AGLI Recortes de Prensa    Jueves 16  Febrero 2017

Déficit autonómico: el 'consenso' exige hacer la vista gorda
EDITORIALLibertad Digital 16 Febrero 2017

Lo peor de todo es que no hay nadie en el Parlamento que verdaderamente quiera poner freno a esta insensatez suicida.

De la misma forma que hay acuerdos políticos que se articulan en torno a virtudes compartidas, hay otros que descansan en vicios comunes. Así, Rajoy y Pedro Sánchez empezaron a negociar en septiembre del pasado año uno consistente en relajar nuevamente los objetivos de reducción del déficit autonómico, por aquel entonces fijados en el 0,3% del PIB para 2016 y en el 0,1% para 2017.

A pesar del demencial endeudamiento alcanzado en la primera legislatura de Rajoy, y de que España acababa de librarse arteramente de una justísima sanción de la UE por déficit excesivo, especialmente por culpa de las autonomías, PP y PSOE pactaron, en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera de diciembre, que el tope del déficit para las CCAA se elevara al 0,6% para 2017.

No será la primera vez que las CCAA suspenden a la hora de ajustar los gastos a los ingresos, aun después de haber reducido el Gobierno el nivel del aprobado. Así lo han hecho muchas en años anteriores, y así lo van a hacer en 2017 nada menos que ocho, según acaba de pronosticar la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, que ve "improbable" el cumplimiento del tope del 0,6% en Cataluña, Castilla-La Mancha, Navarra y Comunidad Valenciana, y "muy improbable" que Aragón, Cantabria, Extremadura y Murcia alcancen el objetivo.

Naturalmente, se trata de un pronóstico; pero, dado que Rajoy, aun con mayoría absoluta, ha fracasado siempre en su tarea de embridar el gasto autonómico, es harto improbable que ahora vaya a hacer cumplir a las autonomías los objetivos de estabilidad presupuestaria. Más aun si se tiene en cuenta que la Conferencia de Presidentes, celebrada en Madrid hace escasamente un mes, sólo sirvió para poner de manifiesto que lo único que quieren los gobernantes regionales es gastar todavía más; pulsión que Rajoy no les reprime sino que pretende satisfacerles con nuevas subidas de impuestos o con una mayor recaudación fruto de la recuperación económica.

Por otra parte, hay que tener presente que el Gobierno en minoría de Rajoy se sostiene únicamente gracias a la abstención del PSOE, abstención que podría correr peligro si el Ejecutivo pasara a presionar a las comunidades socialistas por la reducción de un déficit que, para colmo, tampoco están reduciendo comunidades del PP como la de Murcia.

Así las cosas, y habida cuenta de que quienes abogan por reducirlo no tienen representantes en el Parlamento que libren tal batalla, no es de extrañar que el endeudamiento esté en niveles demenciales, muy especialmente por culpa de las voraces y sobredimensionadas Administraciones regionales.

Deberes de duelo y sufrimiento
Agapito Maestre Libertad Digital 16 Febrero 2017

La fiscal jefe de Barcelona, Ana Magaldi, ha sido agredida por unos matones separatistas y no ha sido auxiliada por la policía autonómica. Todos los días hay que aguantar agresiones violentas de los independentistas. De hecho, todos los españoles recibimos injurias diariamente de los separatistas, mientras que el Gobierno se cruza de brazos y espera a que la cosa se resuelva por consunción o agotamiento del contrario. Malos tiempos son para la lírica y los lamentos. No creo sin embargo que la sangre llegue al río. Esperemos que no llegue, mientras Cataluña sea España. Por eso, es menester que sigamos diciendo la verdad: Cataluña no existe, no existió y, seguramente, no existirá sin España. Es un consuelo, pues, recurrir al tópico: nunca se separarán, entre otros motivos, porque los duelos y sufrimiento comunes unen más que las alegrías. Y, además, nos imponen deberes a todos los ciudadanos de España.

¿Cuáles son los deberes fundamentales que nos impone la dramática situación que viven los españoles en Cataluña? El primero de todo es obvio: exijamos al Gobierno de España que nos ofrezca un plan detallado para detener el proceso golpista del mesogobierno catalán contra la democracia. Porque el rollo del referéndum separatista, o sea, del golpismo catalán a todos nos afecta, exijamos que se nos explique cómo actuará el Gobierno para frenar esta locura. La segunda obligación no es menos evidente: exijamos que se apliquen las leyes en Cataluña. Exijamos a todos los grupos parlamentarios una definición clara y contundente sobre la situación creada por el golpismo catalán.

La tercera obligación, quizá la más difícil de cumplir, se refiere no a una definición del Gobierno ni a una aplicación de las leyes del Estado de Derecho, sino cómo puede crearse una digna cultura política para una sociedad desarrollada; aquí ya no se trata sólo de políticos, sino que estamos interpelados todos los actores sociales e intelectuales de España; aquí ya no vale que venga un listo de cualquier Academia, cualquier oportunista, y ponga a caer de un burro a los políticos por haber generado odio y más odio a España… Ahora de lo que se trata es que se nos indique cuáles son las fuerzas de la historia y de la sociedad españolas que pueden transformarse fácilmente en potencias del individuo. ¿A qué puede agarrarse una víctima del separatismo y el golpismo catalán? En pocas palabras, ante la desesperación y frustración que ha tenido que sentir la fiscal jefe de Barcelona, ¿dónde puede hallar esta persona resortes intelectuales, morales y políticos para defender España como nación democrática?, ¿dónde están los periódicos y los medios de comunicación que apoyen la labor de los jueces y fiscales en terreno hostil a la democracia y el Estado de Derecho?

Duro problema es el que planteo, si el jefe del Gobierno de España, o el ministro del Interior, miran para otro lado ante la agresión que ha sufrido un servidor público del Estado de Derecho. Si los culpables del linchamiento de la fiscal no son detenidos y juzgados, si los policías que no prestaron ayuda a la fiscal no son sancionados, entonces sólo nos cabe el recurso estoico, o sea, español de todos los tiempos: aguante, señora fiscal jefe de Barcelona. Ya sé, ya sé, quien resiste, a pesar de Cela, no siempre gana, pero tal y como están las cosas: o eso o, ahí va mi consejo, a leer a Ortega y Gasset.

Caso Bankia La sombra del Banco de España es alargada
Andrés Herzog vozpopuli.es 16 Febrero 2017

Desde el principio del caso Bankia me di cuenta que nos metíamos en una batalla no contra una determinada entidad financiera sino frente a todo un régimen. La primera señal de alarma vino cuando en el año 2012 el grupo de UPyD en el Congreso (en el que yo trabajaba) no encontró ni un solo partido político que quisiera secundar una petición para crear una comisión de investigación por el desfalco de Bankia. En ese momento se acaba de conocer la dimisión de Rato, la reformulación de las cuentas, el rescate multimillonario y la reducción a un valor tendente a cero de las acciones que se habían sacado a cotización poco tiempo antes. Casi nada.

Esa impresión inicial se vio reforzada al constatar la frialdad con que los medios acogieron la presentación de la querella en la Audiencia Nacional y no hizo sino acrecentarse cuando constaté que el Estado, a través del FROB, se personaba en el procedimiento ya abierto como acusación particular, para a continuación pasar a defender sin disimulo alguno las tesis de los imputados, oponerse a las diligencias de investigación que proponíamos e impugnar nuestros recursos. Ciertamente curioso, ¿no?

A duras penas fuimos avanzando en la procelosa instrucción, mientras proseguían los ataques desaforados contra UPyD y su líder, Rosa Díez, que consiguieron desintegrar (aplastarlo como una nuez, que diría Margallo) el citado proyecto político que había tenido la osadía de meterse en la garganta del sistema para intentar cambiarlo desde dentro.

