo productivo basado en la industria, en la innovación, en el conocimiento, en las nuevas tecnologías y en otras milongas que nos vendieron. Pretenden, además, reactivar otra burbuja inmobiliaria. Fracasarán. El resultado final, evidente, tal como recogía la Encuesta Financiera de las Familias, la renta y riqueza de las familias jóvenes desaparece, se evapora, se esfuma, solo les quedan deudas que pagar y que en muchos casos están sufragando sus progenitores.

Se consolidan tendencias alarmantes
Se están consolidando las tendencias alarmantes que daban forma a las principales características de la fuerza laboral y demográfica patria: salarios estancados, mano de obra poco cualificada, envejecimiento poblacional. Hace ya mucho tiempo que saltaron todas las alarmas. Algunos emitimos un llamamiento, un S.O.S. para despertar conciencias y alertar de una crisis que se había ido construyendo en las últimas décadas, de manera silenciosa, soterrada, sin avisar. Hacía referencia a la crisis del factor trabajo. Si no se hacía nada, su impacto sería brutal y de muy larga duración. Y ya estamos allí. Y nuestra clase política ensimismada en lo suyo. ¿Es de recibo aguantar a un personaje que, cual vulgar chaman, ante la escalada vergonzante del precio de la luz, lo deja todo al libre albedrio de las lluvias?

La mejora de la situación de nuestro mercado laboral pasa por implementar medidas contrarias a las aplicadas en estos lares. Cualquier persona que trabaje debe ser capaz de escapar de la pobreza. Construyamos una fuerza de trabajo más cualificada y fomentemos la movilidad ascendente. Restauremos la seguridad de los trabajadores, al tiempo que mejoramos la flexibilidad laboral. Proporcionemos un lugar de trabajo mucho más propicio para las familias trabajadoras.

La EPA del cuarto trimestre
La EPA del cuarto trimestre es un reflejo de todo ello, del modelo productivo por el que optó finalmente España: país de camareros, desindustrialización, salarios bajos y precariedad laboral. Se reduce el desempleo en 83.000 personas. Pero hay truco, coincide con una reducción del número de personas activas en 102.400. En los últimos meses del año, por lo tanto, 19.400 personas han perdido su empleo. Hemos entrado en una fase de crecimiento de la economía en la que se reparte la miseria, y el empleo que se crea es de muy baja calidad, muy precario y, como tal, inestable y poco productivo. Como consecuencia, la productividad de los factores productivos se hunde. Salarios bajos, hundimiento productividad de los factores productivos, brusco descenso de la población activa, unido a la demografía y la falta de voluntad política amenaza nuestro sistema público de pensiones. De eso ya hemos hablado largo y tendido.

Entonces, ¿qué narices aplauden y celebran quienes nos desgobiernan? ¿Han hecho un recuento de cómo ha cambiado el mercado laboral desde que llegaron al poder? Permítanme desglosar las grandes cifras. Si comparamos los datos de empleo del último trimestre del 2011, cuando el actual ínclito monclovita llegó al poder, con los datos del cuarto trimestre de este año el número de parados ha descendido en 1.049.500 personas. Pero de ellos tan sólo 355.100 han encontrado trabajo, el resto han dejado de contar como parados al tratarse de inactivos, bien por jubilación o por no estar en búsqueda activa de empleo, o directamente porque se han ido del país. Sólo se han creado 355.100 empleos netos en cinco años, mientras el número de horas semanales trabajadas ha descendido. Se reparte miseria.

Desde estas líneas, con el fin de evitar erróneas interpretaciones de los datos del mercado laboral, especialmente los de la EPA, propuse hace más de dos años una solución, que el INE imitara al Bureau of Labour Statistics de los Estados Unidos, y publicara distintas medidas de tasas de paro que reflejaran la actual precarización. Los economistas que analizan la economía estadounidense suelen utilizar una medida de tasa de paro muy conocida por sus siglas, U6, o "unemployment 6" y que refleja mejor la realidad del mercado laboral. En ella se añade a la cifra de desempleados, las personas que trabajan a tiempo parcial, y aquellas con un contrato temporal de forma involuntaria, ya que no han encontrado un empleo a tiempo completo y con contrato indefinido. El profesor Florentino Felgueroso los publica y los mejora, ya que refina el cálculo de U6 al añadir otros trabajadores temporales involuntarios, obteniendo U7 o “unemployment 7”. Esta cifra supera los 10 millones de personas, es decir, el 45% de la oferta de trabajo potencial, récord mundial.

Frente a la desesperanza existe una alternativa económica: la Teoría Monetaria Moderna con su propuesta estrella, el trabajo garantizado. De ello ya hemos hablado largo y tendido. Pero la reacción de ciertas élites contra el trabajo garantizado, bajo plena soberanía monetaria, es un reflejo de lo que se pretende, seguir utilizando el miedo como medida disciplinaria. ¿Hasta cuándo?

Todo por un click: las cloacas alcanzan la Zarzuela
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Enero 2017

En la última semana se ha reproducido la guerra de las cloacas, que desde hace años enfrenta, en un cuadrilátero a oscuras, a dos púgiles con herraduras en los guantes. Por un lado, el villarejato, que ha trabajado para la actual ministra de defensa y Secretaria General del PP, y a veces para los Cospedal, en asuntos tan sórdidos como la grabación a Ignacio González que llevó a su decapitación, amén de brindar servicios para otros ámbitos incluso sorayescos o zarzueleros, como el del compiyogui López Madrid, camino ya de los tribunales. Por contar o comentar este escandalazo hemos sido acosados personal y judicialmente periodistas como Fernando Lázaro y yo mismo, si bien con el saldo de dos estrepitosas condenas de Villarejo.

Por otro lado, el CNI de Soraya Sáenz de Santamaría, que pastorea cloacas policiales con menos aparato mediático que Villarejo (De Blas, García Castaño) y que desde El País ha intentado destruir, sin éxito, el villarejato, atrincherado en un Ministerio del Interior tan minado por la corrupción que se ha podido espiar al Ministro en su despacho sin que éste se atreviera a presentar denuncia. Con razón: no podía denunciar a los que habían hecho para él encargos difícilmente defendibles en los tribunales.

Las cloacas se defienden y atacan en internet
No sé, a ciencia cierta, qué ha podido desencadenar esta semana el más virulento episodio desde la I Guerra de las Cloacas, emprendida por el CNI contra Villarejo desde las páginas de El País mediante la publicación de las cuentas multimillonarias en el extranjero de Villarejo, que probando la cada vez más limitada eficacia de la prensa de papel, sobrevivió al acoso.

Tal vez sea inminente el juicio por apuñalamiento de la dermatóloga que denunció el acoso de López Madrid y que identificó a Villarejo como agresor. Tal vez la jubilación de los cabecillas de Interior, con cuentas en los juzgados, haya inquietado, en vez de aquietar, el fango de las cloacas. Algo ha tenido que pasar, o estar a punto de que pase, para que OK Diario haya realizado una magistral resurrección del romance de Bárbara Rey con Juan Carlos I, basada en la aparición de un solo documento que Cerdán y Rubio buscaron en vano hace años para El Mundo de Pedro J. O tempora!

Y tal vez haya sido la emoción del sentimental Pedro Jota ante el súbito hallazgo de tan esquiva criatura informativa lo que ha llevado a El Español, acérrimo enemigo de OK Diario, a citarlo por primera vez sin reticencia. Otros dirán que la llegada a El Español de José Carlos Galiacho, que también trabajaba en El Mundo cuando el famoso documento sobre los millones pagados por el CESID/CNI para comprar el silencio de Bárbara Rey no aparecía, es la única razón, noble y sencilla, de tan súbito afecto.

