AGLI Recortes de Prensa    Domingo 5  Febrero 2017

El viejo y el joven.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  5 Febrero 2017

El belicista Pablo Iglesias enarbola la bandera del independentismo y amenaza con manifestaciones callejeras si el Gobierno de España se atreve a aplicar la Ley, esto es, optar por el famoso artículo 155 de la Constitución si se consuma el desafió secesionista de realizar un referéndum ilegal con la suspensión de la Autonomía y, se supone que la apertura de causas penales contra los sediciosos. Una medida que está encaminada a mantener el orden constitucional y preservar los derechos de los españoles de esa comunidad autónoma coartados desde el Gobierno de la Generalidad y el Parlamento de la Comunidad dominado por fuerzas independentistas en clara rebeldía institucional.

No es de extrañar que Pablo Iglesias siga con su estrategia de violencia y enfrentamiento con el orden constitucional, la representatividad de las Cámaras otorgándoselas a la calle y que hable de “viejos”, para partidos, políticas y dirigentes, como si solo él representase el paradigma de lo que los españoles desean, cuando en realidad, sin sus “confluencias” su representatividad es bastante limitada. Habla Pablo Iglesias del cambio, cuando las últimas elecciones lo que han demostrado es que los españoles han votado al PP y al “viejo” Mariano Rajoy otorgándole una mayoría simple que le supera en el doble de escaños sumando todas sus confluencias. De hecho, incluso con la suma de los votos del tránsfuga de IU, PODEMOS solo a conseguido mantener sus escaños estancado en un mensaje radical muy lejos de lo que desea la sociedad española.

Aquí, el “joven” Pablo Iglesias sí que practica políticas vetustas del comunismo más trasnochado, beligerante y violento. Una actitud que recuerda mucho la época revolucionaria y posterior dictadura del proletariado que tanto daño hizo y sigue haciendo a la humanidad allí donde gobierna. Y esa es la nueva política que este aprendiz de dictador, cuestionado incluso por sus camaradas en su pose radical de joven rebelde sin causa, es el que se contempla a sí mismo como el abanderado del cambio que, según él, necesita España. Eso sí, ese cambio incluye disgregarla en tantos pedacitos como deseen los diferentes pueblos imaginarios que defienden los “jóvenes” partidos nacionalistas nacidos como setas y que se han sumado a los “viejos” partidos nacionalistas que han aprovechado su cuota de poder autonómico para avanzar en sus aspiraciones independentistas ante la debilidad de los diferentes Gobiernos de España en las últimas décadas.

Pablo Iglesias quiere vender a los españoles que regímenes como Cuba, Bolivia o Venezuela, donde se han atrincherado dictadores como los Castro, Hugo Chávez o Evo Morales, donde la disidencia es perseguida y aniquilada de forma violenta, es el espejo donde España debe contemplarse y donde debe aspirara a ser. Pablo Iglesias habla de que se les debe votar a ellos que van a garantizarnos acabar con esa vejez corrupta que representa el PP, ninguneando a un PSOE al que ya da por amortizado, sobre todo si el “retornado” Pedro Sánchez consigue recuperar la Secretaría General. Allá los socialistas si se quieren volver a suicidar.

Este populista de pacotilla, demagogo y embaucador feriante es un anti sistema practicante y en sus declaraciones y apariciones públicas no para de dar mítines y mantener su especial “mis en scene” como la de su incongruente smoking “por respeto” que ha exhibido en las dos últimas galas de los premios Goya, mientras que mostraba su falta de respeto en las Audiencias con el Rey D. Felipe en Zarzuela, presentándose en vaqueros y su sempiterna camisa con las mangas subidas hasta el codo. Una total falta de respeto y un mucho de actitud hortera. Y es que no está hecha la miel para el burro. Unos modales que o han de extrañar en quien ha hecho de la “vieja rebeldía generacional” su principal característica individual. Lo malo es que lo de este sujeto no es una cosa pasajera que se cure con los años, al igual que la juventud. Este orgulloso y soberbio ególatra está dispuesto a fastidiar a millones de españoles e imponernos su voluntad. Y eso es algo que, los que defendemos la libertad, la igualdad y la solidaridad, no deberíamos permitir.

Este comunista ultra radical se ha apropiado del título de esa película protagonizada también por otro ya no tan joven actor de ideología pro comunista, como todos los ricos que se alinean con aquellos que les pueden expropiar su patrimonio. Se trata, como muchos ya sabrán, de “No es país para viejos”. Lo que sé es que España no es un país para jóvenes como este sujeto.

¡Que pasen un buen día!

¿De verdad la Justicia se ha aplicado en Cataluña?
"El tribunal no ha de hacer favores sino pronunciar sentencias” A.J.M. Seguier.
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 5 Febrero 2017

Los ciudadanos y, en especial, los que residimos en Cataluña, hace tiempo que venimos sosteniendo la convicción de que, en Cataluña, existen algunos jueces que han decidido que, por encima de las leyes, de su deber de impartir justicia de forma equitativa y de acuerdo con las leyes vigentes que se comprometieron a respetar y hacer cumplir, existe su compromiso con el sentimiento separatista que, una parte de la ciudadanía catalana, ha decidido abrazar. El hecho de la politización de jueces y fiscales no es algo nuevo y, por desgracia, tenemos abundantes ejemplos de sentencias en las que a uno le resulta harto difícil encontrarles su ajuste con la legislación vigente y, por supuesto, resultan absolutamente incoherentes con cualquier mínimo sentido común, si es que no se las quiere encuadrar dentro del más puro espíritu de rebeldía y desprecio por aquella legislación que juraron respetar y aplicar.

Curiosamente, lo que debieron de ser actuaciones de oficio, expedientes penales por presunto incumplimiento de los deberes públicos de los funcionarios, por prevaricaciones, por actos de desacato a las sentencias de los altos tribunales, por falta de exigencia de la ejecución de las sentencias etc., en el caso de la comunidad catalana y para determinados colectivos de jueces y fiscales, imbuidos por el radicalismo nacionalista, parecen regirse por otros raseros jurídicos cuando se trata de juzgar delitos relacionados con el llamado proceso soberanista o sus implicaciones en las instituciones y personalidades catalanas. Como botón de muestra basta referirnos a 33 jueces catalanes que se han mostrado abiertamente proclives al referéndum por el “derecho a decidir”, cuando todos saben perfectamente, y así lo ha dejado claro del TC, que este tipo de consultas no pueden celebrarse sin autorización del Parlamento que, evidentemente, no podría hacerlo por ir contra la unidad de la nación española y, en consecuencia, de la Constitución.

Ahora, cuando los líderes del separatismo catalán, por fin, se ven en situación comprometida por aquellas actuaciones que decidieron respaldar, por ejemplo, en la famosa consulta del 9N, y deben comparecer como imputados ante los tribunales; es cuando ponen en marcha la maquinaria propagandística para explotar el victimismo, ya endémico en el nacionalismo catalán, para acusar al Gobierno de haber organizado este “ataque a la democracia catalana”, cuando la realidad es que no ha sido el Gobierno sino la propia Justicia la que ha despertado para pedir que se enfrenten a los tribunales, que serán los encargados de dilucidad, a través del procedimiento oportuno, el grado de culpabilidad que les pudiera corresponder a cada uno de ellos, por los hechos de que se les acusa. Resulta poco menos que inverosímil que, señores que abiertamente, públicamente, y en forma chulesca y amenazadora han estado manifestándose contra España y sus instituciones, negándose a aceptar las sentencias de los tribunales y los requerimientos de las autoridades del Estado ¡tiene narices!, ahora se hagan las víctimas después de que pesan sobre ellos acusaciones de flagrantes delitos de desobediencia y prevaricación. Toda la parafernalia que está previsto montar por las comparecencias del señor Mas y el resto de “investigados”, no es más que un intento de movilizar a los catalanes para convencerles de que se comete una injusticia contra ellos.

Siempre he pensado que tanto griterío, que tanta ampulosidad y que tan presunta furia, no hace más que esconder el gran bluf del catalanismo, que se podría comparar con la forma con la que algunos animales indefensos se enfrentan a sus depredadores simulando que son más grandes y más fuertes de lo que realmente son. Si se hubiera actuado con energía desde el principio, nada de lo que está sucediendo tendría lugar.

Resulta absurdo esta insistencia en pretender responsabilizar a la “judicialización de la política” y a presuntas conjuras maquinadas contra Cataluña, la situación que ellos mismos se han cuidado de crear y, me imagino, que es lo que precisamente están intentando difundir para mantener vivo el fuego del independentismo que, a medida que pasan los años, que los bulos que hacen correr se deshinchan por sí solos y que las promesas de una Cataluña mejor independiente, se van evaporando quedando absorbidas por una realidad que, lo único que deja al descubierto, es la fragilidad de aquellas y la evidencia de que los problemas de la ciudadanía siguen sin solucionarse, que el comunismo va ganando espacio en la política de la autonomía y que las luchas entre los mismos partidos separatistas, para hacerse con el poder, no vaticinan otra cosa que un futuro cargado de nubarrones, completamente opuesto a estos cuentos fantásticos que estos ilusos pretenden trasmitir a los catalanes respecto a una “nación” placentera, pacífica, próspera y pastoril donde, desde los jubilados a los trabajadores menos cualificados, van a vivir mejor que como lo venían haciendo hasta ahora.

Los enfrentamientos de estos insurrectos al Estado español y al TC, no tiene otra calificación que la de ser un ataque frontal a las leyes estatales, a la Constitución, agravados por la forma desafiante que se utiliza para reclamar al gobierno de España que se les de libertad para separarse del reino de España. Y, como viene al caso, hablaremos de un juez catalán que ha exonerado de responsabilidad a unos concejales que no quisieron respetar el día de la Constitución, yendo a trabajar e invitando a los funcionarios a que los secundasen en su desafío, a pesar de que un juzgado había ordenado que aquel día debía ser festivo. Aquel documento del juez fue, públicamente, notoriamente y de forma desafiante roto en pedazos, a las puertas de la casa consistorial, por quienes tenían la obligación de hacerla cumplir. Para el juez aquella actitud, evidentemente delictiva, fue solamente una “performance”, o sea un espectáculo, una representación. que no entrañaba desacato al señor juez. ¡Ver para creer!

Es posible que, si el tema catalán, tanto por los sucesivos gobiernos que han tenido que convivir con él, como por los tribunales de justicia y los fiscales que hubieran de haber intervenido en los sucesivos incumplimientos, transgresiones, y prevaricaciones que, durante todo estos años en los que se ha ido cocinando el proceso independentista catalán, se han producido, es muy probable que, el virus de la enfermedad secesionista hubiera quedado reducido a sus justos límites y no, como ha sucedido, hubiera experimentado el desarrollo que ha llegado a adquirir durante los últimos tiempos.

Ahora, vista la impunidad con la que consiguen manifestarse en contra del Estado y la falta de reacción de los tribunales y las fuerzas del orden ( acogotadas por sus jefes que se niegan a permitirles actuar para acabar con semejantes desvaríos), a nadie le debiera llamar la atención que, cada vez que uno de estos señores es llamado a declarar ante los tribunales, los encargados de activar y exaltar a la población, infundiéndole el sentimiento de rabia, de sentirse oprimidos o de que España intenta imponérseles robando y exigiéndoles más tributos que al resto de españoles, empiezan a actuar utilizando la radio, las TV y la prensa ( todas ellas dominadas por los nacionalistas) de modo que, con ello, intentan conseguir que estas comparecencias se conviertan en más propaganda para la cusa separatista.

La verdadera ciudadanía que no comulga con semejantes ideas, incluso los catalanistas que no son separatistas, son los que permanecen en casa, asombrados y asustados porque, hay que vivir en Cataluña para comprender que, cualquiera que pretenda manifestarse en contra, corre el peligro de que le partan la cara en dos. Pero no se pierdan ustedes una nueva faceta de este separatismo catalán. El mismo Pablo Iglesias, de Podemos, ya se ha manifestado públicamente exigiendo al Gobierno que acceda a la celebración del referéndum por el derecho a decidir. Es obvio que ya está poniendo en práctica aquella máxima de poner “una vela al Señor y otra al Diablo”, una actitud que ya les pidió a los de su partido cuando afirmó que no se contentaría con incordiar en el Parlamento, como parlamentario que es, sino que saldrían a las calles para demostrar que con la violencia y la desobediencia a las leyes se consigue más que respetando las normas.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos convencidos de que nos encontramos ante una perspectiva en la que, lo que menos nos preocupa es lo que ocurre en los EE. UU de América o con el brexit inglés o las elecciones europeas, porque lo que se nos presenta en el panorama político español y, especialmente, el catalán; es lo suficientemente tenebroso para que no tengamos tiempo para preocuparnos por otros temas, por muy inquietantes que nos parezcan.

