AGLI Recortes de Prensa    Viernes 17  Febrero 2017

Caso Bankia
Reina el sopor, los tribunales a escena
José Luis González Quirós vozpopuli.es 17 Febrero 2017

Una vez que Rajoy e Iglesias se han quedado solos, que se ha consumado la peculiar unión entre partido y persona que estamos empezando a considerar normal en esta democracia estancada, la situación política vuelve a desdibujarse ante la ausencia de novedades. Nuestros procesos políticos tienden a estirarse, a dar más de sí, como si sus actores buscasen deliberadamente el hastío de los espectadores. El proceso catalán es como una agonía en la que no se sabe quién es el moribundo, tan dispar es el juicio sobre lo que puede acabar sucediendo, y el proceso de renovación de liderazgo en el PSOE parece actuar como una cautela adicional ante el improbable riesgo de que nada se acelere: los presupuestos se posponen, todo parece quedar al pairo, a la espera de un suceso improbable, a discutir si catástrofe o milagro.

La España Barataria
Tiende a cundir la impresión de que, mientras el mundo se descompone, volvemos a ser una especie de “reserva espiritual de Occidente”, y hasta hay quien acierta a ver en Rajoy el único líder europeo de la cabeza a los pies, en medio de tanto incompetente. Seguramente eso es lo que tenía en mente el sagaz redactor de la nota monclovita explicando lo que Rajoy le dijo a Trump, que, extrañamente, nada tenía que ver con el comunicado al respecto de la Casa Blanca, algo más verosímil, por cierto. El hecho es que Trump no puso un tuit para alborozarse de la inesperada y generosa oferta mediadora del gallego, o sea que, además de imprevisible, parece algo desagradecido.

En fin, que, gracias a Rajoy, no solo estamos saliendo de la crisis y provocando el pasmo universal, sino que empezamos a gozar de la más extensa plenitud de bienes que puede dar la política, normalidad, calma, horizonte despejado, apenas se puede pedir más. Es de mal gusto hablar de lo que nos sale mal, si es que hay algo que no marcha, y, no digamos, mentar la bicha de la deuda o tratar de presentar las cifras exitosas no como aritmética correcta, sino como una especie extraña de numerología, que se cree risueñamente en la ciudad alegre y confiada.

Panem et circenses
Abolido el espectáculo por la previsibilidad política parece como si estuviésemos a punto de encontrar un aliviadero en el arcano mundo de las togas. La llamada sentencia de la Infanta y el posible empitonamiento de alguien tan por encima del bien y del mal como el mismísimo ex gobernador del Banco de España, un Fernández Ordóñez, un miembro destacado de una de esas familias que lo ha sido todo los últimos setenta años, han conseguido ilusionar a los que creen que la Justicia podría entregarnos, aunque fuese a deshora, parte de la solución a los enigmas que rodean nuestro brusco paso de la prosperidad (bien que supuesta) al desastre de una crisis nada imaginaria.

Ya lo tenía dicho Rajoy: su gobierno ha hecho más que nadie para acabar con la corrupción, y la prueba del nueve pueden ser este para de procesos, tan largos y equívocos como convenga, capaces de asombrar a cualquiera que pueda pensar que la Justicia en España no es ciega, como manda su emblema, sino bien avispada y atenta a que nada se desmadre. Como el proceso es la noticia, la pena acaba por ser irrelevante, de forma que cumplen los estados la función de entretenimiento ante un disimulo tan sistemático de nuestros problemas reales que resulta capaz de adormecer al más insomne. En esto también el triunfo de Iglesias resulta enormemente funcional: ¿puede haber mayor prueba de vida que el miércoles casi hubo reyerta en el Congreso?

Bankia, o el escamoteo
El auto sacramental de Bankia no ha ido mal del todo, ahí es nada la figura de un Rato convertido en malo de película, en una especie de Capone interpretado por De Niro con unos kilos de más y unos pelos de menos. Ojo, que al llamar a MAFO al estrado lo mismo se desmanda el drama fingido. Si las noticias no lo desmienten, parece que Zapatero ha puesto el grito en el cielo al ver que se ha consentido con poner al genio zapateril de las finanzas en el candelero. Es normal, por ahí podría venir el cuestionamiento del propio Zapatero y hasta es posible que este, que es muy tuno, como todo el mundo sabe, acabe por decir que todo se hizo de acuerdo con Rajoy y que todos se pusieron de acuerdo en convertir a Rato en el cuervo de la fábula, en el torpe animal capaz de soltar el queso ante halagos tan unánimes: “¡sólo tú puedes salvarnos a todos, te ayudaremos, no te preocupes!”. Le cantaba el coro de los poderosos para que hiciera el milagro de los panes y los peces financieros. Pero le cayó la del pulpo, porque el Banco Central Europeo no acabó de ver con buenos ojos este apaño cañí de los males comunes. Total, que Rato, lejos de convertirse en salvador del sistema financiero se convirtió en el villano, un papel que le venía al pelo, desde luego.

Luz y taquígrafos
Con la sentencia de la Infanta no se sabe lo que puede acabar pasando, pero que un juez le acabe hincando el diente al caso más escandaloso, y hay para escoger, de los años dorados del descontrol de los partidos en la orgía del dinero, es un riesgo muy serio. Veremos si la tan cacareada renovación política es capaz de ponerse a la altura y dedicarle al asunto la atención que merece, una comisión parlamentaria no dedicada a echar tierra al asunto. Pero me temo que haya que conformarse con una versión edulcorada de proceso penal para lo que fue, más bien, una conspiración general de la plana mayor de la clase política contra los intereses generales y a favor de sus bolsillos. ¿Qué esperan que suceda? Me temo que los que mandan muevan los hilos y digan que ya hemos tenido bastante con Rato. Y lo más probable es que, si algunos chillan en el Parlamento por el hurto judicial de un asunto estrictamente político, será porque saben que no corren riesgo de que les hagan caso.

Por supuesto que ha habido, además, delitos, pero el fondo del asunto no está en un error de nadie en particular, aunque alguno, como Rato, pueda acabar pagando el pato porque conviene a los más, de forma que ya se verá de qué manera, pero el caso tendrá que atenerse a los cauces de la normalidad, no le van a quitar el sueño a Rajoy por una cosa, como él dice, de hace muchos años.

Aplausos
¿Qué propone ahora Mas? Nada. Quiere que sea el Estado el que proponga. Nuevas concesiones a la desesperada que podrían aceptarse hoy y seguirían siendo insuficientes mañana, porque ese es el juego.
Carlos Esteban gaceta.es 17 Febrero 2017

En Madrid, en la universidad -la Autónoma, en este caso, pero no es especialmente relevante-, donde los representantes de los partidos constitucionales son boicoteados y abucheados, donde a menudo se les impide hablar, Artur Mas es aplaudido.

Lo leo en la primera de El País, acompañando la foto y este titular: 'Mas afirma en Madrid que hay alternativa a la independencia'. Hombre, muchas gracias, don Artur.