Pero no todos iban a aceptar fácilmente el alto-el-fuego entre Inda y Pedro J. Así que a los dos días de reabrir el caso más viejo de todos los casos sin resolver de la Zarzuela juancarlera, desde Público, el diario de la extrema izquierda, denunciaban abiertamente que es Villarejo, que tuvo al ahora redactor de El Español Daniel Montero como director de su web Información Sensible (donde, en momentos de zozobra para el comisario, se denunció al CNI por sus tratos del mismo género con Corinna zu Von Wittgenstein), el que estaría tras la revisión o revisita del lío Rey&Rey. Y lo haría, naturalmente, para negociar su inmunidad en los pleitos por llegar.

Y en éstas, llegó Sálvame y todos perecieron
Hasta aquí, sólo cabría constatar que la II Guerra de las Cloacas ha pasado del papel a la Red, que ya no vemos a El País contra El Mundo o a ABC contra La Razón, sino que las guerras entre clanes policiales tienen un nuevo palenque, que ya no es el de la influencia, sino el del ruido; no el de la subvención, por la que vienen matando los medios de papel, sino el que ahora rige en unos medios digitales cuyos medios de financiación son aún imprecisos y en los que impera esta única ley: "Lo que sea por un click".

Esta carrera amarillista en los medios digitales más agresivos (que se manifiesta en entrevistas cariñosas a los más criminales más viles, como el "violador de Pirámides" o defensas disimuladas de proxenetas como Torbe) ha tomado en el caso de la ebúrnea Bárbara Rey y su antañón compiyogui un sesgo totalmente distinto, un cambio de intensidad similar al del Caso Nadia cuando pasó del periódico de papel a los matinales de televisión. En esta ocasión, ha sido el Sálvame De Luxe, que viene arrastrando problemas de audiencia, el que ha convertido en la madrugada del viernes al sábado lo que podría ser una típica querella, vía internet, entre cloacas policiales en algo muchísimo más serio: una puesta en cuestión, de forma improvisada y zarrapastrosa pero devastadora, de la Monarquía y su legitimidad popular.

Resultaba tristón y melancólico ver a los personajes clásicos del reality más innovador de la televisión de estos últimos años –Mila, Patiño, Matamoros- aburridamente sentados en un sofá, en la neblina del plasma, mientras Jorge Javier jugaba a ser la joven Mercedes Milá y lidiaba, con poca experiencia y soltura, una mesa de debate a la antigua en la que se mezclaban desordenadamente el periodismo de investigación político y el del corazón, el testimonio de primera mano –García Cortés, Galiacho- y una novedad siniestra dentro de la simulación, generalmente amable, de la telebasura: un "diario de Bárbara Rey", como repetían, incansables, los subtítulos, que era en realidad el de una señora, ex-esposa de Santi Arriazu, que apuntó en un diario las cosas que le decía, allá por 1997, Barbara Rey, cuando vendía, con Arriazu como intermediario, varias cintas grabadas y una incluso filmada de la bella Bárbara con su regio y campechano amigo.

La señora en cuestión, una francesa con un español perfecto, iba leyendo ante la cámara, como si fuera un notario, lo que decía que le había contado Bárbara acerca del Rey, de lo que le daba, que era poco, de lo que ella le regalaba, que era más, y del préstamo de un millón de pesetas con un diamante como prenda de devolución que, al modo de su aparatoso "Con la venia, yo investigué el 23F", Pilar Urbano ha desenterrado también esta misma semana en El Español. Leía muchas cosas, desde lo más verosímil en materia de lencería o la cámara en la esquina del dormitorio para grabar el selfie-orgasm hasta la aparición del helicóptero del CESID sobrevolando atronadoramente la quema de cintas en una barbacoa. Truenos… sin rayos.

Y de pronto, el 23F
Y entonces, como aperitivo de una segunda entrega de lo que, en la buena época de Sálvame, habrían bautizado "Las amantes de El Bribón" (hashtag #amantesbribon), hete aquí que justo antes de la aparición en verdeagua de Corinna en los premios Laureus, con Urdanga y Cristina revoloteando y Campechano metiendo barriga en el smoking, zas, el rayo: Juan Carlos avisó a Bárbara la víspera del 23F de que no saliera de casa. O sea, que el Rey estaba al tanto del golpe (si es que no lo acaudillaba) pero tuvo la gentileza de avisar a una de sus amantes –cinco, según Chelo García Cortés- no fuera un tanque lerdo a lastimar el airoso tobillo totanero.

Y ahí es cuando todo se desmadró: una abogada rubia que venía diciendo sin cesar que en ningún juicio se sostendría lo que decía la Rey, como si un plató fuera un juzgado, se vio superada por las circunstancias periodísticas: desde un Galiacho perplejo a una Rosa Villacastín, que boca abajo asistió a la tejerada y miraba ojiplática al severo Montero, pasando por un Jorge Javier que, como recién llegado de la provincia badalonesa, empezó a pasear ronroneando "ahí va… o sea que.., luego el 23F… uf… el Rey" y desembocado en un Kiko Matamoros que retó a mostrar un solo testimonio de que su Familia estaba con el Rey la noche del golpe. O sea, que Juan Carlos dio e impidió el golpe, salvó a la familia y a todas las amenazas para la familia. Todo lo hizo y lo deshizo. Y en consecuencia, que lo que nos han contado estos últimos 35 años es falso de toda falsedad.

La barahúnda, el follón, el caos se adueñó de lo que los historiadores llaman ahora "el relato", que en televisión es algo así como un anuncio del programa que no vemos porque cambiamos de cadena. Lo que unos días antes había empezado como II Guerra de las Cloacas se había convertido en el Asalto a Fort Apache, versión Zarzuela. La Corona era de espinas de oro macizo. Del golpe falso del 23F se pasó al Fortuna y la fortuna afanada por Campechano. De Armada y Milans a la lista de millonarios de Forbes.

Nunca he visto un espectáculo que afecte tan de lleno a eso que llamamos instituciones y cuya razón de ser es la perennidad. Si en esta primera semana de la II Guerra de las Cloacas ya hemos puesto en solfa la versión oficial del 23F ante la audiencia de Sálvame, no quiero pensar en lo que nos espera en los próximos meses. Ya veo a Letizia presentándose en el plató del Deluxe, echando a Jorge Javier y conectando con La Zarzuela para que su egregio esposo nos tranquilice en lo militar y nos recete por lo civil una sesión doble de Bárbara Rey en todo su esplendor: "La escopeta Nacional", atada a la cama, y "Me siento extraña", liada con Rocío Dúrcal.

España deberá taparse la nariz por el hedor a cloaca policial que ya ha alcanzado la Zarzuela. Lo único seguro es que nadie se va a ir a dormir.

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Ascenso y descrédito del nacionalismo tenebroso
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  29 Enero 2017

El presidente de la Generalitat defendió el martes en el Parlamento de Bruselas su delirio nacionalista y como era de esperar hizo un ridículo espantoso. Al no concedérsele carácter oficial a su visita, Puigdemont debió abonar el alquiler de la sala que utilizó para su mitin, sala que al igual que los restantes gastos de la turné (120.000 euros) pagó con dinero público. Es decir, todos los catalanes sufragaron el inútil festejo independentista de la Generalitat, pese a que más de la mitad rechazan la secesión de un modo radical. ¡A eso se le llama democracia, respeto al pluralismo y pulcra inversión del presupuesto, sí, señor!

