AGLI Recortes de Prensa    Viernes 3  Marzo 2017

La colección de 'El valor económico del español', un homenaje a nuestro idioma
Fundacion Telefonica 3 Marzo 2017

 

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Esta ambiciosa obra analiza la importancia que tiene el español como activo de las empresas que impulsa su internacionalización en mercados donde se habla el mismo idioma.

¿Sabías que las industrias culturales en español aportan hoy más de 30.000 millones de euros anuales? ¿Y que nuestra lengua es la tercera en la Red y que el 7,9 % de los usuarios de Internet se comunican en español?

Son datos extraídos de la investigación 'El Valor Económico del Español', formada por 14 títulos, una ambiciosa investigación sobre la cuantificación económica de nuestra lengua, como una forma de lograr que apreciemos el valor cultural de este activo hablado por una comunidad formada por más de 500 millones de hispanohablantes.

Te recordamos que en nuestra web están disponibles los 14 títulos gratuitos que conforman 'El Valor Económico del Español':

Atlas de la Lengua española en el mundo. Presentación gráfica y didáctica de la situación del español dentro de la riqueza y diversidad del universo de las lenguas. En 2016 ha salido la tercera edición revisada y ampliada de la obra.

Lengua, empresa y mercado. Analiza la importancia del español como activo que impulsa la internacionalización de las empresas en mercados que hablan el mismo idioma.

El futuro del español en EE.UU: La lengua en las comunidades de migrantes hispanos. El español es la 2ª lengua más hablada en Estados Unidos gracias a que las segundas generaciones de inmigrantes la mantienen como segunda lengua tras el inglés, un hecho novedoso en la historia de este país, conocido por ser un “cementerio de lenguas”.

El español, lengua de comunicación científica. Este libro analiza los aspectos cuantitativos y cualitativos del español como lenguaje científico y tecnológico.

El español en las relaciones internacionales. Un recorrido por la presencia del español en foros y organismos internacionales y su futuro en el mundo globalizado.

Valor económico del español. Compendio de conclusiones de la primera parte de la investigación sobre la proyección del español en tanto que lengua de comunicación internacional.

El español en los flujos económicos internacionales. Más de 500 millones de hablantes hacen del español un importante ‘puente económico’ sobre el Atlántico.

Economía de las industrias culturales en español. El español como lengua global aparece como un importante motor del desarrollo de las industrias culturales.

Lengua y Tecnologías de la Información y las comunicaciones. Existen vínculos lingüísticos en el patrón geográfico de internacionalización de las operadoras de telecomunicaciones.

El español en la Red. El informe analiza la presencia de páginas web en español en la Red y las consecuencias que Internet tiene sobre la vida de las lenguas.

Emigración y Lengua. El papel del español en las migraciones internacionales. Estudia el efecto que tiene una lengua como el español en los procesos de decisión y en los resultados laborales y sociales del emigrante.

Las Cuentas del Español. Aborda uno de los aspectos cruciales de este ambicioso proyecto: la cuantificación del español en términos como el PIB o el empleo generados en la economía española en los últimos años.

La economía de la enseñanza del español como lengua extranjera. La enseñanza del español a hablantes de otras lenguas genera empleo y valor añadido.

Economía del español. Una introducción. Introducción del proyecto de investigación ‘Valor Económico del español’ que cuantifica la actividad productiva o de intercambio que la lengua aporta a la economía.

El cántaro de Rajoy
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 3 Marzo 2017

El cántaro de Rajoy tiene 137 escaños. Sólo la soberbia del dueño -que viene con la Moncloa- y la fatuidad de un partido que está desapareciendo físicamente en toda España -uno de cada nueve afiliados ha perdido en Madrid, su plaza fuerte: de 93.000 a 11.000- explican el comportamiento que, tras la investidura, está teniendo el PP, como si en vez de estar sustentado en la más escuálida minoría de Gobierno desde la Transición, tuviera los 11 millones de votos de 2011, el mayor respaldo de un partido en las urnas y el legado menos oneroso de Zapatero, pero con el que no ha hecho ninguna de las reformas para las que le votaron.

El PP de Rajoy ha perdido dos tercios de la militancia y un tercio de los votantes, pero el presidente, tras cambiar el plasma por la legumbre verbal de Maillóteles Lentejas, sigue actuando como si no hubiera pasado nada. Como si tuviera la mayoría de anteayer y no la hodierna birria del apoyo de Ciudadanos, condicionado al cumplimiento de un programa anticorrupción del que ahora se burla, y la abstención del PSOE, que puede durar el tiempo de un abandono según Sabina: "lo que duran dos peces de hielo en un whiskey on the rocks".

Tener pocos escaños no significa nada. Te puede llevar a lograr más o menos, según lo hagas. Y en el Gobierno, esa posibilidad de ganar o de perder se multiplica. Si tienes un proyecto político y la oposición carece de él, puedes pasar, gracias a lo que Aznar llamó la "lluvia fina" del BOE, de la miniminoría del PP en 1996 a la mayoría absoluta de 2000. Y si acabas tan mal como ZP y sin otro proyecto que resucitar la Guerra Civil, puedes pasar de casi 11 millones de votos a los 7 de Rbcb, 6 de Snchz, y bajando. Depende.

Pero Mariano se porta mal y sus pseudópodos del PP, peor. Hasta el último mono de la grey rajoyana exhibe una soberbia ridícula que a diario multiplican las telesorayas podemitas, la radio y los periódicos en papel o Internet; y eso maquilla las carencias de la oposición. Murcia es sólo la primera prueba de que C's está harto de la chulería del PP y de su continuo recurso al PSOE -aforamientos, obsceno reparto del TC- para no luchar contra la corrupción, es decir, para incumplir clamorosamente el pacto de investidura. Ojo al cántaro, que está medio vacío.

Efectos perniciosos de la politización de la Justicia
La de la independencia judicial es una de esas asignaturas que los dos grandes partidos se empeñan en suspender sistemáticamente.
Juan Pablo Polvorinos Libertad Digital 3 Marzo 2017

La Unión Europea hace público cada año, en el mes de marzo, un estudio denominado Cuadro de indicadores de la Justicia en la UE. Un estudio prolijo en el que se miden aspectos tan intangibles como la independencia judicial en los 28 Estados miembros.

Les ahorro el tedioso trabajo de leérselo y les doy las dos principales conclusiones: España suspende en independencia judicial y estamos a la cola de los países europeos en este asunto. Y casi me permito adelantarles los resultados de este estudio que conoceremos en los próximos días: volveremos a suspender y no dejaremos de estar en el vagón de cola.

La de la independencia judicial es una de esas asignaturas que los dos grandes partidos se empeñan en suspender sistemáticamente. Porque tener a jueces y fiscales bajo su influjo es una tentación demasiado apetitosa como para que renuncien a ella de la noche a la mañana.

Efectivamente, se trata de una sospecha ciudadana que no puede estar mejor fundamentada. Hemos visto cómo PP y PSOE han librado auténticas batallas para proceder a la renovación de muchos magistrados, postergando su elección durante años mientras se perdían en interminables debates nominales por colocar a los de su cuerda.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y esta semana hemos visto cómo el PP y el PSOE se han apoyado mutuamente para repartirse las cuatro vacantes en el Tribunal Constitucional. Explican, y honestamente tienen razón, que la ley es la que es y que el sistema de elección obliga a tramitar los nombramientos por este y no por otro procedimiento.El problema es que no han hecho nada por cambiar el sistema ni tienen intención de hacerlo.

De manera que hemos sabido que el PP apoyará a Cándido Conde-Pumpido. Es cierto que es un jurista de reconocido prestigio; sin embargo, debería pesar mucho más su pasado como fiscal general del Estado permeable y moldeable al antojo de un José Luis Rodríguez Zapatero que lo utilizó como enlace y parapeto para pilotar una negociación con ETA de la que nunca han querido darnos detalles. La explicación al comportamiento de los de Rajoy es que el PP colocará a cambio en la presidencia del Constitucional a Andrés Ollero, que ha sido diputado popular en el Congreso durante 17 años. ¿Será esta la famosa independencia judicial de la que tanto nos hablan?

El problema está en la capacidad que tiene el Gobierno (y da igual el color político) para elegir de forma discrecional a la élite judicial española y controlarla. Hablamos de los magistrados del Constitucional y del Supremo, de los presidentes de sala y de sección; los de los tribunales superiores autonómicos, los de las audiencias provinciales… Del fiscal General del Estado y de los fiscales jefe. Los partidos tradicionales se niegan a sustituir esa discrecionalidad por un sistema de ascensos reglados dentro de la carrera judicial porque saben que algo pueden rascar con el actual sistema.

Lo más grave es que en este problema es donde, por ejemplo, los independentistas encuentran motivos para justificarse y construir su argumentario.

Pedro J. Ramírez y el nuevo Cs
Si sólo la derecha y el centro derecha han de identificarse con la nación, la cohesión territorial de España está en riesgo.
Antonio Robles Libertad Digital 3 Marzo 2017

Pedro J. Ramírez, como arquitecto de medios y alma de demiurgo, ha subestimado con "C’´s entre héroes y urnas" el alcance de la deserción del espíritu fundacional que C´s ha emprendido en Coslada, y que tantas veces apoyó desde la dirección de El Mundo ante la desidia de la inmensa mayoría de sus compañeros de profesión. Con gravedad añadida; siendo uno de los pocos profesionales del periodismo beligerantes contra el nacionalismo desde siempre, y en especial contra su política lingüística, ahora acepta como mal menor que el partido de Rivera module su beligerancia contra ella en aras de ensanchar el perímetro electoral de Cs al centro derecha catalanista. El objetivo – barrunta– es llevar a Inés Arrimadas al Gobierno de la Generalidad, y a Albert Rivera a dirigir los destinos del Estado. Es decir, el objetivo es el poder, la única forma de neutralizar al nacionalismo y regenerar España. No estaría mal si fuera acertado, además de posible.

Para convencernos da por amortizada la ética de los principios frente al pragmatismo de los votos. Alguna trampa retórica de viejo bucanero suelta con aire condescendiente para desautorizar la épica que tanto apreció en el nacimiento de C´s. No es cuestión menor porque, de triunfar tal deriva, pudiera perderse la honra y los votos. Y la honra mancillada, en este caso, no sería un valor medieval sino el abandono de la pedagogía social, hoy imprescindible en Cataluña para acabar con la hegemonía moral del nacionalismo.

Ni defender los principios fundacionales implica renunciar a los votos, ni optar por el pragmatismo electoral los asegura. Esa ecuación hay que contrastarla con la realidad; no basta con cuestionarla desde el principio de autoridad que se autootorga, pues a otros la realidad nos sugiere exactamente lo contrario. En dos variables a las que no parece darles mayor importancia: la renuncia a la socialdemocracia, o si quieren, al sincretismo entre el socialismo democrático y el liberalismo progresista que recogían los estatutos fundacionales; y la renuncia a la beligerancia lingüística.

Empecemos por la primera. Si Pedro Jota pone el peso de Cs como partido nacional, y tasa la coherencia ideológica como valor añadido para hacerle un hueco en el bipartidismo, la elección no parece sólo correcta, sino necesaria. La yenka ideológica de Albert Rivera de los últimos tiempos comenzaba a pasarle factura. Pero si Cs es algo más que un vulgar partido de centro en busca de un hueco en la política nacional, es decir, si C´s quiere aportar a la política frescura y radicalidad para regenerar España, antes que nada, ha de acabar con la hegemonía moral del nacionalismo, no solo en Cataluña, sino en la cultura política española. Es la asignatura pendiente de la bisoñez con que enfrentamos la Transición.