Pero me quedo con los aplausos. Difícilmente puede haber algo más contrario a la izquierda clásica que el nacionalismo, pero la izquierda que tiene tomada la universidad en todo Occidente no se mueve sino a la contra: no se aplaude un nacionalismo que ame lo propio -eso es lo más repulsivo del mundo en su retorcida mentalidad-, sino que odie España; no al que quiere construir un nuevo Estado, sino al empeñado en destruir una vieja nación.

¿Qué propone ahora Mas? Nada. Quiere que sea el Estado el que proponga. Nuevas concesiones a la desesperada que podrían aceptarse hoy y seguirían siendo insuficientes mañana, porque ese es el juego.

'Trump desafía a los periodistas y les acusa de estar "fuera de control". Ayer dio Donald Trump la rueda de prensa más esperpéntica de la historia de la Casa Blanca. No solo no ha suavizado su desafío a los grandes medios: ha doblado la apuesta, poniéndoles a caldo en la cara.

En opinión unánime de los afectados, fue algo horripilante y una amenaza terrible y fatal a la democracia, las libertades y no sé cuántas cosas más, porque, al parecer, todas esas cosas fundamentales dependen de que un puñado de multimillonarios como Jeff Bezos o el mexicano Carlos Slim y de grupos financieros pueda seguir dando al mundo su particular visión de la realidad, mediada por sus intereses.

Pero América sonrió. No sé cuánto, y desespero de saberlo con alguna fiabilidad, pero a tenor de los niveles de confianza en los medios convencionales entre el público debió de ser bastante.

Mis colegas presumen demasiado. Nadie va a cerrar periódicos o cadenas de televisión, y jamás ha sido tan intensa, variada y fácil de acceder la información de cualquier asunto o rincón del globo. No están en riesgos los medios, la información; está en riesgo la cuadrilla de autodesignados guardianas de la verdad, y no entiendo cómo eso podría ser malo para las libertades.

Cospedal rodeada de homólogos en una reunión de la Otan es la foto de ABC, acompañando al titular: 'Cospedal negociará mayor presencia de la Otan en España'. La ministra se ratifica en el compromiso del Gobierno de aumentar el gasto de Defensa al 2% del presupuesto.

Pero todos sabemos que el Gobierno no puede reafirmarse en compromiso alguno, porque necesita el placet del PSOE hasta para ir al cuarto de baño. Y, ¿de dónde se recortará para llegar a ese 2% en una partida con tan mala prensa como la miltar? ¿Imaginan el día de fiesta que puede darse la izquierda radical con eso?

En El Mundo, la foto va para el padre del disidente preso velezolano Leopoldo López rodeado por dos ex presidentes españoles y otros políticos, con la conspicua ausencia de ya saben ustedes quién: los que probablemente harían con usted lo que Maduro ha hecho con Leopoldo si levantan la voz en su régimen.

Pero el titular que abre es 'Gobierno y PP cuestionan la imparcialidad de los fiscales'. Caramba, igual que los secesionistas... O que cualquier acusado, seamos honestos. Realmente, nunca he mantenido la tesis mística de que los magistrados sean seres concebidos sin pecado original. Son un poder más y es inevitable que carguen con los defectos de cualquier poder. Pero cuestionar su imparcialidad cuando van contra uno suena feo o, al menos, sospechoso.

Abajo, 'El espionaje de EEUU oculta datos a Trump para evitar filtraciones'. Mediten, por favor, es muy importante, esta sencilla frase. El Gobierno de cada país, para enterarse de información esencial de forma confidencial, monta servicios de inteligencia... para que luego esos servicios de inteligencia le diga al gobierno que no va a contarle lo que sabe por si lo hace público. Eso se llama 'Estado dentro del Estado', o 'Estado profundo', y a la larga, si no se corta de raíz, lleva a ser gobernados por una casta especializada e invisible, sin nombre ni rostro y que no responde ante nadie. Y esto, señores, es lo que tantos antitrumpistas aplauden de forma suicida.

En La Razón, un cartel pidiendo la libertad de Leopoldo López. No sé, creo que casi todos estamos de acuerdo, pero informar con un cartel propagandístico nos parece impropio de un periódico.

Por la libertad de Venezuela y contra los miserables que jalean la tiranía chavista
EDITORIAL Libertad Digital 17 Febrero 2017

España no puede estar del lado de la repugnante tiranía chavista. Y a quienes aquí la jalean debe castigarles con el más absoluto desprecio.

Este jueves se ha celebrado en Madrid un acto lleno de significado político y en el que han participado de los personajes políticos de más relevancia en la historia de la democracia española: Felipe González y José María Aznar.

Enfrentados en lo político y muy distantes en lo personal, pocas causas podrían unir a los dos expresidentes. Lo ha hecho una a la que sin duda se suman la mayoría de los españoles, más allá de que sus ideas estén más cercanas a las del socialista o a las del liberal-conservador: la libertad de Venezuela.

Como si quisiese dar aún más significado a ese encuentro, la tiranía chavista hizo pública este mismo jueves la ratificación de la condena a Leopoldo López. Es el último eslabón de la cadena de atropellos judiciales de los que el opositor ha sido víctima, desde el juicio completamente manipulado –al punto de que el fiscal, tras huir del país, admitió que todo era una farsa– hasta la resolución de las apelaciones por esbirros del infame Nicolás Maduro.

El caso de López nos da la medida perfecta de la perversidad de un régimen que, como bien ha apuntado González, ha destruido Venezuela por completo: en lo económico como en lo institucional y en lo social. Sirva como constatación escalofriante los pavorosos índices de criminalidad impune: decenas de miles de personas son asesinadas cada año y la sociedad no tiene a quién recurrir en busca de protección.

El chavista es un régimen que está dispuesto a lo que sea para mantenerse en el poder y que no cree en el diálogo más que como artimaña para salirse con la suya tanto en el plano doméstico como en el internacional. Un régimen que ha prostituido la democracia y que no ha hecho más que pulverizar los derechos y libertades de la ciudadanía. Un régimen que, para colmo, está acusado de formar parte sustancial de las redes criminales del narcotráfico global.

El fracaso criminal del chavismo es una realidad más allá de cualquier ideología y la miseria de Venezuela es innegable, se aborde la cuestión desde la izquierda, como lo hace González, o desde la derecha, como lo hace Aznar. Sólo los miserables, la canalla liberticida, pueden negar la condición de preso político al socialdemócrata Leopoldo López y a todos los que, como él, se pudren en las cárceles chavistas por querer llevar su país de vuelta a la democracia.

Tal y como este jueves han querido dejar claro González y Aznar –y Albert Rivera, que también estuvo en el referido acto–, España no puede estar del lado de la repugnante tiranía chavista. Y aquellos que se han lucrado del chavismo, lo han puesto como ejemplo y aún hoy no pierden la oportunidad de defenderlo merecen el mismo rechazo y desprecio que el régimen criminal por el que babean… y que jamás debemos consentir implanten en España.

