AGLI Recortes de Prensa    Sábado 25 Febrero 2017

¿Enemigos de Europa?
Daniel Lacalle El Espanol 25 Febrero 2017

“You work hard, you went hungry, now the taxman is out to get you”

Uno se despierta cada semana con noticias sobre la Unión Europea que no ayudan para nada a mejorar su credibilidad y el apoyo popular. Bruselas y la UE están tan despegadas de la realidad de las economías y los ciudadanos que sus principales líderes ni siquiera pestañean o se preguntan si es una buena idea decir que “no se pueden bajar impuestos” (Schaeuble), y ese último titular que mostraba un periódico económico español: “Bruselas desmonta las excusas del Gobierno para resistirse a subir el IVA”. Gracias, euro-burócratas.

Es muy peligroso que una Unión Europea, que tiene ventajas incuestionables y debe convertirse en una potencia global de crecimiento y prosperidad, ponga escollos y expolie a ciudadanos y empresas para perpetuar el monstruo burocrático.

La mentira de Bruselas con el IVA
Es más que cuestionable decir que el Estado recaudaría 14.000 millones con un tipo único del 21%. La historia de errores en las estimaciones de recaudación por subidas de impuestos en la Unión Europea es tan amplia que deberían, como mínimo, reconocer el riesgo de incumplimiento. La media de error, según estimaciones del propio BCE, es enorme y constante.

No solo las estimaciones de ingresos, como siempre, son un cuento, sino que es falso que lo que llaman en Bruselas “un retoque en el IVA reducido y superreducido” eliminaría el déficit de 2017.

Estima Bruselas que la subida del IVA “apenas” afectaría a las rentas bajas y que el aumento de la desigualdad –“solo” de 2,6%- se “puede compensar con transferencias sociales”. Qué curioso que ellos nunca hagan “retoques” en los gastos. O sea, que subir el IVA “apenas” afecta a las rentas bajas pero, como sí lo hace y además aumenta la desigualdad, proponen mitigarlo con más subvenciones vía gasto. Bravo. Brillante.Lo cual nos lleva a la falacia de que aumentando impuestos se elimina el déficit. Una falacia, porque esos ingresos extraordinarios se gastan, y más, como hemos visto en el pasado.

Para Bruselas no hay efecto negativo en consumo, en empleo ni en actividad económica de subir el IVA. Nada. Total, más de la mitad de las empresas españolas están en pérdidas, pero asumen, oh sorpresa, que pueden absorber el aumento del IVA reduciendo márgenes. Brillante. Para usted siempre hay margen para ajustarse, para ellos, no tanto.

La realidad, ya demostrada, es que aumentar el IVA –uno de los impuestos más regresivos- tiene un impacto directo sobre el consumo potencial, la capacidad de compra de las familias y, además, reduce el potencial de empleo en el sector servicios. Bruselas debería reconocer que se ha equivocado durante cuatro años en sus previsiones de crecimiento y empleo para España. Y analizar por qué. Una de las razones por las que tuvieron que duplicar sus estimaciones sobre nuestro país fueron las “resistencias” a subir los impuestos que Bruselas exigía, y por haber bajado el IRPF y Sociedades, que son medidas que favorecen el crecimiento, como muestra la lógica, la historia y la estadística.

Bruselas y los impuestos “verdes”
La Comisión Europea adora los impuestos no finalistas. Los mal llamados “verdes” son una auténtica broma. Usted, consumidor, sigue pagando las subvenciones “verdes”, pero además le cobran un impuesto “verde”, que no se usa para reducir el coste de la supuesta lucha contra el cambio climático en su bolsillo, sino para aumentar los desequilibrios. Paga usted dos veces. Por las subvenciones y por ser tan malvado de usar un automóvil.

Y volvemos con las medias. Para Bruselas, armonizar es equiparar al infierno fiscal de los demás. No pone en cuestión la asfixia económica que se lleva a cabo en Francia u otros países, nos exige a los demás “acercarnos” a la media –siempre en presión fiscal-, que Francia sube desproporcionadamente.

La realidad es que subir la fiscalidad mal llamada “verde” del 1,8% del PIB al 2,5% es un asalto a la competitividad que volverá a poner escollos en nuestra capacidad de crecer y competir, sin solucionar nada de lo supuestamente “verde” que pretende defender.

Eso sí, para parecer razonable, la Comisión pide controlar el gasto de las Comunidades Autónomas, pero en ningún caso con el nivel de detalle y claridad que muestra a la hora de exigir subidas de impuestos.

La realidad es que las recomendaciones de la Comisión Europea no buscan reducir los desequilibrios y promover la competitividad, la creación y atracción de capital y el empleo, lo que hacen es perpetuar un modelo dirigista copiado del francés que solo genera estancamiento y –ojo- cada vez mayor descontento.

Incluso en el documento donde la Unión Europea “explica” por qué no es un ente burocrático y gastador, que siempre pide mayor presión fiscal, nos “aclara” que “los estados y administraciones locales seguirán controlando las subidas de impuestos” (nótese que no dice “la gestión” o “las bajadas” de impuestos, sino solo “las subidas”). Gracias. Nos “explica” que “solo” gasta el 1% de la riqueza de los países, y que esos países –den ustedes las gracias- gastan mucho más.

La Unión Europea tiene muchos enemigos, y –seamos claros- algunos están en casa. Defendiendo y justificando un modelo de presión fiscal creciente y aumento del intervencionismo. Los que criticamos sus evidentes errores queremos una Unión Europea que los solucione, no que use la política del avestruz y culpe a los demás de sus problemas.

La presión fiscal en la Unión Europea ha alcanzado máximos históricos –del 40% del PIB- en esa carrera a igualarse “a la media” siempre en gastar más y subir más. Como una clase donde se hace una carrera a ver quién suspende más y todos se acercan a la media.

La mejor manera de combatir a los que, injustamente, critican a la Unión Europea es con hechos. Bajando, no subiendo los impuestos, como piden los ciudadanos, empresas, presidente del BCE y cualquiera que vea el brutal aumento de la presión fiscal. Contra las voces que acusan a la UE de intervencionista y burocrática, eficacia y eficiencia evidente. Que, cuando hablen de armonizar, piensen en los países que crecen y son líderes mundiales, no igualar en desequilibrios a un modelo dirigista que solo ha generado estancamiento.

Tenemos una oportunidad de oro ante las amenazas externas –e internas-. No una oportunidad de justificar que “hay margen” para subir impuestos a los ahogados ciudadanos. No una oportunidad para confundir “más Europa” con “más burocracia”. No una oportunidad para atacar a los que crecen, tienen superávit y crean empleo y riqueza, sino para armonizar… en facilidad para crear empresas, trabajo y dejar que las familias respiren.

La Unión Europea no puede seguir conformándose con ser un ente de bajo crecimiento, alta deuda, enorme carga impositiva y penalizar a sus ciudadanos y empresas, que son los que han rescatado al leviatán burocrático de la crisis.

Si no despertamos ya de la confortable deificación de la burocracia y el expolio fiscal, la Unión Europea, que es un proyecto por el que merece luchar, perecerá ante su propia inacción. Yo no deseo que ocurra. Pero les aseguro que, de ocurrir, no voy a culpar del fracaso al socorrido enemigo exterior, cuando tenemos en nuestras manos todas las herramientas para ser mejores y más competitivos.

Los ciudadanos y empresas no son cajeros automáticos para cubrir los excesos. Son los clientes de una Unión Europea que debe estar al servicio de los agentes económicos que contribuyen y crean empleo, no de la burocracia.

Los héroes de Podemos
Manuel Llamas Libertad Digital 25 Febrero 2017

El circo que se montó en el Congreso a cuenta de la visita oficial a España del presidente argentino, Mauricio Macri, pone de manifiesto, una vez más, la siniestra y terrible naturaleza ideológica de Podemos, un partido que, como toda la extrema izquierda, ampara y justifica la violencia, la opresión, la ruina y la dictadura siempre y cuando sus artífices militen en sus filas o, como mínimo, compartan su odio visceral hacia el capitalismo, la propiedad privada, la democracia representativa, el Estado de Derecho y la libertad individual, en un sentido amplio.

Sólo así se entiende que la nueva portavoz del partido morado en el Parlamento, Irene Montero, pareja sentimental de Pablo Iglesias –todo queda en casa–, aprovechara la presencia del mandatario argentino para exigir a su Gobierno la liberación de la activista kirchnerista Milagro Sala, condenada a tres años de prisión por liderar un escrache contra un senador en 2009 que causó graves daños materiales. Algunos, quizá, justifiquen semejantes actos de vandalismo y coacción, pero, partiendo de la premisa de que todo uso de la fuerza es condenable si no se ejerce en defensa propia, el hecho de que se intente agredir a una persona que, además, es un representante legítimo del pueblo argentino debería ser merecedor de una condena firme y unánime por todos aquellos que se consideren demócratas. No en vano, ¿cómo se reaccionaría si, llegado el caso, un grupo de neonazis asaltara a un diputado podemita en la calle? La respuesta, sin duda, sería muy diferente al show que protagonizó Montero el pasado miércoles.

Milagro Sala, líder de una banda que se hace llamar Tupac Amaru, se enfrenta, además, a otros procesos judiciales similares, acusada de "fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión", entre otros delitos. En 2007 encabezó un asalto a la Casa de Gobierno de la provincia de Jujuy reclamando su derecho a "quemar gomas, tirar piedras y garrote", mientras que en 2015 intentó tomar, directamente, la Legislatura local. Hay que tener muy poca vergüenza y aún menos escrúpulos para defender a semejante elemento, y, sin embargo, ahí está Podemos pidiendo desde la vieja Europa su excarcelación.

¿Cómo es posible? La explicación es sencilla. Basta con prestar atención al vocabulario podemita y, sobre todo, a la particular tergiversación que hacen sus acólitos del significado original de los términos. Así, puesto que, para la extrema izquierda, los criminales son "activistas por la paz y la defensa de los derechos sociales" y las dictaduras "democracias", la violencia está perfectamente justificada. Es por ello que, bajo este particular prisma, el opositor venezolano Leopoldo López deja de ser un preso político para convertirse en un "golpista" y Lenin es visto como un "libertador" en lugar de como un genocida. ¿Acaso es casual que las exrepúblicas soviéticas se calificasen como "democráticas", o que el infierno en la Tierra que es hoy Corea del Norte se denomine "República Popular Democrática"? No.

