AGLI Recortes de Prensa    Sábado 4  Febrero 2017

El Golpe separatista
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 4  Febrero 2017

El Golpe separatista contra la soberanía del pueblo español y su Constitución se acelera. El ahora o nunca es ya mañana y, que nadie se llame a engaño, van a ejecutarlo. Van a intentarlo, mejor dicho. Van a convocar el referéndum secesionista y van a intentar robarnos, a expropiarnos, el derecho a decidir sobre todas y cada una de la tierras de España al conjunto del pueblo español. Esa es la falacia de su presunto “derecho a decidir”, esa el la vulneración absoluta y total de la democracia, de la soberanía popular, porque no significa otra cosa que el despojarnos a todos los demás de él, de nuestro derecho como ciudadanos de esta nación llamada España.

Esa ha sido su gran y exitosa mentira, tanto que hay en nuestra izquierda, léase Podemos y algunos socialistas desnortados, quienes la han asumido, y con ello la base reaccionaria del nacionalismo. Tendrían que explicar por ejemplo en Castilla La Mancha, el señor Molina, o en Castilla y León o en todo lugar donde ahora lo callan que ellos asumen como propio el que se pretenda arrebatarnos el derecho a decir a todos nosotros sobre algo, la secesión de una parte del cuerpo común, que a todos nos compete y nos afecta? ¿Por qué pretenden robarnos nuestro derecho al voto y entregárselo en exclusiva caso a una parte? ¿Que izquierda es esa? ¿Qué sumisión al nacionalismo cavernario y tribal es esta?. Que al menos se atrevan a decirlo, porque ahora lo ocultan y se emboscan en sombras y palabrería huera.

El Golpe separatista está en marcha y hasta le han puesto plazo máximo de ejecución y ahora, en la bravata ya mas descarnada, dicen que van a adelantarlo, con el tal Vidal, ojo, juez, ojo, ex senador, ojo, redactor de la “constitución catalana” alardeando de violar la ley cuanto les viene en gana. Van sobrados, van Tardá y Rufíán, de perdonavidas en el Parlamento, desafiando al pueblo allí representado. “Lo vamos a hacer y no podréis vosotros hacer nada por evitarlo”. Eso es lo que ahora repiten dos veces al día y en cada vez más subido tono. Y eso es lo que estaba creando una enorme desazón, un creciente alarma en el conjunto de la ciudadanía. Y es por eso por lo que el Gobierno esta semana ha tenido que decir lo que tenía y tiene bien previsto y medido pero que prefería dejar para cuando los hechos lo impusieran y no para cuando la escalada siguiera siendo de palabras. Pero ha tenido que hacerlo, y ha hecho bien, porque el pueblo español, que es a quien quieren despojar de sus derechos, necesitaba oírlo, necesitaba saber y tranquilizarse.

El Estado de Derecho tiene en su mano los instrumentos necesarios para defender la Cosntitución, la Ley y su aplicación ante la sedición y la violación de las sentencias. Ya lo creo que los tiene y por supuesto para aplicarla, con los medios que esa Ley le otorga, al sedicioso y al delincuente. Tenga este el cargo que tenga y hasta si es preciso llegando a asumir competencias e instituciones cuando estas han sido utilizadas para vulnerar esas leyes y contra los derechos, libertades y soberanía de todos los ciudadanos españoles. Eso es lo que ha dejado claro el Gobierno de España y es bueno que lo sepamos todos. Porque cada vez me temo más que no quedará más remedio que hacerlo. Es más, entre los independentistas, la extrema izquierda más extrema, la CUP, lo dan ya como un hecho. Provocarán y utilizarán la violencia.

Se ha instalado la imagen de un “choque de trenes” como metáfora de la situación. Pero no hay tal. Es un tren el que se lanza contra un pueblo, una constitución, una Nación , un estado y lo hace sabiendo que no le asiste ley alguna, derecho alguno, excepto los que ellos mismos se han autootorgado y que con ello vulneran el pacto de convivencia que eufóricamente rubricaron, el de la Constitución, y con el 91 % de sus votos y que España ha cumplido con creces y en todo: en autogobierno, en respeto y expansión de sus señas de identidad, en su lengua, en su cultura, en todo se ha llegado al máximo para lo que decían mejor “encaje” y que alcanzado transformaron de golpe, a traición y con traición, en sedición, secesión y separatismo. Son los separatistas quienes han roto y traicionado el pacto y la convivencia. No es España ni quien lo ha traicionado ni quien lo ha roto. Son ellos quienes lo violan y quieren imponerlo.

Es por eso que en los dramáticos meses que viene, porque van a serlos, la ciudadanía española y sus partidos constitucionales, han de estar a la altura. Tendremos que estarlo porque nos vamos a jugar nuestra propia nación, nuestra soberanía como pueblo en el peor desafío que hemos tenido que afrontar desde hace muchos siglos. En lo esencial reconforta percibir que los tres partidos PP, Ciudadanos y PSOE, aunque en los socialistas hay arenas movedizas y una vuelta de Sánchez las haría pantanosas y traidoras como bien ha quedado al descubierto, están en lo esencial de acuerdo. Podemos, también es necesario saberlo, aunque disimula para no derrumbarse en votos, hace suyos y defiende como legítimos los postulados y tesis separatistas. Vienen curvas y precipicios. Se necesita prudencia, desde luego, pero también percibir la firmeza y estar dispuestos a tenerla. Porque nos quieren robar nuestros derechos. A ver si de una vez tenemos ya eso claro. Que ese supuesto derecho a decidir que se atribuyen en exclusiva es del que quieren despojarnos a nosotros.

Francia, el problema y la solución de Europa
Daniel Lacalle El Mundo 4 Febrero 2017

“Stay safe, and keep your powder dry, and don't drive any faster than your guardian angel can fly” John Wetton

Olvídense de Trump. El gran problema que amenaza a España y la Unión Europea es Francia.

Las elecciones francesas son mucho más importantes para nosotros y el futuro de la UE que cualquier otro evento geopolítico global.

El lunes analizaremos en detalle los programas económicos de los principales candidatos, pero desafortunadamente, podemos intuir que la mayoría de promesas vendrán por el lado de aumentar los desequilibrios y soluciones mágicas falsas. Anunciar reformas que luego no se cumplen y continuar con un modelo insostenible de estancamiento.

Por supuesto, Le Pen promete salir del euro ordenadamente, que es como decir que vas a acuchillarte amablemente. Una sandez. Los defensores del populismo siempre atribuyen la solución a los problemas estructurales hundiendo el país devaluando y destruyendo a las clases medias con inflación desorbitada (lean “La falacia de devaluar para exportar")

Francia es, a la vez, el gran problema y la solución para Europa. Es nuestro primer socio comercial y nos debería preocupar mucho. No solo es nuestro principal mercado de exportaciones, sino que Francia es el segundo proveedor de España y su primer cliente. Las exportaciones a Francia superan los 31.400 millones de euros, más del 15,7% de nuestras exportaciones.

Es el gran problema porque es un modelo económico insostenible que el propio candidato Macron ha tildado de “esclerótico”.

Una enorme parte del problema es un sector público que supera el 22% de la fuerza laboral y supone casi el 48% del presupuesto, con uno de los mayores gastos públicos de la OCDE –el séptimo mayor del mundo–. Pero eso no sería un problema si el país creciera y mejorara su posición internacional. El grave error es que ese modelo de “economía dirigida”, socialista gane quien gane, lleva más de dos décadas en estancamiento, una deuda y déficit inaceptable para un país líder y que, además, ha ido perdiendo puestos con respecto a Alemania, con quien debe compararse, desde 2001.

La otra parte del problema es que, para financiar ese enorme gasto público, se acude a subidas de impuestos, con un esfuerzo fiscal que ya es uno de los más altos del mundo, y una presión fiscal que es la más elevada de la eurozona. Una rigidez y presión que afecta al crecimiento, la creación de empresas, empleo y la competitividad.

Esto ha llevado a que, a pesar de subidas de impuestos constantes, el objetivo de déficit no se cumpla, y la economía, tras breves trimestres esperanzadores, caiga una y otra vez de nuevo en el estancamiento.

Francia no solo ha visto sus exportaciones perder peso mundial, sino que su vecina Alemania se lanzaba a un récord histórico de superávit comercial mientras reducía el desempleo a niveles de la considerada “tasa natural”. Es decir, casi al pleno empleo.

Lo peor es que la enorme rigidez laboral no protege y el desempleo juvenil sigue siendo superior al 24%, la tasa de desempleo duplica a la de Alemania o Reino Unido, y crea menos empleo que cualquiera de sus economías comparables. El propio gobierno reconoce que entre 1998 y 2015 el coste laboral ha subido más de un 50% pero la productividad apenas ha crecido un 20%.

Es tan preocupante, y a la vez triste, que gran parte del arco parlamentario francés, en vez de analizar la pérdida de fuerza y poder económico con respecto a Alemania o los países líderes del mundo, ha pasado a justificarse comparándose con Italia.

El jueves estuve en una conferencia sobre el Brexit con los representantes de las principales ciudades candidatas a atraer capital de ese proceso, Fráncfort, París y Dublín. El representante de París, cuando le preguntaron por la rigidez laboral y altos impuestos, solo pudo responder, diplomáticamente, que Francia ofrecía “seguridad”. Y un miembro de la audiencia comentaba después “seguridad de que los suben”.

Pero Francia es también la solución de Europa. Tiene todos los ingredientes para llevar a cabo una revolución como la que llevó a cabo Schröder en Alemania, llevando al país de ser el “enfermo de Europa” al líder del continente. Puede poner en marcha una auténtica reforma que le lleve a compararse con las economías líderes, no a justificarse con los datos de los que tienen un peor desempeño.

Si Francia recupera su liderazgo económico, poniendo como pilares la competitividad, atracción de capital, fortalecer la renta disponible y eliminar los incentivos perversos de los conglomerados dinosáuricos, salvará a Europa.

Si Francia insiste en la política del avestruz, e ignorar los desequilibrios que la separan cada año más de las economías líderes, se llevará por delante a la Unión Europea. Porque, mientras tanto, los aristócratas del gasto público y los gobiernos de la periferia se comparan con Francia -como siempre- en gastar y subir impuestos con la cantinela de que “estamos por debajo de la media”. Una media que sube desproporcionadamente Francia, y que lleva a los demás a perpetuar, con el aplauso de todos, el gasto inútil, la deuda y el infierno fiscal, con la excusa de que Francia “gasta, sube impuestos y se endeuda más”… Y Francia perpetúa su estancamiento con la excusa de que los países de la periferia lo hacen peor. Vamos, parece un concurso de alumnos a ver quién suspende más, para echarle la culpa al profesor.

Fíjense en los debates en España… ¿Qué cosas se les ocurre copiar inmediatamente de Francia? ¿Su fortaleza tecnológica privada, su empresariado innovador? No, la idiotez de la renta básica que se le ocurre al desesperado que ya no sabe qué más prometer después de Pan y Circo para mantener a ese porcentaje de votantes apesebrados que, encima, se le escapa hacia el populismo más intervencionista.

Pensar que aguantando la respiración y negando la realidad pasará todo y los desequilibrios de Francia y la UE los solventarán las soluciones mágicas es simplemente suicida.

No, el problema de Europa y del euro no es Trump. Es Francia. El problema, y la solución.

‘El crepúsculo de las ideologías’
Gonzalo Duñaiturria okdiario 4 Febrero 2017

El título de este artículo corresponde a un brillante texto de Gonzalo Fernández de la Mora, filósofo y político fallecido en 2002. En él, se pone de manifiesto el resultado final de un “pensamiento único” surgido tras la II Guerra Mundial y el triunfo de un doble “pensamiento dominante”, el socialdemócrata y el liberal-conservador. Defendió en su obra una idea que el transcurrir de la historia demostró acertada: la izquierda socialdemócrata se aburguesó a la vez que el pensamiento liberal-conservador se “socializó”. Confluencia de ambas situaciones y el derrumbe del pensamiento marxista y de sus gobiernos a finales de los años 80 supuso la aparición de ese “pensamiento único” cuyas élites protagonistas entendieron, falsamente, que triunfaría in nihilo tempore hasta la llegada del “fin de la historia”.

Durante décadas, dicha concepción del “mundo de las ideas” se mantuvo, apartando del debate e incluso de la participación política a aquellos que el sistema imperante entendía como “disidentes”, llegando al extremo de repartir “credenciales de demócrata” a aquellos que perteneciesen a dicho redil y retirándosela a los “contestatarios”. No es menos cierto que aquel status quo ideológico cosechó importantes cotas de paz social y de progreso, de cierta, real o aparente, cotas de libertad y de desarrollo y donde, a modo de ejemplo y durante la década de los 70, el Estado del bienestar, en su forma social-demócrata o liberal-conservadora, fue el modelo incuestionado para los individuos del llamado “mundo libre”. Pero tal situación se mantuvo en detrimento de las ideologías, al copar aquellas dominantes un mensaje vacuo y sin contenido donde todo tenía cabida y donde los límites de las “ofertas políticas” fueron extremadamente estrechos sino en algunos casos, prácticamente gemelos.