En buena medida, la izquierda ha sido la causante, por inhibición, de la hegemonía moral del nacionalismo identitario. Un error, un complejo, una traición a la igualdad de los ciudadanos frente a los privilegios de los territorios. En gran parte proviene de la confusión que la izquierda arrastra desde la dictadura, entre el régimen franquista y el Estado español. El nacionalismo de Franco estuvo tan obsesionado en identificar su régimen con España, que la izquierda hace lo imposible por distanciarse de ella para defenderse del estigma franquista. Un disparate. Es como si la izquierda alemana actual confundiera el régimen nazi con Alemania. Por su parte, la derecha, acomplejada por su herencia subrogada, se ha puesto de perfil demasiado tiempo.

Si sólo la derecha y el centro derecha han de identificarse con la nación, la cohesión territorial de España está en riesgo. Por eso C´s tenía una labor ideológica con su ideario socialdemócrata que después del congreso de Coslada le será imposible cumplir. Si tenía alguna credibilidad progresista, la ha acabado de perder. Por mucho que adjetive el sustantivo liberal con nominalismos progresistas.

Pero el valor de Cs no era solo ser un partido nacional, ni por supuesto abandonar su espíritu fundacional para poder serlo, sino convertirse en el rompehielos que abra en canal la hegemonía moral del nacionalismo en general, y del catalanismo en particular, para que la democracia española tenga una oportunidad fuera del manicomio en que se ha convertido Cataluña. C´s no nació como un fin en sí mismo, sino como un medio para lograr una sociedad posnacionalista. Ningún partido, en ese sentido, era tan nacional como él en su espíritu fundacional. Si su desaparición como consecuencia del triunfo de tal objetivo fuera el precio a pagar, sería el mayor bien para la igualdad y el bien común de los españoles. Pero es esta variable, precisamente, la que Pedro Jota no valora.

Con la renuncia a la socialdemocracia, la aspiración de Cs de sustituir al PSC en Cataluña como paso previo para desenmascarar su colaboracionismo con el nacionalismo y reducirle así a la ideología reaccionaria que mantiene secuestrado a un electorado inicialmente no nacionalista se ha esfumado definitivamente. Más aún en el espacio de los nuevos embaucadores de En Comú Podem de Ada colau y Xavier Domènech.

¿Tiene sentido sacrificar a Cs ideológicamente para sustituir al PP en Cataluña? ¿Tiene sentido disolver al Ciudadanos sin complejos en el tema lingüístico para mendigar votos al catalanismo de baja intensidad? ¿De ahí puede surgir un pacto constitucional con el PSC? ¿A qué precio? Quien conozca un ápice la infección debería saber que, sin un partido verdaderamente beligerante, el nacionalismo irá a más ininterrumpidamente. Mientras tanto, el apaciguamiento y la seducción sólo servirán para ir vendiendo a los separatas camuflados de catalanismo las pocas propiedades que le quedan a la soberanía española. El próximo envite: blindar los instrumentos identitarios: modelo escolar de inmersión, cultura y lengua, cupo económico, principio de ordinalidad y hacienda propia, tribunales de justicia de última instancia, relaciones bilaterales y confederación en todo lo demás. Sin olvidar relaciones propias con la UE y embajadas reales en todo el mundo. Es decir, consagrar ciudadanos de primera y de segunda en función del territorio donde vivan.

La segunda variable, recuerden, era aceptar una modulación en la renuncia a la beligerancia lingüística para cazar votos en el nacionalismo de baja intensidad. Como si ser beligerante en la lengua le impidiese serlo en el resto de temas sociales. Pasar por alto a estas alturas que la lengua es el instrumento étnico de identificación, el hecho diferencial por excelencia, como lo fue la religión en la guerra de los Balcanes o la raza aria en la Alemania nazi, es reducir la exclusión lingüística a una mera merma de derechos civiles. Grave error. Es más, mucho más, lo es todo. Alrededor de la lengua propia se identifica y se justifica el relato nacionalista, se adoctrina en la escuela y se marca el territorio. Desenmascarar ese instrumento de extranjería, recuperar la libertad lingüística es romper la identidad, es devolver a la sociedad la pluralidad cultural, nacional y democrática. Pero sobre todo es hacer pedagogía social, mostrar la gran mentira, romper la sugestión colectiva que ha convertido el discurso democrático en pura beligerancia maniquea propia de los estadios de fútbol, esas cárceles mentales donde el argumento, los hechos y la razón no cuentan, sólo la pasión de las emociones, el triunfo de lo propio sin mala conciencia. Eso es hoy el procés, y por extensión Cataluña. Combatir esa metástasis política es posible, pero con beligerancia, determinación, no renunciando al derecho a decidir en qué lengua queremos que estudien nuestros hijos, ni escondiéndose ante el acoso a los padres que se atreven a exigirlo, como hace ya hoy C´s para no soliviantar al nacionalismo de baja intensidad que ha tomado como nuevo caladero de votos, ni haciendo desaparecer de la realidad política la palabra inmersión, ni consintiendo que nos multen por rotular en español, ni que la lengua propia siga siendo el muro de cristal laboral para el resto de españoles dentro de Cataluña, ni dejar de recordar cada día el incumplimiento de sentencias lingüísticas e identitarias para evitar que le encasillen. "Quien ha alcanzado la condición de primera fuerza de la oposición en Cataluña tiene que ser capaz de erigirse en alternativa, ofreciendo soluciones a los problemas reales de la sociedad en todos los frentes", justifica Pedro Jota esa modulación, como si tal problema no fuera real, o denunciarlo imposibilitara ofrecer soluciones en todos los frentes. Una razón más para no caer en esa manipulación nacionalista, pues esa cantinela ha sido desde su entrada en el Parlamento la acusación del nacionalismo para erosionar a C’s a pesar de llevar la totalidad de las comisiones parlamentarias con idéntica determinación. Salir del lenguaje nacionalista es la primera urgencia e ignorar sus estigmas, la segunda.

Y todo eso por qué. ¿Por recuperar el sueño de Cambó en Cs? La sociología de la época de Cambó no tiene nada que ver con la pulsión emocional colectiva que ha logrado imponer la ingeniería social de Pujol.

La batalla ya no es electoral, es de pedagogía social. Hay que desenmascarar la hegemonía moral del nacionalismo como paso previo a la batalla electoral. Ante ella, poco podría hacer un gobierno constitucionalista. Sólo un ejemplo, actualmente, la escuela pública y concertada la ocupan un 80 por ciento de maestros emocionalmente independentistas. Los medios de comunicación públicos el cien por cien. ¿Quién revierte una situación de adoctrinamiento colectivo con esa mayoría forzada por tres décadas de poder nacionalista? Y lo que es peor, las nuevas generaciones incorporadas al odio contra España son irrecuperables con leyes y normas, como son raros los casos de un hincha de un club fútbol que cambie de equipo por un resultado. Si no se restaura la razón empírica en los hechos históricos, si no se combaten las posverdades del nacionalismo, si no se demuestran con datos las falacias del expolio fiscal y se combate el egoísmo reaccionario que las inspira, si no somos capaces de desenmascarar la usurpación de la democracia por una letanía de actos totalitarios para adolescentes, si no se ponen a disposición de las asociaciones civiles medios económicos y periodísticos, y se denuncia a los medios públicos de comunicación al servicio de la pedagogía del odio, si no se restaura un relato neutral de la historia de España y se priman los lazos afectivos, ninguna norma servirá para gran cosa. Esto es una guerra con instrumental virtual, pero una guerra cuyos muertos sociales no se ven y cuyos muertos reales vendrán si no se ataja. Es importante reparar en que hoy hay dos generaciones de adolescentes y jóvenes amamantados emocionalmente en el ideal. Ellos han roto absolutamente los lazos afectivos con España; es más, el supremacismo asumido los ha encadenado al fondo de la caverna de Platón. Con el enfrentamiento electoral son irrecuperables, sólo una información veraz y constante que los enfrente al espejo de sus prejuicios podría matizar sus convicciones. Difícil, y siempre parcial. Ese es el gran escollo a salvar y a temer: una frustración ante las expectativas, no la metabolizarán porque sus convicciones son emocionales y sus intenciones bien intencionadas. Son sus padres los que les han mentido. Y si no la asumen, siempre habrá un tanto por ciento de iluminados, por pequeño que sea, que abrirá la caja de pandora. Se ha de informar cuanto antes de ello. Hasta hace poco lo hacía Cs. Ya no lo hace mejor que el PP. Lo cual nos devuelve a la casilla de salida antes de 2006 cuando nació para espolear al PP y suplantar al PSC.

Completaba a Eugenio Trias, Pedro Jota en 2007, a propósito de las buenas expectativas que C´s acababa de abrir en Cataluña si el partido recién creado acertaba en sus planteamientos políticos: "Ese sueño de reorientar la marcha de las cosas en Cataluña también es posible para el conjunto de España". En Cataluña hace ya tiempo que la reorientación es la contraria: ya no pretenden derrotar al nacionalismo, sino convivir con él. Con quienes hay que convivir es con las personas no con las ideologías excluyentes, a esas hay que desenmascararlas antes de que sean irreversible.

Pedro Jota ha puesto su pluma al servicio de la justificación de una deriva liberal progresista en Cs en nombre de la regeneración de España. Pero se olvida de que tal quimera se evaporaría con la misma rotundidad como la aspiración de la noche a ver nacer el día. En el supuesto caso que llegara al poder por esta senda de beligerancia de baja intensidad, el nacionalismo ya habría ganado, como antes lo ha hecho con PSOE y PP, forzándoles a ceder, a ceder, a ceder siempre en su camino ininterrumpido a la secesión. Y mientras llega, disfrutar ventajas asimétricas. Como hasta ahora.

Cs ya ha entrado en ese redil. Yo he escrito algunos detalles, pero sólo son la punta del iceberg, toca al periodismo político descubrir el abandono de un proyecto nacido para cambiar a un país por la ambición de gobernarlo.

Cs entre héroes y urnas
Pedro J. Ramírez elespanol.com 2 Febrero 2017

He seguido estos días en EL ESPAÑOL las declaraciones y artículos de los intelectuales que fundaron Ciudadanos apelando al mantenimiento de sus esencias, con una mezcla de frustración y nostalgia. Por su brillantez y consistencia me hubiera encantado –entonces y ahora- tratarles personalmente a todos; pero yo hice lo que pude y fue concederles hace once años el premio "José Luis López de Lacalle/Columnistas de El Mundo". Aunque lo personificamos en Boadella, Francesc de Carreras y Arcadi Espada, el galardón tenía como destinatarios a todos los firmantes de aquel manifiesto que engendró el partido que acababa de irrumpir con tres escaños en el parlamento catalán.

Miremos pues hacia atrás y recordemos algunas de las cosas que se dijeron, o más bien que dijimos, con motivo de la entrega de tal premio en noviembre de 2006. Las más importantes de todas brotaron de la autoridad moral del añorado Eugenio Trías, pues advirtió que "esta fiesta no celebra un premio de consolación para una opción romántica" y auguró que "este inesperado vendaval bien puede llegar a ser tornado si sabe acertar en sus planteamientos políticos".