Como soy de naturaleza insistente (pesado, que diría mi mujer) y me gusta terminar las cosas que empiezo me propuse continuar adelante, con la fortuna de toparme por el camino con alguna otra gente honrada y trabajadora (palabras que hoy en día suena a cosa antigua), como la Confederación Intersindical de Crédito (CIC) que, en las antípodas de los sindicatos mayoritarios, decidió tomar el relevo de la acusación popular tras el desistimiento de UPyD. No vi, por cierto, ningún atisbo de colaboración en los adalides de la regeneración democrática que ahora, con la instrucción casi terminada, piden una comisión de investigación parlamentaria. Nueva política, lo llaman, al vino nuevo en odres viejos.

Seguí en el tajo sin levantar la cabeza, se sucedieron las diligencias, las declaraciones, los informes periciales y, cosas de la vida, conseguimos que se acordara también la declaración en calidad de investigada de Deloitte, la auditora externa, no sin antes haberlo intentado varias veces, en las que no nos libramos de los habituales reproches de oportunismo, ansias de protagonismo y otras lindezas por el estilo. Nada nuevo.

Algo debió de preocupar ya por entonces al Banco de España que pergeño toda una estrategia, con la colaboración del FROB (que seguía de ¡acusación!) para intentar defender la existencia de unos supuestos “colchones” financieros, para lo cual no dudaron en llevar a declarar (con la ayuda de Fiscalía) a toda la plana mayor de inspectores, los (curiosamente) ahora imputados. Pero resulta que, como le solía pasar al Coyote, la estrategia se les cayó en la cabeza, dándonos oportunidad a pedir la aportación de los cuatro correos electrónicos que han revolucionado la causa.

EL Auto de 13 de febrero de 2017 de la Sala Penal es sin duda pionero, pues por primera vez los máximos responsables de los organismos supervisores españoles van a tener que dar explicaciones en sede judicial, en calidad de investigados, por posibles irregularidades en el desempeño de su función supervisora, mediante una decisión que no tiene tampoco parangón en los países de nuestro entorno, que al igual que España sufrieron los estragos de la crisis financiera internacional, en nuestro caso agravada por la burbuja inmobiliaria que irresponsablemente dejaron crecer y crecer nuestros políticos.

Como no podía ser de otra manera, la resolución ha tenido una repercusión mediática importante y muchos periodistas me han felicitado e incluso agradecido mi labor en privado, entrando en un verdadero carrusel mediático de varios días que me ha llevado a intervenir en radios, teles y entrevistas de variados formatos.

Mucho también se ha escrito estos días sobre la decisión de la Sala, pero tanto los artículos publicados como las preguntas que me han ido realizando en los medios me han permitido constatar que la sombra del establishment es ciertamente alargada y el lobby del Banco de España es uno de los más organizados y efectivos. Así, los tertulianos de rigor me han preguntado insistentemente, en un tono con cierto matiz acusatorio, que a ver qué delitos se les imputaba (como si el Auto no fuera claro al indicar los indicios de criminalidad) y si no era más cierto que intentábamos convertir un reproche político en una cuestión penal. O me han reprochado, con tono de pregunta, si la imputación no era un “balón de oxigeno” para Rato y los restantes consejeros imputados, que les permitirá derivar su responsabilidad hacia el supervisor, que por otro lado nada ganaba permitiendo la salida a bolsa.

A todo he respondido con paciencia y argumentos, que no puedo ahora (por una cuestión de espacio) reproducir. No obstante, algunos destacados periodistas han ido más allá y calificado la decisión de la Audiencia Nacional de nada menos que “populismo judicial” (supongo que lo habrán hecho sin leer el Auto, pues otra explicación no me cabe). Y otros, como el “El País”, apelaba con grandilocuentes palabras en un reciente editorial a la presunción de inocencia de MAFO y advertía (después de cinco años de exhaustiva instrucción) del riesgo de “exámenes apresurados, condenas precipitadas y conclusiones sin fundamento”, censurando la actuación no de los imputados sino del inspector del Banco de España que vaticinó el desastre, pues “la primera obligación de los inspectores es presentar la información en tiempo y forma, dejando constancia escrita y no a través de correos electrónicos”. ¡Toma ya!

Nos acabamos de enterar de que unos e-mail (de nada menos que 23 páginas, desde la cuenta de correo institucional y respondiendo a una petición de sus superiores) no es una forma de dejar constancia escrita. ¿Qué querían que hiciera, que les mandara un burofax con acuse de recibo?

Mientras esto ocurría tanto el Banco de España como la CNMV emitían sendos comunicados cerrando filas, y poco menos que solidarizándose con las victimas de tan atropelladas imputaciones, mientras se recogían firmas de apoyo a los afectados.

Si en algún momento pensé que, por fin, habíamos conseguido que los máximos responsables de la supervisión de nuestro sistema financiero, que fracasaron estrepitosamente en su función, fueran a reflexionar sobre lo ocurrido me equivoqué. Da igual que el Gobernador sea hoy otro distinto del imputado, pues el sistema que lo protege y ampara es el mismo y va a dar la batalla hasta el final. Recursos no le faltan.

Sí, me declaro populista
Juan Laborda vozpopuli.es 16 Febrero 2017

Cada día en los medios de comunicación convencionales se alerta del peligro que supone para las democracias occidentales los populismos crecientes. Sin embargo, cuando uno pasa del título al texto, se produce un cambio notable pero sutil a la hora de definir lo que realmente está bajo amenaza. El significado básico de democracia, esto es, el gobierno del pueblo o la soberanía popular, no se encuentra por ninguna parte. En cambio, la democracia parece estar constituida por una serie de instituciones y normas, no todas ellas elegidas democráticamente.

Quienes hablan de populismos en realidad, aunque sea indirectamente, son copartícipes de la actual situación donde es la democracia la que se encuentra secuestrada, pero no por populistas. El poder corporativo hace varias décadas se despojó de su identificación como un fenómeno económico para entrometerse en ámbitos y esferas de la vida pública que solo competen al Estado y a la ciudadanía, dentro de lo que se conoce como soberanía nacional. De alguna manera hemos retrocedido varios siglos a una especie de soberanía compartida donde ese poder corporativo ha secuestrado a las otrora democracias occidentales. Vivimos bajo un nuevo feudalismo económico, los esclavos de la deuda, obedientes y serviles, mientras los que se dedican a emitirla no dejan de enriquecerse.

Se ha ido desmantelando el entramado que de alguna manera garantizaba la soberanía popular y la supremacía del Estado frente a intereses privados espurios. Es evidente que han tomado las riendas del Estado en el nombre del progreso y de la globalización, cuando en realidad lo único que les importa es la acumulación de poder y riquezas. No han dudado en promocionar un cuerpo legislativo débil, un sistema legal obediente y represivo, y, sobretodo, un sistema de partidos que de manera persistente se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante. Y la reacción, obviamente, es el ascenso del populismo. Cuestión de supervivencia.

Pensemos por un momento en la situación de fondo de nuestro país que, a pesar de todos los intentos por ocultarla, es preocupante. Nuestra economía simplemente reparte miseria, convive con un ejército de reserva de parados y el empleo que se crea es de muy baja calidad, muy precario y, como tal, inestable y poco productivo. Salarios bajos, hundimiento productividad de los factores productivos, brusco descenso de la población activa, unido a la demografía y la falta de voluntad política amenaza nuestro sistema público de pensiones. Y las aves carroñeras frotándose las manos. Por eso cuando después de la que ha caído por estos lares, algún banquero o ejecutivo colocado a dedo por ser amigo del político de turno habla y nos cuenta lo que está bien o está mal, simplemente exacerba la rabia contenida de la gente de este país, especialmente de los más jóvenes. Al menos que se abstengan de hablar.