Elogio de España, elogio de Rajoy
EDUARDO INDA okdiario  5 Febrero 2017

Veinte de enero del año en que todo era una elección. Uséase, 2016. Miércoles por la tarde en ese desangelado y no muy bonito Palacio que es La Moncloa. Mariano Rajoy recibe a uno de sus consejeros áulicos. Uno de esos vips españoles a los que pide opinión de cuando en cuando y que solos, y no digamos ya juntos, tienen más nivel que toda la clase política patria junta. Tras escuchar pros y contras en voz ajena, el presidente le corta amablemente en seco. “No sigas”, le apunta con su nada impostado tono humilde, “ya he tomado una decisión”. “¿Y cuál es, presidente?”, inquiere víctima de una infinita curiosidad su interlocutor. “No voy a ir a la investidura porque lo que buscan es mi linchamiento, nada más. No les voy a dar facilidades para que lo visualicen ante la opinión pública, para que dé la sensación de que el PP y yo en particular estamos solos”, comienza su argumento el hombre que gobierna España desde diciembre de 2011. “Pero entonces el PSOE se unirá con Podemos, todo lo que habéis hecho estos años se irá al carajo y tendremos a los comunistas en el Gobierno”, vuelve a razonar este integrante de su sanedrín particular. “Eso no ocurrirá, Sánchez no sacará adelante la investidura y morirá políticamente en el intento”, zanja el asunto el a la sazón presidente del Gobierno en funciones.

La experiencia, que es la madre de la ciencia, forjó el diagnóstico acertado en Rajoy. Sánchez no fue investido ni en marzo ni en otoño. Aunque, como decía aquél, “las balas pasaron muy cerca”. El pacto socialcomunista estuvo en un tris de triunfar. Pero el destino, la suerte o a la tomadura de pelo con la que le obsequió Podemos hicieron imposible el sueño de Pedro y Begoña. A un servidor no le da ningún miedo que gobierne el PSOE ni tampoco que el presidente sea Sánchez en solitario, la alternancia es la esencia de los regímenes democráticos, pero sí que lo haga de la mano de un partido comunista, amigo de los proetarras y que busca la muerte civil de los que no piensan como ellos (Inda o Marhuenda, por poner dos sencillos ejemplos). Y que son a la política española lo que Trump a la estadounidense. La consecuencia del gatillazo pedrista fue un proceso que ha desembocado en el cumplimiento de ese sentido común que desgraciadamente suele ser el menos común de los sentidos: gobierna el que de lejos tuvo más votos y escaños (137 frente a los 85 de los socialistas y 71 de los podemitas).

Y lo cierto es que nos va maravillosamente bien económicamente. Crecemos al 3,2%, casi el doble que el PIB alemán (1,7%), el triple que Francia e Italia (1%) e infinitamente más que la media de la zona euro (1,8%). Las cifras de paro van como un tiro por mucho que la podemización de los medios y, consecuentemente, de la opinión pública, se esfuerce en instalar el mantra de que son empleos de baja calidad. El 75% de los contratos de trabajo en vigor en nuestro país es fijo y que yo sepa nadie salió nunca de una crisis con salarios de primer nivel. Eso sucederá conforme se consolide la recuperación y la demanda de personal inflacione los sueldos. No hay ninguna nación en el mundo occidental, y muy pocas en absolutos, que esté generando en términos relativos tanto empleo ni de lejos. Desde 2014 hemos creado 2 millones de puestos de trabajo y el paro ha pasado de 6 millones a 4,2.

La receta de este indiscutible éxito que el podemismo intenta emborronar contiene tres ingredientes: reforma laboral, “no” al rescate y estabilidad política. Para acometer la Ley Báñez había que tener un par de narices. Mucho más cómodo hubiese sido hacer un Zapatero: trucar las cuentas y decir a todo que “sí” provocando un déficit del 10%, 6 millones de desempleados y una recesión sólo comparable a la de la crisis del petróleo de los 70 que se llevó por delante haciendas, proyectos y vidas. Es la consecuencia del trabajo bien hecho y abjurar de las bofetadas que se propinaron a los principios esenciales en materia fiscal allá por la primavera de 2012.

En Europa nos miran con una sutil mezcla de sana envidia y admiración. La crisis en la Unión es de las que hacen época, de las que pueden hacer saltar por los aires el proyecto de Monnet, De Gasperi y Adenauer cuando parecía que se consolidaba tras más de medio siglo arrastrando los pies. Las políticas imbéciles de la Merkel con los refugiados dejando entrar a todo hijo de vecino pensando que el Estado de Bienestar es infinito, los atentados yihadistas y el austericidio impuesto por Berlín tienen tres cuartas partes de la culpa del pollo que se avecina. La consecuencia se llama extrema derecha. Es la reacción popular al buenismo, la corrección política y la tontuna de los mandamases comunitarios.

El caso más sangrante es tal vez el de Holanda, el país tolerante y moderno por antonomasia. La meca del libre consumo de drogas blandas, la igualdad hombre-mujer y de la regulación de la prostitución. La nación que dio tantas lecciones de progresismo de verdad (no el que nos venden los fascioprogresistas españoles) corre el riesgo cierto de que el próximo 15 de marzo la extrema derecha venza en las elecciones legislativas. Geert Wilders, el muy xenófobo y no menos locoide líder del Partido de la Libertad, arrasa en todas las encuestas. Le otorgan el 25% de los votos y cerca de 40 escaños frente al derrumbe de liberales y socialdemócratas que pasarían de 41 y 28 escaños a 22 y 10 respectivamente. El lema del probable primer ministro neerlandés se resume en una frase para echarse a temblar: “El problema de Holanda se llama marroquíes”.

Lo de Francia no es mucho más alentador. El consuelo es que allí hay doble vuelta (ballotage) y las posibilidades de que Marine Le Pen termine en El Elíseo a partir del 7 de mayo oscilan entre cero y ninguna. Al menos, eso quiero pensar. Sea como fuere, a día de hoy la repugnante ultra francesa ganaría de calle el primer round del ballotage frente a los tres grandes rivales en liza: el corrupto líder de Los Republicanos François Fillon, el brillante ex ministro de Economía socialista Emmanuel Macron y el más filocomunista que socialista Benoit Hamon. Las trapacerías son siderales: su mujer e hijos robaron un millón de euros con empleos públicos ficticios, una de las grandes aficiones de la derecha más allá de los Pirineos. Resulta increíblemente alucinante que el partido más importante de Francia en términos de poder real no efectuase un elemental análisis de riesgos previo a las primarias. Ahora las opciones demócratas más realistas pasan por que el centroderecha apoye en la segunda vuelta a Macron, el treintañero que saltó a la fama más por haberse casado con su profesora 22 años mayor que por sus éxitos en la gestión de una gran nación anquilosada en el terreno económico.

El panorama no es mucho mejor en Alemania, donde la torpeza enciclopédica de la canciller con su política de puertas abiertas de par en par a la inmigración ha dado alas a Alternativa para Alemania, una formación comandada por Frauke Petry cuyos rasgos se resumen en tres noes: “no” a la inmigración, “no” a la Unión Europea y “no” al austericidio. Tranquilos porque tras las legislativas de septiembre seguirá habiendo una gran coalición CDU-SPD pero que nadie se duerma porque los ultras suben como la espuma. Y Alemania son palabras mayores… En Italia el populismo 5 Estrellas o el nacionalfascismo de la Liga Norte no sube pero tampoco baja y en los países escandinavos la ultraderecha va a más, especialmente por los problemas sociales y de convivencia causados por la inmigración musulmana y la falta de respuesta oficial. Por cierto: en el país transalpino ninguno de los últimos cuatro primeros ministros ha salido de las urnas. Mario Monti, Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni son resultado de la dedocracia. En unos casos de la de Berlín; en otros de la del Quirinal. Por no hablar de Estados Unidos, que está en mano de un chalado, Donald Trump, o del Reino Unido, que deambula confuso y sin rumbo como el fantasma del padre de Hamlet. Por algo hace unos días la Biblia del capitalismo mundial, The Financial Times, nos lanzaba flores: “La recuperación de España brilla en un mundo en tinieblas”.

Dicho todo lo cual sobra colegir que España es en este momento procesal de la historia una isla, en lo económico y en lo político. Hace no tanto, cuatro años y medio, éramos unos parias, los apestados de ese club bruselense que no sirve para mucho puesto que las órdenes las imparte Berlín. Ahora crecemos más que nadie, se crean 1.800 puestos de trabajo diarios cuando hace no tanto se destruían 3.000, el peligro del populismo se aleja y la gran coalición encubierta ha logrado avances en materia social que se antojaban impensables (salario mínimo, cláusulas suelo y cortes de luz). El fantasma del populismo bolivariano se aleja. Al menos, a corto plazo. Porque la gente no es gilipollas y porque el estalinismo de la cúpula podemita les lleva a sacarse los ojos entre ellos. Cosa bien distinta es el medio y el largo plazo teniendo en cuenta que la opinión publicada, que es la que cincela la opinión pública, está podemizada en un 70%. Ganan por goleada. Pero de momento Mariano Rajoy está más seguro en su puesto quizá que cuando gozaba de mayoría absoluta y eso aparece en el diccionario de los inversores con la palabra dorada: estabilidad. A más estabilidad, más prosperidad. Y a más prosperidad, menos populismo. España ya no es lo que era. ¡Menos mal!

okdiario 28 de diciembre, broma de los inocentes

Nota del Editor  5 Febrero 2017

okdiario se ha adelantado demasiado al 28 de diciembre día de los inocentes. Parece que no pisa la calle, no viaja en metro, no es pensionista, no paga IVA, IBI, patrimonio, ni tiene algo que dejar a sus hijos.

Los ingresos por turismo son absolutamente dependientes de los problemas que tienen otros destinos y no aprovechamos  la racha para corregir el rumbo.

España no se está rompiendo, está rota. Los ciudadanos de cuarta clase asistimos diariamente al conculcamiento de nuestros derechos mientras el desgobierno se/les llena los bolsillos con lo previamente extraído de los nuestros.

Hasta nunca, Correa: el desastre económico del bolivarianismo ecuatoriano
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital  5 Febrero 2017

Dentro de apenas unas semanas, Ecuador tendrá un nuevo Presidente del Gobierno. Aunque Rafael Correa coqueteó con la reelección indefinida, los obstáculos constitucionales y su creciente impopularidad han obrado el milagro, apartando por fin al controvertido político de izquierdas del ruedo político ecuatoriano. Eso sí: el adiós de Correa no supone el adiós del correísmo, ya que toda la maquinaria del Estado está ahora a disposición del candidato oficialista, Lenin Moreno.

Del falso "milagro" a la dura crisis
¿Qué bagaje económico deja Correa? Cuando los precios del petróleo estaban por las nubes, era habitual escuchar al mandatario andino hablando del "milagro ecuatoriano". El progresismo internacional creyó haber encontrado en Ecuador la versión ilustrada del "socialismo del siglo XXI". En realidad, la única razón por la que las cosas parecían ir mejor eran los altos precios del petróleo.

Pablo Arosemena y Pablo Lucio Paredes explican en La culpa es de las vacas flacas que, en los 35 años anteriores a la llegada al poder de Rafael Correa, los ingresos generados por la industria del petróleo equivalían a 430 dólares por habitante. Sin embargo, entre 2006 y 2014, el gobierno de la "revolución ciudadana" se benefició de una "burbuja" tan descomunal en los precios del crudo que el ingreso petrolero se movió en un monto equivalente a 950 dólares per cápita.

Este espejismo empujó al alza las cifras de crecimiento, arrojando aumentos anuales del PIB superiores al 4%. Pero bastaba con analizar con un mínimo de detalle la evolución de los fundamentales económicos para comprobar que el grueso del crecimiento se explicaba por una auténtica orgía de gasto público, que llevó el peso del Estado de menos del 25% a cerca del 45% del PIB.

Eso sí: ni siquiera este fuerte aumento de los desembolsos públicos hizo que el crecimiento en la Era Correa fuese superior al sexenio anterior. Y es que, entre los años 2000 y 2006, el crecimiento medio del PIB también fue superior al 4%. Con una diferencia, claro está: por aquel entonces, el peso del sector privado rondaba el 75% del PIB, veinte puntos por encima de los niveles en los que se mueve ahora, asfixiado por el Leviatán correísta.