Apoyándome en sus palabras, subí la apuesta -"Ese sueño de reorientar la marcha de las cosas en Cataluña también es posible para el conjunto de España"- e hice entonces dos consideraciones cuya vigencia adquiere especial valor este fin de semana en que Ciudadanos celebra una Asamblea General tan trascendente como lo fue el Congreso Extraordinario de 1979 en el que el PSOE abandonó el marxismo o el Congreso de Sevilla de 1990 en el que se refundó el PP.

La primera reflexión era que, "tanto en la política como en el periodismo, el heroísmo debe tener una proyección práctica". Porque heroica había sido la conducta de López de Lacalle en el País Vasco y heroica era la resistencia al nacionalismo opresor en Cataluña que ya encabezaba Ciutadans; pero la "verdad objetiva", como señaló Arcadi Espada, es que el escritor había sido asesinado y el "déficit de representatividad" estaba por cubrir.

De poco hubiera servido aferrarse al ansia de pureza con que Garibaldi arengaba a sus tropas, inspirándose en el Enrique V de Shakespeare: "Cuantos menos seamos, mayor será nuestra gloria". Esa ingenuidad testimonial es tan inútil como romántica. "En la política hay que ganar las elecciones y en el periodismo tener el mayor número posible de lectores", añadí.

Claro que ni lo uno ni lo otro es condición suficiente para cantar victoria porque de poco serviría que EL ESPAÑOL acabe de pulverizar su récord de audiencia y tenga ya trece millones y medio de lectores, si no siguiéramos aferrados a nuestro espíritu fundacional basado en el periodismo de calidad. Y magro consuelo sería que la intención de voto de Ciudadanos apunte al 16% y creciendo, si su práctica parlamentaria arrumbara las banderas regeneracionistas que ha venido enarbolando. La misma ecuación entre el tráfico y la influencia que aplico al periodismo puede trasladarse a la política: el proyecto sin votos es impotente, los votos sin proyecto son estériles.

La misma ecuación entre el tráfico y la influencia que aplico al periodismo puede trasladarse a la política: el proyecto sin votos es impotente, los votos sin proyecto son estériles

De ahí que el saludable debate sobre la fidelidad de Ciudadanos a sus esencias bien podría devolvernos a mi segundo corolario de hace once años: "El pragmatismo de la utilidad puede ser muy bien compatible, e incluso complementario, con la ética de la autenticidad". De hecho, en más de cuatro décadas de vida democrática pocas veces se ha percibido una obsesión tan equilibrada por ser a la vez útiles y auténticos como la que late bajo la conducta de Albert Rivera, Inés Arrimadas, Girauta, Garicano, Marta Rivera, Marta Martín, Paco de la Torre, Villacís, Páramo o Villegas. ¿Quién dijo, por cierto, que Rivera no tenía equipo?

Veamos los dos cargos que el "fuego amigo" esgrime contra ellos. El primero, haber atrofiado su condición de ariete contra el separatismo catalán. Sólo en el sentido de que la tarea política de Ciutadans -sin perder un ápice de claridad o intensidad- ya no se concentra casi en exclusiva en la cuestión lingüística y demás derechos civiles, tiene este reproche algún fundamento. Pero quien ha alcanzado la condición de primera fuerza de la oposición en Cataluña tiene que ser capaz de erigirse en alternativa, ofreciendo soluciones a los problemas reales de la sociedad en todos los frentes.

No habría mejor antídoto a la trampa identitaria del soberanismo que llevar a Inés Arrimadas a la presidencia de la Generalitat, en un gobierno de coalición entre partidos constitucionales. De ahí que resulte tan acertada su designación como portavoz nacional del partido. Es la garantía de que la cuestión catalana estará siempre en la agenda de Ciudadanos y, a diferencia de lo que ocurre en el PP y en el PSOE, con un único discurso en Madrid y Barcelona. De hecho, si hay alguna posibilidad de que el desafío separatista tenga esta vez una respuesta adecuada es porque el Gobierno de Rajoy siente en la nuca el aliento de un partido que sostiene, como hacía en nuestras páginas este viernes Rivera, que "un Estado democrático serio tiene que parar el referéndum y no dedicarse a abrir procesos penales a posteriori".

Hay quienes critican a Rivera y Arrimadas por intentar captar votos en los caladeros del catalanismo moderado abandonados por Convergencia y huérfanos de referencia política desde la desaparición de Unió. Frente a la tesis de que buscar templanza en lo identitario es imaginar tigres vegetarianos, creo que la construcción en Cataluña de una mayoría social alternativa al separatismo requiere de un esfuerzo integrador tan amplio como los propios valores constitucionales. Y la política no se hace nunca en un laboratorio aséptico, sino entre el ruido y el desbarajuste de las emociones.

Vistas las cosas con perspectiva, no habría mejor corte de mangas de la Historia al separatismo que convertir a Rivera y los suyos en herederos y artífices del empeño de Cambó por hacer del catalanismo político una fuerza vertebradora de la Tercera España. El otro día me referí al papel estabilizador que jugó la Lliga en la triple crisis de 1917 pero menos conocido aun es el proyecto nacional de Cambó, abortado por la proclamación de la República y su inoportuno cáncer de laringe, cuando a comienzos de 1931 presentó junto a Gabriel Maura un nuevo partido, significativamente denominado Centro Constitucional y dirigido "a todos los españoles que repudian la inmovilidad o la convulsión estéril".

Cambó había percibido que la confrontación entre derechas e izquierdas bloqueaba el parlamento y estaba convencido de que su correlato callejero era la senda hacia la guerra civil. Por eso veía imprescindible dotar al centro de un instrumento político. Eso es lo que en la práctica hizo su viejo enemigo Lerroux y la República aguantó las tensiones que la desgarraban mientras aguantó el Partido Radical. Cuando este quedó corroído por la corrupción y desmembrado por la manipulación que de ella hicieron sus rivales, ningún amortiguador impidió ya el brutal choque de trenes.

Albert Rivera propone ahora hacer de Ciudadanos un "partido de Gobierno" y entiende que para ello es imprescindible "definir los atributos del centro político". No está planteando ninguna quimera. Ya lo consiguieron la Unión Liberal de O'Donnell a mediados del XIX, ese Partido Radical de Lerroux que produjo dos primeros ministros durante la República -Martínez Barrios y Samper- y la UCD al inicio de la Transición.

El año que nació Rivera, Adolfo Suarez ganó sus segundas elecciones -las primeras bajo un régimen constitucional- y todos los que estábamos ahí sabemos bien hasta qué punto el centro era una opción política e ideológica diferenciada del conservadurismo domesticado de Fraga y de la socialdemocracia de González. Joaquín Garrigues acababa de definirla con su famoso credo liberal: "Yo creo en un Estado que reconozca las libertades individuales y colectivas y que garantice los derechos humanos. Un Estado que fomente la competencia económica y no tolere los monopolios ni los privilegios... Un Estado en donde nadie esté por encima de la ley y todos los poderes públicos tengan que dar cuenta de sus actos".

Treinta y siete años después la sociedad española es distinta y sus problemas también pero el espacio para el centro político no sólo sigue existiendo sino que es potencialmente mayor, como corresponde a un país con más desarrollo, educación y experiencia cosmopolita. Ciudadanos ha comenzado a aglutinarlo en las dos últimas elecciones generales y en esta Asamblea busca comparecer a las siguientes no cómo bisagra paliativa de los desmanes del bipartidismo, sino como alternativa tanto al PP como al PSOE y como antídoto al veneno populista de Podemos.

Nada tan lógico como empezar estableciendo una identidad ideológica que no sea redundante con la de sus adversarios. Por eso tiene tanto sentido que desaparezca la referencia a la socialdemocracia de su autodefinición, aunque ello no implique -como temen con su segundo reproche los que se aferran al esencialismo fundacional- desembarazarse de ella cual menstruación de una excrecencia, tópico machista donde los haya, sino subsumirla en el corpus intelectual del liberalismo progresista. Eso es lo que hicieron los lib-dem británicos, lo que postula Emmanuel Macron en Francia o lo que en definitiva encarnan los partidos de ALDE -tercera fuerza del Parlamento Europeo-, que con tanto entusiasmo han recibido a Ciudadanos en su seno.

Desde la caída del Telón de Acero el revival del liberalismo protagoniza la historia del pensamiento político contemporáneo. Y si la defensa integral de la libertad que implica se erigió entonces en alternativa tanto al inmovilismo conservador como al socialismo más o menos edulcorado, hoy representa el único mástil seguro al que amarrarse, frente a los cantos de sirena del populismo de uno y otro signo. Por eso es tan conveniente recordar que aunque Maura o Fraga por un lado y Azaña o Indalecio Prieto por el otro se proclamaran liberales, el liberalismo progresista -valga, para mí, la redundancia- no es ni de derechas ni de izquierdas sino de extremo centro y hacía ahí es hacia donde está, según Víctor Pérez Díaz, naturalmente "escorado" el electorado español.

Cuando hace once años imaginé un gran futuro para aquellos imberbes Ciutadans, recurrí a una paráfrasis de la famosa novela de Sábato y titulé mi discurso "Sobre héroes y urnas". Hoy veo claro que una buena manera de dar lustre a la memoria viva de quienes se dejaron tantas plumas en la gatera de la lucha por la libertad e igualdad de los españoles y por supuesto de honrar las tumbas de quienes entregaron su vida por ella, será llenar las próximas urnas del mayor número posible de papeletas de color naranja.


La idiocia del género tonto
María Jamardo okdiario 3 Marzo 2017

Se confirma. Nos hemos vuelto definitiva e irremediablemente imbéciles. Este afán bulímico por la idiocia generalizada y la manipulación malsana se nos ha ido de las manos. Pasaremos a la historia como la generación de la sensatez perdida por el sumidero de la intrascendencia y todo el vertedero de mentiras superpuestas y la mierda absurda de falsas certezas que acumulamos a nuestro alrededor y nos cubre hasta las cejas —ahogando la más mínima capacidad de pensamiento crítico— será caso clínico de estudio. Asumámoslo, esta es la España que protagonizamos, normalizando la anécdota y manipulando lo irrelevante hasta convertirlo en prioritario. Un autobús. Un simple autobús, ha sido suficiente para dejar al desnudo —al margen de eslóganes anatómicos y de divagar sobre el sexo de los ángeles— que la idiocia del género tonto nos engulle. A estas alturas, me parece tan frustrante como innecesario tener que describir el asco que produce contemplar tanto a quienes se escandalizan con la evidencia como a los que intentan hacer de ella un espectáculo.

Quizás les parezca un debate muy moderno, pero hiede a rancio por los cuatro costados. Lo que subyace a la polémica no es más que la imposición ideológica del criterio único o de cómo silenciar la libertad de expresión de todo aquel que no comulgue con los axiomas de la corrección política. Esto va, una vez más, de la obsesión que ciertos sectores de la izquierda tienen con utilizar a “colectivos” como arma arrojadiza contra la derecha —desaparecida en combate—. Por eso no me gusta la campaña de la discordia que responde atacando a individuos que no han pedido el apoyo de esa izquierda, en lugar de a esa misma izquierda. Es un error. Pero miren, como no hay mal que por bien no venga, ha dejado al aire nuestras vergüenzas. Que la libertad es un lujo. Que expresarse libremente resulta cada vez más un oasis en medio de este desierto de locura generalizada. Que compartir lo que uno piensa es un deporte de riesgo si se pretende salir indemne de las acusaciones de haber escandalizado a alguien. Exigen respeto y poder expresar con libertad sus ideas quienes braman contra las leyes mordaza mientras son los primeros en lapidar verbalmente y censurar a los que discrepen. La libertad de expresión no es relativa, señores, o se está de acuerdo con ella o no, pero no se puede estar a medias, sólo cuando les interesa. La libertad de expresión es absoluta — aunque tenga límites— y no radica única y exclusivamente en el detalle de si están ustedes o no de acuerdo con el mensaje que la rellena.