La asistencia al mitin resultó, por lo demás, tan imponente que provocó que a los viajantes se les helara la sonrisa al comprobar el desprecio general hacia la mercancía que querían colocar: no había allí ni un alto representante de la UE y solo una quincena de parlamentarios (entre ellos, la del BNG, ¡faltaría más!), cifra notable que supone el 2 % del total de los 751 diputados de la Cámara europea. Un éxito rotundo, indicativo, qué duda cabe, de la radical antipatía que suscita la sublevación secesionista y el nulo apoyo a la fantasmagoría nacionalista de que el catalán es un problema europeo al que Unión no puede dar la espalda. ¡Ya se ve!

Puigdemont calculó mal, sin duda alguna, pero su grave error no es más que la consecuencia de la trágica incapacidad del llamado nacionalismo de izquierdas, del que él es hoy un tonto útil, para entender que el tiempo de sus engaños ya pasó. Se acabó la identificación entre nacionalismo y modernidad o entre nacionalismo y progresismo, que tuvo, por ejemplo en España, gran predicamento y que todavía sostienen hoy algunos socialistas despistados en Galicia, Valencia o Cataluña. El nacionalismo ha dejado de estar de moda, excepto entre los sectores más atrasados de la sociedad, que son quienes ahora apoyan, contra el avance de la historia, sus propuestas y reivindicaciones.

Y es que el nacionalismo ha enseñado de nuevo, como en el período de entreguerras, su cara tenebrosa. Por eso, salvo para quienes han sido abducidos por la inmensa sandez en la que se sostiene su discurso (somos los mejores y los demás nos amenazan), el nacionalismo es un impulso reaccionario que lucha contra la modernidad como lo hacen ya pocos movimientos políticos contemporáneos: defiende el proteccionismo, reniega de la libertad de movimientos de las personas, quiere sociedades homogéneas frente la pluralidad política y social, e identidades cerradas frente a la globalización.

El nacionalismo es hoy la base esencial del America first (América primero) de Donald Trump, del We want our country back (Queremos que nos devuelvan nuestro país) del UKIP en Gran Bretaña, o del Défendons nos couleurs (Defendamos nuestros colores) del Frente Nacional en Francia. Todos cabalgan a lomos del chovinismo patriotero. Ganan votos entre gentes asustadas, es verdad, pero han perdido toda respetabilidad social y cultural. Así de claro.

El “prusés”, entre el esperpento y el delito
Jesús Cacho  vozpopuli.com 29 Enero 2017

Max Estrella, uno de los personajes de 'Luces de Bohemia', intuye el esperpento “como si los héroes antiguos se hubiesen deformado en los espejos cóncavos de la calle, con un transporte grotesco pero rigurosamente geométrico. Y estos seres deformados son los héroes llamados a representar una fábula clásica no deformada. Son enanos y patizambos que juegan una tragedia”. Enanos patizambos encargados de transportar Cataluña a la Ítaca fabulosa de la independencia, retratados esta semana como personajes esperpénticos y al tiempo delictivos por la grosera locuacidad del exjuez Santiago Vidal. El esperpento de esa España gastada que asoma en las pinturas de Goya, en la pluma acerada de Quevedo y en la estética deformada de Valle Inclán. Los dioses del prusés transformados en personajes absurdos, tipos de sainete, en una manera muy catalana, muy española, muy del demiurgo que se cree hecho de distinto barro que sus muñecos, de deformar la realidad. En la historia interminable de un nacionalismo dispuesto a rendir al contrario por aburrimiento, lo de Vidal ha sido un bombazo. “Un torpedo en la línea de flotación del nacionalismo” se podía leer ayer en La Vanguardia. Una bomba que cogió a los dirigentes indepes en pelota picada. Y no es que no se supiera, no, que los excesos verbales practicados por este berzas con ínfulas en sus “conferencias” corrían por Barcelona desde hace tiempo, aunque fue El País quien, en la tarde del jueves, les dio carta de naturaleza.

El relato de las deposiciones verbales del sujeto podría resumirse en el amenazador “Estáis todos fichados y lo sabéis”, exceso al que podría añadirse, en escorzo lingüístico adecuado al caso, que “sí, claro que es ilegal, porque el tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de los españoles está garantizado por la Constitución y, más concretamente, por Ley de Protección de Datos (LOPD), pero, qué le vamos a hacer, no tenemos más remedio que saltarnos la legalidad, en eso somos especialistas, porque no hay otra forma de hacer realidad el sueño de la independencia”. Algunas de las 'perlas' que ha soltado el hasta ahora senador por ERC, antiguo magistrado de la Sección Décima (Penal) de la Audiencia de Barcelona (¿qué sentencias no habrá firmado el sujeto?), venían desde hace tiempo circulando por Barcelona como monedas de curso legal, caso de los datos fiscales de un buen número de contribuyentes (la Agencia Tributaria catalana, dependiente del conseller de Economía, guarda una lista secreta en la que se incluyen nombres y cargos de las personalidades más relevantes de la región); caso de los servicios secretos israelíes, el temible Mossad, que estarían instruyendo a los Mossos para formar el núcleo de un CNI propio; caso de un cierto número de jueces que, sensibles a los postulados de la independencia, podrían incorporarse a la administración de Justicia de la futura República, porque a eso se ha dedicado este elemento desde su despacho oficial en el Centro de Estudios Jurídicos de la Generalitat.

Y, ¿quién es este pájaro? No un cualquiera, no, que fue el encargado de redactar el borrador de la futura Constitución y planificar las “estructuras de Estado” de la República Independiente de Cataluñistán por el Moisés Mas, lo que da idea de su predicamento dentro del Movimiento Nacionalista, un tipo exhibido como trofeo por el independentismo en razón a su currículum en la judicatura española, la joya de la corona que se disputaban unos y otros, “tengo ofertas de todos los partidos”, hasta el punto de que cuando Convergencia se hartó, el tipo no dudó en inscribirse en la legión francesa de ERC, como un Rufián más, que lo acogió con los brazos abiertos. Todos se han apresurado ahora a decir que es un loco indigno de crédito. Les ha pillado tan a contrapié, que no queda más remedio que desacreditar a quien media hora antes pasaba por ser un héroe de la causa. Cualquier cosa antes de terminar dando la razón a la Rahola y su vaticinio: “Podemos hacer de todo menos el ridículo”. Pero ¿es verdad o es mentira lo que cuenta este oportunista con aspecto de cazador de fortunas, este aventurero de despacho con vistas a la plaza Sant Jaume? Es el trabajo que compete a la Fiscalía Superior de Cataluña, en respuesta a la orden del fiscal general del Estado, José Manuel Maza, para que investigue qué hay de verdad en las afirmaciones de un personaje a quien nadie en el Movimiento Nacionalista había desmentido hasta ahora.

Evidencia de golpe de Estado
Un escándalo que deja en situación comprometida a Puigdemont, desde luego a Romeva, Minister of Foreign Affairs (según su propia cuenta de twitter) de Cataluñistán, y naturalmente a Junqueras, el jefe de las finanzas de la Generalitat con ventanas al despacho de Cristóbal Montoro. Un suceso que pone al descubierto el doble lenguaje en que se mueven los mentores del prusés. Y el engaño. Porque si es verdad solo una parte de lo que el vivo Vidal ha ido predicando por ahí, entonces el Gobierno de la nación no tendría más remedio que intervenir de una vez, como prueba evidente de ese golpe de Estado soterrado que el independentismo puso en marcha el 12 de septiembre de 2012, que ya ha llovido; y si es mentira, entonces el nacionalismo mostraría su peor cara, el rostro de una realidad deformada por los espejos valleinclanescos con la que trata de engañar a sus propios ciudadanos vendiéndoles la moto de una independencia en la que nadie cree. Un nacionalismo cleptómano que tergiversa, manipula y miente.