Por supuesto, en este asunto está por completo fuera de lugar la indiferencia ni es digno ponerse de lado. Tomen buena nota en el Ministerio de Exteriores.

Sentencia Nóos: ni justicia ni razón
EDITORIAL vozpopuli.es 17 Febrero 2017

El trascendental enigma que la sentencia sobre el llamado ‘caso Nóos’ debía resolver es si, en España, la Justicia es igual para todos o no. Y lamentablemente, tenía que ser respondida en última instancia, mediante sentencia, porque todo lo sucedido anteriormente, es decir, el devenir de los 11 años de investigación judicial, dejaba patente que, cuando menos, existen poderosos intereses para que, en efecto, en España haya justicias distintas.

Para empezar, de lo que no quedaba duda es que la fiscalía, lejos de ser igual para todos, tiene distintas varas de medir: una para el común y otra para el personaje con posibles. También Anticorrupción y la Abogacía del Estado se han retratado, al recurrir en su día con vehemencia los intentos del juez Castro de sentar a la infanta Cristina en el banquillo. Y es que, por más que se intente distraer la cuestión, éste no era en realidad el juicio de Cristina de Borbón, menos aún el del plebeyo Iñaki Urdangarin o su todavía más plebeyo socio, Diego Torres, sino el de su padre, Juan Carlos; y también, por extensión, el del régimen del 78.

En efecto, ante la alargada sombra del rey emérito, y de la francachela política y mediática destinada a salvaguardarle, el juez Castro se las vio y las deseó, y tuvo finalmente que inspirarse en Eliot Ness para intentar hacer al menos un poco de justicia: maniobró e imputó a la infanta en base a un presunto delito fiscal y otro de blanqueo de capitales. Un planteamiento que el fiscal Horrach no recurrió, porque si en el peor de los casos tal delito quedaba probado, no sería difícil reducirlo a una simple multa, tal y como al final ha sucedido.

No obstante, Horrach, jaleado siempre por la prensa amiga, no se privó de acusar públicamente al juez de dar pábulo a teorías conspirativas y hacer reproches éticos. Una conducta inimaginable en un fiscal en países de nuestro entorno, donde, cuando menos, se guardan las formas. Pero en España no; muy al contrario, quienes más empeño parecen poner en denigrar a las instituciones son precisamente aquellos que las ocupan. Después habrá quien se lamente de que el populismo prolifere.

Sea como fuere, al final han sido tres magistradas, Samantha Romero, Eleonor Moyà y Rocío Martín, las encargadas de responder por la vía de los hechos a una cuestión que es la clave de bóveda de cualquier democracia que se precie, esa pregunta que el ciudadano corriente se formula a su manera: “¿por qué unos van a ‘chirona’ y otros no?” Y para bien o para mal, han respondido: finalmente Iñaki Urdangarin irá a prisión (seis años y tres meses de condena), Diego Torres también (más de ocho años de condena) y la infanta Cristina quedará en libertad. Y como guinda del pastel, el tribunal condena en costas a la acusación particular.

Hay quien califica la sentencia de “ejemplarizante”, por cuanto la pena impuesta a Urdangarin es severa. Después de todo, por más que la Casa Real lo haya repudiado de forma ostensible –no había otra–, sigue siendo a todos los efectos el marido de la infanta y, por lo tanto, miembro de la familia real. En consecuencia, que todo el peso de la ley, o al menos, bastante, caiga sobre él, debe ser interpretado por el populacho como prueba irrefutable de que, en efecto, la justicia es igual para todos. Esa ha sido desde el principio la estrategia, a la que se avino el propio Urdangarin una vez se le hizo comprender que todo era susceptible de empeorar si se echaba al monte.

Hecha pública la sentencia, los focos informativos quedarán definitivamente fijados sobre Urdangarin, del que se seguirá puntualmente informando, mientras que Cristina pasará a un salvífico segundo plano, hasta desaparecer por completo del panorama informativo. Y aquí paz y después gloria. El rey emérito puede estar tranquilo.

¿Ha sido respondida cabalmente la pregunta de si la Justicia es igual para todos ? Que cada cual saque sus propias conclusiones. Por nuestra parte, solo apuntar aquello que Montesquieu tan sabiamente dijo: “no existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia”. No hay más que añadir, señorías.

LA INFANTA ABSUELTA
25 cosas que hemos aprendido con el caso Nóos
Cristian Campos El Espanol 17 Febrero 2017

1. Que la infanta sólo pisará la cárcel cuando visite a su marido.

2. Que eso no deja de ser un saludable cambio de paradigma. Porque hace apenas unos años, la monarquía pensaba que las cárceles eran creaciones literarias o cinematográficas, como el Halcón Milenario o los xenomorfos de Alien. Cosas de esas con las que nunca te toparías en la vida real.

3. Que es posible ser condenado a seis años y tres meses de cárcel por haberte aprovechado de tus vínculos con una de las principales instituciones del Estado sin que la persona que te vincula con esa institución salga manchada en lo más mínimo.

4. Que la justicia es ciega y también un poco monárquica.

5. Que media España sabía desde hace meses que la infanta iba a ser declarada inocente. Se ve que esto del derecho es mucho más fácil de lo que nos vende la literatura… al menos cuando la imputada es miembro de la Casa Real.

6. Que se puede ser infanta, egresada del colegio Santa María del Camino de Madrid, licenciada en políticas por la Complutense, máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Nueva York y trabajar en uno de los mayores bancos de España y que eso de las finanzas domésticas te lo siga llevando tu marido porque a ti los números no se te dan bien.

7. Que ojalá nos saliera a todos tan rentable como a la infanta Cristina lo de vivir en las nubes. Y a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Y que cuando un tonto se equivoca siempre a su favor, igual no es tonto sino listo.

8. Que es imposible oír el latiguillo “el sindicato…” sin que te venga a la cabeza de inmediato la coda “…ultraderechista Manos Limpias”. ¡Ni que fuera una conga!

9. Que gracias a José Castro, el instructor del caso Palma Arena, las expresiones “estar cantado” o “no cortarse (un pelo)” han pasado a formar parte del vocabulario jurídico especializado. No hubo tanta suerte con los términos “fliparlo mogollón” y “esto es un carajal de la hostia”, que quizá corran mejor suerte en futuros casos del magistrado Castro.

10. Que a Urdangarin lo insultaban en las panaderías de Pedralbes. Que te insulten en Barcelona no tiene nada de sorprendente: el estado natural por defecto del catalán es la amargura vital y el resentimiento respecto al universo entero. Pero que el marido de la infanta fuera a comprar personalmente las chapatas para el desayuno… eso ya no cuela ni hartos de grifa.

11. Que nadie ha hecho más por la profesionalización y la modernización de la monarquía que la infanta Cristina y su marido. En el mismo sentido en el que nadie ha hecho más por el descubrimiento de la vacuna contra el ébola que la mera existencia del ébola.