Que cada cual tenga lo que prefiera entre las piernas. Pero sentirse algo no es ser algo, por mucho que nos lo repitan. Ni que algo no esté prohibido implica necesariamente que esté permitido. Hacer ley de los sentimientos de unos cuantos no podrá ser jamás la excusa para criminalizar las opiniones del resto. Niños convertidos en banderas de causas ajenas. Adoctrinamientos legítimos y otros que no lo son. Violencia esputada sobre todo aquello que no sea su propio odio, que es el único auténtico. Declaraciones en contexto y otras siempre injustificadas… Vivimos la era de la ablación intelectual, de la intransigencia, la sinrazón, la intolerancia y la ofensa gratuita. Eso sí, sólo para unos cuantos. Y siempre los mismos.

Decidir que la igualdad legal es insuficiente y declarar que la excepción debe ser norma y asunto de interés general, ha alterado para siempre y sin remedio el juego de equilibrios que representa la igualdad formal para convertirlo en una cuestión que nada tiene que ver con la democracia y el debate útil, sino con la imposición autoritaria. Regulación redentora que pretende saldar la deuda moral de ciertos partidos y sus muchos complejos con cargo a nuestros bolsillos. Mera política terapéutica, ocupada en batallas semánticas, manipulación lingüística e ingeniería social que nos alejan, como siempre, de lo importante.

Con los independentistas ni a heredar
OKDIARIO 3 Marzo 2017

El Gobierno no puede supeditar la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado a un pacto con los independentistas catalanes. Por muy complicado que sea el contexto, dada su escuálida minoría parlamentaria con 137 escaños, sería un error histórico. El actual Ejecutivo ya se garantizó el control de la Mesa del Congreso gracias a la abstención de PDECat, PNV y ERC. No obstante, las cuentas públicas son otro cantar y de llegar a un acuerdo con ellos sería a cambio de insuflar más oxígeno económico —y por lo tanto más fortaleza política— a aquéllos que quieren asfixiar la viabilidad de España y romper su unidad nacional. Un acuerdo imposible, ya que además los golpistas tienen sus raíces históricas hundidas en la corrupción.

Ante los gestos continuados de Mariano Rajoy para buscar un punto de entendimiento a través del diálogo, los líderes catalanes han respondido con constantes desafíos y provocaciones al Estado. El odio a España ha sido el leitmotiv de su actividad política en los últimos meses a pesar de que el Ejecutivo les ha permitido estar presentes —tanto a PDECat como a ERC— en la Comisión de Secretos Oficiales. Algo a lo que la antigua Convergència no tendría derecho al carecer de grupo propio en la Cámara Baja. Además, su líder en Madrid, Francesc Homs, está imputado por el 9N y, lejos de frenar en su escalada de violencia verbal, ha continuado con las amenazas implícitas y explícitas tanto al Tribunal Supremo como al Constitucional.

El Partido Popular debería llegar a un acuerdo con el PSOE y, claro está, el PSOE debería permitir un pacto con el PP. Algo que, desgraciadamente, parece improbable pero que sería lo ideal para garantizar una estabilidad de mínimos en un país que ahora mismo vive una dulce situación económica tanto a nivel de empleo como de crecimiento. El pasado mes de febrero se han creado 74.000 puestos de trabajo y, según el Instituto Nacional de Estadística, España cerró 2016 con un crecimiento anual del 3,2%, el doble que países todopoderosos como Alemania. De ahí que lo deseable fuera un acuerdo entre las tres grandes fuerzas constitucionalistas —PP, PSOE y Ciudadanos— para mantener fuera del radio de influencia a los independentistas.

Libertad de expresión de derechas o de izquierdas
Gonzalo Heredero Libertad Digital 3 Marzo 2017

Si es usted de izquierdas, no tema, porque podrá decir casi cualquier cosa, por salvaje que parezca, que la Justicia española le protegerá. Pero si, por el contrario, tiene usted la desgracia de ser de derechas, o una mentalidad más conservadora, lo mejor que puede hacer es no manifestarse en público, no vaya a ser que le quemen en la hoguera inquisitorial de la progresía.

Esto es lo que está ocurriendo en el caso del autobús de la organización Hazte Oír. Un vehículo en el que se puede leer el siguiente mensaje: "Los niños tienen pene, las niñas vulva, que no te engañen", y se añade: "Si eres hombre eres hombre y si eres mujer seguirás siéndolo".

Con esta leyenda, la citada asociación pretende denunciar el adoctrinamiento contenido en la Ley de Identidad de Género. No entro a valorar el mensaje en sí porque cada uno tendrá su particular opinión, pero sí que voy hablar de la tremenda injusticia que se está cometiendo en este caso, por el agravio comparativo con otros mucho más graves. Me refiero, por ejemplo, a los protagonizados por dos miembros del Gobierno de Manuela Carmena.

Guillermo Zapata, concejal-presidente del distrito de Fuencarral-El Pardo, fue exonerado de un delito de ofensa a las víctimas del terrorismo a pesar de haber difundido via Twitter chistes que contenían evidentes mofas a las víctimas y también hacia el Holocausto. Y también está el caso del asalto a la capilla de la Universidad Complutense protagonizado por la portavoz del Ayuntamiento, Rita Maestre. Tras ser condenada en primera instancia por un delito de ofensa a los sentimientos religiosos, fue finalmente absuelta. Y recordemos que, además de irrumpir en un lugar de culto semidesnuda, la señorita Maestre, junto a otras personas, profirió gravísimos insultos y amenazas, como "Vamos a quemar la Conferencia Episcopal" y "Arderéis como en el 36".

¿Acaso considera alguien que el mensaje del autobús de Hazte Oír es siquiera comparable a los casos de Zapata y Maestre? Pero ninguno de ellos tuvo que soportar la auténtica cacería organizada contra esta asociación. Son de extrema izquierda y eso parece otorgarles una especial bula mediática, social e incluso judicial.

Del incierto porvenir
José Luis González Quirós vozpopuli.es 3 Marzo 2017

Que el porvenir es incierto y que el oficio de profeta está muy desacreditado son cosas que se saben con certeza milenaria, pero todavía hay clases. Desde finales de la última guerra, Europa ha vivido en una senda de crecimiento, esperanza y construcción que, sin duda, está en severo entredicho. España se incorporó tarde, pero no del todo mal, a esa aventura que había sido para nosotros una utopía al alcance de la mano. Pero la orgía reglamentista, el Brexit, la victoria de Trump, y el previsible éxito de Le Pen, han subrayado que estamos ante un final de época, con un sistema que renquea, y que las cosas son más inciertas que nunca. Jean Claude Juncker, un político típicamente europeo, ha tenido el valor, sin embargo, de plantear públicamente la necesidad de buscar fórmulas que permitan la continuidad de un proyecto que se encuentra más allá del agotamiento.

Un escenario asaz difícil
La certeza de ese desfondamiento viene a ocurrir en un escenario en el que brotan las políticas del miedo porque, en efecto, se prefiguran en el horizonte, unas amenazas muy nuevas, y nada pequeñas, algo que no ocurría en los años treinta. Se supone que los políticos existen para suscitar respuestas frente a esta clase de horizontes, pero en el solar hispano todo se arregla mirando para otra parte, o inventando y aventando problemas que no hacen sino agravar nuestra menesterosidad.

Nuestro gobierno cabalga como puede, sin la menor elegancia, la coyuntura, y se ha acostumbrado a las mentiras muy gordas, como que hay que reformar la Constitución para acabar con los aforamientos, o, su especialidad, las verdades alternativas en economía, como que habiendo más paro que en 2008 tengamos mayor PIB, o que la recaudación impositiva no aumente, a tipos iguales, pese a un crecimiento que se supone del 3,2, y otras lindezas semejantes, muy bien comentadas en Vozpopuli por Juan Carlos Bermejo.

Rajoy ante el espejo de la historia
El presidente adopta poses estatuarias, mientras elude, una tras otra, las cuestiones que se suponen propias de un líder político. Delega en la vicepresidenta el asunto catalán, y deja acariciar sus oídos por quienes valoran la cariñosa pose de su Soraya con el ogro feroz y separatista. Empieza a sugerir, no le faltan portavoces, que su mandato podría prolongarse de forma indefinida, pese a Ciudadanos, a quien no suele pesar nada, o a quien fuere, porque cree haber encontrado la fórmula del motor de agua en política, tras haber sabido transformar una crisis de caballo en una investidura, un poco asnal, pero investidura, al fin y al cabo. Por la parte de Podemos todo indica que se disponen a endosar un nuevo compromiso histórico, con tal de quedarse con el santo y la limosna de la izquierda.

El PP de Rajoy, ha quedado reducido a un negociado de apenas ocho personas y, como ha advertido con sinceridad poco frecuente una anónima diputada, aquel que se mueva se cava la tumba, que esa sí que es perpetua. Maillo, que no debe saber mucha historia, ha dicho que no hay duda quién es el jefe, que Rajoy es el que manda, tratando de legitimar un partido que parece convertirse en una mezcla de la CEDA y la Falange, puro regreso a los años treinta, que asoman por todas partes.

Por la izquierda
Hay personas que, no siendo muy duchos en números, en realidad en casi nada, se empeñan en que sea posible una recomposición del bipartidismo entre PP y PSOE dejando fuera del saco electoral cerca de seis millones de votos. En el PP calculan que ya no pueden perder más, pero eso depende de cómo sea la alternativa que tengan en frente. Iglesias puede firmarle un seguro de vida a este PP jibarizado, capaz de alinearse con las versiones más tontas de la supuesta progresía moral, y encantado de tener cogido por salva sea la parte a los millones de españoles cuyos cabellos se erizan al imaginarse en manos de los rudos modales de la troika podemita.

Hay una variante en el aire, cuyo despeje será decisivo: quién se hará con las riendas del PSOE. Hay quienes se atienen a la versión maruhendista, por llamarle algo, que presenta a un Pedro Sánchez henchido de ambición, torpe, incapaz y bobo, e imaginan, además, que el instinto de supervivencia (¿?) de ese viejo partido hará que la llegada al poder de Susana Díaz, o, en caso de mal menor, de Pachi López, devolverá las aguas a su cauce. Incluso esta clase de expertos tiene que reconocer que Sánchez está protagonizando un segundo asalto a Ferraz con bastante éxito del público que ha de decidir con su voto. Sánchez ha tenido el acierto de rodearse de parte de la mejor historia del PSOE en esta nueva navegación, y no deja ninguna duda sobre su intención de recuperar el voto de una izquierda desanimada y presa del desconcierto. Su victoria no es imposible y, de producirse, alterará completamente el calendario político, y hasta puede que obligue a los miles de afiliados al PP que todavía persisten en su marca a exigir cambios: Rajoy se ofrecerá para protagonizar la mutación decisiva, pero, para entonces, tal vez no resulte creíble.