Mientras desde el pensamiento liberal-conservador la inacción ideológica fue una constante, basada, entre otras cosas, en la apología del capitalismo en la fase de la globalización de los mercados con la desaparición de nuevas realidades políticas e incluso de las naciones, desde la izquierda se profundizó en ofertar un mensaje con “algo” de ideología, apareciendo la llamada “tercera vía”. Pero no todo era un “campo de amapolas”. La supremacía de ese “pensamiento monocorde” trajo consigo una indubitada “crisis de representación” así como una anhelante necesidad por parte del ciudadano-elector de i) mayor compromiso de las élites en sus mensajes ii) claras alternativas al modelo imperante desde el final de la Segunda Guerra Mundial y iii) aparición de nuevos protagonistas políticos frente el papel de los partidos y sus dirigentes que provocó, como si de un nuevo “despotismo ilustrado” se tratara, la desconexión entre ese poder político y la ciudadanía.

Pero Gonzalo Fernández de la Mora no pudo prever, erróneamente, que las ideologías clásicas perdían su poder de persuasión. Los “pensamientos dominantes” confundieron de manera intencionada las diferencias entre la izquierda y la derecha, entre el socialismo y el conservadurismo para apuntalar de manera visionaria y para la eternidad su teórica hegemonía. Habría que añadir la crisis económica. Si a una sociedad carente de valores y con déficit de representación se le suma una grave crisis económica, se reforzará, como así es, la desconexión entre los ciudadanos y sus gobernantes. Como efecto directo, el individuo valorará todavía menos su derecho de participación política pues lo considerará inútil. Por muchas apelaciones que se hagan a la “democracia”, término plagado de ambigüedades y polisemias, los ciudadanos entienden que es necesario reestructurarlo de una forma lógica, pues en términos de pura representación política, la democracia se ha llegado a convertir en una “partitocracia” donde es falso que el elector nombre a los políticos y estos, irremisiblemente han sido seleccionados por el aparato de los partidos.

Claus Offe, politólogo socialista reconoció que la partitocracia desradicaliza las ideologías y erosiona la identidad de los partidos. Producto de todo lo anterior ha provocado la aparición de nuevas formaciones políticas. Pero mientras unas plantean un presente distinto, otras nos llevan a la quiebra y crisis, moral y humana, que supuso la imposición del caduco “pensamiento dominante”.

Sólo tenía una lengua en su boca
Jesús LaínzLibertad Digital 4 Febrero 2017

Karen Blixen, alias Isak Dinesen, relató en su ensayo Negros y blancos en África una historia muy jugosa. Un amigo suyo, Galbraith Cole, tenía una finca ganadera en aquella Kenia colonial de principios del siglo XX. Como los masáis de los alrededores tenían la mala costumbre de robarle reses, Cole les avisó de que la próxima vez que les pillase les pegaría un tiro. Hombre de palabra, al poco tiempo sorprendió a tres cuatreros afanándole una ternera y al más lento de ellos lo dejó seco.

Llevado el asunto a juicio por los dos que escaparon, el juez intentó echar una manita al blanco:
–Evidentemente, usted disparó para espantar a los ladrones.
–No –replicó Cole–. Disparé para matarle, como les había advertido.
–Piénselo bien, Mr. Cole –insistió el juez–. Estamos convencidos de que usted sólo disparó para espantarle.
–Dios sabe que no es así. Disparé a matar.

Ante la insistencia del acusado, al juez no le quedó más remedio que condenarle a abandonar Kenia, lo que supuso su ruina. Pero los masáis guardaron reverente recuerdo del que desde aquel momento apodaron Cole Debr Lao: Cole Sólo Tenía una Lengua en su Boca.

¡Cuán necesitados estamos de hombres así en nuestra indigna España de hoy! Porque el único que ha demostrado estar al nivel de aquel admirable Galbraith Cole ha sido el juez Santiago Vidal al desvelar por completo lo que era un secreto a voces: la conspiración continuada de los separatistas catalanes para dinamitar España desde dentro utilizando sus propias instituciones.

Aunque hayan disimulado sus palabras y sus hechos a lo largo de cuatro décadas, ese disimulo ha ido dejando paso paulatinamente a la exhibición, según su posición se fortalecía, gracias a la parálisis de los gobernantes de la nación. Hay tantos ejemplos que casi sobra el mencionarlos: el honorable Jordi Pujol declarando a ministros de Felipe González su intención de sembrar el terreno para que la siguiente generación cosechase la independencia; el mismo Pujol diseñando en 1990 el plan de dominación totalitaria de Cataluña mediante la utilización partidista de instituciones, enseñanza y medios de comunicación; el honorable Artur Mas declarando: "Tenemos que engañar al Estado"; la familia Pujol saqueando Cataluña, intocable por la ley y con bula para seguir robando; Mas, Puigdemont, Forcadell, Rigau, Tardà, Homs, alcaldes, concejales y mil más incumpliendo, incluso rasgando materialmente, órdenes, sentencias y leyes; y todo tipo de altos cargos de la Generalidad y otros dirigentes separatistas pregonando las acciones ilegales ya realizadas y aún por realizar para conseguir lo que ellos llaman, con su tradicional cursilería, la "desconexión", es decir, el golpe de Estado.

Nadie podrá decir que no lo sabía. Como el legendario Cole Sólo Tenía una Lengua en su Boca, los separatistas han hecho lo que avisaron que iban a hacer. Lo del lenguaraz Santiago Vidal ha sido simplemente un paso más. Porque seguirán dándose pasos, evidentemente, visto que nadie paga ni económica, ni administrativa, ni política ni mucho menos penalmente por ninguno de los múltiples delitos que los separatistas llevan cuatro décadas cometiendo: prevaricación (art. 404 del Código Penal); desobediencia (art. 410); malversación (art. 432); obstrucción a la justicia (art. 464); rebelión (arts. 472 y siguientes); usurpación de atribuciones (art. 506); incitación al odio (art. 510.1.a); denegación de la prestación de un servicio público (art. 511); ultrajes a España (art. 543); sedición (arts. 544 y siguientes); resistencia y desobediencia a la autoridad (art. 556). Por no mencionar el al parecer inmencionable artículo 155 de la Constitución.

Mientras tanto, nuestros gobernantes, como el juez británico de nuestra anécdota keniata, utilizan su adormecida lengua para balbucear justificaciones en defensa de quienes, por el contrario, sostienen con gallardía la justicia de sus acciones ilegales. Y demuestran cada día, para bochorno y desesperación de los ciudadanos conscientes, que España es un Estado fallido, un Estado que o no puede o no quiere hacer cumplir sus leyes en una parte de su territorio.

Como explicó a menudo Claudio Sánchez-Albornoz, presidente de la República en el exilio, los republicanos, "por no haber sabido mantener el orden, cayera quien cayera", prepararon el terreno para que Franco se sublevara.

En la Europa del siglo XXI una insurrección militar es difícilmente imaginable, naturalmente, pero los inquilinos de la Moncloa –la palabra gobernantes sería una exageración– quizá debieran tomar nota del ejemplo histórico. Pues de continuar las cosas como hasta ahora, y de permitir que los delincuentes separatistas acaben saliéndose con la suya, sólo puede surgir una crisis nacional en comparación con la cual la de 1898 fue una broma. Y ante eso, ya podrán ir los monclovitas despidiéndose del Partido Popular, del Gobierno, de la Constitución de 1978, de todo el régimen político construido sobre ella y hasta de España.

Porque el desprestigio de personas e instituciones y el enfado de los españoles alcanzaría tal grado que no sería improbable que una buena cantidad de culpables, por acción u omisión, acabaran teniendo que hacer las maletas para nunca más volver a poner su pie en la España residual. Sus Majestades incluidas.

www.jesuslainz.es

La pregunta equivocada
Javier SomaloLibertad Digital 4 Febrero 2017

En demasiadas ocasiones nos preguntamos qué va a pasar sin pararnos a pensar en lo que ya ha pasado. Hablamos de un inminente choque de trenes desde el escenario mismo del siniestro, entre un amasijo de hierros y vagones volcados. ¿Alguien de veras está esperando un estallido institucional a cuenta de la rebeldía de la Generalidad de Cataluña? ¿Nos parece poco lo sucedido o es que hemos asimilado tanto la imagen de los tanques retumbando por la Diagonal que hasta que no la veamos no tomaremos conciencia del delito cometido. Sorprende ver el término "coerción" como un antes y un después en la relación del Gobierno central con la célula sublevada catalana.

El caso es justificar sin necesidad que, a lo peor, habrá que aplicar la Ley en última instancia aunque jamás se abandone la "voluntad de diálogo" con una parte de los ciudadanos de Cataluña. La otra, la que acepta la Ley y reclama su cumplimiento, siempre seguirá olvidada y abocada al éxodo cuando no al exilio, si es persona jurídica se dirá deslocalización, que suena menos dramático.

Casi todo lo que parece que puede pasar ya ha sucedido pero ahora interesa imaginar un desenlace próximo: "Ahora la Ley actúa", como se decía en los DVD para advertir de que copiar una película era como robar el bolso a una anciana o romper el cristal de una joyería para llevarse los 'pelucos'. Entonces, ¿antes no actuaba? No, en Cataluña sin lugar a dudas, todavía no. Desde el referéndum del 9-N –que era de broma– hasta la desobediencia pública de un Ayuntamiento –que fue un gesto, una performance– pasando por las decenas de instituciones y mecanismos creados y publicitados hace ya muchos años por la Generalidad para violar la ley, nada ha merecido coerción legal. ¿No requerían "medidas coercitivas" el boicot oficial a los productos sin ADN separatista, las sanciones a comercios por rotular en castellano, la ausencia de libertad para escolarizar, la violación flagrante y diaria del bilingüismo, la creación de agencias tributarias paralelas, las llamadas embajadas, la eterna violación presupuestaria y, en suma, las decenas de sentencias incumplidas con orgulloso y público anuncio de su incumplimiento? En todo esto el delito ha estado siempre sujeto a interpretación política.

Insiste el Gobierno últimamente en que esas "medidas coercitivas" se aplicarán "si fuera necesario y siempre con proporcionalidad", aclaración inoportuna pues es así como se aplica siempre la ley. Pero además, las medidas coercitivas ni son especiales ni están sometidas a razones de emergencia: son la única herramienta de las leyes, de todas: su consecuencia. Lo es una simple multa de tráfico. No hay nada especial en ellas aunque nos las quieran pintar como el último recurso, casi como un estado de excepción.

Sí, casi todo lo que puede pasar ya ha sucedido… pero todavía han de convencernos de que se puede evitar un mal mayor, el peor desenlace, la imagen de los tanques agrietando el pavimento de la Diagonal, la revuelta popular y el desorden social, justo ahora que tan bien nos va.

A riesgo de parecer "conspiranoico" –eso en LD ya se asumió con el 11-M mientras el resto de medios refríen a diario cloacas hediondas en primera página– me he concedido el derecho a pensar que al final de esta trocha trufada de documentos, juicios, escándalos, vídeos y audios de presunta última hora hay un cartel luminoso que dice: "Reforma Constitucional". Y claro, estará diseñada para aquello de dar encaje –de bolillos– a Cataluña en España, que más bien es viceversa. Quién sabe si al final hasta el referéndum de la discordia, bien envuelto por una legalidad a la carta, será el bálsamo de Fierabrás que nos hagan tragar con algo de azúcar.

¿La lección? Con el criminal se pacta; a la víctima se la olvida
La función de la guerra psicológica siempre ha consistido en crear un ambiente determinado entre la población previo a alguna acción planificada. Naturalmente, se ha practicado –con éxito o fracaso– en muchos momentos y en muchos países aunque sea difícil de reconocer, pues su principal coartada es el rechazo que producen las teorías de la conspiración entre la misma población que es sometida al bombardeo argumental presuntamente espontáneo. Mientras seguimos preguntándonos qué pasará olvidando lo que ya pasó yo iré guardando algún ejemplar de la Constitución del 78 en rústica y lo colocaré al lado de la de Cádiz. En la sección de libros históricos.

Javier Somalo es director de esRadio.