Leído ayer en la cuenta de twitter de un respetado analista político: “Hay tontos, hay tontos del culo, hay tontos con balcones a la calle y después viene Santi Vidal”. ¿Significa esto que a partir de ahora los responsables de un prusés que pretende romper España, acabando con la etapa más larga de paz y prosperidad de que ha gozado este atormentado país a lo largo de su historia, van a dejar de contar con el respeto y consideración del que inexplicablemente han gozado en los últimos tiempos? Es elemento central del problema que nos afecta. La pusilanimidad, la resignación, la mansedumbre cotidiana con la que todos –políticos, jueces, medios- hemos aceptado los desplantes, los desprecios, los insultos diarios a España y los españoles, algunos lanzados desde la propia tribuna del Parlamento, de algunos de estos personajes con aspecto de matones de barrio, y ello por miedo a ser tachados de políticamente incorrectos. En los espejos cóncavo y convexo del callejón del Gato independentista entra un atildado señor de Barcelona y sale convertido en un Puigdemont, un Romeva, un Junqueras, un Tardá, un Homs, un Rufián, el charnego andaluz que se cisca en sus raíces para ser aceptado por los WASP del nacionalismo pata negra, tipos a menudo con dificultades para expresarse correctamente y a quienes hemos otorgado pasaporte de normalidad cuando seguramente no permitiríamos sentarse a nuestra mesa.

La rajada de Vidal, cierto, tiene un implícito efecto perverso en tanto en cuanto viene a confirmar la tesis del gran Mariano, según la cual no hace falta sembrar vientos en Cataluña, y mucho menos mandar a la pareja de la Guardia Civil, porque el independentismo se encargará de perecer en la tempestad desatada por su propia locura. La Señora que ha montado despacho, es un decir, en Barcelona, parece encallada, metida en el barro de sus aspiraciones sin lograr avanzar un milímetro. Eso está llamado al fracaso si, prudentes, nos negamos a decir que ha fracaso rotundamente ya. No hay nada que hacer, nada que negociar con unos señores que se niegan a apearse del burro. No hay nadie en Convergencia con autoridad bastante para decir alto, un momento, esto no puede seguir así, hay que parar esta locura, de modo que la tropa antes citada parece condenada a seguir deslizándose por un tobogán que camina sin pausa rumbo al precipicio.

La bomba nuclear se llama Jordi Pujol
Hay quien dice, cierto, que el único que podría parar ese tren es Jordi Pujol, cerrando el círculo de ignominia que él mismo abrió el día en que, ante las cámaras, reconoció haberse convertido en un evasor fiscal, en el más ilustre representante de la República Catalana del 3 por cierto, la Cataluña de la corrupción galopante, contraparte de la España de la corrupción galopante. La bomba nuclear del llamado “problema catalán” se llama Jordi Pujol i Soley, un hombre que logró construir una especie de Estado dentro del Estado, un Estadito ordeñado con regularidad y esmero por sus hijos y por los afectos al mismo, gente que hoy dispone de fortunas extravagantes, de casoplones de infarto en Premiá de Dalt, Cerdanya, y por ahí. Una tribu que llegó a cobrar minuta por cada empresa que se instalaba en la comunidad y también por las que salían o querían salir (razón, Sony y otros), con “recaudadores” conocidos por todos, algunos incluso entre los que apalabraron la Constitución del 78. Casoplones y empresas y empresarios (razón, Sumarroca & Cia) que se han hecho de oro arrimando el ascua al Estadito de don Pujolone. Y alpiste para incautos en forma de “Espanya ens roba” pregonado a todas horas desde unos medios de estricta obediencia (razón, TV3 y La Vanguardia).

La cosa apestaba ya antes incluso de que Pasqual Maragall pronunciara su histórica frase del “vostès tenen un problema, que es diu 3 per cent”, pero nadie ha levantado la voz porque el clan y sus servidores sigue teniendo mucho poder, tienen sus Estevills bien posicionados en el estamento judicial, muchos millones, y unos cuantos dosieres con los que amenazar a quien pretenda ponerlos firmes. Un cisne negro. Y una broma de Parlament. “El clan puede desestabilizar el Estado español porque dispone de información para liquidar a la mitad de la clase política de la Transición. Por eso se mueven con tanto desparpajo”. Determinada elite viene sosteniendo en privado desde hace tiempo que el prusés es un montaje ideado por ellos para romper el cerco de una Justicia que en cualquier democracia occidental hubiera metido a casi todos en la cárcel. En España, los Pujol no entran en prisión. ¿Cómo acabará todo? Sospecho que podría hacerlo en una especie de “Abrazo de la Vergüenza”: en una opaca impunidad para los Pujol y su servidumbre política (Mas y demás incluidos), a cambio de un prusés atemperado y, pasado el tiempo, finiquitado. Una especie de intercambio de prisioneros. Y don Jordi, el evasor fiscal, volviendo a la televisión para anunciar que se acabó la broma.

La Cataluña policíaca e ilegal
Melchor Miralles Republica 29 Enero 2017

Algunos se van cayendo del caballo poco a poco. ERC ha obligado a dimitir al senador Santiago Vidal i Marsal, autoconvertido hace años en mártir del proceso independentista y subido a los altares por los popes de la desconexión, la ilegalidad y la mangancia. Porque además son cobardes, y le dejan tirado por haber contado, no una vez, sino muchas a lo largo de muchas conferencias rodeado de jefes y aparateros de la cosa, la verdad: que los partidos nacionalistas, soberanistas e independentistas llevan años robando, malversando, conculcando los derechos civiles, vulnerando la legalidad, cercenando la seguridad jurídica, cometiendo delitos graves, violando los más elementales derechos de los ciudadanos y tratando de fabricar un Estado propio, policiaco, en el que por supuesto tampoco tiene sitio la independencia judicial. Todo está supeditado y subordinado a la independencia, a su ideología, que es el control del poder, que está por encima de las leyes y los principios democráticos.

Este delirante y peligroso proceso de desconexión catalán, ante el que los gobiernos de González, Aznar, Rodríguez Zapatero y Rajoy han estado mudos y quietos durante años, allanándoles el camino, se basa en unas hipótesis y tesis falsas, en una historia falseada, y se alimenta cada día desde los medios públicos pagados por todos con consignas populistas, victimismo, agravios inexistentes, propaganda barata, victimismo, persecución del discrepante y permanente vulneración de la legalidad.

Lo de Santiago Vidal, que está de tourné desde hace meses (hay pruebas videográficas abundantes, recomiendo ver los vídeos), es una serie continuada de hechos delictivos. Cobarde como sus colegas que manejan el proceso, ahora dice que hablaba en tono coloquial y que lo que viene diciendo desde hace tiempo no se ajusta a la realidad. Pero miente. Porque hay pruebas de que no es una intervención aislada en la que se le calienta la boca. Y porque se si analizan tanto su trayectoria como la realidad de los hechos, hace una descripción atinada de la realidad. Y por ello la Fiscalía, con el auxilio de Hacienda y la Policía, deben investigar hasta el final, y la Justicia de aplicarse sin contemplaciones, como se nos aplica a todos los demás. Y debieran darse prisa, porque ellos se la dan y se la van a seguir dando en las violaciones masivas de la legalidad y de los derechos de todos.