Un desastre fiscal
El desastre fiscal en el que se ha movido el correísmo quedó patente en 2015, cuando el régimen empezó a promover un impuesto a las herencias que llegaba a aplicar un tipo del 77,5% a la transmisión de patrimonio entre padres e hijos. Otro ejemplo del despropósito tributario en el que se mueve la autoproclamada "revolución ciudadana" lo tenemos en la oleada de aranceles introducida también en 2015 y aplicada a más de 2.500 productos. Estas medidas generaron un encarecimiento medio del 45% en los bienes afectados.

Pero hay más. Correa también subió los impuestos en 2016. Escudándose en el terremoto que sufrió el país, el régimen acabó confiscando a todos los trabajadores el equivalente a un día de sueldo. Además, Correa subió el IVA, el Impuesto de Patrimonio, el Impuesto a las Utilidades… Sin embargo, diversos informes sobre el "paquetazo fiscal" han puesto de manifiesto que el afán de estas medidas es recaudatorio, ya que se pretende obtener más del doble de los ingresos necesarios para asumir la reparación de los daños causados por el seísmo.

Y, por si no fuese suficiente, a todas las subidas de impuestos decretadas en 2015 y 2016 hay que sumarle otras muchas adoptadas en ejercicios anteriores. El resultado es una tortura fiscal al contribuyente, que se ve obligado a lidiar con una interminable lista de tasas: Impuesto a la Salida de Divisas, Impuesto a los Activos en el Exterior, Impuesto a las Tierras Rurales, Impuesto de Espectáculos Públicos, Impuesto a los Vehículos Motorizados, Impuesto a la Compra de Vehículos Usados, Impuesto Ambiental a la Contaminación Vehicular, Impuesto a los Ingresos Extraordinarios, Impuestos Especiales, Impuesto a la Transferencia de Bienes Inmuebles…

Todo esto no ha evitado que la deuda pública haya aumentado significativamente. Correa impagó parte de las obligaciones del Estado tras su llegada al poder e hipotecó todas las ventas de petróleo hasta 2024. De hecho, Ecuador ha llegado al extremo de aprobar perforaciones petrolíferas en las zonas más biodiversas de la Amazonía. Pero ni las subidas de impuestos ni la "burbuja" petrolera han evitado que la deuda pública se dispare. De hecho, el régimen ha terminado solicitando ayuda al Fondo Monetario Internacional…

Burocracia, despilfarro y pobreza
En el plano laboral, el gran reto al que se enfrentaba Correa era el de aumentar el empleo formal en Ecuador, ya que una parte muy importante de la población malvive en la economía sumergida. Sin embargo, el único salto adelante que se observa en este campo ha tenido lugar en el sector público, donde el número de burócratas ha subido de 460.000 a 715.000 personas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística del Ecuador. Sin embargo, el empleo informal sigue siendo la dura realidad en la que se mueve cerca de la mitad de la población activa del país, hasta el punto de que el 42% de la población recibe subsidios o ayudas directas del Estado.

Otro foco caliente ha sido el despilfarro de recursos públicos. gobierno de Correa ha pretendido legitimar este fuerte aumento del gasto apelando al aumento de la inversión en infraestructuras. "Hemos invertido en vialidad seis veces más que los tres gobiernos anteriores juntos", presumía Correa a comienzos de 2016. El problema es que, como ha demostrado la revista Plan V tras evaluar casi 50 proyectos viales, estas obras acarrearon, de media, un sobrecoste del 46%.

Algo similar ocurre con la refinería de Esmeraldas, en la que la desviación del precio que se explica por los "contratos complementarios" asciende a 537 millones de dólares. Pero hay muchos más ejemplos. Ahí está el aeropuerto fantasma de Santa Rosa, el superedificio de 9.000 metros cuadrados construido para acoger a apenas 56 funcionarios, los más de 1.000 millones consignados a levantar una ciudad universitaria en medio de la nada, la millonaria sede construida para acoger oficinas de la Unasur…

En lo tocante a la reducción de la pobreza, vemos que la rebaja anual media en la tasa de pobreza fue de 4 puntos entre 2000 y 2006 pero bajó a un ritmo de apenas 1,5 puntos entre 2007 y 2014. Por tanto, la reducción de la pobreza experimentó una desaceleración en plena "burbuja" petrolera, precisamente cuando Correa recorría el mundo hablando del exitoso modelo socioeconómico de su país.

Desde entonces, la situación de los más pobres no ha hecho más que empeorar. El precio de la cesta de la compra se ha disparado a raíz de las medidas proteccionistas que ha aprobado el gobierno de Correa. De hecho, aunque parezca difícil de creer, la cruda realidad dice que hacer la compra en un supermercado ecuatoriano es más caro que hacerlo en España, Estados Unidos, Colombia o Perú. Por tanto, no sorprende que los informes de pobreza arrojen un cambio a peor en 2015 y 2016.

Autoritarismo y corrupción
Pero si el legado económico de Correa es nefasto, peor aún es la herencia política que dejará a su sucesor en la presidencia. Célebre es su infame campaña contra los medios de comunicación, coronada con la aprobación de la "Ley Mordaza". Según Fundamedios, la Era Correa ha estado marcada por más de 2.000 agresiones a la libertad de información.

El estilo autoritario de Correa también ha alimentado un clima de impunidad ante la corrupción. Solamente en 2013 documenté 65 escándalos de corrupción. Evidentemente, hubo muchos más casos en años anteriores y algo parecido ha venido ocurriendo desde entonces. De hecho, en las últimas semanas hemos conocido que, a lo largo de la Era Correa, la constructora brasileña Odebrecht habría pagado 33,5 millones de dólares en sobornos a las autoridades…

Y a esta corrupción rampante hay que sumarle la sombra de sospecha que generan muchos otros escándalos. Por ejemplo, ¿qué se supone que tenemos que pensar de las próximas elecciones presidenciales sabiendo que el censo incluye a 1,5 millones de fallecidos?

¿Hay futuro?
A mediados de 2016, las encuestas de Cedatos revelaron que casi el 60% rechazaba la gestión del presidente Correa, triplicando los datos observados hace ahora una década. Cada vez son más los ecuatorianos que rechazan la figura de un presidente marcado por la nefasta gestión económica, el desastroso manejo fiscal, el aumento de la burocracia, el freno a la reducción de la pobreza, el autoritarismo y la corrupción.

Está por ver si ese creciente rechazo es suficiente para que Ecuador vote mayoritariamente por el cambio. Ya en las últimas elecciones municipales, las dos grandes ciudades del país, Quito y Guayaquil, le dieron la espalda a los candidatos oficialistas, por lo que las presidenciales del próximo 19 de febrero presentan una oportunidad de oro para dejar atrás de una vez por todas una larga noche socialista que ha condenado a Ecuador a una década perdida.

Las encuestas sitúan a Guillermo Lasso como el candidato de la oposición con más opciones de ganar en segunda vuelta. Pese a los ataques que le dirige el oficialismo y la aparición de otras candidaturas de oposición que también están cargando contra Lasso, el exbanquero se ha erigido como el símbolo del cambio liberal en Ecuador. Pronto sabremos si su candidatura logra el respaldo suficiente para abrir un nuevo capítulo en la historia del pequeño país andino. Lo que está claro es que el capítulo que se cierra, el de Correa, ha sido una pesadilla de la que muchos ecuatorianos han empezado a despertar demasiado tarde.

Infierno eterno para los yihadistas
Manuel Molares do Val Periodista Digital  5 Febrero 2017

Una de cada cuatro causas de la Audiencia Nacional se relaciona ya con yihadistas descubiertos por la policía y la guardia civil, que han evitado nuevos atentados tras los de 1985 y 2004, que suman 211 masacrados.

La seguridad del Estado, en máxima alerta, teme que los yihadistas obedezcan de inmediato al Estado Islámico, Al-Qaeda y otras bandas fanáticas, que les han ordenado perentoriamente matar en España.

Por eso hay que aprovechar en favor propio uno de los sabios consejos del general Sun Tzu (722-481 a. C.): “Prohíbe los augurios (en tus tropas) para evitarles miedos”.

Augurios/temores que deben cultivarse en el enemigo, esos islamistas, anunciándoles que sus cadáveres serán contaminados para cerrarles la entrada al Paraíso de las huríes y al Juicio Final.

Los yihadistas, además de fanáticos, son sumamente supersticiosos. Explotar lo que les asusta no afecta a sus derechos humanos, por lo que si los aterrorizamos con el infierno quizás logremos que muchos abandonen el terrorismo antes de asesinar.

El yihadista desea tanto llegar al paraíso de sus huríes como teme ir al infierno muriendo impuro.

Los católicos también temían esa condena si morían en pecado mortal; pero para muchos teólogos el averno ya no existe, como el limbo, lo que reduce ese miedo.

Los terroristas necesitan llegar puros al paraíso. Si sus cadáveres se contaminan arderán en el infierno y, sobre todo, no accederán ante Alá para el Juicio Final.

En Crónicas Bárbaras se expusieron ya exitosos casos de campañas así con yihadismos anteriores: es momento de reivindicarlas y repetirlas.

Policías y autoridades: adviertan a los terroristas en la Audiencia Nacional que, de morir, irán al fuego eterno embadurnados con lo que más les aterra, sangre y grasa de cerdo. El terror contendrá a muchos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Leninin apoya a Kokomochov y el Gobierno maridialoguea
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  5 Febrero 2017

En vísperas del sacrificio de Errejín en Vistalegre, Pablenin ha volado el último puente que unía a Podemos con el régimen constitucional. Salvo milagro, quedan así canceladas las esperanzas que tantos ciudadanos biempensantes, demócratas sesteantes y providencialistas de tertulia ponían en Errejón, ese interminable bebé de cien mamás condenado al cuarto de las ratas por Papá Pablo, que aunque intelectualmente sea una nulidad, siempre será políticamente más que un escuincle que no se atreve a darle un sopapo ni encaramado a Tania.

Porque, la verdad, si intenta ganar con Iglesias como mancheta, o manda él o manda la mancheta. Y querer derrocar a Iglesias y, a la vez, heredarlo, vivo pero muerto, liderando su liderazgo se me antojan demasiadas cosas a la vez. Tantas, que acabarán en ninguna. El Poder, en un tinglado comunista como el de Podemos, no se debate ni se "controla desde la base": o se toma o te lo toman; o mandas o te mandan. Si el partido está en la Oposición y pierdes, te callan o te echan. Si el Partido está en el Poder y pierdes, te matan. Antes, los rojos no hacían prisioneros. Ahora, ni los blancos.

Cataluña, el Rubicón del Régimen Constitucional
Queda, naturalmente, la apelación a las bases o, como le gusta decir transversalmente al errejonismo, a "las más amplias capas de opinión sensibles a nuestro mensaje". Pero eso supone tomar una posición clara en el gran problema político nacional, que es precisamente, el de la Nación. Y como Iglesias es un enemigo nato de lo que Lenin llamaba "cretinismo parlamentario", lo ha hecho. Al anunciar que apoyará las movilizaciones "en la calle" contra el Tribunal que debe juzgar este lunes a Mas por el butifarréndum del 9N,Pablenin respalda a Kocomochov, designated survivor de Mas, que iba para Josué de Moisés Pujol y se quedó en hereu de la Banda del tres por ciento y sus obligaciones penales. Vamos, que si Kocomochov está por el golpe, Pablenin está al servicio de Kocomochov.

Naturalmente, los que siguen diciendo que lo de Cataluña es una broma, que es sólo cuestión de dinero, de dejarlos solos, dirán también que lo de Pablenin no tiene importancia. Pero la tiene. O podría tenerla si ahora dijera Errejón lo que decía la izquierda de antaño: que Podemos no puede ser el cipayo al servicio de la voluntad insolidaria y egoísta de la burguesía catalana, encabezada por la banda del Trespercent. Que ellos están con la gente de toda España, no con la gente que quiere romper la fuerza de la gente, que está en las grandes mayorías. El pueblo unido, etcétera. Yo creo que hasta Susana Díaz se hacía errejonista.

Por supuesto, Pablenin podría replicar que si Errejón se opone ahora a Kocomochov, el referéndum, la independencia y la ruptura de España, como un facha más, ¿qué hacía hace dos semanas apoyando a los etarras que cumplen condena por sus crímenes, instando al Gobierno a mandarlos a casita y mimarlos hasta su rápida excarcelación? ¿Es más grave lo que defiende Kocomochov, un referéndum ilegal en Cataluña, que la ETA? Y no era Errejón el que en Twitter llamaba "bastardos" a todos los policías?