12. Que la sentencia ya estaba dictada hace años. Concretamente, desde junio de 2015, cuando Felipe VI revocó el título de duquesa de Palma a su hermana.

13. Que el caso Nóos no ha sido más que la punta del iceberg de la guerra civil desatada en la Casa Real y que enfrenta a la vieja casta, capitaneada por el rey Juan Carlos y sus asesores y que habría dado supuestamente el visto bueno a las actividades de la infanta y su marido, y la nueva generación, encabezada por Felipe VI y la reina Letizia.

14. Que el champán nunca le va a saber a Letizia mejor que hoy. Aunque mejor le habría sabido si la sentencia hubiera sido más contundente.

15. Que las sentencias judiciales son el negativo perfecto de unas elecciones. Mientras en las segundas todo el mundo gana, con las primeras nadie queda nunca contento.

16. Que Dios nos libre de la justicia del pueblo. Y de la de Twitter.

17. Que maldito el país en el que la pena de telediario es la única con la que se puede castigar a según qué personajes.

18. Que la pena de telediario existe. Pero que sin televisión, la monarquía no duraba ni dos horas en este país.

19. Que Marhuenda odia al juez Castro.

20. Que las revoluciones que cambian la faz de la Tierra en 24 horas sólo ocurren en las películas de ciencia ficción. Pero durante los últimos doce meses una infanta se ha sentado en el banquillo de los acusados y eso indica que ya queda menos para que la justicia sea verdaderamente ciega en este país.

21. Que una abrumadora mayoría de los condenados por delitos de corrupción en España siguen siendo hombres, lo cual sólo deja dos opciones. O las mujeres son genéticamente inmunes a la corrupción o la frase “yo en tema de números lo que diga mi marido” empieza a cantar como una almeja.

22. Que las redes sociales no aciertan ni cuando se equivocan. Muchos especulaban con que hoy se intentaría tapar la sentencia del caso Nóos con noticias de Venezuela y a la hora de la verdad todas las televisiones y los medios de prensa españoles han estado pendientes de los mil folios de la sentencia de la Audiencia de Palma.

23. Que la infanta ya puede volverse tranquilamente a Suiza y no volver a pisar jamás este país… salvo para visitar a su marido en el cárcel. Si la pisa. Habrá recurso al Tribunal Supremo en menos de cinco días.

24. Que las sentencias ejemplarizantes sólo parecen aplicarse cuando el condenado es un patán por algún chiste idiota sobre ETA en Twitter.

25. Que por muy decepcionante que sea la sentencia para que aquellos que fantaseaban con la posibilidad de ver a la infanta entrar en la cárcel como inquilina y no como visitante, este juicio acerca un poco más la posibilidad de que algún día un miembro de la Casa Real acabe entrando en la cárcel como inquilino y no como visitante. Y eso es ver el vaso medio lleno.

La deuda pública cierra el año con un aumento del 3% y en el 99% del PIB
Acaba el ejercicio consolidada por encima del billón de euros, pero dentro de los límites fijados por el Gobierno en el Programa de Estabilidad
Teresa Lázaro vozpopuli.es 17 Febrero 2017

La deuda pública ha acabado el año con un aumento del 3% y consolidada por encima del billón de euros. Así lo ponen de manifesto los últimos datos publicados por el Banco de España, que situán el endeudamiento del conjunto de las administraciones públicas en 1,105 billones de euros en 2016.

La deuda pública española supera en 10 puntos la media de la zona euro

La cifra, según los cálculos de Economía, representa el 98,98% del PIB, lo que implicaría que el endeudamiento se ha quedado finalmente por debajo del objetivo fijado en el Programa de Estabilidad, que era del 99,4%. La deuda en porcentaje de PIB es menor que la de 2015, pero fundamentalmente por el importante crecimiento del PIB durante el año pasado.

De hecho, en términos brutos, la deuda ha aumentado en 32.500 millones de euros en el conjunto del año, un incremento muy importante que vuelve a situar la deuda en máximos históricos y la consolidada por encima del billón de euros. Y lo que es peor, todo apunta a que seguirá haciéndolo en los próximos años.
La deuda seguirá en máximos

De hecho, parece difícil que empiece a bajar relativamente pronto, teniendo en cuenta que este año el Gobierno previsiblemente financiará el pago de las pensiones vía deuda. Y también pretende seguir devolviendo parte del rescate bancario.

Y las previsiones de algunos organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), apuntan a que este parámetro se mantendrá en el entorno del 100% durante varios años, algo que no cocincide con las estimaciones oficiales del Ejecitivo pero que, teniendo en cuenta la situación actual, no se puede descartar.

Volver al siglo VII
Estado Islámico: paciencia frente a inteligencia
Jesús María Zuloaga La Razon 17 Febrero 2017

El yihadismo se ha convertido en el principal enemigo para la estabilidad de Occidente, de las sociedades democráticas que tienen su base en los principios del Cristianismo. Miles de personas están en la primera línea del combate contra esta amenaza. Los medios de comunicación se deben empeñar, bajo los principios de contar la verdad y denunciar los ataques a la libertad, en este combate global.

El Estado Islámico, consciente de que una derrota territorial es posible y mientras organiza la atomización de sus combatientes para que puedan proseguir el terrorismo durante al menos (según algunos expertos) dos décadas, ha optado por recomendarles la “paciencia” como uno de los factores que pueden conducir a la victoria final del Califato.

En las últimas publicaciones de la banda yihadista, han sido insertados artículos en los que se trata de convencer a los militantes de que la paciencia y la fe en la victoria son unos de los factores fundamentales que deben mantener a toda costa.

Para ello, se citan numerosos ejemplos de batallas “históricas” en las que las tropas musulmanas, que se encontraban en franca minoría frente al enemigo, obtuvieron la victoria por una serie de circunstancias en las que la paciencia era una de las más importantes.

“Hoy, los enemigos de Alá han reunido equipos y hombres para hacer la guerra contra el Estado Islámico y extinguir su luz. ¿Cómo pueden lograrlo?. Soldados del Califato: debéis ser pacientes y superar al enemigo con paciencia. De hecho, la victoria requiere de sólo una hora de paciencia”, se dice en uno de estos alegatos.

Son conocidos los principios fundamentales para obtener la victoria en el campo de batalla: la capacidad de ejecución, la libertad de acción (contar con buena información sobre el enemigo) y, sobre todo, la voluntad de vencer.

El que pide paciencia a los suyos es porque ha detectado impaciencia o, dicho de otro modo, la moral muy baja como consecuencia de no poder mantener el territorio conquistado y la certidumbre de que la derrota puede estar a la vuelta de la esquina.

Lanzar proclamas contra los “despreciables apóstatas” y exigir a cambio “paciencia, perseverancia, resistencia y diligencia” revela una clara situación de debilidad, que debe ser aprovechada.