Estas son algunas de las perlas de Santiago Vidal, que no tienen desperdicio, y que, ojo, son verdades como puños que, con su soberbia cínica, cuenta además descojonándose de risa ante el auditorio, tirándose el pisto, en esa actitud de matón de ojo que soy uno de los putos amos que os tiene controlados: “Tenemos todo el software, que vale mucho dinero. En este momento el Govern de la Generalitat de Cataluña tiene todos vuestros datos fiscales. ¿Esto es legal? Pues no. No os diré como lo hemos conseguido, porque lo hemos conseguido de manera absolutamente ilegal. Y un juez no puede hablar de cómo se hacen las cosas ilegalmente. Está protegido por la Ley de Protección de datos del Gobierno español. Pero no somos tontos. Ya sabemos que no nos facilitarán esta información voluntariamente. Pero esto sirve también para el censo electoral y tantas y tantas cosas. Estáis todos fichados, todos” (En este punto se parte de risa, y lo que es más asombroso, el auditorio también rompe a carcajearse. Les dicen que están fichados y se ríen, hasta ese punto llega el dislate).

“De los 801 jueces españoles en Cataluña, sabemos perfectamente cuáles comparten nuestros sueños e ideales. Sabemos cuáles se quedarán y cuáles se irán”. Anuncio de una purga, otra de las características de las dictaduras. “Lo primero que hará el Tribunal Supremo de la República Catalana dentro de un año es archivar todas las causas del 9-N”. O sea, que ya tiene él redactadas las resoluciones de los tribunales que quieren montarse. Solo le faltó decir que van a reinstaurar la tortura y la pena de muerte para los desafectos a la causa.

“Pero es que también hay una partida presupuestaria de casi 400 millones de euros, que no os diré en qué epígrafes en concreto está de los presupuestos, porque están debidamente camuflados, destinados a la celebración del referéndum y a tener absolutamente preparadas las 19 estructuras de Estado… Llegará un día el año que viene (por éste 2017) en que recibiréis en vuestra casa una carta. Una carta firmada por el Gobierno de la Generalitat que os dirá: le informo de que el siguiente impuesto que vence, le recordamos su obligación de pagar, porque ya estará la Ley de Hacienda Propia aprobada, a las finanzas del Gobierno de Cataluña. ¿Pagaréis más? Seguramente sí en la nueva Cataluña. Pagaréis más impuestos. En nuestro Estado no se escapará nadie”. Y sabe de lo que habla. Cuando dice no se escapará nadie supongo que quería decir no os escaparéis ninguno de vosotros, solo nos escaparemos los jefes de la banda, como se escaparon Pujol y su gang durante años. Porque así funcionan los regímenes autoritarios, dictatoriales.

Santiago Vidal es una más de una estructura que controla el poder en Cataluña que vine comportándose de modo ilegal durante años. No hablamos de un don nadie, de un personaje de segundo nivel, de un outsider que ha tenido un patinazo, Santiago Vidal es uno de los principales diseñadores del plan secesionista catalán que está en toda la pomada donde los independentistas cuecen su estrategia.

No es suficiente con que le hayan obligado a dimitir y él diga que eran palabras dichas en tono coloquial. Coloquial o no, son reiteradas, sabe de lo que habla y hay pruebas de que dice la verdad. Y son muchos ya los gobiernos de la Generalitat que se han vanagloriado en público de su habilidad para violar la ley y la seguridad jurídica de todos. La Fiscalía debe actuar con celeridad, los jueces también. Y el Gobierno de Rajoy debe ocuparse de que cumplan con su obligación. Esto no es una broma. Y aquellos ciudadanos que en Cataluña les ríen las gracias a los delincuentes que les han robado y les roban, que sigan en el descojono. Allá ellos. Pero la actuación de la Justicia debe ser inmediata y rápida. Y todos los responsables de este disparate debieran comparecer en el Parlamento catalán. Pero claro, esa institución es lo que es.

Mayor Oreja: "El relativismo moral de los partidos tradicionales engorda al populismo"
El exministro del Interior cree que los países occidentales viven una batalla entre un 'statu quo' relativista y populismos oportunistas de todo pelaje. Estos últimos se estarían aprovechando de la desideologización de las formaciones tradicionales y de lo que Mayor Oreja denomina la "crisis de la persona": "No nos conformamos con nada; eso lleva a la gente a extremar sus posiciones políticas".
David Martínez  vozpopuli.com  29 Enero 2017

"De la política no se retira uno nunca". Es frecuente escuchar este mantra en los círculos de la vida pública, principalmente en referencia a expresidentes, exministros o exdiputados cuyo tiempo ya pasó pero tratan de seguir influyendo en los partidos y gobiernos que un día fueron suyos. Jaime Mayor Oreja (San Sebastián, Guipúzcoa, 1951) lo ha sido casi todo en política. Delegado del Gobierno de Calvo-Sotelo en el País Vasco, parlamentario en Vitoria en cuatro etapas distintas y por las tres provincias vascas, ministro del Interior en los duros años de plomo de ETA, presidente del PP vasco, candidato a lehendakari, europarlamentario... Pero lleva ya años fuera de la primera línea y ahora, desde la fundación Valores y Sociedad, asegura no tener mayor ambición que la de contribuir al debate intelectual.

Sus convicciones democristianas hace mucho que dejaron de ser hegemónicas en un PP que ya apenas da batallas ideológicas y se ha entregado al ejercicio tecnocrático del poder, aunque Mayor Oreja rechace ejemplificar mediante el que sigue siendo su partido la teoría que según él explica lo que está pasando en España, en Europa, en Occidente: el "relativismo moral" de lo que se conoció como "nuevo orden mundial", del statu quo que lucha por sobrevivir, ha abonado el terreno de la crisis que ahora padece el mundo libre y que a juicio del exministro trasciende lo político. Según esta visión, los "populismos" y "extremismos" de todo pelaje que afloran por Occidente beben de la fuente relativista que emana del establishment y del espíritu inconformista, contestatario y frívolo que determina el ser humano del siglo XXI.

"No nos conformamos ya con nada" y de ahí que estemos dispuestos a abrazar con mayor facilidad opciones rupturistas, a "extremar nuestras posiciones", razona el que durante cinco años fuera compañero de Gabinete de Mariano Rajoy. Así surgen Trump, Le Pen, Iglesias, Tsipras, Grillo... Mayor Oreja lanza estas reflexiones desde la sede de la fundación que preside, muy próxima al estadio Santiago Bernabéu, una soleada mañana de enero. El necesario fortalecimiento de España es el título del ciclo de conferencias que ha organizado junto a María San Gil para difundir estas ideas, con las que no buscan influencia política, garantiza, sino "concienciar" a la sociedad. Aznar inauguró el ciclo el pasado lunes y a lo largo del año le tomarán el relevo Ortega Lara, García de Cortázar, Jon Juaristi... No pretenden dar soporte intelectual a ningún nuevo proyecto ni tratar de cambiar el rumbo del PP porque insisten en que ya dejaron esa vida. Pero la política no se abandona nunca... aunque solo sea porque, al fin y al cabo, todo es política.

-Su fundación reivindica ‘El necesario fortalecimiento de España’. ¿En qué sentido ve a España debilitada?
-Creo que la crisis de nación es la manifestación más singular que tenemos en España respecto de una crisis general, feroz, que se da aquí y en todo nuestro entorno. Lo que queremos es concienciar de la gravedad de la situación, de la necesidad de cambiar de actitud, de que haya un proyecto, un discurso que nos movilice a todos los españoles para comprender el alcance y el significado de la crisis. De ahí viene el título de las conferencias: El fortalecimiento necesario de España.