Partiendo de esta base, es normal, por tanto, que algunos de los grandes héroes y referentes políticos del comunismo patrio constituyan una combinación de delincuentes, criminales, terroristas, asesinos, sátrapas, dictadores y corruptos, además de nefastos gestores en el mejor de los casos...

– Andrés Bódalo fue condenado a tres años y medio de cárcel por agredir brutalmente en 2012 al concejal socialista de Jódar Juan Ibarra durante una protesta de jornaleros. En 2002 participó en un piquete violento en una heladería de Úbeda por abrir un día de huelga –la dueña estaba embarazada de seis meses–. Tres años después, asaltó la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía para exigir la cesión de una finca; meses más tarde ocupó la iglesia de un colegio de Úbeda; en agosto de 2012 asaltó con el alcalde de Marinaleda un Mercadona en Écija…

– Alfon, condenado a cuatro años de prisión por portar explosivos durante la huelga general en 2012. En el fallo, los magistrados del Supremo recordaban que la citada bomba era "especialmente peligrosa" por ser mixta –material explosivo e incendiario– e incorporar "gases extremadamente inflamables", así como tornillos a modo de metralla "susceptibles de causar daños a las personas"; también participó en diversos altercados y peleas entre grupos ultras de fútbol junto a los Bukaneros del Rayo Vallecano.

– Arnaldo Otegi, condenado a diez años de prisión en 2011 por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna bajo órdenes de ETA. Los jueces le atribuyeron el delito de pertenencia a organización terrorista. El Tribunal Supremo rebajó la pena a seis años y medio al descartar su condición de dirigente de ETA, pero mantuvo la condena por integración en organización terrorista.

– Ernesto Che Guevara, asesino, criminal y convencido genocida. Entre sus frases más célebres destacan las siguientes: "Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre"; "Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos"; "La solución de los problemas del mundo está detrás de la llamada Cortina de Hierro [Telón de Acero]"; "Sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario"; "Los cubanos tienen que irse acostumbrando a vivir en un régimen de colectivismo y de ninguna manera pueden ir a la huelga"; "No se puede hacer una revolución con libertad de prensa...".

– Fidel Castro, dictador cubano durante medio siglo. Entre las conquistas sociales de su régimen destacan las siguientes: más de 7.000 muertos y 1,5 millones de exiliados; en 1955, Cuba era una de las economías más ricas de América Latina, hoy es de las más pobres; el sueldo medio de los cubanos apenas asciende a 22 dólares mensuales.

– Lenin y la Revolución Bolchevique, cuyo éxito se tradujo, entre otras muchas barbaries, en la muerte de 20 millones de personas, otros tantos millones de deportados, encarcelados y reprimidos por la dictadura soviética, y una economía que, tras décadas de planificación central, se mantuvo en un nivel de subsistencia.

– Hugo Chávez, el líder bolivariano cuyo legado, hoy en manos de Nicolás Maduro, ha convertido Venezuela en una dictadura de facto, con opositores políticos encarcelados y la Asamblea desposeída de funciones legislativas, además de ser uno de los países más corruptos del mundo –tan sólo superado por Somalia, Afganistán, Corea del Norte, Yemen y Siria– y conducir su economía a la más absoluta ruina: el 82% de los hogares venezolanos vive en la pobreza, el 52% está en situación de pobreza extrema, el 32,5% come dos o menos veces al día, el 75% de la población admite haber perdido una media de 10 kilos de peso en el último año…

– Cristina Fernández de Kirchner, millonaria e investigada junto a algunos de sus exministros y altos cargos por diversas causas, como enriquecimiento ilícito y administración fraudulenta, entre otros delitos.

– Rafael Correa, cuya Ley Mordaza permitió abrir más de 600 procesos contra medios de comunicación privados y cuya gestión ha sumido a Ecuador en una grave crisis económica.

– Evo Morales, que, en lugar de acabar con la pobreza y el trabajo infantil en Bolivia lo ha acabo institucionalizando, mientras estrena un obsceno museo dedicado a su propia vida y obra, cuyo coste superó los 7 millones de dólares.

– Alexis Tsipras, cuyo Gobierno casi saca a Grecia del euro y ha provocado un corralito financiero y un agónico estancamiento económico, sin que el país tenga visos de salir del programa de rescate que propiciaron las autoridades europeas, a diferencia de lo sucedido con Irlanda o Chipre, cuya salida de la crisis es ya un hecho…

El apoyo de Podemos a Milagro Sala es, en definitiva, el penúltimo capítulo del sinsentido y la inerradicable contradicción de la extrema izquierda… Demócratas que defienden dictaduras, activistas por los derechos humanos que ejercen la violencia y aplauden regímenes totalitarios y, en última instancia, precursores de los derechos sociales cuyas políticas arruinan países y empobrecen a la población hasta niveles inéditos… Sus héroes son, en realidad, los villanos de la civilización, el progreso y la libertad.

La política española es un carnaval constante
Gonzalo Duñaiturria okdiario 25 Febrero 2017

En carnaval todo asomo de orden desaparece de las calles. La ley y la norma se desvanecen y el desenfreno muestra su aspecto más destructivo. El fin es trastocar y alterar durante días el orden imperante y disfrutar “de la carne” desde el lado más extremo y grotesco, más extravagante e incluso ridículo. Tras el desenfreno y la inmoderación, el orden social vuelve a renovarse celebrando, como río que encuentra de nuevo su cauce, su triunfo sobre el desorden. El mensaje del precepto, de la jerarquía y del sistema aparecen como la claridad del día cuando amanece. Durante el carnaval, el pudor parece haber desaparecido, donde y desde un presunto “derecho al desenfreno”, se desemboca en un vale todo y se contraponen carne y razón, descaro y espíritu, anarquía y ley. Todo está permitido y se opaca el “yo conocido” para fantasear e ilusionarse con el “yo querido”. Se utilizan máscaras, caretas y antifaces. Enmascarados y ocultos, se produce la fusión de canto, baile y fiesta, de entrega y simbiosis con los placeres de la diversión. Es protagonista de nuestro vestuario el disfraz, que muestra la apariencia de lo que quizá a uno le gustaría ser y que da una personalidad distinta a la que se tiene durante el tedio diario y bajo la cual algunos se guarecen para hacer lo que de otro modo no se atreverían.

En España vivimos ese festivo carnaval de manera constante. Ejemplo de ello es el postureo de Podemos con su último numerito durante la visita de Macri, presidente de Argentina, al Congreso de los Diputados. Continuos desplantes plagados de grosería, obscenidad y falta de respeto a las instituciones. Ese disfraz de “revolucionario de salón”, de progre que azuza a las masas desde el cuartito de su confortable casa. Ese carnaval constante de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau y su tropel de soberanistas, tantas veces disfrazados de turba. Y desde su “fiesta carnal”, convocando manifestaciones donde se solicita la acogida de más refugiados bajo las hipócritas declaraciones de la descarada regidora, afirmando que “Barcelona se debía convertir en la capital de la esperanza, de la defensa de los derechos humanos y de la paz”. Y digo yo, menos para los que se sienten españoles. Carnaval constante el que vive Zapatero y su papel en Venezuela. Su disfraz sombrío, gris, lúgubre. Su complicidad con la dictadura chavista, actuando como encubridor de un régimen donde escasean los bienes de primera necesidad y los miembros de la oposición son encarcelados como presos políticos mediante farsas judiciales. Su tibieza e incluso condescendencia le otorgan la máscara de fantoche, de bufón de la corte bolivariana.

En constante carnaval vive Ciudadanos. Su postura imprecisa y desdibujada sobre la exigencia de responsabilidades en casos de corrupción invitan a comprarles un disfraz de niño pequeño. Al menos, hasta que sepan lo que quieren cuando sean mayores. Sus frases y postulados dogmáticos no casan con la realidad de sus hechos. Cuando su presidente en la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, afirma que “son intransigentes con la corrupción venga de donde venga y se llame como se llame”, no pregona con el ejemplo. Sus actuaciones en la Trama Púnica se compadecen bien poco con la laxitud con el Gobierno socialista de Susana Díaz, llegando a manifestar un líder naranja que no se han visto indicios de corrupción en altos cargos de la administración socialista andaluza, imputados por diversos delitos. Extraño carnaval el que se vive en algunos sectores de la justicia.

El presidente de Murcia es imputado en 15 ocasiones y en todas ellas es desimputado. Y tras esto, un juez desoye a la Fiscalía Anticorrupción, donde el Ministerio Público no ve indicios de delito en la gestión del presidente murciano, pero vuelve a actuar contra Pedro Antonio Sánchez. Ese carnaval temporal, festivo y anárquico, sin sujeción a norma alguna y preludio de la cuaresma, es hoy una realidad en España. Y como dijo el escritor y ensayista Philip Dick: “Tenemos un montón de goteras en nuestra realidad”.

Las recetas de Macron para impulsar la economía francesa: reducir gastos, impuestos y funcionarios
OKDIARIO 25 Febrero 2017

El candidato a la presidencia de Francia, Emmanuel Macron, ha prometido que si llega al Palacio del Elíseo recortará en 60.000 millones de euros el gasto público, disminuirá el número de empleados de la Administración en 120.000 y bajará el impuesto de sociedades del 33,3%, hasta el 25%.

Macron, que a sus 39 años ha sido ministro de Economía, Finanzas e Industria del país galo entre agosto de 2014 y agosto de 2016, ha desvelado en una entrevista con el diario ‘Les Echos’ el programa económico de su campaña.

El líder y fundador de En Marche! ha prometido reducir el gasto público en 60.000 millones de euros, aproximadamente el 3% del PIB de Francia, durante los próximos cinco años a través de un recorte de los gastos de la Administración de 25.000 millones de euros y una disminución 15.000 millones del gasto en seguros sanitarios.