Tan golpistas, proetarras y enemigos de España y de la Libertad son Iglesias como Errejón, pero el pulso golpista de la Generalidad al Estado de Derecho es de tal gravedad e inmediatez que permiten justificar cualquier voltereta. No digamos de los émulos de Pinito del Oro, sitos en Podemos. La independencia de Cataluña, que es lo que se pretende inútilmente camuflar bajo el "derecho a votar", "a opinar" y demás timos teóricos del separatismo instalado en Barcelona y subvencionado por Madrid, tiene su punto flaco precisamente en ese referéndum que algunos quieren vendernos como una encuesta sobre marcas de crecepelo.

El Gobierno, con la Ley o fuera de la Ley
Ese referéndum no podrá celebrarse nunca de forma legal salvo que el Gobierno renuncie a la soberanía nacional y al régimen constitucional de 1978, del que extrae su propia legitimidad. Y un Gobierno que aceptase un referéndum para la ruptura de España estaría poniéndose a la cabeza del Golpe de Estado y acabaría siendo derrocado por las Cortes o por la fuerza. Así de cruda es la cosa, pero es que no hay forma de cocinarla.

Tampoco hay más alternativa a la Ley que la fuerza, que es la que viene imponiendo la Generalidad, con la complacencia o colaboración activa de todos los gobiernos de Madrid desde que Pujol llegó al Poder. Cuando la fuerza quiere convertirse en Ley, como pretende la Generalidad, cuando con la violencia de los hechos consumados se pretende liquidar el régimen democrático y la estructura misma del Estado, todos los partidos políticos, incluso Podemos, deben tomar posición: o rompen España o la defienden. No valen ya las mamarrachadas de que para defenderla hay que romperla y luego rehacerla con inventos como la Federación de Repúblicas Ibéricas del golpismo catalán de antes de la guerra, que los portugueses se apresuraron a denunciar como "la nueva faz del imperialismo castellano". Los partidos deben explicar a qué juegan: a la legalidad o a la Revolución.

Por supuesto, si Errejón quiere ser de verdad alternativa a Iglesias, debería defender la Legalidad y la unidad de España. Como no se atreve, dirá que "comparte con Pablo" que "no hay que criminalizar la libertad de expresión". ¡Como si la hubiese en Cataluña! No hará nada. Y ya veremos si no acaban juntos Leninín y Trotskitín agarrados a la misma pancarta que Kocomochov y manifestándose contra el Tribunal que debe juzgar a Mas.

Maricomplejines maridialoguea
Eclipsado el PSOE, el Gobierno ha servido en bandeja al partido de las telesorayas, que sigue siendo Podemos, la ocasión de decir Patria sin que nos dé la risa o suene a Venezuela. Porque Rajoy y su Virreineta, tras decir que estarían dispuestos a "la coerción" -ojo al palabro, atención a la salvajada, cuidado con la barbaridad de la Legión Rajoyana: "coerción"-, han vuelto a esconderse en la excusa clásica de la deserción institucional: "no vamos a añadir más tensión", "hay que tender puentes", "espacios de diálogo", en fin, las gansadas que, de puro repetidas, resultan aburridas hasta en un editorial de La Vanguardia, valga el pleonasmo. Pero que si las dice el presidente de cualquier Gobierno en cualquier otra época de España le habrían acercado mucho al juicio por delito de lesa patria y alta traición. No se le puede "quitar tensión" a un golpe de Estado. Lo que debe hacer un Gobierno es derrotarlo. Empezando, claro, por no financiarlo con el FLA.

El maricomplejinismo clásico, estructural, típico, endémico del PP, en Cataluña se convierte en maridialoguismo. Que consiste en marifingir que se marinegocia para mariseguir maridisimulando que, en realidad, no se marigobierna ni se hace marimaldita la maricosa contra los golpistas. Uno empieza a estar ya mariharto de tanta marimamarrachada.

Enésima ocasión para Albert Rivera
Por supuesto, culminada la apoteosis de Rivera en el Congreso de Ciudadanos, redefinido como partido liberal-progresista, sería la ocasión para que el líder catalán del partido español y la portavoz andaluza de cuna catalana o al revés, se pusieran de verdad, como liberales que dicen ser, a la cabeza de la defensa de la Nación Española, vilmente abandonada por los que deberían defenderla y atacada a sangre y fuego por los que deberían temerla, si no respetarla.

Lo malo es que si Rivera consulta con su arriolo Campo Vidal, cuya primera obra fue "Simplemente María y su repercusión en las clases trabajadoras" -la otra, una apología del felipismo- es muy probable que le diga que, antes de enarbolar cualquier bandera, debería encargar una encuesta.

España, ante su año decisivo
Jesús Cacho vozpopuli.es  5 Febrero 2017

“Superada la incredulidad inicial, la mayoría de la gente que conozco ha reaccionado pensando que ya es hora, porque estamos hasta los cojones, para ser explícitos, de esta mafia que lleva 40 años sangrándonos, que ha arruinado la imagen de la Cataluña prospera de siempre, que ha prostituido lo que éramos: la zona más europea y avanzada de España. La más rica. Sacando dinero de las comisiones, ¿quién se arriesga a montar una empresa? En los años 20, los abuelos de todos esos a los que hoy ha detenido la Guardia Civil abrían sus fábricas a la 6 de la mañana… Pregunta a los Rodés, los Carulla, los Sumarroca, los de Sehrs, a todos los que jugando con la ensoñación de un nou país se han forrado sacando el dinero fuera. Y todo por el puto parné. Es nuestro régimen clientelar. Modelo de mafia en el mundo. Y los Pujol burlándose de la Justicia, del CNI y de todo, con su escudero Mas todavía dirigiendo la fiesta. Que investiguen a fondo, caiga quien caiga, por una cuestión de higiene pública y para recuperar un mínimo de dignidad como sociedad. Y puedes estar seguro que el caso Pujol se acabará convirtiendo en un juicio global a la Transición, con nombres propios muy claros en Barcelona y en Madrid”.

Habla un empresario catalán, harto del espectáculo de impudicia protagonizado por el régimen clientelar fundado por Jordi Pujol. “Si quiere conseguir obra pública en Cataluña, debería usted catalanizar su empresa” (Sergio Lerma, presidente de la constructora Oproler, a la Guardia Civil). Y pagar la correspondiente mordida. Todo amenaza con venirse abajo en este año crítico 2017. Mariano Rajoy es muy consciente de que, salvo milagro de última hora, concretado en un súbito ataque de sensatez del independentismo, no tendrá más remedio que apretarse los machos y aplicar el Artículo 155 de la Constitución del 78 (“Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno… etc.), para tomar el control de la Comunidad Autónoma de Cataluña. Lo sabe Rajoy y su Gobierno entero. Es el famoso choque de trenes, en realidad un tren ligero que avanza desbocado y dispuesto a estamparse contra las bases de un Estado cuya pesada estructura podría convertir en astillas humeantes al insensato que corre sin frenos.

La rajada de Santiago Vidal ha precipitado el proceso de toma de conciencia en el Gobierno y en las instituciones del Estado sobre la gravedad de la situación y la inevitabilidad del 155. Todo el mundo sabe que el nacionalismo catalán está vulnerando la ley para conseguir sus objetivos, pero ha tenido que venir un juez lenguaraz para poner de manifiesto, en Barcelona y en Madrid, lo que era un secreto a voces: que el Rey está desnudo y que el Govern se está ciscando en la Constitución con total desenfado. Vidal le ha metido una quinta velocidad al prusés, una tal aceleración que es incluso posible que el nuevo referéndum ilegal se celebre antes del verano. El propio Carles Puigdemont lo confirmó el lunes, en reunión con los cónsules acreditados en Barcelona: “convocaremos un referéndum de independencia en septiembre de 2017 como muy tarde y lo haremos con o sin el permiso del Estado”, para remachar, desafiante, que “superaremos las amenazas” del Gobierno central.

Y esto apareció por Barcelona la Guardia Civil dispuesta a recordar a tirios y troyanos esa condición propensa al ladronicio de la elite del Estadito fundado por don Jordi y tan bien gestionado por sus hijos y herederos. Como ha escrito Vidal-Qadras, “si en el resto de España la corrupción ha sido parte del sistema, en Cataluña ha sido el sistema mismo. Es el auténtico hecho diferencial”. De acuerdo con el principio de acción-reacción, la redada ordenada por el juez Josep Bosch de El Vendrell contra el régimen del 3 por ciento provocará una automática subida del suflé independentista, cuyo reflejo se visualizará en la concentración que para mañana lunes se anuncia en torno al Arco del Triunfo con la intención de bloquear el acceso de Artur Mas al TSJC, donde debe prestar declaración por el referéndum del 9N. Nuevo “día histórico” para un independentismo plagado de “días históricos”. Este chicle, sin embargo, ya no puede estirarse mucho más. Es ahora o nunca. El entorno internacional, UE incluida, rema en contra de la aventura secesionista. El nacionalismo romántico crecido a la sombra de una lengua, una tradición y un folclore -la sardana-, ha sido sustituido por un identitarismo de orden reaccionario y xenófobo que busca reforzar los Estados–nación existentes frente a la amenaza exterior. La Liga Norte ya no habla de romper Italia, y otro tanto ocurre con corsos, bretones, vascos y tantos otros. Los herederos de don Jordi están ante su última oportunidad. O eso parece.

Un reto con el PSOE en estado comatoso
Consciente del envite, el Gobierno parece haber perdido el miedo: “cuando el Estado de Derecho está en situación de jaque mate, no tiene más opción que defenderse y ellos lo saben”. El reto llega con un PSOE en estado comatoso. “El primer motivo del PP para ayudar al PSOE a salir a flote reside precisamente en poder contar con él para meterle mano a un problema como el que plantea el independentismo”, aseguran en el Ejecutivo, “porque suspender la Autonomía sin ese respaldo es un envite complicado. Desde luego, si Pedro Sánchez ganara las primarias habría que olvidarse de ese apoyo”. Está por ver, con todo, el cuajo que los intrépidos capitanes indepes van a ser capaces de mostrar a la hora de la verdad. Las contradicciones en el seno de JxSí son tan obvias que es posible que el tren del prusés entre en vía muerta antes del toque de corneta. Oriol Junqueras, el gran tapado de esta farsa, quiere presidir la Generalitat y tiene todas las papeletas para serlo siempre y cuando no cometa el error de firmar, como quiere Puigdemont, el decreto de convocatoria del referéndum. Don Jordi dio la clave en esa fétida conversación (“toda la mierda para mí, en el partido tiene que quedar poca”) publicada el viernes por La Vanguardia: “Homs podría ir a la cárcel, aunque se lo pensarán porque tienen posibilidad de hacer daño sin necesidad de esto, por ejemplo con la inhabilitación (…) Imaginemos que Mas dijera, oye, me quiero volver a presentar y miro de rehacer el liderato. Digo rehacer porque ha quedado un poco tocado. Ahora, si lo inhabilitan, ya está kaput definitivamente”.

“La estrategia de las inhabilitaciones es cómoda para Rajoy. Cuando una decisión contra los sediciosos la toma un juez en aplicación de la ley, las protestas son mucho más atenuadas que cuando procede de un político o se percibe como tal. Y a tenor de lo que arroje la investigación de la Agencia Tributaria catalana podrían terminar todos inhabilitados, incluido el propio Junqueras”. En el PP catalán hay quien lo explica con una sencillez difícil de trasegar: “Ni Guardia Civil, ni tanques, ni historias. Todo será mucho más sencillo: unos cuantos altos funcionarios que viajarán a Barcelona para restablecer el orden -poniéndose al frente de los Mossos, por ejemplo-, una ristra de inhabilitaciones, y a correr”. Antes de mayo sabremos si la pareja Picodemonte-Junqueras sigue adelante con los faroles obligando al Gobierno a fajarse, o si el dúo se rompe y entonces el referéndum desemboca en unas elecciones autonómicas que, con Convergencia reducida a escombros, convertirían a Junqueras en president. La batalla subterránea es tan intensa que el orondo líder de ERC no salió el jueves a defender a los detenidos por la GC, sino, al revés, a aplaudir “que se persiga esa corrupción por todos los mecanismos posibles”, de decir, que se castigue a mis socios en el Govern…

Es el gran desafío que el Gobierno de la nación tendrá que enfrentar en este año crítico, aunque no el único. A pesar de las protestas de Rajoy y del propio Montoro en el sentido de que no contar con PGE para 2017 supondría enviar una mala señal a la UE, el Ejecutivo parece resignado a no disponer de cuentas públicas este año, convencido de que eso no será el fin de mundo, que más se perdió en Cuba. El PSOE ya ha hecho saber que ni harto de vino está dispuesto a aparecer como “las muletas del PP”, con el loco Sánchez de nuevo en la carretera enarbolando ese brioso programa ideológico suyo consistente en decir “no” al PP. Nada que hacer con el socialismo y muy poco con el PNV, que exige condiciones –tal que la política penitenciaria- que ni siquiera un Gobierno tan pastueño como este podría satisfacer sin abofetear a su electorado. Así que no quedará más remedio que prorrogar los de 2016 y empezar a trabajar en el proyecto de PGE para 2018, que esa será la madre del cordero, porque el Ejecutivo volverá a toparse con las mismas piedras en el camino. En mayo se sabrá quién se ha hecho cargo del cadáver del PSOE. Si fuera Susana Díaz la elegida, cabría alguna posibilidad de llegar a acuerdos para la legislatura. En caso de que sea Pedrito, olvídense.