Desvirtuando la historia
Enfatizar instituciones y normas como la esencia de la democracia tiene una historia que viene de negar otras definiciones mucho más radicales. La idea de la democracia como un sistema elaborado de controles y equilibrios forzados por una combinación de leyes constitucionales, normas informales y la distribución del poder socioeconómico a través de una pluralidad de grupos, cristalizó por primera vez en los años treinta, en contraste explícito con el totalitarismo. Pero elaboraciones posteriores fueron aprovechadas para proporcionar una alternativa al sentido real de lo que debería ser la democracia, gobernar por y para el pueblo.

Ya por la década de los 60 se acuñó un término, poliarquía, en contraste explícito con las teorías populistas de la democracia basadas en la igualdad política, soberanía popular y gobierno de las mayorías. La poliarquía simplemente supone reconocer que estamos gobernados por una élite de poder que ataca deliberadamente el pluralismo político y justifica las relaciones de poder existentes y las instituciones antidemocráticas que los mantienen.

En la actualidad, el resultado neto de quienes dicen defender la democracia contra el populismo es, inevitablemente, una defensa del centrismo político. La democracia, bajo este análisis, se reduce a la búsqueda de un consenso bipartidista donde, según ellos, se abandonen las políticas de resentimiento. A buenas horas mangas verdes. Después del destrozo social, económico, moral y político braman que no hay que tener resentimiento. El imperativo de rescatar el statu quo contra el populismo ha alcanzado su apoteosis en ciertos líderes socialdemócratas que frente al hartazgo de sus militantes y votantes no dudan en cargar contra líderes como el senador Bernie Sanders o el actual líder laborista, Jeremy Corbyn. El objetivo último es evitar la implementación de sus propuestas económicas. Y si hace falta promocionar populismos de derechas, se hace, y punto.

Por todo eso me declaro populista y reclamo políticos que asuman lo que ya hacía y decía el Franklin Delano Rooslvelt: “Hemos tenido que enfrentarnos a los tradicionales enemigos de la paz social: los monopolios empresariales y financieros, los especuladores, los banqueros sin escrúpulos, aquellos que promovieron los antagonismos de clase o el secesionismo y quienes se enriquecieron a costa de la guerra. Todos habían llegado a pensar que el gobierno de Estados Unidos no era más que un mero instrumento al servicio de sus propios intereses. Ahora sabemos que un gobierno en manos del capital organizado es igual de peligroso que un gobierno en manos del crimen organizado….” Este discurso hoy sería tildado de populista, cuando fue Franklin Delano Rooslvelt es, ha sido y será el presidente más votado de la democracia estadounidense. Paradojas de la vida.

La absurda alfombra roja de Rajoy al independentismo
El rugido del león El Espanol 16 Febrero 2017

Mariano Rajoy ha repelido este miércoles en el Congreso la última bravata del independentista Gabriel Rufián con un reproche que debería aplicarse a sí mismo: "No hay absurdo imposible". La frase resultaba adecuada para contestar al diputado catalán -indignadísimo tras la resolución del Constitucional que ilegaliza la celebración de un referéndum de independencia-, pero será aún más oportuna la próxima semana cuando el partido del Gobierno vote a favor de que el portavoz de ERC, Joan Tardá, forme parte de la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso en pleno pulso soberanista. Es más, también podría dar entrada al convergente Jordi Xuclà si finalmente es él el candidato del Grupo Mixto.

Esta comisión parlamentaria tiene acceso a documentos confidenciales, fiscaliza gastos reservados y puede supervisar la actuación del CNI, por lo que sus siete miembros son elegidos en voto secreto por una mayoría cualificada. Sólo Ciudadanos se opone a permitir la entrada de independentistas en esta comisión. El PP, sin embargo, parece dispuesto a darles luz verde y perpetrar un desatino que colocaría al Estado en situación de mayor vulnerabilidad frente al embate rupturista.

Caballo de Troya
En definitiva, si el voto en conciencia de los diputados constitucionalistas no lo impide, será el PP quien, en contra de su propio criterio de los últimos años y sin que el reglamento de la Cámara lo obligue, permita al caballo de Troya del secesionismo acceder casi a la cocina de los servicios secretos por la puerta del legislativo.

Es cierto que CiU siempre ha formado parte de esta comisión y que ERC llegó a tener representación. Pero esto sucedió cuando la amenaza a la convivencia provenía de ETA -cuyos brazos políticos fueron siempre lógicamente vetados- y los partidos nacionalistas catalanes ni tenían capacidad de plantear un pulso al Estado -como sucede ahora- ni su presencia suponía un riesgo.

'Operación diálogo'
Derrotada ETA políticamente, el pulso del soberanismo catalán obligó a extremar la precaución. En 2012, hasta en tres ocasiones el PP se negó a permitir que diputados de ERC entraran en esta comisión a propuesta del Grupo Mixto. A la hora de entender qué ha cambiado y por qué ahora los populares sí están decididos a ponerle alfombra roja en la Comisión de Secretos al independentismo, sólo se puede concluir que es una parte de la factura de la operación diálogo de Soraya Sáenz de Santamaría, máxima responsable política del CNI.

Si permitir que un partido que funda su razón de ser en la destrucción del Estado tenga acceso a secretos oficiales es ilógico, hacerlo justo cuando se dispone a asestar su golpe a la unidad de la nación podría resultar suicida.

La tercera edad nuclear
Óscar Elía gaceta.es 16 Febrero 2017

Es habitual que cada Presidente que se sienta en el Despacho Oval se vea pronto probado por sus rivales y enemigos. En lo que lleva de Presidencia, Trump ya ha sido testado por Teherán, con el lanzamiento de un misil de medio alcance a finales de enero; y por Corea del Norte, que hace solo unos días probaba un misil que recorrió 500 km antes de caer al mar. Las pruebas, más sofisticada y desarrollada en el caso iraní, y más primitiva en el caso norcoreano, ponen de manifiesto el doble problema al que se enfrenta la administración Trump, y por extensión el bloque occidental, si es que aún puede llamársele así: los programas de desarrollo nuclear y de misiles de ambos países anuncian la llegada de una nueva era nuclear.

La primera edad nuclear, bien conocida, cubre la llamada “Guerra Fría”, el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética entre 1945 y 1990. Durante casi medio siglo, ambas partes desarrollaron la estrategia de disuasión como forma de alejar el fantasma de ascensión de la guerra a la modalidad nuclear y a la destrucción mutua. A su vez, la lógica desarrollada por los estrategas y expertos de Washington y Moscú se trasladó a los países que habían conseguido dotarse del arma: Francia, Gran Bretaña, Israel, india, Pakistán y China integraban una misma racionalidad política y estratégica, unos sistemas de mando y control homologables y un mismo marco moral: el uso de las armas nucleares reposaba precisamente en la necesidad de evitar su uso.

La segunda edad nuclear abarcó la última década del siglo XX y parte de la primera del XXI: con la destrucción de la Unión Soviética, las repúblicas se dispersaron y con ellas el programa nuclear soviético. Por un lado, el material y los dispositivos nucleares quedaron diseminados a lo largo de un enorme territorio. Por otro lado, el colapso de la economía socialista provocó la desafección de expertos y científicos, y el riesgo de dispersión de su saber. El peligro de proliferación no afectaba sólo al arma en sí, sino a la capacidad de terceros para hacerse con la técnica para hacerlo. A contrarreloj, Estados Unidos y Europa colaboraron con las autoridades rusas para evitar la diseminación nuclear, con notable éxito: curiosamente la gran fuga vino a través del programa nuclear pakistaní, desde el que proporcionó capacidad técnica a Irán, Corea del Norte y Libia, países ansiosos por conseguir el arma atómica.