Los 20.000 millones restantes provendrían de reducir el presupuesto de las comunidades francesas en 10.000 millones y de recortar los seguros por desempleo en otros tantos millones, una medida con la que Macron considera “razonable” alcanzar una tasa de paro del 7% en 2022.

El candidato al Elíseo, además, ha señalado que es posible reducir el número de empleos de la Administración en 120.000 efectivos si no se renuevan las plazas de los funcionarios que se jubilen. Esta medida contempla el recorte de 70.000 empleados públicos regionales, mientras que los 50.000 restantes provendrán de la Administración central.

Macron también ha prometido en su entrevista con la cabecera gala bajadas de impuestos por un importe agregado de 20.000 millones de euros, que incluyen una rebaja del impuesto de sociedades hasta el 25%, desde el 33,3% actual, con el objetivo de alinearlo con el de la media europea.

Además, Macron se ha comprometido a implantar un plan de inversiones por importe de 50.000 millones de euros durante su mandato. En el marco de este plan, el exministro de economía promete destinar 15.000 millones de euros a fomentar la educación y otros 15.000 millones a la transición ecológica y energética.

Las otras prioridades de inversión del candidato galo, son la sanidad, la agricultura, la digitalización de la Administración y la modernización del transporte local, según ha explicado.

El documental francés sobre el atentado del 11-M
Luis del Pino Libertad Digital 25 Febrero 2017

Ayer publicamos en Libertad Digital la versión en castellano del documental que el cineasta francés Cyrille Martin ha realizado sobre el 11-M, y en el que, de forma demoledora, destroza la versión oficial de la masacre. Cyrille Martin hace un repaso de lo que fueron la investigación policial, la instrucción judicial y el juicio, y va demoliendo una a una todas las pruebas del caso, basándose en los propios documentos judiciales y en las declaraciones de los testigos.

Quizá a muchos de ustedes les suene este documental, porque saltó a los medios hace meses, cuando Ignacio Escolar publicó y luego censuró en su medio de comunicación una entrevista con el autor del documental. Con su habitual "estilo", el medio dirigido por Ignacio Escolar publicó la entrevista, y al darse cuenta unas horas después de que no encajaba con la línea que ha venido manteniendo respecto al 11-M, la eliminó y la sustituyó por una descalificación del entrevistado.

Es importante resaltar que Cyrille Martin es un hombre de izquierda, y que el documental ha sido distribuido en Francia a través de una productora de tendencia anticapitalista. Perderían, por tanto, su tiempo quienes quieran recurrir a las tonterías habituales para descalificar al autor o al documental. Con la frialdad y objetividad que da la distancia, Cyrille Martin examina una a una las pruebas, las declaraciones de los testigos, los informes policiales, y termina concluyendo que toda la versión oficial del 11-M no es más que una inmensa cortina de humo, una gigantesca farsa, con la que se estaría encubriendo una operación de terrorismo de estado.

El documental está (salvo algunos errores menores en la traducción de los subtítulos) excelentemente hecho. Los gráficos so extraordinarios y ayudan al espectador a seguir con facilidad la lógica de las pruebas y de las falsificaciones. Y la conclusión inevitable, para cualquiera que contemple la enorme catarata de pruebas manipuladas, es que no hay un solo aspecto de la versión oficial del 11-M que se sostenga.

Y eso que Cyrille Martin ha dejado fuera episodios realmente dantescos, como:

Que desaparecieran las actas de recogida de muestras de los trenes.
Que se incineraran en el vertedero de Valdemingómez centenares de efectos procedentes de los trenes, muchos de los cuales podían perfectamente haber servido para determinar el explosivo utilizado en la masacre.

Que el gobierno español permitiera que los chatarreros terminaran llevándose a trozos el único vagón que se salvó del desguace, encontrado por Libertad Digital años después de la masacre.

Que se detuviera el 13-M a dos hindúes como supuestos implicados en la trama islamista.
Que la Policía ocultara al juez los registros informáticos del gimnasio donde Jamal Zougham estuvo la noche anterior a los atentados.

Que Jamal Zougham careciera de todo tipo de antecedente y fuera incluido en la lista de sospechosos habituales tres años antes de la masacre, por una sospechosísima serie de errores judiciales que tenían que ver con el número de teléfono de su madre.

Que los supuestos suicidas de Leganés esperaran disciplinadamente durante horas a que se desalojara a los vecinos de todos los bloques de viviendas colindantes, antes de hacer estallar el piso coincidiendo con el telediario.

Que Marruecos recibiera de las autoridades españolas la petición de traducir las supuestas llamadas de despedida de los supuestos suicidas de Leganés cuatro horas antes de que esas llamadas se produjeran.

Que se impidiera durante horas a la Policía Judicial el acceso a los cadáveres de los presuntos suicidas de Leganés, a pesar incluso de las órdenes de la juez Teresa Palacios.

Que en el desescombro del piso de Leganés aparecieran mezclados (y milagrosamente intactos) libros suníes y chiítas.
Que la supuesta carta de despedida de uno de los supuestos suicidas de Leganés estuviera escrita en árabe, pero firmada en caracteres latinos.

Que el único sospechoso que supuestamente huyo a la carrera del piso de Leganés, fuera absuelto en el juicio del 11-M.
Que el tribunal del 11-M se negara a que se examinaran las pruebas relativas a la posible implicación de los presuntos suicidas de Leganés en los atentados, de modo que los herederos legales de los presuntos suicidas no han tenido que indemnizar a las víctimas, porque no se ha determinado judicialmente la implicación de sus familiares en la masacre.

Que de todos los sospechosos detenidos por el 11-M, los únicos que tuvieran relación con Al Qaeda eran los dueños de la casa de Morata de Tajuña donde nos dicen que se montaron las bombas, y justo a esos no se les imputó nada y no fueron procesados ni enjuiciados.
Que apareciera milagrosamente vivo un presunto implicado en la masacre al que previamente los medios defensores de la versión oficial habían presentado como suicidado en Irak.

Que Marruecos se haya negado sistemáticamente a enviar ningún tipo de documentación oficial que avale, no ya la implicación, sino incluso la identidad de los supuestos suicidas de Leganés.

El documental de Cyrille Martin tiene un efecto principal, más allá de demoler la versión oficial de los atentados: nos permite comprobar cómo se ve el 11-M desde fuera de España, y en especial cómo se ve desde la perspectiva de la izquierda militante.

Y no salen muy bien parados, tras este ejercicio, ni nuestros medios de comunicación españoles, ni nuestra izquierda patria. Porque la versión oficial del 11-M es tan inverosímil, son tan burdas y evidentes las manipulaciones de pruebas, son tan groseras las falsificaciones, que cualquier que se acerca al tema con un mínimo de objetividad sale escandalizado. Y no puede sino preguntarse cómo es posible que semejante engendro hay podido colar.

Un cineasta francés pone el 11-M patas arriba 13 años después de la masacre
Un cineasta francés de izquierdas, Cyrille Martin, reabre el caso con un documental en el que cuestiona la verdad oficial y que ya está disponible.
Libertad Digital 25 Febrero 2017

Lo ha hecho a través de un documental titulado Un nuevo Dreyfus, Jamal Zougam ¿chivo expiatorio del 11-M? que ha publicado en la red a través del canal de vídeos VIMEO. En esta plataforma estará disponible hasta el próximo 11 de marzo, día en el que se cumplirán 13 años de la masacre.

Cyrille Martin confiesa que su intención es la de "reabrir el debate sobre el 11-M desde un punto de vista de izquierdas". Martin quiere así luchar contra "el racismo y la islamofobia" y parte de la sospecha de que el único condenado como autor material de la masacre, Jamal Zougam es, en realidad, inocente.

A lo largo del documental de hora y media, Martin desgrana el caso y las sospechas que condujeron hasta Jamal Zougam, una serie de sospechas que apuntan a que todas las pistas que dieron con los huesos del marroquí en la cárcel proceden de fuentes policiales sin identificar o de testimonios de dudosa veracidad, como el de las dos testigos rumanas que se desdijeron de sus declaraciones originales años después del atentado, para situar a Zougam al mismo tiempo en dos trenes distintos. Este testimonio, valió el ingreso en prisión y la condena a 42.000 años de cárcel para Jamal Zougam, pero para las testigos significó su reconocimiento como víctimas de la masacre –que no lo tenían– y el consiguiente acceso a una indemnización.

Declarado activista anti-OTAN, Cirille Martin dice que la sentencia del 11-M es fruto del "odio hacia la minoría musulmana" en occidente y por eso compara el caso Zougam con el de Alfred Dreyfus, el militar francés de origen judío que fue condenado injustamente por alta traición a finales del siglo XIX.

El argumentario que despliega Martin en su documental desgrana las contradicciones en las versiones de testigos y cuestiona el origen de las pruebas sobre las que se asienta la sentencia que dictó el juez Gómez Bermúdez. Pruebas como la mochila de Vallecas, los explosivos o la explosión en el piso de Leganés.

El cineasta francés divide el documental en ocho puntos fundamentales: la cobertura mediática, la instrucción, el juicio, la bolsa, los explosivos, Leganés, los testigos, la sentencia.

El documental, muy minucioso, destaca todos los puntos que en Libertad Digital y esRadio Luis del Pino ha ido desgranando a lo largo de estos años, y en el diario El Mundo el ya fallecido Fernando Múgica en sus Agujeros negros del 11-M. La prueba de la mochila de Vallecas –que él llama "extraña bolsa"– es la pieza clave sobre la que gira el caso, cuyo origen es difuso y sin confirmar, ya que apareció sin más.

Analiza otras pruebas como el Skoda Fabia, que fue encontrado con una orgía de pruebas islamistas. Según dice Martin en su documental, las huellas dactilares que se encontraron en su interior fueron atribuidas a personas completamente distintas según las diferentes versiones que circularon de los análisis.

Sobre la instrucción recuerda que las supuestas huellas dactilares de Jamal Zougam en la furgoneta que supuestamente transportó los explosivos, o las que se situaron en la casa de Morata de Tajuña donde se supone que se fabricaron las bombas, no existieron.