No basta con conquistar un territorio en un tiempo record, como ya les ha ocurrido a algunos de los mejores ejércitos del mundo, si lo dejas minado de guerrillas que, al final, te obligan a abandonarlo para evitar más bajas que las que puede soportar tu propia opinión pública. Hay que aprender de los errores.

El Estado Islámico esgrime la paciencia y ante ella se debe enfrentar la inteligencia. Conquistar un territorio es dotarlo de todos los servicios además de, como es lógico, eliminar la presencia de enemigos que puedan darte un golpe de mano, un día sí y otro también. Es convencer a sus habitantes que lo que llega es mejor que lo que se expulsa o elimina.

Y sobre todo, impedir que los “perdedores” encuentren un lugar donde refugiarse, con sus cabecillas al frente (a considerar la implantación del Estado Islámico en Afganistán) para utilizarlo como base de un terrorismo de células distribuidas por todo el mundo

Voluntarios españoles contra el Daesh: “O los paramos en Irak o lo hacemos en Madrid, hay que elegir”
OKDIARIO 17 Febrero 2017

Simón de Monfort es uno de los españoles que lucha con las fuerzas del YBS (Ejército de Resistencia de Sinjar) contra el Daesh. Ex boina verde del Ejército español, este voluntario combate a los yihadistas “por las atrocidades que cometen y porque hay que pararlos. O lo hacemos aquí, o les paramos en Madrid, hay que elegir”.

Cake Minuesa recorre las posiciones del YBS en la ciudad de Sinjar, al norte de Irak. Esta ciudad, reconquistada al Daesh, se encuentra en primera línea de fuego. La milicia a la que pertenece Monfort mantiene a raya a los radicales islamistas pero el peligro es evidente. Cada día, al amanecer, los terroristas lanzan disparos de mortero contra las posiciones defensivas del YBS. El peligro es evidente y las escaramuzas se suceden.

La separación de poco más de 800 metros permite que los terroristas lancen vehículos cargados de explosivos conducidos por suicidas con el fin de provocar el mayor número de bajas entre los milicianos. “Nosotros no hemos venido aquí a morir, si no haríamos lo que ellos, nos inmolaríamos. Estamos aquí para luchar contra el Daesh”.

Monfort, que no sabe si una vez finalizada la guerra contra los yihadistas podrá regresar a España, explica que para Daesh todo el mundo es su enemigo. “Ellos quieren instaurar aquí su califato, y todo lo que se encuentren por el camino lo eliminan, da igual si son cristianos, musulmanes o yazidíes”. También lanza una advertencia a las potencias occidentales. El enemigo se está infiltrando en Europa y nadie hace nada. “A los iraquíes les interesa tener abierto un corredor, una vía de escape, para que los miembros del Daesh huyan de Mosul hacia Raqqa (Siria)” porque de esta manera los pocos que se queden “no causarán tantas bajas en el ejército iraquí”. Una vez en Siria, según Monfort, estos combatientes no se van a quedar a la espera de que el régimen de Al Assad tome represalias contra ellos. “¿Y qué es lo que hacen? Pues huir a donde les reciben con los brazos abiertos, entran en Europa”.

Esta es la cruda realidad del día a día de un grupo de voluntarios entre los que, además de españoles, hay milicianos de todas las nacionalidades.

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El separatismo gana siempre
Pedro Gómez Carrizo El Espanol  17 Febrero 2017

Quien lanza un órdago debe saber que puede perder. Tan elemental es esta norma que sobre ella descansa el equilibrio del juego: carecería de sentido un juego en el que un jugador pudiera lanzar su órdago desde la seguridad de que, en caso de perderlo, su situación final fuese o bien mejor, o en el peor de los casos igual, que antes de lanzarlo.

Si el juego es de tronos, el miedo a perder, a empeorar la posición de partida, muestra a las claras sus bondades equilibradoras. No es preciso suscribir literalmente las palabras de la bella Cersei Lannister —a saber: "En el juego de tronos, o ganas o mueres"—, mas sí reconocer que es justo, y saludable para la paz social, que quienes sientan la tentación de romperla para lograr sus propósitos sepan que el tiro puede salirles justo por la culata. Sin esa amenaza, si quien lanzara la primera piedra lo hiciera sabiendo que iba a ganar en cualquier circunstancia, viviríamos bajo un cielo constantemente cubierto por un nube de proyectiles. Estaríamos en un sistema morboso cuyas propias reglas de juego fomentarían la agresión incontrolada y sin límite, pues el agresor siempre obtendría un premio.

Algo así sucede en Cataluña. Sorprende la comodidad en la que están instalados quienes lideran el procés. Quien no los conociese podría llegar a pensar que estos líderes son gente embargada de espíritu heroico, podría conjeturar que nos hallamos ante protagonistas de una epopeya dispuestos a arriesgarlo todo, y a perderlo, por cumplir su misión. Sin embargo, la verdad poco tiene que ver con esto: la comodidad y despreocupación en que están instalados quienes arrojan contra el resto de españoles su órdago independentista no procede de su coraje ni de la estoica aceptación de la posibilidad de una derrota con graves consecuencias para sus intereses. Por el contrario, procede del convencimiento de que, una vez resuelto el órdago, en el peor de los casos algo habrán avanzado en su camino hacia la soberanía nacional.

La historia, desde luego, no los anima a cambiar de estrategia; más bien los carga de razones para perseverar en ella: llevan treinta años caminando, pasito a pasito, hacia la plena soberanía, y el Estado español lleva ese mismo tiempo viéndolas venir. En politología, a esa estrategia catalana tengo entendido que se le da el nombre de incrementalismo estratégico; para la española podríamos improvisar el nombre de negligencia continuada.

Si a uno no le enseñan que de sus actos pueden derivarse consecuencias indeseadas, lo que uno aprende es a ser un irresponsable. En Cataluña quienes han aprendido esta lección son legión: la mejor evidencia de que este sistema viciado incita al comportamiento irresponsable es que una parte más que notable de quienes apoyan la secesión de Cataluña del resto de España no persiguen en realidad ese objetivo, sino que se suman al órdago dando por descontado que de él se seguirá una negociación que resultará ineludiblemente beneficiosa para sus intereses. Mejor dicho: más que ante una parte importante, estaríamos ante una parte mayoritaria, y hegemónica, del grueso del independentismo.

A grandes rasgos podríamos aventurar que del casi cincuenta por ciento que ha llegado a apoyar teóricamente la independencia, sólo desearía escogerla en la práctica el menos del 20 por ciento que en las encuestas de la Generalitat declara sentirse "sólo catalán". El 30 por ciento restante entiende el órdago independentista principalmente como una herramienta para presionar al Estado de tal modo que se vea forzado a entablar un diálogo que para evitar la secesión concluya mejorando el encaje de Cataluña en España.