La tercera edad nuclear se inicia desde el momento en el que las cinco grandes potencias y la Unión Europea (G5+1) firmaron en Viena, en el año 2015, el acuerdo nuclear con Teherán. En teoría, los firmantes buscaban disuadir a los iraníes de seguir con su programa para uso militar, dejando abierto el uso civil. En la práctica el acuerdo simplemente retrasa una década las capacidades militares iraníes en la materia, y eso en caso de total colaboración por parte del régimen iraní. Ni los más entusiastas partidarios del acuerdo, en la Administración Obama o la Unión Europea, creen que el acuerdo impida que, a corto plazo, Irán posea armas nucleares. Y a la vista está, capaces de ser montadas en proyectiles.

El acceso iraní al club nuclear es posible por varios factores entrelazados. En primer lugar, por la apuesta rusa por el régimen de Teherán como socio para afianzar e incrementar su posición en Oriente Medio. A nada que uno no se deje llevar por el cortoplacismo y la propaganda rusa, resulta evidente que la derrota del ISIS prometida por Putin trae consigo un precio desorbitado: la hegemonía de Teherán en la región. Que, además, el Kremlin se muestre entusiasta y colaborador con el programa nuclear iraní muestra los peligros de la arrogancia de Putin. A día de hoy, los iraníes desarrollan su programa misilístico –balístico y de crucero-, evitan inspecciones en profundidad a su programa nuclear, y sus criminales aliados se extienden por Iraq, Siria y Líbano. Si Putin cree poder controlar o limitar el ansia iraní, está muy equivocado: Irán busca ser más que una simple potencia regional. Con el arma nuclear, el régimen chií no sólo ganará en liderazgo en el mundo musulmán; sus capacidades estratégicas se extenderán dentro incluso de la frontera rusa.

El segundo factor que ha posibilitado la entrada en esta nueva era nuclear es la debilidad de la administración Obama en estos últimos años. A Obama corresponde la responsabilidad de haber impulsado un acuerdo que retrasa el programa nuclear iraní, pero no lo interrumpe. A Obama corresponde también la responsabilidad de haber dejado de lado el problema norcoreano, que tiene también por origen la existencia de un régimen agresivo. No sólo eso: la falta de liderazgo norteamericano ha arrastrado a la desidia a los actuales dirigentes europeos, demasiado débiles, demasiado contestados, demasiado faltos de liderazgo como para contrarrestar la ambición rusa y la dejadez norteamericana. Las capitales de la Unión Europea son las primeras en estar al alcance de los misiles iraníes, pero sus dirigentes son los últimos a la hora de mostrar firmeza.

La arrogancia rusa, la imprudencia americana y la debilidad europea han permitido que Irán avance definitivamente hacia la posesión de la Bomba, empujando con ello al mundo entero a una nueva era nuclear. En las dos eras anteriores, las potencias occidentales han conseguido limitar los riesgos: primero mediante la estrategia de la disuasión, compartida por los poseedores del arma nuclear; y segundo mediante un esfuerzo técnico, diplomático y económico sin precedentes para evitar la disgregación del programa nuclear soviético. Pero esta vez es distinto, al menos por cuatro razones distintas.

En primer lugar, esta nueva era viene determinada por la naturaleza del régimen poseedor del arma nuclear: pese al antagonismo ideológico, la URSS y Estados Unidos compartían racionalidad estratégica. Moscú y Washington hablaban el mismo lenguaje cultural, el que solventó la crisis de 1962 e impidió la proliferación a partir de 1990. Es el mismo lenguaje que hablan Pakistán y la India, que impide que la hostilidad escale a los extremos del arma nuclear. Pero esta racionalidad común, que permitía pese a todo un entendimiento pacífico, salta hoy por los aires respecto a países como Irán o Corea del Norte ¿qué racionalidad cabe esperar del régimen que enviaba a sus adolescentes contra las trincheras iraquíes vistiendo solo una túnica y uns “llaves del paraíso” de plástico?¿qué estrategia disuasiva puede llevarse a cabo con el régimen de Pionyang, acostumbrado a someter a sus habitantes a un régimen de vida inhumano? La posibilidad de alcanzar un acuerdo disuasorio con estos regímenes se muestra, a priori, enormemente problemática.

En segundo lugar, durante décadas, los sistemas de seguridad, los protocolos de y control de las instalaciones militares nucleares atormentaron a soviéticos y norteamericanos. Más aún si, conforme al paso del tiempo, la automatización de sistemas y protocolos jugaban un papel cada vez más preferente. Gran parte de los presupuestos para el arma nuclear se destinan a la seguridad del propio sistema contra fallos y errores. Por lo que sabemos, el desarrollo tecnológico iraní es importante, mucho más allá de la habitual caricatura sobre la “teocracia medieval”. Pero las incógnitas sobre la capacidad de mando y control no se despejan: ¿queda excluida la posibilidad de fallo técnico, de error de protocolo, de órdenes mal entendidas? En el caso norcoreano, las dudas se despejan para mal, por cuanto a lo anterior se suma la existencia de un régimen en sí mismo paranoico.

En tercer lugar, que Irán posea en menos de una década el arma nuclear trae una consecuencia directa: otros países de su entorno deberán poseerla para recuperar el equilibrio de fuerzas perdido. Afirmar el derecho de Irán a desarrollar sus programas nucleares y misilísticos equivale a afirmar el derecho de cualquier otra nación a poseerlos: una vez consagrado el principio de la soberanía en este ámbito, deberá extenderse a otros. Carece de sentido negar a las monarquías del golfo su propio programa cuando Teherán amenace a la región con el suyo. Con total evidencia Arabia Saudí deberá hacerse con la Bomba: a poder ser cuanto antes, y a poder ser con un programa más avanzado que el iraní. Pero si los saudíes tienen derecho a ella, ¿por qué no los egipcios?¿los turcos?¿los argelinos? Una vez el régimen de los ayatolás, agresivo por naturaleza y generador de inestabilidad, posea el arma nuclear, negársela a países más pacíficos y menos amenazadores no sólo sería una injusticia: sería también una imprudencia. Algo parecido podría afirmarse del Lejano Oriente: ¿quién podría arriesgarse a no disuadir a Pionyang de un ataque nuclear amenazándole con la misma moneda?

Por fin, de la naturaleza de estos regímenes se desprende su relación con otros actores internacionales. El problema iraní va más allá de sus fronteras, para constituir una amenaza en las de otros. El uso de grupos y métodos terroristas en diversas partes del mundo, desde Líbano e Israel hasta Argentina ha sido habitual por parte de Teheran. Hizbolah no sólo es una milicia que opera en territorio libanés: forma parte estructural del Ejército Iraní, y los límites entre éste, la Guardia Revolucionaria y el grupo de terrorista son difíciles de trazar. ¿Podría un arma nuclear acabar en manos equivocadas? Es cierto que los expertos diferencian entre la weaponizacion del arma en una cabeza nuclear y la miniaturización necesaria para convertirla en una bomba capaz de traspasar fronteras y ser introducida en las grandes ciudades. Pero también lo es que para ello ni hace falta un dispositivo excesivamente pequeño, ni es imposible llevarlo a cabo a través de los cientos de puertos y miles de pasos fronterizos occidentales. Sabemos que Al Qaeda lo ha planeado. Y sabemos también que el terrorismo nuclear sería un arma de disuasión inmune a cualquier escudo antimisiles. ¿para qué usar un misil crucero si un camión en un suburbio e Tel Aviv, París o Michigan puede surtir mejor efecto?

En 2017 sabemos ya que el mundo se dirige a una tercera edad nuclear. Como en otras anteriores, las relaciones entre las naciones se dirimirán a la sombra de una posible guerra capaz de devastar países enteros. Esta vez, sin embargo, es diferente: los actores poseen una racionalidad contraria y aún contradictoria, su proceso de toma de decisiones se muestra complicado, se relacionan con grupos terroristas y obligarán a otros a seguir el mismo camino. Así las cosas, a las dos preguntas que surgen, ¿Es aún occidente capaz de evitar que esta tercera edad nuclear se consolide? y en segundo lugar, ¿de qué manera? no parece corresponder respuesta fácil. Eso sí, ambas pasan por la respuesta de Trump, que por ahora ha mostrado firmeza y claridad de ideas ante los desafíos de Teheran y Pionyang.