¿Existe una derecha política en España?
El desmantelamiento de la derecha política española (2)
Fernando José Vaquero Oroquieta  latribunadelpaisvasco.com 4 Febrero 2017

Afirmábamos en el artículo anterior que, conforme el rompedor juicio del historiador Stanley Payne, la derecha política española habría desaparecido. Únicamente quedarían rescoldos: votantes desengañados que se sienten “huérfanos”; unos cientos de miles -acaso un par de millones- de personas que comparten todavía determinados valores “tradicionales”; segmentos sociales aún hoy movidos por la dogmática católica; ciertos círculos culturales e incipientes redes de “resistencia”; algunos veteranos movimientos sociales, con mejor o peor salud según los casos (defensa de la vida, la educación libre, la unidad de España); ulteriores intentos partidarios (con un agónico VOX indeciso entre el liberal-conservadurismo decaído en España y el nacional-populismo emergente en Europa), etc. Lo que no es poco, pues la labor de acoso y derribo -contra tan odiada derecha- ha sido extraordinaria a lo largo de las últimas décadas; también desde su mismo interior. Recordemos, aquí, que esas realidades sociales siguen siendo muy relevantes para la vida de las personas y de la propia sociedad española, pero que no son estructuras de vocación partidaria (salvo VOX, que es un proyecto inconcluso, acaso terminal, de partido); si bien pudieran hipotéticamente articularse de manera eficaz con los partidos que, de tener tal voluntad, asumieran sinceramente una parte operativa de sus valores y directrices de acción.

Veamos, en primer lugar, el impacto de la acción revolucionaria de las izquierdas -y sus mecanismos de ingeniería social- en toda la sociedad e, incluso, en la propia derecha. Así, uno de los mayores exponentes en lengua española de la equívocamente denominada «Nueva Derecha», Rodrigo Agulló, en su artículo Izquierda indefinida y hegemonía social explicitaba muy certeramente tal mecánica desplegada en su conquista: «Desde los años 60 la izquierda “ocupa” las escuelas, la universidad, los medios de comunicación, las editoriales y la industria del ocio. Coloniza el pasado y re-escribe la historia. Fija los límites de lo respetable, define lo que es aceptable y lo que no, censura al discrepante y condena al disidente, en un ejercicio descarnado de terrorismo intelectual. Su dominio del lenguaje obliga al adversario, en el terreno semántico, a jugar en campo contrario y a la defensiva. Su hegemonía espiritual, asegurada mediante una operación de lavado masivo de cerebro, inocula en las conciencias su mercancía ideológica, y fomenta hábitos de autocensura entre los ciudadanos».

Pero, ¿cómo ha respondido la derecha a tales desafíos? Rodrigo Agulló resalta, en primer lugar, que las derechas se han refugiado, en toda Europa, en un temperamento economicista y reduccionista, lo que «Parece responder a un pacto tácito, en virtud del cual a cambio del mantenimiento esencial del “status quo” social y económico, se abandona en manos de la izquierda el dominio sobre lo espiritual. Cuando puntualmente la derecha decide movilizarse en defensa de algún valor, de algún principio, le hace regalo a la izquierda del papel de oponente rentable, de fantoche reaccionario, intolerante y/o homófobo, que la izquierda tanto precisa para revestir con algún oropel de rebeldía y transgresión su “lucha” ya ganada de antemano».

Volviendo a España, donde acaso este proceso haya sido más rápido y radical que en otras latitudes continentales, otras voces cualificadas han efectuado cierta autocrítica del comportamiento de la derecha en semejante coyuntura histórica, si bien desde otros presupuestos doctrinales; en concreto desde el catolicismo social. Es el caso del escritor y editor Álex Rosal, uno de sus mejores conocedores, quien en su artículo Por qué los católicos no pintamos nada en política verificaba la inexistencia de católicos en el Parlamento español.

A resultas de ello, millones de españoles que comparten la misma cosmovisión se encontrarían huérfanos, políticamente hablando; hasta el punto de señalar que «Los católicos paquistaníes, en un país de mayoría musulmana, están más representados políticamente que aquí. Increíble». A continuación, Rosal desgrana sus posibles causas. La primera de ellas: el estar sometidos a lo que denomina “síndrome del Cenáculo”, de modo que «Los católicos españoles, en general, estamos igual que los apóstoles tras ser crucificado Cristo. Muertos de miedo, encerrados en nuestras casas y seguridades. Sin levantar la voz. Incómodos por no recibir el aplauso o el calor del mundo y con precaución ante lo que pueda venir... En definitiva, sin pasión ni libertad para ofrecer nada nuevo que regenere la vida pública. A lo sumo, solo quejas amargas...». Es decir, pérdida de la iniciativa y repliegue interno.

Segunda causa a decir de Rosal: se permanece «Pendientes de nuestras fortalezas y de las buena ideas y estrategias que se lanzan en las reuniones importantes…». Falta de realismo.

Y, en la base de tales comportamientos, se habría errado gravemente al analizar la realidad: «Los católicos nos empeñamos en conquistar la política... y ese es el gran error. El combate político no se puede ganar sin antes haber conquistado la cultura». Por ello, las izquierdas -y nosotros añadiríamos que con el sumiso concurso del “centro reformista” antes llamado derecha-, aunque desalojadas del Gobierno, se han mantenido en el poder, pues «Han ido cumplido su hoja de ruta (aborto, matrimonio homosexual, ideología de género...) teniendo la certeza de que los políticos del PP, tan pendientes ellos de los estudios demoscópicos, no revocarían ni una sola ley de las llamada "sociales"».

Pero tal comportamiento, arriba circunscrito al catolicismo social, bien puede extenderse a las diversas expresiones de la plural derecha española.

Echemos un vistazo rapidísimo al itinerario, en las últimas décadas, de esta derecha social, tan fundamental en la comprensión de la Historia de España; no en vano, atravesando todo el siglo XX y dándole forma, terminó acomplejada, cuando no rindiéndose, ante el radical-progresismo.

La denominada comúnmente como “derecha sociológica”, en gran medida católica, conformó el franquismo sociológico durante décadas; despolitizándose aceleradamente a la vez que el mundo rural se desvanecía en las grandes ciudades, la familia tradicional se quebraba, y los impulsos emanados desde el Vaticano II rompían la unidad de pueblo católico, redirigiéndolo hacia opciones socio-políticas que lo desintegraron en gran medida. Y llegó la Transición.

Los partidos políticos que heredaron entonces semejante masa sociológica, UCD y AP primero, el Partido Popular después, fueron perdiendo rápidamente sus señas de identidad, asumiendo sin apenas resistencias, los nuevos dogmas imperantes a escala planetaria: la ideología de género, el relativismo buenista multicultural y el ecologismo holístico. Si bien la caída del Muro de Berlín, en principio, generó una profunda crisis de identidad a la izquierda comunista, y en menor medida a la propia socialdemocracia, culturalmente terminaron imponiéndose; confluyendo, además, socialdemocracia y partidos de tradición popular-cristiana en la sacralización del Estado del Bienestar, la globalización y la laicización extrema.

Ulterior prueba de tal deriva ideológica ha sido el reciente anuncio, por parte del Partido Popular, de que debatirá la denominada “maternidad subrogada”; novísima modalidad de cosificación de la persona, y esclavización de las mujeres, que termina de destrozar un derecho de familia que ya había sido tocado de muerte con la generalización del aborto.

En su conjunto, y con la perspectiva que proporciona una mirada hacia atrás, las derechas sociológicas han perdido buena parte de sus señas de identidad históricas y políticas al renunciar a su pasado, valores y principios constitutivos. Y, seguramente a causa de lo anterior, han envejecido biológicamente: no se han renovado generacionalmente; al no ser capaces de transmitir eficazmente su depósito moral y legado histórico de manera operativa.

No obstante, esas derechas sociológicas, o que al menos lo fueron en su día, no desaparecieron materialmente por completo a lo largo de este proceso. Así, muchos se refugiaron en la vida familiar, empresarial y en determinados medios sociales (colegios, clubs deportivos, nuevos movimientos eclesiales); pero sin constituirse en un movimiento social activo, en lobby de poder -si bien se vienen intentando algunos amagos-, ni mucho menos en un partido político, moviéndose reactivamente ante los sucesivos cambios impuestos desde el poder. Y no podía ser de otra manera: los partidos políticos que antaño representaban a la derecha sociológica, al calor de las nuevas tendencias y de los imperativos geoestratégicos mundiales, perdieron carga ideológica en la medida que negociaban un espacio propio y nuevas relaciones con los poderes fácticos reales (mediático-financieros), a la vez que las personalidades políticas que encarnaban su continuidad en el Partido Popular eran eliminados -en sucesivas coyunturas- en favor de otras representativas de los nuevos tiempo y valores; concretamente, en línea con la extensión de los denominados “nuevos derechos sociales”. De ahí la sobrerrepresentación LGTP hoy día entre los dirigentes del PP.

Pero esas derechas sociológicas, en tanto su trasunto político se disolvía en el marasmo de lo “políticamente correcto” -acaso en parte debido también a la pasividad de la masa social que decía representar-, no se limitaron a aguantar el chaparrón, manteniéndose sin respirar o, chapoteando furiosamente para evitar ahogarse. En no pocos ámbitos de la convivencia y de las normas morales que la rigen, colaboraron activamente con esta revolución cultural, haciendo propios algunos de sus presupuestos (individualismo, exclusivismo de clase, relajamiento educativo, tics feministas, indiferentismo…); tal vez en un intento de mantener ciertas parcelas de poder social y económico al igual, según vimos antes, acaeció en el plano político.

¿Qué mecanismos concretos de ingeniería social se desarrollaron, en esta época tan crítica, para materializar tal subversión de valores?

El pensador Gonzalo Fernández de la Mora, en el prólogo a la sexta edición de El crepúsculo de las ideologías, fechado el 30 de abril de 1986, ya anticipaba -conforme su tesis de que el mundo se desideologizaba globalmente, si bien con avances y retrocesos- diversos factores que aseverarían tal hipótesis y que, en definitiva, sería la modalidad en que las derechas, antaño liberales o conservadoras, se resituaron en inéditos espacios y roles por aquellos años.

Como mecanismos de tal desideologización, que habría afectado especialmente a las derechas, señalaba en primer término a la reducción de la “sopa de siglas” que caracterizaron los primeros años de la “Transición”. El segundo sería la estrategia del “consenso” que «sólo es posible cuando la materia pactada se ha objetivado y desideologizado, cuando una ideología abdica de sí misma para adaptarse a la adversaria, o cuando el acuerdo no existe realmente y el texto aprobado [se refiere concretamente a gestión de la Constitución española de 1978] se reduce a una rendición diferida o a un aplazamiento del conflicto. En los tres primeros casos, la desideologización es evidente; pero es en el último, que se dio en varios puntos constitucionales, no lo es tanto. Procede, sin embargo, señalar que la mayoría de las supuestas treguas acabaron resolviéndose a favor de los socialistas y que hubo consenso genuino en materias tan capitales como el agnosticismo ético y el crecimiento del sector público por las vías fiscal, burocrática y presupuestaria». El consenso, pues, benefició cultural y políticamente a las izquierdas; mientras que en la sociedad luchaban por imponerse en todas sus palancas de reproducción ideológica.

Un tercer mecanismo sería, siempre según su criterio, el denominado como “moderación”, caracterizándolo así: «Más que liberales y socialistas había dos alas de socialdemócratas, una confesa y otra velada. Muchos derechistas renunciaron a la unidad nacional, a la confesionalidad, a la libertad de enseñanza, a la indisolubilidad familiar, al derecho a la vida del concebido, a los valores de la moral tradicional, al fomento de la actividad empresarial, a la remuneración del rendimiento, y al mercado como mecanismo para determinar los precios y la adscripción de los recursos».

En definitiva, las derechas renunciaron a la mayor parte de su capital ideológico; ante el desconcierto de al menos una parte decreciente de su tradicional electorado.

La nueva realidad sociopolítica se imponía rápidamente y en gran medida unánime: una sociedad tecnificada; atomizada e individualista; controlada por los mecanismos del consumismo y el ocio adolescente extendido a todas las franjas de edad; con nuevos sectores sociales precarizados en sus opciones; desmantelados desde la escuela y el poder públicos los valores de autoridad, esfuerzo, jerarquía y herencia; en crisis demográfica camuflada con una sustitución poblacional multicultural.

Mientras tanto: ¿dónde permanecía la derecha sociológica?, ¿todavía existe? No en vano, hemos hablado de ciertas estructuras sociales en las que se habría refugiado. Pero, ¿se comparte allí una mentalidad común? ¿Cómo caracterizar al ciudadano que no es radical-progresista? ¿Es el catolicismo se fuente de inspiración?

En unos días proporcionaremos algunas claves al respecto.