Finalmente, Martin, desmiente la tesis de que Al Qaeda reivindicara el 11-M, ya que el grupo que asumió la autoría suele hacerse responsable también de catástrofes naturales, por lo que carece de credibilidad.

No podía faltar el arma del crimen, el explosivo, que tampoco quedó claro en el juicio ni en la sentencia, ya que los peritajes hablaron de Tytadin, pese a que en la sentencia se dice que explotó goma2-ECO. También destaca Martin que durante tres años no se hicieron públicos los componentes de la dinamita que se analizó.

Las testigos rumanas o el episodio de la explosión en el piso de Leganés también se desgranan en este documental, exponiendo las lagunas en la vinculación de estas declaraciones y acontecimientos con la condena de Zougam.

Finalmente, Cyrille Martin analiza la sentencia, tras desgranar el rosario de pruebas de dudosa credibilidad que representan la columna vertebral del definitivo fallo judicial. El cineasta francés se confiesa estupefacto ante la rotunidad de una sentencia que da por buenas pruebas y testimonios que, según dice, no merecen credibilidad alguna.

Martin ha autoproducido su película, que en Francia ha sido difundida con el apoyo de la cooperativa Les Mutins de Pangée, una productora de documentales conocida por su militancia izquierdista.


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Aprobadas las subvenciones a los partidos: 17,4 millones a PP, 10,8 a PSOE, 7 a Podemos y 6,3 a C’s
OKDIARIO 25 Febrero 2017

El Consejo de Ministros ha autorizado este viernes la concesión de las subvenciones anuales estatales a los partidos políticos para su financiación ordinaria, que suman un total de 52,7 millones de euros, igual que el pasado año, repartidos en función del número de escaños que ostentan en las Cortes Generales y los votos obtenidos en las últimas elecciones.

Para la asignación de estas subvenciones se divide la correspondiente consignación presupuestaria en tres cantidades iguales: una de ellas se distribuye en proporción al número de escaños obtenidos y las dos restantes, proporcionalmente a todos los votos obtenidos por cada partido en las elecciones.

Dado que no se ha aprobado la correspondiente Ley de Presupuestos del Estado, el Gobierno ha informado de que opera la prórroga automática prevista en la Constitución.

Con este reparto, el PP recibirá una subvención de 17,4 millones de euros; seguido del PSOE, que tendrá acceso a 10,8 millones más los 1,2 millones que recibirá el PSC. Por su parte, Unidos Podemos cobrará algo más de siete millones de euros, a los que se suman las subvenciones que recibirán sus confluencias: 1,8 millones En Comú Podem, 1,4 millones Compromis-Podemos es el Moment, 775.000 euros En Marea y Coalición Podemos-Ahora Alto Aragón en Común 82.042,13.

Mientras, Ciudadanos tendrá acceso a una subvención de 6,3 millones de euros, ERC 1,4 millones y Convergencia Democrática de Cataluña 1,1 millones. La subvención del PNV asciende a casi 684.000 euros, la del PAR a más de 682.000 euros y la de la coalición PSOE-Nueva Canarias a más de 483.000 euros.

Por su parte, la asociación del PP y Foro Asturias tendrá una subvención de casi 467.000 euros, EH Bildu 379.000, la unión del PP y UPN 261.000 euros y Coalición Canaria 168.000 euros.

Valiente aburrimiento
Carlos Herrera ABC 25 Febrero 2017

Me resisto a contar las columnas dedicadas al cansino asunto catalán. Hasta me lo dice mi madre: «Nene, ¿no te estás poniendo un poco pesado?». Pues es más que probable. Pero qué le voy a hacer, si he echado los dientes allí, y he conocido tantísima gente equilibrada y razonable que me sorprende que anden todos ocultos tras alguna cortina... Cuando escribo, lo hago con la confianza de que me lean y vuelvan al ser en el que les conocí, antes de ser abducidos por el discurso único, por la razón imperante, por la cantinela políticamente correcta. Sé que aquél que era normal y ahora se ha convertido en fervoroso independentista no quiere escuchar más cosas que las canciones de lucha o los fervorines de la causa, pero no cejo en intentar su reconversión en la gente sensata que siempre aparentaron ser. Cuando recuerdo la altura intelectual y personal de determinados catalanes a los que llevaré siempre en la memoria, me pregunto cómo es posible que se sientan representados por la mediocridad balbuceante del establishment actual. Aquellos hombres y mujeres de una pieza que conocí y admiré ¿tienen algo que ver con Puigdemont o Junqueras? Sé que no. Por ello me pregunto: ¿dónde están? ¿callados como puertas? No alcanzo a comprender tanto temor reverencial al nacionalismo xenófobo y absurdo que ha ocupado todos los renglones del relato catalán. No alcanzo.

Entre los actores de ese mediocre sainete, por demás, andan a dentelladas por quedarse con el poder, como en las últimas escenas de la Caída del Imperio Romano. El pobre Puigdemont, que alcanzó un inexplicable púlpito el día que llegó a ser alcalde de Gerona (no digamos después), se está yendo. Y Oriol Junqueras lo quiere laminar. Posiblemente también Artur Más, al que los zarrapastrosos de la CUP –a estos los llevo conociendo toda la vida– se lo pulieron como gesto vitamínico de pureza embustera. Reunirse con Puigdemont no sirve absolutamente de nada: es un pobre hombre, un simple interino, y está deseando ocuparse de los semáforos de su ciudad. El Gran Astut, el hombre que consiguió derruir el imperio de los 62 parlamentarios de CiU y convertir el espejo de la burguesía catalana en un completo pelotón de escombros, trabaja por no perder el favor de la causa, pero lo más probable es que quede inhabilitado por los próximos diez años y, por lo tanto, quede para dar conferencias con Ibarreche, el tipo que basa su confianza en las olas que vuelven y vuelven, sin querer darse cuenta que igual que vuelven se repliegan. Entre ellos se traicionan, vengo a decir. Junqueras está loco por repetir elecciones y mandar en la Generalidad para enviar a esparragar a los otros dos y convertirse en el rey de la fiesta, para lo cual no le resulta prioritario el referéndum. Tiene que vestir el muñeco, sí, y decir que la consulta es su vida y tal y tal, pero sabe que no va a ninguna parte con ello y que lo más que puede conseguir es perder parte de la autonomía en lugar de conseguir la independencia. Desengáñense los partidarios: el referendum no le interesa a nadie.

Puede que a Ibarreche, el pobre, y algún pirado de los cuadros medios del independentismo catalán, tan bien pagado, pero a poco que Rajoy siga poniendo cara de Registrador de la Propiedad la viabilidad de la gilipollez es limitada. Muy limitada. Así que el hecho de encontrarse en la Moncloa uno y otro tiene poca, muy poca trascendencia. Ha servido, como mucho, para que los socios catalanes se traicionen entre ellos filtrando el asunto y desvelen lo poco que se fían unos de otros. ¡¡¡Anda que en seguida iba yo a confiar mi nuevo Estado a gentucilla como esta!!!.

De tortillas estatales y otras huevadas
Jesús Laínz Libertad Digital 25 Febrero 2017

Amurrio, provincia de Álava, hace unas semanas. Animada por las musas a aprender a tocar un instrumento, una conocida nacionalista local, ya entradita en años y con carrera universitaria, se presenta en la escuela municipal de música para informarse.

–¿Dais clases de guitarra estatal?

Hace algunos años alcanzó la inmortalidad el bar bilbaíno, ganador del XI Campeonato de España de Tortilla de Patatas, que anunció así en su escaparate tan nutritivo galardón: "Primer premio [de] tortilla estatal".

Un siglo atrás, en 1912, durante la Primera Guerra Balcánica, Joseph Conrad recogió la anécdota sucedida en una cafetería de Sofía a un hombre que pidió un café turco.

–El señor sin duda ha querido decir café balcánico –respondió ceremonioso el camarero.

Pequeño prólogo del frenesí onomástico que iba a desatarse dos años después en toda Europa, sobre todo entre los enemigos de Austria y Alemania. Pues en los países anglosajones la col agria, la célebre Sauerkraut o Choucroute, fue rebautizada como Liberty cabbage (col de la libertad); las hamburguesas, como Liberty steaks (filetes de la libertad); el café vienés, como café liegés; los perros salchicha (Dachshunds) se transformaron en Liberty hounds (sabuesos de la libertad); el pastor alemán vio su nombre sustituido por el de pastor alsaciano, con el que todavía se le conoce en algunos países; y hasta la rubéola, llamada en inglés German measles (sarampión alemán) por haber sido descrita por primera vez por médicos de dicha nacionalidad, pasó a ser Liberty measles (sarampión de la libertad). En 2003, con motivo de la guerra de Irak, les tocó a las patatas fritas el papel de víctimas inocentes debido a la oposición del Gobierno francés a la decisión de George Bush II de invadir aquel país, pues la ola de francofobia convirtió las French fries en Freedom fries durante un par de años. En España sucedió algo similar en los años de la posguerra, cuando la ensaladilla rusa y el filete ruso pasaron a ser llamados, para evitar la referencia al odiado enemigo comunista, ensalada nacional y filete imperial.
Tortillaestatal.jpg

Pero, regresando a nuestros días, y sin necesidad de furores bélicos, portentosos son, sin duda, los equilibrios que hacen nuestros separatistas patrios para no pronunciar la palabra maldita: sección Estado en los periódicos, lloverá en el Estado, selección estatal de fútbol, elegida la nueva Miss Estatal, etc. Además del Estado, también se emplean las expresiones "la península", "el entorno" o "el contexto". Hace ya una década larga se denunció la manipulación informática en Radio Euskadi consistente en hacer imposible teclear la palabra España en sus ordenadores mediante su sustitución automática por una E y un punto. Y ERC vende cada Navidad participaciones de lotería que mencionan que el sorteo se celebrará "en Madrid, capital del país vecino". Algunos de los más recientes han sido los bochornosos regates lingüísticos en los que se esforzaron los periodistas de TV3 y la prensa catalanista para no mencionar que los medallistas españoles en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro eran españoles. Pues Marc López y Nadal fueron descritos como pareja catalanobalear y pareja catalanoparlante. ¡Ahora resulta que los equipos que se enfrentan en los juegos olímpicos no representan a países sino a lenguas! Y más espectacular aún fue el caso de la al parecer apátrida Mireia Belmonte, a la que se privó de nacionalidad en unas tablas de clasificación en las que los nombres de las demás nadadoras sí estaban acompañados por el de su país. También hemos podido disfrutar del Ministerio de Cultura subvencionando el 49º Festival de Cine Fantástico de Sitges, en cuyo cartel se ha anunciado que tendría lugar en Sitges, Barcelona, Cataluña, Tierra, Sistema Solar, Sector 001, Unión Federal de Planetas, Cuadrante Alfa, Universo conocido. Todo tipo de datos, tanto reales como inventados, menos el que llena el insignificante hueco entre Cataluña y la Tierra. Y hasta Bugs Bunny se nos ha hecho separatista, pues en TV3 se emiten episodios como el titulado El conill descobridor, ambientado en el descubrimiento de América, con la palabra España silenciada a pesar de que los espectadores la vean en el texto que lee el narrador.