Ese nuevo encaje lo definía con precisión notarial López Burniol en La Vanguardia del pasado 28 de enero: "1) Reconocimiento de la identidad nacional de Catalunya. 2) Competencias identitarias exclusivas. 3) Tope a la aportación al fondo de solidaridad (principio de ordinalidad) y Agencia Tributaria compartida. 4) Participación en la toma de decisión sobre cuestiones de carácter general a través del Senado. 5) Consulta a los catalanes sobre si aceptan estas reformas".

Y esto, que el articulista denomina "la quíntuple demanda catalana" es ciertamente la posición en la que se encuentran el grueso de las "fuerzas vivas" de Cataluña: los restos del ejército de Pujol reconvertidos en milicias de propaganda y agitación del separatismo con el principal objetivo de blindar la hacienda catalana, la justicia catalana, la educación catalana y las políticas culturales catalanas a cualquier tipo de participación, arbitraje o control de la administración española, y todo ello, por cierto, sin dejar de "participar en la toma de decisión sobre cuestiones de carácter general".

Pues bien: si el separatismo mantiene su sonrisa, su comodidad en la amenaza, es porque puede avanzar hacia la independencia sin correr ningún riesgo de retroceso. Su empuje puede, a lo sumo, detenerse, pero ni se contempla la posibilidad de dar marcha atrás. Su impulso centrífugo puede cambiar de intensidad, de tempo, pero no de sentido: no existe impulso centrípeto que lo contrarreste. Los partidos que han gobernado el país desde la Transición y que deberían canalizar esa respuesta tienen serias dificultades para presentar un proyecto en ese sentido, que invierta las tendencias disgregadoras y haga frente a los procesos de independencia. El hecho de que el PSOE no sea un partido de ámbito nacional, sino confederado con el PSC soberano en Cataluña, lo inhabilita, esencialmente, para dar una solución a este problema desde la izquierda; y en todo el espectro de la derecha se arrastra un complejo histórico que le impide dar respuesta al órdago independentista con la objetividad, eficiencia y contundencia precisas.

Así, con las reglas de juego que ellos han escrito, y que el Estado ha sancionado con su falta de respuesta endémica, el establishment catalán que mueve los hilos del independentismo sólo puede ganar: o gana la independencia, para ellos el bien menor, o gana el más deseado encaje a la carta tan bien sintetizado por López Burniol como "la quíntuple demanda catalana".

Quienes tienen la responsabilidad de gobernar España deberían saber que conceder esa quíntuple demanda supondría, del blindaje de fronteras para afuera, alterar el equilibrio territorial español inoculando un principio confederal absolutamente deletéreo para el futuro del conjunto del país, y, del blindaje de fronteras para adentro, condenar a la totalidad de la ciudadanía catalana a vivir encerrada en la cárcel del catalanismo. Sólo cambiando las reglas del juego podría conjurarse este peligro. Sobre el tapete sólo vemos hoy tres juegos: el órdago de los independentistas, las propuestas de concesión y apaciguamiento de la izquierda -a las que parece haberse sumado el PSOE-PSC- y el inmovilismo cada vez más matizado del PP. Pero ni rastro de ninguna propuesta que recoja un sentir ampliamente extendido en la ciudadanía de toda España, incluyendo Cataluña, y ponga sobre la mesa un proyecto de modelo territorial diseñado desde un espíritu contrario a la fragmentación de la soberanía, con un discurso de recuperación de competencias en materias tan sensibles como la educación, la cultura y los medios de comunicación o la seguridad ciudadana.

Las líneas rojas deben borrarse para todos. Los independentistas, en especial ese elevado e influyente porcentaje de independentistas estratégicos, tienen que saber que quien lanza un órdago no sólo puede no ganar, sino también perder lo que ya tenía.

*** Pedro Gómez Carrizo es presidente de la plataforma Pro Federación Socialista Catalana.

Calibre 155
Ignacio Camacho ABC 17 Febrero 2017

Ya no se trata sólo de un posible delito de desobediencia. El llamado proceso soberanista ha desembocado en un estado de desobediencia, un conflicto de sedición promovido por los representantes del propio Estado en Cataluña. Hasta ahora el cuadro discursivo del independentismo estaba pintado a base de señuelos mitológicos, embustes económicos, tergiversaciones históricas y algún pigmento xenófobo: el cóctel favorito de la retórica populista. Pero los juicios contra Mas y Homs han propiciado un salto cualitativo que consiste en oponer el concepto de legalidad al de democracia. Y eso supone mucho más que un ardid propagandístico al uso: significa la ruptura con la ley, el cuestionamiento del Derecho como base de una convivencia ordenada.

Si ese desafuero radical llegase a trascender el ámbito del debate político para consumarse en actos de rebeldía institucional, la actual estrategia de contención del Gobierno quedará superada. El nacionalismo está a punto de reventar los diques judiciales tras haberles perdido abiertamente el respeto a fiscales y magistrados y procedido a la demolición de su autoridad con una ofensiva de escraches y de presión multitudinaria. El siguiente paso puede darlo o no, pero en caso de que lo dé ya no van a bastar las sentencias. El Estado, y en su nombre el Gabinete, tendrá que regresar a la política ejerciendo sus competencias.

Eso significa emplear, ante un referéndum unilateral de secesión, munición del calibre 155. Una decisión que Rajoy ha dejado entrever y que está más o menos asumida por los partidos constitucionalistas. Ciudadanos está dispuesto a apoyarla, con matices y algún mohín de Arrimadas, y el PSOE se pondría de perfil, pero no la estorbaría. Las tres fuerzas saben que si la Generalitat y el Parlament extreman la provocación no habrá más remedio que aplicar el inédito artículo defensivo incluido en la Constitución para preservar el desbordamiento de una autonomía. Sin alharaca, sin enormidades, con la máxima normalidad política, administrativa y parlamentaria; con la serena convicción de que las leyes, y sobre todo la fundamental, se han hecho para aplicarlas.

El bloque nacionalista se encuentra incómodo en su propia huida hacia delante. La sociedad biempensante catalana está alarmada ante una colisión traumática con los poderes del Estado. A Puigdemont, y más aún a Junqueras, les gustaría hallar una salida, pero el sistema autonómico está roto, en manos de las plataformas por la independencia, de la estrafalaria CUP y de su desquiciada deriva rupturista. Y Mas enreda desde fuera, exasperado ante la posibilidad cercana de una condena. Queda algún margen para el ajuste fino, para el ejercicio de cintura, pero poco. Porque esta vez Rajoy no puede aceptar que le tomen el pelo como en aquel 9-N; ante otro desafío similar o más grave, su electorado no le perdonaría que no envidase con todo.

Rajoy y el 'todo absurdo es posible'

Guillermo Dupuy Libertad Digital 17 Febrero 2017

Pocos dirigentes políticos como Rajoy han demostrado, pese a su cabal y engañosa apariencia, que “en política no hay absurdo imposible”.

Qué gran frase y qué gran verdad pronunció Rajoy el otro día en el Congreso, cuando tras escuchar al representante de ERC, Gabriel Rufián, le espetó: "En política no hay absurdo imposible". Ignoro si tan brillante aseveración es original del presidente del Gobierno; pero paradójicamente Mariano Rajoy demuestra, mucho mejor que Rufián, hasta qué punto es cierta. Valga unos pocos ejemplos de lo que daría para escribir un libro.