Las cloacas de Cataluña
Manuel Trallero cronicaglobal 4 Febrero 2017

La rajada del juez Vidal ha puesto al descubierto su existencia más allá de cualquier sospecha. Ese punto de no retorno en que los gobiernos actúan creyendo que los fines justifican los medios traspasan una frontera y penetran en un territorio en donde ya todo es posible. Quizás las peroratas del ex senador tengan un halo de fantasía, quizás ya nos imaginábamos algo así, pero como bien dijo Janet Malcolm, "siempre algo de verdad se filtra en todo lo que se escribe o se dice".

Los vídeos de las pláticas alcanzan el clímax cuando el orador afirma que el Gobierno catalán posee los datos de todos los ciudadanos, conseguidos de forma ilegal. Es entonces cuando la concurrencia rompe en carcajadas e incluso en algún conato de aplauso mientras desde la tribuna se remacha: "Tontos no somos". Es el triunfo de la astucia reclamada por Artur Mas, el triunfo de David sobre Goliat. El público presente, todos aquellos que conocían el contenido de sus palabras, sin decir nada estaban asintiendo como ante el Gran Hermano de George Orwell o el control panóptico de Michel Foucault, quien describe una sociedad como una gran prisión en donde se vigila desde una garita central, como la estructura de la cárcel Modelo de Barcelona, de ahí su nombre, a todas las celdas, a todos los prisioneros, a todos los ciudadanos. Hoy el control se realiza a través de las redes sociales de las que la supuesta "sociedad civil" catalana es la dueña del éter. A base de encuestas e inscripciones va confeccionado el fichero de las adhesiones al régimen y descartando a los renegados de la causa en otra lista aparte.

Hemos vuelto a la noche de los tiempos, cuando se concedía fiesta en los colegios, en los órganos de la administración, así como en las empresas, y se fletaban autocares para que los productores pudieran ir a recibir a Franco en sus visitas a Barcelona

Los ciudadanos de Cataluña asistimos a un juego de trileros donde, en lugar de una bolita, está la legalidad. Ahora está, ahora no está, ahora es la española, ahora la catalana... Se destila una alquimia, rodeada del mayor secretismo, de una nube de misterio que aumenta la percepción de que Cataluña puede ser una República, pero hoy por hoy es un Reino de las tinieblas. Hemos vuelto a la noche de los tiempos, cuando se concedía fiesta en los colegios, en los órganos de la administración, así como en las empresas, y se fletaban autocares para que los productores pudieran ir a recibir a Franco en sus visitas a Barcelona.

Ahora se convocará una magna concentración a las puertas del Palacio de Justicia, con motivo del procesamiento de Artur Mas y compañía, como los habitantes de los pueblos del Lejano Oeste iban hasta las puertas de la oficina del sheriff, no para presionar a la justicia, sino para hacerle la manicura al detenido. Y, para deshacer cualquier suspicacia, Artur Mas en persona ha declarado que "no se hará ninguna lista de quién ha ido y quién no ha ido... esto lo puedo asegurar". A mí me gustaría saber de qué poderes goza el actual ex presidente del Gobierno catalán, como por ejemplo, poder garantizar que no se controlarán a los funcionarios del mismo. ¿Otro secreto más?

Ya pueden ir tirando paletadas de tierra para enterrar el asunto a base de recordar los GAL, las conversaciones entre De Alfonso y Fernández Díaz, el caso Bárcenas o a la mismísima Bárbara Rey. Porque ya se sabe que mal de muchos es consuelo... Pero, por lo visto, tontos no somos.

Año Cervantes sin Cervantes

TEODORO LEÓN GROSS El Mundo 4 Febrero 2017

Esta semana se ha dado carpetazo al Año Cervantes con cierta vergüenza colectiva: no es que se le haya silenciado bajo siete llaves como si fuese un lastre para el progreso al modo del sepulcro del Cid, sino algo peor: se le ha despachado sin pena ni gloria, a beneficio de inventario. Los Reyes han prestado el Palacio Real para la clausura y unas palabras nobles, como cuando entregan diplomas benéficos o inauguran una central lechera en el norte; y el acto, con varios ministros según las crónicas, fue presentado por Concha Velasco. Del Año Cervantes apenas ha quedado sólo algún momento capaz de trascender a los titulares, aunque no como unos cuartos de final de la Copa del Rey o un rifirrafe de petardas en Sálvame.

He preguntado a unos adolescentes sobre los ecos escolares del año cervantino:
-¿Cervantino qué es?
Escribía Harold Bloom en su celebrado y polémico catálogo de la gran literatura occidental que "Cervantes posiblemente sea el único par de Shakespeare y Dante en el canon". Asociado a Shakespeare y Montaigne como constructor de grandes obras que dan sentido al mundo, Bloom acaba concluyendo que "en cierto sentido, sólo Cervantes y Shakespeare ocupan la más alta eminencia". Pero ni siquiera la coincidencia inexacta de la muerte de ambos un 23 de abril de 1616 ha servido, más allá de alguna infografía digital, para mirarse en el espejo británico de los festivales Shakespeare400 llevando su obra a nuevos públicos. Aquí el balance es burocráticamente gris.

No ha existido celebración de Estado; de eso se trata. Y esto seguramente viene a evidenciar la dificultad que hay en la España actual para dar sentido de Estado a algo. ¡Ni siquiera Cervantes! Como muestra, el botón del director de la Academia al lamentarse del balance decepcionante: "Al estar involucradas diferentes autonomías...". Al final se conmemora el Cervantes de La Mancha, el Cervantes de Andalucía, el Cervantes de Castilla... y no el Cervantes cuya "universalidad de genio" sólo es comparable a Shakespeare, como añade Bloom en El canon occidental. Hacer una lectura de campanario de Cervantes, con la boina hasta el entrecejo, retrata bien la dificultad para aceptar lo español bajo la deriva localista.

El inveterado problema de España con su Historia no remite. Meses atrás se retrataba en la polémica del 12 de Octubre, avivada por la miopía cerril de podemitas o cuperos que sólo alcanzaban a ver un "genocidio"; y el patrón se repite, ya sea con la España musulmana o Los últimos de Filipinas. La izquierda se solaza en la leyenda negra -hasta Lledó peca de maximalismos simples- y la derecha se ha quedado sin relato tras abusar de las ínfulas imperiales. Parece absurdamente que haya que elegir, sin permitir que la historiografía te joda los prejuicios. Si Savater reflexiona con Manuel Hidalgo que "España es uno de los grandes países europeos", en minutos se llena Twitter de tipos que le llaman facha. Tampoco escapa Cervantes, que fue capaz de mirar con distancia esa España que Taine define como "momento superior de la humanidad".

La veneración del 98 hacia Cervantes tal vez incurrió en excesos castizos, incluso Unamuno, gran lector de la obra en la que vio el alma española, hasta creer que eran nuestras Sagradas Escrituras. Pero sus grandes apologistas -de Fielding, Goethe, Sterne o Melville a Stendhal, Twain, Dostoievski, Flaubert o Mann- no parecen sospechosos de provincianismo al elevarlo a modelo universal en la modernidad. Claro que en esta España cerril del siglo XXI, lo universal vende poco. Se ve que Cervantes molestaba para el Año Cervantes.

"Los independentistas han de cesar en sus ataques o el Gobierno deberá aplicar el artículo 155"
UPYD reclama una respuesta contundente ante los continuos ataques del Gobierno catalán
www.latribunadelpaisvasco.com 4 Febrero 2017

El líder de UPYD, Cristiano Brown, considera que “lo que no podemos hacer es parar todas las políticas de educación y empleo para hacer caso a unos señores que están obsesionados con la independencia”.

Por boca del ya exsenador de ERC y exjuez Santiago Vidal en una serie de conferencias grabadas, esta semana se ha conocido que la Generalitat dispone de datos fiscales de los catalanes, que habrían sido obtenidos ilegalmente, y que el Govern tendría una partida oculta de 400 millones reservada para el referéndum. A esto hay que sumar la convocatoria de la “Agencia Tributaria Catalana” para aumentar su plantilla un 50 % y la suspensión del propio Vidal como juez por la redacción de una constitución catalana.

Ante estos episodios, Unión Progreso y Democracia alerta de que se ha podido vulnerar la Ley de Protección de Datos (LOPD) y los derechos de intimidad de los catalanes al transferirse de forma ilegal sus datos fiscales. Que se está destinando un flujo de fondos públicos al ilegal proceso de independencia mientras se reduce la dotación de sanidad y otros servicios públicos. Y que, en Cataluña, y ante la pasividad de PP y Cs, la indefinición de PSOE y el apoyo de Podemos e IU, se han creado instituciones propias con el objetivo de asumir funciones que corresponden al estado central, como la gestión de impuestos o la política exterior.

Por todo ello, UPYD exige al Govern que cesen las ilegalidades y que las instituciones de la Generalitat no se extralimiten en sus funciones. Y, al mismo tiempo, pide al Gobierno de Rajoy que utilice el Art. 155 para, sin llegar a suspender la autonomía, detener las filtraciones de datos y eliminar las instituciones y funciones de estado de los órganos autonómicos.

El nuevo portavoz nacional de UPYD, Cristiano Brown, avisa de que “o [los independentistas] cesan ya en sus hostilidades o el gobierno tendrá que actuar por medio del Artículo 155. Lo que no podemos hacer es parar todas las políticas de educación y empleo para hacer caso a unos señores que están obsesionados con una independencia que cada vez es más claro que no quieren ni los catalanes, ni los ciudadanos del resto de España”.

De Hitler a Trump
El ‘Schindler’ portugués que salvó a 38.000 refugiados de las garras de los nazis
Cuando el presidente de Estados Unidos inicia su cruzada contra inmigrantes y refugiados, resurge la figura de un diplomático luso instalado en Burdeos en la II Guerra Mundial que desobedeció la orden del dictador Salazar. Ayudó incluso a Dalí y Gala.
Aitor Hernández-Morales Lisboa El Espanol 4 Febrero 2017

En junio de 1940 Arístides de Sousa Mendes, cónsul de la República Portuguesa en Burdeos, Francia, se encontraba ante una situación imposible. La Alemania nazi había invadido Polonia el 1 de septiembre de 1939, dando pistoletazo a la Segunda Guerra Mundial. El 10 de mayo el Wehrmacht de Hitler había desatado la blitzkrieg en el norte e invadido Luxemburgo, los Países Bajos, Bélgica y Francia. Los Estados del ‘Benelux’ cayeron rápidamente y los nazis avanzaron hacia el sur.

El Gobierno francés abandonó París el 10 de junio, mudando la capital primero a Tours y luego a Burdeos. Tras los pasos del Ejecutivo seguían millones de refugiados de toda Europa –muchos de ellos a pie, intentando esquivar las ráfagas de los aviones de la Luftwaffe, que disparaban sobre las columnas de personas desplazadas–, huyendo desesperadamente en busca de la más mínima esperanza de salvación.

Muchos de ellos se presentaron en las pequeñas oficinas del Consulado de Portugal, desesperados por conseguir el visado que les permitiera llegar a Lisboa, último puerto libre de Europa, de donde todavía partían navíos rumbo a los países libres de las Américas. El diplomático Sousa Mendes no podía hacer nada por ellos. El dictador luso, António de Oliveira Salazar, había prohibido ayudarles.

Sin embargo, Arístides de Sousa Mendes, actuando en contra del mandato del dictador que gobernaba Portugal, iba a poner todos los medios a su alcance para salvar al mayor número de personas posibles. Fue, a efectos prácticos, el fiel reflejo de Oskar Schindler a la portuguesa: un diplomático salvando a miles de judíos en la Europa de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, con Donald Trump cerrando las fronteras de los Estados Unidos a inmigrantes de siete países de Oriente Medio, EL ESPAÑOL localiza al nieto de aquel benefactor portugués y varios descendientes de las personas que salvó. Esbozan el perfil de un hombre comprometido con los derechos humanos hasta las últimas consecuencias.

La neutralidad portuguesa
En la práctica, la neutralidad portuguesa era más próxima a los nazis que a los Aliados. La inteligencia lusa puso al descubierto que en España –eterna adversaria– Franco había encargado planes militares para la invasión de Portugal. Salazar temía que un desacuerdo entre Lisboa y Berlín podría de servir como excusa para que Hitler diera luz verde –y apoyo militar– a la movilización española. Se tenía que mantener al Führer satisfecho a toda costa, y Salazar concluyó que, en ese contexto, acoger a refugiados huyendo de tropas germanas era contrario a los intereses del país.

La Circular Nº14, escrita personalmente por Salazar y enviada a todos los diplomáticos lusos el 11 de noviembre de 1939, era muy explícita. Para evitar el acogimiento de personas consideradas “inconvenientes o peligrosas” era obligatorio obtener la autorización previa de Lisboa antes de otorgar visados a: “extranjeros de nacionalidad sin definir o disputada, personas desplazadas, rusos, judíos que han sido expulsados de sus países de origen (o que no pueden volver a allí) y todos aquellos que no poseen visados válidos para continuar para terceros países tras llegar a Portugal”.