Sublimes mamarrachadas todas ellas que evidencian que la ideología de nuestros separatistas, de cualquier región y condición, no está compuesta sólo por delirio histórico, ignorancia voluntaria, tremenda mala fe y codicia disfrazada de patriotismo, sino también por un no despreciable porcentaje de desquiciamiento neuronal.

Pero lo grave es que esta neurosis ha llegado a todas partes. Recuérdese, por ejemplo, la dificultad que durante décadas ha sufrido la izquierda para pronunciar una palabra que, por sospechosa de fascismo, debía ser empleada sólo como adjetivo acompañante del ubicuo Estado, cuando no sustituida por "este país"o giros similares. La última encarnación, por el momento, es ese Pablo Iglesias confesando: "Yo no puedo decir España".

En cuanto a la derecha, el eminente historiador Fernando García de Cortázar, cuando dirigió la serie televisiva Memoria de España, tuvo que enfrentarse a la voluntad del Gobierno de José María Aznar de titularla El hilo invisible para no pronunciar la palabra impronunciable. ¡Cómo va a incluir la palabra España un programa sobre la historia de España! ¡Menuda provocación!

www.jesuslainz.es

Cataluña
Hasta aquí llegó la marea
Fernando Díaz Villanueva vozpopuli.es 25 Febrero 2017

Hace siete años, a principios de 2010, el tripartito presidido por José Montilla hacía aguas. La crisis económica golpeaba con fuerza, cada día las listas del INEM engrosaban nuevos miles de infortunados, los ministros de Zapatero, noqueados por una crisis que no habían visto venir y que, una vez aquí, no quisieron reconocer hasta muy tarde abandonaban todos los frentes y huían en desbandada. Solo un año más tarde ya habían arrojado la toalla y se disponían a pasar a la Oposición con la esperanza puesta en que la más que presumible bancarrota se la tuvieran que comer los de enfrente.

Pero la bancarrota no sucedió. O no, al menos, como el zapaterismo había previsto. Rajoy cargó la cuenta de los desmanes sobre el sector privado y, tras inmolar a seis millones de trabajadores en el altar de lo público, la economía fue levantando el vuelo después de una abracadabrante devaluación interna que aún padecemos. En Cataluña el proceso fue similar, pero con una diferencia sustancial. Allí los capitostes de la ya difunta CiU vieron el campo abonado para dar salida a su programa máximo. La fruta, pensaban, estaba madura para su recolección. Después de tres décadas fabricando afanosamente un país había llegado el momento. España estaba muerta, quebrada, víctima de sus propios excesos y de una clase gobernante en estampida.

Así nació el famoso Procés constituent. En la diada de aquel año se entonó el Adiós España y se quemaron banderas españolas y retratos del Rey. Dos meses más tarde Artur Mas hacía su entrada triunfal en el Palacio de la Generalidad. Había cosechado más votos y escaños que Pujol en su último mandato. Aquello era la señal definitiva. En 2012 Mas promovió en el parlamento autonómico una moción para convocar una consulta sobre la independencia. La crisis económica en lugar de remitir se recrudecía, 2012 y 2013 fueron, de hecho, los dos peores ejercicios. Se daba, además, el agravante de que la porquería de treinta años de pujolismo irrestricto rebosaba ya por encima de las tapas de las alcantarillas y era necesario disimularla de algún modo. Todos los elementos estaban colocados en su sitio. Solo había que actuar, aplicar presión en el punto exacto y la soñada independencia se materializaría porque el Estadospañol, cárcel de pueblos, era ya un cascarón vacío.

Desde entonces diada tras diada, después de dos elecciones regionales, de la implosión de CiU y del apartamiento del propio Mas –sacrificado en la pira del mismo procés por los sansculottes de las CUP– nada ha salido como preveían. El mapa político catalán, que ya no es el oasis que ahora añoran muchos, se ha convertido en un avispero que desde fuera se asemeja más a un sainete con sus desfiles de antorchas, sus enragés tatuados, sus souvenirs patrióticos made in China, sus esteladas gigantes, sus butifarradas populares, sus cadenas humanas de 400 kilómetros de longitud, sus Rufianes y su monja Forcades, una benedictina exclaustrada, experta en teología feminista (sic) y miembro de número de la academia antivacunas.

Algo así no se lo podían tomar demasiado en serio en los highlanders secos y adustos de las dos Castillas. En Moncloa tampoco. Y es exactamente lo que hicieron, dejar que Mas y su sucesor se cociesen a gusto en el mismo guiso que ellos habían preparado. Resultó que el Estadospañol, cárcel de pueblos, tal vez era un cascarón, pero no estaba tan vacío como pensaban. Resultó que para ciertas cosas más que montar un circo lo que hace falta es jugársela, pero hacerlo de verdad, enfrentando la cárcel y lo que haga falta. Y para eso, claro, los señoritos de los barrios altos, de la Diagonal para arriba, no estaban por la labor.

Para eso también hace falta contar con un apoyo unánime entre la población. No es el caso de Cataluña. La mitad de los catalanes simplemente no quiere ni oír hablar de la independencia. Visto lo visto quiere aún menos. Ese es el elefante en mitad de la habitación que se niegan a mirar a los ojos. Las elecciones de 2015, las terceras desde que arrancó el procés, dejaron un alarmante dato para los apóstoles soberanistas: el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto partido más votados no están a favor de la hoja de ruta secesionista trazada desde la Generalidad. El referéndum, de producirse, se les podría indigestar. Eso es algo que ya descuentan aunque, metidos como están en esta enloquecida vorágine, es a lo único a lo que no pueden renunciar.

La pleamar de la diada de 2010 con su carnaval cuatribarrado ha dejado cuantiosas víctimas y nos ha dado de que hablar a todos, pero hace tiempo que retrocede. Cataluña no es una colonia ni un país oprimido. Más bien todo lo contrario. Rajoy gobierna gracias al apoyo de un partido catalán pero no nacionalista. Ahora, como siempre sucedió en Cataluña, pagarán el pato los tontos que no supieron reubicarse a tiempo. Los listos sobrevivirán. En estos momentos están repartiendo los papeles.

¿Se entiende mejor la infamia en francés?
Javier Somalo Libertad Digital 25 Febrero 2017

Un nuevo Dreyfus recoge lo ya investigado, resumido y explicado en innumerables ocasiones por Del Pino y Múgica. La valiosa novedad es que lo haga.

Un nuevo Dreyfus, es un documental realizado por Cyrille Martin que cuestiona la sentencia sobre los atentados del 11-M. Dicho esto, es inevitable verlo. No exhibe efectos especiales ni dramáticas recreaciones ni ha requerido de grandes presupuestos de producción. Sólo necesitaba una importante labor de documentación cinematográfica impensable en España. El vídeo habría sido imposible sin el trabajo realizado durante tantos años por el inolvidable Fernando Múgica –el primero en advertir el engaño– en El Mundo y Luis del Pino en Libertad Digital. Un nuevo Dreyfus recoge lo ya investigado, resumido y explicado en innumerables ocasiones –todo es poco– por estos dos periodistas. La valiosa novedad es que lo haga.

Si merece la pena ver este documental es porque hay una persona más que no se cree la versión oficial de los atentados y encima es francés y de izquierdas. Esto molestó sobremanera a Ignacio Escolar cuando su periódico entrevistó hace meses al autor por otro asunto y salió a la luz la preparación del vídeo en el que, para más inri, nos citaba como fuente de inspiración. Tanto escoció el asunto que la noticia se esfumó y cerraron capítulo con un editorial de contrición. Esta es la segunda razón por la que merece la pena verlo y difundirlo.

El trabajo de Cyrill Martin me ha ayudado a recordar una vez más que todo lo sucedido antes del 11-M debía servir para encajar las piezas en sólo tres días. El diseño fue magistral. Criminal pero magistral.

Por aquel entonces era difícil no haber tenido noticia de las 13 mochilas explosivas que ETA habría querido colocar en la estación de esquí de Baqueira Beret. Igualmente, era casi imposible no conocer la famosa furgoneta de Cañaveras cargada con 500 kilos de explosivos destinados a Madrid. Diez días antes de la masacre de Madrid, el 1 de marzo de 2004, pudimos leer en la prensa titulares como este: "ETA planeaba atentar hoy entre Alcalá de Henares y Madrid" (ABC). Según la Policía –o eso dijeron– esa era la zona marcada en unos planos hallados en la furgoneta junto a varios croquis de vías férreas. Por si faltaban antecedentes, a finales de febrero de 2004, el CNI hasta llegó a la conclusión –o eso dijeron– de que ETA ya estaba preparada para detonar bombas de forma remota con teléfonos móviles tras haber solucionado un problema técnico de desfase. De hecho, ya lo había intentado hacer en el cementerio de Zarauz contra la cúpula del PP vasco a la que habría volado por los aires si les hubiera funcionado el letal invento. Eso sí, ETA no usaba el teléfono como un simple despertador con tarjeta SIM –o sea, con tarjeta de visita–, que para eso ya están los temporizadores de toda la vida. De modo que la misma pista etarra nos llevaría a la islamista a través de esa tarjeta SIM de visita que se usó en un teléfono… al que nadie llamaría desde un lugar alejado para hacer volar los trenes. El señuelo se encontró en una mochila-bomba que jamás habría estallado porque faltaba la conexión eléctrica, que además no tenía metralla y que apareció en una comisaría como un níscalo en un pinar. Cuanto más cundiera la vía etarra más dura sería la caída.