Parecía imposible superar algo tan absurdo como la contratación, en tiempos de Zapatero, de traductores de lenguas regionales en el Senado para que nuestros representantes no tuvieran que hablar entre sí en español, única lengua oficial y que todos ellos conocen. Aquel peaje de Zapatero a sus socios nacionalistas llevó entonces justificadamente a Rajoy a pronunciar aquella frase, también muy acertada, de: "Esto en un país normal no ocurre". Aquel absurdo espectáculo fue, sin embargo, superado una vez que Rajoy, tras lograr la mayoría absoluta, lo sostuvo contra la petición de suprimirlo de UPyD.

El más difícil todavía, en este asunto de la lengua, se conseguía recientemente al ver al Gobierno de Rajoy y al PSOE liderar la protesta contra la decisión del nuevo Gobierno estadounidense de suprimir la versión en español de la web de la Casa Blanca.

¿Y que decir de la derogación del Plan Hidrológico Nacional y la oposición a los trasvases de agua desde donde sobra hacia donde falta? Aquello de Zapatero al dictado de los nacionalistas fue tan demencial, tan disparatado, tan radicalmente absurdo que recuerdo al bueno de Amando de Miguel dar por seguro en Alicante que el Gobierno socialista terminaría por recapacitar y reactivarlo aun con otro nombre. Sin embargo, el absurdo fue superado años después, cuando el Partido Popular, el mismo que había sacado la gente a la calle contra la derogación de los trasvases, se apuntaba, una vez alcanzada la mayoría absoluta, a las desaladoras de ZP.

¿Y que decir, tras ver al PP sacar la gente a la calle contra la dispersión de los Papeles de Salamanca o contra la excarcelación de etarras, del espectáculo de ver cómo el Gobierno de Rajoy consumaba la dispersión del Archivo o protagonizaba la mayor excarcelación de etarras que se recuerda?

¿Y qué decir de algo tan absurdo como justificar una política continuista de la de Zapatero en materia de impuestos y de gasto público sobre la base de la "mala herencia" que el socialista dejó?

Pero volviendo a la actualidad, y al rifirrafe con Rufián que desató la acertada frase de Rajoy: ciertamente, es absurdo que los separatistas pretendan que la política no se judicialice, cuando su política consiste en saltarse la ley. Pero ¿acaso esa absurda pretensión de impunidad no fue ampliamente superada por un presidente del Gobierno que, con tal de hacernos crecer que hizo cumplir la ley en Cataluña, dio una versión tan edulcorada del 9-N que absolvería a todos los imputados de la comisión de cualquier delito? Tan absurdo fue lo de Rajoy que los imputados del 9-N consideraron conveniente para su defensa que el presidente del Gobierno testificase en el juicio.

En conclusión: bien sea por falta de lecturas o de carácter, bien sea por su vaga y acomodaticia renuencia a dar la batalla de las ideas, bien sea por una combinación de todo lo anterior, pocos dirigentes políticos como Rajoy han demostrado, pese a su cabal y engañosa apariencia, que "en política no hay absurdo imposible".

La lengua del régimen.
Iñaki Arteta. Libertad Digital el 17 de febrero de 2017.

En la primera escena de la obra de teatro Schlageter estrenada en 1933 el día del cumpleaños de Hitler, un actor declamaba “cuando oigo la palabra cultura ¡le quito el seguro a mi Browning!”. Parece que frase le gustó a Göring que se la tomó en serio.

A mi me pasa que cuando leo o escucho de mis políticos locales las expresiones memoria compartida, memoria plural e inclusiva, trabajar todos juntos por la memoria, trabajar para la convivenciao lo de que la memoria atañe a todas las sensibilidades,como mucho me atrevo a quitarle el seguro al teclado de mi ordenador. Eso después de haber evitado las naúseas y pasado los temblores.

Todas esas frases las dijeron los diversos grupos nacionalistas vascos (incluidos Podemos) en torno al asunto de la Memoria en una reciente sesión del Parlamento vasco (16 febrero 2017).

Verdaderamente se tambalea mi esperanza en el triunfo de la verdad.

Todas estas personas difundiendo en público (Parlamento, prensa o televisión local) esas expresiones sin ningún pudor es porque tienen una misión importante que resolver (parece que los demás no): dotar de lógica a su pasado para vivir cómodos en el futuro. ¿Cómo se resuelve un pasado, digamos, tan poco edificante, cuando no manchado de sangre? Con propaganda. Únicamente.

Ese tipo de expresiones en absoluto son espontáneas, no las han utilizado al calor del debate parlamentario sino que están tremendamente medidas, meditadas y sobre todo, consensuadas. Es la fotografía exacta de lo que se está pretendiendo inocular en la cultura de la sociedad vasca actual. Una sociedad que puede estar dispuesta a admitir ciertas distracciones en el relato (ya me está produciendo rechazo utilizar esta palabra) a cambio de que los que hicieron tanto mal dejen de molestar. Esos que, lejos de agachar la cabeza por ese pasado, la levantan orgullosos y retadores. Y ya puestos, aprovechan el viaje para plantear el acercamiento de sus compañeros presos y que la Guardia Civil vaya haciendo las maletas.

Memoria compartida ¿con los asesinos? ¿Entre el padre del niño asesinado en Hipercor o en Erandio y Josu Ternera, por ejemplo? ¿Habría que haber tenido en cuenta a los generales nazis para escribir la historia del holocausto?

Trabajar todos juntos por la memoria ¿trabajar junto a quién? ¿Junto a quienes hasta hace poco y durante 50 años han fomentado el exterminio de buena parte de nuestra sociedad?

Trabajar para la convivencia. ¿Somos los demás los que debemos hacer esfuerzo por convivir con quienes han cometido o apoyado más de 800 asesinatos?

Tanto trabajo para convencernos de que no hay que tomarse tan a pecho lo ocurrido. El que no se tomaron para bajar a la calle en las protestas contra los asesinatos. No estaban allí, lo sabemos. Si acaso estaban al otro lado de las concentraciones pacíficas. Que respondan por qué no dieron ese tipo de charlas en las herriko tabernas cuando se asesinaba. ¿Quieren que olvidemos dónde estaban entonces y cuál era su discurso?

¿Hablar de perdón, de convivencia antes de que haya arrepentimiento, reconocimiento del daño, actitudes humildes? Pase el tiempo que tenga que pasar, pero es obligatorio el orden en los factores. A qué tanta prisa. ¿Quizás para que estas nuevas palabras vayan calando en la sociedad como calaron tantas otras que nos explicaban el sentido de las acciones contra enemigos del pueblo cometidos por la organización? El lenguaje. Dice Víctor Klemperer en La lengua del Tercer Reich:

El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponía repitiéndolas millones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente.