Aunque el texto teóricamente contemplaba la autorización de los visados por parte del Ministerio de Exteriores, los diplomáticos lusos pudieron comprobar cómo las autoridades en Lisboa rechazaban otorgar documentos de tránsito a las personas mencionadas en la Circular. Vetados, los refugiados europeos se iban a quedar a las puertas de Portugal.

Pánico en Burdeos
El apellido de Dalí en el registro de visados del 20 de junio, 1940. Ministerio de Negocios Exteriores de Portugal

En Burdeos, Arístides de Sousa Mendes se encontraba cada vez más agobiado por la posición del Gobierno al que representaba. Miembro de la pequeña aristocracia portuguesa, el cónsul era un diplomático de carrera que había entrado en el servicio junto a su hermano gemelo, César.

“Ambos eran funcionarios muy valorados, pero cada uno tenía su personalidad particular”, explica a EL ESPAÑOL Gérald Mendes, uno de los nietos de Arístides. “Mi abuelo era una especie de bon vivant social, siempre de fiesta. Era un hombre muy cariñoso y de familia. Tenía 15 hijos, los cuales se referían entre sí según el país en el que habían nacido. Mi padre era 'el gallego', pues nació cuando el abuelo era cónsul en Vigo”.

Pese a la distancia temporal que le separa de la historia de su abuelo Arístides, Mendes le esboza tanto a él como a su hermano gemelo. “César era el serio, un hombre muy profesional que incluso ejerció de ministro de Negocios Extranjeros en 1932. Cuando estalló la guerra era el Embajador en Varsovia”. Mendes explica que en la primavera de 1940 César avisó a Arístides: los horrores descritos por los refugiados que comenzaban a llegar a Burdeos eran verdaderos. “Muchos diplomáticos dudaban de las historias de los refugiados. César fue testigo directo de las primeras redadas de judíos en Polonia y, luego, la construcción del Gueto de Varsovia. Dio validez a los testimonios de las personas desplazadas”, relata Mendes.

El cónsul de Burdeos era consciente del peligro al que se enfrentaban los miles refugiados que llegaban a la ciudad. Aunque era incapaz de ayudarles con los visados que buscaban, intentó ofrecer apoyo de otra manera. De ese modo, comenzó a hospedar a decenas de ellos en su residencia y también dentro del Consulado.

Entre las personas que acogió estaba el rabino Chaim Hersz Kruger, desplazado desde Amberes junto a su familia. Sousa Mendes entabló una fuerte amistad con el judío procedente de la ciudad donde él mismo había estado destinado hacía pocos años. Cuando se enteró de la ocupación Nazi de París el día 14 de junio, el diplomático hizo una oferta inédita a su amigo: ignoraría las órdenes de sus superiores para otorgar visados de tránsito a él y a su familia.

La negativa tajante de Kruger pilló a Sousa Mendes por sorpresa. Siendo padre de familia no podía entender cómo el judío podía rechazar los documentos que garantizarían la supervivencia de sus hijos. El rabino respondió al diplomático que su familia en Burdeos no se limitaba a quienes compartían su sangre, sino a toda la comunidad judía. No podía abandonar a sus feligreses. Si ellos iban a perecer en manos de los alemanes, su familia lo haría con ellos.

“Iluminación divina”
La respuesta de Kruger provocó una enorme depresión en el cónsul, que colapsó pocas horas después. Recluido en su cama, Arístides Sousa Mendes se mantuvo encerrado en su dormitorio durante tres días y sus familiares llegaron a temer por su vida.

Sin embargo, el 17 de junio de 1940 el diplomático reapareció con nueva energía y reunió a su familia y a los empleados consulares para anunciar que le había llegado la “iluminación divina”: había decidido que desde ese momento en adelante el Consulado haría caso omiso de la Circular 14 y otorgaría gratuitamente el visado a todas las personas que lo solicitasen.

“Todos son seres humanos y sus nacionalidades, razas y religiones me dan absolutamente igual”, declaró el cónsul. “Prefiero desobedecer las leyes creadas por los hombres antes de incumplir las leyes dictadas por Dios”.

Durante los siguientes siete días, a un ritmo frenético, se formó una especie de línea de ensamble incansable en el Consulado: la familia Sousa Mendes, empleados consulares y algunos refugiados voluntarios rellenaban los documentos mientras el diplomático pasaba entre ellos, firmando y sellando visados sin cesar. La noticia voló por la ciudad y pronto la calle se inundó de personas haciendo cola para conseguir uno de los documentos. Era una carrera a contracorriente, pues se daba por hecho que en el momento que Francia firmase el Armisticio con el Reich, la frontera franco-española quedaría sellada.

“La situación era caótica, había gente a la espera en todos los rincones del edificio, y en la calle también”, cuenta Eric Moed, cuyo bisabuelo, David Moed, asistió al cónsul en el proceso. “Había huido a Francia cuando los alemanes ocuparon Amberes, y después de que Sousa Mendes le entregó los papeles se quedó como traductor voluntario en la línea de ensamble”.

Se estima que hasta 10.000 judíos huyendo de la Gestapo recibieron visados de la mano del diplomático luso durante esa semana de trabajo incansable, como también numerosos exiliados republicanos –entre ellos el ilustre profesor Eduardo de Neira Laporte, cuya entrada en Portugal había sido vetada meses antes– y algunas de las personalidades más singulares de la época.

El archiduque Otto de Habsburgo, opositor al régimen nazi, padre del movimiento europeísta y futuro eurodiputado, consiguió visados para él y también para Zita, última emperatriz austrohúngara, y otros 10 miembros de la familia imperial. Salvador Dalí –tachado por el Tercer Reich como un ‘degenerado’ del arte de la pintura– y su mujer Gala –buscada por la Gestapo por el mero hecho de ser rusa– también pudieron disfrutar de los servicios del cónsul benefactor. Ambos recibieron documentos firmados por Arístides de Sousa Mendes el día 20 de junio del año 1940.

También recibieron visados King Vidor –director de Duelo al Sol y Guerra y Paz– y los actores Marcel Dalio y Madeleine LeBeau –que luego aparecerían juntos en Casablanca–. Junto a ellos, varios miembros de la mítica familia de banqueros Rothschild, la familia ducal luxemburguesa, y gran parte del futuro Gobierno belga en el exilio.

Madrid y Lisboa contraatacan
Las acciones del cónsul de Burdeos pasaron desapercibidas inicialmente, pero la aparición de miles de refugiados con visados lusos en la frontera franco-española alarmó a las autoridades, quienes informaron al embajador portugués en Madrid, Pedro Teotónio Pereira.

El diplomático, uno de los máximos defensores de la neutralidad nacional, se mostró escandalizado e informó a Salazar, quien no podía creer que Sousa Mendes tomara una decisión tan audaz y peligrosa para Portugal. Con el objetivo de destituir al cónsul cuanto antes, Pereira partió en coche rumbo a Francia desde la embajada portuguesa en Madrid. Mientras viajaba, el 24 de junio el Ministerio de Exteriores en Lisboa envió varios telegramas a Burdeos exigiendo que Sousa Mendes dejara de emitir visados de inmediato.

Pero Sousa Mendes no los recibió. Con la rendición de Francia y la firma del Armisticio con Alemania el 22 de junio de 1940, el diplomático se dirigió directamente a la frontera. Según contó años más tarde el Rabino Kruger, el cónsul fue de paso fronterizo en paso fronterizo, firmando visados para los refugiados que encontró por el camino y negociando uno por uno con la Guardia Civil hasta conseguir que les dejaran pasar a todos.

Pereira encontró a Sousa Mendes y le adelantó la noticia que sería confirmada por telegrama al volver a Burdeos el día 26: había sido suspendido y era llamado a consultas urgentes en Lisboa. El ex cónsul acató las órdenes, pero no sin antes otorgar más visados e cruzar la frontera acompañado de un grupo de refugiados a los que “prestó” su protección diplomática.

La venganza de Salazar
Al cónsul no le iba a salir gratis la osadía de ofrecer ayuda a los judíos que vagaban por Europa. Al volver a Lisboa, Arístides de Sousa Mendes fue sometido a un proceso disciplinario en el Ministerio de Exteriores, acusado de desobediencia. Al final del proceso –en el que testificó el embajador Pereira, asegurando que el cónsul estaba loco–, fue recomendada la degradación de rango del diplomático.

Salazar, enfurecido por la desobediencia del cónsul, no estaba satisfecho con el veredicto y decidió decretar uno propio. El cónsul quedó inhabilitado y le fue sustraído la mitad de su sueldo durante un año. Al cabo de esos doce meses se le obligó a retirarse con una pensión simbólica.

“La pensión era pequeñísima y la familia quedó arruinada”, recuerda Gérald Mendes. “El abuelo esperaba que Salazar le rehabilitara al terminar la Guerra, pero no fue así. Fue condenado a vivir el resto de su vida en la miseria más absoluta. Sobrevivió gracias a un comedor social operado por la comunidad judía de Lisboa”.

El embajador portugués que ayudó antes que nadie a los judíos a sobrevivir de las garras de los nazis se convirtió en un personaje relegado al pozo de los olvidados en la historia. “Cuando murió en 1954 mi abuelo era una sombra, una persona olvidada. Después de la Guerra Portugal fue reconocido por haber acogido a los refugiados. Salazar aceptó los aplausos mientras mi abuelo se moría de hambre”, recuerda para EL ESPAÑOL su nieto.

Decenas de miles de beneficiados
Aunque Sousa Mendes intentó mantener un registro de los documentos que emitía, en el pánico de esos días críticos de junio el listado quedó olvidado, por lo que sólo existen estimaciones del número total. En el proceso disciplinario contra el diplomático fue acusado de haber emitido de forma inapropiada 38.000 visados.

Yad Vashem, la institución israelí que mantiene viva la memoria de los seis millones de víctimas del Holocausto, ha identificado a 1.500 personas que recibieron visados durante la “semana frenética” de Sousa Mendes. El cónsul fue reconocido por la institución a título póstumo como uno de los ‘Justos entre las Naciones’, título que se le concedió a los gentiles que salvaron a judíos de los nazis durante la Segunda GuerraMundial. Su viejo amigo, el rabino Kruger, asistió a la ceremonia de presentación del honor a la familia en 1966.

La Fundación Sousa Mendes, establecida por descendientes del diplomático y de las personas que salvó, ha localizado a otros 3,800 individuos utilizando los registros de pasajeros que viajaron de Portugal a Estados Unidos entre 1940 y 1942.

“Sabemos que miles de refugiados con visas de Sousa Mendes viajaron a Brasil, Argentina, Uruguay, Cuba, México, Suráfrica y otros países. Esos documentos no son públicos en estos momentos, pero esperamos acceder a ellos algún día y tener un número más exacto”, explica Olivia Mattis, presidenta de la Fundación e hija de Daniel Matusewitz, beneficiario de uno de los visados del cónsul de Burdeos.

Historia desconocida
Aunque salvó a muchas más personas que Schindler, a diferencia del célebre empresario alemán la historia de Sousa Mendes es poco conocida. Para muchos descendientes de los refugiados que salvó ha sido una sorpresa descubrir el papel del diplomático luso en sus vidas. El estadounidense Harry Oesterreicher sabía que su padre, Arthur, había huido del nazismo cuando comenzó la Guerra, pero no tenía idea que el cónsul había emitido el documento que le salvó la vida. “Me enteré tras la muerte de mi padre. Parece ser que cuando mi familia llegó a Burdeos ni tenían documentación, pero consiguieron un pasaporte nicaragüense falso. Sousa Mendes lo aceptó, y con su visado conseguimos cruzar en Irún y viajar de Lisboa a La Habana, y luego a Estados Unidos”, explica Oesterreicher.“Mi padre fue a Harvard, tuvo 14 hijos, muchos de los cuales tienen hijos ahora… Ese hombre no sólo salvó a 30.000 refugiados, sino a cientos de miles de sus descendientes”.

Eric Moed también desconocía la figura de Sousa Mendes hasta hace unos años, cuando descubrió que su familia había recibido otro de los visados. Investigando la historia del cónsul, el joven arquitecto se sintió especialmente impactado al descubrir que el diplomático había perdido su casa natal en Cabanas de Viriato al ser inhabilitado, y que el caserón había quedado en ruinas.“Teníamos familia que no tuvo la suerte que tuvieron mis abuelos y que fueron aniquilados en los campos de concentración. Como descendiente de un superviviente quería homenajear al hombre sin el cual no estaría vivo”, afirma Moed a EL ESPAÑOL. En 2013 viajó al pueblo en el norte de Portugal para crear una instalación visual en la entrada de la casa, con el objetivo de llamar atención a su historia y recaudar fondos para la rehabilitación del edificio.