¿Nuevas generales en otoño?
¿Abocados a nuevas generales para el próximo otoño? Bien podría ser así, en un entorno internacional muy adverso, con elecciones que se anuncian decisivas en Francia, Alemania, Holanda y muy posiblemente en Italia. Con un mundo enloquecido por la picadura venenosa de un Trump cuyas últimas intenciones nadie conoce ahora mismo, pero con un cambio de alianzas a nivel geoestratégico que puede dejar Europa reducida a ese bonito Parque de Atracciones y Museos que desde hace tiempo se adivina en el horizonte. No faltan las voces, empero, que piden calma. El futuro inmediato, tan complicado como ahora mismo parece, podría haber sido horrible para España si, como estuvo a punto de ocurrir hace menos de un año, tuviéramos hoy en Moncloa un Gobierno presidido por Sánchez con el apoyo de Iglesias y Errejón, los arcángeles de esa izquierda radical que hoy se apuñala con saña y que ayer venía a salvarnos a todos de las garras del bipartidismo. Y mientras tanto, el vértigo que produce la inminencia del choque entre el Estado y el nacionalismo catalán empieza a provocar escalofríos en Madrid y en Barcelona.

Los conspiradores: fulgor y muerte de Podemos
Carlos Sánchez elconfidencial.com  5 Febrero 2017

Una de las singularidades de la política española tiene que ver con la influencia de los pequeños partidos o de las élites apostadas en las grandes formaciones. Pero al contrario de lo que sucede en media Europa, donde son partidos bisagra o forman núcleos de pensamiento con legítima capacidad de presión, en España son determinantes para radicalizar infantilmente el voto mayoritario.

En Cataluña, como se sabe, la CUP, se define como “asamblearia, de alcance nacional, que se extiende por los Países Catalanes y que trabaja por un país independiente, socialista, ecológicamente sostenible, territorialmente equilibrado y desligado de las formas de dominación patriarcales”. Sin embargo, la CUP, pese a tan pomposa declaración de principios, dio su apoyo al partido tradicional de la burguesía catalana, y es muy conocido que la estabilidad de la Generalitat depende de quien obtuvo en las últimas elecciones 10 diputados y 337.794 votos, lo que supone exactamente el 6,08% del censo. O el 8,21% si solo se tiene en cuenta a quienes votaron.

En Podemos, igualmente, la correlación de fuerzas depende de una corriente denominada Anticapitalistas. No es un partido, pero actúa como si lo fuera. Representa entre el 10% y el 15% de Podemos, y se define como un “movimiento asambleario, de clase, feminista, socialista y ecologista”. Su objetivo es construir “una sociedad igualitaria y plenamente democrática, donde la justicia social defina los valores y prácticas dominantes, en contraste con la irracionalidad y la desigualdad que caracterizan el sistema actual”.

Su líder es Miguel Urbán, quien en sus comunicados internos sostiene que hay que seguir metiendo “miedo a los poderosos”, pero que lejos de haberse echado al monte como correspondería a un maquis irredento dada su condición de 'anticapitalista' y de ‘outsider’ de la política tradicional, está plenamente integrado en el sistema político 'dominante'. Es eurodiputado, cobra puntualmente su sueldo, y tiene como principales aliados a Teresa Rodríguez, portavoz de Podemos en el Parlamento de Andalucía, y al alcalde de Cádiz, José María González 'Kichi'. Labores, como se ve, poco ‘revolucionarias’. No estamos, precisamente, ante dos bandoleros de Sierra Morena que roban a los ricos para entregárselo a los pobres.

Los 'anticapis' practican el 'entrismo', el viejo instrumento del trotskismo para reventar el sistema desde dentro, aunque lo cierto es que cada vez que han ocupado poder allí se han quedado, como le sucedió al PSOE durante la Transición. Significativos dirigentes socialistas (incluso algún padre de la Constitución) procedían de la LCR o de Bandera Roja (maoístas). El veterano Jaime Pastor, editor de la revista 'Viento Sur', está entre los referentes de Urbán.

La CUP y los Anticapitalistas no están solos. Una miríada de grupúsculos forma parte de la estructura de Podemos. En algunos casos, con sensible capacidad de influencia dado que pueden inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Es decir, hacia Errejón o hacia Iglesias.

Grupos sectarios
Lo que queda de Izquierda Unida no escapa a esta atomización de la política construida a partir de grupos sectarios en el sentido académico del término: doctrina religiosa o ideológica que se aparta de lo que se considera ortodoxo. IU incluye en sus estructuras al viejo PCE y a su organización juvenil, además de Izquierda Abierta, Izquierda Republicana, Redes, el Colectivo de Unidad de los Trabajadores, Ecosocialistas de la Región de Murcia, Izquierda Socialista Andaluza e Iniciativa por Hierro.

Detrás de esta maraña de siglas hay una constante. Pequeñas oligarquías o élites políticas se han atrincherado orgánicamente alrededor de una presunta ideología, lo que les da influencia y elevada capacidad de presión a la hora de repartir cargos, fondos públicos o presencia mediática. El líder ecologista de equo, Juan López de Uralde, por ejemplo, nunca habría obtenido un acta de diputado si se hubiera presentado en solitario a las elecciones, pero al hacerlo bajo el paraguas de Podemos, lo ha logrado.

No se trata, sin embargo, de una realidad propiamente española. El laborismo británico, el socialismo francés o la izquierda italiana están trufados de pequeñas minorías que marcan tendencia por su capacidad de influencia, lo cual tiene importantes consecuencias políticas. Los grupúsculos, por su propia naturaleza, tienden a virar hacia un imaginario que no existe o es irreal. Básicamente, por una razón: es la mejor forma de marcar posición y de diferenciarse del bloque mayoritario, que inevitablemente tenderá a aceptar sus planteamientos para mantenerse en el poder y asegurarse una correlación de fuerzas favorable a sus intereses.

Este proceso de falsa fragmentación ideológica, puramente instrumental, ha encontrado un terreno propicio en España por razones territoriales (la marca Unidos Podemos aglutina a nada menos que una docena de partidos), lo que ha llevado a una creciente balcanización de la izquierda. Podemos y sus confluencias es hoy, de hecho, un partido político construido a la manera de un puzle cada vez más arduo de encajar. De ahí sus problemas para Vistalegre II y sus dificultades para encauzar un debate útil para la sociedad más allá de una lucha pura y dura por el poder. No es nada original. Michels, Mosca y Pareto ya demostraron hace muchos años que en todos los sistemas políticos mandan unos pocos (incluido el PP). Es decir, manda una minoría organizada. Precisamente, porque está organizada. Es el gobierno de las élites.

La estética de la revolución
Sin embargo, las élites, a veces, también pueden ser los propios militantes de la organización, que tienden a alejarse de la ciudadanía porque viven en un hábitat ideológicamente cerrado, con escasa ventilación hacia el exterior, y atrapados por la estética de la revolución. O más frecuentemente, de la palabrería. Algo que explica que en unos momentos en los que los países más avanzados giran hacia la derecha por distintas razones (envejecimiento de la población, inmigración, individualización de las relaciones laborales o desconfianza sobre el sistema político), los nuevos líderes de la izquierda sean, paradójicamente, los más izquierdistas.

Eso es lo que ha ocurrido en el laborismo británico, donde Corbyn se ha asentado frente a su grupo parlamentario. Sin embargo, nadie se jugaría hoy un penique por un triunfo laborista en las elecciones. Y algo parecido sucede con el candidato socialista francés, Benoît Hamon, con escasas probabilidades de estar, incluso, en la segunda vuelta de las presidenciales. Es un misterio saber qué hubiera pasado con Bernie Sanders como candidato demócrata.

Este 'divorcio' entre las élites y buena parte de la ciudadanía viene a representar un regreso a la vieja política de antes de 1789, cuando los salones de los nobles, los burgueses y los aristócratas se llenaban de conspiradores que hacían la revolución alrededor de una taza de café. Activistas de mesa camilla, que se diría hoy.

El historiador Philipp Blom publicó hace unos años un libro* titulado 'Gente peligrosa' y subtitulado ‘El radicalismo olvidado de la Ilustración europea’, en el que situaba en el número 10 de la rue des Moulins, a unos pasos del Louvre, los orígenes de la gran revolución. En esa elegante casa del siglo XVII, el barón Paul Thiry d’Holbach y su esposa fueron el epicentro de la vida intelectual europea. Y como ellos, decenas de casas dieron cobijo a todo tipo de conspiraciones y conspiradores. Como recuerda Blom, Madame Geoffrin recibía los lunes; después venía, los martes, la casa del filósofo Helvétius; el miércoles Madame Geoffrin volvía a abrir sus puertas; luego, los jueves, D’Holbach, y, por último, el salón de Madame Necker.

En aquellos días, todo era pura conspiración e intrigas palaciegas. Navajeo fino, pero sin hacer daño a las estructuras del poder hasta que el régimen absolutista colapsó por los avances técnicos y la presión de las ideas de la Ilustración.

Ese es el ecosistema en el que vive una cierta izquierda española. Incapaz de centrar el debate sobre lo que realmente interesa a los ciudadanos –el impacto de las nuevas tecnologías sobre el empleo, las pensiones, el cambio climático, el endeudamiento, la corrupción de las élites económicas…– vive atrapada por conjuras de salón inertes para cambiar la realidad. Probablemente, porque es mejor levantarse por la mañana siendo un peligroso izquierdista que analizar con rigor los problemas de un mundo feroz en el que casi todo está por escribir. Los Trump pueden dormir tranquilos. La izquierda está en buenas manos.

*Philipp Blom, ‘Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea’. Edit. Anagrama 2012.

Pujol, paseo por la nación y la mierda
Jose Alejandro Vara vozpopuli.es  5 Febrero 2017

Se envuelven en la senyera y luego se mean en ella. JuanMarsé resumió gráficamente la esencia del pujolismo. Hablaba Pujol de la patria mientras su familia y su partido la saqueaban. “Echadme a mí la mierda, quitadme la pensión y los honores, pero no renunciéis a mi obra”, le comentaba esta semana el expresident a un grupo de estudiantes. Los “honores”. Rodeado de fango y estiércol, y todavía piensa en los ‘honores’. ¿Su obra? Treinta años de pestilente saqueo de las arcas públicas, treinta años de rapiña y expolio al son de ‘Els segadors’. Que no falte ‘Els segadors’, ni la senyera, grandes coartadas emocionales, grandes excusas políticas para disimular la infamia.

La ‘pica’, en castellano, es una lanza. En catalán es el fregadero. La última redada contra una veintena de apandadores de la banda del ‘tres por ciento’ se llama ‘Operación Pika’. Así, con ‘k’, que más escuece.

El primero de la lista es Sixte Cambra, paradigma de los especímenes que han crecido en el magma del pujolismo. Cambra ha pasado por Convergencia, por el Barça, por el Godó y hasta por los Juegos Olímpicos. Otro de los niños mimados de doña Marta Ferrusola, ‘això és una dona!’. Amigo de Artur Mas, el astuto, ejercía ahora ladinamente en el Puerto de Barcelona. Sólo le ha faltado cantar misa en Montserrat y ya tendríamos la quintaesencia del nacionalista catalán, criado a los pechos del pujolismo, protegido por la familia, impulsado por el partido y coronado en la empresa pública.

“Mi detención sólo se explica en clave política”, dijo al ser puesto en libertad con cargos. “Esto es un montaje, una operación política dirigida desde Madrid para acabar con los dirigentes soberanistas con mentiras e infamias”, añadía Artur Mas, envuelto, naturalmente, en las cuatro barras y en la bandera.
La vieja cantinela

Los independentistas preparan para este lunes una manifestación frente a los tribunales que han de enjuiciar a Mas y a un par de señoras del que fuera su Govern. “España nos roba”, “España nos detiene”, “España nos procesa”. Suena aún la vieja cantinela, ya algo cansina y oxidada. No le temen al Gobierno ni a Rajoy. Les espanta la Guardia Civil y los jueces. Y, como Pujol, perder la pensión. Por eso sus primeros pasos en la ‘desconexión’ es levantar una Agencia Tributaria y una Justicia propia. “Catalana” dicen ellos. Para proseguir con el saqueo sin temer a las togas. Esa es la esencia de la farsa. Su único guión. Ahí es donde les ‘pika’. El bolsillo y los barrotes.