También resulta difícil de olvidar el No a la Guerra español, el de las pegatinas en el Congreso, en los Goya, en las manifestaciones que acusaban a Aznar de criminal de guerra, el de aquella icónica "foto de las Azores". Por si fuera poco, cuatro meses antes del 11-M cayeron asesinados en Bagdad siete agentes españoles del CNI. A algunos no les quitó el sueño decir que lógicamente merecíamos un castigo. Estímulo-Respuesta.

Había que documentar antecedentes para ambas vías: la etarra y la islamista. Y las dos estaban perfectamente cubiertas para salir a escena en su momento justo. Pero no eran las únicas: había más de dos posibles salidas en el catálogo. Si alguien quisiera encontrar un hilo de investigación del 11-M ligado al narcotráfico lo encontraría. Si optara en cambio por una trama radicada en locales de alterne con implicaciones policiales, también lo hallaría. ¿Y en la extrema derecha? Por supuesto, también había madeja preparada para enredar. Y en Asturias, y en chabolas… Muchas de estas pistas estaban precocinadas por si alguien quería picar entre horas y aumentar así la confusión. Eran vías muertas, lugares en los que se han encontrado colegas de profesión y sus respectivas fuentes: unos llegando, otros saliendo y algunos viviendo. Nada que ver con aquellas que iban a conseguir los efectos perseguidos: el triunfo de la autoría islamista y, por supuesto, el estrepitoso fracaso de la etarra. Era crucial que se cumplieran las dos. Las intermedias quedarían colocadas en el terreno conspiranoico como demostración de lo ridículo de algunas investigaciones. Fue Javier Gómez Bermúdez el que narró ese acto del macabro sainete, el encargado de repartir mensajes a los muchos comensales con los que compartió mesa, mantel y a los que dirigió palabras de aliento antes de encerrarse a juzgar en esa soledad tan abarrotada de sombras.

"No sólo las autoridades sino el pueblo español tienen claro que ha sido obra de ETA", se escucha decir a un corresponsal francés en Madrid durante un informativo al que alude Cyrille Martin en su cinta. Esa era la clave. Cuanto más arraigara esta idea más posibilidades de éxito tenía el giro final, el golpe. Llegado el momento sólo había que cambiar el guión para que todo, absolutamente todo, pasara de las txapelas a los turbantes. El aparente rigor formal sólo necesitaba estar vivo unas horas. Cyrille Martin lo recuerda con acierto al evocar la cobertura de la cadena SER: "La noticia falsa de los terroristas suicidas y otras noticias desconcertantes aumentaron el ambiente de confusión durante los primeros días". Después habría que taparlo pero en eso ya hay muchos especialistas en España aunque últimamente estén a la gresca –o eso dicen– a cuenta del destape de las claocas. Pero si Martin asume que aquella noticia era falsa echo de menos que se pregunte por qué. ¿Lo hacía la SER a conciencia? ¿Cree que estaba manipulada desde fuera? ¿A qué conclusión llega Martin? Parece que lo reduce a la mera competencia editorial. Es simple, pero hasta en eso demuestra que conoce bien a todos los actores de su película.

Sorprende y consuela ver, fuera de esta casa, tan severo cuestionamiento de las prácticas de investigación judicial del 11-M: "Ningún testimonio contra Zougam es fiable y en realidad nadie vio a los miembros del supuesto comando en los trenes, ni a Zougam ni a los otros siete". En la pantalla, todas las pruebas falsas se van borrando de un gráfico enmarañado que la sentencia logró simplificar hasta llegar a un crimen cometido sin arma homicida, sin escenario –los vagones fueron destruidos antes incluso de que todos los cadáveres fueran identificados– sin testimonios o con testigos falsos, sin autor intelectual y con autores materiales muertos en circunstancias no documentadas, sin autopsia. Bueno, y con el omnipresente Jamal Zougam, a quien el autor califica como el nuevo Dreyfus.

Libertad Digital jamás fue a buscar una autoría determinada de los atentados por mucho que nos quisieran llevar a ello, que lo hicieron. La realidad nunca nos estropeó un titular y quizá por ello llegamos a ser tan molestos y ahora tan útiles. Cyrille Martin se declara más proclive a la versión que en su día esbozó Fernando Múgica: el aprovechamiento exterior de sendas tramas en PP y PSOE en torno a un atentado terrorista etarra próximo a las elecciones del 14 de marzo de 2004. En lo que estamos de acuerdo, y es lo único que me importa trece años después, es en que la sentencia no descubrió la verdad, la ocultó. Se consintió, mientras no se dirigía, la manipulación de pruebas, su desaparición y hasta su fabricación. Trece años después siguen vivas las mismas preguntas y ya hasta las formulan otros.

En España, si un médico tiene acento extranjero o necesita traductor, se le presupone mejor formación que al de la consulta de la esquina. Somos así. Hoy hay un francés más preocupado por lo que pasó que muchos españoles y que todos los políticos. Aunque la Verdad, como los niños, no vendrá de París, por si acaso, empecemos a preguntar: Qui a eté l’assasin? Qui l’a fait? Qui est coupable?

Javier Somalo es director de esRadio.

Barkos no merece gobernar a los navarros
Editorial La Razon 25 Febrero 2017

El sábado 18 de febrero, el Gobierno de Navarra –formado por Geroa Bai y EH Bildu y apoyado por Podemos– organizó un acto que formalmente era en «reconocimiento y reparación a las víctimas de motivación política» y que, en realidad, se convirtió en un homenaje a varios etarras que fallecieron en enfrentamientos armados con la Policía. O lo que es igual, la institución foral que representa a todos los navarros presentó a los asesinos como víctimas.

Cuando la escandalera estalló por la reacción oportuna del PP y UPN, que denunciaron la ignominia cometida, Barkos enredó, confundió y mintió sobre los detalles, el alcance y el propósito del encuentro. La presidenta dijo que sólo fue un reparación simbólica y genérica a esas víctimas, sin nombre ni apellidos, y que no hubo miembro alguno de ETA involucrado. Pero lo cierto es que sí hubo nombres y apellidos y que entre ellos figuraron varios terroristas cuyas familias fueron invitadas oficialmente, como constaba en el documento que en nombre de todas se leyó en el acto, y como se vio obligada a reconocer después la presidenta.

Gracias a Barkos y sus cómplices de EH Bildu –Batasuna/ETA–, se ensalzó a los pistoleros y con ellos, claro, a la banda a la que pertenecían. La presidenta lo negó, pero la realidad es la que es, y más deplorable incluso que la equidistancia de otros, pues aquí se tomó partido por los verdugos. Un atropello inmoral e indigno de un demócrata, y menos de quien gobierna en nombre de todos los ciudadanos. Barkos no se merece el cargo que ocupa. Si quiere blanquear la historia de ETA, que lo haga desde su casa.

«Al pueblo catalán se le ha enseñado a sentir, no a pensar»
Entrevista a Josep Bou, presidente de Empresaris de Catalunya
Itziar Reyero ABC 25 Febrero 2017

Josep Bou intervendrá como ponente el próximo lunes en un debate en Madrid titulado «El fortalecimiento del coraje cívico en la defensa de España» organizado por la Fundación Villacisneros y Valores y Sociedad.

-¿Por qué no ha habido una reacción empresarial más nítida contra el independentismo?
-Los empresarios en Cataluña son un colectivo que ha estado desde 2012 callado. Ausente de la escena pública. Tradicionalmente tenían una gran fortaleza política en España. El empresariado catalán se ha ausentado de la escena pública. Porque tenía mucho que perder y tiene la carga moral de no haber hablado a tiempo ante esta locura. Porque al resto de España le puede afectar, pero Cataluña puede quedar destrozada.

-¿Ha dado la espalda la antigua CiU a los intereses empresariales?
-Todos los partidos que abrazan el independentismo perecen, menos el genuino, que es ERC. Convergencia está destrozada. Lo que está haciendo es sobrevivir. Está apoyada en la CUP. Y esto es penoso para la clase política catalana.

-¿Hay margen para la reacción?
-Esto nadie lo sabe. Ni la propia Generalitat es capaz de controlar la situación en la que nos encontramos. Han insuflado a una parte importantísima, sobre todo a jóvenes, mediante una estrategia de desafección. Esto ha llegado demasiado lejos. Al pueblo catalán se le ha enseñado a sentir, no a pensar. Es difícil convencer a una parte de esas personas. El daño está hecho. Pero hay que atraer a una parte del pueblo de Cataluña. Un sector no se va a arreglar, pero conviviremos con ello.

-¿Cómo implicar al pueblo?
-Hay que hacer sentir a los catalanes parte de España. Que el Estado no sea residual en Cataluña, que lo es en estos momentos. Es un trabajo para compensar 30 años del pujolismo contra la nación española.

De Carnaval rural a montaje nacionalista. ¿Y cuándo llegará su Cuaresma?
Pascual Tamburri  latribunadelpaisvasco.com 25 Febrero 2017

¿Una tradición milenaria? No, una importación manipulada por los nacionalistas ya en la Transición. En Pamplona pegan los zampanzar y los momochorros menos que en el Carnaval de Río.

¿Será Venecia? ¿Será Río de Janeiro? Pues no, no; pero tampoco es Lanz. Es el barrio de San Juan en Pamplona, como lo son muchos pueblos y barrios de toda Navarra que han vivido un Carnaval totalmente artificial, ajeno a sus tradiciones, importado por razones políticas por los que han convertido las costumbres de la Montaña en signos de identidad “euskaldún”.