El proyecto funcionó y, junto a la Fundación Sousa Mendes, Moed logró atraer suficiente atención pública para que el Gobierno luso y la Unión Europea destinaran fondos a la recuperación del edificio, en el que se prevé la eventual apertura de un museo dedicado a la memoria del cónsul de Burdeos.

Un ejemplo a seguir
Moed considera que, con la crisis de los refugiados y el veto migratorio recientemente impuesto por Donald Trump, ahora más que nunca es necesario recordar la figura de Sousa Mendes.“No creo que la historia se repite, pero sí considero que podemos aprender de ella. No se pueden ver a los refugiados como un bloque, sino como individuos que necesitan ayuda. Con los controles actuales no podemos esperar que los diplomáticos éticos logren lo que consiguió Aristides. Nos toca a nosotros, como individuos, ayudar a otros individuos necesitados, y por eso colaboro con organizaciones que defienden a inmigrantes y refugiados”.

Oesterreicher, cuyo padre era un judío austriaco, también dice que su historia personal le ha hecho sentir solidaridad con los refugiados de hoy en día. “La gente que llega de Siria, como también los que llegan a Estados Unidos desde El Salvador, Honduras, Guatemala… Todos merecen nuestra compasión y ayuda”. Como Moed, colabora en una ONG, enseñando inglés a refugiados recién-llegados a Seattle, Washington.

Por su parte, Gérald Mendes, nieto de Aristides, afirma que su familia revindica la figura del cónsul “como ejemplo moral en un momento en el que Trump ha emitido su equivalente a la Circular 14”.

Para todos ellos este momento, con el recién nombrado presidente de los Estados Unidos cerrando las fronteras a golpe de decreto, es el idóneo para recordar al que fue el Schindler portugués. “Están tratando a los refugiados sirios como terroristas, repitiendo el error que cometió Francia en el principio de la Guerra, cuando internó a muchos refugiados centroeuropeos por tener nacionalidad ‘enemiga’. Están agrupando a las víctimas con los agresores”, explica el nieto del diplomático.

La desobediencia de Arístides ante Salazar permitió que miles de refugiados se salvasen de la opresión del Tercer Reich, quién sabe si también de los campos de concentración. Su nieto es uno de los que ahora honran su memoria recordando que, a su juicio, la desobediencia a los poderosos es un mandato imperativo cuando están en juego los derechos humanos. “Mi abuelo demostró que a veces es necesario ser rebelde. Cuando el presidente Trump promulga leyes inhumanas, las personas decentes tienen que desobedecerlas”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sainete o drama
En un estado de estrés político, la fuga hacia delante constituye la tentación más sugestiva para el secesionismo
Ignacio Camacho ABC 2 Febrero 2017

El delirio independentista catalán está en ese punto en que no se sabe si puede derivar hacia el esperpento o el melodrama. El Gobierno lo quiere encauzar al sainete, a base de indiferencia, pero los actores soberanistas están tan convencidos de su misión mitológica que han perdido el sentido de la realidad para adentrarse en una fantasmagoría desquiciada. Si ese extravío desemboca en la consumación de un acto de premeditada rebeldía se va a producir una crisis que el Estado tendrá que abordar de manera objetivamente antipática.

Aunque el discurso oficial es de tranquilidad expectante, en la confianza de que el heterogéneo bloque nacionalista va a colapsar por su propia inercia, hay en Madrid dirigentes políticos convencidos de que más pronto que tarde será necesario adoptar medidas poco gratas. Los responsables (?) de la Generalitat parecen dispuestos a una fuga hacia delante que supondría, en la práctica, un golpe institucional cuya estrategia han puesto hasta por escrito, y cuya parte no expresa -es decir, secreta- ha revelado el imprudente exjuez Vidal en su verborrea ufana. El reconocimiento, por el vicepresidente Junqueras, de que el poder autonómico ha utilizado ya datos reservados de los ciudadanos para poner en marcha estructuras fiscales soberanas supone de hecho un órdago de extralimitación autoritaria ante la que ningún Gobierno puede quedarse sin tomar cartas.

En un sistema político destruido, en el que la radicalización ha aniquilado a toda fuerza moderada, la aceleración del prusés constituye la tentación más sugestiva para el secesionismo; una escalada provocadora de hechos consumados que le permita reagruparse antes de que estallen sus disputas de liderazgo y todas sus contradicciones mal dominadas. La arrogancia charlatana de Vidal ha desnudado los planes del desafío y puede empujar al movimiento independentista a una reacción a la desesperada. Lo que desde fuera de ese magma de autismo político resulta un desvarío kafkiano, trastornado, representa una salida liberadora para una clase dirigente desanclada del realismo, incapaz de emerger de su burbuja ensimismada.

Ese estrés interno está a punto de alcanzar la situación de riesgo crítico. Ese momento en que cualquier cosa es posible. El independentismo se ve sin vuelta atrás y sólo le queda la política de tensión suicida que ponga al Estado en una tesitura de tirantez extrema. Una sedición en toda regla. Esa posibilidad está ahí, pese a su manifiesta irracionalidad, y es menester admitir que cada vez más cerca. Si se materializa exigirá respuestas proporcionales que el Gobierno debe manejar con tanta responsabilidad como firmeza. Hasta ahora sólo se habla de ello en voz baja porque las estrategias no se cuentan. Pero la preocupación existe. Y el año ha comenzado con una tendencia de inestabilidad global que no permite el optimismo ante ningún tipo de problema.

El tres per cent Carlos Herrera
Carlos Herrera ABC 4 Febrero 2017

Habían transcurrido apenas un par de horas desde los registros y detenciones que practicó la Guardia Civil en Barcelona y ya estaban manejando los de siempre el argumento de siempre: la persecución política. Las apuestas no dejaban lugar a dudas: cerca del cien por cien de los consultados estaban convencidos de que, desde el núcleo del prusés, convergente o no, se achacarían las diligencias ordenadas por el juez como una suerte de artimaña de Madrid para paralizar el paso alegre de la paz hacia la independencia de Cataluña. Sea cual sea la queja de los convergentes –y el indisimulado pitorreo en sus compañeros de viaje–, la detención de personajes como Cambra, Vives o Sánchez viene a complicar aún más el gólgota permanente en que se ha transformado el tránsito del partido creado por Pujol a través de las cenizas de su improbable renacimiento. Ahora hace doce años que Maragall dijo aquello del tres por ciento, y creo que ni él mismo pensaba en la contundencia de los pasos que ha ido dando la justicia: a algunos capitostes de CDC ya les han detenido hasta tres veces. ¡Quién iba a decir que caerían los Teyco, los Sumarroca, el Puerto de Barcelona, empresas constructoras de este o aquel túnel! Pues han caído y deberán dar explicaciones del secreto a voces que se pregonaba por las esquinas de la Cataluña oficial.

Y luego está lo del prusés. Dice la CUP que esto es una bofetada y dicen los demás que esto no significa traba alguna por más que esa sea la intención de quienes, por lo visto, han instado al juez de El Vendrell Josep María Bosch a tirar del ovillo de una denuncia interpuesta en Torredembarra. Déjense de tonterías: ante la sospechosa actuación de la Generalitat en la concesión de obra pública mediante la cual habría recibido grandes comisiones de diversas empresas afortunadas no hace falta coordinar ningún asalto al imposible proceso de independencia. Pero, más allá de eso: ¿de veras confían los catalanes en un paisito comandado por estos sacamantecas? ¿Tanta es su ensoñación como para confiar la construcción de esa República a tipos que sólo aspiran a amasar cantidades ingentes de dinero sin que nadie les controle? ¿Ni siquiera les mosquea que muestren una prisa nerviosísima por convocar su ridículo referéndum antes de que sea tarde?

Algo me dice, no obstante, que nada será suficiente para desmontar los idílicos y absurdos sueños de unos cuantos. Lo grave del caso reside en que gente supuestamente avisada y despierta crea a pies juntillas el cuento este de que Cataluña puede ser independiente después de que el poder autonómico, en clara violación de la ley, coloque unas urnas de cartón para que vayan a votar el treinta por ciento del censo y la mayoría de los mismos digan que quieren un Estado propio. Gentes con carreras y lecturas piensan que al día siguiente el presidente francés llamará al sandio de Romeva a preguntarle dónde le manda el embajador. O la Reina de Inglaterra. O Donald Trump; para luego, evidentemente, colgarle el teléfono. Hay que comprender a aquellos catalanes que crean estar viviendo un mal sueño: gentecilla de tan escasa altura política dirigiendo su Comunidad, concurso permanente para decidir quién dice la estupidez más grande, gentucilla de sandalia desmantelando el sistema desde dentro, corrupción institucionalizada en una podredumbre que alcanza cada metro de la Generalitat, advertencia de desestabilización permanente en esferas públicas y privadas…

Dicen, por fin, los afectados o sus más cercanos que la justicia no trata a todos con el mismo rasero. Ya. Pues entonces que se lo pregunten a Pujol. Ni él ni ninguno de sus hijos están entre los dieciocho detenidos que campean en el marcador (alguno ya en libertad). Esto, al parecer, es más cosa del Astut.

La operación del 3% arrancó desde ERC
Fernando Lázaro El Mundo 4 Febrero 2017

Convendrán conmigo que lograr la independencia no es cuestión de un día. En este afán llevan los dirigentes nacionalistas catalanes, mano a mano, desde que el señor Artur Más se uniese a los gritos del 'Catalunya , nou Estat d`Europa', en la Diada de 2005. Han pasado la friolera de once años.

Les refresco la memoria: en octubre de 2013 la concejala de ERC en el ayuntamiento de Torredembarra Montserrat Gasull se persona ante la Comandancia de la Guardia Civil de Tarragona. Acude acompañada de Rachid El Ghzaoui que había sido empleado de un horno de pan, propiedad del alcalde Daniel Masagué detenido en 2014.

La Guardia Civil traslada al juez del Vendrell las pruebas que aporta la señora Gasull. Ese es el origen de la investigación contra lo que se conoce como la corrupción del 3%, que afecta al partido Convergencia Democrática de Cataluña, el del Honorable Mas; el Honorable Puigdemont; la excelentísima Neus Munté y un largo etc en el que empieza a irrumpir con mucha sonoridad el apellido Gordó y quién sabe cuántos más acabarán apareciendo...

Resulta que, como el proceso a la independencia es tan largo, con tantos momentos 'épicos', y las investigaciones de la Guardia Civil son tan minuciosas, se producen coincidencias: ¡Ataques a Cataluña!, denuncian los miembros de CDC. Resulta que los fiscales tienen su propia agenda, que es la del Estado de Derecho, y ordenan a los agentes del Instituto Amado, con las evidencias que éstos han aportado, que efectúen registros y detengan sospechosos. El tempo de estos fiscales Anticorrupción y los agentes de la Guardia Civil no lo marca la agenda política. Lo sabemos. Han sido muchas las actuaciones que se han llevado a cabo contra dirigentes del PP y en fechas muy señaladas para la formación política, y no se ha tenido en cuenta por Anticorrupción.

El pasado 2 de febrero, más de 200 efectivos de la Guardia Civil, precedidos de secretarios judiciales y a las órdenes de la Fiscalía Anticorrupción, asestaron un nuevo golpe a la trama del 3%. 'Die Separatisten-Mafia', la denominaba el diario alemán Die Welt.

La señora Munté, portavoz del Gobierno catalán, exigió explicaciones, tratando de vincular inmediatamente estas operaciones que llevaban meses y meses fraguándose... con el anuncio de la presión por parte de Ejecutivo central ante los futuribles desmanes de los que están echados al monte... buscando politizar una actuación profesional de fiscales, jueces y guardias civiles.

El ministro del Interior, señor Zoido, pidió que se disipase cualquier duda, que las detenciones nada tienen que ver con el proceso independentista. Por poner un 'pero': le faltó la segunda parte de la frase, el aval a las actuaciones que llevan a cabo siempre sus fuerzas de seguridad en general, y, en este caos, la Guardia Civil, en particular.

Cataluña no es una excepción
Erik Encinas Ortega lavozlibre 4 Febrero 2017

Estudiante de Periodismo y activista político

A menudo, el núcleo duro del independentismo catalán pretende colarnos de manera flagrante o disimulada, que la corrupción en Cataluña es algo reducido o inexistente, y para ello utiliza un discurso abanderado en un nacionalismo exacerbado, que culpa de estas malas praxis al resto de españoles, mediante métodos comparativos en los que afirman que “España nos roba”. Sin embargo, aquellos que intentaban librarse de sus fechorías de guante blanco han quedado retratados, porque la Guardia Civil ha realizado otra redada en Barcelona contra Convergència por la trama del 3%, en la que existía un sistema de financiación ilegal. Una corruptela basada en donaciones privadas que se realizaban a fundaciones ligadas al partido del actual presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que además contaba con contrataciones y adjudicaciones a dedo multimillonarias.