Imposición lingüística
Impiden a un niño estudiar en español por haberlo hecho antes en catalán
El Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares desestima el recurso de su madre y le dedica reproches
 lavozlibre 16 Febrero 2017

Palma de Mallorca.- El Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJB) ha denegado en una sentencia la reclamación efectuada en 2015 por una madre que pidió al centro público en el que cursa estudios su hijo que variase la lengua vehicular de su enseñanza, y que esta pasara del catalán al castellano al empezar el ciclo de educación Primaria.

Tal y como informa 'El Mundo', la Sala de lo Contencioso Administrativo de la máxima instancia judicial de las islas ha desestimado su demanda, en la que pedía que se le reconociera ese derecho tras haber resultado infructuosas sus reclamaciones ante la Consejeria de Educación, que ni siquiera llegó a contestarle, así como ante el propio centro educativo, el Colegio Público de Prácticas de Palma.

La dirección de este centro le había comunicado en octubre de 2014 que no podía acceder a su requerimiento para ese curso escolar debido a que su hijo había sido escolarizado en catalán bajo su consentimiento durante los tres años anteriores. Es decir, los cursos que corresponden al trienio de educación infantil, enseñanza que no es de obligado cumplimient.

La demandante llevó el caso a los Tribunales para reclamar el derecho a cambiar su elección en la lengua vehicular de la enseñanza primaria de su hijo al inicio de la educación obligatoria sin tener que cambiar para ello de colegio. A pesar de que su niño había recibido hasta entonces educación en catalán, consideraba que tenía derecho a recibir la educación en lengua castellana al comenzar la educación primaria, a partir de los 6 años de edad.

La Justicia balear no sólo ha rechazado su requerimiento apoyándose en la normativa autonómica que, según concluye, "sólo posibilita el ejercicio de la libre elección de lengua al realizar por primera vez la matrícula, sea en educación infantil o sea, excepcionalmente, en el primer ciclo de la educación primaria". Sino que además considera importante y usa como argumento en su contra que la propia madre había elegido en años anteriores la lengua catalana para el ciclo infantil.

El Tribunal llega a dedicar en su sentencia duros reproches a la madre, de la que dice que, "queriéndolo o no, ha consentido que su hijo haya sido escolarizado en ese mismo colegio público siguiendo la educación infantil con el catalán como lengua de primera enseñanza". Asimismo, dice que la demandante "no ha podido desmentir que solicitó como lengua de la primera enseñanza" del menor la lengua catalana. Y que "no afronta la realidad de que ha consentido durante los cursos 2011/2012, 2012/2013 y 2013/2014 que precisamente en el mismo colegio, su hijo fuese escolarizado en catalán".

El peor Banco de España
El Banco de España ni supervisa bien, ni informa correctamente y, aparte de sermonear sobre los salarios (de los demás) y meter miedo con las pensiones, no se le conoce ningún estudio de interés sobre lo que debería hacer España para salir de la ruina en que ellos nos metieron
Luis Riestra vozpopuli.es 16 Febrero 2017

Ya saben, hay bancos buenos, malos y peores y “nuestro” banco central, el Banco de España, es de los peores, una reputación que se han ganado a pulso sus tres últimos gobernadores y subgobernadores, todos premiados con promociones por sus servicios prestados. Lo que no sabemos, ni lo sabremos nunca, salvo que cambie el sistema electoral y podamos elegir representantes, es a quién prestaron sus servicios; a los ciudadanos no ha sido, pues su mal hacer nos ha supuesto uno de los mayores quebrantos económicos de nuestra historia.

A confesión de parte…

Dada esa pésima reputación y coincidiendo con que la partitocracia ha estado de congresos, poniendo cara de buenitos y confesando errores y corrupciones a ver si les perdonamos para seguir en el machito sin ningún control, el gobernador del BdE, en otro error de juicio, ha hecho lo propio y, dice, que quiere abrir el debate sobre el papel del Banco de España en la crisis y "ofrecer una visión de cuál fue la actuación del supervisor entre 2008-2012", para lo cual publica un artículo en El País, que el medio es el mensaje.

A mí lo que me gustaría, además, si hubiera datos, es poder hacer un ranking bancario para España, similar al que hicimos con los siete mil bancos de Estados Unidos, e informar a los españoles de los mejores bancos de España, pero no llegan ni a eso. Por no informar incluso dejaron de publicar la cantidad de dinero (M3, etc.) - tema con el que dimos la “paliza” en este blog - y no volvieron a hacerlo hasta que de Guindos lo pidió para construirse su cuadro de mandos en el ministerio. Los únicos que tienen esos rankings sobre nuestros bancos son las auditoras que contrata el BdE para hacerles el trabajo por el que le pagamos, información que se quedan para ellos y sus clientes, claro. ¿Que la quieres? Paga otra vez y van tres, ole.

Esta casta del BdE ni supervisa bien, ni informa correctamente y, aparte de sermonear sobre los salarios (de los demás) y meter miedo con las pensiones, no se le conoce ningún estudio de interés sobre lo que debería hacer España para salir de la ruina en que ellos nos metieron, fechoría de la que se irán de rositas. Tenemos que ser los demás, los que les pagamos sus sueldazos, defensa jurídica incluida, los que tengamos que hacerles el trabajo y llevarnos los insultos, las represalias profesionales y las difamaciones, y  todo por ayudar, en lo posible, a que los particulares puedan paliar los efectos de su desastrosa gestión.

La imagen del desastre

Que lo circunscriba a los años 2008-2012 es casi es un insulto y, aunque sirve para cotejar datos, que cualquiera se fía, solo se entiende como parte de la campaña de “se acabó la crisis” (será para ellos, que creían que se les acababa el momio), a ver si la chusma deja de molestar. Cualquier lector de este medio sabe que lo que interesa, antes que nada, es saber quién y qué se hizo tan mal para que paguen por lo hecho y arreglar el BdE y reestructurar el sector, evitando que vuelvan a cometer errores de bulto, que fue lo que denunciamos hace 8 años en el artículo que dio nacimiento a esta bitácora, asuntos capitales sobre los que no se he hecho nada. Que ahora Linde nos haga un “cuéntame” exculpatorio a precio de oro y solo de lo que le interesa, es intolerable.

La imagen del desmadre crediticio permitido por el BdE lo pueden ver ilustrado en la siguiente gráfica, donde el endeudamiento privado pasó, entre 1997 y 2010, del 68,4% al 171% del PIB; eso si nos creemos las cifras del PIB, algo sobre lo que el BdE, que tantos “estudios” económicos hace, no dice nada. Por cierto, si quieren saber lo mal que presentan las estadísticas unos y otros, intenten hacer la gráfica en cuestión.

Spanish Private Debt to GDP.

Spanish Private Debt to GDP. L.R.

La generación de Linde

¿Cómo es posible semejante monstruosidad? Pues por una mezcla de corrupción, incompetencia y los efectos del ciclo largo, algo que debió saber y evitar el ejército de economistas del BdE. La evolución del crédito en España desde que se iniciara la industrialización actual, a principios de los 60, tras normalizar las relaciones con los Estados Unidos, esos malos malísimos, la tienen en la siguiente gráfica.

Spanish Credit History.

Spanish Credit History. L.R.

Hasta 1982 (primera mitad del ciclo, gráficas 1 y 2), el crédito crecía (línea negra, eje derecho, gráfica anterior) por encima del 12% anual; fue el período del desarrollismo y la Transición y de formación como “adultos” de los actuales gestores políticos, la generación que yo llamo transicionista y de la que Linde es uno más, aunque no de los peores, dada su peripecia profesional.