No preguntaron a Julio Caro Baroja, desde luego. Simplemente aplicaron el razonamiento abertzale habitual. “Para ser una nación hemos de parecerlo. Para parecerlo hemos de ser diferentes. Para ser diferentes omitiremos lo que nos hace iguales al resto de españoles y europeos, y multiplicaremos, inventaremos o añadiremos lo que aparentemente nos haga distintos. Sin ningún respeto por la verdad.”

Y así, en San Juan, ciudad de Pamplona, disfrutan desde hace 40 años de un magnífico… carnaval rural. Eso es lo que los militantes más veteranos de la extrema izquierda abertzale, armada o no, llamaban y llaman “recrear la tradición”. O sea, inventarla. Que tiene cierta gracia, con regusto macabro, si uno piensa que estamos hablando de líderes y grupos abiertamente ateos haciendo que se celebre artificialmente una fiesta religiosa (pues no otra cosa es el Carnaval) y de un entorno tan marxista como nacionalista manipulando tradiciones para hacerlas sentir como propias por nuevos pamploneses que normalmente no venían de aquellos pueblos del Norte.

¡Y a quién le importan las contradicciones! Ellos quieren manipular conciencias e identidades, y así se ha hecho durante cuatro décadas. El Colectivo Cultural Donibane no quería crear una fiesta en el barrio (y lo mismo puede decirse en muchos sitios de Navarra) sino que buscaba crear a su gusto una identidad local, aceleradora de su anhelada identidad nacional vasca. Y así tienen en San Juan nada menos que una puskabiltza o cuestación (sin pararse a pensar que era efectivamente la petición de los modos por las casas… previa a las fiestas o al servicio militar). Y así se ve por san Juan, como por Olite y supongo que por Tudela y por Cortes también, por qué no, momochorros, chachos, brujillas, el hartza, akerra, oreina… No porque alguna vez hubiesen sido parte de la identidad local ni de la regional, sino porque imponiendo esa versión manipulada de las costumbres de algunos valles del Norte querían, y en cierta medida consiguieron, marcar con su ideología la identidad de los de aquí.

Nada inocente; también algo que ha ido matizándose y depurándose, cayendo en al absurdo de quitar hasta restos religiosos a una fiesta de origen sólo religioso, y de incluir en ella sus sucesivos “avances” ideológicos. ¡Pero qué podemos decir a los re-inventores del Olenchero, al que luego dieron mujer, para ahora dicen que hacerlo a-genérico! Con la misma falta de escrúpulos tenemos por las calles de casi toda Navarra la versión ikurriñera (y poco carnavalesca salvo por lo ridículo) del genio Ahari, de la diosa Mari, carneros, gigantes, zampanzares, momochorros y demás, hasta quemar a Mielochín.

Y qué vamos a pretender, si en Tafalla hay Zampanzar. ¿En Tafalla? Sí, sí, pero tranquilos, porque no lo puso Bildu, ni Uxue, y ni siquiera el Cuatripartito. Nació y fue pagado con la UPN de José Iribas en el Ayuntamiento, y nadie lo ha quitado. Con lo cual cómo vamos a quejarnos de lo que nuestro libérrimo hermano hizo y no hizo siendo consejero de Educación y Cultura con la laureada académica Yolanda Barcina; por lo demás, si se trata de detener la ofensiva identitaria nacionalista, basada en la mentira, en la debilidad y en la cobardía timorata de los llamados a oponérseles, ¿bastará devolver el poder a los que les dejaron llegar a este punto o habrá que exigir la respuesta que en décadas no ha habido?

"Gora Euskadi e Israel": un nacionalista asalta "Sefarad"
La Verdad Ofende  latribunadelpaisvasco.com 25 Febrero 2017

El “figura” se llama Juan Gotzon Laburu, en dogon batua, “Jon” y así se presentó ante una elegida audiencia que acudió con ilusion al primer aniversario de la "Asociación de Amigos de Israel en España" en la "Casa España" (así se traduce la palabra “Sefarad”) co-dirigida por Eva García-Ron, y Juan de la Torre, hombre de bien a quien Casa Sefarad debe muchos de sus logros, por quien siento afecto y respeto y a quien debo la invitación.

Para los pocos versados, el batua es ese refrito lingüístico que invento Arana para armar ideológicamente su quimérica empanada política de patria vascona y que pretende el "anschluss" con Navarra nada menos. Muerto joven por una enfermedad venérea, tuvo tiempo de refundir los dialectos vascones herederos del dogón de Mali, y coló de matute un 30% de palabrejas como Jon.

Juan de la Torre ha logrado en un año consolidar la "Asociación de Amigos de Israel en España" como centro referente de la cultura hebrea en España y apoyar delegaciones en otras regiones de España que recuperen nuestros lazos históricos, culturales y lingüísticos. Para tal aniversario logró reunir a un elenco de personalidades de relieve político y difícil equilibrio, dando muestras de evidentes dotes diplomáticas.

Asistía el embajador de Israel para España y Andorra, Daniel Kutner, y nada menos que Manuel Gómez-Acebo Rodríguez-Spiteri, director general para el Magreb, África, Mediterráneo y Oriente Próximo, cuyo departamento es el responsable de apoyar la declaración antisemita de la ONU en diciembre pasado.

En un acto que pretendía limar asperezas hermanando ambas diplomacias ante una causa común, “Sefarad”, y lengua común, "el sefardi" (español medieval), De la Torre presentó los últimos dos logros: la Asociación de Amistad Andalucía-Israel con su joven presidente, Erik Domínguez, al frente (teniente-alcalde del Ayuntamiento de Guarromán) junto a Rafael Belmonte (concejal del Ayuntamiento de Sevilla), ambos muy activos en la lucha contra el criminal BDS antisemita que nos agrede a todos.

El despropósito llego con el representante de la recién creada delegación vasca. El tal “Jon” ejerció de vascón y nos habló en su “dogón”, que nadie entendió ni mucho menos comprendió.

Tras su quimérica y racial vision de “los dos pueblos más antiguos de la tierra” (vasco y hebreo), desgranó los esfuerzos tras la “shoa” de su amado lehendakari Aguirre, relatando las peripecias de dos marinos españoles supuestamente a su servicio. Como broche del novelado despropósito, terminó su perorata nacionalista con un “Gora Euskadi, Gora Israel". Toma ya.

Alguien allí presente estuvo a punto de hacer memoria de la visita del lehendakari Aguirre al Fuhrer en febrero de 1941 para rendir pleitesía a Hitler, brazo en alto, y lograr su complicidad en ese anhelado proyecto racista eusquérico. Pero, por respeto a Juan, callé. La memoria de Sanz Briz (embajador de Francisco Franco) y la de las 50.000 almas que se rescataron, lo exigían. Dios la guarda en su gloria y en el memorial de la “shoa” en Jerusalén donde sigue grabado Sanz Briz. Otros, como “Jon”, optaron por hacer gala de su reconocida fama de “cuñao” que le han dado en Vitoria.

Tras oir a Gómez Acebo hablando de generalidades ante la mirada paciente del embajador de Israel, el acto terminó con unas sabias y breves palabras de Daniel Kutner: “La amistad con Israel, que se extiende por toda España, es como un gran y antiguo árbol frondoso: tiene raíces que a simple vista no se ven, pero también tiene un tronco fuerte y ramas grandes y pequeñas. Es un árbol que hay que cuidar”.

Sea. Gran lección de diplomacia; arte que los aranistas, traidores en Santoña, en Berlín y en el pacto constitucional, jamás sabrán ejercer, solo quieren abusar. ¿Aprenderán de los sefardíes?

"A ti, Espania bienquerida, nosotros ‘madre’ te llamamos y, mientras toda nuestra vida, tu dulce lengua no dejamos. Aunque tú nos desterraste como madrastra de tu seno, no estancamos de amarte como santísimo terreno, en que dejaron nuestros padres a sus parientes enterrados y las cenizes de millares de sus amados. Por ti nosotros conservamos amor filial, pais glorioso, por consiguento te mandamos nuestro saludo glorioso”. (Abraham Kapon, sefardí).

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA
"Una reforma federal de la Constitución no integraría a los nacionalistas"
Juan Pablo Fusi, historiador y ex director de la Biblioteca Nacional de España, es especialista en el País Vasco y los nacionalismos.
RAÚL CONDE El Mundo 25 Febrero 2017

De cultura enciclopédica y verbo profesoral, Juan Pablo Fusi (San Sebastián, 1945) no rehúye ninguna pregunta pero separa escrupulosamente el papel de los politólogos de la misión "enunciativa" que Ortega fijó para los historiadores. Reivindica la tradición política liberal, no vitupera pero tampoco santifica la Transición, y subraya la necesidad de mantener un espíritu pactista -que Cataluña "ha roto"- para preservar el Estado de las Autonomías. En Breve historia del mundo contemporáneo (Galaxia Gutenberg) evoca a Max Weber:"Sólo se puede saber lo que somos si se determina cómo hemos llegado a ser lo que somos". ¿Y qué somos los españoles? Según el historiador Fusi, una variable europea. Ni más, ni menos. Su bibliografía constituye un gran angular sobre el pretérito azaroso de España.

¿Falta una conciencia nacional de la relevancia histórica de nuestro país?
Diría que sí. No se valora suficientemente la enorme relevancia de hechos protagonizados por España o la trascendencia de la monarquía hispánica en la Historia europea. Los españoles no se toman demasiado en serio su propia Historia. Esto tiene sus causas. Por ejemplo, el pesimismo crítico que emana del 98 o la abusiva exaltación en el franquismo de un pasado centrado en la Reconquista, los Reyes Católicos y la evangelización de América.

Azaña observó en Francia que cuando hay un Estado fuerte con capacidad de actuación sobre la educación primaria y secundaria, y con una sociedad vertebrada, determinados tipos de nacionalismos no surgen. ¿España es un Estado débil teniendo en cuenta el reto actual en Cataluña?
No lo creo. La gran hazaña durante la Transición, en expresión de García de Enterría, es el Estado de las Autonomías, que está concebido para buscar la integración de los nacionalismos. Pero los nacionalistas han gobernado casi de forma ininterrumpida en el País Vasco y Cataluña, y lo que ha habido es un proceso de construcción nacional muy fuerte en ambas comunidades. Se han reforzado los sentimientos de identidad propios y en Cataluña se ha roto unilateralmente el tradicional pactismo de su clase política. Pero que exista un problema territorial no significa que tengamos un Estado débil.