-¿En qué consiste esa crisis de nación?
-Tenemos en todos los países europeos y occidentales una crisis de valores, de sociedad que estamos construyendo y modelando… eso es común a todos, es un fenómeno cultural, que afecta a una civilización. Lo que sucede en España es que esa crisis de valores se suma a otras y la más visible y preocupante de todas es la crisis de nación. Aquí está en riesgo el proyecto mismo de nación, tenemos la cúspide de la crisis ahí, de la misma manera que Francia la tiene en la sociedad que ha construido. Es nuestro punto débil.

-¿Cuáles son las causas de esta crisis de Occidente?
-Tenemos un nuevo escenario político donde el debate no se dirime en términos de izquierdas y derechas, ni entre liberales y socialistas. Es entre quienes representan el statu quo, el nuevo orden mundial, y el populismo, el extremismo. Ese es el nuevo escenario, atroz por ejemplo en Estados Unidos, donde luchan el nuevo orden mundial y Trump. El mismo debate va a manifestarse en Italia, Alemania, Holanda y Francia en el año 2017. Van a combatir el nuevo orden mundial contra el populismo, en la mayoría de casos contra un populismo de ultraderecha. Las causas de ese enfrentamiento están en el hartazgo de mucha gente, el deseo de ruptura que tienen. No solo porque lo hayan hecho mal los políticos, que probablemente también, sino porque la persona está en crisis. No nos conformamos ya con nada de lo que tenemos, la comodidad en muchas ocasiones nos ha arrastrado a la falta de valores, a la indolencia, no creemos en nada, nos refugiamos en un individualismo feroz y eso hace que surjan movimientos populistas. Unos en la extrema izquierda -Podemos, Syriza en Grecia o la nueva izquierda en Portugal- y otros en la extrema derecha -la señora Le Pen en Francia, el señor Trump en Estados Unidos o la AfD en Alemania-.

-¿Su teoría es que el individuo moderno es tan caprichoso e inconformista que facilita, al frivolizar con el voto, el afloramiento de proyectos populistas y rupturistas?
-Bueno, yo no utilizo el término “frivolidad”, digo que están dispuestos a extremar su posición, que desean proyectos de ruptura. Pero lo importante es entender que este es el nuevo debate mundial y que eclipsa a todos los demás, que están desapareciendo en esta etapa.

-También hay muchos sectores desfavorecidos por la globalización, la crisis económica de los últimos años, otros que ven la inmigración como una amenaza… Todo ello contribuiría al crecimiento de esos proyectos, ¿no?
-La pérdida de valores está en todas las sociedades y sí, hay unas donde la inmigración inquieta a mucha gente, como en Francia… Pero en el fondo, el sustrato de la crisis de la que hablaba está en la persona. Hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, hemos olvidado de dónde venimos, nuestras raíces. Hemos olvidado lo que han hecho nuestros padres, nuestros abuelos… Y al mismo tiempo nos olvidamos de lo que dejamos a las generaciones posteriores. Vivimos al día, vivimos dominados por el dinero, que se ha convertido en el único valor absoluto. Eso hace que se cree un tipo de sociedad líquida. Y produce la crisis que en mi opinión hoy tenemos, en la que todo el mundo está descontento, todos creen que merecen más de lo que tienen. Es una especie de plano inclinado por el que hemos ido avanzando durante décadas, conformando esta sociedad líquida donde cada día creemos en menos referencias sólidas. ¿Esto en qué explota? En el populismo, que dice que hay un antes y un después, una casta y unos que se erigen contra ella. Se aprovechan de que exista tanta gente harta que quiere romper de una manera o de otra con lo establecido. Ese es el nuevo paradigma.

-¿No busca una canalización política para todas estas reflexiones y el trabajo de su fundación? Al final lo que cambia la sociedad son las políticas públicas…
-La política no lo es todo. Y no es lo mismo la política que la vida pública, que el quehacer público… Lo que hace falta es un cambio de actitudes personales, más que un cambio de políticas. Lo más importante es comprender lo que está sucediendo, porque creo que nos seguimos quedando en la superficie de los hechos. Nos quedamos en la personalidad de Trump y no nos preguntamos por qué ha ganado las elecciones. No nos preguntamos por qué la extrema derecha en Francia puede ganar las elecciones. ¿Por qué surge Podemos con la entidad que ha surgido en España? ¿Por qué hoy el debate del populismo y el nuevo orden mundial está dinamitando al Partido Socialista? Porque esa ola de populismo se ha metido en el PSOE y no llegó al Gobierno porque lo evitó una parte de los socialistas. Pero ya tienen la bomba en su seno, el mismo debate ahí metido. Y va mucho más allá de nombres y apellidos, se ha instalado la pugna entre el mundialismo y el populismo en el seno del Partido Socialista.

-Hablaba antes de la necesidad de recuperar referentes y reivindicar raíces. ¿Cuáles?
-El valor del esfuerzo, el significado de la obligación… Cuando uno cumple una obligación se hace mejor persona. Ahora reivindicamos nuevos derechos, que muchas veces son falsos derechos, y lo que hay que recuperar es el significado de la obligación. Hay que reivindicar también las raíces cristianas de Europa. ¿Por qué no se aceptan? Eso no quiere decir proclamar que todos los europeos somos cristianos, sino defender que las raíces de Europa son cristianas. La comunidad europea se construye a partir de una tragedia, la guerra, con unos valores cristianos que quieren alumbrarla, eso es entender nuestras raíces. O tener presente cómo vivieron nuestros abuelos desde la austeridad, y nuestros padres. Hemos transformado la austeridad en una carga, cuando es un valor en sí mismo. Estas cosas exigen cambios de actitud personal, de largo alcance.
El PP de Rajoy

-En esa batalla que dibuja entre el nuevo orden mundial y el populismo, ¿cree que los partidos tradicionales que representan al primer bloque se han desideologizado? Gallardón declaró recientemente que el PP había dejado de defender sus principios por cálculo electoral.
-La respuesta no hay que darla a nivel español, tiene una dimensión cuanto menos europea. Entre los partidos tradicionales, hay unos donde sin duda se ha introducido el populismo como alternativa, el virus se ha metido dentro. El ejemplo claro es el PSOE. Su anterior secretario general, el señor Sánchez, es la expresión del populismo. Y por eso quería entenderse con Podemos y con los independentistas. El Partido Liberal holandés, ante el avance de un partido xenófobo, está endureciendo su discurso, está haciendo populismo. Luego hay otros partidos tradicionales que se refugian en lo que yo llamo un cierto relativismo. Es la tónica de los partidos de la derecha europea. Han surgido populismos fuera de su jurisdicción y lo que hacen es representar al nuevo orden mundial desde el relativismo. En Alemania, las próximas elecciones el debate lo van a protagonizar Angela Merkel, como representante del statu quo más que de la CDU, y Alternativa por Alemania, como expresión del populismo. Y así en casi todo Occidente.

-¿El relativismo también ha inundado al PP, donde usted sigue militando?
-El nuevo orden mundial, el sistema donde hemos vivido, está presidido por el relativismo moral.

-Pero se aprecian claras diferencias entre el discurso de Fillon y el de Rajoy, por ejemplo. No es lo mismo el rearme ideológico con que Fillon ha ganado las primarias en el centro derecha francés y la tecnocracia que impera en el PP y el Gobierno español…
-No me atrevo a ser tan categórico sobre esas diferencias, pero sí creo que el relativismo no está abrazado de la misma manera por todos los líderes, los envuelve sustancialmente pero no de la misma manera. No es lo mismo Fillon, por ejemplo, que otro líder de otro país europeo.