Los partidos, ese mal necesario
Los partidos son problemáticos en todas partes, pero lo insoportable es que desconecten de lo que representan, y creen una atmósfera política enteramente artificial. Eso es exactamente lo ocurrido con el PP, y, en parte, con el PSOE. Lo que se ha llamado crisis del bipartidismo está todavía por resolver. Es obvio que, si se pone a la mayoría de los electores entre la pared de un partido sin alma, pero nominalmente conservador, y la espada de un partido que anuncia una revolución chapucera, mezcla escasamente sutil de lo peor con lo malísimo, pero con gotas de verdad en sus mensajes, las gotas de quienes más han sufrido una crisis, primero negada, luego mal gestionada, y a la que no se sabe poner nombre ni solución…, una buena mayoría apostará por el mal conocido. Pero eso puede cambiar si quien se ofrece como alternativa acierta a combinar la esperanza con una dosis razonable de realismo y respeto a la democracia, que, con todos sus defectos, sigue siendo la menos mala de las soluciones.

No hay que esperar que un cambio de escenario político supere milagrosamente nada, pero debería hacer posible que podamos hablar de nuestro incierto porvenir con alguna libertad, y que tratemos de encontrar soluciones a los enormes problemas que nos afectan, en España, en Europa y en el futuro, sin continuar perdiendo el tiempo con las naderías que nos arrojan para entretenernos mientras conservamos el sentido común de no creer en ningún Paraíso.

España necesita una Inquisición
Carmelo Jordá Libertad Digital 3 Marzo 2017

Vistas las dificultades para decidir qué vehículos deben circular por las rúas o qué espectáculos de carnaval hay que prohibir; y visto sobre todo que lo que de verdad nos mola a unos y a otros es la censura, creo que lo que España necesita de verdad es un buen Sóviet de la Inquisición.

Sí, soy consciente de que el nombre queda un poco feo, pero también sería un bonito homenaje a nuestras tradiciones, y no habría que preocuparse porque esta vez lo haríamos bien. ¿Cómo? Les voy a explicar mi idea y verán cómo también les gusta.

Sería una institución en la que daríamos entrada a muchos representantes de las más diversas procedencias: un par de obispos, algunos meapilas, una persona por cada letra del colectivo LGTBI –pero con el compromiso de no poner muchas más letras, que a este paso se hacen con la mayoría absoluta–, unos pensionistas, gente que tenga enfermedades, raras o no, representantes de todos los equipos de la Liga…

Especialmente importante serían los vocales de carácter territorial: harían falta sobre todo gallegos, catalanes y murcianos, gente sufriente en general, pero habría que dar entrada a todas las naciones, nacionalidades, regiones y ciudades de España. Así como a representantes de las profesiones, de los distintos festejos populares, de cofradías y asociaciones vecinales… Supongo que ya se hacen ustedes una idea.

La tarea de este sóviet inquisitorial sería, principalmente, vigilar que nadie ofendiera a nadie, que ningún sentimiento se viera afrentado, que todas las conciencias pudieran descansar con absoluta tranquilidad por la noche, cuando apagasen la luz tras un hermoso día sin sobresaltos.

Para empezar, nuestros inquisidores se concentrarían en dar un repaso a las redes sociales, a los medios de comunicación, a las televisiones... Más adelante seguirían con los espectáculos en directo: teatros, exposiciones y happenings varios.

A partir de ahí habría que empezar a refinar, porque las ofensas pueden estar en cualquier parte: por ejemplo, en los escaparates en los que sólo encontramos un tipo de maniquí, en claro desprecio de los que no tenemos una figura tan estilizada. Sin mencionar también los precios: ¿puede haber algo más ofensivo para un honrado comerciante que la obscena exhibición de precios más baratos que los suyos? ¡Fuera precios de los escaparates y los catálogos!

Así, poco a poco y ámbito a ámbito, nuestra nueva Inquisición iría dejando una sociedad sin mácula hasta que un día, quizá tras el requerimiento de la patronal de vendedores de sustancias adictivas, la asociación de ciudadanos con una espalda creativa y el colectivo de personas con diversidad piernal, se prohibiera ese denigrante libro de Gloria Fuertes, El camello cojito, para tranquilidad y solaz de toda la gente de bien.

¡Qué felices seremos entonces, cuando nadie nos ofenda!

El camino hacia el totalitarismo
Alberto Piris Republica 3 Marzo 2017

El totalitarismo, dijo Hannah Arendt durante una entrevista realizada en 1974 (un año antes de morir), empieza cuando se desprecia lo que se tiene. Merece la pena desarrollar algunas ideas de la influyente filósofa política de origen alemán, ahora que desde Manila a Washington y desde Moscú a Buenos Aires surgen gobernantes perturbadores y se alzan voces populares rechazando lo que hay y buscando algo mejor. Reflexionar sobre sus inteligentes palabras no es un ejercicio inútil; por el contrario, permite seguir arrojando luz sobre algunas cuestiones que hoy continúan siendo de máxima actualidad.

El siguiente paso, según Arendt, en la vía que conduce al totalitarismo es la idea de que las cosas deben cambiar sea como sea, porque lo que venga siempre será mejor que lo que se tiene. Los caudillos totalitarios saben organizar este sentimiento popular, lo articulan y hacen que las masas acaben asumiéndolo: “Se les había dicho: ‘no matarás’, y no mataron. Ahora se les dice: ‘matarás’, y aunque piensan que es muy difícil matar, lo hacen porque forma parte del nuevo código de conducta. Aprenden a quién hay que matar, cómo matar y cómo hacerlo entre todos”.

Arendt lo vivió personalmente durante el régimen nazi, por su ascendencia judía, como una destacada intelectual crítica con la nueva Alemania, hasta que hubo de emigrar en 1933. En el texto antes citado hace una fotografía del crecimiento imparable de la violencia bajo el régimen hitleriano. Sabe lo que dice; no habla a humo de pajas.

Prosigue explicando cómo esa forma de matar “entre todos”, es un proceso de coordinación, donde el individuo no está coordinado con el poder sino con sus vecinos, actúa conjuntamente con la mayoría y, en vez de comunicarse con los demás, permanece englobado con ellos: “La sensación es maravillosa. El totalitarismo es una respuesta a las peligrosísimas necesidades emocionales de las gentes que viven totalmente aisladas y temerosas de los demás”.

Sin ir muy lejos, los recuerdos de ese totalitarismo perviven en aquellos jóvenes que en los años 40 desfilábamos por las calles de las ciudades españolas (en el llamado “Día de la Canción”) entonando marchas patrióticas, algunas de ellas versiones directas de himnos nazis: “Yo tenía un camarada”, “Prietas las filas”, etc. El rito de origen falangista contribuía a esa “maravillosa sensación”, resaltada por Arendt, de formar parte de un grupo que actúa siempre unido y donde la conciencia personal se diluye en la conciencia superior de la colectividad.

Sin embargo, para completar el camino que lleva al totalitarismo hay que atravesar necesariamente el profundo desfiladero de la mentira. Por eso, añade Arendt, en cuanto desaparece la libre información (prensa, radio, etc.) “puede ocurrir cualquier cosa”. Lo que más facilita la gobernación a los dictadores totalitarios es la desinformación del pueblo: ¿Cómo se puede tener una opinión personal si se carece de información?

Este es uno de los ejes principales de la cuestión, a la que se vuelve estos días cuando Trump niega la entrada en una rueda de prensa a los corresponsales de los medios de comunicación que no le son adictos, dañando una de las columnas básicas del régimen de libertades que establece la Constitución de EE.UU. O cuando los medios de comunicación, atendiendo más a los intereses de los grupos que los financian que a la veracidad de la información publicada (no hace falta salir de España para advertirlo) contribuyen a confundir y engañar a su público. Eluden la verdad o la distorsionan; no reconocen ni se excusan por las flagrantes mentiras difundidas o por las calumnias infundadas.

Si todo el mundo le está mintiendo a usted continuamente, la consecuencia -según Arendt- no es que uno llegue a creerse las mentiras sino que nadie acaba creyendo nada. Esto se debe a que las mentiras, por su propia naturaleza, tienen que cambiar y el gobernante mentiroso se ve obligado a reescribir su propia historia. El ciudadano no recibe una sola mentira -con la que podría funcionar el resto de su vida- sino un gran número de ellas, según sople el viento, con lo que una sociedad que no cree en nada no puede tomar decisiones, queda privada no solo de su capacidad de actuar, sino también de pensar y juzgar. Con un pueblo así deformado y resignado puede hacerse lo que se desee, concluye Arendt.

Para defender a EE.UU. del peligro que para las libertades y la democracia representaba el “complejo militar-industrial”, el presidente Eisenhower, en el discurso de despedida en 1961, llamó la atención sobre la necesidad de una “ciudadanía alerta e informada” (alert and knowledgeable citizenry) con cuya colaboración la seguridad y la libertad podrían crecer al unísono (security and liberty may prosper together). La fórmula sigue vigente: solo los ciudadanos vigilantes e informados podrán afrontar la creciente ola de mentiras y falsedades que alimenta en los pueblos el odio, la xenofobia y el racismo. Para ello tendrían que ser capaces de contrarrestar la poderosa capacidad de engaño de los poderes vigentes: político, financiero, religioso, cultural, etc. ¡Ardua tarea parece hoy!

¿Las niñas no tienen pilila?
Se puede ser crítico con mucho de lo que sostiene la llamada 'ideología de género' y, al tiempo, sentir la máxima solidaridad hacia los transexuales.
Guillermo Dupuy Libertad Digital 3 Marzo 2017

Disculparán ustedes que haya puesto entre interrogantes el titulo de la célebre canción de Los Inhumanos, pero, visto lo que le ha pasado al autobús de la organización de Hazte Oír que lleva por lema "Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva",no querría yo ser detenido ni causar el más mínimo problema al periódico en el que escribo.

Si yo –entendiendo por yo lo que por tal cosa entiende mi cerebro– hubiera nacido sin pene, creo que correría de inmediato a ponerme uno. Y lo haría precisamente porque yo también soy de la opinión de que los niños tienen pene, y si no lo tienen, quieren tenerlo. Lo que no me cabe en la cabeza es que alguien que se siente hombre y tenga pene vaya corriendo a ponerse una vulva. Pero, en fin, allá la libertad de cada uno.

Dicen los nuevos inquisidores que la campaña de Hazte Oír constituye una "violenta agresión" a los transexuales, aunque yo, la verdad, no veo la violencia por ninguna parte, y más aun en ese lema, que, en cierto sentido, bien podría ser considerado una invitación al cambio de sexo para todas aquellas personas que sintiéndose pertenecer a un determinado sexo han nacido con los genitales del otro.

Personalmente, creo que se puede ser muy crítico con mucho de lo que sostiene la llamada ideología de género y, al mismo tiempo, sentir la máxima solidaridad hacia los transexuales y reconocer el derecho de todo ser humano a tratar de tener los genitales con los que se sienta más identificado. Y es que una cosa es aceptar que la naturaleza a veces pueda contradecirse y nosotros tener el derecho de enmendarla, y otra, muy distinta, sostener que la identidad de género nada tenga que ver con la biología sino con el ambiente cultural, tal y como dice el nuevo catecismo progresista.

Por otra parte, reivindico la libertad de los padres para elegir la educación que quieren para sus hijos sin que el Estado se arrogue la potestad de adoctrinarlos coactivamente ni en el terreno sexual ni en cualquier otro ámbito. Y de la misma forma que respeto que haya padres que quieran enseñar a sus hijos que hay niñas con pene y otras con vulva, con la misma naturalidad que les enseñan que hay niños rubios y morenos, pido el mismo respeto para quienes no piensan lo mismo.