¿Las ansias independentistas en Cataluña responden a razones identitarias o económicas?
Creo que Sosa Wagner dijo que España tiene ahora un Estado sin territorio. El hombre lo subordina todo a la idea de patria, por eso detrás del independentismo catalán hay más razones identitarias que económicas. ¿Tenía algún sentido la partición económica de Yugoslavia?

¿Qué respuesta hay que dar al reto soberanista?
No lo sé. El Estado tiene la legitimidad, con autoridad moral y política, de mantener el sistema constitucional porque en él tienen cabida los derechos de las nacionalidades históricas. En democracia siempre es necesario la negociación y la mano tendida, pero eso no es sinónimo de concesiones. El nacionalismo debe reconocer la pluralidad de Cataluña y el grado de autogobierno que tiene.

¿La 'conllevancia' es una solución o un atavismo?
Es lo que hemos venido practicando en las últimas décadas. Pero surge por formas de transacción que exigen concesiones mutuas.

¿Hasta qué punto un Estado puede soportar un nacionalismo independentista?
Es muy complicado en todos los sitios. Los Estados federales, por ejemplo, funcionan bien sin nacionalismos.

Por eso Alemania ha cortado de raíz los conatos nacionalistas en Baviera.
Sí, pero lo que me interesa como historiador es saber por qué de las 238 regiones que hay en Europa en unas se desarrolla el nacionalismo y en otras no, aun teniendo todas características identitarias. Los problemas de tipo nacionalista polarizan la sociedad.

¿Cree que hay razones suficientes para una reforma de la Constitución en sentido federal?
A veces en política se lanza en abstracto la idea de reformar la Constitución. Conviene precisar. No creo que una fórmula federal vaya a garantizar la integración de los nacionalismos en el entramado institucional español. La Constitución ya introduce diferenciaciones territoriales importantes. Hay una cláusula que respeta los derechos históricos de los cuatro territorios forales: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra. ¿Vamos a quitarlos o vamos a dar a la foralidad un plus en un Estado federal? El nacionalismo vasco no es federalista. En todo caso, será confederalista, que pasa por naciones en un plano de igualdad. Urkullu habla siempre de "nación foral". No habla de nacionalidad ni de autonomía.
 
¿Cómo debe afrontarse el final definitivo de ETA?
Es importante la batalla del relato porque desde el mundo abertzale se pretende subsumir la responsabilidad de ETA en un supuesto conflicto que dura 150 años y en el cual ETA acaba siendo la consecuencia del mismo. Y es al revés. El conflicto no creó a ETA, sino que ETA creó un conflicto. La Guerra Civil no tuvo nada que ver en la aparición de la banda en 1959. Nace por una pequeña minoría del nacionalismo vasco que teme la desaparición del vasquismo por el intenso desarrollismo que vive el País Vasco en esa época y por la pasividad del PNV en el exilio. Lo que ahora debe preguntarse ETA, en palabras de Julián Marías, es cómo pudo ocurrir.

A raíz del reciente aniversario del asesinato de Joseba Pagazaurtundúa, Savater sostenía en 'El País': "Odio la ideología tribal y obtusa de quien ordenó su muerte, de quien la ejecutó, de los que la justificaron. La odio porque sigue activa, emponzoñando almas e instituciones". ¿Está de acuerdo?
La relajación de la situación es completa, pero en las pequeñas localidades existe aún una extrañeza obvia en la convivencia que llevará años reparar. La izquierda abertzale debe reeducar a sus bases para que acepten el pluralismo y la democracia vascas.

¿Y por qué la patria es un concepto atractivo para jóvenes de izquierdas?
Se debe al enorme confusionismo de su pensamiento radical. Quizá entienden que las políticas identitarias acaban siendo antisistema. Los bolcheviques en la vieja Rusia ya apoyaron a Georgia y sus territorios para luego crear uno de los Estados más centralizados y unitarios que ha habido nunca con una represión brutal de las identidades particulares.

Estudié Historia en la Universidad de Barcelona y el término Reconquista estaba cuestionado, tirando a proscrito. Y el propio Ortega y Gasset, en 'España invertebrada' (1921), aseguró que no entendía que se llamara Reconquista a una cosa que llevó ocho siglos.
Hay que entender que se trata de un larguísimo proceso que pasa por la ocupación musulmana de gran parte de España con un proyecto de conquista y ocupación: en la propia moneda que acuñan ya aparece la expresión Al-Andalus, y además islamizan una gran parte de España. La Reconquista es un proceso de coexistencia y guerras entre distintos reinos que cristalizaron en la Península. Es un relato legitimador que da una idea errónea de aquellos 800 años. Hubo varios Estados, pero también violencia y exclusión. Y las uniones dinásticas favorecieron la unificación de los diversos reinos cristianos.

Usted sostiene que la incorporación de 50 millones de indígenas a la Corona de Castilla hizo de la monarquía hispánica el primer imperio verdaderamente universal en la historia. ¿Cree que Castilla hizo a España y que España ha deshecho a Castilla?
Envidio estas frases, pero son metáforas y no responden a la realidad, aunque estimulan la reflexión. Ninguna de las dos cosas se pueden tomar por históricamente ciertas. El proceso de unificación de España es tanto o más complejo que el proceso de crisis del Estado español. Intervienen muchos factores externos.

Albert Rivera se ha declarado heredero ideológico de los liberales de Cádiz. ¿Qué le parece?
Es correcto y muy saludable. La idea de España como país soberano cristaliza en Cádiz, que es el origen del constitucionalismo español. Me parece positivo que haya políticos que quieran mantener la memoria de la España liberal. En Inglaterra es normal que cuando se forma un Gobierno, los medios de comunicación estén atentos a las citas históricas de sus políticos. En España es verdad que Cánovas, Silvela, Maura o los liberales del siglo XIX han dejado de ser parte de la conversación política. Lo lamento.

¿A qué se debe la debilidad del liberalismo en España?
Raymond Carr lo explica por el peso de una tradición de súbdito y no de ciudadano, las estructuras económico-sociales del país, el peso del catolicismo, la herencia del Antiguo Régimen y el carácter periférico que impide a España ser una economía de mercado moderna en el XIX. El liberalismo no estuvo apoyado en una sociedad estable y equilibrada económicamente.

El término liberal parece rehuirse de las definiciones políticas en la actualidad.
Tal vez es por la contaminación de los últimos años de las denuncias del neoliberalismo. Por cierto, quien acuñó esa expresión tuvo una maldad eficaz. El liberalismo es una filosofía política que cree en la garantía de todas las libertades, los textos constitucionales, la vida parlamentaria, las elecciones libres y el Estado de Derecho. No creo que haya nadie que esté en contra de todo eso.

Nunca ha dudado en hablar del concepto de nacionalismo español. ¿Qué es ahora mismo el nacionalismo español y quién lo encarna?
Es una pregunta complicadísima de responder. El nacionalismo tiene distintas significaciones. España se constituyó como Estado nacional en el siglo XIX. No necesariamente hubo un proceso nacionalista, pero sí nacional, que no es lo mismo. Pero si consideramos el nacionalismo una doctrina que hace de la nación el sujeto prioritario de la política, no hay en este momento una teoría española que impregne a los partidos políticos. Una cosa es el discurso nacionalista y otra la responsabilidad nacional. Sí existe cierto nacionalismo banal: por ejemplo, los aficionados que van a ver un partido de la Selección con los colores de la bandera pintados en la cara.

Usted escribió una de las biografías más brillantes de Franco. ¿Cómo era?
Frío, distante, prudente, cauto, bastante mediocre en su estructura cultural, con ideas muy simples y con una personalidad muy poco carismática.
¿Es posible valorar la Transición sin santificarla ni vituperarla?
Por supuesto. Cuando se habla del éxito de la Transición hay que tener en cuenta los fracasos anteriores de España. En poco tiempo, la clase política fue capaz de articular el sistema constitucional, el Estado autonómico y la alternancia limpia en el poder. Que haya elementos de crítica me parece normal, pero la Transición fue algo extremadamente positivo sin lo que usted y yo no estaríamos aquí ahora mismo.

¿España es la nación más antigua de Europa, como sostiene Rajoy?
Hay que mirar el mapa y no irse muy lejos. Portugal existe desde un poco antes. Pero es verdad que el tipo de Estado creado por los Reyes Católicos es más complejo y moderno que el de los Tudor en Inglaterra o que el Estado francés hasta el siglo XVII.

En 'Historia mínima de España' (Turner) define el socialismo de Zapatero como "un vago sentimentalismo progresista". ¿Está a favor de las políticas de memoria histórica?
Si lo que entendemos por memoria histórica es el reconocimiento de la recuperación de ejecutados republicanos y la entrega de sus restos a sus familiares, sí. Si la memoria histórica se usa para imponer una visión simplificada de la Historia, no. Zapatero rompió consensos básicos de la Transición, lo dije con relación a esa idea de que el verdadero bloque democrático en España era la izquierda y los nacionalismos, excluyendo a la derecha. Consecuencia de ello es que ahora hay políticos que hablan de «desalojar del poder» a otro partido. Creo que hay que examinarse un poco la conciencia democrática.

Vivió una década en Reino Unido y es doctor por Oxford. ¿Por qué triunfó el 'Brexit'?
Ha predominado la complejidad e incomprensión hacia Europa y sus instituciones, y la falta de atractivo del europeísmo para el británico medio. La salida de Reino Unido es mala para la UE, pero sería peor el triunfo de Le Pen y de partidos excluyentes, xenófobos y antieuropeos en el centro de Europa. Los populismos callejeros me producen más pánico que los ultraconservadoras.

¿Qué es lo que debería cambiarse en el sistema educativo en España?
Lo primero es tener un solo sistema y que sea estable. No me parece tan complicada la posibilidad de acuerdos mínimos sobre la duración de Primaria y Secundaria, las fórmulas de acceso a la Universidad o el periodo de duración de los grados y posgrados.
 


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