Esta generación de gestores políticos, que recibe una banca saneada por otros tras la crisis de los 80’s, toma precipitadamente el poder en 1982 e intenta hacer realidad sus fantasías infantiles, cebándose con ella para, a partir de los 90’s, lanzar el crédito hasta recuperar las tasas de crecimiento de su adolescencia pero sin contrapartida en una producción equivalente, fenómeno que llegó a su paroxismo con “lo inmobiliario”. El resultado de libro de su gestión es un desastre económico de dimensiones históricas.

La primera factura, de momento

Por supuesto que semejante desmadre crediticio, con su mangoneo generalizado, tiene un primer coste directo: el salto en la morosidad crediticia del sistema, cuya digestión no ha terminado, por mucho que se quiera vender que se acabó la crisis, pues esa losa sistémica requerirá más sacrificios y ajustes hasta que baje a un nivel normal.

Spanish Distressed Loans Ratio.

Spanish Distressed Loans Ratio. L.R.

Tras mucho procrastinar, el primer sablazo lo trajo de Guindos, que vino haciendo “amigos” en una banca a la que se le perdonó la congelación de dividendos (otra anomalía en que no entraremos), metida en ampliaciones de capital y a la que tuvo que rescatar parcialmente. El rejonazo subió a 68.634 millones en ajustes a los beneficios (siguiente gráfica, línea azul, eje izquierdo) en 2012, que se suman a otros sobre provisiones obligadas de cuando el BdE era bueno. ¿Y el total? Al no tener un régimen electoral representativo no lo sabremos nunca con exactitud, aunque Linde cifra el saneamiento en 270.000 millones, equivalentes a 10,8 veces los beneficios del inflado año 2007 (29 veces los de 2015); y ojo que esto no ha acabado.

Spanish Banking System Equity & Profits.

Spanish Banking System Equity & Profits. L.R.

¿Y a futuro?

El caso del Popular nos alerta de lo que hemos denunciado desde el principio de la crisis: el riesgo de un sistema financiero zombi. Esta generación de gestores políticos (o politizados) sigue ahí aplicando sus malas ideas y es hacia donde nos llevan, con la complacencia general y el ladrido de sus troles.

El único segmento del mercado crediticio en recuperación, gracias a metérselo en plan duro a los clientes, es el del crédito al consumo, que es una parte mínima, poco más del 2% del total, un total que cae alrededor del 4% anual (línea negra, eje derecho, segunda gráfica).

Luego está el crédito a la industria (un 8% del negocio crediticio), sector clave como indicador del ciclo y que además nos orienta, a falta de datos (Sr. Linde), sobre el crédito al motor de este ciclo: la exportación. Como puede verse (línea negra, eje derecho, gráfica anterior), está, siendo generosos y dada su volatilidad, entre estancado y enfriándose, con lo que va mal, pues, en contra de lo que pedimos públicamente desde 2009, no se ha reestructurado el sector bancario orientándolo al negocio exterior, sino que, como en tantas cosas, se han fundido patrimonio echando mano de lo bueno acumulado antes para tapar agujeros y seguir en el machito, dejando para las futuras generaciones más facturas y el arreglo de su desaguisado.

Loans to Industry in Spain.

Loans to Industry in Spain. L.R.

Con esta otra losa, además de gigantes deuda de “lo público”, y el abismo demográfico que deja esta generación de gestores políticos, tendremos ajuste bancario for ever, cosa que exploraremos otro día. Ya solo les falta volver a promocionar, vía sus economistas mediáticos, los bail in por los ahorradores modestos, que a ver si la chusma espabila y supervisa la banca, caray (y además sin datos), que ellos están para tomar cafés, pillar becas, irse de cursos y congresos, darse la vidorra y enriquecer a sus amigos, que lo que se trata es de forrarse enterrando las bondades y enseñanzas de cien años de banca central y todo gracias, en buena parte, a la servidumbre voluntaria de los españoles.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
El grave error del PSE de olvidar a las víctimas

Editorial La Razon 16 Febrero 2017

El 20 de marzo de 2001, ETA asesinó en Lasarte al teniente de alcalde socialista Froilán Elespe. Los concejales de HB del municipio guipuzcoano se abstuvieron en la votación del texto de denuncia del atentado en el pleno extraordinario que se celebró la misma tarde.

Quienes se han abstenido ahora para aprobar una moción y homenajear a su compañero con un minuto de silencio son los ediles del PSE. Parece que la razón es de «forma» y no de «fondo», es decir, el pleno municipal «no es el foro adecuado» para debatir este tipo de homenajes –aunque sí que ha tratado propuestas sobre el acercamiento de los presos– y que deben ser abordados en la llamada Mesa de la Convivencia.

La incomprensible postura socialista impedirá que se pueda celebrar tan humilde homenaje a un militante que fue reconocido, además, por su decisión y compromiso en la lucha contra el terrorismo; también se abstuvieron el PNV y Podemos; EH Bildu votó en contra, el partido que, en 2011, colgó en el mismo balcón del despacho de Elespe una pancarta en apoyo de los presos de ETA, actitud que fue criticada por el entonces portavoz socialista y actual alcalde.

Como vemos, han pasado cosas y los compromisos de gobierno del PSE con el PNV en Vitoria –también en Lasarte– les ha llevado al más detestable de los comportamientos: no honrar la memoria de los que lucharon por la libertad. Cometerá un grave error si el PSE olvida a las víctimas.

Cataluña. El fracaso de qué política

Carlos Gorostiza vozpopuli.es 16 Febrero 2017

La asombrosa situación de la política en Cataluña ha generado en la opinión biempensante del resto del país un discurso general de lamentación por la incapacidad de “la política” para atajar este camino hacia ningún lado al que están conduciendo a su país las autoridades de la Generalitat y los grupos que las sostienen. Se habla de “fracaso de la política” sin que este lector sea capaz de entender bien a qué fracaso se refieren. A mí me parece que el fracaso más impresionante -histórico- es el de Artur Mas, que, asombrosamente, ha conseguido destruir en dos patadas la coalición que ha gobernado Cataluña durante prácticamente toda la transición. Desde luego si hablamos de fracaso, ese es antológico, un partido que lo era casi todo en su país, sencillamente desaparece como opción política en un plazo de meses. Algo que recuerda el colapso prácticamente instantáneo del régimen de la Alemania oriental.

Sin embargo, la mayor parte de las admoniciones a recuperar el valor de la política van dirigidas al Gobierno y los políticos de España que, por lo visto, debiera haber hecho algo (no se dice nunca qué) para evitar esta situación. Subyacen en este discurso dos ideas extrañas. La primera es algo así como que la Ley y la política no es que sean caminos distintos, sino que serían opuestos. La otra idea, no menos pintoresca, es que ese “hacer política” correspondería en exclusiva a las instituciones y partidos políticos de España, no así a los responsables del independentismo catalán que parece que lo que hacen no es política, sino otra cosa. Vendría bien un poco más de concreción sobre qué es eso que habría que hacer (o haber hecho) para revertir o haber impedido que se llegase a esta situación que, sin duda, va a acabar mal.

Porque resulta que los independentistas, antes catalanistas, dejaron claro desde el principio que lo suyo no era una negociación, que no era postureo, que no se trataba de dinero (aunque también), sino que hablaban de verdad de un deseo real e imparable de irse (y de paso llevarse al resto de catalanes no independentistas con ellos, supongo) ¿Quiénes somos nosotros para dudar de la sinceridad de esa expresión tan nítida? ¿Acaso se pretende que debiéramos tratar a Mas, Puigdemont, Junqueras, Forcadell y a los miles y miles de manifestantes y voluntarios catalanes de la independencia como niños? ¿Alguien es capaz de levantarse y decir que todo esto es una simulación para ver si sacan algo más de dinero o para que las autopistas no tengan peaje? Yo, desde luego que no. Un adulto que se expresa con tanta claridad como lo han hecho una y otra vez tiene tanto derecho a que se le respete como obligación de entender que no se le tiene por qué dar la razón y que, si opta por saltarse la Ley a la torera presumiendo, además, de hacerlo, por muy en nombre del destino histórico de un pueblo que diga hablar, lo normal es que actúe la justicia.