Aunque no conozco en profundidad todo lo que sostiene Hazte Oír, y discrepe de algunas de las que conozco, lo que me parece inaudito es que se cuestione y hasta se criminalice su derecho a la libertad de expresión por lo que se dice en la carrocería de ese autobús, o por ser una organización católica o por defender cosas tales como el derecho a la vida de los embriones y fetos humanos, o el derecho de todo niño entregado en adopción a tener un padre y una madre, o a distinguir el matrimonio de las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Ya nos dirán los nuevos inquisidores dónde está el delito cometido.

Los torquemadas inquisidores de la libertad de expresión
“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo” Voltaire
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 3 Marzo 2017

Artículo 20 –
1.- Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción
2.-El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
5.-Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Hemos encabezado este comentario con algunos apartados del Artº 20 de la Constitución española, comprendido dentro del Título I de Derechos y Deberes Fundamentales de los españoles. Y lo hemos hecho porque parece que, en este país, determinadas autoridades administrativas, grupos políticos y organizaciones cívicas parecen dispuestos a actuar muy a la ligera cuando se trata de poner trabas, prohibir, impedir o sentirse ofendidos por cualquier opinión, declaración, estudio, comentario o tesis que pudiera atacar, contradecir, desvirtuar o mostrarse en disconformidad con aquellos planteamientos que, quienes tienen poder, han decidido que no pueden ser puestos en cuestión. Hete aquí una de las formas más habituales, utilizadas por los partidos totalitarios o los gobiernos dictatoriales, para impedir que aquellos que no comparten sus formas de pensar, puedan mostrar al resto de ciudadanos, de forma pacífica y ordenada, aquellos argumentos que apoyaran su propia manera de pensar sin que, por ello, se vieran maltratados, insultados, vejados y, lo que todavía es más execrable, impedidos por la fuerza y con abuso de autoridad, de ejercer sus derechos sin que cualquier cacique, alcalde, fiscal u otro personaje del funcionariado público, pueda decidir, sin el mandato de un juez, interferir en el libre ejercicio del derecho a expresarse, del modo que fuere, libremente y sin ser molestado por hacerlo.

No estamos hablando de minucias legales o de normas de circulación o permisos para ocupar la vía pública; aquí se pone en cuestión el derecho inviolable del que (precisamente estos progresistas, que han invadido España, tanto hablan y tan ofendidos se sienten si se les priva de él), cada ciudadano posee la facultad de dar a conocer sus opiniones libremente, mientras no sea delito lo que dice ( y vean ustedes con qué laxitud, las autoridades administrativas, los jueces y los mismos tribunales catalanes, se comportan en casos tan flagrantes, escandalosos y evidentemente delictivos, cuando grupos de separatistas, concejales o alcaldes infringen las normas, negándose a cumplir con sus obligaciones de colgar la bandera española, izar la “estelada” o prohibir, en su territorio, cualquier manifestación en favor de España o, incluso, cuando grupos de incontrolados queman banderas nacionales, retratos de los reyes u otros símbolos representativos de las instituciones españolas).

Estos días toda la izquierda, como un solo hombre, y lo que resulta todavía más incomprensible, personas del PP, como la señora Cifuentes, se han rasgado las vestiduras porque un autobús de una asociación católica, Hazte Oír, se ha paseado por las calles de Madrid llevando pintado, en sus costados, el siguiente mensaje: “los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo". Alguien que esté en su sano juicio puede encontrar, en tan inocente y acertada descripción de los dos géneros que desde que, hace unos 200.000 años entendemos que han ido reproduciéndose gracias a sus elementos reproductores… Por lo visto, una de estas asociaciones, Chrysallis, que vienen proliferando desde que, en España, nos hemos hecho un lío con el sexo de las personas; dedicada a ocuparse de menores Transexuales, lanzó un eslogan del siguiente tenor: “Hay niñas con pene y niñas con vulva". Bien, puede que esta frase, evidentemente de doble sentido, queriéndose referir a algo que muchos dudamos de que sea cierto, respeto a que hay niños que, desde temprana edad, se sienten mal en el sexo que les dio la naturaleza y, basándose en tan peregrina idea, intentan decidir (valorando estas precoces inclinaciones), lo que deberá ser su inclinación futura cuando sean mayores. Esto no tendría mayor importancia si no estáramos hablando de operaciones de cambio de sexo, algo que no se puede tomar a la ligera, si es que se tiene en cuenta que, la decisión, se supone que la toma el menor cuando no tiene edad para decidir por su cuenta y, en muchos casos, tampoco la tiene para poder ser imputado penalmente.

¿Qué les ocurre a estos fanáticos descerebrados cuando ven, en unas frases sin intención de ofender y sin contenido alguno del que se pudiera deducir, como intentan demostrar, ante su impotencia para negar la realidad, los libertarios que han pedido medidas en contra de los que se pasean en el autobús por las calles de Madrid, que haya “una incitación al odio hacia los homosexuales”, que no se mencionan para nada, o hacia las operaciones de cambio de sexo? Aquí hay algo, que debería de ser llevado ante el TC, que puede constituir un delito de mutilación, decidido por quienes deberían de ocuparse, antes de dedicarse a adivinar lo que el niño sentirá, en cuanto a su género, cuando se haya desarrollado totalmente; en la responsabilidad que asumen si permiten el cambio de varón a mujer o viceversa y, cuando el hecho quirúrgico se haya materializado, resulta que el que ha sufrido la intervención se da cuenta de que, en realidad, lo que le hubiera gustado hubiera sido conservar el género que le fue concedido cuando nació.

Son miles los casos en los que la curiosidad, un cierto morbo o el estar criado entre mujeres, producen en el niño o niña interés en conocer, investigar e incluso llevar a cabo prácticas homosexuales con sus amigos o amigas, o desear jugar con juguetes propios del género contrario, como han sido las muñecas en el caso de niños o los coches y soldados, en el de niñas. El tiempo, en la mayoría de los casos, acaba por poner las cosas en su sitio sin necesidad de que se haga un problema de ello ni de que los padres se adelanten a algo que nadie, a tan temprana edad, puede garantizar que sea la mejor solución para el niño/a en cuestión. Si los homosexuales, aquellos que han decidido unirse a personas de su mismo sexo, adoptan hijos, es muy probable que aquellos niños que se críen en parejas homosexuales o lesbianas, vean cómo se comportan estos padres putativos, sorprendan intimidades etc., y es muy posible que tengan más posibilidades de seguir el ejemplo de sus mayores, aunque su propia naturaleza no estuviera orientada a ello.

Por desgracia, hoy en día, no sólo entre los progresistas, antisistema, extremistas, sino, incluso entre las derechas, existen muchos grupos que son partidarios de que a los niños ya se los eduque, como si tuvieran el sexo contrario y, aunque las leyes que se han promulgado por aquellos partidos contrarios a la moral, las buenas costumbres y lo que llaman la represión del catolicismo, les hayan dado la razón; lo cierto es que estas, mal llamadas, libertades en el ámbito sexual que propugnan; con el tiempo ( ya sucedió con el SIDA) vayan a conducir a la depravación de la humanidad, como consecuencia de la práctica, sin control, de las más extravagantes y denigrantes perversiones eróticas.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no nos queda más remedio que abominar de todos aquellos que vienen intentando enmendarle la plana a la naturaleza, introduciendo de forma artificial, nuevas modas sexuales, prescindiendo de la moral que venía coartando ciertos excesos y que, contrariamente a lo que muchos creen, no es fruto solamente de la religión católica, sino de la experiencia de muchos siglos y generaciones, donde este tipo de ensayos de perversiones acabaron por minar la salud de los que se entregaban a aquellos vicios, se produjeron plagas que los diezmaron y fueron derrotados por otros pueblos de costumbres más sanas, tal y como ocurrió con el Imperio Romano de occidente. No es un tema de religiones es, simplemente, un caso de supervivencia de la raza humana.

Ramiro Ledesma, descuartizado a puñaladas por resistirse a su asesinato
Juan E. Pflüger gaceta.es 3 Marzo 2017

Es comunmente aceptado que el fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas y miembro del primer triunvirato de Falange, junto a José Antonio y Ruiz de Alda, fue asesinado tras ser sacado el 29 de octubre de 1936 de la cárcel de Ventas, junto a otros presos entre los que se encontraba Ramiro de Maeztu y fusilado en la tapia del cementerio de Aravaca esa misma noche.

Hace unos años, un historiador e investigador, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, buceando en el Archivo Histórico Nacional encontraba las declaraciones de dos de los partícipes en el asesinato de Ramiro Ledesma Ramos. Gracias a este hallazgo, ni la fecha ni el lugar de su muerte eran correctos y conocermos la brutalidad que se empleó en su asesinato. Incluso algún comentario que se hizo tras el crimen cometido.

El 21 de noviembre de 1936, Ramiro Ledesma Ramos fue sacado de la cárcel de Ventas por un grupo de anarquistas que presentaron, como único documento para hacerse cargo de él y otros tres presos, una orden escrita del Comité Directivo del Ateneo Libertario de la Elipa.

Los presos fueron separados una vez llegados al centro anarquista. Ledesma fue conducido a una habitación en la que estaban todos los miembros de la dirección del Ateneo. Estos extremos se conocen gracias a las declaraciones de dos de los presentes, miembros del centro anarquista: Lorenzo del Valle Penas, uno de los que acudieron a la cárcel de Ventas a por el político; y Antonio Torno García, presente en el interrogatorio.

Uno de los responsables del Ateneo, Desiderio Recio, le interrogó en presencia de la junta y varios de los milicianos que le habían llevado desde la cárcel. En un momento dado, Recio perdió los nervios y fue a golpear a Ledesma, que se defendió agarrando a Recio de la solapa.

En ese momento, varios de los presentes se lanzaron contra el detenido y lo cosieron a puñaladas. Según cuenta en su declaración Antonio Torno, no tuvieron suficiente con asesinarle, sino que descuartizaron a puñaladas su cuerpo. Incluso, según el testigo, quienes no tenían un arma blanca para ensañarse con el cuerpo discutían con sus compañeros anarquistas para que les dejaran las suyas y colaborar en la macabra celebración. Preguntado por la razón de ese comportamiento brutal, Torno, ante el tribunal que le juzgaba tras la Guerra Civil, explicó “para ver la maldad que encerraba en sus entrañas”.

Entre los que se lanzaron contra Ramiro Ledesma, se encontraba, siempre según las declaraciones citadas de los testigos, Ciriaco Gil, quien presumía ante sus compinches de haber asesinado con sus propias manos a un tío suyo que era sacerdote.

La junta directiva del Ateneo Libertario de la Elipa, que también participó en el salvaje asesinato, estaba compuesta por Ángel Sardinero, Juan Romanillos, Rafael Abad y Julián Abad, estos dos últimos eran hermanos y se les conocía por el apodo de “los molineros”.

Después de este brutal asesinato, los otros tres presos que habían sido sacados de la cárcel junto a Ledesma Ramos, fueron condenados a muerte y llevados a Aravaca, donde fueron fusilados en las tapias del cementerio. Allí, junto a los cadáveres de los tres recien asesinados, fueron abandonados los restos descuartizados de Ramiro Ledesma Ramos, envueltos en una sábana vieja y en sacos de arpillera.