-¿Que Rajoy?
-No quiero poner nombres y apellidos. El statu quo no es blanco y negro, pero el debate es ese, no nos perdamos de la idea central: nuevo orden mundial frente a populismo. Y nuevo orden mundial impregnado de relativismo, que ha ido forjándose alrededor de nuestras sociedades, globalizándose. Cada día tenemos menos creencias, se socializa la nada… eso es el relativismo. En el mundialismo, cada día hay más coincidencias estratégicas entre las diferentes opciones políticas que lo representan frente a la reacción que hay contra él. Y que ha triunfado en Reino Unido, Estados Unidos… El relativismo moral se ha quedado sin respuestas y eso engorda más al populismo.

-Usted ve una misma causa detrás de los movimientos políticos emergentes, pero sin embargo estos son muy distintos entre sí. A veces, tan antagónicos como Pablo Iglesias-Marine Le Pen.
-Claro, es que la causa es el statu quo y es monolítica, mientras que la consecuencia es plural y a veces contradictoria. Los efectos son múltiples y lo mismo aparece Trump en Estados Unidos que Podemos en España y Le Pen en Francia.

-¿Por qué en España la reacción surge desde la izquierda?
-Porque la historia de España muestra que cuando hay una crisis profunda se produce un vista a la izquierda, por utilizar un símil militar. En otros países, como los anglosajones, tradicionalmente lo que se produce es un vista a la derecha. Forma parte de nuestra idiosincrasia histórica. La Segunda República nace desde la izquierda, luego da un giro a la derecha, luego llega el Frente Popular y la guerra civil. Pero la primera reacción es hacia la izquierda, mientras en otros países es al contrario.

-Estas ideas, ¿se las transmite de algún modo al PP, a su partido? Ahora está inmerso en un proceso precongresual con debates ideológicos donde podría intentar hacerlas valer…
-Yo estoy en otro ámbito. Tengo una modestísima fundación y estoy más en la batalla de las ideas, en lo que es la prepolítica. No tengo ninguna conexión en la práctica con el partido. En ese debate que he definido antes entre el nuevo orden mundial y el populismo, yo soy de los que estoy huérfano. A mí no me representan ni unos ni otros, no me quiero alinear ni con unos ni con otros, la causa de la crisis es el nuevo orden mundial, el relativismo, y yo no estoy ahí. Y tampoco soy un extremista. Desde esa orfandad, pretendemos no dejar de expresar nuestras ideas sobre todos y cada uno de los problemas que tiene España y el mundo.

-¿Y no sería más útil intentar influir en política con ellas?
-Eso déjeme decidirlo a mí. Yo creo que mi aportación en el partido sería inútil, que no hay ninguna posibilidad de regeneración y por eso no participo. Me dedico a otra actividad, esa que denomino prepolítica, en el terreno de las ideas.

-¿José María Aznar está en esa misma actividad?
-Es él quien debería responder, pero estoy casi convencido de que no se aleja mucho de estas reflexiones. No está en una operación, está en una obligación: cree que no puede dejar de decir lo que piensa. Estoy seguro de que no hay otro alcance detrás de sus movimientos, pese a que algunos todos los días dicen lo contrario. Es que el debate la gente todavía no lo entiende, pero es tan brutal que va a traer muchas modificaciones y en el caso de España se necesita un fortalecimiento de la nación para afrontarlo, porque hay tensiones interiores, porque el fenómeno es impredecible en sus resultados… e inquietante. España tiene al populismo fuera del Gobierno pero tiene que comprender que debe fortalecerse como nación ante lo impredecible de ese conflicto. Hoy ya ha llevado al poder a Trump y mañana puede sacudir los cimientos de la Unión Europea. Lo inimaginable empieza a hacerse realidad.

País Vasco y Cataluña
-Entre esas tensiones internas, destacan dos: País Vasco y Cataluña. Sobre el primero, usted fue muy crítico con política antiterrorista de Zapatero, luego heredada en su mayor parte por Rajoy. Ahora ETA ya no mata y el relato que se impone es que esa política lo ha hecho posible.
-Si alguien tuviese que atribuirse la medalla de la derrota de ETA sería nuestro Gobierno, pero no lo voy a hacer. Porque ETA no está derrotada. Nació para destruir y romper España, es un proyecto de ruptura, y podrá desaparecer como organización, pero no desaparece su proyecto. ¿Cómo vamos a pensar que hemos derrotado a ETA si uno se asoma al Parlamento Vasco y ve que la suma de diputados del PP y del PSOE tiene la misma fuerza que los diputados de ETA, a los que habíamos ilegalizado desde la Justicia española? Su proyecto va avanzando y no se ha quedado solamente en el País Vasco, es que dio un salto inédito a Cataluña, con el acuerdo de Perpiñán entre ETA y ERC. Ahí empieza este proceso que hoy tenemos en Cataluña. ¿Cómo se va a sentir derrotada ETA si su proyecto nació para romper España y está avanzando también desde Cataluña?

-El proyecto secesionista de la Generalitat y Junts pel Sí no es el mismo que el de ETA…
-¿Y quién lo ha comparado? Digo que comparten el fondo, la ruptura. ETA era la vanguardia de un movimiento nacionalista, decían “vamos a matar para romper España”. En un momento determinado, deja de ser la vanguardia gracias al Estado de Derecho y sobre todo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Gracias a que forjamos un proyecto político para combatir toda la parte que parecía que no era ETA y era más ETA que los criminales. En estos momentos, su proyecto no necesita matar porque las treguas sucesivas, treguas trampa todas ellas, les han dado una posición política mejor. ¿Para qué van a matar si está avanzando el proyecto de ruptura? Sí, gracias al Estado de Derecho hemos conseguido que dejen la vanguardia, pero no hemos derrotado el proyecto de ruptura.

-Sobre el deterioro de PP y PSE, Fernando Savater dijo el año pasado que tal cosa, que los que “pusieron los muertos” en los años de plomo estén en esa situación, no dice mucho de la sociedad vasca.
-Pues tiene toda la razón, pero al mismo también habría que preguntarse qué han hecho mal esos partidos. Tuvieron el poder gracias a la ilegalización de ETA y no lo aprovecharon para forjar un proyecto en defensa de España y de la Constitución. PSE y PP superaron al PNV, gobernaron, y lejos de aprovecharlo, de hacer lo que hubiéramos hecho los que nos unimos en el Kursaal en 2001 (Nicolás Redondo Terreros, Fernando Savater y yo mismo), hicieron que pareciera que no había alternativa al Gobierno anterior. Y al mismo tiempo Zapatero entabla una negociación política con ETA, bajo el guion de que ETA deje de matar y Zapatero cambie la sociedad española. Si eso es así, ¿al cabo de los años para qué votar al PSE en el País Vasco? Lo que anima a ETA a dejar de matar es la expectativa de alcanzar el poder. Y no lo consiguen porque el PNV se ha mantenido.

-Quizá gracias a que ha apostado por una estrategia no rupturista, alejada del Plan Ibarretxe.
-El PNV no ha cambiado nada. Es el mismo de Ardanza, de Ibarretxe, de Arzalluz… El PNV no cambia. El movimiento nacionalista y las piezas del movimiento nacionalista no pueden moderarse, por naturaleza. La única diferencia respecto de Cataluña es que el PNV no se entregó a ETA, no hizo lo que Convergencia con ERC, que fueron juntos, Juntos por el Sí. Si el PNV se abraza a ETA y van juntos en un proyecto, el PNV estaría mucho más laminado. El PNV no ha cambiado, pero ha resistido el avance de ETA en el País Vasco. Ellos siguen en sus mismas posiciones, paso a paso. El último ha sido ser recibido por el secretario de Estado del Vaticano, monseñor Parolin. Lo que es absurdo es el comentario que ahora se escucha, otra gran mentira, de que el tema catalán está muy mal y el tema vasco está muy bien. Eso es mentira.