Soraya se empeña en un diálogo imposible. “El nacionalismo es la virtud menos perspicaz de los seres humanos”. En Cataluña, después de treinta años de pujolismo, de escola, de inmersión, de propaganda, de TV3, de historia falseada, de manipulaciones, el nacionalismo se ha apoderado de la mitad de las almas y del cien por cien de los edificios públicos. El mito de las masas es el motor de la historia. “Echadme la mierda”, poco importa. Pero no les toquéis la pasta ni les enviéis entre rejas. Pujol y su camada, ahí siguen. Forrados e inmunes. Todo por la patria.

Convergència y la cueva de Alí Babá
Gonzalo Baratech cronicaglobal  5 Febrero 2017

La espectacular operación desarrollada por un juzgado de El Vendrell contra la trama corrupta del 3% supone un capítulo más de este inacabable culebrón de rapiña insaciable y cobro de comisiones que tiene en vilo a la cúpula de la extinta Convergència.

En esta ocasión el rastreo se ha centrado en 18 figuras relevantes de la política o del ámbito empresarial. Lo más llamativo de este episodio es que varios de los apresados forman parte del núcleo de amiguetes y estrechos colaboradores de Artur Mas.

Uno de ellos, Sixte Cambra, lidera desde hace seis años el Puerto de Barcelona. Llegó al cargo por un sistema expeditivo: el dedazo del presidente de la Generalitat. Cambra es vicepresidente de la firma de cazatalentos Seeliger y Conde, cuyo máximo exponente es Luis Conde. Aparte de dicho cargo, Cambra lleva nada menos que treinta años chupando mamandurrias de la ubre pública. Es un típico ejemplar de eso que los desarrapados capitostes de Podemos llaman con despecho “la casta”.

Otro de los personajes aprehendidos es Antoni Vives, secretario general de Artur Mas, cuando éste ejercía de consejero jefe a las órdenes del entonces muy honorable Jordi Pujol Soley. Luego se pasó con armas y bagajes al ayuntamiento de Barcelona, donde hizo de mano derecha de Xavier Trias.

Además de Cambra y Vives, la Guardia Civil detuvo a Andreu Viloca, ex tesorero de Convergència, quien ya ha sufrido vicisitudes similares en otras varias ocasiones, siempre por cuenta del maldito 3%; y a Josep Manuel Bassols, directivo de la constructora Oproler, ex alcalde del municipio gerundense de Anglès y ex jefe de campaña de Carles Puigdemont.

El tal Bassols está casado con su homónima Núria Bassols, a quien Artur Mas enchufó en 2015 como comisionada de Transparencia de la Generalitat, uno de esos innumerables cargos que pululan en su organigrama, tan inútiles como suculentamente retribuidos.

Por desgracia, la comisionada hubo de dimitir a comienzos de 2016, a raíz del arresto de su santo esposo por el eviterno asunto del 3%. Tras su cese, se incorporó como magistrada al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Apenas conocida la batida judicial de esta semana, los dirigentes del partido de Artur Mas saltaron a la palestra para arremeter contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Utilizan los mismos sobados argumentos de siempre. A saber, que las diligencias procesales constituyen un vil ataque a Cataluña por parte de esa España que no hace otra cosa que odiar, insultar y robar a mansalva a los catalanes de toda laya y condición.

Para esta tropa el tiempo se ha estancado. Sus motivos no difieren de los que Jordi Pujol esgrimió hace más de treinta años, cuando los fiscales le pedían cuentas por la quiebra de Banca Catalana y por otras menudencias.

Curiosamente, el origen de este nuevo golpe al mangoneo generalizado de Convergència radica en la localidad de Torredembarra. Las fuerzas de seguridad capturaron a su alcalde en 2014. Se le acusaba de haber cobrado supuestamente una mordida de Grupo Teyco (ahora llamado Top Proyectos y Contratas). Éste pertenece a la acaudalada familia Sumarroca, enfangada hasta el tuétano en otros varios casos de supuesta rapacidad al por mayor.

El juez de El Vendrell comenzó a tirar del hilo y hace un par de veranos desató una razia contra los Sumarroca. La fuerza pública registró las oficinas de la empresa y el domicilio de su máximo responsable Jordi Sumarroca Claverol. Descubrió documentos con listas de las obras concedidas a Teyco por diversos ayuntamientos catalanes. En ellos se reseñaba el importe de las adjudicaciones y, en columna anexa, otra cifra que, casualidad de las casualidades, equivalía al 3% cada partida. Ese folio y otros documentos hallados en una fundación de Convergència han servido ahora de base para desatar la actuación policial.

Jordi Sumarroca ha sido arrestado varias veces y ha pasado por la cárcel. En uno de esos lances, el instituto armado también trincó a su tío Joaquim y a su prima Susana. Su padre y su hermano, Carles Sumarroca Coixet y Carles Sumarroca Claverol, están imputados por presuntos pagos ilícitos a Jordi Pujol Ferrusola.

Artur Mas, Carles Puigdemont y Xavier Trias siguen escurriendo el bulto y echan la culpa al maestro armero. Pero tengo para mí que a estas alturas de la película ya sólo engañan a su colección habitual de paniaguados y a los más fanatizados independentistas.

Es fama y razón que la Justicia de este país camina al exasperante paso de las tortugas. Pero cuando se pone en marcha, no hay quien la pare. Si alguien cree gozar de inmunidad o de impunidad, va arreglado.

Son las "estructuras de Estado", estúpido
José Antonio Sorolla cronicaglobal  5 Febrero 2017

Más allá de delirios como el pacto con la OTAN, la fábrica de helicópteros para ayuda humanitaria o el reconocimiento inmediato de la Cataluña independiente por 11 Estados de la UE, la publicación de las conferencias del juez Santiago Vidal ha dejado una cosa clara: la mayor parte de lo que afirmaba tenía un fondo de verdad. Ni Artur Mas, ni Carles Puigdemont, ni Oriol Junqueras, su jefe como senador y miembro de la ejecutiva de ERC, se atrevieron a desmentir categóricamente al “hombre que hablaba demasiado”. Solo la portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté, utilizó su habitual rotundidad hueca para decir que “todo es falso”, pero, como en muchas ocasiones, nadie la creyó.

No tiene nada de sorprendente lo que afirmaba Vidal, y de ahí que pasara tanto tiempo inadvertido, cuando los dirigentes independentistas llevan meses o años trabajando en las llamadas “estructuras de Estado” sin que la mayoría del “pueblo catalán” les haya dado autorización para ello. Vidal hacía referencia en sus comparecencias públicas a algunas de estas estructuras, conocidas unas y secretas otras.

El organizador de todo el entramado destinado a lograr la independencia, el exvicepresidente del Tribunal Constitucional y ahora director del Institut d’Estudis del Autogovern, Carles Viver Pi-Sunyer, justificaba en el Parlament el pasado 14 de diciembre el secretismo por “prudencia”, pero defendía la preparación de las “estructuras de Estado” antes de que los catalanes hayan aprobado la independencia porque “si no lo estuviésemos haciendo --dijo a los diputados--, ustedes nos criticarían y dirían que somos unos inconscientes; pues no lo somos, lo estamos preparando a fondo”.

La preparación de las “estructuras de Estado” sin mandato desmiente todas las apelaciones a la legalidad que se lanzan desde el mundo soberanista y constituye el meollo de la cuestión hasta el punto de que, parafraseando a James Carville, asesor de Bill Clinton, podríamos decir: “Son las estructuras de Estado, estúpido”.

¿Acaso Escocia tenía ya todo un montaje similar antes de que lo escoceses se pronunciaran por el no a la independencia? ¿No estaba previsto, por el contrario, que en caso de victoria del sí se negociara durante dos años la separación del Reino Unido? ¿No es cierto que en otro referéndum, el del Brexit, han pasado más de siete meses y ni siquiera Londres ha pedido aún la aplicación del artículo del Tratado de la Unión que permite iniciar las negociaciones de unos dos años de duración para dejar la UE?

Ante estos precedentes, los juegos verbales de que si en Cataluña se avanza el referéndum de septiembre a mayo (sin respetar ninguno de los plazos de la Comisión de Venecia), o se hace coincidir con las elecciones autonómicas suenan a broma. Porque en realidad los impulsores del procés saben que la consulta pactada es imposible y se trata de amenazar con la unilateral para al final no poderla celebrar y cargar así las baterías para que los votos independentistas aumenten en unas nuevas elecciones. A cargar las baterías ayuda también Mariano Rajoy cuando descarta cualquier reforma constitucional y cree que solo con inversiones económicas va a arreglarse el problema.

Entre inmovilismos y desafíos, lo cierto es que la tensión aumenta por momentos en espera de que mañana se inicie el juicio contra Mas, Joana Ortega e Irene Rigau por organizar el 9-N. La última operación judicial contra la corrupción en Convergència por el caso del 3% ha contribuido a echar leña al fuego, aunque los dirigentes del actual PDECat harían bien en reparar en sus contradicciones cuando acusan “al Estado” de montar una operación política “para asustar a la gente y que no vaya a la manifestación” de apoyo a los procesados. ¿No habiamos quedado en que cualquier ataque del Estado refuerza el soberanismo y fabrica independentistas?

Miércoles, 21 de diciembre de 2016
El fracaso del populismo de derechas en España (I) Apuntes a Yolanda Couceiro Morín
Francisco López  latribunadelpaisvasco.com  5 Febrero 2017

¿Por qué no tienen éxito los partidos populistas de derecha en España?
En un interesante artículo, Yolanda Couceiro Morín nos ha planteado esta pregunta y cinco posibles causas. Coincido con ella en que hay más factores (1). No pongo en duda esas causas, en primer lugar porque ella, posiblemente la intelectual más importante de ese sector político, sabe del tema mucho más que yo. Ello no es óbice para que como historiador e interesado en la "cosa" política, y desde un punto de vista político deferente, plantee algunos puntos que creo no valora correctamente.

1. 40 AÑOS POR DETRAS DE EUROPA
La causa por la que en materia de inmigración vamos con retraso, no es la que señala. En realidad es más prosaica. España empezó con retraso el proceso de urbanización de su población. Primero había que trasladar a las ciudades una enorme población rural, sin futuro por la mecanización de las tareas agrícolas. Un segundo factor fue digerir laboralmente los nacidos durante el “baby boom” de los sesenta y que llegan a la mayoría de edad durante una dura crisis económica. Cuando se han completado estos procesos, en los años noventa, es cuando empieza la inmigración del Tercer Mundo. Ésta coge fuerza de la mano de Jose María Aznar, quien abre de par en par las puertas, fundamentalmente a hispanoamericanos y ciudadanos de la Europa del Este, para poco a poco ser sustituidos mayoritariamente por musulmanes y africanos.

Respecto a la referencia que hace de las "zonas de sharia", no está mal recordar que España tuvo dos provincias, Ifni y Sáhara, con ciudadanos dotados de DNI, que en muchos aspectos de su vida dependían de tribunales religiosos y se les aplicaba una parte de la sharia. Es decir, de eso ya tenemos un precedente, que supongo que cuando llegue la hora esgrimirán y obtendrán el apoyo de los que ya sabemos.

Sin salirnos del ámbito colonial, la señora Coucerio debería tener en cuenta otro factor. En julio de 1936, al constatar el fracaso del golpe de Estado, los militares sublevados agacharon las orejas y muy modositos acudieron a los nacionalistas marroquíes. Con la única línea roja de la independencia, pidieron diálogo, tender puentes, acuerdos, etc. Pronto llegaron a pactos: presos a la calle, pasta y un alto grado de poder e influencia, empezando para los líderes religiosos. Naturalmente, cuando llegó la oportunidad, por supuesto que les faltó tiempo para cruzar la línea roja y provocar una guerra que costó 300 vidas españolas.

Fue el inicio de la "inquebrantable amistad de España con el mundo árabe" y el confundir la buena vecindad con la bajada de pantalones. Un ejemplo de esto último, tuvo lugar en 1956. Se reeditó el libro del dictador, Diario de una Bandera y se le metió la tijera para quitar aquello que pudiera molestar a los marroquíes (2). Es decir, que tenemos unas administraciones que como tabú intocable tienen desde hace ochenta años como principio el no "meterse en líos con los moros"... al precio que sea.