Cuando en Euskadi se empezó a hablar de aplicar la Ley de Partidos que cabía imaginar que supondría, como así fue, la ilegalización de Batasuna y otros grupos del nacionalismo radical, tenían que haber escuchado ustedes la escandalera que se montó: aquello iba a ser la debacle, iban a arder las calles, no se entendía tamaña torpeza. Hasta los obispos se tuvieron que manifestar avisando del deterioro de la convivencia y el alejamiento de la paz que aquello iba a suponer. Había que tomar medidas políticas y no judiciales, así no íbamos a ninguna parte, era un clamor.

El resultado fue que no pasó nada de lo que se decía. Lo que pasó al aplicar la Ley fue que comenzó enseguida el final de quienes, también allí, creían que la política y la ley eran caminos opuestos. Ganó la Ley y ganó la política. Eso fue lo que pasó.

Haré una humilde apostilla, ahora que la humildad parece que vuelve a ser tendencia: a menudo he pensado que una forma excelente de equivocarse al tratar de comprender y juzgar la situación de Euskadi era partir de su identificación con Cataluña. Simplemente porque incluso las cosas que parecían funcionar igual en uno y otro territorio, no funcionaban igual en absoluto, de forma que establecer paralelismos era motivo casi seguro de error en el análisis. Así que el lector queda avisado de que esta reflexión que acaba de leer seguramente también será un error por trasladar algo que ocurrió en Euskadi a la actual Cataluña. ¿O tal vez no lo sea?

La indefinición equívoca del empresariado catalán
“A veces no hay próxima vez ni segundas oportunidades, a veces es ahora o nunca” Anónimo
Miguel Massanet diariosigloxxi.com 16 Febrero 2017

Normalmente, la clase empresarial no suele entender la política más que desde el punto de vista de sus intereses económicos. En realidad, ellos viven pendientes de sus negocios, de aquello que beneficia a sus empresas y aquellas otras circunstancias que los puedan perjudicar como, por ejemplo: los impuestos, las trabas burocráticas, los salarios que se ven obligados a pagar a sus trabajadores, los horarios de trabajo y las jornadas, la productividad y todos aquellos factores que, de una forma u otra, pudieran influir en los resultados de su actividad profesional. En consecuencia, ellos suelen contemplar desde una perspectiva distinta a la del resto de ciudadanos, las ventajas o inconvenientes que les proporcionan el decantarse por una determinada opción política en la que creen ver aspectos que les pudieran beneficiar desde el punto de vista de sus negocios que, no obstante, no son siempre los que más encandilan al resto de votantes.

De ahí que, habitualmente, los dueños de grandes explotaciones, de fábricas, de extensas superficies de ventas, de industrias o de importantes empresas constructoras y dedicadas a las obras públicas, transportes etc. suelen ser de tendencia conservadora y acostumbran a inclinar sus preferencias hacia partidos políticos de derechas o centro derecha. Sin embargo, si queremos analizar lo que está sucediendo en la comunidad catalana, lo que hemos afirmado, como regla general, como constituyente de una tendencia generalizada en el tejido económico del resto de España, salvo quizá el País Vasco; tiene otros factores que pueden influir, de una manera distorsionante, en la valoración que pudiera hacer un empresario, residente en dicha comunidad, respecto a lo que, en realidad, pueda pensar que le resultar más beneficioso y, quizá, pueda estar más de acorde con lo que le piden sus sentimientos íntimos más arraigados.

Ha venido siendo una constante, a lo largo de los años en los que, el sentimiento nacionalista catalán se ha ido manifestando, cada vez con mayor intensidad; el hecho indiscutible de que, una parte importante del empresariado que tiene asentadas sus empresas en Cataluña y, especialmente, aquellos oriundos o que, como descendientes de inmigrantes a través de varias generaciones formadas en tierras catalanas , se sienten imbuidos del mismo sentimiento nacionalista que afecta a los separatistas; en ocasiones, se dejan arrastrar por los discursos independentistas de los políticos nacionalistas, que les pintan un futuro de una Cataluña libre muy optimista, con menos impuestos de los que “la avariciosa España” les exigía que pagasen. Es por ello que, dentro de las patronales catalanas, siempre se han venido produciendo discrepancias acerca de la actitud que debieran mantener los empresarios respecto al espinoso tema de la independencia de Cataluña del resto de la nación española.

En líneas generales se puede decir que, una parte importante de ellos, los más preparados y los dirigentes de empresas más poderosas, anteponen a cualquier sentimiento de tipo nacionalista, el sentido común, los intereses de su empresa y el convencimiento de que, una Cataluña fuera de España, sería incapaz de sobrevivir sin el apoyo de la UE y sin contar con la ayuda de los españoles. Pero los hay que, especialmente entre los pequeños negocios y comercios, cegados por su catalanismo intransigente y su desprecio y odio para todo lo que tenga que ver con España y sus ciudadanos, son refractarios a dejarse convencer de que iban a salir perjudicados en caso de abandonar sus lazos con el resto de la península, atribuyendo a propaganda falsa los avisos que les van llegando desde fuentes solventes, que saben positivamente que, una postura secesionista dentro de la Europa actual, equivaldría a un suicidio económico del país que quisiera hacer uso de esta opción.

Sin embargo, en ocasiones nos resulta incomprensible que, cuando precisamente se está produciendo una situación de máxima tensión entre las instituciones españolas y las autonómicas de Cataluña, sigan pretendiendo que, en el resto de aspectos relacionados con los distintos temas relacionados con la economía catalana, aquellos aspectos que ellos consideran que deben de transcurrir paralelamente a sus exigencias independentistas, y que, por tanto, el Estado español debe hacer caso omiso de que, el gobierno catalán, infrinja las leyes y las sentencias de los tribunales españoles; que tenga fijada fecha para el referéndum de independencia ( septiembre de este año) y que los actos, reclamando la secesión, sean plato habitual en cualquier manifestación que se produzca a lo largo y ancho de la autonomía catalana; para continuar invirtiendo en estructuras que beneficien a los catalanes. Y hete aquí que, vean ustedes el enfado de los empresarios catalanes y valencianos, que se quejan de que, el famoso corredor del Mediterráneo (en el que se olvidan que ya hay invertidos más de 13.000 millones de euros de los, poco más de 16.500 millones que están presupuestados), vaya más lento de lo que ellos quisieran (seguramente porque la rebeldía del separatismo va más rápida de lo que el estado español desearía).

Resulta incomprensible que, quienes no se han atrevido a manifestarse de forma enérgica y sin ningún tipo de disimulo, a favor de continuar perteneciendo a España, explicando con claridad las consecuencias nefastas que para los catalanes y sus empresas, significaría el independizarse, quedando fuera del apoyo de los españoles y sin posibilidad alguna de entrar dentro de la UE; ahora pretendan que el Estado español siga gastándose el dinero de los españoles en crearles unas estructuras que, si lograran lo que se proponen, es decir, conseguir formar la “república independiente catalana” quedaría como una obra de exclusivo uso para los separatistas. Recordemos que en estos momentos la deuda pública catalana está rondando los 80.000 millones de euros, de los cuales una gran parte la tienen contraída con el Estado español. Es obvio que los famosos bonos emitidos por la Generalitat catalana, calificados por las tres agencias de rating como “bonos basura”, no hubieran sido colocados sin que existiera el aval del Estado español. ¿Qué sucedería si no pudieran financiarse los catalanes, debido a que nadie, en su sano juicio, se atrevería a invertir en una deuda pública de un país nuevo que no estuviera en condiciones de garantizar el pago de los intereses o la devolución de lo recibido?