Además, es evidente que este tipo de macrooperaciones de la Guardia Civil está debilitando y desenmascarando la cara oculta del famoso “procés”, ya que el sector separatista catalán queda muy tocado y nervioso con las últimas detenciones de cargos públicos y empresarios relacionados con esta trama corrupta de CDC.

Pese a todo, muchos independentistas insisten en la inocencia de los detenidos y reiteran que es una operación policial del Gobierno central de España, obviando que la investigación está dirigida por la Guardia Civil y por orden de la propia Fiscalía Anticorrupción y contra el Crimen Organizado, así que ¿en qué país vivimos? cuando aquellos que deberían defender la ley más que nadie se la saltan cuando les da la gana. No podemos seguir permitiendo que algunos sigan impunes ante la Ley, por lo tanto menos victimismo por parte del órdago independentista y más respeto a los tribunales, las leyes y a la Constitución española, porque si no nos cargamos la democracia y el Estado de Derecho.

En cualquier caso, la corrupción es un problema que afecta a toda España, y esto es una realidad innegable, pero sí encima se cobija en un nacionalismo, pues todavía es mucho peor, porque la ceguera de algunos políticos, les permite a estos reafirmarse de esta manera, defendiendo lo indefendible, ya que alguien del que se confirma su implicación en una trama corrupta debe ser condenado por los suyos y por los demás conformantes de la sociedad, al mismo tiempo que se realizan medidas para combatir a los corruptos y los corruptores, sino la corrupción seguirá siendo una grave problemática, muy difícil de reducir.

Resignación
MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ El Mundo 4 Febrero 2017

El extraordinario poema La casa de mi padre de Francisco Javier Irazoki comienza así: "Desde la casa / primero se veía el miedo / y después, / el color verde del paisaje".

Les ruego que sigan el hilo de tres historias que, en el fondo, siguen siendo la misma.

Cuando el 8 de agosto de 2002 más de 30 miembros de Batasuna se acercaron a la Casa del Pueblo de Andoain, para precintarla, se encontraron a dos hombres dentro: uno era el concejal socialista Estanis Amutxastegi y el otro, mi hermano, Joxeba Pagazaurtundúa. Los de Batasuna, pese a gobernar el municipio, también utilizaban técnicas mafiosas en sus campañas de propaganda. Jugaban a doblegar a los partidos constitucionalistas. El miedo era intenso y una mayoría se resignaba.

Los dos hombres de esta historia real y otro puñado de socialistas mantenían una mínima actividad en aquella sede, pese al peligro cierto que se cernía sobre todos ellos. Sabían que abrir la persiana todos los días, aunque fuera un rato, era un importante acto de resistencia civil.

Habían sido acosados antes. Quemaron antes y después sus viviendas y coches. Ese día, los dos hombres fueron insultados y amenazados. Y uno de ellos, Koldo Otamendi, al que Joxeba pudo reconocer perfectamente, se alejó después de golpearle con un palo al grito de "ya te pillaremos". "¡Españoles, fascistas!". A Joxeba, seis meses más tarde, un etarra le descerrajó varios tiros en la cabeza. Poco tiempo después, el agresor, que ni se presentó en el Juzgado de Tolosa donde se vio el asunto, fue condenado a 350 euros de multa.

La frase de que había que matar a todos los españoles la solíamos escuchar al descuido, cuando pasábamos de día junto a una txozna durante las fiestas patronales, un suponer. De noche el riesgo de una agresión física era mucho más intenso. El odio antiespañol se combinaba con la búsqueda de la expulsión física o la eliminación. No ser nacionalista vasco como ellos suponía, en su jerga, ser fascista y esta consideración suponía levantar la veda para todo lo demás.

No era, no es, un odio cualquiera, sino un odio político que sirve para construir un sistema político fuera de España. Los nacionalistas que no mataban, duros de corazón, estaban a otras cosas. En mi opinión el antiespañolismo fanático y antidemocrático no se ha afrontado en el País Vasco y Navarra de forma clara y sin tapujos. Nuestra vida privada ha mejorado, pero hay un tipo de microviolencia moral en muchos espacios que no se quiere evaluar.

El 15 de octubre de 2016 un grupo de jóvenes del entorno nacionalista heredero de Batasuna reconoció en un bar de Alsasua -Navarra-, por la noche, a dos guardias civiles y sus parejas. Los insultos dieron paso a una agresión brutal que sólo terminó cuando llegó la policía foral y disolvió a la jauría. Les gritaron cosas como "hijos de puta, putos pikoletos, txakurras, fuera de aquí (...) Esto os pasa por venir aquí, tenéis lo que os merecéis".

Las campañas de acoso a la Guardia Civil y sus familias en Alsasua contienen todos los elementos tradicionales de la estrategia política antidemocrática de Batasuna. Han hecho el vacío a la chica de Alsasua, pareja del teniente de la Guardia Civil, por serlo. Las vejaciones son continuas. A las mujeres de los guardias llegan a escupirles a la cara; les estigmatizan para que todo el pueblo sepa que quien está con ellos correrá la misma suerte.

He sido concejal. Puedo entender el miedo de los concejales socialistas en un pueblo así y puedo entender el síndrome de Estocolmo con respecto a los dominadores de las conciencias y de las calles. El problema es que el Estado se resigna a esta situación intolerable y ante eso, poco se puede pedir a un humilde concejal.

La tercera historia empieza en el momento en que desaconsejaron a Consuelo Ordóñez, la presidenta del Colectivo de Víctimas del País Vasco, que se acercara a Alsasua el día 22 de octubre de 2016, porque se esperaba una concentración multitudinaria en favor de los agresores de los guardias y sus parejas. El odio se mostró en cuanto simplemente se colocaron ante ellos. "Fascistas". "Asquerosa". "Fuera de aquí". "Vosotros odiáis", "vete a tu pueblo"... fueron algunos de los insultos. Son la muestra del mismo tipo de intolerancia y odio político que identifica como fascista a todo aquello que no se somete a la hegemonía del nacionalismo.

SI COVITE no lo hubiera denunciado, no se habría incoado el procedimiento sobre las responsabilidades judiciales de la agresión y esto, una vez más, muestra la debilidad del Estado. Sin Covite no se habría conocido la verdadera dimensión del odio, pero además las agresiones habrían quedado impunes.

Prácticamente cada semana hay recibimientos a los etarras que ya han salido de la cárcel y son tratados como héroes. Hay adolescentes que siguen siendo adoctrinados en ese odio político y sólo las asociaciones de víctimas se preocupan de algo que no deberían tolerar los partidos democráticos, ni las instituciones.

En el Parlamento Vasco la mayoría de los partidos promueve la privatización del sentido político de las víctimas del terrorismo de ETA. Pero el hecho es que fueron asesinadas para conseguir un objetivo político. Y aunque se reconoció en la Ley de Víctimas, se ha convertido en la práctica en un tabú. Así, los herederos de ETA y su brazo político pueden difuminar un tanto su responsabilidad, pero tampoco se enfrentarán al fondo de odio político y su antiespañolismo totalitario. Es un grandísimo error. Porque esto es lo central.

Bildu pretende que se mezclen todo tipo de victimaciones y que alcancen hasta el año 1936. Pretende que se aborde la expulsión de los cuerpos y fuerzas policiales del País Vasco. Por eso se muestran también como lobistas de los presos de ETA.

El poema de Francisco Javier Irazoki es un canto a la superación de la tragedia del terrorismo nacionalista vasco cuando, algún día, "sólo veremos un clavo enfermo en el sitio donde estuvieron las frases de quien justificó el crimen político". Con la ponencia del Parlamento Vasco no será posible.

En opinión de mi familia, el clavo enfermo de nuestra sociedad sigue siendo el discurso del odio enmascarado y escondido en los prejuicios de los que nos persiguieron. Por eso no condenan su pasado. Por eso ensalzan a los asesinos. Por eso los ven como víctimas.

Lamentablemente hay resignación -una forma de consentimiento- de muchos otros a este estado de cosas que sigue siendo intolerable y debilita nuestro futuro.
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Maite Pagazaurtundúa es europarlamentaria.

El 'caso Vidal' y el nuevo golpe al 3% de CDC dan la puntilla al proceso separatista
En total han sido 18 los detenidos en la operación de la Guardia Civil por la financiación irregular del partido de Artur Mas
 lavozlibre 4 Febrero 2017

Barcelona.- Los independentistas scompletan una semana negra que comenzó con la resaca de las revelaciones del juez y senador de ERC Santiago Vidal, que sacó a la luz las ilegalidades cometidas por la Generalitat para lograr la secesión, y que termina con un nuevo golpe judicial a la trama del 3% de la antigua Convergència. La puntilla a un proceso separatista moribundo desde hace meses y que trata de resucitar con un nuevo referéndum ilegal.

La 'Operación Pika' desarrollada este jueves por la Guardia Civil se saldó con 18 personas detenidas por diversos presuntos delitos. Según ha informado la Fiscalía Anticorrupción, los hechos incluyen los delitos de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación, financiación ilegal de partidos políticos, blanqueo de capitales y malversación de caudales públicos.

Entre los detenidos durante el registro han estado el presidente del Puerto de Barcelona, Sixte Cambra; el exdirigente de CDC Francesc Sánchez; el director de la empresa municipal barcelonesa Bimsa, Ángel Sánchez; el exconcejal de CDC en Barcelona Antoni Vives y el exgerente municipal barcelonés Constantí Serrallonga.

ORIGEN DE LA INVESTIGACIÓN
Las entradas y registros de este jueves son consecuencia de un informe de la Guardia Civil del 27 de enero de 2017 que pone de manifiesto varios supuestos "de contratación -de obras públicas- que habrían sido amañados", según la Fiscalía.

Estos supuestos amañados no consistían en saltarse los requisitos formales de los concursos de obra pública, sino en ser "otorgados previamente", con lo que para entender el fraude hay contextualizarlo con las reuniones previas que se celebraban y las donaciones, sobre todo a la fundación Catdem, vinculada a CDC.

La Fiscalía sitúa el origen de la investigación en la 'Operación Petrum', centrada en el Ayuntamiento de Torredembarra (Tarragona), donde detectaron una supuesta alteración en el concurso público de un parking -a partir de una denuncia de ERC- y se desvelaron presuntos sobornos del empresario Jordi Sumarroca al que era alcalde, Daniel Masagué (CiU).

Tras registrar la empresa Teyco -vinculada a la familia Sumarroca- y el domicilio particular de Jordi Sumarroca, la Fiscalía concluyó que, además de sobornos al alcalde, "se consumaban sobornos hacia CDC" a través de 'donaciones' a Catdem, todo ello a cambio de adjudicaciones de obras.

Anticorrupción también sostiene que esta mecánica se utilizó en otros ayuntamientos donde la extinta CiU gobernaba, como Figueres, Lloret de Mar (Girona), Sant Celoni y Sant Cugat (Barcelona).

Esto fue lo que propició la posterior entrada y registro en estos ayuntamientos, en la fundación CatDem y en la sede de CDC, al comprobarse que el despacho del administrador de la fundación, Andreu Viloca, estaba en la misma sede del partido, pues también era tesorero de CDC así como de otras fundaciones afines.

De la documentación incautada en su despacho, concluye que Viloca hacía un "especial seguimiento" de las adjudicaciones que efectuaban las instituciones públicas gobernadas por CDC en ayuntamientos, diputaciones y a nivel autonómico en la empresa pública Infraestructures.cat.

Una vez analizada la documentación de los registros de julio y agosto de 2016 y de los de los mismos meses de 2015, la Fiscalía cree que acreditado que Viloca "era quien controlaba de forma sistemática los pagos que serían, de confirmarse, sobornos bajo apariencia de donaciones" a través de la Catdem y Forum Barcelona.

La 'Operación Pika' afecta a tres importantes organismos públicos que, de acuerdo a la investigación impulsada por la Fiscalía Anticorrupción, realizaban presuntamente licitaciones de contratos amañados con diferentes empresas.

Las empresas investigadas, según fuentes de la investigación, son Copisa, Grupo Soler, Rogasa, Oproler, Pasquina y Comsa. Como contraprestación a la adjudicación de estos contratos, presuntamente hacían efectivas donaciones a las fundaciones satélites de CDC.

La Guardia Civil sospecha que esta dinero pasaba a formar parte de la financiación del partido político, con la participación directa de relevantes responsables de la formación nacionalista.