-Es que las instituciones catalanas están en un proceso de ruptura con la legalidad que no comparte el PNV ni el lehendakari. ¿Cómo cree que debería responder el Gobierno?
-Yo lo he dicho alguna vez: ha habido dos proyectos de ruptura de España, el de ETA en la vanguardia de un movimiento nacionalista, al que supimos hacer frente, y el relevo que han asumido las instituciones catalanas y el nacionalismo catalán. Han tomado el relevo de ETA en el proceso de ruptura. ¿Qué hay que hacer ante este proceso de ruptura? Desde luego, si tú lo basas todo en el diálogo estás condenado al fracaso. Porque el nacionalismo como movimiento no tiene marcha atrás. Entonces tú tienes que concienciar, hacer un discurso, definir un proyecto, determinar un proceso. En el vasco, tardamos 20 años desde el 77 en elaborarlo, y ahora en Cataluña va a ser largo también.

-Hay un desafío muy concreto, el referéndum unilateral que Puigdemont planea convocar en otoño. ¿Cómo debería responder el Estado?
-Eso lo tiene que decidir el Gobierno, pero cuanto antes pongamos en marcha un proceso político, concienciemos, impulsemos un cambio de actitud ante este reto de primera magnitud... Aunque no merezca el mismo enjuiciamiento moral quien trata de romper matando que quien trata de romper desde las instituciones, la gravedad de la ruptura es la misma. Y la dificultad de combatirla superior. La respuesta tiene que venir de un esfuerzo por concienciar al que humildemente tratamos de contribuir desde nuestro ciclo de conferencias, porque no toda la labor corresponde a la política activa.

Hachís y marihuana, problemas urgentes de vascos y navarros
Pascual Tamburri latribunadelpaisvasco.com 27 Enero 2017

El hachís y la marihuana son drogas que matan, que crean enfermedades físicas y psíquicas incurables y que tienen un coste económico y social enorme para el Estado y sobre todo para el pueblo.

España es un país de contrastes. Contrastes regionales, como dicen los geógrafos. Pero, sobre todo, contrastes entre el "país real" y el "país legal"; se diga lo que se quiera, tan radicales y a veces absurdos en nuestra parte del país. Y con consecuencias gravísimas para el futuro de la nación, como es el caso de las drogas. Grandes intereses económicos e ideológicos fuerzan que Barcelona celebre del 6 al 12 de marzo una convención del The Arcview Group, a favor de la legalización del cannabis. Ada Colau ya ha indultado más de cien clubs de fumadores, algunos dedicados al contrabando. Y las cosas son aún más graves en el País Vasco y en Navarra.

Los hechos son los hechos: el Gobierno Vasco ha lanzado una Ley de Adicciones que permite, regula y en definitiva favorece el consumo de cannabis. Por una vez, el Gobierno nacional la ha recurrido ante el Tribunal Constitucional, pero como sabemos eso quiere decir muy poco. ¿Y por qué quiere el PNV que los vascos se droguen? Palabrería aparte, porque el cambio social que han favorecido durante décadas ha creado una sociedad de policonsumidores; es difícil estéticamente incluso separar el mundo abertzale del consumo de drogas. Y tenerlos contentos implica legalizar lo que hacen. No sólo ellos lo hacen, por cierto, porque el cambio social es mucho más amplio; pero a ellos les afecta mucho más.

En este asunto el punto de vista abertzale ha sido sucesivamente ambiguo, contradictorio e hipócrita. Pero siempre, por distintos medios, criminal.

ETA mató entre 1960 y 2009 al menos a 32 personas diciendo que se dedicaban al tráfico de drogas. Los terroristas atentaron con bombas contra locales de ocio juvenil, como el pub El Huerto de San Sebastián en 1980, la discoteca Txitxarro, en Guipúzcoa en 2000, la sala Universal, en Lacunza en 2001, o la discoteca Bordatxo, en Santesteban en 2005. ¿Eran los criminales abertzales la defensa de la sociedad contra las drogas?

Todo lo contrario. Sus simpatizantes y afiliados son con enorme frecuencia consumidores múltiples y son animados a serlo. Sus terroristas son consumidores, valga por todos el criminal “Txeroki” que antes de decidir y ordenar un asesinato se fumaba un porro. Como muchos. Y su banda -es materia demostrada y juzgada- ha tenido décadas de relaciones con las FRAC colombianas, que de drogas algo saben. Así que no se trató de una cruzada de los abertzales contra las drogas, como a veces se presentó para justificar crímenes, sino de la preferencia por ciertos estilos, ciertos consumos y ciertos distribuidores frente a otros. Quien tenga alguna duda, tiene muchos locales juveniles de ese submundo para comprobarlo. Y no tan juveniles.

El hachís -el de Txeroki y el de cualquiera- es una droga, una droga muy peligrosa, que mata, que crea enfermedades físicas y psíquicas incurables y que, en definitiva, tiene un coste económico y social enorme para el Estado y sobre todo para el pueblo español. Es, además, un foco de ilegalidad capilar, que llega hasta cada aula y cada centro de trabajo, que permite la creación de redes de delincuentes. Eso les gusta. En el caso del hachís, añadiéndose al resto de problemas creados por la marihuana, y por si fuese poco, es un gran negocio internacional de nuestro gran rival geoestratégico, Marruecos, que financia con la corrupción de nuestra sociedad las debilidades de la suya. Un gran negocio a largo plazo.

Hasta aquí, los hechos. Sin embargo, en la sociedad está ampliamente difundida la idea de que las drogas "blandas" son inocuas, y comentarios necios tan habituales como "el tabaco es peor" o "el alcohol mata más gente". La ignorancia es lamentable en el pueblo, pero es denunciable en los formadores de la opinión pública; pues bien, esos lugares comunes tan peligrosos, que fomentan y toleran el consumo de drogas, son tópicos progresistas en toda España y en gran medida nacionalistas y de la extrema izquierda entre nosotros. En general, es la izquierda la responsable de cuanto sucede, es la izquierda la que reblandeció unas normas penales ya de por sí laxas, es la izquierda -no lo olvidemos, porque hay fotografías- la que ha fumado porros en las Cortes. El progresismo -en todas sus siglas- está llamado a responder de este cáncer social. El centrito, por su parte, peca sólo y nada menos, como en muchas otras cosas, de sumisión total a la norma social progresista que otros crean.

Da igual si gobierna el centro derecha o no. Aunque los institucionalmente progres no manden, el PP ha demostrado en esto no quererse alejar nada del PSOE, o si acaso adelantarlo en “tolerancia”. ¡Corcuera al lado de según quien queda como un peligroso reaccionario! Hoy se sabe, tanto como hace unas décadas y con menos excusas, que el hachís hiere y la marihuana atonta; y que no son malos por ser ilegales, sino que deben ser tan ilegales como cualquier droga, porque matan. Es insólito que los mismos que son talibanes contra el tabaco y -cosa culturalmente necia- contra el alcohol, sean defensores de estas formas de adicción malas sin paliativos. Que tienen la ventaja de mantener ocupadas y satisfechas a partes de la juventud. ¿Querría la izquierda batasuna llevar a sus gaztetxes las normas de su por lo demás admirada Unión Soviética?


 


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