2.- UN PAÍS CATÓLICO
Le doy plenamente la razón a la señora Couceiro. Efectivamente, el hecho de ser un país católico y la influencia de la Iglesia no está favoreciendo implantación de una política inmigratoria realista y sostenible. No deja de ser curioso que medidas de inmigración normales, habituales en la mayoría de países, empezando por los asiáticos y africanos, sean consideradas como un ataque contra los derechos humanos y hasta calificadas de racistas. Y en primera línea de denuncia de estas medidas, tenemos a la influyente Cáritas, organización controlada directamente por la Conferencia Episcopal.

Y es un asunto más complicado de lo que parece. Según la información que ofrecen, en Madrid y Barcelona alrededor 50% de las personas atendidas por esta benemérita organización son extranjeros y desconocemos cuántos hay nacionalizados. Es decir, podemos estar cerca del 60%. Aún así, desbordados por la atención a un número creciente de foráneos en situación de pobreza y precariedad, Cáritas, en sus documentos, sostiene un radical discurso antiliberal y anticapitalista, defendiendo otra política inmigratoria menos restrictiva. En sus detallados y exhaustivos informes cuando hablan del incremento de la pobreza y la exclusión social ocultan que una parte sustancial de esos incrementos se deben a la llegada de personas del Tercer Mundo a las que no podemos dar trabajo y hoy están saturando sus propios servicios de atención social.

Es decir, de un modo políticamente correcto y radicalmente acientífico, se evita analizar y explicar que ese aumento de inmigrantes/refugiados que defienden (o que al menos de modo resignado), implica en el contexto económico y productivo actual, un aumento de la desigualdad, de la pobreza (general, infantil, energética,…), así como la exclusión social. Un incremento, que a la vez les lleva a exigir más y más y más fondos, que saldrían de "los que más tienen", o sea, la mayoría de nosotros. Aumentos de dinero que suponemos implicarían aumentar la actual plantilla de asalariados de Cáritas, cifrada según la propia web en nada menos que 4.400 personas. En resumen pretenden solucionar un problema como la pobreza y desigualdad, sin estudiar ni analizar el principal factor que incide en su incremento. ¿Se extraña alguien de que varios cuadros de la católica organización sean dirigentes de Podemos?

Al margen de esto, esa cultura católica, en la que todos somos iguales ante Dios y por tanto también ante los hombres, ha llevado a que España sea un país con un número proporcionalmente bajo de racistas. Ante esta realidad, ¿qué han hecho los partidos de ultraderecha?

Uno de los factores del triunfo de Trump y de otras fuerzas similares en Europa ha sido su capacidad para ofrecer una alternativa los inmigrantes asentados definitivamente en sus países. Al fin y al cabo, hay un interés común de fondo: la delincuencia y la inmigración irregular y/o deficientemente regulada, a los primeros que afecta y de un modo más brutal, es a aquellos que llevan más tiempo entre nosotros. Como resultado de una lógica convergencia de intereses en lo básico han conseguido esas fuerzas anti-inmigratorias algunos apoyos o cuando menos la neutralidad de una parte sustancial de esas comunidades. Si los insultados hispanos se hubieran movilizado masivamente, como esperaban los demócratas, Hillary sería presidenta, pero ahí Trump les hizo ver que con las cosas de comer no se juega, con lo que un tercio le votó y el resto se quedó en casa. Y en contra de lo que pretenden algunos, los inmigrantes son muy parecidos a nosotros: también saben votar tapándose la nariz. Ahora respondo a la pregunta que he hecho antes. Los partidos “alt right" de España, más allá de algunas frases huecas, prácticamente no han hecho nada.

Y es que estas fuerzas políticas son expertas a la hora de desaprovechar las oportunidades para combatir una imagen de "racismo". Según las encuestas, un tercio de los musulmanes, sobre todo de segunda y tercera generación, son laicistas o directamente ateos. Una población numéricamente cada vez más importante y desamparada ante las presiones intracomunitarias y familiares y abandonados por los multiculturalistas. Tampoco están presentes en esta batalla por la laicidad decisiva para reducir la presión islamista y que como efecto colateral desgastaría a la izquierda.

El próximo artículo analizaremos los otros tres apuntes.
(1) Para quien esté interesado profundizar en ellos, son recomendables los estudios de Xabier Casals. Desde dentro de este movimiento hay artículos histórico intelectual de ultra derecha Ernesto Mila, en especial sus Ultramemorias.
(2) La versión que podemos encontrar en internet es ésta última, en vez de la de 1922.

Viernes, 20 de enero de 2017
El fracaso del populismo de derechas en España (II) Apuntes a Yolanda Couceiro Morín
Francisco López  latribunadelpaisvasco.com  5 Febrero 2017

III. EL SEPARATISMO PERIFÉRICO
En este punto felicito a la señora Couceiro dado que explica muy acertadamente algo que siempre pasa desapercibido y que no sólo afecta a estos grupos, sino a todas las fuerzas políticas de carácter nacional, dado que les dificulta su implantación en la mayoría de las comunidades con influencia secesionista.

Pero este factor influye en la derecha alternativa, por otro motivo añadido. Los grupos identitarios un tienen doble problema en esas regiones porque, en la práctica, todas las fuerzas nacionalistas, sin excepción, tienen un fuerte carácter identitario. Oficialmente su espacio va desde el centroderecha de PNV y la antigua Convergencia y la extrema izquierda, en sus versiones más ultras y extremistas.

Sin embargo, si vamos más allá de etiquetas y nos fijamos en aquellos aspectos que ellos consideran más importantes y decisivos, tales como la lengua, educación, cultura, historia, competencias legislativas y administrativas, sociedad civil, Justicia.. sus posicionamientos son rabiosamente identitarios y ultraderechistas. Y, en todos los casos, de un modo aún más radical y extremista que los defendidos por la mayoría de fuerzas de extrema derecha españolista.

Soy consciente que esto sorprenderá a tantos que se creen el cuento del "nacionalismo de izquierdas". No voy a negar que determinados aspectos de sus políticas y principios estén en ese espacio, así como que sus dirigentes, seguidores y votantes sinceramente se consideren como tales. Pero esto no deja de ser una capa de pintura, un camuflaje, un elemento superficial que está tapando un corazón rabiosamente identitario y ultra (1). Es una situación a la que se ha llegado por la tradicional alianza izquierdas/separatistas que hunde sus raíces en el pacto de San Sebastián de 1930 y que durante la Transición se ha consolidado por una razón: el disfraz rojo ha sido muy útil a la hora de convertir a los auténticos izquierdistas españoles en sus esclavos ideológicos en esta materia y lograr de los todopoderosos medios progresistas, la más completa y absoluta impunidad.

No deja de ser curioso que la gran diferencia entre estas fuerzas y las distintas derechas nacionales, la inmigración, se produce por un motivo de prioridades identitarias. Nuestros separatistas han abrazado la llamada "doctrina Colom", expuesta por este ex dirigente de ERC y que hoy pasta en los predios de la antigua Convergencia: usar inmigrantes de culturas ajenas para desespañolizar sus regiones.

Sólo así se puede entender una realidad, que aún con precedentes, se ha visto con toda crudeza durante 2016 con el auge del populismo de derechas en Occidente. Cuando los nacionalistas tienen que elegir entre ser identitarios o ser de izquierdas, sin dudarlo eligen la primera opción.

Dos ejemplos ilustrativos. Durante los viajes internacionales del "ministro de Asuntos Exteriores" catalán, señor Romeva, el ex parlamentario europeo de la superroja Iniciativa per Catalunya-Els Verds, el 80% de las personalidades que han accedido a reunirse de modo público con él, son de extrema derecha, cuando no abiertamente neonazis. Ni una sola fuerza de izquierda, empezando por los ultras de las CUP, han expresado su menor queja. Silencio sepulcral. En uno de estos viajes, el flamante ministro se reunió con personas muy cercanas a Donald Trump y ahí está el origen de ese otro movimiento que ha causado estupor a tanto inocente: en cuanto se enteraron los rojos de EH Bildu, mandaron un telegrama de felicitación al nuevo presidente.

Si este viraje de la opinión pública europea se consolida y ven posibilidades de apoyo a las secesiones, veremos al nacionalismo de izquierdas peregrinar en busca de los antaño denostados ultraderechistas. Lo fundamental, la secesión, al final es lo único que importa.

Y los identitarios hispanos tendrán que preguntarse,qué pasa para que el principal apoyo del secesionismo catalán sea lo más granado del facherío internacional.
IV. LA PRENSA

Poco se puede decir en este aspecto a lo señalado por la señora Couceiro. Sin medios es muy difícil. La desaparición por mala gestión de “El Alcázar” fue letal y todavía no se ha recuperado este espectro político que está a la derecha del PP. Además cuentan directamente con la hostilidad de la inmensa mayoría de medios, ventaja con la que no cuentan ni secesionistas ni los grupos de izquierda.

De todos modos, hay que recoger algunas matizaciones. A nivel regional, en España ha habido pequeños partidos nacionalistas como el BNG, Chunta, las fuerzas que luego entraron en Compromis, Tierra Comunera, etc., que partiendo de una similar indigencia de medios informativos, con organización y paciencia, lograron una representación a nivel municipal y autonómico que las fuerzas “alt-righ, nunca han podido ni soñar. Es decir, la mezcla de trabajo y paciencia al final funciona y los medios, aunque sea a regañadientes, se ven obligados a hacerle un hueco, por mínimo que sea. Incluso en este espectro político hemos tenido algún ejemplo en los últimos meses.

Con Internet se ha abierto una posibilidad para estas fuerzas. Aún así, es palpable la falta de recursos económicos, de creatividad y sobre todo credibilidad. Las noticias publicadas por estos medios, sobre todo en relación con la inmigración, en más ocasiones de las deseables, pecan de exceso de sensacionalismo, bastante falta de rigor y adecuado contraste de fuentes. Lo ocurrido en Estados Unidos con relación al llamado escándalo de noticias falsas, les debería de hacer reflexionar que la calidad es más importante que la cantidad.

Sin negarles una parte de razón, tanto los medios como las fuerzas de la derecha alternativa, tienen que reflexionar que en este campo también deben de dejar de echar la culpa al empedrado.

(1) Entiendo que se puede hacer extensiva a todos estos grupos. La reflexión que en esta línea hizo el historiador irlandés sobre ETA, John Sullivan,. Entrevista en "El Diario Vasco", 14 de agosto de 1989, página 4. En la actualidad, este periódico se puede consultar hasta 1999 en la Biblioteca Digital Koldo Mitxelena de San Sebastián a través de Internet.

El fracaso del populismo de derechas en España (y III) Apuntes a Yolanda Couceiro Morín
Francisco López  latribunadelpaisvasco.com  5 Febrero 2017

V EL MOVIMIENTO 15-M
Este es el punto más interesante y donde la discrepancia con la señora Couceiro es más completa. Si la izquierda se ha apoderado de aquel malestar popular, ha sido exclusivamente por la falta de madurez y visión política de la derecha alternativa.

En Europa, unos grupos habían mantenido precariamente los rescoldos de lo que hoy llamamos "identitario" y consiguen el éxito cuando entre las bases izquierdistas, mediante el tema de la inmigración, crean conciencia consiguiendo que una parte de éstas dejaran de movilizarse al grito de "¡que vienen los fascistas!" y que otra directamente les voten. Una vez que con ese apoyo directo o indirecto del tradicional elector de izquierdas se ha convertido el rescoldo en grandes llamaradas han podido atraer a los votantes de derecha y centro, convirtiéndose en fuerzas con capacidad de influir e incluso gobernar. Con la fidelidad perruna del votante del PP, superior a otras fuerzas de centro y derecha europeas, este proceso es la única posibilidad que tiene el espectro “alt right” de hacerse un hueco en el panorama político.

¿Qué han hecho los grupos españoles para reproducir este proceso? Muy poco y mal. No hay más que pasearse por las redes sociales para ver cómo todo el discurso político en materia de inmigración gira en torno el terrorismo islámico, delincuencia y violencia sexual, sharia, zonas “no-go”, etc. El problema es que en España no ha habido atentados islamistas, las únicas zonas “no-go” son un par de barrios marginales de Ceuta y Melilla, la delincuencia entre los colectivos inmigrantes es mayor de la media, pero no se ha desbordado a límites insufribles, y nuestros religiosos musulmanes son muy prudentes con el tema de la sharia para no poner en peligro la sumisión de la izquierda.