El terrorista arrepentido Álvarez Santacristina Txelis que fue expulsado de ETA y se convirtió al catolicismo en prisión ha elaborado una lista de siete consejos sobre cómo pedir perdón, que él mismo dice que ha cumplido.

1. La petición de perdón, para ser auténtica y reparadora hay que hacerla desde la conciencia del dolor generado.

2. Pedir perdón de forma sincera no obliga a la víctima a tener que otorgar su perdón, ni siquiera a escuchar.

3. Aunque pedir perdón no constituye una exigencia para la víctima, puede ser una oportunidad para que la memoria del daño sufrido se asiente y se construya una paz reparadora.

4. Pedir perdón es un acto de humildad, pues te reconoces radicalmente falible y responsable del mal causado; no echar balones fuera, no buscar excusas, reconocer el mal.

5. También es un acto de valentía porque, lejos de toda arrogancia o sumisión deshumanizante a presiones externas, te atreves a enfrentarte al mal que has provocado.

6. Pedir perdón es un acto genuinamente humano, que muestra nuestra capacidad de reconocer el daño causado ante quienes lo han sufrido, es un deber de conciencia para con la víctima.

7. Si pides perdón, también ofreces humildad, sinceridad, remordimiento y empatía con el dolor de la víctima y su familia, muestras tu pesar por el mal cometido. En definitiva, ofreces y muestras tu sincero arrepentimiento.

Nada que no se recoja en un Catecismo elemental pero ahí están las palabras justas y ni una es memoria ni convivencia.

'VOX, fascistas, estáis en nuestra lista'
Más violencia de la izquierda: revientan un acto de VOX y Alicia Rubio en Sevilla
R. Moreno gaceta.es 17 Febrero 2017

Más de un centenar de radicales de izquierda y feministas violentas, del entorno de Podemos, ha reventado este jueves con gritos y amenazas una conferencia de la vicesecretaria de Movilización de VOX en la Universidad de Sevilla.

La vicesecretaria de Movilización de VOX, Alicia Rubio, ha sufrido este jueves un nuevo ataque de la izquierda y del feminismo. Más de un centenar de radicales de izquierda y "feministas violentas, del entorno de Podemos", ha irrumpido en la conferencia que iba a pronunciar este jueves en la Universidad de Sevilla sobre la ideología de género, de la que Podemos había pedido su cancelación al centro.

Sin embargo, aquí puede escuchar algunas de las declaraciones que Alicia Rubio hubiera hecho:
En este debate, que arrancó a las siete de la tarde en la Facultad de Derecho, también iban a participar representantes del PP, PSOE y Ciudadanos. Sin embargo, tras los comunicados que ha ido emitiendo Podemos contra el acto sólo Alicia Rubio y Diego de los Santos, de Ciudadanos, que iba a título personal, mantuvieron su participación en esta mesa redonda para explicar sus tesis sobre la ideología de género.

El acto, titulado 'Ideología de género: ¿Liberación o imposición?', fue boicoteado a manos de estos radicales, algunos con la cara cubierta, con gritos y amenazas que se prolongaron a lo largo de 45 minutos, impidiendo finalemente su celebración.

“Vox, fascistas, estáis en nuestra lista”, “fuera machistas de la Universidad", "hay que quemar la Conferencia Episcopal" y “sacad los rosarios de nuestros ovarios” son algunos de los lemas vociferados por estos "grupos del entorno de Podemos", según ha informado VOX. La Universidad, por su parte, también impidió el acceso de la Policía que se desplazó al centro tras ser avisada de estos hechos violentos. Una decisión que indignó a los asistentes al debate, algunos de cuales sufrieron miedo.

También arrebataron el móvil a una periodista y agredieron a una de las organizadoras del acto cuando éstas intentaban realizar unas fotografías.

Las asociaciones Despierta y Voceando por ti Sevilla, promotoras del evento, han denunciado esta pasada noche los hechos en el Juzgado de Guardia de Sevilla. Además, Alicia Rubio está estudiando con sus abogados acudir a la justicia por lo que es un claro delito de incitación al odio y a la violencia. Cabe recordar que el Supremo ha condenado a cuatro años de prisión a los encausados del 'Caso Blanquerna', un escrache similar en una librería donde se celebraba la Diada de Cataluña.

Alicia Rubio viene sufriendo ataques a los actos en los que participa a raíz de la publicación de su libro 'Cuando nos prohibieron ser mujeres y os persiguieron por ser hombres', que desmonta la ideología de género desde el punto de vista académico y científico. Su 'delito' es alzarse contra el adoctrinamiento impuesto por la ideología de género en los colegios y su intromisión en los distintos ámbitos de la vida pública.

En una entrevista concedida a La Gaceta el pasado mes de noviembre, esta profesora de Educación Física desenmascaraba la Ley Cifuentes y la doctrina LGTB, “un monstruo al que difícilmente vamos a parar si no lo identificamos con claridad”.

Por su parte, Diego de los Santos, que ha competido este pasado enero con Albert Rivera y Juan Carlos Bermejo en las primarias para liderar Ciudadanos, ha escrito Las Mujeres que no amaban a los hombres contra la actual Ley de Violencia de Género.

Aquí tiene más imágenes del boicot de estos radicales de izquierda, que irrumpieron en la sala nada más comenzar el acto, mientras intervenía Francisco José Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, que ha escrito al alimón con Alicia Rubio el citado libro.

El pasado 18 de enero también fue boicoteada la presentación de su obra en el Colegio de Farmacéuticos de Badajoz.

Minutos antes de que comenzara el evento cerca de 60 individuos insultaron y amenazaron a la autora y a los asistentes.

Algunos de ellos mostraron pancartas con los lemas "Alicia, lávate la boca antes de hablar", que se unieron a insultos como "machista", "fascista" y “vosotros, machistas, sois los terroristas”.

"No nos pararán las piedras"
Este pasado enero, miembros de VOX en Sevilla también fueron agredidos en Sevilla en una manifestación en favor de una sanidad pública de calidad por llevar la bandera de España. Después, el linchamiento prosiguió en las redes sociales. Sin embargo, desde la formación, lejos de achicarse, advierten de que nada les parará y también agradecen el tremendo apoyo ciudadano recibido.

Y hay más actos en los en los que esta formación liderada por Santiago Abascal ha sufrido el acoso y la violencia de la extrema izquierda: En marzo de 2015, también en Sevilla, dos individuos apedrearon a los asistentes de un mitin de VOX.

"No nos pararán las piedras, como no nos han parado los tiros, las bombas y los zulos", afirmó entonces rotundo el líder de VOX, cuyas palabras arrancaron los aplausos de los asistentes.

El pasado septiembre, en la campaña de las elecciones vascas, VOX también sufrió el ataque de 200 batasunos con insultos y amenazas, y el lanzamiento de botellas de cristal, tuercas y otros objetos. Abascal volvió a manifestar que "nada les iba a detener" y cerró la campaña en el mismo lugar.


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