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«¡Dónde está el gobierno!»
Isabel San Sebastián ABC 3 Marzo 2017

El lunes, mientras declaraba ante el Supremo Francesc Homs, acusado de desobedecer al Constitucional y organizar un referéndum ilegal desde la Consejería de Presidencia de la Generalitat de Cataluña, Mariano Gomá, presidente de la plataforma cívica Sociedad Civil Catalana, desgranaba en un auditorio madrileño el rosario de agravios y abusos padecido por quienes allí rehúsan suscribir sin rechistar los dogmas del nacionalismo gobernante. Homs lanzaba a jueces e informadores la piedra de la amenaza, augurando el apocalipsis del Estado español si el tribunal osa condenarlo, al tiempo que escondía la mano, cobarde, al fingir desconocer las consecuencias penales inherentes a sus actos. Gomá, arquitecto de profesión, se mostraba decidido a "seguir construyendo España", pese a ser consciente de haberse "metido en un lío" al asumir el liderazgo de una asociación tan herética como para abrazar la Constitución. Un "lío" capaz de romper grupos de amigos y familias, además de quitarte el pan. Un "lío" que los vascos reacios a tragar ruedas de molino oficiales conocemos bien desde antiguo.

El lunes, mientras la Audiencia de Barcelona se preparaba para abrir juicio oral en el caso Palau y uno de los imputados pactaba con la Fiscalía "cantar la gallina" de las comisiones desviadas al partido de Mas y Puigdemont, a cambio de benevolencia para su hija implicada en la misma causa, el presidente de "Empresaris de Catalunya", Josep Bou, daba lectura en el auditorio antes citado a ciertas cartas intimidatorias que recibe desde que declaró públicamente su preferencia por una Cataluña unida a la Nación española, saliendo del armario de silencio impuesto por el poder autonómico a los catalanes ajenos al "prusés". "Todos los hombres de Pujol han sido juzgados y muchos de ellos condenados" –recordó Bou–. "¿Por sus ideas? No. Por chorizos".

El lunes, mientras en la Ciudad Condal se inauguraba a bombo y platillo el Mobile World Congress, con el respaldo de las más altas instituciones del Estado, una humilde directora de instituto de Hospitalet de Llobregat lanzaba con voz serena, desde la capital del reino, una petición desesperada de auxilio: "No nos dejen solos, por favor, no se harten del problema catalán". Dolores Ajenjo fue la única responsable del sistema público de enseñanza que se negó a entregar las llaves de su colegio a los "voluntarios" del 9-N y exigió que se le cursara la orden por escrito. Lo está pagando con su inclusión en "todas las listas negras" de la consejería a la que pertenece, aunque piensa que acaso su gesto valiente de entonces consiga impulsar el comienzo de algún cambio. Esos catalanes perseguidos aún conservan la esperanza. Muchos vascos, como yo, la perdimos hace años.

Ajenjo, Bou y Gomá habían sido reunidos por las fundaciones Villacisneros y Valores y Sociedad, junto a otros resistentes venidos del País Vasco y Baleares, en el contexto de unas jornadas destinadas a reflexionar sobre "el fortalecimiento del coraje cívico para la defensa de España". Una causa que no parece merecer el interés de nuestros políticos en activo, toda vez que la única presente entre el público era Esperanza Aguirre, acompañando a los cesantes Jaime Mayor Oreja y María San Gil. Tras concluir el relato de lo que viven en soledad quienes luchan en primera línea contra la corriente sediciosa, la directora de instituto exclamó angustiada: "¡¿Dónde está el Gobierno?!" El Gobierno, representado por su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, estaba en ese mismo momento en Barcelona, compartiendo sonrisas y carantoñas con Oriol Junqueras, portaestandarte del separatismo.

La hija de la etarra y los huérfanos de ETA
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 3 Marzo 2017

¡Pobriña Izar! Izar es hija de la etarra Sara Majarenas, que cumplía en la cárcel de Picasent una pena de trece años y dos meses de prisión, a la que fue condenada en el 2007 por la Audiencia Nacional como autora de los delitos de integración en organización terrorista, falsedad documental y tenencia ilícita de armas. Izar vivió en la cárcel con su madre desde que nació pero, tras cumplir tres años, debía abandonarla porque la ley así lo exige. Izar también tiene un papá, Stylianos Messinezis, al que su madre conoció cuando cumplía su condena. Hace dos meses, mientras Izar pasaba con él un fin de semana fuera de la cárcel, Stylianos la apuñaló y después se entregó a la policía dándola por muerta. Sí: ¡pobriña Izar!

Ante la inminente separación de madre e hija, la primera publicó una carta en el diario aberzale Gara señalando, entre otras cosas, lo terrible que aquella sería para ambas: «Izar necesita a su amatxo [mamá] más que nunca. Y hoy es el día que no nos puede volver a pasar lo mismo. Izar sale a la calle, y no puede volver a sentir que se separa de mí. Yo la necesito a ella, ella me necesita a mí. Si no, no habrá reparación posible. O por lo menos, costará mucho más».

Ayer mismo el juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional concedió a la etarra el segundo grado y autorizó su excarcelación para que viva con su hija en la fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, que apoya a los reclusos en situación de semilibertad. «Dadas las excepcionales circunstancias» el juez optó por la solución que, según él, generará menos sufrimiento a la menor, lo que hay que esperar sea motivo de seria reflexión para Majarenas y todos los que en el mundo aberzale han salido en su defensa, mostrando una desconocida y repentina sensibilidad por la relación padres/hijos, de la que nada supimos durante los muchos años de crímenes de ETA.

Majarenas, tras ser detenida con información muy elaborada sobre numerosos objetivos (un guardia civil, un coronel médico y el jefe de una comisaría del Cuerpo Nacional de Policía) y con datos sobre edificios y listados de políticos y alcaldes de la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Cataluña y Aragón, declaró en el juicio en el que la condenaron su «orgullo por haber luchado por los derechos de Euskal Herria». Es decir, reivindicó la pertenencia a ETA y sus crímenes horrendos.

Por eso, al leer ahora la carta de Sara Majarenas, tan llena de un dolor de madre cuya sinceridad no pongo en duda, me acuerdo una vez más de los cientos de padres que, asesinados por ETA, se quedaron sin sus hijos para siempre y de los cientos de hijos de asesinados por ETA que se quedaron sin sus padres para siempre. Ninguno tuvo la oportunidad de elegir otro camino, pues ETA decidió por todos ellos. Sara Majarenas, nacida en plena democracia, sí pudo elegir y optó por ETA. Sin pensar para nada en los hijos de sus víctimas.

La Generalitat coloca a comisarios políticos en Justicia para controlar a los funcionarios
La consejería justifica la medida, que los sindicatos califican de “administración paralela”, como una auditoría que cuestiona la eficiencia de tribunales catalanes
María Jesús Cañizares cronicaglobal 3 Marzo 2017

El Gobierno catalán aumenta la presión sobre los funcionarios en un momento de máxima tensión debido a las ilegalidades que puedan derivarse del proceso independentista.

Hace dos semanas, representantes de la Consejería de Justicia se reunieron con los cuatro sindicatos más representativos de la administración del sector --STAJ, CSIF, CCOO y UGT-- para informarles de las conclusiones de una auditoría realizada por la consultora Everis, según la cual es necesario introducir mejoras en la productividad de las fiscalías y los juzgados. Por ello, la Generalitat ha convocado ocho plazas de evaluadores para hacer un seguimiento del funcionamiento de las oficinas judiciales.

La medida ha provocado la indignación entre los funcionarios, que acusan a la Generalitat de crear una “administración paralela”, pues ya existe un Área de Inspección del departamento que se ocupa de esas evaluaciones, en el marco de su proyecto de convertir la justicia catalana en "una estructura de Estado".
Coste y copia del informe

Los sindicatos han solicitado a la Generalitat que se les facilite el coste de los servicios de esta consultora y también copia de la documentación que la consejería asegura haber enviado al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y al Consejo General de Poder Judicial (CGPJ) para que apruebe la designación de este equipo de evaluación. Exigen conocer la literalidad del contenido de esa auditoría.

Así, el pasado 1 de febrero Justicia sacó a concurso ocho plazas de evaluador en comisión de servicios destinadas a personal funcionario de carrera del cuerpo superior o del cuerpo de gestión de administración general o de cualquiera de las especialidades del cuerpo de titulación superior o del cuerpo de diplomatura de la Generalitat de la administración de justicia. Entre sus funciones figura “ejecutar el trabajo de campo en los juzgados y fiscalías a fin de hacer las evaluaciones de los componentes básicos objeto de análisis: personas, organización, procesos y recursos”, así como “detectar disfunciones y proporcionar datos para la toma de decisiones estratégicas”.

Estos evaluadores deberán “elaborar propuestas de organización de la distribución del trabajo dentro de cada juzgado o fiscalía teniendo en cuenta los diferentes roles implicados y la tipología de procedimientos”. También se les encomienda “diagnosticar y proponer planes de mejora de la eficiencia en los juzgados y fiscalías, y hacer el seguimiento de la mejora continua”.

Las escasas explicaciones del departamento
La única explicación oficial recibida por los sindicatos de la secretaria de Relaciones con la Administración de Justicia, Patricia Gomà, quien les explicó que la creación de este equipo se había decidido como alternativa a la pretensión inicial de reforzar el Área de Inspección del Departamento de Justicia.

El Area de Inspección tiene básicamente las siguientes funciones: velar por la aplicación correcta de las directrices y los objetivos establecidos por la secretaría; aplicar el régimen disciplinario del personal adscrito al servicio de la administración de justicia; impulsar sistemas de evaluación y seguimiento de los servicios y actividad objeto de inspección desarrollada desde el ámbito de la administración de justicia, y proponer las actuaciones adecuadas sobre las quejas y sugerencias de la ciudadanía en el ámbito de la justicia y hacer el seguimiento.

“Hemos manifestado nuestro rechazo a lo que parece ser el verdadero motivo de la creación de este equipo: el incremento de la función inspectora y sancionadora de la consejería en un contexto de amortización de plantillas, aumento de las cargas de trabajo de los funcionarios agravada por la limitación presupuestaria que impide tener cubiertas las plantillas de los órganos judiciales y la supresión de parte de las retribuciones de los funcionarios con destino en las poblaciones donde la justicia implanta la nueva oficina judicial”, explican a Crónica Global fuentes de Sindicato de Trabajadores de la Administración de Justicia (STAJ). Por su parte, portavoces del departamento de Justicia, cuyo titular es Carles Mundó (ERC), han asegurado a este diario que, sobre este tema, no tienen nada que decir

Ni jueces, ni fiscales ni secretarios judiciales
Este nuevo equipo de ocho personas evaluará y limitará su campo de actuación al personal de los cuerpos generales de la administración de Justicia, es decir, a funcionarios del cuerpo de auxilio, tramitadores procesales y gestores procesales, quedando excluido el resto de personal de los órganos judiciales. Por tanto, ni fiscales, ni jueces ni letrados (antes secretarios judiciales) serán evaluados ni figurarán en los ítems de la actuación del equipo de evaluación.

Según expusieron los responsables del departamento de Justicia en la reunión mantenida con los sindicatos, la Generalitat no tiene competencia sobre dicho personal. “No obstante, hemos manifestado a la consejería que cualquier estudio sobre la administración de justicia debería incluir a todos sus agentes. Una cosa es no tener competencias sobre sus condiciones de trabajo y otra muy diferente que no puedan ser incluidos en cualquier estudio o análisis”, explican las citadas fuentes de STAJ.

Consideran, en este sentido, que “en el funcionamiento de cualquier órgano o servicio de la administración de justicia, todos sus integrantes importan y son relevantes”.

Lo denuncia UPN
Bildu promociona las escuelas en euskera y desprecia a las de castellano
 gaceta.es 3 Marzo 2017

El Ayuntamiento paga una campaña exclusiva para fomentar la matriculación en euskera y, además, subvenciona otra junto al Gobierno.