En este contexto ¿cómo esperan los identitarios españoles lograr la neutralidad o incluso el apoyo de los votantes del PSOE y Unidos Podemos? Mientras no se degrade la situación en las calles, será imposible. Bueno, quizá ni por esas. En el último año, en zonas del sur de Madrid y otras localidades con alta inmigración como Salt se están generalizando mafias extranjeras que ocupan viviendas y hacen negocios, de tal modo que ya hay una autentica alarma social en algunas barriadas. Pues ni esto lo aprovechan.

El único campo en el que han intentado algo es en el de los mensajes "antiglobalización". Estos grupos siempre han sido proteccionistas, antiliberales, intervencionistas. Cuando decimos desde siempre, nos remontamos al franquismo del que se suele olvidar creó un Estado que controlaba férreamente todos los resortes económicos: la economía franquista se parecía más al programa de Podemos que al del PP. Esta coincidencia se ha convertido en un pesado lastre, dado que, al final, el tradicional votante izquierdista ve estas posiciones como una simple copia de sus principios y funciona la vieja norma política: se prefiere lo que se cree original, a la copia.

Mientras ponen todos los huevos en la cesta de la delincuencia y el yihadismo, el tema económico queda relegado en el debate. Si bien es temerario e injusto acusar al fenómeno de la inmigración de todos los males en economía, es innegable que la llegada desde el año 2008 de una inmigración preferentemente musulmana y africana, los agrava y dificulta su control, debido a su baja capacidad de inserción laboral y de trabajo femenino, en este último caso por razones religiosas.

En materia de asistencia social y empleo, ese votante de izquierdas joven que se ilusionó con el 15M está sufriendo en sus carnes el impacto real de la inmigración. Ya hay territorios donde más del 50% de las ayudas sociales se reparten entre los "nuevos ciudadanos" y, lo más importante, con fuertes incrementos anuales en los tres últimos años cuando en paralelo baja el desempleo (1).

Por otro lado, el proceso de precarización y disminución de salarios, no se puede entender sin la "inundación" del mercado de trabajo de varios millones de personas foráneas con poca o nula cualificación profesional, reduciendo salarios en los empleos más humildes y con un efecto de arrastre sobre el resto de la escala salarial. Y los votantes de la izquierda, también lo están sufriendo en sus carnes.

Sin poner el foco en esta realidad, sin crear entre las bases podemitas, socialistas y del nacionalismo, la sensación de que están siendo engañados y estafados por sus cúpulas, las fuerzas “alt right” españolas nunca se levantarán. Hoy, Le Pen recibe el apoyo del 35 % de los pobres ¿Alguien cree posible esto en España?

Finalizamos este apartado con un ejemplo ilustrativo. El grupo que hoy más "éxito" tiene, Hogar Social de Madrid, centra sus actividades en el centro de la capital, en especial en el elitista barrio de Salamanca, estando completamente ausentes de las zonas y barrios más degradados (2).

Cuarenta años después siguen con el mismo método de Fuerza Nueva, obsesionarse en crecer en los bastiones de la derecha tradicional. La cosecha será la misma, fracaso abosluto.

CONCLUSIÓN
Si este tema es motivo de análisis y discusión política, se debe única y exclusivamente a que la izquierda, con una incompentencia y estupidez asombrosa, se sigue aferrando a los dogmas que están alimentando a la bestia. Hace unos días, Miguel Urban, dirigente de la corriente Anticapitalistas de Podemos, anunciaba que esta formación radicalizaría su posición en materia de inmigración. Otro ejemplo es la campaña "Abrid las fronteras" de EH Bildu [http://ehbildu.eus/es/noticias/en-profundidad/abrid-las-fronteras], invitando a 60 millones de “refugiados" (3) a venir a Europa. Los socialistas degollando al único que se atreve a hablar con sentido común y Ciudadanos, aterrorizado ante lo políticamente correcto. Todos, dando la espalda a ese 40 % de la población que ya se atreve a contestar en una encuesta que hay demasiados inmigrantes en España. He dicho “se atreve” porque la realidad que puede comprobar cualquiera en las redes sociales es que ese tanto por ciento en realidad ya sobre pasa el 50%. Un mínimo de 3 millones y medio de votantes de izquierda piensan esto: la bomba ya está preparada. Como pasó antes en Europa, sólo falta el detonador.

Pero la estupidez del adversario, no es suficiente. Más allá de problemas puntuales como los que ha explicado correctamente la señora Couceiro, estas fuerzas políticas no fructifican por problemas endógenos. Además de su tradicional debilidad organizativa, les afectan los siguientes factores:

- Incapacidad en materia de comunicación y mensajes.
- Escasa o nula preparación en estrategia política.

- Seguidismo a discursos foráneos sin una adaptación a nuestra realidad.

- Falta de visión a la hora de hacer crecer su base social entre sectores sociales afectados por la crisis económica, las propuestas inmigratorias de la izquierda y la delincuencia común, como son jóvenes, desempleados mayores de 50 años e inmigrantes ya establecidos en España de modo permanente.

Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. En enero de 2017 el diagnóstico está claro: el populismo de derechas en España seguirá fracasando.

(1) Un ejemplo: durante 2016 la RGI vasca ha superado en 33 millones los 461 millones de euros presupuestados
(2) En este aspecto hay que reconocer que Yolanda Couceiro ha sido de las pocas personas de este mundo que se ha salido del guion, presentándose candidata en una localidad difícil como Portugalete. Aunque no llegó a la concejalía, su 3.24 % de votos, es un éxito con muy pocos precedentes en el mundo Alt Right, confirmando la hipótesis que sostengo
(3) No está mal recordar que los refugiados son una minoría. En Alemania tras la avalancha de 2015 calcularon que el 80 % eran inmigrantes económicos.

Lunes, 12 de diciembre de 2016
Cinco pistas para descubrir por qué no existe un partido 'Alt-Right' en España
Yolanda Couceiro Morín  latribunadelpaisvasco.com  5 Febrero 2017

Es la pregunta del millón, el tema que trae de cabeza a cientos o miles de personas, la cuestión más analizada en los últimos meses: ¿Por qué no hay un partido de la derecha alternativa, populista o identitario en España?

La respuesta es compleja y los motivos numerosos. Siendo todos y cada uno importantes, creo que estas cinco pistas podrían iluminar las razones de la inexistencia de un movimiento Alt-Right potente en España, al estilo de los que triunfan en toda Europa.

1.- 40 AÑOS POR DETRÁS DE EUROPA
Algunos motivos hay que buscarlos en el siglo pasado. España no perdió la guerra. Franco gobernó una España que crecía y generaba riqueza económica mientras en Europa se comenzaban a sentir las consecuencias de las políticas aplicadas por los aliados tras la II Guerra Mundial. Mucho antes de que la España franquista siquiera sospechase que pudiera suceder, Europa comenzaba a experimentar tasas de paro importantes y una llegada lenta pero inexorable de inmigrantes. Los herederos de aquellos, los de segunda y tercera generación, son los que hoy conforman importantes guetos en Francia o Alemania y han implantado la ideología islámica más radical en zonas de Holanda o Austria. Nuestro desconocimiento es la salsa de este guiso. Todavía, pese a tener ejemplos de islamización claros y evidentes, no hemos "disfrutado" la experiencia completa de los países vecinos: barrios en los que no entra la policía, imposición de zonas de sharia, tribunales de la sharia en pleno y "legal" funcionamiento, violaciones en masa generalizadas y ataques a ciudadanos europeos y sus propiedades de manera continua entre otras muchas cosas. En esto también vamos unos 40 años por detrás.

2.- UN PAÍS CATÓLICO
El nuevo catolicismo militante actúa como una especie de "herramienta perversa" al servicio del "suicidio" de los católicos, pues impone un muro de contención a la crítica justificada de la inmigración masiva y la entrada de refugiados en su inmensa mayoría musulmanes. Los españoles no somos racistas, jamás lo hemos sido, y en eso tiene mucho que ver que el catolicismo que hemos vivido hasta hace pocos años, a pesar de muchos, ha calado para bien en la mayoría de ciudadanos españoles. El problema reside en ese catolicismo mal entendido, el del actual Santo Padre por ejemplo, que prioriza cualquier persona o situación frente a la defensa de nuestro hogar, familia y estilo de vida. Europa puede asimilar ciudadanos, pero no pueblos enteros. Es en esta cuestión donde el catolicismo mediatizado por la teoría de la liberación hace aguas, al asumir que Europa puede y debe asimilar a todo aquel que llegue a nuestra casa en base a que es un ser humano y como tal tiene exactamente nuestros mismos derechos. Esta cuestión choca con los principios de identidad de los pueblos, y allana el camino de la sustitución étnica. Sería algo así como morir de buenismo o regresar al circo para que nos devoren los leones. Es lo que está sucediendo en España ahora mismo. Y en Europa.

3.- EL SEPARATISMO PERIFÉRICO
España hoy no es algo vertebrado y uniforme, no es un territorio sujeto a una unidad de destino real. Que España sea un país ciertamente decadente en sus formas y costumbres no ayuda precisamente a que el sentimiento de pertenencia a una nación grande y fuerte impregne a la ciudadanía. Solo si los españoles entendieran que España es la casa común de todos y una unidad de destino real para todos nuestros territorios, podríamos hacer del espíritu de pertenencia a esta tierra un motivo verdaderamente importante para construir un muro inviolable que pusiera a salvo nuestro pasado, presente y futuro.

Por desgracia eso no existe, y en ciertas regiones españolas ha desaparecido casi por completo. Esa situación hace inviable un movimiento identitario español en esas zonas y refuerza sentimientos que hacen de España una patria más pobre e indefensa. El daño del separatismo no solo tiene que ver con lo administrativo o la perdida de una porción de territorio que siempre se podría recuperar; la verdadera consecuencia es la ruptura de la identidad nacional, es el desmantelamiento de 500 años de historia y todo lo que conlleva, dejando nuestra patria culturalmente desasistida, y huérfanos a nuestros descendientes que vivirán, sin duda, en la indigencia cultural, siempre a merced de aquellos que tengan capacidad para elaborar e incluso reinventar la historia. Sin historia, no hay identidad, ni cultura, ni pueblo. Y eso si que es irrecuperable.

4.- LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
No existen medios de comunicación independientes. La independencia de los medios se nos ha vendido como la panacea de la libertad. Bien, es bueno que existan medios que soporten diferentes líneas de pensamiento o editoriales; lo perjudicial es que sólo exista una línea editorial -un monopolio del pensamiento- y que se criminalice a todo aquel que quiera contar cosas desde otro punto de vista. Los medios mainstream, del Sistema, generan opinión y moldean la imagen que el ciudadano tiene de la realidad. Tanto es así, que los ciudadanos rara vez se percatan de estar metiendo la cabeza en la boca del león.

En España no hemos tenido un medio de comunicación lo suficientemente potente como para generar opinión positiva sobre el movimiento identitario o AltRight, y solo los medios digitales han podido abrir brecha. Este en el que ahora escribo me permite hacerlo con libertad.

Así pues, la imposibilidad de llegar a la ciudadanía en igualdad de condiciones con las que otras ideas o movimientos lo hacen nos ha impedido echar raíces entre los ciudadanos que sufren el problema pero no entienden como poder solucionarlo. Algo así como si condujeran un automóvil sin frenos y nadie pudiese contarles que existe también el freno de mano. Un suicidio "asistido" en toda regla.

5.- EL 15M Y PODEMOS
Es cierto que en España existía y existe un malestar generalizado con el stablishment, con las élites. Sólo era cuestión de tiempo que ese malestar se canalizase de alguna manera. Los reflejos y las estrategias fallaron otra vez en un sector político inmerso en la incapacidad. Los identitarios y los pequeños grupos nacionales existentes se rascaban la barriga mientras la izquierda se lanzaba a la calle para acaparar el protagonismo, diseñar la estrategia y dirigir la táctica. Otra vez se quedaban fuera aquellos que dicen representar los valores de esos grupos políticos que triunfan en toda Europa.

Así, con la izquierda más radical capitalizando las movilizaciones ciudadanas, el camino se allanaba para fortalecer a la derecha liberal representada por el PP ante el miedo al desembarco de una izquierda ultra radical disfrazada de movimiento social.

El 15M pudo ser el inicio, o al menos en parte, de la aparición y crecimiento de un movimiento Alt-Right potente en España, y PODEMOS podría haber sido menos PODEMOS si a su costado hubiera existido un movimiento identitario organizado y estructurado que entrase de lleno en el debate social, se hubiera dejado de aventuras pasajeras y de agarrársela con papel de fumar en lo ideológico.
 


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