Resulta muy cómodo mantener una postura ambigua que les permita al empresariado catalán permanecer en tierra de nadie, con una vela a Dios y otra al Diablo, a fin de que, en esta indefinición tengan el salvoconducto para el caso de que saliera bien el desafío independentista o, en caso contrario, como es evidente que va a suceder, el Estado español acabara con la rebelión y devolviese al territorio catalán al lugar de donde nunca debió pretender apartarse, seguir en su condición de una autonomía más de la nación española, a la que viene perteneciendo desde hace más de 600 años.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como este seny que se les tribuye a los catalanes y que, es verdad que, en muchas ocasiones han dado muestras de tenerlo, parece que, en algunos casos, desaparece tragado por un sentimiento mucho más inquietante y, en ocasiones, manifestado de forma salvaje y agresiva, al que ellos denominan como “rauxa”. Una opción que, en momentos en los que la tensión está a flor de piel y quienes debieran recomendar calma y tranquilidad, se dedican a exasperar los ánimos, encender las pasiones e incitar al pueblo, a las masas, a actuar de forma irracional y contraria a la ley; pudiera dar lugar a que, la defensa de la Constitución y la unidad de la nación española, recomendara utilizar los medios precisos para acabar con este conato de rebelión, a la que nos quieren abocar estos insensatos. O así es como, nos tememos, que pudiera ocurrir.

libertad de expresión y política
Nacionalismo, el peaje de la libertad de los escritores vascos
Un ensayo analiza las tensiones entre la autonomía creativa de los autores y la presión ideológica de la sociedad en la que escribe.
Peio H. Riaño El Espanol  16 Febrero 2017

Independencia o autonomía. Un debate propio de las literaturas surgidas en sociedades que reivindican la identidad de una cultura propia y distinta. Entre la sociedad y la resistencia, el escritor, el artista, el músico, los creadores que deben elegir entre comprometerse con su nación o con su arte; entre crear su propio país, independiente de las demandas que le exige la sociedad, o ser el altavoz de una comunidad. La tensión entre estética y compromiso político, entre autonomía e ideología en las “literaturas minoritarias” es material de debate de los especialistas.

El profesor de Filología francesa en la Universidad de Santiago de Compostela y catedrático, Antón Figueroa, asegura que los autores de las “literaturas pequeñas” como la gallega, la catalana y la vasca no son tan libres como los escritores en “literaturas grandes”. “El escritor es menos libre en las pequeñas literaturas. Compromete su autonomía porque debe responder a un deber ético de grupo. Es un factor negativo sobre el que no se suele hablar. Y es algo muy importante, porque la literatura tiene un poder muy importante, el poder de revelarse como autónomo”, cuenta el experto a este periódico.

Cuenta que la censura franquista prohibió La peste de Albert Camus porque no querían que los lectores asociaran la peste a Franco. “El que escribe se siente obligado a escribir por presiones políticas, pero el que lee tiende a hacer interpretaciones políticas”, añade Figueroa. “Las literaturas pequeñas nacen bajo el signo de la intención política”, dice, por eso el fenómeno de la autocensura y censura en ellas tiende a desaparecer según se consolida.

Los lectores también condicionan la lectura política de la obra.
El ensayo Autonomía e ideología. Tensiones en el campo cultural vasco (publicado por La casa de la riqueza) analiza la relación entre los deberes políticos y la libertad creativa en once artículos de profesores, doctores y catedráticos. “El nacionalismo no es una trampa, pero uno debe escoger antes de ponerse a escribir. Las culturas que buscan ser naciones demandan a los escritores que escriban a favor, frente a los escritores que prefieren la autonomía propia”, cuenta Jon Kortazar, editor del volumen que plantea un debate abierto. Al contrario de la visión de Figeroa, cree que los escritores vascos a veces son más libres porque “como venden poco pueden decir lo que quieran”.

Beneficios económicos
Pero reconoce que los escritores “tienen presiones nacionalistas” y que éstas abren o cierran las puertas a un escritor en el campo literario. La prosperidad depende del lado en el que se sitúe. “La ideología puede beneficiar mucho en la carrera de un escritor, porque hay menos recursos económicos a repartir. Por eso los debates políticos en las culturas minoritarias son más fuertes”, añade Kortazar. Apunta que Patria, de Fernando Aramburu, juega en el campo de la gran literatura, en el de las estructuras bien establecidas.

Figueroa es contundente: el escritor debe ser libre al elegir si comprometerse políticamente o no, pero al hacerlo el campo político no puede imponerle sus reglas. “Un escritor puede hacer política siempre y cuando sus reglas sean literarias, no reglas políticas”, dice a EL ESPAÑOL. En su artículo cuenta cómo la política y la sociedad tiende a presionar al creador, como el mercado. En este caso son los criterios económicos los que priman y el escritor cede ante las cuestiones económicas.

La tensión entre lo que piden al autor que debe escribir y lo que el autor quiere escribir es más cruda en la literatura que en el arte, cuenta Ismael Manterola. “Las artes plásticas no tienen idioma y la literatura sí. En el momento que te decantas por un idioma, debes asumir las implicaciones sociales que conlleva. En las artes plásticas la libertad es mayor, porque el peso de la opción no es tan grande”.

No se puede entender nada en el País Vasco sin la sensibilidad de nación, y ni la cultura ni el arte están eximidos de esta implicación. Y a pesar de todo, Manterola cree que los creadores de culturas minoritarias tienen más libertad de tratar asuntos que en literaturas más grandes “no hay sensibilidad”, temas minoritarios: “Se puede conectar de manera más fácil con el feminismo. Es posible que exista una mayor sensibilidad hacia sectores marginados”.

El éxito de la autonomía
Miren Billelabeitia investiga sobre el enfrentamiento en 1985 entre Bernardo Atxaga y José Luis Álvares Enparanza, Txillardegi. “Uno planteaba una visión a favor de la independencia propia y el el otro veía la literatura como transmisora de ideas, unida a una ideología y comprometida políticamente. Se ha visto que la postura independiente ha tenido mayor recorrido, evolución y éxito. Es el caso de Atxaga”, cuenta la especialista. Para Billelabeitia la autonomía es muy importante, pero llega un momento en el que el creador debe decidir cómo expresar sus ideas y el tema que debe tratar.

“Hay que ser muy valiente para apostar por una literatura que como máximo tiene 2.000 lectores. Si es un éxito de ventas, 8.000 lectores. Cuando haces la elección por una lengua minoritaria restringes la interacción de la obra. Esto obliga a tener otro trabajo”, relata. “En Bilbao uno tiene que decidir si escribe en euskera o en castellano. La apuesta te posiciona políticamente en un bando o en otro. No se vería bien que un escritor como Atxaga decidiera no escribir en euskera. Si hubiera abandonado su lengua, la comunidad vasca no se lo habría tomado bien. No sentir que traiciona a una de las dos culturas por elegir a la otra”.

Billelabeitia no tiene claro si un autor es más libre en Euskadi o en Madrid, pero reconoce haber oído a sus amigos escritores decir que es muy cansado pelearte constantemente con el entorno, con las decisiones propias, etc. Aunque aclara que todo escritor está comprometido. “Si no está comprometido, no es literatura”.

“La cultura no se puede deslindar de la política”, apunta Antón Figueroa. “La autonomía es relativa, pero es imposible que no hagas política. Siempre lo harás, siempre hay incidencia política. Pero la política no se puede imponer a lo literario. Mira el Guernica, es un cuadro propagandístico pero con las reglas más innovadoras de Picasso”. Por eso cree que la valentía más complicada hoy es escribir de política pero con las reglas literarias. No con reglas impuestas.
 


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