El grupo municipal de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona ha denunciado que “la concejalía de Educación dirigida por Maider Beloki (Bildu) promociona con los impuestos de todos los pamploneses las escuelas infantiles en euskera, mientras desprecia a las que ofertan castellano y castellano con inglés”.

Los regionalistas han desvelado que el Consistorio paga 5.700€ por una campaña de promoción del euskera en el ciclo 0-3 y subvenciona además, junto al Gobierno, otra llevada a cabo por AEK e IKA 6.395€.

“Los pamploneses que se acerquen hoy a matricular a sus hijos en la Calle Calderería serán recibidos por carteles de esta última campaña y personas de estas entidades, que abordan a los padres preguntando en qué modelo van a inscribir a sus pequeños mientras les insisten en hacerlo en euskera”, han explicado después de hablar con varias familias que les han trasladado su queja.

Por eso, UPN de Pamplona ha criticado “la obsesión del cuatripartito para presionar a las familias e imponer el euskera en la educación navarra”. En este sentido han recordado que “la oferta de escuelas infantiles preparada por Bildu para el curso 17/18 es un auténtico despropósito y está fuera de toda realidad, porque aumenta hasta el 40,6% el porcentaje de plazas en esta lengua”.

“La hoja de ruta está perfectamente clara y comenzó con la expulsión de familias de cuatro escuelas el año pasado”, han afirmado en relación al cambio de modelo lingüístico impuesto en dos centros en 2016, que se sumó al traslado de la oferta de castellano y castellano con inglés de los centros donde estaba implantada.

“A la imposición del euskera en dos escuelas el año pasado, este curso el porcentaje ha aumentado al sumarse el cierre de una escuela infantil después de que en 2016 trasladaran precisamente un equipo de castellano a ella”, han explicado.

Los estudios demuestran una oferta fuera de la realidad
Los regionalistas han subrayado que “la opción más demandada por las familias con hijos menores de tres años es la de castellano con inglés, que sin embargo es la más castigada por Bildu”.

“En ninguno de los estudios existentes, ni siquiera en los realizados por Bildu, la demanda de euskera llega a los niveles en los que el Ayuntamiento ha situado la oferta, mientras familias que quieren inscribir a sus hijos en castellano o castellano con inglés quedan fuera”, han recordado.

Según los concejales de UPN, “para Asirón hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda y sólo gobierna para sus votantes y para lograr sus objetivos, aunque tenga que pasar por encima de los derechos de decenas de familias”.

Los regionalistas han reiterado su apuesta por “una oferta racional de la oferta del 0-3 en Pamplona” y se han comprometido a trabajar en ello “cuando dentro de dos años UPN recupere la Alcaldía”.

“UPN acabará con la discriminación que con Bildu sufren las familias que no hablan euskera y dará respuesta a las necesidades de nuevos barrios donde se han instalado multitud de familias jóvenes, construyendo, por ejemplo, una nueva escuela infantil en Lezkairu”, han concluido.

Una vergüenza llamada Amnistía Internacional
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 3 Marzo 2017

Todo vale ahora a la organización de extrema izquierda Amnistía Internacional (AI) para inmiscuirse en el “conflicto”. Ahora sí, no cuando ETA asesinada a una persona cada tres días, no cuando miles de personas tenían que salir a la calle protegidas por sus escoltas, tampoco cuando una parte importante de la sociedad vasca tenía que cerrar los puños y morderse la lengua para no acabar siendo objetivo de los pistoleros, ni cuando cualquier hombre y mujer de las Vascongadas, simplemente por no ser nacionalista o no ser independentista, o por no gritar “ETA, mátalos”, acababa engrosando las filas de los amenazados, de los insultados, de los calumniados, de los silenciados y de los despreciados.

Entonces, Amnistía Internacional, con el mismo Esteban Beltrán al frente, callaba. Como lo cobardes que son. Es muy fácil, muy “de valientes”, criticar a Mariano Rajoy, a Donald Trump o a Bashar al-Ásad. Más difícil es señalar a la mafia terrorista que se camufla entre los ciudadanía anónima, más difícil resultaba denunciar al cómplice del tiro en la nuca que luego dejaba espacios en blanco en las páginas de “Egin” para que se anunciara Amnistía Internacional, más peliagudo resulta combatir al asesino cuando éste se envuelve en banderas comunistas o nacionalistas o ecologistas, esas cosas que tanto gustan a los burócratas majaderos de AI.

Dice ahora Esteba Beltrán, dice ahora Amnistia Internacional, que quiere “esclarecer” los atentados de ETA, GAL y BVE (Batallón Vasco Español), reconocer el daño causado “por la tortura” en la lucha antiterrorista, investigar “las violaciones de derechos humanos cometidas por las diferentes policías”, “sistematizar los datos de los abusos cometidos”, revisar la legislación antiterrorista y reformar la actual política penitenciaria del Gobierno español. Vamos que escuchando a esta panda de cretinos bien subvencionados para alcanzar esa paz etérea que siempre es un lugar neutral entre víctimas y verdugos, lo ocurrido en el País Vasco durante casi medio siglo ha sido exclusivamente una invasión policial y casi militar, promovida, por supuesto, por el Gobierno español.

Hay que recordar algunas cosas a esta pandilla de aprovechados de los “derechos humanos”. Durante los años 1999, 2000 y 2001, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE) mantuvo cerca de una veintena de encuentros con Esteban Beltrán, como representante de Amnistía Internacional (AI) en España, con el fin de que esta organización denunciara de una forma clara y tajante, tanto a nivel nacional como internacional, no solo la actividad asesina de ETA, que en esos años acabó con la vida de 38 personas, sino también el clima de terror que la “socialización del dolor”, impulsada entonces -en comandita con ETA- por quienes hoy son líderes de EH Bildu, estaba instaurando entre los vascos demócratas y no nacionalistas.

Amnistía Internacional no fue capaz de decir una palabra más alta que otra para denunciar los crímenes terroristas; todo quedaba siempre en comunicados deslavazados de condena en los que, además de reprobar genéricamente los atentados de ETA contra “civiles”, también se acusaba al Gobierno español en particular, y a las instituciones democráticas en general, de “torturar” y de no garantizar “los derechos” de las terroristas detenidos.

Amnistía Internacional, según explicaban Esteban Beltrán o Andrés Krakenberger, por aquel entonces delegado de Amnistía Internacional en el País Vasco, en largas reuniones que nunca servían para nada, tenía las manos atadas para actuar contra las organizaciones terroristas. Ellos trabajaban mejor contra los “abusos” de los Estados. Por muy democráticos que éstos fueran.

Las víctimas del terrorismo también solicitaron entonces a Amnistía Internacional que dejara de alimentar y legitimar a los medios de comunicación voceros de ETA con anuncios publicitarios de la organización que estos periódicos y revistas utilizaban para legitimar sus mensajes sangrientos. Amnistía Internacional, por supuesto, respondió como suele hacerlo: poniéndose del lado de los verdugos, colocándose en el lado socio-político más cómodo y correcto, regodeándose en la presunta pureza de sus postulados y apelando a una pretendida y nunca del todo aclarada neutralidad de sus acciones que, por arte divino, les situaba permanentemente por encima del bien y del mal.

Hay varias palabras que definen a la perfección el papelón desarrollado por Amnistía Internacional, durante varias décadas, ante el terrorismo de ETA: silencio, cobardía, comodidad, humillación a las víctimas, inoperancia, cinismo y, sobre todo, manipulación.

Por cierto, de Amnistía Internacional, que tanto clama contra la pretendida impunidad de algunos gobernantes en diferentes lugares del mundo, no hemos escuchado todavía ni una sola mención al hecho de que casi 400 asesinatos cometidos por ETA sigan aún sin resolver. Sin culpables detenidos y juzgados, y sin víctimas resarcidas por la Justicia. ¿Por qué será que a AI no le interesa clamar frente a este tipo de impunidad?

Un documental de la AVT recoge los testimonios de 8 víctimas del terrorismo de ETA

La psicóloga y gerente de la AVT, Natalia Moreno, charla durante la grabación del documental con Lorena Diez, hermana del escolta Jorge Díez asesinado junto a Fernando Buesa.
OKDIARIO 3 Marzo 2017

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) presenta en 13 TV el documental ‘Voces calladas. El verdadero relato’ en el que se recogen las vivencias de ocho víctimas de ETA desde el momento en el que sus vidas quedaron rotas por los asesinatos de la banda terrorista.

El reportaje cuenta con la participación de Resurrección Basarrate, a la que una cartera-bomba amputó un brazo; Angela Rosa Durán, viuda de Ángel Rodríguez, mecánico asesinado por ETA; Antonio Malfeito, herido en el atentado de la Plaza de la República Argentina de Madrid; Genoveva Iglesias, madre del funcionario de prisiones Ángel Jesús Mota; Lorena Díez, hermana del escolta de Fernando Buesa, Jorge Díez; Nacho Parada, hijo del Guardia Civil Alfonso Parada, asesinado en 1998 por varios pistoleros etarras; José Javier Motos, hijo del teniente coronel del Ejército Lorenzo Motos y el presidente de la AVT, Alfonso Sánchez, herido también en el atentado de la Plaza de la República Argentina.

Los testimonios recogidos en este documental realizado por Cake Minuesa son sólo unos pocos de los cientos de historias de madres, padres, hijos, amigos que en un momento de su vida se vieron involucrado de una u otra forma con el mundo del terrorismo etarra. Más de 300 casos siguen sin resolverse, sin juicio y sin culpables, como Resurrección Basarrate que vio impotente como al mes de pasar el calvario del atentado junto a su hija el caso se cerraba. Jamás sabrá quién colocó la cartera bomba que destrozó su vida y la de su familia en una tranquila mañana de domingo de 1994.

Sociedad Civil Catalana advierte a Harvard de que Mas es un político “al margen de la ley”
OKDIARIO 3 Marzo 2017

Sociedad Civil Catalana (SCC) ha remitido una carta a la Universidad de Harvard en la que advierte de que el ex presidente de la Generalitat Artur Mas es un político que “actúa al margen de la ley”, ha perjudicado “gravemente” la convivencia social en Cataluña y lidera un partido “afectado” por la corrupción.

La plataforma contraria a la independencia de Cataluña ha enviado una misiva dirigida a la canciller de la Universidad de Harvard ante la conferencia que Mas pronunciará mañana en esta institución, una iniciativa que SCC ha acogido con “sorpresa”.

En la carta, SCC señala que Mas es un político “responsable” de un partido afectado de “manera grave por la corrupción”, que ha construido un “discurso victimista basado en falsedades”, que perjudica “gravemente la convivencia social” y que expresa “sin pudor alguno que actúa al margen de la ley sin acatar las decisiones judiciales” en España.

Por ello, la plataforma prosigue en su escrito que el ex presidente catalán no es “merecedor” de “gozar del atril privilegiado” que supone Universidad de Harvard.

“Nos extraña que su institución se haya prestado a ser altavoz de una persona como esta, enfrentada a acusaciones de corrupción y con un proceso abierto por, como cargo público, haber actuado en contra de la legalidad vigente en un país democrático como es España”, concreta SCC en alusión al procesamiento de Mas por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña a raíz de la consulta del 9N.

No obstante, SCC precisa en su escrito que, “como no podría ser de otra forma”, respeta el criterio de una institución del prestigio de Harvard, aunque traslada “su preocupación” por acoger en su universidad a Mas.
 


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