Félix de Azúa: "Nadie ha hecho nada para evitar que en Cataluña se eduque en el odio"
EMILIA LANDALUCE El Mundo 4 Febrero 2017

En 1982, Félix de Azúa escribió un artículo titulado Barcelona es el Titanic. «Ya todo pasa en Madrid. No sólo exponen cosas del Greco y Henry Moore, sino también de los nuestros (...). Barcelona, en cambio, ya no es aquel escandaloso matizaje de chavas y salta-taulells (imposible de traducir: trepadores, lameculos...), cuya mejor expresión es la poesía de Jaime Gil de Biedma, las primeras novelas de los Goytisolo y de Marsé, el sonido del Dúo Dinámico, la Cripta Embrujada y la ginebra Giró. La razón es simple: la política cultural catalana, en lugar de estar en manos de José María Castellet, que es el hombre sabio, está en manos de unos ferósticos embarretinados (...) La astucia de los poderosos nos está devolviendo la misa de doce en Pompeya y la esquiva mirada de un proletariado tiznado de hollín espiritual». Hace algo más de cinco años que Azúa (Barcelona, 1944) decidió abandonar el Titanic para instalarse en Madrid. Es difícil resumir a Azúa: novísimo, ensayista, novelista, catedrático de Estética, académico de la Lengua... Quizás, para variar, habría que resaltar que sigue siendo un hombre guapo y muy últimamente, padre.

Dice usted que es una Casandra. Y Barcelona es el Titanic parece probarlo.
Y a Casandra también le pegaban y apedreaban porque tenía el don de la profecía y decía lo que iba a pasar.

Usted siempre ha defendido aplicar el artículo 155 de la Constitución.
Es que acabarán aplicándolo... A no ser que envíen antes a una pareja de la Guardia Civil. Yo creo que eso bastaría. O no. ¡Mejor dos parejas! Las cesiones sólo sirven para echar más leña al fuego con el agravante de que son los españoles quienes corren con los gastos de las barbaridades del nacionalismo.

¿Por qué se instaló en Madrid? Lo cuenta en Gente que vive fuera, el documental de Arcadi Espada.
La gente es más educada y liberal en Madrid que en Barcelona. Y la verdad, hace cinco años, tuve una niña. La que ahora es mi mujer -una asturiana así recia y seria como el socialista Javier Fernández- había estudiado en la Universidad en Barcelona y cada día comprobaba cómo los profesores no hacían nada para quitar los cartones que tapiaban las ventanas con insultos a los «putos espanyoles». Los sucesivos gobiernos, ya sean del PP o del PSOE, no han hecho nada para evitar que una parte muy importante de la educación en Cataluña se dedique al odio a España. Eso es lo que se aprende en los colegios. Y no queríamos que nuestra hija se educara así.

Pues en lugar de mandar a la Benemérita, abren un despacho a Sáenz de Santamaría. Y sin tricornio.
Es que el culpable número 1 de lo que pasa en Cataluña es el Estado español. González, Aznar, Zapatero y ¡qué voy a decir de Rajoy! han pensado que cediendo iban a poder solucionar el problema. Y no se dan cuenta de que para que haya Estado, el Estado tiene que actuar como tal en Cataluña.

¿Cómo era la Barcelona de finales de los 70?
La diferencia entre Madrid y Barcelona era enorme. A finales de los 70 Madrid era triste, una corrala llena de militares y curas. Con serenos que te reñían si te llevabas a casa alguna chica. Era una aldea castellana muy paleta y, además, el centro del Régimen. Barcelona era Europa y si no era Europa podía ser un Marruecos pero muy liberal. Había más franquistas que en Madrid pero disimulaban escupiendo sobre Franco, pese a que se habían hecho ricos con él.

Foxá decía que Falange era la hija adulterina de Carlos Marx e Isabel la Católica. Y Cataluña ha pasado de tener a Bibis Salisachs haciendo esquí acuático en S'Agaró [una foto que supuso la destitución de Samaranch de la Delegación Nacional de Deportes en el Madrid de 1970] a Rahola y Puigdemont cantando Let it be como un cumbayá de iglesia fea. ¿Qué ha pasado?
Algunos murieron; los más jóvenes por esa idiotez que son las drogas. Y luego muchos se han ido fuera. La gente más valiosa -y no lo digo por mí- se ha ido de Barcelona porque no les dejan hacer nada a no ser que se humillen, firmen los principios del movimiento nacional y acepten vivir en un mundo franquista en donde están los grupos de choque que es la CUP [los falangistas de antes] y los clérigos de Convergencia. Los que no se resignan a eso, se largan. Y los que no se largan es porque no pueden. El ambiente ha cambiado mucho en Barcelona. En los 80 era la capital cultural de España; ahora es la capital burocrática de Cataluña... Y ahora tenemos esa alcaldesa tan curiosa que es más independentista que nadie.

Ada Colau dice que quiere un referéndum pero que no es independentista.
Pero sí que hace dinero con ellos. El problema de los independentistas es que viven del independentismo. Cobran sueldos, subvenciones, programas de TV, becas... Los nacionalistas están contados. Y no cortarles el dinero para esas cosas ha sido uno de los errores más grandes que han podido cometer los gobiernos de Madrid. Le controlan los gastos a García-Page pero no lo que se despilfarra en la Generalitat. Y respecto a Colau... dicen que puede ser presidenta. No me extrañaría. Tal y como ha ido evolucionando la sociedad catalana, hasta Peret podía haber sido president.

El pasado año se montó un revuelo porque usted dijo que «Colau debería estar sirviendo en un puesto de pescado». Hasta 16.000 personas firmaron para pedir que usted no ingresara en la Real Academia.
La gente no tienen ni idea y pensaba que las academias son parte del Estado. Cuando la Colau lanzó sus huestes para que me persiguieran en las redes sociales lo consideré una bobada. Pero lo que subyace es la falta de responsabilidad. Hay una sensación de impunidad en internet. Por eso han aumentado los matones de colegio. Eso que ahora llaman bullying. Pero... ¿por qué la gente es tan cursi? Hoy en su periódico había una miss que según decía el artículo, había «impuesto la estética curvy». ¿Por qué no escriben «gordi» que es muy simpático? Pero no. Dicen «curvy». Es de patanes y de gente provinciana decir «curvy» a lo que podría ser «gordi».

Quizás sea un eufemismo (lo de gordi puede sentar mal) pero en cualquier caso la RAE en la que usted tiene sillón es culpable por admitirlo.
Tenemos una peleas... La RAE debe admitir lo que habla la gente. La Academia es el pueblo y lo que éste habla, lo recoge. El otro día discutíamos sobre si debíamos admitir «hacer la peineta». Los filólogos dicen que viene de una expresión de Luis Aragonés que le hizo mucha gracia a la gente. Y empezaron a decir «hacer la peineta» a lo que antes era la higa o en Cataluña, la butifarra... [ya sabe que en Cataluña siempre son mejores]. Y teníamos la discusión sobre si aceptarlo o no porque está mal dicho. Se hizo muy interesante porque la higa viene de Nápoles, que era parte de España, y era una forma de maldecir que llegó en el XVIII. Pero lo de la peineta.... Este gesto [San Isidoro decía el digitus impudicus] no se parece nada a una peineta. No se pone en la cabeza.

Aragonés podría haberse equivocado con «hacer la peineta...». ¿Entonces la RAE admitirá curvy?
Ahora se hacen dos diccionarios. El de papel y luego el online que es inmenso porque recoge todo. Aunque Javier Marías es muy estricto con los anglicismos y se resiste a ellos porque son invasivos y se imponen por pereza. También por culpa de periodistas y políticos. Y si traducen líneas rojas porque no llamar «gordi» a «curvy». En insoportable. Aquí todo el mundo es un líder y no un jefe porque no suena bien.

Entonces ¿esta cursilería es un eufemismo propio al temor a lo políticamente incorrecto?
Me parece que sí. Los españoles tienen grandes problemas para ser españoles. Muchos lo detestan y se aferran a todo lo que no parezca español. Luego somos un país muy ignorante. Llevamos siglos de dominio clerical, nuestro poquito de democracia sólo tiene 40 años. Yo he sido profesor y le aseguro que mis primeros alumnos ahora podrían ser catedráticos. Saber pensar y razonar están en declive.

¿Es falta de exigencia?
Yo creo que más bien se trata de que la gente quiere hacernos más ignorantes adrede. Y no es una cuestión de derechas o de izquierdas.

Hace poco, los alumnos de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres exigieron que se retirara del programa a Kant, Aristóteles o Descartes porque eran blancos.
Los ignorantes, los analfabetos, los resentidos también están en la Universidad. Incluso en el Reino Unido, en donde aún hay buenos centros universitarios. También pasa en los EEUU... Pero esas idioteces de lo políticamente correcto degeneran aún más cuando llegan a España. ¿Ha visto esas alumnas de la universidad de Granada que han editado una calendaria y ahora dicen que estamos en febrera?

Las universidades...
Los departamentos de Ciencias siguen siendo solventes, pero es que las facultades de Letras son lo más corrupto. De ahí ha salido Podemos. Están muy divertidos. Me gusta más Errejón porque Iglesias me parece un matón.

Un bully.
Errejón es como el niño resabiado de clase que no puede ser el jefe. Es el que tiene cerebro. Nadie sabe cuál es el programa pero no me extraña que los que están hartos del PP y el PSOE les hayan votado. Y yo porque sigo con Ciudadanos...

¿La educación garantiza la buena voluntad?
La educación produce buenos ciudadanos. Un ciudadano analfabeto tiene la posibilidad de ser un ciudadano brutal, sobre todo en las ciudades. En el campo es distinto. Los viejos labradores aún le pueden dar bofetones a sus hijos. El matonismo es fruto de la incultura y no porque la educación y la cultura sean garantía de nada, sino porque es una buena forma de que los chavales aprendan a respetarse a sí mismos y por lo tanto a tener responsabilidad de sus actos. La revolución tecnológica ha producido una irresponsabilidad total. En el antiguo régimen (que va desde 1950 hasta los griegos) los niños crecíamos en una ética de la responsabilidad. Nos creíamos individuos. Y por eso nos hacíamos responsables de nuestros propios actos. Algunos se casaban y tenían hijos pero otros nos sentíamos responsables y hacíamos revoluciones. Armábamos unos ciscos bastante importantes. Nos hacíamos maoístas por ignorancia pero también por responsabilidad, porque lo de Franco era imposible. Claro que el antifranquismo es otro cuento.

La falta de responsabilidad no es un problema exclusivo de España.
Pero en Alemania, en EEUU... las resistencias culturales son muy fuertes. Aquí todo está tan deteriorado que cualquiera da un salto y ya está en el poder.

Pues lo pinta usted todo negro.
No tanto, tengo una niña de cinco años. Espero que pueda salir adelante sin convertirse en un borrego y sin venderse. Cada generación se las arregla. Estamos en un momento crucial, en una bisagra. El mundo antiguo se ha derrumbado y aún no ha comenzado el nuevo. Piense usted en las novelas de Dickens. La avalancha técnica provocó unas situaciones terribles en el XIX. Los niños trabajaban en las minas. Luego, todo mejoró. Las generaciones futuras aprenderán a hacer un mejor uso de la tecnología.

¿Por qué tuvo una hija tan tarde?
Los rojos de antes odiábamos a la burguesía; los de ahora odian a los ricos. [En Podemos quieren acabar con los ricos; en Ciudadanos, con los pobres. Es una diferencia importante]. Yo odié a las familias y a los hijos hasta muy tarde. Lo encontraba burgués y la burguesía era la que estaba con Franco. Cuando estaba en París con Agustín García Calvo quisimos formar un partido que prohibiera la reproducción. Era un sarcasmo, una tontería, pero puede ayudarle a hacerse una idea de la situación en la que nos encontrábamos. No queríamos familias ni niños en el mundo. Y eso se me pasó a los 68 años. Antes no veía a los niños por las calles. Ahora los veo como la cosa más deliciosa.

Lucha usted contra el suicidio demográfico.
En mi caso fue un aplastamiento de los instintos paternales por motivos ideológicos. Cuando veo esas películas que ponen en la TV después de comer en la que raptan a los niños, cuando los salvan -porque siempre los salvan-, lloro como una magdalena.

Sé que ya no le gusta hablar de Cataluña pero ya que presume usted de Casandra...
Estoy casi convencido de que dada la ineficacia del Estado español y del poder de las 51 fortunas que, según su periódico, hay en Cataluña, esto se va a alargar. Y un día, se tranquilizará como en el País Vasco porque estos rurales (un voto en Bañolas vale ocho de Barcelona) se darán cuenta de que tienen que volver a la viña y habrá un periodo de serenidad. Luego volverán a agitarse las cosas. No hay solución salvo aplicar el 155, constituir un estado de emergencia y suspender el Estado de autonomías. Y eso no va a pasar...
 


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